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Abstract

El presente trabajo es un acercamiento histórico a la vida de Mariano Miguel de Val (1875-1912) un personaje injustamente olvidado, que fue pieza clave en el mundo literario y cultural de la España de principios del siglo XX. Un personaje del que, si bien hoy apenas existen escasas referencias en trabajos sobre el cambio de siglo y pocos textos dispersos en alguna antología, fue en su día un poeta archiconocido y valorado, cuya vida y obras no dejaban de ser reseñadas y alabadas en la prensa nacional. El estudio está dividido en dos partes, la primera parte es lo que podríamos llamar vida y obra. Por un lado, una biografía cronológica de Mariano Miguel de Val, para cuya elaboración nos hemos servido de diversas fuentes: los artículos que publicó en la prensa en general y en particular la serie llamada "crónicas madrileñas", que a lo largo de casi 3 años apareció en "El Heraldo de Aragón". Los testimonios que dejaron escritos amigos o escritores contemporáneos en prensa o en biografías y los testimonios familiares materiales y manuscritos originales que son una valiosa aportación biográfica e histórica, y cuyo hallazgo, además, logró hacer literatura y aventura de esa labor solitaria que es la del investigador. La segunda parte está dedicada al estudio de las acciones y empresas culturales más significativas a las que se entregó nuestro protagonista. Proyectos como la Academia de la Poesía Española, el sello editorial Biblioteca Ateneo o la "Revista de Ciencias, Letras y Artes: Ateneo", llevan su nombre y signo. Hemos elaborado los índices de ésta y otra olvidada revista anterior, "Letras de Molde", de la que también fue responsable y en la que participaron grandes nombres del momento. Adentrarse en sus contenidos y en el proceso de gestación, creación y fundación de estas empresas, ha sido un camino lleno de hallazgos y sorpresas que, pensamos, aporta mucha luz a los pormenores de la manida crisis de fin de siglo. Revisar la vida de Mariano Miguel de Val es hacer un recorrido por el Madrid de la bohemia, por las calles de una capital sacudida por el Desastre, que veía llegar a poetas de todas partes de la geografía española y latinoamericana, buscando el ambiente propicio para dar rienda suelta a su creatividad y salida a sus primeros pasos. Es adentrarse en el Ateneo madrileño, cuna de los más encendidos debates culturales, sociales y políticos y en la mentalidad regeneradora que inspiró sus acciones en los primeros años del siglo. Es también conocer y entender un poco más la vida de su amigo inseparable Rubén Darío. Recorrer la vida de Mariano de Val nos aporta nuevos e interesantes datos que complementan y enriquecen la vasta bibliografía sobre el cambio de siglo y el modernismo español. Sin el estudio de sus empresas capitales, es difícil comprender las transformaciones estéticas de aquellos años y los fundamentos de esa variante española del modernismo que se ha dado en llamar modernismo castizo. Val Arruebo, Beatriz de; Rubio Jiménez, Jesús

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2012 48 Beatriz de Val Arruebo Vida y obra de Mariano Miguel de Val: Fundamentos del modernismo castizo Departamento Director/es Filología Española Rubio Jiménez, Jesús Director/es Tesis Doctoral Autor Repositorio de la Universidad de Zaragoza – Zaguan http://zaguan.unizar.es UNIVERSIDAD DE ZARAGOZA Departamento Director/es Beatriz de Val Arruebo VIDA Y OBRA DE MARIANO MIGUEL DE VAL: FUNDAMENTOS DEL MODERNISMO CASTIZO Director/es Filología Española Rubio Jiménez, Jesús Tesis Doctoral Autor 2012 Repositorio de la Universidad de Zaragoza – Zaguan http://zaguan.unizar.es UNIVERSIDAD DE ZARAGOZA Departamento Director/es Director/es Tesis Doctoral Autor Repositorio de la Universidad de Zaragoza – Zaguan http://zaguan.unizar.es UNIVERSIDAD DE ZARAGOZA   VIDA Y OBRA DE MARIANO MIGUEL DE VAL Y SAMOS (1875-1912). FUNDAMENTOS DEL MODERNISMO CASTIZO Beatriz de Val Arruebo Tesis doctoral, 2011. Universidad de Zaragoza Facultad de Filosofía y Letras Departamento de Filología Española Literaturas Española e Hispánicas  VIDA Y OBRA DE MARIANO MIGUEL DE VAL (1875 – 1912) FUNDAMENTOS DEL MODERNISMO CASTIZO Beatriz de Val Arruebo Tesis doctoral 2011 Universidad de Zaragoza Facultad de Filosofía y Letras Departamento de Filología Española. Literaturas Española e Hispánicas.  UNIVERSIDAD DE ZARAGOZA FACULTAD DE FILOSOFÍA Y LETRAS DEPARTAMENTO DE FILOLOGÍA E SPAÑOLA (LITERATURAS ESPAÑOLA E HISPÁNICAS). VIDA Y OBRA DE MARIANO MIGUEL DE VAL (1875-1912). FUNDAMENTOS DEL MODERNISMO CASTIZO Tesis doctoral para optar al grado de doctor realizada por Beatriz de Val Arruebo Director: Jesús Rubio Jiménez Zaragoza, octubre 2011   A Luis de Val Hernado, a Luis de Va l Pascual y a Mariano Miguel de Val in memoriam. 7   acciones en los primeros años del sig lo. Es también conocer y entender un poco m ás la vida de su amigo inseparable Rubén Darío; los años m adrileños de la misión en la Legación de Nicaragua, de la composición del Poema del Otoño y El Canto a la Argentina , de las estrecheces económicas y los am ores secretos con Francisca. También es descubrir desconocidos capítulos de juventud y am istad de otros ilustres hombres de la época, com o Amado Ne rvo, los hermanos Machado, Francisco Villaespesa o el mism o rey Alfonso XIII. Recorrer la vida de Mariano de Val nos aporta nuevos e interesantes datos que complem entan y enriquecen la vasta b iblio grafía sobre el cam bio de siglo y el modernismo español. Sin el estudio de sus empresas capitales, es difícil comp render las transform aciones estéticas de aquellos años y los fundam entos de esa variante española del modernismo que se ha da do en llamar m odernismo castizo. En mi caso particular, conocer la vida de Mariano de Val es tam bién saber más de mi sangre, recrear m i remoto pasado. Todos los manuscritos y las fotos de los anexos son original es y probablemente nunca se hayan expuesto en lugar alguno. Desafortunadam ente, de toda la correspondencia de Mariano Miguel de Val, que sabemos fue copiosísima, no se ha conservado prácticamente nada. En los archivos de otros escritores y en el Ateneo de Madrid hemos podido consultar las cartas por él enviadas, pero las respuestas de los destinatarios, o siguen en algún rincón toda vía secreto o se perdieron para siempre junto con su vasta biblio teca. Quisiera expresar mi agradecim iento a todos aquellos que m e han prestado su apoyo y ayuda: el señor párroco de la igle sia de San Sebastián de Madrid, que con paciencia y amabilidad m e ayudó a encontrar en los libros de bautism o, los datos que necesitaba, a Eduardo, que me facilitó ta nto las búsquedas en la Hemeroteca de Zaragoza y que puso allí a mi alcance cuanto necesité, a m is tíos de Val que pusieron a mi disposición lo que tenían y sabía n, a Javier Barreiro, que m e escuchó y 8   aconsejó, a Alberto, que c on tanta paciencia me leyó y dedicó su tiempo, a Jesús Rubio y sus sabios consejos, a los amigos de ultramar, que m e enviaron información y apoyo de Argentina, a mi familia y a Gábor. 9   PRIMERA P AR TE 10   MARIANO MIGUEL DE V AL Y SAMOS Tiene este varón de cuerpo fino y faz de hidalgo antiguo, una variedad de actividades rooseveltian as que desconcierta en la urbe de la famosa Puerta del Sol” . (Rubén Darío, “De Val”, Todo al vuelo .) De la altivez ufana con que empecé la vida, ¿qué quedará mañana sino débil mem oria? En vez de alientos mozos, en vez de ansias de gloria, los restos y destrozos de la ilusión perdida . (Mariano Miguel de Val, Ayer ) El 3 de agosto de 1875, a las once y media de la noche en la m adrileña plaza de Santa Ana nace Mariano Miguel de Val y S amo s, segundo hijo del m atrimonio formado por María Dolores Samos Muñoz ( 1839), una joven anda luza de Lanjarón y Mariano de Val Jiménez (1834), un m agist rado madrileño-aragonés; presidente del comité republicano federal org ánico del distri to d el Congreso, de la familia de Em ilio Castelar y de quien se habla con frecuenc ia en Madrid por la importante activ idad que realiza en su famoso despacho de la céntrica calle de las Urosas 2 , calle en la que, por cierto, vivió y murió muchos años an tes el desdichado poeta Juan Ruiz de Alarcón, sepultado como Lope de Vega en esa cercana parroquia de San Sebastián,    2 Actual calle Luis Vél ez de Gueva ra. En algu nos planos antiguos fi gura con el nombre erró neo de “las Rosas”. Sobre Miguel de Val Jiménez dice el m adrileño La Corres ponde ncia de E spaña e l 3 1 d e octubr e de 1907: Magistrado ilus tre que dejó en Madr id honda huella y gr ato recuerdo al desaparecer de entre nosotr os . 11   en la que el niño Mariano Mi guel es bautizado 22 días de spués de su nacimiento, el 25 de agosto de 1875 3 . El magistrado Mariano de Val y Jim én ez era conocido en la corte por su trabajo como jurista y en el Ateneo m adr ileño por su activa participació n en debates y veladas políticas; con buenas relaciones en el mundo de las le tras y la política eligió como padrinos de bautismo de su prim ogénito a su am igo Pedro Menéndez Vega, dos años antes alcalde de Madrid y a Bruna Sanz, tía del recién naci do, a quien le fue dado su segundo nombre, Miguel, en hom enaje a ese hermano suyo m uerto al poco tiempo de nacer en 1874. Fue Mariano Miguel de Val sobrino por vía paterna del escritor aragonés Romualdo Nogués 4 de quien heredó adem ás del gus to po r las letras, el f ervor monárquico que su padre republicano no comp artía. Tam bién de la fam ilia de Emilio Castelar a qu ien dedicó su prim er ensayo titulado Castelar literato y orador 5 y a quien, pese a algunas irreconciliables dive rgencias en el pl ano de lo político, admiraba profundamente. A este propósito Rubén Darío en un artí culo titulado “De Val” aparecido en La Nación de Buenos Aires y recogido después en Todo el vuelo , escribe:    3 Libro de ba utism os, partida de baut ism o de Ma rian o Miguel de Val , Iglesia de Sa n Sebastián, Madrid. 1875 , p. 279. 4 Como el propio De Val esc ribe en el Pr ólogo a GARC ÍA ARIST A, Greg orio: Tierra Arago nesa , Zaragoza, Mariano Escar , 1907, p. 12: A Aragón entonc es no le quedaba otro gén ero que el baturrismo, el que cultiv aron con éxito, desde l uego muy justo, Bra ulio Foz, Agustín Peiró, mi tío el general Nogués, Mariano Baselga, etc. Para una biogr afía y estudio más comple to del escritor Rom ualdo Nogués ver: BLASCO NOGUÉS, Blanca: Romualdo N ogués , un escritor del sigl o XIX , Zaragoza, C entro de Estudi os Borj anos, 1 994. 5 VAL, Mariano Migu el de: Castelar literato y o rador , Madrid , Impre nta de B ernar do Ro dríguez, 1900. 12   Su padre era republicano. En su casa se conspiraba. Llegaba allí el tío Emilio y hacía discursos de música. El niño Mariano oía todo eso, observaba, tras los cortinajes. El niño creció, y el hombre es hoy monárquico y católico 6 . Mariano Miguel era un niño despierto y afable que desde muy pronto mostró inquietudes literarias. A la temprana edad de 9 años garabateó sus primeros poem as y con frecuencia escrib ía desde Madrid car tas a su familia aragonesa. Aunque había nacido en Madrid y allí pasó la mayor part e de su corta vida se sentía aragonés 7 por tres costados y m uy cercano a Zaragoza, como les dijo a sus lecto res del Diario de Avisos en varias ocasiones: En ninguna parte se está mejor que en Zaragoza y solo por prescripción facultativa se puede uno ausentar de est a ciudad donde todo atractivo y todo bienestar tienen su asiento 8 . En una de las cartas, que se ha conservado de su infancia, dirigida a sus primos y sobrinos, entre los que se encontraba, por cierto, la que años más tarde sería su mujer, podemos leer: Queridos primos y sobrinos en mi im posibilidad de felicitaros las pascuas personalmente, lo hago por escrito deseando paséis estas fiestas en la más completa felicidad. Yo por mi parte no lo paso m al pero    6 DARÍ O, Rubé n: Todo a l vuelo , Madrid, Renaci miento, 1912. p. 49. Vuelve a hace r refere ncia al parentesco de Marian o de Val con C astel ar en: Letras, París, G arnier Hermanos, Libreros- Editores, 1911, p. 141: Un notable escritor y poeta, que por cierto es d e la familia de Castelar, me refiero a don Mariano Miguel de Val… 7 En la dedicatoria que Julio C ejador le hace de s u Embrogenia d el lengua je dice: Suma y si gue, al sim pático, m elifluo y cada vez m ás aragonés Mariano Miguel de Val, Julio Cejador. 8 VAL, Mari ano Miguel de: “Com o por en canto”, Diari o de Avisos de Zaragoz a , Zaragoza , 26 de junio d e 1908. 13   siempre me falta algo, lo cual no puede llenarse más que con mi ida a [borrón] si yo hubiese podido ir me hubiese divertido mucho, porque nada me divierte más que ver a todas las personas de m i familia con regocijo y salud. [borrón] Recibid pues esta felicitación con la de mis papás [borrón] Y hasta el año que viene; porque este año obede ciendo a mis papás mi cuerpo se quedará aquí y digo mi cuerpo porque insensiblemente m i alma, que es de allí, se va a Zaragoza muchas veces. Mariano 9 . Transcurren pues sus primeros años de vida entre Madrid y Zaragoza. En Madrid la f amilia res ide en la Plaza Sant a Ana p ero pronto se m udan al número 40 de la calle de las Huertas, como anuncia el diario El País en su sección noticias 10 . En Zaragoza, los abuelos y tíos paternos se re parten entre la capital aragonesa y Morata de Jalón, localidad donde el pequeño Mariano pasa los veranos en compañía de sus primos y sobrinos en “La torre de Sa n Miguel”, casa que da nom bre a uno de sus poemas, lugar tam bién donde gestará y escribirá una gran parte del libro Edad Dorada y “castillo” a l que refiere Darío en ya el citado artículo que le ded icó a nuestro protagonista: Tiene un santo en su familia ancestral. Tiene un castillo en Zaragoza (…) cuando se va a veranear para que diga m isa en la capilla de su castillo, tiene un capellán 11 . El santo al que alude Rubén y cuya historia escuchó con fervor de boca de su amigo Mariano durante un paseo m a drileño, fue Dominguito de Val. Según la leyenda, el niño Domingo de Val fue víctim a de un asesinato ritual por parte de    9 Ver copia facsím il de la carta al final de este trabajo. 10 “Noticias”, El País, Madrid, 21 d e julio 1901: El señor Ma riano de Val y su fam ilia se h an muda do al número 40 de l a calle Huertas de esta corte. 11 DARÍO Rubén: Todo al vuelo , op. cit. p. 50. 14   judíos de la aljama de la ciudad de Zaragoza allá por el año 1250. Los restos fueron llevados a la iglesia de San Gil y después a la cated ral en cuya capilla, que lleva su nombre, aún se veneran las reliquias. En 1877 nace su única hermana María Dolo res de Val y Samos; Lolita, a la que siempre se sentirá m uy unido y que asiste con él en varias ocasiones a eventos literarios y sociales, amante com o era también de la cu ltura y las bellas artes 12 . Lolita, como la mayoría de las m uchachas de su entorno, se deleitaba escuchando lo s versos florales de los jue gos que su hermano tejía y as istía con frecuencia a estos certámenes. El Heraldo de Aragón daba cuenta de su asistencia a la entrega del premio “Flor natural” obtenido por su herm ano en los Juegos Florales de Córdoba: El Sr. de Val asistirá al acto emprendiendo después una excursión por las provincias andaluzas acompañado por su bella hermana 13 . Con una sensibilidad cercana a Mariano será muchas veces am iga, lectora y confidente y se dedicará ella misma a la pin tura y escultura. EL POETA TRISTE Y FRANCISCO LARROSA. En 1890, a los 14 años, obtiene el joven Mariano el grado de bachiller del instituto Cisneros dependiente de la Universidad de Madrid que expide el correspondiente título el día 18 del m ismo año 14 . Cursa Derecho y leyes siguiendo los pasos de su padre, que siempre se mostró deseoso de que su hijo tomara el relevo de su carrera y su fam oso despacho y poco    12 “Los juego s Florales de Calat ayud”, L a Ilust ración Nacio nal , n. 21, Ma drid, 4 de octubr e de 1901: Entre las disti nguida s y herm osas jóvenes que form aban la corte de l a señorita Picón, [en el home naje a Jacinto Octa vio Picón] se enco ntraba la he rmana del poeta premiado, la gentil y encantad ora Lolita de Val. 13 “El éxito de un com pañero”, Heral do de Arag ón , Zaragoz a, 20 de mayo de 1903, p. 1. 14 Archivo Histórico Nacional, sección Un iversidades, E xpedientes 4824 y 6866. 15   más tarde, movido por una nunca disim ulada pasión por la literatura y por la admiración al tío Em ilio, empieza estudios de Filosofía y Letras. Com ienza por enseñanza libre en Oñate a donde se ha tr asladado momentáneamente la fam ilia por cuestiones de trabajo del padre y tr as poc o más de un año allí, la familia vuelve a mudarse, esta vez a Zaragoza, y es al lí donde el joven Ma riano debe y quiere continuar su carre ra y para lo cual su pa dre hace valer sus influencias y escribe al rector y amigo Manuel Álvarez Guivao: Amigo mío, es preciso habilitar a mi hijo Mariano para que pueda examinarse en Zaragoza con todos los que como él estudian en la Universidad de Oñate; para esto será necesario que esta Universidad certifique cuales son las asignaturas que Mariano aprobó en la facultad de derecho o que le traslade el expediente 15 . Sin mucha dificultad se traslad a el expe diente y el joven Mariano continua sus estudios en la capital del Ebro. Es en esos años en Zaragoza donde comienza a participar activam ente en la v ida cultural de la ciudad, es innegable ya su capacidad de organización y su entusiasmo para llevar a cabo cualquier empresa cultural que se proponga. Empieza a frecuentar círculos de le tras y a intimar con otros jóvenes, camaradas en la universidad o que com o él gustan de las letras y que serán más tarde los hombres que fundarán la Revista de Aragón y llevarán a cabo la renovación cultural aragonesa de principios de sigl o. El joven Mariano ya había ensayado poemas y textos desde tem prana edad, había devorado en la vasta bib lioteca de su padre los clásicos de su ve nerado Siglo de Oro español: El siglo XVI época para nosotros memorable, Domus Aurea de nuestros tesoros, de nuestros lauros. En el arcón severo de las patrias grandezas abundan las preciadas reliquias que nos legó aquel siglo    15 Ibídem. 16   español brillante; los hechos hero icos de corazones sanos, de las voluntades firmes, de las energías bravas, los vastos dominios de la opulenta y venerada bandera (…) los nombres inmortales, universales que llenan los siglos más gloriosos de España e iluminan el mundo con soberano resplandor perpetuo 16 . Disfrutaba con la lectura de Dickens: Que escribía como si su misión no fuera otra qu e la de llegar al corazón de los seres felices para recor darles que hay en el mundo seres que sufren y estimularles a hacer el bien 17 . Admirador tam bién del Voltaire escritor: “uno de los m ás colosales genios de la humanidad” y detractor del Voltaire hom bre: Puesto al servicio de una filosofía disolvente y deletérea que cuando se intentó llevar a la práctica fue causa de grandes cr ímenes y perdurables errores 18 . Se deleitaba también, y sobre todo, con la lectura de vers os; los versos de nuestro gran poeta Valera y las estrofas del último poeta de España : José Zorrilla cuya muerte acaecida en el m es de enero de l 93 sorprendió a de Val en Madrid y allí visitó la capilla ardiente, instalada en el antiguo edif icio de la Academ ia Española y derramó sentidas lágrim as por “la pérdida del último hombre de aquella España creyente y soñadora” . Cuantos entramos en la capilla ardiente… lo recordaremos siempre como lo vimos a través d e nuestras lágrimas t endido de luces (…) El    16 VAL, Mariano Miguel de: “ Cervantes y Dickens”, Ateneo , n. V, Madr id, mayo 1906 , p. 487. 17 Ibídem. 18 VAL, Mariano Miguel de: “Efemérides literarias. Voltaire”, Letras de Molde , n. 6, Madrid , 1900, p. 3. 23   no asusta a los más conservadores y que si bien supone una bocanada de aire fresco para las anquilosadas páginas de La Ilustración , está lejos de ser una rup tura rad ical. Mariano de Val publica en La Ilustración Nacional casi exclusivam ente poesía desde diciembre de 1899 has ta octubre de 1901. Debuta con un poem a titulado “La Flor del Valle” dedicado a la marquesa Fuensanta del Valle, un texto al es tilo de los “Juegos Florales”, con el que no en vano gana poco después el certamen de los juegos de Córdoba cuyo mantenedor es Juan Valera 35 . Publica también “dos sonetos” en colaboración con Zancada y dos textos en prosa 36 . Su poesía es de modernism o alegre pero nada radical; un modernism o que introduce sin reparos algunas de las novedades traídas a nuestros versos de la mano de Rubén Darío pero que rechaza los elementos del m odernismo más parnasiano y se resiste a aba ndonar en fondo y forma los modelos clásicos decimonónicos. Entretanto y con la expe riencia editorial de la Ilu stración a su espalda, Mariano de Val junto a un nutrido grupo de amigos am antes de las letras, en ese primer mes del recién estrenado sig lo XX, prefigura la creación de una revista del m ismo estilo y con similares pretension es que esa Gente Nueva 37 en la que muchos de ellos ya han participado. La empresa no era ninguna ex centricidad; la creación de revistas literarias en aquello s años era actividad m uy frecuente y florecían s in cesar las    35 “Juegos Floral es en Córdoba”, Nuevo M undo , Ma drid, 3 de junio 19 03: El 29 pasado por la noc he, se verifi có en los salones del círculo de la am istad de Córdoba, el s olem ne acto natural l a poesí a de Marian o Miguel de Va l quien eligió como reina a la Marquesa de la Fuensanta de l Valle . 36 Ver al final de este trabajo, la relación comp leta de artícul os de Mariano M iguel de Val en La Ilustraci ón Naci onal . 37 SÁNCHEZ SANT ANA, Josefa: “La Revista Gente Nuev a , 1899-1 901, Est udio e Índi ces”, Anuario del Instituto d e Estudios Canarios , n. 46, 2001, pp. 28 9-338. 24   publicaciones cuyo objetivo común era, adem ás de dar salida a sus textos, “galvanizar la vida cultural del país” 38 . Junto con mis amigos, mis íntimos, mis compañeros inseparab les, soñamos en “una noche de viento, cerca ya de la m adrugada”, una revista, Letras de Molde , un semanario azul do nde poder, con toda libertad, dar á luz los primeros engendros de nuestra inteligencia 39 . Vemos que el sueño es el de crear un semanario “azul”, y el adjetivo no es azaroso ni carente de significado para el público de aqu el primer año del siglo . Calificar una revista o un texto de azul en aquellos años era se rv ir en bandeja el debate. Azul el libro de Rubén Da río al que hacía por s upuesto referencia el calificativo, era bien conocido y hasta el hartazgo com entado en el Madrid de aquellos años, por ser para m uchos el símbolo del tan fam oso y cacareado modernismo. Azul había sido alabado (aunque con ma tices) en 1888 por J uan Valera, cuya opinión era m uy respetada en general por los hom bres de letras del mom ento, pero también había sido y era todavía m uy atacado por los m ás conservadores y por los más tem erosos del cambio incapaces de digerir ciertas nove dades o aceptar su galicismo y su verso libre: En las tertulias cursis de camilla, lotería y gato la gente sigue desjarretándose de risa cuando se recita el “Cleopompo” y “Heliodemo”… Dice Almagro en su crón ica del 1900 y:    38 BOTREL, François, DESVOIS, Jean Michel: “Las condiciones de la produ cción cu ltural”. Recogido e n RICO, Franci sco: Historia y Crítica de la Literatura Española 6/1, prim er suplem ento, p. 44 . 39 VAL, Mariano Miguel de: “ Revista de revistas”, Atene o , n. XIII, Madrid , enero, 1907 , p. 80. 25   En los medios literarios, no en lo s universitarios y sabihondos, donde se le ignora todavía, es ya Rubén fa vorito y tiene imitadores. Lo mejor del modernism o poético se ha volcado de su lado 40 . Valera había publicado en El Imparcial dos cartas al poe ta nicaragüense que habían sido decisivas para su primera consagración en España: En mi sentir hay en usted una poderosa individualidad de escritor (…). Ni es usted ro mántico, ni naturalis ta, ni neurótico, ni decadente, ni simbólico, ni parnasiano. Usted lo ha revuelto todo: lo ha puesto a cocer en el alambique de su cerebro y ha sacado de ello una rara quintaesencia 41 . Este fragmento de la carta de Valera adem ás de elogiar a Darío, cifraba todos los encendidos debates litera rios del mom ento. Ese que pon ía en duda la pervivencia del realismo en la prosa, el que censu raba a esos “neuróticos” que im itaban de manera vacía el parnasianism o francés y la form a de vida bohemia y el debate sobre la decadencia; esa decadencia que algunos abrazaban como una fatalidad y la única vía posible y de la que muchos otros no que rían ni oír hablar y se obstinaban en contradecir fundando círculos de progreso, publicando ob ras o creando academ ias como es el caso de Mariano de Val 42 . Pese a estas alabanzas a Rubén, que infl uyeron en una gran parte del público culto, muchos, com o decíamos, eran todavía los detrac tores, los que satirizaban su poesía en la prensa y censuraban el mundo de bisuterías y princesas de sus versos. Gedeón, que era uno de los rota tivos más acérrimos detractores del m odernismo, no    40 ALMAGR O Y SA NMARTÍN, M elchor de : Biograf ía del 190 0 , op. cit., p p. 128-129. 41 VALERA, Ju an: “A Rubén Darío ”, El Imparcial , Madrid, 22 de octubre de 1888. 42 Para un estudio detallado sobre la idea de la d ecadencia, el trabajo de L ITVAK, Lily: “La idea de decadencia en la crítica antimode rnista en España (1888-1910)”, España 1900: Mode rnismo, Anarquis mo y fi n de sigl o , Barcelona, An thropos, 1990, p. 111. 26   perdía la menor oportunidad para satiriza r “a los poetas que cantan a las princesas vaporosas o vagorosas o vagarosas, como se diga” 43 , también Madrid Cómico que compartía con el anterior la aversión o algunos diarios de provincia donde el rechazo era más generalizado; en Zaragoza por ejem plo, los hombres a la cabeza del conservador diario El Noticiero , con quienes, por cierto, no tardará en tener serios encontronazos Mariano de Val cua ndo dirija el también zaragozano Diario de Avisos , no perdían tampoco la ocasión de atacar de m anera beligerante el modernismo y de avivar ese fuego que anunciaba el fin de la poesía com o consecuencia de esa real decadencia que vivían las artes y la sociedad: Hoy todo se acabó. Una ráfaga de pr osa innoble y mezquina ha pasado por las almas que ayer todavía se conmovían con la música de unos versos sentidos y bien rimados e vocadores de dulces nostalgias, de patrióticos anhelos 44 . Mariano Miguel de Val, si bien no era pa rtidario del modernism o en su versión más extranjerizante, como vam os a ve r, y com partía con los hombres de El Noticiero la preferencia por el verso decimonónico y los temas clásicos, te nía una opinión m ás matizada en cuanto a ciertos m odernistas y completam ente opuesta respecto a Rubén, de quien era entusiasta admirador sin reparo s. Y en cuanto a la decadencia y supuesto fin de la poesía no quería ni oír hablar y para dem ostrarlo no cesó de lu char en tod a su vida: No está por fortuna llamado a desaparecer el divino arte porque ser poeta es hoy tanto como serlo tod o, decía, otro siglo de oro se avecina 45 .    43 “El papel vale m ás”, Gede ón , n. 497, Madrid, 1 de juni o de 190 5, p. 6. 44 TORCAL, Norberto: “La co ronaci ón de un poeta”, El Noticiero , Zaragoza, 6 de septi embre de 1908. 45 VAL, Mariano Migu el de: De lo bueno y lo malo , Madrid, Bernar do Rodríguez, 190 9, pp. 128-129. 27   El suyo era un misoneísmo con matices, si bien no aceptaba la quiebra de los moldes clásicos, pensaba en el m odernismo m ás radical y extranjerizante com o “un mal” necesario para el progreso de la poesía y n o como la prueba de su fin. Entiendo yo que el arte es más susceptible de progre so que de atraso o decadencia; toda concesión aunque par ezca en su origen contraria a la preceptiva del arte, tiende siempre a fortalecer sus co ndiciones de vida y a ensanchar considerablemente su esfera de ac ción… Nos choca y nos repugna cada evolución en su movimi ento, como nos disg ustaría el espectáculo poco agradable de un feto en formación y sin em bargo, todas las hermosuras fueron fetos 46 . Radicalmente m odernista para los ara goneses más conservadores y viejo entre los “viejos” para los modernis tas más vi rulentos del panoram a matritense, Mariano de Val no era finalmente ni una cosa ni la otra, si bien es cier to que andaban menos desencaminados los m odernistas tachándolo de viejo que los hombres del Noticiero pretendiéndolo modernista en aquellos prim eros años. Esto nos da una idea de los matices exis tentes en la oposici ón a lo moderno y a las nuevas corrientes estéticas. Los que lo tachan de modernista se basan en su admiración sin reparos de la poesía de Rubé n, quien por cierto com enzaba en ese año su segunda y triunfal estancia en España . También en su trabajo a la cabeza d el Ateneo madrileño que era para ellos, “c una de demasiadas libertades” y en su afinidad política con Canalejas. No ha y que olvidar que para los hombres de El Noticiero , la sola colaboración en el Heraldo de Madrid :    46 VAL, Mariano Miguel de: “ Eureka”, Heraldo de Aragón , Zaragoza, 18 de marzo de 1903. 28   Donde se hace apología del crimen, se ensalza el duelo y el suicidio, se proclama la libertad de pensamiento para el ma l y se niega la libertad a la excelsa verdad y se clama por la moral sin religión 47 . O en El País , “un periódico revolucionario (…) que batalla heréticamente frente a dogmas y a entidades del catolicism o” 48 , eran ya m uestras de un modernism o inaceptable. Porque como ya ha explicado sob radamente la crítica y como glosam os particularmente en este trabajo, el modernism o no solo afec taba a la litera tura y a las artes sino que cubría todas las esferas de la vida y poní a en tela de juicio todo, incluidos los dogmas católicos. En los primeros días de enero de 1900 en el núm ero 18 de la madrileña calle del Espíritu Santo, en la imprenta de la Revista Moderna , vecina a la calle de San Bernardo, se ultiman los detalles de ese sem anario azul que vio la lu z el día 15 del mis mo me s. Letras de Molde 49 era una revista semanal de convergencia intergen eracional como lo había sido no hacía mucho Vida Nueva 50 . En sus páginas se m ezclaron,    47 NABOT Y TOMÁS, F rancisco, “ Estragos de la m ala pre nsa”, El Noticiero , Zaragoza, 1 de agosto de 1908. 48 “Nuestro alcalde y El P aís ”, El Noticiero , Zaragoza, 2 d e mayo de 1908. 49 Olvidada p or la crít ica durante un si glo hast a el año 2001, en que Jesús Rubi o Jim énez citó Letras de Molde e n su estudi o sobre dos desconocidos textos de Em ilia Pardo Bazán y de Cl arín. La crítica llegó incluso a sospechar e n el fracaso del proyect o antes de su propio nacimiento. Los citados estudios s on: RUBIO JIMÉNEZ, Je sús: “En torno a un cue n to de Clarín: Reflej o. Confidencias”, Revista de Literatura , tom o LXIV, n. 127, Madrid, 2002, pp. 93-106. RUBIO JIMÉ NEZ, Jesús: “ Un viaje olvidado de Emil ia Pardo Bazán, P or tierr as de lev ante ”, Murgetana , n. 105, Murcia, 2001 , pp. 93-111. 50 RUBIO JIM ÉNEZ, Jesús: “Un via je olvidad o de Emi lia Pardo Bazá n, Por tierras de levante ”, Murgetana , n. 105, Murcia, 200 1. La colección com pleta de Letras de Mol de se encuentra en la Hemeroteca Municipal de Madrid, signatura: P.V.M. t.29(2). 29   como en ésta, jóvenes del m omento, hoy olvi dados, que daban sus prim eros pasos en la literatura como era el caso de Mariano de Val, junto con no mbres consagrados que servían de puente entre las dos generacione s, el m ismo Juan Valera entre ellos, porque como decía el primer núm ero de Letras : Queremos que ellos lleven la bandera y alienten a los jóvenes que así protegidos, podrán darse a conocer y seguir el camino por donde han llegado los que están arriba y tan alto han puesto en el mundo el nom bre de España 51 . Letras de Molde se publicab a los lunes y se decía solid aria y comp añera de todos los periódicos de Madrid y provincias sin distinción de colores, tendencias ni partidos. En un suelto del primer número del se manal se expusieron los objetivos e intenciones que habían discut ido en aquella noche de viento los participantes de aquella no rara empresa editorial. S e hablaba de las glorias del pasado y de la patria; que era también reacción generalizada al pesimismo en el que, la todavía actual pérdida de las colonias de ultram ar , había sumido las conciencias. Intentamos hacer un periódico dedicad o a lo que tanta gloria ha dado siempre a nuestra Patri a: las letras y las artes. Trabajare mos con el entusiasmo propio de la juventud animada por la esperanza y con la buena fe que inspira una obra noble. Con los n ombres de nuestros primeros escritores, honrándonos en rendirles tributo de adm iración 52 . Los participantes y colaboradores, cuyos nombres se detallaron en el primer número:    51 “Colabora dores”, Letr as de Molde , n. 1, Madrid, 1 5 de enero 1900 , p. 1. 52 Ibídem. 30   Emilia Pardo Bazán, Blanca de los Ríos, Leopoldo Alas Clarín, Serafín y Joaquín Álvarez Quintero, Víctor Balaguer, Jacinto Benavente, Eusebio Blasco, Vicente Blasco Ibáñez , Javier d e Burgos, Juan Antonio Cavestany, Joaquín Dicenta, José Echegaray, Emilio Ferrari, Eloy García de Quevedo, Vicente Lampérez, Jo sé de Laugi, José López Silva, Federico Oliver, Manuel de Pal acio, Ceferino Palencia, Antonio Palomero, José María de Pereda, Jacinto Octavio Pi cón, José Ponsa, José Ortega Munilla, Miguel Ramos Carrión, Arturo Reyes, Manuel de Sandoval, Eugenio Selles, Luis Taboada , Luis Terán, Mariano Miguel de Val, Juan Valera, Ricardo y Enrique de la Vega, José Verdes Montenegro . Eran jóvenes y no tan jóvenes entusi astas dedicados a las letras, que frecuentaban tanto los salones del Ateneo madrileño como la casa de Mariano Miguel de Val, que como vamos a ver, fue centro de las reuniones literarias e incluso llegó a ser sede de la Legación de Nicaragua en Madrid, sede de la Academ ia de la Poesía Española, dirección, redacció n y adm inistración de la revista Ateneo , sede de la editorial Biblioteca Ateneo, sede de la representación en España de la revis ta argentina Caras y Caretas y dom icilio temporal de Rubén Darío. El primer núm ero de Letras de Molde tuvo una calurosa acogida del público, como decían sus páginas en el núm ero 2: A la prensa y al público enviamos la prueba más sincera de nuestro agradecimiento por la gran acogida que ha tenido e l primer número de Letras de Molde . Mariano Miguel de Val colaboró en todos los números de la revista; estaba encargado de algunas cuestiones d e edici ón y tenía una sección fija dedicada a personajes ilustres de la literatura titu la da “Efem érides literarias”, que com o él mismo aclaró en la primera de ellas dedicada a Molière: 31   Nunca habrán de ser biografías perf ectas, ni críticas acabadas, sino solamente un particular tri buto consagrado a la mem oria de los hombres ilustres de la literatura 53 . Lord Byron, Zorrilla, Vo ltaire, Gertrudi s Góm ez de Avellaneda , Martín ez de la Rosa, Tirso de Molina o Goethe tuvieron cabida en su sección 54 . También de Val aprovechó las páginas de Letras de Molde para dar a luz a algunos de sus jóvenes poemas como “Canto al am or” y “Después del baile” 55 ; porque no hay que olvidar que otra de las razones que motivaba la creación de revistas era poder dar salida a unos versos que en general encontraban much as dificultades para editarse. Mariano de Val cuenta en 1909 en un ensayo titulado “Libros de poetas”: Tres o cuatro años atrás los que h acíamos versos no encontrábamos, ciertamente editor, ni casi librería, porque en ella se nos negaba hasta el derecho de escaparate. Este trabajo le ha dedicado un capítulo aparte al quehacer periodístico de Mariano Miguel de Val y se detallan éste y otros de sus trabajos y artículos aparecidos en prensa además del índice com pleto de Letras de Molde. LA LLEGADA DEL SIGLO XX A ARAGÓN. Soñé que allá, en las afueras de la población, a orillas del Huerva, y tras aquellos murallones viejos llamados las Tapias, ruinoso abrigo de solitarios paseantes en los días más crudos del invierno, había surgido,    53 VAL, Mariano Miguel de: “Efemérides literarias. Molière”. Letras de Molde , n. 1, M adrid, 15 de enero de 1900, p. 3. 54 Ver ín dice com pleto de artículos al final de este t rabajo. Sobre el retrato literario: RUBIO JIMÉNEZ, Jesús: “Un marco para el retrato literario modern ista”, Actas del Co ngreso In ternacion al: Literatura h ispánica y pr ensa periód ica (1875-1931) , Lugo, 25-28 de noviem bre de 20 08 / co ord. po r Javier S errano Alonso, Amparo de Juan Bol ufer, 20 09, pp. 323- 356. 55 Ver refere ncia com pleta en índices. 