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Abstract

Las pegmatitas del campo de Giraúl, Namibe(SW de Angola) encajan en series metapelíticas o metabasíticas del Arcaico superior. Las rocas metamórficas se encuentran afectadas por la orogenia Eburneana, formando pliegues muy apretados de dirección NW-SE y vergencia al SW, que tienen desarrollada esquistosidad de plano axial; los materiale se encuentran afectados por metamorfismo regional, sintectónico con esta deformación, en la facies de las anfibolitas. Una suite de rocas intrusivas de edad Eburneano tardío (2230 ± 48 Ma mediante isocrona con Sm/Nd; edades discordantes de 1795±41 Ma y 1728±2.5 Ma mediante U/Pb) se emplazan coincidiendo con los estadios deformativos póstumos, y están poco o nada deformados. Comprenden, por orden decreciente de edad, piroxenitas, hornblenditas, gabronoritas,dioritas, tonalitas, granodioritas, leucogranitossieníticos y leucomonzogranitos, así como pegmatitas graníticas. Por sus características geoquímicas pueden clasificarse como granitos de tipo I calcoalcalinos, asociados a un contexto de arcos de islas volcánicas, si bien en los leucogranitos su mineralogía, composición peralumínica e isótopos radiogénicos (åNd(t)= - 2,217) denotan un elevado grado de contaminación crustal. Se han diferenciado, en base a criterios de composición mineral y de estructura interna, cinco tipos de pegmatitas (I, II, III, IV y V). Corresponden a la clase LCT. El tipo I (estéril) es el único que está confinado a los leucogranitos y cuyo contacto con éstos es gradual; presenta una estructura concéntrica sencilla, con dos zonas intermedias (que pueden contener berilo) y un núcleo de cuarzo, a veces rosado, de calidad gemológica. Los principales minerales son microclina, plagioclasa y cuarzo, con granate, chorlo y moscovita como principales accesorios.El tipo II (estéril) posee, además de las zonas anteriores, zonas de borde y de pared.Se componen de microclina, albita y cuarzo; como accesorios hay granate, moscovita,biotita y berilo verde; en estadios tardíos aparece una ligera albitización con trazas de minerales del grupo de la columbita. El tipo III (subtipo de berilo-columbita), además de las zonas y minerales anteriores, posee una tercera zona intermedia con cristales de tamaño bloques, y está enriquecidoen minerales del grupo de la columbita,reemplazados por minerales del grupo del pirocloro. El tipo IV (subtipo de berilo-columbitafosfato) tiene una estructura parecida a la anterior, si bien con unidades albíticas tardías reemplazantes (vetas albíticas y vetas de cuarzo-moscovita-elbaíta). Además, en las zonas intermedias son muy abundantes los fosfatos de la secuencia trifilita ferrisickleritaheterosita; el berilo y los minerales del grupo de la columbita también están presentes. La albitización tardía produce el reemplazamiento de los fosfatos primarios por alluaudita; la columbita se ve reemplazada por minerales del grupo del pirocloro. El tipo V (espodumena) es el más evolucionado; aunque no presenta fosfatos en las primeras zonas intermedias, en la tercera zona intermedia predomina la espodumena como mineral esencial, con ambligonita y escasa petalita (muy reemplazada por cuarzo+espodumena); la columbita es relativamente común y es reemplazada por microlita. En los estadios subsolidus se forman vetas albíticas y vetas de cuarzo-moscovita (litínica o lepidolita)-elbaíta; en los estadios póstumos la nanpingita (mica de Cs) reemplaza a la moscovita. La geoquímica mineral de los componentes pegmatíticos revela tendenciasde enriquecimiento progresivo en 1-2 órdenes de magnitud en Rb, Cs, Ga, P en microclina y moscovita desde las primeras zonas en cristalizar a las más tardías, y de las pegmatitas. Gonçalves, Antonio Olimpio; Paniagua Condado, Andrés; Melgarejo Draper, Joan Carles

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http://zaguan.unizar .es TDR-UZ [ T esis D oc torales en R ed U niv ersidad de Z aragoza] Antonio Olimpio Gonçalv es Caracterización mineralógica, geoquímica y petrog e n é tica de las pegmatitas graníticas de Giraúl, Namibe , Angola T esis Doc toral Universidad de Zar agoza ÍNDICE Dedic atori a. Agradecimientos. Resumen en Castellano 1 Abstract 3 1. CÁPITULO DE INTRODUCCIÓN ....................................................................................... 5 1.1. Antecedentes s obre las pegmatitas en Angola ................................................. 5 1.2. ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIEN TO DE LAS PEGMATITAS .......................... 7 1.2.1. Introducción ................................................................................................... 7 1.2.2. Conceptos generales sobre las pegmatitas graníticas .................................... 7 1.2.3. Interés económico de las pegm atitas graníticas ............................................. 8 1 .2.4. Reseña histórica sobre la evoluc ión de las investigaciones s obre pegmatitas graníticas ..................................................... 9 1.2.5. Clasificación de las pegmatitas graníticas ................................................... 11 1.2.6. MORFOLOGÍA Y ESTRUCTURA IN TERNA DE PEGMATITAS DE ELEMENTOS RAROS…… .......................................................................................... 13 1.2.6.1 Pegmatitas homogéneas ............................................................................. 13 1.2.6.2. Pegmatitas zonadas ................................................................................... 13 1.2.7. ASOCIACIONES MINERALES DE LAS PEGMATITAS GRANÍTICAS............... 15 1.2.7.1. Pegmatitas abisales ................................................................................... 15 1.2.7.2. Pegmatitas de moscovita ........................................................................... 16 1.2.7.3. PEGMATITAS ABISALES DE LA CLASE DE ELEMENTOS RAROS ............... 16 1.2.7.3.1. Pegmatitas de tipo tierras raras, tipo allanita y m onacita ....................... 16 1.2.7.3.2. Pegmatitas de tierras tipo g adolinita ...................................................... 19 1.2.7.3.3. Pegmatita de elem entos raros tipo berilo ............................................... 18 1.2.7.3.4. Pegmatitas de elem entos raros complejas tipo espodum ena ................ 19 1.2.7.3.5. Pegmatitas de elem entos raros complejas de petalita ............................ 20 1.2.7.3.6. Pegmatitas de elem entos raros de lepidolita ......................................... 21 1.2.7.3.7. Pegmatitas de elem entos raros de elbaíta ............................................. 21 1.2.7.3.8. Pegmatitas de elem entos raros de ambligonita ...................................... 22 1.2.7.3.9. Pegmatitas de elem entos raros de tipo-espodumena ............................. 23 1.2.7.3.10. Pegmatitas de elem entos raros de tipo albita ....................................... 23 1.2.7.4. PEGMATITAS MIAROLÍTICAS .............................................................................. 24 1.3. OBJETIVOS ............................................................................................................. ...... 25 1.4. M ETODOLOGÍ A ........................................................................................................... 27 1.4.1. CARTOGRAFÍA Y MUESTREO ............................................................... 27 1.4.2. MÉTODOS PARA LA CARACTERIZACIÓN DE LA MINERALOGÍA ....................................................................................... ... 27 1.4.2.1. Microscopía óptica de luz transmitida y reflejad a .................................... 27 1.4.2.2. Microsc opía electrónica de barrido .......................................................... 27 1.4.2.3. Difractrometría de rayos X ....................................................................... 28 1.4.2.4. Microsonda electrónica............................................................................. 28 1.4.3. ANALISIS QUÍMICOS DE ROCA TOTAL .............................................. 33 1.4.4.1. Fluorescencia de rayos X .......................................................................... 33 1.4.4.2. ICP-MS .................................................................................................... . 33 1.4.5. INCLUSIONES FLUIDAS ......................................................................... 33 1.4.5.1. Metodología y muestreo ........................................................................... 33 1.4.5.1. Microsonda Raman ................................................................................... 34 1.4.6. ISÓTOPOS .................................................................................................. 34 1.4.6.1. Sm-Nd ....................................................................................................... 34 1.4.6.2. U-Pb ...................................................................................................... .... 34 CAPÍTULO II….. ............................................................................................................... ..... 35 2. 1.SITUACIÓN GEOGRÁFICA ........................................................................................... 35 2. 2.I NTRODUCCIÓN A. LA GEOL OGÍA DE AFRICA ................................... 39 2.2.1. INTRODUCIÓN .......................................................................................... 39 2.2.2. GEOLOGÍA DE LOS NÚCLEOS CRATÓNICO S ARCAICOS (ARCONES) ....................................................................................... ........ 41 2.2.3. DESARROLLO DE BASAME NTO DEL PALEOPROTEROZOICO ..... 42 2.2.4. DESARROLLO DE BASAMENTO DEL MESOPROTEROZOICO ....... 43 2.2.5 DESARROLLO DE BASAMENTO DE NE OPROTEROZOICO ........... 43 2.2.6. DESARROLLO FANEROZOICO ............................................................. 45 2.3. PANORAMA GENERAL DE LA GEOL OGÍA DE ANGOLA .................................... 53 2.3.1 INTRODUCIÓN ........................................................................................... 53 2.3.2 CICLOS DEL MESOARCAICO ................................................................. 54 2.3.2.1. Series del Mesoarcaico ............................................................................ 54 2.3.2.2. Actividad tectonomagm ática del Mesoarcaico ......................................... 55 2.3.3. CICLO LIMPOPO- LIBERIANO (2700±200 Ma) ..................................... 56 2.3.3.2. Actividad tectonomagm á tica del Neoarcaico ........................................... 57 2.3.4. EL CICLO EBURNEANO .......................................................................... 57 2.3.3.3. Intrusivos del Proterozoico inferior .......................................................... 58 2.3.2.3. EL CICLO KIBARIANO-GRENVILLIANO .......................................... 60 2.3.5. EL CICLO PANAFRICANO ..................................................................... 63 2.4. SITUACIÓN GEOLÓGICA ............................................................................................ 75 CAPÍTULO III….. ............................................................................................................. .... 79 3.1. GEOLOGÍA DE LA ZONA DE ESTUDIO .................................................................... 79 3.1.1 La serie Precámbrica ..................................................................................... 79 3.1.2. La deformación y el m eta morfism o Precámbricos ...................................... 84 3 1.3. Rocas intrusivas del Precámbrico ................................................................ 96 3.1.4. La serie del Fanerozoico ............................................................................ 117 3.1.4.5. Fracturación Fanerozoica ........................................................................ 120 3.1.4.6. Intrusivos del Mesozoico ........................................................................ 121 3. 2. GEOQUÍMICA DE LAS ROCAS PLUTÓNICAS ..................................................... 123 3.2.1. Metodología e instrumental ....................................................................... 12 3 3.3. GEOQUÍMICA DE ISÓTOPOS RADIOGÉNICOS .................................................... 137 3.3.1. Introducción ............................................................................................... 137 3.3.2. Método de trabajo ...................................................................................... 139 3.3.3. Resultados .................................................................................................. 140 3.3.4. Discusión y conclusiones .......................................................................... 144 CAPÍTULO IV….. ............................................................................................................... . 145 4.1. ESTRUCTURA DEL CAMPO PEGMATÍTICO ........................................................... 145 4.1.1. Introducción ................................................................................................ 145 4.1.2. Tipología de las pegmatitas d el campo....................................................... 145 4.1.3. Distribución de los diferentes tipos de pegmatit as en el campo de Giraúl ............................................................................................... .............. 147 CAPÍTULO V….. ................................................................................................................ . 149 5.1. PEGMATITAS DE TIPO I ............................................................................................. 149 5.1.1. Caracteres generales ................................................................................. .. 149 5.1.2. Estructura interna y mineralogía................................................................ 151 5.1.3. Secuencia de cristalización ......................................................................... 161 5.2. PEGMATITAS DE TIPO I: GEOQUÍMICA MINERAL ............................................. 163 5.2.1. FELDESPATO POTÁSICO ...................................................................... 163 5.2.1.1. Elementos m ayores ........................................................................ 163 5.2.1.2. Elementos trazas ......................................................................... ... 164 5.2.2. MOSCOVITA ............................................................................................ 166 5.2.2.1. Elementos m ayores ........................................................................ 166 5.2.2.2. Elementos trazas ......................................................................... ... 167 5.2.3. GRANATES ............................................................................................... .. 170 5.2.4. CIRCÓN ................................................................................................. ...... 171 5.2.5. BERILO ................................................................................................. ....... 171 5.2.6. GRUPO DE LA TURMALINA ................................................................... 172 CAPÍTULO VI….. ............................................................................................................... . 177 6.1. PEGMATITAS DE TIPO II ............................................................................................ 177 6.1.1. Características generales................................................................................ 177 6.1.2. Estructura interna y mineralogía................................................................... 180 6.1.3. Secuencia de cristalización ............................................................................ 192 6.2. PEGMATITAS DE TIPO II: GEOQUÍMICA MINERAL ............................................ 195 6.2.1. FELDESPATO POTÁSICO ......................................................................... 195 6.2.1.1. Elementos m ayores ........................................................................... 195 6.2.1.2. Elementos trazas ............................................................................ ... 196 6.2.2. PLAGIOCLASA .......................................................................................... 2 00 6.2.2.3. MOSCOVITA ............................................................................................ 200 6.2.2.2. Elementos m ayores ........................................................................ 200 6.2.3.2. Elementos trazas ......................................................................... ... 202 6.2.4. GRANATE ................................................................................................. ... 206 6.2.5. CIRCÓN .................................................................................................. ...... 207 6.2.6. BERILO .................................................................................................. ....... 207 6.2.7. GRUPO DE LA TURMALINA .................................................................... 208 6.2.8. APATITO ...................................................................................................... 212 6.2.8. GRUPO DE LA COLUMBITA .................................................................... 212 CAPÍTULO VII….. .............................................................................................................. . 213 7.1. PEGMATITAS DE TIPO III ........................................................................................... 213 7.1.1. Características generales................................................................................ 213 7.1.2. Estructura interna y mineralogía................................................................... 213 7.1.3. Secuencia de cristalización ............................................................................ 225 7.2. PEGMATITAS DE TIPO III: GEOQUÍMICA MINERAL .......................................... 227 7.2.1. FELDESPATO POTÁSICO .......................................................................... 227 7.2.1.1. Elementos m ayores ............................................................................ 227 7.2.1.2. Elementos trazas ............................................................................. ... 227 7.2.2. MOSCOVITA ................................................................................................ 231 7.2.2.1. Elementos m ayores ............................................................................ 231 7.2.2.2. Elementos trazas ............................................................................. ... 231 7.2.3. GRANATE ..................................................................................................... 236 7.2.4. CIRCÓN ................................................................................................... ...... 237 7.2.5. GRUPO DE LA TURMALINA ..................................................................... 238 7.2.6. APATITO .................................................................................................. ..... 242 7.2.7. GRUPO DE LA COLUMBITA ..................................................................... 242 7.2.8. GRUPO DEL PIROCLORO .......................................................................... 243 CAPÍTULO VIII….. ............................................................................................................. 247 8.1. PEGMATITAS DE TIPO IV .......................................................................................... 247 8.1.1. Características generales................................................................................ 247 8.1.2. Estructura interna y mineralogía ................................................................... 249 8.1.3. Secuencia de cristalización ............................................................................. 283 8.2. PEGMATITAS DE TIPO IV: GEOQUÍMICA MINERAL .......................................... 287 8.2.1. FELDESPATO POTÁSICO .......................................................................... 287 8.2.1.1. Elementos m ayores ............................................................................ 287 8.2.1.2. Elementos trazas ............................................................................. ... 291 8.2.2. MOSCOVITA ................................................................................................ 291 8.2.2.1. Elementos m ayores ............................................................................ 291 8.2.2.2. Elementos trazas ............................................................................. ... 292 8.2.3. GRANATE ...................................................................................................... 296 8.2.4. CIRCÓN .................................................................................................... ...... 297 8.2.5. BERILO .................................................................................................... ....... 298 8.2.6. GRUPO DE LA TURMALINA ...................................................................... 300 8.2.7. GRUPO DE ANFIBOLES DE Li .................................................................. 315 8.2.8. MONTEBRASITA-AMBLIGONITA ............................................................ 316 8.2.9. GRUPO DE LA FERRISICKLERITA-SICKLERITA ................................... 317 8.2.9. HETEROSITA – PURPURITA ...................................................................... 318 8.2.10. GRUPO DE LA ALLUAUDITA ................................................................ 319 8.2.10. GRUPO DEL APATITO .............................................................................. 320 8.2.11. ÓXIDOS DE Nb-Ta ...................................................................................... 320 8.2.8. GRUPO DEL PIROCLORO ........................................................................... 324 CAPÍTULO IX….. ............................................................................................................... . 327 9.1. PEGMATITAS DE TIPO V... ......................................................................................... 327 9.1.1. Características generales ................................................................................. 327 9.1.2. Estructura interna y mineralogía .................................................................... 329 9.1.3. Secuencia de cristalización .............................................................................. 343 9.2. PEGMATITAS DE TIPO V: GEOQUÍMICA MINERAL ............................................ 347 9.2.1. FELDESPATO POTÁSICO ........................................................................... 347 9.2.1.1. Elementos m ayores ............................................................................. 347 9.2.1.2. Elementos trazas .............................................................................. ... 347 9.2.2. MOSCOVITA ................................................................................................. 351 9.2.2.1. Elementos m ayores ............................................................................. 351 9.2.2.2. Elementos trazas .............................................................................. ... 352 9.2.3. MICAS DE LITIO ........................................................................................... 355 9.2.4. GRANATE ................................................................................................... ... 358 9.2.5. CIRCÓN .................................................................................................... ...... 360 9.2.6. ESPODUMENA .............................................................................................. 3 60 9.2.7. GRUPO DE LA TURMALINA ...................................................................... 360 9.2.8. MONTEBRASITA-AMBLIGONITA ............................................................ 365 9.2.9. GRUPO DEL APATITO ................................................................................ 366 9.2.10. GRUPO DE LA COLUMBITA .................................................................... 366 9.2.11. GRUPO DEL PIROCLORO ......................................................................... 367 9.2.12. CASITERITA ............................................................................................... . 372 9.3. INCLUSIONES FLUIDAS ............................................................................................ 369 9.3.1. Introducción .............................................................................................. ....... 369 9.3.2. Metodología de muestreo ................................................................................ 37 2 9.3.3. Petrografía de las inclusiones .......................................................................... 3 72 9.3.4. Microtermometría .......................................................................................... .. 375 9.3.5. Discusión ................................................................................................. ........ 377 CAPÍTULO X….. ................................................................................................................ . 379 10.1. EVOLUCIÓN DE LA ESTRCTURA IN TERNA A NIVEL DE CAMPO .............. 379 10.2. EVOLUCIÓN DE LA MINERALOGÍA ...................................................................... 383 10.3. EVOLUCIÓN EN LA GE OQUÍMICA MINERAL ..................................................... 387 10.3.1. Introducción .............................................................................................. ...... 387 10.3.2. Evolución geoquímica en microclina ............................................................. 387 10.3.3 MOSCOVITA ................................................................................................. 392 10.3.4. BERILO .................................................................................................... ...... 398 10.3.5. GRUPO DE LA TURMALINA .................................................................... 498 10.3.6. GRUPO DE LOS GRANATES ..................................................................... 404 10.3.7. CIRCÓN .................................................................................................... ..... 406 10.3.8. GRUPO DEL APATITO ................................................................................ 407 10.3.9. GRUPO DE LA COLUMBITA ..................................................................... 408 10.4. MODELO DE CRISTALIZACIÓN DE LA S PEGM ATITAS DE GIRAÚL ............. 411 10.4.1. Condiciones de cristalización ......................................................................... 411 10.4.2. Evolución de la cristalización ......................................................................... 41 2 10.4.3. Concentración subsolidus de elementos raros ............................................... 413 CAPÍTULO XI….. .............................................................................................................. . 415 11.1. IMPLICACIONES EN LA EXPLORAC IÓN DE ELEMENTOS RAROS ................. 415 11.1. 1.Criterios y técnica de exploración de pegmatitas de elem entos raros (Nb- Ta-Rb-Cs-Li) ............................................................................................ ........ 415 11.1.2. Potencial metalogenéti co de los granitoides del campo de Giraúl, indicadores geoquímicos .................................................................................. . 416 11.1.3. Indicadores basados en la geoquímica m ineral en las pegmatitas ............................................................................................... ........... 418 11.1.4. Diseño de futuras campañas de exploración en el Precám brico de Angola ............. 422 11.2. IMPLICACIONES EN LA EXPL OTACIÓN DE LOS RECURSOS ......................... 425 11.2. 1. Minerales de inte rés gemológi co .............................................. 425 11.2. 2. Feldespa to .............................................................................. 425 11 .2.3. Tánt alo ................................................................................... 428 12. CONCLUSIONES… …………………. . ..................................................... 429 13. REFERENC IAS ..................................................................................... 431 ÍNDICE Dedic atori a. Agradecimientos. Resumen en Castellano 1 Abstract 3 1. CÁPITULO DE INTRODUCCIÓN ....................................................................................... 5 1.1. Antecedentes s obre las pegmatitas en Angola ................................................. 5 1.2. ESTADO ACTUAL DEL CONOCIMIEN TO DE LAS PEGMATITAS .......................... 7 1.2.1. Introducción ................................................................................................... 7 1.2.2. Conceptos generales sobre las pegmatitas graníticas .................................... 7 1.2.3. Interés económico de las pegm atitas graníticas ............................................. 8 1 .2.4. Reseña histórica sobre la evol uc ión de las investigaciones s obre pegmatitas graníticas ..................................................... 9 1.2.5. Clasificación de las pegmatitas graníticas ................................................... 11 1.2.6. MORFOLOGÍA Y ESTRUCTURA IN TERNA DE PEGMATITAS DE ELEMENTOS RAROS…… .......................................................................................... 13 1.2.6.1 Pegmatitas homogéneas ............................................................................. 13 1.2.6.2. Pegmatitas zonadas ................................................................................... 13 1.2.7. ASOCIACIONES MINERALES DE LAS PEGMATITAS GRANÍTICAS............... 15 1.2.7.1. Pegmatitas abisales ................................................................................... 15 1.2.7.2. Pegmatitas de moscovita ........................................................................... 16 1.2.7.3. PEGMATITAS ABISALES DE LA CLASE DE ELEMENTOS RAROS ............... 16 1.2.7.3.1. Pegmatitas de tipo tierras raras, tipo allanita y m onacita ....................... 16 1.2.7.3.2. Pegmatitas de tierras tipo g adolinita ...................................................... 19 1.2.7.3.3. Pegmatita de elem entos raros tipo berilo ............................................... 18 1.2.7.3.4. Pegmatitas de elem entos raros complejas tipo espodum ena ................ 19 1.2.7.3.5. Pegmatitas de elem entos raros complejas de petalita ............................ 20 1.2.7.3.6. Pegmatitas de elem entos raros de lepidolita ......................................... 21 1.2.7.3.7. Pegmatitas de elem entos raros de elbaíta ............................................. 21 1.2.7.3.8. Pegmatitas de elem entos raros de ambligonita ...................................... 22 1.2.7.3.9. Pegmatitas de elem entos raros de tipo-espodumena ............................. 23 1.2.7.3.10. Pegmatitas de elem entos raros de tipo albita ....................................... 23 1.2.7.4. PEGMATITAS MIAROLÍTICAS .............................................................................. 24 1.3. OBJETIVOS ............................................................................................................. ...... 25 1.4. M ETODOLOGÍ A ........................................................................................................... 27 1.4.1. CARTOGRAFÍA Y MUESTREO ............................................................... 27 1.4.2. MÉTODOS PARA LA CARACTERIZACIÓN DE LA MINERALOGÍA ....................................................................................... ... 27 1.4.2.1. Microscopía óptica de luz transmitida y reflejad a .................................... 27 1.4.2.2. Microsc opía electrónica de barrido .......................................................... 27 1.4.2.3. Difractrometría de rayos X ....................................................................... 28 1.4.2.4. Microsonda electrónica............................................................................. 28 1.4.3. ANALISIS QUÍMICOS DE ROCA TOTAL .............................................. 33 1.4.4.1. Fluorescencia de rayos X .......................................................................... 33 1.4.4.2. ICP-MS .................................................................................................... . 33 1.4.5. INCLUSIONES FLUIDAS ......................................................................... 33 1.4.5.1. Metodología y muestreo ........................................................................... 33 1.4.5.1. Microsonda Raman ................................................................................... 34 1.4.6. ISÓTOPOS .................................................................................................. 34 1.4.6.1. Sm-Nd ....................................................................................................... 34 1.4.6.2. U-Pb ...................................................................................................... .... 34 CAPÍTULO II….. ............................................................................................................... ..... 35 2. 1.SITUACIÓN GEOGRÁFICA ........................................................................................... 35 2. 2.I NTRODUCCIÓN A. LA GEOL OGÍA DE AFRICA ................................... 39 2.2.1. INTRODUCIÓN .......................................................................................... 39 2.2.2. GEOLOGÍA DE LOS NÚCLEOS CRATÓNICO S ARCAICOS (ARCONES) ....................................................................................... ........ 41 2.2.3. DESARROLLO DE BASAME NTO DEL PALEOPROTEROZOICO ..... 42 2.2.4. DESARROLLO DE BASAMENTO DEL MESOPROTEROZOICO ....... 43 2.2.5 DESARROLLO DE BASAMENTO DE NE OPROTEROZOICO ........... 43 2.2.6. DESARROLLO FANEROZOICO ............................................................. 45 2.3. PANORAMA GENERAL DE LA GEOL OGÍA DE ANGOLA .................................... 53 2.3.1 INTRODUCIÓN ........................................................................................... 53 2.3.2 CICLOS DEL MESOARCAICO ................................................................. 54 2.3.2.1. Series del Mesoarcaico ............................................................................ 54 2.3.2.2. Actividad tectonomagm ática del Mesoarcaico ......................................... 55 2.3.3. CICLO LIMPOPO- LIBERIANO (2700±200 Ma) ..................................... 56 2.3.3.2. Actividad tectonomagm á tica del Neoarcaico ........................................... 57 2.3.4. EL CICLO EBURNEANO .......................................................................... 57 2.3.3.3. Intrusivos del Proterozoico inferior .......................................................... 58 2.3.2.3. EL CICLO KIBARIANO-GRENVILLIANO .......................................... 60 2.3.5. EL CICLO PANAFRICANO ..................................................................... 63 2.4. SITUACIÓN GEOLÓGICA ............................................................................................ 75 CAPÍTULO III….. ............................................................................................................. .... 79 3.1. GEOLOGÍA DE LA ZONA DE ESTUDIO .................................................................... 79 3.1.1 La serie Precámbrica ..................................................................................... 79 3.1.2. La deformación y el m eta morfism o Precámbricos ...................................... 84 3 1.3. Rocas intrusivas del Precámbrico ................................................................ 96 3.1.4. La serie del Fanerozoico ............................................................................ 117 3.1.4.5. Fracturación Fanerozoica ........................................................................ 120 3.1.4.6. Intrusivos del Mesozoico ........................................................................ 121 3. 2. GEOQUÍMICA DE LAS ROCAS PLUTÓNICAS ..................................................... 123 3.2.1. Metodología e instrumental ....................................................................... 12 3 3.3. GEOQUÍMICA DE ISÓTOPOS RADIOGÉNICOS .................................................... 137 3.3.1. Introducción ............................................................................................... 137 3.3.2. Método de trabajo ...................................................................................... 139 3.3.3. Resultados .................................................................................................. 140 3.3.4. Discusión y conclusiones .......................................................................... 144 CAPÍTULO IV….. ............................................................................................................... . 145 4.1. ESTRUCTURA DEL CAMPO PEGMATÍTICO ........................................................... 145 4.1.1. Introducción ................................................................................................ 145 4.1.2. Tipología de las pegmatitas d el campo....................................................... 145 4.1.3. Distribución de los diferentes tipos de pegmatit as en el campo de Giraúl ............................................................................................... .............. 147 CAPÍTULO V….. ................................................................................................................ . 