Full text
UNIVERSIDA D DE ZARA GOZA
DEPART AMENTO DE PSICOLOGÍA Y SOCIOLOGÍA
TES IS DO CTO RAL
LA COMPLEJIDAD DE LAS ACTITUDES
LINGÜÍ STICAS HACI A
LAS LENG UAS MINO RITA RIAS .
EL CASO DEL VALLE DE BENASQUE
Autora: Directores:
ESPERAN ZA COUTADO D OMÉNECH Dra. Mª GLORIA MED RANO MIR
Dra. Mª VICTORIA SAN AGUSTÍN
Dr. ÁNGEL HUGUET CAN ALÍS
Huesca, 2008
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“El amor a nuestra lengua, que es palabra y silencio, se
confunde con el amor a nuestra gen te, a nuestros muertos,
los silenciosos y a nuest ros hijos que aprende n a hablar”
Octavio Paz
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A mi abuela materna, Mª Luisa, y a mi abuelo paterno, Al bino. Ambos
me hablaron en su le ngua materna , el catalán ella y el ga llego él,
dejando en mi men te una hu ella que se avivó pasados los años,
cuando comprendí que las len guas de la i n fancia forjan el alma,
permitiéndome entender a cu alquiera q ue te nga deseos de
reivindi car la suy a.
4
5
A Gonzalo, Gon zalo Jr. y Leyre
6
Agradecimientos
7
AGRADECIM IENTOS
A través de estas líneas quiero expresar mi agradecim iento a todas las
personas e instituciones que han posibilitado la realización de esta tesis.
En primer lugar, mi agradecimi ento a mi s direct ores de tes is, la D ra. Dña
Gloria Medrano Mir, el Dr. Don Ángel Hugue t Canalís y la Dra. Dña Mª Victoria
Sanagustín.
Al Dr. Don Ángel Hugue t Canalís por facilit arme l a incorporación a su
proyecto de investiga ción sobre las lenguas minori tarias, e n calidad de becaria,
propicia ndo que, de un proyecto amplio e indudablemente de gran interés, surgiese
la idea inicial que me llevó a la el aboración de este trabajo.
A la Dra. Dña Mª V ictoria Sanagus tí n por su ine stimable colaborac ión
introduciéndo me y guiándome en un ámbito, el de la so ciologí a, tan impor tante en
el desarrollo del tema de las actitudes y las lenguas minor itarias.
Y finalmente a la Dra. Dña Glori a Medrano Mir, que estuvo a m i lado en tod o
momento durante la e laboraci ón de la tesis doc toral, si empre dis puesta a escuc har
mis dudas, muchas, y mis ideas, en un principio peregrina s, con el tiempo cada vez
más sóli das gracia s a sus ine stimable s consejos , corri giendo con paciencia todos
aquellos fragmentos que le iba presentando y reorientándolos eficazmente hacia su
continuidad . Pero mi agradecim iento hacia ella va m ás allá de s u colaborac ión en
la tesis pues el hecho de r ealizar un trabajo de esta envergadura va siempr e unido
a la vida personal de cada uno y no se puede desliga r d e las ci rcunstancias y
problemas que acompañan a esta. Y t ambién en est os casos ( e inclus o con más
fuerza) Doña Gloria estuvo allí en todo momen to apoyando, c omprendiend o, dando
sabios consejos ( algo carac teríst ico en ell a) colabor ando de forma inestimable a que
todas esas cir cunstancia s no ahogasen el trabajo de invest igació n que h abía
Agradecimientos
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iniciado y que este pudi ese llegar a buen puerto. Por todo el lo Glori a, muchí simas
gracias.
Ta mbién quiero mostrar mi agrade cimiento al Dr. Don Alberto Ballarín Tarr és ,
profesor titular de la Facultad de Ciencia s Humanas y de la Educación de Huesca,
compañero de despacho du rante los cuatro añ os que duró mi beca de investiga ción,
al que abrumé con mis preguntas y dudas y q ue en todo momento se mostró
conmigo como un autént ico colega (aunque la situac ión tuvies e fecha de caducidad
con la finalización de la beca ), facilitá ndome mi es tancia en l a Facultad y
haciéndome admirar, aún más si c abe, la difí cil tar ea de formar b uenos maestr os
que colaboren en un futuro a mantener la dignidad de una pr ofesión tan importante
en la sociedad como es l a de maestro.
Así mismo ag radecer al Gobierno de Aragón la concesión de una Beca FPI
gracias a la cual pud e acercarme al estudio de las actitudes ling üísticas en el Valle
de Benasque y poder elaborar est a tesis doctoral.
De la mism a forma mi agr adeci miento al Departamen to de Psicol ogía y
Sociol ogía de la Universidad de Zaragoza y a la Facultad de Ciencias Humanas y
de la Educaci ón, que me acog ieron c omo becaria, facilitá ndome con ello la
formación s uficiente par a llevar a cabo esta i nvestigaci ón.
Y centrándom e ya en los au ténticos pr otagonistas de esta tesi s quier o
agradecer en primer lugar a Dña Carmen Castá n, profesora de patués en el Valle
de Benasque, su i nestimabl e ayuda tanto c omo inf orm ante direct a, como por
introducirme en un mundo, c omo el del Valle y su lengua, del qu e yo de scono cía
casi todo, así como por servirme de enlace con multitud de informante s que me
facilitar on en grado sum o mi trab ajo de campo.
Al Dr. Don J osé Antonio Sa ura Ramí , filólogo y natural de E riste que,
además de ser uno de mis inf ormantes, me ayud ó desde una doble perspect iva, la
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4.- Evoluc ión socio- económica. ......... ......... ......... ......... ......... ......... ......... .......216
5.- Poblac ión....... ......... ......... ......... ......... ......... ......... ......... ......... ......... ......... .224
ESTUDI O EMPÍRI CO
CAP. VI - OBJETIVOS DE LA INVESTIGA CIÓN
1.- Introducci ón.................... .................... .................... .................... ..............
2.- Objetivos.... .................... .................... .................... .................... ...............
CAP. VII - METODO LOGÍA
1.- Introducci ón.................... .................... .................... .................... ..............
2.- Justificación de l a opción metodológica..... .................... .................... .......
2.1.- Téc nicas cual itativas versus té cnicas cu antitativ as
2.1.1.- La observación... .................... .................... .................... .........
2.1.2.- La entrevista.. .................... .................... .................... ..............
2.2..- La observació n y la entrevista aplica das al
estudio de ac titudes li ngüístic as en el val le
de Benasque................... .................... .................... .................... .......
2.3.- Ámbito de estudi o.................... .................... .................... ...................
2.4.- Di seño
2.4.1.- Tipo de entrevi sta................. .................... .................... ...........
2.4.2.- Guión de la entrev ista.............. .................... .................... ........
2.4.3.- Selección de i nformantes................ .................... ....................
2.4.4.- Número de entr evistas........... .................... .................... .................... .
2.4.5.- Tratamiento de los resultados.... .................... .................... .....
CAP. VI II : A NÁL ISIS DE LOS RESULTA DOS
1.- Resultados de la obs ervación........... .................... .................... ................
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2.- Análi sis de las entrevis tas
2.1.- Introduc ción............... .................... .................... .................... .............
2.2.- Vitalidad etn olingüística del patués
2.2.1.- Vitalidad objet iva............... .................... .................... ..............
2.2.1.1.- Los hablantes...... .................... .................... .............
2.2.1.1.1.- Número de habl antes.................. ...............
2.2.1.1.2.- Edad de los hablantes.. .................... ..........
2.2.1.1.3.- Grado de competenci a.................... ...........
a.- Hablantes tradi cionales........... ....................
b.- Hablantes tardí os.................. .................... ..
c.- Hablantes mudos. .................... ...................
d.- Semihablantes..... .................... ...................
2.2.1.1.4.- Frecuenci a y modo de
alternancia de códigos. .................... ..............
2.2.1.1.5.- Distri bución de lo s hablantes entre
los diferentes estadios c ulturales......... ...........
2.2.1.2.- Contexto....... .................... .................... ....................
2.2.1.2.1.- Contexto geográfico... .................... ............
2.2.1.2.2.- Contexto hist órico............ .................... .......
2.2.1.2.3.- Contexto soci al................. .................... ......
a.- Contexto rural o urbano................ ..............
b.- Contexto socioeconóm ico............... ............
c.-Inmigr aciones y emigraci ones................... ...
2.2.1.3.- Prese ncia del patués .................... .................... ........
2.2.1.3.1.- La administr ación................ .................... ...
2.2.1.3.2.- Los medios de comunic ación y la
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literatura...... .................... .................... .............
2.2.1.3.3.- La iglesia. .................... .................... ...........
2.2.1.3.4.- La escuela...... .................... .................... ....
2.2.1.3.5.- La calle.... .................... .................... ...........
2.2.2.-Vit alidad perc ibida
2.2.2.1.- Introducc ión................. .................... .................... .....
2.2.2.2.- Creencias exocéntricas....... .................... ..................
2.2.2.2.1.- Identidad de gr upo.................... ..................
2.2.2.2.2.- Concepto del val le como país.... .................
2.2.2.2.3. - ¿ Patués igual a lengua?.......... ...................
2.2.2.2.4. - Relevancia del patués en el valle....... .........
2.2.2.2.5. - ¿ Patués igual a valle?..... .................... .......
2.2.2.2.6.- Reconocim iento general del
patués en todos los ámbitos.. .................... .....
2.2.2.3.- Creencias egocéntricas......... .................... ................
2.2.2.3.1.- Lengua materna...... .................... ...............
2.2.2.3.2.- Lengua del pensamiento.. .................... ......
2.2.2.3.3. - Lengua igua l a familia
2.2.2.3.4.- Competenci as en patués .................... ........
2.2.2.3.5. - Utilidad del patués .................... ..................
2.2.2.3.6.- Transmi sión generacional...... .................... .
2.2.2.3.7. - Sentimientos hacia el patués .................... ..
2.3.- Actitudes ha cia el patués .................... .................... .................... ........
2.3.1.- Compon entes de las actit udes hacia el patués .................... ....
2.3.1.1.- C omponentes de l as actitude s: afectivo,
cognitivo y conductual .................... .................... ........
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2.3.1.2.- R elación ent re los com ponentes de
las actitudes....... .................... .................... .................
2.3.2.- Formación d e las actitudes ha cia el patués .................... .........
2.3.3.- Motivaciones y f unciones de las a ctitudes hacia el patués
2.3.3.1.- Introducc ión................. .................... .................... .....
2.3.3.2.- M otivacion es y funciones de las acti tudes
lingüístic as en el Valle de Benasque...... ....................
CAP. I X.- CONCL USION ES
1.- Introducci ón.................... .................... .................... .................... ..............
2.- Objetivos de l a investigación..... .................... .................... .................... ....
3.- Conclusiones .. .................... .................... .................... .................... .........
4.- Líneas de invest igación abiertas.... .................... .................... ...................
REF ERE NCIAS BIBL IOG RÁFIC AS .................... .................... .
ANEXOS
1.- Guión de la Entrevi sta................. .................... .................... .................... ..
2.- Vocabulario patués- castellano........... .................... .................... ...............
3.- Textos en patués...... .................... .................... .................... ....................
4.- Dossier de pr ensa................... .................... .................... .................... ......
5.- Imágenes del v alle de Benasque: ayer y hoy. .................... .................... ...
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¡¡¡ Al Patués!! !
A begades yey chen que cuan mos siente charrá pregunte: «Qué es
eso del patués?». Altros que queren curioseá te disen: « Pero es un dialecto,
una lengua o qué es?». Altres begades lliches algún artículo als periódicos
y sientes que estroliqu en que si e l patués bi ene d’así u biene d’ allá u d’ ista
llengua u d’aquella altra.
A tots ixos que pregunten u que queren sabre sobre el tema, u be
que estroliquen yse p ronu nsien, ta fe-les entenre un poco lo que ye el
patués, yo les donaría isto s consejos:
Puyate’n per la ball d’Estós a la palanca d’Aiguacari, mírate l’aigua
y esculta el estrapalusio que fote el barranco d ’Estós en lo animau y al egre
que baixe brincan per ensima dels borrucs, rebolcán les truites y arrastrán-
se-ne tot lo que trobe per debán. No i berás una gota d’aigua cllara perque,
de la brabura que llebe dintro, solo si bey qu’espuma.
Pues be, d’ixa ruide ra y bra bura s’a limente e l nuestr o patués .
Sigue puyán cara t’alto y cuan arribes a la cabana de Santa Ana
disfruta del coloriu de le s fuel les y de le s branques dels arbre s que ta
l’agüerro faldeyen les montañes que yey per alrededó. Conta que ixo color
ta l’ibert se torne bllanco de neu y ta la primabera berdeye.
Pues be, as de sabre que ixos colós son els colós del nuestro
patués .
Biene ta isto país en tals Santos Barbuts, est a-te una estona a la
interperie un maitino d’ixos que l’aire de puerto baixe dan forsa, esculta els
uluts que solte cuan s’esllise pels llinats dan la intensión d’arrancá les lloses
y, sobre tot, ¡ Ag árra-te bé!.
Y per la nuit, cuan sigu es al llit, siente com bu fen les turberes y
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ac urrúpete dichós dels llinsols y les güeit mantes que tinrás ensim a y ya
t’aseguro yo que pensarás «Güe isto animal se mos lleba rá més en t’abaixo
dels congostos».
Míra-t e tamé els crestals de chelo que penchen dels ráfels dels
llin ats y les chelegueres a les carreres. ¡Para cuenta no te fotas bell
patacaso y te trenques el esquinaso!. Y Dios te llibre de la neu polbina y de
la mala besina.
Pues be, d’ista manera notarás en la propia pell la temperatura
a la que se c uese el patués .
Asércate a un corral y míra-te el bestiá amurian. Y cuan biengue la
ramada de güelles crabes y mardans, dan el pastó que llebe el gancho y el
morral, siente com toque tota la orquesta d’esquelles dirigides pel truco que
ba sacudín el crabón que va debán.
Tinrás la gra n suerte d’es cultá la sinfonía del patués .
Y cuan arribe el baquero dan les baques, esculta dan atensión els
siulos, els brams y els renecs; son e xpresión s berbals tal filólogo,
descargues anímiques ta l psicólo go y estupor ta l tur ista. Els cans
arremeteran dan la órden d’entrada al corral, contra la güella despistada y
la craba, que encara apurará dan la branca bert que quede al güerto besino.
Che raaaa... ma-mirrina-ma. ..ma-mirrina ... güeeeeee -a...chibee eeta.. .
Aixó tamé ye patués , pero de «academia».
Cuan paseyes per algún llugá de la ball, cóla-te a la entrada de
alguna casa, puya les escaleres y cuan ubras la puerta de la cosina dile a la
dueña que te dixe probá un pllat de recau, unes coquetes, una chireta, unes
trunfes colgades y unes ro squilles.
Te n’enterarás de lo gustoso que y e el patués .
Y cuan sigues a la cosina pósate al costau de yaya que estar á
estisonian el foc. S’estará minchán unes sopes d’ajo dan el quixal y els dos
diens que le que den; pero cuan encomen se a charrá ya berás que lluenga
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tiene: te contará cuent os y cuentos de bete-a-sabre- cuan, tots d’isto país.
Les yayes d’isto país son mol sabies, ya u notarás.
¡Ah! Dile que te conte algunes endibine tes d ’ixes que sólo sabe
ella...
La lluenga de la yaya ye la lluenga del patués .
Y no t’ixupllides d e mira-te les mans del ya yo: u nflades..., en
callos..., nafrades y arrugades...; unes mans per les que han pasau...¡la dalla
ta fé la ierba, el mall o ta trencá les pedres, l’aixada ta picá el güerto, el tocho
de soltá les baques, el falsón ta fé gabiel ls, el martie llo ta trucá a l’ancllum
u el cuchillo de tallá el chullón!
Tamé l’an baleu ta escurruñá les popes de les baques y puestá que
més d’un ibert aiguen estau desfonsán a Fransa.
Pues bé, ixes mans son le s mans de l patués .
Y cuan bai gues a la montaña...¡Ah re-deu la montaña d’isto país!
Llebate’n el morral plleno y para cuen ta en les lliterrade s.
Tinrás ocasión de ulorá els perfumes d e les fllos, la uló del trefolio
y de la ierba
b aña da, dels chordons, del rebollón y el rastro de la muixardina.
Tamé la uló del molser o y el perfu me de la tieda y la trementina dintro dels
pinás.
Pues bé, is tes son unes cuantes ulós del patués .
Si tiens suerte, podrás bere al nuestro «ixarso», quillau ensima una
roca, coma el amo y el prínsipe de la montaña, bigilán, cuidán de la ramada,
atento a tot lo que se boche per si cal salre c orren y atra besá tota la
m ontaña de Benás, Grist y Saunc en un san tiamen. Te ulorará , t e
reco neixerá, te sentirá serca...y se n’anirá...cor rén, brincán. Ni te gü e
imagines...
Conta que la sanc d’ixo ixa rso ye la s anc del patués , osigue, la
sanc d e la ch en d el pa ís.
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Y cuan puyes en ta al e fi sta de San Mars ai , l sent riás prm i ero al campana «Ma rsa i a l » tocá a ms i a. Cuan ag i ue acabau al pro cesó i n y escute l s al músci a de l
Ball, fe-lo. Ya be rás com se te llebantarán els b rasos y les castañetes de bu ixo comensarán
a tocá el «croc-cotocroc», notará s arisons, els peus t e brincar án, la fren te sudará y te
rebiscolarás de tal manera que
cuan llebes unes cu antes marradetes notarás que yes...de Benás, pero de
Benás, de Benás!!! Eh?
Bueno, pues aixó ye e l mismo patués , que balle!!!
Em d’entenre que el patué s a isto pa ís u ye to t. Is to país ye,
s’estrese y se mostre en patués desde siempre. Casi seguro, y fijaus bé en
lo que us digo, y charro en serio, que Adán y Eva eben de c harrá pa tués,
perque siempre e pensau que el «paraíso terrenal» eb e d’está a la forsa a
la Ball de Benás...¡¡¡Agó n sinó!!!
El patués...
... ye la nuestra manera de sé.
... ye la nuestra manera de fé.
... ye la joya més presiosa qu e mos an regalau el s nuestros antepasaus.
... ye la rabasa que sall de dintro d’ista terra.
... ye la sanc d’isto país que co rre per les nuestres ben es.
... ye la brasa que mantiene el foc d’isto país enseneu.
... YE... SOM... NUSALTROS
¡ No l’em de dixá amortá entre que yeigue buixos en la cremá!
Y a isto país el buixo no s’acabará mai.
¡¡¡Fote lleñ a al foc!!!
José María de “Pelós” de Benás
23
INTRODUCCIÓN
24
Justificació n del pre sente estudio
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JUS TIFIC ACIÓN D EL P RES ENT E ES TUD IO
El valle de Be nasque es el ú nico reduc to de Aragón don de se habla el
patués. A pesar de que la prim era impr esión es que d icha l engua única está
prácticamente en vías de extinció n, la real idad es qu e su número de hablantes
sobrepasa con creces el número de hablantes de cualquier otra variedad lingüística
d e los v alles pir enaicos ar agoneses, pudi endo decirs e que, en compa ración con
estas, goza de una “buena-mala salud”.
Sin embargo, ta mbién hay que apuntar que , aún tratándos e de una lengua
minorit aria, es por sí sola el c entro de una s erie d e cu estiones, dudas y
controver sias a cerca de su origen, ev olución, s ituación, causas de su deterioro ,
número real de hablantes, m edios para r evitali zarla, ads cripci ón lingüí stica,
escritur a, etc. que hacen que sea por sí s ola posibl e objeto de est udio desde
diferentes perspectivas.
Así, tr as un prim er contacto con el val le, sus habi tantes y su lengua, y tr as
obse rvar las cir cunstancia s que rodean al patués en dis tintos ámb itos, se no s
plantearon un a serie de i nterrogante s que, desde div ersos enfoques, exponem os
a continuaci ón:
1- Perspect iva hi stóri co/geogr áfica :
- ¿Qué relación existe entre la historia del valle y el origen del patués?
- ¿Qué influenc ia ha tenido el he cho de poseer una lengua autóc tona en el
devenir hi stórico del valle ?
- ¿Qué relación existe entre las característic as geog ráficas del valle y la
formación y mantenimiento del patués?
2.- Perspect iva ant ropoló gica :
-¿Qué grad o de influenci a ha tenido el patués en la idiosinc rasia de l as
Justificació n del pre sente estudio
32
gentes del v alle?
-¿Qué rel ación hay ent re el patués y la cult ura tradi cional del valle?
-¿El hecho de ten er una lengua propia ha in flui do en una po sible
diferenciación cultural con las zonas limítrofes?
-¿El patué s es o ha sido un ele mento de iden tidad de las gentes del valle?
3.- Perspect iva s ociol ógica :
Economí a:
-¿Qué relació n existió entre el pat ué s y el sistema socioeconómico
tradici onal del val le?
-¿Ha influido el cambio de s istema ec onómico del valle en l a vitali dad del
patués?
-¿Pueden ser los actuales medios so cioeconómicos de l valle de Benasque
la tumba defi nitiva del patués o podr ía inver tirse l a situaci ón?
Famil ia:
-¿Qu é relació n existe ent re la famil ia y la co nservaci ón de una lengua
minorit aria?
-¿Qué rel ación tiene el cambi o de estruct ura famili ar (de ayer y de hoy) en
la conservación del patués?
Enseñanza:
-¿Es conveniente enseñar una l engua minor itaria de ntro del currículo oficial
de enseñanza? ¿Qué ventaj as y qué inconv enientes pueden presentar se?
-¿Qué respue sta ten dría la propuest a anterior entre los habitantes d el valle?
-¿Serí a un método efect ivo para r evitali zar el pat ués?
Polít ica/admi nistraci ón
- ¿ Se hace lo suf iciente desde la a dministración local para preserv ar y
revitalizar el patués?
Justificació n del pre sente estudio
33
- ¿Desde el Gobierno de Ara gón s e realizan acciones encaminadas a
preservar un elemento del patri monio arago nés como es el patués , según
se indica en el Estatut o de Autonomí a?
Socioli ngüístic a:
- ¿Qué vitalidad etnolingüí stica real exi ste en el valle de Benasque r especto
a su lengua aut óctona?
4.- Perspect iva l ingüís tica
- ¿Por qué una pequeña l engua como el patués plantea tant a controversia
entre los especialistas arago neses a la hora de su clasificación (aragonés,
dialecto del aragoné s, dialecto de l latín , lengua de tr ansición. ..) lleg ando
incluso a generarse desavenencias y discusiones entre ellos?
- ¿Por qué una l engua minor itaria ge nera tambi én controver sia a la hor a de
establecer su adscripción lingüístic a, en este caso s u pertenenci a al
aragonés o al catalán?
5.- Perspect iva ps icoló gica :
- ¿Qué actit udes lingüí sticas pr esentan los habitantes de l valle r especto a
su lengua?
-¿Qué factores históricos , económicos, soci ales, et c. influyen en la
formación de las actitudes lingüísticas hacia el patués?
- ¿Cómo se transmiten dichas actitudes?
- ¿Qué elementos han propici ado, si es que lo han hech o, una modifi cación
de dichas actitudes?
- ¿Qué compone ntes de dic has actitud es tienen m ás peso a la h ora de
determinar el tipo de a ctitud li ngüístic a de los habi tantes del v alle?
- ¿Qué releva ncia tienen las acti tudes lingü ística s en la pres ervación o
recuperaci ón de una lengua m inoritar ia?
Justificació n del pre sente estudio
34
Todos estos factores, a pesar de perten ecer a ámbitos de e studio diferentes,
se interrelacionan no sólo entre sí , sino que i nteractuan di rectamente con el val le,
sus gentes y su lengua, por lo que para comprender la hi sto r ia y evolu ción del
patués en el vall e es imposibl e dejar de lado una sol a de las cues tiones plan teadas
anteriorm ente.
Sin embargo, dec idimos centrar nuestro est udio en las actitudes l ingüísti cas
por una doble raz ón. En primer lugar, nues tro convenc imiento de que las act itudes
lingüís ticas de un pueblo influyen directamente en la conser vación y r evitali zación,
o n o, de una lengua minorit aria. Por otra, porq ue todos los demás factor es que
hemos mencionado, históricos, socioeconómicos, etc. contribuyen indudablemente
en la formaci ón, desarr ollo y/o m odificació n de dichas ac titudes tan esenciales para
la vitali dad de una lengua minor itar ia. Es ind udable que no se puede abordar el
estudio de la vitalidad de u na lengua mino ritaria sin abordar tod os aquellos aspectos
que interfieren en las r elaciones de sus hablantes c on su histo ria, cos tumbres,
medios de vida, cr eencias, et c., elemen tos en los q ue la len gua, en este ca so el
patués, es el hil o conductor que los entr elaza, en oc asiones fuert emente, en otr as
aflojando, pel igrosamen te para ell a, sus laz os de unión.
Así pues, decidimos qu e el eje de nuestra i nvestigaci ón serían las actitudes
desde la perspec tiva de la psicologí a p e ro para ello necesitá bamos introducir
elementos de antropología, sociología, economía, historia e incluso socioli ngüístic a,
en m ayor o menor profundi dad en función de l as necesidad es, para poder
determinar la vitalidad etnoling üística del vall e y su evoluci ón y circ unstancias
concretas a lo lar go de la historia hasta llegar a la actuali dad.
Por tod o ello pu ede sorprend er, en un pr imer mo mento, la pl uralidad de
ámbitos tr atados que parecen desv irtuar l a adscripc ión de esta t esis al c ampo de
la psicología. Sin embargo, s i tomamos la definici ón que da el Di ccionari o de la Real
Justificació n del pre sente estudio
35
Academia de la Lengua Es pañola: “Psicología .(De psico- y -logía).1. f. Parte d e la
filosofía que trata del alma, sus fa cultades y opera ciones. 2. f. Todo aq uello que
atañe al espíri tu. 3. f. Ci encia que estudia lo s procesos mentales e n personas y en
animales. 4. f. Maner a de sentir de una persona o de un pueblo. 5 . f. Síntesi s de los
caracter es espirituale s y m orales de un pueblo o de una n ación” nos daremos
cuenta de que el alma, el espíri tu, la maner a de sentir , etc. son el ementos del ser
humano que no se pueden de sligar d e su histor ia, de su ent orno, de sus
vivencia s.... Y de todo eso es d e lo que pret endemos habla r en este tr abajo.
Junto a lo anteri or, hay que añadir que no tenemos constancia de que exi sta
ningún otro trabajo de esta índole r elacionado c on el valle de Be nasque y su l engua.
S e han hecho div ersos estu dios y tes is doctor ales desde l a perspec tiva de l a
lingüís tica, con el patués como elemento central. Así mismo, alguna pequeña ob ra
acerca de c ostumbres del vall e relaci onadas con la lengua tambi én ha visto la luz
en los últi mos años. Pe ro no se ha pub licado n i ngún estudio qu e relaci one en
profundidad el devenir del valle des de todos sus aspectos, relac ionándolos co n la
lengua y las actitudes de sus h a blantes. Por lo que cree mos que el e studio que
vamos a pr esentar a co ntinuación está perfecta mente just ificado.
36
Estructura y desar rollo
37
ESTRUC TURA Y DESARROLLO
El trab ajo de inves tigación qu e vamos a pr esentar a co ntinuación, baj o e l
título La complej idad de las actitudes ling üísticas hacia las lenguas minor itarias. El
c aso del vall e de Benasque, tiene su ej e central de estudio en l as actitude s
lingüís ticas de los habi tantes del valle de Bena sque hacia el patués, c on el fin de
conocer est as y determ inar qué i nfluencia ti enen o han tenido en el estado ac tual
de la lengua autóctona. C omo ya hemos mencionado c on anterior idad, para r ealizar
un estudio sobre actitudes lingüísticas hacia una lengua minoritaria es n e cesario
analizar, por una part e, la vit alidad li ngüístic a de aquella, y por otra t odos aquellos
elementos históricos, socioeconómicos, lingüísticos, etc. que influyen directamente
en la formación y desarr ollo de las actitudes , y por exte nsió n en la vitalidad de la
lengua en cuestión. Po r todo ello el presente tr abajo aborda e l tema cent ral desde
la per specti va de diferentes ámbitos de est udio, todos perfectamente
interrelacionados, para intent ar alcanza r los obj etivos pl anteados y que se resume n
en el titul o escogido.
Así pues, nuestr o trabajo de investiga ción cons ta de dos part es bien
diferenciada s: la Fundam entación Teórica y el Estudi o Empír ico .
1 - FUNDAM ENTACIÓN TEÓRICA
Consta de todo el co rpu s teórico en el que hemos basado nuestra
investiga ción y que, en función de la h eterogeneidad de temas que confluyen en
este tipo de inv estigació n, aborda difer entes perspecti vas en torno a las lenguas,
a las actitudes y al valle de Benasque. Presenta cinco capítulos.
El Capítulo I , titulado Lenguas minorita rias, lenguas en peligro , aborda
bajo diferentes ep ígrafes, di versas teo rías en t orno al le nguaje y las lenguas,
Estructura y desar rollo
38
exponiendo desde lo gene ral a lo más espe cífico ( las lenguas minori tarias) un
repaso teórico d e temas que v an desde el lenguaj e humano, la lengua, el ha bla, las
len gu as minoritari as, las lenguas en peligr o, la vitalidad etnol ingüística, l a muerte
de las lenguas y su pos ible revitaliz ación . Este capí tulo se com pone de 14
apartados.
El Capítulo II titulado Las actit udes es una sín tesis br eve de las teorías que
acerca de las actitudes e n general, así como de sus funcion es y formac ión, se han
escrito desde la per spectiva d e la psico logía, c omo base par a comprender el
concepto de actitud antes de abordar el tema concreto de las actitudes lingüísticas.
El Capítulo III , titulado Las actitude s l in güísti cas se centra y a en el
concepto clave de es te trabajo, delimi tándolo y abor dando las acti tudes lingü ística s
desde la perspec tiva de las len guas minoritarias o en peligro y su relación con la
vitalid ad etnolingüí stica.
El Capítul o IV , titulado Las lenguas en Aragón , introduce un nuevo
elemento, más concr eto, relac ionado con el patués como objeto de estudio de es te
trabajo. Bajo este titulo he mos tratado de mos trar, en primer lu gar , el panorama
lingü ístico de Aragón desd e una perspec tiva hist órica, c on un recorr ido desde e l
origen del llam ad o aragonés y su evolución a lo larg o de los siglos, hast a la
actualidad, sin obvia r las diferentes c ontrovers ias que a di stintos ni veles plantea hoy
por hoy el tema de las l enguas en Aragón. En el apartado 3 de este c apítu lo nos
hemos centrado d e forma más concr eta en el patué s, enfocando la exposici ón
desde tres perspectiv as. En primer lugar, y al hilo de la histo ria de las leng uas en
Aragón, en el punto 3. 2. hemos mostrado las d iferentes te orías acerca de la
adscripc ión lingüís tica del patués, tema que suscita numerosas controversias y que
ha dado origen a diferentes líneas d e inte rpretación. El siguie nte punto 3. 3. lo
Estructura y desar rollo
39
hemos centrado en el origen y evoluci ón del patués, realiza ndo un breve r ecorrido
histórico de la lengua, de la que lam entablemente no existen documentos es critos
dado su car á cter eminentemen te oral, lo que limita con siderablemente la posible
real iza ción de un seguim iento de la l engua a lo lar go de los ti empos. Este fue el
motivo por el que conside ramos importante intro ducir un último punto, el 3.4 . titulado
El patués y la vida en el vall e de Benasque , como medio para conocer al go más de
la lengua y su evoluci ón a través de l os numeros os, estos s i, legados de tradici ón
oral patuesa que se relacionan íntimamente con la vida, costumbres y tradici ones
del valle a lo larg o de los tie mpos. De es ta manera, a demás de entr ar en contacto
directamente con la leng ua a través de can cione s, versi llos, cop las, etc. hemos
podido adentr arnos un poco en la vida c otidiana del valle cua ndo el patués er a el
hilo conductor q ue guiaba el de sarroll o vital de sus gentes. Y así, a través de un
recorri do por las diferentes etapas de la vi da hem os mostrado un pa norama
lingüístico de una época que y a pasó pero que afortunadamente se encuentra muy
presente en las ment es de muchos de los habi tantes del v alle y en la que la
vitalid ad del patués e ra máxim a.
En el Capitulo V , titulado El Valle de Bena sque , hemos rea lizado una
panorámica del vall e desde la perspec tiva de su s ituación ge ográfica, su evolución
histórica y socioeconómica y de los movimientos pobla cionales a lo largo de los
últimos años.
E stos cinco capí tulos cr eemos que pla sman todos l os aspectos teó ricos
fundamentales para abordar el análisis de las acti tudes lingü ística s hacia el patués,
abarcando todos aquell os factores q ue intervienen en la vitali dad etnolingü ística de
del valle y en la formación de las actitudes.
Estructura y desar rollo
40
2.- ESTUDIO EMPÍRICO
Bajo este título hemos presentado, junto con los objetivos d e nues tra
investiga ción y la just ificación de la metodolog ía escogida, los resulta dos del trabajo
de campo real izado y las conclusiones f inales. Consta de cuatro grandes capítulos,
divididos a su vez en diferentes apartados.
En el Capítulo VI , bajo el tí tulo de Objetivos de la investigación ,
presentamos y justifi camos los objetivos que pretendem os alcanzar al lleva r a cabo
el presente trabajo de i nvestigaci ón.
En el Capítulo V II , titu la do Metodol ogía , presentamos en primer lugar la
justifica ción de la metodo logía em pleada. Dadas las carac teríst icas del e s tudi o
realizad o creím os convenien te el empl eo de técnic as de invest igación cu alitativ a,
como la observ ación y la entrev ista y as í e n el apartado 2.1. exponem os las
ventajas de su aplicación frente a las técnicas cuantitativa s para , en el apart ado
2.2., relacionar despué s la elecció n y aplica ción de dichas té cnicas con el tema
concreto que nos ocupa, l as actitude s lingüí sticas en el valle de Benasque.
En el apartado 2.3 . presentamos el ámb ito de estudio d e nuestra
invest igación. Y finalm ente en el apar tado 2.4., baj o el títu lo de Diseño ,
presentamos el desarr ollo de nues tro trabaj o de campo exp licando e l tip o de
entrevista reali zada, la selecc ión de inform antes, el núm ero de estos últimos y el
tratamiento dado a los resultados.
En el Capítulo V III , t itulado Análisis de los resultados , presentam os los
resultados del análisis de todas las e ntrevist as desde dos pe rspectiv as: la Vit alidad
etnolingüística del patués y las Actitudes hacia el patués.
El apartado 2.2. del cap ítulo VIII, Vitalida d lingüíst ica del pat ués , lo hemos
d esglosado en dos. Por u na parte el a nálisis de la vitalidad objetiva del patués ,
Cap. I. Le nguas minorita rias, leng uas en peligro-
47
otros, padres cada un o de ellos de dif erentes teorías sob re el len guaje, o como
Bernárdez, Hagège o Cr ystal li ngüistas que aborda n el tema de las lengu as
minoritarias; psicólogos como Siguán dedicados al tema, entre otros, del lenguaje
y las lenguas desde la per spectiva d e su especialidad; antropól ogos como L. A.
White o Roger L ewin e incluso paleontólogos como Ars uaga, nos han per mitido
observar una panoplia de teorías sobre el lenguaje hum ano, su imp ortancia, origen
y desarrollo, así como diferentes análisis de lo que han su pues to las difer entes
lenguas a lo larg o de los ti empos. Todo ello sin entrar nec esariamen te a dilucida r
cuál de las cor rientes de pensamient o, tendencias o teorías es más o m enos
acertada, tarea que dej amos a espec ialista s del mundo de la l ingüísti ca, al que no
pertenecemos. Con esta r evisión pretendemos únicamente mostrar un panorama
lo más ampl io posibl e sobre el tema que nos p ermita c omprender la impor tancia del
lenguaje en la historia del ser hu mano y cómo las le nguas han sido, y aún hoy
continúan siendo, señ a de identidad, e lemento cul tural fundame ntal y sobr e todo
nuestro medio de comunicac ión esencia l y sin em bargo, al mismo tiempo, se
conviert en en ocasiones en barreras casi infranqueables cuando no en motivo de
agrias discusiones y discordias.
2.- EL LENGUAJ E HUMANO
“En la palabra estuvo el Principio...el principio del hombre y
de la cultura” (L.A.Whi te, 1997:347)
El lenguaje es la princ ipal car acterís tica de la especie hum ana, relaci onado
con la inteligencia y con la c apacidad de pensamiento a bstracto o sea, e s nuestro
primer instrumento de co nocimiento (Siguá n, 2003).
Cap. I.- Le nguas minorita rias, leng uas en peligro
48
Arsuaga al hablar del origen del lenguaje hu mano apunta la importancia de
este en la co municaci ón humana com o base del pr ogreso y de n uestro actu al
desarrol lo, por lo que la poses ión del lenguaje ha dado al ser hum ano superior idad
en la lucha por la exi stencia sobre el r esto de los seres vi vos.
Sin embargo, Ar suaga destaca que "...la habilidad ling üística no le
aprovecha de nada a un huma no solitar io enfrenta do a la natur aleza con sus únicos
medios, y (...) esta característica só lo tiene sentid o en el interi or del gru po al que
necesariam ente pertenec e. El lenguaj e no es una propiedad del indiv iduo sino de
la colect ividad" (1999:329).
Por tanto es nuestro pr incipal m edio de comun icación con los dem ás, es un
medi o para lleg ar al otr o, para tra nsmitir le y reci bir de él mensajes. Toda nu estr a
vida de rel aciones soc iales se b asa, en buena par te, en el le nguaje.
La organización social y económica necesaria para las actividades de l a
caza y la recolecc ión habrí a creado, pues, la nec esidad de una c omunicaci ón verbal
eficiente que más tar de evoluci onaría en un len g uaje compl ejo "...para c onjurar
suficientemente l os elementos abstractos de las reglas, mitos y rituales sociales”
(Lewin, 1994:3 65).
Así m ismo, este proceso de abstracción nos lleva a relacionar el lengu aje
con el mundo interior del pensamiento y la construcción de imágenes,
estrecha men te relacionado a su ve z con el ámbito de la co municación y la
interacc ión social. Para Lewi n, citando a Jerison, "Podemos considera r el lenguaje
como una expre sión de otra contribució n neural a la construcción de l a imaginería
mental...Ne cesit amos el lenguaje más pa ra contar historias que p ara conducir
acciones” (1994:367).
En relaci ón con el or igen del lenguaje hum ano ligado al factor neces idad,
Cap. I.- Le nguas minorita rias, leng uas en peligro
49
es importan te tener en c uenta las tr es funciones fundam entales que Be rná r dez
(2004) enumera en relación con su uso o la necesidad que de aque l tenemos:
1.- Funci ón interper sonal: para mantener l as relaciones interpersonales, la
identidad y coherencia del grupo, etc.
2.- Función representa tiva : para repr esentar o si mbolizar la reali dad y
organizar coherentemen te lo que perc ibimo s, conceptualizamos e
imaginamos.
3.- Función comunica tiva: para comunicar o transmitir inf ormación sobre la
realidad a los otros.
Bernárdez destaca la representa tiva como la función es encial del lenguaje,
relacion ando el valo r de esta con la importa ncia del mismo para el ser humano de
la siguiente manera: "...sin el lenguaje no po demos represent arnos la r ealidad de
forma organizada, y es esa representac ión la que precisament e, nos va a permitir
comunicar sobre la realidad, tomar contacto unos con otros y demás cosas a las que
sirven las funciones interpersonal y comu nicativa” (2004:232).
A lo largo de los años aut ores de diversas discipl inas y difer entes corr ientes
de pensamiento han relacio nado estrech amente lenguaj e y cultur a, bien inc luyendo
aquel como uno de los pr incipales artífic es de la cul tura de cual quier grup o
humano, bien llegando a establecer casi una identificación entre ambos términos.
