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Abstract

El aumento del número de personas mayores, suscita el interés cada vez mayor por parte de las Instituciones, en cuanto al estudio de su envejecimiento, en pos de mejorar su calidad de vida, su bienestar y poder satisfacer sus necesidades.Un aspecto relacionado con su bienestar, son los mecanismos de apoyo social formal e informal. El propósito del estudio ha sido realizar una investigación sobre el apoyo social informal vecinal de las personas mayores. El trabajo está basado en los resultados obtenidos en una investigación cualitativa realizada a 85 personas mayores. Se les pasó un cuestionario diseñado ad hoc para analizar el tipo de apoyo social informal que mantienen las personas mayores y un segundo instrumento, para evaluar la soledad, la escala estandarizada UCLA. A partir de los resultados obtenidos, podemos concluir que la gran mayoría de los encuestados siempre mantiene contacto con sus vecinos. De este modo, esto se asocia al sentimiento de soledad, pues la mayoría responde que mantener una relación con los vecinos les ayuda a sentirse menos solos. No obstante, a la hora de recibir apoyo informal éste suele provenir principalmente del entorno más cercano, como la familia. Giraldos Gascón, Maria Jesus; López Pastor, Cristina; Martín Peña, Javier

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1 UNIVERSIDAD DE ZARAGOZA FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES Y DEL TRABAJO GRADO EN TRABAJO SOCIAL Trabajo Fin de Grado Un estudio sobre el apoyo social informal vecinal de las personas mayores en el barrio de San José, Zaragoza Estudiantes: María Jesús Giraldos Gascón Cristina López Pastor Director: Javier Martín Peña Zaragoza, Junio 2014 2 ÍNDICE 1. INTRODUCCIÓN ................................................................................. 3 2. MARCO TEÓRICO: PERSONAS MAYORES, ENVEJECIMIENTO Y RELACIONES SOCIALES ........................................................................................ 6 2.1. CARACTERÍSTICAS DEL ENVEJECIMIENTO ....................................... 6 2.2. TEORÍAS DEL ENVEJECIMIENTO ..................................................... 7 2.3. APOYO SOCIAL ........................................................................... 12 2.3.1. APOYO SOCIAL Y REDES SOCIALES ........................................ 12 2.3.2. APOYO SOCIAL FORMAL ........................................................ 20 2.3.3. APOYO SOCIAL INFORMAL ..................................................... 21 2.3.3.1. FAMILIA ........................................................................ 24 2.3.3.1.1. PAREJA ................................................................... 24 2.3.3.1.2. HIJOS..................................................................... 26 2.3.3.1.3. NIETOS .................................................................. 28 2.3.3.2. AMIGOS Y VECINOS ....................................................... 32 2.4. SOLEDAD .................................................................................. 34 2.4.1. CONCEPTO DE SOLEDAD ....................................................... 34 2.4.2. CARACTERÍSTICAS ESPECÍFICAS DE LA SOLEDAD EN LAS PERSONAS MAYORES ............................................................ 36 2.4.3. CAUSAS DE LA SOLEDAD EN EL ANCIANO ............................... 38 2.4.4. CALIDAD DE VIDA EN LAS PERSONAS MAYORES ...................... 42 2.4.4.1. CONCEPTO DE CALIDAD DE VIDA ..................................... 42 3. OBJETIVOS DEL ESTUDIO .................................................................. 44 4. MÉTODO 45 4.1. PARTICIPANTES ......................................................................... 45 4.2. PROCEDIMIENTO ........................................................................ 46 4.3. INSTRUMENTOS ......................................................................... 47 5. RESULTADOS ................................................................................... 49 6. CONCLUSIONES ............................................................................... 71 6.1. LIMITACIONES ........................................................................... 73 6.2. IMPLICACIONES PRÁCTICAS ........................................................ 73 7. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS ......................................................... 74 8. ANEXOS 81 8.1. Datos Sociodemográficos y Observaciones de los participantes ......... 81 8.2. Cuestionario ad hoc apoyo social informal vecinal............................ 81 8.3. Cuestionario UCLA ...................................................................... 83 8.4. Consentimiento Informado a Instituciones ...................................... 84 8.5. Consentimiento informado a usuarios ............................................ 86 3 1. INTRODUCCIÓN El aumento del número de personas mayores, a partir de una progresiva mayor esperanza de vida, suscita el interés cada vez mayor por parte de las Instituciones estatales, en cuanto al estudio del envejecimiento y del colectivo de las personas mayores, en pos de mejorar su calidad de vida, su bienestar y poder satisfacer sus necesidades. El proceso de envejecimiento es universal y además, la evolución demográfica establece que las personas mayores seguirán aumentando (INE, 2011). Esto supone la necesidad de crear estrategias preventivas y rehabilitadoras, que puedan prevenir o retrasar los problemas relacionados con la edad. Un aspecto digno de estudio e investigación relacionado con su bienestar, son los mecanismos de apoyo social, formal e informal. Sobre todo, cuando hay estudios que han evidenciado la importante relación entre el apoyo social y la salud y la calidad de vida (Pinazo, 2006; Ramos, 2001). En este trabajo, nos vamos a centrar en los mecanismos de apoyo informal vecinal. El énfasis reciente en los apoyos sociales de las personas mayores se debe a que se trata de una época de la vida en que éstos se pueden ver afectados por la reducción o cambios en sus redes sociales, como consecuencia de la pérdida de la pareja, los amigos y los compañeros, entre otros. A su vez, la realidad de las personas mayores presenta una serie de características y problemas comunes. En primer lugar, se altera su situación social y económica, pues están en una etapa donde termina su actividad profesional o laboral, lo que conlleva a una disminución de ingresos y un paso brusco de una etapa de plena actividad a otra de ocio absoluto. En segundo lugar, la vivienda y todo lo relacionado con ella cambia. Así, a veces son necesarias modificaciones, adaptaciones o la salida de la misma. En esta etapa también se produce un aumento de problemas de dependencia por razones de edad y otras causas de discapacidad o limitación, por lo cual demanda sociosanitaria crece. El cambio de la familia en nuestra sociedad, con el paso de familia extensa o tradicional a nuclear, junto con la incorporación de la mujer al mundo laboral, provoca situaciones de soledad y de necesidad de cobertura de necesidades que tradicionalmente satisfacía la familia o las mujeres, las 4 cuales han venido realizando las labores del cuidado en las familias. Por todo ello, el objetivo de las políticas sociales ha de ser la consecución de los derechos y satisfacer las necesidades sociales de las personas mayores, para que vivan esta etapa de su vida en unas condiciones óptimas. Diversas teorías han intentado explicar el envejecimiento. Si nos centramos en aquellas que enfatizan los factores psicosociales para explicar los cambios que se producen en el proceso de envejecimiento, la Teoría de la actividad y Teoría de la desvinculación analizan el envejecimiento desde la desconexión social que se puede producir por el cambio en la actividades y en las relaciones sociales, respectivamente. Ambas teorías parten de que algunos cambios asociados a la vejez, roles del anciano y tareas evolutivas pueden implicar una progresiva reducción de la actividad cómo consecuencia de las pérdidas que se dan; la jubilación, la independencia de los hijos, la pérdida de autonomía, y la pérdida de la relación con los amigos. Lo que varía entre ambos enfoques es la perspectiva con que se interpretan estos hechos y sus consecuencias. El apoyo social, y las relaciones sociales, y en definitiva las relaciones que mantienen las personas mayores con otros individuos, es un aspecto fundamental a lo largo de toda la vida. Las relaciones sociales van cambiando a lo largo del ciclo vital y también el rol que desempeñan las figuras clave del apoyo social informal, como la pareja, hijos, nietos, amigos y vecinos. Nos vamos a centrar en el rol que juegan los vecinos en esta etapa de la vida, cómo proveedores de apoyo social informal. El apoyo social informal es señalado como un factor clave en el envejecimiento satisfactorio (Rowe y Khan, 1998). Facilita las conductas de promoción de la salud al disminuir los acontecimientos vitales estresantes y sus efectos negativos. Al mismo tiempo las personas mayores que reciben apoyo social informal y participan en redes sociales tienen mejor salud física y mental (Minkler, 1988; Krause, 1990). La familia es el mayor proveedor de apoyo social informal, pero para las personas mayores con menor número de relaciones sociales, las amistades y los vecinos constituyen un apoyo social y una fuente de satisfacción grande, 5 incluso en el caso de tener relaciones familiares, el apoyo que pueden brindar los amigos y los vecinos es fundamental. En el caso concreto de los vecinos, partíamos de que en el caso de las personas mayores, los vecinos suelen dar apoyo en aquellos casos que han vivido durante largos periodos de tiempo en el vecindario, y en los entornos rurales. Esta hipótesis, junto a que rara vez se ha estudiado a los vecinos como un elemento en las redes sociales de las personas mayores cómo proveedores de apoyo social informal, hizo que nos planteáramos el siguiente estudio en un entorno urbano, al que teníamos acceso, y más concretamente en un barrio, el barrio de San José en la ciudad de Zaragoza. También nos interesaba analizar el tipo de apoyo social informal que mantienen las personas mayores y estudiar la relación mantenida con los vecinos, el tipo de apoyo prestado, y la influencia en el sentimiento de soledad, teniendo en cuenta cómo los contextos sociales y familiares han cambiado en las últimas décadas. 