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Abstract

El objetivo de esta tesis es la realización de un estudio crítico-analítico de la prensa musical que vio la luz en Zaragoza a lo largo de cuatro décadas (1883-1924), dentro del marco de la Restauración borbónica. Ello permite conocer en profundidad la realidad musical zaragozana en sus numerosos y variados aspectos, mediante la reconstrucción del hecho musical a través de las fuentes documentales analizadas. El método de trabajo se centra en el análisis del repertorio hemerográfico localizado, en su doble dimensión como objeto de estudio (descriptivo y crítico-reflexivo) y también como fuente de información. Entre los principales resultados obtenidos destaca la recuperación del patrimonio musical difundido mediante los suplementos editados con las revistas, es decir, las partituras que se regalaban a los suscriptores, escritas por autores aragoneses (de origen o de adopción) y otros relacionados con la ciudad, sobre las que se lleva a cabo un análisis propiamente musical, lo que permite ofrecer una amplia y completa visión tanto de los autores como de la creación musical zaragozana de la época. Asimismo, se obtiene un amplio conocimiento de diferentes aspectos relacionados con la cultura musical de la época, como el asociacionismo, la presencia y evolución de los distintos géneros musicales, la difusión de la ópera y la zarzuela en los teatros, la recepción de autores y su cristalización en los repertorios (influencias extranjeras, presencia nacional y local), las modas, los intérpretes, los constructores de instrumentos, la edición musical (incluyendo el estudio de la producción impresa de partituras, los talleres de impresores, los procedimientos de grabado y estampación, etc.), la enseñanza musical pública y privada, la evolución de la crítica musical, así como los diferentes factores que determinan algunas situaciones y hechos referenciales en el ámbito de la música y los músicos. Gimeno Arlanzón, Begoña; Velasco de la Peña, Esperanza; Ezquerro Esteban, Antonio

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http://zaguan.unizar .es TDR-UZ [ T esis D oc torales en R ed U niv ersidad de Z aragoza] Begoña Gimeno Arlanzón LAS PUBLICACIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARAGOZANAS EN LA ESP AÑA DE LA REST A URACIÓN (1883-1924): un estudio de la sociedad , cultura y actualidad ar tística locales T esis Doc toral Universidad de Zar agoza LAS PUBLICACIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARAGOZANAS EN LA ESP AÑA DE LA REST AURACIÓN (1883-1924): un estudio de la sociedad, cultura y actualidad artística locales Begoña Gimeno Arlanzón T esis Doctoral - febr er o 2010 UNIVERSIDAD DE ZARAGOZA LAS PUBLICACIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARAGOZANAS EN LA ESP AÑA DE LA REST AURACIÓN (1883-1924) : un estudio de la sociedad, cultura y actualidad artística locales Begoña Gimeno Arlanzón UNIVERSIDAD DE ZARAGOZA Departamento de Ciencias de la Documentación e Historia de la Ciencia Área de Biblioteconomía y Documentación UNIVERSIDAD DE ZARAGOZA F ACULT AD DE FILOSOFÍA Y LETRAS DEP AR T AMENTO DE CIENCIAS DE LA DOCUMENT ACIÓN E HISTORIA DE LA CIENCIA ÁREA DE BIBLIOTECONOMÍA Y DOCUMENT ACIÓN LAS PUBLICACIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARAGOZANAS EN LA ESP AÑA DE LA RESTAURACIÓN (1883-1924) : un estudio de la sociedad, cultura y actualidad artística locales T esis doctoral para optar al grado de doctora por la Universidad de Zaragoza, realizada por Begoña Gimeno Arlanzón Directores: Dr . D. Antonio Ezquerro Esteban (Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Institución “Milá i Fontanals”, Departamento de Musicología. Barcelona) Dr . a D. a Esperanza V elasco de la Peña (Universidad de Zaragoza. Departamento de Ciencias de la Documentación e Historia de la Ciencia, Área de Biblioteconomía y Documentación) Zaragoza, febrero de 2010 A Petri, mi madr e, que ha estado conmigo de una manera especial acompañándome a lo lar go de este trabajo SUMARIO III pág. Sumario 0. INTRODUCCIÓN. ..................................................................... 0.1 Razones para la elección del tema: justificación en el marco espacio-temporal y delimitación ..................... 0.2 Estado de la cuestión......................................................... 0.3 Objetivos ........................................................................... 0.4 Corpus del análisis ............................................................ 0.5 Metodología ....................................................................... 0.6 Corpus documental: tipología y procedencia de las fuentes ............................................................................... 0.7 Or ganización y estructura ................................................. C A P Í T U L O 1 . Contexto histórico, político, socio-económico cultural y artístico a nivel nacional y local ........ 1.1 Introducción histórica ....................................................... 1.2 Situación política ............................................................... 1.3 Marco socio-económico .................................................... 1.4 Educación y cultura ........................................................... 1.4.1 Prensa y Restauración ......................................... 1.5 Aproximación al ambiente cultural y artístico-musical ... . . . . . . 1.5.1 Funciones de la música en la sociedad de la época ................................................................. 1.6 Cronología de hechos históricos, sociales y culturales en Aragón y Zaragoza durante la Restauración borbónica ... CAPÍTULO 2. El hecho musical en Zaragoza .......................... 2.1 Características generales y propias ................................... 2.2 Factores para una descripción del hecho musical zaragozano ....................................................................... 1 3 12 16 17 20 24 25 29 31 36 40 48 54 57 60 68 81 83 92 IV CAPÍTULO 3. Análisis descriptivo del r epertorio hemer o- gráfico ......................................................................... 3.1 Revistas específicamente musicales ................................. 3.1.1 Gaceta Musical ................................................... 3.1.2 El Telón ............................................................... 3.1.3 El Corr eo Musical ............................................ . .. . . 3.1.4 Aragón Artístico .................................................. 3.1.5 Repertorio Sacr o-Musical .................................... . 3.1.6 El Centenario ...................................................... 3.1.7 El Br etoniano ...................................................... 3.2 Revistas culturales con noticias musicales ....................... 3.2.1 El Tr ovador del Ebr o .......................................... 3.2.2 Revista de Aragón ............................................... 3.2.3 El Fígar o Aragonés ............................................ . . . 3.2.4 El Chiquer o ......................................................... 3.2.5 España Ilustrada ................................................ 3.2.6 V ida Española ..................................................... 3.2.7 Juventud .............................................................. 3.2.8 Otras revistas ....................................................... 3.2.8.1 El Enano ............................................... 3.2.8.2 Zaragoza Cómica ................................ 3.2.8.3 El Cohete ............................................... 3.2.8.4 Aragón Ilustrado .................................. 3.2.8.5 Lealtad ................................................. pág. 131 139 139 143 146 150 152 156 158 161 161 174 178 187 190 192 193 194 194 196 198 198 200 V 3.2.8.6 Athenaeum .......................................... 3.2.8.7 Pluma Aragonesa ................................. CAPÍTULO 4. Análisis de la pr ensa musical zaragozana de la época ................................................................. 4.1 Introducción al estudio y análisis ..................................... 4.2 La prensa musical como objeto de estudio ...................... 4.2.1 Biografía y estudio crítico-reflexivo de las publicaciones musicales ................................... 4.2.2 Un acercamiento a la tríada prensa femenina- música-educación de las mujeres ..................... CAPÍTULO 5. Panorama musical en Zaragoza a través del estudio de la infor mación que ofr ecen las fuentes .................................................................. 5.1 Almacenes de música y constructores de instrumentos.... . . . . . . . 5.2 El consumo musical en la sociedad zaragozana: luga- r e s , sociedades, repertorios, intérpretes .......................... 5.3 La Enseñanza musical ....................................................... 5.4 La actividad en los teatros: crítica, estrenos, géneros, di- rectores ............................................................................. 5.4.1 Breves apuntes sobre la creación musical ......... CAPÍTULO 6. Los impr esos musicales en Zaragoza: suple- mentos de publicaciones periódicas y edi- ción independiente de partituras .................... 6.1 Breve introducción histórica a los impresos musicales en Zaragoza ..................................................................... 6.2 Técnicas utilizadas para la estampación de notación musi- cal: de Europa a Zaragoza, del siglo XV al XIX .............. pág. 201 203 207 209 215 234 307 321 323 331 365 382 402 405 407 410 VI 6.3 La litografía y sus diferentes técnicas como herramien- ta para imprimir música ................................................... 6.3.1 Su expansión: Europa, España, Zaragoza ......... 6.3.2 Zaragoza y sus talleres: algunos datos biográfi- cos y procedimientos utilizados ........................ 6.3.3 Producción musical de litógrafos, dibujantes, gra- badores y editores .............................................. CAPÍTULO 7. Análisis de la música impr esa incluida en las publicaciones periódicas ................................... 7.1 Sobre los autores y las obras publicadas .......................... 7.1.1 Estudio crítico y analítico del contenido ............ 7.2 Análisis for mal, técnico y estilístico de tres obras: Leo- nor , Emulación y La Tristeza ........................................... 7.2.1 Leonor , Gavota para piano , por José Orós ........ 7.2.2 Emulación, Capricho-noctur no para piano , por Ruperto Ruiz de V elasco ............................ 7.2.3 La Tristeza, Romanza fantástica , por Domingo Olleta .................................................................. CONCLUSIONES ........................................................................... BIBLIOGRAFÍA .............................................................................. Intr oducción .......................................................................... A. Repertorio hemer ográfico ...................................... B. Fuentes y Bibliografía .............................................. Listado de siglas y abr eviaturas ................................................ ÍNDICE DE FIGURAS .................................................................... ÍNDICE DE T ABLAS ....................................................................... ÍNDICE DE GRÁFICOS .................................................................. ÍNDICE ONOMÁSTICO .................................................................. pág. 424 432 435 453 493 498 529 540 540 546 553 571 585 587 588 594 619 625 647 651 655 0. INTRODUCCIÓN I NTRODU CCIÓN 8 Fig. 0.4 Portada del Noctur no para piano de Salvador Azara, r ealizada mediante técnica autográfica ( Pluma Aragonesa , año I, nº 1, 21 de diciembr e de 1924) L AS PUBLICA CIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARA GOZAN AS EN LA E SP AÑA DE LA R EST A URACIÓN (1883-1924): UN ES TUDIO DE LA SOCIED AD , CUL TURA Y A CTU ALID AD AR TÍS TICA LOCALES 9 Imprescindible, por otro lado, resulta definir el tipo de público o suscripto- res de estas publicaciones: una bur guesía zaragozana y demás clases acomoda- das ávidas de acceder a una cultura reservada hasta entonces a la aristocracia se suscribirán a ellas. Se verá que, por circunstancias socio-culturales y estrate- gias comerciales, los editores y propietarios contaban con la suscripción de una gran parte de público femenino perteneciente a las clases mencionadas. La materia requiere ser tratada desde un ángulo diferente al que se obser- va en otros estudios que han realizado algunos autores interesados en áreas diferentes de la cultura aragonesa: esto es así porque, en primer lugar , la música en sí misma difiere de las otras artes –conlleva una necesidad inhe- rente de ser interpretada para conocerse, requiere del factor tiempo para su reproducción y disfrute– y en segundo lugar , y por ello, la metodología de su investigación, dado que se aparta en este sentido de cualquier estudio, no debería basarse en el análisis meramente teórico ni fundamentarse única- mente en datos y reflexiones. De otro modo, un proceso de búsqueda de infor mación en esta área supone para los investigadores de la música una gran dificultad en cuanto a la consulta de fuentes; por un lado la dispersión, mala conservación en muchos casos, desaparición de documentos en otros, tareas inacabadas de catalogación –existen todavía ficheros manuales en los que no es posible hacer búsquedas por materias, ni siquiera lugar de edición–, o la falta de actualización de catálogos y el difícil acceso a algunas fuentes originales, hacen de la recogida de material una labor ingente y exhaustiva. Si bien hay que decir que se ha hecho un gran avance en los últimos años al res- pecto, y que, aún así, se echa de menos que en esta comunidad aragone- sa todavía no se disponga de un Archivo o Centro de Documentación Musical que reúna el patrimonio cultural aragonés, comprometido con su catalogación y conservación, lo que hace difícil la búsqueda y reunión de documentos, además de que, con toda seguridad, sería la institución idó- nea para recibir colecciones privadas y legados o donaciones que se ubi- carían, concentrados, en el mismo espacio físico y que de otra manera resultan difíciles de conocer . I NTRODU CCIÓN 10 T eniendo en cuenta el mayor o menor alcance de suscripciones fuera de la provincia y en cuanto a la mencionada dispersión de fuentes prima- rias, puede resultar ilustrativo el hecho de que algunas de las partituras editadas como suplementos musicales junto a las revistas zaragozanas, se hayan encontrado tanto en la Biblioteca General Universitaria de Zarago- za, como en la de la Universidad de Navarra, en la del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid –donaciones de colecciones particulares en los dos casos–, Biblioteca Nacional (Sala Barbieri) o incluidas en el catá- logo –confeccionado por V ega García-Ferrer (1996)– del Archivo Musical del Convento de Nuestra Señora del Car men, carmelitas calzadas, en Granada –se desconoce la procedencia de este fondo y tan extraña ubica- ción–. Las partituras eran “coleccionables” y tenían como función ser inter- pretadas, por lo que en pocos casos se mantienen junto al ejemplar de la revista –entre el repertorio localizado sólo la Gaceta Musical conserva conjuntamente dos de ellas–, dado que se editaban en pliegos sueltos para facilitar , así, su ejecución y la posibilidad de encuader narlas posterior men- te. De la misma manera, algunos de los números de las revistas, diferen- tes de los conservados en fondos de centros locales, también se han encontrado fuera de Zaragoza. Por otro lado se dan varias circunstancias ajenas a lo apuntado anterior- mente y que responden a una serie de factores de otra naturaleza, que dificultan la labor de la que se habla y que inciden en la dispersión y desa- parición de documentos. La música del siglo XIX y principios del XX no ha recibido una particular atención ni ha suscitado un especial interés –no como la de épocas anteriores–, ni se ha puesto cuidado en su custodia hasta hace escasamente unos veinte años: en primer lugar por ser la más reciente y la que más tarde se ha empezado a estudiar en el campo de la Musicología –siempre es necesaria cierta distancia para un perspectiva en el tiempo–; en segundo lugar , hay que tener en cuenta que esta música se practicaba pero no era objeto de estudio –de un modo que indujera a reflexión–, sino que tenía como finalidad su interpretación, se producía y se desechaba, tiene la cualidad de música efímera y viene a estar caracte- rizada por ser una música “de consumo”, escrita no para la posteridad sino L AS PUBLICA CIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARA GOZAN AS EN LA E SP AÑA DE LA R EST A URACIÓN (1883-1924): UN ES TUDIO DE LA SOCIED AD , CUL TURA Y A CTU ALID AD AR TÍS TICA LOCALES 11 para el momento, por lo que, presumiblemente, se puede pensar que se ha perdido gran parte de lo que se publicó. Es, pues, un cúmulo de fac- tores lo que dificulta la tarea para su conocimiento y posterior análisis. A esto se añade el obligado rastreo de registros en la Propiedad Inte- lectual y las leyes, decretos y reglamentos publicados sobre la misma en el siglo XIX (1879, 1880 y 1896), pero cuyos resultados no son los esperados: el cumplimiento de los mismos supuso numerosas complicaciones para autores y editores, no en todos los casos se entregaron los ejemplar es des- tinados a las bibliotecas de provincias o a la Escuela Nacional de Música y Declamación –hoy Real Conservatorio Superior de Música de Madrid– y no todas las partituras en las que figura el sello de “depositado” se deposita- ron realmente. Aun cuando un documento tan importante como el Boletín del Registr o de la Pr opiedad Intelectual –iniciado en 1885– resulta de gran utilidad, no hay que olvidar que se falseaban las fechas de edición para cumplir los plazos obligados de inscripción, lo que dificulta la datación exacta de los documentos. Las razones que justifican la elección del tema vienen dadas, en primer lugar , por las r ecientes tendencias de investigación en Musicología, que se exponen más adelante, dirigidas al patrimonio musical decimonónico; en segundo lugar , por el hecho de haberse iniciado el estudio de la pr ensa musi- cal desde un mar gen amplio y general y, en tercer lugar , porque hasta la fecha no se ha realizado acercamiento alguno a las líneas anteriores respecto a la música y la prensa específicamente zaragozanas, salvo lo abordado en mi tra- bajo de investigación para el DEA (Gimeno, 2005 y 2006), en un enclave de cierta relevancia nacional, situada la ciudad a medio camino entre Madrid y Barcelona, y en las principales vías de comunicación del país. La pretensión de unos estudios con un enfoque delimitado en un marco local, crea la posibilidad razonable de aportar aspectos desconocidos que puedan sumar a lo ya estudiado de una manera global y de suponer cier- ta representatividad, cierto grado de conclusiones significativas y cierto atractivo del que difícilmente podría hacer gala un estudio con límites geo- gráficos más amplios. I NTRODU CCIÓN 12 0.2 EST ADO DE LA CUESTIÓN El interés científico de este estudio lo marca una de las direcciones que ha tomado en los últimos años la Musicología, campo de estudios en que se inserta: el hasta hace poco siempre presente desdén o infravaloración hacia el período decimonónico –ya comentado suficientemente en estudios recien- tes–, se ha ido desvaneciendo, gracias en parte al interés de algunos estudio- sos y, en parte, a causas naturales de las características del período histórico ya expuestas, y se ha comenzado a valorar el patrimonio musical hispano, sobre el que ya proliferan estudios serios y minuciosos. Sin embargo harán falta varios años para cubrirlo y llegar a un conocimiento concluyente pro- ducto de hipótesis y tesis, por lo que sigue constituyendo un asunto del máximo interés científico: por un lado, la música decimonónica, y por otro, las revistas musicales –como uno de los caminos para llegar a aquélla–. El primer estudio de entre los de carácter general que he podido localizar sobre hemerografía musical se debe a Gutiérrez Espada (1976) en un traba- jo para su tesina, presentada en la Escuela Oficial de Periodismo de Madrid en 1975 y titulado “La joven prensa musical”, si bien el período cronológico que cubre abarca las fechas entre 1959 y 1975 y las publicaciones que trata son dirigidas a la juventud española. Y el siguiente que me consta es la tesis de Jacinto T orres Mulas titulada Las publicaciones periódicas musicales en España (1812-1990): estudio crítico-bibliográfico y r epertorio general , pre- sentada en la Universidad Complutense de Madrid en 1991. A este trabajo se suman las publicaciones posteriores del mismo autor que amplían la inves- tigación y análisis del tema tratado, si bien giran alrededor del mismo asun- to. Esta tesis de Jacinto T orres significará, de algún modo, un estudio pione- ro en el tema de la prensa musical española, a partir de cuyo trabajo se abre un campo casi enteramente por explorar y en el que se pueden atomizar las posibles y venideras exploraciones en el ámbito “de provincias” para quien asuma adentrarse en ellas. Por otro lado, Sobrino (1993) aborda el mismo tema con una breve con- tribución desde un enfoque en el que plantea directrices para la elaboración de vaciados e índices infor máticos de este tipo de revistas. L AS PUBLICA CIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARA GOZAN AS EN LA E SP AÑA DE LA R EST A URACIÓN (1883-1924): UN ES TUDIO DE LA SOCIED AD , CUL TURA Y A CTU ALID AD AR TÍS TICA LOCALES 13 No se han continuado las investigaciones con carácter general, dada la dificultad de estudiar tan ampliamente el tema. La escasa bibliografía existente se dirige ya a estudios parciales, bien con perspectivas locales, bien centrados en una revista concreta en la que se trata específicamente algún aspecto en particular o bien en ese aspecto particular en la prensa, como puede ser el caso de la crítica musical en la Gaceta Musical de Madrid por Pidal Fer nández (1998) –aunque referido a fechas anteriores a la Restauración– o, sirva también como ejemplo, el ór gano en la prensa musical del siglo XIX, que aborda Alonso Fer nández (1995). Entre los ejemplos de las diferentes perspectivas figura la aportación de Joana Crespí dedicada a las publicaciones periódicas musicales decimonóni- cas en Cataluña (Crespí, 1999), en una monografía que recoge las actas del Congreso de la Asociación Inter nacional de Bibliotecas Musicales, Archivos y Centros de Documentación (AIBM), titulado Ponencias españolas e hispano- americanas . El contenido del trabajo lo constituye un repertorio de revistas producto de consultas realizadas en bibliotecas de Barcelona y la Biblioteca Nacional de España. La autora añade revistas no musicales pero interesantes por sus noticias de música folklórica. La infor mación se presenta muy deta- llada, incluyendo la localización de las colecciones y la bibliografía donde los ejemplares aparecen repertoriados, además de un resumen final con datos estadísticos de los elementos que caracterizan a las revistas. T ambién contamos con estudios dedicados a revistas de Granada, Madrid, La Habana y Ciudad de México (V ar gas, 2002), aunque correspondientes a fechas anteriores a las que aquí interesan; de Cádiz, en un artículo de la misma autora (V ar gas, 2008), que titula “La música en la prensa femenina andaluza del siglo XIX a través de «La Moda» de Cádiz”; de Montevideo (For naro et al., 2007); y, por último, de Jaén, en una investigación de Sán- chez López (2003). En todos ellos, aun cuando no siempre se trata de revis- tas especializadas, se atiende al campo de la edición musical proveniente de la prensa, géneros musicales en particular , actividad teatral u otros aspectos. No hay que olvidar que, hasta la guerra de 1898 con los EE.UU., Cuba, Puerto Rico, Filipinas y otras islas del Pacífico eran parte de España, ni tam- I NTRODU CCIÓN 14 poco, a los efectos, la estrecha relación que ésta mantenía con los países ibe- roamericanos en general. A ello se suma la contribución de Giménez Rodríguez (2006), con un artícu- lo sobre Felipe Pedrell y su relación con la revista La Alhambra , quien investi- ga actualmente en la línea de las revistas musicales decimonónicas dentro del contexto del patrimonio musical andaluz, para lo que se ha creado reciente- mente un grupo de investigadores en tor no a la Universidad de Granada. Finalmente, y dentro de este mismo grupo de estudios y análisis de revistas es obligado citar las recientes aportaciones españolas al Répertoir e Inter- national de la Pr esse Musicale (RIPM), una de las más importantes empresas bibliográficas cooperativas para la investigación musical actual, junto al RISM, RILM y RIdIM 1 . El RIPM recoge un índice retrospectivo de revistas musicales entre 1800 y 1950, en una base de datos accesible en línea, actualmente con unos 500.000 registros, que se actualiza cada seis meses, pertenecientes a revis- tas de diecinueve países. Esperanza Berrocal y Belén V ar gas 2 participan con unos estudios muy completos de seis publicaciones decimonónicas, cuatro de ellas madrileñas y las dos restantes de Barcelona. Dentro de los límites cronológicos que aquí interesan y, en este caso, de autores aragoneses, se han publicado también algunos artículos sobre meto- dologías de la investigación en prensa: Benítez Marco (1989) ofrece pautas al respecto para el estudio del espectáculo operístico en el diario zaragoza- no El Eco de Aragón , aunque resulta significativo que el per fil de la autora se refiere al campo de la filología hispánica; y en un marco temporal ante- rior , Sánchez Ibáñez (1989) para el estudio de la actividad artística zaragoza- na en el semanario La Aur ora . 1 Répertoire Inter national des Sources Musicales, Répertoire Inter national de Littérature Musicale y Répertoire Inter national d’Iconographie Musicale, respectivamente. En el RIPM colaboran musicólogos de Alemania, Austria, Bélgica, Canadá, Dinamarca, EE.UU., España, Francia, Gran Bretaña, Hungría, Italia, Holanda, Noruega, Polonia, Portugal, Rumania, Rusia, Suecia y República checa. Hasta el momento, España tiene secciones ibe- roamericanas en Chile y México. 2 Las introducciones y descripciones íntegras de las revistas se pueden leer en: < http://www.ripm.or g/titles_indexed.php5#SP ANISH%20ES >. [Consulta: 6 de septiembre de 2008]. L AS PUBLICA CIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARA GOZAN AS EN LA E SP AÑA DE LA R EST A URACIÓN (1883-1924): UN ES TUDIO DE LA SOCIED AD , CUL TURA Y A CTU ALID AD AR TÍS TICA LOCALES 15 El presente trabajo pretende, pues, de manera minuciosa, cubrir el campo de las revistas musicales publicadas en la ciudad de Zaragoza, para lo que de manera no tan exhaustiva se describen y analizan otras que abordan aspectos más generales de la cultura y espectáculos locales, y que se hacen necesarias para completar como producto del estudio un resultado más con- cluyente en el campo de lo que fue el hecho musical en el período de la Restauración. El resultado de la investigación bibliográfica anterior mente descrita viene a significar un material de trabajo de referencia para esta investigación –aun cuando en ocasiones los objetos de estudio corresponden a décadas del siglo XIX diferentes de las aquí delimitadas o alguna revista no es propiamente musical–, en cuanto a la importancia de la prensa “de provincias” y dirigido al estudio científico de la música española decimonónica. Con frecuencia, y como se ha dicho, se elaboran estudios sobre revistas no dedicadas por entero a la música sino que abordan contenidos literarios o artísticos en general, pero que ofrecen infor mación de gran importancia para la materia musicológica, y la tratan con un grado de relevancia e inte- rés que las hacen objeto imprescindible para el investigador , más aún cuan- do nos ofrecen colecciones de partituras con las que poder analizar y con- cluir tanto modas del momento como autores, calidad compositiva, difusión, recepción y un lar go etcétera. Así se demuestra en las estudiadas de mane- ra colateral en el capítulo dedicado al análisis de la prensa musical. A partir de la relación cultural –a veces de emulación y competencia– ya estudiada entre centro –Madrid, “Villa y Corte”– y periferia –Sevilla, Bilbao, Cádiz, La Coruña o, no tanto en cuanto a su influencia, Barcelona–, con una mayor actividad mercantil e industrial de estas ciudades portuarias, habría que destacar la importancia de la vida musical en Zaragoza y, por tanto el interés de su estudio para Aragón. En el desarrollo del hecho musical tuvo mucho que ver su situación estratégica en la geografía peninsular , de paso y parada obligada entre las grandes ciudades; asimismo fue punto neurálgico en el desarrollo industrial y, con él, el avance en comunicaciones y transportes. Ejemplo de ello puede ser la circulación de compañías de ópera y zarzuela I NTRODU CCIÓN 16 que incluían a la ciudad for mando parte de sus principales rutas –de Madrid a Barcelona o viceversa, desde V alencia, si comenzaba en Baleares, hacia el norte de la península, o hacia el noroeste–; en otras ocasiones se aprovecha- ba a for mar nuevas compañías o “re-for mar” con artistas, músicos o intérpre- tes que residían o eran de Zaragoza, o bien en otras se presentaba la necesi- dad de reforzar la nómina de profesores o cantantes que traía la compañía. Heilbron (2001) demuestra cómo, incluso, localidades de menor importancia como Calatayud, tuvieron una actividad lírico-teatral insospechada, siendo ciudad de parada obligada entre Madrid y Barcelona o Zaragoza y Madrid. 0.3 OBJETIVOS El principal objetivo que da sentido y justifica esta investigación es reali- zar un estudio crítico-analítico de la prensa musical zaragozana –y, colateral- mente, noticias musicales que aparecen en otras publicaciones periódicas culturales–, sus condiciones de creación, edición y demás aspectos que se verán más adelante, es decir , tanto en su for ma como en su contenido. Esto lleva implícito su previa localización, reunión e inventario como primer cometido. Con ello se pretende conocer la realidad musical zaragozana en sus numerosos y variados componentes, para lo que se parte directamente de las fuentes y no de ideas prefijadas o ya establecidas. El segundo de los objetivos principales es hacer posible la difusión del patrimonio histórico-artístico y cultural zaragozano en el que la música es pro- tagonista, en un período histórico con más sombras que luces hasta el momento –como por otro lado ocurre con lo que todavía no se ha investiga- do–. Se persigue con ello dar a conocer la producción musical en esta etapa. Y en tercer lugar , se trata de contribuir con la aportación de los resulta - dos a una nueva visión de la música en Zaragoza, en un marco cronológico reciente de nuestra historia, con el uso y planteamiento de nuevas perspec- tivas de trabajo que per miten ampliar el conocimiento que actualmente, y de una manera generalizada, se tiene sobre el tema. Como objetivo específico y que acompaña a los principales, se pretende estudiar el contexto socio-cultural a nivel local y, en segundo plano, nacio- L AS PUBLICA CIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARA GOZAN AS EN LA E SP AÑA DE LA R EST A URACIÓN (1883-1924): UN ES TUDIO DE LA SOCIED AD , CUL TURA Y A CTU ALID AD AR TÍS TICA LOCALES 17 nal, en que aparecen estas revistas, así como la música y los músicos, pro- tagonistas de esta etapa de nuestra historia. El sólo hecho de abordar los diferentes títulos encontrados genera una rami- ficación y amplitud de campos a estudiar que se aproxima a lo que se deno- mina Estudios Culturales. De la misma manera resulta insoslayable la presen- cia constante de un componente sociológico enor me, que hace fundamental su análisis: la propia naturaleza de la época y la música que en ella se generó lo hacen inherente al tema tratado. Sin embar go, el área de interés se centra en la música en Zaragoza y sus condicionantes propiamente musicales, siem- pre estableciendo comparaciones con otras ciudades que se constituyen en tes- timonios referenciales. Se va, pues, más allá de los meros criterios sociológicos y se ha perseguido en todo momento llegar a la música misma. 0.4 CORPUS DEL ANÁLISIS En el campo de la Musicología, cualquier análisis que se pretenda conlle- va necesariamente la conversión de la teoría en experiencia vivida, o aún más, la experimentación a través de la práctica del hecho sonoro antecede a cualquier conclusión teórica. Claro está que, en el caso de composiciones para orquesta u otras agrupaciones, obligadamente habría que contar con medios como las reducciones, adaptaciones y demás arreglos para piano, que hacen posible el conocimiento de esa música yendo más allá de la ima- gen sonora que puede ofrecer su lectura y audición inter na. La música escrita que se nos ofrece a través de la prensa, fundamental- mente para piano, o piano y voz –en algún caso se añade la flauta–, ha de ser interpretada; se trata de ejemplos sonoros plasmados en papel que no se escuchan si no son interpretados. Como sostiene González V alle (1980: 457), “serían dudosos cuantos métodos haya de proceder la ciencia con el arte musical si la investigación no parte de la experiencia sonora ni se dirige directamente a ella”. Partiendo del material documental primario –prensa musical, cultural y de espectáculos, edición de partituras, conferencias y demás actividades plasma- das en publicaciones–, las investigaciones y observaciones realizadas nos lle- I NTRODU CCIÓN 24 notas al pie y en pies de imagen, resulta una herramienta práctica y eficaz en la búsqueda de personajes. Entre las dificultades encontradas, principalmente la ya destacada al prin- cipio de esta introducción sobre el proceso de búsqueda de fuentes prima- rias –dispersión, desaparición, conservación–, hay que señalar o añadir otro aspecto, ya mencionado con otros matices, que tendría origen en el concep- to que culturalmente se tiene de la música: con demasiada frecuencia se le suele considerar una más de las artes en un sentido demasiado generaliza- do, lo que dificulta la recuperación de documentos en lo que debería estar definido más concretamente y así resulta que en inventarios, búsquedas por materia, etc. aparecen clasificados estos documentos o indizados dentro de estudios sobre prensa en general, o artística o literaria, o incluso en cultura y sociedad, es decir , ni siquiera como arte y menos como música. 0.6 CORPUS DOCUMENT AL: TIPOLOGÍA Y PROCEDENCIA DE LAS FUENTES Las fuentes documentales sobre el tema que se investiga son de orden periodístico, historiográfico y producción académica, fundamentalmente. Su tipología comprende: revistas, prensa histórica –periódica y diaria–, artículos de revistas, monografías, capítulos de monografías, actas de congresos, ponencias y comunicaciones, tesis doctorales y trabajos para la obtención del DEA o antiguas memorias de licenciatura, ediciones críticas de partituras, bibliografías impresas y en for mato electrónico, inventarios y catálogos, catá- logos de exposiciones, directorios, entrevistas, conferencias históricas publi- cadas, legislación, nor mas, enciclopedias y diccionarios especializados, correspondencia, grabaciones sonoras y programas de mano de conciertos. Siendo zaragozanas las revistas que se constituyen en objeto de este estu- dio, se han visitado y/o consultado los fondos de los siguientes centros fuera de la ciudad: Archivo-Biblioteca de la Real Academia de Bellas Artes de San Fer nando (Madrid), Biblioteca Nacional de España –Sala de Publicaciones periódicas y Sala Barbieri–, Hemeroteca Municipal de Madrid, Biblioteca del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid, Archivo L AS PUBLICA CIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARA GOZAN AS EN LA E SP AÑA DE LA R EST A URACIÓN (1883-1924): UN ES TUDIO DE LA SOCIED AD , CUL TURA Y A CTU ALID AD AR TÍS TICA LOCALES 25 “Pilar Bayona” (Madrid), Biblioteca de Cataluña, Biblioteca del Departamento de Musicología de la Institución “Milá i Fontanals” del CSIC (Barcelona), Centro Aragonés (Barcelona) y Biblioteca de la Universidad de Navarra (Pamplona). Y en Zaragoza: Archivo de Música de las Catedrales, Biblioteca General Universitaria, Biblioteca de Humanidades “María Moliner”, Archivo-Hemeroteca Municipal, Archivo Histórico Provincial, Archivo y Biblioteca “Ildefonso Manuel Gil” de la Diputación Provincial de Zaragoza –que contiene los fondos de la Biblioteca Central, del Casino Principal y Casino Mercantil, y Biblioteca de la Institución “Fer nando el Católico”–, Instituto Bibliográfico Aragonés, Biblioteca Pública de Zaragoza, Biblioteca “José Sinués”, Biblioteca del Real Seminario de San Carlos y Biblioteca del Ateneo zaragozano. Otros fondos se consultaron a través de bases de datos, catálogos colecti- vos y bibliografías, entre otros el Catálogo Colectivo de Publicaciones Periódicas (CCPP), de la BN de España y el Catálogo Colectivo del Patrimonio Bibliográfico Español (CCPB), en el que Aragón viene colaborando desde 1989, o la Bibliografía Musical Española (BIME), en soporte CD-ROM. Únicamente en un caso, parte de los fondos encontrados proviene direc- tamente de una colección particular , la del bibliófilo aragonés Vicente Martínez T ejero, donada al Gobier no de Aragón en el momento en que me ofreció sus fondos pero todavía en su haber , lo que supuso un incremento de la cantidad de números publicados sobre los que previamente se habían localizado para, concretamente, la revista Aragón Artístico . 