Full text
TESIS DOCT OR AL
HISTORIA DE LA INSTITUCION DE LA ENFERMERÍA
UNIVERSITARIA. ANALISIS CON UNA PERSPECTIVA
DE GENERO
Concha Germán Bes
Universidad de Zaragoza
28 Junio 2006
DL: Z-3617-2007
I I SBN: 978-84-7733-955-7
Agradecimi entos
Mi mas profundo agradecimiento a todas las personas que de diversas formas
han colaborado en la elaboración de esta tesis, b ien de una forma concreta y
práctica o con su apoyo moral.
A Consuelo Miqueo, cuya dirección técnica y h umana ha sido extraordinaria en
todo el tiempo de trabajo de esta tesis ya que, a lo largo de estos tre s años, ha sido
una “maestra” en el sentido más a mplio de la palabra, gra cias a su dirección he
logrado combinar técnicas históricas, antropológicas y documentales. Con ella he
aprendido el rigor de la investigación, disfrutado con los debates conceptuales d e
género y reforzado sobre el valor de la Historia en la formación humanística de lo s
estudiantes universitarios. Su dispon ibilidad, apoyo y ayuda han sido inestimables.
A la Fundación Index y su equipo que en todo momento me han facilitado todo
su apoyo funcional. Mención especial quiero hacer de Alberto Gálvez, Maria
Campos y Manuel Amezcua, por su gran dedicación a los temas de documentación
y a la creación y gestión de la base de datos “Cuiden”. Su consulta me ha permitido
realizar una parte importante de esta tesis.
A todas las enfermeras y enfermeros que han colaborado como informantes y
me han ofrecido de forma generosa parte de su tiempo y dedicación para poder
reconstruir una parte de la Historia de la profesión enfermera, pero sobre todo me
han brindado su imagen de si desde el otro lado del espejo y con ella retazos de su
vivir la vida.
A todas las personas que tan desint eresadamente me han facilitado información
y documentos, especialmente a Ascensión Falcón y Mercedes Blasco (Universidad
de Zaragoza), Isabel Gentil (Universidad Complutense de Madrid), Epifanio
Fernández (Universidad Europea de Madrid), Carlos Álvarez Nebreda (Investigador
autónomo), Fabiola Hueso (Enfermera Comunitaria de Cortés de Navarra), Encarna
Gascón (Universidad de Alicante).
1
A las bibliotecarias y bi bliotecarios de la Escue la de Ciencias de la Salud, del
SIEM y de la Facultad de Medicina, que me han a yudado a localizar los
documentos.
A Victoria Arbonés, Oscar Sobreviela, Asun Santesteban y Règine Illion , que me
ayudaron en la trascripción de las grabaciones con esmero, orden y paciencia.
A Paco León, director de mi Escuela, que ade más de su comprensión y ánimo a
la pasión por la Histor ia, ha dado facilidade s “informales” para mi investigación que
ojalá se trasformen pronto en formales u oficia les por las autoridades académica s
de la Universidad de Zaragoza.
A todos mis seres queridos a los que les he dedicado menos tiempo de vida
conjunta y me han apoyado en todo momento de una u ot ra manera mis padres,
mis compañeros y compañeras del despacho de Comunitaria, el equipo del
Santuario Nuestra Señora de Magallón ( Leciñena), a los amigos y amigas de
siempre. Y de manera especial a Enrique que ha leído parte del ma nuscrito, ha
compartido la última e intensa etapa de esta tesis y siempre me ha infundido el
ánimo y la confianza necesarios.
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ABREVIATURAS
ABIC: Asociació Balear d´Infermeria Comunitaria.
ACAMEC: Asociación Cast ellano Manchega de Enfe rmería Comunitaria. Creada en 1994
ACENDIO: Asociación Europea para Dia gnóst icos, Intervenc iones y Resultados de
Enfermería Comunes en Europ a
AEC: Asociación de Enfermería Comunitaria. Creada en 1994.
AECC: Sociedad de Enfermería Comunitaria Cantabra. Creada en el 2003
AECA: Asociación de Enfermería Comunitaria Ara gonesa. Creada en 2004.
AEED: Asociación Española de Enfe rmería Docente. Creada en 1978.
AENTDE: Asociación Española d e Nomenclatura, Taxonomía y Diagnóstico de Enfermería
AIFICC: Associació d'Infermeria Fa miliar i Comunitàri a de Catalunya. Cread a en 1996
ANECA: Agencia Nacional para la Evaluación de la Enseñan za Académica.
ASANEC: Asociación Andaluza de Enferm ería Comunitaria. Fundada en 1997.
ATS: Ayudante Técnico Sanitario. Programa d e estudios de la en fermería española e ntre
1953-1977
BOA: Boletín Oficial de la Comunicada Autónoma Aragonesa.
BOE: Boletín Oficial del Estado.
BOJA: Boletín Oficial de la Junta de Andalucía.
CENIDE : Centro de Educación Médica
CI: Comisión Intermini sterial que real izó la reforma de lo s estudios universitario s de
enfermería en 1977.
CIE: Consejo Internacional de Enferme ría. Su sede está en Ginebra . Fundado en 1898.
CNPT: Comité Nacion al de Prevención del Tabaq uismo
ECTS: European Credit T ransference S ystem. Crédito eu ropeo que supo ne ent re 25 y 30
horas de trabajo del estudiante.
EIR: Enfermera/o Interno Residente qu e realizan la especi alidad.
GRD: Grupos relaci onados con el diagn óstico.
FAECAP: Federación de Asoci aciones de Enferm ería Comu nitaria y Atención Primaria.
INSALUD: Instituto Nacional de la Salud.
LLL o ALV: Long Life Learnin g o Aprendizaje a lo largo de la Vida. Es l a formación
continuada obligatori a y reglada para la actuali zación profesional.
LOU: Ley de Ordenación Universitaria del 2004
LRU: Ley de Reforma Universitaria de 1984
MEC: Ministerio de Educación y Cien cia.
NANDA: Nursing Asociation Nursi ng Diagnosi s American.
NIC: Nursing Interventions Class ification . (1995, College of Nursing de la Universidad d e
Iowa).
NOC : Nursin g Outcomes Cla ssification . La NIC y NOC están enlazado s con NANDA
3
NIPE: Proyecto para la Normali zación de la s Intervencione s para la Prácti ca de l a
Enfermería. La entidad responsable d e la gestión y ej ecución del p royecto es el «Instituto
Superior de Acreditación y Desarroll o Profesional de la Enferm ería y otras Cie ncias de la
Salud» (I.S.E.C.S.). Fundación del Consejo Gen eral de Enfermería.
OMI-AP: Programa informático de Aten ción Primaria.
OMS: Organiza ción Mundial de la Salu d. Pertenece a Org anización de Na ciones Unidas -
ONU-
OPS: Organización Pan americana de l a Salud. Una de las cin co regiones de la OMS.
PAE: Proceso de Atención de Enfermería, aplic ac ión del método científico a la disciplina
enfermera
PPO: Programa de Promo ción Obrera de la dictad ura franquista.
q.d.g: Que Dios Guard e
SEAPA: Sociedad de Enfermería de Atención Primaria de Asturias. Creada en 1996.
SEAPCyL: Sociedad de EAP de Castilla y León Creada en 1999.
SEAPREMUR: Sociedad Enfermería de Atención Primaria de Murcia se creó en 1989.
SENFYCEX: Sociedad de Enfermería Familiar y Comunitari a de Extremadura. Creada en el
2003
SEMAP: Sociedad de Enfermería Madril eña de Atención Primaria. Cre ada en 1997
SET: Suplemento Europeo a Título, que explicará lo s contenidos formativos universita rios.
SIEM: Seminario Interdisciplinar de Estudios de la Mujer de la Universi dad de Zaragoza.
SIGNO: Proyecto de conta bilidad analítica de las a ctuaciones enf ermeras.
S.M. / s.m: Su Majestad
UCI o UVI: Unidad de Cui dados Intensiv os (influenci a anglosajon a) o Unidad de Vigilan cia
Intensiva (denomina ción española ini cial)
UCM: Universidad Complutense d e Madrid.
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INDICE
INTRODUCCION…………………………………………………………………………………………… 7
I. CONFIGURACIÓN HISTORICA DE L A ENFERMERIA DOMESTIC A , HOSPITA LARIA Y
COMUNITARIA
1. HISTORIOGRAFIA E HISTORIA DE LA ENFERMERIA (MASCULINA Y FEMENINA)
1.1. Los estudios y estudiosos de la historia de la Enfermería………………….................... 21
1. Diversas denominaciones para distintas actividades de cuidado……………………………… 26
2. La imagen del pasado de la profesión en man uales y revistas de enfermería………….... .… 32
3. Las grandes etapas de la e nfermería: una periodización epistemológ ica…………………….. 40
1.2. La historia de las Matronas………………………………………………………..…………….... 52
1.3. El inicio de la institucionalización de la enfermerí a clínica hospitalaria……………….….64
1. El contexto internacio nal inicial……………………………………..………………………....….… 64
2. Las primeras escuelas de enfermería en España……………………………...……………..… 66
3. Los colegios y asocia ciones profesio nales, y el Consejo Internac ional……………………….. 73
1.4. Evolución histórica de la enferm ería comunitaria en España……..………………….……. 75
1. Marco histórico internacional de la Salud Pública……………………………………………..…. 76
2. Antecedentes de la atención domicili aria y de las enfermeras visitadoras……………..……... 86
3. Un enlace entre familia y médico………………………………………………………………..…. 92
2. NUEVO MARCO TEORICO: EPISTEMOLOGIAS FEM I NISTAS Y TEORIA SOCIAL DE GÉNERO.
2.1. Epistemologías feministas…………………………………………………………………..…. 109
2.2. Teoría social del género... ... ......... ....... .......... ......... ............ ......... ........ .......... ......... ......... .... 117
2.3. El género, un organizador de las profesiones sanitarias…………………………………. 138
2.4. La crítica al androcentrismo del saber científico y v alor del saber femenino …………144
3. GÉNERO Y SOCIALIZACION PROFESIONAL EN ENFERMERIA
3.1. Historia de las tareas de cuidado desde el punto de v ista de género…………………. 157
3.2. Estereotipos de género en los cuidados de salud………………………………………… 163
1. En los manuales de enf ermeras y enfermeros………………………………………………... 168
2. En los manuales de matronas………………………………………………………………..…. 173
3. La socialización de la subordinació n en los reglamentos e internados……………………. 174
4. Reflexiones sobre desigualdad d e género………………………………………….………… 176
5
II. ANA LISIS DEL PROCESO DE INSTITUCION DE LA ENFERMERIA ESPAÑOLA
4. EL PROCESO HISTORICO: PROTAGONISMO DE LAS MUJERES EN LA INSTITUCION DE LA
ENFERMERIA MIXTA (1977-200 4)
4.1. El contexto legal y soci olaboral del cambio……………………………………….…………. 194
1. Ley de Educación de Villar Palasí (1970)……………………………………………….……… 194
2. Movilización de las “batas bl ancas” y la Coordinadora (1976..………………………….…… 202
4.2. Grandes etapas de la enfe rmería universitaria.………………………………………….….. 209
1. Formación de formadoras y primeras publicaciones científicas (1975……..………………… 213
2. Las Escuelas Universitari as (1977)………………………………………………..……………… 225
3. La enfermería en la convergencia eu ropea: proyecto Tuning (2003)……………...………… 233
4.3. Autonomía profesional……………………………………………………………………….….. 241
1. Identidad y denominació n profesional…………..………………………………………………. 242
2. Los diagnósticos enfer meros, NIC, NOC, NIPE…..…………………………….……………… 250
3. Producción y difusión de la info rmación científica: Fund ación Index……………………...… 258
4.4. La Organización Colegial………………………………………………………………………... 261
1. Los conflictos iniciales…………………………………..…… ………………....………………… 262
2. La convalidación de las enfermeras………..……………..…………………………………….. 266
3. La organización colegial actual…………………………….…………………………………… 269
4.5. Espacialismo: Institución de la Enfermería Comunitaria………………………….………. 270
1. La Enfermería Comunitaria en l a Transición Democrática (1977-1 984..…………….……….. 270
2. Enfermería comunitaria, Atención Pr imaria, Ley de Sanidad (1985-1999)…………….……. 278
3. Asociacionismo en Enfe rmería Com unitaria…………… …………….……………………….… 295
4. La especialidad de Enfermería de Salud Familiar y Comunitaria…………………………….. 301
5. IDENTIDAD PROFESIONAL EN ENFERMERIA: ANALISIS DE RELATOS DE VIDA
PROFESIONAL DE ENFERMEROS Y ENFERMERAS (1952-2005)
5.1. Introducción, Material y Métodos……………...……………………………………………….. 309
1. Selección de la Población…………………………………………………………………………. 194
2. Contexto de la observación…………………………………………..…………………………… 202
5. 2. Resultados y Discusión de los Discursos…………………………………………………. 318
1. La motivación. Por qué elegir enfer mería……………………………………………………….. 319
2. Las fuentes del saber: el apren diz aje aca démico y el profesional…………………….……… 322
3. Imagen de la enfer mera y el enfermero…………………………………………………..……… 327
4. La Promoción de la salu d y los cuidados invisibles…………………………………………….. 319
5. El reconocimiento y apoyo ………………………………………………………………….………336
6. Género explícito…………………………………………………………………………………… 354
7. Poder explícito……………………………………………………………………………………... 358
8. Innovación…………………………………………………………………………………………... 365
En el ámbito hospitalario………………………………………………………………………….. 366
En el ámbito de la Atención Primaria……… ……………………………………………………. 368
Innovaciones profesio nales………………………………………………………………………. 370
Innovaciones para inv estigación………………………………………………………….……… 370
Innovaciones docentes……… ………………………………………………………….………… 371
Experiencias en el extranjero…………………………………………………………………….. 373
Alianzas cuidadoras……………………………………………………………………………….. 376
9. El futuro real y soñado……………………………………………………………………………... 377
6
6. IDENTIDAD PROFESIONAL EN ENFERMERIA COMUNITARIA: ANALISIS DE LA PRODUCCION
CIENTIFICA (1980-200 4)
6.1. Introducción, Material y R esultados Cuantitativ os…………………………………………. 383
6.2. Etapa inicial: 1977-1984………………………………………………………………………….. 391
6.3. Etapa de reformas sanitar ias radicales: 1985-1999 …………………………………………. 395
1. Publicaciones extranjeras y e spañolas……………………………………………………... 396
2. Primeros manuales d e salud pública y enfermería comunitari a………………………… 398
3. La Consulta de enfermería…………………………………………………………………… 398
4. Educación y Promoc ión de Sal ud…………………………………………………………… 404
5. Atención domiciliaria…………………………………………………………………………... 406
6. Técnicas enfermeras………… ……………………………………………………………….. 409
7. Diagnóstico en fermero……… ……………………………………………………………….. 412
8. Trabajo en equipo. Relaci ones enfermeras y médicos…… ……………………………… 415
9. Enseñanza, formación……… ………………………………………………………………… 418
10. Investigació n……………………………………………………………………………………. 425
11. Satisfacción Profesional……………………………………………………………………… 431
6.4. Etapa de la consolidación profesional: 2000-2004………………………………………….. 433
1. Obras colectivas de referencia y ma nuales………………………………………………… 434
2. La enfermería de salud fa miliar y comu nitari a……………………………………………….435
3. Registros y diagnóstic os enfermeros informatizados……………………………………… 443
4. Atención a població n inmigrante…………………………………………………………… 446
5. La formación académica……………………………………………………………………….447
6. Investigar ahora…………………………………………………………………………………451
7. Satisfacción profesional y d emanda de la especialidad……………………………………458
6.5. Legislación y Reformas del M odelo de A tención Primaria………………………………… 460
1. Reflexiones enfermeras sobre la Atención Primaria……………………………………… 461
2. Mas innovaciones y retos………………………………………………………………………468
7. CONCLUSIONES……………………………………………………………………………………… 477
8. BIBLIOGRAFIA
8.1. Fuentes Bibliográficas……………………………………………………………………….. 487
8.2. Fuentes de Archivo: literatura gris y fuentes orales…………………………………… 519
8.3. Bibliografía Crítica ……………………………………………………………………………. 527
9. ANEXOS………………………………………………………………………………………………. 559
10. INDICE DE TABLAS, FIGURAS, CUADROS Y GRAFICOS………………………………….. 581
7
7. La sociedad aumenta su cultura de salud por la acción pr ofesional de las
enfermeras comunitarias, que a su vez se sienten reconocidas por las f amilias y en
menor medida por las instituciones.
8. Algunos enfermeros comienzan a reconocer el valor de los cuidados
expresados teóricamente por enfermeras, sin embargo no hay un crecimiento
sostenido del número de hombres en la prof esión ni un progresivo incremento del
discurso del cuidado en su producción científica .
De acuerdo con los supuestos anteriormente explicitados y estas hipótesi s
nucleares se ha realizado la investigación utilizando met odología cuantitativa y
cualitativa, y técnicas historiográficas , antropológicas, sociológicas y documentales
para la selección y tratamiento de tres tipos básicos de f uentes de información o
material de estudio. Se ha recurrido a la información bibliográfica para analizar la
contribución científica y sanitaria de la enfermería; a las fuentes orales para
completar la información de la produ ctividad científica y, sobr e todo, para perfilar el
proceso de definición de la nueva identidad profesional de la enfermería mixta
universitaria (además de utilizar las imprescindibles fuentes legales e institucionales
de las corporaciones profesionales involucradas en los procesos analizados) E n
tercer lugar se ha recurrido de un modo muy i mportante a diversa literatura crítica o
secundaria para situar el contexto histórico, discutir o cotejar los datos propio s
sobre los procesos profesionales, y para fundamentar la tesis cla ve de esta
investigación: que el género es un organizad or sociocultural de las profesiones
sanitarias.
Los resultados de la investigación se exponen en dos part es. La primera parte
plantea el tema en sus orígenes, subrayando el peso de la tradición patriarcal, y
discute las herramientas conceptuales necesarias para una nueva intelección del
problema, mientras que la segunda parte es un análisis minucioso del proceso de
transformación en España de varios oficios del cuidado de la salud segregados por
sexos hasta configurar una sola prof esión enfermera mixta y universitaria.
El primer capítulo da cuenta de la imagen historiográfica de la enfermería e
indaga en la consideración social y papel de enfermeros y enfermeras en los
espacios tradicionales del cuidado al enfermo, doméstico y religioso, con especial
atención al espacio exclusivamente femenino de las matronas. Finaliza con una
reconstrucción de los antecedentes más inmediatos de la institución de la profesión:
14
la organización de la enfermería hospitalaria y de la enfermería comunitaria en sus
contextos internacional y español. El siguiente capítulo es de fund amentos. Se
desarrolla la noción de género como categoría de análisis social y científico en el
contexto de las epistemologías feministas, y así se justifica por qué decimos que las
profesiones sanitarias e stán esencialmente construidas sobre la diferencia sexual o
por qué la ciencia actual y la médica en la qu e se fundamenta la enfermería es
heredera de un saber androcéntr ico o de filiación masculina. En particular se
desarrolla la teoría social de género aplicada a la construcción de la identidad
personal, con especial énfasis en lo s mecanismos de socialización diferenciada de
hombres y mujeres para asumir, o no asumir, labores del espacio doméstico o del
público. El tercer capítu lo analiza diacrónicamente, a lo lar go del último siglo, lo s
diversos mecanismos de socialización utilizad os para conseguir la subalternidad d e
la enfermería a la medicina, desde las normas y valores expresados en los
manuales de enfermería hasta el régimen de vida cotidiana de los internados
femeninos anteriores a la instauración de la carrera universitaria.
La segunda parte comienza con un estudio histórico de un proceso que duró un
cuarto de siglo. Siguiendo el esquema so ciológico de la institucionalización
profesional se analizan el contexto legal y laboral, los signos de autonomía
profesional y la organización colegial y pr imeras publicaciones periódicas. Se ha
buscado mostrar el cambio en su dinamicidad y beligerancia, sin obviar el carácter
originario y creativo de un cambio histórico que siempre fue liderado por mujeres.
Termina este capítulo analizando e l proceso de nacimiento e integración social de
una especialidad, la enfermería comunitaria, que representa mejor que ninguna otra
la posibilidad real y los efectos positivos de una autonomía profesion al siempre
disputada y no bien reconocida. Los dos últimos capítulos tienen por objeto definir
la identidad profesional; en el primer caso mediante los relat os de vida de un grupo
de personas representativas de la diversidad geopolítica, generacional, científ ica y
de género, y en el segundo caso, mediante la revisión sistemática de toda la
producción científica de enfermería de este p eriodo entre 1977 y 2004. Ambos
acercamientos proporcionan información valiosa sobre las cuestiones consideradas
relevantes: la motivación, el valor de la experiencia profesional y el saber
académico en la formación, la valoración social de los cuidados invisibles, la
anorexia de poder de las enfermeras o su tradición internacionalista; los factores
determinantes de la evolución de la productividad científica y el grado de innovación
tecnológica aportado por las enfermeras, el papel de la metodología cualitativa o e l
15
valor del enfermo y de los familiares en sus estud ios e investigaciones o su
iatrocentrismo.
Finaliza la tesis con las conclusiones y la bibliografía. Se desglosa la literatura
crítica de las fuentes, distinguiendo entre las fuentes impresas, las orales y las de
archivo, correspondientes a literatura gris (procedentes del Archivo Personal de
Concha Germán Bes, APCGB). En Anexos se ofrece la relación de las normas
legales sobre la profesión y planes de estudios, así como el índice de tablas y
gráficos.
Parece conveniente realizar, finalmente, una aclaración epistemológica
preliminar debido a la condición transdisciplinar del estudio y a la peculiar
interacción sujeto/objet o de investigación que se ha dado en este caso, puesto que
la autora del estudio es tambié n coprotagonista de muchos de los hecho s
investigados, y algunos capítulos se han construido tomando como fuente principal
el “corpus” que constituye su archivo personal. Dos car acterísticas que parecen
atentar varios de los atributos esenciales del conocimiento científico: universalidad,
neutralidad, objetividad y autonomía disciplinar.
Entre los historiadores profesionales, lo biográf ico no es tenido en alta estima.
Como la historia se ha centrado cad a vez más en las estructuras sociales, procesos
y coyunturas, la biografía ha resultado cada vez menos defendible intelectualmente.
Si los historiadores estudian a los individuos, suele ser simple mente como
ilustraciones, estudios de un caso, ejemp lificaciones de una tipología. Argumentan
que la biografía nunca puede proporcionar más que la visión más sesgada, la
muestra más distorsionada del pasado, como si la singularidad de los sujetos los
invalidara para la investigación histórica. Pero es precisamente porque la persona
es tan evasiva, sujeta a tales cambios en esa negociación constante entre el yo y
las circunstancias, que la biografía resulta indispensable a la historia en cualquier
época (como se afirma en el dossier editado en 2005 por Miqueo y Ballester
Biografías médicas, una reflexión historiográfica en la revista Asclepio ), y también
en épocas próximas a la actual. Esto ocurre en e sta tesis que ha recurrido de forma
complementaria a las fuentes más objetivas y seleccionadas del modo más
sistemático, como son las bases de datos bibliográficas d e circulación nacional o
internacional, junto a las fuentes orales de inform ación más subjetivas como son los
16
Relatos de Vida profesional, y otras fuentes objetivas pero de discutible significado
social como es la “literatura gris” (bien expresiva, sin embargo, de la historia de “los
otros”) y subjetivamente seleccionadas. Este es el caso de la rica documentación
que constituye el archiv o personal de la autora del momento histórico nuclear en
esta investigación: el cambio de la titulación profesional de Ayudante Técnico
Sanitario -ATS masculino y ATS femenino- en Diplomatura en Enfermería, ocurrido
a finales de la década de los setenta, y el inicio de la integración de España en el
Espacio Europeo de Educación Superior, en los que la autora fue singular
protagonista y representante significada de diversos órganos de representación
colegiada. En lo que tiene de autobiográfico ese “corpus”, afirmamos con Anna
Caballé y otros historiadores renovadores que “la autobiografía exige/implica una
reflexión donde el sujeto se vuelve objeto para sí mismo, con la objetividad que es
posible en la metáfora del espejo. En esta reflexión el autobiógrafo puede verse a sí
mismo bien, incluso verse a sí mismo como un sujeto aberrante” como puede leerse
en el libro editado por JC Davis e Isabel Burdiel, El otro, el mismo. Biografía y
autobiografía en Europa (siglos XVII-XX ) p. 56 de 2005. El sesgo que int roduce esta
interacción sujeto/objeto no parece invalidar los resultad os, sino enriquecerlos.
Puede ser considerado otra variable de análisis y ser objeto, por lo tanto, de
discusión. Pero, de acuerdo con la epistemología del punto de vista situado, tan út il
en ciencias sociales, habría máxima objetividad posible (“objetivid ad fuerte”)
precisamente cuando se da esa “reflexivi dad” exigida desde los años 70 por el
programa fuerte de sociología del conoc imiento científico que representa, por
ejemplo, la revista Social Studies of Science , una de las de mayor impacto
internacional en su campo.
Entre los antropólogos, sin embargo, el debate sobre la condición de objetividad
y neutralidad que se exige a los estudios científicos está planteado en otro s
términos. El “extrañamiento” del sujeto de investigación, su no pertenencia a la
cultura objeto de estudio, ha sido un requisito criticado y hoy superado incluso en
los estudios etnográficos aplicados a la propia comunidad científica (Latour y
Woolgar 1995). El método biográfico y más concretamente el Relato o Historia de
Vida, que es una técnica específica de la Antropología Social y Cultural, se estima
precisamente porque permite obtener el punto de vista del actor, dejando en un
segundo plano la estructura socia l o las instituciones que lo conforman. Se valora
porque da la palabra a los sujetos sociales que, en nuestro ca so, serían las
enfermeras y enfermeros; unos sujetos de saberes y de prácticas de salud que no
17
tienen por qué coincidir con los sab eres médicos hegemónicos y reflejados en los
textos científicos convencionales o en otras “fuentes” profesionales, administrativas
y legales. En este sentido, el p apel organizador de las propias fuentes de
información del sujeto investigador, como ocu rre en esta tesis, no r esulta nada
extraño en Antropología ni exige justificación epistemológica alguna. Mientras que
esa misma interacción sujeto/objet o resulta discutible en Historia de la Ciencia y
sería casi inaceptable en las investigaciones propias de las áreas científica s
biomédicas colindantes a mi activid ad docente habitual, o e ntre los colegas con los
que he compartido la formación teórica del Programa de Doctorado
interdepartamental “Microbiología, Salud Publica y Sociedad” en el que se inscribe
esta investigación.
En cierto modo, la interdisciplinareidad que de facto ha exig ido esta investigación
bien puede considerarse una au téntica experiencia de socialización en la
“transculturalidad” entre culturas a cadémicas; un tránsito o un diálogo que no
siempre parte de las culturas científ ico-naturales, y en que Historia o Antropología
serían las subordinadas disciplinas emigrantes de la Enfermería o Salud Pública o
Pediatría (por nombrar las áreas de mis compañeros cotidianos con quienes
comparto despacho). Por supuesto, no sólo la elección y valoración de las fuentes
está determinada por esta colocación en el intersticio académico y la práctica del
mestizaje disciplinar que ha exigido la tesis y era caract erística de mi biografía
profesional. También se resiente de ese efe cto transdisciplinar el estilo literario
escueto o la escasez de notas explicativas a pié de pagina y el tipo de citas, el
predominio del plano informativo sobre el interpretativo, o el estilo de las referencias
bibliográficas (pues entre las biomédicas Vancouver o las Chicago o Harvard
usuales en unas u otras disciplinas humanísticas o socia les, hemos optado por la
alternativa más económica proporcionada por el programa informático Procite), o, la
ausencia de la canónica separación de Resultados y Discusión.
18
I. CONFIGURACIÓN HISTORICA DE LA ENFERMERIA DOMESTICA,
HOSPITALARIA Y COMUNITARIA
1. HISTORIOGRAFIA E HISTORIA DE LA ENFERMERIA (MASCULINA
Y FEMENINA)
“En investigaci ones recientes sobre l as mitologías antiguas, las
“Matronae” se representaba n en grupos de tres mujeres de
diferentes edades, pr obablemente abuelas, madres e hijas,
sentadas con cestos d e frutas y pan es. Se tiende a pensar que
simbolizaban l a fertilidad tanto human a como de la tierra” (Enriq ue
Bernárdez, Los Mitos germáni cos . 2002, pp . 147).
Concha Germán Bes
1. Historiografía
Cuidar a los enfermos y heridos ha sido en todas la sociedades una necesidad
importante, que se considera por muchos historiadores de la enfermería, función
enfermera. La consideración de la profesión y de la disciplina enfermera se han
formado tardíamente respecto a otros colectivo s con funciones sanitarias como la
medicina y la farmacia. Mención especial merece la especialidad de obstetricia y
ginecología de la enfer mería, o matronería, que ha tenido una evolución profesional
y académica propia. En la Baja Edad Media se produjeron importantes
transformaciones de las profesiones sanitarias, al realizarse la separación entre la
medicina académica y la popular. El aprendizaje empírico se transformó en gremial
para sanadores, herbolarios, practicantes y matronas en el medio rural, y en
universitario para médicos, cirujanos y boticarios en la urbes. Se inició la
reglamentación de cada gremio, a partir de las ordenanzas d e cada cofradía 1 .
En los países de cultura católica, e l cuidado de los enfermos no fue considerado
una verdadera profesión, dado que la atención y consuelo a los enfermos y
necesitados era labor d e caridad y humildad cristiana propiciada por la Iglesia como
vehículo de salvación y como tal, no podía ser reglada ya que se imp ediría a las
gentes sentirse generosas. Así, persistió la norma de que la labor cuidadora fuera
realizada por religiosos, o laicos con inclina ción religiosa, hasta mitad del siglo XX .
La laicización de médicos, cirujanos y boticarios no se extendió a enf ermeras y
enfermeros; al contrario, la mayoría de las personas que dedicaron sus cuidados a
los enfermos eran religiosas o personas con fu erte componente de deber religioso y
de práctica de la caridad cristian a. El concepto de cuidar e stuvo, desde entonces,
ligado al concepto de caridad, no a l de profesión. A la tarea de cuida r ejercida por
una mayoría de religiosos y religiosas sin beneficio alguno, se une la asociación de
“mujer cuidadora” y por último, y posiblemente por los d os factores anteriores, la
tardía existencia de u n colegio o cofradía q ue defendiera los inter eses de la
enfermería. Todo ello, ha contribuido a mantener el inconsciente colectivo de la
gratuidad del cuidado , reforzada por el interés de la asiste ncia a enfermos a carg o
de las familias, sin coste económico para el Estado hasta muy entrado el siglo XX.
1 Sobre diversidad asistencial y práctic as sanitari as populares, son relevantes los estudi os de:
Perdiguero, 1986, pp. 47- 66; 1991; 2002, pp. 121-150; 2004, pp. 140-145; y , Zarzoso, 2001, pp.
409-433
21
Concha Germán Bes
1. Historiografía
Al hacer la revisión de la bibliografí a, hemos seguido los criterios que propuso
recientemente la profesora Ortiz 2 , una profesional de la historia de la medicina y
otras profesiones sanitarias de reconocimiento internacional. Así, se ha realizado
una mirada sexuada de los espacios profesionales, las relaciones de poder,
jerarquía y autoridad entre hombres y mujeres. Cuáles son los niveles actuales de
feminización, conflictos, pactos, rupturas, continuidad, transformación y las
definiciones que hacen de la práctica profesional hombres, mujeres e instituciones.
Hemos tratado de evitar el riesgo de esencialización y determinismo cultural co n
frecuencia presentes en los pro líficos aunque todavía poco profesionalizado s
estudios de la Historia de la Enfermería. Diversos trabajos de Rosa Mª Alberdi 3 y
Zapico ponen sobre la mesa un nuevo marco de análisis y numerosas preguntas
que se dirigen a las propias enfermeras.
“Desde sus orígenes las prácticas quir úrgicas y especialida des terapéuticas en manos masculinas
siempre han gozad o de un enorme reconoc imiento social, mientras que las prácticas a sistenciales y
las tareas de cuidado qu e tienen a las mujeres como sus princip ales protagonistas caen con
frecuencias en el olvido y el silencio” 4
¿A qué obedece esa valoración tan asimétrica y sexuada de las tareas?, ¿Cómo
se expresan y explican estas diferencias entre hombres y mujeres, entre médicos y
enfermeras?. Amezcua 5 añade nuevas preguntas ¿Cómo se expresan los cuidados
de salud en aquellos ambientes y lugares donde los profesionales del cuidado no
llegaban? ¿Cuál era el nivel de implicación de la mujer en el cuidado doméstico, -lo
que hoy llamamos sistema informal de cuidados?
La revisión bibliográfica realizada h asta la fecha comprende artículos obtenidos
de las bases de dato s Cuiden, del que se han obtenido las principa les referencias
para este trabajo historiográfico inicial. La búsqueda se ha completado con la s
bases ISOC e IME que han aportado algunos trabajos sobre la enfermería en la
historia de la medicina. El perfil de búsqueda inicial ha sido el de “Historia de la
enfermería” AND “género”. No obstante se han revisado las publicaciones hasta el
número nueve de la revista Híades , específica de Historia de la Enfermería y los
manuales de Historia de la Enfermería. La mayoría de ellos se han obtenido de la
biblioteca de la Escuelas de Cien cias de la Salud de Zaragoza, de l Seminario
2 Ortiz, 2003, p.120
3 Alberdi,1997, p.65. y 1999, p. 69.
4 Zapico, 2003, p.23.
5 Amezcua, 1995, p.10.
22
Concha Germán Bes
1. Historiografía
Interdiciplinar de Estudios de la Mujer de la Universidad de Zaragoza y de la
Fundación Index de Granada. El programa Pro-cite ha sido de gran ayuda en la
gestión de la información bibliográfica.
1. 1. Los estudios y estu diosos de la historia de la enfermería
El interés por la historia de la enfermería se puede observar por el incremento
del numero de publicaciones, especialmente en la década de los 80. El interés por
afianzar la identidad de la práct ica profesional se generó como consecuencia del
cambio en los planes de estudio de Ayudante Técnico Sanitario (A.T.S.) a la
Diplomatura Universitaria de Enfermería. Gracia defendía en 1994 la tesis de que
la enfermería se ha constituido como profesión, no concluida, en las últimas
décadas. “No es solo una actividad técnica, sino algo más, una actitud social y
humana no fácil de definir” 6 . En la base de datos Cuiden hasta diciembre de 2003
se encontraron 812 referencias bibliográficas, distribuidas entre las revistas de
carácter general que publican artículos de Historia desde sus inicios, como es el
caso de Rol desde 1978 y, en menor medida, Enfermería Clínica y Enfermería
Científica . En los noventa nacieron: Index 1992, revista de humanidades. Híades
1994, íntegramente dedicada a la Historia de la Enfermería y, Cultura de los
Cuidados 1997, dedicada a la Antropología y los cuidados. La revista digital
Enfermería Global publicó un número monográfico dedica do a la Historia en el
2003 García y col 7 .
En 1993, en su aproximación bibliométrica, Amézcua apuntó la dispersión de las
publicaciones y destacó la biblioteca de Santa Madrona de Barcelona y la
Biblioteca. Nacional como dos de sus fuentes p rincipales consultadas. En 1997 los
hermanos García Martínez 8 señalaron la exist encia de hasta 1000 referencias.
Veamos algunos de los historiadores e historiadoras más relevantes del periodo
actual en orden cronoló gico de publicación de sus primeros trabajos. Es imposible
reflejar a todas las personas que investigan sobre la Hist oria de la Enfermería,
6 Gracia , 1994, p . 53
7 García Navarro, 2003, p. 3
8 García Martínez, Manuel Jesús y García M artínez, Antonio Claret. 1997, p.123. En 1995, sep. Año
2 (2):27. Garcia MJ, informó de que la revista Qalat Chábir, revista de humanidad es publicada en
Alcalá de Guadair a (Sevilla), en su nº 3 de Julio de 199 5, tiene una sección fija d e Cuadernos de
Historia de la Enfermería.
23
Concha Germán Bes
1. Historiografía
femenino del cuidado, cosa que no compartimos al ver la diversidad de
modalidades de la función cuidadora y la importante presencia de los hombres en
las órdenes religiosas dedicadas a l cuidado enfermero. Esto podría de berse a dos
factores, por un lado, a la falta de análisis de género en los estudios hist óricos de la
profesión; y por otro, a no tener en cuenta las diferentes expresione s que han
modulado la expresión religiosa, que marcó un hecho diferenciador entr e católicos y
protestantes, sin entrar en otras religiones que escapan nuestra capacidad de
análisis. Lo cierto es qu e, las órdenes religiosas católicas ha n dado posibilidades de
expresión del cuidado caritativo ta nto a mujeres como a hombres de las órdenes
religiosas desde el siglo XVI.
Fenómeno religioso distinto es el que se dió en el ámbito protesta nte, cuyo
determinismo religioso no requiere la realización de buenas obras para ganar la
vida eterna. El valor de la caridad, como el del trabajo y la salvación son hechos
diferenciales que atraviesan transversalmente la cultura de los pueblos europeos y
con mucha facilidad ten demos a no considerar, siendo de gran importancia en la
formación del capitalismo moderno y la ciencia como de forma lúcida señaló
Weber 40 , y a nuestro parecer, también, en la formación de l a profesión enfermera.
Siles 41 habla del “poder configurad or de la paradoja”, es decir la necesidad
impostergable del vacío asistencial de la reforma protestante, mientras que en los
países católicos los cuidados enfer meros siguieron vinculados mucho tiempo a la
vocación religiosa. Así, creemos que será necesaria la revisión de lo que se ha
dado en llamar por diversos autores la “época oscura de la enfermería” y que a
través de la Historia de la Enfer mería de ámbito anglosajón de Donahué 42 ha
pasado en los últimos años a los lectores enfer meros españoles.