149 5.1. PEGMATITAS DE TIPO I ............................................................................................. 149 5.1.1. Caracteres generales ................................................................................. .. 149 5.1.2. Estructura interna y mineralogía................................................................ 151 5.1.3. Secuencia de cristalización ......................................................................... 161 5.2. PEGMATITAS DE TIPO I: GEOQUÍMICA MINERAL ............................................. 163 5.2.1. FELDESPATO POTÁSICO ...................................................................... 163 5.2.1.1. Elementos m ayores ........................................................................ 163 5.2.1.2. Elementos trazas ......................................................................... ... 164 5.2.2. MOSCOVITA ............................................................................................ 166 5.2.2.1. Elementos m ayores ........................................................................ 166 5.2.2.2. Elementos trazas ......................................................................... ... 167 5.2.3. GRANATES ............................................................................................... .. 170 5.2.4. CIRCÓN ................................................................................................. ...... 171 5.2.5. BERILO ................................................................................................. ....... 171 5.2.6. GRUPO DE LA TURMALINA ................................................................... 172 CAPÍTULO VI….. ............................................................................................................... . 177 6.1. PEGMATITAS DE TIPO II ............................................................................................ 177 6.1.1. Características generales................................................................................ 177 6.1.2. Estructura interna y mineralogía................................................................... 180 6.1.3. Secuencia de cristalización ............................................................................ 192 6.2. PEGMATITAS DE TIPO II: GEOQUÍMICA MINERAL ............................................ 195 6.2.1. FELDESPATO POTÁSICO ......................................................................... 195 6.2.1.1. Elementos m ayores ........................................................................... 195 6.2.1.2. Elementos trazas ............................................................................ ... 196 6.2.2. PLAGIOCLASA .......................................................................................... 2 00 6.2.2.3. MOSCOVITA ............................................................................................ 200 6.2.2.2. Elementos m ayores ........................................................................ 200 6.2.3.2. Elementos trazas ......................................................................... ... 202 6.2.4. GRANATE ................................................................................................. ... 206 6.2.5. CIRCÓN .................................................................................................. ...... 207 6.2.6. BERILO .................................................................................................. ....... 207 6.2.7. GRUPO DE LA TURMALINA .................................................................... 208 6.2.8. APATITO ...................................................................................................... 212 6.2.8. GRUPO DE LA COLUMBITA .................................................................... 212 CAPÍTULO VII….. .............................................................................................................. . 213 7.1. PEGMATITAS DE TIPO III ........................................................................................... 213 7.1.1. Características generales................................................................................ 213 7.1.2. Estructura interna y mineralogía................................................................... 213 7.1.3. Secuencia de cristalización ............................................................................ 225 7.2. PEGMATITAS DE TIPO III: GEOQUÍMICA MINERAL .......................................... 227 7.2.1. FELDESPATO POTÁSICO .......................................................................... 227 1 Resumen RESUMEN Las pegmatitas del campo de Giraúl, Namibe (SW de Angola) encajan en series metapelíticas o metabasíticas del Arcaico superior . Las rocas metamórficas se encuentran afectadas por la orogenia Eburneana, formando pliegues muy apretados de dirección NW -SE y vergencia al SW , que tienen desarrollada esquistosidad de plano axial; los materiales se encuentran afectados por metamorfismo regional, sintectónico con esta deformación, en la facies de las anfibolitas. Una suite de rocas intrusivas de edad Eburneano tardío (2230 ± 48 Ma mediante isocrona con Sm/Nd; edades discordantes de 1795±41 Ma y 1728±2.5 Ma mediante U/Pb) se emplazan coincidiendo con los estadios deformativos póstumos, y están poco o nada deformados. Comprenden, por orden decreciente de edad, piroxenitas, hornblenditas, gabronoritas, dioritas, tonalitas, granodioritas, leucogranitos sieníticos y leucomonzogranitos, así como pegmatitas graníticas. Por sus características geoquímicas pueden clasi fi carse como granitos de tipo I calcoalcalinos, asociados a un contexto de arcos de islas volcánicas, si bien en los leucogranitos su mineralogía, composición peralumínica e isótopos radiogénicos (å Nd(t) = - 2,217) denotan un elevado grado de contaminación crustal. Se han diferenciado, en base a criterios de composición mineral y de estructura interna, cinco tipos de pegmatitas (I, II, III, IV y V). Corresponden a la clase LCT . El tipo I (estéril) es el único que está confinado a los leucogranitos y cuyo contacto con éstos es gradual; presenta una estructura concéntrica sencilla, con dos zonas intermedias (que pueden contener berilo) y un núcleo de cuarzo, a veces rosado, de calidad gemológica. Los principales minerales son microclina, plagioclasa y cuarzo, con granate, chorlo y moscovita como principales accesorios. El tipo II (estéril) posee, además de las zonas anteriores, zonas de borde y de pared. Se componen de microclina, albita y cuarzo; como accesorios hay granate, moscovita, biotita y berilo verde; en estadios tardíos aparece una ligera albitización con trazas de minerales del grupo de la columbita. El tipo III (subtipo de berilo-columbita), además de las zonas y minerales anteriores, posee una tercera zona intermedia con cristales de tamaño bloques, y está enriquecido en minerales del grupo de la columbita, reemplazados por minerales del grupo del pirocloro. El tipo IV (subtipo de berilo-columbita- fosfato) tiene una estructura parecida a la anterior , si bien con unidades albíticas tardías reemplazantes (vetas albíticas y vetas de cuarzo-moscovita-elbaíta). Además, en las zonas intermedias son muy abundantes los fosfatos de la secuencia trifilita-ferrisicklerita- heterosita; el berilo y los minerales del grupo de la columbita también están presentes. La albitización tardía produce el reemplazamiento de los fosfatos primarios por alluaudita; la columbita se ve reemplazada por minerales del grupo del pirocloro. El tipo V (espodumena) es el más evolucionado; aunque no presenta fosfatos en las primeras zonas intermedias, en la tercera zona intermedia predomina la espodumena como mineral esencial, con ambligonita y escasa petalita (muy reemplazada por cuarzo+espodumena); la columbita es relativamente común y es reemplazada por microlita. En los estadios subsolidus se forman vetas albíticas y vetas de cuarzo-moscovita (litínica o lepidolita)-elbaíta; en los estadios póstumos la nanpingita (mica de Cs) reemplaza a la moscovita. La geoquímica mineral de los componentes pegmatíticos revela tendencias de enriquecimiento progresivo en 1-2 órdenes de magnitud en Rb, Cs, Ga, P en microclina y moscovita desde las primeras zonas en cristalizar a las más tardías, y de las pegmatitas 2 RESUMEN más sencillas (tipo I) a las más complejas (tipo V). La moscovita , además, se enriquece en el mismo sentido en F , Li, T a, Sn. En el granate hay un neto enriquecimiento en Mn y depresión en Mg en el mismo sentido, en el circón es de enriquecimiento en Hf, en la columbita-tantalita, en T a, y en la turmalina, de enriquecimiento en Al, Li y F . Esta evolución geoquímica, sumada a la evolución e composición mineral y estructural de las pegmatitas, sugieren que todas estas pegmatitas proceden de la misma fuente y se formaron por fraccionamiento de los magmas leucograníticos. Apoyan esta hipótesis lo s datos de isótopos radiogénicos (discordias de la misma edad para granitoides y pegmatitas) . Las inclusiones fluidas en pegmatitas tipo V sugieren condiciones de cristalización en la tercera zona intermedia de 460-500ºC y 3,2- 3,4 kbar para la espodumena (a partir de un fluido con 4.3-13% NaCl eq y sin CO 2 ), y 330 y 400ºC y entre 2,6 y 3 kbar para la ambligonita (a partir de un fluido 4.3-8.4 % NaCl eq y ÷ CO 2 =0.184). Los leucogranitos se consideran los granitos parentales de las pegmatitas, y por su contenido en elementos raros pueden considerarse altamente fraccionados, pero no llegan a la categoría de granitos fértiles. En consecuencia, el campo de Giraúl generado a partir de ellos es comparativamente pobre en elementos raros, particularmente en T a y Cs. Pese a ello, las pegmatitas presentan posibilidades de explotación, particularmente para feldespatos de alta pureza; además, el cuarzo rosa puede ser empleado para gemología. Los minerales del grupo de la columbita se encuentran en poca cantidad y son pobres en T a, por lo que sólo podrían ser beneficiados como subproducto de la explotación de feldespato. 3 Abstract ABSTRACT The Giraul granitic pegmatitic field, Namibe (SW Angola), is hosted in Upper Archaic metabasites or metapelitic series. These metamorphic rocks are affected by the Eburnean orogeny . They have narrow folds with direction NW -SE and vergence SW , with an axial plane schistosity; these rocks are affected by regional matamorphism of amphibolitic facies, syntectonic with this deformation. A suite of intrusive rocks gives Late Eburnean age (2230 ± 48 m.y .) by Sm/Nd dating and discordant ages of 1795±41 m.y . and 1728±2.5 m.y . by U/Pb. This suite is placed during the maximum deformative stages and are low or non-deformed. They comprise, from older to younger , piroxenites, hornblendites, gabbronorites, diorites, tonalites, granodiorites, syenitic leucogranites, leucomonzogranites, and granitic pegmatites. According to the geochemical characteristics, these rocks can be classified as calc-alkaline type I granites, associated to a volcanic island-arc environment, although the mineralogy peraluminous composition and radiogenic isotopy (å Nd(t) = - 2,217) of leucogranites indicate a high degree of crustal contamination. On the basis of mineral composition and internal structure, five pegmatite types have been distinguished (I, II, III, IV y V). They belong to the LCT class. T ype I (barren) is the only hosted in leucogranites. There is a gradual transition between them and leucogranite. They have a single concentric structure, with two intermediate zones (where beryl can occur) and a quartz core, sometimes pink, of gemmological quality . The main minerals are microcline, plagioclase and quartz, with garnet, schorl and muscovite as accessories. T ype II (barren) pegmatites, in addition to the above zones, have a border and wall zone. They are composed of microcline, albite and quartz. Garnet, muscovite, biotite and green beryl are accesories. Slight albitization occurs in the late stages, with the formation scarce columbite group minerals. T ype III (beryl-columbite subtype), in addition to the previous zones and minerals, has a third intermediate zone with blocky crystals, and rich in columbite group minerals which are replaced by pyrochlore group minerals. T ype IV (beryl-columbite-phosphate subtype) has similar structure than type III but with replacement by late albitic units (albitic veins and quartz-muscovite-elbaite veins). In addition, phosphates of the triphylite-ferrisicklerite- heterosite sequence and minerals of the columbite group are widespread and beryl also occur . During late albitization alluaudite replace the primary phosphates and pyrochlore group minerals replace columbite. T ype V (spodumene) is the most evolved. Phosphates do not occur in the first intermediate zones but in the third intermediate zone spodumene is predominant, and amblygonite and traces of petalite (replaced by spodumene+quartz) also occur . Columbite is common and often it is replaced by microlite. During the subsolidus stages albite and quartz-Li-rich muscovite (or lepidolite)- elbaite veins are formed. In the latest stages nanpingite (Cs-rich mica) replaces muscovite. Mineral geochemistry of the pegmatitic components reveals two trends of progressive enrichment in 1-2 orders of magnitude in Rb, Cs, Ga, P in microcline and muscovite from the early zones to crystallize to the latest, and from the single pegmatites (type I) to the most complex (type V). In addition, muscovite evolves in the same sense in F , Li, T a, Sn. Garnet has an enrichment in Mn and a decrease in Mg. Zircon has an increase in the Hf content and columbite-tantalite, in T a. In tourmaline there is an enrichment in Al, Li and F . This geochemical evolution, together with the mineral and structural evolution, suggest that all these pegmatites come from the same source and were formed by fractionation of the leucogranitic 4 ABSTRACT magmas. This hypothesis is in accordance to the radiogenic iso topes (discordances of the same age for granites and pegmatites). Fluid inclusions from type V pegmatites suggest conditions of crystallization in the third intermediate zone of 460-500ºC and 3,2-3,4 kbar for spodumene (from a fluid with 4.3-13 wt.% eq. NaCl and without CO 2 ), and 400ºC and 2,6 - 3 kbar for amblygonite (from a fluid of 4.3-8.4 wt. % eq. NaCl and ÷ CO 2 =0.184). Leucogranites are the parental granites of these pegmatites. They can be considered as highly evolved by to their content in rare- elements, but they cannot be classified as fertile granites. Consequently , the Giraúl pegmatitic field generated from them, is relatively poor in rare-elements, mainly in T a and Cs. Nevertheless, these pegmatites have possibilities of exploitation, specially by highly pure feldspars and pink quartz can be used in gemmology . Columbite group minerals occur in low contents and are T a-poor , then they only could be exploited as a sub product of the feldspar exploitation. 5 1.1. Antecedentes sobr e las pegmatitas en Angola 1.1. ANTECEDENTES SOBRE LAS PEGMA TIT AS EN ANGOLA El conocimiento de las pegmatitas en Angola es muy bajo hasta la actualidad, por lo que las perspectivas de descubrir nuevos yacimientos de elementos raros es muy grande en este país, puesto que en el mismo existen grandes extensiones de territorio con afloramientos de rocas metamórficas de grado alto y medio, en las que se encuentran este tipo de depósitos. Actualmente ya son conocidos algunos yacimientos en la parte Norte y Suroeste de Angola, que fueron puestos en exploración durante el período comprendido entre los años 1939 a 1969 por la Companhia Minera de Lobito. De este modo, en la parte norte de Angola hemos podido encontrar en el registro de minas correspondientes a estos años citas de demarcación y documentos inéditos sobre los yacimientos de pegmatitas ricas en moscovita, como los de Muxexe, Cassalengues, Quizambilo, Cabaça, Mussa-Saca, Mabubas, Kicabo, Noreste de Luanda, Província do Bengo, encajados dentro de rocas metamórficas (esquistos). De todos estos yacimientos, sólo existe una reseña publicada, en la que se listan los yacimientos y se describen las características de las rocas en muestras de mano de los yacimientos de Angola, en especial los de la zona del río Dande y Ambriz en la provincia de Bengo y los de Praia do Mondongal en la provincia de Benguela (Bebiano, 1946). La variedad más representativa de moscovita es de alta calidad para uso industrial, cuyos cristales pueden alcanzar los 80 cm de diámetro en algunos casos (T orre de Asunção, 1946). En cambio los yacimientos de Mabubas, Quicabo y los afloramientos cerca de la Barra de Dande son pegmatitas primitivas con concentraciones de cuarzo, feldespato de mala calidad para industria, biotita, granate y turmalina chorlo. Geraldes (1976) destaca en algunas de las pegmatitas la presencia de berilo y de sillimanita. Además, el Servicio Geológico de Angola (1992) señala que en el campo pegmatítico de Dande llegó a extraerse berilo (yacimiento de Quizambilo), y que existen otros indicios de este mineral en Zenza Norte y Zenza Sul, en los que el mineral sería bertrandita. En este caso la ley de BeO oscilaría entre 0,002 y 2,2%. El volumen total del mineral extraído en estos yacimientos entre el período comprendido de 1939 a 1962 ronda los 3.056 toneladas. La mayor parte de la producción fue exportada para los E.U.A, Francia, Alemaña y España. En la zona de Chibemba (provincia de Lubango), entre Chibemba y Chiange existen algunas pegmatitas de hasta 5 km de longitud y dirección NW , asociadas al emplazamiento de intrusivos graníticos situadas entre Lupale, Pocolo y Chiange (Motta Marques, 1966). Al suroeste de Angola se conocen también los yacimientos de pegmatitas del campo de Giraúl, con mas de 400 km 2 al este de la provincia de Namibe; la longitud de las pegmatitas del mismo puede alcanzar unos centenares de metros de largo y un espesor que en ocasiones oscila entre los 10 a 30 m. El Servicio Geológico de Angola (1992), en la memoria que acompaña al mapa metalogenético de Angola evaluó en estas pegmatitas la reserva total de feldespatos de alta calidad para la industria de cerámica, proponiendo unas reservas entre 300.000- 500.000 toneladas. Además, la SGA da fe de la explotación de los recursos de BeO del campo entre 1969 y 1973, etapa en que se extrajeron unas 380 t de concentrado de berilo con una ley de 12% BeO. No obstante, este servicio menciona también la existencia de pegmatitas con lepidolita y espodumena, acompañadas de minerales de Nb-T a. Por otra parte, Carvalho (1993) cita, además, la presencia de autunita y heterosita en Giraúl. 6 CAPÍTULO I-INTRODUCCIÓN En la zona de Chibia en Lubango se cita la existencia de berilo en pegmatitas intruidas en el complejo ultrabásico de Cunene (Carvalho, 1993); para Carvalho y Alves (1990) estas pegmatitas serían resultado de un proceso de segregación de un magma básico. Pocos son los datos de geocronología de las pegmatitas de Angola. Sin embargo, Ferreira de Silva et al. (1973) establecen la edad de pegmatitas de la zona de Cacula - Quilengues y Chicomba (provincia de Lubango). Estos autores estudian pegmatitas emplazadas en el interior de intrusivos graníticos. En unas pegmatitas gráficas obtienen una edad de 1043±57 Ma en feldespato potásico mediante K/Ar , cosa que indicaría una edad Kibariana; en otras pegmatitas moscovíticas obtienen una edad de 1753 y 1826 Ma en moscovitas mediante K/ Ar (por lo que pertenecerían a estadios tardíos del ciclo Eburneano). Finalmente, Simpson y Otto (1960) establecieron a partir del método de Rb/Sr una edad de 1 190 Ma para una pegmatita que corta al complejo gabro- anortosítico de Cunene al SW de V ila Puiva Couceiro, también en la provincia de Lubango. 21 1.2. Estado actual del conocimiento de las pegmatitas graníticas cookeíta o la bikitaíta (productos de alteración de elbaíta, petalita o espudomena), asociadas a la adularia, cuarzo, zeolitas y carbonatos. Este estadio también puede ser responsable de la formación de montmorillonita y caolín, como producto de de alteración de los feldespatos y espodumena. Durante la alteración supergénica se puede formar un amplio espectro de fases oxidadas de Sb y fosfatos secundarios. 1.7.3.6. Pegmatitas de elementos raros de lepidolita Se caracterizan por contener lepidolita como principal mineral de litio. Ejemplos de este tipo de pegmatitas son los de Brown Derby en Gunnison, Colorado (Heinrich, 1967), en Mora Country , Nuevo México (Jahns 1953), las pegmatitas asociadas al leucogranito de Geer Lake, Manitoba, Canadá ( Èerný et al., 2005), las pegmatitas Chvalovice, Dobrá V oda y Lastovickyen en la república Checa (Novak et al. 1992; Novak y Èerný, 1998) y las pegmatitas de Chèdeville, Macizo Central Francés (Raimbault, 1998). Una de las pegmatitas más estudiadas del mundo, la de T anco, Manitoba, Canadá, pertenece a este subtipo ( Èerný e t al., 1998; Selway et al., 2000). Este subtipo de pegmatita se encuentra a menudo bandeado con unidades asimétricas. La zona de borde y pared están fundamentalmente compuestas por albita, cuarzo, moscovita y menores cantidades de feldespato potásico. Los minerales accesorios para estas zonas son apatito, berilo, fluorita, espesartina y chorlo; más raramente hay biotita. Además, en la zona de exocontacto se ha encontrado fluorita (Heinrich, 1962). Además, en la zona de pared es muy común la presencia de monacita y betafita; la turmalina policroma puede estar presente. Las zonas intermedias comúnmente se componen de grandes cristales de feldespato potásico, berilo y espesartina; además, la elbaíta también puede estar presente. Puede aparecer triplita, apatito y topacio (Fontan, et al 1976). En ocasiones, el núcleo de cuarzo presenta apófisis, con minerales como topacio, ambligonita, apatito, berilo, minerales de Nb- T a, gahnita, espesartina y espodumena. Las unidades de reemplazamiento frecuentemente están enriquecidas en lepidolita, albita, elbaíta y , en menor medida, minerales de Nb-T a y berilo. T ambién aparecen remplazamientos hidrotermales de baja temperatura. En las pegmatitas con cavidades miarolíticas tienen lugar diversos estadios, en el primero se forma la paragénesis de elbaíta, cuarzo, feldespatos, micas, berilo, polucita, apatito, casiterita y óxidos de Nb-T a. El segundo estadio se caracteriza por la cristalización progresiva de los minerales formados en el estadio anterior y culmina con la ruptura de los minerales; además, se producen sobrecrecimientos de grano muy fino en los feldespatos, pseudomorfismo de la turmalina por lepidolita y del berilo por las fases de Be de baja temperatura (herderita y bavenita), y cristalización de fases de T a muy evolucionadas (rynersonita) y malayaíta. En el tercer estadio se forma cookeíta, zeolitas, calcita y los minerales del grupo de la arcilla, que cementan completamente las cavidades. 1.7.3.7. Pegmatitas de elementos raros de elbaíta Este subtipo de pegmatitas se encuentra en el campo pegmatítico del Moldanúbico en el Macizo de Bohemia (Novák y Povondra, 1993; Novak, Èerný et al., 1998) y las pegmatitas asociadas al batolito O’Grady , Canadá (Ercitt et al., 1999), entre otros lugares. En este subtipo aparece elbaíta como mineral portador de Li, así como otros minerales ricos en boro. Estas pegmatitas muestran gradaciones transicionales hacia el subtipo de lepidolita. Estas pegmatitas presentan una zona de borde compuesta por cuarzo, plagioclasa, feldespato potásico de grano fino, y biotita como mineral accesorio. La zona de pared está formada por feldespato potásico con textura gráfica con cuarzo; en cambio, la zona 22 CAPÍTULO I-INTRODUCCIÓN intermedia contiene cuarzo masivo, albita, chorlo y , en ocasiones, granate. El núcleo está constituido por feldespato potásico (y a veces algo de cuarzo). Las unidades albíticas, por lo general, se encuentran en las partes más centrales de los cuerpos pegmatíticos. Comúnmente están compuestas por láminas de grano medio a grueso de albita y turmalina (chorlo a elbaíta o liddicoatita), incluyendo granate con moscovita; en cambio, la lepidolita es muy escasa en esta unidad. Como minerales accesorios aparecen casiterita, columbita, rutilo rico en niobio, apatito, circón hambergita y polucita. En estas pegmatitas son abundantes las cavidades miarolíticas, ubicadas principalmente cerca de las unidades de bloques y albíticas. Están constituidas por feldespato potásico, cuarzo ahumado y elbaíta, con una pequeña proporción de albita. Como minerales accesorios aparecen casiterita, circón, y lepidolita, además de minerales tardíos, entre los que destacan bertrandita, bavenita, danburita, datolita y boromoscovita. 1.2.7.3.8. Pegmatitas de elementos raros de ambligonita El clásico ejemplo de este subtipo de pegmatitas son las pegmatitas de V iitaniemi, en Finlandia (V olborth, 1954; Lahti, 1981) y alguna de las pegmatitas de Malagasy , Madagascar (Pezzota, 2001). Este subtipo se caracteriza por una gran actividad de P , que provoca la desestabilización de los aluminiosilicatos de litio. Las zonas de borde y pared están compuestas mayoritariamente por plagioclasa, cuarzo y moscovita, con predominio de chorlo- dravita, y algo de feldespato potásico. El apatito y la biotita se hallan como accesorios. Además, en la zona de pared se cuenta berilo, almandino, apatito, sulfuros, arseniuros y tucholita (uraninita mezclada con materia carbonosa). Las zonas intermedias están compuestas por feldespato potásico, agregados de albita- cuarzo-moscovita y berilo. Las pegmatitas más evolucionadas suelen estar mineralizadas en columbita-tantalita, torita, casiterita y circón; además, la moscovita puede ser reemplazada por lepidolita, y puede aparecer elbaíta (verdelita). Comúnmente se encuentran distintos núcleos con alongamientos irregulares. Los cuerpos de reemplazamiento forman vetas de granulometría media y con mineralogía similar a la zona intermedia. Los fenómenos de reemplazamiento por albita (sacaroidea o clevelandítica) son frecuentes, y ocasionalmente lo son por microclina, cuarzo y moscovita. Los minerales accesorios más comunes en estas unidades son: berilo rosa (muy rico en Cs), tantalita (muy rica en Mn), microlita, tapiolita, wodginita (con herzenbergita), casiterita, uraninita, lepidolita (ésta, en la zona más externa de cristales zonados de moscovita). En los bordes de estos cuerpos comúnmente aparece la elbaíta zonal; generalmente la espodumena está ausente y , cuando aparece, se encuentra alterada a cookeíta, moscovita y arcillas. T ambién son muy comunes minerales de la serie ambligonita- montebrasita, granate (tipo espesartina), circón, casiterita, fluorita, löllingita, con inclusiones de antimonio y bismuto nativos, y una gran variedad de sulfuros, apatito mangánico azul, triplita, trifilita-litiofilita y beusita. Junto a las cavidades miarolíticas puede aparecer el topacio, fosfatos de la asociación Ca-Mg-Fe-Li, que forman así una alteración muy típica de los fosfatos, conocida como la secuencia ferriscklerita-heterosita- alluaudita. Durante los estadios hidrotermales tardíos los fosfatos de Ca-Fe-Mn-Mg-Li se alteran, formando fosfatos secundarios, entre los que destacan vivianita, metavivianita, fosfosiderita, strengita, switzerita, laueíta, rockbridgeíta, jahnsita, strunzita, reddingita, huréaulita y fairfieldita. En cambio, los fosfatos pertenecientes a la asociación alumínica generalmente se alteran a morinita, viitaniemiíta, crandallita y eosforita. En los estadios hidrotermales, el berilo se puede encontrar reemplazado por bertrandita, micas, feldespatos, arcillas, fluorita, cuarzo, hurlbutita, berilonita, herderita, vayrenynita, 23 1.2. Estado actual del conocimiento de las pegmatitas graníticas moraesita y bityita. Los sulfuros de Sb y Bi se alteran formando óxidos característicos como senarmonita, valentinita, estibiconita y quermesita. 1.2.7.3.9. Pegmatitas de elementos raros de tipo albita-espodumena Este tipo de pegmatita representa el ejemplo más común de las pegmatitas ricas en litio; difiere del subtipo de pegmatita de espodumena en que sus diques son de composición y textura homogénea. Clásicos ejemplos de estas pegmatitas se han descrito en los EE.UU. en los depósitos de Kings Mountain, Carolina del Norte (Kunasz, 1982) y en Peg Claims, Maine (Sundelius, 1963) y algunas pegmatitas de la región de Seinäjoki, Finlandia (Hannu, 2001). La zona de borde mayoritariamente está compuesta por cuarzo y moscovita y , ocasionalmente, berilo y fosfatos de la asociación Fe-Mn-Li, chorlo, apatito y granate. El contacto entre esta zona y la de pared está marcado por el predominio de albita, cuarzo y moscovita, así como pequeñas cantidades de feldespato potásico y espodumena y , ocasionalmente, casiterita (Heinrich, 1964; Kunasz, 1982). La zona intermedia, que constituye el 90% del volumen de los cuerpos pegmatíticos, se compone de feldespato potásico y espodumena, con albita y ocasionalmente cuarzo, aunque muy raramente puede aparecer la moscovita. La ausencia del núcleo de cuarzo es generalizado; y cuando está presente, aparece en las partes centrales de los diques en forma de bolsas de cuarzo, en ocasiones con grandes cristales de feldespato potásico. El relleno de las fracturas está compuesto por minerales de grano fino idénticos a la asociación de minerales presente en la zona intermedia, aunque en ella pueden aparecer concentraciones elevadas de casiterita, tantalita reemplazada por microlita, circón y xenotima. Además, se ha citado en algunas pegmatitas la presencia de bajas concentraciones de lepidolita (Heinrich, 1964). 1.2.7.3.10. Pegmatitas de elementos raros de tipo albita Un buen ejemplo de este tipo de pegmatitas lo constituyen las pegmatitas más externas de los campo pegmatíticos de los Pirineos en Cataluña (Alfonso 1995, Alfonso et al., 1995; Malló et al., 1995). T ambién en el campo pegmatítico El T otoral, en las Sierras Pamperas, Argentina (Galliski y Èerný , 2006). La descripción de este tipo la basaremos fundamentalmente en las pegmatitas de Cataluña, donde hay una diferenciación zonal, aunque hay que destacar que existen otros campos pegmatíticos con diques homogéneos, como los de la región de Hegshan en la China o del Sureste de Manitoba (Èerný, 1989 b). La zona de borde está compuesta por cuarzo y moscovita, aunque en la zona de exocontacto ocasionalmente puede estar presente la turmalinización (chorlo-dravita), grafito y apatito. La zona de pared está constituida por moscovita y cuarzo. El rutilo rico en T a frecuentemente aparece en forma de pequeños granos diseminados, y el circón también es muy común. Las zonas intermedias están constituidas principalmente por albita, cuarzo y moscovita, y como accesorios son comunes circón, berilo, términos ricos en T a de la serie columbita- tantalita, fosfatos primarios de la asociación Fe-Mn-Ca-Li (montebrasita-ambligonita, trifilita-litiofilita o graftonita-beusita) y fosfatos alumínicos (wyllieíta y lazulita). Generalmente los fosfatos presentan cristales con tamaños gigantesco. El núcleo está compuesto exclusivamente por cuarzo, aunque en sus márgenes, por lo general, se puede desarrollar grandes cristales de ambligonita-montebrasita, trifilita, sarcópsido, graftonita-beusita, wyllieíta y lazulita, chorlo y berilo. Las mineralizaciones en vetas suelen estar compuestas por cuarzo-moscovita y fosfatos. Por lo general, las primeras presentan amplia variedad de minerales metálicos como casiterita, circón o hafnón, incluso miembros muy ricos en T a de la serie columbita-tantalita, ixiolita, tapiolita, microlita y rynersonita.Comúnmente las vetas de fosfatos 24 CAPÍTULO I-INTRODUCCIÓN presentan una mineralogía compleja, donde destacan los fosfatos alumínicos anhidros (berlinita, wyllieíta), que frecuentemente suelen ser reemplazados por asociaciones de fosfatos alumínicos hidratados y otros con Li y Be (montebrasita en fisuras, pobre en F , herderita, berilonita, trolleíta, lazulita-escorzalita, brasilianita, augelita, goyazita-crandallita, goedkenita, lacroixita, bjarebyíta, palemoíta- bertossaíta). Los datos de estabilidad de la trolleíta- berlinita son criterios termobarómétricos (Bass y Sclar , 1970). Hay que destacar que las pegmatitas pirenaicas se caracterizan por tener grafito en esferulitos. Además, las vetas pueden estar mine ralizadas por gahnita (reemplazada por nigerita) y crisoberilo (en ocasiones reemplazado por berilo). Las paragénesis con nigerita fueron citadas en otros tipos de pegmatitas por Kloosterman (1974) y por Bruke et al. (1977), siendo atribuidas a sobresaturación de Al durante la desilicificación de la pegmatita. La alteración supergénica es especialmente productiva en nuevos minerales en el caso de los fosfatos, dando lugar a fases hidratadas con Ca-Fe-Mn, producto de la alteración de los fosfatos primarios y de los metasomáticos. 1.2.7.4. PEGMA TIT AS MIAROLÍTICAS Las pegmatitas de la clase miarolítica se generan en niveles de emplazamiento desde pocas profundidades a subvolcánicos, pero en ocasiones se encuentran incluidas en granitoides. Esta clase de pegmatitas ha sido reconocido en varias regiones del centro intrusivo de Lake George, batolito de Pikes, Colorado (Simmons et al., 1986), en los depósitos de V olynia, Ucrania (Lazarenko et al., 1973), los depósitos de Burgas, Bulgaria (S tanisheva-V assieleva et al., 1982) y las pegmatitas asociadas al granito de Baveno, Italia (Aurisicchio et al., 2001). La descripción siguiente está basada fundamentalmente en diferentes afloramientos de pegmatitas del batolito de Pikes Peak y las pegmatitas del centro intrusivo Lake George. En las cavidades miarolíticas (pockets), las pegmatitas del distrito de Himalaya en California contienen minerales de calidad gemológica, y se explotan a menudo para minerales de colección. La z o na de borde, por lo general, es una zona aplítica muy fina, caracterizada por un enriquecimiento de plagioclasa sódica. La zona de pared presenta escaso bandeamiento, con el muro enriquecido por albita, y hacia el techo por feldespato potásico más cuarzo y algo de biotita. La zona intermedia está constituída predominantemente por intercrecimientos de microclina gráfica más cuarzo, y raramente biotita o zinnwaldita. Las cavidades miarolíticas, por lo general, se encuentran en las partes centrales de las pegmatitas. Las paredes están formadas por feldespato potásico, albita y cuarzo, aunque muy raramente aparecen placas de moscovita. Como accesorios se encuentran minerales con cristales bien formados, como berilo, topacio, circón, xenotima, monacita, ilmenita, casiterita, columbita-tantalita, estibiocolumbita-estibiotantalita, pirocloro- microlita, torita y tapiolita. Entre los minerales más tardíos dentro de las cavidades miarolíticas se puede citar el apatito, fenaquita, bertrandrita, bastnäsita, barita, fluorita, barilita, galena, pirita, hematites, calcita, siderita y rodocrosita. Los minerales que cristalizan dentro de las cavidades comúnmente se encuentran corroídos. El cuarzo y la fluorita rellanan las fracturas y rupturas posteriores a l a f ormación de las cavidades miarolíticas. Las asociaciones hidrotermales tardías dan lugar a recubrimientos de sanidina sobre los cristales de feldespato potásico, epidota, clorita, así como hematites (en ocasiones reemplazados por siderita y posiblemente goethita. A p arece además una alteración supergénica caracterizada por un amplio predominio de óxidos de Fe y Mn, entre los que destacan goethita, hematites, pirolusita, hollandita, psilomelana, todorokita y fases amorfas; muy raramente hay cerusita. Frecuentemente los espacios vacíos de las cavidades se encuentran rellenados por arcillas (montmorillonita, nontronita), incluyendo óxidos hidratados de Fe-Mn y micas. 33 1.4. Metodología tipo IV , con un total de 7 puntos. Los elementos analizados han sido W 6+ , Nb, T a, T i, Sn 4+ , U 4+ , Y 3+ , Sb 3+ , Mg, Mn 2+ , Fe 2+ y Pb 2+ . Las condiciones y parámetros de análisis se resumen en la tabla 1.4.5c. Pirocloro: se analizó en un cristal de la pegmatita de tipo III, con 5 puntos en total. Los elementos analizados son W 6+ , Nb, T a, T i, Sn 4+ , U 4+ , Sc 3+ , Y 3+ , Sb 3+ , Bi 3+ , Ca, Mn 2+ , Fe 2+ , Sr , Ba, Pb 2+ , Na, K y F . Las condiciones y parámetros de análisis se muestran en la tabla 1.4.5d. 1.4.3. ANALISIS QUÍMICOS DE ROCA TO T A L 1.4.4.1. Fluorescencia de rayos X Las muestras de granitoides, feldespatos y micas, fueron separadas manualmente ya que el tamaño de los cristales era suficientemente grande. Luego fueron sometidos a un ataque con ácido oxálico y , posteriormente, fueron lavados con agua destilada para garantizar la limpieza de todas las microimpurezas posibles. Una vez limpiados, los granitos fueron triturados en un mortero de ágata, y los feldespatos y micas mediante trituradora de mandíbulas y molino de aros de wolframio del Laboratorio de la Universidad de Zaragoza. En total, con esta técnica fueron analizadas 18 muestras de granitoides, 69 muestras de feldespatos y 57 muestras de micas. Los análisis químicos de elementos mayoritarios de los granitoides fueron realizados por perla, y los mayores de feldespatos y micas mediante pastillas, analizados por Fluorescencia de Rayos X (WDXRF) en un espectrómetro secuencial automatizado PHILIPS PW1480 instalado en los laboratorios del ½Servicio de Análisis de Minerales y Rocas½ de la Universidad del País V asco. El espectrómetro está equipado con un tubo de Sc–Mo, cristales analizadores LiF 200, LiF 220, GE, PE y el multicapa PX1, en atmósfera de vacío, y un cambiador automático de treinta posiciones. Para calibrar las líneas analíticas por regresión se han usado más de 40 patrones internacionales (Certified Reference Materials, CRM´s) y se aplicaron factores de corrección para evitar el efecto matriz. El limite de detección cuantitativo para los elementos mayores es 0,1% y 0,01% para el hierro y para los elementos trazas es de 1-5 ppm, y 20 ppm para el Ba. Se analizaron como elementos mayores Si, Al, Fe, T i, Mn, Mg, Ca, Na, K, P; como elementos trazas se analizaron As, Ba, Co, Cr , Cs, Cu, F , Nb, Pb, Rb, S, Sn, Sr , V , Y , Zn, Zr , La, Ga, W , Hf, Nd y Ce. 1.4. 