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Repositorio de la Universidad de Zaragoza – Zaguan http://zaguan.unizar.es Trabajo Fin de Grado La inteligencia emocional a través de la expresión corporal Autor/es Sandra Bellosta Salazar Director/es Raúl Jardiel Dobato Javier Zaragoza Casterad Facultad de Ciencias Humanas y de la Educación 2014
Índice Información básica…………………………………………….……………….. Pág. 3 Resumen………………………………………………………………………... Pág. 3 Palabras clave…………………………………………………………………... Pág. 3 Introducción y justificación……………………………………………………. Pág. 4 La inteligencia emocional a través de la expresión corporal…………………... Pág. 7 ¿Qué son las emociones? Y emociones básicas…………………………….. Pág. 7 Desarrollo emocional y social en la atapa infantil (0-6 años)……………... Pág. 15 ¿Qué es la inteligencia emocional?………………………………….…….. Pág. 23 ¿Por qué es importante el trabajo de las emociones en la etapa infantil?..... Pág. 25 Trabajo de las emociones en el aula………………………………………. Pág. 29 ¿Qué entendemos por expresión corporal?................................................... Pág. 31 Importancia de trabajar la expresión corporal en la etapa infantil………… Pág. 35 Expresión corporal y emociones…………………………………………... Pág. 38 Puesta en práctica: experimentación de las emociones a través de la expresión corporal………………………………………………….…... Pág. 46 Introducción…………………………………………………..….….. Pág. 46 Propuesta pedagógica: tipo de actividades………………………….. Pág. 47 Posibles obstáculos……………………………………………. Pág. 53 Puesta en práctica ………………………………..…….………….... Pág. 54 Conclusiones………………………………………..…………….…. Pág. 55 Conclusión y valoración personal…………………………….…………… Pág. 56 Referencias bibliográficas………………………………………..…………… Pág. 59
La inteligencia emocional a través de la expresión corporal 3 Repositorio de la Universidad de Zaragoza – Zaguan http://zaguan.unizar.es Información básica La inteligencia emocional a través de la expresión corporal. - Elaborado por Sandra Bellosta Salazar. - Dirigido por Raúl Jardiel Dobato y Javier Zaragoza Casterad. - Depositado para su defensa el 16 de septiembre de 2014. Resumen Desde que nacemos somos seres emocionales, sentimos y expresamos nuestros estados de la manera en que podemos en cada momento. Muchas veces no sabemos utilizar el componente verbal para hacerlo o no sabemos identificar lo que nos sucede, por lo que educar en las emociones desde que nacemos es una asignatura esencial para favorecer nuestro desarrollo y bienestar personal en todos los campos. Una manera de aprender a comunicarnos mejor y de apreciar lo que nos sucede por dentro es a través de la expresión corporal, mediante la que tomamos conciencia corporal y liberamos nuestro yo más oculto a través de los movimientos o de la representación de diferentes situaciones. Gracias a ella nos desinhibimos, mejoramos nuestra seguridad y autoestima y nos conocemos mejor, lo que también hace perder el miedo a expresar nuestros deseos y temores y a relacionarnos con los demás o a tener un aprendizaje de mayor calidad, aspectos directamente vinculados con los estados emocionales. Palabras clave Expresión emocional, inteligencia emocional, emociones, expresión corporal, identidad y bienestar personal.
Introducción y justificación Durante años se ha primado por el raciocino frente a lo emocional y seguimos en una sociedad que sigue inmersa en esta concepción y en la idea de realizar test de Coeficiente Intelectual, test que solo evalúa la capacidad de los menores para realizar este tipo de test. Desde hace unos 25 años, la inteligencia emocional ha surgido como un agente esencial en la vida de las personas para afrontar su día a día, para tener buenos resultados en el colegio, en el trabajo, en sus relaciones, para enfrentarse a nuevos retos, para sentirse bien consigo mismo. Sin embargo y pese a conocer la importancia que posee esta inteligencia, en los colegios sigue siendo una asignatura pendiente. Entender qué es una emoción, cómo se producen y el proceso de desarrollo que presentan, son aspectos fundamentales para poder educar en la inteligencia emocional desde que los niños nacen pero también para comprender el proceso evolutivo de los mismos. Esto ayudará al docente a reforzar la identificación de las emociones y de las situaciones en las que los menores las padecen y también conocerá recursos para ayudar a los propios alumnos a reconocerlas, a ponerles nombre y a expresarlas de la forma más apropiada posible. Pues a día de hoy no hemos sido educados para pararnos a pensar qué y cómo nos sentimos y, por lo tanto, no solemos ser capaces de actuar de forma efectiva ante nuestras emociones. A través de la expresión corporal trabajamos el ámbito social, cognitivo, lingüístico, motor y afectivo de manera interdisciplinar y al unísono a través de diferentes dinámicas. Aunque como veremos a lo largo del trabajo y como hemos podido observar al leer el título del mismo, me centraré en hacer hincapié en el trabajo de las emociones a través de la expresión corporal, que por sí misma tiene efectos positivos en el componente emocional de las personas. Trataré el tema tanto de forma teórica como práctica, realizando algunas sesiones de las propuesta para comprobar si mis hipótesis son correctas o no y benefician a todos los menores pero, sobre todo, indagando en aquellos que tienen conductas impulsivas y/o muy activas con algún periodo de falta de concentración.
La inteligencia emocional a través de la expresión corporal 5 Repositorio de la Universidad de Zaragoza – Zaguan http://zaguan.unizar.es Nos daremos cuenta que lograremos alumnos más seguros de sí mismos, autónomos, con mayor capacidad de concentración, posibilidades de comunicación, de relación con los demás, de conocimiento del propio cuerpo y que comienzan a tratar las emociones tanto propias como ajenas, poniéndose en el lugar de los demás. Es esencial trabajar en ésta etapa del desarrollo porque su cerebro aún no está maduro y están aprendiendo las relaciones del mundo que les rodea, pudiendo modificar sus patrones de conducta con mayor facilidad que en años posteriores. En lo que se refiere a mi, parte de mi tiempo lo dedico a la danza, y conforme he ido adquiriendo más conciencia corporal y emocional, me he ido dando cuenta de cómo se sentía mi cuerpo y mi mente mientras estaba desarrollando y cuando finalizaba dicha actividad. Dejando a un lado el gusto y la pasión que tengo por ella, siempre había tenido en mente que lo que denominamos artes tenía una relación directa con las emociones. Me decidí por la expresión corporal debido a la experiencia que tengo con ella, ya que al haber experimentado los efectos positivos que tiene su práctica creía que podía ser un buen tema que practicar con los niños de E. Infantil de cara a que conozcan su cuerpo, se identifiquen como personas individuales y como grupo, sientan y encuentren diversas formas de expresar esa emoción suscitada por un movimiento, una melodía o unas palabras… y, de esta manera, se desarrollen de la forma más integral posible. Considero que la expresión corporal se puede catalogar como una de las bases de desarrollo para los distintos ámbitos que se deben trabajar con los niños y las niñas de Educación Infantil, al igual que la educación emocional, tan importante para el bienestar personal. Estamos en una época en la que las artes, las emociones y la ética están cada vez más apartadas de la educación, por lo que en mi labor como futura docente me veo en la obligación de promover una educación que integre estos aspectos para posibilitar el más óptimo desarrollo de los menores, pues como dice Punset (2012, p. 87), los niños de hoy “resuelven raíces cuadradas sin que nadie les revele antes las raíces de sus emociones” y es que igual de importante sino más, es saber lo que nos sucede por dentro o hacer un cálculo matemático, siendo que algunas de las fórmulas que aprendemos en la etapa educativa no se vuelven a realizar en el resto de nuestras vidas, y con las emociones convivimos día a día.
En nuestro interés por conocer realmente cómo actúan las emociones y la importancia que tienen las experiencias tempranas en el desarrollo de la personalidad futura y qué bien puede hacer una intervención en los años preescolares así como la relación de las emociones con el cuerpo y el beneficio e importancia de trabajarlas desde la expresión corporal, nos ocuparemos en las siguientes páginas de estudiar estos ítems que pueden favorecer un armónico desarrollo.
La inteligencia emocional a través de la expresión corporal 7 Repositorio de la Universidad de Zaragoza – Zaguan http://zaguan.unizar.es LA INTELIGENCIA EMOCIONAL A TRAVÉS DE LA EXPRESIÓN CORPORAL ¿Qué son las emociones? Y emociones básicas "Casi todo el mundo piensa que sabe qué es una emoción hasta que intenta definirla. En ese momento prácticamente nadie afirma poder entenderla" (Wenger, Jones y Jones, 1962; en Chóliz, 2005, p. 3). Cuando a un grupo de personas se les pide que expliquen o que definan cualquier término o situación, podemos encontrar una variedad de ideas y de sentimientos que originan, pudiendo observar o comprender que cada individuo vive una misma situación o emoción de diferente forma. Juntando todas esas definiciones y seleccionando aspectos comunes o similares, podemos llegar a obtener una descripción generalizada; eso mismo sucede con las emociones, no podemos encontrar una definición universal debido a que cada experto analiza el término desde diferentes perspectivas/funciones/objetivos y porque muchas veces es complicado diferenciarlas de otros fenómenos psicológicos (Mayor, Moya y Puente, 1998; en Ruano, 2004). Para intentar recoger una definición global del concepto mencionado, procederé a plasmar las ideas que tenían diversos profesionales sobre el mismo, no sin antes apuntar que muchos han sido los autores que han intentado clasificar las definiciones de emoción en diferentes categorías de cara a intentar abrir un camino que disminuya los problemas encontrados para conseguirlo. Dos de ellos fueron Kleinginna, P. R. y Kleinginna, A. M., quienes recogieron en 1981 noventa y dos definiciones diferentes de emoción y nueve declaraciones de distintas personas, obteniendo once dimensiones bajo las que caracterizar las emociones y agrupar las diferentes definiciones existentes (Kleinginna y Kleinginna, 1981. p. 345; Ruano, 2004, pp. 143-147): - Dimensión afectiva: señala la importancia de los sentimientos y del placerdisplacer.