No vamos aquí a realiz ar una revi sión de las diferentes te orías al respecto pero
resul ta i nteresante recordar al guna de las afirmaciones que s e han dado a este
respecto para descubr i r la im portancia d el lenguaje en su más am plia dim ensión.
Podemos partir de una de las m ás clási cas definici ones de cult ura, la de
Tylor quien la defin e como “aquel t od o complejo que incl uye el conoc imiento, las
creencias, el arte, la moral , el derec ho, las cos tumbres, y cualesq uiera otr os hábitos
Cap. I.- Le nguas minorita rias, leng uas en peligro
50
y capacidades adquiri dos por el h ombre” (1997: 64) donde , sin mencionarlo
explíci tamente, es evidente que el lenguaje form a parte esencial de dicha definición
de cultura humana.
De la misma maner a podría definirse cul tu ra co mo el conj unto de todos
aquellos contenidos que se repro ducen (a tr avés de las gen eraciones y de los
siglos) por medio del aprendizaj e, como el l enguaje, la t écnica de co nstruir algo o
el arte de t ocar el vi olín, por poner algún e jemplo.
También Bernárdez (2004) aborda la estrech a r elación ent re cultur a y
lenguaje y así c onsidera que el paulatino de sarroll o de la cult ura entre l os primer os
hombres implicó una cierta pl anificació n y una mayor compleji dad en las r elaciones
sociales que sin el lenguaje no pod rían haber prosperado y evoluci onado
Para Sapir (19 97) existe una íntima conexión ent re lenguaje y cultur a. Según
su idea de cultura, esta es aquello que hace y piensa un g rupo social. Y dado que
para Sapir el lenguaje es una manera d e pensar la r elación se hace evident e,
convirti endo a este, el lenguaje, en una guía si mbólica h acia la cu ltura.
En la idea de Sa pir queda a su vez evidenciada la relación entre leng uaje
y símbo lo.
Si consultamos el Di ccionario de la R AE encontramo s la sigui ente definici ón:
Símbolo . (Del lat. sim bolum...) 1. m. Repr esentac ión sensorialmente
perceptible de una reali dad, en vir tud de rasgos q ue se asocian con esta por
una convenci ón socialm ente aceptada. (RAE, XXI II edi ción)
Se puede considerar, pues, también como un elemento cultural que se
puede m anifestar, entre otras formas, verbalmente y que arbitrariamente y po r
convención r epresenta a ot ra cosa.
Cap. I.- Le nguas minorita rias, leng uas en peligro
51
Y el sistema simbóli co por exce lencia es el lenguaje . La palabra, el lenguaj e,
como ya hemos dicho, e s una d e las posesiones disti ntivas del ser hum ano. El
lenguaje es capaz de sustituir simbólicamen te a una cosa, e vocándola sin que por
ello tengam os que recur rir a su presencia física, su visual ización o material idad.
Y en esta lí nea discu rre la ar gumentación de White cuando, rel acionando
lenguaje y cultur a, afirma que “El sím bolo es la u nidad básic a de toda civi lizac ión
y comport amiento hum ano” (1997:347). Para él el uso de los símbolos transf ormó
a nuest ros antepasados en seres humanos . Y la cultur a, que evidentemente
depende de los sí mbolos, no hubiera si do p osibl e sin la c apacidad huma na de
simbolizar. Los sím bolos se exp resan por m edio de sign os y entre e llos
encontramos las palabras. Y es indudable, t al como afirma White, que la palab ra es
el sím bolo por anto nomasia que d etermina nuestra cul tura.
Y llegados a este punto es inevitable recurrir a Saussure con su distinci ón
entre lenguaje, lengua y habla.
Para Saussure (1983 ) mientras el lenguaje (le l angage) es una fac ultad
mental general de l a especie hum ana, una facultad que posee el ho mbre de poder
comunicar sus pensamientos, un sistem a de comunicac ión simbóli ca, la lengua (la
la ngue) es un sistem a de signos de naturalez a psíquic a a disposi ción de l a
colectiv idad y el habla (la parole) es el acto individu al del ejer cicio del lenguaje; es
un acto de voluntad e inteli gencia.
Saussure, para q uie n el lenguaj e es a la vez físico, fisiológi co y psíq uico,
sostiene que este pertenece además, a un tiempo, al domini o individ ual y al dominio
social, o sea que tiene un lado individual y otro social y que no se puede conce bir
el uno sin e l otro. Y es dentro de ese domini o social d onde se encuadr a la lengua
como parte esenc ial del l enguaje, cuya existenci a se debe a una es pecie de
Cap. I.- Le nguas minorita rias, leng uas en peligro
52
contrato ent re los m iembros d e una comunid ad.
Considera ndo pu es que la lengua e s una parte esen cial del lenguaje
humano conviene analizar el concepto y los diferentes en foques en su defini ción.
3.- ¿Q UÉ E S UN A LEN GUA?
Para Hagège "las len guas vivas no exist en en sí mi smas sin o por y para los
grupos de indivi duos que se sirven de ellas en l a comunica ción coti diana" (2001:17),
destacando con ello s u condició n de elemento social. De esta mane ra para el autor
las le nguas son una de "las fuent es esencial es de la fuer za vita l que ani ma a l a s
comunidades humanas" (Hagège, 2001 :17).
Pero junto a este enfoque social, Hagège define l as lenguas par tiendo del
hecho de que son manifestaci ones de la facultad de l lenguaje y, siendo es te una
facultad mental, c onsidera aqu ellas com o "es tructuras cognitiv as complej as, que
reflejan la manera en q ue el espí ritu funciona cuando produce e interpreta
enunciados, y llevan las marc as de las oper aciones por las cuale s se expr esa el
universo de las cosas sensibles y de los conceptos” (2001:17).
Huguet (2003) par a definir una lengua alude, den tro de las relacio nes
lenguaje-s ocied ad, a la e xistenci a de "(...) una lengua com ún como una for ma de
identidad étnica o nac ional que, por encim a del lugar soc ial ocupado por cada uno
de sus miem bros, les aporta una d eterminada manera de abo rdar la r ealidad"
(2003:27), consideran do aquella c omo unificado ra de la soc iedad.
Para Bernárdez, sin embar go, definir l a lengua yendo m ás allá del concepto
de consenso s ocial es p rácticam ente imposi ble y frente a una única defin ición del
concepto sólo aventu ra plantear que "toda lengua e xiste solamente en la diversi dad:
Cap. I.- Le nguas minorita rias, leng uas en peligro
2 Para Hagège el término hab la quizá no s ea el m ás adec uado d ado qu e en
determinados idiomas, la distinc ión lang ue/par ole no t iene la mis ma s igni fica ción , p. ej . en
italiano parole, que e s exc lusivamente palabra, no se opone con claridad a lingua ; o en inglés
language se emple a igual par a lenguaje como par a lengua . Determ inado s auto res pref ieren
hablar de discurso "que es más f lexib le y menos ambiguo" (Hagège, 2001:35). Nosotros
seguiremos con los términos lengua/habla.
53
variantes sociales, regionales, de edad, sexo (...), etc; y...«lengua» se refiere a esta
tal como realmente existe, sie mpre en forma oral y, algunas vece s también en forma
escrita” (2001:36).
4.- LENGUA Y HABLA
Como ya hemos di cho anterio rmente, cabe diferenc iar entre dos verti entes
del lenguaj e: la social y la indi vidual, c uyas repr esentaciones son la leng ua como
parte social y el habla (la parole) como acto individual 2 . Sin embar go, aunque dich a
distinci ón resulta clara y ajustada a la real idad tambi én es cier to que, fuera de l os
círcul os de estudios pu ramente lingüísticos, la id ea de habla se identifica en muchas
ocasiones con "una manera de hablar" que sirve para des ignar tanto una lengua
como un dialecto, jerga, etc. y, en ocasiones, con una cierta connotación peyorativa
en el lenguaje cotid iano, como la referencia a las "habl as locales " como al go que
no llega ni a dialecto. Pero ahora p referimos centrarno s en el enfoque más científico
del térmi no.
La lengua es un pr oducto soci al de la facul tad del lengu aje, formado por un
conjunto de co nvenciones ad optadas por la sociedad para perm itir el ejercic io de
la mism a entre los miembr os de la com unidad.
Pero ligando í ntimament e los concep tos de lengua y habl a se p uede
considerar la práctica del habla como el uso funcional de l a lengua de los sujetos
que per tenecen a un a misma comunidad, sie ndo aquella, el habla (la parole), u n
Cap. I.- Le nguas minorita rias, leng uas en peligro
3 En ese senti do, Ch oms ky sep ara la c omp etenc ia, que e s una cap acidad men tal o
psicológica , de la pr oducción real de enuncia dos, que es la ac tuación. P ero a pe sar d e l a
semej anza con Saussure mientras que para Chomsky la competencia es el conjunto de re glas
subya centes a las i nfin itas oraci ones de u na lengua, para Saussure la lengua coincide
prácticamen te con e l léxico, e n tanto inv entario “ sistemático” de íte ms.
54
acto individual de voluntad e inte ligencia que ejercid o dentro de un grupo social.
Se ha empleado, en algunos momentos o en círculos con cretos, la diferencia
o separaci ón de ambos conceptos como ar gumento recurrente de contrapos ición,
com o la que lle va a disti nguir el l enguaje como estructur a (la leng ua) frente a l
lenguaje en uso (el habla), o, basándose en las teorías de Chomsky , entre
competencia (lengua) y actuació n (habla 3 ). Sin em bargo, ésta e s quizá una
dis tinción d emasiado drástica que separa la estructura del lenguaje y el uso
concreto y real de este, y cuyo estudio dej aremos a la sociolingüística, sien do para
este trabajo más importante e interesante ver su interrel ación e incluso poder lle gar
a considerar las estru cturas (la lengua) como resultado del uso (el habla).
Al hilo de e sta argumen tación, y t eniendo en cuent a que este no es un
trabajo sobre lingüística nos centrar emos en intentar ver la estrech a relación entre
lengua y habl a. Esta rel ación es descrit a por Hagège de la sigui ente manera: "(...)
si la lengua es p rin cipio de v ida en tanto s istema di námico en el que se han
acumulado las const rucciones de palabr as y frases de numerosas generaciones,
sólo está v iva, en el sentido li teral, por la activ idad del habl a” (2001:34).
La importancia de dicha relació n es t al que incl uso Saussur e, a pesar de
que en un princ ipio parec e plantear un a d icot omía cl ara entre am bos térmi nos
(lengua y habla) c ontraponiendo lo social con lo ind ivid ual, también plan tea la
re lación entre ambas como un condi cionamien to recíp roco, de ma nera que si el
habla presupone la existencia previa de u na lengua tam bién influy e en el plano del
aprendizaje y de la evol ución de esta:
Cap. I.- Le nguas minorita rias, leng uas en peligro
55
"(...) Oyendo a los otros es c omo cada uno apr ende su lengua m aterna, qu e
no llega a depositarse en nuestro cereb ro más que al cabo de numer osas
experiencias. Por últi mo, el habl a es la que hac e evolucio nar a la l engua: las
impresi ones recibid as oyendo a los demás son l as que modi fican nuest ros
hábitos lingüísticos. H ay, pues, inte rdepe ndencia de l a lengua y el habla;
aquella es a la vez el instr umento y el producto de esta” (Saussure , 1983:84)
5.- LE NGU A Y SOC IEDAD
Siendo com o es el leng uaje una capac idad común a todos los s eres
humanos, es obvio que dicha capaci dad se configur a en las diferentes l enguas
como instrum entos de cre ación y del imitaci ón del entorn o. Cada lengua es un
conjunto compuesto po r un cúmul o de l as múltipl es fuentes de una c omunidad:
tradiciones, leyendas, mitos, costumbres, conocimiento de su entorno...o como dice
Crystal cada lengua r efleja "una única e xpresi ón e interpr etación de la existencia
humana” (2001:58).
En la mism a línea, H uguet defiende que l a lengua de un pue blo con se rva
“las ex perienci as del mi smo, las verda des y los er rores sob re su inte rpretaci ón de
la realidad, y las traspa sa a las generacio nes posteriores, co n lo que se configura
una determi nada visió n del mundo pr opia de esa l engua” (2003:30).
O lo que es lo mismo, la lengua de un pueblo atesora todo lo que signif ica
su trayectoria histórica y cultural.
Es innegable l a estrecha r elación y mutua influencia entre un puebl o o grupo
social, su entorn o, su hi storia, s u cultura y la lengua que les si rve de vehí culo de
expresión. En esta lí nea se podrí a sintet i zar dicha relación en varios puntos
Cap. I.- Le nguas minorita rias, leng uas en peligro
4 No todo e l mundo está de acu erdo, sin embargo, c on esta afirmación y as í Gregorio
Salvador( 2005, Artíc ulos en prensa) , vicedire ctor de la Real Acadmia Española, criticando la
ofuscación de “los devotos d el multi culturalismo” ale ga que las grande s lengua s son sólo
instrumentos de c om unicación y vehículos de cultura en su dimensión escrita pe ro que no
suelen servi r de señ a de identidad para nadie y ponie ndo el ejemplo del español lo de scribe
como una lengua plurinacional, multiétnica y que se habla en más de veinte países.
56
relevantes:
1- La lengua es una creación cultural adaptada al pr opio entorno qu e
d escribe la realidad de este. Cada ámbito geográfico necesita un léxico
adecuado.
2- La lengua es un eje cultur al para cada comunidad y los con oci mientos
cultural es de cada grupo h umano se acum ulan por me dio de la l engua.
Empleamos esta para guardar, c lasificar y perfecci onar los c onocimien tos
adquiridos y para elaborar razonami entos en torno a estos conocimientos.
3 - La lengua es un elemento esencial de la identidad colectiva 4 . Cada
comunidad tiene una ser ie de rasgos qu e la definen pero uno de los
distinti vos princi pal es es la l engua y, cual quiera que s ea su estado de
conservac ión, es e l referente fundamental que a cumula má s rasgos
característicos.
4- La lengua es el hilo condu ctor de la v ida social e históri ca del grupo ,
aglutina la socied ad, la comu nica y le sirve de r eferen te, conectand o
también históri camente con l a vida del g rupo. Es el vehículo de conexión d e
toda su evol ución.
Por todo ello la lengua tiene, como ya hemos dic ho, unos val ores colec tivos
relacion ados con la iden tidad, la c ultura y l a vida soci al pero al tiempo pos ee unos
valores indivi duales ligados al pensam iento y a la expresi vidad.
Estas ideas han supuesto la base de l a llamada E cología de l Lenguaje.
Cap. I.- Le nguas minorita rias, leng uas en peligro
10 Para González i Planas " (...) és un greu e rror metodològic classifi car
soc iolingü íst icame nt u na llen gua en f unc ió del seu nombre d e parl ants, ya qu e només caldrí a
una epidèmi a o una guerra que delmés d e manera important la pobl ació perquè una l lengua
esdevingués minoritar ia" (Gonzále z i Plana s, s.f.: 5).
11 "(. ..) l’us f orm al i el percentat ge de parlants en funció del total de l a població d el
territori de la comunitat y mai en xifres global s del nombre de parl ants"
63
relativo e insuficiente para realiza r una clas ificación de las lengu as 10 teniendo en
cuenta los co nc eptos antes d efinidos y así Gon zález i Planas consid era que la
clasific ación socioli ngüístic a ha de basars e en "(...) el uso formal y el porcent aje de
hablantes en función del total de la población del territorio de la comunidad y nunca
en cifras globales d el número de hab lantes" 11 (González i Planas, s. f.: 5).
Para el autor el danés, por ejemplo, suele incluirse, en fun ción de su número
de hablantes, e n la clasi ficación de lenguas mi noritari as cuando no es siquier a una
lengua minori zada (siguiendo las definiciones acuñadas por González) dado su
estatus de lengua mate rna y oficial para la mayor ía de los 5,3 millones de daneses.
A pesar de tene r un "bajo" número de ha blantes no se p uede conside rar ni siquiera
como lengua en si tuación de anor malidad. F rente a este ejemplo con trapone el
catalán, con más de 6 millones de hablantes e n todo el mun do p ero consid erada
lengua minori taria (s egún Salvador o minori zada se gún González i Planas) en
España respecto del españ ol mientr as que en Catal uña lo tienen como lengua
habitual más de la mi tad de la población.
Aitken (2005), en la misma línea defie nde que el término lengua mino ritaria
suele presentar paradojas e inexacti tudes en su defi nición, ya que una lengua que
es minori taria en una nación puede s er mayor itaria de la poblaci ón de una región
(valdría aquí el ejemplo ant eriormente descrito d el catalán). De la misma manera
afirma el autor que "(...) hay otras lenguas qu e, aunque son utiliz adas regularmente
por una mayorí a de la poblac ión de una nación ent era, parec en lenguas mi noritari as
Cap. I.- Le nguas minorita rias, leng uas en peligro
12 El irla ndés p ertenec e al gru po de len gua s célticas v ivo y es la lengu a oficial e n la
República de Irlanda. El Artículo 8.1 de la Const ituci ón de Ir landa afir ma qu e "la len gua
irlandesa como lengua nacio nal es la prim era lengu a of icial" , señalándose en e l Artículo 8.2 que
"la len gua ingles a es r eco noc ida co mo la s egu nda lengu a of icial”
64
en tanto en cuan to no son las única s lenguas utili zadas por sus hablantes"
(2005:121). Un ejemplo de esto sería el alemán suizo en Sui za o el lux emburgués
en Luxemburg o.
Así mismo y en la misma argumentac ión de Aitken, Logu e (1995) defie nde
dos tipos de l engua s minori tarias, e n función del l ugar donde se ha blan (lengu as
que son minor itarias en el lugar donde se hablan y mayoritarias en otro est ado) y
de las medi das polít icas segui das en cada si tio. Un ej emplo de lo primer o es el
francés en el valle de Ao sta donde es una lengua min oritari a aunque en Francia no
lo es. Y respecto al apoyo político menciona el catalán (ejemplo como ve mo s
recurre nte para much os autores) considera do lengua mi noritari a en España (au nque
oficial en Cataluña) , a pesar de l os 6 millones de hablantes fren te al irl andés
apoyado por el gobierno de la República Irlandesa 12 a pesar de que sólo es habl ado
c omo primer a lengua por u nas 80.000 per sonas, el 2% de la poblac ión (Logue,
1995). Evidentemente en este tema, como en casi to das las cosas, se pu ede decir
aquello de qu e “todo es relativo”.
8.- EL ESTA TUS DE LENGUA
Al hilo de lo anterior , Bernárdez señala que "algo es una lengua por m otivos
sociales y políticos, no lingüísticos" (2004:31), indicando q ue los lingüist as utili zan
el término lengua de forma di fere nte al uso c omún de la m ayoría de la gente e
incluso al empleo que se da desde la administ ración y d esde los m edios de
Cap. I.- Le nguas minorita rias, leng uas en peligro
13 Este peso de una lengua e n la sociedad, y las cond iciones q ue se debe n dar para
ello, queda plasmado en el Me morandum elaborado por el Gob ier no Esp añol s olic itan do el
reconoc imiento en la Unión Europea de todas l as le nguas oficiales en España, donde se
describe a estas (gallego, euske ra y "la l engua que se denomina catalán en la C omunidad
A utónoma de Cataluña y en l a de las Il les Balears y q ue se denomina val enciano e n l a
Comunidad Valenciana " ) de la si guiente manera: "Se trata de leng ua s vivas en el más pleno
sentido de la expresión , que son ampli amente utili zadas por varios mi llones de ci udadanos (una
cuart a par te d e los e spa ñoles las ut iliza co n re gular idad e n su v ida co tidia na) y tie nen la
condición de len gua s of iciales de las Admin istr acio nes Públic as ( est ata l, aut onó mica y local) en
sus relaciones entre sí y con l os particulares, con pl ena validez y efectos jurídicos. Constituyen,
así mismo, l a lengua vehi cular de enseñanza en los col egios y las unive rsidad es de bue na parte
del territorio n acional. Son lenguas, además, que cuentan con un a gran tradición literari a, que
está conociendo en l as últimas déca das momentos de particul ar esplendo r. Son lenguas,
finalmente, de uso h abitual en l os medio s de c omun icac ión, tale s co mo la r adio, la televisi ón o
la prensa escrita” en http: //www.pa norama-actua l.es/arch ivos/pdfs/M EMORAND UM.pdf.
65
comunicac ión. Pone, así, el ejempl o del catal án y el valenc iano, considera das dos
lenguas desde una perspecti va purament e políti ca que no li ngüístic a. De la misma
manera que otras l enguas no están reconocid as como tal es en función, entr e otros
factores, de su númer o de hablantes y por tanto en función de su peso en la
sociedad 13 .
Lo cierto es que a la hora de t ratar deter minadas va riedades l ingüísti cas
como lenguas pesa más el asp ecto socio -cultur al que las c onsideraci ones
puramente lingüísticas y así Fernández Rei afirma que "la atri bución de la etiqueta
«lengua» a una determina da forma lingüísti ca no debe ser considera da, en palabras
de Bochmann (...) com o un asunto simplemente filológi co, termi nológico, sino como
acción de la que pu eden depender dec isiones tanto de estrategia científica como
de polític a lingüíst ica" ( 1999:53).
Para Bernárdez (2004 ) es algo común en mu chos ám bitos (políticos,
periodís ticos e i ncluso a ni vel de cal le) primar unas lengua s sobre otras ale gando
su capacidad para adaptarse a las necesidades de la sociedad con temporánea, así
como cl a sificar l as lenguas en mejores o peores basán dose en el m al uso de
terminologías como lengua o dialecto.
Cap. I.- Le nguas minorita rias, leng uas en peligro
66
Según el auto r, hay una seri e de térmi nos lingüí sticos que son empleados
desde ámbitos políticos y sociales con un significa do diferente al dado por los
lingüist as y así, por ejemplo, desd e es a perspecti va «dialec to» repres enta algo
inferior a una «lengua» au nque los li ngüistas di ferencien ambos sin menospre cio
para ninguno. El térmi no dialecto, que para los lingüís ticas es purament e técnico,
evoca, fuera de los á mbitos de e studio, un modo de expr esión deval uado, cuando
no despreciado, por los propios hablantes, acentuando la fal ta de estim a que
pueden tener por su propia l engua.
Para Fourquet ( 1968) no hay que olvidar que dial ecto vie ne de la palabra
griega dialektos , sustantivo que signific a conve rsación, por lo que e n origen
dialecto sería el lenguaje en el que se conver sa. Ha sido l a asociaci ón de la palabra
con nombres de determinadas regiones o grupos étni cos concr etos lo que l e ha
dado la signi ficación de v ariedad r egiona l y en algunos caso s de menor valor,
aunque para Fourq uet dialect o es un términ o más neutr o que patois, que incluye
otros matices.
Así mismo, también recuerd a Fouqu et (1968) qu e el orige n de cualqui er
lengua ha sido si empre un di alecto, afirmando que es del plano dialectal de donde
provienen los elem entos de los que est án formadas l as lenguas c omunes actual es
o koinés , entendidas como lenguas sup ralocales provenie ntes o de un ha bla
dialectal ascendida a l a categorí a de lengua com ún nacional o del Estado (como por
ej emplo e l francés, koiné francesa cuy a base es el h abla dialec tal de Parí s) o de
una mezcla de variedade s dialectales (como el ing lés de Londres), sie ndo siempre
circunst ancias históri cas las que det erminan la formació n de un número
determinad o de lenguas c omunes y su extensión geo gráfica.
Cap. I.- Le nguas minorita rias, leng uas en peligro
14 Dial ecto es una voz tomada del griego dialektos 'manera de hablar', lengua, derivado
de dialogema i 'yo discu rro, conve rso' por lo que dia lecto podría identificarse con el l enguaj e en
el que se conver sa, En los tiempos mode rnos, la palabra se ha empleado con el significado de
un modo de ha blar deri vado histó ricamente de otro y que so n dif erenciabl es por rasgos
peculiares.
15 Ver nota 13
67
Para un lingüista un dialecto 14 es "(...) una de dos cos as: (a) un término útil
al hablar de la e volución h istóric a de las len guas: latín, griego (. ..) son di alectos
indoeuropeos; español, ca talán, rom anche , francés e i taliano son dialectos
románicos y entonces el latín es l a «len gua» de la que proceden y así
sucesivam ente. (b) Un t érmino p ara tod a variante de una «lengua» l igada a una
zona geográfica o a un grupo soc ial deter minado. Ni mejor ni peor que cualquier otro
ni que el estándar” (Bernárdez, 200 4: 54).
Sin embargo, la Real A cademi a de la Lengua Española incluye esa
perspectiva "peyorati va" en la t ercera ac epción que da a la palabra " Dialecto .
m.(...).// 3. Ling. Estructuras lingüísticas, s imultá neas a ot ras, que no alcanzan la
categoría de lengua”.
Bernárdez afirma que la adjudicación de los términos «lengua» o «di alecto»
a una determinad a variedad lingüística es, tristemente, un a cuestión más po lí tic a
que lingüí stica y as í pone el s iguiente ej emplo:
"(...) La curiosa disc usión sobr e si el va lenciano es una lengua dis tinta al
catalán y al castella no o es un diale cto del cat alán no es l ingüístic a: para los
lingüist as siempre ha estad o claro que se tr ata de una var iante dial ectal
catalana, como el ampurd anés, el cat alán de Barc elona, el de Algher... Para
ciertos no lingü ist as, tal afi rmación e s simpl emente insu ltante.(. ..) La
con fusión, por lo gener al intenci onada, de nació n y lengua ti ene la cul p a
(...) 15 Se dice que un «dial ecto» es un habla que ni siq uiera es pr opia de una
nación, de modo que si quer emos ser «naci ón» necesitam os nuestra propia
Cap. I.- Le nguas minorita rias, leng uas en peligro
16 "On dit qu’(...)un dial ecte est une variété régional e d’une langue et un patois est un
dial ecte en tra in de décompo siti on(...)" (Logue, 1995:21)
68
lengua. Si somos s implemente región nos basta con u n «dialecto», p ero
para subir de c a tegoría hay q ue converti rlo inm ediatamente en «lengua».
Desde luego todo est o no tiene nada q ue ver con la li ngüística” (Bernárdez.
2004:34).
Para Fourquet (1 968), las difere ncias entre lengua o koiné y dialect o son,
en realidad, más de función que de nat uraleza, pero en lugar de revalor izar la idea
de dialecto esta diferencia lleva a establece r contraposi ciones, co mo lengua
local/l engua supraloca l o lengua de activida des prácti cas simples / lengua asoc iada
a activida des de nivel más eleva do, que encierran una cier ta minusval oración del
dialecto fr ente a la koiné .
Y si abordamos el término francés « patois » la connotaci ón peyorativ a es
evidente en l a definición que da Logue : "(...) un dialect o es una vari edad regional
de una lengua y un patois es un dialect o en descompos ición" 16 (1995:21).
En muchos casos el « patois » se identi fica con gente q ue no ha recibi do una
educación, dando la idea de un gr upo de hombres que tienen hábitos propios e n lo
que concierne a la palabra ( Fourquet, 196 8). Incl uso se lle ga a consider ar como una
deformida d de una lengua c omún debida a l os campesi nos y espí ritus si mples ,
siendo esta, únicamente, la v isión simpli sta de un grupo dete rminado a nte un
comportam iento ling üístic o diferente al suyo.
Hay lingüist as que han optado por el iminar los térm inos «dial ecto», «jer ga»,
« patois »,etc y optan por otros com o «variante s diatópic as», «variantes diastráticas»
y «lenguajes especiales », términos indudablem ente válido s para los e speciali stas
pero poco apt os para la vida cotidia na (política incluida).
Para Fernández R ei (1999) se ha llegado, e n algunos cas os, a dester rar esa
dicoto mía lengua/dial ecto aceptando la idea de que todo sis tema lingü ístico es
Cap. I.- Le nguas minorita rias, leng uas en peligro
69
lengua y agrupando l os idioma s en función de o tros cri terios, c omo el grad o de
elaboración o e l estatus social.
Sólo si desterramos l as connotaci ones positi vas y negati vas de térm inos
como «lengua», «dialecto» , etc, tal como dice Bernárdez, podremos entender alg o
del lenguaje pero mientras eso llega q uizá sea i nteresante c onsiderar las ideas de
Fishman (1995), el cual defiende el uso de «variedad l ingüísti ca» por estim ar que
este es un término no valorati vo mientr as que «lengua» es un término que implica
emoción y opinión e i ncluso en oc asiones tam bién las pr ovoca.
9.- LENG UA HABLAD A, LENGU A ESCR ITA
Respecto al estatus de una lengua tam bién se aleg a la superi oridad de unas
sobre otras en función de una s upuesta care ncia o no de una escri tura y, por ende,
de una gramát ica o de una l iteratur a.
Hagège ( 2 001) a punta que por no poseer escr itura muc has lenguas s on
llamadas dialectos por las masas , con la con notación desp ectiva con la que, como
hemos dich o anterior mente, se i dentifica ese vocablo a ni vel de cal le.
Trudgill señala que l a falta de respeto por las variedades lingüísticas que se
dan en nuestro cont inente es dema siado fre cuent e sobre todo y lo que es m ás
grave, entre "la intelectualidad , la gente de las le tras, la pre nsa o los políticos
quienes expresan un apoyo que nunca pone n en práctica. Va loran la literatura
importante.(...) no respetan l as varieda des de una lengua exc epto las est ándares
escritas en las pri ncipales l enguas europeas . Para ell os, las lenguas y l os dialectos
no estándare s minoritarios simplemente n o cuentan" (2004:2).
Para Saussure l a única raz ón de l a existenci a de la escr itura es l a de
representa r a la lengua. Para él "(...) la palabra escrita se mezcla tan ínti mamente
a la palabra habl ada de que es imagen, q ue acaba por us urparle el papel pri ncipal
y se llega a dar a la r epresentaci ón del signo vocal tanta impor tancia com o al signo
Cap. I.- Le nguas minorita rias, leng uas en peligro
70
mismo” ( 1983:92).
La importancia de la escritu ra en la conser vación de una lengua la minimiza
Saussure afirmando que "se cree comúnmente q ue un idi oma se altera más
rápidamente cuando no ex iste la es critura : nada más fa lso. La esc ritura pu ede muy
bien, en ciertas condiciones, retardar los cambi os de la len gua, pero, a l a inversa,
su conservac ión de ningún m odo está comp rometida por la fal ta de escri tura”
(1983:92).
Hagège ( 2001), corro boran do en cierta fo rma la idea de Saussu re y la
supuesta importancia de la escritura, afirma qu e la ausencia de e scritur a no es en
sí misma un a causa dir ecta de exti nción de una lengua y así la exist encia de una
escr itura no ha impedid o que desaparez can algunas l enguas que en al gún
momento fueron prestigiosas.
En la mism a línea C rystal ( 2001) también so stiene que l a escrit ura de una
lengua no garantiza la superviv encia de est a, sin emba rgo no duda en afirmar que
desempeña un papel único en su conservación y así "(...) una vez qu e una lengua
ha pasado el est adio en que p uede transm itirse de una generació n a otra como la
primera lengua del hog ar, se gar antizar á mejor s u fut uro s i puede escr ibirse" (
2001:157 ).
Para Saussure se le da demasi ada importancia a la es critu ra a la hora de
valorar una lengua y ap unta cuatro c ausas de esta, para el au tor, exager ada
adjudicaci ón:
1º (...) la imagen gráfica de las palabras nos impresi ona como un objeto permanente
y sólido, más propio que el sonido para constituir la unidad de la lengua a través del
tiempo. Ya puede ese vínculo ser todo lo superficial que se quiera y crear una unidad
puramente ficticia : siempre será mucho más fácil de comprender que el vínculo
natural, el único verdadero, el del sonido.
2º En la mayoría de los ind ividuos las impresi ones visuales son más firme s y
Cap. I.- Le nguas minorita rias, leng uas en peligro
71
durables que las acústicas (...). La imagen gráfica acaba por imponerse a expensas
del sonido.
3º La lengua literaria agranda todavía la importancia inmerecida de la escritura. Tiene
sus diccionarios, sus gramáticas; según los libros y con libros es como se enseña en
la escuela; la lengua apare ce regulada por un código; ahora bien , ese código es a su
vez una regla escrita, sometida a un uso riguroso: la ortografía; eso es lo que
confiere a la escritura una importanc ia primordi al. Se acaba por olvi dar que se
aprende a hablar an tes que a esc ribir, y la relación natural qu eda inver tida.
4º Por último, cuando hay de sacuerd o entre la lengua y la ortografía, el debate es
siempre muy difícil de zanjar para quien no sea lingüista; pero como el lingüista no
tiene voz en la disputa, la forma escrita obtiene casi fatalmente el triunfo, porque toda
solución que se atenga a ella es más cómoda; la escritura se arroga de esta ventaja
una importancia a la que no tiene derecho” (1983:93) .
Sin embargo , y a pesar de lo anterior, es evidente que, tal como dice
Hagège, entre dos le nguas som etidas a lo s mismo s riesgos la que posee un
sistema de escrit ura estará ge neralmente más armada que la ot ra para resistir,
debido al presti gio que supone la escri tura para l a mayor par te de las so ciedades
y sobre todo "(...) el poder q ue da a una lengua difund ir la palabra reproduciéndo la
más allá de las sit uaciones con cretas de s u intercam bio” (2001:153).
Para Hagège la escri tura perm ite cuatr o elementos que son básicos para la
conservación de una lengua:
- Una liter atura escr ita que f acilita la conservac ión de dicha lengua y no
depende únicamente de la memor ia.
- La educación e scolar.
- La difusión de impres os.
- La norma lizació n.
Cap. I.- Le nguas minorita rias, leng uas en peligro
17 Amin Maalouf, n acido en el Líban o, estud ió econo mía, política, so ciología y t rabajó
como periodista. En su libro Orígenes recorre los orígenes de su familia a partir de cartas y
otros documentos escritos conservados por esta.
72
Crys tal recu rre a una reflexión de Samuel Johnson para argumentar esa
importanc ia de la esc ritura pa ra una lengua y, por añadi dura, para u na cultura:
"Los lib ros son deposit arios fi eles a los que puede descuidarse u olvidarse
por algún tiempo, pe ro que, cuando vu elvan a abri rse , revelar án sus
enseñanzas nuevamente. La me mori a, una vez interrum pida, es di fícil de
recup erar, pero la ens eñan za de la escr itura es u n foco de luz permanente
que, una vez ha pasado la nube q ue la eclip sa, vuelve a brill ar con toda su
intensidad. La tradic ión no es sino un meteoro al que, una vez pre cipitado,
es imposi ble reavi var de nuevo” (2001:157).
En la mism a línea de C rystal, Amin M aalouf en su obr a Orígenes 17 plasma
en un em otiv o pár rafo su lamento por no tener escrito s muchos t estimoni os antiguos
de la cultu ra de su puebl o:
”¡Todos esos poemas , todos esos relatos ver ídicos o inventados se
convirti eron en polvo por que no los escribi eron! ¿Qué no s qued a, por l o
demás del pasado, de l de nuestr os pariente s y del de t oda la humani dad?.
¿Qué ha llegado has ta nosotros de cuanto se di jo, de cuanto se c uchicheó,
de cuanto se fraguó des de hace innúm eras generac iones?. Cas i nada, sólo
algunos retazos de historia s junto con esa moraleja residual a la que se
baut iza con el inad ecuado nombr e d e «sabiduría popular» q ue no es sino
escuela de i mpotencia y resignaci ón.
Se oyen con frecue ncia loores a la tradición oral. En lo que a mi respecta,
dejo esos fervorosos pa smos a los colonizadores a rrepentidos. Yo sólo
tengo venerac ión por lo escrito ” (Maalouf, 2005: 69-70).
Sin embargo, ac eptando todo l o a nterior, Crystal también apun ta un
Cap. I.- Le nguas minorita rias, leng uas en peligro
25 Sin embargo establece una difere ncia entre la extinción de las lenguas y la extinción
biológica pues las lenguas puede n ser "resucitadas" como ha sido el caso del hebreo (Krauss,
1992)
79
- Lenguas exting uidas , evidentem ente ya no exi sten.
- Lenguas morib undas : aquellas que ya no son apr endidas por los niños
como su lengua m aterna, por lo que las consid era condena das a la extinció n al igual
que las especies biológi cas sin capacidad repr oductiva. 25
- Lenguas amenazad as : aquellas que aún siendo apr endidas por los ni ños
a día de hoy se irán abandonando en los años venideros, si no se pone remedi o,
en un número que es difícil de calcular.
- L enguas seguras : aquellas en las que con fluyen dos factor es positi vos
importantes el apoyo oficial de un estado y un gran número de hab lantes.
Cry stal (2001) hace referencia a otra cla sificaci ón que quizá am plía l a d e
Krauss, como es l a de K incade el cual di stingue ci nco nivele s basándose en el
número de hablantes:
1- Lenguas viabl es con un número suficientemente amplio de hablantes y
cuya superv ivencia es tá asegurada.
2- Lenguas viabl es pero peq ueñas : más de 1.000 hablant es, comuni dades
aisladas y conscient es de la im portancia d e la lengua en su identida d.
3- Lenguas en peligro habladas por un número suf iciente de person as para
que pueda sobrev ivir per o solo en determin adas circ unstancias favorables y con el
apoyo de la co munidad
4- Lenguas casi exting uidas , normalm ente ya solo las hablan algunas
personas mayores.
5- Lenguas exting uidas porque la última pe rsona que la hablaba con flu idez
ha muerto.
Cap. I.- Le nguas minorita rias, leng uas en peligro
80
Así mismo Wurm (1998) habla también de cinco niveles:
- Lenguas potencialmente en pel igro c on des ventajas sociales y
económicas.
- Lenguas en peligro , ningún niño la aprende y a.
- Lenguas en grave peligro , sólo la hablan los mayores.
- Lenguas morib undas , ya únicam ente la habla n algunas per sonas muy
mayores.
- Lenguas extint as , que carecen de hablantes.
Para Hagège (2001) conviene di stinguir entre " lengua s en peligro " como
aquellas en las que num erosos si gnos inducen a pensar que l es amenaza una
extinción inmediata; y " lenguas amenazad as " aquellas que en un futuro pró ximo
estarán en pel igro.
12.- VITA LIDA D ETNOLI NGÜÍSTI CA
Es de suma importancia el con cepto de vitalida d etnolingüística a la hora de
calificar una lengua com o lengua mi noritar ia o no y conocer si, por s u situaci ón,
puede incluir se dentro de l os parámetr os de lengua am enazada o en peligro, para
p ode r emprender acciones qu e paralic en el proces o y, si es posible, l o invier tan
revitalizándola.
La vitalidad etnolingüística se puede definir como los factores so cioc ulturales
que llevan a un grupo a utiliza r o no su p ropia lengu a como vehí culo de
comunicac ión (Lasagabaster, 2003). O como apunta Lapresta ( 2004) rel acionando
la vitalidad etnolingüística con "(...) la habili dad de los grupos etnolin güísticos para
sobrevivir como entidades colectivas diferenciadas en contornos multiculturales y
multilingüísticos" ( 2004:192).
Para Haensch (1997) "La lengua no s e usa en un vac ío, sino en u n
Cap. I.- Le nguas minorita rias, leng uas en peligro
81
medioambiente geográfico, con determinados re curs os económi cos, en una
sociedad con determinadas estructuras, en contacto co n otros t erritor ios y otr as
lenguas" (1997:191).
Lapresta ( 2004) citando a Robinson y Giles apunta tres elementos o
fact ores que intervi enen direct amente en el grado de vit alidad li ngüístic a de una
lengua:
Factor d emográf ico : número de individuos, migraciones, etc.
Factor inst ituci onal : interve nción de las instituc iones en el plano lingü ístico .
Factor de estatus : el prestigio econó mico, político, lingüístico, cultu ral y
social del colectiv o que utili za la lengua .