Diversidad de nombres, diferencias de género
Domínguez Alcón 43 , recogió diversas denominaciones: hospitalera, hospitaler,
donado, clauera, sirviente, sirvienta, macipa, mossa, ministro, enfermero,
40 Weber, 1988, p. 262
41 Siles,1999, p.42.
42 Donahue, 1993,
43 Domínguez Alcón, 1986, p. 246.
30
Concha Germán Bes
1. Historiografía
enfermera, practicante, barbero, esclavo, nodriza 44 , freyre, freyra. Francisco
Ventosa 45 , hermano de San Juan de Dios, experimentado, gestor docente e
historiador, en su artículo sobre los Manuales de Técnicas cita diversas
denominaciones de las profesiones sanitarias, sin fácil dife renciación, tales como:
físicos, médicos, cirujanos latinos, barberos, barberos sangradores, parteras y
comadrones, enfermeras y enfermeros, algebristas, hernistas, sacadores de
piedras, batidores de cataratas, especieros, curadores de tiña, practicantes,
ministrantes…y el flebotomiano 46 .
Las Beguinas , en España Beatas pertenecieron sobre todo a la clase media y
popular de las ciudades aunque hubo aristócratas y campesinas. Vivieron de sus
rentas y sobre todo de su trabajo en la industria y en la artesanía textil tejiendo y
cosiendo, en la enfermería y hospitales de pobres , en el copiado y miniado de
manuscritos, en la enseñanza de las niñas. Trabajaron para vivir y tener tiempo
para dedicarse a su e spiritualidad. Vivieron solas, discr etamente vestidas, en
relaciones duales o en pequeños grupos. Formaron un movimiento internacional, se
escribieron numerosas cartas y viajaron mucho y largos viajes, hay numerosos
testimonios en la península ibérica. La iglesia católica las p ersiguió desde principios
del siglo XV, pero no desaparecieron; a finales del XV intentó incorporarlas a la vida
monástica reglada, en especial a San Jerónimo. En el XVIII, las condenó y prohibió
la Revolución francesa pero su forma de vida persiste 47 .
Rosario Gil 48 analizó las Magas, Sanadoras, Curanderas, Miresses, Amezcua 49
ha indagado las prácticas populares a partir de los archivos locales civiles,
eclesiásticos y del tribunal del Sant o Oficio, testimonios de personas mayores y a
través del folklore (canciones, ref ranes, poesías). Entre los nombres usados
encontró las saludadoras, hechiceras, brujas, santiguadoras, personas h umildes, a
las que el antropólogo Lisón llama “brujas curanderas” cuyo hogar era como un
pequeño santuario donde lo religio so se mezcla con lo médico; igual u saban hojas
de sanalotó, que administraban inyecciones prescritas por el médico a la vez que
44 Cabré, 2001, pp. 15-32 y 2005, pp. 637-657
45 Ventosa, 2000, pp. 209-217.
46 Cabré, Madrinas
47 Rivera, 2005, p. 200.
48 Gil, 1999, pp. 93-101.
49 Amezcua, 2000, pp. 117.134.
31
Concha Germán Bes
1. Historiografía
daban consejos diversos. Tenían personalidad mágica y un peso específico quizás
reducto de aquellas brujas in iciadas en saberes antiguos. Aprendían de la
transmisión oral y de forma selectiva; los escasos textos escrito s sobre sus
prácticas son de hombres como Rodrigo de Narvaéz, que tuvo licencia de la
Inquisición para ejercer de saludador . Santo Tomás 50 nos hablará de Freixas ,
mujeres que atienden a enfermos en la Baja Edad Media. En 1722 se r egularon los
derechos y obligaciones del personal que conformaba una malatería (leprosería en
Asturias), y encontramos la figura de la Panadera.
“Amasar el pan a todos los malatos, siempre que ellos se lo mand en. Y así mismo es su
obligación, s iempre que estén enfermos, as istirles de día y de noche, componién doles su puchero y lo
más necesario”” 51
En el número primero de la revista Híades se referencia el término la enfermera
en el 580 en el Xenodoquio que el obispo Masona fundó en Mérida. En el año 1000
en el hospital San Miguel de Pamplona encontramos el Canónigo Enferm ero . En
1128 se recoge la función de la Hospitalera en el hospita l de Dios Padre de Burgos.
Durante el siglo XVII se hace referencia en Aragón, a ciertas actividades
profesionales de los e nfermeros como tablajero de cirugía, cataplasm ero para
aplicar baños y unturas y llaneros, encargados de preparar los vendajes 52
Calvo 53 al analizar la formación de las enfermeras en el hospital de la Cinco
Llagas de Sevilla, hospital dirigido a mujeres con enfermedades no contagiosas
encontró varias figuras: la m adre enfermera que dirigía, a sistía y enseñaba, y, las
doncellas de dote. Estas, tras tres años consecutivos de servicios continuados y,
pasando por diversas dependencias del hospital, recibían un certificado y el
derecho a percibir 30 reales de vellón cuando tomaran estado religioso o
matrimonial.
50 Santo Tomás, Castro Castanedo, Fernández y Melchor, 1996, pp. 57-67.
51 Suárez y Ger mán, 1984, pp. 25-7. Documento sac ado del Libr o del Archivo Hospici o actualmente
en la Diputación con el nº 374, con el título “Tabla de los vienes de este apeo del glorioso S. Lázaro d e
la Espina en el conzejo de Salas y otros 1669 MS. Tolivar J. Hospital es de leprosos en Asturias
durante la edad medi a y moderna. Oviedo: Instituto de e studios asturianos 1966. Nota: Segú n Roel
(pp.605 y 609), las malaterias eran visitada s por el médico una v ez al año; así en el añ o 1762, el
patrono de La Silva, se quejaba d e que hacía once año s, que no acudía ning ún médico a dich a
malatería.
52 Gigante, 2003, pp. 76-81.
53 Calvo, 2003, pp. 69-75.
32
Concha Germán Bes
1. Historiografía
Para Tey el término enfermera se creó como extrapolación de la función de
cuidado de la mujer, y del infirmarium:
“El infirmario monástico, no quería decir infierno, sino el no estar firmes en su salud; en los
conventos antiguos a los vi ejos y a los demasiados j óvenes no les hacían cumplir c on todas las reglas
de la comu nidad y como no po dían pertenecer por comp leto a la misma, ni estar en el comedor,
porque llev aban otro régimen , estaban a cargo del “ infirmario”, que después derivó en enfermeda d,
pero no era exactamente enfermedad. Esto se ve claro al estudi ar las reglas monásticas, cuando una
persona tenía un probl ema, incluso si quería hacer un día voluntario de ayuno, no podí a comer en la
mesa con los demás donde comían todos, aqu el día comía en la e nfermería. Alguien que no s iguiera
los horarios de los demás, iba a la enfermería. Era el cuidador n o exactamente de los enfermos, sino
de los “no firmes”
“En el origen de la profesión tienen mu cho más peso los monasterios m asculinos que los
femeninos. Los Benedictin os, los del Cister, se creaban en centros que constituían etapas de los
viajes, eran hospederías que se transfor maban en hospital es cuando necesitaba n una atención
especial. Las r utas de los monasterios eran de hombres, p ero como realmente la figura de cuidadora
era más y e n mayor número de mu jeres, por extrapolación de la función de la mu jer tomó el género d e
la mujer, aunque lo hicieran hombres. No es una d iscriminación de sexo, es una disc riminación por
género ya que la misma función la hacían hombres y muje res. Los practicantes hacían lo mismo, pero
se asimilaban a los méd icos para tener más prestigio” 54 .
Ayudante Técnico Sanitario: ¿Consenso o Imposición?
En 1953 el nuevo plan de estudio salió con la denominación enfermera, y se
cambió por el de Ayudante Técnico Sanitario en el decreto del 4 de Diciembre de
ese mismo año. En el contexto de autoritarismo del régimen fr anquista, los
practicantes lograron imponer el nombre de ATS, pese a las tendencias
internacionales en contra. Un nombre que nos igualaba a los desratizadores del
Ayuntamiento de Barcelona, porque se llamaban Técnicos Sanitarios 55 . Los
desacuerdos entre practicantes y enfermeras se mantuvieron en este p eriodo, en el
que identificarse con un a función considerada femenina era inaceptable para lo s
hombres, una denominación que podía poner en riesgo su virilidad 56 .
El plan de estudios de Ayudantes Técnicos Sanitarios sustituyó al de de
practicantes y al de enfermeras y, las matronas pasaron a ser una especialidad de
esta nueva carrera. La denominación de ATS que perman eció hasta 1976 en que a
propuesta de la Comisión Interministerial pasó a denomin arse “Enfermería” con el
único voto en contra del representante de los Practicantes 57 . La decisión de la
54 Tey, 2005, Relato de vida profesional. Noviembre 2005. AP CGB. Ver capítulo quinto.
55 Tey. Relato de Vida Profesional. Noviembre de 2005. APCGB
56 Amezcua, Germán, Heierle y Pozo, 1994. p. 264.
57 Coordinadora. Comisión Interministerial, 1976, p. 6. APCGB.
33
Concha Germán Bes
1. Historiografía
denominación fue un paso coherente con el debate del plan de estudios y con la s
recomendaciones del Consejo Internacional de Enfermería y de la propia
Organización Mundial de la Salud. En el verano de 1977 se legisló el primer plan de
Estudios del Diplomado en Enfermería, de manera que se recuperó la
denominación de Enfermera y Enfermero.
1.1.2. La imagen del pasado de la profesión en manuales y revistas enf ermería
Al realizar la revisión documental hemos co nocido numerosos trabajos que
informan sobre la existencia de manuales formativos, localizando hasta un total de
veintiocho. Alberdi 58 y Valle 59 compararon diversos manuales de enfermeras de los
años centrales del siglo XX . Nos ha parecido importante revisar los primeros textos,
dado que nos dan una idea del perfil profesional y de los valores d e género, los
cuales tratamos más específicamente en el capítulo segundo, dedicando este
apartado a su descripción cronológica y análisis general de e ste tipo de
documentación profesional.
Las publicaciones sobre Enfermeras y Enfermeros son abundantes. Un primer
título Modo com o se había de aplicar los remedios que los médicos ordenaren a los
enfermos, para que los enferm eros sepan como los han de aplicar y cumplir, con el
mandato de los médicos, tuvo su primera edició n en 1617, constaba de 87 páginas
y fue realizado por los hermanos enfermeros pobres. Ocho años después se edit ó
la edición comentada. Su autor pert enecía al Hospital General y casa central de esa
congregación en Madrid 60 .
En 1625 se imprimió Instrucción de Enfermeros, para aplicar los remedios a todo
género de enfermedades, y acudir a muchos accidentes que sobreviven en
ausencia de los m édicos . Escrito por Andrés Fernández. Enfermero Mayor de l
Hospital de la Pasión en Madrid. “…la más ambiciosa ob ra destinada a iniciar a los
empíricos en funciones de su oficio”, en palabras del historiador de la medicina Luís
Sánchez Granjel. Consta de 232 páginas + 15 de dedicator ia e índice. En 1664 se
realizó una 3ª edición en Zaragoza con el mismo título y extensión. Una 4ª en 1728
58 Alberdi, 1983, pp. 21-26.
59 Valle, 2003, pp. 211-219.
60 Fechas clave, 1994, pp. 63-68.
34
Concha Germán Bes
1. Historiografía
se imprimió en Madrid a la que se le añaden 11 advertencias que so n explicadas
por el hermano Francisco de Soledad a partir de sus propias observaciones. Para
García Martínez se trataría de “Una de las obras más emblemática de la enfermería
española moderna escrita por y para enfermeros” 61 .
Sobre barberos y sangradores, Ventosa 62 nos informa de diversas obras: En
1604, Juan Bautista Zamarro publicó Indicacio nes de la sangría. En el mismo año
Defensa de las criaturas de tierna edad, de Cristóbal Pérez de Herrera trataba de la
práctica de la sangría, la aplicación de ventosas y cornetillas en lactantes. En 1618
Cristóbal Granado escribió el Tratado de Flebotomía y en 1621 Alonso Muño z
Instrucciones de lo s barberos flebotom iamos. En 1627 Diego Pérez de Bustos editó
Tratado breve de flebotomía, que se reeditó en 1700. En 1630 el libro del Padre
Quintanilla Breve compendio de cirugía , pasó de unos a otros de forma manuscrita
hasta que, un discípulo Ignacio Gutiérrez lo editó en 1683 en Valencia. En 1634
Pedro Gutiérrez de Arévalo escribió Guía de enfermeros y remedios de pobres en
Madrid. En 1734 Recetario Medicinal, escrito por el hermano Diego Bercebal, en
forma de avisos para facilitar los conocimie ntos a otros enfermeros. En 1620
funcionó una Escuela donde se preparaban los Practicantes, Ministrantes y
Enfermeros, en el Hospital Antón Martín en Madrid a cargo de la Orden
Hospitalaria. En 1724 se publicó Doctrina moderna para los sangradores, por
Ricardo de Preux, sangrador real y examinador del protobarbeirato, libro del que se
hicieron varias reimpresiones. Y en 1794 se publicó el Tratado completo de
flebotomía , de Juan Fernández del Valle 63 .
A mediados del XVII, Simón López que vivó y trabajo en Valladolid y Salamanca
hizo un Manual para enfermeros , consultando obras de médicos y notas de sus
lecciones, que se difun dió en copias manuscritas, No llegó a editarse aunque
obtuvo aprobación para hacerlo en 1652. Los epí grafes son:
“A los enfermeros, que son c on quienes tengo de habl ar en todo este libr o. Declárese un aforism o
de Hipócrates, que enseña a los enfermeros cómo se han d e hacer, con los enfermos, que tien en
postrado el apetito. Cómo aprenderá el enf ermero a tomar el pulso, y el conocimiento d e las urinas. De
los remedios en general, e n la apoplejía, y qué usa la Medicina. Cómo se ha de pr eparar un difunto en
parte, no en todo. La valoración se completaba con l a descripción de la orina” 64 .
61 García Martínez, MJ, Valle, y García Martínez, AC, 1995, p. 4.
62 Ventosa, 1994, pp. 9-14.
63 Ventosa, 1994, p. 11.
64 García Martínez MJ, Valle y García Martínez, AM. 1995, pp.100-106 y pp. 66-70.
35
Concha Germán Bes
1. Historiografía
En 1730 se publicó El manual para enfermeras del enfermero 65 de Fray Gil de
Villalón del convento de San Antonio de Capuchinos del Prado de Madrid, y tuvo
una segunda edición en 1750. En el libro se describe ampliamente la toma del pulso
y la temperatura, siguiendo los criterios de Galeno basados en la teoría de los
humores. En 1786 se publicó Manual para el servicio de los enferm os de Carrere,
traducido por Francisco Salvá. En 1833 se publicó el manual El arte de la
Enfermería , cuyo autor fue Jesús Bueno González, hermano de San Jua n de Dios 66
En respuesta a la legislación de 18 61 que reguló los estudios de practicantes y
matronas, se publicaron diversas obras. Com pendio de Flebotomía y operaciones
propias de la Cirugía Menor o Ministrante 67 fue publicado en Cádiz en 1862, 3ª
edición, siendo la primera en 1851, su autor fue Rafael Ameller y Romero,
catedrático supernumerario de la Facultad de Medicina de la Universidad Literaria
de Sevilla en Cádiz, y constaba de 275 páginas y 4 lá minas, 5 capítulos y 33
artículos. Gigante y col. analizando los vendajes informan del Manual al uso para
practicantes, cuyo autor es el doctor Calvo Martín, que ocupó la cátedra de San
Carlos y hacía 1866 presentó este libro entre sus publicaciones 68 . El Vade méc um
del practicante fue publicado en Barcelona en 1861. El autor fue Juan Marsillach y
Parera, médico de número del hospital de la San ta Cruz, constando de 476 páginas
y 19 láminas, 41 capítulos y 75 artículos. La obra es todo un compendio teórico-
práctico de los conocimientos in dispensables a los aspirantes a l título de
Practicante; a los que deseen optar a plazas de practicantes de los hospitales
civiles o militares; a los sangradores, ayudantes de cirugía, enfermeros, etc 69 .
En 1891 se editó en Madrid Prontuario del Enfermero 70 , obra destinada a
65 Sánchez y Ortega, 2002, pp. 18-22.
66 Bueno González José. Art e de Enfermería para la asis tencia teórico práctica de los pobres
enfermos que se aco gen a la de los hospitales de la sagrada religión de S. Juan de Dios. Madrid. El
autor fue prior del c onvento hospital d e la Santa Misericordia de la ciudad del Pu erto de Santa Maria y
lo dedicó al glo rioso arcángel S. Gabriel. En 1997, el Co nsejo Autonómico de Colegios d e Enfermería
de Aragón lo reeditó.
67 Ficha nº 1, 1994 p. 5. La obra se dedic a exclusivamente a los alumnos d e Cirugía ministrantes, á
los flebotomist as o sangradores que neces itan, según les está mandado por a superioridad, cursar por
espacio de dos, a los estudi os teóricos que correspo nden a Cirugía menor. Uno de sus capítulos se
dedica a la Odontotecn ia y fórmulas de célebres autores d entistas. Parece que fue usada por muc hos
cirujanos ministrantes como prueba el hecho de sus tres ediciones.
68 Gigante, Gomez, Torres, Megias, Blanco y González, 2003, pp. 76:81.
69 Ficha nº 3, 1994, p.p 53-60.
70 Ventosa, 1994, pp. 9-14.
36
Concha Germán Bes
1. Historiografía
continuar la escuela de formación de los jóve nes en la Orden Hospitalaria como
continuación de la línea iniciada e n el hospital de Antón Martín; de este libro se
hicieron varias reimpresiones. En 1894 se editó en Barcelona el Manual de la
enfermera escrito por el doctor Seco, trataba ampliamente de asepsia, antisepsia y
cuidados a la parturienta. En 1905 se publicó La enfermera moderna 70 , de 403
páginas cuyo autor fue el doctor Ba ltasar Pijoan, que tuvo una segunda edición en
1919. En el prólogo, el célebre doctor Cardenal elogiaba la obra, su claridad y
síntesis. Constaba de los siguientes apartados:
“Breves nociones de an atomía y fisiología humana. La enfermera. Medios que rodea n al enfermo.
De la enfermedad en general. La asistencia en las enfermedades internas. Asistencia a enferm os de
cirugía. Auxilios inme diatos en caso de accidentes. Obstetricia y puericultur a para enfermeras.
Alimentación y terapéutica. Auxilios a enfermos de afecciones especiale s. La muerte y sus síntomas”
71 .
La congregación de Siervas de María fue la autora corp orativa 72 del Manual
práctico de Asistencia a los enfe rmos de 1920. Esta obra dió resp uesta a las
diversas materias que abarcaba el programa para la en señanza de enfermeras
aprobado el 7 de Mayo de 1915, publicado en la Gaceta de Madrid a instancias de
la solicitud que realizó la Congregación de Siervas de María, Ministras de los
enfermos, solicitando que se autorizara, para ejercer la profesión de enfermera a
las religiosas de dicha Congregación. El texto se basó en los apuntes de las
mismas alumnas de las explicaciones que recibieron de sus profesores los
doctores: Simonena, Jiménez y Barajas, un manual que fue prologado por el Dr.
Nicasio Mariscal.
Las hijas de la Caridad disponían del Manual de la Carrera de Enferm eras pasa
uso de las Hijas de la Caridad Española, publicado en Madrid, a cargo de la
Compañía en 1925. Hernández y col. al comparar este manual c on otros nos
informan de otros manuales, tales como Manual del Practicante de Art uro Cubells
Balsco de 1903; El Manual de la Enfermera Hospitalaria de la Cruz Roja publicado
en 1931; El Manual de la Enfermera, de Valls Marin publicado en 1940; El Manual
de la Enfermera, de Rafael Fuster, publicado en 1946 y el Manual de la Enfermera
de Usandizaga en su edición de 1934.
Valle 73 coincide con Hernández Martín en la elección de los manuales objeto de
71 Fargues y Tey, 2003, pp.99-103.
72 Valle, 1999, pp. 47-53.
73 Valle, 2003, pp. 211:219
37
Concha Germán Bes
1. Historiografía
análisis: el Manual de la Enfermera, 1940, del Dr. Carmelo Valls Marín, el Manual
de la Enfermera , 1943, de Dr. Manuel Usandizaga Soraluce (4ª edición en Valle) y
La Enfermera Española, 1942 del Dr. Jorge de Murga y Serret. Son manuales que
se dirigían no solo a las enfermeras sino que contemplaron de forma conjunta a
practicantes y matronas, y más cuando a partir de 1953 será una titulación única.
Hay uniformidad en la estructura de los manuales. Valle desta ca la obra de
Usandizaga por ser el manual de enfermería más completo, mejor informado
internacionalmente y mejor adaptado a los programas de la época.
Hernández Martín considera el Usandizaga un manual con un concepto de la
enseñanza de la Enfermería mucho más progresista; no obstante, le llama
poderosamente la atención la similitud en el planeamiento de las co ndiciones y
cualidades físicas, morales e intelectuales qu e debe tener la enfermera en el
desarrollo de su profesión, similares a los de su coétaneos.
“Obediencia en rel ación a sus superior es, respetando la jerarquía y la cadena de man do, cumplir
íntegramente lo que se le ordena, pero n o puede ser ciega y rígida sino obediencia inteligent e ,
consagrada al cuidado de los enferm os, austera dignidad. Enfermera social o visitadora , educadora,
higienista, prev entiva y de enlace entre e l hospital y el medio. Compendiar tanto las funciones técnic as
como las asistenci ales en un profesional ún ico que es, sin duda, la enfermera. Inclu y e un capítulo d e
visitadora puericultora, qu e estaba de moda” 74 .
Desde el análisis de género se puede entender el denominador común de
subordinación que se espera de las enfermeras en las relaciones patriarcales y
jerárquicas con los médicos en la sociedad esp añola de los cuarenta y un ambiente
social de autoritarismo político social y cultural. Sin embargo debemos señalar que
Usandizaga que nombró a una enfermera como subdirectora del hospital, Mar ia
Teresa Junquera Ibrán, tenía un claro papel de la enfermera:
“La enfermera es administradora únic a de la totalidad de los cui dados -sean estos los que s ean-
que haya que aplic ar a los pacientes "No debe llamarse enfermera qui en no quiera encargarse de
todos los cuidados, a bsolutamente todos, que nec esite un enfermo". Es imprescindi ble la vocación
para el ejercic io profesional y es necesario un mín imo de espíritu vocacional, que no debe verse
enturbiado por aspectos económicos y que debe de valor arse desde la abn egación de la enfe rmera.
Resistencia física, gran energía, paciencia, equil ibrio nervioso, buena presenc ia física y sin
impedimento físico. Moral, perseverancia, bondad y sinceri dad” 56 .
Los manuales indicados 75 estaban escritos desde una concepció n de la
enfermería como una actividad de cuidado, técnica pero siempre subsidiaria o
74 Hernández Martín, 1995, pp 169-178.
75 No hemos podido localizar e l año de un librito titulado Manual de la Enfermera, cuyo autor fue le
doctor Javier Sola no. En la portada interior se anuncia El Parto sin dol or , de JM. Bedoya, por lo que
podría ser entorno a 1940. La fotogr afía de portada está pegada y no impresa. Como subtítulo de la
obra dice: Como se asiste a los enfermos y cómo se ayuda al Médico- con láminas.
38
Concha Germán Bes
1. Historiografía
subordinada a la del médico. Todavía en los años setenta podría leerse en lo s
manuales de ATS lo siguiente: “Deben dominar los conocimientos técnicos a los
teóricos, evitando que el exceso de estos últ imos le hagan al ATS extralimitarse de
sus funciones. Debemos conseguir ATS poco sabios, siempre con la conciencia de
la función que deben llenar en relación con el médico, el enf ermo y la sociedad”.
La historia en las publicaciones perió dicas de enfermería
En 1885 se publicaron por primera vez dos revistas el Practicante en Z aragoza
y El defensor de los Practicantes en Madrid 76 . En 1888 nació la revista más antigu a
estadounidense The trained nurse and hospit al review. Hay acuerdo sobre los
inicios de la profesionalización co n Florence Nigthingale (1820-1910), a ella se
atribuye la creación del diagrama circular para representar los datos, resultados de
sus intervenciones y el análisis estadístico. Florence demostró estadísticamente
que la mortalidad en los hospitales de campaña del ejército británico descendía
considerablemente en cuanto mejoraban las condiciones higiénicas. Llevó el
registro de la tarea asistencial en su libro Notas de Enfermería. La representación
gráfica de la función estadística era parte esencial de los informes que enviaba de
la evolución de los heridos de guerra desde Crimea, a la Cámara de los Loores 77 .
Estas importantes aportaciones (principios higiénicos, representación estadística y
normalización del registro), hacen que se siga considerando a Nighth ingale como
una de las creadoras de la enfermería moderna. Del impacto de su v ida y obra
resultan elocuentes las páginas we b a ella dedicadas, y la cantidad y calidad de la
información circulante en Internet. Proporcionan una buena imagen biográfica las
siguientes.
Para un análisis clave de género sobre el principio de aut oría femenina, puede
verse Riboli 78 , 2005. Sus concepciones perviven en gran parte encuadradas en la
corriente teórica llamada “ecologist a”.
76 Herrera, 1995, pp . 153-167. En 186 4 se publico en Madrid La vo z del Ministrante y revista dental.
En 1865, en Sevilla se publ icó El Genuino . En 1872 se publico El cirujan o menor en M adrid. En 1883
en Barcelona Cirugía menor.
77 B.I. Cohen, 1992, pp . 92-100.
78 Ríboli, 2005, pp. 85-89. Interesante el análisis de esta autora sobre Florence Nigthingale en Actas
III Jornadas de Género y Salud. Zaragoza, 2005 (en prensa)
39
Concha Germán Bes
1. Historiografía
enfermera (Título 9º y 10º de Reglas y Constituciones para el hospital de Juan de
Dios de la ciudad de Granada, 1585). Existen referencias sobre los antecedentes
históricos de la Enfermería de Salud Pública q ue se sitúan en el siglo XVII, con la
fundación de la "Cofradía de la caridad" por San Vicente de Paúl (1576-1660), que
contemplaba la atención de enfermería a domicilio a los enfermos pobres. Este
servicio estaba basado en dos principios actualmente vigentes: consideraban a la
familia como unidad de servicio y realizaban un seguimiento continuado de las
familias atendidas.
Es también en ésta época, por tanto, cu ando comienza, aún de forma
balbuceante, el desarrollo de las concepciones que podríamos llamar “teóricas”
sobre las funciones y el carácter de la profesión.
Durante el Renacimiento y la Reforma, con el nacimiento de la era moderna se
crearon las primeras escuelas de Medicina, cuy os médicos se hicieron cargo de los
hospitales municipales existentes. Según Alberdí 97 se inició el agravio comparativo
entre medicina académica y enfermería doméstica. En los países de religión
protestante, los cuidados se despre stigiaron porque los prestaban mujeres de baja
extracción social, ya que no eran motivo de santificación, como sí sucede en el
ámbito católico. Los pobres y enfermos pasaron a ser incurables y se tendió más a
su “aislamiento” que a su curación.
García Navarro denomina este periodo como la “Etapa vocacional de la
Enfermería” 98 , ligada a las necesidades que plantearon la Reconquista y las
peregrinaciones del Camino de Santiago. Las peregrinaciones supusieron un medio
de propagación de enfermedades infecciosa s. Los hospitales de peregrinos
albergaban, a la vez que educaban y custodiaban a los discapacitados 99 . Diversos
autores han tratado de identificar las normativas y funciones de las y lo s
enfermeros. Parrilla y Sánchez 100 de los hospitales de Santa Marta y San
Hermenegildo también llamado Hospital de los heridos en Sevilla. Fargues y Tey 101 ,
han revisado los reglamentos, registros notar iales, actas y otros documentos del
97 Alberdi, 1999, pp. 63-73.
98 García, Moreno y Vera, 2003, pp. 1-11.
99 Canal, Morlans, Carrero. y Prado, 1999, p. 42.
100 Parrilla y Sánc hez, 1999, pp. 103-114.
101 Fargues y Tey, 1995, pp. 47-53.
46
Concha Germán Bes
1. Historiografía
hospital de la Santa Cruz de Barcelona. Calvo 102 ha estudiado los dos grandes
hospitales de Sevilla en el XVI Amor de Dios y Espíritu Santo, realizando una
amplia descripción de los y las enfermeras y enfermeros mayores, los llamados
menores, sus salarios y sus reivindicaciones. Tanto Fargues como Calvo han
realizado una comparación con los modelos actuales de Necesidade s Básicas de
Henderson comprobando que asumían muchos de los cuidados con criterios
semejantes a los actuales. Hay coincidencia entre los autores a la h ora de destacar
la capacidad de decisión de los enfermeros en relación dire cta con los
administradores en la toma de decisiones, tale s como contratación de personal y
gestión de donativos, capacidad que luego se perdió.
El siglo XVII es el final de la Reconquista con la expulsión de los moriscos en
1610, lo cual supuso una importante pérdida de población que en la península, en
Aragón, supuso un 30%. Los principales hitos se relacionaban con el hospital Ntra.
Sra. de Gracia (ubicado en lo que hoy es el Banco de España en la plaza del mismo
nombre de la ciudad de Zaragoza). En el siglo X VIII Teresa Herrera fue la
fundadora del Hospital de la Caridad en la Coruña en 1712 con ayudas d e la iglesia
y de la alcaldía. En 1789 inició la construcció n de otro hospital que co ntó con tres
médicos, siete enfermeros y un capellán. Anexo hubo un hospicio para recoger
expósitos, 18 de los cuales fueron en la expedición de la vacuna, que Jenner
llevaba al nuevo mundo. Isabel Cendales enfermera y rectora de este hospital, fu e
con los niños en esta expedición 103 . Con Carlos III se inició la atención a los
expósitos que Godoy sugirió que fueran educados para la armada. A finales del
XVIII y comienzos del XIX comenzaron a abrirse en Francia e Inglaterra los
primeros dispensarios para facilitar a las madres trabajadoras 104 una educación
sanitaria elemental y hospitales pediátricos con una atención sanitaria diferenciada.
De los comienzos del siglo XIX, hemos de destacar la gesta heroica de las
enfermeras 105 en la guerra de la Independencia.
102 Calvo, 2001, pp. 355-379.
103 González, Iglesias y Prol, 1995, pp. 9-13.
104 González, Méndez, Pichel, Prieto y García Sánchez, 2000, pp. 451-456.
105 Blasco ha enc ontrado figuras femeninas de relevancia tales como l a condesa de Buret a, Juliana
Domínguez, en Ejea que también tuv o un importante papel en esta guerra. Al igual que Agustina de
Aragón, la figura de Lor enza Marcén en la Batalla del Lla no en Leciñena.
47
Concha Germán Bes
1. Historiografía
Las Órdenes Religiosas Asistenciales
Las órdenes religiosas fueron numerosas en la península ibérica desde la Edad
Media en pro de la Reconquista y por su presencia en la Ruta Jacobea. La reforma
cisterciense se introdujo en España en el siglo XII, la nueva orden de Sa n Bernardo
y algunos monasterios benedictinos como el del Leire adoptaron la nueva regla.
Una de las órdenes más importantes del Camino Jacobeo fue la de S an Benito, y
también la de San Agustín en Roscenvalles 106 . De las reglas de San Fructuoso 107
que se basaban en la de San Isidoro se dest aca, la acogida a los enfermos y el
trato preferente a los ancianos. Los antonianos se dedicaron a los lepr osos y a los
hospitales los hospitalarios o sanju anistas. Hubo numerosas villas y pueblos con
hospitales para acoger peregrinos del camino de Santiago, hospitales para acoger
enfermos, y los hubo mixtos 108
La orden de San Juan de Dios 109 surgió en el siglo XVI junto con la de los
hermanos Obregones y la de los Belenitas, esta última ya a comienzos del XV II.
Jugaron un importante papel en la reforma de Felipe II, y t ransformaron de manera
no traumática, en el mundo católico, las estructuras hospitalarias tradicionales por
otras más eficaces y modernas. Su ideal fue socorrer al enfermo pobre 110 , para lo
que establecieron criterios homogéneos en la organización, formación del personal
en las técnicas y el uso de medicamentos 111 . También en las colonias españolas en
América hubo atención por parte de las órdenes religiosas, entre otras de los
Bethelimitas 112
La orden de San Juan de Dios se difundió por E spaña, Europa e Iberoamérica,
fundando sus primeros hospitales en Granada en 1539, Italia 1572, Francia París
1602, Austria 1605, Polonia 1609, Colombia 1596, Panamá 1596, Cuba 1603,
México 1608, Perú 1608, Bolivia 1615, Chile 1615, Checoeslovaquia 1620 y en
106 Urmeneta, 2001, pp. 519-527.
107 Canal, Morlans, Álvaro y Pedrera, 2001, pp. 245-248.
108 Blasco, Cía J, Cía P, 2000, p.
109 García Martínez, AC, García Martínez, MJ y Valle,1995, pp. 31-35.
110 Ventosa, 1995, pp. 15-18. En 15 40 Carlos I y su Consejo Real en Madrid, promulgaron una ley
que estipula que todos los pueblos procurase reducir sus h ospitales a uno solo.
111 García Martínez, AC, García Martínez, MJ y Valle, 1995, pp. 65-72.
112 Sanz, 1995, pp. 129-141.
48
Concha Germán Bes
1. Historiografía
años posteriores en Portugal y Australia. Fueron varias ciudades por cada país las
que fueron implantando los hospitales de la orden 113 .
El siglo XVI supuso p ara los países que pe rmanecieron fieles a Roma, la
consolidación definitiva de una espiritualidad que, surgida en el siglo X II, llevó el
ideal de perfección cristiana a todos los creyentes, eclesiásticos o laicos. En este
nuevo ambiente era ya posible alcanzar el cielo viviendo entre los hombres, sin
necesidad de retirarse al convento o al desierto; más aún la solidaridad con e l
prójimo, la caridad y el servicio hacia los demás, se convirtieron en las mejores
garantías para asegurarse la gloria. La iglesia católica defenderá, frente al
calvinismo, el valor insustituible que tenían las obras de caridad para la
consecución de la salvación.
En este clima religioso y social 114 se u bica la obra de San Juan de Dios, uno de
los personajes más estudiados y emblemáticos de la espiritualidad del sig lo XVI
que supo llevar a la práctica el ideal del hombre nuevo propuesto por la reforma
española en el que la unión íntima con Dios se traducía en una entrega total a los
demás. Su figura fue tan popular que se sab e que los moriscos acudieron a su
cortejo fúnebre debido al buen enten dimiento que hubo con ellos
“La rica pero sosegada vida interior de San Ju an de Dios, su espiritualid ad pasiva y reflexiva,
intimista, alejada d e grandes dogmas, estaba cerc ana a la sensibilid ad religiosa morisca y a la forma
de concebir la relaci ón entre el hombre y Dios. Lo que fue una virtu d teologal para l os cristianos,
constituía uno de los cinco pr eceptos básicos del Islam ”115 .
“La filosofía del modelo Juan de Dios en el que los cuid ados son sinónimo de ayuda, confortación y
crecimiento personal del m ás necesitado. Ideas centrales: que se nombren los religios os suficientes
para el cuidad o de los pobres. Exortator ios para la mejor asistenc ia de los pobres que deb en leerse
con cuidad o. Cuidado con los pobres que es tán agonizand o. Que haya vela de l día y de n oche en las
enfermerías con penas si se f alta. Que se reciban cuantos pobr es vinieren a las enfermerías y lo que
en ellas debe hacer el enfermero. Que se pregunte a los enfermos lo que quieren comer y noticia que
se ha de dar al Prelado. Se cuid ará del aseo de la ropa d e los enfermos. Regula la entrada de mu jeres
113 Miralles, 1995, pp. 59-61. Jua n Ciudad y Duarte nombre de San Juan de Dios, nació en 1495 en
Montemos o Novo (Portugal). A los 8 años pasó a España, recogido y educado por el Mayoral d el
Conde de Oropesa, fue soldado, pastor y librero. Abrió su primer centro hospitalario en 1540 en
Granada donde murió el 8 de marzo de 1550. El primer sello se emitió por Portugal en 1949, en
España en 1950 para conmemorar su IV Centenario. Para celebrar años de la l legada de la Ordena
sus países emitieron: Austria en 1965; Irlan da en 1979 y el Vaticano en 1 986. Son sellos con intención
devocional donde se refleja sobre todo el motivo reli gioso; El monográfico de Juan de Dios, 1995,
recoge artículos interesantes. Se conocen: 5 obras en los Textos Clás icos. 13 referencias en Apunt es
Biográficos. 6 en Textos divul gativos. 7 en Recreaciones literarias. 8 en Materiales Hagiográficos y
Devocionales. 28 Orden hospitalaria. 7 Hospitales de la Orden. 3 Juan de Dios y la enfermería. 7
Textos históricos. pp. 40-42.
114 Viñes, 1995, pp. 9-14. Des cribe e ilustra el especia l clima de la ciudad de Granada tras la
conquista por los Reyes C atólicos. Ciudad en la que Juan de Dios real izó su obra social.
115 García Pedraza, 1995, pp. 23-26.
49
Concha Germán Bes
1. Historiografía
y hombres en l as salas respectivas. Pedirá el enferm ero cuanto precise al prelad o. El aseo que deben
tener las enfermerías. Confesión y lavado de pies en la r ecepción de los enfermos. La s comidas, los
oficios religiosos, los entierros y el registro de los pobres en un libro cuando ingresan” 116 .
Pobres, desvalidos y enfermos eran los asistidos en los hospitales medievales
influidos por las órdenes religiosas como los Francisca nos 117 . Así se puede
observar en la Regula Monachorum (529) o la de San Ben ito. O, en la regla de San
Isidoro (556-636), obispo de Sevilla: “Los enf ermos de cualquier enfermedad que
adolezcan, han de residir en una sola casa y han de estar encomendados a un solo
individuo apto para ello” 118 .
El trato fue el mismo para hombres y mujeres y la atención se prestaba en los
monasterios, y en los pequeños hospitales per manentes que a partir del siglo X II
crearon los nuevos concejos de las nacientes ciudades. Hubo diversas instituciones
cuidadoras: Albergues, hospederías para transeúntes y peregrinos; hospitales para
enfermos; lazaretos para leprosos; hospicios para huérfanos, asilos para pobres,
viejos y enfermos mentales.