- Dimensión cognitiva: es responsable de hacer relaciones y valoraciones de la situación, del reconocimiento de emociones vividas. El aspecto cognitivo es el más importante según esta dimensión. - Estimulación exterior: muestra la importancia de las situaciones y aspectos que hacen presentar una emoción. - Dimensión fisiológica: habla de los mecanismos de las emociones; dependencia de éstas con factores biológicos. - Dimensión expresiva: describe el comportamiento consecuente al padecimiento de una emoción. - Dimensión disruptiva: apunta que las emociones tienen efectos desadaptativos o perturbadores. - Dimensión adaptativa: defiende que, generalmente, una emoción aumenta la probabilidad de que el individuo satisfaga sus necesidades y tiene factores de supervivencia. - Dimensión multifactorial: enfatiza los componentes de las emociones (aspectos cognitivos, afectivos, conductuales…). - Dimensión restrictiva: diferencia el concepto de emoción de otros procesos, sobre todo de los motivacionales. - Dimensión motivacional: defiende la idea de una superposición de emoción y motivación. - Dimensión escéptica: pregunta de la utilidad del concepto de emoción, desencadenante del desacuerdo de los diversos autores para encontrar una definición universal.
La inteligencia emocional a través de la expresión corporal 9 Repositorio de la Universidad de Zaragoza – Zaguan http://zaguan.unizar.es Prosiguiendo con sus investigaciones y estudios sobre los diferentes conceptos dados, estos autores establecieron una definición del término mencionado en el que incluyeron diversos aspectos que, según ellos, presentaba: La emoción es un conjunto complejo de interacciones entre factores subjetivos y objetivos, mediadas por sistemas neuro-hormonales, que pueden dar lugar a un aumento de experiencias afectivas (sentimientos de activación y de placer o el displacer), pueden generar procesos cognitivos tales como perceptuales y valorativos o pueden activar ajustes psicológicos a las diferentes condiciones que las suscitan o conducir a un comportamiento que es a menudo, pero no siempre, expresivo, dirigido a un objetivo adaptativo. (Kleinginna y Kleinginna, 1981. p. 355). Estos autores concluyeron que para estudiar las emociones en los individuos, se debía indagar en los factores subjetivos, ambientales y procesos hormonales-neuronales de cada uno. Continuando con la búsqueda de una definición más o menos universal, a lo largo de este apartado podremos leer diferentes descripciones del término trabajado en las que podremos observar la predominancia de una o varias dimensiones de las que estos autores hablaban, pues como he apuntado previamente, las definiciones dependen de las ideas y objetivos de cada autor. Fernández-Abascal, al igual que hizo Bowlby en 1969 o Lazarus en 1970, aboga que la emoción es “un proceso desencadenado por la evaluación valorativa 1 de una situación que produce una alteración en la activación fisiológica del organismo” (en Ruano, 2004, p. 21). Aspecto por el cual podríamos comprender por qué una misma situación afecta de forma diferente a dos personas. Estos autores daban enfásis a la dimensión cognitiva frente al resto porque el ser humano es un ser “evaluador” en los que la calidad e intensidad de las emociones depende de la evaluación realizada de la situación. Sin 1 Este mismo autor explica evaluación valorativa como la evaluación que hace cada individuo del entorno que le rodea, viéndose cada situación influenciada por la misma y ocasionando emociones positivas o negativas. Esta valoración está influida por las ideas y creencias de cada individuo.
Cuando sus comportamientos se vean reforzados, será más común que los desarrollen más ampliamente mientras que otros logros que no sean estimulados, no se desarrollarán como deberían pudiendo llegar a desaparecer en un futuro. En este momento se están realizando conexiones neuronales y según las que se realicen y la intensidad y constancia con lo que lo hagan marcará su personalidad. Sin embargo, la propensa a sufrir o padecer determinados sentimientos como la felicidad, ansiedad, positivismo… están en la carga genética, esto no significa que no pueda cambiarse, ya que las experiencias también hacen estimular o inhibir estas presencias. (Punset, 2012). En el año 2000, Waters y colaboradores realizaron un estudio que demostró que la mayoría de los adultos (el 72%) mantiene el estilo de apego de la infancia y el 28% lo cambió debido a cambios significativos en su vida, por lo que el ambiente también es un factor importante que puede influenciar el estilo de apego de las personas; aunque por ello no deja de ser el primer vínculo afectivo un buen predictor de la seguridad del apego en el menor y que seguirá desarrollando y estableciendo con otras personas en el futuro. El apego es considerado como un sistema flexible que es capaz de adaptarse a diferentes situaciones por una necesidad constante de adaptación al ambiente. En 1951, Bowlby elaboró un informe para la OMS, basado en un estudio realizado con niños que presentaban problemas emocionales, en el que hizo hincapié en la necesidad que presentan todos los niños de tener una relación íntima y continuada con la madre. Apuntó que el vínculo afectivo tenía funciones adaptativas y cuya necesidad es esencial desde el nacimiento, aunque hoy se sabe que tanto lo que ocurre en el vientre materno como lo que sucede fuera de él es de vital importancia, a veces incluso tiene más repercusión cuando el bebé todavía no ha nacido ya que todo lo que siente la madre le pasa al feto y marca parte de su destino (Punset, 2012). Más tarde afirmó en 1969 que las conductas de apego surgen por una activación de sistemas conductuales básicos: preferencia hacia la voz humana, orientación visual hacia los rostros y otros orientados hacia una interacción como son el llanto o la sonrisa refleja, que se desarrollan en el primer año de vida del menor. De esta manera nos hacemos conscientes de la existencia de unos sistemas de actuación que nos predisponen a relacionarnos con los demás, pues “la facultad expresiva del bebé es un elemento clave para la creación de un marco comunicativo y afectivo con el adulto” (Cañete, N.d) ya que antes de que el niño tenga
La inteligencia emocional a través de la expresión corporal 17 Repositorio de la Universidad de Zaragoza – Zaguan http://zaguan.unizar.es la capacidad de comunicarse verbalmente, los padres pueden reconocer sus necesidades y su estado emocional en base a tales manifestaciones externas. Como leímos en el apartado anterior, para Darwin, los bebés expresan desde muy pequeños unas emociones básicas de modo similar a los adultos: ira, asco, miedo, alegría, tristeza o sorpresa, y, de la misma manera, reaccionan hacia las mismas expresiones. Aunque el recién nacido puede realizar todos los movimientos musculares faciales implicados en la expresión de las emociones a nivel muscular, es necesario que experimenten verdaderas emociones, no sólo esbozar una sonrisa o fruncir las cejas, aspecto que ocurre desde el nacimiento. La aparición y experimentación emocional es progresiva (Cañete, N.d.). Lewis, en el año 2000, propuso un modelo evolutivo sobre las emociones que experimentaba el bebé mes a mes desde el momento de su nacimiento (en Clavería, N.d.):
Repositorio de la Universidad de Zaragoza – Zaguan http://zaguan.unizar.es Nacimiento 1 mes 2 meses 3 meses 4 meses 5 meses 6 meses 7 meses 8 meses … 18 meses Asco: son capaces de distinguir un sabor amargo de uno dulce o uno muy concentrado de otro en menor proporción. Angustia: la mostrará a través del llanto e irritabilidad. Placer: dará muestras de satisfacción y de atención. Tristeza: la mostrará cuando, por ejemplo, se interrumpa su interacción con la madre de una forma brusca. Felicidad: se reflejará en la cara del bebé mediante una sonrisa y será provocada por estímulos sociales o por conocidos, dejará de ser una expresión de bienestar interno. Indignación: no tendrá síntomas de cólera. Enfado (aparecerá entre éste y el sexto mes): aparecerá cuando le dejemos hacer algo que quiere como subir los brazos. Sorpresa: la mostrará cuando una expectativa no siga su desarrollo habitual o cuando descubra cosas nuevas. Miedo: surgirá cuando un evento no le sea familiar. Vergüenza, envidia y empatía: no siempre se corresponden con las mismas expresiones faciales. Su identificación es
La inteligencia emocional a través de la expresión corporal 19 Repositorio de la Universidad de Zaragoza – Zaguan http://zaguan.unizar.es costosa. Están relacionadas con el descubrimiento de la autoconciencia.