32   como por encanto, una ciudad fantást ica de rectas calles y anchurosas plazas, cuyos edificios eran todos palacios que rivalizaban por lo suntuosos y por lo bellos, y que conten ían los más preciados tesoros de l a nacional industria y de las Bellas Artes antiguas y modernas 56 . Val viaja con frecuencia a Zaragoza en el expreso de las seis; allí los án imos también están alterados por la reciente pé rdida de las últimas colonias. Se in tenta afianzar el sentimiento aragonés, hacen fa lta símbolos que contradigan esa pesim ista y generalizada voz que anuncia la decaden cia y la postración, hay que sacar a la región de ese aletargamiento cultural en el que para muchos se halla sumida. Val dice: Hay que reconocer que Aragón, entre las demás regiones españolas, se había quedado atrás y que era preciso ensanchar su esfera del arte y la literatura 57 . Se acerca el centenario de Los Sitios y Zaragoza prepara el hom enaje (como vamos a ver más adelante nuestro protagon ista va a ser también un personaje clave en la celebración de aquel episodio y en la puesta en marcha de la m aquinaria simbólica que haga de los Sitios la leyenda que alim ente el sentim iento aragonés). Se prepara también el traslado desde Burdeos de los restos de Goya; otro sím bolo espiritual “ideal” para los ara goneses, en este caso fallido 58 . Desde los sectores m ás avanzados de la sociedad se llama a la regeneración, en el ám bito cultural voces como la de Mariano Miguel de Val, Eduardo Ib arra, García Mercadal o García Arista    56 VAL, Mariano Migu el de: “Com o por e ncanto”, Diario de Avisos de Zar agoza , Zaragoza , 26 de junio d e 1908. 57 VAL, Ma riano Mig uel de: p rólogo a GARCÍA ARISTA, G.: Tierra Ar agonesa , Zara goza, M ariano Escar, 1907, p. 12. 58 Ver estudio preliminar a carg o de RUB IO JIMÉNEZ, Jesús de M UÑOZ Y MANZAN O, Cipriano , Conde de la Viñaza: Goya, s u tiempo, s u vida, sus ob ras 1887, Ed ición Facsímil, Fundación Goy a en Aragón, Zar agoza, 2011. 39   Los temas m ás candentes llegan a la capital del Ebro a través de la boca y la pluma de Mariano, comparte con sus herm anos aragoneses la realidad de ese Madrid en ebullición que conoce bie n, tanto es as í y tal interés suscitan sus relatos sociológicos que pronto el Heraldo de Aragón fundado en 1895, abre para él una sección fija en la que perfila para sus lect ores aragoneses los retratos sociológ icos, culturales y políticos de ese panor ama m a tritense del que es, ya por entonces, un protagonista indi scutible. Como dice Rubén Darío: De Val es múltiple, complejo, universal (…) Ti ene este varón de cuerpo fino y faz de hidalgo anti guo una variedad de actividades roosveltianas que desconcierta en la urbe de la famosa puerta del sol 70 . La sección del Heraldo titulada “crónicas m adrileñas” debutó en 1901 y se mantuvo más de dos años aunque no siem pre con regular periodicidad 71 , los tem as muy variados iban desde sus ideas acerca del álgido debate sobre el polémico modernismo: “Eureka” (19 de marzo de 1903) o “Modernism o”, (12 de diciembre 1901) hasta cuestiones de política “De re política” (9 de enero 1902), “Nuevos horizontes” (20 de marzo de 1902), pasando por el patriotismo y las consecuencias del Desastre o un texto teatra l satírico sobre la prensa actual, “Actualidades” (27 de diciembre 1902). Al final de este trabajo se puede consultar el índice de todos los artículos con su firm a aparecidos en Heraldo y huelga decir que de todos ellos nos hemos servido para poder recrear su voz, rec onstruir su vida y re scatar al personaje.       ocasión de las fiestas de la boda regia. L os extran jeros que vie nen a Madri d encontrarán un bue n restaura nt en do nde todo es delicado y de buen gust o. Ideal Room . Más información en: “Ayuntamiento, la sesión de hoy”, La Época , Madri d, 9 de noviem bre de 19 06. 70 DARÍ O, Rubé n: Todo a l vuelo , op. cit., p. 49. 71 El índice de artícul os aparecidos se hall a al final de este tra bajo. 40   “LA DOCTA CASA” DE LA CO RTE DEL OSO Y EL MADROÑO. Gracias a su infatig able actividad en el Ateneo de Madrid, ha obtenido el cargo de secretario primero de la sección de ciencias m orales y políticas para el curso d e 1900 - 1901. Preside el círculo el liberal Segismundo Moret, a quien Val llama paternal amigo, el vicepresidente es Ma rcelino Menéndez Pelayo y el secretario primero es el am igo de Val y discípul o de Mnéndez Pelayo, Adolfo Bonilla San Martín. En esos años en los que el Desa stre ha proyectado una sombra que afecta a todos los ámbitos con mejores y peores consecuencias, se ha extendido un general clima pedagogista del que el Ateneo no está exento; es en parte ese clima lo que lo mueve a llevar a cabo acciones que “adaptan la activid ad interna a esas nuevas corrientes y necesidades cultu rales de la vida social” 72 . Las obras más señaladas llevadas a cabo impulsadas por ese espíritu so n la Escuela de Est udios Superiores y el Programa de Extensión Universitaria su rgido gracias al pr esidente Segism undo Moret y al secretario Mariano de Val, co mo consecuencia de la ley del descan so dominical de 1904 y con los ojos p uestos en la educación popular; pensando en un proletariado “que pueda utilizar sus horas libres dignificándose intelectual y moralmente”, com o escribía en la memoria el secretario De Val que participa de esta mentalidad pedagogista y de los proyectos que se están llevando a cabo derivados de esas creencias: La Escuela de Estudios Superiores, por la excepcional im portancia que ha llegado á tener en la esfera de la nacional cultura, por el afanoso cuidado que exige de parte de sus di rectores y por la responsabilidad que para el Estado y para ellos mismos implica, es muy digna de mayor    72 VILLACORT A BAÑOS, Francisco: El Ateneo de Madri d, la Escuela de Estudi os Superi ores y la Extensión Universita ria , Madrid, CSIC, 1979, p. 101. 41   atención y más firme y perdurable ap oy o de los que en la actualidad recibe 73 . Los liberales en general y los hombres de l Aten eo en particular pensaban que en la educación resid ía la salva ción del país; había que form ar ciudadanos libres, autónomos y patriotas con una participación consciente en los as untos públicos y con una conciencia de pertenecer a un todo por el que trabajar y cultivarse. Para ello, acatando ese credo, el Ateneo organizaba sus m ítines y conferencias de la extens ión de temas sociales y políticos cuyas puertas estaban abiertas a ciudadanos, socios o no del círculo. Hay un tema general y recurrente por aque llos años: la cues tión social. En los salones del Ateneo se discut e acerca de ello, “el proble m a social está necesitando prontas determinaciones” 74 subraya Val . La m emoria de Práxedes Zancada titulada “Antecedentes históricos y estado actual del pro blema obrero en España” ha abierto la veda y son muchas las sesiones que se le siguen dedicando a la cuestión, invitando a la mesa significadas personalidade s de todas las tendencias con objeto, como dice el director, De dar mayor amplitud a la discusión y que pueda apreciarse mejor el cuadro completo del movimiento social en el orden de las cosas y en el orden de las ideas. El secretario solicita el c oncurso en el program a de Extensión universitaria de muchos intelectuales del momento. Pedro G onzález Blanco contesta a la petición de participar proponiéndole algunos posible s temas de conferencia y dictando    73 Escuela de Estudios Su periores , Memoria de secretaría del Ateneo ref erente al curso de 1 903 a 1904 , Madri d, Sucesore s de Rivadeney ra, 1904, p. 39. Escuela de Estudi os Supe riores, Memoria de secretaría referente al curso 1904-1905 , Madrid , Sucesores de R ivadeneyra, 1904, p. 155. 74 VAL, Mariano Miguel de: “ De re política”, Heral do de Arag ón , Zaragoza, 9 de enero de 1902. 42   finalmente “La unión de los intelectuales para la acción m oral sobre los proletarios” 75 , el doctor Tolosa que también contes ta a la petición y dis erta acerca de la vida del obrero versando principalmente sobre la higiene com o aclara también en la carta a de Val 76 . Suena el timbre y todos los socio s se desban dan porque empieza la sesión, como cuenta de Val a su público aragonés en una de las crónicas madrileñas. Las primeras transcurren en m edio de la ma yor tranquilidad pero la atmósfera está revuelta y no tardan en surgir los problem as, un alboroto en el Ateneo del que se hace eco una prens a que no tarda en extenderlo a tod a la sociedad y a presen tarlo como la muestra del ambiente reinante en todos los ámbitos de la vida. En palabras del director: los diarios han acusado torcidam ente al Ateneo de prohibir la entrada a los obreros porque un grupo de ellos ha terminado siendo un grupo de m ala fe: elementos perturbadores que han conseguido q ue el vicepresidente de la sección tenga que levantar la sesión anticipadame nte por sus groseras intervenciones. E n vista de lo cual para las siguientes velada s versando sobre el mismo tema, la junta ha acordado que se limiten las invitaciones y no entren al salón m ás que los socios de la casa, lo que no significa, como explica Val, que se prohíba la entrada a los obreros que “en general siempre han dado ejem plo de corrección y muestra de prudencia y respeto” 77 . A raíz de este suceso y tras la inicial euforia regeneracionista em pezaron a correr, muy a pesar de nue stro protagonista que seguía optimista, voces que se    75 Carta de Pedro González Blanco a Ma riano M iguel de V al, Archi vo del At eneo de Ma drid, carta número 3 6. http://www.ateneod emadrid.com/index.php /esl/Archivo . 76 Carta del Doct or Latour a Mari ano Migue l de Val, Archiv o del Ateneo de M adrid. Ca rta n. 12. http://www.ateneod emadrid.com/index.php /esl/Archivo . 77 VAL, Mariano Miguel de: “ De re política”, Heral do de Arag ón , Zaragoza, 9 de enero de 1902. 43   oponían al programa como la del aragonés Edua rdo Ibarra que en 1906 escribía en la revista Ateneo una opinión que respondía a un sentimiento generalizado: La Extensión Universitaria, habla ndo claro y no hinchándola, a fin de lograr fines distintos de ella, va resultando un fracaso en España (…) no falta buen deseo en los que enseñan suele faltar más en los que aprenden 78 . A partir de 1907 Mariano Miguel de Val de jó la dirección del Ateneo y éste abandonó su intento de Extensión Univers itaria. E l Ateneo pensaba de Val, Primer centro intelectivo de España, ya no es lo que era, las discusiones de tradición brillantísima no volverán a s er lo que fueron en la época de nuestros padres cuando l as ideas se defendían con entusiasmo y con fe y la palabra y el fusil alte rnaban en la lucha por la arraigada sinceridad de las creencias 79 . Cansinos Assens recuerda tam bién esa efervescencia y su primera visita al círculo en la que conoció a de Val de la mano de Pedro González Blanco: Pedro se detuvo a hablar con algunos intelectuales que me presentó: Mariano Miguel de Val, director de la sección de literatura, un caballero de facciones señoriles, con barbita en punta y levita, correcto 80 … Recuerda en el m ismo pasaje el alboroto que se form aba en las sesiones casi cotidianas rebosantes de : Socios ávidos por hacer sus primeras ar mas en cuestión de oratoria. Aquellas sesiones solían ser tumultuosas… Todos querían hablar y    78 IBARRA Y RODRÍ GUEZ, Eduard o: “La instrucción social de los obreros”, Ateneo, n. XIV, Madrid, fe brero, 19 07, pp . 152-15 8. 79 VAL, Mariano Migu el de: “Todo es de todos”, He raldo de Aragó n , Zaragoza, 6 de m arzo de 1903. 80 CANSINOS ASSENS, Rafa el: La novela de un literato I , Madri d, Alianz a Editorial , pp. 111- 112. 44   cuando tomaban la palabra no se atreví an a dejarla… había allí una pugna como en todas partes entre jóvenes y viejos. Las charlas sobre temas variados eran diarias en el Ateneo, en la fam osa tertulia de la llamada “Cacharrería” unos y ot ros se quitan la palabra de la boca; el tumulto es general y el silencio y la atención solo se le conceden a los más asiduos y constantes cacharreros: Laureano Fi guerola, José Echegaray y Dorestes 81 y sus casi diarias explicaciones teosóficas. Las char las sobre poesía tenían un público externo más reducido que las de temas sociales, pero tampoco estaban exentas de polém icas por esa pugna entre viejos y nuevos que habí a encendido el famoso modernism o que: Constituye la animación actual de todos los centros literarios y artísticos de la villa y corte, animac ión que repercute en la prensa, con artículos de todo género, lanzados por uno y otro bando y publicados en uno y otro periódico, qu e lejos de aclarar la cuestión, aumentan las vacilaciones y las dudas, la confusión y la incertidum bre para que cada vez nos entendamos menos 82 . Él mismo, por supuesto, no es ajeno al de bate del m omento, expresa su opinión con vehemencia y aunque declara no defender uno ni otro bando: Yo no formaría jamás en ninguno de los dos bandos, antes bien fulminaría contra ellos un m ismo anatema, porque tanta censura e indignación me inspiran y merecen los que pretenden hacer de los clásicos una especie de molde sin el cual no pueda escribirse y a cuyas    81 VAL, Maria no Miguel de: “El poeta pre mia do”, Heral do de Aragón , Zaragoza, 7 de octubr e de 1902: Observé en la tertu lia llamada la cacha rrería cierto desusado silencio y una atención verd aderamente religiosa que so lo se concede allí a la v enerable figura de Laurean o Figuer ola, a la pal abra de Echegaray y a las casi diarias explicaciones teosóficas de Dorestes, lo m ás asiduos y constantes cacharre ros. 82 VAL, Mariano Miguel de: “ Eureka”, Heraldo de Aragón , Zaragoza, 18 de marzo de 1903. 45   líneas pardas haya forzosamente que someters e y esclavizar el pensamiento y la forma, como a aquellos otros que ignorando acaso el mucho terreno vacante para edificar, intentan echar abajo los gloriosos venerables templos, para construir sobre sus ruinas los suyos, como si pudiera sacrificarse un valor real positivo en aras de otro incierto y dudoso 83 . Entrevera en sus palabras una prefer encia por lo clásico y un no disimulado rechazo al modernismo. En ese m ismo artíc ulo en el que glosa sus ideas sobre el modernismo escribe: Lo más extraño que se ha dicho del modernismo es, indudablemente, lo consignado por el mismo Maeztu en su artículo del Diario Un iversal cuando después de discurrir mucho acerca de quiénes son y quienes no son modernistas, se da una palm ad a en la frente y declara lleno de entusiasmo el consabido Eureka. Modernistas son según él los que sin aceptar de buenas a primeras las reputaciones consagradas o tradicionales, las exa minan antes por sí mismos para convencerse de su verdadero valor, esto es, los que desconfiados por la mucha moneda fa lsa que circula la suenan por tres veces antes de recibirla. ¡ Otro descubrimiento como el de la mi tología! ¿Es posible, amigo Maeztu, que un hom bre de su buen criterio y de su cultura haga una afirmación semejante? 84 Como af irma Lily Litvak, los m odernistas se rebelaban contra las norm as sociales establecidas despertando la ira de la clase media, varias fueron las características atribuidas al modernism o, bl anco de las críticas a las que se sumó Mariano de Val. Los cambios métric os y el verso libre por ejem plo:    83 VAL, Mariano Miguel de: “ Eureka”, Heraldo de Aragón , Zaragoza, 18 de marzo de 1903. 84 Ibídem. 46   Hacer sus composiciones poéticas con versos desiguales precisamente lo único que no deben hacer los poetas. El vestido y la apariencia: lo s coloridos chalecos y la cabellera larga también fueron considerados como una afrenta y at acados con burlas y censuras, junto al decadentismo visto como pose y el d iletantismo. Que vengan echándoselas de literatu ra modernista unos cuantos desconocidos que solo han llam ado la atención por su toilette y porte feministas de chalecos fantásticos, largas melenas, rostros afeitados, atipiada voz y andares de gallos… C ontra estos no lucham os, claro está, porque signifiquen una evolución nueva que venga a destronar a los que están en las alturas; fulminamos contra ellos precisa mente porque no significan evolución alguna, es decir, porque a sí mism o se llaman decadentes como si por voluntad propia se resistieran a salir del estado de fetos 85 . Más adelante dedicam os un capítu lo a explic ar y detallar las ideas literarias de nuestro autor y su postura respecto a los candentes debates de aquellos años. También la “docta casa” de la calle del P rado, que no tenía nada de antimodernista pero tam poco de modernista, Estaba gobernada por una junta moderadamente interesada po r las novedades y que intentaba y conseguí a ser una adecuada palestra de éstas 86 . Se organizan por las noches veladas poé ticas en las que poetas más o m enos conocidos y más o m enos modern istas dan lectura a sus versos 87 ante socios y    85 VAL, Mariano Miguel de: “ Eureka”, Heraldo de Aragón , Zaragoza, 18 de marzo de 1903. 86 MAINER José Car los: La doma de la Q uimera (ens ayo sobre naci onal ismo y cult ura en Esp aña) , Barcelona , Universi dad Aut ónom a de Barcel ona, 19 88, p. 2 06. 47   externos. Val participa con los suyos; algunos de esos inéditos que declama en una velada de final de 1904 forman parte del poemario que prepara y que va a ver la luz poco después a inicios del año 1905. Sus ve rsos nunca abandonan los cauces de la ortodoxia y aunque están salpicados de not as de un modernism o alegre no podrían calificarse d e modernistas, si en tendem os esto a la m anera más nueva, por m ucho que los sectores más conservadores de la capital del Ebro se em peñen en hacerlo a tenor de su defensa y sus halagos a la poe sía de Rubén, porque como él m ismo dice: Mi musa no gusta de libélulas glaucas, plácenla ritmo armonioso, notas valientes y claras, rima vibrante y sonora, fluidez y cadencias gratas 88 . Eso sí, difícil es no caer en anacronismos cuando se habla d e modernistas en aquellos años, por la rápida ev olució n que sufrió el apelativo y el concepto en poco tiempo. Como se ha encargado de dem ostrar la vasta bibliografía que sobre la época existe y por las diversas y a veces dis pares defin iciones que de ello daban los mism os contemporáneos. “Tan pronto unos u otros se lo llam an como no se lo llaman… yo creo que sencillamente pudiéram os suprimir la palabreja”, es cribe Val en el Heraldo de Aragón en 1903 89 . Lo que parece claro es que se r o ser llamado m odernista en 1901 es, como veremos, muy distinto de se rlo a partir de 1906 o 1907 y si bien Val rechaza por completo el ap elativo en los primeros años del siglo, no dudará en asignárselo años más tarde. LOS LIBERALES Y EL HOM ENAJE A CASTELAR.       87 LABRA, Rafael: El Ateneo. Notas hist óricas ( 1835-1 905) , M adrid, Ti pografía de Alfre do Al onso, 1906, p. 109. 88 VAL, Ma riano Mig uel de: p rólogo de Policr om ías , Madrid, Bern ardo Rodr íguez, 1907. 89 VAL, Mariano Miguel de: “ Eureka”, Heraldo de Aragón , Zaragoza, 19 de marzo de 1903. 48   En el campo de la po lítica nuestro prota gon ista milita en el par tido liberal. Católico aunque peleado m uchas veces con la iglesia, m onárquico y afín a las ideas de Sagasta, en 1902 tras las elecciones, escribe un largo artículo en el Heraldo de Aragón en el que se lamenta de las m isterio sas conjuras en que andan metidos los elementos m ás caracterizados del partido liber al y se congratula de lo estériles que han sido las intrigas de la oposición porque el equipo “se ha recobrado al fin y el partido liberal, después de tan peligrosas os cilaciones continua en el poder”. Critica al conservador Romero Robledo que Haciendo gala de un modernismo político de verdadera ruina parlamentaria aspira a la presidenc ia del congreso ¡con el partido contrario en el poder! Utiliza el adjetivo de moda, “decir mode rnista hoy es decirlo todo y no decir nada” y dice de Silvela que: Atado de pies y manos está en la mayor i mposibilidad de llevar a la práctica algo que sea útil y beneficioso para el país. También acusa el caciquism o, la corr upción del gobierno y los continuos cambios, dice: Los intereses particulares nunca est án desdichadamente de acuerdo con los generales del país, el egoísmo y las basta rdas pasiones son los que triunfan y dominan, siendo infinitos éstos, la política se reduce a una lucha encarnizada y miser able de ambi ciones y a un incesante cambio de personas que entorpece toda iniciativa y distrae por completo la ate nción que debiera fijarse únicamente en el estudio de los serios problemas que requieren solución inmediata 90 .    90 VAL, Mariano Miguel de: “ De re política”, Heral do de Arag ón , Zaragoza, 9 de enero de 1902. 55   También consigue pa ra “la docta casa”, gracia s a sus amista des con la fam ilia real, su adhesión com o socios 107 (Alfonso XIII tiene el núm ero de socio 7777) y la consiguiente ayuda pecuniaria para concursos y actos que esto suponía, lo que es contemplado por algunos com o una afrenta a la tradicional independencia política del círculo. Suscribe tam bién como secretar io prim ero y con otros 52 socios la proposición para que las mu jeres puedan ser admitidas como socias de núm ero y no solo de mérito com o venía ocurriendo hast a ento nces. En una j unta general celebrada el día 9 de f ebrero de 1905 es p roclamada socia Em ilia Pardo Bazán con el número 7925. Un mes más tarde, el 10 de marzo, fuer on admitidas Blanca de lo s Ríos con el número 7935 y Carm en de Burgos, “Colombine”, con el número 7945 108 . Allí también, en esos salones, ha conocido por esos años a un joven poeta andaluz de su edad llamado Antonio Machado 109 y a su herm ano, también poeta, Manolo 110 . Con ellos dos traba am istad y con ellos contará para muchos de los programas de su m ás vasta empresa, la Acad em ia de la poesía. De Antonio, Val dice:    107 Todo esto con el precedent e polémico que había supuesto la entrada c omo socio del Ateneo de Alfonso X II en 1884, cuan do fue invit ado para presi dir el acto de inau guración de los nuevos locales, bajo la atónit a mirada de algun os socios repub li canos, que no ha bían sido avisad os de la nuev a adhesión e interpretaron el gesto como una maniobra po lítica muy contraria a la tradicio nal independe ncia del Ateneo. 108 LABRA, Rafael: El Ateneo. No tas históricas (1 835-1905) , Madrid, Tip ografía de Al fredo Al onso, 1906, p. 92. (En el estudio de Labra hay un error tipográfico que fija en 18 95 la aceptación de Pardo Bazán en lugar de en 1905) 109 Prueba de la a mist ad entre los dos h ombres el ejem plar de dicado de Soleda des con un a foto grafía original y firmada que dice: “A mi queri do am igo el poeta Mariano de Val , Antoni o Machado”. Ver facsímil en anexos. 110 La evolució n de la ami stad entre los d os autores que da patente en l as dedicat orias a M ariano Miguel de Val de los libro s: Capric hos de 1905 , La Fiesta Nacional de 1906 y Alma de 19 07 . MACHADO, M anuel: Capricho s , Ma drid, Ti pografía de la Revista de Archi vos, 19 05: Al poeta Mariano Miguel de Val con t oda la amistad y estima de su afectísimo Manue l Machado. MACHADO, M anuel: La Fiesta Nacional , M adrid, Esta blecim iento Tipográfi co de Fortanet , 1906: 56   Es uno de nuestros poetas más intensos y que menos apetecen el llamativo (...) siem pre elevado y sencillo, profundo y sincero, correcto y claro; circunstancias que sólo concurren en las obras de los maestr os 111 . También y pese a las discrep ancias en el plano estético, hace am istad con muchos de los jóvenes poetas que anda n por aquellos años “frecuentando las tortuosas veredas del modernism o” y librando esa batalla a la que Mariano de Val no quiere unirse o no de la misma manera. Hay que dar batalla a lo viejo, a lo clásico, nosotros somos modernistas, aspiram os a secundar la revolución lírica de Rubén Darío. Hay que renovar nuestro viejo idioma que está anquilosado 112 . Dice el joven Francisco Villa espesa 113 y Val ace pta solo en lo que a Rubén respecta a secundar cualquier idea de Rubé n Darío y se lamenta de que Paco se pierda en esos “delicuescentes escarceos”, innegable como es su talento poético y su       A Mariano Migue l de Val cordialmente. Manu el Machado. MACHADO, M anuel: Alma, Madrid, Librería de Puey o, 1907: A Maria no de Val poeta y prosista e xcele nte, su ve rdadero am igo Manuel Machado . Ver facsímiles en anexos. 111 VAL, Mari ano Miguel de: De lo bueno y lo malo , Madrid, Im prenta de Berna rdo Rodr íguez, 190 9, p. 15 0. 112 CANSINOS ASSE NS, Rafael: La novela de un literato , vol. 1, Ma drid, Al ianza edito rial, 20 05. p. 90. 113 Testimoni an su amista d y la evolución de é sta, la s dedicatorias a Ma riano de Val de lo s libros de: Tristitiae Rerum de 190 6 , El patio de l os Arrayanes de 1908, In memoria m de 1910 y Andalucía de 1911, que se conse rvan e n el archivo de la familia de Val. La dedicatoria m ás tardía en VILLAESPE SA, Francisco: An dalucía, Madrid, Im prenta casa Vidal , 1911: “A Mariano Miguel de Val, fraternalm ente con un abrazo de Francisco Villaespesa”. Ver facsímil en anexos. 57   “alma de artista” 114 . También el ya consagrado por entonces periodista y escritor Salvador Rueda 115 es para nuestro joven Val un maestro y amigo y es por cierto, también atacado de m anera virulenta por esos mismos conservadores de El Noticiero aragonés cuando en 1908 en Madr id se quiere coronar al ese vate que en palabras de El Noticiero, con una opinión m ucho más drástica y m enos matizada que la de nuestro autor: Ha escrito versos modernistas que no todos conocen, que en nada se parecen a los de Zorilla (…) y cuy a figura tratan de inmortalizar solo unos amigos suyos 116 . La actividad de Mariano de Val es imparable, com o reconocen todos los colegas, su principal r asgo es la aptit ud organizadora. Como si algo le hiciera sospechar la brevedad de su v ida y como si demostrar que es a decadencia cultural de España, de la que no para de hablarse, no era más que un pesimista rumor, fuera la razón última y única de su existencia, partic ipa y colabora en infinidad de proyectos que parece que a él solo están reservados. Es un conocido de todos en la villa de la Puerta del Sol. Difícilmente se encontrará obra de cultura realizada en estos últimos años que no acuse en alguna forma si empre plausible, la intervención directa de Mariano de Val 117 . Lo dice una nota de prensa de la época y así es. El ex traordinario don de gentes que posee además de una am plia holgura econ ómica, cosa poco frecuente entre los    114 VAL, Mari ano Miguel de: “ Tristitiae Rerum de Francisco Villaespesa” , Ateneo , n. XI V, febrer o, 1907, Mad rid, p. 18 3. 115 Rueda dedica a de Val su libro Lenguas de fuego , Madrid, Imprenta d e José Rueda, 1908: Para el ilust re poeta Ma riano Miguel de Val, su m ejor am igo, Sal vador R ueda . Ver facsímil en anexos. 116 “Coronación de un poe ta”, El Noticiero , Zaragoza , 6 de septiem bre de 1908. 117 “Mariano Miguel de Val”, L a Corres ponden cia de Es paña , Madrid, 12 agosto 1912. 58   asiduos de la lira y una inusitada capacidad de conseguir casi cu alquier cosa que se proponga, lo convierten en la persona a la que recurrir. “Tú que todo lo puedes” le dice siempre cariñosam ente el mejicano Am ado Nervo 118 , que ha llegado a principio del siglo a Europa, primero a París donde ha com partido casa y entablado amistad con Rubén Darío 119 y después a Madrid donde se inst ala con Cecilia Dailliez en la calle Bailén y donde forma junto a Darío, de Val y Balvino Dávalos el grupo de amigos del Ideal Room 120 . En la primavera de es te año de 19 03 De Val vuelve a ser prem iado en los Juegos Florales, esta vez de Córdoba 121 con un poema aparecido algo antes en La Ilustración Nacional y dedicado a Juan Valera manten edor de los m ismos. También sigue publicando versos en otras revistas como Nuevo Mundo o la Revista    118 DARÍO Rubén: Todo al vuelo , op. cit., p. 49. 119 Darío dice en la sem blanza que de Nervo hace en: “Los di plomáticos poetas , Amado Nervo”, Ateneo, n. III, Madrid, marzo 1909, p. 129: En París pasa mos junt os día s de il usión y de alegría, piment ados co n el poc o de locura y ca pricho q ue los bi zarros a ños y el medio n os exig ían. 120 Archivo hi stóri co del muni cipio de C olima fond o Balvin o Dávalos , caja 10, exp . 45. Ca rta de Amado Ner vo a Balvino Dávalos: Mi querid o Balvi no, Tus b uen os ami gos del Ideal Room pie nsan en ti y te desea n todo b ien. N ervo. Archiv o Rubén Darí o, colec ción epis tolar, Universi dad C omplut ense de Madri d. Carta n. 192 5 de Mariano Mig uel de Val a R ubén Darío (si n fecha r): Mi il ustre y querido R ubén, adjunto t arjeta de Zayas por la que verá q ue hasta mañana no ha y té. Efectivam ente yo también deja ré tarjetas en algunas casas y visitaré a algunas Pilares. Le ru ego pues que nos veamos en el Ideal a donde iré a buscarle hacia las seis y media desp ués de la s visitas. Muy suyo de votísim o. Mariano. 121 “Juegos Floral es en Córdoba”, Nuevo M undo , Ma drid, 3 de junio 19 03: El 29 pasado por la noc he, se verifi có en los salones del círculo de la am istad de Córdoba, el s olem ne acto natural l a poesí a de Marian o Miguel de Va l quien eligió como reina a la Marquesa de la Fuensanta de l Valle. 59   Gallega 122 . Su poesía no ha evolucionado mucho ni se ha visto apenas salpicada por las corrientes m ás extranjeras, al con trario en sus versos lo cas tizo está cada vez más presente; los trazos modernitas juveniles se han ido difum ina ndo y españolizando los temas. Siguen siendo constantes sus visitas a la capital del Ebro donde también parece haberse propuesto demostrar que la decadencia cultural no e s más que palabrería de desafortunados . Se encuentra con los amigos de la prensa, escribe a cuatro manos con Rafael Pamplona 123 obras de teatro: juguetes en prosa que quedan en su mayoría inacabados o inéditos 124 y participa en la vida cultural de la ciudad que ya se prepara para el centenario de los Sitios y la Expos ición Universal q ue prefigura celebrar a la    122 VAL, Mariano Miguel de: “De la tropa ara gonesa I”, Nuevo Mundo , Madr id, 19 de noviembre de 1903, “De l a tropa arag onesa II”, Nuevo M undo , Madrid, 23 noviembre de 1903 , “Después del baile”, La Revista Gallega , n. 557, La Coruña, 18 de noviembre de 1905. 123 PAMPLONA ESCUDERO, Raf ael (1865 -1929) : De posición acom odada y vida pública activa, fue doctor en Derecho, prof esor mercantil, secretario general de la, vicepresidente de la Diputación y alcalde de Zaragoza. Pu blicó nov elas e infinidad de artículos en prensa. En tre sus títulos más importantes de stacan: Cuarte l de inváli dos (190 7), Juego de d amas, El hogar en cenizas , Boda y mortaja, La ciudad dada al diablo, Don Martín el human o, Los amarillos, El a salto a l fuerte Aventín, El hijo d e Parsifal, Novelas campesi nas: Los pue blos dormi dos, El c amino de los ci egos, Tierr a prometida, El cura de misa y olla , El charlatán po lítico (1924). Relato s: Engracia (leyenda ), Cara a las llamas ro jas (1925). Cuento s : El tesoro de la bru ja, Siestas del silenciario, Cuentos del Casino. Para una información más detallada de este autor ver: HORNO LIRI A, Luis: El fin de siglo zarag ozano en las novelas de don Rafael Pam plona y Escudero , Conferencia pronunciad a el 19 de ene ro de 1945 en el Ateneo de Za ragoza, p ublica da luego por ést e y por la revista Uni versidad. 124 Entre los papeles encont rados que pert eneciero n a Maria no Miguel de Val, h em os hallado varias obras manuscri tas firm adas por él mismo y Rafael Pa m plona, de cuya represen tación o publicación no tenem os noticia en el mom ento en el que re dactam os este trabaj o. Las obra s son: - Las particiones (Juguetes en dos actos y en pr osa) - El Rigodón de Honor (zarzuela en un acto y en cinc o cuadros y vers o) - Leyes del honor (comedia en tres actos y e n prosa) - Los entorchados (comedia en dos act os y en prosa). Ver hoja facsímil en los anexos de este t rabajo. 60   vez y para lo cual ha creado, como dict an las normas, la correspondiente Junta, llamada la Junta Magna del Ce ntenario presidida por el Vizconde de Espés, a quien, por cierto, De Val recurrirá como verem o s en 1908 para conse guir condecorar a su amigo Rubén con la medalla de oro de los Sitios. También en Aragón, A lberto Casañal, mi buen Albertico, como De Val le llama, le muestra en los días p revios a su boda, el m anuscrito de su obra “La Tronada” que se estrena poco después con much o éxito en el Teatro Lara de Madrid. En marzo de 1904 en Zaragoza, Maria no contrae matrim onio con Encarnación Pascual de Val, hija de su prim a herman a Juana de Val Tejada. Encarn ación es una joven aragonesa ocho años m enor que él que vive en Zaragoza en la casa familiar de l Paseo de la Independencia, número 6, luga r donde el joven y flamante m atrimonio quiere fijar años más tarde su residencia arago nesa. El Liberal da cuenta en sus páginas del enlace: Han llegado a Madrid procedentes de Zaragoza Mariano Miguel de Val y su linda esposa en cuya ciudad han contraído ma trimonio recientemente 125 . No hay hecho señalado de su vida personal o empresa que inicie o apoye que no sea reseñada en la prensa nacional, lo cu al nos da una idea de la enorme popularidad del personaje y de las buenas amistades que en el m undo del periodism o tenía. Decía Darío en el artículo “De Val”: Su gabinete de trabajo está adorna do de libros, retratos autógrafos medallas. Sus íntimos son sabios, cat edráticos, políticos, periodistas y uno que otro autor de los llamados m odernistas 126 .    125 “Sin título”, El Lib eral , Madrid, 23 de m arzo de 19 04. 126 DARÍ O, Rubé n: Todo a l vuelo , op. cit., p. 50. 61   El 10 de diciembre de 1 904 nace en Madrid el prim er hijo de la pareja: Miguel de Val Pascual, del f eliz acontecim iento vuelve a dar notic ia la prensa ; en este caso lo hacen El Liberal y el Heraldo de Madrid 127 . La fam ilia De Val reside en Madrid porque la dirección del Ateneo y los muy di versos proyectos en los que está inmerso Mariano no le permiten ausentarse por m ucho tiempo de la capital, pero son constantes las idas y venidas a Zaragoza y es allí donde nacerá en 1906 su segundo hijo, esta vez una niña: Victoria, de cuya prematura m uerte, ocurrida también en Zaragoza tres años más tarde, escribirá De Val en una s entida carta a su amigo Rubén Darío: Zaragoza, 26 de octubre de 1909. Ho y a las tres de la madrugada falleció mi pobre niña Victoria. Siento que Vd. no la haya conocido, porque de no haber visto lo bo nita y lo buena que era, no cabe comprender toda la inmensidad de mi dolor (...) deshecho quedaré para muchos años 128 . Mariano de Val, como cuenta Darío es “hom bre lírico de paz y de hogar,” 129 y es así cuando el ritm o febril de trabajo, los m últiples com promisos y los que cada vez serán más frecuentes problem as de salud, no se lo impiden.    127 Heraldo de M adrid , M adrid, 10 de di ciembre 1 904: A nuestro dist inguido am igo y com pañero en la prensa Don M ariano Mi guel de Val, enviam os si ncera enh orabuena por el na tali cio de su hi jo prim ogénito . 128 Archivo Ru bén Darío. C olección epistolar. Uni ver sidad C omplutense de Madrid. Carta n. 1898 de Mariano Miguel de Val a Rubén Darío: Zaragoza, 26 de octubre de 1909. H oy a las tres de la madruga da falleció mi pobre niña Vict oria. Sient o que Vd. no la haya conoci do, porque de no ha ber visto lo b onita y lo buena que era, no cabe c omprender t oda la i nmensi dad de mi dolor. N o me que da retrato s uyo, sólo unos pen dientes qu e le compré de l color de sus ojos. (... ) deshecho que daré para m uchos años . 129 DARÍ O, Rubé n: Todo a l vuelo , op. cit . , p. 50 . 62   EL III CENTENARIO DE LA PUBLICA CIÓN DE LA PRIMERA PARTE DEL QUIJOTE. En los últimos meses del año de 1904 De Val está ultim ando el más vasto de sus poemarios, en donde com o dijo Darío “quiso poner la flor armoniosa de su juventud” 130 . Edad Dorada fue editado en 1905 por Bernardo Rodríguez y estaba formado por 36 composiciones algunas de ella s aparec idas ya en prensa o leídas en las veladas poétic as de l Ateneo. Rubén dice: Los versos de Edad Dorada tratan cosas de galantería y elegancia, madrigales apasionados, idealis mo y carne, inspiraciones momentáneas y filosóficas amatorias 131 . Mariano envía ejemplares dedicados de Edad Dorada a am igos y a admirados escritores o a la gente de la p rensa. Cons ervamos la carta qu e acompañó el ejem plar que remitió a Menéndez Pelayo 132 y lo que del volumen opinaron algunos poetas a quienes también envió el ejemplar, Juan Ramón Jim énez, por ejemplo le escribió: Después de leer el libro con dete nimiento, digo que me gusta mucho porque es romántico y sentim ental, dentro de su pseudo-clasicismo aparente 133 . Y Cristóbal de Castro: Es un bello libro, apacible, con penumbra horaciana, candores líricos y remansos de grata honestidad. Son sus páginas de sosiego, como si la    130 Ibídem. 131 Ibídem. 132 Carta de Marian o Miguel de Val y Sa mos a Marcelino Menéndez Pelayo, 24 de mayo de 1905. Carta n. 258, Obras Completas de Marcelino Mené ndez Pelayo , tomo XV III: Rogando que le per done por atrever se a dedicarle el adjunto ejem plar de su li bro Edad Dorada . 133 VAL, Mariano Migu el de: La poesía d el Quijote , Madrid , Bernardo Rodríguez, 1905, pp. 89-90 , (páginas publicitar ias al final del volu men). 