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2014 53 Beatriz Mazas Gil La actitud hacia el bienestar animal en el ámbito educativo Director/es Departamento Psicología y Sociología Fernández Manzanal, Rosario María Levrino, Gustavo A. Director/es Tesis Doctoral Autor Repositorio de la Universidad de Zaragoza – Zaguan http://zaguan.unizar.es UNIVERSIDAD DE ZARAGOZA
Departamento Director/es Beatriz Mazas Gil LA ACTITUD HACIA EL BIENESTAR ANIMAL EN EL ÁMBITO EDUCATIVO Director/es UNIVERSIDAD DE ZARAGOZA Psicología y Sociología Fernández Manzanal, Rosario María Levrino, Gustavo A. Tesis Doctoral Autor 2014 Repositorio de la Universidad de Zaragoza – Zaguan http://zaguan.unizar.es
Departamento Director/es Director/es Tesis Doctoral Autor Repositorio de la Universidad de Zaragoza – Zaguan http://zaguan.unizar.es UNIVERSIDAD DE ZARAGOZA
LA ACTITUD HACIA EL BIENESTAR ANIMAL EN EL ÁMBITO EDUCATIVO Dpto. Didáctica de las Ciencias Experimentales Tesis doctoral Beatriz Mazas Gil 2014
Tesis doctoral LA ACTITUD HACIA EL BIENESTAR ANIMAL EN EL ÁMBITO EDUCATIVO Doctoranda: BEATRIZ MAZAS GIL Directores: Rosario Fernández Manzanal Gustavo A. María Levrino UNIVERSIDAD DE ZARAGOZA Departamento de Didáctica de las Ciencias Experimentales 2014
A Javier y a Elena. “La grandeza y el progreso moral de una nación se mide por cómo trata esta a los animales”. Gandhi
Introducción
Introducción 1 a investigación que se presenta en esta tesis doctoral aborda un tema delicado pero subyacente en la sociedad. El bienestar de los animales es una preocupación de los científicos, pero también de los gobiernos, de los productores, de los comerciantes, de las organizaciones sociales, de los legisladores y de los consumidores (Broom, 2010). Teniendo en cuenta estas preocupaciones, el bienestar animal puede estudiarse en múltiples ámbitos relacionados con diferentes disciplinas con esa misma base común pero con distintos objetivos. En algunos casos, el bienestar animal puede considerarse desde un punto de vista productivo; por ejemplo, el bienestar de los animales de granja es de interés para conseguir un producto de mejor calidad (calidad de carne, de leche, etc.) como es el caso del trabajo de Miranda-de la Lama et al. (2013a). En otros casos, el bienestar de los animales se cultiva desde un punto de vista ético, es decir, a los animales como seres vivos que son se les debe de procurar los cuidados y necesidades que requieran (Duncan y Fraser, 1997). Y finalmente, el bienestar animal también puede abordarse desde un punto de vista antropocéntrico, o dicho de otro modo, la actitud que tengamos sobre los animales puede ser extrapolable hacia otros humanos, de tal forma que si manifestamos violencia hacia los animales podría desembocar en violencia hacia los humanos, como han mostrado en su trabajo autores como Ascione (2001) analizando específicamente este tipo de relaciones de actitud y violencia. El objetivo principal de este trabajo es conocer la actitud hacia el bienestar animal de los estudiantes haciendo especial hincapié en los problemas que con mayor frecuencia nos encontramos en España o en otras regiones del mundo, y que consideramos que pueden ser las que mayor preocupación suscite en la sociedad. Nos estamos refiriendo al maltrato de los animales considerándose éste como un déficit en su bienestar que puede estar presente en múltiples situaciones de la vida diaria, tales como: violencia hacia las mascotas, abandono de animales de compañía, corridas de toros y demás espectáculos, sobreexplotación de sistemas de producción de los animales de consumo, entre otros. Que la muestra objeto de estudio sea estudiantil no es azaroso, sino que responde a una convicción seria de que a través de la Escuela se pueden educar las actitudes, siempre y cuando podamos elaborar un diagnóstico y una intervención en las aulas. Creemos que la escuela, como parte fundamental del contexto social, debe asumir el L
Memoria de tesis Beatriz Mazas Gil 2 papel de difusión y formación en materia de educación hacia el bienestar animal, al igual que se ha hecho con otros temas (actualmente incuestionables) como por ejemplo la educación ambiental, educación igualitaria, la educación vial…Por tanto, consideramos que, del mismo modo que todos estos temas en los últimos años ha ido tomando cada vez mayor protagonismo en las aulas, el bienestar animal podría incorporarse para que los estudiantes interioricen una actitud responsable hacia los animales para evitar su sufrimiento. No se trata estudiar asignaturas de ciencias de forma tradicional, sino que se deben encontrar formas creativas de desarrollar en los jóvenes la aplicación del enfoque científico a los problemas. Con ello las nuevas generaciones, a lo largo de sus vidas, estarán preparadas para tomar decisiones disponiendo de la competencia y de la confianza necesarias para utilizar un planteamiento racional. Solo una sociedad con un adecuado nivel de educación científica, es capaz de tomar decisiones basadas en la evidencia sobre temas de la mayor trascendencia para nuestro bienestar e incluso de nuestro futuro como especie. Atendiendo a diversos informes nacionales sobre la educación científica (PISA, Enciende), podemos señalar que la formación científica de los estudiantes del nivel obligatorio es inferior a la de sus pares del ámbito internacional. Una de las razones que los expertos arguyen para explicar esta situación, es que hay una sobrecarga de contenidos de las materias de ciencias en cualquier nivel. Y que tal selección de contenidos no se corresponde con el número de horas que se dedica a la docencia de las materias científicas. Otra de las razones, claramente presentada en el informe Enciende, es que la enseñanza de las ciencias se imparte de forma que la participación de los alumnos con actividades prácticas, o debates sobre problemas relacionados con la ciencia, y la sociedad, es escasa. En cierta manera, se achaca la falta de formación científica a una selección de contenidos poco centrados en las competencias y habilidades que la sociedad de hoy exige. Por ejemplo, siendo el bienestar animal un asunto relevante en nuestra sociedad, se pueden proponer actividades para que los alumnos analicen qué circunstancias son las que provocan el sufrimiento animal, cuáles son las estructuras anatómicas o fisiológicas que nos permiten decir que los animales sufren, o bien, cómo mejorar nuestra relación con los animales. En la investigación que presentamos, para conseguir comprender la actitud hacia el bienestar animal se ha desarrollado, en una primera fase, un cuestionario que recoge
Introducción 3 en 25 ítems las situaciones de los animales que se han comentado anteriormente. Este cuestionario ha sido diseñado, construido y validado para recoger información sobre la actitud hacia el bienestar animal en estudiantes de Educación Secundaria y Universitaria. La segunda fase de este estudio ha consistido en la aplicación de dicha escala a 1860 estudiantes de los niveles educativos que se han señalado, tanto españoles como extranjeros, de ambientes rurales y urbanos, y de edades comprendidas entre los 11 y los 41 años. La evaluación de la actitud ha resultado en parte compleja por la inexistencia de estudios previos similares en España, por lo que en ocasiones hemos recurrido a otros estudios de actitudes relacionados con las Ciencias. En la tercera fase se han analizado libros de texto con el objetivo de hallar términos o ideas relacionadas con el bienestar animal. En este caso, de nuevo al ser un tema que no presenta estudios anteriores, se inicia una vía de investigación hacia este campo. Sería interesante que en futuros trabajos relacionados con la Didáctica de las Ciencias Experimentales, se continúe con las ideas que en esta investigación se tratan de recoger, al igual que se hizo en otros temas similares como la educación ambiental. La idea de escoger este tema de investigación surgió por varios motivos. El primero de ellos es que la doctoranda realizó la carrera de Veterinaria y continuó sus estudios de master en Educación, lo cual la vinculó al mundo de la docencia. Se nos ocurrió relacionar ambas disciplinas con un tema tan delicado y actual como es el bienestar animal. Consideramos que este primer contacto, que se trabaja en otros países pero que apenas está arrancando en el nuestro, podría hacer crecer la investigación hacia el bienestar animal, y fomentar la actitud favorable hacia los animales, desde el colegio hasta la Universidad. El segundo de los motivos se centra en el maltrato a los animales, tan presente en nuestra sociedad aunque no nos demos cuenta, por ejemplo en el zoo, en el circo, en las corridas de toros, en la caza, en la investigación cruel con animales, en las granjas... Muchas veces, el hecho de que se vean las cosas “como siempre” nos hacen pensar que están bien. O en ocasiones, directamente eludimos el pensamiento. Creemos que la actitud de los estudiantes debe ser activa, crítica y emprendedora hacia situaciones que ocurren en su entorno para ser capaz de afrontarlas con un criterio sólido. Considerando lo anterior, nos reafirmamos en que los alumnos deben recibir una formación sobre los animales y su bienestar: sobre cómo se producen los alimentos de origen animal, sobre el cuidado y necesidades de las mascotas, sobre el dolor, el
Memoria de tesis Beatriz Mazas Gil 4 sufrimiento, la angustia y la empatía hacia los animales y hacia otras personas, y muchos otros contenidos y actitudes tan necesarios para el crecimiento de los estudiantes como personas. Para ello es imprescindible fomentar las acciones de apoyo a un sistema educativo que permita al estudiante entender el mundo a través de los ojos de la ciencia, que le de recursos para comprenderlo a través de la ciencia, sin que para ello sea necesario ser un científico. En cuanto a la estructura de esta memoria, esta se compone de siete capítulos. El capítulo primero se refiere a los fundamentos teóricos que han guiado la investigación, comenzando por el tema clave, el bienestar animal, englobando aspectos como el conceptual, las situaciones en las que se produce maltrato animal y el bienestar animal y la educación; y continuando por el tema fundamental, las actitudes, donde se describen sus funciones, los tipos de escalas de actitudes y su construcción. El segundo capítulo se divide en dos partes. La primera parte trata el diseño de la investigación: la definición del problema, la formulación de las hipótesis, los objetivos, la elección del método y de la muestra. La parte dos de este capítulo corresponde a la construcción del instrumento y al procedimiento de validación del mismo, que se denominado Escala de Actitud hacia el Bienestar Animal o AWA Scale. El desarrollo de un instrumento nuevo hacia un tema con escasa fundamentación teórica supuso una dificultad añadida a la investigación. El tercer capítulo contiene los resultados de la aplicación de la escala a una amplia muestra de estudiantes. Los datos sociodemográficos que acompañan a los ítems en el cuestionario nos permiten un análisis de las variables y sus interacciones con los datos extraídos de la escala, obteniendo resultados asociativos de las mismas con el bienestar animal. A lo largo del capítulo cuarto se realiza un análisis del currículo de Secundaria y de Bachillerato y de los libros de texto de estos niveles en las materias de Ciencias de la Naturaleza y Biología y Geología, según el curso. El objetivo es tratar de encontrar vínculos hacia el bienestar animal tanto en el currículo como en los libros de las Editoriales utilizadas con mayor frecuencia en los Centros de Secundaria. El capítulo quinto recoge la discusión de los resultados y la comparación con otros trabajos previos sobre actitudes. El desarrollo del capítulo se centra en cada uno de los apartados relevantes del estudio tanto de construcción y aplicación de la escala, como de los libros de texto y la implicación sobre el bienestar animal.
Introducción 5 Por último, el sexto capítulo reúne las conclusiones que se han extraído de la investigación. Además, en este capítulo se describen los aspectos que pueden constituir el contenido de futuras investigaciones. A continuación se citan las referencias bibliográficas y las fuentes de información utilizadas a lo largo de todo el estudio. Al final de la memoria, se incluyen los anexos correspondientes. En el anexo I se incluye el cuestionario inicial con 60 ítems, a partir del cual se realizó la validación de la escala y que en fases posteriores llegó a perfilarse como AWA Scale. En el anexo II, se presenta precisamente la escala definitiva con la que se han recogido los datos de este estudio. El anexo III contiene la publicación aparecida en el International Journal of Science Education en la que se detalla el proceso de elaboración y validación de la escala de actitud hacia el bienestar animal. El anexo VI alberga la elaboración de una escala de actitud hacia el bienestar animal para Educación Primaria. Se trata de una escala más sencilla en cuanto a lenguaje y a número de ítems, que se ha validado con los mismos parámetros de validez y de fiabilidad que la escala de Secundaria. La memoria se completa con un anexo informático en formato CD en la que se adjunta esta memoria, y los textos y presentaciones de las comunicaciones realizadas en diferentes congresos nacionales de Didáctica de las Ciencias Experimentales, o internacionales de Educación.
CAPÍTULO I Fundamentación teórica
Capítulo I. Fundamentos del bienestar animal y de las actitudes 15 Aparecen también otros cambios degenerativos como las úlceras gástricas, o la reducción de la eficacia biológica del individuo: descenso de la tasa de crecimiento, aumento en la susceptibilidad a enfermedades, retraso o cese de la actividad sexual. María y Miranda-de la Lama (2009) exponen que normalmente el animal suele tener éxito en su adaptación al cambio ambiental potencialmente estresante y mantiene su nivel de bienestar con un coste biológico mínimo. La medición del estrés es una valoración objetiva del estado fisiológico del animal. Pero, dado el carácter complejo del estado de bienestar animal, es necesario abordarlo desde múltiples vertientes o perspectivas; por ejemplo, desde la etología, la fisiología, la producción animal o la calidad final del producto animal (María y Miranda -de la Lama, 2009). Por ello, un indicador de bienestar animal tiene que tener tres requisitos indispensables: ser válido (que valore el bienestar animal), ser fiable (que su medida tenga un error aceptable y sea repetible) y ser viable (que pueda ponerse en práctica en condiciones comerciales). Ahora bien, podemos determinar si los animales tienen factores estresantes a partir de estas mediciones, pero para el bienestar animal, la cuestión crítica sigue siendo si los animales sienten, es decir, si tienen sentimientos y emociones. Las emociones, según Adolphs (2002, p.12) “son estados internos de los organismos superiores que regulan de manera flexible sus interacciones con el entorno y sus relaciones sociales”. Están asociadas a la eficacia biológica y pueden ser positivas o negativas. Por ejemplo, son emociones positivas el placer y la seguridad y son negativos el hambre, la ansiedad o el dolor. Al ser mecanismos adaptativos, como dice Broom (1998), su función es elegir aquellas acciones que conlleven a la supervivencia, como son buscar comida cuando se tiene hambre o apartarse ante un estímulo peligroso para evitar el dolor. En muchos animales, existen centros emocionales que son estructuras independientes de los mecanismos de obtención de recursos y de los de evitación. Por ejemplo, tanto en las aves como en mamíferos, las diferentes partes cerebrales funcionan como sustratos del comportamiento emocional (Delius, 2002). Dados los avances en estos conocimientos sobre el comportamiento animal y la influencia de nuestras acciones sobre su bienestar, la preocupación por los efectos que tienen nuestros actos sobre la naturaleza o sobre los animales es una cuestión relativamente reciente. Durante el siglo XX, la ciencia ha colaborado para superar los
Memoria de tesis Beatriz Mazas Gil 16 prejuicios antropocéntricos y poder adoptar una actitud más positiva y universal. Cada vez, debido a la concienciación del público en general, se está haciendo mayor el eco sobre la necesidad del bienestar de los animales. Por ejemplo a partir de la reflexión de Bentham recogida por Mosterín (1998, p. 204) que dice: “Todos los animales capaces de sufrir son objeto de consideración moral”. Esta concienciación en ocasiones es debida a la legislación vigente, pero en otras situaciones, las personas han ejercitado su conciencia moral, permitiendo la estima y la consideración hacia los animales. Aunque mucho queda todavía por hacer, algunas situaciones como las tradiciones culturales y religiosas, impiden que se pueda generalizar, de modo global, el respeto hacia los animales. Asumiendo que los animales tienen un estatus merecedor de un respeto moral, se pueden distinguir cuatro enfoques acerca de las obligaciones que tenemos los humanos para con los animales (Sandoe, Crisp y Holtug, 1997; María, 2011). El primero de ellos, defendido por Singer (2011), es el conocido como utilitarismo que se basa en el principio de igualdad entre especies, es decir que la preocupación y la buena disposición para considerar los intereses de otros no debería depender de cómo sean los otros ni de sus aptitudes, es decir, no se exige un tratamiento igual, sino una misma consideración. Singer basa su visión en un principio de igualdad entre los humanos y otros animales, haciendo referencia a Bentham (En Singer, 2011) quien incorporó la base de igualdad moral a través de la siguiente frase: “cada persona debe contar por uno, y nadie por más de uno”, en otras palabras, como aclara el mismo autor en la p.21: “los intereses de cada ser afectado por una acción han de tenerse en cuenta y considerarse tan importantes como los de cualquier otro ser”. Los utilitaristas aceptan que de un animal se pueda obtener carne u otro tipo de producto animal, siempre y cuando se le asegure una calidad de vida acorde con los principios modernos de bienestar animal y su sacrificio se efectúe de una manera indolora (Singer, 1989), lo cual produce grandes discrepancias con el sistema actual de producción. El interés de que los animales estén encerrados (falta de espacio en las granjas y otras carencias de bienestar animal en las granjas, etc.) reside en que su producción sea lo más eficiente posible, reduciendo al máximo los gastos que producen los animales para que los consumidores puedan comprar carne u otros productos de origen animal a precios bajos. En este sentido, los utilitaristas cambiarían radicalmente el tratamiento actual de las granjas, y reconocen
Capítulo I. Fundamentos del bienestar animal y de las actitudes 17 que cualquier cambio que mejore el bienestar animal será un gran paso hacia la consideración de los animales (Sandoe et al., 1997). Algunos consideran que la visión utilitaria falla porque no respeta el valor moral de cada individuo, lo cual genera la segunda perspectiva, conocida como de los derechos de los animales. En este caso, se acepta el principio de igualdad pero, al contrario del utilitarismo, nunca justifica el sacrificio de un individuo para beneficio de otro, porque no hay prevalencia de intereses (Regan, 2004). Esto afecta, por ejemplo, a la discusión sobre matar animales, tanto de producción como de investigación en laboratorios. Los defensores de este postulado argumentan primeramente que los animales sanos tienen interés en no ser matados, es decir, tienen voluntad de continuar viviendo, y por lo tanto no consideran ético sacrificar a un animal para beneficio de otros. Pero, en este caso, los intereses de dos individuos o grupos pueden verse en conflicto o ser excluyentes. Por ejemplo, es difícil de combinar el respeto hacia los ratones y las ratas cuando constituyen plagas o son portadores de enfermedades, si se quiere respetar la salud y el bienestar humanos. Regan (2004) reconoce que está permitido en esta filosofía defendernos a nosotros mismos. Una tercera perspectiva es la que se conoce como integridad de las especies, que defiende el conjunto de la especie por encima de los individuos. No solo los individuos deben ser moralmente respetados sino que antepone la existencia de la especie por encima del bienestar de cada individuo humano (Rolston, 1989). La perspectiva de esta línea de pensamiento sirve para explicar la opinión generalizada de que la extinción de una especie es algo que lamentar, no sólo por sus consecuencias para el bienestar de los seres humanos o los animales, sino como algo que es negativo en sí mismo. Esto parece implicar que tenemos deberes para con las especies y no únicamente con los animales individualmente. Del mismo modo, a esta corriente le preocupa el tema de la ingeniería genética, pues considera que debe prevalecer la integridad genética de las especies antes que cualquier “mejora” que quiera hacerse de la especie para beneficio humano. Por ejemplo, se trata de conseguir que los animales sean resistentes a ciertas enfermedades, no para que los animales no enfermen, sino para evitar las pérdidas económicas que ello supondría para el sistema de producción. La cuarta y última perspectiva que incluye (Sandoe et al., 1997) es la visión conocida como centrada en el agente, que toma la idea de Kant (1989) en la que se
Memoria de tesis Beatriz Mazas Gil 18 asume que debemos tener una actitud moral hacia los animales como un agente indirecto sobre la propia moralidad hacia nuestra especie. Por ejemplo, una persona que causa sufrimiento inútil a los animales se describe como cruel, y su acción, moralmente estará mal. Por ello, según Noddings (1984), esta ideología estaría próxima al tema de la moral y de la capacidad de los humanos de cuidar y de preocuparse por su dolor o sufrimiento. Por lo tanto, se habla de la virtud de la compasión si una persona posee la capacidad de cuidar de los animales y se asume que irá ligada de otros valores morales tales como justicia, amabilidad o tolerancia. De acuerdo con esta visión, estas virtudes gobernarán nuestra manera de tratar a los animales. En este punto aparecen problemas, pues las virtudes se acompañan de maneras tradicionales de actuar en las diferentes culturas. Hay culturas que discriminan a las mujeres deliberadamente o utilizan animales para festejos tradicionales. Asimismo, no parece que haya mucha precisión a la hora de definirlas. En relación con esta idea, la literatura ha presentado varios estudios con respecto al perjuicio de los semejantes por maltrato a los animales (Ascione, 1993; Ascione, Thompson y Black, 1997; Miller y Knutson, 1997; Taylor y Signal, 2005). Finalmente, y como es lógico, existen perspectivas híbridas que toman partes de las cuatro anteriores que no son del todo incompatibles. Muchas personas combinan los elementos del utilitarismo y de los derechos de los animales. En este sentido, en ningún caso se permitirían, bajo estas perspectivas, que se causara intenso sufrimiento hacia los animales, sin importar cuán fructuosos fueran los beneficios que aportaran los animales para los humanos. A estas alturas, parece que queda claro que los animales sufren y que existen diferentes posturas de aquellas personas que se manifiestan, en mayor o menor medida o de una manera u otra, hacia el bienestar de los animales. Aunque muchas personas admiten la existencia de sufrimiento animal, parten del punto de vista de que dicho sufrimiento no debería preocuparnos, al menos mientras los humanos obtengamos algún beneficio de ellos (Mateos, 2003). Según esta autora, el sufrimiento se refiere a la presencia de un estadio mental altamente desagradable o aversivo en un animal. Un caso paradigmático de sufrimiento es el dolor; sin embargo, algunas emociones comentadas anteriormente, tales como el miedo o la ansiedad, pueden no implicar necesariamente dolor.
Capítulo I. Fundamentos del bienestar animal y de las actitudes 19 El sufrimiento de los animales puede convertirse en algunos casos en preocupación de la sociedad. La inquietud hacia el bienestar animal es propia de sociedades que han alcanzado un elevado nivel de bienestar para sus ciudadanos, por lo que en zonas como Europa es de esperar que se vaya incrementando la preocupación sobre el bienestar animal (Mateos, 2003). No obstante, recientemente se ha detectado cierto estancamiento en esta tendencia como consecuencia de la crisis económica que afecta especialmente a los países del sur de Europa, entre ellos en España (Miranda-de la Lama et al., 2013a). De forma general, se considera que a partir de esta preocupación social que surge, los humanos tenemos una responsabilidad sobre el sufrimiento de los animales que están bajo nuestro cuidado. Con respecto a dicha responsabilidad, Gregory (1998) propuso cuatro situaciones que denominó gráficamente las “cuatro íes”, en las que se podría incluir las situaciones que se nos presentan a los humanos en relación a los animales. La primera se refiere a la ignorancia, es decir no saber qué hacer, lo cual se resuelve informándose. La segunda es la inexperiencia, es decir, saber qué hacer pero no saber cómo hacerlo. Ello se resuelve mediante una buena formación y entrenamiento. La tercera es la incompetencia, saber qué hacer, cómo hacerlo, pero ser incapaces de hacerlo. Y por último, la indolencia, saber qué hacer, cómo hacerlo y ser capaces, pero no querer hacerlo por desidia. Existe coincidencia en la comunidad científica de que estas cuatro situaciones se podrían solventar mediante la “E” de educación y la “F” de formación. Por ello, la UE ha diseñado una estrategia común para la protección y el bienestar de los animales 2012-2015 (COM, 2012) que dice, entre otras cosas, que es oportuno informar a los niños, a los adultos jóvenes o al público en general para sensibilizarlos ante el respeto a los animales y para promover la propiedad responsable. Asimismo, se refiere a que el bienestar animal es también una preocupación de los consumidores, siendo necesario proveerles de información acerca de la legislación comunitaria aplicable a los animales destinados a producir alimentos. Con ello se garantizaría que no sean inducidos a error con declaraciones engañosas sobre el bienestar animal. Los cambios en la legislación Europea para el bienestar animal, son motivo de debate en la sociedad. Existen elementos de tipo cultural, que obvian la visión
Memoria de tesis Beatriz Mazas Gil 20 humanista de las condiciones de vida y sacrificio de los animales y que agudizan la visión utilitaria de los mismos. Asimismo, se argumenta el coste adicional que supondrá a los ganaderos su aplicación, a la par que un revuelo social en el caso del uso de animales en actividades tradicionales (Wilson, 1994; Gutiérrez, Granados y Piar, 2007). Este debate es razonable, ya que si bien la legislación es una respuesta a un reclamo social especialmente importante en algunos países de Europa, éste no es simétrico y transversal en todos los países miembros. No obstante, la legislación es de obligado cumplimiento en todos los países de la UE. Esto genera incomprensión y frustración en muchas ocasiones, con actitudes muy diferentes entre los ciudadanos de la Unión. Por ello es muy necesario informar y formar a los futuros consumidores, educándolos en aspectos relacionados con esta nueva concepción del bienestar animal. Estos cambios de la legislación deberán ir acompañados de cambios en la consideración de las especies que consumimos, y hacia los animales que nos rodean y nos hacen compañía, entre otros, partiendo de un cambio en la actitud de las personas. Esta actitud, depende en gran medida de la educación recibida en edades tempranas. Asimismo está también afectada por las prácticas tradicionales, la formación recibida, las experiencias personales, las creencias generales y los planteamientos filosóficos (Broom, 2005). Por ello, es una tarea difícil y compleja evaluar la actitud de las personas ante un hecho tan multifactorial como es el bienestar animal.
