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Trabajo Fin de Grado JAPÓN: CONSECUENCIAS ECONÓMICAS DEL ENVEJECIMIENTO DEMOGRÁFICO Autor Lili Xu Director María Blanca, Simón Fernández FACULTAD DE ECONOMÍA Y EMPRESA GRADO EN ADMINISTRACIÓN Y DIRECCIÓN DE EMPRESAS 2014
Autor del trabajo: Lili Xu Director del trabajo: María Blanca Simón Fernández Título del trabajo: Japón: Consecuencias económicas del envejecimiento demográfico Titulación: Grado en Administración y Dirección de Empresas (GADE) Modalidad de trabajo: Art. 4 e) del Acuerdo de 10 de julio de 2013 de la Junta de la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Zaragoza por el que se aprueba la normativa para la elaboración del Trabajo fin de Grado y Máster de la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Zaragoza (Trabajos de investigación dirigidos en los que el estudiante realice una contribución relacionada con alguno de los ámbitos de la titulación).
I RESUMEN Japón es uno de los países que está padeciendo el más severo problema del envejecimiento demográfico. Cuenta con la población más longeva a nivel mundial. Ya en los años 70, Japón fue clasificado como una sociedad anciana. Bajo este contexto, el objetivo del presente trabajo es analizar las consecuencias económicas que este cambio demográfico conllevará, así como las medidas tomadas por el gobierno para solventar los problemas del envejecimiento. El impacto económico más directo del envejecimiento es sobre el mercado de trabajo, con una reducción en la fuerza laboral. El envejecimiento también ejercerá presiones sobre el Sistema de la Seguridad Social, disminuyendo el ahorro público. Además, una sociedad envejecida influirá en el consumo, la inversión y la acumulación de capital, ya que las pautas de consumo y ahorro variarán durante el ciclo de vida de la persona. Las principales soluciones que Japón ha implementado para asimilar los efectos de tener una población tan envejecida son fomentar la fertilidad, promover la participación laboral de las personas mayores, ajustar el Sistema de la Seguridad Social y aceptar un mayor número de inmigrantes. Últimamente, a partir de las experiencias japonesas con el fenómeno demográfico se extraerían algunas recomendaciones que pueden ser útiles para las naciones del sudeste asiático, dado que se espera que se experimenten en las próximas décadas problemas demográficos similares a la observada en Japón a partir de los años 90. Palabras claves: Japón, envejecimiento, efectos económicos, medidas de política económica.
II ABSTRACT Japan is one of countries that is suffering the most severe problem of population ageing. It features the oldest population in the world. Already in the 70s, Japan was classified as an ageing society. Under this perspective, this paper analyzes the economic consequences of this demographic shift will bring, and the measures taken by the Japanese government to solve the problems of ageing. The most direct economic impact of ageing is on the labor market, with a reduction in the workforce. The older population will also exert pressures on the Social Security System, reducing public savings. Likewise, an ageing society will affect consumption, investment and capital accumulation, since patterns of consumption and savings will vary during the life cycle of a person. The main solutions to mitigate the impacts of an ageing population are to encourage fertility, to promote a greater labor participation of older people, to adjust the Social Security System and to accept more immigrants. Lately, from Japanese experiences with the demographic phenomenon some recommendations that may be helpful for Southeast Asian nations shall be extracted, being that it is expected to experience in the next four decades similar demographic problems to that observed in Japan from the 90s. Key words: Japan, ageing, economic effects, economic policy measures.
III INDICE RESUMEN ....................................................................................................................... I ABSTRACT ................................................................................................................... II CAPÍTULO 1. INTRODUCCION ................................................................................ 1 CAPÍTULO 2. ENVEJECIMIENTO DE LA POBLACION EN JAPON ................ 2 2.1. TRAYECTORIA Y TENDENCIA DEL ENVEJECIMIENTO DEMOGRÁFICO EN JAPÓN ..................................................................................... 3 2.2. CAUSAS DEL ENVEJECIMIENTO DEMOGRÁFICO EN JAPÓN .............. 5 2.3. CARACTERÍSTICAS DEL ENVEJECIMIENTO DEMOGRÁFICO EN JAPÓN .......................................................................................................................... 7 2.3.1. El rápido envejecimiento poblacional ........................................................ 7 2.3.2. Concentraciones regionales en cuanto al envejecimiento .......................... 8 CAPÍTULO 3. IMPACTOS DEL ENVEJECIMIENTO DE LA POBLACION SOBRE EL DESARROLLO ECONÓMICO .............................................................. 9 3.1. IMPACTO DEL ENVEJECIMIENTO EN EL MERCADO DE TRABAJO . 10 3.1.1. La disminución y el envejecimiento de la fuerza laboral ......................... 10 3.1.2. Impactos en el modelo de empleo japonés ............................................... 14 3.2. IMPACTO DEL ENVEJECIMIENTO EN EL SISTEMA DE LA SEGURIDAD SOCIAL .............................................................................................. 16 3.2.1. Impacto en el gasto de pensiones ............................................................. 16 3.2.2. Impacto en el Seguro de Salud ................................................................. 19 3.2.3. Impacto en el Seguro de Cuidados de Larga Duración ............................ 20 3.3. IMPACTO DEL ENVEJECIMIENTO EN EL CONSUMO PRIVADO Y EN LA INVERSIÓN ......................................................................................................... 22 3.4. IMPACTO DEL ENVEJECIMIENTO EN LA ACUMULACIÓN DE CAPITAL .................................................................................................................... 25
IV CAPÍTULO 4. MEDIDAS TOMADAS POR EL GOBIERNO DE JAPÓN PARA ABORDAR EL PROBLEMA DEL ENVEJECIMIENTO DEMOGRÁFICO ...... 28 4.1. AVANCES EN LA INVESTIGACIÓN TEÓRICA SOBRE EL ENVEJECIMIENTO DE LA POBLACIÓN .............................................................. 29 4.2. CONSTANTE REFORMA Y PERFECCIONAMIENTO DEL SISTEMA DE LA SEGURIDAD SOCIAL GARANTIZANDO LA ESTABILIDAD SOCIAL ..... 30 4.3. FOMENTO DE LA PARTICIPACIÓN DE LAS PERSONAS DE LA TERCERA EDAD EN EL MUNDO LABORAL ...................................................... 33 4.4. PROMOVER LA FERTILIDAD, RETRASAR EL PROCESO DEL ENVEJECIMIENTO .................................................................................................. 35 4.5. INMIGRACIÓN, UN PLANTEAMIENTO IMPOPULAR EN JAPÓN ........ 37 CAPÍTULO 5. ALGUNAS INSPIRACIONES DE LA EXPERIENCIA DE JAPÓN PARA LAS NACIONES DEL SUDESTE DE ASIA ................................................. 39 CAPÍTULO 6. CONCLUSIONES .............................................................................. 42 REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS ....................................................................... 45
Japón: Consecuencias económicas del envejecimiento demográfico 1 CAPÍTULO 1. INTRODUCCION En 2013, la población total de Japón ascendía a 127,3 millones de personas, de los cuales el 25% pertenece a las personas mayores de 65 años. Japón es la sociedad más envejecida del mundo. Ya a partir de los años 70 Japón fue clasificado como una sociedad anciana, con el 7% de la población formada por mayores de 65 años. Según las proyecciones este fenómeno del envejecimiento demográfico se acentuará en el futuro, de forma que, para el 2060 se prevé que la población mayor de 65 años pasaría a representar el 40% de la población total, casi la mitad de los habitantes. Sin duda, el envejecimiento de la población ha traído y traerá serias repercusiones para el desarrollo económico de Japón. Bajo esta visión resulta interesante analizarlas y valorarlas. Lo que por un lado ayuda a anticipar con cierto margen de cautela, los futuros impactos económicos; y por otro lado, permite extraer inspiraciones de gran utilidad para los demás países cuyas trayectorias demográficas sean similares. A lo largo de este trabajo se va analizar los impactos del envejecimiento de la población de Japón en el desarrollo económico, asimismo serán revisadas las medidas políticas adoptadas por el gobierno japonés para contrarrestar los efectos del envejecimiento. Y finalmente, sobre estas bases, extraeremos algunas recomendaciones para los países del sudeste asiáticos. Además de la introducción y las conclusiones, este trabajo se divide en cuatro bloques teóricos. Para lograr una mayor comprensión del problema que está generando en la población japonesa, en el bloque I se tratan las cuestiones demográficas, estudiar cómo está envejeciendo la población en Japón. Además se explora en este bloque las causas y características del envejecimiento de la población japonesa. En el bloque II se analizan las consecuencias económicas del envejecimiento demográfico, examinando detalladamente los impactos de este fenómeno sobre el mercado de trabajo, el modelo de empleo, el Sistema de la Seguridad Social -específicamente en el sistema de pensiones y en la asistencia sanitariael consumo privado y la inversión y la acumulación del capital. El bloque III se centra en revisar las medidas tomadas por el gobierno japonés para desafiar el envejecimiento, así que se comenta en este bloque las principales medidas políticas adoptadas como el fomento de la participación laboral de las personas mayores y el de la fertilidad, las reformas en el Sistema de la Seguridad Social y la inmigración –quizás este último es una medida sensible para Japón dado que
