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Abstract

La motivación que me mueve a realizar un trabajo fin de grado en el que pretendo destacar la capacidad práctica, pero especialmente también la terapéutica de la filosofía, es una motivación personal. Siempre he considerado que la filosofía, mucho más que otras disciplinas, tiene es sí misma una gran capacidad práctica y transformadora para la vida de las personas. Pero dentro de esa utilidad práctica, siempre he pensado también que la filosofía tiene en sí la maravillosa cualidad de poder ser terapéutica ante los problemas diarios del ser humano, así como también ante sus miedos e inseguridades. Además, también considero que destacar estas cualidades que la filosofía tiene la harían más atractiva a la hora de estudiar, ya que se centran en mejorar la vida. Así pues, es la motivación que siempre he tenido de destacar el lado práctico y terapéutico de la filosofía lo que me ha movido a realizar mi trabajo de fin de grado que lleva por título “El conocimiento filosófico-práctico de Dios en Spinoza.” Mi objetivo no es otro más que el de tratar de demostrar en este trabajo dichas cualidades que la filosofía tiene. Por estas razones, partiendo de la mano del filósofo francés Pierre Hadot, expongo al principio del trabajo cuáles son los orígenes de la filosofía práctica y terapéutica en la antigua Grecia. Así mismo, y también teniendo como referencia a dicho filósofo, expongo dentro del terreno práctico, qué es la filosofía como forma de vida. Este es también el tipo de filosofía en la que, a mi juicio, se basa el filósofo racionalista del siglo diecisiete Baruch Spinoza. El resto del trabajo expone su filosofía, una filosofía basada en su experiencia personal y cuyo fin es el de tratar de eliminar una serie de prejuicios que el ser humano tiene sobre Dios y sobre sí mismo, cuyo fin no es otro que el de mostrar a las personas el camino hacia su libertad y felicidad. No obstante, y con el objetivo de destacar el lado práctico y terapéutico de su filosofía, he ordenado dichos prejuicios que en su obra “Ética demostrada según el orden geométrico” aparecen de forma disipada. Así, seguir el desarrollo de cada capítulo de su obra, también significa refutar un cierto número de prejuicios que hacen sufrir al ser humano, dejando así más clara la capacidad terapéutica de su filosofía. Lapeña Goñi, José María; Garcés Mascareñas, Marina

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1 TRABAJO FIN DE GRADO EL CONOCIMIENTO FILOSÓFICO – PRÁCTICO DE DIOS EN SPINOZA AUTOR: JOSÉ MARÍA LAPEÑA GOÑI PROFESORA TUTORA: MARINA GARCÉS MASCAREÑAS TITULACIÓN: GRADO EN FILOSOFÍA FECHA DE DEPÓSITO: 12/09/2013 2 A mis padres María Jesús y Ruperto. Al resto de mi familia… ellos ya saben quiénes son. “Todo espíritu un poco elevado sabe perfectamente que Dios no tiene izquierda ni diestra, que ni se mueve ni descansa, ni está en tal o cual parte, que es absolutamente infinito, y contiene en sí infinidad de perfecciones.” Baruch Spinoza. Tratado Teológico Político. 3 INDICE. INTRODUCCIÓN……………………………………………………………..……......4 SOBRE LA FILOSOFÍA PRÁCTICA………………………………………................5 SPINOZA Y LA FILOSOFÍA PRÁCTICA Y TERAPÉUTICA………………………7 SPINOZA Y SU ÉTICA…………………………………………………….................11 DE DIOS……………………………………………………………………..................13 DE LA NATURALEZA Y EL ORIGEN DEL ALMA………………………………18 DE LA NATURALEZA Y EL ORIGEN DE LOS AFECTOS………………………24 DE LA SERVIDUMBRE HUMANA O DE LA FUERZA DE LOS AFECTOS…….28 DEL PODER DEL ENTENDIMIENTO O DE LA LIBERTAD HUMANA………...33 BIBLIOGRAFÍA……………………………………………………………………….45 4 INTRODUCCIÓN La filosofía lleva implícita en sí misma la capacidad de ser algo práctico para la persona. Esta capacidad puede estar en todas las disciplinas, pero en la filosofía está más presente que en cualquier otra. Cada libro, artículo, texto o incluso en la más escueta cita filosófica que cualquiera de nosotros pueda leer, lleva oculta dicha cualidad. ¿Que por qué la filosofía puede ser algo práctico en sí mismo? Porque, para todo aquel que tenga interés, la filosofía hace conocer, reflexionar y forjar nuevas opiniones sobre infinidad de temas, siendo ésta la base para una continua transformación interna, personal y beneficiosa para la persona. Estas son las razones por las que la filosofía puede considerarse en sí como algo práctico y bueno para el ser humano, incluso por encima de otras disciplinas. Así pues, el presente trabajo pretende poner la atención sobre la capacidad práctica y benefactora que la filosofía tiene. No obstante, aunque su desarrollo pretende hacer constancia de dichas capacidades, en este caso su objetivo principal se centra más bien en destacar el aspecto terapéutico que la filosofía puede tener exclusivamente en el hombre, aunque este aspecto también pueda considerarse práctico. Así pues, ya que la filosofía puede considerarse también como algo terapéutico, el presente trabajo también tiene como objetivo mostrar de la mano del filósofo racionalista del siglo diecisiete Baruch Spinoza, un camino hacia la felicidad, o al menos un camino hacia una felicidad serena, a través de su filosofía. Para cumplir estos objetivos en el presente trabajo se seguirán los siguientes pasos: En un principio, de la mano del filósofo francés Pierre Hadot se ha elegido la forma de hacer filosofía práctica que más posibilidades de éxito puede tener para el ser humano: una filosofía entendida como forma de vida. Como se verá en el primer capítulo, ya desde la antigua Grecia es este tipo de filosofía construida desde la experiencia la que más posibilidades terapéuticas tiene para el ser humano. La razón principal se basa en que es precisamente la propia experiencia la que construye la filosofía y también la que da la certeza de su capacidad práctica y terapéutica. Aunque a juicio de Pierre Hadot esta forma de entender la filosofía se ha ido perdiendo con el paso de los siglos, no obstante puede decirse que ha ido apareciendo a lo largo de la historia del pensamiento en la figura de varios pensadores, como es el caso de Baruch Spinoza, filósofo sobre el versa la mayor parte de este trabajo. 5 Por eso, el segundo capítulo de este trabajo se centrará en la figura de Spinoza y en tratar de demostrar porque su filosofía ya no sólo es una filosofía práctica, sino también terapéutica para las personas, ya que puede ser entendida como una forma de vida como también lo hacían en la antigua Grecia. Un tercer capítulo pretende servir de guía a seguir para el resto del trabajo. Como el objetivo principal, como ya se ha dicho, es el de destacar la capacidad terapéutica que la filosofía tiene, sustraigo de la obra de Baruch Spinoza “Ética demostrada según el orden geométrico” los prejuicios que el ser humano tiene sobre Dios y sobre sí mismo. Estos prejuicios llegan a formar parte de una férrea moral además de ser una fuente de miedo, superstición y confusión en el ser humano, por lo que logran en el hombre una clara inestabilidad emocional. No obstante, estos prejuicios se encuentran en dicha obra de forma algo difuminada, por lo que mi objetivo en los restantes capítulos de este trabajo ha sido el de darles un orden coherente, otorgándoles una aparición ordenada según se van desarrollando también los capítulos de la Ética. El motivo de dicho orden es el de demostrar que la filosofía de Spinoza puede verse como terapéutica ya que cada capítulo de la Ética tiene asignado uno o varios prejuicios y el objetivo de cada capítulo es poder refutarlos. Por lo tanto, seguir el desarrollo de cada capítulo significará también demostrar la capacidad terapéutica de la filosofía de Spinoza. De esto parece no caber duda, ya que la propia obra de Spinoza, al refutar los prejuicios va dejando al descubierto poco a poco una nueva ética que sustituye la antigua moral portadora de miedos e inseguridades. Si esto es así, una vez que todos los prejuicios han sido