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Relación entre la sarcopenia y el estado nutricional en ancianos institucionalizados de Zaragoza Autora: Pastora Rodríguez Camacho Tutores: José Puzo Foncillas (Facultad de las Ciencias de la Salud y del Deporte. Departamento de Medicina. Universidad de Zaragoza) Alejandro Sanz París (Unidad de nutrición. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza) Fecha de presentación: 02-12-2013
Resumen La sarcopenia es un síndrome geriátrico caracterizado por una pérdida de masa muscular, junto con un deterioro de la fuerza y/o del rendimiento físico. Esto afecta al estado funcional y movilidad de los ancianos, que tienen mayor dificultad para realizar las actividades básicas de la vida diaria (ABVD), por lo que aumenta la dependencia, el riesgo de caídas y fracturas, lo que supone un incremento del gasto sociosanitario y de la mortalidad. El presente trabajo persigue definir la sarcopenia, los métodos y criterios para su diagnóstico y consecuencias que derivan de la enfermedad, así como las posibilidades de su tratamiento. El objetivo del estudio es identificar la prevalencia de sarcopenia y desnutrición en pacientes institucionalizados y evaluar la relación existente entre estas dos enfermedades. Se ha realizado un estudio de corte transversal en 71 ancianos válidos de tres residencias geriátricas de la provincia de Zaragoza. El estado nutricional se ha evaluado utilizando el MNA-SF®. La sarcopenia se ha identificado midiendo tres parámetros: la fuerza muscular con un dinamómetro de prensión manual; el rendimiento físico con la velocidad de marcha; y el IMC con el BIA. Fueron estudiadas 71 personas, 40 mujeres y 31 hombres, con una edad media de 81,23(±7,88) años, comprendida entre 60 y 95 años. La prevalencia de sarcopenia fue de 77,5%. La prevalencia de personas malnutridas y en riesgo de malnutrición fue de 1,4% y 36,6%, respectivamente, sin encontrar diferencias significativas entre ambas. En conclusión, la alta prevalencia de sarcopenia y de riesgo de malnutrición es una alerta sobre la necesidad de medidas preventivas para la progresión de estas enfermedades. De este modo aumentar la calidad de vida de los ancianos y disminuir la mortalidad y el coste sanitario.
Índice I. Introducción ............................................................................................1 I.I Sarcopenia ....................................................................................2 I.II Fisiopatología de la sarcopenia .................................................3 I.III Técnicas diagnósticas de la sarcopenia ..................................4 I.III.I. Masa muscular ...........................................................5 I.III.I. Fuerza muscular .........................................................7 I.III.I. Rendimiento físico ......................................................8 I.IV Consecuencias de la sarcopenia y la desnutrición..................9 I.V Tratamiento de la sarcopenia...................................................10 II. Objetivos ...............................................................................................11 III. Material y métodos ............................................................................11 III.I Evaluación nutricional ...........................................................11 III.II Antropometría ......................................................................12 III.III Evaluación de la sarcopenia ...............................................13 III.III.I Masa muscular .......................................................13 III.III.II Fuerza muscular ...................................................14 III.III.III Rendimiento físico ...............................................15 III.IV Análisis estadístico ...............................................................15 IV. Resultados ...........................................................................................17 V. Discusión ...............................................................................................19 VI. Conclusiones .......................................................................................22 VII. Bibliografía ........................................................................................23
Listado de abreviaturas •SEGG: Sociedad Española de Geriatría y Gerontología. •INE: Instituto Nacional de Estadística. •EWGSOP: Grupo Europeo de Trabajo sobre la Sarcopenia en Personas de Edad Avanzada. •TNF: Factor de Necrosis Tumoral. •TC: Tomografía Computarizada. •RM: Resonancia Magnética •DEXA: Absorciometría Radiológica de Doble Energía •BIA: Análisis de Bioimpedancia •ACT: Agua Corporal Total. •FFM: Masa Libre de Grasa. •FM: Masa Grasa. •Z: Impedancia Corporal. •Rz: Resistencia. •Xc: Reactancia. •PEF:Flujo espiratorio Máximo •PCT: Potasio Corporal Total •SPPB: Batería Breve de Rendimiento Físico. •TGUG: Prueba Cronometrada de Levantarse y Andar. •SCPT: Test de Capacidad de Subir Escaleras. •GH: Hormona de Crecimiento. •MNA-SF: Mini Nutritional AssessmentShort Form •IMC: Índice de Masa Corporal. •CP: Circunferencia de la Pantorrilla. •CB: Circunferencia Braquial. •CAB: Circunferencia Abdominal. •CC:Circunferencia de la cintura •PTC: Pliegue cutáneo Tricipital. •PA: Ángulo de Fase. •ECW:Agua Extracelular. •ICW: Agua Intracelular. •MM: Masa Muscular. •ECM: Masa Extracelular. •IMM: Índice de Masa Muscular. •ASM: Masa Esquelética Apendicular. •ABVD: Actividades Básicas de la Vida Diaria.