Japón: Consecuencias económicas del envejecimiento demográfico 2 se identifica a sí mismo como una sociedad homogénea. Finalmente, en el bloque IV se destilarán a partir de la experiencia demográfica de Japón algunas inspiraciones que pueden ser aplicables para las naciones del sudeste de Asia. CAPÍTULO 2. ENVEJECIMIENTO DE LA POBLACION EN JAPON El envejecimiento demográfico, definido como un proceso de incremento continuo de la proporción de personas mayores sobre la población total, es una de las tendencias significativas en el presente siglo. Afecta o afectará a casi todos los países del mundo, tanto a los países desarrollados como a los países en desarrollo. Se puede estructurar la población entre otras variables, por edades, que podemos clasificar la población en tres segmentos: población joven, desde el nacimiento hasta los 14 años; población adulta, de 15 a 65 años, y la población anciana, personas mayores de 65 años. El criterio más utilizado a nivel internacional para hacer la clasificación de la población por edades es la propuesta por las Naciones Unidas (recogidos en la Tabla 2.1). Tabla 2.1: Estándares para la clasificación de la población por edades, promulgado por las Naciones Unidas Población joven Población adulta Población anciana % de 65 años y + % de 0-14 años Población de personas mayores/Población joven Por edades <4% >= 40% <15% <14 años 4%-7% 30%-40% 15%-30% 15-65 años >7% <30% >30% >=65años Fuente: Xion (2002), p.12. De los cuatro estándares para la categorización de la población por edades según la Tabla 2.1, el más utilizado es el porcentaje de las personas de 65 años y más sobre la población total. Según Naciones Unidas, una ``población anciana´´ es aquella en la que, del total de sus habitantes, más de un 7% son personas de 65 años y más. Japón alcanzó ese porcentaje ya en el año 1970. Naciones Unidas en la Asamblea Mundial sobre el envejecimiento en Viena de 1982 también propone trazar la línea divisoria en los 60 años para clasificar la población envejecida para los países en vías de desarrollo. Por
Japón: Consecuencias económicas del envejecimiento demográfico 3 tanto, otro criterio para decir que una población de un país o zona es anciana es cuando las personas de 60 años y más representan más del 10% de la población total. 2.1. TRAYECTORIA Y TENDENCIA DEL ENVEJECIMIENTO DEMOGRÁFICO EN JAPÓN Hasta el 1 de octubre de 2013, la población total de Japón ascendió a 127,3 millones de habitantes, una disminución de 217.000 respecto al año anterior, según las estadísticas del Ministerio de Asuntos Internos y Comunicaciones de Japón, como pueden verse en la Tabla 2.2. Tabla 2.2: Composición de la población (hasta 01/10/2013) Fuente: Ministry of Internal Affairs and communications of Japan (2013). En 1920, cuando el primer censo de población se llevó a cabo, la población de Japón fue de 56 millones. El crecimiento de la población continuó hasta alrededor de 2005, y desde entonces se reduciría casi a la misma velocidad que se incrementó, tal como muestra el gráfico 2.1. Japón es la sociedad más envejecida del mundo, con el 25% de la población mayor de 65 años en 2013, y según las proyecciones de la población (2012) esta tasa se elevará hasta el 40% en 2060. Por otra parte, se prevé un aumento considerable de la población de los "muy ancianos", es decir, el grupo demográfico de 75 años y más. Quienes pasarán de representar el 11% de la población en 2010 al 27% en 2060. En cuanto a la población de los jóvenes de entre 0 y 14 años, éstas se están disminuyendo. En 1920, componían el 37% de la población total, para el 2010 se redujo al 13% y para el 2060 se espera que representarán sólo el 9% del total.
Japón: Consecuencias económicas del envejecimiento demográfico 10 envejecimiento sobre el mercado de trabajo, sobre el Sistema de la Seguridad Social, sobre el consumo privado y la inversión y sobre la acumulación del capital. 3.1. IMPACTO DEL ENVEJECIMIENTO EN EL MERCADO DE TRABAJO El mayor crecimiento económico en Japón ocurrió en la última mitad de los años 60, momento que coincidía con el rápido crecimiento de la fuerza laboral joven. Una abundante base de mano de obra joven combinada con un alto nivel educativo y además con disposición a trabajar con unos salarios relativamente bajos potenciaba las altas tasas de crecimiento económico de Japón en esos tiempos (Ramos Alonso, 2002, p.98). Entrando en el siglo XXI, el continuado envejecimiento de la población implica que las empresas japonesas tienen que afrontar con la disminución de la fuerza laboral y también el envejecimiento de dicha fuerza productiva. Ante esta circunstancia, el característico modelo de empleo japonés basado en la antigüedad probablemente conducirá a unos mayores costes del personal y, por tanto, a una menor tasa de crecimiento de la economía. La presión de una fuerza de trabajo envejecida dará lugar a que las empresas abandone el modelo de empleo tradicional basado en la edad o que se adopte progresivamente al sistema de empleo más occidentalizado, dando paso a nuevas concepciones del trabajo (Horlacher, 2002, p.20). 3.1.1. La disminución y el envejecimiento de la fuerza laboral A pesar de que el proceso de envejecimiento de una población es un proceso lento y desapercibido, se trata de un hecho que, hoy en día, es conocido por casi todos; y existe un consenso general en que este fenómeno tiene profundas implicaciones en el mercado laboral. En una estructura de edades en la que se predomina la población relativa de las personas mayores significa que, el sustento material de los habitantes del país envejecido tiene que basarse en el cada vez mayor esfuerzo productivo de menos trabajadores. Además, el envejecimiento también altera la estructura interna de la población en edad laboral, de manera que aumenta el peso de los grupos de edades más altas, es decir, la población en edad laboral también envejece (Pérez Ortiz, 2005, p.4; Boletín ONU, 2007).
Japón: Consecuencias económicas del envejecimiento demográfico 11 Los datos históricos muestran que, la población en edad laboral 5 de Japón aumentó al mismo ritmo que se incrementaba la población total, con una tasa media de crecimiento anual de alrededor del 1%. Sin embargo, en los últimos cinco años del siglo XX, esta tasa ha experimentado una bajada sustancial, manteniéndose en el 0,4% (Liu, p.13). Dicho descenso se acentúa aún más en los primeros años del siglo XXI, y se agravará durante la primera mitad del siglo XXI, de conformidad con las previsiones realizadas por el National Institute of Population and Social Security Research of Japan (2002). Así, podemos observar en la Tabla 3.1 una clara y sostenida disminución de la fuerza de trabajo de Japón durante esos 50 años, y esto es debido en gran medida al descenso de las tasas de fecundidad y al aumento de la longevidad de la población japonesa. De forma que, en el año 2000, la población en edad laboral de Japón es de 86,4 millones de personas, y de los 81,6 millones del 2010 pasará a los 53.8 millones del 2050, es decir, quedará reducida más de 30 millones en 50 años. Tabla 3.1: Estadística y previsión de la estructura poblacional de Japón Año Población (miles de personas) Crecimiento anual (%) Total 0-14 años 15-65años 65+ años Total 0-14 años 15-64 años 65+ años 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2015 2020 2025 2030 2035 2040 2045 2050 126926 127183 127377 127524 127635 127708 127741 127733 127686 127599 127473 126266 124107 121136 117580 113602 109338 104960 100593 18505 18307 18123 17964 17842 17727 17623 17501 17385 17235 17074 16197 15095 14085 13233 12567 12017 11455 10842 86380 86033 85673 85341 85071 84590 83946 83272 82643 81994 81665 77296 74453 72325 69576 65891 60990 57108 53889 22041 22843 23581 24219 24722 25392 26172 26959 27658 28370 28735 32772 34559 34726 34770 35145 36332 36396 35863 0.20 0.15 0.12 0.09 0.06 0.03 -0.01 -0.04 -0.07 -0.10 -0.19 -0.34 -0.48 -0.59 -0.69 -0.76 -0.81 -0.85 -1.07 -1.01 -0.88 -0.68 -0.65 -0.59 -0.69 -0.66 -0.87 -0.93 -1.05 -1.40 -1.38 -1.24 -1.03 -0.89 -0.95 -1.10 -0.40 -0.42 -0.39 -0.32 -0.57 -0.76 -0.80 -0.76 -0.78 -0.40 -1.09 -0.75 -0.58 -0.77 -1.08 -1.53 -1.31 -1.15 3.64 3.23 2.71 2.08 2.71 3.07 3.01 2.59 2.57 1.29 2.66 1.07 0.10 0.03 0.21 0.67 0.04 -0.30 Fuente: Nacional Institute of Population and Social Security Research of Japan (2002). La disminución de la fuerza laboral plantea una serie de consecuencias económicas. La repercusión más evidente es el riesgo de capacidad (Figueroa, González y Wragg, 2012, 5 Se asimila la fuerza laboral a la población en edad laboral, y se define como la cantidad de habitantes comprendidos entre 15 y 65 años.