Podemos observar que a los ocho meses el bebé cuenta ya con un amplio repertorio de expresiones emocionales: ira, asco, alegría, tristeza, sorpresa y miedo, que coinciden con las emociones básicas anunciadas por Ekman, además del placer y de la indignación mencionadas por Izard. Entre los tres y los seis años, los niños tienen una cierta comprensión de los estados emocionales y de la relación entre los acontecimientos y las emociones que causan. Pese a que en esta edad tienen una comprensión limitada de las emociones, entienden cómo se provocan y las consecuencias que pueden tener. La comprensión de los estados mentales y emociones tanto propios como ajenos (lo que Premack y Woodruf definieron como Teoría de la Mente), les permite establecer mejores interacciones ya que tienen presente al interlocutor. Es en esta etapa cuando empiezan a establecer las primeras relaciones, aspecto esencial para el desarrollo del Yo que están construyendo y que contribuye a la compresión de los intereses, emociones… de los otros. Poco a poco, los iguales van tomando mayor peso en la vida del menor, peso que irá aumentando hasta llegar a la adolescencia, y mientras la opinión y aceptación de los iguales va progresando, la de los progenitores va disminuyendo, aspecto debido, como leeremos más adelante, a una necesidad de independencia y de encontrarse a sí mismo. Ya sobre los dos años empiezan a identificar algunas emociones básicas (alegría, miedo, enfado y tristeza normalmente, que son las que se pueden dar con más frecuencia) y a hablar de ellas; además comienza una etapa en la que buscan sentirse independientes, quieren hacer y conseguir las cosas por ellos mismos. Sobre los tres años, el conocimiento de las emociones se hace más complejo, lo que hace avanzar un paso más en el reconocimiento y en la ampliación del diccionario emocional del menor; podemos encontrar la vergüenza, la inseguridad, la culpa, el orgullo o la timidez dentro de las emociones que identifican y a las que llamamos emociones sociales y para las que necesitan compararse con los demás (Pons et col. 2005, en Cañete, N.d.; Goleman, 1996). A esta edad también empiezan a identificar las consecuencias que traen diferentes situaciones y las diferentes emociones que expresan, como que un regalo les causa sorpresa o que ante el miedo se van a sentir acogidos por los padres. No obstante, necesitan ser estimulados para que expresen sus sentimientos con palabras. Sobre los cuatro años van entendiendo que los demás tienen unas ideas y unas vivencias propias, y que diferentes personas pueden sentir diferentes emociones ante un mismo estímulo
La inteligencia emocional a través de la expresión corporal Repositorio de la Universidad de Zaragoza – Zaguan http://zaguan.unizar.es de acuerdo a unas experiencias, lo que influye en su consideración de los demás, aumentando la calidad de las interacciones y del juego simbólico (uso de objetos con las mismas u otras funciones, invención de situaciones, representación de escenario y de roles realizado en parejas o en grupos). Al tener un lenguaje más complejo, les será más sencillo hablar de sus emociones, sobre todo partiendo del conocimiento poseído sobre causas y consecuencias de las mismas, aspecto que hará más sencillo que reflexionen sobre ellas (Clavería, N.d.). Hacía los cinco años ya van controlando y expresando mejor las emociones, aspecto fundamental para establecer relaciones satisfactorias con los demás y que hace disminuir las rabietas y los enfados para ser aceptados por los iguales. Que el menor desarrolle una buena comprensión y regulación emocional se debe a la seguridad emocional que sienta el niño y que es dada por los padres al estar atentos a las demandas del pequeño y cubrir sus necesidades (Cañete, N.d.). Como ya sabemos, la familia es el primer contexto de socialización y con el que comparte sus primeras manifestaciones emocionales. Se ha encontrado que “los niños cuyas familias hablan a menudo sobre los estados emocionales [causas, consecuencias, relaciones…]… comprenden y regulan mejor las emociones” (Denham, 1998; Dunn, Brown y Beardsall, 1991; en Cañete, N.d.). Al ser el primer contexto social, el niño va creciendo en un entorno conocido en el que está expuesto a una serie de normas y pautas de conducta y de interacción continuas, por lo que desde muy pequeños los menores cuentan con un amplio abanico de ítems sobre lo que puede o no puede hacer dentro del marco sociocultural en el que se encuentra; aspecto esencial de cara a adaptarse a nuevos espacios o grupos de personas ya que todo lo aprendido dentro de la familia lo ponen en práctica fuera de la misma. El primer espacio en el que suelen mostrar todo lo aprendido en el hogar es la escuela, en la que empiezan a crear verdaderos vínculos poco a poco, ya que hasta el momento han podido tener algunas interacciones pero sin el propósito de establecer una verdadera amistad con el interlocutor ya que todavía no poseían las habilidades sociales ni cognitivas necesarias para establecerlas. Así mismo, el inicio de estas relaciones suele estar marcada por dos factores: el uso de estrategias sociales y el juego simbólico. El primero viene dado por la adquisición de nuevas habilidades sociocognitivas relacionadas con los pensamientos, sentimientos y experiencias de los demás, lo que permite unas interacciones más complejas y la posibilidad de negociar y sentir empatía por ellos; por otro lado, la aparición del juego simbólico es la mayor ocupación de los niños en esta época y crea el
espacio ideal para el establecimiento de las primeras relaciones íntimas. Sin embargo, entre los quince y dieciocho meses ya comienzan a utilizar objetos con diferentes funciones y a fingir escenas simples, pero pese a que este tipo de juego se dé de vez en cuando, a los tres años es normal la existencia del juego en paralelo debido a que no son capaces de coordinarse entre sí y no tienen en mente las ideas, emociones… de sus compañeros, aspecto por el que pueden jugar a lo mismo pero de forma solitaria. A través de este juego, el alumno expresará sus deseos, sus expectativas, sus conflictos internos… por lo que la observación del mismo por parte del maestro es una actividad esencial de cara a que conozca cómo es la vida del menor fuera del aula (Cañete, N.d.; Clavería, N.d.). A los cinco años ya comienzan a intercambiar pensamientos y sentimientos de forma explícita, además de contar con un amplio abanico de estrategias de cooperación y de pautas de comportamiento acorde al espacio en el que se encuentran y con la persona con la que están en cada momento, lo que muestra que conocen la dinámica de las relaciones sociales. Sin embargo, el ritmo del crecimiento emocional está relacionado con diferentes procesos de desarrollo entre los que se dan la cognición y la madurez biológica del cerebro, por lo que hay momentos guías en los que suelen manifestar las diferentes emociones pero no todos los menores tienen por qué seguir esos patrones íntegramente (Goleman, 1996). Es importante hacer hincapié y que nos demos cuenta de la relación existente entre el desarrollo emocional y el social y de la dependencia de los mismos para un adecuado equilibro entre ambos aspectos del desarrollo. Un educador no sólo tiene que promover una educación social o emocional, porque si esa falta de estimulación en una de las dos áreas no se suple en otro ámbito de su vida, el armónico desarrollo del menor podría quedarse cojo. Varios estudios han demostrado que los niños más competentes socialmente, entienden mejor sus emociones y las de los demás, a la vez que son más hábiles a la hora de expresar emociones adecuadas al contexto en el que se encuentran y controlar las inadecuadas al mismo. Por lo tanto, tener una buena Teoría de la Mente y una buena comprensión emocional es fundamental para tener éxito social.
La inteligencia emocional a través de la expresión corporal Repositorio de la Universidad de Zaragoza – Zaguan http://zaguan.unizar.es ¿Qué es la inteligencia emocional (I.E.)? Darwin estuvo analizando la expresión emocional de muchas personas (adultas y recién nacidos, con deficiencias visuales y sin ellas) de diferentes partes del mundo entre otras investigaciones, concluyendo que tanto la expresión de las emociones como el reconocimiento de las mismas en los demás tiene lugar de forma involuntaria y no aprendida (por lo menos unas emociones más fundamentales a las que podemos denominar como básicas); sin embargo, como hemos podido leer anteriormente, este mismo autor ya apuntaba a que el aprendizaje de las emociones puede resultar en la presencia o no de una emoción ya experimentada ante una misma situación. Sin embargo, hasta hace no muchos años, el término inteligencia sólo se asociaba a la parte cognitiva del ser humano, obviando que existen muchas inteligencias, como sería matemática, lingüística, artística, social o la que estamos tratando en este apartado, la inteligencia emocional. Salovey y Meyer fueron de los primeros en hablar del término que nos concierne, denominándolo como: la habilidad para percibir, valorar y expresar emociones con exactitud, la habilidad para acceder y/o generar sentimientos que faciliten el pensamiento, la habilidad para comprender emociones y el conocimiento emocional y la habilidad para regular las emociones proviniendo un crecimiento emocional e intelectual (en Revista Electrónica de Motivación y Emoción, vol: XI, nº 22). Estos autores aseguraron que la I.E. poseía cuatro componentes (Fernández y Extremera; N.d.): - Percepción y expresión emocional: identificar las emociones, lo que sentimos y saber expresarlas verbalmente. - Facilitación emocional: poder generar unos sentimientos que favorezcan el pensamiento.