6 2. MARCO TEÓRICO: PERSONAS MAYORES, ENVEJECIMIENTO Y RELACIONES SOCIALES 2.1. CARACTERÍSTICAS DEL ENVEJECIMIENTO En relación al envejecimiento, Franco y Sánchez (2008), señalan que antiguamente se relacionaba al envejecimiento con aspectos negativos, de deterioro y degradación, pero que actualmente existe un nuevo concepto relacionado con la mejora de la calidad de vida de las personas mayores. Indican que es un concepto universal, que afecta a todos los seres humanos. Este proceso natural, tiene su origen en el nacimiento y se va desarrollando a lo largo de toda la vida, y termina al final de la misma, con la muerte. Su estudio cobra en nuestros días gran importancia, debido al gran número de personas mayores existentes, a que se prevé que seguirá aumentado este sector de la población, y a la probabilidad de poder retrasar y prevenir los problemas propios de este proceso. Para algunos autores este proceso es continuo, progresivo, heterogéneo, irreversible, individual, y conlleva cambios psicosociales y físicos. La nueva concepción del envejecimiento, basado en la gran calidad de vida que tienen muchas personas mayores, es debido a los avances conseguidos en la medicina, al mayor nivel cultural existente y a la mayor esperanza de vida en las personas. La concepción actual del envejecimiento, va unido al concepto de evolución, asociado a un período de crecimiento y desarrollo, dónde se tiene en cuenta la experiencia del mayor. Las Naciones Unidas (Aguilar et al., 2013), en su resolución 46/91, de 16 de diciembre, establecieron cómo principios a favor de las personas mayores la independencia, participación, cuidados, autorrealización y dignidad. En la II Asamblea mundial de la salud, la OMS plantea una visión positiva del envejecimiento, bajo el concepto de "envejecimiento activo". Este concepto sería el proceso de optimización de las posibilidades de salud, participación y seguridad, con el fin de mejorar la calidad de vida de las personas mayores conforme envejecen. 7 Desde una visión biológica, el proceso de envejecimiento varía de unas personas a otras. Casi todas las personas se ubicarían en el rango normal de esta variabilidad. El término envejecimiento orgánico, establece los cambios que se producen en el cuerpo a lo largo de los años, pero éstos no se producen de igual manera en todos los seres. Esto es debido a que el transcurso del tiempo no es igual para todos, y que el envejecimiento orgánico puede presentar diferentes ritmos en su proceso. No obstante, a mayor edad, mayor posibilidad de presentar problemas orgánicos o cognitivos. La cuestión que se plantean es cuando un comportamiento se puede considerar patológico, o cuando normal. La diferencia entre ambos términos, lo establecen en la acumulación de factores de riesgo y de enfermedad. Refieren que el envejecimiento es un proceso, y que éste no es unitario, sino que se caracteriza por su gran variabilidad. A su vez refieren que su estudio debe hacerse desde un enfoque multidisciplinar. 2.2. TEORÍAS DEL ENVEJECIMIENTO Desde los años 50 del pasado siglo se han ido desarrollando diferentes teorías que intentan explicar el envejecimiento. Según Franco y Sánchez (2008), existen teorías que explican los deterioros fisiológicos, y otras que explican las alteraciones psicológicas. Dentro de las teorías que intentan explicar los deterioros fisiológicos, encontramos unas que estudian cómo se envejece, y otras cómo es la velocidad de ese envejecimiento. Dentro de las primeras encontramos las teorías orgánicas, dentro de las cuáles se incluyen la teoría inmunológica, la teoría neuroendocrina, las teorías celulares y las del envejecimiento programado. La teoría inmunológica, establece que el proceso de envejecimiento se debe a una disminución de las defensas del organismo, frente a agentes extraños e infecciones. La teoría neuroendocrina, se refiere a los cambios degenerativos que aparecen en el cerebro y en el sistema nervioso durante el proceso de envejecimiento. Las teorías celulares, hacen referencia al estudio de las duplicaciones celulares y las teorías del envejecimiento programado, explican la existencia de un control genético, que se origina en el momento del 8 nacimiento y que paulatinamente va deteriorando el organismo, hasta provocar su muerte. Las teorías relacionadas con la velocidad del envejecimiento, abarcan las teorías evolutivas, y las teorías moleculares, relacionadas con los problemas de oxidación presentes en el proceso de envejecimiento por la existencia de radicales libres derivados del oxígeno, o las teorías del desgaste, que establecen que las células presentan cierto sufrimiento por el efecto secundario de su trabajo fisiológico, entre otras. Desde una visión Psicológica, existen varias teorías que intentan explicar los cambios que se producen en el proceso de envejecimiento. La perspectiva conductista, refiere que el envejecimiento está marcado por la utilización del mecanismo de extinción, y del refuerzo repetido. Otra perspectiva es la del procesamiento de la información sobre el envejecimiento, cuyo objetivo básico es comprender cómo pensamos, este enfoque se utiliza en el estudio del deterioro cognitivo con la edad, para poder explicar por qué las personas mayores reaccionan más lentamente, o porqué pierden ciertas habilidades, para poder prestar mayor calidad de vida en esta etapa de la vida. De aquí surge el concepto del "envejecimiento satisfactorio". Este concepto surge de la distinción entre el envejecimiento patológico, caracterizado por la existencia de una enfermedad grave, y el normativo, dónde no aparece una enfermedad grave, aunque si aumenta el riesgo de padecerlas. No obstante refieren que para que exista un proceso de envejecimiento positivo, éste no empieza a partir de los 60 años, sino que se asienta en los estilos de vida saludables, en los que las personas mayores se mantienen físicamente saludables y mentalmente activas. Asumen el lema añadir vida a los años, en aspectos cómo mejorar la salud, mental y física, establecer relaciones con el entorno, y no descuidar la productividad social. Requena et al., (2009), en relación al envejecimiento satisfactorio, habla del reconocimiento del potencial de las personas mayores, y dentro de éste distinguen entre patrones de envejecimiento pasivo o patológico, y patrones de envejecimiento activo o normativo. En los patrones activos, los niveles de actividad física y psicológica se mantienen elevados y a veces incluso se pueden mejorar. A su vez, algunos autores incluyen aspectos relacionados con 9 la valoración subjetiva y el significado que las personas mayores atribuyen a su estado. En relación a esto último refieren que la presencia de altos niveles de bienestar es un aspecto a tener en cuenta al hablar de envejecimiento satisfactorio, siendo a veces el bienestar relacionado a experiencias subjetivas de satisfacción o felicidad, y otras también se asocia a factores objetivos, como los valores que están presentes en la cultura. Manifiestan que para el envejecimiento satisfactorio son necesarios los valores subjetivos y los objetivos. Los valores objetivos proporcionarían aspectos para guiar la prevención del envejecimiento patológico, y los valores subjetivos permiten que aún en situaciones no favorables, las personas mayores puedan valorar su situación cómo satisfactoria. Siguiendo con el envejecimiento activo, refieren que está unido a criterios cómo una baja frecuencia de relaciones afectivas con familiares y vecinos, estado de ánimo depresivo, poco apoyo familiar, soledad, dependencia, mayor edad, nivel educativo y cognitivo. Por otro lado las relaciones sociales, no aislamiento, y el estado de ánimo las relaciona con la satisfacción vital, destacando las primeras, que van a ser la variable que defina mejor el envejecimiento satisfactorio. Autores, refieren que mantener relaciones interpersonales satisfactorias van a proveer mayor apoyo instrumental y socioemocional, además de un mejor funcionamiento físico y mental, según vinculan diversos modelos teóricos. Refieren que aunque la actividad social se reduce en estas edades, por la pérdida de salud, familiares o amigos, una respuesta adecuada sería el reemplazo de estas relaciones sociales, que va a permitir mantener la actividad un mayor tiempo y mejorar el estado de ánimo. Entre las teorías que intentan explicar el envejecimiento, las teorías que enfatizan la relevancia de los factores psicosociales para explicar los cambios que se producen en este proceso, analizan el envejecimiento desde la desconexión social que se puede producir por el cambio en la actividad y en las relaciones sociales: Teoría de la actividad y Teoría de la desvinculación, respectivamente (Fernández et al., 2010). Ambas Teorías parten de que algunos cambios asociados a la vejez, tareas evolutivas y roles del anciano pueden implicar una progresiva reducción 16 Por otro lado en la corriente desarrollada en América Latina, se ha ido estableciendo una tradición antropológica respecto a las redes sociales, y se ha centrado en las redes que se producían entre aquellos que se encontraban en situación desventajosa, vinculándose a estrategias de supervivencia. Autores han cuestionado el que se trate de encontrar soluciones a través de la familia y las redes a los problemas generados externamente, como por ejemplo las adversidades económicas; otros autores refieren que las redes sociales actúan en contextos concretos, en grupos sociales específicos y que son diferentes según el género. Otros muestran un abanico de posibilidades en el ámbito comunitario y en la organización de la sociedad civil. Desde la perspectiva de grupo las redes comunitarias tienen alcances diferentes que se perciben colectivamente. En general el estudio refiere que hablar de redes sociales lleva implícita la idea de intercambios de apoyos, lo cual, es la esencia de las mismas. Destaca que las redes sociales, pueden variar en el tiempo y en el espacio, según las coyunturas específicas. En relación a las redes sociales en las personas mayores, destaca que las motivaciones para formar parte de las mismas son las necesidades materiales, las emocionales y las cognitivas. Existen diferentes formas de clasificar las redes, según los tipos de intercambio y según las interconexiones entre los miembros. Dentro de los tipos de intercambio, existirían tres clasificaciones de redes; redes