refutados y la nueva ética ya ha sido construida, el ser humano ya podrá tener el camino a seguir para su felicidad, libertad y bienestar. Estos son los objetivos de la Ética de Spinoza. Pero alcanzarlos también significa que se han alcanzado el objetivo del presente trabajo que ahora se vuelven a recordar: demostrar el aspecto terapéutico que la filosofía puede tener exclusivamente en el hombre. Seguir a continuación el desarrollo de este trabajo lleva a tal fin. JOSÉ MARÍA LAPEÑA GOÑI. 6 SOBRE LA FILOSOFÍA PRÁCTICA Y TERAPÉUTICA Procurando, antes que nada, escapar de toda definición rígida que catalogue de forma estática cualquier concepto, considero en primer lugar que acudir a la época helenística de la antigua Grecia es acudir al momento histórico clave para entender qué es la filosofía práctica orientada al bienestar humano. Es decir, para así poder entender también qué es la filosofía terapéutica y así entender su posterior relación con Spinoza. La época helenística, periodo histórico que abarca desde la muerte de Alejandro Magno en el 323 a.C hasta el momento en el que los romanos convierten a Macedonia en una provincia, se caracterizó por la inquietud y la incertidumbre. Las personas ya no permanecían de forma segura habitando detrás de los muros de las ciudades estado, por lo tanto, como definía Aristóteles, el hombre ya no era un “zoon politikón” (animal político). Por el contrario, ante el vasto imperio que había dejado Alejandro tras sus conquistas, el ser humano ya era un animal social, abierto necesariamente a otras culturas. Por lo tanto, su referencia protectora ya no era la polis, sino su propia autosuficiencia, y su referencia social ya no serían sus vecinos de la misma ciudad, sino la humanidad entera y la propia naturaleza. Sin embargo, esta nueva situación producía en el hombre malestar general, traducido en angustia e inseguridad ante las dudas que presentaba un nuevo planteamiento de vida y ante las posibles nuevas amenazas. Por estas razones, era muy importante una nueva trasformación del ser humano, y la búsqueda de la estabilidad emocional y de la felicidad sería fundamental en este periodo. Esta era la misión principal de las llamadas “escuelas filosóficas” como la epicúrea, la estoica, la escéptica o la cínica: la transformación humana a través de la estabilidad emocional que proporciona el control de las pasiones para poder proporcionar así felicidad. Por esta razón, sus filosofías podían entenderse como filosofías prácticas ya que en esos casos, la propia filosofía ofrecía herramientas o métodos orientados a producir un cambio en el ser humano cuyo fin es el bienestar. Así, este tipo de filosofías pueden considerarse también como terapéuticas para las personas. “Todas las filosofías helenísticas admiten con Sócrates que los hombres están inmersos en la desgracia, la angustia y el mal, porque se encuentran en la ignorancia: el mal no radica en las cosas, sino en los juicios de valor que los hombres emiten acerca de ellas. Se trata pues de ayudar a los hombres 7 cambiando sus juicios de valor: todas estas filosofías pretenden ser terapéuticas.” 1 Por lo tanto, si una filosofía se considera como práctica es porque su fin es el cambio y la transformación. Pero además, también se puede decir que una filosofía es terapéutica si dentro del terreno práctico en la que ya se encuentra en sí, la filosofía ofrece bienestar emocional a la persona ante sus problemas diarios. Si una de las principales características de la filosofía práctica helenística era su aportación terapéutica, no hay que olvidar que dicha aportación tenía su origen en una comprensión de la filosofía como una forma de vida. Es decir, en la época helenística el tipo de reflexión y conclusiones filosóficas que se realizaban eran el efecto de una anterior y determinada forma de vida, por eso dichas filosofías se consideraban así. La filosofía procedía de una forma de vida basada en la experiencia y es la experiencia la que produce también sabiduría. Por ello si la filosofía se define como “el amor hacia la sabiduría,” parece obvio que dicha sabiduría construida desde la reflexión no puede proceder más que de la experiencia. Así, era la propia experiencia la que ofrecía un tipo de sabiduría determinada y la que, por lo tanto, también permitía construir un discurso filosófico lleno de certeza práctica y terapéutica para cualquier persona interesada en oírlo y practicarlo. De esta forma no se encontraba incoherencia entre discurso filosófico y vida. La sabiduría también formaba parte del ser entero ya que estaba presente tanto en la experiencia como también en el discurso filosófico y por ello se tenía la certeza de que la filosofía podía ser netamente práctica y transformadora. Por ello, ya desde la antigüedad “la filosofía era considerada ejercicio del pensamiento, de la voluntad y el ser entero…. pues la sabiduría “hace ser” de otra manera.” 2 De esta forma, no se entiende a un Sócrates viviendo de forma justa y no dando credibilidad a las verdades estáticas sin realizar una filosofía práctica orientada a que cada individuo viva justamente y también pueda alumbrar su propia verdad. Así mismo, si un estoico vive conforme a la razón universal natural, de una forma alegre y serena, su filosofía constará de varios ejercicios prácticos y terapéuticos orientados a tal fin, ejercicios que también puede adoptar todo ser humano. 1  HADOT, PIERRE. ¿Qué es la filosofía antigua? Fondo de cultura económica. México D.F. 1998. Pág 117 2  HADOT, PIERRE. Ejercicios espirituales y filosofía antigua. Siruela. Madrid. 2006. Págs 238 8 Sin embargo, esta certeza práctica de la filosofía se fue perdiendo con el paso del tiempo en beneficio de un mayor academicismo teórico, salvo en varios autores a lo largo de la historia. Con el avanzar de los siglos, los tipos de teorías filosóficas orientadas a la transformación del ser humano o de la sociedad no parten desde la sabiduría que la propia experiencia da sobre una situación. Al contrario, parten de una simple reflexión de hechos y desde ella se generan filosofías que ofrecen hipotéticas soluciones y nuevos modos de vida, pero que en realidad carecen de certeza práctica, ya que se desconoce su efectividad por la experiencia previa. De esta forma, sí se encuentra una clara incoherencia entre discurso filosófico y el modo de vida que ofrece porque “¿qué podría decirse de un músico que se contentara con la lectura de los manuales de música y no tocara jamás? Muchos filósofos son admirados por sus silogismos pero se contradicen con su vida.” 3 No obstante, como ya se ha visto, la filosofía helenística heredera de Sócrates, era entendida como un modo de vida, un efecto de una forma de vivir como pudo ser la cínica, la estoica, la epicúrea o la escéptica y no un simple discurso teórico cuya certeza práctica no es segura. “Ante todo, por lo menos desde Sócrates, la opción por un modo de vida no se localiza al final de la actividad filosófica, como una especie de apéndice accesorio, sino por el contrario, en su origen, en una compleja interacción entre la reacción crítica a otras actitudes existenciales, la visión global de cierta manera de vivir y de ver el mundo, y la decisión voluntaria misma; y esta opción determina, pues, hasta cierto punto, la doctrina misma y el modo de enseñanza de esta doctrina.” 4 SPINOZA Y LA FILOSOFÍA PRÁCTICA Uno de los autores en los que aun siguió existiendo el espíritu práctico de la filosofía de la época helenística es el filósofo racionalista de la modernidad Baruch Spinoza. Si puede decirse que existe alguna diferencia entre aquella época y Spinoza a la hora de aplicar su filosofía es principalmente de método, ya que escuelas helenísticas 3  HADOT, PIERRE. Ejercicios espirituales y filosofía antigua. Siruela. Madrid. 2006. Págs 238 4  HADOT, PIERRE. ¿Qué es la filosofía antigua? Fondo de cultura económica. México D.F. 1998. Pág 13. 