4. 2. ICP-MS Los granitoides, feldespatos y micas, fueron analizados el laboratorio ACME LAB en V ancouver (Canadá), por el método de ICP-MS, previa digestión de 4 ácidos, a partir de una cantidad de 0,25g. El límite de detección se muestra en la tabla 1 de ICP- MS. En total se analizaron 19 muestras de granitoides, 1 19 muestras de feldespatos y 63 de micas. Los elementos analizados y los límites de detección se ilustran en la tabla 1 de ICP-MS del anexo. Las muestras de micas con Li superior a 2000 ppm fueron analizadas por ICP-MS por el método ICP-ES, por digestión de 4 ácidos en caliente, para disolver 0,5g de silicatos. El límite de detección inferior es de 0,5 ppm. 1.4. 5. INCLUSIONES FLUIDAS 1.4.5.1. Metodología y muestreo Se prepararon diversas láminas delgadas, doblemente pulidas, en muestras de cuarzo, espodumena, ambligonita y turmalina procedentes de las pegmatitas de espodumena de tipo V . En primer lugar , se realizó el estudio petrográfico de las láminas con la descripción 34 CAPÍTULO I-INTRODUCCIÓN de las inclusiones presentes. Posteriormente se realizaron las medidas microtermométricas en una platina calentable- enfriable Linkan T600 en el Laboratorio de inclusiones fluidas, LIFS, del Departament de Geoquímica, Petrología y Prospecció Geológica de la Universitat de Barcelona. En el caso de minerales con exfoliación se realizaron primero las medidas a alta temperatura y , en segundo lugar , los enfriamientos, mientras que en el cuarzo se procedió del modo contrario. Los valores registrados son: temperatura de primera fusión o eutéctica (T e), temperatura de fusión del hielo (Tm), temperatura de fusión del clatrato (T cl) y temperatura de homogenización (Th). Las isocoras se han calculado mediante el programa de Bakker (2003). 1.4.5.2. Microsonda Raman Las mediciones para determinar la fase de volátil se utilizó la espectroscopía Raman en los Serveis Científico-Tècnics de la Universidad de Barcelona. El espectrómetro utilizado fue un Y obin-Tbon multicanal, la potencia fue de 2 watts, la ë= 5,14cm - 1 y el tiempo de contaje es de 200s para el CO 2 . 1.4.6. ISOTOPOS 1.4.6.1. Sm-Nd Los análisis de Sm–Nd se realizaron en el Laboratorio de Geocronología de la Universidade de Brasilia, en roca total en 3 muestras de granodioritas y tonalitas, 1 muestra de diorita, 1 muestra de leucomonzogranito y 1 de leucogranito sienítico, con el método de Goia y Pimentel (2000). 1.4. 6. 2.U-Pb Los análisis isotópicos fueron llevados a cabo en el Laboratorio de Geocronología de la Universidade de Brasília, utilizando un espectrómetro de masa multicolector Finigamm MA T -262 equipado con un multiplicador de electrones secundarios. Los blancos de Pb al momento de realizarse los análisis fueron mejores que 20 pg. Los programas PBDA T (Ludwig, 1999) e ISOPLOT -Ex (Ludwig, 2001) se usaron para la reducción de los datos y cálculo de las edades. Los errores para las relaciones isotópicas son de 2ó . 35 Situación geográfica 2.1. SITUACIÓN GEOGRÁFICA La zona objeto de estudio se sitúa al suroeste de Angola, en la provincia de Namibe, al NE de la Cuima T echamutete Kikwit Zambezi Dondo Porto Amboim Cazombo Lumbala Muconda Cacolo Cahama Chibia Lobito Chicala Cuíto Cuanavale Damba Cuchi Mucusso Bibala Mavinga Lumbala N'guimbo Negage Quirima N'zeto Quilengues Soyo Nóqui Xangongo Cuvelai Lubalo Savate Lumeje Luatamba Quibala Cuangar Chitembo Chitado Ambriz Bimbe Cuemba Mussende Nharea Quela Sambo Uaco Cungo Santa Clara Chiange Cuango Ganda Cubal Bungo Quimbele Cubango T ombua Quimbango Luremo Luiana Lucusse Camacupa Lucala Gabela Balombo Caconda Matala Virei Chiume Andrada Dundo Cuilo Bembe Marimba Xá-Muteba Cangandala Camabatela A n d u l o L u a u Cassongue Kuito Caxito M'banza Congo Namibe Zona Zona Zona Menongue Ondjiva Saurimo Sumbe Benguela Lubango Lucapa Malanje Luena Uíge Cabinda Huambo N'dalatando Luanda Brazzaville Kinshasa LUANDA CUANDO CUBANGO BENGUELA HUAMBO BIÉ CUANZA SUL M A L A N J E C A B I N D A ZAIRE UÍGE LUNDA NOR TE CUANZA NOR TE B E N G O LUNDA SUL NAMIBE HUÍLA MOXICO CUNENE Ponta das Salinas Cabo de Santa Maria Cabo de Santa Marta Cabo Ledo Cabo de São Bráz OCÉANO A TLÁNTICO K w a n g o C u a n z a L o g e D a n d e L u a n d o C u t a t o C o p o r o l o C u r o c a C u n e n e C u n e n e C u b a n g o C u i t o C u b a n g o U t e m b o C u a n d o Q u e m b o L u n g w e b u n g u Z a m b e z e C a s s a i L u l u a C a s s a K a s a i C h i c a p a C u i l o K w e n g e W a m b a U a m b a C a m b o C u a n g o Z a i r e L o n g a C u i t o K w i l u L u c a l a K a s a i L u n g u é - B u n g o L o a n g e Z a m b e z i M b r i d g e L u a n g u e C u v o o u Q u v o u NAMIBIA CONGO ZAMBIA BOTSW ANA REPÚBLICA DEMOCRÁTICA DEL CONGO REPÚBLICA DEMOCRÁTICA DEL CONGO 0 0 200 km 150 mi 50 100 150 50 100 Frontera internacional Límite provincial Carretera Pista Ferrocarril Capital nacional Capital provincial Villa, pueblo Aeropuerto OCEÁNO A TLÁNTICO OCÉANO ÍNDICO OCÉANO ÍNDICO Mar Arábigo Mar Mediterráneo ÁFRICA ANGOLA Área de estudio Estudiada Figura 2.1.1. Situación geográfica de la zona estudiada en Angola. capital de la provincia, Namibe (antigua Moçamedes en época colonial portuguesa; figura 2..1 1). 36 Capítulo II. Situación geográfica y geológica Fca Amelia 42 66 69 11 3 88 21 27 61 156 134 96,6 94 11 9 201 43 51 45 30 156 270,3 258 23 291 341 141 158 142 244 250 256 316 312 323 316 335 201 328 387 125 322 312 325 312 288 343 330 343 326 297 280 261 270 146 413 255 390 371 454 315 521,5 422 404 470 453 416 366 361 266 321 220 220 205 301 201 55 134 156 32 27 89 32 62 56 90 26 60 10 21 16 45,6 281 84 49 76 10 253 183 156 135 181 130 100 169 200 200 201 331 481 95 225 225 347 317 50 100 50 10 8 6 4 20 20 34 77 18 22 6 57 11 5 105 50 25 80 1 0 0 30 150 127 101 200 272 450 10 100 50 Esc Bombeo Estación Aeropuerto porto Ponta do Noronha Bahia do Namibe Bahia do Saco NAMIBE Ceram Sal Giraúl Rio Giraúl Esc Praia dos Mucuissos Ponta Negra Ponta Fina Enseada do Chalungo 11 9 Portada do Giraúl Ponta Euspa OCÉANO A TLÁNTICO casas Faro de Giraúl Central elect Furnas SACOMAR Carga Petróleo Farol Fca. Ferreira Cub Fca Giraúl N· 19 Fca Giraúl N· 17 Fca Capalula Punta Gruesa TUMBUE M UOM BO Camuzolote Casas MUACALONGE C h ap éu N a p o p i c a Coiloué 201 207 201 337 Capunda Cuapita 250 Pitau Janja Pitau Maiulo Mafola Jetate Mirungurvare Bichota M ulalola Milunvivari Milunvivari Mapuplica Cume Saiona Cap unjo 250 C l h i a n d a a Bero CASSAPÉU VINDUNDO Boca de Catrono B oca de C atrono S a l g a d o Mungualonge Boca del Rio 100 Casa Laguna Curusso Laguna Cacango C a d m u n g u n o Fca. Macala Fca Aida Fca Benfica casa F o r t e Catrona C a p u n d a c a t u i t a 215 IACAMUÉ é c a I a m u Capalula ESCUTUMINI CAMBULUQUEQUE Camuzalote VIPONGO Mahongo G Maongo Chinda CHINDA P e n b a t e Jetate Campunjo Canomo Liacamtambi Michindingue Diuempato C a a l a b inga CA TRONO CHINGUAU DESERT O DE NAMIBE Chipita Ruinas Ruinas A l i Carretera de T ombua Projeque 359 360 508 11 3 120 Rio Bero 453 450 20 26 1 2 3 4 56 7 8 9 1 0 1 1 12 13 14 16 17 18 15 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 1:Red Geodésica nacional, 2: Urbanización, 3: Casa, 4: Hospital, 5: Aeropuerto; 6: Punto de observación astronómica, 7: Puerto, 8: Carretera de 1er orden, 9: Carretera de 2º orden; 10: Ferrocarril; 1 1: Camino mejorado, 12: Puente, 13: Línea de comunicación, 14: Acueducto subterráneo; 15: Río mayor , 16: Río intermitente comúnmente seco, 17: Laguna, 18: Frontera, 19: Cota de profundidad, 20: Curva de nivel en el mar , 21: Cota de altura, 22: Curva de nivel, 23: T erreno arenoso, 24: Escarpe, 25: V egetación, 26: Zonas de cultivo, 27: Choza, 28: Minería antigua. E s c u t u m i n i Capiquen 0 2468 10 Km N Figura 2.1.2. Mapa topográfico de la zona estudiada, modificado a partir de la cartografía del Instituto de Geodesia y Cartografía de Angola (1982). 37 Situación geográfica La mayor parte del campo pegmatítico queda comprendida en un cuadrilátero cuyos límites hemos establecido al noroeste por el pueblo de V ipongo y al noreste por el cerro de Mahongo, definidos respectivamente por las coordenadas geográficas 12º20´30´´ y 15º04´30´´; al suroeste y sureste los vértices respectivos tienen por coordenadas 12º 20´30´´ y 15º04´30 (véase mapa topográfico 1:100.000 del Servicio Geográfico de Angola, 1975). Esta área abarca más de 400 km 2 , y el inicio de la zona de estudio dista unos 75 Km. al nordeste de la ciudad de Namibe. El acceso puede ser efectuado en época seca por una pista accesible mediante vehículo todoterreno, que cruza toda la zona en dirección aproximada E-W . La pista arranca de la carretera asfaltada que comunica las ciudades de Namibe y Lubango (la capital de la provincia de Huila. El resto de caminos se hallan en mal estado y son muy difícilmente transitables por cualquier tipo de vehículo. La zona queda comprendida en la cuenca del río Giraúl en el Desierto de Namibe (figura 2.1.2). Este río en realidad es torrencial (figura 2.3, 2.14), pues sólo tiene agua en la época de fuertes lluvias (generalmente, hacia diciembre-marzo), quedando seco el resto del año. Cruza la zona en dirección aproximada E-W , aunque con un trazado muy sinuoso, y desemboca en el océano Atlántico a 3 km al N de la ciudad de Namibe. Su cuenca hidrográfica es alimentada por torrentes también sinuosos, de trazado aproximado según la direción N-S. El relieve es suave, y está muy condicionado por el substrato. Las zonas con afloramientos de materiales precámbricos dan relieves en forma de colinas suaves de poca altura (menos de 100 m), muy erosionadas en sus flancos (figura 2.1.5, 2.1.6, 2.1.7, 2.1.8). En cambio, las zonas con materiales sedimentarios de la cobertera mesozoica y terciaria generan relieves en cuesta o tabulares, con amplias superficies estructurales. La zona forma parte del desierto de Namibe, que en la parte estudiada es principalmente pedregoso (figura 2.1.9) excepto en la parte más occidental, donde hay desierto con dunas (figura 2.1.10), y está desprovisto casi totalmente de vegetación. No existen poblaciones ni arbolado, aunque localmente se desarrollan plantas espinosas, que suministran alimento a una reducida variedad de antílopes (figura 2.1.1 1). Figura 2.1.3. V ista panorámica del valle del río Giraúl, encajado en materiales metamórficos del Pr ecámbrico, tomada desde el centr o de la zona de estudio. Nótese que el fondo está seco. Figura 2.1.4. V ista del valle del río Giraúl desde el lecho del río, encajado en materiales metamórficos del Pr ecámbrico. El lecho, seco excepto en época de lluvias, es ar enoso. Figura 2.1.5. V ista general de la zona de estudio, con los afloramientos de materiales del Pr ecámbrico al fondo. Estos materiales generan colinas r edondeadas, de color es oscur os. Nótese la superficie de peneplanización ter ciaria. El contacto con la penillanura inferior es por falla. 38 Capítulo II. Situación geográfica y geológica Figura 2.1.6. Aspecto típico de la parte alta de los cerr os de materiales del Pr ecámbrico, con colinas r edondeadas y desier to pedr egoso, con vegetación arbustiva muy escasa. Figura 2.1.10. Relieves tabular es y cerr os testigo (al fondo de la imagen) generados por materiales sedimentarios del T er ciario marino, en el límite occidental de la zona de estudio. Figura 2.1.8. Aspecto típico de los cerr os de materiales del Pr ecámbrico, con superficies r edondeadas, en las que localmente hay r elieves difer enciales debido a la existencia de litologías más r esistentes a la meteorización. Figura 2.1.7. Zona de cabecera de torr entes en la parte alta de los cerr os, sobr e la penillanura; en primer plano, la pista que corta la zona de estudio. Figura 2.1.9. V ista general de la parte central de la zona estudiada; en primer plano, la pista a la mina. A destacar la ausencia casi completa de vegetación, con escasos arbustos. Figura 2.1.1 1. Desier to ar enoso en el límite occidental de la zona de estudio, cer ca de la costa Atlántica, desarr ollado sobr e materiales del T er ciario marino. 39 Intr oducción a la geología de África 2.2.1.- INTRODUCCIÓN La geología del continente africano ha sido muy debatida, ya que constituye uno de los elementos clave para entender las hipótesis pasadas y actuales sobre la deriva continental, pero además comprende clásicos escenarios de áreas de cratonización con posterior fallamiento en rifts, que tienen asociadas importantes intrusiones de rocas alcalinas, kimberlíticas y carbonatíticas, que tienen asociados importantes tipos de yacimientos minerales. Por otra parte, en los terrenos africanos se encuentran rocas con edades que abrazan desde el Arcaico (incluyendo algunas de las rocas más antiguas conocidas) hasta el reciente, constituyendo un amplio y extensivo registro de la historia de la corteza terrestre. La mayor parte de afloramientos del continente africano están en áreas cratónicas, constituidas por rocas precámbricas y arcaicas, si bien buena parte de estos materiales están recubiertos por una cobertera, generalmente de rocas paleozoicas, mesozoicas o cenozoicas (figura 2.2.2; Key , 1992). No obstante, a partir de datos geofísicos y cartográficos se ha podido extrapolar en varias zonas la tipología de los materiales del basamento que subyace bajo estas coberteras, de modo que se ha podido extrapolar la extensión de los cratones bajo la cobertera. Así pues, el basamento cristalino de África está compuesto de rocas metasedimentarias, metaígneas e ígneas cuya edad varía desde el Paleoarcaico hasta el Cenozoico (Schlüter , 2006). En el basamento cristalino precámbrico pueden diferenciarse, a grandes rasgos, núcleos arcaicos compuestos por cinturones de rocas verdes ( gr eenstone belts ) y zonas granítico-gneísicas; estos núcleos, a su vez, están rodeados de provincias orogénicas del Proterozoico, conocidas como cinturones móviles ( mobile belts ). Entre los núcleos arcaicos cabe citar los siguientes (Clifford, 1970):  Núcleo de T ransvaal  Núcleo de Zimbabwe  Núcleo de Zambia  Núcleo de Dodoma- Nianza  Núcleo de Kassai  Núcleo de Gabón- Camerún  Núcleo de Serra Leona-Costa de Marfil  Núcleo de Mauritania. A partir de estos núcleos, la cratonización del continente africano ha sido progresiva, de modo que se han reconocido, a grandes rasgos, al menos siete ciclos orogénicos de gran escala, que desde el más antiguo hasta el más reciente son los siguientes (Clifford, 1970): * Orogenia de 3500-3000 m.a. * Orogenia Shamvaiana (2800-2500 m.a); * Orogenia Limpopo-Liberiana: * Orogenia Eburneana y episodio Huabianiano (1850±250 m.a); * Orogenia Kibaraniana (1 100 ± 200 m.a); * Orogenia Damaraniana o Pan-Africana (750 ± 100 m.a.); * Orogenias del Paleozoico Medio y Neo- Mesozoico (Acadiense y Hercínica) del noroeste de África y del Cinturón Plegado del Cabo; * Orogenia Alpina de las Montañas del Atlas. A la hora de reconstruir la historia geológica de la mayoría de estas áreas, cabe recordar que los procesos tectónicos en las zonas de escudos Precámbricos muestran una evolución de la corteza primitiva muy diferente a la experimentada en los tiempos posteriores, por lo que en gran medida no pueden ser interpretados en base a los clásicos ambientes 2.2. INTRODUCCIÓN A LA GEOLOGÍA DE AFRICA 40 Capítulo II- situación geográfica y geológica los cuales a lo largo del Precámbrico se fueron constituyendo por acrección cratones cada vez mayores, de modo que al final del Proterozoico el Núcleo antiguo 2500 m.a. () Cinturón Lukoshi Zimbabwe T ransvaal Zonas afectadas por la orogenia Eburneana (2000 100 m.a. y más recientes) 1 1 2 2 3 3 4 4 5 5 6 6 7 7 8 8 Gran dique de Zimbabwe Senegal MALÍ T ibesti Tibesti T ibesti Ahaggar Karroo Ahaggar Ahaggar MARRUECOS Costa de Marfil Kibali Kasai ANGOLA Cinturón Ubendiano Cinturón de Limpopo Bushveld Mauritania Sierra Leona-Costa de Marfil Gabón-Camerún Kasai Dodomo-Nyanzo Zambia Alto V olta 4 3 2 1 Cratón de Africa Occidental Cratón de Congo-Kasai Cratón de T anzania Cratón de Zimbabwe-T ransvaal Zonas afectadas por la orogenia Kibariana (1 100 200 m.a.) y más recientes Regiones estables por lo menos desde 1500 m.a. Namaqualandia Complejo anortosítico de Cunene Cinturón Ubendiense Kibárides Ouango Natal 6 Cratón de Lurio 5 4 3 Cratón de Africa Occidental 2 Cratón del Congo 1 Cratón de Kaapvaal Cratón del Sáhara Oriental Cratón de Uweinat Chad - -Kasai Regiones estables desde el fin de la orogenia Kibariana (1 100 200 m.a.) Zonas afectadas por las orogenias de 550 100 m.a. y más recientes T ogo y Lomé SENEGAL Katanga M adagascar Sierra Leona 3 3 2 1 Cinturón de Mozambique Cinturón orogénico Damara C i n t u r e ó n d l C o n g o O c c i d e n t a l C i n t u r ó n d e T i b e s t i A F R IC A D E L S U D O E S T E NIGERIA SOMALIA ETIOPIA ZAMBIA Rep. C.A. CAMERUN Cinturón plegado de El Cabo Mauritánides AFRICA ORIENT AL ETIOPIA MALA WI CAMERUN NIGERIA Regiones estables desde el fin de la orogenia Damaraniana- Katangiana (550 100 m.a.) Zonas afectadas por las orogenias del Paleozoico medio y más recientes Montañas del Atlas 1 2 3 4 ? ? ? EGIPTO 4 5 6 cratón africano estaba ya plenamente constituido como tal (figura 2.2). Cabe tener en cuenta que este cratón estaba relacionado con los del Brasil. Figura 2.2.2. Gráfico en que, de forma simplificada, se muestra la cratonización pr ogr esiva del continente africano, basado en gráficos de Cliffor d (1970) y Key (1992). Adviértase el aumento de la extensión de las zonas estables a lo lar go del Pr ecámbrico. Este gráfico es sólo orientativo, pues cabe tener en cuenta que en este mapa se muestra la extensión de los cratones en función de la geografía actual. La paleogeografía del continete africano, de todos modos, debe ser completada en función de la distribución de otr os cratones (malgache y americanos), en particular durante los episodios de configuración de la Pangea. 41 Intr oducción a la geología de África La correlación de las zonas cratónicas africanas con las sudamericanas es un problema que no está resuelto en su totalidad, debido a la complejidad que supone la superposición de diferentes orogenias y los fenómenos ligados a la apertura del Atlántico. De hecho, el continente africano como lo conocemos ahora es un elemento relativamente reciente, individualizado a partir del Jurásico. No obstante, sus diferentes cratones han ocupado a lo largo de la historia geológica posiciones paleogeográficas muy diferentes a las actuales. T odas estas variaciones deben ser enfocadas a la luz de la tectónica de placas, con las limitaciones anteriormente apuntadas. 2.2.2. GEOLOGÍA DE LOS NÚCLEOS CRA TÓNICOS ARCAICOS (ARCONES) Cabe destacar que la mayor parte de los núcleos cratónicos arcaicos africanos han sido afectados, por lo menos en sus márgenes, por orogenias del Proterozoico, por lo que hay muchos rasgos que pueden a veces quedar enmascarados. No obstante, a grandes rasgos (a exce pción del Cinturón Limpopo y el cratón de Zimbabwe), los cratones están constituidos por cinturones de rocas verdes con bajo grado metamórfico, asociados a áreas de gneises con alto grado metamórfico y series graníticas (con migmatitas, y terminando generalmente con granitos anorogénicos ricos en K e intrusiones menores). Las áreas graníticas y de rocas verdes del Precámbrico Inferior (núcleos antiguos) son las rocas más antiguas y conforman las partes más estables del Continente Africano. Los núcleos cratónicos más antiguos están formados por complejos graníticos con edades entre 3400- 2400 m.a); los cinturones de rocas verdes fuertemente deformados afloran a su alrededor (Anhaeusser et al., 1969). Basamento gneísico Los greenstone belt a menudo se apoyan sobre materiales gneísicos de alto grado; en otros casos, los cinturones de rocas verdes quedan confinados entre este tipo de materiales. Greenstone belts Se trata de cinturones de series sedimentarias con abundantes manifestaciones de rocas volcánicas básicas, generalmente afectadas por metamorfismo en grado bajo, en la facies de los esquistos verdes. En la mayor parte de cratones africanos (con excepción del de Kapvaal en Sudáfrica) se reconocen dos secuencias de gr eenstone belts . Sus características son las siguientes: • Secuencia inferior (entre 3550 Ma-2050 Ma): en la base comprende típicamente rocas volcánicas básicas, con episodios muy ricos en Mg (komatiitas), aunque a veces aparecen potentes paquetes de andesitas; hacia techo estos materiales gradan a series e s e n cialmente de grauvacas. Está muy bien representada en los cratones sudafricanos, en los cinturones de Barberton y Swazilandia. El origen de estos materiales parece radicar en la actividad de plumas mantélicas. ·* Secuencia superior (entre 2800 Ma y 2600 Ma): en la base comprende rocas volcánicas básicas (veces, con volcanismo bimodal o calcoalcalino), con rocas máficas o ultramáficas, con menor proporción de cherts y materiales volcánicos félsicos. La parte alta contiene rocas volcánicas calcoalcalinas, con composiciones desde ultramáficas a andesíticas e incluso félsicas; hay también tramos de grauvacas. Además, hay intercalaciones de BIF de tipo Algoma (con cherts magnetítico-hematíticos que gradan lateralmente a carbonatos y sulfuros). Hay además cantidades variables de mármoles, rocas calcosilicatadas, cuarcitas, rocas detríticas gruesas (arcosas, conglomerados), pizarras alumínicas, pizarras negras y epiclastitas. Series graníticas e intrusiones tardías menores Se reconocen dos episodios de granitización: • Episodio primero (entre 3600-3100 Ma): comienza con la generación de migmatitas, a las que siguen granitoides calcoalcalinos sinorogénicos (desde tonalitas a trondjemitas), seguidos por episodios de granitos potásicos anorogénicos. • Episodio segundo (entre 2950-2450 Ma): sigue una evolución similar a la anteriormente citada; las intrusiones de granitos anorogénicos marcan el fin del ciclo del Arcaico. 42 Capítulo II- situación geográfica y geológica 2.2.3. DESARROLLO DE BASAMENTO DEL P ALEOPROTEROZOICO Durante el Paleoproterozoico se realiza la cratonización de casi el 70% del continente africano., todavía muy fragmentado y aislado del supercontinente Rodinia (figura 2.3). Al comienzo del Proterozoico se registra un proceso de levantamiento regional a partir de basculamiento de bloques, que conlleva fenómenos erosivos. Por ello, se desarrollan cuencas rellenas de materiales detríticos, tanto en el borde de los cratones como en cuencas internas. Estos materiales detríticos comprenden cuarcitas, pelitas, conglomerados y BIF , como en el Super gupo Luiza de África ecuatorial o el Grupo Oendolongo del sur de Angola. Las secuencias entre 2.250-1950 Ma son similares a las de los greenstone belts, y tienen Figura 2.2 . 3. Reconstr ucción del super continente Columbia. Símbolos: B-Báltica (incluyendo Eur opa del Este); CA- Australia Central ; EA-Este de la Antártida; G-Gr oenlandia; IND-India; M-Madagascar; NA-Nor teamérica; NC-Norte de China; S- Siberia; SA-Sudamérica; SAF-Sudáfrica; SC-Sur de China; T -T arim; W A-Australia Occidental; W AF-Africa Occidental; 1-Orógeno T rans-Hudson; 2-Orógeno Penokean; 3-Orógeno T altson– Thelon; 4-Orógeno W opmay; 5-Orógeno New Quebec; 6-Orógeno T orngat; 7-Orógeno Foxe; 8-Orógeno Makkovik– Ketilidian; 9-Orógeno Ungava; 10-Orógeno Nugssugtoqidian; 1 1-Orógeno Kola–Kar elia; 12- Orógeno Svecofénide; 13-Orógeno V olinia–Rusia Central; 14-Orógeno Pachelma; 15-Orógeno Akitkan; 16- Orógeno T ransantár ctico; 17-Orógeno Capricornio; 18-Orógeno Limpopo; 19-Orógeno T ransamazónico; 20- Orógeno Eburneano; 21-Orógeno T rans-Norte China; 22- Zona T ectónica India Central; 23-Orógeno de la Zona Central del Aldán; 24-Escocia. Según Zhao et al. (2002). 49 Intr oducción a la geología de África 1000 0 1000 km S W N E 0° 20°S 0° 40°E 20°E 0° 20°E 40°E 0° 20°N Rocas volcánicas del Cenozoico Rocas volcánicas del Paleozoico Direcciones principales de rifting Rocas volcánicas del Mesozoico Cratón de antigüedad superior a 2000 Ma Complejo anular subvolcánico Ca r bo n a tit a Figura 2.2 . 9. Distribución de los principales sistemas de rift de edad Faner ozoico (indicando sus edades) en el continente africano, en r elación con la ubicación de los núcleos cratónicos más antiguos. Se indica también la dir ección de los principales sistemas de fracturas. Nótese que la mayor parte de sistemas encajan en zonas de sutura de cratones, sugiriendo que las fallas r eactivan zonas tectonicas más antiguas. Adaptado de Kampunzu y Popoff (1991). 50 Capítulo II- situación geográfica y geológica Las cuencas sedimentarias Las cuencas sedimentarias africanas del Fanerozoico pueden agruparse en cuatro tipos principales en base a su contexto geotectónico (Clifford, 1986; véase figura 2.2.10): • Cuencas en márgenes continentales pasivos en bordes de placa divergentes, que producen cuencas paleozoicas principalmente en el NW de África (zona del sinclinal de tinduf, por ejemplo). En estas cuencas se encuentra representada toda la serie del Paleozoico, bien 1000 0 1000 km S W N E Cuenca Interior Cuencas compuestas y complejas Cuenca de rift Cuencas Downwarp Cuencas marginales y de pull apart Cuencas medianas y de subducción Delta Principales zonas de fractura 20°E 20°S 0° 0° 40°E 20°E 40°E 0° 20°N Figura 2.2.10. Distribución de las cuencas sedimentarias faner ozoicas (Cliffor d, 1986). 51 Intr oducción a la geología de África 100 0 100 200 km S W N E Carbonífero Superior- Jurásico Inferior Afloramientos de Karoo En Africa del Sur: Dwyka, Ecca, Beaufort, Stormberg En el Este de Africa: K1, K2, K3, K4, K5, K6, K7, K8 Depósitos Karoo supuestos bajo cobertera más joven 10°S 20°S 30°S 10°S 20°S 30°S 0° 0° 20°E 30°E 40°E 10°E 20°E 30°E 40°E 10°E caracterizada por su abundante fauna, y son importantes para la producción de petróleo en el N de África, especialmente en Ar gelia y Libia. En el borde del continente africano existen otras cuencas marinas de borde atlántico de edad más reciente, ligadas a la apertura del Atlántico (principalmente, Cretácico a Mioceno), y del Mediterráneo. Estas cuencas, confinadas en muchos casos al offshore, son actualmente otra importante fuente de petróleo en la costa ocidental de África, en Angola y Nigeria. Constan Figura 2.2.1 1. Distribución de las series Kar oo en África (Schlüter et al., 1993). 52 Capítulo II- situación geográfica y geológica generalmente de materiales marinos formados en sistemas relativamente poco pofundos, con profusión de calizas y dolomías, margas, rocas sedimentarias detríticas finas, evaporitas, escasas turbiditas y olistostromas y , localmente, sistemas deltaicos con materiales detríticos más gruesos (conglomerados o areniscas), como por ejemplo los asociados a los deltas de los grandes ríos, como el Congo. Además de petróleo, en estas cuencas son comunes depósitos de fosfatos y de mineralizaciones filonianas de Ba-F asociadas a la fracturación. • Cuencas intracratónicas sag, como la plataforma sahariana, que se extiende desde Marruecos a Egipto, las series de Kalahari o, en parte, el supergrupo de Karoo en la mitad Sur de África, que abarca desde el Carbonífero superior al Jurásico Inferior (figura 2.2.1 1). Esta cuenca, una de las más importantes del mundo por su extenión regional que abarca el África Ecuatorial y Africa Austral, comprende esencialmente materiales sedimentarios continentales que, de base a techo, constan de tillitas y otros sedimentos de origen glaciar o fluvio-glaciar (como evidencia de la actividad de procesos glaciares muy generalizados en el S de África en buena parte del Fanerozoico), niveles de carbón (con importantes recursos económicos representados principalmente en Sudáfrica), cuñas deltaicas detríticas interdigitadas con depósitos lacustres, capas fluviales o eólicas, y potentes coladas de basaltos alcalinos de intraplaca. • Cuencas de rift o en zonas intracratónicas con ruptura. Estas cubetas se dan principalmente en las zonas de los Grandes Lagos, en el este de África. Comprenden generalmente materiales detríticos gruesos (conglomerados, arcosas, evaporitas de todo tipo, arenicas y arcillas rojas, paleosuelos, niveles de carbón, etc. En asociación con estos materiales es muy común encontrar intercalaciones de manifestaciones volcánicas de tipo alcalino de intraplaca, muy bien desarrolladas, como lavas de composición variable, desde basáltica a traquítica, así como rocas filonianas equivalentes a las mismas. En las mismas zonas se dan manifestaciones kimberlíticas y carbonatíticas, de interés económico bien conocido. Estas zonas de fractura y cuencas tienen su continuación en el continente sudamericano en un sistema de fosas y cuencas sedimentarias asociadas. • Cuencas cratónicas de antepaís, como las cuencas del Atlas y del Rif en el norte de África, en las que pueden aflorar materiales marinos y continentales, más o menos afectadas por tectónica tangencial asociada a las orogenias paleozoica y alpina. El metamorfismo asociado a esta deformación, no obstante, es siempre de grado muy bajo. La edad de estos materiales es muy variable, desde Paleozoico a Mesozoico. En estas series se dan importantes yacimientos de Pb-Zn (Ba- F) de tipo MVT , como los del Atlas de Marruecos. 53 2.3. Intr oducción a la geología de Angola 2.3.1. INTRODUCCION Los campos pegmatíticos de Angola se encuentran en un contexto geodinámico complejo, en materiales muy antigos que han experimentado procesos diversos a lo largo de su historia. Situar estos eventos requiere un cierto grado de comprensión del marco geodinámico global, por lo que hemos optado por realizar una revisión de las ideas que existen actualmente sobre la geología de Angola. El territorio de Angola forma parte del cratón del Congo-Kasai, situándose en su borde SW . Como en otras regiones de África, estos cratones están constituidos, a grandes rasgos, por un núcleo Arcaico y series del Proterozoico, con una génesis acrecional polifásica; estos materiales, en su mayoría, han sufrido una intensa deformación y metamorfismo, a menudo con superposición de eventos tectonomagmáticos. Sobre estos materiales se dispone una cobertera mesozoica y cenozoica poco potente. Sus principales rasgos estructurales, modificados a partir del mapa de síntesis del Servicio Geológico de Angola (SGA, 1992), con la adición de datos más recientes, quedan recogidos en la figura 2.3.1. A muy grandes rasgos, puede establecerse una primera gran distinción entre los materiales del Precámbrico y los del Fanerozoico. Los primeros constituyen el zócalo cristalino, modelado a base de la sucesión de orogenias precámbricas. Los materiales del Fanerozoico constituyen la cobertera de tipo plataforma, generalmente subhorizontal, no metamorfizada y muy poco afectada por basculamiento (figura 2.3.1). En el basamento cristalino se pueden reconocer una serie de escudos arcaicos: el de Mayombe, el de Congo-Kasai, el de Angola y el Bangweulo (figura 2.3.1). Cada uno de estos escudos presenta particularidades 2.3.- P ANORAMA GENERAL DE LA GEOLOGÍA DE ANGOLA geológicas diferentes en cuanto a series estratigráficas, plutonismo e incluso deformación y metamorfismo, aún no muy bien establecidas en todos los casos, pero que son el resultado de la superposición de procesos orogénicos en grado diferente en cada escudo. Como en otras regiones precámbricas del planeta, hay representados en los materiales arcaicos áreas de «greenstone belts» y otras zonas con materiales sedimentarios (figura 2.3.1). La sucesión de las orogenias precámbricas suelda estos bloques de forma progresiva a partir de la sucesión de las orogenias Limpopo- Liberiana, la Eburneana, la Kibariana y la Panafricana; de esta última quedan retazos del cinturón Damara únicamente en el extremo suroeste de Angola (figura 2.3.1). Este proceso es acompañado con la convergencia con otras placas de América del Sur y África, de manera que a finales del Proterozoico ya se ha constituido un megacontinente. La compartimentación Fanerozoica del cratón empieza ya generando cuencas de rift en el Pérmico, pero es la rotura del cratón del Congo durante el Cretácico Inferior , debido a los procesos de rifting continental ligado a la apertura del Atlántico Sur , quien determina la aparición de una serie de fosas tectónicas y lineamientos, de las cuales la más importante es la de Lucapa, que cruza toda Angola en sentido diagonal, NE-SW (figura 2.3.1). Por otra parte, en este estadio extensional se genera la línea de costa actual, en relación a la rotura de la Pangea; las fallas asociadas a este proceso son de dirección aproximada N- S y compartimentan una serie de bloques que dan lugar a un conjunto de cuencas marginales en el borde atlántico del cratón. Estas cuencas se rellenan de materiales sedimentarios marinos que constituyen las cuencas meso- cenozoicas de las Depresiones Periatlánticas, con sedimentación de plataforma (figura 2.3.1). 54 CAPÍTULO II. SITUACIÓN GEOGRÁFICA Y GEOLÓGICA 2.3.2. CICLOS DEL MESOARCAICO En esta etapa empiezan a configurarse las futuras zonas cratónicas de Angola. En algunos sectores, como en el NE de Angola, donde se dan la superposición de diferentes orogenias, los procesos de edad mesoarcaica pueden haber quedado muy enmascarados. 2.3.2.1. Series del Mesoarcaico A nivel general, en los materiales del Arcaico inferior , a su vez, se distinguen un grupo inferior y otro superior . La serie del Mesoar caico en la Zona del Escudo Maiombe El muro del Arcaico Inferior en el Escudo Maiombe, en las inmediaciones de la Provincia de K wanza Norte, está esencialmente compuesto por gneises, piroxenitas con biotita, anfibolitas biotíticas con granate y gneises bipiroxénicos con intercalaciones de cuarcitas; siguen gneises, plagiogneises, gneises anfibólico- biotíticos, anfibolitas y cuarcitas ferruginosas, finalmente a techo se encuentran gneises con sillimanita y granate. En el grupo superior se hallan materiales bastante afines, aunque con menor grado metamórfico. En el Sur y Norte del escudo afloran principalmente en las inmediaciones del valle del río Lucunga y en los salientes del gabren de Cuanza. Se trata de gneises, plagiogneis biotítico-hornbléndicos, gneiss con granate y con dos micas, anfibólicos, anfibolitas y cuarcitas del Arcaico Superior , metamorfizadas en facies anfibolitas o anfibolitas epidóticas incluyendo facies de esquistos verdes. La edad del metamorfismo es difícil de precisar con los datos actuales. Cobertera del Fanerozoico continental COBERTERA F ANEROZOICA CICLO P ANAFRICANO CICLO KIBARIANO CICLO EBURNEANO ARCAICO ZONAS DE ACTIV ACIÓN TECTONOMAGMÁTICA DE LA COBERTERA F ANEROZOICA Cobertera del Fanerozoico marino Cinturón plegado metasedimentario del NW Cinturón plegado metasedimentario de Luanda Cinturón plegado metasedimentario de Iona Cinturón plegado metasedimentario de Calueque Cinturón plegado del Alto Zambeze Cinturón plegado del Alto Zambeze Zona de Lubango Zona del NW Zona central Zona Eburneana y pre-Eburneana (?) de Lubango Zona Eburneana metasedimentaria de Lunda Zona Eburneana metasedimentaria del NW Zona de Cassinga Escudo central Escudo de Cuango Escudo de Lunda Cinturón poliorogénico del Alto Zambeze Cinturón poliorogénico costero 14º 18º 22º 5º 9º 13º 17º Escudos: Maiombe (I), de Angola (II), del Cassai (III), de Bangweulo (IV) y del Cuango (V) III IV V I II Huambo Lobito Benguela Sumbe Luanda Dondo Dalatando Uige N Ambriz Luena Kuito Menongue Malange Ondjiva 1 2 3 3 4 1 Lubango Namibe 0 80 160 Km Cabinda Saurimo R í o C u n b a g o R í o C u n e n e R í o C u a n d o R í o Z a m b e z e R í o C a s s a i R í o C u a n g o R í o C u a n z a R í o L a g e R í o n C o g o Sistemas del Rifeense T ardío (?) Sistemas Mesozoicos (zona de Lucapa) Sistemas meso-cenozoicos Falla sin determinación de edad Fallas profundas continentales: Perioceánica (1), Maiombe (2), Cassanje Sur (3), Cassanje este (4). Figura 2.3.1. Principales unidades geotectónicas de Angola; modificado a partir de SGA (1983) y Carvalho et al. (1992). 55 2.3. Intr oducción a la geología de Angola La serie del Mesoar caico en la Zona del Escudo de Angola El grupo inferior del Arcaico en el escudo de Angola, que aflora en la Provincia de Kwanza Norte entre los ríos Cuanza y Longa, está compuesto por gneises con piroxenos, con biotita y granate; hacia el techo se compone de gneises piroxénicos con plagioclasa y anfíbol; hacia techo los gneises son más pobres en máficos. En cambio, al Sur del Paralelo 10 el Arcaico Inferior está compuesto por granulitas y gneises de composicion básica, anfibolitas, gabros alterados, charnoquitas y enderbitas, gneises con piroxenitas, gneises con granate rico en componente piropo y cordierita; en ocasiones puede aparecer la sillimanita o la biotita, según Silva (1974). El grupo superior comprende gneisses más leucocráticos, y aflora en la mayor parte del escudo. Hacia el Noreste y oeste del escudo de Angola, se observan rocas metamorfizadas en facies anfibolíica, compuestas esencialmente por gneises biotíticos, o epidótico-biotíticos, o epidótico- moscovíticos, así como anfibolitas, gneises con sillimanita, estaurolita y cordierita; hacia el SW los tramos de esquistos y mármoles pueden llegar a ser muy importantes; este conjunto de materiales se agrupa en una gran unidad regionalmente importante en el sur de Angola, el Complejo anfibolítico-esquistoso, de edad probablemente superior a 3000 Ma (Carvalho, 1984; Carvalho y Alves, 1990). Pueden darse fenómenos anatécticos. La serie del Mesoar caico en la Zona del Escudo Cassai El grupo inferior del Arcaico aflora en la Provincia de Lunda-Norte, en las inmediaciones de los principales afluentes de la zona, en los ríos Luachimo, Chiumbe, Luembe, Chicapa y Cassai, y ocasionalmente en los ríos Cuango y Uamba. Se trata principalmente de micaesquistos, granulitas con enstatita, gneises de composición básica, eclogitas, anfibolitas y cuarcitas. Localmente se dan fenómenos anatécticos, generándose migmatitas de composición diorítica– granodiorítica y plagiogranitos (Silva y Mata, 1974; Carvalho, 1983). Los materiales de la parte alta son abundantes, especialmente en los ríos Luxico, Luachimo, Chicapa, Chiumbe así como en el río Luembe. Son también más leucocráticos que los de las series inferiores, aunque en este escudo están también afectados por metamorfismo de muy alto grado, siendo también común el desarrollo generalizado de migmatitas; se pasa de migmatitas a granitos masivos. La serie del Mesoar caico en la Zona del Escudo Bangweulo En este escudo sólo afloran materiales del grupo superior , representados por gneises anfibólicos y cuarcitas, metamorfizadas en muy alto grado. Se observan en los valles del río Zambeze y sus afluentes Lumbage, Lóvua, Lunache y Luvu. T ambién se dan fenómenos de anatexia, con generación de granitoides de composición intermedia. 