basadas en la reciprocidad, en dónde se intercambiarían bienes y servicios en el marco de relaciones sociales duraderas; redes basadas en la redistribución de bienes y servicios, y redes basadas en el mercado. En relación al grado de interconexión entre los miembros, distingue al menos dos tipos de redes, que son complementarios; redes basadas en contactos personales, y redes basadas en contactos grupales. En relación a las personas mayores, el estudio refiere, que la existencia de redes aunque tradicionalmente se ha relacionado a un indicador de apoyo, no conlleva la existencia de apoyo. A su vez, refiere que la pertenecía a una red social, no garantiza que el apoyo sea constante, pues éste puede variar en el tiempo y en el curso de la vida de las personas. Manifiesta que actualmente 17 los estudios se basan en analizar la calidad, frecuencia, efectividad y disponibilidad de los apoyos, y en saber si la ayuda tendrá continuidad en esta etapa de la vida, en casos de enfermedad o en situaciones de escasez económica. Los elementos básicos en el estudio de las redes sociales son: el apoyo social, las fuentes de apoyo, los tipos de vínculos, la disponibilidad y sostenimiento de las redes y la complementariedad. Define el apoyo social como las transacciones o transferencias interpersonales que conllevan ayuda, afecto y afirmación. Éstas las define como un continuo intercambio de acciones, recursos e información. Distingue cuatro tipos de intercambio; instrumentales, materiales, emocionales y cognitivos. Los apoyos materiales conllevan un intercambio de recursos monetarios y no monetarios; dinero, alojamiento, comida, ropa, pago de servicios. El apoyo instrumental significa ayuda en el transporte, realización de las tareas del hogar, o en el cuidado. Los apoyos emocionales se expresan a través del afecto, cariño, reconocimiento del otro, compañía, empatía, o la escucha entre otros. Y el apoyo cognitivo, se refiere a los cambios de experiencias, información y consejo. Las fuentes de apoyo pueden ser formales e informales. En la red de apoyo formal podemos incluir el apoyo recibido a través de las instituciones, públicas o privadas, y en el apoyo informal incluyen las redes personales y comunitarias no estructuradas formalmente como programas de apoyo. Dentro del apoyo informal, la familia es considerada como una de las formas más comunes de apoyo, principalmente en ayuda material o emocional. No obstante los cambios demográficos, la incorporación de las mujeres al mundo laboral, que tradicionalmente han ejercido los roles de cuidadora, y el cambio de la estructura familiar, pues una de la forma más común de apoyo familiar a las personas mayores ha sido la cohabitación con ellos, ponen en duda la capacidad de ésta para poder continuar ofreciendo este tipo de apoyo. En relación a los amigos y vecinos, éstos constituyen una fuente de apoyo importante. Refiere que los vínculos de amistad se crean por intereses comunes y actividades compartidas. Sus apoyos son más públicos que los 18 prestados por la familia, pero también son más personales que los brindados por el sistema formal. Refiere que la red de amigos, es esencial para el cuidado fuera del ámbito del hogar. Otro apoyo informal es el prestado por las redes comunitarias. Distingue entre organizaciones que dirigen su actividad al colectivo de mayores y organizaciones dónde las personas mayores participan activamente. Las primeras prestarían apoyo con contenidos instrumentales, materiales o de ayuda emocional, principalmente. Dentro del tipo de vínculos, es necesario hablar de la reciprocidad de los apoyos. Globalmente es un intercambio entre el que los recibe y el que los provee. No obstante al hablar de apoyos nos fijamos en quién los recibe. Autores refieren, que cuando el intercambio es recíproco, produce beneficios psicológicos positivos, tanto en el proveedor cómo en el que lo recibe. Esto no ocurre en el caso de recibir más de lo que se da, pues puede producir una sensación de dependencia. Refieren que en algunos países (EEUU), algunas personas mayores se adhieren a la idea de la reciprocidad en los intercambios, y en caso de no poderse dar, no quieren establecer vínculos, y prefieren un apoyo formal, en dónde no se requiere retribución. Vega, Buz y Bueno (2002) definen la red social como el aspecto estructural de las relaciones interpersonales. Ésta se puede medir según la intensidad, frecuencia y duración de las relaciones entre los individuos que forman esa red. Refieren que a medida que las personas van envejeciendo, aumentan necesidades de atención y cuidados, y que ello puede conllevar una pérdida de contacto con otros miembros de la red, lo que puede llevar al aislamiento, o agravar éste. Refieren que es necesario saber quién forma parte de la red, cuántos y quiénes, y la frecuencia del contacto con los miembros de la misma. En su estudio señalan que se suelen tener contacto con mayor frecuencia con miembros ajenos a la red familiar, siendo un 89% de las veces el contacto con amigos no vecinos, el 82.5% con vecinos, el 69.9% con los hijos que viven en la misma ciudad, el 37.2% con los hijos que viven fuera de la misma y un 67% con los nietos. El contacto con los compañeros de asociación o club de 19 jubilados se situaba en un 41.3% de las veces. En relación a la satisfacción que proporciona la red social, el 95.4% se mostraba muy satisfecho o bastante satisfecho con el apoyo recibido de su familia y amigos. Por otra parte, la ayuda que reciben suele provenir con mayor frecuencia y por orden de; el cónyuge, la hija, otros familiares, los servicios sociales y personas empleadas del hogar. Posteriormente irían con porcentajes inferiores, otros miembros del círculo familiar, y amigos y vecinos. A su vez la preferencia de las personas mayores sobre quién proporcione la ayuda es; el cónyuge, un 34%, o la hija, un 22%. Un 30% desea recibir ayuda de otros miembros de la familia, y un 13% prefiere que le preste la ayuda los servicios sociales. En el estudio de García y Hombrados (2002), refieren que existen evidencias de que el propio proceso de envejecimiento afecta a las funciones y estructura de la red de apoyo, pero que ésta no tiene porque verse necesariamente empobrecida. Los procesos de compensación o sustitución van a permitir mantener e incluso mejorar la funcionalidad del apoyo recibido. En ésta época de la vida, el apoyo del grupo de iguales juega un importante papel, pues la integración social, la superación de dificultades vitales o la reafirmación personal se ven fortalecidas a través de la interacción de las personas mayores con sus iguales; amigos y compañeros, en las actividades cotidianas. Por ello abogan por favorecer e implementar programas y acciones que permitan al mayor incrementar el contacto con su grupo de iguales, para poder así aumentar las consecuencias positivas que se derivan de éstos. Pinazo (2006), en un estudio de las redes sociales de apoyo social de las personas mayores a 718 adultos, en el año 1987, refiere que la media de miembros en la red social era de 8,9 personas. 20 2.3.2. APOYO SOCIAL FORMAL Pinazo (2006), refiere que es necesario diferenciar entre apoyo social informal y apoyo social formal. El apoyo social informal son los cuidados y atenciones que reciben las personas mayores de forma regular para la realización de actividades de la vida diaria, que no son prestados por profesionales de los servicios sociosanitarios. Son cuidados que ofrecen los allegados a las personas necesitadas de atención, de forma altruista, las relaciones íntimas y de confianza (familiares, amigos y vecinos) y los cuidados que ofrecen los voluntarios. Según un estudio del año 1995 del INSERSO/CIS, la familia cercana(cónyuges e hijos/as) realizan el 63,8% de los cuidados, otros familiares, amistades y vecinos asumen el 8,1% de la carga de atención, los/las empleadas de hogar asumen el 5,4% de los cuidados y los servicios sociales el 3,8%. De todos ellos se puede observar, que el apoyo social informal asume el 71,9% de los cuidados. Por otro lado el apoyo social formal, es el proveniente de los servicios sociales, Ayuntamientos, órganos estatales, asociaciones y sindicatos. Los servicios que se prestan son cuidados en residencias para personas mayores y centros de día, ayuda a domicilio, tele-asistencia, servicios de voluntariado social o programas de ocio, culturales y de participación social. Diferentes autores han descrito el apoyo social formal o de los servicios sociales comunitarios de vital importancia sobre todo para aquellas personas que no cuentan con el apoyo de familiares, amigos o conocidos, o el apoyo suministrado por ellos es insuficiente. 21 2.3.3. APOYO SOCIAL INFORMAL Un aspecto fundamental de nuestra vida es la relación que mantenemos con otras personas, pero a medida que envejecemos las relaciones van cambiando. Para explicar el cambio de actividad y las relaciones sociales en el proceso del envejecimiento existen 2 teorías de referencia; la teoría de la actividad y la teoría de la desvinculación, ya citadas en el punto 1.2, del texto, teorías del envejecimiento. Ambas parten de que algunos cambios asociados a la vejez, algunas de sus tareas evolutivas y roles implican una progresiva desaparición de la actividad social, como consecuencia de las pérdidas que se dan. Lo que varía es el enfoque con que interpretan estos hechos y consecuencias. El apoyo social informal es muy importante para el envejecimiento satisfactorio. Lo podemos definir como una red de relaciones que proporcionan compañía, ayuda y alimento emocional. Facilita las conductas de promoción de la salud, pues disminuye el impacto de los acontecimientos vitales estresantes y amortigua sus efectos negativos. De manera concreta, diversos autores refieren que las personas que reciben apoyo social informal y que participan en redes sociales de manera activa tienen mejor salud física y mental, que aquellos que no la tienen o que participan menos activamente en la vida de otros. Asimismo, el apoyo social informal se asocia a un bajo riesgo de morbilidad y mortalidad. Las fuentes de apoyo social informal son la familia (pareja, hijos, nietos y otros allegados), los amigos y vecinos. De todos ellos la más importante es la familia, sobre todo en las personas mayores más dependientes y necesitadas. Se denominan relaciones primarias, por tener una naturaleza más personal, íntima y emocional. Son duraderas e implican a las personas en una variedad de roles. Según resultados de investigaciones recientes, la mayoría de las personas mayores mantienen un contacto frecuente con la familia, ésta proporciona apoyo y servicios, ya sea cara a cara, o telefónicamente. 