I. INTRODUCCIÓN: En los últimos tiempos, el estudio de las enfermedades que afectan a la población anciana está tomando protagonismo dado al creciente envejecimiento de la población. España es uno de los países europeos que ha envejecido más rápidamente a lo largo del siglo XX. La cifra de personas mayores de 65 años ha incrementado desde 967.754 en el año 1900, hasta 6.740.000 en el año 1999, y se estima que en el año 2050 hayan 12 millones de personas mayores de 65 años, lo que supondrá un 35% de la población total (SEGG, 2006). Además la esperanza de vida (82,17 años, INE, 2012) se ha elevando paralelamente. En nuestro país más del 4% de los ancianos vive en residencias geriátricas. Las personas mayores residentes en estos centros se caracterizan por tener una edad media superior a los 80 años siendo un 67% mujeres [1]. Esta población se caracteriza por ser pacientes pluripatológicos, es decir padecen más de una enfermedad, y en general en avanzado estado de desarrollo. Entre las enfermedades primarias, la enfermedad del Alzheimer se presenta en el 48,8% del colectivo, siendo ésta la de mayor prevalencia, seguida de las patologías de índole cardíaco (19,4%), enfermedades cerebrovasculares y neoplasias (12,9% en ambos casos), y otras enfermedades (6%). Como enfermedades secundarias o comorbilidades, destaca la alta prevalencia de hipertensión (61,35%), alteraciones metabólicas como hipercolesterolemias/dislipemias (29,0%), diabetes (19,4%) y enfermedades del sistema respiratorio, como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica(16,1%)[2]. La población anciana presenta una serie de diferencias respecto a la población adulta (como factores fisiológicos, sociales, de enfermedad crónica de base, uso de fármacos y una disminución de la movilidad) que le hacen más susceptible de presentar un cuadro de malnutrición[3]. La prevalencia de malnutrición en pacientes institucionalizados en la población española es de 11,2%[4]. La prevalencia de ancianos institucionalizados en riesgo de malnutrición es de 57,9%[5]. En diversos estudios se ha observado una alta prevalencia de sarcopenia en pacientes institucionalizados, Velázquez[6] observó una prevalencia de 41,1% y Masanes[7] observó que la prevalencia era mayor en mujeres (33%) que en hombres(10%). Velázquez [6], también observó que el 77,2% de los ancianos sarcopénicos mostraban malnutrición, es decir que existe una asociación entre la sarcopenia y la malnutrición. Tanto la desnutrición y la sarcopenia se asocian con resultados adversos sustanciales que afectan tanto al paciente como al sistema de salud, incluyendo un aumento de la morbilidad, la mortalidad, la tasa de rehospitalización, y los costes sanitarios[8]. 1
I. I. SARCOPENIA La sarcopenia es un síndrome que se caracteriza por una pérdida progresiva y generalizada de la masa muscular esquelética y la fuerza asociada a debilidad, pérdida de la independencia, discapacidad física, mayor riesgo de caídas, calidad de vida deficiente y mortalidad[9]. Este síndrome se observa principalmente en personas de edad avanzada, aunque puede aparecer también en adultos más jóvenes. La sarcopenia se puede clasificar según la causa, se considera ‘primaria’ (o relacionada con la edad) cuando no hay ninguna otra causa evidente salvo el envejecimiento, mientras que se considera ‘secundaria’ cuando hay una o varias otras causas