Japón: Consecuencias económicas del envejecimiento demográfico 12 p.49), de forma que las empresas no tendrán manos de obra suficientes para satisfacer sus niveles de demanda o producción, lo que es compatible con las bajas tasas de desempleo que ha tenido en Japón (según las estadísticas, en junio de 2014, la tasa de desempleo de Japón fue 3,7%). Este problema del riesgo de capacidad puede ser compensado de alguna forma aumentando la inversión en el capital físico, lo que lleva al incremento de la relación capital-producto (Horlacher, 2002, p.37). Otro de los efectos de esta declinación de la población en edad laboral es que se produce una elevación de los salarios reales por las tiranteces entre la oferta y la demanda laborales (según cita Ramos Alonso (2002) los salarios en Japón son actualmente entre un 50 y 60 % superiores a los de Estados Unidos y dos veces más altos que en Gran Bretaña), ampliando por consiguiente las brechas entre los costes laborales dentro y fuera del país, lo que podría acelerar el proceso de deslocalización industrial hacia el exterior (Kenji, 2012; Horlacher, 2002, p.10). Por otro lado, el encarecimiento de los costes laborales hace que los costes de producción de las empresas aumenten, lo que acarreará en la subida del precio de los productos y finalmente en una pérdida de competitividad internacional. El descenso relativo de la fuerza laboral también repercutiría en una mayor tasa de dependencia, definida como la relación entre la población de más de 65 años y la población comprendida entre 15 y 64 años. El incremento de esta tasa significa un menor número de trabajadores activos manteniendo a una persona anciana (en 1990 había 5,8 personas trabajando por cada persona mayor de 65 años, en el 2010 había 3,34 personas y se prevé para 2025 esta relación se pase a ser sólo 2,89 personas), lo que implica una mayor carga social para la población en edad laboral. El incremento en este indicador de envejecimiento también tiene impactos sobre los índices de ahorro. Según las estimaciones realizadas por la agencia de calificación de riesgos Moody's la subida de un 1% en la tasa de dependencia de vejez llevará a una disminución de entre 0,5% y 1,2% en los índices de ahorro promedio, lo que afectará negativamente a la inversión (Duggar y Bokil, 2014, p.9). En la actualidad, si bien una parte considerable de la población mayor de 65 años sigue trabajando, y además con una tendencia creciente en los últimos años gracias a las medidas políticas implementadas por el gobierno japonés desde ya hace décadas, este hecho no puede compensar suficientemente al problema de la reducción de la fuerza
Japón: Consecuencias económicas del envejecimiento demográfico 13 laboral provocado por el envejecimiento de la población. Es más, sólo aquéllos empleados de edad avanzada con habilidades especiales son capaces de jugar un papel insustituible en algunas áreas laborales, la mayoría tienen dificultades para adaptarse a los actuales puestos de trabajos que requieren un nivel alto de conocimientos nuevos (Li, 2001). A este respecto, Ichimura y Ogawa (2000) han planteado el involucrar a los trabajadores mayores en el uso de la tecnología. Y señalan que, para conseguir tal fin, los esfuerzos en el desarrollo técnico y tecnológico deben estar más encaminados a la simplificación de la operación del equipo de producción para lograr que los adultos mayores puedan fácilmente manipularlo, y a su vez, continúen participando en la fuerza laboral y compensar en cierto grado la escasez de la fuerza laboral joven. Asimismo, recomiendan a las empresas japonesas una utilización más eficiente de los trabajadores jóvenes. De este modo, para promover las innovaciones tecnológicas, se deben distribuir el grupo de mano de obra joven más efectivamente en los sectores de desarrollo tecnológico avanzado. Como ya se ha afirmado con anterioridad, otra incidencia directa del envejecimiento de la población en el mercado laboral es el envejecimiento de la fuerza de trabajo. De acuerdo con las investigaciones del Ministry of Health, Labor and Welfare of Japan (2012), el coeficiente del envejecimiento de la fuerza laboral de Japón (definido como el cociente entre la población de 45 a 64 años y la población de 15 a 64 años) ha seguido una tendencia al alza. En 1975 este coeficiente se situaba en 29%, 34,6% en 1985, 40% en 1995, 42% en 2005 y en 2012, este porcentaje ascendía al 43%. Esta circunstancia del envejecimiento de la fuerza de trabajo tiene tanto efectos propicios como adversos para el desarrollo de la economía. Por un lado, una fuerza laboral más adulta supone trabajadores con mayor nivel de conocimiento y experiencia acumulada (Figueroa, González y Wragg, 2012, p.43); por otro lado, tener una fuerza de trabajo envejecida puede impedir el progreso de la productividad laboral del país. A medida que se va avanzando la edad, en general, los empleados tenderán a ser más aversos a los cambios y sus capacidades físicas e intelectuales pueden que estén mermadas y además, debido a las limitaciones de la edad pueden no cumplir a cabalidad con las tareas asignadas y pueden que se encuentre menos actualizados en lo concerniente a las nuevas tecnologías o formas de trabajo. Existe estudios que advierten que la productividad de las personas comienza a menguar a los 50-55 años, y que su
Japón: Consecuencias económicas del envejecimiento demográfico 14 impulso para la innovación y la exploración de las nuevas fronteras de la tecnología se debilita con el progreso de la edad (Magnus, 2012). En efecto, el envejecimiento de la fuerza laboral podría conducir al país en el riesgo de productividad 6 (Strack, Baier y Fahlander, 2008, p.2). En resumen, como señala Figueroa, González y Wragg (2012) las principales consecuencias económicas de la disminución de la fuerza laboral y el envejecimiento de la misma son la incapacidad que tendrá la economía nacional para mantener su desarrollo y crecimiento económico, o lo que es lo mismo, un país que no dispone de una fuerza de trabajo suficiente en cantidad y adecuada en composición y competencias, es muy difícil que pueda preservar y aumentar su progreso. 3.1.2. Impactos en el modelo de empleo japonés El acelerado envejecimiento de la población de Japón no sólo reduce la oferta de mano de obra sino que tendrá un grave impacto sobre el sistema de empleo que dominaba en las grandes empresas niponas. El tradicional modelo de empleo de por vida de Japón, surgido tras la Segunda Guerra mundial y caracterizado por el incremento salarial y ascenso basado en edad y antigüedad, contribuyó junto con otros factores al rápido crecimiento económico del país desde la posguerra hasta los años 80. Este modelo característico del mercado laboral japonés brindaba ventajas tanto para los empleados como para la empresa. De modo que, proporcionaba a los empleados la estabilidad del empleo y de las fuentes económicas, y al mismo tiempo a la empresa una baja rotación de empleados (Shigeyuki, 2010; Keiichiro, 2013). Por lo tanto, este modelo fomentaba la dedicación total del empleado a su empresa y a la vez permitía a las empresas realizar una planificación a largo plazo de sus empleados, lo que alentaba a las empresas invertir generosamente en la formación y capacitación de sus recursos humanos. De tal forma que este sistema de empleo generó un entrelazo muy estrecho entre la empresa y el 6 El riesgo de productividad tiene lugar cuando los empleados debido a las limitaciones de la edad no pueden cumplir a cabalidad con sus deberes, se encuentran desactualizados respecto de nuevas tecnologías o formas de trabajo, tienen menor motivación debido a su pronta jubilación y por lo tanto disminuyen su desempeño o cuando aumenta el ausentismo debido a problemas de salud (Figueroa, González y Wragg 2012).