El oficio de enfermera en el Hospital de San Antolin de Palencia en 1398,
describe las funciones de la enfermera Mayor:
“Sepa que está puesta e n oficio de madre para con sus hijos y ansí a de tratar a todos los
enfermos, con gran amor, suf riendo sus importunidades que la enfermedad les hace tener, y mire que
le cabe el nom bre de huésped de Jesucr isto. Aborda la higiene de la cama, la ropa, la c omida, el pase
de visita médica, el mando de las enferm eras menores, estimular el apetito, dar la extraunción,
acompañar en la muerte, madre de los expós itos.” 119
Blasco y col. analizan diversos trabajos relacionados con la orden de San
Jerónimo 120 . El enfermero mayor supervisaba los cuidados relacionados con las
necesidades básicas, gestionaba tareas administrativas como la contratación de
personal y de los ingresos por limosnas, la compra de productos y la aplicación de
prescripciones derivadas del trato con médicos y practicant es cirujanos.
116 Gª Pedraza, trascripción, de 1992, pp. 57-61.
117 Prieto, Santos J, Santos C, y Vivas, 2001, pp. 46-48.
118 Ferrer, 2001, pp. 49-50.
119 Eseverri, 2001, pp. 50-51. Documento manuscrito que c ontiene las “Instrucciones para la
gobernació n del Hospital San Antolín y lo que cada un o es obligado a hac er en su oficio”. Catedral de
Palencia (Armario III, Leg 15, hospitales nº 618). Escrito en latín, describe las funciones de la
enfermera Mayor.
120 Blasco, Cía J., Cía P, 2001, p. 53
50
Concha Germán Bes
1. Historiografía
En el Hospital de la Santa Cruz la e nfermas eran atendidas por las “dona de los
malaltes”, cuya organización era similar a la de las salas d e hombres en la atención
dada a los enfermos. Sin embargo la contratación de sirvientas y la gestión
económica era llevada a cabo por el enfermero mayor que cada día visitaba las
salas de mujeres 121 .
El hospital Antón Martín de Madrid 122 se fundó 123 como alberg ue para pobres y
mendigos llegando a ser después un importante hospital renacentista. Al igual que
en los anteriores, los hermanos Mayores en los Hombres y las Madres Hermanas
Mayores para las mujeres se encar gaban de los cuidados de los hospitalizados,
alimentación, aplicación de tratamientos médicos y consuelo espiritual 124 . El
hermano mayor y los semaneros tenían a su cargo la recogida y control de
limosnas y la compra de alimentos.
En Francia, las Hermanas de la Caridad realizaran un importante servicio cuyo
modelo asistencial se implantó en España, siendo en Aragón figura clave María
Rafols 125 .
La figura de esta enfermera, está lig ada al hospital de Nuestra Señora d e Gracia.
De origen catalán, llegó a Zaragoza en 1804 a demanda de la Si tiada (Junta
gestora) para reorganizar la vida interna del hospital. Durante la guerra de la
Independencia la ciudad de Zara goza sufrió asedio en dos ocasiones por los
ejércitos napoleónicos. En este período el papel de María Rafols fue cla ve. Ante la
falta de alimentos y ropas en la que se encontraban los enfermos y los soldados
heridos, solicitó del mariscal Lannes una tregua para recoger a los heridos y
alimentos para evitar su muerte: “ Acompañada por dos hermanas sale por la puerta
de Santa Engracia, atraviesa la zona peligrosa y arrojándose a los pie s de Lannes
solicita su amparo y que le facilite medicinas y víveres. Estas salidas fueron
121 Fargues y Tey, 1995, pp. 47-53
122 Trascripción, 1993, pp. 50- 53. El artículo reproduce un manuscrit o encontrado en la Biblioteca
Nacional (19 de enero de 1723) cuyo ori ginal está en el archivo de Simancas (6 de Diciembre d e
1589).
123 Ventosa, 1994, pp. 58-59. Inicia lmente fue el Hospital de Nuestra Se ñora del Amor de Dios,
nombre dado por su fundador el hermano Antón Martín en el año 1552, que sufrió varias reformas
debido a la integraci ón de varios hospitales pequ eños hasta ser hospital general en 1603.
124 Fernández, 1995, pp. 143-152.
125 Sáez, 2000, p.p 247-260.
51
Concha Germán Bes
1. Historiografía
realizadas varias veces” 126 . Organizó un equipo de atención de varias enfermeras y
evitó la muerte de muchas personas. Posteriormente fue reque rida por los
franceses para realizar la misma labor entre sus ejército s. Entre 1808 y 1809,
Rafols realizó una labor similar a la de Henry Dunant, precursor de la Cruz Roja por
su labor de tregua en las guerras para asistir a los heridos.
Periodo Técnico
Este periodo se corresponde con la revolución industria l. Se produjo una gran
emigración de la población del campo a la ciudad, apare ciendo nuevos barrios
hacinados e insalubres y con deficientes condiciones de la s viviendas. Aumentaron
las enfermedades infecto-contagiosas como la tuberculosis, el cólera y los
problemas asociados al nuevo sistema productivo, los accidentes de trabajo.
Aparecieron la fatiga, la s enfermedades profesionales y neurosis causadas por la
cadena de producción. Los descubrimientos científicos de Pasteur y Koch y la
medicina experimental que preconiza Bernard, proporcionaron a la acción sanitaria,
la base científica para desarrollar la s actividades en el campo de la pre vención.
Los hospitales de la caridad privados fueron insuficien tes para atender la
demanda de la población y ademá s carecían d e la nueva tecnología que requerían
las intervenciones quirúrgicas. Los trabajadores no podían costearse las nuevas y
costosas técnicas médicas. Por ello, los Esta dos se plantearon soluciones para
atender a la masa obrera, importante fuerza productiva de manera que se,
reincorporasen pronto al trabajo. Así se crearon los pr imeros pasos para la
Medicina Socializada. La cobertura abarcaba la enfermedad y los accidentes de
trabajo, cubriéndole el sueldo y la asistencia sanitaria. El primer Seguro de
Enfermedad se creó en Alemania durante la República de Bismark en 1890.
Aparecieron también los primeros servicios de vigilancia sa nitaria que actuaban
sobre el medio ambiente, principalmente con la canalización de aguas residuales y
126 Blasco Solana, 1995, pp. 33-39. María Rafols fue una de las heroínas de la Guerra de la
Independencia durante los Sitios de Zar agoza. Destacamos el cuade rno-homenaje nº 23 de la
Institución Fernando e l Católico. Este homenaje se realizó con ocasión de dedicar la S ala de Grados
de la nueva E scuela de Ciencias de la Salud a esta enfermera. Fernández Doctor c ontextualiza la
sanidad de la época, Eguía de las h ermanas de la Caridad y Solsona de la mu jer en Aragón, con
énfasis en las heroínas. La A sociación los sitios de Zaragoza, en su recorrido anual por los lugares
emblemáticos de la ciuda d, visita las tumbas de las
heroinas.www.asoci acionlossitios.com/madrerafols.htm
52
Concha Germán Bes
1. Historiografía
la potabilización de aguas; igualmente las normas y medidas para el aislamiento en
caso de enfermedades infecciosas.
En los países de cultura católica, la Enfermería sigue en las Ordenes Religiosas
que siguen llevando el peso de la sanidad. La corriente liber al generó movimientos
sociales en el que estuvieron las mujeres burguesas que reivindicaron unas
mejores condiciones sociales. Destacamos “El visitador del pobre” (1860), obra en
la que Concepción Arenal abordó el tema de la visita domiciliaria, una de las
actividades más características de las enfermeras. Los planteamientos de Arenal
estaban en sintonía con los propiciados p or el colectivo de mujeres que
colaboraban con el movimiento sanitarista británico (1850-18 90) 127 .
Periodo Científico-Técnico. Actual
Es el período actual que se caracteriza por un espectacular aumento de la
esperanza de vida, disminución de la mortalidad general y sobre todo infantil, a la
vez que aumentan las enfermedades degenerativas, crónicas y las incapacidades e
invalideces. Varias son las causas: accidentes laborales, de tráfico, en fermedades
mentales, drogadicción y enfermedades crónicas diversas. Hay un encarecimiento
progresivo de la asistencia debido al aumento de la demanda de servicios de la
población, sofisticada tecnología sanitaria, especialización médica, crecimiento
espectacular de la indu stria farmacéutica y a los largos procesos de atención que
requieren los enfermos crónicos.
Todo ello hace que los estados europeos tengan que asumir, no sólo la
asistencia de los trabajadores y sus familias, sin o de toda la población. Esto obliga
a una profundización del sistema de medicina socializada y desarrollo de los
servicios sociales. Los objetivos de la atención se hacen más amplios: Proporcionar
cobertura a toda la población, no solo a los enfermos discapacitados, sino también
a los sanos. Actuar sobr e el medio ambiente como determinante de salud.
Tras dos guerras mundiales en menos de medio siglo, en 1948 se realizó la
declaración universal de los dere chos humanos y se creó la Organización de
Naciones Unidas (ONU);. Poco después, dependiendo de ésta, se creó la
127 Gascón, 2002, p.5
53
Concha Germán Bes
1. Historiografía
Organización Mundial de la Salud (OMS) que definió la salud como: el com pleto
bienestar físico, m ental y social y no solo la ausencia de enferm edad . Muchas
definiciones han seguido a ésta en la segunda mitad del siglo XX.
Hoy en día el concepto de salud se considera no solo d esde la óptica de los
profesionales sino también de los ciudadanos. Así, tras la definición considerada
ideal de la OMS, hay otras diversa s definiciones que refuerzan aspectos con cretos.
El énfasis en la Salud Mental de la cual son defensores Peplau y Talcott Parsons
entre otros muchos autores. Otro grupo de teorías explican la salud como una
fuerza o habilidad personal para adaptarse de manera positiva a los problemas y
sufrimientos de la vida. Uno de los conceptos que predomina en la actualidad es e l
de considerar la salud como un bien, es decir una cosa que puede ser dada o
adquirida sin participación personal en el proceso. Gascón habla de “salud médica”
como lo que puede obtenerse comprando cirugía o drogas para curar una
enfermedad cualquiera. Esta teoría deja en manos de lo s médicos y las medicinas
la posibilidad de mantener y en su caso de recuperar “la salud ideal”, anulando lo s
potenciales de la person a. Mas adecuada al pensamiento enfermero es la definición
de Salud de Mónica Caballé: “El cuidado entendido como el compromiso cotidiano
con la propia integridad o la capacidad de crear espacios de diálogo que favorezcan
que la persona pueda desplegar su ser en plenitud” 128 .
En resumen, la salud es un con cepto complejo y controvertido. Quizás sería
interesante que los profesionales h iciéramos, periódicamente, una reflexión de cuál
es nuestra concepción personal y en qué medida influye en nuestra manera de
ejercer la profesión.
1.2. La historia de las Matronas
Los estudios sobre matronas han sido motivo de interés de los investigadores de
la Historia de la Enfermería y la Matronería como son los trabajos de los hermanos
García Martínez 129 y, de las investigadoras de las Historia de la Medicina. De nuevo
128 Caballé, 2004, p.55
129 García AC, García MJ y Valle, 1997, pp . 62-82; García MJ 85-99; García MJ y Espina, 1999, pp .
285-332; García MJ, García AC y Valle, 1994, pp . 47-56
54
Concha Germán Bes
1. Historiografía
Teresa Ortiz la historiadora de la medicina nos introduce en las diferencias entre
saber y reconocimiento.
“La capacid ad sanadora de l as mujeres y el saber médico no han sido condici ones suficientes par a
obtener el reconocimiento d e autoridad de los profesionales hombres. Han sido relacione s conflictivas
durante los procesos de instit ucionalización y esp ecialización médic as que han sido de exclusión y de
subordinaci ón para las mujeres. Son diáfanos en las pr ofesiones de tradición femenina, elemento
básico de aná lisis entre las matronas y los médicos que se disputan un mismo espacio de práctica. La
contradicción entre la su bordinación técnica y l a autonomía profesional de las matronas inglesas se ve
en otros cont extos y es una manifestac ión de las mujeres en los procesos de marginaci ón
profesional” 130 .
Desde enfoques feministas ha habido importantes reflexio nes acerca del trato
que se ha dado a las matronas, en asociación al dado a las brujas y enfermeras.
Así fue emblemática la obra Brujas, comadronas y enferm eras, historia de las
sanadoras . Dolencias y trastornos, política sexual de la editorial feminista La Sal 131 .
Este título ha inspirado trabajos posteriores como la ponencia con el título Brujas,
enfermeras y parteras presentadas en el congreso de Enfermería en Atención
Primaria en Palencia 132 .
Los hermanos García Martínez, impulsores y directores de la revista Híades , en
su artículo Fechas clave para la Historia de la s Matronas en España 133 , dan una
visión de conjunto, lo iniciaron con tres textos bíblicos, extraídos del Génesis y
señalaban que las comadronas hebreas gozaban de un elevado pr estigio social.
Este concepto de prestigio de las matronas permanece en algunas sociedades
occidentales como en Dinamarca y Holanda. En estos países las mujeres son vistas
y atendidas por matronas y solo en casos especiales se con sulta con los tocólogos.
Los tres textos bíblicos analizados fueron: e l parto de Raquel, hija de Labán y
esposa de Jacob; el parto gemelar de Tamar en el 1700 antes de Cristo y, las
parteras Sifrá y Puá hacia el 1600 antes de Cristo que desobedecieron al Faraón
que había decretado: arrojareis al Nilo a todo niño que nazca entre los hebreos,
pero dejareis con vida las niñas (Exodo, I, 15-22). Las matronas no mataron a los
niños varones tal y como les había ordenado. Cuando fueron requeridas en su
presencia utilizaron un interesante argumento: “Las mujeres hebreas no se parecen
130 Ortiz, 1999, pp . 17-24. Sobre educación 1996; sobre trabajo 1996; de los siglos XVII y XVIII
1995.
131 Ehrenreich, y English, 1984, p . 89
132 Eiranova P y Eiranova B, 1999, pp . 111-116. Martínez Vidal, 2001, pp. 3-27 ha analizado las
parteras en la época de l a Ilustración.
133 García MJ y García AC, 1999, pp . 243-260.
55
Concha Germán Bes
1. Historiografía
Juan Alonso Ruyzes de Fontecha (siglo XVII). 160
En 1580 se publicó El libro del Parto Humano , cuyo autor fue Francisco Núñez,
dirigido a Comadres y Parteras. Es más conocida la edición de 1638, publicada en
Zaragoza. Usandizaga, médico y autor de diversos trabajos muy conocidos en la
enfermería de la primera mitad del XX, opina que esta obra es una copia de Der
Swangern Frawn und Hebamen Rossgarten de Roesslin, publicado en 1513.
Traducido posteriormente al latin por su hijo como De partu Hominis , al parecer a su
vez plagiado de Moschion 161 . En 1663 las Ordenanzas del Colegio de Médicos y
Cirujanos de Zaragoza, exigía un examen para las Matro nas y cuatro años de
partos con otras comadres competentes, así como que debían ser cristianas viejas,
sin mezcla de judíos ni moros y que no pertenecieran a otra r egión que la
aragonesa 162 . En el XVII, se autorizó a los cirujanos del Hotel Dieu de Paris asistir a
los partos normales, siendo el comienzo de una lucha entr e matronas y cirujanos
que duró varios siglos.
En 1713 el cirujano francés Clement es llamado a España para asistir el parto de
la Reina Luisa Gabriela de Saboya, esposa de Felipe V y hermana del delfín de
Francia. Ello contribuyó a que los hombres se incorporaran a la atención al parto,
hasta entonces reservada a las mujeres de forma mayoritaria. En 1717 se publicó
en Madrid la obra del cirujano Pablo Petit Cuestiones Generales sobre el modo de
Partear y cuydar á las Mugeres que están embarazadas o pa ridas 163 .
En 1750 escrito por el Dr. Antonio Medina, surgieron por deseo de los
gobernantes, diversos tratados docentes, escritos por españoles como Cartilla
nueva, útil y necesaria para instruirse las Matronas, que regularm ente se llaman
Comadres, en el oficio de partear . Conoció una segunda reimpresión en 1785. En
1765 Pedro Virgili escribió la obra Compendio del arte de Partear.
En 1770, se publicó Avisos a las obstetrices o parteras por el cirujano
donostiarra José Oyanarte. En 1772 se publicó en Zaragoza en la imprenta de la
160 Ambos en Martínez Molina, 1995, pp. 76 y 128
161 García MJ y García AC, 2004, pp . 581-605
162 García MJ y Valle, 1992, pp . 37-40.
163 García AC, García Martínez, MJ y Valle, 1994, pp . 45-51.
62
Concha Germán Bes
1. Historiografía
Viuda de Joseph Fort, la obra del Dr. Joseph Raulin Instrucciones su cintas sobre
los partos, para la utilidad de las Comadres. Traducida por el Dr. Joseph Iranzo.
Tiene 176 páginas, está dividida en tres secciones. Tocan t odos los temas el parto
natural, el contra natural, parto distócico y aborto. El bautismo y la cesárea,
prohibida por ser acto quirúrgico: “Tampoco se haya en las Comadres aquellas
presencia de ánimo que se requiere para una operación que a primera vista ofrece
la crueldad y carnisicina” 164 .
En 1829 se publicó Manual de partos ó maniobra de los partos preternaturales,
reducida a su mayor sencille z, precedida del mecanismo del parto natural 165 .
Consta de 252 páginas más 14 de prólogo, introducción e índice. Su autor fue
doctor Julio Hatin y traducido por Bonifacio Martínez. Editado por la imprenta
Repullés en Madrid. Tiene cuatro secciones qu e describían las intervenciones en
orden progresivo de complejidad, desde el uso de las manos al de objetos
cortantes.
En 1866 y como efecto de la legislación de 1861, apareció el Manual del Arte de
Obstetricia, para uso de las Matronas, en Madrid. Obra del doctor Francisco Alo nso
Rubio. (Presidente de la Real Academia de Medicina y su secretario perpetuo) 166 ,
que sustituyó a la de Virgili y fue un encargo del Gobierno. Dividida en seis partes
comprende conocimientos de: Anatomía, Fisiología, Organos genitales de la mujer,
desarrollo y evolución del feto, embarazo y parto normal, puerperio y diversos
accidentes en los que la Matrona debe requerir la intervención del Médico o
Cirujano. Son 271 páginas y 13 láminas.
En 1900 se publicó la 7ª edición de Preceptos higiénicos que debe observar la
mujer durante el embarazo, parto y puerpe rio. Manual de la Comadre y del
estudiante en Medicina 167 . Contiene 201 figuras en sus 470 páginas, editado por
Tobilla y Costa en Barcelona. Su autor el doctor F. Vidal Solares de orig en cubano,
licenciado en Barcelona y doctorado en Madrid y París, fundó la Gota de la Leche y
el Hospital de Niños Pobres, éste junto con Sor Mercedes Viza, hermana de la
164 García AC y García MJ, 1999, pp . 335-417.
165 Guerra, 2004, pp . 71-76
166 García AC, García MJ y Valle, 1994, pp . 45-51.
167 García MJ, 2004, pp . 59-70¸ Ya en el siglo XX, Herrer a ha estudiado y revisad o diversos
aspectos de las Matronas a finales del XI X 167 y principios del XX. 1997, pp . 37-42.
63
Concha Germán Bes
1. Historiografía
Caridad. En cada capítulo se añade una parte dedicada a la matrona.
En 1925 se publicó en Barcelona el Manual de Obstetricia . Ginecología Menor
para las Comadronas. Su autor fue el profesor doctor L.M. Bossi de la Universidad
de Génova La traducción fue realizada por el doctor N.M. Martínez Amador,
inspector de higiene. La obra consta de 510 páginas, estructurada en cinco partes y
23 capítulos. El autor dedicó varias páginas introductorias para instruir
adecuadamente a la matrona en su atención a la partur ienta y la puérpera y, por
otro, para señalarle los límites en cuanto a las tareas y funciones, en palabras del
autor: “Mantengamos a la comadrona absolutamente en los límites restringidos de
su profesión” 168 .
Esta introducción responde al clima de conflicto profesional que se daba en esa
época tanto en Italia como en España, no solo con los médicos tocólog os sino con
los Practicantes en su inmensa mayoría hombres que estaban autorizados
legalmente a asistir partos en pequeñas poblaciones, independientemente de que
estuvieran preparados para ellos. Veamos el relato de un Ayudante Técnico
Sanitario rural a finales de los seten ta
“…llevaba tres meses no había puest o mas que dos o tres inyecc iones y me estaba aburriendo
porque nadie v enía a mi consulta. La gente i ba a las personas que se d edicaban a poner in yecciones.
Yo con una car rera terminada, no cobraba y sin embargo la gente se iba a los otros, gent e del pueblo,
no titulados qu e lo hacían desde toda la vid a. Lo plantee en el A y untamiento y con el co ncurso de la
guardia civil se llamó a tres personas en concreto y se les amenazó delante de mi de que se les iba a
denunciar si s eguían poniendo inye cciones. Al día siguiente se emp ezó a llenar la consulta… No
habían pasado tres meses, cuando una noche, este pueblo como está alto se suele quedar aislado por
la nieve, me lla maron a media noche p ara atender a un p arto. Yo no había visto u n parto en mi vida ni
siquiera por video. La casa n o tenía luz, ni muebles, un colchón en el s uelo, con un niño pequeño con
una vela encendi da. Un montón de mujeres viejec illas detrás de mí, mirando a ver que hacía. Se m e
ocurrió lo que había visto en las pelícu las, pedí que m e calentaran agua y así me las quitaba de l
medio y me ponía a pe nsar que hacía. Mientras t anto una viejecilla que p arecía más avispada que las
demás me dijo: Oiga Vd. ¿No sería mejor q ue llamáramos a la Paca, l a Cachorra? , que era una de las
que yo había amenazado poco tiempo antes para qu e no pusiera inyecciones. ¡ Fíjate que cho ques!.
Con el tiempo la Cach orra y yo nos convertimos en mu y buenos cola boradores. Este tipo de
situaciones se producían con cierta frecuenc ia. Creo que encaj e bien la situació n y sobre todo e ncajé
con el mundo de las mujeres porque con los hombres era muy distinto” 169 .
La historiadora de enfermería, Tey, en el VI º Congreso de Historia de la
Enfermería resume muy bien la actitud de los autores y la de las le ctoras
enfermeras, en los inicios asumiend o las ideas inglesas de forma acrítica:
"Ponían todo su é nfasis en diferenciar los valores que debía n adornar a los nu evos profesionales .
La sociedad reservab a papeles distintos según fueran de uno u otro sexo. Recurríamos a los textos
168 García MJ, 1999, pp . 41-46.
169 Amezcua, 2005, Relato de vida profesional. Septiembr e de 2005. APCGB
64
Concha Germán Bes
1. Historiografía
de Jamieson y Molina para contrarrestar en lo posible las tendenciosas i nformaciones del qu e se no
era impuesto como texto ofi cial, por supuesto obra de un profes ional de medicina. Aceptamos la
época oscura de la enfermería y su muestra más característica, la entra ñable Sara Gamp de Dick ens,
sin plantearnos demasiadas dudas sobre la valid ez universal de estas afir maciones que procedían de
un contexto histórico-g eográfico tan distinto del n uestro. Por supuesto, avaladas por el prestigi o y los
títulos universitarios de sus autoras, deslumbrantes desde nuestra modes ta posición subordinada en
el mundo académico d e la época" 170
De la silla a la cama
Pero el cambio postural no fue el único cambio o signo de progreso introducido
por la profesión obstétrica, como especialidad médica masculina. En 1853 la reina
Victoria de Inglaterra, fue la primera mujer en dar a luz bajo los efectos del
cloroformo. El cambio de la silla a la cama se or iginó por el cambio de parteras por
médicos que abandonaron el sillón obstétrico por la postura ginecológica, moda que
fue respaldada por el doctor Mauriceau que atendía la noble za de París 171 .
En la encuesta sobre Antropología del Ciclo Vital realizada en España en 1901
por el Ateneo de Madrid, se recogier on numerosos datos sobre las posturas que se
adoptaban en el parto en la España de principios del siglo XX 197 . La OMS en el
informe de 1999 recomendó que la mujer debe optar p or la posición que ella
prefiera evitando estar largos periodos en posición supina, sin embargo no son
fáciles los cambios a favor de las mujeres en los hospitales públicos españoles,
quizás la experiencia de la recupera ción de la silla de partos en un hospital público,
más que una excepción a la norma, sea el comienzo de un cambio La educación
maternal, tal y como la concebimos hoy, se inició a comienzos a partir de la primera
guerra mundial 172.
Desde finales del siglo XX el número de cesáreas no ha dejado de aumentar, lo
que genera posturas críticas avaladas por la propia Organización Mundial de la
Salud 173 que considera esta té cnica quirúrgica como excelente para caso s
especiales, pero no para los parto s normales. En sus múltiples trabajos Odent
reitera la necesidad de volver al parto fisiológico 174 y con la presencia de las
170 Tey, 2003, pp.60-6 6
171 Saiz, Jiménez y Ortiz, 2003. pp. 30-36.
172 Gala, Díaz y Lupiani, 1993, pp . 41-44.
173 Aller, 2005, p. 29
174 Odent, 2001, pp . 27-33
65
Concha Germán Bes
1. Historiografía
matronas como papel de ayuda a las mujeres 175 . señala el contraste entre los
puntos de vista masculino y el expresado por ciertas mujeres, como por ejemplo
Nancy Cohen 176 que, tuvo su bebé en casa desp ués de cesárea y en co ntra de la
opinión de los médicos. Señala Odent que las bases de la obstetricia las han
establecido hombres, y quizás sea una manifestación más de la miopía del hombre
tecnológico.
1.3. El inicio de la institu cionalización de la enfermería clínica hospitalaria
1.3.1. El contexto internacional inicia l
En el mundo anglosajón, hubo amplia participación de las enfermeras en el
movimiento reformista y las acciones de los grupos de presión en torno a las
organizaciones High Anglican y la tradicional Disenting 177 . Elizabeth Fry, cuáquera
que se trasladó a Estados Unidos, luchó por paliar las malas con diciones de un
gran número de hospitales, aliviar la situación de los convictos y deportados,
alentando a seguir las virtudes cristianas. Agnes Jones (1832-1868), Mary Jones
(1812-1887) que trabajó junto con Sir Henry Burdett (1847-1920) proponían
aumentar la eficiencia de los servicios públicos; Ethel Manson –MS Fenwick- que
creo el “Registered Nurse”, su obra cuajó en EE.UU; Rosalind Pager (1855-1948),
creó el instituto de matronas en Inglaterra en 1902. En la feria Mundial de Chicago
en 1891, en las que las enfermeras participa ron activamente, se divulgaron las
nuevas concepciones sobre el papel del Estado en las nu evas políticas de salud:
debían crearse pensiones y hospitales.
González y col. abordaron el trabajo de la s Diaconisas en Alemania, Países
Bajos y otros países de religión protestante, donde esta figura va unida al espíritu
de la reforma y al papel de las mujeres en el q ue se inspir a el movimiento. Así en
1530 en las ordenanzas de Lutero se dice: “Algunas mujeres a las que mantenemos
175 En este mismo enfoque conceptua l se encuentran las Asociacion es de Mujeres que propician el
parto natural, en casa y la lactancia materna. Véanse: Vía Láctea: w ww.vialactea.com , El parto es
nuestro: www.elpartoesnuestro.com , La liga de la leche, decenas de pequeñas asoc iaciones en
España y cient os de ellas a nivel europeo.
176 Odent, 2002, Nancy rec ogió su experiencia en el l ibro "Silent Knife". Veáse también de Odent, la
Cientifización del amor.
177 Lillo, 2002, pp. 33-36.
66
Concha Germán Bes
1. Historiografía
y tienen fuerza suficiente, se encuentran en la obligación de visitar y ayudar a
personas enfermas y así poder ayudarlas en sus ne cesidades” 178 . En el primer
Sínodo General de la Iglesia Reformada en 1568 se pide que: “Escojan mujeres
para la asistencia a enfermos en las ciudades, tomando a mujeres viudas y
solteras” 204 .
En el siglo X IX, Fliedner, pastor e hijo de pastor evangélico, predicaba y atendía
a los pobres y enfermos. En 1828 Fliedner se casó con Federica Münster y ambos
construyeron en Kaiserswerth, en 1833, una casa asilo para mujeres conocid a
como “Magdalenario”. Resucitaron el nombre de diaconisas, procedente de la
iglesia cristiana del sig lo III, y lo aplicaron a las mujeres que ayudaban al diácono,
delegado y administrador del Obispo, encargado de repartir ayuda a viudas, pobres
y enfermos. Las diaconisas clásicas procedían de familias adineradas y solían ser
viudas o solteras. En el siglo XIX , las diaconisas eran ex-presas, sirvientas,
adineradas solteras y viudas. Tomando ideas de Elizabeth Gurney Fry y de las
Hijas de la Caridad, realizaban atención domiciliaria. N o hacían votos y podían
salirse cuando quisieran. Recibieron tres años de formación: rotación por servicios
hospitalarios, aprendizaje teórico-pr áctico en adultos niños y domicilio.
Los centros de atención en los que trabajaban las diaconisa s solían disponer de
jardín, huerto, tierra de labranza y animales de cría, para abastecerse de sus
productos, lavadero y panadería. El modelo influyó a través de Nightingale en
Inglaterra y también en el Instituto de las Hermanas Enfermeras, la Orden de la
Merced, la Hermandad de la Casa de S. Juan, Santa Margarita y la Hermandad de
Todos los Santos.
En 1847 se inauguró, con la presencia de la corte real, la casa Betan ia, cuya
directora fue la diaconisa Mariana de Ranzov, formada en Kaiserswerth. Tambié n
fundaron casa en Suiza; su labor se extendió por Holanda, Estados Unidos e
incluso Jerusalén. Tuv ieron 30 casas atendidas por 1. 600 diaconisas, 26.000
enfermos y 3000 niños
En la segunda mitad del siglo XIX, en los países donde prevaleció la reforma
Luterana, se perdió el concepto de “caridad” y dio lugar a un vacío asistencial y a
una falta de enfermeras, que ha sido llamada por las historiadoras anglosajonas “ la
178 González, 2000, pp. 229-238.
67
Concha Germán Bes
1. Historiografía
época oscura de la enf ermería” 179 , ya comentado anteriormente. Quizás por esta
razón, la historiografía enfermera se inició en la mitad de este siglo a partir de un
grupo de historiadores anglosajones 180 . Sin embargo, en los países del sur de
Europa los cuidados de enfermería siguieron vinculados durante mucho tiempo a la
vocación religiosa y no hubo etapa oscura. Mila en 1934 ya se expresó en iguales
términos: “En España no existió nunca esa era negra que sufrió Inglaterra la
reforma se hace en España por evolución y no por revolución como hizo
Nigthingale, quizá por eso hubo más dispersión y falta de dire cción académica” 181 .
En una típica obra hagiográfica Women of Christianity , Kavanagh en 1852
realizó un recorrido por las figura s relevantes del cristianismo y sus obras de
misericordia. Eckenstein, histor iador británico, publicó en 1896 Nu rse Ander
monasticism en el que relacionaba la vocación religiosa y el cuidado de los pobres y
enfermos. Cheney editó en 1889 una compilación de escrit os de Louisa May Alcot
sobre niños y como enfermera de Georgetown, y en 1898 el poeta Walt Whitman
describió sus experiencias en el hospital de Washington. Sobre instituciones
sanitarias civiles, militares y religiosas, Power en 1866 y Carlisle en 1893 recrearon
la vida del hospital neoyorkino de Bellevue; En 1897 Morton de Pensilvania y sobre
todo Rathbone en Sketch of the history and progress o f distric nursing from its
commencement in the year 1859 to the present, trataron de forma específica el
fenómeno enfermero. Holland en 1895 reflejó las proezas de las enfermera s
militares. Longmore en 1883 comparó los servicios entre los ejércitos franceses y
británico. Austin, Fitzpatrick, Kruman, Hamilton y Lewenson estudiaron el método
histórico y la influencia del proceso de liberación de la mujer y el desarrollo de la
enfermería 182 .
1.3.2. Las prim eras escuelas de enfermería en España
Mientras en Inglaterra la influencia Nigthingale, por su éxito en la guerra de
Crimen al lograr un descenso espectacular de la mortalidad de los soldados, dió un
fuerte apoyo a la formación, creó la figura de supervisora-docente y se abrieron las
179 Donahué, 1993. Historia de la enfermería.
180 Siles, 2000, pp. 55-89.
181 Mila, 1986, p. 304
182 Sánchez en Mazarrasa, 2003, pp
68
Concha Germán Bes
1. Historiografía
primeras escuelas, en España adquirieron influencia las Hijas de la Caridad. En el
reglamento general de mitad del XIX, para los establecimientos benéficos, se
recogen las ideas centrales, sint etizadas por Fernández:
“ La asistencia la realizan por amor a Dios y c entran la atención de las necesidades básicas en
alimentación, as eo personal y ambiental por la influencia hi gienista de la época. Gestionan con ampl ia
autonomía recursos materiales y humanos de todo el personal, exc epto médicos y sacerdotes.
Establecen pla ntillas con criterios de dependencia y realizan funciones de boticaria, desp ensera y
aparatista. T uvieron un papel destacado en la formació n y requerían a la vez que fortaleza física,
formación e int eligencia, al igual que moralidad. Tuviero n gran difusión ya que fuer on bien recib idas
por la burguesía. Influyeron en el trabajo de Nightingale y en otras órdenes religiosas no católic as” 183 .
En los programas formativos de las escuelas inglesas, se incluían materias
médicas, normativas de subordinación, obediencia y respeto a los médicos. Se
estructuró la profesión con fuerte influencia de las jefas de e nfermería en la vida de
los hospitales, como fue el caso d e Eva Luckes en el hospital de Lo ndres 184 . En
España la ley de instrucción general de sanidad de 1904 consolidó la s profesiones
Auxiliares de practicantes y Matronas, y la legislación de 1915, la de las
enfermeras.
En 1857 la ley Moyano reguló las enseñanzas de Matronas y Practicantes que
se impartían en 10 Facultades de Medicina: Barcelona, Cádiz, Granada, Madrid,
Salamanca, Santiago, Sevilla, Valencia, Valladolid y Zaragoza, únicos centro s
oficiales reconocidos. En este decre to se suprimió la enseña nza de Cirugía Menor o
Ministrante hasta entonces en vigor. En 1861 se publicó el primer Reglamento para
la enseñanza de Practicantes y Matronas 185 .
A partir de esta fecha se produjo una importante y contradictoria actividad
legislativa de los Practicantes. Así en 1866, se suprimió la carrera de Practicante y
se creó la de Facultativ os habilitados de Segunda Clase, que prestaban asisten cia
médica y quirúrgica; en 1868 dos años después, se derogó el anterior y se
restableció el título de Practicante según re glamento del 1861. En 1877, se
inhabilitó a los practicantes para que ejercieran de dentistas. En 1886, el Ministerio
de Marina publicó el Reglamento del Cuerpo de Practicantes de la Armada. En
1888, en la Gaceta de Madrid se publicó una nueva Reglamentación de las carrera s
183 Fernández Mérida, 1999, pp. 42-46.
184 Nightingale en su libro Notas de Enfermería, recoge algunas discr epancias con los médicos y la
conveniencia de profesionalizar la enferm ería.
185 Camaño y Forero 1999, pp. 155-167, ha n estudiado las escuelas de enfermería e ntre 1857 y
1977.
69
Concha Germán Bes
1. Historiografía
de Practicante y Matrona.
En 1896 Federico Rubio y Galí creó la Escuela Santa Isabel de Hungría, la
primera escuela de enfermeras en Madrid a imitación de Nigthingale 186 , En el
mismo solar que ocupó el Instituto Rubio se encuentra hoy la Escuela de
Enfermería de la Fundación Jiménez Díaz, creada en 1960 187 .
La Real Orden de Alfonso XIII en 1915 aprobó la habilitació n de las enfermeras
para ejercer la profesión fueran religiosas o no, a propuesta d e las Siervas de María
lo que dio lugar a “una nueva profesión” 188 . Hubo quejas de los practicantes ya que
se equipararon a ellos, que debían estudiar dos aos, tiempo que no se exigió a las
enfermeras.
En 1913, la Generalitat de Cataluña creó su propia Escuela de Enfermeras. En
1917 se crea Santa Madrona por el Montepío de Santa Madrona de Barcelona
“Santa Madrona surgió com o una obra be néfica así social para dar una oportunidad a la s mujeres
que tenían ne cesidad de trabaj ar. El ‘Monte Pío de S anta Madrona’, nació a principios de siglo en
1900 – 1901, nació com o un patronato de gente conc ienciada de las cosas social es, y para apartar del
vicio, de los peligros de l a chanza de la mujer que se veía desval ida y tenía necesida d de trabajar”
Estuvo en la calle Monca da, en uno de los palacios que ahora es Mus eo Picaso.
Había dos mundos: las famil ias importantes de Barcelona… señoras con sombr eros, y,…. en el
otro extremo muchas mujer es viudas que tenían que ma ntener a su familia y trabajar en las fábric as o
el servicio dom éstico. Lo confiaron a unas monjas que hicieron residencia ‘C asa de Familia’ donde
podían vivir es tas chicas que venían a trabaj ar, y las capacitaban en: c ocina, plancha, costura… p ara
el servicio doméstico Les ens eñaban la doctrina cristia na, les organizaban visitas culturales para que
conocieran l a ciudad, muchas venían de fu era y para que se integraran un poco. Era una formación
integral… algunas d e estas mujeres, se dedicaban a ir a cuidar enfermos por las c asas. Durante el día
tenían servicio, que tenía a los enfermos entre la familia y el servicio, pero por la noche, y entonces
estas personas viudas que i ban a cuidar enfermos a domicili o, se vio la necesidad de que tenían q ue
tener alguna f ormación. Y así nació la escuela. Pero l a escuela nació bajo este mis mo sentido de
ampliar las oportunidades para l as mujeres que te nían que trabajar”. Promotores fueron Francisco
Mora fundador de la Caja de Pensiones y R amón Albó, fue preside nte, El doctor Baltasar Pijoan creó
la escuela en 191 7. Se sabe que estuvo en contacto co n Federico Rubio qu e conocía la experiencia
inglesa”. 189
La Escuela de Enfermeras Auxiliares de la Mancomunitat de Catalunya,
comenzó en 1915 y cerró en 1923. Su creación fue encargada al doctor Pijuan que
había creado dos años antes con éxito la de Santa Madrona. Pijuan habló con
Federico Rubio en Madrid, que a su vez se había inspirado en las ideas de Florence
186 López Piñero, T errada, 2000, p. 202. Da la fec ha de 1895 para la creación de la Escuel a del
Instituto Rubio.