63   musa familiar las hubiese ungido. Es el reflejo de una vida plácida, sin tormentos, sin ambiciones, que evo ca el gran soneto de Fray Luis: Agora con la aurora se levanta la luz, Conocidos su gusto depurado, su m anera clásica, su rima impecable y fastuosa, es lógico que en est e nuevo libro resplandezcan los romanticismos de Val envue ltos en un ropaje herm oso 134 . Con este volumen de versos Val deja clara su no -filiación a la m usa nueva: esa que trae el verso dislocado y el ai re extranjero. Así, revistas com o Gedeón , cerrada e intransigente con las nuevas corrientes, alaba las bondades de Edad Dorada y aprovecha para volver a atacar al modernismo que en aquel año de 1905 todavía está todavía en vías de aceptación o más bien de transf ormación. Podrá ser que los versos de Val no le gusten a alguno de esos p oetas que cantan a las princesas vaporosas o vagorosas o vagarosas o c omo se diga, y al mismo tiempo descuidan lamentablemente el aseo de sus uñas, si que también de los oídos y hasta del cuero cabelludo… Los versos d e Val son mucho mejores que los que han llevado a la Academia 135 . El Álbum Iberoamericano , que trae junto a la reseña del libro una fotografía a media plana del au tor, también aprovecha la ocasión para habl ar sob re los aires nuevos y sobre la que algunos juzgan dudosa pervivencia de la poesía: Dícese que hoy no se leen versos. Escríbanse como los de Edad Dorada , y el público se afi cionará á ellos. El estilo de Mariano de Val es clásico, inmaculado: sus romanticis mos tienen siempre visualidad real.    134 Ibídem. 135 “El papel vale m ás”, Gede ón , n. 497, Madrid, 1 de juni o de 190 5, p. 6. 64   Piensa alto, siente hondo y habla claro. Saludem os en él á un poeta de la casta de los Ferrari 136 . Y El Liberal , que dedica una columna en la portada a la aparición de Edad Dorada y a sus aciertos y virtudes, entrevera en sus lín eas de alabanza un algo m enos combatiente pero agudo ataque al primer m odernism o: Su modernism o que va por dentro pref iere la limpia claridad del sol al chisporroteo multicolor y hum oso de las bengalas (…) mejor que los poetas de ahora que a la manera del pá jaro que canta en toda rama cantan en toda rima 137 . Co mo v e mo s, Edad Dorada era muy del gus to de aquellos q ue militaban en el bando de la gente vieja ; era suma y cifra de la po esía que alababan aquellos que se negaban a aceptar los nuevos aires, aquellos que preferían a “los poetas de la casta de los Ferrari”, com o decía la reseña de El Álbum o de aquellos que pensaban que la generalización del modernism o más radical se ría el acta de defunción de la poesía y la confirmación de los postulados qu e hablaban de la decadencia y postración una de España ya bastante malher ida tras el Desastre. Es llamativa y sostien e nuestros postulados acerca de la evolución del modernismo en España y del pensamient o de nuestro autor, la reseña de El Liberal que no duda en calificar el volumen de m odernista, lo que nadie hubiera osado pocos años antes y que hubiera puesto los pelos de punta al mismo De Val, en esos primeros años del siglo cuando la palabra m odernismo y el concepto no habían comenzado todavía su transform ación española. Calificar Edad Dorada de modernista, aunque con matices, m uestra los grandes pasos que se están dando en la    136 “Mariano Miguel de Val, sec retario de l Ateneo de Madrid autor del nuevo libro Edad Dorada ”, El Álbum Ib eroamericano , Madr id, 7 de julio de 1905, n. 21, p. 10. 137 “Edad D orada ”, El Liberal , Madri d, 26 de m ayo de 1905, p. 1. 71   con dureza en su discurso a la decadencia a la que tanto temía y que a todas horas negaba, asociada con las “sacrílegas avan zadas” del m odernismo poético: “Nueva Flora”. Invitaba a los poetas a olv idar el declive y a tom ar el ejemplo literar io de Cervantes: Pertenezco á una generación todavía sin historia, que apenas balbucea, pero que llega ya y se agranda en el horizonte, y parece traer por estandarte la enseña de la rebeldía y se hace anunciar por sacrílegas avanzadas, despreciadoras de todos los respetos; avalancha implacable, desdeñosa, que atropella los ídolos más altos y amenaza derribar a ltares y templos. El “más allá” de sus primeros ideales es un mal que le ciega á cada paso. Son jóvenes; engendrados en días de dolor, vinieron ya angustiados á la vida. Hora llegará, no lejana, en qu e, percatándose de la brevedad de la existencia, se den m ás á saborear los sazonados frutos, que á inventar nueva Flora, y sin esperar de la incertidum bre del porvenir amaneceres cada vez más claros, tengan por bueno el sol, por despejado el cielo, por floridos los árboles y con solo dejarse acercar lo que antes rechazaban, crean haberlo descubierto todo, saciando así las ansias de sus dorados sueños. Nadie mejor que Cervantes para se r el maestro de es a nueva generación intelectual que, lejos de manifestarse, co mo él, en sus juicios, recatada y benévola, alarde a de valentía contra los difuntos y es basta aduladora entre los vivos 148 . Glosaba también en el trabajo las palabras del discurso sobre Cervantes de Juan Valera “el maestro Valera, el inm ortal Va lera, cuya sepultura, caliente aún, perfuman todavía, las flores que con él enterraron” 149 , acerca de lo d esacertados que están aquellos que quieren ver en Don Qu ijote un personaje ridiculizado:    148 VAL, Mariano Migu el de: La poesí a del Quij ote , Madrid, Bernard o Rodríguez, 1905, pp . 6-7. 149 Ibid ., p. 14. 72   Más injusta que la de aquellos que imputan á Cervantes el del ito de haber intentado en el Quijote poner en ridículo las ideas caballerosas, el honor, la lealtad, la fidelidad, la c astidad en los amores y otras virtudes que constituían el ideal del caballero y que siempre son y serán estimadas, reverenciadas y queridas de los nobles espíritus 150 . Analizaba también con ejemplos el poeta que hay en Cervantes, inclu so en su prosa y terminaba negando de nuevo el decl ive de España, invitando al optim ismo y a la regeneración castiza. Eso de que España está herida de muerte es solo un rum or falaz, “el sol no se pone en nuestros dominios”: Yo sé, en fin, que en todas las nacio nes saben que para hace r los honores á cuantos vengan de fuera, tenemos aún voces co mo Marcelino Menéndez y Pelayo, como Santiago Ra món y Cajal, como Francisco Navarro y Ledesma, como Miguel de Unamuno, co mo Benito Pérez Galdós, como Juan Valera, aunque esta voz ya no será voz, sin o eco, porque los cielos, al oiría hablar de Cervantes la han querido, sin duda, para sí; tenemos, en fin, aún glorias universales; tenemos aún ingenios españoles. ¡Cómo habrá de convencerme el que me diga que el sol se pone ya en nuestros dom inios! 151 Rubén Darío ha compuesto La Letanía de Nuestro Señor Don Quijote , que por enfermedad no puede leer él m ismo en es a mism a velada del 13 de mayo, pero que resuenan con fuerza en la voz d el actor Ri cardo Calvo en el Ma drid con memorativo. En el poema Rubén destaca ta nto la valentía co mo la tristeza de Don Quijote, un texto teñido de melancolía que busca la signi ficación de ese héroe en m edio de tantas voces que vaticinan el ocas o y que hablan de nuestr a raza moribunda. Don Quijote como asidero, com o faro y como respuesta:    150 Ibid ., p. 20. 151 Ibid ., p. 83. 73   ¡Ruega por nosotros, hambrientos de vida, con el alma a tientas, con la fe perdida, llenos de congojas y faltos de sol, por advenedizas almas de manga ancha, que ridiculizan el ser de la Mancha, el ser generoso y el ser español! Don Quijote ajeno a lo que tres siglos después de su nacimiento su nom bre significa o su nom bre qui eren hacer significar: ¡Tú, para quien pocas fueron las victorias antiguas y para quien clásicas glorias serían apenas de ley y razón, soportas elogios, memorias, discursos, resistes certámenes, tarj etas, concursos, y, teniendo, a Orfeo, tienes a orfeón! Don Quijote rebelde, enemigo de los moldes y a las Academ ias, De tantas tristezas, de dolores tantos, de los superhombres de Nietzsche, de cantos áfonos, recetas que firma un doctor, de las epidemias de horribles blasfemias de las Academias, líbranos, señor. Veremos que Mariano de Val pese a vibr ar con estos versos va m uy pronto a desoír el subversivo ruego fundando la Academia de la Poesía Española. También a este m ismo propósito cervanti no se convocaron en el Ateneo, tres concursos sobre temas distintos de carácte r cie ntífico, artístico y literario. Los dos primeros prem ios quedaron desiertos y el últim o, el literario, es el que gana el castizo 74   Julio Cejador por su citado trabaj o titulado “G ramática y vocabulario del Quijote” incluido también en el volum en conmemorativo. Como apunta Rafael Labra en sus Notas sobre el Ateneo , se debieron estos concursos principalm ente a la actividad del Secretario De Val, que adem ás de liderar la iniciativa, consiguió sacarla adelan te con el apoyo p ecuniario de algunos ministros, algunos particulares (él m ismo en tre otros) y del rey D. Alfonso XIII, que no sólo contribuyó económicam ente, con 5000 pesetas en total, como sabemos por las cartas que la re al casa rem itió a Mariano Miguel de Val y que se conservan en el archivo de Ateneo 152 , sino que participó con su presen cia en varios de los actos. El centenario de Quijote, como veremos, se va a convertir en una fecha clave en la transform ación del modernismo español y en la puesta en marcha de la maquinaria que recupere el sentir nacional. En toda España se sucedieron los actos conmemorativos de todo tipo, también en Aragón, el alcalde conservador y pa reja literaria de nuestro De Val; Rafael Pamplona, se quiere sumar a la celebración com o detalla el Heraldo de Aragón : Pamplona quiere que Zaragoza no dej e de figurar tan digname nte como por su nombre y significación le corresponde en las fiestas que España organice para conmemorar el aniversario del Quijote (…) que se felicite al ilustre escritor aragonés Mariano de Cavia por su hermosa    152 Archivo del Atene o de Madri d. Carta de la Inte ndencia General de la Real Casa y Patrim onio a Mariano Miguel de Val en 1904 (ver facsímil en a nexos): Tengo el ho nor de m anifestar a usted cont estando a la peti ción f ormulada por el ilustrado centro de que es digno secret ario, que SSM M y AA RR los p ríncipes de Asturias cont ribui rán con m ucho gusto al proyectado c ertam en lite rario del Ateneo de Madri d al cual destinan lo s siguiente premios. S.M el Rey 2000 pesetas, SM la Reina 1500 pesetas y SS.AA los príncipes de Astur ias 1500 pesetas. 75   iniciativa y que se no mbre una comi sión encargada de estudiar el programa de festejos con que Zaragoza ha de adherirse 153 . Se formó la correspondiente comisión encargada de organizar el homenaje aragonés ofreciendo la presiden cia a de honor de la com isi ón a la Excma. Sra. Dª María del Carmen de Aragón Azlor e Idiá quez, duquesa Villaherm osa. Como afirma y relata Jesús Rubio acerca de las celebraciones en Aragón: La crónica del Centenario de 1905 del Quijote en Aragón es la crónica de una celebración pintoresca –rem edo provinciano a escala de las celebraciones elitistas de la capital del reino– con algunos flecos populares como la mojiganga cervantina organizada por el ayuntamimento de Zaragoza que el 7 de mayo de 1905 dio vid a a los héroes cervantinos haciéndolos desfila r por las calles zaragozanas, o el nuevo desfile de los personajes cervantinos en los preámbulos de las vaquillas de Pedrola, convertida por unas horas en una nueva ínsula Barataria poblada de gorrones y palurdos que disfrutaron lo suyo a costa de la casa ducal 154 . Como afirmaba Val tres años después, cuando en Aragón se preparaban los actos del Centenario de los Sitios de Zaragoza, aludiendo a aquella provinciana celebración aragonesa del Centenario de Quijote: En la conciencia de todos está: y claro es que no habían de reduc irse nuestras iniciativas a presentarnos en época tan señalada sin otro    153 “El Centenario del Quijo te”, Heraldo de Ar agón , Zara goza, 16 de diciem bre de 19 03. 154 RUBIO JIMÉNEZ, Jesús: “ El tercer centenario de l Quijote en Aragón : entre el regionalismo y la melancolía nacion alista”, Cervantes en el espejo del tiempo , PINA M ª Carmen (coo rdinadora), Zaragoza, Prensas U niversitar ias de Zara goza, 20 10, pp. 367-391. 76   programa que unas cuantas corridas de toros y unas cuantas salidas de la tradicional comparsa paras divertir a los vagos o a los chicos 155 . REVISTA DE CIENCIAS LETRAS Y ARTES, ATENEO . Si bien gracias a estas fiestas y velad as y al incan sable trabaj o de sus m iembros la vida del Ateneo atravies a un buen m omento, no cesan de aumentar lo s socios y el éxito del Program a de Extensión Univers itari a ha quedado patente, el secretario se sigue quejando del insuficiente apoyo del gobierno para con el Ateneo y sus empresas; un apoyo que com o afirma Rafael Labra, miembro del Ateneo y fundador de la Institución Libre de Enseñanza, es fundamental por la función eminentemente social que tiene la enseñanza 156 . Pese a la falta de ayudas del gobierno, Val encuentra propicio el momento para llevar a cabo esa idea que ha ido madur ando y que no lo ha abandonado desde aquella Letras de Molde de sus 20 años. El proyecto de crear una revista, que además de ser órgano de la institución que dirige, pueda dar cabida a todas las manifestaciones literarias de autores nuevos o consagrados y que sea la revista faro de la nueva generación a la que pertenece y que está ensay ando una nueva estética que se adapta a España. Una revista que secunde, dentro y fuera de Madrid, los trabajos inte lectuales y los empe ños propagandistas del Instituto.    155 VAL, Maria no Miguel de: “Los intel ectuales arag oneses ante la Exposición”, Di ario de Avisos de Zara goza , Zaragoza , 19 de febre ro de 1908. 156 LABRA, Rafael: El Ateneo. No tas históricas (1 835-1905) , Madrid, Tip ografía de Al fredo Al onso, 1906, pp. 13 6-137: La subvenció n del estado, que sirve y m antiene el princi pio esencia l de la libertad de enseña nza, imposible de com padecer, no solo con la afirmación absoluta d el monopo lio de la enseñanza por el Estad o, sino con todo sistema de concurrencia, más o menos franca que de bilite la acción indi vidual pedagógica o retarde la entrega a la so ciedad en general de los medios de en señar. (…) Porque hay que repeti r m ucho en estos m omentos que la enseña nza es, de p or sí, una función s ocial. 77   En realidad, el hecho de que el Ateneo madrileño poseyera su revista oficial, no era entonces una idea nueva; ya en 1888 había existido una revista mensual llamada Revista del Ateneo , que además de dar cuenta de las actividades previs tas por el círculo, reproducía text os de conferencias y cróni cas de veladas poéticas allí celebradas. Pero esta vez, Val ans ía algo más; ha elaborado un proyecto m ás ambicioso. Quiere ver im presos grandes textos de autores nuevos o consagrados, quiere abrir las puertas a todos los poetas, porque “otro siglo de oro se avecina” 157 . Quiere hacer de Ateneo una publicación que sea a la ve z el medio de difusión de lo que ocurre en el Ateneo y referente literari o y cultural de la España del mom ento. Con no poco esfuerzo, la empresa se lleva a cabo. Si bien, com o vamos a comprobar, el m otor y alma del proyecto fu e D e Val, la publicación dependía de la corporación que le daba nombre y por tant o en los primeros años las decisiones editoriales eran discutidas por los miembros de la junt a de gobierno del Ateneo. El 10 de diciembre se dio lectura a un proyecto aprobado ese mismo día. La junta de gobierno, por las activas gestiones de su Secretario, el Señor Val, designó a las personas que habían de constituir la Junta inspectora de la revista 158 . Aprobado el proyecto, la intención era pub licar dentro del p rimer trim estre de 1906 la primera entrega de la Revista Mensual de Ciencias, Letras y Artes: Ateneo y así fue; en febrero, puntual a la cita y siendo Mariano Migue l de Val el redactor jefe, vio la luz la flamante publicación con una dedicatoria en la prim era página, del socio ateneísta número 7777, el rey Alfon so XIII, que decía:    157 VAL, Mariano Migu el de: De lo bueno y lo malo , op. cit., p . 129. 158 LABRA, Rafael M.: Notas históric as del At eneo , op.cit., p. 134. 78   Como Ateneísta y amante de la cultura de mi país inauguro con muchísimo gusto la revista del Aten eo firmando en su prim era página. Alfonso XIII 159 . Ateneo abrió sus puertas a los mayores representantes del modernism o español e hispanoamericano, pocos escritores fuer on los que no publicaron algunas líneas en Ateneo o cuya obra no sea reseñada en alguna de las secciones de la revista. La importancia de esta revista queda patente a l observar tan to la nómina de autores españoles e hispanoamericanos, que en e lla publicaron como las autoridades que formaban la junta de gobierno 160 . Ateneo se va a convertir también, com o veremos, en la revista o ficial de la versión más española del m odernismo y con és ta de la Academia de la poesía y junto a La España Moderna y Cultura Española se situará entre las tres revistas más prestigiosas del momento en España. Siendo Mariano de Val el director de l proyecto, hay participación obligada de colegas aragoneses como Mathéu, Ram de Viu, Celorrio, Pamplona o José García    159 “Revista Mensual de Ciencias, Letras y Artes”, n. I, Madrid, enero , 1906. Ver facsím il en anexos . 160 Junta de gobie rno de la revista Atene o : Presidente: Segismundo Moret. Sección de Literatura: Marcelino Me néndez y Pe layo, Emilia Pardo Bazán , Adolfo Bonilla y San Martín y Carlos Fern ández Shaw . Sección de ciencias Físico-M atem áticas: Leonardo Torres Que vedo. Sección de Ciencias Biológicas: Santiago R amón y Cajal. Ciencias Naturales: Manuel Antón y Fe rrándiz. Ciencias Químicas: José Rodríguez Carraci do. Ingeni ería: Jos é Marvá . Historia: R afae l Ureña, R afael Marí a de La bra, y Juan Menéndez Pidal. Artes Plásticas: Aureliano Beruete, Jo aquín Sorolla y Vicente Lampérez. Música: Tomás Bretón, Cecilio Roda y Rudesin do Montoto. Comisión Ej ecutiva: Rafael Salillas, Manuel Antón Ferrándiz. Jefe de redacción: Mariano Miguel de Val. 79   Mercadal. Tamb ién activa participación de es critores de América que desde el prim er número tuvieron su sección, con textos de Rubén Darío, uno de los amigos m ás queridos, que em pieza a colaborar en Ateneo a los pocos m eses de su aparición publicando la “Marcha triunfal”. Tambié n Amado Nervo, encargado de la sección “América”, que cuando se cum plía un año de la existencia de Ateneo , envió una carta a Mariano de Val, proponiéndole la public ación de la traducción por Ignacio Mariscal de El cuervo d e Edgar Allan Poe: “Se la e nvío a usted íntegra para que por primera vez en España la publique íntegra Ateneo” 161 . Así, aparece por vez prim era en España , la versión castellana íntegra de El Cuervo de Poe 162 . También el argentino Ugarte, el peruano Santos Chocano o el mejicano Balbino Dávalos publicaron en Ateneo , incluso c omo le dijo Val a este último en una carta en 19 10: Necesito un retrato suyo de gran unifor me y condecoraciones á fin de reproducirlo en Ateneo , con cualquier pretexto 163 . La nómina de autores presentes en Ateneo es extensa y el estudio de esta publicación nos parece fundamental para entend er los procesos estéticos de la España de principio de siglo, por eso este trabajo le dedica un cap ítulo aparte a los orígenes, trayectoria, alcance, contenidos y porm enores que rodearon la gestación y la vida de esta revista de larga vid a si se la compar a con la m ayoría de la época, pero que no logró, sin embargo, cumplir los siete años ni sobrevivir a la joven m uerte de su fundador en 1912.    161 NERVO, Am ado: “Carta”, Ateneo , n. XVI, Madrid, abril, 1907, p. 334. 162 MARISCAL, Ignacio: “El cuervo, poesía de Edgard P oe (versi ón caste llana)”, Ateneo , n. XVI, Madrid, ab ril, 1907 , pp. 335-339 . 163 Fondo Bal vino Dával os, carta de Mariano Miguel de Val a Ba lbino Dá valos, 6 de julio de 1910, Caja 4, exp. 7 0, f. 2. 80   En febrero de 1906 coincidiendo con la aparición del primer núm ero de Ateneo, se funda en Madrid un Centro Aragon és al que, como no podía ser de otra forma, Val adhiere y con el que co labora asum iendo el cargo de vocal. Esta tarde se ha celebrado en uno de los salones del edificio de la bolsa una reunión de aragoneses, con el objeto de proceder a la fundación en Madrid de un centro al que concurr an y en el que se comuniquen y conozcan todos los hijos de Aragón que residan en la corte. A las cuatro, hora que indicaba la convocatoria publicada en los periódicos er a verdaderamente pequeño el local para contener a la multitud que a él acudió. Allí se veía desde la modest a gorra del obrero a la fl amante chistera del hombre público (…) Se e xpresó en la reunión la necesidad de buscar casa cuanto antes y termi nó con un “adiós m años” que produjo grandes aplausos y entusiastas vivas ( …) Se hicieron más de ochocientas inscripciones, cifra que permite augurar vida próspera y feliz al centro aragonés de la corte 164 . Una vez inaugurado el Centro son varios los banquetes que se organizan y a los que no falta nuestro protagonista. En mayo del año siguiente se celebra uno dedicado a Teruel y en el que Val participa con una ingeniosa adhesión en verso que arranca sonoros aplausos entre el público, como dice la nota que del evento hace el Heraldo de Madrid 165 . Mariano de Val no deja de “ejercer de aragon és” en la corte, como él mismo escribe en sus “crónicas m adrileñas” de El Heraldo : No puedo menos que sentir una satis facción muy honda : la de verme a pesar de la distancia en comunicación con la tierra querida. Soy como    164 “Los aragones es en Madrid, fundación de un círc ulo”, Diario de Avisos de Zara goza , Zaragoza, 19 de febrero de 1906. 165 “Banquete Aragonés”, Heral do de Madri d , Madrid, 26 de may o de 1907. 87   La autosemblanza d e Mariano de Val apar eció el 23 de abril del año siguiente, se trataba de un tríptico titulado “Ayer, Hoy y Mañana” , en el que hoy, su hoy de 1908, era el dolor por la muerte del padre: La lira está de luto porque mi padre ha muerto y déboles el tributo que se le rinde a un santo. ¿Oirá mi voz? ¡Quién sabe! Murió tranquilo en cuanto anclada vio mi nave en el seguro puerto. Su Ayer era la elección del incierto camino de la poesía: Aunque inexperto, fuerte por mi fe y mi esperanza, Pues para mí todo era azul de polo a polo. Y en mi triunfal carrera, de luz y de alegría, O en los rigores de la peor andanza, Siempre ósculos y flores brotó mi poesía. y su Mañana era la muerte: Qué quedará mañana sino débil memoria? En vez de alientos mozos, en vez de ansias de gloria, Los restos y destrozos de la ilusión perdida 183 . La editorial Biblioteca Ateneo, que Val va a fundar poco después, planea publicar un volumen con todas estas autosem blanzas como aparece en la página de publicidad del sello en la revista del mi smo nombre, pero hasta donde sabem os ese volumen nunca vio la luz y esos autorretrat os se recopilaron solo casi un siglo m ás    183 Ibídem. 88   tarde 184 . Del tríptico escrito por De Val hablarem os m ás tarde en el capítulo dedicado a su poesía. AMÉRICA Y LOS AMIGOS DEL IDEAL ROOM. De Val está implicado en cam pañas americanistas, contagiad o y animado por el espíritu de Rafael María de Labra, amigo y anteceso r en el cargo de director del Ateneo de Madrid. La derrota de España ante los Estados Unidos y el problema nacionalista han supuesto un reacercamiento hispanoam ericano y una búsqueda de una identidad cultural común 185 . Esta actitud española vol cada hacia América Latin a coincide adem ás, con un gran interés la tinoamericano por sus ancestros españoles. Raro era el autor americano que no dedicab a algún texto a su experiencia española. Las editoriales españolas van incorporando a sus catálogos autores americanos que logran alcanzar gran popularidad, como Am ado Nervo, Santos Chocano cuyo libro Alma América ha sido muy celebrado en España y el argentino Manuel Ugarte, por no decir Rubén Darío cuya consagración ha venido de la m ano de Valera. Las legaciones culturales en Madrid están a cargo de escritores y poetas que publican también en España y frecuentan los círcul os literarios. Los periódicos americanos son de referencia de los españoles como es el caso del porteño Caras y Caretas con una tirada de 120000 ejemplares 186 . Algunos libros de autores de Am érica, difíciles de encontrar en la corte, pasan de mano en m ano y las revistas de literatura no dejan de dedicar secciones a los hermanos de América que a su vez refuerzan su autoconciencia latino americana envueltos po r el clima generado tras la guerra del 98.    184 PHILLIPS AL LEN, W.: P oetas del día, el Li beral 1908-19 09, Barcel ona, Ant hropos , 1989. 185 Sobre este tema: RAMA, Carlos M: Historia de las relaciones c ulturales entre Es paña y América Latina , México , Siglo XIX, 1982. VÉLEZ, Palm ira: La histo riogra fía american ista en España , Madrid, Iberoamericana Ve rbuert, 2007. 186 Dato extraído de la carta enviada por Marian o Miguel de Va l a Rubén Darío en 1910. Archivo Rubén Darío, colección e pistolar, Unive rsidad Complutense de Madr id. 21 de m ayo 1910. Carta n. 1910. 89   Se fundan en Madrid corporaciones americanistas com o La Unión Iberoamericana (que se constituyó en 1884 y poco después se fusionó con la Unión Hispanoamericana que inauguró su sede madr ileña dos años m ás tarde, en el paseo de Recoletos número 10) y el Centro de Cultura Hispanoamericana de carácter m ás conservador, auspiciado por Canalejas y por el ministro de in spección pública Julio Burell y nacido en 1910 con el objetivo de facilitar la a proximación inte lectual americana no atendien do a cuestiones ec onóm icas como sí hacía La Unión y centrado sobre todo en temas culturales. Su vicepresidenta, Blanca de los Ríos, denominó el m ovimiento en que estaba integrada de “u nificación étnica”. Un movimiento: Donde espiritualmente conviva la raza que ni el Océano, ni la emancipación, ni influjo alguno, lo grará separar, porque la unirán siempre la heredada sangre, las poderos as leyes fisionómicas y psíquicas de la herencia y la c onsanguinidad eterna del idioma, que no es un mero amontonamiento de vocablos, sino la esencia misma de la estirpe, una e indivisible como el alma que nos anima 187 . De Val, que com ulga con esas ideas es tá asociado al este Centro desde su nacimiento e im plicado en otras cam pañas am ericanistas llevadas a cabo tras el Desastre desde las tribunas del Ateneo, en la prensa y, en su caso, com o veremos, en la Academia de la Poesía Española. Son éstas, cam pañas cuyo objetivo fundamental es afianzar la confraternidad hispanoamericana 188 , procurar por m edi o de la cultura y de la enseñanza “la reivindicac ión histórica de la gran obr a civilizadora de España en América” y el fortalecimiento de la idea de la raza hispánica del qu e hablaba la    187 DE LOS RÍOS, Blanca: “Editorial”, Cultura Hispano-America na, Madrid, mayo de 1912, p . 2. 188 Los días 16 al 19 de abril se celebró la As am blea Española de Soci edades y Corporaciones Americanistas que, com o afirma José Carlos MAINER , es to nos pe rmite cont empl ar el auge de los fervores, entre los ad herentes: Dato, Maura, Moret, Porfirio Díaz, Galdós, Altam ira, Am ado Nervo, Rubén Darío y Mariano Migu el de Val . 90   vicepresidenta. En una reveladora conferencia d ictada precisamente en este Centro, Mariano de Val desgrana esas id eas sobre la empresa civilizadora: (…) bien puede afirmarse no fueron las carabelas la s que salieron al encuentro de América, sino América la que salió al paso a los heroicos navegantes para detenerlos y decirles: Aquí estoy. Así se explica pues, que en muy poco tiem po fructificasen aquellas vírgenes tierras incultas, prestándose ubérrimas a vigorizar y enriquecer a sus nuevos pobladores, heraldos gloriosos de aventura y raza redentora de la gran naturaleza americana 189 . Sobre la conservación de la pureza del idioma, Sobre todo, velemos por la pureza del habla para que no se corrompa al contacto de los otros idiomas que viven con él en aquellas urbes cosmopolitas, enviemos allí profesores de castellano, enviemos libros de nuestros maestros hasta recuperar el mercado que nos pertenece y que nos hemos dejado usurpar por extranjeros editores 190 . O el intento por desterrar el pos itivismo sociológico que hacía circular la idea de la de la “raza moribunda” y de su inferiorid ad con respecto a los anglosajones (“el hombre altiv o de la raza opuesta”). Aquella insolente que no hace mucho nos lanzó, con ridículas pretensiones de aniquilarnos, el hombre altivo de la opuesta raza, ha sido desmentida por otro sajón. Me refiero a John Chamberlain: “Eso de que    189 VAL, Mari ano Miguel de: Refl ejo de la vida re gional e spañola e n América , Co nferencia da da el 28 de abri l de 191 1 en el Cen tro de Cult ura Hispa noam ericana. Re produci da en Atene o , n. IV, Madrid, abril, 1911 , pp. 235-2 36. 190 Ibídem. 91   España es un país muerto, es una leyenda sin base alguna racional. Eso de la raza moribunda es una superchería” 191 . Estos son algunos de los pensamientos que Val compartía con los hom bres del Centro y con el general espíritu american is ta de aquellos años y que lo movieron a llevar a cabo acciones de interés común hispan o entre las que se contaba la fundación de centros como los ya citados o la Acad em ia de la Poesía que, como veremos, también apelaba a la unión y la celebración de innúm eros homenajes y conmemoraciones que englobaban a toda la raza hispana. Por otro lado, en el caso de Mariano de Val podemos decir que su amer icanism o trascendió lo teórico y se extendió al terreno de lo personal; llevó la s ideas de hermandad e intercambio al plano de los afectos. Como un diplom á tico cuyo trabajo fuera acoger y ayudar a todos los hermanos americanos que llegaban a Madrid, Val los recibe, les brinda su apoyo, los introduce en los círculos literarios de la corte, encuentra acomodo para sus textos en editoriales y prensa, ayuda económ icam ente e incluso consigue para ellos medallas y condecoraciones oficiales españo las como fue el caso que verem os de Rubén o de Balbino Dávalos. Como dijo Alfredo Vicenti, director de El Liberal : De Val es un obrero infatigable en la tarea generosa de unir almas y pensamientos entre España y América y de alentar a cuantos se hallaban en nuestra patria necesitados de sostén y de estímulo 192 . O el propio Val que a propósito de lo mismo afirm aba: He conocido, tratado y atendido con verdadero afán, en cuanto me ha sido posible, a muchos americanos de los que vinieron a Madrid con sueños de gloria 193 .    191 Ibídem. 192 “Mariano Miguel de Val”, El Liberal , Ma drid, 8 de agost o de 1912. 92   Estas palabras aparecen en el artículo que le dedicó al poeta del Perú José Santos Chocano, al que como cuenta en el m ismo texto, conoció en un banquete de La Bombilla con el que se obsequiaba a Rodin, que es taba de visita en M adrid 194 . De Val relata que en mitad de aquel banquete un joven de aspect o de indio robusto, ancho de hombros y cargado de espalda: Se levantó en nombre de la joven América, sacó unas cuartillas y comenzó a recitar haciendo un lamentab le galleo que daba pie a tomar a broma lo excesivamente retórico del brindis fuera de tono y de medida 195 . Val cuenta que pese a las feroces crític as de los allí presentes ante aquella intervención, encontró simpática la conducta de José Santos Chocano. Una hora más tarde Chocano y yo nos apeábamos de distintos coches en la puerta del Ateneo. Nos relacionaron y me dijo que deseaba de mí el honor de ser presentado a Echegaray y a Moret, para quienes traía cartas. Aquella tarde misma le presenté a Ec hegaray . A casa de Moret no fuimos hasta algunos meses después. Hicimos amistad y , pasado el veraneo, ingresó de lleno en el grupo de mis íntim os 196 . Val le dedic ará un ensay o, abrirá las páginas de Ateneo a su pluma 197 y pese a la mala fama de oportunista que se ganará el peruano en la corte y a sus intrigas en la       193 VAL, Mari ano Miguel de: “José Sant os Choca no, un p oeta del Perú” , De lo bueno y lo malo , Madrid, Imprenta d e Bernardo Rodríguez, 1909 , p. 28. 194 Junto a Querol, a Zuloaga y al príncipe rus o Saka roff, Rodin hizo un viaje en c oche a Toledo en donde, como dice una nota de prensa , mata ron un caballo y atropellaron a un hombre. Caras y Caretas , Bueno s Aires, 28 septie mbre 1907, p . 67. 195 VAL, Mari ano Miguel de: “José Sant os Choca no, un p oeta del Perú” , De lo bueno y lo malo , Madrid, Imprenta d e Bernardo Rodríguez, 1909 , p. 31. 196 VAL, Mari ano Miguel de: “José Sant os Choca no, un p oeta del Perú” , De lo bueno y lo malo , Madrid, Imprenta d e Bernardo Rodríguez, 1909 , p. 32. 197 “Las minas del Potosí” (Poesía), Ate neo , n. I, Madrid, enero , 1906, pp. 41 ; “Seno de rein a” (Poesía), Ateneo , n. I, Madrid, en ero, 1906, pp. 41 ; “Perú. Información”, Ateneo , n. X, Ma drid, 93   Legación de Nicaragua, seguirá frecuentándolo hasta su pa rtida de España donde su Alma América es conocido y valorado por todo s porque “en suma es un poeta español, muy a tono con la sensibilidad calderoniana de nuestra España” de donde, por cierto, salió huyendo involucrado en un turbio asunto de es tafa y tras una rocambolesca existencia acabó asesinado en Chile. Chocan o dedicará a de Val El Perú aparecido en Ateneo en 1910. También otro am ericano, Amado Ner vo que en una carta a Unam uno se quejaba: Los literatos de España nos ven con cierto aire de desdeñosa superioridad. No conocen nuestra obra y somos para ellos simples indianos con una falsa tradici ón de dinero y de candidez. Encontró en Mariano de Val todo lo cont rario y fue desde su llegada a Madrid su amigo y protector. “Tú que todo lo puedes” 198 , solía decirle con cariño el m ejicano que no dejaba de sorprenderse de la extraordina ria capacidad de Mariano de Val para conseguir casi cualquier cosa que se propusie ra. También en París se había corrido la voz entre los am ericanos allí residen tes de la importancia que tenía codearse con Val en la capital de España. Y así describí an algunos americanos, entre ellos Am ado Nervo, la conquista: Amado, Luis y yo ya nos tuteamos con de Val! 199       octubre, 1 906, pp . 343-3 44; “Medal lón clási co” (Poesía ), Ateneo , n. XIX, Ma drid, jul io, 190 7, p. 49; “Corazón a bierto” ( Poesía), Ateneo , n. XXIII, Madrid, noviembre, 19 07, pp. 418-4 19; “Oda salv aje” (Poesía), Aten eo , n. II, Madri d, febrero, 1909, pp . 121-1 24; “Sol y som bra” (Poesí a), Ateneo , n. VIII, Madrid, agosto, 190 9, pp. 299-302. 198 Aparece en DARÍO Rubén: Todo al vuelo , Madrid, Renac imiento, 1912. 199 El yo que escribe es Ró mulo Farrera de visita en Madr id en 1909 con Luis Reyes Spíndo la director de El Heraldo de México y gerente de El Mu ndo Ilustr ado . Se trata de una tarjeta postal con una ilustración de un óleo del boule vard de Mont mart re. Fondo Ba lbino Dá val os, Caja 12 , exp. 15, f. 2. 94   También Rubén cuando su relación c on Francisca Sánchez no era oficial contaba con su amigo y confidente Ma riano y entre las páginas del famoso Cuaderno Azul que perteneció al nicaragüense hay una titulada “Clave para Francis ca” con las claves ideadas por Darío para cifrar los cab les que entre ellos se enviaban. En esa leyenda la primera palabra es “Val” que equivale a “Estoy bien” y la segunda “Fran” que equivale a “muy bien – hay fondos”. “Val” y “Fran”, las dos personas más queridas e importantes para Darío en Madrid 200 . Sobre Nervo a quien conocía bien porque habían compartido apartam ento y penurias en París, Darío escribe: En París pasamos juntos días de ilusión y de alegría, pimentados con el poco de locura y capricho que los bi zarros años y el medio nos exigían. Allí tuvimos ciertas relaciones extraordinarias, ciertos amigos fantásticos, Yo he admirado en Nervo siempre su am or de belleza, su culto misterioso de idealidad. El simbolism o influyó m ucho en él. Después, libre su personalidad lírica, fue por todas partes, en vuelo y en armonía. Tras largas complicaciones est éticas, ha llegado á uno de los puntos más difíciles y más elevados del alpini smo poético: á la planicie de la sencillez, que se encuentra entre picos muy altos y abismos muy    200 Archivo R ubén Darí o. Uni versida d Com plutense de Madrid, “C uadern o Azul”, carpeta 6, signatura: 540, p. 40: “Para Francisca” Val: estoy bien. Fran: muy bien. H ay fondos. Ma: mal envía lo que puedas. Bien: q uedo de m inistro. Fe: tengo que ir a Nicaragua. Fe: salgo para París. “Para cablearm e a mí” Luz: todos muy bien, esté tran quilo. (Ver im agen facsím il en los anexos de este trabajo) 95   profundos. Por todo esto, pues, sabéi s ya que Amado Nervo tiene mi amistad y mi admiración 201 . Nervo en sus años en la legación de México participará junto a de Val en diversos proyectos como el de l Congreso y la Academ ia de la poesía o en la revista Ateneo donde dirige la sección americana y donde publicará num erosos trabajos en prosa y verso 202 , también presentará a Val a otro s colegas de Am érica e introducirá en la sección los textos como la traducción de El cuervo de Poe del m alogrado y también m ejicano Ignacio Maris cal o los versos del libro Las Ofrendas de Balbino Dávalos: Gracias por el retrato que reproduciré en la revista del Ateneo al hacer el elogio de Las Ofrendas 203 . Nervo tampoco falta a las reuniones pa ra hacer conversación y versos del Ideal Room o al té en la casa de Mariano 204 y en 1909 le dedica el te xto “La alegría de los ciegos” que forma parte del libro Ellos .    201 DARÍO R UBEN: “L os dipl om áticos poet as, Am ado Ne rvo”, Ate neo , n. III, Mad rid, marzo, 1 909, pp. 129-136 . 