Capítulo I. Fundamentos del bienestar animal y de las actitudes 21 1.1. Situaciones de maltrato animal Nos proponemos presentar en este apartado las situaciones más comunes de maltrato hacia animales no humanos que aparecen en la sociedad actual. Entre ellas se encuentran el maltrato animal por placer y por desconocimiento, en los espectáculos u otras formas de divertimento u ocio con animales, hacia los animales de granja y en el abandono de animales. En general, el maltrato animal se da cuando hacemos dejación de nuestra responsabilidad para impedir todo sufrimiento evitable en aquellos animales que se hallan bajo nuestro cuidado. 1.1.1. Maltrato animal por placer y por desconocimiento Las formas de maltrato animal pueden ser directas cuando es intencional y se lleva a cabo mediante conductas agresivas y violentas como la tortura, mutilación que pueden dar lugar en un caso extremo a la muerte del animal; o indirectas, realizada a través de actos negligentes respecto a los cuidados básicos que el animal necesita, como la provisión de alimentos, de refugio y de una atención veterinaria adecuada, no siendo un caso extraño el abandono. Según Melik (2007) resulta evidente que cuanto mejores sean la formación y el conocimiento de las necesidades fisiológicas y de comportamiento de los animales y mayor sea nuestra capacidad para reconocer los signos de sufrimiento o angustia, más se podrán cumplir los objetivos de protección animal. En algunas ocasiones, como se señalaba anteriormente en el caso de las cuatro íes, la ignorancia, que las personas no sepan qué se tiene que hacer o qué se está haciendo mal con los animales puede causar el maltrato de los animales. En este caso como la persona no sabe que lo está haciendo mal no existe una intencionalidad en el sufrimiento. Pero existen otras circunstancias en las que la persona se ensaña con el animal porque esa acción le produce placer, lo cual puede ocurrir desde edades tempranas hasta estadios adultos de la persona. La necesidad de entender el papel que la violencia puede desempeñar en la crueldad animal durante la infancia se ha destacado por los informes de que la crueldad animal es un marcador de riesgo grave para la salud
Memoria de tesis Beatriz Mazas Gil 22 mental (Currie, 2006). Es por tanto fundamental abordar estudios que permitan conocer esta actitud a edades tempranas. La crueldad hacia los animales puede definirse según Ascione (1993, p.228) como: un comportamiento socialmente inaceptable que causa de manera intencional un sufrimiento, dolor o distrés innecesario y/o la muerte del animal. Continuando con el estudio de Ascione (1993), se puede señalar que el maltrato animal por placer ocurre cuando no aparece una relación de empatía entre la persona y el animal pero además existe la intencionalidad de causar daño. La crueldad contra los animales domésticos, como perros y gatos, ha sido a posteriori vinculada a la violencia criminal (Felthous y Yudowitz, 1977) y la conducta delictiva en general (Ascione, Kaufman y Brooks, 2000). Existen evidencias que demuestran que la crueldad hacia los animales es más frecuente entre los niños que han sido víctimas de violencia y abuso (Ascione, Friedrich, Heath, y Hayashi, 2003). Entre otras conductas, la agresión y abuso de animales adquiere especial interés en menores de edad, cuya falta de empatía y remordimiento asociados a trastornos de conducta, son rasgos de personalidad que implican un factor de riesgo de conducta violenta en la edad adulta (Ascione, 2001). En general en España se han documentado innumerables casos de maltrato animal. Como ejemplos de ello encontramos perros de todas las razas ahorcados en los árboles en el campo (sobre todo cuando termina la época de caza), gatos apedreados, emparedados o prendidos vivos, caballos abandonados a su suerte, o más concretamente noticias sobre maltrato animal como las que aparecen en prensa: la muerte a golpes en Guipúzcoa de más de 2000 conejos encerrados en jaulas, la mutilación de un grupo de cachorros de perro y de cabras a las que cortaron las ubres2. Es curioso por otra parte que según la Ley Orgánica del Código Penal3, el maltrato animal supone un delito, concretamente en el artículo 337 donde se impone una pena de prisión de tres meses a un año a los que por cualquier medio o procedimiento se maltrate injustificadamente a un animal doméstico o amansado, causándole la muerte o lesiones que menoscaben gravemente su salud. El abuso animal y la violencia interpersonal hacia las personas comparten características comunes y por ello es habitual que personas que han cometidos delitos 2http://www.elmundo.es/opinion/tribuna-libre/2009/11/21276455.html 3 Ley Orgánica 15/2003, de 25 de noviembre, por la que se modifica la Ley Orgánica10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal
Capítulo I. Fundamentos del bienestar animal y de las actitudes 23 violentos contra personas, reconozcan haber cometido también acciones agresivas contra animales, generalmente de manera previa (Ressler, Burgess y Douglas, 1988; Miller y Knutson, 1997; Schiff, Louw y Ascione, 1999). No todas las personas que maltratan animales son violentas con otras personas, pero sí se ha señalado que aquellas que cometen delitos violentos contra las personas suelen tener en su historial antecedentes de maltrato animal, especialmente aquellas con ciertos rasgos antisociales de la personalidad como falta de empatía o altos niveles de psicopatía. 1.1.2. Ocio Muchos de los pensadores de la Ilustración reivindicaron los derechos de los animales. Por ejemplo Bentham, que en Inglaterra expresó un deseo de proteger a los animales mediante leyes haciendo referencia a las peleas de gallos, las corridas de toros, la caza de la liebre y del zorro y otros espectáculos de ocio que suponen sufrimiento y muerte dolorosa y lenta sobre seres sensibles (Bentham, 1789. En Mosterín, 1998, p. 219). En el siguiente texto este autor hacía referencia a la esclavitud como principio de empatía con los de nuestra especie: “¿Hay alguna razón para que se permita que atormentemos a los animales? Yo no veo ninguna... Ha habido épocas en que la mayor parte de la especie humana, bajo la denominación de esclavos, ha sido tratada del mismo modo....como ahora se trata todavía a las razas inferiores de animales. Quizá llegue el día en que el resto de los animales adquieran los derechos de los que nunca pudieron ser privados excepto por la mano de la tiranía. Los franceses ya han descubierto que la negrura de la piel no es razón para abandonar a un ser humano al capricho de su torturador. Quizá llegue el día en que se reconozca que el número de patas, la pilosidad de la piel o la terminación del hueso sacro son razones igualmente insuficientes para abandonar a un ser sensitivo al mismo destino... Un caballo adulto o un perro pueden razonar y comunicarse mejor que un infante de un día o de una semana o incluso de un mes. Pero la cuestión no es ¿pueden razonar?, o ¿pueden hablar?, sino ¿pueden sufrir?”. Algunas de las fiestas populares más frecuentes en el siglo XVIII tenían que ver con el estatus social de las personas. Según Hardouin-Fugier (2007) los granjeros
Memoria de tesis Beatriz Mazas Gil 24 recibían con agrado las fiestas en las que se promovía la tortura de animales; por ejemplo, la decapitación de aves, quemar gatos en las hogueras de San Juan, acribillar toros a dardos etc., donde se sometía a los animales a imitación de crueles castigos criminales. Las clases dirigentes tenían otras formas crueles de entretenimiento como la caza y peleas de gallos. En la actualidad todavía siguen existiendo formas de violencia con los animales para uso y disfrute de los humanos. A continuación, se presentan algunas de las formas actuales de violencia hacia los animales relacionadas con espectáculos o entretenimiento. Peleas de animales Cuando nos referimos a peleas de animales aludimos a las peleas de perros y peleas de gallos, por ser éstas las prácticas más extendidas en la sociedad actual. A continuación, comentaremos brevemente cada una de ellas. Las peleas de perros son un violento deporte de sangre, tal y como lo define Merck (2007), ilegal en muchos países como en EEUU, siendo un delito grave en muchos de ellos. Este tipo de peleas en las que aparece crueldad animal también se relacionan con apuestas ilegales, drogas y armas de fuego. La raza que se utiliza con mayor frecuencia para las peleas de perros es Pit Bull. Los perros en las peleas tienen que tener un grado alto de agresividad (y fuerza) con otros animales pero no con las personas, de tal forma que se han ido seleccionando pautas de comportamiento en este sentido. Además han sido criados buscando la estoicidad, es decir, el deseo de seguir peleando sin importar las lesiones, el dolor o el sufrimiento que el animal esté soportando (Merck, 2007). En este caso, los animales son brutalmente entrenados desde muy pequeños para ser agresivos con otros animales, y normalmente, se les suele dar pequeños animales como conejos o gatos para hacerles presa y “practicar” con ellos. Merck, en el trabajo citado, distingue diferentes tipologías de propietarios de perros: el profesional, el aficionado y el luchador callejero. El primero de ellos, el profesional viaja para participar en peleas pues ha invertido mucho dinero en perros, en el entrenamiento, etc. Suelen ser frecuente la administración a los canes de esteroides anabolizantes como el clembuterol, con el fin de aumentar su masa muscular, sin tener en cuenta los daños irreversibles que producen estas sustancias en diversos órganos del animal. El segundo de la tipología descrita por Merck es el aficionado. Es una persona a
Capítulo I. Fundamentos del bienestar animal y de las actitudes 31 cerbatanas. Cuando el animal caía por agotamiento, le cortaban los testículos y lo mataban de un tiro de gracia. Para concluir con los festejos taurinos populares se debe hacer referencia a las vaquillas y al toro de ronda, los “bous al carrer” o los denominados toros embolados o toros de fuego, presentes en numerosas fiestas municipales españolas. Se consideran festejos taurinos populares aquellos “en los que se juegan, conducen, corren o torean reses bravas para el ocio y recreo de los ciudadanos”, según el decreto aragonés que regula los festejos que se comentan12. Esta reglamentación parte de varios principios entre los que se encuentra en primer lugar la protección de los animales, prohibiendo el trato cruel a las reses por parte de las personas que participan en ellos; y en segundo lugar promoviendo el respeto a las tradiciones y costumbres locales. Parece contradictorio decir según la reglamentación aragonesa anterior que se protege a los animales de un trato cruel cuando por ejemplo, uno de los espectáculos nombrado anteriormente, los toros embolados, consiste básicamente en ensogar por el cuello a un toro contra un mástil para colocarle unos hierros en las astas, que terminan en unas bolas que se prenden, así el animal corre por el recorrido o plaza con dos bolas de fuego encima de la cabeza. El panorama en España es diferente en cada Comunidad Autónoma, debido a la competencia que tienen las mismas para legislar en esta materia. Cataluña protegió sus “correbous” tras prohibir las corridas de toros. Extremadura borró en 2010 de su mapa festivo los toros embolados y ensogados; mientras que curiosamente Canarias, que permite las peleas de gallos, tiene prohibidas desde hace años las corridas de toros en las islas. El debate está abierto en otras Comunidades. En Latinoamérica persisten estas “tradiciones” ancestrales en algunos países como Colombia y México. En la mayoría de los países latinos están prohibidas desde hace décadas. Circos En pleno siglo XXI estamos todavía inmersos en el siguiente debate ¿Cómo podemos inculcar el respeto hacia la naturaleza, cuando mostramos a los niños animales 12DECRETO 226/2001, de 18 de septiembre, delGobierno de Aragón, por el que se aprueba elReglamento de los Festejos Taurinos Populares.
Memoria de tesis Beatriz Mazas Gil 32 salvajes alejados de su medio y permanentemente confinados en pequeños recintos? ¿Cómo pretendemos educarles acerca de los animales si no se les permite comportarse normalmente, y se les fuerza a mantener unas posturas antinaturales? ¿Cómo podemos hablar de protección, cuando estos espectáculos muestran como normal tratar a los animales como objetos, sin que tengan opción alguna a la libertad? Actualmente en España no existe ninguna legislación específica a la tenencia y protección de los animales de circo. Así pues, no existen requisitos de las condiciones, tanto de bienestar de los animales como de seguridad del público, en que deben alojarse los animales. En referencia a la Ley de protección animal de Aragón13 se pueden extraer algunos fragmentos de los artículos siguientes que deben aplicarse a los circos, por ejemplo: 1. La presente Ley tiene por objeto el establecimiento de las normas que sirvan para garantizar, entre otras, la protección de la fauna silvestre en cautividad dentro del territorio de la Comunidad Autónoma de Aragón. 2. La presente Ley pretende hacer efectivos los siguientes fines: a. Alcanzar un nivel de bienestar de los animales adecuado a su condición de seres vivos. 3. Prohibiciones generales. Todos deben evitar maltratar a los animales, ya sea por acción u omisión, directa o indirectamente. El poseedor y, en su caso, el propietario de un animal tendrán la obligación de procurarle las condiciones que las características de su especie requieran, manteniéndolo en todo caso en una buena situación higiénico-sanitaria. En este mismo artículo se expone que queda prohibido maltratar a los animales o someterlos a cualquier práctica que les pueda producir daños o sufrimientos innecesarios e injustificados. En el caso de los circos, ocurre el maltrato físico en tareas de doma de los animales para que realicen determinados espectáculos, que en su vida natural nunca realizarían, así como el maltrato por no cumplir las otras libertades que se comentaron anteriormente: los animales deben estar libres de miedos y 13Ley 11/2003, de 19 de marzo, de protección animal en la Comunidad Autónoma de Aragón.
Capítulo I. Fundamentos del bienestar animal y de las actitudes 33 angustias, libres de realizar su comportamiento natural de especie…). El artículo 34 de la Ley anterior se refiere expresamente a los animales en espectáculos circenses del siguiente modo: 1. Los animales utilizados en espectáculos circenses estarán protegidos por las previsiones de esta Ley en cuanto al trato recibido, características de la actuación, habitáculo, alimentación, cuidados higiénico-sanitarios y transporte. 2. Para el desarrollo de espectáculos circenses que utilicen animales en el territorio de la Comunidad Autónoma de Aragón deberán poseerse los documentos exigibles según la legislación aplicable. 3. Para comprobar la tenencia de los documentos señalados en el apartado anterior, el Departamento con competencia en materia de espectáculos públicos comunicará a los competentes en materia de agricultura y ganadería las autorizaciones que, por su carácter de espectáculo público, hubiese concedido. Analizando el artículo 34 podemos comprobar que no aparece ninguna especificación con respecto a los animales utilizados en circos, por lo que la ley queda de esta manera de forma ambigua y sin establecer claramente unas indicaciones legales asumibles. Una iniciativa que se está dando en algunos municipios es prohibir la instalación de circos con animales a nivel local, como es el caso de Aragón de Muel y Monzón. En el resto de España son más de 135 localidades, entre las que se incluyen Barcelona, Tarragona, Palma de Mallorca, en las que no está permitido el circo con animales. 1.1.3. Animales de granja Para comprender la inquietud de la sociedad actual por el bienestar animal de los sistemas de producción animal debemos tener en cuenta la evolución del consumo desde el último medio siglo. Como consecuencia de la globalización del mercado, la oferta de alimentos que el consumidor tiene a su alcance en inmensa. Y teniendo en cuenta esta oferta, es el consumidor el que marca tendencias e induce a cambios en la producción de alimentos. Por lo tanto, es clave que los consumidores sean informados debidamente y
Memoria de tesis Beatriz Mazas Gil 34 que al decidir su compra dispongan de un etiquetado propicio que les permita tomar una decisión adecuada. En los últimos años en Europa, el bienestar de los animales está siendo asociado con los alimentos de mejor calidad considerando que aquellos animales que gozan de bienestar durante su vida, producen mejores alimentos. Cada vez es más reconocido el bienestar de los animales como un atributo más de la calidad per se (Miranda-de la Lama et al., 2013a). Por lo tanto, uno de los primeros puntos que tenemos que considerar es la calidad del producto asociada al bienestar. Algunos trabajos, como el de María (2006), afirman que el 75% de los consumidores españoles estarían dispuestos a pagar más por un producto si con ello se mejorase el bienestar del animal, siempre que dispongan de las debidas garantías y que su poder adquisitivo así lo permitiese. Este rasgo es positivo y nos da esperanzas en que en un futuro no muy lejano, los consumidores valoren el bienestar animal como un atributo más del producto, con lo que los productores y la industria en general estará dispuesta a introducir mejoras orientadas a mejorar la calidad del producto en todos los sentidos. En materia de producción animal, los términos en los que se considera el bienestar animal no son sino un eslabón más para conseguir que el producto que se va a comercializar tenga una mayor calidad. En muchas ocasiones, por no decir casi siempre, el bienestar animal va ligado a inversiones económicas por parte del ganadero, que más que ganadero se convierte en empresario para intentar minimizar costes, es decir, conseguir el máximo producto al menor coste posible. Sin embargo, el diferencial de precios entre lo que el ganadero percibe y lo que el consumidor paga, a veces suele quintuplicar el precio de origen. En consecuencia, los eslabones intermedios los que más beneficios obtienen del sistema de producción, sin tener contacto alguno con los animales ni tener ninguna responsabilidad en la mejora de su bienestar. Esta es una de las causas principales del empeoramiento del bienestar de los animales, como consecuencia del elevado ritmo de producción al que deben someter los ganaderos a los animales, ya que sus márgenes de beneficios son muy escasos. Esta situación, como se ha indicado anteriormente, no va a producir el mejor producto animal, pues supone un bajo bienestar previo de los animales. Por tanto, podríamos preguntarnos, ¿Es la productividad un indicador del bienestar animal? En el gráfico 1 (María, 2011) podemos encontrar que sí. Conforme aumenta el bienestar animal, la productividad aumenta hasta que se alcanza el límite biológico de la especie (el máximo rendimiento que puede
Capítulo I. Fundamentos del bienestar animal y de las actitudes 35 ofrecer un animal). A partir de ese momento, una mayor productividad supondrá menor nivel de bienestar animal. Gráfico 1. Relación bienestar animal-producción. Dos ejemplos característicos de calidad de carne referida al bienestar animal se dan en cerdos y en vacas. Cuando se produce estrés previamente al sacrificio se producen dos tipos de defectos en la canal: carnes DFD y PSE. Las carnes DFD (dark, firm, dry) son de corte oscuro y seco, y aparecen cuando no hay suficiente glucógeno en el músculo y el pH de la carne no baja por debajo de 6 (que sería el límite normal). El agotamiento del glucógeno se produce por un mal manejo en la etapa previa al sacrificio, normalmente en el transporte. Puede ocurrir en todas las especies ganaderas, pero tiene mayor incidencia en los bóvidos. Las carnes PSE (pale, soft, exudative) son pálidas, fofas y exudativas. La causa de base de este defecto es la incapacidad genética de metabolizar ácido láctico. En este caso, la carne baja su pH rápidamente por acumulación del ácido láctico. Al igual que en las DFD, las PSE pueden ocurrir en todas las especies pero tiene mayor incidencia en la especie porcina. Estos dos tipos de defectos en la carne podrían evitarse con un correcto manejo por parte de las personas que están en contacto directo con los animales a lo largo de toda la cadena logística, desde la granja, al transporte y al manejo en el propio matadero. Límite biológico de la especie Productividad Bienestar animal
Memoria de tesis Beatriz Mazas Gil 36 Es necesario además tener en cuenta otras situaciones tales como la preocupación de los consumidores a raíz de determinadas crisis alimentarias por ejemplo la gripe aviar o algunos casos de encefalopatías como la denominada comúnmente de “las vacas locas”. En el primer caso, la gripe aviar, se trata del virus Influenza H5N1 que se encuentra en pulmones e intestinos de las canales de las aves. Como las costumbres culinarias en España no incluyen comer este tipo de alimentos sin procesar, sería complicado que una persona lo ingiriese crudo (que es donde estaría el virus vivo), debido a que la temperatura a la que se somete la carne de pollo (frito, cocido, etc.) impediría que el virus sobreviviera al cocinado. Por lo tanto, en principio no tendrían por qué darse problemas de salud pública por ingestión de carne contaminada (Pardo y Pérez, 2006), pero sí habría problemas por el deterioro en la calidad de la carne y a la percepción que el consumidor tiene sobre la carne de pollo afectada de gripe aviar. El segundo caso es el de las encefalopatías, como la encefalopatía espongiforme bovina, popularmente conocido como “el mal de las vacas locas”. El origen de la enfermedad estuvo en Reino Unido en 1987. La enfermedad está causada por un prion que tiene afinidad por los tejidos nerviosos. En España, al igual que ocurría con los órganos de las aves, no está ampliamente extendido este tipo de productos como consumo. No obstante, parece que la transmisión más probable de la enfermedad sea por vía alimentaria aunque no se descartan otras vías (Badiola, 2001). La enfermedad surgió como consecuencia de la alimentación de las vacas con harinas procedentes de ovejas enfermas de “scrapie” (encefalopatía propia de las ovejas), y de alguna forma tras alimentar sistemáticamente con proteínas cárnicas a un herbívoro como es la vaca, se desarrolló una enfermedad similar que cruzó la barrera de la especie. En este caso, el abaratamiento de costes (por alimentar a las vacas con harinas de este tipo) supuso una crisis muy grave desde el punto de vista de salud pública, pues en 1996 empiezan a producirse los primeros casos del síndrome de Creutzfeldt-Jakob en humanos, que se asocia al consumo de carne de vacuno afectada de por mal de las vacas locas, que se había estado distribuyendo en toda Europa Occidental durante más de diez años. Las crisis alimentarias comentadas no son las únicas, y han puesto en alerta a los consumidores que empiezan a conocer una realidad de la que no conocían nada hasta entonces: la producción intensiva y los efectos sobre la salud de ciertas prácticas sobre
Capítulo I. Fundamentos del bienestar animal y de las actitudes 37 la salud, la seguridad y la calidad del producto, y el bienestar de los animales. Tal y como comenta López Salcedo (2003), la exigencia de los consumidores de carne ha aumentado a partir de la trazabilidad, y también empiezan a tomar mayor conciencia de la importancia del bienestar animal, custodiados de las nuevas normas europeas para regular la producción animal. Según el Eurobarómetro (EC, 2007) los sistemas de producción más industrializados e intensivos son los que han producido mayor crítica por parte de la sociedad. En adelante se va a hacer una descripción de las preocupaciones actuales en la sociedad sobre las especies ganaderas y sus sistemas de producción actual: vacuno lechero, gallinas ponedoras y broilers, patos y ocas, y cerdos. Vacuno lechero La lactación en las vacas suele duran aproximadamente 305 días. En el vacuno lechero se han ido seleccionando aquellas vacas que producían más litros de leche en cada lactación para poder sacar el máximo partido de las mismas, de tal forma que de aproximadamente 3000 Kg. por lactación que se producían en los sistemas extensivos, hemos pasado a más de 13000 Kg. por lactación. Un animal de media tonelada es capaz de producir en una lactación más de 20 veces su peso vivo en leche. La leche se produce por un filtrado de nutrientes del torrente sanguíneo a las glándulas mamarias. Si para producir una unidad de leche son necesarias 500 unidades de sangre, es obvio que el grado de exigencia al que se halla sometido el sistema cardiorespiratorio es muy alto. Es evidente que los nutrientes que producirán estas tremendas cantidades de leche procederán, en principio, de lo que las vacas coman. Sin embargo, su capacidad de consumo no es suficiente para ingerir tal cantidad de alimento por la sencilla razón de que no les cabe en su aparato digestivo. Por ello, deben degradar las reservas corporales movilizando enormes cantidades de grasa acumulada durante la fase seca (no lactante) entre cada lactación. La movilización masiva de grasa es causa de numerosas enfermedades metabólicas. A ello se suma que las raciones son muy concentradas (para acumular más nutrientes por kg. de materia seca), reduciendo de forma dramática el contenido de fibra de la ración, esencial para un rumiante.