evidentes. El EWGSOP propone clasificar en tres estadios según la gravedad de la enfermedad: ‘presarcopenia’, ‘sarcopenia’ y ‘sarcopenia grave’ (Tabla A). El estadio de ‘presarcopenia’ se caracteriza por una masa muscular baja sin efectos sobre la fuerza muscular ni el rendimiento físico. El estadio de ‘sarcopenia’ se caracteriza por una masa muscular baja, junto con una fuerza muscular baja o un rendimiento físico deficiente. La ‘sarcopenia grave’ es el estadio que se identifica cuando se cumplen los tres criterios de la definición (masa muscular baja, menor fuerza muscular y menor rendimiento físico). Esta identificación puede ayudar a seleccionar tratamientos y a establecer objetivos de recuperación adecuados. Tabla A: Clasificación de sarcopenia 2
I.II. FISIOPATOLOGÍA DE LA SARCOPENIA Los mecanismos que podrían intervenir en el inicio y la progresión de la sarcopenia se representan en la (Figura A). Estos mecanismos tienen que ver, entre otros, con la síntesis proteica, proteólisis, integridad neuromuscular y contenido de grasa muscular. La sarcopenia es el resultado de la interacción de varios factores que se pueden resumir en: - Factores del sistema nervioso central: Conforme se cumplen años se van perdiendo unidades motoras alfa de la médula espinal, lo que provoca atrofia muscular. - Factores musculares: Con la edad se produce una pérdida de la fuerza muscular que pueden desarrollar las fibras musculares (calidad muscular) y además un descenso en el número de células musculares (masa muscular). - Factores humorales: Con el envejecimiento descienden los niveles de hormonas anabolizantes, como la hormona del crecimiento, testosterona y estrógenos, lo que provoca una disminución de su efecto trófico que a su vez produce atrofia muscular. Además frecuentemente con la edad existe un estado de “inflamación subclínica” que hace que aumenten los niveles de interleukina 1 beta, factor de necrosis tumoral (TNF) e interleukina 6 que provoca pérdida de aminoácidos por el músculo. - Factores de estilo de vida: Es evidente que la sarcopenia empeora con el desuso y que una vida sedentaria produce una mayor y más rápida pérdida de músculo que una vida activa. - Factores nutricionales: En los ancianos los requerimientos de aminoácidos esenciales están aumentados. La reducción del aporte proteico causada por la anorexia del anciano debido entre otros factores a la pérdida de gusto y olfato relacionada con la edad, contribuye a la aparición de sarcopenia[10]. Figura A: Mecanismos de la sarcopenia 3
I.III. TÉCNICAS DIAGNÓSTICAS DE LA SARCOPENIA Los parámetros para el diagnóstico de la sarcopenia son masa muscular, fuerza muscular y rendimiento físico. A continuación se repasan las técnicas de medición que pueden utilizarse según su idoneidad para los contextos de investigación y práctica clínica. En la Tabla B se recogen las recomendaciones del EWGSOP respecto al uso de estas técnicas[9]. Tabla B: Técnicas de medición de la masa muscular, fuerza muscular y rendimiento físico. 4