187 Alvarez Nebreda Carlos. Informó documentalmente d e este hallazgo en la Jor nada sobre el
Espacio Europeo de Ed ucación Superior, organizad o por la Escuela el 1 de Marzo de 2006.
188 Rodríguez , 1994, pp. 59-64
189 Tey, 2005, relato de vida profesional. Noviembre 2005. AP CGB
70
Concha Germán Bes
1. Historiografía
Nigtingale. En esta década se crearon Santa Cristina en Madrid, la Alianza en
Barcelona y Valdecilla en Santander de manera que a final de los años 1920 había
18 escuelas. En 1927 se creó la escuela de la Cruz Roja en Madrid 190
En 1931 se creó la Escuela de Enfermeras del Hospital Civil, dependiente de la
Diputación Provincial de Málaga. Este hospital venía formando practicantes,
matronas y enfermeras desde décadas anteriores. En 1954 se convirtió en escuela
de ATS Femeninos. La orden de Noviembre de 1959 aprobó la escuela de ATS
masculino con 8 alumnos (que autorizaba la orden del 55). El reglamento era similar
al femenino pero con menos contenido Moral.
“Completa separación en l as enseñanzas y en las prácticas aunque ocas ionalmente pueda dars e
coincidencia d e alumnos en salas, pero sin confusi ón de las enseñanzas” 191
Durante la guerra civil, se cerró la escuela de Santa Isabel de Hungría y se
abrieron centros nuevos. El Estado Mayor creó en mayo de 1938 el carné de
identidad para damas auxiliares llegándose a formar 12.307 mujeres entr e
enfermeras y auxiliares. En 1941, se señalaron las facultades de la enfermera y las
normas para la obtención del diploma; meses más tarde en ese mismo año se
aprobó el programa oficial para lo s ejercicios de enfermeras en la s facultades de
medicina. La Falange y la Cruz Roja org anizaron cursos para enfermeras
hospitalarias y enfermeras sociales que se reconocieron en 1945, aunque es difícil
precisar el número exacto de escuelas que funcionaron. 192 .
La Escuela de Enfermeras de Salus Infirmorun de Cádiz comenzó en 1953,
siendo rectora Isabel Polavieja, se reconoció en 1954, dependiendo de la Facultad
de Medicina. Las prácticas se realizaban en el hospital Clínico Moreno de Mora. En
1955 se incorporó María Abaurrea Albarez-Ossorio para transformarla según el plan
de Ayudante Técnico Sanitario, cuyo internado comenzó en 1955-56, siendo
nombrada rectora en 1956. Tuvieron quince alumnas internas en la casa de Plaza
de España, y luego adquirieron una casa en la calle Delicias 193 .
En 1954 se creó la Escuela femenina en el hospital de la Santa Cruz y San
Pablo de Barcelona. Su directora fue Adela Simón que había estudiado en la
190 Solorzano, Rubio y Camaño, 2003, pp. 104- 116
191 Fernández, 2003, pp. 48-58.
192 Mila, 1986, pp. 301-6.
193 Resilles y Mejías, 2003, p p. 128-131
71
Concha Germán Bes
1. Historiografía
por la Federación de Asociaciones de Enfermería Comunitaria y Atención Primaria,
“Enfermería de Salud Familiar y Comunitaria”.
1.4.1. Marco Histórico Internacional de la Salud Pública
El Mercantilismo, movimiento sociopolítico originario del siglo XVII produjo la
configuración de la clase burguesa frente a la aristocracia y la configuración del
Estado Moderno bajo cuya influencia nacieron las políticas de acción social: Policí a
Médica, Ley Isabelina de los pobres, diversificación de la asistencia médica,
asistencia hospitalaria y las sociedades de socorros mutuos. En este contexto se
sitúa la Salud Pública, en el Reino Unido y Alemania.
Tres factores contribuyeron a que los gobernantes asumieran medidas de salud
para sus ciudadanos: 1) la mala habitabilidad que se provocó por la inmigración del
campo a la ciudad como consecuencia de la re volución industrial; 2) la comprensión
de la importancia del saneamiento a partir de la teoría de los gérmenes por el
descubriendo de Koch y Pasteur y 3) la relación entre enfermedad-pobreza e
injusticia social 207 . El reformismo político-moral de muchos países con la nueva ley
inglesa de los pobres, en España las nuevas leyes de la Beneficencia y el
desarrollo teórico a p artir de los informes Chadwick y Virchow, pusieron d e
manifiesto que la enfermedad estaba estrechamente asociada a las condiciones
sociales. Estas ideas recibieron gran eco social a partir de los planteamientos de
Marx y Engels que explicaban la explotación de la nueva clase social “el
proletariado”, surgida a partir de la revolución industrial. Así a mediados del siglo
XIX se elaboraron las leyes que depositaron en manos del Estado la vigilancia de la
salud, si bien la a sistencia sanitaria seguía a nivel privado, siendo caritativa o de
ricos. A los hospitales ib an los pobres, la clase media recibía la atención domiciliaria
de los médicos y los ricos eran visitados por las celebridades médicas. El
proletariado va a generar su propio sistema de asistencia a partir de los antiguos
gremios de artesanos y mediante el pago de “igualas”.
El Seguro Obligatorio de Enfermedad se creó en 1884 por Bisma rck por
demanda del partido socialdemócrata alemán, que abarcó la sa lud pública y la
207 Dasi, 1983, p. 291
78
Concha Germán Bes
1. Historiografía
asistencia médica mediante el sistema de cajas de seguros. Los médicos alemanes
temieron sentirse lesionados en sus intereses económicos, aspecto este que tuvo
igual o mayor controversia en otros países del entorno.
El positivismo científico basado en los supuestos de neutralidad, objetividad y
universalidad, alejó a la Medicina de los postulados so ciales, pasando a ser lo
biológico y lo físico el elemento central. A esto, se añadió la importancia de la
microbiología y la relación unicausal de las enf ermedades que podían ser curadas
con medicamentos cada vez mas comercializados. En est e contexto surgió la figura
de la enfermera moderna, concebida desde los grupos hegemónicos como una
auxiliar del médico en una división técnica del trabajo que se ocuparía del cuidado
del enfermo y la observación de los síntomas, dejando tiempo libre par a desarrollar
el talento médico. El hospital adqu irió prestigio y se devaluó la figura del médico
rural y de cabecera, así como los servicios de sa nidad.
Se medicalizó la sociedad y la salud pública fue quedando como lucha contra la
infección, la valoración del riesgo y el san eamiento o higiene pública: agua,
alimentos aire, es lo que hoy conocemos co mo paradigma salubrista. La salud
pública no logró introducir transformaciones estructurales en la socied ad sin alterar
el modo de vida ni los procesos de trabajo. “De forma similar a como la medicina
convirtió al médico en el profesio nal autorizado para explicar la enf ermedad y al
mismo tiempo curarla, la salud púb lica transformó al Estado en la au toridad que
explicaba el riesgo y lo prevenía, exigiendo, como contrapartida, la total
subordinación del individuo a la sociedad, y de esta al poder del mismo Estado” 208 .
La práctica de la salu d en la sociedad capitalista persiguió y persigue un triple
objetivo: preservar la subsistencia de la fuerza de trabajo, perpetuar la clase
dirigente, a la vez que asegurar el orden social.
Primeros personajes y asociaciones en el ám bito angloamericano
William Petty, inglés del X VI, pionero en la aplicación de lo s métodos
cuantitativos en los problemas sociales, relevancia del ho spital y crear un Consejo
de Salud. En el marco de la ley isabelina de los pobres, no tuvo eco por la escasa
208 Sánchez García y col, 2003, p. 39
79
Concha Germán Bes
1. Historiografía
fuerza del Estado frente a las autoridades locales. Johann Meter Frank, escribió un
tratado sobre la policía médica en 1779, en Alemania, donde se va loraban lo s
aspectos sociales de la enfermedad y la base para a nalizar los problemas y
acrecentar el papel del E stado. A mediados del XIX fue superado por el positivismo.
Jeremy Bentham, inglés, discrepaba de la ley isabelina de los pobres ya que decía
que inducía a la pereza y holgazanería e impedir la movilidad de la población
laboral. Edwin Chadwick, discípulo favorito de Bentham, elaboró un informe en
1842 que sirvió de base para redact ar una nueva ley de los pobres que regulaba el
gasto público y permitía un mercado libre de mano de obra, concibiendo la fuerza
humana como mercancía. Relacionó la enfermedad con las condiciones
ambientales: agua, basura, alcantarillado. Rudolf Virchow atraído por las ideas del
socialismo científico, apoyo a los sindicatos en la revolución de 1848. Celebre es la
frase “La medicina es u na ciencia social y la política es la medicina a gran esca la”.
Salomón Neuman, también fue atraído como Virchow por las ideas del socialismo
científico y apoyaron a los sindicatos en la revolución de 1848. Elaboró una
avanzada Ley de Salud Pública en 1849.
Karl Marx y Frederick Engels en 1845 formularon el cuerpo de doctrina conocid o
como “socialismo científico”, critica ndo las formas de explotación humana y las
lacras de la organización social capitalista . Su nueva concepción del mundo se
considera de las más influyentes y se conoce como el “Materialismo Histórico”.
Lemuel Shattuck en 1850 elaboró un informe sobre la sanidad en Massachussets
en EE.UU. Su impacto fue menor que Virchow en el Reino Unido; tras 25 años
Edgard Jarvis lo recuperó y activó y en 1869 se creó la primer Junta Estatal d e
Sanidad con personal médico y ciudadanos. Otto Von Bismarck, creo el seguro
obligatorio de enfermedad para frenar la creciente influencia del partido
socialdemócrata y las reivindicaciones obreras que se veían como una amenaza
frente al estado. Generó la cobertura sanitaria y la participa ción del estado.
Louis Pasteur. Francés del XIX junto con Robert Koch formularon la teoría del
contagio microbiano. Friedrich Henle con John Snow, Pasteur y Koch generaron la
teoría de la unicausalidad y base del positivismo médico de finales del X IX.
Susan Rugeley Powers en 1857 creó la primera Asociación de muje res laicas
por la salud en Inglat erra "Asociación nacional de señoras para la difusión del
conocimiento sanitario" fue su presidenta. Flore nce Nightingale, enfermera del X IX,
80
Concha Germán Bes
1. Historiografía
considerada como una de las fundadoras de la Enfermería Moderna, tuvo gran
impacto en la distinción de las en fermeras hospitalaria y sanitaria. Recuperó e l
prestigio de la enfermería y organizó la formación en Inglaterra, tras su brillante
actuación en la guerra de Crimea donde logró invertir la mortalidad de los soldados
con cuidados enfermeros y demostrar con gráficas circulares los resultados ante la
cámara de los loores. Ethel Gordon Fenwick presidenta de la Asociación de
Enfermeras inglesas y perteneciente al movimiento internacional por los derechos
de las mujeres. En el primer Congreso Internacional de Mujeres en 1893 en
Chicago, Ethel junto con Lavinia Dock de EE.UU y Agnes Carril de Alemania
hicieron en 1894 un llamamiento para crear lo que fue el Consejo Internacional de
Enfermeras. Ethel que fue elegida presidenta en 1898. Lillian Wald y Mary Brewster
en 1893 en Estados Unidos de Norteamérica p romovieron la enfermería social en
Nueva York y organizaron un servicio de enfermería por distrito para los enfermo s
sin recursos económicos, como el caso español 209 .
La British Medical Association en 1836 y la American Medical Association en
1847, nacieron por el temor de los médicos a perder su carácter libera l cuando los
estados regulan la asistencia a los enfermos mediante los seguros de enfermedad.
Abraham Flexner de la Carnegie Corporation reguló la instrucción médica en
EE.UU. en 1910; el patrón fue el exitoso modelo alemán in vestigador médico liberal
microbiológico, clínico y curativo en el contexto del hospital como el ente
hegemónico auxiliado por la industria farmacéutica.
El siglo XX
La difusión del Seguro Obligatorio de Enfermedad implantado por Bismarck en
Alemania en 1888, se difundió en años suce sivos por Europa. En el mismo 1888 en
Austria, Hungría en 1891, Luxemburgo en 1910, Noruega en 1909, Suiza y Rein o
Unido en 1911 (el Matrimonio Webb fue promotor de lo que sería 40 años después
el Servicio Nacional de Salud en el Reino Unido.) y en 1928 en Francia. En la Rusia
209 Concepción Ar enal, es coetánea de las señoras de las clases altas que hacían labor de filantropía
en Inglaterra como Rugeley y Gordon. Realizó estudi os de Historia, Sociología, Filosofía, Idiomas y
Derecho en la Universidad Central de Madrid. Escribió El Visitador del Pobre . Fundó La voz de la
caridad. Fue secretaria de Cruz Roj a y dirigió un hospital de campa ña en Miranda de Ebro durante la
segunda guerr a carlista.
81
Concha Germán Bes
1. Historiografía
Soviética se creó el modelo sanitario socialista planificado donde el estado se hizo
cargo de los servicios de salud pública y del servicio nacional de salud.
En Estados Unidos, las experiencias locales de los centros vecinales de salud y
los programas de ayuda social acabaron en decadencia por el New Deal y la ley de
Seguridad Social de 1935. Se acabó con la instauración del modelo sanitario d e
libre mercado a pesar de los intentos de Roosvelt de implantar un seguro obligatorio
tipo Alemania. La Asociación Médica Americana y el empresariado impidieron tal
medida, considerando la atención médica una cuestión más personal que una
responsabilidad social. Se creó una gran red de hospitales a partir de la American
Hospital Association, la Cruz Roja y el Escudo Azul con personal médico asalaria do
y con prestaciones a veteranos discapacitados. Aumentaron los hospitales de los
seguros médicos, se creó el libre mercado sanitario y por el contrario creció poco la
seguridad social, de manera que el “ Medicare y el Medicaid” para población anciana
y con bajos ingresos y pobres, fueron y aún hoy son lo únicos programas de
sanidad pública. Un aliado ideológico fue Parsons, fun dador de la sociología
norteamericana, que aplicó la sociología médica a la práctica de la profesión
médica. En el paradigma parsoniano las relaciones entre el médico y el pa ciente
están establecidas en té rminos de personas con diferentes e status, que al igual que
las clases sociales, está subordin ado el uno al otro con roles diferentes. Esta
concepción ha sido criticada por diversos sociólo gos de la salud 210 .
Tras la segunda guerra mundial, organizada la Unión Soviética y consolidado e l
dominio de los Estados Unidos, el neocapitalismo aceptó la intervención del estado
para el ordenamiento del mercado desarrollado y las bases legales de la estructura
económica capitalista como una moneda estab le y un complejo militar industrial. La
carrera armamentística, la producción y venta de armas fueron la mejor fuente de
ingresos. Las sociedades avanzadas tras la 2ª guerra mundial, trataron de corregir
las desigualdades más escandalosas aunqu e manteniendo la esencia de la
sociedad capitalista y la propiedad privada de los medios de producción, creando el
Estado del Bienestar. Algunas de sus características de lo que se dio en llamar
“pleno empleo keynesiano fondista” fueron: división sexual del trabajo, fabricación
en serie, poder adquisitivo, productividad, protección social, sanidad pública, idea
de “ciudadanía”.
210 Ugalde,1983, pp . 57-75.
82
Concha Germán Bes
1. Historiografía
El Servicio Nacional de Salud inglés partió de la idea de la salud como un
derecho y responsabilidad del Estado. Comenzó a funcionar en 1948 con hospitales
públicos, médicos de familia, consejos ejecutivo s locales, enfermeras domiciliarias,
visitadoras y matronas a domicilio. Solo quedaron fuera, las empresas y la salud
mental. El neopositivismo en salud y el modelo multicausal con la influencia de las
ciencias de la conducta se conso lidó en 1960.
La sociedad española de finales del X IX y principios del XX se vió influida por la
pérdida de las colonias y el regeneracionismo d e Costa en el que se aumentó la
preocupación por la alimentación, la salud y la n atalidad de las clases bajas 211 .
Economía y salud a partir de los setenta
En los setenta se produjo una internacionalización del capital, se de sarrollaron
las empresas multinacionales y la división internacional del trabajo, a partir de la
expansión de los capita les americanos de los sesenta. La empresa multinacional
con enorme disponibilidad de capitales, fabrica productos diversos, en sectores
diferentes, con gran importancia de los equipos de investigación y tecnológicos e
implantación en diversos países a los que exportan tecnología y dinero, ya que los
productos se fabrican en los prop ios países. El fordismo keynesiano no fue un
cambio de estrategia para salir de la crisis del 29 sino que asestó un duro golpe a la
cultura obrera cuyos sindicatos se alineaban con el reformismo. La crisis del estado
del bienestar en el 73 fue más allá de la crisis del petróleo, debido a la reducción
del crecimiento económico, desempleo y precariedad laboral. Fue una crisis global
y estructural con luchas sindicales por la salud laboral y la entrada de los grupos
feministas, ambientalistas y pacifistas que introdujeron cambios de conceptos y en
las formas de los servicios. Para Ugalde en las sociedades de tecnologías más
avanzadas, la ideología y los aspectos políticos siguen siendo tan importantes
como los científicos, o incluso más, en la organización de los servicios de salud y
en la mejora de los niveles de salud de la población. Así fueron los consumidores y
el movimiento feminista los que forzaron la crea ción de: Los Birthing center, centros
de nacimiento, que son más parecidos a un hogar que a un hospital. La
desconfianza en los tecnológico y lo químico ideas que proceden de los
211 Rodríguez Ocaña, 1995, pp . 22-9.
83
Concha Germán Bes
1. Historiografía
movimientos de la salud integral y del ecológico, han tenido efectos en el
entendimiento de los problemas sa nitarios por los ciudada nos, han influido en la
sociología política de la salud y han cambiado la incipiente socio logía de la
medicina 212 .
En 1979 los trabajos históricos McKeown 213 en Inglaterra y Gales, entre otros,
contribuyeron a consolidar la idea de que los niveles de salud de la población están
más correlacionados con el desarro llo socioeconómico de la sociedad que con los
servicios de atención médica. Son las mejoras nutricionales, la vivienda, las
infraestructuras, el saneamiento y la educación los factores que han contribuido de
forma decisiva a la mejora de las estadísticas vitales. Parfit e n 1974 escribió:
“Es posible que al guien se sorprenda al s aber que no ha n sido los médicos, ni los hos pitales, sino
más bien las corpor aciones locales, quienes, en mayor medida, han contribuido a mejorar la sal ud
pública durante los últim os 150 años. Si la aportación de nuestros municipios a la salu d de la nación
ha pasado des apercibida, se debe en parte, a lo poc o que se ha escrito al respecto” 214
En los ochenta como consecuencia de la crisis se cerraron hospitales en EE.UU.
y el club de Roma llegó a defender el crecimiento cero recogido en e l lema político
del desarrollo sostenido: no ser cada vez más pobres, pero renunciar a ser cada
vez más ricos.
El Consenso de Washington y los programas de ajuste estructural que se
aplicaban desde 1982 en más de 120 países han supuesto: la incapacidad para
hacer frente al círculo del empobrecimiento de bido a los préstamos y a la deuda
externa creciente; desmantelamiento de estructuras públicas como sanidad ,
educación, pensiones y empresas públicas; gastos militares desorbitantes,
depredación del medio ambiente y violencia difusa que es sistemática aunque no
hay listas de muertos por no haber guerras declaradas. También s e ha dado:
concentración de la propiedad de la tierra, la ruina de los cultivos, importación de
alimentos, analfabetismo tradicional y funcio nal, mala calidad de la enseñanza,
desnacionalización de la economía y privatización de la seguridad. Frente a la
política del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial se ha creado el Foro
Alternativo que niega la existencia un único modelo económico, que defiende la
212 Ugalde, 1983, p. 62
213 McKeown, 1979.
214 Parfit, 1993, p . 3.
84
Concha Germán Bes
1. Historiografía
diversidad de lo local y lo histórico. Otro mundo es posible, es necesario . El
Keynesianismo militar de EE.UU. es más de lo mismo aplicado por Bush.
La ofensiva neoliberal y la globalización, combaten las ideas de igualdad y
plantean la economía de mercado como único sistema eficiente de organización
social. La inflación se atr ibuye al exceso de gasto público, fiscalidad y salarios alto s;
se desprestigia la intervención estatal y se penaliza a los sindicato s. El toyotismo
como nueva forma de organización de la producción en la que el trabajador es a la
vez fabricante, tecnólogo y administrador de la pequeña empresa que trabaja para
la multinacional ha sido considerada una nueva forma de feudalización. La
flexibilidad del mercado laboral y la competitividad que ha dado lugar a la
deslocalización y pobreza. El recorte de las prestacione s sociales y el acuerdo de
Maastricht de 1992, como fórmula para desmantelar el estado del bienestar
cuestionado por el Banco Mundial en 1991, y garantizar la primacía del proceso
financiero.
Se produce una supeditación de los estado s nacionales a las corporaciones
internacionales y el imperialismo de los Estados Unidos de Norteamérica. El 70%
de las empresas son estadounidenses, el 26% europeas y el 4% japonesas. Se
produce un debilitamiento de los estados nacionales y del poder de la ciudadanía,
donde el estado es sólo mediador y la ciudadaní a se concibe como el derecho a la
posesión de bienes. La globalización económica ha hecho que personas que no
pertenecen a las élites, tengan acceso a obje tos similares a aquellas, lo que se ha
dado en llamar democracia de consumo , o la felicidad por el consum o que afecta a
las relaciones personales (que se convierten en relaciones de usar y tirar),
despolitiza y desmoviliza, de modo que las reivindicaciones son a corto plazo y sin
producir cambios estructurales.
Principios básicos
El concepto de Salud Pública hoy comprende una concepción global d el estado
de salud de la comunidad en todos sus aspect os y relaciones 215 . Abarca desde la
protección del ambiente de vida, hasta la cur ación y el cuidado de los enfermos
215 San Martín y Pastor, 1984, p. 7.
85
Concha Germán Bes
1. Historiografía
sobre todo cuando son incurables. Actividades como la promoción y la educación
de la salud de las poblaciones, la pr evención de la enfermedad y de las anomalías
orgánica e incapacidades, la readaptación de los discapacitados y todas aquellas
actividades instrumentales que completan la disciplina: gestión de los servicios de
salud, formación de los profesionale s e investigación en salu d.
Para la OMS, el término salud pública de una comunidad, en un sentido amplio y
complejo, de forma que puede extenderse a un país, evoca el estado sanitario de la
colectividad, el funcio namiento de los servicios de salud-enfermedad, la
planificación y administración de las actividades de sanitarias. Las funciones
clásicas de la Salud Pública son: 1) Promoción de Salud , proceso de capacitar a las
personas para aumentar el control de su salud y mejorarla. Implica a la población
en su conjunto dentro del contexto de la vida cotidiana. Requiere el acceso pleno y
continuado a la información sobre la salud. Está dirigida ta mbién hacía la acción
sobre los determinantes o causas de la Salud. Es una actividad que pertenece al
ámbito sanitario y social. 2) Protección de la Salud, de aquí se desprenden
actividades y acciones tendentes a poner barreras que impidan que la gente
enferme. 3) Recuperación/Rehabilitación/Reinserción, actividades y acciones que
permiten que se logre nuevamente disfrutar de la salud perdida, es decir, recuperar
el equilibrio biofísico-social. Todas estas fu nciones están englobadas en el
concepto de Prevención, que queda muy bien expresado en el aforismo de Hacker
al enunciar: “Si las gentes se están cayendo en un precipicio, es más humano y
más barato colocar una defensa o cerca en la altura, que construir un hospit al
perfectamente dotado en personal y material en el fondo” 216 .
Para San Martin 23 , la salud pública adquiere el carácter de discip lina autónoma
que se preocupa en sentido global del estado de salud y de los problemas de Salud
de la comunidad en todos su s aspectos y relaciones. Sus f unciones son protección
de la salud, promoción de la salud, prevención de la enfermedad y restauración de
la salud: tratamiento de la enfermedad (atención médica y cuidados enfermeros),
rehabilitación y readaptación, planificación, organización, gestión y evaluación d e
servicios de salud y enfermedad. (Incluye gestión de perso nal, de presupuestos, de
equipos, servicios jurídicos), Formación del per sonal de salud e Invest igación en
salud y enfermedad.
216 Mazarrasa, 1986, p.12.
86
Concha Germán Bes
1. Historiografía
Todas estas actividades dependen del sector salud y se llevan a cabo desde el
sistema sanitario. Sin embargo, en otros sectores de la sociedad se desarrollan
actividades íntimamente relacionadas con la salud. Entre ellas están: educación a
todos los niveles, política económica nacional, producción de bienes y servicios,
distribución equitativa de la riqueza nacional: trabajo, sa lario, rentas, impuestos y
seguridad social; servicios de bienestar colectivo: deporte, recreo; cultura y
transportes y vivienda.
En 1974, el Informe Lalonde, en su obra "Una nueva perspectiva de la salud de
los canadienses", puso de manifiesto que un gran número de muertes eran
prevenibles.
Los grandes eventos de la Organización Mundial de la Salud:
Salud para Todos en el Año 2000 (1974-1977).
Atención Primaria de Salud: Confe rencia de Alma-Atá, 1978; Reunión en
Riga, 1988;
Objetivos Europeos: 38 Objetivos de Salud par a Europa (1984); Revisión de
los 38 Objetivos de Salud para Europa (1991); Revisión de 1999, se reducen
a 21.
Ciudades Saludables, Lisboa 1986.
Promoción de la Salud: Conferencias de Ottawa 1986, de Adelaida 1989, de
Sundswall 1991; de Jakarta 1997; de México 2000.
La Enfermería Comunitaria
En España, la mayor parte de los estudios de la Enfermerí a Comunitaria son de
la década de los noventa. Anteriormente los trabajos hay que buscarlos entre los
autores y las obras de Historia de la Medicina y en l os de la Historia de la
Enfermería General como Domíng uez Alcon, Eseverri, Ventosa, Hernández Martín,
Hernández Conesa, Gª Martín-Caro. También en los manuales de Enfermería
Comunitaria de las dos últimas décadas. El primer libro de Historia de la Enfermería
Comunitaria se publicó en 1999, siendo sus autores Bernabeu y Gascón, ambos
profesores de la Escuela de Enfermería de la Universidad de Alicante.
87
Concha Germán Bes
1. Historiografía
visitadoras 235 .
A consecuencia de las campañas de Marruecos en 1921, muchas mujeres de
toda condición social, se ofrecieron para colaborar. Esto hizo que la carrera de
enfermera tomara auge y hasta “podría decirse que se puso de moda ser
enfermera” Ventosa 236 . Martínez Vargas en 1923 propuso la creación de una
Enfermera visitadora, dedicada especialmente a la educación sanitaria y materno-
infantil, proponiendo el nombre de “Higias”, relacionado con la diosa de la higiene y
la prevención Hygia. Ventosa relata que las enfermeras visitadoras se crearon en
1904 aunque no tuvieron realidad práctica hasta la República en 1934 236
1.4.3. Un enlace entre familia y m édico
En 1923 se creó la Escuela Na cional de Puericultura adscrita al Consejo
Superior de la Infancia para formar, entre otras profesiones, las enfermeras
visitadoras. La Escuela comenzó a funcionar en 1926. En 1924 se creó la Escuela
Nacional de Sanidad en el Instituto de Higiene de Alfonso XIII y del Hospital del
Rey, en cuyo reglamento de 1925 se contempló la necesida d de crear una escue la
para la especialización d e enfermeras de salud pública. Entr e los profesionales que
formó se encontraron las enfermeras sanitarias, que en 1930 recibieron el nombre
de “Enfermeras Sanitarias Visitadoras”. En Octubre de 1926, se iniciaron las
primeras promociones para las Visitadoras Puericultoras. Se r equería tener
Bachiller, o ser Maestra Nacional o excepcionalmente hacer un examen de ingreso.
La formación fue de dos cursos de 5 meses, hubo examen final y los títulos los
daba la Escuela Nacional de Sanidad, que tení a inspecciones anuales para renovar
la autorización. Una de las Sucursa les estuvo en la Escuela Maternal de Valencia.
En Diciembre de 1929, se instó a las Diputaciones provinciale s a apoyar
económicamente a las escuelas provinciales de puericultur a”.
La Escuela de Sanidad se modificó en 1932 durante la República para cumplir
una triple función: Escuela técnica, Instituto de Higiene y Centro de Investigación.
Las aspirantes debían de tener el tít ulo de Bachiller o de Maestra Nacional o pasar
235 Bernabeu, 1999, p. 20.
236 Ventosa, 1984, pp.125 y 107
94
Concha Germán Bes
1. Historiografía
un examen de suficiencia ante el profesorado de la escuela antes de comenzar los
estudios. Tuvieron programas integrados teóricos y prácticos comunes con médicos
puericultores. “La enfermera era considerada un enlace entre los médicos y los
niños en el seno de sus familia o sustitutos”
Su formación, distribuida en tres trimestres, comprendía importantes materias de
Salud Pública:
I er trimestre: Bacteriología y Parasitología. Higiene de la alimentación y la
nutrición. Técnica traumatológica. Estadística sa nitaria.
2º trimestre: Epidemiología general y técnica epidemiológica. Enfermedades
infecciosas, parasitarias y su clínica. Higiene privada y pública.
3 er trimestre: Inmunología, suerología e in filtrables. Ingeniería sanitaria y
Administración Sanitaria Pública. Sanitaria internacional y Le gislación.
En 1929 la Sociedad Española de Higiene premió el trabajo Organización y
Reglamentación del Cuerpo e Institución de Enfermeras Visitador as y acción
cultural de las m ismas. Su autora fue la médica puericultora Nieves González
Barrio, que aprovechó para solicitar el título de Enfermera Diplomada. En su
monografía proponía una escuela de enfermeras, de carácter público y capaz de
dar a la enfermería el valor académico de las otras profesiones sanitarias. La
enfermera debía ser una enfermera especialista, recogien do las conclusiones más
destacadas del informe de la Fundación Rockef eller y la Nacional Organization for
Public Health Nursing en 1919 237 .
Las enseñanzas debían durar tres años en régimen de internado, siend o los dos
primeros de preparación general y el tercero de especialización en: medicina,
cirugía, obstetricia y visitadora de hig iene.
237 Bernabeu, 1999, p. 43
95
Concha Germán Bes
1. Historiografía
Cuadro nº 1. Plan de Estudios. Propuesta de Nieves González Barrio.
Primer año
Nociones de anatomía y fisiología 1 h. semana
Nociones de química y farmacología 1 h. semana
Economía doméstica y prácticas de di etética 4 h. semana
Nociones de microbiología y prácticas de laboratori o 4 h. semana
Segundo año
Higiene general 3 h. semana
Cirugía de urgencia 1 h. semana
Medicina de urgencia 1 h. semana
Nociones de masaje y vendajes 2 h. semana
Prácticas de dietética infantil 2 h. semana
Historia, moral y le gislación profesional es 1 h. semana
Tercer año
Se contemplaban, a elegir, la s especializaciones de enfermera ciruj ana, enfermera de medicina,
enfermera tocóloga, enfermera de niños y enfermera visitadora.
Enfermera Visitadora
Visitas a domicilio e n colaboración con ce ntros de protección ala infancia, lucha antit uberculosa y
antivenérea, enfermedades mentales, etc. se debían reservar dos tarde s emanales para clases
teóricas sobre:
Profilaxis de las enfermed ades evitables 1 h. cada tarde
Deontología, moral e Historia profesionales 1 h. cada tarde
Las clases teóricas de bían de completarse con proyeccio nes y todas las demostraciones prácticas
posibles .
Los requisitos de admisión eran haber cumplido veintiún años y no exceder de
los treinta, estar en pose sión del título de bachiller elemental o de maestra nacional
o, en su defecto, pasar un examen de ingreso que acredit ase una cultura general
análoga. Tener una moral irreprochable, dos referencias de personas solventes en
la materia y pasar un reconocimiento médico.
En Junio de 1936, se aprobó el Reglamento de la Escuela Nacional de Sanidad,
señalándose como misión del nuevo organismo la enseñanza y formación del
cuerpo de Enfermeras Visitadoras. En el mes de julio siguiente, es decir, un mes
después, se produjo el levantamiento en contra de la República y comenzó la
Guerra Civil. En mayo de 1938, se publicó una Real Orden con la prohibición del
ejercicio de la profesión de enfermera fuera de los estable cimientos asistenciales.
96
Concha Germán Bes
1. Historiografía
La Visitadora Sanitaria en la República 238,239
Durante la segunda República hubo preocupación social por las clases menos
favorecidos e importante avance feminista. Las mujeres españolas querían
modificar su posición social y encontrar medios de demostrar su inteligencia,
capacidad y valor como ciudadanas, entre la q ue era lógico el desarrollo de una
actividad sanitaria, por ello la formación de las enfermeras comunitarias tuvo fuerte
impulso. En su formación se incorporó la lengua francesa, se les ex igió tener
realizado el bachillerato y se incorporaron en los programas formativos materias de
epidemiología. La inscripción en el registro civil de los nacimientos corrió de nuevo
a cargo de las matronas, o en su ausencia los pract icantes. Entre 1931-33,
Marcelino Pascual, Director General de Sanidad dio impulso a la salud pública y
comentó la falta de enfermeras capacitadas.
En 1930, Pittaluga, director de la Escuela N acional de Sanidad, anunció la
colaboración con la Fundación Rockefeller, cu yo convenio se había firmado en la
década anterior por la Junta de Ampliación de Estudios. En Julio de 1932, los
Estatutos de la Escuela Nacional de Sanidad estableciero n los fines de la misma:
escuela técnica y profesional, instituto de higiene, centro de investigaciones.
Expidió títulos de: guardadoras de niños, enfermeras visitadoras, médicos y
matronas, todos ellos eran a la vez puericultoras. En Septiembre de 1935 las
enseñanzas comprendían:
Las materias de las Enfermeras Visitadoras en 1935 eran: 1) Eugenesia y
puericultura. 2) Fisiología e higien e infantil. 3) Primera y Segunda infancia. 4)
Legislación, obras internacionales pro infancia y 5) Laboratorio aplicado a la
puericultura.
238 Bernabeu y Gascón, 1995, pp . 151-176.
239 Álvarez-Dardet, Gascón, Alfonso y Almero, 1988, pp . 290-292.
97
Concha Germán Bes
1. Historiografía
En 1931, a pesar de persistir la situación cró nica de desorden político, según
recogen los autores, F. Elisabeth Crowell visitó España y realizó un informe de la
formación de la enfermería de los hospitales: Instituto Rubio, Cruz Roja y Militar de
Madrid; General de Santander; Santa Madrona, Alianza y Cruz Roja de Barcelona.
Su conclusión principal fue que la ausencia de profesionales con una concepción
adecuada de lo que realmente debería ser una Escuela de Enfermería, conducía a
que la profesionalización de las enf ermeras fuera muy deficiente:
“Insuficientes requisitos d e ingreso en las escuelas, enseñanz as teóricas desorganizadas y
descoordinada s e impartidas por médicos. Experienc ia práctica no supervisada y limitada a casos
quirúrgicos” 240 .
Elisabeth Crowell analizó la labor de las 12 enfermeras visitadoras d e la Cruz
Roja de Madrid destacando su papel en la exitosa participación del seguimiento de
los casos de la epid emia de poliomielitis y los trabajos con en fermos de
Tuberculosis. Del Instituto de Cáceres de Higiene, destacó la labor de Inés
Oyarzabal formada en Estados Unidos que organizab a y enseñaba a las
enfermeras. También analizó la escuela de visitadoras puericultoras. Pro puso :
“Se debía disponer de l ugares para hacer prácticas supervisadas en: medicina, pediatría,
obstetricia y s alud pública además de cirugía. Contar con p ersonal adecuado p ara la dirección,
supervisión y profesorado de la escuela m ediante becas en el extranjero, ampliand o las becas de 12 a
18 o 24 meses” 241 .
Entre 1931-36, hubo 14 enfermeras becadas por la Fundación Rockefeller, por
dos años, su edad media fue 29 años y cuatro de ellas fueron recién graduadas. De
los informes de estas estancias se ha podido conocer que: iban con insuficientes
conocimientos de ingles y deficiente formación enfermera 267 . Las enseñanzas que
recibieron fueron: Enfermería Fundamental, Avances en enfermería, Principios y
métodos de la enseñanza de la enfermería, aspectos so ciales de la enfermería y
Enfermería de salud publica.
Seis de ellas se formaron además en el “Teachers College of the Columbia
University” de Nueva York en un curso superior para profesores y supervisores en
enfermería. Recibieron la enseñanza en:
Las materias de las Enfermeras Visitadoras en Estados Unidos eran: 1) El arte
de la enfermería. 2) Supervisión de la enfermería de salud pública. 3)
240 En los archivos de l a Fundación Rockefell er, constan informes y corres pondencia entre los a ños
1927 y 1953 de Crowell con diversas institu ciones españolas sobre enfermería de sal ud pública.
241 Bernabeu, 1990, pp . 58-60.
98
Concha Germán Bes
1. Historiografía
Administración en salud pública. 4) Atención al niño. 5) Higiene mental. 6)
Psicología educativa. 7) Introducción a la sociología y 8) Diseño curricular entre
otras.
En Febrero de 1933, se llevo a cabo el P rimer curso para formar a 50
Enfermeras Visitadoras para Dispensarios antituberculosos, Centros Secundarios
de Higiene Rural e Infantil. Duraba 3 meses co n los siguientes contenid os teóricos:
Las materias de la Enfermeras Visitadoras en el primer curso en 1933 eran:
Higiene general, del trabajo, escola r y de la alimentación; Estadística Sanitaria y
Demografía; Medicina Social; Propaganda; Fichas epidemiológicas, ficha y hoja
clínica. Ficheros y archivos; Administración y Legislación Sanitaria.
En el prólogo de una de las fichas del Instituto Primario de Higiene (IHP) al que
acudían para realizar sus práctica s se decía:
“Es necesario que el IHP organice sem anas de protecció n infantil con conferencias y proyecciones,
donde se l leve la inqui etud al publico so bre el grave pro blema que tenemos d e la mortalidad infantil y
sobre los cuidados que d eben tener la madre y el niño. Dada nuestra maner a de ser, la Enfermera
Visitadora (EV) es uno d e los medios más efic aces de que estamos nec esitados. Toda madre debe
recibir la visita de la EV después del nacimi ento de su hijo, o por lo menos dentro de l primer mes. Solo
el folleto y la enfermer a podrán ilustrar sobre lo s desórdenes de la alimentación para cambiarla por
buena, pesar a los niñ os… y para trabajar con las matronas que en c ada pueblo debe haber” 242 .