- Comprensión emocional: integrar esos sentimientos a nuestro pensamiento y darnos cuenta de la dificultad de los cambios emocionales. - Regulación emocional: manejar las emociones de forma adecuada a la situación. Goleman, en su libro Inteligencia Emocional (1996, p. 24), apunta que el Coeficiente Intelectual está relacionado un 20% con las circunstancias que nos acontecen en la vida pese a que anteriormente se creía que estaba totalmente relacionado y sitúa el 80% restante en otra clase de aspectos a lo que él denomina inteligencia emocional: …la capacidad de motivarnos a nosotros mismos, de perseverar en el empeño a pesar de las posibles frustraciones, de controlar los impulsos, de diferir las gratificaciones, de regular nuestros propios estados de ánimo, de evitar que la angustia interfiera con nuestras facultades racionales y, por último… la capacidad de empatizar y confiar en los demás (Goleman, 1997, p. 24). Este autor propuso que la Inteligencia Emocional poseía cinco características (Goleman, 1997, pp. 31-32): - El conocimiento de las propias emociones en el momento en el que aparecen. - La capacidad de controlar las emociones y adecuarlas al momento en que nos encontramos (una vez cumplido el punto anterior). - La capacidad de motivarse a uno mismo vendría a decirnos que tenemos que fijarnos en las metas que queremos conseguir y no tanto en los impedimentos que nos pueden surgir.
La inteligencia emocional a través de la expresión corporal Repositorio de la Universidad de Zaragoza – Zaguan http://zaguan.unizar.es - El reconocimiento de las emociones ajenas (empatía), pues las relaciones sociales se basan en muchas ocasiones en saber reconocer las necesidades que presentan los demás. - El control de las habilidades sociales, ya que las relaciones se basan en la habilidad de relacionarse con las emociones de los demás. El concepto de I.E. se apoya en la de idea de Inteligencias Múltiples de Gardner ya que éste se relaciona con el ámbito social. En este caso resumiré brevemente la Inteligencia Intrapersonal y la Interpersonal de Gardner: La Inteligencia Intrapersonal permite que cada uno sea consciente de sí mismo, se conozca en sus habilidades y limitaciones, sus necesidades, sus estados… que es paso principal para identificar y controlar las emociones propias. Por otra parte, la Inteligencia Interpersonal es la que nos permite conocer y comprender a los demás en todos los ámbitos de nuestra vida, tener capacidad de resolución de problemas y habilidades sociales (Gardner, 1994; Díaz, N.d.). Y si recordamos lo que decían Salovey y Meyer, las emociones tienen un papel fundamental en el establecimiento de relaciones. Este autor fue el primero que definió el concepto inteligencia como una capacidad, lo que le aporta una connotación de que es algo que se puede desarrollar y mejorar con el tiempo, aunque en ese desarrollo de la inteligencia influirá la educación recibida, las experiencias, el entorno en el que nos desenvolvemos… Al hablar de una capacidad, confirmamos que la I.E. es educable y puede presentarla cualquier persona, pero será esencial empezar con la conciencia emocional pues “Ser conscientes de las propias emociones es el primer paso para no dejarse arrastrar por ellas” (Goleman, 1996). ¿Por qué es importante el trabajo de las emociones en la etapa infantil? Las emociones son parte del día a día y a la mayoría de personas no nos enseñan ni han enseñado a controlarlas, cambiarlas… sin embargo nadie duda en enseñarnos a hablar, a realizar operaciones matemáticas, a escribir o a nadar porque son habilidades
concreto en sus usuarios (psicoterapia/arteterapia). En el caso de la educación escolar, el currículo educativo actual habla de danza, teatro, música, pedagogía, psicología y psicomotricidad, materias que, trabajadas, ayudan a los menores a expresar su mundo interior, sus ideas, sensaciones, emociones y sentimientos, al mismo tiempo serán capaces de reconocer éstas últimas en los demás y en diferentes momentos en las que puedan padecerlas (Castañer, 2000; en Ruano, 2004). González-Sarmiento decía que “la expresividad es la capacidad para darse a conocer, comunicar y exteriorizar aspectos sensibles o racionales de su personalidad auténtica y le permite comunicar sus afectos y emociones, liberarse y crear” (en Ruano, 2004, p. 45) y que el cuerpo influye en el equilibrio fisiológico y psicológico. Para Grondona y Díaz (1989) la E.C. es “un lenguaje propio y espontáneo del hombre, por el cual manifiesta sus emociones, ideas, sensaciones, sentimientos, etc. a través de los movimientos” (en Ruano 2004, p. 125), ideas que también portaba Schinca (1989). Sefchovich y Waisburd (1999) apuntaban que “el cuerpo es emoción y sentimiento, pero también razón y fuente de experiencia, aprendizaje, conocimiento, percepción, intuición y comunicación” y la E.C. “un recurso [con el] que manifestar y enriquecer nuestra vida interior” (en Ruano, 2004, p. 125). Tomás Motos pensaba que “podría ser la expresión del pensamiento a través del movimiento, con intencionalidad comunicativa. La expresión-comunicación se realiza mediante el instrumento cuerpo con vistas a ofrecer un significado” (en Cáceres, 2010). Cáceres (2010) la define como “la disciplina cuyo objeto es la conducta motriz con finalidad expresiva, comunicativa y estética en la que el cuerpo, el movimiento y el sentimiento son instrumentos básicos” Como resumen a las definiciones que hemos podido leer desde el inicio del apartado, podría escribir una propia conclusión de lo que estos autores nos han aportado:
La inteligencia emocional a través de la expresión corporal Repositorio de la Universidad de Zaragoza – Zaguan http://zaguan.unizar.es La expresión corporal es la capacidad que tiene el ser humano de comunicarse y expresarse con el cuerpo, que se convierte en un cuerpo que siente, que se emociona, que expresa, que contacta con los otros, que se libera de las tensiones y de sus vivencias a través del libre movimiento del instrumento de acción (el cuerpo) y que está en conexión con la mente, que le permite crear, darse a conocer, descubrirse y experimentar con un carácter estético. Como ya he comentado antes, la danza es una de las disciplinas influyentes en la expresión corporal, así como el teatro, la música… para Isidora Duncan había que bailar la música, no con la música, ya que hay que sentir lo que transmite, expresar los sentimientos con el cuerpo; “consideraba la danza como una forma de expresión de sentimientos y pensamientos para llegar a lo más profundo de la sensibilidad humana” (Ruano, 2004; p. 38). Pero no solo nos referimos a la danza cuando hablamos de E.C., sino a actividades de mímica, de acrosport, de circo, de gimnasia rítimica… (Tena, 2012). El docente de E.C. concibe una educación libre, de continua investigación y descubrimiento que quiere que el alumno disfrute, se libere, interaccione, interprete a los demás, conozca sus posibilidades y limitaciones, que cree, que se encuentre a él mismo, que sea independiente (Ruano, 2004), aspectos que como vimos en apartados anteriores siguen el desarrollo normalizado de los niños; ellos presentan todos esos deseos a partir del año o dos años, por lo que la expresión corporal posibilita o impulsa ese conocimiento de sí mismo y esa necesidad de independencia, de autoconcepto, de interacción con iguales, de exteriorización de su creatividad sin normas… aspectos que también tienen relación con las emociones. Los objetivos y características que presenta la expresión corporal son variados y esenciales de conocer de cara a extraer los máximos beneficios que produce y para que el docente pueda planear de la mejor forma posible sus sesiones (Cáceres, 2010; Ruano, 2004; Tena, 2012; Asociación Aragonesa de Danzaterapia, N.d; García, N.d.; Shinca, 1989): - Conocer y aceptar el propio cuerpo para descubrirse a sí mismo.
- Descubrir las potencialidades. - Aprender a sentir con el cuerpo, a controlarlo y a construir el equilibrio psicofísico. - Expresarse a través del cuerpo para favorecer su expresividad y tener una intención comunicativa. - Relacionarse con los demás. - Observar, interpretar y desenvolverse por el espacio (espacio personal y total, direcciones, relación con el otro o con el objeto…). - Saber escuchar a los demás y a un acompañamiento melódico. - Comprender, identificar y adaptarse a un tiempo tanto interno como externo (compases, acentuaciones, aceleraciones, silencios…). - Descubrir la importancia de la respiración (acompaña al movimiento y ayuda a relajarse y a identificarse). - Liberar tensiones y vivencias. - Aprender a mirar desde dentro y desde fuera (las propias necesidades y las del entorno). - Aprender a desinhibirse. - Crear con el cuerpo y potenciar la creatividad.
La inteligencia emocional a través de la expresión corporal Repositorio de la Universidad de Zaragoza – Zaguan http://zaguan.unizar.es - Simbolizar objetos y formas corporales. Por lo que el adulto deberá propiciar la manifestación y exteriorización de sentimientos, ideas, vivencias… de forma oral y corporal así como desarrollar un sentido estético-artístico y presentar esas intenciones de cara a moverse, ya sea de forma individual, como grupal como con un objeto que se convierte en una prolongación del movimiento, de la forma de ser del menor, de sus vivencias, emociones e intenciones. Importancia de trabajar la expresión corporal en la etapa infantil A los niños pequeños, debido a su corta experiencia, les cuesta mucho expresar con palabras todas las emociones, sensaciones e ideas que quieren comunicar y compartir con los demás, por lo que el trabajo de la expresión corporal durante la etapa infantil e, incluso, en posteriores años es fundamental para ellos. Mucha gente se pregunta por qué un niño llora en determinadas ocasiones o ante determinadas necesidades (como los bebés recién nacidos) o se preguntan el porqué de las pataletas y berrinches que cogen, la respuesta es sencilla: intentar expresar con gestos y llanto un padecimiento que están sintiendo y que no saben cómo expresar con palabras. Muchas veces necesitan moverse libremente porque a través del movimiento pueden expresar sus sentimientos más ocultos o lo que piensan pero que no saben expresar por su una falta de vocabulario, por falta de conexión entre hechos-consecuencias-sentimientos o por vergüenza, al mismo tiempo que se encontrarán con el otro y desarrollarán su autenticidad. El niño en un principio es prácticamente sólo motricidad, su única comunicación es el mundo corporal, su único lenguaje es el corporal, y a través del mismo expresa su estado de ánimo, sus afectos, sus necesidades fisiológicas, se comunica con otros niños y con los adultos. Una educación rica en Expresión corporal… [posibilitará no sólo que se exprese o entienda los mensajes de los otros, sino que también facilita] La interiorización, la conciencia de sí mismo, la aceptación del propio cuerpo y del compañero, etc., sentarán las bases de un individuo crítico y autónomo, capaz de integrarse en la sociedad sin ser tragado y deshumanizado por ella (Cáceres, 2010).