I.III.I. Masa muscular La evaluación de la masa muscular tiene una amplia gama de técnicas, cuyo coste, disponibilidad y facilidad de uso determinan si estas técnicas están mejor adaptadas para la práctica clínica o resultan más útiles para la investigación. -Técnicas de imagen corporal: Se pueden utilizar tres tipos de técnicas de imagen para calcular la masa muscular o la masa magra: tomografía computarizada (TC), resonancia magnética (RM) y absorciometría radiológica de doble energía (DEXA). Se considera que TC y RM son sistemas de diagnóstico por imagen muy precisos que puedan separar la grasa de otros tejidos blandos del organismo, se consideran métodos de referencia en el contexto de investigación. Su coste elevado, el acceso limitado a los equipos en algunos centros y las preocupaciones acerca del límite de exposición a la radiación limitan el uso de estos métodos de imagen de cuerpo entero en la práctica clínica habitual. En la figura B se observan dos cortes de RM de los muslos de dos mujeres, una de 64 años sedentaria (superior), y otra de 20 años deportista (inferior), se puede comparar la mayor presencia de grasa, y menor de músculo en la mujer de más edad[3]. La DEXA es un método alternativo atractivo con fines de investigación y uso clínico que estima la masa corporal total mediante medidas en las extremidades, calculando la masa del tejido graso, óseo y magro de forma fiable. Se expone al paciente a una cantidad mínima de radiación, pero requiere desplazar al paciente puesto que el equipo no es portátil, lo que puede descartar su uso en estudios epidemiológicos a gran escala. Figura B: Comparación de dos cortes de RM. -Análisis de bioimpedancia[11-14]: El BIA se basa en la relación que hay entre las propiedades eléctricas del cuerpo humano, la composición corporal de los diferentes tejidos y del contenido total de agua en el cuerpo. Este es un método indirecto de estimación de la composición corporal, por lo que depende de algunas premisas relativas a las propiedades eléctricas del cuerpo, su composición y estado de maduración, su nivel de hidratación, la edad, el sexo, la raza y la condición física. Este método permite la estimación del agua corporal total (ACT) y, por asunciones basadas en las 5
determinada, cuya suma total son 14 puntos. Se ha considerado un estado de nutrición normal o adecuado si la puntuación es igual o superior a 12 puntos; riesgo de malnutrición si la puntuación oscila entre 8-11; y estado de malnutrición si la puntuación es igual o menor a 7 puntos. III.II. Antropometría: A cada paciente se le ha realizado las siguientes medidas antropométricas: - Peso (en kg): mediante una balanza mecánica de plataforma, con la persona descalza y con ropa ligera. - Talla (en cm): mediante un tallímetro, la persona debe estar descalza, colocarse bien erguido con la mirada al frente y la cabeza derecha, con los talones juntos y con los talones, glúteos y hombros pegados al tallímetro, los brazos relajados con las palmas contra los muslos. - Circunferencia braquial (CB; en cm): con una cinta métrica inelástica (0,1 cm de precisión) y en la parte superior del brazo no dominante; perpendicularmente al eje del mismo en el punto medio entre el olecranon y el acromion. - Circunferencia de la pantorrilla (CP; en cm): con una cinta métrica inelástica (0,1 cm de precisión), con el paciente sentado y la pantorrilla al descubierto, en el punto más ancho de ésta. - Pliegue cutáneo tricipital (PCT): Mediante un plicómetro marca Holtain®. Se debe tomar vertical y paralelo al eje longitudinal del brazo sobre la porción media del tríceps, con el brazo relajado y la articulación del hombro con una leve rotación externa. 12 Figura C: MNA-SF utilizado para la evaluación nutricional.