0.7 ORGANIZACIÓN Y ESTRUCTURA El criterio fundamental que se ha seguido para el articulado de los capí- tulos es el referente a los propios contenidos, siempre teniendo en cuenta, para su estructuración, la comodidad del lector en cuanto a una visión clara y conocimiento de aquéllos. El corpus de la tesis se articula en siete capítulos. En primer lugar se pre- senta el referido a un contexto que reúne varios aspectos: histórico, político, I NTRODU CCIÓN 26 socio-económico y cultural, para ubicar al lector en el período elegido, des- cendiendo del ámbito nacional al local zaragozano. En segundo lugar , se ofr ece una breve descripción del hecho musical en Zaragoza, con el objetivo de dar a conocer la situación de la música y los músicos, características y factores que comprenden ese acontecer de la vida musical. De carácter descriptivo, la razón de ser de este capítulo es introdu- cir al lector en lo dicho de cara al posterior análisis y conclusiones deriva- das de la ulterior investigación de las revistas, lo que se presenta en los tres capítulos siguientes. Un tercer capítulo describe el conjunto de revistas que se estudian, dife- renciando en tres apartados las propiamente musicales, las dedicadas a cuestiones culturales en general –pero que resultan interesantes por la can- tidad y tratamiento de noticias musicales y espectáculos–, y “otras revistas”. T anto en un grupo como en otros, se da el hecho de que algunas editaban suplementos musicales con la revista, y otras no. De cualquier manera, el tratamiento descriptivo y crítico de las publicaciones especializadas se ha realizado de manera más exhaustiva. La presentación de este capítulo como precedente en el orden al que se ocupa del análisis de contenidos de la prensa a estudiar , responde a una mayor comodidad para el lector , en cuanto a que he considerado más útil y eficaz ofrecer previamente un análisis descriptivo de las revistas para su conocimiento y familiarización con cada una de ellas, necesario para el posterior examen de sus conteni- dos. Por otro lado, este criterio también evita una excesiva abundancia de datos materiales que infor marán necesariamente de cada revista a estudiar en el capítulo siguiente. El repertorio de publicaciones periódicas que aquí se presenta está sujeto a modificaciones si en adelante se hallasen nuevos títulos. Una vez conocido el repertorio, se dedica el cuarto capítulo al análisis de la prensa musical zaragozana del período delimitado, no sólo como fuente de infor mación sino también como objeto de estudio: tanto sus contenidos –se atiende a la publicidad, noticias, crítica musical, crónicas, compositores, teóricos, una valoración crítica de las partituras que se insertaban–, como su L AS PUBLICA CIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARA GOZAN AS EN LA E SP AÑA DE LA R EST A URACIÓN (1883-1924): UN ES TUDIO DE LA SOCIED AD , CUL TURA Y A CTU ALID AD AR TÍS TICA LOCALES 27 evolución y factura –directores, propietarios, redacción, colaboradores, sus - criptores, vicisitudes, cambios, desaparición, etc.–. Un quinto capítulo contiene la exposición del panorama musical zaragoza- no, exclusivamente a partir de las nuevas aportaciones que se han extraído de la investigación de la prensa, lo que le confiere cualidad de relevancia. Los enunciados de los subapartados, como medio para clasificar los asuntos tra- tados, se presentan escuetos y sobrios si se tiene en cuenta que los conteni- dos de unos y otros están estrechamente interrelacionados entre sí, dado que lo que este quinto capítulo propone es una nueva visión de los numerosos y variados aspectos que confor man el panorama musical zaragozano. T ratándose de un tema falto de investigación y, por tanto, desconocido en gran parte, el sexto gran apartado se dedica por entero al campo de la impresión y edición musical en Zaragoza, como algo específico y especiali- zado. Así, se presenta la ocasión de abordar en su totalidad tanto los impre- sores dedicados a esta labor , como las diferentes técnicas –de grabado, lito- gráficas y demás– utilizadas para su posterior estampación, con una presen- tación de tablas que ilustran los talleres entonces en funcionamiento y su producción. Considerando que el análisis de la propia música es lo que constituye la base de un acercamiento a la Musicología, y ante la cantidad ingente de par- tituras publicadas a través de las revistas, el séptimo capítulo contiene una mirada a los autores y sus obras, con un estudio crítico-reflexivo sobre la producción en general y el análisis de una selección de éstas, en particular , incluyendo tablas y gráficos como herramienta rápida para visualizar y cono- cer resultados en cuanto a for mas musicales, autores, estrenos, ediciones ori- ginales y adaptaciones o arreglos, y otros asuntos de gran interés para una investigación concluyente en el campo de la producción musical circunscri- ta al área local. Finalmente, a todo este corpus se suman las Conclusiones, Bibliografía, un Listado de siglas y abreviaturas y los cuatro índices mencionados –de locali- zación de figuras, tablas, gráficos, y onomástico– CAPÍTULO 1. CONTEXTO HISTÓRICO, POLÍTICO, SOCIO-ECONÓMICO Y CUL TURAL A NIVEL NACIONAL Y LOCAL L AS PUBLICA CIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARA GOZAN AS EN LA E SP AÑA DE LA R EST A URACIÓN (1883-1924): UN ES TUDIO DE LA SOCIED AD , CUL TURA Y A CTU ALID AD AR TÍS TICA LOCALES 31 1.1 INTRODUCCIÓN HISTÓRICA Los acontecimientos históricos acompañan siempre a cualquier aproxima- ción analítica de manifestaciones artísticas, y este estudio se ocupa de una de ellas: la música. Resulta imprescindible un repaso de aquéllos a lo largo del período que se describe para entender dentro de un marco contextuali- zado el fenómeno musical y aun sus precedentes anteriores a la Restauración borbónica. Es frecuente en estudios históricos emplear una periodización de la Restauración que abarca desde la vuelta de los borbones al trono con Alfonso XII en 1874 (30 de diciembre) hasta el inicio del reinado de Alfonso XIII en 1902; otros autores –los menos– ponen límite al período en la crisis constitucional de 1917; sin embar go, se admiten prolongaciones dependien- do de los ámbitos de estudio o diversas consideraciones sobre el reinado del último monarca: aquí se opta por acotar el período –al igual que en otros muchos estudios– coincidiendo en la historia con el golpe militar de Miguel Primo de Rivera en 1923 y la crisis final de la monarquía, confor me al fin de una etapa coherente en cuanto a la relevancia y pertinencia de la prensa musical zaragozana –último número de El Br etoniano , 1924–, sumando de esta manera un total de cincuenta años. Los movimientos políticos y sociales que se sucedieron a lo lar go del siglo XIX fueron numerosos, extremadamente cambiantes y de muy variados sig- nos, dando como resultado entre otros una inestabilidad que inevitablemente C C A A P P Í Í T T U U L L O O 1 1 . . C ONTEXT O H ISTÓRICO , P OLÍTICO , S OCIO -E CONÓMICO Y C UL TURAL A NIVEL N A CIONAL Y L OCAL 32 incidió y afectó a la actividad musical y, por tanto, a su producción. Un breve repaso cuantitativo a los hechos que jalonan este período nos da una idea de ello: dos revoluciones –de 1820 y 1868–, tres guerras carlistas (1832, 1848, 1872), cinco desamortizaciones –siendo de mayor relevancia las de Juan Álva- rez Mendizábal (1836), de Baldomero Espartero (1841) y de Pascual Madoz (1855), tercera, cuarta y quinta en la historia de España– 4 , el Concordato (1851) de la Santa Sede –que devino en una situación desastrosa para la músi- ca en el ámbito eclesiástico–, los reinados de siete monarcas –Carlos IV , Fer nando VII, José I, Isabel II, Amadeo I, Alfonso XII y Alfonso XIII ya en 1902–, tres regencias –de Mª Cristina de Borbón, Espartero y Mª Cristina de Habsbur go–, cinco constituciones, un gobier no provisional, una república (1873), y la dictadura de Primo de Rivera ya en el siglo XX, para acabar con la proclamación de la II República, que supone el exilio del último monarca. Por otro lado, se vivió el comienzo de una industrialización –tardía res- pecto a otros países europeos–, el desarrollo del ferrocarril y su repercusión en el campo de las comunicaciones, el nacimiento hacia 1830 y posterior consolidación del movimiento obrero durante la Restauración, o las guerras de Cuba y Filipinas provocando el fin de las colonias de ultramar –Cuba, Puerto Rico y, en el Pacífico, las islas Filipinas, Carolinas, Marianas y Palaos– y el desastre que estas pérdidas supusieron, no tanto desde una perspectiva económica como política y social 5 , al que seguiría una etapa de consiguien- te regeneracionismo. 4 Aunque la historiografía se ha ocupado más de la de Mendizábal, la de mayor importancia y repercusión para la música en el ámbito eclesiástico y su enseñanza fue la última des- amortización, que discurrió con interrupciones aunque no cesaron las ventas de bienes hasta el final del siglo. 5 Las diversas apreciaciones del desastre finisecular no son coincidentes en cuanto a sus repercusiones económicas: parece que desde la perspectiva de un revisionismo historio- gráfico reciente, se considera que el fin del conflicto desembocó en un ciclo expansivo de la economía a principios del nuevo siglo. Si bien es cierto que la pérdida de mercados privilegiados afectó a la industria –especialmente a Cataluña y País V asco– y a la agricul - tura, no es menos cierto que la repatriación de capitales que se invirtieron en la penínsu- la o las necesarias refor mas fiscales que la situación propició, sanearon la Hacienda e impulsaron la economía hasta su recuperación, obteniendo un superávit en la primera década del siglo XX no conocido anteriormente, aunque manteniéndose siempr e España en un lugar distanciado de los países más desarrollados. L AS PUBLICA CIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARA GOZAN AS EN LA E SP AÑA DE LA R EST A URACIÓN (1883-1924): UN ES TUDIO DE LA SOCIED AD , CUL TURA Y A CTU ALID AD AR TÍS TICA LOCALES 33 6 Florencio Lafita fue, por aquellos años, director de los conciertos del café La Iberia y pro- fesor de música en el Colegio de San Felipe. 7 Guitarrista y director de rondallas, colaboró en la difusión de la música popular . También del taller de Félix Villagrasa salieron su tango Gitanilla para canto y piano, y su mazurka Fidela , para piano. A propósito de las islas Carolinas y como ejemplo de acontecimientos de la actualidad nacional –en otras ocasiones, local– que quedan reflejados en la producción musical, valga la factura ex profeso de dos obras para piano debi- das a los zaragozanos Florencio Lafita Laurencena 6 (Fig. 1.1) y T omás Adiego Navarro 7 (Fig. 1.2a y 1.2b): el paso-doble Car olinas , dedicado “Al Excmo. Sr . Fig. 1.1 Imagen del paso-doble de Flor encio Lafita, primera página. Aunque no apar ece la fir ma, corr esponde sin duda al litógrafo Félix Villagrasa C C A A P P Í Í T T U U L L O O 1 1 . . C ONTEXT O H ISTÓRICO , P OLÍTICO , S OCIO -E CONÓMICO Y C UL TURAL A NIVEL N A CIONAL Y L OCAL 40 1.3 MARCO SOCIO-ECONÓMICO T r es fueron los sectores privilegiados: el clero, la nobleza y la burguesía. Crecen las clases medias y se experimenta un mayor incremento a principios del siglo XX; se verá en este período cómo la intelectualidad y los proyectos refor mistas proceden de estas clases medias. La bur guesía, por otro lado, ejer- cerá el control de la economía y la política. Y la Iglesia lo hará de la enseñan- za, de for ma más acentuada en el cambio de siglo: más de un tercio de las escuelas primarias y el 80% de las secundarias funcionan bajo su control, aun- que las zonas urbanas se caracterizarán por un cierto anticlericalismo. La nobleza, siendo una clase atractiva para la bur guesía y a quien ésta emulará, se abur guesa, en el sentido de que desea compartir las aficiones y entreteni- mientos propios de la nueva clase social sur gida del cambio al nuevo régimen. El campesinado y el proletariado urbano, creciente al calor de la tardía industrialización –y más tardía aún en Aragón– confor man otro estrato social, el de las clases trabajadoras. La legislación laboral de principios del nuevo siglo supondrá una mejora para la clase obrera, mejora hacia la que se habí- an iniciado ya esfuerzos al comenzar los intentos de regeneración del país en su doble vertiente política y educativa. En el marco de ese regeneracionismo se trató de liquidar el caciquismo, se puso en marcha un refor mismo social, una democratización de la vida política, se quiso limitar el poder de la Iglesia, potenciar y mejorar la educación, y progresar y prosperar en todo aquello que había sido causa de atraso y retraso en la moder nización del país. En el plano económico y social 11 destacan, en Aragón, la primacía de la dimensión agrícola, con una buena e histórica producción harinera –la de T ardienta tomará auge con la industrialización de Huesca, o la “Harinera Solans” desde 1910– y una importante industria azucarera-remolachera y alcoholera –“Azucarera de Aragón”, 1893–, excepto durante los años de cri- sis agraria finisecular , más concentrada en Zaragoza y su provincia; los pro- blemas de regadíos –en lo que tan activamente trabajó el aragonés, ya men- 11 La bibliografía aragonesa sobre este asunto se ha ampliado notoriamente en los últimos años. Los numerosos trabajos de Eloy Fernández, Carlos Forcadell, Luis Ger mán o José A. Ferrer , individualmente y en colaboración, satisfacen cualquier necesidad de infor mación. L AS PUBLICA CIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARA GOZAN AS EN LA E SP AÑA DE LA R EST A URACIÓN (1883-1924): UN ES TUDIO DE LA SOCIED AD , CUL TURA Y A CTU ALID AD AR TÍS TICA LOCALES 41 12 T ambién el río Ebro sirvió de medio de transporte para la madera de los valles del Pirineo oriental hasta entrado el siglo XX, lo que se hacía con enormes balsas denominadas nava- tas y almadías. En tiempos anteriores se había utilizado para bajar cargas de aceite, vino o lanas y cereales y otros productos, según la estación del año. 13 La cronología de esta línea es harto amplia y no carente de complicaciones: en 1853 ya se reivindicó una salida a Francia desde Zaragoza a través del Manifiesto “Los aragoneses a la Nación española”; en 1864 el tren llegó hasta Huesca, en 1880 se fir mó el Convenio Hispano-francés, en 1882 se realizó la concesión del ferrocarril, en 1883 el tren llegaba a Jaca, en 1888 se iniciaron las obras del tramo a Canfranc y, tras una larga lista de dificulta- des, se inauguró la línea Zaragoza-Canfranc en 1922. cionado, Joaquín Costa–; la industria metalúr gica, hidroeléctrica y minera –sociedad “Minas y ferrocarriles de Utrillas”, 1900–, junto con la implantación y desarrollo del ferrocarril y, posterior mente, el uso de la electricidad –“Eléctricas Reunidas de Zaragoza”, 1911–; o la creación, en 1926, de la “Confederación Hidrográfica del Ebro”. La lentitud del proceso de industria- lización en Aragón en el período de la Restauración se dejará sentir hasta principios del siglo XX, en que tendrá lugar el desarrollo de las nuevas ener- gías. Del mismo modo, cierto desequilibrio y desigualdad caracterizan el pro- ceso de evolución en esta región. La favorecedora situación geográfica del territorio aragonés, sin embar go, incentivó la instalación de fábricas extranjeras; a esto se añade la apertura de líneas de ferrocarril y otras nuevas vías de comunicación con otras ciudades y Francia, que facilitaban no sólo el comercio interior 12 y en menor medida el exterior , sino también el intercambio cultural; a esto va ligada la plenitud que alcanza hacia 1875 el uso del telégrafo –la red del telégrafo eléctrico se había inaugurado en 1854, comunicando Zaragoza con Barcelona, tras lo cual se fue extendiendo la red por Aragón–. Entre otras repercusiones, estos avances incidirán en el incremento de posibilidades para distribuir , intercam- biar y hacer llegar la prensa periódica con el consiguiente aumento de sus- criptores en las décadas que se analizan, además de la destacable ampliación de colaboraciones por parte de corresponsales. Entre las líneas que se fueron implantando, tuvo gran efecto –y todavía es tema de conflicto en la actualidad– la construcción del tren que atravesando los Pirineos llegaba hasta Canfranc 13 , como futura vía de comunicación con Francia, y que suscitó un debate protagonizando las páginas de la prensa C C A A P P Í Í T T U U L L O O 1 1 . . C ONTEXT O H ISTÓRICO , P OLÍTICO , S OCIO -E CONÓMICO Y C UL TURAL A NIVEL N A CIONAL Y L OCAL 42 local durante un tiempo prolongado. El acontecimiento quedó reflejado incluso en el título de una polka del zaragozano de adopción Agustín Pérez Soriano (Fig. 1.5a) –de origen navarro, a quien se conocerá más adelante–, titulada De Zaragoza á Canfranc . La partitura presenta la fir ma manuscrita del autor y fecha de 30 de septiembre de 1880 –el Convenio Hispano-fran- cés se había fir mado el 16 de julio y pasarían dos años hasta la concesión del ferrocarril–. Asimismo, en la portada aparece un sello de Faustino Ber nareggi, editor , en calle del Coso, 72, que por entonces tenía estableci- miento en Zaragoza. Musicalmente, la obra contiene alegorías con indicacio- nes de texto en los pasajes musicales, comenzando con un trémolo de fusas que imitan el sonido del “silbato de la máquina” que anuncia la salida del tren; otros trémolos suponen la representación figurada de la “entrada de la máquina en el túnel”; una doble barra separa la polka de un Tiempo de Jota y, a la vez, Canto de V ictoria , cuyo texto dice: Con ayuda de los bravos con ayuda de los bravos y la Vir gen del Pilar tendrán los aragoneses Ferro-Carril á Canfranc. Ferro-Carril á Canfranc con ayuda de los bravos Se trata de una cuarteta octosílaba de romance, con rima asonante en -á . En el último sistema de pentagramas y con un tempo V ivo y enér gico , una nota al pie indica la “Entrada de la máquina en Francia”: con acompañamien- to acórdico, registros amplios y ff , se escuchan en este final cuatro compa- ses donde el autor hace un claro guiño a La Marsellesa , y que cadencian en un final apoteósico (Fig. 1.5b). Otras líneas importantes fueron las que unían Zaragoza con Barcelona y Zaragoza con Pamplona, ambas inauguradas en septiembre de 1861. La inau- L AS PUBLICA CIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARA GOZAN AS EN LA E SP AÑA DE LA R EST A URACIÓN (1883-1924): UN ES TUDIO DE LA SOCIED AD , CUL TURA Y A CTU ALID AD AR TÍS TICA LOCALES 43 Fig. 1.5a Comienzo de la polka De Zaragoza á Canfranc , de Agustín Pér ez Soriano, editada por Faustino Ber nar eggi, establecido en la zaragozana calle del Coso, nº 72, en esos años C C A A P P Í Í T T U U L L O O 1 1 . . C ONTEXT O H ISTÓRICO , P OLÍTICO , S OCIO -E CONÓMICO Y C UL TURAL A NIVEL N A CIONAL Y L OCAL 44 guración de la primera en Zaragoza, el 16 de septiembre –y en Barcelona el día 15–, estuvo acompañada de una gran fiesta ciudadana con numerosos y variados actos programados para el acontecimiento, entre ellos la actuación, ante la presencia del rey consorte Francisco de Asís, de los coros de Clavé –que se quedaron en la ciudad para cantar aquellos días en el T eatro Principal antes de su vuelta a Barcelona–, y de los coros de niñas del zara- gozano Hospicio de la Misericordia, que cantaron un “himno alusivo” dirigi- dos por Elías Anadón –cantante, profesor de piano y director de la Capilla Ambulante, según menciona Antonio Lozano (1994 [1895]: 78-79), además de or ganista del Santo Hospital de Nuestra Señora de Gracia, según Ramón Borobia Cetina 14 –, tal y como se lee en la revista madrileña El Museo Universal (nº 39, 29 de septiembre de 1861, pp. 309-311). Fig. 1.5b Evocación de La Marsellesa en los compases finales de la pieza 14 En el prólogo a una selección –realizada por Ramón Borobia, discípulo de Antonio Lozano– de obras cantadas a lo lar go de más de dos siglos por el Coro de Devotos de la Vir gen del Pilar , compuestas todas por los directores del coro, maestros de capilla y maes- tros de música zaragozanos. Esta selección es el principal contenido de Archivo Musical L AS PUBLICA CIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARA GOZAN AS EN LA E SP AÑA DE LA R EST A URACIÓN (1883-1924): UN ES TUDIO DE LA SOCIED AD , CUL TURA Y A CTU ALID AD AR TÍS TICA LOCALES 45 Religioso antiguo y contemporáneo de la Santísima V ir gen del Pilar . R. Borobia fue direc- tor de la Banda Municipal y profesor de Solfeo y Canto en el Hospicio Provincial, además de or ganista del Pilar y de la iglesia de San Pablo, profesor de la Escuela de Música de Zaragoza y, más tarde, director del Conservatorio de la ciudad. Fig. 1.6 Bendición de las locomotoras en la inauguración del ferro-carril de Bar celona a Zaragoza (Excmo. A yuntamiento de Zaragoza/Ar chivo Municipal, sign. AMZ_4-2_0904). Esta xilografía se publicó en El Museo Universal (Madrid, nº 39, 22 de septiembr e de 1861, p. 310). El mismo 16 de septiembr e, Aragón quedaba comunicada con Navarra por la línea Zaragoza-Pamplona C C A A P P Í Í T T U U L L O O 1 1 . . C ONTEXT O H ISTÓRICO , P OLÍTICO , S OCIO -E CONÓMICO Y C UL TURAL A NIVEL N A CIONAL Y L OCAL 46 T r es años más tarde llega a Casetas la línea que hace el recorrido Madrid- Zaragoza-Alicante y que enlaza con Barcelona. En esta década de 1860, Zaragoza quedará unida con el centro, el Mediterráneo y el norte de la península por medio del ferrocarril. Así pues, encontramos al inicio de la etapa que aquí se estudia una Zaragoza con numerosas conexiones, unas consolidadas y otras en proyecto o sólo comen- zadas, a través de las que se hace posible una red de corresponsales y de distribución de prensa musical nada desdeñable. En otro orden de cosas, la bur guesía zaragozana, a través de sus vínculos con los poderes político y económico, consiguió gran protagonismo en el ámbito nacional durante el cambio al siglo XX. En el último cuarto de siglo triunfaría la bur guesía liberal y la mentalidad positivista sustituirá al Romanticismo. Entre 1910 y 1913 se sitúa un período de bonanza en Aragón, con una población mayoritariamente agraria excepto en Zaragoza, aunque en los años posteriores se dará una pérdida del poder adquisitivo, una gran agita- ción y conflictividad social protagonizada por el movimiento obrero –de gran peso en Aragón– e intensificada por una crisis de desabastecimiento y otros problemas que, de manera generalizada en el país, la I Guerra Mundial trajo consigo: si, en principio, se produjo cierto desarrollo econó- mico en España al abastecer las necesidades de algunos países en guerra, los salarios no se incrementaron en proporción a la subida de precios que causó la demanda inter nacional, lo que propició el empobrecimiento de las clases trabajadoras; a falta de soluciones por parte del gobier no para la cri- sis de abastecimiento –con refor mas fiscales que no se aceptaron–, la agita- ción social estaba servida. Destacable fue, también, la or ganización política de un afianzado y fir me movimiento obrero aragonés iniciado en 1854, su actividad en la Primera y Segunda Inter nacional, y posteriores federaciones y recomposición del movi- miento. A esto se añade una sólida implantación de la CNT (1910) y del anar- cosindicalismo, con una presencia y compromiso reseñables que no se die- ron en otras muchas regiones. L AS PUBLICA CIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARA GOZAN AS EN LA E SP AÑA DE LA R EST A URACIÓN (1883-1924): UN ES TUDIO DE LA SOCIED AD , CUL TURA Y A CTU ALID AD AR TÍS TICA LOCALES 47 En cuanto a datos demográficos, y según los que ofrece la Dirección General del Instituto Geográfico y Estadístico, al principio del período, en 1877, había en España 16,6 millones de habitantes, que se incrementan a 21,3 en 1920 y a 23,5 millones en 1930, hacia el final de la dictadura. En lo que respecta a Aragón y en relación a la totalidad de habitantes del país, hay que decir que el peso de su población se redujo al 4,9% en el año 1900, con 891.281 habitantes, habiendo supuesto un 5,7 a mitad del siglo XIX; según indica Ger mán Zubero (1988), Aragón y Navarra tuvieron las tasas más bajas de crecimiento demográfico durante la segunda mitad del siglo XIX. En lo que respecta a Zaragoza, según infor ma Domínguez Cabrejas (1989), en 1877 la población en el interior de la ciudad ascendía a 67.428 habitantes, la población de hecho del tér mino municipal era de 84.575, y la de la provincia, excluida la capital, era de 311.365 –durante la epidemia de cólera morbo de 1855, Zaragoza fue de las provincias más castigadas, al igual que en el rebrote de 1865, con una pérdida de 18.045 habitantes, y en 1885 con 13.526 defunciones–; diez años más tarde, en 1887, las cifras para los mismos parámetros son 72.589 en el interior de la ciudad, 92.407 en el tér- mino municipal y 320.704 en la provincia, excluida la capital. En 1900 las cifras son de 74.321, 99.118 y 320.554, respectivamente. Zaragoza despega, pues, en su crecimiento, bien entrada la segunda mitad del siglo XIX. A propósito de la epidemia de cólera, resulta curiosa la nota que aparece en la Gaceta Musical de Madrid , dirigida por Hilarión Eslava, donde se da noticia en las “Crónicas de provincias” de la función que se dio en Zaragoza el 28 de febrero para “dar gracias al Altísimo por preservarles del azote del cólera, en la iglesia de San Cayetano”, donde se escuchó para la ocasión una Misa de [Luigi] Cherubini [†1842] y Te-Deum de H. Eslava, diri- gidas por el Sr . [V alentín] Metón y ejecutadas por los profesor es de las dos Capillas de Música de las Catedrales, entre ellos los artistas del T eatr o Principal Sres. Santos, Aznar y Di-Franco, que contribuyeron con sus talentos 15 . 15 Gaceta Musical de Madrid , año I, nº 6, 11 de marzo 1855, p. 47. C C A A P P Í Í T T U U L L O O 1 1 . . C ONTEXT O H ISTÓRICO , P OLÍTICO , S OCIO -E CONÓMICO Y C UL TURAL A NIVEL N A CIONAL Y L OCAL 48 Otro varapalo que sacudió a la población fue la fuerte epidemia de gripe en 1918. 1.4 EDUCACIÓN Y CUL TURA T ras los datos anterior es, son de obligada mención las tasas de analfabe- tismo correspondientes a la población española y aragonesa: esta variable aparece en los censos españoles oficiales desde 1860, y las estadísticas de 1877 reflejan un índice medio bruto del 72,01% de habitantes en España que no sabían leer ni escribir; las de 1887 indican un 68%; y en las de 1900 había disminuido tímidamente al 63,78% –frente al 18% de Francia o 26,8 de Italia–; para 1910 los datos reflejan un 59,35 y en 1920 disminuyen al 52,23%. Dicho de otro modo, las cifras de habitantes alfabetizados se incre- menta del 24,5% en 1877 –completan el porcentaje los que sólo saben leer– al 33,4% en el cambio de siglo. Aragón, con un 67,9% de población analfa- beta en el censo de 1877 estaba, junto con Galicia, Andalucía oriental, Extremadura, Castilla la Nueva y Cataluña –exceptuando Barcelona–, entre las regiones que alcanzaban entre un 60 y 75% de población que no sabía leer ni escribir , con una mayor tasa de analfabetismo para todas las r egio- nes en mujeres que en hombres, y significativas diferencias entre el ámbito rural y el urbano. Este porcentaje se sitúa a mitad de camino entre las tasas más extremas del país en uno y otro sentido: V ascongadas y Castilla la Vieja, las de menor cantidad de población analfabeta, y Murcia, Canarias y Andalucía en el extremo contrario 16 . Sin olvidar que el asunto de nuestro interés gira en tor no a la prensa musi- cal, con esta situación podemos imaginar la escasa clientela zaragozana que se suscribiría a la prensa especializada –objeto de este estudio–, pertenecien- te a las clases acomodadas, presumiblemente el mismo público bur gués que asistía a teatros, salas de conciertos o actividades artísticas en sociedades cul- turales, es decir , una minoría ilustrada. 16 Los datos han sido extraídos del Anuario estadístico de España , correspondiente al año 1915. Existen diferencias apenas nada significativas entre unas fuentes y otras, pero la situación de tan elevadas tasas de analfabetismo resulta común a todas ellas. . L AS PUBLICA CIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARA GOZAN AS EN LA E SP AÑA DE LA R EST A URACIÓN (1883-1924): UN ES TUDIO DE LA SOCIED AD , CUL TURA Y A CTU ALID AD AR TÍS TICA LOCALES 49 17 Para esta exposición se ha seguido la información que ofr ece el estudio sobre la educa- ción en la España contemporánea realizado en 1994 por varios autores en colaboración, y dirigido por Buenaventura Delgado Criado. Es reseñable la creación, en esta etapa, de bibliotecas populares, o sea, las creadas o apoyadas por asociaciones, casinos, círculos, ateneos y demás sociedades para el fomento de la lectura. Entre éstas se distinguen tres tipos diferenciados atendiendo al origen de su fundación o financiación: las de asociaciones obreras, las de iniciativa de la clase bur guesa y las creadas por el poder público –destinadas a escuelas y entidades públicas como hospita- les, hospicios, cuarteles militares o cárceles– 17 . En estas décadas y hasta la I Guerra Mundial, se acrecienta el grado de escolarización en la capital, pasando del 50% al 70%; con ello aumenta, tam- bién, el número de escuelas, aunque el esfuerzo por alfabetizar a la pobla- ción resulta a todas luces escaso y pobre de medios. Por otro lado, la “Ley Moyano” o Ley de Instrucción Pública de 9 de sep- tiembre de 1857 –comentados detalladamente sus contenidos por Ber nad Royo (1979)–, con sucesivas modificaciones a lo lar go de casi ochenta años, supuso, en su prolongada vigencia, otro intento de acabar con el analfabe- tismo existente acercando la cultura a todos los ciudadanos españoles –sólo la Primera Enseñanza Elemental sería obligatoria para todos–, aunque algu- nos propósitos no llegaron a aplicarse o se pusieron en marcha medio siglo después. Aun cuando, entre otras refor mas, establecía la obligatoriedad de la escuela para el sexo femenino, no deja de sorprender la absoluta carencia de comentarios o reflexiones entre estudiosos a propósito de las diferencias en la educación y for mación de niños y niñas, relacionadas con el reparto de roles sociales y el derecho a la cultura, cuyas consecuencias llegan, clara y tristemente, hasta nuestros días: en su artículo 5º del Título I, Sección 1ª, la Ley reemplazaba en la Primera Enseñanza Superior –niños entre 6 y 9 años– las materias de Agricultura, Industria, Comercio, Geometría, Dibujo lineal, Agrimensura, Física e Historia natural, dirigidas a niños, por las de Labores propias del sexo, Dibujo –aplicado a las mismas labores– y Nociones de higiene doméstica si se trataba de niñas. Lamentablemente, no parecen reseñables datos de este tipo sino en los llamados Estudios de Género. C C A A P P Í Í T T U U L L O O 1 1 . . C ONTEXT O H ISTÓRICO , P OLÍTICO , S OCIO -E CONÓMICO Y C UL TURAL A NIVEL N A CIONAL Y L OCAL 56 guesía, interesadamente, le confirió. En un ambiente de estancamiento industrial y escasos medios, se puede destacar el interés de algunos impre- sores zaragozanos en moder nizarse e industrializarse, deseosos de adquirir novedades en cuanto a maquinaria y demás utensilios que les per mitieran competir en esta industria, sin interés comercial en un principio, ahora –sin dejar de ser artesana– con fines de obtener beneficios económicos y for man- do parte del mundo empresarial del momento. T odavía para la edición de música impresa las dificultades eran mayores, pues la maquinaria era más específica y especializada. No hay que dejar de tener en cuenta, para una amplia contextualización de la prensa, los vaivenes que se mantuvieron durante el “tur nismo” entre con- servadores y liberales durante la Restauración, que se prolongarán hasta el intento regeneracionista del conservador Francisco Silvela en 1899, y durante el cual salió a la luz legislación diversa sobre libertad de imprenta. Esta legis- lación no afectaría a la prensa cultural, de modo que no sería la censura quien acabase con algunas publicaciones del período, aunque sí le tocó el tur no a alguna prensa satírica que escasamente se hacía eco de intereses musicales. A este nuevo instrumento que supuso la prensa, se sumó en el último ter- cio del siglo la Iglesia, que, habiendo ostentado el papel de comunicadora en exclusiva durante muchas décadas, no podía perder el tren del más des- tacado medio de comunicación del siglo. Al mar gen de publicaciones de intenciones educativas, moralizantes, evangelizadoras, etc., se podrán cono- cer algunos títulos locales dedicados a la música sacra, coincidiendo con el incremento editorial a nivel nacional. En esta etapa de desarrollo y evolución ya no predominan las publicacio- nes de índole política, sur gen numerosas iniciativas empresariales que amplí- an el campo temático en un afán de llegar a un nuevo público; es entonces cuando aparece el nuevo uso y concepción de la publicidad, con innovacio- nes en el diseño gráfico, estrategias de captación en el mensaje y como ele- mento que ofrece la posibilidad de reportar beneficios económicos. No habrá cambios significativos en las décadas siguientes, sino en cuanto a la aparición y consolidación de otros medios como la radio o el cinematógrafo. L AS PUBLICA CIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARA GOZAN AS EN LA E SP AÑA DE LA R EST A URACIÓN (1883-1924): UN ES TUDIO DE LA SOCIED AD , CUL TURA Y A CTU ALID AD AR TÍS TICA LOCALES 57 Sin embar go y al margen de lo expuesto, durante la Restauración, la pren- sa experimentó fuertes medidas de control bajo diversos marcos legislativos: como una más de las contradicciones de la bur guesía, muy interesada en semejante instrumento de poder , unas veces editor es y periodistas gozarán de libertad de prensa y otras padecerán sus cortapisas, en una alter nancia proveniente del ritmo de cambios de partidos y gobier nos. Durante los pri- meros años de la monarquía restaurada, la legislación para prensa fue fun- damentalmente represiva, incluyendo la “Ley de Romero Robledo” (1879) o Ley de Impr enta –depósito previo de ejemplares, necesaria autorización para nuevas publicaciones, definición de delitos de imprenta y sanciones, estable- cimiento de T ribunales y Fiscales de Impr enta–, aunque en menor grado de represión ésta que las anteriores; de hecho se registra una disminución de publicaciones. Sin embar go, se dará un incremento notable de nuevos títu- los al amparo del nuevo marco jurídico, tras la promulgación de la nueva Ley española de Policía de Impr enta (1883), probablemente la más liberal de todas las dictadas y vigente, parcialmente, hasta la de 1966 –aunque sin efec- to durante la dictadura de Primo de Rivera–. Si bien es cierto que a las revistas que aquí se estudian no afectaría tanto la censura, sí repercutieron la obligatoria entrega de ejemplares, depósitos, las nuevas consideraciones y perfiles de las figuras de dir ector , propietario y administrador y otras disposiciones de las diversas leyes y decretos promulgados. 