202 “El Kempis” (Poesía), Ateneo, n. III, Madrid, 19 06, p. 157; “Esta n iña dulce y gr ave…” (Po esía) Ateneo, n. III, M adrid, 1 906 p. 157; “Méjico. Inform ación”, Ateneo n. VI, Madrid, 1906 , pp. 544- 547; “ Algunos m ejicanos”, Ateneo n. VIII, Madrid, 1 906, pp. 170- 174; “En voz baj a. ¡No le hab léis de amor!. Al viento y al mar. La vieja canción de los cintillos del hada” (Poesías), Ateneo , n . XIII, Madrid, 1907, pp . 40-42; “Un a poesía de Edgard Po e”, Ateneo , n. XVI , Madr id, 1907, pp. 334; “Méjico. Ezequiel A. Chaves ”, Ateneo , n. XVI II, Madri d, 190 7 pp. 531- 532; “Mé jico. Las pi rámi des de San Juan Teot ihuacan” , Ateneo , n. XIX, Madrid, 1907, pp. 78-79 ; “Al volver”, Ateneo , n. XXII , Madrid, 19 07, pp . 326-32 7; “Algui en ha entrad o”, Ateneo , n. XXII, Madrid, 190 7, pp. 326-327 ; “La hacienda pública me jicana” (Inform ación), Ateneo , n . I, Madri d, 1908 , pp. 68-6 9; “Al pa rtir”, Atene o , n. IV, Madr id, 1909, pp . 224-225; “El con tagio de la vida”, Ateneo , n. VII, Madrid, 190 9, pp. 23-24; “Juana de Asbaje”, Ateneo , n. VI , Madri d, 1910, pp. 344-35 3. 203 Fondo Bal vino Dával os, cart a de Mari ano Mi guel de Val a Jovita Anay a de Dávalos 10 de j ulio de 1909, Ca ja 4, exp. 45 , f. 4. 96   El Ideal Room en Alcalá 17 fue, adem ás de restaurante y cantina del congreso 205 , el lugar de encuentro del grupo americano: Rubén, Amado Nervo, Mariano de Val y Balvino Dávalos eran los asiduos que se llamaban a sí mismos los amigos del Ideal por los años en que los cuatro regentaban cargos diplomáticos 206 .       204 A través de la cor respondenc ia con Ru bén Darí o, de la que desg raciadam ente solo con servamos la parte de Rubé n podem os seguir estos encuent ros con el grupo del Ide al Room y los amigos americanos. Copi amos alg unos fragm entos representat ivos: Archiv o Rubé n Darío, c olec ción epi stolar, Universi dad Com plutense de Madrid , 28 de di ciem bre de 1909, car ta n. 1 906: Mi lustre amigo, Nervo acaba de llam ar para deci rme que antes de m edia hora vendrá para que t rabajem os en lo del congre so de la poesía, ¿podrá ust ed veni r o iremos a verl e? Ne rvo me dice que no está bien y desea retirarse pronto. Archivo Rubén Darío, co lección epistolar, Uni versidad Com plu tense de Madrid. 12 de m arzo 1909. Carta n. 1885: Dávalos vino ayer a ve rme quedamos e n ir esta tarde a hacer un rato de conversación y ve rsos. Hasta después, s uyo agradecidísim o. Archivo R ubén Da río, c olecci ón epist olar, Uni versidad Compl utense de Madri d, 21 de oct ubre de 1909, carta 18 97: Diga usted a Nervo y de más contertuli anos que no podré sali r, no podré escribirles y me encargaron noticias. 205 Una de las particularidades del Ideal era la afluencia de señoras en los días de teatro, como decía una not a de La Época : La inaugu ración de l os jue ves de gala del Ci rco coi ncidió c on la de l os chocolates y soupers froi ds del Ideal Room . Muchas se ñoras de la sociedad se habían puesto de acuerdo pa ra ir los lunes y jue ves a tom ar el chocolate des pués de las funcio nes de m oda de la Com edia y el circo. Ideal Room hacía recordar las animadas cena s de Carlton Hotel de Londres después de la fu nción de lo s teatros. Más sobre el Ideal Room en: VALFL OR, “Cró nicas madri leñas, Los jue ves de Parish”, La Época , Madrid , 5 de abril de 190 7. 206 Amado Nervo fu e segundo secretar io de la legación mexicana en Madr id y Lisbo a entre 190 5 y 1908, primer secretario en Madrid ent re 1909 y 1918 y m inistro ple nipotenciari o ante Argent ina, Uruguay y Paraguay e n 1918. Rubé n Darí o encarga do de l a Legación de Nicaragua e n Madri d entre 1908 y 1909 y Balbino Dá valos e n 1904 ocupa el puesto de encar gado de ne gocios ad interim de la Embajada d e México e n Washi ngton, decide ren unciar a Relaciones E xteriores, a unque re gresará un año despué s para ocu par el puest o de prim er secretario de l a Em bajada de México e n Washin gton. En ese año tam bién term ina su p eriodo de di put ado por Coli ma, un añ o después es en cargado de negocios 103   que los corresponsales han contado c on la inestimable ayuda de nuestro protagonista 224 . En el mes de junio los argentinos ultim a n su estancia en España, se celebra en el café Fornos un banquete de despedida al que acuden: Santos Chocano, Agustín Querol, Lázaro Galdiano, Salvador Rueda, Valle Inclán, Salillas y Val, claro 225 .    224 Archivo Rubén Darío, c olecci ón epistola r, Uni versidad C om plutense de Madrid. C arta n. 1927. Soiza me escribe otra vez y me rem ite hojas que rem itiré a Benave nte , Valle Inclán, etc. 225 La noticia del banquete apare ce en “Cosquil las”, Heral do de Madrid , M adri d, 6 de juni o de 19 07. “Los disturbi os en Forn os ”, El Imparcia l , Madrid, 10 de oc tubre de 190 4: El suntuoso café F ornos estaba situado en la calle de Alcalá esquina con la calle Virgen de l os Peligr os, uno de los más fam osos y luj osos de la é poca, cont aba con una part e baja conoci da como “los bajos del Fornos ”. De día café prestigios o y restaura nte de l ujo y de noc he y hast a altas horas l ugar de algara bía y sucursal del i nfierno. En muchas cr ónicas de la época se cuenta n correrías e hist orias del For nos . KASABAL, (GUT IÉRREZ ABASCAL, José): “El café de Fornos ”, Herald o de Madrid , Madrid, 14 de julio de 1904: Comer en Fornos era una muestra de distinción y bu en gus to y se sucedí an en aquella casa los ba nquetes i lustrados con di scursos (…) C uántos banquet es notables en sus saloncito s del entresuelo, allí p ronun ció Castelar su último discurso hom enaje a M orote. CADENAS, José Juan: Madrid Có mico , Madr id, 30 junio d e 1894, p. 261: Ya verás c uando llegues a la corte, ya ve rás me decían en m i puebl o, irás al Fornos , el café de moda dond e acude la crema, lo selecto, literato s, artistas, escritores, la espum a del saber y del ingeni o. Pero s omos los c hicos de provincias bastante im presionables y por eso al dejar las m ontañas asturia nas una angustia cruel sen tí en el pecho (…) Fornos , estaba en el Fornos y poquito q ue había deseado … MEDIOCR IS: “Fuego graneado” , La Lectura Do minic al , Madrid , 18 de enero de 1 908: ¡Poco cont ento estará ese c afé con el b ombo que l e han da do los perió dicos. Pues, señor, que la dueña si guió un pl eito con el i nquilino por las m ismas o parecidas raz ones que c on los s uyos hacen l o mism o otros case ros y que el inquilino perdió el p leito y la casera le lanzó y se le cerró el café (…) Unos consagraban al enorme suceso c olumnas enteras, otros, no content os con l as columnas le dedicaban pla nas, otros hací an más y le dedicaban hojas y m uchos 104   Durante estos meses de colaboración y am istad, animado por ellos y con los ojos puestos en los fructíferos intercambios entre España y América, De Val anim ado por Soiza ha escrito a la di rección del semanario porteño Cara s y Caretas proponiéndoles publicar edici ón española, como dice: Su solo cartel entre el millón de lectores argentinos haría de ésta la predilecta de los americanos o los españoles allí residentes que reciben hoy Nuevo Mundo o Blanco y Negro , el cambio de firmas, las de aquí para Buenos Aires y las argentinas pa ra Madrid, el cambio, de anuncios, de libros, de bibliografías, de semb lanzas puede ser base de algo utilísim o y productivo 226 . El proyecto no se realiza inmediatam en te, De Val obtiene respuesta y m uy favorable solo tres años m ás tarde a la mu erte de Hamlet Gómez, corresponsal de Caras en España desde 1907. 1908: EL CENTENARIO DE LOS SITIOS DE ZARAGOZA Y LA EXPOSICIÓN HISPANOFRANCESA. En 1907, Val ha prologado una obra que bien podría haber existido por iniciativa suya y que de alguna manera es la inspiradora de ese Romancero de los Sitios de Zaragoza que él m ismo va a compilar com o un hom enaje personal a los       pareciéndol es poc o toda vía le de dicaba n núme ros y má s números . Con l o cual hemos pasado más de un mes con la tabarra literaria del Fornos . Fornos arriba, Fornos abajo, Forn os en pro sa, Fornos en vers o, Fornos históri co, For nos presente, todo se volvían lagrim ones como nueces por l a cerradura de Fornos cuando lo cerraron y risas y gritos de al egría y de triunfo por la reapert ura cuando lo vol viero n a abrir. Qué vale habe r perdi do la T orre nue va o la catedral de Cuenca, ni cincue nta catedrale s junt as a nte la desgracia de perde r el Fornos . 226 Archiv o Rubén Da río, c olecci ón epist olar, Uni versidad Com plutense de Mad rid, 21 de m ayo de 1910, carta n. 1 910. 105   Sitios y al que este trabajo le dedica un capítulo aparte. Ese prólogo del que hablamos perten ece al Cancionero de los Amantes de Teruel del cronista tu rolense Domingo Gascón y Guimbao. Acerca de es ta singular obra Val escribe: Con objeto de que la sencilla historia no sea desfigurada por la exuberante fantasía, ni despojada de su sabor popular, elíjase el más popular de los géneros. No otro ha sido el pens amiento del ilustre turolense que edita este libro, y a fe que en mi concepto no ha podido ser más acertada la iniciativa (…) Menéndez Pelayo ha dicho del cronista de Teruel que con cuarenta y ocho hombres como él, uno en cada provincia, sería muy fácil escribir l a verdadera historia de España; sin embargo el Señor Gascón, lejos de insistir en tan debatido punto, ha creído más oportuna la formación de un Cancionero. Su primer propósito fue recopilar los cantares que hubiera por a hí diseminados; pero no contento con el número ni con la calidad de los que pudo reunir, acordó o btener de los poetas contemporáneos las suficientes muestr as para que ahora tuviera además, como valor histórico, el de ser expresión fiel del alto concepto que los célebres Amantes merecen a los poetas españoles y americanos del siglo XX 227 . Además de prologar el volumen, Val firma dos cantares: Cantar 313 De Aragón, el corazón: decid si no hablan bien de é l, para gloria de Aragón, Los Amantes de Teruel. Cantar 454    227 VV.AA.: Ca ncionero de los a mantes de Teruel, Cole cción de 500 Cantares escri tos por los mejores P oetas Co ntemporá neos , Madrid, Tipograf ía de Hijos de M. G. Hernánd ez, 1907, pp. 28-29 . 106   Con la campana de Huesca, Aragón tiene en su historia, Los Amantes de Teruel y el Pilar de Zaragoza. Consigue también, gracias a sus contactos en el mundo editori al dar, difusión a su publicación y solicita a los más diversos autores de España versos para engrosar ese libro de Gascón de cuya calidad dice: El pueblo, que según se ha dicho sie mpre, es un gran poeta, s abrá hacer suyos cuantos interpretan fiel , sencilla y naturalmente sus ideas e impresiones; desechará los que no le si rvan e inmortalizará los que lo merezcan 228 . Este tipo de obras literarias colectivas, como el Romancero de los Sitios, juegan un papel im portante en el asentami ento de la subjetiva idea d e nación y del sentimiento aragonés porque contienen los in gredientes imprescindibles para forjar los mitos necesarios en la historia-leyenda de cualquier pueb lo, como verem os en el capítulo dedicado a e llo. Entre tanto en la capital aragonesa h ace años que se viene hablando de los actos de conm emoración del Centen ario de los Sitios y de la celebración de la Exposición Hispano-Francesa. En el mes de m arzo El País que le dedica unas páginas al centenario con textos de José García Mercadal, Antonio Fleta y Félix Navarro entre otros trae en su portada la siguiente nota re lativa a la or ganización de la Exposición:    228 VV. AA.: Ca ncioner o de los amantes de Teruel, op. cit. 107   Nuestra primera víctima de infor mación la hicimos antes de lleg ar a esta simpática ciudad de los Sitios. Fue en una agradable entrevista habida en un apartamento del slee ping con el com isario regio del Centenario que representa a Zaragoz a después de ultimar en Madrid algunos asuntos de im porta ncia. Mariano Miguel de Val que viajaba en el mismo tren distinguió antes que nadie a la víctim a. -Ahí va el gobernador de Zaragoz a -nos dijo- seguram ente lleva noticias frescas, “hay que abordarlo”. Y dicho y hecho, pocos momentos después invadíamos el departamento en que viajaba el Señor Tejón, el distinguid o compañero que dirige el Diario de Avisos de Zaragoza y los dos representantes de El País . El caballero militar y celoso funcionario nos acogió con la amabilidad y finura que lo caracteriza y dijo poco m ás o menos. -Sí señores, vuelvo muy satisfech o a Zaragoza, he resuelto satisfactoriamente los asu ntos que moti varon mi viaje. Pero vayamos por partes o por ministerios 229 . Y cuenta el Señor Tejón como ha cons eguido subvenciones de l Ministerio de Hacienda, la aprobación para celebrar en Zaragoza el prim er congreso científico y el apoyo del gobierno para hacer que resulte eficaz la propaganda para el congreso histórico. Al inicio del año y por unanimidad Mari ano de Val ha sido designado director del Diario de Avisos de Zaragoza , en el que colabora hace algunos años de m anera habitual y que se va a conve rtir durante esos meses en el diario adalid de los partidarios de Basilio Paraíso y de su ma nera de abordar la organización de la Exposición y el Centenario.    229 “Información. La primera víctim a”, El País , Madrid, 1 de mar zo de 1 908. 108   Mariano Miguel de Val reem plaza en El Diario a Antonio Royo Villanova, propietario del mismo. En las primeras pá ginas del prim er número del año ocho se anuncian las mejoras y cam bios que van a te ner lugar en el periódico. La fuerte incursión de la literatura que Val quiere llevar a las páginas del rotativo aragonés queda patente desde el prim er número de 1908, que no d uda en omitir la diar ia información local y telegráfica en beneficio de poemas, cuentos y textos de carácter literario. El propio Va l abre el año con un texto en vers o en la portada titu lado “Ánimos nuevos y novedades viejas, cuadro de costumbres y letanía de vicios” 230 , firmado con el nom bre de Miguel de Samo s con el que salvo muy pocas excepciones siempre firm a en el Diario . Entre las mejoras que se anuncian se dice que Diario de Avisos ya tiene sede en Madrid, y sobra decir que estaba junto a la redacción de Ateneo en el domicilio de Mariano de Val en la calle Serrano 27. Como cuenta la portada del primero de enero: Tiene establecida en Madrid para servic io exclusivo y gratuito de sus suscriptores una agencia y centro de inform aciones al que pueda acudir en todo caso cuando quiera conocerse o activarse cualquier asunto de interés regional. Diario de Avisos es el único, dice, q ue trae pági nas de agricultura y es tam bién el único periódico de Aragón “que ofrece de continuo a sus lectores trabajos inéditos de los escritores más ilustres de E spaña”. Comienza de la mano de Val un hasta entonces inusitado interés por la litera t ura muy acorde a lo que era la m oda madrileña de diarios como El Liberal o El Imparcial . Como afirm a este suelto del Diario : Hemos formado nuestro cuadro de cronistas literarios y colaboradores fijos retribuidos entre los cuales figuran: Adolfo Bonilla San Martín,    230 VAL, Mari ano Miguel de: “Ánim os nuev os y nove dades vi ejas, cuadr o de costum bres y l etanía de vicios”, Di ario de Avisos de Zaragoz a , Zaragoza, 1 de enero de 19 08. 109   Eduardo Ibarra, Moneva, Rafael Pa m plona, García Mercadal, Alberto Casañal, Francisco Antón y Enrique de Mesa. Algunos de estos hombres no llegaron a m a terializar sus colaboraciones y las de otros de ellos no pasaron de una o dos pero es inter esante ver la intenció n renovadora y ambiciosa con que se abría esta nueva etapa y que suscitó, por cierto, no pocos recelos entre los cole gas de la prensa local. También hemos solicitado y obtenido el concurso de los escritores más ilustres de España: Costa, Pérez Galdós, Rafael Salillas, Jacinto Octavio Picón, José Nogales, Alfredo Vicenti, Miguel de Unamuno, Mariano Cavia, Matheu, los hermanos Quintero, Antonio Z ozaya, Valle- Inclán, Ricardo de la Vega, Blanca de los Ríos o Colombine. Estos nombres en un diario de provincia eran adem ás de un atractivo indudable una empresa difícil de cons eguir a m enos que se tuvier a la red de contactos que poseía de Val y la ayuda de otros escritor es como el gaditano Eduardo de Ory. El Diario seguía contando además, como hasta ent onces, con la asidua colaboración de lo más granado de la cultura aragon esa: los hermanos Royo Villanova, Marceliano Isabal, Félix Navarro, Ricardo Lo zano, Alberto Casañal, etc. Encontramos en la “ép oca de Val” del Diario de Avisos textos rescatados aparecidos en su primera rev ista Letras de Molde 8 años antes com o el “Café de la Luna” de Luis Taboada u otros dirigidos a él mism o, como el de Juan P érez Zúñiga que dice: 110   ¡ Dios Santo! ¡Qué comprom isos! Quieres Mariano que yo te haga unos versos para el Diario de Avisos … pues no, no te podré complacer porque mi musa es ingrata, ¡ingrata a más no poder!... 231 Se abre también una secci ón titulada “Nuestro s cuentos”, en la lín ea del exitos o Cuento Semanal y otra sección titulada “p áginas litera rias” de contenidos y periodicidad variable. Como no podía ser de otra m anera y como espera el público hay obligadas páginas en El Diario dedicadas al Centenario de los Sitios: Deseamos contribuir, dice El Diario , de la manera más efic az, en el año del primer centenario de los Sitios a la divulgación de los gloriosos hechos de esta inmortal epopeya medi ante la reproducción de los trabajos y documentos más notables que en E spaña y en el extranjero se han publicado. También en una sección aparte se daba cuenta de la labor que se preparab a en Zaragoza para el año de 1908 con motivo del aniversario. Este asunto de la ce lebr ación del Centenario, el di putado liberal por Zaragoza y presidente del Ateneo, Segism undo Moret de quien por cierto, nue stro De Val había sido secretario y a quien le une una filial amistad ya lo tenía previsto desde 1893 y a ello se había aplicado como pr esidente del gobierno en 1906. La idea de organizar una Exposición j unto al centenario nace en 1901, en 1902 se crea la Junta Magna del Centenario y Va l del lado de Basilio Paraíso p articipa en varios de los proyectos que se han prefigurado y discuti do en esa junta presidida por el zaragozano Vizconde de Espés. A propós ito de la Exposición Mariano de Val dice:    231 PÉREZ ZÚÑIGA, Juan: “sin título ”, Diario de Avisos de Zar agoza , Zaragoza , 1 de en ero de 19 08, p. 4. 111   Hay que mirar a Europa para observar que sus países todos tienen hoy más que nunca los ojos fijos en Zaragoza, ansiosos de ver lo que da de sí con ocasión de la solemnizada fecha. Barcelon a debe su actual prosperidad a una Exposic ión semejante. El caudal de tesoros reunidos allí requería un esfuerzo que en un principio parecía ser solo temporal pero que la inercia y el legítimo orgullo t ornaron en permanente 232 . Esta visión abierta y modernizadora no es del gusto de algunos y no tardan en surgir las discordias en torno a la organización. El estado se ha comprometido a satisf acer en dos anualidades la subven ción de 2.500.000 de pesetas otorgadas p ara conmemorar s olemnem ente Los Sitios y para sorpresa de muchos, cumple el compromiso antes del plazo estipulado. El director general del Tesoro comunica esta satisfact oria nueva al Sr. Tejón por m edio del siguiente telegrama : Tengo gran satisfacción en com unicar a V. E. que vista la liquidación trimestral de loterías ordené hoy la entrega de 250000 pesetas con la que quedan completas las dos anualidades a que se refiere la ley de 22 de enero… 233 Las fuerzas más conservadoras d e la capit al aragonesa invita n a una lectura de la celebración del Centenario que exalte p atria, religión y raza: valores amenazados por las peligrosas consecuencias de la “modernidad”. Los 100 años de los Sitios han exacerbado ciertos ánim os patrióticos y es la oportunid ad para enaltecer patria y fe y para censurar esas oleadas herejes que vi enen de Francia atacando los valores más tradicionales. Por otro lado, los sectores m ás avanzados de la sociedad, apuestan por una mirada de la celebración, abierta y uni versal que herm ane a los dos pueblos que    232 VAL, Mari ano Miguel de: “Los intelectual es aragoneses en la Exposición” , Di ario de Avi sos de Zara goza , Zaragoza, 19 de fe brero de 1908 , p. 1. 233 “El diner o del Ce ntenario”, Herald o de Aragón , Zaragoza, 27 de oct ubre 19 08, p. 2 . 112   un día se enfrentaron y que exalte valores de modernidad y apertura. Las dos visiones enfrentadas no se ponen de acuerdo, los meses previos a la apertura del congreso son tensos. El arzobispo de Zaragoza Juan Soldevilla es uno de los más reacios a que la Exposición se organice bajo ese signo de amistad “Hispano-Francesa” y de modernidad y con él los hombres del conservador diario El Noticiero y la voz de El Torico , que no dejan de descalificar los prepar ativos de esa fiesta que de celebrarse bajo ese signo, removerá las alm as de Sas o Palafox, ¿Creen los autores de esta fiesta de l Centenario agradable a los manes de la ilustre zaragozana, del ínclito Palafox, del clérigo Sas y del padre Basilio, ese fraternal consorcio de los nietos de sitiadores y sitiados? 234 Soldevilla, adalid de la galofobia, se muestra siempre contrario a la celebración de la Exposición hasta el punto de cambiar las fechas para que ésta no coincida con los festejos de los Sitios y pueda así confundirse con un acto del Centenario. Val, de acuerdo con el proceder de Basilio Paraís o en la organización de la Exposición Hispano-Francesa, no duda en darle voz en el Diario de Avisos y en defenderlo cuando desde los flancos conservadores es atacado violentamente: Invocar la unión si aceptar la más pequeña salvedad del vecino de a l lado, es una intransigencia que se parece mucho a provocar lo contrario de lo que se invoca y a incurrir en la falta que se censura 235 . Val no esconde su postura en contra del arzobispo de Zaragoza, que pocos años antes, por cierto, ha gala rdonado con el premio de Fides su pieza teatral Las dos    234 GIL, Pedro: “Centenari o de la Inde pende ncia”, Diario de Avisos de Z aragoza , Zara goza, 29 de marzo d e 1908. 235 VAL, Mari ano Miguel de: “Español ism o aragonés”, Di ario de Avisos de Zar agoza , Za ragoza , 1 de septiem bre de 1908. 119   Esta actitud hay que entenderla en el m arc o de lo que fue el debate sobre la “cuestión religiosa” de la primera década de l siglo XX. Los círculos católicos m ás ortodoxos asociaban el modernismo a actit udes heréticas y alejad as del magisterio apostólico y romano y no dejaban de publicar obras y opiniones contra el modernismo teológico (y literario pues para ellos eran al fin lo m ismo). Muy interesante y reveladora la dedicat oria a modo de carta a Mariano Miguel de Val, impresa en el libro de González Blanco, editado en su sello Biblioteca Ateneo y que contiene entre otros el ensayo que desató la polémica en el congreso . La dedicatoria, de la que reproducimos una parte, alude al suceso, da cuenta de la realidad de Aragón, y no solo de Aragón, en aquellos años, de las ideas de los liberales sobre el progreso y la liber tad, la oposición de parte de los más conservadores y de la postu ra de Mariano de Val en defensa de la libertad de pensamiento y a favor del m ayor de los herm anos Blanco: “av aro en frases y fecundo en argumentos, nacido con una tendencia a hacer m ás cosas para las que están preparados sus lectores españoles”, com o d ijo Val, en el ensayo que le dedicó y que recogió en De lo bueno y lo malo. La dedicatoria del libro de Blanco decía: A Mariano Miguel de Val (...) A usted, que de la infección se halla libre, va, lo repito, dedicada esta publicación. Tenemos los liberales que defender la obra del Renacimiento, de la Reforma y de la Revolución, haciendo teología crítica y herética, hoy que el clero católico, incapaz de gobernar las almas, abandona casi en a bsoluto toda teología, y, ávido de conservar su dominio sobre el pueblo, crea sin cesar sindicatos agrícolas, círculos de obreros y asociaciones de todas clases. El pueblo, ciertamente, no cree ya a la vez en un ser supre mo y bueno y en otro suprematoide perverso, como en épocas pasadas; no se i mpresiona por las falaces esperanzas o los vanos terrores con que antes se acrecía su temeridad o se aumentaba 120   su cobardía; pero respeta a quien le da pan, y si le sacan a la luz sus convicciones, contesta, como los conservadores, como los clericales, que atacar a la religión es “de mal gusto”, que ha “pasado de moda” la heterodoxia. Este escepticismo que desprecia o ridiculiza toda labor de renovación religiosa, es, a juicio mío, el lado más grave de la reacción que en las altas esferas de la patria impera. En el congreso científico de Zaragoza tuvimos usted y yo ocasión de co mprender hasta dónde alcanza la intensidad del mal. ¡Qué ve rgüenza! Catedráticos de varias Universidades de España, tronando contra m í porque me atreví a clasificar las religiones, no dignándose refutar mis argum entos, negando que la ciencia de las religiones fuera tal ciencia, tr atando en sesión plena, de conseguir que por subversivas se rechazasen mis memorias! Esto a comienzos del siglo XX. Da lástima. Adiós, querido amigo, y compadezcám onos de los fanáticos. Suyo afectísimo E. González Blanco 252 . El Congreso que, más allá de polém icas ha logrado cierto éxito, ha animado a Val a llevar a cabo una empr esa similar aunque de muc ho m ayor calado, dedicada al “divino arte”. EL CONGRESO DE LA POESÍ A ESPAÑO LA. En febrero de 1909 aparece en El Heraldo de Madrid una noticia que sorprende al parnaso español. Se anuncia la próxima celeb ración de un Congreso de la Poesía en la ciudad de Valencia. Mariano Miguel de Va l está una vez más a la cabez a de la iniciativa. Ha ideado y lanzado el proyecto que como dice la nota de prensa “ha tenido la fortuna de ser acogido con entusiasmo” y pretende situar la poesía al mismo nivel que    252 GONZÁLEZ B LANCO, Ed mundo: El origen de la religión , op. cit., pp. 9-10 . 121   otras ciencias y disciplinas, que celebr an desd e hace tiempo sus congresos anuales. La idea es reunir a poetas y am antes de la poesía en el que será el primer acto de este tip o celebrado en España y, como en Provenza con o casión del cincuentenario de Mistral, va a celebrarse la Fiesta de la Poesía, en Vale ncia congregando a los poetas hispanos en torno al viejo bardo levantino Teodoro Llor ente. Según ha proyectado Val, el Congreso tendrá por objeto el dar mayor unidad y valor científico al conjunto de trabajos que se presenten, además de discutir y sentar las b ases para la fundación de u na sociedad en Madrid que sea algo así como: Las Cortes de la Poesía Nacional, donde se mantenga el ardimiento y el fuego sagrado de la inspiración 253 . De Val es un entusiasta de la poesía, “ser poeta es hoy tanto como serlo todo, dice, otro siglo de oro se avecina” 254 . El Congreso anhelaba: Concertar los esfuerzos de todos los interesados para asegurar las conquistas modernas y ensanchar las acciones futuras de la poesía 255 . Mariano de Val ha llevado esta idea al At eneo y el 22 de marzo se celebra en la secretaría una reunión para debatirla; entre los asistentes están: José Fran cos Rodríguez, José Joaquín Herrero, Ca vestany, Amado Nervo, Antonio Zayas, Gregorio Martínez Sierra, Vega, Villaespe sa, Manuel Machado, Marquina, Cristobal de Castro, Díez-Canedo, G il, Répide y Vaamonde. Muchos poetas, que han recibido el llamamiento, han enviado expresivas adhesiones como: Rubén Darío, Alfredo Vicen ti, Rodríguez Marín, Salvador Rueda,    253 VAL, Maria no Miguel de: “El Congres o de la Poesía”, Heraldo de M adrid , Ma drid, 5 de abri l de 1909. 254 VAL, Mariano Migu el de: De lo bueno y lo malo , op. cit., p p. 128-129. 255 VAL, Mari ano Miguel de: Memoria de secretaría. Academi a de la Poesía Españo la. Sesión de honor . Madr id, 1911 . 122   los hermanos Álvarez Quintero, P érez de Ayala, Catarineu, Manuel Sandoval y Carlos Fernández Shaw . El Sr. De Val dio cuenta del objeto de la reunión, convocada solamente para conocer la adhesión de los elementos indispensables a la organización proyectada y para designar las personas que hayan de estudiar los pormenores del Congreso, temas, fines, alcance que puede dársele, época de su celebración, etc 256 . Secundan la empresa una gran cantida d de intelectuales del m omento, españoles y extranjero s. Junto a Val, secretario general, se en carga n de las tareas de organización: Alfredo Vicen ti, Manuel Machado, Gregorio Martínez Sierra, José Francos Rodríguez, José Joaquín Herr ero, Amado Nervo y Antonio Zayas. Muchos han sido los poetas resident es en Madrid que me han hablado de este asunto, proponiéndome la c onvocatoria á una reunión; m uchos los poetas de provincias que me han escrito y comunicado su adhesión 257 . Éste pretende ser un proyecto de dimensiones extraordinarias; el acontecimiento de la poesía : “una gran fiesta, u na s untuosa fiesta la poesía” 258 . El Congreso tiene previsto celebrarse en Valencia del 27 de octubre al 3 de noviembre 259 , los periódicos locales y nacionales dan cuenta de es te evento único. Desde la aparic ión de la prim era noticia, casi semanalmente, lo s diarios explican cómo van avanzando los preparativ os de esa fiesta que quiere:    256 VAL, Mariano Migu el de: “El Congreso de la Poesía”, Ateneo n. III, Ma drid, m arzo, 19 09 . p. 189. 257 VAL, Marian o Miguel de: “El Cong reso de l a Poesía”, He raldo de M adrid , Madrid, 19 de m arzo 1909. 258 VAL, Mariano Miguel de: “El Cong reso de la Poesía en Valencia”, Heraldo de Ma drid , Madrid, 12 de fe brer o, 190 9. 259 “El Congreso de la Poesía”, Ateneo, n. III, Madrid, 1909, p . 151. 123   Fomentar y propagar un culto a la vez humano y divino, cuyo influjo sobre las conciencias y las inteligencias supera al que ejercen las otras Bellas Artes 260 . Mariano Miguel de Val y con él muchos hombres de su ép oca, creían en el inmenso poder de la poesía sobre las c onciencias y por eso tem ieron y censuraron con tanta fuerza el lado decadente de los versos del prim er modernism o que apelaba a la postración y al declive y aplaudieron el renacimiento de la poesía triunfal y española. Apareció en varios diarios nacionales la convocatoria a la que podían concurrir poetas de toda índole y pr ocedencia. Val, con los oj os puestos en los poetas americanos, había conseguido que los buques que realizaban viajes trasatlánticos y la compañía de ferrocarriles acordaran descuentos para los congresistas 261 , la fam ilia real, patrocinadora del Congreso, y va rias autoridades del gobierno, habían confirmado ya su asistencia y apoyo pecuniario. La idea es magnífica, generosa y de por sí constituye una profesión de fe en el gran culto a la belleza 262 . En Argentina el 15 de agosto, La Nación , a través de su corresponsal Rubén Darío, contaba los pormenores del futuro C ongreso y presentaba la convocatoria para todos los escritores que qu isieran participar así:    260 VAL, Mari ano Miguel de: Academi a de la Poe sía Español a. Sesió n de Honor , Madr id, Imprenta de Bernar do Rodríguez, 191 1. 261 “Congreso Universal de la Poesía”, Ateneo , n. I, Madrid , julio 1909, p. 54: La Compañía Trasatlántica rebaja en el preci o de los pa sajes a favor de l os miembros del Congreso de la Poesía. (Ver Co ndiciones). Fechas d e salida d e los más im portant es puertos. 262 Ibídem. 124   Ya habrá llegado a Buenos Aires la noticia de que se reunirá próximamente en Valencia el Congr eso Universal de la Poesía. El iniciador de la idea es un poeta y escrit or muy distinguido, don Mariano Miguel de Val, hombre de nobles en tusiasmos y amante de las bellas letras. Secundaron su iniciativa Alfredo Vicenti, José Francos Rodríguez, Joaquín Herrero, Manuel Machado, Gregorio Martínez Sierra, Amado Nervo y Antonio Zayas (…) Reunidos en comité han lanzado la convocatoria que a ruego de ellos reproduzco en seguida y la cual comentaré brevemente. Dicha convocator ia fue redactada por el eminente director de El Liberal Alfredo Vicenti que es tam bién un noble poeta 263 . La idea del Congreso iba unida a otro pr oyecto de mayor calado: la Academ ia de la Poesía Española. Su creación y fundación fueron obra del mismo hom bre que contó para ello también con el apoyo de la Casa Real, del gobierno y de una extensa nómina de autores del Parnaso, que comulg aban todos ellos de alguna form a con ese espíritu también presen te en Ateneo , que era una suerte de nacionalismo estético. Este trabajo le dedica un capítulo a detallar a este episodio único. RUBÉN DARÍO Y LA LEGACIÓN DE NICARAGUA. Rubén ha llegado esta vez a Madrid a finales de m ayo con la misión diplomática de la Legación de Nicaragua. El general nicaragüense Zelaya lo ha nombrado m inistro en España. En principio, recién llegado, se instala en el hotel París, en la esquina de la Puerta del Sol y la calle Alca lá, pero una vez presentadas, para poder ejercer su labor, la s cartas credenciales a Alf onso XIII, a principios del mes de junio Mariano de Val tram ita y negoc ia con el propietar io, el señor Rom illo, el alquiler del piso de enfrente del suyo en la calle Serrano 27 (actual Serrano 31) para la legación de Nicaragua. Como anuncia El Liberal :    263 DARÍO, Rubén: “El Congreso Universal de la Poesía”, La Nación , Buenos Aires, 15 de agosto 1909, pp. 5- 8. 125   El ilustre poeta Rubén Darío ha llegado anteayer a Madrid. Viene a desempeñar una misión honrosísima que le ha confiado acertadamente el gobierno de la República de Nicaragua, su patria; la de estrechar los vínculos de amistad c on España como ministro en la nueva Legación creada a tal efecto 264 . De Val interpone generosa y desinteresad am ente su influencia para ayudar a Darío. Además de este episodio de la Leg ación, que pronto quedará instalada en su propio despacho, logra que Rubén reciba dos condecoraciones oficiales: la Medalla de Oro de los Sitios de Zaragoza y la cruz de Alfonso XII. En abril de 1909 de Val escribe: Ilustre y querido maestro acabo de reci bir para usted el diploma de Medalla de Oro de los Sitios de Zara goza. Me lo envían para que yo mismo lo presente a la firma de Ma ura, requisito que cum pliré mañana. La de Alfonso XIII no tardará mucho tampoco 265 . Algunos días después vuel ve a dirigirse a él: El Vizconde de Espés que vive en Zaragoza (In dependencia, 17) recibiría con satisfacción inmensa una carta de Ud. Es qu ien nos ha facilitado la Medalla de Or o de los Sitios para Ud 266 .    264 “Rubén Darí o en Madrid” , El Liberal , M adri d, 20 de m ay o de 1908. 265 Archiv o Rubé n Darío, c olec ción epi stolar, Universi dad Com plutense de Madri d. Carta n. 188 7, 2 de abril 1909 . 266 Archivo Rubé n Darío, c olec ción epis tolar, Universi dad C omplute nse de Ma drid. Cart a n. 188 8, 14 de abril de 190 9. 126   La condecoración de Alfonso XIII, que tamb ién ha solicitado, se retrasa y parece que solo podrá recibir la medalla de plata porque, com o le explica en otra carta, la de oro está reservad a pa ra los m inistros de la corona y “la cues tión religio sa” entorpece las cosas. Rubén no representa bien el valor de la fe y eso lo hace m enos merecedor del prem io: Creía yo a juzgar por el éxito de mis primeros pasos que la cosa no se haría esperar tanto (...) Durell y Canalejas dijeron que se honrarían proponiendo distinción tan merecida…pero el problem a religioso es un rompecabezas que les sorbe el seso… d entro de pocos días iré a M adrid y volveré a atizar el fuego 267 . El 18 de junio la Lega ción de Nicaragua se h a instalado def initivamente en Serrano 27, en el piso de enf rente del de la fam ilia de Val. Estando tan cerc a, Mariano puede ayudar a su amigo que está pasando por difíciles m omentos económicos y tam bién de salud derivados de sus excesos con el alcohol. Para aliviarlo y pese a la infinidad de p royect os que se trae entre m anos, Mariano acep ta colaborar; escribe para él artículos, cartas e incluso dedica sus libros, como sabemos por varias referencias aparecidas en la correspondencia que intercam biaron en este periodo y de las que reproducimos los frag mentos m ás significativos al respecto. En el mes de abril de 1909 Val escribe:    267 Archivo Rubé n Darío, c olec ción epis tolar, Universi dad C omplute nse de Ma drid. Cart a n. 191 2, 10 de agosto 1910. 127   Ignoro si las dedicatorias irán a su gusto, es un “género literario” terrible 268 . Y en otras cartas a lo la rgo de los años que corre sponden a la estancia de Rubén en Madrid: Adjunto las cartas de su encargo: Ze laya, Sierra Navas, Entío (¿) celebraré que le satisfagan 269 . Esta tarde estaré dedicado a sus nobles , mañana podré leérselo si viene un momento o si me dejan salir y voy 270 . No acabé su artículo porque he tenido tertulias…est ará pronto, quién sabe si esta noche 271 . Mi ilustre amigo, he tenido gent e y al fin no me han dejado salir. Aprovecho para disponer de toda la noche y acabarle su artículo que le enviaré en cuanto esté el fin. Tengo que hablarle de otras cosas y deseo verle 272 . A tenor de estas palabras no queda la me nor duda de su labor como escritor de algunos textos de Darío a quien también, por cierto, el m alogrado Alejandro Sawa ha servido de amanuense; pero por la ause ncia de retribución, han tenido serios    268 Archiv o Rubé n Darío, c olec ción epi stolar, Universi dad Com plutense de Madri d. Carta n. 188 6, 1 de abril 1909 . 