9 como la estoica ofrecían ejercicios prácticos y Spinoza ofrece el uso de la razón como ejercicio práctico en sí. No obstante, al igual que en la época helenística, Spinoza también admite que los hombres están inmersos en la desgracia, la angustia y el mal, porque se encuentran en la ignorancia. Del mismo modo, su filosofía también está determinada por su modo de vida ya que tiene un claro componente de certeza práctica aplicable también a cualquier otra persona. Siguiendo el último ejemplo de Pierre Hadot, la filosofía de Spinoza está determinada por su forma de vida porque primeramente, se gesta desde su personal crítica a los prejuicios que la gran mayoría de los seres humanos tiene sobre Dios. Dichos prejuicios propician en la persona supersticiones y miedo, además de, especialmente en la modernidad, permitir el gobierno monárquico absolutista y ser la base de las guerras de religión. En un segundo lugar porque defiende una manera de vivir y de ver el mundo a través de un estricto uso de la razón. Un tercer motivo es su decisión voluntaria de vivir tal y como él defiende, es decir, teniendo como base fundamental la sola guía de una recta razón, como así lo atestigua el hecho que le llevó a rechazar un puesto de profesor de filosofía en la Universidad de Heidelberg. Dicho puesto pasaba por no abusar del uso de la razón para así no perturbar la Religión previamente establecida. “… como nunca he tenido intención de enseñar en público, no me es posible aceptar esta magnífica oportunidad….Pues pienso, en primer lugar, que tendría que abandonar mi investigación filosófica…..Y además, estimo que no conozco los límites a los que debe restringirse mi libertad de Filosofar, para que no parezca que quiero perturbar la religión establecida…..Veis, por lo tanto, Gran señor, que no me guía la esperanza de una fortuna mejor, sino el amor a la tranquilidad.” 5 Así pues, esta forma de vida en Spinoza será la base fundamental sobre la que se construya la certeza práctica de su posterior filosofía. Y si su forma de vida está basada en un correcto y estricto uso de la razón, su filosofía se fomenta en conocer, conocer y conocer, porque según Spinoza, es el desconocimiento lo que hace sufrir al ser humano. Para él, las personas se encuentran en un mundo lleno de miedo y superstición, debido a la ignorancia y a los prejuicios que tienen sobre Dios y sobre sí mismos. Por ello, tal es la certeza práctica y terapéutica que el conocimiento otorga a su filosofía que, según Spinoza, aquella persona que va siguiendo su desarrollo y conclusiones, es decir, la 5  SPINOZA, BARUCH. Correspondencia completa. Traducción, introducción, notas e índices de Juan Domingo Sánchez Estop. Ediciones Hiperión. Madrid. 1988. Págs 137138. 16 infinitos atributos, de los cuales según Spinoza, sólo conocemos dos: pensamiento y extensión. En una segunda instancia, la sustancia está formada por infinitos modos que puede decirse son las infinitas manifestaciones o composiciones de los atributos. Puede ayudar a la comprensión de esta sustancia entendida como Dios o naturaleza, el imaginarla como si de cajas chinas se tratase, es decir, una dentro de otra pero a la vez formando un todo. Sin Dios-Naturaleza es imposible la existencia de los atributos y sin la existencia de éstos, los modos tampoco. Por lo tanto, el sistema de Spinoza es conocido como “panteísmo” ya que en él puede decirse que todo “está” en Dios, porque en una primera instancia es lo que sostiene a los atributos y a los modos. Pero también en el panteísmo “todo es Dios”, porque sustancia, atributos y modos son todo uno. No obstante, la mayoría de los estudiosos coinciden en defender que Spinoza no creía en un Dios trascendente, simplemente creía en el orden natural en sí. “Dios para él está en la realidad…. Está ahí porque él es la realidad, al menos en el sentido de que “fuera de él” no hay realidad alguna. Además, es un Dios no creído, sino sabido. Ni tampoco es el Dios de la providencia sino el Dios de la necesidad. No es el Dios que crea libremente, sino el Dios que se “expresa” en los “productos” que se siguen de él con rigor geométrico.” 15 Aunque por otro lado, también parece generar dudas el Dios-Naturaleza en el que cree Spinoza, ya que por el vocabulario que usa a lo largo de su obra también parece dejar paso a la creencia en algo más que la sola naturaleza en sí, dejando en el lector una sensación de ambivalencia o ironía en su discurso. Como también dice Vidal Peña, “La ironía profunda de Espinosa consistiría en esto: en que era aún más que un ilustrado racionalista más o menos revestido de una embriaguez divina, porque la ilusión de la deidad no era en él sustituida siquiera por la ilusión de la Realidad Racional.” 16 Volviendo a la exposición, según Spinoza también existen características que diferencian los tres niveles sustancia, atributos y modos. La sustancia Dios-Naturaleza entendida de forma separada está compuesta por una sola esencia: la existencia. Así, 15  RABADE ROMEO.S Espinosa: Razón y felicidad. Editorial Cincel. Madrid. 1987. Pág 27 16  SPINOZA, BARUCH. Ética. Introducción y traducción de Vidal Peña. Ediciones Orbis. Madrid. 1980. Pág 39. 17 puede entenderse que la sustancia ha existido, existe y existirá de forma constante. Esta sustancia se define por “causa sui”, es decir, es una sustancia que se autogenera constantemente y que siempre se mantiene de manera necesaria, sosteniendo así continuamente el sistema de atributos y modos. Por eso esta sustancia es causa eficiente y no transitiva del resto del sistema y por eso en Spinoza es la fusión de dos términos: “natura-naturans”, que es la naturaleza actuando como causa libre de sí misma y “natura-naturata” que es la relación causa-efecto de las cosas naturales. Es decir, “la natura naturans se autogenera, el efecto o lo generado, sería natura naturata, y como ésta no puede existir sino en Dios, son uno y lo mismo: causa y efecto, que al identificarse mutuamente, darían el sentido del concepto de “causa sui” 17 Entendiendo de esta forma qué es Dios, puede decirse que queda eliminado el primer prejuicio. El segundo prejuicio a refutar dice así: “Ya sé que hay muchos que creen poder demostrar que a la naturaleza de Dios pertenecen el entendimiento sumo y la voluntad libre, pues nada más perfecto dicen conocer, atribuible a Dios, que aquello que en nosotros es la mayor perfección.” 18 La eliminación de este segundo prejuicio del hombre sobre Dios viene seguidamente al hilo de la anterior exposición. La sustancia que defiende Spinoza tampoco tiene entendimiento y libertad para hacer las cosas respecto a fines determinados que él apetece, como el ser humano lo entiende, ya que al contrario, todo existe y sucede en virtud de su sola naturaleza y no forzado por ninguna situación externa. Es por ello que “para Spinoza el finalismo es falso aplicado a la perfección de Dios, ya que, si todo fin es algo que se apetece, y si se apetece aquello de lo que se carece, entonces, si Dios obra por un fin, apetece 17  SEGURA, ARMANDO. Ser y Poder: Spinoza y los fundamentos del laicismo moderno. Universidad de Granada. 2009. Pág 194. 18  SPINOZA, BARUCH. Ética. Introducción y traducción de Vidal Peña. Ediciones Orbis. Madrid. 1980. Pág 66. 18 necesariamente de lo que carece.” 19 Por lo que de esta manera también queda eliminado el segundo prejuicio que el hombre tiene habitualmente sobre el conocimiento de Dios. Un tercer prejuicio a refutar dice así: “Así como los hombres llaman divina a toda ciencia superior a la inteligencia humana, así también encuentran la mano de Dios en todo fenómeno, cuya causa es generalmente ignorada….de aquí que los que tratan de explicar los milagros por causas naturales y se esfuerzan por comprenderlas son acusados de ateísmo, o al menos de negar la providencia de Dios.” 20 El comienzo de su refutación viene de seguido continuando con la exposición. Pero si como se ha visto, el finalismo no es atribuible a Dios-Naturaleza porque todo existe y sucede en él de forma necesaria, nada puede acontecer fuera de sus leyes naturales y por ello tampoco los milagros. Simplemente, dice Spinoza, son fenómenos que no pueden explicar todavía los hombres pero que suceden dentro del orden natural. “Si, pues, en el universo se produjera un fenómeno contrario a las leyes generales de la naturaleza, sería igualmente contrario al decreto divino….lo cual es el colmo del absurdo…..Estas leyes y estas reglas, aunque no las conozcamos, la naturaleza las obedece, y por consiguiente no se aparta nunca de su curso inmutable.” 