1.5 APROXIMACIÓN AL AMBIENTE CUL TURAL Y ARTÍSTICO-MUSICAL En el último tercio del siglo había irrumpido la recepción del darwinismo y el positivismo, producto de la confluencia de naturalismo y neokantismo, en parte como reacción al carácter metafísico del racionalismo antropológi- co krausista. Como antecedente lejano en el tiempo, entre los cambios que trajo consigo el inicio del Sexenio Revolucionario, se cuenta un breve rena- cimiento cultural y científico, coincidiendo no en vano con la libertad de prensa instaurada en 1868. Desde entonces, los acontecimientos políticos y C C A A P P Í Í T T U U L L O O 1 1 . . C ONTEXT O H ISTÓRICO , P OLÍTICO , S OCIO -E CONÓMICO Y C UL TURAL A NIVEL N A CIONAL Y L OCAL 58 sociales no habían supuesto caldo de cultivo alguno para el desarrollo cul- tural en el país. Así pues, el comienzo del siglo XX se caracteriza por la entrada de nue- vas corrientes científicas, culturales y artísticas en un contexto de apertura, aunque el comienzo de la I Guerra Mundial dificultó su desarrollo, y se aca- baría frustrando con la crisis política y social que desembocó en la dictadu- ra de Primo de Rivera. En Aragón, es destacable la mejora de infraestructuras para el avance cul- tural –fundamentalmente localizadas en Zaragoza– y su desarrollo durante el reinado de Alfonso XIII: una transfor mación de la enseñanza según las nece- sidades que imponía la industrialización, una gran actividad universitaria, el incremento cualitativo y cuantitativo en el sector periodístico, personajes de relevancia tanto en la pintura –Ramón A. Acín, Mariano Barbasán, Juan J. Gárate, Pablo Gar gallo, Marcelino Unceta–, como en la escultura –Pablo Serrano, Pablo Gar gallo–, o la arquitectura –Ricardo Magdalena, Félix Navarro–, en el nuevo arte del cine –Eduardo Jimeno Correas, Segundo de Chomón– o en el nacimiento de sociedades musicales –la Sección de Música (1898) del Ateneo, incorporada durante la tercera etapa de éste (1898-1908), la Filar mónica (1906), la Bretoniana (1912)–, todo ello, da muestras de gran parte del desarrollo de la cultura y las artes aragonesas. A esto se añade una lar ga lista de intelectuales del ámbito universitario, catedráticos y demás pro- fesores, ateneístas de una época concreta algunos de ellos, protagonistas activos de círculos y sociedades culturales. Iniciado el Romanticismo con la vuelta de los exiliados en la década de 1830 –aunque, en realidad, ya había comenzado algo antes–, el período que se estudia se enmarca de lleno en el segundo Romanticismo musical (Casares, 1995a), segundo respecto a Europa, también llamado por algunos Neorr omanticismo . Con una estética creativa que se reparte en géneros varios, un estilo muy propio aportará al patrimonio nacional una producción específica y diferenciada, singular , no valorada suficientemente en el momento ni aun posterior mente. La diferencia de estilos en la música espa- ñola no hace mejores en cuanto a calidad a unos u otros, y la romántica, L AS PUBLICA CIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARA GOZAN AS EN LA E SP AÑA DE LA R EST A URACIÓN (1883-1924): UN ES TUDIO DE LA SOCIED AD , CUL TURA Y A CTU ALID AD AR TÍS TICA LOCALES 59 pese al difícil entor no y situación no presentes en otras etapas de la historia, no es menos que la música de siglos anteriores. No hay que olvidar que en el siglo XIX, y antes también, la música españo- la estuvo de moda entre artistas extranjeros –poetas, escritores, pintores, músi- cos–, significando un poderoso referente en la creación de muchos de ellos. Por un lado, ha quedado testimonio en la literatura de viajes decimonónica –o en simples cuader nos de notas sobre la estancia de estos viajeros en España– y, por otro, lo demuestran las composiciones de músicos como V erdi ( Il Tr ovator e , Er nani ), Rimsky-Korsakov ( Capricho español ), Bizet ( Car men ), Gevaert ( Fantasía sobr e motivos españoles ), Ketten ( Ser enata española ), Glinka ( Una noche en Madrid , Capricho brillante para gran orquesta sobr e la Jota aragonesa ), Mahler –utiliza el tema de esta misma jota en su tercera Sinfonía–, Liszt ( Rapsodia española ), Chabrier ( España , rapsodia), Lalo ( Sinfonía españo- la ), Gottschalk ( La Jota aragonesa , C aprice espagnol ), Saint-Saëns ( Jota arago- naise ), Massenet (óperas El Cid y Don Quichotte ), Ravel ( Rapsodia española para or questa , ópera cómica La hora española ), Debussy ( Madrid, Chanson espagnole ), y tantos otros. Algunas de las obras simplemente utilizan temas clá- sicos de la literatura o la tradición española pero con el estilo compositivo pro- pio del autor , y en otras se distingue la utilización de elementos y parámetros con rasgos españolistas, propios y absolutamente singulares de nuestra músi- ca. V emos, también, entre estas obras el impacto que causó la jota aragonesa y el florecimiento de ésta en el siglo XIX. Al lado de las obras de grandes géneros como la ópera, zarzuela, música sinfónica, de cámara, música sacra –aun con las crisis y polémicas alrededor de algunos de los géneros–, el romanticismo musical ha dado una ingente cantidad de literatura de salón. Por otro lado, al calor de una preocupación por recuperar el patrimonio musical español y hacia la elaboración de una historia de nuestra música, nace la Musicología en este siglo XIX, en lo que colaboraron con ahínco B. Saldoni, M. Hilarión Eslava, V . Metón, M. Soriano Fuertes, M. Asenjo Barbieri, H. Prádanos, J. Mª Esperanza y Sola, F . Pedrell y Antonio Lozano. C C A A P P Í Í T T U U L L O O 1 1 . . C ONTEXT O H ISTÓRICO , P OLÍTICO , S OCIO -E CONÓMICO Y C UL TURAL A NIVEL N A CIONAL Y L OCAL 60 1.5.1 Funciones de la música en la sociedad de la época Dentro de una función principalmente de consumo en lo que al siglo XIX se refiere, de entretenimiento y con carácter lúdico, atendiendo al espacio donde se interpretaba la música se puede establecer una correlación, según se trate de uno u otro tipo, entre la música que se oía en ellos y a quién iba destinada, por tanto la función de ésta. En un recorrido por estos géneros y espacios, la realidad social y musical se distribuye entre música lírico-teatral, música de salón, or feonística o coral, sinfónica, camerística, religiosa y militar . La ópera, una fuerte expansión de la zarzuela y el teatro lírico en general, fueron los grandes protagonistas del incremento de la vida musical en este período. Destinada la primera a los coliseos pero no sólo a ellos, algunas represen- taciones tuvieron su lugar en sociedades culturales como los casinos, atene- os, otros círculos, e incluso salones privados. En esta época se utilizaron para estos géneros los zaragozanos T eatro Principal –r einaugurado tras el incen- dio de 1778 en 1799, y estudiado ampliamente junto a otros por Martínez Herranz (2003)–, T eatro V ariedades (1853-1873), T eatro Novedades (1864- 1992), el Lope de V ega (1869-1986), T eatro Pignatelli (1878-1914), “Prado ara- gonés” (1880) o T eatro Goya (1882-1893), el Circo (1887-1962), el T eatro del Gran Casino de la Exposición Hispano-francesa (1908), el de La Parisiana (1910) –después, T eatro Argensola–, el Salón V ariedades (1899) –que progra- mó zarzuela a partir de 1910– o el Gran Salón La Alhambra –anunciado por la revista El Br etoniano (año VII, nº 7, mayo de 1915). En los círculos y sociedades también se daban conciertos en los que prin- cipalmente se escuchaba repertorios “de salón”, pero donde esta música pre- dominó fue en los grandes cafés como el de La Iberia, Ambos Mundos, Moder no, Mattosi, París, Café Nuevo-París, Gran Café Central y de nuevo los salones privados bur gueses, añadiéndose un carácter or namental al lúdico y un afán de lucimiento por parte de las mujeres de la casa, ávidas de agradar y entretener con sus ejecuciones al piano o con su voz. Algunos de los cafés se convertirían en décadas posteriores en lugar de baile y variedades, llega- do el furor de ambos. T anto en los salones como en los cafés y sociedades L AS PUBLICA CIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARA GOZAN AS EN LA E SP AÑA DE LA R EST A URACIÓN (1883-1924): UN ES TUDIO DE LA SOCIED AD , CUL TURA Y A CTU ALID AD AR TÍS TICA LOCALES 61 Fig. 1.10 Exterior del T eatro Pignatelli, obra del ar quitecto Félix Navarr o, situado en el Paseo de la Independencia (donde actualmente se levanta el edificio de Corr eos). Con un afor o entr e 1900 y 2000 espectador es, en él se celebraron conciertos, bailes, discursos y par odias de mítines políticos se interpretaba la música más romántica, la de pequeñas for mas, poco tras- cendente. Aun así, se distinguirán básicamente dos niveles de dificultad y destino de esa música para piano: virtuosístico o de concierto, y otro senci- llo, para diletantes “aspirantes” a pianistas. Aunque es sabido que el arpa en el período romántico fue, junto con el piano, instrumento habitual y de moda en los salones, así como que su estu- dio for mó parte de la educación musical femenina –todavía hoy son escasí- simos los intérpretes masculinos de este instrumento–, en lo que respecta a Zaragoza no he conocido noticias de su presencia –únicamente aparece, hasta donde he podido saber , en la partitura manuscrita de la Segunda Suite C C A A P P Í Í T T U U L L O O 1 1 . . C ONTEXT O H ISTÓRICO , P OLÍTICO , S OCIO -E CONÓMICO Y C UL TURAL A NIVEL N A CIONAL Y L OCAL 62 para Or questa de Salvador Azara 20 (Ezquerro, 1990)–: ni reseñas de concier- tos en prensa, ni, por tanto, repertorios, ni publicidad de su comercio en revistas, ni acontecimientos sociales donde se mencione el arpa. T al vez este hecho va ligado a su ausencia como asignatura en el primer centro de ense- ñanza musical que tuvo Zaragoza, la Escuela de Música (1890), y que conti- nuó siendo así hasta la inauguración del Conservatorio de Música en 1933, en cuyo claustro de profesores figura para las clases de arpa la profesora Pilar Viñao: según se lee en un artículo de Aragón: r evista gráfica de cultu- ra aragonesa (nº 99, 1933, p. 241), a propósito de la apertura del primer curso oficial (1933/34) del “Conservatorio Aragonés de Música y Declamación”, el claustro estaba “compuesto por los señores Azara, Borobia, Zubiría, Vázquez, Salvador , T abuenca, Aráiz, Laclaustra, Aula, Perales, Garrido, Pallás, Arqué[d], T ello y la profesora de arpa señorita Pilar Viñao [Ducha]”. T ras las investigaciones de Rubén Lor enzo (2007: 16) sobre la ense- ñanza musical en Zaragoza, se sabe que este Conservatorio había nacido de la fusión de la antigua “Escuela de Música” (1890) y el “Conservatorio Aragonés de Música y Declamación”, que había abierto sus clases en febre- ro de 1932, ubicado en la c/ Méndez Núñez, nº 38, y que no había obteni- do reconocimiento oficial durante su breve andadura. En otro orden de cosas, la actividad de orfeones y sociedades o agrupa- ciones corales –dirigida y protagonizada por la clase obrera–, reviste princi- palmente un carácter popular entre aficionados de este movimiento coral y un fuerte componente sociológico junto al musical. María Nagore (1995, 1998, 2001) estudia la música coral en España durante el siglo XIX, y sus orí- genes europeos amplia y detalladamente. La situación de persecución y pro- hibición de or ganizaciones obreras, no per mitidas hasta 1881 y legalizadas en 1887 bajo los gobier nos de Sagasta, se dejará sentir y se verá reflejada en cierto modo en las for maciones y desapariciones de orfeones y agrupacio- nes corales, constituidas precisamente por grupos principalmente obreros y clases populares o de bajo estrato social. En un marco de cierta estabilidad 20 Esta partitura orquestal forma parte del legado “Salvador Azara y Serrano (1886-1934)”, que se conserva en el Archivo de Música de las Catedrales de Zaragoza. L AS PUBLICA CIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARA GOZAN AS EN LA E SP AÑA DE LA R EST A URACIÓN (1883-1924): UN ES TUDIO DE LA SOCIED AD , CUL TURA Y A CTU ALID AD AR TÍS TICA LOCALES 63 y espíritu asociativo durante la Restauración, va a destacar la proyección y utilidad social y cultural del orfeonismo, teniendo en cuenta el interés romántico por la cultura popular y el folklore, con unos sentimientos, en el caso de Aragón, fuertemente regionalistas. Los primeros coros y or feones solían estar vinculados a grupos políticos –la Sociedad Coral La Cor onilla (1863) tendría dificultades con las autoridades municipales en el desarrollo de su actividad–; en la última veintena del siglo, de nuevo recuperado el orfeonismo tras una etapa de r ecesión en los años del Sexenio Revolucionario, en Zaragoza se for maron hasta cuatro, entre ellos el del Casino Artístico-Comercial y el del Casino Republicano Federal. Otros gru- pos se vinculaban a iglesias locales y colaboraban en funciones religiosas solemnes –con gran número de voces e instrumentos–. T ambién en Aragón, como en otros territorios, hacia el cambio de siglo se crearían or feones cató- licos, ligados a los círculos católicos de obreros. El repertorio era, sobre todo, variado: desde bailes coreados, escenas corales, también aquí piezas de salón, fragmentos operísticos y de zarzuela, hasta obras sinfónico-corales, canciones populares ar monizadas, piezas religiosas o escenas corales. Se puede imaginar que, con el tiempo y el desarrollo de estas agrupaciones, el público que disfrutaba de ellas llegó a ser variopinto, así como los lugares donde actuaban o los acontecimientos que requerían de sus interpretaciones. T ambién en su evolución pasaron de ejecutar obras sencillas y populares en un principio, a un repertorio de mayor dificultad de interpretación y efectis- mo. Habitualmente compuestos estos grupos por voces graves, el orfeón de Zaragoza no parece que amplió su plantilla con tiples hasta 1900. A veces se intercalaban obras instrumentales, participando pequeñas orquestas y ban- das –las había municipales, de hospicios– en una ejecución mixta. En cuanto a la música sinfónica y de cámara, agrupadas aquí las dos por sus dificultades para hacerse sitio, evidentemente la función de una y otra era prácticamente la misma, pero no los espacios en que se llevaron a cabo, por razones obvias. La diferencia de exigencias para su interpretación se relaciona con la prácticamente inexistente falta de apoyos y subvenciones. La música debía ser rentable para los músicos, y la sinfónica no se sostenía fácilmente sin ayudas. Aun así se produjeron iniciativas que quedan refleja- C C A A P P Í Í T T U U L L O O 1 1 . . C ONTEXT O H ISTÓRICO , P OLÍTICO , S OCIO -E CONÓMICO Y C UL TURAL A NIVEL N A CIONAL Y L OCAL 64 das en la prensa de la época y el éxito que éstas iban teniendo, empezando sus actuaciones también en grandes cafés –al final de la década de 1860– y otros salones, hasta ocupar algún teatro. Finalmente, se crearía la Sociedad Filar mónica de Zaragoza en 1906, de carácter profesional, celebrando con- ciertos con repertorio enteramente “clásico” para sus socios, con un interés predominante en sus inicios por la música de cámara. Por otro lado, los músicos que en Zaragoza for maron parte de agrupa- ciones camerísticas –cuartetos, quintetos, sextetos por excelencia–, tenían más bien como principal finalidad, en los primeros años, facilitar el con- sumo de repertorio, contribuyendo así a su supervivencia y éxito entre el público, de lo que estaba de moda y que éste reclamaba, suponiendo el grueso de sus repertorios la música de salón o las adaptaciones y arreglos de obras de gran popularidad, siendo las “reinas” las llamadas “Sinfonías” u oberturas de ópera –generalmente no completas, sino sólo secciones o movimientos aislados–, o bien algunos números exitosos de zarzuela y otras adaptaciones, todo ello sin contar con los autores de las obras origi- nales en estos arreglos. La verdadera música de cámara, cuya función sería difundir la Clásica y la del primer Romanticismo, tuvo muy tímidas apari- ciones y de corta vida. De una manera breve y sintética, los hechos importantes que incidieron en la decadencia y crisis de la música religiosa se resumen en: la desamorti- zación eclesiástica de Mendizábal en 1836 –que supuso el despido de cien- tos de músicos de las capillas, sobreviviendo con actuaciones en cafés y tea- tros o impartiendo clases privadas–; una producción musical mer mada por falta de medios y, por tanto, con nefastas repercusiones en su interpretación; el Concordato de la Santa Sede en 1851, que fija las relaciones entre Iglesia y Estado Liberal –por el que la Iglesia acepta la venta de bienes y a cambio acata la dotación del Estado para el clero, causando serias dificultades, y se reduce el número de integrantes de las capillas catedralicias y dependientes de los cabildos, a quienes se les exige la condición de clérigos–; y, por últi- mo, la quinta desamortización en la historia de España, la de Madoz en 1855, bajo la cual las ventas de bienes no cesaron hasta finales de siglo (Casares, 1995a). Además de la posibilidad de escucharse en las iglesias –catedrales, L AS PUBLICA CIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARA GOZAN AS EN LA E SP AÑA DE LA R EST A URACIÓN (1883-1924): UN ES TUDIO DE LA SOCIED AD , CUL TURA Y A CTU ALID AD AR TÍS TICA LOCALES 65 Fig. 1.11 Programa de mano de un concierto de la pianista Ángeles Sirvent, celebrado por la Sociedad Filar mónica en la temporada de 1906-1907, en el Salón de Conciertos de la Escuela de Música (T ip. de Julián Sanz) C C A A P P Í Í T T U U L L O O 1 1 . . C ONTEXT O H ISTÓRICO , P OLÍTICO , S OCIO -E CONÓMICO Y C UL TURAL A NIVEL N A CIONAL Y L OCAL 72 Historia y Sociedad Cultura y Música 1890 Ingr esan en la UGT las dos primeras agrupaciones obr eras: Sociedad de Obr er os Canteros de Zaragoza y la del Arte de Imprimir Se celebra el V Congreso Nacional T ipográfico (Z) Zaragoza artística, monumental e histórica , de Anselmo y Pedr o Gascón de Gotor Los males de la patria , de Lucas Mallada Confer encias musicales teórico-prácticas por R. Ruiz de V elasco en el Ateneo zaragozano Confer encia sobr e La Jota Aragonesa por A. Pér ez Soriano en el Ateneo zaragozano Se crea la Escuela de Música de Zaragoza La Gran Salve solemne de A. Lozano es pr emiada en la Exposición Inter nacional de Bolonia (Italia) 1891 Luis Franco y López, elegido jefe del partido conservador Huelga general en Zaragoza (jornada laboral de ocho horas para algunos colectivos) Liga de Contribuyentes de Ribagorza, fundada por J. Costa Revista Miscelánea tur olense 1892 Confer encia sobr e Mozart y sus obras por J. Joaquín Oña en el Ateneo zaragozano Confer encia teórico práctica sobr e la Historia del quartetto por Antonio Lozano en el Ateneo zaragozano L AS PUBLICA CIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARA GOZAN AS EN LA E SP AÑA DE LA R EST A URACIÓN (1883-1924): UN ES TUDIO DE LA SOCIED AD , CUL TURA Y A CTU ALID AD AR TÍS TICA LOCALES 73 Historia y Sociedad Cultura y Música 1893 Cr eación de la “Azucarera de Aragón” (Z) El Rebelde , primer ejemplo de prensa obrera arago - nesa Facultad de Medicina y Ciencias de la Universidad de Zaragoza (arquitecto Ricar do Magdalena), primera reconocida oficialmente en España Derribo de la T orr e Nueva (Z) Revista Semanario Ilustrado I Juegos Florales contemporáneos de Aragón, en Calatayud Muer en la escritora Pilar Sinués y el pintor Ber nardino Montañés 1894 “Or feón Zaragoza” Nace Julio Bravo, médico, escritor y director de cine (Z) 1895 Heraldo de Aragón El Comunista La música popular , r eligiosa y dramática en Zaragoza desde el siglo XVI hasta nuestr os días , de Antonio Lozano Escuela de Artes y Oficios (Z) Muer e Domingo Olleta, maestro de capilla zaragozano de La Seo 1896 Primer salón de cine en Aragón, de Eduar do Jimeno (Z) Se proyecta Desfile del Regimiento de Castillejos , de E. Jimeno, pelí - cula aragonesa más antigua conocida Muer e Francisco Zapater , erudito zaragozano C C A A P P Í Í T T U U L L O O 1 1 . . C ONTEXT O H ISTÓRICO , P OLÍTICO , S OCIO -E CONÓMICO Y C UL TURAL A NIVEL N A CIONAL Y L OCAL 74 Historia y Sociedad Cultura y Música 1897 Sociedad Española del Acumulador T udor (Z), pri - mera empresa multinacional instalada en Aragón Muere Ruperto Ruiz de V elasco, compositor , pianista y musicógrafo Nace la pianista zaragozana Pilar Bayona Pr eludio Sinfónico de J. F . Agüeras 1898 Auge de la industria azucarera en Aragón Nace José Camón Aznar , historiador (Z) V isita de Pablo Picasso por el Bajo Aragón Colectivismo agrario , de J. Costa Se inaugura la Sección de Música del Ateneo zaragozano 1899 Muer e Bruno Solano, químico Se estrena la ópera Pelayo (o Página Goda ), de E. V iscasillas y letra de L. Ram de V iu 1900 Partido republicano Unión Nacional (Joaquín Costa y Basilio Paraíso) Sociedad Minas y Ferrocarriles de Utrillas Nace Luis Buñuel (Calanda, T eruel) Nace María Moliner , lexicógrafa (Paniza, Zaragoza) Muer e Cosme Blasco, historiador y cronista zaragozano Muere Mariano Royo, impulsor y primer dir ector de la Junta del Canal Imperial Revista de Aragón L AS PUBLICA CIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARA GOZAN AS EN LA E SP AÑA DE LA R EST A URACIÓN (1883-1924): UN ES TUDIO DE LA SOCIED AD , CUL TURA Y A CTU ALID AD AR TÍS TICA LOCALES 75 Historia y Sociedad Cultura y Música 1901 El Noticier o , diario católico conservador Nace Ramón José Sender (Chalamera, Huesca) Revista Repertorio Sacr o-Musical 1902 Reinado de Alfonso XIII Oligar quía y caciquismo , de J. Costa 1903 Motu Pr oprio de Pío X (refor mas para la Música Sacra) Muer e Eusebio Bla sco, periodista y comediógrafo zaragozano 1904 Sociedad Fotográfica Aragonesa 1905 Caja de Ahorros y Préstamos de la Inmaculada Concepción (Z) Mutua de Accidentes de Zaragoza Los hér oes del Sitio de Zaragoza , película pr oducida y dirigida por Segundo de Chomón Muer e Mar celino de Unceta, pintor , ilustrador gráfico y cartelista zaragozano 1906 Alfonso XIII inaugura el Canal de Aragón y Cataluña S. Ramón y Cajal, premio Nobel de Medicina Se crea la Sociedad Filar mónica de Zaragoza 1907 I Congr eso Hispánico Inter nacional sobr e la Guerra de la Independencia (Z) C C A A P P Í Í T T U U L L O O 1 1 . . C ONTEXT O H ISTÓRICO , P OLÍTICO , S OCIO -E CONÓMICO Y C UL TURAL A NIVEL N A CIONAL Y L OCAL 76 Historia y Sociedad Cultura y Música 1908 Exposición Hispano-Francesa Nacen el pianista Luis Galve (Z), el escultor Pablo Serrano (Crivillén, T eruel) y el ensayista y catedrático Pedr o Laín Entralgo (Urr ea de Gaén, T eruel) Se estrena la versión operística del Episodio Nacional Zaragoza , con la asistencia de B. Pérez Galdós Revista El Centenario Muer e Antonio Lozano, maestr o de capilla del Pilar Juan Francisco Agüeras es nombrado maestro de capilla del Pilar 1909 Muer e el compositor , profesor y dir ector zaragozano Elías V illarr eal 1910 Banco Zaragozano y Banco de Aragón Muer e el ar quitecto Ricar do Magdalena Inauguración del T eatro La Parisiana, del arquitecto Félix Navarr o (Z) 1911 Eléctricas Reunidas de Zaragoza V arias huelgas obreras en Zaragoza, dos de ellas generales Muer e Joaquín Costa en Graus (Huesca) Muer e el arquitecto Félix Navarr o L AS PUBLICA CIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARA GOZAN AS EN LA E SP AÑA DE LA R EST A URACIÓN (1883-1924): UN ES TUDIO DE LA SOCIED AD , CUL TURA Y A CTU ALID AD AR TÍS TICA LOCALES 77 Historia y Sociedad Cultura y Música 1913 Se aprueba el Proyecto de Riegos del Alto Aragón Congr eso Nacional de Riegos, en Zaragoza 1914 Asamblea constituyente del Partido Republicano Autónomo Aragonés Joaquín Sorolla visita el Alto Aragón J. F . Agüeras abandona el puesto de maestro de capilla en el Pilar e ingr esa en la Cartuja de “Aula Dei”, cerca de Zaragoza 1915 Derribo del T eatr o Pignatelli (Z) Nace en Huesca la Sociedad Musical (de música de cámara) 1912 Muer e Ignacio Coyne, fotógrafo y dir ector de cine Nace Ildefonso Manuel Gil, escritor Revista El Br etoniano , ór gano de la Asociación Bretoniana de Zaragoza 1916 Mariano de Cavia, periodista zaragozano, elegido miembr o de la Real Academia Española de la Lengua Muer en Dionisio Lasuén, pintor y escultor , y Joaquín Dicenta, dramatur go 1917 Zaragoza, segunda ciudad de España en númer o de jor nadas per didas por huelga Unión Regionalista Aragonesa, en Barcelona: Revista aragonesista El Ebr o Cabar et Real Concert (futura Sala Oasis), en Zaragoza C C A A P P Í Í T T U U L L O O 1 1 . . C ONTEXT O H ISTÓRICO , P OLÍTICO , S OCIO -E CONÓMICO Y C UL TURAL A NIVEL N A CIONAL Y L OCAL 78 Historia y Sociedad Cultura y Música 1918 T riunfo r epublicano en Zaragoza, en las elecciones generales Primer centro pr ovincial de la Asociación Nacional de Pr opagandistas Católicos (Z) Zaragoza, primera ciudad de España en númer o de jor nadas per didas por huelga Epidemia de gripe (10.000 muertos en Aragón) Agrupación Artística Aragonesa (Z) 1920 Sublevación anarquista en el Cuartel del Car men (Z) Partido Republicano de Aragón Muere el abogado, foralista y político republicano Joaquín Gil Ber ges II Congr eso de Historia de la Corona de Aragón (H) 1921 Muer e Matías Pastor , dirigente y fundador del socia - lismo aragonés Nace Miguel Labordeta, poeta y dramatur go (Z) Revista Athenaeum Se estrena el Miser er e de S. Azara en La Seo zaragozana 1922 La CNT se r etira de la III Inter nacional Inauguración de la línea férrea Zaragoza-Canfranc Revista anar cosindicalista Cultura y Acción L AS PUBLICA CIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARA GOZAN AS EN LA E SP AÑA DE LA R EST A URACIÓN (1883-1924): UN ES TUDIO DE LA SOCIED AD , CUL TURA Y A CTU ALID AD AR TÍS TICA LOCALES 79 Historia y Sociedad Cultura y Música 1923 Asesinato del cardenal Juan Soldevila en Zaragoza, por dos anarquistas del grupo “Los Solidarios” Golpe de Estado del general Miguel Primo de Rivera Nace Fernando Lázar o Carreter (Magallón, Zaragoza), filólogo Debuta en Nueva Y ork el tenor Miguel Fleta Confer encia de Albert Einstein en la Universidad de Zaragoza sobr e la T eoría de la Relatividad CAPÍTULO 2. EL HECHO MUSICAL EN ZARAGOZA L AS PUBLICA CIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARA GOZAN AS EN LA E SP AÑA DE LA R EST A URACIÓN (1883-1924): UN ES TUDIO DE LA SOCIED AD , CUL TURA Y A CTU ALID AD AR TÍS TICA LOCALES 89 Francisco Anel, Hilario Prádanos, Antonio Lozano, Elías Villarreal, Nicolás Ledesma, Domingo Olleta, Miguel Ar naudas, Francisco Agüeras y Mateo Lorente, quienes for man parte de una lar ga lista de maestros de capilla y or ganistas de las iglesias zaragozanas 26 . A través de Francisco Agüeras (*1876; †1936) y la música de su entor no, Ezquerro (1990) y González V alle, González Marín y Ezquerro (1999) estudian el floreciente ambiente musical zaragozano de la época. Es todavía una realidad, lamentablemente, que en buena parte de los archivos catedralicios del país, queda por hacer la tarea de catalogación de obras pertenecientes a los siglos XIX y XX, tarea que facilitaría la investiga- ción y posteriores estudios sobre este período de la música religiosa en España, de los que se podría concluir mejor las líneas estilísticas de creación y producción musical. Será en 1903 cuando Pío X escriba en su Motu Pr oprio 27 las reformas que se debían acatar en cuanto a la música sagrada, y cuyas líneas principales no son sino lo que ya se venía aplicando en la práctica musical religiosa del últi- mo tercio del siglo XIX: el restablecimiento del canto gregoriano y la polifo- nía clásica del siglo XVI, especialmente de la escuela romana; en la música moder na no se permitirían r eminiscencias teatrales –eso sí, propias del siglo XIX– ni nada profano; los textos deberían ser en latín y los prescritos para la litur gia; quedaban prohibidos los salmos de concierto; quedan excluidas del coro o la capilla musical las mujeres; sería necesaria licencia del Ordinario para la participación de instrumentos diferentes del órgano, y en ningún modo se aceptaba el uso del piano y otros instrumentos “fragorosos y lige- ros”, así como las bandas, sólo admitidas en procesiones que salieran de la iglesia; por último, se ordenaba el restablecimiento de las Scholae cantorum . 26 Para un amplio conocimiento de la música en Zaragoza hasta 1895, remito al lector a la Memoria que Antonio Lozano escribió en esa misma fecha, de la que existe una 3ª edi- ción, con una introducción y estudio a cargo de Antonio Ezquerro Esteban, además de un epistolario que reúne una colección de cartas de Lozano a Pedrell. La obra reúne infor- mación sobre la música religiosa, popular y dramática desde el siglo XVI. 27 Se puede leer el texto completo en: < http://www.vatican.va/holy_father/pius_x/motu_pr o - prio/documents/hf_p-x_motu-pr oprio_19031122_sollecitudini_sp.html >. [Consulta: 13 agosto 2008]. C C A A P P Í Í T T U U L L O O 2 2 . . E L HECHO MUSICAL EN Z ARA GOZA 90 Respecto al nuevo impulso del canto gregoriano, es un hecho que incidió notablemente la llegada de los monjes benedictinos de Solesmes, instalados en 1880 en el monasterio de Silos, y toda la labor realizada en pro del anti- guo canto llano o gregoriano. Buena parte de los numerosos manuales de este canto que se conservan entre los fondos de la pequeña biblioteca 28 del Archivo de las Catedrales de Zaragoza, seguramente responden a una visión de esta restauración decimonónica del gregoriano. Pero la línea refor mista vaticana a este respecto aparece con anterioridad, ya Hilarión Eslava tuvo mucho que ver en ello (a través de la colección de la L yra Sacr o-Hispana , 1869), y el movimiento que, en cierto modo, se “oficializó” en el seno del I Congreso Católico Nacional (Madrid, 1899), ya llevaba muchos años funcio- nando en España y en otros países de Europa. En otro orden de cosas, junto a un claro y constatado predominio del piano –en la enseñanza, evolución del instrumento, comercio y venta, edi- ción de partituras, asequibilidad para las bur guesías–, se evidencia la lamen- table situación para la música de cámara y sinfónica, tanto en el aspecto interpretativo y de difusión como creativo, sin protección oficial ni apoyos que ayudasen a su evolución y consolidación; a ello se suma su relación con la dificultad y coste de la edición musical de estos géneros. Esto no signifi- ca que no se dieran aportaciones de gran valor artístico en la creación came- rística y sinfónica (Sobrino, 1995), aunque ni uno ni otro fueron géneros asentados con solidez. En Zaragoza destacan Domingo Olleta –procedente del ámbito eclesiásti- co y elogiado por José Mª Esperanza y Sola, Hilarión Eslava, Baltasar Saldoni y Ruperto Chapí–, Hilario Prádanos y Antonio Lozano; y en el ámbito civil se pueden nombrar unos pocos que escribieran utilizando buenos conoci- mientos de orquestación, como Ruperto Ruiz de V elasco o Agustín Pérez Soriano, ambos con gran producción zarzuelística. Hay que tener en cuenta 28 La mayor parte del fondo de esta pequeña biblioteca auxiliar del Archivo procede de la biblioteca personal de Gregorio Arciniega, maestro de capilla de La Seo zaragozana duran- te el segundo tercio del siglo XX. L AS PUBLICA CIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARA GOZAN AS EN LA E SP AÑA DE LA R EST A URACIÓN (1883-1924): UN ES TUDIO DE LA SOCIED AD , CUL TURA Y A CTU ALID AD AR TÍS TICA LOCALES 91 que la mayor parte del repertorio de música civil abarca pequeñas for mas y se dedica principalmente al instrumento romántico por excelencia: el piano. El piano de salón y de concierto (Vázquez Tur , 1991), los géneros pianís- ticos en este período (Salas Villar , 2005) o los salones como espacio musical (Alonso González, 1993) for man parte de una ya numerosa lista de asuntos que se vienen abordando en los últimos años, y que poco a poco amplían el conocimiento de nuestro Romanticismo musical español. Por último, la difusa línea que separaba el profesionalismo y el diletantis- mo fue una constante a lo lar go del siglo XIX, que desaparecería al tomar fuerza y consolidarse la opción de la enseñanza profesional a principios del siglo XX. La participación de las clases altas y bur guesía en actos de socie- dad, en los que era imprescindible ofrecer interpretaciones musicales por parte de los anfitriones –aquí es donde las damas hacen gala de sus faculta- des de carácter or namental–, da sentido a unas pretensiones de lucimiento en un ambiente lúdico para el que no era necesaria una preparación alta- mente técnica ni interpretativa. La profusión de aficionados incidió en el desarrollo de la edición musical para difundir la música de moda, destinando gran parte de las publicaciones a la música que se interpretaba en los salones y en otro importante espacio, en realidad el único“democrático” junto con los salones de baile con sesio- nes públicas: los cafés. El afán generalizado de hacer asequible la música a estos intérpretes –en los salones, fundamentalmente intérpretes femeninas–, pasa, incluso, por difundir un fácil aprendizaje del lenguaje musical y su práctica, tal y como vemos en muchos prólogos e introducciones de los métodos que entonces se publicaban y se adoptaban para la enseñanza oficial, junto a otros con- feccionados para un adiestramiento verdaderamente profesional: métodos que prometían sencillez y brevedad para adquirir cierto dominio del instru- mento, “sin aburrimiento”, procurando los autores “allanar el camino” del discípulo para no encontrar obstáculos en sus progresos, para aprender “en poco tiempo el solfeo y el piano”. Aunque esta táctica para atraer posibles clientes está ya presente en los primeros tratados teóricos musicales del siglo C C A A P P Í Í T T U U L L O O 2 2 . . E L HECHO MUSICAL EN Z ARA GOZA 92 XVI. T ambién recientemente se está abordando este campo de la metodolo- gía y didáctica instrumental (V ega T oscano, 1998; Alemany, 2006 29 ) a través de tratados y métodos conservados en diferentes archivos y conservatorios. Por otro lado y al mar gen del aprendizaje, se publicaban numerosas edicio- nes “fáciles” o “facilitadas” en tonalidades con escasas alteraciones y senci- llas de tocar . Para sostener la mencionada separación algo confusa o no muy delinea- da entre aficionados y profesionales, baste comprobar que en algunas notas de la prensa zaragozana de la época, se hablaba de un “joven” o “buen afi- cionado” para referirse a alguien que no había consolidado su reputación como músico si no había cosechado cierta cantidad de éxitos. 2.2 F ACTORES P ARA UNA DESCRIPCIÓN DEL HECHO MUSICAL ZARAGOZANO Una descripción del “hecho musical” que se anunciaba al comienzo de este capítulo, comprende factor es tales como el ASOCIACIONISMO MUSICAL –Sociedades de Conciertos, de Cuartetos, otras agrupaciones instrumentales y sociedades corales u orfeonísticas–; los LUGARES DE REFERENCIA de actuacio- nes que conllevan la propia evolución y desarrollo de los géneros: teatros, salones, cafés, sedes de sociedades culturales y de recreo, iglesias y catedra- les; la CREACIÓN MUSICAL –práctica y teórica–; los diferentes GÉNEROS MUSICALES que se dieron en mayor o menor medida y repertorio –unos heredados y otros propios, entre los que se cuentan la ópera, la zarzuela, música religio- sa, sinfónica, de cámara, popular , doméstica y de salón–; la ENSEÑANZA MUSI - CAL en los ámbitos académico y privado; la INTERPRET ACIÓN ; el impacto del SIN - FONISMO romántico y su incidencia en orquestas y agrupaciones; la CONSTRUC - CIÓN DE INSTRUMENTOS y los almacenes de música –que sólo se han podido conocer a través de la publicidad en prensa y anuarios locales, y que se abordará en el capítulo correspondiente–; la EDICIÓN MUSICAL y, finalmente, los 29 Victoria Alemany aborda en su tesis doctoral la metodología y didáctica del piano en la V alencia de la época. L AS PUBLICA CIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARA GOZAN AS EN LA E SP AÑA DE LA R EST A URACIÓN (1883-1924): UN ES TUDIO DE LA SOCIED AD , CUL TURA Y A CTU ALID AD AR TÍS TICA LOCALES 93 gustos o MODAS MUSICALES . T odos ellos trazan un per fil representativo de la situación de la música en Zaragoza. Por tanto, se puede observar que la plasmación del acontecer musical comprende una lar ga lista de materias y aspectos, muchos de ellos estrecha- mente relacionados entre sí. En primer lugar , el ASOCIACIONISMO en el ámbito musical significó un recurso para salir del desvalimiento del músico y de su situación social de desamparo, tras los efectos de las desamortizaciones y la falta de apoyo de las instituciones y gobier no. Iniciado el fenómeno asociacionista, en gene- ral, en la década de 1840 y tras el cambio de régimen político –autorizado por la Real Orden de 28 de febrero de 1839, se mantendrá el espíritu aso- ciacionista durante todo el siglo–, algunos ejemplos ilustran el avance y proliferación de estos círculos y sociedades –unos exclusivamente musica- les y otros ligados a otras actividades artísticas y culturales–, al principio en las grandes ciudades, y no mucho más tarde, en el resto: Ateneo Científico y Literario (Madrid, 1835), Liceo Artístico y Literario –con Sección de Música– (Madrid, 1837), Liceo Artístico y Literario de Sevilla (1838), Liceo de Granada (1839), Academia Filar mónica Matritense (1840), Liceo Artístico y Literario de Zaragoza –con Sección de Música– (6 de junio de 1840), Museo Lírico, Literario y Artístico (Madrid, 1841), Liceo de Salamanca (1841), Liceo de V alladolid (1842), Gimnasio Musical de Madrid (1843), Liceo de V alencia (1843), Liceo Artístico y Literario de Almería (1843), Museu Lírico-dramático de V alencia (1848), Círculo Mallorquín (1851), Liceo Artístico y Literario de Córdoba (1854), Ateneo Zaragozano (1864). A ello habría que añadir la creación de casinos, las Sociedades Económicas de Amigos del País, y tantas otras. Pero el afianzamiento del moderantismo provocaría el declive y freno de la actividad de estas sociedades –los liceos se mantuvieron muy pocos años y con una considerablemente débil actividad musical–, incluso la desapari- ción de muchas de ellas –el Real Decreto de los T eatr os del Reino en 1849 obligaba a pagar en concepto de derechos de licencia una contribución de entre 300 y 500 reales a todas las asociaciones que organizaban espectácu- C C A A P P Í Í T T U U L L O O 2 2 . . E L HECHO MUSICAL EN Z ARA GOZA 94 los y conciertos públicos (Lécouyer , 1994)–. Algunas de estas y otras socie- dades reaparecerían años después. Coincide en varias ciudades el hecho de que algunas sociedades filar mó- nicas, u otras de conciertos, tienen su origen en esa actividad de los grupos de aficionados que or ganizaban conciertos públicos en las sedes de las socie- dades mencionadas, aficionados y también profesionales que acabaron haciendo realidad sus proyectos y convirtiéndolos, años más tarde, en socie- dades constituidas, dotadas de estatutos y reglamentos. El Liceo Zaragozano (1841) desaparecerá pronto, como el resto de liceos en otras ciudades. Pero según anuncia El Eco de Aragón en 1869 (20 de noviem- bre), se iba a crear un nuevo Liceo en la ciudad, “semejante al que se for mó hace algunos años en el salón de Novedades”. El Reglamento ( ibíd. , 3 de diciembre) de la sociedad del Liceo Zaragozano tenía por objeto, entre otros, proporcionar á sus individuos, familias y relacionados agrada- bles veladas, teniendo lugar en sus agradables salones funcio- nes dramáticas, conciertos vocales é instrumentales y lectura de poesías. Algunos miembros de su Junta directiva 30 , y a veces todos los socios, actuaron en las funciones que se celebraban. Se puede considerar asegura- da la publicidad en ese periódico de las sesiones del Liceo y las consabidas buenas críticas de las funciones a través de las invitaciones que la Redacción de El Eco de Aragón recibía –incluida la inauguración, en 16 de diciembr e de 1869– para asistir 31 . T al hecho entre sociedades y prensa era habitual en la época. 30 Estuvo formada por Enrique Zamora, César Bassols, Manuel Castillón, Arturo Bandragen, Francisco de López T rasierra, Santiago Bassols, Mariano Cuber , Claudio Palazuelo, Federico Navarro, Severo Díaz Reynes y Juan Salas. 31 Al principio tuvo la secretaría en el T eatro de V ariedades –“entrando por la calle de Contamina”– y, más tarde, en enero del año siguiente, la sede se trasladó al T eatro Lope de V ega (enero de 1870), realizando allí sus funciones, de donde tuvo nuevamente que trasladarse dos meses después, y debido al incremento de socios, al de Novedades. L AS PUBLICA CIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARA GOZAN AS EN LA E SP AÑA DE LA R EST A URACIÓN (1883-1924): UN ES TUDIO DE LA SOCIED AD , CUL TURA Y A CTU ALID AD AR TÍS TICA LOCALES 95 A la función de inauguración corresponde el siguiente programa 32 : 1º. Sinfonía á telón corrido por la banda militar del regimien- to de África, colocada en el escenario 2º. Lectura de poesías alusivas 3º. La graciosa comedia de Serra titulada D. Tomás 4º. En el entreacto primero, lectura de otra poesía y fantasía al piano, ejecutada por el señor [Agustín] Pérez [Soriano] Y 5º. Otra pieza musical en el segundo entreacto de violín [Melchor V ela] y piano Por lo que vemos, estos dos músicos, que coinciden en las sesiones del nuevo Liceo Zaragozano (1869) –por cuyas funciones sabemos que V ela era violinista y pianista, además de compositor–, ya habían coincidido en los pri- meros conciertos que se dieron en la ciudad hacia el año 1867 y que men- ciona Antonio Lozano (1994 [1895]), y también los dos parecen ser los úni- cos que publicaron composiciones en la revista El Tr ovador del Ebr o ( cfr . cap. 3) a finales de 1869. En la sesión del 15 de febrero siguiente, el programa estuvo compuesto por la Sinfonía de Zampa –es decir , la obertura de la ópera del francés [Louis Joseph Ferdinand] Hèrold (*París, 1791; † Ibíd. , 1833), estrenada en París en 1831, de gran éxito entre el público–, interpretada con orquesta, piano y ar monium bajo la dirección de Manuel Franco; una Fantasía sobre motivos de Fausto , de Gounod, interpretada por la niña Adelita Martos al piano; el Aria de bajo de Atila , de V erdi, cantada y tocada al piano por Elías Anadón 33 ; la Gran mar cha de las Antor chas , de Meyerbeer , al piano a cuatro manos 32 Las poesías alusivas fueron de los señores Pineda y T ello entre otros; en la comedia de Serra participaron las señoritas Corral y Catalau [sic], y los señores Cuber , Castillón y Bassols; las poesías del 4º número fueron de Serra y Gerónimo Vicén; el intérprete de la fantasía –no se dice cuál ni de quién– al piano fue Agustín Pérez Soriano; y en el 5º núme- ro tocaron Agustín Pérez y Melchor V ela, a quienes se volvió a escuchar en sucesivas sesiones de la sociedad. 