Memoria de tesis Beatriz Mazas Gil 38 Otro punto a señalar en el caso de las vacas lecheras es que, para producir leche la vaca tiene que estar en periodo de lactación, por lo que la vaca se insemina artificialmente aproximadamente unos 45 días después del parto, que es cuando el útero de la vaca está preparado para una nueva gestación. Este ciclo suele ser aproximadamente de 4 o 5 lactaciones. Después de esto, las vacas son eliminadas del rebaño y sustituidas por novillas jóvenes. Por tanto los planes de “mejora” genética han logrado acortar significativamente la vida productiva de la vaca aumentando la producción total de su vida en mucho menos tiempo. La causa de eliminación de las vacas (descarte o desvieje) es que el intervalo entre partos se alarga ya que dadas las tremendas exigencias metabólicas a las que se ven sometidas, les cuesta cada vez más tiempo quedarse preñadas. Cada año es necesario reponer casi el 30% de las vacas del rebaño, cuando en los sistemas extensivos esta reposición no llegaba al 15% anual. Gallinas ponedoras y pollos de carne (broilers) La preocupación por las formas de producción en ganadería intensiva ha sido especialmente aguda en el caso de las gallinas ponedoras alojadas en jaulas (Fernández Poza, 2003). La producción de huevos en España se realiza mayoritariamente con gallinas ponedoras alojadas en jaulas en baterías de varios pisos. En algunas ocasiones, el sistema de producción es más respetuoso con el bienestar animal y las gallinas están en el suelo o son camperas o ecológicas. Sin embargo la proporción de estos sistemas no llega a alojar más del 4% del stock de gallinas que hay en España, que supera los 40 millones de ejemplares. El sistema de cría de las gallinas se indica en cada huevo para que el consumidor sepa qué tipo de producto va a comprar: de todos los dígitos que presenta el huevo, el primero es el que indica esta característica de producción, siendo los huevos con un 0 los de producción ecológica, con un 1 los de gallinas camperas, con un 2 las gallinas que viven en el suelo, y con un 3 las gallinas que están encerradas en jaulas. La Directiva europea 1999/74/CE establece que, a partir del 1 de enero de 2012, todas las gallinas ponedoras en batería deben mantenerse en jaulas acondicionadas (“amuebladas” o “enriquecidas”) con el doble de espacio disponible por ave (750cm2),
Capítulo I. Fundamentos del bienestar animal y de las actitudes 39 espacio para anidar, escarbar, aselar, y desgastarse sus uñas. Este tipo de medidas se introducen para que las gallinas puedan desarrollar los comportamientos naturales de la especie, que han sido declarados como necesidades por la UE que como comentamos anteriormente, es una de las cinco libertades de los animales. Según la Directiva comentada, solo pueden utilizarse jaulas si cada gallina dispone de al menos 750 cm² de superficie de la jaula, un nido, una yacija, aseladeros y dispositivos de recorte de uñas, que les permitan satisfacer sus necesidades biológicas y de comportamiento. También se han regulado la altura de las jaulas y el régimen de luz. Desde enero de 2012 se han examinado en España la totalidad de granjas avícolas de puesta para evaluar su grado de adaptación a la Directiva de bienestar. Una de las consecuencias de la no-adaptación de las jaulas de las gallinas ponedoras a la nueva legislación es que en toda la UE no se pueden comercializar huevos que procedan de aves que no cuenten con las condiciones adecuadas en las jaulas. El caso de los broilers o pollos de engorde no es menos crítico en lo referente a la explotación del animal. Un pollo broiler se produce en apenas 42-45 días, lo cual supone un serio riesgo para el bienestar animal. En este caso se pretende un máximo consumo para sacrificar al pollo lo antes posible al menor coste, un pollito pasa de pesar 40g a casi 3 Kg en apenas 6 semanas, con un crecimiento vertiginoso de su masa muscular, porque el resto de órganos no siguen el mismo ritmo de crecimiento ya que sus coeficientes de alometría son diferentes. Esta situación supone una serie de trastornos metabólicos graves que desencadena muchas veces la muerte, por fallos cardíacos, hepáticos y serios trastornos locomotores con elevado sufrimiento. La selección genética de animales para mejorar la producción supone aspectos para el animal que lejos está de tener algo de bienestar animal, pues, una vez más, lo que prima es la eficiencia del sistema. Otros aspectos que comentan autores como Castelló (2003) es que los pollos broiler están expuestos a una gran cantidad de horas de luz (24h/día en el inicio y final del ciclo) para que el crecimiento-engorde se acelere, así como a una elevada densidad de población en las granjas de pollos, que desencadena en muertes por aplastamiento, mayor contagio de enfermedades, alta contaminación ambiental. Es curioso nuevamente, que la legislación europea sobre la cría de pollos de
Memoria de tesis Beatriz Mazas Gil 40 carne14, al tratar el tema de la iluminación, excluye las fases iniciales y finales del ciclo de producción de la necesidad de dar al menos 6 horas de oscuridad en un ciclo de día de 24 horas a los pollos, con el fin de preservar su bienestar. Sin embargo, la nueva normativa europea ha venido a poner ciertos límites a estos aspectos del sistema de producción. No obstante, tanto esta normativa como la de ponedoras, son sólo un pequeño paso casi cosmético y de marketing orientado a la mejora del bienestar de estos animales. La razón de que estas normativas sean tan tímidas en las mejoras del bienestar animal es que son un producto de consenso entre todos los sectores involucrados en el sistema de producción (stakeholders). Los lobbys de la industria son muy potentes si se los compara con los grupos defensores del bienestar de los animales, y la economía tiene una influencia fundamental en la elaboración de estas normas. No obstante, existen también lobbys dentro del campo del bienestar animal que en muchos casos también responden a intereses económicos y corporativos. Patos y ocas En Europa sólo se produce foie gras en cinco países: Francia, Bulgaria, España, Hungría y Bélgica. Estos países forman, desde 2008, la Federación Europea de Foie Gras «Euro Foie Gras». Bulgaria se ha convertido recientemente en la segunda productora de foie gras de pato a nivel europeo, justo por detrás de Francia, con una participación de mercado del 10,2%. En España se consumen un total de 4200 toneladas de foie gras al año, de las cuales solo 850 son producidas dentro de nuestras fronteras en 34 granjas. La localización de las granjas criadoras, recriadoras y cebadoras de patos para foie en España es por orden de producción: Navarra, Aragón, Cataluña y Castilla y León. El foie gras es el hígado graso que se obtiene de aves palmípedas (generalmente ocas o patos) sometidas a alimentación forzada. Como consecuencia de este proceso, el tamaño del hígado de estos animales aumenta rápidamente -llegando a alcanzar hasta 14 Real Decreto 692/2010, de 20 de mayo, por el que se establecen las normas mínimas para la protección de los pollos destinados a la producción de carne
Capítulo I. Fundamentos del bienestar animal y de las actitudes 47 a) Educación Primaria y Secundaria. b) Educación Universitaria de profesionales que tiene relación directa con los animales (veterinarios, zoólogos, biólogos, etc.) o indirecta a través de la Educación (maestros y profesores). c) Personal de manejo de animales de granja: ganaderos, transportistas, personal de mataderos, etc. d) Consumidores y público en general. a) Programas en Educación Primaria y Secundaria Los profesores de toda Europa se reunieron en Bruselas para desarrollar herramientas interactivas de la Comisión sobre el bienestar animal. Algunos de los programas ya están en marcha como por es el caso de “Farmland” para niños y profesores en la escuela primaria. "Farmland"21 es una herramienta web educativa interactiva con un juego y la información sobre la cría de animales, que fue desarrollado por la Comisión Europea como ayuda principal de enseñanza de la escuela en línea. Está diseñado de tal manera que atraiga a los niños de 8 a 12 años y les ayude a resolver algunas cuestiones de bienestar animal, así como el impulso del consumo ético. El objetivo de este proyecto es ayudar a los futuros consumidores (en este caso los niños de 8-12 años) a tomar decisiones basadas en la información. Las opiniones de 35 maestros de las escuelas primarias ayudaron a refinar y mejorar aún más la herramienta. Los profesores, que han estado probando el material, procedían de Bélgica, Francia, Alemania, Italia, Portugal, España, Rumania, Malta, Austria y Lituania. Los comentarios y sugerencias de los profesores y expertos invitados al evento se tomarán en consideración, y las herramientas actualizadas se pueden descargar gratuitamente en todas las lenguas de la UE desde el sitio web de Farmland en 2013. La base fundamental de este programa es que si a través de la educación se promueve la empatía hacia los animales mejorará también la empatía entre humanos, tal como apuntan Ascione y Weber (1996).Este tipo de enfoque sobre el bienestar animal para mejorar la empatía hacia los humanos correspondería con la visión centrada en el agente que describimos en páginas anteriores. 21http://www.farmland-thegame.eu/home_es.html
Memoria de tesis Beatriz Mazas Gil 48 Aplicación en Aragón En el artículo 64 de la Ley de 2003 en Aragón se señala que el Gobierno de Aragón programará campañas divulgativas del contenido de la presente Ley entre los escolares y habitantes de la Comunidad Autónoma de Aragón y promoverá la inclusión de contenidos en materia de bienestar animal en los programas educativos. En la ciudad de Zaragoza se desarrolló en 2012 una actividad educativa en 33 colegios a través del Servicio de Educación Municipal denominada “Contra el maltrato animal”, englobada dentro del proyecto internacional “Children for Animals”. El material ha sido preparado por el profesor D. César Bona, creador de “El Cuarto Hocico”22, proyecto con múltiples reconocimientos nacionales e internacionales. Esta actividad consiste en una charla de una hora de duración impartida por voluntarios y voluntarias municipales que han recibido una preparación previa, con el objetivo de que los protagonistas del cambio sean los niños. La segunda parte de la actividad consiste en llevar a los alumnos al Centro Municipal de Protección Animal. También pueden tomar contacto con los animales y ver una demostración con perros asistenciales (todos provenientes del abandono). También en Zaragoza, en las Navidades de 2012 se realizaron campañas de concienciación 23 para prevenir el abandono de animales, pues en estas fechas se suele regalar animales como obsequio navideño, a veces sin consentimiento del que lo recibe, y otras veces como capricho sin considerar las consecuencias de la adquisición. Con la campaña “Un animal no es un juguete” se cumplieron los siguientes objetivos: - Concienciar a los ciudadanos del compromiso para toda la vida del animal, es decir, qué supone decidir su adquisición y su sufrimiento en el caso de que se considerase el abandono del animal. - Invitar a reflexionar previamente sobre sus necesidades en cuanto a educación, alimentación, asistencia veterinaria y estancia durante periodos vacacionales. - Exponer la adopción como alternativa puesto que muchos de los animales del Centro Municipal de Protección Animal provienen de compras por capricho, poco meditadas y en las que no se tiene en cuenta que no se adquiere una cosa sino un ser vivo. 22 http://elcuartohocico.blogspot.com.es/ 23 www.zaragoza.es/contenidos/proteccionanimal/proyectosdesarrollados.pdf
Capítulo I. Fundamentos del bienestar animal y de las actitudes 49 - Activar la participación de cientos de niños no sólo en Zaragoza, sino en muchas otras ciudades de España y el extranjero el mismo día y a la misma hora apoyados en el proyecto “Children for Animals”. b) Programas en Educación Universitaria de profesionales en relación directa con los animales (veterinarios, zoólogos, biólogos, etc.) o indirecta a través de la educación (maestros y profesores). Según la Asociación Americana de Medicina Veterinaria24: “La profesión veterinaria debe esforzarse continuamente para mejorar la salud y el bienestar animal a través de la investigación científica, la educación, la colaboración, la promoción y el desarrollo de la legislación y los reglamentos”. La preocupación por el bienestar de los animales es fundamental para la función del veterinario en ejercicio (Paul y Podberscek, 2000). Estos autores, en Reino Unido, encontraron que los estudiantes de veterinaria en dos Escuelas de Veterinaria británicas en sus últimos años de estudio han tenido niveles más bajos de sensibilidad en comparación con los estudiantes en sus primeros años de estudio. Atendiendo a esta deficiencia, en algunos planes de estudios, como en el del Grado en Veterinaria de la Universidad de Zaragoza, se incluye una asignatura de Bienestar Animal, en la que se tratan los temas clave relacionados con el bienestar de los animales. Sin embargo, no existen asignaturas relacionadas con el bienestar animal en el Grado de Magisterio o en el Grado de Derecho. El programa “Better Training for Safer Food”25 es una iniciativa de la Comisión Europea para la mejora de la formación en seguridad alimentaria, legislación sobre piensos, sanidad y bienestar animal y normas fitosanitarias. 24 https://www.avma.org/Pages/home.aspx 25http://ec.europa.eu/food/training_strategy/
Memoria de tesis Beatriz Mazas Gil 50 c) Programa para el personal de manejo de animales de granja: ganaderos, transportistas, personal de mataderos u otras personas en contacto con los animales. Investigaciones recientes han caracterizado las opiniones de algunos productores europeos, que a menudo difieren sustancialmente del resto de los ciudadanos en lo que ellos consideran importante para el bienestar animal (Spooner, Schuppli y Fraser, 2012). Mientras que los consumidores en general, insisten en la "naturalidad" de las condiciones de vida de los animales (Lassen, Sandoe y Forkman, 2006; Vanhonacker et al., 2008; Ellis et al., 2009); los productores tienden a resaltar la salud básica (Bock y Van Huik, 2007; Vanhonacker et al., 2008). Uno de los grupos que mayor implicación debe tener es el del personal que trabaja manipulando a los animales. En la ley sobre el cuidado de los animales, en su explotación, transporte, experimentación y sacrificio, en su artículo 526 se expone lo siguiente: “El personal que manipule los animales estará convenientemente formado o capacitado para ello y realizará su cometido sin recurrir a la violencia o a métodos que puedan causar a los animales temor, lesiones o sufrimientos innecesarios”. Por lo tanto, es necesaria una formación previa de las personas que vayan a manipular directamente a los animales para evitarles un sufrimiento innecesario que esté causado por el desconocimiento o la falta de formación de la persona que trabaja con los animales. Existen en Aragón cursos de Bienestar animal financiados por la DGA y por la UE a través de FEADER para ganaderos. En estos cursos, que se imparten durante 4-5 días, los ganaderos reciben instrucciones básicas sobre el manejo de los animales, la morfología y fisiología, cambios patológicos perceptivos, instalaciones apropiadas, transporte, etc. Así mismo se proporciona información general sobre la legislación vigente. Esta información es muy adecuada y ayuda a comprender algunas de las implicaciones asociadas a su trabajo. 26 LEY 32/2007, de 7 de noviembre, para el cuidado de los animales, en su explotación, transporte, experimentación y sacrificio.
Capítulo I. Fundamentos del bienestar animal y de las actitudes 51 d) Consumidores y público en general La percepción de los consumidores de productos de origen animal, como la carne, es un punto clave en la industria pues tiene un impacto directo en su rendimiento, entendiendo la percepción como el acto de aprehender por medio de los sentidos y/o la mente (Troy y Perry, 2010). La calidad de la comida, según estos autores, anteriormente estaba más relacionada con la seguridad, la calidad sensorial y con la vida útil del producto, pero actualmente se relaciona más con aspectos como la nutrición, la salud y, en menor medida el bienestar animal y la salud. Sin embargo, el bienestar animal es una preocupación creciente por parte de los consumidores, que exigen que los animales sean criados, transportados y sacrificados bajo condiciones humanitarias, y que todo el proceso sea transparente y claramente transmitido (Troy y Perry, 2010). Como se comentaba en el apartado 1.1.3. existe por tanto una demanda por parte de la sociedad que consume para que los alimentos de origen animal tengan transparencia y que se conozca exactamente las condiciones de cría de los animales que se van a consumir. Hay que considerar que nuestros alumnos de hoy son los consumidores de mañana. Los cambios en la implementación del bienestar de los animales suponen un coste para los productores y por lo tanto aumentarían los precios del producto (Horgan y Gavinelli, 2006). Aunque según otros estudios, como el que se señaló de María (2006), los consumidores estarían de acuerdo en pagar más si se mejora el bienestar animal. Si bien en España existe una inconsistencia entre dicha afirmación y el consumo de productos “amigos del bienestar animal” (WFP), pues aunque según datos del CITA27 de 2011 cada vez se van consumiendo más productos de este tipo, todavía en España la concienciación a la hora de hacer la compra (en el día a día) no es tan efectiva como lo es a la hora de demandar que el bienestar tiene que estar presente en el contexto de la producción (Troy y Perry, 2010). Sin embargo cuando preguntamos la razón principal para consumirlos, la respuesta más frecuente suele ser la calidad organoléptica del producto, figurando en segundo término el aspecto ético o de bienestar. Quizás sería en este punto en el que entraría a formar parte la educación de los propios consumidores para aprender a valorar todos los aspectos posibles a la hora de considerar un producto para consumo. Por ejemplo, en el etiquetado de los huevos se pone de manifiesto las condiciones de vida de las gallinas que los producen, al igual que en las etiquetas de la 27 http://www.agenciasinc.es/Noticias/Cada-vez-mas-espanoles-consumen-productos-respetuosos-con-elbienestar-animal
Memoria de tesis Beatriz Mazas Gil 52 carne ecológica, que recoge las condiciones de vida de los animales, y están relacionados con el bienestar animal, como se comentó anteriormente en la página 38. En definitiva, a partir del etiquetado los consumidores obtienen la información de los productos que van a comprar y a consumir, pero en algunas ocasiones éstos desconocen qué significa, por lo que sería aconsejable realizar campañas de educación y de indagación sobre estos productos, para que una vez asimilada la información, el consumidor sea libre de elegir el producto que más se adapte a sus necesidades y convicciones.
Capítulo I. Fundamentos del bienestar animal y de las actitudes 53 Fundamentos teóricos de las actitudes 1.3. Conceptualización de la actitud Desde la Psicología, son diversas las aproximaciones que los autores han tenido hacia el concepto de la actitud. Las diferentes perspectivas se señalan a continuación de un modo introductorio al significado de actitud. Desde la perspectiva social, autores como Thomas y Znaniecki (1918), consideran que las actitudes son un reflejo a nivel individual de los valores sociales de su grupo, es decir, se reflejarían en patrones conductuales propios de los miembros de un grupo y sus interacciones. Otra perspectiva que se ha tenido en cuenta para analizar el constructo de la actitud es la conductual, en este sentido, Bem (1967), considera que la actitud es la predisposición a actuar o responder de una forma determinada ante un estímulo u objeto actitudinal. Y por último, según la perspectiva cognitiva, con autores relevantes como Rokeach (1968), se define la actitud como un conjunto de predisposiciones para la acción (creencias, valoraciones, modos de percepción, etc.) que están organizadas y relacionadas en torno a un objeto o situación. Allport en 1935; (en Triandis, 1974, p. 2) fue el primero que definió la actitud como “un estado mental y nervioso de disposición, adquirido a través de la experiencia, que ejerce una influencia directa o dinámica sobre las respuestas del individuo a toda clase de objetos y situaciones con los que se relaciona” aportando así una aproximación integradora y unificadora de las diferentes posibilidades de análisis que presenta el constructo de la actitud desde las perspectivas social, conductual o cognitiva. Para explicar el significado de la actitud, desde la literatura científica se han empleado diferentes modelos o aproximaciones. Autores como Petty y Cacioppo (1981) interpretan la idea de actitud como la presencia de un sentimiento general, positivo o negativo hacia alguna persona, objeto o problema. En este modelo se diferencia la actitud de la creencia y de la intención de conducta. La actitud tendría solamente un componente fundamentalmente afectivo, mientras que la creencia se reserva para las opiniones que el sujeto tiene acerca del
Memoria de tesis Beatriz Mazas Gil 54 objeto de actitud en función de la información, conocimientos o pensamientos que alguien tiene del objeto de actitud. La intención de conducta, según estos autores, ocurre cuando existe disposición a comportarse de alguna manera con respecto al objeto de la actitud. Sin embargo, uno de los modelos explicativos de la actitud que más recorrido ha tenido y tiene en la actualidad dentro de la comunidad científica es el de expectativavalor defendido por Fishbein (1963, 1967), y Fishbein y Ajzen (1975, 1980). Esta interpretación se ha utilizado y extendido para explicar la actitud hacia determinados problemas de estudio en diversas áreas de conocimiento, por ejemplo en la actitud hacia el medio ambiente tal y como puede comprobarse en Husted, Russo, Basurto Meza, Tilleman (2014) o en la actitud hacia el uso de la energía nuclear en Bhanthumnavin y Bhanthumnavin (2014). En este modelo de expectativa-valor se describe una relación entre la actitud y la conducta, por lo que la actitud de una persona hacia un objeto de actitud es una función del valor de los atributos asociados al objeto, y de las expectativas de que esa actitud se caracterice por los atributos expuestos. Para Fishbein y Ajzen (1975, 1980), la actitud es una predisposición aprendida para responder consistentemente de un modo favorable o desfavorable hacia el objeto de actitud. Estos autores indican en sus trabajos que la actitud presenta tres componentes claramente diferenciados: afectivo, cognitivo y conductual. El componente afectivo se refiere a que sobre un objeto conocido es posible y probable que se asocien sentimientos de agrado o desagrado, especialmente si los referentes son de alguna importancia (interés, valor) para el sujeto. Dicho objeto puede tener una carga afectiva relacionada con la experiencia o la reflexión. La predisposición favorable o desfavorable hacia el objeto de actitud va acompañada de esta carga afectiva. Con respecto al componente cognitivo, los conocimientos que una persona tiene sobre un objeto por sí mismos son suficientes para fundamentar una actitud. Y el componente conductual supone la predisposición a responder de un modo determinado ante tal objeto de actitud. La intención de conducta con relación a una actitud se trata de la conjunción de los dos componentes anteriores, es decir, las tendencias de acción ante el objeto de actitud. Uno de los retos de la investigación actual es ahondar en la caracterización de las actitudes, específicas y generales. Se trata de avanzar en el análisis de las relaciones
Capítulo I. Fundamentos del bienestar animal y de las actitudes 55 y las influencias entre los elementos centrales de la formación de actitudes y reconocer los escenarios donde las actitudes motivan o impulsan una conducta. Asumida la importancia del estudio de las actitudes, conviene resaltar una de las razones de interés que ha ocupado, y sigue ocupando, mucho tiempo a los investigadores: la posible relación entre las actitudes y la conducta. En la revisión que hacen Zelezny y Schultz (2000), se señala que hasta hace poco tiempo los trabajos se habían desarrollado fundamentalmente en campos como el consumo de tabaco y alcohol, la violencia juvenil, el acoso sexual, los prejuicios, el racismo, etc. Las teorías de la psicología social y la salud asumen que las intenciones causan comportamientos. La relevancia de la intención de actuar o voluntad de actuar se justifica en muchos trabajos de investigación, por ejemplo, Armitage y Conner (2001), Bamberg y Schmidt (2003), Fernández Manzanal, Rodríguez Barreiro y Carrasquer (2006); Bamberg y Möser (2007) o Rivis, Sheeran, y Armitage (2009). Estos estudios utilizan métodos estadísticos modernos para la síntesis de resultados de un conjunto de estudios primarios, que han proporcionado pruebas empíricas convincentes de la utilidad de la intención como predictor del comportamiento. Teniendo como referente la noción de actitud que se acaba de citar, los trabajos que vamos a tomar como base en este estudio son aquellos que consideran que la conducta se puede inferir a partir del conocimiento, de las creencias que alimentan ciertas actitudes, y de la disposición a actuar. Tal situación ha llevado a Crawley y Koballa, (1994); Leeming, Dwyer y Braken (1995); Álvarez, De la Fuente, García y Fernández (1999) o a Fernández Manzanal, Carrasquer, Rodriguez Barreiro, Hacar y Del Valle (2007) a comentar que debido a que la actitud, como variable latente, no es susceptible de observación directa, tiene que inferirse a partir de las creencias, sentimientos o intenciones de conducta. Las actitudes tienen una influencia sobre la conducta que esta mediada por factores situacionales y de personalidad (Sánchez y Mesa, 1998). En el modelo de Fishbein y Ajzen en la Teoría de la Acción Razonada que describieron en 1980, se explica que la actitud no está directamente relacionada con la conducta, sino con la intención de conducta. La importancia de este modelo radica en la combinación de factores individuales o personales, que son las actitudes hacia la conducta; y sociales, que serían las normas subjetivas. Estas normas subjetivas se refieren a la evaluación
Memoria de tesis Beatriz Mazas Gil 56 sobre la percepción de otras personas ante la realización de la conducta y la disponibilidad de ejecutarla, es decir, la percepción individual de las presiones sociales que fuerzan a realizar o no esa acción (Morales, 1994). La teoría de la acción razonada parte del supuesto de que los seres humanos son esencialmente racionales y que esta cualidad les permite hacer uso de la información disponible para el ejercicio de las acciones o conductas emprendidas. Es con esa información con la que tienen una conducta social. Se podría exponer de forma gráfica tal y como se presenta en el gráfico 2. Gráfico 2. Explicación gráfica de la Teoría de la Acción Razonada de Fishbein y Ajzen (1980). Nota: las flechas indican la dirección de la influencia. Fuente Fishbein y Ajzen (1980). En el modelo se propone una fórmula que especifica cómo se integran las creencias importantes de los individuos para formar una actitud general: Ao = ∑ biei Cada creencia (b) es una probabilidad, comprendida entre 0 y 1, que manifiesta la certeza con la que se relaciona la característica del objeto (la intensidad de la creencia). La creencia de la persona de que la conducta lleva a ciertas consecuencias y la evaluación de ellas. La creencia de la persona acerca de que individuos o grupos específicos creen que no realizar la conducta y su motivación para cumplir con los referentes específicos. Actitud hacia la conducta Norma subjetiva Importancia relativa de las consideraciones normativa y actitudinal Intención Conducta Actitud hacia el objeto (Ao) Creencia i sobre el objeto (bi) Evaluación de la característica involucrada en la creencia (ei)
Capítulo I. Fundamentos del bienestar animal y de las actitudes 63 posibles combinaciones de pares de afirmaciones de manera que cada afirmación quede apareada con todas las demás, sin que estos pares se repitan. Estos pares de afirmaciones se aplican a un grupo de personas denominado sistema de jueces (al menos de 50 personas), cuyo trabajo consiste en marcar objetivamente qué afirmación es la más favorable al objeto psicológico. Con los resultados obtenidos (juicios comparativos), se procede a formar un cuadro de doble entrada (matriz) donde se indica la frecuencia con que cada afirmación fue escogida como la más favorable en su comparación con todas las demás. Las escalas de intervalos aparentemente iguales comienzan por definir el objeto de estudio. Tras ello, se reúne la información necesaria para la elaboración de aproximadamente cien afirmaciones sobre la actitud. Se deberá cuidar que las afirmaciones se distribuyan a lo largo de todo el continuo psicológico, es decir, que representen diferentes grados de favorabilidad-neutralidad-desfavorabilidad. Tras ello, el grupo de jueces se habrá de seleccionar con cuidado, pues de este grupo depende la validez y la confiabilidad del instrumento que se desarrolle. Otro de los tipos de escalas que propuso Thurstone son las escalas de intervalos sucesivos. En este caso, la construcción es muy similar al de los intervalos aparentemente iguales pero con algunas variaciones, como por ejemplo, que la valoración por parte de los jueces es más sencilla. Una vez que el grupo de jueces ha dado sus respuestas se les asignan números a los intervalos. Con las escalas acumulativas o escalas de Guttman o escalogramas se pretende obtener una unidimensionalidad muy clara, midiendo exactamente la misma actitud con diferente grado de intensidad o dificultad, de manera que el hecho de escoger un ítem supone haber escogido también los de inferior intensidad. Sus limitaciones son: que son difíciles de construir y analizar, que el nivel de dificultad no garantiza la unidimensionalidad conceptual (Nunnally, 1978; Kline, 1993), así como otras limitaciones ligadas a la jerarquía, que en niveles de intensidad puede variar con el tiempo, además de que los escalogramas son escalas puramente ordinales. Al tercer tipo de escalas en esta clasificación, las escalas sumativas o tipo Likert se dedica el apartado 2.4.1. Existen sin embargo, otros métodos de medición de actitudes aunque no entran en la categoría de escalas o tests en sentido propio (Morales, 2000). Estos son la Q sort de
Memoria de tesis Beatriz Mazas Gil 64 Stephenson, el diferencial semántico de Osgood, la elección entre alternativas y las listas de ordenamiento. La Q sort de Stephenson fue propuesta por Stephenson en 1935, pertenece a la categoría de los métodos que requieren ordenar estímulos (gráficos, escritos…). La puntuación final no es de sujetos sino de estímulos. Se considera también metodología cualitativa, pues el interés de Stephenson era revelar la subjetividad presente en cualquier situación. Está en desuso actualmente, pues aplicado a grupos puede llevar mucho tiempo. En el diferencial semántico de Osgood los ítems están formados por pares de adjetivos opuestos, con 7-9 respuestas en forma de escala gráfica, en la que el sujeto sitúa en la escala el objeto de evaluación. La elección entre alternativas tiene también su origen en Thurstone. Los ítems se presentan con dos afirmaciones para que el sujeto elija la que mejor le describe o con la que más de acuerdo está. Y, por último, las listas de ordenamiento son una simplificación del anterior: ordenar una serie requiere comparar todo con todo. Este método es muy utilizado para comprobar jerarquías de valores. 1.6.1. Escalas tipo Likert Likert (1932) extendió a la medición de actitudes aquello que ya era común en la medición de los rasgos de personalidad: la suma de una serie de respuestas a ítems supuestamente homogéneos, es decir, que expresan el mismo rasgo con la misma intensidad, y que se verifican a partir de indicadores como la correlación ítem-total, comprobando si cada ítem mide lo mismo que los demás. Los presupuestos básicos de las escalas tipo Likert son que las actitudes pueden medirse a través de preguntas de opinión que expresan pensamientos, creencias, sentimientos y conductas probables acerca del objeto de la actitud. Otras exigencias son que los ítems tengan el mismo significado para todos los sujetos, y que, para responder, los sujetos indiquen el grado de acuerdo con las opiniones. Éstos se codificarán con números sucesivos.
Capítulo I. Fundamentos del bienestar animal y de las actitudes 65 Según Morales (2000) las ventajas que presentan las escalas tipo Likert en relación a los otros tipos de escalas comentadas en el apartado anterior, principalmente con las Thurstone, son: - Cuando se obtienen los coeficientes de fiabilidad en ambas escalas, éstos son semejantes o superiores cuando se emplea el método de Likert. - En cuanto a la interpretación de las escalas, algunos autores como Selltiz, Jahoda, Deutsch y Cook (1976) señalan que con puntuaciones idénticas se pueden reflejar actitudes distintas, es decir, una persona que puntúa en tres ítems 1,3 y 4 obtendría la misma puntuación que una que solo puntúa en un ítem con 8. Esto también puede darse en las escalas sumativas, pero en este caso se presta más atención a la unidimensionalidad y el problema es posiblemente menor o se detecta más fácilmente. En las escalas Guttman este problema no existe si la escala está bien construida, lo cual es muy difícil de conseguir. - Los valores asignados a los ítems de la escalas Thurstone dependen de las actitudes de los jueces utilizados en su construcción, y grupos distintos de personas pueden llegar a valorar los mismos ítems de manera distinta. Las escalas sumativas no necesitan que estos jueces apliquen valores a la escala, sino que ratifiquen la validez de contenido, como explicaremos en el apartado 2.6.6 Análisis complementarios y verificación de la validez. - Con respecto a la construcción de la escala, las escalas tipo Likert son más fáciles de construir que cualquiera de las otras, por lo que se supone mejor fiabilidad midiendo el constructo que realmente se espera medir. Algunos autores relevantes en el campo de la construcción de escalas como Spector (1992) y DeVellis (1991) han considerado las escalas tipo Likert como la técnica por excelencia para evaluar actitudes. Aunque, reconocen que son ampliamente utilizadas en las ciencias sociales para medir también opiniones, personalidades y descripciones de la vida de la gente y de su ambiente. 1.7. Fases en el proceso de construcción de una escala de actitudes
Memoria de tesis Beatriz Mazas Gil 66 Spector (1992), autor que entre otros, tomaremos como guía, describe cinco pasos para la construcción de escalas tipo Likert, que se comentarán a continuación. Para empezar, señala que el constructo debe ser definido de manera precisa. Esto significa que debemos realizar una descripción con las características del objeto, actitud o rasgo a medir, que nos guíe en la redacción de los ítems que constituirán la escala. En segundo lugar, se diseñada la escala, propiamente dicha. Es decir, se decide el formato exacto de la escala, se redactan los ítems, y se incluyen las respuestas y las instrucciones para responder la escala. El tercer paso será testar la escala con un pequeño número de respondedores que critiquen la escala: que indiquen aquellos ítems que son confusos o ambiguos o los que no pertenezcan a la dimensión elegida. Con este feedback, la escala será revisada. En cuarto lugar, una muestra de 100-200 personas completarán la escala, y sus datos serán sometidos a un análisis para elegir aquellos ítems que sean consistentes internamente. Esta consistencia se calcula a partir de estadísticos como el coeficiente α de Cronbach. Por último, el quinto paso será validar la escala para verificar que la escala mide aquello que se deseaba medir cuando se diseñó la escala. Morales, Urosa y Blanco (2003), coinciden con Spector (1992) a la hora de señalar los pasos para elaborar una escala de actitudes tipo Likert. En el gráfico 4 se pueden observar esquemáticamente dichos pasos.