Japón: Consecuencias económicas del envejecimiento demográfico 15 empleado en el que ambos obtenían beneficios, un factor no desdeñable al rápido crecimiento económico de Japón. Sin embargo, con el envejecimiento de la población y el bajo crecimiento de las compañías este sistema de empleo convencional es afectado y deja de tener un papel tan relevante como en el pasado. El salario por edad es el aumento progresivo de los sueldos y la promoción en el puesto de trabajo conforme los años que los empleados llevan en la empresa. De allí que, la edad es el principal determinante del coste de los recursos humanos. Según muestran las estadísticas (Liu, 2006, p.15), en una misma empresa los ``viejos´´ empleados perciben aproximadamente el doble de salarios que los jóvenes recién contratados. Se puede decir que el sistema de empleo japonés se aprovechaba de los bajos salarios de los jóvenes empleados para disminuir los gastos empresariales, y garantizar de esta manera los altos sueldos de los ``viejos empleados´´. El modelo de empleo japonés es, sin duda, un sistema que permitía a las empresas ahorrar los costes de personal en aquellos momentos cuando había una abundante fuerza de trabajo y una amplia base de la fuerza laboral joven. No obstante, con el progresivo envejecimiento de la fuerza laboral y la escasez de la mano de obra joven, seguir las mismas prácticas de empleo de por vida y el aumento salarial por edad no es una acción deseable, ya que en estas situaciones la mano de obra se ha convertido en un recurso cada vez más costoso y serán insostenibles para una compañía (Ramos Alonso, 2002, p.440). A este respecto, si se sigue los planteamientos económicos, el objetivo de maximización de beneficios de las empresas hace que los empresarios buscarán la reducción de los gastos empresariales e requerirán introducir cambios en el tradicional modelo de empleo (Ramos Alonso, 2002, p.440). Por ende, el sistema de empleo japonés está en una fase de transición hacia un nuevo modelo y cada vez más las empresas japonesas empiezan a abandonar el sistema de ascensos y retribuciones por antigüedad o se están adoptando progresivamente al modelo de empleo occidental de salario y ascenso basado en la evaluación del trabajo (mejoras salariales y ascensos vinculados a la valoración de los méritos, el rendimiento y las habilidades laborales de los empleados) o una combinación mixta de ambos sistemas de empleo (Horlacher,2002, p.20).
Japón: Consecuencias económicas del envejecimiento demográfico 16 3.2. IMPACTO DEL ENVEJECIMIENTO EN EL SISTEMA DE LA SEGURIDAD SOCIAL El actual sistema de Seguridad Social de Japón es configurado y desarrollado durante la década de los 60, momento favorecedor en el que la población mayor de 65 años sólo representaba el 6% de la población. No obstante, a medida que se reduce la natalidad y se alarga la esperanza de vida, el consiguiente envejecimiento de la población pone a duras pruebas al Sistema de la Seguridad Social, pues el incremento del tamaño relativo de la población de edad avanzada conllevará el aumento de los gastos públicos en sus principales componentes: la pensión, la asistencia médica y los servicios del cuidado de larga duración. Lo que resultará en la disminución del ahorro público. Los compromisos que imponen dichos gastos reducirá la capacidad de crecimiento de la economía, dejando un margen más estrecho de actuación (Pérez Ortiz, 2005, p.5). Y si además, teniendo en cuenta que el envejecimiento reduce la población en edad de trabajar, que es en general la principal fuente de financiación del Estado, la capacidad financiera de la economía podría mermarse. Compensar el incremento de estos gastos con el incremento de los impuestos podría producirse una distorsión económica e incluso en una reducción de la participación en la fuerza laboral ya que desmotivarán a la población laboral (Horlacher, 2002, p.24). Cómo financiar y mitigar la creciente carga del Sistema de Seguridad Social se ha convertido en una cuestión de vital importancia. 3.2.1. Impacto en el gasto de pensiones El sistema de pensiones japonés está estructurado en tres niveles, que consta de los planes de pensiones públicos y privados; la distinción entre público y privado depende de si el gestor de las pensiones es el Gobierno o las empresas u otras entidades privadas. El primer nivel es la Pensión Nacional (National Pension) o la Pensión Básica (Basic Pension), cuya cotización es obligatoria para todos los ciudadanos residentes en Japón de entre los 20 y los 60 años (incluidos a los extranjeros), por lo que la cobertura es universal. La cuota a pagar es una cuota plana y no está relacionado con el nivel de ingresos. Este nivel proporciona a todos los mayores de 60 años una pensión plana. Cubre aproximadamente el 80% de la población en edad laboral. El segundo nivel, Seguro de Pensiones de los Empleados (The Employee´s Insurance) y La Pensión de Mutualidades (Mutua Aid Pension) son pensiones vinculadas con el nivel de ingresos; la primera de ellas es destinada para los asalariados de las empresas privadas y la segunda
Japón: Consecuencias económicas del envejecimiento demográfico 17 para los funcionarios públicos (Guía Multilingüe de información sobre la vida en Kakegawa, 2009; Fernández, 2000). La participación en estos dos niveles de pensiones es obligatoria y ambos son administrados por el Gobierno, por lo tanto se tratan de pensiones públicas. El tercer nivel es una pensión opcional y privada. Está formada por una serie de fondos de pensiones -Fondos de Pensiones de Empleados (Employee´s Pension Funds) y Fondo Nacional de Pensiones (National Pension Fund)- con características similares a los fondos de inversión. Además de estos tres niveles de pensiones existe una amplia variedad de seguros comerciales gestionados por las organizaciones privadas, tales como las empresas de seguro y los bancos. Así, a través de estas pensiones públicas y privadas el sistema de pensiones japonés garantiza la seguridad económica de los ciudadanos después de la jubilación. Dado el rápido crecimiento de la población anciana que experimenta la sociedad japonesa, el sistema de pensiones tiene que confrontar dos problemas impostergables: en primer lugar la creciente carga de las pensiones; en segundo lugar, la desigualdad o el desequilibrio entre la cantidad contribuida y los beneficios recibidos entre las generaciones, que da lugar a que cada vez más los japoneses se aleja de su sistema de pensiones. El primer problema es más fácil de comprender. Debido al creciente envejecimiento de la población y el aumento de la esperanza de vida, los habitantes que han llegado a la edad oficial de retiro incrementan progresivamente, y como resultado se eleva fuertemente los gastos financieros de las pensiones, constituyendo unos de los temas importantes del Sistema de la Seguridad Social actual. Por ejemplo, en 1970, los gastos en pensiones para los jubilados del Seguro de Pensiones de los Empleados eran 89.000 millones de yenes, y en tan sólo veinte años, en 1990 estos gastos ascendían rápidamente a 8 billones de yenes (8.041.775.000.000); en 2010, esta cifra era de 18 billones de yenes (18.235.000.000.000) 7 . Otro, en los años 1975 y 1985 los gastos públicos en pensiones para las personas mayores eran 2,89 billones de yenes (2.892.400.000.000) y 14,45 billones de yenes (14.454.900.000.000) respectivamente, y representan cada uno el 24,6% y 40,5% de los gastos totales del Sistema de la Seguridad Social; en 1995 estos gastos en pensiones se elevó fuertemente a 31,15 billones de 7 Datos recogidos en Pension Bureau, Ministry of Health, Labour and Welfare (2003 y 2010).