33 Cantante, profesor de piano y director de la Capilla Ambulante. C C A A P P Í Í T T U U L L O O 2 2 . . E L HECHO MUSICAL EN Z ARA GOZA 96 por los señores [Manuel de] Galí y [Cosme?] Her nández; y un Cuarteto de Beethoven, en lo que a música se refiere. T ambién se representó una come- dia de Rubí. De Manuel de Galí se conserva en la Biblioteca Nacional una única obra para piano –Capricho-Mazurka titulado Sensitiva – editada en Zaragoza, sin pie de imprenta, supuestamente de las fechas en que se encon- traba en la ciudad; otras obras de salón para piano –tandas de valses, mazur- kas, un noctur no, un vals brillante–, aparecen publicadas en Madrid con fechas supuestamente posteriores, entre 1874 y 1879, con el editor Antonio Romero, Andrés Vidal (hijo) y Nicolás T oledo. Fig. 2.2 Portada y primera página de una r educción para piano en edición francesa, por el editor y compositor Auguste Zur fluh, de la Obertura (“Sinfonía”) de la ópera Zampa , de L. J. F . Hèr old L AS PUBLICA CIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARA GOZAN AS EN LA E SP AÑA DE LA R EST A URACIÓN (1883-1924): UN ES TUDIO DE LA SOCIED AD , CUL TURA Y A CTU ALID AD AR TÍS TICA LOCALES 97 En otra sesión posterior del Liceo, ya en el T eatro de Novedades (17 de marzo de 1870), Elías Villarreal acompaña al piano a Concha Lacambra en un aria de tiple de Linda de Chamounix , de Donizetti; la Sinfonía de Guiller mo Tell , de Rossini, es interpretada por la banda militar del Regi- miento de Infantería Cádiz –del que for maba parte el músico mayor anterior- mente mencionado Manuel de Galí–. Estos repertorios, en su conjunto, con- fir man la colaboración de instrumentistas profesionales, la participación de socios que cantaban, recitaban poesía o participaban en comedias, y las habituales bandas militares. Otra de las sociedades culturales fue el Ateneo Zaragozano (v . Soria Andreu, 1993). El primero se creó en 1864 y se mantuvo hasta 1872; el “Científico, Literario y Artístico” nació en 1880 y desapareció en 1896 –en Santa Cruz, 8; Coso, 116; y Cinegio, 3–, con socios mayoritariamente repu- blicanos; y en su tercer renacimiento, el “Ateneo de Zaragoza” (1898-1908) se posicionó del lado del regeneracionismo y mostró rasgos moder nistas, aunque de un regionalismo moderado. La creación de la Sección de Música tuvo lugar en 1890, y dado que es un tema apenas estudiado hasta la fecha, considero relevante poder aportar datos al respecto. Entre todas las cr eacio- nes de instituciones culturales y los apoyos oficiales ofrecidos al inicio de la Restauración y años después, una vez más la Música no tiene cabida, y no es por falta de afición de los zaragozanos a este arte –la actitud intensamen- te centralista del Estado sería una de las causas–. C C A A P P Í Í T T U U L L O O 2 2 . . E L HECHO MUSICAL EN Z ARA GOZA 98 Fig. 2.3a Partitura de Eduar do Viscasillas perteneciente a la Biblioteca del actual Ateneo. En la dedicatoria se lee: “Al Ateneo Zaragozano con destino á su Biblioteca El antiguo Pr esidente de la Sección de Música E. Viscasillas Barcelona 23 Mayo 1913” L AS PUBLICA CIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARA GOZAN AS EN LA E SP AÑA DE LA R EST A URACIÓN (1883-1924): UN ES TUDIO DE LA SOCIED AD , CUL TURA Y A CTU ALID AD AR TÍS TICA LOCALES 105 Además de numerosos autores españoles, una referencia significativa que ofrecen estos repertorios y los de otras ciudades es el inicio del wagnerismo en España –en la década de 1870–, representándose en Madrid la primera obra completa, Rienzi , en 1876. Aunque es obligado decir que Josep Anselm Clavé ya introdujo al compositor en nuestro país, parece ser que aún no se sabe ciertamente si en 1860 (Obertura de Tannhäuser ), 1861 (“Coro de los peregrinos”) o 1862 (“Marcha triunfal” de Tannhäuser ), pero es seguro que fue a través de los coros de Clavé (Mota, 1995; Cfr . Nagore, 1995: 456). En Zaragoza se representó por vez primera Tannhäuser en el T eatro Principal dentro de la temporada de ópera de 1911 –once años después de la primera vez que se escuchó la obra en Madrid–, la noche del 22 de abril, con la participación de “la artista Graviella Paretto”. La ópera se había estre- nado en el T eatro Real de Dr esde la noche del 19 de octubre de 1845, y se conoció en París en 1851. El cronista del periódico semanal Lealtad (nº 10, 30 abr . 1911, p. 11) que fir ma como “Un abonado”, dice al respecto: “[…] sólo Dios sabe cómo y cuándo serán conocidas en Zaragoza las obras pos- teriores del genialísimo maestro de Bayreuth”. En cuanto a la interpretación, escribe: […] fue deficientísima. Como muy bien la calificaba un mi amigo, aquello fue una lectura con sus tropezones correspon- dientes. No sobresalió nadie, excepción de la orquesta, aunque se resentía de falta de ensayos. De la dirección artística, peor es meneallo. Aunque ya era conocida del público en 1891 la “Gran Marcha” de Tannhäuser –es decir , la “Marcha de los invitados” del acto II–, al menos cuando la interpretó en septiembre de ese año la Sociedad de Conciertos de Madrid en el zaragozano T eatro Circo, dirigida por Luigi Mancinelli. Un cro- nista dice haber sido ésta la primera vez en que “han sonado en Zaragoza los acordes de W agner”. Respecto a la situación y entor no de los instrumentistas, Gallego Gallego (1992: 130-132) se refiere a Madrid al hablar de las orquestas españolas du- rante la Restauración con estas palabras: C C A A P P Í Í T T U U L L O O 2 2 . . E L HECHO MUSICAL EN Z ARA GOZA 106 Los músicos de estas orquestas son todos pluriempleados […], trabajan en la Banda Municipal, en la de Alabarderos, en la de cualquier regimiento, o en capillas, orquestas y orquestitas de teatros y otros lugares de espectáculos públicos, e incluso en oficinas. T ambién la situación en Zaragoza ofrece ejemplos similares entre los músicos, incluso, de algunos maestros de capilla que, además de sus obliga- ciones para con la Iglesia, actuaban en las orquestas de los principales tea- tros de la ciudad. Como noticia curiosa y única en el género, en el Diario de Zaragoza (“Crónica del día”) aparece con fecha de 23 de noviembre de 1889, la actua- ción en el T eatro Goya de la Or questa de Señoras húngaras , durante los días 21 y 22 de ese mes, dirigida por el maestro Pappsdorf. El cr onista informa de que el público hizo repetir “muchos números de su ameno programa”, sin decir en qué consistía. Según Myers (1994), quien estudia las orquestas femeninas europeas entre 1870 y 1920, estas orquestas eran ambulantes e independientes, y llegaron a ser numerosas en las últimas décadas del siglo XIX. En una publicación semanal alemana, Der Artist , que funcionaba como agencia de empleo inter nacional, aparece alguna orquesta femenina de ori- gen español en el apartado “Damen-Kapellen”. Mar garet Myers llega a la conclusión, a través de su investigación, de que el nivel de estas orquestas era alto, generalmente; también que el repertorio era común a otras orques- tas –Mozart, Beethoven, Rossini, W agner , V erdi, Strauss o W aldteufel–, inclu- yendo entre los géneros canciones sin letra, selecciones y arreglos de sinfo- nías, óperas y operetas, también de movimientos de obras sinfónicas, inclu- so de conciertos y cuartetos, bailes, marchas y folklore estilizado. En el caso de la orquesta citada, es de suponer que se les contrataría apro- vechando su paso por la ciudad, ya que al parecer lo habitual eran contra- tos de temporada, de entre tres y seis meses. Sin embar go, también L. Green (2001) aporta infor mación sobre mujer es ins- trumentistas orquestales para las mismas décadas, aunque no tanto en el ámbi- to europeo como norteamericano: la causa de su nacimiento –aplicable a nues- L AS PUBLICA CIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARA GOZAN AS EN LA E SP AÑA DE LA R EST A URACIÓN (1883-1924): UN ES TUDIO DE LA SOCIED AD , CUL TURA Y A CTU ALID AD AR TÍS TICA LOCALES 107 tro continente–parece ser la incorporación de los conciertos a la actividad cul- tural y social, por un lado, y la imposibilidad por parte de las instrumentistas de acceder a las orquestas masculinas existentes –a la “falta de feminidad”, desde la óptica masculina y patriarcal, que mostraba una mujer que tocase algo diferente al arpa, se sumaba la competencia laboral en un mercado para hom- bres–. Ciertamente, una orquesta exclusivamente compuesta por mujeres supo- nía una “atracción” para el público, y en el caso de las europeas, según afir ma Myers, incluso era moneda corriente por parte de aquéllas soportar ciertas demandas de servicios sexuales por parte del público tras las actuaciones. Sociedad de Cuartetos: la de Madrid nace en 1863 –dirigida por Jesús de Monasterio–, la de Granada es de 1871, la de Barcelona se crea en 1872 y en Bilbao en 1884. En Zaragoza es en 1890 –Reglamento de marzo–, según Antonio Lozano, pero el diario El Eco de Aragón deja clar o la creación de una Sociedad de Cuartetos que dio su primer concierto en el café de La Iberia la tarde del lunes, 26 de abril de 1869: se deben contemplar tanto esta iniciativa como las de algunas otras ciudades, como los primeros intentos de agrupaciones musicales, de los que ya se ha hablado, sin reglamento y cons- tituidas más bien de manera oficiosa. La creada en 1890, estuvo for mada por T eodoro Ballo, dir ector y primer violín, Manuel Cuartero, segundo violín, José T remps, viola, Juan Laclaustra, violonchelo y el pianista Santiago Carvajal. T ambién estuvo dirigida la Sociedad por el pianista y compositor Agustín Pérez Soriano. Entre las obras interpretadas figuran cuartetos de Haydn y Beethoven, otras obras de Mendelssohn, y arreglos sobre motivos de óperas de Vincenzo di Meglio, Suppé, Rossini, el propio Pérez Soriano, Gounod, Apolinar Brull, Iglesias y Pedro Miguel Marqués. En cuanto a Sociedades Filar mónicas, las de San Sebastián (1840), Bar- celona (1844), Las Palmas de Gran Canaria, Sevilla y Pamplona (1845), Bilbao (1852) y Málaga (1869), fueron anteriores a la de Zaragoza 35 , que se 35 El presidente de la Junta fue Paulino Savirón; y el Comité técnico lo componían Mariano Baselga, Mariano Lafiguera y José Mª Royo; en el Comité administrativo figuran Luis Ibarra, Roberto Soteras y Ángel y Eugenio López-Tudela ( Diario de Zaragoza , 19 de enero de 1906). C C A A P P Í Í T T U U L L O O 2 2 . . E L HECHO MUSICAL EN Z ARA GOZA 108 creó bastante más tarde, en 1906; posteriores fueron la de Oviedo (1907) y la de Madrid, fundada en 1901. La abundante programación conservada deja ver claramente el interés pre- dominante por la música de cámara en los inicios de esta Sociedad zarago- zana, sin interrupción en su actividad hasta nuestros días, a excepción del período que abarca la Guerra Civil. Fig. 2.6 Portada y r epertorio del pr ograma de concierto interpr etado por Pilar Bayona, a los diez años de edad, con el cuarteto for mado por T . Ballo, J. Orós, J. Tremps y Andolz, en el ter cer año de la Sociedad L AS PUBLICA CIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARA GOZAN AS EN LA E SP AÑA DE LA R EST A URACIÓN (1883-1924): UN ES TUDIO DE LA SOCIED AD , CUL TURA Y A CTU ALID AD AR TÍS TICA LOCALES 109 Las Sociedades corales y orfeones –tema abordado por Nagor e (1995, 1998, 2001), Bagüés (1987), A viñoa (2001), o Carbonell, en su tesis 36 –, tení- an un carácter principalmente moralizador e instructivo en sus inicios, de la mano de Josep Anselm Clavé, y estaban constituidas por obreros de las cla- ses populares urbanas, con una gran capacidad de or ganización y actividad que, frecuentemente, suscitaría el recelo y temor de las autoridades: muestra de ello en Zaragoza, entre otras negativas, sería la prohibición del gober na- dor provincial de una procesión pública para recibir a la coral a su vuelta del festival de Barcelona. El fenómeno coral así or ganizado se había introdu- cido en el territorio nacional al hilo de la llegada de la industrialización en nuestro país, al comienzo de la segunda mitad del siglo XIX en Cataluña y una década más tarde en otras ciudades. En Zaragoza, la Sociedad coral denominada “La Coronilla” 37 se había cre- ado en 1863, siendo de las más tempranas en la península, después de los coros claverianos. Durante esta época y aun décadas más tarde, en numero- sas ocasiones se alude a la Cor onilla de Aragón para evocar el territorio for- mado por la Corona de Aragón en tiempos de Jaime I o Alfonso X. A los integrantes de la primera confederación de republicanos españoles (1869), se les llamaba “los de la «Coronilla de Aragón»”. Otro ejemplo es la utiliza- ción de tal nombre para una Sociedad de diligencias con tracción animal que desde 1843 hacía el recorrido Zaragoza-V alencia, Barcelona-V alencia y tam- bién Barcelona-Madrid, tal vez entre otros. Uno de los rasgos del aragone- sismo propio de la segunda mitad del siglo XIX, que nace de la primera bur- 36 Jaume Carbonell i Guberna dedicó su tesis doctoral, pr esentada en 1994, a Josep Anselm Clavé y las sociedades corales en Cataluña, siendo Clavé, junto con Juan T olosa, los ini- ciadores e impulsores del or feonismo en España. Los otros autores tratan el asunto a nivel de territorio español y, en la actualidad, son varios los trabajos que abordan el tema a nivel local. 37 La denominación “La Coronilla” hace alusión a la antigua Corona de Aragón, cuando la componían los reinos de Aragón, V alencia, Mallorca y el condado de Barcelona, con sus territorios asociados. T an sólo hacía siglo y medio que los reinos que componían la coro- na habían perdido sus fueros y privilegios –y Derecho civil y fronteras arancelarias–, tras la victoria de Felipe V en la Guerra de Sucesión y mediante los Decretos de Nueva Planta. T al vez en el inicio del Sexenio revolucionario y más tarde también, el nombre de la agrupa- ción tuviera una intención reivindicativa, sobre todo en contextos republicanos y federales. C C A A P P Í Í T T U U L L O O 2 2 . . E L HECHO MUSICAL EN Z ARA GOZA 110 guesía capitalista, es la mitificación romántica de los orígenes del reino; tam- bién se relaciona con el federalismo republicano que se dio poco más ade- lante, con ideas pactistas que se proyectarían de for ma especial en la evoca- ción de los antiguos Estados de la Corona de Aragón. Fig. 2.7 Relación de banderas y pendones enviados a la Sociedad coral euterpense La Coronilla , documento que ésta presentó al A yuntamiento zaragozano en su petición de un pendón para asistir al festival de Bar celona en 1864, al que fue invitada De carácter cultural y popular , la Sociedad “La Coronilla” par ece ser la pri- mera creada fuera de Cataluña siguiendo el ejemplo de Clavé. Su director , al menos en los inicios, fue Agustín Puigsech, y su actividad principal consistió en celebraciones de bailes coreados, conciertos, serenatas noctur nas –como la ofrecida al mismo Clavé en su visita a Zaragoza– y la participación en algunos L AS PUBLICA CIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARA GOZAN AS EN LA E SP AÑA DE LA R EST A URACIÓN (1883-1924): UN ES TUDIO DE LA SOCIED AD , CUL TURA Y A CTU ALID AD AR TÍS TICA LOCALES 111 festivales –el primero, el celebrado en Barcelona el año siguiente a su crea- ción, en junio de 1864, según El Museo Universal 38 –. Los resultados del apren- dizaje y ensayos serían la compensación al esfuerzo de sus socios, trabajado- res dedicados a la música en el tiempo libre que sus jor nadas laborales les dejaban; según se lee en un legajo con fecha de 22 de marzo de 1864, nació con el objeto de “educar á las clases populares [y] ennoblecer su corazón por el cultivo de las bellas artes” 39 . Entre su repertorio figuraban algunas piezas de Josep Anselm Clavé, valses, jotas, “americanas”, schotis; las piezas coreadas se solían alter nar con la colaboración de una numerosa orquesta for mada por profesores de algunos teatros de la ciudad, que como en el caso ya expuesto del sinfonismo, procurarían variedad en el repertorio para evitar que varios cantos corales seguidos no cansaran al público. En una crónica ilustrativa del diario El Corr eo de Aragón (19 de noviembre de 1864) se dice, a pr opósito de la visita a Zaragoza de los colegas catalanes: Según habíamos anunciado, anoche á las diez y media tuvo lugar bajo los balcones de la casa fonda de Las Cuatro Naciones [calle de D. Jaime] la serenata con que la sociedad coral La Coronilla había acordado obsequiar al Sr . D. José Anselmo Clavé. Los coris- tas agrupados bajo su pendón cantaron muy bonitas piezas que merecieron la aprobación del público significada con nutridos aplausos, y la orquesta nutrida de gran número de profesores de ambos teatros [Principal y V ariedades] ejecutó per fectamente bajo la dirección de D. Narciso López, director de la de V ariedades, algunas piezas del más escogido repertorio. Pero la falta de apoyo de la corporación municipal a esta sociedad fue una constante casi desde sus inicios, en lo que mucho tuvo que ver una serie de temores, ya mencionados, de naturaleza política por parte de las instituciones 38 El Museo Universal , año VIII, nº 25, 19 de junio de 1864, pp. 197-198. Disponible en: < http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/89142841091403039665679/204028_005.pdf >. [Consulta: 21 de julio de 2009]. 39 Caja 143, expte. 200/1864, sección “General e indiferente” de Gober nación, Archivo- Hemeroteca Municipal de Zaragoza. C C A A P P Í Í T T U U L L O O 2 2 . . E L HECHO MUSICAL EN Z ARA GOZA 112 municipales, siendo disuelta finalmente en diciembre de 1864. Al año siguiente resur giría con otro nombre. T ras una etapa de recesión generalizada para el or fe- onismo, éste experimentó una recuperación y expansión en la década de 1880. Pedro Retana, Martín Mallén Olleta, José Orós, José Espeita, Enrique Ber gua y Blas Laborda fueron directores del “Or feón zaragozano” en esta nueva etapa.Les s e gu ir ían más tarde en esta labor , Ramón Borobia y Ramón Salvador . Nagore (1995: 457) ofrece un dato interesante sobre la inclusión de mujer es en las sociedades y orfeones, a veces se les per mitía for mar parte como socias y otras sólo participaban en los coros: en Zaragoza fue el “Orfeón Zaragozano” en el año 1900 el que incluyó por primera vez voces femeninas, habiéndose dado en la década anterior los primeros ejemplos en otras ciudades. En otro orden de cosas, los LUGARES DE REFERENCIA de actuaciones musi- cales como espacios para el desarrollo de la música en este período supo- nen un elemento relevante: los teatros –enumerados los zaragozanos en el primer capítulo–, los salones privados de la aristocracia y las diferentes bur- guesías –también salones públicos y semipúblicos, de instituciones cultura- les tales como ateneos, liceos y casinos–, los cafés o cafés-concierto, algunos colegios de primera y segunda enseñanza –donde se mezclaban conciertos de alumnos con colaboraciones de intérpretes de cierto prestigio y recono- cimiento locales–, y las iglesias y catedrales en el ámbito de las celebracio- nes religiosas o instituciones como el Hospicio Provincial, dan cuenta de la actividad musical en la ciudad. Dependiendo de ese espacio y de la evolución cronológica a él ligada, la música responde a unos géneros u otros: así, los teatros principalmente ofre- cían música en la que necesariamente estaba presente la orquesta –ópera, zarzuela, operetas, bailes populares–, aun cuando durante varias décadas de este siglo XIX continuó la costumbre de inter mediar obras teatrales a car go de unos pocos instrumentistas y bailadores mediante obras de pequeño for- mato. Es un hecho significativo que en Zaragoza prolifera la construcción de teatros en la segunda mitad de siglo. A la actividad en algunos locales tea- trales se añaden las celebraciones de algunas sociedades de baile, que ten- drían su expansión y auge en la década de 1880: allí se interpretaba reper- L AS PUBLICA CIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARA GOZAN AS EN LA E SP AÑA DE LA R EST A URACIÓN (1883-1924): UN ES TUDIO DE LA SOCIED AD , CUL TURA Y A CTU ALID AD AR TÍS TICA LOCALES 113 torio de bailables que empieza a aparecer publicado en suplementos musi- cales de revistas, composiciones de autores locales, originales para piano o en arreglos; o bien números exitosos de zarzuelas, arreglados para piano, también de músicos locales. Asimismo, se celebraron sesiones de baile en la Casa o Palacio de Zaporta, incluso en algunas zonas rurales estas reuniones musicales tenían lugar en las sedes de las sociedades filar mónicas correspon- dientes. Un ejemplo es la noticia que aparece en la prensa zaragozana sobre la Sociedad Filar mónica de Pina de Ebro: “La villa de Pina tiene una Sociedad Filar mónica, quiere dar bailes coreados durante Car navales, la dirige el acre- ditado profesor D. José Amézaga” 40 . Respecto al comportamiento habitual del público en los teatros durante las representaciones de ópera, las palabras de Manuel W alls 41 en una cróni- ca de finales del siglo XIX ilustran al respecto; en un contexto en el que se muestra contrario al italianismo en la ópera, afir ma que el público “no hace gran caso” de la música, y escribe: […] la mayoría de los palcos y butacas se ocupan á mitad de la función, á la que no se atiende, si acaso, hasta después de haber escudriñado la concurrencia con impertinentes y geme- los, de cambiar saludos y sonrisas, y también después de un ratito de palique con los vecinos, convirtiendo el teatro en una tertulia con acompañamiento de ópera 42 . Asimismo, indica que en los teatros extranjeros sólo se ilumina durante las representaciones el escenario, algo que evitaría la situación anterior e invita- ría al público a la atención hacia la música. 40 El Eco de Aragón , año VII, 23 de febrero de 1870. 41 Manuel W alls y Merino fue jurista y diplomático. Secretario de la Embajada española en Londres (1899), en W ashington (1914), y Ministro plenipotenciario de España en Chile (1922), tradujo –entre otras obras– una Historia de la Música Antigua de Paul Cesari (1891). Producto de sus estancias en Manila, W alls es autor de La música popular de Filipinas (1892), con prólogo de A. Peña y Goñi, obra muy admirada por los estudiosos del folklore. 42 “Aspiraciones a la ópera nacional”. Revista contemporánea, año XXI, nº 468, 30 de abril, 1895, p. 161. C C A A P P Í Í T T U U L L O O 2 2 . . E L HECHO MUSICAL EN Z ARA GOZA 114 En un deseo de la bur guesía de ascender socialmente a través de la cul- tura, e imitando a la aristocracia, en los salones domésticos predominaba la música para piano, piano a cuatro manos, o voz y piano; algunas veces piano y violín y, ocasionalmente, guitarra o arpa, dándose en gran abundan- cia las pequeñas for mas y, por otro lado, formas “muy r ománticas”: danzas centroeuropeas, abundancia de arreglos de fantasías y temas de ópera, de partes de zarzuela que habían obtenido una gran acogida por parte del público, y algunas canciones; todo ello en un ambiente altamente diletante por parte tanto de intérpretes como del público asistente. Los cafés-concierto, como punto de encuentro con actuaciones musicales, tuvieron su época de esplendor a finales de la década de 1870, perdurando hasta el cambio de siglo; siguiendo las afir maciones de Antonio Lozano en su Memoria histórico crítica (1994 [1895]: 132), estos conciertos en cafés se iniciaron a raíz de la afición que despertó el grupo de músicos dirigido por Rafael Navarro y que celebró el primero en Zaragoza en el año 1867, en el Café de la Iberia –en Independencia 23-25-27, con capacidad para cien mesas en su interior , y entr e 180 y 200 en el jardín–. En seguida hubo con- ciertos en la mayor parte de los cafés de la ciudad, y las palabras de Lozano avalan la “buena música” que allí se hacía. Por otro lado, fueron ger men de posteriores sociedades instrumentales y, además de constituir un recurso económico, profesional y social para los músicos en general, junto a las clases particulares, también éste era un espacio para los pianistas, for mando tríos, cuartetos y sextetos, en los que se solía añadir como instrumento de moda el ar monio; en ocasiones, el vio- lín era el instrumento principal. Estos pianistas –también algún violinista– eran los directores de estas agrupaciones –Benigno Cariñena, Elías Villarreal, Rafael Navarro, T eodoro Ballo, Agustín Pérez Soriano, Enrique Malumbres, Pascual Ar mengol, José Anadón, Florencio Lafita, José Mª Moneva, Martín Mallén Olleta–, y a veces también dirigían las orquestas de los teatros o, de otro modo, fueron figuras relevantes en la enseñanza pri- vada y después en la Escuela de Música. Se interpretaba desde música mili- tar a car go de bandas de diferentes regimientos –incursión que duró hasta L AS PUBLICA CIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARA GOZAN AS EN LA E SP AÑA DE LA R EST A URACIÓN (1883-1924): UN ES TUDIO DE LA SOCIED AD , CUL TURA Y A CTU ALID AD AR TÍS TICA LOCALES 121 sariamente la creación de un establecimiento de enseñanza musical al que la juventud acuda con la misma afición a edu- car el oído, a excitar las pasiones del alma, el entusiasmo del corazón e inclinar la voluntad al bien […] Los numerosos cambios de domicilio a lo lar go de tres décadas dan idea de la escasa contribución por parte de or ganismos e instituciones para su sostenimiento y evolución, a pesar del eco social que experimentó y lo nece- sario de su existencia, icono de la enseñanza musical ya en esas fechas como en el resto de ciudades españolas. V arios fueron los domicilios de la Escuela: la Casa de la Infanta, en calle san Jor ge (1890); el piso principal de la casa del marqués de Bobadilla –Mauricio de Bobadilla y Escribá de Romaní– en la calle Espoz y Mina (1895-1906); el palacio del Marqués de A yerbe, en la calle del Pilar (1906-1908); el Gran Casino, en el edificio de la Exposición Hispano-Francesa de 1908; en la calle Méndez Núñez, nº 34, en 1911 y des- pués en la calle Blancas, nº 7, dirección ésta última inmediatamente anterior a las que ha tenido ya en las últimas décadas. Entre los profesores de aquella Escuela figuran T eodoro Ballo –de violín–, director artístico de El Corr eo Musical hasta el nº 16 (1888), Faustino Ber nareggi –secretario y profesor de Piano y Lenguas–, Cosme Her nández –de Piano–, Elías Villarreal –de Ór gano y Piano–, Ruperto Ruiz de V elasco –de Piano, Canto y Estética–, Antonio Lozano –vicedirector y profesor de Ar monía y Composición–, Car men T orres –de Piano–, Luis Calahorrano –de Solfeo, pro- fesor de Viola en el T eatro Principal– y Santiago Carvajal –fagotista, pianista en la Sociedad de Cuartetos zaragozana y profesor de Solfeo en la Escuela–. Algunos de ellos provienen de las capillas eclesiásticas de la ciudad –son sus maestros de capilla u or ganistas titulares– o bien son discípulos, a su vez, de aquéllos. Si los recortes en las capillas musicales habían dañado la transmisión del oficio de músico, si las subvenciones para las bellas artes no llegaban a la música, y si se tiene en cuenta que el único centro estatal autorizado de ense- ñanza civil en España era el conservatorio madrileño fundado por la regente Mª Cristina en 1830 –“Escuela Nacional de Música” en estas fechas–, se puede valo- rar en este contexto el gran acontecimiento que supuso la creación de esta C C A A P P Í Í T T U U L L O O 2 2 . . E L HECHO MUSICAL EN Z ARA GOZA 122 “Escuela de Música” en Zaragoza, con no pocas materias a impartir , y que en 1933 devendría en el “Conservatorio Profesional de Música”, al fusionarse con el “Conservatorio Aragonés de Música y Declamación” –en la calle Méndez Núñez, nº 38–, creado éste el 7 de enero de 1932 y dirigido por Salvador Azara, maestro de capilla de La Seo, profesor de Ar monía y Composición en ese cen- tro desde su constitución. No por evidente se puede obviar la anterior situación de las mujeres que quisieran acceder a la cultura musical en la ciudad, cuyo único recurso hasta entonces habían sido las clases de carácter privado 45 . Otros centros en donde se podían recibir clases de música, según cuenta A. Lozano, eran la “Escuela de Santa Cecilia”, el Hospicio Provincial –dentro de la tradición de los “ospedali” italianos, donde se cuidaba especialmente la enseñanza a los niños huérfanos de los instrumentos de cuerda–, cuyas clases de solfeo, piano, violín, violonchelo, contrabajo e instrumentos de banda costeaba para los asilados la Diputación desde principios de la déca- da de 1890, o algunos colegios de segunda enseñanza para solfeo y piano y academias privadas. Más adelante, en las primeras décadas del siglo siguien- te, se introduciría la enseñanza de la música en las Escuelas Nor males de Zaragoza para maestros, de cuyo claustro for mó parte Miguel Ar naudas, autor junto con Manuel Soler del Tratado de música para las Escuelas Nor males , numerosas veces editado en distintas ciudades. T ambién la EDICIÓN MUSICAL en Zaragoza experimentó un gran auge, a través de los suplementos publicados en revistas –destinados a aficionados y, a veces, de mayor nivel técnico-interpretativo, a modo de “colecciona- ble”–, y ocasionado también por la demanda de música impresa originada por la actividad de escuelas de música y conservatorios –música impresa pero también métodos y tratados o manuales–. 45 Cuando sólo existía como único centro de educación musical estatal el Conservatorio de Madrid, Hilarión Eslava propuso un plan según el cual habría una escuela en cada ciudad donde hubiera catedral, dependiendo estas escuelas del Conservatorio Nacional, quien propondría su plan de estudios; en este plan adjudicaba 18 plazas, por lo menos, para alumnos. El dato significativo es el del reparto: doce varones y seis “hembras”, en el que deja claro que era suficiente con la mitad de las plazas para las denominadas con este tér- mino, por otro lado, habitual en el lenguaje de la época. Véase Gaceta Musical de Madrid , ór gano de la sociedad El Or feo Español (18 de febr ero de 1855). L AS PUBLICA CIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARA GOZAN AS EN LA E SP AÑA DE LA R EST A URACIÓN (1883-1924): UN ES TUDIO DE LA SOCIED AD , CUL TURA Y A CTU ALID AD AR TÍS TICA LOCALES 123 Se puede considerar un hecho la influencia que el gusto del público, con escasa for mación musical, ejercía en la creación compositiva –repercutiendo en una mayor producción de música de salón para satisfacer gustos y modas de un público aficionado–, junto con aspectos como la necesidad económi- ca de los propios compositores o el no menos presente de las dificultades de los editores musicales, quienes no contando con ayudas que apoyasen la escasa rentabilidad de sus trabajos se debían a esos gustos, lo que entronca a su vez con la asequibilidad de las propias obras publicadas. La mayor parte de música editada en esta segunda mitad de siglo lo fue para ser interpretada en el ámbito doméstico, en salones y cafés. Algunos talleres hicieron posible la edición de tratados teóricos, manuales o “pron- tuarios” para ser usados en la enseñanza. En un menor porcentaje, se observa en la música impresa de estas décadas cierta intención didáctica, visible en algunas obras románticas y de pequeño for- mato dedicadas, algunas de ellas, por el autor a sus, mayoritariamente, discípu- las: esto suponía para los músicos un recurso o una for ma más de obtener algu- nos ingresos e, incluso, posicionarse socialmente a través de relaciones con las clases altas y, en ocasiones, aristocráticas, a las que pertenecían las discípulas. Por último, resulta interesante conocer los avatares que encierra la Legislación para espectáculos, y que concier ne a autores e intérpretes, así como la de prensa. Al comienzo de la monarquía restaurada y poco después, ya en el marco constitucional mencionado, se redactaron y entraron en vigor diversos pro- yectos de ley, decretos y leyes de imprenta y de prensa: - Decreto de 29 de enero de 1875 –licencia necesaria del Ministerio de la Gober nación para publicar , censura guber nativa, depósito previo de ejemplares–; - Real Decreto de 31 de diciembre de ese mismo año –equivalente a una ley de prensa–; - proclamación de la libertad de prensa en el artículo 13 de la Constitución; C C A A P P Í Í T T U U L L O O 2 2 . . E L HECHO MUSICAL EN Z ARA GOZA 124 - Ley de Prensa de 7 de enero de 1879 –enumeración de delitos, penas de suspensión de publicaciones, secuestro y multa ante esos delitos, obli- gación de un depósito previo–; - Ley de Propiedad Intelectual de 10 de enero de 1879 y su Reglamento, de 3 de septiembre de 1880 –depósito de tres ejemplares de cada obra: en la Biblioteca Provincial, en el Ministerio de Fomento y en la Biblioteca Nacional; - Decreto de 14 de febrero de 1881 –indulto para periódicos con penas de suspensión y a escritores–; - Proyecto de Ley sobre Imprenta de 1882 –que fue retirado–; - otro Proyecto de Ley de enero de 1883 y, finalmente - Ley de Policía de Imprenta de 26 de julio de 1883: de corte liberal, ter- minó con los delitos de imprenta y estuvo vigente no en su totalidad hasta la de Prensa e Imprenta de 1966, con la salvedad de los años de dictadura de Primo de Rivera. Aun cuando esta numerosa y cambiante legislación no afectaría demasia- do a la prensa que nos compete, sí resultan documentos pertinentes al obje- to de este trabajo los todavía entonces vigentes - Real Decreto Or gánico de los T eatros del Reino y Reglamento del T eatro Español de 1849, - asimismo, el Decr eto Or gánico de los T eatros (28 de julio de 1852), ya durante la Restauración, - la Ley de Propiedad Intelectual de 10 de enero de 1879 –en otro capítu- lo se verá cómo afectaba a compositores, autores, actores e intérpretes–, - el Reglamento de Policía de Espectáculos (RD de 2 de agosto de 1886), - la legislación para el Conservatorio de Música de Madrid y su Reglamento (Decreto de 11 de septiembre de 1911). A modo de exégesis y tras estos datos meramente infor mativos, conviene dejar constancia de las consecuencias que los vaivenes entre censuras y L AS PUBLICA CIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARA GOZAN AS EN LA E SP AÑA DE LA R EST A URACIÓN (1883-1924): UN ES TUDIO DE LA SOCIED AD , CUL TURA Y A CTU ALID AD AR TÍS TICA LOCALES 125 libertades, producto de grandes conflictos y constantes cambios políticos, trajeron tanto al ámbito de la prensa periódica como al de los espectáculos y, más concretamente, de la música. El proceso de registro en el Boletín de la Pr opiedad Intelectual era compli- cado: la ley que lo regulaba exigía depositar tres ejemplares –anterior mente sólo dos– de la obra musical a registrar , para reconocer los derechos legales sobre ella. Estos ejemplares tenían que distribuirse entre la biblioteca provincial de la capital en cuestión, la Biblioteca Nacional y la sede del Registro Central –Ministerio de Instrucción Pública–, quien los cedía, ya en la década de 1880, a la Escuela Nacional de Música y Declamación, antiguo Conservatorio. En ciudades que no fueran Madrid o Barcelona, este cumplimiento era, más bien, deficiente, al no haber tanta producción ni un servicio tan bien or ganizado como en aquéllas. T odavía después de registrar la obra se reco- gía un resguardo provisional para, después, efectuar el registro definitivo en la oficina central de Madrid, y ya ésta expedía un título intercambiable por los sucesivos propietarios de los derechos. Hay obras con el correspondien- te distintivo en su portada, “Propiedad” o “Depositado”, que no se encuen- tran en el Registro: esto quiere decir que no todas las que lo llevan debie- ron registrarse. T odo este asunto lo han estudiado a fondo Gosálvez Lara (1995: 93-97, 113-114) e Iglesias Martínez (1999: 137-153). En Zaragoza, fue a partir de 1896 cuando, mediante Real Decreto de 4 de diciembre, se hizo realidad esta obligación –entre 1897 y 1902, y entre 1913 y 1946– de presentar todos los impresores un ejemplar de obras científicas, literarias o artísticas en las bibliotecas provinciales, lo que, por otro lado, beneficia actualmente a la investigación en lo que a música impresa se refie- re: en la Biblioteca General Universitaria se conservan varias partituras de la época. Sin embar go, y por las dificultades expresadas anterior mente, no ocu- rre lo mismo con lo publicado en el Decreto de 1875. De otro modo, también los diferentes períodos de censura incidían en la libertad de expresión en cuanto a reivindicaciones o críticas de corte social y político, intrínsecos a los debates entre músicos, publicados en prensa periódica, así como demandas y exigencias a las instituciones pertinentes C C A A P P Í Í T T U U L L O O 2 2 . . E L HECHO MUSICAL EN Z ARA GOZA 126 que, de una manera u otra, deberían implicarse en las reiteradas denuncias para la defensa y protección de la Música. En otro orden de cosas, al analizar la legislación sobre la propiedad inte- lectual –que no artística como en otros países europeos– a través de la Ley de 10 de enero de 1879 y del Reglamento de 3 de septiembre de 1880, vemos que, según el artículo 96º de éste, al optar por el cobro del porcentaje del producto de las entradas, incluido el abono –primera opción–, y aumento de precios, los devengos para el autor sobre la recaudación eran los siguientes: - un 50 %: arreglos –reducciones, adaptaciones–; - un 3 %: obras instrumentales tales como una gran sinfonía o fantasías en tres o más movimientos, es decir , obras sinfónicas de gran extensión; - pero un 1 %: una obertura original o fragmentos de las ante- riores, o un divertimento de baile original en un acto, género español o extranjero; - el resto: según dimensiones e importancia artística. La otra opción para la empresa consistía en acordar con el autor un tanto alzado por representación. Para las ejecuciones musicales de entrada libre no era necesario el pago de derechos de propiedad, pero se necesitaba un per- miso del propietario. Sin embar go, mediante una modificación del artículo 96º del capítulo que se refiere a los “Derechos de repr esentaciones de las obras dramáticas y musicales” (R. D. de 4 de agosto de 1888), se anuló la necesidad de per miso para las bandas, funciones religiosas, actos militares, serenatas y solemnidades civiles con asistencia gratuita. Los cafés-teatros, liceos, casinos y sociedades también debían pagar a los propietarios o auto- res de las obras. A manera de conclusión, de todo ello se deduce la gran cantidad de arre- glos, en detrimento de obras originales, que llenaban los programas de con- cierto –dado que los autores cobraban en este caso el 50 %–. L AS PUBLICA CIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARA GOZAN AS EN LA E SP AÑA DE LA R EST A URACIÓN (1883-1924): UN ES TUDIO DE LA SOCIED AD , CUL TURA Y A CTU ALID AD AR TÍS TICA LOCALES 127 Mientras que para el género lírico-dramático, el autor devengaba: - el 3 % por las obras en un acto, - el 7 % por obras en dos actos, - el 10 % por obras en 3 actos. - las tres primeras representaciones de un estreno –obligatorias si no rechazaba el público la obra– suponían el doble en cual- quier caso. Esto coincide claramente con el desarrollo de la zarzuela grande –en tres actos y de hasta 16 números musicales–. Las programaciones y la propia pro- ducción creativa, pues, respondían a varios intereses: de los empresarios tea- trales, de los autores y de alguien que tenía la última palabra: el público, a cuya demanda en cierto modo se debían los dos anteriores: los gustos del momento respondían a programas ligeros y variados. Este asunto podría lle- var también a sospechar posibles presiones por parte de los empresarios tea- trales y demás inter mediarios. Es decir , que la legislación y la economía tuvieron gran parte de protago - nismo en el cambio de tendencias en cuanto a la creación y producción musical, es un hecho: la nueva reglamentación de la música como actividad profesional desde el ámbito civil llegó, por tanto, a regularizar la producción como actividad económica, entendiéndose la música más como una activi- dad empresarial que artística. No obstante, da la impresión de que, frente a unos empresarios corporati- vistas –recuérdese el Real Decreto Orgánico de los T eatros del Reino y Reglamento del T eatro Español de 1849, que ya favor ecía a los empresarios de compañías lírico-dramáticas– y “manipuladores” de los contenidos musica- les –selecciones incompletas, modificaciones o cortes para hacer más breves las piezas que, en virtud de dicha manipulación, podían pasar a convertirse en mera música de circunstancias o de puro entretenimiento–, los músicos y compositores tenían sus propias quejas. Una muestra de estas quejas a empre- sarios, en un período anterior , es la que se lee en la diligencia siguiente, con fecha de 17 de mayo de 1855, procedente del consistorio zaragozano: C C A A P P Í Í T T U U L L O O 2 2 . . E L HECHO MUSICAL EN Z ARA GOZA 128 El Sr . Larraz dijo: que supuesto hoy debía subastarse el arrien- do del T eatr o cómico [T eatr o Principal] de esta ciudad [Zaragoza], deseaba se tratase de corregir el abuso que hacen los Empresarios de alterar á su arbitrio los precios de la diver- sión aumentándolos á los que les acomoda sin ninguna auto- rización 46 . Respecto a lo que concier ne a la prensa, el 30 de enero de 1875 aparecía en la Gaceta de Madrid un decreto regulando el ejercicio de la libertad de imprenta –que así se denominaba entonces–, respondiendo a las condicio- nes en que se encontraba la prensa periódica; en un escrito con fecha de 31 de diciembre de ese mismo año y siendo Presidente del Consejo de Ministros Antonio Cánovas del Castillo, éste hacía referencia a las “numerosas leyes y refor mas dentro y fuera de España” en una petición dirigida a Alfonso XII para regular por ley el ejercicio del derecho a escribir , y ese mismo día 1º de enero se publica un Real Decreto 47 dictando reglas para reprimir los abusos que en el ejercicio de la libertad de imprenta cometan los periódicos y creando T ribunales especiales para la aplicación de las penas en que aquellos puedan incurrir . Posterior mente, el Ministerio de la Gobernación publica en la Gaceta de Madrid un Real Decreto con fecha de 1 de marzo de 1882 y otro de 25 de diciembre, en los que Alfonso XII autorizaba al Ministro de la Gober nación “para presentar á las Córtes un proyecto de ley sobre el ejercicio de la libertad de imprenta”: en el primero se derogaban las leyes y disposiciones anteriores emanadas del Poder ejecutivo que se opusieran a lo dispuesto en la presente, y en el segundo eran objeto de refor ma el “carácter autori- tario y espíritu contrario al precepto constitucional” de la Ley de 7 de enero de 1879. 