Capítulo I. Fundamentos del bienestar animal y de las actitudes 67 Gráfico 4. Pasos en la elaboración de la escala (Morales et al., 2003). 1.7.1. Definición del constructo Después de las indicaciones de DeVellis (1991), se entiende que, al empezar a construir una escala, se debe iniciar definiendo el rasgo que hay que medir. Se trata de una descripción orientadora a modo de definición provisional, que conducirá la redacción de los ítems. Algunos autores con Hennerson, Morris y Fitz-Gibbon (1978) proponen enumerar características o manifestaciones relacionadas con la actitud y asignarle una importancia relativa para redactar más ítems de lo más importante. Este rasgo puede definirse de manera más o menos específica (DeVellis, 1991; Morales, 2000; Fernández Manzanal, Hueto, Rodríguez Barreiro y Marcén, 2003). Una práctica muy frecuente (Morales, 2000) es elaborar instrumentos a partir de otros ya hechos o son traducciones de otros publicados en otros idiomas (adaptación). En el caso de las traducciones puede alterarse el significado original del mismo. El proceso de traducción según Bracken y Barona (1991) conlleva en primer lugar la traducción preliminar del test, y tras ello, la traducción de nuevo a la lengua original (back-translation). Este proceso se repite hasta que se llegue a una versión satisfactoria del test. Según Carretero-Dios y Pérez (2005), la escala de actitud debe tener el mismo contenido semántico y las mismas propiedades psicométricas para establecer la misma Plan previo: definición o descripción del rasgo o actitud 1. Preparar el instrumento: a) Redacción de los ítems y de las respuestas b) Previsión de hipótesis de validación, preparar información adicional. 2. Obtener datos de una muestra adecuada 3. Análisis de ítems, cálculo de la fiabilidad, análisis de la estructura del contenido de la escala, selección definitiva de ítems 4. Análisis complementarios y verificación de la validez.
Memoria de tesis Beatriz Mazas Gil 68 estructura de factores en cada país. Para garantizar una traducción exacta de los ítems Hambleton (1996) recomienda una traducción inversa de la escala, lo que implica la traducción de los ítems en el idioma del país correspondiente por un grupo de traductores, para que a continuación otro grupo de traductores los devuelva de nuevo al idioma original. Esta nueva versión se compara con la original para observar diferencias en el contenido de los ítems. 1.7.2. Preparación del instrumento Una vez definido el rasgo o la actitud que se desea medir el siguiente paso es el de redactar los ítems que van a formar parte de la escala original. Los ítems suelen presentarse en forma de opiniones, ya que las opiniones se definen como actitudes verbalizadas, como se comentó anteriormente. Por tanto, los ítems suelen tomar forma de frases cortas, afirmaciones que expresan opiniones que se pueden tener con respecto al objeto de la actitud medida (DeVellis, 1991; Spector, 1992; Morales, 2000; Fernández Manzanal, Carrasquer y Gil, 2005). Algunos autores como Edwards (1957) y Morales (2000) recogen las características que tienen que tener los ítems que se van a redactar. La primera de ellas es la relevancia. Las opiniones que se expresan a través de los enunciados de los ítems tienen que ser relevantes y estar relacionadas con el objeto de la actitud. En segundo lugar, la claridad: las afirmaciones que se realizan en los ítems tienen que ser sencillas y fácilmente comprensibles por los que van a responder, esto incluye que no existan multitud de interpretaciones de una misma afirmación, así como que no aparezcan dobles negaciones, evitar las expresiones universales de afirmación o negación, tales como siempre, nunca… Y, que no se incluyan varias afirmaciones dentro de un ítem, pues un respondedor puede estar de acuerdo con una parte del ítem pero no con la otra, lo cual crea conflicto a la hora de responder. En tercer lugar, discriminar aquellos ítems que, por previsibles, van a suponer la mayoría de opiniones de acuerdo o en desacuerdo, pues se trata de encontrar diferencias entre los sujetos. Por último, hay que tener en cuenta la bipolaridad, es decir, que los ítems deben ser unos positivos y otros negativos: una actitud favorable se mostrará a veces mostrando acuerdo y otras mostrando desacuerdo.
Capítulo I. Fundamentos del bienestar animal y de las actitudes 69 Las indicaciones que proponen los expertos, como el propio Likert (1932), sugieren el equilibrio entre el número de ítems positiva y negativamente redactados en relación al constructo. La recomendación de utilizar escalas con un formato mixto se origina en la creencia de que la inclusión de escalas con este formato motivará a los encuestados para procesar los elementos con más cuidado y evitará grupos de respuestas, o la tendencia de los participantes para responder al conjunto de ítems de la escala en lugar de contestar a los ítems individualmente (Wright y Masters, 1982; Benson y Hocevar, 1985; Schmitt y Stults, 1985; Nunnally y Bernstein, 1995; Barnette, 2000; Nardi, 2003). Hug (1997) invita a los investigadores a que incluyan escalas con un formato mixto para dar cabida a los participantes que deseen variar sus respuestas y no siempre ofrecer la misma respuesta. Otra razón importante de esta práctica es tratar de que no aparezca aquiescencia o tendencia a contestar a todos los ítems con tendencia afirmativa de forma general como señalan autores como Krosnick, Narayan y Smith (1996) o Nunnally (1978), debido al mínimo esfuerzo cognitivo que presentan las personas que contestan de este modo. La aquiescencia ha supuesto un problema importante, pues como sugieren algunos autores como Ray (1982), la correlación entre los dos tipos de ítems, positivos y negativos, puede utilizarse como una prueba adicional de consistencia interna de la escala. Morales (2000) señala que es más importante evitar y controlar la aquiescencia que comprobarla o medirla a posteriori, es decir, es mejor evitar que todos los ítems estén redactados de forma positiva, para impedir la presencia de aquiescencia. DeVellis (1991) señala que si el instrumento tiene idéntico número de ítems positivos y negativos, el método más cómodo para medir la aquiescencia es calcular la correlación entre ítems positivos y negativos de la actitud que se va a medir, siendo el coeficiente superior a 0,50. Para concluir con el tema de la aquiescencia, como señala Morales (2000) es importante tener en cuenta que los ítems de signo opuesto con contenidos similares que se estructuren en factores distintos en función del signo (favorables y desfavorables), podrían interpretarse como incoherencia en las respuestas. Esto a su vez puede ser debido además de a la aquiescencia, a respuestas socialmente aceptables o no del todo sinceras. Existen otro tipo de comprobaciones, como las de la validez, que también
Memoria de tesis Beatriz Mazas Gil 70 comprueban si los estilos personales de respuesta como la aquiescencia, son una fuente importante de invalidez. El tema de la aquiescencia se tratará con mayor profundidad en el apartado 2.6.7. Problemas asociados a las escalas de actitudes: deseabilidad social y aquiescencia. ¿Cuántos ítems es necesario incluir en una escala? Sobre el número de ítems de partida no hay normas, aunque a mayor número inicial de ítems, más fácil será hacer una selección óptima al final. Nunnally (1978) sugiere unos cuarenta ítems como punto de partida para acabar reteniendo unos veinte. Coincidiendo con Nunnally, CarreteroDios y Pérez (2005) recomiendan construir al menos el doble de ítems que los estipulados como adecuados para dicha escala. Si se ha estructurado el contenido de la escala en categorías, deberá redactarse un número suficiente de ítems para que todas las categorías queden representadas, considerando que algunos se van a descartar en el análisis posterior. La fiabilidad aumenta con el número de ítems, aunque la calidad de una escala no puede apreciarse por el número de ítems que tenga, debido a que los constructos sencillos requieren pocos ítems y los complejos requieren más (Morales, 2000). No obstante, el número final de ítems rara vez supera los cuarenta. El orden en el que los ítems aparecen en la escala es una cuestión importante quehay que tener en cuenta en la elaboración de la escala. Los ítems deben presentarse siempre en el mismo orden cuando se aplique la escala en diferentes momentos. De alguna manera, este orden hace que el sujeto vea más o menos favorables algunos ítems en función de los ítems que se han contestado previamente en la misma escala. Las respuestas a los ítems se pueden redactar de forma numérica o con letras. En algunas ocasiones se presentan todas las opciones posibles de respuesta, y en otras, solamente los extremos. En la tabla 1 se puede apreciar un ejemplo de los tipos de respuesta que se pueden plasmar si tomamos una escala con cinco respuestas. Tabla 1. Distintos tipos de respuesta en una escala de cinco respuestas. Muy de acuerdo De acuerdo Indiferente En desacuerdo Muy en desacuerdo 5 4 3 2 1 MA A I D MD Muy de acuerdo ( ) ( ) ( ) Muy en desacuerdo
Capítulo I. Fundamentos del bienestar animal y de las actitudes 71 Cuando se incluye una respuesta central, ésta se puede expresar de diferentes maneras: indiferente, indeciso, no sé, dudo, etc. Uno de los temas más debatido en referencia a las respuestas de los ítems en las escalas de actitudes, es el de incluir o no esa respuesta central de indecisión (Morales, 2000). Cuando no existe esta respuesta central, se facilita a los sujetos a posicionarse a favor o en contra. De la misma manera, la evasión de compromiso para decidirse por una respuesta se pone de manifiesto cuando aparece una respuesta central.Además, cuando está expresada como dudo o no sé… no forma parte del continuo del resto de respuestas (muy de acuerdo, de acuerdo, en desacuerdo, muy en desacuerdo). Sin embargo, hay otras razones que intentan justificar lo contrario, es decir, que se incluya una respuesta central.Algunas de las razones a favor para incluirla son: 1. Se facilita la respuesta a los indecisos, ya que el sujeto puede sentirse forzado a contestar a favor o en contra de algo que realmente no siente (Edwards, 1957). 2. En general, los sujetos parece que se sienten más a gusto cuando disponen de una respuesta que no les compromete (Neumann, 1979), lo cual invita a contestar todos los ítems (Guy y Norvell, 1977). 3. El número de sujetos que escoge la respuesta central es asimismo informativo (un alto número de respuestas centrales puede indicar ítems ambiguos, mal formulados o irrelevantes). 4. Cuando el número de respuestas es dos, el hecho de incluir una respuesta central ayuda considerablemente a aumentar la fiabilidad de la escala. El número de respuestas que se suele incluir en las escalas de actitudes varía comúnmente desde dos a seis, incluyendo o no, como se ha comentado, la respuesta central. Uno de los criterios para medir la fiabilidad (generalmente el α de Cronbach) de la escala es el número de respuestas que se presentan, por ello es importante tener en cuenta las consideraciones de autores como DeVellis (1991), Spector (1992), Morales (2000) y Carretero-Dios (2005, 2007): al aumentar el número de respuestas, aumentará también el coeficiente de fiabilidad, debido a que si los sujetos son distintos entre sí habrá mayor diferenciación al haber mayor número de respuestas, pues hay más distancia de uno a cinco, que de uno a dos. Con mayor amplitud de respuestas, se
Memoria de tesis Beatriz Mazas Gil 72 esperaría que las varianzas de los ítems sean mayores y que sus correlaciones también lo sean. Si damos a los sujetos la oportunidad de mostrar a través de sus respuestas de unos ítems homogéneos todo lo diferentes que son en aquello que estamos midiendo, aumentará la fiabilidad; y viceversa. Aunque es necesario comentar que no se puede poner un número tal de respuestas que supere la capacidad discriminatoria de los sujetos, pues en este caso, aumentarían las inconsistencias en las respuestas y los errores de medición y por lo tanto bajaría la fiabilidad. Se trata por tanto de encontrar un equilibrio entre ambas situaciones para que la fiabilidad sea óptima. La preparación de información adicional consiste en añadir a la escala una serie de variables que van a ser de interés para establecer relaciones y para hacer inferencias e interpretaciones de los datos obtenidos. Estos datos pueden ser censales o sociológicos, como la edad, género, ocupación, curso… o pueden ser de otro tipo, referidos a otros rasgos de los sujetos que puedan estar relacionados con la variable medida por el instrumento, como por ejemplo la tenencia de mascotas o haber visitado alguna granja alguna vez, por señalar a modo de ejemplo algunas variables que podrían relacionarse con el estudio que nos ocupa en esta investigación. 1.7.3. Recogida de datos: muestra piloto La siguiente fase a la hora de construir una escala es la de hacer que la escala inicial se valore por una muestra piloto con la escala inicial. El tipo de muestra debe ser semejante a la población en la que se piensa utilizar el instrumento. El tamaño de la muestra en esta primera validación, según Nunnally (1978), debe ser de cinco sujetos por ítem en la versión inicial, y si se va a realizar posteriormente un análisis factorial, serían diez sujetos por ítem. Cuando el número de ítems es muy grande no suelen seguirse estas recomendaciones, sobre todo en análisis iniciales, aunque en términos absolutos la muestra no debe ser menor de 150-200 sujetos (Spector, 1992; Morales et al., 2003). En una muestra grande disminuirá el error típico de los coeficientes de correlación.
Capítulo I. Fundamentos del bienestar animal y de las actitudes 79 (Stapleton, 1997). Las dos cuestiones más importantes a tener en cuenta en el análisis factorial son según Spector (1992): el número de factores que mejor representan a los ítems, y la interpretación de los factores. Y el mismo autor continúa (p.54): “Although factor analysis is a mathematical procedure, the answer to these two questions falls in the realm of subjective judgment as much as in the realm of statistical decision rules”. (Aunque el análisis factorial es un procedimiento matemático la respuesta a las dos preguntas anteriores recae en el juicio subjetivo, y por tanto en las decisiones que se toman). El análisis se desarrolla en varios pasos. Primero, los componentes principales son obtenidos por cada ítem analizado, que estará asociado con un autovalor, que representa la proporción relativa de varianza para cada factor (Spector, 1992).Cuando se ha determinado cuántos factores existen se aplica la rotación ortogonal a estos factores, que en función de diversos criterios matemáticos van a producir los grupos de ítems. Es de esperar que cada variable se agrupe en un único factor. Según Morales et al. (2003) hay que tener en cuenta una serie de premisas a la hora de hacer un análisis factorial del instrumento: El hecho de hacer un análisis factorial no prueba la validez de constructo, sino que hay que tener en cuenta algunas otras premisas como se ha visto anteriormente. Que todas las variables tengan su peso en el primer factor sin rotar no prueba unidimensionalidad, aunque éste debe explicar una mayor proporción de varianza que el resto de los factores. Del mismo modo, es normal encontrarse con varios factores en las escalas con las que pretendemos medir un único rasgo; de hecho encontrarse un único factor es más bien la excepción y puede deberse a ítems excesivamente repetitivos. No se puede concluir con el hecho de encontrar varios factores que la escala es multidimensional (Nunnally y Berstein, 1995). Los factores rotados nos permiten apreciar si estamos midiendo lo que decimos que mediamos, al clarificar los aspectos que subyacen a una serie de variables, qué variables o ítems definen cada factor y cómo esos factores están relacionados entre sí.
Memoria de tesis Beatriz Mazas Gil 80 El número de factores que se rotan no debe ser una decisión arbitraria, lo que se recomienda en la bibliografía es utilizar el Scree Test de Cattell o el gráfico de sedimentación para decidir el número de factores en el punto de inflexión de la línea que une los valores de las varianzas. 1.7.7. Problemas asociados a las escalas de actitudes: deseabilidad social y aquiescencia Existen algunos problemas que pueden llegar a invalidar la información que aportan las escalas de actitudes, al menos en parte (Morales, 2000; Reid, 2006). Se trata de la deseabilidad social y de la aquiescencia, las cuales se van a tratar a continuación por separado. La deseabilidad social es un problema persistente y se refiere a la sinceridad de las respuestas de los que contestan la escala. Se suele suponer que cuando un sujeto responde a una escala de actitudes lo hace de forma sincera, pero esas respuestas pueden estar influenciadas por el deseo de presentar una buena imagen socialmente aceptada (Morales, 2000). Es decir, esas respuestas pueden venir determinadas por el yo ideal, partiendo de respuestas socialmente correctas, pero falsas, pues no corresponden con la opinión propia. Si las respuestas vienen determinadas por la deseabilidad social de los ítems y no por su contenido específico, la validez del instrumento queda afectada. Según Morales (2000) un sujeto puede contestar a un ítem dependiendo de la bondad de su contenido, de esta manera, se atribuye todo lo bueno y se rechaza todo lo malo, no porque no lo tenga sino porque describe una característica que daña la propia imagen del que responde. Suele aparecen en ítems de respuesta “verdadero o falso”, y en estos casos, dependiendo de cómo se presente el ítem puede aparecer el fenómeno de la deseabilidad social, contestando al ítem según “la respuesta correcta” de la sociedad, no en función de lo que el sujeto piensa realmente porque dañaría su imagen. En algunas ocasiones, continúa Morales (2000), lo que se pretende es lo contrario, es decir, aceptación intencionada de ítems “malos” para presentar una mala imagen de sí mismos, en el caso de que se obtenga algún beneficio en ese caso, como por ejemplo: exclusión del servicio militar, o evitar algún tratamiento molesto, etc.
Capítulo I. Fundamentos del bienestar animal y de las actitudes 81 Algunos estudios importantes relacionados con la deseabilidad social en escalas de actitudes son por ejemplo el de Taylor (1961) que los comparó con estudios existentes sobre test de personalidad y saco las siguientes conclusiones: 1. Existen normas sociales sobre la aceptabilidad de los ítems en las escalas de actitudes, aunque en menor grado que los test de personalidad; 2. La correlación entre medias de deseabilidad social y el número de respuestas es socialmente aceptables es alta; 3. Existen diferencias entre los sujetos al responder a estos ítems de una manera socialmente deseable; 4. Los sujetos que responden a los test de personalidad dando una buena imagen de sí mismos independientemente del contenido de los ítems, tienden también a dar este tipo de respuestas en las escalas de actitudes. Algunos autores como Couch y Keniston (1960), Eysenk, (1962) y Messick (1967) al contrario que Taylor, sostienen que las respuestas socialmente aceptables hay que interpretarlas como respuestas aquiescentes, es decir, tendentes a mostrar acuerdo de manera indiscriminada, independientemente del contenido de los ítems. Como se comentó con anterioridad, la aquiescencia es un problema que se suele presentar en las escalas de actitudes. Se trata de que el sujeto tiende a manifestar acuerdo de forma indiscriminada independientemente del contenido del ítem (Morales, 2000). En otras ocasiones, se considera la aquiescencia como consecuencia de la ambigüedad de los ítems o como nivel de inteligencia y educación. En este último caso se muestra una relación negativa entre la aquiescencia y nivel educacional (Heaven, 1983), así, los niños tienen mayor tendencia a escoger respuestas aquiescentes que los adultos. Por último, otros autores como Elliot (1961) concluyen que la formulación positiva de ítems parece que estimula más la aquiescencia que los ítems redactados de forma negativa. La aquiescencia se puede comprobar en las escalas mediante diferentes métodos. El primero de ellos se basa en la clave de corrección. Éste requiere un número idéntico de ítems positivos y negativos para calcular después la fiabilidad (α de Cronbach) de las puntuaciones obtenidas en la medida de la aquiescencia, que consiste en puntuar con un punto cada respuesta positiva que se manifieste en la escala. Si se
Memoria de tesis Beatriz Mazas Gil 82 obtiene una fiabilidad baja, de 0,30-0,60, puede estar indicando niveles de aquiescencia que podrían invalidar los resultados. Idealmente, este índice debería ser cero para que no hubiese aquiescencia en absoluto. Otro método propuesto por Winkler, Kanouse y Ware (1982) se basa en pares de ítems lógicamente opuestos. En este caso, se requiere que los ítems sean estricta y lógicamente opuestos y contradictorios entre sí, como por ejemplo estudiar es entretenido y estudiar es aburrido. De esta manera, se sumarán las respuestas contradictorias, es decir, cada vez que se muestra acuerdo con dos proposiciones que contradicen se otorga un punto de aquiescencia. La ventaja de este método frente al anterior es que se puede utilizar cuando el número de ítems positivos y negativos es diferente, y además, se matiza mejor la puntuación de aquiescencia pues solo se tienen en cuenta las contradicciones claras, no teniéndose en cuenta las respuestas de indecisión, indiferencia, etc. en ambos pares de ítems para medir la aquiescencia. Como inconveniente, este tipo de análisis supone un contraste de ítems que influye a la hora de diseñar las respuestas en la escala que se elabora, y como hemos señalado anteriormente, son muchos los autores (entre los que se encuentra el propio Likert, 1932) los que señalan la importancia del equilibrio entre ítems favorables y desfavorables hacia el objeto que deseamos medir. 1.8. Algunas escalas de actitud hacia el bienestar animal Una vez establecidos los pasos que han de seguirse a la hora de realizar una escala, hemos considerado oportuno poner algunos de los ejemplos de escalas que han sido elaboradas sobre el bienestar animal. Las escalas que tienen mayor relevancia, y que más se han utilizado en el campo del bienestar animal son las siguientes: Belief in Animal Mind Questionnaire (BAM) elaborada por Hills (1995); Empathy to Animals Scale (ETA) elaborada por Powell (2010); Attitudes toward the Treatment of Animals (ATTA Scale) elaborada por Henry (2004); Attitudes to Animals Scale (AAS) elaborada por Herzog, Betchart, y Pittman (1991); La escala de Phillips et al. (2011, 2012), sin nomenclatura definida.
Capítulo I. Fundamentos del bienestar animal y de las actitudes 83 La primera de las escalas, BAM, evalúa el grado en que una persona cree que la mayoría de los animales salvajes son capaces de ser conscientes, pensar y resolver problemas, así como de sentir diferentes emociones. Tiene una muy buena consistencia interna (α= 0,90). La ETA es una versión modificada de doce ítems que engloba dos subescalas propuestas anteriormente por Davis (1980): la Emphatic Concern (CE) y la Perspective Taking (PT). La sub-escala CE mide sentimientos de calidez, compasión o preocupación por los animales utilizando ítems como: "A menudo tengo cariño, preocupación por los animales que tienen desgracia". La sub-escala PT evalúa la capacidad del individuo para adoptar la perspectiva del otro pero refiriéndose a los animales, con ítems como: "A veces me resulta difícil ver las cosas desde el punto de vista de un animal”. Tanto la escala general (ETA α= 0,87) y las sub-escalas (CE α= 0,85 y PT α=0,87) tienen alta consistencia interna. La tercera es la ATTA Scale. Tiene 26 ítems y fue desarrollada para evaluar la sensibilidad al maltrato de animales. Se pidió a los participantes que indicaran el grado en que les molestaría el trato particular hacia un animal. Los participantes respondieron a cada elemento en una escala de 5 puntos, con respuestas desde 5 "Mucho" a 1 "Ninguno, en absoluto." Las puntuaciones más altas reflejan relativamente mayor incomodidad con el tipo de tratamiento especificado. Las ATTA Scale ha recogido muy buena consistencia interna en esta muestra (α de Cronbach = 0,93). La cuarta escala, AAS, se presentó en 1991. Es uno de los instrumentos más utilizados para evaluar las actitudes hacia la naturaleza o animales domésticos y la forma en que son tratados. Consta de 20 ítems con medición de 5 puntos. Es una escala Likert que abarca respuestas desde “Muy en desacuerdo” a “Totalmente de acuerdo” con ítems como el siguiente: "Básicamente, los seres humanos tienen el derecho de utilizar animales como mejor les parezca". La AAS tiene una alta consistencia interna (α= 0,90) y se ha utilizado con eficacia en estudios anteriores como el de Furnham, McManus y Scott (2003) o el de Signal y Taylor (2007). Por último, se presenta la escala de Phillips et al. (2011, 2012) que no tiene nombre establecido. En ella se pregunta a los estudiantes acerca la preocupación sobre los animales: el uso de los animales, la integridad de los animales, el sacrificio de animales, el bienestar animal, la experimentación con animales, los cambios en el
Memoria de tesis Beatriz Mazas Gil 84 genotipo de los animales, animales y medio ambiente, y actitudes sociales hacia los animales. Cada uno de estos títulos tiene aproximadamente 5 ítems, con un total de 43 en toda la escala. Se trata de una escala tipo Likert de 5 puntos, que no presenta una validación en sentido estricto. La escala relacionada con el bienestar animal, va acompañada de otra escala de 13 temas sociales para valorar de 1 a 7 la importancia sobre temas globales como la pena de muerte, el racismo, los problemas medioambientales, etc., así como de datos sociodemográficos de los estudiantes (género, edad, país de procedencia, etc.). Los resultados obtenidos de la aplicación de estas escalas serán objeto de discusión en comparación con los resultados que se han obtenido en esta investigación (Capítulo V: Discusión de los resultados).
CAPÍTULO II ESTUDIO EMPÍRICO
Capítulo II. Estudio empírico 87 PARTE 1. DISEÑO DE LA INVESTIGACIÓN El diseño de la investigación está ligado a la elección y especificación del procedimiento para obtener los datos que permitan contrastar una hipótesis (Sarriá, 2008). Arnau (1995, p.27) define el diseño como “un plan estructurado de acción que, en función de unos objetivos básicos, está orientado a la obtención de información o datos relevantes a los problemas planteados”. 2.1. Definición del problema y preguntas de la investigación Tras repasando la introducción teórica, podemos observar que existe un vacío en el campo de la actitud hacia el bienestar animal en España, que a diferencia de otros países, han ahondado más en el tema. Creemos que la Comunidad Educativa española necesita de investigaciones como la que aquí se ha llevado a cabo para analizar la actitud hacia el bienestar de los animales. De este modo, estamos interesados en primer lugar en desarrollar instrumentos nuevos para poder medir la actitud hacia el bienestar animal en diferentes niveles educativos, y por supuesto, en analizar las relaciones que puedan existir entre diferentes variables que intervengan en la actitud hacia el bienestar de los animales. El problema que se va a investigar consiste en analizar desde el ámbito educativo la actitud hacia el bienestar animal de los estudiantes. Por una parte, hemos de conocer la actitud hacia el bienestar animal de los estudiantes de Educación Secundaria y Universidad, a partir de la elaboración ex novo de una escala de actitudes hacia el bienestar animal para estudiantes en dichas etapas académicas. Por otra parte, hemos de comprobar la presencia de conceptos relacionados con el bienestar animal en los libros de texto de Educación Secundaria y Bachillerato de la asignatura de Biología (Ciencias de la Naturaleza, Biología y Geología, o Biología; según el curso). Atendiendo al problema planteado, interesa dar la respuesta a las siguientes cuestiones: - ¿Medirá el instrumento creado la actitud hacia el bienestar animal de forma fiable y precisa?