22 En relación al tipo de apoyo que prestan las fuentes de apoyo son apoyo emocional, informacional y material. Apoyo afectivo o emocional: supone compartir sentimientos, tener a alguien con quien hablar o alguien con quién mantener una relación de confianza e intimidad. Sirve para aumentar la autoestima y para el fomento y mantenimiento de la salud y el bienestar. Apoyo informacional: consiste en prestar consejo o información con el que poder superar situaciones estresantes o problemas por resolver. Es difícil separarlo del apoyo emocional, pues recibir consejo puede ser percibido por quien lo recibe como expresión de cariño y preocupación por él. Apoyo material: consiste en prestar ayuda material directa o servicios. Reduce la sobrecarga de tareas y deja tiempo libre para la realización de actividades de recreo, sociales o de crecimiento personal. Por ello está muy relacionado con el bienestar. Las personas mayores suelen pedir algún tipo de este apoyo a la familia, aunque los amigos y vecinos también ofrecen un considerable apoyo. Pinazo (2006), refiere que a éstos últimos se les suele pedir ayuda cuando no hay ningún pariente íntimo disponible. Las personas mayores intentan mantener intercambios sociales durante el mayor tiempo posible, sobre todo con personas que les son próximos, cómo familiares y amigos. Éstos se convierten en un recurso para mantener la integración social de las personas mayores y son de los que reciben el apoyo social más importante, es decir de sus redes informales. El modelo de convoy o caravana, Kahn y Antonucci (1980), explica el apoyo social, y más concretamente el apoyo social informal a lo largo de la vida. El modelo plantea que a lo largo del ciclo vital las personas experimentan momentos de crisis, cambios, tensiones y transiciones en las que están presentes un número seleccionado y pequeño de personas de los que la persona recibe apoyo emocional e instrumental y que le ayudan a conformar su identidad. El término convoy fue tomado del antropólogo David Plath (1975), y se refiere a una capa protectora de amigos y familiares que rodea a la persona y acompaña a lo largo del ciclo vital, ayudándole a afrontar los cambios que experimenta y le proporcionan apoyo. 23 Las personas se moverían a lo largo de la vida dentro de grupos de personas con las que realiza intercambios de apoyo. Estos grupos de personas o capas son dinámicas y cambiantes, y al mismo tiempo duraderos y estables a lo largo del ciclo vital, como la red de apoyos entre padres e hijos, en cambio la presencia de unos determinados amigos o vecinos pueden cambiar por las circunstancias de la vida y los cambios de residencia. El modelo se puede representar a través de 3 círculos, el más cercano a la persona sería el de la familia, después el de los amigos, y por último el círculo más externo, formado por el apoyo prestado por los vecinos, los conocidos o compañeros de trabajo, es decir por el apoyo social comunitario. Éstas personas no son tan importantes como los de los otros 2 círculos, pero tienen un papel relevante en la red de apoyo. La concreción de esta red de apoyo está basada más en el apoyo percibido que en el recibido, siendo el primero el que las investigaciones relacionan más con la salud mental. El modelo de convoy describe las funciones de los grupos que conforman los círculos, como proveedores de apoyo social informal, y cómo éste apoyo aumenta la salud y el bienestar de las personas a lo largo del ciclo vital. Por otro lado, el modelo jerárquico compensatorio, intenta explicar la naturaleza y el significado de las fuentes de apoyo social durante el envejecimiento. Éste describe una línea jerárquica que va desde la familia, amigos o vecinos hasta el apoyo social formal. Y según este modelo, cuando el elemento preferido en primer lugar está ausente, los otros grupos actúan de una manera compensatoria. Refiere que más allá del tipo de ayuda que se necesita, la fuente de apoyo preferida es la pareja. Sino está disponible la pareja, las personas mayores piden la ayuda de los hijos y sino, la de otros familiares o amigos. Otros autores van más allá, y dicen que si la fuente preferida de apoyo no está disponible, las personas mayores pedirán ayuda entre los otros disponibles, siendo los más próximos los elegidos. También las circunstancias, la convivencia o la preferencia personal pueden guiar la selección hacia otros apoyos. Refieren que la presencia de otros confidentes además del cónyuge o 24 algún hijo o hija puede ayudar a la hora de enfrentarse a un problema o área de interés. 2.3.3.1. FAMILIA La familia es la fuente de apoyo primordial y más importante para las personas mayores. Las relaciones familiares se denominan relaciones primarias, y se caracterizan por tener una naturaleza emocional, íntima y personal, por implicar a personas con diferentes roles y por tener una duración duradera en el tiempo. Dentro de la familia vamos a distinguir entre las relaciones con la pareja, relaciones con los hijos y relaciones con los nietos. 2.3.3.1.1. PAREJA Siguiendo a Pinazo (2006), en el proceso de envejecimiento se estrechan las relaciones familiares y conyugales, lo cual produce normalmente mayor satisfacción y bienestar a las personas. En las personas mayores el cónyuge constituye la principal fuente de compañía, de intimidad y de bienestar y es la forma de convivencia más habitual, más del 50%, hasta los 80 años (IMSERSO, 2005), cuando empieza el protagonismo de los hijos. Además el cónyuge es la persona elegida en primer lugar (45,2%), para prestar ayuda en caso de necesitarla, seguida de los hijos (29,2%) (IMSERSO, 2002). Por otro lado, la bibliografía muestra que el matrimonio es más beneficioso para los hombres mayores, pues la gran mayoría del trabajo necesario para el mantenimiento de las relaciones familiares y del hogar, recae sobre las mujeres, y que estar casado, en el caso de los hombres, significa mayor esperanza de vida, más satisfacción vital y mayor estado de salud. Estar casado es un factor fundamental para las relaciones informales en las personas mayores, pues vivir en pareja permite tener un conjunto de experiencias compartidas, y proporciona un conjunto potencial de lazos con hijos y otros familiares, y actúa de protector de la salud, sobre todo para los hombres. Estas relaciones o “contactos sociales duraderos”, proporcionan al 25 individuo un feedback sobre sí mismo y sobre los otros, que compensa las deficiencias de comunicación con el contexto comunitario. En el caso de personas mayores dependientes, los cuidados que reciben provienen principalmente del cónyuge, tanto para actividades domésticas, cotidianas o cuidados personales, sobre todo en el caso de los hombres, pero en el caso de las mujeres, es más probable, que éstas sean atendidas por sus hijas. En el proceso de envejecimiento existen circunstancias que pueden provocar una ruptura con la vida llevada hasta ese momento y sentimiento de soledad, cómo son el deterioro de las relaciones familiares, el aislamiento social, la menor participación en actividades o el fallecimiento de la pareja, pues una de las razones que explican la reducción de las redes sociales, en las personas mayores, es el número de pérdidas sufridas, especialmente las más significativas. Además las personas mayores que han sufrido una pérdida, manifiestan una sensación de profunda y continuada soledad, ya sea por aislamiento social o por aislamiento emocional. En estos casos, el apoyo familiar es más importante durante la crisis, y el apoyo social de los amigos está más indicado para restablecer la vida social y emocional. El disponer de un buen nivel de redes sociales, de un confidente o de un buen amigo, se muestra como un indicador de desenlaces más positivos del duelo, y una mejor superación de la depresión. El aislamiento social, es un estresor, relacionado directamente con los síntomas psicológicos negativos y la inclusión social, es fuente de sustento psicológico, aporta sentimientos de pertenencia o seguridad y sentimientos de disponibilidad de apoyo entre otros. Los recursos psicosociales que aportan las redes de apoyo social son indicadores de bienestar y contribuyen a la satisfacción de las necesidades. A la vez el bienestar psicosocial o satisfacción con la vida está unido a la capacidad que los sujetos tienen de integrarse socialmente, y con la capacidad de las redes sociales de convertirse en recursos de apoyo. 32 una alta frecuencia de contacto entre abuelos y nietos, y posibilita a su vez, fuertes lazos emocionales. 2.3.3.2. AMIGOS Y VECINOS Según Pinazo (2006), el papel de los amigos y vecinos son juzgados según diferentes criterios que los de la familia, debido probablemente a las distintas experiencias e intercambios de apoyo entre los amigos y vecinos, y la familia a lo largo de toda la vida. Refiere que recibir apoyo de un amigo es un refuerzo para una relación de mutuo apoyo, es una muestra o evidencia de la buena salud, buena compañía y utilidad continua del individuo. Para las personas mayores con un menor número de relaciones familiares, los amigos constituyen un apoyo social y una fuente de satisfacción considerable. Del mismo modo, aunque se tengan relaciones familiares satisfactorias, las relaciones con amigos son también muy importantes, pues se comparte con ellos además de la edad, una experiencia vital parecida, intereses comunes, recuerdos, opiniones y valores similares. Las relaciones con los amigos, son un tipo de relación elegida, libre y voluntaria, lo contrario a la relación familiar que no es elegida. Además éstas relaciones se hacen en un contexto voluntario y menos normativo que las familiares, se caracterizan por la igualdad, por elevados niveles de reciprocidad, homogeneidad (estilos de vida e intereses similares) y consenso. Esta similitud permite una interacción mutuamente satisfactoria, y que reafirma la identidad y estima en ambas partes. El apoyo en las relaciones de amistad es opcional, voluntario, basado en la reciprocidad y el afecto, lo que contrasta con los sentimientos de obligación subyacentes en las relaciones familiares. Los amigos suponen ayuda emocional (actúan como confidentes, consejeros, brindan empatía en momentos de necesidad) y apoyo instrumental (ayuda práctica en situaciones cotidianas y de emergencia, proporcionando además compañía). Los estudios revelan que disponer de un amigo íntimo o confidente les ayuda a enfrentarse con efectividad a las situaciones de estrés. Los amigos son una de las fuentes de satisfacción más significativas, por lo que tienen gran impacto en los sentimientos de bienestar de las personas mayores. 