Las prácticas las realizaron en: Los Centros Secundarios de Higiene Rural de
Sigüenza y Valdepeñas, Institutos d e Navalmoral de la Mata y Cáceres, Escuela
Nacional de Sanidad, Hospital de Enfermedades Infeccio sas, Escuela Nacional de
Puericultura, Dispensario antituberculoso y en la Cruz Roja.
Debían realizar un Examen de ingreso que constaba de: dictado, ej ercicios
matemáticos y casos prácticos. En Octubre de 1933, se llevaron a cabo dos cursos
de 35 y 25 plazas, y en Mayo de 1934 tomaron posesión como interinas.
En Marzo de 1934, la Asociación Profesional de Visitadoras Sanitaria s (APVS)
creada y presidida por Mercedes Milá fundó la revista La Visitadora Sanitaria , que
recogió numerosas inquietudes sociales y profesionale s. Declaraban su propósito
de: a) fomentar las actividades encaminadas a mejorar la salud pública; b) mejorar
la formación técnica de las enfermeras, y, c) apoyar a los poderes públicos para el
progreso de la profesión. Se publicación 5 números trimestrales desde 1934 a
242 Prada, 1934. Documento de 2 páginas
99
Concha Germán Bes
1. Historiografía
1935. Las enfermeras visitadoras participaron en la campaa de Asturias del 34
para valorar y apoyar a las familias y en las epidemias de tuberculosis entre otras.
Hubo 109 asociadas, de ellas 2 en Zaragoza, 2 en el antit uberculoso de Teruel y 1
en el Instituto de Higiene Infantil. En enero de 1935 Clementina Juderías 243 ,
enfermera visitadora del Instituto Infantil de Palencia y fundadora de la APVS,
impartió la conferencia “La fundadora de la visita domiciliaria e n España”,
reconociendo precursora a conce pción Arenal por su obra “El visitado r del pobre”.
En julio de 1935 se creó una co misión gestora para la escuela de Visitadoras
Sanitarias compuesta por los directores de la Escuela Nacional de Sanidad (ENS),
de Puericultura, de Enfermedades Infeccio sas, de la Cruz Roja, el arquitecto de l
Ministerio, el Administrador de la ENS y 2 enfe rmeras visitadoras, una de las cuales
hizo de secretaria. En agosto de este año fue elegida presidenta por 76 votos del
total de 77 244 Mercedes Milá Nolla (presidenta de la Asociación Profesional de
Visitadoras Sanitarias, constituida en mayo del mismo año).
En 1937 González Barrio inspectora-secretaria de la "Escu ela de Instructoras de
Sanidad" visitó las Escuelas de Visitadoras Sanitarias de Va rsovia, Budapest, Lyon
y Viena. El modelo que se adoptó fue el de especialista, generalista, polivalente
propuesto por el doctor Pérez Mel que no estuvo de acuerdo con la propuesta de
González Barrio que era de especialización diferenciada. Se propusieron las
siguientes condiciones: Internado, entre 18 y 35 años, tener el bachillerato o el
magisterio o superar un examen equivalente. La duración de tres aos, los
profesores para teoría, debían ser médicos y las practicas supervisadas por
enfermeras capacitadas.
243 Judería, 1935, pp . 6-13.
244 Milá, 1986, pp . 301-8.
100
Concha Germán Bes
1. Historiografía
Cuadro nº 2. Materias de las Enfermeras Visit adoras. Propuesta de Pérez Mel.
1935
Curso 1.
CONTENIDOS PRELIMINARES: Anatomía, fisiología, quí mica, farmacología, patología general,
higiene indivi dual, ética e historia de la profe sión y educación física.
RESTO DE CONTENIDOS TEORICOS: patologías médica y quirúrgica, ORL, neurología y
psiquiatría e higie ne general.
ACTIVIDAD PRÁCT ICA. Tres meses en servicios de pato logía interna y quir úrgica, dos semanas
en Administración y prácticas de preparación de regímenes dietéticos.
Curso 2.
CONTENIDOS TEORICOS: Obstetricia y gi necología. Desarrollo del niño s ano y pediatría,
enfermedades infecci osas, bacteriología, dermatología, venereo logía y oftalmología.
ACTIVIDAD PRACT ICA, dos meses en un servicio de obstetricia, dos en pediatría, tres en el
hospital de enfermed ades infecciosas, uno en un preve ntorio y otro en sanatorio antituberculoso.
Curso 3.
CONTENIDOS TEORICOS: medicina soc ial, epidemiología, organización y legislación sanitarias,
psicología y p edagogía.
ACTIVIDAD PRACT ICA, todo el curso en un centro de higiene, rotatorio de servicios.
Los años comprendidos entre 1930 y 1935, fueron importantes para el proceso
de institucionalización de las enfer meras visitadoras. Crearon puestos de trabajo
específicos, fueron capaces de organizarse en la Asociación Pr ofesional de
Visitadoras Sanitarias, se especializaron, y adquirieron el compromiso de mejorar el
nivel de la Sanidad Pública Española y realizaron numerosas gestiones p ara que se
creara la escuela.
El "eterno proyecto" debió contar con discrepancias entre las opiniones
profesionales de las enf ermeras y algún sector médico que siguió participando de
forma preponderante en la profesión, sin que hayamos encontrado el eco que
tuvieron las recomendaciones de la enfermera Crowell. Por otro lado, este proceso
se vio truncado por la guerra civil 245 .
En Cataluña, la Escuela de Enfermeras de la Generalitat (1937-39) tuvo un
funcionamiento semejante a la que había puesto en funcion amiento la
Mancomunidad entre 1917 y 1923. El nuevo centro dirigido también por Baltasar
245 Bernabeu y Gascón, 1998, p. 37.
101
Concha Germán Bes
1. Historiografía
Pijoan i Soteras, formaba enfermeras generalistas y entre las especialistas, estaban
las enfermeras visitadoras 246
Las enfermeras visitadoras española s y la Fundación Rockefeller
Las enfermeras españolas becadas por la fundación Rockefeller para ser
profesoras de la Escuela de Enfermeras Visitadoras S anitarias, cuya apertura
estaba prevista para diciembre de 1935, no pudieron llegar a cumplir su objetivo
porque la guerra civil truncó la creación de la Escuela. La propia fundación las
recomendó para los planes de la política sanitaria del gobierno venezolano
encabezado por el presidente López Contreras. Dos de esta s enfermeras se fueron
a vivir a Venezuela y fueron fundadoras y dir ectoras de la Escuela Nacional de
Enfermeras (ENE). Montserrat Ripol Noble entre 1940 y 1941 y Aurora Más
Gaminde entre 1941 y 1943 247 .
En 1937 llegó a Caracas Montserrat Ripoll, procedente de Barcelona y formada
en Londres, Paris y Norteamérica con 18 aos de ejercicio profe sional, había
asumido la escuela de Enfermeras de la Generalitat de Catalua. Aurora Más
procedía de Madrid, también estudio en el extranjero, fue directora del Instituto
Infantil de Sevilla. En 1941 la también catalana Manolita Ricart fue profesora y
asesora de Aurora Mas por indica ción de la Fundación Rockefeller. Ella junto a
Aurora Mas y más tarde Manolita Ricart tuvieron un importante papel en la creación
de la Escuela Profesional de Enfermeras y en 1940 de las Escuela Nacional de
Enfermeras. Mary E. Tennant (MET), enviada por la fundación recomendó
encarecidamente a las dos españolas. La ENE venezolana formó enfermeras para
el ámbito de la salud pública del país y no para el ejercicio privado. La escuela tuvo
un consejo directivo "ad honorem" constituido por tres médicos nombrados por el
gobernador de Caracas y otro por el Ministerio de Educación .
"Pretendía prot eger a la escuela de los cambios políticos y apoyar y orien tar a las docentes. Per o
desde sus primeras interv enciones trató de ir más allá de su función e intentó dirigir el curso de l a
246 Bernabeu, 1999, p. 63
247 Sobre la ENE , 1948. en Bar ona, 2005, p. 46. Estas ricas y duras experienci as comenzamos a
conocerlas, gracias a los trabajos de investigaci ón del grupo de Cienci a, Salud Pública y Exilio , dirigido
por el profesor Barona.
102
Concha Germán Bes
1. Historiografía
Escuela, interfiriendo dem asiado con la autorida d de la Dirección, y quedando la funció n de esta
desdibujada y muy reducida su capac idad de decisión" 248 .
De hecho Montserrat Ripoll ejerció solo 7 meses y fue cesada por divergencias
con el consejo directivo. Aurora Más fue directora casi tres años, y dimitió por
razones semejantes. Tuvieron escasos medios y escasa autonomía para modificar
las circunstancias. Tre s profesoras se encar gaban de 120 alumnas, por lo qu e
tuvieron una dedicación total. Mantuvieron abundante correspondencia con Mary
Tennant. A pesar de su corta estancia fueron claves en el proceso de
institucionalización de la enfermería venezolana. Algunos testimonio de enfermeras
y médicos coetáneos nos dan una idea del contexto de trabajo de estas
enfermeras. “Antes de la señorit Ripoll, se consideraba a la enfermera mujer de 4ª
categoría”, “a Aurora le hicieron la vida imposible, yo la vi llo rar, nunca estuvo claro
porque se marchó, creo que era r epublicana socialista” 249 . Una cuarta enfermera
española Mª Antonia San Juan llegó en 1952, fue instructora en Caracas, y en 1964
subdirectora de la escuela de enfermeras de Maracaibo, donde habían ido Aurora y
Manolita en 1943 al salir de la ENE. A Blanca Bermudo Alfaro, enfermera también
formada en la Rockefller no la dejaron ent rar en Venezuela, por motivos
ideológicos. Estuvo presa en Salamanca en 193 7 y en 1945 trabajó en los servicios
de higiene infantil de Logroño.
En Agosto de 1941, Milá obtuvo el cargo de Inspectora de Damas Auxiliares de
Sanidad Militar nombrada por el Caudillo, dirigió la expedición de enfermeras
falangistas voluntarias de la Divisón Azul. Estuvo junto con Tina Est eban, jefe de
enfermeras de la sección femenina de FET y de las JONS 250
Las Instructoras Sanitarias 1941-19 83
Durante el período franquista la figur a sucesora de la enfermera visitadora fue la
Enfermera Instructora Sanitaria 251 , que permaneció hasta 1983. En el mismo edificio
que estaba preparado para albergar la Escuela de Enfermeras Sanitarias en 1941,
se abrió la Escuela de Instructoras Sanitarias. Durante la guerra, fue hospital militar
248 Gascón, Galiana. Bernabeu, 2003, pp . 99-129.
249 Gastón, 2003, pp . 124-5.
250 Córdoba, 2001, p. 22.
251 Gómez y Domingo, 1999, pp . 20-28.
103
2. NUEVO MARCO T EORICO: EPISTEMOLOGIAS FEMINISTAS Y T EORIA
SOCIAL DEL GENERO.
2.1. Epistemologías feministas .................................................................................................. 109
2.2. Teoría social del género. .................................................................................................... 117
2.3. El género, un organizador de las pr ofesiones sanitaria s ................................................... 138
2.4. La crítica al androcentrismo del saber científico y el valor del saber femenino ................. 144
“El hecho de nacer mujer u hombr e es susceptible de h istoria, porque
los cuerpos f emeninos y los cuerpos masculinos, aunque c ompartan
muchas facultades, son distintos y generan, por tanto, historias distintas; y
porque el sen tido del ser mujer u hom bre cambia con la real idad que
cambia en cad a época y en las comunid ades de hablantes y parcialmen te
en las clases social es. Nacer niña ha sido una desgrac ia o un privilegio. No
es un dato fijo biológic o sino interpretable. Lo que el pens amiento abstrae
en primer lugar es, precisamente la diferencia de ser muj er y la diferenc ia
de ser hombre: la dif erencia sexual se presenta siempre y sólo en dos,
femenina y ma sculina” (Milagros Rivera, La diversidad sexual e n la Historia.
2005, p.)
Concha Germán Bes
2. Marco Teórico
Tradicionalmente se ha estudiado la Historia de las Mujeres desde el punto de
vista de los hombres. Entre las historiadoras feministas, muchas como Cristina
Segura o Milagros Rivera entre otras 1 apuestan por la historia social, como
alternativa enfrentada con la historia política tradicional, ya que recuperaba los
protagonistas olvidados de la historia, las minorías y los grupos oprimidos de la
sociedad, el interés por la historia de las mujeres con una sensibilidad propia. Sin
embargo como sugiere Milagros Rivera 2 la historia social no es suficiente, y es con
el feminismo, al introducir el simbólico de la madre y la libertad relacional, cuand o
se consigue poner palabras al hecho de ser “mujer” y ser “hombre”.
2.1. Epistemologías feministas
Desde el feminismo se han construido tres grandes modelos Históricos de
relación entre hombres y mujeres, de relaciones de género. El feminismo clasif ica el
género en tres grandes modelos bastante consensuados 3 : Primero) La Teoría de la
Unidad de los sexos, en la que Mujeres y hombres son iguales sin diferencias
significativas. Segundo) La Polaridad, en la que son dif erentes y los hombres
superiores a las mujeres. Procede de Aristót eles, es hostil a las mujeres y en
Europa se instaló a partir del XIII, cuyos textos fueron obligatorios en la Universidad
en Paris y, en Tercero) la Teoriza de la Complementariedad, en la que mujeres y
hombres, son diferentes en algunos aspectos e iguales en otros. Los estudios de
género, sobre todo de mujeres, del siglo XX, consideran el sexo como la variable
biológica y el género como la categoría social de valores y relaciones 3 .
Para Jerelynn Prior 4 en 1996, la comprensión de la interacción salud y género
comprendía cuatro categorías: I, Las mujeres son iguales que los hombres, es el
feminismo de la igualdad, que no tiene en cuenta las diferencias biológicas y
condicionantes culturales. Este e nfoque provoca distanciamiento em ocional del
cuerpo de manera que impide apropiarse de él y valorarlo; es una pobre base para
la autoestima y da lugar a la sobreutiliza ción de servicios, ya que lo diferente lo
1 Cuadra, Lorenzo, Muñoz y Segura, 1997, pp. 73-93.
2 Rivera 2005, p. 12
3 Rivera, 1994, pp. 23-4 y 31-32
4 Aguilá 2005, pp. 2-3
111
Concha Germán Bes
2. Marco Teórico
asocian a "anormal". II. Las Mujeres son diferentes biológicamente a los hombres.
Enfoque de la medicina oficial, asocia las diferen cias a discapacidades y medicaliza
los procesos naturales de las mujeres. No tiene en cuenta la cultura, ni como
condicionante de salud, ni como sustrato de interpretación. III. Las Mujeres son
víctimas de la cultura. Es una crítica acertada de la construcción social, por ejemplo
de la menopausia, la menstruación o la anorexia, pero deja de lado lo biológico y la
relación con el plano social. Y, IV. L a salud es biología y psicología propia en una
cultura determinada. Integra todos los aspectos y permite estudiar la biología de las
mujeres como una asignatura pendiente
El concepto de género con categoría de análisis que ha tenido más impacto es el
de Joan Scott. Este criterio ha sido utilizado pa ra tipificar los discursos médicos de
los siglos XVIII-XX 5 . Teresa Ortiz feminista e h istoriadora de la medicina sintet iza su
aportación afirmando que sus rasgos según Scott son: 1) U n sistema de relaciones
sociales, simbólicas y psicológicas en la s que se sitúa de forma diferente y
desfavorable a las mujeres (y todo lo considerado femenino), con respecto a los
varones (y lo considerado masculino), "elemento constitutivo de las relaciones
sociales" y "campo primario donde se articular el poder". 2) Una categoría de
análisis científico que permite estudiar cómo se construyen y se transforman
históricamente dichas relaciones, que permite decodificar sus significados y, de
este modo, comprender las complejas conexiones entre diversas formas de
interacción social 6 .
El feminismo es una minoría intelectual social que ha sido el aco ntecimiento
político y social de mayor fuerza innovadora de la segunda mitad del siglo XX, ya
que ha llegado a modificar la esencia de los viejos mensajes liberadores e
igualitarios, por las demandas feministas de derechos de las mujeres
milenariamente ignorados. El género como categoría analítica, no tiene una
concepción única, aunq ue si hay amplio consenso en la definición de Harding 7 :
“Más que com o consecuencia natural de las diferencia de sexo, es una categoría analítica con l a
que los humanos pie nsan y organizan su actividad socia l, y en la que intervienen tres procesos q ue
representan tres nivel es de conformación recursiva –pu nto de partida y llegada- de las atribuciones de
género: el simbólic o, el estructural y el individual” 8 .
5 Miqueo, 2001, pp. 97-134. Miqueo, Tomas, Tejero, Barral, Fernández, Yago, 2001, pp. 13-22.
6 Ortiz 2003, p. 354.
7 Harding, 1986, pp.17-18 y 1 996, 47-51) p.106.
8 Magallón, 1999, pp. 27-29
112
Concha Germán Bes
2. Marco Teórico
El estructural hace referencia a las formas de organización social y división del
trabajo. Un componente individual que afecta a la identidad de las personas y a la
forma en que estas se reconocen a si mismas y a sus propios cuerpos. El sim bólico
se expresa en nuestra sociedad mediante atributos asociados a la s dos formas
ideales de ser humano. Conforma una constelación de símbolos y metáforas que se
aplican tanto a personas como a cosas o conceptos abstractos, relacionados con
todo tipo de ocupaciones, destrezas, virtudes, vicios, lu gares, objetos, colores,
texturas y formas que impregnan el conocimiento científico. Y un tercero, los
Sistemas de género que dan lugar a la norma del hombre y a la subordinación de la
mujer: Sexismo y androc entrismo.
Sexismo, como forma de vida social por la que se mantiene en inferioridad a un
sexo. Sexismo o ideología sexista, como forma de conocimiento , considerándolo un
condicionante inmediato del modo en que las mujeres son pensadas, ca tegorizadas
y reducidas al concepto "mujer" hegemónico pat riarcal. El Androcentrismo supone
la identificación de lo masculino con lo humano en general y, a su vez, la
equiparación de lo humano en general con lo masculino, lo que implica constituir lo
masculino en la norma . Afecta al m étodo científico y a su a plicación y ha estado y
está presente en todas las ramas de la ciencia 9 .
“Por el ejempl o, para la epidemiol ogía occidental, e l prototipo de ser hu mano sano es un hombre
de complexión fuerte, anglosajón o caucasiano de 3 5 años” 10
La categoría género permite formular nuevas preguntas y sobre todo, separar
sujeto estudiado y método de estudio, poniendo el énfasis en el estudio de los
procesos culturales que afectan a la sociedad en su conjunto y ampliando el foco
posible de investigación a cualquier tema y disciplina. Como es sabido en estudios
de género el hecho religioso ha sido casi el único cauce de expresión propia con
que han contado las mujeres para hablar de si y del mundo. Son prósperos los
estudios centrados en religiosidad y espiritualidad femeninas, y necesarios los que
analicen el papel de las órdenes religiosas en la historia de la enfermería.
Teorías de la Igualdad
Marián Larumbe 11 realiza una clasificación de las teorías feministas que van de
la igualdad a la diferencia pasando por la opresión. Dentro de las la Igu aldad están
9 Duran, 1972, p. 21
10 Rolfs, 2003, pp . 75-82
113
Concha Germán Bes
2. Marco Teórico
las Liberales de Betty Friedan que plantean q ue el machismo es una ideología
similar al racismo y las Marxistas que tienen tres tend encias: las clásicas, la
socialista y las de la mujer como clase social.
La teoría clásica es propia de las feministas marxistas que consideraban que,
una vez superada la desigualdad de clase se superaría la desigualdad de género.
Son autoras representativas: Evelyn Reed y M.Alice Waters. La teoría socialista
proponen unir dos tradiciones feministas: la marxista y el feminismo radical.
Intentan describir y explicar las formas de opresión social utilizando las jerarquía s
de género y clase además de la raza, edad y otras variables sociales. Son autoras
representativas: Scanlon, Ritzer, Eisenstein y Rowbotham. La tercera de la mujer
como clase parte del análisis marxista de clase para concluir que la mujer
constituye una clase explotada y oprimida por el hombre a lo largo de los tiempos.
Sus principales teóricas han sido Delphy y Falcón.
Milagros Rivera propone hablar de feminismo materialista, en el que no hay solo
modelo de aplicación del materialismo histórico a la interpret ación de las relaciones
sociales y de la historia de las mujeres, sino varios 12 . Premisas comunes serían las
siguientes. 1) Las causas últimas son la subordinación o subordinaciones de las
mujeres en la vida material, concretamente en las relaciones de vida material,
producción y reproducción en que entramos las mujeres y no en la forma de pensar.
Las ideologías reflejan y expresan de forma muy complicada las relaciones de
producción o la necesidad de ca mbiarlas. 2) Las relaciones de asimetría en las
relaciones patriarcales entre hombres y mujeres le llaman explotación y no
subordinación, cuando hay desigualdades estructurales, explotaciones específicas
variables que redundan en beneficio de los hombres, lo que ya expresó Engels en
su obra de 1884 El origen de la familia, la pr opiedad privada y el Estado. 3 ) La
experiencia femenina individual está determinada por condicionamientos
económicos y políticos de carácter general propios del modo de produ cción en que
las experiencias estén históricamente situad as. La ortodoxia marxista dice que
superada la opresión de clase so cial, desaparecerá la opresió n de las mujeres. Las
primeras materialistas feministas: L illy Braun, Alejandra Kollontai, ya expresaron
que la propiedad privada es una causa más de la opresión de las mujeres, pero no
la causa de la opresión. “Para la mujer, la solución del pr oblema familiar no es
11 Larumbe, 2002, pp. 119-138
12 Rivera, 2005, pp.30-31
114
Concha Germán Bes
2. Marco Teórico
menos importante que la conquista de la igualda d política y el establecimiento de su
plena independencia económica”. 13
La francesa Flora Tristan tuvo importante influencia, no siempre reconocida,
sobre Engels y Marx y fue la autora de las consignas "Proletarios del mundo uníos"
y "La mujer es la proletaria del proletariado". Contemporáneamente las feminista s
materialistas proponen: A) La definición de un modo de producción doméstico. B)
La definición de la mujer como clase social y económica y C) Considerar que las
relaciones entre marido y mujer en el seno de la fam ilia son relaciones de
producción y no algo privado, al margen de la historia, sino, una relación con
consecuencias económicas y políticas. Celia Amorós propone que se hable del
trabajo en función de l sexo en lugar de división sexual del trabajo 14 . Lidia Falcón
dice que la mujer ha pertenecido y pertenece a dos clases, la social y la de mujer.
Teorías de la opresión
El Feminismo Radical que se caracteriza por t ener una profunda valoración de
las mujeres y, como consecuencia de ello, una profunda indignación ante su
opresión. Atribuyen a la fuerza física de los hombres su control sobre las mujeres.
Sus principales teóricas son Firestone, Mollet. El Feminismo Psicoanalítico ha
desarrollado dos corrientes: 1) Teoría del miedo a la muerte , que considera que la
mujer, por su estrecha relación con la producción y crianza de nuevos seres, se
siente menos oprimida que el hombre ante el reconocimie nto de su propia muerte;
mientras que los hombres tienden a hacer cosas que les so brevivan. 2) Teoría de la
individuación / reconocim iento , explica el control del hombre sobre la mujer como
una manera de resolver la tensión (una exclusión inaceptable) que le produce la
crianza en estrecho contacto con la madre . Sus principales teóricas son N.
Chodorow y Dinnerstein.
Teorías de la diferencia
Se tiende a asociar diferencia con desigualda d, lo que Luisa Cavana, llama
diferencia en negativo y como consecuencia del patriarcado . En la cultura patriarcal
13 Larumbe, 2002, op. cit. p.128
14 Amorós, 1995. Diez palabras sobre Mu jer es el manual básico más utilizado. Para una dis cusión
del feminismo de la igu aldad y la diferencia pueden verse: Rivera, 1995, 2 005 y Amorós, 2004.
115
Concha Germán Bes
2. Marco Teórico
tradicional, el hombre es el prototip o, la sangre menstrual es semen incompleto; el
embrión procede de la madre y el alma (la esencia) del padre. Aristóteles consideró
que la mujer es un hombre mutilado. La mujer era considerada: ilógica, inmoral, sin
alma, sin yo, no era nada, instinto, ser sexual, lo femenino complementaba,
rellenaba los huecos de lo masculin o.
Rivera 15 nos aporta el significado que se da al propio ser mujer "simbólico" y
pone de manifiesto que carecemos de un orden simbólico que nos muestre cómo
devenir mujeres de forma libre. La diferencia femenina está ausente de la realida d
tal como ha nombrado y la nombra el conocimiento hegemónico. El sujeto del
conocimiento y del deseo no sería universal sino sexuado y parcial. A lo largo de la
Historia se ha producido el “matricidio”, es decir, la cancelación de la genealogía
materna, lo que es igual a la cancelación d e la subjetividad femenina, ya que los
roles son de esposas y madres. To do ello en un contexto de religión monoteísta y
un Dios salvador nombrado en masculino. Especial relevancia da a la Escuela de
Milán, de las que destacamos los siguientes títulos que han alcanzado amplia
difusión: Luisa Muraro. El orden simbólico de la Madrd. (1994. ital. 1991). Lia
Cigarini. La política del deseo . La diferencia femenina se hace hist oria. (1996).
Daniela Riboli. Cuidar en relación: sobre el saber basado en la experiencia. (2005).
En las teor ías positivas de la dif erencia, Irig aray, en su obra Etica de la
diferencia sexual , plantea el valor de las genealogías maternas, la Madre simbólica
como la figura de origen, las mujeres piensan, sienten hablan y actúan de otra
manera que los varones en relación con el universo, ¿Son las hormonas? O, ¿Es
la dominación patriarcal?. La escuela del Affidamento, del grupo "Diotima", Verona
1983, propone desarrollar una nueva confianza y fortalecer la solidar idad entre las
mujeres y reconocer su multiplicidad. Las alianzas entre mujer mayor y joven ,
relación horizontal que deberá sustituir al vertical autoritario del patriarcad o.
Relación dialéctica y proyecto político. Hacer visible la simbología dominante y
ayudar a participar activamente en la sociedad a las mujere s. Critican el victimismo
ya que una mujer no puede reconocerse en la imagen de víctima impotente.
La moral femenina (es decir, en criterios de valor) se manifiesta de distinta
manera que la masculina, veamos el ejemplo del robo, planteado por Gilligan o
Juliano: “En un situación de pobreza, los chicos consider an que se puede robar
15 Rivera, 2005; Miqueo, 2001, pp. 97-134.
116
Concha Germán Bes
2. Marco Teórico
para lograr un medicamento para salvar la vida; en cambio, las chicas, proponen la
alternativa de pedir un crédito, ya que si le llevan a la cárcel no podrá acompañar a
la persona enferma” 16 .
“Justicia” y “Cuidados” se excluyen entre sí. Mientras los chicos responden a las
normas sociales, las chicas, tienden a introducir más variables del contexto, a
relativizar la respuesta. Probablemente es consecuen cia de la socialización
diferenciada. Para Harding, la empatia y la capacidad de comprender al otro es una
estrategia de supervivencia de los grupos oprimidos, que tratan de predecir el
pensamiento de los dominantes para protegerse a tiempo.
Gran auge va tomando el Ecofeminismo , que tiene múltiple pr esencia y es objeto
de debate al que se le trata con ciertas ideas d e fundamentalismo por su estrecha
relación con la naturaleza. Sin embargo es expresión de una práctica reivindicativa
muy activa sobre todo, en los países en vías de desarrollo. Podríamos recorrer el
mundo de sur a norte y de oriente a occidente haciendo un inventario de conflictos
que revelan una determinante presencia femenina. El papel de las muje res en este
movimiento es importante por varias razones analizadas, entre otros, por Bina
Agarwal:
- “Las mujeres se preocupan por el aprovisionam iento material y energético, no p orque les guste
particularmente esa tar ea ni por predispos ición genética, sino p or un papel social que así lo d etermina.
Si no hay agua, si no hay combustib le para cocinar, las mujeres deben bu scar la solución.
- Las mujeres poseen -en alg unas culturas más qu e en otras- la p arte más pequeña de la
propiedad pr ivada. Dependen más, por tanto, de los recursos de propiedad y de gestión comunitar ia, y
suelen defenderlos.
-Las mujeres tienen con frec uencia un conocimiento parti cular en la agricultura y en la medicina
popular, que qued a devaluado con la irrupción de l mercado y/o, a veces, del Estado” 17 .
Algunas reflexiones plantean que los hombres utilizan la naturaleza de un modo
instrumental, mientras que las mujeres, como productoras d e vida, cooperan con la
naturaleza en la producción de vida. Para que la toma de posesión violenta de las
colonias americanas apareciera co mo algo natural, hubo que definir a los pueblos
colonizados como naturaleza, negándoles su carácter humano y su lib ertad 18 . En
esta corriente de mujeres defensoras de la paz, de la fuerza creadora de la vida y
por tanto cerca de la naturaleza hay varias perspectivas diferentes. Pínkolas desde
16 Juliano 1998, pp.12-13
17 Avila, 1999, pp. 37-44
18 Shiva, 2001, p.151.
117
Concha Germán Bes
2. Marco Teórico
un enfoque jungiano, relaciona la pérdida de la n aturaleza virgen de nuestro planeta
con la pérdida de la comprensión de nuestra íntima naturaleza salvaje 19 . Y Shiva y
Mies 20 en la India e Yvone Gevara en Brasil, Val Plumwood filóso fa australiana,
apuestan por las mujeres guardianas de la vida, creando alternativas de
conservación de las semillas tradicionales frente al mercado global d e semillas
transgénicas 21 .
La mujer es la creadora de la raza humana. Es la primera Gurú, la primera Guía
y Maestra de la humanidad. Pensemos en la tremenda fuerza, positiva o negativa,
que puede desplegar un ser humano en el mundo. Cada uno de no sotros incide
profundamente en los demás, con independencia de que seamos conscientes o no
de ese hecho. La responsabilidad de una madre no puede ser menospreciada
cuando trata de formar, incidir o motivar a su hijo 22 .
Wangari Mattai, premio Nobel de la paz en 2004 al promover la plantaciones de
árboles, verdaderos cinturones verdes “Green belts” en torno a poblaciones
africanas. O Puleo 23 que informa sobre redes de mujeres que denuncian los
impactos en la salud de los compuestos orgánicos persistentes, las terapias
hormonales sustitutivas, las técnicas transgénicas y ciertos tipos de reproducción
asistida. Quizás, como dice King, la clave de la actuación histórica de las mujeres
con respeto al dualismo naturaleza/cultura descansa en el hecho de que las
actividades de conversión tradicionalmente mediadoras de las mujeres -maternidad,
cocinar, curar, cultivar, buscar forraje- son tanto sociale s como naturales.
“Mas que sucumbir al ni hilismo, al pesimismo y al fin de la razón y la histor ia, tratamos de entrar en
la historia par a habilitar un -p ensamiento genui namente ético- donde se us e la mente y la histor ia para
razonar desde el “es” al “debe ser” y para reconcil iar a la humanidad con la naturaleza, dentro y fuera.
Esto es el punto de partida pa ra el ecofeminismo” 24 .
19 Pinkolas, 1998, p.10
20 Mies y Shiva, 1993, p.141.
21 Tejero, 2004, no public ado.
22 Fragmento final de la conferenc ia de Amma en las Naciones Unid as. Sala de la Asamblea
General (Palacio de las Naciones), Ginebr a, 7 de octubre de 2002.
23 Puleo, 2000 y 2005, www .ecofem.org (Red ecofeminista). www.m atriz.net (Red mujeres y salud).
24 King ,1998, op. cit, pp. 32-34
118
Concha Germán Bes
2. Marco Teórico
2.2. Teoría social del gé nero.
En nuestra sociedad lo s hombres y las mujeres son tratados difere ntemente,
reciben mensajes y valores distintos, y se esperan cosas distintas de unos y otras.
Esta socialización difer encial presenta aspecto s ventajosos y desventajosos para
cada uno de los sexos. En general, la sociedad sigue discriminando a las personas
nacidas mujer, y socializándolas para que se limiten al ámbito privado (doméstico,
familiar, afectivo). Esto hace que las mujeres encuentren mayores dificultades para
(re)incorporarse, mantenerse y promocionarse en el mundo laboral extradoméstico.
A la vez creemos que las mujeres tienen positivas habilidades, capacidades y
potencialidades que opt imizadas, son útiles para su relación con el mundo laboral.
Las personas adultas pueden (y deben) controlar su vida, es decir, disponen de
experiencias e instrumentos que les permiten aprender, desarrollarse y cambiar. Es
en suma, la creación de diferentes oportunidades, necesidades y recompensas de
roles para mujeres y hombres que fijan lo que algunos autores llaman “fronteras
exteriores”.
Saltzman Chafetz 25 realiza el análisis desde la estructura social de los sexos en
la que los hombres dominan los medio y macro-espacios o macro-niveles y las
mujeres los espacios micros, funcionando como verdaderas estructuras de poder
que generan: creencias y normas sociales con bases legislativas y simbólicas.
Los factores Macrosociales: históricos, socio lógicos, económicos y religioso s
influyen de forma colectiva y su modificación requiere medidas colectivas y de largo
alcance. Pero también los factores micro, del entorno de la propia mujer son de
gran importancia. De hecho, ambos se influyen mutuame nte. Los macrosocia les
influyen en los psicosociales (micro) y éstos determinan menores niveles de
disponibilidad y empleabilidad. “Las barreras sociales la interiorizan las mujeres, de
ser externas se convierten en barreras internas, que a su vez permiten que las
barreras externas se mantengan” 26 . Las mujeres tienden a autolimitarse,
autoimponerse barreras que dificultan su reincoporación, mantenimiento y
promoción en el mundo laboral, barreras que por no haber sido socialmente
determinadas, son inmodificables.
25 Saltzman,1992, p.320.
26 Poal, 1993, p. 33
119
Concha Germán Bes
2. Marco Teórico
que sea generosa y entregada en lo que con sideran sus funciones definitorias:
reproducción, asistencia y educación, es decir , funciones de servicio a los demás.
Por el hecho de ser mujeres, se les hace trato discriminatorio inocente, de
agresiones, burlas y maltrato sexual. A las mujeres se les hace hacer tareas
domésticas, educar a los hijos, lo que restringe sus opcione s de libertad e
independencia. A las mujeres se les impide hacer: tienen menos lib ertad, menor
preparación para el ámbito público y hallan barreras en su acceso al poder, control
y éxito.
2). El S ín drome de la m ujer indispensable. Las mujeres no solo tienden a
depender de los demás, de su s opiniones y sus decisiones, sino que también
dependen de la dependencia de aquello s respecto a ellas. P uede generar
perfeccionismo extremo y autodestructivo al cargarlo sobre las propias espaldas.
De ahí se deriva la minoría de edad permanente, la dependencia y la pasividad que
pueden crear resistencias al cambio, ya que ser sumisa puede ser útil para evitar el
esfuerzo que supone una existencia más plena y satisfa ctoria, y la indefensión
puede comportar menores responsabilidades y mayor comodidad lo que conduce al
círculo vicioso. Mabel Burin 37 habla de "ligadura libidinal", o “barrera invisible”
caracterizada por: 1) tiempo dedicado a las tareas domésticas, 2) tiempo dedicado
a la crianza, 3) predominio de la afectividad en detrimento de la racionalidad, 4) los
estereotipos en el ejercicio del poder son factores de riesgo de la salud mental de
las trabajadoras ya que les provoca depresión en su vid a laboral y privada. El
desarrollo de la mentalidad femenina definida como "deseo hostil" y "juicio crít ico"
permitiría minar el “techo de cristal”.
Las mujeres son las principales consumidoras de toda clase de terapias, las que
más asisten a cursos y actos de corte psicológico. Las q ue más participan en el
voluntariado, pero apenas comienzan a planear las políticas de acción social que
aquejan sobre todo a las mujeres 38 .
37 Burin, 2003, pp.1-2.
38 Burin,1998, p. 437.
126
Concha Germán Bes
2. Marco Teórico
Los principales agentes socializador es
Recogidos en el gráfico siguiente, aun con diferencias significativas, coinciden
en que todos emiten mensajes que relegan a las mujeres a un segundo término y/o
son claramente discriminatorios. Al no existir incongruencia entre ellos, su efecto
potencial es mucho mayor y crean un “círculo vicioso” difícil de romper y que tiene
consecuencias sobre las personas. Tienen importante incidencia en la vertiente
afectiva, es decir, que influyen en los sentimientos de las personas modelando lo
que también se conoce como “inteligencia emocional” y atentando la esfera
cognitiva. La vertiente afectiva es una de las más vulnerables, profunda y más
difícilmente modificable y por eso la socialización es tan fuerte. Hoy día de forma
sutil se continúan reproduciendo mensajes, actitudes y procesos que relegan
socialmente a las muje res. Y es esta sutilidad , la que hace más difí cil que los
mensajes sean detectados y modificados. Se transmiten no siempre de forma
consciente de generación en generación por ello son tan dif ícilmente modificables.
Figura 1. Principales Agentes socializadores, mensajes y sexo.
Fuente: Poal Gloria. Entrar, quedarse, avanzar. Aspectos psic osociales de la relación mujer-mundo
laboral. 1993, p.114
1. Ámbito académ ico.
La ciencia de finales del X IX demostraba mediante sus experimentos que “el
hombre se caracteriza por la acción y la iniciativa y la mujer por la t ernura”, se
ignoraba la cultura y la descripción la convertían en prescripción. La Frenología a
principio del siglo X IX (Bendikt, Gall, Spurzheim) y mas tarde Kischoff relacionaban
la conformación del cráneo, el peso del cerebro con el ín dice de desarrollo; La
Fisiología, que la sa ngre de la mujer contenía menos corpúsculo rojos y
x Lenguaje
x Familia
x Ámbito académico
x Medios de
comunicación
x Religión
Mensaje sobre el
papel de la mujer
Mensaje sobre el
papel del hom bre
MUJERES
HOMBRES
127
Concha Germán Bes
2. Marco Teórico
hemoglobina que la del hombre para sentenciar la impresionante inferioridad mental
y física de la mujer, que se pasaba enferma la ma yor parte de su vida, ignorando,
los trabajos de las mujeres de clase baja que exigían importante esfuerzo físico. El
hombre se guiaría por su cerebro y la mujer p or su útero. La teoría de la actividad
intelectual era incompatible con la procreación según Herbert Spencer y, por tanto,
condenable un exceso de cultura, ya que daba lugar a “incapacidad para engendrar
hijos y para producir leche ”. Era el sacrif icio lo que debía hacer la mujer por la
continuidad de la especie.