Crystal establece, así mismo, tres f actores fund amentales para conocer la
vitalid ad etnolingüí stica de un grupo de habla ntes, factore s import antes tanto por
sí mismos como por el grado en que s e dé cada uno:
- El índice de adquisición de la lengua por parte de los niños.
- La actitud de la com unidad en conjunto.
- El nivel de impacto de otras l enguas bajo c uya amenaza pu eda
encontrars e.
Grenoble y Whaley (1998) partiendo de la perspectiva de la ecolingüí stica,
basada, como se ha dicho anterior mente, en la estrecha r elación ent re las l enguas
y su entorno, afirman que los sig nos que indican la vitali dad etnolingü ística pueden
reconocerse a partir de la tipolo gía de las lenguas minori tarias c reada por
Edwards, tipología que amplía los e lementos conte mplados anteriorme nte para
detectar l a vitali dad etnolingü ística de un grupo.
No se trata aqu í de real izar un estudio sob re las di ferentes meto dologías q ue
se emplean para detectar e i denti fic ar las l enguas minor itarias en peligr o y las
ca usas que las han llevado a dicha situación, pero creemos que es interesa nt e
Cap. I.- Le nguas minorita rias, leng uas en peligro
82
hacer mención al trabajo de E dw a rds porque n os pone sobre la pista d e un más
amplio abanico de factores que pueden ser indicati vos de la s ituación de una lengua
minorit aria y de aq uellos que p ueden situar la en posic ión de lengua a menazada.
Para Grenoble y Whaley (1998) l as princi pales cara cterís ticas del trabaj o de
Edwards son que:
- identifica múltipl es variabl es cruci ales que predice n una serie d e patrones
relacion ados con la pérd ida o el manteni miento de las lenguas minoritarias;
- distingue entre macrovariables (externas a la comunidad de h ablantes) y
microvariables (de carácte r interno);
- organiza las macrovariables en distintos niveles: local, regional, nacional
y extra-nacional;
- establece que unas vari ables tienen mucha más i nfluencia que otras.
Edwards clasifica las diferentes v ariables que pueden indi carnos el grado de
vitalid ad de una lengua ( vitalid ad etnolingüí stica) a grupándolas bajo d os parámetr os
que denomina Categorizaci ón A y Categorización B.
- Categorización A: dentro de esta incluye l as diferentes perspecti vas desde
las que se puede caracterizar a un grupo humano: geográfica, psicológi ca,
religiosa...
- Categoriz ación B: i ncluye los ámbitos en los que apl icar las variabl es de la
categorización A , o sea los hablan tes, la lengua y el contexto o m arco. Esto s dos
parámetro s generan una tabla en la que se incluyen una serie de cuestiones has ta
un número de 3 3 que se pres entan en las c eldas de la tabla.
Cap. I.- Le nguas minorita rias, leng uas en peligro
83
Categorización A Categorización B
Habla ntes Lengua Contex to
Demografía 1 2 3
Sociología 4 5 6
Lingüística 7 8 9
Psicología 10 11 12
Historia 13 14 15
Política 16 17 18
Geografía 19 20 21
Educación 22 23 24
Religión 25 26 27
Economía 28 29 30
Tecnolo gía 31 32 33
(Marco tipológic o de lenguas mino ritarias de Edwards, en Grenoble y Whaley,
1998:25).
Las autoras destacan que Edwards establec e una clara dife rencia entre las
caracter ística s de la comunidad lingüí stica concreta (hablantes y lengua) y que ellas
denominan microvariables, y las c ara cterísticas del entorno o contexto en que se
encuentra dicha com unidad (col umna d e Contexto) y que denomi nan
macrovariables. Las preguntas que plantea Edw ards y que relacionan la s variable
la categorización A con las de la B son las siguientes:
Cap. I.- Le nguas minorita rias, leng uas en peligro
84
1. Númer o y co ncent raci ón de habl ante s.
2. Extensión geográfica d e la lengua.
3. Contexto rur al o urbano.
4. Niv el so cioe conómi co de l os hab lan tes.
5. Grad o y tipo de transm isión de la lengua.
6..Naturaleza de las acciones para man tenerla
o revivirla.
7. Com petencia lingüís tica de los hablan tes.
8. Grad o de estandarizac ión de la lengua.
9..Natura leza de la e migració n e inmigr ación.
10. Act itud es li ngüíst icas d e lo s habl ante s.
11. Asp ectos d e la relació n en tre lengua e
identi dad.
12. Actitud es del grup o mayoritario hacia el
minoritario.
13. His toria y antecedentes d el grupo.
14. His toria de la lengua.
15. Historia del área en la que v ive e l grupo
actualmen te.
16. .Derech os y recono cimiento de lo s
habl ante s.
17. Grado y amplitud del recon ocimien to oficial de la
lengua.
18. Grado de l a aut onomí a o " esta tus e spec ia l" del
área.
19 - 21. C aracterístic as básic as de la geografía.
22. Ac titudes de los habl ante s y su com promiso en
cuanto a la educa ción.
23. Tip o de apoyo escolar a la lengu a.
24. Situac ión de la educac ión en el área.
25. Rel igi ón de los h abl ante s.
26. Relac ión entre la religión y la lengua.
27. Imp ortancia de la religión en el área.
28.. Nive l eco nómico del grupo de ha bla ntes.
29. Relac ión entre la econom ía y la lengua.
30. Nivel econ ómico del área.
31..Rep resentación d el grupo en l os medios de
comunicación .
32. Repre senta ción de l a le ngua e n lo s m edi os d e
comunicación .
33. Con ocimiento pú blico general del área.
El resultado es una visión ba stante min uciosa de to dos los factor es que nos
permiti rán valorar la vital idad de una len gua y que res ultan especi almente úti les en
los casos de l enguas en peli gro, a la hor a de tomar m edidas par a manten erlas o
revitalizarlas.
Grenoble y Whaley a puntan que el sistema de Edwards ha sido critic ado en
ocasiones, argumentando que quizá no cubre todos las cuest iones im portantes
relacion a das con las lenguas mino ritarias. Uno de esos p untos de discrep ancia
puede ser la poc a referencia a la escr itura o no de las lenguas en cuestión , con todo
lo que ello c onlleva de relación con el carácter oral de determinadas culturas o con
Cap. I.- Le nguas minorita rias, leng uas en peligro
26 Ver páginas 68-73
27 Ver página 80
28 "Not only is econ omic advancement a key m otivation to rel inquish a minority l anguage
in favor of the maj ority, but economics dri vers such things as the avai labil ity of publi shed
materials, school s, teachers, and, signifi cantly, radio and televi sion broadcasting. The reali ties
of the mode rn d ay glo bal economy o lace u nprecede nted fi nanci al pre ssures on mino rity
languages"
85
la selecci ón de un dialecto so bre otros par a estandari zar una esc ritura, temas esto s
por otra parte abordados ya anteriormente en este trabajo 26 . Sin embar go, para las
autoras el modelo descubre tres cuestiones cruciales que se pueden relac ionar con
lo apuntado por Lapresta anteri ormente 27 :
- El factor ec onómico co mo un eleme nto fundamental en el desti no de las
lenguas en peligro: "No solo el progres o ec onómico es una mo tivación para
renunciar a una lengua minorita ria en favor de una mayorit aria sin o los imp ulsos
económicos tales com o la disponi bilida d de m ateriales publicados, escuelas,
maestros y, signi ficativ amente, la d ifusión de radio y te levisió n. La r ealidad de la
actual economía glob alizadora sitúa a las leng uas min oritari as bajo una pr esión
financiera sin prece dentes" 28 (Grenoble y W hayle, 1998: 53).
- El acceso de l a comunidad a la cultur a y lengua m inoritar ias en las mismas
condicione s que a la lengua mayoritaria. Este acceso implica una serie de variabl es
como el aislami ento de la pobl ación, la e dad y el núm ero de hablant es y el acceso
a los medi os de comuni cación.
- La moti vación que pue de llevar a una comunidad a alejarse de su lengua
materna en favor de la mayoritaria o bien al contrario. La actitudes indivi duales y
colectiv as son tan i mportantes como los aspectos té cnicos en c ualquier programa
de revital ización de una lengua.
Es evidente, pu es, que según l os factores que r odeen a cada una de las
lenguas minori tarias en peligro o amenazadas es tas pueden llegar a desaparecer
Cap. I.- Le nguas minorita rias, leng uas en peligro
29 La cifra más alta barajada por el autor es de 600.000 lenguas.
86
y de hecho a lo largo de los tiempos se han extinguido muchas de ellas.
13.- MUERTE DE LAS LENGUA S
Como a firma Hagège las lenguas, al igual que las civilizaciones, son
mortales y así da do que las l enguas acompañ an a los gru pos humanos t ambién
desaparecen con ellos. Sin embar go, todas est as aprecia ciones son muy relativas.
Si observ amos las i nvestigaci ones de Pagel (en Crystal, 2001:2 3) se podría decir
que pueden haber ex istido una media de 140. 000 lenguas habl adas en el mundo,
muchas de ellas ext i nguidas junt o con las c ivili zaciones que las desar rollaro n 29 .
Ahora bien, estos datos han sido obteni dos a partir de estimac iones matemáti cas
y valen para una historia general de la humanidad pe ro sobrepasan l os lím ites de
un estudio más concreto.
Hagège (2001) estima la desa paric ión de 25 lenguas al año por tér mino
medio, afirmando qu e a finales de l siglo XXI quedarán so lo 2500, aun que aclara
q ue a la ve locidad que se está dando l a extinci ón es posibl e que el númer o sea
menor. Desde la perspectiva más optimista es posible que a finales d el siglo XXI no
quede más del diez por c iento de las lenguas que ahora se h ablan, o sea un as 600.
(Kraus, 1992; Crystal, 2001; Bern árdez, 2004; Hornberger, 199 5). Hay qui e n ,
sin embargo, no considera que la desapar ición de l as lenguas minori tarias s ea algo
preocupante. Gregorio Salvador (2005), d enominándol as minúsc ulas, estab lece que
el hecho de que vayan extinguiendose no debería preocuparnos pues eso quiere
decir que sus habla ntes se han i ncorporado a una lengua más extensa que les ha
permiti do ensanchar su mundo y sus per spectivas de futuro. Par a él una lengua
desaparece cuando muere la última persona que la hablaba y lo único triste de ese
suceso es l a muerte de e sa persona.
Cap. I.- Le nguas minorita rias, leng uas en peligro
87
Pero ¿qué se enti ende por muerte de un a lengua? Para Cry stal "Una lengua
muere cuando no queda nadi e que la habl e" (2001:13).
Para el autor, aunque la lengua se con serve de al guna manera, ya sea en
escritura o archivo d e sonido, a m enos que haya algui en que la hable con fluidez
no podremos ha blar de "lengua viva ".
Hagège matiza el te ma dif erenciando entre vivir y existir, y basando su
argumentaci ón en la distinci ón entre habl a y lengua. La desaparic ión del habl a no
implica necesaria mente la des aparició n de la lengua. Si disti nguimos ent re lengua
como sistema y habla como acti vidad, una l engua consider ada muerta no es otra
cosa que una l engua que ha perdi do el uso de la palabra, que n o está viva, pero
no por ello ha dejado de existir . Por ell o afirma que "(...) basta con q ue una lengua
desapareci da se hable de nue vo para que deje de estar m uerta. La mu erte de una
lengua no es m ás que la d el habla” (Hagège, 2001:39).
Sin embar go, también asegura el autor que r esucitar una lengua es tarea
de una gran dificultad , aunque ya se h a hecho con el hebreo y con éxito (H agège,
2001; Bernárdez, 2004) y que d ep ende, entre ot ros factores , de su conser vación
bien por escrito o, a ctualmente, po r algún otro medio (de audio).
La extinció n de una lengua, en los tér minos an tes d escritos , termin a en
sustituci ón completa c uando las siguientes generaciones adoptan enteramente otra
lengua. Esto tendrá lugar cuand o ya no existan "hab lantes nativos" qu e la aprendan
desde el nacimien to en su entorn o familiar y social, única manera de conse guir la
"co mpetencia nativa" esto es "(...) un conocim iento compl eto y una capac idad d e
uso espontáneo, q ue hacen de l a lengua en cues tión un ins trumento de
c omun icación propio en to das las ci rcunstanci as de la vi da diaria" (Hagège,
2001:78).
Esa sustituc ión se ve favor ecida por el estrecho c ontacto con la otra l engua,
la lengua domi nante, que generalmen te ha ocupado l os sectores más relevantes e
Cap. I.- Le nguas minorita rias, leng uas en peligro
88
influyente s de la sociedad, como la administración, la enseñanza y l os medios de
comunicac ión, y que es la lengua ofic ial del es tado en una situación de bilingüismo
con la minoritar ia.
Para Crystal esta situación d e bilingüismo es salud able si s e contem pla
como dos lenguas c omplementa rias, si n competenci a y ambas necesaria s para los
hablantes pues, mientras que una lengua sirve de puente de comunic ación con
aquellos que no compar ten la len gua ma terna, la lengua minoritaria expresa la
identidad de los hablante s como miembros de una comunidad y "(...)fomenta
vínculos familiares, conserva relaciones soci ales, preserva l os lazos hist óricos, dota
a las personas de un sentido de su «pedigrí»” (2001:96)
S in embargo, y por diferent es causas, e l ámbito d e uso de la l en gu a
dominante s e va ampli ando paulatin amente a otr os campos c omo el económ ico y
social, reduciéndos e el de la lengua mino ritaria al uso fami liar cas i exclus ivamente.
El siguiente paso lo describ e Crystal de la sigui ente forma "Esas fam ilias q ue
insisten en seguir utiliz ando su lengua s e encuentran c ada vez co n menos fam ilias
con las que ha blar y su propio uso s e hace endo gámi co(...) Fuera del hogar los
niños dejan de hablarse entre ellos en esa lengua, y al cabo de una generación (.. .)
el saludable b ilingüi smo de una fam ilia puede transform arse en (. ..) un
monolingüí smo que s itúa esa le ngua un paso más c erca de la exti nción defin itiva"
(2001:95).
Así pues, la es encia del prob lema de la muerte de l as lenguas que da
perfectamente plasmada en la cita de M. Rh ydwen "La pérdida de un a lengua no
es la pérdid a de un concepto ni es una abs tracción , sino más bien es lo que sucede
cuando las personas cambia n de actitud y de jan de transmitir su le ngua de unas
generacione s a otras.(...)" (en Crystal, 2001:3 8).
Si falla la transmis ión familiar, falla un elemento fundamental y la adquis ición
tardía en la escuel a no será sufic iente pues debe competir con otros intereses, lo
Cap. I I.- L as act itud es
95
CA P. II.- LA S AC TITUD ES
“No nos atre vem os a muchas cosas porque so n difíciles,
pero son difíciles po rque n o nos atrevemos a hacerla s”
(Lucio Anneo Séneca)
1.- INT RODUCCIÓ N
Todos tenemos una idea apro ximada de l o que son las actitudes. Tenemos
determinad as actitudes hacia casi todas las cosas, personas o s ituaciones en las
que, en un momento determin ado, hayamos pensado o con l as que nos hayam os
relacion ado. Así mi smo, esas acti tudes no son i namovible s y por tant o, en
ocasiones, pueden vari ar en función de determin adas influenci as, del mismo m odo
que, según teorí as, se refle jan en nuestr a conducta. Estas cual idades hacen q ue
la actitud sea un tema c entral y clási co en la Psi cología S ocial y as í, conocer qué
son las acti tudes , cóm o se forman, có mo cambian y cómo se relac ionan con la
conducta ha sido uno de los prin cipales em peños de muchos investigadores a lo
largo del último s iglo.
La gran aceptación del concepto de actitud se debe a que no e s privat ivo de
ninguna escuela o c orrient e teóric a, y permite un pun to de conciliación e ntre
diferentes teorías contrapue stas, como herencia- ambiente, hábito-i nstinto, ade más
de suponer un punto de e ncuentro entr e sociolog ía y psi cología ( Allport, 1966;
Rodríguez Gonzále z, 1989). Esa importancia del conc epto de actitu d dentro de la
psico logía social l levó a Thom as y Znanie cki a defini r esta dis ciplina c omo " e l
estudio científico de las actitudes" (Allport, 1954:15 ).
Sin embargo, los estud ios sobre las actitud es dentro de la psic ología soc ial
Cap. I I.- L as act itud es
31 Los signific ados de la palabra actitud son varios (Dicciona rio de la Real Ac ademia
de Lengu a Españo la, 1984, T omo I, pag. 23 ), entre ell os el ori ginar io fu e postura o pose ,
acepción dada pr inci palm ente en el c amp o de las artes para r eferir se a la posición del cuerpo
de una figura esculpida o pintada (Al lpor t, 19 54). La terc era acep ción que apar ece en el
Diccionario de la RAE de la Lengua "disposici ón de ánimo de al gún modo manifestada " enca ja
mejor dentro d el "carácter «psicologi sta»" (Germani 196 7:10) dado al co ncepto actitud a
principios d el siglo X X y que fue e l inicio de su crec iente empleo e n la psicolo gía social.
96
han experim entado diferent es enfoques y han sufrid o ciertos altibajos desde sus
inicios. Éstos se pueden situ ar a finales del sig lo XIX, tal como destaca Allport
(1954) mencion and o a Herbert Spencer, uno de los pri meros psi cólogos que
emplearon el térmi no actitud en relació n con la mente hu mana 31 escribi endo en
1869 que "nuestros juicios sobre asunt os opinables , sean corr ectos o no, dependen
en buena parte de la actitud mental con que escuc hamos al i nt erlocutor o
partici pamos en la dispu ta, y para pr eservar u na actitud c orrecta es necesario que
aprendamos en qué grado son verda deras y al mismo tiempo er róneas las creencias
humanas en ge neral" (Allport, 1954:16 , Rodríguez y Seoan e, 1989:20 2).
Echev arría (1991) dist ingue, s iguiendo a M cGuire, t res momen tos de
especial interés en la evolución de dichos estudios:
1º.- La década de los años 3 0, periodo en e l que Allport desta có la
importancia de las acti tudes, elabor ando en 1 935 la definic ión de acti tud que ha
marcado las dir ectrices de l a mayoría de las posteriores investigaciones so bre
actitudes.
Fue durante esto s años cuando su rgió el i nterés por construi r instr umentos
que permiti esen medir las acti tudes, creá ndose algu na s de las es calas más
importantes, y que aún hoy s e siguen em pleando c omo las Es calas Thur stone,
Likert, Guttman, ...
Tras este peri odo habrá un des censo de int erés por el tema debido a que
"se van acumul ando evidencias sobre el débil poder predictor de este construct o"
(Echevarr ía, 1991:20)
Cap. I I.- L as act itud es
97
2º.- El periodo compren dido entre 1945 y 1965 con dos momentos cruciales:
-1945-55: Durant e la II Gue rra Mu ndial el tema de la inf luencia de la
propaganda hizo resu rgir el interés p or la actit udes y así m uchos psic ólogos
sociales centraron su esfuerzo en la persuas ión y en la creación y cambio
de actitudes a través de l os medios de comunicac ión de masas.
- 1955-65: S e comien za el estudi o de las act itudes com o estructur as
cognitivas.
3º.- Comienza en 1965. En este periodo el tema de la c og nición social se
convertirá en el centro de la Psi cología Social. Se desarrollarán estud ios sobre la
estructura, contenidos y funcionamiento de las actitudes.
D esde otro enfo que y a partir de la relació n entre las actitud es y la
conducta, Fazio ha s eñalado difere ntes etapas en la evoluci ón de las
investigaciones sobre las actitude s, tal como señala Ec heberría (1991):
- Un prim er periodo , cuando se cr eía en una as ociación p e rfecta entre la
actitud y la conduc ta, pe nsán dose que "conociendo la actitud del sujeto
hacia un objeto se podría predec ir cómo i ba a actua r con respecto a ese
objeto" (Echevarría, 1991:2 1).
- Un segundo per iodo en el que adquirió protagonism o la pregunta cuándo
o sea "cuándo, en q ué situaci ones y/o en qué personas l a actitud es un buen
predictor de la conduct a" (Echevarría, 1991:2 1).
- Un terc er periodo llamado periodo del cómo donde se intenta ana lizar "el
proceso o la secuencia de pro cesos qu e conducen a una actitud a
converti rse en conduc ta" (Echevarría, 1991:2 2).
Para Germani (1967) el c o ncepto de acti tud es una de l as nociones más
caracter ística s e import antes de la Psicología social, cu yo auge se deb ió
principalmente a los estud iosos nort eamerican os. Sin emb argo, no quedó limit ada
Cap. I I.- L as act itud es
98
al campo de la psic olog ía social extendiénd ose su uso a la an tropología y a la
sociologí a, sin perder por ello su valor c omo categor ía psic ológica ( o sea aplicable
a individuos).
Pero, centr ándonos en la Psicología social, dice Echevarr ía, desar rollando
un idea de Germani, que "El interés por este con cepto (actitud) pro viene de la
necesidad del psicó logo por cr ear categor ías que l e permita n reducir la compleji dad
y la diversidad de la conducta social humana, y hallar las ca u sas generales de la
misma" (1991:19).
Por su parte, G ordon Allp ort (1954) explicó l a importa ncia del es tudio de las
actitudes de la sigui ente manera:
"Este concepto (l as actitudes) constituye probablemente el objeto de estu dio
más caracter ístico e i ndispensabl e en la psic ología soci al ameri cana
contemporán ea. Ningún otro térm ino aparece con mayor frecuencia, tanto
en la literat ura teóri ca como en l a experi mental. ( ...) por tanto, es sumamente
útil para los objetivos de los es critore s eclécti cos. Además , se trata de un
concepto que escapa a la contr oversia s ob re l a importancia relativa de la
herencia y del medi o ambiente. Como una act itud puede suponer cualqui er
tipo de combinac ión de instinto y hábito, no cae bajo los i ntereses ex tremos
ni de la teoría del instinto n i de la teoría ambien talista. El término pare ce lo
bastante flexi ble como par a poderse apl icar tanto a las disposic iones de un
individuo aislado c omo a las pa utas gene rales de una cultura ( actitudes
colectivas). Por tanto, los psic ólogos y l os sociól ogos enc uentran en la s
actitudes un punto en común de comentario e inves tigación. Este concepto
tan útil, y ca si tan pacifica dor, ha si do acogido con tal ampli tud que,
práctica mente, ha ven ido a constituirse en la piedra clave de l edificio de la
psicología social n orteamericana" ( Allport, 1954:15 ).
Para Oskamp (1991) hay seis razones por las que est e concepto ha t enido
Cap. I I.- L as act itud es
99
tal éxito y populari dad:
1.- Es un térm ino taquigr áfico: una ún ica acti tud (ej: am or por la familia)
puede resumir diferentes c onductas (pa sar ratos con ellos , besarles ,
consolarles...).
2.- Una actit ud puede ser c onsiderada l a caus a de la c onducta de una
persona haci a algo o algui en.
3.- Ayuda a expl icar la consistenc ia de la con ducta de una persona pue s con
una sola actitud podemos explicar muchas acciones diferentes.
4.- Son importantes por sí mismas independientemente de su relació n con
la conducta de una persona pues refleja n la manera en que esta per cibe el
mundo a su alrede dor.
5.- Es un concepto r elativam ente neutro y aceptable par a muchas esc uelas
te óricas de pensamien to tendiendo pue ntes en la c ontrovers ia entr e
herencia y medioambi ente.
6.- Es un concepto interdisciplinar y no solo los psic ólogos sin o también los
sociólogos, politólogos, investigadores de la comunicación y antropólogos,
entre otros, estudian las actitudes.
Pero frente a épocas en las que, como di ce Lamberth, "hubier a si do
impensable escribi r un text o de psicolo gía social sin incl uir en él, al menos, dos
capítulos com pletos sob re actitudes: un o sobre su natura leza y formación, y otro
sobre su modificación (...)" (1989:215), ha habido otr os momentos en los que se ha
vislumb rado el fin de la posición d ominante de las actitu des en psicología so cial,
ante un descenso notable de publ icaciones sobre el t ema pasando de "(...) su punto
máximo en 1970, cuando uno de cada cinco artículo s del Jour nal of Pers onality and
Social Psychology trataba de actitudes” a 1977 cuando "(...) esta pr oporción había
descendido a uno de cada cincuenta a rtículos" (Lamberth 1989 :216).
Cap. I I.- L as act itud es
32 Rod ríg ue z a fir ma que " Ha hab ido ci erta afi ción, d esde anti guo, a hac er recuent o
de las defini ciones que se han ido dando de acti tudes; parece que la cuenta se perdi ó cuando
se alcanzaron las dos cientas" (1989:206 ).
100
¿Cuáles son las ca usas de este fl uctuación en los estudios de acti tudes? Es
evidente que al estudia r las actitudes nos encontramos con un concepto
sociopsicológico que es difícil de obser var de un modo directo y objetivo y, además,
complic ado de medir, lo que podrí a explicar dicha fluct uación. Lamberth lo atribuye
a las dificultad es que los i nvestigador es encuentra n al adentrar se en este cam po
de estudio, s obre todo a l a hora de poner se de acuerdo sobre por qué las personas
cambian sus actitudes y si en realid ad existen t ales cambi os. Aboga, sin embar go,
por mantener la espe ra nz a de un resur gimiento a nte el hecho de tratarse de un
tema de vital im portancia.
2.- CONCEPTO DE A CTIT UD
Son muchas la s definici ones de acti tud que a través de los años han
propuesto los psicó logos soci ales 32 pero, a unqu e la ese ncia de las misma s varía
poco entre ell as, según Ech ebarría (1991), aún no se ha lo grado una defini ción
consensuada s obre este obj eto de estudi o.
Este problema d e la o las d efinicione s de actitud lo plan tea Montmollin
aludiendo al concept o de actitud c omo "una sutil trampa inte lectual" . Para él,
aunque "no exi ste ningún ot ro campo en que las i nvestiga ciones (...) s ean tan
numerosas (...) no obstante, no h ay concepto que haya s ido objeto de tantas
definiciones diferentes. Para cier tos autores este concepto es indisp ensable, para
otros inútil. En suma, se hacen numer osos y ser ios estudi os sobre las condicion es
y los pr ocesos de l cambio de actitudes pero se ignora lo que son estas últimas y
este he cho parece carece r de importancia” (Montm ollin en M oscovici , 1988:118) .
Cap. I I.- L as act itud es
33 Según Montmollin "En 1935, G, Allpo rt destacó más de 16 definici ones diferentes
aparecidas en obras de psicol ogía social; en 1939, otro autor enum era unas treinta y una revist a
de 1963 tiene en cu enta un númer o mayor” (Montmollin en Moscovici, 1988:171)
34 "An attitude is a mental and neural state of readiness, organi zed through experience,
exerting a directive or dynam ic infl uence upon the indi vidual’s response to all obj ects and
situations with w hich it is related" (Allport,1954:20)
101
Evidentemente no es f ácil dar una definició n precisa de lo que desi gna el
término actitud. 33 Una de las más ci tadas es la que da Allport en 1935: “La actit ud
es un estado de disposición mental o neural, organizado a través de la experiencia
que ejerce una influenci a directa o dinámica sobre la respuesta del sujeto respecto
a todos los objetos y s ituaciones con los q ue se relac iona” 34
A partir d e esta podemos mencionar múltipl es definici ones en las qu e s e
aportan elementos más o menos novedosos.
Según McGuire (1985), Ostrom (1969 ), Zanna y Rempel (198 8), "Una actitud
es cualquier representa ción cognitiva que resu me nuestra eva luación de un objeto
actitud, el yo, los demás, cosas, acciones, suce sos o ideas " (Smith y Macki e,
1997:266 ).
O bien "Una actitud es un juicio evaluativo (b ueno o ma lo) de un obj eto"
(Worchel, Cooper, Goeth als y Olson, 2003: 126).
Para Lamberth (1989) una act itu d es "una respues ta evaluati va,
relativamente estable, en relación a un objeto, q ue tiene com ponent e s o
consecuenci as cognoscitivas, afectivas y probablemente co m portamentales"
(1989:217).
También "Una actit ud es una tendenci a o predispo sición adq uirida y
relativamente duradera a ev aluar de determin ado modo a una persona, suceso o
situación y actuar en conson ancia co n dicha eval uación" (Vander Za nden,
1995:199 ).
Para Young (1967 ) el térm ino actitu d tiene dos s ignificados , uno ampli o y
Cap. I I.- L as act itud es
102
otro estrecho. Primer o se empleó para indic ar una predi sposició n motriz y mental
a la acción, significa do evid entemente li mitado. Pos teriorm ente, adquir ió mayor
alcance al señalar "tendencia s reacti vas específ icas o generaliz adas, que i nfluyen
sobre la interpretación de nuevas situaciones y la respuesta frente a estas"
( 1967:7). Algunos auto res, sin embargo, ha n empleado el té rmino actitud para
referirse a la totalidad de la vida interior (ideas, opiniones y disposiciones mentales)
en contraste con pautas o hábitos.
Young (1967) el abora una amplia definición qu e bien podrí a ser el
compendio de otras muchas: "(...) se puede defini r una acti tud como la te ndencia o
predispo sición aprendida, m ás o menos gen eraliz ada y de tono afectivo, a
responder de un modo bastante persistente y característico, por lo común positiva
o negativamente (a favor o en contra), con refe rencia a una situa ción, idea, valor,
objeto o clase de objeto s materiales o a una p ersona o grupo de personas" (1967:9)
En definitiva, tenemos actitudes hacia alguien o algo, sentimientos,
opiniones hacia ese obj eto-actit ud, actitude s basadas en un a evaluaci ón pr evi a.
Evaluamos personas, cosas, situaciones..., nos gustan o no , las aprobamos o
reprobamos, tenemos o nos inspira n confianza o des confianza... y actuamos en
consecuencia...
Si analizam os las diferentes de finiciones encontramo s elementos comunes
que conforman y nos acerca n a la idea de actitud:
- Tienen un referente : las a ctitudes s e dirigen a un objeto-a ctitud
entendiendo por tal personas, o bjetos, situacio nes o incluso
referentes intangibles como la libertad, el racismo, etc.
- Subjeti vidad : las acti tudes son, en c ierta form a, opiniones personales
aunque sobre la idea de id entificac ión de los t érminos o pinión y
Cap. I I.- L as act itud es
35 Para K atz "Opinión es l a expresión verbal de una actitud, pero las actitudes pueden
expresarse también en conductas no verbal es" (1984:265)
103
actit ud hay discr epancias 35 . Evidentem ente, hay una es trecha
relación entre ambos aunque para Germani "si bien es ciert o que una
opinión es siempre la manife stación de una actit ud no toda acti tud
se manifi esta como opi nión" (1967:32).
Lo que es eviden te es que "una actit ud es una disposi ción inter na del
individuo respecto a un objeto” (Montmollin, en Moscovici, 1988: 171).
- Experien cias acerca del objeto acti tud. Toda actit ud supone una re lación
directa o indirecta de sujet o a objeto, siendo este último siempre un
objeto sociocultural, material o inmaterial, persona l o un complej o de
todos ellos ( Germani, 1967; Oskamp , 1991). Las actitudes formadas
a través de nuestra experiencia personal c on el objeto- actitud ser án
generalmente más f uert es que las for madas a tra vés de
experiencias indirectas.
- Una actitud es adquirida y se desar rolla a pa rtir de i nformación d e tres
tipos: cognitiva , afectiv a y conductual , o lo que es lo mism o, tiene
que ver "con todo lo que evo ca el objet o: afectos, juicios , intencio nes
de acción y acciones" (Montmollin, en Moscovici, 1988:1 71).
- Juicios evaluati vos sobre el objeto-act itud: la actitud es una disposi ción
favorable o des fa v orable res pecto a un obje to, el val or positi vo o
negativo que el individu o le atri buye.
- Direcci ón e i ntensi dad de las acti tudes: en funci ón de la val oración
favorable, neutra o desfavorable del objeto-act itud podemos hablar
de la direc ción de la a ct itudes (pos itiva/neut ra/negativ a) mientr as que
su intensidad vendrá dada por la fuerza o el grado de la convi cción
expresada y está especi almente li gada al compo nente afectivo.
Cap. I I.- L as act itud es
104
Tradicionalmente y en función d e la relació n con el ob jeto-acti tud se han
distingui do tres componente s de las actitudes: cognitivo, afe ctivo y conductua l.
Triandis (1974) elabora una definición de actitud para explicar dichos componentes:
"Una actitud es una idea car gada de emotividad que predispone una clase
de acciones a un a clase particular de situ aciones sociales. (.. .)
- Un componente co gnoscitivo, es de cir la idea que generalmente c onsiste
en una categoría usada por los hum anos al pensar. (...)
- Un component e afectivo, esto es, l a emotivi dad que impregna la idea. Si
una persona s e siente bi en o se sient e mal cuando piensa sobr e una
categoría(...)
- Un component e de comport amiento; es decir u na predispos ición a
actuar(...)" (1974:3).
De la mism a mane ra Ric hard Eiser (1989) de fine las actitud es como
"predisp osiciones a responder a alguna cl ase de estím ulo con ci ertas clase s de
repuestas (...) siendo defi nidos los tres grand es tipos de respuesta como afectiva
(sentim ientos evaluativos y prefe rencias), cognitiva (op iniones y creencias) y
conductual o co nativo (acciones ma nifiestas y declaració n de intento)” (1989:71).
Así, al menos desde l a teoría, parece gener almente ace ptada la idea de tres
componentes de las actitudes:
- Cognitivo : se trata de la información que tenemos ace r ca del objet o-
actitud, qué sabemos d e él, sus características positivas y negativas,
la idea que ten emos de él.
- Afectivo : el compon en te afe ctivo de las actitude s se caracteriza por la
prese ncia de emoción positiva o negativa. Q ué sentimos hacia el
objeto-act itud, l os sen timientos y emocione s que nos desp ierta, la
valoraci ón positiv a o negativa qu e hacemos del mismo.
Cap. I I.- L as act itud es
111
muchas de estas exper iencias c onsisten en la enseñanza e xplícita y en el modelo
implícit o de las acti tudes de los padres. M uchas acti tudes de la ni ñez son una
combinació n de la prop ia experi encia de los niños y de l o que escuchan o ven
hacer a sus padres.
Es evidente, pue s, que la mayor par te de la infor mación que recibimos para
la formación d e nuestras a ctitudes pr ovienen de l as personas que nos rodean, y no
sólo con lo que nos dicen sino con la ob servación de cómo actúan al respect o. Sin
embargo, las acti tudes adquiridas a partir de dicha fuente serán m enos intensas que
las que adquirimos con la exposici ón di recta al objeto-act itud, o sea con la
información que obtenemos con nuestr a experiencia personal .
Teniendo en cuenta estas dos princ ipales fuentes de informac ión impl icadas
en la formaci ón de nuestras actitudes, como son l a gente que nos rodea y nuestras
propias experienc ias, podemo s analizar la formaci ón de estas actitudes en función
de dichas fuentes y de los m ecanismos implic ados en el pr oc eso. Así po demos
hablar de dos vías de for mación:
A.- Actitudes f ormadas a partir de los d emás: aprendiza je social.
B.- Actitudes basadas en exper iencias directas y personales.
A.- Act itudes formad as a part ir de l os dem ás: aprend izaje s ocial
E n tendemos por aprendi zaje soci al el proc eso por el c ual adquiri mos
informaci ón, nuevas form as de comportamiento o nuevas acti tudes a parti r de los
demás (Ba rón y Byr ne, 1998). D e ahí que lo s agentes soc ializador es que n o s
rodean desde niños influyan en la formación de muchas de nu estras actitudes.
Estas estarán basadas en información indirecta obtenida de pa dres, compañeros,
docentes, medios de comuni cación...
Nuestros pa dres e jercen un profunda influencia sobre nosotros. Esta
Cap. I I.- L as act itud es
112
influencia condiciona clarame nte nuestras ac titudes hacia determinadas cosas, tal
como afirma Colin Baker (1992) aunque también so stiene que, a unque las act itudes
de los niños coincidan o sean sim ilares a las de sus padres, no implica que no se
deba a ot ras causas, como pueden ser a influencias de escuela, profe sores y
a mig os. Ahora bien, na die puede ne gar el efecto q ue los padres tien en en la
formación de las actitudes y las creencias de sus hijos.
Por tanto, da do que las ac titudes se aprenden, el papel de padres, y m ás
tarde profesor es, amigos y entorno, será fundament al en el or igen y el c ambio de
estas, hast a el extre mo de que muc has de las actitudes que se formen a part ir de
dicha influencia res u ltarán espe cialment e resist entes. Este a prendizaj e social, o sea
la formación d e actitud es a par tir de la influencia de los demás, se pu ede dar a
través de diver sos procedi mientos ent re los que p odemos destac ar tres: el
condicionamiento clásico , el condic ionamiento instrum ental y el modelado o
imitación (Baron y Byrne , 1998; Oskamp, 1991; Lambe rth, 1989).
1.- El condicio namient o clásico o el aprendi zaje basado en la asocia ción.
En el condic ionamiento clásico , tal como defend ió Pavl ov, un estímulo
anteriormente neutro (EC ) emparej ado, el sufic iente nú mero de veces, c on un
e stímulo positivo o negativo ( EI) pro ducirá, c on el tiem po, la repues ta emociona l
(RC) por sí mismo (Lamberth, 1989; Oskamp, 1991))
La forma más s imple de c ondicionam ien t o clásic o recuerda l o que Arist óteles
llamó "la ley de contigüida d". En esencia, e l filósofo dijo q ue cuando dos c osas
suelen ocur rir ju ntas, la apar ición de una traerá l a otras a l amente.
Esquemáticamente podríam os repres entar así el condici onamiento clásico :
Cap. I I.- L as act itud es
113
La primer a línea del esquema mues tra una rel ación natural, n o condicio nada,
o incondici onada, entre un estímulo (EI = Estímulo incondici onado o natural ) y una
respuesta (RI = Respues ta incondiciona da o natural).
Sin embargo, en vir tud de la contigüidad te mporal, es posible qu e otro
estímulo pase a provo car tambi én la RI, aunque antes no lo hicie ra. La exposici ón
repetida a un estímul o natural (EI) junto con un estímulo condicion ado (EC)
desembocará en la obtención de una respue sta condic ionada (RC ) únicame nte con
la exposición al estímulo co ndicionado (EC).
Ap licado a las actitudes, Lamber th (1989), citando a Lorh y St aats y su
teoría conductista para la formación de actitudes, afirma que "un estímulo que es té
emparejado con un acontec imiento q ue produce una a ctitud (respuesta emocion al)
podrá tambi én provocar esa mism a actitud" (1989:221). .
P ara Ca ver y Schei der (1997) la gente ll ega a presenta r respues tas
emocional es a los objetos (cosas, gente, ideas o acontecimientos) de esta maner a:
"si el objeto actitud es par eado con un estí mulo que activa una emoción, l lega a
provocar la emoción por sí mismo. Esta respues ta emociona l es entonces la base
de la actitud" (1997:338).
Cap. I I.- L as act itud es
114
Baron y Byrne ( 1998) definen el condicionamient o clásico como la "princi pal
forma de aprendiz aje en el q ue un estímul o inicial mente ne utral, a dquiere la
capacidad de evocar reaccione s a través de la aparic ión repeti da de otro est ímulo"
(1998:32).
Cómo funciona en condiciones reales e ste m ecanismo queda perfectamente
ilustra do con el si guiente ejem plo de l a influencia paterna en la formación d e
actitudes en los niños:
“Un niño pequeño ve a s u madre fr unciendo el ceño y most rando otros
signos de descontento cada vez que encuentr a miembr os de un partic ular
grupo racial. Al princ ipio, el niño es bastante neutr al hacia l os miembr os de
estos grupos y hacia sus característica s v isibles (color de la piel, estilo de
vestir, acento). Sin embargo, posteriormente estas caract e rísticas visibles se
emparejan (asocian) con las reacciones e mocionales nega tivas de la madre
y tiene lugar el condic ionamiento s clásic o: progres ivamente, el niño ll ega a
reac cion ar negativame nte hacia es tos estímu los, así c omo hacia l os
miembros de este grup o racial” (Baron y Byrne, 199 8:32)
El condicionamient o clásico, además, p uede ocurrir por deb ajo del nivel de
vigilancia conscient e, inclus o cuando las p ersonas no s on conscient es d e los
estímul os que sir ven para est e tipo de condi cionamien tos (Baron y Byrne, 1998).