269 Archiv o Rubé n Darío, cole cción e pistol ar, Uni versidad C ompl utense de M adrid. Ca rta n. 1889 , 18 de abril 1909 . 270 Archivo Rubé n Darío, c olec ción epis tolar, Universi dad C omplute nse de Ma drid. Cart a n. 190 2, 16 de diciem bre 1909. 271 Archivo Rubé n Darío, c olec ción epis tolar, Universi dad C omplute nse de Ma drid. Cart a n. 190 3, 17 de diciem bre de 1909. 272 Archivo Rubé n Darío, c olec ción epis tolar, Universi dad C omplute nse de Ma drid. Cart a n. 190 4, 18 de diciem bre de 1909. 128   desencuentros. No fue así en el caso de Mariano de Val que nun ca regañó ni divulgó su tarea en la sombra. No podemos asegurar cuáles fueron exact amente esos artícu los a los que alude en sus cartas, firmados por Darío pero sa lidos en realidad, de la pluma su propia pluma, pero lo que sí hem os certificado es su participación en la es critura de cartas diplomáticas y correo de la legación, apar ecidos entre sus papeles y manuscritos. Sabemos también que Val junto a Valle Incl án eran de los poc os que sabían en un principio de la relación entre el nicar agüense y Francisca Sánchez y fueron sus cómplices y confidentes hasta qu e se a rreglaron los cabos sueltos del pasado sentimental de Rubén y la nueva unión pudo ser sabida por todos. T ambién Val buscó por todos los medios la m anera de desahogar económicam ente a un Darío siempre aquejado de falta de recursos ec onóm icos. Como le dice en una carta de mayo de 1909: Me preocupa la manera de proporci onar a usted dinero antes de esta noche, siquiera no sea mucho… 273 De manera episto lar intercambiaron s ecretos, confidencias y chism es de la corte cuando de Val estaba en Zaragoza o Darío se ausenta ba de la capital. Val le contó su fracaso electoral en Aragó n a causa de un asunto de celos y faldas: ¡Cuánto tiempo sin escribirle! Pensará mal pero confío en que reaccione cuando sepa de mis formid ables luchas electorales que me abstraen todavía aunque sin esperanzas de triunfo por las malas artes de un gobernador que resulta en contra mía ¡por celos! Tuve gracia de amistad con su mujer allá hace di ez años, cuando todavía ella no era    273 Archivo Rubé n Darío, c olec ción epis tolar, Universi dad C omplute nse de Ma drid. Cart a n. 189 1, 15 de may o de 1909 . 135   Es el inconveniente eterno de los perió dicos que se adelantan y de l as comisiones que se atr asan; pero le rue go que no vea en ello sino un deseo de hacer por Ud. Algo digno y grande ; lo que todavía no se ha hecho, a pesar de ser la más universal e indiscutible de nuestras glorias 291 . Darío y Rueda confirman su asistencia por carta y preparan junto a A mado Nervo sus intervenciones. Val vuelve a escribir a Rubén: Mi lustre amigo, Nervo acaba de llamarme por teléfono para decirme que antes de media hora vendrá para que trabajemos en lo del Congreso de la Poesía. ¿Podrá venir o iremos a verle? 292 Entre tanto la revista Ateneo ha cerrado su s ección habitu al titulada “La vida de los Ateneos” porque ha dejado de ser órgano de la in stitución del m ism o nombre. La corporación madrileña no puede seguir c on el proyecto por m otivos básicamente económicos y Mariano de Val se hace cargo de ella com o dice el famoso crítico Andrenio: Ignoro en qué circunstancias, quizás como se recogen piadosamente los restos de un naufragio 293 . A partir de 1908 comienza para Atene o una andadura independiente gracias al celo y al empeño de su director. La revist a sigue apareciendo m e nsualmente pero ya    291 MENÉNDE Z PELAYO, Marcelino: Obras Completas, Epistolario , Mad rid, Fundación Universitaria Españo la, 1991, tomo XX, Carta de Mariano Miguel de Val a Menéndez Pelayo , 19 de abril 1909. 292 Archivo Rubé n Darío, c olec ción epis tolar, Universi dad C omplute nse de Ma drid. Cart a n. 190 6, 28 diciem bre 1909. 293 GÓMEZ BAQUER O, E.: “Revista literaria”, El Imparcial , Madrid, 4 d e octubre de 1908 . 136   no recoge la información relati va a lo que en el Ateneo m adrileño ocurre, ni cuenta con el apoyo económ ico de una institución qu e está atravesando una grave crisis económica. La sede pasa a estar en la cal le Serrano 27 y convive con la Legación de Nicaragua y con la secretaría del malogrado Congreso de la Poesía. En el inicio del otoño de 1909, en plenos preparativos del Congreso, Val sufre uno de los zarpazos de su enfermedad, cae enfermo y pese al estado de debilidad y a lo crítico de su situación no puede dejar de trabajar. Lo trata el doctor Tolosa Latour a quien conoce bien y que es también asiduo de las veladas del Ateneo. Tolosa sabe de la gravedad de su estado y advierte a su mujer que si no baja su ritmo de trabajo las consecuencias pueden ser fatales. Val escribe a Darío para d isculparse po r no poder acudir a la cita: Ilustre amigo, no me espere hoy, he amanecido descompuesto y me quedo en la cama. Estoy solo, si quiere ve nir, nos veremos 294 . Y poco después: No acabé su artículo porque tuve tertulias y mi muje r misma me qu ita la pluma y el papel porque el doctor Tol osa le ha dicho que no trabaje 295 . Pasa días enteros en cama. Dar ío le an ima en sus cartas, le da palabras de aliento cuando además de su débil salud, sobrevienen otras desgracias com o la cancelación del Congreso de la Poesía para el que tan du ro ha estado trabajando. Así se lo anuncia a Rubén en una carta el 20 de octubre:    294 Archivo Rubén Da río, colección epistolar, Univer si dad Com plutense de Madrid. Carta n. 1928, sin fechar. 295 Archiv o Rubé n Darío, cole cción e pistol ar, Uni versidad C ompl utense de M adrid. Ca rta n. 1903 , 17 de diciem bre 1909. 137   Mi ilustre y querido amigo, acaban de telefonearme que tengo con bronquitis a la gente menuda. Mi mujer no ha salido al teléfono y sospecho mal. Salgo pues en el expreso para Zaragoza a las seis de la tarde. Mañana escribiré a usted lo que ocurra. El Congreso se aplazó definitivamente, hablé con Valencia y allí así lo deseaban, igual sucede con el de las ciencias que iba a celebrars e en los mismos días 296 . Según la prensa cotidiana el Congre so se ha postergado debido a los impedimentos derivados de la guerra del Rif: Las pasadas circunstancias de guerra en el Rif y el ca mbio de Gobierno resolvieron el aplazamiento del Congreso de la Poesía, como también el de las Ciencias y otros de los que se habían anunciado para el finado mes de noviembre. (...) Las razones, pues, del aplazamiento de los citados Congresos saltan á la vista. La Exposición valenciana tendrá mayor importancia en 1910. Hecha la paz en el Rif, donde nuestras valientes tropas han extendido el suel o patrio, y coincidiendo con la época del año más exuberante y hermosa, el atractivo de la Asamblea de la Poesía en Valencia será mayor, y el espectáculo que podremos ofrecer á los delegados y congresistas extranjeros, más grandioso y completo 297 . Según otros como Am ado Nervo, el Congr eso se ha cancelado por falta de interés y porque como siem pre la poesía está en últim o lugar y el pobre congreso ha sido desposeído por las demás corporaciones, al grado de que apenas le quedaran una o dos horas.    296 Archivo Rubé n Darío, c olec ción epis tolar, Universi dad C omplute nse de Ma drid. Cart a n. 189 6, 20 de octubre de 1 909. 297 “Congreso Universal de la Poesía”, Ateneo , n. VI, Madr id, octubr e 1909, p . 379. 138   A ese golpe se suman su delicado estado de salud, el de sus hijos y su mujer, encinta del cuarto niño, y la muerte de la pequeña niña Victoria. Desde Zaragoza le escribe de nuevo a Darío: Hoy a las tres de la madrugada falleció mi pobre niña Victorita (...) el mayor Miguelito está todavía en la cama y la gravedad del más p equeño no ha desaparecido tampoco. Calcule usted la situación angustiosa como ninguna. Mi mujer y yo estamos aislados en diferentes pisos de la cas a para evitar contagios, cambios de medicinas etc... Temiéndome estoy que sobrevenga el parto encontrándonos en tan apuradas circunstancias. Esto en vísperas de la fecha anunciada para la apertura del congreso. Deshecho quedaré por mucho tiem po 298 . Estas desgracias lo sumen en una profunda desesperación de la que no llegará a recuperarse. Escrib e para Caras y Ca retas un texto dedicado a la hija muerta 299 en el que poetiza sobre la historia de unos pendien tes que le regaló a la niña, como le cuenta a Rubén en una carta el mismo día de la muerte.    298 Archivo Rubé n Darío, c olec ción epis tolar, Universi dad C omplute nse de Ma drid. Cart a n. 189 8, 26 de octubre de 1 909. 299 VAL, Maria no Mig uel de: “L os pendientes de la hi ja muerta”, Caras y Careta s , n. 595, Buenos Aires, 26 de fe brero de 1910 , p. 7 0: I. Te he de c om prar unos pe ndie ntes / C o m o tus o jos, hi ja mí a, / Unos pe ndient es de turquesas / Que l levarás toda tu vi da. II. Me dedi qué m añana y ta rde / A recorrer las jo yerías / Hasta encontra r las dos t urquesas/Com o los ojos de hija. / III. ¡Con cuanto afán te lo s pusiste! /¡Al verlos yo, con qué alegría! / Y tanto fueron d e tu gusto / Que llevar otro s no querías. / IV. Pero tus ojos se cerraron / Viendo perderse en la infinita / Celeste bó veda de tu alma / Que Dios llamó y al cielo iba. V. Alguien quitó las dos tur quesas / De t us orejas m uertas, fr ías, / Y me la s dio para besarlas / Com o a tus ojos , hija m ía / VI. Y al obse rvar que c on mis besos / En dulce amor se estrem ecía n / Para poder besarl as siem pre / Con ellas me hice una sortij a / VII. Las dos tu rquesas en mi dedos / Son tus dos ojos que m e miran; / Tus o jos que son m elancól icos, / M e m irarán mi entras yo vi va. 139   Siento que usted no la h aya conocido porque de no haber visto lo bonita y lo buena que era, no cabe comprender toda la inmensidad de m i dolor. No queda retrato suyo, solo unos pendientes que le compré del color de sus ojos 300 . Lamentablem ente ninguna de las carta s, que sabem os fueron numerosas, enviadas por Rubén se ha conservad o y so lo pod emos hacernos una idea de la belleza del contenido por las diversas y ag radecidas resp uest as de De Val: La cariñosísima carta de usted lle ga a mis manos cuando me disponía a escribirle. Se me quedan por siem pre grabados sus nobles consejos y obligado quedo a sus palabras de corazón… si todo esto me hubiera sucedido en Madrid de mucho consuelo me serviría oírle. Que se dé ya por satisfecha la providencia y que pue da regresar pronto es lo que desea su devotísimo amigo. Mariano de Val 301 . Desgraciadamente la providencia le de paraba todavía muchas desdichas antes de su fatal y joven muerte. BIBLIOTECA ATENEO. Muy poco antes de la s erie de desgracias f amiliares, a las q ue también se ha sumado la muerte en Zaragoza d e un hermano de Encarnación Pascual 302 , El Imparcial había informado de otra nueva inicia tiva de Mariano Miguel de Val, esta    300 Archivo Rubé n Darío, c olec ción epis tolar, Universi dad C omplute nse de Ma drid. Cart a n. 189 8, 26 de octubre de 1 909. 301 Archivo Rubén Darío, co lección ep istolar, Univ ersidad Complut ense de Madrid. C arta n. 1 898 (bis), 3 de no viembre d e 1909. 302 Archivo Rubé n Darío, c olec ción epi stola r, Universi dad C ompl utense de Madri d. Carta n.1 894, 26 de may o de 1909: Mi ilust re ministro y qu erido am igo, de ntro de un rato i ré a verle. Una desgracia de familia me obliga a salir esta n oche para Zaragoza. Es un hermano de mi mujer que ha m uerto. Asistiré al en tierro y volveré ensegu ida. Lueg o hablarem os. 140   vez se trataba un proyecto editorial: la gestión y dirección del sello editorial Biblioteca Ateneo que él mism o había creado y que había sido galardonada con la medalla de oro en la Exposici ón Hispano-Francesa de Zaragoza 303 . Biblioteca Ateneo tenía su sede tamb ién en Serrano 27, publicó títulos de autores españoles en la rúbric a “Bibliot eca Aten eo de Autores Españoles” y títulos de autores americanos en la “Bib lioteca Ateneo de Autores Am ericanos”. Entre los españoles que publicaron en la colección ha y no mbr es co mo Ra mi r o d e M aez tu, Manuel de Sandoval, el amigo aragonés José García Mercadal o el polémico trabajo sobre las religiones de Ed mundo González Blanco. Tamb ién el propio Mariano de Val en colaboración con otros auto res partic ipó en obras colectivas por él compiladas como El Homenaje a Federico Mistral o El Romancero de los Sitios de Zaragoza . Entre los americanos destac an dos títulos de Rubén Darío: El Poema del Otoño y El viaje a Nicaragua e Intermezzo tropical. Biblioteca Ateneo contab a con otras tres colecciones: “Ediciones Oro Viejo” dedi cada, como decía el a nuncio, a reproducir joyas literarias clásicas, desc onocidas u olvidadas; una rúbrica ideada jun to a su amigo menendezpelayista Adolfo Bonilla San Martín para dar cabida a esas obras clá sicas que gustaban de releer y recr ear y a las que pensaban ha bía que volver para evitar que lo extranjero, que había lleg ado con fuerza, lo inundara todo. Bonilla h abía escrito en 1902: Causa muy principal de la cuestión lastimosa en que se encuentran nuestras letras es, sin duda, el desp recio que hemos dado en tener por todo lo que s ea español, solamente por no ser extranjero, y la alta idea que nos merece todo lo extranjero, solamente porque no es español. Cuando yo considero que en España no ha y empresa ni industria de    303 “Medalla de Oro de la Exposi ción Hispano-francesa” , Ateneo , n. V , Madrid, mayo 1912 , p. 104. 141   importancia que no sea extranjera; que comemos y vestimos en francés o en inglés, que llam amos nuestras cosas con nombres exótico, teniéndolos mejores en Castilla 304 . Para Ara Torralba 305 buena parte de culpa del surgim iento del m odernismo castizo en literatura la tuvieron eruditos de l tipo de J. Pujol o Adolfo Bonilla San Martín, no solo por su labor de estudio y reedición de los clásicos sino porque también ellos m ismos impregnaron sus es critos de ese espíritu castellano y m uy castizo, podemos com pletar la afirmación de Ara Torralba añadiendo a Mariano de Val, que junto a esos dos hombres trabajó por la reedición de cl ásicos para lo que creó la colección de la que hablam os, y cuyas creaciones literarias propias y empresas patrió ticas estuvieron también teñidas de ese m ismo espíritu. Bonilla Sa n Martín formó tamb ién junto a De Val un tándem liter ario bajo el seudó nimo Martín de Samos 306 , con el que firmaron la adaptación y es critura de obras de teatro clás ico muy al estilo “Oro Viejo” entre las que se encontraba una adaptación de Espronceda y dos zarzuelas aparecidas solo en prensa . Junto a Julio Pujol y bajo el seudónimo Bachiller Alonso de San Martín, Bonilla escrib ió entre otras cosas la que es la novela    304 BACHILLER ALONSO DE SAN MARTÍN: La hostería de Cantillana , Madrid, Rodríguez Serra, 1902. 305 ARA TORRALBA, Juan Carlos: El Moder nismo castizo. Fama y al cance de Ricardo León , Prensas Univer sitarias de Zara goza, 199 6. pp. 215-21 6. 306 Teatro de M artín de Samos (e n colaboraci ón con A . Bonil la y San Ma rtín) (Teat ro). - El Barbero de Sevilla . Ópera cómica en tres actos, letra de C. Sterbini , música de J. R ossini, traducida del italiano en verso, Madrid , Bernardo Rodrígu ez, 1908. - El Burlador de Sala manca. Leyenda lírica de José Espronce da adapta da a la escena en 2 actos, Madrid, Bern ardo Rodrígu ez, 1908. - El pacto de l a sombra . Leyenda lírica en verso, en un acto y cinco cuadros . (publicada en prensa. No localizada). - Ruedas de mol ino . Zarz uela en vers o, en u n acto y dos cuadros. (publicad a en prensa, no localizada). - Los trabaj os de Hércul es . Zarzuela m itológica en un acto y cuatro c uadros, en vers o y prosa. (publicada en prensa ). 142   arcaica y castiza por antonom asia intitulada La Hostería d e Cantillana am bientada en la época del Siglo de Oro y en la que aparece Mariano Miguel de Val desdoblado en el personaje de Luis Vélez de Guevara 307 . Volviendo a la colección “Oro viejo” de la Biblioteca Ateneo, podemos decir que estas reimpresiones clásicas eran la respuesta por parte de estos hombres a la oleada modernista extran jerizante que se ha bía extendido en los primeros años y que a juicio de éstos había conseguido que: Las compañías teatrale s español as veíanse obligadas a e migrar o dispersarse mientras que er a suficiente que anunciase su venida cualquier farsantilla italiana o titiritero francés para que los lech uguinos madrileños se dieran de bofetadas para conseguir un abono a tres veces el precio que aquí se usa 308 .    307 En la Hostería de Cantillana , en el “Al que leyere” cuenta que Luis Vél ez de Guevara y Francisco de Queve do que han oíd o hablar del modernis mo: Allá en las inmortales regi ones en donde habitan, decide n hacer una escurribanda a la coronada villa” para saber de qué se trata . Los autores va n desgra nando sus i deas en contra de l o extranje rizante del m odernismo a través de estos personajes clásicos, atacan las m odas madrile ñas m ás extravagantes del mom ento, la irrupción de palabras e xtranjeras e n el leng uaje, el de sprecio p or lo espa ñol que se gún dicen es una epidem ia, etc. Un interesantísim o catálogo de los puntos más atacados del m odernism o en tono de c omedia arcaizante, que a nosotros nos resu lta también utilísimo p ara completar el pensamiento de nuestro autor acerca del candente debate del m omento puesto que s abemos por la dedicatoria que Mariano de Val está representado e n el personaje de Vélez de Gueva ra. En la dedi catoria m anuscrita del ejempl ar de la Hostería de Cantilla na de Mariano de Val po demos leer: A su queri do am igo Mari ano Miguel de Val, hoy D on Luis Vélez de Gue vara. El bachiller Alonso de San Martín. 308 SAN MARTÍN, Bachiller Alonso de: La Hostería de Cantillana, op. cit. , p. 13 . 143   La reedición de los clásicos nacía pu es de un deseo de volver a la gloria pasada para ayudar a la maltrecha patria y de castizar el contem poráneo modernismo demasiado lleno de elem entos foráneos; un deseo, por otro lado, que por aquellos años ya estaba prácticamente satisfecho, como verem os más adelante y como demuestran los contenidos de la revista Aten eo. Sólo tres títulos de “Oro viejo” v ieron la luz: el primero Entremeses del siglo XVII atribuidos a Tirso de Molina una intr oducción histórico crític a por el Bachiller Mantuano detrás de quien estaban de nuevo los mismos hom bres como sospechaba bien el crítico Andrenio: Mucho me engaño si el bachiller ma ntuano autor de la introducción a estos volúmenes muy relacionados con su asunto y con la índole de la colección no tiene estrecho parentesco con el ba chiller Alonso San Martín o con alguno de sus componentes, ya que anda en lenguas que el último no es un solo ingenioso bachil ler sino dos bachilleres siameses unidos por el regocijado hum or y la afición a las buenas letras 309 . El segundo, los Vejámenes literarios por don Jerónim o de Cáncer y Velasco y Anastasio Pantaleón de Rivera (siglo XVII) anotados y precedidos ta mbién de una advertencia histórico crítica del Ba chiller Mantu ano y por últim o la Silva de varia lección, desagravios en honor del insigne Lope de Rueda , firmada por el Bachiller Alonso de San Martín y ap arecida también casi íntegram ente en la revista Ateneo 310 . Los tomos de esta colección, siguiendo adelante con las metáforas áureas de su título y muy acorde con ese gu sto por lo arcaico se llam aban “Doblones” y como vemos se limitaron al grupo de los tres: Bonilla, Puyol y De Val; aquellos m ismos tres que de    309 GÓMEZ BA QUERO, E .: “La Biblioteca Ateneo”, Los Lunes del Imparcial, Madri d, 4 de oct ubre de 1909. 310 BACHILLER ALONSO DE SAN MART ÍN: “Silba de varia lección”, Ateneo , n. V III y n. IX, Madrid, 1909 , pp. 65-87 y 137-15 5. 144   noche iban a retra tarse al callejón del rollo vestidos con trajes del tiempo de Felipe IV. El famoso crítico Andrenio aplaudie ndo la iniciativa y lamentándose también por la oleada m oderna, escribía en L os Lunes del Imparcial : Esperemos que esos doblones se cuenten por cientos y a que de los otros materiales y auténticos nos he mos despedido ha tiempo y solo los vemos de vez en cuando prisioneros en los escaparates de algún cambista, donde se hayan expuestos como antigüedad o cosa rara que n o anda en la circulación popular y continua de la m oneda corriente 311 . La segunda colección de Biblioteca Aten eo bajo el nom bre “Nuestros Grandes Oradores” editaba discursos escogidos con un retrato y u n facsímil de orado res insignes. Inauguró la serie un discurso de Segismundo Moret. La rúbrica “Ediciones Gran lujo” edita ba en tiradas especiales y lim itadas importantes obras de entre las cuales sólo un título vio la luz, aunque fueron dos los que se anunciaron en las pági nas publicita rias que la colección tenía e n la revista Ateneo . El libro edición gran lujo, que se a nunciaba en preparación pero que, según hemos podido saber, nunca llegó a publicarse lo firm ó Mariano Miguel de Val y era una semblanza in titulada “Paz de Borbón”, de la que no se co nserva copia pero cuyo original ella sí debió de leer y le ag radece en una postal d esde Alemania en 1911 312 . La otra importante obra “Edición Gran lujo” apar eció en m ayo de 1909, la firmó Rubén Darío y era la sem blanza real t itu lada “Alfonso XIII”, el retrato litera rio    311 GÓMEZ DE BAQUERO, E. : “Biblioteca Ateneo”, Los Lunes del Imparcial , Madrid, 4 de octubre de 1909. 312 Archivo de la fam ilia de Val: Postal de Paz de Borbó n a Mariano Mi guel de Val, M uenchen, 1 6 de abril de 1 911: Mi hija y yo esta mos muy agradecidas por la bonita poesía, el retrato y también por el álbum que prepara . Muenche n. 247   mortal fue mi tormento. O el de la dulce herida: Cantoras aves, matizadas de flores que mi felicidad visteis perdida, perfumes, auras, brisas y rumor es; no intentéis endulzar mi amarga vida, dejadme que recuerde mis amores; yo no quiero olvidar...¡triste el que olvida! Cada una de las composiciones del libr o está dedicada a un amigo, colega o a una musa. El grupo es heterogéneo: Jaci nto Octavio Picón, José Echegaray, la Marquesa de Fuensanta del Valle, Manuel Sandoval, Juan Valera , Manuel Pichardo, Enrique de Mesa, Francisco A. de Icaza, Marquesa del Mérito, Práxedes Zancada, Antonio de Zayas, Conde de Torres Cabrera, Cayetano de Alvear, Rafael Ram írez de Arellano, Luis Brun, P edro González Blan co, Francisco Navarro Ledesm a, Emilio Ferrari, Aureliano de Beruete, José Zahonero, y Adolfo Bonilla Sanmartín. El poemario se abre con un canto al “divino tesoro”, el son eto que le da título a toda la colección y después se divide en ocho partes: 1. Ídolos 2. Cantos 3. Delirios 4. Cuadros 5. Sombras tem pranas 6. Perdurables 7. Baladas 248   8. Flor de un día “Ídolos” está formada por tres composiciones: “Una flor m ás” poema premiado en los juegos florales de Calatayud, “Juve ntud” dedicado a José Echegaray en donde el poeta canta a todo lo que le mueve a crea r, a sus musas, a los tem as de su lira: Mujeres, flores, aves, luz, alegría, arpegios sonorosos del arpa mía; juventud, fe, entusiasmo, calor, belleza, que sois la primavera de mi poesía, No abandonéis al bardo que a amar empieza Y que os ronda de noche como de día, que os admira y os canta y os am a y os reza … Y como una captatio ben evolentiae lanza: No he de triunfar del todo, no, ¿quién lo espera? mas ¿qué importa, hasta entonces? Dejad que cante tras las mariposas de los jardines con voz apasionada, fuerte y vibrante; (…) No he de triunfar del todo; pero a m is años, ¡quién meditar me hiciera los desengaños. Que en el mundo me aguardan, los sinsabores que a la vejez me esperan, si es que a ell a llego. Un tema recurrente en sus versos es la incertidumbre de la vejez. Todos los escritos que le dedicaron amigos y colegas de la prensa coincidían en que algo en él, constante en sus versos, parecía pr esagiar la brevedad de su vida: 249   Yo no ignoro el hum ano fatal destino; sé, porque me lo dice, cuál es mi sino, pero mi arpa no tiene tristes acentos. El tercer poema que compone la prim era parte, “Ídolos”, titulado “Am or, alma del mundo”, dedicado esta vez a Manuel Sandov al, canta al amor absoluto, el am or no personificado en el objeto amado sino, tema muy barroco, en la naturaleza enamorada: Cuando estaban ya los astros en activo movim iento y el espacio enrojecía de la luz el resplandor, la sonrisa creadora relumbró en el firmamento y, lo mism o que una nube disipada por el viento, difundióse, como el alma de los m undos, el amor. (…) ¡Oh ventura incomparable! ¿Quién gozar así pudiera de ese amor que es abrigo de la patria y del hogar? Si esa dicha seductora que persigo consiguiera, ni tesoros codiciara ni laureles pretendiera, que en el mundo es m ás hermoso tener ídolo, que altar . La segunda parte de Edad Dorada contiene tres composic iones: “A las flores”, dedicada a Juan Valera, “A Córdoba”, dedi cado a la m arquesa del Mérito y “A mi reina”, dedicada a la marquesa Fuensanta del Valle, reunidas las tres bajo el epígrafe de “Cantos”. “A las flores” son trece qu intetos con alternancia de verso s endecasílabos y octosílabos, prem iado en los juegos florales de Córdoba y aparecido cinco años antes en Letras de Molde 508 y reproducido dos veces más en prensa,    508 Aparecido en: 250   Flores, hermosas flores, que sois nido de am ores y de los verdes prados alegría. Desplegad vuestros mantos de colores que ya amanece el luminoso día. La tercera parte bajo el epígrafe “Delirios”, de nuevo está com puesta por tres piezas poéticas: “Sinfonía” donde es innegable la huella de Zorrilla: Soy la callada sombra que va a la vega sobre la verde alfombra que el cielo riega, y te sigue a la fuente todos los días, Despertando en tu mente melancolías; céfiro de risueñas ondas seguido que el beso con que sueñas te dio, atrevido. También un canto apasionado: “¡Triunfe el deseo!”, dedicado a Enrique de Mesa y cerrando esta parte, el soneto dedicado a Lord By ron que citamos más arriba y que también había sido ya reproducido en prensa al m enos 5 años antes 509 . La quinta parte: “Cuadros” está compuest a de dos soneto bajo el título “La oración”, dedicados a Antonio de Z ayas; “La Atalaya” poema aparecid o años antes       - VAL, Mariano Miguel de: “A las Flores”, Letras de Molde , n. 6, Madrid, 1900 , p. 2. - VAL, Mari ano Mi guel de: “A la s flores”, L a Ilustraci ón Na cional , n. 14 , Madrid 10 de jun io de 1901, p . 123. - VAL, Mari ano Miguel de: “A las Flores” , La Revist a Gallega , n. 557, La C oruña, 18 de noviem bre de 1905. 509 VAL, Mari ano Mig uel de, “ Lord By ron. S oneto”, La Ilu stració n Nacio nal , n. 15, 30 d e junio de 1901, p . 182. 251   en la Ilustración Nacional 510 , dedicado al Conde de Torres Cabrera y “Hogar de Paz 511 ”, dedicado a Cayetano de Alvear. La quinta parte del lib ro está formada por 4 composiciones reunidas bajo el epígrafe “Sombras tempranas” entre las que se incluyen “Agonía del sol” dedicado a Rafael Ramírez de Arellano, el melanc ólico “Ausencia” dedicado a Luis Brun; “Después del baile” dedicado a Práxedes Zancada y aparecido ya en 1900 en Letras de Molde y en La Revista Gallega 512 y “Dicha incompleta ” dedicado a Andrés González Blanco aparecido tam bién en prensa 513 años antes y donde de nuevo aparece la som bra del “Poeta Tris te” que nos revela su eterna insatisfacción y una profunda melancolía: En la edad juvenil de los ensueños mi mente soñadora horizontes inmensos descubría de luces, de colores y de aromas. Todo era juvenil, amor, belleza, todo placer y gloria; un espléndido sol de rayos de oro y un dulce coro de argentinas notas. (…) Pero, todo soñar era… y bien pronto    510 VAL, Mariano Miguel de: “La Atalaya”, La Ilust ración N acional , n. 9, Madrid , 2 de abril de 1901, p. 98. 511 VAL, Mariano Miguel de: “ Hogar de paz”, La Re pública de las Letr as , n. 1, Madr id, 19 05. 512 VAL, Maria no M iguel de: “ Después del baile”, Letras de Molde , n. 10, 1900 , p. 2. VAL, Mariano Miguel de: “Después del baile”, La Revista Gallega , n. 6 21, La Coruña, 10 de febrer o de 1907. 513 VAL, Mari ano Miguel de, “Di cha incom plet a”, La Il ustrac ión Naci onal , n. 7, M adrid, 10 de m arzo de 1900, p . 84 252   aprendí que el aroma se disipa, y que el lago tiene cieno. Y el firmamento, nubes, y el mar rocas. Aquella luz del sol que yo admiraba brillante, embriagadora. mucho me hizo gozar, mas también me hizo volver la cara y contemplar mi sombra. Nunca la linfa del tranquilo lago, cuando sus claras ondas reflejaban mi faz, ocultar pudo a mis ojos su arena cenagosa. (…) Sin punzarme jamás sentí el perfume de las fragantes rosas. Solo a medias gocé… ¡Nunca he bebido el dulce néctar en dorada copa! La sexta parte del volumen está com puesta únicam ente por sonetos recogidos bajo el epígrafe “Perdu rables”; se trata de cuatro com posici ones con el subtítulo “páginas de una historia”, dedicadas a F rancisco Navarro Ledesm a, de temática esencialmente am orosa salvo la que lleva por título “En el álbum” donde el poeta expresa sus desvelos frente al papel en blan co, la huida de la m usa y la incapacidad de traducir los sentimien tos: ¿Por qué razón al acercar mi mano a este papel de virginal blancura, brota dentro del pecho la amargura 253   Y un poema trazar pretendo en vano? ¿Cómo verá la luz que alumbra en llano el que se esconde en la caverna oscura? Quien, por miedo a m orir, no se aventura, ¿Cómo podrá cruzar el océano? ¿Por qué mi pluma inhábil, cuando intent a traducir mi ideal, no ha de encenderse al fuego de mis gratas ilusiones? ¿Por qué para las almas no se inventa un idioma ? ¿Por qué no han de po derse, cual los libros, abrir los corazones? El soneto “Ante la tumba” donde de nuevo el Poeta Triste despliega su dolor ante la muerte de la am ada, la constataci ón de lo efímero del pl acer y la pervivencia del amor en el dolor del recuerdo: En este sitio, al pie de estos rosales, sentí tu mano acariciar mi frente, juntos bebimos en aquella fuente, juntos saltamos zarazas y breñales. Pero alegría y placeres tales pronto tuvieron fin, que etername nte solo dura el dolor, y de repente yertos vi tus encantos virginales… Canoras aves, matizadas fl ores que mi felicidad visteis perdida, 254   perfumes, auras, brisas y rumor es; No intentéis endulza mi amarga vida, dejadme que recuerde mis amores; yo no quiero olvidar… triste el que olvi da. La penúltima parte form ada por tres com posiciones reunidas bajo el epígrafe “Baladas”, no aparecid as antes en prensa y de dicadas a: Em ilio Ferrari la prim era, titulada “El canto del náufrago”, a J osé Za honero la que lleva por título “La Reina del Valle”; una composición con todos los com ponentes de la poesía de los Juegos Florales, y a Adolfo Bonilla y San Ma rín la última, titulada “Amanecer”. La octava y últim a parte de Edad Dorada está dedicada a Aureliano Beruete, recoge bajo el epígrafe “Flor de un día”, doce cantos a los dones y al am or de mujeres: Rosa, Margarita, Violeta, L uz, C onsuelo, Victoria, Blan ca, María, Rosario, Dolores, Ángeles y Esperanza. Son cantos a la belleza y al amor galante, poemas de versificación y m étrica diversa, escritos, parece, para participar en los Jueg os Florales del país entero. En su primera obra Ensayos, publicada en Oñate, estaban ya recogidos todos los temas que después se han ido desarrollando en Edad Dorada aunque el tono pesimista y la oscura m elancolía del “Poeta Triste” desparecen de sus líneas y se van disipando a partir de 1906 para contradecir a todas aquellas oscuras voces que vaticinaban la postració n. Un poco más adelante, vam os a ver, en Policro mías , sigue la línea del metro clásico y la temática prefer entem ente amorosa aunque introduce la nota cóm ica y el tono festivo ausente en los anteriores. Las críticas y reseñas que de Edad Dorada aparecieron en su momento tuvieron mucho, según nuestra opinión y como ya habíam os adelantado unas páginas antes, de pr opaganda anti-m odernista y de g ratitud al am igo constante. Los m ás 255   intransigentes con las nu evas corrientes modernistas aplaudieron estos versos tejidos con hilos antiguos por el director del Ateneo y los presentaron como la prueba de que en España la poesía que se seguía hacie ndo y que además realm ente triunfaba, era precisamente ésa que se alejab a de la rupt ura, ésa que aún transitaba por los cauces de la ortodoxia, esa poesía amatoria inof ensiva y alejada de la propaganda o de la incitación al movimiento o la decadenc ia. Tam bién, claro está, era una poesía del gusto de aquellos que saboreaban con placer los clásicos y que no creían en la poesía que daba un paso más allá. El satírico Gedeón , por ejem plo, siempre beligerante y contra el modernism o más militante escrib ió: Podrá ser que los versos de Val no le gusten a alguno de esos p oetas que cantan a las princesas vaporosas o vagorosas o vagarosas o c omo se diga, y al mismo tiempo descuidan lamentablemente el aseo de sus uñas, si que también de los oídos y hasta del cuero cabelludo… Los versos d e Val son mucho mejores que los que han llevado a la Academia 514 . Otros rotativos alabaron su clasicis m o y sus versos bienintencionados y conciliadores, que se desmarcaban de la decaden cia que salpicaba a los modernistas más m ilitantes: La Musa de este inspirado poeta viste suntuosa t única alforjada, argentino peplo castamente cerrado y áureo coturno (…) El joven escritor pertenece a la aristocracia int electual. Sus versos tienen la frescura de una alborada de mayo, las iridiscencias de un crepúsculo estival. Canta con vigor, elegancia y harmonía. Su him no a la mujer, flor humana, hállase esmaltado de bellas delicadezas; su canto al amor es potente, fogoso; briosa su invocación a la juventud, poéticos, sentimentales su acentos para describ ir las flores; valiente robusta su    514 “El papel vale m ás”, Gede ón , n. 497, Madrid, 1 de juni o de 190 5, p. 6. 256   entonación para evocar a Byron; tiernas sus notas para descri bir la apacible vida del hogar honrado 515 . La Época advertía sus carencias pero sin dejar el agasajo a un lado escribió: Posee el autor de Edad Dorada facilidades de rimador. Hay en sus versos abundancia en la rima. Si en punto a original idad de concepción y a vigor lírico estuviese a la misma altura , alcanzaría señalado puesto entre los poetas españoles (…) Adviértese, desde luego, que ha seguido las huellas de otros poetas, sin duda en un tanteo de sus facultades, aún no bien orientadas. Sin ser un libro defini tivo que consagra un p oeta Edad Dorada contiene páginas muy estim ables y versos galanamente compuestos 516 . El Álbum Iberoamericano evocando el candente discurso del académico sobre la crisis de la poesía, aplaudía el hacer de este poeta “de la casta de los Ferrari” 517 y en El Liberal , dirigido por su am igo Alfredo Vi centi, apareció toda una colum na dedicada a Edad Dorada que tampoco escatim aba elogios y que lo desmarcaba de los modernistas “que cantan a toda rima”, es de cir, que violan los pr eceptos clásicos d e la métrica : Posee calidad, conocimientos y títulos para ocupar una primera fila en la entonada legión de los llama dos hombres serios, no ha vacilado sin embargo en agasajarnos con un tomo primaveral de encantadoras poesías en que coincide la galanura de la florescencia c on la delicadeza y exquisitez de la substancia . Nada ha perdido con e llo, muy al contrario ha    515 “Mariano M iguel de Val, secretari o del Ate neo de Ma drid, autor del nuevo li bro Ed ad Dorada ”, El Álbum Ib eroamericano , Madrid, 7 de j unio de 1905, p. 10. 516 “Libros nuevos, E dad Dor ada : poesías por Mariano Miguel de Val”, La Época , Ma drid, 28 de junio d e 1905. 517 “sin título”, El Álb um Iberoam ericano , Madrid, 7 de junio de 190 5, p. 25 0. 263   Sin realizar los sueños, sin aplicar la herida, pues grandes y pequeños no tienen otra historia, como todos, trocado en miserable escoria, llegaré fatigado al fin de la partida. Y sabido el alcance de los mayo res bríos, desearé en tal trance, como el primer anhelo, morir tranquilame nte llorado de los míos, cuando ellos, igualmente, oír puedan un día. Cantos, en torno, suaves, para aliviar su duelo, como los de las aves que cantan en la umbría 529 . Sabemos que el sello editorial que f undó en 1908 con el nom bre Biblioteca Ateneo pensaba comp ilar las treinta y seis colaboracion es aparecidas en El Liberal , como anunció en la publicidad de Ateneo , pero hasta donde llegaron nuestras pesquisas el volumen no apareció y pensam os por ello que el proyecto quedó en el aire y solo se compilaron estas au tosem blanzas casi un siglo después. El siguiente poemario que nuestro au tor dio a la imprenta se tituló Policro mías ; vio primero la luz parcialm ente en la prensa en Aragón, en el Diario de Avisos de Zaragoza, donde Val era por entonces colabora dor habitual y donde utilizaba el seudónimo “Policrom io” para firmar la s notas cómicas. Puesto que esa nueva compilación era de corte m ás festivo, la firmó con ese m ismo nom bre. Reproducimos aquí una de las colaboraciones de “Policrom io” en el Diario donde se percibe bien la nota risueña. En este texto u tiliza y satiriza de nuevo el manido modernism o, posicionándose en “la guerra” para ha blar de la polít ica del momento: Simbolism o Presidencial. Poema m odernista.    