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2014
91
Ezequiel Briz Villanueva
Estudio de las destrezas
expresivas de comunicación oral
relevantes para el desempeño
profesional: implicaciones sobre el
currículo comunicativo
Departamento
Director/es
Didáctica de las Lenguas y de las Ciencias
Humanas y Sociales
Mendoza Fillola, Antonio
Orejudo Hernández, Santos
Director/es
Tesis Doctoral
Autor
Repositorio de la Universidad de Zaragoza – Zaguan http://zaguan.unizar.es
UNIVERSIDAD DE ZARAGOZA
Departamento
Director/es
Ezequiel Briz Villanueva
ESTUDIO DE LAS DESTREZAS EXPRESIVAS DE
COMUNICACIÓN ORAL RELEVANTES PARA EL
DESEMPEÑO PROFESIONAL: IMPLICACIONES
SOBRE EL CURRÍCULO COMUNICATIVO
Director/es
Didáctica de las Lenguas y de las Ciencias Humanas y Sociales
Mendoza Fillola, Antonio
Orejudo Hernández, Santos
Tesis Doctoral
Autor
2014
Repositorio de la Universidad de Zaragoza – Zaguan http://zaguan.unizar.es
UNIVERSIDAD DE ZARAGOZA
Departamento
Director/es
Director/es
Tesis Doctoral
Autor
Repositorio de la Universidad de Zaragoza – Zaguan http://zaguan.unizar.es
UNIVERSIDAD DE ZARAGOZA
TESIS DOCTORAL
ESTUDIO DE LAS DESTREZAS EXPRESIVAS DE
COMUNICACIÓN ORAL RELEVANTES PARA EL
DESEMPEÑO PROFESIONAL.
IMPLICACIONES SOBRE EL CURRÍCULO
COMUNICATIVO
AUTOR
Briz Villanueva, Ezequiel
DIRECTOR/ES
Mendoza Fillola, Antonio
Orejudo Hernández, Santos
FACULTAD DE EDUCACIÓN
Departamento de Didáctica de las Lenguas y de las Ciencias Humanas y
Sociales
2014
A Blanca Vallejo Dacosta,
mi esposa, mi am or, mi cómplice y todo,
aun en la distancia.
A mis hijos: Ezequiel, Luis y Blanca,
siempre en el al ma.
A mis padres, Manuel y Julia,
mi amor y agradecimiento por t odo.
A mis alumnas y alumnos, mi afecto
por su simpatía, su amistad
y por lo mucho que he aprendido con ellos.
Agradecimientos
La realización de esta tesis ha sido una tarea larga y com pleja. Muchas personas han
colaborado en su impulso y realización, y a t odas ellas quiero m ostra rles mi más sincero
afecto y agradecimiento. Desde la p erspectiv a personal, he de de stacar el impulso que
me han proporcionado todos los compañeros de m i departamento. En prim er lugar, a
Javier Salvanés, primero profes or, luego, com pañero y amigo, por su afecto, su fe en mí
y su ánimo para dedicarm e a la docencia de Didáctica de la Lengua en la Facultad de
Educación. Sin ese estímulo, este trabajo difícilmente podría haberse iniciado.
Quiero recalcar el apoyo y orientación proporcionado por el director de la misma,
Antonio Mendoza. Desde que le conocí en Barcelona en 1997, me brindó un afecto y
colaboración que se han mantenido en el tiem po dando lugar a la presentación de este
trabajo. Igualmente, debo agradecer la codir ección del profesor Sa ntos Orejudo que ha
contribuido de forma importante a la real ización y la ilusión en la tarea.
Quiero dar las gracias a la propia Universi dad y a mi Departam ento por el apoyo y el
aliento para iniciar y desarro llar el pro ceso investiga dor, particularm ente a Pilar
Morterero y Rosa Tabernero. En sucesivas etapas de dirección del departamento
fortalecieron los estudio s de doctorado y la labor investigad ora en el área de didáctica
de la lengua y la litera tura y, adem ás, me anim aron afectuosam ente a avanzar en la
investigación.
No puedo olvidar a Félix Pellicer, ya falleci do, por su acertada enseñanza inicial de
esta materia que dejó una significativa hue lla en m í. A mis compañeras Milagros
Llorente, por su apoyo en la tarea, y Marta Sanjuán, por su amistad y por su interés en
el debate sugerente sob re esta temática. He de señalar también la positiva influencia que
profesores de otros departamentos han tenido en mi trabajo. En es e sentido, destacaré a
los profesores Antonio Bernat y María Antonia Martín que me proporcionaron afecto y
guía desde el ámbito pedagógico y lingüístico.
He de dar las gracias también por su generosa colaboración a los doctores que
colaboraron en la validaci ón del cuestionario de la in vestigación. Tam bién, por su
magnífica cooperación, a los directores y técnic os de recursos humanos que participaron
en la encuesta piloto y en la encuesta definitiv a. Todos ellos aportaron s u esfuerzo con
el fin de contribuir a mejora r nuestro sistem a educativo.