2.- El condici onamien to ins trumen tal , basa do en la teoría de los refuer zos
o del condic ionamiento operante de Sk inner. Est e describi ó el con dic ionamiento
operante como el proceso mediante el cual se aum enta o disminuy e la probabi lidad
de dar una respuesta en función de una consecuenci a reforzante que incrementa
la posibi lidad de un c omportami ento, pudiendo s er este negat ivo o posi tivo.
Esto, aplicá ndolo al tema de la f ormació n de ac titude s, tend ría relació n con
el sistema de prem ios y castigos de m anera que, tal como dice Katz (1984) en su
Cap. I I.- L as act itud es
115
teoría funcionalis ta de la acti tudes, el niño desarr ollarí a una serie de actitudes que
le ayudaría n a conseguir recompens as y mini mizar castigos (función de adap tación
de las actitudes según Katz) con lo que se afianzarán dichas actitudes.
El niño formará sus actitu des a partir de las de sus padres, recibien do la
informaci ón dada por éstos y comportánd ose de la forma demandada evitando así
los castigos y consigui endo los pr emios. Los compor tamientos que preceden a
resultados positivo s tienden a reforzar se y los qu e preceden a r espuestas nega tivas
se debilitan o acaban supri miéndose.
Así, como dice n Baron y By rne "a travé s de la recompensa con sonrisas,
aprobaciones, y abrazos a los /las niños /niñas por tomar las perspecti vas
«correctas» (aquell as que ellos mi smos favor ecen) los padres y otr os adultos ti enen
un papel activo en la formación de las actitudes de los jóvenes” ( Baron y Byr ne,
1998:135). 3 - Modelado o imitación . Los niños apr enden n ue vas formas de
comportamiento observando, simplem ente, las ac ciones de l os demás. En muchos
casos se puede deci r que los ni ños aprenden l o que sus padres hacen más que lo
que sus padres dicen y, s i como di ce Oskamp l os niños a m enudo i mitan de sus
p adres no s ólo las co nductas admi rables si no también s us actos ant isocial es, es
evidente que el model ado o imit ación juega un papel muy important e en la
formación de las actitudes.
Lamberth (1989), c itando a Bandur a afirma que "es muchí simo lo q ue
aprend emos p or observación de los demás. (...) La con ducta y, a través d e la
conducta, las actitudes, pueden aprender se contempl ando un modelo" (1989: 224)
B.- A ctitu des bas adas en exp erienci as dir ectas y persona les
La primera y más importante vía por la que las per sonas formam os nuestras
actitudes es a través de nue stra experienc ia direc ta y persona l con el objeto- actitud.
Cap. I I.- L as act itud es
116
Aunque no todas nuestras actitudes se forman de est a manera es tas serán,
generalment e, más in tensas , más fuertes y mucho m ás perdurabl es que las
formadas a través de la informa ción indi recta obten i da de otras pe rsonas. Ser án
más accesibles y más clar as y se ret endrán mejo r, pues confi amos más en nuest ras
propias se nsaciones qu e en lo que lo s demás nos puedan comuni car al respec to.
Las ac titude s formadas a p artir de la experi encia dir ecta pueden
desarrollarse por diferentes vías:
1.- Exposición repetida : una de las maneras por las que se for man
nuestras actitudes, ya sean posi tivas o nega tivas, es a través de la expo sición
repetida a un objeto-act itud.
Evidentemen te, muchas de nue stras act itudes posi tivas haci a algo o alguien
pueden o de hecho tienen su origen en el contacto repetido con ese objeto-act itud.
Zajonc propuso que "la exposición r epetida a un objeto conduce a una ac titud más
favorable hacia este; es de cir la fa miliar idad llev a al apreci o (en vez de al
desprecio)" (Worchel y Coo per, 2003:132) . Según Zajonc este efecto oper a en
mayor grado durante las primeras exposici ones, pero las ac titudes con tinúan
incrementándose favorab l emente incl uso cuando se d isminuy e el número de
aquellas. No obstante, en estos casos partirí amos de estí mulos en pr incipio n eutros
o positivos.
Si el estí mulo es negat ivo, o s ea si el objeto-actitud ya es desagrada ble
desde el princip io, la expo sición r epetida a ést e conducir á a un mayor des agrado
(Oskamp, 1991). Si u n estímu lo es desagr adable "su exposic ión no es placent era,
sirve como cast igo y da com o resultado un e fecto aún más negativo as ociado al
objeto" (Worchel y Coo per, 2003:13 3).
2.- Episodios sobres alientes . Oskamp ( 1991) resal ta la impo rtancia que
tienen episodios sobresalientes, o p articul armente tr aumáticos , en la forma ción y
Cap. I I.- L as act itud es
117
desarrollo de las acti tudes. Por e jemplo, m uchas de nuestras fobi as tienen r elación
o base en algunas experienc ias desagr adables. A par tir de ahí según Rodrí guez
G on zález (1989) puede inferirs e "qué si tuaciones de especial s ensibili zación de l
sujet o pueden ser det erminantes para una suer te de troq uelado de acti tud es :
probablemente la adolescencia, los episodios dramát icos o ciertas sit uaci ones
constituy en, juntamente con la edad tem prana, una esp ecie de p eriodo s críticos”
(1989: 213)
Del mis mo modo, sentimos af ecto o tenemos actitudes positiva s hacia
personas, cosas o lu gares asoci ados a experi encias feli ces y desag rad o por lo
contrario.
Finalmente no debemos ol vidar que l as actitude s está n directamente
influenciadas por factores medioambi entales y s ociales, como la fami lia, los amigos,
la educaci ón, etc., hasta el extremo de que tendemos a ajustar n uestras ac titudes
a aquellas q ue son carac teríst icas del g rupo al que pertenecemos (La sagabaster,
2003).
118
Cap. III.- Las actitudes lingüísticas
119
Cap . I II - LAS ACT IT UDE S LI NGÜ ÍST IC AS
“El lenguaje es lo más humano que existe . Es un privilegio
del hombre... Cada palabra l leva co n sigo una vida, un
estad o, un se ntimie nto” (Carmen Conde)
1.- INT RODUCCIÓ N
E ntre la diversidad de ob jetos hacia los cuale s podemos desa rrollar
actitudes, la o las l enguas tienen e special i mportanci a dado el lugar cent ral que la s
mismas ocupan en nuestras vidas.
Como ya hemos mencionado, tres fa ctores i nfluyen dire ctamente en
nuestras actitudes , e l entorno c ultural, los grupos sociales con los que n os
relacion amos y la flexibi lidad junt o a la adaptabi lidad indi vidual. F actores que
intervi enen directam ente en nuestr as actitudes, en g eneral, y en las actitudes ha cia
las lenguas con l as que en tramos en contacto a lo largo d e nuestra vi da, en
particular.
Para Lasagabas ter (2003) "Cuando habl amos, una ser ie de mecani smos
sociopsi cológicos entran automátic amente en func ionamiento , lo que nos permite
codificar y descodificar cie rtos valores sociales que están estrechamente
relacion ados con determinado s rasgos lingüísticos" ( 2003: 30), por lo que destaca
que las actitudes tienen un valor explicativo muy alto tanto en la sociolingüística
como en la l ingüísti ca.
Por ello, ev identemente, las acti tudes lingü ística s son un tem a central en
Cap. III.- Las actitudes lingüísticas
37 Independientemente de la situaciones exce pcionales de carencia de vida familiar
al inicio de la existencia pero que constituyen casos particulares que desbordan el ámbito de
este trabajo.
120
numerosas investigac iones psicosociol ógicas.
El lenguaje i mpregna nue stras vidas desde que nacemos. Es el bien m ás
valioso de la raza humana . Es el vehí culo con el que se establ ecen las relacio nes
humanas, en particular las primeras, instaurada s en el ámbito fa miliar 37 con una
gran carga de afecti vidad. Al tiempo, es nuestro i nstrumento fundament al en la s
más corrientes transacciones c o tidianas e intervi ene en todas la s activi dades
humanas. Es el medio para la expresión de cualquie r tipo de ex perienci a, creenci a,
tradici ón, ritual, conocim iento, etc. dentro de la s ociedad. Además, es un element o
"tan í n timamente ligado a nues tra exper iencia cot idiana que rarament e tomamos
conciencia de él" (Gumperz, 1981:9 ).
Ta mbién Saussure, como h emos explicado an teriormente, al def ender la
lengua como la parte social de l lenguaje af irma que esta sólo existe en v irtud de una
especie de c ontrato entr e los mie mbros de una comunidad.
Para Bernárdez "La lengua es un consenso social" ( 2004:36). Y, a su vez,
Marti net considera el lenguaj e como "(. ..) un instrum ento de comuni cación con
arreglo al cual l a experi encia humana se analiza , de modo dif erente en cada
comunidad, en unidades dot adas de un conte nido semánt ico y de una expr esión
fónica(...)" (1991:31).
El lenguaje es para el homb re un medio de llegar al otro, d e transmi tirle y
recibir de él un mens aje y, así , Beneviste sostiene que "Por encima de las clases,
por encima de l os grupos y de las acti vidades par ticular izadas r eina un pode r
cohesivo que hace una comu nidad de un a gregado de in dividuos(...). Este poder es
la lengua y sólo la len gua” (1987: 98) .
La lengua nace y se des arrolla en el seno de la comunidad humana y es tá
Cap. III.- Las actitudes lingüísticas
38 En este trabajo analizaremos las actitudes en relación con una lengua minoritaria
y en pe ligro de d esapari ción como e s el patués en el val le de Bena sque.
127
lenguas mi noritari as en peligr o de desapari ción 38 .
Por otra parte , Baker ( 1992) destaca que ac titud li ngüístic a es un térmi no
dentro del c ual podemos e ncuadrar una variedad de actitudes específic as como:
- actitud hacia var iedades lingüísti cas, dialectos...,
- actitud hacia el ap rendizaj e de una nueva l engua,
- actitud hacia una l engua minor itaria es pecífica,
- actitud hacia grupos, comunidades y minorías lingüísticas,
- actitud hacia las clases de lengua,
- actitud hacia usos específic os del lengu aje,
- actitud de los padr es hacia el aprendizaj e de la lengua...
Sin embargo, c ualquiera q ue sea el obj eto de las ac titudes lingüís ticas todas
están directa o indirectame nte influen ciadas por dife rentes variables como la edad,
el género, el estat us social y el contexto lingüístico, educativo , grupal y cultural.
Aunq ue frente a las var iables in dividuale s, como se xo y edad hay a utores que
destacan una mayor i nfluencia de l as variabl es del entor no: contexto lingüís tico,
familia, escuela, etc.
De todas las v ariedades de actitudes lingüís ticas desc ritas ant erior men te
una de las que se ha te ndido a estud iar con mayor amplitud es la refere nte al
aprendizaje de una se gunda len gua, bien sea esta una lengu a extranjera, como
puede ser el aprendizaje del inglés, bi en sea una sit uación de bi lingüism o como el
caso de Canadá o una lengua minoritaria como el c atalán en deter minadas zo nas
de Aragón, por poner algún e jemplo.
Todos estos tra bajos aborda n el estudio de dichas ac titudes anal izando "la
r elació n entre el ni vel de conoc imiento al canzado en d eterminado s códigos
Cap. III.- Las actitudes lingüísticas
128
lingüísti cos y las act itudes y m otivacion es hacia est os códigos y los colec tivos
sociales que a trav és de ellos se expr esan" (Huguet, 2005 : 2).
En esta lí nea, algunos auto res han incidido en la existenci a de una estre cha
relación entre el apr endizaje de una segunda leng ua y el desarr ollo de act itudes
favorables hacia la c ultura y e l grupo al que dicha l engua repr esen ta. Pero esta
relación ha sido planteada en dos diferentes direcciones:
1.- Preeminen cia de la influencia de l aprendizaje sob re las actitudes, po r lo
que dicho apren dizaje "puede modi ficar l as actitudes de los sujet os hacia el grupo
qu e tie ne esa lengua c omo matern a" (Sánchez y Rodrí guez citado en Huguet,
2005:2), lo que podrí a impulsa r su aprec io por la cult ura y las personas
representadas por la l engua objeto de dicho aprendizaje.
2.- Influencia de las actitudes sobre el aprendizaje, según lo cual se
considera que "las actitudes son características personales relati vamente estables
que influyen y determin an el progreso en el ap rendizaje de la lengu a(...)” (Sánchez
y Rodríguez, 1997: 2) .
Esta segunda vis ión de la relación actitude s-aprendizaje queda justi ficada
tras varias comprobaciones:
- las actitudes y m oti v aciones haci a el aprendi zaje ling üístic o son
independientes de las apti tudes e inteligencia (Bake r, 1992; Sánchez y Rodríguez,
1997),
- se da una estrecha relación entre las actitudes de los padres y las de los
hijos, l o que hace suponer que la acti tudes lingüís ticas se d esarroll an en el hogar
antes de que com ience el apr endizaje l ingüísti co,
- al medir l as actitude s antes y des pués del apr endizaje es tas no han sufrido
modificaci ón por el hec ho de conocer mejor l a lengua.
Esta relación actitudes-aprendizaje en dos direcciones tiene n especial
Cap. III.- Las actitudes lingüísticas
129
relevancia a la hora de estudiar las actitudes lingüísticas h ac ia las le nguas
minorit arias y en peligr o de desapari ción y la gran i nfluencia que dichas act itudes
tienen en la supervivencia o no de tales lenguas.
3.- ACTI TUDES HA CIA LENGUAS MI NO RIT ARIA S O EN PELI GRO
DE EXTI NCIÓN
El aprendizaj e de una lengua m inoritar ia puede ll evar a los individuos a
valorar, en positiv o, al grupo h ablante de di cha len gua, as í como, de la misma
manera, el conoci miento y ap recio de di cho grupo puede llevar a un a pre ndizaje
más efectiv o de dicha l engua y en ambos casos pu ede ser un medio para evitar o
al men os frenar su desaparici ón. Pero, ant es de enfocar l as actitude s hacia la s
lenguas en peligro d esde la pers pectiva de l a educación, interesa ver qué ti po de
actitudes h an podido ll evar a dic ha lengua a esa precaria situació n.
El estudio de l as actitud es lingüí sticas, y en concreto las de las lenguas
minoritaria s, nos lleva a plantearno s, como hac e Bierbach ( 1988), una ser ie de
cuestiones tales com o:
- ¿por qué, un grupo de gente , en una situación de contacto de lenguas,
emplea una lengua A en u n contexto X y una lengua B en un conte xto Y?
o
- ¿por qué, en una situació n de dominaci ón de una lengua s obre otra, hay
grupos que mantend rán su lengua mino ritaria mientras que otro s la
abandonarán?.
Hasta ahora hemos estado habland o de actitude s lingüí sticas hac ia las
lenguas y en parti cular haci a las consi deradas minoritari as según los cánones
establecidos. Pero, en el caso de lenguas minoritarias q ue se encuen tran en peligro
de desaparic ión los estudios de actitudes son especialmente importantes, dado lo
Cap. III.- Las actitudes lingüísticas
130
determinan tes que son las ac titudes de l os hablantes, de la comun idad y del estado
al que perten ecen, para gar antizar s u superviv encia.
En primer lugar, co nviene analizar y distin guir entr e las acti tudes que ll evan
a una lengua mino ritaria a una situac ión de peli gro de desapar ición y aquellas qu e
surgen ante una sit uación ya es tablecida d e lengua minoritaria en grave pel igro de
extinción , tanto entre los propios hablan tes como en aquellos que están en contacto
con ella.
Resulta evidente que, hablando de actitudes lingüística s, las mismas
caracter ística s que rigen par a la formaci ón y desarr ollo de est as hacia l as lenguas
en general se pueden aplica r en el cas o de las len guas minor itarias y así, fac tores
como la familia, la edad, el género, el estatus soci al, el contexto lingüístic o,
educativo, grupal y cul tural son decisiv os para la formación de di chas actitudes.
Lo que caracte riza las actitudes respecto a l as lenguas mi noritari as es que
una mayor o menor influe ncia de alguno de esos factor es puede desenc adenar un
cambio de estas, convirtiend o unas actitude s positivas hacia la lengua m aterna en
negativas, lo que irá en perjuicio d e la supervivencia de dicha lengu a. Este tip o de
actitudes, las negativas, suelen ll evar consigo, ad emás de un ces e en el empl eo
de la len gua, un a interru pción en la transmi sión generac ional de est a, lo que
desemboca en una disminución progresiva del número de hablantes que, si bien
no siempre es indicat ivo de peli gro, si v a acompañado de una percepció n de
despresti gio puede ser el inici o de su desapar ición.
El hecho de que una lengua d esaparezca se d ebe fund amentalmente, para
Crystal (2001), H agè ge (2001) y B ernárdez ( 2004), a que l os propios hablantes
dejan de hablar en s u lengua mate rna, ya sea consciente o inconsci entem ente .
Antes ya hemos anal izado los diversos factores pol íticos , social es, econ ómicos,
dem ográficos, etc. que ll evan a un grupo a abandonar paul atinamente el us o
Cap. III.- Las actitudes lingüísticas
131
habitual de su lengua ma terna y q ue se pueden conj ugar en una pér dida de
prestigio de esta frente a otra mayori taria y con más futuro. Esto producir á un
cambio en las acti tudes hacia su propia l engua tanto en su d irecci ón (positivas o
negativas) como en su i ntensidad.
4.- ACTI TUDES LI NGÜÍSTI CAS- VITA LIDA D ETNOLI NGÜÍSTI CA
Crystal (2001) seña la ocho ind icadores d e vitali dad etnolingü ística para una
lengua en peligro:
- La resi stencia a l a influencia de una cultur a urbana domi nante.
- El númer o de campos en los que se ut iliza.
- La frecuencia y modo de la alternancia de códigos.
- La existencia de hablantes que lo hablen con fluidez.
- La distribución de hablantes en las redes sociales.
- El reconoc imiento i nterno y ext erno del gr upo como una com unidad única.
- Su prest igio en re lación con las lenguas que la rodean .
Resulta evidente que l a evolució n históri ca y soci al, junto c on el número de
hablantes, son factores fundam entales en l a vitali dad etnolingü ística y cuanto má s
peso y valor tengan amb os mayor será l a tendencia de la gente a pr esentar
actitudes positivas haci a la lengua. Si a esto unimo s una ayuda in stituci onal bien
planificada se facilitará la creación y, lo que es más impo rtante, el mantenimiento
reforzado de dichas actitudes positivas (Lasaga baster, 2003 ).
Lapresta (2004) habl a de dos tipos de vitalidad etnolingüística, una objetiva
y otra per cibida.
La vitalidad etnolingüística objetiva n os la da una s erie de datos objetivos,
indicán donos cu ál es la s ituación de la lengua. P ero exist e un factor añadi do de
extraordi naria im portancia e n la vitalidad etnolingüística que es la per cepción que
Cap. III.- Las actitudes lingüísticas
132
de ella ti enen los hablantes y aquellos que están en contacto c on la lengua. Esta
vitalid ad lingüís tica perc ibida, dir ectamente i nfluida sin duda por los datos o bjetivos
pero también por elementos y situaciones personal es tanto a nivel individual como
grupal, determi nará que se desarr ollen una se rie de actitudes, ya sea positivas o
negativas, que influirán e n el deterioro prog resivo o en el resurgimie nto de la
lengua, de una maner a en algun o s casos i ndependienteme nte de los dat os
objetivos.
De esta forma L apresta (2004) distingue en la vitalidad etnolingüística
percibid a entre:
- creencias exocéntr icas o las perc epciones sob re el entor no del indi viduo
y que se relacionan con el comportamiento del grupo, y
- creencias egocéntric as (endocéntr icas) bas adas en aspectos i ndividual es
como la motivaci ón, la voluntad, las em ociones...
La importancia de esta percepción de lo s hablantes es tal que pue de
revital izar un a lengua práct icamente de saparecida si se la considera como algo
important e, tanto para el grupo como para los individuos, independient emente de
lo que demuestren los datos objetivos. Así mi smo, la per cepción del desprestigio
de s u lengua y el hecho de que se encuentre en una situación de d eclive
(favorecid o entre otro s factores po r el abandono instituc ional) pued e modificar , en
determinados hablantes, la direc ción de sus actitudes lingüís ticas haci a aquella o
reforzar una actitud ne gativa hasta el ex tremo, como hemos dic ho anterior mente,
de dejar de usarla y, lo que es más gr ave, cortar su transm isión a l as siguientes
generaciones creyendo que no merec e la pena conservar la lengua ( Crystal , 2001;
Trudgill, 2004; Be rnárdez, 2004 ).
Indudablem ente, una lengua hablada desde tiem pos inmem oriales, ya sea
en una situaci ón inicial de monolingüi smo como de bilingüi smo (aún en situación de
Cap. III.- Las actitudes lingüísticas
133
diglosia) no puede de saparecer de un día para otro, sino qu e la consecuenci a del
proceso de transform ación de las ac titudes li ngüístic as será le nta aunque,
lamentablemente, progres iva e inexorable en l a mayoría de los casos.
Esta modifi cación de actitudes hacia las lengua s minoritarias se desarrolla
por las m ismas ví as por las que normalm ente se modi fica cualqui er actitud del ser
humano. La influencia de los padres y el ento rno fa miliar es definiti vo para el
desarrol lo de actitudes positivas o negativas hacia la l engua materna , de manera
que el uso de esta en el entorno fami liar favorecerá el mante nimien to de su
vitalid ad. Su import ancia es tal que, para Cr ystal (2 001), inten tar mantener un a
lengua minori taria úni camente con e l aprendiz aje escola r, cuando l a transmi sión
familiar no se ha ll evado a cabo, es realment e compl icado y en m uchos casos
infructuoso. Sin embar go, para el a utor es di fícil c onvencer a l as famili as de que sus
actitudes negativas hacia su lengua tienen consecuen cias irreparables.
Así mi smo, la m odificació n de una actit ud hacia una l engua minor itaria, de
positiva a negativa, para a l guien que la ha tenido como leng ua materna desd e la
infancia, tampoco es dif íc il si en el entorno s ocial, am igos, escu ela, medio s de
comunicac ión, medios económicos, etc., los mensajes de despresti gio de la lengua,
ya sea de forma explícita o p or mera omisión e ignoranci a de su exis tencia (c aso de
la escuela y de los medi os de comuni cación) t ransmit en a los habl ant es que l a
lengua del trabajo, del en torno social prestig ioso y de su propio futu ro, es otra
diferente a l a materna.
De la mi sma forma, las actitudes de los h ablantes de la lengua dominante
que están en conta c to, por div ersas raz ones y en difer entes ámbit os, con los
hablantes de la mino ritari a son tambi én determi nantes a l a hora de modi ficar las
actitudes de estos úl timos, s obre todo si los hablant es de la len gua mayorit aria
tienen como característica el monolingüism o, y así Wurm ( 1998) afirm a que
Cap. III.- Las actitudes lingüísticas
134
"Muchas lenguas en pe ligro de desap arición no se encontrarían hoy día en esa
tesitura si no fuese por la act i tud de muchos habl antes de las grandes len guas
hegemónicas con quiene s han entrado en contacto, ya que esto s últim os cree n
firmemente que el mono lingüismo es el estad o normal (...)" (1998:193-194).
Esta actitud l a explica Crystal (2001) afir mando que "(...) las perso nas
monolingües no están acost umbradas a pen sar en el b ilin güismo como un activo
que ofrece a quien lo po see la posibili dad de ampli ar sus horizo ntes mental es, de
abrirse a otras dimensiones del conocimiento, de u na mayor fl exibil idad de
pensamiento y de u na mayor c omprensió n y tolera ncia hacia las difer encias
socia les, sino que simplemente no fo rman parte de su arquite ctura mental.(...)"
(2001:96)
Y no digamos nada de la pro pia experi encia d el hablante, quien puede
haber sufrido di re ctamente el reproche o la burla p or expres arse en su l engua
materna, lo que puede l levarle a sentir v ergüenza de s u propia l engua
cambiando una actitud positiva por un recha zo que le ll evará a evi tar hablar la,
empleando per manentemente la lengua m ayoritar ia.
La conjunció n de todos esos condicion antes produc irán un c amb io
progresivo en las acti tudes de los habl antes (o al menos de un núm ero impor tante)
que llevará a la l engua minoritaria a una situación de peligr o de desaparición. Y
llegados a esta sit uación Lasagab aster (2003) afir ma que respecto a las actit udes
que se muestr an hacia una l engua minor itaria y en pel igro de d esaparici ón
podremos encontrar personas pr eocupadas por su mantenimi ento que muestr en
actitudes muy posi ti vas ha cia ella y otras c on una actitu d nega tiva qu e podr ía
llevarl es a sentir indiferenci a hacia su des aparició n.
Y es en esa situación cuando l os pocos hablantes que queden, y que sigan
valorando su lengua com o un valor p reciado de s u p atrimoni o cultural , podrán
Cap. III.- Las actitudes linguisticas
135
intentar m odificar l as actitude s del rest o de la comuni dad iniciand o empresas que
lle ven a recuperar la vital idad de su l engua, adaptándos e indudablem en te a lo s
nuevos contextos s ociales ec onómicos e incluso c ulturales que inevit ablemente tr ae
consigo el paso del tiempo. Para ello será necesario intentar m odificar las acti tudes
negativas de los habl antes, reva lorizand o la lengua des de una perspectiva diferente
y, así, dado q ue las venta jas práct icas de su uso pueden no tener una ba se real en
la actu ali dad s e pued e enfo car co mo un intent o de preserv ar y revi talizar un
patrimonio cultural que incl uye todo aqu ello que somos y que fuimos como
comunidad y como individuos.
136
Cap. IV.- Las lenguas de Aragón
143
En la misma línea, t al como ci ta Nagore ( 2006), el pr ofesor Metzeltin en su
obra Las lenguas románicas estánd ar. Historia de su form ación y de s u uso (2004)
e stablece que las len guas románi cas son las siguientes : rumano, fr iulan o, ladin o
dolomít ico, romanche, italiano, sardo, corso, francés, occitano, catalán, aragonés,
castellano o español, asturiano, gallego y portugués.
El caso de la Península Ibérica no sería, pues, diferente al resto. La llegada
de los rom anos a la Pení nsula, en el siglo I I, habita da por aquel e ntonces po r
puebl os í beros y cel tas, supondr ía una rápi da difusión de l a lengua de los
colonizadores sien do la princip al causa de esta d ifusión el prestig io superior de la
civili zación que representaba el latín y el gran interés de los habitantes d e la
Península de incorpor arse a ell a.
Es de suponer que, tras un per iodo de bil ingüismo más o menos amplio, e l
latín se convir tió en la l engua habitual de los pueblos de l a Penínsul a eso sí, con las
variaci ones dadas por el sustrato previo de l as lenguas aut óctonas habla das
a nteriormente en ella. Por primer a vez se habl aba en la Pení nsula Ibér ica una
lengua, semejante a la del resto de las tie rras que formaban el Imperi o Romano. Y
además “Esta com unidad ling üística s e basaba en el hecho de que, a di ferencia de
las lenguas ind ígena s, el latín er a además una l engua escri ta, con norm as
uniformes en todos los ámbitos de su utili zación, a la vez que inst rumento de un a
administ ración compleja y eficaz y medio de ex presión de u na litera tura flor eciente”
(Siguán, 1992 :15).
Sin embarg o, como ya hemo s indica do ant eriorme nte, e l latín vulgar al entrar
en contacto co n las lengua s autóctonas evolucionó , dando lugar c on el tiempo a l as
diferencias entre las distintas zonas. Di ferencias que, con la caí da del Imperio y la
disoluci ón de la admi nistraci ón centrali zada, hacia el siglo V, se ac e ntuaron,
acelerando el proceso de fr agmentación y transform ación del l atín en la Peníns ula,
Cap. IV.- Las lenguas de Aragón
42 Como todo lo cristiano sometido a los árabes.
144
proceso del que no nos han lle gado huellas es critas p ero que se puede deducir de
los desarrollos posteriores.
La llegada de l os visig odos contri buyó a acentuar más las diferencias en tre
las diversas variedades lingüís ticas . Los visigod os, aunque no aban donaron much as
de sus costumbres, s e romanizaron influi dos por la cultura que enc ontr a ron a su
llegada y, así, en lugares como Hispa nia donde ha bían tomado gran fuerza la
lengua y cultur a latinas s e amoldaron a esta. Así mi smo, el aisla miento re specto a
los centros de cultu ra latinos l levó a una evoluci ón independient e de los dia lectos
del latí n hispánic o, germen de las futuras lenguas rom ances de la P enínsula.
La invasión de los árabes, a principios del siglo V III , supuso la llegada de
una nueva lengua a la mayor parte de la Península , el árabe, encontrando e n esta
unos dialectos romances bastante sem ejantes entr e sí, aunque aún en plena
evolución. Casi la totalidad de la Península Ibéric a fue conquistada por los árabes,
los cuales im pusieron su lengua com o lengua ofici al y de la c ultura mi entras que el
puebl o seguía habl ando en los di ferentes dial ectos de cada una de las zon as
conquistadas, que al igual que sus hablantes ( cristi anos que habitab an en territorio
árabe) reciben el nombre de mozárabes 42 , dialectos mozára bes , comenzando u na
nueva etapa de biling üismo, que en alg unos l ugares duró siglos. Durante este
tiempo esos dialectos perdi eron el contacto con las restantes hablas románicas y
adquirieron multitud de arabismos.
Sin embargo, l a ocupación ár abe no alcanzó l as zonas mon tañosas del norte
de la Peníns ula, desde el Medi terráneo has ta el Atlán tico y fue aquí donde aquellas
variedades lingüísticas derivadas d el la tín continuaron ha blándose lejos d e la
influencia árabe, adquiriendo diferencias apreciables entre sí co nsec uencia de la
separación orográfica que hi zo que desarrollasen c aracterísti cas peculiares.
Cap. IV.- Las lenguas de Aragón
145
Estas variedades se concret aron más t arde en cinc o núcleos l ingüísti cos
principales: el gallego , el astur- leonés, el castellan o, el aragoné s y el catalán. Junto
a estos núcleos l ingüísti cos, hereder os del latí n, existí a también en la Peníns ula el
vasco que habí a resist ido la inv asión rom ana y musulmana a costa, sin embargo,
de reducir sensiblem ente su terr itorio.
Por lo que resp ecta al ar agonés, el cual es calificado por Buesa (1989 ) como
“un dialecto i berorrom ánico, here dero direc to p o r tanto del latín vul gar o latín
hablado con q ue legionar ios y colonizadores romanizaron estas tierras” (1989:26-
27) , podemos si tuar su or igen en los valles pi renaicos, donde dicho l atín vul ga r
evolucionó con personal idad propia y r asgos diferent es a los de ot ros terr itorios de
la Península. Esto se d ebió, según a utores, por una part e a una tardía
romanizac ión consecuencia d e una prolong ada resistencia a los romanos y por otra
al sustrato ling üístic o formado, segú n opiniones, por pueblos vascones qu e
ocu paban la zona y a cuya lengua s e atribuyen determin ados fenóm eno s
li ngüísti cos que ca racteri zan la v arieda d román ica que aquí su rgió (Mart ín
Zorraqui no y Enguita, 2 000). Así mismo, el he cho de qu e la invas ión árabe no
llegase a dichos v alles pir enaicos hi zo que el primitivo dialecto del latí n surgido en
ellos fuese evoluci onando independien temente hasta formar lo que denominam os
romance aragonés.
El comienzo de la llam ada Reconquis ta, desde el norte de la Península y con
el avance pau latino de l os reinos cr istianos hacia el s ur de esta, h ará que esos
dialectos del latí n, que se habí an conserva do sin la i nfluen ci a del árabe y que
habían desarrollado características diferentes, se vayan expandi endo por aquel los
territo rios reconquis tados por su s hablantes. En ese avan ce, no obstante, fuer on
también asimilando características d e las lengua s mozárabe s que iban enc ontrando,
lenguas que por otr a parte tení an el mis mo substr ato que aquell as que
Cap. IV.- Las lenguas de Aragón
146
reconquistaban la Peníns ula.
Y así, al igual que un dialecto hablado en unos valles al nordeste de Burgos,
lindantes con las regiones cantá brica y vasca, se expandió haci a el sur
convirtiéndose en lo que hoy e s una de las g r and es lenguas del mundo, el
castellan o, así mi smo el ar agonés comenz ó su d ifus ión con la e xpansión del
primitivo Reino de Aragón. En su reconquista de los territorios musulmane s hacia
el sur e l Reino de Aragón logró su mayor extensión entre los s iglos XII I y XIV,
llegando más abajo d e Teruel y alcanzando i ncluso alg unas zonas de Murcia. Y así,
asimil ando a la poblaci ón mozárabe que habitaba dichas ti erras y, por consi guiente,
algunos elementos de su lengua, algo no muy difícil dados los par ecidos fonéti cos
y léxicos que tenía el mozá rabe con el arago nés (C ont e et alii , 1977), fue en esa
época cuando el aragonés alcanzó su máxima extensión y de sarrollo como lengua.
En este punto M ontes Gira ldo (1986) defiende el est atus de lengua del aragonés
frente a teorí as que lo cal ifican de di alecto con l a siguiente afirmaci ón:
“Pero ¿es que existió en la Edad Me dia la leng ua hispánic a de la que f ueran
dialectos e l aragonés, el astur- leones, etc.? No sé q ue ningún hispanista
haya sostenido esto y creo, por el cont rario, q ue antes de la imposic ión del
caste llano com o lengua gen eral de España no hubo en la P enínsula
(excl uido, obviamente , el latín en su época unitar ia) ninguna lengua genera l
y que el aragonés, el leonés, el castella no, el catal án, etc. fuer on lenguas
plenas, no dialectos, usadas en todas las funciones que entonces se
requerí an (comunic ación oral , escrit os oficia l es, etc .) Y no esta ban
integradas en ningún sistema norm ati vo-fu ncional q ue las subor dinara”
(Montes Giraldo, 1986 :27).
Con el tiempo la leng ua que se insta ló en la mayor parte de Arag ón tras la
Reconquista perdió lo s locali smos pir enaicos, r ecibiendo c laras influencias de sus
Cap. IV.- Las lenguas de Aragón
43 Y que son las diferentes hablas o dial ectos d el ara gonés que aún s e conser van en
algunos valles del Pirineo.
147
vecinos oriental es y occidentales (catalanes y castellanos) modificándose
paulatinam ente y distanci ándose, como hemos dich o, de las habl as que seguí an
existiend o en los difer entes vall es altoarag oneses, alej adas de las evolu ciones del
aragonés en el resto del territ orio.
Sin embargo, C onte (1977) defiende que, si bien la le ng ua popular de la
época en el Al to Aragón presentaba un as caracte rísti cas propias que son las que
nos han llegado de forma oral hasta nuestr os días 43 , la lengua escrita empleada por
notarios y escri banos altoar agoneses era básicament e la mism a que la de
do cumentos de notarios de La Almuni a (o la ti erra ll ana), si b ien la empl ead a e n
documentos importan tes, cróni cas histór icas, obr as liter arias, et c. varia ba
considerablemente de las an teriore s al prese ntar un may or grado de
castellan ización.
Es evidente, pu es, que el av ance del cas tellano fue i mparable. Y así,
aunque durante algú n tiempo la unión del Reino de Ar agón con el C ondado de
Barcelona, por alian za matri monial form ando la C orona de Aragón, su puso una
convivencia del aragonés , el catal án y el lat ín, el ar agonés emplea do ten í a ya un
grado de castell anización que fue paulatin amente aument ando, debido al prestigio
que dicha lengua empez aba a tener en l a Penínsul a. De esta manera, ha cia el siglo
XIII, junto con l a castell anización del aragonés , se fue susti tuyendo tambié n el lat ín
por el castellano en las tareas administrativa s, es decir en las formas escritas,
configurando esta lengua la representación de la administraci ón y de la cultura, est o
es, manifestacion es literarias, documen tos, etc. Este pro ceso fue pa ralelo a la
conservac ión de las formas ara gonesas más puras en los valles de l Alto Ar agón,
conservac ión que se debió no sólo al aislamiento geográfico con la tie rra ll ana sino
Cap. IV.- Las lenguas de Aragón
44 A la muerte de Pe dro IV le sucedie ron sus hijo s, Juan I (1 387-1396) y Martín I
(1396-141 0), pero ambos mur ieron sin her edero va rón, lo que p rovoc ó una c risi s suces oria en
la coron a, pues el de recho d e este reino impe día reina r a las mujere s. La crisis se res olvió
mediante el compromiso d e Casp e (1412 ), que e ligió como rey a Fernando I de Trastamara,
dinastía castellana.
45 Algo difer ente fue la re percusión del castellano en la z ona catalano-parlante de
Aragón. En este caso, como a firma MªA. Ma rtín Zorraq uino (2000 ), el catal án como lengua
autóctona no redu jo su es pacio como e l aragonés , sino que comenzó a sufrir una situación de
diglosia, continuando su uso oral con suficiente fuerza c omo pa ra que quede justificada su
vigencia actual.
148
al aislami ento entre l os diferentes valles, lo que llev ó así mi smo a acentua r las
diferencias entre las variedades de cada uno de ellos.
A principios del siglo XV la dinastía castellana de los Trastamara se instauró
en la Corona de Aragón 44 , con lo que el caste llano se convirtió progresi vamente en
la lengua de la corte y la nobleza a ragonesa. As í, mien tras las clases al tas
adoptaban el castel lano como l engua de mayor prestigi o, el aragoné s, aún habiendo
adquirido ya multitu d de castell anismos, fue relegado al ámbito r ural y dom éstico y
comenzó a suf rir un progresivo despre stigio 45 .
Por último, a finales d el siglo XV, unidas ya las coronas de Arag ón y Castilla
por el matrimonio de Fernan do de Aragón e Isabel de Castilla se con figuró
definitivamente el mapa de Es paña y se cons agró el papel predominan te de
Castill a. Paralelame nte a es te proceso, la leng ua castellana se convirtió en la
lengua predominante del nuevo Es tado, siendo una de las pr eocupaciones de los
Reyes Católicos enla zar los conceptos d e lengua y unid ad nacional.
A partir d e allí e l castell ano se converti ría en l a lengua de la cultura, dado el
prestigio que tenía ya la literatura surgida en el centro de la Península, llegándose
al convencimiento de que su conocimiento era una condición indispensa ble par a
acceder a un cierto nivel cultural.
Ante esta sit uación resulta eviden te que la desa parició n del ar agon és sería
paulatina e inexorabl e, pero mucho más rápida en la tierra llana que en los vall es
Cap. IV.- Las lenguas de Aragón
149
pirenaic os donde, aunque in dudablemente l legarían también l as influencias del
castellan o de la mano de la admini stración y de la l engua escrita, el ais lamiento
geográfico preservó durante más tiempo su pureza y s u práctica diari a en el ámbito
familiar y cotidi ano de dichos hablantes, que tenían en esos valles aislados su vida
y sus necesidades vitales cubiertas.
A partir de ahí, y durante los siglos siguientes, el proceso de castell anización
quedó plenam ente re suelto y, así, en Aragón se extendió el uso del castellano. Un
castellan o, evidenteme nte, llen o de a ragonesism os que le daba u n carácter especial
y diferente, quizá más acentuado en núc leos rur ales que urb anos siendo aq uellos
los últimos bast iones del aragonés origi nal en la tierra l lana.