Japón: Consecuencias económicas del envejecimiento demográfico 18 yenes, un 48% del total de gastos del Sistema de la Seguridad Social; y en 2009 estas dos cifras son 50,4 billones y 50,5% del gasto total 8 . Adicionalmente, teniendo en cuenta que las pensiones para los jubilados ocupa la mayor parte del gasto total de las pensiones, también este último en el total de los gastos de la Seguridad Social, y además ambas proporciones siguen una tendencia continuamente al alza, siendo el porcentaje del gasto total de las pensiones sobre el gasto total del Sistema de la Seguridad Social un 42,2 % en el año 1980 y en 2009 un 51,8%, se puede deducir por lo tanto, que el envejecimiento de la población conlleva a que la carga de las pensiones para los jubilados está siendo cada vez más pesada 9 . El segundo problema -el desequilibrio de las cantidades contribuidas y recibidas entre las generacionestambién está asociado con el envejecimiento demográfico. El sistema de pensiones japonés funciona a través del sistema de financiamiento Pay-As-You-Go (PAYG). Mediante el PAYG las pensiones son financiadas por las contribuciones realizadas de los que actualmente trabajan (Horlacher, 2002, p.25), es decir, las cotizaciones actuales pagan las pensiones presentes. Bajo este sistema el nivel de beneficios de pensión que la gente recibirá no depende de la cantidad de contribuciones que hayan realizado. En vez de esto, el gobierno establece los beneficios en función del nivel de salarios actuales de los trabajadores (Komamura, 2002, p.2). Este sistema funcionaba durante la época de alto crecimiento de Japón, cuando tenía una amplia base de trabajadores productivos sosteniendo a la pequeña proporción de las personas mayores (Vlachantoni, 2010, p.80). En otras palabras, el inconveniente del sistema PAYG tiene lugar cuando se reduce el número de contribuyentes y aumenta el número de jubilados, como se está ocurriendo actualmente en la sociedad japonesa debido al envejecimiento de la población. De acuerdo con Hatta y Oguchi (1997), hoy en día, está sucediendo que las cantidades recibidas por los beneficiarios de las pensiones (el cohorte nacido antes de 1950) exceden las contribuciones que habían aportado en su vida laboral ya que se está alargando la esperanza de vida, y en cambio los que ahora mismo están cotizando (el cohorte nacido después de 1950) probablemente terminarán contribuyendo más de lo 8 Pueden verse estos datos en National Institute of Population and Social Security Research (2007, p. 1115) y en National Institute of Population and Social Security Research (2011, p.8). 9 National Institute of Population and Social Security Research (2011, p. 4).
Japón: Consecuencias económicas del envejecimiento demográfico 19 que recibirán de las pensiones en el futuro (en 2013, la edad elegible de recibir los beneficios de las pensiones se había elevado a 65 años, lo que hace a los mayores trabajar durante más años y por tanto recibir más tarde las pensiones por jubilación), esto es lo del desequilibrio de las cantidades contribuidas y recibidas entre generaciones, que conduce a que cada vez más los japoneses se alejen de su sistema de pensiones. De hecho, según un informe de National Institute of Population and Social Security Reserch (Morita, 2014, p.22), en 2009, 330.000 personas no se han suscrito en la Pensión Nacional. Además sólo el 60% de los participantes han realizado todos los pagos de las primas mensuales correspondientes e indica que las primas impagadas se encuentran especialmente en la generación joven. Uno de los grandes problemas que están teniendo es que la mayoría de los jóvenes están dejando de pagar porque desconfían en el Sistema de Pensiones por ese rápido aumento de las personas de la tercera edad, de manera que no echan buenas miradas al futuro y no esperan recibir ninguna pensión (Kirai, 2008). Algunos economistas argumentan que los contribuyentes ``evasores´´ puede incrementar el grado de causar el colapso del sistema de pensiones. El gobierno debe de implementar políticas de recaudación más agresivas (Moffett, 2003, p.3). 3.2.2. Impacto en el Seguro de Salud En Japón, todos los residentes están obligados a inscribirse en cualquiera de los siguientes sistemas públicos de seguros médicos: al Seguro Médico Público basado en Ocupación o Seguro Médico de los Empleados (Employee's health insurance), el cual da cobertura a los empleados, los funcionarios, los profesores de las escuelas privadas, los marineros y también a los familiares dependientes de ellos; al Seguro Nacional de Salud (National Health Insurance) o Seguro Médico basado en Municipios, que comprende a los autónomos, a los desempleados, a los jubilados y otras personas que no satisfacen los requisitos del Seguro Social de Salud y es gestionado por los municipios; o al Sistema de Atención Médica de Longevidad (Medical care system for the elderly in the latter-stage), el cual es aplicado a los mayores de 75 años (Japan Fact Sheet, 2014). Generalmente, los gastos sanitarios aumentan conforme avanza la edad de las personas dado que la capacidad de resistir a la invasión de las enfermedades se debilita con la edad. De allí, el gasto sanitario medio por afiliado es más alta en el Sistema de Atención
Japón: Consecuencias económicas del envejecimiento demográfico 26 durante la vida laboral no es la única razón por la que la gente ahorra pero sí constituye una de las más importantes y se relaciona con una variedad de activos que a menudo incluyen pensiones públicas y privadas, depósitos bancarios y bienes inmuebles. A continuación analizamos los efectos del envejecimiento demográfico de Japón sobre su índice de ahorro. La mayoría de los estudios proyectan la tendencia decreciente de las tasas de ahorro de Japón, aunque no hay consensos en el tamaño de esta declinación, pero lo que sí concluyen en todos estos estudios es que el envejecimiento de la población es un factor muy importante que subyace a la disminución de ahorros de los hogares (Horlacher, 2002, p.38). Desde después de la segunda guerra mundial hasta alrededor del año 1965 la tasa de ahorro familiar de Japón se situó en cerca de 15% de la renta disponible. A mediados de la década de los setenta esta tasa aumentó a 20%, alcanzando el máximo histórico, cuando el país, junto con muchas otras economías respondía a la inestabilidad económica e inflación creciente de ese periodo. Desde entonces, la tasa de ahorro se ha reducido sostenidamente y llegó a representar sólo el 3% de la renta disponible en 2006 (Magnus, 2012). No obstante, a pesar de las bajadas que se han experimentado en la tasa de ahorro privado, Japón todavía dispone de un índice de ahorro nacional más alto que la mayoría de los países desarrollados (es considerablemente más alta que los índices de Alemania y de los Estados Unidos), aunque, según proporcionan muchos estudios, dentro de unas cuantas décadas, los índices de ahorro mostrarán comportamientos negativos (Farelli y Forn, 2006). Las altas tasas de ahorro registrados en Japón durante varias décadas después de la segunda guerra mundial pueden ser explicado por varios factores, entre los que destacan la concentración de la población en edad laboral o los bajos ratios de dependencia de vejez 16 , los legados para los hijos (los legados son particularmente relevantes para Japón 16 Horioka (1991) encontró que las tendencias en las tasas de ahorro japonesas en el tiempo podrían ser explicados por las tendencias de los ratios de dependencia de la vejez y de los ratios de dependencia de los jóvenes. Por lo tanto, llegó en la conclusión de que el rápido aumento de las tasas de ahorro de Japón en los años posteriores de la guerra podrían ser explicado por la declinación de la tasa de dependencia de los jóvenes y la disminución de las tasas de ahorro desde los años 70 se atribuía por el rápido incremento en la tasa de dependencia de la vejez (Horlacher, 2002, p.14).