46 Archivo Municipal de Zaragoza, caja 07789, 40-7, arm.21, legº 7, nº13. 47 Gaceta de Madrid , 1 de enero de 1876. L AS PUBLICA CIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARA GOZAN AS EN LA E SP AÑA DE LA R EST A URACIÓN (1883-1924): UN ES TUDIO DE LA SOCIED AD , CUL TURA Y A CTU ALID AD AR TÍS TICA LOCALES 129 48 El Corr eo Musical , nº 9, 30 de junio de 1888, p. 72. Estos vaivenes de represiones y libertades se verán reflejados en la pren- sa de la época, diaria y periódica: aun cuando en 1888 la que estaba en vigor era la Ley de Policía de Imprenta, es ilustrativo el suelto que aparece en la sección “Buzón” de El Corr eo Musical 48 , a propósito de un amigo de la revis- ta, a quien Guiller mo Álvarez le dedica su vals para piano Pensamiento , y que remite desde Madrid, donde entonces residía: Nuestro particular amigo y jóven poeta aragonés, D. Benigno Pallol [Bianchi], nos escribe desde la Cárcel-Modelo de Madrid, donde se halla extinguiendo condena por un artículo que se le antojó al señor fiscal, que contenía escitaciones encubiertas á la rebelión. Es triste la misión del periodista en España donde en vez de pan que premie el talento y los mil obstáculos de tan espinosa senda, solo encuentra el frío lecho del presidio con que la hipocresía de los hombres castiga á los malvados. De todas veras sentimos el percance de nuestro amigo C C A A P P Í Í T T U U L L O O 4 4 . . A NÁLISIS DE LA P RENSA M USICAL Z ARA GOZANA 232 En ambos gráficos destacan las cifras correspondientes a la década de 1880-1889 –período anterior , todavía, a la inestabilidad económica y política que provocarían las guerras finiseculares–: en estos años se da un incremen- to del número de publicaciones a nivel nacional, así como una mayor esta- bilidad de las mismas, algo que coincide con el hecho periodístico especia- lizado en Zaragoza. Hay que señalar que, en lo que concier ne a la edición de revistas en general, también se observan los resultados de unas mayores posibilidades tipográficas en las publicaciones de este período. En lo que respecta a las revistas musicales, las cuatro de estas fechas son de la imprenta de Félix Villagrasa: además de la introducción de nuevas tec- nologías para estas fechas –el III Congreso de la Federación Tipográfica Española se celebró en la ciudad en 1886– y los factores que rodean a la pro- ducción, el factor social y cultural inciden en este incremento. Son los años en que en Zaragoza hubo más inquietud musical: una suerte de “despertar” entre unos cuantos músicos y personajes de la bur guesía intelectual; más relación y, por tanto, afán de emulación, con las grandes ciudades; una serie de iniciativas entre las que se llevaría a cabo, finalmente, la apertura de la Escuela de Música, o la cierta proliferación de academias y clases privadas, entre otros acontecimientos, que hicieron que se incrementara el interés por la actualidad musical y por la adquisición de revistas y partituras. No hay que soslayar la labor de colaboradores y directores, sobre todo de Aragón Artístico –como se verá más adelante–, como artífices de los cambios que se produjeron en estos años en la ciudad. Entre otros hechos socio-musicales que acompañan la aparición de las revis- tas en esta década, vehículo de esa inquietud musical, se cuentan: la apertura de algunos salones de baile –varias de las partituras publicadas se escribieron ex profeso para la ocasión–, apertura de cafés-concierto, creaciónde sociedades culturales, inauguración de teatros –que ofrecían una gran actividad musical–, el nacimiento de la Sociedad de Conciertos (1885), del primer Orfeón “Zaragozano” (1885/1886) y de la Sociedad de Cuartetos (1889). Podría decirse que revistas y sociedad se retroalimentaban mutuamente. Las fechas en que aparece El Br etoniano r esponden a otra época en la vida social y cultural de la ciudad, que a partir de 1900 y en las artes litera- L AS PUBLICA CIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARA GOZAN AS EN LA E SP AÑA DE LA R EST A URACIÓN (1883-1924): UN ES TUDIO DE LA SOCIED AD , CUL TURA Y A CTU ALID AD AR TÍS TICA LOCALES 233 rias, principalmente, se calificará de “moder nista”. Algunos de los proyectos anteriores, después de cobrar vida, habían desaparecido para entonces y otros nuevos estaban en marcha: se había creado otra escuela de música ade- más de la ya citada, la de “Santa Cecilia” (1892), el “Orfeón Zaragoza” (1894), la Sección de Música del Ateneo (1897), la Sociedad Filar mónica (1906), se constituye el “Cuarteto Ballo” en el mismo año –o quinteto, con el pianista Santiago Carvajal–; la Escuela de Música tenía un elevado número de alum- nos y había implantado en el curso 1911-1912 clases de perfeccionamiento a car go de Joaquín Zubiría –discípulo de Dámaso Zabalza en Madrid–, lo que da cuenta de un más elevado nivel de enseñanza. Fig. 4.6 Programa de mano del primer concierto de la Sociedad Filar mónica de Zaragoza, celebrado en los salones de la Escuela de Música por el “Cuarteto Ballo” más el pianista Santiago Carvajal (diseño gráfico moder nista de la T ipografía de Julián Sanz) C C A A P P Í Í T T U U L L O O 4 4 . . A NÁLISIS DE LA P RENSA M USICAL Z ARA GOZANA 234 T endencias que jalonan este período son el regeneracionismo –que había aflorado hacia 1890–, un afán y espíritu de novedad, reivindicación de un nuevo orden social o un sentir aragonesista –que veremos explícitamente en El Br etoniano –. Los protagonistas de estas revistas y algunas anteriores, for- man parte de la bur guesía intelectual zaragozana: periodistas, artistas, escri- tores, profesores de universidad, médicos, juristas o diplomáticos. Por otro lado –y ya presentes nuevos entretenimientos como el cinemató- grafo o el deporte–, el nuevo siglo trajo consigo la confor mación, poco a poco, de un nuevo ambiente musical, y en la música del momento se abrí- an paso el cuplé, las varietés , la canción ligera o el tango. Pero tampoco al respecto hubo iniciativas periodísticas, ni de corte popular siquiera: el único ejemplo de estas décadas, El Br etoniano , seguía dirigiéndose a un sector del público interesado en la música “seria” o “culta”. 4.2.1 Biografía y estudio crítico-r eflexivo de las publicaciones musicales Gaceta Musical: periódico literario, artístico, teatral y r ecreativo (20 abril 1883 - 1885?) El tér mino “Gaceta” se había utilizado en la primera mitad de siglo para la prensa musical el doble de veces que “Revista”, aunque después la ten- dencia se invirtió (T orres, 1993). Anterior es a ésta se habían publicado Gaceta Musical de Madrid (Madrid, 1855); La Gaceta Musical Barcelonesa (Barcelona, 1861), Gaceta Musical de Madrid (Madrid, 1865-1878) y Revista y Gaceta Musical (Madrid, 1867). Las suscripciones a esta publicación decenal se hacían en la Imprenta y Litografía del periódico –F . Villagrasa, en Independencia, 16– y en la librería de Cecilio Gasca –además, impresor y editor– . No parece que tuviera difu- sión fuera del ámbito local, al menos no consta movimiento de corresponsa- les entre el escaso material conservado. De su fundador y director , Rafael Fuster y Las, se sabe que fue un impul- sor de la cultura, en general, y la música, en particular , aunque no hay otras L AS PUBLICA CIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARA GOZAN AS EN LA E SP AÑA DE LA R EST A URACIÓN (1883-1924): UN ES TUDIO DE LA SOCIED AD , CUL TURA Y A CTU ALID AD AR TÍS TICA LOCALES 235 referencias a él en la vida musical zaragozana. Murió en 1885 y, quizás, éste fue el último año de vida también de la revista, aunque le sucedió su, segu- ramente, hijo, Rafael Fuster y Camprovín, periodista distinguido, masón per- teneciente a la logia de los “Caballeros de la noche”, profesor de primera enseñanza y director de un acreditado colegio de Zaragoza, según el cronis- ta Domingo Gascón y Guimbao –a quien se debe un Compendio de la his- toria de Aragón y Zaragoza para uso de las escuelas de primera enseñanza , publicado en 1884 e impreso por F . Villagrasa, y que se publicita en la Gaceta –: de ahí, sin duda, la novedad del suplemento dedicado “a la niñez”, a falta de un periódico de este tipo en la ciudad. Probablemente el cambio no supuso ninguna “mejora”, como la publicación pretendía, en este giro de intereses de la nueva dirección. Félix Villagrasa, su impresor y propietario, no indicaba entonces, ni en la portada ni en ninguna otra página, la fecha del número de la revista, tan sólo se ha encontrado una portada con la fecha impresa de 1885 como toda infor- mación, con lo que tampoco se sabe a qué paginas ni números correspon- de el material conservado. En cambio, en las portadas de las partituras sí apa- recen las fechas correspondientes a los años –ni infor mación del mes, ni del número de revista– en que se publicaron como suplementos musicales: 1883, 1884 y 1885. No se sabe, pues, con exactitud, cuál sería el último de entre los números conocidos, ni, por tanto, cuándo cesó. Uno de los anuncios que aparece en la página última, destinada a publici- dad, muestra un catálogo de obras de J. Liso y T orres que se podían adquirir en una dirección de Pamplona 88 . T ambién es autor de la polka para piano que se anuncia en la revista Blanco y Negr o 89 , titulada ¡A todos, o a ninguno! , 88 A gustina de Aragón (paso doble), Bello corazón (polka), Los ojos de una cubana (polka), Sota de or os (polka, 3ª ed.), Numancia (polka militar , suplemento de la Gaceta Musical) , La Aragonesa (mazurka), Corazón de or o (tanda de valses, suplemento de la Gaceta Musical ), De Aragón al Paraíso (“gran jota verdadera aragonesa, con 18 variaciones y 6 cantos característicos”). Y para bandurria: “Precios album que contiene siete piezas baila- bles y una Jota Aragonesa para baile y concierto”. Para obtenerlas había que dirigirse a Don Francisco Ripalda, en Constitución, 34, Pamplona. 89 Año II, 30 de octubre de 1892, p. 16. Esto responde al hecho generalizado de que los editores –en Zaragoza, más los impresores que los editores–, acostumbraban a difundir sus propios productos de manera publicitaria –catálogos de obras publicadas y de pró- xima aparición–, con direcciones de venta del autor de la obra, de un alma- cén o de la Administración de la revista. Véase otro ejemplo en la fig. 4.9, donde se publicitan en Repertorio Sacr o Musical las obras de Antonio C C A A P P Í Í T T U U L L O O 4 4 . . A NÁLISIS DE LA P RENSA M USICAL Z ARA GOZANA 236 y que se vendía a 1,50 ptas. el ejemplar en el almacén de música de Rivera y Compañía –en Independencia, nº 10–; y de La Baturra , Jota Aragonesa para piano con cantares de Baltasar González (Bilbao: L. E. Dotésio, 1894). Sin duda, el reciente ferrocarril que unía las dos ciudades incrementó la relación entre ambas a través de varios intercambios: entre casas de música, comercio de instrumentos, demanda a fabricantes navarros, or ganeros a quie- nes se recurría desde Zaragoza, o la presencia de corresponsales de revistas. Fig. 4.7 Catálogo de obras de Liso y T orr es en la contraportada de la Gaceta Musical (1883c) L AS PUBLICA CIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARA GOZAN AS EN LA E SP AÑA DE LA R EST A URACIÓN (1883-1924): UN ES TUDIO DE LA SOCIED AD , CUL TURA Y A CTU ALID AD AR TÍS TICA LOCALES 237 Fig. 4.8 El baturro Joaquín Liso y T orr es, “popularísimo en Donostiya” [sic.], según la r evista Juventud (año I, nº 19, 1914, p. 7) Lozano, Miguel Ar naudas, Elías Villarreal, Ramón Borobia –los cuatro directo- res 90 de la revista– y Domingo Olleta. Además de compositor , Liso y T orres se encar gaba de la venta, como corresponsal en Magallón, de la revista El Corr eo Musical (1888). Parece que las partituras las seleccionaría Rafael Fuster y Las, que es a quien había que dirigirlas, junto con los artículos. En cambio lo relativo a la administración estaba a car go de Ignacio Agudo –músico zaragozano, escribió música escé- nica y sinfónica, religiosa, bailables y música para piano, y director de la Banda Municipal de Zaragoza y primer clarinete del T eatro Principal–. 90 Maestro de capilla del Pilar , id. de La Seo, or ganista de la parroquia de San Pablo y direc- tor del “Orfeón Zaragozano”, respectivamente. C C A A P P Í Í T T U U L L O O 4 4 . . A NÁLISIS DE LA P RENSA M USICAL Z ARA GOZANA 238 Fig. 4.9 Publicidad de obras r eligiosas impr esas –publicadas y “en publicación”– y manuscritas ( Repertorio Sacro Musical , año II, nº 13, 15 de enero de 1902, pp. 9-10), de R. Borobia, D. Olleta, A. Lozano, M. Ar naudas y E. Villarreal L AS PUBLICA CIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARA GOZAN AS EN LA E SP AÑA DE LA R EST A URACIÓN (1883-1924): UN ES TUDIO DE LA SOCIED AD , CUL TURA Y A CTU ALID AD AR TÍS TICA LOCALES 239 En la revista Gaceta Musical ya aparece como colaborador Eladio Núñez: de ahí posiblemente que poco después continuara en la siguiente revista de Villagrasa, El Corr eo musical , en la que también fue colaborador y, cuando Villagrasa cede la propiedad a Marqueta, aquél pasa a ser director literario. Llama la atención la estrategia económica que se deduce de la nueva “Sección Infantil” de la Gaceta , a la que dedican un pliego y para la cual se admiten suscripciones “para esta sección” por un precio de 5 pts. anuales –el pago sería anticipado por semestres–, que se entiende serían añadidas a las 8 pts. anuales que costaba la revista: podría ser un indicativo de apuros eco- nómicos. Otros dos colaboradores importantes en la vida musical zaragoza- na fueron Ruiz de V elasco –que entonces era un joven de 25 años– y Elías Villarreal, como autores de obras para piano. Por los pocos sumarios conservados, la revista trataba la música escénica representada en los teatros locales, los estrenos, noticias generales, for mas musi- cales –la jota, el fandango–, misceláneas y algún contenido literario en prosa y verso. Por tanto, for ma parte de las que compartían lo musical con otros conte- nidos, algo propio de la época. Entre las páginas recuperadas, no hay ninguna que contenga texto alguno, sólo partituras y portadas con sumarios –y el comienzo de la nueva “Sección infantil”–, por lo que no es posible analizar más contenidos. Lo más valioso de la Gaceta Musical –y, en su momento, atractivo para los lectores–, son las partituras conservadas, dos de ellas en la Biblioteca General Universitaria de Zaragoza, y un total de diez en el Archivo de Música de las Catedrales, recogidas en la tabla 3: gracias a las portadas de las partituras, se sabe a qué año corresponden, lo que no ocurre con las de la propia revista. T abla 3. Autor es y obras en la Gaceta Musical (Zaragoza: Impr enta y Litografía de Félix Villagrasa, 1883-1885) Autor Obra Año Estanislao Maestre Nostalgia : balada para canto y piano 1883 Joaquín Liso y T orres Agustina de Aragón : pasodoble para piano 1883 C C A A P P Í Í T T U U L L O O 4 4 . . A NÁLISIS DE LA P RENSA M USICAL Z ARA GOZANA 240 – Corazón de or o : tanda de valses. Arreglados para piano por Ramón Salvador Morales 91 s.a. I. A. Fondevila Primavera : mazurka para piano 1883 Enrique Malumbres W als para piano 1883 J. Lissar La flamencomanía : danza para piano 1883 Ruperto Ruiz de V elasco De noche : mazurka para piano 1883 Juan Laclaustra Pequeña polonesa para piano 1883 Juan Resa La ingrata : polka para piano 1883 Antonio Llubes Agitación : polka para piano 1883 José Anadón Mi alma : mazurka de salón para piano s.a. ¿? Numancia : polka militar s.a. S. Enciso Los hijos de Aragón : pasodoble para piano 1884 Melchor Bordoy 92 Mor ena per o graciosa : mazurka para piano ¿? Agustín Pérez Soriano Mazurka para piano ¿? José Sigler Saudades , polka ¿? 91 He optado por tratarla como obra de J. Liso y T orres y no como del arreglista, ya que se trata de una facilitación para hacerla accesible, y no de un arreglo que se convierte en una obra nueva. 92 Esta partitura y las dos siguientes no se han encontrado, sólo se tiene noticia de ellas a través de los sumarios de la propia publicación. José Sigler fue compositor de género chico y zarzuela grande, además de barítono. Es co-autor de la humorada escénica Miss Hisipí , estrenada en 1892, junto con José Mª Alvira, colaborador de El Corr eo musical . Autor Obra Año L AS PUBLICA CIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARA GOZAN AS EN LA E SP AÑA DE LA R EST A URACIÓN (1883-1924): UN ES TUDIO DE LA SOCIED AD , CUL TURA Y A CTU ALID AD AR TÍS TICA LOCALES 241 El T elón (1 abril 1887 - ¿?) Se trata de una publicación decenal que salió a la luz el 1 de abril de 1887, y de la que se conocen los números segundo y tercero, conservados en la Biblioteca Nacional; se desconoce, por tanto, la fecha de su cese. Cada ejem- plar consta de ocho páginas, a doble columna, con el for mato que utilizaba su impresor , Félix V illagrasa –esta vez cambia la “Imprenta y Litografía” por “Tipografía y Litografía”– en todas las que se imprimieron en su taller: no cons- ta que se dedicase a otra publicación hasta el año siguiente, por lo que bien pudieron tirarse más números de El Telón que los que se han conservado. Entre poemas, otras colaboraciones literarias, sueltos, pasatiempos varia- dos y algún artículo humorístico, destacan sus crónicas de teatros, dedicadas solamente a representaciones líricas en los coliseos locales, y en las que se daba cuenta también de los estrenos. Esta sección titulada “Revista de tea- tros” era la prioridad entre sus contenidos, comenzando la publicación con ella o bien con las biografías de los personajes del ámbito interpretativo, a quienes dedicaban su portada con un retrato. Casi dos páginas de publici- dad variopinta –ultramarinos, licores, már moles, vinos, algún grabador , cor - sés “extranjeros y del país”, fotografía artística o máquinas de coser– cerraba la publicación: ningún asunto relacionado con la música aparecía en estas páginas publicitarias. De entre las pocas revistas ilustradas, El Telón exhibe en sus páginas cen- trales una muestra caricaturesca que ilustra personajes de La Gran vía , en el nº 2, y Cádiz , en el nº 3 (v. fig. 4.10), que en esos momentos se representa- ban en el T eatro Principal zaragozano. En esta publicación no hay nota alguna de la Redacción ni he podido saber quién hubo detrás de ella, únicamente aparece Villagrasa como litógra- fo: resulta significativo el hecho de que la Redacción/Administración tuviera su domicilio en el Coso, nº 94, cuando en el resto de revistas de Villagrasa figura como domicilio de aquélla el de la propia imprenta, Independencia, 16 –otras veces, “Porches del Paseo, 16”–. Entre sus colaboradores figura S. Car neades, quien probablemente utilizó el nombre del filósofo griego como seudónimo. T ambién escribe el poeta ello se le reclamó en Madrid para dar cuentas al Gobier no de lo que sabía sobre el asunto, debiendo presentarse ante Cánovas para dar explicaciones ( La Época , 23 de agosto; La Iberia , 23 de agosto; El Impar cial , 23 de agosto y La corr espondencia de España , 24 de agosto). En otra noticia de El Impar cial , cinco días después, se refieren a Marqueta como “distinguido periodista”: seguramente tenía buenas relaciones con ese periódico, del que se inserta un artículo en El Corr eo Musical titulado “La Misa de Letamendi” ( El Corr eo Musical , año I, nº 17, p. 131): se trata de la Misa de Réquiem de José de Letamendi Manjarrés (*1828; †1897), escrita en 1888, en la que incluyó su Dies Irae compuesto el año anterior , y que se estr enó el 13 de septiembre de ese mismo año en el Real Monasterio de El Escorial. Letamendi fue uno de los diez miembros que for maron parte de la delegación española del Patronato del Festival de Bayreuth. Médico, escritor , pintor , filólogo, compositor , ensa- yista y político, como wagneriano escribió diversos artículos en la revista de W agner Bayr euthner Blätter , anteriores a la misa mencionada, siendo el pri- mer escritor extranjero que colaboraba en ella. T ambién compuso música de salón, aunque su actividad musical abarca tan sólo seis años, de 1884 a 1890. Para esas fechas de 1896 en que Marqueta regresó a España, el que fuera fundador y director literario de la revista, había residido en varias repúblicas americanas –Brasil, V enezuela, Cuba y México–. En 1898 volvió a Buenos Aires, fundó allí el periódico El Infier no (1901) y fue uno de los que crearon en 1903 la Liga Republicana Española (García, 2001: 257). En 1905 ya esta- ba de vuelta en España, puesto que en El Globo (23 de mayo de 1905) se publica una carta de Joaquín Costa dirigida “al Sr . V alentín Marqueta y demás republicanos de Leciñena”, en la que se muestra de acuerdo en las críticas de éstos a la política social y económica del recién estrenado siglo XX. Por último, a través de un Boletín de la Asociación de Labrador es de Zaragoza (año XIX, nº 185, 15 de enero de 1919), en “Sesión ordinaria del 5 de noviembre de 1918”, el Presidente dio cuenta del fallecimiento en Leciñena del “antiguo socio y procurador de la Junta general D. V alentín Marqueta”. La revista cuenta con casi treinta colaboradores, entre los que destacan como músicos T omás Adiego, José Mª Alvira, José Anadón, José Híjar , C C A A P P Í Í T T U U L L O O 4 4 . . A NÁLISIS DE LA P RENSA M USICAL Z ARA GOZANA 248 L AS PUBLICA CIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARA GOZAN AS EN LA E SP AÑA DE LA R EST A URACIÓN (1883-1924): UN ES TUDIO DE LA SOCIED AD , CUL TURA Y A CTU ALID AD AR TÍS TICA LOCALES 249 Antonio Lozano, Enrique Malumbres, Martín Mallén Olleta, Justo Blasco, Agustín Pérez Soriano y Ruperto Ruiz de V elasco, todos ellos activos a nivel local y residentes en Zaragoza, o de origen aragonés, de cualquier modo muy vinculados con la ciudad: algunos colaboran con artículos y otros sólo con sus composiciones; entre los periodistas y literatos fir man Juan Pedro Barcelona, Rafael Castro, David Pardo y Gil, Gregorio García-Arista, Santiago Lorda, Rafael Lucas Martínez, Antonio Octavio de T oledo, Agustín Peiró –además de periodista, dibujante e impresor– y Luis Montestruc, todos ellos nombres muy conocidos del periodismo aragonés y autores locales. Es, de todas, la que más contenido literario presenta, y, a partir del cambio de pro- piedad y dirección, éste se tor na de escasa calidad. En otras líneas de la declaración de intenciones, los responsables de la revista –seguramente el director literario y fundador , V alentín Marqueta–, hacen saber que son amigos los que colaboran y se comprometen desde un primer momento, según se dice, desinteresadamente –se sabe que quien fue director artístico hasta el nº 18, T eodor o Ballo, no cobraba por encar garse de la dirección artística–, siendo aquéllos “lo mejor que en esta capital se encie- rra así en las letras como en la música”; del mismo modo dice la Redacción que “no tenemos otro título dentro del arte que el de admiradores y apasio- nadísimos”. Se trataba, pues, de aficionados a la música, interesados en el arte y personajes “bien relacionados” en el ámbito cultural de la ciudad. Lo que parece ser que ocurrió más tarde es que, al irse Villagrasa, Marqueta se fue quedando sin esos amigos, y los últimos números son una muestra del arte de fir mar bajo diferentes seudónimos lo que V alentín Marqueta, casi en soledad, escribía para la revista: después del nº 16 y a par- tir del cambio de propiedad de Villagrasa a Marqueta, parece que la empre- sa se desmoronó. No se sabe el motivo ni las circunstancias de la marcha de Marqueta a Ar gentina –ruina empresarial o hipotéticos motivos políticos–, pero sí es observable que este periodista –recuérdese su temprana militan- cia en el republicanismo radical–, responsable literario de El Corr eo Musical , se muestra cauteloso a lo lar go de la publicación, sin rasgo alguno de su filia- ción política, más bien se diría que se trata de una revista incluso tradicio- nalista, nada comprometida, en absoluto crítica, de contenidos literarios empalagosos, las más de las veces, y donde las escasísimas colaboraciones femeninas no son sino, más bien, ñoñas. Seguramente, Marqueta no estaba en situación de correr riesgo alguno si quería prosperar en su recién inicia- da carrera periodística. En la segunda etapa de la revista, con el cambio de propiedad, Eladio Núñez pasó a ser el director literario, un periodista que había venido cola- borando con varios artículos, y fue “un jurado especial” el que se encar gó de la selección de partituras que regalaban a los suscriptores, jurado que en ningún momento se da a conocer . A esto se suma el cúmulo, a partir de entonces, de artículos procedentes de otros periódicos – El Imparcial – y la falta explícita de colaboradores. T ambién los recursos gráficos de la música impresa son de menor calidad, debidos ahora a la Litografía del Comercio: al parecer no disponían de un experto que corrigiera las partituras antes de estamparlas, ni del propio compositor , a juzgar por los r esultados. V alentín Marqueta recurrió para el resto de la publicación en esta segunda etapa de la revista a la “Imprenta y Litografía de [Martín] Santos”, con taller en Coso, 96 y 98. Destaca el interés de la revista por la ópera, si bien ésta ya había sido objeto de debate en las primeras revistas aparecidas en la primera mitad del siglo –incluso algunas concentraron sus contenidos en este asunto–, dedican- do un artículo por entregas sobre la ópera española, lo que resulta algo tras- nochado: quizá tuvieron la intención de emular a las iniciativas de décadas anteriores en otras revistas de la corte y villa, porque, de otro modo, era un literato, Eladio Núñez, quien escribe al respecto, partidario todavía del empe- ño de aportar soluciones al debate de “la ópera nacional”. T ambién él se encar ga, a veces, de las críticas a la compañía de ópera que actuaba en el momento en el T eatro Principal; el autor , que no era músico, se confiesa “profano en el sublime arte musical”. En una ocasión, la revista –a través de V alentín Marqueta– se erige en defensora a ultranza de los “profesores músicos” de la ciudad, denunciando las necesidades tanto de aprecio y cultivo de la música como de protección C C A A P P Í Í T T U U L L O O 4 4 . . A NÁLISIS DE LA P RENSA M USICAL Z ARA GOZANA 250 L AS PUBLICA CIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARA GOZAN AS EN LA E SP AÑA DE LA R EST A URACIÓN (1883-1924): UN ES TUDIO DE LA SOCIED AD , CUL TURA Y A CTU ALID AD AR TÍS TICA LOCALES 251 para aquéllos; defiende a los músicos de bandas militares que actúan en cafés por lo escaso de sus sueldos pero solicitan que dejen la oportunidad de tocar en esos locales al resto de profesores músicos; también se arreme- terá en Aragón Artístico contra las bandas de los regimientos, por “estruen- dosos” y por quitar oportunidades a los demás profesionales, teniendo ya los primeros un sustento seguro. Quizás el artículo que más destaca en toda la revista es el escrito por el compositor y discípulo de Ruiz de V elasco, José Mª Alvira, titulado “Músicos y cantantes” 97 , en el que defiende y reivindica –como una de las soluciones a la “actual” decadencia del arte del canto, no sólo en España–, además de una base sólida de conocimientos del lenguaje necesaria para un cantante y cualquier músico que se precie de ello, la existencia de unos buenos maes- tros que se dediquen a la enseñanza. Y denuncia la apatía de las autorida- des locales ante el arte y el progreso, ante las necesarias ayudas y subven- ciones “al que vale”. Alvira fue de los zaragozanos que ampliaron estudios en Madrid y se afincaron allí. No había más secciones fijas, dentro de su variado contenido, que las “Advertencias” y el “Buzón”, en el que se reunían varios sueltos y gacetillas a modo de noticias principalmente musicales y de actualidad. El resto esta- ba constituido por artículos de fondo sobre música –ópera, música francesa, artículos teóricos y pedagógicos, sobre autores y representaciones–, biogra- fías, efemérides, anécdotas, poemas y artículos literarios, de interés cultural y social, modas y entretenimiento. Otro intento para atraer y seducir al público fue la pretendida y nunca rea- lizada incorporación de una agencia de contratación para músicos, anuncia- da en el nº 10 de la revista, por el “deseo de emular a los mejores periódi- cos extranjeros” para facilitar la for mación de compañías “así de canto como de verso”, al mismo tiempo que conseguirían trabajo los artistas “sin contra- ta”, que presumiblemente fue iniciativa del co-fundador y director literario, V alentín Marqueta. 97 El Corr eo Musical , nº 12, 30 de julio de 1888, pp. 90-92. La única ilustración que contiene la revista es la dedicada al maestro de capilla de La Seo, Domingo Olleta, con un retrato a toda página, fir mado por “Baldomero”, en su nº 13 (10 de agosto de 1888, p. 97), aunque habían pro- metido una serie que incluiría los de los maestros de capilla del Pilar Benigno Cariñena y Antonio Lozano, que no llegan a aparecer . C C A A P P Í Í T T U U L L O O 4 4 . . A NÁLISIS DE LA P RENSA M USICAL Z ARA GOZANA 252 Fig. 4.13 Retrato de Domingo Olleta (*Zaragoza, 1819; † Ibíd. , 1895) L AS PUBLICA CIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARA GOZAN AS EN LA E SP AÑA DE LA R EST A URACIÓN (1883-1924): UN ES TUDIO DE LA SOCIED AD , CUL TURA Y A CTU ALID AD AR TÍS TICA LOCALES 253 Los precios de venta y lo obtenido mediante la publicidad constituirían la financiación del periódico, frente a unos gastos de administración, redacción, imprenta e intereses del capital invertido. Cualquier demora en las suscrip- ciones o disminución del número de lectores podían provocar el déficit: a esto se añade la aparición el 10 de octubre de ese año, 1888, de la nueva revista Aragón Artístico , de la litografía de V illagrasa, dedicada por entero a la música: parece que El Corr eo Musical desapareció con el número de 30 de octubre como último. En ese breve plazo de tiempo hasta final de año, Marqueta embarcó hacia Buenos Aires. T abla 4. Autor es y obras en El Correo Musical (Zaragoza: T ipografía y Litografía de Félix Villagrasa; Litografía del Comer cio, a partir del nº 17, 1888) Autor Obra Localización y fecha José Anadón Gaudencia : mazurka p. piano nº 1, 10 abr . José Híjar Mascarita : polka p. piano 98 nº 2, 20 abr . Enrique Malumbres Tango en la zarzuela Lo de mi pueblo (I) nº 3, 30 abr . – Tango en la zarzuela Lo de mi pueblo (II) nº 4, 10 mayo Alfonso Lacasa ¡A los tor os! : pasodoble torero nº 5, 20 mayo Pablo Navarro Pilar : mazurka p. piano nº 6, 30 mayo Elías Villarreal Sol de or o : mazurka p. piano nº 7, 10 jun. José Híjar Recuer do : gavota p. piano nº 8, 20 jun. Miguel Ar naudas La bella Aur ora : polka p. piano nº 9, 30 jun. Guiller mo Álvarez Pensamiento : vals p. piano nº 10, 10 jul. 98 Esta polka de José Híjar no se ha encontrado. “La Mascarita” era el nombre de una socie- dad de baile existente en ese año de 1888, que or ganizaba bailes en el T eatro Pignatelli. Hipótesis acer ca del cambio de pr opiedad de El Corr eo Musical : Supuestamente, V alentín Marqueta sería el socio capitalista de la empresa, de la que era co-propietario. Villagrasa accedería a asociarse con él –si bien siempre había trabajado solo–, tal vez para sanear de alguna manera su eco- nomía empresarial o, simplemente, obtener un apoyo financiero en esta nueva iniciativa, para la que contaba con experiencias anteriores como litó- grafo, tanto en periódicos diarios de interés general como en prensa musical – El Diario de la mañana: periódico popular de inter eses morales y materia- les (1880), El Enano: r evista cómica minúscula (1883), Gaceta Musical (1883), El Intransigente: diario católico tradicionalista (1884), Aragón Polí- tico (1886), El Fígar o Aragonés: periódico científico, literario é ilustrado (1886) o El Telón: periódico satírico, literario é ilustrado (1887)–. C C A A P P Í Í T T U U L L O O 4 4 . . A NÁLISIS DE LA P RENSA M USICAL Z ARA GOZANA 254 José Mª Alvira Pequeño scherzo p. piano nº 11, 20 jul. José Orós Leonor : gavota p. piano nº 12, 30 jul. Justo Blasco Meditación p. piano nº 13, 10 ag. Ignacio Agudo Geor gina : mazurka p. piano nº 14, 20 ag. Martín Mallén Olleta Manín : polka p. piano nº 15, 30 ag. Mateo Lorente Gavota p. piano nº 16, 10 sept. Martín Mallén Olleta Matilde : mazurka p. piano nº 17, 20 sept. José Mª Ruiz Un brindis al Josef nº 18, 30 sept. José Orós Introducción y V als en la zarzuela A las penas…capuchones nº 19, 10 oct. Joaquín Liso y T orres Los rapsodas : tanda de valses p. piano nº 20, 20 oct. Antonio Álvarez Pr oceso : polka p. piano nº 21, 30 oct. Autor Obra Localización y fecha L AS PUBLICA CIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARA GOZAN AS EN LA E SP AÑA DE LA R EST A URACIÓN (1883-1924): UN ES TUDIO DE LA SOCIED AD , CUL TURA Y A CTU ALID AD AR TÍS TICA LOCALES 255 Los reiterados avisos por parte de Marqueta a suscriptores morosos –rayando, a veces, en la grosería y la amenaza pública– demuestran el inte- rés de éste por una solvencia económica y, a la vez, ponen de manifiesto el inminente déficit de la empresa. Habiéndolos anteriores, valga como mues- tra el siguiente ejemplo: Los señores suscriptores de fuera de la capital que se hallen en descubierto con la Administración, se servirán remitir el impor- te de sus suscripciones durante la presente semana, ó dejare- mos de remitirles el periódico y su nombre aparecerá en la lista que vamos á publicar de suscriptor es mor osos [sic.] 99 Paradójicamente, son las últimas líneas impresas que se conocen de El Corr eo Musical . Pero las razones de la ruptura entre los dos propietarios –uno de ellos impresor-litógrafo y el otro periodista y director literario– podrían tener una triple vertiente: la económica, la puramente “intelectual” –referida ésta a los contenidos de la revista y los intereses del público– o la que atañe a los pro- pios proyectos profesionales de Villagrasa; cabe pensar que este litógrafo quiso evitar males mayores y se comprometiera con la nueva revista musical Aragón Artístico (nº 1, 30 de octubre), abandonando a su suerte al periodis- ta, o que Marqueta ya tuviera pensado emigrar a Buenos Aires, e intentó dejar la empresa libre de deudas, de ahí los apremios a los suscriptores (?). De la labor gratuita del director artístico, el violinista T eodor o Ballo, y de la aportación altruista de los colaboradores “amigos”, se deduce que tal vez Villagrasa no contase con suficientes recursos, ni técnicos ni humanos –Marqueta se quejará del retraso en la publicación de los ejemplares “por causas