33 Según un estudio del IMSERSO en el año 2002, 9 de cada 10 personas mayores, considera que la amistad es muy o bastante importante en sus vidas, un tercio considera que tiene pocos, 2 de cada 3 declaran tener muchos o bastantes, 4 de cada 10 considera que no ve a sus amigos lo suficiente o por lo menos tanto como les gustaría. Los vecinos también son fuente especial de apoyo y ayuda para la persona mayor, especialmente para aquellas que han vivido durante largos periodos de tiempo en el vecindario, que son casi la mitad de las personas mayores. No se suelen estudiar como elementos en las redes sociales de las personas mayores, pero el contacto con los vecinos y amigos, ayuda a las personas mayores con sentimiento de inutilidad y eliminan los sentimientos de soledad y preocupación. Dada su proximidad física, los vecinos pueden ser uno de los recursos más importantes de apoyo en situaciones de emergencia. Parece ser que el contacto con los vecinos es más frecuente que con los amigos o parientes, y siguiendo el estudio mencionado anteriormente, más de las terceras cuartas partes de los mayores, afirman tener contacto diario con ellos. 34 2.4. SOLEDAD 2.4.1. CONCEPTO DE SOLEDAD Antes de entrar de lleno en el concepto, sería bueno realizar un repaso a las cifras que se están barajando en entidades con IMSERSO en relación a personas mayores: La población total de España a fecha de 01 de Enero 2013 es de 46.727.890 habitantes, de los cuales 23.017.758 son hombres y 23.710.132 mujeres, datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). En 2006 encontramos que de la población total de España, las personas mayores de 65 años en España tenemos 7.783.504, de las cuales, 3.358.335 son varones y 4.425.170 son mujeres Se prevé que en unos años la cifra de mayores aumente desorbitadamente, al llegar a mayores de 65 los hijos nacidos durante la época del baby‐boom. A partir de estos datos el INE calcula que la población de mayores en 2050 será de 16.387.874 personas, un 30’8% de la población. El número de personas que hay viviendo en soledad ha estado en discusión. La Encuesta de Soledad, 1998 (CIS‐IMSERSO) la sitúa en el 14’2% de los mayores, valor algo bajo según otras fuentes. Aunque los datos del Censo de Población de 2001 nos dicen que 1.358.937 personas mayores viven en soledad; 1.043.471 son mujeres y 315.466 varones. Por tanto, el 19’5% de las personas mayores viven en soledad, una de cada cuatro. Esta cifra encierra una realidad más cruda: un 25’9% de las mujeres de edad viven solas y sólo un10’8% de los varones. Cabe destacar que en el resto de las edades (16‐64 años) la proporción de soledad es muy baja y sólo son 1.517.635, con la característica de que hay más varones que mujeres en situación de soledad (865.329 y 652.306, respectivamente). Las mujeres mayores presentan más riesgo de soledad que permanecerá en el tiempo, frente a los varones en los que no ocurrirá. Debido a un proceso familiar y demográfico (nido vacío, viudez) se produce la situación de vivir en soledad, esto es una opción no voluntaria ni tampoco buscada, a diferencia de lo que sucede con los hogares unipersonales en otros grupos de edad. 35 Estos índices que evidencian la existencia de alta proporción de personas mayores que viven solas, está generando una mayor presión sobre los servicios formales comunitarios o de mercado cuando aparece la dependencia. La soledad también es un importante factor para padecer o agravar determinadas enfermedades y sufrir aislamiento social, estando muy vinculada a los estilos de vida (Rubio, 2009). La soledad puede ser definida de diversas formas, pero en principio, la soledad es una condición de malestar emocional que surge cuando una persona se siente incomprendida o rechazada por otros o carece de compañía para las actividades deseadas, tanto físicas como intelectuales o para lograr intimidad emocional. La experiencia de soledad, en el fondo, es la sensación de no tener el afecto necesario deseado, lo cual produce sufrimiento, desolación, insatisfacción, angustia, etc., si bien se puede distinguir entre aislamiento y desolación, es decir, entre la situación de encontrarse sin compañía y la conciencia de deseo de la misma, de añorar personas o situaciones (Rubio, 2007). El Diccionario de la Lengua Española define la soledad como “Carencia de compañía, pesar y melancolía que se sienten por la ausencia, muerte o pérdida de alguna persona o cosa”(Real Academia de la Lengua Española, 2014). 36 2.4.2. CARACTERÍSTICAS ESPECÍFICAS DE LA SOLEDAD EN LAS PERSONAS MAYORES Cuando analizamos la soledad encontramos en ella dos dimensiones: la objetiva y la subjetiva. No es lo mismo estar solo que sentirse solo. Estar solo no es siempre un problema (Rubio ,2004). La soledad deseada y conseguida no constituye un problema para las personas, incluidas las personas mayores, por ello sentirse sólo, es algo más complejo y paradójico, ya que puede ocurrir incluso que lo experimentemos estando en compañía. En este sentido, la soledad es una experiencia subjetiva que se produce cuando no estamos satisfechos o cuando nuestras relaciones no son suficientes o no son como esperaríamos que fueran (Bermejo, 2005). Distinguir entre la soledad objetiva y la soledad subjetiva. La soledad objetiva se refiere a la falta de compañía, y no siempre implica una vivencia negativa sino que puede ser una experiencia buscada y enriquecedora, aunque la mayoría de estas personas se han visto obligadas a ello, en esa línea podemos citar en nuestro país a un 19.5% de los mayores de 65 años que viven solos, según el Censo de Población de 2001, lo cual sería una población en principio con perfil de riesgo porque debemos tener en cuenta que su relación con otras enfermedades como depresión y Alzheimer, tan frecuentes en la población mayor actual. La dimensión subjetiva es la que padecen las personas que se sienten solas, independiente de que vivan o no con otras personas, o estén insertas en un contexto social, porque aquí no hablamos de ausencia, sino de ese sentimiento doloroso y temido por muchas personas mayores. Nunca es una situación buscada. Los estudios sobre la soledad han oscilado desde planteamientos que pretendían analizar la soledad objetiva, en inglés “Isolation”, por sus consecuencias psíquicas, Seligman (1975),pasando por definiciones que la observan como consecuencia de la vida interna en instituciones, Curry y Ratliff(1973); Levine(1980); Silverstone y Miller (1980) o del abandono o de la enfermedad, Managan(1974); Evans, Werkhoven y Fox(1982). 37 El término “soledad” es un concepto multidimensional y han intentado desglosarla en diversos factores, por ejemplo: Para López (2004), al analizar la soledad establece una clara diferencia entre soledad y aislamiento:  Soledad física o habitacional  Soledad moral  Aislamiento social Siguiendo con este autor, al aislamiento se llega por diferentes factores que dependen de variables como el comportamiento, tanto de los mayores, que pueden preferirlo a pagar el precio de la relación, como de las familias, que pueden delegar el cuidado a los Servicios Sociales; factores sociales, que llevan al aislamiento por la imagen de la vejez como etapa improductiva y desvalorizada; factores espaciales, siendo un fenómeno preponderantemente urbano; factores psicológicos, especialmente por el “Síndrome de Diógenes” o actitud de algunas personas mayores que les lleva a aislarse voluntariamente y abandonarse en los autocuidados y finalmente por factores de salud, que generan dependencia, discapacidades y miedo a salir del domicilio. Durante el envejecimiento es habitual experimentar una serie de vivencias y cambios que pueden ayudar a la manifestación del sentimiento de soledad. La vejez, es una etapa de la vida en la que se producen pérdidas que contribuyen a la aparición del sentimiento de soledad (viudedad, jubilación…). Desde la gerontología se está intentando matizar una idea, binomio vejez/soledad. Con frecuencia esta apreciación sobre la soledad indica que personas mayores viven solas se asocia a la vejez: soledad, tristeza, enfermedad, inactividad (Del Barrio et al., 2010). 38 2.4.3. CAUSAS DE LA SOLEDAD EN EL ANCIANO El envejecimiento, como período ineludible de la condición humana, está asociado a múltiples cambios que favorecen el “estar solo” y el “sentirse solo”. La vejez es uno de los momentos vitales en los que se puede experimentar más fácilmente la soledad. Es una etapa de la vida a la que se unen la sucesión de pérdidas que favorecen la experiencia de la soledad. La causa de la soledad en las personas mayores se debe no a un único factor sino a la unión de los factores de distinta naturaleza y aunque existe una gran diversidad de causas, hay situaciones que pueden facilitar la aparición de esta. La soledad es producida por diferentes causas en personas mayores, como el deterioro de las relaciones familiares, el aislamiento social y la menor participación en actividades agradables, a lo que contribuyen factores como la muerte o la ausencia de sus congéneres, dificultades motoras y de desplazamiento, limitaciones perceptivas (sordera, ceguera) que marcan barreras con los otros y diferentes ritmos de vida con las generaciones más jóvenes (Cardona et al., 2009, p. 54.). En las personas mayores la soledad constituye un conjunto de sentimientos negativos, entre los que sobresale, la sensación de vacío, la tristeza y la falta de comunicación y se previene y se afronta realizando actividades incompatibles con los pensamientos que la engendran, especialmente si éstas favorecen el cultivo de relaciones sociales y familiares satisfactorias (Iglesias et al., 2001). López (2004), enumera los tipos de aislamiento y soledad más frecuentes, tales como la soledad moral y el aislamiento social, la soledad física o habitacional. Al aislamiento se llega por varis causas que dependen de las sucesivas variables: el comportamiento, tanto de los mayores como el de sus familias; factores sociales que conducen al aislamiento por la imagen de la vejez como una parte del ciclo de la vida improductivo y desvalorizado; y los factores espaciales siendo una manifestación preponderante urbana (Rubio y Aleixandre,1997). 