Según Conte (1977) “(...) el aragonés se perdió durante el si glo XVI en todo
el Sur de la actual provinci a de Teruel, a sí como en s us extr emos Oeste y Noroeste,
incluyendo Calamocha , y en casi todo el c entro y el Sur de la ac tual provi ncia de
Zaragoza , incluye ndo Tacazo , Calatayú , Daroca, Cariñena, Belchite, y por el Este
hasta Ixar en el Bax o Aragón, y po r el Nor te alcanz ando las pro ximi dades de Exea
y Zuera” (1977:44).
El retroces o fue continuo y , aunque no se tienen dat os concret os sobre el
ritmo de la desapar ición, l a existenc ia de textos populares, dances y pastoradas han
servido a los estudiosos para deduci r, con res ervas, l a vigencia del aragonés en l os
siglos posterior es. La pérdi da del uso habi tual del ar agonés en gr a n parte del
territo rio, incluidos los Monegros (a exc epción del Prepirine o y Pirin eo ), podr ía
fecharse entre 1800 y 1900 aunque este h e cho no impl icarí a la pérdi da del
conocimiento de la lengua que podr ía prolo ngarse, en es ta zona, hast a bien entrad o
el siglo XX.
Cap. IV.- Las lenguas de Aragón
46 Movimiento de recuperación lingüística y literaria que abarcó múltiples aspectos de
la socied ad catalan a y que se tradu jo en for mulaciones políticas (S iguán, 199 2).
150
2.2.- Sigl o XIX y pri mera mit ad del si glo XX
Lo que sí que e stá clar o, porque ha llegado hasta nuestros dí as, es que en
los valles pi renaicos el proceso de la desaparic ión de las v ariedades au tóctonas, fue
más lento. La apertura inevi table al resto del ter ritorio durante el siglo XIX, c on el
desarrollo de la s comuni caciones, la generali zación de l a enseñanza y c iertos
movimientos de población en busca de mejores condiciones de vida, influyó en la
castellan ización de las habl as de cada val le e incl uso e n un inic io de susti tución.
Pero se puede decir, sin embar go, que hasta la prim era mitad del sigl o XX la lengua
habitual de l os habitantes de esas tie rras er a cada una de la s variedad es del
aragonés, afortunadamente conservadas, y entre las que cabe destacar : Ansotano,
Cheso, Tensino (Panticuto), Belsetán, Chistabino y Benasqués ( Patués ).
Por otra parte y paralela mente a lo anterior, a comienzos del sigl o XIX, con
el s urgimie nto de las ideas d el romanticismo en Euro pa frente a l racionalismo
anterior, comenzó una revalor ización de los nacio nalismos y un inter és por cul turas
"olvidadas" que se transfor mó en un inte nto por rec uperar el pasado históri co, algo
que influyó sin duda en las lenguas minoritarias .
Esta corriente llegó a la Pe nínsula y recaló en primer lugar en Cataluña a
finales del sigl o XIX, mov imiento qu e crista lizó con l a Renaixenç a 46 , siguiend o con
iniciat ivas sem ejantes en Gal icia y el País Vasc o.
Estos movi mientos no cayeron en baldío e n Aragón com enzando a surgir,
a partir de esa época, c ierta li teratura ar agonesa en las variedades dialectal es del
aragonés de cada uno de l os au tores. Y así Braulio F oz en 1844 publi ca en
aragonés de Almudevar Vida de Pedro Saputo , así como Bernabé Francisco Romeo
Belloc pub licó en 1988 unos poema s en ribagor zano. Así mismo, a princi pios del
Cap. IV.- Las lenguas de Aragón
151
siglo XX, tanto Dom ingo Mi ral como Verem undo Méndez es cribier on algunas de s us
obras en c heso, al ig ual que empl earon el ar agonés del Som ontano Pedro Ar nal
Cavero y Juana Coscujuela en sus obras literarias.
Esta prolifera ción de obras e n aragonés no i mpidió, s in embargo, que las
vicisi tudes políti cas que se di eron en España desde princ ipios del sigl o XX llevas en
a esta lengua a un progresivo deterioro y en cami no de su inexo rable desapa rición.
La guerra civil supuso para las variedades del Alto Aragón un perjuicio pues,
tal como apunta Con te (1977), la movilización de la población p ara el servi cio mil itar
sacó a esta gente de su ent orno o aislamiento habi tual incluyendo, en este
“aislam iento”, el lingüís tico. Al mismo ti empo movi lizacio nes de poblaci ón debidas
al desarrol lo de la guer ra lleva ron a esos valles hasta entonces bastante aislados,
a gentes castellanoparlantes .
Tras la guerra , el nuevo Estado que surgió bas ó uno de sus pi lares
fundamentales en la idea g eneraliz ada de los nac ionalism os de la época : “una
nación, una lengua”, sie ndo esta evide ntemente el c astel lano. Y as í, aunque no
consiguió elimin ar a las ot ras dos le ngua s romanc es que habían perdurado c on
suficiente entidad, como el catalán y el gall ego, situó en una posici ón de peligro a
aquellas lenguas mi noritari as que sobrevivían en la Penínsul a ya con prec ariedad,
entre ellas la s de nuestro Pirineo, considerándolas simples formas bast as, indigna s
de cualquier person a culta (Conte, 197 7). Esta i dea y la ausen cia de una
concienci ación lingüística de los habla ntes colaboraro n a su progre sivo hundi miento,
a pesar de que las diferen tes vari edades del ar agonés pervivía n con u n uso to davía
suficientemente fuerte en los ámbitos cotidianos.
La evolución de la soci edad española a lo largo d e estos años i nfluyó en los
valles pirenaic os trayendo consigo una ge neraliza ción de la e nseñanza pe ro
ev identemente monolingüe , una emigr ación genera lizada y u n progr esiv o
Cap. IV.- Las lenguas de Aragón
152
desprestigio social de la lengua propia, que continuó en l as décadas de l os 40, 50
y 60.
2.3.- Segunda m itad del siglo XX
A inicios del si glo XX algu nos estudios os europeos h abían descu bierto,
desde un punto de vista científico, la existencia de esa s variedades lingüísticas,
dialectos del aragonés medieval que aún se cons ervaban en los val les pirenaicos,
en un estado milagrosamente acept able p ara tod o lo que habían “soport ado”. Así,
caben destacar las investigaciones que realizó Jean-Joseph Saroïhandy a finales
del siglo XIX y princi pios del XX en sus vi sitas por todo el Alt o Aragón,
contribuy endo a la difusi ón del aragoné s en ámbito s académic os parisin os
imparti endo cursos fil ológicos s obre esta l engua romanc e pirenaic a entre 1920 y
1925. En la misma l ínea siguieron l os estudios que posterior mente realizó Khun,
entre otros, y más tarde Haensch.
Pero no fue hasta final es de los años 60, princ ipios de los 70 cuan do en
Aragón surgió o más bien renaci ó, un c ierto in terés p or la len gua qu e se ha bía
hablado aquí y que e n algunas de s us varieda des dialec tales aún co nservab a
vestigios en el Al to Aragón.
La situaci ón social del aragonés presentaba en esos momen tos un estado
precario relacionado, de alguna manera, con la diferenc ia de clases sociales. Para
Pallaruelo (1974) habí a en esa época un a relaci ón muy estr echa entre las clases
sociales existentes e n los valles donde se co nservaban resto s del aragonés y la
pervivencia de este. La es casa burgues ía que en eso s años habitaba esas zonas,
casi siempre foráneos y form ada por los médicos, veterinar ios, maes t ros,
encargados de emp resas, et c., así como la mayoría de las vece s el clero y la
Guardia C ivil, n o sabían ar agonés o si l o sabían pr eferían no em plearlo p o r
Cap. VII.- M etodolo gía
254
aspectos significa tivos (e n todos sus niveles de prof undidad) de u na serie limit ada
de casos, per diendo quizá la base y l a leg it imidad es tadísti ca pero para ganar
densidad y c alidad infor mativa.
Y en el tema c oncreto que no s ocupa, las actitudes lingüí sticas haci a el
pat ués , la cuantificac ión sólo pue de ser un in strumento secundario a la hora de
interpret ar o comprende r dichas actitudes, impidi éndonos observ ar las est ructuras
latentes y profundas que las com ponen.
En esta interpretació n de las actitude s, como algo más que una mera
cuantificac ión, el enfoque cual itativo no s acerca al ámbito de l a vida coti diana,
ent endiendo es ta no como algo q ue está fue ra de la historia sino como lo que la
resume y le da sentido. C om o dice Alons o “Son los s ujetos soc iales los que
generan el mundo social a través del signifi cado que le dan a sus acci ones, a los
objetos que les r odean, a otros individuos, etc.(... )” (1998:52). Y es a est e mundo
social, formado por la vida cotidiana, las relaciones interpersonales, las rutinas, etc.
al que nos querem os acercar, intentando c omprender las conduct as, las ac titudes
y los mot ivos que l as generan.
Y en esta línea de la interpretación de las actitudes de los sujetos, y de sus
motivaciones, hacia la lengua del Va lle de Benas que, con todo l o que encier ran de
histori as personales, de opiniones, de sentimientos, etc., podemos d efende r el
empleo, en este caso, de las técnicas cualitati vas teniendo en cuenta las palabras
de Ortí (1986):
“(...) la primera y fundamental característica de las llamadas téc ni cas
cualitativas (.. .) cons iste en ser técnicas de observación directa(...) que
entrañan un contacto vivo, esto e s, una cierta interacción personal del
investiogador con los sujetos(...) el calif ic ativo de cualitativas se les suele
aplicar (...) porque desentendién dose (...) de cualquier forma de “medida” de
opi niones y/o actitudes y no aspirando a “producir” ningún “dato m étrico ”
Cap. VII.- Metodología
255
referente a la conducta de los sujetos (...) se orientan (...) a captar ( ...)
analizar e interpretar los aspectos significativos diferenciales de la cond ucta
y de las representaciones de los sujetos (...) (y) exige precisamente la libre
manifestación por lo s sujeto s (...) de sus in tereses info rmativos (...)
creencias ( ...) y deseos (...) .” (1986:177) .
Y de entre las diferentes té cnicas cualitativas, h emos elegido pa ra nuestro
objetivo la observación y la entrevista, por considerar que el empleo de ambas se
complemen ta, reuniendo l os elemento s necesari os para ll evar a buen f in n uestra
investiga ción sobre las a ctitudes lingüísticas h acia el patués en el vall e de
Benasque.
2.1.1.- La observación
La observaci ón, como cam ino para recoge r informac ión de la vi da social, tal
y como define R uiz Olabuéna ga, consis te en “contempl ar siste mática y
detenidamente cómo se desarrolla la vida soci al, sin m anipularl a ni modif icarla, tal
cual ella discur re por sí mis ma.” (1989:79).
Algo tan común que todos realiz amos a diario puede conver ti rse en un
importante ins trumento de investiga ción soci al, siem pre que reúna una serie de
requisit os especí ficos para l a ocasión, c omo:
- orientarla hac ia un objetivo concret o,
- planificar la de un modo s istemáti co, no sir ve la obser vación al azar; se de be n
anotar los resultados, describir, r elacionar...,
- interpr etar todo l o observado y tratar de captar su s ignificado.
Existen muchos defensores d e las ventaj as de tal téc nica, pri ncipalmen te por
la no injer encia del observa dor en el ámbito socia l a observar. Se examin a la
realidad tal como oc urre.
Cap. VII.- M etodolo gía
256
Para Ruiz Ol abuénaga (1989) , la obser vación puede planificar se desde dos
perspectivas:
- Panorámic a- partic ipante, en l a que el invest igador se integr a en la vida del
grupo al que qu iere observar, viviend o como un individuo más en su vida social.
- Panorámic a- no parti cipante, en l a que el inv estigador n o partici pa por
completo en la vida social del grupo sino que lo hace só lo como ob s ervador,
asumiendo ambos, el grupo y el i nvestigador , el papel de cada uno e n la
observaci ón, pues ambos son conscientes de su exis tencia. Esto supone, en cier ta
forma, una ventaja pa ra el inv estigador p ues puede observar en diferentes esferas
del grupo so cial dado qu e todos conocen su objetivo. Debido a est o último p ierde
quizá en inmedia tez, al no po der al canzar una total profundidad en cada ámbito
social pero gana e n número de esto s a observar.
Evidentemen te, hay detract ores que ale gan que muchos fenómenos no son
di rectamente observabl es y que en mu chos casos están latent es. Per o est e
problema desaparece s i se empl ea la observ ación como métod o complementario
de la entrev ista, técn ica más ad ecuada para des cubrir y desentrañar aquellos
fenómenos que se encuen tran en niveles más profundos.
2.1.2.- La entrevista
Para Ortí (1995), las técnicas cualitativas, y entre el las la entr evista, implic an
la libre manifestació n de los sujetos en trevistados, en u n dis curs o libre y
espontáneo, de sus in tereses, creencias y deseos, los cuales convenientemente
analizados, hacen emerg er, más al lá de su apar iencia in formal, r elac iones de
sentido com plejas , difusas o más o menos encubiertas; relaciones que sólo se
configuran en s u propio con texto signi ficativo gl obal y concr eto.
En la entrevista se i ndaga en las opiniones o actit u des del suj eto cuyas
Cap. VII.- Metodología
257
m otivacion es se desea deter minar. T eresa Anguer a (1995), en el mism o sent ido ,
describe la i n vestigaci ón cualitat iva como u na manera de e ntender a los seres
humanos y a la naturaleza de sus inte racciones , con ellos mismos y con su ento rno.
Estamo s, pues, hablando del ser hum ano y su entor no en toda su co mplej idad ,
desde una visió n holísti ca del enfoque cua litativ o, lo que nos lleva a co nsiderar esta
técnica como la m ás apropiada cuando intent amos encontr ar las r aíces de l as
actitudes hacia un tem a, como el de las lenguas minori tarias, q ue entronca en
tradici ones cultural es y familiares, en costumbr es y recuer dos de infanci a e inclus o,
en alg unos casos, en imposiciones o prohibiciones según intereses políticos,
culturales y famil iares.
A partir de allí , al preten der llegar al origen y causa de di chas actitudes, a lo
que significa n estas his torias i ndividual es, analiz aremos y i nterpretar em os los
discurso s producidos en una si t uación de comun icación interperson al como es la
entrevis ta. Discursos que pr oporcionarán, como dic e Anguera, “una serie de datos
cualitati vos consistentes en descripcio ne s detalladas de situaciones, eventos,
sujetos, interacc iones y conductas observadas así como c itas dir ectas de suj etos
acerca de sus experien cias, actitudes, cree ncias y pensamient os.” (1995:520)
Son múlti ples y var iadas las definiciones que se han dado de la entrevista
y, aunque el en foque o la p erspectiva desde donde se fo rmu lan puede variar, la
esencia y el valo r que se le otorga en la investiga ción soci ológica es común a todas.
Alonso (1998) desc ribe la en trevist a como "un proces o comunica tivo por e l
cual un investigador ex trae una información de una persona (...) q ue se halla
contenida en la biogr afía de ese i nterlocut or, entendi endo aquí bi ografía com o el
conjunto de las repr esentaciones asociadas a los acontec imientos vividos por el
entrevis tado" (1998:68).
Anguera (1995) enti ende por entr evista "un encuent ro cara a cara entre
Cap. VII.- M etodolo gía
258
entrevis tador y entrevistado (o (...) inve stigador e informant e) diri gido al
conocimiento y/o compr ensión d e hechos, acontecimientos, experiencias,
situaciones, etc ., y tal como lo expresan sus propias palabras. " (1995:538).
Blanchet (1989) acuñ a su propia definición, apoyándose e n la misma
dinámica de la entrev ista, con el siguiente enunciado: "(...) una entrevi sta entre dos
personas, un entrevis tador y un ent revistad o, dirigi da y regis trada por el
entrevistador; este último tiene como objetivo favorecer la producción de un discurso
lineal del entrev istado sobr e un tema def inido en el marco de una investigación."
(1989:88)
La esencia de estas definiciones se resume en dos puntos :
- por un lado la idea de dos sujetos, dos indivi duos que se comunican;
- por otro las vivencias, biografía, experienci as, acontecimientos v ividos, etc.,
algo que nos acerca a l mundo de uno de dichos sujetos ( el entrevi stado) y por
extensión a su entorno social, fami liar, cultur al, etc ., a trav és de la conv ersación
"bien llevada" con e l otro sujeto (el entrevist ador).
De ahí la aceptación ca si general, o con mati ces según el caso, de equiparar
la entrevista con una conversación entre dos individuos.
Anguera (1995) afirma que la entr evista " sigue el m odelo de una
conversac ión entre iguales y no un intercambio formal de preguntas y respuestas"
(1995:538)
Vallés (2002) habl a de entrevi sta conver sacional e quiparándol a a una
conversac ión prolong ada, lo que l e da profundidad.
Respecto al segundo punto relevante de las definiciones, lo que se busca
con la entrevis ta, Valles (2002) defien de que el usuario de este ti po de entrevista
persigue un conocim iento más a fondo (asuntos muy person ales, exper iencia vi vida,
valores y decisi ones, etc.) que el buscad o con las enc uestas infor males o los grupos
Cap. VII.- Metodología
259
focalizados.
Es evidente que l a naturalez a del conteni do de la entrev ista, sea cual sea
el tema de la investigación, pe rtenece al campo d e lo personal y por ta nto requiere
un tratami ento especial y cuidadoso .
Hay que pensar que el entrev istado nos v a a realiz ar una seri e de
confidencias respecto a su v ida, opiniones, actitudes , creencias, etc... No se trata
de contestar a unas preguntas en una encuesta donde lo personal pu ede quedar
diluido en la estandar ización de l cuestio nario si no que en la en trevist a va a ser
precisam ente eso, el individuo y su mundo, su experienc ia personal , lo que va ha
salir a la luz o a l menos lo que el ent revistador va a inten tar vislumbrar. De ahí la
necesidad de llevar a cabo la ent revista intentando co njugar una serie de princip ios
básicos destacados por aquell os autores que consideran esta como un i nstrumento
de innegable v alor soci ológico.
Es impre scindibl e que:
- el entrev istador apa rezca com o alguien que dese a aprender del
entrevis tado,
- se emplee el l enguaje coloquial de los entr evistados...,
- se escuche e n profundidad y de manera pacient e y amigabl e aunque
inteligentemente crí tica...,
- se hagan las entrevi stas agradables a las per sonas entrevistadas...,
- se sea sensible al significado de lo que se esc ucha...
- "se oi ga el signi ficado", tr aspasar la escucha or dinaria,
- no se contradiga al entrevistado... mej or asentir que poner objec iones...
Pero junto a esto no debe mos olv idar que nues tro objeti vo es intent ar
conseguir informaci ón válida y fiabl e p ara nuestr a investi gación, por lo que el
entrevis tador siem pre tiene l a potestad de or ientar la entrevis ta en función de s us
Cap. VII.- M etodolo gía
260
intereses.
Una de las v entajas d el empleo d e la entrev ista, según Alonso (199 8), es
que posibilita un acer camiento a lo social imposible de realizar por otra vías. Perm ite
escuchar y recoger los testimonios, de viva voz, directamente de los protagonistas.
Ahora bien, para él l a entrevis ta sólo puede s er leída de una forma i nterpretat iva,
o sea que la informa ción no es ni verdad n i mentir a sino el pr oducto de un in dividuo
en sociedad que hay que c ontextua lizar. Es lo que Al onso denomina carácter
hipersubjetivo de la entrev ista el c ual para él es su mayor y más int eresante vi rtud.
Para otros autor es, sin em barg o, las entr evistas s on suscepti bles de
producir, en algunos caso, engaños, exageraciones y distors iones, no siempre
intencionadas, al igual que cualq uier conversación o intercambio verbal en tre
personas. Para Anguera (1995) en la invest igación cualitativa el problema de la
sinceri dad es difíci l, a pesar de que el inv estigador n o esté inter esado en la ve rdad
per se sino en per spectivas . Anguera (1 995) insi ste en que en al gunos casos e s
p osi ble que existan discrepan cias entr e lo que dic en los entr evistados y lo que
realmente hacen y, citando a Benney y Hugh es, afirma que "toda conver sación
posee su propio equilibrio de revelaci ón y ocultamiento de pensamientos e
intenciones (...)" (1995:540) . Así mismo, considera im portan te no olvid ar que las
personas di cen y hacen c osas diferent es en distintas situaciones y "puesto que la
entrevista es un t ipo de situ ac ión, no debe dar se por senta do que lo q ue una
persona dice en la entrevist a es lo que esa persona cree o dic e en otras
situaciones." (1995: 540).
En el mism o sentido, Va llés (20 02) s ostiene que la información que se
pr oduce en la relación entr evistador-entrevi stado depende, en gran parte, de l a
situación de la entrev ista así como de las caracter ística s de actuaci ón tanto de uno
como de otro, al go que si no s e tiene en cuen ta se puede tr adu cir en una
Cap. VII.- Metodología
261
disminuc ión de la vali dez de los dat os obtenidos, en el caso de qu e se intente
generalizar estos.
Esta sospecha sobre la val idez de los dato s en estos casos la explica
Blanchet (1989) al egando, tambi én, que los discursos rec ogidos en una entrevista
constituy en un construc to de la si tuación de la propia entrevis ta, discur sos que son
siempre singulares y jamás reproducibles. Es evidente que hay que tener en cuenta
este dato y que la situa ció n del mo mento, el hu mor del ent revistad o, las
caracter ística s de este, etc. inf luirán dir ectamen te en el discurso ob tenido en la
entrevista pero, s i n embargo, t ambién supond rá la posi bilidad de captar los
pensamiento s propios de las personas acerca de una determin ada cuestión d entro
de sus determinantes contextuales psicológicos y sociales.
Lo que result a innegable es que, a pesar de los posi bles inconveni entes que
parecen trasluc irse en l os párrafos anterior es en cuanto al empleo de l a entrevis ta,
ningún investig ador desecharí a este método fundamental par a "reconst ruir, a t ravés
de sus productos co mu nicativos (del entr evistado) o de sus int ercambios
lingüísticos, las intenc iones y esq uemas cognos citivos de la real idad en sus
espacios habituales de vi da." (Schawrtz y Jacobs en A lonso, 1998: 53).
Evidentemen te, los resul tados de la entrevista serán difer entes según el tipo
que s e emplee y l a elección dependerá, pr incipalm ente de los obj etivo de l a
investiga ción.
Vallés (1997), c itando a Pat ton, distingue cuatro ti pos de entrevista
cualitati va:
- La entrevi sta conver sacional i nformal, si n selecci ón previa de temas ni
redacción previa de preguntas.
- La entrevista basada en un guión: preparación de un guión de temas a
tratar, y con libertad por pa rt e del e ntrevistador para ordenar y
Cap. VII.- M etodolo gía
262
formular l as preguntas a lo larg o de la entre vista.
- La entrevista esta ndarizada abie rt a, con el empleo de un lista do de
preguntas y reda ctadas por igua l para todos los en trevistados pero
con respues ta libre o abierta.
- La entrevista estandari zada cerrada, igual que l a ante rio r pero de
respuesta c errada.
De estos cuatr o tipos sól o podemos cons iderar ent revistas cualitati vas las
dos primer as, pues la tercera es tá a caball o entre estas y las técnicas cuantitati vas
y la últi ma es un cl aro ejempl o de encuesta.
Alonso (1998) contrapone la encu esta (co n preguntas for muladas y con
respuestas recogidas estandariz adamente) a l a entrevis ta informal o abierta en la
que las preguntas, su secuencia y fraseología no se trabajan de antemano. S egún
el autor, e l objetiv o de este tipo de entrevis ta es que las preguntas te ngan sentido
apropiado para cada si tuación e invitar a la conver sación par a que se resp onda con
facilidad. Es d entro de la propia entrevista, y conse cuencia de la interacción entre
investiga dor y entrevis tado, donde se ge nerarán la s preguntas apropiadas y el estilo
que hay que imprimi r a la conversaci ón.
Sin embargo, a p esar de que da la sensaci ón de que este ti po de entrevi stas
es un "dejar fluir" l a conversac ión entre am bos interl ocutores , el invest igador parte
de una estruct ura de traba jo previ a. El inve stiga dor debe animar a charlar sobre
determ inados temas, debe intentar de scubrir pistas que le proporc ionen nue vas
dimension es del objeto d el estudio y en definiti va, el inv estigador e s el que tiene el
control.
Por ello, dentro de ese trabaj o previo r esulta int eresante la redacción de un
guión de temas a t ratar que se seguir á en el orden y la oportunidad que surja dentro
de la entrevista conve rsacional, "personal izada" con cada individu o diferente , pero
Cap. VII.- Metodología
263
que permitirá no olvidar ninguno de los temas que se busc a desentrañar con este
tipo de técnica. Por tanto el tipo de entrevista en pr ofundidad, c onsistent e una
entrevista basada en un gui ón de temas a t ratar y c on libert ad por parte del
entrevis tador para ordenar y formular las preguntas a lo largo de la entrev ista
parece uno de los más adecuados par a el tipo de investiga ción psic osocial qu e nos
ocupa.
Dicho guión deberá contener únicamente los temas y subtemas que interesa
cubrir pero en ningún modo i ncluirá formulaci ones de pregunt as ni sugeri rá posibl es
respuestas, así com o no tendrá una e st ructura rígida y dicho esquema no se
considerará cerrado ni con un orden p reestablec ido. Es una guía de los temas a
tratar pero completamente abier ta a posibles nuevas líneas y aspectos que surjan
en el transcurso de la en trevista. Sin embarg o, facilitará el de sarrollo de la entrevista
y su eficacia a l a hora de tener en cuenta todo a quello que nos interesa q u e
aparezca en d icha conver sación y que es fundamental para nuestr o trabajo.
Para Alonso (199 8) ” El mínimo m arco pautado d e la entrev ista es un g uión
temático previo, q ue recoge los objeti vos de la inves tigación y focaliz a la inter acción;
pero tal guión no está organizado, estr ucturado secuencialmente. Se trata de q ue,
durante la entrevista, la persona entr evistada pr oduzca in formaci ón sobre todos los
temas que nos interes an; pero no se trata de i r inqui riendo sobre cada u no de los
temas en un orden pref ijado, si no de crear una relación dinámica en la que, por su
propia lógi ca comunic ativa, se v ayan generando los temas de acuerdo c on el tipo
de sujeto que entrev istamos, arbitran do un prime r estímulo verbal de ap ertura q ue,
verosímilment e, sea el comienz o de esa dinámica que pr evemos." (1998:85).
Finalmente, a la hora de el aborar el guión se debe t ener en cuenta no sólo
el objeto del estu dio sino la redacción del informe fin al, esto es, aquel los subtemas
que nos interesará incluir al margen del tema centr al, pero c omplementa rios a est e,
Cap. VII.- M etodolo gía
270
iban a serv ir para c ompletar el panorama lingüís tico del v alle.
Así pues, tras los d atos soci oeconómicos, el g uión se dividió en cu atro
grandes apar tados que se deb ían abordar inexcusabl emente:
1.- Orig en y lengua m aterna.
2.- Vivencia person al en relación con e l patués .
3.- Situación actu al del patués.
4.- Legislación y tema s específicos en to rno al patués .
El guión com pleto de la e ntrevist a está incl uido en el Ane xo 1.
2.4.3.- Sel ección d e info rmantes
Para seleccionar a los informantes que íbamos a entr evistar tuvimos e n
cuenta las c uatro vari ables que cons ideramos determinan tes para el tema:
1.- Edad: vari able consi derada fundamental para nuestros objetivos pues,
dada la e volució n de la situación d el patués en el vall e a lo lar go de las úl timas
dé cadas y la diferente per cepción que de la lengua s e ha tenido, c reímos
importa nte abarcar un amplio marg en de edad q ue nos permitiera ap reciar e l
abanico de situaciones, se ntimientos, y relacion es con el patués en función de la
edad y de lo v ivido por cada entrev istado.
2.- Lugar de naci miento: va riable ta mbién deter minante, no sólo por
pertenecer al valle de Benasque sino por la diferencia entre unos núcleos y otros,
tanto por la leng ua como por su des arrollo social económico y cultural.
3.- L u gar de residencia: consideramos ade cuado introdu cir esta variable
dadas las d iferencia s apreciadas en la observación previa entre unos núcleos y
otros, principalmente en la vitalidad del patués pero tambi én en s u situaci ón
socioeconóm ica.
4.- Lengua materna: v ariable det erminante a la hora de e stablecer
Cap. VII.- Metodología
271
clasific aciones en función de l a relaci ón y competen cias en patués de los habita ntes
del valle , así com o un elemento fundamental a la hora de comprobar la evoluc ión
de los habl antes en cuan to a uso, actitud es, sentimientos, y consideración de la
lengua autóctona.
Las entrevi stas se ll evaron a cabo entre finale s de 2005 y par te de 2006.
El primer contacto se realizó a partir de entrevi stas a personas directam ente
relacion adas con el patués y ent eramente i mplicadas en su conser vación y
desarrol lo. Así mi smo, el tr abajo previ o de observac ión facili tó el contac to co n
habitantes del valle, hablantes o no que se convirt ieron tam bién en entrevistados.
El contac to con las i nstituci ones tambié n propici ó entrevis tas con difer entes
personas que nos podían aportar un a experiencia dif erente respecto al tema de la
lengua. Los centros es colare s también s upusieron un a fuente de posibl es
entrevis tados desde la perspec tiva de la enseñanza en el valle. Finalmente, a partir
de d ichos infor mantes, y s iguiendo la técnica de la bola de ni eve, un o s
entrevis tados nos llevaron a otros hasta que llegamos a la s atu ración de la
informaci ón.
La mayoría de las entrevista s se realizaron de f orma individual pero e n
ocasiones se incorp oraron a l a conversac ión los có nyuges e hij os de algunos de los
entrevis tados aportando tam bién su vi sión del te ma, algo que lejos de obs taculizar
nuestro trabajo l o enriquecí a notablement e con la com paración de situac ion es y
perspectivas, en algunos ca sos diferentes, convirt iendo dichas entrevis tas en una
profusión de datos, sentimientos y vivencias, desarrolladas en u n ambiente amab le
y distendido que favoreci ó en todo mome nto la conse cución de nues tros objetivos.
Cap. VII.- M etodolo gía
272
2.4.4.- N úmero d e entrev istas
Se llevaro n a cabo 28 en tre vistas, c on las que i ncluimos todas aquell as
variable s q ue nos inter esaban, confluy endo en cada infor mante más d e una de
dichas variables.
Escogimos personas nacidas en el va lle con o sin el patués como lengua
materna. Así mi smo, pers onas no nacida s en el val le entre l as c uáles algunas
hablaban patués y otras no.
Entre nuestros i nformantes i ntrodujim os también personas de d iferentes
núcleos de población d el valle, en función del mayor o m enor uso de la lengua en
cada uno de ellos.
Finalment e, en el conju nto de las per sonas ent revi stadas englobamos a
grupos de diferentes edades, desd e adolescente s hasta persona s de 80 años pa ra
abarcar las diferen tes generaci ones que con viven en el valle y s us distin tas
perspectivas de la lengua en función de sus vivencias personales.
A la hora de di stinguir a nuestro i nformantes, y mantenerl os en el anonimato,
empleamos acrónimos q ue aparecen a l a hora de las citas tex tuales de ca da
entrevis ta. Sin embar go, hay que resa ltar que es te era un tem a que a muchos no
les pre ocupó lo más mí nimo e inc luso most raron su c onformidad en e l caso de
aparecer con nombre s y apelli dos. No obst ante, optamos por mantener dicho
anonimato empleando l os acrónim os p ara todos. A sí pues, en función de la s
variables escogidas, y por orden, establecimos las iniciales y números siguientes:
- sexo: H/M
- edad: en núm ero
- lugar de naci mi ento, disti nguiendo entr e el vall e V y fuera del v alle,
principalmente del resto de Aragón, A
- lengua materna: patués P o castell ano Cs
Cap. VII.- Metodología
273
- lugar de residenci a, con las i niciales de cada local idad:
B - Benasque G - Gabás
Bar - Barbastro Gr - Graus
Barna - Barcel ona S - Sahún
C - Castej ón de Sos Se - Sesué
Cl - Cerle r V - Vilanova
E - Eriste Zrg - Zaragoza
De manera que el acró nimo H39VPE, si gnifica que el informante e s un
varón, de 39 añ os, nacido en e l valle, cuya lengua materna es el patués y vive en
Eriste.
2.4.5.- Tratamiento de los resu ltados
Tras la reali zación de las entrevistas inicia mos un análisis pormenori zado de
los discurs os encerr ados en ella s. Para el lo establec imos una s erie de tem as que,
fundamentados en el apartado teórico d e este trabaj o, nos ayudar ían a entr esacar
d e las en trevistas todo el con tenido discursivo ne cesario para realizar nu estro
análisis de la situ ación.
Por un lado, nos centramos en el conteni do de los discurs os relaci onados
con la vital idad etnoli ngüístic a del Vall e de B enasque, difer enciando la vitalid ad
objetiva, donde analiz aríamos a los habla ntes, en cuanto a númer o, edad, grado de
competenci a, etc. así como el c ontexto en el que se desenvuel ve la vida en el valle
y la presencia del patués en todos los ámbitos.
Así mismo, analizamo s todo lo r eferente a la v italidad subjetiva , desde la
p erspecti va de las creencias exo céntricas y egocén tricas en torno al patués :
identidad de grupo, relevanci a de la lengua, trasmi sión generaciona l, sentim ientos
hacia el patués etc.
Cap. VII.- M etodolo gía
274
Finalment e, nos centram os en los c ontenidos actitudin ales de los diferentes
discursos, sus componentes, la relación entre ellos, así co mo la forma ción y
motivaciones de dichas actitudes.
Basándonos en este esquem a, desmenuzam os las entrevis tas intentan do
establecer un panorama l o más fidedig no posible d e la situación actual d el patués
en el valle y las caus as que lo han llevado a e lla, así como las actitudes, evidentes
o latentes, que se encuentran tr as dicha situación.
Y antes de pasa r al análisis de las entrevis tas creem os necesari o hacer una
pequeña aclar ación respecto al método que hemos empl eado para plas mar dicha
labor en este trabajo. Durante el siguiente capít u lo vamo s a transc ribir diversos
fragmentos de las entr evistas r ealizadas, que ilustr an convenient emente c ada
elemento analizado. Respecto a e stas trans cripci ones queremo s aclarar qu e las
pausas, momentos d e duda o sil encios de los entr evistados las hemos refle jado con
puntos suspensivos ...
Cuando estos puntos su spensivos apare zcan entre paréntesis (...) indicará
que en su lugar hay un fragmento de l a conversación que no aporta nada nuevo al
ejemplo. De la mi sma forma he mos elim inado cualqui er referenc ia explíc ita a
personas mencionadas por los entrevistados, así como cualquier otr o elemento que
pudiese ident ificar a t erceros incluido en la conver sación, em pleando para e llo de
la misma forma los puntos suspensivos entre paréntesis (...) . Si hemos mant enido
el anonimato c on nuestros informantes con mayor razón debem os hacer lo mismo
con aquellos qu e no han inter venido en este trabajo y que, por diversas razones,
han salido a la luz en el curso de nuestras conversaciones.
Cap. VIII.- Análisis de los resultados
275
Cap. VIII.- ANÁLISIS DE LOS RESULTA DOS
1.- RESULT ADOS DE LA OBS ERVAC IÓN
La observación previa a la realización de las entrevistas se llevó a cabo en
el Valle de Bena sque durante e l 2005, inte ntando abarcar el máximo d e ámbitos
posibles y teniendo en cu enta una serie d e factore s determin antes para nu estro
objetivo.
Nos interesaba palp ar la presencia del patués en la vida cotidiana d el valle,
en los diferentes escenarios en que esta se desarrolla, incluyendo instituciones y
el ámbito soc iocultur al. Basándonos en esas dire ctrices estableci mos una serie d e
categorí as e n las que relacionaríamos la presencia del patués con el entor no del
valle de Ben asque.
- El patués en la calle
La primera sensación al lleg ar al valle es que en la vida cotidiana el patués
no está especi almente pr esente. Los j óvenes y los niñ os hablan caste llano y la
lengua autóctona sól o se perci be cuando se enc uentran pers onas de una
determinada edad.
Sin embargo, ent re los m ayores las conversac iones se mantien en en patués
en una proporción bastante elevada. Aunq ue el porcentaje varía s egún el núcl eo de
población en que nos encontremos. Cuanto más pequeño es el pu eblo más fáci l es
escuchar conversac iones en patués mientras que en Castej ón de So s y en
Benasque, los dos núc leos de may or poblaci ón y d esarrollo, esa fre cuencia
disminuy e para dar pas o al castel lano.
Así mismo, en algunos momentos s e detectan conversac iones en las que un
Cap. VIII.- Análisis de los resultados
276
interloc utor manti ene el castellano mientras el otro utiliza el patués , de una forma
completamente natural.
También nos resul tó signific ativo cons tatar cómo, en algunos casos, si uno
entra en algún estab lecimi ento donde se está habl ando patués , en el mom ento que
se comienza una con versación con un o de ellos el p atués desaparece, incluso
cuando aquell os que lo em pleaban antes r eanudan su conv ersación.
Es frecuente, también, observa r la curiosa mezcla de térmi nos en castel lano
y patués que emplean al gunas personas mayores, resultando un castell ano trufado
de términ os patueses qu e todos ell os compren den.
Sin embargo, c omo hemos di cho, todos l os ejempl os anter i ores se enm arcan
dentro de una franja de edad que irí a desde los 50 años en adelante, di sminuyendo
considerablemente a medida que se desciende en años, hasta ser prácticamente
inexi stente entre los jóvenes, pa ra los que e l castell ano parece se r su len gu a
habitual.
- El patués en las ins tituciones
Un simple r ecorrido por vari os ayuntami entos de la z ona nos hizo llegar a la
conclusi ón de que el patués es completamente inv isible en el ámbi to oficial. Bandos,
escritos, comunicac iones, cual quier docum ento públic o se reali za en castel lano,
siendo esta también la lengua habitual de los funciona rios municipales.
En algún ayunta miento, como en el de Benasque, se ha cambiado el cartel
de la fachada en c astellano p oniendo “Ca sa de la Bil a” pero ese es el único sig no
evidente de que existe una lengua autóct ona en la zona.
Así mismo, constatamo s que los nom bres de las calles es tán en castell ano
menos en algú n municipio como Vilanova, cuyos rótu los se han pue sto en patués
y en Eris te donde alguna c alle pres enta su nombr e en patués .
Sin embargo, s í que se pued e com probar que algunos de los cart eles
Cap. VIII.- Análisis de los resultados
277
turíst icos repartidos por la zona, expli cativos de rutas de montaña, pas eos botánicos
y recorridos culturales, o la nomenc latura de al gunas zonas, a parecen en muchos
casos en ambas le nguas y a veces s ólo en patués , empleando l os topónimo s del
lugar.
Aparte de eso, la presencia of icial del patués en el valle, a simple v ista, es
bastante esca sa.
- El patués en la cult ura.
Existe, sin embargo, bastante literat ura en la lengua autóctona d el valle, para
tratarse de una lengua ta n minori taria. Por una parte, des de el dicc ionario de
Ballarín pasando por libros de poesía y relat os de escritores de la zona, hasta l as
publicac io nes de asociaci ones diver sas, que ponen s u empeño en man tener el
patués , al menos de fo rma escrita, traduciend o o creando pe queños relato s en la
lengua de sus abuelos.
Por otra parte sorprende l a vitali dad de los diferentes c ertámenes l iterari os
que, afortunadamen te, se convocan en el vall e y cuyo apar tado de patués es
bastante fructífero desde hace unos años, incluyendo moda lidades para adultos y
para niños.
Así mismo, nos encontra mos con la Asociaci ón Guay ente , entre cuy os
cometidos se encuentr a una campaña de protecci ón de la lengua , con la public ación
de revist as y libr os en patués así com o celebrac ión anual, de ntro de sus jornadas
cultural es, de un Día del Patu és en el que, además de oficiarse una misa en esta
lengua (la únic a que se celeb ra en el val le), se r ealizan ac tividades relacio nadas con
su recuperación y mant enimiento. Al ti emp o, colabora en la edici ón de los
material es didácti cos destin ados a las c lases de patués .