ajenas” a la suya–, ni le resultase rentable su trabajo. En tal caso, la iniciativa habría sido del propietario impresor (?). Por otro lado, los numerosos cambios producidos en la revista a partir de la ruptura serían sólo consecuencia de la misma y no su causa: se reducen 99 El Corr eo Musical , nº 21, 30 de octubre de 1888, p. 168. los colaboradores notablemente y, prácticamente, se reparten la tarea entre el propio Marqueta –que fir ma bajo diferentes seudónimos un gran porcen- taje de los textos– y Eladio Núñez Herranz, nuevo director literario; apare- cen artículos “prestados” de otras revistas; abunda lo literario en detrimento de lo musical –tal vez los colaboradores en música habían ido tras Villagrasa–; se insertan poemas y escritos no elaborados para la ocasión; abundan las crónicas de teatros madrileños –sobre todo en los últimos núme- ros, merced a un nuevo colaborador afincado en Madrid, Sever o Aragonés –, prestando especial atención a las noticias procedentes de la capital; y reapa- recen los artículos de modas debidos a Stella , supuestamente desde París 100 , quien sólo había colaborado en el primer número –si es que existió tal per- sonaje–. Entre los nuevos colaboradores que, sin duda, tuvo que buscar Marqueta, figura Leoncio Moya, notable periodista pero conocido por sus crónicas y revistas de tauromaquia, lo que, junto con el resto de hechos y observaciones, da un idea de las necesidades y entor no literario del nuevo propietario de El Corr eo Musical . Asimismo, se advierte de pronto la apari- ción de las mujeres colaboradoras, presentes en todas las portadas pero ausentes en el interior de la revista hasta estos últimos números: Aurelia Mateo de Alonso, Eloísa Y anguas o Amalia Latorr e. T ambién cabe pensar que V illagrasa no compartiera con su joven socio el aspecto intelectual ni comercial de la iniciativa empresarial, además de que el litógrafo se rodeaba de más y mejores músicos, como los hechos, anterio- res y posteriores, lo demuestran. A Marqueta no se le conoce interés alguno posterior por la música. Asimismo, resulta evidente la inexperiencia como empresario de V alentín Marqueta –cuatro años antes era todavía estudiante de la Universidad–, frente a la maestría atribuible a Villagrasa. C C A A P P Í Í T T U U L L O O 4 4 . . A NÁLISIS DE LA P RENSA M USICAL Z ARA GOZANA 256 100 T anto por la relación que se tenía o se quería tener con París, capital de la moda y la cultura entonces, es interesante saber que la combinación de trenes que en 1888 hacían el viaje de Zaragoza a París y viceversa, tardaba ochenta y seis horas; con ello hay que pensar que era así tanto para viajeros como para cualquier correo. Esta infor mación está extraída de la Memoria de la Cámara Oficial del Comercio y de la Industria de Zaragoza, publicada por la Tip. de Emilio Casañal y Compañía en 1888. L AS PUBLICA CIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARA GOZAN AS EN LA E SP AÑA DE LA R EST A URACIÓN (1883-1924): UN ES TUDIO DE LA SOCIED AD , CUL TURA Y A CTU ALID AD AR TÍS TICA LOCALES 257 Si hacemos caso de las palabras de Marqueta, fue él quien pidió quedar- se por entero con la propiedad de El Corr eo : […] no ha encontrado [el fundador , V . Marqueta] otra solución mejor que adquirir por completo su dominio sobre el periódico, en vez de una parte como antes tenía, y poder remediar con mano segura todos cuantos abusos se cometan por nuestros dependientes con los señores suscriptores y anunciantes 101 . Pero también es cierto que la nueva revista de Villagrasa, Aragón Artístico , salió a la luz el 10 de octubre siguiente, es decir , en el plazo aproximado de un mes –contando con el retraso que se menciona en la publicación de El Corr eo Musical – se produce la ruptura y V illagrasa se hace cargo de una revista en la que hará gala de su pericia, con más recursos litográficos, mejor calidad de la música publicada y de los contenidos en general, y sin retraso alguno en la publicación, de periodicidad igualmente decenal. Con toda seguridad tuvo que emprender el nuevo proyecto antes de dejar su compro- miso con la anterior . Lo más admisible, aun desconociendo de qué manera pudieron coincidir algunos de los hechos, sería concluir que Villagrasa fue consciente, antes que su socio, de la falta de rentabilidad de la revista y vendió sabiamente su parte a Marqueta; éste se quedó hasta experimentar inevitablemente el naufragio de la empresa y, finalmente y muy posiblemente sin solventar las deudas –no se le conoce relación posterior con Zaragoza, ni profesional ni de otro tipo, sino en Leciñena–, tomó un barco que le llevó a Ar gentina, donde ejerció libremente su militancia republicana. Aragón Artístico: r evista musical y literaria (10 oct. 1888 - 30 jun. 1890) T ambién ésta es una publicación decenal, del “Establecimiento Tipo- Litográfíco” –esta vez–, de Félix Villagrasa, que salió por primera vez el 10 101 “Al público”, nº 17, 20 de septiembre, p. 129. C C A A P P Í Í T T U U L L O O 4 4 . . A NÁLISIS DE LA P RENSA M USICAL Z ARA GOZANA 264 co-dramático y que fuera director de El Diario de Zaragoza Rafael Lucas Martínez, también sobre música; David Pardo Gil –desde Madrid– con una presencia mayoritaria de envíos junto con Gregorio Domínguez de Castro 105 , Semifusa y Juan Millán –también desde Madrid–, la escritora Josefa Pujol de Collado –desde Madrid, que había colaborado también con biografías en La Ilustración de la mujer , fundada en 1872 por la aragonesa Concepción Gimeno y Gil–, José Joaquín Oña 106 –quien sería presidente de la Sección de Bellas Artes del Ateneo en 1892–; también figuran curiosos seudónimos “musicales” como Cantallano , Becuadr o o Pentágrama [sic]. Los objetivos de la revista quedan muy claros en su declaración de inten- ciones al comienzo de la misma: E L ARAGÓN AR TÍSTICO […] se propone exclusivamente fomentar las aficiones artísticas, dando amena lectura y relacionada con las artes, regalando música correctamente editada y cuidadosa- mente elegida y abriendo vasto campo á los profesores músi- cos, pues, en sus columnas, han de encontrar siempre sitio para la defensa de su clase y en nuestra redacción apoyo para la publicación de sus obras. 105 Gregorio Domínguez de Castro (*1825; †1901) era un capitán de Infantería con grandes inquietudes culturales, destinado en 1873 a Monzón (Huesca) y luego a Zaragoza, a donde había venido desde Santa Cruz de T enerife, donde había dirigido el periódico canario El V eterano . Viudo desde 1862 de la escritora Victorina Bridoux (*1835; †1862), se ocupó de publicar las obras de ésta después de su muerte, algunas de ellas en Zaragoza (1890) en la imprenta de Emilio Casañal. T odo indica que tenía sólidos conocimientos musicales: tanto sus artículos en Aragón Artístico como su anterior obra anunciada en 1872 en la revista El amigo del país , de Santa Cruz de T enerife, La clave. Principios teórico elementa- les de música , lo corroboran. Éste y otros datos los proporciona Alonso (1940) en su libro sobre la escritora y poetisa Victorina Bridoux, disponible en: < http://mdc.ulpgc.es - /cdm4/item_viewer .php?CISOROOT=/MDC&CISOPTR=44170&CISOBOX=1&REC=3 >. [Consulta: 18 de agosto de 2009]. En los números 38 y 39 de Aragón Artístico (año II, 20 y 30 de octubre de 1889) se publica una leyenda escrita por su esposa (†1862), Victorina Bridoux, titulada “Las violetas del amor”, firmada “V . B. de Domínguez”. 106 En 1892 dio en el Ateneo zaragozano una conferencia teórico-práctica titulada Mozart y sus obras –biografía y estudio crítico de su obra–, en la que intervino un trío de violín, piano y violonchelo. L AS PUBLICA CIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARA GOZAN AS EN LA E SP AÑA DE LA R EST A URACIÓN (1883-1924): UN ES TUDIO DE LA SOCIED AD , CUL TURA Y A CTU ALID AD AR TÍS TICA LOCALES 265 Según la Redacción, la revista se dirige a un público de aficionados a estu- dios artísticos: entre los contenidos hay varios artículos dedicados al arte, principalmente la pintura, y varios sobre estética. La revista muestra una vertebración bastante regular: se mantiene el “Sumario” en todos los números y son secciones fijas “Nuestra música” –donde se da cuenta de la partitura editada–, “Álbum musical” –también se anuncia el bailable en cada número, todos de Ruiz de V elasco–, “Explicación de los grabados”; la “Sección de noticias” –locales, de otras ciudades de España y, en su segundo año, de algunas de Europa, a raíz de recibir e inter- cambiar prensa con otros colegas– y la de “Espectáculos” fluctúan, depen- diendo la segunda de que coincidieran las fechas con la temporada de ópera y/o zarzuela para poder hacer la crónica, o con conciertos en la ciudad. Unas “Crónicas teatrales” comienzan a car go de Juan Millán desde Madrid, hacien- do revista del género tanto dramático como lírico-dramático, y se mantienen durante todo el primer año de vida de la revista; después las retoma el poeta y escritor David Pardo Gil, también desde Madrid. Fig. 4.18 La cantante Lillian Russell [Helen Louise Leonar d] (*1860?; †1922), muy popular en Estados Unidos, destacó en el género de la oper eta Son escasos los números que no comienzan con una biografía –al estilo de las revistas de la época–, coincidente con el personaje retratado median- te grabado en la portada. Entre los músicos a quienes se les dedica la por- tada se encuentran Charles Gounod, [Charles Louis] Ambroise Thomas, Ruiz de V elasco, la actriz y cantante estadounidense Lillian Russell, Pablo Sarasate, la soprano Adelina Patti, Mozart, Gluck, Antonio Lozano, Vicente Peydró –director de la compañía de zarzuela del zaragozano T eatr o Principal en la temporada 1888-1889–; el violinista Andrés Fortuny; el compositor , pianista y director catalán Francisco Laporta; el maestro de capilla y renombrado sin- fonista Domingo Olleta; Ramón Roig –violinista, compositor y director de la banda del Regimiento de “La Lealtad” por entonces–; el tenor Julián Gayarre y el niño zaragozano Manuel Viscasillas, llamado el “nuevo Monasterio” y “nuevo Sarasate”, violinista e hijo del compositor y diplomático Eduardo Viscasillas. De él publicó La Ilustración española y americana , tres meses antes, una biografía por Gascón de Gotor , y un r etrato, a propósito del éxito obtenido cuando no había cumplido aún los ocho años de edad. La sección “Originales recibidos” sólo aparece en los primeros números y, esporádicamente, después de cumplir el primer año de la publicación. En ella se contesta a los autores de las composiciones musicales y artículos, pro- puestos bajo seudónimo, y se acepta o rechaza el original recibido; en oca- siones, las respuestas incluyen comentarios y se llegan a sugerir o recomen- dar modificaciones: ALÁ JEK.– La melodía es bonita, está bien desarrollada y es de efecto, indudablemente. ¿Porque en el compas 10 no escribe usted en vez del acorde de 7.ª disminuida, un retardo con la sexta? El sí bemol sería de muy buen efecto de ese modo. Corrija unas faltillas que hay en los compases 12, 24, 32 y 38, que es cosa fácil y quedará muy bien. Mándela corregida y SE PUBLICARÁ . Se dice en la presentación de esta sección que el autor de la partitura que se publicase recibiría veinticinco ejemplares, “edición especial”, de la misma. Se podría decir que no son pocos los artículos de fondo, de carácter ar gu- mentativo y con partes expositivas. Es en éstos donde la revista presenta C C A A P P Í Í T T U U L L O O 4 4 . . A NÁLISIS DE LA P RENSA M USICAL Z ARA GOZANA 266 L AS PUBLICA CIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARA GOZAN AS EN LA E SP AÑA DE LA R EST A URACIÓN (1883-1924): UN ES TUDIO DE LA SOCIED AD , CUL TURA Y A CTU ALID AD AR TÍS TICA LOCALES 267 Fig. 4.19 Retrato de Manuel Viscasillas en una portada de Aragón Artístico (año III, nº 51, 30 [sic] de febr er o de 1890), y en La Ilustración española y americana (año XXXIII, nº 44, 30 de noviembr e de 1889, p. 328) C C A A P P Í Í T T U U L L O O 4 4 . . A NÁLISIS DE LA P RENSA M USICAL Z ARA GOZANA 268 varias reivindicaciones a lo lar go de su andadura: que no actúen las bandas militares en los cafés –uno de los logros de la publicación–; que se incorpo- re el “Concierto” en las fiestas del Pilar; concretamente al A yuntamiento, que se cree una banda municipal; la fundación de una Sociedad Filar mónica, para potenciar la existencia de instrumentistas de arco –al parecer , en decadencia– y de viento, y difundir la educación musical, con una sociedad for mada por los músicos e instrumentistas que hay en Zaragoza –hasta siete años después no se crearía una Sociedad Filar mónica en la ciudad–; que se or ganice debi- damente la orquesta del T eatro Principal, con motivo de las nuevas obligacio- nes para el empresario que la va a tomar en arriendo en la temporada 1889- 1890, de manera que ofrezca seguridad y continuidad a los profesores que la for men, una vez más pidiendo protección a los músicos de Zaragoza. Otros contenidos interesantes, algunos a lo largo de varios números, completan las páginas de Aragón Artístico : artículos dedicados a “La música en Zaragoza” –con reseñas de conciertos–, la “Ópera en el T eatr o Principal”, sobre historia de la música –origen de los signos musicales, origen de la música, or ganología–, sobre intérpretes –cantantes, instrumentistas y dir ecto- res–, monográficos dedicados al análisis de composiciones –de Haydn, Chapí, Echegaray, Antonio Lozano, José Mª Alvira–, veladas literario-musica- les, otros son de corte teórico; y, con cierto tinte musicológico, se publica por entregas un estudio sobre el pasado, presente y porvenir de la zarzuela, en el que Rafael Lucas incluye una entrevista a Chapí en su visita a Zaragoza el año anterior para ensayar La Bruja . Entre otros artículos a destacar , cabe señalar el de Gregorio Domínguez de Castro proponiendo la necesidad de crear una Sociedad Filar mónica, en el que llega a desarrollar las que serían sus bases, sugiriendo el objetivo de la misma –ya mencionado–, su or ganización –con clases teóricas y prácticas, conciertos para los abonados, conciertos públicos y un periódico propio–, sobre los socios –numerarios, artísticos y honorarios– y una detallada expo- sición sobre sus fondos –cuotas según tipos de socios y demás asuntos de gestión–. Un párrafo ilustra muy explícitamente un problema, diríase que, inherente a la tierra aragonesa y las iniciativas o proyectos culturales: L AS PUBLICA CIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARA GOZAN AS EN LA E SP AÑA DE LA R EST A URACIÓN (1883-1924): UN ES TUDIO DE LA SOCIED AD , CUL TURA Y A CTU ALID AD AR TÍS TICA LOCALES 269 Fig. 4.20 Retrato a doble página del benedictino del siglo X Guido d’Ar ezzo, quien dio nombr e a las notas de la escala, ensayando con su método de canto ante el Papa Juan XIX. Un r edactor escribe la biografía del músico 107 . El autor del grabado es el milanés Giuseppe Bertini 107 Se publicó también a finales del siglo XIXeste mismo grabado en la revista católica La Hor miga de or o (Barcelona, 1884) a toda página, y en La Ilustración española y america- na (año XXVII, nº 7, 22 de febrero de 1883) se inerta un grabado del cuadro, expuesto en el vestíbulo de la Villa Ponti, en V arese. C C A A P P Í Í T T U U L L O O 4 4 . . A NÁLISIS DE LA P RENSA M USICAL Z ARA GOZANA 270 Con deseo y voluntad independiente y agena en absoluto á toda influencia política, debe intentarse su instalación, sin que pue- dan entorpecer los trabajos que se emprendan las controversias de los que se hallan dotados de carácter atrabiliario, cuyo espí- ritu matematiza siempre todo aquello que no salió de su inicia- tiva, ó no haya merecido su prévia consulta y aprobación 108 . T ambién se distingue, por interesante, el escrito biográfico de Olleta debi- do a Ruiz de V elasco en su faceta de musicógrafo (año II, nº 37, 10 de octu- bre de 1889, pp. 2-3). Y , aunque Villagrasa la publicase de manera independiente 109 en un folle- to de treinta y dos páginas, la conferencia musical teórico-práctica que pro- nunció Ruperto Ruiz de V elasco en el Ateneo Científico-Literario y Artístico la noche del 15 de abril de 1890, y que inauguraba las sesiones musicales del centro, titulada “La música en España”, también apareció en Aragón Artístico , en siete entregas, ocupando los números 56 a 62, penúltimo de la revista, en donde Villagrasa incluye ejemplos de música impresa. T ras una exposición de la música teórica y práctica a lo lar go de los siglos, en medio de una actualidad musical, el conferenciante ensalza la música religiosa como “la que más se presta á la per fección”. Ilustró su texto interpretando al piano algunas obras para ór gano de V alentín Metón –maestro de capilla del Pilar– y de Olleta –“regenerador de las obras sacras”–; repasando el cla- sicismo, interpretó la tercera sonata del maestro de capilla aragonés Nicolás Ledesma, para evidenciar el sello clasicista de éste. En un contexto nacional y de cantos populares, se valió de algunos fragmentos de canciones de Sebastián Iradier –“el que mejor copió y expresó el gracejo, la soltura y, á la 108 Gregorio Domínguez de Castro: “¿T endrá eco?”. Aragón Artístico , año II, nº 25, 10 de junio de 1889, pp. 2-3. 109 En el Archivo-Hemeroteca Municipal de Zaragoza se conserva un ejemplar . El que figu- ra en el catálogo de la Biblioteca de Catalunya está firmado por el autor y con dedicato- ria a Antonio Picó, sin duda el que fuera profesor de solfeo y piano, compartiendo espa- cio con Enrique Malumbres en una academia de pintura zaragozana, la de Manuel Viñado. El documento se publicó en 1890, mismo año en que se celebró la conferencia. L AS PUBLICA CIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARA GOZAN AS EN LA E SP AÑA DE LA R EST A URACIÓN (1883-1924): UN ES TUDIO DE LA SOCIED AD , CUL TURA Y A CTU ALID AD AR TÍS TICA LOCALES 271 vez, la fogosidad de nuestros cantos populares”–, para lo que eligió Lola y El banderiller o , lo que refleja sus intereses y gustos musicales. Fig. 4.21 Fragmento de la confer encia teórico-práctica de Ruiz de V elasco, publicada por entr egas en Aragón Artístico (año II, nº 61, 10 de junio de 1890, p. 8) C C A A P P Í Í T T U U L L O O 4 4 . . A NÁLISIS DE LA P RENSA M USICAL Z ARA GOZANA 272 El resto son artículos de costumbres, relatos literarios, leyendas, anécdo- tas, crítica de arte, y noticias en for mato de gacetillas y sueltos. A partir del nº 25 se observa un incremento de contenido literario, empiezan a aparecer fir mantes desconocidos que se esconden bajo inicia- les, crónicas de conciertos veraniegos desde San Sebastián, y mayor canti- dad de relatos ajenos a lo musical. Será desde Madrid, a partir del nº 37 hasta el final, desde donde David Pardo envía sus “Crónicas madrileñas”; algún artículo “prestado” del semanario barcelonés La Ilustración ibérica –con la que existe cierto parecido por la portada, los grabados y las tres columnas por página como novedad en las tiradas de Villagrasa–, otra cró- nica musical “prestada” del Diario de avisos, hacia el nº 50 aparecen nue- vos colaboradores y, en los últimos números no hay crónicas locales, sólo las madrileñas y escritos y relatos literarios, haciendo honor ahora al sub- título de la revista. Casualmente, en los cuatro o cinco últimos se incorpo- ran Jesús Villanova M on cl ús y Alejandro Larrubiera, dos amigos de David Pardo que también escriben desde Madrid. Sobre los artículos “prestados”, ya publicados en otras revistas, hay que señalar que a partir de 1879 pro- liferaron los artículos insertados procedentes de otros periódicos o revistas, con la cita correspondiente: la Ley de Propiedad Intelectual de ese año (10 de enero), en su artículo 31, per mitía reproducir escritos y telegramas inser- tos en “publicaciones periódicas” si en los de origen no se expresaba lo contrario. Al mar gen de tratarse de traducciones, a cargo de José Mª Alvira, son inte- resantes los artículos tomados de la Gazzeta musicale di Milano sobre críti- ca de arte, revista que se recibía en la Redacción. Al cumplirse un año de la publicación, en Aragón Artístico se reciben áni- mos y felicitaciones del resto de España y del extranjero, y se ven cumplidas las expectativas de éxito y suscripciones. T al vez, de alguna forma, se relacione con la desaparición de la r evista la idea de crear una Escuela de Música, que se anuncia en el nº 52 (año III, 10 de marzo de 1890, pp. 2-3), y continúa en el 53. Idea que se atribuye no explícitamente a Ruiz de V elasco: L AS PUBLICA CIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARA GOZAN AS EN LA E SP AÑA DE LA R EST A URACIÓN (1883-1924): UN ES TUDIO DE LA SOCIED AD , CUL TURA Y A CTU ALID AD AR TÍS TICA LOCALES 273 Parece que se agita en Zaragoza la idea de crear una Escuela ó Conservatorio de música y parece también que la persona que ha concebido el pensamiento y que proyecta ponerlo en práctica es tal, que por sí sola hace esperar la realización de la empresa tan conveniente y necesaria hoy á todo pueblo culto. Muy probablemente, Ruiz de V elasco no estuvo al final tan entregado a la revista debido a sus nuevas ocupaciones: sin duda, la apertura de la Escuela de Música y el proceso previo de su creación, siendo él el primer director de la misma, le impidieron mantener sus intereses hacia Aragón Artístico . T abla 5. Autor es y obras en Aragón Artístico (Zaragoza: Establecimiento T ipo-Litográfico de Félix Villagrasa, 10 de octubr e de 1888-30 de junio de 1890) 110 Autor Obra Localización y fecha R. Ruiz de V elasco Marina: gavota p. piano nº 1, 10 oct. /88 José Mª Alvira Cr epúsculo: r omanza p. tiple o tenor , con acompañamiento de piano nº 2, 20 oct. /88 Agustín Pérez Soriano Fantasía fácil p. piano sobr e motivos del Poliuto de Donizetti nº 3, 30 oct. /88 Domingo Her nando Tanda de valses nº 4, 10 nov. /88 Dámaso Zabalza Alegría aragonesa: capricho p. piano nº 7, 10 dic. /88 (concl.) nº 8, 20 dic. /88 (cont.) nº 5, 20 nov./88 (concl.) nº 6, 30 nov. 1888 110 Al no haberse encontrado las partituras, no se incluyen los bailables que aparecían en cada número para formar el álbum. Repertorio Sacro Musical (15 de enero de 1901 - 15 de noviem- br e de 1904?) Más que una revista musical propiamente, se trata de una revista de músi- ca religiosa que contiene música impresa coleccionable en pliegos sueltos. Los ejemplares intonsos –pliegos sin cortar– estudiados, son los que se con- servan en el Archivo de Música de las Catedrales de Zaragoza y en la Colegiata del Santo Sepulcro de Calatayud. Otras publicaciones, a partir de mediado el siglo XIX, cuyos contenidos ofrecen música de este género, son la Lira Sacr o-Hispana (Madrid, 1852-1860, colección en diez volúmenes diri- gida por Hilarión Eslava), La música r eligiosa en España (Madrid, 1896-1899, dirigida por Felipe Pedrell), Música Sacr o-Hispana (V alladolid, 1907), Biblioteca Sacr o-Musical (Madrid, 1915), o Tesor o Sacr o-Musical (Madrid, 1917), siendo el gran precedente la primera de ellas, dirigida por Hilarión Eslava, y en la que se publicó una gran colección de obras de autores espa- ñoles desde el s. XVI al XIX. Según explica la dirección –Antonio Lozano y Miguel Ar naudas, sacerdo- tes, Elías Villarreal y Ramón Borobia–, sus aspiraciones eran: “dar á los centros dichos [parroquias, conventos, seminarios y colegios], sin que nos mueva ninguna idea de lucro material, las obras de música religiosa que más generalmente se usan, adaptándolas todo lo posible á los escasos elementos de ejecu- ción con que or dinariamente cuentan , y desterrar en lo posi- ble de la casa de Dios la multitud de obras musicales insulsas, de pésima factura y de muy dudoso sabor religioso (cuando no de enteramente profano), que, desgraciadamente y por unas ú otras causas, se ejecutan con excesiva frecuencia 113 . La alusión a los “escasos elementos de ejecución” transmite la queja pro- pia de los afectados por las desamortizaciones en el ámbito eclesiástico: se referiría tanto a elementos de ejecución materiales como humanos, limitados 113 La cursiva es mía. C C A A P P Í Í T T U U L L O O 4 4 . . A NÁLISIS DE LA P RENSA M USICAL Z ARA GOZANA 280 L AS PUBLICA CIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARA GOZAN AS EN LA E SP AÑA DE LA R EST A URACIÓN (1883-1924): UN ES TUDIO DE LA SOCIED AD , CUL TURA Y A CTU ALID AD AR TÍS TICA LOCALES 281 ambos por la falta de medios económicos, a fin de cuentas. Este hecho coin- cidirá con el ideal transmitido por el Motu Pr oprio de Pío X (1903). Los cuatro directores eran en 1901 de sobras conocidos en la vida cultu- ral de la ciudad y con una extensa y cualitativa producción musical. A Ar naudas, discípulo de Lozano y de Hilario Prádanos –y que por entonces llevaba cinco años como maestro de capilla de La Seo–, se le conocen dos pasodobles, como incursión en la música de moda, al mar gen de la religio- sa. Y Elías Villarreal, or ganista de la parroquia de San Pablo, había participa- do en los primeros conciertos que se dieron en Zaragoza en el café La Iberia en la década de 1860, tocando el ar monio; escribió música de salón y algu- na zarzuela, además de su amplia obra religiosa. 114 La digitalización está patrocinada por la Universidad de Carolina del Norte, y la Biblioteca de la misma Universidad colaboró en la publicación del libro (libre de derechos de copia). Disponible en: < http://www.ar chive.org/details/lalmparadelavi00vill >. [Consulta: 17 de junio de 2009]. Fig. 4.24 Imagen de la zarzuela La lámpara de la virgen: en dos actos y un cuadro final de gran efecto cómico , de Elías V illarr eal (Zaragoza: T ip. de M. Salas, 1907) 114 . En el ejemplar , la partitura apar ece después del libr eto. C C A A P P Í Í T T U U L L O O 4 4 . . A NÁLISIS DE LA P RENSA M USICAL Z ARA GOZANA 282 Por su parte, el joven Ramón Borobia Cetina (*Zaragoza, 1875; † Ibíd. , 1954), también discípulo de Lozano y de T omás Bretón, era entonces dir ec- tor del Orfeón Zaragozano, y más tarde lo sería de la Banda Provincial. Es autor de varias zarzuelas y una ópera, compuso música religiosa, vocal, popular , para rondalla, de cámara y diversos tratados teóricos. Los cuatro directores fueron profesores en la Escuela de Música cr eada en 1890. Y a en la cubierta de la r evista, enmarcada por una sobria orla, se lee la lar ga lista de colaboradores y las condiciones de la publicación, en las que se dice que las obras serán algunas de “muy poca extensión vocal teniendo en cuenta el fin de la publicación”. Así serían asequibles a un mayor núme- ro de intérpretes. T ambién la cubierta que protegía el cuader nillo de música llevaba insertada publicidad, pero los anuncios no debían desdecir el carác- ter religioso de la publicación. Es el único caso, el de Repertorio Sacr o Musical , en que se pide el pago de las suscripciones por adelantado, lo que, lejos de cualquier especulación, ya que se trata de una iniciativa “sin idea de lucro”, les per mitiría gestionar los gastos y beneficios de manera satisfacto- ria: la publicación tuvo una vida de cuatro años. Ubicada la Administración en la Plaza de La Seo, sería Miguel Ar naudas el responsable de la misma, y donde también se vendían números sueltos al mar gen de las suscripciones. Entre los colaboradores figuran presbíteros, organistas de iglesias parroquiales –de Épila, Zaragoza; de T olosa, Guipúzcoa–, organistas y maestros de capilla de las catedrales de Bur gos, T arragona, V alencia, Calahorra, Sevilla, Madrid, Tuy (Pontevedra), Palencia, Oviedo, León, Segorbe (Castellón), Santiago y Granada; el ya conocido aragonés Justo Blasco, entonces profesor del Conservatorio de Madrid y de la Real Capilla, y otros profesores del Conservatorio de Madrid –Pablo Her nández, Ildefonso Jimeno de Lerma–. Los tr es profesores son los úni- c o s q u e no e ra n s ac e r do t e s .A ellos se añaden los cuatro dir ectores, ya pre- sentados anterior mente. L AS PUBLICA CIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARA GOZAN AS EN LA E SP AÑA DE LA R EST A URACIÓN (1883-1924): UN ES TUDIO DE LA SOCIED AD , CUL TURA Y A CTU ALID AD AR TÍS TICA LOCALES 283 Según se desprende de las “Advertencias”, también utilizaron la táctica de enviar ejemplares a clientes para que, a posteriori , se suscribieran o devol- vieran la revista si no aceptaban el pago. Al cumplirse el primer año, los directores resaltan la favorable acogida entre el público y queda demostrado con el aumento del número de pági- nas musicales de ocho a diez, sin subir los precios. Se dice que cuentan con el apoyo moral de obispos y vicarios capitulares de Huesca, Barbastro, Salamanca, Badajoz, Pamplona, Las Palmas, Zaragoza y Calahorra, y que lo ofrecen desde sus Boletines eclesiásticos. La revista tuvo, pues, una difusión nacional muy dispersa por toda la geografía española; sin duda el objetivo era muy concreto y específico y la seriedad y rigor en la publicación de su música contribuyeron a ello. A lo lar go de sus cuatro años de publicación, la colección de partituras es extensa: T abla 6. Autor es y obras en Repertorio Sacro Musical (Zaragoza: Imp. de la Vda. de Calisto Ariño, 15 de enero de 1901 - 15 de mayo de 1904; Tip. de Comas Hnos., 15 de junio - ¿15 de noviembr e? de 1904) 115 115 Las obras señaladas con asterisco sólo se conocen por la relación anual de obras publi- cadas, el resto se conservan, bien en el Archivo de Música de las Catedrales de Zaragoza, bien en el Archivo de la Colegiata del Santo Sepulcro de Calatayud. Antonio Lozano Genitori núm. 3, á 3 voces y ór gano* 1901 M. Ar naudas Motete fácil , para una sola voz de poca extensión ó para coro al uníso- no y ór gano nº 4, 15 abr . /01 Elías Villarreal Letrilla á la Santísima V ir gen , á solo y coro* “ “ Ramón Borobia Gozos á San José , para 2 voces y ór gano* nº ? Autor Obra Localización y fecha C C A A P P Í Í T T U U L L O O 4 4 . . A NÁLISIS DE LA P RENSA M USICAL Z ARA GOZANA 284 A. Lozano Gozos á Nuestra Señora del Car men , para 3 voces y ór gano* nº ? Francisco Agüeras Salve á dos voces y ór gano* nº ? Manuel Chulvi Ave verum corpus , coro unísono de tiples con acomp. de ór gano* nº ? Enrique Barrera Sonatina-ofertorio para órgano* nº ? M. Ar naudas Santo Dios , núm. 1, á 2 voces y ór gano* nº ? –– Santo Dios , núm. 2, á 2 voces y ór gano* nº ? Eduardo Mocoroa Elevación para ór gano* nº ? Mariano Neira Ave María para bajo ó barítono y ór gano* nº ? Ramón Bonet Glosa para ór gano sobre el himno Pange lingua * nº ? T eodoro Echegoyen Despedida á la Purísima Concepción de la V ir gen , á solo, coro y órgano* nº ? E. Villarreal V illancico al Nacimiento , á una voz y ór gano* nº ? T . Echegoyen Pastor ela para el Ite missa est , para ór gano y solo* nº ? Francisco Agüeras Letrillas al Sagrado Corazón de Jesús , á dos voces y ór gano nº 13, 15 en. /02 E. Villarreal Flor es á la V ir gen , á una voz y ór gano* nº ? M. Ar naudas Cánticos al Sagrado Corazón de Jesús , para 2 voces de poca extensión y ór gano* nº ? Autor Obra Localización y fecha L AS PUBLICA CIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARA GOZAN AS EN LA E SP AÑA DE LA R EST A URACIÓN (1883-1924): UN ES TUDIO DE LA SOCIED AD , CUL TURA Y A CTU ALID AD AR TÍS TICA LOCALES 285 E. Villarreal y M. Ar naudas Cánticos para los oficios divinos del vier nes santo , a una voz, coro y har- monium “ “ E. Villarreal y M. Ar naudas Cántico para los oficios de la maña- na de vier nes santo (cont.) nº 14, 15 feb. /02 M. Ar naudas Cánticos númer os 1 y 2 para las misiones , a dúo y ór gano “ “ Pablo Her nández Ofertorio para ór gano* [nº 15, 15 marzo /02] A. Lozano Trisagio á la Santísima T rinidad , para 3 voces y ór gano 116 nº 16, 15 abr . /02 M. Ar naudas Benedictus , á solo de tiple ó a 5 voces y ór gano “ “ E. Villarreal Despedida á la Santísima V irgen, á 2 voces y ór gano “ “ R. Borobia Meditación para órgano “ “ M. Ar naudas Letrilla Á la Inmaculada Concepción de María Santísima , para una voz de poca extensión y ór gano* nº ? R. Borobia Décima á la Sma. V ir gen , para tenor o barítono y ór gano* nº ? J. de San José Gozos á la V ir gen del Car men , á 3 voces y ór gano* nº ? Federico Olmeda Melodía para ór gano* nº ? Buenaventura Íñiguez Tracto para las festividades de la V ir gen , para 3 voces y órgano nº 19, 15 jul. /02 116 En las partituras de este número hay un error de paginación del que advierte la revista al finalizar el tomo II. Autor Obra Localización y fecha C C A A P P Í Í T T U U L L O O 4 4 . . A NÁLISIS DE LA P RENSA M USICAL Z ARA GOZANA 286 José Perpiñán Trisagio para 3 voces y órgano “ “ –– (cont.) nº 21, 15 sept. /02 E. Villarreal Gozos á la Santísima V ir gen del Rosario , á 3 voces y ór gano “ “ F . Agüeras Antífona á Santa Ter esa , para tenor y ór gano* nº ? R. Borobia Ecce panis , motete al Santísimo, á solo de tiple ó tenor y ór gano* nº ? Manuel Mtnez. Posse Letrillas al sagrado Corazón de Jesús , á una voz y coro* nº ? Manuel Chulvi Despedida al Sagrado Corazón (concl.) nº 23, 15 nov. /02 T eodoro Echegoyen Genitori para dos tiples y órgano “ “ E. Barrera Dos sonatinas para ór gano solo, en Sib M, para Ofertorios de Navidad “ “ –– (concl.) nº 24, 15 dic. /02 R. Borobia Misa para dos voces y órgano nº 25, 15 en. /03 –– (cont.) nº 26, 15 feb. /03 –– (cont.) nº 27, 15 marzo /03 –– (cont.) nº 28, 15 abr . /03 –– (concl.) nº 29, 15 mayo /03 F . Agüeras Trisagio , á dos voces y ór gano “ “ –– Letrillas al Sagrado Corazón de Jesús , para dúo y ór gano “ “ Eduardo Mocoroa Ofertorio , para ór gano nº 30, 15 jun. /03 José Mª Moreno (cont.) nº 20, 15 ag. /02 Autor Obra Localización y fecha José Mª Moreno Ofertorio para ór gano “ “ L AS PUBLICA CIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARA GOZAN AS EN LA E SP AÑA DE LA R EST A URACIÓN (1883-1924): UN ES TUDIO DE LA SOCIED AD , CUL TURA Y A CTU ALID AD AR TÍS TICA LOCALES 287 J. Perpiñán Gozos á Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza* nº 31, 15 jul. /03 Manuel Soler ¡¡¡Corr ed, corr ed!!! , villancico al niño Jesús, á dos voces y coro nº 32, 15 ag. /03 M. Soler Lamentos de las ánimas del pur gatorio , á 3 voces nº 33, 15 sept. /03 –– (cont.) nº 34, 15 oct. /03 R. Bonet España querida , Letrillas á la Santísima Vir gen, á coro y dúo “ “ Emeterio de Santa T eresa O salutaris Hostia , motete al Santísimo Sacramento, á 4 voces y ór gano “ “ –– (concl.) nº 35, 15 nov. /03 R. Borobia Andante r eligioso , para ór gano expresivo nº 36, 15 dic. /03 M. Ar naudas V eni Sponsa Christi , antífona á dos voces y ór gano “ “ M. Ar naudas Motete a Santo Tomás de Aquino , para 3 voces y ór gano nº 37, 15 en. /04 ¿? Misa* nº 39, 15 marzo /04 F . Agüeras Letrillas al Sagrado Corazón de Jesús , á dúo y ór gano* nº ? M. Ar naudas Letrilla A la Inmaculada Concepción de María Santísima , para 1 voz de poca extensión y ór gano* nº 41, 15 mayo /04 Autor Obra Localización y fecha –– (cont.) nº 42, 15 jun. /04 Anónimo Motete , para 3 voces y ór gano* “ “ C C A A P P Í Í T T U U L L O O 4 4 . . A NÁLISIS DE LA P RENSA M USICAL Z ARA GOZANA 288 El Centenario (1 de marzo de 1908 - ?) Nada se ha podido saber de quiénes eran los responsables que estaban detrás de esta publicación, en cierto modo algo atípica: ni director , ni pro- pietario, ni domicilio de la Redacción, debió ser una iniciativa de objetivo breve y específico, para el momento. Los responsables de la revista tenían la intención de publicarla “por lo menos dos veces al mes”. En su declaración de intenciones dejan claro que el motivo de su creación, además de estar dispuesto El Centenario a “defen- der los intereses aragoneses y a fomentar el desenvolvimiento y la justa fama de que goza en nuestra Nación la notable masa coral «Orfeón Zaragozano»” (nº 1, 1 de marzo de 1908, p. 2), no era otro que preparar lo que llaman “Gran Fiesta Aragonesa”, que se iba a celebrar con motivo del centenario de los Sitios, en el marco de la Exposición Hispano-francesa que comenzaba el mismo día que salía a la luz el primer número de la revista, el 1 de marzo de –– (cont.) nº 43, 15 jul. /04 M. Ar naudas Antífona Salve Regina , para 3 voces y ór gano “ “ –– (cont.) nº 44, 15 ag. /04 Anónimo Salve dolor osa , para voces y ór gano* nº 46, 15 oct. /04 F . Agüeras Motete a la Santísima V ir gen , “Sub tuum praesidium”, para tiple o tenor y ór gano* “ “ M. Ar naudas Motete a la Santísima V ir gen “T ota pulchra”, para tenor y órgano* “ “ A. Lozano Sueño infantil , ária para tiple y coro nº 47, 15 nov. /04 Autor Obra Localización y fecha L AS PUBLICA CIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARA GOZAN AS EN LA E SP AÑA DE LA R EST A URACIÓN (1883-1924): UN ES TUDIO DE LA SOCIED AD , CUL TURA Y A CTU ALID AD AR TÍS TICA LOCALES 289 1908. Más adelante, se dice: “A fin de hacer la propaganda necesaria al éxito apetecido para esa «Gran Fiesta Aragonesa» se ha fundado este periódico”. Su primer y único número conocido –seguramente no hubo más–, se dedica al proyecto y propaganda de esa “Gran Fiesta Aragonesa”. La idea, proyectada por José Ferreres, presidente honorario del Or feón, consistía en “celebrar uno ó varios conciertos en los que for men parte los elementos de la región que posean conocimientos de guitarra y bandurria […]”, y todos ellos constituirían “una sola rondalla”. Se invitaba para ello a todas las ron- dallas y orfeones de la r egión, y a los demás aragoneses “artistas de la músi- ca”, solos o acompañados, que quisieran prestar su apoyo. Su deseo era reu- nir el mayor número de ejecutantes –“hay necesidad de llegar á conseguir que sean mil”–, y su petición que empezasen a ensayar cuanto antes las obras que, fáciles de ejecución, irían apareciendo a partir del siguiente número de la revista, en la que iban a publicar “todas ellas”. Seguramente se habían seleccionado ya, puesto que se dice que las obras de canto serían para las rondallas, por ser éstas “á dos voces, y por consiguiente de fácil interpretación”. T enían como proyecto inmediato dos conciertos en la Plaza de T oros y uno en los locales de la Exposición, además de otros dos, en una misma noche, en los teatros Principal y Pignatelli. En este primer número de la revista se enumera ya una lista de adhesiones, previas a la tirada de ejem- plares, entre las que figuran bandurrias, guitarras, un cantador de jota, algu- nos laúdes y un mandolino; con ellos el lugar de procedencia y nombre y apellidos del director o responsable en cada caso. Un retrato del Tío Jor ge ilustra un texto biográfico dedicado a uno de los héroes de los Sitios de Zaragoza, a quien premió el general Palafox por su valor y