Como ya hemos podido leer, la E.C. impulsa el desarrollo de la autoimagen en la que el menor trabaja desde sus primeros años de vida, lo que va favoreciendo la autonomía de sus movimientos, que desencadena en la consecución de diferente tipo de actividades, así como el desarrollo psicomotor y el control del cuerpo al conocer las relaciones entre las distintas partes del mismo y sus posibilidades de acción, la acción sobre la realidad, favorece el relacionarse con los demás (conocer, aceptar, colaborar y respetar al otro), el conocer los mensajes que envían sus movimientos a los demás y qué siente con cada uno de ellos, además les da a conocer el mundo, pues a través de su cuerpo toman conciencia de su entorno (Cáceres, 2010; García, N.d.). Esta disciplina desarrolla y amplía la creatividad (tanto para el espectador como para el que actúa), la sensibilidad, las capacidades comunicativas y, por tanto, las habilidades sociales, gracias también a que favorece el contacto entre los menores y el contacto visual, aspectos esenciales a trabajar en la etapa evolutiva en la que nos encontramos. Al mismo tiempo va disminuyendo la vergüenza de actuar ante los demás y de expresarse libremente, favorece la musicalidad y la sensibilidad, las relaciones espaciales (que posibilitan el conocimiento del mundo, la visión de las trayectorias y direcciones y la habilidad espacial) (Ruano, 2004; Cáceres, 2010; Cañellas, 2011; Tena, 2012; Bellosta, 2012). Además, y como hemos podido leer en apartados anteriores, en esta etapa que el autoconcepto y la autonomía están en pleno auge, la expresión corporal impulsa estas capacidades a través del movimiento y de la experimentación de diferentes situaciones así como el desarrollo psicofísico, lo que permite trabajar las emociones. Esta disciplina debe estar basada en un movimiento libre, en la que el niño decide cómo moverse o mover a los demás a través de lo que le evoca la música o el objeto que tiene entre las manos. Por otro lado, la respiración es muy importante para el control de los sentimientos, para conseguir relajarse y no abrumarse por un abanico de emociones que pueden bloquearnos o hacernos hacer cosas que no haríamos en un estado de calma (Ruano, 2004; García, N.d. Artiach, 2002 (en Gracia, 2002)). Reich (1942) vio la importancia de la respiración y apuntaba que los ejercicios respiratorios junto con los físicos son importantes para desbloquear corazas y eliminar tensiones, ya que muchas veces intentamos que una emoción no nos afecte, lo que implica una contracción de músculos que perjudica la postura, la respiración y la espontaneidad o fluidez de nuevos pensamientos y vivencia emocional. Estos ejercicios de respiración y
La inteligencia emocional a través de la expresión corporal Repositorio de la Universidad de Zaragoza – Zaguan http://zaguan.unizar.es de actividad física son importantes para la ansiedad, estrés, fobias, problemas de relaciones sociales, de conducta… y para continuar con un conocimiento personal (Ruano, 2004). Desde la danzaterapia, se proponen una serie de objetivos a conseguir con su trabajo, como son el aprender a escuchar el propio cuerpo y utilizarlo de forma espontánea, expresiva y creativa, desarrollar habilidades de comunicación e interacción, mejorar la coordinación y autoestima, aprender a manejar las emociones, desarrollar la autoimágen, aceptar el cuerpo, explorar e integrar vivencias, sentimientos, aumentar el contacto visual y las habilidades sociales, la flexibilidad, la fuerza, la respiración o la estimulación sensorial (Panhofer y Rodriguez, 2003; en Ruano, 2004. García, N.d.; Asociación Aragonesa de Danzaterapia, N.d.), aspectos que están completamente ligados con los de la expresión corporal. A parte de todos los aspectos observados a los que favorece la íntegra educación de los menores, la E.C. tiene muchos otros beneficios de los que no solemos ser conscientes, como la concentración y la memoria, lo que significa un aumento de las capacidades cognitivas para muy variadas actividades (Bellosta, 2012): - Danza: Fortalece también la autoestima, el trabajo en equipo, el ajuste postural, el control tónico y la lateralidad ya que al prácticar diferentes movimientos y pasos, el menor estimulará la parte corporal menos “hábil” desarrollando un comportamiento bilateral, aunque en estas edades se suele decir que utilizan ambas partes por igual, además de otras capacidades ya mencionadas anteriormente. - Música: Al igual que la anterior, estimula la concentración, la capacidad de escucha, mejora la autoestima y posibilita el trabajo en grupo; permite comprender mejor las matemáticas ya que la música es una construcción matemática, favorece el razonamiento lógico y ordenado (especto muy positivo de cara a enfrentar problemas y lidiar con las emociones), aumenta la cantidad de vocabulario y el entendimiento de las palabras además de conseguir una mejor pronunciación de las mismas, entre otros aspectos.
- Teatro: mejora la memoria y la concentración, además de ofrecer recursos para recordar de forma más fácil datos; estímula la expresión verbal y corporal y la atención a aspectos importantes, refuerza tareas académicas diversas además de los habitos de lectura y escritura y, al igual que las anteriores, favorece el trabajo en grupo y, por tanto, la socialización y la autoestima. Estas tres disciplinas están englobadas de forma general en la expresión corporal; hemos podido observar que cada una favorece unas capacidades concretas y que algunas de ellas se ven impulsadas en las tres, pero es importante trabajarlas todas para conseguir, como he ido apuntado a lo largo del trabajo, un desarrollo integral y armónico en los menores, ya que no sólo favorece el desarrollo psicomotor como muchas personas creen, sino que tiene implicaciones en todos los niveles del ser humano. Expresión corporal y emociones A lo largo de este trabajo hemos podido comprobar que la expresión corporal y las emociones están muy ligadas; éstas y la mente están asociadas al funcionamiento del cuerpo pues todos los estados emocionales en los que nos vemos inmersos, lo que sentimos, pensamos, nuestras ideas y temores se terminan reflejando en él, de manera que ofrece mucha información de nosotros la postura, el tono muscular (pareciendo tensos o relajados), la expresión facial, la forma de movernos… Por ello la E.C. busca que el sujeto tome conciencia de cómo está su cuerpo, cómo actúa… enseñándonos a responder ante cada situación con la práctica. El docente que imparta esta asignatura deberá estar muy atento a esas características, pero sobretodo a la forma de moverse de los alumnos, ya que a través de él extraen lo más íntimo de su ser y el adulto puede ver y comprender más allá de lo observable en el aula en las horas de trabajo guiado, o de los datos facilitados por los padres sobre los menores en tutorías o reuniones, dándose cuenta de muchos aspectos personales y afectivo-sociales del menor a través de los mismos; por ejemplo, Lapierre y Auccouturier (1985) (en Ruano, 2004), García (N.d.) o Cuddy (2012) apuntan que unas posturas y movimientos más abiertos suelen indicar personalidades más positivas, afectivas, con mayor autoestima… mientras que
La inteligencia emocional a través de la expresión corporal Repositorio de la Universidad de Zaragoza – Zaguan http://zaguan.unizar.es movimientos más cerrados, más aferrados a la forma del propio cuerpo podrían significar lo contrario. Desde hace muchos años es sabido que la escuela tiene un papel compensador para los alumnos que viven en familias desestructuradas o que padecen cualquier tipo de trastornos del desarrollo, por lo que un docente que de verdad sabe mirar a sus alumnos e interpretar cada gesto y expresión, puede mediar en su vida y enriquecerla desde muchos ángulos. Como sabemos, la E.C. entre muchas otras disciplinas, es una especialidad que permite desprenderse de todas las sensaciones, preocupaciones, malestares y emociones que rodean la vida del pequeño, haciendo del momento en que la practica una oportunidad en la que le invaden muchas situaciones y sensaciones que sí se pueden controlar y experimentar y sólo cabe la concentración y experimentación del momento, cerrando la puerta a las vivencias que presentan fuera de ese instante… aspecto que hace que los menores se sientan libres, experimenten, sientan lo que les sugiere la música, los materiales con los que trabaja, el espacio en el que se encuentra, los compañeros… actuando como una especie de terapia (aspectos y técnicas comunes con la Arteterapia); pues lo que busca es tomar conciencia del cuerpo, de la disminución de tensiones ya que libera energía, de aflorar la sensación de bienestar, de relajar al menor para permitir que exteriorice sus emociones y vivencias, que tome conciencia de sus sensaciones corporales y de los sentimientos que le despiertan (Ruano, 2004; García, N.d.). Goleman (1996) asegura que la mejor manera de hacer frente a problemas emocionales es enfrentarse a ellos en un entorno seguro, como puede ser un juego y/o acompañado de un adulto que le propicie confianza y seguridad. La E.C. por sí misma tiene valor de juego y el docente que pasa las jornadas lectivas con ellos es un adulto de referencia en quien confían y al que acuden ante cualquier dificultad, por lo que esta actividad se convertiría en una buena disciplina con la que trabajar las emociones. Desde el momento de nacer, incluso antes, en el vientre materno, los niños se mueven, por lo que el movimiento es innato en las personas y por ello es esencial que cuando lo trabajemos lo dotemos del carácter libre, espontáneo y creativo que cada alumno posee, porque a través de él se exteriorizan las emociones como ya hemos observado, por eso es tan importante en el desarrollo emocional, e integral en general, del menor. Ferrer (2001) dijo que el cuerpo es esencial en la experiencia emocional porque proporciona las sensaciones que hacen que sintamos la emoción de una forma