39 Por factores psicológicos o actitudes de algunas personas mayores que les lleva a aislarse voluntariamente y abandonarse en sus cuidados personas; y por factores de salud, que generan discapacidades, dependencia y miedo a salir del domicilio (López, 2004). A estos factores de salud, algunos autores incorporan elementos sensorio-motores, tales como el estado locomotor, visual y auditivo que, si constituyen carencias, dificultan claramente las relaciones sociales (Sánchez y Braza, 1992). Las personas mayores que se sienten solas suelen insistir más en la falta de compañía por la pérdida de seres queridos o por no tener a nadie a quien acudir. La soledad no se experimenta de igual manera en todos los momentos. Son los momentos de la noche y la enfermedad, los que con mayor intensidad hacen experimentar la soledad (Madrigal, 2000). Existen estudios donde delimitan los beneficios que existen en las redes de apoyo que hay para las personas mayores, y subrayan la importante protección que ejercen sobre la percepción de la salud, la ansiedad, el deterioro cognitivo, la soledad y el sentimiento de felicidad (Díaz y García, 2013). Factores familiares y sociales. La persona mayor en el ámbito familiar experimenta transformaciones, la salida de los hijos o bien la pérdida de su pareja. Cardona et al., (2009), citan a López Cepero que destaca que en el ámbito familiar empieza a generarse una serie de carencias efectivas, comunicaciones y de roles. A nivel social, se ha implantado una nueva cultura que permite desarrollar nuevos hábitos y costumbres que desplazan a un plano secundario la tradición y llevan a que el adulto mayor opte por un mundo diferente, buscando anclarse en su historia, su ética, su espacio. Este concepto de retirada, se relaciona con la teoría de la desvinculación, la cual refiere que el adulto mayor opta por aislarse y reducir sus relaciones como una manera de desprenderse de su territorio. No se puede sin embargo obviar que hay personas con escasas relaciones aparentes que podrían ser consideradas como aisladas, pero que 40 subjetivamente no se consideran así y están plenamente satisfechas de unas cuantas relaciones muy dilatadas en el tiempo pero intensas en vivencias, o al contrario, personas que conviven en un medio familiar normalizado, pero que se sienten solas (Rubio y Aleixandre, 1997). Es el fallecimiento del cónyuge el acontecimiento más decisivo en lo que hace al padecimiento de la soledad. El principal desencadenante del sentimiento de soledad en edades avanzadas es la viudedad, para quienes habían contraído matrimonio o vivían en pareja. Esto es así porque tras varias décadas de vida matrimonial desaparece de pronto la compañía y la efectividad que hasta entonces proporcionaba la figura conyugal, dando fundamento a las dificultades personales de adaptación a la viudedad de tipo no únicamente emocional sino también material y relativos a la gestión del tiempo y de las tareas propias del hogar y de la vida doméstica y social. Puede llegar a darse una importante desilusión por la propia vida (Iglesias et al.,2001). Factores personales La disminución paulatina de todos los apoyos sociales, familiares, culturales, la propia regresión, la vulnerabilidad frente a las enfermedades, órganos de los sentidos, funciones intelectuales, desencadenan una inestabilidad y sentimientos de indefensión (Molinero, 1997).Esto hace que la experiencia subjetiva de la soledad sea tanto más insoportable cuanto más presente está la enfermedad, el deterioro que acompaña al envejecimiento y la necesidad de otras personas. Factores situacionales tras la jubilación Las personas recogemos a lo largo de toda nuestra vida la idea de productividad como necesidad social, incluso, en el ámbito educativo y por tanto, el ser productivo se convierte en un elemento indispensable para su integración en dicha sociedad. Así cuando la persona llega a la etapa de la tercera edad y se jubila, se ve afectado porque a nivel social se convierte en un ser improductivo y pierde valoración social. Desde el punto de vista del individuo, la finalización de su etapa laboral, le provoca un sentimiento de pérdida de su papel en la sociedad, unido a la idea de no ser necesario (Limón, 1992). 41 La retirada del mundo laboral supone un sentimiento de pérdida de cierto prestigio social, un sentimiento de desvalorización, de dependencia y disminución de las relaciones sociales, cuáles se nutrían del ámbito del trabajo (Molinero, 1997). La pérdida del lugar social ligada al ámbito productivo, puede llevarle al adulto mayor a que se aísle y, por ende, desarrolle un estado anímico desfavorable; el aislamiento externo puede llevar al sentimiento de soledad (Ring, 1994). Este sentimiento pude orientarse en dos extremos, por un lado la persona mayor se auto percibe desadaptado al entorno, que suele ir asociado con el detrimento de la actividad y el aislamiento social, aspectos que pueden derivar en una serie de trastornos afectivos tales como, depresión, ansiedad, etc. Y por otro lado, la soledad puede poseer una vertiente positiva, ser la causa que origina una reestructuración adaptativa consistente en la capacidad de desarrollar estrategias lo suficientemente eficaces para afrontar la soledad con éxito. La persona mayor que hay perdido su actividad y se encuentre aislada socialmente, acabará por presentar en la mayoría de los casos un deterioro funcional y físico, que se manifestará en última instancia en un deterioro cognitivo y de la salud en general, mientras que la segunda opción de reestructuración adaptativa puede llevar a caminos tan positivos como el de la creatividad (Rubio, 2004, p. 5). 48 compuesta por dos factores: “Intimidad con otros” y “Sociabilidad”. Existen muchas versiones de esta escala, adaptadas a diversos grupos de población, una de las más utilizadas es la versión 3: una escala de 20 ítems tipo Likert, con una puntuación en cada ítem de hasta 4 puntos. Las preguntas fueron redactadas en negativo e indican la frecuencia de lo que sintieron yendo desde la valoración “nunca” hasta “siempre”. 49 5. RESULTADOS A continuación se muestran los resultados obtenidos a partir de los objetivos planteados. Los datos sociodemográficos recogidos en los cuestionarios, con un total de 85personas encuestadas, 61 son mujeres y 24 hombres; la franja de mayor edad corresponde a 70 y 79 años en mujeres (28)y entre los 80 y 89 años de edad en los hombres (11). (ver Figura 2.) 5 8 11 0 15 28 17 1 0 5 10 15 20 25 30 60-69 70-79 80-89 90-99 HOMBRE MUJERES Figura 2. Edad-Sexo 50 En relación al estado civil, de los encuestados, ver Figura 3; de las 61 mujeres encuestadas 4 estaban solteras; 20 casadas, 35 viudas y 2 separadas. Y en relación a los hombres 1 estaba soltero, 18 casados, 5 viudos, y ninguno separados del total de hombres encuestados que eran un total de 24. (ver Figura 3). Figura 3.Estado Civil El porcentaje más alto corresponde a viudos/as, con un 47,10%, el 44.7% de los encuestados estaría casado, le sigue el 5,9% de solteros y por último 2,3% está separado o divorciado. En cuanto al nivel de estudios los resultados presentan que tanto hombres como mujeres 2 (hombres y (2) tienen estudios superiores, (4) mujeres y (3) hombres, estudios secundarios ; básicos (32) mujeres , frente a(12) hombres, y por último en estudios inferiores /básicos son(23) mujeres y (7) hombres, Los datos reflejan que muy pocos 6 de las 61 entrevistadas han tenido una formación más amplia incluso universitarias, y en los hombres (5) ocurre lo mismo. Es plausible la baja formación tanto en hombres como mujeres. (ver Figura 4.) 51 7 12 32 23 32 4 2 0 5 10 15 20 25 30 35 INFERIORES/BÁSICOS BASICOS O SIMILARES SECUNDARIOS SUPERIORES HOMBRES MUJERES Figura 4.Nivel de Estudios Para analizar el apoyo social informal de las personas mayores, centrado en el rol de los vecinos. La primera cuestión que se planteó en el cuestionario para valorar el apoyo social informal vecinal fue: 1.-Recibe invitaciones de sus amistades para salir y distraerse: a la cual las respuestas fueron 42.6 % de las mujeres siempre reciben invitaciones con respecto al 29.2 % de los hombres. A menudo el 41.7% de hombres y 32.8 % de mujeres la respuesta fue a menudo. No hubo ninguna hombres cuya respuesta fuese (nunca) recibe invitaciones. (ver Figura 5.) 52 29,2 41,7 29,2 6,6 18,0 32,8 42,6 ,0 5,0 10,0 15,0 20,0 25,0 30,0 35,0 40,0 45,0 Nunca Rara vez A Menudo Siempre Hombre Mujer % Figura 5. Recibe invitaciones de sus amistades para salir y distraerse. A la pregunta si las personas mayores contactan con otros miembros de la familia, el porcentaje obtenido en mujeres 73,8% (Siempre), frente al 50 % de los hombres. A menudo en mujeres 21,3% y en hombres 37.5%, cabe señalar que tanto en hombres como mujeres no respondió ninguno que nunca contacta con miembros de la familia (ver Figura 6). 53 0,0 12,5 37,5 50,0 0,0 4,9 21,3 73,8 0,0 10,0 20,0 30,0 40,0 50,0 60,0 70,0 80,0 Nunca Rara vez A Menudo Siempre Hombre Mujer % Figura 6. Contacto con otros miembros de su familia. En cuanto a la cuestión sobre sí acuden a actividades que se realizan en el barrio. Las respuestas han sido; en mujeres el 34,4 % nunca, frente a 12,5% de los hombres, rara vez 29,5 % de mujeres, así como el 33,3% en hombres. A menudo y siempre los porcentajes en mujeres han sido muy parecidos 19,7% y 16,4% respectivamente, en hombres A menudo 33.3% así como el 20,8% siempre en hombres. (ver Figura 7.) 54 12,5 33,3 33,3 20,8 34,4 29,5 19,7 16,4 ,0 5,0 10,0 15,0 20,0 25,0 30,0 35,0 40,0 Nunca Rara vez A Menudo Siempre Hombre Mujer % Figura 7.Acuden a realizar actividades en el barrio La pregunta si realizan actividades con sus nietos. Los datos obtenidos con respecto a esta pregunta son que el 41% de las mujeres nunca realiza actividades con sus nietos así como el 25% que tampoco realiza actividades, sólo el 33,3% de los hombres realiza siempre actividades con respecto al 19, 7% de las mujeres. (ver Figura 8.) 25,0 20,8 20,8 33,3 41,0 19,7 19,7 19,7 ,0 5,0 10,0 15,0 20,0 25,0 30,0 35,0 40,0 45,0 Nunca Rara vez A Menudo Siempre Hombre Mujer % Figura 8. Realizar actividades con nietos. 