529 VAL, Marian o Miguel de: “Ayer, Hoy y Mañana” , “Poetas del día” , El Liberal , M adrid, 23 de abril de 1 908. 264   ¡Qué bien viene el decorado De la sala del Consejo De ministros! ¡Qué bien viene Y hace juego con la faz y con la signi- ficación del ministerio Que ahora manda, que ahora ocupa Las poltronas del gobierno! ¡Qué bien viene el decorado de la sala de sesiones del Consejo! Blancas son las colgaduras, blancos todos los asientos, los sofás, las butacas y las sillas, el tallado en los espejos y los marcos de los cuadros, blanco el suelo, las paredes, los balcones y las puertas, blanco el techo. Todo blanco, blanco, blanco… como el pelo, el poco pelo que le queda al presidente, como el pelo, el poco pelo que podrá lucirle a España con gobiernos liberales o contrarios como éstos, como aquéllos, todos blancos, blancos, blancos de programas, de proyectos, de propósitos y de obras, 265   de cerebro. ¡Qué bien viene el decorado de la sala de sesiones del Consejo! 530 Cotejando este texto firmado por Policrom io dos años antes, con el poemario Policromías encontramos similitudes estilísticas y sobre todo la nota cómica, festiv a y satírica ausente en su poema rio anterior. Acerca de él el Diario de Avisos escribe: Es un libro cuyas páginas risueñas pasan dejando una impresión apacible. Sus versos: escenas, cuen tos, letrillas satíricas, romances, fábulas, epigramas, cantares e historietas de ri ma correcta y brillante encantan y alegran el ánimo del lector y riendo prim ero un chiste de gracia fina, meditando después una sentencia sana m oral, expuesta entre bromas y veras, se llega al final c on pena y se le abandona con tristeza como a un amigo que nos ha hecho pasar un rato agradable y olvidar los sinsabores de la lucha diaria 531 . Uno de los textos recogidos en Policromías había aparecido años antes al igual que muchos de los poemas de Edad Dorada , en la Ilustración Nacional de Práxedes Zancada, en la que regularm ente colaboraba, se trata una fábula cóm ica titulada “El palomo y el gallo” que copiam os: Tenía en su heredad cierto ventero cerca del palomar el gallinero por lo cual un palom o, hablando con el gallo, o no sé cómo, supo que era un placer la poligamia,    530 POLICROM IO (s eudónim o de VAL, M arian o Mi guel de): “Sim bolismo Presi dencial, Nota cómica”, Di ario de Avisos de Zaragoz a , Zaragoza , 11 de agost o de 1906. 531 “Policromías”, Di ario de Avisos de Zar agoz a, Zara goza, 20 de m arzo de 1907. 266   y pensó establecerla, ¡horrible infamia! Matando a los palomos en las siembras y quedándose dueño de las hem bras. Y así lo hizo, diciendo: ¡Oh dios clem ente, ya que a todos no tratas igualmente pues por razón que no hallo, me das una hembra a mí y tantas al gallo, aprende la igualdad que yo te enseño, aunque soy menos sabio y más pequeño. Dicho lo cual, se dio con alegría al gozar del harem que ya tenía. Hembra tras hembra, pero al poco rato cayó muerto de hastío el mentecato. El gallo, es natural, como vecino, al entierro acudió del palomino: y al pensar en la causa de su muerte, gritó con gravedad y de esta suerte: saber que la igualdad está ¡oh mortales! en la desigualdad de desiguales 532 . Lo que es seguro, es que con este volume n, de Val, además de añadir es a nota cómica a sus versos, que contrastaba con el estilo de l “Poeta Triste” y su libr o anterior, seguía dejando clara su no filiación a la “musa nueva” o al m enos a la musa del primer modernism o. Decíamos antes que a partir de 1906 los versos españoles se habían ido transformando a golpe de casticism o, se habí an llenado de España, de vueltas al pasado heroico español y de imitaci ones de los clásicos de los Siglos de    532 VAL, Maria no Miguel de: “El palom o y el gallo”, La Il ustració n Nacion al , n. 1, Madri d, 2 de enero de 1900, p. 10. 267   Oro. Esto también es visible en la obr a de Mariano Miguel de Val, que aunque después de Policromías no dio a la im prenta ningún poemario, sí publicó en prensa en esos años, textos que no dejaban duda. Por ejem plo éste, cuyo título “Los dos hidalgos” lo dice todo, aparecido en Ateneo , en Diario de Avisos de Zaragoza y en Caras y Caretas : El Hidalgo rico Sobre gallarda tordilla enjaezada á la "jineta, que va orgullosa ó inquieta por los campos de Castilla, gozoso de su heredad, el hidalgo castellano extiende la vista, ufano de mirar su propiedad. En todo pone sus ojos, en todo está su atención: el riego, el surco, el terrón, el sembrado, los rastrojos. Luce flamante gorguera, verde gabán jironado de terciopelo leonado igual al de la montera; morisco alfanje pendiente de tahalí verde y oro, arrebatado á algún moro por algún bravo ascendiente; borceguíes de labor de manos privilegiadas, 268   y espuelas tersas, pintadas también del mism o color. El sol brinda en el ocaso sus rayos de oro á la cumbre, incendiando con su lum bre débiles nieblas de raso. La noche, al morir el día, en Oriente se apresura, tendiendo por la llanura su parda melancolía. Y el hidalgo hacia el hogar torna, hacia el hogar, albergue de santa paz, que se yergue á las puertas del lugar; venerable caserón de monótonas fachadas, con nobles armas talladas en piedra sobre el balcón… Una campana argentina de una torre secular se oye trémula sonar... Mudo el hidalgo camina... A su lado va un lebrel, y sobre la verde alfombra, una prolonga da sombra que corre delante de él. II El Hidalgo pobre 269   Tapando de su ropilla la variedad de botones, el enredo de jirones que su jubón acuchilla, lo mohoso del acero, que ni riñe ni am enaza, del herreruelo la hilaza, el trasudor del sombrero, y el hambre que á su paciencia suman la olla, el salpicón, las noches de colación y los días de abstinencia, el hidalgo escuderil que sus cuellos escarola, y sus zapatos charola con el humo del candil, sale á despedir la luz á la hora del rosario: la nobleza es su calvario; la ejecutoria, su cruz. Escóndese de las gentes para comer mal, sin fuego; pero hace hipócrita luego al palillo de los dientes; y consigo mism o en guerra, por mantener un decoro que no tiene más tesoro que dos yugadas de tierra, suele, cuando el arrebol anuncia que muere el día, 270   rezar un avemaría en las exequias del Sol 533 . Uno de los puntos del modernismo milita nte que m ás criticó Mariano de Val, fue la transgresión de los precep tos de la métrica clásica. “Versos des iguales es lo único que no tienen que hacer los poetas”, decía. Para nuestro auto r los conceptos modernos no eran válidos cuando violaban o dislocaban las reglas decimonónicas y para ello escribió su decál ogo de maldades poéticas al que con gracia tituló: “El hospital de incurables” 534 y que a continuación reproducim os: Un verso es malo: Por falta o sobra de sílabas. Por no tener los acentos en su sitio. Por carecer de supernumerarios. Por supernumerarios obstruccionist as de las sílabas constituy entes. Por sinalefas obstruccionistas. Por contracciones deformadoras. Por asonancias internas. Por as onancias con versos cercanos. Por conflictos entre las pausas métricas y las de sentido. Por raquitis de las rimas. Por herpetismo , elefantiasis, etc. Por demencia o falta de sentido común. En este su “hospita l de in curables” está retratad a la rigidez académ ica contra la que clamaban los prim eros modernistas cuando llamaban a librar la batalla contra lo    533 VAL, Maria no Mi guel de, “Los dos hi dalgos”, Ateneo , n. II , febrer o, 1908, pp. 115-117 . Diario de Avisos de Zaragoz a , Zarago za, 15 de febr ero de 1908. Caras y Caretas n. 4 74, Bue nos Aires , 2 de noviembre 1907 . 534 Ver facsímil del original manu scrito en anexos. 271   viejo y que anim ó los debates de la sonada polémica. “Rigidez acad émica, frasecilla de moda”, se quejaba de Val: La maldita manía de los descoyu ntamientos. ¡Como si no pudieran hacerse versos modernos sin dislocarlo todo! ¡Com o si hasta ahora sólo se hubiesen escrito versos con rigide z académica!¡Rigidez académica, frasecilla de moda! 535 Varias fueron las composiciones de nuestro autor que quedaron inéditas y muchos los versos dados solo a la prensa . El libro que estaba ultimando cuando le sobrevino la muerte, se titulaba Los Clásicos y apareció parcialmente en Ateneo al mes de su muerte, rescatado por su am igo Adolfo Bonilla San Martín. Poemas siempre de m étrica y temáticas clásicas y en este caso de fondo histórico mitológico, dedicado cada poema a un personaje célebre bíblico o mitológico (Job, Moisés, el poeta griego Tirteo o Anacreonte) . Copiam os el dedicado a Tirteo: Tirteo El Oráculo sabio de Delfos desconfía de que los espartanos soporten, larga y dura, la guerra de Mesenia; pero su triunfo augura si un general Atenas les enviase un día. Y la Atenas irónica, con desdén, les envía un poeta olvidado y en plena desventura, que es, por lo contrahecho de su triste figura, objeto de las mofas de la canalla im pía. Mas del poeta el genio tanto su ser realza, que las tropas le admiran. Su dulce flauta suena,    535 VAL, Mariano Migu el de : “Libros de poetas”, De lo bueno y lo ma lo, op. cit., p. 135. 272   y en vibrantes estrofas el heroísmo ensalza. Y cuando, ya en la lucha, repiten de memoria los soldados sus himnos, el valor se desfrena... Y así la noble Esparta se corona de gloria. La enamorada Safo duerme sola en su lecho esmaltado de flores. En la estancia sombría descansa el arpa eólica de los cantos del día: pero el amor de Safo late siem pre en su pecho. Desdenes que le tienen el corazón deshecho á sus sienes se agolpan con cruel osadía, y son, al darles cuerpo la ardiente fantasía, figuras que parecen dibujarse en el techo. Si los sueños le mienten que Paón la sonríe y que sus quejas oye, feliz es un instante, y ella también, con risa confortadora, rí e. A fin de cuentas, Val fue un poeta fruto del fértil y estimulante ambiente que él mismo movía y anim aba en el Madrid y Ar agón de aquellos años ; un poeta marcado por el Desastre y continuador, aunque con ci ertas “notas azules”, de la línea poética trazada por los clásicos españoles de los que se declaraba devoto. Si bien su poesía no ha envejecido de la mejor de las m a neras y hoy son escasísimos, por no decir inexistentes, sus versos en antologías o r eediciones, e incluso en la vasta red de redes, donde todo cabe; cuando nos acercam os a la bibliografía y la prensa de su momento nos encontramos con la realidad de un poeta archiconocido, respetado y aplaudido, incluido en anto logías y proyectos y valora do en general por la mayor parte de la opinión coetánea. Un hombre c uya obra se hizo importante por ser él: el famoso periodista, director del Ateneo y bullidor incansable de Madrid, quien la firmaba m ás que al contrario, como deberí a haber sido para evitar el olvido o la etiqueta de poeta de su época. 279   ¡Mi gozo en un poz o!, Francisco Larrosa . 544 I ¡No hay justicia en la tierra!... ¿Quién había de decirm e?... ¡Voto va! No quiero acordarme... ¡Ah! Si no m e hubiese batido en las barricadas, otro gallo m e cantara... Mientras fui revolucionario platónico, todo marchó á pedi r de boca; pero empuñé las armas, y, ¡zas!, m e dejaron cesante... Y lo peor es que ya no me colocan... ¡Qué han de colocarme! ... Desde el 74... justo dieci ocho años. ¡Dieciocho años hace que estoy cesante!... ¿Y aun me dicen todos q ue me resig ne”, que tenga paciencia”?... Quisiera ver á Job en mi lugar... ¡Enton ces veríamos quién era Job! Esto monologueaba D. Saturio, a la par que limpiaba con unos zorros las sillas del comedor de su casa, cu ando llam aro n en la pu erta de la habitación. — ¡Por vida! Exclamó, no le dejan a uno ni respirar. Mi m ujer por un lado, por otro lado los huéspedes... ¡Esto es lo imposible, lo insufrible, lo inaguantable!... ¡Ah, Saturio, Saturio, a lo que has llegado!... ¿V uelta á llamar?.. ¡Allá va!... Apostaría doble contra sencillo á que el que ha lla mado se ha quedado con el cordón de la campanilla en la m ano. Y salió del com e dor. Era D. Saturio hombre de avanz ada edad, alto, seco, de color avellanado y pe lo gris, casado con Dª Dorotea pupilera... de esas que “dan unos arroces atroces”. A la sazón no tenían más que dos huéspedes. El uno llamábase Atilano, el o tro Felipe. El primero acababa de tom ar el título d e médico, el segundo estaba em pleado en el ne gociado de contribuci ones. He aquí los Personajes que figuran en el re lato (verídico) que sigue. II —iCaramba!... ¡No apriete V. tanto! ― decía D . Saturio entrando en el comedor precedido de Atilano que no cesaba de abraz ar al cesante y dar sa ltos, acompañados de gritos, que bien pronto hicieron reunir en el com edor a Dª. Dorotea y Felipe, que    544 LARROSA, Francisco: B orrones , Za ragoza , Imprent a Ram ón Mi edes, 1892. 280   aquel día no había ido á la oficin a, porque no le dio la gana. ¿Qué te pasa le preguntó Felipe Atilano, que tan alegre vienes? ― ¡Una friolera!, contesto el médico incipiente. - ¡Que m e han caído dos mil pesetas á la lotería! ¡Josú s! cuánto dinero ex clamó la pu pilera . ¡La paga que yo cobraba cuando era empleado!— balbuceó el cesante, poniendo los ojos en blanco. Lo que yo cobraré cuando me asciendan, prorrumpió el em pleado en Contribuciones, haciendo una pirueta. Dorotea —dijo im periosamente Atilano— ¿cuánto la debo? S iete duros- contestó la patrona. Ahí van diez. Muchas gracias, esos tres son para que compre usted algo para almorzar (¡m iren con lo que sale el grandísimo tacaño!) Doña Dorotea salto a la calle: Felipe y D. Saturio no cabían en sí de gozo. —¡Viva la lotería Nacional! —exclamó el agraciado echand o al aire el sombrero. —¡Viva! —repitieron D. Saturio y Don Fe lipe. A poco llegó Dª Dorotea “cargada como una burra” con un pañolón repleto de latas de conserva s, salchichón, queso, almendras, galletas y b otellas de u n Valdepeñ as “de buten”, como decía D. Satu rio. Y sentáronse á la mesa, sin dar tiempo a que Dª. Dorotea calentase alguna de las conservas que consigo traía. —Cada cual, que coma de lo que m ás le agrade—dijo Milano, escanciando vino en un vaso, que D. Saturio apuró de un sorbo, exclamando luego: “Fe da Saturio Pilongo de que este vi no es m ejor que el jabón restaurador de los Príncipes del campo ”. III ¡Muy bien! prorrumpió Felipe. Es lo que se llam a un poeta de la vuelta de abajo —En mis mocedades sí que lo fui, replicó el ces ante con la boca llena — Que lo diga Dorotea. —Oh!—dijo su mu jer; aquello era un diluvio de necedades. Todos, menos el aludido, rieron el chiste. En esto sonó la campanilla de la habitación. 281   Salió D. Saturio á ver quién era el importuno, y á poco entró con un telegrama en la mano, que decía así: “Su herm ano Pedro grav e. Venga si quiere verlo”. Levantóse de la mesa la pupilera, habló en voz baja con su m arido, y después díjole éste á Atilano: ¿Qué opina usted debo ir a ver qué le pasa a mi herm ano?... ¿Si, verdad?... ¿Pero con qué dinero? ¡Si sólo tenemos los siete duros que V. nos ha dado hace poco! Y esos son para pagar al casero dijo Dª Doro tea. Si V. m e adelantara algo, poca cosa, sabe usted. Bueno, dijo D. Atilano, Ahí va un billete de cien pesetas osea el im porte de dos meses de hospedaje. Retirárons e a su cuarto los cónyuges pensando (el hermano de D. Saturio, alcalde un p ueblecillo d e la provincia de Huesca, era soltero y propietario de muchas fincas rústicas) que dentro de poco sería propietarios de las mencionadas tierras. Dos horas después subía Don Saturio a un coche de tercera monologueando en voz baja y haciendo castillos en aire. Media hora antes de llegar el tren, lo s alrededores del pueblo que el hermano de Don Saturio gobernaba, hallábanse llenos de hombres arm ados de sendos palos, esperando la llegada de un delegado del gobierno que iba a aquel pueblo con la poco simpática misión de cob rar la contribución de campos, a cual m ás estéril. Al pisar el andén el bueno de Don Saturio fue recibi do con una silva de padre y muy señor mío y no lo mataron a palos por m ilagro. Lo habían confundido con el Delegado, el cual no llegó al pueblo hasta el día siguiente. Cuando D. Saturio llegó á casa de su hermano, tuvieron que acostarle. E l susto r ecibido en la estación y la sorpresa de encontrar á su hernano “mejor que nunca”, postráronle de tal m odo, que parecía un difunto. Lo del telegrama habí a sido un ardid de que su he rmano se había valido para verle. El inf eliz cesante pasó la noche delirand o com o un loco, repitiendo á cada instante: ¡Mi gozo en un pozo! 282   EL TEATRO DE MARTÍN DE SAMOS. Bajo este nombre y en tándem con el ya conocido amigo Adolfo Bonilla y San Martín, Val llevó a cabo la adaptación y escritura de obras de teatro clásico al estilo “oro viejo”, (por utilizar el nombre de la co lección de Biblioteca Ateneo en el que s e incluyeron estas obras) entre ellas firmaron una adaptación teatral a la escena en dos actos de un texto de Espronceda: El Burlador de Salamanca, leyenda lírica , que apareció también reproducida ínteg ramente en Ateneo 545 en el núm ero homenaje a Espronceda. Como afirma Martín de Samos en el prólogo: En esta refundición hemos conserva do rigurosamente el pensam iento de Espronceda, aprovechado también algunas estrofas de El Diablo Mundo y la poesía “A una dama burlada”; los versos que hem os añadido van marcados por un asterisco 546 . Fue editada por el sello Biblioteca Ateneo y puesta a la v enta al precio de una peseta, pensamos que la obra no llegó a las tablas y que la repercusión no fue grande 547 , a juzgar por la ausencia de notas en prensa y a juzgar también por la única edición que de ella se hizo. Otra obra aparecida el mismo año firm ada por el mism o autor fue El barbero de Sevilla traducida del italiano en verso, tam bié n editad a por Biblio teca Ateneo en su colección “Oro viejo” y vendida al preci o de una peseta. Copiamos aquí una parte del prólogo que aclara senti do, intenciones y método de elaboración de la obra:    545 Número homenaj e a Espronceda, Ateneo , n. III, Madrid, marzo, 19 08, p. 20 3. 546 El Burlador de Salam anca. Leyenda lírica de José Es pronceda adaptada a la escena en 2 actos, Madrid, Bernar do Rodríguez, 19 08 547 BONILLA Y SAN MART ÍN, Adolf o: “El pensam iento de Es pronceda ”, La España Moderna , n. 234, M adrid, juni o, 190 8, p. 70. 283   Sería por completo inútil que nosotros punt ualizásemos aquí las bellezas musicales de la inmortal partitura de El Barbero de Sevilla . El público español la conoce perfectamente , a partir del 25 de agosto de 1821, fecha en que fue representada la obra en el Teatro Principal de Madrid, cinco años después de estrenad a en el Argentina de Roma (26 de diciembre de 1816). Sabe tam bién que esta obra “hace época en los fastos del arte”, que fue co mpuesta en brevísi mo plazo (trece días) por su insigne autor, que sus primer as representaciones fueron muy accidentadas, y que es a ella donde a de acudir el que desee conocer a fondo el estilo de Rossini. No es tan digna de elogio ni mucho menos, la letra, escrita por César St erbini. En primer lugar nada o muy poco tiene de original. Sterbini sigue paso a paso Le Barbier de Seville , de Beaumarchais traduciendo literalmente frases enteras y echando a perder a veces el original (…) A nosotros las exigencias del Canto nos han obligado algunas veces a variar el sentido de ciertas frases, y aun a perturbar la medida de los versos, para conservar la acentuación debida; pero, en general, hemos procurado ser fieles al espíritu del original . Asimism o hemos suprimido algunos troz os de escasa importancia que no figuran en las partituras corrientes, y señalado con un asterisco ciertos versos que son dificultad pueden omitirse en la representación 548 . También Martín de Samos escribió dos Zarzuelas aparecidas en pren sa y una leyenda lírica en verso en un acto, 549 que hasta donde sabemos tam poco llegaron a    548 El Barbero de S evilla . Ópera cómi ca en tres actos, letra de C. Sterbini, m úsica de J. Rossini, traducida del italian o en verso, 1908. 549 En un m anuscrit o encontra do ent re los papel es de Ma riano M iguel de Val hay una rel ación de sus obras con el título : Teatr o de Martín de Samos (en colaboración con A. Bonilla y San Martín). - El pacto de la sombra , Leyenda lírica en verso, en un acto y cinco cuadros. (publicada en prensa). - Ruedas de mol ino , Zarz uela e n verso, en un acto y do s cua dros. (publicad a en prensa). 284   las tablas. Sabem os de su existen cia porque la publicidad de Bibliote ca Ateneo 550 daba cuenta de ellas pero no las he mos encontrado ni en com pilaciones ni en prensa. Nos consta también por uno de los m anuscritos encontrados, que escribió obras de teatro en colaboración con otros autores como el aragonés Rafael Pam plona; piezas de teatro jocosas cuyos originales conservam os y de cuya puesta en escena o publicación, no hay noticia en el momento en que se escribe este trabajo. (Adjuntamos en anexos copia facsím il de Las Particiones ). Los títu los de las obra s son: - Las Particiones (Juguetes en dos actos y en prosa) - El Rigodón de Honor (zarzuela en un acto y en cinco cuadros y verso) - Leyes del honor (comedia en tres actos y en prosa) - Los Entorchados (comedia en dos actos y en prosa). En otro apartado esta vez dedicado a la prosa, destac an sus labores ed itoriales como la fundación y dirección del citado sello editorial Bibliote ca Ateneo, sus aportaciones a la crítica literari a aparecidas casi s iempre en Ateneo y recogidas       - Los trabajos de Hércules , Zarzuela m itológica en un acto y cuatro cuad ros, en verso y prosa. (publicada en prensa ). 550 GÓMEZ BAQUER O, E.: “Biblioteca Ateneo”, Los Lunes del Imparci al , Madrid, 4 de octu bre de 1909: La Biblioteca Ateneo es reciente y au nque todavía no es muy copiosa se distingue por una gran variedad de m ateri as de épocas y de autores. Del reg ular montón de libros de la citada bibliot eca, que tengo a la vista forman parte El Homenaje a F ederico Mistral , Alfonso XIII semblanza por Rubén Darío y el Romancero de los S itios de Zarago za , Propaganda lib eral , Discurs o de Segismun do Moret , el Canci onero de Manuel Sandoval, El placer de amar de Daniel López Orense (Fa ntasio) Entremese s del sigl o XVII atribui dos al m aestro Tirso de Molina con una epístola histórica crítica d el bachiller mantuano… 285   algunas en el volumen De lo bueno y lo malo 551 com o la dedicada a Alfredo Vicenti 552 , al poeta peruano José Santos Chocano 553 , a Alonso de Cabrera 554 o la polémica Los poetas en el teatro 555 . De su obra ensayística destacan los trabajos sobre Unamuno 556 y Edmundo González Blanco 557 o los dedicad os a Cervantes: “el Quijote mitológico” 558 y “La poesía del Quijo te” 559 , y su labor period ística a la qu e dedicamos el capítulo que sigue.    551 VAL, Mariano Migu el de: De lo bueno y lo malo , op. cit., 1 909. 552 VAL, Mariano Migu el de: “Alfredo Vicent i poeta”, De lo bue no y lo mal o , op. cit., pp. 45-64. 553 VAL, Maria no Miguel de: “José Santos C hocano, u n poeta del Perú”, De lo bueno y lo mal o , op. cit., pp. 25-42. 554 VAL, Mari ano M iguel de: “ Un gran predic ador ol vidad o”, De lo bueno y lo malo , op. cit., pp. 1- 24. 555 VAL, Mariano Miguel de: “ Los poetas en el teatro”, De lo bu eno y lo malo , op. cit., pp. 103-12 3. 556 VAL, Mari ano Miguel de: “El Ideal ism o español cont emporá neo. El Ideal ismo mí stico: Miguel de Unamun o”, Ateneo , n. III, Madrid, m arzo, 1910, pp. 142-158. 557 VAL, Mariano Miguel de: “La Filos ofía de la Naturaleza según un libro reciente”, Ateneo , n. XI I, Madrid, diciembre, 1909, pp. 368 -376. 558 VAL, Mariano Miguel d e: “El Quijote mitológ ico”, Faro , n. 53, Madri d, 21 de fe brero de 1909, pp. 1-2. 559 VAL, Mariano Miguel de: “ La poesía del Qui jote”, El Ateneo de M adrid en el III Cent enario de la public ación de l Ingenio so Hidal go Don Quijot e de la Mancha , Madri d, Im prenta de Be rnardo Rodríguez, 190 5. 286   MARIANO MIGUEL DE V AL PERIODIST A . La prensa es lo primero que hay que arreglar ― me decía aquel gran periodista que se llamó Augusto Suárez de Figueroa. Entre tanto que esto no se haga y mientras la letra de molde tenga para todos autoridad irrecusable como para aquel D. Cándido del insign e Fígaro, que según lo que leía era liberal en los años nulos y realista en los años válidos, será inútil que pretendamos avanzar en ningún sentido. Nada hace a los hombres tan irresolutos como la carencia de idea les y de impulsos propios. El periódico mode lo no deberá ser otra cosa que una fábrica de dar noticias, pues en cuanto a opinión cada cual tiene la suya, como también direm os que antes que op inión es preferible que se tenga amor al trabajo, porque opinar no es hacer nada provechoso 560 . Fue intensa la actividad period ística de Mariano Miguel de V al tanto en Madrid como en Zaragoza, de algunos proyectos fue creador e im pulsor y de otros, colaborador más o menos habitual o en el ca so de revistas extr anjeras, corresponsal en España. Dos son las revistas cuya cr eación y dirección estuvo en sus manos: Letras de Molde (1900) y Revista de Ciencias Letras y Artes, Ateneo (1906-1912); ambicioso proyecto al que le dedicamos un cap ítulo aparte. Dos las famosas revistas mensuales extranjeras de las que fue corres ponsal en España: la prestigiosa porteña Caras y Caretas (1910-1912) y la hermosa parisina de Rubén Darío, Mundial Magazine (1912), y dos también los diarios de Zaragoza en los que tuvo un papel importante: El Diario de Avisos de Zaragoza que, de m anera extraordinaria, dirigió entre 1908 y 1910 y el Heraldo de Aragón (1901-1903) donde t uvo su sección fija    560 VAL, Mari ano Miguel de: “Para dojas I, soñar despi erto y despertar d ormi do”, Diari o de Avisos de Zara goza , Zaragoza , 28 de agost o de 1 908. 287   durante casi 3 años. A esto se suman las colaboraciones más o m enos intensas en otras publicaciones como La Ilustración Nacional de su am igo Práxedes Zancada o Faro de Ortega y Gasset en la que solo es cribió un interesante ensayo cervantino. Vamos a verlas una a una. LETRAS DE MOLDE , 1900. Letras de Molde fue la primera experien cia editorial de Mariano de Val; el primer proyecto de cuya fundación y puesta en m archa fue responsable. La revista data del año 1900, cuando de Val todavía no había cumplido los 20 años: Junto con mis amigos, mis íntimos, mis compañeros inseparab les, soñamos en “una noche de viento, cerca ya de la m adrugada”, una revista, Letras de Molde , un semanario azul do nde poder, con toda libertad, dar á luz los primeros engendros de nuestra inteligencia 561 . El 15 de enero del recién estrenado si glo XX apareció el primer número de ese Periódico Semanal Literario , ese semanario azul llam ado Letras de Molde . Com o ya hemos explicado antes, el co lorista epíteto con que presentaron la publicación no era en absoluto azaroso. Juan Valera, presente en aquella noche de vien to en que se gest ó Letras , con las famosas críticas a Azul de Rubén Darío, había pue sto en el tapete e l que fue uno de los más acalo rados debates de aquellos añ os; el que cuestionaba e intentaba definir el modernism o. Él mism o se había posicionado con respecto a la poesía de Rubén y había movido a muchos a h acerlo. Tildar la revis ta de “azul” era también una m anera de posicionarse o una declaración de modernas intenciones. Letras de Molde, f ue editada en la im prenta de la Revista Moderna , en el número 18 de la calle Espíritu Santo; publicó 10 núm eros desde enero hasta marzo y    561 VAL, Mariano Miguel de: “ Revista de revistas”, Atene o , n. XIII, Madrid , enero, 1907 , p. 80. 288   un número especial de gran tam año dedica do a la Exposición Universal de París del que, en el momento en que se redacta es te trabajo, no hem os en contrado ejemplares. Se hizo publicidad mural por las calles de Madrid durante los prim eros días de enero del año 1900 562 ; eran carte les que contenían la lista d e autores, la f echa de aparición y el título de la publicación con una hermosa tipografía. El Ateneo al completo estaba al corriente. Con un equi po de autores como el que figuraba en la primera entrega, la popularidad era fenom en al y el éxito estaba casi asegurado. Se vendía al precio de 10 céntimos los núm eros sueltos, 1,25 pesetas la suscripción trimestral y 4,50 pesetas la suscripción an ual para los residentes en Madrid; 15 céntimos el núm ero suelto, 1,50 pesetas el trimestre y 5,50 la suscripción anual para los residentes en provincias y Portugal y 5 francos el semestre y 10 el año para los residentes en el extranjero. De periodici dad semanal, aparecía los lunes y lanzó el primer número el 15 de enero de 1900. Habí a anuncios publicitari os en las páginas finales y se decía solidario y compañer o de todos los periódicos de Madrid y provincias “sin distinción de colores, tendencias ni partidos”. Letras de Molde era una revista inte rgeneracional en la que se m ezclaban autores clásicos con jóvenes escritores que daban sus primeros pasos, com o era el caso de nuestro autor. Una revista fragua da seguramente en una de las candentes charlas del Ateneo y en la línea de esa pub licación nacida poco antes llam ada Vida Nueva . La lista completa de participantes y co laboradores apareció en el prim er número y se fueron sumando algunos en los sucesivos, porq ue se aceptaba el env ío de originales, que en función de su calidad, según el criterio de los redactores jefes ,    562 Como sabem os por la nota que aparece al fi nal del núm ero 1 y que aclara: Por una i nvolunt aria om isi ón de la im prenta no figura el nom bre de Eusebio Blasco en los carteles que se han fijado en las calles pero Letras de Molde se honra también con la colabo ración del insigne autor de Pobres hijos . 295   de Cavia, los hermanos Álvarez Quintero, E milia Pardo Bazán, Juan Valera, Echegaray, Eusebio Blasco y Vital Aza en tre otros. Sospechamos que no llegó a publicarse y es de lamentar por lo intere sante de las particip aciones anunciadas. LA ILUSTRACIÓN NA CIONAL , 1899-1901 570 . Val junto a Práxedes Zancada, am igo y compañero en la Univers idad de derecho y colega ateneísta, intenta a part ir de 1899 modernizar la languideciente publicación que Zancada ha heredado de su padre y que antes había sido La Ilustración Militar . Introducen notas modernistas ausentes en la etapa Militar , más contenidos literarios y una voluntad de modernidad y frescura que no consiguió evitar, sin embargo, su pronta desaparición. Si bien las tareas editoriales eran asunto de Zancada, Mariano de Val colab oró activamente. Public ó allí casi exclusiv amente poesía desde 1899 hasta agosto de 1901. Repr odujo el soneto dedicado a Lord Byron aparecido ya en la sección “Efemérides Literarias” de Letra s de Molde, escribió en colaboración con Zancada otros dos sonetos. Publicó la sátira en verso de la que nos hemos ocupado titu lada “Regeneración”, en la línea de los texto s jocosos que descalificaban el modernism o, y también ese otro texto festi vo, que preludiaba la obra risueña de Policro mio, titulad o “El palomo y el gallo ” que, también cap ítulos atrás, reprodujimos. Los poem as con los que participaba en los certám enes de los Juegos Florales como “A las Flores” o “Dicha incom pleta”, incluidos tam bién en Edad Dorada , aparecieron ya en las páginas de La Ilustración . (Es de remarcar que la mayor parte de las piezas que com pusieron su más vasto poem ario de 1905 databan al menos de 5 años antes, porque aparecieron casi todas ellas en sus prim eras intervenciones en revistas). Tam bién en verso publicó una leyenda e n t r e s p a r t e s    570 Un estudi o com pleto de la revista: ARA T ORRALBA, J uan Carlos: Arturo Zancada y Conchillos. La Ilustrac ión Militar y la Ilustración Nacional , Zaragoza, 54 Estudios Altoaragon eses, 2007. 296   dedicada al Cristo de Oñate 571 y un solo texto en prosa que fue la crónica de una de las excursio nes educativas que en el se no del Ateneo se re alizaban; un viaje a Toledo 572 . HERALDO DE ARAGÓN . El Heraldo de Aragón , uno de los m ás populares diario s de la capital del Ebro, abrió para Mariano Miguel de Val, en 1901 una sección titulada “crónicas madrileñas”, una sección en la que de Val contaba al público aragonés la actualidad más candente de la co rte del oso y el madroño que tan bien conocía. La sección debutó en 1901 y se mantuvo más de dos años, aunque no siempre con regular periodicidad. Los variados te mas de las crónicas eran retr ato s sociológico s, políticos, culturales o tam bién ficciones en prosa o verso o críticas li terarias. Es tas “historia s madrileñas” nos han sido de grandís ima utilidad para reconstruir el pensam iento de nuestro protagonista, y su opi nión acerca de diversas cu estiones no solo literarias y constituyen un interesante documento históric o para recrea r e interpreta r la realidad de aquellos convulsos años. Val escribió sobre el álgido de bate acerca del tan cacareado y polémico modernism o: “Modernismo”, (12 de diciem bre 1901) o “Eureka” (19 de m arzo de 1903), también acerca de cuestiones de política y del partido liberal al que era afín: “Los tres tiem pos”, (12 de enero de 1903), “De re política” (9 de enero 1902), “Nuevos horiz ontes” (20 de marzo de 1902); sobre el Desastre y sus consecuencias: “Se necesit a un español”, (3 de diciem bre de 1903), “Europeizándonos”, (23 de abril de 1903); sobre teatros y literatura: “Momo y Marte”, (27 de febrero de 1903), “Cuentos y versos” (20 de junio de 1902) o “Los    571 VAL, Mariano Migu el de: El Cristo de Oñate. Leye nda (I), n. 17, 4 de julio 1900, p. 203 . VAL, Mari ano M iguel de: El Cristo de Oñate. Leyenda (II) (continuación ), n. 18 , 14 de julio 190 0, p. 219. VAL, Mari ano M iguel de: El Cristo de Oñate. Leyenda (III) (con clusión), n. 19, 25 de julio 1900, p. 231. 572 VAL, Mariano Migu el de: Toledo. Segunda excursión , n. 2, 12 de en ero 1901 , pp. 17-20 . 297   concursos”. Tamb ién sátiras sobre la actu alidad: “Actualidades”, que es un texto teatral satírico (27 de diciembre 1902); sobr e los usos y costum bres sociales en la corte: “Paseos al sol” (13 de febrero de 1903), “Las visitas” (7 de mayo de 1903) o “Voto de Calidad” (26 de junio de 1902) en donde describe un pi ntoresco lugar que frecuentaba en Madrid y que, parece, era un centro de tertulias que podía competir con la famosa “cacharrería”: De cuando en cuando suelo yo asistir por las noches a un antro oscuro y cavernoso, llama do por buen nombre la Botillería de Sancho . Largo sería de contar, pero ameno e interesante, como di yo, hace algún tiem po, con aquel escondrijo de embozados, c una de todas las conspiraciones antiguas y modernas, plantel de las más agrias censuras y vivero de críticas donde no hay punto relativo a las letras, a las artes, a la política, a la religión etc… que no se manosee, discuta y ponga en claro con acierto nada común y buen sentido. En otro lugar de mis escritos doy cuenta minuciosa de todas estas andanzas y aventuras a las que, a fuer de buen español, soy muy aficionado… La Botillería se encuentra en uno de los barrios más céntricos de Madrid , aunque ta mbién de los menos concurridos por lo antiguo de sus asp ecto, lo ruinoso de sus edificios y oscuro, estrecho y pendiente de sus calles… y no estaría de más añadir que si extraños son los medios de que me valgo para llegar a la famosa Botillería, conducido por las sombras de la noche y por el maullar misterioso y agudo de unos gatos, no lo son menos la sugestiva figura de Sancho el botillero ni sus reflexiones cuerdas y afinadas, ni la atención religiosa con que escuchamos sus, más que parro quianos, feligreses. Anoche reinaba solemne animación en aquel antro 573 . Desafortunadamente, ese otro escrito en el qu e, dice, daba cuenta de sus andanzas y aventuras, no lo hemos halla do por lo que nos queda m ucho por saber    573 VAL, Mari ano Miguel de: “ Voto de cali dad”, Heraldo de Aragón , Zarag oza, 26 de julio de 19 02. 298   sobre sus noches madrileñas. En “Bom ba final” también de 1902, hace un retrato cómico de una fam ilia de baturros de viaj e a la corte, en un lenguaje baturro que hacía sonreír a más de uno en Madrid: Señor jefe del Diario: (…) de los madriles que yo me los sé al dedillo. Pues m ire, pa que nos juera más barato, nos unimos yo, el tí o Rabel, Celidonio, la tía Jos efa y Dionisio, pero nos daron billete uno po r uno, i gualico que si nos juer amos juntos, porque el señor jefe dijo que no juendo una familia no rebajaba un centímo. ¡Ah qué calor en el viaje! ¡Quince horas allí subidos! Prensaus, como las sardinas rancias y gracias al vino, que ta mbién era muy rancio, y a unas magras y churizos y a unos buenos pizcos de queso que la parienta me preparó pal camino, me pude calmar el ham bre, la sé, el calor y el fastidio. ¡Qué malos están los campos por todos esos términos! En que se sale d´ Aragon, ya un ha y un trigo que valga un chavo, ni menos un platero que esté limpio, bien escardan y labran, ni un viñero com o el mío… 574 “Cuentos y versos” es un artículo de cr ítica literaria en el que se refiere elogiosamente a la obra de Blanca de los Rí os y Antonio de Zayas quien, opina Val, pese a haber ensayado versific ar a la moderna es un poeta malgre lu i : Decíamos ayer… que el tiempo estaba m us apropósito de la lectura y que no había más novedad por aquí, digna de m encionarse, que unos cuantos libros nuevos, recién publicados, en prensa, o en preparación, y si bien es verdad que no podem os decir hoy otro tanto, pues no sólo el tiempo ha mejorado un poc o, sino que, a demás, acaba de celebrarse ya el tantas veces suspendido y aplazado fest ival nocturno del Retiro, tampoco es menos cier to que, salvo esa pequeña digresión de fuegos artificiales y    574 VAL, Mari ano Miguel de: “ Bomba Fi nal”, Heral do de Aragó n , Zaragoz a, 28 de m ayo de 1902. 