Esta idea era compartida por Cajal en su obra La mujer. Marañón consideraba
que el trabajo era deseable para la mujer sin h ijos, siempre y cuando estuviera en
armonía con su biología, como el oficio de enfermera o maestra. Para Ortega y
Gasset la mujer era un ser esencialmente confuso: en la mujer el cuer po y el alma
estaban más íntimamente fundidos que en el hombre, era una criatura más animal y
menos espiritual que el hombre. Unamuno no trataba de preservar los privilegios
del varón, pero su ideal era el de la mujer tradicional que desempeñaba un papel
muy importante, pero definitivamente subordinado, era por encima de todo una
madre 39
Estos estereotipos se han transmitido hasta ahora. Estudios recientes sobre la
presencia de los niños y niñas en los libros de texto, encontraron que la razón
media es de 1:3 niñas, niños, hasta extremos de 1:19. Repiten los mismos
estereotipos de género, como, por ejemplo, ellas son las enfermeras y ellos los
médicos, cuando un 50% del alumnado de medicina son mujeres 40 .
2. Familias
Diferentes estudios nos muestran que cuando el Padre y la madre son flexibles
en los roles sexuales, y los padres se implican en las tareas domésticas, los hijos
presentan una mejor adaptación social de adultos y tienen menos conflictos entre
sus valores sociales y su comportamiento afectivo. Debido a la diferencia de roles,
en la adolescencia, las chicas tienen menos incentivos y menos disponibilidad de
tiempo que los chicos para dedicarse a lo s estudios, planificar su futuro profesional
39 Scanlon, 1986, pp. 185-192. Unamuno. Diario íntimo. Madrid: 1970, pp. 30 y 52
40 Poal, 1993, pp. 136-138
128
Concha Germán Bes
2. Marco Teórico
y a la búsqueda de empleo. Estas diferencias se tienden a aumentar en las mujeres
adultas, desigual distribución de tareas domésticas, menos disponibilidad para el
reciclaje, puesta al día y búsqueda de empleo y promoción en el puesto de trabajo .
3. Medios de comunicación
Algunos estudios han observado que hay una pérdida de valor y protagonismo a
medida que las mujeres se hacen adultas, esto mismo se observó en los libros de
texto. Cuando los anuncios son neutros predominan las voces masculinas. Solo un
12% ofrecen imagen positiva de mujer y homb re no tradicional y casi la mitad son
sexistas. Siguen siendo más numerosos los papeles secun darios para las chicas en
las series televisivas.
4. Lenguaje.
Siendo un factor fundamental es uno de los más difíciles de cambiar. La
importancia socializadora del lenguaje la pod emos localizar en su caracteres de
“universalidad ” e “imprescindibilidad”, ya que impregna todos los ámbitos de la vida;
es el vehículo del habla y del pensamiento. Es u n instrumento de gran utilidad y que
se aprende de forma temprana e inconsciente, en el medio familiar, por lo que es
difícil librarse de sus sutiles efectos. El modo de transmisión entre arrullos, papillas
y amamantamientos, que es como se aprende el idioma materno, hace que se
internalice de forma profunda con dosis de afecto y calidez. Tiene gran
permanencia, por lo que es difícil de introducir cambios radicales y además se
transmite de generación en generación.
La lengua que hablamos, la de la madre cuando nos enseña a hablar, nos
enseña, para toda la vida, el sentido de la realidad y de la verdad, la coincidencia
entre las palabras y las cosas. En los aos 80 la comunidad filosófica italiana
Diotima ya dijo que: “A través de la lengua materna se nos transmite el orden
simbólico de la madre ”41 . Mead sostiene que es el lenguaje lo que nos hace seres
autoconscientes, es decir, conocedores de nuestra propia individualidad, y el
elemento clave en este proceso es el símbolo. Un símbolo es algo que representa
41 Rivera, 2005, pp. 28-33
129
Concha Germán Bes
2. Marco Teórico
otra cosa. Los sere s humanos vivimos en un rico universo simbólico 42 . En el
lenguaje las mujeres son subgrupos de los hombres, las mujeres están incluidas en
el sexo masculino, mientras que los hombres tienen, no solo entidad propia, sino
generalizable al sexo contrario. Así nos podemos encontrar ejemplos
paradigmáticos como el de las tort ugas Ninja, que todas ellas tienen nombres de
chicos. O el caso de las mascota s de grandes eventos, todas ellas masculinas:
Curro, Cobi y Naranjito (era de hecho una naranja).
La Invisibilidad femenina la encontramos en múltiples ocasiones así e xisten 21
palabras para la masturbación masculina y solo una para la femenina. A través del
lenguaje se expresa el desprecio por el sexo femenino: “coñazo”, “cojonudo”, “de
puta madre”. Y también a través de los refranes ya que solo un 18% hacen
referencia a la mujer y solo 15 virtudes femeninas, mientr as que la mayoría son
despreciativos, hasta 8 5 defectos. Veamos algunos ejemplos encontrados en el
diccionario: "Huerfano, na, dicho de una persona menor de edad a quié n se le han
muerto el padre y la madre o uno de los dos, especialmente el padre". E n la lengua,
el orden de factores altera el producto, sugiere que cada cual contraste esta
definición con las relaciones particulares con el padre y la madre. Otros ejemplos:
"Sombrero: prenda de vestir, que sirve para cubrir la cabeza, y consta de copa y
ala. Prenda de adorno usada por las mujeres para cubrirse la cabeza". "Cinturon:
cinto que sujeta el pant alón a la cintura". ¿Y las faldas?, es evidente que quien lo
redactó se olvidó. El lenguaje refle ja el sexismo de quién lo usa 43 . Lo que nos
invade no es el género gramatical masculino, sino el pensamiento androcéntrico, u n
referente masculino detrás de las p alabras 44
42 Giddens, 2000, pp. 711-2
43 Lledó, 2003, pp.6-13.
44 Muruafa, 2003, pp.20-23.
130
Concha Germán Bes
2. Marco Teórico
5. La religión.
En las monoteístas, los dioses son hombres y las mujeres relegadas a papeles
de servicio y de acatamiento del hombre. Las mujeres santas y virtuosas lo son por
autorrenuncia.
Scanlon 45 al estudiar el feminismo en Espa ña expresa como fuente del
antifeminismo la Iglesia Católica. La religión asegura la docilidad, resignación,
sumisión, subordinación de la mujer al hombre. Su inferioridad se establece en el
mito de la creación de Adán y Eva: el hombre ha sido creado a imagen y gloria de
Dios , pero la mujer había sido creada para gloria del varón (Corintios I, X I, 7, 8, 9).
Por su participación en el pecado or iginal fue condenada a dar a luz a sus hijos con
dolor y a estar sometida a su marido (Génesis, III, 16), con quien estaba en la
misma relación que la Iglesia con Cristo (Efesio, V, 22-24). Eva representa todo lo
malo de la mujer, su de bilidad justifican la propia debilidad del hombre. La mujer fue
redimida por el nacimiento de Cristo, un salva dor varón nacido de una mujer no
mancillada por contacto sexual alguno. La Virgen María fue proclamada en el siglo
XIX en España como el ideal al que deberían tratar de emular todas las mujeres,
pues era la encarnación perfecta de todas las cualidades que un h ombre podía
desear para su propio bienestar.
Uno de los imperativos más fuertes que pesaban sobre las mujeres del siglo XIX
era la necesidad de se r religiosas. Una de las razones principales de esto era la
creencia de que la religión proporcionaba lo s medios efectivos para controlar las
pasiones de la mujer y, consecuentemente, era una forma de asegurar su virtud. La
religión aseguraba la resignación, pues la Iglesia Católica enseñaba que las
injusticias tenían que ser aceptadas dócilmente y sobrellevadas con fortaleza; la
verdadera felicidad no se encontraba en este mundo sino en el otro 46 .
El mito del Génesis consolidó la represión de la sexualidad de la mujer
representada en la muerte de la serpiente. En muchas ciudades de la Grecia
patriarcal la fundación estaba aso ciada con la muerte de serpientes. Cuando
comenzó la sociedad de realiza ción del poder en contra de la realización del
bienestar, la función femenina estorbaba: se luchó contra las serp ientes, luego se
desterró a las amazonas al Hades y finalmente se malignizó, se satanizó la
45 Scanlon, 1986, pp. 195-257
46 Scanlon, 1986, pp.159-161
131
Concha Germán Bes
2. Marco Teórico
sexualidad y se inventó el infierno. "Pondré enemistad entre ti y la serpiente" digo
Yavé explícitamente, es decir, te quitaré la sexualidad, paralizaré tu útero y te
volverás histérica, "parirás con dolor, buscarás con ardor a tu marido que te
dominará" 47 .
El culto a la Virgen sufrió cambios profundos en 1346 "La madon na de la
humildad", de la dulzura, docilidad, paciencia se presentaba como el modelo de las
virtudes femeninas, especialmente en los países católicos-mediterráneos, al igual
que la pobreza y la humildad. Todas estas virtudes fueron derivando: así la
obediencia se transformó en docilidad, la amabilidad en indecisión, la humildad en
servilismo y la paciencia pasó a ser resignación 48 .
La causa de la invisibilidad de la mujer en el lenguaje, los “mass-media” y la
religión dan como consecuencia de este proceso de socialización, la escasa
presencia de las mujeres en las actividades públicas, políticas, sindica les y
financieras.
Mecanismos de producción y repro ducción del “m alestar” de las m ujeres
En síntesis, en el modelo patriarca l de socialización diferencial la acción de los
mensajes discriminatorios tiene efectos diferenciados en hombres y mujeres que
mantienen la estructura de poder de los masculino, prod uciendo consecuencias
negativas que explican la “patogenia” del llamado malestar de las mujeres y su
restricción al espacio simbólico y material de los privado y secundario. La
complejidad de este mecanismo puede apreciar se en el cuadro nº.
47 Rodrigáñez, 2002, pp. 148-153
48 Del Valle, 2003, pp. 41--61.
132
Concha Germán Bes
2. Marco Teórico
Figura nº 2. Factores que reproducen l a discriminación y la perpetúan.
Consecuenci as dificultadoras de la
discriminación.
Cambio discriminatorio
Fuente: Poal Gloria. Entrar, quedarse, avanzar. Aspectos psicosociales de la relación mujer-mundo
laboral. 1993, p.155
Tendencia a la
AUTORRENUNCIA
RESISTENCIAS A INTRODUCIR
CAMBIOS QUE MEJOREN SUS
SITUACIÓN
DEPENDENCIA/INDEFENSION
APRENDIDA
OBTENCIÓN DE BENEFICIOS
SECUNDARIOS (comodidad,
seguridad…) EN EL MANTENIMIENTO
DE LA SITUACION
Tendencia a la AUTOLIMITACION
MENOR ESTIMULACION HACIA
EL LOGRO, EL PODER, ÉX ITO
INDUCCION A MANTENERSE
EN UN AMBITO (privado),
LIMITADO, SEGURO,
CONOCIDO
RESTRICCION DE LIBERTADES
SENTIMIENTOS DE IMPOTENCIA
OBSTACULOS PARA EL
ACCESO AL PODER
DIFICULTADES PARA
AFRONTAMIENT OS Y CAMBIOS
POCAS POSIBILIDADES DE
APARICION DE NUEVOS MODELOS
ESCASEZ DE MODELOS FEMENINOS
RELEVANTRES EN EL AMBITO
PÚBLICO
ESCASO PODER REAL DE LAS
MUJERES PARA INTRODUCIR
CAMBIOS “DESDE ARRIBA”
133
Concha Germán Bes
2. Marco Teórico
Cuadro nº 6. MENSAJES DISCRIMINATORIOS TRANSMITIDOS POR LOS AGENTES
SOCIALIZADORES (Familia, escuela, lenguaje, media y religión). POSIBLES CONSECUENCIAS
NEGATIVAS . Fuente: Poal, 1993, pp . 158-9
MENSAJES
TRANSMITIDOS
MENSAJES CA PT A DOS POSIBLES
CONSECUENCI A S
“No soy. No existo”
“Lo que soy no es suficiente”
“He nacido en el sexo inadecuad o”
“Soy inferior”
BAJA AUTOESTIMA
INSEGURIDAD EN SI MISMA
SENTIMIENTO DE CULPA
“Los hombres son sup eriores. Debo
dejarme proteger por ellos”
“Yo sólo soy un ap éndice de, un
complemento. No tengo vida propia”.
“Los importantes son los demás.
No soy nada sin ell os”
DEPENDENCIA DE LOS
DEMAS
- Delegación en otros del control
sobre la propia vida.
- Necesidad de aprobación
- Conformismo / Normatividadad
- Tendencia a no p lanificar los
intereses propios, las metas y los
logros
Mensajes
principales:
INVISIBILIDAD
SECUNDARIEDA
D
INFERIORIDAD
DESPRECIO
INADECUA CION
“Lo que yo piense no tiene
importancia”
“Mis opiniones son inc orrectas”
“Mis logros no tienen mérito”
“Debo esforzarme mucho para
llegar a ser poco”
“Por mucho que me esfuerce nunca
alcanzaré la perfección, nunca estaré
entre los superiores”
AUTOLIMTACIÓN DE
OPCIONES Y POSIBILIDADES
AUTONEGACION
- Negación del p ropio juicio
- Infravaloración
- Poca capacidad de, y
poca tendencia a, auto-reforzarse.
“No debo hacerme notar”
“Las mujeres que s obresalen no
encuentran par eja y no tienen amigos”.
“No debo enfadarme n unca”
AUTORREPRESION
“Debo mantenerme siem pre joven,
delgada y guapa”
AUTOEXIGENCIA
MENSAJES
COMPLEMENTARIO
S
Discretas
Bellas
Buenas “Debo ser siempre cariñosa,
amable y comprensiva”
“Debo entregarme a los dem ás”
“No valgo por lo que soy, s ino por
lo que so y capaz de hac er por los
demás”
“Mis deseos y felicidad no
importan”
AUTORRENUNCIA
- Sacrificio
- Abnegación
- Resignación
- Entrega
RESISTENCIA A
INTRODUCIR CAMBIOS QUE
MEJOREN SU SITUACION
- ACCION
PRACTICA
- Limitación de
libertades
- Exposición a
maltratos y
agresiones
- Sobreprotección
- Responsabilid ad
prioritaria en lo
doméstico
- No estimulación del
interés por el logro, el
pode r y el éxit o.
- Obstáculos para el
acceso al poder y al
éxito público.
“Soy un ser indefenso y necesito
protección”
“Salir sola por la calle es peligroso”
“Sólo las muj eres sabemos ll evar
una casa y es nuestro deb er hacerlo”
“Lo más importante par a mi son
mis seres queridos, lo demás es
secundario”
“Sólo en mi casa me siento segur a
y cómoda. ¿Para qué buscar
complicación en el exterior?”
“La política es cosa de hombres”
“¿Para qué luch ar?. Solo los de
arriba pueden cambiar las cosas”.
DIFICULTADES PARA
AFRONTAR RETOS,
DIFICULTADES Y CAMBIOS
INDEFENSION APRENDIDA
INMADUREZ INDUCIDA
SENTIMIENTO DE
IMPOTENCIA
BAJA DISPONIBILIDAD AL
EMPLEO
134
Concha Germán Bes
2. Marco Teórico
¿A qué se debe este malestar?, para Burin lleva consigo un imperativo ético:
cada uno debe de responsabilizarse de lo suyo, 49 por lo que plantea una
democratización creciente de la s relaciones personales en todos los ám bitos que
permita superar las inequidades y la violencia, instalando una lógica diversa que
permita a las personas realizar sus proyect os de vida 50 . Para Aller se está
produciendo un Matricidio, al negar el poder creador de las mujeres como madres
que se compensa con el Dios a la vez Padre-Madre y la niña probeta. Gracias al
feminismo hemos pasado de madre conformada o forzada inevitablemente, a
madre deseada con conciencia, pero, sin erótica, sublimada y negada. Las mujere s
tienen menos hijos de los que desearían tener, con más tecnología, más protésicas
y dependientes tecnológicamente, más mecánicas y menos orgánicas. Las mujeres
españolas tienen un elevado índice de episiotomía ( 89%) cuando la OMS
recomienda no pasar del 20%. Está aumentando el número de cesáreas, siendo de l
22% en los hospitales públicos y de 35% en los privados (OMS entre el 10-15%) 51 .
Se nace en los quirófa nos de los hospitales con rituales de sumisión de madres y
criaturas y negación culpabilizadora de la sexualidad de las mujeres; el parto
fisiológico ha sido el a cto sexual más primigenio, más vital, más poderoso y más
negado. ¿Cómo no causa perplejidad, conociendo nuestro parto actual tan
doloroso, el que haya mujeres que paran sin dolor? ¿Cómo es posible parir sin
dolor? 52,
La definición de trabajo es diferente para hombres y mujeres. Para el hombre el
trabajo asalariado es un derecho y una obligación, el no remunerado es voluntario.
Para ellas el trabajo asalariado es un derecho que pueden ejercer de forma
voluntaria y el no remunerado es una obligación. Es el est ereotipo de género que
cree que las mujeres están dotadas de una manera natural por cualidades como la
sensibilidad y la afectividad y el hombre con independencia y raciocinio. El papel
“femenino ideal” hace que la mujer tienda a sentir "sentimiento de culpa" con
frecuencia por conflictos de dedicación 53 .
En la medida que la mujer se incorpora en las estru cturas del poder político
podemos ver influencias positivas de su quehacer diferenciado. En el prólogo del
49 Burin, 1991, p. 237.
50 Burin, 1998, p. 437.
51 Aller, 2005, p. 29.
52 Rodrigáñez, 2003, p. 37 y 2004, p. 22
53 Rubio, 2003, pp. 46-51.
135
Concha Germán Bes
2. Marco Teórico
adquirir propiedades y tener cierta edad p ara ser admitidos en el Colegio,
potenciando la imagen, más claramente masculina, del médico maduro. Al igual que
otras profesiones masculinas en el X IX decidieron códigos de honor de corte militar.
Lo que han aportado estas investigaciones h a sido la idea de que la masculinidad
se ha construido mediante la incorporación a la práctica prof esional de
determinados valores que, en un sistema de géneros propio de cada época, tienen
una adscripción sexual. Y que la masculinida d ha sido una estrategia corporativa
para dotar a la profesión de un mayor estatus social y situarla en una esfera má s
claramente pública, y por tanto, más prestigiada.
Desde esta nueva perspectiva de género y feminista se han revisado ciertos
conceptos y términos como simpatía y empatia. El concepto de “simpatía”, hasta
bien avanzado el XIX se consideraba un término científico propio de la medicina y
un concepto que se utilizaba para explicar procesos fisiológicos y patológicos del
cuerpo humano. Se definía como afinidad entre cosas que están sometidas a
influencias similares, q ue se atraen entre si 67 . Pero en esta época se recodifica
socialmente y se devalúa científicamente el concepto de simpatía que se acuña
como “relaciones interpersonales femeninas” siendo traducido por el de
“correlaciones físico-químicas o fisiopa tológicas”, marginando el término de
simpatía al terreno de la lengua común, o a la psicología no cientí fica con el
significado de “relaciones interperso nales femeninas”.
Un nuevo concepto emerge en la segunda mitad del siglo XX afín al de simpatí a
y es el de empatía , de la mano d e psiquiatrí a psicodinámica. Se define como
“comprensión emocional del paciente, interés objetivo del médico y, medio para
acercarse a los pacientes”. Fue considerada una técnica d iagnóstica y de
tratamiento. En los 70 se redefine socialment e y, en sentido popular, empezó a
considerarse como una habilidad de carácter “afectivo, intuitivo, subjetivo e
irracional ”, valores todos de adscripción femenina que contribuían a la pérdida del
valor científico. Recientemente, las investigadoras de la escuela de Milan 68 y la
Duoda, lo proponen como estrategia terapéutica entre médicas y/o enfermeras y
usuarias.
67 Jagoe, 1998, desarrolla algunas de las ideas sobre simpatía y las aportaciones de Miqueo sobre
la teorías brusista y la mediecine ph y siologique.
68 Riboli, 20 04, pp. 85-98. Las relaci ones de cuidado entre e nfermeras y usuarios y s us cuidadoras
–y cuidadores-, se tratan ampliamente en el capítulo 3º de esta memoria.
142
Concha Germán Bes
2. Marco Teórico
En la actualidad el proceso de feminización de las profesiones sanitaria s
muestra bien las Tesis de ser el género sexual el organizador sociocultural clave,
como se observa en las siguientes tablas.
Tabla nº 1. Niveles de feminización de l as profesiones sanitarias. España. 1995 y 2004
Profesión
1995. Total de
profesionales
% de
mujeres
2004. Tasa por
100.000 habit antes.
Solo Mujeres
Profesionales
2004. Tasa por
100.000
habitantes
Mujeres y
Hombres
Matronería 6.072 95,27 57,53 60,79
Enfermería 172.132 79,04 428,59 525,18
Farmacia 41.387 63,75 92,15 134,96
Fisioterapia 2.409 56,25 - -
Medicina 162.650 33,79 187,56 453,4
Odontología 14.012 30,45 19,84 49,04
Veterinaria 19.356 24,55 - -
Fuente: INE. Anuario Estadí stico de España 1995, Madrid, Presidenc ia de Gobierno. 1996. En:
Ortiz, 2001. Le hemos añad ido los datos de 2004.
143
Concha Germán Bes
2. Marco Teórico
Tabla nº 2. Profesionales sani tarios colegiados por tipo de profesional, años y sexo.
Total Medicos/as % Médic as Total
Enfermeras/os
% Enfermeras
1995 162650 33,79 172132 79,04
1996 165560 34,60 177034 79,82
1997 168240 36,36 181877 80,08
1998 171494 36,42 192598 80,13
1999 174916 37,00 197340 80,57
2000 179033 37,82 204485 80,48
2001 180417 38,90 208551 80,45
2002 185908 39,83 213368 80,44
2003 190665 40,69 220769 81,60
2004 194668 41,36 225487 81,60
Fuente INE: Elaboración prop ia
En los últimos diez años, podemos observar que tanto la profesión médica como
la enfermera se feminizan, si bien está tendencia es mayor en las médicas que
aumenta en más de un 7%, mientras que en enfermería es de poco más de 2%.
En la tabla siguiente se muestran las profesiones sanitarias principales
distribuidas por regiones socio culturales. Se han seguido d os criterios a la hora de
seleccionar las Comunidades Autónomas: Comunidades con informantes
procedentes de relatos de vida y, la s que se alejan más de la media española. Por
el primer criterio está grupo de las Comunidades: Andalucía, Aragón, Cataluña, y
Madrid. Mientras que Navarra y Castilla la Mancha se han seleccionad o por ser las
que tienen tasas más altas y más bajas respect ivamente.
144
Concha Germán Bes
2. Marco Teórico
Tabla nº 3. Tasas de distribuc ión de médicos y enfermeras en diversas comunidades autónomas
en el 2004.
MEDICOS ENFERMERAS
Tot al Hombres Mujeres Tot al Hombres Mujeres
MEDIA
ESPAÑOLA 453,4 265,84 187,56 525,18 96,59 428,59
Andalucía 402,34 256,6 145,74 432,28 119,68 312,6
Ar ag ón 581,9 7 329,12 252,85 588,7 5 89,34 499,41
Castilla-
La Mancha 349,18 210,7 2 138,46 464,69 87,54 377,15
Cataluña 467,82 266,95 200,87 580,74 74,73 506,01
Madrid
(Comunidad) 544,86 292,75 252,11 599,18 100,83 498,3 5
Navarra
(Com unid ad) 555,58 298,38 257,2 883,93 45,82 838,11
Fuente INE. Tasa de profesionales san itarios colegiados por 100.000 habitantes por CCAA de
colegiación, tipo de profes ional y sexo.
La tasa más elevada de Enfermeras y Matronas corresponde a Navarra y la de
médicos corresponde a Aragón. Respecto a los diplomados en Enf ermería, por
encima de la Media española están: Navarra, Cataluña, Aragón y Madrid. Las más
bajas son Andalucía y Castilla la Mancha. En cuanto a los médicos, por encima de
la media están por orden consecutivo: Aragón, Navarra, Madrid y Cataluña. Las
más bajas se repiten en Andalucía y Castilla La Mancha.
145
Concha Germán Bes
2. Marco Teórico
Tabla nº 4. Tasas de distribuci ón matronas en diversas comunidades autónomas en el 2004.
MATRONAS
Total Hombres Mujeres
MEDIA
ESPAÑOLA 60,79 3,27 57,53
Andalucía 58,21 9,65 48,56
Aragón 61,49 1,36 60,13
Castilla-La
Mancha 38,12 2,63 35,49
Cataluña 72,21 0,47 71,74
Madrid
(Comunidad) 51,15 1,6 49,55
Navarra
(Comunidad) 91,16 0 91,16
Fuente INE. Tasa de profesionales san itarios colegiados por 100.000 habitantes por CCAA de
colegiación, tipo de profes ional y sexo. Los datos de Diplomados en Enfermería con título de M atrona
pueden estar infraestim ados, al no ser lega lmente obligatorio estar col egiado en una determinada
titulación de Dipl omados en Enfermería para poder ejercerla. Colegiados en Es paña a 31 de
diciembre de 2004.
En Matronas las cifras son muy dispares y no pueden tomarse con exactitud,
destaca Navarra que supone un 150% de la media española y la más Baja Castilla
la Mancha que está casi por la mitad.
2.4. La crítica al andr ocentrismo del saber científico y el valor del saber
femenino 69
El hecho de que los científicos hay an sido hombres durante siglos y siglos ha
generado un saber científico androcéntrico. C onsuelo Miqueo planteó los criterio s
69 Miqueo, 2005, Actas del VII Congreso de Hist oria de la Enfermería. Zaragoza (en prensa)
146
Concha Germán Bes
2. Marco Teórico
básicos para diagnosticar signos de androcentrismo en las ciencia s de la salud del
mundo contemporáneo 70 .
Diversas autoras proponen varias fases para la investigación de género en una
disciplina (Sue V Roser, 1990; Sch uster y Van Dyane 1984). I. Las mujeres son
invisibles, pero esta invisibilidad no es problemá tica. En la Historia sólo interesa el
estudio de los "grandes actores y pensadores". II: Se estudian mujeres destacadas
que responden a las características de éxito marcada por el paradigma dominante.
Consiste en añadir mujeres a los estudios existentes. III: Se plantea "El problema
de las mujeres", ¿Por qué hay tan pocas que destaquen?, ¿Por qué se devalúan
los papeles que desempeñan?, ¿Cuales son las claves de su subordin ación como
grupo?. IV: Las mujeres son estudiadas desde sus diversas experiencias. Se
consideran importantes las diferencias culturales, la etnia y la clase. Se empiezan a
cuestionar los paradigmas dominantes. V: El género ya se tiene en cuenta co mo
categoría de análisis de manera que, desde la perspectiva de las mujeres, se
cuestionan las disciplinas existente s y se introducen nuevos paradigmas. VI: Se
trabaja bajo nuevos paradigmas que tratan de lograr la integr ación de la experiencia
de hombres y mujeres.
Mª Angeles Duran resumía en un d ecálogo lo que ella llamaba "Diez propuestas
no utópicas para la renovación de la ciencia", a saber: 1) Recuperación crítica de la
Hª de la disciplina. 2) E xplicitación y crítica de la mera teoría subyacente. 3) Crítica
de los elementos sexistas encubier tos en la teoría. 4) Crítica encubie rta de los
elementos sexistas encubiertos en los conceptos o en su operativización. 5) Crítica
de los efectos sexistas derivados de la utilización de alg unos procedimientos o
técnicas específicas de observación, medición o recogida de documentación. 6)
Crítica de la organización social en la producción de la ciencia o disciplina. 7)
Crítica de la incongruencia o fosilización de los conocimientos sobre la mujer
contenidos en la disciplina, así como de los criterios de evaluación de los mismos.
8) Crítica del uso de los conocimientos proporcionados po r la disciplina en la vida
social y en la práctica profesional. 9) Explicitación de las demandas de nuevos
conocimientos que puede satisfa cer la disciplina. 10) Reflexión crítica sobre los
medios con que se puede contribuir al rechazo de conocimientos sesgados y a la
70 Miqueo, 2001, pp. 97-134.
147
Concha Germán Bes
2. Marco Teórico
potenciación de los nuevos conocimientos libres de sexismo que se solicitan de la
ciencia 71 .
“El conocimien to cuando es asimil ado, no deja la vi da humana en el mismo estado en que la
encontró, pues de ser así no sería necesario. Una investigación ser ia, conduce a reunir lo que
vulgarmente se separ a o a distinguir lo que vulgarmente s e confunde” 72 .
En los dos últimos siglos se ha formalizado desde el punto de vista lógico, e
instituido socialmente, un modo de saber que ha ido llamándose ciencia, que, como
la jurisprudencia, ha ido dotándose de potent es instrumentos de con vicción y de
persuasión, el más importante de lo cuales es su método. Porque la ciencia h a
gestado su muy elaborado procedimiento para obtener enunciados indiscutib les
(cual sentencias), que sean acatad o por toda la comunidad de expertos y que se
llamarán teorías.
“Afirmó la superioridad ep istémica de la ciencia médica y es asombroso como s e cuelan los
prejuicios sexis tas, la ideología patriarcal que impide ver el sesgo que introduce el ne utro universal, el
otro que es el hombre. Aso mbran y molestan los sesg os de género masculino q ue hemos dado en
llamar Androc entrismo… En la construcción d e este nuevo saber cap az de ver y aceptar el ti nte
masculino del saber científico (que y o estimo tanto), ha sido c lave la aportación de una nueva
perspectiva, más femenina, de la categoría de géner o como categoría analítica, y la crítica feminista a
la ciencia, a partir de los estudios de gé nero de amplio espectro plur idisciplinar” 73
La Historia de la crítica al androcent rismo de la ciencia
Consuelo Miqueo en Semiología del androcentrismo planteó en 2001 una guía
metodológica para deconstrucción desde la historia de l androcentrismo de las
ciencias médicas, enfatizando cuatr o cuestiones o hipótesis: 1) Los prejuicio s
sexistas, valores cultur ales asignados a los dos sexos, porque se introyectan
siempre en la construcción de teorías científicas y son a menudo inconscientes y
no explícitas. 2) Alguna de las teorías sobre la diferencia sexual y el papel de los
sexos que se han propuesto com o alternativas en la historia occidental y que
actúan en la construcción del saber científico como presupuestos implícitos y,
por tanto, no controlados en las descripciones y/o explicacio nes concernientes a
cuestiones generizadas (como es el pr oblema de la reproducción o
enfermedades típicamente sexuadas o las facultades intelectuales y morales de
hombres y mujeres. 3) La adscripción de cada autor, o texto científico al
71 Duran 1982, en Magallón, 1999. Miqueo, 2005.
72 Miqueo, 2003, 2004, pp. 45-66.
73 Miqueo, 2005, Actas del VII Congreso de Hist oria de la Enfermería. Zaragoza (en prensa)
148
Concha Germán Bes
2. Marco Teórico
paradigma isomórfico o dimórfico, debido a la sustitució n a partir del sig lo XIX del
modelo unisex o isomórfico de raíz aristotélica por una progresiva emergencia en
el mundo romántico y contemporáneo posterior de los dimorfismos sexuales;
polarizaciónn sexual que ha ido acompañada del incremento del discurso
científico de la superioridad masculina.
La cuarta hipótesis de trabajo, po r la extensión de su aplicabilidad, merece
comentario aparte. La feminización reactiva de las teorías científicas ligadas a
cuestiones de género en las cien cias biomédicas. Los estudios empíricos 74
sugieren una ley general de construcción de te orías científicas generizadas, que
es acorde con las resistencias ofrecidas a la acción positiva de disminución de l
dominio de lo masculino que se da en otros órdenes socioculturales. En los
procesos de descubrimiento de hechos biológicos vinculados a cu estiones de
género, como son la reproducción, los dimo rfismos sexuales del cerebro, la
determinación del sexo, las funciones de las hormonas sexuales, o las
enfermedades ligadas al sexo, es posible ob servar dos fases. La prim era, o de
formulación inicial masculina, implica la afirmación de la primacía de lo
masculino, generalmente expresada en términos de más grande, activo, primario
o rector de lo masculino, sea el objeto natur al que sea: gameto, hormona,
cromosoma o enfermedad determinada; y la correspondiente definición
subordinada, secundaria o inferior de lo codificado como femenino, sea el
órgano, la célula, la molécula, la función o enfermedad determinada, lo que se
expresa en términos de carente de, determinado por, incapaz de, inverso a,
menor que, etc. La segunda fase, o de redefinición en femenino del mismo
problema, objeto o función fisiopatológica, pasa por las fase s de cuestionamiento
de lo formulado, aceptación parcial de una mayor trascendencia de lo f emenino,
y afirmación final de lo femenino, realizada siempre ante una avalancha de
evidencias que han ido refutando las teorías establecida s. Diríase, pues, que no
sólo las mujeres necesitan demostrar con mejores resultad os su valía, sino que
también deben hacerlo las objetivas o cert ificadas teorías que sugieren una
mejor, temprana, activa, madura o compleja acción de cualquier elemento
biológico básico previamente vinculado a las m ujeres.
74 Emily Martin (1991 ), Evelin Fox Keller (1991), Schiebi nger (1991), Sand ra Harding
(1996), María José Barral e Isabel Delgado (1999 ) y Miqueo (en pren sa)
149
Concha Germán Bes
2. Marco Teórico
En los setenta, surgen los primeros movimientos sociales y la crítica ac adémica
a la ciencia a partir de la obra de Khun, La estru ctura de las revoluciones
científicas 75 . Se comenzaron a señalar la escasa presencia d e mujeres y los sesgos
sexistas visibles en medicina, biología, antropología, psicología y etología. La
sociología de la ciencia señaló la influencia de factores extra-científicos, y entre
ellos a partir de los 80, la masculinización previamente criticada. Sandra Hading en
su obra The science q uestion in feminism 76 , propuso crear una ciencia feminista
regida por valores que se suponen típicamente femeninos como son: la
complejidad, la interacción y el holismo. Criterios no siempre compartidos por otras
autoras. Los diversos presupuestos epistémicos feministas sintetizados por Sandra
Harding son:
1. Feminismo empirista. El método garantiza la verdad y hay que corregir los
sesgos patriarcales. 2. Feminismo político (socialista y ecopacifista). A favor de la
naturaleza y el desarrollo sostenible y solidario. 3. Feminismo del punto de vista
situado. Partir de la vida de las muje res: superioridad epistémica en tecnociencia. 4.
Feminismo de la crítica radical postmoderna. Contra la superioridad epistémica y el
poder patriarcal de la ciencia. 5. Feminismo de la diferencia sexual. Integrar el
orden simbólico femenino y autorizar a las científicas.
Ante la diversidad de programas de investigación “feminista”, se h an creado
diferentes soluciones de síntesis que tratan de mirar o hacer una lectura en clave
feminista de las aportaciones y modo de trabajar de grandes científicas de
reconocido prestigio en la ciencia, pero diferentes. Por eje mplo el estudio biográfico
de la premio Nobel Bárbara McClintock que hizo la física e historiadora Fox Keller
demostrando rastros no androcéntricos o mach istas en algunos de los científ icos
del núcleo de la comunidad científica: “Su búsqueda del organismo, del respeto a la
complejidad de la diferencia de los individuos, su necesidad de escuchar al
material, sirven de paradigma de las tendencias no masculinas que pueden detectar
en la ciencia” 77
75 Khun, 1989. Sobre Historia de la ciencia vale la pena consultar la obra de Fleck, La génesis y el
desarrollo de un hecho científico. Madrid: Alianza Universidad, 1986.
76 Harding, 1996.
77 Harding, 1996, p.107
150
Concha Germán Bes
2. Marco Teórico
O bien quienes han defendido una ciencia distinta y feminista, han realizado un
trabajo de definición; “Una ciencia abierta al libre intercambio de ideas, a
numerosos temas de investigación, más comunal, más democrática, menos elitista
y jerárquica, una ciencia en la que prime la cooperación el lugar de la competencia.
Una ciencia con una perspectiva social y responsable con la conservación del
medio ambiente. Que reconoce diversas formas de pensamiento así como la
subjetividad de quienes investigan; más interesada por ofrecer explicacione s y
entender los procesos naturales que por describir hechos o por dominarlos. Una
ciencia que ha de saber combinar la cuantificación con la s técnicas cualitativas, y
reconocer que las verdades son siempre parciales, sin renunciar a teorías menos
reduccionistas y más holística s. Capaz de incorporar info rmación procedente de
otras culturas, de otras formas de entender el mundo y tener presente en su s
análisis una perspectiva de género” 78
En síntesis y de acuerdo con Harding podemos resumir las aportacion es de la
crítica feminista a la cien cia de este modo:
1) Los estudios sobre la equidad han demostrado la constante discrimina ción y
oposición a la participación de las mujeres en la actividad científica.
2) Los estudios sobre los usos y abusos de la biología y medicina han
demostrado una utilización social con fines sexistas, racistas y clasistas.
3) Los estudios sobre los objetivos y metodologías empleadas han evidenciado
que la frontera entre lo científico y lo para-cientifico responde a los valores e
intereses de los hombres, en detrimento de los de las mujeres.
4) Las técnicas de la crítica literaria, la interpretación histórica y el psicoanálisis
han descubierto los planes simbólicos o estru cturales ocultos de los enunciados y
prácticas que son presuntamente neutrales per o que responden al lenguaje, código
de significados y deseos específicos de los hombres occide ntales y burgueses.
5) Diversas investigacione s epistemológicas han sentado las bases para una
forma alternativa de entender el fenómeno del saber: las relaciones entre
experiencias, ser y saber. Sin du da una de las aportaciones más interesantes,
porque está cuestionando las insuficiencias de las líneas anteriores.
78 Miqueo et al. 1999, p. 89. En: Barral et al.
151
Concha Germán Bes
4. Institución 1977-2004
“Es una profesión
vocacional, eligen la profesión
porque les gusta el 91,5 de
las mujeres y el 61,9 de los
hombres. Entre los cambios
beneficiosos están: la relación
con los pacientes, la
Diplomatura, las Funciones...