21 De esta forma, puede también decirse que queda eliminado este tercer prejuicio. El cuarto prejuicio a refutar tiene la siguiente lectura: 19  RABADE ROMEO.S Espinosa: Razón y felicidad. Editorial Cincel. Madrid. 1987. Pág 205 20  SPINOZA, BARUCH. Tratado Teológico Político. Orbis. Barcelona.1985. Pág 81. 21  IBIDEM Pág 83. 19 “….la afición que la mayor parte de los hombres tiene a contar las cosas, no ya como son, sino como las desea, se reconoce con más facilidad que en ninguna otra parte en estas narraciones sobre Fantasmas y Espectros.” 22 El comienzo de su refutación se expone a continuación. Otra creencia que, al igual que la de los milagros, no puede sostenerse por sí misma sin la supervisión racional, es la creencia en la existencia de fantasmas o espectros. Spinoza también rechaza dicha existencia, ya que según él, no hay ningún tipo de evidencia empírica que lo asegure y así lo refleja en una carta al haber sido preguntado previamente por el tema. “Cuando decís que los Espectros o Lemures…. están constituidos por una substancia muy tenue, rara y sutil, parece que hablarais de telarañas, de aire o de vapores. El decir que son invisibles es, para mí, como decir qué es lo que no son, pero no, ciertamente que sean.” 23 Queda así eliminado este cuarto prejuicio muy habitual en el ser humano. Un quinto y último prejuicio a refutar dice así: “Muchos suelen argumentar así: si todas las cosas se han seguido en virtud de la necesidad de la perfectísima naturaleza de Dios, ¿de dónde han surgido entonces tantas imperfecciones en la naturaleza?” 24 El siguiente y último prejuicio que los hombres suelen tener normalmente sobre la divinidad y que se expone en este capítulo, habla sobre la mayor o menor perfección de los seres naturales, las cosas o los acontecimientos. Pero como se ha visto, todo en la naturaleza no es más o menos perfecto como suele creerse, simplemente todo está 22  SPINOZA, BARUCH. Correspondencia completa. Traducción, introducción, notas e índices de Juan Domingo Sánchez Estop. Ediciones Hiperión. Madrid. 1988. Págs 141. 23  IBIDEM. Pág 151. 24  SPINOZA, BARUCH. Ética. Introducción y traducción de Vidal Peña. Ediciones Orbis. Madrid. 1980. Pág 96. 20 determinado a ser como es en virtud de su sola naturaleza. Por ello, todo es perfecto en sí mismo (aunque dentro también lleve la imperfección como nosotros la entendemos) y todo lo que pasa en el universo como tempestades, terremotos u enfermedades sucede de forma necesaria y no contingente. Por ello, no significa que Dios está contento con el hombre por alguna razón si su orden natural le beneficia y enfadado en el caso contrario como comúnmente se cree. De esta forma queda refutado este último prejuicio de esta parte. A continuación se sigue con la exposición Pero por lo que se ha visto anteriormente, aunque infinitos sean los atributos de la sustancia según Spinoza, sólo se conocen el pensamiento y la extensión porque DiosNaturaleza se entiende a sí mismo en virtud de su sola naturaleza existente, es decir, y como se ha dicho antes, las cosas simplemente son como son en virtud de su sola naturaleza intrínseca y así las entiende la sustancia. Pero esto es así no solamente “debido a la naturaleza de nuestro entendimiento…..sino que nosotros, en tanto participamos de la sustancia captamos sólo sus atributos de Extensión y Pensamiento porque este es el modo que tenemos de identificarnos con ella.” 25 Además, si la esencia de la sustancia es la existencia, también esta es la esencia de los atributos, ya que en Dios-Naturaleza, pensamiento y extensión existen intrínsecamente siempre y de forma necesaria. Sin embargo, la esencia de los modos, en los que se incluye el hombre, no es la existencia, ya que no existen eternamente. Por ello, todo ser vivo y en este caso el ser humano también, son entendidos por Spinoza como modos o afecciones de la sustancia, y la esencia de dichos modos, como más adelante se verá, estará definida por su relación intrínseca con la sustancia. “Por modo entiendo las afecciones de una sustancia, o sea, aquello que es en otra cosa, por medio de la cual es concebido.” 26 En conclusión, los cinco primeros prejuicios que el ser humano tiene sobre Dios ya han quedado eliminados tras esta primera exposición. Por lo tanto, por un lado ya 25  SEGURA, ARMANDO. Ser y Poder: Spinoza y los fundamentos del laicismo moderno. Universidad de Granada. 2009. Pág 191. 26  SPINOZA, BARUCH. Ética. Introducción y traducción de Vidal Peña. Ediciones Orbis. Madrid. 1980. Pág 48. 21 empieza a construirse las bases de una nueva ética-práctica para el ser humano que le ayude a vivir de una forma más saludable libre de miedos y supersticiones. Por otro lado, esto también significa que el camino hacia la felicidad del ser humano que propone Spinoza ya ha comenzado. DE LA NATURALEZA Y ORIGEN DEL ALMA. Dando comienzo a la exposición de esta segunda parte, anteriormente se ha visto que en Dios-Naturaleza los dos únicos atributos que conocemos, extensión y pensamiento, existen en él de forma intrínseca. Ahora hay que poner atención en los infinitos modos que, conectados necesariamente a extensión y pensamiento, son también infinitos. Por lo tanto, también en esta parte del trabajo se pone la atención en el ser humano como modo de la sustancia Dios-Naturaleza, en cuál es su forma de conocer su propio cuerpo y posteriormente también el mundo que le rodea. Llegar a saber racionalmente el contenido conjunto de esta parte significa haber eliminado también, como un poco más adelante se verá, un primer prejuicio humano que defiende la unión cuerpo/alma y un segundo prejuicio muy común que defiende la libertad humana. Comenzando la exposición y como si de un sistema de muñecas rusas se tratase, tenemos la sustancia, los atributos pensamiento y extensión, y ahora, siguiéndose del atributo pensamiento, infinitas ideas, y del atributo extensión, infinitos cuerpos. Por lo que, partiendo del nivel más alto, todo debe guardar el mismo orden y la misma conexión. Es decir, aunque Dios-Naturaleza se entiende así mismo a la vez que existe, sólo entiende siguiendo el orden correspondiente al pensamiento, (sustancia, atributo pensamiento, infinitos modos-ideas) y sólo existe siguiendo el orden correspondiente a la extensión, (sustancia, atributo extensión, infinitos modos-cuerpos) aunque finalmente todo es uno y está conectado. Es en esta conexión cuando la sustancia entiende a la vez que existe. Tras poder conocer el orden del sistema de Dios-Naturaleza que defiende Spinoza, y teniéndolo como base, ya puede exponerse para su posterior refutación el prejuicio que defiende la separación cuerpo y alma. Dicho prejuicio dice así: 22 “Sin embargo, muchos….o bien creen que la naturaleza de Dios pertenece a la esencia de las cosas creadas, o bien que las cosas creadas pueden ser y concebirse sin Dios, o, lo que es más cierto, que no son lo bastante consecuentes consigo mismos.” 