Full text
DEPARTAMENTO DE GEOGRAFÍA Y ORDENACIÓN DEL TERRITORIO
FACULTAD DE FILOSOFÍA Y LETRAS
UNIVERSIDAD DE ZARAGOZA
ESTIMACIÓN DE BIOMASA RESIDUAL MEDIANTE
IMÁGENES DE SATÉLITE Y TRABAJO DE CAMPO.
MODELIZACIÓN DEL POTENCIAL ENERGÉTICO DE
LOS BOSQUES TUROLENSES
ALBERTO GARCÍA MARTÍN
TESIS DOCTORAL
2009
ESTIMACIÓN DE BIOMASA
RESIDUAL MEDIANTE IMÁGENES
DE SATÉLITE Y TRABAJO DE
CAMPO. MODELIZACIÓN DEL
POTENCIAL ENERGÉTICO DE LOS
BOSQUES TUROLENSES
Tesis doctoral realizada por
Alberto García Martín
Dirigida por el profesor titular
de Análisis Geográfico Regional
Dr. Juan de la Riva Fernández
y el profesor titular
de Máquinas y Motores Térmicos
Dr. Francisco Javier Royo Herrer
Departamento de Geogr afía y Ordenación del T erritorio
Facultad de Filo sofía y Letras
Universidad d e Zaragoza
Diciembre, 2009
A quién me ha guiado, por ayudarme a no perd erme en el cam ino.
A los que a pesar de m is ausenci as, siguen e stando ahí.
A mis padres y a m i familia, por haberm e enseñad o a ser.
A Marta, por ayudarm e a no perderme e n el camino, por seguir e stando ahí
y por haberm e enseñado a ser.
AGRADECI MIENTOS
Rara vez se consigue llegar a los objetivos marcados en soledad, tanto en el
ámbito profesional, como en el social. La realización de una tesis doctoral es una larga
tarea que se desarrolla de forma ineludible e n estos dos ám bitos, por lo que cuan do se
finaliza, el que la firma está obligado a agradecer la ayuda que ha recibido a lo lar go de
todo el camino recorrido.
En primer lugar, este trabajo no hubiera sido posible sin la confianza depositada
por el Dr. Juan de la Riva Fernández y el Dr. Francisco Javier Royo Herrer, directores de
esta tesis, para que participara en el proyec to LI GNOSTRUM, el cual ha proporcionado el
contexto y los materiales necesario s para el desarrollo de la presente investigación. Esta
confianza inicial se fue transformando a lo largo del tiemp o, en especial en el ca so de
Juan, en sabios conse jos, en apoyo incondicional y en amistad, in gredientes sin los
cuales la tarea iniciada no se hubiera podido ter minar.
Asimismo, debo agradecer al por e ntonces Ministerio de Educación y Ciencia la
concesión de una beca de Formación de Pr ofesorado Universitario que me permitió
centrarme durante la mayor parte de la rea lización de la tesis exclusivamente e n esta
tarea, a la vez que me proporcionó la oport unidad de iniciarme como docente en la
Universidad. En este contexto, es también justo acordarse de otras instituciones que me
permitieron iniciar la investigación que concluye en esta tesis doctoral, como son el
Gobierno de Aragón, el Centro de I nvestigación de Recursos y Consumos Energéticos y
el Grupo de Investigación Geoforest del Departamento de Geografía y Ordenación del
Territorio de la Universidad de Zaragoza. E n especial, remarcar mi agradecimiento al
Departamento de Geografía y Ordenación del Territorio, ya que durante estos últimos
años me ha dado cobijo y las personas que lo integran se han convertido en parte de mi
familia. De igual forma, deseo agradecer la oportunidad que la Dra. Thuy Le Toan me
brindó para realizar dos estancia s de investigación en el Centre d'Etudes Spatiales de la
Biosphère de Toulouse.
Diferentes personas de las instituciones nombradas merecen ser destacadas en
estos agradecimientos. Así, del Centro de Investigación de Recursos y Consumos
Energéticos me gustaría agradecer la colaboración recibida por parte de Jesús Pascual y
de Daniel García, ya que sin ellos parte de los contenidos de esta tesis no hubieran sido
posibles. En este mismo sentido, del Departamento de Geografía y Ordenación del
Territorio me gustaría agradecer toda la atención y la paciencia prestada por el Dr.
Fernando Pérez Cabello, que ha ayudado a resolver muchos de los momentos más
escabrosos de la investigación. Agr adecer también la ayuda prestada y, sobretodo, la
amistad de todos los compañeros que han ido pasando este tiempo por la sala de
becarios. Es difícil nombrar a todos, por lo que dejo este agr adecimiento en genérico. Sin
embargo, me gustaría destacar la compañía y la ayuda que Raquel Montorio me ha dado
durante todo este tiempo, escuchando mis problemas y participando en su resolució n.
Finalmente queda el ag radecimiento a todos mis amigos y a mis her manas, por
ayudarme a desconectar y, en especial, por perdonar mis eternas ausencias, a mis
padres, por enseñarme a ser como soy y estar incondicionalmente y, por último, a Marta,
porque todos sabemos que los malos momentos siempre los soporta la persona que está
siempre a tu lado, y esa persona Marta, eres tú.
ÍNDICES
Estimación de biom asa residual mediante im ágenes de satélite y trabajo de ca mpo.
Modelización del poten cial energético de los bosqu es turolenses
vi
CAPÍTULO 4. EVALUACIÓN DEL EFECTO DE LA TEMPORALIDAD EN LA
ESTIMACIÓN DE LA BIOMASA RESIDUAL FORESTAL MEDIANT E
IMÁGENES LANDSAT TM ...................................................................... 343
4.1. Validación temporal de la metodología óptima de estimación de biomasa
residual forestal ajustada mediante el uso de la imagen Landsat de junio de
1994 ..................................................................................................................... 346
4.1.1. Determinación del número de parcelas, extracción de la información y
obtención de los 10 grupos de parcelas a partir de los CV en las imágenes
de julio de 1993 y agosto de 1994 ................................................................. 349
4.1.2. Estudio de las correlaciones entre la biomasa residua l forestal y las
variables espectrales en los grupos de pa rcelas delimitados en las
imágenes de julio de 1993 y junio de 1994 ................................................... 351
4.1.3. Ajuste de modelos de regresión con las imágene s de julio de 1993 y agosto
de 1994 .......................................................................................................... 360
4.1.3.1. Modelos de regresión simple .................................................................. 360
4.1.3.2. Modelos de regresión lineal múltiple ...................................................... 366
4.1.4. Validación de las cartografías de e stimación obtenidas con las imágenes de
julio de 1993 y agosto de 1994 ...................................................................... 375
4.2. Análisis de la variación del contenido de humedad en los meses de junio, julio y
agosto para las cuatro especies de pino consideradas ....................................... 377
4.2.1. Los datos de contenido de hu medad ............................................................ 378
4.2.2. Análisis de la variación del contenido de h umedad ....................................... 380
4.3. Conclusiones ........................................................................................................ 382
CAPÍTULO 5. LA BIOMASA RESIDUAL FOREST AL ACTUAL DE LA PROVINCIA DE
TERUEL. INVENTARIO DEL RECU RSO Y LOCALIZACIÓN DE Z ONAS
ÓPTIMAS PARA SU APROVECHAMIENTO .......................................... 387
5.1. Estimación de la biomasa residual forestal actual de Teruel ............................... 390
5.2. Inventario del recurso energético ........................................................................ 393
5.2.1. Inventario a escala provincial ........................................................................ 396
5.2.2. Inventario a escala comarcal ......................................................................... 397
5.2.3. Inventario a escala municipal ........................................................................ 399
5.3. Determinación de las zonas de aprovechamiento óptimas mediante la
utilización de un índice espacial .......................................................................... 412
5.3.1. Obtención y modelización de los índices parciales ....................................... 413
5.3.1.1. Índice parcial en función de la cantidad de biomasa residual forestal
( I BRF ) ....................................................................................................... 413
5.3.1.2. Índice parcial en función de la superficie de la masa forestal ( I sup ) ........ 416
5.3.1.3. Índice parcial en función de la pendiente ( I pend ) ...................................... 418
5.3.1.4. Índice parcial en función de la distancia a desembosque ( I dist ) .............. 420
5.3.2. Combinación de los índices de aptitud par cial .............................................. 422
5.3.3. Resultados de los índices parciales y de los índices d e aptitud global ......... 422
Índices
vii
5.3.3.1. Resultados de los índices parciales........................................................ 422
- Resultados del índice I BRF .......................................................................... 422
- Resultados del índice I sup ........................................................................... 423
- Resultados del índice I pend ......................................................................... 424
- Resultados del índice I dist ........................................................................... 425
5.3.3.2. Resultados del índice de aptitud multiplicativo ( I aptM ) .............................. 426
5.3.3.3. Resultados del índice de aptitud pondera do ( I aptP ) ................................. 427
5.3.4. Conclusiones ................................................................................................. 432
CAPÍTULO 6. CONCLUSIONES GENERALES Y LÍNEAS DE FUTURO ...................... 437
6.1. Conclusiones generales ....................................................................................... 439
6.2. Líneas futuras de trabajo ...................................................................................... 460
CAPÍTULO 7. BIBLIOGRAFÍA ........................................................................................ 463
Estimación de biom asa residual mediante im ágenes de satélite y trabajo de ca mpo.
Modelización del poten cial energético de los bosqu es turolenses
viii
ÍNDICE DE FIGURAS
Figura 1.1. Distribución del consumo de energía primaria en España en 2007 ............ 3
Figura 1.2. Distribución del consumo de energía primaria de origen renovable en
España en 2007 .......................................................................................... 6
Figura 1.3. Cadena de generación de la biomasa como recurso energético ................ 7
Figura 1.4. Biomasa residual forestal y fuste maderable procedente de una corta
fitosanitaria .................................................................................................. 9
Figura 1.5. Aspecto de una masa forestal tras la aplicación de actividades
selvícolas y detalle de la biomasa residual gener ada por uno de los pies 11
Figura 1.6. Acumulación de fustes al pie de la carretera para su recolección y
amontonamiento de la biomasa residual para su abandono en el
bosque ....................................................................................................... 11
Figura 1.7. Esquemas de distintas inst alaciones para el apro vechamiento
energético de la biomasa residual forestal ................................................ 13
Figura 1.8. Ciclo del CO 2 en relación con el aprovechamiento energ ético de la
biomasa forestal ........................................................................................ 14
Figura 1.9. Diagrama de flujos de la fase metodológica 1 ........................................... 61
Figura 1.10. Diagrama de flujos de la fase metodológica 2 ........................................... 65
Figura 1.11. Diagrama de flujos de la fase metodológica 3 ........................................... 67
Figura 1.12. Localización del área de estudio: la p rovincia de Teruel ........................... 86
Figura 1.13. Mapa fisiográfico de la provincia de Teruel ............................................... 88
Figura 1.14. División comarcal de la provincia de Teruel ............................................. 98
Figura 2.1. Diagrama de flujos del proceso metodológico seguido para obtención de
los datos de biomasa residual forest al .................................................... 108
Figura 2.2. Localización de las zonas donde se r ealizó el muestreo de campo ........ 111
Figura 2.3. A) Materiales utilizados en el trabajo de campo; B) pie arbóreo apeado
desramado y despuntado; C) medición de la altura posterior al apeo; D)
pesada de la biomasa en húmedo........................................................... 112
Figura 2.4. Zonas de la cuadrícula UTM en que se divide la provincia de Teruel ..... 125
Figura 2.5. Representación del fichero shape que contiene las 617 parcelas del
IFN-2 con información de biomasa residual forestal y su tab la
alfanumérica ............................................................................................ 125
Figura 2.6. Localización de las 482 parcela s del IFN-2 utilizadas sobre una
composición RGB 7-4-3 de la imagen Landsat TM de 29 de junio d e
1994 ......................................................................................................... 126
Figura 2.7. Ejemplo de hoja de la BCN25: los puntos repre sentan cotas de altitud,
las polilíneas azules son curvas de nivel con equidistancia de 10 m ...... 130
Figura 2.8. La estructura TIN para la obtención de un MDE: (A) nodos y ejes de la
estructura TIN; (B) nodos, ejes y facetas tr iangulares de la estructura
TIN. Fuente: Adaptado de ESRI ArcMap 9.1 ........................................... 132
Figura 2.9. Diagrama de flujos del proceso seguido para la elaboración del MDE ... 133
Índices
ix
Figura 2.10. Generación del modelo TIN: (A) fichero .shp con las curvas de nivel
utilizadas; (B) fichero . shp con las cotas topográficas; (C) fichero .shp
con la red hidrográfica; (D) detalle del modelo TIN.................................. 134
Figura 2.11. MDE raster de la provincia de Teruel con proyección ca rtográfica y
resolución de 25 m ................................................................................... 135
Figura 2.12. Las imágenes Landsat 5 TM adquiridas una vez eliminada la proyección
cartográfica asignada en el nivel de procesamiento 1G: (A) imagen de
28 de julio de 1993; (B) imagen de 29 de junio de 1994; (C) imagen de
16 de agosto de 1994 .............................................................................. 141
Figura 2.13. Detalle de las ortofotografías de 1 m de resolución espacial utilizadas
para la localización de puntos de co ntrol ................................................. 144
Figura 2.14. Puntos de control utilizados en el proceso de georreferenciación de la
imagen de 28 de julio de 1993 ................................................................. 145
Figura 2.15. Composición RGB 4-3-2 de la imagen Landsat del 29 de junio de 1994
corregida geométricamente y adaptada a los límites del área de estudio.147
Figura 2.16. Componentes principales seleccionados de la imagen de junio de 1994:
A) CP1; B) CP2; C) CP3 .......................................................................... 162
Figura 2.17. Ejes TTC de brillo (A), verdor (B) y humedad (C) y composición RGB
TTC de la imagen de junio de 1994 (D) ................................................... 163
Figura 2.18. Distintos índices de vegetación ob tenidos de la imagen de junio de
1994: (A) NDVI; (B) SAVI; (C) MSI; y (D) MID57 ..................................... 166
Figura 2.19. Resolución en el acimut en la misma línea de o bservación .................... 170
Figura 2.20. Resolución en profundidad ...................................................................... 171
Figura 2.21. Efectos del relieve que deforman la imagen radar: (A) efect o de recorte;
(B) efecto de repliegue; (C) efecto de sombra ......................................... 172
Figura 2.22. Variación del coeficiente de retrodispersión de un área homogénea
debido a la topografía .............................................................................. 173
Figura 2.23. Localización de las imágenes ASAR utilizadas (en rojo las de órbita
ascendente y en negro las de órbita descendente) respecto al área de
estudio (en rosa) ...................................................................................... 178
Figura 2.24. Proceso de georreferenciación de una imagen SAR con el método de
tablas lookup del software GAMMA ......................................................... 181
Figura 2.25. (A) imagen ASAR registrada el 19 de junio de 2003 (órbita
descendente); (B) imagen ASAR registrada el 11 de octubre de 2003
(órbita ascendente) .................................................................................. 183
Figura 2.26. Mapa de pendientes de la provincia de Teruel ........................................ 188
Figura 2.27. Mapa de orientaciones de la provincia de Teruel .................................... 188
Figura 2.28. Mapa de insolación potencial anual en horas de la provincia de Teruel.. 189
Figura 2.29. Mapa de insolación potencial anual en iluminación recibida de la
provincia de Teruel .................................................................................. 189
Figura 2.30. Mapa de Tipos Climático Estructurales (TCE) de la provincia de
Teruel... .................................................................................................... 192
Figura 2.31. Mapa de Niveles de Madurez de la provincia de Teruel .......................... 193
Estimación de biom asa residual mediante im ágenes de satélite y trabajo de ca mpo.
Modelización del poten cial energético de los bosqu es turolenses
x
Figura 3.1. Utilización del CV para la determinación de la heterogene idad de las
parcelas: (A) parcela con un alto CV (alta heterogeneidad espacial); (B)
parcela con un bajo CV (baja heterogeneidad espacial) ......................... 202
Figura 3.2. Clústeres d e agrupación de grupos identificados sobre el gráfico de
correlaciones entre MSI y la biomasa residual forestal para cada grupo
de parcelas delimitado usando el CV en la imagen de junio de 1994 ..... 209
Figura 3.3. Auto-correlaciones existentes entre las variables indepen dientes que
presentan una correlación significativa con la biomasa residual en el
grupo del percentil 10 de la imagen de junio de 1 994 ............................. 212
Figura 3.4. Cartografía de probabilidad de existencia de biomasa residual forestal
con respecto a los umbrales de corte definidos usando las parcelas del
primer clúster derivadas de la ut ilización del método de extracción d e
ventanas 3x3 y el CV ............................................................................... 215
Figura 3.5. Cartografía de probabilidad de existencia de biomasa residual forestal
con respecto a los umbrales de corte definidos usando las parcelas del
segundo clúster derivadas de la utilización del método de extracción de
ventanas 3x3 y el CV ............................................................................... 217
Figura 3.6. Cartografía de probabilidad de existencia de biomasa residual forestal
con respecto a los umbrales de corte definidos usando las parcelas del
tercer clúster derivadas de la utilización del método de extracción de
ventanas 3x3 y el CV ............................................................................... 219
Figura 3.7. Gráficos de dispersión que relacionan la biomasa residual forestal con
algunas de las variables independientes mejor correlacionadas usando
las parcelas del clúster 1 ......................................................................... 222
Figura 3.8. Gráficos de dispersión que relacionan la biomasa residual forestal con
algunas de las variables independientes mejor correlacionadas usando
las parcelas del clúster 2 ......................................................................... 225
Figura 3.9. Gráficos de dispersión que relacionan la biomasa residual forestal con
algunas de las variables independientes mejor correlacionadas usando
las parcelas del clúster 3 ......................................................................... 229
Figura 3.10. Parcelas del IFN-2 identificadas co mo erróneas: (A) parcela 286; (B)
parcela 340; y (C) parcela 426 ................................................................ 231
Figura 3.11. Signatura espectral de las parcelas identificadas como erróneas........... 231
Figura 3.12. Gráficos de dispersión de los cuatro modelos con mayor capacidad
predictiva de la Tabla 3.11....................................................................... 234
Figura 3.13. Cartografía de biomasa residual forestal obtenida mediante regresión
curvilínea usando las parcelas del tercer clúster derivadas de la
utilización del método de extracción de ventanas 3x3 y el CV ................ 235
Figura 3.14. Gráficos de dispersión de los seis modelos con mayor capacidad
predictiva de la Tabla 3.12....................................................................... 238
Figura 3.15. Cartografía de biomasa residual forestal obtenida mediante regresión
curvilínea usando las parcelas del cuarto clúster derivadas de la
utilización del método de extracción de ventanas 3x3 y el CV ................ 239
Figura 3.16. Histogramas y gráficos de distribución normal de las variables
transformadas de la biomasa residu al forestal (rz_biomasa) (A y B) y de
la insolación potencial ( cd_INS_POT) (C y D) ......................................... 242
Índices
xi
Figura 3.17. Gráfico de dispersión del modelo N1 de la Tabla 3.22 ............................ 252
Figura 3.18. Cartografía de biomasa residual forestal obtenida mediante regresión
lineal usando las parcelas del tercer clúster derivadas de la utilizaci ón
del método de extracción de ventanas 3x3 y el CV ................................. 253
Figura 3.19. Gráficos de dispersión de los cin co modelos de la Tabla 3.24 ................ 256
Figura 3.20. Cartografía de biomasa residual forestal obtenida mediante regresión
lineal usando las parcelas del cuart o clúster derivadas de la utilización
del método de extracción de ventanas 3x3 y el CV ................................. 257
Figura 3.21. Áreas forestales homogéneas a partir de la fotointerpret ación de las
ortoimágenes de resolución de 1 m del SIG Oleícola Español: (A) área
homogénea de aptitud 1; (B) área homogénea de aptitud 3.................... 271
Figura 3.22. AOI’s de las áreas forestales homogéneas delimitadas mediante
análisis visual utilizadas para la extracción del valor medio de las
variables radiométricas y forestales sin considerar los píxeles situados
en la frontera ............................................................................................ 272
Figura 3.23. Gráficos de dispersión de los modelos de la Tab la 3.27 ......................... 277
Figura 3.24. Cartografía de biomasa residual forestal obtenida mediante regresión
curvilínea usando las parcelas incluidas en el grupo de calidad 3
derivadas de la utilización del método de extracción de áreas
homogéneas creadas con fotografía aérea ............................................. 278
Figura 3.25. Gráficos de dispersión de la variable transf ormada de la biomasa
residual forestal (rz_biomasa residual) con las variables dependiente s
TC3, la transformada de INS_POT (cd_INS_POT), INV_POT y
CURVA.. ....................................................................................... ………282
Figura 3.26. Gráficos de dispersión de los modelos de regresión lineal univariantes
de las Tablas 3.30 y 3.31 ......................................................................... 285
Figura 3.27. Cartografía de biomasa residual forestal obtenida mediante regresión
lineal usando las parcelas inclu idas en el grupo de calidad 3 derivadas
de la utilización del método de extracción de áreas homogéneas
creadas con fotografía aérea ................................................................... 286
Figura 3.28. Procedimiento de extracción de la información radiométrica combinando
el uso de técnicas de se gmentación y ventanas fijas con restricciones .. 294
Figura 3.29. Procedimiento de segmentación RGB clustering en ERDAS Imagine:
(A) selección de las 3 bandas; ( B) disposición de los píxeles en el
espacio tridimensional de las 3 bandas y seccion ado por las particiones
establecidas; (C) cluster resultante d el seccionado tridimensional.......... 298
Figura 3.30. Gráficos de dispersión de los mejo res modelos para cada una de las
variables consideradas en las Tabla s 3.34 y 3.35 ................................... 310
Figura 3.31. Cartografía de biomasa residual forestal obtenida mediante regresión
curvilínea usando las parcelas in cluidas en el grupo del percentil 6
derivadas de la utilización del mé todo de extracción de segmentación
(S4) y ventanas con restricciones ............................................................ 311
Figura 3.32. Gráficos de dispersión de modelos de regresió n lineal univariantes de
las Tablas 3.37 y 3.38 .............................................................................. 315
Figura 3.33. Cartografía de biomasa residual forestal obtenida mediante regresión
lineal usando las parcelas incluidas en el grupo del percentil 6 derivadas
Estimación de biom asa residual mediante im ágenes de satélite y trabajo de ca mpo.
Modelización del poten cial energético de los bosqu es turolenses
xii
de la utilización del método de extracción de segmentación (S4) y
ventanas con restricciones ...................................................................... 316
Figura 3.34. RMSE r de c ada una de las cartografías de estimación obtenidas en los
apartados 3.1.1 y 3.1.2 con el máximo de parc elas disponibles en cada
una de ellas para la validación ................................................................ 323
Figura 3.35. RMSE r de c ada una de las cartografías de estimación obtenidas en los
apartados 3.1.1 y 3.1.2 con todas parcelas disp onibles en cada una de
ellas para la validación, las incluidas en el gr upo del percentil 9, la s
incluidas en el percentil 8 y las que quedan en este grupo tras eliminar 3
parcelas con comportamiento atípico ...................................................... 326
Figura 3.36. Localización de tres subsectores en el área de estudio (delimitada en
rosa) que maximizan el número de imágenes ASAR de orbita
ascendente (en rojo) y descendente (en negro). En verde los
subsectores que tienen en cuenta la s imágenes ascendentes; en azul el
que considera las descendentes ............................................................. 332
Figura 3.37. Detalle de los tres subsectores (delimitados en amarillo) sobre la
imagen Landsat TM de junio de 1994 y localización de las parcelas del
IFN-2 (puntos rojos) ................................................................................. 332
Figura 3.38. Ejemplos de modificación de los límites de las áreas forestales
homogéneas con objeto de que sean también homogéneas desde el
punto de vista topográfico ....................................................................... 334
Figura 3.39. Gráficos de dispersión obtenidos con las 5 imágenes ASAR
consideradas ........................................................................................... 337
Figura 3.40. Relación según el modelo de Hsu et al., (1994 ) entre el coeficiente de
retrodispersión de la banda C con polarización VV y con un ángulo de
incidencia de 26º y la biomasa en un bosque de pinos cont enida en la
copa (crown), la debida al sustrato (ground) y a la suma de estos dos
estratos del bosque (total) ....................................................................... 338
Figura 3.41. Relación entre el coeficiente de retrodispersión de la banda C -
polarización VV y ángulo de incidencia de 26º- y AGB. El punto 1 simula
la respuesta de un suelo húmedo y relativamente rugoso; el punto 2 un
suelo con humedad media y liso; el punto 3 un suelo poco rugoso y
seco; el punto 4 un suelo liso y seco. El área en gris representa los
bosques de baja densidad y poca biomasa, medios en los que las
características del suelo determinan la relación ...................................... 339
Figura 4.1. Auto-correlaciones existentes entre las variables indepen dientes que
presentan una correlación significativa con la biomasa residual en el
grupo del percentil 10 de la imagen de julio de 19 93 .............................. 357
Figura 4.2. Auto-correlaciones existentes entre las variables indepen dientes que
presentan una correlación significativa con la biomasa residual en el
grupo del percentil 10 de la imagen de agosto de 1994 .......................... 358
Figura 4.3. Gráficos de dispersión de los cuatro modelos con mayor capacidad
predictiva de la Tabla 4.5 (imagen de julio de 19 93) ............................... 363
Figura 4.4. Gráficos de dispersión de los cuatro modelos con mayor capacidad
predictiva de la Tabla 4.6 (imagen de agosto de 1994)........................... 364
Figura 4.5. Cartografía de biomasa residual forestal obtenida mediante regresión
curvilínea usando las parcelas del percentil 4 d erivadas de la utilización
Índices
xiii
del método de extracción de ventanas 3x3 y el CV en la imagen de julio
de 1993 .................................................................................................... 365
Figura 4.6. Cartografía de biomasa residual forestal obtenida mediante regresión
curvilínea usando las parcelas del percentil 4 d erivadas de la utilización
del método de extracción de ventanas 3x3 y el CV en la imagen de
agosto de 1994 ........................................................................................ 365
Figura 4.7. Gráficos de dispersión de los modelos de regresión lineal univariantes
de las Tablas 4.10 y 4.11 ......................................................................... 371
Figura 4.8. Cartografía de biomasa residual forestal obtenida mediante regresión
lineal usando las parcelas del perce ntil 4 derivadas de la utilización del
método de extracción de ventanas 3x3 y el CV en la imagen de julio de
1993 ......................................................................................................... 372
Figura 4.9. Gráficos de dispersión de los tres modelos de regresión lineal
univariantes de la Tabla 4.13 ................................................................... 374
Figura 4.10. Cartografía de biomasa residual forestal obtenida mediante regresión
lineal usando las parcelas del perce ntil 4 derivadas de la utilización del
método de extracción de ventanas 3x3 y el CV en la imagen de agosto
de 1994 .................................................................................................... 375
Figura 4.11. RMSE r obtenido en cada una de las cartografías de estimación
derivadas de las tres imágenes disponibles con el método de extracción
de las ventanas de 3x3 píxeles y CV considerando las parcelas
incluidas en sus respe ctivos grupos del percentil 4 ................................. 377
Figura 4.12. Gráfico de barras de error que compara el contenido de humedad de las
muestras de las cuatro especies consideradas en los meses de junio
(6), julio (7) y agosto (8) ........................................................................... 381
Figura 5.1. Cartografía de la biomasa residual forestal en la provincia de Teruel
obtenida a partir de la aplicación de la Ecuación 36 sobre la imagen de
julio de 2008 ............................................................................................. 394
Figura 5.2. Cartografía de biomasa residual forestal en la provincia de Teruel en
julio de 2008 expresada tons/píxel .......................................................... 395
Figura 5.3. Detalle de la superficie provincial –sector septentrional de las comarca s
de Bajo Martín, Bajo Aragón y Matarraña- no inventariada ..................... 396
Figura 5.4. Distribución porcentual por comarcas de la biomasa residual f orestal .... 398
Figura 5.5. Biomasa residual forest al en la comarca de Andorra-Sierra de los Ar cos
(tons/ha, julio 2008) ................................................................................. 402
Figura 5.6. Biomasa residual forestal en la comarca del Bajo Aragón (tons/ha, julio
2008) ........................................................................................................ 403
Figura 5.7. Biomasa residual forestal en la comarca del Bajo Martín (tons/ha, julio
2008) ........................................................................................................ 404
Figura 5.8. Biomasa residual forestal en la comarca de la Comunidad de Teruel
(tons/ha, julio 2008) ................................................................................. 405
Figura 5.9. Biomasa residual forestal en la comarca de Cuencas Mineras (tons/ha, julio
2008) ........................................................................................................ 406
Figura 5.10. Biomasa residual forest al en la comarca de Gúdar-Javalambre (tons/ha,
julio 2008) ................................................................................................ 407
Estimación de biom asa residual mediante im ágenes de satélite y trabajo de ca mpo.
Modelización del poten cial energético de los bosqu es turolenses
xiv
Figura 5.11. Biomasa residual forest al en la comarca del Jiloca (tons/ha, julio 2008) ... 408
Figura 5.12. Biomasa residual forestal en la comarca del Maestrazgo (tons/ha, julio
2008) ....................................................................................................... 409
Figura 5.13. Biomasa residual forestal en la comarca del Matarraña (tons/ha, julio
2008) ....................................................................................................... 410
Figura 5.14. Biomasa residual f orestal en la comarca de la Sierra de Albarracín
(tons/ha, julio 2008) ................................................................................. 411
Figura 5.15. Cartografía obtenida tras reclasificar la cantidad de biomasa residual
estimada en 2008 con los valores del índice I BRF .................................... 416
Figura 5.16. Cartografía obtenida tras reclasificar la superficie de cada te sela forestal
con los valores del índice I sup ................................................................... 418
Figura 5.17. Cartografía obtenida tras reclasificar la pendiente de las zonas
forestales con los valores del índice I pend ................................................. 419
Figura 5.18. Cartografía obtenida tras reclasifica r la distancia a pistas, caminos y
carreteras con los valores del índice I dist .................................................. 421
Figura 5.19. Distribución de la superficie forestal de pináceas respecto al índice I BRF . 423
Figura 5.20. Distribución de la superficie forestal de piná ceas respecto al índice
I pend .. ......................................................................................................... 424
Figura 5.21. Distribución de la superficie forestal de pináceas respecto al índice I dist . 425
Figura 5.22. Cartografía obtenida tras aplicar el índice I ap tM ........................................ 426
Figura 5.23. Distribución de la superficie forestal de pináceas respecto al índice I aptM..
................................................................................................................. 427
Figura 5.24. Cartografía obtenida tras aplicar el índice I aptP con los pesos de la
prueba A .................................................................................................. 428
Figura 5.25. Cartografía obtenida tras aplicar el índice I aptP con los pesos de la
prueba B .................................................................................................. 429
Figura 5.26. Cartografía obtenida tras aplicar el índice I aptP con los pesos de la
prueba C .................................................................................................. 429
Figura 5.27. Distribución de la superficie forestal de pináceas respecto a la prueba A
del índice I aptP ........................................................................................... 430
Figura 5.28. Distribución de la superficie forestal de pináceas respecto a la prueba B
del índice I aptP ........................................................................................... 431
Figura 5.29. Distribución de la superf icie forestal de pináceas respecto a la prueba C
del índice I aptP ........................................................................................... 432
Índices
xv
ÍNDICE DE TABLAS
Tabla 1.1. Modelos de regresión incluidos en la función “Estimación curvilínea” de
SPSS ......................................................................................................... 80
Tabla 2.1 Superficie forestal arbolada por especie dominante en la provincia de
Teruel ....................................................................................................... 109
Tabla 2.2. Composición de la muestra por especies: nº de pies y % sobre el total
muestreado, nº y % de pies procedentes de repoblaciones, rango de los
diámetros muestreados, desviación estándar y error estándar de la
media de la biomasa residual forestal (peso en seco) ............................. 113
Tabla 2.3. Modelos de regresión ajustados para la estimación de biomasa residual,
R 2 ajustado, desviación típica, nº de casos eliminados, expresión de los
pesos utilizados y p-valor de los estadísticos de Kolmogorov-Smirnov y
Levene ..................................................................................................... 117
Tabla 2.4. Comparación de los modelos de regresión por especie pro puestos con
sus respectivas formas alométricas. ........................................................ 118
Tabla 2.5. Radio de las parcelas del IFN- 2 según diámetros de los pies
encontrados ............................................................................................. 122
Tabla 2.6. Composición de la muestra de parcelas monoespecíficas del IFN-2 por
especies para las que se tiene infor mación de biomasa residual forestal:
número de parcelas, valor medio, desviación estándar, valor mínimo y
valor máximo ............................................................................................ 127
Tabla 2.7. La familia de satélites Landsat ................................................................. 136
Tabla 2.8. Bandas de registro del sensor TM: amplitud espectral y localización en
el espectro electromagnético ................................................................... 138
Tabla 2.9. Número de puntos de control utilizados y RMSE obtenido en píxeles y
en metros ................................................................................................. 146
Tabla 2.10. ND mínimos de cada una de las bandas de las imágenes Landsat
utilizadas .................................................................................................. 151
Tabla 2.11. Coeficientes de calibración ( offset y gain ) de las imágenes Landsat 5
TM utilizadas ............................................................................................ 152
Tabla 2.12. NDVI promedio de las distintas cubiertas en las imágenes Landsat TM
utilizadas .................................................................................................. 157
Tabla 2.13. Umbrales de NDVI usa dos en cada imagen para separar las categorías
(i) suelo con nula o escasa cubierta vegetal; (ii) cubierta vegetal poco
activa o en forma de matorral y/o monte abierto; y (iii) cubierta vegetal
activa en forma de bosque ....................................................................... 158
Tabla 2.14. Valores calculados para la constante de Minnaert en función de las
bandas de cada imagen y las categorías (i) suelo con nula o escasa
cubierta vegetal; (ii) cubierta vegetal poco activa o en forma de matorral
y/o monte abierto; y (iii) cubierta vegetal activa en forma de bosque ...... 158
Tabla 2.15. Valores de la pendiente y del coeficiente de determinación obtenidos al
aplicar la regresión entre la reflectividad y el coseno del ángulo de
incidencia (IL) antes de realizar la normalización (sin N.T.) y después
(con N.T.) utilizando píxeles de cualquier tipo de cubierta ...................... 159
Estimación de biom asa residual mediante im ágenes de satélite y trabajo de ca mpo.
Modelización del poten cial energético de los bosqu es turolenses
xxii
Tabla 5.15. Valores de I BRF en función de la cantidad de biomasa residual forestal
calculada en tons/ha ................................................................................ 415
Tabla 5.16. Valores de I BRF en función de la cantidad de biomasa residual forestal
calculada en tons/píxel ............................................................................ 415
Tabla 5.17. Valores de I sup en fun ción de la superficie (ha) de la masa forestal ........ 417
Tabla 5.18. Valores de I pend en función de la pen diente (%) del terreno .................... 419
Tabla 5.19. Valores de I dist en función de la superficie (ha) de la masa forestal ........ 420
Tabla 5.20. Pesos asignados a cada uno de los índices parciales con siderados en
las tres pruebas con el índice I ap tP ........................................................... 428
CAPÍTULO 1:
ANTECEDENTES, OBJETIVOS,
MET ODOLOGÍA Y ÁREA DE ESTUDIO
Capitulo 1: Antecedentes, objetiv os, m etodología y área de estudio
3
1.1. La biomasa residual forestal como recurso energético
1.1.1. Las energías renovables
La consideración por parte de la sociedad occidental de la trascendencia que el
abastecimiento energético tiene en el mantenimiento de sus modos de vida comenzó en
los años 70 a causa de la crisis petrolífera. El aumento generalizado de los precios del
petróleo llevó a la búsqu eda de energías alternativas, entre las cuale s se encontraban las
renovables: solar, eólica, biomasa, hidr áulica… (Domínguez, 2002). Sin embargo, el
incumplimiento de las expectativas de crecimiento de los precios del petróleo y los
elevados precios de las energías renovables a corto plazo (inversión en investigación y
desarrollo tecnológico) propició un descenso en el interés del impulso de éstas durante la
década de los 80 (Gobierno de Aragón-IDAE, 1997; Esteban et al ., 2004).