Japón: Consecuencias económicas del envejecimiento demográfico 27 donde al menos una tercera parte de los bienes de familia son adquiridos por herencia) y el ahorro para el retiro (Hayashi, Ando y Ferris, 1988; Horlacher, 2002, p.13-15). Mientras las bajas continuadas tiene estrecho vínculo tanto con la inestabilidad del ingreso y del empleo desde la década de los noventa (transición del modelo de empleo vitalicio) como con el efecto del envejecimiento, es decir, al incremento de la población anciana y a la disminución de la fuerza laboral (Magnus, 2012). El acelerado crecimiento de la población anciana en Japón a partir de finales de los años 70 debido al envejecimiento demográfico reduce los índices de ahorro. Dado que, generalmente, los que ahorran son los trabajadores de edad intermedia, este grupo de personas gastan menos que sus ingresos, mientras que los jóvenes y viejos tienden a mostrar tasas negativas de ahorro ya que gastan y no tienen ingresos o con pocos ingresos. Así que, a medida que se avanza el envejecimiento de la población la tasa de ahorro se incrementa inicialmente por disponer una amplia base de la población ahorrador, pero luego baja drásticamente por el aumento de la población envejecida, que son menos propensos a ahorrar. Además, con la llegada de la jubilación, las economías domésticas tenderán a ahorrar menos y puede llegar en algunos casos a gastar los activos acumulados, lo que resultaría en la reducción de la tasa de ahorro global. Con lo cual, a medida que más hogares pasen a la situación de jubilación, la declinación en el ahorro ralentizará el crecimiento de la riqueza financiera de las familias. Conforme a las teorías macroeconómicas, el ahorro se iguala a la inversión, por lo que la disminución de ahorro y por tanto la disminución de los recursos acumulados implica también la disminución de la inversión, que puede generar efectos adversos para el desarrollo económico. Por su parte, la disminución de la fuerza laboral reduce las tasas de ahorro de las familias. En este sentido, una menor base de la fuerza laboral lleva a que se disminuya el número de hogares con miembros de 30 a 50 años, las mejores edades para ahorrar, lo que tiene efectos negativos en el ahorro. Además de esto, las reducidas tasas de ahorro entre las generaciones más jóvenes son responsables en gran parte del descenso de dicho índice. Los estudios han revelado una disminución en las tasas de ahorro de las personas de entre 30 y 40 años. Actualmente, la tasa de ahorro de este grupo de personas es de aproximadamente 5-7% de la renta
Japón: Consecuencias económicas del envejecimiento demográfico 28 disponible, en comparación con 25-28% que ahorraban los jubilados de hoy cuando tenían treinta y tantos años (Magnus, 2012). La explicación de esto es que con la influencia de la cultura de consumo occidental se han cambiado las pautas de consumo de las personas de entre 30-40 años. Ahora tienden a consumir más que a ahorrar. Los consumos a crédito se ha aumentado espectacularmente entre este grupo de población, lo que reducirá aún más las tasas de ahorro de Japón (Liu, p.20). Hoy en día, existe el temor sobre la reducción del ahorro a nivel mundial como consecuencia del decrecimiento de los índices de ahorro en Japón (Horioka, 1998). Durante muchos años la población japonesa ha ahorrado mucho más de lo que podría invertir en su propio país. Por ello, sus ahorros acumulados han ayudado a mitigar la escasez de ahorro en muchos países (en Estados Unidos y otros países). Desde esta visión, la reducción en las tasas de ahorro de Japón podría disminuir el volumen de capital acumulado que los japoneses pueden proporcionar al resto del mundo, con lo cual existe el riesgo de que generase una disminución en los ahorros a nivel mundial. Recientemente, los países en vías de desarrollo del este y sudeste asiático han mostrado incrementos muy significativos en sus índices de ahorro, tanto que incluso podrían sustituir a Japón de tomar este papel de ``gran ahorrador´´ hasta ahora. Así que, muy probablemente en el largo plazo muchos de los países desarrollados entre ellos Japón, importarán capitales de los países en desarrollo, que disfrutan de un rápido crecimiento económico y de altos índices de ahorro. Bajo esta perspectiva, países emergentes como China o Corea se convertirán en ``financiadores´´ y Japón y otros países desarrollados en ``deudores´´. CAPÍTULO 4. MEDIDAS TOMADAS POR EL GOBIERNO DE JAPÓN PARA ABORDAR EL PROBLEMA DEL ENVEJECIMIENTO DEMOGRÁFICO En relación al acelerado envejecimiento de la población y los impactos que este fenómeno trae consigo, el gobierno japonés ha tomado activamente medidas pertinentes, y ha logrado mitigar parcialmente el impacto del envejecimiento sobre el desarrollo económico. Su experiencia política se basa principalmente en los siguientes aspectos:
Japón: Consecuencias económicas del envejecimiento demográfico 29 4.1. AVANCES EN LA INVESTIGACIÓN TEÓRICA SOBRE EL ENVEJECIMIENTO DE LA POBLACIÓN Una de las lecciones aprendidas por Japón en el proceso de lucha contra el envejecimiento de la población es el tener una conciencia avanzada a la hora de enfrentar los retos del envejecimiento, adoptando una postura proactiva en el envejecimiento de la población y preparando de antemano los aspectos relacionados con el recurso material, la legislación, la teoría y la gestión, y además siempre poner en el primer lugar a los estudios teóricos. En 1963, el gobierno japonés desarrolló la Ley de Bienestar para la Tercera Edad, siete años antes de que Japón fue clasificado como una ``población anciana´´. A través de esta ley se estableció claramente las disposiciones sobre las funciones, las responsabilidades, las organizaciones, las instalaciones, el personal y la financiación de los asuntos relacionados con el bienestar de la tercera edad, sirviendo como referencia donde acudir para la posterior entrada a la sociedad envejecida a partir de los años 70 (Conrad y Luzeler, 2002). A mediados de los años 80, el gobierno japonés centró de nuevo su foco en realizar las tareas preparativas para la recepción de la llegada de una sociedad muy envejecida (poblaciones con más del 20% de habitantes de edad avanzada) en el siglo XXI. Para ello promulgó en el junio de 1986 los Principios Básicos de las Políticas de una Sociedad Envejecida (Basic Principles of the Policy for Long Life Society en sus siglas de inglés) (White Paper. Annual Report on Health and Welfare, 1998-1999). El fundamento de dicho principio fue `revitalizar la economía, creando una sociedad dinámica de la vejez´. Sobre la base de este principio se promovió medidas integrales en diversas áreas tales como la estabilidad del empleo e ingreso, los servicios de salud y bienestar para los mayores, la participación social, la vivienda, el aprendizaje permanente, etc. La investigación teórica sobre la gerontología en Japón también es bastante avanzada. A partir de 1959, se ha fundado sucesivamente varias asociaciones como la Asociación Japonesa de Gerontología, la Asociación Japonesa de Geriatría, la Asociación Japonesa de Gerontología Social, la Asociación Japonesa de Gerontología Biomédica, la Asociación Japonesa de Psicogeriatría entre otras. Estos grupos de expertos han desempeñado una función muy relevante en la formulación y el desarrollo de las
Japón: Consecuencias económicas del envejecimiento demográfico 30 regulaciones y las medidas relacionadas con el envejecimiento demográfico en Japón. A través de sus investigaciones, proporcionan el asesoramiento y ofrecen consejos y sugerencias para los responsables políticos a la hora de la formulación de nuevas regulaciones o medidas. El gobierno japonés también concede mucha importancia a los estudios e investigaciones sobre el envejecimiento de la población. En la Oficina del Primer Ministro tiene creado un departamento independiente para este fin. Además, el gobierno dan periódicamente ``Conferencias sobre el Envejecimiento Demográfico´´ uniendo a grupos de expertos y grupos académicos. Incluso en varias prestigiosas universidades japonesas como las de Tokio, Osaka o Kioto están investigando todo lo relacionado con la tercera edad con el apoyo económico del Ministerio de Educación, Ciencia y Salud, y además imparten clases sobre la geriatría y la psicogeriatría (Morente, 2014, p.2). También muchas empresas han incorporado la gerontología en sus programas de investigación, como por ejemplo, la compañía de seguros Nippon Life Insurance Company han puesto como temas claves la economía, la sociedad y el entorno de la sociedad envejecida, el sistema de pensiones y el seguro médico en sus investigaciones. Mediante estos esfuerzos, se ha formado en Japón una red de investigación teórica de gerontología multidisciplinario y multisectorial, bien preparada teóricamente, para tratar eficazmente los problemas relacionados con el envejecimiento demográfico. 4.2. CONSTANTE REFORMA Y PERFECCIONAMIENTO DEL SISTEMA DE LA SEGURIDAD SOCIAL GARANTIZANDO LA ESTABILIDAD SOCIAL El Sistema de la Seguridad Social es una red de protección social. Su función en la estabilidad social y en el desarrollo económico es esencial. El gobierno japonés en respuesta al incremento de los gastos de este sistema derivados del fenómeno del envejecimiento demográfico, ha tomado algunas medidas, centrando primordialmente el foco en las continuas reformas y mejoras. Los cambios introducidos durante el tiempo en el Sistema de Seguridad Social, relacionados a las personas de edad avanzada, se pueden caracterizar en general por: incrementar los ingresos de las recaudaciones y controlar los gastos desembolsados. A continuación se comentará brevemente las