patriotismo: una alusión propia al centenario de la sitiada, de donde toma el nombre la revista. El Centenario atraería a un sector popular de la población, en momentos de auge del aragonesismo y, relacionada con él, la música popular de orfeones y rondallas. C C A A P P Í Í T T U U L L O O 4 4 . . A NÁLISIS DE LA P RENSA M USICAL Z ARA GOZANA 296 Entre unos y otros, directores, organizadores, patrocinadores, fundadores, socios de “La Bretoniana” –de la que es ór gano de expresión la r evista– y demás, se trata de personajes de las letras aragonesas –diríase que “batu- rras”– y potentados, filar mónicos con afán de contribuir a la difusión de la música española y aragonesa. Al lado de todos ellos, se encuentran los que entonces eran músicos profesionales y una juventud a la que se da oportu- nidades de tocar en público desde el seno de una Sociedad nacida para ello. T odos los números conocidos se abren con una “Crónica” por parte de la Redacción, pero no había una distribución ordenada ni secciones fijas. En función de los hechos y acontecimientos musicales acaecidos entre un número y otro, se confeccionaba su publicación. Estos eventos acostumbra- ban a ser los conciertos celebrados por “La Bretoniana”, los del Or feón Zaragozano, conferencias y conferencias-concierto –en la Escuela de Música, ubicada entonces en el palacio de los marqueses de A yerbe, en la hoy des- aparecida calle del Pilar; en los salones del Or feón–, o el estreno de nuevas composiciones de algunos músicos zaragozanos, entre otros. Exceptuando el número dedicado al homenaje a Bretón –en el que veinti- nueve colaboradores especiales aportan sus loas–, hasta entonces habían lle- nado sus páginas diversos asuntos: crónicas musicales de conciertos, reivindi- caciones y propuestas relacionadas con música y músicos, concursos y sus fallos, un artículo aislado de arquitectura aragonesa, cartas apologéticas dirigi- das a la revista, correspondencia epistolar de Bretón a Saint-Saëns y viceversa, crítica musical, conferencias, la jota, la zarzuela, la ópera española, el folklore, artículos historiográficos, or ganología, biografías, necrológicas y una muy abundante publicidad, razonable, dada las características de la revista. Colaboran en ellos los dos directores, T omás Urbano y T eodoro Iriarte; los músicos Miguel Ar naudas, Francisco Agüeras, Alejo Cuartero y el maestro de capilla del Pilar , Pedro Goldáraz; el fundador de la r evista, Johane de Garay ; Francisco Palá Mediano, notario y defensor del Derecho Civil aragonés, afi- cionado a la música –ingresó en la academia de Bellas Artes de San Luis con un discurso sobre la interpretación musical–; Roberto de Galain, un amigo de Bretón; el crítico musical Pierre Lalo, admirador de la música de Debussy L AS PUBLICA CIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARA GOZAN AS EN LA E SP AÑA DE LA R EST A URACIÓN (1883-1924): UN ES TUDIO DE LA SOCIED AD , CUL TURA Y A CTU ALID AD AR TÍS TICA LOCALES 297 Fig. 4.27 Fachada principal del palacio de los marqueses de Ayerbe, en la desapar ecida calle del Pilar , donde estuvo ubicada la Escuela de Música entr e 1906 y 1908 y detractor de la de Ravel, hijo del compositor Édouard Lalo; T omás Ximénez de Embún, historiador , cronista y archivero del A yuntamiento de Zaragoza; el escritor y director , entonces, del periódico zaragozano El Noticier o , José Mª Sánchez V entura; el compositor francés Vincent d’Indy y el propio T omás Bretón. Extrañamente, ninguna mujer entre tantas fir mas. Sin duda, la presencia y apoyo de Ar naudas, Goldáraz y Agüeras, los tres procedentes del ámbito eclesiástico, daría prestigio a la Sociedad y a la revis- ta: la música de los compositores for mados en las capillas catedralicias era muy admirada y valorada; fue Ruiz de V elasco quien dijo en una ocasión sobre la música religiosa, que era en la que los compositores resultaban más inspira- dos, llegaban a superarse a sí mismos y la que “más se presta á la per fección”. En pocas ocasiones se insertaron artículos ya publicados, como los de Roberto de Galain “Don T omás Bretón: su última obra”, a propósito del estreno de su ópera Tabaré , y “Una carta del maestro”, de Bretón a Galain, aparecidos en el periódico madrileño El Liberal , en 1913. C C A A P P Í Í T T U U L L O O 4 4 . . A NÁLISIS DE LA P RENSA M USICAL Z ARA GOZANA 298 Números especiales, entre los conocidos, hubo cuatro: uno dedicado al consistorio zaragozano (año III, nº 5, marzo de 1914), en el que se publica una conferencia celebrada en honor del Excmo. A yuntamiento, en los locales de la Escuela de Música –aunque denuncian la irreverencia del Concejo, ya que ni un solo edil asistió a la misma–, leída por T eodoro Iriarte sobr e histo- ria de la música; en la misma, se dio un concierto por la capilla de La Seo, dirigida por Alejo Cuartero, que interpretó obras de autores españoles, prue- ba del afán de El Br etoniano de divulgar la música española y los grandes clásicos. El nº 6 (año III, junio de 1914) se dedicó “a la gran sociedad coral” el “Orfeón Zaragozano” –cr eado en 1894–, número en el que se reseña un concierto celebrado por el orfeón con obras de Haydn, Saint-Saëns, Alfonso X el Sabio, el navarro Felipe Gorriti (*Huarte-Araquil, 1839; †T olosa, 1896) y del zaragozano Francisco Calés [Pina], (*Zaragoza, 1886; †Madrid, 1957), dis- cípulo de Bretón; el presidente del Or feón, Balbino Orensanz, era un entu- siasta y propagador del canto de la Jota aragonesa y amigo de Bretón –había dirigido en 1904 la Academia de Jota establecida en el T eatro Principal–. Un “número extraordinario dedicado a la familia real” (año IX, nº 12, diciembre de 1921), sin relación con motivo musical alguno, es el penúltimo de los publicados. Para gestionar la apertura del ferrocarril de Canfranc, que uniría la ciudad francesa de Olorón con Zaragoza, se había realizado un viaje a aquélla, y en homenaje a Alfonso XIII –por su ayuda y socorro a vascos y bear neses durante la Primera Guerra Mundial– se celebraría un concierto con obras de Haydn, interpretadas por la inactiva hasta entonces “Orquesta Lully” y con el concurso de la orquesta de T eodoro Ballo, el Or feón Zaragozano y “el de notables artistas aragoneses”. T ambién dedican a la reina una extensa biografía de Haydn, que fir ma Johane de Garay . Por último, el número dedicado a homenajear la memoria de Bretón vio la luz al mes siguiente de su fallecimiento, en enero de 1924. Además de poetas y literatos, entre los músicos que envían sus colaboraciones, se cuentan Pablo Luna V allés –sobrino del violinista Pablo Luna–, Andrés Ar a iz –autor de la conocida Historia de la Música r eligiosa en España –, Luis L AS PUBLICA CIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARA GOZAN AS EN LA E SP AÑA DE LA R EST A URACIÓN (1883-1924): UN ES TUDIO DE LA SOCIED AD , CUL TURA Y A CTU ALID AD AR TÍS TICA LOCALES 299 Fig. 4.28 Portada del extraor dinario dedicado al “Or feón Zaragozano”, donde se ve un r etrato de su pr esidente, Balbino Or ensanz, cr eador de su coro femenino y del infantil ( El Bretoniano , año III, nº 6, junio de 1914) C C A A P P Í Í T T U U L L O O 4 4 . . A NÁLISIS DE LA P RENSA M USICAL Z ARA GOZANA 300 Aula, Fer nando Perales, [Mauricio] Manuel T abuenca 120 y Ramón Salvador , or ganista de Magallón (Zaragoza) y autor de la célebre jota La Magallonera . Estos músicos, jóvenes compositores e intérpretes todavía, junto con algún otro como Manuel Pallás, eran parte de los protagonistas del mundo musi- cal de la Zaragoza de principios de siglo. El Conservatorio Aragonés –crea- do en 1932–, que se uniría en 1933 a la Escuela de Música –de 1890–, esta- ba representado en sus comienzos por su director , Salvador Azara, más los profesores Andrés Araiz, Agustín Arqued, Pedro Mainar , Manuel Pallás, Fer nando Perales, Pascual T ello, Mauricio M. T abuenca, Ber nardino Ochoa y Ramón Salvador . Y discípulos de Salvador Azara habían sido Pablo Luna V allés –colaborador de la revista, ya citado–, Mauricio M. T abuenca –ante- rior mente alumno de Mateo Lorente–, y Andrés Araiz, también alumno de Lorente y Borobia –más tarde lo sería de Joaquín Turina y Conrado del Campo en Madrid–. Unos y otros, casi todos ya conocidos, for man parte del elenco de músicos del primer cuarto del siglo XX en Zaragoza, muchos de ellos interesados e implicados en el folklore aragonés. A estos hay que aña- dir los nombres de Ar naudas, Agüeras, José Orós, todos músicos locales, para completar el panorama interpretativo, compositivo o de investigación, en los que destaca la música de rasgos nacionalistas. Los diferentes repertorios de los conciertos del Or feón, de la Sociedad Bretoniana y de los celebrados con las conferencias organizadas por la revis- ta, reúnen obras de lo más variado en época, geografía y estilos: de Pedro de Ruimonte, Arcadelt –maestro de canto de la capilla pontificia–, T . L. de Victoria, Haydn, Mozart y Beethoven, Bach, Haendel, Mendelssohn, Massenet –a quien no consideran “un clásico puro”–, Chapí, Barbieri, Arrieta, Ricardo Villa, Fernández Caballero, T omás Br etón, Abelardo Bretón –profe- sor de ar monía en el Conservatorio de Música de Madrid, hijo del anterior , y 120 En la revista aparece tres veces como “Manuel T abuenca”: en la lista de colaboradores, como firmante de una br eve colaboración y en el pie de foto de su retrato, junto a los de sus condiscípulos, Andrés Araiz y Pablo Luna V allés. Per o no es otro que el conocido como Mauricio M. T abuenca, pianista y compositor zaragozano nacido en 1899, discípulo de Arnaudas, Azara y Mateo Lor ente. L AS PUBLICA CIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARA GOZAN AS EN LA E SP AÑA DE LA R EST A URACIÓN (1883-1924): UN ES TUDIO DE LA SOCIED AD , CUL TURA Y A CTU ALID AD AR TÍS TICA LOCALES 301 retratado en una de las portadas–, Usandizaga, T eobaldo Power , W agner –con el concurso de bandas militares y en arreglos para piano y orquesta–, Ar naudas, Agüeras, Francisco Calés, Johane de Garay , E. Lalo, Sarasate – El canto del Ruiseñor –, Paganini, Rossini, Chopin –en arreglo de Sarasate–, Schubert, Wieniawsky, Liszt, Manén – V ariaciones sobr e un tema de T artini –, W eber , Saint-Saëns, Moszkowsky, Schumann, [Joseph Joachim] Raff, Albéniz, Granados, Berlioz, César Frank, Vitalé, Sinding, Kreisler , Giraud, A. Gerardin y Leo Delibes. Siendo su propósito el ya conocido de difundir la música española y ara- gonesa, el conjunto resulta bastante ecléctico: las circunstancias, los home- najes, los intereses del momento, la for mación musical de cada concierto, los géneros, hacen que, al agrupar los repertorios, se observe tal variedad. Aunque puede servir como ejemplo de algunas críticas, una crónica sobre uno de los conciertos de La Bretoniana, en el que se escucharon obras de Haydn, Mendelssohn, Mozart y Beethoven, interpretadas por alumnos y pro- fesores de la Escuela de Música –obviamente, el repertorio elegido tenía que ver con la necesidad de estudiar a los “clásicos” en un programa de ense- ñanza–: la Redacción no pierde ocasión de pedir “algo más de música espa- ñola” al que fuera responsable de la Sociedad, Santiago Comín, insistiendo en el motivo de su creación. En la misma crónica se rechaza a W agner y [Richard] Strauss, a quienes envían “para Bayreuth”. Las consecuencias de la apertura de la Escuela de Música y sus casi tres generaciones de músicos, se reflejan en los jóvenes que protagonizan los con- ciertos de La Bretoniana: las pianistas Eugenia Larroyed –de carrera brillante pero breve, al morir a los veinte años de edad, alumna de Dolores Peguero y Joaquín Zubiría–, las her manas Mª del Pilar y Mª del Carmen Miguel –alumnas de Villarreal y de Zubiría–; Isabel y Cecilia Ballo, violín y violonchelo; Elena Palao y María Rojas, alumnas de T eodoro Ballo; Pilar Bayona como solista y con Joan Manén –si bien no fue nunca alumna de la Escuela, sino de Ángeles Sirvent como única profesora de piano y durante unos pocos años–; y Constancia Comín con Manén, también –una de las tres hijas de Santiago Comín–. Se añade, a veces, la participación de los profesores Ballo, Zubiría –en C C A A P P Í Í T T U U L L O O 4 4 . . A NÁLISIS DE LA P RENSA M USICAL Z ARA GOZANA 302 el concierto de Mozart para tres pianos, con sus alumnas–, Joaquín Larregla, T r emps y Latre de viola, y Ruiz de contrabajo. T ambién participó la pianista Ángeles Sirvent. En los conciertos, dirigía la orquesta T eodoro Ballo. Gracias a una de las biografías que se publican en la revista, se ha cono- cido algo de Joaquín Zubiría, el pianista navarro que dio clases de perfec- cionamiento en la Escuela de Música de Zaragoza a partir de 1911, discípu- lo de Dámaso Zabalza en Madrid y pianista acompañante de Pablo Sarasate. La Escuela iba haciendo una interesante labor con el transcurrir de los años. En otros conciertos de la Sociedad participaron el violinista Antonio Brosa, el joven pianista Federico Longás –entonces discípulo de Granados–, la pia- nista catalana Dolores Benaiges de Arís, Guadalupe Martínez y sus alumnas –profesora de canto del Orfeón zaragozano y pianista–, la tiple Magdalena Alonso o José Mª Usandizaga –interpretando sus propias obras, al piano–. El Br etoniano , siempre implicado en el desarrollo y difusión musical y cultural de la ciudad, aportó su grano de arena en la sociedad aragonesa del primer cuarto del siglo XX con varias actividades: los numerosos conciertos Fig. 4.29 Retrato de Joaquín Zubiría, profesor de Per feccionamiento en la Escuela de Música de Zaragoza ( El Bretoniano , año III, nº 5, marzo de 1914) L AS PUBLICA CIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARA GOZAN AS EN LA E SP AÑA DE LA R EST A URACIÓN (1883-1924): UN ES TUDIO DE LA SOCIED AD , CUL TURA Y A CTU ALID AD AR TÍS TICA LOCALES 303 de la Sociedad, varias conferencias teórica-prácticas, la creación de la “Orquesta Lully”, del “Quinteto Mozart”, de un T río, la or ganización de con- ciertos para jóvenes instrumentistas, un concurso de composición para auto- res aragoneses con un libreto propuesto, un concurso de jotas para canto y piano con coplas obligadas –también exclusivamente para músicos aragone- ses, a elegir cuatro de entre ocho, de los escritores y poetas castizos Sixto Celorrio y Alberto Casañal–, ambos concursos con un jurado compuesto por Miguel Ar naudas, Alejo Cuartero y Pedro Goldáraz, lo que les implica en la música popular y tradicional aragonesa. Entre las numerosas propuestas interesantes y reivindicaciones son desta- cables, en primer lugar , la que se dirige hacia el A yuntamiento para que el T eatro Principal se dedique, a partir de su nuevo contrato de arriendo, al fomento del arte aragonés exclusivamente : de nuevo queda constancia del Fig. 4.30 La tiple zaragozana Magdalena Alonso, con el trío de El Br etoniano C C A A P P Í Í T T U U L L O O 4 4 . . A NÁLISIS DE LA P RENSA M USICAL Z ARA GOZANA 304 talante regionalista de El Br etoniano e, incluso, presente en muchas ocasio- nes, de su intenso baturrismo. En segundo lugar , es notable la propuesta que for mula Francisco Agüeras respecto a la for mación de músicos –pues conti- nuaba, como en el siglo anterior , la queja generalizada de falta de for mación y cultura en las enseñanzas musicales–; Agüeras proponía varias soluciones: or ganizar concursos y certámenes para estimular la afición musical, realizar un curso de conferencias prácticas con asistencia obligatoria, crear en los cen- tros de enseñanza musical una clase de literatura y cuestiones científico-musi- cales, or ganizar asambleas profesionales para fomentar los cantos regionales y, por último, crear una Escuela Superior central en España para adquirir el “título de Maestro y Doctor en música” –todavía hoy, tema de actualidad–. T odo ello, serviría para paliar el poco aprecio existente hacia el arte musical. Desaparecida La Bretoniana, la revista se propone fundar la “Schola Cantorum” en el número de mayo de 1915, aunque al no haber encontrado los siguientes números no se puede asegurar que el proyecto se llevase a cabo. De cualquier manera, el proyecto suponía un eco evidente de la Schola cantorum parisina fundada en 1894 por Vincent d’Indy, entre otros, colaborador de la revista en una ocasión. Este centro de enseñanza francés era seguidor de la línea musical de César Franck. Por otro lado y dentro del contexto de la reivindicación y valoración de la música española, cabe citar la traducción de un artículo de Saint-Saëns sobre la zarzuela, publicado en L’Echo de París en 1913 y solicitado por la revista al pro- pio compositor . En él habla de su sorpresa al conocer este género –que no había traspasado las fronteras– en un viaje a España en 1889 y otros posterio- res, del que le entusiasman sus ritmos propios y únicos, –“fuertes y pintores- cos”, dirá en una carta a Bretón–, su abundancia melódica, la extraordinaria riqueza de las canciones populares, y señala la triste decadencia de la zarzue- la y su sustitución por la opereta vienesa: Saint-Saëns se había involucrado por completo en la vida musical de Las Palmas de Gran Canaria, compuso allí varias de sus obras y se relacionó con numerosos músicos del momento a lo largo de diversas estancias en España. Asimismo, el compositor recuerda la necesidad de los músicos españoles de “extranjerizar” sus óperas para lograr éxito, y se muestra partidario de que en el teatro español se hubiera empezado por tradu- L AS PUBLICA CIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARA GOZAN AS EN LA E SP AÑA DE LA R EST A URACIÓN (1883-1924): UN ES TUDIO DE LA SOCIED AD , CUL TURA Y A CTU ALID AD AR TÍS TICA LOCALES 305 cir las óperas extranjeras al castellano, potenciando que sur gieran obras loca- les, y ar gumenta así el “problema” de la ópera española. Se observa, pues, que aunque en la tipología de revistas musicales en las que se centra la investigación, abundan las dirigidas a un público bur gués y, en algunos casos, femenino, hay ejemplos de receptores entre las clases popula- res – El Centenario – y dentro del ámbito eclesiástico y religioso de parroquias, conventos, seminarios y colegios – Repertorio Sacr o Musical –. T ambién hay ejemplos de un público, éste ya del siglo XX, que for maba parte de una bur- guesía intelectual, comerciante, industrial y financiera –como desarrollo de la comercial–, un público muy defensor de lo propio y preocupado por el patri- monio cultural nacional y regional – El Br etoniano –. Esta revista fue tradiciona- lista y exacerbadamente nacionalista, aunque es la que más explícitamente apoya, exige, demanda y reclama la música española y la “creación” nacional. T abla 7. Revistas y contenidos. avisos Gaceta... x El T elón x El Corr eo... Aragón Artístico x Repertorio Sacro... El Centenario variedades x x ensayo x x x noticias x x x x x relatos x x poesía x x x x crítica x x x x teoría x x x hª de la música x x x x enseñanza x x x El Br etoniano C C A A P P Í Í T T U U L L O O 4 4 . . A NÁLISIS DE LA P RENSA M USICAL Z ARA GOZANA 312 sabía leer y escribir en 1870, tras el reinado de Isabel II, era de un 9’6 %, del total de un 28 % que incluía hombres y mujeres. Su concentración corres- pondía a las capas sociales altas, a las que pertenecían las pocas mujeres que leían estas revistas. Si el objetivo de las primeras feministas fue la defensa de una educación igualitaria y no diferenciada por el sexo, durante el siglo XIX se evidencia una pobre, tradicional y escasa for mación intelectual de las mujeres, causa de la pervivencia de la desigualdad en materia educativa y de for mación –es nece- sario recordar que esto era consentido por hombres y por mujeres–. Asimismo, se hace necesario recordar , también, el contexto de las reivindicaciones femi- nistas en España, centradas en el derecho a la educación y al trabajo, a dife- rencia de las europeas –con el soporte de una actividad política éstas–, y que no pasaron del campo teórico durante la mayor parte del siglo XIX 126 –véase el Código Penal de 1870, el de Comercio (1885) y el Civil (1889)–. T odavía en el último tercio del siglo continuaba, a través del periodismo, la lucha numerosas veces frustrada de una minoría reivindicadora de mejo- ras sociales para las mujeres. Sólo son testimoniales entre el repertorio como ejemplos que muestran rasgos de ese feminismo inicial las revistas El Tr ovador del Ebr o: semanario dedicado al bello sexo (1869) –aunque, lamen- tablemente, no se ha conservado material suficiente para ilustrarlo o confir- marlo plenamente–, y Revista de Aragón (1878). Aún así, entr e las fir mas –algunas comunes a ambas revistas– se encuentran, según contenidos y sumarios localizados, la periodista Concepción Gimeno y Gil –tras su matri- monio, Gimeno de Flaquer–, que escribió su primer artículo en El Tr ovador del Ebr o –“A los impugnadores del bello sexo”–, las republicanas Rogelia León y Modesta Periú, Ángela Grassi, Carolina Coronado, Concha Espina, Faustina Sáez de Melgar y Mª del Pilar Sinués. T anto a Ángela Grassi como a Mª del Pilar Sinués o Cecilia Böhl de Faber –“Fer nán Caballero” como seu- dónimo, otro rasgo más de la situación de estas mujeres que aspiraban a ser incluidas en los ambientes literarios de la época y al reconocimiento de su obra, evitando, así, posibles presiones sociales–, se les puede incluir , al prin- 126 Sobre este asunto resulta muy interesante y valioso el trabajo de Inmaculada Jiménez Morell (1992). L AS PUBLICA CIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARA GOZAN AS EN LA E SP AÑA DE LA R EST A URACIÓN (1883-1924): UN ES TUDIO DE LA SOCIED AD , CUL TURA Y A CTU ALID AD AR TÍS TICA LOCALES 313 cipio de su actividad, en el marco del conservadurismo neocatólico y como defensoras del Antiguo Régimen; aunque a estas mujeres les iba a tocar actualizarse y dirigirse a posiciones más avanzadas y dejar ese conservadu- rismo –llegando a dar un giro a partir del inicio de la Revolución de 1868–, es un hecho que pierden prestigio como escritoras tras el Sexenio Democrático (1868-1874), resultando incompatibles con las nuevas tenden- cias; pero, por otro lado, también es cierto que estas mujeres serán genera- doras o ger men del debate feminista que se desarrollará a finales de siglo. Las revistas que aquí se estudian corresponden al último tercio del siglo XIX y principios del XX, y sus contenidos amplían el abanico de posibles inte- reses abarcando un mayor número de materias que las de décadas anteriores, como indican los subtítulos de algunas de ellas – Periódico literario, artístico, teatral y r ecr eativo (1883), Revista literaria, artística, teatral, de modas y r ecr eativa (1888), Arte, música, sport, fiestas, literatura, industria (1908), o Ciencia, literatura, arte, industria, comer cio (1913). Si hacia el cambio de siglo hubo transfor maciones significativas –un au- mento de población femenina en la clase obrera, una mayor alfabetización e instrucción en la misma, or ganizaciones que ponían su punto de mira en la defensa de los derechos de las mujeres–, esto, por definición, no se ve reflejado tampoco en la prensa zaragozana finisecular , ni aun en la nacida en las primeras décadas del siguiente siglo, dado el sector de población al que iban dirigidas. Otro aspecto alrededor del cual giran algunos contenidos de esta prensa es la importancia dada, durante todo el siglo, a la belleza, cualidad indispen- sable para las mujeres y para que éstas triunfaran en sociedad, con claros sig- nos de objeto decorativo y digno de admiración; no hay que olvidar que el objetivo principal, intrínseco al lucimiento en las reuniones de sociedad, era encontrar un marido para obtener un papel importante en esa sociedad y, al mismo tiempo, respetabilidad: de ahí el afán por exhibir sus habilidades interpretativas tocando el piano, el arpa o cantando, entre otras destrezas o conocimientos imprescindibles para participar en salones y tertulias de sus propios hogares –algo de historia, geografía, leer y escribir cartas, además de C C A A P P Í Í T T U U L L O O 4 4 . . A NÁLISIS DE LA P RENSA M USICAL Z ARA GOZANA 314 alguna lengua extranjera, habitualmente la francesa–. Estas habilidades for- maban parte de las llamadas enseñanzas “de ador no”, es decir , para ador nar a una mujer , junto con otros ador nos o cualidades que se consideraban “encantos”, tales como el amor , el afecto, la sensibilidad, la ter nura o la dul- zura y que eran necesarias en actividades propias de su género, como cui- dar , educar y criar , proteger , satisfacer , complacer , deleitar y, en definitiva, hacer agradable la vida a los de su entor no. Aunque, visto desde otra ópti- ca, también los hombres se aseguraban un prestigio social, económico e incluso político al casarse con una mujer que reuniera las virtudes que, como esposa, se esperaban de ella –pureza, abnegación, sumisión, amor mater nal, obediencia, docilidad, prudencia y, por supuesto, belleza–, virtudes, por otro lado, que la Iglesia se encar gó de potenciar y mantener desde el púlpito, los confesionarios y las escuelas. Partiendo de la observación de estas exigencias en la educación de las mujeres de clase alta –estrato que aquí interesa por constituir parte del núcleo de suscripciones de la prensa que se estudia–, se observa un hecho generalizado: las mujeres fueron consideradas durante el Romanticismo como sujetos pasivos que debían limitarse a ser bellas y entretener . De hecho, sus cualidades de elegancia y belleza eran resaltadas en la prensa tanto si eran las intérpretes musicales, como si, meramente, for maban parte del público: “distinguidas señoritas”, “las inteligentes de esta capital”, “nues- tras elegantes”, “plateas transfor madas en jardín cuyas flores eran las bellas zaragozanas”, “…fiestas musicales que eran además examen de suficiencia de muchas bellas niñas y de muy inteligentes muchachos…” –esta última frase for ma parte de una crónica escrita en 1915 en la revista Juventud , en la que también se lee, a propósito de una joven pianista: “La niña Pilarín [Serrano] Rodeles, que sólo ya por su belleza es un acontecimiento artístico, es una de las que descuellan […]”–. Incluso en el caso de triunfar por sus propios méritos interpretativos como concertistas –en Zaragoza, estos conciertos instrumentales no se darían antes del cambio de siglo–, se hará alusión a su “inherente” belleza: Elena Palao y María Rojas son dos bellas flores del jardín ara- gonés. El hada generosa de nuestros cuentos […] asistió […] L AS PUBLICA CIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARA GOZAN AS EN LA E SP AÑA DE LA R EST A URACIÓN (1883-1924): UN ES TUDIO DE LA SOCIED AD , CUL TURA Y A CTU ALID AD AR TÍS TICA LOCALES 315 para ofrendarles todas las bienandanzas: bondad y talento, dis- tinción, gusto artístico, elegancia, juventud y digna corona de tan supremas cualidades: belleza 127 . 127 El Br etoniano , año IV , nº 7, mayo de 1915: [s.p.]. Fig. 4.31 Página de El Br etoniano con la biografía y r etrato de Elena Palao y María Rojas, alumnas de violín de T eodoro Ballo C C A A P P Í Í T T U U L L O O 4 4 . . A NÁLISIS DE LA P RENSA M USICAL Z ARA GOZANA 316 Se trataba de discípulas aventajadas del violinista T eodoro Ballo, excelen- tes intérpretes según la crónica de uno de los redactores de El Br etoniano en el año 1915. Salvo excepciones –niñas prodigio, cantantes–, no hay ape- nas ejemplos de concertistas femeninas durante el siglo XIX al no estar con- solidado el hecho en sí mismo –de nuevo, todo responde a las posibilidades de educación–. Pero otro ejemplo de estas reminiscencias, apreciables a principios del siglo XX, es el siguiente: Zaragoza […] cuenta hoy con un cuarteto formado por jóvenes y lindas señoritas que se llaman […], cuatro bellísimas paisanas nues- tras que con tanto cariño como desinterés, se dedican […] 128 . En este caso, se trata de grandes intérpretes del piano, el violín y el vio- lonchelo en Zaragoza, instrumentos que, junto con el arpa y la voz –éste para ambos sexos–, eran los únicos accesibles por considerarse “femeninos”; no se encuentran mujeres que estudiasen el contrabajo, ni instrumentos de viento, ni de percusión, ni otros también orquestales, de algún modo por “poco apropiados” para una ejecución “ar mónicamente femenina” y, de otro modo, por constituir una competencia laboral en cuanto a puestos de traba- jo que ocupaban profesionales masculinos, frente a la interpretación de las mujeres como solistas. Ni el “cariño” ni la “belleza” física eran cualidades que se atribuyeran a intérpretes masculinos, de éstos se resaltaba su ejecución sin otras caracte- rísticas que añadir a su mérito, es decir y en realidad, sin otros “dones” que, sutilmente, desvalorizaran su interés artístico. Será, más bien, en décadas venideras cuando se admire y se tome en serio a las mujeres que decidían dedicarse profesionalmente a la música, “tuvieran marido” o no, y sin loas a su apariencia física. Algo que explica el compor- tamiento anterior de los cronistas es que una sociedad musicalmente patriar- cal como la de entonces –y eran hombres quienes escribían los comentarios periodísticos–, no estaba acostumbrada a un éxito “serio” de las mujeres –salvo el de las cantantes de ópera y zarzuela, en medio de un componen- 128 Fausto Gavín. “Asociación bretoniana”. Juventud, año I, nº 3, 22 de marzo de 1914: 5. El subrayado es mío. L AS PUBLICA CIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARA GOZAN AS EN LA E SP AÑA DE LA R EST A URACIÓN (1883-1924): UN ES TUDIO DE LA SOCIED AD , CUL TURA Y A CTU ALID AD AR TÍS TICA LOCALES 317 te de seducción y atractivo sexual que merecería ser tratado ampliamente (Green, 2001)–, lo que convertía a aquellos triunfos en un acontecimiento diferenciado del éxito masculino. Las citas y datos anteriores proceden de revistas de principios de siglo, en las que se da cuenta de conciertos y actuaciones donde, cada vez más, las mujeres eran protagonistas –en estos años se trataba en su gran mayoría de estudiantes de las clases de violín de T eodoro Ballo, o de las de piano y per- feccionamiento de Elías Villarreal y Joaquín Zubiría, respectivamente, y tam- bién de profesoras particulares que se habían for mado en Madrid o Barcelona, como Sofía Salgado, Guadalupe Martínez, Ángeles Sirvent y Dolores Peguero, de quien no he podido conocer su origen ni for mación–. Es de suponer que Concha Sierra, que figura como profesora de Canto entre el claustro de pro- fesores de la Escuela de Música, también daría clases privadas. Estos conciertos eran el producto del reciente acceso a las clases de la Escuela de Música (1890), inaugurada pocos años antes, y el fruto de la ense- ñanza privada con expectativas, ya, profesionales, y que dio lugar al incre- mento de mujeres instrumentistas –más tarde algunas fueron, a su vez, pro- fesoras, dieron conciertos fuera de Zaragoza y de España– así como a la pro- liferación de oportunidades interpretativas para aquéllas. Téngase en cuenta que hasta la última década del siglo XIX, en Zaragoza sólo podían estudiar las mujeres a través de algún profesor particular –o de la iniciación en colegios privados de enseñanza primaria y secundaria–, hay que decir que con escaso interés profesional las más de las veces –puesto que el cometido era otro, la música como “enseñanza de ador no”, sin pretensio- nes profesionales–, y eso quien pudiera costeárselo. Esto no sólo encierra la falta de intérpretes en estas fechas, sino el nulo acceso a la for mación básica en ar monía y composición, reservada a estudiantes masculinos que tenían su oportunidad en las escuelas de infantes de las dos catedrales. Una excepción que no confir ma la regla es el testimonio, a través de la revista Aragón Artístico , de que en la década de 1880, Agustín Pérez Soriano daba clases a alumnas “con el sistema de enseñanza empleado en el Conser- vatorio de Madrid”: tras haberse perfeccionado en aquella ciudad en la clase de Dámaso Zabalza, este profesor publicó alrededor de 1885 una Gimnasia del pianista (Barcelona: Andrés Vidal y Roger), dedicada a su maestro Dámaso Zabalza, con ejercicios de mecánica que, presumiblemente, elaboró para utilizar en sus clases. Esto, y que siguiera el programa del conservato- rio madrileño, indica que entre sus alumnas pudo haberlas con pretensiones más allá del mero aprendizaje pianístico destinado a brillar en sociedad. Por tanto, se puede decir que, salvo raras excepciones, antes de ponerse en marcha la Escuela de Música (1890) no había compositoras –la única obra encontrada entre todo el material reunido es una tanda de valses de fácil eje- cución y gran sencillez compositiva, titulada El Dengue , de la profesora de canto Concha Sierra, publicada en diciembre de 1889 en Aragón Artístico –, no había instrumentistas ni concertistas, no había sino alguna profesora par- ticular –for mada fuera de Zaragoza–, ni teóricas ni musicógrafas: apenas había músicas. A las ya expuestas, se añaden otras razones que harían dema- siado extenso este apartado –no por ello menos interesantes–, pero el tema va más allá del marco y el propósito de esta investigación, y habiendo ya algunos estudios sobre las mujeres músicas en la sociedad española del siglo XIX y primeras décadas del XX, sólo se pretende ofrecer una imagen sinté- tica de la situación en relación con la música, asunto que queda abierto a posteriores investigaciones. Simplemente, es obvio que esa educación dife- renciada y escasa repercutió, como se ha visto, en el hecho musical. Son ya varios los trabajos de investigación en el ámbito del feminismo, pero es desde hace muy poco tiempo que se ha empezado a aunar la musicología con los estudios de género, en los que sería de desear la total ausencia de oportunismos, puesto que no debería tratarse de mera historiografía donde las mujeres son protagonistas, sino que se hace necesario un riguroso revisionis- mo desde los comienzos de nuestra cultura, en el que cubrir los campos de la interpretación, la educación y la composición, lo que aumentaría el patri- monio musical y el conocimiento del mismo, al tiempo que se investiga el cómo y el porqué ha sido así en los diferentes contextos cronológicos. Cabe decir que fue Mª Luisa Ozaita –en el ámbito geográfico español– la pionera en ocuparse de deconstruir la invisibilidad de las mujeres con un C C A A P P Í Í T T U U L L O O 4 4 . . A NÁLISIS DE LA P RENSA M USICAL Z ARA GOZANA 318 L AS PUBLICA CIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARA GOZAN AS EN LA E SP AÑA DE LA R EST A URACIÓN (1883-1924): UN ES TUDIO DE LA SOCIED AD , CUL TURA Y A CTU ALID AD AR TÍS TICA LOCALES 319 Fig. 4.32 Portada y primera página de la T anda de V alses El Dengue , de Concha Sierra, publicada en los núms. 44 y 45 (20 y 30 de diciembr e de 1889) de la r evista Aragón Artístico breve pero meritísimo apéndice de compositoras españolas, incluido en la obra de Patricia Adkins publicada en 1995. A partir de ahí, autoras, autores, congresos, estudios de género o de “Mujeres en música” e investigación en algunas universidades españolas, y una numerosa bibliografía 129 , han incre- mentado la lista de trabajos, sin olvidar la or ganización y celebración de con- ciertos que recientemente dan a conocer su producción como compositoras, teniendo, así, las mujeres un lugar en la historia de la creación y la interpre- tación musicales. 129 A Matilde Olarte (Universidad de Salamanca) se debe un interesante repertorio biblio- gráfico a propósito de la imagen de la mujer a través de la música, en el que reúne apar- tados dedicados a “Estudios de música y género”, “Mujer y música en España” y “Mujer y música en la Corte”. Disponible en: < http://ocw.usal.es/humanidades/aspectos-de-la-ima - gen-de-la-mujer-desde-la-prehistoria-hasta-la-edad-media/contenidos/bibliografia_ima - gen08.pdf >. [Consulta: 29 de septiembre de 2009]. 320 C C A A P P Í Í T T U U L L O O 4 4 . . A NÁLISIS DE LA P RENSA M USICAL Z ARA GOZANA Así pues, es bien recibida la reciente publicación Compositoras españolas: la cr eación musical femenina , en edición a car go de Álvarez Cañibano, et al. (2008), a falta generalizada de una dedicación a las compositoras, teóri- cas e intérpretes, durante siglos. Los artículos que contiene esta obra consti- tuyen una aportación muy interesante y esperanzadora; es ímprobo el esfuerzo que conlleva la elaboración de tan extenso inventario de composi- toras y obras –que supone la mayor parte de la monografía referida, aunque, lamentablemente, más de un 80 % corresponde a compositoras del siglo XX–, pero hubiera sido muy loable –ávidos como estamos de una herramien- ta de consulta como ésta– que, para su confección, se hubiera contado con aportaciones desde otros lugares que cubrieran áreas locales para descender al patrimonio musical existente en la geografía española, en la que no faltan mujeres que abarcaron todos los géneros compositivos y que, de esta for ma, continúan siendo “invisibles” CAPÍTULO 5. P ANORAMA MUSICAL EN ZARAGOZA A TRA VÉS DEL ESTUDIO DE LA INFORMACIÓN QUE OFRECEN LAS FUENTES C C A A P P Í Í T T U U L L O O 5 5 . . P AN ORAMA M USICAL EN Z ARA GOZA A TRA VÉS DEL ESTUDIO DE LA INF ORMA CIÓN Q UE OFRECEN LAS F UENTES 328 Fig. 5.1 Anuncios publicitarios de fábricas y almacenes de instrumentos en Zaragoza, entr e 1860 y 1913 L AS PUBLICA CIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARA GOZAN AS EN LA E SP AÑA DE LA R EST A URACIÓN (1883-1924): UN ES TUDIO DE LA SOCIED AD , CUL TURA Y A CTU ALID AD AR TÍS TICA LOCALES 329 C C A A P P Í Í T T U U L L O O 5 5 . . P AN ORAMA M USICAL EN Z ARA GOZA A TRA VÉS DEL ESTUDIO DE LA INF ORMA CIÓN Q UE OFRECEN LAS F UENTES 330 133 Antonio Arnao (*Murcia, 1828; †Madrid, 1889) es autor del libr eto de la ópera de Bretón Guzmán el bueno (1876), de la traducción del libreto de Felice Romani para la Nor ma de En 1869 se anuncia en El Eco de Aragón un “Afinador de pianos” en la calle Cerdán (antes Albardería), nº 14, entresuelo, a “8 reales los verticales y 6 los de mesa”. No se han encontrado otros precios en esas fechas donde poder contrastar y comparar los mismos. T ambién aparece como afinador de pianos en El Corr eo Musical el profesor Elías Castelar , a quien se verá más adelante a propósito de la enseñanza privada. Y como reparador de acordeones, pero no constructor , figura en Zaragoza hacia 1880 Manuel Baquero, autor de un tratado sobre el instrumento que vio numerosas ediciones, una de ellas premiada en la Exposición Aragonesa de 1888. Al parecer , hubo gran afición durante el último tercio del siglo hacia el acordeón, aunque no aparece entre la prensa musical que se analiza, pero se sabe que era utilizado para acompañar jotas, gozando de popularidad entre el repertorio folclórico. De hecho, el profesor Ireneo Echevarría y Bur gui, afincado en Zaragoza, publicó en esta ciudad en 1878 un Nuevo método de acor deón , “por cifra compasada”, de la litografía de Eduardo Por- tabella; en su prólogo, el autor dice haberse dedicado a la enseñanza del ins- trumento desde 1872 y haber compuesto un método encar gado por el edi- tor Romero y Andía. En el mismo prólogo, asegura: El acordeón está tan generalizado desde hace algún tiempo, que apenas hay caserío, torre, etc. […] donde aquel no figure; particularmente en Aragon su empleo raya en lo incr eíble. Sobre la recepción de algunos autores y los almacenes de música, existe un hecho muy interesante que llama la atención y que se relaciona con la demanda de consumo editorial: se trata de un anuncio publicado en El Eco de Aragón en la temprana fecha de febrero de 1870, en el apartado de “Gacetillas” se lee: En el almacén de música y pianos de los porches del Paseo [hoy Paseo de la Independencia] se han recibido las célebres melodías de S’Chubert [sic] para canto y piano, poesía españo- la de D. Antonio Arnao 133 , pitos llamados del Cairo, un gran L AS PUBLICA CIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARA GOZAN AS EN LA E SP AÑA DE LA R EST A URACIÓN (1883-1924): UN ES TUDIO DE LA SOCIED AD , CUL TURA Y A CTU ALID AD AR TÍS TICA LOCALES 331 surtido de música para piano de los mejores autores con 60 por 100 de rebaja y óperas de edición económica á 6 y 8 rs. una. Hipotéticamente no parece que se corresponde el hecho de publicitar , concretamente, los lieder de Schubert, no siendo un autor que, al parecer , se conociera o interpretara en Zaragoza –en los repertorios aparecerá bien entrado el siglo XX–, ni sonaba su música de cámara en esas fechas, ni había escuela de música donde se promocionara el canto. De otro modo, no se sabe si el anuncio de la obra vocal de Schubert en una tienda zaragozana es un hecho aislado o era habitual tener un amplio repertorio en estos estable- cimientos –se trata de una época en la que se vendían copias manuscritas de partituras, ante los altos precios que suponía la música impresa–, ya que no se ha podido conocer el material de los fondos que tuvieran las tiendas, a diferencia de los comercios musicales de otras ciudades, ni planchas para la estampación, ni piedras litográficas ni material similar a modo de testimonio. 