Desde los años 90 hasta la actualidad, el papel que las energías renovables
juegan en el suministro energético se ha ido matizando, adquiriendo cad a vez una mayor
importancia. Entre las causas de este aumento se encuentran, junto a las razones de tipo
estrictamente económico, otras con un marcado caráct er medioambiental, social y
territorial (Gobierno de Aragón-IDAE, 1997; Domínguez, 2002). Así, desde el punto de
vista económico, existe una gran preocupación a niv el europeo por la excesiva
dependencia energética del petróleo, que se sitúa en to rno al 50% (Comisión de las
Comunidades Europeas, 2006). Esta situación se da también a escala nacional, ya que, a
pesar del crecimiento relativo de las fuentes de energía renovables en los últimos años,
casi la mitad de la energía primaria consumid a en España en 2007 procedíó de este
recurso fósil (Figura 1.1) (Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, 2008).
13,74%
48,11%
21,46%
9,75%
6,94%
C a r bón Pe t r ó le o Ga s na t ur a l Nucle a r E. R enova bles
Figura 1.1. Distrib ución del consumo de energía prim aria en Esp aña en 2007. Fuente: Ministerio de
Industria, Turismo y Comercio (2008)
Estimación de biom asa residual mediante im ágenes de satélite y trabajo de ca mpo.
Modelización del poten cial energético de los bosqu es turolenses
4
El aumento en el precio del barril de crudo en los dos últimos años (llegando a
alcanzar recientemente valores muy por encima de los 10 0 $ en el caso del barril de
crudo Brent , el de referencia en Europa) hace que esta dependencia se refleje en los
datos macroeconómicos españoles, poniendo en peligro la buena marcha de la economía
nacional al provocar una desaceleración del crecimiento (Pérez, 2007). Además, las
energías renovables contribuyen a garantizar el suministro energético, prioridad básica d e
cualquier política e nergética, mitigando los efect os perniciosos producidos por situa ciones
puntuales de inestabilidad internacional qu e ponen en peligro el suministro de
combustibles fósiles (Gobierno de Aragón-IDAE, 1997; Mourelatou y Smith, 2004).
En cuanto al aspecto medioambiental, las energías renovables juegan un papel
esencial en la reducción de las emisiones de CO 2 a la atmósfera generadas por los
procesos de producció n de energía, ya que la e misión de este gas, prin cipal responsable
del efecto invernadero y del calentamiento global, es prácticamente n ula (Mourelatou y
Smith, 2004). Es precisamente esta preocupación por el medio ambiente y la toma de
conciencia de que las reservas de combustibl es fósiles no son ilimitadas lo que ha llevado
en los últimos años a que la so ciedad demande cada vez más, y de una forma más clara,
el uso de fuentes de energía renovables.
La incorporación paulatina de las e nergías renovables al sistema de producción
de energía supone el paso de un modelo de producción de carácter concentrado
(apoyado en la localización en determinados puntos de centros de extracción, produ cción
y distribución de combustibles fósiles) a un mod elo mucho más abierto desde el punto de
vista territorial, debido a que las distinta s energías renovables están mucho más
diseminadas por el territorio, lo que provoca la descentralización de la producción
energética, la diversificación de la misma y complementariedad en un sistema energético
regional. De esta manera, la impronta geográfica de la s energías renovables es muy
importante, ya que se trata de utilizar un recurso natural endógeno, lo que repercute
positivamente tanto en el medio ambiente del área afectada como en su desarrollo
económico y social, extendiéndose estos efectos locale s a una escala regional (Gobierno
de Aragón-IDAE, 1997; Esteban et al ., 2004). Este hecho enlaza directamente con el
concepto de “desarrollo sostenible” ya que el uso de energías renovables implica utilizar
de forma sostenible los recursos energétic os disponibles manteniendo el nivel de
desarrollo actual, pero teniendo en cuenta las necesidades de las generaciones
venideras.
Capitulo 1: Antecedentes, objetiv os, m etodología y área de estudio
5
Los distintos escenarios de consumo energético planteados para el siglo XXI
coinciden en señalar el aumento generalizado de la dema nda energética (Esteban et al .,
2004; Mourelatou y Smith, 2004; Comisión de las Comunidades Europeas, 2006). Una
vez reconocido el peligro que entraña la excesiva dependencia actual de combustibles
fósiles importados y la incidencia que la utiliza ción de estos recursos tiene en el cambio
climático (o calentamiento global), tanto la Unión Europea (UE) como España han ido
desarrollando planes específicos para la pro moción y el desarrollo de las en ergías
renovables.
Teniendo en cuenta los t res objetivos esenciales de la política energética de la UE
–seguridad en el suministro, competitividad y protección medioambiental (Consejo d e la
Unión Europea, 1995; Mourelatou y Smith, 2004) –, se desarrolló el Comunicado de la
Comisión Europea Energía para el Futuro: Fuentes de Energía Renovables . Libro Blanco
para una Estrategia y un Plan de Acción Comunitarios (Comisión de las Comunidades
Europeas, 1997). En este documento, que constituye la base para la promoción y
desarrollo de las energías renovables en la UE , se fijó como objetivo que la prod ucción
de energía en 2010 procediera en un 12% de fuentes renovables. Un paso más en la
potenciación de la consideración de estas energ ías como pilar básico dentro de la política
energética de la UE se dio en 1 998, al enunciarse los objetivos medioambientales
específicos de su política energética, en los que se destaca la necesidad de reducir el
impacto medioambiental de la producción y c onsumo de energía y el aumento de la cuota
de producción y consumo de energías limpias (Comisión de las Comunidades Europeas,
1998).
En el contexto nacional, en 1999 se aprobó el Plan de Fomento de las Energías
Renovables en España (PFER) (IDAE, 1999) como respuesta a la necesida d de
promocionar una política energética que, por un lado, disminuyera la excesiva
dependencia exterior y, por otro, preservara el medio ambiente y asegurara un de sarrollo
sostenible. En este Plan de Fomento se marcó el mismo objetivo que el fijado en el
Comunicado de la Comisión de 1997 (12% de producción en 2010).
1.1.2. La energía de la biomasa
Para conseguir este po rcentaje de participación de las en ergías renovales en la
producción energética final, tanto en la UE como en España se confiaba en el aumento
del uso de la biomasa (Comisión de las Comunidades Europeas, 1997; IDAE, 1999). Así,
en el caso español, el PFER fijaba que la cont ribución de la biomasa a la producción de
Estimación de biom asa residual mediante im ágenes de satélite y trabajo de ca mpo.
Modelización del poten cial energético de los bosqu es turolenses
6
energía en 2010 debía ser casi tres veces superior a la de 1998: 9.629 ktep –
kilotoneladas equivalentes de petró leo- en 2010 frente a los 3.629 ktep en 1998. En el
año 2007, casi la mita d de la energía primaria consumida en España procede nte de
energías renovables tuvo su origen en la biomasa (Figura 1.2) (Ministerio de In dustria,
Turismo y Comercio, 2008).
22,89%
23,15%
48,83%
3,73% 1, 32% 0,08%
Hid r á ulic a Eó lica Bi o ma s a B i oca r bura ntes So l ar Otros
Figura 1.2. Dis tribución del consumo de energía prim aria de origen renovable en España en 2007.
Fuente: Minis terio de In dustr ia , Turismo y Comercio (2008)
El termino biomasa refiere a toda la materia orgánica producida por un proceso
biológico y, desde el punto de vista energético, aglutina al conjunto de sustancias
orgánicas renovables de origen vegetal, animal o derivadas de cu alquier proceso de
transformación natural o artificial de las mismas, que pueden producir energía al ser
sometidas a determinados procesos físicos, químicos o biológicos. En esta definición no
se incluye a los combustibles fósiles y sus derivados debido a que, aunque también
tuvieron un origen biológico hace millones d e años, no pueden considerarse como
renovables (Gobierno de Aragón-CIRCE, 1997; Sebastián, 1999; Jarabo, 1999).
En origen, la energía de la biomasa proviene directamente de la luz solar. Por el
proceso de la fotosíntesis, lo s vegetales transforman la energía solar recib ida en
moléculas orgánicas de alto contenido energético a partir de sustancia s simples y del CO 2
presente en el aire, almacenándolas despu és. Con posterioridad, el reino animal
incorpora, transforma y modifica dicha energía. Durante este proceso de transformación
de la materia orgánica se generan subproduct os que no poseen valor para la ca dena
nutritiva o que no son ú tiles para la fabricación de bienes de mercado, pero que pu eden
Capitulo 1: Antecedentes, objetiv os, m etodología y área de estudio
7
emplearse como combustible en diferentes aprovechamientos energéticos (Gobierno de
Aragón-CIRCE, 1997; Sebastián, 1999; Jarabo, 1999).
Figura 1.3. Caden a de generación de la biomasa co mo recurso en ergético. A dapta do de IDAE (2007)
Una diferencia particular de la biomasa respecto a otras energías renovables
como la eólica o la solar es su capacidad natural de almacenamiento, lo que la convierte
en un “stock” energético que se renueva con suficiente rapidez para el u so humano (Puig,
1985; Jarabo, 1999). Sin embargo, es importante señalar que, para que la biomasa sea
considerada como un recurso renov able, su utilización debe ser más lenta o igua l que la
velocidad a la cual se regenera este recurso (Domínguez, 2002). Otras características
significativas de la biomasa como recurso energético son su gran diversidad y su escasa
concentración espacial, lo que implica un gran número de procesos de transformación
para su aprovechamiento final (Gobierno de Aragón-CIRCE, 1997).
Así pues, existen distintos tipos o fuentes de biomasa que pueden ser utilizado s
para producir energía. En el presente trabajo se adopta la clasifica ción utilizada en el
“Atlas de biomasa para usos energéticos de Aragón” (Gobierno de Aragón-CIRCE, 1997):
- Biomasa natural: es la biomasa que se produce en la naturaleza sin ningún
tipo de intervención humana. Un ejemplo de explotación de este tipo de
biomasa sería la recogida de leña en los bosque s.
- Biomasa residual: dentro de este grupo están incluidos los subproductos que
no tienen utilidad en las actividades forestales y agrícolas, en los procesos de
Estimación de biom asa residual mediante im ágenes de satélite y trabajo de ca mpo.
Modelización del poten cial energético de los bosqu es turolenses
8
transformación de la madera y en los procesos de las industrias
agroalimentarias. También se consideran dentro de este grupo los vertidos
biodegradables como las aguas residuales industriales y urbanas y los
residuos de origen ganadero (de nominados “biomasa residual húmeda”).
Destaca el hecho de que el uso con fines energéticos de este tipo de re siduos
puede mitigar algunos de los problemas medioambientales ocasionados por su
acumulación y/o eliminación.
- Cultivos energéticos: son cultivos producidos con la única finalidad de
obtener biomasa transformable en combustible, ya sea para automoción o
para generar energía eléctrica o calor. Estos cultivos se seleccionan debido a
su capacidad de pro ducir materia vegetal con un número reducido de
cuidados, no importando que la producción sea apta para el consumo
alimentario. Algunos ejemplos de cultivos energéticos en el grupo de los
herbáceos son el sorgo (S horgum sp. ) y el cardo ( Cynara cardunculus ) y, entre
los leñosos, el chopo ( P opulus sp. ) y el eucalipto ( Eucaliptus sp .).
Dentro de estos recursos considerados como proveedores de biomasa, el PFER
señalaba a los residuos forestales como uno de los más importantes para cumplir con
sus objetivos. Así, en dicho plan se recoge que en 2010 la contribución energética de los
residuos forestales debía ser de 450 .000 tep-año.
1.1.3. La biomasa residual forestal
La biomasa residual forestal refiere a las hojas-acículas, ramas, raberones e
incluso a árboles de pequeñas dimensiones (diámetros inferiores a 7,5 cm) generados
tanto en tratamientos selvícolas como en aprovechamientos madereros parciales o
finales que no son extraídos habitua lmente por no ser convertibles en subproductos, pero
que pueden ser utilizados como combustible orgánico (Gobierno de Aragón-CIRCE,
1997; Gobierno de Aragón-IDAE, 1997; IDAE, 1999; Esteban et al ., 2004; Velázquez,
2006).
Siguiendo el concepto d e “árbol completo” introducido por Young et al. (1964), la
biomasa residual forestal de un árbol estaría compuesta por la suma de su follaje , su
ramaje y de la parte superior de su tallo no útil para propósitos com erciales (raberón).
Dentro del concepto de follaje qued an incluidos las hojas y/o acículas, los nuevos brotes
y los órganos reproductivos; por su parte, el término ra maje incluye la madera y la corteza
Capitulo 1: Antecedentes, objetiv os, m etodología y área de estudio
9
de las ramas vivas o muertas. Por último, la parte superior del tallo no útil para propósitos
comerciales (raberón) refiere a la sección superior del tallo que no es utilizada en
operaciones madereras debido a su pequeño diámetro y a su alto grado de ramaje,
oscilando el diámetro inferior de esta parte superior del tallo entre los 5-10 cm (Hakkila y
Parikka, 2002). De aquí en adelante, éstos ser án los componentes del árbol a los cuales
nos referiremos como biomasa residual forestal.
Tomando el diagrama de Young et al. (1964) para un árbo l medio, el 100% del
volumen del árbol se reparte como sigue (Gobierno de Aragón-CIRCE, 1997): 60% en el
fuste maderable, 20% en el tocón o raíces, 15% en las ramas (y follaje) y 5% en el
raberón. De esta manera, dejando a un lado el tocón y las raíces (ya que estas partes
son muy costosas de extraer), la biomasa resid ual forestal compuesta por las ram as, el
follaje y el raberón suponen aproximadamente un 20% del volumen total del árbol.
Figura 1.4. Biomasa r esidual forestal y fuste made rab le proced ente de una corta fito sanitaria
A continuación, se realiza una descripción más detallada de estos residu os según
la actividad forestal que los genera.
- Residuos procedentes de tratamientos selvícolas: estos residuos proceden
de la necesidad de llevar a cabo tratamientos para la mejo ra y el
mantenimiento de los montes y masas forestales (Gobierno de Aragón-CIRCE,
1997). Las actividades selvícolas generadoras de estos residuos son diversas
y se pueden clasificar según sean sobre el vuelo arbóreo (parte superficial del
Estimación de biom asa residual mediante im ágenes de satélite y trabajo de ca mpo.
Modelización del poten cial energético de los bosqu es turolenses
16
PFER (IDAE, 2005a; Pascual et al ., 2006). Ante la necesidad de introducir cambios
urgentes y sustanciales, al objeto de llegar a los objetivos fijados para 2010, se realizó el
Plan de Energía Renovables 2005-2010 (PER) que es una revisión del anterior PFER
(IDAE, 2005a).
En el PER 2005-2010 se definen nuevos objetivos para el área de la biomasa,
incrementándose el aporte de los residuos forestales hasta las 462.000 tep-año en 2010.
A su vez, se identifican los problemas y barreras detect ados durante la vigencia del
primer plan que han impedido el crecimiento de esta energía renovable, distinguiéndose
entre barreras en la fase de producción y en la fase de transformación energética del
recurso . Dentro de las primeras, se destaca como uno de los principales inconvenientes
el desconocimiento de la capacidad real de producción de biomasa residual de una masa
forestal (IDAE, 2005a).
Este desconocimiento es un punto fundamental, ya que impide conocer la oferta
constante de biomasa que asegure la producción en las centrales termoeléctricas que la
pudieran utilizar (Domínguez et al ., 2003, IDAE, 2005b). Para superar esta importante
barrera, además de la adopción de medidas generales com o la creación de la Co misión
Interministerial para el aprovechamiento energ ético de la biom asa creada en la Orden
PRE/472/2004, de 24 de febrero, el PER 2005-2010 propone como medida concreta el
desarrollo de la Disposición Adicional Cuarta de la Ley 43/2 003, de 21 de noviembre, de
Montes. Esta Disposición, titulada Uso energético de la biomasa residual forestal , dice
textualmente: “El Gobierno elaborará, en colaboración con las comunidades autónomas,
una estrategia para el desarrollo del uso ener gético de la biomasa residual forestal, de
acuerdo con los objetivos indicados en el Plan de Fomento de las Energías Renovables
en España”. Esta tarea, aunque sin asignación presupuestaria, queda encargada d urante
el periodo 2005-2010 a la Dirección General de la Biodiversidad del Ministerio de Medio
Ambiente (IDAE, 2005a).
De esta manera, dicha Disposición otorga un papel importante a las comunidades
autónomas, no especificando n inguna metodología para cuantificar con precisión la
cantidad de biomasa residual forestal existente en un determinado territorio. En el caso
de Aragón, la sexta comunidad autónoma en cuanto a los objet ivos energéticos en
biomasa residual forestal según el PER 2005-2010 (32.985 tep), la proposición no de Ley
núm. 87/06 para la elaboración de un plan de aprovechamiento de la biomasa residual
forestal, presentada en las Cortes de Aragón el 25 de abril de 20 06, fue rechazada
Capitulo 1: Antecedentes, objetiv os, m etodología y área de estudio
17
(BOCA n.º 247-2006), por lo que, en estos momentos, no está estandarizada ninguna
metodología que permita determinar la cantidad de este recurso energético.
Así pues, la determinación de una metodología que permita superar esta barrera
es una cuestión esencial, ya que el primer pa so para el crecimiento de esta fuente de
energía debe ser el conocimiento de la cantidad de recursos potencialmente disponibles
para ser usados (Esteban et al ., 2004; Pascu al et al ., 2006; Velázq uez, 2006). Esta
metodología debe ser sencilla y extrapolable, tanto en el espacio como en el t iempo, para
obtener así una fuente de información fácilmente actualizable.
A este respecto, diversos trabajos han demostrado la utilid ad de las imágenes de
satélite para estimar variables forestales (p.e . Jakubauskas, 1996; Gerylo et al ., 2002;
Haapanen et al ., 2004). Las imágenes proporcionadas por la teledetección registran
información de carácter completo y continuo de un territorio, siendo obtenidas en
intervalos frecuentes. Estás cara cterísticas permiten superar algunas de las limitaciones
que presentan los muestreos puntuales de los inventarios (Salvador y Pons, 1998a;
Hyyppä y Hyyppä, 2001), si bien es ineludible el trabajo de campo (Howard, 1991; Roller
y Bergen, 2000).
1.2. Objetivos e hipótesis
El objetivo general de la presente tesis doctoral es desarrollar una metodología
eficaz para estim ar y localizar la biomasa residual forestal de los bosques de Pinus
sylvestris, P. halepensis, P. nigra y P. pinaster de la provincia de Teruel m ediante ajustes
de regresión entre los valore s obtenidos a partir de tra bajo de campo e infor mación
forestal preexistente, por una parte, y los reg istros de las imágenes de satélite y de
información auxiliar de carácter topográfico y forestal, por otra . Este procedimiento
permitirá inventariar los montes respecto de una variable hasta ahora no utilizad a: los
residuos energéticamente aprovechables que se obtendrían de la realización de los
tratamientos selvícolas adecuados y de futuras explotacion es madereras en los pinares
turolenses.
Se pretende, por tanto, desarrollar un modelo sencillo y aplicable a escala
provincial y regional que proporcione una cartografía fiable y actualizable sobre los
recursos de biomasa residual fore stal existentes, eliminando de esta m anera una de las
principales barreras en la utilización energética de este recurso: su con ocimiento preciso
Estimación de biom asa residual mediante im ágenes de satélite y trabajo de ca mpo.
Modelización del poten cial energético de los bosqu es turolenses
18
en cantidad y localización. A su vez, con el empleo de una metodología sencilla se
pretende que el método desarrollado pueda ser a doptado por las distintas
Administraciones como herramienta útil, tanto para la gestión forestal como para la
planificación del territorio , ya que la planificación energética tiene una alta incidencia en la
ordenación territorial, circunstancia ésta que alcanza su máximo exponente cuando se
trata de energías renovables, dad a la estrecha relación que existe entre éstas y el
territorio.
Este objetivo general se fundamenta en la hipótesis de que es posible estimar de
forma precisa la biom asa residual forestal mediante el uso de im ágenes de teledetección
y de trabajo de cam po . Esta hipótesis d escansa en el he cho de que la e stimación de
variables forestales continuas, en ge neral, y de biomasa, en particular, constituye una de
las líneas de trabajo más prolíficas y fructíferas de la teledetección. Aunque la biomasa
no puede ser medida directamente mediante imágenes de satélite, la inform ación de
reflectividad proporcionada por éstas sí puede se r relacionada con la biomasa estimada a
partir de trabajo de campo (Dong et al ., 2003; Muukkonen y Heiskanen, 2005). Este
mismo principio se puede aplicar a la biomasa residual forestal, ya qu e no deja de ser
una fracción de la total considerada en muchos de los trabajos de estimación abortados
en el ámbito de la teledetección. Además, a priori , esta f racción de la biomasa total -
compuesta por follaje, ramaje y raberón- será más fácilmente relacionable con im ágenes
ópticas de satélite, ya que éstas registran fundamentalmente la parte superior del dosel
vegetal. En cuanto a la utilización de imágenes radar, esta fracción de biomasa se presta
a su estudio mediante imágenes de satélite de banda C, dado que hojas y ramas son los
principales mecanismos retrodisper sores en esta longitud de onda.
Subsidiario de aquel objetivo general, implícito en él, subyace el interés por
conseguir una metodología adaptada y operativa en medios mediterráneos . El repaso a la
literatura científica referente a la estimación de parámetros forestales continuos y de
biomasa (véase apartado 1.3) muestra cómo la mayoría de experiencias se han llevado a
cabo en bosques de ambientes boreales (p.e. Fazakas et al ., 1999; Kurvonen et al ., 1999;
Mäkelä y Pekkarinen, 2001; Reese et al ., 2002; Kurvonen et al ., 2002; Muukkonen y
Heiskanen, 2005; Rauste, 2005). Lo s bosques de estos ambientes est án caracterizados
por ser monoespecíficos, presentar una alta densidad y homogeneidad y por estar
situados sobre topogra fías poco complejas, generalmente sobre lla nuras o suaves
relieves alomados. En estos ambientes, d iferentes técnicas se han mostrado como
óptimas en relación a lo s objetivos expresados . En cambio, un menor n úmero de trabajos
Capitulo 1: Antecedentes, objetiv os, m etodología y área de estudio
19
se ha orientado a la estimación de estas mismas variables en medios más complejos
como los tropicales y mediterráneos.
Centrándonos en los medios mediterráneos, las investigaciones desarrolladas han
mostrado cómo las características de estos bosques -pluriespe cíficos, de alta
heterogeneidad espacial y escasa densidad for estal, localizados en zonas de topo grafía
compleja, generalmente en áreas de montaña con acusadas pendientes- dificult an en
gran manera la generación de modelos robustos que permitan estimar los parámetros
forestales (p.e. Salvador y Pons, 1998a,b; Shoshany, 2000; Mallinis et al ., 2004; Vázquez
de la Cueva, 2005; Maselli y Chiesi, 2006). En este contexto, el presente trab ajo de
investigación trata de implementar una serie d e técnicas y métodos en el tratamiento de
las variables que eviten algunas de las fuentes de error detectadas en esos trabajos
como responsables del escaso po der funcional de los modelos de sarrollados hasta
ahora, sin olvidar que el resultado final deb e ser una metodología aplicable a escala
provincial o regional, sencilla y asumible por parte de los agentes de planificación forestal
y ordenación del territorio.
Desde el punto de vista temático, del objeto de estudio, cabe destacar la escasez
de trabajos previos orie ntados a la estim ación de la fracción de biom asa del árbol que en
esta tesis se define como biomasa residual forestal . Así, sólo se han encontrado algunos
ejemplos de utilización de imágenes radar como los trabajos de Beaudoin et al . (1994) y
Austin et al . (2003), que analizan la s relaciones de los coeficientes de r etrodispersión de
las bandas P y L, respectivamente, con los diferentes componentes del árbol; existiendo
también ejemplos de utilización de imágenes LIDAR (p.e., Popescu, 2007) y de
combinación de datos radar y ópticos, como el trabajo de Moghaddam et al . (2002), en el
que se estima la biomasa del follaje en un bosque de coníferas. En cambio, no se ha
encontrado investigación alguna re lativa a la estimación de nuestra variable-objetivo
mediante el uso exclusivo de imágenes ópticas. Por todo ello, resulta de gran interés -
casi necesario- indagar las posibilidades de e stimación de biomasa residual for estal
mediante el uso de este último tip o de imágenes, no sólo por el interés que t iene el
conocimiento de la distribución espacial de esta variable desde el punto de vista
energético, sino también desde el punto de vista metodológico, dada la escasez de
experiencias previas en medios mediterráneos.
En cuanto al aspecto técnico-m etodológico, el análisis estadístico de regresión ,
utilizado para relacionar los datos de biomasa residual forestal con la información
Estimación de biom asa residual mediante im ágenes de satélite y trabajo de ca mpo.
Modelización del poten cial energético de los bosqu es turolenses
20
multiespectral de satélit e y las variables auxiliares topográficas y forestales, respon de en
su elección, por un lado, a la pretensión de desarrollar u n modelo sencillo y fácilmente
asumible por las Administraciones responsable s de la gestión y la planificación territorial
y, por otro, a que ha sido ampliamente utilizado en los trabajos que tienen por objeto la
estimación de parámetros forestales continuos mediante teledetección (p.e. Roy y Ravan,
1996; Salvador y Pons, 1998a,b; Steininger, 2000; Foody et al ., 2003; Mallinis et al .,
2004; Lu, 2005; Lu et al ., 2005). El método k-NN , que tan buenos resultados genera en
medios boreales, es descartado en este trabajo debido a que no se ajusta a las
condiciones de heterogeneidad y fragmentación de los bosques mediterráneos,
características éstas qu e hacen que no se cumpla una de las premisas básicas para
aplicarlo, la de uniformidad en el área incluida en la imagen de satélite (Mallinis et al .,
2004).
Para lograr el objetivo general planteado y desarrollar una metodología eficaz para
estimar y localizar la bi omasa residual forestal de los bosques de Pinus sylvest ris, P.
halepensis, P. nigra y P. pinaster de la provincia de Teruel mediante ajustes de regresión
entre los valores obtenidos a partir de trabajo de ca mpo e información forestal
preexistente, por una parte, y los registros de las imágenes de satélite y de información
auxiliar de carácter topográfico y forestal , por otra , es necesaria la consecución de una
serie de objetivos parciales-operativos :
I. Conocimiento de la cantidad de biom asa residual forestal presente en
determinados puntos en los bosque s de pináceas de la provincia de Teruel .
Objetivo que refiere a la variable dependiente del modelo a desarrollar. Para
ello, resulta imprescindible el trabajo de campo, con objeto de desarrollar
ecuaciones alométricas específicas para cada especie de pino presente en el
territorio, debiendo ser estas ecuaciones aplicables a las tablas de inventario
existentes.
II. Obtención de variables radiométricas derivadas de im ágenes de satélite que
sean útiles para ser relacionadas con la inform ación de biomasa residual
forestal y que permitan el estableci miento de un modelo operativo sencillo y
fácilmente actualizable a escala provincial o regional . Este segundo objetivo
parcial refiere a la necesidad de seleccionar las imágenes adecuada s para
desarrollar el modelo planteado en la s condiciones expresadas. Imágenes que
deben ser objeto de una serie de pretratamientos y tratamientos para poder
Capitulo 1: Antecedentes, objetiv os, m etodología y área de estudio
21
ser utilizadas en el modelo. Se trata de conocer la dimensión espectral de la
información sobre el área de estudio.
III. Obtención de variables auxiliares -topográficas y forestales- susceptib les de
ser utilizadas en el modelo de estim ación . Al igual que el objetivo anterior, éste
refiere a la preparación de una serie de variables útiles para ajustar el modelo
de estimación de la biomasa residual forestal. En este caso, se tr ata de
modelar la información topográfica de la zona de estudio (elevaciones,
pendientes, etc.) y la de carácter forestal (nivel de madurez…), ya que estas
variables presentan una dimensión informacional independiente de la
espectral y, posiblemente, correlacionada con la biomasa, que puede matizar
y mejorar el modelo de regresión.
IV. Determinación de un método idóneo para relacionar la información de bio masa
residual con la espe ctral y de las variables au xiliares . Como se ha señalado, la
heterogeneidad espacial de los bosques mediterráneos es, a priori , una de la s
principales barreras que impiden el estable cimiento de modelos estimativos de
variables forestales mediante teledetección. Por ello, se pretende ensayar
distintos procedimientos de extracción de la información radiométrica -que
será relacionada con la de biomasa- identificando cuál de ellos logra reducir
en mayor medida la heterogeneidad de la muestra y, p or tanto, sirv e para
establecer ajustes más sólidos y robustos, t anto desde el punto de vista
biofísico como estadístico.
V. Formulación del m ejor modelo de regresión entre información de bi omasa
residual forestal e inf ormación e spectral y auxiliar . Núcleo central de la
presente tesis doctoral, este objetivo parcial implica el estudio de la
correlaciones de las variables de los objetivos I, II y III, considerando los
distintos métodos de relación-extracción del objetivo IV, así como el cálculo de
distintos tipos de modelos de re gresión en función de esas relaciones
(logística, lineal, curvilineal, etc.), considerand o siempre las premisas que
dirigen este trabajo.
VI. Verificación de la consistencia temporal de la metodología y de las relaciones
biofísicas entre la biomasa residual forestal y las variables espectrale s más
útiles para su estimación . Se trata, en defin itiva, de replicar la metodología
encontrada como más eficiente usando para ello otras imágenes de satélite de
Estimación de biom asa residual mediante im ágenes de satélite y trabajo de ca mpo.
Modelización del poten cial energético de los bosqu es turolenses
22
características análogas. Este o bjetivo parcial permitirá concluir si la
metodología empleada y las relaciones biofísicas existentes entre variables
radiométricas y la cantidad de biomasa residual son independientes de la
fecha de la imagen utilizada y si, por tanto, las estimaciones de biomasa son
fácilmente actualizables.
VII. Estimación de la biomasa residual forestal de la provincia de Teruel en la
actualidad . Mediante este último objetivo parcial se pretende ofrecer un
inventario de este recurso energético utilizando para ello una imagen de
satélite reciente; este inventario se realiza a tres escalas: provincial, comarcal
y municipal. Asimismo, mediante análisis SIG, se pretende determinar qué
zonas resultan más adecuadas para la extracción de biomasa residual forestal
en función de la cantidad existente y de otros factores de índole espacial que
condicionan o impiden su explotación desde el punto de vista técnico y
económico.
La escala de trabajo elegida es 1:50.000, ya que es la a decuada para el análisis
con las imágenes de satélite que se van a emplear (Landsat y Envisat-ASAR) y a la cual
viene referida la información forestal que se utiliza en esta investigación para delimitar la
superficie forestal de la provincia de Teruel y para obtener las variables for estales
auxiliares que se van a utilizar.
1.3. La estimación de biom asa en el contexto de las
aplicaciones forestales de la teledetección para la
evaluación de parámetros forestales continuos e
información biofísica
Tarea implícita en la concepción general y en los objetivos de la presente
investigación es la revisión de la literatura científica en re lación con la aplicación de la
teledetección a la estimación de la biomasa, que se enmarca en el contexto de los
parámetros forestales continuos y la información biofísica. El logro exitoso de los
objetivos formulados exige dedicar a esta labor de revisión un importante esfuerzo, que
se recoge en el pre sente apartado. Tras unas –breves- referencias básicas a la
teledetección, se abordan sus aplicaciones fore stales, profundizando posteriormente en
Capitulo 1: Antecedentes, objetiv os, m etodología y área de estudio
23
el ámbito de los inventarios forestales y, finalmente, en las principales experiencias
existentes en relación con la estima ción de biomasa.
1.3.1. Fundamentos de teledetección
La teledetección es la disciplina científica que obtiene información sobre un objeto,
un área o un fenómeno a través d el análisis de los datos adquiridos por un dispositivo
que no está en contacto con ese objeto, área o fenómeno (Lillesand y Kiefer, 2000). En
sentido estricto, el termino teledetección espacial se reserva para el conjunto de técnicas
que permiten adquirir e interpretar imágenes de la superficie terrestre obtenidas desde
sensores transportados en satélites, empleando para ello la energía electromagnética
como medio de detectar y medir las características y propiedades de los objetos. Aunque
la fotografía aérea y los sensores aerotranspo rtados quedan fuera de este término de
teledetección espacial, éstos recursos son técnicas complementarias que en muchas
ocasiones actúan como herramientas auxiliares de los sensores esp aciales (Chuvieco,
2002).
Un sistema de teledetección espacial se compone de una fuente de energía, que
es el origen de la radia ción electromagnética que capta el sensor; la cubierta terrestre,
que recibe la radiación electromagnética y la refleja o emite conforme sus característica s
físicas; un sistema sensor, que capta esa ene rgía procedente de los objetos y que se
encuentra instalado en un satélite; un siste ma de recepción-comercialización, que
almacena los datos adquiridos por el sensor y, finalmente, un intérprete o usuario , que
convierte esos datos en información (Chuvieco, 1996).
La teledetección (de a quí en adelante se emplea el término en su sentido más
amplio, incluyendo tanto sensores satelitales como aerotransportados) es considerada
como un instrumento de análisis geográfico, ya que considera el planeta Tierra como un
sistema integrado del cual se obtienen imágenes que proporcionan una perspectiva
sintética de la intera cción de los fenómenos y variables que lo forman, considerando
diferentes escalas de detalle. La u tilización para ello de l a energía electromagnética
permite la indagación en el territorio desde una perspectiva no posible con la mera
observación del ojo humano, aportando nuevas dimensiones de análisis (de la Riva,
1997). A este respecto, aunque el espectro electromagnético es un sist ema continuo, la
teledetección lo separa, a efectos prácticos, en una serie de regiones en la cua les la
radiación electromagnética presenta un comportamiento similar. Su denominación y
rango espectral más aceptados son los sigu ientes (Chuvieco, 1996): espectro visible (d e
Estimación de biom asa residual mediante im ágenes de satélite y trabajo de ca mpo.
Modelización del poten cial energético de los bosqu es turolenses
24
0,4 a 0,7 µm), infrarrojo próximo (de 0,7 a 1,3 µm), infrarrojo medio (de 1,3 a 8 µm),
infrarrojo térmico (de 8 a 14 µm) y micro-ondas (a partir de 0,1 cm).
El criterio más empleado para la clasif icación de los distintos sensores hace
referencia al origen de la energía que captan. Así pues, existen dos tipos de sen sores:
activos y pasivos. Los sensores activos están caracterizados por emitir energía en la
región de las micro-ondas, energía que es reflejada por la superficie terrestre y es
posteriormente captada por el sensor. Los denominados sensores SAR ( Synthetic
Aperture Radar ) y LIDAR ( Light Detection and Ranging ) son los que operan de esta
forma. Los sensores pasivos son aquellos que solamente recogen la energía
electromagnética procedente de la superficie t errestre, ya sea ésta reflejada del Sol o
emitida en función de su temperatura.
Otro criterio complementario para clasificar los sensores es la resolució n espacial
de las imágenes que proporciona n: baja, media y alta. La resolu ción espacial hace
referencia al tamaño de píxel de la imagen de satélite, que es la unidad mínima de
información en la imagen (Chuvieco, 1996). Ex isten diversos umbrales para incluir un
sensor en uno de los tres grupos de resolu ción espacial aludidos; en este trabajo
emplearemos los umbrales utilizados por Lu (2006), por lo que serán considerados
sensores de baja resolución aquellos cuyas imágenes están formadas por píxeles de más
de 100 m, de media resolución aquellos entre 10-100 m y de alta resolución los que
proporcionan imágenes con píxeles inferiores a 10 m. La superficie de observación real
de los distintos sensores (área de terreno registrada) está en relación directa con el
tamaño del píxel; así, los sensores de alta reso lución espacial que pro porcionan píxeles
de menos de 10 m recogen información simultánea de áreas pequeñas, mientras que los
sensores de baja resolución cubren en una sola imagen grandes extensiones de terreno 1 .
Por otro lado, los sensores también se cara cterizan por su resolución espectral,
radiométrica y temporal. La resolución espectr al hace refere ncia al número y anchura de
las bandas de información espectral que reco ge el sensor; cuantas más sean y más
estrechas, más sencilla resultará la caracteriza ción espectral de las cub iertas registradas.