Mientras que los perjudiciales
son: la falta de estudios
superiores y de
especialidades, la relación con los directivos, los jefes inmediatos e imagen ante la
sociedad. Están satisfechos con la formación recibida un 80 %".
“En la Atención Primaria de Salud destacan las actividades de Educación para la
Salud, la Consulta y la Atención Domiciliaria. En el hospita l destacan: los flujos de
información, el apoyo emocional y psico-so cial y la planificación asistencial con el
paciente y familia. La sobrecarga es un obstáculo para contribuir a la salud de la
población”.
Muy ilustrativa es la agrupación en cinco grupos en base a los valores que
manifiestan respecto a la salud y la profesión: el grupo I, (18,3%) lo denominan
inmovilistas pasivos (las cosas est án bien, dejarlas como están). En el grupo II,
(20,3%) se sitúan el denominado Autovaloració n positiva, críticos y a ctivos en pro
de la dignificación de la profesión . En el grupo III, (17%) están lo Optimistas en pro
de la desdramatización de los temas. En el grupo IV, (18,2%), un poco superior a l
anterior encontramos los contrarios, Los Pesimistas , que infravaloran la propia
actividad y en último lugar V, (26%), Visión tradicional y tópica de las enfermeras
(auxiliar, sacrificio...) 130
En Zaragoza en el curso 1992-3, se realizó un estudio con los estudiantes del
tercer curso con varios propósitos: conocer la motivación, la s expectativas
profesionales y la valoración teórico-práctica del currículo de enfermería. Un 77,7%
lo eligió por vocación y 73,4% por tener trabajo. Un 95% volvería a elegir los
mismos estudios. Les gustaron las practicas en un 97,8%; un 82% lo consideraban
130 Krief, 1998, p. 220.
Fi gura nº 7. T i pos de Enferm era s /os
en 1998. Es paña
20,2
17
26
18,2
18,3
Opti mista Innov adora l Tra dicio nal Pe simi sta Inm ovilis t a
254
Concha Germán Bes
4. Institución 1977-2004
gratificante y un 61,2% estresante. Sus tendencias son preferentemente
hospitalarias, conceden mucho valor a la atención domiciliaria entre sus prioridades
están los cuidados a los crónicos, ancianos y enfermeros de SIDA y las labores
preventivas. Los autores recomendaron que:
“El Potencial vocacional de bería tenerse en cuenta por las instituciones c on una adecuada política
de incentivaci ón, cambios ambientales y organizativos, ya que, al cabo de unos aos de trabajo, se
manifiestan poco motivados”. Tomás y col. 131
En el año 2004 en Cádiz se encuestó a 292 estudiantes, 71,2% chicas de 20
aos de edad que vivían con los padres, cuyos estudios eran de se gundo grado,
70% de empleo de padres y un 70% de madres amas de casa. Concluyeron que la
enfermería es una profesión vocacional (96%) y que la vo cación está relacionada
con la edad, a más edad, mas percepción de vocación. Estudian enfermería por:
"Tener un trabajo, hac erse un futuro, facilidad para trab ajar, aspecto económico, independiz arse…
Vocación como gustar, quer er, valer, afinidad… Ayudar, cuidar, aspecto humano, la bor social…
Conocimientos, formación, s aber, aprender… No haber podido entrar en otra carrera… Corta,
sencilla… Conseguir un título, estudios superiores… Posición social, ser alguien, reconocimiento
social o familiar, prestigio… Tradici ón familiar, amistades, obligación… Relaciones humanas, trato con
los demás… Ejercer un a profesión" 134
“En sus propias palabras: Esencialista es: vocación es tende ncia, disposición, hecho para e llo,
nacieron con esa idea, instintivo, sexto se ntido en ayudar a las personas. Labor Pr ofesional , ganas,
interés, ilusión, deseo de hacer, siempre le ha gustado. No es algo p untual, sino perdu rable y es algo
interno. También Calidad y Vocaci ón ser profesionales... Ejercer con los cinco sentidos, sin cometer
ningún error.... Escuchar, afectividad. El ideal de enfermería es ayudar a los demás, cuidar, realizar
técnicas. Diferencias significativas entre chic as=cuidado y chicos=técnicas” 132 .
En 2005, el Colegio de Enfermería de Barcelona realizó un estudio a una
muestra de 2.122 enfermeras de Barcelona de un total de 27.251. Agruparon los
resultados en torno a tres cuest iones: cómo somos, principales proble mas y cómo
nos gustaría ser.
Como somos: Edad media 38 aos. 87% mujeres y tendencia a mayor
feminización. Clase media-media. Mas del 50 % ganan entre 1.200 y 1.800 €. Un
tercio jóvenes menores ingresos. Ideológicamente de izquierdas. Destacado pap el
en la sociedad catalana. Muy especializada, pública y hospitalaria en marcos
organizativos complejos. Un 18% tienen otro empleo. Tienen un 70% trabajo
estable y un 30% precario. Salidas cortas de la profesión por maternidad. La vuelta
supone ajustes a la organización. La mayoría realizan esfuerzos adicion ales
131 Tomás, Rabanaq ue, 1996 , pp . 172-173 y también Tomás, Raban aque, Monzón y Fernández,
1996, pp . 176-177.
132 Martínez, 2004, p. 207.
255
Concha Germán Bes
4. Institución 1977-2004
atribuidos a características sociales de los usuarios y a demandas que exceden las
posibilidades del sistema. Alto nivel de control y autonomía técnica. El control sobre
la organización social del trabajo es menor, y mucho menor lo es sobre la
orientación de la organ ización. Como resultado perciben t ener un elevado grado d e
libertad en la realización de su trabajo. En general, se sienten satisfechas con su
profesión un 80% volvería a entrar. Sienten que su profesionalidad está bien
valorada por sus colegas y los usuarios pero insuficientemente valorada por la
organización y la sociedad.
“Principales problemas: retribuciones insuficientes, falta de incentivo s
profesionales y la falta de reconocim iento social y político. P or encima de todo, para
la mayoría de las profesionales, su profesión consiste fund amentalmente en una
forma de ayudar a los demás y consideran que están al servicio del bienestar de las
personas. El valor central apuntado por las enfermeras como esencia de prest igio
es la ética e integridad profesional. La valoración que las profesionales realizan de
la utilidad del Colegio Oficial de Infirmieres de Barcelona es de 4,4 sobre 10.
Valoran positivamente la bolsa de trabajo, la asesoría jurídica y los servicios de
información del colegio.
Como nos gustaría ser: Fundamental una mayor valoración y reconocimiento
social. Esto implica ingresos adecuados, evitar situacion es de precariedad y un
mayor reconocimiento por parte de las organizaciones y la sociedad de su
profesionalidad y dedicación. La mayoría aspira, y se siente capacitada para asu mir
mayores niveles de responsabilidad en la toma de decisiones en su trabajo para la
realización de un ejercicio más profesionalizado. En un nivel de control sobre la
organización de su ejercicio y ampliar el espacio profesional en educación sanitaria
y seguimiento personalizado de las personas atendidas. Consideran que el papel
de la enfermería debe estar orientado al bienestar y satisfacción de la s necesidades
de la sociedad en su conjunto. Quisieran tener papeles más consultores y
orientadores y compatibilizarlos con los que prestan en la actualidad. Es de
importancia primaria aumentar los esfuerzos para mejorar en los aspectos
científicos como parte del sistema de excelencia profesional dominado por la ética.
El Colegio como entidad política debe influ ir en la política sa nitaria y en las
256
Concha Germán Bes
4. Institución 1977-2004
negociaciones de ámbit o profesional y laboral. A tres cuartas partes les gustaría
participar en actividades colegiale s en temas profesionales y de práctica” 133 .
Resumiendo los resultados de estos estudios, observamos que hay
características de la pro fesión enfermera que son coincidentes a pesar de los casi
30 años que separan los dos estudios entre las enfermeras de Madrid y las de
Barcelona, tales como: la idea de servicio a la Sociedad, la importancia de la
relación con las personas, el sent ido de la vocación, la falta de reconocimiento
institucional y político. Esto indica mejores salarios, tiempo y participació n política.
Las enfermeras de Barcelona se sienten capacitadas para asumir mayores
responsabilidades que las que tienen. Como las de Madrid, creen que la enfermería
debería estar más orientada a las necesidade s y el bienestar del paciente, realizar
más educación y promoción de salud y ser más consejeras.
Tanto en el estudio de Cádiz como en el de Barcelona y Zaragoza, se identif ica
como principal diferencia de género que los enfermeros prefieren las actividades
técnicas, mientras que las enfermeras se inclinan por las actividades técnica s
relacionales.
4.3.3. Producción y difusión de la inform ación científica: Fundación Index 134
Un rasgo que caracteriza a una profesión desde el punto de vista sociológico es
la capacidad de gestionar su propio conocimiento, desde su propia inde pendencia y
la Fundación Index ha sido un inst rumento clave en este aspecto de la institución
como profesión de la enfermería española. Fue pionera en su creación y objetivos y
ha alcanzado un amplio desarrollo y reconocimiento a nivel nacional e int ernacional.
En 1989 se inscribió como asociación científica sin ánimo de lucro en la Delega-
ción de Gobernación de Jaén y dos años más tarde en el Registro Andaluz de So-
ciedades Científicas, de la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía (reg. Nº
79/92). En 1991 se trasladó a la ciudad de Granada, instalándose e n el Hospital
Universitario de San Rafael e iniciando una nueva andadura como Centro Colabo-
133 Rodríguez y Bosch, 2005, p.36. Algunas ideas coincident e se pueden encontrar en la tesis de
Anna Ramio Cofre, sobre “Actitudes profes ionales, estudio de la práctica profesional enfermera en
Catalunya. Universidad de Barcelona, 2005. www.tdx.casca.es/tesis_UB
134 Memoria, 2005,
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Concha Germán Bes
4. Institución 1977-2004
rador de la Universidad de Granada. En 1994 se convirtió en “Fundación Index para
el desarrollo de la Investigación en Cuidados de Salu d” En la actualidad, la
Fundación Index tiene su sede en la calle Horno de Marina, muy cerca del lugar
donde San Juan de Dios instaló su primer hospital, en el centro histórico de la
ciudad de Granada. La sede Index-Norte se sitúa en la ciudad de Zaragoza, en la
Escuela Universitaria de Ciencias de la Salud . La Fundación Index cuenta con
Centros Colaboradores en Colombia y en México.
La revista Index en soporte de papel, es una de sus primeras y principales
actividades, Index de Enferm ería se distribuye en todo el territorio nacional y en
otros países de Europa y América. En los indicadores bibliográficos naciona les,
aparece como la revista de enfermería con mayor imparto inmediato (CUIDEN
citación), mientras que es la tercera revista biomédica con mayor repercusión,
encontrándose entre las diez pr imeras revistas con mayor impacto internacional
(IEHDC-CSIC) 135 . Se han publicado 48 números a lo largo 12 año s y ocho
monografías estando dos en preparación. Otra de las actividades de la Fundación
son los servicios de la hemeroteca virtual: Cantárida, hemeroteca virtual de la
Fundación Index con revistas accesibles a texto completo desde su página web
www.index-f.com. En la actualidad incorpora los siguientes títulos:
- Index de Enfermería Digit al
-Index in English, edición en inglés de Index de Enfermería
- Evidentia , revista especializa da en Enfermería Basada en la Evide ncia
- Cultura de los Cuidados , revista de la Asoci ación de Historia y Antropologí a de los Cuidados
- Enfermería Comunitaria , revista de la Federación de Asociaci ones de Enfermería
Comunitaria y Atención Primaria
- Temperament vm , revista internacional de H istoria y Pensamiento Enfermero
- Presencia , revista de la Asoc iación Nacional de Enfermería en Salud Mental
- Inquietudes , revista de enfer mería del Complejo Hospitalario de Jaén
- Desarrollo Científico de Enfermería , revista de enfermería de Mé xico
- Archivos de la Memoria , fondo de relatos biográfic os
- Biblioteca Lasc asas , anuario sobre cuidados de salud en Ib eroamérica
En preparación:
135 Memoria, 2005, p. 6.
258
Concha Germán Bes
4. Institución 1977-2004
- Enfermería Docente , revista del Hospital Universitario Virgen de l a Victoria de Málaga
- Enfermería Universitaria , revista de la Es cuela Nacional de Enfermerí a y Obstetricia de la
Universidad Nacional de Mexico.
En la década de los noventa la fundación creó Cuiden , Base de datos
bibliográfica especializada en enfermería en español y la única en su género.
Cuenta en la actualidad con más de cuarenta mil registros, se incluyen los artículos
científicos publicados en las revistas españolas y latinoamericanas de enfermería,
los originales de autoría en español con un enfoque hacia los cuid ados de salud
publicados en otras revistas nacion ales e internacionales, libros y monografías, así
como documentación científica no publicada, incluyendo textos históricos. Permite
hacer búsquedas bibliográficas por auto res, materias y otros campos, inclu so
búsquedas cruzadas mediante descriptores de un dicciona rio propio. Es de acceso
libre a través de Internet (www.index-f.com ). No obstante, tiene varias bases de
datos que facilitan la labor investigadora. Así están: la r ed de investigadores,
Cuiden- plus que da acceso a bases especializadas co mo: Cuiden-Salud, C-
humanitas, Archivos de la Memoria… Y así hasta una docena.
Desde 1993 la Fundación organiza Jornadas Científicas bianualmente. Y
también: Encuentros Forándalus sobre Investigación en Red. Tienen lugar
anualmente: Sevilla, 2003; Málaga, 2004; Jaén, 2005. Reun ión sobre Investigació n
Cualitativa en Salud. Se viene celebrando anualmente desde 1999 en diferentes
lugares de la geografía española. En Iberoamérica se han celebrado varios
encuentros sobre Revistas de Enfermería y afines y sobre Cooperación y Salud.
Desde 2002 se realizan las jornada s de Enfermería Basada en la Evidencia con
carácter bianual con el objeto de revisar las implicaciones que tiene en la
Enfermería el movimiento de la Evidencia Científica.
Index desarrolla actividades formativas presenciales y a distancia. Destacamos
el programa quid-INNOVA, concertado por el Servicio Andaluz de Salud para formar
a enfermeras investigadoras. La colaboración institucional de I ndex con
Universidades españolas, Servicios de Salud y Colegios Profesionales se acerca al
centenar. Destacamos la colaboración en el Master en Ciencias de la Enfermería de
la Universidad de Zaragoza y en el programa de doctorado de la Universidad de
Alicante.
259
Concha Germán Bes
4. Institución 1977-2004
De sus líneas de investigación destacamos: el observatorio de la evidencia y la
red de investigadores, dirigido por Alberto Gálvez. El labo ratorio de Investigación
cualitativa (LIC) dirigido por Manuel Amezcua, que ha producido varios libros, entr e
ellos Archivos de la memoria y Cuidados y cuidadores familiares , éste ultimo
dirigido por Cristina Hederle. La Fundación I ndex ha dirigido 7 proyectos de
investigación financiados y da cobertura a la Red de historia y del pensamiento
enfermero RIHPE dirigida por Carmen Chamizo, que produce el fondo Cuiden-
Humanitas y la revista Temperamentum
La Fundación tiene servicios de apoyo a la investigación a personas y grupos
bajo unas mínimas condiciones, básicament e estar inscrito en la revista Index.
Promueve premios en Jornadas y Congre sos y ayudas a la formación en
investigación a los y las jóvenes enfermeros y enfermeras. Un 10% de sus ingresos
los dedica a la cooperación intern acional en Latinoamérica. Actualmente realiza
intercambio con más de 200 revistas.
Uno de los factores que han facilit ado el desarrollo de la Fundación ha sido el
estar abierto a numerosas colaboraciones d e personas e instituciones. En la
dirección se encuentran: Manuel Amezcua, Presidente. Cristina Heierle Valero,
Vicepresidente y Coordinadora de Actividades Científicas. Concepción Germán
Bes, Coordinadora de la sede Index Norte. Alberto Gálvez Toro, Coordinador de
Investigación. César Hueso Montoro, Coordinador docente. Luis López,
Coordinador de Forándalus. Carmen Chamizo Vega, coordinadora de RIHPE, María
González López, Secretaria-administradora.
4.4. La Organización Colegial
Diversos trabajos han analizado el papel de los colegios profesionale s a lo largo
del siglo XX Gallardo y col 136 en el colegio de S evilla, Amezcua y col 137 el colegio
de Almería y las obras de primeros investigadores de Historia como so n Ventosa 138 ,
Eseverri 139 , Domínguez Alcón 140 , describiendo sus aspectos legales, constitución y
136 Gallardo, Jaldón y Villa, 1993,
137 Amezcua, Germán, Valero y Pozo, 1994, op. cit
138 Ventosa, 1984,
139 Eseverri, 1984,
140 Domínguez, 1986,
260
Concha Germán Bes
4. Institución 1977-2004
funciones. En el conjunto de sus funciones han sido historiadas la s siguientes
actividades: control profesional ejercido mediante el control de intrusos, control de
títulos y establecimiento de tasas en el ejercicio libre de la profesión. Colaboración
con el Estado en materia de contribución fisca l y en la transmisión de consignas
relacionadas con contingencias de carácter epidemiológico. Fomento de la
profesión, a través de convocatorias de p remios de investigación, becas y
publicaciones y finalmente funciones derivadas de los antiguos gremios en materia
de asistencia y socorro.
Siles 141 sugiere varios factores activadores de la evolución corporativa
promovidos por los intereses políticos y la ideología de lo s partidos en el poder
desde la segunda mitad del siglo XIX hasta la IIª Repúbl ica: como instrumentos
externos de una burocracia estatal impotente para controlar las profesiones más
desarrolladas; prueba de hecho es que utilizaron símbolos propios del momento
político ya fuera monárquico o republicano.
En 1945, se aprobó el Reglamento del Consejo General y el Estatuto de las
Profesiones Sanitarias y de los Colegios Oficiales de Auxiliares Sanitarios, con las
tres secciones: Practicantes, Enfer meras y Matronas, a las que desp ués debieron
colegiarse los Ayudantes Técnicos Sanitario s según fueran: hombre, mujer o
matrona. Durante el régimen franquista, la div isión colegial en tres colegios de
facto, la falta de democracia interna, el clima general de autoritarismo y la
consecuente inoperancia, dieron lugar a una profunda situación de descontento que
se plasmó en un movimiento asambleario por centros hospitalarios que eligió sus
representantes provinciales y dio lugar a la Coordinadora Nacional.
4.4.1. Los conflictos iniciales
En 1975 el clima social en España era de enorme efervescencia, la canción
“protesta” solicitando las libertades democráticas dio lugar a multitudinarios recitales
de jóvenes por toda la geografía española. Durante la etapa de la Transición
Democrática del gobierno de Adolfo Suárez se legalizaron los partidos político s y
los sindicatos, se abrió la censur a en la música y el cine y se celebraron las
primeras elecciones democráticas. En este contexto nació la Coordinadora Nacional
141 Siles, 1994, pp . 11-15.
261
Concha Germán Bes
4. Institución 1977-2004
en Junio de 1976 que convocó y dirigió movilizaciones de miles de enfermeras por
toda España dando lugar a la re volución de la “Batas Blancas” ya comentada
anteriormente.
Esta coordinadora nació como consecuencia de la falta de representatividad e
inoperancia de los coleg ios profesionales a los que corresp ondía dar soluciones a
los problemas planteados. La coor dinadora estaba integrada por dos profesionales
de cada provincia y dos alumnos, se reunió en Madrid y tuvo sus representantes en
la Comisión Interministerial.
El primer punto reivindicativo de la Coordinadora fue el encuadre de los estudios
de enfermería en Estudios Universitarios, el segundo, la unificación colegia l. En
noviembre de 1976, en el escrito dirigido po r la coordinadora al sindicato de
Comisiones Obreras se solicitaba su apoyo en los puntos reivindicativos: Formación
Universitaria, Unificación Colegial y Coeficiente de 3,6 como corresponde a lo s
técnicos de grado medio. Estas reivindicaciones se argumentaban:
“Se solicita la r eestructuración de los estudi os a nivel univ ersitario, estando actualment e fuera de la
Ley vigente de 1970 y que los cole gios no pudieron o no supieron transformar las esc uelas técnicas de
grado medio e n 1964… Escuelas mixtas y en régime n de externado. Coeficiente 3,6 que corresponde
por ser escuelas técnicas de grado medio y cuyas plaza son cub iertas por oposición, en vez de l 1,9
actual que res ulta anacrónico .Unificación de colegi os, solicitado por la coordina dora estatal que viene
aglutinando y dando solucio nes a los profesionales”.
A su vez, explica la ca usa de la Coordinadora Estatal y d enuncia la postura del
Consejo General de Auxiliares Sanitarios:
“… el Consejo quiere expulsar a los miembros de la coord inadora cuan do han comenzado a
solicitar la unificació n colegial, e incluso ha n enviado a la policía p ara el desalojo de los miembros de
la coordinador a estatal reunidos en el colegio de AT S masculino de Madrid 142 ..
El 2 de abril de 1977, se publicó la Or den Ministerial que obligaba a la un ificación
colegial. Hubo una segunda orden que se publicó el 14 de Mayo del mismo año,
para facilitar la unificación en la que se d aban atribuciones a las jefaturas
provinciales de Sanidad.
El proceso democrático fue limpio y bajo las directrices de las Jefaturas
Provinciales de Sanidad. En Madrid, las elecciones se celebraron los días 26, 27 y
28 de Junio en la sede de la Jefatura Provincial de Sanidad. Por el acta del día 29,
sabemos que hubo una participación de 1489 personas d e un censo de 22.780,
siendo la elección nominal. Ni la ju nta provincial de Madrid de la sección de los
142 CC.OO. Problemática ATS. 1976; Noviembre, 1-2. APCGB
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Concha Germán Bes
4. Institución 1977-2004
practicantes, ni la de las enfermeras, reconocieron las elecciones democráticas
argumentando razones como, la falta de un cen so único, cosa difícil de obtener, ya
que ellos, que eran los responsables, no lo entregaban y el proceso de cesión
estuvo lleno de obstáculos por parte de los sa lientes 143 .
Tras la desestimación de la s impugnaciones intervino el gobie rno civil.
Posteriormente y ante la negativa del consejo se cción enfermeras, con la presencia
del presidente del Consejo electo, se procedió a descerrajar la puerta de entrada.
En la misma planta de la calle Buen Suceso número 6, es taban las enfermeras y
ATSF de Madrid y el Consejo General Sección enfermeras y ATS. La recién electa
junta provincial de Madrid unas semanas posteriores cedió el piso que ocupaba la
sección de Enfermeras y ATSF al nuevo y unificado Consejo General. El colegio de
Madrid en la sección masculina de la calle C onde de Romanotes nº 10, donde
durante un año se había estado reuniendo la Coordinadora Nacional. La sección de
practicantes y ATSM estaba en la Cuesta de Santo Do mingo, que pasá años
después a ser la sede del Consejo General Unificado 144 .
El 11 de Julio de 1977, según informe firmado por los presidentes e lectos, se
habían celebrado elecciones en 29 provincias
“ Los reunido s eran: Enrique Rodrígue z Gómez, preside nte de Salamanca. José Antonio
Pacheco González , presidente de Las Palmas. Antonio Martínez de Sánchez del Colegio de
Cádiz. M. Carmen Sá nchez Moreno, vicepre sidenta I de Salamanca. Soled ad Gil Bombín,
vocal de Madrid. Rosa S erra Budoy, presidenta d e Barcelona. Concep ción Germán Be s,
presidenta de Madri d, Julio Benito Gutiérrez, vice presidente I de Valladolid. T eresa Carulla
Musons, vocal de Barcelona. Jo sefa Ganuza Ga rcía, presidenta de V alladolid y Carmen
Tena Goro, vicepresidenta II de Valladolid” 145 .
Hubo posiciones en contra de la unificación de cierto sector de practicantes y de
matronas 146, 147 pero la mayoría estuvo a favor. El vocal rural de Madrid de la
sección practicante se unió a la candidatura de la coordinadora. En la carta abierta
a los rurales solicitando el voto para las elecciones de Junio en Madrid decía
143 Diversos diarios: Pueblo, El País , Informaciones durante Julio de 1977. APCGB
144 Coordinador a. Colegio Madrid 19 77-78. Informes varios: Actas, desestim aciones de
impugnaciones, circulares informativas. APCGB
145 Actas de la reunión 11 de julio de 1977. APCGB
146 Circular nº 14 del colegio d e Matronas de Madrid y Provincia. J unio de 197 7. informaba de que
no iba a comparecer el cole gio a las próximas elecciones de Madrid los dí as 26, 27 y 28.
147 Informe de prensa. APCGB
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Concha Germán Bes
4. Institución 1977-2004
Por último, constituye e l camino más firme para co nseguir el desar rollo de la Enfermería como
profesión” 159
Los Programas Formativos
El programa de 1953 de ATS, incluía las asignaturas d e Medicina e Higiene
Social y Microbiología cuyos contenidos están relaciona dos con los de Salud
Pública . El profesorado era exclusivamente médico y la profesión básicamente
hospitalaria. No es de extrañar que a finales del 1976, que ante la pregunta: “ Las
actividades que usted realiza como enfermera, están orientadas prin cipalmente a:
curar y asistir enfermos, rehabilitar enfermos y cuidado y promoción de salud, es
decir, promover la higiene familiar y la social, elevar la salud mental de la población,
prevenir los accidente o las enfermedades profesionales. Solo un 1% de las
enfermeras madrileñas manifestaran realizar actividades de cuidado y promoción
de salud 160 .
El mismo año que se publicó el informe de la OMS de Hall que sirvió de
referencia en numerosos foros, el programa de 1976 indica ba:
“Los programas de enfermerí a deben basarse en concepto s bien desarrollados sobre la natura leza
de la enferm ería y sus func iones en la sociedad… Reflejar la at ención de pro moción de salud,
preventiva s, rehabilitadotas y de mantenimiento dentro de la comunida d, además del c uidado a los
enfermos, inválidos en hospitales y otras instituciones curativas” 161
“Debe conside rarse la educación de trabajadores de primer nivel en las escuelas univ ersitarias de
enfermeras como rec omienda el informe de 1972 del simposio EURO sobre Educación Superiores en
Enfermería (EURO4.408). En cuanto sea posible debe formarse un comité constituido en su mayor
parte por enfermer as, que elabore y pr esente a la consider ación de las autoridades res ponsables un
documento so bre la revisión de los requisi tos mínimos para la educaci ón de enfermeras y demás
personas de enfermería” 163 .
En el programa de estudios de la Escuela de Enfermería del Hospital de la Santa
Cruz y San Pablo de 1976, se incluyó la asignatura de Salud Pública 162 en el curso
tercero de la carrera con contenidos orientados a la atención a la comunidad y
sociología. Además la asignatura de Enfer mería Fundamental comprendía en
159 Alberdi,1984, pp . 34-38.
160 Martin, 1978, pp . 54
161 Hall, 1976, pp . I-VIII.
162 Piulach, 1976, pp . 100-10 3
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Concha Germán Bes
4. Institución 1977-2004
enfoque de Necesidades Humanas Básicas 163 a lo largo del ciclo vital y en personas
sanas.
En la Orden de 31 de octubre de 1977 sobre “Directrices para la elaboración de
los planes de estudios de los Diplomados en Enfermería” 164 , se incluyó la Salud
Pública como área de conocimientos junto con: Ciencias básicas, Ciencias
médicas, Ciencias de la enfermería y Ciencias de la conduct a.
Entre los contenidos troncales se contemplaban las asignaturas de Salud
Pública I y Salud Pública II con carácter anual y en los cursos segundo y tercero.
163 Piulachs, 1976. pp . 31-43
164 BOE de 26 de noviembre de 1977
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4. Institución 1977-2004
Cuadro nº 13. Descriptores de contenidos en Salud Públic a. Plan 1977
En la Salud pública I se incluyeron:
Estudios sobre higie ne individual y colectiv a y los aspectos sociales de la Puericultura, Obstetricia
y la Gerontolog ía.
Igualmente ha de compr ender las ideas actuales sobre salud mental y prevención de l os trastornos
psíquicos y de la educación s exual.
Ha de abarcar también el estudio del medio social, económico y cultural en que se mueven los
miembros de una det erminada comunidad, por el im portante papel qu e ejerce sobre el mantenimie nto
de la salud y los condic ionamientos de la enfermed ad.
La Salud públi ca II continúa los aspectos ya iniciados en el curso anterior, comprendiendo los
aspectos y me todología necesaria para que el dip lomado en Enf ermería sea un agent e activo en la
educación sa nitaria de la co munidad. Se estima que la duración ha de ser un mínimo de dos
trimestres.
En el apartado de las enseñanzas prácticas se decía:
Se procurará h acer posible aquéllas pr ácticas que, independie ntemente de poder ser re alizadas en
el medio hospitalari o, extrahospitalario, rural o urbano, concu erde con las áreas de conoc imiento
adquiridos (dis pensarios de sanidad, guarderías centros gerontol ógico, establecimientos públicos y d e
trabajo, hospitales, etc.).
Este programa fue sin duda un avance muy considerable respecto al del ATS, y
aunque otro tema, que se sale de los propósitos de este trabajo, sea estudiar como
se aplicó esta ordenanza en cada Escuela Universitaria.
En 1980, las directrices del “Curso de conv alidación del título de Ayudante
Técnico Sanitario (A.T.S.) por el d e Diplomado de Enfermería” 165 , se introdujeron
los objetivos y los contenidos de Salud Pública.
Cuadro 4.3. Objetiv os y Contenid os del programa del cu rso de Nivelación de la UNED. para la
convalidación académica de AT S por Diplomado 1981.
Objetivos:
Conocer los conceptos act uales sobre la salud publica,
Los diversos campos de la ac ción sanitaria aplicada a las comunidades,
El papel del Diplom ado en Enfermería en cada uno de los citados cam pos y
La utilidad del método e pidemiológico.
Contenidos:
Conceptos de salud pú blica.
Método epidemiológico y aplicación a las enfermedades de mayor incidencia en nuestro país.
165 Orden de15 de julio de 1980 (BOE: 23 de julio de 1980). Curso de convalidación del título de
Ayudante Técnico Sanitario (A.T.S.) por el de Diplom ado de Enfermería.
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4. Institución 1977-2004
Administración de la sal ud pública.
Actuación del Diploma do en Enfermería en salud pública.
En el libro de programas y objetivos docentes de 1982, podemos ver el primer
programa de Salud Pública I y Salud Pública II 166 de la Universidad Complutense.
Su autora Lucía Mazarrasa era enfermera Instructora Sanit aria y con amplio bagaje
profesional, con estancias profesionales en Suiza y Estados Unidos. Fue promotora
del Convenio de Colaboración firmado entre la Universidad Complutense y el
Ayuntamiento de Madrid 167 , para el aprendizaje práctico d e los estudiantes. Sin
embargo esta magnífica profesora debió abandonar la docencia porque cuando su
plaza salió a oposición, el tribunal 168 prefirió declarar vacante el puesto antes que
dársela a ella.
En 1980, dentro del programa del Curso de Nivelación para la con validación
académica del plan ATS por el de Diplomado en Enfermería, se publicó el libro par a
el aprendizaje a distancia de Salud Pública 169 . En su desarrollo participaron
numerosas enfermeras, pasando a ser de las primeras publicaciones científicas de
la nueva etapa.
En enero de 1982, varias enfermeras de la Universidad Complutense de Madrid
participaron en el Seminario Educación Básica de Enfermería en Cuidado Primario
para la Salud de la Comunidad: Una guía para la revisión de un Programa 170 ,
organizado por el Departamento de Enfermería de la Cruz Roja Provincial de
Barcelona en coordinación con la Organización Mundial de la Salud. Fue una
aportación al libro sobre los progr amas de enfermería orientados a la Atención
Primaria que publicó la OMS posteriormente 171 .
166 Mazarrasa, 1982, pp . 247-260 (SPI) y 355-364 (SPII)
167 Este convenio se firmó entre el Rect or Bustelo y el Alc alde Profesor Tierno Galvan en ese mismo
año.
168 El tribunal estaba c ompuesto por médicos en su totalidad . El candidato preferente fue un antiguo
Gerente de Hospital que, tras agotar una etapa gerencial, l e pareció interesante esta plaza. Es uno de
los casos en que lo que se juzgó no fu e la capacidad de los candidatos, ya qu e mediaron otros
intereses “espúreos”. El tribuna l declaró la plaza nula porq ue el salón estaba lleno de person as.
Posteriormente, en otra convocatoria le fue dada la pl aza al candidato y no a la persona idónea.
169 Dasi, 1982.
170 Era directora de la Escuela la doctor a en enfermería Miriam Ovalle, pr ocedente de Colombia.
Hoy es asesora internacional del Consejo Gener al de Enfermería. Informe de la reunión. APCGB.
171 Varios, 1985.
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En 1984 la UCM organizó el primer curso de formación continuada en Salud
Pública de tres semanas de duración. Entre el profesorado estuvieron profesionales
que habían desarrollado su Master e n el extranjero y tenían responsabilidades en la
incipiente Reforma Sanitaria.
En la revisión de 1989 del Ministerio de Educación y Ciencia, la Salud Pública
pasó a denominarse Enfermería Comunitaria , con un cómputo de 26 créditos
distribuidos en 50% teóricos y otros tanto prácticos. Cada Universidad desarrolló
posteriormente estas directrices en sus programas docent es, correspondiendo al
Ministerio dar el visto bueno.
Cuadro nº 14. Descriptores de Enfermer ía Comunitaria e n el programa del Diplomado en
Enfermería. Plan 1989
Enfermería comunitaria. Ecología humana.
Concepto de salud y factores que la condici onan.
Bioestadística y demografía aplicada.
Método epidemioló gico y vigilancia epidemi ológica.
Sistemas de salud. Tendenci as. Atención primaria de salud.
Diagnóstico y plan de salud. Programas de salud.
Educación par a la salud.
Morfología y fisiología de los microorganismos. Infección. Inmunidad. Vac unas y sueros.
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Cuadro nº 15. Organiz ación de los contenidos de Enfermería Comunitar ia I, II y III. Universidad de
Zaragoza. Curso 200 5-06
Curso 1º Cuatrimestral 5 créditos Univers idad de Zaragoza (3,8 ECTS)
Módulo I: Salud y Salud Públ ica.
Módulo II: Atención Primaria y Enfermería Comunitaria
Módulo III: Investigación en Enfermería de Salud Pública
Módulo IV: Introducción a la Educación para la Sal ud
Módulo V: Practicum. Estudio de casos
Módulo VI: Trabajo de C ampo: Revisión documental y programa de e ducación para la sal ud
Curso 2º. Anual 8 créditos Universidad de Zaragoza (6,1 EC TS)
Módulo I: Epidemiología General
Módulo II: Programación en Salud
Módulo III: Programas de Salud
Módulo IV: Practicum
Módulo V: Tr abajo de campo: Revis ión de una fuente, a nálisis y elabo ración de resultados y
conclusiones.
Curso 3º. Anual 11 créditos Universidad de Zaragoz a (8,4 ECTS)
Módulo I: Enfermedades transmisibl es. Epidemiología y prevenci ón
Módulo II: Epidemiología y prevención de las enfermedades no transmisibles
Módulo III: Programas de Promoción de Salud
Módulo IV: Salud y Medio Ambie nte
Módulo V: Sistema Sanitario Españ ol. Organización y financiación
Modulo VI: Trabajo d e Campo: Revisión bibli ográfica, análisis de datos, análisis cualitativo y
Programa Comunitar io de Promoción de Sal ud
Módulo VII: Prácticum: Recogida y análisis de noticias de prensa diaria sobre salud y medio
ambiente. Logr o de relación de confianza. Drenaje emoc ional y registro de autocuida dos.
Fuente: www .unizar.es/enfez/guia/estudios.html
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4. Institución 1977-2004
Un elemento fundamental de la reforma educativa suele ser la edición de
manuales universitarios adecuados o adap tados a los nuevos objetivos y
programas docentes. Veamos como se planteó y res olvió este problema en
España. En los primeros años de los ochenta se utilizaron publicacio nes
extranjeras. Una de las primeras publicaciones en lengua castellana fue Enferm ería
para la salud de la comunidad en 1977, Leahy 172 . La tradición británica en
enfermería comunitaria se reflejaba en las publicaciones. Varias categorías de
enfermeras trabajaban en la comunidad, lo que dio lugar a diversa s polémicas
acerca de la formación de la enfermería. Así una de las primeras obras fue la de
Health Visiting de Luker y Orr 173 , donde se plantearon la necesidad de evaluar el
trabajo comunitario.
En los ochenta se publicaron y difundieron varias obras como Community
Nursing. Health care for today and t omorrow , 1984 de Dummer 174 que abordaba la
aplicación comunitaria de los modelos de Roy, Orem, Neuman entre otros. También
en 1984 se publicó la obra Community Health Nursing. Evolutión and process in t he
family and community de Tinkham que desarrolló sobre todo “the nursing process”
(PAE). Co mmunity Health Nursing. Keeping the p ublic healthy, en 1985 de Jarvis, 175
desarrollaba los papeles de la Enf ermería Comunitaria en la salud ocupacional,
mental, cuidados domiciliarios y todas las áreas clásicas hasta llegar a los enfermos
terminales y la atención en los hospices.
En España, una de las primeras publicaciones en enfermería de salud pública
fueron los libros del curso de nivelación. Hemos encontrado algunas diferencias de
contenidos entre la edición de 1 981 176 y la de 1983 177 , y es debido a que
corresponden a autoras diferentes, por ello, en algunos capítulos hubo ampliación
de contenidos y también se incorporaron nuevos autores. Fueron textos amplios,
actualizados, muy útiles, muy usados y que sirvieron, no solo para superar la
prueba de evaluación del curso de nivelación, sino que, contribuyeron a una puesta
al día de los profesionales en S alud Pública. Frente a un programa totalmente
asistencialista y hospitalario como fue el de ATS, en el programa de enfermería, la
172 Leahy, Cobb y Jones, 19 77,
173 Luker & Orr, 1985,
174 Dummer & Clark, 1984,
175 Jarvis, 1985,
176 Cuesta, 1981,
177 Dasí, 1983,
276
Concha Germán Bes
4. Institución 1977-2004
Salud Pública, preparó a las enfermeras para mejor comprender y aceptar e l
inminente cambio de la Reforma Sanitaria de la Atención Primaria de Salud, es
decir, la aplicación práct ica de los principio s de Alma Atá de 1978.