Finalmente, debo agradecer el apoyo incondi cional de mi familia. Por un lado, a m is
padres, Manuel y Julia, por su amor y porque me inculcaron unos valores que siempre
han dirigido mi actuación. Quiero recordar espe cialmente la influencia de m i padre, por
su modelo, su enorm e e infatigable vocación de m aestro, que supo transmitirm e de
manera continua su experiencia y saber pedagógico. Tam bién el apoyo de mis queridos
hermanos, Manuel, María José y, particul armente, de Francisco Javier, m aestro e
inspector de educación, por sus sugerentes reflexiones sobre el m undo educativo.
De forma muy especial, debo agradecer el am or y comprensión de mis hijos:
Ezequiel, Luis Eduardo y Blanca, que siem pre me han animado en este largo proceso.
Quiero manifestar un agradecim iento ex cepcional a m i esposa, Blanca, también
profesora, una mujer especial, que no solo m e proporcionó su amor, su absoluto apoyo
emocional, sino que gracias a su gran fo rm ación, capacidad y experiencia docente
realizó oportunas sugerencias.
Metodología activa 376
M. intuitiva o basada en la realid ad 376
M. basada en el aprendizaje significativo 376
M. de aprendizaje por descubrimiento 377
M . c i e n t í f i c o 377
M. de resolución de problemas o casos 378
Servicio a la comunidad 379
Proyectos, tareas y de secuencias didácticas 379
5.9.4. Según la interacción educativa 381
5.9.4.1. Individualización 381
5.9.4.2. Socialización 381
M. participativa 381
M. cooperativa o colaborativa 382
5.10. Actividades 387
5.10.1. Actividades comunicativas 390
5.10.2. Actividades paracomunicativas 391
5.10.3. Secuenciación de las actividades 394
5.11. Evaluación 401
5.11.1. Objeto de la evaluación: qué evaluar 407
5.11.2. Agente de la evaluación: quién evalúa 408
5.11.3. Momento de la evaluación: cuándo evaluar 410
5.11.4. Fin de la evaluación: para qué evaluar 411
5.11.5. Modo de la evaluación: cómo evaluar… 413
5.11.6. Modo de la evaluación: cómo evaluar… 417
5.11.7. Instrumentos de evaluación 418
Conclusiones del marco teórico 423
PARTE III. Diseño de la investigación 433
6. Diseño y metodología de la investigación 433
6.1. Problema, objetivos, hipótesis y variables y preguntas 434
6.1.1. Problema 434
6.1.2. Hipótesis principales 436
6.1.3. Preguntas de la investigación 436
6.1.4. Objetivos 438
6.1.5. Variable principal 438
6.2. Metodología de investigación 441
6.2.1. Paradigmas 441
Concepto de paradigma 441
Tipos de paradigmas 442
Elección del paradigma 444
6.2.2. Métodos 444
Según la lógica de la investig ación o el proceso formal. 444
Según el grado de abstracción o finalidad. 445
Según la naturaleza de los datos y el tipo de medición y diseño 445
Según la manipulación de variables o… de la investigación 446
Según su dimensión temporal 447
Según las fuentes de información 448
Según el lugar o marco 448
Según el ámbito de investigación 448
Según el tratamiento de los datos 449
6.2.3. Procedimiento de recogida de datos: encuesta 449
6.2.4. Instrumento: cuestionario. C onstrucción y características 452
Canal y presentación 452
Estructura f ormal del cuestion ario 453
Contenido de las preguntas. 453
Forma y secuencia de las preguntas 454
Protocolo de elaboración del cuestionario 456
6.3. Contexto, población y muestra 459
6.3.1. Contexto 459
6.3.2. Población 459
6.3.3. Participantes 461
7. Los contenidos y preguntas del cuestionario 469
7.1. Variables 470
7.1.1. Ámbitos de variabilidad cuantitativa 470
7.1.2. Ámbitos de variabilidad cualitativa 472
7.2. Hipótesis 479
7.3. Bloques de contenido y preguntas del cuestionario 479
7.3.1. Bloque 1. Concepto y relevancia de CCO 480
P01. CCO/Relevancia conceptual 482
P02. CCO/Concepto personal 482
P03. CCO/Relevancia general 484
P04. CCO/Relevancia demográfica 485
P05. CCO/Incidencia personal 486
P06. CCO/Incidencia laboral 487
P07. CCO/Incidencia organizacional 488
P08. CCO/Incidencia sociolaboral 489