55 A su vez en relación a si reciben ayuda de sus hijos/as, cuando tienen un problema de cualquier tipo. Vemos que la gran mayoría, tanto hombres como mujeres refieren que siempre reciben ayuda de sus hijos/as, concretamente un 77% en el caso de las mujeres y un 62,5% en el caso de los hombres. Por el contrario un 12,5% de los hombres y un 11,5% de las mujeres manifiesta que nunca. (ver Figura 9.) 12,5 12,5 12,5 62,5 11,5 4,9 6,6 77,0 ,0 10,0 20,0 30,0 40,0 50,0 60,0 70,0 80,0 90,0 Nunca Rara vez A Menudo Siempre Hombre Mujer % Figura 9. Recibe ayuda de sus hijos/hijas cuando tiene un problema El contacto con los vecinos. El mayor porcentaje tanto de hombres cómo de mujeres, refiere que siempre mantiene contacto con sus vecinos, siendo mayor el porcentaje de las mujeres que el de los hombres, seguido por a menudo y rara vez, en estos casos el porcentaje de los hombres es mayor que el de las mujeres. Ni hombres ni mujeres han contestado que nunca mantienen contacto con sus vecinos, por lo que entendemos que existe contacto con los vecinos en nuestra muestra. (ver Figura 10.) 56 ,0 20,8 37,5 41,7 ,0 11,5 29,5 59,0 ,0 10,0 20,0 30,0 40,0 50,0 60,0 70,0 Núnca Rara vez A Menudo Siempre Hombre Mujer % Figura 10.Porcentaje de contacto con sus vecinos Con que frecuencia piden ayuda a los vecinos. La respuesta es menor, pues la gran mayoría tanto de hombres cómo de mujeres rara vez lo hacen o nunca. Concretamente el 50% de los hombres encuestados rara vez lo hace, frente al 45,9% de las mujeres, y el 29,2% de los hombres nunca lo hace, frente al 27,9% de las mujeres. Por el contrario 4 de cada 61 mujeres piden siempre ayuda a sus vecinos y 1 de cada 24 hombres. (ver Figura 11). 29,2 50,0 16,7 4,2 27,9 45,9 19,7 6,6 ,0 10,0 20,0 30,0 40,0 50,0 60,0 Nunca Rara vez A Menudo Siempre Hombre Mujer % Figura 11.Frecuencia que pide ayuda a sus vecinos 57 La satisfacción del apoyo vecinal: 37 mujeres de cada 61, y 10 hombres de cada 24 contestan que siempre están satisfechos con el apoyo recibido de sus vecinos, siendo la gran mayoría de los encuestados. En general la gran mayoría contestan siempre o a menudo, concretamente un 78,7% de las mujeres y un 75% de los hombres, (ver Figura 12.) 4,2 20,8 33,3 41,7 4,9 16,4 18,0 60,7 ,0 10,0 20,0 30,0 40,0 50,0 60,0 70,0 Nunca Rara vez A Menudo Siempre Hombre Mujer % Figura 12. Grado de Satisfacción del apoyo vecinal ante cualquier problema o dificultad 64 En cuanto dejar las llaves a un vecino Actividad relacionada a nuestro parecer con la intimidad, la mayoría de mujeres y hombres dejaría las llaves a sus vecinos. En concreto 31 mujeres el 50,8% de cada 61 mujeres lo haría y 8 hombres o bien el 33,3% de cada 24 hombres también, dejarían las llaves a sus vecinos. (ver Figura 19.) 20,8 25,0 20,8 33,3 21,3 16,4 11,5 50,8 ,0 10,0 20,0 30,0 40,0 50,0 60,0 Nunca Rara vez A Menudo Siempre Hombre Mujer % Figura 19. Dejar las llaves a los vecinos. 65 El mantener una relación con sus vecinos le ayuda a sentirse menos solos. La mayoría responde siempre y a menudo. 12 de cada 24 hombres responde siempre y 8 de cada 24 responde a menudo, siendo un porcentaje total de 83,3%. En el caso de las mujeres 29 de cada 61 responde siempre, un porcentaje menor que en el caso de los hombres, y 16 de cada 61 responde a menudo, siendo el total de 73,7%. (ver Figura 20). 8,3 8,3 33,3 50,0 8,2 18,0 26,2 47,5 ,0 10,0 20,0 30,0 40,0 50,0 60,0 Nunca Rara vez A Menudo Siempre Hombre Mujer % Figura 20. Mantener relación con los vecinos unido a no estar solo 66 Es el apoyo social informal el único que reciben: Las personas mayores encuestadas responde en su gran mayoría que nunca o rara vez, siendo sólo 3 de cada 24 hombres los que responden siempre y 4 de 61 mujeres. En general 11 de cada 24 hombres responden nunca y 8 de cada 24 rara vez. En el caso de las mujeres 35 de cada 61 responden siempre y 14 de cada 61 rara vez. (ver Figura 21). 45,8 33,3 8,3 12,5 57,4 23,0 13,1 6,6 ,0 10,0 20,0 30,0 40,0 50,0 60,0 70,0 Nunca Rara vez A Menudo Siempre Hombre Mujer % Figura 21. Apoyo de los vecinos 67 En el caso de no tener familia, si solicitarían apoyo o alguna ayuda a sus vecinos. La gran mayoría de hombres y mujeres encuestadas responden que siempre, a menudo o rara vez, siendo sólo 2 de cada 61 mujeres las que contestan que nunca y 4 de cada 24 hombres. En el caso de las mujeres es mayor la respuesta rara vez, 21 de cada 61, y en el caso de los hombres siempre, 8 de cada 24. (ver Figura 22). 16,7 20,8 29,2 33,3 3,3 34,4 29,5 32,8 ,0 5,0 10,0 15,0 20,0 25,0 30,0 35,0 40,0 Nunca Rara vez A Menudo Siempre Hombre Mujer % Figura 22.Solicitar ayuda en el caso de no tener familia 68 En relación a la media del apoyo informal del total de las personas encuestadas, los valores se encuentran entre 1.50 de mínimo, y de máximo 3.89, siendo la media de 2.60, no es un valor muy significativo. Cuando contrastamos dos variables como sexo (hombre /mujer) con su estado civil (con cónyuge o sin él) no existe diferencias sustanciales en el dato que refleja el Chi Cuadrado de Pearson el valor que refleja es un frecuencia esperada inferior a 5 con lo cual no existen diferencias sustanciales entre, las 41 mujeres sin cónyuge frente a 20 que si lo tienen, o bien los 6 hombres sin cónyuge al lado de los 18 hombres casados. Los contrastes entre nivel de estudios y sexo, tampoco llega a ser significativo, resulta que la mayoría tanto hombres como mujeres han cursado estudios básicos, (32 mujeres frente a 12 hombres); inferiores (23 mujeres frente a 7 hombres), el número de mujeres que ha estudiado secundaría es de 4 mujeres frente a 3 hombres) y para terminar que hayan terminado estudios superiores aquí son (2 mujeres y también 2 hombres). La franja de edad en relación al estado civil se resumiría: El mayor porcentaje (48.9%) de personas sin pareja estaría dentro de la franja de edad comprendida entre 70 a 79 años. Con un total de 23 encuestados. Seguidamente de (44,7%) aquí se equipara los resultados entre la franja de edad de 60-69 con 17 encuestados con cónyuge, así como entre 70 y 79 otro (44.7%). El (40,4%) entre la franja de edad de 80-89 que corresponde principalmente a 19 encuestados sin cónyuge. El resto de valores no resultó estadísticamente significativo. 69 En relación a la diferencia de apoyo social informal por soledad y edad observamos que en el tramo de edad de 90 a 99 años la media soledad es menor y al mismo tiempo la media del apoyo social informal en este tramo también es menor que en los otros tramos de edad. El porcentaje mayor de apoyo social informal es en el tramo comprendido entre los 70-79 años. (ver Figura 23). Figura 23.La diferencia de apoyo social informal por soledad y edad. Nota. Prueba de diferencias de medias Kruskal-Wallis. 70 1,7571 2,6072 0,00 0,50 1,00 1,50 2,00 2,50 3,00 Media de soledad Media de Apoyo Informal Figura 24.Media de Soledad/Apoyo informal En los resultados obtenidos en el estudio no existe unas diferencias estadísticas significativas (U de Mann-Whitney; p < 0.106) entre las personas encuestadas que todavía están casadas (número de personas con cónyuge son 38 del total de encuestados) frente a los que no tienen pareja que son un número mayor (47 personas encuestadas de un total de 85 no tienen pareja). Es decir, el estar con o sin pareja no influye en sentirse más o menos solo/a. Media de apoyo Media de apoyo informal 71 6. CONCLUSIONES Este estudio ha abordado de forma exploratoria el apoyo social informal vecinal, sobre las personas mayores, en el contexto del barrio de San José de Zaragoza. A partir de los resultados obtenidos, podemos concluir que la gran mayoría de los encuestados siempre mantiene contacto con sus vecinos. De este modo, esto se asocia al sentimiento de soledad, pues la mayoría responde que mantener una relación con los vecinos les ayuda a sentirse menos solos. No obstante, a la hora de recibir apoyo informal éste suele provenir principalmente del entorno más cercano, como la familia. En relación a los datos sociodemográficos de la muestra; la mayoría de los encuestados han sido mujeres, y la media de edad ha sido de 74,80 años. En concreto, las mujeres estarían en el intervalo entre 70-79 años, más jóvenes que los hombres, que estarían en el intervalo de 80-89 años. Siguiendo con la muestra, la mayoría de las mujeres son viudas, y por el contrario, la mayoría de los hombres están casados. En cuanto al nivel de estudios, en el caso de los hombres predominaba al igual que en las mujeres, los estudios básicos o similares, seguido de los estudios inferiores y, cuando hablamos de estudios secundarios y superiores los porcentajes son muy bajos. Siguiendo con el apoyo social informal familiar, hemos visto que la gran mayoría, tanto hombres como mujeres reciben siempre ayuda de sus hijos cuando tienen un problema de cualquier tipo. A su vez, prefieren acudir a la familia cuando necesita ayuda, o bien reciben ayuda de la familia antes que de los vecinos, y sólo en el caso de no tener familia, sí pedirían ayuda a los vecinos. Con respecto a la frecuencia con que piden ayuda a sus vecinos, ésta es pequeña pues, tanto hombres cómo mujeres rara vez lo hacen. Cuando piden ayuda a los vecinos, las mujeres, en temas más relacionados con el rol de ama de casa, como puede ser “hacer la comida”, en un porcentaje muy alto, piensan que nunca pedirían ayuda, y tanto a hombres como a mujeres les costaría mucho pedir ayuda a los vecinos si estuviesen postrados en cama, en cambio a la hora de dejarles las llaves, la gran mayoría de los encuestados sí lo haría. 72 Tanto el apoyo que reciben de los vecinos, como la relación con otros miembros de su familia, o con vecinos, es alto. No existen diferencias sustantivas entre hombres y mujeres. Los hombres reciben más invitaciones de amigos que las mujeres. En las mujeres es mayor el porcentaje que no realizan actividades con los nietos, siendo mayor el número de mujeres que el de los hombres que tampoco realizan actividades con sus nietos, pero estos últimos, en cambio realizan actividades con sus nietos en un porcentaje mayor que el de las mujeres. Por otro lado existe una baja participación en las actividades que se realizan en el barrio. La diferencia entre hombres y mujeres no es muy significativa con respecto a ser partícipes de actividades. En cuanto a la soledad la suma 35, se encuentra cerca del parámetro para personas mayores pasado por Russel 30.5, por lo que la muestra se encuentra en el promedio. Los estudios de soledad desde la década de los 60 hasta la actualidad han sufrido cambios. a) Primero se consideraba que estaba referida exclusivamente a sujetos sin un grupo familiar definido y en muchas ocasiones por ambientes marginales. b) Posteriormente autores como Peplau y Caldwell (1978) consideran que el sentimiento de soledad se define como consecuencia de que las relaciones sociales logradas por una persona, son menos numerosas y satisfactorias de lo que ella desea, fenómeno particularmente influyente en las personas mayores estos mismos autores discuten cuáles son los factores que causan esta sensación o sentimientos al alterar las relaciones sociales deseadas, considerando posibles factores a la muerte, enfermedad, aburrimiento, abandono, etc. Incluso la falta de amor y la ruptura de relaciones provocadas por causas diversas provoquen esta sensación de abandono, de soledad (Klein, 1982). 