concreta en un determiando momento o porque ya ha creado una serie de sensaciones previamente ante un estimulo y propicia el recuerdo de la emoción frente al mismo estímulo en otro momento (en Ruano, 2004). La educación que se plantea desde la E.C. favorece la movilización y exteriorización de las sensaciones, emociones e ideas de las que a veces apenas tenemos conciencia o que no sabemos cómo expresar por diversos motivos y, sin embargo, proyectamos en el cuerpo y que sí manifiesta aquello para lo que no encontramos su expresión verbal; así mismo, la experiencia emocional está vinculada con la relación establecida con los demás como también hemos podido comprobar previamente (Bernard, 1967 y Schilder, 1977; en Ruano, 2004. pp. 225). Uno de los aspectos esenciales de la E.C. es que al tratar de actividades en parejas o en grupo realza la vinculación afectiva de los alumnos tanto de forma individual como de grupo, lo que influye en el desarrollo de habilidades sociales positivas. Además, como sabemos, a través de la expresión corporal exteriorizamos nuestro yo más oculto, por lo que es importante dedicarle un tiempo después de la actividad a la expresión e identificación verbal de las emociones para que los menores las reconozcan y comiencen a establecer las relaciones entre los hechos que las originan y las posibles consecuencias que pueden obtener de ellas, pues la expresión artística puede hacer que el menor hable de sus emociones, temores y miedos de una forma que sería imposible mediante otro método; así se sentirá seguro y comenzará a verbalizar lo sucedido (Goleman, 1996; Banús, 2012) ya que “la representación corporal de las emociones facilita su exteriorización, su entendimiento e incluso su descubrimiento” (Ruano, 2004; p. 50; en relación a las ideas de Fast, 1971) y se considera al arte como “uno de los vehículos a través de los que se expresa el inconsciente” (Goleman, 1996, p. 133) por lo que podemos ver que parte de la importancia que tiene esta disciplina para el docente es que pueda investigar la manifestación de las emociones en los individuos a través de la comunicación no verbal y conseguir que el resto de alumnos vayan siendo conscientes de esos rasgos que poseen los demás, los reconozcan, los relacionen con diferentes situaciones etc. Para el alumno, por su parte, a través de la E.C. llega a conocerse a sí mismo a través del contacto con los otros, del movimiento, de la palabra… y es una forma de recuperarse de dolencias físicas o psicológicas, ya que expresan todo lo que llevan dentro a través del movimiento, de las relaciones con los demás, de la ocupación del
La inteligencia emocional a través de la expresión corporal Repositorio de la Universidad de Zaragoza – Zaguan http://zaguan.unizar.es espacio y con los objetos utilizados, trabajando la relajación (de tensiones), la energía (como canalización de tensiones y para ver cualidades del movimiento y de los segmentos corporales), la reflexión posterior de la actividad para que piensen en lo que han experimentado, cómo se sentían antes y después de la misma o qué han visto en los demás, aspecto que dada la edad en la que vamos a trabajar (tres años) es un poco complicado al principio, viéndose la necesidad de marcar unas pautas de observación, pautas que irán interiorizando sesión tras sesión y que posteriormente no será necesario recordarlas porque las evocarán solos a la hora de observar las expresiones, gestos y movimientos de los demás. Pero para ello, debemos hacer que los alumnos sean conscientes del trabajo que realizan y que a través de su vivencia se descubran a sí mismos, aspecto esencial en esta etapa. Se debe basar en el trabajo de sensaciones, de la relajación y de la reeducación de la calidad del movimiento como forma de abordar el cambio emocional del sujeto. Se tiene que posibilitar que representen emociones y que vean cómo expresarlas mejor, cómo lo hacen los otros, qué trasnmiten a los demás… esto se posibilita porque la danza, el mimo o el teatro dan libertad a la hora de exteriorizar las emociones y sentimientos siempre que el docente no limite la capacidad de moverse de los niños porque entonces también limitará su capacidad de expresarse libremente; el cuerpo tiene que ser libre para que exteriorice sus sentimientos y emociones (Ruano, 2004; García, N.d.). Con la E.C. y una metodología que promueva la libertad y el descubrimiento favorecerá el desarrollo psicofísico y aumentará su sensibilidad, haciéndole más receptivo a los estímulos tanto internos como externos, lo que favorece su expresividad. La práctica de esta actividad, al fomentar la expresión del mundo interno de cada uno y producir cambios en la auto-imagen, también aumenta la autenticidad y seguridad en uno mismo lo que es positivo de cara a no tener miedo de expresar lo que sentimos en cada momento y a experimentar diferentes situaciones, para lo que también es necesario contar con música de diferentes ritmos, tempos… para que cada uno se ponga en contacto con su interior (García, N.d.). Así mismo, ese aumento en la autoestima hace que mejore en sus capacidades comunicativas, habilidades sociales y conciencia y conducta social, lo que hará mitigar el miedo a la aceptación propia y de los demás ya que el desarrollo emocional se ve relacionado con el social, favoreciéndose mutuamente (Monfort, 1999a; en Ruano, 2004.) además de permitirle aprender a observar, lo que también le ayudará a aprender desarrollando pautas de observación (aprendizaje por imitación y observación). Por su parte, Cuddy (2012) aporta que se sabe que la mente puede ejecutar cambios en el cuerpo como es el sonreir
- La identificación y expresión de sentimientos, emociones propias y de los demás (Bloque I del área de Conocimiento de sí mismo y autonomía personal). - Control de las propias emociones (Bloque I del área de Conocimiento de sí mismo y autonomía personal). - La argumentación de propuestas para un bien común: asociar diferentes situaciones a una o varias emociones, reflexionando sobre las mismas (Bloque III del área de Conocimiento del entorno). - La experimentación de movimientos para la expresión y comunicación de emociones, historias… (Bloque IV del área Los lenguajes: Comunicación y representación). - A identificar y expresar las sensaciones que se obtienen de la exploración del propio cuerpo a través del movimiento (llegando a conocer cómo influye un estado emocional sobre diferentes actividades) (Bloque I del área de Conocimiento de sí mismo y autonomía personal). - La utilización, con intenciones comunicativas, del propio cuerpo ajustado a los otros (comunicarse con el otro corporalmente) (Bloque IV del área Los lenguajes: Comunicación y representación). - La representación de diferentes personajes y situaciones (Bloque IV del área Los lenguajes: Comunicación y representación). Antes de comenzar con las actividades es importante dejar un tiempo tanto al principio como al final de cada sesión que permita a los alumnos hablar de cómo se sienten antes de empezar y lo que han sentido al finalizar la actividad, de forma que puedan reflexionar el cambio de sus sentimientos a lo largo de la sesión (siempre con la ayuda del maestro). A parte de este tiempo es esencial tener unos minutos en el que se trabaje la respiración y la relajación tanto al inicio como al final de la sesión, por lo que comenzaremos con alguna actividad de este tipo: - Los menores se tumban en el suelo o en colchonetas y con música tranquila de fondo cierran los ojos; el docente les va acariciando la cara ya sea con la mano o
La inteligencia emocional a través de la expresión corporal Repositorio de la Universidad de Zaragoza – Zaguan http://zaguan.unizar.es con una pluma. Les va cogiendo un brazo, una pierna… para levantarla y agitarla suavemente y así relajarles. - Tumbados en el suelo, el docente les da una pelota de gomaespuma a cada uno, que se colocan encima de la tripa y mediante la respiración, más intensa o suave, larga o corta, la subirán y bajarán. Las primeras veces se puede hacer este ejercicio colocando sus manos sobre el abdomen en lugar de la pelota. - Sentados en el suelo, con las piernas cruzadas, los niños cogen aire por la nariz y enderezan su cuerpo mientras que al soltarlo, bajarán su cuerpo hasta dar con la cabeza en los pies. - Estando de pie con los brazos en alto, cogen aire por la nariz y lo van soltando mientras bajan dichas extremidades, la cabeza y encorvan poco a poco el cuerpo hasta que este queda colgando hacia delante. Al coger aire recomponen poco a poco su forma inicial. - Tumbados en el suelo, deslizan los pies por este hasta tener las rodillas flexionadas y llevarlas hacia el pecho con la inspiración, devolviéndolas a su ser con la expiración. Se puede realizar la misma acción con los brazos. - Los menores, tumbados en el suelo, escuchan música relajante de fondo mientras el docente va mencionando partes del cuerpo en las que los menores tienen que pensar e ir moviendo de forma aislada. El recorrido será de los dedos de los pies hasta la cabeza. - Los alumnos se agrupan por parejas y uno de los dos se tumba en el suelo. De fondo encuentran música tranquila mientras la pareja les va tocando suavemente las partes del cuerpo que va diciendo el guía para relajarle. Después de unos minutos, el rol de cada uno se cambia. Una vez apuntadas varias actividades para que los menores se relajen y tomen conciencia de los segmentos corporales, procederemos a encontrarnos con otras más relacionadas con la Expresión Corporal y las emociones. Es importante puntualizar que