Japón: Consecuencias económicas del envejecimiento demográfico 31 reformas más destacadas de cada uno de los tres componentes del Sistema de la Seguridad Social. En primer lugar, en cuanto a las modificaciones en el Sistema de Pensiones las más predominantes son las siguientes: - Las reformas de 1986. Estas reformas incluían un incremento en las tasas de contribución y la imposición de una participación mínima de 40 años para poder disfrutar integralmente la Pensión Nacional (Liu, 2006, p.26). - Las reformas de 1994, establecían entre otras medidas: elevar progresivamente la edad elegible para recibir la pensión básica (la pensión nacional) a los 65 años empezando desde 2001; incrementar gradualmente las primas a pagar de las pensiones del 14,5% de los salarios en 1994 al 29% en 2025 (Liu, 2006, p.26). - Las reformas de 2000 prescribían: reducir un 5% los beneficios de pensión para los futuros jubilados y al mismo tiempo se ha acordado incrementar poco a poco en el tiempo la edad elegible para recibir la parte de los beneficios de pensiones vinculados al nivel de ingresos a los 65 años (que eran 60 años), iniciando desde 2013 (Muhleisen y Faruqee 2001). Del mismo modo, el gobierno ha exhortado las empresas para que eleven la edad obligatoria de jubilación para estabilizar los gastos médicos y de pensiones (Mason y Ogawa, 2001, p.58-59). En segundo lugar, se revisa la promoción de las reformas del seguro de salud. En 2002, el gobierno de Japón llevó a cabo una reforma del Seguro de Salud, que aumentó el nivel de los gastos médicos que van en cargos a los ancianos. En concreto, se elevó el límite máximo a pagar de los gastos durante la hospitalización y de los gastos durante la atención médica para los ancianos de más de 70 años en función del nivel de ingresos del paciente. Análogamente, para aliviar la carga social de la fuerza laboral causada por el incremento de los gastos en la sanidad de las personas mayores, se ha incrementado gradualmente la parte del Seguro de Salud financiada con fondos públicos del 3% al 5% (Wang, 2003). En las reformas de 2006 se introdujeron las siguientes medidas: aumentar los gastos de manutención a las personas mayores durante la hospitalización; incrementar la parte de
Japón: Consecuencias económicas del envejecimiento demográfico 32 los gastos médicos al grupo de personas mayores con ingresos equivalentes a los empleados activos. Dos medidas destacadas en cuanto a las personas de edad avanzada en las reformas de 2008 fueron: aumentar la carga de los gastos en sanidad a los pacientes de entre 70 a 74 años del 10% al 20%; dictar la financiación de los gastos médicos de las personas mayores de entre 65 y 74 años por todos los afiliados del Sistema de Seguro de Salud. Por último, se pasa a examinar los ajustes en el Sistema de Cuidado de Larga Duración. En respuesta al incremento de las cargas sociales de la población laboral causada por la tensión financiera de este sistema en 2003 se planeó el primer ajuste de dicho sistema desde su implementación en 2000. Teniendo en cuenta la tendencia a la baja del nivel de los salarios y de los precios, a través de esta reforma se trató de controlar el incremento de las primas a pagar del Sistema de Cuidado de Larga Duración, para aliviar la carga social a la población. Finalmente, decidieron un descenso del 2,3% en las primas (Tamiya, 2011). En 2005, una revisión a la Ley del Seguro de Cuidados de Larga Duración puso énfasis en la prevención, con la finalidad de prestar ayudas a aquellas personas que tengan problemas relativamente leves para que mantengan y mejoren su salud, y de esta forma evitar que se empeoren hasta el punto en que se haga necesario proporcionar cuidados de mayor alcance, intentando reducir los gastos de este sistema. La gestión de estos cuidados preventivos se realiza en centros de apoyo integral con base en la comunidad. Los problemas relacionados con las pensiones, la asistencia sanitaria y el cuidado de larga duración son primordialmente importantes en resolver para una sociedad envejecida. Después de varias reformas, en el sistema de pensiones, se ha equilibrado las cargas sociales entre el gobierno, las empresas y las familias. Mientras tanto aún le queda en resolver el problema del desequilibrio entre las generaciones. Con respecto a la atención sanitaria, todos los ciudadanos pueden disfrutar de una asistencia sanitaria eficiente y de alta calidad. Las reformas y mejoras en el sistema de seguridad social en Japón han tenido un papel bastante relevante para el desarrollo coordinado entre la economía y el envejecimiento de la población.
Japón: Consecuencias económicas del envejecimiento demográfico 33 4.3. FOMENTO DE LA PARTICIPACIÓN DE LAS PERSONAS DE LA TERCERA EDAD EN EL MUNDO LABORAL En vista de la disminución de la población en edad laboral y la aplastante carga de las prestaciones del Sistema de la Seguridad Social causados por el sostenido envejecimiento de la población, el gobierno japonés, con el fin de mitigar esos efectos desfavorables y de promover el desarrollo social y económico, ha adoptado constantemente en el tiempo medidas políticas como la postergación de la edad de retiro y la creación de centros de recolocación de empleos a los mayores, alentando la participación y reinserción de las personas de edad avanzada en el mercado laboral. Podemos destacar las siguientes medidas: - La Ley de Bienestar para la Tercera Edad (Welfare Law for the Elderly), promulgada en 1963, establece como el deber de las empresas proporcionar el empleo y promover la participación en las actividades sociales a las personas mayores según su motivación y capacidad de trabajo (Tian, 2009, p.142). - Asimismo, la ley aprobada en 1976, Ley sobre Medidas Especiales para el fomento del empleo de trabajadores de mediana y avanzada edad (Law concerning Special Measures for Employment Promotion for Middle-aged and Older Workers) prescribe: todas las empresas tienen que tener al menos un 6% de su plantilla con empleados de edad avanzada (empleados de entre 55 y 65 años); las firmas que establecen la edad de jubilación empresarial menor de 60 años tienen el deber de crear y fomentar las oportunidades de reinserción laboral a los retirados; y las empresas que fijan la edad de retiro entre 60 y 65 años tendrán derecho a recibir unos subsidios por extender la edad de retiro a los empleados de edad avanzada (llamado Subsidy for Extension of Retirement Age, en sus siglas de inglés). - Así como, la última revisión de la Ley sobre la Estabilidad de Empleo para las Personas Mayores (the Law Concerning Stabilization of Employment of Older Persons), tiene como el objetivo de asegurar la estabilidad de empleos y por tanto de ingresos a los trabajadores hasta los 65 años para mantener sincronizado con la reforma introducida al sistema de pensiones de extender la edad oficial de recibir los beneficios de las pensiones de jubilación a los 65 años en 2013. Su entrada en funcionamiento tuvo lugar el mes de abril de 2006, y establece que el empleador tiene que implementar obligatoriamente uno de los tres preceptos
Japón: Consecuencias económicas del envejecimiento demográfico 34 siguientes: uno, poner en práctica la extensión gradual de la edad de retiro hasta los 65 años ( para llegar a los 65 años en 2013); dos, abolir el sistema de edad de jubilación; tres, mantener la edad de jubilación actual pero introduciendo un sistema de continuidad en el empleo, es decir, la empresa continuará empleando al trabajador después de su edad de jubilación cuando el trabajador desea seguir trabajando pero con un nuevo contrato de trabajo; El precepto escogido tiene que estar figurado dentro del plan empresarial de cada empresa (Annual Health, Labour and Welfare Report, 2010). Esta ley es activamente respondidas por las empresas. Las estadísticas publicadas por Ministry of Health Labour and Wealfare of Japan (2012) muestran que, hasta 1 de junio de 2012, el 97,3% de las empresas han cumplido esta ley y la mayoría de ellas, el 82,5%, han adoptado al sistema de continuidad de empleo. - Por otra parte, para apoyar la reincorporación laboral de las personas mayores se han puesto en marcha desde los Ayuntamientos de cada municipio los llamados Centros de Recursos Humanos de Plata, que son lugares donde se encargan de ayudar a los jubilados con incentivos a trabajar a encontrar trabajos adecuados, sobre todo empleos temporales (Morente, 2014, p.5). Estos centros brindan las personas de edad avanzada la oportunidad de seguir participando en la sociedad haciendo uso de los conocimientos y habilidades adquiridos a lo largo de toda su vida laboral. En 2011, había en total 1.294 centros con 763.000 miembros. Según una encuesta realizada por la Oficina de Gabinete (Ministry of Health, Labour and Welfare, 2008) preguntando a los encuestadores ancianos de más de 60 años la pregunta de: `` ¿hasta qué edad quieres trabajar? ´´ La mayoría de los encuestados demuestran una elevada motivación al trabajo, más del 90% de los mayores han respondido que quieren seguir trabajando hasta más de 65 años. Esta actitud de entusiasmo ante el trabajo hará que en el futuro se crearán más centros para ayudar la recolocación de este grupo de población, lo que atenuará en cierto grado el problema de la disminución de fuerza laboral y proporcionará una existencia digna tanto a nivel psicológico como físico a las personas mayores.