- El patués en la escuela
La enseñanza ofic ial en el valle de Benasque se i mparte úni camente en
Cap. VIII.- Análisis de los resultados
278
castellan o. Sin embar go, desde hace u nos años, y fi nanciadas por el Gobier no de
Aragón, existen c lases de patués imparti das en horar io de actividad extraesco lar,
a las que acuden un considerable número de alumnos.
En ocasiones estos alumnos son la cant era de la que se n utren lo s
certámenes literarios, presentando pequeños relatos o cuentos, tanto en conjunto
como individuales.
Este fue, pues, el pa norama que nos encont ramos en nuestros primero s
contactos con el val le. Una le ngua qu e en algu nos ámbitos está viv a y
aparentemente con buena sal ud, mientr as que en otros apenas queda al gún
vestigio de su prese ncia anterior.
Se aprecia un número de hablant es superio r al de cual quier otr a zona de
A ragón con lengua pr opia y, si n embargo, qu edan perfectame nte delimi tado s lo s
difer entes espacios en los que se desar rolla, habiéndose conver ti do ,
apare ntemente, en una lengua de usos concretos, de ámbitos y situaci one s
específicos, sin lleg ar a trasc ender plenam ente a uno de los indicador es más
relevante d e la vital idad de una len gua como es l a calle.
2.- ANÁL ISIS D E LAS ENTR EVIS TAS
La mía llengua
Ta di el mío n om.
Ta di el mío país.
Ta di els míos amors
La mía llengua
Ta di Chusé María.
Ta di Ball de Benás, Aragón.
Ta di María Francisca.
La mía llengua.
Cap. VIII.- Análisis de los resultados
279
Ta di que biengo d ’istas tucas.
Ta di montaña e néu.
Ta di els arbres y las fll os.
La mía llengua.
Ta di sí.
Ta di solidaritat, chustisi a y pas.
Ta di la bi da.
(José Mª Ferre r, Ta las fuens m’en boi , 1985)
2.1.- INTROD UCCIÓN
Es práctic a ha bitual que e n los estudi os de actit udes en general , y de las
lingüís ticas en partic ular, se e mpleen técn icas de in vestigaci ón cuantitat ivas con
objeto de bar emar la di rección e intensidad de aquellas . No ponemos en duda su
idoneidad, q uizá para determina dos análisis pero, sin embargo, l as consider amos
incomplet as si el obj etivo que se persigue no es sólo conoce r si las actitudes hacia
determinad o objeto acti tud, en este c aso una lengua, son positi vas, ne gati vas o
neutras sino inten tar encontr ar sus caus as, su ori gen, su e voluc ión, posibl es
modificaciones, etc. para l o que las téc nicas cual itativas son para nos otros
insustituibles.
Desde esta perspectiva , que creemo s s uficienteme nte justifi cada y
documentada en el capí tulo desti nado a la met odología, abordaremos el análisis de
las entrevis tas reali zadas dentro del marc o de las téc nicas de i nvestigaci ón
cualitati va.
El estudio de las a ctitudes hacia una lengua, en este caso el patués , debe
abarcar, por un la do, n o sólo una per cepción de l a direcci ón de dichas a ctitudes
sino de aquellos factores que i nfluyen dire ctamente en s u formación, desarrol lo,
transmi sión, etc. Conocer, pue s, la vitali dad de una lengua nos permiti rá, a parti r de
Cap. VIII.- Análisis de los resultados
286
H46VCsE
“(...) en Eriste el q ue es de...de casa de allí, todos (lo hablan) ...”
H50VPZrg
“Los núcleos peq ueños son... de habla patuesa todos... sí, sí ... son
de patués... incluso Cer ler, incluso C erler, la parte...la parte vieja
pues está salpic ado de castellanos pero es un núc leo de patués...
(...) Bisaurri es un.. . monolíti co... todo es patués...Gab ás, San Mar tín,
San Feliú... (...) R enanué, todos esos pueblos...t odo el Solano, todo
es to es. ..es patués exclusivamente...el habla primera en su caso
será pues dependiend o del contex to, si el contexto es Gabás el
habla primer a será el pa tués(...) no es la misma situación la que
tienen e n Benasque, o ... en Benasq ue pueblo, o en C astejón o l a
que tienen los pueblecitos, núcleos r urales pequeños... yo creo q ue
la situación es de...conserva un vi gor ¿eh? yo creo que conserva
bastante, bastante vigor ¿eh? (. ..) pero hoy en día conserva mucha
vigencia, es decir. ..desde la ge nte de 80 y 90 h asta los ni ños
pequeños pues en pueblec itos...no sé cuantos s erán pero ce rca de
una veintena de pueblecitos peq ueños(...) ” H50VPZg
“(...) Sahún que pue de que sea uno d e lo s pueblos donde más
se...de así del valle de así p ara arriba, donde más se hable (...)”
M34VPE
En muchos casos la percepc ión del núm ero de hablant es viene dada por el
conocimiento de niños y jóvenes que h ablan patués habitualm ente, principalmente
por informantes que tienen r elación di recta con ellos, por razones de trabajo o por
círculo de amistad es. El hecho de que un niño ha ble patués indica que su entorno
familiar e incluso habitual fuer a del colegi o es plenamen te patués .
Cap. VIII.- Análisis de los resultados
287
“(.. .) sin embar go tienes a l os de Sesué, (los niños) tienes a l os de
Sahún, tienes a los de Laspaúles, a los de Bis aurri, a los de Gabás
que esos, vam os los niñ o s hab lan perfect amente patués (...) en
Cerler y... y Eresué, o sea el Solano, todos l os pueblos del Solano
(...)” M53ACsV
“(...) ...muchas veces son los que vi ven o pr oceden de loca lidades
más pequeñas q ue el p ropio Benas que (... ) yo los casos que más
conozco son los que siguen vivien do en pueblo s má s pequeños...”
M34ACsB
“Sí...en Sahún, el pueblo más... estos sí te hablan todos patués (los
jóvenes) , con ellos sí q ue hablo...” H17VPB
Resulta evide nte , pues, que l a impresi ón general, y que en este cas o nos
debe servir com o dato objetivo r especto al n úmero de hablantes, e s que, a pesar
de que se aprecia una evide nte disminución de l uso del patués en el valle respec to
a años anteriores, tal como dice uno de los i nformantes, el mism o se mantiene:
“. .. por lo men os aquí hay críos q ue todavía lo tienen com o lengua
m aterna (...) c uando compar as con otros valles en donde no hay
ninguno o que es verdader amente anecdót ico o donde es realmente
difícil ir por la calle y escuchar patués o ir a una tienda y poder habl ar
en patués pues es o en otros v alles pues es casi i mposible ¿no? y
aquí pues es relativa mente posible.. .” H30ACsB
2.- Los otros d atos, en este caso plenam ente objetiv os, que nos pu eden
lle var a i ntuir el número de habl antes de patués se pueden entr esacar de l as
estadísticas. Por una par te de l censo, en función del or igen de los habitantes
cens ados en el valle y por otro del origen de los escolares, datos en este caso
Cap. VIII.- Análisis de los resultados
79 Dado que en e l IAE no existen datos actualizados de poblaci ón extra njer a a 2008
emplearemos los últimos datos publicados a 1 de enero de 2005 tant o del cens o general como de
extranjeros para r ealiza r la c omp arat iva. Como no pret endemo s hacer un estudio estadístico creemos
que es suf icien te para observ ar la evoluc ión de l a pobl ació n del Va lle.
288
facilitados por los c entros escolares.
Es evidente que el número de hab itantes procede ntes de fue ra del vall e en
relación con el n úmero t otal de cens ados nos dará una idea de l os posible s
hablantes que existen partiendo de la base, evidentemente, de que las perso na s
venidas de fuera no tie ne n el pat ués como lengua materna y s in olvida r que no
todos los nacidos en el valle son hablantes a su vez de patués , aunque sí han
podido estar en contacto con l a lengua en determinados mom entos.
Así mismo l os datos de l os escolar es nos confir mará el m ayor o menor
númer o de niños y j óvenes que por origen ti enen o pueden tener contacto co n el
patués y por tanto ser posibl es hablantes del mism o.
! Recabados lo s datos del censo t anto en el I nstituto Ar agonés de
Estadística como en los ayuntamien tos de los m unicipios buscarem os los datos de
la población extranjera censad a en el valle así como de aquellos venidos de ot ras
comunidades autónomas españolas.
A 1 de enero de 2 005 79 los datos del censo son los siguientes:
Anciles 156 hab. Chía 118 hab. Eresué 20 hab.
Arasán 38 hab. El Run 76 hab. Sahún 111 hab .
Benasque 1.605 ha b. Eriste 102 hab. Sesué 103 hab.
Bisaurri 94 hab. Gabás 3 4 hab. Sos 21 hab.
Castejón 628 hab. Liri 37 hab. Urmell a 23 hab.
Cerler 327 hab. Ramastué 14 hab. Vilanova 122 hab.
Cap. VIII.- Análisis de los resultados
80 Alguno de estos datos ha var iado en 2007, algo que hemos reflejado más adelante e n los
gráficos de población por lo que hemos opta do por no modificar es te cuadro de l IAE que sirve, a la
vez, para constatar el continuo aumento de población e xtranjera.
81 Incluye extranjeros comunitarios y extracomunitarios.
289
Los datos del censo en la misma f echa resp ecto a la pob lación extran jera e n el valle
da los si guien tes porc entaj es 80 :
Población extranjera 81 a 1 de enero de 2005 (Datos IAE )
Municip io Pobl. total P. extranjera % extranjeros
Benasque 2.088 267 12,8%
Bisaurri 248 2 0,8%
Chía 118 4 3,4%
Castejón de Sos 755 126 16,7%
Sahún 233 1 0,4%
Sesué 124 0 0,0%
Villanova 122 0 0,0%
Resulta evidente que e l fenómeno de la inmi gración ex tranjera, tan común
hoy en día, ha alcanzado tambi én al valle, pri ncipalmente en sus poblac iones más
grandes. Las causas pod rían ser el aumento de la activida d económic a de
determinad os sectores, originado por el auge de l turismo principalmente, como
puede ser la c onstrucci ón y la host elería y la falta de m ano de obr a debi da a la
disminuc ión de la pobl ación autóct ona. Es un hecho significa tivo que Cas tejón de
Sos aparezca, en los datos del IAE en la rel ación de los 30 muni cipios de Aragón
con mayor porcentaje de població n extranjera empad ronada sobre p oblación total,
en el nº 19 de la lista a 1 d e enero de 2005, con un 16,7%, un pues to más arr iba
que en la relación de 2004 donde ocupaba el vigésimo lugar c on un 14,50 %.
Junto con los inmigra ntes extranjer os result a también i mportante el
Cap. VIII.- Análisis de los resultados
82 Los datos aportado s por el A yuntamiento de Cas te jón no ofrecí an el desglose de los
nacidos en el valle, por lo que en el número de nacidos en Hue sca se encuentran incluidos aque llos.
Sin embargo, dados los porcentajes restantes, e l dato nos sirve igu al para ha cernos una ide a de la
heterogene idad de esta población.
290
porcentaje de població n empadronada e n el valle pero proced ente del res to de
Aragón y de otras comunidades autónomas. Así, l os datos tota les de pobla ción son
los siguientes:
Fuente: Ayuntamiento de Castejón, 2006 82
Fuente: IAE, 1 de e nero de 2005
Cap. VIII.- Análisis de los resultados
291
Fuente: Ayuntamiento de Sahún, 2006
Fuente : Ayuntamiento de Villanova, 2006
Fuente: Ayuntamiento de Bisaurri, 2006
Cap. VIII.- Análisis de los resultados
292
Resulta evidente, pu es, que el número de per sonas nacida s fuera del valle,
o se a cuya lengu a materna no es e l patués , es bastante elevada en al gunos
municipi os (Benasque, Castejón y Sahún principalmente), por lo que se deduce
fácilmente que sólo se p ueden presuponer hablantes de patués aquellos originar ios
del valle, s iempre y cuando considerá semos el h echo, por otra parte falso como se
deduce de las entrevistas, d e que todos e llos tuviesen el patués como lengua
materna y lo hablasen habitualm ente. Por ta nto, aun que no tengamos datos
exactos es fácil constatar que los hablan tes de patués no son un númer o muy
elevado.
Evidentemente, ese dato cambia cuando nos referimos a los núcle os más
pequeños a los que apenas ha lleg ado la inmigración ex tranjera y aunque exis te un
cierto número de per sonas nacida s fuera del v alle se pued en conside rar los
reductos más puros y sólidos del patués .
! Respecto al origen de los alum nos, mient ras que la E scuela de Edu cación
Infantil “ La Mainada ” de Castej ón de Sos tiene, en este curso escolar 2 006/07, 34
alumnos nac i dos todos en el valle, l os datos facil itados por los diferent es centros
reflejan los siguientes resultados:
IES “Secc ión IES de Caste jón de So s” (1e r y 2º ciclo de ESO)
Nº de alumnos % de alumnos
Alumnos nacid os en e l Valle 23 50 %
Al. nacidos fuera del Valle (España) 15 32,61 %
Alumnos extranjeros 8 17,39 %
Total alumnos ESO 46 100 %
Cap. VIII.- Análisis de los resultados
293
C.E.S. Va lle de Ben asque (1er y 2 º ciclo de ESO)
Nº de alumnos % de alumnos
Alumnos nacid os en e l Valle 24 58,54 %
Alumnos nacidos fuera del Valle (España) 7 17,06 %
Alumnos extranjeros 10 24,40 %
To tal alumno s de E SO 41 100 %
C.R.A. Alta Ribagorza ( Benasque, Castejón, Cerler, Laspaúles, Sahún)
E. Infantil (2º Ciclo) Ed. Primaria
Alumnos nacid os en e l Valle 38 39,58 % 47 30,72 %
Al. nacidos fuera del Valle (España) 51 53,12 % 79 51,63 %
Alumnos extranjeros 7 7,29 % 27 17,65 %
Total alumnos 96 100 % 153 100 %
Resulta indicativo que el p orcenta je de alumn os nacidos e n el Valle no
sobrepase, y en algunos ca sos ni si quiera alc ance, el 50% del alumna do, con lo que
queda plasmad o perfectament e el mapa de po sibles hab lantes de patués . Aún si
partiésem os de la base, por otra parte como ya hem os dicho er rónea, de que t odos
aquellos nacidos en el valle son presuntos h ablantes de patués , estos niñ os, o sea
el futuro de la lengua, no superarí an el 50 %, dat o que por otr a parte muc hos
desearíam os que, aún así, fuese r ealidad pues supondría una esperanza de vida
del patués mayor de l a que hoy desgr aciadamente se tiene.
2.2 . 1.1.2.- La edad de los h ablant es como elemento
esencial d e constataci ón de la vit alidad de una l engua.
Aunque el tema de l a edad de los ha blantes ha s ido ya mencionado e n el
análisis de las entrevistas pa ra el apartado de número de habla ntes, es un dat o lo
Cap. VIII.- Análisis de los resultados
294
suficientemente sign i ficativo para co nocer la vitalidad de una lengua co mo para
dedicarle un ap artado especia l.
Es indisc utible que l a ruptura de la transm isión gener acional es una de las
lacras para la vitalidad de cualquier l engua y m ás en las m inoritar ias, como es el
caso que nos ocupa. Este lament able h echo, por otra pa rte muy habitual en la
sociedad actual entr e las leng uas minori tarias dada la suprem acía de otr as con
mayor proyecci ón nacional e incluso i nternaciona l, deja com o resultado una
situación en la que los ancianos qued an como únic o reducto del uso de
determinad as variedades , mientr as que la pobl ación jove n llega a perder i ncluso el
contacto directo c on ellas. E n la franja c entral quedar ían aquellos i ndividuos de una
determinad a generación que, si bi en mantuvie ron el cont acto direc to con el habla
de sus padres o indirec to con abuelos u otros hablantes c ercanos, dec idieron por
determinad a s caus as o bien perder voluntariamente su condición de hablantes o
bien les fue nega da esa posibilida d por aquellos qu e transmiten directa mente la
lengua materna, o sea sus pro pios padres . A esto hay q ue añadir l a situaci ón de
cualquier joven que, nec esariamen te, debe sali r del valle para iniciar se en estudi os
superior es o incluso profesional mente y que, como consec uencia, si no tien e un
arraigo m uy fuerte con s u lengua mate rna el poco contact o mantenido con ella se
perderá irremedi ablemente.
Esta situació n da como res ultado un abanico va riado de suj etos de dist intas
edades con una competencia diferente en l a lengua. En unos casos simplem ente
la entienden p ero no la hablan , en otros saben hablarla pero deciden no hac erlo y
en otros senc illament e la desconoc en, aunque estos s ean casos verdaderamente
raros pues cualqui era que tenga s u origen familiar en la zona, en este caso el Valle
de Benasque, habrá tenido contacto co n el patués en determi nados moment os de
su vida. Esta ti pología de h ablantes, que analizar emos en el p unto siguie nte,
Cap. VIII.- Análisis de los resultados
295
muestra t ambién, com o ya hemos apu ntado, una var iedad de edades que su elen
coincidir con los diferentes estatus de hablantes mencionados.
En el valle de Benasque se es per fectamente consciente de que el futuro
de una lengua pasa por implic ar en ella a niños y j óvenes, pero también reconocen
en la mayor ía de los casos que esta es una bat alla perdida con e l patués , a pesar
de los lo ables intentos que por parte de determinadas personas e incluso
instituciones se hac en al respecto.
Si no se nace en una familia hablante de patués , y que haya opt ado por vivir
y trabajar en el vall e, es difíc il que hij os y nietos conserven la lengua. A l tiempo, los
cada vez más numerosos matrimonios mixtos (con el padre o la madre no habl antes
de patués ) hacen que, a pesar de intenta r mantener el patués en la familia, el único
contacto con la lengua que quede para lo s jóvenes s ean sus abuelo s, con lo qu e
los lazos de uni ón se irán d esatando poco a poco, salv o q ue dic hos jóvenes se
concienci en de su importanci a y opten por cont inuar cul tivándola a pesar de lo s
inconvenientes.
Las entrevi stas con l os diferentes informantes del vall e han dejado claros,
a nuestro entender, todas estas cuestiones. Sin embar go la perspe ctiva con la que
enfocan sus respuestas varía l igeramente según la edad de los inf ormantes,,por lo
que expondrem os los res ultados en funci ón de dicha va riable.
! De 60 años en a delante.
Analizando l as entrevi stas podemos ver que es del sent ir general entre las
personas de cierta edad que la con tinuación nat ural del patués como lengua del
valle no enc uentra, hoy por hoy, su futu ro en lo s niños y jóven es. Pa ra la may oría
de personas de 60 años en adela nte el patués se conserva “fresco” entre los de su
edad y desde esa per spectiva n o dudan en afirm ar que el patués lo hablan to dos
Cap. VIII.- Análisis de los resultados
302
de... (del Vall e) entonces mi s pad res entre ellos y mi abuela
también hablaba patués y mis tío s parte lo hablan más ( ...)
entonces el l os hablan ent re ellos siempre patué s (...)”
M45VCsC
“(.. .) bajas abajo al banco y t e encuentras a la abueli ca tal y
(dice una fr ase en patués ) y entras ... es que ellos m ismos te
están engan chando ¿no? (...) “ H41VCsB
Respecto a sus coetáneo s la diferencia rad ic a p rincipal mente en el
en torno (famili a o lugar dond e viven o han vivido) y en las c ircunsta ncias
personales que pueden intervenir dir ectamente en su competencia y práctica
de la lengua.
Podemos encontrar habla ntes que o bien siemp re han hablado y
continúan hablando patués (en famili a y/o en su vi da cotidian a), o bien no fue
su lengua mater na pero estuv ieron en con tacto con el la graci as a sus abuel os
u otros familiares y ho y en día se ha conve rtido en su lengu a habitual:
“ Yo... la infancia y la adolesc encia la r ecuerdo aqu í hablando
con mis ami gos siempr e en patués... (...) y o c uand o nací lo
primero que me ens eñaron fue el patués y lu ego aprendí el
castellano... gracias al patués me defiendo muy bien en esta
vida...” H45VPBarna
“Sí, hablaba... hablo... es mi vehículo de comu nicación en mi
pueblo y en mi casa.” M50VPG
“Sí, sí... Sól o patué s ( hablante desde pequeño y en todo
caso) ... estaba mi abuela tambi én que era l a m adre de mi
padre, que era de Eriste, y ... a mi a bue lo no l o conocí...
también era de casa. .. y entonces evidenteme nte sólo patu és
Cap. VIII.- Análisis de los resultados
303
y los veci n os de entonces también se expresa ban
excl usivame nte (...) (el cast ellano) lo aprendí... pu es en la
escuela y después...” H39VPE
“(...)yo hablo patu és con todo el mun do (...)” H41VCsB
“ Yo lo habl aba sólo en casa de mis tío s o con mi yaya pero...
en casa no porque mi madre no era de ... no es de l a zona...
(...) ya cuando cr ecí un poco pues con algunos amigos que lo
hablaban o lo chapur reaban y desp ués pues sí (...) yo ahora lo
hablo habitua lmente con todo aquel que sé que es de aquí...”
H47VCsE
“Sí, padre, madr e y abuelos po r ambas ramas ( patués ) ... (...)...
nadie, es decir. .. en el pueblo más que no fuer a pues maestr os
o secretarios, curas... pues no hablaba n... los q ue no hablaban
patués eran pues co ntadas perso nas, a lo m ejor 8 ó 10
persona s (...) el res to pues todo el mundo hablaba patués...
(hoy habla patués ) siempre, sí, sí, sí, siempre (... )” H50VPB
“...los que son de mi edad... pues no sé, hab ría que hac er un
recuento pero parte lo aprendier on naturalmente y parte no.. .”
H39VPE
Sin e m bargo, se dan casos en los que la n egación del patués como
lengua habitual por parte de los padres ha marcado su trayector ia lingüí stica:
“(...)entre ellos siempre patués, mis padres co ncretament e aquí
pero nunca a nosotros(...) pero nunca a nosotr os se diri gen en
... en patués... sie mp re en castellano ¿no?... (...) podría
perfectamente ponerme a hab lar patués, pu edo ha blarlo y
seguir las conver saciones en pa t ués... se m e puede escapar
Cap. VIII.- Análisis de los resultados
304
alguna palabra (. . .) cuando, diga mos, nacimos nosot ros la
tendencia fue a que a l os niños no s e les ha blara (. ..) es
bastante ge neral a unque sí que hay alguna cas a donde...
donde sí que a los hijos se les hab la patués pero e n cambio
esos mismos hijos en s u entorno de am istad ha blan en... en
castellano... (...) y e ntonce s hay gente que e n su casa lo
habla... algunos... pero sobre todo en los pueblos sí... gente de
mi edad de Bisaurr i con sus p adres hablan patués (.. .) a su s
hijos también les habla n pero claro i gual los c ontamos con los
de do s de una mano ( ...) gente d e mi edad (en Castej ón) con
niños que yo cono zca que les hablen patués a sus hijos, no...
se me puede escapar alguno pero.. . pero no...” M45VCsC
“(...) eran contrastes muy aluci nantes pues por que hay fam ilias
que la madre y el padre ent re ellos hablan patués y con los
hijos, cuando se dirigen a los hijos h ab lan castellano... ( ...)
bueno a quell o fue más q ue nada una putada m uy grande
porque clar o hay... hay chicos bueno de mi ed ad o más
jóvenes que van un poco perdidos porq ue no...” H41VPBarna
“Tambié n por los años 60 pu es bueno un a... este mismo
avergonzarse de la lengua pues hacía que los padres q ue
hablaban patués no les enseñaran a los niños,(... ) l a década
de la gente que tiene una cuarentena de años o una c osa así...
no po rque hay muy pocos, muy poca gent e que lo habl e,
desde luego aquí (en Castejón) (...) l o entiende todo el mundo
de esta generación pero creo que solamente hay tr es mozas
(...) que lo hablen...” M50VPG
Cap. VIII.- Análisis de los resultados
305
“(...) pues es otro caso curioso ( se refiere a un coetáneo
suyo) ... los dos padres eran de Benasque, los dos, pero lo que
pasa que en aquell os tiempos (...) en las casas ricas del pueblo
(...) lo culto e ra hablar español no hablar patués, era pues... lo
culto era hablar español y el los clar o a los cr íos desde
pequeños siempre se diri gían en castel lano y de 5 hermanos
que s on lo entienden todos perfec tamente pero el único q ue
ahora lo está... pudiendo ha blar... es él...” H50VPB
La visión de estos inf or mantes res pecto al ni vel de patués entre los
jóvenes y niños coincide en muchos punt os con la de los inform antes de más
edad. Para la gente en tre 35 y 60 años los jóvenes y los niñ o s apenas lo
hablan aunque hay casos conc retos según entorno y familia que tienen una
competenci a plena. Sin embargo, y a pesar de el lo, la may oría o casi todos
lo entienden, pero sólo c on eso no hay m ucho futuro par a la lengua.
“Muy p ocos (niños) . Que hablen el los, como vehículo de
comunicac ión habitual, como... eso, lo enti enden digamos que
una grandísima mayorí a pero que lo hablen...” M50VPG
“ (En el entor no de los ami gos de su hij o) ... es muc ho
castellanoparlante... algunos críos q ue son de la edad del crío
mío y sin emb argo hablan el castella no, no ha blan patués...
(...) a lo mejor el marido y la mujer lo hablarán ... (...) a lo mejor
uno le contestará en castel lano y otro en patués pero ( ...)
castellan o, castellano... y (respect o a su hija) ella habla patués
pero... ahora cuando se juntan su cuadril la de amigos... es más
bien raro que hablen.. .” H48VPB
“(...) la gente pues más joven pues cada vez menos... ha
Cap. VIII.- Análisis de los resultados
306
tendido a hablar m ás el cas tellano... algunos lo han
recuperado, el benasqués... más o menos pues.. . sobre todo
los chicos más que las chicas.. . de veinte años...” H39VPE
“(...) pocos (chavales que lo hablen) ... y siempre c uando los
dos son de aquí. .. (...) cuando el pa d re... cuand o el padre es
de fuera también... suele darse... la madre lo enseña... (...) sí,
sí. . . mi hijo mayor pues va a clase de Carm en y conmigo...
pues más o menos... yo quier o que lo apr enda... y de v ez en
cuando lo hablamos, cuando estam os solos...” H47VCsE
“(...) de 40 (de Secundari a en Benasque) que hay pues a lo
mejor que hablen e n c asa patués, t ú, David.. . Adrián.. . o sea
de 40... 3 ó 4... (...) pe ro luego ya, ocurr e ya que en realidad...
entre esos niños, ellos, que sí que hablan, ya entre ellos ya no
se lo hablan.. . (...) ni siqu iera ya en l a calle, y a nada (...) por
ejemplo Sara con otro ch ico que t iene un curs o más que e lla,
de una familia que somos muy amigos y todos... él, el chico se
encuentra conmigo y yo le habl o patués y él me habla patués.. .
ellos con sus padres también pero entre ell os no...” H50VPB
“(...) mis sobr inas clar o... tienen ya 26, 22, 20... ellas lo hablan,
pues... la pequeña se quejaba hace poco de que... claro como
bajaban a Castejón a la escuela... y se lamentaba hace poco
diciendo «es que yo bajé a la escuela y no entendía lo que me
d ecían, no entendía el castellano» y es p robable porque ella
bajó muy chiq uitina... todavía tenía com petencia en patués y
efectivamente no entendería... no entendía ... (...)pero si no hay
niños, es que no hay niños que aprendan p atués, el proble ma
Cap. VIII.- Análisis de los resultados
307
es ese... no sé ni cuántos niños habrá aho ra en e l valle q ue
sean de los pueblos de habla patuesa... pues s i hay, 4...”
H50VPZrg
“(...) pocas, pocas (familias patuesas) ... hay fam ilias, las
famili as sí que exis ten pero que no lo hablan... o sea... (...)
entre ellos, entre los hijos se hablan castellano... (...) incluso
con la de 8 años no s está pasando, la de 8 años tiene una
(amiga) ... que tam b ién hablan pat ués y coinc ide que ti ene 9
años la cría y... habl an castellano... y viene aquí tú a la chica
le hablas patués y ella a t í te h abl a patués pero. .. hablan
castellano...” H49VPB
“(...) yo creo que cuando lo apr enden es cuando l os dos son de
aquí y entonces. .. cuando uno es de fuera ya triunf a el
castellan o y entonces l os críos cua ndo van a la escu ela
también utiliz an el castella no con lo cual les queda un reducto
que... no tiene sal ida, ¿no?, no t iene sa lida... c asas que l os
dos padres son patuesos con otra casa... los dos hi jos que s on
patuesos también, ha blan patués en casa , y entre ellos habl an
castellano...” H41VPB
! Hasta 35 años
Dent ro de e ste grupo enc ontramos no sólo a jóv enes nacidos en el
valle, hablantes o no de patués , sino tambi én algunos i nformantes que
aunque no so n del vall e residen en él y que por tener algún contacto con
hablantes de patués han llegado a entenderlo s in ningún pr oblema, aunque
hablarlo para ellos sea una cuestión práctic amente imposible.
Cap. VIII.- Análisis de los resultados
308
Es en esta franja de edad donde las opiniones son, si cab e, más
radicales. Para ello s, tanto par a los que lo hablan desde siempre como para
los que no lo han a prendid o, l a tendencia gen eral es di stinguir entre los
abuelos, que lo hablan todos y los jóvenes que prác ticamente no lo hablan,
salvo contadas excepciones. Es en este últi mo caso, el de los jóv enes, donde
encontramos más indi viduos que, a pesar de saberlo hab lar, rec onocen que
lo emplean úni camente con s us abuelos o gente mayor , mientr as que con sus
coetáneos, aún sabiendo patués , optan por hab lar cast ellano, con lo que la
costumbre hace el hábi to.
Respecto a la idea de que los abuelos hablan todos patués hay
respuestas recurrentes:
“(...) entienden perfectamente el patués (los niños) porque su s
abuelos les hablan en patués...” M31ACsC
“(...) si me vi ene alguien mayor o alguien tal que ... que a él le
resulta más cómodo habl ar patués yo le hablo...” M34VPE
“(...) yo por ejemplo a la gente may or, de entr ada... de aquí del
valle, a cualquiera, me sa le hablarle patu és (...)” M23VPCl
“(...) pero con los abuelos sí que habl an, el abuelo les habla e n
patués... (y con los padres en c astellano)” M 15VPB
“(...) sí, sí... le han hablado (a su parej a) y la abuela q ue
convivía... la abuela materna que convivía co n ellos, sí,
siempre, y los otros abuelo s que... tienen de procedencia
Sesué también, l a famili a de Sesué habla n mucho tam bién en
patués y se dirigen a él en pa tués (. ..) en p ueblos más
pequeños.. . porque lo s abuelos, l os hijos y los nietos hablan
todos entre sí en patués...” M34ACsV
Cap. VIII.- Análisis de los resultados
309
También es reiter ado el coment ario d e que los jóvenes, aunque su
lengua materna sea el patués , tienden a hablar cas tellano entr e ellos por un
hábito adquirido, princip almente, por la mezcla de hablantes, que les lleva a
emplear la lengua más cómoda para todos.
“(...) somos autóc tono s (gente de su edad que tr abaja con
ella). Victor hab la en patués s iempre, J uan habla en patu é s
también, Elena, Susana , yo... igual entre nosotros no ... (...) de
pequeños todas las. .. todos los jóvenes así de Cerler ibamos
todos juntos y t odos sabíamos hab lar patués pero a hora han
ido llegando gent e pues que no ha sabido ha blar y tal y te vas
acostumbr ando y al final llega un momento q ue... que hab las
en castellano. ..” M23VPCl
“(...) yo sé de gente d e mi generación que ha ido c onmigo a la
escuela que real mente les d a i gual y ellos a pesar de que sí
que en su casa habl an patués y tal no harían nada a lo mejor
porque... por seguir hablándolo.. . hay otro c hico que también
es de mi qu inta que (. ..) los dos estamos acostumbrados a
hablar en patués y resulta q ue ahora estam os hablándonos en
castellan o, (...) y o creo que ... porq ue como en l a escu ela no
nos dejaban hablar... pues te aco stu mbras y y a asocias un a
determinada ge nte con lo que le vas a hablar (...)” M34VPE
“(...) ya no hay muc ha gente (joven) que lo habl e... no, aunque
tengo una amiga qu e también lo habla pero con ella hab lo
castellano...” M15VPB
“(...) ahora con al guno de mi edad y así a lo m ejor vas s oltando
alguna palabra y e so pero c om o los demás no... no suel en
Cap. VIII.- Análisis de los resultados
310
hablar ellos, los demás no entienden... es que tampoco
saben... no saben patués... (...) es ... como s i fuera el idioma de
ca sa ¿no? una vez que sal go ya no... desconecto... (.. .) po r
parte de Sahún,(. ..) los de 20 años o así , todos ell os, todos
hablan patués... ( ...) con el los sí q ue hablo... pe ro aquí en
Benasque, no... (... ) luego a lo mejor también lo hace el gru po,
si estás diez per sonas estás los diez juntos y estás habl ando
y entran otros dos hablando castellano... y el resto...” H17VPB
“(...) cuando se encu entran (los jóvenes) pues hablan per o por
e jemplo comentaban... eso, que cada día también es m á s
difícil encontrar a gente joven para hablar en patués... «que yo
cuando me voy de f iesta o de j uerga pues sí, co n menganito y
con menganito y con el otro sí pero si además viene el otro y
el otro pues ya no hablamos en patués»...” H30ACsB
También r econocen que los niños con tinúan cada ve z menos con la
lengua autóctona y que la presi ón que sufren al respecto es aún más fuerte
que la que ellos tuvieron, ya que hoy por hoy muchos de eso s ni ños tienen
padres jóvenes que ya han roto la cadena gen eracional del patués .
“(...) como hay t anto s niños de f uera pues se hablan en el
lenguaje común ¿no? de todos que es e l cas tellano... y
entonces cuando se juntan dos niños del mismo pu eblo que l os
dos saben patu és habla rán patués per o con el res to no,
entonces eso cada vez ha ido aument ando, salen a e studiar
fuera, vuelven y llevan ya a lo mejor 5 años f uera y ya no lo
retoman salvo, pues escuchar o hablar en s u casa... en
entornos muy cerrados .” M31ACsC
Cap. VIII.- Análisis de los resultados
311
“(...) y luego, bueno, es lo que decimos, van a clase de patués
(a lgunos niños) pero... ya está, van.. . un día o dos días a l a
semana a patués, no h ay má s... (... ) entonces p ues con los
niños es un poco igua l... sí, lo aprenderán y lo entenderán a lo
mejor, pero si.. . no lo sig uen practic ando pues bueno será una
cosa que me imagino que... se p erderá o se irá perd iendo”
M34VPE
“(...) yo tengo muy claro q ue mi hij o va a saber habla r patués
porque yo le voy a habl ar en patués... pero hay mucha gente
que no, que no...” M23VPCl
“(...) el número de alumnos que ha bla patués de modo materno
pues es muy peq ueño... ¿no? n o sé cuantos po demos decir,
3 ó 4... un 10% más o menos... ” H30ACsB
“(...) yo los únicos q ue he notado qu e hablan era (alumnos en
el cole gio) ... una pare ja de herma nos, la chi ca ahora ya n o
está, que entre ell os sí que se dir igían... y algu na ve z alguno
más... así pero esporádicamente, algunas veces... (...) y a
ve ces hacen frases o giros que son como muy... son
expresi ones muy autenti cas de patués que q uizás en
castellan o no tienen la m isma grac ia o el mi smo senti do, ¿no?
ese estilo ¿no? pero claro hay m ucha gente que aunque no lo
hablen, chavales que son nac idos aquí aunque no lo hablen lo
entienden tambi én, enton ces por eso sí que a vece s lo
pueden usar... como anecdóticam ente...” M34ACsV
Hay otro elemento, co nsecuencia de lo anterior, que mencionan casi
todos, aunque sob re todo aquello s no n acidos en el valle per o que viven
Cap. VIII.- Análisis de los resultados
318
También resaltan y asumen con normali dad el hecho de que en las
instituc iones rigiese la lengua ofic ial, si n plantears e en ningún moment o la
posibili dad de que eso hubi era podido s er de otra m anera.
“(...) lo que supone mi v ivencia... yo he hablado patués , yo no
he hablado otra cosa... curiosam ente sólo en l a escuela y en
la i glesia s e hablaba cast ellano... en lo d emás nunca... e n la
familia y en... por lo t anto es mi auténtica l engua materna...”
H68VPBar
“(...) no... pero den tro de la es cuela cuando e ntrabas en l a
esc uela... eso prohibi do... vamos nadie te decí a pero tenias
que hablar en castell ano...” H78VPSe
Pero, una vez fuera de l recinto e scolar o d e la igles ia, el patués volvía
con toda naturalidad entre ellos.
“S iempre, siempre en el pueblo ( ...) cuando salíamos a j uga r
aq uí pues nosotros el patués, cl aro el maestro pues.. .”
M76VPCl
“ (El ca ste llano) en la escuela pero íbamos tan poco a la
escuela entonces... o sea e ra todo en patués... entonces sí
que lo hablaban todos... los padr es, los abue los... tod os
patués...” H77VPS
Esa falta de m ayor con tacto con el castellano y la escasa
escolari zación que esos n iños tení an, forzados en ocasiones po r las
necesidades de la casa, hace que alguno s se sientan in seguros ante el
castellan o que hablan.
“(...) aquí en el pueblo siempre el patués... si el castel lano no
lo sabemos habla r...” H77VPS
Cap. VIII.- Análisis de los resultados
319
“( ...) a veces el castella no, también. .. como lo s de M adrid n o
pero vamos...” H78VPSe
“Pues no sé , cla ro, bien el castell ano no lo sabemos pero...”
M76VPCl
“(...) hablar el castellano ... mejor o peor pero vamos... (...) hu bo
ge nt e que a lo m ejor tenían ... 60 años y no había bajado de
Castejón, en aquellos años...” H74VPE
“(...) qué les v as a enseñar el castella no a los hij os si tu ya no
lo sabes hablar co mo Dios manda(...)” M61VPSe
Respecto a su competencia en la lengua, a pesa r de expres ar todos
ellos que hablan e l patués en todo momen to desde que nac ieron, mu chos
reconocen y se lamenta n de que ya no es i gual que antes, que hay palabr as
que ya no se empl ea n, pr incipalmente debido a que nombran objetos e
incluso oficios y actividades que ya han pasado al olvido, pero también por el
cada v ez mayor u so de castel lanismos que han ido sus tituyen d o
determinadas palabras patues as.
“(...) alguna palabr a se ha perdi do... de cuando yo era pequeño
a hoy alguna palabra ya no... no se nombr a... pero buen o, eso
es normal...” H78VPSe
“(...) pero es una l á stima por que se ha ol vidado, se h an
olvida do mu chas palabr as... que yo... yo por ejemplo l o he
hablado siempre y este igual... pero muchas cosas que no las
has ejercitado, que no.. . pues q ue no las has hablado... o
nombres de objetos... o esto... no te acuerdas hay un objeto
que lo empleáb amos siem pre que yo no puedo. .. sé que se
llama de alguna... esto pero no puedo caer en cómo se dice...
Cap. VIII.- Análisis de los resultados
320
(...). Cuando se lavaba que hacían las coladas, cada mes o
cada tres mes es o cada esto ... (...) eso la palabra e sa no
puedo caer cómo se dice... ” M61VPSe
“(...) habría que mantener esa riq ueza del vocabulario patués...