27 La refutación de este prejuicio pasa por saber ahora de forma racional y geométrica, cómo es capaz de conocer el ser humano, como modo de la sustancia Dios-Naturaleza, su propio cuerpo. Si bien es cierto que, aunque este capítulo de la exposición no deja de ser difícil de entender para el lector, se intentará explicarlo de la mejor forma posible. Primeramente es necesario destacar que Spinoza no entiende el término alma con connotaciones espirituales, sino que lo identifica con la mente humana. Así pues, aunque la sustancia se entiende así misma a la vez que existe, la mente humana (como también la mente de todo ser vivo existente) solo es entendida por la sustancia a través del orden del pensamiento, y el cuerpo solo a través del orden de la extensión. Así, la mente es un modo-idea del atributo pensamiento y el cuerpo es un modo del atributo extensión pero en unión, hay una idea-mente de una cosa existente, que es el cuerpo. Por eso para Spinoza, antes que la mente conozca el mundo exterior, primeramente tiene una idea de su propio cuerpo. Es decir, si el ser humano está compuesto de la fusión mente y cuerpo, la constitución de la mente humana responde a dicha fusión ya que en un principio, es una idea del propio cuerpo existente en acto. Así, Spinoza considera a esta primera idea del alma o mente humana, como la esencia del hombre, que sin embargo, no puede separarse del cuerpo. Es decir, la idea es la esencia del hombre ya que es lo que le hace ser consciente de su propio cuerpo. “La esencia del hombre está constituida por ciertos modos de los atributos de Dios, a saber: por modos de pensar, de todos los cuales es la idea, por naturaleza, el primero, y dada ella, los restantes modos deben darse en el mismo individuo. Y así, la idea es lo primero que constituye el ser del alma humana. Pero no la idea de una cosa inexistente, pues en ese caso no podría decirse que existe la idea misma. Se tratará, pues, de la idea de una cosa 27  SPINOZA, BARUCH. Ética. Introducción y traducción de Vidal Peña. Ediciones Orbis. Madrid. 1980. Pág 113. 23 existente en acto.” 28 Así explica también de una forma muy clara el paralelismo alma/cuerpo Gilles Deleuze: “Yo llamaría “alma” a una modificación relacionada con el atributo pensamiento y “cuerpo” a la misma modificación relacionada con el atributo extensión. De allí la idea de un paralelismo del alma y del cuerpo: lo que el cuerpo expresa en el atributo extensión, el alma lo expresa en el atributo pensamiento.” 29 Por lo tanto, Spinoza no defiende la existencia de un alma en sentido espiritual ya que la entiende como la mente humana. Tampoco defiende una separación alma/cuerpo ya que como modos de Dios-Naturaleza, ambos están fusionados en el ser humano. Por lo tanto, el prejuicio humano que defiende dicha separación queda refutado y con ello también pueden concluirse nuevas creencias éticas de dicha refutación. Continuando con la exposición, Spinoza elimina ahora el prejuicio que hace al hombre creerse libre. Dicho prejuicio dice así: “Los hombres se equivocan al creerse libres, opinión que obedece al solo hecho de que son conscientes de sus acciones e ignorantes de las causas que las determinan.” 30 Si el anterior prejuicio se ha refutado racionalmente por Spinoza dando a saber cómo conoce el ser humano su propio cuerpo, ahora la forma de refutar el presente es exponiendo racionalmente cuál es la forma que tiene el ser humano de conocer el mundo que le rodea. Se ha dicho anteriormente que la esencia del ser humano es la idea de su propio cuerpo existente en acto porque es dicha idea la que le hace ser consciente de su propio cuerpo. Ahora según Spinoza, el ser humano conoce el mundo exterior mediante lo que él define como “ideas de afecciones” y esta es su definición: “La idea de la afección, cualquiera que ésta sea, en cuya virtud el cuerpo humano es afectado por los cuerpos 28  SPINOZA, BARUCH. Ética. Introducción y traducción de Vidal Peña. Ediciones Orbis. Madrid. 1980. Pág 114. 29  DELEUZE, GILLES. En medio de Spinoza. Editorial Cactus. Buenos Aires. 2008. Pág 150. 30  IBIDEM. Pág 140. 24 exteriores, debe implicar la naturaleza del cuerpo humano y, a un tiempo, la del cuerpo exterior.” 31 Pero en este punto también es necesario explicar que para Spinoza existe diferencia entre la idea de afección en sí y la idea como conocimiento de los objetos exteriores. En la primera (al igual que sucedía con la idea del propio cuerpo) “el alma humana tendrá la idea de un modo existente en acto que implica la naturaleza de un cuerpo exterior; es decir, una idea que no excluye la existencia o presencia de un cuerpo exterior, sino que la afirma.” 32 En la segunda “….para Espinosa el conocimiento tiene su plenitud en el nivel de las ideas. Lo cual no quiere decir que niegue el juicio, sino, simplemente, que subsume el juicio en la idea. Dicho de otra manera….la idea no sólo representa, sino que toma posición -juzgasobre lo representado.” 33 Por lo tanto, si se entiende por la idea de afección en sí que el cuerpo humano está afectado por los cuerpos exteriores, parece obvio que para Spinoza el ser humano tanto en su interior como en su exterior, está en una relación constante con infinidad de otros cuerpos y estos a su vez en infinita relación con otros. Dichos cuerpos son también otros modos que ayudan a que continúe, aumente o disminuya la potencia vital humana. En su interior por ejemplo, glóbulos blancos y rojos forman la sangre y así mantienen la potencia vital. En su exterior, por ejemplo una manzana y un veneno aumentan o disminuyen dicha potencia según el caso. Si esto es así, según Spinoza la idea-mente ha de tener también dentro todas las ideas de afecciones en sí correspondientes a todos los cuerpos de los que tenga constancia, es decir, todas las ideas de afecciones en sí de todos los cuerpos que se relacionen con un cuerpo humano. Pero no obstante, sólo la sustancia Dios-Naturaleza dentro de la cual se encuentra la mente humana como modo pensamiento, las entenderá de forma intrínseca a la vez que se dan. En el caso de la mente humana, ella necesitará la razón para poder entenderlas de forma verdadera y clara, es decir, necesitará de infinitas ideas procedentes de los razonamientos, ideas que por tanto son también modos de la sustancia. Así, la mente humana es entendida por la sustancia de forma intrínseca y como un todo, pero por partes, puede decirse que la entendería a través del modo-idea 31 RABADE ROMEO.S Espinosa: Razón y felicidad. Editorial Cincel. Madrid. 1987. Pág 126 32 IBIDEM. Pág 132. 33 IBIDEM. Pág 133. 25 correspondiente a la mente en sí y a la vez, a través del resto de infinitas ideas que forman la mente, que son también modos de la sustancia. Además, cabe añadir también por curiosidad que, si el cuerpo humano está en continua relación con otros cuerpos y estos a su vez con otros, continuando esta relación de forma infinita, Spinoza “….no puede definir la unidad de cada cosa de manera sustancial. Su salida es entonces definirla como sistema de relaciones, es decir, lo contrario de una sustancia. Y su fuerza es llegar tan simplemente, realmente con una gran sobriedad, a decirnos que cada cosa está constituida por un conjunto de múltiples relaciones.” 34 Una vez entendido todo lo anterior, Spinoza considera que el ser humano puede conocer el mundo que le rodea a través de tres géneros de conocimiento. Pero antes de centrar la atención en ellos y también para que pueda entenderse cómo influye la forma de conocer en el ser humano es importante exponer antes de forma rápida cuál es la fundamental “teoría del conatus” de Spinoza. Anteriormente se ha dicho que la esencia de la sustancia Dios-Naturaleza es la existencia. Por ello, según Spinoza el ser humano como modo de la sustancia formado a su vez de mente y cuerpo, y también todas las cosas vivientes, la expresan en sí mismo a través de su propia actividad existencial que no hace otra cosa que hacerles perseverar en su ser. Esto es lo que quiere decir la famosa “teoría del conatus”, teoría sobre la que se sustenta el resto de su filosofía y la relación del hombre con Dios. La teoría dice así: “Cada cosa se esfuerza, cuanto está a su alcance, por perseverar en su ser” 35 Por lo que, si el conatus es la energía vital que hace perseverar al hombre y a todo ser vivo en su existencia, tanto la esencia de la sustancia Dios-Naturaleza, y el conatus como expresión de ella, son pura vida, están orientadas a la conservación y por lo tanto también al bien. Una vez entendido todo esto, ya pueden exponerse los tres géneros de conocimiento a través de los cuáles el ser humano conoce el mundo exterior. Saber en qué consisten es la parte final en la que culmina el proceso de cómo el ser humano conoce el mundo 34  DELEUZE, GILLES. En medio de Spinoza. Editorial Cactus. Buenos Aires. 