pese que algunas tareas están pautadas en un principio, las clases tendrán un carácter libre para que los menores se muestren a sí mismos en su totalidad y no puedan quedar limitados o inhibidos por unas pautas marcadas. - Para comenzar el día y que el adulto conozca el estado en el que van sus alumnos al aula, una vez que hayan pasado lista en la asamblea, los niños comentarán su estado de ánimo: contento, cansado, enfadado, nervioso… e intentarán extraer, con ayuda del maestro el motivo por el que se encuentran de ese modo. Es importante que sea siempre en la misma zona para que se acostumbren a verbalizar las emociones y vean su expresión como algo común (Banús, 2012). - Después de una actividad activa o simplemente para relajar a los niños, sentados en la zona de la asamblea la docente comenzará a mencionar estados emocionales (triste, contento, sorpresa…) y los menores tendrán que gestualizarlos. Tanto para terminar la sesión como para otras posteriores, el docente expresará diferentes situaciones para que los niños exterioricen gestualmente la emoción consecuente (es el día de tu cumpleaños y te hacen un regalo; estás en casa y escuchas un ruido…). Al principio lo pueden realizar entre todos y cuando ya se hayan trabajado durante un tiempo, la representación puede ser de forma individual. - En la zona de la asamblea, comenzará la docente a hacer gestos de diferentes estados emocionales con el fin de que los alumnos los reconozcan. Después de verbalizar cada uno, entre todos harán una lluvia de ideas sobre las causas de esos estados emocionales. Para finalizar la sesión o en sesiones posteriores, serán los propios alumnos quienes gestualicen las emociones o situaciones que el adulto les diga a cada alumno de forma individual y que tendrá que adivinar el resto de compañeros. - En una zona amplia se sitúan los niños por todo el espacio. Cuando suene la música los alumnos se moverán libremente por el espacio, pero cuando haya silencio deberán quedarse como estatuas. Tras varias sesiones se podrá comenzar a realizar la actividad en parejas o en pequeños grupos y en los silencios podrán moldearse el cuerpo por tiempos que indicará el docente. Para volver a la calma,
La inteligencia emocional a través de la expresión corporal Repositorio de la Universidad de Zaragoza – Zaguan http://zaguan.unizar.es se sentarán en forma circular y dirán si han imaginado que eran alguien o algo o si estaban realizando alguna acción, para terminar comentado cómo se sienten y si les ha gustado más trabajar con compañeros o solos. - Estando esparcidos por la sala y con música de fondo, el docente les va diciendo acciones o personajes (marionetas, animales o volamos tranquilamente, miramos el paisaje pero sopla mucho aire y tenemos que volar más rápidamente hasta que nos apoyamos sobre un árbol…) dando tiempo a realizar cada acción. Se terminará la sesión de la misma forma que en la actividad anterior. - Los menores, esparcidos por la sala, tendrán diferentes materiales (telas, aros, papeles, pelotas…) con los que interactuarán acorde a la música, a lo que les sugiere, ya que será una prolongación de ellos mismos. Pueden comenzar sin materiales y, tras unos minutos, el docente les puede dar un objeto para que trabajen con él. Tras ello se reunirán para hablar de lo que han sentido y cómo se encuentran en ese momento y si han imaginado alguna situación a la hora de trabajar. Después se les puede dar otro material con el que trabajar. En sesiones posteriores podrán trabajar en parejas con un material para que conozcan los mensajes del otro. - Una vez trabajado por todo el espacio, pueden comenzar a hacerlo en una zona delimitada por bancos, picas… o incluso dentro de un aro; primero sin materiales y luego con ellos. Esta actividad podría ser la segunda parte de las anteriores para que los menores puedan considerar cómo se sienten mejor, si trabajando libremente por el espacio o estando en una zona delimitada, así como podrían comentar si han podido realizar todo lo que querían. - Tras gestualizar facialmente varios estados emocionales se procederá a hacerlo también con el cuerpo. El docente mencionará las emociones de manera aislada para representarlas corporalmente. Una vez que se han relacionado estos aspectos se procederá a caminar, saltar, correr, bailar… bajo las expresiones pertinentes a cada estado emocional. Esta actividad se puede acompañar de recursos musicales para ayudar a los menores a ponerse en situación. Después del trabajo de cada emoción se juntarán en un círculo para comentar cómo se sienten y comprobar si
el comportarse de una determinada forma influye en el estado emocional de cada uno tal como decía Cuddy (2012). - Esparcidos por la sala, los menores se moverán libre e individualmente por la misma al ritmo establecido por el docente; cuando el ritmo cambie tendrán que agruparse por grupos, primero en cuatro, luego en tres y finalmente en dos para moverse todos juntos como si fuesen bancos de peces, desplazándose todos juntos siguiendo a un “capitán” que irá cambiando cada pocos segundos. Cuando el ritmo vuelva a cambiar, se separarán y moverán libremente de nuevo. Finalmente, comentarán la actividad entre todos y ahondarán en lo fácil o difícil que ha sido ir todos juntos y qué es lo que más les ha gustado. De esta forma podrán trabajar la comunicación no verbal y la pertenencia al grupo pese que al principio sea un poco complicado con la edad con la que tratamos. - Los alumnos se encuentran distribuidos por parejas en el espacio; contando con música de fondo, el adulto va diciendo partes del cuerpo que los alumnos tendrán que poner en contacto, habiendo siempre un punto en rozamiento. Al principio lo harán en un mismo sitio, sin moverse, trasladándose más adelante al mismo tiempo que mantienen el contacto. Tras varias pruebas con éxito, serán los propios alumnos quienes libremente busquen el apoyo y el traslado de un punto corporal a otro estando en movimiento o estáticos. - Por el aula se encontrarán colgadas varias imágenes de caras con expresiones de estados emocionales. Los alumnos irán caminando por ella y cuando el maestro haga un sonido (puede ser dar un toque a un pandero) deberán mirar a la imagen más cercana y poner el gesto que aparece en ella, nombrándolo y caminando con ese gesto hasta que suene de nuevo el instrumento y cambien de emoción. - A cada niño de la clase se le asignará un estado de ánimo. El docente dirá una frase en voz alta que tendrá que repetir cada alumno con el tono y los gestos característicos de la emoción encomendada. - Sentados en un círculo, el adulto contará una historia a los alumnos para, posteriormente, repartir los personajes entre los menores una vez comentado entre todos las emociones que se han dado en la misma y el motivo por el que
La inteligencia emocional a través de la expresión corporal Repositorio de la Universidad de Zaragoza – Zaguan http://zaguan.unizar.es han podido ser causados. Estos niños tendrán que representar la historia narrada por el maestro adecuándose a los hechos y emociones que aparecen en el mismo. Se puede comenzar por cualquier fabula infantil y continuar con historias con más carga emocional. Posibles obstáculos Normalmente, todos o la mayoría de los menores suelen estar muy entregados en las horas de deporte y de actividades artísticas pero en toda sesión pueden surgir pequeños imprevistos, tanto con la actividad como con la conducta de los menores a la hora de respetar las normas del juego. Imprevistos relacionados con las actividades serían los menos frecuentes ya que antes de cada sesión, el docente se encargaría de comprobar que estuviese todo el material necesario y que los CDs y reproductores musicales funcionasen. Por otro lado, podría darse la situación de que a los niños no les apeteciese jugar, momento en el que el tutor intentaría animarle y, si no pudiese conseguirlo, le daría el cargo de ayudante ofreciéndole la opción de incorporarse a la actividad cuando quisiese. En el caso de que el alumno no siguiese las indicaciones aportadas por el docente, éste las explicaría de nuevo y se realizaría una prueba antes de comenzar; si una vez realizado este paso el alumno continuase con una conducta inadecuada, el adulto podría pedirle un tiempo para que se relajase (pudiendo hacer una actividad general de relajación), le contase al docente lo que le sucede, si entiende lo que hay que hacer y puede ser observador/ayudante unos segundos antes de incorporarse de nuevo a la actividad. Puesta en práctica Durante un periodo de prácticas pude realizar cuatro sesiones en las que incluí algunas de las actividades mencionadas anteriormente. La primera de ellas fue en la asamblea como vuelta a la calma después de la hora de la comida. Nos encontrábamos todos sentados en un círculo y fui mencionando diferentes acciones y animales para que los alumnos pusiesen la expresión correspondiente, terminando por realizar lo mismo con las emociones. Esta actividad la pude realizar dos días, quitando, en el segundo, las dos primeras representaciones (animales y acciones) y añadiendo la expresión de una situación para comentar la emoción o emociones suscitadas en el personaje (por