- Circunferencia del cuello(CC): con una cinta métrica inelástica (0,1 cm de precisión), se mide por encima el cartílago tiroideo, sosteniendo la cinta perpendicularmente al eje longitudinal del cuello. - Circunferencia abdominal(CAB): se realiza en el nivel del punto más estrecho entre el último arco costal y la cresta ilíaca. La medición se realiza al final de una espiración normal, con los brazos relajados a los costados del cuerpo. Las medidas se realizaron por triplicado tomando el valor medio de las mismas. El IMC (kg/m2) se calculó a partir de los datos de peso y talla. III. III. Evaluación de la sarcopenia: Para definir los estadios de sarcopenia se ha tenido en cuenta la clasificación del EWGSOP presarcopenia, sarcopenia y sarcopenia grave. Esta clasificación viene dada por tres criterios que son masa muscular, la fuerza muscular y el rendimiento físico. Los pacientes con presarcopenia cumplen el primer criterio, los pacientes con sarcopenia cumplen el primero y uno de los otros dos y los pacientes con sarcopenia grave cumplen los tres criterios. La presencia de sarcopenia se ha definido si se cumple el criterio de una baja masa muscular. III.III.I Masa Muscular: Como se ha mencionado anteriormente existen multitud de técnicas para calcular la masa muscular, cuya elección dependerá del coste, la disponibilidad y la facilidad de uso. En este estudio se ha seleccionado el análisis de bioimpedancia (BIA), puesto que es una técnica no invasiva, de bajo coste y fácil uso, además de realizarse con un equipo portátil del que se ha dispuesto, Body Gram Bia 100-1. La metodología que se ha utilizado ha sido la tetrapolar que consiste en la colocación de 4 electrodos, dos en la mano-muñeca y otros dos en el pie-tobillo. La prueba se ha realizado bajo las siguientes condiciones: - Colocando los electrodos a una distancia mayor de 4-5 cm entre sí, en zonas no lesionadas. - En posición de decúbito supino. - Tras 5 minutos de reposo en posición de decúbito supino. - Con las extremidades en abducción: brazos a 30º; piernas a 45º - A primera hora de la mañana en ayunas (ni comidas, bebidas). - Retirando los elementos metálicos. Como se ha mencionado anteriormente el equipo de BIA nos da valores de resistencia y reactancia, estos datos se han introducido en el programa informático Akern Bioresearch, que nos proporciona la masa muscular (MM). Con este resultado se ha calculado el índice de masa muscular (MMI) a través de la ecuación: MMI: MM/T2 13
El valor de referencia que se ha considerado para cumplir este criterio es < 10,76 Kg/m² para los varones y < 6,76 Kg/m² para las mujeres[9]. Este programa también nos ha dado los siguientes valores de composición corporal: agua corporal total, agua extracelular, agua intracelular, masa libre de grasa, masa celular, masa extracelular, masa muscular y masa grasa. III.III.II. Fuerza Muscular: La fuerza muscular se evaluó mediante una técnica de fuerza de presión a través de dinamometría isométrica de la mano. La fuerza de prensión es una medida sencilla y buena de la fuerza muscular. La dinamometría isométrica consiste en medir la fuerza o tensión ejercida contra una resistencia mayor sin desplazarla. Para ello se utilizan dinamómetros de tipo mecánico, diseñados para medir un solo grupo muscular. En este estudio la prueba de dinamometría manual se ha realizado con un dinamómetro de Jamar® (Figura D), con registro de fuerza en kilogramos, bajo las siguientes condiciones: - Se debe realizar un ajuste previo del agarre del dinamómetro en función del tamaño de la mano. - La empuñadura debe ajustarse de tal forma que la articulación interfalángica proximal de los dedos del sujeto, cuando este empuñe el dinamómetro, forme un ángulo de 90º. - El sujeto debe estar de pie con los brazos extendidos a lo largo del cuerpo. Previamente se le debe indicar que debe hacer la mayor fuerza posible sin apoyar el brazo en el cuerpo. - Se debe realizar tres intentos y anotar el valor más alto. - Se ha realizado la prueba en el brazo dominante. El EWGSOP considera valores normales una fuerza muscular manual igual o mayor a 30 Kg para hombres y igual o mayor a 20 Kg para mujeres, valores inferiores a estos se han considerado como inadecuados cumpliéndose el criterio. Figura D: Dinamómetro de Jamar® 14