2008. Págs 141-2. 35  SPINOZA, BARUCH. Ética. Introducción y traducción de Vidal Peña. Ediciones Orbis. Madrid. 1980. Pág 177. 32 bien puede tener también sus orígenes en teorías religiosas como la de los pecados capitales, la cual tilda de pecados tipos de pasiones como la lujuria, la avaricia o la gula. Ahora, los afectos que se derivan del deseo, la alegría y la tristeza son los siguientes: - El amor: Es una alegría acompañada por la idea de una causa exterior, pero el amor entendido como un placer hacia algo es malo en exceso. - El odio: Es una tristeza acompañada por la idea de una causa exterior y nunca puede ser bueno. - El miedo y la superstición: El miedo es una tristeza inconstante surgida de la imagen (idea) de una cosa futura o pretérita de cuya realización dudamos. La superstición, aunque no es una pasión, sí que genera tristeza ya que va de la mano del miedo. El miedo puede surgir en una persona, por ejemplo, ante la idea de que Dios le va a castigar por algo que ha hecho. - La esperanza: Es una tristeza inconstante surgida de la imagen (idea) de una cosa futura o pretérita de cuya realización dudamos. Por lo que la esperanza puede surgir en la persona, por ejemplo, ante la idea de que Dios le va a recompensar de alguna forma por algo que ha hecho. - La envidia: Es un odio, en cuanto afecta al hombre de tal modo que se entristece con la felicidad del otro y se goza con su mal. Así, la superstición parece ser generada, según Spinoza, por envidiosos, (podría entenderse aquí, por ejemplo, el poder religioso) ya que temen el potencial de otras personas. - La conmiseración: Es una tristeza, acompañada por la idea de un mal que le ha sucedido a otro, a quien imaginamos semejante a nosotros. Este afecto siempre se ha visto, al menos desde la visión cristiana, como algo bueno, pero Spinoza más adelante explicará por qué no lo es y cómo sustituirlo. - La humildad: Es una tristeza que brota al considerar el hombre su impotencia o debilidad. Este afecto también está bien visto, por lo menos desde las esferas cristianas, y su resolución se verá más adelante. - El arrepentimiento: Es una tristeza acompañada por la idea de algo que creemos haber hecho por libre decisión del alma. Otro afecto bien visto, al menos por el mundo cristiano que Spinoza explicará por qué no es adecuado para la persona. Pero no hay que olvidarse que este conocer adecuadamente cada pasión con la idea irracional que la genera, no es sólo conocerse así mismo, sino es también conocer a 33 Dios-Naturaleza, ya que si se recuerda, tanto todas las ideas de una mente humana (racionales e irracionales), como también todos los afectos (acciones y pasiones) que generan en el cuerpo, también están en Dios y forman parte de él de forma necesaria. En el caso de los afectos, puede decirse entonces que contra más los conoce (afecto fusionado con la idea que lo genera) una persona más y mejor se conoce a sí mismo y por lo tanto, más y mejor conoce a Dios. Pero esta situación también es válida ante el conocimiento del mundo que le rodea. Por ello puede afirmarse que las personas “cuanto más conocemos las cosas singulares, tanto más conocemos a Dios.” 41 Por lo tanto, es para Spinoza el desconocimiento de sus propias pasiones lo que esclaviza al hombre ya que serán las posteriores acciones que realice las que estarán determinadas por ellas. Como muestra sirva el siguiente ejemplo: Una persona al tener una idea inadecuada sobre alguna situación genera una pasión triste como el miedo y por ello, la potencia vital de su conatus también disminuirá. Como la persona tiene un desconocimiento racional de lo qué es su pasión y sin embargo su conatus está siempre orientado al bien, actuará guiada por dicha pasión, es decir, en este caso la persona actuará guiada por el miedo creyendo que es lo mejor para ella y para su auto conservación De aquí se extrae una muy interesante conclusión: el ser humano siempre actúa pensando en el bien y si realiza una mala acción guiado por sus pasiones, es por el desconocimiento de las mismas. De esta forma, también se entiende que si cada persona conociera sus pasiones, actuaría de una forma diferente a la que ellas dictan, alejándose así de su esclavitud y por lo tanto, sería libre dentro de la determinación. Sin embargo, como en el apartado dedicado a la comprensión racional del deseo se ha dicho, Spinoza también considera que algunos deseos son útiles para el ser humano, dependiendo de cuál sea su medida. Así, al entender Spinoza que afectos como la lujuria, la avaricia o la gula, sólo son perjudiciales si se convierten en deseos inmoderados, se elimina así la segunda razón por la que el ser humano mantenía el prejuicio que defendía las pasiones como vicios a evitar y no algo natural. Así también se elimina la creencia que los consideraba como “pecados capitales”, creencia esta proveniente del cristianismo. Por eso Spinoza considera que seguir el impulso de algunas pasiones, pero siempre de forma moderada, es bueno para el disfrute y la 41  SPINOZA, BARUCH. Ética. Introducción y traducción de Vidal Peña. Ediciones Orbis. Madrid. 1980. Pág 351. 34 felicidad humana. “….para conservar nuestro ser, no podemos vivir sin tener algún comercio con las cosas que están fuera de nosotros….Así pues, hay muchas cosas fuera de nosotros que nos son útiles y que, por ello, han de ser apetecidas….Quiero decir que es propio de un hombre sabio reponer fuerzas y recrearse con alimentos y bebidas agradables, tomados con moderación, así como gustar de los perfumes, el encanto de las plantas verdeantes, el ornato, la música….y otras cosas por el estilo que todos pueden servirse sin prejuicio alguno.” 42 De esta forma critica Spinoza a los filósofos que tachan los afectos como vicios. “Los filósofos conciben los afectos, cuyos conflictos soportamos, como vicios en los que caen los hombres por su culpa. Por eso suelen reírse o quejarse de ellos, criticarlos o (quienes quieren aparecer más santos) detestarlos. Y así, creen hacer una obra divina y alcanzar la cumbre de la sabiduría, cuando han aprendido a alabar, de diversas formas, una naturaleza humana que no existe en parte alguna y a vituperar con sus dichos lo que realmente existe.” 43 Así pues, se ha comprendido con Spinoza que los afectos son la representación visible del conatus y por lo tanto son algo natural. También se ha demostrado que pueden ser definidos racionalmente y también se ha comprendido el tipo de utilidad que tienen para el ser humano. Pero al comprender también dicha utilidad, no obstante también se ha visto que existen deseos, que, al ser algo natural, no son vicios ni pecados a evitar, y que además, si se aplican con moderación, son también beneficiosos para el ser humano. De esta forma, puede decirse que las dos razones por las que el ser humano creía en el prejuicio que defiende que las pasiones no son algo natural quedan refutadas. De esta forma, también puede añadirse otro punto más a la nueva ética de Spinoza en su camino hacia la libertad y felicidad humanas. 42  SPINOZA, BARUCH. Ética. Introducción y traducción de Vidal Peña. Ediciones Orbis. Madrid. 1980. Págs 264 y 290 43 SPINOZA, BARUCH. Tratado Político. Traducción e introducción de Atilano Dominguez. Alianza Editorial. Madrid. 1986. Pág 8. 