2.3.2.2. Actividad tectonomagmática del Mesoarcaico Hasta este momento, no se dispone de datos so bre la deformación en esta etapa. Por otra parte, en el Arcaico Inferior en Angola se emplazaron complejos de gabro-noritas, que son consideradas como las rocas intrusivas más antiguas (2822 ± 66 Ma, Carvalho et al., 2000). Están emplazadas dentro de las secuencias metamórficas del Arcaico inferior . Se trata de macizos de pequeñas dimensiones que afloran fundamentalmente en los escudos de Maiombe (tres macizos metamorfizados de 8-10 km de diámetro cada uno, de forma redondeada, cerca de Ucua), Angola (macizos de 2-3 o hasta 14 km de diámetro de gabronoritas, gabros hipersténicos y anfibolitas, a veces migmatitizados, que afloran en el NW del escudo; Silva, 1971) y Cassai (macizos de 2-3 km de diámetro de gabros piroxénicos retrogradados a ortoanfibolitas; Rodrigues, 1973, 1974). 56 CAPÍTULO II. SITUACIÓN GEOGRÁFICA Y GEOLÓGICA 2.3.3. CICLO LIMPOPO-LIBERIANO (2700 +200 Ma) 2 .3.3.1. Las secuencias sedimentarias en el Neoarcaico En cada escudo se desarrolla una sedimentación de carácter diferente, por lo que describiremos la secuencia en cada escudo. Las series del Neoar caico en el Escudo Maiombe Desde el Noroeste hacia el centro, en el escudo se distinguen tres formaciones : * Formación Matadi, formada por cuarcitas (120-700 m de potencia) discordantes sobre las rocas del Arcaico inferior; la parte media y alta de la formación puede contener conglomerados. * Formación Gangila, constituida por alterancias de micaesquistos con metabasitas (500-700 m de potencia) * Formación T chela, constituida por esquistos carbonosos con pasadas de cuarcitas y metabasitas (500-700 m de potencia); no obstante, se dan importntes cambios laterales de facies hacia materiales más cuarcíticos o esquistosos. Las series del Neoar caico en el Escudo Angola El muro está compuesto por cuarcitas y mármoles (500-700 m) que gradan hacia el techo a esquistos. Esta secuencia de cuarcitas y mármoles conforman importantes relieves. El corte más completo se observa en la Sierra da Lua, y está compuesto por tres unidades fundamentales: * La unidad inferior , formada por cuarcitas con pasadas de esquistos con biotita, gneises con biotita y anfíbol y anfibolitas (165 m en total). * La unidad media está constituida por rocas terrígenas y carbonatadas, con alternancia de cuarcitas, mármoles (en capas de 5-40 m de potencia) y esquistos, con un espesor total de 300 m. * La unidad superior está formada principalmente por cuarcitas, así como por algunas intercalaciones de rocas carbonatadas, esquistos con biotita y anfíbolitas, con un espesor total de unos 705 m. Así pues, las secuencias de cuarcitas y mármoles en la Sierra da Lua pueden alcanzar los 1 170 m de espesor . En la parte Oeste del Escudo de Angola la potencia puede alcanzar 2000-2500 m, pero con predomino de rocas carbonatadas, que disminuyen hacia el norte. En la zona centro-sur , hacia Cassinga, Carvalho y Alves (1993) señalan que las siguientes unidades podrían corresponder al Arcaico superior , disponiéndose discordantemente sobre series del Arcaico inferior: * Grupo Jamba, constituido de base a techo por alternancias de metagrauvacas con filitas (1000 m), metabasitas (incluyendo pillow lavas), tobas y andesitas (300 m), cuarcitas y esquistos con potentes niveles de itabiritas del tipo Algoma (hasta 1200 m en total). La edad de esta unidad, según Carvalho y Alves (1993) es superior a 2219 Ma (T eixeira, 1996). * Grupo Chivanda (Cuandja), volcanosedimentaria, que de base a techo consta de metapsammitas y metaruditas (215-300 m), espilitas, basaltos, andesitas y tobas (1300 m). Según Carvalho y Alves (1993) esta unidad se dispondría discordante sobre la de Jamba. En el Suroeste del Escudo Angola, al Sur del paralelo 15º se distinguen tres unidades fundamentales: * La primera unidad está compuesta por esquistos- cuarcíticos, con alternancia de esquistos, cuarcitas y , en ocasiones, metagrauvacas, mármoles, ortoanfibolitas y conglomerados. Esta unidades se encuentran intruidas por granitoides de composición diorítica y por granitos porfiroblásticos leucocráticos, así como por rocas del Complejo gabro-anortosítico de Cunene. * La segunda unidad (media) está compuesta por calizas cristalinas. * La tercera unidad está compuesta por gneises migmatíticos, gneises con biotita, gneises con biotita y sillimanita, en ocasiones gneises con cordierita, anfíboles y esquistos con biotiti y hornblenda. En esta unidad se observan dos tipo de migmatitas, uno en la zona de contacto entre las rocas metasedimentarías con los granitoides eruptivos, y el otro en las zona con rocas ultrametamórficas (Carvalho, 1971). En el Neoarcaico del Suroeste del Escudo se han diferenciado tres formaciones compuestas por rocas metamórficas de grado bajo a alto (Carvalho, 1988): 57 2.3. Intr oducción a la geología de Angola * Formación Caiombo, compuesta por arenisca * Formación Ovipaca, compuesta por esquistos de composición variable con intercalaciones de cuarcitas, brechas, conglomerados y anfibolitas en las zonas con manifestación de metamorfismo de grado medio, mientras que la zona con metamorfismo de alto grado afloran esquistos con granate, antofilita y estaurolita. Los esquistos forman grandes afloramientos en toda la región * Formación Muva-Ancole, compuesta por cuarcitas sericitícas y areniscas rojas. Las series del Neoar caico en el Escudo Cassai Los materiales del Arcaico superior afloran en los valles de los ríos Chicapa, Luembe, Luachimo y Cassai, estando compuestos, de base a techo por cuarcitas con cianita, que hacia techo transicionan a potentes capas de esquistos cuarcítico- moscovíticos, cuarzo-cloríticos o moscovíticos, con pasadas de anfibolitas (Rodríguez, 1973). 2.3.3.2. Actvidad tectonomagmática del Neoarcaico No existen datos sobre las características de la deformación de estos materiales; no obstante, cabe decir que el metamorfismo que los afectó se dio en condiciones epizonales, con grado bajo a medio, en facies anfibolitas, anfibolitas epidóticas o esquistos verdes. Cabe tener en cuenta, no obstante, que dichos materiales han estado afectados a posteriori por otras orogenias que han sobreimpuesto su estilo de deformación y su grado metamórfico a los ya existentes. Los intrusivos están representados por pequeños macizos de granitoides (granitos a dioritas que afloran principalmente en la parte Suroeste del Escudo Angola, en la zona de contacto entre el Arcaico Superior y la secuencia metamórfica del Grupo Superior del Arcaico Inferior . En el Escudo Maiombe, estas rocas afloran aisladamente en los afluentes de los ríos Úcua, Zenza y Cassai. Carvalho et al. (2000) mencionan una granitización de series gneisicas en el basamento entre Caxito y Andulo, con una edad de cerca de 2546±48 Ma. 2.3.4. EL CICLO EBURNEANO 2.3.4.1. Las series del Proterozoico Inferior Las rocas metamórficas del Proterozoico Inferior son muy diferentes a las del Arcaico Superior , ya que en las del Proterozoico Inferior se han reconocido facies muy complejas: a) las facies de “T roughs”, con series vulcanosedimentarias potentes dentro de depresiones tectónicas, afectadas por metamorfismo de grado bajo, en facies de esquistos verdes; b) arqueamientos regionales, con series poco potentes, discontinuas y esencialmente terrígenas. Cintur ones de r ocas ver des de Lufico- Cabinda Desde el muro hasta el techo la serie comprende las siguientes unidades, discordantes sobre el Arcaico: * Grupo Lulumba, esencialmente vulcanosedimentario, con grandes cambios de facies según la zona considerada; por lo general consta de base a techo de arcosas (200-500 m), seguidas por la formación Lucango (metatobas ácidas, metabasitas, hasta Figura 2.3.2. Discor dancia angular entr e materiales plegados del Ar caico (der echa de la imagen) y del Pr oter ozoico inferior (izquier da de la imagen), en un corte del río Muanga (Lunda Norte). 58 CAPÍTULO II. SITUACIÓN GEOGRÁFICA Y GEOLÓGICA 800 m), con arcosas y esquistos a techo (unos 350-800 m). * Grupo Uonde, compuesto por lo general por micaesquistos carbonosos, en ocasiones, con bancos de calizas (100-2000 m). Para Bellutini et al. (1983) estas rocas tienen afinidades ofiolíticas, y la formación del cinturón respondería a un modelo de subducción-colisión entre un cratón Eburneano (2000 Ma) al este, y dos cratones más antiguos al este: el Chaillu (2500 Ma) al N y el Kasai (2700 Ma) al S. Arqueamientos regionales Zona de Cassinga (centro-S de Angola) Está constituido por el Grupo Bale (Korpershoek,1984) dispuesto discordantemente sobre el Grupo Jamba, y que comienza con potentes paquetes de cuarcitas, con algunos paquetes de conglomerados (hasta 700 m), seguidas de filitas (100 m) y metasiltitas y metapsammitas (2000m). Los depósitos que se encuentran en las zonas afectadas por los Arqueamientos regionales se observan en algunas cuencas sedimentarias del Escudo Angola, concretamente en las zonas de Lunda y Alto Zambeze. Zona de Lunda (NE de Angola) Los afloramientos del Proterozoico inferior del Escudo Cassai se dan principalmente en los valles de los ríos Cassai, Luembe, Luachimo, Chiumbe; se trata de rocas poco deformadas, en su mayoría de naturaleza terrígena, subdivididas en 2 unidades fundamentales, dispuestas discordantemente sobre el Arcaico; de base a techo estas unidades son las siguientes (Rodríguez, 1973, 1974): * Formación Lunda, una serie granodecreciente con base de conglomerados que gradan a esquistos, cuarcitas y filitas; la serie ha sido datada en 1800- 2200 Ma, y corresponde al ciclo Eburneano (Carvalho, 1984). * Formación Luana con conglomerados, grauvacas, areniscas y esquistos; ha sido datada en 1000-1650 Ma, y corresponde al ciclo Kibariano (Carvalho, 1984). Zona del Alto Zambeze (E de Angola) En el Escudo Bangweulo las rocas del Proterozoico Inferior pertenecen al Grupo Malombe, compuesta por rocas clásticas y pequeñas pasadas de rocas volcánicas (V asconcelos, 1949). En las poblaciones de Cazombo-Calunda, la Formación Malombe está formada por un tramo basal grueso, con conglomerados, cuarcitas y arcosas (100 m); el techo se compone de esquistos arcillosos alternando con conglomerados (50 m). Las rocas de la Formación Malombe son correlacionables con las rocas de las Formaciones Lunda-Luana y Oendolongo según Mouta (1952) y Carvalho (1983, 1984). 2.3.3.3. Intrusivos del Proterozoico inferior Se incluye aquí los granitos de Quibala, los granitos rojos de Matala, pórfidos graníticos, rocas volcánicas y subvolcánicas, doleritas, kimberlitas y diques asociados. Granitos de Quibala Los granitos de Quibala agrupan las rocas formadas por la granitización de la roca metamórfica del Proterozoico Inferior y por la removilización de las rocas metamórficas y ultrametamórficas del Arcaico, incluyendo los granitos biotíticos con megacristales y granitos leucocráticos. Los granitos biotíticos porfiroides, con megacristales de feldespato potásico, afloran en el Noreste del Escudo Angola, en pequeñas áreas aisladas del Escudo Maiombe y Cassai (Montenegro de Andrade, 1954). Los que afloran en el rio Bero, cerca del campo pegmatítico del Giraúl, merecen especial atención por su carácter mas alcalino, así como por la presencia de minerales accesorios como circón, titanita, apatito y fluorita. Estos granitos se han agrupado dentro de los granitos de Caraculo-Bibala, y están relaciona dos con la zona del cinturón móvil que ha sufrido activación Precámbrica, según Carvalho (1984). Dataciones con Sm/Nd indicarían una edad de 2,3 ± 0.2 Ga (Araujo et al., 1994). 65 2.3. Intr oducción a la geología de Angola Los diques de rocas básicas y alcalinas Los diques de edad Proterozoico Superior en el complejo intrusivo de Dombo Andala y Saia pueden tener composiciones básicas (pórfidos dioríticos, pórfidos gabroicos, gabro-diabasas) o ácidas alcalinas (pórfidos sieníticos, pórfidos graníticos), con dirección NW . En ambas zonas estos diques intruyen en rocas del Arcaico y Rifeano Inferior . A esta unidad también fueron atribuidos los diques básicos (gabros, gabro-noritas, y en ocasiones gabros doleríticos), que afloran hacia la parte Oeste y Noreste del complejo básico y ultrabásico de Cunene, con dirección NNW . Las dataciones isotópicas de las rocas básicas proporciona edades entre 664±27 y 880±34 Ma (Silva et al., 1975). CICLO F ANEROZOICO En un megacontinente ya cratonizado, desde finales del Paleozoico comienzan a formarse cuencas de rift, que dan lugar a series de extensiones regionales grandes, como el Supergrupo Karroo; posteriormente la apertura del Atlántico determina la aparición de cuencas marginales de tipo de borde atlántico. El sistema de fallas asociado (figura 2.3.10) determina la formación de la Depresión perioceánica de Angola, en la que se desarrollan series progresivamente marinas ya durante el Cretácico. Mientras, en el interior del continente, el desarrollo de la tectónica extensional durante el Cretácico produce el desarrollo de rift (estructura de Lucapa) y magmatismo de intraplaca, con rocas ígneas alcalinas, carbonatitas y kimberlitas. Supergrupo Karroo Aflora en la parte Norte, Sureste y Este de Angola, incluyendo las depresiones del gabren de Lucapa, así como en las placas del Congo (zona de Baixo Cassange y alto Zambeze) y en la zona de Okavango (Baixo do Cunene y Dirico). Es una serie de extensión regional, que aparece en amplias regiones del África Austral, aunque con grandes cambios de facies y potencia. Buena parte de esta unidad responde a procesos de rifting continental (Nyambe-Imahiku et al., 2005). * Gr upo Ecca (Carbonífero-Pérmico). Aflora en el Bajo Cunene, y consta de areniscas gruesas de origen fluvial, conglomerados y esquistos (90 m). Estos tramos presentan restos de vegetales. * Grupo Lutôe (Carbonífero-Pérmico). Aparece en el N de Angola (Oesterlen, 1976); consta de tillitas conglomeráticas rojizas (10- 50 m), con pasadas de esquistos carbonosos y areniscas; a techo hay areniscas ferruginosas (10-12 m). Estos tramos presentan restos de vegetales. * Grupo Cassanje (Pérmico superior- T riásico). Se ha cartografiado en la zona de la depesión de de Cassanje. Se distinguen las siguientes subunidades: areniscas basales de 10-12 m de potencia, ricos en restos de peces, siguen areniscas cuarzosas y calizas (50 m), una alternancia de areniscas, arcillas y calizas estromatolíticas (450 m), ricas en peces y otros fósiles. Figura 2.3.10. Falla en carbonatos del Cr etácico, en las pr oximidades de la línea de costa, asociada al sistema de la Depr esión Perioceánica. Carr etera de Luanda a Benguela. Cuanza Sul. 66 CAPÍTULO II. SITUACIÓN GEOGRÁFICA Y GEOLÓGICA * Grupo S tormber g (T riásico-Jurásico). Se reconoce en la parte Este de Angola, en la zona del Alto Zambeze y , en menor medida, en el valle del río Cubango (zona de Dirico). En la zona del Alto Zambeze, el Grupo se subdivide en Superior e Inferior . La primera se observa en los valles del río Macondo y sus afluentes, Xissamba y Niela, y consta de arcillas que pasan verticalmente a areniscas y finalmente a conglomerados silícicos y alternancias de calizas y siltitas (250 m en total). El Stormberg Superior , aflora en las cuencas del río Macondo, Longoge, incluyendo la margen izquierda del río Zambeze. Está representada por basaltos, traquiandesitas, doleritas y diabasas que aparecen en forma de mantos. En las rocas básicas predominan los basaltos amigdalares de coloración rojiza y verdosa, aunque es común la presencia de rocas efusivas de composición básica de grano fino. Series del Jurásico La depresión Perioceánica se encuentra rellenada por sedimentos del Jurásico Superior , fosilizando el basamento del graben o rift; constan de conglomerados grises y dolomías con un espesor que puede llegar hasta los 1300 m en total. Series del Jurásico superior -Cretácico inferior Materiales indiferenciados de esta edad afloran en la depresión continental de Okavango; están representados por la Formación Continental Intercalar en las cuencas de los ríos Cuanza, Cubango, Cuango, Lungué-y Bungo. Esta unidad consta de areniscas amarillentas, siltitas, argilitas rojizas y algunas pasadas de conglomerados (Calvalho, 1982). Series del Cretácico Los depósitos del Cretácico en Angola afloran en la depresión Perioceánica (Cretácico Inferior e Superior), y en la depresión continental (Cretácico Superior y Cretácico Inferior). Cretácico Inferior Las rocas del Cretácico Inferior se disponen en discordancia angular sobre el basamento Precámbrico. En la zona de la Depresión Perioceánica pueden presentar coladas de rocas basálticas tholeiíticas, asociadas a la fracturación y apertura del Atlántico Sur (Alberti et al., 1992). Las series sedimentarias son importantes rocas madre y reservorios de hidrocarburos (Burwood, 1999). Cr etácico inferior marino en la zona de Cuanza Presenta en la base la Formación Maculungo (pre-aptiense), la cual sólo se ha reconocido por sondeos, pues las rocas de esta formación se encuentran rellenando grabens en el basamento. Esta unidad se compone de conglomerados polimícticos rojizos y argilitas que gradan a areniscas con depósitos de anhidrita, margas, basaltos y brechas. El espesor total de la formación es de 2200 m; en la parte inferior la unidad es de coloración rojiza, sugiriendo que la parte baja se ha formado en condiciones continentales y el techo en condiciones de transición o ya marinas. La Formación Cuvo (pre-Aptiense) aflora en la zona de Cuanza (figura 2.3.10), y consta en la base de alternancias de areniscas, argilitas y conglomerados rojizos (200-400 m), seguido por F igura 2.3.1 1. Afloramiento de conglomerados de la formación Cuvo ( C r etácico en facies marinas, pr e-Aptiense). Pista a Lucira, cer c a de Dombe Grande (Benguela). 67 2.3. Intr oducción a la geología de Angola un tramo dolomítico de 400 m, y finalmente una secuencia de areniscas, conglomerados y calizas lumaquélicas con glauconita de hasta 400 m. Las formaciones infra-Binga y Binga afloran al sur de la población de Ambriz al sur de la zona, comprenden en la base depósitos de anhidrita, sales (principalmente halita, pero también sales potásicas), dolomías y calizas dolomitizadas, en discordancia con las rocas subyacentes. El espesor total es de 2000 – 2500 m. La parte media aflora en la Provincia de Luanda y Caxito, y está compuesta por calizas en ocasiones arcillosas y arenosas con un espesor de 100-1200 m. El techo está compuesto por dolomías, y calizas, incluyendo niveles oolíticos con horizontes de anhidrita, lechos de calizas con intercalaciones de capas de asfalto y bitúmen; el espesor total de la formación es de 100 m. Los depósitos de está formación son excelentes reservorios de petróleo. Hacia la parte Este se encuentran asociados a las rocas carbonatadas con yacimientos de asfaltos. Las formaciones Infra-Binga, Binga, T uenza, Catumbela y Quissonde, afloran hacia la parte Oeste de la zona, concretamente en la población de cabo Ledo, incluyendo la parte del litoral Norte de Luanda. Están compuestas a muro por depósitos terrígeno- carbonatados y evaporíticos, en la parte media por dolomías y calizas, y a techo por calizas oolíticas y arcillosas; la potencia total de estas unidades puede exceder de 2000 m). Cr etácico inferior marino en la zona de Cabinda-Congo Aflora hacia la parte este de la zona, estando representado por la Formación Lucula, discordante sobre el basamento, formada a muro por conglomerados y areniscas con tonos grises, y hacia el techo por areniscas rojizas y argilitas. La formación tiene un espesor de 1200 m. El muro de la formación con coloración gris es considerado como roca madre productora de petróleo. Hacia el oeste la formación pasa lateralmente a la formación Bucomazi, que en la base tiene argilitas y areniscas grises y verdes, de origen marino; hacia el techo tiene intercalaciones de calizas y dolomías. En conjunto, esta formación tiene un espesor de hasta 500 m. La Formación Lueme no aflora en superficie, habiendo sido reconocida solamente mediante sondeos en profundidad. El muro está formado por sales (halita, carnalita y silvita) y hacia el techo presenta anhidrita, con un espesor total de 700 m. La Formación Mavume tampoco aflora en superficie, y se compone de dolomías con capas de anhidrita, con espesor de hasta 80 m. La Formación Mavume asienta discordantemente sobre la Formación Lueme. Cretácico inferior en la zona de Namibe En la parte Este de la zona de Namibe aflora la Formación Cuvo, compuesta principalmente por areniscas y conglomerados a muro y hacia techo por esporádicas intercalaciones de calizas. Especialmente en la base puede presentar intercalaciones de coladas de basaltos, traquiandesitas, traquitas, basanitas y basanitoides. En la parte norte de la zona afloran series de edad Aptiana, compuestas por areniscas, calizas y arcillas de coloración gris, argilitas y yeso. Los fósiles típicos de la formación hacen pensar que se han formado en ambientes de transición marino- continental. En la región norte afloran también series de edad Albiense, compuestas en la base por areniscas, yeso y conglomerados, que pasan verticalmente a margas y calizas algales. En la población de Lobito, la parte media de la formación se compone de calizas oolíticas. El espesor total es de hasta 1500 m. Los fósiles observados en esta zona sugieren que estos depósitos se han formado en un ambiente marino principalmente de mar abierto. Cretácico inferior y superior indiferenciado en la Depresión Perioceánica La Formación Pinda (Albiense- Cenomaniense) aflora dentro del límite de la plataforma continental, y está compuesta por margas y calizas. Las rocas de la Formación 68 CAPÍTULO II. SITUACIÓN GEOGRÁFICA Y GEOLÓGICA Pinda presentan un espesor de 1200 m, y son excelentes rocas colectoras de hidrocarburos. La Formación V ermelha (Aptiense- T uroniense) aflora hacia al Este de la zona continental, estando compuesta por areniscas de coloración rojiza con intercalaciones de calizas y siltitas, con un espesor que oscila entre los 200 m y los 1200 m. Intrusiones de edad Cretácico Generalmente estas intrusiones se encuentran dentro de los límites de las estructuras transcontinentales de Lucapa, en las que se han reconocido unas 2000 kimberlitas, así como más de 30 stocks de rocas de afinidad alcalina y carbonatitas (Silva y Pereira, 1973; Lapido-Loureiro, 1972; Issa Filho et al., 1991; Coltorti et al., 1993). Las intrusiones kimberlíticas se observan en las parte Noreste y Central de la estructura de Lucapa (Escudo Cassai, y parte Central y Noreste del Escudo Angola), mientras que los complejos de rocas alcalinas, ultrabásicas alcalinas y carbonatitas se encuentran en la partes centrales y Suroeste del escudo Angola. Los principales cuerpos kimberlíticos se encuentran en las cuencas de los ríos Cucumbi, Cacuilo, Cuango, Cunene, Cuvo, Queve y Catombela. Los intrusivos alcalinos se encuentran en el Escudo Angola, en la estructura transcontinental de Lucapa, y están formadas por múltiples intrusiones del tipo central, con morfología anular de diámetro desde centenares de metros a kilómetros figura 2.3.12). Las intrusiones carbonatíticas se encuentran e n e l Escudo Angola dentro de los límites del sistema transcontinental de Lucapa, estando asociadas a rocas alcalinas, a las que cortan. Las estructuras carbonatíticas, por lo general, tienen morfología anular y composición variada, incluyendo carbonatitas cálcicas, magnésicas y férricas (figuras 2.3.13-2.3.14). Presentan mineralizaciones asociadas de pirocloro, fluorita, barita, baddeleyita y magnetita. En relación con las rocas magmáticas alcalinas del Cretácico son comunes diques de rocas alcalinas, con direcciones N-S, NNW , Figura 2.3.14. Carbonatitas intrusivas (cerr o en primer término) cortando el complejo alcalino de Txivira (fondo del valle y elevaciones del fondo). Quilegues, Quic uco, Lubango. Figura 2.3.13. Carbonatitas calcíticas del macizo de Bonga (cer ca de 2800 m de altura), conformando una chimenea envuelta por estructuras anular es de carbonatitas. Quilegues, Quicuco, Lubango. Figura 2.3.12. Detalle de un afloramiento de sienitas nefelínicas del macizo de Txivira. La nefelina, más fácilmente meteorizable, queda deprimida en r elación con el feldespato. Quilegues, Quicuco, Lubango. 69 2.3. Intr oducción a la geología de Angola NNE y W -E, se trata de traquitas, fonolitas, y pórfidos sieníticos. Las dataciones isotópicas de las fonolitas mediante K-Ar proporcionan edades entre 82±3 y 87±1 1 Ma (Silva y Paixão, 1974). Cretácico inferior y superior indiferenciado en Depresiones intracontinentales Los depósitos de la cobertera de la plataforma Cretácica afloran únicamente en la Depresión del Congo, concretamente en la parte Noreste de Angola, y se prolongan hacia l a R e p ública Democrática del Congo. Están representados por las Formaciones Kwango y Calonda. Estos depósitos son muy importantes desde el punto de vista económico, puesto que en ellos se ha localizado los depósitos de diamantes de origen secundario (paleoplaceres) . Formación Calonda Es de edad Aptiense-T uroniense y aflora al norte y noreste de Angola, concretamente en las cuencas d e los ríos Cuango, Cuilo, Chicapa, Luachimo, y está compuesta en el muro por conglomerados polimícticos con espesor de 1-5 m, sobre los cuales se depositan arcosas, de color violeta, argilitas rojizas, conglomerados intraformacionales con diamantes y hacia el techo p o r argilitas rojizas, con un espesor total de aproximadamente 60 m (figura 2.3.15). En las zonas sureste y norte de la Provincia de Lunda se observa un aumento del espesor de los conglomerados de 40-50 m, con material detrítico de origen continental, compuesto por fragmentos del complejo de base muy poco rodados. Hacia la zona norte, en los materiales terrígenos se observan argilitas de coloración rojiza y areniscas del Grupo Karro. El material detrítico es de origen continental, muy poco rodado y posiblemente fue transportado como mud flow . La matriz detrítica se compone de arcosa, en ocasiones carbonatada, com minerales accesorios tipicos de kimberlitas, como piropo e ilmenita. Las discordancias intraformaciones son frecuentes en la Formación Calonda. La Formación Calonda no es fosilífera, sin embargo su parte inferior es correlacionable con la del Grupo Bakungu en la vecina República Democrática del Congo, cuya edad es Aptiense-Albiense en base a registro fósil. Formación Kwango La Formación Kwango (Cenomaniense- T uroniense) aflora al norte de Angola, en un área de 600 km de largo y 150 m -250 km de ancho en la margen derecha del río Cuango, así como en la zona de Baixa de Cassanje. Se reconoce por sus depósitos aluviales, aluviales–lacustres, y lacustres. En su composición predominan arcosas, de grano grueso a fino, conglomerados polimícticos, siltitas y argilitas, con una potencia total de hasta 100 m (Mouta, 1952). En las zonas periféricas (oeste y este) en dirección al centro de la depresión de Congo, disminuye la granulometría y las dimensiones del espesor de los conglomerados, con cemento calcítico, dolomítico y margoso. La arenisca se hace cada vez más fina y aparece irregularmente. El espesor total de la formación es muy variable, alcanzando los 410 m a 510 m al este de la población de Buenga. El Figura 2.3.15. Corte efectuado en las exploraciones diamantíferas desarr olladas en paleoplacer es de la formación Calonda. Zona de Muanga (Angola). 70 CAPÍTULO II. SITUACIÓN GEOGRÁFICA Y GEOLÓGICA espesor de la formación disminuye, hacia las zonas periféricas de la depresión de Congo, hasta las decenas de m. La mineralización diamantífera en la Formación Kwango es muy inferior , en comparación a la Formación Calonda. La formación Kwango puede ser el límite superior de la Formación Colonda según varios autores (Lepersonne, 1974; Santon et al. 1963); Smith, 1984). Cretácico Superior Cr etácico Superior en la zona de Cuanza En la parte Este de la zona de Cuanza aflora la Formación Cabo-Ledo, compuesta principalmente por calizas arenosas, calizas y arcillas, con espesor de 400 m (Morais et al., 2001 a, b, c). Hacia el litoral actual de la parte Este de la zona aflora en pequeñas áreas la Formación Itombe, compuesta por areniscas, margas y calizas, con espesor total entre los 400 m y 1400 m; se dispone concordantemente sobre la formación Cabo-Ledo. A su vez, por encima de la formación Itombe se dispone concordantemente la formación N´Golome, compuesta por margas, argilitas y areniscas, alcanzando un espesor de 150 m. En la franja norte al Sur de la parte Este de la zona de Cuanza, aflora en pequeñas áreas la Formación T eba, compuesta por areniscas, margas y calizas. Hacia el norte de la zona de Cuanza se observan tramos de calizas fosfatadas y calizas con coprolitos, con espesor de 900 m. Estas capas afloran discordantemente sobre la Formación N.Golome. Los afloramientos de la Formación T eba están vinculados con los yacimientos fosfatados. Cretácico Superior en la zona de Namibe En la parte norte de la zona de Namibe se distinguen depósitos cenomanienses asentado mediante discordancia estratigráfica sobre los depósitos Albienses. Presentan areniscas y conglomerados rojizos en la base y margas y calizas hacia el techo. El espesor máximo del corte es de 300 m. Depósitos de edad Cenomaniense- T uroniense se observan en áreas aisladas con dimensiones variadas en todo el litoral, formadas en el muro por margas, calizas arcillosas, oolíticas u organógenas, siltitas y conglomerados. Los depósitos tienen fósiles bentónicos y un espesor de hasta 400 m. Intrusiones de edad Cretácico-Paleógeno Por otra parte, en la zona de contacto entre el Escudo Angola y Escudo Maiombe, en la cuenca del río Luinha (Oeste de la población de Gulungo Alto), afloran potentes diques y filones de rocas alcalinas con dirección meridional, formados por pórfidos leucosieníticos y pórfidos sieníticos cuarzosos. Hacia la parte Oeste del Escudo Angola, cerca de las estructura de Lutala y T chivira, los diques y filones con dirección NNE-WNW , están compuestos por traquitas y fonolitas. Diques de composición ácida (granitos aplíticos, aplitas, pegmatitas, micropegmatitas y pórfiros graníticos) a intermedia (dioritas, cuarzodioritas, microdioritas, y pórfiros dioritícos), con direcciones NW , NNE y NNW , afloran en la parte Oeste del Escudo Angola; en la misma zona se dan diques básicos (noritas y gabro-noritas) pero con direcciones N-S, W -E y NNW y WNW . Finalmente, cabe citar filones de cuarzo de direcciones NW y NE que afloran en los bordes del escudo Angola, en la zona de contacto entre las rocas metamórficas del Arcaico Superior y granitos del Arcaico Superior . Al Este de la ciudad de Sunbe, se ha reconocido filones de más de 40 km de longitud y 35-40 m de espesor , como en el yacimiento de Pocariça, en las cuencas de los ríos Mamue, Chingo y río Chanhanga hacia 40 Km de Quipungo. Paleógeno Depresión Perioceánica Zona de Cuanza En la zona de Cuanza está representado por las Formaciones Río Dande, Gratid ã o y Cunga. 71 2.3. Intr oducción a la geología de Angola La Formación Río Dande, aflora en el sector Oeste de la zona. Consta de conglomerados y areniscas fosfatadas en la base, y hacia el techo pasa a margas y arcillas intercaladas con areniscas. La formación tiene un espesor de 600 m y aflora discordantemente sobre la Formación T eba. La Formación Gratid ã o aflora en el centro de la zona, siendo compuesta por margas, calizas, areniscas y argilitas. La formación tiene un espesor de 500 m y aflora concordantemente sobre la formación rio Dande. La Formación Cunga aflora hacia el sector Sur de la zona. Consta de margas y arcillas, con espesor de 500 m. La Formación Cunga aflora concordantemente sobre la Formación Gratidâo. Zona de Cabinda Los depósitos de edad Paleógeno-Eoceno afloran hacia el sector Oeste, estando constituidos por margas con intercalaciones de areniscas y calizas, con más de 100 m de espesor , y afloran concordantemente sobre los depósitos subyacentes. Zona de Namibe Los depósitos de edad Paleógeno-Eoceno afloran hacia el sector Norte y Sur de la zona, siendo compuestos por margas y calizas, con espesor menor de 100 m. Estos depósitos afloran concordantemente sobre los depósitos del Cretácico Superior . Depresión continental Los depósitos paleógenos de la Depresión Continental aparecen en terrenos aislados, al Norte de Angola y en las potentes capas de lateritas de edad Paleógeno-Eoceno. Se observan también en casi toda la parte Oeste de Angola. Los mayores afloramientos se observan al noroeste de la depresión de Okawango, concretamente en las ciudades de Cuito, Menongue (aguas arriba del río Cuanza), donde el espesor puede alcanzar los 8-10 m; su origen es atribuido a la erosión eólica de los diferentes materiales geológicos presentes en la zona, según Korpershoek (1964) y Marques (1966). Paleógeno-Neógeno Depresión Perioceánica Zona de Cuanza La formación Quifangondo (Oligoceno- Mioceno) aflora en el norte, Sur y Centro de la, y está compuesta fundamentalmente por arenas arcillosas; en ocasiones, incluye sedimentos calcáreos y evaporitas, así como capas de margas y calizas. La Formación tiene un espesor muy variable, llegando hasta los 3013 m al norte de la depresión y menos de 100 m en algunos altos sedimentarios. Se situa mediante discordancia estratigráfica sobre los depósitos de la Formación Cunga según Cramez (1972). Zona de Cabinda-Congo La Formación Malembo (Eoceno- Mioceno) aflora desde el río Zaire al sur en la zona de Cabinda-Congo, hasta las inmediaciones de la ciudad de N’Zeto, incluyendo la parte sublitoral de la plataforma continental. Está compuesta en el muro por areniscas, argilitas y siltitas; la parte alta de la secuencia, está compuesta por areniscas de grano grueso de origen deltaico, argilitas y siltitas. T iene un espesor de entre 1000-3000 m. Los depósitos de edad Eoceno-Plioceno se observan en todo el litoral de la zona desde el río Lucula hasta el río Zaire, quedando compuestos por areniscas, margas, calizas, arcillas y en ocasiones conglomerados; presentan espesor decamétrico a hectométrico. Los depósitos de edad Oligoceno- Mioceno afloran hacia el Noreste de la zona, 72 CAPÍTULO II. SITUACIÓN GEOGRÁFICA Y GEOLÓGICA concretamente en la población de Cacongo, siendo compuestos por margas, arcillas, y arenas. Estos afloramientos se encuentran concordantemente sobre los depósitos de edad Eoceno-Plioceno y su espesor es variable, llegando a alcanzar los centenares de metros en algunos lugares de la zona. Zona de Namibe Depósitos de edad Eoceno-Mioceno afloran cerca de Namibe, comprendiendo areniscas, calizas y margas, con un espesor que puede alcanzar unos pocos centenares de metros. Los afloramientos de edad Eoceno- Plioceno afloran en la parte Norte de la zona, en las inmediaciones de la ciudad de Benguela, y exhiben en la base arcillas, margas, calizas con bioclastos y algas; hacia el techo pasan a areniscas. El corte geológico realizado en el río Pima presenta conglomerados, con depósitos de diatomitas. El espesor puede llegar a 1000 m. Depresiones continentales Grupo Kalahari Los afloramientos de edad Eoceno- Plioceno de origen Continental están representados por el Grupo Kalahari, que se yace en hiato sobre secuencias subyacentes muy poco afectadas por movimientos tectónicos. Los depósitos de Kalahari en la parte Este de Angola se encuentran rellenando las Depresiones Continentales del Congo y Okavango. El Grupo Kalahari se ha subdividido en Formación “Gres polimorfos” (muro) y Formación “Areias Ocres” (techo). El espesor total de los depósitos del Kalahari oscila entre los 50 a 150 m; aunque al Sur de Angola y Norte de Namibia puede alcanzar los 300-450 m (W an W uk, 1980). La Formación “Gres polimorfos” está compuesta por areniscas litificadas de coloración blanquísima, violetas y en ocasiones rojizas; a muro se observan brechas con calcedonia y fragmentos lateríticos, y en ocasiones conglomerados basales con espesor de hasta 2 m; el techo se compone de areniscas feldespático-cuarzosas, reemplazadas verticalmente por areniscas con granulometría variable y laminación cruzada, que gradan hacia la parte superior a areniscas arcillosas, poco litificadas. Muchos tramos están silicificados, con areniscas cementadas por calcedonia u ópalo, según Mouta (1952), Morfonte (1960) y Ploey et al. (1968). La edad es desconocida, debatiéndose una edad Eoceno o bien Oligoceno-Mioceno. La Formación “Areias Ocres”, aflora en gran parte del país, y se caracteriza por una auténtica homogenidad en composición, pues comúnmente está compuesta por finas capas de arenas con cuarzo, de tamaño de grano del orden de 0,1-0,5 mm, con elevados contenidos de hidróxido de hierro, circón, rutilo, turmalina, estaurolita y cianita. Hacia el sector septentrional de la provincia de Lunda Norte, puede presentar conglomerados de gran espesor en la base, con inclusiones de calcedonia, nódulos de limonita y fragmentos de areniscas pertenecientes a la Formación Kalahari Inferior . En ocasiones las arenas aparecen directamente sobre los depósitos mesozoicos de las depresiones del Congo y Okavango. El origen de las arenas es atribuido a la erosión eólica de materiales presentes en la formación y su distribución es favorecida por la red fluvial. El espesor de las arenas va desde 120 m hasta los 200 y 300 