5.2 EL CONSUMO MUSICAL EN LA SOCIEDAD Z A R A G O Z A N A : LUGARES, SOCIEDADES, REPERTORIOS, INTÉRPRETES Este importante asunto –mencionado al principio– del consumo musical en la sociedad zaragozana y su evolución en el tiempo, ligado al gusto y for- mación musical del público o los usos sociales que de la música civil se hacía, viene dado por varios indicadores a tener en cuenta: desde las asocia- ciones musicales y culturales y su actividad, los repertorios y recepción de algunos compositores –que aparece salpicada entre los varios temas que se exponen–, los géneros y su evolución según las modas y su propio desarro- llo en la historia de la música, el pianismo, programaciones y espectáculos en los teatros, hasta la presencia de cierta influencia que llegó a tener la prensa especializada en algunos de los cambios producidos. Bellini (1886), de la de Otelo de V erdi, de varias adaptaciones al piano de textos de Fer nán Caballero y, entre otras obras literarias de su producción, vemos aquí la traducción de los lieder de Schubert. Resulta un ejemplo de la práctica en España de la interpretación de óperas italianas representadas en lengua española. C C A A P P Í Í T T U U L L O O 5 5 . . P AN ORAMA M USICAL EN Z ARA GOZA A TRA VÉS DEL ESTUDIO DE LA INF ORMA CIÓN Q UE OFRECEN LAS F UENTES 332 Se han descrito en el capítulo segundo los lugares de referencia donde había actuaciones musicales, y en esta nueva perspectiva del panorama musical se presenta ahora un resumen de repertorios que en esos lugares se dieron a lo lar go del período cronológico que se estudia, para lo que es imprescindible mencionar las sociedades musicales y demás agrupaciones o tipología de conciertos y géneros que el público zaragozano conoció en estas décadas. Una relación completa sería demasiado exhaustiva, pero algu- nas programaciones y hechos puntuales pueden dar un paisaje del ambien- te artístico que se vivió y cómo evolucionó. Interesantes y testimoniales son las veladas musicales, aunque anteriores en el tiempo, que el maestro de capilla Domingo Olleta or ganizaba en la inti- midad de su casa –el Colegio de infantes–, en fechas que giran alrededor de cuando fue violinista en el T eatro Principal –donde empezó en 1842 y fue primer violín en 1848–, reuniendo allí a compañeros y otros profesores, vela- das en las que se interpretaban sonatas, tríos y cuartetos de Mendelssohn, Haydn, Beethoven, Mozart y otros compositores, dando lugar a críticas y comentarios musicales 134 ; además de ser una muestra de la iniciativa e inquietudes de Olleta y aquellos músicos, es, también, un ejemplo de la recepción de los clásicos dentro de un ámbito reducido –no se interpretaba ni escuchaba música de estos autores en aquellos años–, donde vivían la música profesionales o aficionados, aún en las primeras décadas del siglo; años más tarde asistió, también, a aquellas reuniones Benigno Cariñena 135 . T ambién hay noticia de que, en 1888, Agustín Pérez Soriano 136 hacía veladas 134 Este tipo de veladas vienen a ser una continuación de las “academias” –reuniones de afi- cionados a las letras, artes o ciencias– que se celebraban entre asistentes de la nobleza y aris- tocracia. Más concretamente, evocan las Abendmusik –veladas musicales vespertinas– alema- nas de principios del siglo XVIII. Recientemente se han iniciado trabajos de investigación sobre algunas academias repartidas por diversas zonas de la geografía española. 135 Nombrado maestro de capilla de El Pilar en 1858, renunció a la plaza. Además de com- positor –abundante música religiosa y dos zarzuelas–, fue violinista, pianista en las sesio- nes musicales del Liceo y or ganista de la parroquia de San Pablo. Fue el primer director de la Sociedad de Conciertos, creada en 1885. En El Br etoniano se dice que tocaba a fina- les de siglo en el “Skating Ring”. 136 De origen navarro (*V altierra, 1846; †Madrid, 1907), se formó en el seminario de Pamplona y perfeccionó sus estudios musicales en el Conservatorio de Madrid, con el pia- L AS PUBLICA CIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARA GOZAN AS EN LA E SP AÑA DE LA R EST A URACIÓN (1883-1924): UN ES TUDIO DE LA SOCIED AD , CUL TURA Y A CTU ALID AD AR TÍS TICA LOCALES 333 musicales en su casa –considerado en El Corr eo Musical como “intérpr ete sin rival de la música aragonesa”. A propósito de una biografía de Olleta en El Corr eo Musical (1888), firma- da por Teobaldo Lohomhausser , posible seudónimo, se puede leer un inte- resante comentario sobre las compañías de ópera que actuaban en el T eatro Principal de Zaragoza alrededor de 1840, cuando Olleta colaboraba como violinista en su orquesta: hubo de ajustarse para tocar el violín en el teatro Principal de esta ciudad, donde única y exclusivamente oyó [Olleta] ejecu- tar algunas de las más célebres Óperas tan medianamente interpretadas como lo podían ser , por las compañías de segun- do y aún de tercer órden que en aquellos años funcionaban, como casi siempre, en las capitales de provincia. T r es décadas después, quien fir ma como “El T r ovador” en El Tr ovador del Ebr o , hace constar que a finales de 1869 había en la ciudad poca animación en cuanto a reuniones sociales sin conocer las causas, y diferencia entre reu- niones de etiqueta y reuniones familiares en las que todos se aprecian, se canta y se baila. Las primeras, aristocráticas y bur guesas, eran, al parecer , poco frecuentes en Zaragoza, y las damas solían cantar romanzas y tocar al piano fantasías de Bellini o Meyerbeer , pero el autor de la crónica –posible- mente Juan Cervera– no asiste a ellas, por lo que no puede poner al día al público: su manera de expresarse indica que “El T rovador” no estaba a favor de la exclusividad de las reuniones aristocráticas y lo que en ellas acontecía. nista Dámaso Zabalza, y seguidamente se estableció en Zaragoza. Personaje importante para la ciudad en el fomento de la música, compuso varias zarzuelas, entre ellas El Guitarrico , que contiene la famosa Jota de Perico , estrenada el 12 de octubre de 1900 en el T eatro de la Zarzuela y que recorrió casi todos los teatros del país –existen grabaciones por Alfredo Krauss, Plácido Domingo, José Carreras y otros; también compuso aires popu- lares, música de cámara, sinfónica y piezas para piano. Estudió e impartió conferencias sobre el folklore aragonés. En 1896 ya era director del Sexteto del T eatro Español de Madrid –una noticia de la prensa madrileña anuncia que no pudo acudir al estreno de su zarzuela Pepito Melaza por coincidir con su actividad como director en ese teatro–, y con- tinuó al frente del Sexteto durante los primeros años del siglo XX. C C A A P P Í Í T T U U L L O O 5 5 . . P AN ORAMA M USICAL EN Z ARA GOZA A TRA VÉS DEL ESTUDIO DE LA INF ORMA CIÓN Q UE OFRECEN LAS F UENTES 334 Fig. 5.2 Retratos de Domingo Olleta y Benigno Cariñena L AS PUBLICA CIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARA GOZAN AS EN LA E SP AÑA DE LA R EST A URACIÓN (1883-1924): UN ES TUDIO DE LA SOCIED AD , CUL TURA Y A CTU ALID AD AR TÍS TICA LOCALES 335 Sin embar go, diez años después, en la Revista de Aragón (1879), Mariano de Cavia hace ver que: la manía filarmónica se ha desarrollado espléndidamente. No hay café en Zaragoza ni centro donde se reúna media docena de personas, que no ofrezcan á los oídos más o menos delica- dos de los concurrentes un concierto musical. Sostiene que el arte estaba al alcance de “todas las inteligencias” y de “todos los bolsillos” –denominaban “público inteligente” entre los filar mónicos y dile- tantes a un público que “entendía” de música–. Se presenta, pues, como un cambio social producido en sólo una década, mediante nuevas posibilidades que favorecían una mayor accesibilidad de los ciudadanos a la música. Este cambio se iniciaría a partir del año 1867, que marca un antes y un des- pués al señalar la aparición del género: es la fecha en que se celebró el pri- mer concierto instrumental en Zaragoza, y ocurrió en el Café de La Iberia –en Paseo de la Independencia, nº 23, con capacidad para cien mesas en su inte- rior y entre 180 y 200 en el jardín–, primero de una serie de conciertos en el mismo café –cuyo iniciador fue Rafael Navarro 137 y “cuya dirección le fue con- fiada cuando aquéllos alcanzaron mayor brillantez”, según Aragón Artístico 138 –. Este acontecimiento fue lo que se considera como primer inten- to de una Sociedad de Conciertos en Zaragoza. No tardaron en hacerse eco de este hecho otros cafés de la ciudad, tales como el Café de París –en el patio del palacio de los condes de Sástago, Coso, nº 56, recién restaurado en 1878–, Café Universal, Café de Mattosi –en Independencia, 8–, Café Moder no –en el nº 1 de la calle Alfonso I–, el Ambos Mundos –desde el 1 de octubre de 1881– y Gran Café Central, todavía abiertos algunos de ellos en el siglo XX. Además del repertorio de los primeros conciertos en La Iberia, a través del que se divulgaban obras sinfónicas de autores extranjeros mediante arreglos 137 Rafael Navarro (†enero de 1889), educado en el Colegio de Infantes de La Seo, compo- sitor , pianista y profesor de piano, director de orquesta en el T eatro Circo, profesor de la orquesta del T eatro Principal, segundo or ganista del Pilar , iniciador y, más tarde, director de los conciertos del Café La Iberia. 138 “Sección de noticias”. Aragón Artístico, año II, nº 11, 20 de enero de 1889, pp. 7-8. C C A A P P Í Í T T U U L L O O 5 5 . . P AN ORAMA M USICAL EN Z ARA GOZA A TRA VÉS DEL ESTUDIO DE LA INF ORMA CIÓN Q UE OFRECEN LAS F UENTES 336 y algo de repertorio nacional, la música que en estos cafés pudo disfrutar el público en las tres últimas décadas del siglo XIX se caracterizó por una gran diversidad, tanto de autores como de for maciones. En el Café París (1878) los intérpretes fueron “unos cuantos de los más hábiles y reputados profeso- res de la capital”; en opinión de Baldomero Mediano, que escribe en la Revista de Aragón , en estas fechas acudían a los conciertos instrumentales de este café “los aburridos, los dilettanti y los que huyen de la etiqueta y con- vencional for malismo de salones, teatros y tertulias de alto cotur no”: al pare- cer , al escritor y cronista de espectáculos le entr etenían más las bandas mili- tares de La Iberia y el quinteto de ciegos catalanes del Café Universal. En estos lugares, las pequeñas agrupaciones instrumentales tales como cuartetos, quintetos, sextetos y septiminos –o septetos–, vivieron su esplen- dor también en los cafés hasta entrado el siglo XX, siendo el más idóneo y preferido el sexteto, constituido por un pianista más un quinteto de cuerda, para interpretar los arreglos y adaptaciones de los programas. En el mismo Café París ofrecían conciertos el sexteto dirigido por José Anadón 139 , el sexteto dirigido por Martín Mallén Olleta 140 y el quinteto dirigi- do por José Orós 141 , este último con programa de Borrell, Arrieta, Rossini, Joaquín V alverde y Ramón Estellés, Balart, José Serrano, W agner –Fantasía de Tannhäuser –, Ber ger y Chapí –Fantasía de La Bruja –, a lo largo de varios con- ciertos. En el de La Iberia actuaba el septimino dirigido por José Mª Moneva, y también aquí dirigió algunos conciertos Florencio Lafita Laurencena, profe- sor del Colegio San Felipe, incluyendo en el programa obras de Auber 139 Maestro de la Capilla Ambulante, organista de las parroquias de San Felipe y Santiago, director de conciertos y autor de la mazurka para piano Gaudencia , que publicó El Corr eo Musical en su primer número y que el autor dedicó a T eodoro Ballo. 140 Sobrino de Domingo Olleta, fue segundo or ganista en La Seo, director de orquesta y autor lírico-dramático: entre su producción figuran varias zarzuelas, obras académicas para coros, solos y orquesta, obras para orfeón, valses con banda y rondalla, tr es polonesas de concierto a grande orquesta, varias fantasías y cantatas y el poema “Los sitios de Zaragoza”, a 4 voces, solos, orquesta, banda y rondalla. Fue el segundo director del Orfeón Zaragozano, tras Pedro Retana. 141 Este músico fue uno de los mejores directores de rondallas, comenzando en 1891 con la Estudiantina Pignatelli, con la que viajó de gira a Cuba y a Chicago. La rondalla que L AS PUBLICA CIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARA GOZAN AS EN LA E SP AÑA DE LA R EST A URACIÓN (1883-1924): UN ES TUDIO DE LA SOCIED AD , CUL TURA Y A CTU ALID AD AR TÍS TICA LOCALES 337 –Obertura de Fra-diavolo –, Arrieta –Cuarteto de Marina –, valses de Metra – La Nieve –, la Fantasía del Fausto de Gounod y valses de W aldteufel (1893), y, en otra ocasión, la Gavota Llegó ya , de V icente Peydró 142 . El director , compositor y pianista Enrique Malumbres dirige ese mismo año un sexteto ofreciendo con- ciertos diarios en el Gran Café Mattosi, interpretando la Sinfonía de El r eloj de Lucer na de Pedro Miguel Marqués, Fantasía de La leyenda del monje de Chapí, un vals de W aldteufel, la famosa y exitosa sardana que Bretón incluyó en su ópera Garín y una polka del propio Enrique Malumbres; la rondalla Pignatelli, en el Gran Café Central; en 1910, en concierto diario de tarde y noche el quin- teto protagonizado por T eodoro Ballo, Alonso, Laclaustra, T remps y Ezcurra en el café Ambos Mundos, que dirigía el primero. T abla 8. Algunos ejemplos de actuaciones musicales en los cafés-concierto. dirigía intervino en el estreno en Zaragoza (1895) de La Dolor es , de Bretón, para el Pasacalle y la Jota. T ambién la dirigió, más tarde, José T remps. T ambién fue director del Orfeón, después de Martín Mallén Olleta. 142 Victoria E. Alemany ofrece una amplia información de este músico valenciano en su tesis doctoral “Metodología de la técnica pianística y su pedagogía en V alencia (1879- 1916)”, presentada en la Universidad Politécnica de V alencia en 2006. –– Septimino (dir . José Moneva) –– Dir . Sr . Lafita Auber , Arrieta, Metra, Gounod, W aldteufel, V . Peydró 1893 –– Bandas militares Cafés-concierto Agrupación musical Repertorio Año La Iberia Septimino (dir . Rafael Navarro) Arreglos de ópera y zarzuela 1867 Universal Quinteto catalán de artistas ciegos París “reputados profesores de la capital” Rossini, Meyerbeer , Bellini, Gounod, W eber 1878 C C A A P P Í Í T T U U L L O O 5 5 . . P AN ORAMA M USICAL EN Z ARA GOZA A TRA VÉS DEL ESTUDIO DE LA INF ORMA CIÓN Q UE OFRECEN LAS F UENTES 344 activo durante más de un año. Entre sus innumerables programas se pudie- ron escuchar , entr e otros, a Maiseder , Beethoven, V erdi, Gounod, Haydn, Meyerbeer , A. Thomas, Rossini, Chopin ( Gran V als ), Adam, Mozart ( Mar cha Tur ca [Alla Turca]), Donizetti, Auber y Bellini. Entre el repertorio abundan las “sinfonías” u oberturas, movimientos de tríos, cuartetos, dúos concertan- tes y demás fragmentos y arreglos de óperas y óperas cómicas, alter nados con tríos y cuartetos originales de Haydn, Mozart y Beethoven, más algunos valses de Chopin que, supuestamente tocaría uno de los pianistas de la Sociedad. Hubo algunas obras de repertorio, pero de los compositores men- cionados ofrecieron una programación muy variada y extensa, con obras diferentes de cada uno de ellos. Nótese que entre todos los programas que notifica la prensa no figura un sólo autor nacional ni local. Un comentario interesante en El Eco de Aragón a estos conciertos en el año siguiente, 1870, es el que alude a la música alemana, “que va poco á poco popularizándose entre nosotros”, según dice el cronista del periódico a propósito de un concierto de música religiosa en unas fechas en que se celebraba la Semana Santa. La música ger mana todavía resultaba novedosa para un público demasiado acostumbrado a la presencia italiana. Al mismo tiempo que se dejaban llevar por el gusto y peticiones de los asistentes, estos músicos, que servían de vehículo para ofrecer ópera a tra- vés de arreglos y reducciones, también realizaron una labor de introducción a los clásicos europeos, ignorados por el público hasta años más tarde: Santiago Lorda Serrate –periodista aragonés– afir ma en El Corr eo Musical (1888), que el público zaragozano “saborea la música” de Arrieta, Barbieri, Caballero, Espinosa, Chapí, Marqués, Rossini, Beethoven, Bellini, V erdi, Donizetti, y que “llegará a conocer bien” a Haydn, Mozart, W eber , Meyerbeer , Liszt y W agner . Si se interpr etaban los clásicos en estas fechas era, tan sólo, en ámbitos muy privados o veladas íntimas, como narra en El Br etoniano el que había sido su fundador , Víctor Broqués – Johane de Garay –, que escribe sobre las reuniones de amigos que organizaba el joven Marqués de Urrea [Joaquín Peyrona Sanz], distinguido “violinista amateur ” en los salones de su palacio del Coso –por tanto, hacia la década de 1880–, “para interpretar algún cuarteto de Haydn, tríos de Beethoven y otras obras”. L AS PUBLICA CIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARA GOZAN AS EN LA E SP AÑA DE LA R EST A URACIÓN (1883-1924): UN ES TUDIO DE LA SOCIED AD , CUL TURA Y A CTU ALID AD AR TÍS TICA LOCALES 345 Otra iniciativa que no fue más allá en el tiempo fue el intento por parte de Agustín Pérez Soriano ( El Eco de Aragón , 2 de junio de 1869), de crear otra sociedad coral –o reanudar la actividad de la creada en 1863–: Parece que se trata de for mar un Orfeón á semejanza del que existe en Barcelona y otras capitales en el que entrarán á for- mar parte algunos de los individuos que pertenecieron á La Coronilla, el cual será dirigido por el conocido profesor de piano don Agustín Pérez. Y a primeros de junio, en el T eatro Principal, “el joven pr ofesor Agustín Pérez Soriano” dirigió un coro de jóvenes aficionados, socios de la antigua Cor onilla : interpretaron el Himno patriótico original de don Antonio García Gutiérrez y don Emilio Arrieta, ¡Abajo los borbones! . Pero no parece que hubiera continuidad en tal proyecto. Además de los cafés, hubo cierto número de círculos y sociedades donde, también, se realizaban conciertos: el Liceo (1869), el Casino Monárquico Liberal (1871-1873, durante el reinado de Amadeo de Saboya); en 1879: el Casino Principal, Casino Mercantil, Casino Liceo y Casino Artístico –según Juan Pedro Barcelona en Revista de Aragón –; la Academia Calasancia (1880c), el Círculo de San Luis (1880c) 148 y el Ateneo (Sección de Música, 1890), todos ellos con veladas musicales. Una vez iniciada la actividad de profesores instrumentistas en los cafés- concierto, hasta marzo de 1885 no se crearía, finalmente, la Sociedad de Conciertos –dieciocho años después–. Esta Sociedad de Conciertos a Grande Orquesta, dirigida en su primera temporada por Benigno Cariñena (†julio de 1886) al frente de sesenta profesores daba sus conciertos en el T eatro Pignatelli 149 –cuando lo habitual en otras ciudades era una cifra de alrede- 148 La Congregación de San Luis Gonzaga, también llamada Los Luises , tenía orquesta y coro, y según El Siglo futur o (Madrid, año XVI, 24 de junio de 1891), se interpretó allí una Misa de Rossi, y el Gradual y Ofertorio de Elías Villarreal, dirigiendo la orquesta el mismo Villarreal. Se trataba de una Congregación mariana que formó parte de la Asociación Católica Nacional de Propagandistas. 149 El Gran T eatro Pignatelli se abrió en agosto de 1878 y cerró en 1914; obra del arquitec- to Félix Navarro, tenía un aforo de entre 1900 y 2000 espectadores. En 1890 se abrieron unos porches para poder ser utilizado como teatro de verano. C C A A P P Í Í T T U U L L O O 5 5 . . P AN ORAMA M USICAL EN Z ARA GOZA A TRA VÉS DEL ESTUDIO DE LA INF ORMA CIÓN Q UE OFRECEN LAS F UENTES 346 dor de cuarenta, si bien Bretón dirigió dos años más tarde a cien profesores de la Sociedad de Conciertos de Madrid, a su paso por Zaragoza, camino de la Exposición Universal de Barcelona–. La orquesta tenía socios-artistas y socios-contratados, y se constituyó a raíz de un intento de crearla por parte de un profesor forastero, y eso exaltó el amor propio entre los músicos zaragozanos –según cuenta A. Lozano–. Los conciertos de la temporada de 1886 los dirigió Rafael Navarro (†1889) y en ocasiones el joven Juan Goula (†Buenos Aires, 1910), hijo del director y com- positor Juan Goula (*San Feliú de Guíxols -Gerona-, 1843; †Buenos Aires, 1917). Rafael Navarro, su segundo director , fue una de las figuras clave en las iniciativas musicales de Zaragoza de aquellos años –ya había iniciado los conciertos del Café de La Iberia en 1867–. Desapareció la sociedad después de un total de siete conciertos entre la temporada de 1885 (abril-mayo) y la de 1886 (mayo-junio), entre otras causas, porque no se pusieron de acuerdo a la hora de aceptar un director , una vez que hubo fallecido Benigno Cariñena –tal vez la orquesta no aceptaba ser dirigida por el joven Goula–. Antonio Lozano escribe que eran “buenísimos repentistas”, y cualquier com- pañía lírica que viniera a la ciudad podía contratarles cambiando a diario de repertorio. El abogado y periodista Santiago Lorda Serrate resume en 1888 las causas de la siguiente manera: Fig. 5.4 Puerta de Santa Engracia (actual Plaza de Aragón) y Paseo del mismo nombr e (hoy, de la Independencia), en 1890: al fondo y sobr e los árboles, se ubica el Gran T eatro Pignatelli (en el actual edificio de Corr eos y T elégrafos) L AS PUBLICA CIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARA GOZAN AS EN LA E SP AÑA DE LA R EST A URACIÓN (1883-1924): UN ES TUDIO DE LA SOCIED AD , CUL TURA Y A CTU ALID AD AR TÍS TICA LOCALES 347 Dimes y diretes, traducidos en diferencias de poca monta: pos- ter gaciones poco sesudas; miserias de carácter personal, fue- ron á dar al traste con aquella Sociedad de Conciertos que en Pignatelli hizo las delicias del público, probándonos, además, que en nuestra capital existen maestros dignos en ostentar , sin lisonja, tan honroso título 150 . En 1888 la prensa musical, sobre todo Aragón Artístico , se hace eco del intento de otra Sociedad de Conciertos que se quiere poner en marcha. Además se reclama un Ateneo con sección de Bellas Artes como el de Madrid –“para difundir la música teórica, que, prácticamente, no se conoce en Zaragoza”–, en el que se impartían conferencias sobre Beethoven, con ejemplos musicales a car go de las Sociedades de Conciertos y de Cuartetos madrileñas. Agustín Pérez Soriano, en 1879, había dejado claro el omnipresente asun- to de las iniciativas musicales repetidamente fallidas en la ciudad a lo lar go de las décadas, cuando dice: Por todos los ámbitos de la Península se perciben los acordes musicales. Conciertos en Madrid, V alencia, Sevilla, Pamplona, Ampurdan… en todas partes, en fin, menos en Zaragoza. ¿Qué pasará entre los Profesores músicos de esta capital que tan apáticos se muestran ante toda idea que tienda á propagar la buena música por medio de los conciertos? Con gusto he visto varias veces formar Sociedades de conciertos, y sea por una causa ú otra el caso fue que desaparecieron como por encan- to. Y esto es más sensible, cuanto que el público respondió siempre y sobradamente á los deseos que aquellos asociados pudieron concebir . Hoy, que sin gran trabajo se consigue for- mar un repertorio escogidísimo de piezas de concierto, debie- ran unirse todos los Profesores de la capital y al modo que en Madrid y algunas poblaciones de ménos importancia que la nuestra, formar una buena sociedad. Elementos hay de sobra 150 El Corr eo Musical , año I, nº 1, 10 abril 1888, p. 3. C C A A P P Í Í T T U U L L O O 5 5 . . P AN ORAMA M USICAL EN Z ARA GOZA A TRA VÉS DEL ESTUDIO DE LA INF ORMA CIÓN Q UE OFRECEN LAS F UENTES 348 y también hábiles artistas para interpretar concienzudamente la mayor parte de dichas obras. Unámonos todos, pues, y con un poco de ener gía y fuerza de voluntad y un mucho de constan- cia, llegaremos á donde otros que disponen de menores ele- mentos. Y o, que tan apasionado soy por el arte, veria con pla- cer que se prescindia para siempre de pequeñas rivalidades y que unidos los artistas en fraternal lazo se for maba una brillan- te sociedad de conciertos, para demostrar al público que tam- bien en Zaragoza hay entusiasmo por la música é intérpretes apasionados é inteligentes 151 . Otra denuncia de parecido contenido es la que se repite en el primer número de la revista Aragón Artístico , sin firma, en la que se mencionan intentos anteriores de sociedades, entre ellos el de Pérez Soriano para una Sociedad de Cuartetos. Por otro lado, en El Chiquer o –el mismo año de 1888– se dice en un suelto que Pérez Soriano se propone instituir una socie- dad lírica, con objeto de dar conciertos en un salón que “al efecto se ha de construir”. No fueron pocos los intentos por parte de este compositor , dir ec- tor y pianista de promover sociedades y conciertos para difundir la música en Zaragoza y aumentar las posibilidades profesionales y laborales de los propios músicos: probablemente no encontrase buen “caldo de cultivo” en esta ciudad, y, sea como fuere, a principios del siglo siguiente estaba afinca- do en Madrid, dirigiendo el Sexteto del T eatro Español y la orquesta del T eatro Price hasta dos meses antes de su fallecimiento, en febr ero de 1907. Años después de la actividad musical en los cafés-concierto, se abrieron las puertas de algunos teatros para pequeñas agrupaciones: un ejemplo de programación en un sólo concierto, dirigido por Manuel Fer nández Caballero, y que tuvo lugar en el T eatro Pignatelli en junio de 1879, es el siguiente: zarzuela Las dos princesas de M. Fernández Caballero –alguno de los números–, la Danse macabr e de Saint-Säens, Marcha fúnebr e para el entierr o de una marioneta de Gounod, la gavota La ingenua de [Luigi] Arditi 151 Revista de Aragón , año II, nº 19, 18 de mayo de 1879, p. 152. L AS PUBLICA CIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARA GOZAN AS EN LA E SP AÑA DE LA R EST A URACIÓN (1883-1924): UN ES TUDIO DE LA SOCIED AD , CUL TURA Y A CTU ALID AD AR TÍS TICA LOCALES 349 (*1822; †1903), la obertura Poète et paysan de Suppé, El canto del mariner o de Marqués, serenata Al pie de la r eja de Carreras, sinfonía de la ópera Guiller mo Tell de Rossini, preludio de Bach-Gounod Ave María , y los valses Les Faunes de [Olivier] Metra (*1830; †1889). Sin duda, era una programación al estilo de la época: para entretener y no cansar a los asistentes, con obras y arreglos breves. Al respecto es importante señalar que sobre el estreno con gran éxito de ese poema sinfónico de Saint-Saëns para violín y orquesta –en su primera versión lo escribió para voz y piano–, dice Pérez Soriano del autor que es el “compositor de música para conciertos” que está llamando la atención en Europa, y que en España destaca la obra que dirige Bretón y que es “una gloriosa esperanza para el arte” según los críticos: se refiere Pérez Soriano al poema sinfónico Faethon , que interpretó en mayo de 1879 la Sociedad de conciertos que Bretón dirigió en el T eatr o Apolo de Madrid 152 . Por otro lado, es muy probable que los dos conciertos que recoge con detalle El Corr eo Musical significarían ese intento de Sociedad de Conciertos de 1888 que no llegó a consolidarse: los dos, celebrados en la primavera de 1888, revelan un repertorio en el que se incluyen compositores nacionales y locales, esta vez: en el T eatro Pignatelli actuaron el Sr . [Eduardo] Amigó (ar monio), Pérez Soriano, Ruiz de V elasco, T eodoro Ballo, el bajo Loriente, Laclaustra, Cámara, Cuartero y T remps; el sexteto estaba formado por Ruperto Ruiz de V elasco (piano) y un quinteto de cuerda con T eodoro Ballo (1.er violín), Manuel Cuartero (violín 2.º), José T remps (viola), Juan Laclaustra (violonchelo) y Cámara (contrabajo). 152 “Los conciertos de la Unión artística (III)”. La Crónica de la música: r evista semanal y biblioteca musical : Madrid, año II, nº 33, 8 de mayo de 1879, p. 1. C C A A P P Í Í T T U U L L O O 5 5 . . P AN ORAMA M USICAL EN Z ARA GOZA A TRA VÉS DEL ESTUDIO DE LA INF ORMA CIÓN Q UE OFRECEN LAS F UENTES 350 El programa incluyó la Sinfonía de Las alegr es comadr es de Windsor –dentro del estilo italiano– de Otto Nicolai, una Fantasía de La Straniera de Bellini –arreglo de Pérez Soriano–, una Gavota de Ruiz de V elasco, la Plegaria de [Antonio] Bazzini (*1818; †1897) en la que acompañan a Ballo y se dice que muy bien aun con sólo dos ensayos (!); melodía Addio mio bene de Juan Goula, Scena gran vals infer nal de Roberto el diablo de Meyerbeer; Ballo con Pérez Soriano y Laclaustra: fantasía de Rigoletto de Alard, trío de Sonámbula de [Vincenzo de] Meglio (*1825; †1883); [Eduardo] Amigó (*Barcelona, 1836; †Buenos Aires, 1902) tocó Fiesta de aldea y Zambra morisca , las dos de [Antonio López] Almagro, una fantasía sobre motivos de Fausto de Almagro compuesta por Amigó, Appasionato de [Henri-Auguste Fig. 5.5 Retrato del joven T eodoro Ballo L AS PUBLICA CIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARA GOZAN AS EN LA E SP AÑA DE LA R EST A URACIÓN (1883-1924): UN ES TUDIO DE LA SOCIED AD , CUL TURA Y A CTU ALID AD AR TÍS TICA LOCALES 351 Lebeau] d’Aubel (*1830c; †1891p) 153 , fantasía de Dinorah de Eugel –proba- blemente uno de tantos arreglos de la Dinorah de G. Meyerbeer– y V eilleurs de nuit del or ganista parisino Louis James Alfred Lefébure W elly –llevó al ór gano la música instrumental entonces de moda–. El har monium era de Alexandre Pére et fils, de París, y el piano Stolle, de Dresde. Fig. 5.6 Caricatura de Juan Goula (padr e) en el interior de la r evista El Pillín: periódico satírico-cómico-literario, ilustrado (Bar celona, año I, nº 5, 1 de octubr e de 1886, p. 6) 153 H. A. Lebeau d’Aubel fue, además de compositor , editor , organista y constructor de ór ga- nos y pianos en París; se formó musicalmente con Alfr ed Lefébure-W elly y François Benoist. C C A A P P Í Í T T U U L L O O 5 5 . . P AN ORAMA M USICAL EN Z ARA GOZA A TRA VÉS DEL ESTUDIO DE LA INF ORMA CIÓN Q UE OFRECEN LAS F UENTES 352 En el segundo concierto, celebrado en el T eatro Salón Goya, los intérpr e- tes fueron el mismo sexteto y la tiple Sra. Montezini en vez del bajo Loriente, ejemplo de la for mación típica de sexteto a finales del siglo y que solía com- ponerse de un pianista y cinco instrumentos de cuerda; además participaron Agustín Pérez Soriano (piano) y Eduardo Amigó (ar monio). Las posibilidades de combinaciones instrumentales que encierra tal agrupación y que, al mismo tiempo, favorecían la adaptabilidad de algunas obras, quedan recogi- das en el programa del concierto: Paragraphe III , de von Suppé –por el sex- teto–; Ballata “Oh, com’è bello il ciel” de la ópera O Guarany , de Antonio Carlos Gomes; bolero de la ópera Vísperas sicilianas , de G. V erdi; mazurka Rioja , de R. Ruiz de V elasco; aria de Aida , de G. V erdi; serenata Leggenda V alacca , de Gaetano Braga; vals de Roméo et Juliette , de Ch. Gounod –estas cuatro últimas con la tiple Montezini–; el T río de Nor ma (Pérez Soriano, Laclaustra y Ballo); Fantasía sobre motivos de Er nani de G. V erdi (Pérez Soriano solo) y transcripción del Ave María de Gounod –estas dos últimas arregladas y tocadas por Pérez Soriano, quien interpretó, a petición del público, unas variaciones sobre la Jota Aragonesa –; Concierto n.º 7, de Bériot –T eodoro Ballo, violín, acompañado por Ruiz de V elasco al piano–. Eduardo Amigó (ar monio) interpretó L’âme en peine de Flotow, con arreglos de A. F . Miolan, la r everie para piano y quinteto de cuerda titulada Au bord de la mer de [Emilio] Dunkler , la escena campestr e Fiesta de aldea de A. López Almagro y el Andante y wals de Lefébure W elly, además de una petición de “los dilettanti”: Zambra morisca , también del murciano A. López Almagro –pianista, compositor y editor , catedrático de ar monio en la Escuela de Música y Declamación de Madrid–. En el programa, al uso, además del sexteto, se dan diferentes for maciones como el trío, violín y piano acompañante, voz e instrumentos, ar monio o piano solo –obras originalmente para éste y transcripciones–. Sabemos al res- pecto, por la frecuencia con que aparece en diferentes lecturas de la época, que la obra de von Suppé estaba en el repertorio de la Sociedad de Conciertos y había sido interpretada una semana antes –jueves, 5 de abril–, en un programa diferente que se escuchó en el T eatro Pignatelli, con lo que esta vez no se trataba de un concierto poco preparado, si tenemos en cuen- L AS PUBLICA CIONES PERIÓDICAS MUSICALES ZARA GOZAN AS EN LA E SP AÑA DE LA R EST A URACIÓN (1883-1924): UN ES TUDIO DE LA SOCIED AD , CUL TURA Y A CTU ALID AD AR TÍS TICA LOCALES 353 ta, además, que los responsables eran buenos intérpretes –Ruiz de V elasco, Pérez Soriano, Eduardo Amigó 154 , T eodoro Ballo o los componentes del sex- teto–. En El Corr eo Musical se hizo muy buena crítica de los dos conciertos. Y a no pr edomina el italianismo –aunque todavía presente–, sino que se puede apreciar en estos conciertos un gran eclecticismo en la programación: compositores italianos, franceses, centroeuropeos, el brasileño Gomes, el murciano López Almagro, catalanes o aragoneses, pero casi todas son obras elegidas entre las más notorias y exitosas de cada autor; al mismo tiempo, se observa que se concentraron figuras nacionales relevantes en la composición y la interpretación para estos conciertos zaragozanos: jotas, valses, melodías, fantasías, tríos, boleros, mazurkas, arias, serenatas y arreglos, algunos de ellos debidos a Pérez Soriano. A la de Conciertos en 1885 le sigue la creación de una Sociedad de Cuartetos en 1890, con reglamento de marzo de ese año: tuvo como presi- dente honorario al violinista Jesús de Monasterio, y como profesores a T eodoro Ballo, Manuel Cuartero, José T remps, Juan Laclaustra y Santiago Carvajal 155 ; en alguna ocasión la dirigió el pianista Agustín Pérez Soriano. For maron parte de su repertorio Haydn, Beethoven, Mendelssohn, Meglio, Suppé, Rossini, Gounod, Pérez Soriano, Brull, Marqués e Iglesias: clásicos, románticos y contemporáneos en cuartetos, ópera y zarzuela. Algo tardío respecto a otras ciudades es el nacimiento de la Sociedad Filar mónica, en 1906. El primer concierto se celebró el 2 de marzo en un local para doscientas personas que el marqués de Bobadilla, don Mauricio de Bobadilla y Escribá de Romaní, tenía arrendado a la Escuela de Música, en la calle Espoz y Mina, nº 23, pral. 154 Barcelonés, nacido en 1836, se formó en su ciudad natal con Ramón Vilanova y, des- pués, en el Conservatorio de París con A. François Marmontel. Organista y pianista, ocupó una cátedra de Armonio en el Real Conservatorio de Madrid en 1862. T ras la Revolución de 1868, se trasladó a París acompañando a la familia real –había sido profesor de cáma- ra de Isabel II–. Después de viajar por varios países de Europa, regresó a Argentina, donde ya había vivido entre 1855 y 1859, y país en el que murió, al parecer , en la pobreza. 155 Véase cap. 2, pág. 121. C C A A P P Í Í T T U U L L O O 5 5 . . P AN ORAMA M USICAL EN Z ARA GOZA A TRA VÉS DEL ESTUDIO DE LA INF ORMA CIÓN Q UE OFRECEN LAS F UENTES 360 do lo que fue de estos jóvenes concertistas posterior mente, en lo que se con- virtieron, su proyección a nivel nacional y, en algunos casos, inter nacional, no dando lugar a cuestionamientos: Pilar Serrano, Eugenia Larroyed, Mª del Pilar y Mª del Car men de Miguel, Isabel y Cecilia Ballo, Elena Palao, María Rojas, Constancia Comín –después de estudiar con Ballo, fue a Madrid a per- feccionarse con Fer nández Badas–, T rini Castillo, Pilar Caver o, Pilar Bayona y Luis Galve son algunos ejemplos. Es un momento en que se advierte un público educado en la música y el florecimiento de varios jóvenes intérpre- tes, favorecido por las nuevas instituciones musicales. Fig. 5.8a De izda. a dcha. y de arriba abajo: Pilar Serrano 163 , Constancia Comín, T rini Castillo. 163 Pilar Serrano Rodeles tocó en Parisiana (romanza Alicia , de [Joseph] Ascher , *1829; †1869), cuando tenía 14 años, habiendo terminado el 7º curso de piano; fue alumna de Santiago Carvajal. [Document text truncated for crawler view.]