35 DE LA SERVIDUMBRE HUMANA, O DE LA FUERZA DE LOS AFECTOS. A lo largo de toda la exposición, se ha visto que Spinoza usa un método racional geométrico para dar a conocer qué es la sustancia Dios-Naturaleza. También usa la razón para saber qué es el ser humano en relación con dicha sustancia y para saber que la suya es una relación de determinación. Es la razón la que también demuestra la forma que tiene de conocer el ser humano a través de la fusión mente-cuerpo. Por eso, porque la forma de conocer humana pasa por dicha fusión, Spinoza también demuestra que una persona puede saber racionalmente cuál es el origen de sus pasiones, saber definirlas y saber también cuál es su utilidad, habiendo sido éste un primer paso hacia una libertad dentro de la determinación. Pero otro fundamental paso muy cercano a dicha libertad en el presente capítulo, sin llegar a consumarla totalmente, sigue teniendo a la razón como baza imprescindible. Por eso, teniendo también como guía la racionalidad, la persona eliminará un último y esencial prejuicio, dando así también un último y esencial paso para la construcción de la nueva ética que propone Spinoza. El prejuicio es el siguiente: “Una vez que los hombres se han persuadido que todo lo que ocurre, ocurre por causa de ellos…..Han llamado Bien a todo lo que se encamina a la salud y al culto a Dios, y Mal a lo contrario de esas cosas.” 44 Para refutar la primera parte de este prejuicio que se refiere al tema de la salud, se puede recordar que en el primer capítulo, Spinoza ya demostró que las cosas dentro de la sustancia Dios-Naturaleza no son más o menos perfectas como el ser humano cree en general dependiendo si le perjudican o no. Las cosas son como son en virtud de la propia sustancia en sí y por ello, no cabe juzgarlas de perfectas o imperfectas. Algo así sucede con la creencia humana que dice que el bien es todo lo que se encamina a la salud. No es un bien para el ser humano el no sufrir ninguna enfermedad, ni un mal el no padecerla, quedando así el concepto bien por encima del concepto mal. Como parte de la naturaleza que es, salud y enfermedad se suceden de forma necesaria y no es ni un 44  SPINOZA, BARUCH. Ética. Introducción y traducción de Vidal Peña. Ediciones Orbis. Madrid. 1980. Pág 94. 36 bien ni un mal para el ser humano simplemente ambos estados ocurren en su cuerpo de forma natural, es decir, todo ocurre en el ámbito del ser. Desde este ejemplo, puede verse que Spinoza rompe con la moral que habla de bien y mal como categorías situadas una encima de la otra. Su alternativa es sustituirlas por los conceptos bueno y malo que fundamentan también su nueva ética. Y así, teniendo en cuenta su teoría del conatus, lo bueno para una persona será todo aquello que le beneficie y aumente su potencia de obrar, es decir, todo aquello relacionado con el afecto de la alegría y lo malo será todo lo contrario. Si esto es así, esta nueva ética se desprende realmente del conocimiento ontológico de Dios-Naturaleza representado en el conatus o potencia vital humana. “En la ética no hay ni bien ni mal, hay bueno y malo. He aquí exactamente la soldadura entre la ética y la ontología….Mientras que la moral es el arte del bien y del mal y su distinción u oposición es el triunfo de uno sobre otro….La ética es la velocidad que nos conduce lo más rápidamente posible a la ontología, es decir, a la vida en el ser.” 45 Pero como ya se va viendo también a lo largo del presente trabajo, para Spinoza en una persona lo que es realmente excepcional y permite que en él aumente su potencia de obrar, no es otra cosa que un correcto uso de la razón. Ya se ha visto que la mente es la esencia del ser humano, que a través de ella pueden definirse los afectos y saber también cuál es su utilidad para el ser humano. Por ello, dentro también de esa utilidad, se ha visto que son las ideas irracionales, con sus respectivas pasiones tristes y su respectivo desconocimiento, lo que esclaviza y determina al hombre a actuar de una determinada manera perjudicial para él. Por lo tanto para Spinoza en esta parte, será un correcto uso de la razón lo que todo ser humano deberá aplicar para su conservación. Por ello, si como se ha visto la razón ya conoce cuáles son los motivos por los que el ser humano sufre y los motivos por los que está determinado por sus pasiones, será también la razón la que se esforzará por tener ideas adecuadas y racionales ante la situaciónes que le perturban. Estas ideas al ser de este tipo no alterarán o incluso aumentarán la potencia del conatus, es decir, harán sentir bien a la persona porque las ideas adecuadas generarán afectos de alegría y sus consiguientes acciones no estarán condicionadas por ningún tipo de pasión triste. Así 45  DELEUZE, GILLES. En medio de Spinoza. Editorial Cactus. Buenos Aires. 2008. Pág 64. 37 según Spinoza “….la razón no exige nada que sea contrario a la naturaleza, exige, por consiguiente, que cada cual se ame a sí mismo, busque su utilidad propia, apetezca todo aquello que conduce realmente al hombre a una perfección mayor, y, en términos absolutos, que cada cual se esfuerce cuanto está en su mano por conservar su ser.” 46 Por lo tanto y ante todo lo expuesto en este último párrafo, el ser humano ante el conocimiento de afectos como: - El miedo, la superstición o la esperanza: “cuanto más nos esforzamos en vivir según la guía de la razón, tanto más nos esforzamos en no depender de la esperanza, librarnos del miedo, tener el mayor imperio posible sobre la fortuna y dirigir nuestras acciones conforme al seguro consejo de la razón.” 47 - La envidia: Como la envidia es un odio, el ser humano por naturaleza se esfuerza en destruir al hombre que odia, buscando así, aunque de forma inadecuada, su propia conservación. Sin embargo, “quien vive bajo la guía de la razón se esfuerza cuanto puede en compensar, con amor o generosidad, el odio, la ira, el desprecio, etc, que el otro le tiene.” 48 - La conmiseración: Como un correcto uso de la razón es lo que más puede beneficiar mutuamente a todas las personas y a la sociedad en general, el ser humano que sabe racionalmente en qué consiste la conmiseración, se esforzará en no sentirla y sin embargo, sí que tratará de hacer ver a la persona que ha tenido un problema, que es él mismo el que tiene la llave, a través de un correcto uso de la razón, para sentirse y actuar de forma adecuada para su bienestar. - La humildad: Quien sabe en qué consiste la humildad, se esforzará en recordarse mediante la razón que es absurdo otorgarse humildemente menos potencia de obrar de la que realmente tiene, ya que dicha potencia está igualmente en mismo grado en todos los seres humanos. 46  SPINOZA, BARUCH. Ética. Introducción y traducción de Vidal Peña. Ediciones Orbis. Madrid. 1980. Pág 264. 47  IBIDEM. Pág 292. 48  IBIDEM. Pág 291. 38 - El arrepentimiento: Quien sabe en qué consiste el arrepentimiento, se esforzará por no sentirlo ya que, el que se arrepiente de lo que ha hecho, es dos veces miserable e impotente: La primera por haber hecho algo malo al realizar un mal uso de la razón. La segunda por arrepentirse de dicha acción, que de nada sirve y otorga más tristeza. Así, antes de que una persona se arrepienta de algo que ha hecho debe recordar que la próxima vez, ha de instruirse en un mejor uso de la razón para lograr que sus acciones no sean esclavas de sus pasiones. De esta forma, no es de extrañar que Spinoza defina como “virtud” al correcto uso de la razón en el hombre, una virtud que al permitirle en su día a día poder conservar su conatus es un constante motivo de felicidad. “El fundamento de la virtud es el esfuerzo mismo por conservar el ser propio, y la felicidad consiste en el hecho de que el hombre puede conservar su ser.” 49 Este es el tipo de libertad que defiende Spinoza, de la que se desprenden acciones útiles para la propia persona pero también para la buena conservación de los otros y por lo tanto, también de la sociedad en general. Por eso, ya que un correcto uso de la razón lleva a la persona con sus posteriores acciones a favorecerse a sí mismo conservando su ser y así también favorece al otro y a la sociedad, el ser humano también deseará que las otras personas lo disfruten para sí ya que, además, también le favorecerán a él mismo. Por eso, también se esforzará en que los demás vivan según este planteamiento. Además Spinoza también da una idea racional válida que puede valer a la persona para invertir todos los afectos o pasiones tristes en afectos alegres y de conservación, evitando así la esclavitud y las acciones perjudiciales. Dicha idea dice así: “Quien ha comprendido rectamente que todas las cosas se siguen en virtud de la necesidad de la naturaleza divina, y que se producen según las leyes y reglas eternas de la naturaleza, no hallará en verdad nada que sea digno de odio, risa o desprecio, ni tendrá conmiseración de nadie, sino que se esforzará, cuanto la virtud humana lo permite, en “hacer el bien” - como se dice - y en estar alegre.” 