Memoria de tesis Beatriz Mazas Gil 88 - ¿Qué actitud manifiestan los estudiantes hacia el bienestar animal en la etapa de Educación Secundaria? - ¿Qué actitud manifiestan los estudiantes hacia el bienestar animal en la etapa de Bachillerato? - ¿Qué actitud manifiestan los estudiantes hacia el bienestar animal en la etapa de Universidad? - ¿Cambiará la actitud hacia el bienestar animal de los estudiantes en función de la edad? - ¿Cambiará la actitud hacia el bienestar animal de los estudiantes en función del género? - ¿Aparecerán diferencias en el medio rural y urbano en la actitud hacia el bienestar animal de los estudiantes? - ¿Existen diferencias entre los estudiantes españoles y los de otras nacionalidades en relación a la actitud hacia el bienestar animal? - ¿Debería intervenir la escuela para mejorar la actitud hacia el bienestar animal de los estudiantes? La primera pregunta se refiere a la validez y fiabilidad del instrumento de creación ex profeso para la investigación. Las tres siguientes preguntas hacen referencia a la actitud hacia el bienestar animal de los estudiantes según su nivel educativo. Las cuatro siguientes reseñan la relación de la actitud hacia el bienestar animal con las variables relacionadas con el contexto en el que se han estudiado en esta investigación. Y, finalmente, con la última pregunta nos proponemos, a tenor de los resultados obtenidos, hacer recomendaciones sobre la inclusión del bienestar animal en la educación para mejorar, en su caso, la actitud y el comportamiento hacia los animales. 2.2. Hipótesis Se han formulado ocho hipótesis de trabajo con la pretensión de que, como señala Bunge (1976) sean formalmente correctas y significativas, estén basadas en conocimientos previos, y sean verificables por algún procedimiento. Las hipótesis de trabajo han sido las siguientes:
Capítulo II. Estudio empírico 95 PARTE 2. ELABORACIÓN DE LA ESCALA DE ACTITUD HACIA EL BIENESTAR ANIMAL 2.8. Desarrollo del instrumento 2.8.1. Definición del constructo sobre bienestar animal El desarrollo de una escala tipo Likert es un proceso complejo que intentaremos resumir siguiendo las recomendaciones de DeVellis (1991), Misiti, Shrigley y Hanson (1991), Spector (1992), Carretero-Dios y Pérez (2005), Fernández-Manzanal et al. (2007) o Kind et al. (2007). A continuación desarrollaremos los pasos esenciales para su elaboración. En primer término, en el desarrollo de esta escala hemos definido el objeto o constructo de la actitud. De acuerdo con Kind et al. (2007): “The lack of clarity and definition of constructs may also lead to a lack of consistency between the many instruments that exist to measure attitudes making comparison between studies impossible”. (La falta de claridad y definición de constructos también puede conducir a una falta de coherencia entre los numerosos instrumentos que existen para medir las actitudes que hacen imposible la comparación entre estudios). En ocasiones, parte de la definición del constructo es decidir cómo puede ser dividido con precisión. La teoría de la actitud (Ajzen, 2001) apunta que las actitudes hacia un objeto determinado pueden ser congruentes, basándose en actitudes hacia varios atributos relacionados con ese objeto. Para clarificar y definir el constructo del bienestar animal hemos diferenciado cinco atributos, utilizando el término de Ajzen. No obstante, siguiendo la nominación de autores que han elaborado escalas de actitudes en el campo más cercano al de esta investigación, como Kind et al. (2007) y FernándezManzanal et al. (2007), llamaremos indistintamente áreas o componentes a los atributos de la actitud. Atendiendo a las recomendaciones de Misiti et al. (1991) que establecen que el número de áreas o componentes tiene que estar entre cuatro y cinco, se definieron cinco componentes que se han nombrado del siguiente modo:
Memoria de tesis Beatriz Mazas Gil 96 Componente 1 (C1): Maltrato animal por placer Componente 2 (C2): Maltrato animal por desconocimiento Componente 3 (C3): Ocio con animales (toros, circo, caza, peleas de animales, etc.) Componente 4 (C4): Los animales de granja Componente 5 (C5): El abandono de animales El Componente 1, Maltrato animal por placer, pretende recoger aquellos enunciados en que los estudiantes puedan mostrar su acuerdo o desacuerdo con el tipo de trato que se da a los animales. En esta categoría se incluyen acciones de tipo placentero para quien las ejecuta, como por ejemplo, que alguien pegue a su mascota si se siente frustrado o que se divierta capturando animales y causando sufrimiento a los mismos. El Componente 2, Maltrato animal por desconocimiento, engloba aquellos enunciados en los que el sujeto muestra su conocimiento o desconocimiento sobre las situaciones en las que se produce sufrimiento animal. Si la persona corrigiese su falta de conocimientos, probablemente el problema cesaría, siempre y cuando el sujeto no lo realice por placer, en cuyo caso estaríamos en el componente anterior. El Componente 3, Ocio con animales, agrupa a aquellos enunciados que se refieren a actividades, tradicionales o no, que se realizan como espectáculos de ocio y en los que el sufrimiento de los animales está presente. Véanse por ejemplo: corridas de toros, fiestas populares con animales, caza por diversión, circo con animales, peleas de perros o de gallos. El Componente 4, Los animales de granja, agrupa las formas de vida de los animales en las granjas, transporte y mataderos, referidos a aspectos tales como espacio disponible, estimulación ambiental o ritmo de producción, en relación con el sufrimiento real o potencial que acarrea la situación de cautividad en condiciones adversas para el propio animal, o la protección de los animales a través de leyes. El Componente 5, Abandono de animales, está encaminado a recoger información sobre aquellas circunstancias que llevarían a los estudiantes a abandonar animales que estén bajo su responsabilidad, con especial referencia a los animales de compañía. 2.8.2. Formato de la escala Una vez enunciados los componentes se procedió al diseño de la escala. En esta etapa se decidió el formato exacto de la escala, incluyendo la sección de respuestas a elegir y las instrucciones para su compleción, de acuerdo con las recomendaciones de Spector (1992). Se describieron los ítems, contemplando que su número fuera
Capítulo II. Estudio empírico 97 ampliamente superior al que quedara tras la fase de validación. Según DeVellis (1991) es prácticamente imposible especificar el número inicial de ítems que se deben incluir en esta fase, aunque es frecuente comenzar con una batería de preguntas tres o cuatro veces mayor que las contempladas en la escala final. En este caso, se enunciaron inicialmente 60 ítems siguiendo las recomendaciones de autores como Nunnally (1978) o Spector (1992), quienes establecen un número de 40 ítems o más como punto de partida para acabar reteniendo la mayor cantidad de ítems idóneos para la escala definitiva. Otros autores recomiendan preparar al menos el doble de ítems que los estipulados como adecuados para cada uno de los componentes o áreas que se presentan en el instrumento final. 2.8.3. Los enunciados y su redacción Los ítems se redactaron de acuerdo a la pertenencia a los componentes arriba descritos, y teniendo en cuenta algunas consideraciones que se explicarán posteriormente como son la favorabilidad o la clasificación del ítem en función de los componentes de la actitud. Según la teoría de Fishbein y Azjen (1975,1980) estos componentes deben ser afectivos, cognitivos o conductuales. En este caso, y debido a estudios posteriores, se incluyó además la intención de conducta. En el Anexo 1 se recogen los 60 ítems iniciales que constituyeron la primera batería de preguntas de la Escala de Actitud hacia el Bienestar Animal. Las evidencias cualitativas de que la definición semántica está bien recogida en los ítems formulados constituye la validez de constructo (Carretero-Dios y Pérez, 2005). El propósito de esta validez es proporcionar evidencias a favor de que los ítems sean relevantes para el constructo, y representen adecuadamente a cada uno de los componentes propuestos (Sireci, 1998). Un método comúnmente empleado es que un grupo de jueces juzgue el significado de cada ítem. En esta fase se sometió a juicio de tres expertos el contenido de los enunciados y su relación con los componentes anteriormente seleccionados. La opinión de los expertos consultados (un profesor de la Facultad de Veterinaria y dos profesores de la Facultad de Educación de los Departamentos de Psicología y Didáctica de las Ciencias Experimentales) llevó a redactar con más claridad algunos ítems para que fueran representativos del componente que se pretendía definir.
Memoria de tesis Beatriz Mazas Gil 98 Finalizado el juicio de expertos de la definición semántica se realizó la propuesta operativa definitiva. El trabajo se centró en algunos aspectos como los que se comentan a continuación. La redacción de los ítems debía ser bipolar, o positiva o negativa, de manera que algunos enunciados gozaran de posición favorable, por ejemplo: Es necesario proteger a los animales con leyes; y otros de posición desfavorable: Las condiciones de vida de los animales de granja no les afectan porque son seres inferiores. En opinión de DeVellis (1991) y como se ha señalado en el capítulo anterior, la redacción bipolar tiene ventajas para la definición del constructo ya que éste se puede matizar con enunciados semejantes y tiene ventajas también para la valoración de la escala, y además permite verificar las contradicciones sistémicas y comprobar si existe aquiescencia o tendencia a mostrar acuerdo con cualquier afirmación. Si todos los ítems son escritos en una dirección, la aquiescencia del respondedor tendrá puntuaciones extremas en la escala, bien muy altas o bien muy bajas. Mediante la variación de las preguntas, los sesgos hacia las respuestas pueden ser minimizados. Además de la posición favorable o desfavorable, se incluyó la posición intermedia, indiferente, porque en opinión de Kline (1993) los encuestados se sienten más cómodos con la posibilidad de no mostrar el acuerdo o desacuerdo. Si además, los ítems son relevantes, tiene menor importancia la posible tendencia a escoger una respuesta central de evasión. En consecuencia, se señalaron en el cuestionario cinco respuestas posibles: muy de acuerdo, de acuerdo, indiferente, en desacuerdo, muy en desacuerdo. 2.8.4. Entrevistas a los estudiantes En tercer término, se examinó la escala con un grupo de estudiantes (N=61) a quienes se preguntó sobre el significado de los ítems, teniendo en cuenta la estructura de la frase, el vocabulario, etc. para describir qué les sugerían los ítems que se presentaban, es decir, qué entendían de esos ítems, qué ítems eran ambiguos o confusos, o cuáles no podían ser valorados de acuerdo a las dimensiones elegidas. Osborne et al. (2003) y Bennett (2001) sugieren que la validez puede ser obtenida mediante la obtención de ítems a partir de la opinión de los estudiantes hacia una pregunta de respuesta libre. Con este propósito, se llevaron a cabo entrevistas que nos dieron pistas sobre la falta de claridad de algunos enunciados o nos indicaron si esas expresiones podrían inducir a distinta interpretación de la propuesta por los investigadores. En consecuencia, en este paso los enunciados de algunos ítems se cambiaron. Otros, en cambio, se mantuvieron
Capítulo II. Estudio empírico 99 con la formulación inicial. Presentamos algunos de estos ítems en la tabla 2 a modo de ejemplo. Tabla 2. Validación por entrevistas de la escala de 60 ítems Enunciado Ítem 3 Respuestas textuales de los alumnos Tengo derecho a maltratar a un animal si me molesta. - “Si me molesta golpeo a la mascota o llamo su atención”. - “Si un animal me está persiguiendo, me loquito de encima”. - “La solución para mi mascota si se porta mal es pegarle”. - “…si el comportamiento de la mascota no es apropiado”. - “Pegar es un error”. Enunciado Ítem 7 Respuestas textuales de los alumnos Yo pienso que los animales solo tienen enfermedades físicas, nunca psíquicas. - “Las enfermedades psíquicas-mentales nunca las sufren los animales”. - “Los animales pueden tener depresión”. - “Son seres vivos, poseen enfermedades psíquicas y físicas”. - “Solo tienen enfermedades corporales”. - “Solo físicas, pues no tienen razón”. Enunciado Ítem 14 Respuestas textuales de los alumnos Si se destruye el lugar donde viven los animales, no importa, ya buscarán otro sitio. - “¿Si una perrera desaparece? Ya buscarán otro sitio para ellos”. - “Si se destruye un hábitat, los animales pueden ir al de al lado”. - “Todos necesitan un lugar donde vivir”. - “Están acostumbrados a buscarse la vida”. - “Los animales duermen en cualquier lado y no son territoriales”. - “Da igual que los animales no tengan refugio”. - “Respetar el hábitat de los animales”. - “Los animales se acostumbran a todo”. - “No nos gustaría a nosotros “. - “Destrucción de ecosistemas y hábitats naturales” Enunciado Ítem 29 Respuestas textuales de los alumnos Los animales agresivos deben ser sacrificados de inmediato pues no pueden ser curados. - “Los animales agresivos no va a dejar de serlo, mejor matarlos”. - “Los animales con daños irreversibles deben ser sacrificados porque no merecen sufrir”. - “Son agresivos por naturaleza, hay que matarlos”. - “No hay manera de curar la agresividad”.
Memoria de tesis Beatriz Mazas Gil 100 De las respuestas de los estudiantes concluimos que los alumnos comprenden algunas de las situaciones planteadas en el enunciado del ítem, como por ejemplo en el ítem 3, o que no esté tan claro que los entiendan como nos habíamos planteado, como se puede observar en los ítems 7, 14 y 29. Como veremos más adelante en los análisis que se llevan a cabo, que los alumnos no comprendan del todo el significado de estos ítems conlleva algunas modificaciones con respecto a la organización de los mismos en la escala (ítems 7 y 14) o incluso a su eliminación (ítem 29). 2.8.5. Estudio piloto Finalmente se pasó la escala original a un grupo de estudiantes que constituyó la primera muestra (de validación). En este cuarto paso, el primer análisis de la batería de 60 ítems se basó en la administración a través de un cuestionario a una muestra de 329 participantes con unas características semejantes a la de la población objeto de estudio. Según Spector (1992), el análisis de los ítems requiere un tamaño de muestra de 100 a 200 encuestados. Para Carretero-Dios y Pérez (2005), la intención de este proceso es detectar los ítems más problemáticos, las dificultades para comprender las instrucciones, los errores en el formato del instrumento y las posibles erratas. Se proporcionó el cuestionario a los estudiantes y se hicieron las mismas recomendaciones a todos ellos: leer los enunciados cuidadosamente, marcar con una X en la casilla correspondiente, contestar a todos los ítems, no escribir notas adicionales y dar respuestas sinceras. 2.8.6. Análisis de los ítems y pertinencia del análisis factorial El primer análisis de los ítems se ha realizado mediante la correlación ítem-total y el coeficiente α de Cronbach. El programa informático utilizado (SPSS 15.0) proporciona la correlación ítem-total menos el ítem, y simultáneamente la fiabilidad de la escala si ese ítem es suprimido (α de Cronbach). Como se ha señalado anteriormente, la escala inicial presentada para la validación tenía 60 ítems y utilizando estos criterios, se seleccionaron 29 ítems.
Capítulo II. Estudio empírico 101 Los ítems que permanecieron en la versión definitiva de la escala presentan correlaciones ítem-total entre 0,27 y 0,60. Todas estas correlaciones son razonablemente fuertes, pues atendiendo a Nunnally y Berstein (1995) se consideran adecuados valores superiores o iguales a 0,25-0,30. El valor de α de Cronbach obtenido en la escala definitiva fue de 0,89, que es una buena valoración de acuerdo con DeVellis (1991). Los 29 ítems que quedaron después de este análisis inicial formarán parte de la escala denominada Escala de Actitudes hacia el Bienestar Animal o AWA Scale (Mazas et al., 2013). Con estos datos la AWA Scale se muestra como un instrumento de evaluación de la actitud internamente consistente. Como se verá a continuación, no solo nos ha interesado mostrar los valores del conjunto de la escala, sino los de los componentes empleados para definir el constructo bienestar animal. El valor del α de Cronbach es suficiente para continuar con el análisis factorial exploratorio. Como indican varios autores, se recomienda utilizar el análisis factorial exploratorio para examinar las dimensiones que derivan de los datos. Para Kind et al. (2007, p.877) “the items that we had put together would actually measure the same thing”. El análisis factorial en ocasiones se usa para reducir los datos y para ayudar a identificar un pequeño número de factores que expliquen la mayor parte de la varianza observada sobre un gran número de variables manifiestas (Batagelj, 2010; Lukman et al., 2013). La conveniencia del análisis factorial puede ser examinada también por medio del test de esfericidad de Bartlett que ayuda a determinar cuáles de las correlaciones entre variables son lo suficientemente altas como para indicar la existencia de factores (Meyers, Gamst y Guarino, 2006; Fernández-Manzanal, Rodríguez-Barreiro, y Carrasquer, 2007; Lukman et al., 2013; Rodríguez-Barreiro et al., 2013). Para examinar el grado de correlación entre variables se ha tenido en cuenta la medida de Kaiser-Meyer-Olkin (KMO). Los valores para este índice situados entre 0,80 ≥ KMO ≥ 0,70 son considerados como aceptables por Kaiser (1974). Los resultados de ambos test, χ2 de 3027,296 con un nivel de significación de 0,000 para la esfericidad de Barlett, 0,879 en el KMO (véase tabla 3), indican la pertinencia del análisis factorial y nos llevan a los siguientes análisis.
Memoria de tesis Beatriz Mazas Gil 102 Tabla 3. KMO y esfericidad de Barlett Kaiser-Meyer-Olkin 0,879 Esfericidad de Barlett Chi cuadrado 3027,296 gl. 406 Sig. 0,000 2.8.7. Factores de la escala El estudio realizado para conocer las dimensiones que contribuyen a definir la escala se orienta a identificar los ítems de la escala que muestran relación porque en ellos se producen modelos similares de respuesta (tabla 4). Tabla 4. Varianza total explicada. Ítem Autovalores iniciales Sumas de las saturaciones al cuadrado de la extracción Suma de las saturaciones al cuadrado de la rotación Total % de varianza % acumulado Total % of varianza % acumulado Total % of varianza % acumulado 1 7,709 26,584 26,584 7,709 26,584 26,584 3,781 13,039 13,039 2 2,562 8,834 35,418 2,562 8,834 35,418 3,672 12,662 25,702 3 1,570 5,413 40,830 1,570 5,413 40,830 2,871 9,901 35,603 4 1,424 4,909 45,739 1,424 4,909 45,739 2,289 7,895 43,497 5 1,273 4,391 50,131 1,273 4,391 50,131 1,924 6,633 50,131 6 1,137 3,920 54,050 7 1,012 3,488 57,538 8 0,960 3,309 60,847 9 0,908 3,132 63,980 10 0,874 3,015 66,994 11 0,799 2,755 69,750 12 0,774 2,668 72,418 13 0,709 2,445 74,862 14 0,658 2,269 77,131 15 0,650 2,242 79,373 16 0,620 2,140 81,513 17 0,581 2,005 83,518 18 0,528 1,819 85,337
Capítulo II. Estudio empírico 103 Analizando la matriz factorial con una varianza acumulada superior al 50%, nos hemos centrado en dos puntos importantes. El primero se refiere a la proporción de varianza explicada por el primer factor; y el segundo, a la diferencia entre la variabilidad explicada por el primer factor y la explicada por el resto de factores. Con respecto al primer apartado, la varianza explicada por el primer factor tiene que ser apreciable y de al menos el 20% (Reckase, 1979). En la AWA Scale, este porcentaje tiene un valor de 26,58%. Consecuentemente, los 29 ítems caen fuertemente en el primer factor no rotado. En cuanto al segundo apartado, el segundo factor extraído tiene una varianza explicada del 8,8% y el tercer factor del 5,4%. Como indican Reckase (1979) y Visauta (1998) desde el segundo factor en adelante debería haber una disminución pronunciada (probablemente la mitad). El requerimiento mínimo es que la diferencia entre el segundo y el tercer factor sea menor que la diferencia entre el primero y el segundo. Como se puede ver en la tabla 4, la variabilidad explicada por el primer factor es cercana al triple que la explicada por el segundo, y la diferencia entre el segundo y el tercer factor (2,408) es claramente menor que la diferencia entre el primero y el segundo (16,991). El análisis factorial señalado proporciona cinco factores principales con cinco autovalores mayores que uno. El modelo de autovalores (7,7; 2,6; 1,6; 1,4 y 1,3), al igual que el análisis de varianza, sugiere la presencia de un factor principal y la extracción de cinco factores (gráfico 6) pero al igual que en otros trabajos (por ejemplo Kind et al., 2007), no queda demasiado claro para exponer los factores extraídos. 19 0,516 1,778 87,116 20 0,463 1,596 88,712 21 0,450 1,552 90,265 22 0,431 1,487 91,752 23 0,413 1,425 93,177 24 0,398 1,372 94,550 25 0,376 1,297 95,846 26 0,337 1,161 97,007 27 0,318 1,097 98,104 28 0,284 0,979 99,083 29 0,266 0,917 100,000
Memoria de tesis Beatriz Mazas Gil 104 Gráfico 6. Screeplot para el análisis factorial de los datos. 2.8.8. Análisis factorial exploratorio de los ítems Para continuar con la definición del número de factores y con la adscripción de los ítems a cada factor, se continuó con el análisis factorial. Como señala Bastic (2006), para la exploración de fenómenos complejos, se requiere que sean contempladas las interrelaciones entre los elementos. Este proceso permitirá averiguar si los ítems que se agrupan en cada factor coinciden con la agrupación de ítems que se propuso en la definición planteada de los componentes en el primer paso de la definición de la escala. En este estudio utilizamos la técnica de rotación Varimax que reduce la complejidad de los factores minimizando a su vez el número de variables que tienen saturaciones altas en cada factor. Tomando como base el criterio teórico de cinco áreas o componentes de la actitud, se comenzó con un eje principal factorial usando la rotación con cinco factores. La modificación (rotada) perteneciente a los pesos factoriales (correlación), se presenta en la tabla 5. No se presentan los resultados con pesos menores a 0,3. Component number 29 28 27 26 25 24 23 2 2 21 20 19 18 17 16 15 14 13 12 11 10 9 8 7 6 5 4 3 2 1 Eigenvalue 8 6 4 2 0
Capítulo II. Estudio empírico 111 Gráfico 8. Modelo 1 AWA Scale con 29 ítems El modelo inicial está, como acabamos de señalar, en el límite de los valores recomendados. No obstante, en aras de la obtención del mejor modelo hemos explorado otras opciones que se acerquen un poco más a los criterios teóricos expuestos con anterioridad. En el gráfico 9, podemos ver el modelo de la AWA Scale con 25 ítems.
Memoria de tesis Beatriz Mazas Gil 112 Gráfico 9. Modelo 2 AWA Scale con 25 ítems Se puede decir que este modelo de la AWA Scale con 25 ítems presenta en términos generales un ajuste de los datos mejor que el primigenio. De esta forma, el valor CMIN/DF es igual a 4,970 que al ser algo menor de 5, respeta el criterio de Wheaton et al. (1977). El índice de ajuste GFI es igual a 0,945 y el RMSEA es igual a 0,046. Este modelo en consecuencia es más fiable que el anterior en cuanto a ajuste de los valores obtenidos de las respuestas de los participantes y de acuerdo al marco teórico planteado y los criterios estadísticos de los autores anteriormente mencionados.
Capítulo II. Estudio empírico 113 Para poder exponer que este segundo modelo es mejor que el primero, hemos de señalar que el índice AIC arroja un valor en el primer modelo igual a 3231,438 y en el AWA Scale con 25 ítems de 1414,334. Así pues, y siguiendo el criterio de Schreiber et al. (2009), elegimos el modelo que presenta el menor índice AIC. Otros índices de ajuste que suelen ser empleados son el RMSR y el BIC. Para los autores anteriores en el caso de comparación de diferentes modelos son indicativos de mejor ajuste los menores índices en ambos casos. En el modelo de 29 ítems propuesto en el gráfico 11, los índices RMSR y BIC toman un valor de 0,07 y 3585,12 respectivamente mientras que en el modelo de 25 ítems de gráfico 12 dichos estadísticos toman un valor de 0,048 y 1784,13. Todos los índices que se comentan pueden observarse agrupados en la siguiente tabla (tabla 7). Tabla 7. Índices de ajuste del modelo AWA Scale con 25 ítems Índice Modelo inicial (29 ítems) Modelo definitivo (25 ítems) CMIN/DF 8,365 4,970 GFI 0,878 0,945 RMSEA 0,063 0,046 AIC 3231,44 1414,33 RMSR 0,070 0,048 BIC 3585,12 1784,13 Para la obtención del buen ajuste comentado han sido necesario en primer lugar la eliminación de los siguientes ítems: i9, i14, i18, i25. Además, como se puede ver en el gráfico 12, se ha controlado la covarianza de los errores entre los ítems i1 y i2, i3 y i5, i8 y i15, i17 y i22, i21 y i24. Este control de covarianzas expresa que, de algún modo, los ítems que se han sometido a control están midiendo una característica si no igual, sí muy similar y que sus errores no son independientes entre sí. Con la batería de índices de ajuste y comparativos de ajuste expuestos con anterioridad así como el control de los errores de algunos ítems, el modelo presentado
Memoria de tesis Beatriz Mazas Gil 114 como AWA Scale en el gráfico 9, muestra un mejor ajuste con los datos que el original y por lo tanto permitirá estudiar las posibles diferencias entre los grupos poblacionales con mayor precisión que con el modelo de 29 ítems. Por otra parte, podemos apreciar en la tabla 8 que existen ítems que presentan pesos factoriales significativos en dos categorías. Para análisis posteriores se ha agrupado cada ítem en la categoría en la que presenta un peso factorial mayor, manteniendo el mismo criterio que se siguió en el AFE. Aunque se recoge alguna excepción a este criterio, como la del ítem 23, que tiene un peso mayor en el C2 pero que se mantiene en el C4, abandono de animales por su mayor correspondencia con el peso obtenido en el AFE y por su relación con el contenido conceptual del enunciado. Tabla 8. Pesos de regresión estandarizados AWA Scale (25 ítems) Estimación P1* C1.PLACER 0,299 P2 C1.PLACER 0,414 P3 C1.PLACER 0,567 P5 C1.PLACER 0,522 P6 C1.PLACER 0,384 P10 C1.PLACER 0,233 P20 C1.PLACER 0,474 P1* C2.OCIO 0,121 P4 C2.OCIO 0,684 P8 C2.OCIO 0,355 P10 C2.OCIO 0,160 P11 C2.OCIO 0,763 P12 C2.OCIO 0,519 P15 C2.OCIO 0,322 P23* C2.OCIO 0,311
Capítulo II. Estudio empírico 115 Estimación P28 C2.OCIO 0,793 P26* C2.OCIO 0,397 P27* C2.OCIO 0,233 P7 C3.GRANJA 0,256 P13 C3.GRANJA 0,421 P17 C3.GRANJA 0,597 P22 C3.GRANJA 0,506 P29 C3.GRANJA 0,442 P19 C4.ABANDONO 0,556 P16 C4.ABANDONO 0,533 P21 C4.ABANDONO 0,285 P24 C4.ABANDONO 0,397 P26* C4.ABANDONO 0,213 P23* C4.ABANDONO 0,270 P27* C4.ABANDONO 0,294 *Ítems que aparecen en más de algún componente.
Memoria de tesis Beatriz Mazas Gil 116 2.9. Justificación de la revisión de la AWA Scale Un instrumento de medida nuevo está obligado a revisiones que a veces pueden llevarse a cabo por los autores del mismo, otras veces lo realizan otros investigadores del área. En este caso, tras la publicación de la Escala de Actitud hacia el Bienestar Animal o AWA Scale en el trabajo realizado por Mazas et al. (2013) que se presenta en el Anexo 3, se pretende una mejora de la escala, que ha venido determinada por el análisis factorial confirmatorio. La fiabilidad de la escala ha sido nuevamente analizada a partir de los 25 ítems finales. De esta manera, el α de Cronbach que presenta la AWA Scale con 25 ítems es de 0,84, estando las correlaciones ítem-total en un intervalo entre 0,22 y 0,56. Debido a la menor cantidad de ítems que se presenta en la AWA Scale de 25 ítems, en relación con la escala inicial (29 ítems), se establece la correspondencia de la numeración de los ítems entre las dos escalas, que siendo los mismos ítems tendrán una numeración diferente (tabla 9). Tabla 9. Correspondencia de ítems de la escala con AWA Scale con 25 ítems ITEMS AWA Scale ITEMS AWA Scale de 25 ítems 1 1 2 2 3 3 4 4 5 5 6 6 7 7 8 8 10 9 11 10 12 11 13 12 15 13 16 14
Capítulo II. Estudio empírico 117 17 15 19 16 20 17 21 18 22 19 23 20 24 21 26 22 27 23 28 24 29 25 Como consecuencia de la agrupación obtenida a partir del AFC comentado en el punto anterior, se presentan en el gráfico 10 los ítems que corresponde a cada uno de los componentes de la escala de actitud hacia el bienestar animal: el Componente 1 (de la AWA Scale) está compuesto por los siguientes ítems: i1, i2, i3, i5, i6, i9, i17 y su puntuación máxima en la escala será de 35 puntos y la mínima de 7 puntos. El Componente 2 (de la AWA Scale) está compuesto por los ítems: i4, i8, i10, i11, i13, i22, i24 y su puntuación máxima en la escala será de 35 puntos y la mínima de 7 puntos. El Componente 3 (de la AWA Scale) está compuesto por los ítems: i7, i12, i15, i19, i25, y su puntuación máxima en la escala será de 25 puntos y la mínima de 5 puntos. Y finalmente, el Componente 4 (de la AWA Scale) está compuesto por los ítems: i14, i16, i18, i20, i21, i23, y su puntuación máxima en la escala será de 30 puntos y la mínima de 6 puntos.