III.III.III. Rendimiento físico: Para evaluar el rendimiento físico en la población de estudio se ha realizado la prueba de velocidad de marcha(m/s). Esta prueba consiste en andar 6 metros, y medir el tiempo transcurrido. La velocidad de marcha depende de la altura del individuo, en las tablas C y D se pueden ver los valores de referencia para definir un rendimiento físico inadecuado. Altura Velocidad ≤ 173 cm > 0,65 m/s > 173 cm > 0,76 m/s Tabla C : Valores de referencia en hombres Altura Velocidad ≤ 159 cm > 0,65 m/s > 159 cm > 0,76 m/s Tabla D: Valores de referencia en mujeres III.IV. Análisis estadístico Se ha realizado un análisis descriptivo de las variables de la muestra. Las variables cuantitativas se expresan en forma de media (±desviación estándar), con una estratificación entre sexos. Las diferencias entre dos medias se han determinado mediante la prueba de la t de Student y el análisis de la varianza. Esta prueba se ha realizado para las diferencias de medias entre la presencia de sarcopenia y diferentes variables como la edad, el IMC, la fuerza muscular y el rendimiento físico. Las proporciones se han comparado mediante la prueba de la χ2 de Pearson. La prueba χ2 de Pearson se ha se utilizado para determinar si existe o no relación entre la presencia de sarcopenia y el estado nutricional medido según MNA-SF. También se ha realizado esta prueba para comparar proporciones entre presencia de sarcopenia y diferentes variables como el sexo, el rendimiento físico inadecuado y la baja fuerza muscular, así como para comparar las proporciones entre el estado nutricional y el sexo. El nivel de significación ha sido del 95% en todos los casos(P≤0,05). Todos los datos han sido analizados mediante la aplicación informática SPSS para Windows (versión 20.0, SPSS Inc., Armonk, NY). 15
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IV. RESULTADOS: Durante el período del estudio se evaluó a 71 sujetos, de los cuales 31 fueron hombres (43,7%) y 40 mujeres (56,3%). La media de edad para el total de sujetos fue de 81,23 años (±7,88), para hombres fue de 79,48 años (± 8,42) y para mujeres fue de 82,57 años (± 7,26). Las características generales del colectivo total, hombres y mujeres, participantes en el estudio transversal se muestran en la tabla I. Los hombres presentaron valores significativamente mayores en los siguientes parámetros: altura, concentración de albúmina sérica, agua corporal total, agua extracelular, agua intracelular, masa libre de grasa, masa extracelular, masa muscular, fuerza muscular, rendimiento físico. Las mujeres presentaron valores significativamente mayores en los siguientes: IMC, circunferencia de la cintura, pliegue cutáneo tricipital. La prevalencia de malnutrición en el total de la población ha sido del 1,4%, es decir sólo un participante ha sido incluido en este grupo, del género femenino. El MNA-SF nos ha permitido clasificar a la población en ancianos con un estado nutricional normal, en riego de malnutrición y malnutridos, además se ha divido por género, sin significación estadística (p =0,105), representado la distribución porcentual en la tabla II. El porcentaje de ancianos que integran cada grupo se presenta en la figura I. 17
La prevalencia de sarcopenia observada en el colectivo total fue del 77,5%, de los cuales un 9,9% se incluyen en el grupo de presarcopénicos, un 33,8% en sarcopénicos y la misma proporción para los que presentan sarcopenia grave(Figura II). En relación al sexo frente la presencia de sarcopenia, se observó que el 100% hombres presentó sarcopenia frente al 60% de mujeres que presentó sarcopenia, estadísticamente significativas (p < 0,05). Al comparar la presencia de sarcopenia con un rendimiento físico inadecuado y una baja fuerza muscular no se encontraron diferencias significativas (p=0,289 y p= 0,98, respectivamente)(Tabla III). La media de edad en las personas sarcopénicas fue ligeramente mayor que en las que no presentaban las enfermedad, 81,25 frente a 79,6, sin significación estadística (p>0,05). El IMC fue menor en las personas con sarcopenia, con significación estadística (p=0,00). La fuerza muscular y el rendimiento físico fue significativamente mayor en las personas que presentaban la enfermedad (Tabla IV). En la Figura III se observa la distribución porcentual de la población estudiada por estado nutricional según la presencia de sarcopenia. No se han observado diferencias significativas entre ambas medias, p=0,16(>0,05), con un nivel de confianza del 95%. 18