50 49  SPINOZA, BARUCH. Ética. Introducción y traducción de Vidal Peña. Ediciones Orbis. Madrid. 1980. Pág 269. 50  IBIDEM, Pág 2934. 39 Por lo tanto, es un correcto uso de la razón lo que es realmente un “bien” para el hombre, no todo aquello que se refiere a la salud humana, como en un principio decía la primera parte del prejuicio que ahora queda refutado por Spinoza. “Conocer, conocer y conocer: esta es la receta de la filosofía espinosista….el ignorante, precisamente porque, debido a su ignorancia, no es capaz de sustraerse a las agitaciones que le vienen del exterior, no logra la verdadera tranquilidad de espíritu. Frente a él está el sabio, que sólo es tal cuando llega a tomar conciencia de la necesidad eterna en la que está inserto, logrando así el autentico reposo del espíritu, porque, desde esa perspectiva, mira lo pasional e imaginativo como algo accidental y transitorio que ha de someterse al imperio de la razón.” 51 Pero una segunda parte del prejuicio que se ha destacado en este capítulo, también decía que el bien para el ser humano era también todo lo relacionado con el culto a Dios. Sin embargo Spinoza, una vez que ha demostrado qué es lo realmente bueno y excepcional para el ser humano, considera el culto a Dios como innecesario. Es decir, si todo está determinado, tanto en las cosas que no dependen del ser humano, (como ya se ha visto en la primera parte) como así mismo en sus ideas y afectos, y además su más alto beneficio consiste en un correcto uso de la razón, ya no necesita realizar ningún tipo de culto para ganarse el favor de Dios y así resolver sus problemas. Más bien, Spinoza considera que las ceremonias religiosas están orientadas a mantener la unión del cristianismo y tampoco garantizan en el hombre la virtud y la dicha, como sí que lo hace el uso adecuado de la razón. “Por lo que toca a las ceremonias del cristianismo, el bautismo, la comunión, las oraciones, las fiestas y las demás ceremonias, aun suponiéndolas establecidas por Jesucristo o por los apóstoles (lo cual no está muy bien demostrado), no son más que signos de la Iglesia universal; nada hay en el objeto de su institución que interese a la beatitud, ni debe atribuírseles ninguna virtud santificante….En efecto….no tienen más objeto que el mantener la integridad de la sociedad cristiana.” 52 Queda así refutado este último prejuicio completamente y con él 51  RABADE ROMEO.S Espinosa: Razón y felicidad. Editorial Cincel. Madrid. 1987. Pág 29. 52  SPINOZA, BARUCH. Tratado Teológico Político. Orbis. Barcelona.1985. Págs 77-78. 40 la nueva ética que propone Spinoza también queda completa. Al terminar esta parte también podría decirse que el ser humano ya puede alcanzar su felicidad y libertad. De hecho así es, aunque no de una forma total, como ahora se verá. Por eso, la ética aún no queda del todo cerrada. El siguiente capítulo pondrá dicho cierre. CONCLUSIÓN: DEL PODER DEL ENTENDIMIENTO O DE LA LIBERTAD HUMANA. Tras todo lo expuesto y como también se ha dicho, ya puede decirse que la nueva ética de Spinoza queda prácticamente completa, y la prueba palpable es la refutación de los prejuicios que a lo largo de este trabajo se ha llevado a cabo. Pero sin embargo, la ética no puede quedar completamente cerrada si no resuelve finalmente el problema de la libertad humana. Se ha visto que mediante el conocimiento racional de DiosNaturaleza, la persona consigue un tipo de libertad que no llega a ser total, porque para Spinoza, la auténtica libertad humana se gesta en el ámbito del conocimiento intuitivo de Dios. Este conocimiento sin embargo puede decirse que es la evolución del conocimiento racional y su peculiaridad estriba en que, una vez alcanzado, permite a la persona prescindir de la razón. Es decir, si una persona ya sabe mediante el uso de la razón, cuál es la idea que genera un afecto y así simultáneamente también sabe definirlo, un conocimiento intuitivo de dicho afecto eliminará de un plumazo el proceso racional que lleva a la persona a conocerlo. Es decir, ante una situación determinada, que por ejemplo puede provocar miedo, la persona al tener un conocimiento intuitivo de su afecto no necesitará ningún tipo de razonamiento para conocerlo. Simplemente lo conocerá intuitivamente y su posterior acción tampoco necesitará de ningún tipo de racionamiento, simplemente la persona actuará sin ningún tipo de perjuicio para él y sus semejantes. Según Spinoza, esta es en el ser humano una “perspectiva de eternidad” ya que dicho conocimiento, al igual que hace el propio Dios-Naturaleza, permite a la persona conocer a la vez que existe, sin necesidad de ningún tipo de razón. “Nuestra alma, en cuanto se conoce a sí misma y conoce su cuerpo desde la perspectiva de la eternidad, en esa medida posee necesariamente el conocimiento de Dios, y sabe que ella es en Dios y se concibe por Dios.” 53 53  SPINOZA, BARUCH. Ética. Introducción y traducción de Vidal Peña. Ediciones Orbis. Madrid. 1980. Pág 354. 41 Por eso también para el filósofo francés Gilles Deleuze, “El carácter único de Spinoza consiste en que él, el más filósofo de los filósofos, enseña al filósofo a prescindir de la filosofía….Por eso, ¡qué extraordinaria composición la de este libro V! ¡Cómo se enlazan en él el concepto y el afecto! 54 De esta forma queda concluida la ética de Spinoza. Una ética que va construyéndose poco a poco mediante el conocimiento racional de Dios-Naturaleza y del propio ser humano. Dicho conocimiento es el resultado de eliminar la serie de prejuicios que a lo largo de este trabajo se han expuesto. Estos son los prejuicios ya refutados: - Dios no es corpóreo como habitualmente se cree. Una explicación racional nos revela que bien puede entenderse a través de una concepción panteísta. - Si Dios no es corpóreo, tampoco puede atribuírsele una voluntad y un entendimiento humanos, porque como la razón enseña, todo existe y sucede en virtud de su sola naturaleza y no forzado por ninguna situación externa que le lleva a actuar por fines concretos. - La razón tampoco enseña a creer en los milagros ya que si el finalismo no es atribuible a Dios, porque todo existe y sucede en él de forma necesaria, nada puede acontecer fuera de sus leyes naturales y por ello tampoco los milagros. - También es absurdo creer en los llamados espíritus o fantasmas ya que no hay ningún tipo de evidencia empírica que lo asegure. - Y también por todo lo visto, en Dios-Naturaleza nada es más o menos perfecto, mejor o peor, como suele creerse, simplemente todo está determinado a ser como es en virtud de su sola naturaleza. - La razón tampoco defiende la separación cuerpo y alma porque, teniendo como referencia inicial a Dios-Naturaleza compuesto de los atributos pensamiento y extensión, la mente humana es un modo-idea del atributo pensamiento y el cuerpo es un modo del atributo extensión. 54  DELEUZE, GILLES. Spinoza: Filosofía práctica. Editorial Tusquets. Barcelona. 1984. Pág 169. 48