m en algunas áreas de la Depresión de Okavango. Se le sugiere una edad ante-Plioceno Superior , según Carvalho et al. (1983) y Lepersonne (1974). Neógeno Los afloramientos de edad Neógena, en Angola, solamente han sido reconocidos en la Depresión Perioceánica, concretamente en la zona de Cuanza, representados por las Formaciones Bon Jesús, Cacuaco y Luanda. La Formación Bon Jesús aflora en las depresiones mesozoicas de los ríos Cuanza y 73 2.3. Intr oducción a la geología de Angola Cuvo, y consta en la base de margas, arcillas, y raramente calizas, mientras que la parte superior presenta areniscas, calizas y conglomerados. La Formación tiene un espesor de 120 m y aflora discordante sobre la Formación Quifangondo. La Formación Cacuaco-Luanda aflora hacia el Noreste de la zona de Cuanza, y a lo largo de la costa litoral, estando compuesta por arcillas, margas, en ocasiones arcillas gipsíferas, calizas y areniscas (figuras 2.3.16- 2.3.17). Alcanza 2000 m de potencia y aflora discordante sobre la Formación Quifangondo. Su edad es del Plioceno (Ciampo et al., 2001). Neógeno-Cuaternario Los depósitos de edad Pliocénico- Cuaternarios en Angola, están representados por la Formación Quelo, en la zona de Cuanza, y los depósitos no diferenciados del Plioceno- Cuaternario en la Depresión Perioceánica, en las zonas de Cabinda-Congo y zona de Namibe. La Formación Quelo está compuesta por arcillas, arenas rojas con niveles de lateritas con espesor de 0,5-1m. La potencia máxima de la unidad oscila entre los 150-200 m. Contiene fósiles de agua dulce. Los depósitos de edad Plioceno- Cuaternario afloran principalmente en la zona Cabinda-Congo y zona de Namibe en los valles de los afluentes de los principales ríos de la zona. Se componen de areniscas y arcillas rojas; el muro incluye paleosuelos lateríticos con un enriquecimiento considerable en hierro y aluminio, cuyo espesor puede alcanzar los 5m. El espesor máximo de los depósitos oscila entre 35-120 m, pero en ocasiones llega a los 500 m. Cuaternario Cuaternario Inferior , Medio y Superior Depósitos de terrazas marinas, con espesores superiores a 40 m, afloran en las zonas de Cabinda-Congo (Sur de Cabinda) y Namibe, cerca de la ciudad de Benguela (Bahía Figura 2.3.16. V ista desde la bocana W del puer - to de Luanda de la otra bocana, en la que desta- can acantilados de materiales de la formación pliocena Cacuaco-Luanda, constituida por mar gas y ar cillas. Figura 2.3.17. Otr o detalle de la formación Cacuaco-Luanda desde el Mirador de la Lua (carr etera de Luanda a Barra do Cuanza, a unos 70 km de Luanda). Se destacan las ar cillas r ojas y las mar gas grisáceas, con desarr ollo de «bad Farta), con espesor muy variable de hasta 40 m. Según Galvao y Silva (1972) y Neto (1961) están compuestos por arenas finas de color blanco hacia el techo, mientras que en el muro aparecen areniscas gruesas con cemento calcítico, calizas con espesor de hasta 1,5 m con fosiles de Ostrea y niveles ricos en peloides asociados a conglomerados (Bahía Farta). Otros depósitos de terrazas marinas con espesores inferiores a 40 m están compuestas 74 CAPÍTULO II. SITUACIÓN GEOGRÁFICA Y GEOLÓGICA por arenas arcillosas con coloración clara, así como otras rojas, cuyo espesor puede alcanzar los 10 m, conteniendo artefactos del Paleolítico (Lapao, 1972). Holoceno Los depósitos Holocenos están representados por los depósitos de terrazas de playa, depósitos de terrazas marinas de 3- 6 m de altitud y culminan en los aluviones de los canales y afluentes. Los depósitos de playa y terrazas marinas afloran principalmente en una franja estrecha de hasta centenares de metros de anchura en el litoral de Angola, y están compuestos por arenas finas de coloración clara y , en ocasiones, muy ricas en magnetita y epidota; raramente constan de gravas o de arcillas. Los depósitos de aluvión forman terrazas bajas, de hasta 3m; comúnmente afloran en casi todos los ríos importantes, estando compuestos desde el muro por arenas finas y gruesas, arcillas y finalmente hacia el techo por gravas enriquecidos en magnetita e ilmenita. Hacia la parte Noreste de Angola, concretamente en los ríos Luembe, Chiumbe, Cassai, los depósitos de terrazas se componen principalmente por sedimentos arenoso- arcillosos y material más grueso. Las zonas de grava en la base contienen diamantes. Depósitos no difer enciados del Cuaternario Los depósitos eólicos afloran principalmente en el Suroeste de Angola, principalmente en la provincia de Namibe y , en menor medida, en el Sureste de Angola, en las cuencas de los ríos Cubango y Cuando. Los depósitos eólicos del Suroeste de Angola se han formados por la erosión de los materiales transportados por el río Cunene hasta el litoral (figura 2.3.18), en cambio los depósitos eólicos del Sureste se han formado Figura 2.3.18. Ar enas eólicas del Cuaternario, conformando dunas activas al S de T ombua (a 100 km al S de Namibe), que son par cialmente fijadas con barr eras de caña y palma. por la erosión de los materiales de la Formación Kalahari . Los depósitos de proluvio-aluvión afloran principalmente en la parte este del país, en las cuencas de los ríos Cunene, Cuanza, así como en la intersección de los ríos Zambeze y Cassai. En la parte Oeste del País, estos depósitos solamente se han reconocido en los valles de los ríos Zaire y Cuvo; y en la zona Este del río Cunene. Estos depósitos se caracterizan por presentar un relieve plano, con arenas muy finas y bien lavadas. En el Noreste de Angola, en las cuencas de los ríos Luembe y Chiumbe, aparecen terrazas a 4, 10, y 20 m de altura, compuestas por arenas o arenas-arcilla. Los depósitos coluviales afloran en la superficie de los interfluvios, con relieve poco inclinado. Su constitución depende de la naturaleza de la roca infrayacente. Estos depósitos están compuestos por litoclastos y en zonas planas están cementados por hidróxidos de hierro (Marques, 1971). Estos depósitos pueden alcanzar un espesor desde los 10-15m. 82 CAPÍTULO III- MARCO GEOLÓGICO anfíbol y plagioclasa (las dos, con los cristales dispuestos según la foliación), con menores proporciones de biotita y , en ocasiones, con cantidades accesorias de granate, epidota, ilmenita o titanita. Las características texturales pueden corresponder a las de una típica metabasita. Forman cuerpos de gran tamaño, de potencia superior en ocasiones a 500 m, aunque a menudo estos cuerpos intercalan paquetes de metatufitas o incluso esquistos. A nivel de cuerpo presentan un comportamiento diferenciado en relación a las metapelitas encajantes, de manera que sus afloramientos a menudo están afectados por fenómenos de “boudinage”. Metatufitas Las metatufitas de Giraúl presentan en imagen satelital un color verde pálido pero también pardo rojizo oscuro, siendo en este último caso difícil diferenciarlas de las anfibolitas. En afloramiento, las metatufitas presentan un tamaño de grano inferior a las anfibolitas s.s., generalmente menor que 1 mm; además, su color es a menudo más claro que el de las metabasitas de grano grueso. Por otra parte, en las metatufitas el bandeado metamórfico es fino, de grosor escasamente milimétrico, y queda definido por alineaciones de máficos. Por lo común, estas rocas podrían clasificarse como esquistos anfibólicos, pues presentan proporciones importantes de cuarzo (que puede llegar a ser dominante), biotita y , en menor cantidad, plagioclasa. La esquistosidad queda a menudo bien definida en estas rocas, quedando patente por la orientación de las micas y de los anfíboles. 0 2 4 km Figura 3.1.5. Imagen satelital de la zona estudiada, con los afloramientos de anfibolitas (tono marrón oscur o, con orientación WNW -SSE y NW -SE), inter caladas en tramos de color gris de metapelitas. En el vértice NW de la imagen destaca una intrusión cir cular de granitos leucocráticos. Al N de la imagen se apr ecia el río Giraúl, de trazado apr oximado E-W . Se apr ecian también algunos diques básicos de dir ección NNW -SSE. 83 3.1-Geología de la zona de estudio T ramo detrítico medio En imagen de satélite se reconoce por tonalidades oscuras, pudiéndose asimismo apreciar en ocasiones su bandeado, en el que localmente destacan algunos niveles arenosos más gruesos, de color más claro. El conjunto tiene aspecto turbidítico (figura 3.1.6). Consta de alternancias de pizarras y areniscas, y es similar al tramo anterior , pero con pasadas metatufíticas más escasas y de menor potencia; no obstante, también hay algunos pocos tramos de metabasitas de potencia decamétrica. Aflora en la zona sur y en la zona norte; su potencia puede ser de unos 500 m. En los materiales arenosos (metapsamitas) el componente principal es cuarzo, con menores cantidades de biotita y moscovita (figuras 3.1.7-3.1.8). El componente feldespático es siempre muy inferior al que se da en los materiales de la unidad anterior , y llega a ser prácticamente nulo; por otra parte, los fragmentos líticos están totalmente ausentes. T odo ello indica un estadio con una menor influencia de los aportes volcánicos a la cuenca. En los tramos pelíticos predomina la moscovita sobre la biotita, con menor proporción de cuarzo. T ramo detrítico superior Se trata de un tramo de alternancias decimétricas a métricas de pizarras y areniscas, con eventuales pasadas de chert laminado y cuarcitas, que llegan a formar bancos de hasta 20 m de espesor . Este tramo, en cambio, parece estar desprovisto de metabasitas. En conjunto, esta unidad presenta colores ligeramente más claros que la unidad inferior , tanto a nivel de campo como en imagen satélite. Este tramo aflora en la parte más al sur de la zona estudiada, y se desconoce su potencia, muy enmascarada por el plegamiento, pero puede ser como mínimo superior a 1 km. Figura 3.1.6. Aspecto de campo de alternancias turbidíticas en el tramo detrítico medio. Los color es clar os son metapsamitas y los más oscur os metapelitas. Figura 3.1.7. Detalle al micr oscopio de luz transmitida (nícoles cruzados) de un tramo de metapsammitas con esquistosidad, con cuarzo y biotita. Campo, 5,8 mm. Figura 3.1.8. Detalle al micr oscopio de luz transmitida (nícoles cruzados) de un tramo de metapsamitas biotíticas, muy rico en cuarzo. Campo, 2,4 mm. 84 CAPÍTULO III- MARCO GEOLÓGICO 3.1.2. LA DEFORMACIÓN Y EL MET AMORFISMO PRECÁMBRICOS Aunque el estudio de detalle de estos aspectos queda lejos de los objetivos de la tesis, para poder enmarcar el contexto geológico se ha realizado un ensayo de evaluación a grandes rasgos de la estructura geológica de la zona estudiada, a partir de fotogeología (imagen satélite) e integrando los datos disponibles de campo. La deformación de los materiales precámbricos es compleja y polifásica, pues estos materiales se encuentran afectados por diversas fases de pliegues con cabalgamientos asociados; el conjunto, a su vez, es cortado por fallas, y afectado por metamorfismo regional. Las series del Precámbrico se encuentran intensamente plegadas en la zona de estudio, y afectadas por metamorfismo regional en facies anfibolitas, que para el caso de las metapelitas puede apreciarse que se está dentro de las zonas de la biotita y de la cordierita, aunque en algunos sectores situados más hacia el SW parece que se llega a entrar en la zona de los esquistos verdes. El plegamiento A grandes rasgos, la deformación se produce en una fase principal que desarrolla pliegues muy apretados, de tipo similar , con ejes de dirección aproximada WNW -SSE a NW -SE. Figura 3.1.9 Fotointerpr etación, a partir de la imagen satélite, de la estructura de la zona estudiada. En ver de, los cuerpos de anfibolitas; en r ojo, los cuerpos intrusivos de granitoides. Las líneas amarillas trazan las dir ecciones de foliación metamórfica o la estratificación; las lineas de trazo negr o grueso son fallas. Adviértase el carácter tar ditectónico de los granitos y de las fallas. Los pliegues son muy apr etados y de dir ección dominante WNW -ESE. 85 3.1-Geología de la zona de estudio A escala de toda la zona, en imagen de fotosatélite, se distinguen pliegues de radio kilométrico, en los que los grandes paquetes de anfibolitas masivas acostumbran a aflorar en los núcleos anticlinales, y en los flancos, las series turbidíticas de esquistos y areniscas (figura 3.1.9). En asociación con este estadio de plegamiento se producen eventualmente despegues en los flancos de los pliegues, con desarrollo de cabalgamientos dirigidos hacia el SSW . Estos cabalgamientos llegan a hacer superponer las series basales sobre las superiores hacia el SW de la zona estudiada (figura 3.1.9), y su desplazamiento parece ser al menos de alcance hectométrico. Los ejes de los pliegues parecen estar generalmente inclinados unos 20-35º al NE, si bien a veces están inclinados hacia el SW , Figura 3.1.10. Detalle, en imagen de foto de satélite, de la estructura de la zona sur de la zona estudiada. Se apr ecian pliegues de tipo similar , apr etados, desarr ollados en los materiales turbidíticos (ar eniscas de color clar o y pizarras de color más oscur o) de la serie superior . delimitando afloramientos de anfibolitas de forma redondeada o elongada,lo que sugiere la existencia de estructuras de interferencia de pliegues de tipo domo, que pueden haber sido producidas por interferencia de al menos dos generaciones de pliegues. La fase dominante de plegmaiento, la principal, tendría ver gencia hacia el SW , con su plano axial con inclinación variable, aunque generalmente muy inclinado; estos pliegues se perciben mucho mejor a escala de paisaje en los materiales de la serie detrítica superior de carácter turbidític o , debido al contraste de color entre los paquetes arenosos y los pizarrosos (figura 3.1.10). A nivel de campo es común poder observar , especialmente en los materiales turbidíticos o metapelíticos, pliegues menores, de radio medio a pequeño, asociados a las 86 CAPÍTULO III- MARCO GEOLÓGICO grandes estructuras de la fase de plegamiento principal, que ya se han perfilado en los apartados anteriores. En general, se reconocen pliegues menores de tipo M (zonas de charnela), de tipo S (zonas de flanco normal) o de tipo Z (flanco invertido); algunos ejes subverticales pueden corresponder a la primera fase de deformación (figuras 3.1.1 1, 3.1.12, 3.1.13). La esquistosidad de plano axial asociada a estos pliegues está generalmente bien desarrollada en las metapelitas, siendo menos patente en las metagrauvacas o en las anfibolitas de grano grueso. Por lo general el grado de recristalización de los filosilicatos es muy elavado. A menudo se reconocen dos estadios de desarrollo de esquistosidad, con la aparición de foliaciones crenuladas, la principal de las cuales es la segunda, que llega a transponer a la primera esquistosidad. La presencia de esquistosidades transpuestas es más fácilmente observable en los micasquistos, pese a ser este tipo de rocas menos abundante de lo esperado (figura 3.1.14). La existencia de esquistosidades transpuestas es un indicador claro de la existencia de más de una fase de plegamiento, y , debido a la geometría de las crenulaciones, probablemente las direcciones de los pliegues sean muy parecidas. Figura 3.1.1 1. Pliegues menor es de tipo S, asociados a un flanco normal de un pliegue mayor . Los niveles más r esistentes a la er osión son de chert (unidad superior). Figura 3.1.13. Pliegues de eje subvertical, posiblemente asociados a la primera fase, afectando alternancias de pizarras y ar eniscas (unidad media). Figura 3.1.14. Esquistosidades transpuestas en materiales metapelíticos, definidas por moscovita; la fase principal está horizontal en la imagen. Nícoles cruzados; campo, 5,8 mm. Figura 3.1.12. Pliegues menor es de tipo Z en metapelitas de la unidad media, asociados a un flanco invertido de un pliegue mayor . 87 3.1-Geología de la zona de estudio El metamorfismo El metamorfismo de la zona estudiada se produce en la mesozona, con un fuerte grado de recristalización de las rocas, en condiciones principalmente en facies anfibolitas; en las rocas esquistosas se reconocen asociaciones minerales dentro de la zona de la biotita o de la cordierita. Aunque el estudio de las rocas metamórficas queda lejos del objetivo de este trabajo, a grandes rasgos se ha realizado una aproximación a las condiciones de formación de este tipo de rocas, puesto que son el encajante de buena parte de las pegmatitas del campo de Giraúl. Los materiales de la zona de estudio en los que quedan registrados los principales cambios metamórficos son las rocas volcánicas básicas, metamorfizadas como anfibolitas, las volcanosedimentaris y básicas, metamorfizadas como metatufitas, y las metapelitas y metapsamitas, por lo que describiremos estas rocas con mucho mayor detalle. Anfibolitas Se caracterizan por su asociación mineral de plagioclasa + hornblenda verde + epidota/ clinozoisita ± biotita; como mineral opaco accesorio es común la ilmenita, más o menos reemplazada por titanita en sus bordes de grano (figuras 3.1.15-3.1.22). Otros minerales accesorios son más escasos (apatito, zircón). Finalmente, otros componentes como cuarzo, clorita y calcita se considera que son productos secundarios. Estas asociaciones minerales son típicas de la facies de las anfibolitas. Los minerales más abundantes de las anfibolitas de Giraúl son plagioclasa (cerca del 35%) y anfíbol verde (alrededor del 35%); el resto de minerales se reparten el resto, siendo la biotita el más común entre los accesorios (alrededor de un 10-15%). No obstante, en algunos casos la hornblenda puede aparecer en proporciones mucho mayores. La plagioclasa se presenta en cristales de hábito prismático corto, hipidiomórficos, en todos los casos con maclado polisintético, casi siempre según la ley de la albita, aunque en algunos casos se aprecia la ley de la periclina. Además, puede tener zonado ondulatorio, generalmente mal definido. Es de grano grueso, alcanzando en algunos casos 3-4 mm. En la mayor parte de los casos está poco sericitizada. El anfíbol forma cristales hipidiomórficos, de hábito prismático corto. Es de color verde muy oscuro, por lo que debe ser rico en hierro, y presenta también a menudo zonado y maclado simple o polisintético; es de grano grueso (2-5 mm) y en ocasiones poiquiloblástico, englobando granos de cuarzo y biotita. No se observan exsoluciones de otros anfíboles. Aunque no ha sido analizado químicamente de forma sistemática con microsonda electrónica, sus características ópticas parecen corresponder en todos los casos a las de un anfíbol cálcico del tipo de las «hornblendas». La biotita es idiomórfica o hipidiomórfica, de hábito tabular . Es fuertemente pleocroica con colores muy oscuros, por lo que deducimos que, pese a no haber sido analizada químicamente con microsonda electrónica, probablemente es de composición próxima a la annita; a menudo contiene inclusiones de zircón metamícico, de tamaño de grano muy fino, que le ocasionan aureolas metamícticas pleocroicas. La epidota es idiomórfica, de hábito prismático muy corto, y a menudo se encuentra maclada. Es de tamaño de grano fino (generalmente entre 100- 5 00 μ m) y no se aprecia zonación en la misma. Es muy poco rica en hierro, como lo indica su coloración muy pálida, casi incolora. Los cristales de epidota están casi siempre libres de inclusiones, si bien a veces en su núcleo se aprecian cristales de allanita. En no pocos casos la allanita se presenta en lugar de la epidota. La allanita desarrolla también cristales de aspecto muy idiomórfico, si bien éstos están muy zonados; su tamaño de grano es inferior a 1 mm. En luz transmitida, sin analizador , se ve de color amarillento, y en nícoles cruzados tiene comportamiento isótropo, evidenciando un carácter 88 CAPÍTULO III- MARCO GEOLÓGICO metamíctico, por lo que debe contener torio en su estructura. La zoisita es rara, pero puede aparecer alternativamente a la epidota, o acompañando a la misma, casi siempre como un producto de reemplazamiento de grano muy fino (menos de 100 micras) de otros minerales, apareciendo principalmente en los contactos entre plagioclasa y biotita. El cuarzo y la calcita son siempre alotriomórficos, de tamaño de grano muy fino (menos de 100 micras) y no parecen ser nunca primarios, pues se encuentran en vetillas o como productos de reemplazamiento de otros minerales. En ningún caso son abundantes en estas rocas. Completan la asociación pequeñas cantidades de apatito, ilmenita y titanita. El apatito forma cristales hipidiomórficos de hábitoprismático corto, no zonados, de grano fino a medio, pudiendo alcanzar hasta 500 micras. La ilmenita aparece generalmente een cristales hipidiomorficos de hábito tabular , bastante redondeados. La titanita, como se ha indicado, es pseudomórfica de ilmenita, y aparece como granos alotriomorfos de grano muy fino (menos de 100 micras) desarrollados en los bordes de grano de la misma. La clorita es generalmente un producto pseudomórfico de clorita o anfíbol, y aparece en cristales tabulares de grano fino; es de color verde pálido. Es rara, y probablemente sea un producto retrometamórfico. Metatufitas La composición mineral de estas rocas es bastante parecida a la de las anfibolitas, con las que se encentran generalmente asociadas (figuras 3.1.23-3.1.26). Como se recordará, forman bancos finamente laminados, intercaladas entre anfibolitas, metapelitas y metapsamitas. Su composición mineral es mixta entre este conjunto de rocas. Por consiguiente, s e caracterizan por presentar una asociación mineral de cuarzo + biotita + plagioclasa + hornblenda verde + epidota/clinozoisita ± almandino. En mucha menor cantidad, aparecen minerales como ilmenita, titanita, apatito y zicón. Otros minerales accesorios (clorita, calcita) corresponden a productos secundarios o retrógrados. A diferencia de las anfibolitas, el mineral más abundantes es cuarzo (cerca del 35%) y biotita (alrededor del 25%); las proporciones de anfíbol y de plagioclasa son muy variables entre cada uno de los niveles muestreados. Los otros minerales son mucho más escasos. El cuarzo se presenta en granos que evidencian un origen detrítico, alotriomórficos, de bordes angulosos pero con una esfericidad moderada. De todos modos, en muchos casos la deformación enmascara estas texturas. Por lo general, es de grano fino (entre unas 100 y 500 micras). La biotita es muy común, hipidiomórfica, de hábito tabular fino. Es fuertemente pleocroica, a menudo en tonos pardorojizos, por lo que probablemente es rica en titanio; a menudo contiene inclusiones de zircón metamícico, de tamaño de grano muy fino, que le ocasionan aureolas metamícticas pleocroicas. La plagioclasa se presenta en cristales de forma variable, entre hipidiomórfica a alotriomórfica, aunque este último caso es más corriente. En todos los casos se evidencia el maclado polisintético, casi siempre según la ley de la albita. Es de grano fino, similar al del cuarzo (entre 100 y 500 micras). El grado de sericitización es bajo o nulo. El anfíbol forma cristales alotriomórficos. Es de color verde, con tonos muy variables, aunque casi siempre debe ser rica en hierro; se aprecia a menudo zonado, y además es común el maclado simple o polisintético. Su tamaño de grano es a menudo más grueso que el del resto de minerales (casi siempre, cercano a las 500 micras o algo más) y en ocasiones es poiquiloblástica, englobando casi siempre abundantes granos de cuarzo y biotita. No se observan exsoluciones de otros anfíboles. Se dispone de análisis químicos mediante microsonda electronica de algunas de estas hornblendas, que demuestran que se encuentran a caballo de los campos composicionales de la magnesiohornblenda y de la ferrohornblenda. 89 3.1-Geología de la zona de estudio Figura 3.1.17. Detalle al micr oscopio de luz transmitida (sin analizador) de una anfibolita, con plagioclasa, anfí bol (ver de), biotita (marrón) y allanita zonada (amarillo par duzco). Campo, 5,8 m m . Figura 3.1.18. La imagen anterior , en nícoles cruzados. Figura 3.1.16.. La misma imagen anterior , en nícoles cruzados. Figura 3.1.15. Detalle al micr oscopio de luz transmitida (sin analizador) de una anfibolita, con plagioclasa, anfíbol (ver de), biotita (mar rón) y epidota (amarillo pálido). Campo, 5,8 mm. Figura 3.1.19. Detalle al micr oscopio de luz transmitida (sin analizador) de una anfibolita, con plagioclasa, anfíbol (ver de) y biotita (marrón) . Campo, 5,8 m m . Figura 3.1.20. Detalle al micr oscopio de luz transmitida (sin analizador) de una anfibolita, con plagioclasa, anfíbol (ver de), biotita (marrón) y allanita zonada (amarillopar duzco). Campo, 5,8 m m . 90 CAPÍTULO III- MARCO GEOLÓGICO Figura 3.1.24. La imagen anterior , en nícoles cruzados. Nótese las maclas polisintéticas en la plagioclasa, y los granos comunes de cuarzo poco r edondeado. Figura 3.1.23. Detalle al micr oscopio de luz transmitida (sin analizador) de una metatufita, con plagioclasa, anfíbol (ver de), biotita (marrón) y cuarzo. Campo, 5,8 mm. Figura 3.1.22. Detalle al micr oscopio de luz transmitida (sin analizador) de una anfibolita, con plagioclasa, anfíbol (ver de) y biotita (marrón). Campo, 1 1,6 m m . Figura 3.1.21. Detalle al micr oscopio de luz transmitida (sin analizador) de una anfibolita, con plagioclasa, anfíbol (ver de) y biotita (marrón). Campo, 5,8 mm . Figura 3.1.26. La imagen anterior , en nícoles cruzados. A r emar car la abundancia de cuarzo y la textura de grnao fino. Figura 3.1.25. Detalle al micr oscopio de luz transmitida (sin analizador) de una metatufita, con plagioclasa, anfíbol (ver de), biotita (marrón) y cuarzo. Campo, 5,8 mm. 91 3.1-Geología de la zona de estudio La epidota es casi siempre idiomórfica, de hábito prismático muy corto, y a menudo se encuentra maclada. Es de tamaño de grano fino (casi siempre entre 100- 5 00 μ m) y no se aprecia zonación en la misma. Es pobre en hierro (puesto que es casi incolora), y en el núcleo de los cristales a veces se aprecia allanita. La allanita, como la epidota, se encuentra también como cristales idiomórficos, en este caso, claramente zonados; su tamaño de grano es inferior a 1 mm. En luz transmitida, sin analizador , se ve de color amarillento a amarillo parduzco, con relieve no muy elevado; en nícoles cruzados, se la observa muy isotropizada debido a procesos de metamictización. La clinozoisita/zoisita es rara en estas rocas y , cuando aparece, es poco abundante. Puede formarse alternativamente a la epidota, o acompañando a la misma. Presenta un tamaño de grano muy fino (menos de 100 micras), y casi siempre se desarrolla como un producto de reemplazamiento tardío de otros minerales, de manera que aparece principalmente en bordes de grano, en los contactos entre plagioclasa y biotita. En algunos de estos casos, parece que se encuentra formando parte de agregados simplectíticos con cuarzo. El almandino forma cristales idiomórficos (trapezoédricos o rombododecaédricos) a hipidiomórficos (redondeados o elipsoidales, a veces helicíticos), de tamaño promedio en el orden milimétrico. Es de color rojizo, levemente rosado-rojizo en lámina delgada. Casi siempre es poiquiloblástico, siendo rico en inclusiones de cuarzo y , en menor grado, biotita. El conjunto de esta asociación puede estar parcialmente reemplazado por cristales de clorita. La calcita es alotriomórfica; es muy escasa y de tamaño de grano muy fino (menos de 100 micras), y no parece ser nunca primaria, pues rellena fisuras o es un producto de reemplazamiento de otros minerales, principalmente plagioclasa o anfíboles. La clorita es poco común y generalmente pseudomórfica de biotita, granate o anfíbol; es de color verde pálido. Metapelitas y metapsamitas Se encuentran generalmente afectadas por la esquistosidad regional. En la mayor parte de casos están constituidas por biotita, cuarzo, moscovita, con pequeñas cantidades de plagioclasa o microclina (figuras 3.1.27-3.1.28). La proporción de cada mineral en la roca y su tamaño de grano son muy variables entre los diferentes niveles que constituyen estas secuencias sedimentarias. Los cristales de cuarzo, plagioclasa y biotita presentan características morfológicas del todo comparables a las ya descritas para los mismos minerales de los tramos de rocas vulcanoclásticas; para las características texturales de estos minerales en este tipo de rocas podemos remitirnos a las figuras 3.1.2- 3.1.8 y 3.1.1 1-3.1.14. La moscovita no es común en todos los niveles metasedimentarios, y aparece en forma de dos tipos de texturas, como poiquiloblastos o en la matriz. Los cristales poiquiloblásticos de moscovita son de tamaño milimétrico e idiomórficos, con hábito tabular grueso. Acostumbran a presentar abundantes inclusiones de cuarzo y feldespatos y no presentan zonación; de hecho, este tipo de moscovita es más común en los tramos más metapsamíticos (figura 3.1.27). De todos modos, en el campo de Giraúl es mucho más frecuente encontrar la moscovita como un componente de la matriz de grano más fino, especialmente en los niveles más pelíticos. Este tipo de moscovita forma cristales hipidiomórficos de hábito tabular , delgados, muy a menudo afectados por crenulaciones y jamás son poiquiloblásticos (figuras 3.1.28-3.1.32). En algunos casos, casi siempre en los tramos de materiales más finos y más ricos en filosilicatos, aparecen cristales de granate rico en componente almandino. Son de tamaño milimétrico y casi siempre idiomórficos (trapezoédricos o rombododecaédricos) pero también hipidiomórficos (redondeados o elipsoidales, a veces helicíticos; figuras 3.1.33- 3.1.38). No obstante, este mineral no es abundante en la zona, y en los tramos con 98 CAPÍTULO III- MARCO GEOLÓGICO Por lo general, la roca consta de cristales de gran tamaño de anfíbol (de hasta varios centímetros de longitud en algunos casos) que engloban cristales de clinopiroxeno (figuras 3.1.47-3.1.50). Los cristales de anfíbol son de hábito prismático corto, y presentan a menudo texturas de equilibrio entre ellos. A menudo su núcleo se ve más oscuro debido a ser más rico en Fe. El piroxeno muestra forma de hipidiomórfica a idiomórfica; es incoloro, de composición diopsídica. A menudo se encuentra maclado con maclas simples o polisintéticas; en cambio, no se observa zonación concéntrica en el mismo, aunque sí puede existir zonación en forma de reloj de arena. Por otra parte, el grado de reemplazamiento que acostumbra a presentar por anfíbol de tipo I no permite ver si presenta exsoluciones de otros piroxenos. Completan la asociación ilmenita (cristales alotriomórficos, redondeados) y apatito (cristales idiomórficos, de tamaño a veces medio, alcanzando algunos centenares de micras); en ocasiones aparece titanita reemplazando al primer mineral. Hornblenditas Desconocemos en detalle las dimensiones de estos cuerpos y las relaciones geométricas y temporales con los cuerpos ultramáficos anteriores. Las hornblenditas presentan una textura granuda hipidiomórfica, y están constituidas casi exclusivamente por anfíbol verde de tipo hornblenda (figuras 3.1.51-3.1.52) , aunque pueden aparecer cantidades accesorias de clinopiroxeno. Los cristales de anfíbol son hipidiomórficos, de hábito prismático corto, y se encuentran a menudo fuertemente zonados. El tamaño de grano es aparentemente menor al de las rocas piroxénicas, y por lo general es de orden milimétrico. T ampoco presentan evidencias de deformación, pues los cristales se encuentran totalmente desorientados. Gabr onoritas Las gabronoritas se encuentran generalmente como material intersticial en brechas ígneas definidas por clastos de las rocas ultramáficas anteriores, que quedan de esta manera aglutinadas por la matriz gabronorítica (figura 3.1.53). La morfología de estos cuerpos y sus dimensiones no han sido establecidas en detalle, pues forman subunidades dentro de los cuerpos ultramáficos mayores; no obstante, deben constituir cuerpos como mínimo de orden decamétrico. La matriz gabronorítica presenta una textura granuda, de grano fino (hasta 1-2 mm), equidimensional y alotriomórfica. Las plagioclasas y los piroxenos presentan granos muy redondeados, con texturas de cristalización en equilibrio (puntos triples; figura 3.1.54). En la plagioclasa el maclado polisintético está generalizado, pero en cambio no presentan zonado. Los minerales de estas rocas están desorientados, por lo que tampoco presentan evidencias de deformación. Figura 3.1.48. La imagen anterior , en nícoles cruzados. Adviértase la zonación del anfíbol,y el carácter desorientado de todos los cristales de la r oca. Figura 3.1.47. Detalle al micr oscopio de luz transmitida (sin analizador) de una pir oxenita, con pir oxeno (incolor o) y anfíbol (ver de, zonado). Campo, 5,8 mm . 99 3.1-Geología de la zona de estudio Figura 3.1.50. La misma imagen anterior , en nícoles cruzados. Un cristal de pir oxeno con color de interfer encia ver de amarillento muestra zonación en forma de r eloj de ar ena. Figura 3.1.49. Detalle al micr oscopio de luz transmitida (sin analizador) de una pir oxenita anfibólica, con pir oxeno idiomórfico (incolor o) r eemplazado por anfíbol ver de. Campo, 5,8 mm. Figura 3.1.52. La misma imagen anterior , en nícoles cruzados .Nótese el carácter desorientado de los cristales. Figura 3.1.51. Detalle al micr oscopio de luz transmitida (sin analizador) de una hornblendita; los cristales más incolor os y pequeños son de pir oxenos. Campo, 5,8 m m . Figura 3.1.53. Detalle al micr oscopio de luz transmitida (nícoles cruzados) de una gabr onorita r ellenando una br echa magmática con fragmentos de anfibolita. Campo, 1 1,6 m m. Figura 3.1.54. Detalle al micr oscopio de luz transmitida (nícoles cruzados) de una gabr onorita, con cristales de plagioclasa (gris) y pir oxeno (color es de interfer encia de 2º or den). Campo, 5,8 m m . 100 CAPÍTULO III- MARCO GEOLÓGICO Granitoides Forman cuerpos circunscritos, de morfología generalmente redondeada, ocalada o incluso esférica, que deforman a la foliación regional, que resulta abombada en las proximidades de los intrusivos. En la zona apical, la intrusión de los granitoides se ha realizado a favor de la foliación regional, indicando un carácter postectónico de los granitoides. A grandes rasgos, en el área considerada se han cartografiado y estudiado las siguientes tipologías de granitoides: cuarzodioritas biotít ico-hornbléndicas, tonalitas biotítico- hornbléndicas, granodioritas biotíticas y leucogranitos moscovítico-biotíticos. Cuarzodioritas Se trata de cuerpos de dimensiones variables, aunque habiéndose reconocido cuerpos de 3 km de radio y otros mucho más pequeños. Forman cuerpos circulares, que deforman a la esquistosidad regional. En imagen satélite se reconocen por su forma y por sus tonos muy oscuros, así como por su diaclasado (figura 3.1.55). En afloramiento, presentan color oscuro, en parte debido a una incipiente oxidación, y ninguna evidencia de deformación . Están constituidas por plagioclasa y hornblenda, con menores cantidades de biotita y , localmente, cuarzo (figuras 3.1.56-3.1.59). La plagioclasa es idiomórfica, con formas prismáticas cortas, y cristales de pequeñas Figura 3.1.55. Imagen de satélite del afloramiento principal de cuerpos dioríticos del ár ea (color más oscur o, forma r edondeada en el centr o de la imagen), encajados en esquistos (color grisáceo) y anfibolitas (color par do muy oscur o, extr emos izquier do y der echo de la imagen). Se apr ecia, además, algunos diques de pegmatitas (blanco o blanco-r osado) emplazados tanto en los cuerpos intrusivos como en los esquistos y anfibolitas. Sobr e uno de ellos se ubica la cantera «A», en la que se extr ejer on durante los años 1960 berilo y feldespatos.Nótese que está en el contacto de auerpos dioriticos con su encajante. 