(...) mantengamos a hí lo más puro posible y ahí sí que habría
que hacer una comisión de alguien que hici era un poco, en
pequeño, lo de la Real Academia, oye esto es un castellanismo
inútil ¡ porque hem os de decir eso!... si hay un «sagr ero»
nuestro porque hemos de decir cemente rio , si hay un
«sagrero» digamos «s agrero» (...) porque si dejamos venir
todos los caste llanism os del mundo al final ol vidare mos todo
nuestro vocabular io ¿no? ex actamente i gual que si no
utiliz amos esas expresiones , e sas form as gramati cales que son
tan típicas nuestras ¿ no?.” H68VPBar
En cuanto a su c ompetencia en patués , todos los informantes resaltan
las diferencias que hay entre el patués hablado en unos pueblos y en otros,
aunque, para la mayorí a, estas son pequeñas y poco im portantes. No en vano
llevan cientos de años hablando entre ellos sin ningú n problema el patués del
valle con todas sus diferencias. Sin embar go, result a curioso, e indicati vo de
la existenci a d e cie rto senti miento loc alista, el hecho de que todo s los
informantes introduj esen el tem a en la conver sación.
“(...) no son igual es... no se e scriben i gual... bueno es esto, la s
vacas o las yeguas... nosotr os las va cas o las y eguas y en
Benasque , desde Eri ste o desde Sahún para arriba, q ue esta
ahí, se dicen l es yegues o les vaq ues (...) m ás hacia... aquí los
pueblos que lo habl amos igu al somos Vil anova, Sesué,
Cap. VIII.- Análisis de los resultados
321
Eresué, Ramastué, Liri, Ar asán y Urmell a... Castej ón también
pero ya, ya cambian palabr as... ya son palabras t irando más
hacia Seira y tir ando hacia...” M61VPSe
“(...) en Benasque h ay un deje y en El Run , en Castejón y en
Bisaurri hay otro o s ea ya tira n... por ejemplo en El Run «con
tu» quier e decir co ntigo ¿eh? pue s eso aquí no es... (...) y en
Bisaurri y por ahí ya tiran palabras de catalán...” H78VPSe
“(...) desde el punto de vista lingüísti co es que hay difer encias
notables, pero allí están y no pas a nada, si l os dos son todo de
esto... (...) voy yo a Ramastué «Buenos días» a un señor q ue
no conocía...«tu no yes d’asti» (...) pued e uno estar en o tra
parte toda una vida y sigue hablando como se aprendió en su
casa... (...) el que sea de arriba la seguirá mantenie ndo como
lo aprendió en su casa... y al revés (...) y no pasa nada... (...)
lo importante que es la ge ografía para el id ioma, lo marca pero
radical... o sea la par te... Sahún, An ciles, E riste, Be nasque,
Cerler hay una... bue no pues una koi né... (... ) allí ha bía una
divi s ión... y de allí para abajo hay una koiné ta mbién,... pero
básicament e hast a San Feliú es patués, es la línea del
patués...” H68VPBar
“Es di stinto... Anciles, Benasque, C erler y Eriste ta mbién...«pa »
arriba es patués (...) noso tros «dim» les vaques y ello s dicen
las vacas...” M76VPCl
“Alguna letra hay cambiada per o... es por el esti lo... si de Eri ste
par a arriba es igual... de allí «pa» abajo ya ponen a lgu n a
palabra eh... hay algun a en castellano (...) entre el patués hay
Cap. VIII.- Análisis de los resultados
322
algu na en castell ano... pero v amos... por el estil o... (... ) las
vacas es en castellano y en patu é s son les v aques... a lguna
palabra de esa s hay así pero poc as...” H84VPCl
“(...) hay alguna co sa que es di ferent e de Bisaurr i a aquí hay
alguna cosa diferente... ( ...)sí... l o que sería bueno tambié n
porq ue.. . las fras es que ponen en escrito s algunas pal abras
p ues claro no c oinciden c on... en un puebl o y otro... de aquí
para arriba hay muy poc a dife ren cia... Ce rler, Be nasque,
Anci les, Eriste y Sahún... hay a lguna palabr a pero muy p o c a
diferencia... sin embar go de Sahún para abajo ya cambia... (...)
porque nos otros en el patués pronu nciamos más la e con la
e se y estos l e ponen más l a a, por ejem plo las va c as, esto s
pueblos de allí di cen las vac as, noso tros les vaques... las
ovejas... estos pueblos... son las güellas, las crav as, aquí l es
güelles, les crav es... en vez de las cabr as les craves.. . pero en
estos pueblos las cravas. .. (...) varí a, varía mucho... e n
Villanov a, Sesué, Ch ía y a todos e stos de aqu í del Solano
pues igual....” H77VPS
“...además pasa una cosa, el patués no es d el to do igual en
todos los pueblos de la comarca... no, est á un poquito
desviado en algunos sitios. .. (. ..) por ej emplo, por decir una
cosa, aquí a la vaca en patués se le ll ama vaca, en Benasque
le llam an les vaqu es... es l o mismo p ero un poquito des viado
¿eh?... sí” H73VPC
“(...) aquí emplean la «e» por ejemplo, sill es, meses, vaques.. .
eso es aquí y en cambio en Ramastué , donde yo esto y, y Liri
Cap. VIII.- Análisis de los resultados
323
y Sos y Villanova y Castejón emplean la «a»... (...) de Villanova
para abajo y Eresué y tod o eso, Liri, (...) y Urmella y... (...) a
eso le llaman el Sol ano... Bisaurri.. .” M75VPE
“ (...) no porque era una cosa... que es... porque di gamos aquí
vaques... y en Benasq ue y en el Sol ano que digan vacas , pues
es igual...” H76VPE
! Hablantes t radicion ales de medi ana edad (35-6 0)
Evidentemen te, estos habla ntes present an tam bién una plena
competencia en patués pues, no en vano, ha sido y es su lengua materna . Sin
embargo, la edad lleva consigo el haber crecido en una so ci edad mutante,
donde el cambio de un modo de vida, eminentemente ganadero, a otro en el
que, primer o, la llegada de la hidroeléctrica y, después, el desarrollo turístico
así como una mej ora de las comun icaciones por carr etera, tra jo consigo una
entrada de hablantes c astellanos que cambiaron pa ulatinamente e l panorama
lingüístico del valle. Po r todo ello, los hablant es tradic ionales de e sta franja de
edad convivi eron más intensamen te con un bil ingüismo que poco a poco fue
dando la vuelta a la origi nal preemi nencia del patués en el Vall e de Benasque.
Pese a eso todos coinc iden en afirmar q ue el patués es su únic a y
autentica lengua y que el castel lano vino después de la mano de la escuela .
“ Si, hablaba... h ablo... es mi vehícu lo de comunicación en mi
pueblo y en m i casa (...) yo es que he habla do patués to da la
vida desde que nací, o sea en mi casa no se habla otra cosa
(...)” M50VPG
“Aquí en casa hemos hablado toda la vida patués y cuando iba
a la escuel a imagino q ue aprendería castella no y las cl ases en
Cap. VIII.- Análisis de los resultados
324
la escuela en cast ellano...” H45VPBarna
“(...) vamos evidentemente mis padres y mi abuela me llevar on
naturalmente... de forma na tural al be nasqu é s... eso es así.”
H39VPE
“(...) siempre ( patués )... (sus padres) hablaban patués... ( ...) los
dos, de Benasque y de Eriste (...) (castell ano) pues me im agino
que sería cuando empezaríamos a ir a la escuela. .. (su mujer)
tambi én... padre patués y madre patués ... un poco v ariado
porque en la parte de Laspaúles s e habla un poco cambiado
pero vamos, tiene más i nfl uencia catalana per o... pero es
patués... su ma dre es de Cerler... ” H49VPB
“(...) sí, padre, ma dre y abuelos po r ambas ramas... hombre
cuando fui a la escuela (ca stell ano) ... no, no, no. .. o sea
hombr e a ntes de ir al colegi o segurament e casi debía hablar
poco castellano... poco porque no había ni televisión, ni radio
(...)” H50VPB
“(...) mi lengua materna es el patués, s í... bien es verdad q ue
yo no tengo, no tengo recuerdo de haber te nid o jamás
digamos dificul tad de compr ensión del c astellano ¿ no? porque
en casa pues solía vivir la maestra... el cura (...) en mi c asa se
usaba bastante caste llano pero claro la prim era lengua pue s
es... el patués o bviamente...” H50VPZrg
“(... ) si empre ( patués ) ... ¡buf! cuand o empecé a ir al colegio
(castell ano) ... supongo porq ue aquí antes en el pueblo al ser
una población m ás reducid a pues siem pre ( patués ) ... yo
recuerdo que cuando em pecé a ir al colegio a B ar b astro (...)
Cap. VIII.- Análisis de los resultados
325
estába mo s a lo mejor 8 o 10 niños de aquí y habl ábamos
patués todos entre nosotros ¿ no?... ” H49VPB
Así mismo, todos resaltan que en su época co m enzó un cambio
socioeconómico en el valle que les llevó a una mayor convive ncia con niños
castellan oparlantes con los que, evidenteme nte, hablaban el castella no que
aprendían en la escuel a. También, e l inici o del turi smo abrió un nuevo cami no
a la introducc ión del cas tellano con inmigr aciones de t rabajadore s que o bien
se casaba n en el valle o bien vení an con sus familias con lo que, para esta
generación, la conviv encia con el castella no se convir tió en algo cada vez más
habitual.
“(...) cu ando era jovencillo había poco turismo y había poco
intercambio d e. .. (...) y se m antenía de una manera bastante
sólida lo que es el pa tués; luego ya empe zó a ll egar con el
crecimiento de la estac ión , ya emp ezó a ll egar el tur ismo un
poco en masa y entonces yo creo que eso fue lo que... lo que
desbarató ba stante la cosa, porque... bueno la gente d e aquí
ya se casaba con los de abajo... se inco rpor ó mucha más
gente de... bueno de Z aragoza y ... de mucho s sitios ¿no? que
vino a trabajar aquí y ento nces eso, pues quieras que no
emp i eza a triunfar mucho más el castel lano y a arr inconar el
patués ¿no?.” H45VPBarna
“(...) pues es que en Benás, co n las hidroeléctricas,
desastrosa s y lamentables, pues había sesenta alumnos... de
Sabiñánigo, andaluces... ya ni me acuerdo... había un montón
de gente... y er a sólo... c hicos, ni ños, porq ue h abí a otra
escuela para niñas. .. hab ía v enido mucha g ente, entonces
Cap. VIII.- Análisis de los resultados
326
eramos 600 habitan tes en Eri ste... y claro eso afectó...
(aunque) sí, sí, hablábamos incl uso en Benasque ( patués ) ...
muchísima g ente allí en Benas que... habí a de todo ¿no?
porq ue.. . teníamos gal legos... gen te y tal.. . más o me nos
integrada en la sociedad ben asquesa... pero sí ...” H39VPE
“...entr e, lo que te digo, entre nosotros sie mpre.. . sí, sí...
aunque ya se dier on luego las circuns tancias, en muy pocos
años, y a muy poco, ya se dio la circunstancia que ya e n
aquellos años, const ruyeron aq uí... fue la é poca de los
pantanos y embalses y por ahí.. . entonces v ino un montón de
gente a traba j ar a esas obras, andaluces, gallegos (...) ya
coincidió en eso con... y entonces pues ya, pues, p ues...
dijeras de alguna mane ra, ya, ya... el tema de gente que no
procedía del pueblo y los niños en la escuela con los q ue... y
entonces la cosa (e l castell ano) ya se fomentó más pe ro
seguramente cuando fui a los 5 años, todavía no... no rec uerdo
muy bien exac tamente per o es taban a punto de iniciarse
aúnno habían llegado ya esas obras pero estaban a punto de
iniciarse...” H50VPB
El contacto con el castell ano se intensificó, p ara much os de esta
generación, con su salida del valle para conti nuar sus estudios o pa ra cumplir
con el ser vicio m ilitar . Sin embar go, el arraigo d e su lengua er a, en su caso,
todav ía lo suficientemente fuerte para retom arlo sin problema a l volver al valle
y a su entorno familiar y de amistades.
“Yo soy de Gabás, nacido en Gabá s y viví allí... pu es de
continuo pues hasta al la los 11 años que es cuando vi ne aquí
Cap. VIII.- Análisis de los resultados
327
a estudiar el bachille rato... ( ...) ...y luego pues en é po cas.. .
eh... vaca ci ones pues si empre, si empre... h a sido una
referencia por tanto (el patués ) ... pero vamos a partir de los 11
años pues ya de ma nera más di scontinua claro, pues durante
el curso pues esta ba fuera sí...” H50VPZrz
“(...) en aquell a época pues ca si era l a primer salida a no ser
que t u vieras que ir por médicos, que ha cías, ir al colegio
(generalmente en Barbastr o) ... no h ablo de mucho ti empo,
nada más que de 30 años pero bueno... 30 ó 25 años... pe ro
entonces lo hablábamos todos (el patués ) ...” H49VPB
“...pues no hablar es pañ ol no es que te persigu iera (...) pero
era d e mala educación ¿ no? (...) que eso ahor a, pues ha
desapareci do la mil i pero es q ue... el que no es bilingüe ( ...) no
lo puede llegar a e ntender jamás, jamá s... (...) en la mili s in
emb argo con los cat alanes, los catalanes s on muy suyos
porque si empre que se encuentr an hablan catalán entr e ellos
(...) pero el tem a, vamos a v er en la mil i es que esto era así,
era así (había que hablar castella no) ... es que , el idioma, p ues
claro lógicamente pues según co mo lo quieras agregar pues no
cabe duda que, que, que s epara, ¿entiendes?...” H50VPB
“...y un hermano que tiene de mi edad siempr e he hablado
patués, yo con el he rmano, qu e somos de la mis ma edad,
hemos hablado patués siempre, que ah ora está en Se villa y
bueno p ues todavía s igue hablando p atués... aunq ue con
acento andaluz, pero...” H49VPB
Ese sentimi ento hacia el patués de estos habl antes tradi cionales, que
Cap. VIII.- Análisis de los resultados
334
ellos que ya lo han hablado desde pequeñi tos, desde q ue han
nacido porque es la prim er lengua q ue han ap rendido...
nosotros no... o sea el castella no no se lo hemos enseñado...”
H49VPB
Sin embargo, todo s son consciente s de que su situac ión respecto a la
lengua en el va lle es excepcional.
“(...) yo tengo muc has amigas o tengo alguna ami ga en Cerle r
que es... sus dos padres h ablan patués o saben hablar patués
y hablan con su s hijas en c astellano. .. (...) supongo que debe
ser un poco costumbr e igual q ue a mi no... igual que con mis
padres no sé hablar en castell ano s upongo que ellas no...”
M23VPCl
Y a medida que s e descien de en edad la excepción es mayo r.
H14VPB, a l a pregu nta de si habl a con compañer os suyos del colegio en
patués , con t esta que con al guno. Pero al indagar cuá ntos de sus am igos
hablan patués habitualmente en su casa responde: “(...) no... 3 ó 4...(... )” . Algo
que en el caso de su hermana, M15VPB ya ni siquiera se da. P ara su padre
es raro el h echo de que niños de esa edad hablen habitualm ente el patués en
familia:
“(...) aquí está. .. que ya s e ha r oto... se l es ha roto l a cadena
ya... (...)... pues que la madre siempre ha hablado en patués y
entre el matri monio se ac uerda hablar les en cast ellano y el
mat ri monio habla caste llano y l os hijos h an aprendido e l
castellano... pues alguno h a aprendido p atués porq ue a lo
mejor los abuelos les hayan enseñado de haber estado con l os
abuelos y lo hablan pero no con la madre y con el padre y a lo
Cap. VIII.- Análisis de los resultados
335
mejor con el vecino... con un vecino q ue desde pequeñ os les
ha hablado e n castellano (...)” H50VPB
Para H17VPB l a situaci ón tampoco es muy diferen te.
“(...) es que tampoco sabe n (sus amigos) ... no saben patués...
(...) contadísim os...” H17VPB
Su padre afirma que, aunque toda vía quedan familias patuesas:
“(... )... hay famil ias, las famili as sí que e xisten pero que no l o
hablan... o se a... (...)” H49VPB
Pero el problema se comienza a dar, incluso, en familia s patuesas que
lo emplean habi tualmente, tal como s eñala H79VPS r especto a sus nietos de
9 y 6 años:
“(...) la pequeña (6 año s) le cuesta más... en tenderlo claro lo
entiende... lo que pas a es que alguna palabra l a dice mi tad en
castellan o mitad en patués. .. (...) la pequeña l e habla más el
castellano el otro le contesta en p atués...” H79VPS
Respecto a l a competenci a de estos j óvenes hablant es tradici onales
también se dan sensi bles diferen cias, qui zá influenci adas por la actitud y
entusiasmo de su entorno respect o al tema del patués , y así, frente a aquell os
que lo hablan h abitualmen te con sus padres pero a los que el castel lano les
ha empezado a hacer mella, t enemos otro s que lo ll evan a casi todos los
actos de su v ida.
“(...) de hecho a mí me cuesta hab lar cast ellano; yo llamo por
teléfono y estoy co n gente y... l a gente d ice ¡anda y en q ué
hablas! pues eso... y en casa se habla sólo patués.” M34VPE
“...es por la cos tumbre, yo en casa , o sea, a la gent e de mi
familia me cuesta habl arles cas tellano... (...) t engo famili a que
Cap. VIII.- Análisis de los resultados
336
es de fuera y ha y muchas vec es que les hablo en patu és pero
por... por inercia ¿sabes?... (...) m i hermano por ejempl o acaba
de tener un niñ o y no me sale hablarle en castellano, le hablo
en patués... ” M23VPCl
“(...) yo si escribo algo para acor darme o algo... (en patués ) sí,
a veces sí...” H14VPB
En esta lí nea también H49VPB asegura res pecto a sus hi jos de 17 y
6 años:
“(...) yo si hago una not a y la dejo encima de l a mesa la ha go
en patués y mi hij a y él igual, o s ea entre nosot ros escr ibimos
el mismo idioma que hablamo s...” H49VPB
La consciencia de que la lengua tiene hoy en día limitaciones, dado el
cambio de la sociedad, no está presente en estos jóv enes pues, a pes ar de
su plena o casi plen a competenci a en patués , no hay que ol vidar que ellos
se desenvuelve n en su vida c otidiana, fuera de su cas a y de su entor no más
íntimo, en c as tellano por lo que para ellos no existe o bstáculo para la
comunicac ión. Son únicame nte los de m ás edad, dentro de los jóvenes, los
que, por tener un contacto más prolongado en el ti empo con la gente mayor
o por el i nterés que les susc ita su leng ua materna, advierten l a desaparic ión
de ciertos vocablos.
“ (...) ... hay muchas palabras q ue se han perdi do, que se ha n
castellan izado y ya no... n o las util iza nadi e... (... ) como est aba
antes no, o sea... como lo hablaba por ejempl o, supongo ¿eh?
mi bisabuelo, no... yo creo que no porq ue incluso mi padre q ue
es mayor hay muchas pa la bras q ue ya se le ha n olvidado y
que son dif íciles de... de rec uperar, yo qué sé, por ejemplo...
Cap. VIII.- Análisis de los resultados
337
ahora no me acuer do cómo se l lamab a teléfono pero me
acuerdo qu e cu ando me lo di jo mi abuel o me hiz o mucha
gracia er a como... no sé una cosa as í rara q ue no tenía nada
que ver o palab ras como. .. por ejempl o el otro dí a estaba
hablando con una chica de Cerler y estábamos hablando así
en patués y no sé qué le dije «vol andrinas», volandri nas es en
patués mariposas ¿vale? pero no lo sabe mucha gente, yo lo
sé pues porque, porque he escrit o en el premio literario y mi
hermano tal y... mi herm ano ha puesto mucho énfasis en que
me aprenda pues c osas así y ni lo sabía n ¿qué es volandri na?
¿sabes? pues palabras tan si mples como estas... ” M23VPCl
A sí mismo, no exis te tanta consciencia de l as diferencias entr e la s
diferentes localida des, quizá p orque los i nterlocut ores que ell os tienen en
patués son mínimos. Y, aunque los más activos en la lengua, y más mayores,
sí aprecian c iert as diferencias, pocos son l os que las mencionan, y
encuentran estas, pr incipalm ente, en vocabl os relaci onados con activida des
que ellos no comparten, no dándoles por ello muc ha import ancia.
“(...) la zona de Laspaú les... aquello tamb ién es más Franj a,
más pegando al ca talá n ... (...) porque por ejemplo el de
Benasq ue es diferente al de Sahún o Eri ste, o sea el mío
podemos decir q ue es más de S ahú n, ¿n o? mi padre es de
Sahún y mi mad re es de Chía, entonc es el de mi m adre que es
de Chía es tot almente di ferente, o s ea , bueno no totalmente
di ferente, las term inaciones sobre todo ¿ no? como el d e
Villanova que term inan más en «as» y los de aquí ter minamos
más en «es», les vaque s, las vacas... y ento nces no sé, me
Cap. VIII.- Análisis de los resultados
338
imagino que también por eso se ha perdido más o se . ..”
M34VPE
b.- HABLA NTES TARDÍ OS
Inclui mos dentro de est e apartado a to dos aquellos que, sin ten er
como lengua materna el patués , decidier on, como el ección per sonal en algún
momento de l a adolescenc ia o la edad a dulta, habla rlo habit ualmente.
Las causas de es ta decisi ón son vari adas y así, e ncontramos desde
aquellos que nacier on fuera del val le pero el matrim onio les l levó a viv ir en
este, adoptando la lengua de la pa reja como propia, has ta los que, h abiendo
nacido en el vall e, no tuvier on o no se les dio la oportu nidad de ten erla como
lengua materna per o que deciden qu e ésa debe ser y es su lengua. Así
mismo, hay otros que, sin ser del valle ni tener relaciones af ectivas en él,
optan por aprenderl o como sig no de integrac ión e inter és hacia el lugar donde
desarrol lan su vid a.
Respecto a las edades, mayo res enc ontramos po cos pues en es os
años los matr imonios c on gente de fuera de l valle e ran más escas os pero aún
con todo hallamos algún ejem plo verdaderamente significativo. Es en la gente
de mediana edad y algún cas o (muy pocos) entr e los jóve nes donde aparec en
más hablant es tardí os y con di ferentes moti vaciones par a serlo.
Sin embargo, en ge neral, el número de este tipo de habl antes es muy
reducido dado que los mo tivos que podrían llev ar a alguien a ap render y
hablar patués en la juven tud o en la edad adulta no son, en todos los casos,
lo suf icientem ente fuertes c omo para que s ea una norma h abitual . E l
matrimonio con un hablant e de patués , como causa, pudo s er más común en
aquellos años en los que el patués era la úni ca lengua habitual del valle,
Cap. VIII.- Análisis de los resultados
339
antes del retr oceso de su us o, por lo q ue, en los c asos de la gen te mayor, los
que se incorporaban al valle se habrían v isto forzado s, de alguna manera, a
integrarse a través de la lengu a. No obstante, no hay que olvidar que durante
esa época los m atrimoni os con gente de fuera no eran m uy habitual es y
además la i nmigraci ón de gente de otr as partes de España apenas es taba
empezando, con lo que estos casos son limitados.
En cuanto a los de me diana edad, i niciado ya el proces o de
dis minución del uso del patués , el caso de los matr imonios c on gen te d e
fuera, por otra pa rte cada vez más fr ecuentes, no s upuso ya para la persona
que se incorp oraba la nec esidad de hab larlo, p ues el entor no familiar y de
amigos al que se i ncorporaba a doptaría e n sus encuentros el castel lano, algo
que empezaba a ser habitual en el v alle. En estos casos, el hec ho de hablarlo
sería simplem ente un inter és por la l engua de su nueva familia y no tanto por
necesidad de comu nicació n. En los ca sos de nacid os en el val le pero a l os
que no se les hab ló patués por determ inadas cir cunstancia s, el hecho de
aprenderlo posterior men te puede esconder un renacido interés p or el
patrimonio y la identidad del va lle que pudo muy b ien pro venir de una
conciencia de pérdida de uno de los va lores fundam entales de s u lugar de
origen, tanto a nivel per sonal (del hablante en co ncreto) c omo de colec tivo del
v alle. Sin embar go, bien por el hecho de una mayor cas tellaniz ación de l
entorno, bien porque e s a co nciencia de retroce so imparable del patués era
incipient e, se da la ci rcunstanci a de que tam poco son muy numer osos los
ejemplos que hemos enco ntrado o bien nos han referi do.
En cuanto a los más jóvenes es más bien raro encont rar a algu no que,
sin haberlo hab lado des de la cuna, l o incorpor e a su vida de mayor. La
sociedad del vall e es par a los jóve nes plenament e castell ana por lo que el
Cap. VIII.- Análisis de los resultados
340
alicient e para aprende rlo y pr acticarl o es escaso, por no deci r casi nul o.
En cuanto a la c ompetencia en la lengua es evidente que, aunque sea
por el tiempo que llevan hablándolo, es mayo r en tre los de más edad. El
hecho de aprenderlo p ara comunicar se les ll evó a la plena pr áctica cot idiana
con lo que, pasado s los años, se pueden cons iderar bu enos hablantes de
patués . Esta compet encia quiz á disminu ye, en algún c aso, entre l os de edad
median a, siendo los más jóvenes los que presentan más dificultades p ar a
expre sarse ha bitualment e en patués pues carec en en su entor no de
interloc utores con l os que hablar lo.
! Hablantes tardíos de mayor eda d (de 60 años e n adelante)
Como hemos dicho parece ser que no so n muy nume rosos per o en
compensaci ón su grado de competenci a es elevado.
“(...) mi madr e es de La Fueva, de... bueno de Tier rantona, de
allí... de un pueblo q ue se llama ... bueno de La Fueva... l o que
pasa es que ella vino aquí cuando era joven, o sea vendrí a de
«mosa» que se decía, de «mosa» y vi no a trabajar a aquí a
alguna... vendría a al guna casa y l ueg o ya se casó con mi
padre pero nada m ás llegar ya aprendió el patués...”
H45VPBarna
“(.. .) mi madre era catalana per o lleva des de los 14 años
viviendo en Cerler, o sea que... se considera de Cerler.. . (...) mi
madre habla en patués...” M23VPCl
“(...) también hay otra señora qu e es inclu so de más al lá, que
es de Novales y también. .. bueno si habla con los de su tierra
puede haber a lguna ex presión de. .. pero si no, no apreci as
Cap. VIII.- Análisis de los resultados
341
para n ada que sea de N ovales ¿no? ... sin em bargo otras
señoras que son de Sa linas de Pueyo (... ) y guarda. .. una de
ellas todavía cons erva... q ue ya llev ar á 40 años en el pu eblo
(en Gabás) fácil, ¿no?, conser va algunos, alguno s rasgos
¿no? (...) ¿ eh? dicen al gu nas expresiones de ese ti po (...)
(pero) se han identif icado por compl eto (con el patués ) ... estas
mujeres... (...) en una socieda d cerrada como era entonces mi
pueblo pues lo lógico es que no quisieras m arc ar... mar car
distingos ¿no?, mar car difer encias y es lo que l es pasó a esta s
mujeres... yo no percibo ningún... ninguna ex presión, ¿no? (...)
que no sea de Ga bás ¿no?...” H50VPZrz
! Hablantes tardíos de mediana edad (35-60 años)
Es en esta franj a de edad donde enc ontramos m ayor diver sidad de
casos. Alg unos se criar on oyendo patués en determi nados cír culos, aunque
no como lengua materna, y sin llegar a hablarlo. Después, la elección del valle
como lugar para vivir y el inter és por algo que consider aban suyo les llevó a
hablarlo habitualm ente o al men os con asidu idad aunque, es o sí, con
diferentes gr ados de compet encia.
También, aunque esto act ualmente es más rar o, encontram os el
ejemplo de un interés por el patués que viene de la mano d e un matrimonio
con alguien del valle, si bie n hay que reseñ ar que la familia del valle a la que
se incorporó el nuevo habl ante es patuesa por los cuatr o costados.
La infancia y la ado lescencia de estos in formantes det erminó tanto el
hecho de no tener el patués como lengua mater na como que, sin embar go,
mantuvieran cierto contacto con ella fuera de sus padres y hermanos.
Cap. VIII.- Análisis de los resultados
342
“(...) mi madre... v amos a mí n o, a mí se m e dirigía e n
castellan o pero yo pasaba los veranos en Eresué y allí s e
hablaba patués y el la por supue sto cuando se encontra ba con
cualquiera de aquí pues hablaba pa tués, o bajab a la gente a
cas a hablaba patués pero en casa se hablaba en c astellano
(...) a mi padre no le h e oído hablar nunc a... en otra lengua que
el castellano, vaya.. .” M53ACsV
“(...) b ueno, mi caso es muy especi al... (. ..) mi p adre es de
Benasque, mi madr e es de Benasq ue, bien , hasta ahí todo
correcto... mi padre y mi madr e entre ell os no hablan patués...
(...) un poco la ex plicaci ón es, mi p adr e sí que ha estado
viviendo siempre en Benasque, mi madre no... mi madre... mi
abuelo (...) era guardia civil y entonces pues lo qu e suponía el
ir... mi madre ha vivido en J aca, ha vivido en Teruel , eh... (...)...
yo me voy a u n internado en Barbastro, al semina rio y... mis
otros dos hermano s están con m i mad re en Zar agoza y mi
padre sigue viv iendo en Benasque p orque ti ene el trabaj o aquí
¿no? y los fines de semana nos juntamos pero, claro, mi
madre con m is dos hermanos en Zaragoz a, Zaragoz a, yo en
Barbastro, Barbastro y mi padre en Benasqu e, B enasque,
patués total pero claro ent re nosotro s (castell ano) ...” H41VCsB
“(...) no, no... yo lo hablaba s ólo en casa de mis tíos o con mi
yaya pero... en c asa no porq ue mi madre no era de... no es de
la zona . .. (...) ya cuando cr ecí un poco pues con algunos
amigos que lo habl aban o lo chapurreaban y después pues sí...
ya lo empecé a hablar más co n mis tíos, con mi tío sobre
Cap. VIII.- Análisis de los resultados
343
todo... luego estuv e 15 años... 20 año s por ahí... (.. .) y cuando
volví casi pues tení a reminiscencias del idio ma...” H47VCsE
Sin embargo, muchos o ptaron despu és por hablar patués , o al menos
intentarl o.
“(...)... mi padre y mi madre pues castel lano, yo con mi madre
castellan o, yo con mi padre caste llano, yo c on mi h ermano
castellan o pero... mi hermano co n cualq ui era patués, y o con
cualquiera patués, mi padre con cu alquier a patués ¿val e? (...)”
H41VCsB
“(...) lo retomé y ahora lo hablo por es o que a Carmeta le habrá
parecido que yo hablo mu cho el idioma pero... (...) yo ah ora lo
hablo habitualm ente con todo aq uel que sé que e s de aquí...
(. ..) Rosita por ejemplo q ue ahora se ha ido, si no h ubiera s
estado tú ha bríamos hablad o en patués. ..” H47VCsE
“(. .. ) pero conoz co el patués ... sí... (...) v amos a ver , yo he
aprendido... (...) mi m arido es de aquí y por supuesto pues
habla patués, entre nosotros ah ora hablamo s más patués (...)
he ido abanderan do la lengua del patués como al go... a
trabajar ¿no? (...)” M53ACsV
“...con (...) por ejemplo, yo toda la vi da de joven l e he hablado
castellan o y ahora desde que estamos en el ay untamiento
hablamos patués... que él n o lo hablaba el patués antes... (...)
y lo habla (ahora) ... y sin embargo su mad re l o habla, y su
padre... es hijo de aquí, de padre y madre... y él de joven no lo
ha hablado y sin embargo ahor a lo está hablando... pero bien
quiero decir. .. hombre alguna patada le pega...” H49VPB
Cap. VIII.- Análisis de los resultados
350
expresarse en patués . Dentro de estos casos ha y a lgunos, jóv enes
princi palme nte, que si algu ien les habl a en patués suelen contest ar en la
misma l engua aunque habit ualmente no l a empleen.
“(...) Sí, ellos hablaban habit ualmente el patués pero c uando,
digamos, nacimos n osotros l a tendencia f ue a que a los niños
no se les hablara(...). Lo entendíamos p orque claro hem os
nac ido... hemos nacido... e incl uso la pronunciación ( ...).. .
entonces los sonid os l os tienes retenid os, los tienes en la
cabe za cl aro (...) hay gente qu e... pues q uizá de l os pueblos
que te identifica de aquí y... se te diri ge en patués (...)
entonces está... est o está incl uso un poco ma l... porq ue sí que
quizá los de Castejón estamos mucho más castellanizados,
¿sabes?(...) pero curiosamente nuestra gene ración rompió
aquí en Cas tejón un poco... ro mpió... hay gente de mi misma
generació n que s e me diri ge en patués y q ue yo no tengo
ningún problema y les contes to en castel lano y no me importa
pa ra nada que me sigan hablando en patués.. . pues sí q u e
quizá veo un poco mal q ue no les cont estes en patués pero mi
teoría es que a mí mis padres me e nseñaron, o s ea mis padr es
y mi abuela... si mi abuela que murió con 86 años y q ue los
últimos años yo a ell a le hablaba al go en patués por que estaba
ya muy perdida de... e id entificaba más el pa tués... con ella es
con la per sona que má s frases h e dicho en patu és aún
sabiendo que ella tuvo la dec isión de que sus ni etos hablar an
castellan o ¿no? entonce s para mí eso es historia o sea yo nací
en un momento en el que mi familia decidió que a los niños se
Cap. VIII.- Análisis de los resultados
351
les hablaba en cas tel la no por las consecuencias que podía
ten er... hablar patués me parece per fecto yo (...) podr ía
perfectamente ponerme a hablar patués(...).” M45VCsC
“...ell os tienen unos pr imos... vamos son primos segundos, una
prima hermana de s u madre, el padre de Sahún y la madre d e
aquí y las cr ías pues por yo que sé p or qué tont ería han
empezado a hablar castellan o... (...) el abuelo les habla patués
y ellas entienden y hablan patués, yo de vez en cuando algun a
pa labra... y nosotros ... nosotr os tanto mi mujer c omo yo. . .
siempre nos diri gimos a el las en patués y podemos llevar y de
hecho la lleva mos la conver sación normal, nosotros patués y
ellas castellano.. .” H50VPB
“(...) a mí se me ha dado el cas o de los padr es le hablan
castellan o a los hijos y yo les hablo p atués, porq ue los padre s
y yo, hablo c on los padres en patués, con los dos... Antoni o y
Pilar... y a las hi jas les ha blan castel lano los dos y son l os dos
de aquí (...) los abuelos hablan patués todos y a los hijos... y
a la s hijas l es han hablado c astellano. .. el caso, ahora p o r
ejemplo Manolo le h abla ca stellano t ambién a Ál varo, en
Sahún, pero los pa dres ha blan p atués y le h an hablado en
patués hasta ahora que... o sea yo creo que esto es un poco
por tontería ( ...) yo e s que igual tengo un defecto y es que
cuando veo niños de h ijos de aq uí que habla n patués sus
padres yo les habl o a los niño s pat ués... y me contestan...”
H49VPB
“(...)a quí por ejempl o en Benasque los de (.. .) los dos han
Cap. VIII.- Análisis de los resultados
352
nacido en Benasque y los hijos nunca han hablado en patués...
Lo saben, lo s aben pero no l o hablan (.. .) y sus padres son l os
dos de Benasque... y los hijo s no... no han hablado (.. .) porq ue
saberlo lo saben habla r pero de cara ... no lo hablan...”
H49VPB(2)
También hay c as os, sobre t odo entre los más jóven es, que aún
teniendo la lengua aut óctona como m aterna al l legar a la ado lescencia se
niegan a conti nuar hablándol a por un cie rto senti miento de v ergüenza.
“(...) ahora hay una cría (.. .) que es a pues ahora di ce que no
quiere hablar, que no le h ablen patués po rque se da
vergüenz a, sus padres no ha n perdido la bata lla y entonces le
siguen hablando en patués... (...) y habla patués p ero afuera,
en la escuel a por ejem plo nuestra sob rina que es de la edad
de ella (de su hija) y ella es m uy charlat ana y le habl a patués
pues le habla patués y le dice que n o que no le ha ble patués
que le da... que le da vergüenza...” H50VPB
Junto a los anteriore s también hay casos de mu jeres que v inieron al
valle a casarse, que aprendier on la lengua a fuerza de o írla pero que no la
hablan en familia . Al ser s u lengua materna el castella no han tendido a hablar
a sus hijos en esta lengua y así ha n co ntinuado en su práctica de
comunicación ha bitual.
“Yo soy de Seira... que preci samente el patués no es de Seira,
pero bueno com o llevo aq uí tantos años lo enti endo... (.. .) no
lo hablo pero l o... no lo hab lo prec isa mente pero l o entiendo
muy bien y si quisiera lo hablaría... tamp oco es que no quiera
pero es que no me sale... hablar no me sale el patués. .. me
Cap. VIII.- Análisis de los resultados
353
sale lo mio.. . (...) entre ell os hablan el patués.. . yo, a mí. .. pues
tampoco me sale el patués ha blarlo pero lo entien do y si quiero
decir una frase q ue ha dicho otro y yo la quiero repetir me sale
pero así hablar en una conver sación...” M73VCsSe
d.- SEMIHABLANTES
En este grupo incluimos a aquellos habitantes del v alle, tanto nacidos
en él como no, que estando en contacto ha bitual con la lengua autóct ona, por
familia u otras relaciones, han llegado a entenderla p erfectament e pero no la
hablan, o al menos se cr een incapaces de hablarl a.
Este tipo abarc a princi palmente l as franjas de edad mediana y de
jóvenes, pues ya ha queda do claro ant eriorme nte que aq uellos q ue se
incorpor aron al valle en los años en los que el patués era mayor itario hi cieron
todo lo posible p or adaptarse y te rminaron hablánd olo mejor o peor.
“(...) yo lo que pasa pues eso al estar aq uí cuando vi ne las
p rimeras veces ya des de el año 91... pues sí qu e estuv e
convivie ndo con personas que hablan nativamente el patués,
entonces... (...) en tonces digam os qu e enseguida co mo al
convivir con esas personas bueno pues se te h ace muy
sencillo enseguida... entenderlo... (.. .) y... y bueno y luego
pues... mi compañero, con el que vivo desd e hace 8 años,
pues él es tamb ién de aquí y t ambién habl a patués aunq ue de
forma... eh, o sea espon tánea nosotro s no hablamos entre sí...
o no me habla a mi él e n patués, v aya... (.. .) el cír culo de
amistades que tenemos aq uí pues mucho s también s on
naturales de aquí y ento nces e ntre ello s hablan ¿no? no es
Cap. VIII.- Análisis de los resultados
354
que siempre pero... entr e los que s í pues, pues ha blan y tu
estás ahí y lo es cuc has y lo entiendes y otra cosa es que yo
personalmente no lo hablo c asi nunca pues porque... es
complic ado en la interacción as í... eh, cotidi ana y espontánea
ponerte a hab lar pues es como forzado ¿no?(...)” M34ACsV
“(...) estoy en una as ociación e n la que una de las pri oridades
de la asociación es fome ntar y apoyar y m antener lo q ue hay
del patués. Yo cuando vine a vivir aquí sí que Carm en Castán
daba clases y yo me apunté a las clases de patu és (...) me
gusta, me gusta por lo q ue tiene de cul tura ¿no? de histori a y
de patrimonio cultura l de ... de... a mí no me gusta que me
cuenten las leyen das de este valle en ca stellano, me gusta que
me las cuenten en patués, o las canciones (...) lo que pasa es
que ni lo escribo ni lo hab lo ni lo leo (...)” M31ACsC
“...bueno (se refier e a su mujer) lleva 30 añ os en mi c asa ¿no?
y no habla patués pero lo entiende per fectamente... (...) ahora
cuando le hablan a ella pu es normalmente much as veces le
hablan en castellano ¿n o ?, le hablan en castellano, es de cir,
pero (...) perfectamente podría... aho ra, nosotros en la
conversac ión hablamos en patués porq ue sabemos que ella lo
entiende pe rfectamente claro. ..” H50VPZrz
También la nuera de unos informantes de Seira, nacida en Huesca
pero que vive c on su mari do en Castejón y que se inc orporó a l a conversac ión
que mantuve con sus suegros afirma que en tre los m iembros d e la famili a de
su marido hab lan patués habitualmente y que ella no lo hab la pero “bueno yo
lo entiendo p ero entre el los hablan ( patués ) ...”