Memoria de tesis Beatriz Mazas Gil 118 Gráfico 10. Componentes e ítems de la AWA Scale De esta manera y para finalizar con el capítulo de elaboración de la escala, se presenta a continuación el modelo de AWA Scale con 25 ítems. 1, 2, 3, 5, 6, 9, 17 AWA Scale C1: Maltrato animal por placer o por desconocimie nto C2: Ocio con animales C3: Animales de granja C4: Abandono de animales 4, 8, 10, 11, 13, 22, 24 7, 12, 15, 19, 25 14, 16, 18, 20, 21, 23
Capítulo II. Estudio empírico 119 AWA Scale (25 ítems) Muy de acuerdo De acuerdo Indiferente En desacuerdo Muy en desacuerdo 1 Los animales sufren, si les pegas les duele. 2 Todo animal doméstico debería estar bien cuidado. 3 Tengo derecho a pegar a un animal si me molesta. 4 Me gusta que los toros sean una seña de identidad española. 5 Pegaría a mi mascota si me enfadara. 6 A veces, me entretengo persiguiendo a los animales. 7 Yo pienso que los animales tienen tanto enfermedades físicas como psíquicas. 8 Si se utiliza a los animales en espectáculos, es que no se les respeta. 9 Nunca educaría a mi mascota a golpes. 10 Me preocupa que los toros sufran en el ruedo aunque sean pocos minutos. 11 Me encantaría ir a cazar. 12 Yo tendría a los animales de granja encerrados, para organizarlos mejor. 13 Los espectáculos con animales son eventos en los que la gente se divierte a costa de su sufrimiento. 14 Si me canso de un animal, lo dejo en el campo.
Memoria de tesis Beatriz Mazas Gil 120 15 Las condiciones de vida de los animales de granja no les afectan porque son seres inferiores. 16 El abandono le produce al animal mucha sensación de libertad. 17 Tengo como afición matar gorriones, palomas, pequeños animales en general. 18 El abandono de animales me parece una práctica muy cobarde e irresponsable por parte de quien la realiza. 19 Los animales de granja ni sufren ni padecen. 20 Me encantaría colaborar con un refugio de animales abandonados. 21 Yo no abandonaría a mi mascota. 22 Es necesario proteger a los animales con leyes. 23 Yo siempre compro mascotas en las tiendas de animales, porque en los refugios son feos y viejos. 24 Me da mucha pena ver al toro sufriendo en el ruedo, y que la gente se divierta. 25 Los animales agresivos deben ser sacrificados de inmediato pues no pueden ser curados.
Capítulo III. Resultados de la aplicación de la AWA Scale 127 Grafico 12. Distribución de la muestra por edad
Memoria de tesis Beatriz Mazas Gil 128 3.2. Análisis estadístico Para lograr una mejor comprensión de los resultados de la investigación que se detallarán en el apartado siguiente, se considera importante señalar los procesos estadísticos que se han empleado para la obtención de dichos resultados. Ya se han comentado anteriormente los análisis factoriales exploratorio y confirmatorio, necesarios para la validación del instrumento AWA Scale. En este momento, se procede a la comparación entre diferentes variables sociodemográficas que se han tenido en cuenta en el análisis, véase tipo de centro, género, procedencia, edad, curso, y país de los estudiantes, y su relación con los componentes de la escala: C1, C2, C3 y C4, definidos con anterioridad. De este modo hemos de comenzar comentando el programa informático que ha servido de ayuda para el cálculo de los diferentes parámetros estadísticos que se muestran. Este programa es el SPSS 15.0, que es uno de los programas más empleados y que mayor versatilidad ofrece para la realización de análisis estadísticos amplios. Revisando la literatura científica se puede apreciar que es empleado en numerosas investigaciones que responden a los más altos cánones de exigencia. En lo concerniente al manejo más específico de los datos extraídos de las respuestas a los diferentes instrumentos explicados anteriormente debemos comentar que se han realizado diferentes tipos de análisis estadísticos. En esta investigación hemos seguido las recomendaciones de Pardo y Ruiz (2005) y se han realizado análisis descriptivos de todas las variables socio-demográficas. Se han realizado también pruebas de comparación de medias a través de las técnicas del análisis de la varianza, ANOVA y modelos lineales generales, MLG. Estas técnicas o tipo de análisis, tal y como comentan Pardo y Ruiz (2005, p. 333): “…permiten explicar el comportamiento de una variable dependiente o respuesta (cuantitativa) a partir de una o más variables independientes o predictoras (categóricas)”. Cuando existen comparaciones múltiples, tras establecer el estadístico correspondiente al ANOVA o al MLG, se utilizan las pruebas post hoc. Asumiendo igualdad de varianzas se pueden encontrar diferentes métodos como DMS, Bonferroni, Sidak, Scheffé, etc. En este trabajo en particular empleamos el método Scheffé en el
Capítulo III. Resultados de la aplicación de la AWA Scale 129 análisis tanto de ANOVA como de MLG. Es un método conservador basado en la distribución F de Fisher-Snedecor (F en adelante) para controlar la tasa de error para el conjunto total de comparaciones que es posible diseñar con J medias (Pardo y Ruiz, 2005). En los MLG se producen interacciones que requieren de la ayuda de un gráfico de líneas o gráfico de perfil, donde se representan las interacciones entre las dos variables que se estudian (Pardo y Ruiz, 2005). También en los MLG aparecerá el estadístico denominado eta cuadrado (eta2 o η2). Según Ellis (2010) eta cuadrado refleja la proporción de varianza en la variable dependiente que esta explicada por la variable independiente. Los valores de este estadístico que hemos tomado de referencia son los de Cohen (1988), en los que un tamaño del efecto pequeño aparece cuando el valor de η2 es inferior o igual a 0,01, es medio si η2 es 0,06, y es grande si η2 tiene un valor de 0,14 o superior. Estos procedimientos estadísticos son los habituales en el tratamiento de datos de tipo cuantitativo y han permitido analizar las relaciones que puedan existir entre las variables descritas en el marco teórico y las variables de corte socio-demográfico que se han incluido en el instrumento diseñado para la recogida de la información. 3.2.1. Análisis de los resultados de los ítems El primer análisis que se va a comentar es el de las medias de los ítems. De esta manera y como se puede apreciar en la tabla 12, algunos ítems obtienen puntuaciones muy altas, es decir, los alumnos que han obtenido esta puntuación tienen una actitud muy positiva hacia el bienestar animal; y otros, unas puntuaciones bajas, con una valoración inferior a los anteriores en la escala hacia el bienestar de los animales. Hemos considerado que las puntuaciones superiores a 4 son favorables hacia el bienestar animal (pues corresponden con la respuesta “de acuerdo” y “muy de acuerdo” cuando los enunciados son favorables, o a la respuesta “en desacuerdo” y “muy en desacuerdo” cuando los ítems están redactados de forma desfavorable hacia el bienestar animal”.
Memoria de tesis Beatriz Mazas Gil 130 Tabla 12. Valores medios de los ítems de la AWA Scale Ítem Media Desviación típica i1 4,82 0,48 i2 4,86 0,39 i3 4,35 0,90 i4 3,51 1,32 i5 4,45 0,83 i6 4,06 1,18 i7 4,09 1,01 i8 3,21 1,19 i9 4,27 1,22 i10 4,09 1,13 i11 4,12 1,21 i12 3,84 1,06 i13 3,15 1,30 i14 4,57 0,91 i15 4,35 0,89 i16 4,24 1,02 i17 4,70 0,80 i18 4,43 1,12 i19 4,18 1,02 i20 3,64 1,17 i21 4,64 0,91 i22 4,15 0,96 i23 3,91 1,07 i24 4,00 1,20 i25 3,87 1,10 3.2.1.1. Ítems con puntuación favorable hacia el bienestar animal Los ítems con una mejor puntuación por parte de los 1860 alumnos que han respondido a la AWA Scale son el i1 y el i2, ambos pertenecientes al componente C1 (maltrato animal por placer y por desconocimiento) y cuyos enunciados son respectivamente: Los animales sufren, si les pegas les duele; y Todo animal doméstico debería estar bien cuidado. El primero, el i1, es el ítem que encabeza la escala y está planteado de forma favorable hacia el bienestar animal. Atendiendo a los componentes de las actitudes propuestos por Fishbein y Ajzen (1975, 1980) podemos decir que este ítem es cognitivo, es decir, el que responde tiene ciertos conocimientos sobre el sufrimiento de los animales que han facilitado esta respuesta. En este caso, el alumno o alumna que contesta que está de acuerdo o muy de acuerdo con la afirmación Los
Capítulo III. Resultados de la aplicación de la AWA Scale 131 animales sufren, si les pegas les duele, y sabe por sus conocimientos previos que eso es cierto y por ello lo plasma en sus respuestas. Prácticamente la totalidad (98,1%) de los estudiantes está de acuerdo o muy de acuerdo con el i1, como podemos apreciar a partir de la media del mismo (4,82 siendo la puntuación máxima de 5). El ítem con mejor puntuación en la escala es el i2 (valor medio es de 4,86 sobre 5). Al igual que el anterior, se trata de un ítem cognitivo y favorable al bienestar animal por lo que podemos señalar la misma orientación que en el i1. El resto de los ítems con puntuaciones mayores a 4, y por tanto favorables hacia el bienestar animal se detallan a continuación siguiendo el orden natural de la escala. El i3, con el enunciado siguiente Tengo derecho a pegar a un animal si me molesta, es un ítem de características cognitivas según la clasificación de Fishbein y Ajzen (1975), y además está enunciado de forma desfavorable hacia el bienestar animal. Su media (4,35) nos indica que la mayor parte de los alumnos rechazan lo que expresa este ítem, en concreto, el 85,2% de los estudiantes han puntuado entre 4 y 5 en este ítem. El siguiente ítem es el i5. Se plantea de forma desfavorable de esta manera: Pegaría a mi mascota si me enfadara. Este tipo de ítem se clasifica como de intención de conducta, esto es, que el estudiante se vea identificado en esta posición y se vea capaz de llevarla a cabo en un caso hipotético. Aplicando la idea expuesta a este ítem, el estudiante se muestra contrario a afirmar que pegaría a su mascota si le enfadara, como muestra la media del mismo (4,45). Existe un 11% de los alumnos que está de acuerdo muy de acuerdo o se muestra indiferente ante el enunciado del ítem 5. Este porcentaje se manifiesta en desacuerdo hacia el enunciado de este ítem. El i6, que dice A veces, me entretengo persiguiendo a los animales, es un ítem conductual y desfavorable hacia el bienestar animal. Se refiere a la afición por perseguir o molestar a los animales en general, por no especificar ninguno en concreto. Las personas que realizan este tipo de actos se ven identificadas con el ítem: por ejemplo, si me dedico a perseguir a los gatos simplemente porque me satisface o me produce placer estaré de acuerdo con el i6. En este caso, el 70% los estudiantes no parecen estar de acuerdo con esta afirmación, mostrando así una posición favorable hacia el ítem 6 (4,06). No obstante, apuntamos que el 30% restante de los estudiantes manifiestan su
Memoria de tesis Beatriz Mazas Gil 132 acuerdo o indiferencia hacia el i6, presentando una postura desfavorable hacia el significado del mismo. El siguiente ítem que comentaremos es el i7. Se trata de un ítem cognitivo que expresa el conocimiento de los estudiantes sobre las enfermedades que sufren los animales: Yo pienso que los animales tienen tanto enfermedades físicas como psíquicas. Según la media (4,07), los alumnos saben que existen diferentes tipos de enfermedades en los animales. En este caso las puntuaciones de acuerdo y muy de acuerdo con el enunciado del ítem suponen un 80% del total. Nunca educaría a mi mascota a golpes es el enunciado del i9. Ítem definido en posición favorable, y como se puede apreciar está redactado en condicional, lo cual supone un ítem de intención de conducta. Su valor medio es de 4,27 sobre 5. El 78,8% de los estudiantes se muestran contrarios a educar a golpes a su mascota, lo cual supone que un 18,2% sí que lo haría. El i10 dice Me preocupa que los toros sufran en el ruedo aunque sean pocos minutos. La redacción de este ítem favorable hacia el bienestar animal recoge el aspecto afectivo de la actitud, tratando de que los estudiantes manifiesten a través del mismo una preocupación hacia la gran polémica taurina. Al 74,8% de los estudiantes les preocupa el sufrimiento del toro en el ruedo según observamos en la media que se recoge de sus puntuaciones (4,09). Es de señalar que al 15% le resulta indiferente. Este valor de indiferencia es relevante en este ítem, pues su valor porcentual es superior al de otros ítems. El i11 es un ítem enunciado de forma desfavorable, nuevamente de intención de conducta que se presenta del siguiente modo Me encantaría ir a cazar. La media de 4,12 sobre 5, sugiere que a los estudiantes en general no les gustaría practicar la caza como deporte. A un 12% sí que les encantaría ir a cazar, y a un 15,6% le resultaría indiferente. De nuevo aparece un alto porcentaje en la posición de indiferencia. En el i14 también se ha obtenido una media alta (4,59). Este ítem dice Si me canso de un animal, lo dejo en el campo. Hace referencia a una conducta desfavorable relacionada con el abandono de los animales. El 89,6% de los alumnos y alumnas están en desacuerdo o muy en desacuerdo con el ítem planteado, lo cual indica una posición favorable hacia los animales y en contra de su abandono.
Capítulo III. Resultados de la aplicación de la AWA Scale 133 El siguiente ítem es el i15, que se manifiesta así: Las condiciones de vida de los animales de granja no les afectan porque son seres inferiores. Este ítem tiene orientación cognitiva y se enuncia desfavorablemente hacia el bienestar animal. Los estudiantes que señalan que están en desacuerdo o muy en desacuerdo con el ítem 15 y por lo tanto consideran que las condiciones en las que viven los animales sí les afectan, suponen el 84,9% de las respuestas. El i16, con posición desfavorable y enunciado cognitivo, está de nuevo relacionado con el abandono de los animales: El abandono le produce al animal mucha sensación de libertad. La puntuación media es de 4,24 sobre 5. Las puntuaciones más altas (entre 4 y 5) han sido otorgadas por el 81,3% de los estudiantes. En el i17, Tengo como afición matar gorriones, palomas… pequeños animales en general, se hace referencia a la práctica que se realiza en algunos lugares, donde la diversión de la tarde consiste en emplear cualquier tipo de utensilio que puede provocar daño a los animales, y hacerles sufrir, por encontrar diversión en ello. El ítem planteado es por tanto conductual y enunciado desfavorable hacia el bienestar de los animales. En este caso, la puntuación media es de 4,70 por lo que según los estudiantes de la muestra, ellos no son partidarios de realizar esta conducta. El i18 dice El abandono de animales me parece una práctica muy cobarde e irresponsable por parte de quien la realiza. Se trata de un ítem que afectaría al componente afectivo de la actitud. Está redactado de forma favorable hacia el bienestar animal. La media de 4,43 responde a que un porcentaje alto (87,1%) de los estudiantes puntuaron entre 4 y 5 en este ítem. Los animales de granja ni sufren ni padecen. Es el enunciado del i19. Es un ítem redactado de forma desfavorable hacia el bienestar de los animales de granja. Además es un ítem de carácter cognitivo, por lo que demuestra el conocimiento de los estudiantes acerca del sufrimiento de los animales, en este caso de granja. Aunque la media del ítem es de 4,18, es de señalar que el 22,1% de los estudiantes puntúan 3 o inferior, lo cual significa que éstos no saben con certeza que los animales de granja como los cerdos, las vacas o las ovejas, sufren y padecen, como mamíferos evolucionados que son.
Memoria de tesis Beatriz Mazas Gil 134 El siguiente ítem es el i21, Yo no abandonaría a mi mascota, de enunciado favorable y en el apartado de intención de conducta, es uno de los ítems mejor valorados por los estudiantes. Está relacionado con el abandono de los animales y supone, a juzgar por las respuestas analizadas, que los estudiantes no abandonarían a sus mascotas, al menos el 91,3% de los mismos. El penúltimo de los ítems con un valor medio alto es el i22. Su enunciado es el siguiente: Es necesario proteger a los animales con leyes. Este ítem redactado de forma favorable pretende conocer si los alumnos conocen determinadas situaciones en las que el animal puede sufrir y cuya incidencia se resolvería si las mismas estuvieran sancionadas por ley, para que su práctica suponga, al menos, un impedimento de tipo legal. El análisis del ítem revela una media de 4,15 sobre 5. En este caso, el ítem presenta un 77% de puntuaciones entre 4-5. En el límite de la valoración favorable hacia el bienestar animal está el ítem 24, que se enuncia de la siguiente forma: Me da mucha pena ver al toro sufriendo en el ruedo y que la gente se divierta. Este ítem que presenta posición favorable y de carácter afectivo expresa el sentimiento que experimenta el estudiante con la apreciación de que la gente se divierta. Exponemos que este ítem está en el límite de los que hemos considerado favorables hacia el bienestar animal, pues su valor medio es de 4 sobre 5. Puntuaciones por debajo de este valor se consideran desfavorables hacia el bienestar animal, y se expondrán a continuación en el siguiente apartado. 3.2.1.2. Ítems con puntuación desfavorable hacia el bienestar animal Efectivamente, atendiendo al comentario del último ítem valorado y continuando con este significado observamos que los ítems con peores puntuaciones son el i13 y el i8, con los enunciados siguientes respectivamente: Los espectáculos con animales son eventos en los que la gente se divierte a costa de su sufrimiento; y Si se utiliza a los animales en espectáculos, es que no se les respeta. Ambos ítems pertenecen a la C2 relativa al ocio con animales. El primero, el i13 es un ítem enunciado favorablemente hacia el bienestar animal y de carácter afectivo. Está relacionado con los espectáculos que se realizan con animales e inciden en el sufrimiento que soportan para cumplir con los mismos. La media que se recoge de los
Capítulo III. Resultados de la aplicación de la AWA Scale 135 estudiantes en el i13 es de 3,15, siendo un 58,5% de los estudiantes los que puntúan con 3 o menos sobre un total de 5. Del mismo modo, el i8 es el segundo ítem con peor puntuación de la escala. Este ítem plantea el respeto como base primordial para no utilizar a los animales en cualquier tipo de espectáculo. Asimismo, se clasifica dentro del componente afectivo de la actitud y está redactado de forma favorable. En este caso el 58,5% de los estudiantes han puntuado en la posición indiferente, en desacuerdo o muy en desacuerdo en relación al ítem planteado, y como consecuencia de ello, la media que se observa del mismo es de 3,21. Estos resultados se discutirán en el apartado correspondiente de la discusión (5.3.1. Discusión de los resultados de los ítems). Ahora, al igual que con los ítems favorables, siguiendo el orden natural de la escala se van a detallar a continuación el resto de ítems que componen la AWA Scale, teniendo en cuenta que se trata de los ítems en puntuaciones no favorables hacia el bienestar animal. El primero que muestra una valoración desfavorable hacia el bienestar animal, en el orden natural de la escala es el i4. Su enunciado es el siguiente: Me gusta que los toros sean una seña de identidad española. Si hablamos de gustos, opiniones, preferencias… estamos en el componente afectivo de la actitud, y por lo tanto, el i4 se clasifica dentro del mismo. Está redactado de forma desfavorable hacia el bienestar animal, pues supone que el alumno se identifica como taurino y asuma que se le vea como tal, en el caso de estudiantes españoles. En el caso de los extranjeros, si tienen una actitud afectiva pro-taurina, se sentirán identificados con el ítem, sin embargo, si rechazan la tauromaquia, elegirán posiciones de desacuerdo en relación a cualquier vínculo taurino que pueda establecerse como identidad nacional de cualquier país. El valor medio del i4 es de 3,51. En términos de frecuencias, el 50,8% puntuó 3 o menos, y el 49,1% lo hizo entre 4 y 5. El siguiente ítem es el i12. Resulta un ítem valorado de forma desfavorable hacia el bienestar animal, pues su media global es de 3,84. El enunciado del ítem es Yo tendría a los animales de granja encerrados, para organizarlos mejor. Este ítem está relacionando el bienestar de los animales de granja con la organización empresarial del ganadero. Es un ítem de posición desfavorable según su enunciado, y además de intención de conducta, es decir, trata de poner al que responde en la situación del ganadero, sin importar las condiciones de vida de los animales. En este caso, prevalece
Memoria de tesis Beatriz Mazas Gil 136 la comodidad de manejo por parte de las personas hacia los animales por encima de las circunstancias en las que viven los mismos. El 36% de los estudiantes respondió a favor del enunciado del ítem. Me encantaría colaborar con un refugio de animales abandonados, es el enunciado del ítem 20. Presenta una media de 3,64. En este ítem, se plantea un enunciado de forma favorable al bienestar animal con respecto al abandono de animales. Se presenta como un ítem de intención de conducta, en el que se propone la colaboración de alguna manera ayudando a los animales que han sido abandonados. La posición de indiferente en este ítem alcanza un 28% por parte de los estudiantes. El i23 se enuncia del siguiente modo: Yo siempre compro mascotas en las tiendas de animales, porque en los refugios son feos y viejos. Aquí, lo que queríamos conocer era la conducta de los estudiantes a la hora de adquirir una mascota, y su percepción de la situación actual de los refugios y del abandono de los animales. La media que se recoge es de 3,91. El 30% de los alumnos y alumnas se situaron en la posición de indiferente sobre esta conducta. Por último, el i25 dice así: Los animales agresivos deben ser sacrificados de inmediato pues no pueden ser curados. Está planteado de forma desfavorable hacia el bienestar animal. Este ítem es de carácter cognitivo, es decir, los alumnos contestan en función de sus conocimientos al respecto. En este caso, no son del todo conocedores del tema, pues su media es de 3,87. Un 31,4% refrenda que aparezca esta media por la baja puntuación que le otorgaron (de 3 o inferior) a este ítem.
Capítulo V. Discusión de los resultados 239 enriquecería alos alumnos en el vocabulario utilizado en Europa para los temas de bienestar animal. Existen libros de texto relacionados con la Etología Aplicada, pero queremos destacar que Bienestar Animal es una disciplina que si bien está muy relacionada con la Etología (dadas las carencias en este sentido de los sistemas de producción), no son sinónimos. Bienestar Animal es un concepto mucho más amplio que abarca aspectos relacionados con la cría, la sanidad, la alimentación, la fisiología y obviamente el comportamiento. Esta situación pone en evidencia la necesidad de desarrollar materiales para los niveles educativos no universitarios, que al parecer es donde mayor impacto tendría un programa educativo que pretenda desarrollar actitudes favorables para con el bienestar animal. Otro caso que se da también en la Facultad de Educación de la Universidad de Zaragoza es la concienciación sobre el bienestar animal de los futuros maestros. En este caso, se han realizado algunas conferencias del maestro César Bona, que dirige un proyecto educativo denominado “Children For Animals”. Este proyecto une a distintas escuelas y asociaciones alrededor del mundo con el objetivo de que sean los niños los que conciencien a la sociedad (y a otros niños) sobre la importancia del respeto al mundo animal y al medio, sobre todo a partir de la empatía. El objetivo de estas jornadas de inclusión hacia el bienestar animal de los maestros es que se pueda desarrollar desde edades muy tempranas la actitud positiva hacia el bienestar de los animales, trabajándolo desde la escuela. Apostol et al. (2013) sugieren que la propensión de los pueblos a antropomorfizar ciertos animales y su capacidad para empatizar con ellos son factores importantes que indudablemente se deben de tener en cuenta al crear programas educativos o campañas de sensibilización y recaudación de fondos para las cuestiones de bienestar animal. Todas estas acciones educativas pretenden paliar algunos de los problemas más importantes relacionados con el bienestar animal que están presentes en nuestro país. Por ejemplo, las asociaciones animalistas consideran prioritaria la atención al problema de los animales abandonados, ya que el número de estos en España es de los más elevados de la Unión Europea. Este problema debe ser resuelto con actuaciones a corto plazo, atendiendo a los animales que ya han sido abandonados, y con actuaciones a medio y largo plazo, realizando una labor de concienciación y divulgación, para prevenir futuros abandonos y malos tratos. Desde hace varios años, sobre todo en Navidad se ponen en marcha campañas divulgativas de “Un animal no es un juguete”,
Memoria de tesis Beatriz Mazas Gil 240 para evitar el abandono de animales no deseados en familias que no se responsabilizan de las mascotas y acaban abandonándolas en cualquier camino. En este sentido es importante resaltar la actuación del Ayuntamiento de Zaragoza desarrollando conjuntamente con la Universidad de Zaragoza, una Cátedra de Bienestar Animal41, de reciente creación, cuya función será desarrollar actividades orientadas a la concienciación de la Ciudadnía en los temas relacionados con el Bienestar Animal. De esta manera, la concienciación no siempre debería venir de asociaciones de animales o de protectoras, sino que, como hemos comentado anteriormente, debería estar inmersa en la escuela, para inculcar la responsabilidad que conlleva la posesión de mascotas y los deberes que tenemos que tener para con ellas. La educación supone, entre otras, la toma de conciencia sobre la responsabilidad de cada uno, el aprender a comportarse en sociedad, comprender que con los animales domésticos no se puede proceder como con los animales salvajes cuando se los suelta en un medio natural, informarse sobre el control de las enfermedades y plagas propias de los animales de compañía y su difusión dentro de las ciudades, y comprender la empatía hacia los animales. Todos ellos, y muchos otros, son procesos que llevan tiempo y que una sociedad va incorporando poco a poco por medio de distintos mecanismos. De esta manera, podríamos evitar que los perros y gatos, y, cada vez más, animales exóticos, queden abandonados en las cunetas de cualquier carretera, o que se maltrate a los animales por placer, o podríamos conseguir que los animales de granja tuvieran mejor calidad de vida. En definitiva, el lema a seguir es el que está en la base de todas las normativas de bienestar animal de la UE que dice que hay que “Impedir todo sufrimiento animal evitable”. En este vínculo con la educación, está la esperanza de encontrar una sociedad mejor. Las cuatros iés que mencionabamos al inicio de este trabajo (Ignorancia, Inexperiencia, Incompetencia e Indolencia), se resolverán con una “E” de Educación. En ese sentido van orientados todos nuestros esfuerzos. 41 http://www.bienestaranimal.eu/nboletin2/zaragoza-crea-una-catedra-para-el-fomento-del-bienestaranimal.html
CAPÍTULO VI Conclusiones y consideraciones finales
Capítulo VI. Conclusiones y consideraciones finales 243 6.1. Conclusiones e implicaciones El trabajo de investigación que se presenta en esta memoria aporta información relevante y novedosa sobre un campo todavía poco explorado en España, la actitud hacia el bienestar animal. El propósito final de este estudio ha sido conocer, en la medida de nuestras posibilidades, la actitud de los estudiantes de Educación Secundaria y Universitaria hacia el bienestar animal. A lo largo de las siguientes páginas se van a exponer las conclusiones e implicaciones que resumen todo el estudio desarrollado en los capítulos anteriores. Se va a mantener el orden inicial de las hipótesis que se presentaron en el capítulo II, es decir, el estudio empírico que posteriormente se contrasta y discute en el capítulo IV. 1. La escala de actitud hacia el bienestar animal (AWA Scale) elaborada ad hoc es un instrumento válido y fiable para medir la actitud hacia el bienestar animal en estudiantes de Educación Secundaria y Universitaria, según los criterios de validez y fiabilidad establecidos por la comunidad científica. La AWA Scale ha sido validada por diferentes métodos a lo largo del proceso de elaboración. Así, ha sido sometida a la validación por jueces, a entrevistas a estudiantes con características educativas similares a los de la muestra que pretendíamos estudiar, y también, a procedimientos estadísticos tales como la correlación ítem-total, α de Cronbach, y análisis factorial exploratorio y confirmatorio. 2. Los resultados del análisis de los ítems de la escala reflejan la actitud de los estudiantes hacia el bienestar animal. En los ítems con aspectos cognitivos de la actitud se recogen las puntuaciones más favorables hacia el bienestar animal, y en los ítems con aspecto afectivo se obtienen las puntuaciones más bajas. La mayoría (98,1%) de los estudiantes están de acuerdo o muy de acuerdo con el ítem siguiente Los animales sufren, si les pegas les duele, que es un ejemplo representativo de los ítems de carácter cognitivo. Por ello, la media del mismo es de 4,86, el ítem de mayor puntuación de la
Memoria de tesis Beatriz Mazas Gil 244 escala. Sin embargo, alrededor del 60% de los estudiantes no están de acuerdo con el ítem siguiente Los espectáculos con animales son eventos en los que la gente se divierte a costa de su sufrimiento es un ítem que se corresponde con un aspecto afectivo de la actitud siendo este el ítem con menor puntuación de la escala (3,15). 3. Atendiendo a los resultados de los componentes que forman la AWA Scale, podemos concluir que el Componente 1, maltrato animal por placer y por desconocimiento, es el que tiene mejores puntuaciones. Así bien, el Componente 2 relacionado con el ocio con animales, es el peor valorado. Los ítems que conforman el C1 rozan en su mayoría la puntuación máxima. No ocurre lo mismo en el C2, cuyas puntuaciones son las más bajas, tanto de forma global como de forma específica cuando se analizan los componentes en función de otras agrupaciones poblacionales como el género o la procedencia rural o urbana. Además, las puntuaciones también son las más heterogéneas en el C2, pues la desviación típica de las puntuaciones es mayor que en el resto de componentes. 4. Las alumnas presentan una actitud hacia el bienestar animal más favorable que los alumnos, en todos los Componentes de la AWA Scale. El género se presenta como una variable sociodemográfica que manifiesta resultados constantes en la actitud hacia el bienestar animal, es decir, en todos los casos en los que se ha analizado, el género femenino presenta mayores puntuaciones que el masculino, existiendo entre ambos diferencias significativas. En el Componente C3 de animales de granja de la AWA Scale ocurre lo siguiente: aparecen diferencias entre mujeres y varones españoles, no así en los alumnos extranjeros, que no se diferencian en sus respuestas en función del género.