101 3.1-Geología de la zona de estudio dimensiones (generalmente milimétricos). No está siempre zonada, con una zonación en la periferia del cristal, y con maclado complejo, con combinaciones de macl ado simple y polisintético según la ley de la albita y de la periclina. En el núcleo presenta zonado oscilatorio. Los cristales de plagioclasa no presentan una alteración a sericita muy desarrollada, aunque generalmente ésta existe. El cuarzo se presenta en cantidades bajas (hasta el 10% de la roca) en forma de cristales alotriomórficos de grano relativamente fino (menos de 500 μ m). La biotita es abundante (hasta el 10%) y forma cristales de tamaño variable; una primera generación es de grano fino, con cristales milimétricos; la siguiente puede tener cristales poiquiloblásticos mayores. El hábito de ambos tipos de cristales es idiomórfico pero equidimensional o ligeramente tabular . El pleocroismo de la biotita de las dioritas es en tonos de marrón oscuro. La hornblenda se presenta en grandes cantidades (alrededor del 35 % de la roca) en forma de cristales hipidiomórficos mayores, que acostumbran a alcanzar 1 cm de longitud y 7 mm de anchura (con hábito prismático corto). Estos cristales son poiquiloblásticos, englobando cristales de plagioclasa, cuarzo y biotita. Por lo general se encuentra zonada, siendo la zona central rica en inclusiones de minerales opacos de tamaño de grano Figura 3.1.57. Detalle al micr oscopio de luz transmitida (en nícoles cruzados) de la muestra anterior; nótese la zonación del cristal de allanita. Figura 3.1.56. Detalle al micr oscopio de luz transmitida (sin analizador) de una cuarzodiorita, con allanita (r elieve alto, incolora) en el centr o de la imagen. Campo, 5,8 mm. Figura 3.1.59. Una imagen similar , en nícoles cruzados. Nótese la desorientación de los cristales, y la zonación de los anfíboles. Campo, 1 1,6 mm. Figura 3.1.58. Detalle al micr oscopio de luz transmitida (sin analizador) de una diorita anfibólica. Campo, 1 1,6 mm. 102 CAPÍTULO III- MARCO GEOLÓGICO muy fino. Es un anfíbol verde oscuro azulado, especialmente en el centro de los cristales. Por lo común presenta maclado polisintético. El mineral accesorio más abundante es el apatito, que aparece como cristales idiomórficos, de hábito prismático corto, vagamente redondeados, y de tamaño relativamente grueso para lo que es este mineral en granitoides, alcanzando a veces 500 μ m de longitud. Por lo común, este mineral queda incluido en cristales de biotita o anfíbol, y en estas rocas puede alcanzar una proporción del 1-2%. La allanita puede estar a veces presente, en forma de cristales alotriomorfos, redondeados, de grano medio. Por lo general, puede estar zonada, y en sus bordes evolucionar a epidota. El zircón aparece en cristales de grano mucho más fino, hasta 30 μ m de dimensión máxima, a menudo incluido en biotita o hornblenda, minerales en los que produce aureolas metamícticas. Finalmente, hay raras plaquitas de clorita (menos del 1%), cuya presencia implica una cierta alteración hidrotermal tardía de baja temperatura. T onalitas Se presentan como cuerpos más o menos elipsoidales deformados, de 1 km de radio, que deforman a la esquistosidad regional. En imagen satélite se reconocen por su forma y por sus tonos pardo-anaranjados debidos a meteorización, así como por un diaclasado muy prominente. Son de color grisáceo en afloramiento, y no presentan ninguna evidencia de deformación; a menudo contienen abundantes enclaves de las dioritas, indicando un emplazamiento posterior a las mismas (figura 3.1.60). Están constituidas por cuarzo (35-40%), plagioclasa (45-50%) y , en menor grado, microclina (menos del 10 % modal), con cantidades accesorias de epidota primaria y biotita; se dan pequeñas cantidades, además, de hornblenda, ilmenita y titanita (figuras 3.1.61-3.1.72). Los minerales félsicos son de tamaño milimétrico, con bordes redondeados. En la microclina, alotriomórfica, no se advierten pertitas. La plagioclasa se presenta en cristales más hipidiomórficos, de hábito prismático corto, en los Figura 3.1.60. Afloramiento de tonalitas con enclaves de diorita (más oscur o), al este de la mina A, cer ca del monte Pitau. que se aprecian maclas polisintéticas según la ley de la albita y eventualmente de la periclina; por lo común, se encuentra fuertemente zonada, con zonado ondulatorio. No se encuentra muy alterada, pero a menudo se distingue inicios de reemplazamiento por sericita. El anfíbol es una hornblenda verde, fuertemente pleocroica. No es muy abundante (menos del 1%), y por lo común se presenta en cristales pequeños, de menos de 1 mm de longitud, de hábito prismático largo. No presenta alteración, ni tampoco está zonada o maclada. La biotita tampoco se encuentra alterada, y presenta cristales de hábito tabular , de pleocroismo marronoso. Es mucho más abundante que el anfíbol (hasta un 5%). La titanita es poco frecuente, y forma aureolas alrededor de ilmenita. La epidota se presenta en cristales idiomórficos abundantes (hasta un 2-3%), de tamaño muy variable, desde unas pocas decenas de micras hasta unas 500 micras. Estos cristales son casi siempre idiomórficos, de hábito prismático corto, y están a menudo zonados, con un núcleo de allanita metamíctica, que puede ser abundante y de gran tamaño aunque, en contraste con la epidota, de forma más redondeada y de colores parduzcos. Aunque los colores de interferencia de la epidota son elevados, cosa que indica que se trata de epidota s.s., no es nunca muy coloreada, lo que evidencia un contenido relativamente pobre en Fe. Estos cristales se encuentran asociados a biotita y 103 3.1-Geología de la zona de estudio Figura 3.1.62. La muestra anterior en nícoles cruzados; la epidota, idiomórfica, es muy abundante y destaca por sus color es de interfer encia del ter cer or den. Figura 3.1.61. Detalle en lámina delgada (sin analizador) de las tonalitas de Pitau, con abundante biotita y epidota; el mineral incolor o es plagioclasa. Campo, 5,8 mm. Figura 3.1.64. La muestra anterior en nícoles cruzados; la epidota, idiomórfica, destaca por sus color es de interfer encia del ter cer or den. La biotita y la plagioclasa no están alteradas. Figura 3.1.63. Cristal idiomórfico de epidota entr e plagioclasa, cuarzo y biotita, sin analizador . Nótese la ausencia de alteración de la biotita y de la plagioclasa.Campo, 2,4 mm. Figura 3.1.65. Otr o detalle de la misma r oca, si analizador , con algunos cristales de micr oclina y plagioclasa englobando epidota. Campo, 2,4 mm. Figura 3.1.66. La imagen anterior en nícoles cruzados; a destacar las maclas en parrilla de la micr oclina. Campo, 2,4 mm.Nótese la ausencia de alteración de la biotita y de la plagioclasa. 104 CAPÍTULO III- MARCO GEOLÓGICO Figura 3.1.68. La imagen anterior en nícoles cruzados. Campo, 2,4 mm. Nótese la ausencia de alteración de la biotita y de la plagioclasa. Figura 3.1.67. Otr o aspecto de la misma r oca, sin analizador , con la epidota asociada a biotita y plagioclasa. Campo, 2,4 mm. Nótese la ausencia de alteración de la biotita y de la Figura 3.1.70. La imagen anterior en nícoles cruzados. Figura 3.1.69. Otr o detalle de la misma r oca, sin analizador; hacia la der echa se obser va un cristal de titanita. Campo, 5,8 mm. Nótese la ausencia de alteración de la biotita y de la plagioclasa. Figura 3.1.71. Otr o detalle, sin analizador; la epidota está asociada a allanita (amarillento par duzco). Campo, 2,4 mm. Nótese la ausencia de alteración de la biotita y de la plagioclasa. Figura 3.1.72. V ista general de otra tonalita de Pitau, con abundantes cristales de epidota. Campo, 5,8 mm. Nótese la ausencia sistemática de alteración en la biotita y de la plagioclasa. 105 3.1-Geología de la zona de estudio plagioclasa, por lo que su cristalización es relativamente tardía en relación con la secuencia de cristalización general de la roca; no obstante, en ocasiones tienen también inclusiones de plagioclasa. Esta epidota no puede ser producto de alteración de plagioclasa y biotita, pues estos minerales se encuentran muy frescos. T odos estos criterios son utilizados por Schmidt y Poli (2004) para demostrar el carácter primario magmático de la epidota. Así pues, esta epidota es de origen magmático, y se ha formado además en un estadio tardío de la cristalización magmática, posterior a la de biotita. Esta secuencia de cristalización indicaría, de acuerdo con los criterios de Schmidt y Poli (2004), que estas tonalitas se habrían emplazado en la mesozona, puesto que habrían cristalizado a una presión comprendida entre 6 y 8 kbar . Granodioritas Son la tipología de rocas graníticas más común en el área. Constituyen stocks circulares o elipsoidales de pequeño radio (hasta 3 km de radio, pero a veces sólo 1 km), que deforman a la esquistosidad regional (figura 3.1.73). En imagen de satélite se reconocen por su forma, su vegetación diferente y por sus tonos claros, así como por su diaclasado, muy diferente del de las rocas esquistosas (figuras 3.1.74-3.1.75). Probablemente estos stocks forman parte de cuerpos mucho más grandes, puesto que en imágenes de satélite se reconocen, en áreas cercanas del desierto de Namibe, afloramientos de granodioritas de dimensiones mucho mayores, especialmente hacia la región de Karakulo, a unos 10 km al N de la zona estudiada. Figura 3.1.73. Imagen de satélite de un stock de granodioritas en la parte central de la zona estudiada (nótese la difer encia de color y textura con los esquistos, más grisáceos y homogeneos), con algunos afloramientos de tonalitas y dioritas en su centr o (más oscur o). Se distingue la foliación en los esquistos grises (a la der echa de la imagen), en dir ección E-W , que queda cortada por la intrusión. 106 CAPÍTULO III- MARCO GEOLÓGICO Figura 3.1.74. Imagen de satélite de un stock de granodioritas en la parte central de la zona estudiada (nótese la forma oblonga, el diaclasado y que corta a la foliación). Figura 3.1.75. Imagen de satélite de un stock de granodioritas hacia el sur de la zona estudiada (nótese que corta la foliación, y su forma elipsoidal). 107 3.1-Geología de la zona de estudio En afloramiento, presentan color gris claro, y su fábrica es isótropa (figuras 3.1.76-3.1.77) . Están constituidas por cuarzo (30-40%), feldespato potásico (30-35%), plagioclasa (30-35%) y biotita (hasta el 5%); otros minerales accesorios, en menor proporción, son los del grupo de la epidota (allanita y epidota s.s, hasta un 2-3%). Hay también pequeñas cantidades de zircón y apatito, ambos en forma d e cristales idomórficos prismáticos de tamaño de grano muy fino (unas poca s micras de longitud); figuras 3.1.78-3.1.95). El cuarzo es alotriomórfico, de tamaño de grano milimétrico; es de cristalización muy tardía en la secuencia. A menudo presenta extinción ondulatoria. La plagioclasa se encuentra generalmente fresca, son sólo una ligera alteración a sericita; forma cristales hipidiomórficos, de hábito prismático corto, y se encuentra zonada y con maclado polisintético (ley de la albita y eventualmente, ley de la periclina). Estos cristales casi simempre están zonados, con un núcleo más cálcico. Es de tamaño de grano medio, de orden milimétrico. No se aprecian en ella casi nunca alteraciones hidrotermales. El feldespato potásico es microclina, rica en pertitas en forma de venas. Se presenta en cristales alotriomórficos mayores que los de la plagioclasa, a la que llegan a incluir . Presenta el maclado en parrilla característico de este mineral; en cambio, no presenta alteraciones hidrotermales. La biotita forma cristales hipidiomórficos de hábito tabular , con fuerte pleocroismo en tonos marrón oscuro, que sugieren una elevada cantidad de hierro. A menudo contiene inclusiones de grano muy fino de zircón o de apatito. En algunos casos presenta una ligera alteración a clorita, pero no es esto lo más frecuente. La hornblenda, aunque rara, ha aparecido en algunas muestras. Es de color verde oscuro, y forma cristales hipidiomórficos de hábito pismático corto. Acostumbra a presentar una acusada zonación, siendo mas rica en Fe en el centro de los cristales. Puede estar parcialmente reemplazada por clorita. La epidota es común en estas rocas, apareciendo casi siempre en forma de cristales idiomórficos, con hábito prismático corto, y con tamaño de grano generalmente fino a medio (entre 500 micras- 1 mm). Casi siempre está marcadamente zonada, aunque se observa mejor en nícoles cruzados, puesto que la coloración sin analizador es un verde muy pálido. Muy a menudo presenta un núcleo de allanita, de forma redondeada. Esta allanita es metamíctica, de color amarillento parduzco muy isotropizado. El conjunto que forman la epidota y la allanita aparece a menudo en los bordes de grano entre biotita y plagioclasa, siendo probablemente posterior a la biotita y anterior al cuarzo; de acuerdo con los criterios enunciados en las tonalitas, esta secuencia de cristalización implicaría una profundidad de emplazamiento bajo una presión de unos 6-8 kbar . Finalmente, en algunos casos llega a aparecer moscovita, en cristales tabulares. Figura 3.1.76. Afloramiento de grannodioritas en el centr o de la zona estudiada, con r elieves pr ominentes y el diaclasado característico; Figura 3.1.77. Afloramiento de granodioritas en la r egión SW de la zona estudiada. 114 CAPÍTULO III- MARCO GEOLÓGICO Figura 3.1.107. Cristales de plagioclasa par cialmente r eemplazados en los bor des por feldespato potásico (micr oclina con maclas en parrilla). Campo, 1 1,6 mm. Figura 3.1.106. Cristales de micr oclina de formación posterior a otr os de plagioclasa. Campo, 1 1,6 mm. Figura 3.1.109. Detalle de un cristal maclado de micr oclina, con micr opertitas; nícoles cruzados. Campo, 5,8 mm. Figura 3.1.108. Otr o detalle de la asociación mineral en nícoles cruzados, incluyendo grandes cristales de biotita con inclusiones de zir cón metamíctico. Campo, 1 1,6 mm. Figura 3.1.105. Otr o aspecto, en nícoles cruzados, de los leucogranitos. A destacar las simplectitas de cuarzo y feldespato potásico r eemplazando plagioclasa. Campo, 5,8 mm. Figura 3.1.104. Otr o detalle de un leucogranito moscovítico en nícoles cruzados. Campo, 1 1,6 mm. 115 3.1-Geología de la zona de estudio Figura 3.1.1 13. Cristales de moscovita r eemplazando a otr o de biotita; se ven también cristales de cuarzo, micr oclina y plagioclasa. Nícoles cruzados. Campo, 5,8 mm. Figura 3.1.1 14. Detalle, en nícoles cruzados, de cristales de biotita y moscovita; en éstos se apr ecian eemplazamientos simplectíticos. Campo, 5,8 mm. Figura 3.1.1 1 1. La imagen anterior , en nícoles cruzados. Figura 3.1.1 10. Cristales alotr omórficos de granate (alto r elieve) asociados a moscovita, en leucogranito moscovítico-biotítico. Sin analizador; campo, 1 1,6 mm. Figura 3.1.1 12. Detalle, sin analizador , de cristales de esqueléticos granate, asociados a cuarzo, feldespatos biotita. Campo, 1 1,6 mm. Figura 3.1.1 15. Cristales esqueléticos de moscovita, asociados a plagioclasa y micr oclina, en nícoles cruzados. Campo, 5,8 mm. 116 CAPÍTULO III- MARCO GEOLÓGICO Figura 3.1.1 17. La imagen anterior , en nícoles cruzados. Figura 3.1.1 16. Cristales de epidota (r elieve alto), con núcleo de allanita metamíctica (oscur o), asociados a biotita y moscovita. Campo, 5,8 mm. Figura 3.1.1 19. La imagen anterior , en nícoles cruzados. Figura 3.1.1 18. Agr egados simplectíticos de clinozoisita r eemplazando plagioclasa y biotita en leucogranito biotítico. Campo, 1 1,6 mm. Figura 3.1.121. La imagen anterior , en nícoles cruzados. Figura 3.1.120. Detalle de las imágenes anterior es, sin analizador , en que se apr ecia el carácter simplectítico de la clinozoisita. Campo, 2,4 mm. 117 3.1-Geología de la zona de estudio Pegmatitas graníticas A partir del estudio fotogeológico, se han podido reconocer más de 600 pegmatitas graníticas en el campo de Giraúl. Las pegmatitas pueden formar grupos, aunque también las hay solitarias. Por lo general, se trata de cuerpos tabulares, en forma de diques (figura 3.1.122), que cortan a los cuerpos intrusivos graníticos y al encajante metamórfico; no obstante, hay cuerpos de formas prácticamente esferoidales. En cualquier caso, estos cuerpos tienen dimensiones muy variables a lo largo de la zona, desde unos pocos decímetros hasta centenares de metros de longitud o anchura. Las pegmatitas encajadas en los granitoides ocupan diaclasas de direcciones muy diversas; en cambio, las encajadas en las series del Precámbrico intruyen preferentemente en las superficies de esquistosidad, aunque se dan otras direcciones que cortan claramente a las foliaciones metamórficas. No se aprecian evidencias de deformación en la mayor parte de las pegmatitas del campo (figura 3.1.123), aunque algunas pueden estar afectadas por cizallas tardías (figura 3.1.124). Los contactos con la roca encajante son muy bien definidosen el caso de las pegmatitas emplazadas en rocas metamórficas o granitoides basicos o inermedios; en cambio, los contactos con los leucogranitos son difusos, sugiriendo un origen común para ambos tipos de rocas. 3.1.4. LA SERIE DEL F ANEROZOICO En la zona estudiada afloran materiales de sedimentación de plataforma, de evolución desde materiales continentales a materiales de zonas de plataforma continental, con facies de transición marino-continental (Cretácico Superior a Superior) a facies claramente marinas (Eoceno). La sedimentación está controlada por la actividad de fallas sinsedimentarias ligadas a la Depresión Perioceánica, que condicionarán finalmente la línea actual de costa. Figura 3.1.122. Dique de pegmatita (clar o) en encajante metapelítico (oscur o), cer ca del río Giraúl. En este caso, está emplazado siguiendo la esquistosidad r egional. Figura 3.1.123. Dique de pegmatita (color clar o), cortando a la foliación r egional de las metapelitas (oscur o). Afloramiento situado hacia el SE de la zona estudiada. Figura 3.1.124. Diques de pegmatitas, par cialmente boudinados, pr obablemente en r elación a cizallas tar días, en el centr o de la zona estudiada. 118 CAPÍTULO III- MARCO GEOLÓGICO La cobertera Cretácica La cobertera mesozoica, discordante sobre los materiales del Precámbrico, presenta generalmente un buzamiento subhorizontal, sólo perturbado por ganchos de falla. La cobertera terciaria consta, en este sector , de paquetes masivos de conglomerados de color muy oscuro y arenas de color crema, y de rocas volcánicas básicas. Hacia el W de la zona estudiada, el contacto de esta cobertera con el Precámbrico es por una falla regional N-S, asociada al sistema de fallas que limitan la Depresión Perioceánica (Faber , 1926). Conglomerados de Giraúl (Albiense- Aptiense) Los conglomerados afloran ampliamente en el valle del río Giraúl, por lo que se les denominó como conglomerados del Giraúl por Faber (1926), quien los atribuyó inicialmente al Eoceno; posteriormente Soares de Carvalho (1961) planteó que podrían corresponder al Aptiense o al Albiense. Se disponen discordantemente sobre los materiales del Precámbrico, aunque en la zona estudiada el contacto es a menudo por falla. Están constituidos por cantos redondeados de tamaño grande, incluso decimétrico, bastante redondeados, con poca matriz arenosa y escaso cemento ferruginoso. Por ello, son rocas de color negro-rojizo oscuro, y con un grado de cohesión bajo, de modo que son fácilmente erosionables, dando unos derrubios bastante extensos. Los cantos son de rocas ígneas o de cuarzo, y no presentan acusados signos de meteorización pero si buen redondeamiento y esfericidad. La potencia de estos conglomerados alcanza unas decenas de metros en la zona estudiada, aunque en las inmediaciones de las fallas que limitan la depresión perioceánica su potencia puede alcanzar casi 200 m, como puede apreciarse cerca de Namibe, al cruzar el río Giraúl; en cambio, más hacia el oeste, ya a pocos kilómetros de la costa, pasan lateralmente a niveles de arenas y areniscas. Figura 3.1.125. Cerr os de aspecto r edondeado hacia el SW de la zona estudiada, constituidos por conglomerados de edad Albiense-Aptiense (Conglomerados del Giraúl). Nótese, en primer plano, la morfología r edondeada de los cantos y su tamaño de grano de tipo bloque, especialmente visible cuando están desagr egados. Por todo ello, estos conglomerados pueden representar abanicos coluviales asociados con la actividad, durante el Cretácico, de las fallas que limitan la Depresión Perioceánica. Cabe señalar que el redondeamiento de los cantos es alto, cosa que indica que podrían corresponder al reciclado de conglomerados más antiguos. La existencia de discordancias internas en estos paquetes, llegando a dar discordancias progresivas en las proximidades de las fallas de la Depresión Perioceánica, indica que estas fallas deben tener una actividad de edad Cretácica. Estos conglomerados, por lo general, forman relieves suaves y redondeados (figura 3.1.125); no obstante, en algunos casos en que el grado de cementación es mayor se forman algunos cerros-testigo con márgenes abruptos . Según Soares de Carvalho (1961) estos materiales hacia el W y hacia techo pasan lateralmente a facies marinas, carbonatadas; también, en la base y hacia el W , pasan a materiales evaporíticos y a calizas mineralizadas con barita, celestina y óxidos de manganeso. 119 3.1-Geología de la zona de estudio Serie del Cenomaniense-T ur oniense Estos materiales se depositan en discordancia progresiva sobre los del Albiense. Se trata de paquetes de margas. No obstante, estos materiales no afloran en la zona estudiada, y sólo han sido reconocidos más hacia el W . Serie del Campaniense inferior Sus afloramientos son muy restringidos en la zona estudiada. La serie empiexa localmente con coladas de rocas volcánicas básicas, que abren paso a una sedimentación inicialmente margosa de poca potencia (Campaniense inferior), que hacia techo evoluciona a facies más groseras, con conglomerados (Campaniense superior). En conjunto, estos materiales se disponen en discordancia progresiva sobre las series de Cenomaniense, o en claro discordancia angular sobre los materiales del Precámbrico (Soares de Carvalho, 1961). En cuanto a las rocas volcánicas, pueden estar asociadas con la actividad extensional de las fallas de la Depresión Perioceánica, pudiendo corresponder a un volcanismo de margen atlántico. Según Soares de Carvalho (1961), estas rocas forman necks y coladas en las proximidades de las fallas de la Depresión Perioceánica, y tienen composiciones típicas de magmatismo alcalino (basaltos olivínicos, basanitas, tefritas, etc.); su edad abarcaría desde el T uroniense hasta el Santoniense. Existen algunos pequeños afloramientos de estas rocas en el extremo W de la zona estudiada, aunque los mayores se encuentran a unos pocos kilómetros más al oeste. Ar enas silíceas (Maastrichtiense) Aunque no afloran de forma significativa en el perímetro señalado en el mapa, se encuentran en sus inmediaciones, en las cercanías de la carretera de Lubango, y forman una plataforma bastante extensa. Fueron atribuidas al Maastrichtiense por Soares de Carvalho (1961) en base a fauna fósil de invertebrados y vertebrados fósiles. En la zona estudiada forman paquetes de potencia de orden métrico a decamétrico, aunque más al oeste, dentro de la Depresión Perioceánica, llegan a presentar espesores mucho mayores, de varias decenas de metros (figura 3.1.126). T odo ello evidencia cambios de potencia debidos a la actividad sinsedimentaria de las fallas de la Depresión Perioceánica. Se trata de arenas muy poco o nada cementadas, constituidas mayoritariamente por cuarzo, y tienen un color blanco grisáceo a amarillento. No se observa laminación cruzada en ellas, y en cambio se advierten laminaciones paralelas. Pueden corresponder a una sedimentación de playa o litoral, más o menos retrabajada por acción eólica. Puesto que están situadas a gran distancia de las zonas de falla principales, por lo general presentan buzamiento subhorizontal y en el paisaje dan relieves tabulares, que en ocasiones quedan como cerros-testigo, protegidos de la erosión por algún nivel de conglomerados mejor cementado . Estas arenas llegan en algunos sectores a disponerse encima del basamento Figura 3.1.126. Afloramiento de ar eniscas silíceas del Maastrichtiense, con niveles de conglomerados inter calados. Adviértase la ausencia de deformación en estos materiales, y el bajo grado de cementación que tienen. 120 CAPÍTULO III- MARCO GEOLÓGICO precámbrico, por lo que su sedimentación se corresponde a un episodio transgresivo durante el Maastrichtiense. La cobertera terciaria En su mayor parte, queda fuera del área estudiada. No obstante, en el camino de la mina se encuentran algunos afloramientos, de los que se dará una breve reseña, basada exclusivamente en la descripción de Soares de Carvalho (1961). Serie del Eoceno inferior Se dispone discordantemente sobre la serie del Maastrichtiense, y consta de materiales margosos que hacia techo pasan a conglomerados (Conglomerado dos V impongos). Serie del Eoceno Superior Se dispone de forma transgresiva tanto sobre la serie del Maastrichtiense como sobre los materiales del Eoceno inferior , y consta de areniscas calcáreas potentes que hacia techo y hacia el oeste pasan a margas con yeso, o bien a series carbonatadas (formación de Saco) o conglomeráticas (conglomerado de Chalunga). Estos materiales no afloran en la zona estudiada. Serie del Mioceno inferior Es una serie conglomerática (conglomerado de Catrona), que se dispone transgresivamente sobre las arenas calcáreas del Eoceno. No aflora en la zona estudiada. Serie del Mioceno Superior Es una serie margosa, que hacia techo pasa a conglomerados. No obstante, no aflora en la zona estudiada. Sedimentos del Cuaternario Son muy escasos en la zona estudiada, quedando confinados a los valles se los grandes ríos o pequeñas depresiones controladas por torrentes, de modo que su potencia es siempre muy escasa, ordinariamente menos de 5 m. Buena parte del lecho de los ríos secos de la zona contiene gravas no cementadas y , en las partes superiores de los depósitos, arenas silíceas de color crema, como es el caso del Giraúl, especialmente en los tramos finales del río. 3.1.5. FRACTURACIÓN F ANEROZOICA Finalmente, un sistema de fallas conjugadas, de direcciones dominantes N120E, N010-020E, N045W y N40-50E corta a casi todo el conjunto de unidades descritas hasta ahora. Estas fallas parecen haber tenido un juego polifásico, con una etapa compresional, en que habrían actuado como fallas directas, con saltos de falla del orden kilométrico en algunos casos, especialmente las de dirección N120; las otras parecen tener saltos en el rango hectométrico. En un segundo estadio extensional, estas fracturas habrían vuelvo a jugar , esta vez como fallas normales. Estas fallas tienen una importancia capital en la estructuración del campo pegmatítico, puesto que lo compartimentan en bloques a partir de una dinámica en forma de «teclas de piano». Por consiguiente, distorsionan la zonación del campo, al poner en contacto zonas evolucionadas del mismo con otras zonas menos evolucionadas. Por tanto, este tipo de problema debe ser tenido en cuenta a la hora de pensar en una estrategia de exploración de elementos raros en un campo pegmatítico zonado. Estas fallas tienen asociadas una red de diaclasas muy bien desarrollada en una serie de subsistemas, cada uno de los cuales comprende diaclasas subparalelas. Estas diaclasas se encuentran espaciadas a distancia bastante regular , entre unos 50m, y son 121 3.1-Geología de la zona de estudio bastante penetrativas a lo largo de toda la zona estudiada. Por ello, intervienen activamente en el modelado de los torrentes secundarios asociados a la cuenca del río Giraúl; además, al ser discontinuidades bastante abiertas por diaclasado facilitan la retención de agua y , por ello, buena parte de la escasísima vegetación del desierto de Namibe está desarrollada sobre estas fisura s (figura 3.1.127) . En su conjunto, estas fracturas parecen haber servido de camino de circulación de magmas basálticos durante el Mesozoico, y algunas de ellas controlan el trazado de la línea de costa y el de la Depresión perioceánica, y habrían controlado además la sedimentación de las series del Mesozoico-Cenozoico. Por consiguiente, su edad podría extenderse desde el Jurásico hasta el Eoceno, y estarían ligadas con la apertura del margen atlántico durante la extención mesozoica. Figura 3.1.127. Red de diaclasado desarr ollada en los esquistos pr ecámbricos del NE de la zona; el trazado de las fracturas está muy acentuado por la vegetación arbustiva. Nótese en esta imagen de satélite la existencia de dos sistemas de fracturas conjugados, cada uno de los cuales con un conjunto de diaclasas subparalelas. 3.1.6. INTRUSIVOS DEL MESOZOICO Diques tardíos (Cretácico?) A lo largo de la zona, y en el conjunto SW de Angola, se reconocen sistemas de diques de composición basáltica, con textura diabásica. La dirección preferente de los diques en la zona estudiada es NW -SE, si bien hay algunos con dirección aproximada NE- SW . Estos diques, que encajan generalmente en el basamento precámbrico, tienen longitudes de decenas de kilómetros, con anchuras generalmente de algunas decenas de metros, aunque localmente pueden alcanzar el orden hectométrico. Presentan contactos nítidos con el encajante, y en afloramiento o por imagen satélite se reconocen por su color muy oscuro que destaca nítidamente en el paisaje (figura 122 CAPÍTULO III- MARCO GEOLÓGICO 3.1.128 ) ; además, al ser débil su meteorización, a menudo constituyen relieves diferenciados. Estos diques no se encuentran plegados o esquistosados, pero sí desplazados por movimientos tardíos de las fallas de dirección NE-SW . Presentan una textura diabásica, generalmente de grano fino, con tamaño de grano milimétrico (o a veces inferior en los bordes de los cuerpos o en los cuerpos de anchura menor), y su composición mineral es esencialmente de plagioclasa y clinopiroxeno. No han sido estudiados en detalle en este trabajo. Figura 3.1.128. Dique máfico de edad posiblemente Cr etácico (oscur o) cortando las series metapelíticas de Giraúl. 123 3.2. Geoquímica de las r ocas ígneas 3.2.1. METODOLOGÍA E INSTRUMENT AL Los análisis químicos de elementos mayoritarios fueron realizados por Fluorescencia de Rayos X (WDXRF) en un espectrómetro secuencial automatizado PHILIPS PW1480 instalado en los laboratorios del Servicio de Análisis de Minerales y Rocas de la Universidad del País V asco. El espectrómetro está equipado con un tubo Sc–Mo, cristales analizadores LiF 200, LiF 220, GE, PE y el multicapa PX1, en atmósfera de vacío, y un cambiador automático de treinta posiciones. Para calibrar las líneas analíticas por regresión se han usado más de 40 patrones internacionales (Certified Reference Materials, CRM´s) y se aplicaron factores de corrección para evitar el efecto matriz. El límite de detección cuantitativo para los elementos mayores es 0,1% (0,01% para el hierro); para los elementos trazas es de 1-5 ppm, y 20 ppm para el Ba. GEOQUÍMICA DE ELEMENTOS MA YORES Como se recordará, los granitoides del campo de Giraúl muestran varias facies, que abarcan desde dioritas a leucomonzogranitos y leucosienitas. Su composición química se describe a continuación. Diorita Sólo se dispone hasta el momento de un análisis químico de diorita, de la zona central 3.2. GEOQUÍMICA DE LAS ROCAS PLUTÓNICAS del campo. Esta diorita, como se recordará, está constituida principalmente por plagioclasa y anfíbol de tipo hornblenda, con menores proporciones de biotita y , en algunos casos, epidota primaria magmática, envolviendo allanita. Los cristales de zircón y de apatito completan la asociación. Químicamente, esta roca está compuesta por 60,56 % de SiO 2 ; 15,96% de Al 2 O 3 ; 3,19% de Na 2 O; 1,94 % de K 2 O; 5,58% de CaO; 3,12% de MgO; 6,25% el Fe 2 O 3 ; 0,29% de P 2 O 5 ; 07% de MnO y 0,75% y T iO 2 (véase tabla 3.2.1 en el anexo). T onalita Las tonalitas de Giraúl, com se recordará, están compuestas princpalmente por plagioclasa y cuarzo, con menor proporción de feldespato potásico; entre los accesorios destacan biotita, hornblenda (infrecuente) y abundante epidota primaria magmática (sobrecreciendo cristales de allanita), con menores proporciones de titanita, ilmenita y apatito. En estas rocas, el SiO 2 oscila entre 61,67 a 66,92%; Al 2 O 3 varía entre 14,70-15,67%; el Na 2 O, desde 3,40 a 4,04 %; K 2 O entre 1,72-2,54%; CaO desde 4,59 a 4,61%; el MgO varía de 2,09-2.17%; Fe 2 O 3 desde 4,29 a 5,66%, y hay además bajos contenidos de P 2 O 5 , que oscilan entre 0,17 a 0,29%; 0,04- 0,08% de MnO y 0,47-0,66% de T iO 2 (véase tabla 3.2.1, en los anexos). Granodiorita Las granodioritas de Giraúl se componen principalmente de cristales de plagioclasa, 130 CAPÍTULO III. EL MARCO GEOLÓGICO P 2 O 5 (%) Granitoides Diorita T onalita Granodiorita Leucogranitosienitíco Leucomonzogranito Al 2 O 3 (%) 6 0 70 8 0 12 13 14 15 16 Fe 2 O 3 60 70 80 0 1 2 3 4 5 6 7 MgO (%) 60 70 80 0 1 2 3 4 CaO (%) 60 70 80 0 1 2 3 4 5 6 K 2 O (%) 60 70 80 0 1 2 3 4 5 Na 2 O (%) 60 70 80 0 1 2 3 4 5 SiO 2 (%) Ti O 2 (%) 60 70 80 0.0 0.2 0.4 0.6 0.8 SiO 2 (%) 60 70 80 0.0 0.1 0.2 0.3 Figura 3.3.6: Diagramas de Harker (1909) de los elementos mayores de los granitoides de Giraúl. 131 3.2. Geoquímica de las r ocas ígneas En cambio, el contenido de los óxidos Fe 2 O 3 , CaO, MgO y de P 2 O 5 , exhiben una correlación negativa, marcada por el incremento con el decrecimiento del SiO 2 , (Fig.3.3.6). Estudio de correlación de los elementos trazas en diagramas de Harker La T abla 3.3.2 del anexo muestra las concentraciones de los elementos trazas de los grupos de granitoides presentes en la zona bajo estudio. En cierto modo, se observa una clara coincidencia del comportamiento de las rocas de la serie en los elementos mayores con respecto a los elementos trazas. Estas rocas muestran patrones de diferenciación normal para términos en extremo diferenciados, presentando un aumento de Rb con el aumento de la SiO 2 (figura 3.3.7). Por el contrario, los contenidos del Ba, Sr , Th y Zr exhiben un comportamiento negativo con el incremento del contenido del SiO 2 , de manera que estos elementos están empobrecidos en las rocas más ácidas del campo. Esta tendencia es típica de la que se da hacia términos muy diferenciados (Figura3.3.7). Así, el contenido del Rb en los granitoides del campo granitos es muy variable, incrementando progresivamente acorde con el incremento del SiO 2 desde las tonalitas y dioritas (donde varía entre 29-60,8 ppm) a las granodioritas (con contenidos entre 51,9- 124,4 ppm), y finalmente a los leucomonzogranitos y leucogranitos sienitícos (desde 1 15,1 a 191,6 ppm), como puede apreciarse en la figura 3.3.7 a. Este incremento se debe a que el Rb substituye preferentmeente al K en los feldespatos y micas, pero debido a que su radio iónico es muy grande este elemento es muy incompatible, y por ello tiende a fraccionarse siempre hacia los medios más evolucionados. En cambio, el Ba es unos de los elementos que tienen una variación compleja durante el curso de la diferenciación magmática en los términos menos ácidos: en tonalitas y dioritas con 541 a 1533 ppm, en granodioritas presenta valores similares, desde 497 a 1053 ppm, pero en los leucomonzogranitos disminuye hasta las 86 ppm; no obstante, hay algún valor anómalamente elevado en los leucogranitos sieníticos, hasta 2037 ppm (figura 3.3.7 b). El contenido del Sr en los granitoides del campo muestra un comportamiento inverso pero lineal, ya que con el aumento del contenido del SiO 2 decrece el contenido de aquél. Esto es debido principalmente a que el Sr substituye preferentemente al Ca de las plagioclasas. De este modo, se observa que el contenido del Sr es más elevado en las dioritas y tonalitas, con 662-1 135 ppm y decrece paulatinamente en las granodioritas cuyos valores oscilan entre 430-689 ppm, hasta los leucomonzogranitos y leucogranitos sieníticos, cuyos contenidos oscilan entre 61- 324 ppm (figura 3.3.7c). La concentración del Th en los granitoides es muy baja y muy dispersa en estos diagramas, aunque tiende a disminuir al aumentar el SiO 2 . Por lo tanto, el contenido del Th en dioritas y tonalitas oscila entre 6- 39,5ppm; en las granodioritas varía de 6,1 a 18,4 ppm y en los leucomonzogranitos y leucogranitos sienitícos oscila entre 3 a 6,2 ppm (véase tabla 3.3.2d del anexo, y figura 3.3.7d). El Zr en los granitoides del campo, muestra una cierta variación, disminuyendo como en el caso anterior en relación al SiO 2 . Así, el contenido del Zr en dioritas y tonalitas varía de 41,1 a 164 ppm; en las granodioritas se mueve entre 37,2 y 127,6; y en leucomonzogranitos y leucogranitos sienitícos se registran valores bajos, si bien se da un valor anómalo de 148,2 ppm (tablas 3.3.2d, y figura 3.3.7 e). Por último, la proyección de la relación Rb/Sr para los granitoides del campo de Giraúl muestra una clara variación a nivel del campo, pues a a medida que aumenta el contenido del Rb (típico de medios más evolucionados) decrece el de Sr (típico de medios menos evolucionados). Esta variación es progresiva y lineal, de manera que sugiere que los magmas que dieron lugar a estas rocas eran cogenéticos. 132 CAPÍTULO III. EL MARCO GEOLÓGICO SiO 2 (%) Rb (ppm) Zr (ppm) Granitoides Diorita T onalita Granodiorita Leucogranito sienitíco Leucomonzogranito 60 70 80 0 50 100 150 200 Ba(ppm) 60 70 80 0 500 1000 1500 2000 2500 Sr (ppm) 60 70 80 0 500 1000 1500 Th (ppm) 60 70 80 0 10 20 30 60 70 80 0 50 100 150 200 Rb (ppm) Sr (ppm) 0 400 800 1200 0 50 100 150 200 Figura 3.2.7. Diagramas de algunos elementos trazas de los granitoides del campo de Giraúl en función de su contenido en sílice, según los diagramas de Harker (1909), modificados por V isoná y Lombar do (2002). 133 3.2. Geoquímica de las r ocas ígneas DISCRIMINACIÓN TECTÓNICA DE LOS GRANITOIDES DEL CAMPO DE GIRAÚL La proyección de los análisis de los granitoides de l campo de Giraúl, según la relación Y+Nb vs Rb, en el diagrama de Pearce et al. (1984) refleja que estos granitoides se habrían originado en un ambiente de arco volcánico (figura 3.2.8). Las composiciones de los granitoides, grosso modo, dibujan un trend de empobrecimiento en Y y Nb y de enriquecimiento en Rb a medida que aumenta la cantidad de Si, siendo por tanto los leucogranitos los más ricos en Rb y pobres en Nb e Y . No obstante, de nuevo, las composiciones de los leucomonzogranitos y leucogranitos sienitícos muestran una ligera tendencia a desgajarse del resto de rocas de la serie, tendiendo a situarse en los borde s del campo de granitos de arcos volcánicos, en el límite con los granitoides sincolisionales. No obstante, estas variaciones pueden deberse al carácter muy diferenciado de los leucogranitos, ya muy enriquecidos en Rb. 1 10 100 1000 1 10 1000 100 Syn-COLG Post-COLG WPG VA G ORG Rb (ppm) Y+Nb (ppm) Granitoides Diorita T onalita Granodiorita Leucogranito sienitíco Leucomonzogranito Figura 3.2.8. Discriminación del ambiente geotectónico para los granitoides del campo de Giraúl, utilizando el diagrama de Pear ce (1984). V AG= granitoides de ar co volcánico; ORG= granitoides or ogénicos; WPG= granitoides de intraplaca; POST -COLG= granitoides postcolisionales; Syn-COLG= granitoides sincolisionales. 