Cap. VIII.- Análisis de los resultados
355
“( ...) las niñas (sus nietas) , la madr e es de Zarag oza y les
habla el castellano pero ella lo en tendía (... ) sus madres (sus
nueras) hablan el c astellan o, no se han criad o aquí, lo
entienden todo pero no se atreven a habl ar...” M61VPSe
“(...) aquí los (...) q ue su madre es maestr a, que vi ene desde
Hue sca pues los hijos les habla el cast ellano... ente nderlo lo
entienden el patués y ella tamb ién porque pues ya llevará 14
ó 15 años o 16... ella lo entiende el patués, y a le puedes habl ar
en patués que lo entiende todo pero hablar lo no... tú le hablas
en patués y el la te habla e n castel l ano... pero l o entiende
bien...” H77VPS
Pero sobre todo po demos incl uir en est e grupo a la mayorí a de los
niños oriundo s del val le pues, aunque por el contacto con abuelos, tíos e
incluso pa dres entien den patués , muy pocos (o casi ninguno) lo hablan.
“(. ..) siempre nos dirigimos a ell as (a dos niñas) en patués y
podemos llevar y de hecho la ll evamos la conversación no rmal,
n osotros patués y el las castel lano... (. ..) ella s hablan e n
castellan o y no lo habl arán en la vida pa tués porque ya lo
encontrarán h asta raro (...)” H50VPB
“(...) si se junta co n las ami gas, muchas de sus ami gas son de
padre o madre de fuera d el vall e, ento nces ya habl an
castell ano... a lo mejor lo entiende n, lo entiende n, porque lo
oyen hablar a su padre o por lo que sea pero... no l o hablan...”
H49VPB(2)
“(...) toda la cuadrilla q ue vais, de chicos y chicas, lo entiende...
creo yo... salvo que no venga alguno de fuera pero los de aquí
Cap. VIII.- Análisis de los resultados
356
del pueblo... (...) (una adolescente) por ejemplo su padre y su
madre hablan patués pero ella no, ella no, per o lo debe
entender porque entre ell os lo hablan...” H49VPB
“Que hablen ellos (los niños) , como vehículo de comunicac ión
habitual, como. .. eso, lo e ntienden diga mos que una
grandísima mayoría pe ro que lo hablen... ( ...) pues a l final q ue
hablen así fijo, fijo, fijo pues no lle ga a cinco de todos esos (de
sus alumno s de patués ) ...” M50VPG
“(...) y m is nietas nosotros les hablamos el patués s iempre...
y ellas lo entiende n todo pero ya n o lo hablan...” M61VPSe
“Lo entienden mucho (sus nietas) , no todo pero mucho... (pero
hablar) siempre hablan en castel lano... Siempre castell ano...”
H84VPCl
“(...) es de fuera... hay d os... el de (.. .) vive aquí en Sahún y
sus hijos pues van aquí, pues esos el patués tampoco...
entenderlo lo entienden p orque aquí lo oyen hablar, enten derlo
sí que lo entienden p ero hablarlo. .. (...) ya de estos y a mayores
que han salido de la escuel a ahora, esos todos les h ablaban
el castellano... entenderlo lo entienden e l patués(...)” H77VPS
“Pero no lo saben hab lar (los niños) ... no... (...) entenderlo si
pero... no ellos n o te contestan en el patués (...)” H73VPC
2.2.1.1.4.-La frecuencia y el modo d e alternancia de los
códigos, en este caso del patués y del castella no, lo que nos
llevará a constatar el grado de bilingüismo de los hablantes,
así como la pr eeminenci a de un a len gua sobre otr a en
Cap. VIII.- Análisis de los resultados
357
función de la ne cesidad de c ambio de códi go.
Se con sidera bi lingüismo a la práctica de utilizar dos lenguas, que se
dominan, de forma alt ernativa. Esto impl ica una alt ernancia de códigos en func ión
de cuál sea l a le ngua del inte rlocutor . Este hecho l o encontram os en el val le de
Benasque. El uso indistinto del patués y del castellano se da habitualm ente en una
sociedad en la que los hablantes de patués , numerosos como ya hem os dicho si los
comparamo s con otras z onas de los P irineos, alternan s in problema s u lengua
materna con el castel lano.
“(...) p ero luego el hab lar este idioma corriente mente... como lo
hablamos todos (...) es que e s... a cada m omento, cont inuo,
continuo, cad a dí a, dos lengua s, pero indistintame nte o sea sin
tenerlo que pensar...” H50VPB
“Entre los de aquí espo ntáneamente l a persona cuando se jun ta con
otra, espontáneamente ya sabe si ha de hablar castellano o patués,
es una cosa que yo creo que sale sola.” H73VPC
“Sí... fi jate, si yo me encuentro a (...) que es un chico de Cerler , un
poco más mayor q ue yo, y va c on alguien q ue no es de Cer ler m e
voy a d ir igir en c astellano. .. quiz á si va sól o le diré alguna tontada
¿sabes? en plan «hola m oçet» o... ¿ sabes?, no sé. .. (...) todos los
jóvenes así de Cer ler ibam os todos jun tos y todos sabí amos hablar
patués per o ahora han ido lle gando gente pues q ue no ha sabido
hablar y tal y te vas acostumbrando y al final llega un mom ento que...
que hablas en cas tellano...” M23VP Cl
“(...) y no se te ol vida pero al gunas dicen pu es si ... yo tengo tres...
tres o cuatro pr imas fuer a y ellas pues han vivi do unas en Francia...
dos en Franci a y una en Barcelon a y otra en Lé rida, pues allí habl an
Cap. VIII.- Análisis de los resultados
358
el catalán... en Barcelona ha blan siempre porque so n unas person as
mayores y siempr e habló el c atalán y sub e aquí y l e ha que dad o
hasta el deje cat alán, el acento ese per o ella vi ene y no habla jam ás
en catal án habla el patués .. . y las de F rancia, l as notas qu e han
estado viviendo en Fr ancia hace muchos años y tiene n el esto de
Francia... les notas que han vivido en ... pero el las te habl an en
patués y se acuerdan de todo perfect amente...” M61VPSe
“(...) yo tengo una sobrina en Francia y esta sabe el castella no y el
patués y allá da c lases de esp añol... pr ofesora d e español, da en
Burdeos... (...) c uando viene aq uí igual te habla el patu é s qu e el
castellano... el castel lano en el m omento en que d a clases... (...)”
H77VPS
Es , por tanto, hab itual el cambio auto mático de código , del pa tués a l
castellan o, si a una conv ersación e n patués se incorpora un ha bla nte castellan o.
Este hecho, común e n el valle, se ve reforzado por la tende ncia general izada de
hablar en ca stella no a todo aquel q ue no está conc eptuado como patués , sin
pararse a consider ar si la persona es c apaz de entender l a lengua autóctona o no.
Está considera do una falta de educ ación y re speto, cualquier a que sea la edad del
hablante, continuar una convers ación en patués ante alguien que no es del valle o
que presuntame nte no lo habl a, por lo que , como ell os mism os dicen, en esos casos
“ya no les sale habla r patués ”.
“...lo primer o a mí me c uesta un mont ón hablar con alguien qu e no
tengo costumbre, habla r e n patués , como si tu me dices «ah ora
háblame en patués», me costaría un m ontón, pues porque no, ya te
he conocido de antes y me es.. .” M34VPE
“(...) pero todo el mundo cu ando te diri ges a una pers ona que vie ne
Cap. VIII.- Análisis de los resultados
359
de fuera, jam ás nos dir igimos en patués, si empr e no s dirigi mos en
castellan o, aunque entr e nosotros h ablemos el patués ... (. ..)”
M61VPSe
“(...) si sólo estuviéramos los autóctonos de Cerler yo creo que sí que
hablaríamo s en patués per o al venir otra gente es como, no sé ,
supongo que por r espeto o por. .. po r arre glarlo ant es, no sé... por
entenderte mejor, más rápido y dir ectamente hablas en cas tellano,
sabes que en castellano t e entiende todo el mundo y que no vas a
tener ningún problema...” M23VPCl
“(...) sí, s í, pero vam os que lo d el patués... y a otra gent e también,
así otra gente m ayor, otr a tía tambi én, bueno tía y a lejan a, que
también vive aquí y bueno cuando le hablas del patués, todav ía (...)
de gente de mal a educación, la mala edu cación de habl ar p atués
delan te de... delant e de alguien q ue te esté esc uchando una
conversac ión aunque no teng a nada que ve r con la c onversaci ón
simplemente porque es té al lado pu es ya es una m ala educaci ón
todavía...” H50VPB
“(...) sí, pues siempre. .. pues ll ega alguno qu e es de afuera y pues
al hablar cas tellano pues ... contest ábamos en (. ..)vienen hablando
el castellano y ya c ontestamos igual...” H75VPE
“¿En Benasque se habla patués o no se habla? yo te diría que sí...
que todo el mundo q ue es de Benasq ue habla el p atués... cl aro,
lógico si tu ti enes un negocio, por eje mplo aquí hablas castell ano...”
H41VCsB
“(...) en fin hablába mos, s i... si tu eras de aquí y te encontrabas...
pero si había otro al l ado , por ejemplo ahora yo con Begoña me
Cap. VIII.- Análisis de los resultados
366
consecuencia de un tipo de v ida que les tocó vivi r a aquell os que pertenecí an
a un valle c errado al exterior , en el que la gan adería y la agri cultura er a el
único medio de subsistencia y con pocos años de escolariz ación (lo justo para
aprender a leer y “las cuatro reglas”) . El hecho de que su mayor relació n con
el exterior fuese con Fra ncia, donde m al que bien s e entendían en patués con
los hablant es de patois del otro l ado
“(...) yo he oído a estos v iejos q ue mi padre y todo esto q ue
cuando iban allí estos no hablan más que patués, se entendían
con el gascón de allí ... (...) No aprendi ó nadie francés, había
una comunicació n bastante fá cil (...).” H68VPBar
y que las es casas sal idas hacia España las s olventasen c on un cast ellano
elemental aprendido en los años de escol arización, en el s ervicio mil itar, o
cuando salían a servir a alguna casa de Graus o de Barbastro , en el caso de
las mujeres,
“(...) mientras estuvi mos todos aquí y no salías a ninguna parte
pero muchos de los que saliero n de mi edad por ejemplo y de
la otra genera ción de atr ás pues salían a fue ra, sea a servir o
sea a trabajar o a algo, de criadas o de algo de... p orque claro
cuando venían aquí pues hablaban e l castel lano les parecía
que era más... más esto hablar el castellano ... “ M61VPSe
ha dado como resu ltado una f ranja de edad en la que, salvo e xcepciones, la
gente se quedó en el valle con su ganado y sac ando su casa adelante, sin
más necesidad de cu ltura que la de la propia ti erra y co n una lengua que era
la que les servía para todas las facetas de sus vidas.
Sin embarg o, es un hecho que el mayor interés por la cultur a no vino
dado sólo por un afán de aprender o de darles a los hijo s una m ejo r
Cap. VIII.- Análisis de los resultados
86 Hay constancia de ministros y hombres notables que nacieron e n el valle y que de sarrollaron
su carre ra en M adrid.
367
educación para incorporarse a un mundo amplio o más e litist a, sino que
estuvo directam ente influe nciado por los medios económicos de que se
disponían en ese momen to, que e n la mayo ría de los casos eran bastante
escasos y salir del vall e para estudi ar resul taba un gasto di fícil de afrontar
para una econom ía de subsi stencia, ad emás de dejar la casa si n herederos
que la conti nuasen.
Al tiempo, l a idea de una m ejor educac ión ligada al hecho de no hablar
patués , para no parec er pueblerino s, se inst aló en algunas familias del vall e,
independientemente del nivel económico de estas y s e vio reforz ada, además
de por el éxi to personal de unos pocos pri vilegiado hijos de l a zona que
lleg a ron a puestos muy alto s fuera el valle 86 , por la llegada de maestros,
médicos y demás perso nas i mportantes , en aquella época, que habl aban
castellan o y que podían defender se en esa leng ua en cualquie r lugar al que
fueran.
“(...) es que par ecía que l os que habl aban patué s es q ue no
habían salido de aqu í, no sabían n ada más y se tenía a la
gente... ¡qué sé y o!... porq ue había al gunos de famili as
mejores que los llevaban a estud iar fuera y eso y claro aquellos
hablaban castella no pero los de aquí pues no... hablaban el
patués...” M73VPSe
Parte de la responsabi lidad de esa idea, como hemos dic ho, vino de
la mano de los propios m aestros que enseñaban en el val l e, en muchos
casos por s eguir las ideas pedagógi cas en boga en toda Europ a en aquella
época, que preconiza ban que la enseñ anza desde la cuna de una leng ua no
Cap. VIII.- Análisis de los resultados
87 Bert alude en su tesis (2001) que a mediados del siglo XX e n la región de Pilat, zona donde
ha realizado su estudio sobre e l patois : “les p arents (...) mettent leur point d’honneur à ne p arler que
le fra nça is , jugé soci alement supérieur et sutout pl us utile, à l eurs enfants, dès le plus j eune âge”
(2001:100)
368
oficial y minor itaria di ficultaba el posterior aprendizaj e de la len gu a
generaliz ada, en este caso el castel lano. Respec to a estas i deas obsol e tas
la opinión de exp ertos en lin güístic a queda clar a hoy en día en boca de un
hablante de patués que pertenece a dicha dis ciplina:
“(...) por consiguiente no pasa nada, si quieres ya
aprenderemo s las dos cosas ( ...) lo pr imero q ue hay que
aprender es inglés pero sin perjuicio para aprender mi dialecto
(...) hay que sumar... y precisamente la misma didáctic a de las
lenguas, cuando diferen cias más... o sea yo po r eje m plo, de
niño, muy pequeño (.. .) resulta q ue los que estábamos
a costu mbrados a hablar en c asa sólo pat ués después
resultam os los más perfectos en castellano... porque se
diferencia... est o se diferencia de lo otro, en cambio l os otros
hablan (...) entonces yo c reo que... que r ealmente no... y lo del
aprendizaje, se pu ede hacer las dos cosas (...)” H68VPBar
Otras veces las causas fueron simples motivos p ol íticos e incluso
nacionalist as, de forma sem ejante al ej emplo del c entralis mo francés que
tanto daño hizo a muchas de sus lenguas minoritarias 87 .
“No porque adem ás teníamos maestros nacionales ... (...) Eran
de fuera de aquí ...” H84VPCl
“(...) yo sé que e n algún mom ento sí, en algún otro caso había
ha bido al gún maestro que decía q ue había que ha blar
Cap. VIII.- Análisis de los resultados
369
castellan o, que era la lengua del Es tado y que no s dejáram os
o que se dejaran de tonterías (...)” M50VPG
Así pues, el hec ho evide nte fue que en la esc uela, además de
imparti rse las en señanza en cas tellano, no se permit ía (gener almente, pues
hubo alguna excepc ión) h ablar patués a los niños, llegánd ose a la
identificación del castellano con cultura y del patués con “paletismo”.
“(...) hubo una época en la que la gent e... vamos a ver, en q ue
se desprecia ba la lengua, por consi derar s e zafia, vulgar y
pueblerina... en ton ces ¿eh?... o simple mente fueron incluso l os
propios m aestros de h ace dos o tres décadas o... los propi os
maestros, la gente que ve nía de fuera.. . pues bueno esos eran
a los que... a quie nes hab ía que im itar y nos otros o lo s otros
éramos pues uno s pueblerinos.” M50VPG
Esa uniformidad en la escuela, e se eleme nto común de t odos los
niños y niñas que acudían a ella (aunque en determinadas épocas muc hos
niños se aus entaban para ay udar en las casas) no rompía, sin embargo, en
esos años, el l azo estrec ho que con el patués mantenían la mayorí a. De ahí
que los may ores del valle adem ás de no poseer , en general, más que unos
estudios elemen tales hayan con servado en su mayo r parte el patués .
Pero, c omo en todos los casos, hay excepciones y así M73VPGr
relata cóm o sus padres , perteneci entes ambos a una famili a acomodada ,
a princip ios del siglo XX, después de la escuela en el valle continuaro n sus
estudios durante cuat ro años en Barbas tro, en una ép oca en la que la
educación, normalmente, se limitaba a unos cuanto s años en la escuela. No
obstante, rechazando l as ideas que c omenzaban a imperar en el valle, a s us
hijos le s c ontinuaron ha blando en patués y, al ti empo, dándoles la mejor
Cap. VIII.- Análisis de los resultados
370
e ducació n que pudieron. Pero incl uso en este ca so los her manos que
sali eron a estudiar fue ron los pequeñ os, mientras que el ma yor hubo d e
quedarse a ca rgo de la ca sa:
“(...) mis hermanos (sí salieron a estudiar a Ba rbastro) pero
yo no salí a es tudiar... pero los de l pueblo has ta los 14
años... sí todos (estudiaban en la escuel a) ...” H78VPSe
Queda claro, pu es, que en gener al la gente may or del val le, hablantes
tradici onales de su lengua m aterna, no se vieron en l a necesidad, unos, o no
tuvieron l a oportunidad , otros, de realiza r estudios fuera del val le.
“ (...) no ... en el co legio pues y o cuando fui, que por des gracia pues
fuimos poco, porq ue... bueno pues no sé, f ui hasta q ue tenia 12 años
ó 13... no fui más porq ue después ya n o ibas más porque ent onces
había que sal ir fuera y no tenías medios para salir ni comuni cación
ni nada... (...) y después ya pues me fui hacien do mayor y me bajé
con un tío cura a Barba stro, que estaba d e párroco en la Cate dral y
ya pues allí ya hablabas el castellano...” M61VPSe
“(...) porque entonces yo pues empecé a trabajar de carpint ero, con
m i padre, de ayudante, a los 14 años, «endr esando» puntas (...)
había gente qu e no había sali do porque hub o gente que a l o mejor
tenían... 60 años y no había bajado de Cas tejón, en aquellos años...”
H74VPE
“...mi padre poco fu e a la escuel a, y como é l muchos. .. se iban a
cazar pá jaros... (...)s í... entonces les pegaban, igual sí les pega ban
alguna vez ¿eh?... (...) el sis tema de en señanza ( ...) la l etra con
sangre entra y eso...” H39VPE
Sin embargo, c omo ya hemos apuntado, la relación entre ambos, patués y
Cap. VIII.- Análisis de los resultados
371
nivel cultural , no vino tanto marc ad a por este úl timo, ni por falta de i nquietud por
aprender sino por l as necesidad es económi cas de la époc a. El ejemplo de H77VPS,
y de otros habi tantes del v alle, da muestra de ello al comentarno s que él sól o pudo
ir al colegi o hasta los 11 años porque cuando murió su abuelo tuvo qu e empezar a
ayudar en cas a. Pero después, cuando fu e mayor, se apuntó a cl ases de adult os
que le s daba el maestro, para saber un poco más que las cuatro reglas y por e l
gusto de apre nder.
Así como M61VPSe , y otras muchas en su situa ción, que en la asoc iación
de mujeres a la que pertenece, Donisas de Vilanova , se apunta a todo s los cur sos
y excursi ones cultur ales que se organizan, sólo por el afán de aprender aquello que
en su tiempo no p udo hacer.
O como H73VPC , ávido lec tor de libros y revis tas de divul gación, int eresado
por todos aquell os aspectos cultural es, tecnoló gicos y de todo tipo, de la soci edad
actual, que t odavía si ente curios idad y se m aravill a, por ejem plo, con lo s avances
de algo tan lejano para él c omo internet:
“(...) le decía en patués además, fu e una conversación muy boni ta
¿no? dice «no s é si a mi e dad podré ya ver más avances» dice
«pero es increí ble cómo pude yo ayer ve r en una pantal la, yo qu e he
nacido en la época en la que la correspo ndencia tar daba t anto en
llegar, cómo pude ver a mi nieto mover se»...” M45VCsC
Otro ejemplo nos lo aporta un informante acerca de s u abuelo, hablante de
patués :
“( ...) mi abuelo era una persona que le gustaba much ísimo ,
muchísimo la lectur a, leía el. .. estaba siempre con un libro. .. (...) no
sé si conoces el Quo Vadis, pero se lo leería pues 4 ó 5 veces por lo
menos, cuando no tenía nada pues se lo cogía y se lo leía... incluso
Cap. VIII.- Análisis de los resultados
372
g ente que venía a Benasque y l o sabían le t raían lib ros por que e n
aquella ép oca pues no era como ahora que corr ían las li brerías l as
imprentas, todo ¿no? pues el hombre pues ya se murió muy mayor,
con 93 años y en su últim a etapa pues, eso que no tenía nada que
hacer y hasta el último dí a leía, tr anq uilamente con unas gafas de
aquellas que llev aba del año catapum... y tú le preguntab as ¿y qué
dice el libro? y él te contaba el libr o en patués...” H49VPB
Esto sin m encionar que el valle también di o estudiosos y escritores en esa
época. Personas que , por circuns tancias, t uvieron l a oportunidad de salir del valle
a estudiar; bien al seminari o, termi nando en algunos casos ejerciendo el sacerd ocio
como es el caso de D. Antoni o Plaza Boya actual dir ector del sem inario d e
Barbastro que ha dedicado par te de su tiempo a e scribir sobre el patués y en
patués ; bien real izando estudi os de diferente tipo como D. Rafael Solana Domec,
maestro y autor de obras de teatro como La Roqueta , y de narr acion es como El
moixonet , ambas en patués (además de otras obra s en castel lano) o D. Ángel
Subirá Vidal, m édico y auto r de P equeño teatr o donde se habla y siente en
benasqués (combina ndo patués y castella no), sin o lvidar por supuest o a D. Ángel
Ballarín Cornel a quien de bemos el primer Diccion ario de benas qués , e ntre otras
muchas obras sob re el valle y el patués , todos ell os hijos d e una época en la que
era difíc il sali r adelante.
! Hablantes d e 35 a 60 años
La siguiente generación, sin embar go, fue la que sufr ió las consecuencias,
por una parte, de esa idea mencionada de rechazar el patués como lengua materna
y por otra de los avan ces de una socie dad que, si bien trajeron consig o ventaja s
como una mayor c oncienciac ión y facil ida des para continuar e studios y salir de l
Cap. VIII.- Análisis de los resultados
373
valle, también r epercutier on en un alejam iento mome ntáneo de los jóven es del seno
familiar y por tanto de su le ngua. Así mismo, el i nic io de la ll egada de gentes de
fuera junto con el cam bio económi co del val le empezó, aunque no plenamente, a
hacer mel la en el ento rno patués de la zona.
S in emba rgo, tampoco en estos casos el nivel cultural afectó a su
competencia en patués sino que fue el interés o no de unas familias po r conservarlo
y la inquietud de esos jóvenes po r mantener un lazo d e unión con su tie rra de origen
por lejos que estuvie ran.
Así entre los hablantes de 3 5 a 60 años encontramos que el nive l de
estudios es superior, en unos c asos hasta bachille r y en otros diplomados o
licenci ados universitarios. La ép oca que les tocó vivir coincidi ó con un abandono
progresivo de los pueblos ante la poca vi abilidad de continuar viviendo de las tier ras
y el ganado. Los padres se di eron cuenta de que si querían al go mejor pa ra sus
hijos la formación académica era fundamental, aunque eso implicara salir del valle
e introduci rse en un mu ndo en el que el castella no era la l engua dominant e.
“(...) claro, po rque era lo que le s salía per o racional mente,
racionalmente pensaban no, no, el hablar patués les va ha impedir,
les va a... a pasar com o nos pasó a nos otros ¿no? que só lo hemos
salido adelante, hem os subido el nivel eco nómico en e l moment o
que salimos a estudiar fuera y fuer a se hablaba c astellano ¿ no?.. .
entonces es que yo creo q ue todo tiene implicac ión económica y...
y ... de... vamos a ver, de priori dad de valor es o de esqu emas ¿no?
o de esquema mental, ¿no?, en un mome nto dad o, pues la l engua
del imperio ¿no?.” M53ACsV
Es significa tivo el t estimoni o que n os da u n informante acerca de cómo
comenzó a aprender c astellano d entro de un mundo plenam ente patués , de la mano
Cap. VIII.- Análisis de los resultados
374
de su madre:
“(...) Lo aprendí (el cast ellano) ... pues en la escuela y después... (...)
Sí... yo fui tar de a la escuel a, a los ci nco años y m edio... bi en es
verdad que mi madre en casa me ense ñ ó el abecedario y la
ortografía y eso y cla ro eso lo hice en cast ellano... (...)” H39VPE
lo que demuestr a que la inqui etud cultur al y el des eo de que los hijos progresen no
depende ni de la formación d e la perso na (en este ca so su ma dre com o la mayo ría
de su generaci ón solament e tenía est udios elem entales) ni de ser o no ha blante de
patués .
Aquellos que habían de fendido la idea de no hab lar patués a sus hij os, al dar
ese paso rompi eron definiti vamente la cadena trans misora de la le ngua materna
pues los jóven es, aún mante niendo lazos de afectivi dad y famili ares con el valle , no
identificab an el patués como algo propio, s ino como un ele mento más q ue marcaba
su lugar de origen com o un mundo rural y obsol eto.
Si n embargo, los que valoraban el patués como algo propio d e la
idiosinc rasia del valle con siguiero n transmitir a sus hijos el deseo de no perder su
seña de identidad, manteniéndolo vivo y recuperándolo en cuanto volvían a su valle
de origen.
También es relevante el hecho de que entre los hablantes de patués de esta
franja de edad es do nde hemo s enc ontrado may or número de personas q ue
escriben y publica n en patués , ademá s de trabaj os de invest igación al respecto,
relatos y poemas en l os que plasman costumbr es y tradi ciones de ant año, así como
sus sentimientos, en tre otros temas, hac ia el patués y hacia el valle. Y no sólo eso,
sino que muchos otr os escri tores en patués , no entrevistados en este trabajo pero
conocidos por la cons ulta y lec tura de sus obras en la lengua del vall e, pertenecen
también a esa franja de edad, entre 35 y 60 años.
Cap. VIII.- Análisis de los resultados
375
De manera que t odos esos habl antes de patués han puesto su granito de
arena para l a conservac ión de la lengua. Unos a través de sus obras y a partir de
una educación s uperior qu e les ha permitido transmitir sus ideas y vivencias; otros,
aquellos que no pudier on alcanzar un nivel de estudios más elevado (quedándose
en el bachillerato úni camente o en estudios de secundari a) legando a s us hijos e l
amor y el conocimi ento de su leng ua con la pr áctica cot idiana de es ta.
! Hablantes jóvenes (hasta 35 años)
La generación de los que hoy no sobrepasa n los 35 años ha sufrido, en
c o ntraste con las ant eriores, en mayor gr ado las cons ecuencias de una llegada
masiva de castellanoparlantes al valle así como de un progresivo descenso del uso
del patués consecuencia d e lo anterior, de los ca mbios en la vida econ ómi ca de l
valle y de la ll egada arrasa dora de los medios de c omunicaci ón audiovis ual que
introduje ron el cas tellano en l as casas, a través de la televi sión pri ncipalmen te, lo
que implic ó una inmer sión de los más pequeños de la casa en la lengua esp añola
. La cada vez mayor identificación del hecho cu l tural con el castel lano e
inc luso con el ingl és, consid erada lingua franca en muchas face tas del mun d o
cultural actual, sí que ha dado, en este caso, como resultado un mayor descenso
del empleo del patués entre los jóvenes de ho y en día que lo identifican úni camente
con el habla de sus abuelos, y en algún caso d e su casa, pero co mo mero hecho
anecdótico pues son cons cientes que su futuro pas a por el castel lano y por s alir del
valle, aunque el recuerdo de su inf ancia y de su pue blo esté ligado a l patués .
“...en casa en pa tués pero fuera de casa en castellano si empre... sí,
sí, siempre... no... ( ...) sí, sí... o muchas veces me pasa que, igual,
yo que se estás en algún sitio y lo típico que te oyen hablar en..por
ejemplo en Cataluña yo he estado estudi ando 4 años en Ca taluña y
Cap. VIII.- Análisis de los resultados
382
Francia por el Portill ón... del Hospital al Portillón hay dos hor as... y
la gente subía al lá y mucha s veces habí a ventisca , que es lo propio
de allá y no podían subir ni cruzar y entonces tenían que refugiarse
en el Hospital, caba llerías y hombres (...)” H73VPC
Esta situació n de semiaislamiento permitió, sin embargo, que el patués se
conservase en toda su pl enitud durant e cientos de años, siend o e l castell ano
únicamente la lengua de la enseñanza (cuando la h ubo) y de la administración (la
lengua de la iglesia era el latín). Esto posibilitó que durante décadas la g ente del
valle prác ticam ente no supie ra hablar otra cosa q ue el patués pues sus sal idas
hacia el r esto de España ( a Barbastr o o Huesca) eran esporá dicas, si endo mayor
el nú mero de los que pasaban hacia Francia, principalmente por trabajo. Así
mismo, su relació n con la adm inistra ción se li mitarí a a actuacio nes en las que sus
escasos conocimi entos del ca stellano s erían má s que sufici entes para solventarlas.
El analfabetism o generaliz ado (eran m uy pocos los que salí an a estudiar
fuera), por otra pa rte típi co de esos años en todo el territorio español, tampoco
facilitaba el contacto con e l castellano, única lengua en la qu e se escrib ía, por l o
que el patués era la le ngua con la que nacían y c on la que mor ían.
“(...) sí que es cierto q ue la gene ra ción esta que empe zó a salir a
estudiar fuera, de ellos de nuestros padres, que hubo alg uno, pocos
muy poquitos que sali eron, era ge nte que sol amente sabía habl a r
patués ¿no? ” M45VCsC
De este aisl amiento geogr áfico y los deficientes m edios de com unicación,
así como de la salida natural a Francia, dejan constancia clara algunos informantes.
“(...) este valle tradicionalmente era un valle totalmente cerrado y se
hablaba esto, se hablaba... bueno totalmente cerrado r elativamente
pero vamos los que estaban aquí eran d e aquí.. . relativamente
Cap. VIII.- Análisis de los resultados
383
porque eramos aduana tambi én...” H47VCsE
“ (...) pues un poco ( castellan o) pero no m ucho... por que a ntes n o
salían de aquí tampoco... (...) había gente que... los hombr es hasta
que iban al s ervici o no bajaban de C astejón (. ..) a Grau s o a
Barbastro por las ferias, porque entonce s se iba a Barbastro a pie...
a pie, con l as caba llería s, a pie... yo he ido... yo he ido a pie...
(...)pues de aquí a (...), ibamos a do rmir a (...) de (...) a G raus y de
Graus a Barbastro , tres días con las cab allerías...” H77VPS
“(...) hablar el caste lla no... mejor o peor pero v amos... se hablaba
pues normal. .. esto había g ente que no había s alido porq ue hubo
gente que a lo m ejor tenían ... 60 años y no había bajado de
Castejón, en aquello s años... ( ...) porq ue claro yo. .. yo he baja do a
Huesca y me costaba tres días de ir a Hue sca, con aut obús .. .
tení amos que bajar de aquí a Gr aus, a Graus dormir , a la mañ an a
siguiente cogía el coche iba a Huesca y volvía a subir a Graus pero
ya no enlazab a con el de aq uí... (.. .) tenías q ue hacer dos noches en
Graus... y el puente d e Las Pilas lo he pasado andando... paraba en
una pun ta un coche, pa sar andando y en la otra punta otro co che
para... el del Alcan adre, sí, el Alcana dre...” H74VPE
“(...) h ay un asunto, por ejemplo i nteresantísimo, absol utamente
fascinante... ese pueblo emigró a Francia, toda la gente... mi padre,
mi padre mis mo desde octu bre hasta abr il se iba a «desfonsar» ... lo
de las viñas... porque aquí en esta poblac ió n no habí a nada que
hacer... ( ...) yo he oído a estos v iejos que mi padre y todo esto q ue
cuando iban allí estos no hablan más que patués, se entendían con
el gascón de allí. .. (...) No aprendi ó nadie franc és, había una
Cap. VIII.- Análisis de los resultados
384
comunicación bastante fáci l con la...” H68VPBar
“(...) mucha, muc ha... emigr aron muchos a Franci a... de aquí de
B enasque y esto... b ueno de muchos sitios p ero estos pu e blo s
mucho, hay en todos los pueblos cantidad... (...) tenían más (salida)
...y aquí pues c ruzar po r Benasque... (...) y en marz o, primer os de
abril venían a hacer la campaña del verano a q uí y des pués se
volvían para allá... ” M61VPSe
“(...) porque l os abuelos de aquí cuando l legaban a esta temporada
pues ahora se iban a Fran cia , hab ían recogid o la hierb a y tal, l as
mujeres se quedaban con el ganado aq uí cuidando el ganado que
tenían, pues tenían 4 v aquetas, a l o mejor 20 ovejas, o por ahí, c on
aquello no vivían, l as mujere s se quedaba n aquí cui dándolo y el los
se iban a Francia a p icar en la viña(...)” H74VPE
“(...) la gente de aquí iba a trabajar a Fran cia y de ahí tr aían alguna
«perrich ona» ¿eh? pero iban ahí a tr abajar, a pi car la vi ña, a hacer
lo que ellos no querían h acer, por supues to(...)” H73VPC
De esa relación y salida n atural con F rancia también de jan constancia
actualment e algunos in formantes m ás jóvenes
“(...) no pero la verdad es que estamos más cerca de Franci a que de
Benasque ahora mis mo (en Llanos del Hosp ital) ¿no? en tonces
bueno la rela ci ón comerci al que si empre ha habi do Benasque
Luchón ¿no? de Benasq ue para abajo, carret era horrible como ahora
¿vale? con lo cual valle de Be nasque ( ...) y r el ación con Francia...
eh, a mi personalm ente me ha pasa do un caso eh.. . uno no, varios...
yo con franceses de l otro lado, vale yo hablo un poquito francés pero
no lo utilizo y ellos hablan un p oquito español p ero no lo utilizan pero
Cap. VIII.- Análisis de los resultados
385
en patués no s entendemos. .. (...)” H41VCsB
“(...) entre los que v iven en Fr ancia que s e fueron cuand o la guerr a,
la gente may or que si gue allá en Francia. .. la gente q ue luego más
o meno s pues a parti r de una edad pues se han ido bus cando
trabajo (...) y o por ejem plo, yo he estado en F rancia vi viendo dos
años, (...) hoy en Francia viv e tanta gente que habla en pat ués como
aquí en Benasque ...” H50VPB
A pesar del aislami ento, el val le ha estado en contacto co n las lenguas de
los territorios limítr ofes, el catalán por el Est e, el gascón y el francés por el Nor te y
el castellano por e l Sur y el Oeste, m anteniendo tam bién contacto por est a última
zona con el chistabino. Pero es en la zona fronteriza con Cataluña, donde apa rece
una variedad del patués c o n bastante in fluencia cata lana. Así pues de Cast ejón
hacia el Este enc ontramos el valle que l leva hasta L aspa ú les, municipio
perten ec iente al valle de Benasque per o que, a efectos d e la lengua, el mayor
contacto con el cata lán le ha dado una s erie de var iaciones q ue los autóc tonos del
valle no identifican plenamente co n el patués . Así se refieren a esa zona como “la
part d’allá” dando a entender que está más al ejada del patués y de lo que este
significa. Queda pues li mitado el valle de Benasque ple namente patués a la zona
que va desde Sei ra hasta el lími te con Franc ia abarcando también des de Castejón
hasta la zon a de San Feli ú y los puebl os del Solan o.
“(...) el de Laspaúl es no es prop iamente b enas qués... es catalán...
(...) porque es o es catalán ... no digo al 100% pero noventa u ochenta
y mucho... ( ...) no, no se incluye... sí se incluiría la zona de San Feliú
que ya es dist into tambi én... pero el área del benasqués e s la de
Benasque y sus puebl os, Eris te, Ancil es, Cerl er, Sahún y l os demás
(...) es un tema que me queda muy c laro... pero ellos , o sea la gente
Cap. VIII.- Análisis de los resultados
386
así mayor sí , si les preguntas ya no consider an tampoco el patués de
Laspaúles como algo igual ¿no ? como la misma sustancia
lingüística... (...) no... no lo consi derarían, e n ese sentido su lengua
(...) dicen eso es otra cos a... (... ) eso es de «la part d’alla »... es algo
del otro lado...” H39VPE
“(. ..) y ahora por ejemplo y o estoy vi viendo con una chica d e
Laspaúles ¿eh?... en Las paúles es ot ro tipo de ha bla y demás ¿no?.”
H41VCsB
“(...)sí... el catalán es de la «par t d’all á»... (... )de Laspaúles para allá
empiezan a hablar c atalán... “ H47VCsE
“(...) de Laspaúles para allá eso ya hablan medio... ( ...)el c atalán
entero...” M75VPE
2.2.1.2.2.- Context o his tórico del vall e
“Durante muchos siglos los habitantes de los valles altos no
fueron franceses ni españole s; eran simpl emente
montañeses, habitantes de l as montañas. La montaña era
su patria común, su tierra; lo extraño era el ll ano.” (Ballarín,
1972:7)
La evolución histórica d e un lugar vi ene determi nada por su s ituación
geográfica, por las relaciones con sus vecinos, por las cost umbre s, trad iciones,
modos de gobierno, personas que lo habitan, circu nsta ncias económicas,
desarrol lo... y un s infín de elementos que han hecho de cual quier lugar , a lo lar go
de los tiempos, un universo de amistades, odios, luchas, ambicion es, prosper idad,
Cap. VIII.- Análisis de los resultados
387
penurias, tristez as, nacimientos, m uertes... en definitiva de v ida.
Esto no ha sido aj eno a l valle, durante los siglos qu e lleva habi tado por el
hombre, y así su devenir hi stórico ha estado deter minado por circunstancias que le
han llevado a ser deseado o ignorado en función de las necesidades estratégi cas
de los goberna ntes de cada m omento, si end o f avorecido cuando inter esaba y
abandonado a su sue rte en la mayoría de las ocasiones, alejado de l os centros del
poder y caracte rizado por su casi i naccesibi lidad y por el carácter montañés que h a
llevado a sus hombres a desarrollar sus vidas en función de sus montañas.
Tal como ap unta B allarín (1972), en la frase con la que hemos inic iado este
apartado, los montañ eses eran un mundo aparte. Durante si glos, y aún hoy, las
montañas y el aislamiento, fo rzado por la geografía y volu ntario en ocasiones , han
sido una de las ca racterí sticas del valle de Be nasque que ha i mprimi do un carácter
especial a su desarr ollo hist órico, económico y human o, así como a la lengua que
ha presidido todos y cada uno de los acontecimientos.
Su condici ón de lugar de paso fronterizo queda patente ya desde la época
de la invasi ón romana cu ando , en el s iglo I a .C., a pesar de depender
administrativ amente de Roma, l os Pirin eos en general , y el valle en pa rticula r fueron
más una vía de pas o hacia la G alia y no tanto una r egión con enti dad en sí m isma.
Fue tras l a expulsió n de los vi sigodos por los francos cuando se fundó el primitivo
condado, con gran auto nomía gr acias a s us defensas natura les (otr a vez las
montañas) y que fue la gé nesis de la historia del valle de Benasque com o entidad
polític a y admini strativ a.
Las mismas montañas i mpidier on el paso a l os musulm anes, evoluc ionando
la histori a del vall e, desde su encier ro natural , hacia la creación d el Condado de la
Ribagorza , al que pasó a p ertenecer, y que tras vicisi tudes políticas y fronterizas,
terminó vinculada al R eino de España desde fi nales del s iglo XV y a sí ha
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