7.3.2. Bloque 2. CCO y empleabilidad 490
P12. CCO/Evaluabilidad 492
P13. CCO/Instrumentos de selección 493
P16. CCO-Tipos/empleabilid ad 494
P18. C. transversales/ empleabilidad 496
P20. CCO-Conductas/empleabilidad 499
P21. C. Técnica/empleabilid ad 502
7.3.3. Ajuste de la formación y del nivel de CCO al mundo laboral 503
P09. Nivel Formativo/CCO por generaciones 505
P10. CCO/ Nivel general 506
P11. CCO/ Nivel por titulación 506
P14. CCO/Agentes formativos de CCO 508
P15. Tipos de CCO/Niveles por cualificación 510
P17. CCO/ Factores explicativos 513
P22. Ajuste for mación-empleo 514
P24. Tipos de desajuste form ación-empleo 515
P25. CCO/ Asignaturas universitarias 517
7.3.4. Bloque 4. Orientaciones didáctic as para el desarrollo de CCO 518
P19. C. transversales/Valor para CCO 520
P23. Contenidos de ALL/empleabilid ad 522
P26. Objetivos CCO/empleabilidad 524
P27. Pautas comunicativas/ empleabilidad 526
P28. Adecuación/Evaluación de CCO 528
P29. Adecuación/Orientaciones didácticas 530
P30. Adecuación/Actividades formativas 532
7.3.5. Bloque 5. Miscelánea 534
PARTE IV. Resultados y conclusiones 535
8. Resultados. 535
8.1. Resultados del Bloque 1. Concepto y relevancia de CCO 537
8.1.1. Resultados de las pre guntas del bloque 1 538
P01. CCO/Relevancia conceptual 538
P02. CCO/Concepto personal 538
P03. CCO/Relevancia general 542
P04. CCO/Relevancia demográfica 544
P05. CCO/Incidencia personal 546
P06. CCO/Incidencia laboral 550
P07. CCO/Incidencia organizacional 551
P08. CCO/Incidencia sociolaboral 555
8.1.2. Bloque 1. Análisis de los datos 557
8.2 Resultados del Bloque 2. CCO y empleabilidad 561
8.2.1. Resultados de las pre guntas del bloque 2 562
P12. CCO/Evaluabilidad 562
P13. CCO/Instrumentos de selección 565
P16. CCO-Tipos/empleabilid ad 567
P18. C. transversales/ empleabilidad 570
P20. CCO-Conductas/empleabilidad 577
P21. C. Técnica/empleabilid ad 591
8.2.2. Bloque 2. Análisis de los datos 594
8.2.3. Problema 1. Análisis de los dato s obtenidos en los bloques 1 y 2 596
8.3. Resultados del Bloque 3. Ajuste de la formación
y del nivel de CCO al mundo laboral 598
8.3.1. Resultados de las preguntas del Bloque 3 599
P09. Nivel Formativo/CCO por generaciones 599
P10. CCO/ Nivel general 600
P11. CCO/ Nivel por titulación 600
P14. CCO/Agentes formativos de CCO 602
P15. Tipos de CCO/Niveles por cualificación 606
P17. CCO/ Factores explicativos 610
P22. Ajuste for mación-empleo 613
P24. Tipos de desajuste form ación-empleo 615
P25. CCO/ Asignaturas universitarias 620
8.3.2. Bloque 3. Análisis de los datos 622
8.4. Resultados del Bloque 4. Orientaciones didácticas
para el desarrollo de CCO 624
8.4.1. Resultados de las preguntas del bloque 4 625
P19. C. transversales/Valor para CCO 625
P23. Contenidos de ALL/empleabilid ad 628
P26. Objetivos CCO/empleabilidad 632
P27. Pautas comunicativas/ empleabilidad 636
P28. Adecuación/Evaluación de CCO 640
P29. Adecuación/Orientaciones didácticas 645
P30. Adecuación/Actividades formativas 648
8.4.2. Bloque 4. Análisis de los datos 651
8.4.3. Problema 2. Análisis de los dato s obtenidos en los bloques 3 y 4 653
8.5. Resultados del Bloque 5. Aportacion es escritas de los informantes 656
9. Conclusiones 659
9.1. Problema 1 660
9.2. Problema 2 667
9.3. Conclusiones 673
Concepción de la comunicación y el lenguaje 673
CCO y su relevancia 673
Empleabilid ad, competencias y CCO 674
Perfeccionamiento de la formación 675
Aprendizaje de la CCO 676
Enfoque y orientación de la formación 677
9.4. Recomendaciones y perspectivas de futuro 680
Bibliografía 685
Anexo 0 (en papel). Cuestionario COFE3. Comunica ción oral
y formación para el empleo
Anexos
(en formato digital)
Anexos. Volumen 1
Prueba de jueces y encuesta piloto
Anexo 1. Prueba de jueces del cuestionario COFE1
Anexo 1.1. Informe de la prueba de jueces del cuestionario COFE1
(107 páginas).
Anexo 1.2. Cuestionario COFE1 para su evaluación por los jueces
(28 páginas).