134 CAPÍTULO III. EL MARCO GEOLÓGICO Diagrama de multielementos para los granitoides del campo de Giraúl Los diagramas spider de multielementos para elementos traza son similares a los de granitos de zonas de arcos volcánicos, en los que se encuentran anomalías negativas pronunciadas en Nb y T i. Las anomalías negativas de Nb, en los granitoides bajo estudio, indican que las rocas no habrían tenido aportes de magmas de zonas mantélicas profundas, proceso que se da en los ambientes de borde de placa debido a que la placa que subduce genera una barrera para la intrusión de líquidos magmáticos de origen mantélico profundo, ricos en álcalis. En algunos casos, en este tipo de ambiente también se encuentran anomalías negativas de Sr , pero no se observan en la serie estudiada, tal vez porque se está trabajando con una suite extremadamente diferenciada, o porque no existieran fenómenos de cristalización fraccionada de las plagioclasas; la cristalización generalizada de allanita en muchas de estas rocas podría ser un elemento distorsionante. T ampoco se encuentran anomalías en Eu, que podrían ser explicadas mediante el mismo razonamiento. Las anomalías negativas en T i de los leucogranitos tal vez puedan ser explicadas por la cristalización abundante de titanita e ilmenita en los términos más básicos; además, estos leucogranitos son pobres en biotita, de manera que no contienen prácticamente minerales que puedan concentrar titanio. Por otra parte, algunas anomalías de Zr en algunos leucogranitos podrían ser atribuidos a asimilació n del encajante, así como algunas anomalías en Pb y HREE (tierras raras pesadas). Figura 3.2.9. Diagrama de multielementos de Sun and McDonough(1989) para los granitoides del campo de Giraúl normalizados a Manto primitivo en ppm. Los elementos se encuentran or ganizados Granito/ Manto primitivo Rb Ba Th U Nb K La Ce Pb Sr P Nd Zr Sm Eu Ti Gd Dy Er Yb Lu 0,1 1 10 100 1000 Granitoides Dioritas T onalita Granito/ Manto primitivo Rb Ba Th U Nb K La Ce Pb Sr P Nd Zr Sm Eu T i Gd Dy Er Yb Lu 0,1 1 10 100 1000 Granitoides Granodiorita Rb Ba Th U Nb K La Ce Pb Sr P Nd Zr Sm Eu T i Gd Dy Er Yb Lu 0,1 1 10 100 1000 Granito/ Manto primitivo Granitoides Leucomonzogranito Granito/ Manto primitivo Rb Ba Th U Nb K La Ce Pb Sr P Nd Zr Sm Eu Ti Gd Dy Er Yb Lu 0,1 1 10 100 1000 Granitoides Leucogranito sienitíco 135 3.2. Geoquímica de las r ocas ígneas La normalización a condritos de los valores, en ppm, de los granitoides del campo de Giraúl, según el método de Sun and McDonough (1989), muestra que la diorita, tonalita y granodioritas se encuentran enriquecidas en LREE y con una relación de La n /Yb n que varía de 13,95-29,09, seguida de una anomalía negativa de P y Zr , una muy acentuada anomalía de Nb y T i,(figuras 3.2.9a,b). Por el contrario, los leucomonzogranitos y leucogranitos sienitícos exhiben un acusado empobrecimiento en LREE, y la relación La n / Yb n oscila desde 0,90 a 32,79. Además, los leucomonzogranitos y leucogranitos sieníticos presentan, a la vez, ligeras anomalías negativas de Th. Estas anomalías e LREE y Th en los leucogranitos pueden deberse a la extracción de importantes cantidades de Th y tierras raras ligeras durante la cristalización de allanita durante la cristalización de los magmas menos ácidos del campo, pues como se recordará la allanita es muy abundante en las granodioritas y tonalitas; por consiguiente, la cristalización generalizada de este mineral en estos magmas habría deprimido en LREE a los magmas más evolucionados. Por el contrario, en algunas muestras de granitoides leucocráticos (pero no en todas ellas) se observa un incremento de las HREE (tierras raras pesadas), como el Lu, lo cual se debe con seguridad a la cristalización del granate presente en estos granitos, quien fracciona tierras raras pesadas; como se ha indicado, este granate puede ser debido a procesos de asimilación del encajante. Los leucomonzogranitos tienen, de acuerdo con este criterio, mayor grado de interacción con la roca de caja, pues la anomalía es más sistemática; no obstante, en los leucogranitos sieníticos también puede darse localmente, e incluso tanto o más acentuada. T odos estos datos sugieren un origen común del conjunto de rocas plutónicas precámbricas de la zona. De manera similar , los leucomonzogranitos exhiben alguna ligera anomalía positiva de Zr , que puede ser debida a asimilación de circón del encajante (figura 3.3.9 c,d). Comportamiento de las REE en los granitoides del campo de Giraúl Los diagramas de REE muestran un enriquecimiento en tierras raras ligeras de hasta 100 x condrito, y patrones planos en las tierras raras pesadas, patrones que son típicos de zonas de arcos volcánicos oceánicos no muy evolucionados, según W ilson (1989; Figura 3.2.10). De este modo, en nuestro caso las dioritas, tonalitas y granodioritas muestran un enriquecimiento en LREE de más de 100 veces el patrón condrito, así como ligeras anomalías positivas de Eu. Además, las REE pesadas muestran una tendencia plana (figuras 3.3.1 1 a y b). Por el contrario, los leucomonzogranitos y leucogranitos sieníticos presentan patrones anómalos muy empobrecidos en LREE, por debajo de 100x condrito, a la vez que un ligero enriquecimiento en HREE (figuras 3.2.1 1 c y d). Este comportamiento refleja en estas muestras claros procesos de asimilación de las rocas encajante, de composición meta-arcósica y metapelítica muy empobrecidas en trazas. Fig. 3.2.10. Diagramas ideales típicos de REE de ambientes de ar co de islas volcánicas, normalizados a condritos, según Sun y McDononugh (1989), y W ilson (1989). 5 100 50 10 5 50 10 100 50 10 5 Pm Sm La Ce Pr Nd Eu Gd Tb Dy Ho Er Tm Yb Lu Calcoalcalino Calcoalcalina alto en K T oleítico 136 CAPÍTULO III. EL MARCO GEOLÓGICO CONCLUSIONES Según la composición geoquímica los granitoides del campo se dividen en dioritas, tonalitas, granodioritas, leucomonzogranitos leucogranitos sieníticos, rocas que tienen un origen común, y que se habrían formado en parte por fraccionamiento magmático y en parte por contaminación con el encajante. Según el índice de alcalinidad, las dioritas, tonalitas, granodioritas, y algunos leucomonzogranitos y leucogranitos sienitícos corresponden a granitos metaluminosos calcoalcalinos; otras rocas de estas últimas categorías son peralumínicas, pero su quimismo es debido a contaminación por la roca encajante. Los leucomozongranitos y leucogranitos sienitícos están enriquecidas en Rb, Cs, y Li, en cambio las granodioritas tonalitas, monozogranitos, muestra un pequeño enriquecimiento en Sr , Ba, Th, Nb, Zr y Y . Genéticamente, los granitoides del campo de Girual, corresponden a granitos de tipo I formados en un ambiente de arco de isla volcánico. Granito/ noralizado a condrito La Ce Pr Nd Sm Eu Gd Tb Dy Ho Er Tm Yb Lu 0,1 1 10 100 1000 Granodioritas Granito/ noralizado a condrito La Ce Pr Nd Sm Eu Gd Tb Dy Ho Er Tm Yb Lu 0,1 1 10 100 1000 Dioritas T onalitas Granito/ noralizado a condrito La Ce Pr Nd Sm Eu Gd Tb Dy Ho Er Tm Yb Lu 0,1 1 10 100 1000 Leucomonzogranito Granito/ Manto primitivo La Ce Pr Nd Sm Eu Gd Tb Dy Ho Er Tm Yb Lu 0,1 1 10 100 1000 Leucogranito sienítico Fig. 3.3.1 1: Diagramas de REE para los granitoides del campo de Giraúl, normalizados a condrito en (ppm), según Sun & McDonough (1989). 137 3.3. Geoquímica de isótopos radiogénicos 3.3. GEOQUÍMICA DE ISÓT OPOS RADIOGÉNICOS 3.3.1. INTRODUCCIÓN Fundamentos del Método U-Pb El uranio presenta dos nuclídeos inestables, 238 U y 235 U, se desintegran para generar 206 Pb y 207 Pb respectivamente. De este modo, dos isótopos radioactivos distintos generan paralelamente dos isótopos radiogénicos. Por consiguiente, para cada análisis U-Pb serán obtenidas dos edades aparentes, permitiendo determinar si el mineral datado permaneció en un sistema cerrado y así considerar el análisis concordante. A través del método U-Pb es posible determinar la edad de cristalización de la roca. Para ello, el zircón ha sido el mineral más frecuentemente utilizado en este método. Sin embargo, otros minerales, como la titanita, uraninita, badeleyita, monazita y apatito pueden ser usados para este fin. Diagrama de Concordia Cuando el mineral datado permanece en un sistema cerrado, o cuando son realizadas correcciones específicas para el Pb incorporado a lo largo de la vida del mineral, los dos geocronómetros generan datos concordantes (Faure, 1986). La desintegracíon de 238 U para 206 Pb en función del tiempo es descrito por la siguiente ecuación: 206 Pb*/ 238 U = e l 1 t -1 (Ecuación 1), donde 206 Pb*/ 238 U= [( 206 Pb/ 204 Pb)-( 206 Pb/ 204 Pb) i ]/ ( 206 Pb*/ 238 U) Similarmente, el decaimiento de 235U para 207 Pb es representada por la siguiente ecuación: 207 Pb*/ 235 U = e l 2 t -1 (Ecuación 2) Las ecuaciones 1 y 2 pueden ser usadas para calcular valores compatibles de 206 Pb/ 238 U y 207 Pb/ 235 U para determinadas “edades” (t). Esas ecuaciones, por lo tanto, son ecuaciones paramétricas de una curva que une los puntos de datos con las mismas edades U-Pb en el tiempo geológico. Esta curva fue llamada concor dia (W etherill, 1956; Faure, 1986). A partir de las primeras dataciones U-Pb se notó que las fracciones de zircón analizadas tenían edades 238 U – 206 Pb discordantes. Esta discordia se debe a que por alguna razón se produce una pérdida de Pb en los minerales (Silver et al., 1963). Sin embargo, Silver y Deutsch (1963) verificaron una correlación negativa entre el tamaño de los cristales de zircón y la discordia, y una correlación positiva entre la susceptibilidad magnética y la discordia. Con granos de zircón con pequeñas diferencias en la susceptibilidad magnética o en el tamaño de los granos, es posible generar una serie de análisis discordantes colindares en un diagrama de concordia. La mejor recta que une esos puntos es denominada línea de discordia , o línea de mezcla. Esa línea corta a la concordia en dos puntos, donde la intercepción superior es interpretada como reflejando a la edad de cristalización del conjunto de granos analizados. A fin de disminuir esa discordancia y aumentar la precisión de las edades U-Pb en zircón, Krogh (1982) introdujo un proceso de abrasión en aire, junto a un agente pulidor . Este proceso de abrasión retira las superficies alteradas, en las cuales habría mayor perdida de Pb, siendo analizados, de este modo, solamente los núcleos del zircón. Actualmente existen técnicas analíticas que posibilitan análisis isotópicos puntuales, a 138 CAPÍTULO III-EL MARCO GEOLÓGICO escala de pocas micras, a partir de excitar la muestra con iones (SIMS) o un haz de láser (LA-ICP-MS). Fundamentos del método Sm-Nd El neodimio y el samario son elementos de las tierras raras ligeras, del grupo del cerio. Ambos elementos tienen las mismas propiedades geoquímicas y un comportamiento similar . Estos elementos son considerados como geoquímicamente inmóviles, o sea que se acepta generalmente que no son removilizados durante procesos de metamorfismo regional de grado bajo a medio, alteración hidrotermal o intemperismo químico. Por ello, son muy utilizados para el estudio de la evolución de la corteza continental. Los minerales son muy selectivos a la hora de incorporar elementos de las tierras raras en su estructura. Feldespato, biotita y apatita tienden a concentrar tierras raras ligeras (LREE). Las concentraciones de Sm y de Nd en las rocas ígneas aumentan con su grado de diferenciación. Por otra parte, la relación Sm/Nd diminuye con el paso del tiempo, puesto que el isótopo 147 Sm es radioactivo y decae, con la emisión de partículas a, para generar el isótopo estable 143 Nd. Se ha calculado que la vida media del 147 Sm es de cerca de 1,06 x 10 9 años (Faure, 1986). La ecuación de geocronología aplicada a esta desintegración es la siguiente: ( 143 Nd/ 144 Nd)=( 143 Nd/ 144 Nd) i +( e lt -1)( 147 Sm/ 144 Nd) donde l es la constante de descomposición y t es el tiempo. Esta ecuación puede ser usada para varias rocas o minerales a fin de que pueda ser construida una isocrona. Si varias muestras de una serie en una área en estudio se ajustasen a una isocrona quiere decir que proceden de la diferenciación de un único magma y que tienen una misma edad. Como estos elementos son litófilos y no poseen afinidades siderófilas ni calcófilas, todo el Sm y el Nd primordiales se consideran en el manto, por eso se puede utilizar los diagramas t x 143 Nd/ 144 Nd para explicar la evolución del mismo. La edad modelo TDM obtenida en estos diagramas representa el momento en que el cociente 143 Nd/ 144 Nd de la roca fue idéntico al del manto empobrecido. Según Arndt y Goldstein (1987) los análisis isotópicos de Sm y Nd datan un evento formador de la roca y reflejan el momento de diferenciación de la corteza-manto, o sea, el tiempo en el cual la muestra de corteza continental fue separada del manto. Por esta razón, cuando la muestra es una mezcla de materiales derivados del manto en diferentes épocas, esas edades no corresponden a un evento específico de formación de la corteza, sino que dan solamente una estimación del tiempo medio en que el material estuvo residiendo en la corteza continental. Evolución Isotópica del Neodimio (Nd) El decaimiento radioactivo del 147 Sm para dar 143 Nd ocurre por la emisión de partículas a con vida media de 1,06 x 10¹¹ años (Faure, 1986). Según De Paolo y W asserburg (1976) la razón Sm/Nd de la T ierra es igual a la mitad de aquellas representadas por meteoritos condríticos, y la evolución del Nd ocurrió en un reservorio uniforme CHUR (Chondritic Uniform Reservoir). Las relaciones 143 Nd/ 144 Nd de las rocas corticales pueden ser determinadas por comparación con razones correspondientes a las del CHUR. Con esto se obtiene una curva patrón para la evolución del Nd en la T ierra, que sirve para comparación con las razones 143 Nd/ 144 Nd obtenidas en las rocas o minerales datados a través del “parámetro épsilon”: eNd ={[( 143 Nd/ 144 Nd )muestra÷( 143 Nd/ 144 Nd) CHUR ] - 1}x104 Si el Nd fuera positivo indica que la roca proviene de una fuente empobrecida, con razones Sm/Nd m ayores que las del CHUR (ej. 139 3.3. Geoquímica de isótopos radiogénicos manto empobrecido), mientras que un eNd negativo indica una fuente enriquecida, con razones Sm/Nd menore s que las del CHUR. En este último caso, la roca analizada debería haber sido derivada de la fusión parcial de la corteza (como, por ejemplo, la corteza continental; Faure, 1986). Edades Modelo Las edades modelo son obtenidas a través del cálculo del tiempo en que la muestra tenía una composición isotópica idéntica a la de la fuente (Arndt & Goldstein, 1987) o por la determinación del tiempo en el cual la razón 143 Nd/ 144 Nd de la roca era igual a la razón 143 Nd/ 144 Nd del CHUR (Faure, 1986). Estas edades pueden ser obtenidas gráficamente a partir de un diagrama 143 Nd/ 144 Nd x edad. La razón 147 Sm/ 144 Nd es la intercepción de la edad cero y es dada por la edad 143 Nd/ 144 Nd. Estas edades también pueden ser calculadas en relación a fuentes empobrecidas, en las cuales la razón Sm/Nd aumentó debido a fusión parcial en un evento anterior (Faure, 1986). La razón Sm/Nd de las rocas corticales es 40% menor que la del reservorio terrestre “Bulk Earth” (T aylor and McLennan, 1985) y cerca de 50% menor que el manto empobrecido (Arndt and Goldstein, 1987). Según Arndt and Goldstein (1987), las edades modelo pueden ser interpretadas de dos maneras: - si coinciden con edades U-Pb, o con evidencias de algún evento orogénico, se puede considerar que esas edades datan la época de diferenciación corteza-manto. - si coinciden con edades U-Pb, sin evidencias de orogénesis, son interpretadas como edades medias de una fuente mixta. Las edades modelo solo tendrán significado geológico en caso que se asuma que la roca no sufrió cambios después de su separación del Sm y Nd del reservorio condrítico. Generalmente la razón Sm/Nd de las rocas corticales resisten al metamorfismo, erosión y redepositación, pues los elementos de las tierras raras presentan propiedades geoquímicas similares y son menos móviles en relación a los metales alcalinos y alcalino térreos (Faure, 1986). 3.3.2. MÉTODO DE TRABAJO Sm-Nd Los análisis de Sm – Nd fueron realizados en el Laboratório de Geocronologia de la Universidade de Brasília, en roca total en tres muestras de granodioritas-tonalitas, una muestra de diorita y una muestra de leucogranito siguiendo el método de Goia y Pimentel (2000). Las muestras de roca total (~50 mg) fueron mezcladas con ~30 mg de spike ( 149 Sm- 150 Nd) y diluidas en recipientes tipo savillex (limpios y secos) a través de una serie de ataques con ácidos fluorhídrico, nítrico y clorhídrico. La extracción y purificación del Sm y Nd son realizadas siguiendo técnicas convencionales de intercambio catiónico en columnas de T eflón (primaria y secundaria) conteniendo resina LN-Spec. Las muestras de Sm y Nd fueron depositadas en filamentos de Re para posterior lectura en el espectrómetro de masa multicolector Finnigan MA T 262 operado en modo estático. Las reproductibilidades de las razones 147 Sm/ 144 Nd y 143 Nd/ 144 Nd (2s) son mejores que 0.1% y 0.005%, respectivamente, de acuerdo con análisis repetidas en patrones de rocas internacionales BHVO-1 y BCR-1. Las razones 143 Nd/ 144 Nd fueron normalizadas a 146 Sm/ 144 NdNd = 0.7219 (O´Nions et al., 1977). Los valores actuales de CHUR usados en los cálculos de eNd fueron 147 Sm/ 144 Nd de 0,1967 y 143 Nd/ 144 Nd de 0,512638 (W asseburg et al., 1981). Los valores de MORB utilizados en el cálculo de las edades modelo fueron 147 Sm/ 144 Nd de 0,5131 14 y 143 Nd/ 144 NdNd de 0,222 (Richard et al., 1976) La constante de decaimiento de 147 Sm 4 Nd utilizada fue 6.54x10x12, recomendada por Lugmair y 146 CAPÍTULO IV . ESTRUCTURA DEL CAMPO PEGMA TÍTICO A B C D E F 0 4,4 km Figura 4.1.1. Distribución de los tipos de pegmatitas en el campo de Giraúl. Rosa: pegmatitas de tipo I, intrabatolíticas; violeta: pegmatitas del tpo II; morado: pegmatitas del tipo III; ver de: pegmatitas del tipo IV ; azul: pegmatitas del tipo V . Las letras en mayúscula mar can la situación de pegmatitas con mineralización; los cír culos amarillos, la posición de una antigua explotación de pegmatitas de elementos rar os durante los años 1960. 147 4.1. Estructura del campo pegmatítico 4.1.3. DISTRIBUCIÓN DE LOS DIFERENTES TIPOS DE PEGMA TIT AS EN EL CAMPO DE GIRAÚL E n la figura 4.1.1 puede verse la distribución de los diferentes tipos de pegmatitas en el campo, a partir de la imagen de satelite. Pegmatitas de tipo I Estas pegmatitas están confinadas al interior de los intrusivos leucocráticos. Por consiguiente, sólo afloran en el interior del stock de leucogranitos de la ribera izquierda del río Giraúl (véase figura 4.1.1. y mapa geológico general de la zona, figura 3.1.1). Estas pegmatitas son abundantes, pero no presentan interés para elementos raros, y su interés para minerales industriales es escaso. Pegmatitas de tipo II Las pegmatitas de tipo II son las más abundantes a escala del campo pegmatítico de Giraúl (tanto en la cuenca del río Giraúl como del río Bero), y se encuentran encajadas en rocas metamórficas del encajante, así como en los granitoides (a excepción de los leucogranitos). Afloran más de 400 cuerpos de estas características (véase figura 4.1.1. y mapa geológico general de la zona, figura 3.1.1). Pese a su abundancia, estas pegmatitas son probablemente las de menor interés del campo, pues por una parte su contenido en elementos raros es nulo, y por la otra, la presencia de ciertos minerales accesorios no les permite ser un recurso óptimo en el campo de los minerales industriales. Pegmatitas de tipo III Hasta el momento, estas pegmatitas se han encontrado solamente en una estrecha zona en la zona de Cuapita-Capunda, cerca del barranco de Muero, un afluente del Giraúl (véase figura 4.1.1. y mapa geológico general de la zona, figura 3.1.1); pegmatitas F de la figura 4.1.1). Estas pegmatitas encajan en rocas ultrabásicas, y la zona en que aparecen está controlada por fallas de dirección NW -SE. Las pegmatitas de tipo III fueron objeto de reconocimientos mineros, presentando mineralización de Nb-T a, no descartándose la presenci de Be (pegmatitas del subtipo de berilo-columbita-fosfato). Pegmatitas de tipo IV Estas pegmatitas, mucho más interesantes que las anteriores, afloran en la zona de Mianti, cerca del barranco de Campunjo, otro afluente del Giraúl (mina A), diversos puntos del barranco de Pitau (afloramientos B y C, este último explotado en los años 1960) y en el mismo rio Giraul (afloramiento D). Estas pegmatitas se encuentran encajadas tanto en rocas intrusivas intermedias como en esquistos o anfibolitas. Aunque son raras, algunas de estas pegmatitas son de dimensiones notables, y pertenecen a la categoría de pegmatitas de berilo-columbita- fosfato, por lo que se encuentran dentro del rango de pegmatitas de interés económico para elementos raros y minerales industriales. Las zonas de afloramiento son bastante dispersas y muy compartimentadas por algunas de las fallas del área, en perticular por las de direcciones NNE-SSW y NW -SE, que las ponen en contacto con pegmatitas mucho menos evolucionadas. Pegmatitas de tipo V Estas pegmatitas sólo aparecen encajadas en rocas metapelíticas, en una franja al norte de la zona mineralizada en pegmatitas de tipo IV . No obstante, al N de la misma se encuentran pegmatitas muy primitivas, con las que se pone en contacto por falla. Por consiguiente, en el campo pegmatítico de Giraúl la zonación de los tipos de pegmatitas está distorsionada por fallas. 149 5.1. Pegmatitas tipo I 5.1.1. CARACTERES GENERALES Se trata de pegmatitas emplazadas dentro de los intrusivos leucocráticos ubicados hacia la parte NW del campo pegmatítico del Giraúl, los cuales son las rocas graníticas más evolucionadas de la zona; estas pegmatitas se caracterizan por sus contactos difusos con el intrusivo, por una estructura interna concéntrica sencilla, sin reemplazamientos, y por una mineralogía casi siempre cuarzo- feldespática con accesorios peralumínicos, sin minerales de elementos raros. Se engloba en esta categoría a más de 100 diques pegmatíticos, distribuidos tanto en el centro del stock como en su zona externa (figura 5.1). No obstante, la distribución de los diques dentro del stock es irregular , puesto que hacia el W son menos abundantes pero de mayor tamaño. La separación entre los diques es también muy variable, generalmente de orden decamétrico. No obstante, en algunas zonas, particularmente en la periferia del cuerpo, estos diques pueden estar espaciados a una distancia de orden métrico, por lo que llegan a formar entramados o haces 5.1 PEGMA TIT AS TIPO I Figura 5.1.1. Detalle de la imagen de satélite con la morfología de los contactos de los leucogranitos intrusivos y la distribución en su interior de los diques de mayor tamaño de pegmatitas de tipo I . km 0 500 1000 m 150 Descripción de las pegmatitas muy densos. De hecho, en los septos graníticos que se proyectan en las metapelitas encajantes se da una proporción muy elevada de pegmatitas, que por una parte gradan lateralmente al leucogranito y que por la otra se proyectan hacia la zona de las pegmatitas de tipo II, ya fuera del stock leucogranítico. Por lo tanto, la transición entre las pegmatitas de tipo I y de tipo II es totalmente progresiva, y de hecho la principal diferencia entre ambos tipos de pegmatitas (pero no la única) es la situación de una pegmatita dada en relación con el intrusivo leucogranítico (dentro o fuera del mismo). Las pegmatitas de tipo I intruyen en el leucogranito según diversas orientaciones, las cuales están principalmente controladas por la red de diaclasado de los granitoides o por su contacto subhorizontal con el encajante (figura 5.2), existiendo tanto diques subhorizontales como subverticales, estas últimas con direcciones aproximadamente NNE-SSW y otras aproximadamente perpendiculares; estos diques pueden entrecruzarse muy a menudo (figura 5.3). El tamaño de estas pegmatitas es muy variable. Por lo general, son de tamaño pequeño, con espesores de orden decimétrico y longitudes de algunas decenas de metros, no cartografiables a la escala del mapa que presentamos. Algunos pocos diques, mucho menos abundantes, pueden tener espesores decamétricos y longitud de algunas centenas de metros. Estos diques mayores son los que se muestran en la imagen satélite de la figura 5.1.1. El contacto entre los diques pegmatíticos de tipo I y su encajante leucogranítico es muy difuso, lo que sugiere un origen común de ambos tipos de rocas. De este modo, el contacto es simplemente gradual, traduciéndose en el cambio progresivo desde una textura granuda de grano medio a grueso en el leucogranito (tamaño de grano milimétrico) a una textura claramente pegmatítica (tamaño de grano centimétrico a decimétrico) dentro de los diques de pegmatita (figura 5.4). En muchos casos, pueden darse tránsitos progresivos desde las facies de leucogranitos pegmatíticos a pegmatitas. Figura 5.1.2. Dique de pegmatita de tipo I (color más clar o), con buzamiento subhorizontal y gr osor decimétrico, encajada en los leucogranitos de Giraúl. Figura 5.1.3. Diques subverticales de pegmatita de tipo I (color más grisáceo) con una anchura de pocos centímetr os, encajados en leucogranito (color más amarillento). Leucogranitos de Giraúl. Figura 5.1.4. Contacto pr ogr esivo entr e vetas pegmatíticas de tipo I (en cristales centimétricos) y el leucogranito de tamaño de grano milimétrico. Leucogranitos de Giraúl. 151 5.1. Pegmatitas tipo I 5.1.2. ESTRUCTURA INTERNA Y MINERALOGÍA Como hemos comentado anteriormente, el contacto de la pegmatita con el intrusivo granítico es gradual, de manera que se traduce simplemente en un incremento en el tamaño de grano hacia el interior de la pegmatita. La cartografía geológica de detalle realizada en los cuerpos pegmatítico de T ipo I nos permitió reconocer sólo tres zonas o unidades, dispuestas de manera concéntrica. Estas pegmatitas tienen una estructura interna muy simple, que se define con los siguientes elementos: a) una primera zona intermedia situada en el contacto con el leucogranito; en esta zona los cristales de los minerales esenciales componentes son de grano grueso (centimétrico), Figura 5.1.5. Esquema conceptual (no a escala) mostrando la estructura idealizada de las pegmatitas de tipo I y la distribución de sus minerales accesorios. b) una segunda zona intermedia de grano muy grueso (tamaño de bloques, con cristales a menudo gigantes, de orden decimétrico a métrico), y c) el núcleo de cuarzo, que en algunas pegmatitas está ausente pero en otras puede tener una anchura de varios metros. No existen unidades de reemplazamiento. La mineralogía de estas pegmatitas es relativamente sencilla, y en ellas predominan los silicatos peralumínicos. El tránsito entre las diferentes zonas intermedias es también progresivo y se traduce en un cambio de tamaño y , en parte, en cambios mineralógicos; el contacto con la zona del núcleo, en cambio, está mucho mejor definido tanto textural como mineralógicamente. 152 Descripción de las pegmatitas Primera zona intermedia Esta zona se caracteriza por presentar un tamaño de grano generalmente centimétrico, que contrasta con el tamaño de grano milimétrico del leucogranito encajante, y al que grada transicionalmente. La transición desde la primera zona intermedia a la segunda zona intermedia es también progresiva, marcada por un aumento significativo del tamaño de los cristales. El grosor máximo de esta unidad es desde algunos decímetros a un metro. En algunas pegmatitas esta unidad es la única que constituye a la pegmatita. Está compuesta principalmente por feldespato, cuarzo, y en menor medida apatito, turmalina, moscovita y granate (figuras 5.1.6-5.1.17). Cuarzo: es alotriomórfico, y de grano grueso; es incoloro o ligeramente grisáceo. Puede alcanzar el 30 % en esta unidad. Plagioclasa: es de composición rica en albita a oligoclasa. En muestra de mano es de color blanco y se encuentra en forma de cristales prismáticos, hipidiomórficos, con tamaño de grano medio de orden centimétrico. Presenta maclado según la ley de la albita, pero generalmente no está zonada. No se aprecian fenómenos de alteración significativos. Es abundante, pudiendo llegar a constituir el 45% de la unidad. Micr oclina: se forma posteriormente a la plagioclasa. En muestra de mano es de color gris-claro, y se encuentra en forma de cristales alotriomórficos de tamaño de grano fino a centimétrico. En esta unidad se observa en ocasiones el in tercrecimiento de cuarzo en la microclina, dando lugar eventualmente a una textura gráfica. Es generalmente micropertítica, con pertitas en forma de láminas. Puede encontrarse en un 20 % e n esta unidad. Moscovita: es la mica dominante. En muestra de mano es de color blanco amarillento, y forma cristales tabulares hipidiomórficos con tamaños de grano fino a medio. Puede presentarse en agragados simplectíticos con cuarzo reemplazando microclina. No presenta zonación ni maclado. Es común, pudiendo alcanzar el 10% en esta unidad. Biotita: es la mica menos abundante. En muestra de mano es de color negra-plateada, y se encuentra en forma de cristales tabulares hipidiomórficos de tamaño de grano fino a medio. Casi siempre está reemplazada por crecimientos epitácticos de moscovita. Es rara, y siempre se halla en proporciones inferiores al 5%. Granate: es rico en componente almandino, y puede llegar a alcanzar el 2 % en esta unidad en algunas pegmatitas. En muestra de mano es de color rojizo; no se distingue zonación al microscopio. En esta unidad se encuentra en forma de cristales idiomórficos (con forma de trapezoedro o romboedro), que a menudo internamente son esqueléticos (intercrecidos con cuarzo). Casi siempre se ve muy fracturado, y puede estar ligeramente alterado a clorita. Su tamaño es desde milimétrico a centimétrico. T urmalina (chorlo): En esta unidad se encuentra en forma de cristales prismáticos que casi siempre son idiomórficos, de tamaño centímetrico o superior . En muestra de mano es de color negro, pero al microscopio de luz transmitida sin analizador se distingue una zonación muy aparente, con núcleos de colores azulados y periferia verde olivácea más o menos oscura; puede tener vetas tardías también de colores azulados oscuros. Pese a la forma externa idiomórfica, casi siempre se presenta en crecimientos esqueléticos, íntimamente intercrecida con cuarzo. Es muy común, pudiendo alcanzar en ocasiones el 15% en esta unidad. Apatito (azul) : es el único fosfato presente en estas unidades, pero en proporciones siempre inferiores al 1%. En muestra de mano es de color azul fuerte, y se encuentra en forma de cristales idiomórficos de hábito prismático, compuestos de prisma y bipirámide hexagonales; no obstante, a menudo las caras y aristas están redondeadas. El tamaño de grano es fino, del orden de 5 milímetros aproximadamente. 153 5.1. Pegmatitas tipo I Figura 5.1.6.Micr oclina inter cr ecida con cuarzo en la primera zona intermedia en una pegmatita tipo I. Nícoles cruzados. Campo, 1 1,6 mm. Figura 5.1.8. Inter cr ecimientos simplectíticos entr e cuarzo y moscovita r eemplazando feldespato potásico. Primera zona intermedia, nícoles cruzados. Campo, 1 1,6 mm. Figura 5.1.10. Cristal esquelético de granate, inter cr ecido con cuarzo, en la primera zona intermedia. Sin analizador . Campo, 1 1,6 mm. Figura 5.1.7. Micr oclina no pertítica englobando plagioclasa en la primera zona intermedia. Nícoles cruzados. Campo, 1 1,6 mm. Figura 5.1.9. Detalle de la imagen anterior . Campo, 5,8 mm. Figura 5.1.1 1. La imagen anterior , en nícoles cruzados. 154 Descripción de las pegmatitas Figura 5.1.1 1. Cristales esqueléticos de turmalina ver de inter cr ecidos con cuarzo y moscovita en la primera zona intermedia; sin analizador . Campo, 1 1,6 mm. Figura 5.1.13. Zonación longitudinal irr egular en un cristal de turmalina, con la turmalina ver de concentrándose hacia los bor des y extr emos. Sin analizador . Campo, 1 1.6 mm. Figura 5.1.15. Inter cr ecimientos esqueléticos de granate y turmalina (zonada) con cuarzo. Sin analizador . Campo, 1 1,6 mm. Figura 5.1.12. La asociación anterior , en nícoles cruzados; la moscovita destaca por color es de interfer encia azul tur quesa. La micr oclina incluye cristales de plagioclasa. Figura 5.1.14. Detalle de otr o cristal esquelético de turmalina inter cr ecido con cuarzo. Nicoles cruzados. Campo, 1 1,6 mm. Figura 5.1.16. Cristales esqueléticos de turmalina en inter cr ecimientos gráficos con cuarzo; se apr ecian cristales pequeños de granate. Sin analizador . Campo, 1 1,6 mm.. 155 5.1. Pegmatitas tipo I Segunda zona intermedia La transición desde la primera zona intermedia a la segunda zona intermedia es acusada, y viene marcada por un aumento significativo del tamaño de los cristales, que aquí llegan a tener dimensiones decimétricas a métricas. El grosor de esta unidad es muy variable, pero puede alcanzar en algunos casos los 10 m. La segunda unidad intermedia conforma cerca del 35% de las pegmatitas de tipo I, y está compuesta por minerales idénticos a los de la primera zona intermedia, pero con algunas variaciones texturales significativas (figuras 5.1.17-5.1.31). Cuarzo: es también alotriomórfico e incoloro, generalmente de formación tardía en la secuencia. Puede formar cristales grandes, de varios decímetros, aunque tensionados y cataclastizados por efecto de la deformación. Se encuentra en proporciones variables, entre el 25 y el 35% de la roca Plagioclasa: es rica en componente albita. En muestra de mano es de color blanco, y en esta unidad se encuentra en forma de cristales tabulares a prismáticos, hipidiomórficos, de t a maño de grano muy grueso, superior a menudo a 10 cm. En esta unidad no se presenta zonada. Es menos abundante que en la unidad anterior , constituyendo hacia el 25-35% de la roca. Micr oclina: en muestra de mano es de color gris-claro o rosado; en esta unidad se encuentra en forma de cristales prismáticos hipidiomórficos de tamaño de grano grueso a muy grueso, desde pocos centímetros a algunos decímetros. Puede presentar inclusiones de albita. En todos los casos es macropertítica, presentando típicas pertitas en venas de grano grueso e irregulares, dentro de las cuales se aprecia el maclado polisintético de la albita. En esta unidad se observa el intercrecimiento de cuarzo en la microclina, dando lugar a texturas gráficas de grano muy grueso. Es el mineral más abundante en esta zona, alcanzando en ocasiones más del 55% de la roca. Figura 5.1.17. Grupo de cristales de turmalina con desarr ollo radial hacia el núcleo de la pegmatita, en la segunda zona intermedia de una pegmatita de tipo I. Moscovita: es la mica más abundante en esta zona. En muestra de mano es de color blanco; en esta unidad se encuentra casi siempre en forma de cristales tabulares hipidiomórficos de tamaño grueso, superior a 2 centímetros aproximadamente. No obstante, en algunas ocasiones puede formar agregados esqueléticos de aspecto arborescente, intercrecidos con cuarzo y feldespatos, y que crecen hacia el interior de la pegmatita. Este mineral puede llegar a constituir el 5% de la unidad. Biotita: es poco común (menos del 2% de la unidad), de color negra-plateada, y se encuentra en forma de cristales tabulares hipidiomórficos de gran tamaño, que pueden ser arborescentes. A menudo se ve pseudomorfizada por crecimientos epitacticos de moscovita. T urmalina (chorlo): en muestra de mano es de color negro; como en la unidad anterior , al microscopio presenta una zonación sencilla, con un núcleo verde-azulado y una periferia de color verde oliváceo; la zonación puede ser muy irregular . En esta unidad se encuentra en forma de cristales prismáticos, idiomórficos, de tamaño superior a 5 centímetros. No obstante, al miscroscopio se puede apreciar que internamente muchos de estos cristales son 156 Descripción de las pegmatitas Figura 5.1.19. Aspecto general del contacto entr e la segunda zona intermedia y el núcleo de cuarzo (de color lechoso) en una pegmatita de tipo I encajada en la parte central del stock de leucogranitos. Cer ca del núcleo se ven algunas bandas con granate de color r ojizo y turmalina negra; en el bor de del núcleo de cuarzo se apr ecian cristales idiomórficos hexagonales de berilo, de color ver de amarillento, así como cristales de feldespato potásico. Figura 5.1.18. Detalle de una segunda zona intermedia en pegmatitas de tipo I, encajada en la parte central del stock de leucogranitos, con cristales de tamaño métrico de micr oclina (tonalidades r osáceas), cuarzo y decimétrico de chorlo (negr o). Los cristales de chorlo de esta generación son casi idiomórficos, per o a menudo muestran internamente inter cr ecimientos de tipo esquelético con cuarzo. esqueléticos y están intercrecidos con cuarzo. En muchos casos, estos cristales pueden llegar a formar agregados radiales de longitud decimétrica, cuya base arranca en la primera zona intermedia, y que se proyectan hacia el núcleo. En otros casos, los cristales pueden estar aislados, o bien formar grupos irregulares. Puede constituir el 10 % de la unidad. Berilo: es un mineral muy raro en estas pegmatitas (la proporción es menos del 1%, y en la mayor parte de los casos está ausente, habiéndose encontrado sólo en dos pegmatitas de este tipo). En esta unidad, el berilo cuando aparece lo hace en el contacto de la segunda zona intermedia con el núcleo, de manera que sus cristales se prolongan en ocasiones en el interior de esta última unidad. El berilo se encuentra en forma de cristales idiomórficos de hábito prismático largo, compuestos de prisma y pinacoide hexagonales, que pueden alcanzar los 5 cm de longitud. Es de color verde amarillento, correspondiendo a la variedad común. No se aprecia zonación en ellos, si bien en algunos casos se han apreciado numerosas inclusiones de pequeño tamaño (unas 200-400 micras) de minerales del grupo de las micas (principalmente moscovita) que están dispuestas preferentemente hacia la zona externa de los cristales. Granate: se trata de granate alumínico, y puede llegar a alcanzar el 2 % en esta unidad en algunas pegmatitas. En muestra de mano es de color rojizo-parduzco; no se distingue zonación al microscopio óptico, pero sí al microscopio electrónico, de manera que se dan ligeros enriquecimientos en manganeso en los bordes del cristal. Por otra parte, estos granates se ven muy fracturados, y en imagen de microscopio electrónico puede apreciarse que a partir de esta fracturación existe un reemplazamiento por un tipo de granate afín al que se ve en la periferia de los cristales, es decir , ligeramente más rico en Mn (figura 5.1.26). En la segunda zona intermedia se encuentran cristales de este mineral de orden 260 CAPITULO VIII- PEGMA TIT AS DE TIPO IV Figura 8.1.29. Cristales de turmalina zonados en su extr emo tar dío; sin analizador . Campo, 1 1,6 mm. Figura 8.1.31. Zonación longitudinal irr egular en un cristal de turmalina, con la turmalina ver de concentrándose hacia los bor des y extr emos. Sin analizador . Campo, 1 1.6 mm. Figura 8.1.33. Inter cr ecimientos esqueléticos de cuarzo y turmalina (zonada). Sin analizador . Campo, 1 1,6 mm. Figura 8.1.30. Una imagen similar , en que se apr ecia que el zonado es complejo; además, se distinguen inter cr ecimientos con cuarzo. Sin analizador; campo, 1 1,6 mm. Figura 8.1.32. Detalle de otr o cristal esquelético de turmalina inter cr ecido con cuarzo, con zonación compleja y r eemplazamiento tar dío. Nicoles cruzados. Campo, 1 1,6 mm. Figura 8.1.34. El cristal anterior , en nícoles cruzados; el cristal (color es de interfer encia altos) está inter cr ecido con cuarzo y albita. Campo, 1 1,6 mm.. 261 8.1. Estructura y mineralogía Figura 8.1.35. Cristales de moscovita (zonada, color es de interfer encia altos) r eemplazando berilo (extinguido) en la primera zona intermedia. Nícoles cruzados. Campo, 1 1,6 mm. Figura 8.1.37. Cristal tabular de columbita (opaco) asociado a turmalina esquelétca (ver de), cuarzo y moscovita. Sin analizador . Campo, 1 1.6 mm. Figura 8.1.39. Detalle de la imagen anterior , en que se apr ecian vetas de moscovita y cuarzo que cortan al cristal de columbita. Nícoles cruzados. Campo, 2,9 mm. Figura 8.1.36. Cristal de berilo (mayor parte del campo) r eemplazado por turmalina tar día. Sin analizador . Campo, 1 1,6 mm. Figura 8.1.38. La asociación anterior en nícoles cruzados; la turmalina y la moscovita pr esentan color es de interfer encia elevados. Fig. 8.1.40. Agr egados botrioidales de cristales de criptomelana, implantados en cavidades de fosfatos secundarios. Imagen de micr oscopio electrónico, en modo de electr ones r e t r odispersados. 