1 Así, por ejemplo, las im ágenes pro porciona das por el satélite Ikonos, encuadrado dent ro del
grupo de los satélites con sen sores de alta resolució n espacial, tienen 1 m en la banda de l
pancromático y 4 m en las band as multiespect rales, siend o la superficie de observación muy
reducida (i mágenes de 11 x 11 km ). En cambio, Tiros-NOAA , que perten ece a la fa milia de
satélites equipados con sensores de baja resoluci ón espacial (1,1 km en el NADI R) registra
información radiométrica d e forma simult ánea en g randes áre as (aproximadam ente unos 3000 x
3000 km).
Capitulo 1: Antecedentes, objetiv os, m etodología y área de estudio
25
Por su parte, la resolución radiométrica alude a la sensibilidad del sensor para cod ificar la
información espectral recibida en niveles digitales (ND); una vez más, a mayor resolución
radiométrica, más fácil será la identificación de cubiertas y la caracterización d e las
variables a estudiar e n la imagen. Finalmente, la resolución temporal refiere a la
frecuencia con la cual el sensor proporciona imágenes de una misma zona; cuanto menor
sea el periodo de revisita, más fácil será la observación de determinados fenómenos
caracterizados por su rápida ev olución temporal (Chuvieco, 2002).
Estos cuatro tipos de resolución que caracterizan a los sensores a b ordo de las
plataformas satelitales están íntima mente relacionados entre sí. El aumento de cualquiera
de ellos implica un incre mento notable del volumen de datos a almacenar, por lo q ue las
imágenes obtenidas (ficheros de estructura matricial en los que cada píxel aparece
codificado con un ND en función de las cara cterísticas del sensor) son de un tamaño
mayor, haciéndose más difícil su almacenamiento y su procesamiento.
Teniendo en cuenta las interrelaciones de lo s distintos tipos de resolución, el
diseño de los sensores se hace te niendo en cuenta los fines para los cuale s se va a
emplear. Así, los satélites destinados a la observación meteorológica precisan de una alta
resolución temporal, relegando a un papel menos importante la resolución espacial o
espectral. Por el contrario, satélites destinados a la obtención de cartografía de alta
precisión están diseñad os de forma que las resoluciones espacial y e spectral sean las
más importantes, siendo menor la resolución temporal. Así pues, tal y como señala
Chuvieco (1996, pp. 97), un solo sensor “no pu ede cubrir todas las expectativas”.
En este sentido, tiene que ser el usuario el que sele ccione el tipo d e sensor e
imágenes a utilizar en función de sus objetivos y de las hipótesis de l trabajo a realizar ,
partiendo de la premisa de que la teledetección es una herramienta adecuada para
resolver el problema concreto que se plantea investigar (Lillesand y Kiefer, 2000).
1.3.2. Aplicaciones forestales de la teledetección
Las aplicaciones forestales de la telede tección son muy numerosas y
contrastadas. Tras una revisión bibliográfica sobre el tema (Chuvieco, 1996; de la Riva,
1997; Roller y Bergen, 2000; Bergen et al ., 2000; Doblón, 2000; Lillesan d y Kiefer, 2000;
Franklin, 2001; Chuvieco, 2002), una clasificación genérica nos lleva a distinguir tres
tipos: (i) aplicaciones para la genera ción de cartografía forestal (especies y unidades de
manejo); (ii) aplicaciones para la observación y el seguimiento de las alteraciones-
Estimación de biom asa residual mediante im ágenes de satélite y trabajo de ca mpo.
Modelización del poten cial energético de los bosqu es turolenses
32
de matorral, pastizales y praderas. Dado que la metodología de trabajo seguida en
teledetección para la estimación de estas dos variables b iofísicas es análoga en muchos
casos a la empleada en la e stimación de los parámetros forestales de inventario
comentados y que el presente trabajo se orienta hacia la estimación de biomasa residual
forestal, nos centraremos a partir de ahora en sintetizar las distintas aproximaciones que
se han hecho para estimación de biomasa e n ámbitos forestales, comentando las
distintas técnicas utilizadas y problemas detectados.
1.3.3.2.1. Importancia del conocimiento de la biomasa forestal y su estudio mediante
teledetección
El interés suscitado en los últimos años por el estudio de la biomasa viene dado
por su importancia para entender y modelizar el cambio climático, el cual ha sido
identificado como el mayor problema medioambiental del presente siglo. Una de las
mayores incógnitas que existen para entender el futuro devenir del clima y de sus
consecuencias es la cuantificación de los inputs (emisiones de CO 2 ) y los ou tputs
(sumideros de CO 2 ) del ciclo de carbono (C), cuestión señalada como uno de los
elementos principales en el Protocolo de Kyoto (Le Toan, 2002).
En este sentido, aunque gran parte de las emisiones de CO 2 provienen del uso de
combustibles fósiles, también son muy importantes las cantidades de este gas liberadas a
la atmósfera durante los incendios forestale s (Palacios-Orueta et al ., 2005; Lu, 2006).
Para estimar las emisiones de gases de efecto invernadero debidas a los incendios
forestales se han desarrollado varios métodos, algunos de ellos a partir de la utilización
de datos proporcionados por telede tección (Palacios-Orueta et al ., 2005). Estos métodos
requieren de estimaciones sobre la biomasa que se ha quemado y de factores de emisión
para cuantificar la cantidad de gase s liberados durante el incendio (Palu mbo et al ., 2006).
Una de las mayores incertidumbres para mejorar estos modelos de emisiones es la falta
de información sobre la biomasa quemada (carga de co mbustible) debido a su alta
variabilidad espacio temporal (Palumbo et al ., 2006; Chuvieco et al ., 2006).
Como resulta obvio, si los incendios forestales son uno d e los más importantes
emisores de carbono a la atmósfera es por e l importante papel que los bosques tienen
como sumideros de carbono terrest re (Díaz y Romero, 2004; ASEMFO, 2004; Montero et
al ., 2005; Muukkonen y Heiskanen, 2005; Muukkonen y Heiskanen, 2007). Tal y como se
ha explicado anteriormente, la biom asa es el resultado de la a cción fotosintética de la
vegetación en la cual el CO 2 presente en el aire es transformado en moléculas orgánicas.
Capitulo 1: Antecedentes, objetiv os, m etodología y área de estudio
33
Este secuestro de CO 2 es máximo en la biomasa forestal, aunque también se prod uce en
otras partes del sistema bosque. Así pues, la biomasa f orestal representa la cantidad
potencial de C que pu ede ser liberada a la atmósfera debida a la d eforestación o la
conservada en la superficie terrestre cuando los bosques so n correctamente gestionados
(Brown et al ., 1999; Lu y Batistiella, 2005).
Este papel relevante de los bosques en el ciclo de C fue destacado en las
conclusiones del Protocolo de Kyoto (Brown et al ., 1999). Por ello resulta fundamental
conocer la cantidad y la distribución de la biomasa forestal, cuestión que ha sido
identificada como una de las mayores incertidumbres en lo concerniente a los
presupuestos globales de C (Hall et al ., 2006).
Por otra parte, el conocimiento de la biomasa forestal es también imp ortante por
su utilidad como indicador estructu ral y funcional de los atributos de los ecosistemas
forestales, para la definición de d iferentes hábitats terrestres, para el estudio de la
productividad del ecosistema, para la localización de nutrien tes, para el conocimient o de
las zonas de acumulación de combustible y para el planeamiento y la gestión de
operaciones forestales con propósitos comerciales, todo ello a lo lar go de un amplio
rango de condiciones medioambientales (Labrecque et al ., 2 003; Zheng et al ., 2004; Lu,
2005; Hall et al ., 2006).
Las imágenes de teledetección co nstituyen una fuente primaria de información
para la estimación de biomasa (Lu, 2006). De acuerdo con la Guía de Buenas Prácticas
del Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (cuyas siglas en inglés son IPCC-
GPG ), las técnicas de teledetección son especialmente útiles para verificar las
cartografías y estadísticas de usos del suelo, las de cambios de usos del suelo y las
estimaciones de reserva de C en los bosques, haciendo e specialmente referencia este
último apartado a las e stimaciones de biomasa total aérea (Muukkonen y Heiskanen,
2005; 2007), que en la bibliografía anglosajona aparece referida como aboveground
biomass ( AG B ).
Como en el caso de la estimación de parámetros forestale s continuos, e xiste en la
literatura científica un gran número de aproximaciones q ue han intentado estimar la
biomasa total aérea 3 (a partir de ahora denominada simplemente biomasa ) mediante la
3 Como se h a indicado e n el primer aparta do 1.1, el tocón y las raíces de un á rbol son muy
costosos de extraer. Esta razó n, junto con la esca sez de ecuacion es alomét ricas que permitan
Estimación de biom asa residual mediante im ágenes de satélite y trabajo de ca mpo.
Modelización del poten cial energético de los bosqu es turolenses
34
utilización de técnica s de teledetección, utilizando para ello tanto imágenes ópticas como
radar. A este respecto, es importante resaltar que la biomasa no puede ser medida
directamente mediante imágenes de satélite, pero la información de reflectividad 4
proporcionada por éstas sí q ue puede ser relacionada con la biomasa estimada a partir
de trabajo de campo (Dong et al ., 2003; Muukkonen y Heiskanen, 2005 ).
Además de la utilización de imágenes de satélite, otros dos métodos han sido
también empleados para estimar y cartografiar biomasa (L u, 2006): (i) la utilización de
mediciones en el campo y (ii) la utilización de Sistemas de I nformación Geográfica (SIG).
El primero de estos dos métodos es el más preciso, siendo requisito imprescindible
contar con un gran número de parcelas muestreadas en el campo qu e sirvan tanto para
desarrollar el modelo de estimació n como para validarlo. Los problemas de est a técnica
aparecen a la hora de obtener inform ación sobre la distribución de la biomasa en grandes
áreas, ya que es muy costoso en tiempo y dinero y es difícil de llevar a cabo en zonas
con problemas de accesibilidad. Como resultado se obtienen cartogr afías muy costosas
de actualizar y que presentan un grado de incertidumbre elevado en determinados
espacios. Por su parte, los métodos que se basan en la utilización de lo s SIG necesitan,
además del trabajo de campo para obtener los datos de biomasa, un alto volumen de
capas de información auxiliar como, por ejemplo, cartografía forestal con información
sobre especies, estado de desarrollo o nivel de madurez, estructura, cartografía de
suelos, elevaciones, pe ndientes, etc., siendo la calidad y adecuación de estas capas
requisito fundamental para la exactit ud de los resultados de la estimación de biomasa. Es
de destacar que las relaciones entre la variable biomasa y estas cap as de información
auxiliar no es directa (son capas de información sobre dif erentes variables relacionadas
con la superficie forestal, no con la cantidad de biomasa), siendo difícil completar con
esta información auxiliar todas las variabl es y escenarios que condicionan la mayor o
menor cantidad de biomasa.
estimar la biomasa subterránea o la biomasa total de forma pre cisa (Keith et al ., 2000), hace que
la inmensa mayoría de trabajos en t eledetección considere n solamente la biomasa total aé rea
(AGB), que es más fácilmente estima ble en las parc elas de muestreo, ya sea mediante el uso de
ecuacione s alométrica s específicas (mu cho más exte ndidas en la bibliografía que la s de bio masa
subterránea) o media nte trabajo de campo de caráct er destru ctivo. Una al ternativa que suple la
escasez de ecu aciones alométri cas para estimar la bi omasa subterrán ea es el esta blecer
relaciones en tre ésta y la biomasa total aérea (Brown et al. , 1999; Keith et al ., 2000).
4 Entendida como l a relaci ón entre el flujo in cidente y el reflejado por una su perficie (Chu vieco,
1996). La reflectividad varía entre 0 (superficie perfectamente absorbe nte) y 1 (superficie
totalmente reflectora). La reflectividad de u n determinado tipo de cubierta dep ende de sus
características físi cas y químicas y de las condicio nes de observació n, siendo di stinta en las
distintas bandas del espe ctro electr omagnético (reflectividad e spectral).
Capitulo 1: Antecedentes, objetiv os, m etodología y área de estudio
35
Frente a estos dos métodos, las propiedades ya comentadas de las imágenes de
satélite proporcionan una serie de ventajas que convierten a la teledetección e n una
herramienta óptima para la estimación de biomasa, sobre todo si se consideran grandes
áreas de estudio y zonas de difícil acceso. Así, la información de carácter continuo y
completo a lo largo de un territorio, la periodicidad de esta información, el carácter digital
de la misma y las correlaciones existentes entre las bandas espectrales con los
parámetros de la vegetación convierten a las imágenes d e teledetección en una fuente
primaria de información para la estimación de la biomasa en grandes áreas, superando
las restricciones planteadas utilizand o solamente trabajo de campo o SIG (Lu, 2006).
Sin embargo, ninguna de las aproximaciones desarrolladas en el seno de la
teledetección ha logrado presentar una técnica consistente y enteramente reproducible y
aplicable a escala regional o contin ental (Muukkonen y Heiskanen, 2005). Los principales
problemas en la estimación de bi omasa mediante teledetección aparecen a la hora de
estudiar bosques cara cterizados por la presencia de múltiples especies y diferentes
rangos de edad (Brown et al ., 1999), así como bosques de estructura compleja, como son
los bosques tropicales y los mediter ráneos (Foody et al ., 2001; Mallinis et al ., 2004) . En
consecuencia, abundan en la bibliografía trabajos desarrollados a varias escalas de
trabajo y en diferentes ecosistemas que intentan ofrecer una metodología adecuada para
estimar la biomasa en su correspondiente ár ea de estudio, solventando los distintos
problemas encontrados mediante el concurso de diferentes sensores y técnicas
estadísticas.
1.3.3.2.2. Utilización de los sensores pasivos para la estim ación de biomasa
- Utilización de sensores de baja resolución esp acial
Los sensores pasivos de baja resolución se han empleado para la estimación d e
biomasa a escala nacional, continental y global, siendo AVHRR, SPOT VEGET ATION y
MODIS los más utilizados. Los problemas detectados en la estimación de biomasa
mediante el uso de estos sensores son debidos precisa mente al gran tamaño de los
píxeles de las imágenes que proporcionan (1,1 km en el caso de AVHRR, entre 250 m y
1km en MODIS y 1 km en SPOT VEGET ACION), ya que, generalmente, existe una
enorme diferencia entre el tamaño de las parcelas muestreadas en el campo y el de los
píxeles, con lo que resulta difícil la integración de los datos de campo con los d e las
variables espectrales derivadas de la imagen; a demás, un gran número de estos píxeles
representan situaciones de mezcla de distintos tipos de cubiertas. Una solución a este
problema es la utilización de sensores de resolución media como un paso intermedio
Estimación de biom asa residual mediante im ágenes de satélite y trabajo de ca mpo.
Modelización del poten cial energético de los bosqu es turolenses
36
entre los datos de campo y los datos radiométricos de los sensores de baja resolución
(Lu, 2006).
Ejemplos de esta forma de proceder son los trabajos de Häme et al . (1997),
Tomppo et al . (2002) y Zheng et al. , (2007), en los que las relaciones empiricas
establecidas previamente entre las parce las de campo e imágenes Landsat son utilizadas
con posterioridad sobr e imágenes AVHRR, IRS-1C WiFS y MODIS, respectivamente,
para estimar la biomasa presente en amplias regiones de norte de Euro pa, en el caso de
los dos primeros, y en Estados Unidos, en el último. Por su parte, Muukkon en y
Heiskanen (2007) relacionan datos del IFN de Finlandia co n datos de MODIS, utilizando
el sensor ASTER, de mayor res olución espacial que Landsat, para garantizar la
consistencia de las rela ciones entre biomasa y reflectividad. Una aproximación diferente
es el trabajo de Anaya et al., (200 8, 2009), donde las rela ciones entre las par celas con
estimaciones de biomasa y los compuestos de MODIS se establecen directam ente,
usándose imágenes de resolución media (Landsat) para constatar que la vegetación de la
parcela correspondía a un píxel puro de MODIS, dada la diferencia de tamaño entre
ambas fuentes (entre 0,01 y 0,1 ha las parcelas de campo y 25 ha los píxeles de MODIS).
- Utilización de sensores de resolución espacia l media
En la bibliografía referida a la estimación de biomasa a escalas regional y local, al
igual que en las aplicaciones de la teledetección en tareas de inventario fore stal, la
utilización de imágenes ópticas con resoluci ón media aparece ampliamente representada,
siendo Landsat el satélite más utilizado (Roy y Ravan, 1996; Todd et al ., 1998; Fazakas
et al ., 1999; Steininger, 2000; Foody et al ., 2001; Mickler et al ., 2002; Reese et al ., 2002;
Foody et al ., 2003; Labrecque et al ., 2003; Phua y Saito, 2003; Calvao y Palmeirin, 2004;
Mallinis et al ., 2004; Lu et al ., 2004; Zheng et a l ., 2004; Lu, 2005; Lu y Batistiella, 2005;
Hall et al ., 2006; Labrecque et al ., 2006). La frecuente utilización de este sensor pa ra la
estimación de biomasa a estas escalas responde a la utilidad de sus imágenes para
cartografiar y hacer un seguimiento controlado de las condiciones biofísicas forestales de
una manera consistente y replicable (Jakubauskas, 1996). Su resolución espacial (30 m
en las bandas reflectivas), su resolu ción espectral (3 bandas en la región del visible, una
en el infrarrojo cercano y 2 en el infrarrojo medio), el cará cter global y periódico de su
cobertura a lo largo de las últimas décadas y su buena comercialización son los factores
que explican su frecuente uso por parte de científicos procedentes de diversas áreas de
conocimiento (Chuvieco, 2002). Los métodos estadísticos emplea dos para estimar
biomasa usando imágenes TM o ETM+ son princi palmente modelos de regresión lineales
Capitulo 1: Antecedentes, objetiv os, m etodología y área de estudio
37
y no lineales, modelos de redes neuronales y modelos de interpolación del vecino más
próximo, alcanzándose diferentes grados de é xito en el cumplimiento de los objetivos
enunciados. A este respecto, los principales problemas para lograr una buena estimació n
aparecen cuando los bosques estud iados presentan una estructura compleja (Lu, 20 06).
Dado que esta tesis está referid a a una escala regional, parece conveniente
ahondar un poco más en los trabajos llevados a cabo a est a escala, tanto los relativos a
la estimación de biomasa, como los referentes a la est imación de parámetros forestales
de inventario y de la variable biofísica LAI . Como hemos indicado, la mayoría de estos
trabajos se basan en la utilización de imágenes Landsat. Se pretende con e llo un
conocimiento exhaustivo de los diferentes condicionantes y de las técnicas aplicadas
para ser tenidos en cue nta, más tarde, a la hora de plantear la metodología de trabajo de
la presente investigación.
Un análisis detallado sobre la biblio grafía existente nos muestra cómo cuando los
ámbitos de aplicación corresponden a bosques boreales densos, homogéneos y de
topografía poco compleja, los result ados son más directos y preciso s que cuando se
trabaja en entornos tropicales y mediterráneos, si bien es cierto que, t al y como indican
Hyyppä y Hyyppä (2001, p. 2613), “…la comp aración de resultados de estudios previos
es extremadamente difícil debido a las diferencias existentes entre las áreas de estudio y
las características estudiadas del área forestal, los procedimientos de validación, los
parámetros usados como criterio de evaluación ( R 2 , error e stándar), la selección de las
parcelas incluidas en el estudio y el número de predictores usados en el modelo”.
Un hecho que refleja la utilidad de las imágenes Landsat para la estimación de los
parámetros forestales en medios boreales es la incorporación de este tipo de imágenes
en la elaboración del In ventario Forestal Nacional (IFN) de Finlandia de sde la década de
los 90 (Fazakas et al ., 1999; Mäkelä y Pekkarinen, 2001; Pekkarinen, 20 02; Haapanen et
al ., 2004; McRoberts y Tomppo, 2007; Tomppo et al. , 2008). Este inventario forestal
combina datos de campo obtenidos en parcelas de muestreo, información radiométrica
procedente de imágenes Landsat e información auxiliar por medio de métodos
estadísticos no paramétricos, siguiendo un esquema metodológico empírico: la
información forestal de las parcela s de muestreo localizadas en la imagen de saté lite es
generalizada a todo el área comprendida, utilizando para ello las propiedades espectrales
de esas parcelas proporcionadas p or la imagen y el resto de píxeles que la componen
(Mäkelä y Pekkarinen, 2001). El método estadístico no paramétrico utilizado es el k-NN
Estimación de biom asa residual mediante im ágenes de satélite y trabajo de ca mpo.
Modelización del poten cial energético de los bosqu es turolenses
38
( k-Nearest neighbour ). En este método, el valor del parámetro forestal estimado para
cada píxel de la imagen es calculado como un valor medio de los parámetros observados
en las parcelas de referencia en las que sí qu e existen datos de campo, utilizando para
ello un criterio de similitud. Esta si militud es definida en términos de distancia e spectral
(por ejemplo, distancia euclidiana) pudiéndose variar el número de parcelas tomadas
como referencia (Fazakas et al ., 1999; Reese et al ., 2002; Haapanen et al ., 2004).
Este tipo de inventario basado en la utilización de imágenes de satélite se ha
mostrado útil para la estimación de atributos forestales de áreas de medio y de gran
tamaño (escala municipal, regional o nacional ), pero la precisión alcanzada a nivel de
parcela y de cuartel forestal no es la adecuada para la gestión f orestal (Mäkelä y
Pekkarinen, 2001; Pekkarinen, 2002; Tuominen y Pekkarinen, 2005). Un buen ejemplo de
cómo aumenta la precisión de e ste método a medida que el área de inventario
considerada es mayor es el trabajo de Fazakas et al . (1999). En este trabajo se utiliza el
error cuadrático medio (RMSE) para evaluar las diferencias en 6 á reas forestales de
diferente tamaño (7,39, 11,9, 16,4, 34,6, 73,1 y 510 ha) entre los valores reales de
volumen de madera y de biomasa proporcionados por el inventario y los estimados a
partir de la utilización de una imagen Landsat y del método k-NN . El resultado es que,
mientras que en el primer nivel de agregación el RMSE es superior a 70% para am bas
variables, en el nivel de agregación de 510 ha es solamente de 8,7% p ara la biomasa y
de 4,6% para el volumen de madera. En la conclusión, el autor considera como aceptable
el RMSE que se obtiene a partir del nivel de agregación de 100 ha de terreno real (inferior
al 10%). Aunque para algunas cuestiones medioambientales y de gestión forestal el
conocimiento de las variables forest ales a este nivel de precisión es más que suficiente
(Reese et al ., 2002), diferentes métodos han sido evaluados en estos ambientes para
mejorar la precisión a nivel de parcela y cuartel f orestal, entre los que destacan el uso de
técnicas de segmentación sobre imágenes Landsat (Mäkelä y Pekkarinen, 2001; Hall et
al ., 2006), la utilización de datos de campo referidos a unidades de muestreo más
grandes que las parcelas de inventario tradicionales (Mäkelä y Pekkarinen, 2004) o el
empleo de imágenes de mayor re solución espacial (Pekkarinen, 2002; Muukkonen y
Heiskanen, 2005; Tuominen y Pekkarinen, 2005), obteniéndo se distintos grados de é xito.
En medios forestales tropicales el principal problema que se presenta a la hora
de estimar parámetros continuos mediante teledetección es su elevada heterogeneidad,
fruto de la estructura compleja y de la gran riqueza de especies que caracteriza estos
bosques húmedos (Lu, 2005; Lu y Batistiella, 2005; Lu et al ., 2005). Debido a esta
Capitulo 1: Antecedentes, objetiv os, m etodología y área de estudio
39
compleja estructura forestal aparecen determinados problem as que incid en notablemente
en la bondad de la estimación de biomasa hecha mediante imágenes de satélite, como
son, por ejemplo, (i) el impacto de las sombras de la propia cubierta en la sig natura
espectral; (ii) la aparición de cuarteles con idénticas cantidades de biomasa pero con
estructura muy diferente (un cuartel compuesto por varios ejemplares de una especie de
gran altura puede tener la misma cantidad de biomasa que otro compuesto por un
ejemplar de gran altura de esa especie y varios de otra especie con un porte mucho
menor); y (iii) la existencia de una gran cantid ad de vegetación, lo que puede llevar a
situaciones de saturació n en la respuesta espectral del sensor (Foody et al ., 2001; Lu et
al ., 2004; Lu, 2006). Estas características propias de entornos tropicales convierten en
inapropiados algunos de los métodos usados en otros ambientes (Foody et al ., 2001).
Además, estas peculiaridades aumentan la ya de por sí difícil tarea de elaborar modelos
de estimación de biomasa fácilmente tr ansferibles entre regiones (Foody et al ., 2003).
Un excelente trabajo que muestra la dificultad de estimar biomasa debido a la
complejidad estructural de estos bosques es el trabajo desarrollado en la cuenca del río
Amazonas por Lu et al . (2004). En esta investigación, las relaciones entre parámetros
forestales e información espectral ob tenida con Landsat son analizadas en tres áreas de
estudio relativamente próximas entre sí, demostrándose que, en ocasiones, los cambios
en la reflectividad de la vegetación están directamente relacionados con la estructura
forestal en vez de con cambios en la cantidad de biomasa. Una solució n para mejorar la
capacidad de predicción de la v ariable biomasa en estos ambie ntes es la utiliza ción
conjunta de información espectral y de textura proporcionada por imágenes Landsat,
siendo obtenida esta ú ltima variable a partir de la aplicación de diferentes filtros de
textura (media, varianza, homogeneidad, contraste, entropía, kurtosis, etc.) sobre cada
una de las bandas que componen la imagen, utilizando para ello ventanas móviles
( kernels ) de diferentes tamaños (Lu, 2005; Lu y Batistiella, 2005). Los principales
problemas de este método son el tener que identificar qué informaciones de textura están
más correlacionadas con la biomasa y poco correlacionadas entre sí, qué tamaño de
kernel utilizar para calcularlas y sobre qué bandas aplicar estos kernel ; tareas todas ellas
que consumen un gran tiempo, ya que no existe un criterio específico a seguir y es
dependiente de las características intrínsecas d el área de estudio (Lu, 2006). Por último,
indicar que la regresión es el método estadístico más utilizado para estimar biomasa en
bosques tropicales mediante imágenes Landsat (Roy y Ravan, 1996; Steininger, 2000;
Foody et al ., 2003; Lu, 2005; Lu et al ., 2005), aunque también se ha probado el uso de
redes neuronales (Foody et al ., 2001; Foody et al ., 2003).
Estimación de biom asa residual mediante im ágenes de satélite y trabajo de ca mpo.
Modelización del poten cial energético de los bosqu es turolenses
40
Las experiencias llevadas a cabo para la estimación de parámetros forestales
mediante imágenes Landsat en medios mediterráneos (en los cuales se incluye el área
de estudio de esta te sis) son más bien escasas. Las r egiones mediterráneas están
caracterizadas por presentar un os patrones vegetales que presentan una alta
heterogeneidad espacio-temporal. Esta heterogeneidad es debida a la existencia de
grandes zonas de transición vegetal que están compuestas por la mezcla de especies en
los diferentes estratos y que son resultado de la respu esta vegetal, más o menos
evolucionada, ante los numerosos y continuados impactos y alteraciones sufridos con
anterioridad, tanto de origen antrópico como nat ural, siendo difícil alcanz ar la vegetación
“clímax” y dando lugar a paisajes altamente fragmentados. Esta característica def initoria
de las áreas mediterráneas tiene su reflejo en las diferentes aproximaciones hecha s en el
seno de la teledetecció n para el estudio de los bosque s mediterráneos, identificándose
una serie de limitaciones en su uso para la evaluación de los principales variables
forestales continuas, incluida la b iomasa (Shoshany, 2000). Además de esta diversidad
de las áreas forestales mediterráneas en cuanto a composición de especies y estados de
desarrollo, también hay que tener en cuenta otros factore s como son la complejidad del
relieve que generalmente presentan (Mallinis et al ., 2004).
Restringiéndonos a ámbitos mediterráneos europeos, los trabajos de Salvador y
Pons (1998a,b), aunque no estudian directamente la variable biomasa forestal,
constituyen una de las primeras referencias en la utilización de imágenes Landsat para la
estimación de parámetros de inventario forestal. En concreto, los dos tr abajos señalados
intentan desarrollar modelos predictivos para las variables cobertura del dosel vegetal,
área basimétrica, volumen del tallo y LAI , todas ellas obtenidas a partir de datos
proporcionados por el Inventario Ecológico Forestal de Cataluña (IEFC) en zonas de
bosque dominadas por Pinus sylvestris , P. nigra y Quercus ilex situadas en áreas
montañosas. El método estadístico que se utilizó para relacionar los datos de cam po de
estas variables con los de reflectividad proporcionados por Landsat fue la regresión, tanto
simple como múltiple. Los resulta dos obtenidos indican que, aunque las re laciones
encontradas entre los parámetros y los valores radiométricos son significativas, n o se
puede llegar a establecer un modelo de estimación robusto y operacional, señalándo se la
alta heterogeneidad espacial de los bosques estudiados como una de las principales
causas. En el trabajo de Mallinis et al . (2004) sí que se consideró la variable biomasa
como uno de los parámetros forestales a estima r mediante el uso de un a imagen Landsat
en una zona de paisaje mediterráneo. En concreto, el área de estudio de este trabajo se
localizó al norte de Grecia, estando las áreas forestales d e esta zona compuestas por
Capitulo 1: Antecedentes, objetiv os, m etodología y área de estudio
41
Pinus sylvestris con un rico sotobosque compuesto por varias especies d e arbustos. Para
elaborar este trabajo se utilizaron 34 parcela s de campo que representaban toda la
posible variabilidad de las condiciones forestales del área de estudio. La biomasa de
estas parcelas fue calculada mediante ecuaci ones de regresión obtenidas a partir del
muestreo efectuado sobre 30 ejemp lares de cada especie presente. P ara incrementar la
información espectral proporcionada por Landsat, fueron aplicadas varias
transformaciones (análisis de componentes principales, Tasseled-Cap y varios índices de
vegetación) sobre la imagen una vez corregida geométrica y radiom étricamente. El
método estadístico utilizado fue el análisis de regresión, desestimando el uso de k-NN tan
común, como hemos visto, en medios boreales ya que, como indican los autores, “una de
las asunciones de e ste método ( k-NN ) es la existencia de bosques de similares
características a lo largo del área de referencia cubierta por la imagen de satélite”
(Mallinis et al ., 2004, p. 454), condición ésta que no se da en entornos mediterráneos.
Los resultados recogidos en este trabajo muestran la dificultad de encontrar un modelo
predictivo para la variable biomasa, siendo ésta más difícil de modelar que otras de las
variables forestales consideradas, como la densidad y el área basal, identificándose
como uno de los factores responsables la compleja estructura de los bosques
mediterráneos.
Aparte del trabajo de Mallinis et al . ( 2004), no se han encontrado en la bibliografía
más experiencias llevadas a cabo en medios fo restales mediterráneos para la estimación
de biomasa forestal a escala regional mediante imágenes Landsat. Por el contrario, sí se
han localizado otros dos interesantes trabajos que centran su atención en la estimación
de otros parámetros forestales co ntinuos. El primero de ellos, Vázquez de la Cueva
(2005), analiza las relaciones existentes ent re los registro s de una imagen y los datos
proporcionados por el Tercer Inventario Forestal Nacional (IFN-3) en la porción occidental
del Sistema Central, siendo el objet ivo explorar los patrones de relación entre estos datos
considerando distintas e species presentes ( Pinus pinaster , Quercus ilex y Q. pyrenaica ).
Para ello utiliza un total de 764 parcelas (196 de P. pinaste r , 198 de Q. ilex y 330 de Q.
pyrenaica ), para las que se dispon e de datos sobre área basimétrica, densidad de pies,
altura de la masa, fracción de cabid a cubierta total de la ve getación y fracción de cabida
cubierta total arbórea. La metodología empleada es el análisis de correlación, empleando
3 grupos distintos de parcelas para cada especie, de tal manera que el primero de ellos
contiene todas las disponibles, mientras que en el segundo se eliminan aquellas que
presentan outliers y valores extremos y en el tercero se prescinde de las parcelas que,
según una clasificación no supervisada, se encuentran en áreas con r espuesta espectral
Estimación de biom asa residual mediante im ágenes de satélite y trabajo de ca mpo.
Modelización del poten cial energético de los bosqu es turolenses
48
ellas proporcionadas por LIDAR (McRoberts y Tomppo, 2007). Ésta es la forma de
proceder de Lefsky et al . (1999), Dr ake et al . (2002), Bortolot y Wynne (2005) y Popescu
(2007), obteniéndose buenos resultados. Entre los trabajos citados es de destacar el
último, ya que en éste no sólo se obtiene la biomasa total del árbol, sino que se logra
estimar la biomasa de cada uno de sus componentes a partir de datos derivados de
LIDAR. Las limitaciones de esta técnica para la estimación de biomasa a escala regional
son análogas a las citadas para el uso de técnicas int erferométricas que relacionaban
altura con biomasa. Recientemente, Nelson et al. (2009) han utilizado el sistema LIDAR
GLAS situado a bordo del satélite ICESat para estimar volumenes de madera en Siberia,
utilizando como paso intermedio una cartografí a de usos del suelo obt enida con MODIS,
siendo los resultados en la zona comparables a los obtenidos en trabajos independientes
basados en estimaciones basadas e n trabajo de campo.
1.3.3.2.4. Utilización de otras técnic as de teledetección para la estim ación de biomasa
Este subapartado, dedicado a la estimación de biomasa forestal mediante otras
herramientas de teledetección, engloba dos técnicas: en primer lugar, el uso de técnicas
de combinación de imágenes ópticas y radar y, en segundo lugar, el u so de modelos de
simulación de reflectividad.
Como hemos visto en los dos an teriores subapartados, cada sen sor tiene sus
propias características a la hora de sintetizar la información que recoge de la superficie
observada. De esta manera, la utilización de dos o más sensores proporciona un a gran
oportunidad para conocer la cu bierta observada desde diferentes puntos de vista,
obteniéndose una base de datos mucho más rica y completa. Dado que los sensores
ópticos proporcionan información so bre la refl ectividad del dosel vegetal y los sensores
radar son capaces de proporcionar conocimie nto acerca de la estructura interna de la
formación estudiada, la combinació n o fusión de ambos tipos de dato s puede mejorar la
estimación de la variable biomasa forestal. Así, la combinación de ambos tipos de datos
puede resolver las situaciones de saturación y de presencia de píxeles mixtos, tan
frecuentes cuando se utilizan estas metodologías por separado, obteniéndose variables
independientes poco correlacionada s entre sí, que pueden mejorar el ajuste del modelo
predictivo de biomasa (Lu, 2006). Ejemplos de esta integración de datos son los trabajos
de Moghaddam et al . (2002) y Treuhaft et al . (2003). En el primero de ellos se utilizaron
conjuntamente datos radar procedentes del s ensor aerotransportado AIRSAR y datos
ópticos de Landsat 5 TM para estimar la biomasa del follaje en un bosque de coníferas de
topografía compleja de Oregón (EE.UU.). En concreto, dentro de los datos
Capitulo 1: Antecedentes, objetiv os, m etodología y área de estudio
49
proporcionados por AIRSAR, se utilizó tanto información referida al coeficien te de
retrodispersión de las bandas C y L, como información de coherencia interferométrica en
banda C, mientras que de Landsat TM solamente se tuvier on en cuenta las seis bandas
reflectivas, no calculándose ningú n índice o ratio con ellas. Los resultados obtenidos
demuestran que la combinación de datos radar y ópticos mejora las estimaciones de la
biomasa del follaje obtenidas utilizando solamente datos Landsat. El segundo trabajo -
Treuhaft et al . (2003)- estima biomasa forestal a partir de perfiles de densidad de área
foliar obtenidos mediante el uso de datos interferométricos en banda C y datos
hiperespectrales proporcionados por un sensor a erotransportado; así, los datos radar son
empleados para producir los perfiles de densidad relativos, mientas que los datos
hiperespectrales sirven para crear el índice de área foliar, obteniéndose resultados
satisfactorios en la estimación de biomasa.
Por último, señalar el potencial de los modelos de simulación de reflectividad para
estimar biomasa forestal. Como hemos visto, la biomasa f orestal es un parámetro global
o de conjunto que está relacionado con muchos otros, parciales, como la composición de
especies, la densidad de árboles o la estructura de la cubierta. Parámetros estos últimos
que no son fácilmente analizables por los satélites ópticos, ya que –recordemos- éstos
solamente recogen información de la parte superior del dosel vegetal. Es por ello por lo
que muchas veces los cambios en las can tidades de biomasa no son reflejados
directamente en los datos de reflectividad proporcionados por los sensores satelitales.
Esta situación puede ser solucionada mediante la utilización de modelos de simulación de
reflectividad, que son capaces de considerar diferentes variables que mejoran la
estimación de parámetros estructurales forestales. A este respecto, Fr anklin y Hieraux
(1991) mostraron el potencial de estos modelos para estimar biomasa leñosa y del follaje.
Diferentes modelos de reflectividad útiles para la estimación de parámetros forestales
están presentes en la bibliografía científica, pudiéndose clasificar todos ellos en 4
categorías: modelos geométricos, modelos de medio túrbido, modelos híbridos y modelos
de simulación computerizados. Cada uno de estos t ipos utiliza diferentes variables
estructurales como, por ejemplo, el tamaño de la hoja, la forma geomét rica y orientación
de las hojas y ramas, la disposición de la vegetación en distintas capas, etc. Sin
embargo, a pesar de los esfuerzos realizados en este campo para modelar la reflectividad
de distintas cubiertas vegetales co n el objeto de predecir caracterí sticas como altura,
densidad o LAI mediante datos de satélite, la complejidad de las car acterísticas de la
cubierta vegetal, las condiciones atmosféricas, el ángulo solar y la geomet ría de
observación, así como la inciden cia de la pendiente y la orientació n del terreno son
Estimación de biom asa residual mediante im ágenes de satélite y trabajo de ca mpo.
Modelización del poten cial energético de los bosqu es turolenses
50
aspectos que introducen una enorme dificu ltad en la precisión alcanzada mediante el uso
de estos modelos (Lu, 2006).
1.3.3.2.5. Factores restrictivo s en la estimación de biom asa forestal
Como hemos visto, la teledetección presenta un enorme potencial para la
estimación de parámetros forestal es continuos, en general, y de bio masa forestal, en
particular. En las últimas páginas se ha presentado una revisión de la s diferentes formas
mediante las cuales se ha abordad o la estimación de la biomasa forestal desde el seno
de esta disciplina, considerando distintos t ipos de sensores (activos y pasivos),
resoluciones espaciales, caracte rísticas intrínsecas de l área estudiada, métodos
estadísticos, etc.
Dada la extensa colección de datos y técnicas de teledetección útiles a la hora de
abordar un proyecto que tiene como finalidad estimar la biomasa forestal de un territorio,
parece fundamental seleccionar entre todas ellas la que más se adecue a los objetivos
marcados y a las posibles restricciones o limitaciones de diversa índole que afecten a un
proyecto tal. A nuestro juicio, son tres los principales factores que determinan el tipo de
imágenes y de técnicas a utilizar: el económ ico, el tecnológico y el temporal,
encontrándose muchas veces estos tres factores interrelacionados entre sí.
En efecto, el presupuesto disponib le para abordar un proyecto de estimación de
biomasa mediante teledetección condiciona d e gran manera el diseño del mismo. Por
ejemplo, la partida económica es el principal fa ctor que condiciona la cantidad y calidad
de los datos de campo de biomasa que posteriormente serán relacionados con la
información de satélite. Si se cuenta con suficiente dinero, lo ideal es la realización de
trabajo de campo en un número suficiente de parcelas para que el modelo de estima ción
resultante sea estadísticamente robusto, reservando algunas de ella s para la validación
final. Si, por el contrario, se disp one de pocos recursos económicos, los dat os de
biomasa tendrán que ser obtenidos de manera indirect a, por ejemplo, mediante la
aplicación de ecuaciones alométr icas prev iamente publicadas a da tos de inventario
forestal o de otras fuentes, con lo que, en principio, los errores de partida serán mayores
que en la situación anterior. La disp onibilidad de dinero también controla la se lección de
imágenes de satélite a utilizar. Así , se ha visto cómo las imágenes de alta resolució n
espacial tienden a ofrecer bueno s resultados, dado que evitan el uso de píxeles
heterogéneos; sin embargo, este tipo de imágenes suele cubrir extensiones de terreno no
muy extensas, por lo que es necesario contar con un gran número de ellas si se quiere
Capitulo 1: Antecedentes, objetiv os, m etodología y área de estudio
51
abordar un estudio a escala regional, por lo que será necesario contar con una gran
cantidad de dinero. Esta misma situación se da si queremos utilizar imágenes de
resolución media como Landsat, Spot o ERS para realizar un trabajo a escala na cional.
El factor tecnológico refiere a la disponibilidad de recursos tanto humanos como
físicos. En efecto, contar con un p ersonal con formación suficiente e n el tratamiento e
interpretación de imágenes de satélite es un paso previo fundamental a la hora de iniciar
un proyecto de estimación de biomasa mediante teledetección. Así pues, el tipo de
imágenes y de técnicas a utilizar de be estar en función de la formación de las personas
que van a abordar estas tareas, ca reciendo de sentido el uso de, por e jemplo, imágenes
LIDAR si el equipo técnico carece de conocimientos para interpretarlas y trabajarlas.
Aunque la formación continua es deseable en cualquier ámbito de trabajo, esta for mación
lleva implícito el consumo de dinero y de tiempo, recursos no siempre fácilmente
disponibles. Además de este conocimiento relativo al tratamiento de datos de
teledetección, también es deseab le la posesión de cono cimientos medioambientales y
geográficos (ya que la variable a estudiar se sitúa en estas ramas de conocimiento), así
como la posesión de cierta destreza en el uso de la estadística, dado que muchas veces
el resultado final es un modelo matemático de relación entre datos espectrales y de
biomasa. En cuanto a los recursos físicos, éstos refieren ta nto a los equipos informático s
necesarios para almacenar y procesar los datos como al software específico para realiza r
ciertos tratamientos sobre las imágenes y sobre la información alfanumérica en general.
Las imágenes de satélite son generalmente archivos de gran volumen, que ocupan
mucho espacio en el disco duro y necesitan de ordenadores potentes para ser
procesadas. Así mismo, es necesario contar con software específico que permita realiza r
las tareas necesarias -como la georreferenciación, la normalización radiométrica o
topográfica o la generación de nuevas bandas de información- y que, normalmente, es
caro; por lo que, una vez más, el factor económico debe ser tenido en cuenta.
Por último, es necesario considerar el tiempo con el que se cuenta para abordar el
proyecto. Efectivamente, el tiempo es un recurso limitado que o bliga a adoptar
determinadas decisiones al inicio del trabajo de investigación , que resultan
fundamentales a la hora de obtener los resu lta dos. Como hemos visto, la utilización de
unas imágenes o técnicas u otras está en función de los conocimientos previos d el
personal encargado de la realización del trab ajo, siendo necesario u n periodo más o
menos prolongado de formación si se desea utilizar recursos para los que no se dispone
de conocimientos previos. Además, como ocurre en cualquier trabajo de investigación,
Estimación de biom asa residual mediante im ágenes de satélite y trabajo de ca mpo.
Modelización del poten cial energético de los bosqu es turolenses
52
los primeros resultados obtenidos no son siem pre los previstos, por lo que es necesario
dedicar más tiempo de lo inicialmente planteado para tareas que, en principio, se
preveían terminadas para una determinada fech a. De igual forma, destacar que, durante
el desarrollo del trabajo, los resultados parcia les pueden sugerir el em pleo de nuevas
metodologías que, previsiblemente, puedan mejorar lo obtenido hasta ese momento; sin
embargo, la necesidad de cumplir con los plazos fijados impone la necesidad de concluir
en un determinado punto, apuntando en las conclusiones posibles lín eas de investigación
futuras.
En conclusión, la conjugación de estos factores debe ser tenida en cuenta a la
hora de establecer la metodología de trabajo que dé lugar a la consecución del o bjetivo
de estimar la biomasa forestal en un área determinada, teniendo que e star a su vez este
objetivo supeditado a la disponibilidad de estos tres fa ctores. Al igual q ue en cualquier
otro tipo de proyecto o de investigación, la temprana planificación de las tareas a re alizar
-siendo consciente del objetivo y de los recursos disponibles- determinará el éxito o el
fracaso del labor abordada.
1.4. Fases de la investigación y metodología estadística
para el modelado de la biomasa residual forestal
La metodología científica empleada se enmarca en una argumentación de tipo
hipotético-deductivo. De esta manera, a partir de la hipótesis de que es posible est imar la
biomasa residual forestal mediante el uso de imágenes de teledetección, información
auxiliar y trabajo de campo, se formulan una serie de modelos que se v erifican
experimentalmente a partir de la utilización de datos de campo reservados a tal efecto.
Así pues, al igual que la mayoría de las aplicaciones desarrolladas en el seno de
la teledetección para la estimación de parámetros forestale s continuos (Franklin, 2001),
esta investigación se centra en el desarrollo de un modelo empírico en el cual la biomasa
residual forestal se co nvierte en la variable dependiente que intenta ser estimada o
predicha mediante el uso de imágenes de satélite debidamente calibradas y la ayuda de
otras informaciones auxiliares. Se trata, por ta nto, de la elaboración de un mo delo a
escala provincial aprov echando las propiedades de las imágenes de satélit e para
registrar información d e carácter continuo y completo a lo largo de un territo rio en
intervalos más o menos frecuentes, superando las limitaciones puntuales de los
inventarios.
Capitulo 1: Antecedentes, objetiv os, m etodología y área de estudio
53
1.4.1. Marco tecnológico e in stitucional de la investigación
La metodología que se aplica en esta investigación se sitúa en el contexto de las
tecnologías de la información geográfica (teledetección y SIG) como fuentes de
información y herramientas para el análisis geográfico y la gestión forestal. En el apartado
1.3 se ha mostrado la utilidad de la teledetecció n en distintos campos relacionados con la
gestión forestal como, por ejemplo, la obtención de cartografía de especies; el análisis del
riesgo, detección y seguimiento post-fuego de incend ios forestales; las tareas de
inventario, etc. (Chuvieco et al ., 2002; Wagner et al ., 2003; Calle et al ., 2005; Pérez-
Cabello et al ., 2006; McRoberts y Tomppo, 2007; Tomppo et al. , 2008). En cuanto a los
SIG, entendidos estos como un “sistema compuesto por hardware, software y
procedimientos para capturar, manejar, manipular, analizar, modelizar y representar
datos georreferenciados, con el objeto de resolver problemas de gestión y planificación”
(NCGIA, 1997), diferentes trabajos han dado cuenta de su operatividad en cuestiones
relativas al ámbito forestal, como el proyecto FIREMAP
(http://www.geogra.uah.es/firemap/), que los utiliz a para la estimaci ón del riesgo de
incendios, o el proyecto SIBosC (Sistema de Información de los Bosques de Cataluña)
( http://www.creaf.uab.es/esp/proyectos/10_230.htm ), que es un SIG de información
forestal que integra un gran número de cartografías de distinto origen; en cualquier caso,
la utilización de estas tecnologías de la información en el ámbito de la Geografía es
abundante y fructífera (Chuvieco et al ., 2005). En el marco de la prese nte investigación,
los SIG -como tecnología de integración de la información que funciona como una base
de datos sofisticada en la que se relaciona información espacial y temática mediant e una
extensa colección de funciones analíticas, de visualización, de edición, etc.- permiten el
modelado de todos los materiales necesarios para la obtención de las variables que más
tarde se utilizarán en la formulación del modelo de estimación, así como el análisis de
estas variables y su representación final. Se trata, pues, de una herramienta importante e
imprescindible para la ejecución y el éxito de la presente tesis.
Para su correcto desarrollo, el presente trabajo se integró dentro del proyecto
LIGNOSTRUM (AGL2002-03917-AGR-FOR), c uyo objetivo era conseguir un incremento
considerable de la utilización de los residu os agrícolas y forestales como recurso
energético, proponiéndose como ár ea de estudio y experimentación la provincia de
Teruel. En este proyecto, financiado por la Comisión Interministerial de Ciencia y
Tecnología (CICYT), se considera la creación de una metodología fiable, veraz y
extrapolable que permita cuantificar los residuos forestales y agrícolas en un territorio a
Estimación de biom asa residual mediante im ágenes de satélite y trabajo de ca mpo.
Modelización del poten cial energético de los bosqu es turolenses
54
escala provincial, la caracterización energética de estos residuos, la búsqueda de la
tecnología más adecuada para su aprovechamiento y la lo calización de emplazamientos
adecuados para la inst alación de plantas de producción energética. Los integrantes de l
equipo investigador encargados de llevarlo a cabo per tenecen a dos organismos
distintos:
- Fundación CIRCE (Centro de Investigación de Recursos y Consumos
Energéticos) ( http://circe.cps.unizar.es/ , Universidad de Zaragoza). Dirigidos
por el Dr. Francisco Javier Royo Herrer, los investigadores del proyecto que
pertenecen a este centr o poseían de forma previa a la concesión del proyecto
LIGNOSTRUM una dilatada experiencia tanto en la evaluación de recursos de
biomasa residual forestal y agrícola, como en el estudio de las tecnologías
para su aprovechamiento energético (producción de electricidad y calor).
- Grupo GEOFOREST del Departamento de Geografía y Ordenación del
Territorio ( http://geoforest.unizar.es/ , Universidad de Zaragoza). Este grupo ha
estado trabajando con profusión en los últimos años en el empleo de la
teledetección y los SIG como herramientas de apoyo para el análisis de la
dinámica ambiental del territorio en relación con la actividad humana y los
caracteres físicos del medio, así como en el desarrollo de trabajos
experimentales de campo. El investigador responsable del grupo en el
proyecto es el Dr. Juan de la Riva Fernández.
El autor de esta tesis se inscribe en este último grupo de investigación d esde junio
de 2004, aunque con anterioridad han sido varios los trabajos tutorizados por sus
integrantes, relacionados principalmente con el uso de teledetecció n y los SIG como
herramientas para el análisis del territorio.
De las diferentes actividades en las que el proyecto LIGNOSTRUM fue dividido, la
de cuantificación de los recursos de biomasa residual agrícola y forestal, la de
localización de emplazamientos adecuados par a la instalación de plantas de produ cción
energética y la de difusión de re sultados fueron desarrolladas por los dos organismos,
quedando las de caracterización energética y búsqueda de la tecnolo gía más adecuada
para su aprovechamiento en manos de CIRCE. En concreto, la tarea de desarr ollar la
metodología para evaluar los recursos de biomasa residual forestal fue asignada, dentro
de GEOFOREST, a quien firma este trabajo de investigación, constituyendo la base
sobre la que se asentaron sus objet ivos.
Capitulo 1: Antecedentes, objetiv os, m etodología y área de estudio
55
Los recursos físicos y logísticos utilizados son los disponib les en el Departamento
de Geografía y Ordenación del Territorio de la Universidad de Zaragoza (equipamiento
informático, software específico, bibliografía...), corriendo la financiación de los materiales
necesarios (imágenes de satélite, datos de invent ario forestal, cartografía digital, modelos
digitales de elevaciones...) y del trabajo de campo a cargo del proyecto LIGNOSTRUM.
En concreto, los programas informáticos dispo nibles en este Departamento y que han
sido utilizados son: ERDAS Imagine 8.7 para el tratamiento y análisis digital de las
imágenes de satélite, ArcGIS-ArcINFO y ArcVIEW como SIGs para el tratamiento de la
información auxiliar y la edición de la cartografía y, finalmente, SPSS y EXCEL p ara el
tratamiento estadístico de todos los datos. Además, en el Centre d'Etudes Spatiales de la
Biosphère (CESBIO) se hizo uso del programa GA MMA REMOTE S ENSING para el
calibrado y procesado de las imáge nes radar utilizadas en este trabajo.
1.4.2. Fases del trabajo de investigación
La metodología seguida en este trabajo se articula en tre s fases: la primera de
ellas se dirige a la obtención de la variable dependiente (biomasa residual forestal) y de
las variables independientes (información radiométrica, topográfica y forestal), quedando
la segunda reservada a la formulación del modelo de estima ción que utiliza ambas y a su
validación. Finalmente, en la tercera fase se aplica e l modelo más adecuado a una
imagen de similares características a las que se han empleado en su creación, pero de
fecha más reciente, obteniéndose así un inventario actual de este recurso energético en
la provincia de Teruel. En las siguientes páginas se desarrollan las distintas actividades
en que se articulan estas tres fases, que se relacionan con los objetivos parciales-
operativos anteriormente enunciados. Por último, antes de presentar y caracterizar el
área de estudio, se muestra el mét odo estadístico y sus distintas variantes utilizada s para
la obtención de los diferentes modelos de estim ación: el análisis de regresión.
Fase 1. Obtención de la variable depe ndiente (biomasa residual forestal) y
de las variables independientes (información radiométrica,
topográfica y forestal)
Esta fase está dividida en 4 actividades, que se presentan a continuación.
I. Obtención de los datos de biomasa residual forestal
Esta actividad está en relación con el objetivo operativo I y se estructur a en tres
partes diferenciadas. La primera de ellas refiere expresamente a la obtención de cuatro
ecuaciones alométricas (una para cada especie de Pinus considerada) que permitan
Estimación de biom asa residual mediante im ágenes de satélite y trabajo de ca mpo.
Modelización del poten cial energético de los bosqu es turolenses
56
conocer la cantidad de biomasa residual de cada pie arbóreo a partir del conocimien to de
su dbh y su altura. Para ello se realiza un muestreo estratificado por especies; dado su
carácter destructivo, el trabajo de campo tiene que ser coincidente con tareas selvícolas
dirigidas por la Administración Forestal. Posterior mente a la realización de este muestreo
se procede al tratamiento estadístico de los datos obtenidos para la formulación de las
ecuaciones alométricas. La segunda parte de esta actividad refiere a la aplicación de
estas ecuaciones a los datos disponibles en el Segundo Inventario Forestal Nacio nal de
la provincia de Teruel (IFN-2), cuyas labores de muestreo se realizaron entre otoño de
1993 y primavera-verano de 1994. Las ecuaciones alométricas se aplican a cada uno de
los pies recogidos en las parcelas del IFN-2 ya que, en las tablas adjuntas, aparece
información sobre el dbh y la altura de cada ejemplar que las compone. Finalmente, la
tercera y última parte consiste en la espacialización de los datos obtenidos de biomasa
residual forestal por parcelas, o bteniéndose una cartogr afía de puntos que será el
documento base a partir del cual se extraerá la información radiométrica y de las
variables auxiliares. Varios procesos de filtrado se aplican para eliminar determinadas
parcelas en función de criterios de homogeneidad y calidad de los datos.
Esta actividad se desarrolla en el Ca pitulo 2, concretamente en el apartado 2.1.
II. Obtención de las variables radiométricas
En esta segunda actividad se aborda el tratamiento de las imágenes de satélite
seleccionadas para ser relacionadas con los da tos de biomasa residual forestal obtenidos
en la actividad I. Es ésta una tarea larga, compleja y crítica para la bondad de los
resultados finales de la investigación.
Dado que se emplean dos tipos de imágenes de satélite distintas -ópticas y radar-,
los pretratamientos a aplicar en ambos casos son diferentes; por ello, se dedican
apartados diferentes dentro del mismo Capítulo 2.
En el apartado 2.3 se llevan a cabo las tareas de tratamiento digital sobre tres
imágenes Landsat 5 TM. La elección de este tipo de imágenes responde al hecho,
anteriormente comentado (véase 1.3.3), de que, en la bibliografía existente sobre
aplicaciones de teledetección a tareas de inventario forestal y de estima ción de biomasa
a escalas regional y local, éste es e l tipo de imágenes ópticas más utilizadas (p.e. Roy y
Ravan, 1996; Todd et al ., 1998; Salvador y Pons, 1998a,b; Fazakas et al ., 1999;
Steininger, 2000; Foody et al ., 2001; Mickler et al ., 2002; Reese et al ., 2002; Foody et al .,
Capitulo 1: Antecedentes, objetiv os, m etodología y área de estudio
57
2003; Labrecque et al ., 2003; Phua y Saito, 2003; Calvao y Palmeirin, 2004; Mallinis et
al ., 2004; Lu et al ., 2004; Zheng et al ., 2004; Lu, 2005; Lu y Batistiella, 2005; Hall et al .,
2006; Labrecque et al ., 2006). Además, como también se ha comentado, la frecuente
utilización de este sen sor para la estimación de biomasa a estas e scalas responde a la
utilidad de sus imágenes para car tografiar y hacer un seguimiento controlado de las
condiciones biofísicas forestales de una m anera consistente y replicable (Jakubauskas,
1996). Otros factores que inclinar on también la balanza hacia el e mpleo de estas
imágenes fueron el carácter periódico de su cobertura sobre el área de estudio, la
obtención mediante una sola escena de la mayor y más interesante parte del territorio
que compone el área de estudio y las previsiones de liberalización de estos productos o,
en todo caso, su sencilla adquisición a parti r de distribuidores autorizados a precio
razonable. Estos últimos factore s están en consonancia con el objetivo expresado de
crear una metodología sencilla y aplicable que pueda ser ap rovechada por los agentes y
Administraciones responsables de la planificación territorial.
Las tres imágenes seleccionadas son sin crónicas a los trabajos de campo del IFN-
2, estando todas ellas libres de nubes en su mayor parte. Tres son los tratamientos que
se aplican al objeto de o btener variables radiométricas consistentes y susceptible s de ser
relacionadas con los da tos de biomasa residual forestal:
- Corrección geométrica . Consiste en la eliminación de las alteraciones que
afectan a la localización correcta de los píxeles. La importancia de una precisa
corrección geométrica es evidente en este trabajo ya que las imágenes van a
ser relacionadas con localizacione s precisas para las que se conoce la
cantidad de biomasa residual forestal y porque van a ser integradas en un SIG
con otras informaciones (cartografía forestal, ele vaciones, pendientes…). Para
llevar a cabo la corrección geométri ca se utiliza un modelo empírico.
- Corrección radiométrica . Este pretratamiento se aplica para correg ir las
distorsiones que introducen la a tmósfera y la topografía en la señal registrada.
Considerando la irregular topografía del área de estudio , la influencia del
relieve en los ND es, a priori , muy alta, por lo que es imprescindible contar con
un modelo digital de elevaciones (MDE) de calidad para eliminar esta
influencia. Se utiliza para ello un MDE de la provincia de Teruel crea do a tal
efecto en el apartado 2.2 a partir de la Base Cartográfica Numérica 1:25000
(BCN25).
Estimación de biom asa residual mediante im ágenes de satélite y trabajo de ca mpo.
Modelización del poten cial energético de los bosqu es turolenses
64
de los criterios y técnicas aplicada s con anterioridad, ya que se conoce mejor todas las
variables implicadas en el modelo. Sobre los nuevos resultados obtenidos se abre otro
proceso de análisis y reflexión q ue llevará al enunciado de otro nuevo modelo de
estimación.
Se trata pues de un proceso dinámico e interactivo en el que las estrategias a
aplicar en el nuevo modelo quedan definidas en función de los resultados anteriores y de
las soluciones aportada s por otros autores que han encont rado problemas similares en
trabajos análogos sobre estimació n de parámetros forestales de inventario, LAI o
biomasa.
En el caso de las imágenes Envisat-ASAR este proceso es mucho más sencillo,
ya que las peculiaridades de este tipo de imágenes hacen que solamente se cuente con
unas pocas parcelas tipo sobre las que poder estudiar cuál es la relación entre la
biomasa residual forestal y la información proporcionada por este tipo d e imágenes. Se
trata, pues, de un análisis meramente exploratorio de tales relacio nes, no pudiendo ser
utilizados los modelos estimativos que se obtienen, dada la esca sa población de la
muestra utilizada. Junto a este motivo se añade el de la no coetaneidad de los datos de
campo de la biomasa residual (1994) con estos datos radio métricos (2003).
VII. Validación de la metodología y de las relaciones biofísicas encontradas en los
modelos de estimación en la dimensión temporal
Esta actividad se relaciona con el objetivo operativo VI y consiste en la utilización
de las imágenes Landsat de julio de 1993 y junio de 1994 para validar, en primer lugar, la
consistencia de la mejor metodología encontrada para extraer la información radio métrica
en este tipo de imágenes y, en segundo, para conocer la estabilidad de las relaciones
encontradas entre la biomasa residual forestal y las variables radiométricas obtenidas de
la imagen de junio de 1994.
Para ello, se replica el mejor método encontrado en el Capítulo 3, teniendo en
cuenta determinadas particularidades de las dos escenas empleadas, que explican que
las parcelas del IFN-2 a considerar varíen ligeramente con respecto a la de junio de 1994.
Una vez obtenidos los datos, se replica todo el proce so de cálculo de los modelos de
regresión (análisis de correlaciones, ajuste de los modelos, validación de los mismos) y
se validan las nuevas cartografías de estimación obtenidas utilizando también la misma
metodología que en las obtenidas en el Capítulo 3.
Capitulo 1: Antecedentes, objetiv os, metodología y área de estudio
Figura 1.10. Diagrama de fluj os de la fase metodológica 2
Estimación de biom asa residual mediante im ágenes de satélite y trabajo de ca mpo.
Modelización del poten cial energético de los bosqu es turolenses
66
El éxito en esta actividad determina la posibilidad de extrapolar la metodología
ajustada en el tiempo, haciendo posible la estimación de la biomasa residual en el área
de estudio en la actua lidad mediante el uso de una imagen Landsat más reciente que las
utilizadas para calibrar y validar los modelos de estimación. Esta actividad se desarr olla a
lo largo del Capítulo 4.
La figura 1.10 recoge el diagrama de flujos de las distintas actividades
contempladas en esta fase metodológica 2.
Fase 3. Aplicación de la metodología para la estimación de la biomasa
residual forestal actual en la provincia de Teruel
Esta última fase comprende tres actividades, relacionadas directamente con el
objetivo operativo VII y desarrolladas a lo largo del Capítulo 5.
VIII. Selección de la imagen, aplicación de pre tratamientos y estimación de la
biomasa residual forestal
Para obtener la información de la b iomasa residual forestal actual en el área d e
estudio es necesario, en primer lugar, adquirir u na imagen Landsat análoga en cuanto a
sus características espa ciales y temporales a las utilizadas en los capítulos 3 y 4; debe,
por tanto, contener todo el territorio estudiado, estar libre de nubes y haber sido adquirida
por el sensor en verano.
Una vez adquirida la imagen, debe ser sometida a los pretrata mientos de
corrección geométrica y radiométrica, teniendo que ser estos procesos tan rigurosos
como en las imágenes que han servido para ajustar el model o de estimación. Se trata, en
definitiva, de garantizar la correcta estimación de la biomasa en cada punto del territorio a
partir del valor radiométrico de cada píxel, sin que éste valor esté influenciado por las
distorsiones que introducen la atmósfera y la topografía en la señal registrada por el
sensor. Seguidamente, caso de ser necesario para la aplicación de la ecuación de
estimación, se aplican la s transformaciones necesarias para la obtención de neocanales.
El último paso consiste en la aplicación del modelo de estimación de biomasa
residual más adecuado de los obtenidos en lo s capítulos 3 y 4 en función de la fecha de
adquisición de la imagen.
Capitulo 1: Antecedentes, objetiv os, metodología y área de estudio
Figura 1.11. Diagrama de flujos de la fase metodológica 3
Estimación de biom asa residual mediante im ágenes de satélite y trabajo de ca mpo.
Modelización del poten cial energético de los bosqu es turolenses
68
IX. Inventario de los recursos energéticos de biomasa residual forestal del área
de estudio a escala provincial, comarcal y municipal
Esta actividad consiste en derivar información cartográfica y estadística sobre e l
recurso utilizando para ello las tres divisiones administrativas existentes en el área de
estudio, si bien sólo se crearán mapas para las dos primeras 5 . De esta manera se
proporcionan datos precisos del territorio a los agentes implicados en la promoción y el
desarrollo de las energías renovables en gener al y de la biomasa en particular.
X. Desarrollo de una metodología para localizar las zonas óptimas de
explotación de biomasa residual forestal
Una vez conocida la ca ntidad de recurso existente en cada punto de la provincia
de Teruel, se combina esta variable con otras tres de fuerte impronta espacial que, junto
a la primera, determinan la viabilidad de extracción de la biomasa residual para su uso
energético: la pendiente, la extensión del área forestal y la distancia a pistas, caminos y
carreteras. Con esta finalidad se u tilizan herramientas SIG para, en primer lugar, asignar
distintos grados de aptitud en función del valor de cada variable en cada punto del
territorio, siendo utilizad o para ello bibliografía específica r elativa a la incidencia d e estos
factores en la eficiencia-rentabilidad de la explotación. En segundo lugar, las capas
resultantes de esta reclasifica ción son comb inadas en el SIG mediante la utilización de
uno o varios índices que ofrecen como resultado final una cartografía de las zonas
óptimas para el aprovechamiento de la b i omasa residual, estableciendo una escala
cuantitativa dentro de ellas.
La figura 1.11 recoge el diagrama de flujos de los procesos y resultados parciales
y finales de esta última fase de la metodología.
1.4.3. Técnicas estadísticas para el ajuste de lo s modelos de estimación
de la biomasa residual forestal
En los siguientes subapartados se presentan las técnicas estadísticas usadas en
el análisis de las correlaciones y en el ajuste de los modelos de regresión entre los datos
de biomasa residual forestal obtenid os del trabajo de campo (variable dependiente) y las
5 La provincia de T eruel incluye 2 36 munici pios, por lo que gene rar cartografía e specífica para
cada uno de ellos incrementaría e n exceso el volumen de esta tesis. No obstante, esta ca rtografía
puede ser obtenid a en cualquier momento en caso de ser requerida por las distintas
Administraciones, da do el carácter digital de la informació n base y su integraci ón en un SIG.
Capitulo 1: Antecedentes, objetiv os, m etodología y área de estudio
69
variables radiométricas, topográficas y forestales obtenidas a partir d e las imágenes de
satélite, del MDE y del MFA, respectivamente (variables independientes).
1.4.3.1. Análisis de correlaciones
El análisis de correlación es una técnica estadística que describe la rela ción entre
dos variables medidas en una muestra común de individuos (Ebdon, 1982). Para
determinar la existencia o no de esta relació n, su fuerza, su dirección y su significació n
estadística, se utiliza el coeficien te de correlación de Pearson . Este coeficiente -o
producto-momento - es una medida paramétrica de la fuerza y la dirección de la r elación
lineal entre dos variables. Éstas deben esta r medidas en una escala métrica y se
presupone que proceden de poblaciones normalmente distribuidas (Ebdon, 1982). La
correlación de Pearson se calcula mediante la aplicación de la siguiente ecuación:
(
)
()
y x s s
y x n xy
R −
=
∑
/ Ecuación 1
donde R es el coeficiente de correlación de Pearson , x e y refieren a los valores de las
variables, n es el número de observaciones,
x
e y son las medias de las variables y s x y
s y son las desviaciones estándar de muestra de las variables (adaptado de Ebdon, 1982).
El resultado varía entre -1 y 1, indi cando el valor 0 la ausencia de correlación y
siendo ésta mayor cuanto más alto sea el valor obtenido. El signo indica si la correlación
es directa (positiva) o indirecta (ne gativa) (Ebdon, 1982, Hair et al. , 1999; Pardo y Ruiz,
2005). El nivel crítico de significación ( p ) p ara considerar las correlaciones como
significativas ha sido 0,05, siguiénd ose las directrices convencionales. Así, se rech azará
la hipótesis nula de independencia y se co ncluirá que existe relación entre la s dos
variables cuando p<0,05 . La prueb a de significación se realiza media nte el estadístico t
(Ebdon, 1982; Hair et al. , 1999; Pardo y Ruiz, 2005), que adopta la siguiente forma:
2
1
2
R
n R
t −
−
= Ecuación 2
donde R es el coeficiente de correlación de Pearson y n es el número de casos (adaptado
de Pardo y Ruiz, 2005).
1.4.3.2. Ajuste de los modelos de regresión
El análisis de regresión es una técnica estadística de dependencia utilizada para
Estimación de biom asa residual mediante im ágenes de satélite y trabajo de ca mpo.
Modelización del poten cial energético de los bosqu es turolenses
70
predecir una única variable criterio (dependient e) a partir del conocimiento de una o más
predictoras (independientes). Cada variable independiente es analizada y ponderada;
estas ponderaciones indican su utilidad y su contribución relativa a la predicción. Al
calcular las ponderacion es, el procedimiento del análisis de regresión asegura la máxima
predicción a partir del conjunto de variables independientes con sideradas (Hair et al. ,
1999). En este trabajo se consideran tres tipos de regresión : lineal, curvilineal y logística.
1.4.3.2.1. Regresión lineal
La regresión lineal se basa en el cálculo de una e cuación de una línea de mínimos
cuadrados para predecir la variable dependiente a partir de los valores de una o de varias
independientes (regresión lineal simple o múltiple, respectivamente). Tanto la variable
dependiente como las independientes deben e star medidas en escala métrica, aunque
bajo determinadas circunstancias es posible incluir datos no métricos para las
independientes. El result ado es una ecuación de regresión -simple o mú ltiple- que estima
la variable dependiente dando infor mación acerca de la(s) independient e(s) más útil(es)
(Ecuación 3) (Ebdon, 1982; Hair et al. , 1999; Etxeverría, 1999).
n n X X X Y
β
β
β
β
+
+
+
+
=
...
2 2 1 1 0 Ecuación 3
donde Y es la variable dependiente que se quiere predecir, β 0 es el valor de la constante,
β
n es el coeficiente de regresión de la variable independient e X n (adaptado de Hair et al. ,
1999; Etxeverría, 1999; Pardo y Ruiz, 2005).
Las diferencias entre los valores reales de la variable dependiente ( Y i ) y los
predichos ( Y i ’ ) mediante la ecuación linea l ajustada por mínimos cuadrados reciben e l
nombre de residuos ( r i ), de tal manera que se cumple la siguiente igualdad (Ecuación 4):
()
∑
=
−
n
i i Y Y
1
2 =
()
∑
=
−
′
n
i i Y Y
1
2
+
()
∑
=
′
−
n
i i i Y Y
1
2
STC = SCR + SCE
Suma total de
cuadrado s Suma de los cuadra dos de la
regr esión
Suma de cu adrado s de los
residuos
Ecuación 4
donde i
Y es el valor real para la observación i ,
Y
es la media de los valores reales, i
Y ′ es
el valor pronosticado p ara la observación i (adaptado de Etxeverría, 1999; Hair et al. ,
1999).
Capitulo 1: Antecedentes, objetiv os, m etodología y área de estudio
71
- Valoración de la exacti tud de la predicción
Para cuantificar la proporción de la varianza de la variable dependiente que es
explicada por las independientes se utiliza el coeficiente de determinación ( R 2 ), que es el
cociente entre la suma de los cuadrados de la re gresión y la suma total de cuadrados.
()
()
∑
∑
=
=
−
−
′
= n
i i
n
i i
Y Y
Y Y
R
1
2
1
2
2 Ecuación 5
donde R 2 es el coeficiente de determinación, i
Y es el valor real para la observación i ,
Y es la media de los valores reales, i
Y
′
es el valor pronosticado para la observación i
(adaptado de Etxeverría, 1999; Hair et al. , 1999).
El valor resultante es siempre positivo y varía entre 0 y 1, siendo mayor el poder
explicativo del modelo de regresión cuanto más alto sea (Ebdon, 1982; Etxeverría, 1999;
Hair et al. , 1999; Pardo y Ruiz, 2005).
Una variante del R 2 es el coeficiente de determinación corregido o ajustado ( R 2 a ),
que tiene en cuenta el número de variables in dependientes incluidas en la ecuación de
regresión (Ecuación 6), corrigiendo el efecto de aumento de R 2 por la adición de variables
independientes al modelo de regresión si éstas t ienen escaso poder explicativo y/o si los
grados de libertad se vuelven demas iado pequeños. De esta manera, el R 2 a se hace más
pequeño a medida que se tienen menos observaciones por variable independiente,
resultando muy adecuado para comparar ecuaciones con un número diferente de
variables independientes, tamaños muestrales diferentes o ambos (Hair et al. , 1999;
Etxeverría, 1999; Pardo y Ruiz, 2005).
(
)
⎟
⎟
⎠
⎞
⎜
⎜
⎝
⎛
− −
−
− = 1
1 2
2 2
p n
R p
R R a Ecuación 6
donde R 2 es el coeficiente de determinación, p es el número de variables independientes
y n es el número de casos (adaptado de Pardo y Ruiz, 2005).
Los residuos también pueden ser u tilizados para valorar globalmente la exactitud
de la predicción. De los distintos estadísticos que los utilizan se han seleccionado tr es: el
error estándar de la estimación ( S e ), el error cuadrático medio ( RMSE ) y el RMSE relativo
Estimación de biom asa residual mediante im ágenes de satélite y trabajo de ca mpo.
Modelización del poten cial energético de los bosqu es turolenses
72
( RMSE r ) (Ecuaciones 7, 8 y 9, respectivamente). El prime ro, proporcionado por defecto
por el programa estadístico utilizado (SPSS), permite una rápida comparación de los
distintos modelos creados; el segu ndo, se ha seleccionado por ser muy utilizado en
trabajos de estimación de parámetros forestale s (p.e. Fazakas et al. , 1999; Hagner, 2002;
Pekkarinen, 2002; Mäkelä y Pekkarinen, 2004; Muukkonen y Heiskanen, 2005; Tuominen
y Pekkarinen, 2005; Hall et al. , 2006; Labrecque et al. , 2006); el tercero se ha
considerado muy útil porque ofrece una medida del error independie nte del rango de
valores reales observados en la submuestra de validación, lo que permite la comparació n
directa entre los modelos ajustados en este tr abajo y los obtenidos en otros (p.e. Mäkelä
y Pekkarinen, 2001; Hagner, 2002; Pekkarin en, 2002; Mäkelä y Pekkarinen, 2004;
Muukkonen y Heiskanen, 2005; Tuominen y Pekkarinen, 2005 ). Lo s tres índices se
interpretan de igual forma: cuanto menor es el valor obtenido, mejor es el modelo de
regresión.
()
2
1
2
−
′
−
= ∑
=
n
Y Y
S
n
i i i
e Ecuación 7
donde S e es el error estándar de la estimación, i
Y es el valor real para la observación i ,
i
Y ′ es el valor pronosticado para la ob servación i y n es el número de casos (adaptado de
Pardo y Ruiz, 2005).
()
n
Y Y
RMSE
n
i i i
∑
=
′
−
= 1
2
Ecuación 8
donde RMSE es el error cuadrático medio, teniendo los restantes términos idéntico
significado que en la Ecuación 7 (ada ptado de Pekkarinen, 2002).
100 *
Y
RMSE
RMSE r = Ecuación 9
donde RMSE r es el error cuadrático medio relativo, RMSE es el error cuadrático me dio e
Y es la media de los valores reales (a daptado de Muukkonen y Heiskanen, 2005).
El examen de la significación estadística se hace a dos niveles: a nivel de modelo
y a nivel de los coeficientes de regr esión de las variables independientes sele ccionadas
Capitulo 1: Antecedentes, objetiv os, m etodología y área de estudio
73
(incluida también la constante). Para contrastar la hipó tesis de que la cantidad de
variación explicada por el modelo e s mayor que la variación explicada por su media (es
decir, que R 2 >0) se utiliza el estadístico F (Ecuación 10), sobre el que se aplica la p rueba
de significación (normalmente p <0,05) (Hair et al. , 1999; Etxeverría, 1999; Pardo y Ruiz,
2005).
()
() ( )
1
1
2
1
2
− −
′
−
−
′
=
∑
∑
=
=
p n Y Y
p Y Y
F n
i i i
n
i i
Ecuación 10
donde F es el estadístico F , i
Y ′ es el valor pronosticado para la observación i , Y es la
media de los valores reales, i
Y es el valor real para la observación i , p es el número de
variables independientes y n es el número de casos (adaptado de Etxeverría, 1999; Hair
et al. , 1999).
Por su parte, el estadí stico t (Ecuaciones 11 y 12) y su prueba de significación
permiten validar la hipótesis de que los coeficientes de regresión
β
n y la constante
β
0
calculados en el modelo son d istintos de 0 y, por lo tanto , son representativos par a toda
la población (Hair et al. , 1999; Etxeverría, 1999; Pardo y Ruiz, 2005).
0
0
0
β
β
β
S
t = Ecuación 11
donde 0
β
t es el estadístico t de la constante, β 0 es la constante y 0
β
S es el error estándar
de la constante (adaptado de Pardo y Ruiz, 2005).
n
n
n S
t
β
β
β
= Ecuación 12
donde t β n es el estadístico t del coef iciente de regresión -
β
n - de la variable independiente
n y S β n es el error estándar de
β
n (adaptado de Pardo y Ruiz, 2005).
- Supuestos del análisis de regresión lineal y soluciones en caso de incumplim iento
El análisis de regresión debe respetar una serie de supuestos subyacentes que
deben ser contrastados dos veces: en primer lugar para las variables individuales que lo
pueden integrar (dependiente e independientes) y en segundo lugar para el valor teórico
Estimación de biom asa residual mediante im ágenes de satélite y trabajo de ca mpo.
Modelización del poten cial energético de los bosqu es turolenses
80
ello que en la presente investigación solamente se ajustaron modelos univariantes a partir
de la función “estimación curvilínea” integrada en SPSS. Este programa ofrece, al efecto,
once modelos diferentes de estimación de una variable dependiente a partir del uso de
una única variable independiente ( Tabla 1.1), proporcionando todos los métodos gráficos
y estadísticos necesarios para evaluar la bondad del aju ste obtenido y su significación
estadística (Pardo y Ruiz, 2005).
Modelo de regresión Expresión matemática
Lineal X Y 1 0
β
β
+
=
Logarítmico
(
)
X Y ln
1 0
β
β
+
=
Inverso
(
)
X Y 1
1 0
β
β
+
=
Cuadrático 2
2 1 0 X X Y
β β β
+ + =
Cúbico 3
3
2
2 1 0 X X X Y
β β β β
+ + + =
Potencia
(
)
1
0
β
β
X Y =
Compuesto
(
)
X
Y 1 0
β β
=
S
(
)
X
e Y 1
1 0
β β
+
=
Logístico
(
)
X
c Y 1 0
1 1
β β
+ =
Crecimiento X
e Y 1 0
β β
+
=
Exponencial X
e Y 1
0
β
β
=
Tabla 1.1. Modelos de regresión incluidos en la funció n “Estimación curvilínea” de SPSS. Fuente:
Pardo y Ruiz (2005)
donde Y es l a variable d ependiente, X la independi ente, β 0 la c onstante, β 1 el coeficiente de r egresión y
c el parámetro que refiere al límite superior de la funci ón logística.
- Valoración de la exacti tud de la predicción
Para comprobar la bondad del ajuste obtenido mediante la regresión cu rvilínea se
utilizan los mismos estadísticos que en el caso de la lineal. Así, para cuantificar la
proporción de la variable dependiente explicada por la independiente se utiliza R 2
(Ecuación 5), mientras que S e , RMSE y RMSE r ofrecen una visión global de la exactitud
de la predicción (Ecuación 7, 8 y 9, respectivamente).
El examen de la significación estadística del modelo se hace también mediante el
cálculo del estadístico F (Ecuación 10) y el contraste de su significación ( p <0,05),
mientras que el estadístico t (Ecua ciones 11 y 12) y su prueba de signifi cación se utilizan
para contrastar la validez del coef iciente de regresión y de la constante del modelo
ajustado.
Capitulo 1: Antecedentes, objetiv os, m etodología y área de estudio
81
- Método de ajuste del modelo
Al tratarse de modelos univariantes, la especificación del modelo de regresión se
puede hacer únicamente de forma confirmatoria, de tal manera que la única cuestión a
resolver es qué tipo de modelo curvilineal se adapta mejor para describir la relación entre
la variable dependiente y la indepe ndiente. Para ello resulta fundamental el análisis del
patrón de puntos del grafico de dispersión definido por las dos variables que previamente
habían mostrado la existencia de una relación no lineal. En función de este patrón se
explora la utilidad de dos o tres de los modelos recogidos en la Tabla 1 .1. Los resultados
obtenidos son analizados y comparados utilizando para ello los estadíst icos señalados en
el anterior punto ( R 2 , S e , etc.). Finalmente, el modelo propuesto es aquel que, siendo
significativo a todos los niveles, explica la mayor cantidad de varianza de la v ariable
dependiente y presenta el error de estimación menor.
1.4.3.2.3. Regresión logística
La regresión logística es un tipo especial de re gresión que se utiliza para estimar
la probabilidad de ocurrencia de una variable dependiente categórica binaria (dos g rupos,
0/1), en lugar de una medida dependiente métrica, permitiendo la entrada de variables
explicativas continuas y/o categóricas sin que tengan que cumplir el supuesto de
normalidad, siendo el único requisito que no est én altamente correlacionadas entre sí. El
resultado es una relación multivariante con coeficientes co mo los de la regresión lineal
múltiple, que indican la influencia relativa de las variables predictoras (Hair et al. , 1999;
Silva y Barroso, 2004). Puede expresarse mediante la siguiente función :
n n X X X
P
P
P
β β β β
+ + + + =
−
= ...
1
ln ) ( logit 2 2 1 1 0 Ecuación 13
donde P es la probabilidad de ocurrencia de la variable dependiente, β 0 es la constante
del modelo y β n es el coeficiente de la variable independiente X n (adaptado de Silva y
Barroso, 2004). Formas equivalentes de expresar el mismo modelo son:
(
)
()
n n
n n
X X X
X X X
Y P
β β β β
β
β
β
β
+ + + + +
+
+
+
+
= = ... exp 1
... exp
) 1 (
2 2 1 1 0
2 2 1 1 0 Ecuación 14
()
n n X X X
Y P
β β β β
− − − − − +
= = ... exp 1
1
) 1 (
2 2 1 1 0
Ecuación 15
donde P ( Y =1) es la probabilidad de que la variable dependiente Y =1, β 0 es la constante y
β n es el coeficiente de la variable independiente X n (adaptado de Silva y Barroso, 2004).
Estimación de biom asa residual mediante im ágenes de satélite y trabajo de ca mpo.
Modelización del poten cial energético de los bosqu es turolenses
82
Aunque la regresión logística inclu ya un único valor teórico, resumen de los
coeficientes estimados para cada variable independiente al igual que en la lineal, su
naturaleza no lineal requiere un método de estimación diferente al de mínimos
cuadrados. Así, la regresión logí stica utiliza el criterio de la máxima verosimilitud, que
busca la estimación más probable de los coeficientes. El resultado es una función
continua cuyos valores de salida oscilan entre 0 y 1, de tal manera que los valores <0’5
se corresponden con la no ocurrencia de la varia ble dependiente y los valores >0’5 con la
ocurrencia (Hair et al. , 1999; Silva y Barroso, 2004).
Los coeficientes est imados ( β 0 , β 1 , β 2 …, β n ) son, en realidad, medidas de los
cambios en el ratio de probabilida des ( odds ratio ), de tal manera que un coeficiente
positivo aumenta la probabilidad, mientras que uno negativo la disminuye. Una
interpretación más fácil de este h echo se obtiene a partir de l cálculo del antilogaritmo de
estos coeficientes ( exp β n ), que refiere al cambio predicho en el ratio de probabilidades
por cada unidad de incremento en la variable independiente. Así, cuando β n es positivo,
exp β n >1 y el ratio de probabilidades aumentará; por el contrario, si β n es negativo exp β n <1
y el ratio disminuirá (Hair et al. , 1999).
- Valoración de la exacti tud de la predicción
La medida global de cómo se ajusta el modelo viene d ada por el valor de la
verosimilitud ( -2LL ), que queda definido por la siguiente expresión:
V LL ln 2 2
−
=
−
Ecuación 16
donde -2LL es el valor de la verosi militud y V es el producto de todas las probabilidades
predichas por el modelo de que los sujetos de la muestra tengan la condición que
realmente tienen (adaptado de Hair et al. , 1999 y Silva y Barroso, 2004).
El valor mínimo para -2 LL es 0, de tal manera que cuanto más peque ño sea el
valor de este parámetro, mejor será el ajuste (Hair et al. , 1999).
Otra forma de evaluar la bondad del modelo es cotejar y evaluar la concordancia
entre lo predicho y la ocurrencia-no ocurrencia real de la variable dependiente (Silva y
Barroso, 2004), pudiendo ser utilizada para ello una matriz de confusión 9 y el estadístico
9 La matriz de confusión es una tabla de doble entra da en la que se compara n los he chos reales
con los predicho s, de obteniéndose el porcentaje de acie rto global del modelo (Hair et al. , 1999).
Capitulo 1: Antecedentes, objetiv os, m etodología y área de estudio
83
Kappa 10 (Pérez-Cabello et al. , 2006).
El test de Hosmer-Lemeshow proporciona una medida final del ajuste que se basa
también en la predicción real de la variable dependiente. Para ello, primeramente se
dividen los casos en 10 clases aproximadamente iguales, siendo comparado después el
número de sucesos reales y predichos en cada clase con el estadí stico chi-cuadrado ( χ ²
Ecuación 17). Para que el modelo sea dado como bueno, la prueba de significación
aplicada a este parámetro tiene que ser negativa; es decir, el valor obtenido tiene que
superar el nivel crítico fijado (en nuestro caso, p>0,05) (Hair et al. , 1999) .
(
)
(
)
∑ ∑ = =
−
+
−
= 10
1 *
2
* *
10
1
2
2
i i
i i
i i
i i
E
E O
E
E O
χ
Ecuación 17
donde O i son los valores observados dentro de cada grupo, E i son los valores esper ados
dentro de cada grupo, *
i
O es la frecuencia de ocurrencia de ese grupo menos los valores
observados y *
i
E es la frecuencia de ocurrencia de ese grupo menos los valores
esperados (adaptado de Silva y Barroso, 2004).
Por último, señalar que se han diseñado varias medidas para representar el ajuste
global del modelo de forma semejante a como lo hace e l R 2 en la regr esión lineal como,
por ejemplo, la R 2 de Cox y Snell, la R 2 de Nagelkerke y el pseudo- R 2 (Ecuación 18) (Hair
et al. , 1999). Los dos últimos devuelven un valor que entre 0 y 1, de tal manera qu e se
obtiene el valor máximo cuando el modelo asigna correctamente todos los casos en su
respectivo grupo, aproximándose a 0 cuando la asignación sea peor. Sin embargo, debe
advertirse que el test de Hosmer-Lemeshow , la matriz de confusió n y el estadístico
Kappa son más adecuados que R 2 para medir la bondad d el ajuste, reservándose el uso
de este último estadístico para valorar globalmente la capacidad explicativa de los
modelos (Hair et al. , 1999; Silva y Barroso, 2004).
(
)
base
base
t l LL
LL LL
R 2
2 2
2
ogi −
−
−
−
= Ecuación 18
donde 2
ogi t l
R es el pseudo- R 2 , base
LL 2 − es el valor de verosimilitud de referencia obtenido
10 El estadístico Kappa mid e la diferencia entre el a cuerdo valor p redicho-valor observad o y el que
cabría esperar simplemente por el azar. Así, es te parámetro d elimita el grado de ajuste debid o
sólo a la exactitud del modelo, desechando el caus ado por efectos aleat orios, variando entre 0
(acuerdo debido al azar) y 1 (acue rdo perfecto) (Chuvieco, 1996; Erda s Field Guide, 1999).
Estimación de biom asa residual mediante im ágenes de satélite y trabajo de ca mpo.
Modelización del poten cial energético de los bosqu es turolenses
84
sin la inclusión de ninguna variable dependiente en el modelo y -2LL es el valor de
verosimilitud final del modelo (adaptado de Hair et al. , 1999).
Al igual que en los otros dos modelos de regresión, la comprobación de la
significación estadística del modelo de regresión logística se hace a ni vel de modelo y a
nivel de las variables independiente s incluidas. A nivel de modelo se aplica un co ntraste
chi-cuadrado (similar al estadístico F de la regresión lineal) para comprobar que el
cambio del valor -2LL respecto a base
LL 2 − es signif icativo ( p <0,05). Para los co eficientes
estimados de las variables dependientes y para la constante se utiliza el estadístico de
Wald (similar al estadístico t ) (Ecuación 19) y su prueba de signif icación, dándose por
válidos si su significació n estadística se sitúa por debajo d el nivel crítico ( p <0,05) (H air et
al. , 1999; Silva y Barroso, 2004).
n
n S
W n
β
β
β
= Ecuación 19
donde n
W
β
es el estadístico de Wald del coeficiente de regresión de la variable
independiente n (
β
n ) y S β n es el error estándar de
β
n (adaptado de Silva y Barroso, 2004).
- Método de selección de variables
Como en la regresión lineal, el método aplicado para el ajuste de los modelos
logísticos ha sido el de búsqueda secuencial de pasos sucesivos mediante SPSS,
utilizando en los criter ios de signif icación y tolerancia los parámetros específico s de este
tipo de regresión, que sustituyen a los propios de la lineal.
1.4.3.3. Validación de los modelos
Para validar cada modelo de regresión, el total de la muestra compuesta por las
parcelas del IFN-2 seleccionadas sobre las que se tiene información de biomasa residual
forestal se divide al azar en dos grupos: el 80% se utiliza para el ajuste, el 20% restante
se reserva para la validación. Esta di visión de la muestra se hace de for ma aleatoria para
que cualquier ordenación de los datos no afecte a los procesos de estimación y
validación. Además, para valorar la robustez de los modelos, esta división aleatoria se
realiza en cinco ocasiones, calculándose el respectivo modelo y la validación en cada una
de ellas. La repetición de las variabl es seleccionadas en cada modelo, la similitud de su s
coeficientes y de los estadísticos usados para valorar la exactitud del modelo serán los
indicadores de que el modelo es independiente de la selección aleatoria de los datos.
Capitulo 1: Antecedentes, objetiv os, m etodología y área de estudio
85
Todos los modelos de re gresión ajustados son analizados p ara valorar la exactitud
de la predicción, utilizando para ello sus correspondientes estadístico s. Así mismo, se
valora también la significación estadística global del modelo y de las variables que lo
integran. Por último, se comprueba que, a pesa r de las precauciones adoptadas, ninguno
de ellos incumpla los su puestos subyacentes en los que se basa.
Por su parte, las muestras de validación también se utilizan para valorar la
exactitud de la predicción, calculándose el RMSE (expresado en tons/ha) y el RMSE r (en
porcentaje) a partir de las diferencias entre los valores observados en estas muestras y
los predichos en los modelos de regresión simples y múltiples, siendo calculado con
estos datos el estadístico Kappa en el caso de los modelos de regresión logística.
1.5. El área de estudio: de limitación y presentación general
La provincia de Teruel tiene una superficie total de 14804 km 2 y se encuentra
situada en el cuadrante noreste de la Península Ibérica, próxima al Mediterráneo (Figura
1.12). La elección de esta área de estudio se debe a que éste fue el territorio
seleccionado por el proyecto LIGNOSTRUM para la validación de la metodología en él
propuesta. Dos son las características de esta provincia que la convierten en un
escenario ideal para verificar la s hipótesis de los beneficios del empleo de los re siduos
forestales y agrícolas con fines energéticos: la presencia de una gran superficie agrí cola y
forestal y la existencia de espacio s rurales económicamente desfavorecidos.
Los datos del Anuario Estadístico Agrario de Aragón de 2003, 2004, 2005
(Departamento de Agricultura y Alimentación, 2007) indican que en 2005 la superficie
catalogada como tierras de cultivo era de 442.4 90 ha, mientras que la correspondiente a
terreno forestal era de 405.502 ha. La superficie forestal -donde se g eneran los residuos
que se evalúan en este trabajo- supone el 27 % del total de territorio provincial, poniendo
de manifiesto su importancia. Pero, como veremos más adelante, su distribución no es
uniforme, concentrándose la mayor parte de la riqueza forestal en las sierr as ibéricas.
Por otra parte, desde el punto de vista socio-económico, la provincia de Teruel es
una de las más desfavorecidas del territorio español. De forma sintética puede def inirse
como una provincia poco poblada, envejecida y que, económicamente, conserva un
marcado carácter agrario con escaso desarrollo del sector in dustrial y de servicios. En las
Estimación de biom asa residual mediante im ágenes de satélite y trabajo de ca mpo.
Modelización del poten cial energético de los bosqu es turolenses
86
siguientes páginas se p resentan sus principales caracteres físicos y socio-económicos,
con especial atención a los primeros e incluyendo una descripción de la cubierta fore stal.
Figura 1.12. Localizació n del área de estu dio: la provincia de Teruel
1.5.1. Caracterización física de la provincia de Teruel
En este apartado se van a analizar los diferentes aspectos ecogeog ráficos que
condicionan la existencia, las caract erísticas y el desarrollo de los paisajes forestale s de
Teruel: fisiográficos y lito-geológico s, climáticos, edáficos y biogeográficos. Las múltiples
y complejas interrelaciones de todos ellos, junto con la acción antrópica ejercida a lo largo
del tiempo, han configurado los bosques actuales que serán objeto de nuestra atención.
1.5.1.1. Aspectos fisiográficos y lito-geológicos
La fisiografía de un territorio es un factor fundamental condicionante del desarrollo
y distribución de las masas forestales. La a ltitud, la pendiente y la orientación son
características topográficas que definen un territorio y le confieren unas determinadas
propiedades para el desarrollo de la vegetación. Pero el papel del relieve va mucho más
allá, ya que influye directamente en la confi guración de topoclimas al modificar elementos
como las temperaturas, las precipitaciones y lo s vientos, además de otras características
derivadas de éstos (iluminación, humedad, aridez...). Por su parte, la naturaleza litológica
del sustrato condiciona en gran medida el tipo de suelo, si bien la formación final d e éste
depende de una gran cantidad de agentes que intervienen en la eda fogénesis (clima,
Capitulo 1: Antecedentes, objetiv os, m etodología y área de estudio
87
cubierta vegetal, pendiente...). El suelo es un factor ecológico de primer orden para la
actividad vegetal, siendo a la vez sujeto agente y paciente de la misma.
La provincia de Teruel queda enmarcada casi en su totalidad en el sector
centroriental de la Cordillera Ibérica, situándose solame nte fuera de él su parte más
septentrional, que forma parte de la Depresión del Ebro. Además, también en la parte
norte, en la zona de los Puertos de Beceite, se produce el enlace con las alineaciones
orográficas de la Cordillera Costero-Catalana (Gutiérrez y Peña, 1990).
Esta localización en la zona central del Sist ema Ibérico explica sus rasgo s
topográficos: un terreno bastante accidentado que se sitúa a una elevada altitud media,
con el 60% de su territo rio por encima de los 1000 m de altitud sobre el nivel del mar. A
pesar de esto, la energía del relieve no es muy importante y el aspecto general es macizo
y pesado, rasgo agudizado por la planitud de sus cumbres. Estas características dotan al
relieve de la provincia un carácter de altiplano que sólo se rompe por algunas incisiones
fluviales, generándose en ellas lo s mayores valores de pendiente (Lozano, 2005a).
Atendiendo a su fisiografía, la provincia puede dividirse en t res secto res (Figura 1.13):
- Sector meridional. En esta zona se localizan las principales elevaciones
montañosas: la Sierra de Javalambre (2.020 m), situada en el extremo sur, y la
Sierra de Gúdar (2.019 m), emplazada en el sureste, estando separadas
ambas por la Depresión del Mijares. Estos dos conjunto s montañosos se
encuentran caracterizados por presentar un relieve masivo y alomado,
obedeciendo sus contrastes al fuerte encajamiento de los ríos que las rodean.
La Sierra de Gúdar se prolonga al oeste en la Sierra del P obo, cuya cima se
sitúa por encima de los 1.700 m. Finalmente, en el extremo sureste, separado
de la Sierra del Pobo por la depresión del Alfa mbra-Turia, aparece el conjunto
de la Sierra de Albarracín, cuya cima se sitúa e n los 1920 m., siendo su relieve
más enérgico que el de los anteriores conju ntos montañosos (Gutiérrez y
Peña, 1990; Querol, 1995; González et al. , 2001).
- Sector central. Esta zona está caracterizada por la presencia de relieves
amesetados que apenas producen la sensación de relieve, a pesar de que el
rango altitudinal se sitúa entre los 1000 y los 1.500 m (Gutiérrez y Peña,
1990). Las formaciones montañosas que apar ecen en esta área son, de oeste
a este: Sierra Menera, Sierra de Cucalón, Sierra Palomera y Sierra de San
Estimación de biom asa residual mediante im ágenes de satélite y trabajo de ca mpo.
Modelización del poten cial energético de los bosqu es turolenses
88
Just. Estas sierras aparecen individualizadas por los ríos que forman las
cuencas del Jiloca, Alfambra, Martín y Guadalope.
- Sector nororiental. El relieve está compuesto por las sierras ibéricas más
marginales, de menor altitud que las nombradas anteriormente e inter sectadas
por los ríos Martín, Guadalope, Matarraña y sus afluentes, formándose
depresiones de menor entidad que en el sector cent ral y meridional.
Paulatinamente, el relieve va disminuyendo hacia el norte, hasta alcanzar la
Depresión del Ebro, que presenta en esta zona altitudes inf eriores a los 400 m
(Gutiérrez y Peña, 1990).
Figura 1.13. M apa fisiográ fico de la provincia de Teruel
Este territorio se constituye como un nudo hidrográfico de primer orden en la
Península Ibérica, ya que en él se localiza la cabecera del río Tajo que estable ce la
divisoria entre la vertiente atlántica y mediterránea. Además, dentro de esta última se
distinguen los límites de la Cuenca del Ebro (ríos Jiloca, Huerva, Aguasvivas, Martín,
Guadalope, Matarraña y Algás) y los de las cuencas de pequeños ríos que v ierten
directamente al Mediterráneo (Cabriel-Júcar, Guadalaviar-Turia y Mijares). Todos estos
ríos se caracterizan por tener un escaso caudal, marcados contrastes e stacionales y una
Capitulo 1: Antecedentes, objetiv os, m etodología y área de estudio
89
importante irregularidad interanual producto de un régime n pluvial mediterráneo. Otro
hecho destacable es la presencia de zonas endorreicas, co mo las saladas de Alcañiz, en
el Bajo Aragón, y la Laguna de Gallocanta, cerca de la depresión del Jiloca (Lozano,
2005a).
El sustrato geológico se caracteriza por su varie dad litológica y cronoestratigráfica.
Existen diversos afloramientos paleozoicos de cuarcitas y pizarras que se localizan en la
mitad occidental (Sierra de Carbonera, Sierra de Tremedal, Sierra Menera, Sierra de
Cucalón), aunque los materiales más representativos pertenecen al Mesozoico. De este
grupo de materiales destacan, dentro del Triá sico, las areniscas y conglomerados del
Rodeno y las barras dolomíticas y de arcillas ye síferas que orlan los macizos paleo zoicos
o afloran en núcleos anticlinales; por su parte, el Jurásico está ampliamente representado
en la Sierra de Albarracín, Javala mbre y en las sierras del Bajo Aragón; por último, los
materiales cretácicos están bien representados en el área d e Gúdar-Maestrazgo. Todos
estos afloramientos están afectado s por la tectónica Alpina en varias fases, adaptá ndose
a dos direcciones dominantes: NO-SE ( dirección ibérica ) y la NE-SO ( dirección catalana ).
Las depresiones tectónicas que se generaron durante las fases dist ensivas (Depresión
del Ebro, Alfambra-Teruel, etc.) se rellenaron principalmente de materiales terciar ios de
carácter detrítico y lacu stre, la mayoría de ellos neógenos. Estas cue ncas y otras más
recientes -como las del Jiloca, Mijares y Gallocanta- presentan también formaciones de
edad pliocuaternaria y cuaternaria (Gutiérrez y Peña, 1990; Lozano, 20 05a).
En cuanto a la geomorfología, es de destacar la variedad de formas presentes en
sus paisajes como fruto de la diversidad estructural y del modelado de los agentes
erosivos, que se han dado en situaciones muy contrastadas a lo largo de su historia
geológica, destacando la huella de los climas cálidos que se dieron en el Terciario y las
fases frías del Cuaternario. Entre las distintas geoformas destacan tres: (i) las superficies
de erosión de edad terciaria, responsables d e las altiplanicies ya comentadas; (ii) los
paisajes kársticos, mod elados principalmente en época pliocena sobre las planicies de
rocas carbonatadas; y (iii) el modelado cuatern ario presente en las zonas de depr esión
(mantos aluviales modelados en glacis, glacis de acumulación, sistema s de terrazas…) y
en las zonas de sierra (procesos periglaciares en las zonas más elevadas y presencia de
estrechas gargantas modeladas por la erosió n fluvial). En la actualidad los procesos
geomorfológicos presentes son lo s propios de medios semiáridos en la mayor parte de la
provincia, manifestándose procesos perigla ciares en los macizos más elevados durante
los meses más fríos (Gutiérrez y Peña, 1990; Peña et al. , 2002a; Lozano, 2005a).
Estimación de biom asa residual mediante im ágenes de satélite y trabajo de ca mpo.
Modelización del poten cial energético de los bosqu es turolenses
96
grúa integrada en la caja del camión; otro factor de mejora es la con strucción de una red
de vías de saca. La difícil orografía, la est ructura de la propiedad y la forma de
aprovechamiento de los montes han hecho que no se incorporen sistemas más modernos
de explotación. Así, los trabajos forestales sigue n siendo duros, a lo que se une la escasa
consideración social dada a los tr abajos forestales. Esto conlleva un a falta de personal
cualificado y la desaparición de autónomos y pequeñas empresas especializadas que,
tradicionalmente, realizaban los procesos de explotación fore stal. Al igual que en el resto
de España, en las ú ltimas décadas se ha pr oducido una constante disminució n del
volumen de maderas aprovechadas cada año en los bosques de mo ntaña. La presión
existente contra las cortas de madera y el descenso de los precios de la madera en pie
hace que apenas se ejecuten los aprovechami entos previstos, poniendo en riesgo el
cumplimiento de los objetivos de re generación. Todas estas circunstancias ha cen que la
explotación de los bosques sea ca da vez menos rentable, por lo que los trabajos de
poda, clareo, etc., tan importantes para la eliminación del peligro de incendios y plagas,
son cada vez menos abundantes (Ministerio de Medio Ambiente, 1996).
Aun así, el bosque continúa siendo fuente de riqueza para el medio rural
turolense, manteniéndose la explotación directa de su madera en las zonas de sierra del
sector meridional e increm entándose otros usos y aprovechamientos a escala provincial,
como la caza o la recolección de set as. Con vistas al futuro, la gestión y conservación del
monte por los habitantes de estos territorios es una de sus principales alternativas
económicas (Guillén, 2005a). Por último, reco rdar en este punto los beneficios socio-
económicos (aumento de las rentas agrarias, aparición de empresas, mejora de las
infraestructuras, fijación de població n…) y medioambientales (disminución del riesgo de
incendio, mejora del estado de las masas, etc.) que a escala local podría generar el
aprovechamiento energético de los r esiduos forestales de estos bosques.
1.5.1.4.2. Otras formaciones vegetales
Aproximadamente una cuarta parte de la provincia está ocupada por matorrales
de sustitución y pastizales xerófilos, incluyendo formaciones gipsófila s y matorrales de
cumbre y parameras. Precisamente en esta zona de las altas parameras predo minan
caméfitos almohadillados que alternan con la presencia de sabina rastrera ( Juniperus
sabina ), enebro ( Juniperus comm unis communis ) y sabina albar ( Juniperus thurifera ). En
las zonas más pobres y secas d e la provincia, sobre litologías calcáreas, pred ominan
formaciones de matorral de aliaga ( Genista scorpius ), tomillo ( Thymus vulgaris ), romero
( Rosmarinus officinalis ) y lastón ( Brachypodium retusum ). En cambio, bajo estas mismas
Capitulo 1: Antecedentes, objetiv os, m etodología y área de estudio
97
condiciones, pero sobre yesos, aparecen algunos endemismos como el asnallo ( Ononis
tridentata ), la albada ( Gypsophila hispanica ) y el albardín ( Lygeum spartum ). Por último,
destacar la existencia d e ambientes azonales, como las reducidas formaciones de ribera
compuestas principalmente por chopos ( Populus nigra ), que aparecen acompañados por
especies del genero Tamarix en el caso de formaciones de ribera en zonas endorreicas
con acumulación de sales, como la Laguna de Gallocanta, apareciendo también sosas
( Suaeda vera ) y salicornias y pastos halófilos ( Puccinellia ) (Longares, 20 05).
1.5.2. Caracterización socio-económi ca de la provincia de Teruel
La provincia de Teruel puede considerarse como uno de los territorios más
representativos de los medio rurales europeos de carácter marginal. Como se ha
señalado anteriormente, se trata de un territorio muy diverso, circunstancia ésta que le
concede ser una tierra con muchas posibilidades, pero que se encuentra afectado por
muchas desigualdades que amenazan su porvenir (Guillén y Lozano, 2005).
1.5.2.1. Modelo territorial y aspectos demográficos
El modelo territorial actual de la provincia de T eruel se enmarca en el contexto de
la crisis demográfica y funcional que ha af ectado a numerosos territorio s europeos desde
la Segunda Guerra Mundial. El origen de esta crisis hay que buscarlo en el masivo éxodo
rural, movimiento debido a la atracción que los centros urbanos producían -y producen-
sobre la población del medio rural, dada la mayor concentración de capital existente en
ellos, hecho que con lleva un mayor crecimiento económico y, por consiguiente, la
generación de mayores oportunidades de empleo y bienestar social. El vaciado
demográfico producido en la provincia de Teruel por el éxodo rural no fue compensado
por el saldo natural, produciéndose un vaciado poblacional del territo rio que llevó a la
consiguiente pérdida del tejido eco nómico y de servicios (Rubio, 2005a). En concreto, la
provincia de Teruel perdió entre 1900 y 2004 un 45% de su población inicial, existiendo
algunos municipios con perdidas poblacionale s superiores al 95% (Guillén, 2005b).
En 2004 la provincia de Teruel contaba con un total de 139.333 habitantes, lo que
la convertía en la segunda provincia menos poblada de España, siendo tan sólo superada
por la provincia de Soria (Guillén, 2005b). Considerando sus más de 14.000 km 2 de
superficie, la densidad de población es inferior a 10 hab/km 2 , por lo que se pued e hablar
casi de “desierto demográfico” (Rubio, 2005a). En cuanto al reparto de la población en
ese mismo año, el 34% se asentaba en los do s únicos centros urban os de la provincia
(Teruel y Alcañiz), encontrándose el resto de la población en municipios que no
Estimación de biom asa residual mediante im ágenes de satélite y trabajo de ca mpo.
Modelización del poten cial energético de los bosqu es turolenses
98
sobrepasaban los 10.000 habitant es, siendo importante el número de los de menos de
500 habitantes (80% del total de municipios). De esta manera, las densidades de
población más importantes se encu entran en la capital y en la zona del Bajo Aragón,
siendo las áreas de montaña las que presentan valores de densidad de población
menores (<1 hab/km 2 ).
Los datos anteriores señalan dos aspectos fundamentales del sistema de
poblamiento provincial: la excesiva atom ización de la red de asentamientos y la
inexistencia de una adecuada estructura jerárquica, definida por el predominio de los
núcleos con escasa pob lación y por la ausen cia de asentamientos de carácter interm edio
capaces de vertebrar el territorio. Otros dos rasgos de finitorios son el progresivo
envejecimiento en la estructura demográfic a provincial, siendo este proceso mucho más
acusado en aquellos municipios de carácter más rural, y la alta tasa de masculinidad,
rasgo este último característico de territorios ru rales poco dinámicos. Para finalizar este
esbozo de la situación demográfica de la provincia, dest acar el horizonte esperanzador
abierto por la llegada de población extranjera en la segunda mitad de los 90, que hizo que
en 1998 se alcanzara, por primera vez en 100 años, un saldo migratorio positivo. La
importancia de la llegada de población extranjera radica, más que en su número (sólo
representan el 5% del total de población), en las características de los recién lleg ados:
jóvenes en edad laboral y con capacidad de aumentar la natalidad (Guillén, 2005b).
Figura 1.14. Di visión comarcal de la provincia de Teruel
Capitulo 1: Antecedentes, objetiv os, m etodología y área de estudio
99
La provincia de Teruel se divide administrativamente en 236 municipios que se
integran en 10 comarcas (Figura 1.14), que se han ido creando en distintas fechas a
partir de la Ley 10/1993, de 4 de noviembre, de Comarcalización de Aragón (BOA núm.
133 de 19/11/1993): Andorra–Sierra los Arcos, Bajo Aragón, Bajo Martín, Comunidad de
Teruel, Cuencas Mineras, Gúdar–Javalambre, Jiloca, Maestrazgo, Matarraña y Sierra de
Albarracín.
1.5.2.2. Actividades económicas
El envejecimiento en la estructura poblacional es un gra ve problema social y
económico para la provincia de Teruel que afecta de forma decisiva a su potencial de
desarrollo. Así, el porcentaje de población activa provincial en 2001 era del 47%, inferior
tanto a la media de Aragón (54%) como a la española (56%), existiendo municipios con
tasas inferiores al 30%. Por su parte, la tasa d e paro provincial, tomando los datos del
cuarto trimestre de 2004, puede considerarse como baja, ya que se situaba en el 5% de
la población activa, por debajo de la mitad de la tasa registrada en el conjunto nacional
(10%); las razones so n dos: la baja tasa de actividad y el carácter de la estr uctura
económica de la provincia, ya que las actividad es agrarias y de servicios, caracterizadas
ambas por un importante porcentaje de autoempleo, aportan un alto grado de estabilidad
al conjunto del mercado laboral (Guillén, 2005b).
La economía de la provincia es cad a vez más abierta, aunque con una tendencia
a la especialización espacial. La s actividades agrarias siguen siendo la principal forma de
uso del territorio, aunque su papel es decrecie nte en cuestiones como la generación de
rentas y la participación en el mercado de trabajo, pudiéndose hablar incluso de una
“desagrarización” de la provincia (Rubio, 2005a). Algunos de los aspectos que
caracterizan al sector agrario turolense son: (i) el bajo porcentaje de Superficie Agraria
Útil (SAU), en torno al 50% de la superficie, lo que indirectamente señala la importancia
de otros usos del suelo (forestal, erial-pastos…); (ii) la extensión de los cultivos
herbáceos, fundamentalmente el cereal extensivo de se cano (52% de la SAU), aunque la
variedad climática permite la existencia de otros cultivos como los frutales, la vid y el
olivo; (iii) la baja produ ctividad como resultado de la elevada media de edad d e la
población activa en este sector, su escasa cualifica ción, la atomización de las
explotaciones, la escasez de tierr as de regadío y los rigores del medio físico; (iv) la
escasa competitividad de las explotaciones con tierras, tanto por su tamaño (74 ha de
media) como por su alto grado de parcelación (31 parcelas por explotación), siendo la
extensión media por parcela solamente de 0,79 ha; (v) la elevada edad de los jefes de
Estimación de biom asa residual mediante im ágenes de satélite y trabajo de ca mpo.
Modelización del poten cial energético de los bosqu es turolenses
100
explotación y la falta de formación agraria, que constituyen una barrera fundamental a la
hora de aplicar innovaciones; (vi) la escasa capacidad del sector a la hora de crear
empleo, más allá del autoempleo; y (vii) el auge de la agricultura a tiempo parcial.
Pese a los anteriores condicionantes, la actividad agraria concentraba en 2001
alrededor de un 14% de los o cupados totales de la provin cia. Otro hecho importante a
destacar es que el agrícola, ju nto con el ganadero, sigue siendo un sector estratégico
para la provincia, ya que en muchas localidades rurales e s su único motor económico
(Guillén, 2005c). Una de cada tres explotaciones agrarias mantiene una orientación
ganadera, siendo la presión gana dera provincial de 0,44 Unidades de Ganado Mayor
(UGM) por hectárea de SAU y de 51,4 UGM por explotación. El ganado porcino (en
régimen intensivo) constituye un 57% del censo, siendo el ovino (semiextensivo) el
segundo más importante con un 29%. La explicación del predominio de estas dos
cabañas ganaderas se encuentra e n el empuje dado por las denominaciones de origen
Jamón de Teruel y Ternasco de Aragón, que aseguran a los ganaderos rentas superiores
a las obtenidas cuando se trabaja con producciones no certificadas (Ru bio, 2005b).
Al contrario que la agraria, las actividades industriales y terciarias se encuentran
en crecimiento (Rubio, 2005a). Entre las primeras se incluye el sector minero-energético,
de gran tradición dada la existencia de importantes reserv as mineras, sobre todo de
carbón. A pesar de la perdida de importancia, desde mediados de los 50, del carbón
como fuente energética a escala nacional y de los diversos procesos de reconversión
sufridos en el sector, la actividad minero-energética sigue siendo de gran importancia
para la economía turolense, especialmente por cuanto su impacto económico se localiza
sobre todo en dos comarcas: Andorra-Sierra los Arcos y Cuencas Mineras. En la
actualidad, la producción de carbón se destina a alimentar las dos ce ntrales
termoeléctricas emplazadas en la provincia, en Andorra y en Escucha. El futuro de este
sector en la provincia depende de los cambios en la p olítica energética nacional y
comunitaria, siendo una de las principales alternativas la reorientación del actual sector
hacia la producción de energías re novables (Rubio y Royo, 2005a). Procede destacar
una vez más en este punto las posibilidade s que tendría el aprovechamiento de la
biomasa residual forestal, dada la existencia de una importante masa forestal y la
tradición que la provincia tiene en el sector energético.
El peso de actividad industrial no es tan notable como en otras provincias,
aportando el 38% del Valor Añadido Bruto (VAB) y el 31% del empleo. Tres son las
Capitulo 1: Antecedentes, objetiv os, m etodología y área de estudio
101
ramas industriales que destacan en la provincia de Teruel: (i) la agroalimentaria, co n
presencia en todas sus comarcas y con un futuro asegurado gracias a las cuatro
denominaciones de origen existentes; (ii) la de transformados metálicos, compuesta por
grandes empresas concentradas en la zona de la capital y en la comarca de Cuencas
Mineras y por pequeños talleres dispersos por toda la provincia; y, finalmente, (iii) la
construcción, que es la principal actividad secundaria en todas las comarcas. La actividad
industrial ha mejorado progresivamente sus cifr as en la economía provincial, adsorbiendo
las dificultades generadas por el proceso de reconversión del sector minero-energético
(Rubio y Royo, 2005b).
Dentro del sector terciario, el comercio es la rama más importante, ya que tan sólo
las actividades agrarias superan e l número de personas empleadas en esta actividad.
Además de por este dato, el comercio también es importante porque contribuye a
dinamizar económicamente otras actividades y garantiza la calidad de vida de la
población. Existe un dominio de establecimientos comerciales de pequeño tamaño y
carácter familiar, con una tenden cia a la concentración d e bienes y servicios ofertados,
destacado el porcentaje de comercios clasificad os como mixtos por secciones, similares
a los supermercados. En cuanto a su distribución territorial, como es lógico, existe una
mayor concentración en las comarcas en la s que el volumen de población es mayor
(comarca de Teruel y Bajo Aragón) (Guillén, 2005d).
Por último, puede destacarse la importancia del turismo, considerado
tradicionalmente como uno de lo s puntos fuertes de la provincia p ara potenciar su
desarrollo económico. Para ello, la provincia de Teruel cuenta con los tres elementos
necesarios: (i) existencia de unos recursos atractiv os, tanto cuantitativa como
cualitativamente, basados en su diversidad natural y cultural (ciudad de Albarracín, arte
Mudéjar, Dinópolis…), destacando su alto gr ado de conservación, sobre todo de los
naturales; (ii) existencia de una demanda interesada en conocer esta oferta, básicamente
formada por una sociedad urbana que demuestra un creciente interés por disfrut ar su
tiempo libre en el medio rural; y (iii) existencia de una infraestructura y gestión turísticas
adecuadas, basadas en la calidad pero sin descuidar el mantenimiento del carácter de
ruralidad que atrae a la demanda. En este sentido las instituciones implicadas deben
centrar sus esfuerzos en acciones encaminadas al fomento de la calida d, la
profesionalización del sector y su ordenación territorial (Guillén, 2005e).
Estimación de biom asa residual mediante im ágenes de satélite y trabajo de ca mpo.
Modelización del poten cial energético de los bosqu es turolenses
102
1.5.2.3. Infraestructuras, transporte e infoestructuras
La carencia de infraest ructuras de la pr ovincia de Teruel es el principal fa ctor
limitante de cara al desarrollo económico territorial. La ausencia de vías de gran
capacidad y de conexiones ferroviarias de alta velocidad supone una deficiencia
estructural que afecta a todos los componentes de su organización territ orial y que sitúa a
esta provincia -a pesar de su interesante posición ge oestratégica- en una clara
desventaja competitiva respecto de otras. Esta carencia de infraestructuras se manif iesta
tanto en la cantidad como en la calidad y afecta a la movilidad intraprovincial e
interprovincial. Dos hechos que ponen de manifiesto estas afirmaciones son que hasta
2001 no había ningún kilómetro de autovía construido y que, aún en la actualidad, Teruel
capital sigue siendo la única capital provincial peninsular sin conexión ferroviaria con
Madrid. Respecto de la movilidad intraprovincial, las limitaciones impuestas por el medio
físico no han sido superadas po r las infraestructuras viarias prese ntes, lo que ha
impedido la completa vertebración de la provincia; sólo 100 de los 3.000 km de red viaria
existentes son de vía rápida (Autovía Mudéjar, A-23), correspondiendo un 50% de las
carreteras a vías de una sola calzada con menos de 7 m de anchura (Guillen, 2005f).
Esta realidad tan desfavorable para la provincia está intentando ser corr egida por
las diferentes Administraciones; de esta manera dos mejoras sustan ciales en materia de
infraestructura y transportes que se han ejecutado en los últimos años son la A utovía
Mudéjar y la renovación de la vía férrea Zar agoza-Valencia. En cuanto a actu aciones
futuras, el Plan Estratégico de Infrae structuras y Transportes (PEIT) pretende convertir la
capital provincial en un centro inte rmodal de transporte, importante a escala regional,
aprovechando la Autovía Mudéjar y el desarrollo de una conexión férrea e ntre el
Cantábrico y el Mediterráneo. Otras actuaciones en esta materia no contempladas y
demandadas por los agentes so ciales provinciales son el desdoblamiento de la carretera
que comunica Zaragoza con el Mediterráneo por el Bajo Aragón (N-232) y la cone xión
directa entre Teruel y Madrid mediante alta velocidad. Estas obras, junto con las previstas
por el PEIT, permitirían que Teruel no quede definitivamente fuera de las redes
internacionales de transporte en los próximos años, lo que de producirse sería un serio
lastre para el futuro socio-económico de la provincia (Guillén, 2005f).
Finalmente, comentar la situación de las infoestructuras de la provincia,
entendidas éstas como “el conjun to de elementos y servicios que, estrechamente
relacionados con las nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC),
permiten el desarrollo social y económico de todo grupo hu mano” (Guillén, 2005g). Las
Capitulo 1: Antecedentes, objetiv os, m etodología y área de estudio
103
características de la provincia de Teruel hasta ahora comentadas (difícil medio físico, baja
densidad de población, carácter rural de los asentamientos, deficiencia de
infraestructuras de tran sporte) convierten a las infoe structuras como Internet en una
herramienta fundamental para el desarrollo del potencial económico del territorio y para
elevar la calidad de vida de sus habitantes. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos
realizados por las distintas Administracione s (programas “Teruel Digital” e “Internet
Rural”), las cifras que se tienen sobre el acceso y uso de las TIC en la provincia están
todavía lejos de las registradas a nivel regional (Guillén, 20 05g).
CAPÍTULO 2:
OBTENCIÓN DE LAS V ARIABLES A
EMPLEAR EN EL MODELO DE
ESTIMACIÓN DE LA BIOMASA RESIDUAL
FOREST AL POTENCIAL DE LA
PROVINCIA DE TERUEL
Estimación de biom asa residual mediante im ágenes de satélite y trabajo de ca mpo.
Modelización del poten cial energético de los bosqu es turolenses
112
utilización de un a báscula roman a que perm itió una precisión de 250 gramo s.
- Se procedió entonce s a recoger en cada ár bo l una muestra d e acículas y otra de
ramas, procu rando e xtraer fracci ones en las di ferentes orientaci ones y al turas .
- Cada una de las muestras fue guardada herméticamente y llevada al
laboratorio, donde fueron sometidas a un proceso de secado a 105 ºC hasta
llegar a un peso constante (Ketterings et al. , 200 1; Joosten et al . , 2004).
- Finalmente, el peso en seco de la biomasa residual forestal ( BT ) se calculó a
partir del peso en húmedo, la humedad de las muestras y la proporción de
acículas y ramas para cada especie. Esta última variable se obtuvo mediante
la información existente en el Inventari Ecologic y Forestal de Catalunya
(CREAF, 2000), comprobándose que, dadas las pequeñas diferencias en la
humedad de las acículas y las ramas muestreadas, pequeñas variaciones en
las proporciones de éstas no influían apenas en el peso seco de la biomasa
residual de cada árbol.
B
A
D
C
Figura 2.3. A) Materiales utilizados en el tr abajo de campo; B) pie arbóreo ap eado desra mado y
despuntado; C) medición de la altura posterior al apeo; D) pesada de la biomasa en húmedo
Capitulo 2: Obtención de l as variables a em plear en el modelo de estim ación de la biomasa …
113
La Figura 2.3 muest ra el instrumenta l utilizado y distintas fa ses del pro ceso; la Tabla
2.2 ofrece una de scripción estadística de la muestra ob tenida mediante trabajo de campo.
Muestreado Repo blación dbh Biomasa residual (p eso en seco )
Especie Nº pies (%) Nº pies y (%) rango (cm) Media
(kg)
Desv.
est. (kg)
Error est.
Media (kg)
P. sylvest ris 30 15,7% -- 10,5-38,6 59,73 46,71 8,52
P. halepensis 59 31,1% 34 (57,6%) 7, 7-34,2 54,30 54,20 7,05
P. nigra 57 30,0% 47 (82,5%) 9, 7-39,9 54,39 50,59 6,70
P. pinaster 40 23,2% 12 (27,3%) 7, 8-41,7 42,77 39,83 6,00
Total 186 100,0% -- 7,7-41,7 52,51 48,87 3,54
Tabla 2.2. Co mposición de la muest ra por especies : nº de pies y % sobre el tota l muestrea do, nº y %
de pies proce dentes de re poblaciones, ra ngo de los diáme tros muestreados , desviación e stándar y
error estándar d e la media de la biomasa resid ual forestal (peso en seco ). Fuente: Alonso et al. (2005)
2.1.1.2. Análisis estadístico y ajuste de las regresiones de estimación de biomasa
residual forestal por árbol
2.1.1.2.1. Análisis estadístico
Para cada una de las especies muestreadas se realizó un análisis estadístico
individualizado, seleccionándose en cada caso la forma de la ecuación de regresión
óptima que minimizara la variabilidad no explicada.
El procedimiento comenzó con un análisis gráfico de la respuesta ( BT , peso de la
biomasa residual forestal a humedad cero) frente a las dos potenciales covariables
numéricas más influyentes en los t rabajos de biomasa ( dbh y ALT ). En esta aproximación
las cuatro especies mostraron una relación no lineal entre la re spuesta y el diámetro.
Además, en este primer análisis, también se detectó la existencia de dos sub-poblaciones
dentro de la muestra de P. pinaster , ya que para un mismo valor de dbh se observó una
mayor BT en los pies procedentes de repoblaciones que en los de origen natural.
En segundo lugar, teniendo en cuenta las conclusiones extraídas del análisis
gráfico, se propuso un modelo de regresión no lineal sigu iendo una forma ampliada del
modelo alométrico tradicional (Ecuación 20); esta forma aparece en los trabajos de
Bartelink (1997) y Esteban y Carrasco (2001). Una de las características importantes de
este modelo es ser lo suficientemente plástico para mostrar relaciones directas (valores
positivos de b o c ) o inversas (valores negativos) con las covariables.
c b ALT dbh a BT • • = Ecuación 20
donde a es el coeficiente de la variable dbh (diámetro medio medido a 1,30 cm del suelo),
ALT es la altura, b y c son los exponentes modificadores de las variables dbh y ALT .
Estimación de biom asa residual mediante im ágenes de satélite y trabajo de ca mpo.
Modelización del poten cial energético de los bosqu es turolenses
114
En este paso se obtuvieron, además de la estimación puntual, intervalos de
confianza al 95% para los exponentes b y c. Esto permitió contrastar la hipótesis de si el
exponente c era nulo, situación que, de producirse, era indicadora de que la covariable
ALT no era útil para la r egresión, con lo que la Ecuación 20 perdería su segundo té rmino
y coincidiría con la alométrica citada con recurrencia en la bibliografía científica
(Termikaelian y Korzukhin, 1997; Zianis y Mencuccini, 20 04).
Para analizar la influencia del origen de la masa forestal (natural o rep oblada) se
propuso una modificación de la Ecuación 20 que estribaba en la inclusión de un factor
binario ( ORIGEN ), que distingue entre los árboles muestreados que proceden de masas
repobladas ( ORIGEN =0) y los de masas forestales de origen natural ( ORIGEN =1). Este
factor binario se aplicó sobre los exponentes que acompañan a ambas covariables
(Ecuación 21).
ORIGEN e
c
ORIGEN d
b ALT dbh a BT ∗ + ∗ + • • = Ecuación 21
donde a es el coeficiente de la variable dbh (diámetro medio medido a 1,30 cm del suelo),
ALT es la altura, b y d son los exponentes que modifican a la variable dbh , c y e son los
exponentes que modifican a la variable ALT y ORIGEN es el factor binario que controla la
influencia de la procede ncia de la masa forestal.
Sobre la base de estas dos ecuaciones se llevó a cabo el paso de crítica del
modelo de regresión. Para ello, en primer lugar, se analizó la presencia de datos atípicos,
que correspondían a casos aislado s que no eran representativos de la población o que
resultaban en exceso influyentes en el pr oceso de estimación y producían una
deformación en los parámetros est imados. Para identificarlos se utilizó el criterio de la
distancia de Cook, eliminándose aquellas observaciones cuyas distancias superaban en
más de tres veces la segunda distancia de Cook más grande. En segundo lugar, se
procedió a la verificación de los supuestos esta dísticos básicos relativos a la influencia de
las covariables: la normalidad de lo s residuos (test de Kolmogorov-Smirnov; p>0,05 ), su
homocedasticidad (test de Levene aplicado a los grupos e stablecidos en función de la
clase diamétrica; p>0,01 ) y, por último, la independencia estadística de las muest ras, la
cual, en principio, estaba asegurada por el procedimiento de muestreo seguido. Cuando
los residuos mostraron heterocedasticidad -situación basta nte común de acuerdo con la
bibliografía (Crow y Laidly, 1980; Parresol, 1999)- se procedió a rehacer la regresión con
pesos X -k , que ponderaban cada ob servación inversamente respecto a la variabilida d que
Capitulo 2: Obtención de l as variables a em plear en el modelo de estim ación de la biomasa …
115
presentaba en el modelo de regresión, estudiándose qué p esos eran los que resuelven
correctamente el problema de heterocedasticida d (Ecuación 22). A este respecto, señalar
que las regresiones co n pesos se han mostrado como alternativa aceptable, incluso
ventajosa, a las transformaciones logarítmicas para solventar el problema de
heterocedasticidad de los residuos, evitando el sesgo incurr ido en la transformación del
modelo logarítmico para realizar predicciones (Crow y Laidly, 1980).
k c b k X ALT dbh a X BT − − • • • = • ) ( Ecuación 22
donde a es el coeficiente de la variable dbh (diámetro medio medido a 1,30 cm del suelo),
ALT es la altura, b es el exponente que modifica a la variable dbh , c es el exponente que
modifica a la variable ALT y X -k e s el peso que homogeniza adecuada mente la varianza
de los residuos.
Al final del proceso, se consideró satisfactoria para cada especie la ecuación de
las expresadas que sup eró el paso de crítica del modelo de regresión, siendo utilizado el
procedimiento por pasos hacia delante del programa estadístico SPSS para determinar
los modelos idóneos. En el caso de que más de un modelo superara la fase crítica, se
seleccionó, tal y como se ha señalado más arriba, el q ue más minimizaba el error
estándar asociado a la respuesta ( BT ).
Aunque las ecuaciones descritas en este subapartado sólo tienen en cuenta las
variables dimensionales dbh y ALT , es conveniente señalar que también se estudió la
introducción en ellas de la variable DENS , así como la posibilidad de utilizar modelos de
tipo polinómico, logarítmicos y exponenciales, siendo u tilizado, como veremos más
adelante, uno de estos ú ltimos para la estimación de la biomasa residual de P. nigra . Más
detalles sobre este análisis esta dístico pueden encontrarse en Alonso et al. (2005).
2.1.1.2.2. Ajuste de las regresiones de estim ación de biomasa residual forestal por á rbol
La Tabla 2.3 muestra las ecuaciones de estimación de biomasa residual foresta l
por árbol obtenidas para cada especie; dos en el caso de P. pinaster . Junto a las
expresiones matemáticas se incluye información e stadística sobre su f iabilidad e
información sobre la eliminación de casos y pesos aplicados.
La regresión obtenida para P. sylvestris result ó especialmente sencilla. Para su
ajuste no fue necesario eliminar ninguna de las observaciones de la muestra, ya que
ninguna de ellas presentaba valores atípicos en función del criterio expresado. Así
Estimación de biom asa residual mediante im ágenes de satélite y trabajo de ca mpo.
Modelización del poten cial energético de los bosqu es turolenses
116
mismo, tampoco fue necesaria la aplicación de pesos X -k , dado que los residuales no
mostraban indicio alguno de heterocedasticidad. El ajuste obtenido se consideró muy
satisfactorio, ya que la desviación típica inicial de la respuesta (46,71 kg) se ha reducido
a una variabilidad aleatoria de 12,30 kg por árbol.
El modelo ajustado para P. halepensis es muy similar al anterior. Aunque en
principio los exponentes b y c tomaron los valores de 2,92 y -0,92, respectivamente, éstos
fueron remplazados por los valores enteros 3 y -1, dado que sus intervalos de confianza
contienen estos valores, por lo que son compatibles con la información muestral. Esta
regresión sí que requirió el uso de un peso X -k , dado por el inverso del diámetro ( 1/dbh ),
en los árboles procedentes de repoblaciones y la mitad para los de origen natural
( 1/2•dbh ), puesto que se observó una variabilidad creciente con el diámetro, más
acentuada en los pies de origen natural. Por último, este modelo de regresión, al igual
que el de P. syilvestr is , también proporciona una fuerte re ducción de la variabilid ad no
explicada, ya que la desviación típica de la biomasa residual en la muestra era de 54,20
kg, mientras que el valor estimado en un pie tiene una desviación típica de sólo 13,0 6 kg.
Aunque el modelo de Ecuación 20 para P. nigra mostró re sultados satisfactorios,
el ajuste de un modelo exponencial presentó un error estándar de la respuesta menor,
por lo que este último fue el seleccionado. Además de est a particularidad respect o a las
dos especies anteriores, otra diferencia es la au sencia de la variable ALT en la ecuación.
Por otra parte, la creciente variabilidad de los residuos de este modelo con el diá metro
obligó a realizar una ponderación para verificar la hipótesis d e homocedasticidad, usando
para ello el inverso del diámetro.
Por último, como se detectó desde un principio en el análisis gráfico, fue necesario
ajustar dos ecuaciones distintas para P. Pinaster: una para los pies de origen natural y
otra para los pies de origen artificial. La Ecuación 21 indicó que había diferencias
significativas entre los parámetros de ambos grupos, confirmando lo ya observado en el
análisis gráfico. Aunque el rango de valores de diámetro muestreado en la s tareas de
campo fue bastante menor en los pies artificiales, el rango de estos pies en la provincia,
según los datos del IFN-2, es bastante reducido (7,75-31,65), por lo que está bien
cubierto a pesar de que no fue una covariable considerada al diseñar el muestreo. La
principal diferencia en las ecuaciones de regresión de ambas subpoblaciones se
encuentra en la relación biomasa-altura, que es directa para los pies artificiales
(exponente positivo, 0,33) e inversa para los naturales (exponente negativo, -1). Esta
Capitulo 2: Obtención de l as variables a em plear en el modelo de estim ación de la biomasa …
117
última relación inversa ha sido también observada en el resto de las especies y en otros
estudios (Perala y Alban, 1994), mientras que el exponente positivo solamente aparece
para la subpoblación de artificiales, aunque con un valor muy bajo, por lo que la ecuación
resultante es bastante similar a la alométrica. A pesar de esto, la covariable ALT se
termina incluyendo en la ecuación de regresión porque minimiza en mayor medida el
error asociado a la respuesta que el uso de la alométrica. Sin embargo, es necesario
señalar que el pequeño tamaño muestral de esta subpobla ción (12 pies) condiciona la
validez del análisis. Por otra parte, dos observaciones fueron retiradas de la muestr a
correspondiente a los pies naturales por considerarse atípicas. La ecuación resultante fue
aceptada a pesar de que el p-valor de Levene, que valida la hipótesis de
homocedasticidad, rozaba el valor crítico. Finalmente señalar que, como en los caso s
anteriores, la reducción de la desvia ción típica de la biomasa residual lograda por las dos
ecuaciones es importante, ya que, frente a los 39,83 kg de la muestra total de P. Pinaster ,
la desviación típica es de 12,18 kg p ara los pies artificiales y 6,00 kg para los naturales.
Especie Modelo R 2 adj Desv.
(kg) Casos
elimin. Peso
(X -k ) p-KS p-Lev
P. sylvest ris BT=0,064· dbh 3,3 /ALT 1,5 0,974 12,30 - - 0,682 0,122
P. halepensis BT=0,067·dbh 3 /ALT 0,969 13,06 - 1/(dbh ·
(1+ORI )) 0,689 0,061
P. nigra BT=338,416·e -35,116/dbh 0,910 18,84 2 1/dbh 0,814 0,031
P. pinaster
Artificial BT=1,97·10 -4 ·dbh 3,823 ·ALT 0,337 0,974 12,18 - - 0,116 0,056
P. pinaster
Natural BT=1,101·10 -3 ·dbh 4 /ALT 0,973 6,00 2 - 0,174 0,013
Tabla 2.3. Mo delos de re gresión ajustados para la e stimación de bi omasa res idual, R 2 ajus tado,
desviación típica, nº de casos eliminad os, expresión de los pesos utilizados y p-valor de los
estadístic os de Kolmogorov-Smirnov y Lev ene. Fuente: A lonso et al . (2005)
Como último paso para validar la bondad de los modelos de regresión propuestos,
éstos fueron comparados con la for ma que hubieran adquirido si se hubiera ajusta do un
modelo alométrico tradicional. La Tabla 2.4 muestra cómo el R 2 ajustado es siempre
mayor en las regresiones aquí ajustadas que en sus respectivos modelos alométricos,
mientras que la desviación típica de la biomasa residual es siempre menor. Así pues, la
utilización de la forma alométrica ampliada de la Ecuación 20 ha sido positiva, ya que se
han mejorado las estimaciones que se hubieran obtenido siguiendo la forma tradicional.
La Tabla 2.4 recoge también una ecuación de regresión única ajustada para
estimar conjuntamente la biomasa residual de las cuatro especies de pinos consideradas,
así como su respectiva forma alométrica. Tal y como indican el coeficiente de
Estimación de biom asa residual mediante im ágenes de satélite y trabajo de ca mpo.
Modelización del poten cial energético de los bosqu es turolenses
118
determinación y el error estándar, estas dos ecuaciones únicas ofrecen peores resultados
que considerando cada especie por separado, por lo que su uso fue desechado.
Especie Modelo ajustado R 2 adj Desv.
(kg) Modelo
alométrico R 2 adj Desv.
(kg)
P. sylvest ris BT=0,064·dbh 3,3 /ALT 1,5 0,974 12,30 BT= 0,049·dbh 2,2 0,945 17,97
P. halepensis BT =0,067·dbh 3 /ALT 0,969 13,06 BT=0,055·dbh 2,36 0,939 18,95
P. nigra BT=338,416· e -35,116/db h 0,910 18,84 BT=0,131·dbh 2 0,895 24,18
P. pinaster
Artificial BT=1,97·10 -4 ·dbh 3,823 ·ALT 0,337 0,974 12,18 BT=0,00022· dbh 4 0,971 12,73
P. pinaster
Natural BT=1,101·10 -3 · dbh 4 /ALT 0,973 6,00 BT=0,014·dbh 2,47 0,945 10,15
Total Pinus BT=0,148·db h 2,66 /ALT 0,882 24,46 BT =0,167·dbh 1,9 0,850 27,63
Tabla 2.4. Co mparación de los modelos de regr esión por especie pro puestos co n sus respecti vas
formas alométricas. Fu ente: Alonso et al. (2005)
2.1.2. Aplicación de las regresiones d e biomasa residual forestal por árbol
a las parcelas del IFN-2
Una vez ajustadas las ecuaciones de estimación de biomasa residual de cada una
de las especies seleccionadas se dio por cerr ada la segunda fase de l muestreo en dos
fases. Tal y como indica la Figura 2.1, el siguiente paso es la aplicación de aquéllas a los
datos del IFN-2 de la provincia de Teruel, que constituyen la primera fase del muestreo
en dos fases. En el siguiente subapartado se hace una presentación de este IFN-2,
centrándonos especialmente en la metodología de muestreo seguida: las parcelas de
inventario. Acto seguido se muestr a, en otro subapartado, la metodología seguida para el
cálculo de la biomasa residual forestal en cada una de las parcelas del IFN-2
seleccionadas usando las regresiones calcu ladas en el anterior apartado .
2.1.2.1. El IFN-2 de la provincia de Teruel
El IFN-2 14 nació de la necesidad de actualización del Primer Inventario Forestal de
España (IFN-1), cuya fase de toma de datos sobre el terreno tuvo lugar entre 1965 y
14 El proyecto del IFN-2 f ormó parte de otro m a yor, In ventar iación de Recu rsos Na turales
Renovables, del Ministerio de Medio Ambiente y se integró dentro del pro grama Protección y
Mejora del Medio Natural. Desde el punto de vist a administrativo depen dió de la Subdirección
General de Protecció n de la Naturaleza del exti nto ICONA (pertene ciente al Ministerio de
Agricultura, Pesca y Alimentación, MAPA) y de la Subdirección General de E spacios Naturales y
Vida Silvestre (también dependi ente del MAPA). Al desaparecer el ICONA se hizo cargo del
proyecto la Dirección Ge neral de Cons ervación de l a Naturaleza del Mini sterio de Me dio Ambiente
(Ministerio de Medio Ambie nte, 1996).
Capitulo 2: Obtención de l as variables a em plear en el modelo de estim ación de la biomasa …
119
1974. El IFN-1 informó por primera vez sobre la situación global de los montes de
España, con datos a escala comarcal, provincial y regional, cubrie ndo el vacío de
información entonces existente, cuando sólo se tenían conocimientos parciales. La
tecnología que se empleó fue muy novedosa y similar a la de los países más avanz ados
en la materia en aquella época. En 1984, la Administració n Forestal, consciente de que
estaba manejando datos, en algunas zonas, con casi 20 años de antigüedad, comenzó el
diseño y la programación del IFN-2, que debía ser la herramienta base para una mejor
planificación y gestión del sector forestal, teniendo en cuenta la nueva situación
institucional de España (Estado de las Auton omías, futura entrada en la Comunidad
Económica Europea…) y los últimos avances científicos de la dasometría. El periodo de
ejecución del trabajo de campo se proyectó pa ra el decenio 1986-1995, estable ciéndose
como atributo básico que el inventario sería continuo (nuevo ciclo cada diez años) y que
la unidad básica de información debía ser la provincia. Para cumplir con el objetivo de
periodicidad, el IFN-2 fue diseñado como un muestreo sistemático sobre los vértices de la
cuadrícula UTM de 1 km, de manera que en los sucesivos inventarios el seguimiento y la
comparación de los datos estuviera n asegurados. La adopción de los adelantos técnicos
de la época, especialmente en informática, dio lugar a un inventario de estru ctura y
características bastante diferentes de las del anterior, siendo los resultados obtenidos
superiores en cantidad, calidad y facilidad de manejo que los de su antecesor. En la
actualidad, se está terminando el Tercer Inventario Forestal Nacional (IFN-3) (1997-2007)
que, como es lógico, incorpora las mejoras tecnológicas acaecidas en estos últimos años,
adoptando también las perspectivas sociales, económicas, ecológicas, e tc. que
actualmente se proyectan sobre el ámbito forestal. Entre los objetiv os de este último
inventario se destaca el estudio de la evolución de los montes espa ñoles mediante la
remedición de las parcelas del IFN-2 y la comparación entre los nuevos datos obtenidos y
los del IFN-2 (Ministerio de Medio Ambiente, 1996, 2007; Del Río et al. , 2002).
Centrándonos en el IFN-2 de la provincia de Teruel, el trabajo de campo destinado
a la recogida de datos se realizó entre marzo y agosto de 1994 , las tareas de
comprobación tuvieron lugar también ese mismo año y las de cálcu lo de las tablas e n
1995 (Ministerio de Medio Ambiente, 1996).
Al igual que en el resto del territorio español, los contactos fotográficos empleados
en las labores de ca mpo y en la modernización de la cartografía de ecosistemas
forestales fueron los del Vuelo General de España (1:30 .000), que en la provincia de
Teruel fue realizado entre 1984 y 1985. Para las tareas d e recogida de datos sobre el
Estimación de biom asa residual mediante im ágenes de satélite y trabajo de ca mpo.
Modelización del poten cial energético de los bosqu es turolenses
120
terreno se diseñó un muestreo estratificado de asignación proporcional al tamaño de los
estratos y una distribución sistemática consti tuida por los puntos de cruce de las rectas
kilométricas de las hojas 1:50.000 del Mapa Topográfico Nacional (MTN) clasificados
como forestal arbolado. En estos puntos de int ersección es donde se levantó la p arcela
de inventario, produciéndose en ella el arranque de los elementos. Con el fin de disminuir
los costes se redujo e l tamaño de la muestra de forma aleatoria, centrándose esta
reducción en los estrat os con valores de volumen con corteza ( VCC ) previsiblemente
pequeños. De esta manera, el total de parce las de muestreo a apear se elevó a 2.250,
resultando útiles un tot al de 2.083 para la rea lización de los cálculo s de las tablas de
resultados. Con esta última cifra se obtuvo una intensidad de muestreo de 1 parcela por
cada 216 ha de forestal arbolado (Ministerio de Medio Ambiente, 1996).
A continuación se detallan algunos aspect os interesantes de la metodología
seguida para la localización, delimitación y apeo de las parcelas del IFN-2 de la provincia
de Teruel, análogos a los llevado s a cabo en otras prov incias. Estos aspecto s son
importantes en la presente tesis ya que, una vez que se apliquen sobre los datos de
estas parcelas las ecuaciones de estimación de biomasa residual prev iamente ajustadas,
éstas se convertirán en la “verdad terreno” que será relacionada con los registro s de las
imágenes de satélite y con la info rmación auxiliar topográfica y forestal. Así pues, las
características originale s de estas parcelas de inventario controlaran una parte de los
aciertos y errores en la consecución del objetivo marco de esta investigación.
- Localización y delim itación de la parcela en el cam po
Como se ha indicado con anterioridad, las parcelas de l IFN-2 se situaron en los
puntos de cruce de la malla kilométrica UTM 1:50.000 del MTN que estaban dentro de
zonas clasificadas como arboladas. La fuente qu e se empleó para determinar si una zona
era -o no- arbolada fue el Mapa de Cultivos y Aprovechamientos (MCA) 1:50.000 del
Ministerio de Agricultura Pesca y Alimentación de 1974. Una vez determinadas las
parcelas que constituyeron la muestra, éstas fueron localizadas en las fotografías
1:30.000 del Vuelo General de España , siendo suministr adas estas fotografías a los
operadores de campo (Ministerio de Medio Ambiente, 1996 ).
El protocolo de actuación de estos operadores para localizar y delimitar la parcela
sobre el terreno fue el siguiente (Ministerio de Medio Ambiente, 1996): (i) utilización de
planos generales de la zona, de las fotografí as y de otras informaciones ya acopiadas
para desplazarse en vehículo hasta las proximidades del punto que marca la parcela en
cuestión; (ii) observación estereoscópica de los pares d e contacto para identificar la
Capitulo 2: Obtención de l as variables a em plear en el modelo de estim ación de la biomasa …
121
ubicación exacta de la parcela y recorrer a pie e l camino que lleva hasta ella; cuando esta
parcela se encuentra en un área con un entorno homogéneo sin características
diferenciadoras identificables en las fotos, se emplaza midiendo rumbo y distancia en e l
contacto fotográfico desde un a ccidente geográfico cercano y visible, con po sterior
replanteo sobre el terreno; (iii) el emplazamiento del punto central de la parcela se
materializa clavando un rejón metálico tubular de aproximadamente 15 cm de longitud y 3
cm de diámetro que debe quedar oculto una vez terminados los trabajos de inventario (el
punto exacto de pinchado del rejón se determina siguiendo una decisión aleatoria, sin
que influyan en ella la topografía, vegetación, p referencias, etc.); (iv) levantamiento de la
parcela, que, tiene forma circular y un diámetro variable; y, finalmente, (v) búsqueda fuera
del perímetro de la parcela de un d etalle natural o artificial resisten te al paso del tiempo
(por lo menos 10 años) que es marcado con pintura resistente a los elementos.
Seguidamente se procede a la medición de l rumbo y la distancia entre el ele mento
marcado y el centro de la parcela, procurándose la máxima exactitud. Esta última fase se
suprime cuando la localización es muy clara, aun teniendo en cuenta los posibles
cambios temporales. De esta manera, mediante este prot ocolo de actuación, se aseguró
la exacta localización geográfica d e la parcela para las futuras tareas de remedición ,
pudiéndose localizar el centro exact o de la par cela mediante la utilización de un detector
de metales.
Las parcelas que se levantaron fueron circulares, siendo dependiente su radio
final del diámetro normal 15 de los pies mayores que se encontraban en el entorno del
centro de la parcela. El procedimiento que dio lugar al ra dio final de la parcela fue el
siguiente (Ministerio de Medio Ambiente, 1996): (i) el operario se sitúa en el centro de la
parcela y mira con la brújula en dirección norte; (ii) inicia entonces un g iro en sentido de
las agujas del reloj, escogiendo todos los pie s mayores (diámetro normal ≥ 75 mm) que,
según las instrucciones que lleva en el estadillo de campo (ver Tabla 2.5), son incluibles
en la parcela. Así pues, un pie de cualquier especie forestal entra o no en la parcela a
inventariar en función de su diámetro normal y de su distancia al centro de la parcela con
arreglo a la norma recogida en la Tabla 2.5. Como resultado de este procedimiento, el
IFN-2 está compuesto por un sistema de parcelas circulares de radio variable, que en las
más pequeñas es de 5 m (cuando no existe n pies mayores o éstos tiene un diámetro
15 El diámetro normal co nsiderado e n el IFN-2 se obtiene de l a misma forma q ue el dbh utilizado
en las ecuaci ones de re gresión ajustad as para la est imación de la biomasa resi dual (medició n del
tallo a 1,30 m del suelo en dos direccione s perpendi culares con una forcípula de p recisió n
milimétrica), por lo que ambas medidas son equivalentes.
Estimación de biom asa residual mediante im ágenes de satélite y trabajo de ca mpo.
Modelización del poten cial energético de los bosqu es turolenses
224
lineales resultan más adecuados que los curvilineales para predecir la biomasa residual.
Este hecho señala que será necesa rio aplicar transformaciones para ajustar los modelo s
de regresión lineal múltiple del siguiente aparta do si se quiere cumplir con los sup uestos
básicos de este tipo de regresión.
Dada la baja capacidad predictiva de los modelos ajustados, no se llegó a utilizar
la muestra reservada para la validación de cada uno de ellos, ya que se sabía a priori que
los errores iban a ser muy altos. Asimismo, siguiendo este criterio, no se elaboró ninguna
cartografía de estimación de la biomasa residual del área d e estudio.
- Modelos de regresión simple del segundo clúster
Los gráficos de dispersión obtenidos al utilizar el grupo de parcelas seleccionado
para este segundo clúster (las 208 del grupo del percen til 7) volvieron a mostrar los
mismos patrones que en el caso anterior, por lo que se confirma que las relaciones entre
la biomasa residual y las variables independientes son predominantemente curvilíneas.
Como era esperado por los resultados alcanzados en el ajuste de los modelos de
regresión logística, la dispersión de los puntos en estos gráficos es mucho menor que en
el caso anterior debido a que las parcelas de esta muestra presentan un entorno
radiométrico mucho más homogéneo, aunque ésta sigue siendo demasiado grande para
poder ajustar modelos estimativos de precisión. El hecho de q ue las parcelas
pertenezcan a entornos radiométricos rela tivamente homogéneos en co mparación con la
muestra anterior permite que en estos gráficos se empiece a identificar la presencia de
parcelas atípicas q ue caen fuera de las pautas generale s observadas en el conjunto de
datos y/o de parcelas influyentes que determinan la forma de la relación. En este se ntido,
en la Figura 3.8 se destacan algunas de estas parcelas que presentan un
comportamiento atípico (en rojo) o influyente (en azul) en las variables independientes
consideradas.
La presencia de casos atípicos y/o influyentes en cualquier relación de
dependencia como la aquí estudiada condicion a, en gran medida, los resultados que se
obtienen en los modelos de regresió n predictivos , por lo que se aconseja eliminarlos para
evitar errores en el ajuste y en la generalización de los resultados. La única premisa que
debe cumplirse para su eliminación es que sea n de carácter realmente excepcional, es
decir, que no sean representativos de la población (Hair et al. , 1999).
Capitulo 3: Establecimiento de los m odelos de estim ación de la biom asa residual forestal …
225
B i om a s a re s i dual ( t ons / ha ) B i om as a r e s i dual (t ons / ha) B i om a s a re s idu a l ( t ons/ ha )
Figura 3.8. Gr áficos de disper sión que relac ionan la biomasa residual forestal con algunas de las
variables inde pendientes mejor c orrelacionadas usa ndo las parce las del clúster 2
Adoptando una posición prudente, las parcelas atípicas e influyentes detectada s
en los gráficos de dispersión de este segundo clúster pueden ser debidas todavía a la
heterogeneidad espacial-radiométrica propia de los medios mediterráneos, lo que hace
Estimación de biom asa residual mediante im ágenes de satélite y trabajo de ca mpo.
Modelización del poten cial energético de los bosqu es turolenses
226
que se carezca de la seguridad necesaria para catalogar las como extraordinarias y, por
consiguiente, para proceder a su eliminación. Sin embargo, esta necesaria situación de
certeza sí que se ten drá en el paso siguiente, cuando se utilicen las parcelas del clúster
tres, ya que éstas representan un alto grado de homogeneidad.
Así pues, en el pre sente apartado se ajustan los modelos de regresión con el 80%
de la muestra sin eliminar ninguna parcela (Tabla 3.10), teniendo en cuenta que, si se
detectan parcelas atípicas extraordinarias co n la muestra del tercer clúster, estos
modelos deberían de ser recalculados sin su pr esencia.
Variable Tipo de modelo R 2 S
e β 0 β 1
TM1 Logarítmico 0,333 10,238 46,053 -21,348
TM2 Logarítmico 0,316 10,364 52,887 -21,537
TM3 Logarítmico 0,345 10,140 51,793 -19,855
TM4 Exponencial 0,077 1,056 63,506 -0,096
TM5 Logarítmico 0,380 9,866 93,187 -27,177
TM7 Logarítmico 0,400 9,708 64,508 -20,832
CP1 Logarítmico 0,336 10,212 112,531 -29,151
CP3 Lineal 0,362 10,013 11,712 2,867
TC1 Logarítmico 0,288 10,578 163,343 -41,091
TC2 Logarítmico 0,189 11,100 -15,487 16,954
TC3 Exponencial 0,386 0,869 71,479 0,222
NDVI Lineal 0,354 10,077 -18,74 5 68,640
SAVI Lineal 0,351 10,095 -18,897 46,904
MSAVI Lineal 0,337 10,206 -33,240 74,704
OSAVI Lineal 0,353 10,083 -18,795 69,191
GESAVI Logarítmico 0,308 10,423 12,843 14,320
GI Lineal 0,199 11,218 22,140 146,795
MSI Lineal 0,390 9,788 52,961 -39,839
VIS123 Logarítmico 0,341 10,177 74,894 -21,369
MID57 Logarítmico 0,392 9,775 97,560 -24,629
ABD Logarítmico 0,337 10,208 136,049 -29,027
Tabla 3.10. Modelos d e regresión simple calculado s para el c lúster 2: tipo de mode lo, coeficie nte de
determinación , error estándar y coeficientes de regresió n
Como se aprecia en la tabla, solamente se con sideraron variables radiométricas,
ya que, como se ha visto, no existen correlaciones significa tivas entre la biomasa residual
y las variables topográficas consid eradas en este grupo de parcelas. Los resultados
obtenidos confirman los extremos antes re saltados cuando se consideraron todas las
parcelas de la muestra. Así, las variables independientes relacionadas directa o
inversamente con el contenido de humedad de la vegetación vuelven a erigirse como las
Capitulo 3: Establecimiento de los m odelos de estim ación de la biom asa residual forestal …
227
más adecuadas para predecir la variable dependiente, aunque solament e logran explicar
ente el 36% y el 40% de su varianza. El tipo de relacio nes de la biomasa con estas
variables vuelve a ser curvilineal de tipo l ogarítmico o exponencial, con las excepciones
de MSI y CP3, que pre sentan una relación lineal que puede ser debida a la presencia de
dos parcelas influyentes. En un segundo lugar aparecen los índices de vegetación NDVI,
OSAVI y SAVI, que explican algo más del 35% de la variable biomasa residual, utilizando
para ello un modelo lineal, determinado éste por la presencia de las dos mismas parcelas
influyentes detectadas en los gráficos de MSI y CP3. El último lug ar en cuanto a
capacidad de predicción es nuevamente ocupado por las variables GI ( R 2 =0,199), TC2
( R 2 =0,189) y TM4 ( R 2 =0,077).
De esta manera, la utilización de esta muestra más homogénea ha mejorado los
resultados obtenidos previamente al considerar todas la s parcelas, confirmándose las
variables radiométricas que son más útiles para la estimación de biomasa. Pero los
modelos predictivos ajustados vuelven a ser insuficientes para estimar de una forma
precisa esta variable, por lo que no se consideró nece sario validarlos mediante la
muestra de parcelas reservada a tal efecto. Finalmente señalar que los gráficos de
dispersión obtenidos con esta muestra permiten intuir la presencia de casos influyentes y
atípicos cuya eliminación podría cambiar el tipo de modelo ajustado con algunos de los
índices y/o mejorar la capacidad predictiva de los mismos. Sin embargo, a tenor de los
bajos coeficientes de determinación obtenidos, esta mejora no parece que vaya a ser
suficiente para dar lug ar a modelos válidos para obtener una buena cartografía de
estimación, por lo que no se considera necesario re calcularlos una vez que se
identifiquen los casos atí picos en el siguiente clúster.
- Modelos de regresión simple del tercer clúster
La Figura 3.9 muestra los gráficos de dispersión obtenidos con la banda reflectiva,
el componente principal, el eje Tasseled-Cap y tres de los índices de vegetación que
mayor correlación presentan con la biomasa residual forest al utilizando las 68 parce las
que componen el grupo del percentil 4. En cada uno de estos gráficos se representan las
líneas del modelo de regresión que mejor ajusta los datos y el R 2 alcanzado; además, se
identifican las parcelas q ue presentan un comportamiento atípico.
La lectura de los gráficos de dispersión creados a partir de la utilización de
parcelas con un entorno radiométrico altamente homogéneo permite extraer una serie de
conclusiones a cerca de las cue stiones anteriormente apuntadas:
Estimación de biom asa residual mediante im ágenes de satélite y trabajo de ca mpo.
Modelización del poten cial energético de los bosqu es turolenses
228
- En primer lugar se constata el hecho de que la capacidad predictiva de las
variables radiométricas utilizadas aumenta a medida que lo hace la
homogeneidad del entorno radiométrico de las parcelas del IFN-2, por lo que
se puede concluir que existe una relación biofísica significativa y contrastada
entre la biomasa residual forestal y estas variab les.
- Permite la identificación de parcelas extraordinarias que no se ajustan a la
forma de la relación y, por lo tanto, influyen negativamente en el ajuste del
modelo de estimación. Los errores introducidos por estas parcelas atípicas ya
no pueden ser achacados a la heterogeneidad de los bosques mediterráneos,
sino que se deben a ot ros factores de error relacionados con las tareas del
inventario forestal o del tratamiento de las imágenes que se desconocen y, en
consecuencia, no se pu eden resolver. Así pues, la única o pción posible para
garantizar la adecuación del modelo de regresión es eliminarlas de la muestra.
- En tercer lugar, las relaciones entre estos dos tipos de variables son
predominantemente curvilíneas, constitu yéndose como única excepción el
índice NDVI y tres de los cuatro índices de la familia SAVI considerados (SAVI,
MSAVI y OSAVI), por lo menos tomando como umbral las 50 tons/ha, que es
el valor máximo del las parcelas incluidas en este grupo. Este hecho de que
las relaciones sean curvilineales i ndica que la capacidad predictiva de las
variables derivadas de la imagen Landsat llega solamente hasta un
determinado umbral; es decir, la señ al proporcionada por el sensor se satura a
una determinada cantidad de biomasa residual. A partir d e ese umbral de
saturación, los incrementos en las cantidades de biomasa no se corresponden
con incrementos de la misma proporción en las variables radiométricas,
pudiendo ser la variación de estas ú ltimas incluso nula, por lo que dejan de se r
útiles. Sobre esta cue stión se volverá más adelante una vez se hayan
eliminado las parcelas atípicas.
De esta manera, la primera tarea que se impone antes del ajuste de los modelos
de regresión en este tercer clúst er es la identificación y eliminación de las par celas
atípicas. Según lo observado en la Figura 3.9, tres son las parcelas más repetidas que
presentan un comportamiento más alejado de la tónica común: la 286, la 340 y la 426.
Especialmente claro es el comportamiento extraordinario de la parcela 286, ya que es
identificada como caso atípico en las 6 variables representa das, estando su posición muy
Capitulo 3: Establecimiento de los m odelos de estim ación de la biom asa residual forestal …
229
alejada con respecto a la mejor línea de regresión calculada en todas ellas. Por su parte,
las parcelas 340 y 426 presentan exactamente este mismo comportamie nto que la 286 en
tres de las variables relacionadas con el contenido de humedad de la vegetación: TM5,
MID57 y TC3.
R
2
= 0, 529 R
2
= 0, 580
R
2
= 0, 468 R
2
= 0, 622
R
2
= 0, 537 R
2
= 0, 609
Bi o m asa r esi d u al (to n s/ h a) B i om as a re s i dua l ( t ons / ha ) Bi o m asa resi d u al (ton s/ h a)
Figura 3.9. Gr áficos de disper sión que relac ionan la biomasa residual forestal con algunas de las
variables inde pendientes mejor c orrelacionadas usa ndo las parce las del clúster 3
Estimación de biom asa residual mediante im ágenes de satélite y trabajo de ca mpo.
Modelización del poten cial energético de los bosqu es turolenses
230
El resto de parcelas señaladas en los gráficos como atípicos tienen un carácter
más particular, ya que sólo aparecen identificados como tales en una o dos variables; así,
por ejemplo, mientras que en la variable CP3 aparecen como atípicas importantes las
parcelas 759 y 837, éstas no lo son en la variable MSI, siendo más importante la
influencia de las par celas 647 y 1811. Así pues, se vuelve a optar por una posición
conservadora y solamente se consideran susceptibles d e eliminar las tres parcelas
indicadas que más claramente se han identifica do como atípicas en un mayor número de
variables.
Para tener una mayor certeza acerca del carácter erróneo de estas tres parcelas,
se estudió la información que de ellas proporciona el IFN- 2 (número de pies mayores y
menores) en relación con lo que se observa e n las ortofotografías aér eas de resolución
espacial de 1 metro del SIG Oleícola Español, utilizadas para la georreferenciación de las
imágenes Landsat, y con la signatura espectral obtenida a partir de las b andas reflectivas
de la imagen de junio de 1994. Según los datos del IFN-2, la parcela 28 6 está compuesta
por 15 pies mayores y 1 menor de P. halepensis , siendo su radio de 15 m. Sin embargo,
tal y como se observa en la Figura 3.10(A), esta situación no coincide con la realidad
observada en la ortofotografía, ya que la parcela está situada en un a zona de bosque
abierto con ejemplares aislados (1 ó 2), donde la presencia de sustrato arbustivo,
herbáceo e incluso suelo desnudo es dominante. Esta situación real está más en
consonancia con la respuesta reflectiva de esta parcela, que dista de la típica de una
formación boscosa presentada por los datos del IFN-2 (Figura 3.11).
Por su parte, la parcela 340 está compuesta por un total de 13 pies de P.
halepensis , 9 con un dbh >7,5 cm y 4 con un dbh <7,5 cm. Estos datos difieren
totalmente con la realidad descrita en las ortoimágenes y en la imagen de satélite, ya
que, como se observa en la Figura 3.10(B), la parcela está situada sobre una parcela de
cultivos leñosos (seguramente olivos) en la que el suelo desnudo es claramente visible,
situación que tiene su re flejo en la signatura espectral de la parcela (Fig ura 3.11).
Por último, la realidad espacial observada en la ortoimagen y la signatura
espectral de la parcela 426 tampoco coincide con la información facilitada por el IFN-2.
Esta parcela, que según los datos del inventario está compuesta por 9 pies mayores de
P. halepensis y 3 menores, en realidad se sitúa en una zona de tr ansición entre un
bosquete y una parcela de cultivo, ocupando esta última la mayor parte de la parcela
(Figura 3.10(C)). La signatura espectral es re flejo de esta situación más que de la
descrita en el inventario (Figura 3.11).
Capitulo 3: Establecimiento de los m odelos de estim ación de la biom asa residual forestal …
231
Figura 3.10. Parc elas del IFN-2 identificadas como er róneas: ( A) parcela 286; (B) parcela 340; y (C)
parcela 426
0
5
10
15
20
25
30
35
40
45
0 ,4 0 ,6 0 ,8 1 1 ,2 1 ,4 1 ,6 1 ,8 2 2 ,2 2 ,4
Longitud de onda ( um )
R ef lec t iv i dad
P ar c ela 286
P ar c ela 340
P ar c ela 426
Figura 3.11. Signatu ra espectral de l as parcelas identificadas co mo errón eas
Así pues, la discordancia entre los datos del IFN-2 y la realida d pone de
manifiesto la existencia de imprecisiones en la localización de las parcelas, que p ueden
afectar al ajuste de los modelos estimativos que utilizan esta fuente de información
Estimación de biom asa residual mediante im ágenes de satélite y trabajo de ca mpo.
Modelización del poten cial energético de los bosqu es turolenses
232
forestal. De esta manera, dos fuentes de información independientes entre sí confirmaron
y explicaron el comportamiento atípico de estas parcelas en los gráficos de dispersión,
por lo que definitivamente fueron eliminadas de la muestra. El hecho de que las tres
parcelas se situaran en entornos espaciale s homogéneos, aunque sobre realidades
diferentes a las descritas en lo s datos del inventario, es la causa de que hayan
permanecido en la muestra a pesar de ser equívocas para la estimación de la biom asa
residual forestal.
La Tabla 3.11 recoge el mejor modelo de regresión ajustado en cada variable
independiente con las cinco muestras del 80% de parcelas seleccionadas al azar. Cabe
destacar la gran estabilidad de los modelos calculado s ya que, a pesar de utilizar
muestras diferentes, el ti po de modelo utilizado en cada variable es siempre el mismo y el
R 2 obtenido varía muy poco.
Variable Tipo de modelo R 2 S
e β 0 β 1
TM1 Exponencial 0,649 0,653 191,198 -0,664
TM2 Exponencial 0,693 0,611 216,748 -0,535
TM3 Exponencial 0,735 0,568 151,174 -0,432
TM4 Logarítmico 0,080 12,871 92,520 -26,617
TM5 Exponencial 0,764 0,536 299,272 -0,194
TM7 Exponencial 0,766 0,533 130,640 -0,237
CP1 Exponencial 0,735 0,568 420,43 8 -0,136
CP3 Exponencial 0,643 0,655 7,112 0,314
TC1 Logarítmico 0,546 7,777 209,571 -54,712
TC2 Logarítmico 0,374 9,868 -25,184 22,785
TC3 Exponencial 0,743 0,559 147,034 0,300
NDVI Potencia 0,640 0,662 226,067 4,269
SAVI Potencia 0,633 0,668 43,983 4,281
MSAVI Potencia 0,643 0,659 163,603 6,273
OSAVI Potencia 0,637 0,664 233,399 4,273
GESAVI Logarítmico 0,483 9,648 13,801 19,656
GI Lineal 0,516 8,025 23,276 244,576
MSI Logarítmico 0,672 7,686 13,328 -47,748
VIS123 Exponencial 0,715 0,589 193,759 -0,180
MID57 Exponencial 0,767 0,532 208,014 -0,107
ABD Exponencial 0,738 0,565 434,858 -0,060
Tabla 3.11. Modelos d e regresión simple calculado s para el c lúster 3: tipo de mode lo, coeficie nte de
determinación , error estánd ar y coeficientes de regre sión
Como se observa en la tabla, un total de cuatro modelos presentan unos
coeficientes de determinación superiores a 0, 740, lo que los convierte en realment e
Capitulo 3: Establecimiento de los m odelos de estim ación de la biom asa residual forestal …
233
operativos para estimar la biomasa residual del área de estudio. Estos cuatro modelos
presentan dos características comunes: (i) el empleo de una variable relacionada con e l
contenido de agua de la vegetación (MID57, TM7, TC3 y TM5); y (ii) el empleo de una
función exponencial para describir la relación. Del resto de modelos obtenidos señalar
que la gran mayoría permite explicar más de un 60% de la varianza de la variable
dependiente, siendo solamente los modelos ajustados para TC1, GI, GSAVI y TC2 los
que se sitúan por debajo de este umbral.
Así pues, la eliminación de las parcelas atíp icas ha permitido el ajuste de modelos
que siguen la tendencia marcada mediante la utilización de las anteriores muestras
(mayor utilidad de las variables relacionadas con el contenido de agua de la vegetación y
predominio de las relaciones no lineales, destacando dentro de éstas la s exponenciales),
pero con una mayor capacidad predictiva.
Para determinar cuál de los cuatro modelos con mayor capacidad predictiva es
más útil a la hora de cartografiar la biomasa residual del área de estudio, se tiene en
cuenta un doble criterio: (i) el error obtenido mediante la muestra reservada para la
validación; y (ii) el grado de satur ación de la función. A este respecto, la Figur a 3.12
recoge los gráficos de dispersión d e estos modelos, mostrándose el RMSE y el RMSE r
obtenidos con sus respectivas muestras de validación. En estos gráficos, con el objetivo
de caracterizar mejor el grado de saturación de la función, el eje de ordenadas se
prolonga hasta las 70 tons/ha, un poco por encima del valor máximo obtenido en las 482
parcelas del IFN-2 en las que se ha estimado la biomasa residual (64, 720 tons/ha; Tabla
2.6).
Las diferencias encontradas entre estos cuatro modelos en términos de error de
predicción son mayores que las presentadas atendiendo únicamente al coeficiente de
determinación. De esta manera, el RMSE y el RMSE r menores se obtienen en los
modelos que utilizan la banda original TM5 y el índice MID57, mientras que los más altos
se dan en el que ut iliza TC3, siendo la difere ncia de casi 1,34 tons/ha y de un 9 ,81%,
respectivamente. Así pues, los modelos ajustados con TM5 y MID57 se erigen como los
mejores para la estimación de la biomasa residual, aunque seguidos de cerca por el de
TM7.
Desde el punto de vista de la saturación de los modelos a altas cantidades de
biomasa residual, todos ellos presentan un comportamiento bastante similar. Así, tal y
como se observa en la Figura 3.12, ninguno presenta sa turación para las cantid ades
Estimación de biom asa residual mediante im ágenes de satélite y trabajo de ca mpo.
Modelización del poten cial energético de los bosqu es turolenses
Métodos gráficos Métodos estadísticos Diagnóstico
Variable Histograma G. Normalidad Asimetría Curtosis
Test
K-S Descripción Transformación Norm. posterior
Biomasa resid. No normalida d No normalidad Positiva Leptocúrtica No No normal Raíz cuadrada Casi normal
TM1 Casi normalidad Casi normalidad Positiva Meso cú rtica No No normal Raíz cuadrada Nor mal
TM2 Casi normalidad Casi normalidad Positiva Leptocúrtica No No no rmal Logaritmo Normal
TM3 Casi normalidad Casi normalidad Positiva Leptocúrtica No No no rmal Logaritmo Normal
TM4 No normalida d No normalidad Positiva Leptocúrtica No No normal Inversa Normal
TM5 Casi normalidad Casi normalidad Positiva Me socú rtica No No normal Logaritmo Normal
TM7 Casi normalidad Casi normalidad Positiva Me socú rtica No No normal Logaritmo Normal
CP1 Casi normalidad Casi normalidad Positiva Me socúrtica No No normal Logaritmo Normal
CP3 Casi normalidad Normalidad Positiva Mesocúrtica Si Normal - -
TC1 Casi normalidad Casi normalidad Positiva Me socúrtica No No normal Inversa Normal
TC2 Casi normalidad Casi normalidad Positiva Mesocú rtica No No normal Raíz cuadrada Normal
TC3 Normalidad Normalidad Simétrica Mesocúrtica Si Normal - -
NDVI Normalidad Normalidad Simétrica Mesocúrtica Si Normal - -
SAVI Normalidad Normalidad Simétric a Mesocúrtica Si Normal - -
MSAVI Normalidad Normalidad Simétrica Mesocúrtica Si Normal - -
OSAVI Normalidad Normalidad Simétrica Mes ocúrtica Si Normal - -
GESAVI No normalidad No normalidad Positiva Leptocúrtica No No normal Logaritmo Normal
GI Casi normalidad Casi normalidad Positiva Leptocúrtica No No normal Raíz cuadra da Normal
MSI Normalidad Normalidad Negativa Mesocúrtica Si Normal - -
VIS123 Casi normalidad Casi normalidad Positiva Leptocúrtica No No normal Logaritmo Normal
MID57 Casi normalidad Casi normalidad Positiva Mesocúrtica No No normal Logaritmo Normal
ABD Casi normalidad Casi normalidad Positiva Me socúrtica No No normal Logaritmo Normal
Tabla 3.13. Pruebas de n ormalidad aplicadas a la variable depe ndiente biomasa residual forestal y a las variables independiente s radiométrica s
correlacionadas co n ella en el clúster 1
Capitulo 3: Establecimiento de los m odelos de estim ación de la biom asa residual forestal …
Métodos gráficos Métodos estadístico s Diagnóstico
Variable Histograma G. Normalidad Asimetría Curtosis
Test
K-S Descripción Transformación Norm. posterior
Elevación No normali dad No normalidad Simétrica Platicúrtica No No normal - No normal
INS_POT Casi normalidad Casi normalidad Negativa Leptocúrtica No No normal Cuadrado Casi normal
PRI_POT Casi normalidad Casi normalidad Negativa Leptocúrtica No No normal Cuadrado Normal
VER_POT_
HORAS No normalida d No normalidad Negativa Mesocúrtica No No normal - No normal
OTO_POT Ca si normalidad Casi normalidad Negativa Leptocúrtica No No normal Cuadrado Normal
INV_POT Normalidad Normalidad Simétrica Mesocúrtica Si Normal - -
Tabla 3.14. Pruebas de n ormalidad aplicadas a las variab les independien tes topográficas
Estimación de biom asa residual mediante im ágenes de satélite y trabajo de ca mpo.
Modelización del poten cial energético de los bosqu es turolenses
242
- Modelos de regresión múltiple del prim er clúster
Las Tablas 3.13 y 3.14 recogen los resultados de las distintas pruebas
individuales con un nivel de significación p <0,05 aplicadas sobre la variable biom asa y
sobre las variables que presentan correlaciones significativas con ella para ver si cumplen
el supuesto subyacente de normalidad. En este sentido, las últimas columnas de la tabla
indican si la variable cumple o no este supuesto, la transformación más adecuada para
corregir este incumplimiento y si, finalmente, esta transformación permite solucionarlo.
Tal y como se observa en estas tab las, un total de 7 variables radiométricas (CP3,
TC3, NDVI, SAVI, MSAVI, OSAVI y MSI) y una topográfica (INV_POT) cumplen el
supuesto de normalidad, por lo que pueden ser incorporadas directamente en el modelo
de regresión lineal múltiple. Junto a éstas, también se pueden agregar al modelo las
transformaciones de las variables originale s que dan lugar a variables normalmente
distribuidas, incluyéndose dentro de este grupo e l cuadrado de INS_POT y, sobre todo, la
raíz cuadrada de la variable biomasa residual, ya que, a pesar de no superar el te st K-S ,
ambas tienen una distribución muy cercana a la de una curva normal (Figura 3.16).
A B
C D
A B
C D
Figura 3.16. His togramas y gráficos de dis tribuci ón normal de las v ariab les transformadas d e la
biomasa resid ual forestal (rz_biomasa) ( A y B) y de la insolación poten cial (cd_INS_POT) (C y D)
Capitulo 3: Establecimiento de los m odelos de estim ación de la biom asa residual forestal …
243
Por último, reseñar que las variables Elevación y VER_POT_HORAS quedan
fuera del modelo, ya que ninguna de las operaciones aplicadas consigue una distribución
semejante a la normal.
Para comprobar el cumplimiento de los supuestos de homocedasticidad y
linealidad se generaron gráficos de dispersión individuales entre la variable transformada
de la biomasa residual (rz_biomasa) y las variables independientes originales o
transformadas que habían superado el análisis previo de la normalidad individual. Estos
gráficos mostraron que ninguno de los pares examinados incumplía estos dos supuestos,
por lo que todas las variables independientes pueden ser tenidas en cuenta a la hora de
ajustar el modelo de regresión. Sin embargo, estos gráfico s sí que dejaron claro que las
variables topográficas que han pasado el corte del supuesto de normalidad no iban a ser
seleccionadas en los modelos de regresión, ya que en sus gráficos no se observa
ninguna relación clara.
Como se ha indicado anteriormente, para calcular los modelos de las cinco
muestras del 80% de las parcelas reservadas a tal efecto se utilizó el método de pasos
sucesivos. Este método dio lugar a 2 modelos univariant es y a 3 bivariantes o múltiples,
siendo todos ellos sign ificativos ( p <0,05). Los modelos univariantes seleccionaron las
variables transformadas de MID57 (ln_MID57) y de TM7 (ln_TM7), mientras que los
múltiples quedaron conformados por la combinación de la variable ln_MID57
(seleccionada en el primer paso) con la variable original MSI y con las transformadas de
TM1 (rz_TM1) y de GESAVI (ln_GESAVI) (seleccionadas en el segundo paso),
respectivamente.
Sin embargo, los estadísticos de diagnosis de colinealidad en los modelos
múltiples indicaron que t odos ellos incumplían este supuest o, por lo que no eran robustos
desde el punto de vista estadístico. Así, aunque los valores de tolerancia y de FIV se
situaban en umbrales aceptables, el valor obtenido en sus respectivos índices de
condición en alguna de sus dimensiones (superior a 30) delataba un serio proble ma de
colinealidad (Pardo y Ruiz, 2005). Este extremo fue confirmado mediante el análisis de
correlación entre ln_MID57 y la variable seleccionada junto a ésta en cada modelo,
obteniéndose valores superiores a 0,730 en todos los casos. Así pues, aunque esto s tres
modelos eran significativos, fueron descartados por no incumplir el supuesto básico de
no-colinealidad. De esta manera, en estas 3 muestras, e l mejor modelo resultó ser el
univariante definido a p artir de la variable ln_MID57 (la sele ccionada en primer lugar), por
lo que 4 de los 5 modelos finalmente obtenidos utilizan esta variable como la mejor para
Estimación de biom asa residual mediante im ágenes de satélite y trabajo de ca mpo.
Modelización del poten cial energético de los bosqu es turolenses
244
predecir la cantidad de biomasa residual del área de estudio (Tabla 3.15 ).
Modelo-Muestra Variable R 2 a S
e β 0 β 1
N 1 ln_MID57 0,250 1,423 12,684 -2,691
N 2 ln_MID57 0,242 1,423 12,882 -2,763
N 3 ln_MID57 0,258 1,335 12,539 -2,665
N 4 ln_MID57 0,253 1,392 12,764 -2,737
N 5 ln_TM7 0,261 1,405 9,027 -2,268
Tabla 3.15. Modelos d e regresión múltiple calculado s para el clúster 1: muestra de parcelas so bre la
que se ha calculado, variable seleccionada, coefic iente de determina ción ajustado, error es tándar y
coeficiente s de regresión
Dos hechos sobresalen de la lectura de los modelos recogidos en la Tabla 3.15: (i)
la estabilidad de los co eficientes de regresión de los mod elos ajustados con la variable
ln_MID57, lo que indica la robu stez de estos modelos para estimar la biomasa residual, y
(ii) la baja capacidad predictiva de todos los modelos ajustados, que su pera ligeramente
la alcanzada en los modelos curvilineales univariantes o btenidos con estas mismas
variables en el anterior apartado , que, recordemos, eran las mejores para estimar
biomasa residual.
Debido a este escaso poder de predicción, no se utilizó la muestra de validación
para calcular el error de estimación de cada uno de ellos, ya que los er rores que se iban
a obtener iban a ser altos. Del mismo modo, al igual que en anteriores apartados, donde
se han obtenido resultados simila res, tampoco se elaboró ninguna cartografí a de
estimación de la biomasa residual de la provincia de Terue l.
Así pues, este último análisis de r egresión hecho con todas las par celas que
componen la muestra confirma que las variables relacionadas con el contenido de
humedad de la vegetación son las más útile s para estimar biomasa residual forestal,
dando lugar a modelos de estimación altamente significativos ( p <0,01). Sin embargo, los
coeficientes de determinación obtenidos indica n que no es posible la edición de m odelos
operativos de estimación, ya que solamente el 25-26% de la varianza de la variable
biomasa residual queda explicada mediant e el concurso de estos modelos.
Por último, señalar que la alta auto-correlación existente entre las variables
independientes que presentan corr elación con la biomasa residual (he cho ya observado
cuando este grupo de parcelas fue utilizad o para ajustar un modelo de regr esión
logística), impide el ajuste de modelos de regresión compuestos por varias variables, lo
que sin duda aumentaría la capacidad predictiv a de los mismos.
Capitulo 3: Establecimiento de los m odelos de estim ación de la biom asa residual forestal …
Métodos gráficos Métodos estadísticos Diagnóstico
Variable Histograma G. Normalidad Asimetría Curtosis
Test
K-S Descripción Transformación Norm. posterior
Biomasa resid. No normalida d No normalidad Positiva Mesocúrtica No No normal Raíz cuadrad a Casi normal
TM1 Casi normalidad Casi normalidad Positiva Mesocú rtica No No normal Raíz cuadrada Normal
TM2 Casi normalidad Casi normalidad Positiva Leptocúrtica No No no rmal Logaritmo Normal
TM3 Casi normalidad Casi normalidad Positiva Leptocúrtica No No no rmal Logaritmo Normal
TM4 Casi normalidad Casi normalidad Positiva Leptocúrtica No No no rmal Inversa Normal
TM5 Casi normalidad Casi normalidad Positiva Me socúrtica No No normal Logaritmo Normal
TM7 Casi normalidad Casi normalidad Positiva Me socúrtica No No normal Logaritmo Normal
CP1 Casi normalidad Casi normalidad Positiva Me socúrtica No No normal Inversa Normal
CP3 Casi normalid ad Casi normalidad Positiva Mesocú rtica No No normal Raíz cuadrada Nor mal
TC1 No normalidad No normalidad Positiva Mesocúrtica No No normal Inversa Casi normal
TC2 Casi normalidad Casi normalidad Positiva Me socúrtica No No normal Logaritmo Normal
TC3 Normalidad Normalidad Simétrica Mesocúrtica Si Normal - -
NDVI Normalidad Normalidad Simétrica Mesocúrtica Si Normal - -
SAVI Normalidad Normalidad Simétric a Mesocúrtica Si Normal - -
MSAVI Normalidad Normalidad Simétrica Mesocúrtica Si Normal - -
OSAVI Normalidad Normalidad Simétrica Mes ocúrtica Si Normal - -
GESAVI No normalidad No normalidad Positiva Leptocúrtica No No norm al Logaritmo Casi normal
GI Casi normalidad Normalidad Positiva Meso cúrtica Si Normal - -
MSI Casi normalidad Casi normalidad Negativa Me socúrtica No No normal Cuadrado Normal
VIS123 Casi normalidad Casi normalidad Positiva Mesocúrtica No No normal Logaritmo Normal
MID57 Casi normalidad Casi normalidad Positiva Mesocúrtica No No normal Logaritmo Normal
ABD Casi normalidad Casi normalidad Positiva Me socúrtica No No normal Inversa Normal
Tabla 3.16. Pruebas de n ormalidad aplicadas a la variable depe ndiente biomasa residual forestal y a las variables independiente s correlacionad as con ella
en el clúster 2
Estimación de biom asa residual mediante im ágenes de satélite y trabajo de ca mpo.
Modelización del poten cial energético de los bosqu es turolenses
246
- Modelos de regresión múltiple del segundo clú ster
Como se observa en la Tabla 3.16, nuevamente es necesario transformar la
variable biomasa residual y un gr an número de las variables correlacionadas co n ella
para conseguir respetar el supuesto de normalidad univariante. Las transformaciones
aplicadas en cada variable en este segundo clú ster son prácticamente las mismas que en
el primero. Este hecho indica la objetivi dad del método utilizado para d elimitar grupos de
parcelas en función de su homogeneidad radiométrica, ya que no afecta a la forma de la
distribución estadística de las varia bles independientes y, sobre todo, de la dependiente.
Las transformaciones aplicadas permiten cumplir los supuestos de
homocedasticidad y linealidad en las relaciones individuales entre biomasa residual y
cada una de las variables dependientes consideradas. De esta forma, todas las variables
recogidas en la Tabla 3.16 son intr oducidas en los modelos de regresión por pasos que
se llevan a cabo con las cinco muestras del 80% de las parcelas seleccio nadas al azar.
La utilización de estás cin co muestras da luga r a modelos compuestos po r dos variabl es
en los que t odas ellas, incluida la c onstante, son significativas a nivel de 0 ,05. En todos ell os se
selecciona en pri mer lugar una va riable relaciona da con el conten ido de humedad d e la
vegetación, que es la que explica la ma yor parte de la variaci ón de la variable de pendiente ,
aumentand o la segunda ligeramente la proporci ón de varianza e xplicada (Tabl a 3.17).
Modelo-
Muestra R 2 a S
e Índice de condición
superior Variables β Sig.
N 1 0,446 1,241 21,205 cd_MSI -1,507 0,000
inv_CP1 74,121 0,000
Constante 2,199 0,027
N 2 0,529 1,128 22,817 cd_MSI -1,948 0,000
inv_CP1 63,217 0,000
Constante 3,133 0,002
N 3 0,513 1,145 43,658 ln_MID57 -2,306 0,000
rz_TM1 -1,496 0,005
Constante 14,368 0,000
N 4 0,465 1,183 29,362 ln_TM7 -2,083 0,000
rz_TM1 -1,159 0,033
Constante 10,825 0,000
N 5 0,479 1,158 43,798 ln_MID57 -2,068 0,000
cd_MSI -1,396 0,004
Constante 11,696 0,000
Tabla 3.17. Modelos d e regresión múltiple calculado s para el clúster 2: muestra de parcelas so bre la
que se ha c alculado, coe ficiente de determinac ión ajustado, e rror estándar, índ ice de condic ión
superior obtenido en las dimensi ones en las que se descompone el modelo, v ariables seleccionadas y
coeficientes y significació n est adística de esas variables
Capitulo 3: Establecimiento de los m odelos de estim ación de la biom asa residual forestal …
247
Sin embargo, al igual que ocurría en el anterior clúster, todos estos modelos se
encuentran afectados, en mayor o menor grado, por problemas de colinealidad, tal y
como indican sus respectivos índices de condición recogido s en la Tabla 3.17, ya que en
todos ellos se supera el valor de 15 . En este sentido, los modelos de la muestra N 3 y N 5
no pueden ser considerados como válidos, dado que se sobrepasa con creces el límite
establecido por este índice a partir del cu al se considera que los problem as de
colinealidad son graves (valor 30) (Pardo y Ruiz, 2005). De esta manera, los modelos
ajustados con las muestras N 3 y N 5 quedan reducidos a una sola variable dependiente, la
variable ln_MID57 (Tabla 3.18).
Modelo-Muestra Variable R 2 a S e β 0 β 1
N 3 ln_MID5 7 0,492 1,170 15,769 -3,657
N 5 ln_MID5 7 0,455 1,184 14,855 -3,401
Tabla 3.18. Modelos d e regresión calculados para las muestr as N 3 y N 5 del clúster 2 al eliminar la
variable introduc ida en el s egundo pas o: muestra de parcelas s obre la que se ha calculado, v ariable
seleccionada, coeficien te de determinació n ajusta do, error es tándar y coeficiente s de regresión
Los análisis efectuados sobre los residuos de los modelos admitidos de la Tabla
3.17 y de la Tabla 3.18 mostraron la validez de los mismos, ya que la distribución de
éstos se adecuaba a la esperada en caso de cumplimiento de los supu estos básicos del
análisis de regresión múltiple. No obstante, en los modelos ajustados con las muestras
N 1 , N 2 y N 4 el análisis de sus residuos d ejó entrever rasgos relacionados con e l
incumplimiento del supuesto de no- colinealidad, aunque no son suficien tes para invalidar
estos modelos.
Así pues, los resultados obtenidos en este clúster indican una vez más que las
variables radiométricas relacionada s con el contenido de humedad vuelven a ser las más
útiles para predecir la cantidad de biomasa residual forestal del área de estudio. Por otro
lado, destaca el hecho de que la alta auto -correlación existente entre las variables
radiométricas utilizadas como variables explicativas impide el ajuste de modelos d e
regresión múltiple de más de dos t érminos, pudiendo estar estos últimos afectados po r
problemas de colinealidad que, en algunos casos, los invalidan en términos estadísticos.
Por último, destacar que los modelos bivariantes ajustado s sin problemas graves de
colinealidad apenas superan la capacidad predictiva de los modelos univariantes
obtenidos, lo que indica la poca importancia que tiene para los modelos la variable
seleccionada en el segu ndo paso del método de regresión. E sto se debe, una vez más, a
la alta auto-correlación existente entre las dos variables seleccionadas en cada uno de
Estimación de biom asa residual mediante im ágenes de satélite y trabajo de ca mpo.
Modelización del poten cial energético de los bosqu es turolenses
248
estos modelos que, aunque se sitúa en un niv el aceptable en términos de colinea lidad,
hace que ambas expliquen básicam ente la misma parte de la variable dependiente, con
lo que gran parte de la varianza que no había sido explicada por la primera de las
variables seleccionadas vuelve a quedar otra vez sin ser explicada por la segunda
variable (Hair et al. , 1999).
A pesar de ello, los coe ficientes de determinación alcanzados por los modelos de
regresión lineal ajustados en este a partado, tanto los de los modelos simples como los de
los múltiples, superan a los obt enidos anteriormente para este segundo clúster de
homogeneidad en el apartado 3.1.1.3.2 mediante modelos univariantes. Este hecho cabe
atribuirlo a dos factores: en primer lugar, a la aplicación de transformaciones, lo que ha
hecho que mejoren las relaciones entre la variable dependiente y las independientes al
lograr que la varianza de estas últ imas se acomode mejor a lo largo del rango de la
variable dependiente, y, en segundo lugar, a que las tres parcelas detectadas
anteriormente con comportamiento atípico, no han formado parte de la muestra de
calibración de los modelos.
Aun así, los modelos obtenidos n o se consideran satisfactorios en términos
operativos, ya que solamente uno de ellos, el ajustado con la muestr a N 2 , logra explicar
algo más del 50% de la varianza de la biomasa residual del área de estudio. Otro hecho
negativo es que el modelo que lo gra alcanzar este porcentaje de explica ción puede estar
afectado por problemas de colinealidad y que sólo se repite una vez más en el resto de
las 4 muestras empleadas, siendo su capacidad de predicción en este caso
sensiblemente inferior (6% menos). Así pues, este modelo conformado por las variables
MSI y CP1 puede considerarse como no robusto, ya que es muy dependiente de las
parcelas que han sido consideradas para la calibración.
Dado que ninguno de estos modelos es utilizado p ara la elaboración de
cartografía de la biomasa del área de estud io, no fue necesario ca lcular los errores de
estimación de los mismos mediante las muestras de parcelas reservadas para ello.
- Modelos de regresión múltiple del tercer clúste r
La Tabla 3.19 recoge los resultados de las p ruebas de normalidad aplicadas a
cada una de las variables que pueden formar parte de los modelos de regresión lineal
múltiple que se van a ajustar para el grupo de parcelas que componen el tercer clúster de
homogeneidad (65), así como las transformaciones que permiten el cumplimiento de este
supuesto fundamental del análisis multivariante en caso de violación.
Estimación de biom asa residual mediante im ágenes de satélite y trabajo de ca mpo.
Modelización del poten cial energético de los bosqu es turolenses
Métodos gráficos Métodos estadísticos Diagnóstico
Variable Histograma G. Normalidad Asimetría Curtosis
Test
K-S Descripción Trans formación Norm. posterior
Biomasa resid. No normali dad No normalidad Positiva Mesocúrtica No No normal Raíz cuadrada Normal
TM1 Casi normalidad Ca si normalidad Positiva Mesocúrtica No No normal Logaritmo Normal
TM2 Casi normalidad Ca si normalidad Positiva Mesocúrtica No No normal Logaritmo Normal
TM3 Casi normalidad Ca si normalidad Positiva Mesocúrtica No No normal Logaritmo Normal
TM5 Casi normalidad Ca si normalidad Positiva Mesocúrtica No No normal Logaritmo Normal
TM7 Casi normalidad Ca si normalidad Positiva Mesocúrtica No No normal Logaritmo Normal
CP1 Casi normalid ad Casi normalidad Positiva Mesocúrtica No No normal Inversa Normal
CP3 Normalidad Normalidad Simétr ica Mes ocúrtica Si N ormal - -
TC1 No normalidad No normalidad Positiva Mesocúrtica No No normal Inversa Casi normal
TC2 Casi normalidad Casi normalidad Positiva Mesocúrtica No No normal Logaritmo Normal
TC3 Casi normalidad Casi normalidad Simétrica Mesocúrtica Si Normal - -
NDVI Normalid ad Normalidad Simétr ica Mesoc úrtica Si N ormal - -
SAVI Normalidad Normalidad Simétr ica Mesocúrtica Si Normal - -
MSAVI Normalidad Normalidad Simé trica Mesocúrtica Si Normal - -
OSAVI Normalidad Normalidad Simé tric a Mesocúrtica Si Normal - -
GESAVI No normalidad No normalidad Positiva Leptocúrtica No No normal Logaritmo Normal
GI Normalidad Normalidad Simétr ic a Mesocúrtica Si Normal - -
MSI Normalidad Normalidad Simétr ica Mesocúrtica Si Normal - -
VIS123 Casi normalidad Casi normalidad Positiva Mesocúrtica No No normal Logaritmo Normal
MID57 Casi normalidad Casi normalidad Positiva Mesocúrtica No No normal Logaritmo Normal
ABD Casi normalid ad Casi normalidad Positiva Mesocúrtica No No normal Inversa Normal
Tabla 3.19. Pruebas de n ormalidad aplicadas a la variable depe ndiente biomasa residual forestal y a las variables independiente s correlacionad as con ella
en el clúster 3
Estimación de biom asa residual mediante im ágenes de satélite y trabajo de ca mpo.
Modelización del poten cial energético de los bosqu es turolenses
256
N
1
R 2 a = 0, 823
R M S E = 3, 922
N
2
R 2 a = 0, 781
R M S E = 5, 959
N
3
R 2 a = 0, 842
R M S E = 6, 856
N
4
R 2 a = 0, 832
R MS E= 4, 60 5
N
5
R 2 a = 0, 860
R M S E = 7, 132
RM S E r = 3 4 , 5 5 RM S E r = 2 9 ,80
RM S E r = 3 6 , 5 9 RM S E r = 2 7 , 8 4
R M SE= 4 1 , 6 6
rz _Bi o m asa r esi d u al (ton s/ h a) rz _B i om as a re s i dual ( t ons /ha)
rz _B i om as a re s i dual ( t ons /ha)
Figura 3.19 . Gráfic os de dispe rsión de los cinco model os de la Tabla 3 .24
Por último, en la Figura 3.19, que recoge los gr áficos de dispersión a partir de los
cuales se ajustan los modelos de la anterior tabla, se muestra el error de pr edicción
Capitulo 3: Establecimiento de los m odelos de estim ación de la biom asa residual forestal …
257
obtenido en cada uno de estos modelos utilizando sus respectivas muestras de validación
(30% de las parcelas). Como se observa en la figura, las diferencias obtenidas en
términos de error son más notables que las obtenidas ten iendo en cuenta el coeficiente
de determinación ajustado. Así, el modelo con mayor error (N 5 ) presenta un RMSE r 14
puntos superior al de menor error (N 4 ). Este hecho pone de manifiesto que la influencia
que el pequeño tamaño de la muestra tiene en la robustez de los modelos es mayor de lo
que se pensaba observando tan sólo el coeficiente de determinación, ya que la presencia
de determinados puntos en la muestra de validación, los de mayor valor, determina que
los modelos obtengan un mayor o menor error en la estimación de la biomasa residual.
Figura 3.20. Cartografía de biomasa residual forestal obte nida mediante regres ión lineal usando las
parcelas del cuarto clúster derivadas de la utilización del método de extracción de ventanas 3x3 y el CV
A pesar de esta circunstancia, es d e destacar el hecho positivo de que estos cinco
modelos se basen en la utilización de las banda s que, a lo l argo de este apartado, se han
mostrado como las más útiles para estimar la biomasa residual del área de estudio,
independientemente del grado de heterogeneidad de la muestra utiliza da, lo que avala la
utilidad de las mismas. Así pues, a pesar de que estos modelos puedan estar sobre-
ajustados a la muestra, no cabe d uda de que responden a la existencia de una relación
biofísica estable entre la variable estudiada y la respuesta espectral registrada por el
sensor.
Estimación de biom asa residual mediante im ágenes de satélite y trabajo de ca mpo.
Modelización del poten cial energético de los bosqu es turolenses
258
Para crear la cartografía de la biomasa residu al del área de estudio, los modelos
que utilizan la banda TM7 parecen los más adecuados, ya que son los que más se
repiten y los que mejor relación presentan entre el coeficiente de determinación
alcanzado y el error obt enido. Dentro de estos, se selecciona el aju stado a partir de la
muestra N 4 dado que es el que presenta un RMSE r menor.
3.1.1.4. Conclusiones
La utilización de ventanas fijas de tamaño 3x3 píxeles y del CV de Pearson se han
mostrado como técnicas útiles para conocer la influencia que la heterogeneidad esp acial
de los bosques mediterráneos tiene en el ajuste de modelos de estimación de biomasa
residual forestal mediante el uso de imágenes ópticas de resolución media y otras
variables auxiliares.
La información obtenida mediante estos dos métodos ha dado la oportunidad de
considerar distintos grupos de par celas del IFN-2 sobre las que se tiene informació n de
biomasa residual en función de su heterogeneidad espacial-radiométrica. Los resultados
obtenidos en estos grupos mediante la utilizaci ón de los diferentes métodos de regresión
aquí considerados permiten llegar a las siguientes conclu siones parciales que dirigen los
siguientes apartados del trabajo:
I. La heterogeneidad de los bosques mediterráneos es un factor de primera
magnitud a la hora de obtener modelos estimativos precisos y operativos.
Los coeficientes de correlación obte nidos al relacionar la biomasa residual con las
variables radiométricas en cada uno de los 10 grupos de parcelas delimitados en función
de su heterogeneidad espacial-rad iométrica han mostrado cómo las correlaciones entre
ambas variables son más altas a medida que la homogeneidad es mayor.
Esta situación tiene su reflejo en los resultados obtenidos en los distintos métodos
de regresión ajustados en los cuatro grupos seleccionados como representantes de
distintos niveles de heterogeneidad , los denominados a lo largo de e ste trabajo como
clúster 1 (exponente de la máxima heteroge neidad, ya que incluye toda la muestra
disponible), clúster 2 (heterogeneidad intermedia resultan te de la eliminación de las
parcelas más problemáticas), clúster 3 (parcela s con un alto grado de homogeneidad) y
clúster 4 (máximo exponente de homogeneidad de la muestra).
Capitulo 3: Establecimiento de los m odelos de estim ación de la biom asa residual forestal …
259
De esta manera, se ha mostrado la imposibilidad de ajustar modelos de regresión
que permitan conocer de una forma precisa la cantidad exacta de biomasa residual en los
dos primeros clústeres, dada la insuficiente relación entre la variable dependiente y las
independientes y la alta correlación existente entre estas últimas. Sin embargo, el análisis
de regresión logística sí se ha m ostrado como una técnica estadística adecua da para
cartografiar zonas con alta y baja probabilidad de biomasa residual fore stal a pesar de la
alta heterogeneidad radiométrica de la muestra. Aunque en estos clústeres (1 y 2) los
resultados obtenidos con la regresió n logística son satisfactorios, los a justes son mejores
en el clúster dos, cuando se eliminan las parcelas que más claramente presentan
problemas de localización o que pueden inclu ir otros elementos paisajísticos. Así pues, la
regresión logística se er ige en una herramienta útil para obtener una primera valoración
acerca de la existencia de este re curso forestal en ambientes forestales de carácter
heterogéneo a partir de la consideración de variables contin uas y categóricas sencillas de
obtener a partir del uso de técnicas de teledetección y SIG.
Por su parte, la utilización de los clústeres 3 y 4 ha mostrado que es posible
establecer modelos estimativos precisos en ambientes forestales cara cterizados por una
alta homogeneidad espacial. Sin embargo, como se discutir á más adelante, el hecho de
que estos dos grupos estén compuestos por un esca so número de parcelas en
comparación con la muestra total de la que se dispone (65 y 35 parcelas, después de la
eliminación de las atípicas detectadas) puede hacer que estos modelos estén sobre-
ajustados y que no sean represe ntativos para todo el territorio considerado en este
trabajo.
II. Entre las variables independientes consideradas, las radiométricas derivadas
de la imagen Landsat son las más útiles para estimar la biomasa residual
forestal del área de estudio.
La aportación de variables topográficas derivadas del MDE para estimar biomasa
residual forestal es nula, ya que únicamente unas po cas variables (principalmente
Elevación, VER_POT_HORAS e INV_POT) presentan correlaciones significativas en los
tres grupos con mayor número de parcelas, de sapareciendo la signif icación cuando sólo
se consideran las parcelas más ho mogéneas. Estas correlaciones significativas son muy
débiles, no logrando explicar ni el 0,5% de la varianza de la variable dependiente, por lo
que esta relación puede ser ach acada al factor azar. Así, a pesar de su escasa
correlación con las radiométricas, n inguna de las variables topográficas considerada s fue
incluida en los modelos multivariantes ajustado s por el método de pasos sucesivos en el
Estimación de biom asa residual mediante im ágenes de satélite y trabajo de ca mpo.
Modelización del poten cial energético de los bosqu es turolenses
260
anterior apartado, ni siquiera en los modelos de regresión logística ajustados para el
clúster 1, en donde las relaciones eran más significativas.
Por el contrario, una de las do s variables forest ales derivadas del Map a Forestal
de Aragón , COD_MADUREZ, sí que se muestra útil para estimar la biomasa residual del
área de estudio. Esta información, reclasificada como variable binaria, forma parte de los
modelos multivariantes de regresión logíst ica obtenidos para los clúster es 1 y 2, teniendo
un peso importante en ambos, tal y como indican los respectivos Exp( β ) de cada modelo.
Como se ha señalado con anterioridad, esta variable índica en los modelos que la
cantidad de biomasa residual e s mayor en las masas de pináceas que se sitúan en los
dos niveles de madurez superiores en el área de estu dio (6 y 7) que en las que
pertenecen a niveles inferiores. Así pues, aunque la utilidad de esta información en l a
obtención de modelos es limitada, por cuanto su naturaleza categórica sólo le permite
formar parte de los modelos de regr esión logística, su papel es importante, ya que estos
modelos se han revelado como los únicos factibles para obtener una aproximación a la
cantidad de biomasa existente en bosques cara cterizados por una gran heterogeneidad.
Así, en consonancia con la h ipótesis de partida de este trabajo, los r esultados
obtenidos han mostrado como las variables radiométricas derivadas de la imagen
Landsat son las más útiles, entre todas las considerada s, para estimar la biomasa
residual forestal del ár ea de estudio, ya que todos lo s modelos a partir de los cu ales se
ha podido obtener cartografía emplean una d e estas variables como principal o como
única. Dentro de estas variables, los análisis realizados permiten afirmar que las
relacionadas con el co ntenido de la humedad de la vegetación son las más útiles para
cumplir con el objetivo de esta tesis.
En efecto, tal y como se observa en los resultados obtenidos en el análisis de
correlaciones, las variables con sideradas relacionadas di recta o indirectamente con el
contenido de agua de la vegetación son las que mayores coeficiente de correlación
presentan, independientemente del grado de heterogeneida d de la muestra. Este hecho
se ve confirmado en todos los análisis de regresión llevados a cabo en los cuatro
clústeres, los cuales siempre dan como mejor resultado modelos basados en el uso de
alguna de estas variables. A este respecto, señalar que la identificación de una variable
radiométrica relacionada con la humedad como una de las mejores predictoras coincide
con las aportaciones d e algunos trabajos que han aborda do la estimación de biomasa
(Steininger, 2000; Foody et al. , 2001; Lu et al. , 2004; Lu, 2005; Lu y Batistella, 2005) y
Capitulo 3: Establecimiento de los m odelos de estim ación de la biom asa residual forestal …
261
otros parámetros forestales continuos como el LAI (Eklundh et al. , 2001; Eklundh et al. ,
2003).
El diferente rango dinámico de las bandas originales proporcionadas por el sensor
TM a las variaciones de biomasa residual forestal puede explicar porqué las variables
espectrales relacionadas con la humedad son más adecuadas que el resto de las
variables radiométricas consideradas en este trabajo. En relación con ésto, las dos
bandas originales que registran información en el infrarrojo medio (TM5 y TM7) presentan
un mayor rango dinámico que las tres bandas que registran informació n en la región del
visible (TM1, TM2 y TM3). Consecuentemente, TM5 y TM7 han resultado más útiles para
describir y explicar la variabilidad de la variable dependiente. Con respecto a TM4,
independientemente de su rango dinámico, se ha mostrado cómo esta banda es la que
presenta menor grado de correlación con la biomasa, pudiéndose explicar esta
circunstancia por los motivos anteriormente señalados que modifican la relación directa
de esta banda con la biomasa esperada en un principio.
En este sentido, los resultados obtenidos con los neocanales considerados en
esta investigación están también relacionados con este r ango dinámico de las bandas
originales TM con las variaciones de biomasa residual forestal. Por lo tanto, los
neocanales que tienen mayores cargas en su f ormación de las bandas TM5 y TM7 son
también los mejor correlacionados con la bioma sa. Por otra parte, diferentes trabajos han
mostrado que los índices de vegetación como el NDVI tienden a saturarse
tempranamente a altas densidades de vegetación (Gitelson, 2004; Mutanga y Skidmore,
2004). Como resultado, TC3, MSI y MID57 son l as tres transformaciones correlacionadas
con la biomasa residual.
Como ejemplo de la solidez de estas variables relacionadas con la humedad como
las más adecuadas para la estimación de la bio masa, basta recordar lo ocurrido cuando
se abordó la formulación de modelos de regresión simple en el clúster 4, donde el escaso
número de parcelas invitaba a que cualquier variable radiométrica pudiera ajustar de
forma correcta un modelo mejor. En este clúster, los modelo s ajustados con las variables
VIS123, TM2 y TM3 presentaron unos coeficie ntes de determinación algo mejore s que
los que utilizaban las variables TM5 y MID57. Si n embargo, a pesar de esto, la utilización
de las muestras de validación mostró cómo los modelos obtenidos con TM5 y MID57
daban lugar a errores en la estimación notablemente inferiores a los pr oporcionados por
Estimación de biom asa residual mediante im ágenes de satélite y trabajo de ca mpo.
Modelización del poten cial energético de los bosqu es turolenses
262
los tres primeros, siendo más precisos y más coherentes con los resultados obt enidos
hasta entonces.
Dentro de las variables relacionada s con la humedad, señalar que en los modelos
de regresión logística la variable MSI es la más útil, mientras que en los modelos de
regresión cuantitativos tradicionale s curvilineales o lineales, las variables originale s de la
imagen Landsat, TM5 y TM7, y el neocanal resultante de la suma de éstas, MID5 7, se
erigen como las más adecuadas. A este resp ecto señalar que el carácter curvilin eal de
las relaciones entre la biomasa residual y TM5, TM7 y MID57 es el responsable de que
alguna de estas variables no haya sido seleccionada en los modelos de regresión
logística en lugar de MSI. Recordemos que, para el ajuste de estos modelos, dada la alta
auto-correlación existente entre las variables independient es, se decidió utilizar la más
correlacionada con la biomasa residual que menos lo estuviera con el resto de variables
predictoras, utilizándose para ello el índice de correlación de Pearson . Este índice, tal y
como indica Hair (1982), no es el más adecuado para medir una relación de dependencia
cuando ésta no es de carácter lineal, lo que hizo que MSI fuera la seleccionada, ya que,
como se vio con posterioridad mediante los gráficos de dispersión creados para los
modelos de regresión simple, esta variable sí estaba r elacionada linealmente con la
biomasa, mientras que TM5, TM7 y MID57 lo estaban de forma no lineal. Aun así,
basándonos en las altas correlaciones observadas entre e stos cuatro índices, podemos
afirmar que los modelos de regresión logística ajustados en este trabajo son totalmente
válidos y que no se diferencian mucho de los que se habrían obtenido utilizando
cualquiera de las otras tres variables, más aun cuando estos modelos const ituyen una
primera aproximación a la cantidad de biomasa residual del área de estudio, que
simplemente señalan los lugares donde existe mayor probabilidad de encontrar una
determinada cantidad.
Por último, resaltar que aunque criterios basados en un mayor coeficiente de
determinación, un menor error de la estimación y una mayor amplitud del rango efectivo
de la variable independiente han determinado la elección entre TM5, TM7 y MID57 en los
modelos univariantes ajustados en los clústeres 3 y 4, cualquiera de los otros dos ín dices
no seleccionados hubiera dado lugar a un m odelo similar e igualmente válido para
obtener cartografía de biomasa residual del área de estudio. Esta afirmación se ve
confirmada en los análisis de regresión multivariante posteriores llevados a cabo en estos
clústeres, ya que la división aleatoria de la muestra en 5 grupos difere ntes indica cómo,
Capitulo 3: Establecimiento de los m odelos de estim ación de la biom asa residual forestal …
263
aunque siempre una de las tres ba ndas es al final más veces seleccion ada, las otras son
también validas en otras subdivisiones, alcanzando similare s resultados.
III. La relación entre la biomasa residual forestal y las variables radiométricas
derivadas de la imagen Landsat es predominantemente de carácter curvilineal.
A lo largo del apartado dedicado al análisis de regresión simple, los gráficos de
dispersión ajustados en los diferent es clústeres entre la variable biomasa residual y las
variables radiométricas han mostrado cómo las relaciones entre estos dos tipos de
variables son mayoritariamente no lineales, constituyéndose como exc epción los índices
de vegetación NDVI, los de la familia SAVI, el MSI y el GI.
Esta circunstancia indica que la mayoría de variables radiométricas consideradas
presenta un punto de saturación a partir del cual son incapaces de predecir cantidades de
biomasa residual mayores, situación ya observada en otros trabajos que intentan estimar
AGB a nivel regional mediante el concurso de satélites ópticos, sobre t odo en ambientes
complejos (Lu, 2006; Anaya et al. , 2008). La excepción la constituyen las variables que
presentan una relación lineal, si bien es necesario señalar que éstas también podrían
tener un comportamiento curvilíneo si se utilizaran cantidades mayores de biomasa
residual que las aquí consideradas. Así pues, con respecto a estas últimas variables,
solamente podemos afirmar que su rango es efectivo sin saturación para la variación de
biomasa presente en la muestra, pero que lo desconocemo s para variaciones superiores.
A los efectos prácticos de este trabajo, los mejores modelos de regresión
ajustados en el apartado de regresión simple corresponden a los clú steres 3 y 4, que han
dado lugar a cartografías de e stimación válidas para el área de estudio, ya que la
saturación de ambos se sitúa en un nivel ligeramente superior a la can tidad máxima de
biomasa de la muestra utilizada de 482 parcelas (64,720 tons/ha).
Por otra parte, como se ha visto en el apartado centrado en el ajuste de modelos
de regresión lineal múltiple, la presencia de estas relaciones curvilineales hace que sea
necesario aplicar transformaciones que garanticen los su puestos básicos de este tipo
análisis de dependencia multivariante. Es necesario señalar que la linearización de las
relaciones no supone la desaparició n del problema de saturación en el caso de que ésta
exista, ya que tal situación provoca la acumulación de pun tos en el tramo superior de la
relación lineal, no la dispersión de éstos a lo lar go del mismo.
La aplicación de estas transformaciones es costosa en tie mpo y, en el caso de
que no sirvan para la el ajuste de modelos multivariantes, tal y como ocurre en este
Estimación de biom asa residual mediante im ágenes de satélite y trabajo de ca mpo.
Modelización del poten cial energético de los bosqu es turolenses
264
trabajo, no sirven para lograr mejores modelos predictivos que los curvilineales, sino para
ofrecer otra versión parecida de estos tanto en términos de capacidad de predicción
como en términos de error de estimación.
IV. Las altas correlaciones existentes entre las variables radiométricas impiden el
ajuste de modelos de estimación multivariantes.
El objetivo que se perseguía mediante la utilización de un gran número de
variables radiométricas era encontrar una principal que pudiera e xplicar una gran
proporción de esta variable biofísica, pudiendo ser el resto de varianza explicada
mediante el uso de otra u otras variables.
Sin embargo, los análisis llevados a cabo en e l apartado dedicado a la regresión
logística mostraron que las auto-cor relaciones entre las variables radiométricas qu e más
relacionadas estaban con la biomasa residual eran muy altas, incrementándose a medida
que la homogeneidad radiométrica de las parcelas era mayor. Así pues, en aras de
asegurar la robustez de los modelo s, esta situación desaco nsejaba la consideración de
todas la variables radiométricas para su ajuste, ya que éste se podía ba sar en una u otra
dependiendo de la muestra de 80 % de las parcelas utilizada para la calibració n. Este
hecho fue solucionado selecciona ndo la variable más correlacionada con la biomasa
residual junto a aquellas otras radiométricas que, estando relacionadas con la biomasa,
menos lo estuvieran con la introducida en primer lugar, aunque ésto solo fue efectivo en
el primero de los clústeres. Lo que sí se consiguió con esta estrategia fue garantizar la
coherencia de los modelos de regresión logística, independientemente del grado de
heterogeneidad y de las parcelas seleccionad as al azar en las 5 subdivisiones, y a que
siempre se utilizaba la variable mejor correlacionada considerando todo el conjunto de
parcelas.
Esta situación de alta auto-correlación tambié n se manifestó de una forma clara
en los intentos efectuados para ajustar modelos de regresión lineal múltiple. Este factor
es el causante de que, dependien do de la subdivisión utilizada, la variable radio métrica
seleccionada en el método por pasos su cesivos sea una u otra, aunque siempre
relacionada con el contenido de hu medad de la vegetación, lo que hace que el modelo
tenga una similar capacidad de predicción. Otro indicador de la alta correlación entre las
independientes es que, cuando se logra ajustar una ecuación lineal compuesta por dos
variables, alguno de lo s estadísticos utilizados para diagnosticar la colinealida d del
modelo supera los umbrales máximos permitidos, por lo que son desechados. Además,
Capitulo 3: Establecimiento de los m odelos de estim ación de la biom asa residual forestal …
265
otro hecho significativo de estos modelos, que indica que las do s independientes
seleccionadas están al tamente relacionadas, es que el coeficiente de determinación
apenas incrementa su valor con el añadido de la segunda variable, ya que ésta explica
casi la misma porción de la varianza de la dependiente q ue la seleccionada en primer
lugar.
Así pues, a pesar de haber considerado variables de diferentes partes del
espectro electromagnético (las bandas originales de Landsat TM) y un amplio número de
índices relacionados con variables biofísica s de la vegetación (contenido de humedad,
vigor vegetal…), no resulta posible integrar dos de ella s en el mismos modelo, bien sea
porque a pesar explicar distinta información están igu almente relacionadas con la
biomasa residual, bien porque no lo están suficientemente para se r integradas en un
modelo explicativo.
En conclusión, la utilización de ventanas fijas de 3x3 se ha mostrado como una
técnica de extracción de la información radiométrica útil para la obtención de modelos
exploratorios que permiten conocer la probabilidad de existencia de una determinada
cantidad de biomasa residual en boques mediterráneos caracterizados por una alt a
heterogeneidad espacial-radiométrica, mientras que modelos cuantitativos más precisos
son sólo posibles si la muestra utilizada queda reducida a las parcelas más homogéneas.
Estos resultados coincid en con lo apuntado por lo apuntado por Salvador y Pons (1998a),
que señalan cómo trabajos que utilizan un gran número de parcelas (a pesar de centrarse
en ambientes boreales más homogéneos) obtienen un bajo coeficiente de determinación,
mientras que investigaciones que utilizan un número mucho menor de puntos dan lugar a
ajustes mejores.
A este respecto, cabe señalar que la escasez de la muestra empleada para el
ajuste de estos últimos (65 y 35 parcelas) puede hacer que estos modelos estén sobre-
ajustados, siendo sólo válidos para ser utilizados en el área en el cual han sido
calculados (Salvador y Pons, 19 98a,b); es decir, que estos modelos sólo sean
representativos para los bosques de pináceas de la provincia de Teruel y no
extrapolables a otras áreas distinta s. Desde un punto de vista mucho más estrict o, el
escaso número de parcelas empleado teniendo en cuanta el número inicial (13,49% y
7,26%, respectivamente) puede incluso poner en duda que estos modelos sean
representativos de todos los bosques turolense s, ya que pueden no ser suficientes para
caracterizar todos los ambientes en los que la s especies consideradas se encuentran.
Estimación de biom asa residual mediante im ágenes de satélite y trabajo de ca mpo.
Modelización del poten cial energético de los bosqu es turolenses
272
Heiskanen, 2005). Esto se hizo mediante la creación de AOI’s en ERDAS Imagine (Figura
3.22).
Es pues, finalmente, a partir de la utilización de estos AOI’s como se obtiene el
valor medio de cada una de la s variables consideradas, que es relacionado en el
siguiente subapartado con la cantid ad de biomasa residual de las parcelas que cont iene.
A B
A B
Figura 3.22. AOI’s de las áreas forestales homogéneas delimitadas medi ante análisis visual utilizadas
para la ex tracción del valor medio de la s v ariab les radiométricas y forestales sin co nsiderar los
píxeles situados en la frontera
3.1.2.1.2 Estudio de las correlaciones entre biomasa residual forestal y las variables
espectrales y topográficas continuas considerando el grado de aptitud de las
áreas homogéneas
La Tabla 3.25 recoge los coeficientes de correlación de Pearson obtenidos al
relacionar la biomasa residual con las variabl es radiométricas, con siderando diferentes
grupos de áreas homogéneas según la calidad alcanzada en su proceso de delimitación.
Así, el grupo 1 engloba todas las áreas homogéneas (aptitud 1, 2 ó 3), el grupo 2 está
compuesto por las que han quedado clasificadas como aptitud 2 ó 3 y, finalmente, el
grupo 3 está integrado por las parcelas con un valor de aptitud 3, es decir, para las que
no existen dudas acerca de la correcta digitalización de sus lí mites.
Todas las variables pre sentan correlaciones sig nificativas a nivel de p<0,01 en los
tres grupos deli mitados, a e xcepción de CP2, qu e sólo presenta rel aciones significa tivas en
el grupo 3 y a nivel de 0, 05. En cuanto a la magnitud de las c orrelaciones , ésta aumenta e n
todas las va riables a me dida que la calidad de d elimitación de las áreas ho mogéneas es
mayor. La existencia d e esta relac ión directa entre calida d de la deli mitación del área
homogénea y grado de correlación con la b iomasa resi dual avala la c lasificación que de
estas nuevas áre as se ha hech o mediante la utilización d el atribut o aptitud.
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