Anexo 1.3. Prueba de jueces o expertos. Instrumento de evaluación de la
validez del cuestionario COFE1
(19 páginas)
Anexo 2. Encuesta piloto co n el cuestionario COFE2
Anexo 2.1. Informe de la encuesta piloto del cuestionario COFE2
(68 páginas).
Anexo 2.2. Cuestionario COFE 2 para su cumplimentación por los
informantes de la encuesta piloto
(25 páginas).
Anexos. Volumen 2
Informe completo de resultados de COFE3
Anexo 3. Informe completo de resultados. Encuesta con el cuestionario COFE3.
Comunicación oral y formación para el empleo
Anexo 3.0. Características generales de la encuesta 1
Anexo 3.1. Bloque 1. Concepto y relevancia de CCO 9
Pregunta 1/2… 11
Pregunta 3… 19
Pregunta 4… 24
Pregunta 5… 28
Pregunta 6… 38
Pregunta 7… 43
Pregunta 8… 51
Anexo 3.2. Bloque 2. CCO y empleabilidad 57
Pregunta 12… 59
Pregunta 13… 69
Pregunta 16… 77
Pregunta 18… 85
Pregunta 20… 103
Pregunta 21… 131
Anexo 3.3. Bloque 3. Ajuste de la formación y del
nivel de CCO al mundo laboral 139
Pregunta 9… 141
Pregunta 10/11… 144
Pregunta 14… 151
Pregunta 15… 158
Pregunta 17… 170
Pregunta 22… 178
Pregunta 24… 183
Pregunta 25… 195
Anexo 3.4. Bloque 4. Orientaciones didácticas
para el desarrollo de CCO 201
Pregunta 19... 203
Pregunta 23… 211
Pregunta 26… 221
Pregunta 27… 230
Pregunta 28… 238
Pregunta 29… 249
Pregunta 30… 259
Anexo 3.5. Bloque 5. Aportaciones escritas
de los informantes 267
Anexo 3.6. Aportaciones adicionales completas
y clasificadas de los informantes 271
Anexos. Volumen 3
Anexo 4. Competencias
Anexo 4.0. Marco normativo de la enseñanza
por competencias en el ámbito universitario 1
Anexo 4.1. Marco normativo de la enseñanza
por competencias en el ámbito no universitario 17
Anexo 4.2. Normativa sobre la competencia
comunicativa como competencia clave 23
Anexo 4.3. La competencia en comunicación
lingüística y otras competencias básicas 27
Anexo 4.4. Corpus de referencias a la competencia
de comunicación en los documentos oficiales
de las universidades españolas 39
Anexo 4.5. Análisis del conten ido de las referencias
a la competencia de comunicación
en documentos de las universidades españolas 95
Anexo 4.6. Análisis y clasific ación de las referencias
a la competencia de comunicación
en las universidades españolas por áreas 111
Anexo 5
Variables e hipótesis
Anexo 5.1. Variables 1
Anexo 5.2. Hipótesis específicas 17
I NTRODUCCIÓN
1
Introducción
Se presenta esta tesis titulada: Análisis de las destrezas ex presivas de comunicación
oral relevantes para el de sempeño profesional. Implicac iones sobre el currículo
comunicativo . La intención al realizarla ha sido la de aproximarse a la realidad social
española y aragonesa, y consul tar con el mundo laboral, con las personas encargadas de
la selección y dirección de personal en las organizaciones públicas y privadas (150
personas) con el objeto de observar las destrezas de com unicación oral que se
consideran más significativas para acceder al empleo y las necesidades de form ación
más relevan tes en este aspecto. Nuestro objetivo es disponer de inform ación de la
realidad para perfeccionar la enseñanza de la comunicación oral en el sistema educativo
de manera que resulte funcional para la vid a real y profesional, pero sin caer en el
utilitarismo, es decir, sin renunciar a una di mensión integral que tenga en cuenta la
necesidad de preparar al alum nado para integrarse en la vida social, cultural y
académica. A continuación, presen to las motivaciones personales que suscitaron el
interés por este tema y, finalm ente, la estruc tura que tiene la tesi s para proporcionar una
visión global de la misma y orientar su lectura.
Desde la perspectiva personal , puedo decir que el tema de la com unicación y el
lenguaje siempre me ha parecido fundam ental . Nos comunicamos en la fam ilia, en el
barrio, en el trabajo, en el centro educativo, etc. En todos estos contextos se requieren
ciertas habilidades para re lacionarse adecuadam ente con los demás, para poder
expresarnos y dialogar, para conocernos a nosotros mismos y entender a los otros, para
llegar a acuerdos, para aprender o enseñar, para expresar sentimientos, para solicitar
ayuda, para obtener inform ación, etc. Mi vocación hacia el conocim iento y la enseñanza
del lenguaje me llevó a realizar lo s estudios de Profesor de E.G.B. en la especialidad de
Lengua Castellana y, a continuación, los de Filología Hispánica y Ciencias de la
Educación. Trabajando en la enseñanza unive rsitaria y no universitaria he podido
comprobar que las orientaciones didácticas del profesorado y los libros de texto son
distantes de una enseñanza eficaz de las habilid ades prácticas de la comunicación de
forma que se dedica muy poco tiempo a la lectura co mprensiva y expresiva, a la
expresión escrita, a la compre nsión y a la expresión oral.