V. DISCUSIÓN: Los resultados de los estudios de prevalencia de malnutrición realizados en sujetos institucionalizados son heterogéneos. Las cifras observadas varían de un 7 a un 64%, siendo la prevalencia de malnutrición obtenida en nuestro estudio (1,4%) inferior a la observada en otros estudios realizados en la población española[2,4,19,29,32]. Esto se ha podido deber al limitado número de participantes y a los criterios de selección, puesto que se tratan de ancianos válidos, con IMC, CB, y CP normales (26,95 ± 5,99; 25,62 ± 4,07; 32,54 ± 4,46; respectivamente) que a priori no era esperable que estuvieran desnutridos. Los participantes seleccionados no reflejan la realidad de los pacientes institucionalizados, ya que se han excluido aquellos pacientes en sillas de rueda, postrados o en estado terminal, y los que presentan un deterioro cognitivo. La prevalencia de ancianos en riesgo de malnutrición ha sido de un 36,6% inferior a la encontrada por DeLuis y cols.[5], cuya prevalencia fue de un 57,9%, pero se encuentra dentro del rango establecido en la literatura del 21-72%[5,6,19,29,33]. Como hemos explicado anteriormente, esto se debe a que los criterios de selección han sido un factor de confusión del estudio. Además el instrumento de medición utilizado para evaluar la presencia de malnutrición en nuestro estudio fue el MNA-SF. Este instrumento de evaluación nutricional ha demostrado su validez en la identificación de sujetos institucionalizados con riesgo de malnutrición, es decir que los clasifica en dos grupos: individuos bien nutridos y individuos en riesgo de malnutrición [5,29]. En nuestro trabajo hemos clasificado el estado nutricional en tres grupos: estado nutricional normal, en riego de malnutrición y malnutridos. En nuestro estudio, no hemos encontrado diferencias significativas entre la prevalencia de riesgo de malnutrición por sexos, aunque esta ha sido mayor en mujeres (45%) que en hombres (25,8 %). 19
En nuestro medio hay pocos estudios que analicen la prevalencia de sarcopenia en personas mayores institucionalizadas con los que poder contrastar los resultados del presente estudio[6,7,34,]. La prevalencia de sarcopenia observada ha sido de 77,5%. En la ciudad de Mexico, Velazquez[6] realizó un estudio de corte transversal en mujeres que asistían a un servicio de geriatría en un hospital público en el que se observó que la prevalencia de sarcopenia fue de 41,1%. En nuestro estudio la prevalencia de sarcopenia en mujeres ha sido superior (60%). Esta amplia diferencia encontrada entre la prevalencia de la sarcopenia de nuestro estudio y la observada por el estudio de Velazquez[6] puede ser debida a las diferencias entre las características de la población, la definición de sarcopenia, y los métodos y criterios diagnósticos. En el estudio de Velazquez[6] para el cálculo de la MM se utilizó la siguiente fórmula: [ASM (kg) = 0.2487(peso) + 0.0483(altura) - 0.1584(circunferencia de la cadera) + 0.0732(fuerza muscular manual) + 2.5843(sexo) + 5.8828; Baumgartner et al.[35]]; y el valor de referencia para definir la sarcopenia fue < 5,45 Kg/m2. En comparación con el presente estudio donde se ha utilizado un valor de referencia de mayor (<6,76 Kg/m2). En cuanto a la diferencia entre sexos, Masanes[7] observó una notable prevalencia de sarcopenia en mujeres de avanzada edad institucionalizadas en comparación con los hombres institucionalizados de su misma edad (33 y 10 % respectivamente). Resultados que se contraponen a los obtenidos en nuestro estudio, puesto que la prevalencia de sarcopenia fue del 100 % en hombres y del 60% en mujeres. Esta diferencia se debe a los métodos y criterios diagnósticos de la enfermedad. Masanes[7], en su estudio para calcular la MM utilizó la fórmula de Janssen et al.