Japón: Consecuencias económicas del envejecimiento demográfico 35 4.4. PROMOVER LA FERTILIDAD, RETRASAR EL PROCESO DEL ENVEJECIMIENTO El continuo descenso del índice de fertilidad que ha registrado en Japón durante las últimas décadas, ha provocado entre otras cuestiones la disminución de la población, la escasez de la fuerza laboral y la contracción del consumo privado. Para tratar de aumentar el índice de fertilidad, el gobierno japonés ha implementado una serie de medidas políticas encaminadas a crear un entorno más favorable a la fecundidad, brindando a las familias tanto apoyos financieros como fiscales. En 1990, en el Consejo de Ministros de Japón se estableció un Comité especial y adoptó dos planteamientos para impulsar la fertilidad: a) recompensas económicas directas a la maternidad y la crianza de los niños; y b) medidas institucionales para promover el matrimonio, la maternidad y la crianza de los niños (Ogawa, 2007). En cuanto a las recompensas económicas directas, el gobierno japonés introdujo las ayudas a la niñez en 1972. En ese momento, la economía japonesa aún estaba en pleno crecimiento y la tasa global de fecundidad se situaba en el nivel de reemplazo generacional. Por lo que estos subsidios no tenían el objetivo pro-natal sino que más bien fueron destinados a ayudar a las familias numerosas con bajos ingresos. Después de los años 90, las preocupaciones por la baja fertilidad condujeron al aumento sustancial de estas ayudas económicas. El importe mensual de estas prestaciones pasó de 2.500 yenes para el segundo hijo y 5.000 yenes para cada hijo subsecuente en 1972 hasta que el niño ingresaba a los estudios primarios a 13.000 yenes mensuales a cada niño hasta el tercer año de la educación primaria, en la actualidad. No obstante, a pesar de estos aumentos, las ayudas destinadas a la niñez de Japón (0.8% del PIB) son aún inferiores a los actuales existentes en varios países de la OCDE, como Reinos Unidos (3,19% del PIB), Suecia (3,21% del PIB), Francia (3% del PIB) y Alemania (2,22% del PIB) (Annual Health, Labour and Welfare Report 2009). Posteriormente, en 1991, el Ministerio de Trabajo de Japón lanzó la Licencia para ausentarse un año para criar un hijo (One-year Child Rearing Leave policy). El principio básico de esta licencia es permitir a uno de los padres a encargarse del cuidado del niño en la edad temprana (no elegibles para los padres cuyas esposas no trabajen, ni para el
Japón: Consecuencias económicas del envejecimiento demográfico 42 de la disminución del número de contribuyentes hace que se empeora aún más la situación financiera de este sistema, y por lo tanto también reduce aún más el nivel de ahorro público. Así, como demostraron en los modelos de simulación de Meredith (1995) y Yashiro (1997) la reforma de pensiones más importante de Japón sería eliminar la indexación de los salarios de las pensiones. Por lo consiguiente, para las naciones del sudeste de Asia, al establecer sus sistemas de pensiones deben vincular los niveles de las prestaciones de las pensiones a los precios, manteniendo así el valor real de las pensiones. Bajo tal sistema, las prestaciones de las pensiones no tienen que aumentar cuando incrementan los salarios reales provocados por la disminución de la fuerza laboral, aliviando de esta forma en cierta medida la carga del sistema de pensiones. Según el modelo del ciclo de vida, el envejecimiento de la población japonesa es un factor importante que subyace a la disminución de la acumulación de capital de los hogares. Por ello, es muy probable que el envejecimiento de la población que experimentarán las naciones del sudeste de Asia en las próximas décadas también ejercerán una presión a la baja sobre sus tasas de ahorro. Heller (1998) en su modelo de proyección encontró que para las naciones de rápido crecimiento del sudeste asiático las tasas de ahorro seguirán una tendencia al alza hasta el 2025. Sin embargo, entre 2025 y 2050, la tasa de ahorro agregada bajará en un 13 por ciento. Por lo tanto, los gobiernos de esta región tendrán que proporcionar incentivos apropiados para fomentar el ahorro, tales como, aumentar los rendimientos de los ahorros, introducir un alto impuesto al consumo, prestar un nivel adecuado de los beneficios de las pensiones (no excesivamente altos), etc. CAPÍTULO 6. CONCLUSIONES La experiencia de Japón nos ha permitido conocer cómo el envejecimiento de la población impacta en su economía. En primer lugar, el envejecimiento de la población reduce la población en edad laboral, aumenta la edad media de los trabajadores, por lo que las empresas no contarán con una adecuada dotación personal para el desarrollo de sus labores, así como hace que el modelo característico de empleo vitalicio deja de tener tanta importancia para su crecimiento económico. En segundo lugar, el envejecimiento ejerce presiones financieras sobre el Sistema de la Seguridad Social al disminuir el número de trabajadores y crecer el número de beneficiarios. En tercer lugar, una
Japón: Consecuencias económicas del envejecimiento demográfico 43 población envejecida alteraría las pautas de consumo y ahorro de la persona, concretamente en un menor nivel de consumo y de ahorro, así como de la inversión; lo que provoca la disminución de la demanda doméstica, desfavoreciendo el desarrollo económico del país. Con respecto a las medidas tomadas por el gobierno japonés para abordar los efectos que supone tener una población envejecida, es conveniente mencionar que éstas son muy benéficas. El avance teórico permite tomar posturas proactivas para un tratamiento eficaz de los problemas relacionado con el envejecimiento de cara al futuro; el fomento de la participación laboral de las personas mayores no sólo es bueno para ellos mismos sino que también compensa en cierta medida la escasez de la fuerza laboral joven; una mayor conciliación entre el trabajo y el cuidado del niño de las mujeres permite una participación más activa de las mujeres en el trabajo, lo que aumenta la población laboral, además de incrementar la fertilidad, retrasando de este modo el proceso del envejecimiento; los ajustes oportunos en el Sistema de la Seguridad Social permiten el desarrollo coordinado de la economía con el envejecimiento de la población; y la inmigración es una medida realmente eficaz, ya que no sólo inyecta fuerzas laborales al país, sino que también permite aumentar el nivel de consumo y al mismo tiempo aumenta los ingresos del Estado, por lo que, Japón debería cambiar sus prejuicios hacia los extranjeros. Al ser Japón la sociedad más anciana del mundo, no tiene un modelo a partir del cual pueda seguir para combatir el dilema demográfico. Sin embargo, todo lo que está haciendo y lo que hará en relación con el envejecimiento, bien sean prácticas exitosas o bien fracasadas, serán de gran utilidad para los sucesivos países que van a enfrentarse con el problema del envejecimiento de la población, tales como para los países del sudeste de Asia, donde se prevén trayectorias demográficas similares a las de Japón. Así que, es muy provechoso para estas naciones prestar atención a la experiencia demográfica de Japón, tanto para tomar medidas preventivas a partir del momento presente como para la formulación de las futuras políticas. Y es más, con el acrecentamiento del fenómeno de envejecimiento demográfico a nivel mundial, si Japón concentra sus esfuerzos en la resolución de esto problemas y se convierte en un modelo de tratamiento apropiado del envejecimiento habrá hecho una gran contribución a la sociedad internacional.
Japón: Consecuencias económicas del envejecimiento demográfico 44 En cuanto a las limitaciones encontradas para el desarrollo del presente trabajo, es relevante destacar que existen muy pocos estudios académicos sobre cómo enfrentar el envejecimiento de la población en Japón, por lo tanto es muy importante que se difunda lo más posible las investigaciones existentes. Una extensión al trabajo que no ha sido considerado es el caso de España, que es uno de los países más envejecido de la Unión Europea. La población española tiene un panorama demográfico bastante similar al de Japón, caracterizado por el decrecimiento en los índices de fertilidad, el aumento de la esperanza de vida de las personas, la declinación de la población y el envejecimiento. De esta forma, algunas recomendaciones para España que pueden extraerse de las estrategias que Japón ha implantado para hacer frente el reto de tener una población envejecida pueden ser: el impulso en las actividades preventivas a través de la potenciación de estilos de vida saludables mediante campañas publicitarias o cursos informativos impartidos en los medios de comunicación; la inversión en la creación de unidades de medicina geriátrica en los grandes hospitales; la educación para el cuidado, centrando en enseñar a los mayores pautas y estrategias para sobrellevar determinadas enfermedades y así mejorar la calidad de vida de los enfermos crónicos; la inversión en la formación de médicos especialistas en las enfermedades más comunes en la tercera edad. Al igual que a Japón, mediante estas medidas permitiría a España conseguir un alargamiento de la vida de buena calidad, aligerando en el largo plazo las cargas sociales para el Estado. Por último, son destacables los fuertes lazos intergeneracionales que existen entre la familia tanto en Japón como en España. Se observan en ambos países un gran porcentaje de gente mayor que reside con o cerca de sus hijos. Lo que sin duda tiene implicaciones en la provisión de bienestar para los adultos mayores. En el estilo de bienestar social japonés y español, la familia, y sobre todo las mujeres, es el proveedor básico para el cuidado de las personas mayores, lo cual es para el gobierno un elemento clave para hacer frente a los efectos negativos del envejecimiento poblacional, aunque con la occidentalización y la creciente incorporación de las mujeres en el mercado laboral se ha visto diluido esta red familiar.
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