Como profesor de Didáctica de la Lengua de la Facultad de Educación d e Zaragoza,
siempre he sondeado la experiencia de m is alumnos, futuros maestros y profesores de
I NTRODUCCIÓN
2
secundaria, sobre la formación comunicativa re cibida a lo largo de la escolaridad. Aun
reconociendo una leve m ejoría de este as pecto en los últimos años, la respuesta
mayoritaria siem pre ha sido que el lenguaje oral ha esta do muy desatendido, de manera
que muchos de ellos nunca habían recita do un poem a, habí an expuesto oralmente un
tema, habían participado en activ idades de dram atización o teatro o habían leído
expresivamente textos literarios. Solo algunos planteaban su experiencia en actividades
muy puntuales o aisladas en estos aspectos, dependiendo de las actitudes y el estilo
docente del profesor. Muchos, además, s ugerían que estas escasas actividades no
siempre eran gratas o a m enudo estaban mí nim amente dirigidas por lo que solían
resultar poco motivadoras. Ante esta si tuación uno puede preguntarse por qué no hay
tiempo en los centros educativo s en los que los alumnos perm anecen tantos años para
realizar actividades de com unicación auténtica. P aradójicamente, diversas
investigaciones han señalado que el profesorado considera qu e el lenguaje oral es muy
importante en la form ación del alumnado. Además , la legislación de los últim os años ha
subrayado de manera explícita la obligación de atender esta form ación con bloques de
contenido específicos, in cluso la necesidad de tratarla de form a transversal en todas las
asignaturas del currícu lo.
Desde mi punto de vista, la escasa atención a este aspecto por part e de libros de texto
y profesorado se debe en buena medida a la s carencias de un mode lo didáctico adecuado
que proporcione una orientación clara y prec isa para la enseñanza de la comunicación
oral. El modelo logocéntrico que se utiliza en la m ayoría de los contenidos educativos
no es aplicable a este ámbito. Se requiere una actuación didáctica diferente, m ucho más
práctica, activa, dinámica, que exige un tiem po y un esfuerzo por parte del profesor y el
alumno. En ese sentido, es preciso investigar sobre este tema para proporcionar al
profesorado orientaciones coherentes y exp lícitas sobre las dest rezas y conocimientos
que son relevantes, qué conten idos son los apropiados, qué m étodos específicos son más
convenientes, qué actividades hay que realizar , cómo evaluar, etc. Esta investigación
pretende ser, simplemente, una aportación más que ayude al profesorado a tener una
visión más clara de cóm o podemos m ejorar la com petencia de comuni cación oral de los
alumnos, en la firm e creencia personal de que los alumnos que disponen de un nivel
adecuado de competencia de com unicación oral podrán desarrollar una vida más rica y
equilibrada, podrán integrarse en dive rsidad de am bientes, tendrán mayores
P ARTE I . M ARCO DE LA INVE STIGACIÓN Y ESTADO DE LA C UESTIÓN
9
comunicación oral y se expresan ob jetivos educativos acertados, la práctica educativa
cotidiana a menudo no sigue el cam ino más adecuado para conseguirlos. Parece haber
confusión en cuanto a los contenidos, lo s métodos y técnicas, las actividades, los
recursos didácticos o los medios de evalua ción que deben utilizarse . Una razón de este
estancamiento es el peso de la tradición escolar y la preponderancia de los m odelos
formalistas, centrados en la erudición y el m emorismo. Además, puede haber otro
motivo que merece nuestra atención y que supone un lastre p ara la innovación docente:
la vaguedad y escasez de los recursos didáctic os y las propuestas pa ra la enseñanza de
la comunicación oral y la carencia de modelos didácticos nuevos, claro s y
suficientemente fiables en este campo de notable comp lejidad.
e) La enseñanza de la competencia de comunicación oral puede perfeccionarse .
Se da cierta insatisfacción con los resultados obtenidos en este ám bito por parte de
los miembros de la comunidad educativa. No basta con pensar que algo es im portante,
sino que hay que actuar de manera consiste nte. Es conveniente disponer de datos
precisos y rigurosos que contribuyan a mejorar es te currículo específico, en sus diversos
aspectos: objetivos, competencias, contenidos , recursos y actividad es, evaluación, etc.
f) La enseñanza de la comunicación de be tener en cuenta las necesidades
sociales y laborales en este ámbito.