Capítulo VI. Conclusiones y consideraciones finales 245 5. La procedencia rural o urbana de los estudiantes está relacionada con la actitud hacia el bienestar de los animales en el Componente 2, que recoge los ítems de ocio con animales. Existen diferencias entre los alumnos de procedencia rural y urbana, siendo los estudiantes del medio rural los que presentan menores puntuaciones. El ocio con animales engloba los toros, las vaquillas, los espectáculos de diferentes tradiciones locales, etc. En este componente nos hemos encontrado con puntuaciones extremas en ambos sentidos de valoración, pues los estudiantes se han colocado en una posición muy a favor o muy en contra de este C2. Esta polarización de resultados se manifiesta especialmente en función de la procedencia rural o urbana, cuando en el resto de los componentes analizados con la misma variable no han presentado diferencias significativas entre los que proceden del medio rural y los que proceden del medio urbano. Los estudiantes rurales son más favorables a las fiestas con animales, y por tanto menos favorables hacia el bienestar animal. 6. La actitud hacia el bienestar animal es más favorable cuanto mayor es el nivel educativo de los estudiantes. De esta manera, los alumnos universitarios presentan las mayores puntuaciones en todos los componentes de la escala de actitud hacia el bienestar animal. En el caso del curso aparece el mismo patrón en todos los componentes de la escala. No existen diferencias significativas entre los estudiantes de E.S.O. y de Bachillerato, pero sí entre los estudiantes universitarios y los de E.S.O., y también entre los estudiantes universitarios y los de Bachillerato. 7. La nacionalidad de los estudiantes (español o extranjero) es un factor muy importante en la medición de la actitud hacia el bienestar animal, pues encuentran las diferencias entre países. Los estudiantes españoles presentan en general mejores medias en todos los componentes excepto en el que se refiere a ocio con animales (C2).
Memoria de tesis Beatriz Mazas Gil 246 Al igual que ocurría al analizar la procedencia, el componente 2 es el diferenciador. Los alumnos españoles se manifiestan, en general, menos favorables hacia el bienestar animal cuando se refiere a espectáculos o actividades de ocio con los animales, que los estudiantes de otros países. 8. Observando los perfiles de conglomerados que se han extraído podemos concluir que tienen una posición favorable en la actitud general hacia el bienestar animal los estudiantes que asisten a centros públicos frente a los concertados, las mujeress frente a los varones, y los universitarios frente a los de estudiantes de Educación Secundaria. La posición indiferente en la actitud general hacia el bienestar animal, presenta variaciones en sus resultados atendiendo a las variables comentadas. Atendiendo al tipo de centro, en los centros concertados la población con una posición indiferente es mayor que la frecuencia esperada. Con respecto al curso, aparecen menos estudiantes de los esperados entre los universitarios. Y en cuanto a la edad agrupada, a partir de los 17 años aparece mayor cantidad de posiciones indiferentes. 9. Los libros de texto de las editoriales no incluyen términos como bienestar animal en los contenidos que podrían estar relacionados como por ejemplo en el tema de la descripción del Sistema Nervioso o en la conservación de la biodiversidad. La actitud hacia el bienestar animal no está presente en los libros de texto de Biología y Geología ni en los de Ciencias de la Naturaleza. Tampoco hemos apreciado conceptos relacionados en el currículo de Educación Secundaria obligatoria ni en el de Bachillerato de la Comunidad de Aragón.
Capítulo VI. Conclusiones y consideraciones finales 247 6.2. Consideraciones finales y líneas abiertas de investigación Investigaciones como la aquí llevada a cabo suelen prestarse a abrir nuevos horizontes investigadores, más aún si cabe cuando no se cuenta con un marco teórico claramente establecido. Así, consideramos que se hacen necesarias nuevas replicaciones del estudio con diferentes muestras para asegurar la validez y la fiabilidad, tanto de la escala construida como de la existencia y mensurabilidad del constructo planteado de la actitud hacia el bienestar animal. La replicación del estudio nos permitirá avanzar en el afianzamiento de un marco teórico que, aunque novedoso, se le atisban posibles relaciones con otras características personales como la impulsividad o la empatía. Además, la replicación de estudios como el aquí presentado nos permitirá ahondar en las diferencias y similitudes transculturales que ayudarán a su vez a establecer unos patrones actitudinales comunes a las poblaciones sujetas a estudio. También permitirá diferenciar atendiendo a características que habitualmente se clasifican como “culturales”. No debemos olvidar que disponer de instrumentos válidos y fiables constituye un hecho fundamental para detectar de posibles deficiencias en este caso actitudinales ante un hecho de creciente preocupación a nivel internacional como es el bienestar animal. Además de para el diagnóstico, la disponibilidad de un instrumento fiable que evalúe de forma adecuada la actitud de los estudiantes hacia el bienestar animal nos permitirá también evaluar de manera eficaz los cambios en las actitudes a partir de determinadas intervenciones en el aula en los casos en los que se considere necesario. Directamente relacionado con lo anterior, encontramos necesario para un futuro la realización de una serie de Unidades Didácticas y sesiones de intervención dirigidas en las que se aborde la problemática del bienestar animal y su actitud ante él. De esta forma intentaremos mejorar la actitud de los estudiantes a partir de programas que, a tenor de los resultados de este estudio serán útiles para argumentar en favor de la inclusión de temas de bienestar animal en los programas educativos en España y en el ulterior desarrollo de materiales ad hoc para su implementación. Estos programas deberán poner énfasis en los niveles bajos y medios de la educación que son precisamente en los que se detecta una actitud menos definida hacia el bienestar de los
Memoria de tesis Beatriz Mazas Gil 248 animales. Los contenidos de bienestar animal podrían incluirse como una entidad propia o haciéndolo transversalmente en diversas asignaturas que abarquen tanto los aspectos éticos, como cognitivos y afectivos del bienestar animal. En España, habrá que poner un esfuerzo adicional en relación con la utilización de animales para el ocio asociados a tradiciones ancestrales que debería evolucionar como ya ha ocurrido con otras que implicaban violencia para nuestra propia especie. Otro de los ámbitos que ha quedado sin explorar en esta investigación y que creemos necesario, para ahondar más en el área de conocimiento que enlaza las actitudes con el bienestar animal, es el estudio de dicho constructo entre los estudiantes de Educación Primaria en donde se ha podido validar la escala aplicable a ese nivel educativo. Consideramos que la aplicación de la misma del mismo modo que la de Secundaria, contribuirá a detectar y por tanto corregir la actitud hacia el bienestar animal en edades tempranas. Debemos tener en consideración también que en este estudio el objetivo principal ha sido la creación y validación de diferentes escalas que puedan servir para la evaluación de las actitudes de los estudiantes hacia el bienestar animal. Sin embargo, una vez hecho esto, podemos pensar que es necesario ampliar progresivamente y con subsiguientes investigaciones las variables tanto personales como sociodemográficas que pueden tener relación con dicho constructo. De esta forma podemos proponer investigar de qué modo y en qué medida están relacionadas con la actitud características personales como el neuroticismo, la impulsividad, la introversión o la extraversión entre otras, tal y como han realizado ya autores como Ascione en múltiples investigaciones comentadas a lo largo de esta tesis doctoral. Por otra parte, creemos que se debe tener en cuenta que en la presencia de determinadas actitudes están influyendo además otras características sociodemográficas que se han abordado en este estudio. Nos referimos a variables como pudieran ser los niveles económicos, el grado de formación del entorno familiar o las políticas educativas en las que el alumnado se encuentra adscrito por su pertenencia a una localización geográfica u otra. Probablemente el estudio de estas variables aporta
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Anexo 1 CUESTIONARIO SOBRE LOS ANIMALES Para contestar a las cuestiones es conveniente que: - Leas detenidamente cada uno de los enunciados. - Marques con una X la respuesta elegida en el recuadro correspondiente. - Elijas una sola respuesta dentro de cada apartado. Si tienes dudas en la elección de una respuesta, escoge aquella que más se acerque a tu opinión. - No dejes ningún ítem sin responder. Te agradezco enormemente tu colaboración. GENERO MUJER HOMBRE PROCEDENCIA RURAL URBANA ORIGEN ESPAÑA OTROS PAÍSES. ESPECIFICAR CENTRO CURSO EDAD Muy de acuerdo De acuerdo Indiferente En desacuerdo Muy en desacuerdo 1. Los animales sufren, si les pegas les duele. 2. Todo animal debería tener un mínimo de sanidad. 3. Tengo derecho a maltratar a un animal. 4. Los que manejan ganado deberían tener una formación adecuada específica a tal fin. 5. Yo pienso que los toros son una señal de identidad española. 6. Todos los animales son importantes y nuestra obligación es cuidarlos. 7. Cuando estoy frustrado, pego a mi mascota o a cualquier otro animal para desahogarme 8. Creo que a la gente le gustan los toros por tradición 9. Cuando me aburro me dedico a perseguir animales y hacerles sufrir
Anexo 1 Muy de acuerdo De acuerdo Indiferente En desacuerdo Muy en desacuerdo 10. Yo pienso que los animales solo tienen enfermedades físicas, no psicológicas. 11. Los espectáculos con animales atentan contra la dignidad de los mismos. 12. Toda sociedad evoluciona y las tradiciones ancestrales han ido despareciendo como por ejemplo los sacrificios rituales 13. Pienso que todo espectáculo que utiliza animales para hacer disfrutar a la gente, debería ser prohibido. 14. Las corridas de toros serían aceptables si no se les matase al final del espectáculo 15. Yo pienso que los animales de granja son como las mascotas, hay que cuidarlos y alimentarlos a menudo. 16. Durante el transporte de un animal al matadero da igual el cuidado que se ponga ya que van a ser sacrificados igualmente. 17. Yo educo a golpes, si no es imposible con los animales 18. Muchos animales en la misma celda sufren estrés porque no pueden moverse con libertad y expresar sus comportamientos naturales 19. Lo importante es la economía y dar trabajo, no la actitud con los animales. 20. Me horroriza que se tengan conejitos en jaulas para luego ser sacrificados. 21. Los toros viven estupendamente en el campo hasta los 5 años y luego sólo sufren unos pocos minutos 22. A los perros se les cortan las orejas por belleza, a ellos les da igual. 23. Cuando mi mascota no obedece, la pego para que sepa que eso está mal. 24. Conozco algún caso de abandono de animales en el campo y me da mucha pena. 25. Estoy de acuerdo con que los pastores siempre vayan con palos para dar golpes a los animales que no obedezcan. 26. Odio la caza por diversión.
Anexo 1 Muy de acuerdo De acuerdo Indiferente En desacuerdo Muy en desacuerdo 27. Me encanta que mi perra críe cachorritos, pues así me lo paso bien. 28. Pagaría más por los productos de origen animal si me asegurasen que esos animales no han sufrido innecesariamente. 29. Me encanta regalar animales. 30. Hay que explotar a los animales lo máximo posible, las condiciones dan lo mismo. 31. Es necesario que los animales estén todos los días de su vida estabulados para poder organizarlos mejor. 32. Odio a los animales y a la naturaleza, por eso no me importa destrozarla. 33. Si se prohíben las corridas de toros se extinguirían pues no valen para otra cosa. 34. Los animales abandonados deberían ser sacrificados de inmediato pues son un signo de subdesarrollo y afean mi ciudad. 35. Cuando me regalan un animal y me canso de él, me encargo de hacerlo desaparecer. 36. Los animales deben estar correctamente vacunados y desparasitados. 37. Las peleas de gallos y de perros son algo muy divertido. 38. Para un animal es más efectivo un gesto cariñoso si orina fuera que un golpe si lo hace en casa. 39. Pienso que en otros países las personas no aprueban las corridas de toros. 40. Me horroriza cuando veo morir algún animal porque sufre. 41. Las condiciones de vida de los animales de granja no afectan su estado emocional porque son seres inferiores 42. Los animales agresivos deben ser sacrificados de inmediato pues no pueden ser tratados 43. El toro de lidia es un animal valiente, que vive para morir en la plaza. 44. El abandono le produce al animal daños que le marcarán de por vida.
Anexo 1 Muy de acuerdo De acuerdo Indiferente En desacuerdo Muy en desacuerdo 45. Si yo tuviese un matadero aturdiría siempre a los animales para que no sufran al morir. 46. Tengo como afición matar gorriones, palomas, pequeños animales en general. 47. Los shows que se realizan en los circos comprometen la integridad de muchos animales. 48. El abandono de animales me parece una práctica muy cobarde e irresponsable por parte de quien la realiza. 49. Me gustaría que las peleas de perros estuviesen permitidas en España. 50. Los animales de granja son como objetos ni sufren ni padecen. 51. Me encantaría colaborar con un refugio de animales abandonados. 52. Es muy cruel abandonar a tu mascota, que te sería fiel de por vida. 53. Me parece que en una sociedad civilizada no deberían existir los eventos sociales como las corridas de toros. 54. La legislación sobre bienestar animal es muy necesaria para proteger el bienestar animal y evitar sufrimientos innecesarios 55. A los animales les da igual comer todos los días lo mismo, y si engordan mucho mejor para ellos. 56. Cuando quiero una mascota prefiero ir al refugio de animales y “rescatar” alguno que ha sido abandonado antes que ir a comprarme uno a una tienda. 57. Los animales de granja no entienden, ni sufren, por eso se les pega. 58. Me encanta ver cómo los perros se atacan, se muerden y se matan en las peleas de perros. 59. Me da mucha pena ver al toro sufriendo en el ruedo, y ver cómo la gente se divierte. 60. Los animales de granja no tienen por qué tener mucho espacio para vivir, porque van a servirnos de comida a los humanos.
ANEXO 2 Escala de Actitud hacia el Bienestar Animal
Anexo 2 ESCALA DE ACTITUD HACIA EL BIENESTAR ANIMAL INDICACIONES Para contestar a las cuestiones es conveniente que: - Leas detenidamente cada uno de los enunciados. - Marques con una X la respuesta elegida en el recuadro correspondiente. - Elijas una sola respuesta dentro de cada apartado. Si tienes alguna duda de la elección de una respuesta, escoge aquella que más se acerque a la opinión que tengas sobre dicho apartado. - No dejes ninguna cuestión sin responder. Te agradezco enormemente tu colaboración. GENERO MUJER HOMBRE PROCEDENCIA RURAL URBANA ORIGEN ESPAÑA OTROS PAÍSES. ESPECIFICAR CENTRO LOCALIDAD CURSO EDAD Muy de acuerdo De acuerdo Indiferente En desacuerdo Muy en desacuerdo 1. Los animales sufren, si les pegas les duele. 2. Todo animal doméstico debería estar bien cuidado. 3. Tengo derecho a pegar a un animal si me molesta. 4. Me gusta que los toros sean una seña de identidad española. 5. Pegaría a mi mascota si me enfadara. 6. A veces, me entretengo persiguiendo a los animales.
Anexo 2 Muy de acuerdo De acuerdo Indiferente En desacuerdo Muy en desacuerdo 7. Yo pienso que los animales tienen tanto enfermedades físicas como psíquicas. 8. Si se utiliza a los animales en espectáculos, es que no se les respeta. 9. Nunca educaría a mi mascota a golpes. 10. Me preocupa que los toros sufran en el ruedo aunque sean pocos minutos. 11. Me encantaría ir a cazar. 12. Yo tendría a los animales de granja encerrados, para organizarlos mejor. 13. Los espectáculos con animales son eventos en los que la gente se divierte a costa de su sufrimiento. 14. Si me canso de un animal, lo dejo en el campo. 15. Las condiciones de vida de los animales de granja no les afectan porque son seres inferiores. 16. El abandono le produce al animal mucha sensación de libertad. 17. Tengo como afición matar gorriones, palomas… pequeños animales en general. 18. El abandono de animales me parece una práctica muy cobarde e irresponsable por parte de quien la realiza. 19. Los animales de granja ni sufren ni padecen. 20. Me encantaría colaborar con un refugio de animales abandonados. 21. Yo no abandonaría a mi mascota. 22. Es necesario proteger a los animales con leyes. 23. Yo siempre compro mascotas en las tiendas de animales, porque en los refugios son feos y viejos. 24. Me da mucha pena ver al toro sufriendo en el ruedo, y que la gente se divierta. 25. Los animales agresivos deben ser sacrificados de inmediato pues no pueden ser curados.
ANEXO 3 Development and Validation of a Scale to Assess Students’ Attitude towards Animal Welfare. International Journal of Science Education
Anexo 3 The majority of the studies mentioned have used a Likert-type scale, establishing animal welfare components and then focusing on a certain aspect. Although our study follows the same lines, we have designed a new attitudes questionnaire of our own making, because none of the already existing ones adapted to the characteristics that we consider important to know: the student’s beliefs on animal welfare, their emotional relationship with animals and their intention to act and behaviour in certain situations. The first aspect to be made clear is that animal welfare in Spain, above all due to its traditional festivities, still causes a bipolar reaction in our society. There are many people who are in favour of animal welfare; however, other parts of our society defend the perpetuation of festivals involving animals, the current livestock production system or the use of animals in sports. This fact does not mean that the questionnaire cannot be applied in other countries; indeed, it is our intention to encourage its use, to be able to compare attitudes in different countries. Animal welfare is a burning issue of growing importance in Europe and one which produces many conflicting opinions. There is thus a need to develop and test methods geared towards understanding these attitudes. The aim of our study is to develop a scale to be able to interpret the attitudes expressed by today’s Spanish secondary and university students towards animal welfare. This knowledge will allow us to develop actions aimed at appropriately developing educational strategies to harmonise the attitude of European citizens visa ` -vis animal welfare and thus achieve a greater understanding and a more efficient application of animal w elf are standards in our society . Preparation of the Scale of Attitudes Towards Animal W elf are Development of the Instrument The development of a Likert-type scale is a complicated process that we will try t o summarise, following the recommendations of De Vellis (1991), Misiti, Shr igley , and Hanson (1991), Spector (1992), Carretero-Dios and Pe´ rez (2005), Ferna´ ndezManzanal et al. (2007) and Kind et al. (2007). The following description explains the essential steps in the preparation of the scale. The first step in developing this scale was to define the object or construct of the attitude. This is one aspect in which we have insisted on to highlight certain ackno wledged weakness such as the lack of clarity in the definition of the construct and poor psychometric quality. As Kind et al. (2007) have stated, a lack of clarity and definition of constructs may also lead to a lack of consistency between the many instr uments that exist to measure attitudes, making comparisons between studies impossible. Part of the definition of the construct is deciding how it is going to be divided with precision. The idea of additive score scales, however, is that the different items are combined instead of being analysed separately. The theory of attitude (Ajzen, 2001) points out that attitudes towards a certain object may be congruent based on attitudes towards several attributes related to that object. To define the construct of
Anexo 3 animal welfare we have differentiated five areas (Kind et al., 2007), categories or components (F er n a ´ ndez-Manzanal et al., 2007). We have designated these components as follows: C1: animal abuse for pleasure: C2: animal abuse due to ignorance: C3: leisure with animals (bulls, circus, hunting , animal fights, etc.), C4: farm animals and C5: animal abandonment. Thus, w e have followed the recommendations of Misiti et al. (1991), who establish that there must be between four and five areas or components. The aim of component C1, animal abuse for pleasure, is to include all those statements where students can express their agreement or disagreement with the type of treatment given t o animals. This category includes actions that please the people executing them, such as for example someone hitting their pet because they feel frustrated or someone who has fun hunting birds or other animals, and causing them suffering. Component C2, animal abuse due to ignorance, encompasses those statements where the individual shows his or her knowledge or lack of knowledge about situations in which animal suffering occurs. If the person corrects this lack of knowledge, the problem would probably no longer exist, so long as the subject does not do it for pleasure, in which case the previous component would apply. Component C3, leisure with animals (bulls, circus, hunting, animal fights, etc.), groups those statements that refer to activities, either traditional or not, which are carried out as a form of leisure that involves animal suffering. See, for example, bullfights, popular festivities that use animals, hunting for fun, circuses with animals, cock or dog fights. Component C4, farm animals, groups wa ys of life of animals on farms, during transport and at slaughterhouses, referring to aspects such as the space they have available, environmental stimulation or production rate, in relation to real or potential suffering caused due to the animal’s situation of captivity in adverse conditions, or the protection of animals through law s. Component C5, animal abandonment, is aimed at compiling information about those circumstances that would lead students to abandon animals under their care, with special reference to pets . After listing all the components, we have designed the scale. The exact format of the scale was decided upon at this stage; this included the section for the choice of ans w ers and the instructions on completing them, according to the recommendations given b y Spector (1992). The items were described, bearing in mind that there would be more items than those remaining after the validation phase. It is practically impossible to specify the initial number of items that must be included in this phase (De V ellis, 1991). It is normal to start with three or four times the number of questions that are contemplated in the final scale. In this case 60 items were initially listed, following the recommendations of Nunnally (1978) or Spector (1992), who establish 40 items or more as the starting point, to end up retaining the largest number of appropriate items for the final scale. Other authors recommend preparing at least double the items established as adequate for each one of the components of the final instr ument. Construct validity is established by the qualitative evidence that the semantic definition is correctly included in the items defined (Carretero-Dios & Pe´rez, 2005). The purpose of this validity is to provide evidence to show that the items are releva nt for the construct and that they adequately represent each one of the components proposed (Sireci, 1998). A commonly used method is for an expert panel to judge the va l-
Anexo 3 idity of each item. In this phase the content of the statements and their relationship with the previously selected components were submitted for the opinion of three experts. The opinions of the experts consulted (a lecturer from the Faculty of V eterinary Studies and two lecturers from the Faculty of Education: Department of Psychology and Didactics of Experimental Sciences) led us to clarify the wording of some items so that they were representative of the component to be defined. The opinion of these experts was taken into account to prepare the final item statement . Work was focused on the bipolar wording of items, either positive or negative, so some statements were worded in a favourable manner, for example: ‘It is necessar y to protect animals with laws’; and others were worded in an more unfavourable or negative manner; ‘The living conditions of farm animals does not affect them because they are inferior beings’. In the opinion of De Vellis (1991), bipolar wording has advantages for defining the construct, as it can be given nuances with similar statements and it also has advantages for evaluating the scale, as it permits verifying systemic contradictions and checking if there is acquiescence or a tendency to express agreement with any assertion. If all the items are written in one direction, respondent acquiescence will show extreme scores on the scale, either very high or very low. By varying the questions, biases towards answers can be minimised. Apar t from the favourable or unfavourable position, an intermediate position was included, that is indifferent, because in the opinion of Kline (1993) people who are polled feel more comfortable with this, and if the items are relevant, there is a lesser tendency to choose a middle evasive-type answer. Consequently, five possible answers were indicated in the questionnaire: strongly agree, agree, indifferent, disagree and strongly disagree. Third, the scale was examined with a small group of students (N ¼ 61) who w ere asked to examine it critically. They had to indicate which items were ambiguous or confusing and which could not be rated according to the chosen dimensions. Osborne et al. (2003) and Bennett (2001) suggest that validity can be obtained by obtaining items based on the student’s opinions to a free response question. F o r this purpose, interviews were held, which gave us some clues about the lack of clarity of some statements or indicated if some of the expressions could lead to a different interpretation from that proposed by the researchers. Consequently, a t this stage the statements of some items were changed although others kept their initial wording, as indicated in the following case. By way of example, the students ’ comments on the item 3 statement are included in Table 1. Based on the students’ answers we can conclude that both the proposed f a v ourable position and the unfavourable position can be located in this item. Finally, the original scale was passed on to a sample of students. At this fourth stage, the initial analysis of the set of items was based on presenting them to a sample of 329 participants with similar characteristics to the target of the study population. A ccording to Spector (1992) item analysis requires a sample size of about 100 – 200 respondents. For Carretero-Dios and Pe´rez (2005), the intention of this process is to detect the most problematic items, the difficulties in understanding the instructions, the errors in the instrument format and possible mistakes. The authors of this w ork gave the questionnaire to the students and made the same recommendations to all
Anexo 3 of them: read the statements carefully, tick the corresponding box, answer all the items, do not write additional notes and give honest ans w e r s . Item Analysis and Relevance of the Factor Analysis The initial analysis of the items was carried out by the item-total correlation and by Cronbach’s alpha coefficient. The computer programme used (SPSS 15.0) pro vides the item-total correlation except the item and, at the same time, the reliability of the scale if the item is eliminated. In agreement with these two criteria, 29 items w ere selected. The items remaining in the final version of the scale present item-total correlations of between 0.27 and 0.60. All of these correlations are reasonably strong as Nunnally and Bernstein (1995) assumed. They considered values of 0.25 – 0.30 or higher to be adequate. The Cronbach’s alpha value obtained in the final scale was 0.89, which is a good rating according to De Vellis (1991). This author considers ranges between 0.65 and 0.70 as minimally acceptable, between 0.70 and 0.80, as respectable and between 0.80 and 0.90 as very good. The 29 items remaining after this initial analysis will form part of the scale called Animal Welfare Attitude Scale (AWA Scale). With these data, the AWA Scale proves to be an internally consistent attitude assessment instrument. In our study, we are not just interested in sho wing the values of the scale as a whole, but also the values of the components used to define the animal welfare constr uct. Table 1. Item 3. Interview v alidation Item 3 wording Pupils’ answ er s I have the right to beat an animal if it is annoying me If it bothers you hit your pet or get his attention If an animal is chasing me, I shake it off The solution for my misbehaving pet is hitting it The pet’s behaviour is inappropr iate Hitting is wrong The value of Cronbach’s coefficient is sufficient to continue with the explorat or y factor analysis. As indicated by several authors, the use of the exploratory factor analysis is recommended to examine the dimensions that derive from the data. For Kind et al. (2007) the items that we had put together would actually measure the same thing. Factor analysis is sometimes used to reduce data and to help identify a s mall number of factors that explain the majority of the variance observed over a large number of clear variables (Batagelj, 2010; Lukman et al., 2013). The advisability of factor analysis can be examined, too, by means of Bartlett’s test of sphericity that helps determine which of the correlations between variables are sufficiently high so as to indicate the existence of factors (Lukman et al., 2013; Meyers, Gamst, & G uar ino , 2006).