262 CAPITULO VIII- PEGMA TIT AS DE TIPO IV Figura 8.1.43. Cristales de tamaño métrico de fosfatos primarios, muy comunes en la segunda zona intermedia (trifilita alterada a heter osita, ferrisicklerita y , finalmente, óxidos de Mn de color oscur o). Pegmatita A. Segunda zona intermedia Esta unidad presenta un tamaño de grano claramente pegmatítico, con cristales a menudo gigantes (más de 1 m de longitud). Esta unidad intermedia es más compleja desde el punto de vista mineralógico que la anterior , y abarca aproximadamente el 35% de la pegmatita. En esta unidad, también a menudo de color rojizo pero de tonos más claros, predomina la microclina, con menores cantidades de albita y cuarzo. Como minerales accesorios se encuentra la mayoría de minerales descritos en l a p rimera zona intermedia, pero con aparición progresiva de minerales del grupo de la columbita, así como de fosfatos ricos en litio de tamaños gigantes (figuras 8.1.41-8.1.46). Como en los otros casos, pueden existir fenómenos de reemplazamiento tardío en asociación con vetas. Cuarzo: sus cristales son siempre alotriomorficos, y en esta zona presentan una gran variabilidad de tamaño de grano, desde unas 100 micras a algunos decímetros de diámetro. Albita: en muestra de mano es de color blanca; la albita se encuentra en forma de cristales hipidiomórficos, de hábito prismático, con tamaño de grano promedio de orden de 10-20 cm. Por otra parte, como en la zona anterior , pueden existir fenómenos de albitización más o menos importantes según el sector considerado, cosa que añade una generación de albita que reemplaza al feldespato potásico y a una generación de moscovita. M i c r oclina: sus cristales son similares a los de la primera zona intermedia, sólo que de mucho mayor tamaño, de orden decimétrico. Puede presentar un variable grado de albitización, y por lo común es macropertítica. Es de color rojizo en muestra de mano, y turbia al microcopio. Se advierten en ella grandes macropertitas en forma de veta y maclado (figura 8.1.47). Por otra parte, se encuentra intercrecida con cuarzo, y a menudo reemplaza una generación precoz de albita y moscovita (figura 8.1.48, pero es reemplazada por generaciones tardías de los mismos minerales. Figura 8.1.41. Contacto entr e la 2ª zona intermedia (r ojizo, izquier da) y feldespato blanco de la 3era zona intermedia; destacan cristales gigantes de fosfatos (negruzco). Pegmatita A. Figura 8.1.42. Aspecto general de un sector de la cantera A, con grandes cristales de fosfatos primarios (oscur o) entr e feldespatos r ojizos. 263 8.1. Estructura y mineralogía Moscovita: en muestra de mano es de color amarillento, mientras que en lámina delgada es ligerísimamente marronácea, aspecto que puede apreciarse mejor en el caso de que la moscovita presente inclusiones de circon. Se reconocen a menudo dos generaciones de moscovita: la primera forma intercrecimientos mirmequíticos con cuarzo; la segunda se desarrolla reemplazando a la primera, generalmente a partir de crecimientos radiales. Puede aparecer zonada (figura 8.1.49), con cambios en la birrefringencia desde el núcleo del cristal hacia la periferia; en la mayor parte de los casos estas zonaciones se corresponden con sobrecrecimientos de nuevas generaciones de moscovita sobre las anteriores, y se dan en zonas albitizadas. Berilo : este mineral es raro en esta zona, pero puede aparecer en forma de cristales verde-amarrillentos, idiomórficos, de hábito prismático y de unos 5-10 cm de longitud (figuras 8.1.49-8.1.50). Grupo de la turmalina: es de color negro en muestra de mano, y es muy poco frecuente en esta unidad. Se distinguen dos generaciones de cristales de turmalina. La primera, de colores verde-azulados pálidos, está zonada y forma cristales idiomórficos de tamaño centmétrico (figura 8.1.52-8.1.58). La segunda está confinada a vetillas en el interior de los cristales de heterosita, y es alotriomórfica y esquelética; casi siempre tiene una zonación muy irregular y compleja, con núcleo verde oliváceo, zona intermedia más azulada y periferia de color azul oscuro (figura 8.1.58); la atribuimos a fenómenos de reemplazamiento subsólidus. Cir cón: es un mineral relativamente común en esta unidad de las pegmatitas. Se trata de cristales idiomórficos de hábito prismático corto, de 1-2 mm de longitud, compuestos por prisma y bipirámide tetragonal. Presenta una clara zonación concéntrica y se encuentra muy alterado, con algunas zonas muy metamictizadas, de bajo relieve e isotropizadas. Casi siempre se presenta como inclusiones en otros minerales (figuras 8.1.59-8.1.60), o en vetas de cuarzo que cortan a los fosfatos primarios (figuras 8.1.61-8.1.62). T rifilita-litiofilita: la trifilita fresca solamente se ha encontrado en la segunda zona intermedia, si bien con un elevado grado de reemplazamiento por Figura 8.1.44. Cristales de gran tamaño de trifilita alterada a fosfatos metasomáticos(negr o) entr e feldespato potásico, en la segunda zona intermedia de la pegmatita IV . Figura 8.1.45 Cristales gigantes de trifilita alterada a fosfatos metasomáticos (negr o) entr e feldespato potásico, en la segunda zona intermedia de la pegmatita IV ; hay una alteración moscovítica en el bor de. Figura 8.1.46: Cristales idiomórficos de gran tamaño de trifilita alterada a fosfatos metasomáticos (negr o) entr e micr oclina, en la segunda zona intermedia de la pegmatita IV . 264 CAPITULO VIII- PEGMA TIT AS DE TIPO IV Figura 8.1.47. Cristales pertíticos de micr oclina, de gran tamaño, maclados. Nícoles cruzados. Campo, 1 1,6 mm. Figura 8.1.51. Cristal idiomórfico de berilo no alterado (parte inferior izquier da de la imagen) incluido en cuarzo. Nícoles cruzados. Campo, 1 1.6 mm. Figura 8.1.49. Cristales de moscovita, r eemplazados en sus bor des por una generación más tar día, en una zona albitizada. Campo, 1 1,6 mm. Figura 8.1.48. Cristales de micr oclina, maclados y pertíticos, r eemplazando una generación pr ecoz de albita hipidiomórfica. Nícoles cruzados. Campo, 1 1,6 mm. Figura 8.1.50. Sección basal de berilo (extinguida, izquier da) en asociación con micr oclina, albita y cuarzo. Nicoles cruzados. Campo, 1 1,6 mm. Figura 8.1.52. Cristales esqueléticos de turmalina zonada en inter cr ecimientos gráficos con cuarzo; se apr ecian cristales pequeños de granate. Sin analizador . Campo, 1 1,6 mm.. 265 8.1. Estructura y mineralogía Figura 8.1.53. Cristales isiomórficos de turmalina en asociación con cuarzo y micr oclina; sin analizador . Campo, 1 1,6 mm. Figura 8.1.55. Cristales de turmalina de gran tamaño y de desarr ollo gráfico, inter cr ecidos con cuarzo. Sin analizador . Campo, 1 1.6 mm. Figura 8.1.57. Inter cr ecimientos esqueléticos de turmalina (zonada) con cuarzo. Sin analizador . Campo, 1 1,6 mm. Figura 8.1.54. La asociación anterior en nícoles cruzados. La micr oclina destaca por su maclado, y la turmalina, por sus color es altos de interfer encia. . Figura 8.1.56. Detalle de otr o cristal esquelético de turmalina inter cr ecido con cuarzo. Nicoles cruzados. Campo, 1 1,6 mm. Figura 8.1.58. Cristales esqueléticos de turmalina en inter cr ecimientos gráficos con cuarzo que r eemplazan fosfatos con Li. Sin analizador . Campo, 1 1,6 mm. 266 CAPITULO VIII- PEGMA TIT AS DE TIPO IV fosfatos secundarios (figura 8.1.63). Forma cristales gigantes, generalmente de hábito prismático corto, que en la segunda zona intermedia alcanzan varios metros de longitud y de anchura. Cabe destacar que en esta zona este fosfato puede desarrollar cristales idiomórficos, en contraposición a los cristales esqueléticos de la primera zona intermedia. En muestra de mano es de color verde pálido, e incoloro en lámina delgada. La extinción ondulante de sus cristales sugiere que ha sufrido fenómenos de deformación cataclástica. Es muy abundante en esta zona, alcanzando probablemente el 5% del volumen total de la roca (fig. 8.1.63-8.1.65). Ferrisicklerita-sicklerita: es muy abundante es esta unidad como producto precoz de reemplazamiento de la trifilita (el reemplazamiento es siempre muy completo, del orden del 95% o más); es reemplazada por heterosita (figura 8.1.63-8.1.68) y puede aparecer también afectada por procesos deformativos, como lo atestiguaría la presencia de extinciones ondulantes e incluso el desarrollo de subgranos por fenómenos cataclásticos (figura 8.1.67). Heter osita-purpurita: reemplaza a los cristales de ferrisicklerita, a los que pseudomorfiza en ocasiones casi por completo, manteniéndose la continuidad óptica con el anterior mineral. Como en el caso de los dos minerales precursores, se mantiene la existencia de extinciones ondulantes e incluso el desarrollo de subgranos debido a fenómenos cataclásticos, lo que evidencia que ambos minerales no son meteóricos. Grupo de la allauaudita: los minerales de este grupo de fosfatos alcalinos presentes en el campo pegmatítico de Giraúl son de color anaranjado-amarillento en muestra de mano, mientras que bajo microscopio óptico de luz transmitida presentan un ligero pleocroísmo en tonos de verde-rojizo-amarillo pálidos. Aparece en forma de cristales tabulares, muy exfoliables, dispuestos en agregados granudos que rellenan vetillas en los fosfatos férricos anteriormente citados. Las vetas son de dimensiones pequeñas, y su anchura oscila entre unas pocas decenas de micras hasta algunos milímetros. No obstante, son muy abundante s y s e encuentran muy repartidas en el interior del cristal, no siguiendo ninguna dirección prefijada, pese a que algunas se disponen iguiendo exfoliaciones de los fosfatos primarios. De esta manera, la inmensa mayoría de estas vetillas están dispuestas completamente al azar (figuras 8.1.69- 8.1.70). Estas vetas quedan confinadas al interior de los grandes cristales de fosfatos, de manera que no se proyectan en los silicatos asociados. Como los fosfatos anteriores, presenta evidencias de deformación . Serie montebrasita-ambligonita: como en la primer a zona, existen dos generaciones de términos de esta serie. la primera (montebrasita I) es de tendencia idiomórfica, y co-cristaliza con los silicatos primarios; a menudo se la ve maclada (figuras 8.1.71-8.1.72). L a segunda generación de montebrasita es alotriomórfica, y se encuentra en vetas co nfinadas dentro de los fosfatos de la secuencia trifilita-ferrisicklerita- heterosita , en asociación con cuarzo y moscovita (montebrasita II; figuras 8.1.73- 8.1.74). Ninguna de ellas es común, y ambas acostumbran a tener pequeñas dimensiones (menos de 1 cm) . T odos estos fosfatos primarios se hallan reemplazados por una asociación supergénica compleja, con asociaciones de fosfatos secundarios, generalmente muy oxidados e hidratados, que reemplazan a los fosfatos primarios (figuras 8.1.75-8.1.76). T odos los fosfatos secundarios presentes en esta zona forman cristales tabulares o prismáticos, implantados en vetas sobre los fosfatos primarios, o bien pseudomorfizándolos. T odos ellos son de vivos colores y pleocroísmo muy acusado, con vivos colores de interferencia. En la mayor parte de los casos, la sucesión de minerales secundarios se realiza a partir de sucesiones pasivas entre los mismos, pero que reemplazan a los fosfatos primarios, de manera que éstos pueden quedar reemplazados en un 100%. Entre los minerales secundarios se dan secuencias del tipo de rockbridgeíta-frondelita-lipscombita- fluorapatito. 267 8.1. Estructura y mineralogía Figura 8. 1.59. Cristales de zir cón zonados, y con su núcleo muy alterado y metamictizado (isotr opizado). Nícoles cruzados. Campo, 5,8 mm. Figura 8.1.61. Cristales de zir cón en una veta de cuarzo y albita que corta a los fosfatos de Li. Sin analizador . Campo, 1 1.6 mm. Figura 8.1.63. Reemplazamiento de ferrisicklerita (naranja) por heter osita (r oja). Sin analizador . Campo, 1 1,6 mm. Figura 8.1.62. La asociación anterior , en nícoles cruzados. Figura 8.1.64. La anterior asociación, en nicoles cruzados. Figura 8.1.60. Cristales zonados de zir cón, con contenido alto en Hf (zonas brillantes) y zonas más pobr es (oscuras). Están par cialmente corr oídos. Imagen de SEM, modo BSE. 268 CAPITULO VIII- PEGMA TIT AS DE TIPO IV Figura 8.1.65. Cristales de gran tamaño de ferrisicklerita (r ojiza) r eemplazados en sus bor des por heter osita (oscura); el mineral clar o es plagioclasasin analizador . Campo, 1 1,6 mm. Figura 8.1.67. T extura cataclástica en un megacristal de ferrisicklerita, con desarr ollo de subgranos. Sin analizador . Campo, 1 1.6 mm. Figura 8.1.69. Reemplazamiento de ferrisicklerita (naranja) por heter osita (r ojo); el conjunto es cortado por alluaudita (amarillo ver doso). Sin analizador . Campo, 1 1,6 mm. Figura 8.1.66. La asociación anterior , en nícoles cruzados. Figura 8.1.68. Maclas en parrilla en cristales de ferrisicklerita, par cialmente r eemplazada por heter osita. Campo, 1 1,6 mm. Figura 8.1.70. La imagen anterior , en nícoles cruzados. Campo, 1 1,6 mm.. 269 8.1. Estructura y mineralogía Figura 8.1.71. cristales idiomórficos de montebrasita I, asociados a cuarzo, albita y turmalina. Sin analizador . Campo, 1 1,6 mm. Figura 8.1.73. Heter osita cortada por vetas r ellenas de una asociación de albita y montebrasita II. Sin analizador . Campo, 1 1.6 mm. Figura 8.1.75. Reemplazamiento por meteorización: agr egados de alluaudita (ver d e amarillento) r eemplazados por lipscombita (r ojo). Sin analizador . Campo, 1 1,6 mm. Figura 8.1.72. La asociación anterior , en nícoles cruzados; en este cristal de montebrasita I se intuyen maclas polisintéticas.. Figura 8.1.74. La asociación mineral anterior , en nicoles cruzados. La montebrasita II destaca por sus color es ligeramente más elevados. Campo, 1 1,6 mm. Figura 8.1.76. La imagen anterior , en nícoles cruzados. Campo, 1 1,6 mm.. 276 CAPITULO VIII- PEGMA TIT AS DE TIPO IV T e r cera zona intermedia E s l a z ona que se encuentra entre el contacto de la segunda zona intermedia y la tercera zona intermedia de pegmatita. Esta unidad intermedia, conforma la tercera unidad circular alrededores de la pegmatita. La transición desde la tercera unidad hacia la parte mas interna (núcleo) de la pegmatita es progresiva, marcada por un aumento significativo del tamaño de los cristales que grada hacia la tercera unidad intermedia. Esta unidad tiene una anchura en afloramiento de 30 m aproximadamente en la pegmatita A, aunque puede estar exagerada por la profundidad de disección de la pegmatita en relación con el nivel de erosión. Esta unidad intermedi a conforma hacia el 35% de la superficie de afloramiento de la pegmatita A, y a su vez está compuesta por cristales equigranulares de microclina blancuzca, albita blanca y , en menor medida, cuarzo. Como minerales accesorios se encuentra berilo blanco, moscovita y montebrasita (figuras 8.1.104-8.1.09). Cuarzo: forma intercrecimientos de granos alotriomórficos de grano grueso (2-5 cm) con el feldespato potásico, siendo relativamente escaso en esta unidad (menos del 20 %). Albita: se encuentra en forma de cristales tabulares no muy grandes (3 mm-5 cm) y dispersos, reemplazados por los cristales de feldespato potásico. Hay una segunda generación de albita, más tardía, que reemplaza al feldespato potásico. Esta albitización se desarrolla sobre los feldespatos de la tercera zona intermedia en las inmediaciones de vetas tardías de albititas. No obstante, en esta unidad es poco abundante, en conjunto menos del 20% del conjunto de la misma. Micr oclina: es, con mucho, el feldespato dominante en esta zona. En muestra de mano es de color blanco grisáceo y es muy pura, aunque con macropertitas vetiformes. No presenta alteración y , por lo común, es límpida en microscopía de luz transmitida. Se encuentra en forma de cristales prismáticos de tamaño gigantesco, con longitu des superiores a 30 cm, a menudo de varios metros de longitud. Presenta el maclado característico de la microclina; a menudo incluye cristales de albita y moscovita (parcialmente corroídos). Constituye más del 60% de l a unidad. Fig. 8.1. 104. Perspectiva de la cantera de la mina A mirando hacia el S. La mayor parte de la cantera se desarr olló sobr e la III zona intermedia (blanca); al S se ve una parte de la II zona intermedia (r ojo). F ig. 8.1.105. Otr o detalle de la cantera cer ca de la imagen anterior , con el contacto con la segunda zona intermedia a la der echa de l a imagen. Fig. 8.1.106. Cristales gigantes de feldespato potásico en la ter cera zona intermedia, en la par ed del centr o de la cantera de la pegmatita A. A destacar el pr edominio de la micr oclina blanca en esta unidad. 277 8.1. Estructura y mineralogía Figura 8.1.107. Cristales de berilo blanco, de tamaño decimétrico, dentr o de la ter cera zona intermedia de la pegmatita A de tipo IV . Moscovita: en muestra de mano es de color blanco; en esta unidad se encuentra en forma d e cristales hipidiomórficos de tamaño centimétrico. Berilo: se encuentra en forma de cristales idiomórficos de hábito prismático de tamaño superior a 10 centímetros, y que pueden alcanzar tamaños gigantes, del orden de algunos metros. Montebrasita: es el fosfato primario de Li que existe en esta zona. En muestra de mano es de color gris. La montebrasita , en la tercera unidad se encuentra muy alterada, en forma de cristales alotriomórficos, de tamaño grueso, de varios centímetros de diámetro, aunque posiblemente puedan existir de mucho mayores. Núcleo No aflora en la pegmatita A, aunque probablemente se encuentre a pocos metros por debajo de la superficie. En el resto de pegmatitas del campo, esta unidad estructural conforma el 2% de la pegmatita; como en otros casos, está compuesta exclusivamente por una masa de cuarzo incoloro y , en raras ocasiones, lechoso, con cristales alotriomórficos. V etas albíticas En las pegmatitas de este tipo, se desarrollan vetas tardías albíticas, que cortan casi totalmente todas las unidades de la pegmatita. Estas vetas de formación tardía son de dimensiones variables, que oscilan desde los pocos milímetros a varios decímetros de ancho y desde pocos centímetros a varios metros de longitud. En cualquier caso, son de dimensiones relativamente pequeñas para ser representadas a escala en la cartografía de la pegmatita A. Pueden hallarse presentes reemplazando todas las unidades citadas anteriormente. Las vetas albíticas están compuestas fundamentalmente por albita sacaroide o Figura 8.1.108. Cristales de micr oclina con macr oper titas; nótese en algunas zonas las pr esencia de aspecto turbio (micr oinclusiones). Nícoles cruzados. Campo, 1 1,6 mm. Figura 8.1.109. Cristales de micr oclina r eemplazados por agr egados simplectíticos de cuarzo y moscovita. Nícoles cruzados. Campo, 1 1,6 mm. 278 CAPITULO VIII- PEGMA TIT AS DE TIPO IV t abular y , en menor medida, por cuarzo. Como minerales accesorios se encuentran elbaíta, moscovita y , en menor medida, óxidos de Nb-T a. Albita: es de grano fino, hipidiomórfica, con hábito tabular , no zonada. Presenta el maclado polisintético según la ley de la albita. El tamaño de grano es muy variable; sus cristales tienen un característico aspecto azucarado cuando son de grano fino (pocos mm de diámetro) y aspecto más hojoso cuando son de tamaño de grano centimétrico (“clevelandita”; figuras 8.1.1 10-8.1.1 12). Es el mineral dominante en las vetas, alcanzando generalmente el 90% de su composición. Cuarzo : aunque en proporciones siempre inferiores al 20%, es un componente casi siempre presente en estas vetas, apareciendo en granos irregulares, en posición intersticial. Es incoloro. Elbaíta: en muestra de mano es de color verde muy oscuro a verde hierba, y azul muy pálido a verde pálido al microscopio de luz transmitida; el pleocroísmo es casi imperceptible. En esta unidad se encuentra en forma de cristales idiomórficos, de hábito prismático y la característica sección basal con forma de triángulo esférico, de tamaño superior a 2 centímetros aproximadamente. No obstante, no presenta propiedades adecuadas para un uso gemológico. T antalita: es muy frecuente en esta zona, y se encuentra formando cristales tabulares alotriomórficos, de tamaño fino, inframilimétrico. Es de color rojo anaranjado en lámina delgada. Cabe señalar que en la proximidad de las vetas albíticas o de las zonas de reemplazamientos albíticos en general los fosfatos de Li se ven reemplazados por alluaudita, por lo que este fosfato probablemente se forma en un estadio de albitización. T ambién atribuimos a este estadio de albitización los reemplazamientos de microclina por albita que se dan en grandes zonas de las zonas intermedias, en proximidad de estas vetas albíticas. Figura 8.1.1 10. Típico aspecto de veta de albitita, casi monominerálica, emplazada en la ter cera zona intermedia. Nícoles cruzados. Campo, 1 1,6 mm. Figura 8.1.1 1 1. Contacto r eemplazante entr e la veta albítica y los cristales de micr oclina de la ter cera zona intermedia. Se ve moscovita zonada. Nicoles cruzados. Campo, 1 1,6 mm. Figura 8.1.1 12. Detalle del contacto r eemplazante de una veta de albitita con micr oclina de la ter cera zona intermedia. Nícoles cruzados. Campo, 1 1,6 mm. 279 8.1. Estructura y mineralogía V etas de cuarzo-moscovita±elbaíta Están bien desarrolladas en estas pegmatitas, aunque a veces, cuando están iregularmente distribuidas, pueden confundirse con los silicatos primarios de las zonas a las que están cortando (figuras 8.1.1 13-8.1.1 15). Estas vetas presentan dimensiones muy variables, con anchuras desde unos pocos milímetros (caso más frecuente) hasta algunos decímetros; su continuidad lateral es también muy variable. Son de trazados muy irregulares y de direcciones extremadamente variables, de modo que llegan a formar enrejados irregulares dentro de la pegmatitas, y con espaciados entre las vetas también muy variables, generalmente en el orden métrico, aunque a veces puede ser mucho menor . En estas vetas no se desarrollan jamás cavidades geódicas. Los contactos con las unidades anteriores son por reemplazamiento de las mismas, de modo que acostumbran a tener asociada una alteración sericítica de los feldespatos, aunque generalmente poco desarrollada. Están constituidas predominantemente por cuarzo y moscovita, en asociación con proporciones muy variables de minerales de Li (elbaíta y montebrasita-ambligonita). Cuarzo : es alotriomórfico, e incoloro. Su tamaño de grano es proporcional a la anchura de la veta en la que está incluido. Se encuentra en proporciones importantes pero muy variables dentro de una misma veta (entre 30- 50%). Moscovita (litínica) : forma placas de dimensiones comparables a las de la veta que conforman, de manera que a veces alcanza los 20 cm de diámetro, aunque por lo común sus cristales son milimétricos o centimétricos. Por lo general, es hipidiomórfica, con hábito tabular , y es de color blanco amarillento o plateada; a menudo se aprecia zonación (8.1.120-8.1.121). Puede presentar inclusiones de cristales metamícticos de zircó n d e muy pequeño tamaño (1-2 micras). Su proporción es relativamente variable en estas vetas, entre un 30-70%, y cambia mucho entre diferentes vetas e incluso a lo largo de una misma veta. Figura 8.1.1 13. V etas de trazado irr egular de cuarzo-moscovita, cortando la ter cera zona intermedia. Figura 8.1.1 14. V eta de gran espesor de cuarzo-moscovita, con tamaño de grano grueso, cortando la ter cera zona intermedia. Figura 8.1.1 15. V etas subparalelas de cuarzo- moscovita con elbaita cortando la primera zona intermedia. 280 CAPITULO VIII- PEGMA TIT AS DE TIPO IV Figura 8.1.1 16. V etas de cuarzo-elbaita cortando feldespatos de la segunda zona intermedia. Figura 8.1.1 19. Detalle de una de las vetas de cuarzo-moscovita-elbaíta que corta a la segunda zona intermedia. Destaca un cristal de elbaíta, de color ver de oscur o. Figura 8.1.120. Detalle, en lámina delgada, de una veta de cuarzo-moscovita; la moscovita está ligeramente zonada. Nícoles cruzados. Campo, 1 1,6 mm. Figura 8.1.121. Moscovita fuertemente zonada cortando una veta albítica. Nícoles cruzados. Campo, 5,8 mm. Figura 8.1.1 17. V etas de cuarzo-moscovita con elbaíta cortando la segunda zona intermedia. Figura 8.1.1 18. V etas finas de cuarzo-elbaita (ver de oscur o) cortando feldespatos y un cristal de heter osita (negr o) en la primera zona intermedia. 281 8.1. Estructura y mineralogía Figura 8.1.122. Contacto entr e una veta de cuarzo-elbaíta y el cristal de heter osita de la figura 8.1.1 18; nótese la zonación longitudional de la elbaíta. Sin analizador . Campo, 1 1,6 mm. Figura 8.1.124. O t r o detalle del contacto anterior; n ó tese el cambio pr ogr esivo del color en los cristales de elbaíta, d esde el contacto (azul) al interior (incolor o). Sin analizador . Campo, 1 1.6 mm. Figura 8.1.126. Detalle de una veta más estr echa, en la que no se desarr olla turmalina incolora; el mineral incolor o es cuarzo. Sin analizador . Campo, 1 1,6 mm. Figura 8.1.123. La asociación anterior , en nícoles cruzados. Figura 8.1.125. La asociación anterior , en nícoles cruzados. Figura 8.1.127. La imagen anterior en nícoles cruzados. 282 CAPITULO VIII- PEGMA TIT AS DE TIPO IV Elbaíta : se trata de cristales idiomórficos, de dimensiones muy variables, aunque son comunes las centimétricas. Acostumbra a estar en las zonas en que las vetas cortan a minerales de litio, como los grandes fosfatos de litio de la segunda zona intermedia. Los cristales (casi siempre hipidiomórficos a idiomórficos, de hábito prismático largo e, incluso, acicular) se disponen en agregados radiales o crecimientos paralelos, implantados perpendicularmente a la pared de la veta. En muestra de mano es de color verde oscuro (a veces, de color verde más claro), mientras que al microscopio es de color verde azulado muy pálido a casi incoloro, mostrando algunas veces zonación concéntrica o longitudinal (figuras 8.1.122-8.1.128). Es un mineral accesorio relativamente frecuente en esta unidad, encontrándose en proporciones variables entre 0 y 5%. Los cristales de elbaíta localizados hasta el momento no son aptos para usos de tipo gemológico, principalmente porque el color es muy oscuro y son poco transparentes; además, por lo general el hábito acicular de los cristales dificulta encontrar secciones tallables. Montebrasita : puede aparecer en estas vetas como cristales alotriomórficos, de dimensiones variables, como máximo centimétricas, pero casi siempre mucho menores. En muestra de mano es de color blanco, y se distingue en lámina delgada por su maclado polisintético y su fuerte birefringencia; no se aprecia zonación en ningún caso. Es relativamente rara en esta unidad. Gahnita : pese a ser rara, esta espinela de zinc está bastante repartida en esta unidad, aunque debido a su tamaño de grano muy fino (20-50 micras) es difícil localizarla. Se encuentra en forma de cristales idiomórficos, de hábito octaédrico sencillo, sin zonación ni maclado, desarrollados tempranamente en las paredes de las vetas de cuarzo-moscovita (figuras 8.1.130-8.1.131). Apatito : es de formación tardía en las vetas, por lo que a menudo es de forma irregular . S u tamaño de grano es muy fino, de orden micrométrico, aunque puede aparecer en cristales de mayor tamaño (figuras 8.1.130-8.1.131). Figura 8.1.129. V etas de cuarzo-moscovita con apatito tar dío (apa) y gahnita. Imagen de micr oscopio electrónico de barrido, modo de electr ones r etr odispersados. Figura 8.1.130. Detalle de una asociación comparable a la anterior , con apatito tar dío (apa) y gahnita idiomórfica, cortando a una veta albítica. Imagen de micr oscopio electrónico de barrido, modo de electr ones r etr odispersados Figura 8.1.128. T urmalina casi incolora, elbaítica, r eemplazando albita de las vetas albíticas. Sin analizador . Campo, 1 1,6 mm. 283 8.1. Estructura y mineralogía Micr olita : es un mineral de formación tardía en estas pegmatitas, como vimos en la segunda zona intermedia, y que parece estar asociado, en algunos casos, con la formación de estas vetas, pues aparece frecuentemente asociada con cuarzo, moscovita y apatito de formación tardía (figura 8.1.131-8.1.132). T antalita : aparecen en ocasiones en pequeñas laminillas en la exfoliación de las micas, indicando una formación muy tardía en la secuencia de cristalización de estas vetas (figura 8.1.133). 8.1.3. SECUENCIA DE CRIST ALIZACIÓN En las pegmatitas de tipo IV la secuencia de cristalización es mucho más compleja que en los tipos anteriores (figura 8.1.134), puesto que al desarrollo concéntrico de la pegmatita se unen la formación de las vetas tardías y los procesos de reemplazamiento asociados. T odo ello hace que concurran aparentemente en una misma zona minerales que, en realidad, se han formado en episodios bastante alejados en el tiempo. De este modo, los reemplazamientos de microclina por albita, comunes en las zonas intermedias, parecen corresponder a fenómenos muy tardios, y muy probablemente relacionados con el desarrollo de las vetas albíticas tardías. La misma deducción puede apuntarse para el caso de la sericita o, en general, los agregados tardíos de cuarzo y moscovita de formación tardía, que aparecen muy frecuentemente en todas las zonas de la pegmatita en posición intersticial entre los cristales de los minerales primarios.Estos agregados puedens er pefectamente contemporáneos con las vetas tardías de cuarzo-moscovita. Por todo ello, la presencia de un mineral en una zona determinada no implica necesariamente que dicho mineral forme parte de los componentes originales de la zona. Es importante definir si este mineral reemplaza a otros minerales o se forma en equilibrio con ellos. Figura 8.1.133. Cristales de tantalita tar díos, situados entr e placas de moscovita en las vetas de cuarzo-moscovita. Imagen de micr oscopio electrónico, en el modo de electr ones r etr odispersados. Figura 8.1.132. Asociación de micr olita y apatito de formación muy tar día, cortando montebrasita. Imagen de micr oscopio electrónico, en el modo BSE. Figura 8.1.131. Cristales de micr olita de grano muy fino, con cuarzo y moscovita, cortando cristales de micr oclina gris oscur o) y cuarzo. SEM, modo BSE. 284 CAPITULO VIII- PEGMA TIT AS DE TIPO IV En particular , este aspecto es importante en el caso de los minerales de Nb-T a, puesto que, como se ha indicado, a menudo presentan una estructura interna muy compleja. Como se vio en su momento, estos cristales pueden tener un zonado sencillo o una zonación muy compleja, que puede estar asociada con fenómenos de reemplazamiento. Los fenómenos de reemplazamiento en columbita producen casi siempre fases más ricas en T a. Como se ha visto, estos minerales se concentran también en las vetas albíticas y las vetas de cuarzo-moscovita, por lo que es factible que los reemplazamientos en las zonas intermedias estén ligados con los fluidos tardíos que producen las vetas de albita y de cuarzo-moscovita. De modo similar , en los fosfatos se producen también reemplazamientos importantes, aunque el mecanismo genético de algunos de ellos, como los reemplazamientos de la secuencia de Quensel-Mason queda todavía oscuro. Por una parte, aunque la ferrisicklerita ha sido citada en algunos casos como un mineral primario, en nuestro caso llega a aparecer en algunos casos residuos inalterados de trifilita, por lo que lo más probable es que la trifilita sea el mineral primario. Ahora bien, el reemplazamiento de trifilita por ferrisicklerita y heterosita implica cambios importantes en el estado de valencia del Fe, hacia una mayor oxidación del mismo a lo largo de la secuencia, lo que debería ser compatible con un aumento de la fugacidad de oxígeno en la pegmatita, acaso por un proceso de exsolución de fluido. Estos cambios deben acontecer posteriormente a la formación de los grandes cristales de fosfatos de las zonas intermedias. No obstante, los feldespatos de las dos primeras zonas intermedias tienen colores rojizos, sugiriendo una cierta cantidad de Fe3+ en el entorno. En cambio, en la tercera zona intermedia el feldespato es claro, por lo que tal vez las condiciones ya no eran tan oxidantes. Por consiguiente, la alteración de los fosfatos debería producirse dentro de la secuencia de cristalización de cada una de las zonas intermedias, y debería responder a algún proceso de tipo cíclico, puesto que se repite en el tiempo en las primera,segunda zonas intermedias y en la zona de pared. En cambio, el reemplazamiento de los fosfatos de Li y de la heterosita por alluaudita sí parece estar claramente asociado con los fenómenos de albitización, puesto que las zonas más reemplazadas a alluaudita se dan donde los cristales de trifilita/ferrisicklerita/ purpurita están asociados con zonas con albita sacaroidea de las vetas de albita. La formación de fosfatos secundarios y de óxidos e hidróxidos de hierro y manganeso durante los estadios de meteorización no se ha tenido en cuenta en la secuencia, puesto que no tienen ninguna relación con la petrogénesis de la pegmatita. Por tanto, proponemos que el proceso de cristalización de la pegmatita se lleva a cabo en una serie de estadios: * estadio I, de cristalización de las zonas de borde, con cristalizaciones simultáneas; * estadio II, de cristalización de la zona de pared, con cristalizaciones esencialmente simultáneas de asociaciones de afinidad granítica, rica todavía en boro; * estadio III, de cristalización de la primera zona intermedia, en desequilibrio, con profusión de minerales esqueléticos, rica en fosfatos; * estadio IV , de cristalización de la segunda zona intermedia, en que se repite el proceso de cristalización de la primera zona, con cristales gigantes de fosfatos y con la aparición de abundante columbita; * estadio V , de cristalización de la tercera zona intermedia, con abundante feldespato potásico blanco, en condiciones menos oxidantes; * estadio VI, de cristalización del núcleo de cuarzo; *estadio VII, de formación de vetas albíticas y reemplazamientos albíticos en las zonas intermedias; reemplazamiento de los fosfatos primarios por fosfatos alcalinos y de la columbita por fases ricas en T a; * estadio VIII, de retrogradación a vetas de cuarzo-moscovita con asociaciones tipo greisen, con alteración más ácida de las unidades intermedias. 285 8.1. Estructura y mineralogía MINERAL Estadio-I Estadio-II Estadio-III Estadio-IV Estadio-V Estadio-VI Estadio-VIII Estadio-VII PRIMERA ZONA INTERMEDIA ZONA SEGUNDA ZONA INTERMEDIA TERCERA Z. INTERMEDIA VET AS CUARZO -MOSCOVIT A VET AS ALBÍTICAS BORDE P ARED Microclina Albita Cuarzo Berilo blanco Moscovita Montebrasita Elbaíta Columbita Albita Cuarzo Elbaíta Moscovita Montebrasita T antalita Cuarzo Elbaíta Moscovita Montebrasita T antalita Microlita Apatito Gahnita Cuarzo Microclina Albita Cuarzo Moscovita Apatito T rifilita Ferrisicklerita Heterosita Alluaudita Berilo verde Columbita T antalita Albita Moscovita Cuarzo Microclina Chorlo Almandino Apatito T rifilita Moscovita Cuarzo T urmalina Microclina Albita Cuarzo Moscovita Berilo verde Zircón T rifilita Ferrisicklerita Heterosita Alluaudita Montebrasita Apatito Columbita T antalita Microlita Estibiomicrolita Uranomicrolita Litiomicrolita Plumbomicrolita T apiolita Ixiolita Uraninita Casiterita NUCLEO F igura 8.1.134: Secuencia de cristalización en las pegmatitas de tipo IV (berilo-columbita- fosfato). 293 8.2. Geoquímica mineral K/Rb Rb(ppm) K/Rb Cs(ppm) K/Rb Ga(ppm) K/Rb Li(ppm) 0 2000 4000 6000 0 100 200 300 20 300 0 2000 4000 6000 0 100 200 300 0 200 400 600 0 100 200 300 0 50 100 150 200 0 100 200 300 Moscovita de las pegmatitas de tipo IV Zona de bor de T er cera zona intermedia Segunda zona intermedia Primera zona intermedia Los valor es > 2000 ppm de Rb y > 100 ppm de Ga han sido analizados por fluor escencia de rayos X Figura 8.2.5. Repr esentación de las composiciones de elementos traza significativos en cristales de moscovita de las pegmatitas de tipo III del campo de Giraúl, en función de la parte de la estructura interna de la pegmatita muestr eada (en la zona de bor de, en la primera, segunda y ter cera zonas intermedias). Análisis obtenidos mediante FRX, ICP-MS e INAA. En general, el contenido de P en la moscovita es bajo, mucho más bajo en la zona de borde (sólo 0,02 %) y aumenta ligeramente en las zonas intermedias hasta el 0,1 %), valores bajos si se tiene en cuenta que estas pegmatitas son las más ricas en P de campo, especialmente en la segunda zona intermedia, donde también son ligeramente más altos los valores de P . Plomo Como cabe esperar , existe una correlación positiva de Pb frente a la relación K/Rb, pero sólo queda patente por el fuerte salto negativo desde la zona de borde (15 ppm) hasta las zonas intermedias (alrededor de 1 ppm en todos los casos, aunque con los valores más bajos en la segunda zona intermedia). [Document text truncated for crawler view.]