Consideramos que es esencial que la so ciedad y, en este caso co ncreto, las
organizaciones de trabajo nos proporcionen información sobre las necesidades reales de
habilidades de comunicación oral para integrars e en el plano social y profesional, pues
ello puede facilitar la acción educativa y la toma de decis iones ajustadas de
perfeccionamiento del currículo, d e los programas educativos y, en definitiva, del
proceso de enseñanza-aprendizaje en un ámb ito tan relevante. Siendo esencial la
investigación sobre educación realizada por educadores, las observaciones sobre las
carencias y necesidades que surgen directam ente desde la realidad social y laboral
pueden contribuir a mejorar el currículo pa ra que responda de manera adecuada a las
exigencias del mundo actual. Los problem as de investigación educativa no pueden
resolverse exclusivamente de sde dentro del sistem a educa tivo, sino que debe participar
toda la sociedad.
P ARTE I . M ARCO DE LA INVE STIGACIÓN Y ESTADO DE LA C UESTIÓN
10
g) Los directores de recursos humanos o de personal de las organ izaciones de
trabajo pueden aportar información relevante.
Las personas encargadas de la gestión de personal o de recursos humanos son
profesionales cualificados de elevada responsabilidad y preparación que toman
decisiones relativas al acceso, salida, manten imiento o promoción de empleados dent ro
de las organizaciones de trabajo. Estas decisi ones se basan en la cantidad y calidad del
trabajo o cualificación de los em pleados. La competencia de comunicación uno de los
aspectos más relevantes y objeto de evaluación. La experiencia de estos profesionales
puede aportar mucha luz, una perspectiv a enriquecedora, sobre las necesidades
formativas y las orientaciones educativas pa ra la enseñanza de la com unicación oral.
1.1.2. Tema y propósito
Conscientes de esta situación, el tema de esta investigación es la descripción de las
habilidades expresivas de com unicación oral especialmente relevantes para el eficaz
desempeño profesional, desde el punto de vi sta, las percepciones, el juicio y la
experiencia de los profesionales responsables de la dirección, valora ción o selección de
personas para el desempeño de empleos en diversidad de ám bitos laborales
representativos de la sociedad actual. El propósito es el de perfecc ionar el currículo
específico de este asp ecto en las diversas etapas del sistem a educativo formal (con
especial atención a la Educación O bligatoria) de m anera que sea coherente y responda
de forma efectiva a las necesidades form a tivas de los ciudadanos y facilite su
integración laboral.
1.1.3. Acotación del campo
La acotación del cam po describe las restri cciones, el alcance de la investigación.
Debemos plantear algun as indicaciones sobre los lím ites del estudio, a fin de especificar
su extensión y evita r la supe rficialidad o la confusión.
1. El objetivo es detallar de manera exclusiva las des trezas comunicativas
expresivas del lenguaje oral, por lo que quedan excluidas del estudio otras
competencias, habilid ades o destrezas de tipo técnico, profesio nal o comunicativo. El
estudio específico del dominio de lenguas ex tranjeras o de las destrezas de lectura o
de escritura, por ejemplo, provocaría una ex tensión excesiva, haciendo m enos viable
y más superficial la investigación. Sí se estudian, en su caso, de forma puntual las
P ARTE I . M ARCO DE LA INVE STIGACIÓN Y ESTADO DE LA C UESTIÓN
11
relaciones e ntre las destreza s objeto de la investigación y otras, a efectos de
comparar su relev ancia para la empleab ilidad y para el proceso educativo.
2. Aunque sería deseable estudiar las de strezas expresiv as de comunicación oral
de cada empleo particular, esto no es viable por su extensión ni apropiado para el
objetivo didáctico de la inve stigación actual, ya que el objetivo es concretar las
destrezas comunicativas m ás re levantes para la mayoría de los em pleos y establecer
un currículo comunicativo adecuado. Por e llo, cuando sea preciso, procederem os a
estudiar las destrezas en general por cat egorías profesionales, por generaciones o
niveles de cualificación.
3. Aunque el estudio abarca todas las etapas educativas, el currículo
comunicativo que será estudiado con m ayor atención y profundida d será el de la
Educación Obligatoria, es decir, Edu cación Prim aria y Educación Secundaria
Obligatoria, ya que son las etapas educativ as que deben cursar todos los ciudadanos.
4. En cuanto a la interpretación de los resultados, hay que considerar que los
resultados se referirán únicam ente a los ju icios, percepciones y valoraciones de los
informantes, por lo que no deben inte rp retarse como una verdad dogm ática y
definitiva, sino com o la descripción de la perspectiva sobre el tem a de un grupo de
personas con determinadas características y experiencia. E sa perspectiva, sin duda,
puede enriquecer de manera sustanci al nuestro conocim iento del tema.