Anexo 3 The Kaiser – Meyer – Olkin (KMO) measurement has been taken into account to examine the degree of correlation between variables. Values for this index that are between 0.80 ≥ KMO ≥ 0.70 are considered to be acceptable by Kaiser (1974). The results of both tests, x2 of 3,027.296 with a significance level of 0.000 for Bartlett’s sphericity, 0.879 in the KMO, indicate the relevance of the factor analysis and take us to the following analyses (Table 2). Scale F actors The study to find out the dimensions that contribute to defining the scale was geared towards identifying the scale items that show a relationship due to their similar response models (Table 3). Analysing the factor matrix with a cumulative variance of over 50%, we have focused on two important points. The first is in connection with the proportion of v ariance explained by the first factor, and the second refers to the difference between the variability explained by the first factor and the variability explained by the other factors. With respect to the first section, the variability explained, it must be noticeable and amount to at least 20% (Reckase, 1979). On the AWA Scale, this percentage has a value of 26.58%. Consequently, the 29 items come strongly within the first unrotated factor. With respect to the second section, the second factor extracted has an explained variance of 8.8% and the third factor, 5.4%. As indicated by Reckase (1979) and Visauta (1998) from the second factor onwards there should be a marked reduction (probably half). The minimum requirement is for the difference between the second and third factors to be less than the difference between the fir st and the second. As we can see in Table 3, the variability explained by the fir st factor is almost triple that explained by the second factor, and the difference between the second and the third factors (2.408) is clearly less than the difference between the first and the second (16.991) . The factor analysis mentioned provides five major factors with five eigen v alues greater than one. The eigenvalue model (7.7, 2.6, 1.6, 1.4, 1.3), like the variance analysis, suggests the presence of a main factor. Figure 1 suggests an extraction of five factors, but, as in other works (Kind et al., 2007), it is not clear enough to present the extracted f actors. Table 2. KMO and Bartlett’s spher icity KMO 0.879 Bartlett’s sphericity Chi squared 3,027.296 gl 406 Sig. 0.000
Anexo 3 1786 B. Mazas et al . Table 3. Total variance exp lained Initial eigenvalues Extraction sums of squared loadings Rotation sums of squared loadings Item T otal % of v ariance % Cumulative T otal % of v ariance % Cumulativ e T otal % of v ariance % Cumulative 1 7.709 26.584 26.584 7.709 26.584 26.584 3.781 13.039 13.039 2 2.562 8.834 35.418 2.562 8.834 35.418 3.672 12.662 25.702 3 1.570 5.413 40.830 1.570 5.413 40.830 2.871 9.901 35.603 4 1.424 4.909 45.739 1.424 4.909 45.739 2.289 7.895 43.497 5 1.273 4.391 50.131 1.273 4.391 50.131 1.924 6.633 50.131 6 1.137 3.920 54.050 7 1.012 3.488 57.538 8 0.960 3.309 60.847 9 0.908 3.132 63.980 10 0.874 3.015 66.994 11 0.799 2.755 69.750 12 0.774 2.668 72.418 13 0.709 2.445 74.862 14 0.658 2.269 77.131 15 0.650 2.242 79.373 16 0.620 2.140 81.513 17 0.581 2.005 83.518 18 0.528 1.819 85.337 19 0.516 1.778 87.116 20 0.463 1.596 88.712 21 0.450 1.552 90.265 22 0.431 1.487 91.752 23 0.413 1.425 93.177 24 0.398 1.372 94.550 25 0.376 1.297 95.846 26 0.337 1.161 97.007 27 0.318 1.097 98.104 28 0.284 0.979 99.083 29 0.266 0.917 100.000
Anexo 3 Figure 1. Scree plot for factor analysis data The factor analysis was continued to define the number of factors and assign the items to each factor. Following Bastic (2006), to explore complex phenomena, the interrelationships between elements need to be contemplated. This process will reveal if items that are grouped together in each factor coincide with the group of items that was proposed when defining the components in the first stage of the scale definition. In our study, we use the Varimax rotation technique, which reduces the complexity of the factors and also minimises the number of v a r iables that have high saturations in each factor. Based on the theoretical criterion of five areas or components of the attitude, we began with one principal factor axis using a five-factor rotation. The (rotated) modification pertaining to the factor weights (correlation) is presented in Table 4. Results with a weight of under 0.3 are not presented. The items were sorted and grouped in the component they belong to according to the assignments carried out at the initial stage in the preparation of the scale. As we can see in Table 4, some statements are repeated in more than one f actor . When naming the components or factors of the AWA Scale, the factor with which each item has been associated is that in which the item has the greatest f actor weight. The factor analysis has also provided five factors. The statements of two of the initial theoretical components are grouped into one of them (F1). Two f actors (F2 and F3) have items that correspond to those initially proposed in the component s. Finally, the items of another component are dispersed in two other factors (F4 and F5). Given this distribution, the initial components have been renamed. The names of the final components come from the following distribution: one component is
Anexo 3 Table 4. Factor analysis results for the 29 items Component Item number Attitude item statement F actor 1 2 3 4 5 2 4 I like bullfighting because it is a 0.668 sign of Spanish identity 2 8 Animals used in shows are not 0.615 0.379 being respected 2 15 Animal shows are events where 0.641 0.354 people have fun at the expense of their suffering 2 11 I am concerned about bulls 0.633 suffering in the bullring, even if it only lasts for a few minutes 2 12 I would love to go hunting 0.539 2 18 Bulls are brave animals; their 0.587 0.451 goal is to die in bullr ings 2 25 I think that social events such as 0.758 bullfighting should not exist in a civilised society 2 28 I feel very sad when bulls suffer 0.638 in the bullring while people are having fun 1 1 Animals suffer; they get hur t 0.604 when you beat them 1 3 I have the right to beat an animal 0.749 if it is annoying me 1 6 I sometimes have fun chasing 0.752 animals 1 14 Destroying the living places of 0.509 animals does not matter; they can find another one 1 20 Killing small animals, for 0.469 example sparrows or pigeons, is my hobby 1 2 Every domestic animal should 0.518 0.403 be taken care of 1 5 I would beat my pet if I got angry 0.749 1 10 I would never beat my pet in 0.571 order to educate it 3 13 Farm animals should be kept in 0.498 cages so that they can be easily managed. 3 17 Farm animals are not affected by 0.658 their living conditions because they are inferior living beings 3 22 Farm animals do not suffer 0.402 0.354 ( Continued )
Anexo 3 Item Table 4. Continued F actor Component number Attitude item statement 1 2 3 4 5 3 9 I usually eat eggs of chickens 0.682 grown up out of cages 3 29 Aggressive animals should be 0.680 immediately sacrificed because they cannot be tamed 3 7 I think that animals suffer from 0.392 0.354 both physical and psycholog ical diseases 4 16 I would leave an animal in the 0.549 countryside if I got bored of it 4 23 I would love to collaborate with 0.704 a shelter for abandoned animals 4 27 I always buy pets from pet shops; 0.677 the ones in animal shelters are old and ugly 4 19 Abandoned animals feel free 0.65 4 21 Animal abandoning is a v er y 0.595 cowardly and ir responsible practice 4 24 I would never abandon my pet 0.641 4 26 Animals must be protected by 0.378 0.431 0.358 la w named including the items that appear in the same factor in the factor analysis; the components corresponding to the majority of the factor items are maintained; and finally, only one component is named from the dispersion of several items in t w o factors, and four components or factors as a result of the new distribution. Once again to consolidate this criterion, we have taken into account not only the statistical interest but also the conceptual meaning. The grouping of the items into four f actors enables us to explain attitudes towards animal welfare, allowing all the aspects that have been defined in the construct to be examined. Changing the nomenclature of the components or factors after the factor analysis is a common practice in the preparation of attitude scales of Kind et al. (2007) or Lukman et al. (2013). Figure 2 show s the list of components and items on the final AWA Scale. As a result of grouping the items into the factors extracted, Component 1, which corresponds to factor 2, has been renamed ‘Animal abuse for pleasure or due to ignorance’. It contains items i1, i3, i6, i14, i20, i2, i5 and i10. With these results, the component has been reconsidered and it has been named C1 (animal abuse for pleasure or due to ignorance). Component 2 corresponds to factor 1, initially named ‘Leisure with animals’ with items i4, i8, i15, i11, i12, i18, i25 and i28. Component 3 corresponds to factor 3, named ‘Farm animals’, with items i7, i13, i17, i29, i22 and i9.
Anexo 3 Figure 2. Relation between factors and items in AWA Scale Two of these, items 7 and 29, which were initially grouped in component 1, have been transferred to component 3. The reason is that, after examining the interviews w ith the students, we consider that their interpretation of this item fits better in this component. Finally, Component 4 corresponds to factors 4 and 5, initially named ‘Animal abandonment’; it corresponds to two of the factors of the factor analysis, number four : i16, i23, i26, i27 and number five: i19, i21, i24. In line with the description of the factors, Cronbach’s alpha, KMO and Bartlett’s test of sphericity tests were applied again. These tests confirmed that we are dealing with different areas or component s of attitude, and that each one of those components has a one-dimensional characte r (Table 5). Results of Applying the Scale The scale defined (AWA Scale) was passed on to a sample of 1,007 Spanish secondar y students (12 – 16 years), pre-university students (16 – 18 years) and university students (19 – 25 years) of which 658 were girls and 349 boys. The AWA Scale was sent to some teachers contacted in continuous education meetings, who collaborated in passing this scale to their students. On completion they sent them back by ordinary post. To analyse the results descriptive statistics have been used, such as mean and standard deviation values. Gender and education level have been correlated in the analysis, with the four final factors or components which defined the attitude to wards animal welfare construct. This study also presents the most relevant results with regard to certain items, considering these to be the results that offer us clues to
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ANEXO 4 Escala de Actitud hacia el Bienestar Animal para Educación Primaria
Anexo 4 Uno de los primeros bocetos de escala que se plantearon en la investigación fue para el nivel de Educación Primaria. Se partió de una escala más sencilla tanto en lenguaje como en número de ítems. Esta escala ha servido de modelo para realizar el diseño siguiente de la escala de nivel de Secundaria y Universidad, que se desarrolló en profundidad y que ha sido la base primordial de la tesis doctoral que se presenta. Presentamos como anexo la escala de Primaria y su validación. Creemos oportuno que en futuras investigaciones se aplique la escala de Primaria, al igual que hemos hecho con la de Secundaria. 1. Desarrollo del instrumento de Primaria 2.8.2. Formato de la escala La escala original estaba compuesta por 42 ítems con posición favorable y desfavorable hacia el bienestar animal. El número de respuestas a los ítems fue cinco: muy en desacuerdo, en desacuerdo, indiferente, de acuerdo, muy de acuerdo. Los ítems engloban una actitud general hacia el bienestar animal, pero tienen algunos componentes en los que se agrupan ítems relacionados con el ocio, los animales de granja, el maltrato animal por placer, el maltrato animal por desconocimiento y el abandono. El objetivo de diferenciar en estos componentes en la escala es que la actitud se forme a partir de un conjunto de subgrupos que engloben la actitud global hacia el bienestar animal. Como se ha comentado anteriormente, podemos seleccionar los aspectos de la actitud descritos por Fishbein y Ajzen (1975, 1980): cognitivo, afectivo y conductual (e intención de conducta). Estos componentes de la actitud han sido considerados en la redacción de los ítems de la escala. Los cinco componentes de la escala de actitud hacia el bienestar animal en estudiantes de Primaria se detallarán a continuación. El primero de los componentes (C1) se denomina “Maltrato animal por placer” y está constituido por siete ítems. En él, la posición del estudiante de Primaria se produce
Anexo 4 maltrato animal por placer, porque le produce satisfacción. Los ítems que pertenecen a este C1 son los siguientes: i1, i3, i5, i7, i18, i19, i28, i31, Como puede apreciarse en la tabla I, los ítems tienen una clasificación atendiendo al componente de la actitud de forma equitativa para todos ellos, así como en la posición favorable o desfavorable hacia el bienestar animal. En el caso de la tabla I, observamos los enunciados de los ítems que se clasifican en el C1 de la escala, así como la posición (favorable y desfavorable) de los mismos. Tabla I. Ítems que pertenecen al C1: maltrato animal por placer. ÍTEM ENUNCIADO CLASIFICACIÓN POSICIÓN* 7 Cuando me aburro me dedico a perseguir animales y hacerles sufrir Conductual Desfavorable 31 Tengo como afición matar gorriones, palomas, pequeños animales... Conductual Desfavorable 1 Los animales sufren, si les pegas les duele. Cognitivo Favorable 3 Tengo derecho a maltratar a un animal. Cognitivo Desfavorable 19 Odio a los animales y a la naturaleza, por eso no me importa destrozarla. Afectivo Desfavorable 5 Todos los animales son importantes y nuestra obligación es cuidarlos. Cognitivo Favorable 28 No me gusta cuando ver morir animales porque sufren. Afectivo Favorable 18 Me encanta que mi perra críe cachorritos así me lo paso bien. Afectivo Desfavorable *Con respecto a la actitud hacia el bienestar animal. El segundo componente (C2) se denomina “Maltrato animal por desconocimiento”. En este caso la clasificación de los ítems es de carácter conductual o
Anexo 4 cognitivo, pues se desarrollan en función de aquellos conceptos que los alumnos conocen o desconocen como parte de su actitud hacia el bienestar animal. Los ítems que pertenecen a este componente son los siguientes: i2, i4, i6, i14, i25, i26, i42, cuyos enunciados y clasificación en cuanto a los aspectos comentados de la actitud, y la posición (favorable y desfavorable) se encuentran en la tabla II. Tabla II. Ítems que pertenecen al C2: maltrato animal por desconocimiento. Ítem ENUNCIADO CLASIFICACION POSICIÓN* i14 Cuando mi mascota no obedece, la pego para que sepa que eso está mal. Conductual D i4 Los que manejan ganado tienen que saber cómo hacerlo, no puede hacerlo cualquiera. Cognitivo F i42 Los animales de granja no entienden, ni sufren, por eso se les pega. Cognitivo D i26 Para un animal es mejor un golpe si orina en casa, que una caricia si lo hace fuera. Cognitivo F i6 Cuando estoy frustrado, pego a mi mascota para desahogarme Conductual D i2 Todos los animales deberían estar limpios y sanos. Cognitivo F i25 Los animales domésticos deben estar vacunados Cognitivo F *Con respecto a la actitud hacia el bienestar animal. El componente 3 (C3), denominado “ocio con animales”, engloba a todos aquellos ítems que en su enunciado expresan relación con los espectáculos de ocio con animales, desde corridas de toros al circo, la caza o peleas de animales, como desde el punto de vista de carácter afectivo y cognitivo de la actitud, como se puede ver en la tabla III. En este caso, no aparece el aspecto conductual de la actitud, pues debido a su corta edad,
Anexo 4 los estudiantes de Primaria no son capaces de decidir a qué tipo de actividades asistir. Por ejemplo, un niño de 8 años no puede acudir por su cuenta al circo si no va con algún adulto. Sin embargo, hemos considerado más apropiado que a través de la escala, nos permitan conocer sobre sus opiniones acerca de los animales en las diferentes actividades de ocio. Tabla III. Ítems que pertenecen al C3: ocio con animales. ÍTEM ENUNCIADO CLASIFICACION POSICIÓN* i35 Los toros son un espectáculo muy cruel. Afectivo Favorable i40 Me da mucha pena ver al toro sufriendo en el ruedo, y ver cómo la gente se divierte. Afectivo Favorable i30 El toro es un animal valiente, que vive para morir en la plaza. Cognitivo Desfavorable i27 En otros países a las personas no les gustan las corridas de toros. Cognitivo Favorable i32 En el circo, los animales pueden resultar heridos. Cognitivo Favorable i21 Las peleas entre animales son algo muy divertido. Afectivo Desfavorable i8 Los espectáculos con animales ofenden a los animales. Afectivo Favorable i17 Me gusta la caza. Afectivo Desfavorable i23 Los toros solo sirven para el toreo. Cognitivo Desfavorable i9 Me gustarían los toros si no matasen al toro al final. Cognitivo Desfavorable * Con respecto a la actitud hacia el bienestar animal.
Anexo 4 El Componente 4 se denomina “animales de granja”. Los ítems se enuncian a partir de situaciones que se presentan en las granjas, para conocer la opinión que presentan los alumnos y alumnas de Educación Primaria. Los ítems que se presentan en la tabla IV son de carácter cognitivo o conductual. En los ítems de carácter cognitivo, los alumnos se manifiestan en parte, en función de sus conocimientos, por lo tanto si desconocen que un animal está sufriendo, probablemente no puedan evitarlo, pues no son conscientes de ello. Tabla IV. Ítems que pertenecen al C4: animales de granja. ÍTEM ENUNCIADO CLASIFICACION POSICIÓN* i41 Los animales de granja no necesitan mucho espacio para vivir. Cognitivo Desfavorable i10 Yo pienso que los animales de granja son como las mascotas, hay que cuidarlos. Cognitivo Favorable i16 Los pastores tienen que ir con palos para golpear a los animales que no obedezcan. Cognitivo Desfavorable i38 A los animales les da igual comer todos los días lo mismo. Cognitivo Desfavorable i11 Muchos animales juntos no pueden moverse con libertad. Cognitivo Favorable i12 Lo importante es la economía y dar trabajo en las granjas. Cognitivo Desfavorable i37 Tiene que haber leyes para proteger a los animales y que no sufran. Cognitivo Favorable i29 Los animales de granja no sienten por eso no importa cómo vivan. Cognitivo Desfavorable
Anexo 4 i13 Me horroriza que se tengan conejitos y gallinas en jaulas Cognitivo Desfavorable * Con respecto a la actitud hacia el bienestar animal. El último de los componentes a describir es el C5, que recoge los ítems que tienen que ver con el abandono de animales. Como hemos señalado anteriormente, en ocasiones los niños se encaprichan de algunas mascotas, y después de adquirirlas, se cansan y no les prestan atención, no aprecian las necesidades que tienen los animales… y la mascota se suele convertir en un estorbo. A partir de este apartado, conoceremos la actitud hacia el bienestar animal para conocer cómo se enfrentan los niños al abandono de mascotas. Cuando el enunciado sigue tal como el i22, por ejemplo, en el que dice: Me encanta regalar animales, entendemos que la acción se lleva a cabo por el niño con el consentimiento de los padres, pero está de acuerdo con la acción, o en desacuerdo si se diera el caso. En este caso lo consideramos desfavorable porque regalar animales nunca es una acción positiva, pues estamos cargando de responsabilidad a una persona que podría no aceptar a la mascota en cuestión. Tabla V. Ítems que pertenecen al C5: abandono de animales Ítems ENUNCIADO CLASIFICACION POSICIÓN* i22 Me encanta regalar animales. Conductual Desfavorable i24 Cuando me regalan un animal y me canso de él, me encargo de hacerlo desaparecer. Conductual Desfavorable i33 El abandono de animales es de personas irresponsables. Afectivo Favorable i39 Cuando quiero una mascota voy al refugio de animales a “rescatar” alguno que ha sido abandonado, mejor que a una tienda. Conductual Favorable i15 Conozco algún caso de abandono de animales en el campo y me da mucha pena. Afectivo Favorable
Anexo 4 bienestar animal y para que vayan incorporando conocimientos nuevos sobre los animales. No obstante, en futuras investigaciones se concretará más este punto. 2.3. Tratamiento estadístico de los datos Siguiendo los procesos habituales de análisis de fiabilidad de escalas se ha calculado el α de Cronbach para los 42 ítems que componen el cuestionario inicial de Primaria (α=0,78). Teniendo en cuenta los resultados relativos a la correlación ítemtotal y al cálculo del α de Cronbach, se han suprimido los siguientes ítems: i2, i3, i4, i5, i6, i8, i9, i10, i11, i12, i13, i15, i17, i18, i19, i22, i25, i26, i27, i28, i31, i32, i33, i36, i38. Tras ello, volvemos a calcular la fiabilidad de la escala con 17 ítems y se obtiene un valor α de Cronbach de 0,794, ligeramente superior al modelo de escala inicial, pese a la reducción considerable del número de ítems (el α de Cronbach es sensible al número de ítems). La prueba KMO es igual a 0,82 y el test de Bartlett proporciona un valor de 798,001 con significación de 0,000. Los resultados de estos estadísticos indican que la realización de un AFE (Análisis Factorial Exploratorio), es pertinente. El AFE nos ayuda a comprobar si los ítems planteados teóricamente en cinco componentes se agrupan en ellos. 2.3.1. Análisis factorial exploratorio de los ítems El siguiente punto a tratar es, pues, el AFE. A partir de una rotación Varimax obtenemos una agrupación de los ítems en cinco factores, que en conjunto explican el 51,45% de la varianza. Hay algunos ítems que aparecen en varios factores como se puede observar en la tabla VI. El criterio utilizado para la agrupación en un factor u otro está regido por el mayor peso factorial del ítem en el factor. Creemos que la serie de discrepancias o los ajustes factoriales de menor peso como en el caso de i20, i 23, i24, i7, son indicativos de la necesidad de realizar un AFC (Análisis Factorial Confirmatorio) que por las características de este, necesita establecer un marco teórico previo, y a partir de él, estudiar si los datos se ajustan o no al mismo.
Anexo 4 La distribución en relación a los factores es la siguiente: - En el primer factor, encontramos los ítems: i16, i29, i41, i42, i20 - En el segundo factor, aparecen: i30, i40, i37, i35 - En el factor tres: i1, i14, i21, i23 - En el factor cuatro: i34, i39 - En el quinto factor: i24, i7 El Factor uno, se correspondería con el componente 3 de la escala (granja). Encontramos que el ítem 20 teóricamente no se corresponde con el componente de animales de granja, sino al de abandono (C4). También, el i23 del factor 3, debería enmarcarse en el C2 relacionada con el ocio con animales, y no con el componente de placer al que hacer referencia el Factor 3. Por otra parte, respecto al Factor 5, el i7 debería aparecer en el C1 (maltrato por placer), y el i24 tendría que ir al C4 de abandono de animales. Tabla VI. Matriz de componentes rotados Componente 1 2 3 4 5 i16 0,575 0,352 i29 0,591 i41 0,567 i42 0,731 0,293 i20 0,584 0,221 0,236 i34 0,657 i39 0,779 i24 0,724 i1 0,242 0,629 -0,220 i7 0,493 0,238 0,509 i14 0,245 0,514 0,352 i21 0,217 0,690 i30 0,346 0,493 0,235 i23 0,442 0,258 0,333 i40 0,227 0,659 0,241 i37 0,591 0,265 0,299 i35 0,751 Método de extracción: Análisis de componentes principales. Método de rotación: Normalización Varimax con Kaiser.
Anexo 4 Los resultados obtenidos en el AFE nos han servido como una guía orientativa de adecuación de las respuestas al marco teórico de los componentes que conforman la escala de actitud hacia el bienestar animal. Sin embargo, para una mayor precisión se ha procedido a realizar un AFC, para analizar si las respuestas a los ítems se ajustan al marco teórico comentado. Como se aprecia en la tabla anterior de componentes rotados obtenida a partir del AFE, existen ítems con pesos específicos en varios componentes de la escala. Como consecuencia de estos resultados, y guiados por el marco teórico establecido en los componentes de la escala, consideramos necesaria la realización del AFC para comprobar el mejor o peor ajuste de cada ítem con su correspondiente componente teórico. 2.3.2. Análisis factorial confirmatorio de los ítems En el modelo que se presenta en el Grafico I, el ajuste de los datos se aproxima al marco teórico, como queda referenciado en el valor de los índices de ajuste: CMIN/DF =1,520; AGFI=0,919; CFI=0,919; AIC= 252,67 y RMSEA= 0,042. Para obtener este modelo ha sido necesario eliminar algunos ítems para conseguir este ajuste. No obstante, teníamos en cuenta que este proceso iba a ser necesario a lo largo de la validación para adecuar el cuestionario al número de ítems apropiado para la edad de los estudiantes que lo van a responder (Educación Primaria). Algunos de los ítems que se enmarcaban dentro del Componente 2 (maltrato por desconocimiento) han sido integrados en el Componente 1, que pasa a denominarse: Maltrato por placer y por desconocimiento, pues los análisis estadísticos no discriminan entre ambos componentes en cuantía suficiente como para poder asumir su independencia. De la misma manera, el contenido de los mismos podría aunarse en un solo componente como así ha quedado refrendado por los datos estadísticos de ajuste presentados. De esta forma y guiados por los procedimientos estadísticos anteriores realizados en el AFE, así como por el referente teórico expuesto, hemos obtenido un modelo de 4 factores que se puede observar en el gráfico I.
Anexo 4 La definición final de los ítems de la escala de Primaria hacia el bienestar animal con 17 ítems se presenta a continuación: - Componente 1: Maltrato animal por placer y por desconocimiento: i1, i7, i14, i21 - Componente 2: Ocio con animales: i30, i23, i40, i37, i35 - Componente 3: Animales de granja: i16, i29, i41, i42 - Componente 4: Abandono de animales: i20, i34, i39, i24 A continuación se presenta el formato definitivo de los ítems en la escala. Delante de cada enunciado se ha mantenido la referencia anterior para que sea más sencillo comprobar los datos que se han expuesto a lo largo de este anexo.
Anexo 4 Gráfico I. Modelo de AFC para la escala de Primaria sobre el bienestar animal
Anexo 4 ESCALA DE ACTITUD HACIA LOS ANIMALES EN EDUCACIÓN PRIMARIA Para contestar a las cuestiones tenemos que: - Leer los enunciados. - Marcar con una X la respuesta elegida. - Elegir una sola respuesta dentro de cada apartado. - Contestar a todas las preguntas. Rodea tus datos: GENERO CHICO CHICA ¿DÓNDE VIVES? En una ciudad En un pueblo ¿DE DONDE ERES? ESPAÑA OTROS PAÍSES ¿Cuál? COLEGIO CURSO ¿CUÁNTOS AÑOS TIENES? Estoy muy de acuerdo Estoy de acuerdo No sé, me da igual No estoy de acuerdo No estoy nada de acuerdo 1. 1. Los animales sufren, si les pegas les duele. 2. 30. El toro es un animal valiente, que vive para morir en la plaza. 3. 16. Los pastores tienen que ir con palos para golpear a los animales que no obedezcan. 4. 20. Los animales abandonados hacen fea mi ciudad, deberían hacerlos desaparecer. 5. 7. Cuando me aburro me dedico a perseguir animales y hacerles sufrir
Anexo 4 6. 23. Los toros solo sirven para el toreo. 7. 29. Los animales de granja no sienten por eso no importa cómo vivan. 8. 34. Me encantaría ayudar en un refugio de animales abandonados. 9. 14. Cuando mi mascota no obedece, la pego para que sepa que eso está mal. 10. 40. Me da mucha pena ver al toro sufriendo en el ruedo, y ver cómo la gente se divierte. 11. 41. Los animales de granja no tienen por qué tener mucho espacio para vivir, porque van a servirnos de comida a los humanos. 12. 39. Cuando quiero una mascota prefiero ir al refugio de animales y “rescatar” alguno que ha sido abandonado, antes que ir a una tienda. 13. 21. Las peleas entre animales son algo muy divertido 14. 37. Tiene que haber leyes para proteger a los animales y que no sufran 15. 42. Los animales de granja no entienden, ni sufren, por eso se les pega. 16. 24. Cuando me regalan un animal y me canso de él, me encargo de hacerlo desaparecer. 17. 35. Los toros son un espectáculo muy cruel