[15,36] [skeletal muscle mass (kg) = [(altura2/ Rz × 0.401) + (sexo × 3.825) + (edad × –0.071)] + 5.102;sexo:1 para hombres;0 para mujeres], y los puntos de corte que obtuvo para el diagnostico de sarcopenia para la población institucionalizada de Barcelona fueron IMM<8,31 en hombres y <6,68 en mujeres. Estos son menores que los que se han utilizado para el presente estudio. En el mismo estudio de Velazquez[6] nombrado anteriormente, se encontró asociación entre el estado nutricional y la presencia de sarcopenia, donde de los ancianos con desnutrición el 77,2 % tenía la enfermedad; de los pacientes con riesgo de malnutrición un 45,9% presentaba sarcopenia y por último de los pacientes con un estado nutricional adecuado el 7,1 % presentaba sarcopenia. En nuestro estudio no se han encontrado los resultados esperados en cuanto a esta relación, puesto que en el grupo de sarcopénicos hay un mayor porcentaje de ancianos con un estado nutricional normal y menor porcentaje de ancianos en riesgo de malnutrición que en el grupo de los no sarcopénicos. Esto puede deberse a una mala clasificación de la muestra en cuanto a la presencia de sarcopenia. Como hemos dicho anteriormente el punto de corte de MM para el diagnóstico de la sarcopenia en nuestro estudio ha sido mayor que el definido para nuestra población[7]. Los valores medios de fuerza muscular manual que hemos obtenido son 25,32(±6,73) Kg para hombres y 14,24(± 4,6) Kg para mujeres. Estos valores son menores que los valores de referencia que establece la EWGSOP <30 kg para hombres y <20 kg para mujeres. Esto refleja que nuestra muestra esta en mal estado en cuanto a fuerza muscular. Sin embargo, en las tablas de valores teóricos de fuerza de la mano para la población adulta, creadas por Mateo Lázaro[37], en cuyo estudio participó la población de Teruel, los puntos de corte 20
para la fuerza muscular en adultos mayores de 50 años fueron de 24,9(± 8,3) kg para hombres y 14,8 (± 5,1) kg para mujeres. También los valores de fuerza muscular que observó Masanes[7] en su estudio, cuyos participantes eran ancianos institucionalizados en la provincia de Barcelona, fueron de 17,7 Kg en hombres y 11,9 Kg en mujeres. Es decir que nuestros valores medios de fuerza muscular manual de nuestros participantes son similares a los de nuestra población. En nuestro estudio las personas con sarcopenia, es decir personas que tienen menor masa muscular, tienen una edad media ligeramente superior al grupo sin sarcopenia. Conforme aumenta la edad de las personas es más común la presencia de sarcopenia, pues con la edad se produce una disminución del peso, de la masa muscular esquelética y un aumento de la masa grasa[8,38]. La masa muscular va disminuyendo un 3,8% por década después de los 30 años[9,8,38]. Esta disminución de masa muscular por la edad no se ha podido mostrar en nuestro estudio dado a la falta de estratificación de la muestra por grupos de edad. En cuanto al rendimiento físico el valor medio de velocidad de marcha en nuestra población de estudio es de 0,5 m/s, valor inferior al considerado adecuado por el EWGSOP (≥0,8 m/s). La literatura nos dice que la presencia de sarcopenia afecta a la fuerza muscular y al rendimiento físico debido a la disminución de la masa muscular[7]. En nuestro estudio, no se puede realizar una comparación de parámetros como fuerza muscular y rendimiento físico entre el grupo de individuos con sarcopenia y el grupo de individuos sin sarcopenia, dado que no hay una homogeneidad, en cuanto a sexo, entre grupos. El grupo no sarcopénico está conformado únicamente por mujeres y el grupo de individuos con sarcopenia está conformado por un 56% de hombres. La fuerza muscular y el rendimiento físico varía según el sexo, en nuestro estudio la fuerza muscular y el rendimiento físico ha sido mayor en hombres que en mujeres. Esto se debe a que la masa muscular en hombres es mayor a la de las mujeres[38,36]. Esto concuerda con los resultados obtenidos en nuestro estudio: 18,69(±4,24) kg en hombres y 14,47(±2.95) kg en mujeres. Debido a esto, cuando comparamos ambos grupos, tenemos como resultado una mayor fuerza muscular y un mayor rendimiento físico, en el grupo de sarcopénicos. 21