ejemplo, es el día de tu cumpleaños; tu abuelo viene con un regalo muy grande. Lo mueves y crees que sabes lo que es, pero al abrirlo ves no es el juguete que querías.). Otra de las sesiones la realicé en el pabellón deportivo. Los menores podían desplazarse por el espacio como quisieran al ritmo de la música. Cuando esta se parase, debían quedarse como estatuas. Así siguieron un par de veces más. Después les di a cada alumno o un trozo de tela o un aro para que se moviesen con él como les sugiriese la música. Durante esta segunda parte podían intercambiarse los objetos y realizar los desplazamientos que creyesen oportunos. Antes de la sesión pregunté en el aula que si estaban cansados, tristes, alegres… para conocer cómo se encontraban y, lo mismo, antes de volver al aula. Después, me contaron si habían imaginado ser alguien o hacer algo durante la sesión y, la mayoría, se había imaginado a sí mismos llevando a cabo diferentes acciones o imitando a alguien, diciéndome que estaban muy contentos y con ganas de continuar con la actividad. Todos ellos comentaron que les había gustado más trabajar con un objeto porque era más “divertido”. La última sesión que pude llevar a la práctica fue la representación de la fábula La gallina y el trigo. En primer lugar les leí el cuento y hablamos de él, comentando las emociones que habían sentido tanto la gallina como el resto de animales. Esta parte les fue más complicada debido a que no estaba muy marcada en la historia, por lo que tuve que ponerles algunos ejemplos. Tras ello nos dispusimos a repartir los papeles; al ser más niños que animales, varios menores realizaban el papel de un mismo animal. Para que se metiesen más en su personaje, les pinté la cara con motivos de cada uno. Antes de llevar a cabo la representación recordamos las emociones que aparecían y las que padecía cada animal. La dramatización no tuvo el éxito esperado debido al poco tiempo que hubo para prepararlo y a que no dejaba de ser un juego para ellos. Conclusiones Durante las sesiones más movidas, consideradas las dos últimas explicadas, pude comprobar que la expresión de los menores cambiaba; de unas caras más serias, con pequeños signos de cansancio pasaban a tener una sonrisa que no se les borraba del rostro, sobre todo en la actividad más danzada. Se movían, disfrutaban con el movimiento y con los objetos y realizaban intercambios de miradas, de materiales y de carcajadas, todo un tesoro para las personas que trabajan con menores. La mayoría de
La inteligencia emocional a través de la expresión corporal Repositorio de la Universidad de Zaragoza – Zaguan http://zaguan.unizar.es ellos alegaba estar cansados antes de empezar las sesiones (debido a estar gran parte del día sentados con una hoja, un lapicero y unas pinturas delante), pero también estaban los alumnos que seguían alegres y con ganas de jugar. Cuando terminábamos la sesión todos decían que querían seguir con la actividad, que les había gustado mucho y que estaban felices. Con respecto al menor descrito al principio del apartado, he de decir que se involucraba mucho en las actividades y que actuaba acorde a las pautas señaladas al comienzo de la sesión. A partir de la más danzada, el menor comenzó a prestar más atención cuando explicaba las actividades, sin embargo seguía dirigiéndose por sus impulsos, como también es lógico debido a la edad que presenta y a la falta de tiempo para poder trabajar en profundidad el tema. Por este motivo no puedo concretar si las hipótesis con las que partí para realizar este trabajo son correctas o no, sin embargo tanto mi experiencia personal como con los menores sigue apuntando hacia un resultado positivo. Es importante considerar que los menores de estas edades no tienen la suficiente experiencia ni madurez cognitiva como para saber controlarse en todos los momentos, aunque este aspecto no sólo depende de su desarrollo, sino que también están implicados factores familiares y escolares. Por ello no hay que catalogar de forma negativa a estos menores, sino ofrecer una formación emocional que, como ya sabemos, cuanto antes comience mejor será su inteligencia emocional y su bienestar en todos los aspectos, por lo que beneficiará su vida. Conclusión y valoración personal A lo largo de todo el trabajo hemos podido comprobar la estrecha relación existente entre las emociones y la expresión corporal, aspecto que hace que sea imprescindible su trabajo, a parte de todos los beneficios con los que cuenta la disciplina corporal mencionada, que aportará mayores cualidades motoras, sociales y cognitivas que posibilitarán una mejor gestión de sus recursos y/o capacidades con el paso del tiempo y que tan imprescindibles serán en la adolescencia y en la edad adulta a la hora de emprender su camino y de terminar de construir su identidad, que les acompañará durante un largo periodo de años.
Sin embargo, la posibilidad de ser propenso a padecer unas determinadas emociones se encuentra en la carga genética, lo que no significa que las vayamos a manifestar ya que la inteligencia emocional es una capacidad, por lo que es y debe ser educable desde el momento del nacimiento e incluso en el periodo de gestación por parte de la madre. Es esencial que la educación emocional se lleve a cabo cuanto antes debido a la plasticidad y escasa madurez cerebral con la que cuentan los pequeños, así como la falta de experiencias vividas hasta el momento. Todos sabemos que hay un periodo en el que es más beneficioso adquirir según qué conocimientos como son la lectura y escritura o la lógico-matemáticas, aspecto que sucede también con las emociones y que vemos es esencial debido a que sienten pero en muchas ocasiones no saben expresarlo de la manera más adecuada ni saben canalizarlas. Desde la expresión corporal se pueden dar pautas de relajación que harán que los menores aprendan a controlar un poco sus emociones, así como reconocerlas y saberlas expresar de la forma más conveniente posible y encontrar soluciones gracias a otro tipo de actividades comprendidas tanto dentro de esta disciplina como trabajadas de manera transversal durante la jornada lectiva. Es esencial dotar a los menores de confianza y de espacio en las sesiones para que sean ellos los que creen con su cuerpo, los que proyecten sus vivencias en el aire y hagan una prolongación de su ser en los materiales con los que trabajan. Para que los alumnos realmente sean ellos mismos y puedan experimentar, liberarse, conocerse/descubrirse, retarse, expresarse y adquirir nuevas habilidades es importante dotarles de libertad y de independencia, sólo así aprenderán por ellos mismos y desarrollarán sus habilidades. Como hemos visto en apartados anteriores, los niños buscan sentirse libres e independientes aunque conocen cuáles son los límites y las consecuencias que puede tener el no cumplirlas. Así mismo les gusta contar sus historias y sentirse escuchados, aspecto esencial para comenzar a expresar sus sentimientos y vivencias y poder trabajar en ellas; pese a ello, necesitan que los estimulen para expresarlos con palabras. En estas edades su nivel de desarrollo del lenguaje aumenta, por lo que será más sencillo que exterioricen sus sentimientos y conozcan las causas y consecuencias de los mismos. Además, debido a su activa imaginación, inventarán y dramatizarán historias con sus compañeros, fingiendo ser otras personas, aspecto que les encanta y que propicia el trabajo que queremos realizar con ellos. Por su parte, las actividades creativas mantienen e impulsan estas facetas, por lo que la E.C. ayuda a los niños a expresar y
La inteligencia emocional a través de la expresión corporal Repositorio de la Universidad de Zaragoza – Zaguan http://zaguan.unizar.es enfrentar sus emociones y hace de ella una actividad esencial para trabajar con los menores en estas y en posteriores edades. Karel, un bailarín, dijo una vez que el día que no pudiese bailar más, comenzaría a hablar y creo que tiene mucha relación con lo tratado. Él expresa con el cuerpo todo lo que siente, piensa, su bagaje, que es lo que queremos que exterioricen nuestros alumnos. El matiz positivo de realizarlo con niños tan pequeños es que la mayoría de ellos no tienen adquirido el componente vergüenza que poseen muchos adolescentes y adultos, por lo que realizar este tipo de trabajo con ellos es muy gratificante al mismo tiempo que significativo, ya que se meten de lleno en el papel y son capaces de representar numerosas situaciones y de no bloquear las suyas propias, haciendo que el resultado y tarea realizada sean más eficientes. En resumen, la práctica de una educación emocional debe comenzar tempranamente, adaptándose a la edad, madurez y experiencias del alumnado y contando con la colaboración de toda la comunidad educativa para que tenga mayor efectividad y vean una unión escuela-familia-sociedad. En esta etapa es de gran importancia el desarrollo de vínculos afectivos tanto con uno mismo como con los demás, así como la gestión y regulación de la expresión de los sentimientos y emociones, aspecto que creo que podemos conseguir, en parte, por la expresión corporal, entre cuyos objetivos se encuentra la desinhibición, la socialización, la exteriorización de sentimientos, el desarrollo motor y cognitivo. Por lo que, como futura maestra tengo el objetivo de posibilitar un desarrollo íntegro y armónico en los menores a mi cargo, impulsando el autodescubrimiento y la experimentación corporal para que aprendan a expresarse con su cuerpo, así como el trabajo artístico, emocional, social, motor y cognitivo, dotándoles de libertad. Por otro lado, considero que realizar el Trabajo de Fin de Grado sobre esta temática ha sido muy enriquecedor para mí, tanto como futura docente como persona ya que siempre me han interesado estos campos y creo que son fundamentales en el desarrollo de los menores. Pese a ello, y que son disciplinas que están en auge en los últimos años y que tanto se ha demostrado de sus efectos positivos, apenas nos han transmitido conocimientos al respecto o nos han proporcionado bibliografía de las mismas, motivo por el cual este trabajo pretende ser una base para una posterior formación e