299   charangas, terminamos en la mis ma texitura , como diría el co mpañero Urales, y apenas para alimento de crónicas dispone mos del pasto de noticias. Permitidme, pues, que tenga la am abilidad de comunicaros mis impresiones, con respecto al mérito literario de algunos de los libros a que me referí en mi anterior crónica. Comenzaré por el de cuentos de Blanca de los Ríos. Cuando todo el mundo escribe ya sin excepción, acaso porque la cultura va en aumento o porque la imprenta, al alcance de todos, facilita de un modo e xtraordinario la publicación de un libro, no ha y que decir el gusto con que, hartos de encontra r nombres nuevos a todas horas, vem os aparecer en los escap arates de las lib re rías los nombres de los maestros. Blanca de los Ríos, que entre los elegidos figura, merece tanto la admiración por sus cualidades innatas de grandeza de alma, buen gusto y nobles y delicados sentimientos, com o el mayor elogio por sus cualidades adquiridas merced a una labor constante y cuidadosa que añade a su alto grado de cultura, una corrección y pur eza de estilo muy digna de tomarse por modelo. Un reciente libro, titulado La Ronde ña (cuentos andaluces) y El Salvador (cuentos varios), bastaría, por sí solo, para consolidar la fam a de estilista notable. El cuadro sombrío y pavoroso de La Rondeña , el vario y movido de la pintoresca Alquería de Dos Hermanas , y los que nos ofrece, lle nos de sabor y de vida, con la descripción del Molino de los Gelves , la procesión del Jueves Santo en Sevilla, el odio entre los Gumieles y Marin es y los sucesos ocurridos por la república en la ciudad del Guadalquivir durante los días de junio y julio del 73, así como tam bién los retratos del Padre Me alegro y Moreno el de Zalamea , están hechos según frases corrientes, a pincelada grande, de una vez, de cuerpo entero, con el colorido de la Verdadera luz y el calor de la vida. 300   Otro de los poetas que también recomiendo a mis lectores es el titulado del joven diplomático Antoni o de Zayas, impresiones, ruinas, monumentos, etc de las encantadoras regiones del Oriente de Europa, los que ante sus ojos desfilaron en los márg enes del Bósforo y a orillas de la Propóntida; “al abigarrado color de las costumbres, la pompa orientas de las ceremonias cortesanas, el vértigo del fanatismo que inspira los ritos muslímicos y el prestigio que prestan d e consumo a los parajes y a los monumentos aquellos, la fábula, la tradición y la historia”. Este libro es, sin embargo, de los que a primera vista predispone en contra. Llena casi todas sus páginas más de un centenar de composiciones de catorce versos alejandrinos mal acentuados, dispuestos en dos cuartetos de consonancia distinta y dos tercetos de varia combinación; a pesar de lo cual su autor en el pról ogo, les da el nom bre de sonetos, y son, a la vez, tan extraños los títulos de las poesías, que de primera impresión parecen acreditar las mortales señas de un modernismo puro. No obstante, el que por su fortuna llegue a penetrar la estimación que merece la obra de Zayas, no podrá me nos de dar al olvido la rareza inexplicable que subordina al auto r contra los sabios preceptos de la métrica. Poeta malgre lui y maestro de la rima podrá ocultarlo cien y más veces, siguiendo la influencia malsana de elemen tos perturbadores y díscolos, que de tal modo intentan restar a la literatura española los más indiscutibles talentos de nuestra juve ntud brillante, pe ro un solo descuido, el más pequeño, una sola vez que, en cada una de sus obras, se ab andone a las sinceras inspiraciones de su al ma de artista, será bastante para que el lector aprecie la magnitud envidiable del poeta y estime la habilidad extraordinaria del versificador. Frente a los más ac entuados alejandrinos que Zayas se obstina a hora en ofrecernos, copiaría yo de buen grado los que en años anteriores me recitaba llenos de cadencia y sonorida d, pero basta a mí propósito que los 301   invite a leer a la mis ma obra a que en este artículo me refiero, los endecasílabos robustos y vibrantes de La Fiesta de los Persas , los cuartetos sonoros de Selamilk , las estrofas de decasílabos de Der viches y mus especialmente los s erventesios de pie dactílico o esdrújulo de Caravana a la Meca , uno de los metros que obliga a vencer mayores dificultades y que solo un oído finísimo pudiera entonar en la forma verdaderamente magistral que Zay as lo hace. Con lo cual, termino de una vez, porque la plum a está pidiéndome versos y como yo pretendía solamente apuntar mi opinión acerca de tales libros, me veo en el deber de no pasar a mayores 575 . En “Los paseos al sol” habla de su gusto por flanner , los catarros y las visitas de los aragoneses: Pero, creedlo, no hay nada peor, para la meditación seria y detenida de los sucesos acaecidos a diario que la a glomeración de actualidades, por no saber a cual atender se desatienden todas. No caerán, sin embargo, en saco roto, pues todavía colean y sin esfuerzo alguno por nuestra parte, las veremos pasar nuevamente por el aro maravilloso. Sumad, a todo esto, su majestad el catarro y no extrañareis que, dedicadas las manos al dulce oficio del pañuelo, no sea posible escribir una cuartilla tranquilamente. Ah, hemos tenido un tiem po delicioso y como hacía meses que no lucíamos al aire libre el talle esbelto, ni los nuevos trajes de la estación, no pudimos sustraernos a la tentación arrebatadora de lanzarnos a cuerpo gentil por las calles y paseos, cuyo precio suele ser unos días de cama, para descanso de la ropita al sol y unos días también de ese c ontinuo pañuelo inseparable.    575 VAL, Mari ano Miguel de: “ Cuentos y versos”, Heraldo de Aragón , Zaragoza, 20 de j unio de 1902 . 302   Lo menos hace ya dos semanas que recibí, después de cenar, al entrar en el Ateneo, una gratísima sorpresa, con la visita de mi buen amigo de Zaragoza, el joven y notable pintor aragonés Juan José Gárate. Otra sorpresa, no menos agradable, tuve no hace muchas tardes, en los pasillos del Congreso, cundo andaba yo por allí con el Conde de Romanotes ocupado en hacer nuestra información política, al encontrarme, de manos a boca, con los aplaudidos a utores de El Olivar. Mi simpático amigo García-Arista tuvo una verdade ra satisfacción con aquel inesperado encuentro; pero no fue menor la que y o tuve al estrechar la mano del entusiasta aragonés, con el que tantos paseos deliciosos h e dado por aquellos porches y por aquel Torrero y con quien tantas veces he ido a postrarme de rodillas ante el Pilar. ¿No sería también todo esto motivo de crónicas sin cuento? Correría la pluma, hasta más de lo que yo quisiera y pudieran soportar mis pacientes y benévolos lectores. Pues bien, a pesar de todo, no he hecho nada. El catarro ha sido el único que ha trabajado en mí. Por estas razones no he vuelto a ver a Gárate, a quien buscaré enseguida, ni he dedicado a Gar cía-Arista el tiempo que deseo para hablar con él, un largo rato, que aún me parecerá breve, de nuestras cosas de allá, a orillas del Ebro 576 . “La cárcel de mujeres” es una crón ica de su visita a este el lugar movido m ás por la curiosidad que con el objeto de estudiar la vida de las presas: Sobre la puerta de entrada de la cá rcel de hombres, la llamada cárcel modelo, se leen unas palabras que dicen: Odia al delito y compadece al delincuente, pero sobre la puertas de entrada de la cárcel de mujeres, si dentro de ella ha y palabra, o algo que a credite por parte del gobie rno, el    576 VAL, Mariano Miguel de: “ Paseos al sol”, Heraldo de Arag ón , Zaragoz a, 13 de febre ro de 1903. 303   cumplimiento de esa máxi ma de piedad humana para con sus infortunadas victimas del vicio y del mal en todas sus esferas. Tuve ocasión de visitarla hace poco tiempo, movido más, acaso, por esa curiosidad que nos lleva a conocerlo todo, que por el afán de estudiar las condiciones de vida de las presas, o el régimen interior de su encarcelamiento, o, m ucho menos, la eficacia que pudiera tener dicho régimen 577 . En otro simpático artículo cuenta a su s lectores aragoneses algo sobre la moda de los chistes m adrileños: ¿Hablabais de chistes? Continúan a la orden del día. No ha y plaga como ellos, ni la filoxera; son una enfermedad contagiosa, una epidem ia horrible. Al presentarme, cuando menos me esperaban en m i tertulia del Ateneo, los amigos, dando rienda a su natural alegría, “¡hola!”, “¡hola!”, exclamaron con natural regocijo, “¡hola !”, “¡hola!”, repitieron una y otra vez. Serafín Quintero tomó enton ces la palabra y preguntó: “Señores, ¿Cuál es la obra musical que debe ejecutarse con motivo de tan brillante recibimiento?”… ¡¡El VAL de los HOLAS!! 578 Huelga decir que todos estos artículos, además de habernos servido para conocer a nuestro personaje y poder así r econstruir su vida y pensamiento y son también un fabuloso docum ento acerca de los usos y costumbres de Madrid y Aragón de aquellos años. Incluimos al final del capítulo dos de los artículos que por su tem ática nos parecen más interesantes a nu estros fi nes literarios y que m ás hemos manejado; titulados “Modernism o” y “Eureka” y escritos con una diferenc ia de tiempo de dos    577 VAL, Mariano Miguel de: “La cárcel de mujeres”, Heraldo de Aragón, Zaragoza, 18 de febrero de 1903. 578 VAL, Mari ano Mig uel de: “Prim eras im presiones”, Herald o de Aragó n , Zaragoza, 27 de noviem bre de 1902. 304   años, tratan acerca de los desvelos de l mom ento: modernism o, regeneración, decadencia y poesía y muestran la evoluci ón d el pensamiento de nuest ro autor, que es común a la evolución del m odernismo en sí. DIARIO DE AVISOS DE ZARAGOZA . Mariano Miguel de Val es nombrado director del Diario de Avisos de Zaragoza a final del año 1907, con las miras puestas en el año de la celebración del Centenario de los Sitios de Zaragoza y para lograr modernizar y galvanizar aquel diario que quería erigirse en la voz de los organizadores de la E xposición Hipano-Francesa, con Basilio Paraíso a la cab eza. Val ya había colaborado con e l Diarío de Avisos , que dirigía su amigo Antonio Royo Villanova desd e febrero de 1904, tomando el relevo del anterior director Enrique Lozano 579 . Sus colaboraciones siem pre las hacía bajo el nombre Miguel de Samos, había escrito so bre política, socied ad y literatura y ejercido de corresponsal en Morata de Jal ón, donde pasaba los veranos en La Torre de San Miguel. Desde finales de 1907 se empezaron a ap reciar notables m ejoras y ambiciosos proyectos en las páginas de un diario, que se oponí a ideológicam ente y con frecuencia polemiza con el ultraconservad or El Notic iero , y que competía en prestigio con el Heraldo de Aragón que finalmente acabará por absorbe rlo. Mariano Miguel de Val estuvo a la cabeza del Diario de Avisos desde finales de 1907 hasta 1910, cuando el rotativo cambi ó de m ano y pasó a ser de Leopoldo Romero (Juan de Aragón), com o anunciaron esas páginas en las que también se decía que “había acabado el tiempo de enemistades con otros periódicos y con la prensa en    579 “Periodism o”, Diari o de Avisos de Zara goza , Zara goza, 15 de febrer o de 1904: Al come nzar nuestro nuevo direct or sus funci ones, mient ras prepara mos y organi zamos aquell as reform as y m ejoras que afectan a l a parte m aterial del periódico, ha tomado una in iciativa que se refiere a la esfera moral, al propósito y al carácter de nuestra publicación. 311   En la conciencia de todos está: y claro es que no habían de reduc irse nuestras iniciativas a presentarnos en época tan señalada sin otro programa que unas cuantas corridas de toros y unas cuantas salidas de la tradicional comparsa paras divertir a los vagos o a los chicos. Hay que mirar a Europa para observar que su s países todos tienen hoy, más que nunca, los ojos fijos en Zaragoza, ansi osos de ver lo que da de sí con ocasión de la solemnizada fecha 585 . Cuando afirmaba que no podía lim itarse a unas cuantas comparsas hacía referencia a los fracasados actos del Cent enario del Quijote 3 años antes y a la necesidad de que, en esta ocasión, to dos los aragoneses se un ieran para q ue la región, hiciera de esa fiesta algo grande y moderno, digno de la s pretensiones europeas. La cuestión que parecía fácil no resultó serl o; ya desde finales de diciem bre el conservador y galófobo Noticiero , erigido en la voz de los sectores más conservadores de la región, con el arz obispo de Zaragoza a la cabeza, había comenzado una cam paña en contra de la Exposición y de todos los que apoyaban su signo 586 . También había co menzado a atacar los nuevos aires que el director Mariano de Val había llevado al Diario de Avisos de Zaragoza . Para los conservadores del Noticiero el Diario de Avisos se había llen ado de inaceptable modernism o: ¡Fuera los difamadores, así habla el Diario de Avisos , es una man era que años ha, no distinguía al colega la que presente emplea y que pudiera parecer apropiada a España Nueva o El País . Ese desenfadado y violento    585 VAL, Maria no Mig uel de: “L os Intelect uales aragoneses ante la Exposición”, Di ario de Avi sos de Zara goza , Zaragoza , 19 de febre ro de 1908. 586 “Una lección”, El Noticiero , Zaragoza, 5 de diciembre de 2008: Francia está viendo com o quedan impu nes sus mayores crím enes, como toda clase de ve rgüenzas ti enen a siento e n su a dmini stración, com o sus col onias se ven expl otadas por funciona rios del estad o que inflige n sobre los pue blos act os de violencia sin det enerse ant e los m ayores exces os. 312   estilo no es ni fue, el peculiar del Diario de Avisos . A las palabras razonadas y correctas de antaño y últimamente a las de Royo Villanova, han seguido las frases de estos modernos estilistas de perro chico 587 . Eso, además del incondicional apoyo que el Dia rio de Avisos le da ba a Basilio Paraíso y a los ideólogos de la versión moderna de la Exposición y el Centenario, hacían que casi a diario aparecieran en El Noticiero d e Norberto Torcal ataques y críticas, que Mariano Miguel de Val, voz de Diario de Avisos , refutaba y contestaba sin recato: El Noticiero ay er pretendió agraviar a las damas de la Exposición, a las autoridades y a la guardia civil y hoy se revuelve contra nosotros poniendo en duda lo que constituye nue stro mayor orgullo, por no haber tolerado sus demasías y haberle obligado a cantar la palinodia 588 . El Noticiero decía: Lo dicho por nosotros por cuenta propia, ha sido nada en cuento atañe a las señoras y señoritas que concurren a la Exposición (…) Hemos sostenido y sostendremos que para las dignísimas damas de Zaragoza, para las señoras y señoritas que figuran en la esfera del catolicis mo tendremos siem pre los respetos y lo s elogios de que son acreedoras, no las adulaciones hipócritas de ocasión (…) Nosotros, aparte d e toda influencia, censuramos el lujo, el tiempo nos dará la razón de nuestras censuras. Se confunde la mujer digna y pudorosa con la que mala parece, esto es innegable, está en el pensamiento de todos, el lujo equipara lo bueno y lo malo, todo se confunde, com o se confunde una información sincera, leal, honradamente dicha, como la de El Noticiero con una    587 “Nota del día”, El Noticiero , Zaragoza, 22 de ju lio de 19 08. 588 “La ética de El Noticiero ”, D iario de Avis os de Zar agoza , Zaragoza, 24 de ju lio, 1908. 313   aparatosa, mal intencionada y completamente desprovista d e argumentación como la del Diario de Avisos 589 . Y el Diario contestaba: Nos vemos hoy preciados, bien a pesar nuestro, a poner una post-data a la enojosa polémica que hem os sostenido estos últimos días con El Noticiero , y que misericordiosamente hicimos el propósito ayer de dar por conclusa, para no ser en exceso crueles con un periódico que se ha visto precisado a declararse vencido an te la rechifla general de todo Zaragoza. Esa post-data refiérese a la cuestión del juego y la motiva la insistencia con que El Noticiero pregunta a otros periódicos de Zaragoza si saben algo acerca de si se juega o no a los prohibidos, pretendiendo con ello, a juzgar por el tono de sus in sinuaciones manchar nuestra reputación de periodistas honrados. A última hora nos enteramos –dice un colega local, de un detalle edificante. El Noticiero corrige sus ediciones y dice para los pueblos cosa distinta que lo que aparece escrito en los número s destinados a Zaragoza. En uno de sus artículos y en la edición de fuera de la capital hemos leído el siguiente párrafo: “Si algo supiéramos lo diríamos: Nuestro silencio no se co mpra con un puñado de pesetas. ¿Pero no saben nada de eso del juego los amables colegas?” Esas frases que envuelven una alusión injuriosa e im propia de un diario culto, desaparecieron en la edición que se publicó en Zaragoza (…) El Noticiero está entregado a unos juegos muy peligrosos (…) y es que no se resigna con el vencimiento a que le ha empujado el peso de la razón y de la sensatez que esta vez, han logrado salir risueñas y triunfadoras del hediondo charco de las ruines difamaciones (…) ¡Tengamos la fiesta en paz señores de El Noticiero !    589 “Nota del día”, El Noticiero , Zaragoza, 22 de ju lio de 19 08. 314   Esta polémica que enfrentó al Diario de Avisos contra El Noticiero , y tam bién contra El Pilar y El Morico , se acabó saldando en los tribunales con un fallo a favor del Diario , pero la animosidad del segundo cont ra el afán modernizador del Diario solo cesó cuando Val se fue y el Diario volvió a los cauces de la anodina vida de un diario de provincia. En marzo, en su afán modernizador y con esa voluntad m ovida por el empeño de sacar a Aragón de su letargo, el Diario de Avisos lideró otra in iciativa lanzada esta vez, por el director del Heraldo de Madrid , Francisco Francos Rodríguez. Proponía organizar en Zaragoza en el ámbito de la Exposición, una Asam blea de la Prensa Nacional. Como ya hemos visto, en este m a rco de la Exposición se llevaban a cabo actividades paralelas de todo tipo y sobre todo: el ala más progresista de la región buscaba celebrar congresos científicos como los que se estaban celebrando por toda Europa. El Congreso de la Ciencia, del que hemos hablado en otro capítulo y al que también se atacaron los m ás conservadores y El Noticiero fue uno de ellos. Éste dedicado a la prensa y el pe riodismo, que el director del Heraldo de Madrid había ideado, quería sentar las bases de lo que tenía que ser la prensa libre y de calidad: El maestro ilustre de periodistas director del Heraldo de Madrid y diputado a Cortes D. Francisco Fran cos Rodríguez, que hace pocos días honro a nuestra ciudad con su visita nos dirige una notable carta, de cuya transcendencia se darán cu éntalos lectores. Los periodistas de Zaragoza a quienes nos corresponde en esta ocasión en la fiesta internacional que se prepara la representación de toda la P rensa española, como Zaragoza ostentará la de toda España en la conmemoración de sus guerras de Independencia, somos invitados, por una voz el ocuente e ilustre a convocar una Asam blea, la primera Asamblea de la prensa española, de cuya utilidad nadie puede dudar (…) Es su palabra de tal influjo y son tantos nuestros alientos cuando de una obra grande se trata, que no 315   dudamos del entusiasmo y el afán con que la idea será acogida por los periodistas zaragozanos. Sr. D. Mariano Miguel de Val Mi querido amigo y compañero: En mi rápida visita a Zaragoza y durante una conversación que con usted y Ariño mantuve, les hablé de al go que voy a repetirles para ver si ustedes y los demás periodistas de la noble ciudad aragonesa quieren aceptar el patrocinio de una iniciativa que cons idero útil (…) En Zaragoza debiéranse reunir una Asambl ea de la Prensa Española con el propósito de que se conocie ran personalm ente los que la ejercen en toda la nación y además con el fin interesan te de adoptar acuerdos de carácter general para cuanto sea común a la vida del periodism o español 590 . Parece, a juzgar por lo dicho, que sobra decir que El Noticiero y sus hombres enseguida se pusieron en guardia en contra de la iniciativa, negándose a compartir asamblea con ciertos periódicos nacionales y atacando las ideas de def ensa de la libertad de la prensa que se había propue sto desarrollar en es a asam blea. También arremetieron contra su in iciador y director del Heraldo de Madrid , José Francos Rodríguez. Un apasionado y beligerante artículo aparecido en agosto de 1908, buscaba además de sabotear la asamblea de la prensa y levantar a su s lectores en contra de ella, public itar la asamblea par alela, llam ada de la “buena prensa”, que ellos mismos habían creado y a la que adhiri eron sobre todo los periódicos católicos. Copiamos un fragm ento del artículo: Espantosos son los efectos de una inundación im ponente. La corriente avasalladora de agua precipitándose por los abismos de las montañas,    590 FRANCOS RODRÍ GUEZ, José: “La as am bl ea de la pre nsa español a”, Diari o de Avisos de Zara goza , Zaragoza , 23 de marzo de 1908 . 316   arrastra las ro cas y los árboles, abre g rietas enor mes en la tierra que se derrumba con estrépito, socava los ci mientos de las casas que se desmoronan en un instante (…) Pues bien, si son horrorosas las consecuencias de una inundación física, lo son muchísimo más las que origina la inundación de la mala prensa, río avasallador, verdadero mar, océano que azota y castiga no ya una comarca deter minada o los pueblos de una región sino los cimientos sociales de todos los pueblos, de t odas la naciones (…) Nos ha producido verdadera indignación y pavor saber lo que no ha mucho tiempo que en el Heraldo de Madrid , su actual director estampó las siguientes blasfemias pala bras que reproducimos para que los católicos se decidan a emprender una vigorosa cruzada en contra de la mala prensa y a fin de que se preserven de la mism a como de la peste m ás horrible. “Al fin las órdenes religiosas son la va nguardia de dios y a él hay que declararle la guerra, es tiempo de que no nos contentemos con el grito de Juliano el apóstata, el ¡Venciste Galil eo!, sino que sea él el vencido ¡Abajo Jesús!” Parece imposible que un hom bre pueda decir palabras tan satánicas y volterianas y sin embargo, es una triste realidad. Es preciso combatir la mala prensa oponiendo a la misma la prensa Católica (…) Cumplan los gobiernos y autoridades con sus sacratísimos deberes de mantener la paz moral y prohíban esa libertad desenfrenada de la prensa, esas láminas i ndecorosas y esas novelas hediondas . ¡Católicos, protejamos y difundam os la buena prensa para que ella sea la señora de los hogares y la reina de los pueblos…! 591    591 N A B O T Y T O M Á S , F r a n c i s c o : “ E s t r a g o s d e l a m a l a p r e n s a ” , El No ticiero , Zaragoza, 1 de septiem bre de 1908. 317   Al final de la católica arenga se incluía la lista de los adherent es de todo el país a la Nueva Asamblea de la Buena P rensa. La fuerza con la que luchaban los sector es conservadores para impedir que lo moderno llegara a Aragón, o que éste no sali era de su letargo, le ponía muy difíciles las cosas a nuestro protagoni sta. Sabemos que fue uno de los m otivos, además de la falta de tiempo una vez fundada la Academia de la Poesía, del fin de la etapa de Val en el Diario de Avisos. Cuando éste dejó la dirección, un suelto de bienvenida daba por concluida la etapa modernista del Diario con estas palabras: “h a acabado el tiempo de enem istades con otros peri ódicos y con la prensa en general” 592 . Antes de su marcha y aún en m edio de aquel turbulento y festivo ambiente del año 1908, el Diario llevó a cabo otro interesante pr oyecto editorial. Coincidiendo con la visita de los Reyes a Zaragoza en oc tubre, con m otivo de la clausura de la Exposición, Val se entregó a la prep aración de un número especial del Diario de Avisos , con firmas ilustres, fotos y un balance, term inada la Exposición y los festejos del Centenario, de lo que habí a sido Aragón en aquellos meses: Si Aragón ha hecho dignamente los honores de España en la conmemoración de nuestras gloriosas luchas por la independencia; si Zaragoza ha logrado hoy realizar un e sfuerzo semeja nte al que cien años atrás realizó en defensa de la patria y le ha sido en justicia conferido p or su Majestad el rey Alfonso XIII el título preciado de la “Immort al”, al llegar este dichoso día cuando la visita de SS. MM a nuestra ciudad, remata espléndidam ente la gran fiesta del Centenario, y cuando estimulados por la satisfacción inmens a de tan alto honor, evocam os en    592 “Nueva etapa”, Diario de Avisos de Zara goza , Zara goza, 28 de di ciembre de 1910. 318   nuestra memoria uno por uno, l os aplausos, las felicitaciones, los elogios recibidos 593 . Val solicitó para esa entrega text os dedicados a los rey es en los que se sintetizaran las aspiraciones de Aragón. Apareció un simpático texto de Salillas titulado “¡Hala!”, otro en verso de Manue l Sandoval con el títu lo “Centenario”, un artículo ensayístico de Segismundo Moret, donde analizaba los antecedentes de “la Epopeya”, e incluso, un pequeño texto del Arzobispo de Zaragoza, que en pocas palabras, parecía, solo parecía, enterrar el hacha d e guerra: Para el logro de las legítimas aspi raciones de prosperidad que Aragón siente con brío y tesón, se hace indispensable el con servarse la unión y paz de todos sus elem entos, basándolos en el amor a los reyes, y en el respeto religioso que tanto ha distinguido y siempre perdura hacia la Virgen del Pilar, nuestra e xcelsa patrona, entre los hijos fieles de la tierra aragonesa 594 . También unas Jotas firm adas por Mari ano Miguel de Val es critas para la ocasión y dedicadas a la Reina Victoria: Jotas A su Majestad la Reina Dª Victoria: Princesa fuiste en la cuna Reina al ser de un rey esposa; pero con mayor fortuna tu hermosura te hizo diosa. La Virgen del Pilar dice    593 “sin título”, Diario de Avis os de Zaragoza , Zaragoza, 29 de o ctubre de 1 908. 594 Arzobispo de Zaragoza: “sin títu lo”, Diario de Avi sos de Zar agoza , Z aragoza, 2 9 de octubre de 1908. 319   que si ya no fueses Reina, ella te coronaría, por lo hermosa y por l o buena Encarnada y amarilla es la bandera de España, como el oro de tu pelo y la sangre de tu raza. Coplas quisiera cantarte durante toda mi vida; por eso, contra costumbre, no te doy despedida. Como vemos, fue m uy interesante y rico el paso de Mariano Miguel de Val por la dirección del Diario de Avisos de Zaragoza que, por algunos meses pudo com petir con los más reputados diarios del país y de jar de ser un anodino diario de provincia. También en este punto es m uy interesante observar cómo nuest ro protagonista en Aragón, por su visión del Centenario y su mane ra de dirigir y concebir los contenidos del Diario , era percibido com o el radical m odernista que nunca fue el Madrid. CARAS Y CARETAS . En el mes de m ayo de 1910 respondi endo a una propuesta que el propio Mariano Miguel de Val le había hecho a la revista porteña dos años antes, es nombrado corresponsal en España de Caras y Caretas . Ya hemos visto en el apartado biográfico, el afán americanista de nuestro autor y la ayuda periodística que les brindó a los redactores de Caras : José Soiza Reilly y Arce durante su estancia en Madrid en 1907. Como hemos visto tam bién, gracias a Val aparecieron interesantes 320   reportajes y hermosas fotos de escritores fam osos (cuyos originales conservamos) 595 y también fue iniciativa suya el banquete de despedida con que se les obsequió a los porteños a su partida. Tres años después de estas inte nsas colaboraciones, muere Hamlet Gómez, corresponsal en España de Caras y Caretas , es entonces cuando Val recibe la respuesta positiv a a la petición lanzada. El Cuento Semanal inform a: Mariano Miguel de Val, el cultísimo escritor, que c on tanto acierto dirige la notable revista Ateneo , difundidora y mantenedora constante de nuestra cultura nacional ha sido nom br ado gerente en España y Portugal del más popular de los semanarios sudamericanos: Caras y Caretas . Este nombramiento es una muestra más de l clarísimo sentido editorial y profundo conocimiento que de nuestra litera tura tienen aquellos hermanos de corazón y de sangre que en el nuevo continente guardan para nosotros sus tradicionales afectos. Difícilm ente se hubiera podido hallar entre nuestros escritores espíritu más adecu ado por su talento, actividad y buen gusto para tan honr oso puesto q ue el de Mariano Miguel de Val. Congratulémonos de tan acertada elección, que por m odo indudable viene a garantizarnos una consolidación de la corriente franca de intercambio cultural, que en nuestros días es más viva que nunca entre la vieja España y la gran República argentina cuyo portavoz más grande es ese popularísimo semanario que todo el mundo co noce con el nombre de Caras y Caretas 596 .    595 “ Caras y C aretas en E uro pa. Un re port aje a Pérez Galdós”, Caras y Caretas , n. 45 5, Bue nos Ai res, 22 de juni o de 1907, “ Caras y Caretas en Europa, un re portaje al escritor José Nakens” , Cara s y Caretas, n. 45 6, Buen os Aires, 29 de juni o de 1907. “ Caras y Careta s en Europa , un re portaje a los herm anos Álvarez Quinter o”, Cara s y Ca ret as n. 459, Buenos Aires , 20 de julio de 1907. VAL, Mariano Miguel de: (artículo firm ado V.) “ Argentina, Caras y Car etas en España”, Ateneo , n. XVII, Madrid, mayo, 1907 , pp. 429-430. 596 “El nuevo gerent e de Caras y Car etas ”, El Cu ento Semana l , n. 176, Madrid, 13 de mayo de 1910. 327   siglos y siglos familiarizada con nosotros, no necesitam os de influencias extrañas, porque en el suelo tenemos inagotab les tesoro s de riqueza y en el cerebro el arte, y en el pecho la energía y en el alma el id eal m ás puro, elementos infinitos de poder y grandeza. Pero donde m ás claramente se manifiesta tod o esto es en Madrid, recorriendo sus calles, asis tiendo a sus teatros, frecuen tando su sociedad, hojeando sus libros, contemplando sus obras de arte, estudiando sus costum bres y viviendo su vida. No puede menos de sentirse el más am argo de los dolores al contemplar la extraña transformación que de pocos años a esta parte han experimentado todas las cosas. Pues si hubiera resultado út il y saludable la elección a tinada de lo mucho que del extranjero pudiéramos im itar, no podría ser al m ismo tiempo más peligrosa toda tentativa, porque nuestra falta de cultura para discernir y sep arar lo bueno de lo m alo y nuestra falta de m alicia o experiencia bastantes para no de jarnos seducir por llamativos oropeles o falsas apariciones, eran m ás propias para conducirnos a la mayor ruina que para llevarnos a una nueva prosperidad. Y así ha venido a suceder en poquísimos años, como puede verse ya, de una m anera indubitable en Madrid y como dentro de poco tiemp o se verá también, desgraciadam ente en provincias. Las influencias extranjeras han ve nido a modificar todo lo espa ñol; pero en la form a más perjudicial y en el modo m ás funesto, porque hemos ido precisam ente a buscar la regeneración en el decadentismo y hem os intentado respirar la vida de nuevos horizontes emponzoñando nuestros pul mones con fétidas oleadas. Los poetas no cantan ya el amor ni la hermosura de la naturaleza en rítmicas estrofas de dulce sonoridad, sino que, huyendo de la regla y la armonía, entonan en renglones desiguales y desorden ados cánticos sin fin de al abanza a las más groseras pasiones y a los mayores vicios, ensalzando a criminales y borrachos, desterrando los ideales más puros y fustigando con carcajadas de burla a todo lo bello y virtuoso. 328   Los pintores llamados impresionistas, sust ituyen el trazo corr ecto por la mancha caprichosa; los escultores deform an sus figur as, los m úsicos no se inspiran ya en las delicadas armonías que llegan al lama sino en estrépito s espantos os que aturden los oídos. No busquéis consistencia ni buen gus to en construcciones u obras de arte de cualquier género, todo es desordenado, falso, artificioso, inmoral y de la m ás perniciosa influencia para nuestra vida, porque lejos de movernos al trabajo nos abandona a la dejadez y falto s de disciplina, de ideale s y moralidad no podremos menos que caer en el abism o que nos amenaza. Volvamos todavía a tiempo los ojos hacia España, cuyo ambiente de aromas y de luz, cuya tierra jugosa y fecunda son bendi tos y lejos de prost ituir el arte con extravagantes m odelos, apreciamos en cu anto valen nuestros tesoros, pues las continuas guerras que su frimos, no obedecen a otra cosa que a la codicia que nuestra patria despierta en el extranjero. ¿A qué insertar innecesariamente palabras nuevas si nuestro idiom a es como dijo Bossuet, la lengua de Dios? ¿A qué defor m ar la tradicional hermosura de nuestras mujeres con atavíos exagerados y galas ri dículas si en ellos es todo incorrecto y artificioso. ¿A qué empeñarse en caminar por el extranjero quien anda a tien tas por su patria? El pueblo que no se estima así propio como debe y que no se ha sabido ilustrar, como corresponde ante s de lanzarse a la vida de relación con los dem ás países, está fatalm ente condenado a la miseria. No tiene derecho al progreso. Eureka 604 . Las luchas más enconadas que reg istra en su s anales la his toria de la literatura, fueron siempre debidas a esos antagonismos de escuela, que m ueven a los unos a defender exageradam ente el culto de lo cl ásico y llevan a los ot ros a profa nar todo    604 VAL, Mariano Miguel de: “ Eureka”, Heraldo de Aragón , Zaragoza, 18 de marzo de 1903. 329   aquello de la manera más irreverente ha ciendo pedazos los sagrados moldes que fueron gloria de la patria. Yo no formaría jamás en ninguno de lo s dos bandos, antes bien fulm inaría contra ellos un mismo anatem a, porque ta nta censura e indignación me inspiran y merecen los que pretenden hacer de los clás icos una especie de ……. sin la cual no pueda escribirse y a cuyas líneas pard as haya forzosamente que som eterse y esclavizar el pensamiento y la forma, com o aquellos otros que ignorando acaso el mucho terreno vacante para edificar, intent an echar abajo los gloriosos venerables templos, para construir sobr e ruinas los suyos, com o si pudiera sacrificar se un valor real y positivo en aras de otro incierto y dudoso. Entiendo yo que el arte es más suscep tible de progreso que de atraso o decadencia; toda concesión aunque parezca en su origen contraria a la preceptiva del arte, tiende siempre a fortalecer sus cond iciones de vida y a ensanchar considerablemente su esfera de acción. El arte es en concepto, lo m ismo que una rueda que girase sólo en un sentido, cada giro, cada vuelta podrán ser más o m enos rápidos, más o m enos lentos, más o menos brillantes, según la inspiración, según la luz que los ilum ine, según la calidad del suelo que reciba(¿), que refleje la luz pero su m archa, aunque en la forma a veces no lo acuse, es siempre esencialm ente progresiva, nos cho ca o nos repugna cada evolución en su movimiento, como nos dis gustaría el espectácul o poco agradable de un feto en form ación y sin embargo todas la s herm osuras fueron fe tos, todas pasaron por ese estado antiestético y repugnante de em brión y después en el desarrollo de su vida fueron adquiriendo forma y proporciones hasta llegar a ser verdaderas estatuas de hermosura, verdadero s modelos de belleza. Si la Venus de Milo no fue tan solo una enca rnación ideal d el arte grieg o sino que tuvo igualmente realidad en la existencia humana, aquella m ujer modelo que sirvió para represen tar en la tierra la espl éndida hermosura de la Diosa, pasó tam bién 330   por el estado repugnante de feto y después en su crecimiento y desarrollo adquirió la soberana belleza de formas y proporcione s, la pureza impecab le de líneas y de contornos que m erecieron estamparse en lo s lienzos y esculpirs e en loa mármoles para admiración eterna de la s generaciones de los siglos. ¿qué resulto de aquella oposición tenaz por parte de los clásicos hacia el romanticismo? Pues que la evolución se im puso y que merced a ella cada país tiene una página más de gloria en su literatura. ¿Qué puede resultar de toda oposic ión contra el realismo, contra el naturalismo? Nada sino que se impondrá de nuevo la evolución, puesto que al fin y al cabo merced a ello, el arte aparece en donde no lo habíam os visto jamás, ni soñábamos siquiera que estuviese, no solam e nte en la belleza sino hasta en lo mismo feo, con lo cual, lejos de pros tituir el ar te, se le engrandece, se le dign ifica, elevándolo a la categoría de algo sobrenatural, de algo infinito que co mo el mismo Dios se encuentra en todas partes. ¡Ah pero de esto a que vengan echándos elas de literatura modernista unos cuantos desconocidos que sólo han llamado la atención por su toilette y porte feministas de chalecos fantás ticos, largas m elenas, rostros afeitados, atipiada voz y andares de gallos, hay una gran distancia y va una diferencia enor m e. Contra estos no luchamos, claro está, porque signifiquen una evolución nueva que venga a destronar a los que están en las altu ras; fulm inam os contra ellos precisam ente porque no significan evolución alguna, es decir, porque a sí m ismos se llaman decadentes com o si por voluntad propia se resistieran a salir del estado de fetos. Esto es lo que constituye la anim ación act ual de todos los centros literarios y artísticos de la villa y corte, animación que rep ercute en la prensa, con artículos d e todo género, lanzados por uno y otro bando y publicados en uno y otro periódico, que lejos de aclarar la cuestión, aumentan las vacilaciones y las dudas, la confusión y la incertidumbre para que cada vez nos entendam os menos. 