73 6.1. LIMITACIONES El tiempo dedicado a esta investigación ha sido muy limitado, la población a la que se administró los cuestionarios, en general, fueron reacios a contestar. También, en algunos casos se tuvo que leer la pregunta, pues tuvieron dificultades de comprensión sobre algunas cuestiones, lo cual puede señalar la utilidad de otros métodos para recoger información sistemática en las personas mayores (i.e., historias de vida). El análisis estadístico de los datos se realizó mediante el programa SPSS (PASW), sobre el cual carecíamos de la experiencia suficiente, y gracias a nuestro director pudimos avanzar en ello para obtener los resultados. En general, la falta de experiencia previa e integrada sobre la investigación ha sido un reto para este trabajo. 6.2. IMPLICACIONES PRÁCTICAS Cuando abordamos este trabajo nos pareció un tema interesante y poco estudiado. En este sentido, hubiese sido de interés poder contrastar los datos obtenidos en este estudio con una muestra que resida en el ámbito rural, pues quizás las respuestas serían diferentes y más concluyentes. No obstante, éste es un trabajo exploratorio, que puede servir para otros posteriores que se puedan realizar tanto en el municipio de Zaragoza, cómo en el entorno rural de la comunidad autónoma. El aumento de las personas mayores hace necesario analizar y comprender mejor esta etapa de la vida, para poder crear estrategias de prevención en pro de la salud, y donde el apoyo social informal es un aspecto clave. 80 Vivaldi, F. y Barra, E.(2012). Bienestar psicológico, apoyo social percibido y percepción de salud en adultos mayores. Terapia Psicológica Revista Chilena de Psicología Clínica, Vol. 30 (2) Jul, 23-29. http://dx.doi.org/10.4067/S0718-48082012000200002 81 8. ANEXOS 8.1. Datos Sociodemográficos y Observaciones de los participantes DATOS PERSONALES 1. EDAD: ____ 2. SEXO  Mujer  Hombre 3. ESTADO CIVIL Solter@  Casad@ Viud@  Separad@/divorciad@ 4. ¿CUÁL ES SU NIVEL DE ESTUDIOS?  Inferiores a básicos  Básicos o similares (primaria o similar)  Secundarios (bachillerato, técnicos o similar) OBSERVACIONES: Por si Usted quiere añadir algo más una vez finalizados los cuestionarios 8.2. Cuestionario ad hoc apoyo social informal vecinal 82 CUESTIONARIO SOBRE EL APOYO SOCIAL INFORMAL VECINAL 1 = Nunca 2 = Rara vez 3 = A menudo 4 = Siempre PREGUNTAS 1 2 3 4 1. ¿Recibe invitaciones de sus amistades para salir y distraerse? 2. ¿Contacta con otros miembros de su familia? 3. ¿Acude Vd. A las actividades que se realizan en el barrio? 4. ¿Realiza actividades con sus nietos? 5. ¿Recibe ayuda de sus hijos/hijas, cuando tiene un problema de cualquier tipo? 6. ¿Tiene Vd. contacto con sus vecinos? 7. ¿Con que frecuencia pide ayuda a sus vecinos? 8. ¿Esta satisfecho del apoyo recibido de sus vecinos, cuando tiene un problema o dificultad? 9. ¿Recibe invitaciones de sus vecinos para salir, distraerse o cualquier otra actividad que le guste? 10. ¿Participa junto a sus vecinos en alguna actividad que se lleve a cabo en el barrio? 11. ¿Acude a las reuniones vecinales? 12. ¿Si Vd. en un momento dado, no pudiese preparar la comida, pediría ayuda algún vecino? 13. ¿Si Vd. está enfermo/a o en cama, acuden en su ayuda los vecinos? 14. ¿Cuándo necesita hablar o pedir consejo llama algún vecino? 15. ¿Le dejaría las llaves del hogar algún vecino, para que ellos puedan atenderle cuando fuera preciso? 16. ¿Cree Vd. que mantener una relación con sus vecinos, le ayuda a sentirse menos sólo/a? 17. ¿El apoyo que recibe de sus vecinos, es el único? 18. ¿En el caso que no tuviese familia, solicitaría apoyo o alguna ayuda a sus vecinos? 83 8.3. Cuestionario UCLA 1 = Nunca me siento así 2 = Rara vez me siento así 3= A menudo me siento así 4 = Siempre me siento así PREGUNTAS 1 2 3 4 S1. Me llevo bien con la gente que me rodea S2. Me falta compañía S3.No tengo a nadie con quien pueda contar S4. Me siento solo S5. Me siento parte de un grupo de amigos S6. Tengo mucho en común con los que me rodean S7. No tengo confianza con nadie S8. Mis intereses no son compartidos S9. Soy una persona abierta, extrovertida S10. Me siento cercano a algunas personas S11. Me siento excluido, olvidado por los demás S12. Mis relaciones sociales son superficiales S13. Pienso que realmente nadie me conoce bien S14. Me siento aislado de los demás. S15. Puedo encontrar compañía cunado lo necesito S16. Hay personas que realmente me comprenden S17. Me siento infeliz por estar tan aislado S18. La gente está a mi alrededor pero no la siento conmigo S19. Hay personas con las que puedo hablar y comunicarme S20. Hay personas a las que puedo recurrir 84 8.4. Consentimiento Informado a Instituciones Zaragoza a 26 de marzo de 2014 Somos estudiantes de Grado de Trabajo Social de la Facultad de Ciencias Sociales y del Trabajo de la Universidad de Zaragoza, que con fines de obtención del título profesional, queremos realizar una investigación sobre El apoyo social informal vecinal, de las personas mayores del barrio de San José, y entre ellos los usuarios del CMSS de San José y del Servicio de Ayuda a Domicilio. Este estudio se realiza mediante la asignatura Trabajo de Fin de Grado, y bajo la supervisión del profesor Javier Martín-Peña. El objetivo del trabajo es analizar el rol que juegan los vecinos en el apoyo social informal. En este sentido, para desarrollar esta investigación, necesitamos el consentimiento del Ayuntamiento y la colaboración voluntaria de usuarios del Servicio de Ayuda a domicilio. Durante el estudio se aplicarían cuestionarios a usuarios, comprometiéndonos a que la información que se recoja será confidencial y no se usará para ningún otro propósito fuera de los de esta investigación (art. 11.1 de Ley Orgánica 15/1999). En el caso de que los resultados de la investigación se publicaran no se incluiría información que pudiera revelar la identidad de las personas y, si el Ayuntamiento y la empresa de Ayuda a Domicilio CLECE lo deseara, les enviaríamos una copia de los resultados del trabajo de investigación una vez se haya concluido. Agradeciendo de antemano, le saludamos atentamente: 85 Zaragoza a 1 de abril de 2014 Somos estudiantes de Grado de Trabajo Social de la Facultad de Ciencias Sociales y del Trabajo de la Universidad de Zaragoza, que con fines de obtención del título profesional, queremos realizar una investigación sobre El apoyo social informal vecinal, de las personas mayores del barrio de San José, y entre ellos los usuarios del centro de mayores Salvador Allende, por ser un centro al que acuden los vecinos. Este estudio se realiza mediante la asignatura Trabajo de Fin de Grado, y bajo la supervisión del profesor Javier Martín-Peña. El objetivo del trabajo es analizar el rol que juegan los vecinos en el apoyo social informal. En este sentido, para desarrollar esta investigación, necesitamos el consentimiento del centro y la colaboración voluntaria de los usuarios del mismo. Durante el estudio se aplicarían cuestionarios a usuarios, comprometiéndonos a que la información que se recoja será confidencial y no se usará para ningún otro propósito fuera de los de esta investigación (art. 11.1 de Ley Orgánica 15/1999). En el caso de que los resultados de la investigación se publicaran no se incluiría información que pudiera revelar la identidad de las personas y, si el centro Salvador Allende lo deseara, les enviaríamos una copia de los resultados del trabajo de investigación una vez se haya concluido. Agradeciendo de antemano, le saludamos atentamente: 86 8.5. Consentimiento informado a usuarios Apoyo Social Informal vecinal de las personas mayores del barrio de San José FECHA: NOMBRE DE INVESTIGADOR: NOMBRE DE PARTICIPANTE: Somos estudiantes de Grado de Trabajo Social de la Facultad de Ciencias Sociales y del Trabajo de la Universidad de Zaragoza, que con fines de obtención del título profesional, queremos realizar una investigación sobre el apoyo social informal vecinal de las personas mayores de San José. El objetivo del trabajo de investigación es analizar el rol de los vecinos como posible elemento de relevancia en el apoyo social de las personas mayores del barrio de San José. La investigación para la cual necesitamos su valiosa participación consistirá en contestar a un cuestionario de 38 preguntas y tendrá una duración aproximada de 20 minutos. Su participación es este estudio es voluntaria. Tiene derecho a negarse a participar o a discontinuar su participación en cualquier momento, sin que esta decisión afecte la calidad o relaciones actuales o futuras con la Prestación de Ayuda a Domicilio de la que es usuario/a (art. 5.1 Ley Orgánica 15/1999, de Protección de Datos de Carácter Personal) Sus respuestas serán anónimas (art. 10 Ley Orgánica 15/1999, de Protección de Datos de Carácter Personal). La información que se recoja será confidencial y no se usará para ningún otro propósito fuera de los de esta investigación (art 11.1 de Ley Orgánica 15/1999). Una vez procesada la información contenida en las grabaciones, estas se destruirán. En el caso de que los resultados de la investigación se publiquen no se incluirá información que pueda revelar su identidad. 87 Le agradecemos su participación. Al firmar este documento manifiesto que he leído o me han leído toda la información descrita y se me ha brindado la oportunidad de hacer preguntas y éstas han sido contestadas de manera adecuada por el investigador antes de firmarla. Por lo tanto, accedo a participar en este estudio y autorizo a que se use la información para los propósitos de la investigación. Investigador: Participante: DNI: DNI: Firma: Firma: