Repositorio Institucional de Documentos
Abstract
Este trabajo es el estudio de la cerámica “terra sigillata hispánica” aparecida durante las campañas de excavación (1971-1996) en la ciudad romana de Bilbilis (Calatayud, Zaragoza, España), una de las principales ciudades romanas del valle del Ebro. En este trabajo estudiamos la cerámica de mesa y los alfares de procedencia (Valle del río Najerilla, Bronchales, Villarroya, y de procedencia local), así como la iconografía de sus decoraciones y la procedencia de sus alfareros (Valeius, Paternius, Asiaticus, M.C.R., etc.) La cerámica presenta una cronología entre el siglo I y el siglo VI. También se presentan un capítulo con los resultados del estudio analítico de las cerámicas. Sáenz Preciado, Jesús Carlos; Martín-Bueno, Manuel
Full text
L a ter ra sig il la ta h isp á n ica d e l M u n icip iu m A u g u sta Bi lb il is
- 0 -
L a ter ra sig il la ta h isp á n ica d e l M u n icip iu m A u g u sta Bi lb il is
- 1 -
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 2 -
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 3 -
INDICE GEN ERAL
TOMO I
INDICE
INTRODUCCION 7
I. EL MUNICIPIUM AUGUSTA BILBILIS 11
1. Situación y contexto geog ráfico. 12
2. Comunicaciones. 15
3. Fuentes histórica s. 19
3.a. Fuentes escritas . 19
3.b. Fuentes epigráficas. 21
3.c. Fuentes num ism áticas. 22
4. Excavaciones arque ológicas. 25
4.a. P rimeros trabaj os (Siglo XIX -19 71). 25
4.b. E poca moderna 19 71 - 1989. 26
4.c. El futuro (19 97). 27
5. Bre ve reseña hist órica. 30
6. Bibliogra fía referida a Bilbilis. 32
I I . L A TERRA SIGILLATA HI SPANI CA:
ESTADO DE LA CUESTION 39
1. Estado actual de los estudios en la Península I bérica 40
2. Estado actual de los estudios en Arag ón. 48
3. Estado actual de los estudios en Bilbilis . 51
III. METODOLOGIA, TERMINOLOGIA
Y CRITERIOS DE ATRIBUCION 52
1. I ntroducción. 53
2. Metodología. 55
3. Terminología y criterios de a tribución. 61
IV. ESTUDIO DE LAS SE CUENCIAS ESTRATIGRAF ICAS
DE LOS SECTO RES EXCAVADOS 68
1. L a arquitectura pública . 69
1.a. For o. 70
1.b. T ea tro. 85
1.c. T ermas. 119
2. L a arquitectura priva da. 127
2.a. B C.I. 129
2.b. B C.II. 133
2.c. B C.III. 134
2.d. SP P. 135
2.e. SP .II. 144
2.f. SP.II I. 146
2.g. C.I. 153
2.h. C.II. 159
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 4 -
2.i. C.II I. 173
2.k. SB.I y SB.II. 18 1
3. Construcciones Hidrá ulicas. 184
3.a. CH.A- 6. 187
3.b. CH.A- 7. 187
3.c. CH.A- 8. 187
3.d. CH.B - 1. 188
3.e. CH.C- 1. 190
3.f. CH.C- 2. 191
3.g. CH.G- 1. 191
3.h. ¿ Castellum Aqua e ?. 192
3.i. CH.C.II. 192
4. Recinto amurallado. 194
4.a. SP .I. 194
4.b. B C.III.M. 195
4.c. B C.III.MT . 195
V. LA T.S.H. PROCEDENTE DE BILBILIS DEPOSITADA
EN MUSEOS Y COLECCIONES PARTICULARES 196
VI. ESTUDIO TIPOLOGICO 205
1. L a terra sigillata hispánica altoimperial. 208
1.a. Formas lisa s. 208
1.a.1 . Ritterling 8. 210
1.a.2 . Dragendorff 15/17 . 214
1.a.3 . Dragendorff 17. 217
1.a.4 . Dragendorff 18. 218
1.a.5 . Dragendo rff 24/25. 221
1.a.6 . Dragendorff 27. 224
1.a.7 . Dragendorff 33. 228
1.a.8 . Dragendorff 35 y 36. 230
1.a.9 . Dragendorff 44. 236
1.a.1 0. Dragendo rff 46 y Ludow ici T b . 239
1.a.1 1. Hispánica 2 . 243
1.a.1 2. Hispánica 4 y 5. 247
1.a.1 3. Hispánica 7 . 250
1.a.1 4. Hispánica 1 0. 253
1.a.1 5. Hispánica 4 9. 254
Jarr as.
1.a.1 6. Hispánica 1 . 256
1.a.1 7. Hispánica 1 2 ó 2 0. 257
1.a.1 8. Hispánica 2 3. 258
1. a.19. Hispánica 54. 259
1.a.2 0. Fondo s y asas de j arras indeterminadas 260
1.a.2 1. Dragendo rff 51. 261
Versiones Lisas de formas decoradas.
1.a.2 2. Dragendo rff 30 L. 263
1.a.2 3. Dragendorff 37 L. 263
1.a.2 4. Her m et 1 3 L. 263
1.a.2 5. Ritterling 12. 264
1.a.2 6. Hispánica 3 1. 265
1.a.2 7. Hispánica 7 0. 266
1.a.2 8. Hispánica 1 9. 267
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 5 -
Formas Nuev as.
1.a.2 9. B ilbilis 1. 269
1.a.3 0. B ilbilis 2. 272
1.a.3 1. B ilbilis 3. 274
1.a.3 2. Hispánica 8 2. 275
1.a.3 3. Hispánica 8 3. 276
1.a.3 4. Sigilla , grafitos y fondo s indetermin ad os. 277
1.b. Formas de coradas 281
1.b. 1. Dragendor ff 29. 284
1.b. 2. Dragendor ff 30. 305
1.b. 3. Dragendor ff 37. 316
1.b. 4. Hispánica 4 0. 346
Jarr as.
1.b. 5. Hispánica 1 . 352
1.b. 6. Hispánica 2 0. 355
1.b. 7. Hispánica 1 ó 20 . 359
1.b. 8. Hermet 13. 360
1.b. 9. Dragendor ff 39. 364
1.b. 10. Hispánica 81. 366
Forma nu eva.
1.b. 11. B ilbilis 4. 370
1.b. 12. P laca de revestim iento. 371
1.b. 13. Fichas. 373
1.b. 13. I ndetermin ad os. 374
TOMO II
2. L a terra sigillata hispánica intermedia. 376
2.a. Formas lisa s. 380
2.a.1 . Hispánica 8. 380
2.a.2 . Hispánica 15 /17. 382
2.a.3 . Hispánica 27 . 384
2.a.4 . Hispánica 35 y 36. 385
2.a.5 . Hispánica 6. 386
2.a.6 . Hispánica 44 . 388
2.a.7 . Hispánica 73 . 389
2.b. Formas de coradas. 390
2b.1 Hispánica 37 . 390
3. L a terra sigillata hispánica tardía. 392
3.a. Formas lisa s. 394
3.b. Formas de coradas. 395
3.b. 1 Hispánica 3 7 T . 395
4. Producciones de imitac ión local. 400
5. Conclusiones. 406
VII. LOS MOTIVOS DECORATIVOS:
SINCRETISMOS Y SIMBOLOGIA 413
1. I ntroducción. 414
2. L os moti vos decora tivos de la T.S.H. altoimperial. 417
2.a. Guirnaldas. 417
2.b. Cruces de San An drés y m otivos cruciformes. 420
2.c. Arquerías y estructuras arquitrabadas. 422
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 6 -
2.d. Festo nes. 425
2.e. Gallo nes. 426
2.f. Representaciones de d ivinidades y m ortales. 427
2.f.1. Repr esentaciones religiosas. 432
2.f.2. Escenas circenses. 450
2.f.3. Mortales. 454
2.g. Zoomorfos. 460
2.h. Vegetales. 488
2.i. Rosetas. 496
2.j . Otros. 499
2.k. Motivos verticales. 501
2.l. Círculos. 503
2.ll. Rombos. 509
2.m. Motivos de separac ión de metopas. 511
2.n. Frisos. 514
2.ñ. Escenas 519
3. L os moti vos decora tivos de la T.S.H. intermedia y tardía. 521
4. Conclusiones de los motivos decorativos. 523
VIII. SELLOS Y GRAF ITOS. 529
1 Sellos. 530
2 Grafitos. 573
IX. LAS RUTAS COMERCIALES Y
CENTROS DE ALFAREROS DE PROCEDENCIA . 594
X. LA SIGILLATA HISPANICA DE BILBILIS Y SU
ENTORNO MAS INMEDIATO: EL VALLE DEL JALON. 635
XI. CONCLUSIONES. 646
BIBLIOGRAFIA. 659
APEND ICE I. GRAF ICOS Y CUADROS G ENERALES. 700
APEND ICE II. INVENTARIO GENERAL. 708
APEND ICE III. ANALISIS CERAMICO. 733
TOMO III
CORPUS DE LAMINAS
1. L áminas tipológicas. L ám.001 - L ám.178
2. Tablas de punzones dec orativos. L ám.179 - L ám.241
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 7 -
INTRODU CCION
L a tesis doc toral que aquí pr esentamos es la lógica continuación de nuestra
memoria de licenciatura titulada La terra sigi llata hispá nica de Bilbilis: El Foro ,
defendida e n la Universidad de Za rag oz a en Junio de 1993.
En aquel trabajo y a expusi mos las principales caracter ísticas, tanto formales como
cronológ icas, de las producciones de sigillata hispánica aparecidas en el Municipium
Augusta Bilbilis . El presente trabajo amplía todos los aspectos desarrollados
anteriormente. Ello ha sido posibl e por el estudio de la totalidad del conjunto cerámico
recupe rado en el transcurso de las ex cavaciones realizadas en Bilbi lis , así como por la
aparición de una serie de publica ciones que han a portado importantes noveda des, tanto
en el campo de la cerámica romana, como en a spectos concretos del mismo municipium .
Así, los últ imos trabajos de Garabito y Solovera (1993; 1994; 1995), junto con los de
Mª. P. Sáenz Preciado (1994; 1995, 1996), centrados en el complejo alfarero de Tritium
Magallum, los de Medrano y Díaz (1993 y 1994) sobre el centro alfare ro de Villarroy a,
así como y los de Núñez (1993) , Guiral y Martín-Bueno (1997) basados en el teatro
romano y en la pintura mural de Bilbilis respectivamente , han posibilitado y permitido
importantes puntualizaciones y matizaciones a nuestro tra bajo anterior.
El propósito principal de esta tesis doctoral es dar a conocer un corpus cerámico
de tal volumen que posiblemente sea uno de los más amplios de cuantos se han
estudiado hasta el momento, no sólo e n el Valle del Ebro, sino en toda la Península
I bérica. Gracias a ello podemos enfocar aspectos tan relevantes como la de los taller es
de procede ncia, producciones locales, rutas de difusión, etc. P ara alcanzar nuestro
objetivo incluimos en este trabajo, no sólo los materiales apare cido en el transcurso de
las excavaciones modernas (1971-1988), sino también los perteneciente s a colecciones
antigua s actualmente de positadas en los fondos del Museo Municipal de C alatay ud.
L os trabajos cera mológicos se caracterizan por la larga tradición que ti enen dentro
de la investi gac ión arqueológ ica, al ser la cerámica uno de los elementos muebles que
con may or frecuencia y cantidad aparec en en los y acimientos arqueológ icos, presentan
por lo tanto una may or posibilidad de estudio. A pesar de ello, en los últimos a ños,
debido a la proliferación de otro tipo de e studios que están tomando g ran aug e, como los
tafonómicos o polinológicos, por ejemplo, los tra bajos tradicionales, en los que
podríamos situar los ceramológicos, pare cen haber sufrido un cierto desprestigio, tal vez
debido a la prolifera ción de una serie de publicaciones en los que el contenido del
trabajo se encontra ba desvirtuado por largos y complicados listados e inventarios que
poco aportaban y sí en cambio los hacía monótonos y pesados, sin que se profundizasen
en aspectos tan básicos como la comercialización y distribución de los cerámic as,
centros de proc edencias, etc.
L as novedades en el campo cerámico, centradas principalmente en los aspectos
formales y cronológ icos de la sigillata hispánica, han supuesto, como cabr ía esperar,
variaciones y rectifica ciones de las conclusiones que planteamos en nuestra memoria de
licenciatura . Si en ella nos centramos en las produc ciones hispánicas aparec idas en el
Foro, el trabajo actual amplia este conjunto cerámico, estudiando la totalidad de la
sigillata hispánica hallada en los distintos sec tores excava dos, tanto espacios públicos
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 8 -
como privados, a lo larg o de casi dos década s de ex cavac iones 1971 -1988. El amplio
volumen cerámico estudiado nos ha permitido ahondar en aspectos concretos que
anteriormente no pasaron de ser meras hipótesis, como en el caso de la existencia de un
alfar local o la c onstatación de la pervivencia del municipium durante e l s.V, seg ún
queda constatada a través de las producciones de sig illata hispánica tardía aparecidas,
por citar unos poc os ejemplos que posteriormente de sarrollaremos.
Con este trabajo no pretendemos cerra r el estudio de las distintas familias
cerá micas que se ha realizado desde hace años ,con gra ndes resultados, con los
materiales apa recidos en Bilbilis . L os traba jos de Amaré sobre lucernas (1982, 1984,
1988 ) y de L uezas (1992) sobre la cerámic a común y engoba da, así como los de
Mínguez (1991) basados en el estudio de las parede s finas y de Aguarod (1992) sobre
cerá mica común importada, en los que estos dos últimos autores, dentro de un ámbito
mucho más amplio como es el Valle del Ebro, estudian numerosas piezas apare cidas en
el municipium , han posibilitado que nos encontremos, sin dud a alguna, con uno de los
y acimientos mejor conoc idos de la Península.
L a inmediata memoria de licenciatura de P. Miquélez centra da e n las
importaciones de sigillata itálica y gálica , junt o con la tesis doctoral que aquí
presentamos, no marcan el final d e una etapa, todo lo contrario. Dentro de unos años
somos conscientes que será necesario re visar parte del mate rial estudiado. L os avances
de la investig ación y los descubrimientos que bien seguro se realizarán, obligará n y
posibilitarán matizaciones e ind udablemente correc ciones. A ello no será ajena la
sigillata hispánica de Bilbilis .
En el primer estudio que Martín-Bueno (1976) realizó sobre la sigillata de Bilbi lis
se atribuían al alfar de Broncha les producciones que hoy sabemos que no lo son, o se
desconocían la procedencia de otras que hoy en día podemos atribuir sin ningún género
de duda al Complejo alfare ro de Tritium Magallum , en aquella época prácticamente
desconocido. Del mismo modo, en nuestra memoria de licenciatura adjudicába mos a los
distinto tallares de Tritium producc iones que hoy sabemos pr oceden del alfar de
Villarroy a y que en la época en que nosotros realizamos nuestro primer trabajo acababa
de ser descubierto. Dentro de unos años, cuando hay amos logrado aclar ar la importancia
e intensidad alca nz ada por las produc ciones locales y re gionale s, c on toda segur idad
tendremos que revisar nuestro trabajo. En el fondo es ahí donde radica la importancia de
este tipo de trabajo, siempre abierto a novedades venider as y nunca cerrado, cuy as
conclusiones posiblemente jamás podr án ser de finitivamente escritas.
........................................
.................................................................
........................................
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 15 -
I.2. COMUNICACIONES
L a sit uación de Bilbilis hace de esta ciudad paso oblig ado para el acceso a la
Meseta desde el Valle del Ebro y viceversa. Esta estratégica sit uación le llevaría a
desarrolla r un importante papel dentro de la red de vías romanas que fac ilitaron la
conquista y control de la Meseta al ser lugar de paso y cruce de una serie de caminos
que penetrac ión a través del J alón, uti lizados hasta hoy en día al transcurrir sobre ellos
la may or parte de las carre teras modernas. Esta vía fue abi erta por Catón en sus
campaña s del año 195 a.C.( Livio, 37, 7) al buscar un rápido acceso desde L evante hacia
el interior de la Península.
Según el Itinerario Antonino desde Caesaraugusta parten cuatro grandes rutas
que unen esta ciudad con el otro gran nudo de comunicaciones de la Península, Emerita .
Ambas colonias e stuvi eron dotadas de un complejo sistema de comunicaciones que les
permitió re lacionarse no sólo c on gra n parte de las ciudades hispanas sino también con
la may oría de las regiones económicas y estratégicas de la Península. El Itinerario
Antonino describe como estas cuatro g randes rutas transcurrían por un mismo tramo
final que pasando por el Valle del J alón les posibil itaba un rápido acceso a la Meseta y
al Valle del Ebro ( Fig.3).
Esta vía que un principio tuvo una g ran importancia estratég ica durante las g uerras
celtibérica s y civiles, irá constituy éndose prog resivamente en un eje c omercial de prime r
orden al canalizar los interc ambios de ambas zonas. Por ello ciudades c omo Bilbilis
situadas en sus inmediaciones alca nzaron gra n auge, no por su situación ag reste que le
aporta una configurac ión defensiva inex pugnable, sino por el control que ejercían sobre
los accesos de pene tración hacia otra s tierra s. Su situación le permitía controlar los
caminos entre Arévacos, Titos y Belos, del mismo modo que otras ciudades situadas en
la misma vía como Nertobriga y Arcobriga dominan los accesos a la c eltiberia al
encontrarse cerc a de los límites de ésta, como en el ca so de la primera , o los accesos
hacia las tierr as de los Arévacos en e l caso de la se gunda.
El Itinerario Antonino y el Anónimo de Ravena nos han permitido reconstruir el
trazado de esta vía 2 . L a ruta más directa era la denominada Alio Itinera ab Emerita
Caesaraugust a 3 ( It.Ant. 436, 1-438,1) que cruza ndo diag onalmente toda la meseta a
través del Valle del Henares enlaza directamente ambas ciudades, mientras las restantes
rutas lo hacen dando amplios rodeos hasta llega r a la mansio Tibulcia desde donde y a
marchan todas unidas hacia Caesaraugusta por el camino del Jalón. L a especial
orogra fía de este valle obliga a la calzada a transcurrir por determinados puntos sobre
los que han ido sucediéndose las vías de comunicación hasta la actualidad, motivando la
práctica total desaparic ión de cualquier vestig io de la vía romana.
2 Par a tod as las descrip ciones que rea lizamos sob re el trazado de las diversas vías nos remitim os a las
obras de ROLDAN HERVAS, J. M. Itinera ria Hispa na. Fuentes antigua s pa ra el estudio de la s vía s
romana s en la P. Ibérica . Vallad olid, 19 75; y principalmen te: MAGALL ON BOT AYA, Mª. A. La red
viaria roma na en Ara gón. Zaragoza, 1 987 .
3 Según el Itinerario A ntonin o se cita a Bilbilis com o la m ansión XII de la v ía Emerita - Toletum -
Caesaraugu sta ; XVI I de la vía Emerita- Fuenllan a -Caesaraug usta ; XIV de la vía Asturica -
Caesaraugu sta y XXVI de la vía Emerita- Caesaraug usta.
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 16 -
L a vía, como indica Magallón (1987, 180), debió partir desde Caesaraugusta por
la puerta de Toledo ubicada al oeste de la ciudad, encaminándose en direcc ión suroeste
siguiendo en gran pa rte el trazado de la actual carre tera de Madrid. En esta pr im era parte
el trazado bordea las últimas estribaciones de la sie rra de la Muela, alca nz ando la ciudad
de Segontia y poco después Nertobriga , tras trazar su recorrido entre las tierras fé rtiles y
el comienzo de las estribac iones montañosas.
Desde esta z ona se inicia el ascenso de los puertos de El Fresno y Cavedo a través
de los cuales se acc ede rápidame nte a Bilbili s 4 y principalmente al valle del Jalón
atravesá ndolo por un puente del que en la actualidad no queda resto alguno, pero de
cuy a ex istencia L iz Guiral (1985, 55) no duda, y a que no tendría sentido que una ciudad
ubicada e ntre otras razones e n función de su localización estratégica con respecto a las
tierras circundantes se viera mediatiz ada en su acceso por la falta de un p uente sobre el
Jalón 5 .
A partir de Bilbilis la ca lz ada sigue paralela al curso del río ubicándose en e l
estrecho margen de ti erra que el valle le deja, alcanzando rápidamente la mansio Aquae
Bilbilitanorum y poco después Arcobriga desde la que la vía se adentra por Ocilis en la
Meseta, continuando de spués camino hacia Segontia y Complutum .
Finalmente hay que mencionar como la ciudad se benefició de una compleja red
de c aminos sec undarios que se ag lutinaban en su entorno y que tomaron la calzada
Emerita - Caesaraugusta como eje principal, cuy os antece dentes se encuentra n e ntre los
diferentes caminos que desde la prehistoria era n utilizados para comunicar los diversos
valles.
Maga ll ón (1975,190) ha doc umentado la existencia de los siguientes caminos
(Fig .4):
1- Camino entre Bilbilis y Turiaso .
2- Camino entre Bilbilis y la meseta soriana a través del río Ribota.
3- Camino del río Perejiles a través de Segeda .
4- Camino del Jiloca.
5- Camino del río Perejiles.
4 El Itinerario Antonino cita a Bilbilis co m o la I II mansión de la vía Ca esaraugu sta- Emerita y la V de la
vía q ue desde Tarraco seguiría el ca m ino Ilerd a-Caesa raugu sta-Nertobrig a-Bilb ilis . Las fuentes antiguas
llevan a pensar a MAGA LLON (1987, 187 ) que la m ansion m antiene un a existencia indep endiente
respecto de las vicisitudes históricas de la ciudad ro m ana, estableciéndose en las cercanías de la ciudad
indígena y al amparo del municip ium ro m ano que surgió en la confluencia de los río s P erej iles, Ja ló n,
Jiloca y Ribo ta. El núm er o y la importancia de las vías a las q ue p resta servicio así par ece confirm ar lo, ya
que per dura hasta el s.VII , mientras la ciudad de Bilbilis ya d esde el s.IV según Au sonio se encontraba en
progresiva decad encia.
5 Dej ando apar te las num ero sas suposiciones realizadas sob re su localizació n, parece ló gico pensar que su
situación estaría en las cercanías de la llam ada Torr e de An chis, en donde el río pasa en su m argen
derecho pegad o a una serie de resaltes roco sos que serían en s u mom ento utilizados co mo posibles apoyos
del puente.
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 17 -
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 18 -
L a importancia de estas vías es i ndiscutible. Posteriormente, cuando realicemos el
estudio de los centros de producc ión de sigillata de los que se aba steció la ciudad,
veremos el im portante papel jugado por todas ellas en su proceso de comercialización y
distribución, e specialmente por la utilización de alguno de ellos por parte de talleres
como los situados en Tara zona, Villarroy a y Bronchales.
L a red de caminos confiere a la ciudad una extraordinaria posi ción estratég ica
desde época pre rromana, configura ndo la posibil idad de unas re laciones c omerciales
muy intensas, atestigua das por la importancia de las ciudades encontrada s en su entorno
o cruzadas por estas vías que ponen en dicho la importancia que este sistema o red vial
secundaria debió tener en la reg ión, utilizándose la may or par te de ellos durante la edad
media, o incluso en la ac tualidad.
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 19 -
I.3. FUENTES HI STORICAS
I.3.a. FUENTES ESCRITAS
Fuente s Clásicas
L as fuentes clásicas que mencionan Bilbi lis son ciertamente escasas y poco
extensas si ex ceptuamos una serie de referencias en la obra del poeta Marcial que, como
oriundo de esta ciudad, le pre sta una may or atención ll evado de un cierto
sentimentalismo, debido al cual llega a compararla con la mismísima Roma. Todas las
citas clásicas se encuentran recog idas y c omentadas e n la tesis de Martín -Bueno (1975)
siendo la may or parte de las refere ncias que nos han llegado hasta hoy en día
reitera ciones de los tópicos clásicos en los que se alude a su perte nencia a la reg ión de la
celtiberia, tribu, riquezas y poderío en arma s y ca ballos, propiedades del agua, estatuto
jurídico, fisonomía de la ciudad, e tc.
L a primera referenc ia que conocemos sobre Bilbili s la encontramos en el Libro II I
de la " Geografía " de Estrabón ( III,4, 12-13 ) tomadas en parte de Posidonio Tras
refe rirse a la situación de los celtiberos, ciudades y guerr a numantina dice: ...pertenecen
a los celtiberos las ciudades de Segobriga y Bilbilis, cerca de las cuales lucharon
Metelo y Sertorio... ". Después continuaba Estrabón facilitando datos sobre Celtiberia,
sus c ostumbres, ve stimentas, a rmas, caballos e tc., siendo todo ello datos tomados de
Posidonio .
Plinio el viejo, en su " Naturalis Historia " (I II , 3, 4) menciona Bilbilis y su status
jurídico, centrándose buena parte de sus datos en las " Formulae Prov inciarum ". Se citan
las ciudades de la Tarraconense y particularmente las del C onventus Caesaraugustano
en donde se mencionado a Caesaraugusta como centralizadora de un tot al de cincuenta
y cinco pueblos de los que son ciudadanos romanos los bilbilitanos y los ce lens es.
También alude ( I, 34, 14 ) a Bilbilis como ciudad rica por sus aguas, al igual que las de
Turiaso , destacando sus cualidade s para templar el hierro
Será gra cias a Marcial a quien debemos el may or número de refere ncias conocidas
sobre Bilbilis . Nacido entre los años 38 y 41 de la Era, a los veintisiete años marc ha a
Roma en donde desarrolló el géne ro epigra mático y poco después la elegía y la sátira.
Tras una cómoda vida en la capital de l I mperio decide e n el año 98 volver a su ciudad
natal en la que moriría pocos años después. Gracias a él debemos descripciones
detalladas de la ciudad y de su re gión, así como de la celtiberia y de la toponimia de la
zona. A través de sus obras podemos reconstruir la fisonomí a particular de la ciudad,
menciones como " Altam Bilbi lim ", " pendula quod patriae visere tecta li bet... ", o
refe rencia a la fama de sus armas y caballos " equis et armis nobilem ", a sus fuentes o
manantiales " decerna placabit sitium et Nutha ", junto a diversos comentarios dedicados
a las ferrerías, a las auríferas agua s del Jalón e incluso a la situación jurídi ca de la
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 20 -
ciudad " Municipe s Augusta...Bilbilis acri Monte creat ", en cierto modo nos permiten
imaginar nos el aspecto de la ciudad 6 .
Ptolomeo ( Geografía , II, 6, 33 ) en el s.I I facilita la sit u ación de Bilbilis ,
apare ciendo citada en sus tablas geográ ficas junto a otras ciudades de la región.
Posteriormente aparece repetidamente en las distintas ruta así como el número de
mansión que ocupaba en cada una de ellas 7 .
A finales del s.I V contamos con los pasajes de la correspondencia que
mantuvieron entre los años 390-394, Ausonio y Paulino de Nola en la cual podemos
encontrar una serie de menciones a la ciudad. En esta correspondenc ia Ausonio( Ep.,29,
50-61) ( Carm., X, 223 -4) se queja a su amig o Paulino, que vive en Hispania, de no
recibir noti cias suy as, acusánd ole de vivi r en un país inhóspito, árido y desolador .
Refiriéndose a Bilbi lis como , después de destinar otros calificativos a Calagurris e
Ilerda , " ergo me um patri aeque decus colume nque senati Bilbili s " y " Bilbilim acutis
pendentem scopulis ". Posteriormente Paulino se defiende de las acusaciones de su
amigo a parec iendo citada Bilbilis como Birbilis .
Justi no ( XLV, 3, 8 ) menciona el río Birbilis " Praecipua his quidem ferri materia
sed aqua ipso ferro violentior, quippe temperamento aius ferrum acrius redditur, nec
ullum apud eos telum probatur, quod non aut Birbili fluvio aut Chalybe tinguatur ".
Posteriormente S an I sidoro ( Ethymologiae, XVI, XX- XXI ) retomando las fuentes
antigua s, menciona de nuevo el hierro de Tara z ona y Bilbilis " Aquarum vero summa
differentia est, quibus ferrum candes inmergitur quo itilior fiat, sicut Bilbilis in
Hispania et Tirassona, Comus in Italica... "
L a última reseña que conocemos referida a Bilbi lis , citada como Belbili , se
encuentra en el Anónimo de Rávena del s.VI I , mencionándose junt o a otras ciudades
como Nertobriga , Arcobriga , C esada y Areucia , todas ellas relacionadas c on la vía
romana.
Fuente s Modernas
Sería inj usto terminar esta apartado olvi dando a aquellos investigadores y eruditos
locales que desde el Renacimiento se vieron atraidos por las ruinas y especialmente por
las citas "clásica s" de una ciudad que románticamente se encontraba dormida y olvidada
en el tiempo. En los trabajos de Martín -Bueno (1975), al cual nos remitimos, se recoge n
la totalidad de las noticias exist entes sobre esta ciudad, a pesar de ello no quere mos
dejarlas e n el olvido.
No cabe la menor duda que la mención de Bilbilis en las fuentes clásicas y sobre
todo como cuna de Marcial sirvió de inspirac ión desde antiguo a g ran número de
escritores que como Escuelas (1661), Pérez de Nueros(17?? ), Cos y Ey aralar (1845) o
viajeros de paso como L abaña (1611) entre otros, dedicaron, con may or o menor
fortuna, parte de su obra a esta ci udad. L a prox imidad de Calatay ud establec ió entre
6 Centrados en los ep igram as de lo s libros d e Marcial: I, XLIX; IV, LV, LXI; X, XX, XCVI, CIII, CIV;
XII, II I, XVIII , XXI.
7 Nos remitim os al ap artado ded icado a las comun icac iones donde se amplía este aspecto.
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 21 -
ambas ciudades una estrecha relación, motivando que cualquier historia o referencia a
esta ciudad de fundación árabe, siempre estuviese iniciada con alguna mención sobre la
antigua Bilbili s , remontándose la primera referenc ia escrita de época moderna a 1575,
cuando Ambrosio de Morales publica "L as antig üedades de las ciudades de España" .
Posteriormente Martínez de Villar (1598) rea li za un tratado local de las a ntigüedade s y
varones ilustres de la zona.
En estas primeras obras realizadas en el s.XVI I y continuadas durante los s.XVI II-
XI X, se mezcla la faceta humanista y romántica de los autores, dejándose ll evar más por
la imaginac ión que por una verdadera búsqueda del pasado, desembocando muchas de
las veces en un alterac ión de la realidad empañada, la más de las vec es, con noticias
erróne as o falsas. Con el paso del tiempo, el nacimiento del colec cionismo, como un
intento de rescatar el mundo clásico que tan insi stentemente era buscado por el hombre
humanista de la época , motivará la aparición de las primeras colecciones, de ahí que
Bilbilis no pudiera permanecer ajena a este resca te material del pasado. Es entonces,
entre 1750-1765, cuando los jesuitas García y Gasca crearon un pequeño museo,
perdido tras su expulsión, con materiales, inscripciones y moneda s re cogidas en la
comarca , sin que hay a que descartar, aunque no hay constancia de ello, de que
realizasen a lgún tipo de excava ción.
L os siglos XIX y XX suponen un importante cambio de mentalidad en los
estudios científicos. En una primera mom ento se produce una de scripción de los restos
existentes producto de la observación directa de las ruinas, así como recupera ción de las
fuentes clásicas que a fuerza de repe tirse insistentemente llegan a convertirse en un
tópico. El s.XX marca el gra n cambio al ini ciar Sentenach (1918) la primera campaña
oficial de ex cavaciones, aunque a principios de siglo el Conde de Samitier había crea do
una colección pa rticular c on el fr uto de las tar eas de remoción realizadas en el antig uo
solar. Posteriormente Schulten (1934) entre 1933 -1934 efec túa unas breves
excavaciones junto al genera l La mmerer que leva nta una serie de planos hoy perdidos,
sin que aportasen na da nuevo, y a que se eludía a los tópicos pasados. Desde este
momento comienza una nueva historiografía y a que se revitalizan los estudios sobre
Bilbilis gra cias a las investigac iones de Dolç (1953 -1954) sobre Marcial y otros
problemas lingüísticos, o de Beltrán Ma rtínez (1950) sobre la numismática .
A partir de 1965 Martín-Bue no (1975) comienza los trabajos de recopilac ión de
materiales que supondrá en 1971 el ini cio de las excavaciones modernas y por lo tanto
de las publicaciones científicas, tanto por parte de este autor como por el equipo
formado en torno suy o.
I.3.b. FUENTES EPIG RAF ICAS
L os materiales epigráfic os conocidos sobre Bilbilis que han llegado hasta nosotros
son más bien escasos, lo cual no debe ex trañarnos si tenemos en cuenta la importante
reutilización y destrucción de materiales acontecido a parti r de la Edad Media, siendo
incluso muy pocas las inscripciones de las que podemos ase gura r una proc edencia
segur a del propio y acimiento, si exceptuamos, clar o está, e l hallazg o de una placa
honorífica durante las excavaciones de Foro que posteriormente men cionaremos.
Además hay que tener en cuenta el desconocimiento que tenemos de la situación de las
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 22 -
distintas necrópolis con que debió contar la ciudad, a pesar de haberse prospectado el
terreno e n numerosas oca siones.
L a may or parte de las inscripciones, muchas de las cuales son fa lsas, fue ron
recog idos por Hübner en el C.I.L. ( Vol.II y suplementum Eph. Ep., VIII- IX ).
Posteriormente Mar tín-Bueno (1975, 67-83) recopila toda la epig rafía relacionada de
may or o menor manera con Bilbilis .
L os trabajos más recientes se deben a Na varro C aballero que en su memoria de
licenciatura , posteriormente en su tesis doctoral, y más recientemente junto a Martín -
Bueno, se ocupa de nuevo de estos epígrafe s 8 , así como de los hallazgos ac tuales,
especialmente el de la placa h onorífica aparecida en el Foro y dedicada a Tiberio por
parte de un persona je de nombre AEMILIVS , estando fechada entre el 1 de Enero del
año 27 d.C. y el 1 de J ulio del mismo año, interpretándose la inscripción como un claro
ejemplo de everg etismo provincial 9 , siendo esta la últim a novedad epigrá fica que ha
aportado el y acimiento.
L a transcripción de la inscripc ión es la siguiente:
TI .CAESARI.DI (VI .AVG.F.)
(D)I VI .I VLI I.N.( AVGVSTO.)
(PON)TI FI CI .M(AX.CO)S I II I
(I MP.)VI II TR(I B.PO)T.XXI X
(AE)MI L I VS.C( ? )
[MVN.AVG]STAM [BI LB IL IM]
I.3.c. F UENTES NUMISMATICAS
L as acuñaciones realizadas en Bilbi lis , tanto en époc a indígena c omo en romana,
han motivado gran interés desde antiguo, remontándose las primeras menciones
conocidas de esta ceca a los estudi os de L astanosa (1645) a quién debemos la
realización de la primera clasificación. Posteriormente autores como Masdeu (1790),
Vives (1800), Cean Be rmúdez (1832) y Madoz (1856 -1860) se limi taron a una serie de
ordenac iones más o menos afortunadas, siendo Delgado (1876) quien inagura una nueva
etapa en el estudio de la numismática, procediendo a realizar una sistematiz ación más
racional, siendo continuada por L afuente (1880-1882) que individualiz a las acuñaciones
de Bilbilis y seria sus contramar cas y dunviros .
L os estudios más reciente s comienzan con Vives Escudero (1926) que realiza un
estudio cronológico mediante la evolución estilística, procediendo a la sistematiz ación
8 NAVA RRO CA BALL ERO, M. La epig rafía romana del Con ventus Iuridicus C aesaraug ustanu s .,
Zaragoza, 1 990 , (Memoria de licenciatura inédita); MARTI N -BUENO, M.. y NAVARRO
CABA LL ERO, M., "La epigrafía del Municipiu m Augusta Bilb ilis" Zephyru s., Salam anca, 1997 ,
(prensa)
9 Sobre este tem a, así co mo sobre la inscripción, volveremos en el ap artado dedicad o a las excavaciones
realizadas en el Fo ro.
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 23 -
de todos los tipos conocidos, aparec iendo Bilbi lis con el nº88 de las ceca s indígenas. En
1950, Beltrán Martínez efectúa el estudio global de la numismática hispánica,
corre spondiendo con el nº17 en su orde nación alfabética.
A partir de este momento los estudios numismáticos toman aug e y como
consecue ncia de ello también los de Bilbilis , de e ntre los que podemos de stacar los
trabajos realizados por Martín-Bueno (1971, 1973-1974) y Casado (1976) sobre
circulac ión monetaria y aspectos concre tos de las acuñaciones bilbilitanas, tanto
indígena s como hispanolatinas.
Resumiendo la problemá t ica monetal de la ceca de Bilbilis podemos decir que es
una de las que presentan may or varieda d de series, así como una prolongada
perdura ción que comienza a fines del s.I I a.C. c on acuñaciones largas de abundantes
series en bronce y tipológicamente encuadrables en los tipos ibéricos, cabeza barbada en
el anverso y jinete lancero con el letrero en carac teres ibéricos (BI .L.B I.L .I.S),
evolucionando posteriormente hasta las acuñaciones hispanolatinas que desapare cerán
en época imperial con Calígula, manteniéndose exclusivamente la acuñación en bronce.
L a abundanc ia de sus tipos en zonas muy concre tas y lo e special de alguno de sus
reversos (laurea), parecen indi car un círculo económico propio, manteniendo una fuerte
y prolonga da relación monetal con la Meseta y z ona minera del noroeste peninsular con
la que debió mantene r estrechas relac iones económicas.
L a acuñac iones evolucionan desde las ibéricas con los anversos compuestos por
las típicas cabezas indígenas barbadas, hasta anversos indeterminados que con el paso
del tiempo se conve rtirán en las re presentación de Oc tavio. P ara B eltrán Martínez
(1950, 322 y 341) estas últimas ca bezas serían posteriores a l 27 a.C. y
retrospec tivamente enlazarían con el g rupo de BILBILIS-ITALICA las cuales
entroncaría n a su vez con los ases ibéricos que poseen el signo .BI . tras la cabeza y que
según e l m ismo autor deben ser poste riores a la de strucción de Azaila.
L as acuñac iones posteriore s mantendrán los tipos tradicionales del lancero, pero
con el nombre de MVNICIPIVM AVGVSTA BILBILI (lueg o Bilbilis ) ITALICA . En las
primeras acuñaciones hispano-latinas encontramos la cabeza de Augusto en un primer
momento desnuda y posteriormente laureada , completándose el as con la corona de
laurel y el semis con un fulmen alatus , al recibir el empera dor el título de pater patriae.
L a ceca hispano-latina permanec e en funcionamiento durante los reinados de
Augusto (as, semis), Tiberio (as, semis), desapare ciendo con Calígula (as). El
mantenimiento de la ceca durante este último emperador es bastante significativo y a
que con este emperador se había producido la desa parición de la totalidad de las cecas
hispano-latinas de la Península, perviviendo únicamente ocho de ellas en la
Tarraconense , coincidiendo con aquellas que presentaban series más numerosas y
may or expansión. Hasta el momento conoc emos un total de diez magistrados ( IIuvir ),
en una de cuy as emisiones c on Tiberio podemos apreciar un claro caso de damnatio
memoria en la pe rsona de Sejano 10 .
10 T odo s los estudios antiguos realizad os so bre la numis mática d e Bilbilis se encuentran rec ogidos por
MARTIN-BUENO(1 975 ), a la cual nos remitim o s.
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 24 -
Finalmente, los trabajos que toman o tr atan algún aspecto de las acuñac iones de
Bilbilis se deben a Beltrán Martínez, (1993, 67 -88) que realiza una serie de disgresiones
sobre las acuñaciones de la Bilbili s indígena y la romana a partir de la problemática que
presenta la dualidad de ambos asent amientos, problema retomado en una reciente
comunicación presentada por éste mismo autor en el IV Encuentro de Estudios
Bilbilitanos (1997, 15 ss.), en donde se menciona la existencia de una serie de
cuadra ntes inéditos de elaborac ión muy tosca en cuy os an versos se aprecia una cabeza
con casco identific ada como Hefaistos o Vulcano (B eltrán, 1997, 33) y en los re versos
una figura indeterminada que el autor identifica con un mi nero portando un candil, lo
que le ha llevado a poner en relación estas acuñaciones con la fabricac ión de numerario
destinado al pago a mineros y afines que trabajar on en las explotaciones mi neras
vinculadas a Bilbilis .
Por último hay menc ionar el trabajo de Herreras Belled que en su tesis doctoral
leida recientemente, (1995), centrada en los resellos y reacuñaciones de las series
hispanolatinas, presenta y estudia algunos de los e jemplares re sellados procedentes de
bilbilitanos.
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 31 -
prolongá ndose las obras durante el re inado de Tiberio y fina lizándose a lo larg o de
diversas interve nciones de époc a flavia y posteriormente con Tr ajano.
Tras alcanzar su máximo esplendor con la dinastías Flavia y Antonina, a finales
del s.II d.C. se inicia una lenta y prog resiva decadencia que se vio acentuada a lo largo
del s.I I I d.C. En los siglos posteriores la ciudad mantendrá un poblamiento residual y
muy reducido, sin que alca nzase con toda probabilidad la época visigoda, momento en
el que y a había sido abandona definitivamente .
Posteriormente, durante la Edad Media, pudo establecerse alg ún tipo de
asentamiento menor como atestig uan los enterramientos a parecidos entorno a la ermita
de Santa B arbara que ha bía reutilizado e l criptopórtico del foro, así como al gunas
estructuras de los principales edificios que todavía permanecían en parte en pie, como
en el ca so del foro y el teatro, manteniéndose despobla da hasta hoy en día.
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 32 -
I.6. BIBLIOGRAFIA R EFERIDA A BILBILIS
I ncluy e la práctica totalidad de las obras, artículos y refe rencias que en may or o
menor medida han tratado alguno de los diferentes aspectos relativos a Bilbili s ,
exceptuando las enciclopedias y obras gene rales sobre temas amplios como la
romanización, historias g enerales de Aragón, etc. de poco valor muchas de ellas.
I gualmente mencionamos las obras antig uas que aunque tienen un cará cter muy
ge neral pre sentan las primera s refere ncias conocidas sobre Bilbilis .
De entre todos los trabajos hay que señalar el de Antonio Utre ra Fune s en el que
se recog e la tot alidad de la bibliografía existente sobre Calatay ud y su comarca hasta
1992.
INDICE DE ABREVIATURAS BIBLIOGRAF ICAS
A.A. Arqueología Aragonesa
A.E.A. Archiv o Español d e Arqueología
B.A.P. Baj o Aragón Prehistoria
B.M .Z. Boletín del Museo de Zaragoza
B.S.A.A. Boletín del Seminario de Arte y A rq ueología
C.N.A Congreso Nacional de Arqueología
E.E.B. E ncuentro de Estudios Bilbilitanos
G.N. Gaceta Numis mática
H.A. Hispania Antiqu a
M .C.V. Melanges de la Casa Velázquez
M .J.S.E.A. Memorias de la Junta Superior de Excavaciones y A ntigü ed ades
M .M . Madrider Mitteilungen
N.A.H. Noticiario Arqueológico Hispánico
P.B. Papeles B ilbilitanos
P.S.A.N.A. P ublic. del Servicio de Arqueología y Num ismática A r agonesa
P.V. Principe d e Viana
R.A. Revista de Arqueología
S.C.A. Sim p osium d e Ciudades Augu steas
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 33 -
AGUILERA Y G AMBOA, E.
1909: El alto Jalón: Descubrimientos arqueológicos . Madrid.
AMARE TAF ALL A, Mª.T.
1982: "L ucernas roma nas de B ílbilis" I.E.E.B, Calatay ud, pp.33-41.
1984: Lucernas romanas de Bilbilis . Zarag oza.
1988: "L ucernas roma nas de B ílbilis II " II E.E.B ., Calatay ud, pp.111-117
ASENSIO EST EBAN, J.A.
1995: La ciudad en el mundo prerromano en Aragón., Caesaraug usta 70 (monográ fico),
Za rag oz a
BELTRAN MARTINEZ, A.
1950: Curso de numismática. Numismática antigua . Cartagena.
1953: Las monedas hispánicas antiguas . Zarag oz a.
1993: "Disg resiones sobre las monedas de Bílbilis y la sucesión de ciudades romanas
con el mi smo nombre que las indígenas en distintos desplazamientos", Studia
paleohispánica et indogermánica J.Untermann ad amicis hispanias oblata (Aurea
saecula 10) , Barcelona,pp.67-88
1996: "L a ciudad clásica en Arag ón", Difus ión del Arte Romano en Aragón , Zara goza,
pp.37-104.
1997: "Aportaciones a la numi smática de Bilbilis y disgresiones sobre ella' , IV EEB ,
Za rag oz a, 1997, pp.15-43.
CANCELA RAM IREZ DE ARELLANO, Mª.L.
1980: "Pequeños objetos de br once de Bílbilis", P.B.1 Za rag oza,, pp.17-29.
1981a: "F ontana en e l Foro de B íl bilis", Caesaraugusta 49-50 , Zara goza, pp.121-125.
1982b: " Dos piezas c erámica s de l Museo Municipal de Calatay ud", P.B. Zara goza,
pp.23-27.
1982c: "Capiteles r omanos procedentes de B ílbilis", II E.E.B. , Za rag oz a, pp.47-52
CEAN BERMUDEZ , J.C.
1832: Sumario de la antigüedades romanas que hay e n España .. Madrid
COS, M, y EYARALAR, F .
1845: Glorias de Calatayud y su antiguo partido .
CISNEROS CUNCHILLOS, M.
1983: Problemas y relaciones entre materiales de construcción y sus fuentes de
extracción en yacimientos arqueológicos de época romana de la Tarraconense,
(Memoria de lic enciatura inédita) , Za rag oz a.
DELGADO, A.
1871: Nuevo método de c lasi ficación de las medallas autónomas de España . Sevilla.
DOISY, H.
1948? : Etude sur la cité romaine de Bilbilis .(I nédita)
DOLÇ, M.
1953: Hispania y Marcial . Barc elona.
1954: "El nombre de Bílbilis". P.S.A.N.A. 5 , Za rag oz a, pp.49-61
1954: "Semblanza arque ológica de Bílbilis", A.E.A. 27 , Madrid, pp.179-211
DOMINGUEZ , Mª.A. y GALINDO, M.P .
1984: "Hallazgos numismáticos en el término de Calatay ud", Gaceta Numismática 74-
75 , Barc elona, pp.63-103.
ESCUELA, J.
1661: Elogium bilbilitanorum.
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 34 -
FATAS CABEZ A, G.
1967: " S obre un fra gmento de terra sigillata hallado en Bílbilis" P.S.A.N.A. 29-30 ,
Za rag oz a, pp.209-210
FUENTE, V. de La.
1880-1883: Historia de la siempre augusta y fidelísima ciudad de Calatayud, Zara goza.
GALIAY SARAÑA NA, J.
1946: La romanización en Aragón ., Zara goza.
GALINDO, P .
1979: "Estado actual de la investigac ión arqueológica en la cuenca del Valle del J alón",
II Jornadas del Estado Actual de los Estudios sobre Aragón ., Huesca.
GALSTERER, H.
1971: Untersuchungen zum römische n städtewesen auf der iberischen halbinsel . Berlín.
GOMEZ CADIZ, B.
1650? : Antigua y nueva Bílbi lis cabeza de la C eltiberia, principio de la primera
restauración de España.
GUIRAL P ELE GRIN, C.
1982: "Preliminares sobre las pint uras de las termas de Bilbilis", I E.E.B., Zara goza,
pp.69-72
1984: Pintura mural romana procedente de las termas de Bílbilis (Memoria de
licenciatura inédita), Z aragoza.
1996: "Pintura romana en Arag ón (I I ): L as Termas de Bilbilis Aug usta", Pasarela 6,
Za ragoza, pp.11-18.
GUIRAL P ELE GRIN, C. y M ARTIN -BUENO, M.
1997: Bilbilis: Decoración pictórica y estucos orname ntal es, Zara goza.
GUTIERREZ P EREZ, M.V.
1992: "L a toponimia de Bílbilis y sus alrededores: estado actual de su conocimiento", II
E.B.B., Z arag oz a, pp.61-72.
HERRERAS BELLED, J. C.
1995: Las contramarcas sobre numerario de acuñación ibérica e hispanorromana en la
provincia Tarraconense. (Te sis doctoral inédita), Z aragoza.
HÜBNER, A.
1869: Corpus Inscriptionum Latinarum . Vol.I I
1897-1898: Supllementun C.I.L. II, en Eph, Ep., VI II-IX.
JIMENEZ, J.L .
1987: Arquitec tura forense en la Hispania Romana , Monografías Arqueológica s 27,
Universidad de Z arag oza (Departa mento de Ciencias de la A nti güeda d), Zarag oza.
1986: Contribución al estudio de la arquitectura romana en Hispania: el foro de
Bilbilis (Calatayud, Zaragoza) , (Tesis doctora l i nédita), Z aragoza.
LABAÑA, B.
1895: Itinerario del Reino de Aragón ., Z arag oz a.
LIZ GUIR AL, J.
1981: "Cabeza de medusa en cerámica vidriada procedente de Bílbilis", P.B, Zara goza,,
pp.39-46.
1982: "Nota ace rca de la ubicación del puente romano de Bílbilis", II E.E.B., Zarag oz a,
pp.73-76
LOPEZ LAN DA, J.M.
1934: Estampas bilbilitanas (Monumentos y pasajes) . Zarag oz a.
1946: Bílbilis y sus amigos . Zarag oz a.
1947: Historia sucinta de Calatayud. I Edad Antigua. Zarag oza.
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 35 -
1952: Historiadores de Calatayud . Zara goza.
LOPEZ SAM PEDRO, G .
1968: "Para la carta a rqueológ ica del término municipal de Calatay ud", C aesaraugusta
31-32 , Z arag oz a, pp.156 ss.
LUEZAS PASCUA L , R.A.
1993: Cerámica común y e ngobada de Bílbilis. (Tesis doctoral inédita), Z aragoza
LUEZAS PASCUA L , R.A. y MARTIN-BUENO, M.A.
e.p.: "Cerá micas engoba das de decorac ión pintada procedentes de Bílbilis (Calatay ud,
Za rag oz a)", Caesaraugusta ., Z arag oz a.
MARTIN-BUENO, M.A.
1968: "Acerc a de las pesas de telar proce dentes de Bílbilis", P.S.A.N.A. 31-32 ,
Za rag oz a, pp.257-259.
1970: Elementos para el estudio de la arqueología de Bílbilis . (Tesis de licenciatura
inédita), Z arag oza.
1971-1972: "Pondera de Bílbilis en la colecciones Orensanz y Samitier". P.S.A.N.A. 35-
36 , Za rag oz a, pp.157-163.
1971: "Un áureo y otros hallazg os monetarios en Bílbilis", Py renae, VII , Barcelona,
pp.145-155
1972a: "Nota s sobre la urbanística de Bílbilis", Estudios I , Za rag oz a, pp.105-121.
1972b: "Bílbilis. Noti cia de las ex cavaciones en 1971", C.N.A. XII , Zarag oz a, pp.591-
602.
1973a: "Nuevos restos visigodos en Calata y ud (Z arag oz a)" , E.E.M.C.A.IX , Z aragoza,
pp.435-444.
1973b: "Una conocida inscripción romana de Bílbilis", Estudios II , Z aragoza, pp.435 -
442.
1973c: "Estudio histórico-arque ológico de Bílbilis", Estudios II , Z aragoza, pp.151-154.
1973d: "Dos nuevas formas de terra sigillata en Bílbilis", Pyrenae, 9, Barce lona,
pp.195-197.
1973e: "Construcc iones termales en Bílbilis", C.N.A. Portuguesa, III , Oporto.
1973-1974: "Circ ulación monetaria e n Bílbilis. Motivaciones económicas", I.C.Nac. de
Numismática. Numisma 120-131 , Madrid, pp.151-154
1974: "Nuevos a spectos de la vida e n la antigua Bílbilis", Rev. Jalón . Calatay ud.
1975a: "B ílbil is. Enterramientos e n torres de murallas", C.N.A. XIII , Zara goza, pp.701-
706.
1975b: "Dos osculatorios procedentes de Bílbilis (Calatay ud)", Pyrenae XI , Barc elona,
pp.161-163.
1975c: "El abastec im iento y distribución de aguas al Municipium Augusta Bilbili s ",
H.A. V , Valladolid, pp.205-222.
1975-1976: "Elementos de cultos orientalizantes en Bílbilis (Calatay ud)",
Caesaraugusta 39-40 , Zara goza, pp.165-174.
1976a: "Aportaciones al estudio de la Terra sigillata de Bílbilis", P.V. 142-143 ,
Pamplona, pp.67-118.
1976b: "B ílbilis. El significado de lo Augusteo" . Symposium de Ciudades Augusteas
vol. II , Z aragoza, pp.145-151.
1977a: "Ajuar romano procedente de Bílbilis en la colección Orensanz", B.S.A.A. XLIII ,
Valladolid, pp.409-414.
1977b: "Bílbilis 1973". N.A.H. Arq.5 , Madrid, pp.57-60.
1979: "Preliminare s sobre el teatro de Bílbilis (Calatay ud, Zarag oz a), C.N.A. XV,
Za rag oz a, pp.937-942.
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 36 -
1981a: "Apuntes monumentales al Municipium Augusta Bilbi lis ", P.B. III , Calatay ud,
pp.29-37.
1981b: "L a inscripción a Tiberio y el Centro re ligioso de Bílbi li s (Calatay ud,
Za rag oz a)", Madride r Mitteilungen, 22 ., pp.244-254.
1982a: "El teatro romano de Bílbilis (Calatay ud, Za ragoza)" Actas simposi um El Teatro
en la Hispania Romana , Bada joz, pp.73-93.
1982b: "Nuevos datos sobre los enterramientos rituales en la muralla de Bílbilis
(Calatay ud, Zara goza)" , Bajo Aragón Prehist oria, IV , Zara goza, pp.96-106.
1982c: "B íl bilis Municipio de la Celtiberia", R.A . 20, Madrid, pp.6-15.
1982d: " La investigación arque ológica en el J alón Medio:Estado de la cuestión", I
E.E.B. , Z arag oz a, pp.7-31.
1985a: "El componente urbanístico en el trazado urbanístico de Bílbilis", Coloquio de
Arquitectura Religiosa en la Hispania Romana . Mérida, pp.
1985b: "Bílbilis (Calatay ud, Zarag oza): campaña de 1985", B.M.Z.4 , Za rag oz a, pp.305-
308.
1986: "Bílbilis: Excavaciones de 1985", B.M.Z. 6. , Za rag oz a, pp.419-421.
1986: "Arqueolog ía de la comarca bilbilitana: Actualización", II E.E.B., Zaragoza,
pp.17-26.
1987a: "El For o de B ílbil is", Los Foros Romanos en las Provincias Occidentales. ,
Madrid, pp.99-111.
1987b: "B ílbil is: Fisonomía de la cuna de Marcial", Simposium sobre Marco Valerio
Marcial , Calatay ud, pp. 357-374.
1990: "B ílbil is Augusta (Calatay ud-Zarag oza)", Sadtbil und Ideologie, Kolloqium Die
monumentakisierung hispanischer Städte zwische n Republick und Kaiserzeit , Múnchen.
1991a:"B íl bilis, a rquitectura doméstica" , La casa urbana hispanorromana.
Za rag oz a.165-180.
1991b: "Excavaciones en las termas de Bílbilis, 1988, 1989", Arqueología Aragonesa,
1986-1987; 1987-1988, 1988-1989. , Z aragoza.
1992 : “ Utiliz ación políti co-relig iosa de los teatros romanos", Spectacula II, Le théatre
antique er ses spectacle s, L attes, pp.233 ss.
1996: "L a transcendencia del mundo clásico", Difus ión el Arte Rom ano e n Aragón ,
Za rag oz a, pp.7-36.
MARTIN-BUENO, M.A. y A LBERTO , F.
1973: "Análisis de arg amasas romanas. I . Cist ernas de Bílbilis", I Jornada de
metodología de las Ciencias Históricas. vol.I, sección 2.1., Santiag o de Compostela,
pp.207-214.
MARTIN-BUENO, M. y BELTRAN LLORIS, M.
1982: " Bílbilis y Celsa, dos ejemplos de ciudade s romanas en e l Arag ón Antiguo" ,
Caesaraugusta, 55-56 , Zara goza, pp.143-166.
MARTIN-BUENO, M. y CISNEROS, M.
1986: "Aproximación al estudio de materiales de construc ción romanos de Bílbilis",
C.N.A., XIX , Za rag oz a, pp.875-880.
MARTIN-BUENO. M. y JIMENEZ , J.L.
1982: " Notas sobre el esquema arquitectónico adoptado en el conjunto religioso de
Bílbilis", I E.E.B., Z aragoza, pp.85-89.
1983: " Municipium Augusta Bilbi lis : un nuevo ejemplo de adopción de esquemas
preconc ebidos en la arquitectura romana romana altoimperial", M.C.V. t.XIX ., París,
pp.69-78.
MARTIN-BUENO, M; JIM ENEZ, J.L. y CANCELA, Mª.L.
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 37 -
1985a: "Aportaciones al conocimiento del Centro Religioso de Culto I mperial en
Bílbilis", C.N.A. XVII , Z arag oza, pp.837-859.
1985b: " Municipium Augusta Bilbilis " . Arqueología de las ciudades modernas
superpuestas a las antiguas , Madrid, pp.253-270.
MARTIN-BUENO, M. y LIZ GUIRAL, J.
1989: 'Preliminares al estudio de las termas del Municipium Augusta Bilbilis" , II E.E.B.
Zaragoza, 1989, pp.83-99.
e.p.: "L as ter mas del Municipium Augusta Bilbili s y su relación con otros edificios
análog os", I nternational Confere nce Roman Baths, Ba th.
MARTIN-BUENO, M. y MIQUELEZ RUPEREZ , P.
1997: "Sellos de alfa reros itálicos en B ílbil is", IV E.E.B. , Za ragoza, pp.45-59
MARTIN-BUENO, M.y NA VARRO CABALLERO, M.
e.p.: "L a epig rafía del Municipium Augusta Bilbilis" Zephyrus. Salamanca
MARTIN-BUENO, M. y NU ÑEZ, J.
1989: "El teatro romano de Bílbilis y su influencia religiosa en la arquitectura teatral, II
E.E.B ., Z arag oz a, pp.75-79.
1993: "El tea tro del Municipium Augusta Bilbilis ", Cuadernos de Arquitectura romana
2 : Teatros romanos de Hispania, Murcia.
MARTIN-BUENO, M. y ORTIZ PALOMAR , MªE.
1995.- "Vidrio de ventana e n Bilbilis ", Balnearia Vol.4-1 , Reading, pp.10-11.
MARTIN-BUENO, M. y REDONDO, G .
1979: La colección Numismática Domínguez de l Museo de Calatayud , Zara goza .
MARTIN-BUENO, M. y TRAM ULLAS SAZ, J.
1991:" Forum Augusta Bilbilis : Application de la reconstitucion assisté par ordinateur
pour un forum romain", Aplicaciones Informáticas en Arqueología: Teorías y sistemas,
Saint-Germain- en -L ay e, pp.298-307.
MARTINEZ DEL VILLAR, M.
1598: Tratado del patronato, antigüedades, gobierno y varones ilustres de la c iudad y
comunidad de Calatayud y su arce dianado . Zara goza.
MAYET, F .
1984: Les ceramiques sigillées hispaniques, 2 vol. París.
MEDRANO MA RQUES, M.
1984: Análisis estadístico de la c irculación monetaria bajoimperial romana.
Monogra fías Arqueológ icas 32, Zara goza, 1984.
1986: "Una ocultación de moneda romana bajo imperia l hallada en Torra lba de Ribota
(Calatay ud, Zara goza)" , II E.E.B , Zara goza, pp.129-145.
MEZQUIRIZ , Mª.A.
1961: La Terra Sigillata Hispáni ca . Valencia.
MINGUEZ MORALES, J.A.
1990: La cerámica romana de Paredes Finas en el Valle Medio del Ebro: La Colonia
Victrix Iulia Lépida/Celsa y su relación con el territorio del actual Aragón ,(Tesis
doctoral inédita), Z arag oza.
MORALES, A.
1575: Las antigüedades de la ciudades de España. Alcalá de Henares (Madrid).
NUÑEZ M ARCEN, J.
1986.- El teatro romano de Bílbilis, (Memoria de licenciatura inédita), Zara goza.
1994: El Teatro Romano de Bilbilis y la arquitectura teatral de época romana en
Hispania, (Tesis doctoral inédita), Z arag oz a,
ORTIZ P ALOMAR, Mª.E. y P AZ PERALTA, J.A.
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 38 -
e.p:"El vidrio e n los Baños R omanos", I Congreso Peninsul ar de Termalismo Antiguo .,
L ogroño, 1996.
PEREZ , J. A.
1987: Contri bución a la Carta Arqueológica del Valle del Jalón. Trabaj os de
prospección en su c uenca baja, (Tesis de lice nciatura inédita) Z arag oz a.
PEREZ DE NUEROS, J.M.
17? ? : Historia, antigüedad y grandeza de la muy Noble Augusta ciudad de Bílbilis en lo
antiguo y en lo moderno la Fiel y Leal c iudad de Calatayud . (manuscrito)
RAN DE VIU, C.
1907: "Troba lles del Comte de Samitier a Calata y ud", A.I.E.C. Barc elona.
RUBIO VERGARA, M .
1952: Calatayud, historia, arte y costumbre.
1954: "L a arquitectura en Bílbilis", Caesaraugusta 4 , Zarag oz a.
SAENZ P RECIADO, J.C.
1993: L a T erra Sigillata de Bílbili s: El Foro, (Memoria de licenciatura inédita),
Za rag oz a.
1995: "Producciones precoces de sigillata hispá nica aparec idas en Bilbilis (Calatay ud -
Za rag oz a): Asiaticvs y M.C.R. ", XXI CNA , (1991), Te ruel., pp.229-240.
1997: "Aproximación a la terra sigi llata hispánica aparec ida en Bilbilis", IV E.E.B.
Za rag oz a, pp.61-74.
SANZ ARTIBUCILLA, J.M.
1929: Historia de la fidelísima y vencedora c iudad de Tarazona , T.I, Mad rid.
SCHULTEN, A.
1920: Hispania, etnología, geografía e historia ., Barc elona.
1922: Fontes Hispaniae Antique ., Barc elona.
1934: Bilbilis la patri a de Marcial .
1949: Sertorio ., Barc elona.
1959-1963: Ge ografía y etnografía antiguas de la Península Ibérica , 2 T. Madrid.
SENTENACH, N.
1918: "Excavac iones en Bílbilis en 1917", M.J .S.E.A. 3 ., Madrid.
TRAGG IA, J.
1792: Aparato a la Historia eclesiástica del Reino de Aragón .
UTRERA FUN E Z, A.
1992: Bibliografí a sobre Calatayud y sus gentes, Centro de estudios Bilbilitanos,
Calatay ud.
VIVES ESCUDERO, A.
1926: La moneda hispánica ., Madrid.
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 39 -
Capítulo II.
LA TERRA SIGILLATA HISPANICA:
ESTADO DE LA CUESTION
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 40 -
II.1. E STADO ACTUA L DE LOS ESTUDIOS EN LA
PENINSULA IBE RICA.
L os descubrimientos, investig aciones y estudios que se vienen realizando en los
últimos años, han contribuido a esclare cer de forma considerable el conocimiento que
hasta el momento teníamos ace rca de la T.S.H., revelándose a la vez la c omplejidad de
un fenómeno que incide en la hist oria económica no sólo de la Hispania Romana, como
tradicionalmente se venía pensando, sino en la de todo el occidente romano, al
constatarse su pre sencia en el norte de áfr ica y sur de la Ga lia, as í como en menor
medida en el sur de Britania , aisladamente en e l limes y Península I tálica, en concreto
en el puerto de Ostia. El alto volumen de producción alcanzado, su amplia
comercializac ión, así como su presencia en la tot alidad de y acimientos altoim periales de
la Península, ha motivado el surgimiento de una serie de trabajos sin los cuales sería
imposible una corre cta valora ción e interpre tación de los mismos.
L as investigac iones que sobre T.S.H. se viene realizando desde antiguo y hasta
nuestros días podemos resumirlos en seis gra ndes etapas, siempre marcadas por gra ndes
aportes o descubrimientos. Estas fases de la investiga ción y a fueron planteada s en su
momento por Mercede s R oca en: "Terra sigillata hispánica: una aprox imación al estado
de la cuestión", C .P.Gr. 6 , 1981, pp.385-410, a la cual seg uimos en las siguientes línea s,
y a que dicho estado de la cuestión es el más completo de cuantos se pueden realizar y
por lo tanto sería absurdo proce der a realizar un planteamiento nuevo. Unicamente
añadimos un quinto y sexto apartado relacionados con los trabajos más modernos y la
necesidad de un replanteamiento total de los estudios sobre la sig illata hispánica.
1 -Hasta 1961. I nicio e identificación de la sigillata hispánica . Primeros estudios.
2 - 1961 . Aparic ión de la obra de Mezquíriz.
3 - 1964-1978 . Descubrimientos de los grande s ce ntros alfa reros y publicación de sus
materiales.
4 - 1978-1984 . Publicación de la obra de Garabito y trabajos derivados de e lla.
5 - 1984-1985 . Aparición de las obra de May et y pue sta al día por Mezquíriz de sus
trabajos anter iores.
6 -Replanteam iento del problema
1. Hasta 1961
Ya Oxe y Melida, en 1912 y 1918 respectivamente, habían admitido la posibilidad
de una producción autóctona de cerá mica sigillata en España. El primero en ellos en
palabras de V ázquez de Parg a afirma:
" ... Además de los productos aretinos y galos , Oxe creyó poder asegurar...
la ex istencia de unas fábricas locales españolas de terra sigillata, que
habría que colocar en el final del sigl o I y local izarlas en Tricio
(Logroño) antigua T ritium, según había ya sospechado Albertini"
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 47 -
En los últimos años se está procediendo a una revisión global del alfar de Abella
en el que se entre mezcla la excavación arqueológ ica y los estudios arqueométricos,
alcanzándose de esta manera una visión global del alfar y su producción, siendo
indudablemente éste e l camino a seguir.
Finalmente hay que mencionar el inicio de ciclos de confe rencias de cará cter
monográ fico dedicados a algún aspecto de la sigillata hispánica, como el re cientemente
celebra do en Málaga (29- 30 de Abril de 1996) denominado Figlinae Malacitanae,
basado en la producción de cerámica romana en los territorios Malacitanos. Del mismo
modo sería interesante la celebra ción de un cong reso o mesa redonda a nivel nacional
para establecer el estado de la cuestión de la sigillata hispánica 14 . En ésta lí nea se sit úa
el I Curso de Arqueología (24 -26 de Octubre de 1996): Terra Sigillata Hispánica:
Estado actual de l a investigación , celebr ado en Andújar dentro de los cursos
orga niz ados por de la Universidad de Otoño de la Universida d de Jaén. En la misma
línea se encuentra , aunque es anterior a la realización del curso celebrado en Andújar, el
trabajo de Ferná ndez García (1992/93, 166 ss.) sobre la necesidad de establecer unos
criterios para el estudio de las producciones decoradas, modo de definir las
decora ciones, etc.
Finalmente hay que citar el trabajo de Buxeda i Garrigós y Tuset i Bertrá n (1995)
en el que se hace una revisión crítica de las bases cronológica s de la terra sigillata
hispánica.
Posiblemente nos encontra mos con un hito en el estudio de la sigillata hispánica a
partir del cual hay a que hablar de una nueva fase o periodo en su estudio. Sin minim iz ar
el tra bajo y la sistematización de Mezquíriz , se plante a la validez de las secuencias
cronológ icas que aportan las estratigra fías utilizadas (Ampurias, Corella, Pamplona, etc)
y a que Buxeda y Tuset(1995, 177) ponen en tela de juicio el criterio estric tamente
ge ológico de estratos que se utiliz ó para la determinación estratig ráfica de, por ejemplo,
el Decumanus de Ampurias (L AMBOGL I A, 1955; AL MAGRO y LAMB OGLI A, 1959)
por lo que se plantean la necesidad de un reestudio de los criterios manejados hasta la
actualidad 15 .
No cabe la menor duda que cada vez es más urge nte establecer estudios apoy ados
en secue ncias estratigrá ficas viable s, sin caer ex cesivamente en los datos tipológicos
que los trabajos clásicos han establecido casi como "dogmas de fe". El que tras casi tres
década s de e studi os sobre la sigillata hispánica todavía no podamos establecer con
segur idad y precisión las fases/fecha s de ini cio y final de esta producción, o de la de los
distintos estilos decorativos, es un dato lo suficientemente indi cativo como para
comprender e n que estado se encue ntran estos estudios.
14 L a mesa redo nda celebrad a en el Museo Arqueoló gico Nacional en 1983 debe considerarse com o un
ejemplo a seguir en este tipo de investig ac ión. Los descubrim ientos, excavaciones y avances que se han
venido realizando en los últim o s años obligan prácticamen te a la celebrac i ó n de una segu nda mesa. L as
jor nadas celebrad as en Am purias b asadas en la cer ám ica común 199 4; Cerámica comun a romana
d´épo ca alto-imp erial a la p enínsula ib érica. Estat de la Qüestió, Monografies Emporitanaes VII I, así
como los congresos anuales celeb rado s po r la Sociedad Fra ncesa d e Estudios de la Cerámica Antigua de
la Galia S.F.E.C.A.G., son un ej emplo a im itar, del mism o m o do que la rec iente fu ndació n de la
G.E.C.M.A. (Groupe d´Estu d e des Céramiques Montanaises A ntiques).
15 Ejemplo de ello son lo s trab ajo s que vien en realizando, junto a Gurt i Espar raguera, en el centro
prod uctor de Abella.
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 48 -
II.b. ESTADO A CTUAL DE LO S ESTUDIOS EN ARAGON
No va mos a e xtendernos excesivame nte e n este apartado y a que en may or o
menos medida acaba de ser planteado en el apartado anterior 16 . Anteriormente
mencionamos como uno de los hitos más im portantes del estudio de la sigillata
hispánica se produjo en Arag ón, tratándose del descubrimientos del taller de Bronc hales
(ATRI AN, 1958) al que durante bastante tiempo se le atribuy ó la may or parte de la
sigillata hispánica apare cida en en el Va ll e de l Ebro hasta el descubrimiento de los
centros riojanos 17 .
Paradójicamente , una de las últimas contribuciones importantes al estudio de la
sigillata hispánica en la Península también se ha produc ido en Ar agón, tratándose del
descubrimiento del taller de Vill arroy a de la Sierra (MEDRANO, 1989; 1990; 1991;
1992, 1994, 1995) que en estos momentos se encue ntra en fase de estudio y que
espera mos que pronto vea la luz, y a que posibilitará la a tribución de una serie de
producciones indeterminadas que se constatan en el valle del río J alón y posiblemente
también del Norte de la Meseta.
Entre estos mom entos, el desarrollo de las investigaciones en la zona de Aragón
corre pareja al del resto de la Península, al es tar muy supeditadas a los avances y
progre sos que se produc en principalmente e n la zona de T ritium . L a publicación de los
cortes estratig ráficos realizado en Caesaraugusta (BEL TRAN LL ORI S, M. 1976) junto
a la de los re sult ados de las excava ciones realizad as entre 1975-1976 (BEL TRAN
L LORI S , M. et alii , 1980) aporta n ha sta la actualidad a lgunos de los pocos datos
cronológ icos de que se dispone para el estudio de la T.S.H. en Arag ón, siendo
ampliados actualmente con la labor investigadora que está realizando el Servicio
Arqueológ ico Municipal de Zara goza 18 , así como por los resultados de las excava ciones
que se vienen realizando en la antigua Osca (AGUI LERA et alii, 1987) y en L abitolosa
(MAGAL L ON, SI L LI ERES , et alii, 1992, 1993, 1994, 1995).
Estos trabajos, que podemos decir que son los más relevantes de cuantos se han
realizado en Arag ón, estuvieron precedidos por la publicación de los materiales
16 En este apartad o nos vamos a limitar a una breve exposició n de los estudios realizad os sobr e la T .S.H.,
sin referirnos a f enómenos co mo el de la cer ámica engobada , pared es f inas, cerám ica com ún o lu cernas,
que en los últim os años han visto un avance considerab le en su estudio y conocimiento gracias a las
investig ac iones de los d octor es Aguarod, Am ar é y Mínguez cuy o s trab aj os m ás importantes se encuentra
recogidos e n la bib liografía, algunos d e los cuales han sido utilizados durante la realización de nuestro
trabaj o.
17 Es desalentado r que los may o res avan ces que se han realizad o sobre este alfar se hay an p roducido
gracias a los hallazgos en otras regiones, siendo con o cido gracias a los materiales ap arecido s en Valen tia
(ESCRIVA TORRES, 1 989 ) y Valeria (SANCHEZ- LAFUENTE, 19 85) sin que hasta el mom ento se
hay a realizado un estudio que amplíe el ya antiguo de Atrián (1958). Del m ismo modo es necesario una
excavación ya que n o hemos de o lvidar que de él únicam ente se lo calizó p arte de un supuesto testar , sin
que se localizase ningú n tipo de estructura y por lo tanto desco nociéndose su auténtica realidad, ya que
pudieran haber sido fabricad as en él una serie de cerámicas qu e por falta de referencias atribuim os a o tros
centros de la p enínsu la.
18 Los resultados que se puedan lograr tras el estudio d e la sigillata hispánica ap arecida en
Caesaraugu sta no cabe la menor d uda que serán fun d amen tales para su ubicación cronológica, y a que
indudablemen te la ciudad actuó como el principal centro emis or y receptor de sigillata de tod o el Valle
del Ebr o, siendo d el mis m o modo uno de los pr incipales núcleos de distribución de la Península.
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 49 -
apare cidos en excavaciones y colecc iones antiguas provenientes de Bilbili s (MARTI N-
BUENO, 1973; 1976) y Mallé n (BEL TRAN LL ORI S, M., 1977) e studio este último
que se vio completado por la publicación de otro lote de prospección (PAZ y ROYO,
1980). Del mismo se han publicado una serie de materiales pertenecientes a villas como
la de "EL Torreón" (Ortilla-Huesca) (PAZ y SANCHEZ NUVI ALA, 1984) que aportan
una serie de datos aislados que queda n perdidos , o en cierto modo
descontextualizados, al carecerse de un estudio global que los ponga en relación entre sí
y que posibilite la comprensión de este fenómeno económico y social de primer orden
en la antig üedad.
En los últimos años, como fruto de las memorias de excavaciones y prospecciones
se están publicando numerosos materiales de T.S.H., aunque se encuentra n estudiados
de una forma muy genera l, limitándose la may oría de las veces a una mera repetición de
lo publica do por Mezquíriz en 1961, desc onociéndose en alg unos ca sos las obras de
May et (1984) e incluso la de Ga rabito (1976). S ólo la reciente publicación de los
materiales antiguos de Arcobriga (CABAL LERO ZOREDA et alii , 1991) y el estudio
de Paz Peralta (1991) sobre la cerá mica tardía de mesa de los siglos II I-VI en Zarag oz a
parec e marcar un punto de inflex ión en el desarrollo de la investigación realizada hasta
el momento, aunque parte de los corpora de sigillata aparecidas en numerosas
excavaciones se encuentran almacena das sin que se esté trabajando sobre ellos,
motivando que nos encontre mos con grandes vacíos, como sucede en el norte de
Huesca, vacío éste que de saparecerá cuando se realice el estudio de los materiales
apare cidos en el y acimiento de Labitolosa (La Puebla de Castro-Huesc a) 19 .
L os únicos trabajos g lobales que se han realizado hasta el momento, aunque de
cará cter muy g enera l, se debe uno a Pradales 20 que utilizó para ello materiales y a
conocidos al encontrarse publicados en su may or parte en las cartas arqueológicas de
Huesca (DOMI NGUEZ , MAGAL LON y CASADO, 1983) y Teruel (ATRI AN,
ESCRI CHE, VI CENTE y HERCE, 1983) o en los trabajos mencionados anteriormente,
y el segundo a J.C. Sáenz Preciado (1997 e.p. ) en el que se ex pone la sit uación de los
centros o complejos alfareros existentes en Aragón . De todos modos, en ambos trabajos
se aporta una visión muy g eneral de los conocimientos y datos existentes hasta la
actualidad.
Hasta el momento faltan estudio s que vay an más allá de la simple e numeración y
catalog ación de fragmentos, siendo por lo tanto necesario avanzar en el planteamiento
económico, ruta s de distribución o peculiarida des reg ionales e incidir de l mismo modo
en los estudios estratig ráficos que posibiliten el conocimiento de una secuencia
cronológ ica válida para el valle medio del Ebro y que actualmente se mueve en torno a
una serie de planteamientos ge nerales ex trapolables para toda la P enínsula. Dentro de
este ámbito se encuadra nuestro trabajo sobre las producciones de los alfareros precoces
M.C.R. y ASI ATI CVS aparecidos en Bilbilis (SAENZ PRECI ADO, J.C. 1995).
19 Las excavaciones que desde 19 91 se vienen realiz ando en el Mun icipium La bitolosan um han permitido
recuperar un o interesantes conjuntos cer ám icos, en co ncreto d e sigillata hispánica y de im itaciones
engobadas, q ue están per mitien d o llenar el vacío existente hasta el momen to sobre la d istribución
cerámica en el norte de A ragón, in cluso p ermitiendo estab lecer "tímidos" contacto con la zona catalana,
como se aprecia p or la p resencia de fragmen to s provenientes de los alfares de Abella -Solsona.
20 Este artículo es una parte de su tesis docto ral inédita: Orígenes y distribució n de la sigilla ta de
fabricació n hispan a en el Alto Imperio , Vallado lid, 198 5. Otras partes de su tesis se encuentran
desglosadas y publicadas principalmente en cong resos y revistas regionales o locales (198 5; 86 -89; 199 0)
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 50 -
No cabe duda que los resultados que puedan obtenerse tras el estudio del taller de
Villarroy a, así como de una serie de ce ntros como e l de Tarazona que parece ser que
fabrica ron formas de sigillata engobadas, o el similar que hemos podido consta tar
últimamente vinculado a L abitolosa , así como el taller local que hemos determinado en
Bilbilis , harán cambia r notablemente la visión que tene mos de la T.S.H. en el Valle
Medio del Ebro, al replante arse el fenómeno de las producciones re gionale s que en
Arag ón, por los recientes hallazgos, parec e ser más intenso que en el resto de la
Península.
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 51 -
1.c. ESTAD O ACTU AL DE LO S ESTUDIOS EN BILBILIS.
Dentro de los numerosos trabajos y publicaciones realizados sobre este
y acimiento, son muy pocos los e studi os o menciones que hace n re ferencia a la sig il lata
en cualquiera de sus variantes, itálica, gálica o hispánica, apareciendo éstas incluidas en
memorias y avance s de los resultados de las e x cavaciones o como aportes para la
datación cr onológica de los edificios (Foro, termas, teatro, e tc.).
A pesar de e llo, sorpre ndentemente, la primera reseña que enc ontramos de un
estudio realizado sobre la cerámica aparecida en Bilbilis se remonta a 1896 en que se
celebra ron en Calatay ud los tradicionales Juegos Florales anuales, a raíz del cual se
convocó un concurso literario con el tema " La cerámica en Bílbi lis ", siendo ganado por
Jose María Lópe z L ada desconocemos el contenido de la obra gana dora y a que lo único
que hemos podido localizar e s esta reseña .
En la tesis de Mezquíriz del año 1961 se presentan varias piezas depositadas en el
Museo Arqueológico Nacional sin más datos que la mención de su procedencia,
pudiendo provenir de las excavaciones antiguas de Sentenach, aunque es difícil asegura r
este aspec to 21 .
En 1967, G. Fatás (1967) publica una breve reseña sobre de un fragmento de terra
sigillata gálica de forma Drag .29 encontrado en superficie y que atribuy e al ce ntro de
L a Graufesenque , aunque por el dibujo que presenta más bien pare ce una producción
hispánica, y a que el tema animal que a parece en la me topa está prese nte en Tritium .
No se rá hasta 1976 cuando encontremos el primer traba jo significat ivo sobre
materiales cerámicos hallados en el y acimiento. Martín -Bueno realiza la primera
aproximación a la terra sigillata a parec ida en Bilbilis , tanto importada, itálica y g álica,
como hispánica, correspondiente a los fondos de la Colección Samitier y de la
Colección del Centro de Estudios Bilbilitanos depositada en el Museo Municipal de
Calatay ud. Anteriormente éste mismo autor, en 1973, había publicado una serie de
formas inéditas, una tapadera y un cuenco, aparecidas en el mismo y acimiento
(MARTI N-BUENO, 1973) .
Por último, May et (1984) 22 presenta varias piezas procedentes tanto de la
Colección S amitier como de distint os sectores de las excavaciones que se encontraba n
en aquel momento expuestas en el Museo Muni cipal de Calatay ud o de positadas en los
almacene s en los que se alberga n los materiales hallados en las sucesivas campañas
arqueológ icas.
Tanto las piezas publicadas por May et, como por Mezquíriz, fueron estudiada s a
través de su aspecto formal y decora tivo, estando por lo tanto descontextualiza das, sin
21 ME ZQUIRIZ (196 1) Las piezas estudiadas cor responden a lo s m o tivos decorativos nº 1, 4 64, 6 22, 875,
1164, 1165, 1166, 1167, 1168, 1169, 1417, 1609, 1699, 1844, 1884, 2086, 2113, 2188 y 2342.
22 MAYET (198 4) Las referencias y piezas correspo ndientes a Bilbilis son: Tomo I: p.1 80; Tomo II :
plach.XX nº1 -3, y los núm er os de las prod ucciones de T ricio nº 3, 18 8, 256 , 265 , 269 , 39 7, 40 7, 41 4, 4 57,
460 y 523.
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 52 -
tenerse en cue nta la situación estratigrá fica en que aparec ieron y el valor cronológ ico
que ello pudiera aportar, no tanto por los materiales pertenecientes a colecciones
antigua s o a los del M.A.N., sino por las aparecidas en el las excavaciones modernas,
alguna s de las cuales si se hallaron dentro de una secuencia estra tigrá fica válidas.
Recientemente , la realización de nuestra Memoria de L icenciatura basada en la
sigillata hispánica aparecida en las ex cavaciones de la zona del Foro, así como una serie
de artículos basados en diversos aspectos de la sigillata hispánica hallada en el
Municipium, han permitido establecer las primeras secuencias cronológicas validas para
la sigillata hispánica del y acimiento, del mismo modo que nos ha permitido co nstatar la
presenc ia de un grupo de alfare ros precoces estrechamente relacionados con el
comienzo de su fabrica ción y que ponen al descubierto las estrechas relaciones
existentes entre la meseta norteña y el Valle del Ebro a través de la vía natural que
re presentaba el Valle del Jalón. I gualmente se planteó la posible existencia de un alfar
de local, estableciéndose por último una aproximación de las rutas come rciales y talleres
alfare ros de los que la ciudad se abastecía a lo largo de su ex istencia. P oster iormente,
otros trabajos nue stros han matizado alguno de estos aspectos, e n c oncreto el de las
producciones precoces y el de los centros de abastecimiento (SAENZ PRECIADO, J.C.
1995; e.p).
A parte de estos estudios, artículos y menciones, si ex ceptuamos las diversas
memorias y avance s de excavación realizadas, únicamente nos queda por mencionar las
refe rencias y dibujos que en su tesis doc toral Martín-Bueno (1975) presentó sobre
Bilbilis , siendo estas las únicas referenc ias, que hasta la realización del presente trabajo,
al ser fruto de una excavac ión metodológica poseen valor c ronológico.
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 53 -
Capítulo III.
METODOLOGIA, TERMINOLOGIA
Y CRITERIOS DE ATRIBUCI ON
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 54 -
III.1. INTRODUCC ION
Decía B ALI L ( 1968, 290):
Un método es siempre algo personal, semilla de una escuela crecida en un
ambiente que es la circunstancia propia. Por e llo, no siempre el método es único
o susceptible de ace ptación universal.
L a cerámica romana, como fósil director de primordial importancia dentro de la
excavación arqueológica, plantea numerosos problemas. De su correcto conocimiento e
interpretac ión depende que las conclusiones sean las correctas, pudiendo llevarnos
muchas veces a la comprensión de fenómenos mucho más complejos. L a cerámica
romana y dentro de e lla la T.S.H., se debe contemplar como una industria compleja
entorno a la cual se estructuran y desarrollan una serie de elementos, tanto técnicos
como humanos y económicos (alfare ros, officinatores y negotiatores , entre otros) tan
relacionados e ntre sí que uno no podría comprenderse sin la presenc ia de los demás.
En 1977, R enfew (1977), en su y a tradicional trabajo sobre cerámica y comercio
en la antigüedad, definió seis pr opiedades de las cerámicas y sus consecuentes c ampos
de estudio: funcionalidad, tipología, cara cterización, tecnología/da tación, restos de
contenido y documento histórico. De todos ellos las principa les informac iones que se
pueden e xtraer de las cerámicas son aque ll as que se refieren, en alg unos casos, a la
funcionalidad y , en todos los casos, a la tipología, con los aspectos cronológicos,
culturales, sociales, artísticos, psicológicos e indi viduales que de esta últim a se derivan
(BUX EDA et alii, 1995, 40)
En esta estrecha relación la figura del negotiator es el centro de todo un sistema
cu y o fin últim o será el de satisfacer la demanda de un mercado en franca ex pansión, de
ahí la necesidad de concentra r la pr oducción pa ra impedir que la diver sificación y
variedad de formas pudiera complicar y e ncarecer el producto final. Esta estructuración
de la producción-comer cializ ación pudo ser la causante de la asombrosa homogeneidad
de formas ex istente en la fabricación de cerámica sigillata, sometiendo el mercado a una
rígida moda y una misma ti pología que se extendió por todo el occidente romano,
fenómeno similar al ac ontecido en el mundo oriental.
Bien es cierto que hemos podido constatar una serie de formas locales o
reg ionales que re sponden a una evolución interna de las formas clásicas pero que sobre
todo serían una consec uencia de la influencia ejercida sobre ellas por la cerá mica local
de tradición indígena. De todos modos, exceptuando las formas típicamente reg ionales
que se cre an por igual en la sigillata itálica , gálica e hispánica, se desarrollan unas
tipologías homog éneas que a pesar de p resentar variaciones en sus barnices y pastas se
cara cterizan por unas técnicas de elaborac ión muy similares en todos los alfares
occidentales.
A lo largo de este trabajo plantearemos como la T.S.H. nace en un principio como
imitación de la sigillata im portada, espec ialmente de la gálica , aunque re cientemente,
como posterior mente matiz aremos, se está comenzando a constatar una aprec iable y
significa tiva influencia de la sigillata itálica (ROCA ROUMENS, 1978, 285 ss.;
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 55 -
PRECI ADO Mª.P., 1994; 1995) 23 . Su creciente demanda motivó no sólo el aumento de
las importac iones, sino también, ante la imposibilidad de cubrir o satisface r todo el
mercado, la instalación de una serie de talleres o sucursales dependientes de los grandes
complejos extrapeninsulares. Estas sucursales, con gustos, alfare ros y técnicas nuevas
para el mundo cerámic o peninsular, jugará n un papel primordial en los comienzos de la
producción hispana .
Partiendo desde una primera etapa de formación ba sada en la depende ncia e
imitación fomentada por el asentamiento en la Península de un grupo de alfareros galos
e itálicos, se terminará constituy endo una producción original y profundamente hispana,
que adquirirá una fuerte personalida d y una identidad propia tras desligarse de las
modas, tendencias y gustos establecidos por las importaciones, adaptándose a ellos en
un primer momento y evolucionando posteriormente, tras haberse "educa do" el gusto
del cliente peninsular que le aproximaba a l re sto del occidente roma no. En un segundo
momento, situado hacia el comienzo de la dinastí a flavia, una vez consolidada la
industria alfarera peninsular, comenzarán la época de las exportaciones hispanas, reflejo
del nivel alcanzado técnicamente y prueba también del desarrollo ec onómico y de su
entrada e n las corrientes comerciale s del I mperio.
Por últim o, desde mediados del s.II I, una vez acapa rado dura nte el siglo ante rior la
totalidad del mercado peninsular, y parte del sit uado en la Mauritania T ingitana ,
comienza un prog resivo y rápido decaimiento de la ex portación a nte la competencia de
nuevas producciones, como es el ca so de la sig il lata clara que desde finales del s.II
desplaza y sustit uy e progre sivamente a la sigillata hispánica en el norte de Africa, así
como en el sur de Hispania , L evante y Valle medio-bajo del Ebro. En torno al s.I V la
sigillata con for mas de época alto imperia l ha dejado de fabricarse , cediendo su lugar y
mercados a la sigillata tardía, que siendo elaborada en los mismos centros alfareros del
Valle del Najerilla , principalmente en la z ona de Nájera, concentran sus mercados en el
norte peninsular, mese ta y valle alto-medio del Ebro.
23 Los rec ientes trabaj os de esta investigadora: La Terra S igillata Hispán ica en el Valle Med io del Ebro:
El Complejo alfarero d e Tr itiu m Magallum, I.E.R. Colección Histor ia, L o groño, (1997, en p rensa);
"Mar cas y Gr afitos del centro alfarero de L a Cerec eda, (Arenzan a d e Arriba, La Rioja)" , Berceo 1 27 ,
Logroño, 79 -113, están sirviendo para establece r las influencias itálicas, en co ncreto de las p roduccio nes
tardoitálicas, en la primera épo ca de fabricac ión de la sigilla hispánica, apreciándose esta influencia
sobretod o en el rep ertor io deco rativo, más que en el form al.
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 56 -
III.2. METODOLOGIA
El método seguido en este trabajo no es más que la lógica continuac ión del
empleado durante la re alización de nuestra memoria de licenciatura. En aquel trabajo,
ante el alto volumen de material recupera do en el transcurso de las excavaciones
realizadas en Bilbilis , optamos por centra rnos en los apare cidos en la zona del Foro.
Una vez finaliz ada y leída nuestra memoria de licenciatura conti nuamos la labor
iniciada y reunimos la totalidad del material re stante, para proc eder a su estudio. Para tal
fin mantuvimos y proseguimos con las fases establecidas para el tra bajo anterior y que
podemos establece r en los siguiente s pasos:
- Revisión de la totalidad del mate rial cerám ico
Para tal fin revisamos la totalidad del material aparec ido en el transcur so de las
excavaciones, tanto moderna s (1971-1988), como proveniente de colecciones antiguas
donadas y depositadas en el Museo Municipal de Calatay ud.
- Separación de los productos hispanos de los importados
De forma paralela a esta labor procedimos a ir anotando el contexto e n que todos
ellos ha bían a parecido, tenie ndo e specialmente cuidado con las importaciones y su
posible contemporaneidad con la sigillata hispánica. Del mismo modo anotamos su
relación estratig ráfica con otra s fa milias ce rámicas (parede s finas, cerámica común,
cerá mica eng obada, lucernas, etc .).
- Dibujo del mat erial cer ámico
Una vez seleccionadas las piezas procedimos a dibujar aquellas que nos aportasen
datos cronológ icos y ti pológicos, huy endo de la inútil labor de dibujar piezas con f ormas
y motivos repetitivos, así como de aquellos que por su pequeño tamaño nada podían
aportar, siendo este el caso de los frag mento s lisos indeterminados, así como de las
decora ciones típicas de los siglos I I-I I I a base de círc ulos que en Bilbilis son tan
abundantes como monótonos y repetitivos.
- Análisis cuantitativo de todos los fragmentos.
Se contabilizó la totalidad de los f ragmentos cerámicos, tanto lisos como
decora dos, con el fin de que el cómputo y el estudio estadístico final fuese lo más fiable
posible. Bien e s cierto que muchos de los fragmentos que contabilizamos
independientemente pertenecían a una misma pieza, por e llo hemos intentado en todo lo
posible concordar y relacionar el may or numero de piezas posibles. En los frag mentos
decora dos, un motivo similar en varios piezas, a pesar de aparecer en cuadros distintos
pero correlativos entre sí, nos ha llevado a la cons ideración de una misma unidad e n el
computo final. May or problema presentaban las formas lisas y a que al carecer de una
decora ción que pudieran servir de guía se dificultaba notablemente su estudio
cuantitativo, a pesar de lo cual intentamos mantener los m ismos criterios utilizados
anteriormente.
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 63 -
El estudio de las distintas formas cerámica s ha sido realizado a pa rtir de la
clasificac ión ti pológica establecida por Mezquíriz en 1961, posteriormente rectificada o
modificada por e lla en 1983 y 1985 30 , en las que utiliz a las tipologías tradicionales de
Drag endorff, Ritterling, Hermet y L udowici recopilados por Oswald -Pry ce en 1920 y
puestas al día en 1966.
Sobre la últim a clasificación rea lizada por Mezquíriz de 1985 hay que hacer una
serie de matizaciones. Todas las formas pierden su de nomi nación antigua y pasan a ser
considerada s como Formas Hispánicas, añadiéndoles un número que en la may oría de
los casos, especialmente en las formas decoradas o en las lisas más tradicionales se
mantiene, pero variando en el re sto ante la nece sidad de re ll enar los huecos existentes,
de ahí que entre otros ejemplos, la H.48 pasa a ser H.49, o como la H.32 se desdoble en
dos varia ntes pasando una de ellas a denominarse como H.54. I gua lmente las formas
nuevas apare cidas en los últimos años se han intercalado entre las formas que podemos
denominar clásic as, a sí como las formas tardías de los siglos I V y V descubiertas
reciente mente, que en vez de ser agrupadas bajo un mi smo aparta do y numerac ión
corre lativa, se encue ntran aisladas por toda la clasificación.
El resultado final es algo confuso, y a que para nuestro gusto alguno de las nuevas
piezas no son más que varia ntes tipológicas de la s y a existentes, sobre todo en el ca so de
los platos, donde encontra mos may or variedad, al jugar en cierto modo con el gusto del
alfare ro a la hora de hacer bordes y labios mas o menos altos, abiertos o cerra dos, sin
que por ello varíe la forma tipológica. Todos estos aspectos serán retomados y
ampliados posteriormente.
Por últim o mantenemos igualmente las definiciones dada s para: estilo (tipo de
composición c aracter íst ico de un artista, taller, zona, e tc.), com posición (sist ema de
decora ción del vaso entero), tema (combinación de motivos que constituy en una unidad
decora tiva), motivo-punzón (e lemento decorativo simple o individual) . También
mantenemos alguno de los criter ios estable cidos por Fernández Garc ía (1992/1993,
166 ss.) para e l estudio de las producc iones decora das.
CAR ENA. Flexión ang ular d e una pared.
BASE. Zona de apo yo o de sustentación del recipiente. P uede tener pie o no tenerlo.
PIE . Elemen to diferenciado de la base. P ue de ser de galleta o anular y en este caso de secció n triangular o
rectangular. La base puede tener también m o ldura exterior d el fondo y um bro.
BAQUETON . Mold ura convexa de sección rectangular.
ACA NALA DURA. Mold ura cóncava de secció n curva o rectangular.
FILETE. Moldura en r elieve de sección rec tangu lar.
INCISION. T raz o conseguido por un instru mento apuntado.
29 L o s m otivos decorativos son muy variados y m uchas veces d ifíciles de clasificar, sien do los m ás
frecuentes los sigu ientes: P untas de flecha , ángu los (generalmente denom inado s erró neam ente como
puntas de flecha), lúnulas , p erlas , p equeños círculos o anillos , cír culos (simples, segmen tad os, sogueados,
dentados, ondulados), gallones, ovas (r ara v ez con lengüetas), bastoncillos seg mentados , m otivos de
separación hor izontal y vertical , aras , guirnaldas , festones y arquerías, así como motiv os vegetales ,
zoomorfos , deidad es y figuras hu m anas.
30 MEZQUIRIZ, Mª. A., Terra Sig illata Hispán ica , Valencia, 19 61; T ipo logía de la T err a Sigillata
Hispánica, B.M.A .N. 1 -2 , p p. 1 23 -132, 19 83, Mad rid, 19 83; T erra sigillata ispánica, Atlante delle Forme
Ceramiche II , pp . 97 -166, 1 985 , Roma.
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 64 -
Una vez analizados o determinados los distintos motivos /temas que pueden
apare cer en las decora ciones e s necesario establecer los criterios para definir las
distintas composiciones:
-Com p osición Metopada: Una composición metopada puede estar
constituida por motivos decorativos o por temas, o incluso por la
combinación de a mbos.
-Com p osición alternante: L a alternancia se puede producir entre
distintos motivos de una misma categ oría, de dist inta categ oría, o entre
tema y mot ivo.
- Com p osición seriada: Se trata de la re petición de un mismo motivo.
L a pasta y el barniz son también criterios de atribución, por ello, aceptando las
conclusiones alcanzadas en la reunión del M.A.N. seg uimos usando el termino de barniz
conscientes de que en realidad se tra ta de un engobe sintetizado como lo define el
Diccionario de la Real Academia de la Le ngua. Sobre la pasta hemos de hace r una
salvedad, como y a señalara Alarç ao y May et ( B.M.A.N. 1983) es inútil realizar una
descripción visual de los desgrasantes de la pasta si antes no se ha realizado un análisis
de sus componentes. Ello es debido a la gran variedad de arcillas y elementos utili zados
en los distintos talleres cerámicos, variando su composición según zonas y alfare ros, por
ello un simple a nálisis realizado con la vista no contribuy e para nada a la atribución de
una pieza a un alfar concreto, todo lo contrario, sól o se lograba complicar las
descripciones de las piez as al rea lizar una descripc ión muy subjetiva.
Siguiendo esta línea observamos como Romero Carnice ro (1985) también ha
optado por no describir los barnices y pastas de la cerámicas de Numancia, al igual que
Escrivá Torres (1991) en el estudio de los mater iales hallados en Valentia . En el resto de
publicaciones recientes se limitan a una descripción muy g enera l, con referencias a la
presenc ia o no de brillo, así como a identificaciones de tonalidades g ene rales que
permiten relac ionarlas con centros o complejos alfa reros, pero no con tallere s concre tos.
Para la de finición del barniz hemos utilizado tres conceptos: color , brillo y estado
de conservación , siendo los dos pr imeros bastante subjetivos, y a que en ellos incide la
posición e intensidad de la luz existente en el momento en que cada uno de ellos es
observado.
Del mismo modo encontra mos una serie de fra gmentos que al ser productos de
fallos de coc ción los englobamos directamente en el g rupo de los g rises y ne gros. Ante
la gran diversidad de colores que podemos encontrar a la hora de describir una pieza,
fruto de las alteraciones sufridas durante el proceso de cocción, hemos preferido optar
por ag ruparlos en varios grupos se gún las gamas de colores que correspondan 31 .
31 Roj o I nglés. P 15-17, R 19 -20, R 11-13, P 11 -13. Roj o Venecia. R 15-17, S 15 -17. Tier ra Sombra. S
29, 3 0; T 1 1 -13. Ocr e Oro tostado . R 25 -27, P 3 3-35 . Tier ra Siena T ostada . S 37, 39; P 37 , 3 9; R 37, 39,
40, 4 5; N 39 ; P 47; S 4 7, 49 . Gr ises y Negros.
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 65 -
-COLOR. Ante la imposibilidad de observar la totalidad de piezas bajo
unas mismas condiciones, preferiblemente luz natural, optamos en su
momento por el uso de una tabla de colores y a establecida que sirva a l
menos de refe rencia pa ra su denominación y su utilización en las fichas
informáticas cr eadas 32 .
-BRILLO. Presenta gran variación de int ensidad pudiendo abarcar desde
el mate hasta el muy brillante con aspecto vidriado, pasando por todo t ipo de
intensidades.
-ESTADO DE CONSERVACION. Unido estre chamente con la calidad
que presentan las piezas. L os fragmentos de mejor calidad son aquellos en
los que el barniz es intenso, compacto y homogéneo, mientras en los de
inferior calidad tiende a lo li gero, acentuándose esta "lig ereza" a medida que
las piezas no sólo son de peor calidad sino también cronológicamente más
tardías, pudiendo apreciar se que estos productos tardíos como el barniz es
tan superfic ial que no ll egó a cubrir la totalidad de la pieza, principalmente
en su parte interna .
A la hora de definir la pasta utiliz amos tres criterios: color, com posición y
textura, exceptuando como en el caso anterior, las piezas pasadas de cocción o fruto de
fallos de horno, las cuales incluimos dentro del g rupo de los negro o gris sin hace r
may or dist inción.
-COLOR. Tonalidad que presenta la arcilla, encontrando el mismo
problema a la hora de definir los colores que observamos en el caso de los
barnices 33 , princ ipalmente en la incidencia de la luz.
-COMP OS ICION. Hace referenc ia a los componentes minerales utilizados
como desgra sante, aunque si se carec e de un completo análisis de la
composición de la pasta de cada pieza, sólo sirve para determinar su
presenc ia o ausencia, así como la may or o menor abundancia de
desgra santes o partículas fácilmente obse rvables a simple vista.
-TEXTURA. Depe nde del tipo de decantación que hay a sufrido la arc illa,
de ahí que pueda definirse principalmente de diversas maneras: dura -blanda,
compacta- porosa o granulosa-fina. Siendo más abundantes las t exturas duras
y compactas que las blandas, siendo estas gene ralmente más o menos
porosas, correspondiendo generalmente las peore s tex turas con las
producciones más avanzadas o tardías. Ig ualmente hemos de tener en cuenta
que la composición quím ica del terreno, sobre todo si es muy ácido, puede
afec tar notablemente tanto a la pasta como al barniz del frag mento cerámico.
32 CAIL LEUX, A, Code des co uleurs des so ls , P arís, Ed . N. B oubée et Cie.
33 Com o en el caso de los b arnices hemos optad o por r ealizar un a agru pació n de colores bajo gam as
sim ilares: Rosas. L 47 , 49 -51; L 27 , 35 ; M 2 0, 2 9. T ierr a Siena. M 37-39 ; N 32 , 35 , 47 ; P 2 7, 4 7. Ocres .
M 40; N 40, 60 ; P 35, Tonos Roj os. N 19, 20; P 19 ; R 19. Rojo P álido . (Similar al Grupo de los Rosas).
M 25, 27; Negros y Grises
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 66 -
Todas e stas varie dades de pastas y barnic es suponen que una vez combinados
entre sí orig inen la aparición de una serie de grupos demasiado complicados y
subjetivos que no hacen más que dificultar o complicar el panorama 34 , por ello, visto
los resultados, decidimos por establece r tres grande s grupos que coinciden plenamente
con los dist intos períodos cronológicos que prese nta la sigillata hispá nica aparecida en
el y acimiento:
I -EXCELENTE CALIDAD. Barniz intenso, compacto y muy
homogéne o, con una superficie muy brillante, aunque en algunas piez as está
menos acentuado. La pasta es dura, compacta y fina, de corte vítreo, con
abundancia de desg rasante muy fino, especialmente cuarzo, feldespa to y
mica, abunda ndo sobre todo lo brillante. Típico del periodo más antiguo,
mediados/finales del s.I d.C
II -BUENA CALIDAD. Dividimos en dos subgrupos:
IIa . Barniz intenso, compacto, homogéneo, aunque en algunos
casos es algo más lige ro y brillante, aunque sin alcanzar la tonalidad del
grupo anterior, llegando en algunos casos a ser mate. Predominan las pastas
duras, compactas y ligera mente más gra nulosas que las anteriores, con
desgra sante de may or tamaño, finales de l s.I y primera mitad del s.I I
IIb . Similar al I I a pero en algunos casos la pasta y el barniz es de
menor calidad, correspondiendo a una transición entre este grupo y el
siguiente. Med iados del s.I I y mediados del s.II I .
III -CALIDAD INFERIOR. Barniz ligera mente más claro, de menor
intensidad y homogeneidad, con menor brillo, aunque las más abundantes
son las piezas mate. La pasta es de peor calidad, abundando aquellas que
podemos definir como deleznables, característica s a partir de la segunda
mitad del s.I II , constatándose ca si siempre en las piezas más evolucionadas
de las formas que presentan may or pervivencia, especialmente Ritt.8,
Drag .15/17, Drag.27, Dra g.37 del estilo de c írculos, etc.
34 Un ej emplo de ello lo encontramos en el trabaj o de CIPRES (19 87) sobre las sigillatas hispánicas
aparecid as en Arcay a (A lava) donde estableció un total de 5 g r upos de barniz y 8 de pasta, q ue una vez
combinados suponen un total de 21 grupos distinto s, dentro de los cuales p odemos encontrar variacio nes
y d istintos estado s d e conservación, lo cual elevaría el núm er o de grupos a casi el doble. La aparició n de
tan amplia gam a de tonalidad es no tiene que entenderse como un motivo de atr ibución a un tall er o centro
alfarero d eterminado, ya que hay q ue tener en cuenta q ue una variació n d e los grad os durante la co cción
cambia la tonalidad final. Po r ello no hem os de tener en cuenta la inf inidad de grupos existentes que
generalm ente presentan m uy po cos ejemp lares, sino aq uellos en torno a los cuales se agrupan un tanto po r
ciento m uy elevado d e las piezas estudiadas, sin que respondan esto s conj untos a un hecho aislado o
anecdótico sino a un fenóm eno deliber ado que en este caso sí puede d etermin ar la p rod ucci ón de un taller
concreto. De todos m odos, m ientras no acudamos a análisis es m uy d ifícil poder establecer estas
relaciones si no es a nivel mu y general, co mo a la hora de diferenciar los grupos ce rámicos pertenecientes
a los talleres gálicos, o más próxim a mente entre el centro andaluz de Andújar y el norteño de Tritium .
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 67 -
No queremos t erminar esta capítulo sin antes establecer una serie de matiz aciones
sobre algunos criterios uti lizados a lo largo de este trabajo y que ge neralmente vienen
siendo manejados indistintamente, sirviendo para señalar las dife rencias que hemos
establecido entr e complejo alfa rero, ce ntro alfarero, taller a lfarero y alfar:
-ALFAR . Conjunto de edificios y estructuras que componen una taller
alfare ro, estando compuesto por los hornos, piscinas de decantac ión,
testares, almac enes, etc.
-TALLER ALFARERO. Centro indi vidualizado de trabajo pertenec iente a
un alfare ro o sociedad de alfare ros, uti lizándose este término para relacionar
un alfar y su producción con un alfarero conc reto. Por ejemplo: plato de
forma Dra g.15/17 perteneciente al taller de MATE R NVS.
-CENTRO ALFARERO. Conjunto de talleres alfareros que se localizan en
una misma zona y que por su prox imidad presentan cierta homog eneidad,
pudiendo estar relacionados entre sí en el aspecto comercial y cronológ ico
pero no en el pr oductivo y a que cada uno de ellos, a unque el estilo llegue a
ser bastante sim ilar, presenta sus estructuras propias. Por ejemplo: plato de
forma Drag.15/17 perteneciente al taller de MATERNVS del centro alfare ro
de Arenzana de Arriba .
-COMP L EJO ALFARERO. Conjunto de centros alfareros, talleres y
estructuras que aunque presentan una gran diversidad de producción y
amplia cronolog ía mantienen una cier ta relación, c onstituy endo o formando
un mismo "foco industrial" siendo su principal nex o de unión la proxim idad
ge ográ fica. Por ejemplo: Complejo alfarero de TRITIVM MAGALLVM 35 o
igualmente de nomi nado como del Va lle del río Najer illa 36 .
35 Se denomina TRI TIVM MAGALLVM por ser éste el principal centro urbano de la región, el cual
controlaría tod a la fabricación cer ámica de la zo na. Se trata de una ciudad perteneciente a los B erones
llam ada por Ptolomeo ( Geog raphia , II, 6, 5 4 ) TRITIVM METALLVM, que deb e corresponder a un erro r
de trascripció n y a que en la epigrafía siem pre co nsta como MAGALLVM. L a ciudad se r emon ta al s.III
a.C. llegando a ac uñar moneda propia co n el nombre de TE.I .T I.A.CO.S. Durante la dinastía flavia,
parece ser q ue co n Vespasiano, recibe el ivs latii y po r consiguiente la municipalidad, abando nando el
status d e ciudad p eregrina (ESP INOSA RUIZ, U. y PEREZ RODRIGUEZ, A., 1982 , 65 -88)
constatándose el asentam iento de un destacam ento de la Legio VII Gemina (NAVA RRO CABALL ERO,
M. 198 9-199 0, 2 17 ss.) cuya fin alid ad pensamos q ue ser ía doble: por un lado man tener y vig ilar la
llam ada "ca lzada del Ebro ", ruta que unía la costa con las regiones m ineras del noroeste p eninsular, así
como con lo s cam p amen to m ilitares, y p or otro lado ejer cer la protecc ión de la zo na alfarera, aunque
planteamos u na hipótesis que no ha sido demostrada per o que no d ebe ser descarta.
36 La pr áctica to talidad de los alfares d e T .S.H. de la zo n a se sitúan a ambas márgen es d el Valle del río
Najer illa abarcando una extensión superior a los 200 km2 tomado el agua necesaria de su ca uce o de
afluen tes suy o s, espec ialm ente de los ríos Yald e, Cardena y Tob ías. Ho y en día, d ebido a la división
m unicipal d e la zo na hablamos de centro de Tr icio, B ezares o Manjar rés como si entre estos pueblo s y el
alfar hubiese un relac ión, todo lo co ntrario, exceptuando el centro urbano de Tritivm , únicamen te
encontram os p equeños asentamien tos rurales dep endientes de éste y u na serie d e villas edificadas como
consecuencia d e la ap arición de u na " aristocr acia alfarera". A ctualmente hay localizados cerca de m edio
m illar de nom b res de alfareros, así como casi un ce ntenar d e hornos y estructuras relacio nadas con estos,
situados en lo s actuales términos municipales d e A renzana de A r riba, A renzana de Abaj o, Bezares,
Nájer a, Camprovín, Cord ovín, Baños de río T ob ía, Ma njarrés, Villar de To rres, Baro nía de Mahave, etc.,
y por supuesto Tricio .
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 68 -
Por ello y como conclusión podemos decir que el criterio correcto de atribución
que debe mos seguir a la hora de definir cualquier pieza o fr agmento cerá mico es el
siguiente: (Parte de la piez a) de un/a (función de la pieza) de forma (...) atribuido al
taller de (...) perteneciente al centro de (...) del complejo alfarero de (...). Por e jemplo:
Borde de un plato de forma DRAG.15/17 atribuido al taller de S EGI VS perteneciente al
centro de Ar enzana de Arriba del complejo a lfarero de TRITIVM MAGALLVM.
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 69 -
Capítulo IV.
ESTUDIO DE LAS SECUENC IAS
ESTRATIGRA FICAS DE LOS
SECTORES EXCAVADOS
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 70 -
IV.1. LA A RQUITECTURA PUBLICA
L a presencia de conjuntos monumentales públi cos de las característica s que
presentan los apare cidos en Bilbilis deben entenderse como una consecuenc ia de la
amplia transformac ión urbana que sufrió este municipio a pa rtir de época augustea 37
Queda fuera d e toda duda la exist encia de un proy ecto arquitectónico
preconc ebido que reestructuró la casi totalidad de la antigua ciudad de époc a
republicana , dotándola de un nuevo aspecto, cuy o conjunto principal estaría constituido
por e l complejo monumental formado por el foro, teatro y la puerta principal de la
ciudad. Estos edificios estarían estrechamente relacionados entre sí 38 y su construcción
corre ría paralela a la polí tica de edificación de termas, ninfeos y fontanas que
embelleciese n el urbanismo de la ciudad, en el que mucho tuvieron que ver los notables
de la ciudad mediante contribuciones económicas, como en el caso de L .AEMI LI VS
según la y a conocida inscripción apare cida en el foro (MARTI N -BUENO, 1981b,244-
245; MARTI N-BUENO y NAVARRO, 1997, 206-208).
A partir de fina les del s.II y más claramente en el s.I II , los edificios públicos
entran en desuso. Ello parece re sponder a una perdida de iniciativa por parte de las
clases pudientes de la ciudad, como se constata en la may or parte de ciudades de tipo
medio o pequeño de la P enínsula. En estos momentos se aprecian refor mas,
adaptac iones como lugare s de hábitat o transformaciones en zonas artesanales, más
propias de las necesidades del momento, perdido y a el uso lúdi co de los edificios ante la
imposibilidad del municipio de hacerse c arg o del mantenimiento de los edificios, así
como de los munícipes del g asto de muchas de sus donaciones a la c iudad.
Estas obras únicamente pudieron ser realizadas tras el desarrollo de una
costosísima prepara ción del terreno; unas veces mediante su aterrazamiento, como
sucedió en el sector ocupado por las Te rmas y otras con la realización de cajones o
estructuras cerradas para la ampliación de la zona edificable, como ocurrió en el foro, o
retallando la roca como en el caso del Teatro. Esta complejidad del terreno, mot ivada
especialmente por la afloración de la roca viva, será una de las causas principales por la
que la zona del Foro ha lleg ado hasta nosot ros tan deg rada, sin olvidar la actuación de
los recuperadore s y extractores de piedra que prácticamente desmantelaron g ran parte de
los conjuntos monumentales de Bilbilis .
37 La realización de esta reform a urban a viene unida o motiv ida por la ternsform ació n j urídica de la
ciudad ( MARTIN-BUENO, 1987; RODDAZ, 1987) P ara la realizac ión de d icha transform ación se
acudió a esquemas co nocidos y de r eciente aplicación en el resto del mun do romano. Los arq uitectos -
urbanistas venidos de fuera co nocían los esquemas utilizados en el o riente, especialmente el urbanism o en
terrazas cuy os preced entes habría que buscarlos no solo en P riene, P érgamo o Mileto, sino también en la
península itálica. E ste sentido de disposición en te rr azas es par angonable con los exp onentes de Tarraco ,
zona superior d e la ciudad , Saguntum y Munigu a, Va leria , etc.
38 El resultado obtenido po r la zo na comprendía entre el foro, teatr o y la puerta de la ciudad, era de una
gran teatralid ad monum ental, busca ndo integrar el conjunto en el pr opio paisaje. E ste esquema de
m onum entalidad no es nuevo como y a señaló GROS ( 1984 ) al ap reciar la im por tancia del hecho óptico
dentro la relac ión arquitectura -paisaje.
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 71 -
IV.1.a. FORO (S.T., S.T.-T.I II conexión) 39
L as sucesivas campañas de excavación 40 re aliz adas desde 1971 y continuadas
durante los años setenta y ochenta, pusieron al descubierto una endémica ca rencia de
materiales constructivos, conservándose únicamente la cimentación en la may oría de las
estructuras. El terreno presenta una gran alteración de los niveles arqueológ icos,
motivado no solo por el paso del ti empo, sino sobre todo por la acción directa de los
recupe radores de piedra y materiales construc ti vos desde la Edad Me dia y especialmente
desde el s.XVII , constatando su reutilización en Huérmeda y sobre todo e n e l c asco
antiguo de Calatay ud.
El foro de Bilbil is se concibe en époc a augustea como el elemento centra l y
principal de una pequeña ciudad provincial que pretendía configura rse "a la romana" de
la forma más completa posible, en torno a la que se desarrolla la may or parte de la vida
pública de la c iudad, de ahí que los elementos, edificios y e stancias que podemos
encontrar se an los normales o básicos para e l uso cívico del complejo.
El elemento más vistoso del conjunto es el templo coloca do en lo alto de un
podium para el que se ac ondicionó una elevación natura l del terreno. Ello contribuy ó a
incrementar la majestuosidad de su volumen, identificándose tal y como nos ha ll ega do
hasta nosotros como un edificio hexástilo y períptero perteneciente al orden corintio,
sustituy endo a un anterior templo tetrástilo de época augustea . L os restos conservados
son más bien escasos, principalmente una parte de los muros de su cinta de c im entación,
así como unos muros en la parte trasera que pudieron corresponder al post icum lo que
de ser así, supondría la exist encia de un templo demasiado corto, de ahí que se
identifique con una serie de cajones de sostén de terreno que buscaba n recre cer la
superficie sobre la que se asentaba toda la estructura del templo, igualmente se
conserva n los restos de cimentac ión de la cella .
L a comunicación entre el templo y la plaza se realizaba mediante una gran
escalinata con la que se salvaba un desnivel de casi 6 m., ex tendiéndose delante una
39 La sigillata hispánica ap arecida en el trnscurso de las excavaciones realizadas en el Foro fue
anteriormente estudiada en nuestra m emoria de licencitura: SA ENZ PRECIADO, J. C. La T erra Sig illata
de Bilb ilis: El Foto, Zaragoza, Junio de 1 993 (Inédita).
40 Sobre la descripció n m onumen tal d el foro nos r emitiom os a: MARTIN -BUENO, M.A.198 1b: " La
inscripción a T iber io y el Cen tro religioso d e Bílbilis (Calatayud, Zaragoza)", Madrider Mitteilu ngen , 22 .,
pp.2 44-25 4; 1987a: "El Foro de Bílbilis", Los Foros Romanos en las Provin cias Occid entales. , Madrid,
pp.9 9-111 ; 1 99 0: " Bílbilis Aug usta (Calatayud-Zaragoza)", Sadtb il u nd Ideolo gie, Kollo qium Die
monumen takisierung hispanisch er Städte zwischen Rep ublick un d Kaiserzeit , Múnchen. MARTIN -
BUENO. M. y JIME NEZ, J.L. 19 82: "Notas sobre el esquem a arquitectónico adoptad o en el conjunto
religioso de Bílb ilis", I E.E.B., Zaragoza, p p.85 -89; 1 983 : " Mun icipium Aug usta Bilbilis : un nuevo
ejemplo de adopció n de esquemas pr econcebido s en la arq uitectura romana r omana alto im p erial" , M.C.V.
t.XIX., París, pp.69- 78. . A unque los tr abaj os más co m pletos co rrespo nden a la tesis d ocoto ral (I nédita) :
JIMENE Z, J .L.198 7: Arqu itectura fo rense en la Hisp ania Roma na , Mo nografías A rqueológicas 27 ,
Universidad de Zaragoza (Depar tam ento de Ciencias de la Antigüedad), Zaragoza; 198 6: Contribución al
estudio de la a rquitectura roma na en Hispa nia: el foro d e Bilbilis (Calatayud, Zarago za) , (T esis doctor al
inédita), Zaragoza.
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 72 -
plaza monumental de planta cuadrada (48,64 m. de longitud por 48,88 m. de anchura )
similar a las apare cidas en Baelo Claudi a y Emporiae. L a plaz a apoy aba sobre terrazas
laterales, estando pavimentada con grandes losas rectang ulares de caliza y rodeada por
un pórtico que daba cobijo a las distintas tabernae . El frente se encuentra delimitado por
una bóveda subterrá nea de cañón trasver sal, correspondiendo a un criptopórtico cuy a
utilidad, además de sostener el pórtico de la fachada, sería la de una gran cripta uti lizada
posiblemente como cisterna y de forma añadida actuaría como un gig antesco
contrafue rte de toda la estructura porticada. En esta zona dura nte la Edad Media se
edificó una ermita, hoy en día desapare cida, junto a la que se excavó una necrópolis
medieval.
L a plaza se encuentra delimitada por un pórtico en cerra do por delante con un
tramo porticado que apoy aba sobre la cripta anteriormente mencionada y c uy os
laterales muestran una serie de peculiaridades. La s estructuras de la zona este presentan
una forma aterrazada, la primera de las cuales está directamente relacionada con el foro,
presentando una divi sión en dos tramos c on apoy os centrales. L a parte inferior está
compuesta por un nuevo criptopórtico que posibilita la prolongac ión de la plaza para así
poder alcanzar las dim ensiones necesa rias y cobij ar la parte superior de una serie de
tabernae abiertas a la plaz a. L a comunicac ión de estas estructuras con la plaza se
realizaba mediante una esca lera situada en la z ona norte de la que ape nas han quedado
restos.
El tramo porticado correspondiente al lateral oeste de la plaza está ocupado por la
facha da de la basílica situada longitudinalmente en el lado may or de la plaza, no
pudiendo asegurarse si era de dos naves, con el pórtico de la plaza como antesala o bien
directamente de tres naves sin el citado pórtico, estando el acce so situado en el centro
del lado larg o de la nave, como en e l ca so de los foros de Baelo Claudia, Cluni a ,
Valeria , Saguntum o Conimbriga . En esta zona se aprec ió una serie de muros de
compartimentac ión interna , como e n el c aso de la zona del templo, con lo que se
buscaba no solo ampliar la zona de construcción sino también elevarla hasta alcanzar el
nivel o cota de la plaz a, presentando algunos lugare s una potente obra de fábrica de más
de siete metros de a lt ura.
Junto a la basíl ica se han constatado la presencia de una serie de estructuras, entre
ellas un edificio porticado con deambulatorio cerra do mediante balaustrada que, junto a
una escalera y una fontana, daban acc eso al teatro, poniéndolo en relación con el foro,
siendo utiliz ado el pórtico tanto como elemento de comunicación como medio de
separa ción de ambas edific aciones.
L a esca sez de vestigios conservados ha dificultado notablemente las tareas de
datación de todo el c onjunto. No cabe duda que las alterac iones produc i das durante los
siglos anteriores, principalmente por los ex tractores de piedra, así como por la
utilización de una parte del foro como necrópolis medieval, supuso la pérdida de la casi
totalidad de los niveles ar queológicos.
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 79 -
FORM AS DECORADAS
ESTIL OS DECORATIVOS
FORM AS
I
IIa
IIb
IIc
III - IV
V
VII
S.C.
T.S.H.I.
T.S.H.T.
Total
D.29
12
5
41 (3 )
19 (1 )
14
3
19
113 (4)
D.30
1
14
2
5
22
D.37
16 (1 )
5
110(19)
66 (1 5)
32 (1 )
152 (21)
3
61 (1 4)
59 (2 0)
6
510 (91)
H.40
4
2
6
H.1
1
1
H.20
3
2
5
H.1 ó 20
2
3
5
Her.13
2
4
2
8
D.39
2
2
Sin Clas
3
20 (6 )
17 (2 )
1
17 (3)
26 (7 )
84 (1 8)
Total
36
(1)
10
199
(28)
102
(18)
49
(1)
172
(24)
3
120
(21)
59
(20)
6
759
(113 )
Entre las formas lisas destacan principalmente los platos Drag .15/17 relacionadas
con el e stilo de VL L O (nº31-32), así c omo copas Dr ag.27 con el cuarto de c írculo
superior muy marcado y a nguloso (nº103, 106 -107 y 111), estando acompañado por las
cara cterísticas formas que indican el comienzo de esta producción, Drag .18 (nº 54, 57, y
58), Drag.24/25 (nº78, 86 -87) y Rit t.8 (nº1 -7), cuy o volumen de hallazgos en Bilbi lis es
considerable si pe nsamos que nos e ncontramos en los inicios de la sig il lata hispánica y
que denotan una serie de rasg os que los ponen en relac ión con los productos gálicos,
destacando sobre todas ellas las formas Drag .15/17 y 27 q ue pudieron formar en su
orige n un servicio estrictamente hispano, representando el 14,03% de las formas lisas de
época altoimperial, porcentaje más a lto si tenemos en cuenta el alto volumen de fondos
indeterminadas de d ifícil atribución entre la D rag .15/1 7 y la Drag .18.
Es reseñable la gra n variedad que encontramos de la orza H.2 debido a su alto
porcentaje con el que está presenta en este sector, el 7,58% de las formas lisas
altoimperiales. L a aparición de tres H.2 sin decoración a barbotina (nº227, 228 y 235),
en niveles perfectame nte fechables, como en el caso del nº227 aparecido en el nivel "b´"
de la Terraza Este junto a parede s finas de las formas May et XXXV y XLI I, lucernas de
disco y volutas (AMARE, 1984, 46), permiten descarta por completo la dat ación
avanzada de los ejemplar es sin barbotina, aunque es un hecho que este fenómeno se
constata paulatinamente, pero que comienza y a desde época flavia, y no desde inicios
del s.II . Junto a estos ejemplares se hallaron otros de gra n tamaño, como los nº233 -235
o pequeños cubiletes c omo l os nº229, 245-249.
En niveles similares se loca lizaron de dos gra ndes cuencos (nº1-2) con el borde
redondea do bien marc ado, uno de los cuales se halló en el nivel "c" de la Terr aza Este
corre spondiente a un relleno de colm atación para la ampliación de la zona edificable. Su
presenc ia en este nivel, junto a Drag.29 y 37 metopadas, descarta la cronología tardía
que para cuencos similares apare cidos en Clunia propone May et (1983, 34, plach.XXI ,
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 80 -
nº1), aunque no sería aventurado suponer que son dos producciones independientes, y a
que el ejemplar de Clunia presenta paralelos en Pedrosa de la Vega (PAL OL-CORTES,
1974, 148-160, fig .59; 60-61;175-176) perfe ctamente da table en époc a tardía.
En el repertor io li so destacará el servicio compuesto por la Drag .35 y 36, así como
las formas H.4, 7, 10, 49 y las variantes lisas de las formas H.1 (nº312); cantimplora
Hermet 13 (nº354), Drag .30 (nº351) y Drag .37 (nº354), aparecidas en niveles antig uos,
sin que constatemos ausencias significa tivas, aprec iándose la desaparición de la
Drag .24/25 que pudo dar paso u origen a la Drag .44, queda ndo todo ello perfectamente
atestigua do en las excavac iones del Foro como un claro síntoma de que la ciudad se
mantenía dentro de los ca nales comerciales de la época con lo que ello conlleva de
novedades e innovaciones, aunque en este aspecto y a se incidirá posteriormente. A esta
mismo periodo deben pertenecer los tres platillos planos aparecidos en niveles
superficiale s que denominamos BI L.1, pero su g ran c alidad en pasta y ba rniz nos hace
pensar e n una fecha flavia para su elabora ción.
Entre los materiales aparecidos encontra mos presente todas las formas dec oradas
que podemos considerar como tempranas. Desde el principio podemos aprecia formas y
decora ciones estrechamente relacionadas con los patrones gálicos, destaca ndo la
Drag .29 que debió ser la primera forma fabricada en los talleres hispanos que supone en
este sector el 14,88% de las formas decoradas y seguida poco después por la Drag..30
con el 2,89%. e incluso por la Hermet13 con el motivo principal de g uirnaldas (nº1012 y
1013), aunque en composiciones alg o más evolucionadas dentro y a de los estilos de
transición.
También documentamos las decoraciones de arquerías, donde incluimos el nº449,
que corresponde a un cuenco de extraordinaria calidad y motivos excepcionales dentro
de la sigillata hispánica, las gra ndes cruces de San Andrés se encuentra n ausente s, y
festones (nº637 y 639), todos ellos localiz ados en los niveles "b" y "c " de la zona este
del Foro donde se e fectuó una fuerte compartimentac ión del terre no para ampliar la
zona edificable. Asimismo encontramos una serie de mot ivos que son una clara
evolución de los temas o composiciones de imit ación como es el caso de las imit aciones
de arquerías en Drag.29 (nº471) y Drag.37 (nº696 y 784), presentando una
simplificación del tema, aunque la fig ura de Marte que apa rece en el último ejemplar
presenta una iconogra fía similar, aunque de menor tamaño, del punzón utilizado en
Bronc hales (ATRI AN, 1958, lám. 23, 24 y 25).
El estilo que podemos denominar como particular o libre, que posteriormente
pondremos en relac ión con alguno de los taller es situados e n Arenzana y B ezares,
responden a las primeras adaptaciones persona les, en las que se puede a preciar la
influencia de la tradición celtibérica como en la creac ión de la versión lisa de la Hermet
13, en las jarras o de alg unas copa s-cálices como la H.59, no documentada e n Bilbili s ,
sobre las que se ha incidido poco hasta el momento y que tienen todas ellas pa ralelos
directos en la cerá mica indígena . L os nº452, 643 y 668 son productos carac terísticos de
alfare ros muy concretos cuy as producciones son muy limi tadas. Parecido fenómeno al
que acontec e con las dist intas composiciones que presentan el estilo de fris o (nº458,
461, 464-466, 645, 648, 652, 655, 657 y 664) con los que comparte niveles y
cronolog ías.
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 81 -
Entre las formas decoradas hemos constatado la presencia de producciones que
corre sponden con el primer pe riodo de innovación formal y de corativa que se at estigua
en la sigillata hispánica y que hemos de sit uar en época flavia. Así han quedado
documentadas la H.40 (nº981, 982, 986 y 988) o la Drag.37b (nº823, 825 -827, 829-832)
en niveles flavios, época en la que surge el intento de introducir la Knorr 78 que por
diversas causas no prosperó entre la clientela pero que tuvo el importante valor de
"contaminar " a la Drag.30 fruto de lo cual serían los cuencos de pequeño tamaño de esta
forma y de la que han apare cido dos ejemplares en éste sector 45 (nº594 y 607), aunque
sólo el primero de ellos la secuencia estratigrá fica del nivel "c" de los cuadros 63 -65 FG
junto a Drag .29 y 37 del estilo metopado.
Se aprecia la masiva presencia de formas Drag.37a y b (67,19% de las formas
decora das), así como H.20 y 40, relegando a la Drag.29 y 30 que y a debía haber
desapare cido varias décadas antes de que termine el siglo, aunque no del todo y a que
comparten niveles con Drag.37 del estilo Va, aunque son apariciones muy residuales
que tal vez hay a que considerar c omo perduraciones.
El principal estilo decora tivo entre los materiales estudiados en el Foro es el
metopado, destacando el subg rupo I Ib, apreciándose también la may oría de los estilos
conocidos, incluso el de im itación, aunque sus motivos son y a una reminiscencia,
estando integ rados dentro de la iconografía como un motivo más sin que podamos
considerarlos y a en este periodo como una copia del repertorio gálico. De todas formas,
el e stilo metopado es la composición decorativa preferente y predominante de estos
momentos, presentándose con un estilo carac terístico en el que se llega en alg unos casos
a recarg ar ex cesivamente la metopa mediante perlas, lúnul as, ángulos o puntas de
flecha, con el fin de no dejar ning ún espac io vacío pudiendo hablarse de un cierto
horror vacui . 46 I ndudablemente se mantienen las metopas como principal motivo
decora tivo, pero en algunos ca sos llegará a evolucionar o cre ar un estilo propio y
perfe ctamente de finido que llevará a la e xistencia de la ll amada "composición libre"
vinculada g enberalmente a las for mas de gra n tamaño, especialmente Dr ag.37b e H.40.
Apreciamos como hay una convivencia de la Dra g.29 (nº484), y la Drag .37
(nº684), ambas metopadas, con la varia nte Drag .29/37 (nº491), como se apr ecia en el
nivel "b" de la Terr aza Oeste, como claro síntoma de c onvivencia entre las tres, con lo
que se reafir ma que este última no es más que una variante de la Drag.29, con
decora ciones contemporánea s, y a que utiliz an los mismos motivos para las decora ciones
metopadas. El mismo hecho apreciamos en el cuenco nº571, aunque el tema de círculos
entra y a dentro del estilo Vb, pero conviviendo en el mismo nivel "b" de la Terraza Este
con Drag .37 del mismo estilo (nº949).
El may or volumen recuperado en el transcurso de las excavaciones del For o
corre sponde a las producciones cronológicamente situadas entre las últimas décadas del
s.I y las primeras del s.I I , periodo en el que se constata entre los materia les del Foro la
45 Sobre la p roblemática de estas dos formas n o s remitim os al cap ítulo VI .1.b. 2. donde en el apartado
dedicad o a la Drag.30 nos referimos a ellas de manera m ucho nmás exten sa.
46 Tal es el caso de las pro ducciones del alfarero SEGIVS ( GARA B IT O, SOLOVERA y PRADAL ES,
1989 , 44 1-459 ) al q ue posteriormente nos referirem os durante el estudio dec orativo.
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 82 -
presenc ia de sigillata Clara A de las formas La mboglia 1A, 1B y 8 47 . Con la
instauración de los Antoninos se mantiene la expansión de los productos hispanos,
suponiendo una continuación de las innovaciones formales y decora tivas del periodo
anterior, a los que se añadirán formas nuevas como la Drag.44 (nº206 -210, 212-214), si
esta no hiz o su aparición a finales de la époc a flavia, o el servicio Dra g.46-L udowici Tb,
como un clar o exponente de que aunque la industria hispana y a era may or de edad,
todavía estaba a bierta a los innovaciones gálicas, como en el caso del servicio anterior,
o del plato de asas decorada s Drag .39 (nº1024 -1025). Todas estas formas se han
constatado e n diver sos niveles revueltos en el F oro pero que hay que poner en relac ión
con las re formas realizadas en época antoniniana (Trajano) y que configura rán
definitivamente todo el complejo, coincidiendo con el may or volumen de sigillata
hispánica en Bilbilis , como consecuenc ia de haber alcanzado esta ciudad su máxim o
esplendor.
Se mantiene la pr esencia de las formas clásicas o tradicionales, como el cuenc o
Ritt.8, los servicios compuestos por las formas Drag .15/17 y Drag.27, y Drag .35-36, que
supone el 14,03% y el 10,09% respectivamente de las formas li sas, así como las formas
H.2 y 4, varias de estos últimos conser vando todavía parte del a rranque de las asas
laterales (nº263 y 267), una g ran variedad de tapaderas H.7, alg unas de muy pequeño
tamaño como las nº271 y 272, cuy o uso quedaría restringido a ser tapes de vasos o
recipientes similares, de tamaño mediano (nº27 3,, 275, 280, 282, 284 y 290,) o de gran
tamaño como la nº289; vasos Drag.33 (nº147, 149, 152) e H.10 (nº299 y 305,) que y a
había hecho presenc ia en época flavia, convirtiéndose la Drag .37 e H.40 en las
principales for mas decora das que se consta tan en este momento.
A mediados del s.II constatamos entre los materiales de l F oro, que también es
extensible a los del resto de sectores ex cavados, una paulatina disminución del
repertor io formal. L a Drag .37 pasa a convertirse en la única forma decorada (nº949 -959,
962-967), mientras las formas lisas se limitan a las "básicas" correspondiendo con una
disminución de la calidad de las piezas que se hacen más pesadas, aumentan de tamaño
y desaparece n detalles caracter ísticos como las hojas de barbotina, como es el caso de
las Drag .35 y 36. L a decoración se li mita a círculos, tant o simples como concéntricos,
desapare ciendo los motivos fig urados, concentrándose los círculos con motivo central
en la primera mi tad del s.I I .
A medida que avanza el siglo se acrecienta un prog resivo empeoramiento de
calidad que se acentuará en el s.II I y que dará paso a lo que denominamos como sigillata
intermedia, quedando este fenómeno perfe ctamente reg istrado entre los materiales de
este sector, en e l que se aprecia como desaparecerá n la may or parte de las formas,
perdura ndo únicamente las más características, H.8 (nº26), H.15/17, H.27 (nº141), H.35
(nº 202 ) e H.36 (nº203-205), reduciéndose las formas decoradas a la H.37. con
decora ción de círculos (nº1079-1080, 1083, 1085 -1087, 1089, 1091 y 1096). El barniz
pierde calidad, volviéndose muy desigual y ligero, con tonalidades muy claras,
eng lobándose y a todas estas producciones dentro de lo que podemos denominar sigillata
hispánica intermedia que represe nta el 8,22% del total de sigillata hispánica aparecida
47 Este hecho lo tenem os tam bién docum entado en o tros y acimien tos de la zo na, tal es el caso de
Bursao , , Turiaso y Caesa raugu sta , sin que ello supusiera una excesiva competencia con las prod ucciones
hispánicas, y a que a finales del s.II apenas se lo calizan esta importaci ones en el valle medio del Ebro .
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 83 -
en el Foro. A este mismo periodo cronológico pertenece n los dos fragmentos de H.6 y la
gra n fuente H.73 cuy os perfiles imitan y a a las importaciones afr icanas.
L a significativa ausencia en el Foro de sigillata hispánica tardía parece evidenciar
que este conjunto de edificios se encuentra y a abando nado, convirtiéndose en cantera de
materiales constructivos, y a que únicamente podemos sit uar en el s.V dos fondos
posiblemente de H.37T. (nº1102 y 1103). Inc luso apreciamos que las reocupac iones que
se habían constatado en diversos edificios del for o durante los siglos I I I y IV han sido
abandonada s.
El may or conjunto de marca s o sellos aparecido en Bilbili s se localizó en este
sector, lo que no debe sorpre ndernos y a que es el que proporc ionó may or volumen
cerá mico. Así tenemos recogidas dos f irmas M.C.R una sobre un plato Drag .18 (nº54), y
otra sobre un fondo indeterminado, posiblemente una Drag.24/25 ó 27 (nº378). La
importancia de ambas firmas radica en su aparición en niveles perfectamente fechables,
no tanto el primero, y a que se halló junto a Drag.37 metopada s algo posteriores al
cará cter precoz del este alfarero, pero si el nº378 localizado en el nivel "c" de la terraza
este, en uno niveles de relleno que corre sponde al periodo de ampliación de la terraza
donde se construy ó el foro y que podemos fechar en época de Claudio/Nerón, al igual
que otras dos marcas una de M.C.R (nº 73) y otra de ASI ATI C I (nº53), halladas en el
nivel de relleno producido por la amortización de un cana l de desagüe de la primera
época de las termas.
También se han docum entado las firmas de VAL ERI VS (nº380), I VL IVS o
I VNI VS (nº398), G.S.R. (nº379), SEMPRONI VS (nº382), L VCI VS SEMPRONI VS
(nº386), PATERNVS (nº392), OCTAVI VS (nº200), etc., entre otros sellos
frag mentados, así como numerosos grafitos, de entre los que destaca el nº1078 en el que
se pude leer O P AI NI S y en el nº176 TEVTACTI .
En cuanto a la procedenc ia de los materiales aparec idos en el Foro, la prác tica
totalidad (83,30%) es originar io de los talleres riojanos de T ritium , paralela a las cuales
se constata la de materiales procedentes de los talleres regionales, principalmente de
Villarroy a, Broncha les y de una serie de alfares de pr ocedenc ia indeterminada, a lgunos
de los cuales pe nsamos que son locales, como los que de nomi namos PI II y P.IV.
T.S.H.
T.S.H.I.
T.S.H.T.
F.L.
F.D.
F.L.
F.D.
F.L.
F.D.
Total
%
TRITIVM
700
571
46
62
2
6
1387
83,3 0
VILLARROYA
99
93
10
20
0
0
222
13,3 3
BRONCHALES
1
3
0
0
0
0
4
0,24
P.I
1
0
0
0
0
0
1
0,06
P.III
44
0
0
0
0
0
44
2,64
P.IV
3
4
0
0
0
0
7
0,42
Total
848
671
56
82
2
6
1665
100
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 84 -
L a produc ción más numerosa, dejando a parte la de Tritium, corresponde al taller
de Villarroy a al que hemos atribuido 222 frag mentos (109 lisos y 113 decorados), de los
que 10 y 20 frag mentos respectivamente, son de c ronología avanzada o intermedia que
situamos en el s.I I I, e l 13,33% del conjunto de sigillata recupe rada
Del alfar de Broncha les contamos únicamente con cuatro frag mentos decorados
(nº743 y 768) y uno liso corre spondiente a una tapadera H.7 (nº284) , lo que re presenta
el 0,26% de las producciones altoimperiales o el 0,24% del tot al de la sigillata aparecida
en la z ona del Foro. Se trata evidentemente de un porcentaje insi gnifica nte, por no decir
anecdótico, pero no por ello despreciable y a que aunque el porcentaje apenas es
si gnifica ti vo, es destacable el hecho de la aparición de producciones procede ntes de este
taller en Bilbilis , cuando sus rutas y ámbitos de comercialización están orientados hacia
la meseta sur y el L evante, como en su momento establec ió Sánchez-L afuente (1985).
L a producción que de nominamos P.I , ca racterizada por sus barnic es de color
achocolata do y pastas amarillentas de mala calidad, se encuentran representadas por un
único frag mento perteneciente a la forma Drag.15/17 aparecida en un nivel "b" de las
estructuras descubiertas al este del edificio y que debier on ser amortizadas durante su
ampliación, su presencia junto a Drag .29 y 37 metopadas fechan el frag mento hacia los
años 60/70 d.C.
L a produc ción denominada como P.I II , pr esenta un total de 44 fr ag mentos (32 de
la varia nte nara nja (nº1119 y 1128) y 12 de la neg ra (nº1123 y 1124), representando el
2,64% del total de la sigillata hispánica aparecida en el Foro, aunque este porcentaje
aumenta hasta el 2,90% si consideramos únicamente las producciones altoimperiales. Se
trata del may or volumen apare cido de este tipo de producción, siendo el porcentaje
similar al que presentan otros sectores, apreciándose la única diferencia en que las
formas con barniz negro sobre cocción reductora se hallan algo mejor r epresentada s que
en otros luga res.
L a may or pa rte de los fragmentos hallados de esta producción son imitaciones de
Drag .29 (nº1116, 1123-1124), Drag .30 (nº1129), y posiblemente una im itación de la
H.48, (nº1128), aunque las paredes son algo más abiertas. Aparece n constatados junto a
formas Drag .29 y 37 del estilo metopado, especialmente en los niveles de la seg unda
mitad del s.I d.C. de terminados por las estratigrafía s efectuadas en la zona este y oeste
del Foro. L as excavaciones realizadas en estas zon as permitieron descubrir una serie de
estructuras que a modo de cajones macizos posibilitan ampliar la extensión de la
plataforma construible del Foro. Estas estructuras presentaban una estratig rafía cerr ada
que permitió datar este tipo de producción en la segunda mitad del s.I d.C. En cambio,
se encuentran ausente en la zona noroeste que es la que sufre una serie de
modificaciones para reformar la estructura del templo y en la que se descubrieron una
serie de cajones de cimentación relacionados con e l posti cum, en e l que única mente se
constató un rico conjunto de materiales del s.I I y que parec e corresponder con las
reformas de l edificio durante el reinado de Trajano.
Es significativo que esta producción se caracterice por imitar las formas Drag .29 y
30, estando ausente la Drag .37, lo que parece indi car la antigüedad de estas imitaciones,
por lo menos al comienzo de ella, y a que llegan a convivir con Drag.37 metopadas con
motivos de gran calidad tomados del repertorio de la Drag.29, como se observa en el
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 85 -
sector C.I . L a datación que prese nta la H.48, cuy o comienzo de fabrica ción se sitúa entre
los años 65/75 d.C., refrenda la cronología que aportamos para estas formas, ini cios de
la dinastía flavia.
Finalmente hay que mencionar la aparición de 7 frag men tos (0,42%) con claros
síntomas de se r fallos de cocción y que nos oblig an a plantearnos la hipót esis de si nos
encontramos con una producción local de sigillata, tal y como sucede en otros
y acimientos ( Vareia , Tiermes , Uxama , etc.). Por las pec uli aridades que pr esentan e stas
piezas, y a que la decoración que presenta es similar a la de otras piezas también pasadas
de cocción halladas en dist intos sectores de la ciudad, lo que nos ha llevado a
denominarlas como producción P.I V. Por otra parte, la proxim idad del alfar de
Villarroy a, nos hace ser bastante cautos sobre este aspecto, aunque los análisis químicos
que hemos realizado de esta producción ha permitido apreciar diferencias en los
elementos minerales utilizados, lo que nos permite pensar en una producción a jena a la
de Villarroy a (Apéndice I ) con un posible orige n local.
L os frag mentos corre sponden a una Drag .15/17 y a dos piez as de formas
indeterminadas, mi entras los cuatro frag mentos decora dos son todos ellos formas
Drag .37 (nº1041). Aunque y a hemos mencionado la fa lta de estratigrafía s clara s en la
zona del Foro, hemos podido constatar la presencia de estos fragmentos siempre junto a
formas Drag.37 pertenecientes al estilo metopado o de círculos con motivo centra l de
ahí que nos inclinamos a datar esta producción hacia finales de la segunda mitad del s.I
d.C., perviviendo durante las primeras década s del s.II , aunque reconocemos que
care cemos de los datos suficiente s para precisar con más exactitud el momento de su
desaparic ión 48 .
Sobre las producciones procedentes del alfar de Tarazona que se encuentra n
abundantemente representada s en el y acimiento mediante cerámic as comunes y
eng obadas (L UEZAS, 1992) hay que mencionar la ausenc ia de sus imitaciones de
sigillata, en concreto de la cantimplora Hermet 13, no así en otros sectores exca vados de
la ciudad como posteriormente veremos, siempre en porcentajes mínim os,
práctica mente anec dóti cos.
48 En el capítilo I X ded icado a los centros de pr oducción d e lo s que se abastecía Bilb ilis incidiremos en
todos estos aspectos, y en concreto en klos m otivos o punzones decorativos ap arecido s en las piezas
pasadas de cocci ón y que nos permiten poder atr ibuirlos a un alfar local.
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 86 -
IV.I.b. TEATRO (T .I, T .II , T .III, T .III -ST, T .I II-T .IV, T .V)
L as ex cavac iones del Teatro se iniciaron en 1975 49 , c ontinuando durante los años
ochenta de for ma para lela a las del for o poniéndose al descubierto su práctica tot alidad
exceptiuando una parte del gra derío cuy o estado de conservación esra bastante
deficitario y que mot ivó el que se dejase sin excavar para preservarlo de ésta menera. El
teatro se asienta en a en la z ona central de la ciudad, entre las terraza oeste de Bámbola
y las faldas del montículo del c erro de santa Bárba ra. Amboscerros forman un barra nco
intermedio que se aprovechó para l a construcción del teatro una vez acondicionado el
lugar me diante pequeñas obras.
L as principa les re ferencias escritas sobre el teatro bilbilitano se deben a Martínez
de Villar (1598, 45) que lo menciona como un c oli seo. Los autores posteriores se
remitena aesta fiocha hasta qy ue La baña lo interpretó en 1611 como un teatro,
elaborando iun primer boceto sobre él. Posteriormente llega rán los trabajos y las
refe rencias de autores como Sentena ch (1918), Melida (1925) y SW chulten (1934),
algunos de los cua les lleg aron a realizar sondeos, que el ca so de Schultennos son
desconocidos. L as aportac iones realizadas post eriormente son mínimas, volviéndose a
los tópicos establecidos por los autore s anteriores, comio esel ca so de los trabajos de
Galiay (1946), Rubio (1952; 1954), Dolc (1954) y L ópez Sanpedro (1968). En 1971
con los tra bajos de Mar tín-Bueno se inicia una nueva etapa en las investigac ión del
teatro de B il bilis.
Siguiendo un orden cronológico en las distintas fases de excavación realizadas, los
resultados de las dintintas campañas podemos resumirlas de la siguiente manera (Fig .10
y Fig .11) 50 :
a) Orchestra y frons scae na
b) Cavea, zona pa rcial de la me dia e un vomitorium
c) Acceso central de los pasillos anulares de comunicac ión interior y
vomitorium de acce so a la media cave a
d) Summa cavea
e) Dependenc ias tras el frons scaena e
49 La descr ipción d el Teatro de Bilbilis ha sido realizada a través de los trabaj os de MARTIN-BUENO,
M.A. " Preliminares sobre el teatro de B ílbilis ( Calatay ud, Zaragoza) , C.N.A. XV, Zaragoza, 197 9, p p.9 37 -
94; "El teatro ro man o d e B ílbilis (Calatayud, Zaragoza)" Actas simpo sium El Teatro en la Hispania
Roman a , Badajo z, 1 982 , pp .73 - 93. MARTIN-BUENO, M. y NUÑE Z, J. "El teatro romano de Bílbilis y
su influencia religiosa en la arquitectura teatral, II E. E.B ., Zaragoza, 19 89, pp.75 -79; "El teatr o del
Municipiu m Aug usta Bilb ilis " , Cu aderno s de A rquitectura roman a 2 : Teatros roma nos de Hispania ,
Murcia.199 3, NUÑEZ MA RCEN, J. El teatro r omano de Bílbilis, (Memoria d e licen ciatura inédita) ,
Zaragoza, 19 86; El Te atro Roman o de Bilbilis y la arquitectu ra tea tral d e época roma na en Hispan ia,
(T esis doctoral inédita), Zaragoza 19 94.
50 La realizació n de la excavación se efectuó mediante sectores que corr espondían con d istintas par tes o
zonas del teatro. Po r ello a la hor a de efectuar el material cerámiuco lo harem o s de acuerdo a dichas
divisiones.
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 87 -
Cam pañas de 1975-1978 (T.I-T.II)
1975: Conjunto de sondeos realizados en las zonas de la orchesta y frons sceanes.
L as catas se efectuaron partiendo de lo que se presumía que era el frons scaenae hacia la
orchae stra. Se documentó un amplio relleno de cerca de 4 m de potencia sin que se
alcanzasen los niveles de fundación, aunque se hallaron diversos materiales
constructivos y ornamentales relacionados con el derrumbe de la scaena sobre la
orchestra
1976: Se ampliaron los sondeos realizados en la campaña de 1975 alcanzándose
los niveles fundacionales del muro de la frons scaena e, aprec iándose un relleno de
materiales del sig lo I a.C. para nivelar los terrenos y los desniveles del barranco. Sobre
las losas del pavimento de la orchaestra, muchas de ellas arr ancada s, se localizó una
amplia acumulación de mater iales constructivos y ornamentales pertene cientes a la ruina
del edificio.
Del mismo modo también se procedió a ex cavar en esta campaña el acceso central
de los pasillos anulares de comunicaci´pn interior y vomitorium de acceso a la cavea,
siendo en e l centro mismo de la parte alta de la estructura. En la zona ocupada por los
pasillos se documentó la ex istencia de reutilizaciones efectuadas en época tardía,
aprec iándose accesos y pasillos tapiados. De todos modos hay que mencionar que el
aterra zamiento de carácter agrícola realizado en época moderna alteró sust ancialmente
toda la estructura, ll egá ndose a utili zar el muro de la media cavea como ciontención de
una de las terr az as.
1977: Se comenzó a delimitar las estruc turas del edificio, definiendo parte del
pódium, la valva reg ia y la hospitralia este.
1978: En la campaña de este año se procedió a la ex cavac ión d ela cavea y de un
vomitorium. Se localizó, poníendose al descubierto,parte del grade río, escalerea s y
acce so, la may or parte de ellos tallados en la roca natural aunque desapare cido su
revestimiento
Cam pañas de 1982-1984 (T.III, T.III -ST, T.III -TVI, T.VI
L as ca mpañas de esta segunda fase de excava ciones se centraron en la mitad este
del edificio, ocupándose del g raderío, la cripta, con sus acc esos y dependencias, y la
scenae con todos sus elementos.
En tot al se de scubrió casi una quint a parte de la c avea, poniéndose al de scubierto
la dist ribución de la scaelae, la tribunalia este y e l praecintio. En cuanto a la cripta ésta
fur excavada en la tot alidad de su rec orrido por la z ona este del teatro, aprec iándose
reformas y viviendas medievales. L a scaena, aunque se encuentra s in terminar su
excavación, permitió conocer la tot alidad de sus estructuras conserva das, de entre las
que destacan el pasaje abovedado correspondiente al itiner is este que nos ha ll ega do e n
su poráctica totalidad.
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 88 -
El teatro se edificó de ntro del mismo pr oy ecto urbano que el Foro, y a que se vio
afec tado por las reformas de aquel, apreciándose una clara planificación de toda la z ona.
Ambos conjuntos se encontraban unidos mediante un acceso formado por una serie de
escaler as, fontanas y estancias absidiales de difícil identificación que enlazaban el nivel
del pórtico latera l del foro con el parascaenium del teatro. Para su edificación se
aprovec hó el barra nco que formaban las laderas de los cerr os Bámbola y Santa Bárba ra,
entendiendo por ello que una buena parte de su cavea se encue ntre tallada en la roca
natural, mientras que la summa cavea , y la scanea están edificada s, siendo ésta última
dos pisos.
El teatro cuenta con un diámetro orquestal de 20 m. y un desarr oll o de 180º
completos desde el lími te de la cavea baja, o ima cave a , desconociéndose , debido a lo
limitado de las zonas de g raderío ex cavada , el número concreto de cune i , aunque se
puede aventurar que sean seis. Su capacidad, teniendo en c uenta que el número de
gra das son treinta, se puede situar en torno a los 4.600 espectadores, lo que pa rece
excesivo para una ciudad como Bilbilis , pero no tanto si tenemos en cuenta que la
ciudad jerarquizaría a su alrededor una amplia comarca, a la que no solo debía de dotar
de un centro administ rativo o comercial como el Foro, sino también de lugares de
diversión y dist racción donde pode r celebrar r euniones, celebr aciones, festividades, etc.
L a construcc ión del edificio obli gó a realizar amplias obras de acondicionamiento
y a que se aprovechó una hondonada natural del terre no. Los cerros de Bámbola y S anta
Bárba ra for man un barranco intermedio que se aprovechó para su c onstrucción una vez
acondicionado el lugar tras la ejecución de una compleja red de amplios canales de
drenaje y de cloacas, cuy a finalidad era sa near el lugar y facilitar la evacuac ión de agua s
residuales de la zona a lta de la ciudad. De l mismo modo fue necesario efe ctuar una
costosa preparación de la roca para el asentamiento de las gra das. Una curiosa
utilización de entramado de madera sobre el m uro que sost iene la scaenae frons ,
permite sujetar y sustentar el trabazón total de la obra, así como a mortiguar el peso de
las pesadas estr ucturas superiore s.
L a scaena se sitúa en el barra nco conservándose únicamente la planta de
cimentación, aunque grac ias a los restos arquitectónicos hallados podemos ave nturar
que su alzado estaba dividido en dos orde nes superpuestos. En la pa rte superior y central
de la cavea se constata la presencia de un sacellum adosado al muro del maximum
moenianum , constituido por un a lto podium , con dos esca leras laterales de acceso y un
templete, seg uramente in antis , que debió de albergar estatuas de mármol de la familia
julioclaudia,, de las que se han recupe rado algunos fra gmentos pertene cientes a una
escultura de Livia, estando todo el conjunto muy de gradado y pe rdido, apreciándose en
alguna s zonas una gra n erosión.
L as diferentes secuenc ias estratigrá ficas obtenidas en el transcurso de la
excavación podemos simplificarla de la siguiente manera, teniendo en cuenta que en
algunos lugare s las estratig rafías realizadas alcanzaron una potencia de 650/700 c m., la
may or pa rte tierra de arr astre o de labores agrícolas con gran cantidad de material
revuelto de muy diversa proce dencia y cronología:
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 95 -
FORM AS DECORADAS
ESTIL OS DECORATIVOS
FORM AS
I
IIa
IIb
IIc
III - IV
V
VII
S.C.
T.S.H.I.
T.S.H.T
Total
D.29
7
1
40 (2 )
4
7
14 (3 )
73 (5)
D.30
3
6
1
10
D.37
8
1
207(25)
121
(20)
13
29 (5 )
2
107(19)
8 (2)
6
503
(71)
H.40
1
2
3
H.20
1
1
2
Her.13
3
1
2
6
D.39
1
1
H.81
1
1
Sin Clas
7
3
26 (7 )
62 (5 )
Total
21
2
266
(27)
129
(20)
20
29 (5 )
3
120
(21)
8
(2)
6
661
(81)
Entre las formas lisas de época alto imperial destaca n los servicios A (Dra g.35 y
36) con 93 frag mentos que representa el 15,05%; el servicio Hispánico 1 (Drag .27 y
15/17) con 84 fragmentos (12,61%) y en m enor medida los servicios Hispánico 2 (H.4 y
5) con 15 fragmentos (2,61%,) y el servicio C (Drag.46 y Lud.Tb) con dos únicos
ejemplares (0,32%), acapara ndo entre todos ellos más del tercio del material liso, lo que
es bastante significa tivo si tenemos en cuenta que otro tercio suponen los frag mentos
indeterminados y g ran parte de estos pertenece n a alguno de los servicios anteriore s,
especialmente al Servicio Hispánico 1.
Del resto de formas la más re presentada es la Ritt.8 con 73 fra gmentos, 66 de e ll os
de época altoimperial (9,16% del materia l liso) lo que no hace más que incidir en la
popularidad de este cuenco. Hay que mencionar la aparición de dos fragmentos de
Hermet 13 lisa, variante poco fr ecuente aunque muchas de las veces se e ncuentran mal
cl asificadas al incluirlas, si el fragmento no es claro, dentro de las formas decoradas.
También hay que mencionar un gran plato de H.82 (nº370), forma apenas documentada,
pero que pensamos que corresponde a una producción de época intermedia, más que a
época tardía, al loca lizarse en el nivel "b" del sector ST -T.I I I , junt o a formas Drag.37
metopadas y de círculos, correspondiendo a una c ontaminación del nivel, según se
desprende de la prese ncia de estruc turas fechables en e sta época e n el nivel superior.
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 96 -
Sobre las producciones li sas que podemos incluir dentro de las sigillatas
inteermedias y tardía poco podemos decir, y a que la may oría d elos frag mentos
apare cidos en el nivel superficial, alcanzando unos porcentajes meramente testimoniales
y poco signific activos 1,08% entre los dos.
Entre las formas decorada s hay unhj claro predominio del estilo metopado de ty odas las
formas (266 frag mentos, 40,24%) frente al de círculos con o sin motivo centra l (29
frag mentos, 4,38%) aunque es iginificativo el porcentaje del estilo I Ic o de transición
entre el estilo metopado y el de c írculos, con 129 ejemplares que supone el 19,51%
estando el resto de estilos repre sentados pero muy alejados de los antrerioes, 21 el de
imitación, 20 el de frisos y 25 el de círculos concéntric os
Hay que destacar la aparición de un asa decora da de Drag.39 y un fragmento de
mango decorado de pátera de la forma H.81 (nº1129), siendo uno de los pocos
ejemplares que conocemos de ntro de la producc ión hi spánica.
L a cronología de todo el conjunto es ba stante amplia y a que abarc a la práctica
totalidad de la producción hispánica, desde sus inicios a mediados del s.I d.C. hasta los
siglos IV -V, como atestig uan los g randes cuencos de H8T. e H.37T con decoración del
segundo estilo (nº1101). Esta am plia variedad, tanto cronológica como formal, hay que
achac arla en una parte importante al a rrastre de material que se produjo e n el nivel
superficial que se vio favorecida por la ubicación del teatro que aprovechó el barranco
que formaba n las ladera s de los cerros B ámbola y Santa Bárbara .
En cuanto a su origen, como vemos en el cuadro siguiente, procede
may oritariamente de los alfares de Tritium que representan el 87,34% del total, mientras
el 11,72% es de Villarroy a, y el resto de los alfares locales es el 0,85%: desglosándose
de la siguiente manera: la denominada P.IV el 0,46% y la P .I I I el 0,38%. L a producción
P.I se encuentra presente por dos únicos ejemplar es, 0,15%, estando a usente el alfar de
Bronc hales y el de Tarazona.
T.S.H.
T.S.H.I.
T.S.H.T.
F.L.
F.D.
F.L.
F.D.
F.L.
F.D.
Total
%
TRITIVM
541
565
8
6
2
6
1128
87,3 7
VILLARROYA
65
79
4
2
0
0
150
11,6 1
BRONCHALES
0
0
0
0
0
0
0
0,00
P.I
2
0
0
0
0
0
2
0,15
P.II
0
0
0
0
0
0
0
0,00
P.III
5
0
0
0
0
0
5
0,38
P.IV
3
3
0
0
0
0
6
0,46
Total
616
647
12
8
2
6
1291
100
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 97 -
Hay que destacar los 5 frag mentos de la P.I I I, c uatro imitando el perfil de la
Drag .29 y uno el de la Dr ag.30, todos ellos pertenec ientes a la variante ox idante. Los
seis fragmentos de la producción P.IV representan el 0,46%, porcentaje que hay que
tener en cuenta si considera mos que se tratan de fra gmentos pasados totalmente de
cocción lo que nos indi ca que el porcentaje real de la producción de este alfar es muy
superior, pero difícil de precisar y a que únicamente podemos identificarla mediante
comparac ión con los punz ones decorativos que a parecen en las f ormas decor adas.
El desglose de los materiales apare cidos según los sectores en los que se
subdividió el teatro en el tra nscurso de su excavación.
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 98 -
T.I (1975-1976)
Lo s materiales estudiados de las campañas de este a ño provienen de un c onjunto
de sondeos realizados en las zonas de la orchestra y frons scaenae , alcanzándose los
niveles fundacionales de sus muros. S e aprecia un relleno de materiales del s.I a.C. para
nivelar e l terreno y los desniveles del barr anco. Ta mbién se proc edió a excavar en esta
campaña el acc eso centra l de los pasillos anulare s de comunicac ión interior y
vomitorium de acceso a la cav ea , situado en el ce ntro mismo de la parte alta de la
estructura. En la zona ocupada por los pasillos se documentó la existencia de
reutilizaciones efectuadas tanto en época tardía (sig los I V y V) como durante la edad
media apre ciándose como se llega ron a tapiar a lgunos accesos y pasillos.
En total se han contabiliz ado 82 frag mentos (41 lisos, 40 decorados y uno
pertenec iente a la pr oducción P.I I I en su variante ox idante). Como se puede apreciar en
el cuadro siguiente, el may or porcentaje corresponde a las producciones de época
altoimperial con el 85,36% del total, mi entras las sigillatas int ermedias repre sentan el
12,20% y las tardías únicamente el 2,43%.
T.S.H.
T.S.H.I.
T.S.H.T.
Nº Ejem .
%
Nº Ejem .
%
Nº Ejem .
%
Total
%
F. Lisas
36
43,9 0
5
6,10
0
0,00
41
50,0 0
F. De coradas
33
40,2 4
5
6,10
2
2,43
40
48,7 8
P.III
1
1,21
0
0,00
0
0,00
1
1,21
Total
70
85,3 6
10
12,2 0
2
2,43
82
100
Desdoblado por for mas los resultados son los siguiente s, apr eciándose un ligero
predominio de las formas lisa s, que suponen la mitad del mater ial recupe rado.
FORM AS LISAS
For ma
T.S.H.
T.S.H.I.
T.S.H.T.
Total
R.8
4 (1)
1 (1)
5 (2)
D.15/17
5
1
6
D.27
2
1
3
D.35
1
1
D.36
2
2
D.44
1
1
H.2
4 (1)
4 (1)
H.7
1
1
H.10
1
1
H.49
3
3
Sin Clas.
12 (1 )
2 (1)
14 (2 )
Total
36
(3)
5
(2)
41 (5 )
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 99 -
FORM AS DECORADAS
FO RM AS
I
IIa
IIb
IIc
III
V
VII
S.C.
T.S.H.I.
T.S.H.T
Total
D.29
1
4 (1)
1
6 (1)
D.30
1
1
D.37
10 (1 )
5 (2)
1
2
2 (1)
2
28 (4 )
Sin Clas
2
6
3
5
Total
1
17
(2)
6
1
5
(2)
1
2
5
(1)
2
40
(5)
El material hispánico se encuentra muy mezclado impidiendo cualquier tipo de
datación cronológica de los nivele s. Así, junt o a Drag .29 perte necientes al e stilo de
imitación se han localizado varios fr agmentos de T.S.H.Inter media, destacando entre el
repertor io lisos una H.8 de peque ño tamaño pero con las paredes abiertas y grue sas
(nº27), una H.27 de gran tamaño (nº140), con el cuarto de círculo superior muy abierto,
dos platos de H.35 (nº203 y 204) con el borde horizontal y a carentes de la decora ción a
barbotina y varios cuencos de H.37 (nº1082 y 1085), a los que hay que añadir, y a dentro
de la sigillata tardía, dos frag mentos de H.37T (nº1100), con la caracter íst ica decoración
de círculos de l segundo e stilo.
Entre las producciones altoimperiales hay que destacar vari os fragmentos de H.49
(nº307) y un fondo de Drag .37 con el grafito CPS VI I I I (nº967), que interpretamos c omo
un tri a nomina más un numeral, así como un fragmento de forma indeterminada
(nº1053), posiblemente una Drag .37, con un doble círculo liso con motiv o centra l de un
veg etal cuy o paralelo lo encontramos en la sigillata itálica 51 .Junto a este conjunto se
halló un cuenc o de peque ño tamaño de Dra g.37 perteneciente al estilo de fe stones
(nº968).
L a may or parte del material proviene n de los tallertes ri ojanos, como podemos
observar en el g ráfico siguiente, representado entre todos ellos el 86,58% de la sig il lata
hispánica hallada en este sec tor.
T.S.H.
T.S.H.I.
T.S.H.T.
F.L.
F.D.
F.L.
F.D.
F.L.
F.D.
Total
%
TRITIVM
33
29
3
4
0
2
71
86,5 8
VILLARRO YA
3
4
2
1
0
0
10
12,1 9
BRONCHALES
0
0
0
0
0
0
0
0,00
P.I
1
0
0
0
0
0
1
1,22
P.II
0
0
0
0
0
0
0
0,00
P.III
0
0
0
0
0
0
0
0,00
P.IV
0
0
0
0
0
0
0
0,00
Total
37
33
5
5
0
2
82
100
51 En el apar tado ded icado a lo s motivos d ecorativos incidireromos en el origen itálico de algunos de lo s
punzones utilizados como decoración de la sigillata hispánica.
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 100 -
El a lfar de Vill arroy a está representado por 10 fragmentos (5 lisos y 5 decorados)
que supone el 12,19% de l total del materia l recupe rado, siendo signific ativo que de los
10 frag mentos que tenemos incluidos dentro de las producciones avanzada s, 3 sean de
este alfar, suponiendo un porce ntaje que no se alcanza entre las produc ciones
altoimperiales, aunque hay que ser prudentes ante el escaso volum en cerámico
apare cido, a pesar de lo que debemos reseñar que en la may or parte de los sec tores que
presentan producciones de sigillata intermedia, el alfar de Villarroy a alcanza unos
porcentaje s muy superiores a los que tiene en los niveles altoimperiales.
L a producción locales se encuentran representada s mediante un único fragmento
de la P.I I I pe rteneciente a la variante oxidante.
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 101 -
T.II (1975-1978)
Corresponde c on la excavación de la zona de la summa cave a.
Unicamente se recuperaron 12 fra gmentos (3 lisos y 9 decorados) destacado un
fondo de Drag .15/17 firmado por el alfarero VAL ERI VS aparecido en la excavación del
pasillo de la summa cavea, así como un frag mento de asa decorada de la forma Drag.39,
siendo el resto del mater ial poco significativo, la may or parte indeterminado.
Por formas, los resultados son los siguientes, mencionado antes que la totalidad
del material proveniente del complejo de Trit ium, correspondiendo con una cronología
altoimperial.
FORM AS LISAS
For ma
T.S.H.
T.S.H.I.
T.S.H.T.
Total
D.15/17
1
1
D.35
1
1
H.49
1
1
Total
3
3
FORM AS DECORADAS
FO RMAS
ESTIL. DECOR.
I
II.c
S.C.
Total
D.29
1
1
D.37
4
3
7
D.39
1
1
Total
1
4
4
9
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 102 -
T.III (1982-1983)
L as campañas de estos dos años se centraron en la zona este del teatro,
principalmente e n el grade río, la crypta , con sus anexos y dependencia, así como en la
scaena con todos sus elementos.
L a zona ex cavada aportó un considerable volumen cerámico, 237 frag mentos,
(118 li sos, 117 decorados y dos p ertenecen a la producción P.I I I en su variante
oxidante). L a cronolog ía es bastante homogénea, aunque se puede apreciar una
alterac ión fruto de la presencia de un frag mento de H.8 de cronología intermedia. Ello
es expli cable por el aterrazamiento de época moderna efectuado en la z ona ocupada por
el graderío y el consiguiente movi miento de tierras, así como por la fuerte erosión
sufrida en la z ona. Exceptuando éste frag mento, el resto del material es de época
altoimperial, repr esentando el 99,57%.
T.S.H.
T.S.H.I.
T.S.H.T.
Nº Ejem .
%
Nº Ejem .
%
Nº Ejem .
%
Total
%
F. Lisas
117
49,3 6
1
0,42
0
0,00
118
49,7 8
F. De coradas
117
49,3 6
0
0,00
0
0,00
117
49,3 6
P.III
2
0,84
0
0,00
0
0,00
2
0,84
Total
236
99,5 7
1
0,42
0
0,00
237
100
L as formas li sas suponen el 49,78% del tot al de la sigillata hispánica apare cida.
Como es habitual destacan por su alta presencia los servicios A (15 fragmentos,
12,71%) y Servicio Hisp.1 (17 frag mentos, 14,46%), alcanzando entre los dos el
27,17% de la sigillata li sa, casi la mi tad del materia l identificado, siendo también muy
elevado el porcentaje que presenta el cuenco Ritt.8, con once fragmentos de época
altoimperial que suponen el 9,40%, destac ando el nº22, cuy o perfil es más ancho que
alto con el borde vuelto hacia el interior, pudiendo considerarse como una variante algo
evolucionada de la tradicional Ritt.8. El servicio Hispánico 2 se encuentra representado
por dos ejemplares, uno de cada una de las piezas que los forman, destacando el cuenco
nº257 por ser uno de los dos únicos ejemplares apare cidos en Bilbili s , el otro lo fue en el
sector C.I I , mientras el plato de H.4 nº265 prese nta gra n parte de su asa latera l.
El materia l liso destaca por la ex traordinaria calidad de algunas piez as,
especialmente de las que forman el servicio A (nº1667 y nº184). También aparec ido un
frag mento de tintero o Dra g.51, una fragmento de H.1 lisa (nº314) y una Dr ag.27
(nº318) perteneciente a la producción P .I . cuy o alfar de procede ncia parece situarse en
un lugar indeterminado del Valle Medio del Ebro. En este sector se encontró un borde
de la jarra H.23, forma bastante excepcional debido sobre todo a que su identificación
puede ser algo complicada si no se c onserva el borde, igual que sucede con el borde de
jarra H.32.
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 103 -
También se han l ocalizado dos sigi la , ambas incompletas. El primero en un plato
Drag .18 OF[...] (nº58), y el seg undo en un fondo de c opa indetermina da, posiblemente
Drag .27 ó 35 OF.PA[...] , tal vez PATERNVS (nº283).
Por formas, los resultados son los sig uientes:
FORM AS LISAS
For ma
T.S.H.
T.S.H.I.
T.S.H.T.
Total
R.8
11 (2 )
1
12 (2 )
D.15/17
9 (1)
9 (1)
D. 18
3
3
D.15/17 ó 18
1
1
D.24/25
6 (1)
6 (1)
D.27
8 (2)
8 (2)
D.24/25 ó 27
2
2
D.35
6
6
D.36
8 (1)
8 (1)
D.35 ó 36
1
1
D.44
2
2
H.4
1
1
H.5
1
1
H.7
2
2
H.1
1
1
H.23
1
1
H.32
3
3
Jarras Indt.
4
4
H.51
1
1
Bil.3
1
1
Sin Clas.
45 (3 )
45 (3 )
Total
117 (10)
1
2
118 (10)
FORM AS DECORATIVAS
F O R M A S
E S TI LO S D ECO R A TI V O S
I I I b I I . c I I I V S . C . To tal
D .29 4 1 2 3 10
D .30 1 1
D .37 3 3 4 (3 ) 1 9 (3 ) 6 1 0 (2 ) 2 4 (6 ) 9 6 (1 4)
D .40 2 2
H .8 1 1 1
S i n Cl a s . 7 7
To tal 4 3 9 (3 ) 2 0 (3 ) 8 1 0 (2 ) 3 6 (6 ) 1 17 (14 )
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 104 -
L a may or parte de las formas decoradas pertenecen al estilo metopado, tanto entre
la Drag.29 como en la Drag.37, con motivos de imitación, principalmente cruc es y
guirna ldas, en y al de círculos con motivo c entral (nº881, 892, 903, 920 y 938), aunque
un porcentaje considerable de los ejemplares pertenecientes a este último estilo
podemos incluirlo dentro del de transición o I Ia , y a que presentan metopas en alguna de
sus dos bandas decoradas. En menor medida está representado el estilo de im itación a
través de la Drag.37, con los nº627 y 630, el primero pres entando una guirnalda del tipo
VL L O y el seg undo una g ran cruz de San Andr és.
El estilo personal se encuentra representado por 8 ejemplares, destacando el nº456
con toda una banda decorada ocupada por una seriac ión de lí neas verticales onduladas,
mientras entre el conjunto de formas pertenecientes al estilo de frisos destaca el nº463
por su peque ño tamaño y el nº467 que prese nta el borde decorado a ruede cilla, sin
olvidar el pequeño cuenco de Drag .37 nº654, hallado en el nivel "c" contemporáneo por
lo tanto con la Drag .29 del mi smo estilo. A este conjunto hay que añadir un fondo de
Drag .37 metopada con un g rafito frag mentado en la parte exterior [...]NAR(I )G[...]. El
nº803 podemos incluirlo dentro de la variante I Ib.2 al introducir y a en las metopas el
tema del círc ulo, que poco después da ría paso al e stilo V.
Hay que señalar la aparición de un fragmento de mango decorado de cazo o trulla,
forma H.81 (nº1029), siendo uno de los pocos ejemplares conocidos en la producción
hispánica. Finalmente es reseñable el hallazgo de un fra gmento de la esquina de una
placa o ladrillo plano de revestimiento (nº1032) realizado en sigillata, cuy os paralelos
en época altoimperial únicamente conoce mos en los alfares de Granada y L a Cerece da
(Arenzana de Arriba).
También se halló en este mismo sector una copita de pe queñas dimensiones
(nº365) (30 mm. en la boca y 31 mm. de altura) que hemos denominado como Bil.3 ,
similar al que se localiz ó en las termas (nº366). El barniz es ligeramente claro y algo
picado pero de gra n calidad, siendo la pasta la cara cterística de las producciones de
finales el s.I , pudiendo tratar se de un especier o o juguete, y a que su uso es difícil de
determinar, aunque no descartamos que se trate de un ungüentario, dado lo habitual que
es encontra r recipientes re lacionados con la cosmética en este tipo de instalac iones,
aunque g eneralmente están manufa cturados en vidrio 52 .
L as producc iones de sigillatas intermedias están presenten mediante varios
ejemplares, de stacando el cuenco nº1084 de pare des muy altas y aspecto g lobul ar,
similar a otros dos ejemplares aparec idos en Bilbi lis , uno en el Foro (nº1082) y otro en
sector C .I I (nº1088) que parecen anunciar y a el perfil de algunas de las producciones
tardías, en c oncreto la for ma H.42.
En cuanto a la procedencia de las piezas, hemos podido atribuir al alfar de
Villarroy a 24 frag mentos que representan en conjunto el 10,12% del material de esta
zona (10 lisas y 14 decorada s), siendo el may or volum en el correspondiente a los alfares
riojanos con el 86,91% c omo se puede apr eciar en el cuadr o si guiente:
52 En B C.II o termas se localizó el pie de otra co pita sim ilar a ésta (nº 366 ), lo cual nos hace pensar que
tam poco hay que descar tar su uso como ungü entario, d ado lo habitual que es encontrar obj etos y
recipientes relacionados con la cosmática en este tipo de instalaciones, aun q ue generalm ente están
m anuf acturados en vidrio
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 111 -
FORM AS LISAS
Dentro y a del repertorio decorado destaca el cuenco de Drag .29 nº473 aparec ido
en el nivel "c" por pr esentar una de las pocas e scenas que se tiene n recogidas en la
sigillata hispánica consistente en dos sacerdotes celebrando un sacrificio sobre un ara,
sin que hallamos encontrado paralelos para esta escena. También es reseñable el cuenco
nº476 perteneciente a una Drag .29 metopado cuy o motivo principal es una figura togada
con cabeza de pájaro, para la que tampoco hemos encontrado paralelo alguno, aunque
los ropajes son similares al nº2434 de May et (1984, plach.CXI CX) aparec ido en Mérida
en una Dra g.37 y a uno inédito del a lfar de L a Cerec eda (SAENZ PRECI ADO, Mª. P .,
e.p.) también sobre Drag .29
Se aprecia un claro predominio del estilo metopado II b con 37 fragmentos que
suponen el 31,89% del conjunto de época altoimperial (el 51,38% de las identificadas),
seguido muy de cerca por el de tra nsición II c que repr esenta e l 18,13%, tanto entre las
formas Dra g.29 y 30 como en la Drag .37.
Del mismo modo hay que destacar la aparición de varios fragmentos con
decora ciones perteneciente s al estilo de im itación, especialmente entre las formas
Drag .29 y 30, aunque en el caso del nivel "a" se localizan junto a dos fragmentos de
H.37T. que nos presentan un nivel revuelto o superficial fruto de las fa ses erosivas que
sufrió este sector. El hallazgo más destacable es un frag mento de carena de una jarra de
forma H.20 con decoración face tada (nº1005) para la que no hemos encontrado
paralelos, exceptuando en formas H.49 y Dr ag.37, por otra parte, bien re presentadas en
Bilbilis .
FORM AS
T.S.H.
T.S.H.I.
N.a.
N.b.
N.c.
N.a.
N.b.
N.c.
Total
R.8
1
5 (1)
7 (1)
2
15 (2 )
D.15/17
1
3
3
1 (1)
8 (1)
D.18
1
1
D.24/25
1
1
2
D.27
3
6 (2)
3
12 (2 )
D.24/25 ó 27
2
2
D.33
1
1
D.33 ó H.10
1
1
D.35
3 (1)
3
2
8 (1)
D.36
4 (1)
6
3
13 (1 )
Lud.Tb.
1
1
H.2
1
4
5
H.7
1
1
H.1
1
1
H.12 ó 32
1
1
H.32
1
1
Jarras Indt.
3 (1)
2
2
7 (1)
H.49
1
1
Sin Clas.
7 ( 1)
19 (3 )
27 (2 )
53 (6 )
Total
26 (4 )
49 (6 )
56 (3 )
3 (1)
134 (14)
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 112 -
FORM AS DECORADAS
FORM AS EST IL O D E C OR A T IVO
I II a II b IIc V
N . a N.b N . c N . a N .b N.c N . a N.b N . c N . a N.b N . c N.a N.b N . c
D . 2 9 1 1 1 1 1 3 1
D . 3 0 2 1
D . 3 7 3 1 9 ( 1 ) 5 ( 1 ) 1 7 ( 1 ) 4 ( 2 ) 5 (2 ) 1 1 (1 ) 1 1
D . 4 0 1
H . 2 0
H e r. 1 3
S i n. C l a s .
T ot a l 4 3 3 1 1 1 0 ( 1 ) 7 ( 1 ) 2 0 ( 1 ) 5 (2 ) 5 ( 2 ) 1 1 (1 ) 1 1
FORM AS E S T I LO DE C O R AT I V O
V I I S i n Cla s . T . S . H.T . T ot a l
N . a N.b N . c N.a N.b N . c N.a N.b N.c N.a N . b N.c T o t a l
D . 2 9 1 1 4 2 5 11
D . 3 0 1 2 3
D . 3 7 8 ( 1 ) 4 ( 1 ) 1 7 (2 ) 2 2 7 ( 4 ) 1 6 ( 4 ) 4 5 ( 4 )
88 ( 12)
D . 4 0 1 1
H . 2 0 1 1 1
H e r. 1 3 1 1 1
S i n. C l a s . 4 4 4 4 4 5 13
T ot a l 1 1 3 ( 1 ) 9 (1 ) 2 2 (2 ) 2 3 5 ( 4 ) 2 5 ( 4 ) 5 8 ( 4 )
118 ( 12)
T ot a l
11
3
88 ( 12)
1
1
1
13
118 ( 12)
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 113 -
El material proc ede en su ca si totalidad de los alfares riojanos, alcanzando el
89,32%, mientras el taller de Villarroy a, represe ntado únicamente por 2 6 frag mentos (14
lisos y 12 decor ados) corresponde con el 10,27% del total del material rec uperado,
porcentaje muy sim ilar al que alcanza en otros sectores excavados del y acimiento. De la
producción local denominada P.I I I únicamente se ha contabilizado un pequeño
frag mento de borde pe rteneciente a la variante ox idante que supone el 0,39%, mientras
el resto de a lfares loca les y regionales están a usentes.
T.S.H.
T.S.H.I.
T.S.H.T.
F.L.
F.D.
F.L.
F.D.
F.L.
F.D.
Total
%
TRITIVM
118
104
2
0
0
2
226
89,3 2
VILLARROYA
13
12
1
0
0
0
26
10, 2 7
BRONCHALES
0
0
0
0
0
0
0
0,00
P.I
0
0
0
0
0
0
0
0,00
P.II
0
0
0
0
0
0
0
0,00
P.III
1
0
0
0
0
0
1
0,39
P.IV
0
0
0
0
0
0
0
0,00
Total
132
116
3
0
0
2
253
100
De la producción local de denominada P.I I I únicamente se ha contabilizado un
pequeño fragmento de borde perteneciente a la variante naranja que supone el 0,39%,
mientras el re sto de alfare s locales y regionales están a usentes.
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 114 -
T.V. (1983)
En la campaña de este año se trabajó en la zona este del Teatro, principalmente en
el gra derío, la crypta y la scaena .
En total se han contabilizado 30 frag mentos (15 lisos y 15 decorados). D ebido a lo
limitado del volumen cerámic o aparecido poco podemos decir de él, y a que se
entremezclan materiales de muy diversa cronología. Así, junto a decora ciones
metopadas del estilo I Ib y II c, como el nº805, se documentan producc iones tardías de los
siglos I V-V, en concreto un fragmento de H.8T. y otro de H.37T, que supone el 6,66%,
porcentaje que no hay que considerar a nte lo escaso del volumen cerá mico recupe rado.
T.S.H.
T.S.H.I.
T.S.H.T.
Nº Ejem .
%
Nº Ejem .
%
Nº Ejem .
%
Total
%
F. Lisas
14
46,6 6
0
0,00
1
0,33
15
50
F. De coradas
14
46,6 6
0
0,00
1
0,33
15
50
P.III
0
0,00
0
0,00
0
0,00
0
0
Total
28
99,3 3
0
0,00
2
6,66
30
100
Por formas, la distribución es la sig uiente:
FORM AS LISAS FORM AS DECORADAS
F O R M . T.S .H S . H . T To tal F O R .
E S T I L O S D EC O R A TI V O S
R .8 1 1 2 I I b I I . c S . C .
S .H .T.
To ta l
D .36 2 2 D .29 2 (1 ) 2 (1 )
D .44 1 1 D .37 5 5 1 (1 ) 1 1 2 (1 )
H .2 2 2 S i n Cl a s 1 1
H .4 1 1 To ta l 5 5 4 (2 ) 1 1 5 (2 )
J ar . I n d . 1 1
S i n Cl a s 6 (1 ) 6 (1 )
To ta l 14 1 15
L a may oría de las sigillatas aparecidas proceden de los alfares riojanos, estando el
taller de Villarroy a repre sentado únicamente mediante tres fra gmentos, uno liso y dos
decora dos que re presenta el 10% del material encontrado, porcentaje que se asemeja al
de otros sectores excavados, pero que como en el caso de las producciones intermedias,
debido a lo limitado de los hallazgos, es poc o si gnifica ti vo.
T.S.H.
T.S.H.I.
T.S.H.T.
F.L.
F.D.
F.L.
F.D.
F.L.
F.D.
Total
%
TRITIVM
13
12
1
0
0
1
27
90,0 0
VILLARROYA
1
2
0
0
0
0
3
10,0 0
Total
14
14
1
0
0
1
30
100
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 115 -
T.VI (1983)
L as excavaciones rea li zadas en este sec tor coincide con la mitad este del tea tro.
En total se ha n contabiliz ado 447 fr ag mentos (199 lisos, 247 dec orados y uno de
la producc ión P.I I I en su variante oxidante, conc entrándose la may or parte del mate rial
en los niveles "c" y " d" que debemos considerar como uno, al relacionarse entre sí la
práctica totalidad del material a parecido en ambos niveles.
L a importanc ia de este sector radica en el nivel "cd" que hemos podido fe char en
época flavia y que recoge el 70,24% del material, siendo un conjunto totalmente
homogéne o que nos ha permitido establece r una serie de consideraciones cronológ icas
para a lguna de las formas.
L as producciones avanzadas o intermedias del s.I I I se limitan a tres frag mentos
lisos, uno de cada una de las formas H.8, 15/17 y 36, suponiendo el 0,67% de las formas
lisas y otro tanto de las decoradas y a que también se han contabilizado tre s frag mentos
de H.37 perte neciente a la pro ducción intermedia. En total la sigillata altoimperial
apare cida en este sector supone el 98,65%, mientras la denominada intermedia el
1,34%, encontrá ndose ausente la sig illata tardía.
T.S.H.
T.S.H.I.
T.S.H.T.
Nº Ejem .
%
Nº Ejem .
%
Nº Ejem .
%
Total
%
F. Lisas
196
43,8 4
3
0,67
0
0,00
199
44,5 2
F. De coradas
244
54,5 8
3
0,67
0
0,00
247
55,2 5
P.III
1
0,22
0
0,00
0
0,00
1
0,22
Total
441
98,6 5
6
1,34
0
0,00
447
100
L a forma lisa más represe ntada es la Ritt.8 con 15 ejemplares, a la que hay que
sumar otro ejemplar de époc a avanzada, repr esentando en el periodo altoimperial e l
8,16%. La suma de los dos servicios principales alcanza el 28,56%, el servicio A con el
16,32% y el Hispánico 1 con el 12,24%, porcentajes que hay que tener en cuenta que
son más elevados debido a que el 37,75% de los frag mentos lisos contabilizados en
época a ltoimperial son indeterminados.
El voluminoso conjunto ce rámico recupera do ha posibil itado una may or varieda d
formal, destaca ndo el hallazgo, por lo excepcional o por po co frecuente de su aparición
en el nivel "cd" de dos fragmentos de Hermet 13 lisa, tal vez pertenecientes al mismo
ejemplar, aunque entre ellos se aprec ia una cierta variación del barniz, y cuatro
frag mentos de H.49. Es significativa la coincidencia en el mismo nivel de varias carenas
de Drag .24/25 con una Drag.44, refr endando la contemporaneidad de ambas formas, por
lo menos en el comienzo de la producción de esta última. De l mismo modo, los c uatro
ejemplares de H.4, alg unos de ellos platos de pequeño tama ño como el nº264 que
todavía conser va parte del asa, no hacen más que confir mar el origen flavio de este
servicio, así como de la ja rra H.54 (nº331).
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 116 -
FORM AS LISAS
FORM AS
T.S.H.
T.S.H.I.
N.S.
N.a.
N.b.
N.c/d.
N.S.
N.a.
N.b.
N.c/d.
Total
R.8
1
2 (1)
13 (2 )
1
17 (3 )
D.15/17
1 (1)
9 (1)
1
11 (2 )
D.18
1
1
D.24/25
1
2
3
D.27
1
13 (2 )
14 (2 )
D.24/25 ó 27
1
1
D.33
2
2
D.35
1
1
13 (1 )
15 (1 )
D.36
2 (1)
13 (2 )
1 (1)
16 (4 )
D.35 ó 36
2
2
H.44
1
1
2
H.46
1
1
H.2
1
7
8
H.4
1
2
6 (1)
9 (1)
H.5
1
1
H.7
2
7
9 (1)
H.10
2
2
H.32
1
1
H.54
1
1
Jarras Indet.
1
1
H.13L.
2
2
H.49
4
4
Sin Clas.
3
8 (2)
10 (1 )
53 (8 )
74 (1 1)
Total
5
13 (3 )
25 (3 )
153 (18)
1
2 (1)
199 (25)
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 117 -
F O R M A S E S TI L O S D E C O R A TI V O S
I I b I I c I I I -I V V
S .N . N .a N .b
N .c / d
S .N . N .a N .b N .c / d S .N . N .a N .b
N .c / d
S .N . N .a N .b N .c / d
D .29 1 1 4 10 1 1 2
D .30 1 1
D .37 7 (1) 6 20 (5) 55 (5) 5 (2) 3 18 (1) 33 (5) 5 1 5 (1) 2 (1)
D .40 1 1
H e r .13 2
S i n . C l as. 1 1 3 3
Total 8 (1) 10 27 (5 ) 70 (5) 5 (2) 3 19 (1) 37 (5) 7 1 5 (1) 2 (1)
F O R M A S E S TI L O S D E C O R A TI V O S
V I I S .C . T.S .H .I . Total
S .N . N .a N .b
N .c / d
S .N . N .a N .b N .c / d S .N . N .a N .b
N .c / d
S .N . N .a N .b N .c Total
D .29 3 3 10 (2) 4 1 8 23 (2) 36 (2)
D .30 1 1 2
D .37 1 3 22 (3 ) 1 (1) 2 13 (4) 12 46 (7) 118(14 ) 189 (25)
D .40 1 1 2
H e r .13 1 1 2 3
S i n . C l as. 1 9 (3) 1 1 1 12 (3) 15 (3)
Total 1 5 6 41 (8) 1 (1) 2 19 (4) 16 57 (7) 155(19) 247 (30)
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 118 -
No se ha localizado ningún sigillum, aunque si un grafito en una Drag.37
metopada en la que se puede leer en el exterio r de la parte inferior de la carena CAT c on
las letras invertidas.
Dentro de las formas decoradas hay que mencionar que se encuentra representado
todo el re pertorio, exceptuando las jarras y la Dra g.39, con un claro predominio de la
forma Drag.37, predominio que se mantiene en la tot alidad de niveles delimitados. El
estilo decor ativo principal es el metopado con el 48,58%, decora ción que en el nivel
"cd" se eleva al 62,5%. El estilo de transición metopado/círculos con motivo central
supone el 26,31%, mientras el de círculos ape nas se enc uentra repr esentado con un
1,21%. Los porcentajes del e stilo metopado del nivel "cd" evidentemente es superior si
tenemos en cuenta que el 78,84% de las formas indeterminadas pertene cen a este estilo
pero sin que se pue da determinar la forma.
El estilo de imitación se encuentra ausente, incluso entre las formas más antiguas,
aunque podemos encontrar un frag mento metopado (nº436) perteneciente al estilo I I b1
con un mot ivo cruciforme derivado de las cruces gálica s. L os s iete ejemplares del estilo
de frisos aparecieron en el nivel "cd" lo que refre nda la cronología de esta producción
que es más propia de los talleres de Bezares y Arenzana en los que antes de la
concentra ción en la z ona de Tricio, se mantenía una cierta lib ertad compositiva propia
de un estilo personal, todavía lejos de los estilos y composiciones preestablec idos en
Tricio. Un ejemplo de ello es el nº1040 con una seriación de líneas onduladas verticales
típica del taller de L a Cere ceda (Arenzana de Arriba ). El vaso de Drag.30 nº583
presenta una composición peculiar a base de lí neas ondulado y tallos de ahí que la
clasifiquemos en e l estilo I V o personal, aunque su c ronología es flavia, como lo
atestigua su presencia en el nivel "d" junt o a Drag.37 metopadas, como la nº845 que por
su tamaño pudiera pe rtenecer a su va riante almendra da.
Entre el material hallado en el nivel "cd" es destacable, por los pocos paralelos
que conocemos o que se han identificado correctame nte, una Drag.37 con decoración de
face tas 53 (nº970), así como varios ejemplares de Dra g.29 pertenec ientes al estilo de
frisos y una Drag.30 de pequeño tamaño que correspondería en la producción gálica a la
Knorr 78 (nº592) localizada junto a una Drag .30 metopada (nº606) que reafir ma la
contemporane idad de ambas formas. En los niveles "a" y "b" aparecier on dos
frag mentos pasados de cocción con decoración metopada pertenecientes a la producción
local P.I V. Al mismo nivel corresponden los dos ejemplares aparecidos de H.40 de
estilo metopado en los que se ha conserva do el arr anque del asa lateral, (nº990 y 991),
que convivieron conjuntamente con la Drag.37b (nº821) y con varias Drag.37 del inicio
de producción de la variante V (nº909-911), cuy os motivos centrales son carac terísticos
de las composiciones metopadas de la Drag .37, como sucede con las rosetas de los
nº909-910.
53 El problema de la Drag.37 co n decoración facetada radica en que el fragm ento puede llegar a ser
atribuido a una H.4 9, incluso el bo rde ya que es algo más ab ierto que la Drag.37 típica, por el lo , aunque
el p orcentaje de la H.49 es m uy bajo , no cabe la menor d uda que una par te de los fragm entos q ue se
atribuyen a esta forma pudiero n corresponder a la Dr ag.37, po r lo que dejar ía este estilo d e ser tan
excepcional. Otra cuestión que se p lanteará en el ap artado corr espondiente al estudio de esta forma es si
este tipo d e deco ración se hizo empleando moldes o no.
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 119 -
L as producciones más avanzada s podemos situarlas en las últimas déc adas del s.I I
e inicios del s.II I, consistentes en tres frag mentos de Drag .37, uno en el nivel "a" y dos
en el "c", aunque estos dos últim os podemos considerarlos como una contaminación del
nivel superficial o de arrastre, y a que el resto del material es totalmente homogéneo al
estar compuesto por Drag .29, 30 y 37 del estilo metopado. Entre las formas lisas se
halló un borde de cada una de las formas Ritt.8, Dr ag .15/17 y Drag.36, esta última
procede nte del taller de Villarroy a..
Junto a este conjunto de materiales hay que reseñar la aparición en e l nivel "cd" de
un fra gmento de la denominada P.I I I pertene ciente a la variante oxidante que en este
caso imita la forma Drag .30. El hecho de apa recer junto a formas Dr ag.29, 30 y 37
decora das con el estilo metopado aporta un im portante valor cronológ ico para la
datación de esta producción local. L o mismo oc urre con un fragmento de Drag .27 de la
producción P.I .
L a procede ncia de los materiales, como se plasma en el cuadro inferior, es
may oritariamente de los talleres riojanos que alcanzan el 87,02%
El alfar de Villarroy a se encuentra represe ntado por 55 fragmentos (24 lisos y 30
decora dos) repre sentando el 12,30%. L as produc ciones locales se li mitan a un único
frag mento en la P.II I, perteneciente a la variante ox idante que imit a la forma Drag.30,
para la que no hemos encontrado paralelo a lguno.
El resto de alfares están representados mediante dos frag mentos de Drag.37
pertenec ientes a la P.IV, una con decoraciones metopadas apare cida en nivel "a" y otra
al estilo de transición localizada en el nivel "b" , que representa el 0,44% del material
hallada en e ste sector. L a producción P.I está presente mediante un fo ndo de Drag .27.
T.S.H.
T.S.H.I.
T.S.H.T.
F.L.
F.D.
F.L.
F.D.
F.L.
F.D.
Total
%
TRITI VM
171
213
2
2
0
0
388
86,8 0
VILLARROYA
24
29
1
1
0
0
55
12,3 0
BRONCHALES
0
0
0
0
0
0
0
0,00
P.I
1
0
0
0
0
0
1
0,22
P.II
0
0
0
0
0
0
0
0,00
P.III
1
0
0
0
0
0
1
0,22
P.IV
0
2
0
0
0
0
2
0,44
Total
197
647
3
3
0
0
447
100
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 120 -
IV.I.c. TERM AS (B.II y BC.II) 54
El edific io termal se encuentra situado en la falda del Cerro de Bámbola. L as
excavaciones comenzaron en 1972, prosiguiendo en campaña s sucesivas a cuy a
finalización en 1983 se consolidó el edificio construy endo sobre él una techumbre de
protección que cubría la may or parte de las estruc turas. (MARTI N-BUENO y L IZ
GUI RAL , 1989, 83 -99; 1999, 251-261). L as siglas son: B.I I y BC.I I .
El edificio descubierto corresponde a la últim a fase de las termas que presenta una
planta sencilla, con una sucesión de espacios de cará cter lineal y con las estancias
indispensables para su func ionamiento siguiendo el esquema típico republicano de un
único recorrido de ida y vuelta. Se trata por lo tanto de unas termas menores o
provinciales datables a finales del s.I o principios del s.II , sim ilar a los hallados en otras
zonas del Valle del Ebro, como Arcobriga , L os Bañales o los dos conjuntos de
Labitolosa , característicos todas e llos de una ciudad provincia l.
El acc eso se e fectuaba desde la terra z a inferior mediante unas esca leras a las que
seguía un pasillo acodado que conducía al apodyterium en el que se han conservado las
hornacinas para el depósito de la ropa. Posteriormente se ac cedía al fri gidarium que
debió contar con una piscina pero de la que apena s han quedado restos, y desde el que se
pasaría al tepidarium de reducidas dimensiones y posteriormente al caldarium , bastante
may or que la sala anterior con una piscina revestida de mosaico. Al norte del caldarium
se situaba el labrum que estaba comunicado mediante el hypocaustum con el
praefurnium colocado a l sur.
L a planta y cronología del edificio en su últ ima fase no es bastante bien conocido.
El material recuperado en las diversas estancias corresponde al mom ento de abandono
de las mi smas cuando no procedente de los rellenos producidos por la destrucción de las
terrazas superiore s y a que en va rias se apreció una reutilización de las instalac iones en
época tar día, como lo atestiguan la clausur a de los acc esos entre algunas de la s salas.
L a campaña de 1986 se centró en determinar, mediante catorce sondeos, la
existencia de estructuras previas, dando como resulta do el descubrimiento de un trazado
anterior con un re corrido inverso al y a conocido. J unto al caldarium de la segunda fase
se localizó el anclaje de un labrum , así como la ex istencia de un canal de alimentación.
L a excavación ba jo los suelos del frigidarium y del apodyterium permitieron localizar
un hypocaustum amortizado de planta circ ular. También se halló el praefurnium junto
a la piscina del frigidarium , así como una serie de c anales y escaleras de servicio, todo
ello clausurado por la construcción de la segunda fase de las termas y que supuso una
remodelac ión del edificio.
54 MAR TI N-BUENO, M. y L I Z GUIRA L, J.'Preliminares al estu d io de las term as del Municipium
Augu sta Bilbilis" , I I E. E.B. Zaragoza , 19 89, pp.8 3 -99; " Las termas del Municip ium Aug usta Bilbilis y su
relación con otr os ed ificios análogos", I nternational Conference Roman Baths, B ath. GUIRAL
PELEGRIN, C., " P relimin ar es sob re las pinturas de las termas d e Bilbilis" , I E.E.B., Zaragoza, 1984 ,
pp.6 9-72; Pintu ra mura l romana proce dente de las terma s de Bílb ilis (Memoria de licenciatura inédita) ,
Zaragoza, 1984; MAR T IN -BUENO, M. A. "E xcavaciones en las term as d e Bílb ilis, 1988 , 19 89" ,
Arqueolo gía Ara gonesa , 198 6 - 1987 ; 19 87 -19 88, 1988 - 1989. , Zaragoza, 19 91b.
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 127 -
L a proc edencia del material es en su may oría orig inaria de los talleres de Tritium
(80,90%), destacando la alta representac ión del alfar de Villarroy a que con el 13,63% es
el may or de cuantos se han establecido para este taller en otros sectore s de la ciudad.
Ello es explicable por el elevado volumen de sigillata de finale s del s.I I e inicios del s.I II
apare cida en la e xcavación de los niveles de abandono de las Te rmas.
Al igual que en otras zonas excavadas del y acimiento hemos apre ciado como los
porcentaje s de la sigillata elaborada en Villarroy a son más altos cuanto más avanzada es
su cronolog ía. En el sector de las termas este hech o es m uy claro , y a que m ientras entre los
m ateriales de los s.I y s.II rep resentan el 9,3 0%, entre los fechados en el s.III el porce ntaje se eleva al
29,1 6%, siendo p rincipalmen te form as H.37.
T.S.H.
T.S.H.I.
T.S.H.T.
F.L.
F.D.
F.L.
F.D.
F.L.
F.D.
Total
%
TRITIVM
42
29
11
6
0
0
88
80,0 0
VILLARROYA
6
2
5
2
0
0
15
13,6 3
BRONCHALES
0
1
0
0
0
0
1
0,90
P.I
0
0
0
0
0
0
0
0,00
P.II
0
0
0
0
0
0
0
0,00
P.III
4
0
0
0
0
0
4
3,63
P.IV
1
1
0
0
0
0
2
1,82
Total
53
33
16
8
0
0
110
100
L as producciones locales se encuentran representada s mediante cuatro frag mentos
de la P .I I I , a los que y a nos hemos referido anteriormente, y otros dos de la P.I V, uno
liso correspondiente a una Drag .27 y otro metopado a una Drag.37. E l alfar de
Bronc hales se encuentra representado mediante un único ejemplar, un fondo de Drag.37
metopado con uno de los motivos más característicos de este centro (ATRI AN, 1958,
L ám.VI I, nº5) .
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 128 -
IV.2. LA A RQUITECTURA P RIVADA
En cuanto a la arquitectura privada o doméstica 57 bilbil itana el conocimiento que
teníamos de ella, si la comparamos con la de los espacios públicos, s e encontraba muy
descompensada . Tan solo a partir de los últim os años esta visión ha cambiado tras la
excavación de la denominada Insula I ubicada junto a las termas en la que se han
localizado tres domus completas de plata itálica con ricas dec oraciones pictóricas.
Como bien señaló Martín-Bue no ()1991, 165):
“… una ciudad de la que sabemos bastante aunque siempre poco , de su
vida, a través de su arquitectura pública o monumental y de la que por e l
contrario, desc onocemos casi todo de los lugares de habitación de sus
gentes, la arquitectura doméstica ”.
Aunque hasta el momento no se han puesto al descubierto amplias ext ensiones
privadas, exceptuando el de la Insula I , c omo en el caso de las públicas, sí se han podido
delimitar e spacios domésticos importantes y sobre todo se ha podido establecer una
secuenc ia cronológica vá lida para la oc upación de la ciudad, y a que se ha n descubierto,
desde estructuras fechadas en el s.I a.C., hasta refor mas datables en los sig los I I I y I V
en domus altoimperiales. En algunos casos el estudio del espacio privado ha permitido
conocer mejor los monumentos públicos como sucede con las vivie ndas ex cavada s en
SE de l Foro y su amortización durante la construcción de éste, a través de las c uales se
puede entre ver la reforma ur bana que sufr ió la ciudad en é poca aug ustea.
L ey endo a Marcial podemos imaginarnos cuales fueron los rasg os principales de
la arquitectura privada de Bilbili s . Expresiones como "... altam Bilbi lim , acutis
pendentem scopulis , pendula tecta ..." nos muestran algunas de las cara cterísticas del
paisaje urbano config urado en terrazas de gran envergadura formando un plano
escalonado. L as excavac iones realizadas han permitido de limitar una serie de muros de
aterra zamiento, distribuidos a intervalos regulare s, no siempre a la mi sma distancia, que
permiten establecer una serie de dimensiones en profundidad para la ubicac ión de las
viviendas. No podemos asegura r que el desarr oll o urbano fuese li neal por una misma
terraza, como se ha podido constatar con el conjunto termal, sino más bien mi xto, según
la configur ación del terreno, de ahí que no fue se excepcional una dist ribución en varias
terrazas, con viviendas en más de un nivel que facilitara la implantación urbana y
posibilitase el mejor aprove chamiento del espac io.
57 El planteam iento siguiente ha sido obteniudo principalmente de: MARTIN-BUENO, M.A.Bílbilis,
arquitectura d oméstica", La ca sa urbana hispano rromana . Z aragoza, 1991, 1 65 -180 ; Bilbilis . Estudio
Histórico-Arqueológico, 19 75; " B ílbilis Augusta (Calatayu d -Zaragoza)" , S adtbil un d Id eolog ie,
Kolloqium Die mon umen takisierung hispanisch er S tädte zwischen R epub lick und Ka iserzeit , Múnchen,
1999 ; MARTIN-BUENO, M. y ORT IZ PALOMA R, MªE. "Vid rio d e ventana en Bilbilis ", Ba lnearia
Vol.4 -1 , Reading, 199 5, pp .10 -11 ; ORTI Z P AL OMAR, Mª.E. y P AZ PE RAL T A, J. A. El vidrio en los
Baños Romanos", I Con greso Pen insular de Termalismo Antig uo , 19 96 ( en prensa).
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 129 -
Es obvio que la configura ción orográfic a de Bilbi lis no es la más adecua da para
las amplias casas con peristilo típica mente itálicas, por ello más bien hemos de pensar
en domus adaptadas al terreno y a sus curvas naturales de nivel, con varias estancias con
un atrio central, como las Domus 1 y 2 de la Insula I, y en algunos casos patio, sin que
descarte mos estructuras más complica das, como parecen ser las edificaciones halladas
en C.I I y C.I I I que se extienden por la zona centra l del y acimiento, siempre
condicionadas por la configurac ión del terreno y , esto hay que tener en c uenta, por la re d
de distribución de ag uas (MARTI N-BUEN O, 1975) y a través de la que conocemos al
menos los puntos de inflex ión de este urbanismo y la presencia de las terrazas antiguas,
y a que la ex haustiva bancalización del terreno en época moderna, modi ficó
notablemente el aspe cto del lugar.
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 130 -
IV.2.a. BC.I (Bámbola . Corte I )
Situado en la falda sur oriental del Cerr o de Bá mbola.
En las excavaciones realizadas en 1971 -1972 se puso al descubierto un conjunto
de viviendas orientadas al mediodía y próxim as a la entrada principal de la ci udad y del
teatro (MARTI N-BUEN O, 1991, 169-171). La s vivi endas se encuentran distribuidas en
una o dos terrazas, con estructuras en varias plantas. La cimentac ión se realizó mediante
la confecc ión de una serie de cajones con muros transversales y longitudi nales con los
que se amplió el espacio edificable, después de macizarlos con un relleno muy variado.
Sobre estos muros, construidos c on bloques de talla irregular ex traídos de l mismo
terreno, se erigier onotros de adobe o tapial revestidos de mortero de cal o y eso, sobre
los que se pintó. L a estructura descubierta parece tratarse de la planta inferior de un
edificio del que ha desapare cido la planta superior (Fig h.14).
Uno de los espacios ex cavados en la campaña de 1972, y a que no se pudo
delimitar una estructura de hábitat completo, prese nta una esca lera realizada en piedr as
de y eso que conducía desde el piso principa l a las bodegas, y a que en la se gunda mitad
del s.I d.C. se clausuró su primitiva entrada desde la que se accedía al exterior,
reformándose las estructuras dotándose de una nueva distribución. L a amplitud de las
estancias puede delimitarse por la anchura de las terrazas que presentan una media de
cinco metros cuy a distancia sería cubierta por estruc turas leñosas de made ros sobre las
que se ase ntarían los suelos. Entre el re ll eno apare ció una gran a cumulación de e stucos y
molduras.
L a excavación del conjunto ha permitido establec er una sec uencia cronológica con
dos niveles, a preciándose el abandono de este conjunto de estructura s en la prime ra
mitad del s.I I d.C., pudiendo trasladarse sus habitantes a una zona más céntrica de la
ciudad. En toda la zona ex cavada se pudo delimi tar un nivel indígena previo que fue
arra sado en época augustea en la que se remodela la ciudad, como parece indi car la
presenc ia de importaciones itálicas, como también se ha podido apreciar en otros
lugare s del y acimiento.
L a presencia de lucernas fechada s en el primer tercio del s.I d.C. (AMARE, 1984,
46) parede s finas, vidrios de costillas, así como otros materiales d e vajilla,
principalmente im portaciones de cerámica común importada (platos Oberade n 21,
tapadera s Oberaden 23, platos de engobe interno rojo pompey ano, del mi smo que
ungüe ntarios del ti po Obera den 28 y 29) (L UEZAS, 1992, 33) y vajilla fina,
principalmente sigillata it álica, nos presentan una cronología para el conjunto que
abarc a desde mediados del s.I a.C. hasta inicios del s.I I, apreciándose como esta
secuenc ia cronológica queda perfec tamente remarca da por las pint uras aparec idas
(GUI RAL y MARTIN- BUENO, 1997, 263) .
L a secuencia c ronológica que podemos establecer e n este sector e s la siguiente:
Nivel s: Nivel superfic ial de carácter erosivo. Materiale s de aca rreo.
Nivel a: Nivel revuelto en el que se entremezclan las importaciones itálicas,
con las producc iones hispanas, c. común, c. e ngobadas, etc.
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 131 -
Nivel b: Derrumbe de parede s y techumbres. Finales del s.I e ini cios del s.II .
Definido por la pre sencia de T.S.H.
Nivel c: Epoca de construcc ión de las viviendas en la primera mitad del s.I
d.C., T.S.I., lucernas de época claudia y monedas augustea s y tiberianas
(AMARE, 1984, 46). Ausenc ia de T.S.H.
Nivel d : Nive l preaug usteo muy alterado por las reformas augusteas y por las
tareas de aterrazamiento. Destaca la presencia de c. campaniense c. celtib érica,
así como por la pre sencia de moneda s indí gena s.
Fig .14 Planta del sector B C .I (Según Martín-Bue no)
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 132 -
En total se han contabiliz ado 63 fragmentos, todos ellos aparec idos en los niveles
"a" y " b" (35 lisos y 28 decorados), correspondiendo casi la totalidad a producciones
altoimperiales (96,83%) y a que como podemos apreciar en el cuadro siguiente,
únicamente se ha constatado en el nivel " a" la presencia de dos fragmentos de sigillata
intermedia que r epresenta e l 3,22%.
T.S.H.
T.S.H.I.
T.S.H.T.
Nº Ejem .
%
Nº Ejem .
%
Nº Ejem .
%
Total
%
F. Lisas
32
51,6 1
2
3,22
0
0,00
34
54,8 3
F. De coradas
28
45,1 6
0
0,00
0
0,00
28
45,1 6
P.III
0
0,00
0
0,00
0
0,00
0
0,00
Total
60
96,7 7
2
3,22
0
0,00
62
100
Por formas, la distribución es la sig uiente:
FORM AS LISAS
FORM AS
T.S.H.
T.S.H.I.
N.a
N.b
N.a
N.b
Total
R.8
1
2
1
4
D.15/17
3
2
1
6
D.18
1
1
D.24/25
1
1
2
D.27
3 (1)
3 (1)
D.35
3
3
D.36
1
3
H.2
1
3
Jarras Indt.
1
3
Sin Clas.
8 (2)
4
12 (2 )
Total
22 (3 )
10
2
34 (3 )
FORM AS DECORADAS
F O R M A S
ES TI LO S D EC O R A TI V O S
N .a N .b N .a N .b N .a N .b N .a N .b N .a N .b To tal
D .29 1 3 1 3 4
D .37 6 (1 ) 2 1 2 1 3 1 1 (1 ) 4 1 5 ( 1 )
S i n C l a s .
1 2 1 1 1 3 5 4 9
To tal 8 (1 ) 5 2 2 3 1 4 3 1 7 (1 ) 11 2 8 (1 )
I I a
V
I I b
S . C.
F O RM AS
T O T A L
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 133 -
IV.2.b. BC.II (Bámbola. Corte I I)
Situado en la falda sur oriental del Cerr o de Bá mbola.
En 1973 se realizaron una serie de sondeos que permitieron descubrir dos
estancias incompletas realizadas con muros de sillarejo y a lz ado de tapial y a dobe
(MARTI N-BUENO, 1991, 1798-179). L a zona presentaba un importante nivel de
acumulación de sedimentos de cerc a de 200 cm. que dificultan notable mente las tar eas
de ex cavación. L os materiales recuperados en las estancias las s itúan en el s.I d.C. sin
poder ser má s preciso por lo poco sig nificativo de los materiales apa recidos.
L as campañas posteriores pusieron al descubierto el conjunto termal, de ahí que
todo el materia l se enc uentre e studiado en e l capítulo anter ior. A pesar de ello hay que
mencionar la aparición de dos fragmentos de la producción loca l denominada P.I V, un
frag mento de Drag.27 y otro de Drag .37 del estilo metopado.
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 134 -
IV.2.c. BC.III (Bámbola. Corte I II )
Situado en la cima del ce rro de Bámbola.
Tradicionalmente se consideraba este sector de la ciudad como la acrópolis de la
ciudad y por tanto el lugar en el que debía situarse los restos más antiguos del
asentamiento y posiblemente el lugar de ubicación de la Bilbilis indí gena .
L as estructuras halladas, muy arrasadas, parecen corre sponder a un recinto
artesana l consistente en una estancia rectang ular con un pequeño banco y un depósito
en un lateral con capacidad para unos 600 litros. Adosado a esta estructura se situaba la
vivienda, una vez trabajada la roca , de la que únicamente se ha delimitado parte de los
muros oeste y sur, así como dos soportes para postes o pies dere chos (MA R TI N -
BUENO, 1991, 173) .
L os materia les rec uperados fueron escasos y poc o significativos, de ahí que la
cronolog ía sea bastante im precisa, a unque la difere ncia con el resto de estructura s
plenamente romaniz adas excavadas en la parte baja de la ciudad parece indicar su
anterioridad, posi blemente del s.I a.C, y a que es significativo la ausencia de sigillata
gá lica e hispánica.
Fig .15. Planta del sector B C .I I I (Según Martín-Bue no)
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 135 -
IV.2.d. SPP (San Paterno)
Situado en la zona meridional de la c iudad, en la ladera del cerr o de San Paterno
donde se encuentra el denominado Barranco de los Sillares . La zona se e x cavó en 1971,
descubriéndose un colec tor de gra n tamaño formado por dos potentes muros paralelos
con revestimiento hidráulico cerra do por un muro en el que se abría una pequeña puerta
de acceso a la cloaca. J unto a estos muros se localizaron los restos de una ciste rna de la
que únicamente se conserva ba el apoy o, fondo y arranque de los muros laterales
(MARTI N-BUENO, 1991, 171- 173).
L a excavación realizada permitió identificar correctamente las estructuras
descritas por Sentenach a raíz de las excavaciones realizad as en 1917 ( S ENTENACH,
1918) y que le llevaron a identificarlas erróneamente como una puerta en tenaza
flanqueada por un gran baluarte lateral, con una fisonomía que recordaba el del
urbanismo helenístico y que se veía confirmada por la presencia de unos muros
quebrados inter pretados como " dientes de la muralla".
L as estructura s de scubiertas se encontraron muy alteradas por la extracción desde
antiguo de piedra, así c omo por la erosión del terre no y el aporte de restos procedentes
de terre nos superiores muy en pendiente , del mismo modo que por los aterrazamientos
ag rícolas modernos, debido a lo cual los materiales recupera dos no han permitido
establece r ning una e stratigra fía fia ble con secuencias validas, y a que se enc ontró un
único nivel revuelto en el que se intercalaban formas Drag .29 y 30 metopadas c on
Drag .37 de círculos fechables en la segunda mitad del s.I I e ini cios del s.I I I . En el
mismo nivel, que pare ce que fue alterado en las ex cavaciones de principios de sig lo se
constató la presencia de im portaciones itálicas (formas indeterminadas, principalmente
páteras) y gálic as (Drag.18, 24/25 y 29), junto con cerámica común norteafrica na
(L amb.10).
L as excava ciones actuales realizadas en la z ona, anteriormente int erpretada c omo
muralla, pusieron al descubierto la entra da de una vivienda con un pasillo estrecho y una
escaler a de cinco peldaños. Al fondo del pasillo se halló una repisa que enmarca ba la
pintura de una divinidad cuy os atributos, y a que se halló incompleta al aparec er
únicamente la parte i nferior en pésimo estado de conserva ción, parecen corresponder
con los de Fortuna 58 . También se localizó una árula anepig ráfica en piedr a alaba strina,
identificándose todo el conjunto con un altar a modo de lara rio, datándose hacia la
mitad del s.I d.C. dentro y a del mar co cronológico del I V estilo pictórico (GUI R AL y
MARTI N-BUENO, 1995, 243) .
Para facilitar la excavac ión, ante la compleja aparic ión de muros y de diversas
plantas superpuestas, se procedió a realizar una serie de subdivisiones que se
denominaron: SPA , SP B , SP O y SPF . (Fig .16).
58 Después d e su restauración po r miem bro s d el ICROA, se trasladó al museo d e Calatayud d onde se
encuentra actualm ente expuesta.
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 136 -
Fig.16. Planta d el sector SP P ( Según Martín -Bueno y C. Guiral)
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 143 -
T.S.H.
T.S.H.I.
T.S.H.T.
F.L.
F.D.
F.L.
F.D.
F.L.
F.D.
Total
%
TRITIVM
116
124
14
6
1
2
261
87,5 8
VILLARROYA
15
13
2
2
0
0
34
11,4 0
P.III
2
0
0
0
0
0
2
0,67
P.IV
0
1
0
0
0
0
1
0,33
Total
133
138
16
8
1
2
298
100
Hay que señalar que de los 27 fragmentos que situamos dentro de la denominada
sigillata intermedia y tardía (17 lisos y 10 decorados) y que fec hamos a partir del s.I II , 5
provienen del taller de Villarr oy a, lo que supone el 18,51% del material. Es c ierto que
nos movemos en unos volúmenes cerá micos muy escasos, pero e l hecho de que la
producción de Villarroy a aumente progre sivamente en el s.II y más claramente en el
s.I I I es una constante en todos los sec tores excavados.
El significativo volumen de materiales fechables en época avanzada denotan una
pervivencia de la ciudad en esta zona, aunque no en este lugar concreto, y a que la casa
parec e abandonarse en el s.I I, siendo, junt o con la z ona central la que mantiene
población durante e l s.II I 59
59 Aunque en este sector no se han documen tado estrucucuras urbanas datrab les en el s.III, ni reform as en
la casa excavada que pudieran situarse en este per iodo d, el alto volum en de sigillata hispánica avanzada
denota la pervivencia de la ciudad en estre lugar. Posiblem emn te, la fuerte erosión q ue sufre la zo na h a
m otivado la alteración de los estratos, así co mo la desapar ición de estructuras tard ías. Es sintom ático q ue
en otro s sectores como el cerr o Bámbola, no se ap recie la presencia de sigillata hispánica avanzada en los
niveles su p erficiales, denotando el abando no de esta p arte de la ciudad ya en el s.III.
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 144 -
IV.2.e. SP.II (San Pa terno. Corte I I )
Sondeos realizados en la zona superior del sector ocupado por las termas. Se
localizó una serie de estructuras de adobe con basamento de piedra estucada y
pavimentos muy pobres, sin que se pudiese determinar si e ran habitaciones o zonas de
paso. Bajo los suelos de tierra apisonada destaca la presencia de unos pocos fragmentos
de campaniense B correspondiente a la primera ocupación del lugar, cuy a cronología es
similar a la que presentan otras estructuras amortizadas durante la construcción del
recinto for al (MARTI N-BUENO, 1991, 178) .
En total se han contabilizado 23 fragmentos, 15 lisos y 8 decora dos, siendo
may oritario el material de época altoim perial. L as producciones avanzadas están
presentes por un único frag mento liso que corresponde a un plato de H.15/17.
T.S.H.
T.S.H.I.
T.S.H.T.
Nº Ejem .
%
Nº Ejem .
%
Nº Eje m.
%
Total
%
F. Lisas
14
60,8 6
1
4,34
0
0,00
15
65,2 1
F. De coradas
8
34,7 8
0
0,00
0
0,00
8
34,7 8
Total
22
95,6 5
1
4,34
0
0,00
23
100
El material estudiado sitúa las estructuras aparec idas en época imperia l, mediados del
s.I d.C. inicios del s.I I d.C . como señala la presencia de un fragmento metopado de
Drag .29 y de varios frag mentos de Dra g.37 perteneciente al estilo de círculos con
motivo central, siendo todos ellos poco significativos, destacando únicamente el
frag mento de H.15/17 de cronolog ía intermedia anteriormente mencionado por salirse
un poco del contexto que marc an el resto de ma teriales.
Por formas, los frag mentos se distribuy en de la siguiente manera, apr eciándose un
cierto pre dominio de las formas lisas sobre las de corada s:
FORM AS LISAS F ORMAS DECORADAS
F O R .
T.S .H .
S . H . I .
To tal F O R .
E S TI L. D EC O R .
R .8 1 1 I I b I I c V To tal
D .15 / 1 7 3 1 4 D .29 1 1
D .27 1 1 D .37 1 3 1 5
D .35 2 2 S i n C l a s . 2 2
D .36 1 1 To tal 2 3 3 8
D .46 1 1
S i n C l a s . 5 (1 ) 5 (1 )
To tal 1 4 (1 ) 1 1 5 (1 )
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 145 -
De entre todo el material estudiado únicamente se ha encontrado un fra gmento
indeterminado procedente del taller de Villarroy a, el resto es originario de los centros de
Tritium , estando ausentes los tallares loca les y regionales.
T.S.H.
T.S.H.I.
T.S.H.T.
F.L.
F.D.
F.L.
F.D.
F.L.
F.D.
Total
%
TRITIVM
13
8
0
1
0
0
22
95,65
VILLARROYA
1
0
0
0
0
0
1
4,34
Total
14
8
0
1
0
0
23
100
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 146 -
IV.2.f. SP.III (San Paterno. Corte I II )
Situado en las proximidades de SPP.
L as excavaciones re alizadas en 1977 y continuadas en 1988 (c uadros 4 -6 E)
pusieron al descubierto una serie de muros que no permitieron atribuirlos a espacios o
funciones concretas, aunque se documentó la e xistencia de bodegas como ocurrió en el
sector BC.I , en las que se detectaron los suelos hundidos de la planta superior
recubier tos de mortero blanco, así como restos de un entramado de vigas de maderas de
conífera s (enebro o sabina y pino). En total se lograron delimitar cuatro estancias, dos
de ellas correspondientes a un piso superior y las otras dos al piso inferior que son las
que se utilizaron como bodeg as o almacén (Fig .17).
L a estratigrafía realizada en 1988 permitió delimitar dos niveles: uno superficial
corre spondiente a una acumulación de materiales de arrastre en ladera, así como
frag mentos cerámicos y pictóricos en escasa cantidad, y un segundo nivel identificado
con la fa se de abandono y posterior destruc ción de la zona que debió ocurrir en e l s.I I,
y a que no se ha n encontrado mate riales cuy a cronolog ía rebasa se el s.II d.C.
Nivel a: Nivel superficial formado por los arrastres de ladera. Mate riales
de esca sa entidad.
Nivel b: Colmatación por el abandono y destrucción de l piso superior.
L os hallazgos se limitan a materia l de construcción. perte neciente a l piso
superior.
Nivel c: Capa de tierra sin material arque ológico.
Nivel d: Abandono de la bode ga y planta inferior . Materiales del s.I I.
Nivel e: Nivel bajo el suelo de las estancias. Materiales de los si glos I -I I,
destacando la presencia de ti erras de acarre o, principalmente material de
construcción ( tegulae mammatae , restos de mortero hidráulico, etc)
prece dentes del derribo de un edificio.
En el transcurso de la excavación se recuperó un importante v olumen de sigillata,
aunque la zona se encontraba muy alterada por la erosión y el aterrazamiento de la zona,
material de construcción y diversas piezas metálicas de bronce perte necientes a la
cerr adura y remaches de u n arcón o c ofre.
L as cara cterísticas de este sector se repiten de manera persistente en las campañas
de 1977 y 1988. Por ello, para no ser repetitivos, estudiaremos el material
conjuntamente, haciendo una serie de matizaciones posibles por la secuencia
cronológ ica establecida en la campaña de 1988. Concluy endo podemos afirmar que la
construcción de esta casa data de finales del s.I o inicios del s.I I, abandonándose muy
tempranamente y a que no han aparec ido materiales que vay an más allá de los últim as
década s del s.I I , ex ceptuando las producciones de época intermedia que proceden del
nivel superficial aje no a esta vivienda.
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 147 -
Gracias a la estratigra fía establecida podemos delimi tar dos niveles que nos son
validos para e l estudio de la sigillata que estamos efec tuando:
Nivel superficial: Corresponde al arra stre en ladera 60
Nivel de ab andono y destrucción: Fechado en el s.I I a raíz del hallazgo de
formas Drag.37 con decoración de círculos lisos y de cerámica común
norteafr icana (tapa deras formas Ostia I I I .332 y Ostia I .262 y cazuelas de las
fo rma L amboglia 10A.)
Fig .17. Planta del sector SPP.I I I (según Mar tín-Bueno)
60 En los niveles superficiales se rec uperó u n in ter esante volum en de im p ortacio nes itálicas, de entre las
que destaca u na pieza firm ada por Z OE LI y gálicas (Drag.1 8 , 27 y 29) , así com o cerám ica com ún
norteafricana ( tapader as tipo Ostia I II.33 2, Ostia.I.26 4A. y cazuelas tipo Lamboglia 10A) con cro nología
de la p rim era mitad del s.II (AGUAROD, 1991 , 247 ss.).
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 148 -
En total, en este sector se han contabilizado 350 frag mentos (194 son lisos, 153
decora dos y tres pertenec ientes a la producción P.I II en su variante ox idante).
Unicamente 10 fra gmentos, 7 lisos y 3 decorados, son incluibl es dentro de la sigillata
intermedia, suponiendo el 2,85% del material recog ido, estando ausenta la sigillata
tardía.
T.S.H.
T.S.H.I.
T.S.H.T.
Nº Ejem
%
Nº Ejem
%
Nº Ejem
%
Total
%
F. Lisas
187
53,42
7
2,00
0
0,00
194
55,42
F. De coradas
150
42,85
3
0,85
0
0,00
153
43,71
P.III
3
0,85
0
0,00
0
0,00
3
0,85
Total
340
97,14
10
2,85
0
0,00
350
100
Dentro del repertorio de las formas lisas hay que destacar la presencia de varias
Drag .24/25 de pequeño tamaño con decoración a ruedecilla que denota una cierta
antigüe dad entre la tipología de estas formas (nº74, 77 y 82), lo que nos ha ll evado a
situar parte del conjunto hallado en la segunda mitad del s.I , datación que se ve
corrobora da por la presencia de varias Drag.27 de pequeño tamaño con el borde
fuertemente marcado, como sucede entre los ejemplares gálicos (nº109 y 116), así como
por la aparición de tres fragmentos de Drag .18 (nº70) y varias Drag .29 y 37 también de
pequeño tamaño c on decora ción metopada o de c írculos con motivo central.
A este conjunto cerá mi co hay que añadir una carena de jarra H.1 (nº313), un
fondo de otra jarra de la mi sma forma (nº315) y un borde de una jarra H.32 de
extraordinaria c alidad, tanto en la pasta c omo en el barni z.
El resto del materia l no desentona de la cronología que presentan las piezas
anteriore s. Encontra mos varias Drag .35 y 36 próx imos a los patrones g álicos pero y a
algo evolucionados en cuanto a su aspecto formal, aparec iendo la carac terística mol dura
ex terna hispánica. Tambié n es destac able la aparic ión de un fr ag mento de gra n tamaño
de una ca ntimplora Hermet 13 en su versión lisa, así como de un borde de Drag.51
(nº349), varias tapaderas (nº258) y tres frag mentos de un mi smo vaso de H.49. A este
material hay que añadir el fragmento de carena de una jarra indeterminada,
posiblemente una H.12 ó 32 con decorac ión a ruedec illa que no suele muy habitual
entre las jarr as lisas.
Posiblemente la pieza más int eresa nte de cuantas han apare cido e n este sector, e n
concre to en el nivel "d" , es un cuenco de gran tamaño que consideramos una variante de
la forma H.19 que conserva todavía parte del arranque de un asa aplic ada e n su latera l
(nº359). Los únicos paralelos conocidos hasta el momento los hemos enc ontrado en
Numancia (ROMERO CARNICERO, 1985, nº919 y 920), Huerña (DOMERGUE -
MARTI N, 1977, fig. 25 y lám.18, nº503) y Pamplona (MEZQU IRI Z, 1978, fig.20, nº10
y fig.68, nº9) .
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 149 -
FORM AS LISAS
FORM AS
T.S.H.
T.S.H.I.
1997
1988
1997
1998
N.a
N.b/c/d
N.a
N.b/c/d
Total
R.8
11 (1)
7 (1)
1
19 (2)
D.15/17
12 (2)
3
2
17 (2)
D.18
3
3
D.15/17 ó 18
4
2
6
D.24/25 ó 27
2
2
D.27
12 (1)
1
3
1
1
18 (1)
D.24/25 ó 27
2
2
D.35
3
3 (1)
6 (1)
D.36
2 (1)
1
2
1
6 (1)
D.35 ó 36
1
1
2
H.2
8
3
11
H.4
1
1
H.6
1
1
H.7
12 (2)
1
13 (2)
H.1
2
1
3
H.32
1
1
H.12 ó 32
1
1
Jarras Indt.
7
3
10
H.51
1
1
H.13L
1
1
H.49
1
1
H.19
1
1
Sin clas.
23 (4)
6
39 (4)
68 (8)
Total
109 (11)
8
70 (6)
4
3
194 (17)
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 150 -
FORM AS DECORADAS
E S T IL OS D E C OR A T I V OS
F O R M A S I
E S T IL O S D E C O R A T IV O S
I I b
E S T IL O S D E C O R A T IV O S
II c
E S T IL O S D E C O R A T IV O S
I II
E S T IL O S D E C O R A T IV O S
1 97 7 1 9 8 8 1 97 7 1 9 8 8 1 97 7 1 9 8 8 1 97 7 1 9 8 8
N . a N . b./ c /d N . a N . b./ c /d N . a N . b./ c /d N . a N . b./ c /d
D . 2 9 3 1 1 1
D . 3 0 2 2
D . 3 7 2 6 ( 4 ) 1 1 2 ( 1 ) 9 ( 2 ) 1 3 ( 1 ) 2 6
D . 3 9 1
S i n C l a s . 1
T ot a l 1 3 1 ( 4 ) 1 5 ( 1 ) 1 0 ( 2 ) 1 3 ( 1 ) 2 1 7
E S T IL OS D E C OR A T I V OS
F O R M A S
E S T IL O S D E C O R A T IV O S
V
E S T IL O S D E C O R A T IV O S
S . C .
E S T IL O S D E C O R A T IV O S
T . S . H . I .
E S T IL O S D E C O R A T IV O S
T O TA L
1 97 7 1 9 8 8 1 97 7 1 9 8 8 1 97 7 1 9 8 8 1 97 7 1 9 8 8
N . a N . b./ c /d N . a N . b./ c /d N . a N . b./ c /d N . a N . b./ c /d T ot a l
D . 2 9 2 1 6 2 1 9
D . 3 0 2 2 4
D . 3 7 2 ( 1 ) 1 ( 1 ) 6 ( 1 ) 4 8 ( 4 ) 5 4 2 ( 1 ) 1 8 9 ( 1 2 ) 9 ( 1 ) 3 1 ( 3 ) 1 2 9 ( 1 6 )
D . 3 9 1 1
S i n C l a s . 9 ( 2 ) 10 10
T ot a l 2 ( 1 ) 1 ( 1 ) 6 ( 1 ) 5 0 ( 4 ) 6 1 3 ( 2 ) 2 ( 1 ) 1 9 8 ( 1 2 ) 1 1 ( 1 ) 4 4 ( 3 ) 1 5 3 ( 1 6 )
1 98 8
1 98 8
1 98 8
1 98 8
F O R M A S
F O R M A S
1 98 8
1 98 8
1 98 8
1 98 8
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 151 -
Posteriormente, en el capítulo dedicado al estudio formal incidiremos más
detalladamente sobre esta forma y en concreto sobre su cronolog ía que los au tores
anteriore s la sit úan a partir del s.I I, próxim a y a a las producciones avanzas, pero
nosotros, por el contex to en el que ha aparecido junto a formas Drag.37 metopadas y de
círculos con mot ivo central, todo él muy homogéneo, lo adelantamos hasta finale s del
s.I y primeras década s del s.II .
L as formas decora das corresponden principalmente a formas Drag .37 del e stilo
metopado (nº675, 676 y 733) y en menor medida al estilo de círculos Va (nº860) y Vb
(nº855, 871 y 877), todos ellos con el perfil muy globular. L a versión de borde
almendrado, se encuentra representada a través de una care na con el estilo I Ib2 (n º852) y
otra del Vb (nº960). Los nueve frag mentos de formas indeterminadas pertenec ientes al
estilo de imitación, muy posiblemente hay a que identi ficarlos como Drag .29, sobre todo
por el grosor de las paredes, lo que elevaría el porce ntaje de esta forma limitado a cua tro
frag mentos seg uros, dos de ellos pertenecientes al estilo de frisos, otro al metopado
(nº494), este último de pequeño tamaño y el cuarto al estilo de transición I I c
metopas/círculos (nº562).
Finalmente hay que mencionar la aparición de una asa decorada de Drag .39
(nº1026), similar a otra hallada en Numancia (ROMERO CARNICERO, 1985, nº858)
con un esquema compositivo sim ilar a los mo delos gálicos, aunque las formas
hispánicas son algo más tardías, de ahí que teng amos que situarlas a inicios del s.I I ,
junto con las Drag .37 de círculos con motivo central hallada s en este sector.
Entre las producciones avanzadas, que representan el 2, 85%, destaca un cuenco de
H.27 (nº142) con el cuarto de círculo superior muy abierto y las paredes grue sas, dando
la pieza una sensac ión de pesadez.
L a may or parte del conjunto cerámico procede de los talleres riojanos que
repre sentan el 88,57%, mi entras la producción del taller de Villarroy a, presente por 32
frag mentos (17 li sos y 15 decorados) supone el 9,42 % del total del material recupe rado,
concentrá ndose la may or parte en formas Drag.37 metopadas y de círc ulos con motivo
central, fechados hacia finales del s.I e inicios del s.I I y que corresponde con el nivel de
abandono del sector. L o mismo sucede entre las formas li sas, y a que las producciones
documentadas e n Bilbilis procedentes de este taller pre sentan aspec tos formales y a
evolucionados, como suce de con los ejemplare s de Rit t.8 y Drag .15/17.
T.S.H.
T.S.H.I.
T.S.H.T.
F.L.
F.D.
F.L.
F.D.
F.L.
F.D.
Total
%
TRITIVM
169
132
7
2
0
0
310
88,57
VILLARROYA
17
15
0
1
0
0
33
9,42
P.III
3
0
0
0
0
0
3
0,85
P.IV
1
3
0
0
0
0
4
1,14
Total
190
150
7
3
0
0
350
100
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 152 -
L as producciones locales se hallan re presentada s mediante la P .I I I y la P.IV que
conjuntamente alcanzan el 2% del materia l estudiado. En cuanto a la primera de ellas
que supone el 0,85%, se han localiz ado tres frag mentos en el nivel "b" todos ellos de la
variante oxidante. Su presenc ia junt o con formas Drag.37 perteneciente s al estilo
metopado o del estilo de transición metopas/círculos, no hace más que refre ndar la
cronolog ía para esta producc ión que y a adelantamos en el estudio de los materiales
apare cidos en el Foro. L a producción P .I V (1,14%) presenta cuatro ejemplar es
procede ntes de la campaña de 1977, uno liso indeterminado y tres decorados, de los que
uno es indeterminado y dos metopados), repre sentan el
Finalmente hay que señalar el hallazgo de un frag mento de im itación de la
cantimplora Hermet 13 proce dente del alfa r de Tara z ona con la caracter ística guirnalda
que se documenta en las cantimploras fa bricadas en este c entro.
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 255 -
Montans, que mantienen el perfil, similar al que se realizará en los talleres hispanos,
pero evolucionando en la de coración hasta presentarse como una retícula en resalte
(MARTI N, 1977, pp.249-250, fig.1-2) .
L a decoración de la H.49 se limita a un friso continuo de facetas, habitualmente
ovaladas como sucede en la totalidad de ejemplares apare cidos en Bilbi lis , aprec iándose
muy excepcionalmente esta misma decoración en ejemplares de H.2 104 , H.20 y Drag.37,
de los que tenemos en Bilbilis ejemplar es de todos ellos, excepto de las ollitas de las
forma H.2, como son los nº968 -971 y 1005, así como en alg unos vasos de Andújar,
especialmente Dr ag.30 (ROCA, 1976, 156, lám.23), entendiéndose la pr esencia de esta
decora ción de facetas como un paso intermedio hacia la decoración de rombos que se
aprec ia en numerosas D rag .37.
L a cronolog ía de esta forma debe ser como mín imo contemporánea de los
productos de vidrio que imita. Estos comienzas a fabricarse al inicio de la dinastía
flavia, entorno al 65/75 d.C., como sucede con las piezas nº309 -310 que hemos podido
constatarlas únicamente junto a formas lisas Drag .18, decoradas Drag .29 y T.S.G. en un
nivel en e l que se e ncuentra ausente la forma Drag .37, perdurando durante todo el s.I I ,
especialmente en los niveles flavios y trajaneos, época en la que alcanza su máxim o
desarrollo como atestigua n los ejemplares apare cidos en Bronchales (ATRI AN, 1958,
85-86) y Bezares (MEZQUI RI Z, 1976, 304), siendo flavios los ejemplares apare cidos
en Bilbilis .
104 Hay que tener en cuenta que dentro de la producción de vidrio contam os co n una serie de vasos
globulares u ovoid es d ecorad os con facetas mu y similares a la H.2, destacand o los tipo s C y D de B égram
(HAMELIM, 1953 , lám.VII-VIII )
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 256 -
JARRA S
1.a.16. HISPANICA 1
311. (BIL.CS.958) . Jar rita con do s asas de par edes bitro ncocónicas. B uena calidad.
312 . (BI L.82.ST .37. b. 18 2.18 2). Jarrita d e par edes tro ncocónicas cuya panza forma un ángulo siendo más
ancha que el cuello. La un ión entre el cuello y la panza se realiza m ed iante una peq ueña moldura. El
cuerpo p resenta gruesas incisi ones. Buena calidad.
313 . (B IL.SP.III.6 .8. AB.2 39). Cuello y carena d e una j arrita d e la q ue se conservan las do s asas.
Extraordinaria ca lidad.
314 . (BI L.T.II I.H.67 .B.s.n.). Sim ilar al anterior pero con dos acanaladuras a la altura del arranque de las
asas. Extraordinaria ca lidad.
315 . (BIL.SP.III .6 .8.CD.51 0). Fondo de u na j arrita bitronco cónica. El p ie es baj o y presenta la m oldura
hispánica. Buena calidad.
Jarrita bitroncocónica con dos asa s y panza más ancha que el borde, formando
ang ula en vez de ser curva. El cuello se estrecha para abrirse nuevamente en el borde,
terminando en un baquetón convex o al exterior en tanto que en el inte rior la superficie
es cónca va.
Mezquíriz (1961, 61) estableció como único precedente para esta forma un
cántaro de dos asas procede nte de Niederbie ber (OSWALD-PRYCE, 1966,
lám.L XXXI , nº81) cuy o parecido es remoto, sin que tuviese en cuenta una jarra de L a
Graufe senque de forma Hermet 7, que aunque sólo fue fabrica da en la versión decora da,
no debió ser problema para los alfare ros hispanos el adaptar alguna s de s us aspectos
formales para una c reación hispana c omo sucedió con la Hermet 13. Como la may oría
de las versiones lisas de formas decoradas no debier on tener excesivo éxit o como
parec e demostrar sus escasos hallazgos, Corella, Andión, Liédena , Pompaelo , Sos del
Rey C atólico, I rún, Numancia, consta tándose su fabrica ción en Tricio y Arenzana.
Hoy en día conocemos d os grupos que se diferenc ian por su tamaño,
corre spondiendo al primero los más pequeños con cronología en el s.I I como la
totalidad de los ejemplares aparecidos en Bilbilis y al segundo los de gra n tamaño y
cronolog ía más tardía del s.II I e incluso inicios del s.I V. L a cronolog ía de esta forma
sería algo posterior al de su versión decorada , finales del s.I, aunque su vida como se
atestiguó en Pompae lo (MEZQUI RI Z, 1961, 72) se mantiene hasta el s.IV, aunque lo
más probable es que no sobrepase el s.II I, perte neciendo a este periodo los ejemplares
de may or tamaño.
El hallazgo de los ejemplar es bilbil itanos en nivele s superficiales o revueltos
impiden su datación cronológica, aunque es reseñable que nunca se han hallado junto a
producciones interme dias o tardías.
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 257 -
1.a.17. HISPANICA 12 ó 20
317 . (BI L.81.C.III.3 2.34 .35.ABC.17 4). B oca moldurada d e una jarra. Buena calidad .
318. (BIL.82.T .I II.65 5). B oca de una jarra co n el interior curvo. B uena calidad.
319. (BIL.SP.II I.2.4 .CD.218 ). Bo ca similar al nº317 aunque la jarra es de may o r tamaño. Buena calidad.
320 . (BI L.81.ST .35.3 7.ABC.149 ). Similar a los anteriores con el b orde perpend icular. Buena calidad .
3 21 . (B IL.81.ST .35 .37. ABC.106). Bor de y cuello d e una j arra similar al anterior. El b orde es
perpendicular con una pequeña m oldura interna en el inicio del cuello. Buena calidad.
322 . ( BIL.82. ST.4 7.49 .D'E'.s.n .). Sim ilar a lo s nº 320 y 3 21 p ero el cuello es algo más es trecho. Carece de
m oldura interna pero es sustituida por otra externa a la altura del inicio d el cuello. B uena calidad.
323 . (BI L.83.63. 65.FG.7 6.77 .87). Cuello y panza de un jarra co n una pequeña m o ldura. Buena calidad .
324 . (BI L.83.ST .63.6 5.FG. c. 442 .523 ). Similar al anterior pero de may o r tamaño. Buena calidad.
325 . (BIL.83 .ST .63.6 5.FG.30 8). Fo ndo de una botella muy globular. El p ie es de sección triangular
presentando la car acterística moldura hispánica. Buena calidad.
326 . (BI L.83.ST .K'.40.b'. 1). Sim ilar al anterior p ero d e may or tam año. Buena calidad .
Jarra de panza esféric a, cuello estrecho y borde moldurado. Pie bajo, presentando
la típica mol dura hispánica en la parte ex terior del fondo y una única a sa. Hasta el
momento únicamente he mos constatado su fabrica ción en Are nzana y Bronchales.
Se trata de una forma de la que se conoce n muy poc os e jemplares completos,
destacando uno en Corella y otros dos en Arcobriga y Bronchales. Parece tratarse de
una forma tí picamente hispana aunque podemos encontrar formas similares en la
Rheinzabern, en c oncreto la forma L udowici Kc (OSWAL D -PRYCE, 1966,
L ám.L XXXVI ), de igual modo presenta una clara relación con la cerámica pintada de
tradición indígena , en especial con la Forma 7 y 45 (ABASCAL , 1986, 69, f ig.55-56) lo
cual no debe ex trañarnos si tene mos en cuenta las fue rtes relac iones entre formas y
decora ción existente entre a mbas produc ciones durante el alto imperio, aspecto e ste
sobre el que inc idiremos posteriormente.
Mezquíriz, da da la escasez de e jemplares conocidos, se ave ntura a fecha r esta
forma hacia finales del s.I e inicios del s.II , fe cha con la que estamos de acuerdo si
tenemos en c uenta su presencia en los ce ntros de Arenzana y B ezares, de todos modos
hay que contar con su presenc ia en el yac imiento tardío de Corella que puede indicar
que después de la desaparición del taller de Arenzana continuó fabricá ndose en otros
centros, posi blemente Tricio, sit uándose las piezas aparecidas en Bilbilis hacia la mitad
del s.II , al estar ausente en los n iveles antiguos, estando siempre en contextos marcados
por Drag .37 del los estilos II c y V.
Esta jarra prese nta un gra n problema a la hora de atribuirle frag mentos, y a que
presenta gra ndes semejanzas con la H.12, si bien el labio de ésta es vertical, mie ntras el
de los ejemplares apare cidos en Bilbilis están moldurados. En la práctica , las diferenc ias
que intentó establecer Mezquíriz (1961, 80 -81) son confusas, lo cual motivó que May et,
(1984, 25; 80-81) descarta se la H.12 y englobase dentro de la H.20 to das las jarras que
pudieran pertenecer a ambas formas, incluso los prototipos de Bronc hales utiliz ados por
Mezquíriz para configurar esta forma, de ahí que en sus tablas (MAYET, 1984,
plach.L XXXI V) encontre mos formas tanto de perfil e sférico como troncocón ico. No
cabe la menor duda que es ne cesario establecer una serie de c riterios c on los que
diferenc ias estas jarras, y a que tanto los perfiles como los bordes prese ntan muchas
variedade s.
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 258 -
1.a.18. HISPANICA 23
316. (BIL.83.T .III.6 9.G.1) . Cuello estrecho y exv asad o de una botella de panza b icónica. El b ord e
termin a en una sección recta con una pequeña moldura en la zona interna. Buena calidad.
Forma de la que se c onocen poc os ejemplare s, destaca ndo el prototipo apa recido
en Mérida (MEZQUI RI Z, 1961, tab.27). El resto de paralelos se sitúan en Arcay a
(CI PRES, 1987, L ám.42, nº194) y Valentia (ESCRI VA TORRES, 1991, 131, fig.58,
nº459). Se trata de una forma estrictamente hispana para la que no encontramos
paralelos en otras producciones, aunque si similit ud es con las producciones indígena s,
en conc reto con la forma 7c de la ce rámica pint ada de tradición indígena (ABASCAL ,
1986, 71-72, fig .167).
L a cronolog ía de esta forma la sit úa Mezquíriz, seg ún el tipo de ba rniz que
presenta, rojo claro brillante, en la seg unda mitad del s.I y s.I I , aunque el ejemplar
apare cido en Valentia se halló en los niveles de nivela ción del pa vimento de una casa,
fecha dos a través de la cerámica norteafrica na, principalmente formas Hay es 27, en la
segunda mitad del s.I I (ESCR I VA TORR ES, 1991, 93-94), lo cua l nos permite alar gar
la vida de esta f orma por lo menos hasta la mitad del s.I I .
L a única variación que encontramos en el ejemplar bilbilit ano, respecto al
prototipo emeritense, radica en que encontra mos una peque ña moldura en la parte
interna del borde cuy a función hay que poner en relación con la de facilitar el
asentamiento de una tapadera . Esta moldura también aparece en el ejemplar de Arc ay a.
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 259 -
1.a.19. HISPANICA 54 105
327. (I legible). Boca y cuello d e una botella. La boca presenta dos molduras y el cuello en su unión co n
el cuerpo o tra. Extrao rdinaria calidad .
328 . (B IL.85.4 7.49 .P'Q'.b.s.n.). Bo ca y cuello d e una b otella similar a la anterior con la diferencia de que
el hom bro está señalad o po r una acanaladura. Buena ca lidad aunque el bar niz es algo claro y ligero.
329 . (B IL.55.ST .23 .25.N'O'.b.2). Boca y cuello de una botella m ás gruesa que el ej em plar anterior. Las
m olduras de la boca forman un bord e algo más estrecho. Calidad similar a la anterior.
330 . (BIL.85 .ST .2 3.25 .P'Q'c.13.14. 15). Boca sim ilar a la anterior aunque las m olduras son algo m ás
apuntadas. El bar niz m antiene las carac terísticas anteriores.
331 . (BI L.83.T .VI -V.103. c.57). Cuello y hom bro d e una botella co n dos acanaladuras. B uena calidad.
332 . (BIL.84 .ST .40 .b.9 ). Fondo de u na b otella cilíndrica con el pie de sección triangular y m o ldura
exterior. Excelente calidad .
333 . (REST . CRIPT .). Fondo de botella cilíndrica con moldura exterior en el pie. Buena calidad.
Jarra de una sola asa, cuerpo c asi cilíndrico, cuello estrecho, borde con doble
moldura y pie bajo con moldura al ex terior. L os frag mentos de esta jarra ó botella,
según otras definiciones, presentan una serie de cara cterísticas formales que la hacen
fácilmente identificable. Podemos considerar esta forma como una típica creación
hispana, no habiéndose encontra do formas similares en ninguna otra producción,
exceptuando la cerámica pintada de tradición indígena en el que la Forma 5 es sim ilar a
la H.54 (AB ASCAL , 1986, 66-67).
Aunque hasta el momento conocemos muy pocos ejemplares de esta jarra, aunque
si hemos apreciado la presencia de dos versiones de esta f orma:
1 -Botella e strecha y alta (nº327-328, 331-333).
2 -Botella a ncha y baja con el cuello c orto. (nº329).
El primer grupo se aprox ima a la H.14 (ó 55 según la última clasificación de
Mezquíriz de 1985) diferenciando de ella en que la H.14 carece de pie, al ser el fondo
liso y el borde sólo tiene una moldura frente a dos de la H.54, conociéndose muy pocos
ejemplares completos de est a forma, uno en Almedinilla (Córdoba) que sirvió de
prototipo a Mezquíriz (1961, 82, L ám.28), así como otros tres e jemplares, uno en
Regue ngo (Portugal (SI L VA CAEI R O, 1977, 140, nº1), otro en Arcobriga (JUAN
TOVAR, 1992, 45, lám.13.9) y un últim o inédito apare cido e n Tricio. De todos modos
según el barniz y la pasta esta forma no es probable que sea posterior al comienzo del
s.I I .
L os e jemplares aparecidos en Bilbilis podemos fecha rlos en su tot alidad en época
flavia, como apreciamos por el hallazgo de alguna de estas piezas en el nivel "b" del
Foro y en el " c" del sector T.VI del Teatro. La constatación de su fabricación en el
centro de Arenzana en el segunda mitad del s.I reafirmala datación anteriorme nte
propuesta.
105 Anteriorm ente MEZQUIRIZ (1 961) englobó esta form a dentro del grupo de la H.32, pero las
diferencias f o rmales entre am bas eran evidentes y correctamente optó en su nueva clasificación de 1985
por indep endizarla y pasar a deno m inarla como Hisp.54
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 260 -
1.a.20. FONDOS Y ASAS DE JAR RAS INDETER MINADAS
Fondos
334 . ( REST.CRIP TOP ORT ICO). Fondo de jarra in determinada de pie alto y moldura hispánica. La
sección del pie recuerda el de los ej emplares gálicos. Buena calidad .
335 . (BIL.82 .T .III.1 356 ). Fondo d e una jarra g lo bular. El pie es de secc ió n triangu lar con el fondo
cóncavo. Buena calidad .
336 . (BIL.85 .ST. 14.1 6.MN.31 ). Fondo d e una jarra indeterminada con el fondo exterio r com pletamente
horizontal. Po siblemen te se trate de una H.12 ó 21. Calidad inferior.
337 . (B IL.T.II I -T.VI.NO. a.12) . Fond o de una j arra globular con el pie baj o y una moldura sim ilar a la
hispánica. Buena calidad.
338 . (BI L.ST.83 .O'.2.a.5). Fondo de jarr a indeterminada con m o ldura hispánica. Buena calidad .
339 . (B IL.ST.8 5.14 .16.MN .b.11 ). Fondo de u na jar ra indeter m inada per o que pudiera p ertenecer por lo
irregular d e su interior, así como po r lo globular de sus paredes a una H.12 ó 2 1. El b arniz es naranja muy
oscuro asemejándose a las p roducciones de Villarroya.
Asas
340 . ( BIL.83.ST .FG.6 3.65 .256 ). A sa de sección tr iangul ar perteneciente po siblemen te a una Hisp.12
Buena calidad.
341 . (BI L.82T .III -T. VI. s.n.). Asa perteneciente po siblemen te a una H.12. B uena calidad.
342 . (BI L.1917) Asa de sección circular per teneciente posiblemente a un a H.1. B uena calidad.
343. (BIL.85.S T .19. 231. s.n.). Asa de sección moldurada. Buena calidad .
Poco podemos decir sobre este grupo de piezas. L a may or parte de ellas
pertenec en a jarras g lobul ares, posiblemente H.12 ó 20, sin que podamos ser más
precisos en este aspecto y a que el pie o fond o de todas ellas es muy sim ilar. En cuanto a
las asas ocurre alg o parecido, mientras alguna s de ellas como la nº340 -341 por su
longitud pudiera pertenec er a jarra s H.12, el resto son bastante problemáticas,
exceptuando la nº342 que tal vez se pueda poner e n relación con las H.1, mientras el
resto de asas parecen corresponder a gra ndes jarras, posiblemente del tipo H.32. De
todos modos la variedad de tamaños que presenta una misma forma incide en la
longitud y grosor de las a sas, lo que imposibilita poder ser más precisos.
L o que más nos ll ama la atención es la relativa escasez de jarras. Si sumamos los
porcentaje s de todas las for mas vemos como estas suponen el 1,52% de las formas
altoimperiales, que parec e un porcentaje bajo si lo compara mos con otras formas, pero
dobla al de las jarras decora das. No descarta mos que alguno de los fondos que aquí
presentamos pudiera pertenece r a alguna forma decorada , pero de ser así los porcentajes
no variarían demasiado. De todos formas el espacio li so que queda entre la franja
decora tiva de la jarra y su fondo es lo suficientemente a mplio como para que se
produzca esta confusión, aunque los fragmentos decorados, que son fá cilmente
reconoc idos por la caracter íst ica curvatura de la pare d, son prácticamente inex istentes
en el estudio que he mos realizado.
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 261 -
1.a.21. DRAGEN DORFF 51
344 . (BI L.C.I.473). Fragm ento d el bo rde y carena de un tintero con par edes convexas. Excelente calidad.
345 . (BI L.82.ST .M'.38.b'.36) . Fragmen to de bord e de un tintero co n p aredes convexas, estando deco rada
la parte super ior po r medio de acanalad uras. El bor de es apuntado algo redondea do. B uena calidad.
346. (BIL.82.C.I I.3.5 .F.cd.26 9) .Similar al nº35 0. B uena calidad.
347 . (BIL.85 .ST. 27.N'O'.c.12). Fragmento de un tintero de pared es más abombadas q ue el anterior. El
bord e es de secció n plana u horizontal. Excelente calidad.
348 . (BI L.82.C.II..CDE 1 2). Fra gm ento co n las paredes c onvexas y bo rde r edondead o. B uena calidad.
349 . (BI L.SP.III.6 .8.cd .105 ). Fragmen to de un tintero con las par edes muy rectas . Buena calidad .
350 . (REST. CRIPT OP ORT ICO). Fragm ento d e un tintero de paredes r ectas. El bord e es ligeram ente
apuntado terminan do en una sección horizontal. B uena calidad
Recipiente de pequeño tamaño con paredes convexas que se cierra
horizontalmente en la parte superior, dejando una abertura circular de unos 3 cm. de
diámetro, siendo el pie muy bajo. L a parte int erna carece de barniz, como es
cara cterístico entre las formas ce rradas, especialmente las jarras.
Constituy e una forma poco documentada en la producción hispana 106 ,
identificándose tradicionalmente como un tintero, aunque hay que poner en duda tal
función y a que su interior nunca aparece manchado. Como una de las cara cterísticas
principales podemos aprec iar como el diámetro de la pieza es supe rior al de la base,
proporcionando de este modo una may or estabilidad al recipie nte. Hasta el mom ento
sólo hemos podido constatado su fabrica ción en el centro de Bezares, aunque no hay
que descartar que también lo fuesen en el resto de los centros peninsul ares,
especialmente en Ar enzana, cuy a cronolog ía es similar al de B ezares, a unque el may or
problema que presenta esta forma es lo limitado de su fa bricación al ser una forma
desarrolla da para una función muy concreta y delimitada.
L os prototipos de esta forma hay que remontarlos ha sta la cerá mi ca campaniense
A, Formas 102 y 103b de Morel (1981) y campanie nse B, Formas 12 y 13
(L AMBOGL I A, 1952). De ntro de la sigillata sudg álica he mos de mencionar la Hermet
18 fabricada en La Graufese nque (OSWAL D -PRYCE, 1966, 209) hasta el s.II I.
I gualmente destaca el Tipo 38 de Haltern (LOESCHCKE, 1909, tav.XI , nº38), así como
en los talleres it álicos, en los que perdura rá hasta bien entrado el s.I II , continuando su
fabrica ción dentro del grupo de las sigillatas clar as de Tipo A (L AMBOGL I A, 1952,
forma 16 bis).
A pesar de los pocos ejemplare s conocidos podemos establec er d os grupos :
1 -Tintero con las pa redes convexas y más ancho que a lto (nº344-348).
2 - Tintero con las paredes ligeramente verticales y se re duce la difer encia
entre la a nchura y la altura (nº349 y 350).
106 Aunque conocemos m uy po cos ejemplares de esta form a, estos p resentan una amplia disper sión,
habiéndose localizado en Torrer L lauder (Mataró) (R IB AS B ELTRAN, 1972, fig .35, n.6), Am purias
(MAYET, 19 84, p lach.LXXVII, n.25 8), Arcobriga (J UAN TOVAR, 199 2, n.110 ), I talica (MEZQUIRIZ,
1961 , lám.26), S. Sabastiâo do Freixo (BAIRRAO-ALA RCAO, 1969 , lám.1, n.9)
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 262 -
L a forma hispana, aunque últimamente comienza a atestiguarse en muchos
y acimientos, nunca debió alcanzar la popularidad que tuvo su homónima g ala. L a
cronolog ía de esta forma apenas está constatada mediant e estratigrafía s, debiendo de
situarla entre mediados del s.I , no hay que olvidar su presencia en el taller de Bezares, e
inicios del s.I I .
L os ejemplares aparecidos en Bilbilis podemos fecharlos a finales de s.I, como
parec e indi car la pasta y el barniz , así como su presencia junto a formas Drag.29 y 37
del estilo metopado, especialmente el nº327 aparecido en el nivel "b" de la zona Este
del Foro.
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 263 -
VERSIONES L ISAS DE LA S FORMAS D ECORADAS.
1.a.22. DRAGEN DORFF 30 Lisa
351 . ( BIL.83. ST.NO. 15.b .100 ). B ord e e inicio d e una pared m uy recta q ue presenta una pequeña m oldura
en la unión entre el borde y la pared . Excelente calidad .
352. (C.S.172). B orde y pared de un vaso de p aredes mu y rectas. La unión del labio con la pared se
realiza mediante una acanaladura. En la par ed ap arece o tra acanaladura. Extraordinaria calid ad.
1.a.23. DRAGEN DORFF 37 Lisa
353 . ( BIL.ST .FG.63.6 5.c.6 6.20 0.23 3.23 4.23 5.28 7). Cuen co de perfil sem iesférico ca racterístico d e la
form a decor ada. E l bord e y la pared se unen m ediante una a ncha acanaladura. B uena calidad.
1.a.24. HERMET 13 Lisa
354 . (BI L.80.ST .CA.13). Fragmento exterior de una cantimplora lisa de cuer po esférico y pared es planas
ligeram ente curvadas. Barniz en su parte externa. Excelente calid ad.
L a versión li sa de estas formas mantienen las ca racter ísticas formales de sus
homónimas decorada s a las que nos remitimos para la descripc ión de sus característica s.
L a ex istencia de versiones li sas de las formas Hermet 13, Drag.30 y 37, e incluso
de la Dr ag.29 de la que carecemos de ejemplare s en Bilbilis , está siendo consta tada en
los últimos años de forma más abundante de lo que hubiéramos supuesto, hallándose
numerosos moldes lisos para la fabrica ción de estas formas como en el alfar El
Quemado (Tricio) y de La Cereceda (Arenzana de Arriba) (SAENZ PRECI ADO, Mª.P.
1997, e.p.) aunque para formas Drag.29, y el y a conocido de Bronchales para Drag .37
(ATRI AN, 1958, fig.4). De todos modos continúan siendo unas formas poco frecue ntes
que, aunque en su momento se consideraron como ex clusivamente hispanas,
actualmente se ha constatado también su fabrica ción en L a Graufe senque y L ezoux.
L a cronología de estas formas debe ser paralela a la de las versiones decorada s,
segunda mitad del s.I , incluso para la Drag.37 lisa, como parece indicar la fabrica ción
de la Herme t 13 en los centros de Arenzana y Tricio. S u vida no debió ser muy
prolonga da como pa rece atestig uarlo la e scasez de restos que han lleg ado hasta hoy e n
día indi cándonos la poca popularidad con la que contó. L a Drag .30 só lo se ha
constatado su fabricac ión en Andújar, limi tándose los hallazgos a Conimbri ga , mientras
la Drag .37 Lisa únicamente la conocemos en Bronchales y Bezare s siendo el ejemplar
apare cido en esta última idéntico al nuestro, limitándose los hallazgos a Liédena
(MEZ QUI RI Z, 1947 -51, 112) Libia (Herramélluri) y J uliobriga. En cambio los
hallazgos de la cantimplora son mucho más amplios: Juliobriga , Numancia, Italica ,
Andelos, Vareia ., etc.
L os ejemplares bilbilit anos presentan una cronología simil ar, y a que se
localizaron en niveles de época flavia datados mediante la presencia de Drag .37
metopadas, además e l aspecto formal de las piezas, espec ialmente el de la Dr ag.37
corre sponde con el de e sta época.
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 264 -
1.a.25. RITTERLING 12
355 . (BIL.C.I.17 97). Cuen co de pared es semiesf ér icas con el bord e ob licuo recor rido por una moldura
que se corta en un pun to para tomar la form a de un vertedor en forma triangu lar. Extraor dinaria calidad .
A pesa r de tratarse de una forma cuy a presenc ia en la producción hispánica es
más bien excepcional, hasta el mom ento únicamente conoce mos tres ejemplares
apare cidos en Mérida (MAYET, 1984, pl. LXXI , nº191 -193), entre la sigillata gálica se
encuentra bien documentada en époc a de C laudio-Nerón (O SWALD-PRYCE, 1960,
210-211). Se diferencia de los modelos galos en que el borde es más oblicuo y la
pequeña moldura que apare ce e n el interior del borde de las formas gálica s, en algunos
casos es sustituido en la hispánica por una pequeña acanaladura.
L a cronología de esta forma según May et (1984, 75) es la misma que pa ra su
homónima g álica, aunque no hay que desc artar un lig ero desfase al ser un modelo a
copiar. Por ello podemos situarla hacia finales del reinado de Nerón, como indi ca su
aparición junto a Drag .29 del estilo de imitación, y sobre todo por la aparic ión en el
mismo contexto de un fondo firmado por M.C.R. (nº378 bis).
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 271 -
Podemos agrupar todos estos platillos en tres grupos según su tipo de borde, y a
que el resto de c aracterísticas for males son similares en todos ellos:
1 - Per f il horizontal. Varía el tamaño y e l g rosor del borde. En a lgunos
casos aparec e en el pie la moldura hispana. Podemos establecer tres
grupos:
a) Borde sencillo con un lig ero abultamie nto en el ex tremo (nº36 1
y 362).
b) Borde redondeado ligera mente ex vasado.
c) B orde bífido con ac analadura en la ca ra externa.
2 - Per f il li geram ente exvasado. Varía el tamaño y la inclinación de la
concavidad. En algunos casos apa rece en el pie la moldura hispánica.
Podemos establecer dos g rupos:
a) Borde redondeado o ligera mente apuntado.
b) Borde lig eramente eng rosado.
3 - Perfil horizontal sin pie y fon do p lano. Borde engrosa do sobre el cual
se apoy a la pieza. (nº360).
Es muy difícil poder establecer la cronología de esta forma, y a que hasta el
momento, exceptuando el ejemplar aparecido en el taller de Albaicín, no hemos podido
determinar su presencia en otros contextos arque ológicos, siendo la cronología
propuesta para la producción de este taller de finales del s.I y primera mitad del s.II
(SOTOMAYOR et alii , 1984, p.18), cronolog ía que coincide por la propuesta por
Garabito (1978, 406-407) para los platillos aparecidos en el centro de Tr icio, que no hay
que olvidar fueron localizados en prospección pero, y esto si hay que tener en cuenta, la
cronolog ía anteriormente e xpuesta corresponde con la e tapa de florecimiento de los
talleres de la zona de Tricio cuy a produc ción se inicia en la segunda mitad del s.I , una
vez desplazados o abandona dos la may or parte de los alfa res situados en Be zares y
Arenzana.
Esta cronolog ía queda corrobor ada por los ejemplares aparec idos en Bilbilis a l
estar estos en relación con for mas Drag .37 de época flavia. L os e jemplares hallados en
Libia (Herramélluri, L a Rioja) en la cata B.I .3 lo fueron junto a formas decoradas con el
estilo metopado y de círculos con mot ivo ce ntral, así como junto a varios platos de
H.68, lo cual no hac e más que re afirmarnos e n la datación ante rior.
En cuanto a los tres ejemplares hallados, el nº361 es idéntico al ejemplar
apare cido en Vareia , aunque los hallazgos realizados en Bilbilis todos ellos en el F oro
lo fueron en nivele s superficiale s o revueltos que poco pue den aportar a su datac ión.
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 272 -
1.a.30. BILBILI S 2
363 . (C.S.1333). Cuenco de pequeñas d imen sio nes. Carece de pie y apoya direc tam en te en el fon do que
es plano. Las pared es son delgadas y altas ligeram ente curvadas. El bo rde tiene una peq ueña acanaladura
que sirve para formar un pequeño labio. B uena calidad, aunque el b arniz se encuentra un poco picad o.
364 . (C.S.332) . Sim ilar al anterior pero de may o r tam año. El borde car ece de acanaladura, siendo las
pared es ligeram ente m ás c erradas. En la parte interio r del fondo lleva una acanaladura. B uena calidad.
No hemos podido localizar ningún para lelo para esta for ma, a no ser que los
consideremos una varia nte de pequeño tamaño de las formas H.73 y 79 con las que
gua rdan una cierta semejanza. En contra de esta posibilidad encontramos la diferencia
de calidad ex istente entre las formas H.73 y 79 que presentan barnices y pastas
cara cterísticas del s.I II , mi entras que el la forma Bil.2 corresponde con la de las
producciones altoimperiales, barniz naranja brillante, muy denso y homogéneo, siendo
la pasta dura de muy buena decantac ión. L a forma H.72 es de un tamaño sim ilar,
aunque algo may or, al nuestro, por lo menos con el del ejemplar nº364 con el que pudo
coincidir cronológica mente (MEZQUI R I Z, 1985, 164) pero la forma de las paredes
completamente abiertas es un aspecto a tener en cuenta a la hora de relacionar ambas
piezas.
Presentan también cierta similitud con los platos de eng obe interno rojo
pompey ano, pero únicamente su perfil, igualmente que con alguna s fuentes de cerámica
común, y a que la diferencia de tamaño parece desca rtar cualquier tipo de vinculación
entre todos ellos. Evidentemente por diferencias cronológicas, y a que sit uamos la forma
en la primera mi tad de l s.I I, descarta mos una influencia norteafrica na, aunque la forma
L amboglia 9a del tipo B, con la que pudo coincidir cronológicamente, presenta muchas
similitudes, salvando el tamaño. Dentro de la cerámica común norteafricana, se
aproxima más en el tamaño con la Ha y es 193 (H AYES, 1980) a pesar de tener ésta las
parede s algo más altas. Por razones de desfase cronológico descartamos la forma
L amboglia 44 de las produc ciones de clara C.
El paralelo más cercano lo e ncontramos entre la c erámica eng obada, en conc reto
en forma Unzu 4 (UNZ U, 1979, 268, fig.4, f.4) aunque ésta es lige ramente de may or
diámetro, además de presentar un borde apuntado, pero la relación entre el fondo plano
y las pare des ligeramente curva das hacia el interior las ase mejan bastante , así como su
cronolog ía.
El tamaño de este cuenco condiciona su utilidad, de ahí que sea muy difícil pensar
que sea una variante de las formas a nteriormente menc ionadas, más bien nos inclinamos
a creer que nos encontramos con una forma estrictamente hispánica creada por unas
necesidade s muy concretas, posiblemente la de contener salsas o similares, de ahí la
altura de las pa redes si las ponemos en proporción con e l di ámetro del recipiente.
El desconocimiento de esta forma no debe extrañarnos si tenemos en cuenta las
dificultades que tiene su identific ación si no se conserva el perfil completo. El borde y
las pare des pueden confundirse c on una Ritt.8, o incluso con una Drag .18 si estas
tuviesen las paredes algo más delga das. En cambio, fragmentos del fondo pueden legar
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 273 -
a confundirse c on la Drag .15/17 por ejemplo. En suma, es un pe rfil de lí neas tan
sencillas que no presenta ningún rasgo definitorio para su identificación, a no ser que se
conserve e n su totalidad. Ta l ve z este sea el motivo de su desconocimiento hasta el
momento y por lo tanto de su ausenc ia en las tipologías tra dicionales.
L a cronolog ía es difícil de precisar, y a que pertenec e a los materia les de la
Colección Samitier, a pesar de ello, por el tipo de barniz y pasta que presenta, nos
inclinamos a datarla e n la primera mitad del s.I I .
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 274 -
1a.31. BILBI LIS 3
365. (BI L. 83.T .II I.LP.61 .65. s.n.). Copita co m pleta. El pie como en el caso anterior es macizo. Las
pa redes curvadas hacia el interior son ligeram ente gruesas para el tamaño de la pieza, ter min ando el bor de
apuntado en forma redondeada. Buena calidad.
366 . (BI L.78.SB.I. 70). Fragm ento de un pie similar al anterior. Extraord inaria calidad.
Copita de pequeño tamaño, 32 mm. de altura, 30 mm. de diámetro en la boca y 25
mm. de diáme tro en el pie, cuy a función bien pudo ser la de salero -especiero o incluso
un ung üentario, sin que tampoc o descarte mos que pudier a tratar se de un jug uete de los
que encontramos una larga tradición en cerá mica, aunque genera lmente elaborados en
cerá mica común, con los que se buscaría r eproducir e scenas doméstica s.
Hasta el momento en Bilbilis han aparec ido dos ejemplares, uno completo hallado
en el sector T.I II del Teatro en el n ivel superficial (nº365) y otro incompleto del que
únicamente se ha conservado el pie en SB.I I (nº366), con el barniz y la pasta
cara cterísticos de la producción hispánica, siendo ambos de buena calidad,
principalmente la pasta, no así en el barniz, que genera lmente es muy ligero,
especialmente en el nº365, lo que ha motivado que se enc uentre picado en alg unas
partes.
L os únicos paralelos que hemos encontrado para esta forma se localizan, dos en
Libia (Herramélluri, L a Rioja) 112 y uno en Vareia (Log roño- La Rioja) 113 , siendo este
último ejemplar idéntico al proveniente de las termas bilbilitanas aunque el barniz se
encuentra mejor conservado en el nuestro, y a que en el ejemplar de Vareia es muy
ligero, a semejándose al de los barnice s tardíos.
L a cronología de la for ma parece estar marca por su aparición en los mismos
niveles en los que se documentan imitaciones de la denomina da produc ción P.I I I , así
como por el hallazgo de un frag mento engoba do de cantimplora Hermet 13
provenientes del alfar de Tarazona, los cuales datamos entre las últimas décadas del s.I
y las primeras del s.I I, del mismo modo que junt o a formas con decoración metopada,
principalmente Drag.29, 30 y 37, Drag.18, Drag. 24/25 con decorac ión a ruedecilla y un
frag mento de H.49, que nos sit úan el contex to del hallazgo en la datación anteriormente
establecida 114 . Por todo ello nos inclinamos a datar estas piezas en las últimas dé cadas
del s.I , en época flavia .
112 SAENZ PRECIA DO, J. C. y SAENZ P RECIADO, Mª. P." Estudio de la Terra Sig illata Hisp anica
aparecid a en el yacim iento de Libia (Her raméllu ri, La Rioja)" ( Berceo , prensa). Los do s ejemplares
hallados en Libia se localizaro n uno en el sondeo B .II -1, junto con materiales fechables en la p rimera
m itad del s.II, destacando un p lato Ludow ici T b. y otro en el sondeo H.I II -5, j unto a formas Dr ag.37 d el
estilo metopado y d e círculos co n motiv o central fechables a fin ales del s.I o inicio s d el s.II. Del primero
de estos ej emplares únicam ente se ha conservado el pie, sim ilar al nº3 66, y d el segundo la parte superior,
algo m ayor que el nº36 5 y que el ejemplar apar ecido en Va reia .
113 Ej emplar que p udim o s co ntem plar directamente en la exposició n monográfica sobr e éste yacim iento
titulada: Va reia: Un encla ve roman o en el va lle del E bro, realizad a en Logroño en marzo de 19 90, siendo
idéntico al nº355 . Poster iormente se publicó una fotografía ampliada del cubilete en: ESP INOSA, U.
Historia de Log ro ño, T omo I, Logroño, 19 96, cap. 7 .5, p .244 , fig..89.
114 Hay que tener en cuenta que la decoració n a ruedec illa que presentaban las Drag.2 4/25 entró en
desuso en las pr oducciones hispánicas a finales del s.I, época en la que tam bién dejó d e fabricar se la
Drag.18.
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 275 -
1.a.32. HISPANICA 82
370 . (B IL.84.ST . -T.II I.67 .J.B .32) . P lato de gran tamaño co n las par edes oblicuas. E l bo rde termin a en un
engrosam iento a m o do de labio. Una p equeña moldura y una ac analadura en el exterior , a la altura de la
carena, m arca el cambio de direc ción entre la p ared y el fondo, m ientras en el interior este cambio se
correspo nde co n una pequeña estría. Extraordinaria calidad.
371. (BI L.82.C.II.3. 5.F.bc. 34 y 7 .9.F.bc. 119 .176 .214 .220 .223 ). Plato de p erfil similar al anterior aunque
de may or tamaño. El bo rde termina en un ligero engrosamiento, mien tras en el interior una estría m arca el
cambio de direcció n entre la pared y el fondo. Buena calidad.
372 . (BI L.82.CH.B1 .c.6.1 6.17 .18.1 9.33 .35. 36.3 7). P lato d e per fil similar a los anterior es per o d e tamaño
superior. El labio se encuentra remarcado en el borde m ed iante un a acanaladura ex terior, m ientras en el
interior una estría señala el cambio de direc ción entre la par ed y el fondo. Buena calidad.
Plato de pared oblicua unida a un borde rectilíneo mediante un ángulo que tiene
frec uentemente una e stría int erior. El pie es mínimo y en algunos casos inex istente. En
la clasificación de Mez quíriz de 1961, los platos de esta forma estaban incluidos dentro
de la forma 6 y en la clasificación de 1983 y 1985, en la forma 73. Sus paralelos hay
que buscarlos entre las producciones norteafr icanas, y a que su perfil recuerda las formas
Hay es 16 y 18, del tipo A, fechadas desde el año 150 hasta principios del s.I II (HAYES,
1972, 41-43, fig .6).
Según e l tipo de borde, Paz Peralta (1991, 82-83) estable ció tres grupos :
1 -Borde rectilíneo y exvasado con el labio recto (nº371) .
2 -Borde rectilíneo y exvasado con el labio redonde ado (nº370. y 372).
3 -Borde recto, más o menos exvasado, decora do mediante estampillas.
L a cronología de este plato viene señalada por su prese ncia en los niveles de l os
siglo I I I y IV, aunque se ha documentado también en algunos casos en el s.V, en
concre to en la vil la de L a Estanca (La y ana) (PAZ P ERAL TA, 1980; 1991, 35 -37). Este
plato parece surgir como una imitación de las importac iones norteafrica nas,
especialmente el grupo cuarto, y a que las palmetas y motivos plasmados en las
imitaciones hispanas son similares a las que desde el año 320 venían siendo uti lizados
por los alfare ros norteafr icanos.
En cua nto a los e jemplares aparecidos en Bilbi lis su presencia junto a formas
Drag .29 , 30 y 37 metopadas en el nivel "bc" y "c" del sector C.I I , en el nivel '" b" del
sector de ST-T.I I I o de unión entre el Foro y el Teatro, así como por la ex traordinaria
calidad del barniz y la pasta nos hace adelantar el ini cio de su fabri cación hasta finales
del s.I o inicios del s.I I, al aparece r el ejemplar nº370 junto a varias Drag.37 del estilo V
o de círculos con motivos verticales de separación cara cterísticos y a del inicio de este
siglo. Aunque hasta la aparición de los tres ejemplares de Bilbilis su ausencia en niveles
de esta época era tot al, ello no debe extraños si tenemos en cuenta que el borde y fondo
de este plato puede llega r a confundirse, por ejemplo con el plato Drag.15/17. S ólo si
encontramos un perf il más o menos completo, con la carena perfec tamente apreciable
podemos atribuir o identificar c orrectamente esta f orma.
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 276 -
1.a.33. HISPANICA 83
373 . ( BIL.82. C.III1.F.c. 32). P lato co n la pared curva termin ad a en un borde horizontal. En el interior una
pequeña acanaladura r emarca el bor de. B uena calidad.
374 . (BI L.82.C.II.9. 7.F.c.3 6). Similar al anterior per o de may or tamaño. Buena calidad.
375 . (BI L.C.II.s.n.). Sim ilar al anterior p ero d e may or tam año. Buena calidad .
376 . (BIL.81 .C.II.2.4 .6.ABCD.14 9,15 5,46 3). Similar al ante rior pero de tamaño su p erior al del r esto de
ejemplares aparecido s en Bilbilis . Buena calidad, aunque el b arniz se en cuentra algo p erdid o en el
exterior.
Plato o fuente de gran tamaño, algunos ejemplares alcanzan los 35/40 c m. de
diámetro, con la pared curva terminada en un borde moldurado y con un pie pequeño.
En la clasificación de Mezquíriz de 1985 aparec e como una variante más de la forma 6,
y en la de 1985 e s denominado como H.77.
Según la terminación del borde, PAZ PERALTA (1991, 89) diferenci ó dos tipos
o grupos :
1 -Borde vertical en forma triangular. Imita la forma Hay es 61A.
(HAYES, 1972, 100-107, fig.16 y 17). Dentro de este grupo se pueden
incluir alguno de los platos de la forma 5 de P alol (PAL OL y CORTES,
1974, fig.35, nº53-55).
2 - Bo rde ligeramente engrosa do y sobresaliente, con una suave curva en la
unión del borde con la pared. I mita el borde la forma Hay es 61B.
Mezquíriz, en su trabajo del año 1985 incluy e este plato dentro de la
forma 77. Ta mbién hay que tener en cuenta que algunos de los platos que
Palol engloba dentro de la forma 5 entran dentro de esta clasificación, al
igual que otros de los presentados por May et (MAYET, 1984, 255,
plach.CCXL VI II y CC XL I X, nº68 -74) (nº373-376).
L a presencia de este tipo de plato en el nivel "c" del sector C.I I descarta la
datación tradicional para el inicio de su fabricación en el tercer c uarto del s.I V,
adelantando su fabricación a una época similar a la de la H.82 a la que anteriormente
nos referimos. La versión tardía perduraría hasta el final de los alfares de sigillata
hispánica, y a que apare cen durante todo el s.V. L a may or parte de los platos
conserva dos pre sentan el fondo estampillado, siendo un claro int ento de imitar las
importaciones norteafr icanas, que desde finales del s.II habí an ido acapara ndo parte del
mercado cerámico, hasta hacerse con la may or de él, especialmente en el Sur peninsular
y en la costa medite rránea .
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 277 -
1.a.34.SIGI LLA, GRA FITOS Y FONDOS IND ETERMINADOS
377 . (BIL.SPB .A.56). Fondo de una cop a de forma indetermi nada, po siblemen te una Drag.24/2 5 ó 27.
Fondo exterior có nico con una peq ueña p rominen cia cónica. P resenta una cartela rectangular co n el sello
perteneciente al alfarero preco z ASIATICI, (ASIATICVS)) co n el nexo AT. Extraord inaria calidad.
378 . (BIL.85.ST . 17 .P'Q'.c.9). Fondo de una copa de forma indeterm inada, pudiendo per tenecer a una
Drag.27. La altura d el pie y la estructuración del fondo nos indica q ue se trata d e una pieza estrechamente
relacionada con la pro ducción gálica. Presenta una marca in ta bula ansata M.C.R. Alf arero p recoz al que
y a nos hem os referid o anteriormente de form a más extens a. Excelente calidad, per o el bar niz y la pasta
son algo oscuros.
378´. (BIL.2005) . Fondo de u n cu enco similar al anterior. Presenta una cartela rectang ular per ten ec iente
al alfarero p recoz M. C.R. Extraordinaria ca lidad.
379 . ( REST.CRIP TOP ORT ICO). Fondo de un a co pa indeterminada co n la p arte exterior d el fondo en
form a cónica. Cartela d e bo rde b ífido de lectura OF.G .S.R. Buena calidad .
380 . (B IL.84.46 .M.b.6 7). Fondo de una co pa indeter min ad a. Mar ca en una car tela rectangular co n los
bord es redo ndeados en la q ue se lee el sello EX. VA con nexo VA . Excelente calidad.
381 . (BIL.CH.C1.s.n.). Fondo de una cop a de forma indetermin ad a, p osiblemente Dr ag.27. Fo ndo
exterior c ónico. Parte inicial d e una cartela rectangu lar en la que se lee el sello OF.ALB[...]. Buena
calidad.
382 . (BIL.83 .ST. A2.27.c.7 4). Fondo d e una co pa indeterminada. La par te interna presenta una sección
ascendente. Marca en ca rtela d e ángulos red ondeado s y letras de b uena factura aunque algo perd ida en su
parte final. OF.SEM[... ]. Buena calidad .
383 . (B IL.82.T .III .1327 ). Fo ndo de una co pa de pie alto co n una acanalad ura. Recuerd a a los modelos
gálicos. Cartela de b ord es bíficos de la q ue únicam ente se conser va su inicio OF.PA[...]. Buena calidad .
384 . (B IL.83.ST .P '.2.b.78) . Fondo de una cop a de pared es curvas que pudiera per tenecer a una Drag.27 ó
35. Pie b ajo con la característica moldura hispánica. Cartela de extremos redondea dos en la que se lee
únicam ente su parte final [...]AT I. Buena calidad .
385 . (BIL.84.ST .s.n.). Fondo de una cop a indeterminada, po siblemen te una Drag.27 ó 36. Fragm ento
inicial de una cartela rectangular de la q ue sólo se conserva su parte inicial O.CC[...] . Buena calidad .
386. (BIL.85 .ST .19 .21. O'P'.13) .Fondo de un plato indeterminado co n la caracter ística moldura
hispánica. Cartela d e b orde bífido. Las letras son sencillas, habiéndose p erdido los últim os caracter es
O.L.S.(N). Buena calidad .
387. (BIL.84.ST -T.I II.65 .J.b .3). Fondo de un plato in d etermin ado, posiblemen te Drag.36. El pie es baj o
presentando el fondo la m old ura h ispánica. Cartela rec tangu lar con el bord e redondeado del que sólo se
conserva el inicio del sello O VA[...]. Buena calidad .
388 . ( BIL.83.ST .s.n.). Fra gm ento d e un fondo indetermin ado q ue pudiera per tenecer a una Drag.36.
Cartela de extremos redondead os del q ue sólo se co nserva su in icio OF[...] Buena calidad.
389. (BIL.78 .T .II.4) . Fondo de un plato indeterminado, posiblemente Dr ag.36. El pie es b ajo . La parte
exterior del fondo es p lana con una pequeña pr omin encia cónica. Cartela rectangular d e la q ue
únicam ente se conserva la p arte final (V)AL ERI. Buena calidad .
390. (BI L.81.C.II.2 .4.6.ABCD.13 9). Fondo de un plato indeterminado, p osiblemente Drag.15/1 7 ó 18. El
fondo presenta la moldura hispánica. En el interior una cartela de la que únicamen te se conserva el
comien zo en el que se lee MA[...] con nexo en las dos letr as. Buena calidad .
391. (BI L.81.C.II.CH.2 .4.6.AB.3 67). Fondo de un p lato indeterminado co n el p ie mu y grueso
asem ejándo se a m o delos itálicos. Pr esenta un inicio de moldura hispánica aun q ue ap enas se dibuja.
Cartela de la que sólo se co nserva la parte central ( O)F MO(L)[...] . Buena calidad .
392 . ( BIL.82. ST.4 7.49 .D'E'.455). Fondo de un p lato de grandes dimen siones con p aredes d e
extraordinario grosor , pudiendo tratarse de una Drag.36 o H.4 . La par te exterior d el fondo es cóncava co n
la p arte central ligeramente cónica. Una cartela rectangular bastante perd ida en su parte ce ntral O.P(. ..)NI.
Buena calidad.
3 93 . (B IL.83.ST .19 .21.N'O'.c.29). Fondo de u n plato in determinado, posib lem ente Drag.36 co n moldura
hispánica en su parte externa. El interior presenta una par ed ascendente en cuyo final se sitúa la marca, de
grandes d im ensiones y b uena rea lización de las l etras, de la que únicam ente se conserva su inicio y final,
habiéndose perdid o la parte central que es la que se sitúa en la par te más alta del abultam iento del fondo
lo que ha motivado su desgaste. La lectura es O[...]A.BR(I)[... ]. Buena calidad .
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 278 -
394. (BI L.82.C.II.1 .3.CDE.1 18). Fondo de un plato indeterminado con el pie muy alto. La p arte exterior
del fondo es plana. Cartela con lo s extremos redondead os d e la que ún icamente se co nserva el final
[...]T RI. B uena calidad.
395 . (BIL.85. ST.3 3.35 .37.ABC.10 5). Fo ndo de un p lato de grandes dim ensiones y pie m uy baj o,
posiblemente una Drag.36 o H.4. Se conserva la parte ce ntral de una cartela de ángulos redo ndeados,
siendo las letras de gran calidad y trazo grueso [...]NVS, con nexo NV. Buena calidad .
396. (B IL.C.I.72 9). Fondo de un plato indeterminado, po siblemen te Drag.1 5/17 ó 1 8. El pie es alto. El
fondo exterior es cóncavo, mien tras el interior es ascendente co mo en los modelos gálicos. Se ha
conservado la p arte final de una cartela [.. .]CVLI. Extraordinaria ca l idad.
397 . (BIl.8 3.ST .L'.46.c.11 ). Fragm ento de un fondo indeterm inado que por el grosor y su sección plana
pudiera p ertenecer a un plato . Drag.15 /17. Parte inicial de la cartela rectangular d e la q ue sólo se ap recia
el inicio O[...]. Buena calidad .
398 . ( BIL.85 .13.1 5.P 'Q' .c.65) . Fragm ento indeterminado d e un fondo que por el grosor y su sección plana
pudiera pertenecer a una Drag.15 /17. Restos del com ienzo d e una ca rtela de la que únicam ente se lee
OF.IV[...] . Buena calidad .
399 . (BIL.142 ). Fondo de una co pa de forma indetermin ad a co n el exterior cóncavo. En la par ed un
grafito postcocción en lo q ue parecen car acteres celtibér icos. B uena calidad.
400 . (B IL.81.C.I.B ´´ .s.n.). Fondo de una cop a indeter m inada co n el p ie alto y la parte exterior p lana en la
que se han grabado unos grafitos postcocción en form a cruciforme. entre cuyos b razos se puede leer en
uno IL y en otro M. B uena calidad.
401 . (B IL.CH.C1.3). Fo ndo de una copa de forma indeterminada, p osiblemente Drag.27. El fondo
exterior es có ncavo en el que apar ece un grafito postcocción en form a d e aspa. Bar niz de color m arrón
m ate. Pr ocedencia Villar roya.
402 . (B IL.81.C.I. 2.4.6 .ABCD.215) . Fondo d e una copa indeterminada, posiblemen te una Drag.27 ó 35.
En la parte externa d el fondo un grafito con letras sue ltas
403 . (BIL.C.I.79 8). Fondo de una gran copa de forma indeterm inada q ue por la aber tura de las pared es
pudiera tratarse de una Drag.35. El fondo exterior es plano en el que aparece un grafito p ostcocción
AL I IXAN (alexan). Buena calidad.
404 . (B IL.ST.2 3 .25.N'O'.b.11). Fondo de un plato po siblemen te d e una Drag.36. En la parte exterio r del
fondo, d e forma cónica, un grafito postco cción del que sólo se co nserva la par te central [...]T II N[...].
Buena calidad.
405 . (BIL.72.SF.r.7 ). Sim ilar al anterior. En el exterior del fondo u n grafito postco cción SN. Buena
calidad.
406 . (BIL.3). Fondo de un plato indetermin ad o, po siblemen te Dr ag.36. La parte exterior del fondo es
plana en la que se sitúa un graf ito postco cción en caracteres c eltibéricos. Buena cocción.
4 07 . (BI L.82.C.II.9 .A.B.b.21 ). Fondo de un plato de forma indeter m inada. En la p arte exterior un grafito
IIGLOCI[...]. P or el barniz ac hocolatado y la pasta amarillenta lo ponemos en relació n con la pro ducción
P.I.
408 . (BIL.83.ST .s.n.). Fondo de una plato indetermin ad o, posiblemente Dr ag.36. El fondo es cóncavo
con una p arte central ligeram ente cónica. En la p arte exterior del f ondo leemos el inicio de un grafito
PAC[...] Excelente calidad .
409 . (BIL.84. ?.5 84) . Fragm ento d e carena de un cuenco de forma Drag .2 7 P resenta un grafito
desarrollad o en varias líneas aunque se ha perdid o en gran par te. Q(V) [ --- | NI ICTO [...] PV(D)I IT •
QV[...] S(I)VIT • PR[...] NII MVS • IL[...] PIIC(V)S [... ] AGII[...] P IICV[...][ ...] I[...] Q(V) [...] NIICT O
[...] P V(D) E xtraordina ria ca lidad.
410 . (BI L.83.ST .M'44.b'.3). Fragm ento d e una moldura interna en forma d e cuarto de círculo de un p lato
Drag.15/17 . En su parte externa p resenta un grafito indetermin ado pudiendo ser la segu nda letra una C.
Buena calidad.
411 . (BI L.84.ST .46.M. b.3 3). Fragmento de pared que pudier a per tenecer a una copa de pequeñas
dimen siones. Aparece un grafito postcocción del q ue sólo se conserva una parte [ ...]SI. B uena calidad.
412 . (B IL.79.C.II.I .1.27 ). Fondo de un plato de Drag.15 /17. La parte exterior pre senta la m o ldura
hispánica, m ientras en el interior el plato se encuentra decorado por u n gran grafito po stcocción de tipo
arbor iform e. Buena calidad .
413 . (BIL.81.C.II.2 .4.6. ABCD.115). Fondo de un a copa indeterminada co n el pie mu y alto sim ilar a los
patrones gálicos. E l fondo exterior es recto mientras el interior presenta un peq ueño ab ultam iento. Buena
calidad.
414. (BIL.SP.I II.6. 8.AB.14) . Fondo de una copa de forma indetermin ada. La parte exterior es có nica co n
una promin encia . Buena calidad .
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 279 -
415 . (B IL.83. ST.G. 67.b .65). Fondo de cop a indeter m inada. El fondo exterio r es recto mientras el interior
presenta un pequeño abultamien to. Buena calidad .
416 . (B IL.C.I.123 9). Fondo de forma indetermin ad a. Pie baj o. La par te exterio r es cóncava m ientras la
interior es ascendente pr esentando un perfil cónico. Buena calidad .
417 . (BI L.82.T .III.1 892 ). Similar al anterior aunque las paredes son algo más gruesas. Buena calidad.
418 . (BI L.84.ST .42. LK.b.5). Fo ndo de un plato de pie alto que p udiera p ertenecer a una Dr ag.36 a causa
de los resto s de una hoja d e barb otina que apar ece en su parte interna. Buena calidad .
419 . (B IL.SPP.1 25). Fondo d e un plato indetermin ad o, posiblemente una Drag.36 , con el p ie b ajo y la
característica moldura hispánica. Extraord inaria calidad.
4 20 . (B IL.82.4 7.49 .D'E' .64). Fondo de un plato indeterminado de gran diámetro q ue pudiera per tenecer a
una Drag.36 ó H.4 . P resenta la moldura hispánica. Buena calidad.
421 . (B IL.83.ST .H'I'.46.c.4 ). Fo ndo posiblemente de una Drag.36 de pie mu y baj o co n la c aracter ística
m oldura hispánica. El bar niz y la pasta son de mala calidad.
422 . (B IL.ST.8 3.G.6 7.b.1 0). Fondo d e un plato indetermin ad o que pudiera ser una Drag.35. El fondo
exterior es cóncavo, mientras el interior presente un pequeño abultamiento. Buena c alid ad.
423 . (B IL.81.ST .35. 37.ABC.12 9). Fo ndo de plato indeterm inado de gran tam año, po siblemen te un a
Drag.36 ó H.4 . El pie pr esenta un a moldura escalonada, mu y característica de algunos p latos gálicos.
Buena calidad p ero el barniz es ligeramente oscuro.
4 24 . (B IL.C.I.110 9). Fondo y p ie de un plato posiblemente de forma Drag.1 5/17 ó 18. El fondo se
encuentra decorad o m ediante dos acanaladuras d obles. El barniz y la pasta son ro sas, tratándo se de un a
form a que se p uede incluir dentro d e la p roducción d enominada como P .II. La factura d e la pieza es muy
buena , con el pie m uy alto como sucede en los modelos gálicos.
425 . (BI L.C.I.341) Fo ndo y pie de un plato, p osiblemente u na Drag.36. B uena calidad.
426 . (B IL.82.ST .3 9.41 .D'E' .42). Fondo d e un p lato del que ún icamente se conserva el fondo plano y el
arranque de la pared , pudiendo tratar se de una Ludow ici T b, aunque no d escartamos que p udiera tratar se
de una Drag.18. Buena calidad p ero el barniz es oscuro y la pasta muy amarillenta.
427 . (BIL.81.C.I I.2.4 .5. ? .c. 1 6). Fondo de un plato indeter m inado, p osiblemente Drag.36. En la par te
exterior la moldura hispánica. Buena calidad.
428. (BIL.81.C.II.2 .4.6 .AB.429) . Fondo de un plato de grandes dim ensiones, posiblemente H. 4. En la
parte interior una banda con deco ración a ruedecilla y en la exterior la moldura hispánica. Buena calidad.
Nos encontramos con un conjunto de frag mentos pertenecientes a f ondos de copas
o platos con aspectos formales similares que hacen muy difícil su correcta ide ntificación
y posterior atribución. La may or parte de ellos presentan sellos de alfareros o grafitos,
algunos de ellos con grafía celtibérica como los nº399 y 406. Hay que destacar el
frag mento nº409, correspondie nte con toda probabilidad a una Drag.27 con un grafito
precoc ción que ocupa varias lí neas en el que incidiremos posteriormente. En cuanto a
los sellos hay que destaca r los nº377, 378 y 378 bis, perteneciente a alfare ros prec oces
(ASI ATI CVS y M.C.R.), mientras el resto lo son alfareros típicos o carac terísticos de la
producción hispánica como VAL ERIVS (nº380, 387, 389 ), PATERNVS (nº383),
SEMPRONI VS (nº382) por citar alguno de los más tradicionales y mejor documentados
en y acimientos peninsulares y del norte de áfrica. Posteriormente, en el capítulo VI I I
dedicado a los sellos y grafitos nos extendere mos más ampliamente.
L a may or parte de los fondos de copas pertenec en a Drag.27 ó 35, algunos, como
los nº377, 378, 379 y 380 con cara cterísticas formales que los ponen en relación con
modelo gálic os, pies altos y fondo cóncavo c on terminación cónica en la may oría de los
casos (nº382 y 383).. Lo mismo sucede entre los platos (nº389, 391 y 392) en los que
los pies altos y la ausencia de molduras recuerda n a los ejemplares gálicos,
indiscutiblemente también el 396, destacando el nº3 91 que recuerda a las producciones
itálicas. La may or parte de los fondos de platos son Drag .36 reconocibles por la
curvatura de las paredes, aunque alguno de gran tamaño, como nº392 pudiera tratarse de
una H.4., al igual que los nº427 y 428, mientras el n º426 parece tratar se de un plato
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 280 -
L udowici Tb. Más fa cilidad de atribución presenta el nº396 una Drag.18, y los nº410 y
412 y 423 c orrespondientes a dos Drag .15/17. L os nº404-405, presentan el pie bajo,
aunque no podemos considera rlo como produc ciones avanzadas o tardías, y a que el
barniz y la pasta son buenos.
Hay que destacar el plato nº424 que corresponde a la de nominada producc ión P.I I,
cara cterizada por la pasta y el barniz de c olor rosa, para cuy o estudio nos remitimos a l
apartado c orrespondiente.
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 287 -
m olduras. El motivo utilizado es una r oseta muy esquem ática de peq ueño tamaño. Buena calid ad, aunque
de la variante IIb .
473 . (BIL.84.T .II I -T.VI. NO.6). Carena de un cuenco perteneciente al estilo III o de frisos. El friso
superior p resenta una escena repetitiva en la que se aprecian dos figu ras con gor ro cónico en torno a un
ara co n las m anos levantadas. E sta escena que interpretamos como un r ito o cer em onia religiosa se rep ite
en el friso inferior. Entre escena y escena una hoj a aco razonada Am bo s frisos se encuentran separado s
por una do ble moldura. Extraordinaria ca lidad.
474 . (B IL.82.C.II.9 .EF.bc.6 1). Carena de un cuenco p erteneciente al estilo III. En el friso superior una
serie de m o tivos vegetales sim ilares a las hoj as utilizadas en las guirnaldas de VLLO, como se ap recia en
los fragm entos nº441 -442 . Debaj o un segundo friso co n las mism as hojas pero colo cadas
horizontalm ente. Extraordinaria ca lidad.
475 . (BIL.ST .Sigla ilegible). Cuenco p ertene ciente al estilo IIb. Las do s bandas dec orad as están
separadas por una d oble moldura. Las m etop as su periores compuestas por grifos enmarcados p or u n
m otivo vertical formado po r una palmeta en su par te super ior y u n círculo con perla central en la parte
inferior estando un idos por per las. La separació n de m etopas se realiza m ed iante tres líneas verticales
onduladas que alter nan co n otra de ángulos. La b anda inferior presenta una metopa compuesta po r una
personificación de la Abundantia y otra po r un vegetal lob ulado, ambas flanqueadas p or el mis m o m otivo
vertical d e la banda superior. T anto en la parte superio r co m o en la inferior un friso estrecho de ángulos
de izquierd a a der echa. Excelente calidad. Pro cede d el centro de Arenzana.
476 . (BI L.83.T .VI.X.1 05.c .7). Sim ilar al anterio r. La deco ración de las m etopas de la banda superior son
rosetas de ocho pétalo s, cuatro apuntadas y cuatro redondead os, alternando con una figu r as
antropomorfas con rop ajes y cabez a de ave, m o tivo q ue se rep ite en las metopas d e la banda inferior. En
la par te inferior un friso estre cho de áng ulos de izquierda a d erecha. E xtraordinaria calidad. Proced e del
centro de Arenzana.
477. (BI L.82.C.II.7. E.c.10 2, 106, 107, 112; 7.DE.c.23 ). Similar al anterio r, aunque el aspecto es m ás
globular. L a decoració n se rea liza en ún ica banda.com puesta de m etop as con f iguras hum anas mu y
esquem ática s y o tras d e cr áteras d e las que beb en do s páj aro s. La zo na superior está o cupada por un friso
estrecho corrido de grandes ángulos d e izquierda a d erecha y c r áteras. L a separación del f riso se realiza
m ediante tres molduras. En la par te inferior una banda de ángulos de izq uierda a derecha. E xtraordinaria
calidad. El barniz ligeramente asalm o nado que recuerda las producciones de Br onchales aunque los
m otivos no se han documen tado en este alfar y si en los de Bro nchales
478 . (B IL.82.C.II. 7.DE.c.1 7; 3 .EF.c.1 4.45 ; 3.CDE.c. 51). Sim ilar al anterior. Las band as decorad as se
encuentran separ adas m ed iante un friso estrecho de ángulos de izquierda a der echa. Las m etop as de la
banda superior están o cupadas po r m o tivos d e liebres de gran tamaño enm ar cadas p or ángu los, mien tras
las de la banda inferior son divinidades, p osiblemente Minervas. La separació n se realiza m ed iante tres
líneas verticales o nduladas q ue alternan co n otra de ángulos. Buena calidad . Los punzones se han
documen tado indistintam ente en Arenzan a y en Tricio.
479 . (BIL.C.I.24 5 -293). Cuenco perteneciente al estilo IIb 1 o m eto pad o. El b ord e presenta d os molduras
en la parte interna. En la banda s uperior las metopas se encuen tr an separadas m ediante tres líneas
verticales onduladas. La d ecoració n son círculos simples lisos, en tres b andas d e cinco ro setas d e o cho
hojas, en tres b andas d e cinco; y flores de loto en tr es b andas trip les, todos ellos de peq ueño tam año. Una
cuarta metopa está ocupada mediante tres arb oriformes separado s po r líneas onduladas verticales. La
banda inf erior está com p uesta p or sim p lificaciones de cruces de San Andrés y motiv os arb oriformes
sim ilares a los de la banda superior. El barniz y la pasta presentan síntom as de una cier ta cocción
oxidante, de ahí que la pasta sea ligeramen te grisácea y el b arniz m arrón oscuro co n zo nas negruzcas.
Aparte d e ello la calidad de lo s motivos es m uy buena. Los punzones se han docum entado indistintam ente
en Arenzan a y en Tricio.
480. (BIL.C.I.11 5). Cuen co p erteneciente al estilo IIa. Las m etopas de la band a superior son d ivinidades,
dos For tunas y un Apolo en el centro, enm arcad o mediante ángulos. Otras m etopas se encuentran
ocupadas p or líneas verticales onduladas. En la banda inferior una serie d e gallones. El b arniz es
ligeram ente marrón, mien tr as la pasta es amarillenta. Los motivos son d e gran calidad . Pr ocede del ce ntro
de Arenzana.
481 -(B IL.85.ST .41. N'O' .5). Cuenco p erteneciente al estilo II b. La sep aración entre las bandas dec orad as
se realiza m ed iante un friso de án gulos d e izquierda a derecha. En la banda su p erior las metopas
decorad as mediantes pequeñas cabras rod eada de ángulos. La separación de metopas se rea liza m ed iante
tres líneas verticales onduladas y un a de puntas de flecha. Excelente calidad .
482. (BI L.81.ST .41.N'O'.6). Cuenco perteneciente al estilo IIb del que sólo se conserva la banda superior
compuesta por ro seta de seis hoj as apuntadas y un ave indeterminada, enmarcadas mediante á ngulos. La
separación entre la banda dec orada y el borde se rea liza mediante un a gruesa acanaladura. Buena calidad .
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 288 -
483 . (B IL.82.C.II. 1.3.CDE.1 97.2 02). Cuenco p erteneciente al estilo I Ib del que sólo se conserva la banda
superior compuesta por metopas se parad as mediante tres líneas verticales onduladas que alternan co n otra
de ángulos. Los m otivos son liebr es enm ar cadas mediante ángu lo s. Buena calidad .
484 . (BIL.85 .ST. 65.k.b.1 24). Cuenco de p equeño tamañ o perteneciente al estilo IIb . El bor de presenta
una p arte interna escalo nada. La metopa superior compuesta po r una roseta de ocho hojas, cuatro
apuntadas y o tras cuatro redo ndeadas, como único motivo central y la inferior por un vegetal
palmetif o rme. Buena calidad. Los punzones se han docum entado indistint amen te en Arenzana y B ezares.
485. (BI L.82.C.II.9 .7.F.c.5 .168 ). Carena de un cuenco de pequeño tamañ o perteneciente al estilo I Ib. En
las m eto pas superiores una roseta d e siete hojas apuntadas enmarcadas por áng ulos. En las m etopas
inferiores se rep ite el motiv o de roseta q ue alterna con otro d e liebres, este últim o enmarcado por cír culos
lisos sim p les de peq ueño tam año enm arcado s a su vez m ed iante ángulos. Buena calidad.
486. (B IL.84.ST .T III.6 75.J .s.n). Sim ilar al anterior. Los m otivos son, en la m etop a su p erior, un posible
toro y en las inferiores una par eja de páj aros. La separación se realiza m ed iante tres líneas verticales
onduladas y u na de ángulos o puntas de flecha. Buena calidad.
487. (BIL.85.ST. 47.4 9.P'Q'.b.10) . Cu enco de p equeñas dim ensiones perte neciente al estilo IIb. El borde
presenta un a perforació n circular, a m odo de vertedero. L a separación entre bandas decorad as se realiza
m ediante una m o ldura simple. La metopa superior compuesta por p equeñas rosetas de siete hoj as, en
doble fila de cuatro. En la metopa inferior un delfín. Buena calidad. Pr ocede del centro d e Arenzana.
488. (BIL.82 .C.II.1.3 .CDE.51) . Cuenco sim ilar al anterio r con d os peq ueñas molduras en la p arte interna
del bo rde. Las bandas m eto padas se sep aran mediante un friso de ángu lo s de derecha a izquierda, similar
al existente entre el borde y la b anda superior decor ada mediante cráteras flanqueadas p or ángu lo s y
m otivos vegetales. El barniz ligeramente asalmonado muy oscuro sim ilar a las p roduccio nes de
Bronchales. Extraor dinaria ca lidad .
489. (BIL.19 17 s.n.). Cuenco similar al anterior con la parte interior del bord e escalo nada. Las b andas se
separan m ed iante un a doble moldura. En la banda s uperior metopas separadas m ed iante tres lín eas
verticales onduladas y un a de ángulos o puntas de flecha y decor adas co n una máscara. En la b anda
inferior el m otivo de un páj aro, posiblemente un a zancuda. Buena calidad .
490. (BIL.82.ST .45.4 7.CD.12 4). Cuenco similar al anterior con dos molduras en la par te interna d el
bord e. L as bandas d ecorad as sep aradas m ed iante tres m o lduras. La banda superior co mpu esta p or tres
círculos sim p les lisos con perla central separad as por tres líneas verticales onduladas que se alterna con
una de ángu los. L as metopas inferiores compuestas por un m o tivo vegetal con el mi smo tipo de
separación. B uena calidad.
491. (BIL.84.ST. 40.L.b.2 ). Sim ilar al an terior pero de tam año ligeram ente super ior. El bor de es vertical
con do s molduras internas. La metopa está co mpuesta po r un anim al indeter min ad o mu y esquemático q ue
pudiera ser una liebre o un cánido, entre círculos simples situados en los vértices. La separac ión entre
m etopas se realiza mediante tres líneas verticales onduladas y una de ángulos. El p erfil de este cuenco se
encontraría dentro de los definidos en algunos casos co mo Drag.29 /37, asp ecto este al que nos
referiremos posteriormente. Buena calidad.
492. ( BIL.81.C.II .2.4. 6.ABCD.b´.207). Cuenco de peq ueñas dimensiones perteneciente al estilo IIb. E l
interior del borde es escalonad o. En la banda superior m etop as separadas med iante tres líneas verticales
onduladas. Los m otivos centrales son páj aros. B uena calidad.
493. (B IL.82.C.II.A2.B 2.10 .12.1 4.s.n.). Sim ilar al anterio r. La banda superior presenta metopas
separadas m ed iante cuatro líneas verticales onduladas y páj aros con las alas explay ad as como m otivo
central. En la banda inferior p ájar os con la cab eza vuelta. Buena calidad . Pro cede d el centro d e Bezar es.
494. ( BIL.SPP .6.J .6). Sim ilar al anterior . La separac ión de metopas se r ealiza mediante dos líneas
verticales onduladas y una central d e ángu lo s o p untas de f lecha. Los motivos son figu r as hum anas,
posiblemente gu er rero s, de peq ueño tamañ o enm arcado s m ediante peq ueñas lún ulas. B uena calidad.
495. (BIL.85.ST .19 .21.P 'Q'.c.83). Fragm ento de borde y parte de la banda decorada superior d e u n
cuenco p erteneciente al estilo metopado . La metopa compuesta por peq ueñas ro setas de b orro sa
im p resión. Buena calidad , variante IIb.
496. (BIL.85.ST .45 .47.4 9.N'O'.b.42). Sim ilar al an terior. La metopa com p uesta por grandes "S" . La
separació n se realiza mediante un núm ero indetermin ado d e líneas onduladas verticales. Buena calidad
497. (BIL.83.ST .T erraz a E.s.n.). Bord e de un cuenco p erteneciente al estilo IIb . La par te interior del
bord e escalo nada. De la m etop a únicamen te se conserva un vege tal entre lúnulas y tr es líneas ondulas
verticales. Buena calidad .
498 . (C.S.51 2). Similar al anterior. La par te interior d el b orde presenta las car acterísticas molduras. La
m etopa compuesta por motiv os vegetales indeterm inado s. Se conserva una lín ea vert ical ondulada de la
separación d e metopas. Buena calidad.
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 289 -
499. (C.S.108 8). Similar al anterior. La metopa co m puesta po r motivos vegetales indetermin ad os
flanqueados m ed iante ángulos. Buena calidad.
500. (B IL.BIL.82.C.II .9.AB.ab. 4). Similar al anterior. E l b orde p resenta una ca ra interior escalo nada. Los
m otivos son verticales indetermin ad os. Buena calidad .
501. (BIL.C.I.194 3). Similar al anterior. La unión del bor de y el cuer po se realiza mediante un friso
estrecho d e hoj as acor azonadas. De las metopas únicamente se ha conservado una línea ondulada de
separación. B uena calidad, variante II b.
502. (C.S.793). Fragmento de b orde y car ena de un cuenco perteneciente al estilo IIb. En la metopa
Mercurio. La separació n se realiza m ediante cuatro líneas verticales onduladas que alternan con otra d e
ángulos. Buena calidad. Pr ocede del centro d e Bez ares.
503. (BIL.85.ST .41 .N'O'.4). Bo rde de un cuenco de tam año indeterminado per teneciente al estilo IIb.
Friso superior compuesto de áng ulos de izquierda a d erecha y par te de u na metopa deco rada por figuras
hum anas indetermin ad as. Buena calidad .
504. (BI L.SPP.4 98). Sim ilar al anterior. La metopa co m puesta por un figura hum ana, que por la postura
de las man o s y los ropaj es, parece tratarse de u n sacer dote. En la parte sup er ior un friso de ángulos de
izquierda a derecha. B uena calidad.
505. (B IL.81.C.II .2.4. 6.ABCD.340 ). Sim ilar al anterior con el b orde con la p arte interna escalonada. Las
dos bandas decorad as separadas m ediante una doble m oldura. En la s uperior las m etopas h an sido
rellenadas m ediante m otivos vegetales y animales, aunque de estos últim os únicamente se han co nservado
los cuartos trasero s, estan do enm arca dos m ed iante án gulos o puntas d e f lecha. la s eparació n de m etopas
es de tres líneas verticales onduladas. Extraor dinaria calidad ..
506. (BIL.CS.508). Similar al anterio r. En la m etop a co nservada un páj aro, po siblemen te un pato con la
cabeza vuelta. La metopa enm ar ca por medio de ángulos. Buena calidad.
507. (B IL.1917 .s.n.). B ord e y carena de un cuenco de grand es dimensiones perteneciente al estilo IIb .
Bord e dec orado a rued ecilla con do s mu escas o acanaladuras en su par te interior. En una de las metopas
una liebre enmarcada p or ángu lo s y en la otra un tema vegetal y d e círculo. La separación se realiza
m ediante tres líneas verticales onduladas y un a de ángulos. Buena calidad
508. (B IL.82.C.II.1 .CDE.c.89 .99. 108. 115. 118. 129) . Similar al anterior. El b ord e p resenta do s molduras
en la p arte interna. L as m etopas presentan una dec oració n con un motiv o cruciform e m uy sim plificado a
partir de la cruz de San Andrés, aunque sería mejor hablar d e un aspa de líneas onduladas entre las cuales
se han situado m o tivos vegetales. La sep aración de metopas mediante una línea vertical o ndulada. B uena
calidad. Pro cede d el centro de T ricio.
509. (BIL.CS.462 ). Similar al anterior . Las metopas son d e p equeño tamaño estando o cupadas por cuatro
águilas. La separación se efectúa mediante cuatro líneas verticales onduladas que alternan con tres
ángulos de gran tam año. Extrao rdinaria calid a d.
510 . (BI L.1917 s.n.). Sim ilar al anterior . El b orde decorad o a ruedecilla. En la par te superior un friso d e
ángulos de derecha a izquierda. Las metopas sep aradas mediante dos líneas verticales o nduladas. E n la
m etopa conservada el motivo d e un cisne co n la cabeza vuelta. Buena calid ad. Pr ocede d el centro d e
Arenzana.
511. ( BIL.CS.513) . Sim ilar al anterior. La metopa compuesta po r motivos de águ ilas co n las alas
explayadas. Se conservan tres líneas v erticales onduladas d e la separ ación de metopas. Buena calidad .
512. (B IL.84.ST .4 4.46 .k.14). Similar al anterior. Sólo se conserva la banda superior en la q ue se aprec ia
un ciervo y cuatro líneas onduladas verticales. Buena calidad , variante IIb . Pr ocede del centro d e T ricio.
513. (BI L.1917 s.n.). Sim ilar al a nterior. La unión entre el bo rde y el cuerpo se realiza mediante do s finas
m olduras. Unicamente se aprecia un pájaro . Buena calidad .
514. (B Il.C.S..49 6). Similar al anterior En la p arte superior un friso de ángulos de d erecha a izquierd a. En
la metopa, rod eada de ángulos, una liebre. Buena calidad , variante IIb.
515. (B IL.81.C.III .ABC.32.34 .36.1 97) . Similar al anterior. La decor ación de la metopa pr esenta una
escena cinegética: un p erro y un co nejo. Unos áng ulos y una hoja trilobulada rellenan la escena,
enm ar cada tod a ella mediante ángu los. Extraord inaria calidad.
516. (B IL.82.C.II. 9.CD.c.13 7). Similar al anterior. En el bo rde d os molduras en el interior. La unión entre
el b orde y el cuerp o se realiza m ed iante una do ble m oldura y un peq ueño friso dentado. Las metopas
presentan un cisne y una zancuda o cigüeñ a con un pequeño dob le círculo liso entre ellas. La sep aración
entre bandas decor adas se efectúa mediante un friso d e ángulos de d erecha a izquierda. Extraord inaria
calidad. Pro cede d el centro de Arenzan a.
517. (BIL.C.S.947 ). Similar al anterior. Los m otivos son un cisn e y u n pez. Buena calidad .
518. (B IL.C.S.1002 ). Sim ilar al anterior. En la metopa superior el motivo de una cabra, con pequeñas
rosetas en las esquinas. La s eparació n se efectúa mediante tr es lín ea s verticales q ue alternan con o tra d e
ángulos. En la parte inferior un friso con motivos indetermin ados. Buena ca lidad, variante IIb. P roced e
del centro d e T ricio..
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 290 -
519. ( BIL.81.C.II .2.4. 6.? .). Similar al anterior. El bord e con una gran acanaladura en el interior. En la
m etopa un ciervo muy esquemático y un aspa d e líneas onduladas. Buena calidad .
520. (BIL.C.S.806 ). Similar al anterior. Las metopas son de peq ueño tamaño. E n la superio r tres motivos
arbor iform es. En la par te in ferior un f riso de ángulos de izquierda a der echa. En la m eto pa inferior
arbor iform es. Extraordinaria ca lidad.
521. (BI L.C.II.2.4.6 .ABC.317) .Similar al anterio r. con el bord e escalonado. La separació n entre el bord e
y el cu erpo del cuenco se realiza m ed iante dos m olduras. En l a m etopa una gran hoja d e palma. La
separación es d e líneas rectas. Buena calidad . P rocede del centro d e Bez ares.
522. (BIL.81.C.III .ABC.32.34 .36. 2012 11). Cuenco perteneciente al estilo II b del que únicam ente se ha
conservado la banda superio r compuesta po r motivos vegetales ac orazo nados enm ar cados p or ángulos.
En la parte superio r un friso de ángulos de derecha a izq uierda. B uena calidad.
523. (BIL.85.ST. 65.K.b .129 ). Fragm ento de carena d e un cuenco p erteneciente al esti lo II b. La p ieza es
sim ilar a la nº4 72 . Excelente calidad .
524. (BIL.82.C.II.A2.810 .b.1 52). Carena de un cuen co perteneciente al estilo I Ib. L as bandas decor adas
se separan mediante una d oble moldura. El tem a d e las m etopas de ambas b andas es cinegético: un felino
saltando sob re una cier va. D e la separación únicam ente se han co nservado tres líneas verticales ondulas.
Extraordinaria ca lidad. P roce de del centro de T ricio .
525. (B IL.84.T .III T. VI.77 .NO.a.14 ). Similar al anterior. Las bandas decoradas se separ an m ed iante una
doble moldura. En las metopas, separad as mediante tres líneas verticales o nduladas y una de ángulos, una
figu r a alad a indeterminada sujetando un árb ol, todo ello enm ar cado mediante áng ulos. Buena ca lidad,
variante IIb.
526. (B IL.85.ST .4 1.N'O'.30). Sim ilar al anterior. La separ ac ión entre las dos bandas d ecorad as se realiza
m ediante un friso de p erlas, mientras la separación entre m eto pas es mediante dos líneas onduladas
verticales que se alternan con otra de án gulos. La m etop a de la banda superior presenta u na liebre entre
ángulos y la m etopa inferior una co mposición con un águila, ave indeterminada que parece ser un pato
comien do una culebra. B uena calidad.
527. (BIl.82.C.II. 9.AB.ab.1 ). Carena d e un cuenco perteneciente al estilo IIb. L as dos bandas decoradas
separadas m ed iante un m o ldura sim ple. En la metopa superior únicamen te se aprecian lo s p ies de una
figu r a hum ana. En la inferior las líneas de separ ación o nduladas son transversales en vez d e verticales,
form ando de esta man er a un triángulo en lo s que se sitúan lo s motiv os: un animal sin identificar, una flor
de loto y u na r oseta. Buena calidad .
528. (BI L.82.C.II.9 .F.c.49. 52). Sim ilar al anterior. Las do s bandas decorad as separadas mediante una
doble moldura. En la m etopa superio r un delfín y la inferior un arboriforme lob ula do. La separ ación de
m etopas se efectúa mediante tres líneas verticales onduladas y una de ángulos. Buena calidad . Pr ocede del
centro de B ezares.
529. (B IL.SPP. 318) . Sim ilar al anterio r pero los motivos son: en la metopa d e la banda superior un páj aro
con la ca beza inclinada pico teando el suelo, y en la inferior una liebre en posición vertical. B uena calidad.
Los punzones docum entado s en los centros de Arenzana y Bezares.
530. (BIL.SP.I II.6. 8.60 ). Similar al anterio r. En la parte superio r un friso de ovas. La metopa conservada
está decor ada mediante una liebre. Buena calidad . Pr ocede del centro d e Bezar es.
531. (BI L.SPM.B.2 4). Fragm ento de la parte in ferior de un cuenco p erteneciente al estilo IIb . El m o tivo
es un lobo devorand o un anim al indeterminado. Ext rao rdinaria calidad .
532. (BIL.82.C.II.3 .5.F.c.1 23). Fragm ento una m etopa deco rada con una cierva rodeada de lúnu las.
Buena calidad.
533. (BIL.SPP.67 2). Fragm ento de carena de un cuen co perteneciente al estilo I Ib. L a separación de las
bandas deco radas se efectúa mediante una moldura ancha y d e las metopas mediante tres líneas verticales
onduladas y una d e ángulos. En la metopa superior se observa la parte trasera de un anim al indeterminado
por su mala impresión y en la inf er ior una máscara similar a la que aparece en el nº4 86. Buena calidad,
variante IIb.
534. (BIL.C.III.ABC.32.3 4.36 .s.n.). Fragm ento de car ena de un cuenco perteneciente al estilo IIb . La
m etopa co nservada está decorad a con una cruz de líneas onduladas con pequeños m o tivos arboriformes
en el espacio vacío. Buena calidad. Pro cede d el centro de T ricio.
535. (BIL.82 .C.II.3.5 .F.c.17 8). Fra gm ento de car ena de un cuenco p erteneciente al estilo II b. La
separación de las bandas decorad as se efectúa m ediante una moldura y d e las m etop as m ed iante un
núm ero indeter m inado de líneas verticales onduladas En la metopa superior d os páj aros con el cuello
vuelto y en la inf er ior la cola de un páj aro de m ayor tamaño. B uena calidad. Pro cede del centro de
Arenzana.
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 291 -
536. ( BIL.C.I.309 ). Fragmen to de carena d e un cuenco perteneciente al estilo IIb La separac ión de las
bandas dec oradas se efectúa mediante una d oble m old ura. En la metopa superio r se sitúa un ave,
posiblemente una cigüeña , y en la inferior un cier vo. De la sep aración entre m eto pas únicam ente se han
conservado do s líneas verticales onduladas. Buena calidad .
537. (BIL.81.C.II I.34 .A.a.64). Fragmento sim ilar al anterior, pero la separ ación de las bandas se r ealiza
m ediante un friso liso. E n la metopa superio r un m o tivo geométrico indetermin ado, y en la inferior un
ave con las alas explayadas. Buena calidad. P roce de del centro de Arenzana.
538. (B IL.81.2. 4.6.ABC..30 2). Fragmen to similar al anterior. La separac ión de las bandas deco radas se
efectúa mediante un friso liso y la de las m eto pas mediante un número indeterm inado de líneas verticales
onduladas. En la metopa superior un pájaro y en la inferior dos páj aro s idénticos al anterior pero en
dirección co ntraria. Buena calidad . P roced e del centro de Bez ares.
539. (B IL.82.C.II.8 .10. YZ.87). Fragmen to sim ilar al anterior. La separació n de las bandas decor adas se
efectúa mediante un a doble moldura. En la metopa superior m o tivos vegetales indeterminados y en la
inferior u n toro. De la sep aración entre metopas ún icamen te se han co nservado tres lín eas verticales
onduladas. Buena calidad .
540. (BI L.85.ST .41. N'O' . 150) . Fragmento sim ilar al anterior. La separació n entre las dos bandas
decorad as s e r ealiza m ediante un f riso lis o . L a m etopa s uperior com p uesta po r h ileras d e peq ueños
m otivos arbor iform es. Buena calidad.
541. (B IL.75.T .I.3 ). Fragm ento de car ena co n una metopa de la banda inferior deco rada mediante una
figu r a alada, enm ar cada mediante ángulos, sim ilar a la utilizada en el nº50 4. B uena calidad.
542. (BI L.82.C.II.9 .7.F.c.4 5). Sim ilar al anterior. La separació n entre las bandas decorad as se efectúa
m ediante una moldura. Las m etopas superiores, separadas mediante un elem ento escaleriforme, parecen
estar compuestas p or vegetales y animales, todo s ello s indeterminados, y el inferior desco nocido, aunque
se encontraba enmarcado mediante perlitas. Buena calidad .
543. (BIL.85.ST .41 ,N'O'.55). Fragm ento de una carena p erteneciente al estilo II b. L a sep aración entre
bandas dec oradas se efectúa mediante una doble moldura, y la de las m etop as m ed iante un a línea
ondulada vertical que se alterna co n otra de ángulos. Presentan un a escena cinegética form ad a po r un lobo
y u n animal de peq ueño tamaño que p arece u n galgo o una lieb re. B uena calidad . P roced e d el centro de
Arenzana.
544. (B IL.85.ST .CHA17.48. 51.). La separación entre bandas decoradas se efectúa mediante una dob le
m oldura. En la banda superior dos metopas dec orad as una po r un a leona y la otra, sep arada por siete
líneas verticales, presenta d os liebres. La m etopa con la b anda inferior sólo co nserva un páj aro. Buena
calidad. Pro cede d el centro de Bezares.
545. (BIL.82 .C.II.28 .Z.6.). Similar al anterior. La separ ación entre band as decor adas se efectúa mediante
una moldura m uy delgada. En la metopa de la banda superio r únicamen te se han conservado lo s cuartos
traseros de un león. Buena calidad.
546. (BI L.83.ST .Q'.8.b.40 ). Sim ilar al anterior. La separac ión entre bandas d ecorad as se realiza mediante
un friso de án gulos de derecha a izquierda y la d e las metopas m ediante tres líneas onduladas verticales
que se alternan con o tra de ángulos. La metopa presenta dos liebres o galgos. B uena calidad . P roced e d el
centro de T ricio ..
547. (BI L.81.C.II.8 1.1.3 .CDE.390 ). Similar al anterio r. La sep aración entre bandas decor adas se efectú a
m ediante una do ble moldura. En la banda superior una m eto pa deco rada co n un gran p ájar o y en la
inferior otra m eto pa con un posible pato. La separación entre m eto pas se realiza mediante tres líneas
onduladas verticales que se alternan con otr a de ángulos. Buena calidad.
548. (BIL.82.C.II.3. CE.c.52) . Sim ila r al an terior, aun que no d escartamos que pudier a per tenecer a la
variante IIc, ya q ue en el friso inferior parec e entreverse un cír culo. La separación entre bandas d ecorad as
se efectúa mediante una triple moldura y entre metopas mediante cuatro líneas vert icales onduladas. En la
m etopa conservada una gran biga o cuadriga enm ar cada en grandes ángu lo s o puntas d e flecha.
Extraordinaria ca lidad.
549. (BI L.83.T .VI.P .99 .b.14 ). Similar al anterio r. La separació n con la banda inferior se realiza mediante
un friso de peq ueños cír culos lisos y, entre m etopas, por un núm er o indeter m inado de líneas verticales
onduladas. En la m etopa una serie de p ájar os de peq ueño tamaño en d os filas enmarcadas p or perlitas.
Buena calidad. Pro cede d el centro de Bezares.
550. (BIL.83. T. VI.W .10 5.c.3 8). Similar al anterior. La separ ación con la banda inferior se realiza
m ediante una moldura simple y entre metopas po r un núm ero indetermin ad o de filas verticales d e puntas
de flecha o ángulos y en la banda inferior líneas verticales onduladas En la metopa una serie de motiv os
geom étricos o b astones segm entado s. Buena calidad.
551. (8 2.C.II.9 .CD.c.186 ). Fragm ento de un cuenco per teneciente al estilo II b o III . Unicam ente se ha
conservado la banda inferior d ecorad a compuesta por el m otivo de un delfín que se alterna con el de la
La terra sigillata hisp ánica del Municip ium Au gusta Bilbilis
- 292 -
palmera, form ando tod o ello un f riso, aunque el asp ecto es el de m eto pas al ejerce r la palmera co mo
m otivo de separ ación. Buena calidad . P roced e del centro de B ezares.
552. (BIL.85 .ST. CHA.17.49.OP .c.s.n.). Fra gm ento de ca rena de un cuenco p erteneciente al estilo IIb1 .
Las bandas deco radas están separad as por un f riso de ángulos de der echa a izquierda. Las metopas
enm ar cadas po r una hilera de perlitas y separad as mediante un núm ero indeterminado de líneas verticales
onduladas. La m etopa superior compuesto po r un festón co n reminiscencia de los motivos gálicos y la
inferior por ro setas de nu eve hojas, todos ellos enmarcados mediante perlitas Excelente ca lidad. Los
m otivos documentados en los centros de Bezar es y Tricio.
553. (B IL.83.ST .FG.63 .65. c.299 ). Fragm ento de la banda inferior de un cuenco perteneciente al estilo
IIb. La separación entre bandas s e ef ec túa m ediante un a m o ldura s im ple f lanquead a por perlas. La
decorac ión inferior presenta tres grandes hoj as triangulares. Buena calidad .
554. (BI L.82.B.I .b.1. 2.ab.3 3? .46 .56). Bo rde y ca rena de un cuen co p erteneciente al estilo IIb2 . El borde
presenta dos m olduras en la parte interior. L a separac ión en tre el b orde y la banda decorada su p erior se
realiza mediante un friso d e hoj as acorazo nadas y , entre b andas d ecorad as, m ediante otro friso de ángulos
de derecha a izquierda. La separ ación entre m etopas se efectúa a través d e tres líneas verticales
onduladas. El m o tivo de la metopa es un círculo sim p le segmen tad o con una hoja acor azo nada en el
centro s im ilar a las que se han u tilizado en el friso superior. Buena calidad. Procede d el centro de
Arenzana.
555. (BI L.82.C.II.9 .cd.b .2? .). Sim ilar al anterior. La separación entre bandas decoradas se realiza
m ediante una moldura, y entre metopas m ediante tres líneas verticales o nduladas. La metopa superior está
compuesta p or un cír culo sogueado con una r oseta de ocho hoj as, cuatro apuntadas y cuatro red ondeadas.
El motiv o se rep ite en la banda inferior. B uena calidad.
556. (BIL.84 .ST. 46.4 8. OP .36) . Similar al anterior. La separ ación entre b andas decorad as se realiza
m ediante un friso d e ángulos de izquierda a der echa y, entre metopas, a través d e cuatro líneas verticales
onduladas en la banda superior y tres en la banda inferior. E l motivo d e la metopa superio r es un círculo
sim p le sogu eado con un arbo riforme en el centro E n la metopa inferior dos páj aros ig uales. Buena
calidad.
557. (BIL.84 .ST. 52.5 4.KL.c.64) . Bo rde y car ena de un cuenco p erteneciente al estilo II b2. La separac ión
entre bandas se realiza sin molduras. El círculo situ ad o en la banda superior es simple r adiado , con una
hoja com o motivo central, alternando co n ar boriformes d e pequeño tamañ o y círculos sim ples en las
esquinas. La banda inf erior p arece p resentar unos m o tivos sim ila res. B uena calidad. P roced e del ce ntro de
Bezares.
558. (BI L.44). Borde y carena d e un cuenco p erteneciente al estilo I Ib2. La separ ación entre metopas se
efectúa mediante tr es líneas o nduladas verticales q ue se alter nan co n otr a de ángulos. El motivo es u n
círculo do ble liso flanqueado por p equeños círculos lisos simples, co n un pez como motivo central. En la
banda inferior par ece rep etirse el mism o motivo. Buena calidad.
559. (B IL.SPP. 769) . Similar al anterior co n un bo rde presentando el in ter ior escalona do . El motivo
conservado es un círculo rad iado co n una Victoria como m o tivo central. Buena calidad .
560. (B IL.83.ST .6 3.65 .?. b.74 ). Fragm ento de la carena de un cuenco per teneciente al estilo V, aunque la
decorac ión de la banda inferior m ediante un gran veg etal lo hace apro xim arse al estilo de frisos. E n la
banda super ior se alternan los círculos sim ples lisos con un arbo riforme sobre una r oseta de cinco hojas.
Excelente calidad. P roce de del centro de T ricio .
561. (BIL.147). Carena de un cuenco perteneciente al estilo IIc. L a separación entres b andas se efectúa
sin m oldura. E n la banda superior la separ ación entre m etopas se realiza m ediante tres líneas onduladas
verticales que se alternan con o tra de ángulos. Los círculos d e la band a inferior son simples ra diado s con
un p ato com o m otivo. L a separación se efectúa mediante un motivo vertical. B uena calidad . Pro cede del
centro de T ricio .
562. (B IL.SP.III. 2.4.CD.2 31). Similar al anterior. La sep aración entres bandas se realiza mediante una
doble moldura. En la b anda superior la m etopa está compuesta por f ilas d e ciervos d e pequeño tam año.
Los círculos d e la band a inferior son triples, lisos, con una perla en el centro La separación se efectúa
m ediante un m otivo vertical. Buena calidad. Pro cede d el centro d e Beza r es.
563. (BI L.121). Fragmen to d e car ena de un cuenco de gran tamañ o perteneciente al estilo Va. Las bandas
decorad as están separad as mediante un f riso liso. En la banda su perior do bles círculos, el ex terior
ondulado y el interior sogueado con una roseta d e siete pétalos ap untados. L a separación se realiza
m ediante elem entos verticales d obles enlazad os p or u na h o ja de palma. En la banda inferior los cír culos
son cuádruples, con p equeños círculos lisos en las esquinas, los dos exteriores y el interior soguea dos y el
tercero ondulante, siendo una roseta el m otivo central. La separación entre círculos se efectúa m ed iante
un m otivo vertical. B uena calidad.
564. (B IL.85.ST .29 .31. O'P'.20). Fragm ento d e carena de un cuenco perteneciente al estilo Va. Las bandas
de coradas sep aradas m ediante un friso liso. En la b anda superio r cír culos simples, con la par te interior
[Document text truncated for crawler view.]