5. En cuanto a las fuentes con sultadas, hay que advertir la extrem a extensión y
complejidad del tem a, con un acentuado carác ter interdisciplinar que in cluye
orientaciones pedagógicas, didácticas, f ilosóficas, psicológicas, sociológicas,
semióticas, lingüísticas, retóricas, económ i cas y empresariales, de metodología de
investigación, etc. Por ello, ante tal cantidad de informaci ón disponible, será preciso
seleccionar aquellas fuentes y documentos c on m ayor vigencia actual y aceptación en
la comunidad científica, que permitan alcanzar los objetivos de la inve stigación de
manera razonable, siendo tarea inviable una revisión detallada de todas las
perspectivas. Es preciso subrayar que la i nvestigación se realiza en el campo de la
Didáctica de la Lengua por lo que, sin re nunciar a la atención a otros ámbitos de
manera selectiva, ese será el cam po pr incipal de fundamentación y de referencia:
P ARTE I . M ARCO DE LA INVE STIGACIÓN Y ESTADO DE LA C UESTIÓN
12
aportar perspectivas inn ovadoras de ense ñanza de la com petencia de comunicación
oral desde el análisis de la realidad social y laboral.
1.1.4. Justificación, relevancia y cons ecuencias de la investigación
El tema de esta inv estigación encuentra su relevan cia y justific ación inicial para ser
desarrollada, entre otros, en los siguientes argumentos:
a) Relevancia personal : El perfeccionamiento del sistema de form ación de las
habilidades de comunicación oral puede contribuir a la empleabilidad de los
ciudadanos, perm itiendo un mejor ac ceso al empleo, así com o al mantenim iento
o a la promoción. La competencia d e comunicación oral es un factor im portante
de empleabilidad por lo que su desarrollo e s esencial para e l desarrollo personal,
la integració n social y la estabilid ad emocional.
b) Relevancia social y organizacional : La conveniencia y func ionalidad social de
esta investigación s e percibe si tene mos en cuenta que la información que aporte
puede permitir que el sis tema educativo se ajuste en m ayor medida y con mayor
precisión a las necesidades form ativas re queridas en el mundo presente por los
ciudadanos, las organizaciones de trabajo y la sociedad en general. Lo s datos
que surgen de la m isma pueden orientar el perfeccionam iento de la formación
comunicativa. Precisamente, el objetivo de la investigaci ón es adecuar esta
formación a las exigencias del mundo presente, superando modelos
excesivam ente formalistas o academ icistas que no tienen en cuenta de manera
suficiente las demandas act uales de la sociedad.
c) Relevancia práctica, profesional y laboral : El trabajo de cam po proporciona
datos reales y representativos de las ex igencias y necesidades de com unicación
oral del mundo laboral. El perfeccionam iento de la form ación puede facilitar el
acceso al mundo laboral de profesionales mejor preparado s para afrontar las
situaciones cada vez más com plejas que se presentan, mejorando el desempeño y
el rendimiento de los em pleados en las organizaciones de trabajo. Esta
investigación pretende un mayor ajuste del currículo a las necesidades del
desempeño profesional.
P ARTE I . M ARCO DE LA INVE STIGACIÓN Y ESTADO DE LA C UESTIÓN
13
d) Relevancia escolar y académica : La investigación puede contribuir a impulsar
la innovación educativa al incidir en un cambio signifi cativo en el m odelo de
comunicación en los centros educativos, así co mo a perfeccionar las prácticas
escolares de enseñanza, aprendizaje y ev aluación de la lengua oral, e igualm ente,
sugerir estrategias para at ender a las necesidades de form ación de los alumnos y
las necesidades de perfeccionamiento de los prof esores.
e) Relevancia científica y teórica : E l objetivo de la cien cia es proporcionar datos
y principios rigurosos que proporcionen una descripción precisa de la realidad
con el objetivo de conocerla y esta blecer predicciones y actuaciones
fundamentadas. Se trata, en definitiva, de generar conocimiento. En este caso, la
investigación realizada pue de contribuir a la evoluc ión de l ámbito científico
específico de la Didáctica de las Lenguas al presentar inf ormación detallada
sobre el papel de la com unicación or al en las organizaciones y sobre las
destrezas comunicativas orales esen ciales en la vida profesional que deben ser
objeto de formación. Desde esta perspectiv a, podemos disponer de fundam entos
para plantear algunas bases de un modelo de didáctica de la lengua oral o, al
menos, orientaciones y sugerencias fundada s para el diseño de l currículo con un
ajuste más adecuado a la realidad actual. Se estudia un tema sobre el que
disponemos de datos fragm entarios y a menudo intuitivos. Por consiguiente, los
resultados de la investigación pueden aportar información concreta sobre las
destrezas comunicativas rele vantes para la vida soci al y profesional. Además,
pueden contribuir al desarrollo de una ense ñanza sistemática de la lengua oral y
un currículo comunicativo y realista, y m ejorar aspectos concretos com o:
a) Orientación de los objetivos educativos
b) Orientación de contenidos
c) Orientación de actividades
d) Orientación de metodología y recursos
e) Orientación de la evaluación
f) Orientación de la secuen ciación del proceso educativo
f) Relevancia metod ológica : La construcción de un nuevo instrum ento de
investigación (un cuestiona rio) que perm ita mejorar el sistema educativo
mediante el estudio de necesidades en la realidad es relevante, pues pue de dar
P ARTE I . M ARCO DE LA INVE STIGACIÓN Y ESTADO DE LA C UESTIÓN
14
lugar a estudios posteriores de profundización o extrapolarse a otros ámbitos o
temas de estudio. Adem ás, permite perfil ar en m ayor medida el concepto de
competencia de com unicación oral. Tamb ién resulta innovador prestar atención
a un tipo de población que normalmente no participa en investigación didáctica
pero que, paradójicamente, puede aportar ideas significativas para su avance.