4.5.2. Enfermería comunitaria, Atención Primaria, Ley de Sanidad (198 5-1999)
La aplicación de las políticas neolib erales en la década de los 80 y 90 supuso
una mayor subordinación de la política social a la política económica. Se aplicaron
medidas como: la reducción o cont ención de los ingresos abandonan do la política
fiscal progresiva y el control del fraude fiscal. E l gasto sanitario público no aumentó
lo necesario y hubo énfasis en la mejora de la eficacia a través de cambios
organizativos, control de la oferta, de los recursos tecno lógicos y la farmacia.
Alguna de las medidas de “competitividad gestionada” del Banco Mundial en su
informe de 1987 se aplicaron en Estados Unidos, en el Reino Unido en la época
Thacher y tuvieron su influencia en 1992 con el informe Abril en España, en la
época socialista del presidente F elipe González 178 . Se propusieron las tesis de
Milton Friedman que proponía reducir los gastos a la vez que culpabilizar a la
población con los malos estilos de vida. Se introdujeron los contrato s programas
como elemento de mercado, cuya presión recae, sobre todo, sobre los
profesionales. Se trató de privatizar partes importantes de la sanidad, a partir de los
mínimos que proporcionara el Estado que se quedaría con los crónicos y
dependientes, mientras que la medicina privada se haría cargo de los procesos
cortos y quirúrgicos, en los que obtiene beneficios a partir del cliente p rivado o del
propio servicio de salud público que se convierte en cliente mediante la fórmula de
la concertación. Todo esto reforzó el modelo curativo biológico, orientó la docencia
y la investigación en este sentido y debilitó la Promoción de Salud 178 .
178 Sánchez et al. En: Mazarrasa, 2003. Tomo I.
277
Concha Germán Bes
4. Institución 1977-2004
Innovaciones de base
Entre las innovaciones estuvieron las Unidades Docentes de Medicina Familiar y
Comunitaria que se crearon en 1979 179 . Los médicos de familia tienden a considerar
las unidades docentes como los orígenes de la innovaciones de la Atención
Primaria, y no cabe duda de que a ella contribuyeron no solo los y las p rofesionales
médicos de familia, sino también las y los enfermeras que trabajar on en esas
unidades y en las que trabajaron conjuntamente pues les unían unos propósitos
comunes. Al iniciar la reforma sanitaria de la Atención Primaria, se carecía de
modelos de referencia y había que inventar una nueva manera de relacionarse con
los usuarios en las que las enfermeras tenían otro papel, que precisamente no
consistía en rellenar p apeles y recetas como sucedía en las con sultas de los
consultorios y ambulatorios 180 . Un papel similar y para Antón 181 , anterior a las
unidades docentes, jugaron los Centros de Promoción de Salud (CPS) de Madrid
en las que hubo que reinventar el trabajo de todo el equipo. Mazarrasa 182 recuerda
los inicios:
“Los coordinad ores de los CPS, todos eran médicos, obvia mente, el hecho de que tú vi nieras de la
universidad te daba un backgroun d, un bagaje y un po derío conceptual, pa recía que la universidad er a
el no va más, y eso facilitó mucho l as cosas, si hubiera sido una enfermera normal y corriente, sin el
apoyo de ve nir de la universidad…, E so ayudó, aparte de que claro, tamb ién llevábamos
planteamientos muy claros y mu y buenos, y había conveni o detrás, pero tu sabes muy bien que las
cosas formales están ahí y ayudan mucho, pero q ue luego está también las aptitudes de cada cual,
aparte de que ellos eran prog res de izquierda… Alberto Inf ante me dijo ¿ Qué hace una enfer mera en
un centro de promoción de la salud?, y yo le co ntesté: Lo que no me explico es qué hace un médic o,
porque yo soy enfermera instructora de s anidad y sé lo que es la enfermería comu nitaria, ahora, los
médicos en pr omoción de la salud, no sé yo muy bien lo que podéis hacer, porque no tenéis for mación
para eso . Entonces ya se ac hantó, porque Alberto era dir ector de un centro. Luego fue de los más
colaboradores, se implic ó, y marcó un poco la pauta a los demás” 183
179 El inicio de la especialidad de Médic os de Familia fue en 1979. En 1 982 se creó la coordinador a
de residentes, en 198 3 la gestora, los estatutos y las primeras elecci ones. Entre 1984 y 1987 se
crearon las sociedades autonóm icas. La especialidad obligatoria se reconoció en 1995 .
www.semfic.es . 23 enero de 2006
180 También estaban los APD Asistenci a Pública Domiciliaria, a la que podían optar enfermeras,
pero que era d esarrollada sobre todo por enfermeros, pues no dej aba de ser una herencia de l os
practicantes de zona. Su trabajo era poner inyectables, sueros, sondajes y curas. Carecían de la
filosofía del cuidado qu e se estaba iniciando en las escuel as y vanguardias enfermeras
181 Redacción, 1986, pp. 53- 54.
182 Relato biográfico. 25 de Septiembre de 2005. Madrid, durante los días de celebración del I er
Congreso Internacional de Enfermería Comunitaria. APCGB
183 En 1982, el Rector Bustelo y el Alcalde T ierno Galvan, firmaron un convenio de colaboración
entre ambas instituciones por el que los estudiantes de enfermería comenzaron a realizar prácticas en
los Centro de Promoción de l a Salud del Ayuntamiento de Madrid. Era d irector de la Escuela José
Andrés Sobrino, Coordina dora Docente Concha Germán y Profesora de Enfermería de Salud Pública
Lucía Mazarrasa. APCGB
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Concha Germán Bes
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Hubo otras experiencias en estos principios de los ochenta en las que la
iniciativa enfermera fue clave. En 1981 184 , dos enfermeras y ocho médicos del
ambulatorio sevillano Macarena, iniciaron la atención a enfermos crónico s
diabéticos e hipertensos en dos espacios dif erenciados. En uno contiguo a la
consulta médica cada enfermera realizaba las glucemias, tomaba las tensiones, el
Indice de Masa Corporal y un peq ueño registro de los hip ertensos y diabéticos de
cuatro médicos generales. Si precisaban, también les daban la receta previamente
firmada por el médico; con estas actividades espaciaban la consulta al médico, lo
que permitió que cada médico tuviera más tiempo disponible y además llevaran un
control más completo y escrito de estos enfermos. Esta experiencia fue el embrión
de las futuras consulta s de enfermería en Andalucía y se convirtió en una actividad
paradigmática del cambio profesional que comentamos en el punto concreto de
consulta enfermera en el capítulo se xto de esta Memoria.
La participación de las enfermeras y enfermeros en los niveles de gestión fue
otro de los factores que facilitó la innovación de la enfermería comunita ria. Varias
enfermeras comenzaron a trabajar en la dirección general de Atención Primaria de
Sevilla y en cada una de las delegaciones provinciales de la entonces todavía Red
Asistencial Sanitaria d e la Seguridad Social Andaluza. Estas ex periencias
marcaran el inicio de la Atención Primaria, cuyo verdadero campo de ensayo para
las enfermeras fueron los programas piloto desarrollados en los ambulatorios. Así,
además del programa citado de crónicos, estaba el de Cartilla de Largo tratam iento
que espaciaba las visitas médicas, y daba a las enfermeras un control intermedio
en el seguimiento de estos enfermos. Los programas de Vacunaciones fueron
especialmente importantes en el área rural y e n las comarcas piloto (Alpujarras d e
Granada, el Aljarafe en Sevilla y el Palo en Málaga), de la reforma andaluza.
Cuando las enfermeras y enfermeros coordinaron estos programas, en menos de
tres años las coberturas vacunales en las Alpujarras pasaron de 60 a 90%, se
controló la red del frío y se aumentaron los registros. Hoy en día los p rogramas de
vacunaciones infantiles y de la gripe de adultos cuentan con el soporte informático y
están consolidados. Es un programa gestionado por enfermeras y enfermeros en su
totalidad; informan a los médicos de referencia cuando surgen efectos indeseados,
como es habitual en la relación de trabajo enfermera-médico en cualquier área del
trabajo asistencial. La presencia de enfermeras en equipos de trabajo
184 Ruiz, 1984, APCGB
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Concha Germán Bes
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“Tenemos una orientac ión de los servicios hacia la enfermedad y una prescripc ión farmacéutica
excesiva… ins uficiencia y deficiencia en la distribució n de los recursos enfermer os… Es importante
destacar que l as funciones que actualmente desarr olla el personal de enfermería están muy por
debajo de su nivel técnico, limitándose a algunos cuidad os mínimos y a la adm inistración de
medicación parenteral lo cual l leva a desaprovechamiento de los profesionales de enfermería” 196 .
Se comenzó a considerar el papel de las enfermeras como puerta de entrada al
sistema, a la vez que se amplió la oferta de cuidados. Esta estrategia tenía un
importante impacto, cual era frenar el consumo de medicamentos y disminuir la
frecuencia de las consultas médicas. Ambos aspectos eran de gran importancia
para acometer una reforma sanitaria y no con abundantes pr esupuestos
económicos. Todavía hoy es una estrategia sin desarrollar plenamente en nuestro
país y es una propuesta de la FAECAP que propone que la entrada al sistema no
sea necesariamente por la consulta médica 197 , es lo que se hoy se denomina como
“demanda compartida”.
En 1986, la revista Rol publicó un cuadernillo central recogiendo la opinión de
varios profesionales sobre el debat e de las consultas de enfermería 198. Hay ideas
muy coincidentes por todos los autores, tales como: un servicio nuevo que
presentaba ventajas para el enfermo ya que los pacientes recibieron desde
entonces más cuidados preventivos y de fomen to de salud. El doctor Marrón así lo
expresó:
“Hemos visto claramente cuand o hemos realizad o las primeras encuestas en Asturi as y en
Alicante que, t odos los ciudadan os perciben mejor atención incluso por parte del médico y desde
luego por parte del personal de enfermería. No interfiere con otros pr ofesionales, se distribuye n
cargas y la enfermera cuida...” 199
En la entrevista a una usuaria de estas consultas, el testimon io fue:
“La atención que recibo es m uy buena y c ada día esto y más contenta co n el trato. No dependo d e
mi hija ni d e nadie. Estoy apr endiendo mucho ac erca de la al imentación que de bo seguir y est oy
sorprendida po rque el régimen no es tan estricto y monótono como pen saba. Hay muchas cosas
que puedo comer y desconocía. Con el médico esta ba dos minutos y la mayoría de las cosas que
me decía no las entendía. Con la enfermera, mientras me toma la Tensión Arterial, cont esta a mis
preguntas en un lengu aje que yo entiendo. Me enseñ a a controlar el azúcar con unas tirillas y me
dice que ten go que dar largos paseos y por qué. Esto y muy satisfecha, me enc uentro más cómoda,
196 Manuel, 1985,
197 Este punto se de batió en Septiembre d e 2004, en Grana da en la reuni ón de trabajo convoc ada
por la Asociación de Enferm ería Andaluza (ASANEC). También se debatieron tres puntos más: la
especialida d en la reforma educativa europ ea, la atención a la depe ndencia y la dispens ación de
recetas.
198 Varios, 1986, pp. 41-55
199 Redacción, 1986, pp. 47- 49.
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tengo más conf ianza. No me gustaría qu e desapareciera. También cre o que debe ser un descanso
para el médico” 200 .
Carmen de la Cuesta 201 Asesora de Enfermería del INSALUD y Maria Victoria
Antón, enfermera visitadora de la dirección Provincial del INSALUD de Madrid
definieron estas Consultas de Enfermería como:
“Un medio por el que las enfermeras prestan atención dir ecta a un grupo de enf ermos o de gente
sana. Un servi cio personalizado. Hay v arios tipos de cons ultas: primera consulta dond e se realiza
exploración y entrevista; Consulta de seguimient o y control do nde se observan posibles sign os de
alarma y ases ora sobre autocuidados; y la tercera es la consu lta post-clínica en la que se aplica n
tratamientos prescritos por el médico como los inyectables es la cons ulta derivada” 202 .
El presidente 203 de la Federación de Colegios de Enfermería andaluces y
presidente del Colegio de Córdoba realizó algunas declaraciones q ue indican el
clima del momento, por un lado la relación entre colegios y administración que
generó numerosos debates no siempre coincide ntes, entre médicos y enfermeras:
“La consejería presentó el programa a los colegios en las reunio nes frecuente mensuales o
bimensuales. El colegio manifestó su a probación y la inqui etud de la formación par a los
profesionales de pl antilla más que contratar nuevos profesion ales. También advirtió el presid ente
que faltaba norm a legal y que la consejería lo lanzó e n plan globo sonda” 204 .
Ante los argumentos de médicos en paro, que no aceptaban que esas
funciones las pudieran hacer las enfermeras y consideraron una invasión de
competencias, declaraban:
“La invasión de compete ncias la han tenido los médicos con la enfermería al convalidarles con
tercero o cuarto de me dicina. Son los méd icos los que deri van enfermos de la c onsulta pública a la
privada o dele gando su tarea en enfermer os p.e. en mutuas de acci dentes. Si creen que inv adimos
sus competencias qu e en lugar de ir a los Medios de Comunic ación que vayan a los tribu nales de
justicia” 205 .
También son una muestra de las relaciones entre los colegios de medicina y
enfermería.
“Hay diálogo perman ente con los colegios de médicos y en Córdob a el tema lo hemos zanjado…
hay presió n del Consejo General por los médicos en paro. El rec hazo del Consejo General de
Médicos frente a las consultas de enfermerí a viene porque ven que la hegemonía del p oder médico
se termina” 206 .
200 Redacción, 1986, p. 55.
201 Redacción, 1986, pp. 45-7.
202 Redacción, 1986, pp. 53- 54.
203 Redacción, 1986, pp. 41- 44.
204 Pablo Recio fue un Conse jero que dialogó mucho con los c olegios profesionales, bien inf ormado,
leía e interpretaba l os informes de la OMS como lo hacían algunas enfermeras.
205 Redacción, 1986, pp. 41- 44.
287
Concha Germán Bes
4. Institución 1977-2004
El doctor Marrón, subdirector general de atención primaria del INSALUD,
declaraba en relación a este conflicto corporativo entre los profesionales médicos y
de enfermería:
“En los Centro de Sa lud la enfermera es el elemento clave para que el equipo de Atención
Primaria se abra a la Com unidad. Cuanto mejor se d efina y mejor lo asuma la enf ermera el nuevo
papel más deprisa vam os a ir y más mejoras va a percibir el ciu dadano. Estoy absolutamente
convencido de ello, no solo en atención a lo s enfermos sino en program as de salud, de fomento de
la salud, de Recién Naci dos, vacunaciones. .. Entendemos que el hecho de que dos pr ofesionales
universitarios recib an al mismo usuario en el mism o tiempo y en el mismo lugar de trabajo, es una
pérdida de recursos profes ionales. Cada uno tiene su espa cio y el beneficiario será el ciu dadano” 206 .
“El médico no puede defender su terreno profesional comiéndoselo a otro, qu e es la impresión
que tengo cua ndo veo declaraciones del C onsejo General de Colegios de Médicos. El médico no
tiene que defender n inguna parcela de su profesión intentando que no crezcan las p arcelas de otros
profesionales. La enferm ería tiene su propio espacio que no está relleno, se trata de rel lenar lo que
estaba sin ocupar, no lo cubrían los médicos simplemente el ciuda dano no se beneficiaba. No
interfiere con otros profesionales se distribuyen cargas y la enfermera cuida... La polémica es un
tanto falsa, no se discuten datos ni resultados, sino que s e lanzan argumentaci ones poco
demostrables... la rea lidad nos está diciendo todo lo contrario. La po lémica me atrevo a decir que es
política, es decir, alguie n emplea esta polé mica como desgaste político de l a Administración, del
adversario polí tico en este caso... no tienen argumentos científicos reales ni profesionales, es una
polémica absol utamente falsa” 207 .
Qué puede pasarles a los m édicos que apoyan las CE, como los de Cádiz. Dicen que van a
sancionar y yo todavía no sé si de ver dad se ha sanci onado a alguien. Creo que es una campa a
ficticia para intentar evitar algo a trav és del miedo, algo qu e ven inevitable como es el que un a
profesión marque sus camino s y sus mejoras, tanto desde el punto de vista profesiona l como de sus
servicios al ciudadan o. Considero una postura un tanto i nfantil el hecho de expedient ar a alguien
porque deja tr abajar y mejorar a otros prof esionales. Expedientar y sancionar a alguien por este
motivo es algo que no entra dentro de mi lógica” 207 .
El dictamen fue: “Pueden aplicar tratamientos curativos o preventivos ordenado
por el médico. Realizar prácticas profilácticas. Atender al paciente y observar, es
decir, evaluar. Custodiar documentos, historias, etc. que el médico redacta controla
y firma” 208 .
Lo cierto es que no hemos encontrado ninguna sanción a ningún médico ni
enfermera ni a la Administración. El dictamen jurídico que se elaboró por el colegio
fue comentado por el corresponsal de Rol en Alicante con amplio refrendo jurídico;
recordemos que ya se había incluido el artícu lo 58 bis del Estatuto que recogía la
nueva filosofía de la enfermera en atención primaria: 1). Decreto de 27 de
Noviembre de 1956, regulador del Reglamento de Personal Sanitario Local (APD).
2). Decreto de 17 de Noviembre de 1960, regulador de las atribuciones de
practicantes, enfermeras y matronas. 3). Estatuto de personal auxiliar sanitario de la
206 Marrón, 1986, p. 48
207 Redacción, 1986, pp. 48-49.
208 Varios, 1983, pp.18:21. Esta revista fue publicada por el C olegio de Enfermería de Madri d.
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4. Institución 1977-2004
seguridad social (EPAS). de 1973, con sus modificaciones posteriores. 4). Orden de
14 de Junio de 1984, modificadora del anterior EPAS, artículo 58 bis. 5). Decreto
195/85 de la Consejería de Salud y Consumo de la Junta de Andalucía, de 28 de
Agosto (BOJA 14-9), sobre ordenación de la APS. 6). Orden de 2 de septiembre de
1985 de la Consejería de Salud y Consumo dela Junta de Andalucía, de 28 de
Agosto (BOJA 19-9), sobre reglamento de funcionamiento de los centros de APS.
7). Orden de 27 de noviembre de 1 986, de la Consejería de Salud y Consumo de la
Junta de Andalucía, reguladora de las CE y su programa de implantación.
La puesta en marcha de las consultas de enfermería llevó consigo programas
formativos que ya hemos comentado. Cristina Heierle, redactora de Rol en Granada
describió objetivos, contenidos y metodología de forma que nos permite
aproximarnos al importante trabajo realizado.
“Los objetivos del curso de capac itación ad emás de los in stitucionales de tipo técnico, recogen los
de la educac ión de adultos: 1. mantener, c onsolidar y enriquecer los intereses del adulto par a abrirle
nuevas perspec tivas en la vida profesion al, cultural, social y política. 2. Orientar al adulto en nuev os
rumbos de carácter prospectivo y promover en é l la idea de que educarse es progr esar,
perfeccionarse . 3. Renovar sus conocimientos par a que siga aprendiend o, investigando y
enriqueciendo su vida cultural, científica y tecnológ ica. 4. Tener proyección humana que consiste e n
interpretar las variables de los que fuimos, s omos y seremos.
Metodología b asada en la de la Esc uela de Salud Pú blica de Harvard, ba sada en la descripció n de
actividades a realiz ar y en la valoración de hab ilidades, conocimi entos y actitudes que en ellas están
implicadas, cubre tres áreas de apr endizaje: Cuidados a c rónicos, Educación Sanitaria y Sistemas de
información. Es un curs o eminentemente dir igido al apren dizaje según se entiend e en la actualidad. El
alumno enseñ a, aprende e interioriza, favor eciendo un dinamismo e n el que su experiencia le p ermite
resolver sus problemas reales. T odo ello se hac e en base a proce dimientos como: supuestos
prácticos, psicodrama, trabaj os de grupo, etc.” 209
“Una cuarta pa rte de los asistentes fueron de mediana edad y la participación de l 90% por lo que l a
retroalimentaci ón fue continua y de gran fluidez. Para p oder lograr esto, todo el mundo debe tener las
metas claras y coincidir en e llas, y en éstas se basó l a metodología del curso, pues to que no se
trataba de enseñar las dif erentes patologías , ni el trato con los pacientes, ni como s e hace un registro,
sino de demostrar que exis te una labor inmensa en A PS basada en: enseñar la paciente su
autocuidado, para que, entre otras cosas, no tenga q ue depender de los servicios sanitarios, y elevar,
o al menos mantener, su cali dad de vida, haciéndose participe d el mantenimiento de su salud, que no
responsable d e su enfermedad. Esta labor basada en la Educac ión para la Salu d es lógicamente una
función de enf ermería, cobrando especial i mportancia en el caso de los enfermos l lamados "inactivos
crónicos" a nivel clínic o, personal o social” 47 .
209 Redacción, 1986, pp. 49- 50.
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4. Institución 1977-2004
“Método: definir objetivos, informació n por parte de docen tes y discentes, aplicaci ón individual o en
grupo de la inf ormación en situaciones o casos c oncretos, demostración de capacidad es y evaluación
individual y gru pal.
Discentes: Selección y propuesta de cand idatos se lleva a c abo por los coordinad ores de
Enfermería Comunitaria d e cada Delegación Provinc ial. Inscripción voluntaria, el curs o es requisito
imprescindible para la incorporac ión al program a "Consulta de Enfer mería". Se les han conce dido
dietas, traslados, permisos y sustituciones.
Docentes: elegid os según su experiencia y cap acidad pedagógica por el ne gociado de Formación
Continuada.
Ev aluación: por módulo, curso, tiempo, desarrollo del tema, metodología utilizada... utilizando como
medida central la mod a. A medio plazo será l a que haga el progr ama: 1. Disminuirá los actos médicos.
2. Disminuirá la dispensa de recetas. 3. Des masificará los ambulatorios.
Lo más importante es que, aunque difícil d e constatar, el programa "Consulta de Enfermería", ha
mejorado la C alidad de Vida de l os enfermos a él ads critos, hipótesis que queda pendiente de
verificar, pues es pronto para hacerl o por la falta de datos. Es un gran pa so, quien más idóneament e
puede a y udar a la comunidad a adquirir los conocimientos necesarios para su a utocuidado es
enfermería” 47 .
Para finalizar este dossier publicado por la revista Rol, la redacción de Andalucía
publicó un comunicado dirigido a la población d el Zaidin-Sur:
“Este centro de salud desea poner en conocimiento d e toda la poblaci ón que reciba su asistencia
sanitaria en él, que dispone de siete cons ultad de enferm ería, donde persona l titulado y cap acitado
para ello prop orciona cuidados directos e i ntegrales al individuo, fami lia y comunidad a su car go, a
través de acciones dirigidas a la pr omoción de la salud, prot ección contra la enfermedad y accidentes,
la rehabilitación de personas enfermas y la asistenc ia al enfermos contribuyend o a la mejora del medio
físico y social.
Estas consultas incl uyen tanto la atenció n a demanda esp ontánea en régimen n ormal o de urgencia,
como la atenci ón de forma programada. La atención progr amada se realiza por previa citación de la
población inclu ida en los programas que se vayan desarrollan do en el Centro (embarazada, materno-
infantil, diabetes, hipertensión, obesidad...)
La atención a demanda en l a CE incluye t odas aquellas a ctividades propias de enfermería más el
asesoramiento en relación a los autocuida dos individuales (higiene, régimen de vida, alimentación,
modificación de hábitos, etc.), o en relación a los autoc uidados del grupo familiar.
Discente Docente
Experiencia Asesora
Comportamiento APRENDIZAJE Motiva
Conocimiento Conocimiento
Figura nº 8. Modelo de Ens eñanza-Aprendizaje en los pr ogramas formativos de las
Consulta de Enfermería en 1984
y
1985 en Andalucía.
290
Concha Germán Bes
4. Institución 1977-2004
Asimismo, en estas consultas se facilitar á a los pacientes sometidos a largos tratamientos, la
entrega de las recetas que pr ecisen, o bien los partes de baja e i ncapacidad 210 .
Desarrollo profesional
A pesar de las profundas transformaciones producidas en los últimos años en la
Enfermería Comunitaria, al final de esta etapa varios autores describen los factores
que frenan el desarrollo profesional 211, 212 : 1) Crisis económica, con las
consiguientes restriccio nes presupuestarias. 2) Falta de sintonía entre los objetivos
de la administración y los de los profesionales. 3) Deficiencias estructurales del
sistema sanitario. 4) Ausencia de incentivación de los prof esionales por parte del
sistema. 5) Resistencia al cambio por parte de algunos prof esionales. 6) La falta de
un marco legal que regule las f unciones de los profesionales de enfermería y las del
resto de los profesionales del equipo. 7) La falta de la formación especializada en
Enfermería Comunitaria. 8) La persistencia del pensamiento biologicista.
No obstante, se ha desarrollado paulatinamente el papel de Enfermería
Comunitaria: trabajando con grupos de riesgo, atendiendo a los problemas de la
familia mediante visitas domiciliarias, desarrollando programas de sa lud dirigidos a
niños, adolescentes, a la mujer, enfermos crónicos y ancianos, coordinando grupos
de educación para la salud... Un ejemplo de la o rganización “tipo” de un Equipo, es
la del Centro de Salud “La Chopera” en Madrid a principio de la década de 1990.
Seis médicos generales, dos pediatras, siete enf ermeras y un auxiliar de clínica.
“Las enfermeras atienden por turno rotatorio a las primeras visita en consulta; les informan del
funcionamiento del c entro, completan las histori as según acuerdo del equ ipo y llevan activ idades
preventivas según protoco lo. Rotatoriamente atien den sala de curas (ECG, control de glucemias,
Mantoux...). Cada enfermera tiene adscrita la población de un cupo de medi cina general, a los que
dedica 6 horas semanas de consulta previa cita, derivados por el médic o por HTA, diabetes, obesida d
y recetas de largo tratamien to y los incluí dos en el programa de activida des preventivas. Los dos
cupos pediátric os los lleva una enfermera de niño sano hasta los 2 aos durante 16 horas a la semana
sin participar e n adultos. Todas realizan ate nción domiciliaria a d emanda de la población o del médico
o según protocolos del RN o de mayores de 70 aos” 213 .
Del informe-estudio publicado deben destacarse tres contribu ciones relevantes e
210 Redacción, 198, p. 55.
211 Palomino y Frías. 1992, pp . 269-274; López, 1986, pp . 218-221; Palomino y Frías. 1992, pp . 269-
274; Rogero y Martín, 1992, pp . 8-10.
212 Sociedad Andaluz a de Medicina Familiar y Comunit aria y Escuela Andaluza de Salu d Pública.
Evaluación del modelo de reforma de la Atención Primaria en Andalucía. J aén, 1994.
213 Gª Olmo, Arias,. Marrios, Cuesta y Aguado. Contenido de la consulta de enfermería en un centro
de salud. Atención Primaria. 1992, 4, 187-191.
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indicadoras de su eficacia/eficiencia. Tres resultados destacamos del estud io: la
labor educativa (La Educación para la Salud fue la actividad más realizada), el
tiempo-problemas atendidos (el tiempo medio era 10,40+ 0,3 minutos, se
atendieron 1208 problemas de salud, media de 1,37 + 0,02,) y derivación
enfermera (solo un 3,07% fueron derivados a la consulta mé dica) 216 .
La visita domiciliaria y la consulta de enfermería son dos de las actividades más
emblemáticas de esta nueva etapa. Mínguez las define como:
“El dictamen e nfermero sobre los cuida dos encaminados a satisfac er las necesidades de salud de
las personas sanas o enfer mas, individual o colectivamente… Es la recuperaci ón del papel de
cuidadoras de la comunidad, realizand o un trabajo que ya no es, o n o debe ser, el resultado de la
plusvalía médi ca 214
Conviene señalar que varios autores Oltra y col 215 en Asturias y Rodríguez y
col 216 en Cádiz, constataron que la práctica de la cirugía menor está realizada
mayoritariamente por enfermeras, que están formadas para ello y tienen
experiencia, disponibilidad y forma parte de los cuidados.
La prensa española recogió los logros de las enfermeras inglesas y se reconocía
a la enfermería comunitaria su capacidad para proporcionar una atención eficiente,
tanto preventiva como cuidadora-curativa 217 .
En España se finalizó el proceso de descentralización de la gestión sanitaria, de
manera que cada Comunidad Autónoma gestiona desde como mínimo 2002 su s
propios servicios de salud. Prácticamente, se ha finalizado la implantación del
modelo de Atención Primaria en todo el territorio.
En sendos trabajos con coincidencia de objetivos y abordaje metodológico
cualitativo mediante grupos focales con criterios uniprofesionale s y mixtos ,
Corrales 218 en el 2000 y Sancho 219 en el 2002, concluyeron que: “Las enfermeras se
sienten infrautilizadas por falta de confianza y expresan no poder atender
adecuadamente a la población de 2 o 3 médicos que ahora tienen. Las propuestas
214 Minguez y Minués, 1999, p. 92
215 Oltra y Mediolagoitia, 1999, pp . 255-26 0.
216 Rodríguez, Malia y Bar ba, 2001, pp . 17-23.
217 G.C. 1999, pp . 46.
218 Corrales, Galindo, Escobar, Palomo, y Magariño, 2000, pp . 214-219.
219 Sancho, Vidal, Cañe llas, Caldes, y Ramos, 2002, pp. 531-43. El ensa yo de Alberto Gálvez, 2002,
aborda el poder simbólico de la medicina científica “Nuestra medicina tiene un monopolio s obre la
salud similar al que la i glesia católica tenía respecto a Dios ” p. 47. Costa y López
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fueron: adscripción de población para las enfermeras, ampliar la oferta de la
consulta enfermera como servicios preventivo y a más grupos que a enfermos
crónicos, ampliar la oferta de la visita domiciliaria a enfermos terminales,
encamados sin esperar demanda y una mayor solidaridad en cuanto a la
distribución de las cargas de trabajo. Demandan la pu esta en marcha de la
especialidad de enfermería comunitaria, más formación y más facilidades para
asistir a cursos y congr esos”.
Los médicos mayoritariamente consideran que no está bien definido el papel
enfermero y hay vacío legal, esto no sucede cuando hay especialización como
matronas y enfermeras pediátricas. Los médicos piden apoyo administrativo,
La atención primaria de salud debe mejorar la estructura or ganizativa, de gestión
y la actitud de compartir, sobre todo, de los pr opios médicos. No se han cumplido
las expectativas en participación de la comunidad y promoción de salud. Una de las
mejoras inmediatas del estudio fue poner la cita telefónica cent ralizada de
enfermería.
En este periodo y analizando la producción científ ica de la enfermería
comunitaria observamos innovaciones importantes en marcha como son: el cambio
organizativo que supone pasar de la población asignada a cupo médico, a la
población por sector geográfico donde se combina la atención a la familia y la
proximidad geográfica; la enfermera de enlace gestora d e casos , que como su
nombre indica estudia en profundida d y gestiona los casos d e elevada dependencia
en colaboración con el equipo de salud de primaria y del hospital, apoyando
explícitamente a las cuidadoras familiares que son parte de su núcleo de atención
junto con las personas dependiente s. La atención a grupos especiales. El uso de
las nuevas tecnologías de la inform ación y comunicación. La informatización de la
historia personal y fa miliar de los usuarios. Todo ello, aumenta las ya vieja s
demandas de la necesidad de la especialización.
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4.5.4. Asociacionismo en Enferm ería Comunitaria
La primera sociedad SEAPREMUR Sociedad Enfermería de Atención Primaria
de Murcia se creó en 1989 y publicó la revista Cuidar y Educar desde 1998,
indexada en la base de datos Cuiden .
En 1994, nació la Asociación de Enfermería Comunitaria –AEC, por iniciativa de
un grupo de enfermeras de la Comunidad Valenciana, con el propósito de aglutinar
a la enfermería española. Tiene socios de tod a la geografía española, entre ellos
los canarios que disolvieron su asociación para integrarse en la AEC. Sin embargo,
en paralelo fueron surgiendo asociaciones de carácter auto nómico. Los primeros
intentos de organizar una federació n se produjeron en el seno de los congresos de
la Asociación de Enfermería Comunitaria, sin embargo no llegaron a cuajar hasta
1998 que se fundo la FAECAP que la Federación de Aso ciaciones de Enfermería
Comunitaria y Atención Primaria.
En 1994 se fundaron la Asociación Balear de Enfermería Comunitaria (Asociació
Balear d´Infermeria Comunitaria –ABIC-) y la Asociación Castellano Manchega de
Enfermería Comunitaria –ACAMEC-. En 1 996 se fundaron: la Sociedad de
Enfermería de Atención Primaria de Asturias –SEAPA- y la Asociación de
Enfermería Familiar y Comunitaria de Cataluña (Associació d'Infermeria Familiar i
Comunitària de Catalunya -AIFICC). En 1997 se fundaron: la Sociedad de
Enfermería Madrileña de Atención Primaria –SEMAP- y la Asociación Andaluza de
Enfermería Comunitaria- ASANEC-. En el año 1999 se fundó la Sociedad de EAP
de Castilla y León – SEAPCyL-. En el 2003 se fundaron: la Sociedad de Enfermería
Familiar y Comunitaria de Extremadura y So ciedad de Enfermería Comunitaria
Cantabra (AECC). En el 2004 la Asociación de Enfermería Comunitaria Aragonesa
(AECA).
La FAECAP es una Federación de Asociaciones de E nfermería de carácter
Científico constituida en 1998 con la voluntad de agrupar en su entorno a las
diferentes asociaciones y sociedades de E nfermería Comunitaria y Atención
Primaria, contando en la actualidad con más de 2.000 socios que representan al
conjunto de enfermeras y enfermeros que desarrollan su trabajo en el ámbito de la
Atención Primaria en las distintas Comunidades Autónomas. La constitución de la
Federación, fue aprobada por las Juntas Directivas de las Sociedades y como
órgano de gobierno y administración de la FAECAP se creó la Junta Directiva de la
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Federación, según los estatutos aprobados, formada por un representante de cada
una de las respectivas Juntas Directivas de las Sociedades Federadas 220 .
Las sociedades que hasta ahora conforman la FAECAP son:
AEC
Asociación de Enfermería
Comunitaria (1994)
Sociedad de Enfermería de A.P;
de Asturias (1996)
SEMAP
Sociedad Madrile ña de
A
tención Primaria (1997)
SEAPREMUR
Sociedad de Atención Prim aria
de la Región de Murcia (1989)
ASANEC
Asociación Anda luza de
Enfermería Comunitaria (1997)
Asociació Balea
r
d´Infermeria Comunitaria
(1994)
AIFICC
Associació
d'Infermeria Familiar i Com unitària
de Catalunya ( 1996)
ACAMEC
Asociación Cas tellano
Manchega de Enfermería
Comunitaria (1994)
SEAPCyL
Sociedad de EAP de
Castilla y León
Sociedad de Enferm ería
Comunitaria Cantabr a (2003)
Asociación de Enfermería
Comunitaria de Arago nesa
(2004)
Sociedad de
Enfermería Familiar y
Comunitaria de
Extremadura (200 3)
220 Mas información sobre la formación y presentación d e FAECAP publicada por AEC, y
SEAPREMUR
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primaria fuera la puerta de e ntrada y distribución para determina dos grupos de población (pe nsemos
en especial en pacientes cróni cos y personas mayores) se mejorarí a la eficiencia del sistema” 234 .
La propuesta se realiza desde una mirada enfermera, en la que el autocuidado
se coloca en el centro de la atención, a la v ez que se mejora la eficiencia del
sistema y brinda más tiempo al trabajo propiamente médico:
“Las necesidades e n materia de salud de e stos grupos no son tanto de curación com o de cuidado
de la salud. E s decir, estos pacientes necesitan que se les enseñe a mane jar su problema, se les
realicen técnic as diagnósticas y terapéuticas poc o complejas y se tomen med idas para evitar las
complicacione s derivadas de su enfermedad. Por ello el nivel de atención sa nitaria que necesita n se
ajusta al perfil de oferta de la enfermer a de atención primaria. Por ejemplo, si co n los pacientes
incluidos en l os programas de atención a crónicos - los más conocidos diabetes e hipertensión- las
enfermeras asumiera n una responsabili dad mayor en la revisión del estado de salud y derivaci ón
hacia los médicos de famil ia ante una complicación o u n problema agudo , los pacientes obtendrían al
menos los mis mos resultados en salu d, y los médicos de famili a obtendrían una dismi nución en la
presión asiste ncial que soportan, aument ando de esta forma los nive les de eficiencia del Sistema
Sanitario”.
“Puede jugar un buen p apel de filtro - ajustando las d erivaciones a especialistas y pruebas
complementari as protocolizadas en los pro gramas de crónicos, uno de los grupos qu e genera más
gasto al sistema -. Puede s er la bisagra entre servicios sanitarios y sociales. Para ello es nec esario
contar con enfermeras es pecialistas competentes” 234 .
Los autores del informe se documentaron en experiencias previas que
argumentan y finalmente proponen competencias y materias: “Las reformas
organizativas de la Atención Primaria en países como el Re ino Unido y Suecia van
en la línea apuntada a ntes. Las enfermeras de atención primaria asumen mayor
responsabilidad ante determinados problemas y grupos de población. En la
literatura este papel se recoge como gestión de cuidados o gestión clínica en
enfermería. Gestionar los cuidados s ignifica recoger información específica sobre
las necesidades de los usuarios, identificar los problemas, diseñar un plan de
intervención específico y coordinar las intervenciones con los distintos profesionale s
del equipo, familiares implicados, otros niveles asiste nciales y otros sectores
implicados” 234 .
En el escenario europeo, en el que se sitúa ahora la enfer mería comunitaria en
España, se contemplan estructuras flexibles ya que el aprendizaje es un proceso.
Por ello, en la medida que el apren dizaje a lo largo de la vida sea un exigencia y la
oferta formativa este sujeta a las normas de calidad de la ANECA o su agencia
equivalente, las Comisiones de Docencia de las Universidades se verán en la
obligación de estudiar convalidacion es parciales.
En resumen final podríamos decir que la estrecha colaboración entre el Sistema
universitario y el Sistema Sanitario es una necesidad inapelable, dadas las
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