331   En una de las últimas sesiones del Ateneo se levantó un joven af eitado y melenudo que dem ostró ser un simple catál ogo de biblioteca extranjera, porque no supo, de ninguna de las obras que citó má s que la filiación o la portada, lo que demuestra que ha visto por el forro/ lom o unos cuantos libros. Pues bien, este señor nos dijo que es modernista porque ha de scubierto nada menos que… ¡la m itología!. Y porque hace sus composiciones poéticas con versos desiguales, que es precisamente lo único q ue no deben hacer los poetas De calamidades así líbranos señor, Y el caso es que dados a discurrir, nadie sabe lo que significa la palabra modernista y tan pronto unos y otros se lo llaman com o no se lo llaman… Yo creo sencillamente que pudiéram os s uprimir la palabreja, porque no hace falta en absoluto para se ñalar al que sin em peño de distinguirse se distingue m erced a una cultura, a un talento, a un carácter y natu raleza sui generis que hacen resaltar en todas sus obras una brillante personalidad que nada tiene de artificiosa o fingida. No será modernis ta el que se empeñe en serlo como dice m i amigo Maeztu escribiendo un castellano que evoque a nue stros clásicos o im itando la prosa detallada y compuesta de los decadentes tran spirenaicos; ni el que haga cuentos de melancolía intensa y soñadora o crítica social o v ersos recargados de im ágenes. Modernista es el que menos se lo pr opone. Lo son los hermanos Quintero, que han elevado el n ivel de la gracia, que han regenerado el chiste y adaptado a la literatura dramática la fotografía de la r ealidad. Lo es sobre todos Benavente cuya personalidad es tan grande que hasta cua ndo toma de obras extranjeras sus asuntos los hace originales por la influencia soberana de su ta lento. Hoy estrena la noche de l sábado en el teatro Español, novela en cinc o actos, que considero la obra de la temporada. Pero lo más extraño que se ha dicho del modernism o es, indudablemente, lo consignado por el mismo Maeztu en su artíc u lo del Diario Universal cuando después 332   de discurrir mucho acerca de quiénes son y quienes no son m odernistas, se da una palmada en la frente y declara lleno de entus iasmo el consabido Eureka. Modernistas son según él los que si n aceptar de buena s a primeras las reputaciones consagradas o tradicionales, las examinan antes por sí m ismos para convencerse de su verdadero valor, esto es los que desconfiados por la mucha moneda falsa que circula la suenan por tres veces antes de recibirla. ¡Otro descubrimiento como el de la m itología! ¿Es posible, amigo Maeztu, que un hom bre de su buen criterio y de su cultura haga una afirmación sem ejante? La guerra contra las reputaciones insigne s, contra los hombres ilustres de la ciencia, de la política, de la literatura, no es, por desgracia, nada nuevo. Léase sin ir más lejos el prólogo que Cervantes puso a la segunda parte del Qu ijote. Y en cuanto a lo de sonar la moneda, ¡hom bre por Dios! ¡Si eso es más antiguo que el beber agua a morro! Las grandes reputacion es no se han hecho n unca así como así, n i mucho menos, sino a fuerza de sonarlas, no digo tres sin o infinidad de veces. El sonar la moneda es más antiguo que la moneda m isma, porque cuando no existían aún las monedas se ve ndían ya a cala los m elones. 333   SEGUNDA P AR TE 334   LA ACADEMIA DE LA POESÍA ESP AÑOLA 605 . La Poesía—escribe el insigne Salvador Rueda—tien e derecho a su Academia, como la Pintura y como la Música; tiene derecho a cosa más grandes aún, porque la Poesía es la esencia de la vida entera 606 . INTRODUCCIÓN. Aquel intento de institucionalizar la poesía nacional, qu e llegó a cobrar dimensiones extraordinarias, adem ás de ser un episodio olvidado y único en nuestra historia, paradigma de la corriente esté tica y de pensamiento que explicam os en capítulos anteriores, su pone la constatación de nuestros postulados acerca de la evolución del m odernismo literario en España y del im portante pap el que jugó nuestro protagonista, Mariano Miguel de Val, en la cultura naci onal de aquellos años. El 13 de mayo de 1905 en el salón de act os del Ateneo m adrileño se celebraba la fiesta que clausuraba la serie de conferencias y actos organ izados para conmemorar el tercer Centenario d e la publicación de la prim era parte del Quijote. Julio Cejador recogía el premio por su Gramá tica y voca bulario del Quijote y el público académico se sorprendía al escuchar en boca del actor Ricardo Calvo los versos de La Letanía de nuestro Señor Don Quijote que Rubén Darío había compuesto para la ocasión:    605 Este capítulo fue publicado con algunas variantes en Abel Martín, Revist a de Estudi os sobre Antonio Mac hado. ISSN: 1988 -8910. VAL ARRUEBO, Beatriz: “La Academia de la poesía, un capítulo o lvidado”: http ://www.abelmartin.com/critica/val.html , 2 009. 606 VAL, Mariano Miguel de: “La Academ ia de la Poesía”, Ateneo , n. V, Madrid, noviembre, 1910 , pp. 273-298 . 335   De las epidemias de horribles blasfemias de las Academias, ¡líbranos, señor! En la comisión organizadora de los act os del centenario cervantino y entre aquel público atónito, se hallaba ese poeta que, pese a su comunión estética y profunda amistad con Rubén, iba a desoír el bohemio ruego e iba a fundar tres años después la Academ ia de la Poesía Español a. Ese poeta era Mariano Miguel de Val. La primera noticia escrita de la Academ ia de la Poesía data de 1909, aunque fue al menos cuatro año s antes cuando se em pezó a gestar en la mente de Val la idea de crear una casa cobijadora y protectora de los poetas españoles , que fuera algo así como las cortes de la poesía nacional. Es evidente que una idea con tales pretensiones no nace de manera espontánea sino com o resultado de un proceso que, en este caso, responde a las particulares circunstancias de la España del cambio de siglo: que van desde el Desa stre del 98 hasta la invasi ón modernista pasando por la incursión del pos itivismo que m uchos inte rpretaban como princi pio del fin de la poesía. Ya hemos visto que el Desastre y su consecuente pesim ismo social, junto con la invasión modernista y la pugna viejos -m odernos, llenaban las páginas de la actualidad y definían el convulso panorama nacional. El modernismo “extranjerizante” había irrumpido con fuer za en la literatura esp añola y no eran pocos los poetas qu e ensayaban la n ueva es tética de ruptura y los nuevos temas. En los primeros años del s iglo el “pontíf ice del modernismo”, Francis co Villaespesa, afirma ba: 336   Hay que dar batalla a lo viejo, a lo clásico, nosotros somos modernistas, aspiram os a secundar la revolución lírica de Rubén Darío. Hay que renovar nuestro viejo idioma que está anquilosado 607 . Mariano Miguel de Val que como a esta altura ya sabemos, era contrario a la batalla, escribía en 1901 el revelador ar tículo titulado “Modernism o” que cifraba su opinión sobre el estado de las cosas: No es otra cosa que lo que nos está sucediendo en España cuando lanzada a todas horas la idea de la regeneración nos creí mos en la ineludible necesidad de variarlo todo importando a granel costumbres e instituciones, sin atender tanto a su calidad como a su procedencia, renegando de tradiciones sagradas de que otros pueblos hacen gala porque no las tienen, menospreciando nombres ilustres y lauros intachables y sin pensar ni una sola vez en que para alcanzar de nuevo la gloria, siglos y siglos familiari zada con nosotros, no necesita mos de influencias extrañas. Y dejaba clara su postura: No puede menos de sentirse el más amargo de los dolores al contemplar la extraña transformación que de pocos años a esta parte han experimentado todas las cosas (…). Los poetas no cantan ya el am or ni la hermosura de la naturaleza en rítmicas estrofas de dulce sonoridad, sino que, huyendo de la regla y la armonía, entonan en renglones desigua les y desordenados cánticos sin fin de alabanza a las más groseras pasiones y a los mayores vicios,    607 CANSINOS ASSE NS, Rafa el: La novela de un litera to , vol. 1, M adrid, Alianza Edit orial , 2005. p. 90. 343   y hacer que la musa castel lana resuene en la ciudad florida en los bellos días en que todo florece y fructifica 621 . El propio Teodoro Llorente, interrogado para saber cuál era su idea de un Congreso de la Poesía había contestado: La denominación de Congreso no me parece del todo bien. Esto parece indicar controversias críticas literarias o discusiones sobre la forma. Llamarle certamen y otorgar premios, tampoco me satisface. Lo que estimo mejor, es algo así como un gran festival de la Poesía, en que la musa española luzca sus esplendores. Pero la forma no me atrevo a concretarla 622 . Los periódicos locales y nacionales se hicieron eco del evento. Las Provincias de Valencia editó una larga entrevis ta a Mariano de Val en la portada. El Heraldo de Madrid , el 19 de m arzo animaba así a los lecto r es a concurrir la fiesta de la poesía: Pónganse al "frente de esta original peregrinación á la sagrada tierra levantina, Meca de las sugestivas bellezas naturales, el gran Rubén Darío, amante predilecto de las Piérides, gran revolucionario de la métrica; Salvador Rueda—ya nuestro viejo am igo—, mago del ritm o, poeta de los claveles, incomparable fo rjador de soberbias ataujías; Fernández Shaw, depositario de la clásica tradición lírica española; Martínez Sie rra, que hila con singular maestría áureo hilo del idiom a, paladín afortunado de la juventud triunfadora; Juan R. Jiménez, sabidor de almas, cantor de los augustos silencios campestr es; el plácido, el nostálgico Pérez de Ayala, que posee la virtud de animar con su propio espíritu aun las cosas inanimadas; Amado Nervo, autor de dos sonetos, Galardón y A Kempis, indicadores ellos solos de un robusto temperamento poético; Eduardo    621 NERVO, Amado: “El C ongre so de la Poesía”, La lengua y la literatura , op. cit. , IV, pp. 32-3 3. 622 Ibídem. 344   Marquina, poeta pensador y pensador p oeta, que ha heredado, sin duda, el plectro grecolatino; Ricardo Catarineu, al que deben agravios las m usas, y con ellas quienes sabe mos cuan correctamente versifica, por privarnos—al dedicarse al periodismo militante—de sus composiciones cálidas, tiernas, humanas; Antonio de Zayas, el orfebre que al labr ar ricos joyeles de distintas épocas hace dudar quién fue el verdadero artífice, si el joven poeta del siglo XX ó un contem poráneo de Gonzalo de Berceo, porque Zayas pinta como el Greco y escribe con la naturalidad del arcipreste de Hita... Acompañen á todos éstos Villaespesa, el rimador que acierta siempre y no se cansa nunca; Díez-Canedo, Emilio Carrere, Icaza, Antonio y Manuel Machado, Cristóbal de Cast ro, Blanco-Belmonte, Vaam onde ― ¿qué se ha hecho el autor de Mujeres—, toda la juventud y la madurez intelectual que sienten á Valencia sin conocerla, ó, conociéndola, no la vieron vestida de fiesta con las preseas y las joy as y los tesoros que le ofrece la Naturaleza y le procuró el trabajo fecundo de sus hijos 623 . Desde la publicación de aque lla primera noticia en el Heraldo de Madrid , casi semanalmente se daba cuenta en la prensa 624 de cóm o iban avanzando los preparativos . Apareció en varios diarios nacionales la cita la que podían concurrir poetas de toda índole y procedencia:    623 “El Congres o de la poesía”, Herald o de Madrid , Madrid, 19 de m arzo de 1909. 624 Artículos aparecid os en el mes de abril: - VAL, Marian o Miguel: “ C o n g r e s o d e l a P o e s í a ” , Heraldo de Madri d, Madri d, 5 de a bril de 1909. - AZNAR Y N AVARRO, F.: “El palacio de los poet as”, La Corres pondenci a de Españ a , Madrid , 7 de abril de 190 9. - AZORÍN: “El Congres o de los poetas”, ABC, Madrid, 10 de abril de 190 9. - FILLOL SANZ, J . : “Glos ario” , Heral do de Madri d , Madr id, 12 de abril de 19 09. - CORTÓ N, Ant onio: “ Co ngreso de la Poe sía (cr ónica)”, El Libera l, Madrid, 18 de a bril de 1909. 345   A los nacionales y regionales de la Península, así co mo a los del Continente e islas de América; a lo s franceses, incluy endo entre ellos a quienes cultivan las lenguas d'Oc y d'Oil; a los ingleses del país de Gales; a los italianos que hablen dialectos e idio ma; a los portugueses de aquende y allende el mar : a los alemanes, a los escandinavos, a los romanos y los sefarditas se dirige este llamamiento. Desea mos, sin reparar en confesiones ni en procedencias, que acudan a la cita los servidores de la Musa académica y los enamorados de la Musa aldeana; los refinados y los ingenuos; los irónicos y los místicos; los cautivos de lo ideal y los andariegos de la vía pública; todos aquellos, en fin, que posean la gracia comunicante de las palabras armoniosas 625 . En la convocatoria Mariano de Val defendía también el lugar y la función de la poesía en la sociedad, contrad iciendo a a quellos que había vaticinado su fin por la irrupción de las corrientes positivistas y el predominio de intereses m ateriales , Época de Renacimiento poético es l a época actual, no obstante el predominio aparente de los intereses materiales y de las aventuras positivistas. La industria y el comerc io han entendido que el arte es su mejor auxiliar; que las grandes empresas e iniciativas no se desarrollan exclusivamente en los libros de caja, y que sin un poco de vapor de al ma no funcionan bien las mejores máquinas ni avanzan con segura velo cidad las más potentes locomotoras. Ya no se considera a la Poesía co mo el ruido de un viento que, según la frase helénica, pasa desp arramando gérmenes por golfos y despoblados. Se la considera como una sembradora que en do ndequiera que hay una mota de tierra laborable deposita una sem illa generatriz,    625 NERVO, Amado: “El C ongre so de la Poesía”, La lengua y la literatura , op. cit., IX, pp. 79-80. 346   como una fuerza real que tonifica, embellece y engrandece la vida y el trabajo de los hombres 626 . La compañía de ferrocarriles y los buques que realizaban viajes transatlánticos acordaron descuentos para los congresistas 627 porque la presencia de los herm anos americanos era necesaria y fundamental. El activo, el enérgico, el infatigable Mar iano Miguel de Val se percató pronto de la imposibilidad pecuniaria y arregló las cosas de manera que los poetas pudiesen ir a Valencia por muy poco dinero. Ya que el Pegaso, alirroto probablem ente, o poco aveza do a los caminos de la tierra, se negaba a prestarles el ser vicio de un viaje gratuito a la bella ciud ad que conquistó el Cid, los insípidos y lentos ferrocarriles disminuirían para ellos sus tarifas 628 . La familia Real y v arias autorida des del gobierno habían conf irmado su asistencia. Rubén Darío, a la sazón redactor de La Nación d e B u e n o s A i r e s , c o n t ó para América los porm enores de la futura reunión poética y presen tó la convocatoria para los escritores de ultram ar que quisieran participar: Ya habrá llegado a Buenos Aires la noticia de que se reunirá próximamente en Valencia el Congr eso Universal de la Poesía. El iniciador de la idea es un poeta y escrit or muy distinguido, don Mariano Miguel de Val, hombre de nobles en tusiasmos y amante de las bellas    626 Ibidem , pp. 80 -81. 627 “Congreso Universal de la Poesía”, Ateneo , n. I, Madrid, 1909 , p. 5 4: La Compañía Trasatlántica rebaja en el preci o de los pa sajes a favor de l os miembros del Congreso de la Poesía. (Ver Co ndiciones). Fechas d e salida d e los más im portant es puertos. 628 NERVO, Amado: “El Congreso de la Poesía y la Academia de los Poetas”, La leng ua y la literatura , op . cit., XXXIII , p. 252. 347   letras. Secundaron su iniciativa Alfredo Vicenti, José Francos Rodríguez, Joaquín Herrero, Manuel Machado, Gregorio Martínez Sierra, Amado Nervo y Antonio Zayas (…) Reunidos en comité han lanzado la convocatoria que a ruego de ellos reproduzco en seguida y la cual comentaré brevemente. Dicha convocator ia fue redactada por el eminente director de El Liberal Alfredo Vicenti que es tam bién un noble poeta 629 . La participación en el Congreso y en la Academ ia por parte de Rubén era más bien una muestra de amistad hacia Mari ano que una convicción propia, poco amigo como era de escuelas y academ ias. Lo mismo ocurrió con otros po etas que se sumaron pero sin m ucho entusiasmo o con desidia, com o Juan Ramón Jiménez que en 1911 escribía a Enrique Díaz Canedo: En fin, una cosa tan ridícula como el fracasado Congreso de Val encia. ¡Qué cosas Enrique! (…) Me enviaron mi título de Académico de núm ero y contesté dando las gracias. Después Val me ha escrito diciéndome que debo ir cuanto antes a Madrid para tomar posesión de mi… silla, si no quiero “perder mis derechos” (…) Yo, aunque estuviera en Madrid no iría a sus…tertulias 630 . O Cansinos Assens para qui en la idea de una academ ia de la poesía era algo burocrático y burgués u otros como Pérez Zúñiga o Azorín que lo encontraban completam ente inútil: En último resultado, el Congreso no servirá para nada. La poesía no es como la ciencia o la industria susceptib le de adelantamiento. En cuanto a las innovaciones métricas (tema que se va a tratar en la asamblea) hay que decir que ellas son produc to de la in tuición, del genio; que se realizan    629 DARÍO, Rubén: “El Congreso Universal de la Poesía”, La Na ción , Buenos Ai res, 15 ag osto 190 9, pp. 5-8. 630 JIMÉNEZ, J uan Ra món: Epistolario I, 1898-191 6, Edición d e Alfonso Alegr e Heitzmann, Mad rid, Publicaciones de la Reside ncia de Estudiante s. pp. 247-248. 348   muy de tarde en tarde; y que cuando se realizan, el poeta que felizmente las realiza no tiene necesidad para ello de la autorización de Congresos y Academias 631 . Antonio Cortón escribía en El Liberal retomando lo dicho por Azorín, pero algo más indulgente: Esta iniciativa del Congreso no es enfadosa para nadie, y aún los que gozan de cierta fama inmerecida de malévolos, alabarán el pensamiento altísimo y fecundo de Mariano Miguel de Val sin agriarle su satisfacción con ninguna especie de ironía. Dirá Azorín que este Congreso no sirve para nada, añadirá Blanco Belmonte que este Congreso es muy simpático por su inutilidad misma… Dirá Z úñiga acaso… qué sé yo… Más, por el pronto los poetas no han de hacernos ni ngún mal, y su Congreso habrá de ser absolutamente inofensivo 632 . Reacciones como las primeras, además de las co ntinuas faltas de recursos y las discordias que, según ciertos testimonios su rgieron al poco de la creación, hicieron que nadie quisiera tomar el relevo cuando faltó el alm a y motor del proyecto y la Academia dejó de existir, com o veremo s, el mismo día que su fundador, pero volvamos a sus inicios. Nervo, Val y Rubén se reunían semanalm ente para tratar los pormenores del Congreso y para hacer como ellos decían, “conversación y versos” 633 . Como ya    631 AZORÍN: “Tópicos del día”, ABC , Mad rid, 10 de abri l de 1909, p. 7. 632 CORTÓN, A ntonio: “Crónic a, el Co ngreso de l a Poesía”, El Liberal , M adri d, 18 de a bril de 1909. 633 Archiv o Rubé n Darío, c olec ción e pistola r, Uni versidad C om plutense de Madri d. Ca rta n. 1906, 28 de diciem bre 1908: Mi ilustre amigo, Nervo acaba de llam arme por teléfono para deci rme que a ntes de medi a hora vendrá par a que traba jemos en lo del Congreso de la Poesía . ¿Podrá venir o irem os a verle ? 349   hemos visto, Val era un personaje muy infl uyente en el Madrid de aquellos años; además de la dirección de la revista Ateneo , la corresponsalía de Caras y Caretas y sus cargos en la junta de gobierno del Aten eo m adrileño, tenía buenas relaciones con la Casa Real y con algunos miembros del gobierno como Moret o Canalejas, lo que hizo que en muy pocos meses la empresa poética lograra una gran notoriedad y el apoyo desde muchos lugares y de m uchas pe rsonalidades del pa ís. Cuestionado sobre los objetivos y finalidad del Congreso, que ta ntas y diversas opiniones suscitaba, Val había respondido: No será un hecho aislado y sin finalidad práctica el viaje de los p oetas a Valencia. Ya sería ba stante, como fu ente de inspiración, reunir a estos idealistas bajo el dosel de un cielo que parece creado para cobijar espíritus soñadores; pero se trata de algo más: el comienzo de un plan más vasto, que tiende a constituir la Ca sa de los Poetas; la, cual será a un tiempo palacio de las musas, lugar de reunión, amparo de poetas pobres. A eso llegaremos. La iniciativa ha cris talizado. Sólo nos falta reunir unos miles de pesetas. Esto es fácil 634 . No había diario que no dedicara algunas líneas al asunto, aparecieron chistes en Gedeón y El Madrid Cómico y notas por todas partes 635 ; en las tertu lias de la    634 NERVO, Amado: “El C ongre so de la Poesía”, La lengua y la literatura , IV, op. cit., pp. 35-36. 635 Algunos artículos en prensa sobre el Congreso de la Poesí a: - AZNAR NAVARRO, F: “El Palacio de los Poetas”, La C orresponde ncia de E spaña, Madrid , 7 de abril de 190 9. - AZORÍN: “El Congreso de los Poetas” , A B C, Madrid, 10 de abr il de 1909 . - BLANCO BE LMONTE, M. R: “Cintas de cinem atógrafo ”, en El Im parcial , Madri d, 24 de marzo d e 1909. - CORTÓ N, Ant onio: “C ongreso de la Poesía (crónica)”, El Libera l, Madrid , 18 de abril de 1909. - FILLOL SANZ, J.: “Glosario”, Heraldo de Madri d, Madrid, 12 de ab ril d e 1909. - G. de CANDAMO , Bernardo : “Palabras de un mundano”, El Mundo, Madri d, 23 de marzo de 1909. 350   “cacharrería” o en la Botillería de Sancho , la Academia era tem a recurrente y habitual. La presencia Real iba a ser uno de los puntos fuertes del Congreso. Todos los Infantes ostentaban el título de ac adémicos protectore s, Moret, Canalejas o el ministro Burell tam bién lo eran. La Infa nta Paz de Borbón, con la que además, Val mantenía una estrecha am istad, no sólo prestaba su apoyo no minal o económico, como era el caso del Rey o los demás Infant es, sino que participaba con sus textos en las veladas y publicaciones de la Academia. Fue precisa mente ella la qu e presidió la Sesión de Honor y escribió para la ocasión el texto “La poesía del hogar” 636 . Entre los legajos encon trados por la familia de Mariano Miguel de Val, hay un manuscrito de 12 páginas con el sello oficial de la Academia, titu lado “Los Poetas”, que reúne la nómina de autores que de una m a nera u otra par ticip aron en el proyecto. Están ordenados por inicial del apellido, figur a también la ciudad de origen, la revista –cuando procede–, el dom icilio, el teléf ono de cada uno y al lado del apellido una marca rotulada según el grado de participaci ón y la confirm ación de asistencia. Este valioso documento da cuenta veraz de los m iembros que adhirier on al proyecto y de su grado de implicación, al final de este trabajo incluimos copia facsím il del documento.       - GARCÍA SANCHIS, Federico: “Crónica”, La C orresponde ncia de Es paña, Mad rid, 23 de marzo 190 9. - MATEO: “U na Inte rviú c on Mariano Miguel de Val”, L as Provi ncias de Val encia, Valencia, 11 de ab ril de 1909. - VAL, Mari ano M iguel de: “ Congre so de la Poesía”, Heraldo de M adrid, Madrid, 5 de abril de 1909. Otros artículos sin firma aparecieron en La Época , El Liberal, Her aldo de Madrid , Gedeón, ABC, etc. 636 Academia de la Po esía Española , S esión de Honor . Madrid, Imprent a de Be rnardo Rodríg uez, 1911, pp. 61 -63. 351   En el verano de 1909 comenzaron en Vale ncia y en Madrid a escucharse voces que afirmaban que, por diferentes motivos , el Congreso no iba a celebrarse; para disgusto de su fundador, se cumplieron los aciagos rum ores; a principios de octubre fue anulada definitivam ente la reunión, según la prensa cotidiana y la versión oficial, por cuestiones relacionadas con la guerra del Rif y según otras fuentes oficiosas o la opinión de Amado Nervo, porque la tan anuncia da presencia del rey en Valencia se redujo a tres días y puestos a cancelar alguno de los actos, el menos “útil” era el congreso poético: Naturalmente también, al pobre Congreso de la Poesía le tocaba el tiempo más justo posible. Fue desposeído por las demás Corporaciones, al grado de que apenas lo quedara n una o dos horas... Ya sabemos de antiguo que cuando se trata de reparto los poetas llegan siempre tarde. Y si por casualidad llegan temprano, no por eso se les da más 637 . El 20 de octubre de Val le escrib ía a Darío: Mi ilustre y querido amigo, el Congreso se aplazó definitivamente, hablé con Valencia y allí así lo deseaban, igual sucede con el de las Ciencias que iba a celebrarse en los mismos días 638 . Y sólo seis días después, coincidiendo c on la anunciada fecha para la apertura, Val volvía a enviar malas notic ias, es ta vez personales: Hoy a las tres de la madrugada falleció mi pobre niñ a Victorita (…) el mayor Miguelito está todavía en la cama y la gravedad del más p equeño todavía no ha desaparecido tampoco. Calcule usted la situación    637 NERVO Amado: “El Congreso de la Poesía y la Academia de los Po etas”, La le ng ua y la literatura, XXXII, op. cit., p. 253. 638 Archivo Rubé n Darío, c olec ción epis tolar, Universi dad C omplute nse de Ma drid. Cart a n. 189 6, 20 de octubre de 1 909. 352   angustiosa como ninguna (…) Todo esto en ví speras de la fecha anunciada para la apertura del C ongreso, se imagina. Deshecho quedaré para muchos años 639 . Pese a todas las desgracias, Val no querí a renunciar al proyec to y tirar por la borda los esfuerzos invertidos. No iba a ce lebrarse el Congreso, pero la Academ ia tenía que seguir con su noble misión levantada y patriótica 640 . Como decía su am igo Amado Nervo: Mariano de Val no es hombre que retroceda por poco. Si el Con greso de los Poetas (que, como dije a uste d, había de ser preliminar para la fundación de la Academia de la Poesía) no se celebraba, la Acade mia famosa se fundaría quand même 641 . LA ACADEMIA DE LA POESÍA ESPAÑO LA. La sesión de honor de la Academia t uvo lugar en el Ateneo en el m es de noviembre de 1910 con la presencia de los Re yes, los Infantes y la presidenta de honor: Paz de Borbón. En la solemne sesión se leyeron los estatutos, el objeto de la corporación y las adhesiones. También entre los papeles de Mariano Miguel de Val se ha encontrado una fotografía de la velada de apertura con la presencia de Alfredo Vicenti, la presiden ta de honor y otros miembros com o Antonio Machado, Manuel Machado, Villaespesa, Cristóbal de Castro, Pérez de Ayala o Gregorio Martínez Sierra 642 .    639 Archivo Rubé n Darío, c olec ción epis tolar, Universi dad C omplute nse de Ma drid. Cart a n. 189 8, 26 de octubre de 1 909. 640 VAL, Maria no Mi guel de: “Sesión de honor de l a Academ ia de la Poesí a Española”. Ateneo , n. VI, Madri d, 1910, p. 3 01. 641 NERVO Amado: “El Congreso de la Poesía y la Academia de los Po etas”, La le ng ua y la literatura, XXXII, op. cit., p. 254. 642 Ver im agen en los anexos de este traba jo. 359   extranjeros sí podían ser A cadémicos de núm ero y sospechamos, que se especificó así porque en las reuniones fundacionales par ece que se debatió con ardor este punto en el que no todos estaba n de acuerdo. Nervo culpaba a Manuel Machado, Martínez Sierra y Marquina: Ni un solo nombre de poeta hispanoamericano en esa lista de 33 académicos. ¿Por qué? Porque los señores Machado, Marquina y Martínez Sierra (tres emes... meticul osas) se opusieron terminantemente a que se nos considerase a los poetas hispanoamericanos como poetas españoles. ¿Acaso porque escribimos en un dialecto especial? 645 También Gedeón en noviembre describía así los m alestares y continuos vaivenes en la lista de académ icos: Ya saben ustedes que se acaba de crear la Academia de la Poesía española de la cual espera mos mucho y muy bueno, de momento apenas creada, ya ha dado algo, algo que habl ar, se publicó l a lista de los nuevos inmortales, vamos a decir, y en seguida apareció otra con los nombres de los preteridos y otra después con lo s olvidados en las dos primeras. Aún no es tarde para que se publique la cuarta, sin co ntar con las que no salgan en los periódicos que no fa ltarán seguramente. ¡El señor nos ampare…! ¡Cuánto poeta! Y nos otros que buscábamos uno…! Hay ciento y la madre como suele decirs e en la prosa. (…) Ahora que está sobre el tapete de la actualidad la flamante institución literaria Academ ia de la Poesía, nosotros fieles admiradores de todo cuanto representa la brillantez del idioma, nos perm itimos llamar la atención sobre las injustas    645 NERVO, A mado: “El C ongreso de la Po esía y la Academ ia de los Poetas”, La le ngua y la literatura , XXXII , op, cit. , p. 257. 360   pretericiones sufridas por nuestras primeras figuras entre la ju ventud intelectual 646 . Se crearon también y como era habitu al, las correspondientes comisiones para cada tarea. La comisión adm inistrativa es taba presidida por: Alfredo Vicenti, co n Ángel Avilés, Jacinto Benavente, José Joaquín Herrero y Francisco Rodríguez Marín. como vicepresidentes, con Eduardo Marquina, Salvador Rueda, Ramón del Valle- Inclán y Francisco Villaespesa como vocales, con Gregorio Martínez Sierra como Biblio tecario, Manuel Machad o como archivero, Mariano Miguel de Val como secretario y Enrique de Mesa y Luis Brun como vicesecretarios. También se creó una comisión de trabajos editoriales, de la que se encargaron Jurado de la Parra, Manuel Machado, Martínez Sierra, Amado Nervo, Ma nuel Pichardo, Mariano Miguel de Val, Francisco Villaespesa y Antonio Zayas. Una comisión de actos públicos con los mismos hombres en las primeras filas y la com isión del Centenario de Cervantes con Mariano de Cavia, como no podía ser de otra manera, a la cabeza aunque como miembro honorario. La secretaría se encontraba, com o decíam os, en el domicilio de Mariano de Val en la calle Serrano 27 y allí se dirigieron las petici ones de adhesión, los trabajos y solicitudes hasta que el gobierno cedió al a ño siguiente uno s locales en la presidencia del Consejo de ministros. La velada de apertura continuó con la exposición de la memoria en la que Val explicó los dos primeros actos que h abía previsto la Academ ia: Uno en honor de Espronceda, “a fin de que se le restituya su desaparecida lápida y otro para Bécquer, asistiendo a la inauguración del monumento que por iniciativa de los Señores Álvarez Quin tero ha de erigírse le en Sevilla” 647 .    646 “El papel vale m ás”, Gede ón , n. 782, Ma drid, 20 de novi em bre de 1910. 361   El secretario tam bién apeló a cont ribuir al bien de la patria: Con esta obra de paz y de fraternidad y de cultura, que tiende a la comunión espiritual de todos los pueblos y de todas las razas ante el altar Sacrosanto de la diosa Poesía, cuyo magnífico retablo es el clásico tríptico de la Fe y el Amor y la Patria. Exaltando, vemos, los m ismos valores que se premiaban y enaltecían en los certámenes de los Juegos Florales. Después del discurso del presidente que term inó evocando a Horacio con estas apasionadas palabras: Ni las lluvias que todo lo destruyen, ni los furiosos aquilones, ni la sucesión innumerable de años, ni el rápido curso del tiempo que huye, podrán destruirlo. Nunca morirá todo entero; la parte más noble vivirá a pesar del cincel de la Parca. Su reputación sie mpre nueva, crecerá en los tiempos venideros, y vivirá mientras que el Pontífice Sol, acompañado de la modesta Vestal, suba las gradas del capitolio. Se dio lectura a los textos que los difere ntes miembros habían escrito para la ocasión 648 , algunos en verso y otros, estudi os sobre poesía y que la revista Ateneo reprodujo íntegramente 649 .       647 Academia de la Po esía Española , Sesión de Honor . Madri d, Im prent a de Berna rdo R odríguez, 1911, p. 13. 648 Los texto s por orden de lectura e n la Sesión inaugural fueron: Villaespesa Francisco, La Poesía de la Raza . Machado Manuel, La Poesí a del Pueblo . De los Ríos Blanca, La Poesía en la h istoria . De Mesa Enriq ue, La Poesía s errana . Álvarez Qui ntero Serafín y Joaquí n, Un rec uerdo a Béc quer . Zayas Antonio, La Poesía de la leyenda . Casanova Sofí a, La Poesía del Destierro . Avilés Ángel, La Po es ía d e la Pa tr ia . De Borbón Paz , La Poesía d el Hoga r . 362   El tipo de poesía que abrazab a la Acad emia, la “estética académ ica” queda muy bien definida por los ve rsos de “La Poesía de la Raza”, que aquel ex-combativo Francisco Villaespesa, “apartado de los errores del fatal m omento, y a salvo ya de las circunstancias en que entonces se hallaba” 650 com puso para la sesión. Métrica clásica, temática patriótica y exalta ción de un pasado nacional glorioso. Hundir mi hacha en el primer turbante y en tanto que quedase un tripulante herir sin treguas y matar con saña. Y entre el sangriento estruendo del asalto izar al sol sobre el mástil más alto la cruz de Cristo y el pendón de España 651 . También “La Poesía de la Patria” de Á ngel Aviles era cifra de las aspiraciones académicas y constituye un ejemplo perfec to del tipo d e versos españoles qu e proliferaron en aquellos años y que la Academia alentaba y difundía sin cesar: I LA MENTE Y EL CORAZÓN Del hondo mar por la llanura inquieta surco, ya lejos de la Patria mía, sintiendo la mortal m elancolía a que esta azul inmensidad sujeta. El mundo de mis sueños de poeta, el que forjó mi ardiente fantasía, la tierra de la luz, la cuna del día,       649 “La Academ ia de la Poesía”, Ateneo , n. V, Madrid, mayo, 1911 , pp. 273-3 01. 650 VAL Mariano Migu el de: “ Tristitiae Rerum de Francisco Villaespesa”, Atene o , n. XIV, Madrid, febrero , 1907, p. 183. 651 VILLAESPE SA, Francisco: La Poesía de la Raza , Sesión Inaugural de la Academia de la Po esía. “Memoria de secretaría de la Academ ia de la Poesía Española”, Atene o , n. XI, Madrid, 1910, pp. 273- 276. 363   va a surgir por Oriente en el planeta. Y la hélice tenaz y resonante, en quien parece palpitar la vida, a cada ronco giro acompasado Hace que en la calima cada instante vea mi mente la tierra promertida…, ¡mi corazón, la tierra que he dejado! II LA BANDERA Lejos, muy lejos de la Patria mía, con profunda em oción pensaba en ella: que inspira mi adorada Patria bella cariño inmenso y honda p oesía. Su cielo azul, radiante de alegría. los campos fecundiza, pinta y sella; y habla el alma en la hermosa lengua aquella que el divino Cervantes escribía. Defiende el noble suelo cual tesoro, la bandera inmortal de sangre y oro, que el claro honor y el heroísm o entraña; Y al verla tremolar, alata potente, en mi pecho y m is labios brota ardiente el grito embriagador de: ¡VIVA ESPAÑA! 652    652 AVILÉS, Ángel: “La poesía de la Patria”, Sesió n in augural de la Academia de la Poesía. “Mem oria de secretaría de la Academ ia de la Poesía Española”, Ateneo , n. V, Madr id, noviem bre, 191 0, pp. 59- 60. 364   Los versos de Sofía Casanova o los de Antonio de Zayas también estaban llenos de amor patrio y llanto por sus desdic has. La últim a que intervino en la velada fue Paz de Borbón; al te rminar la lectura de la “Poesía del Hogar”, fue ovacionada por la concurrencia que llenaba el salón de actos del Ateneo y en prueba de admiración y gratitud recibió el título de pr esidenta Honoraria de la Academ ia de la Poesía Española, comenzando ya a ostent ar el que fue distintivo oficial: Un sol de oro rodeado de palma y laurel y coronado de castillos y fortalezas, claro símbolo de la defensa del Ideal. La medalla pende de una cinta morada, que sujeta un doble pasador del mismo metal 653 . Este acto inaugural con que arrancó la corta vida de la Academia tuvo una secuela un poco más tarde en el Centro del Ejército y la Armada de Madrid, presidida por el Infante Carlos. En es a reunión com o en aquella inaugural del Ateneo, se declamaron versos y Val leyó u n estudio sobre los poetas m ilitares encabezado con el programa de la labor que la nueva institución se había trazado y al que obedecían sus concursos, veladas, publicaciones y cátedras gratuitas (porque emulando los program as de Extensión Univer sitaria para los que Val había trabajado en el Ateneo, la Academia ta m bién tenía su programa de en s eñanza gratuita ). El acto terminó con la cesión por parte del jefe del Gobierno de un amplio y lujoso salón y un despacho am ueblados en la Presidencia de l Consejo de Ministro s para dom iciliar oficialmente la Casa de la Lira 654 . Otra importante em presa de la que se ve nía hablando desde el nacim iento de la Academia era la celebración del tercer Ce nte nario de la m uerte de Cervantes.    653 Ver facsímil del distintiv o oficial en anexos. 654 Una fotografía de la Academia de la poesía al p os esionarse del local que le fue ce dido en el consejo de ministros y en la que a parecen Mariano Miguel de Val, Villaespesa, Manuel Machado, Pérez de Ayala, Am ado Ne rvo o C ristóbal de C astro entre otros se p ublic ó en N uevo Mundo , 23 de marzo, 1911. [Document text truncated for crawler view.]