En definitiva, considera mos que la investigación es re levante, está justif icada y
puede tener consecuencias positivas para los ciudadanos, para el sistem a educativo, para
las organizaciones de trabajo, pa ra el ámbito c ientífico didá c tico y para la sociedad en
general.
1.2. El estado de la enseñanza de la competencia de comu nicación oral
Proporcionar orientaciones para un modelo di dáctico consistente de la CCO requiere
un análisis previo del modelo didáctico que sustenta de form a patente o latente las
prácticas docentes que observam os en la real idad educativ a, así como las dificultades
que plantea. Aquí, centrando el foco sobre la CCO, surgen varios aspectos íntimamente
relacionados: cómo se adquiere o aprende con el objeto de di lucidar el grado de interés
que tiene la formación com unicativa; cómo se enfoca la enseñanza o qué m odelo
didáctico fundamenta la práctica; q ué contenidos se en señan y el papel de la oralidad
entre los mism os; cómo se enseña y cuál es el grado de efectividad de los m é todos
didácticos; qué recursos están a disposición del profesor y cuál es validez didáctica de
los mismos; finalm ente, cómo se evalúa y qué nivel de CCO se observa en el alum nado.
1.2.1. El aprendizaje. La fo rmación comunicativa
Una creencia social bas tante generalizada, inclu so entre el profesorado, es que el
lenguaje oral se adquiere de ma nera natural, simplemente mediante el paso del tiem p o y
el contacto social. Esta postura ha sido am pliam ente criticada desde el punto de vista
didáctico (Casalm iglia, 1991: 39; Nussbaum, 1991: 61; Cassany et al., 1994: 134; Cros
y Vilà, 1996: 174; Bastons, 1997: 967; Ruiz Bikandi, 1997: 11; Del Río y Sánchez,
1996: 3; Núñez, 2001: 87; Ramírez, 2002: 69; Prado, 2004: 141; Larreula, 2005: 48;
Vilà, 2005: 12 y 29; Vilà, 2005a: 11). Los tres factores que se incluyen en este juicio
(naturalismo, maduración y socialización ) ti enen un carácter sumamente lógico e
intuitivo pero, como veremos, representa n únicam ente una verdad incompleta. Hoy,
P ARTE I . M ARCO DE LA INVE STIGACIÓN Y ESTADO DE LA C UESTIÓN
15
superada la polémica entre los partidarios del factor hereditario y los defensores de la
relevancia d el ambiente, en la que am bos explican una parte de la actuación y del
desarrollo h umano, sabem os que las aptitudes y competencias no son estáticas y
predeterminadas ni se lim itan a procesos madur ativos rígidos, sino que dentro de ciertas
pautas cronológicas de desa rrollo evolutivo son modificab les y que con una adecuada
estimulación intencional, m ediante proces os form ativos, pueden alcanzar elevados
niveles de desarrollo. Cros y Vilà (1996: 174) recogen una modalidad extrema de esta
creencia en una adquisición na tural de la oralidad:
[...] se tiende a considerar que la competencia oral, tanto en sus usos formales
como en los informales, se adquiere y se desarrolla de forma natural sin que sea
necesario enseñarla de forma si stemática, a diferencia de la len gua escrita que
requiere un trabajo propiamente escolar.
Considerando que el niño ha adquirido su id ioma a los cinco o seis años, "según estas
creencias, no sería n ecesario que la escuela realizara ningún trabajo es pecífico de lengua
oral" (Del Río y Sánchez, 1996: 3). De hec ho, observamos ciertos estadios regulares de
adquisición del idioma o idiom as con los que es tá en contacto en la etapa infantil (0-6
años). También sabemos que la comprensión es anterior a la expres ión, de forma que el
niño (y la persona en gene ral) es capaz de entender mucho m ás de lo que puede
expresar. En líneas generales, es verdadera la idea de que el niño adquiere el lenguaje,
las reglas básicas del código, de manera natura l, como vemos en la realidad inmediata y
como sugieren los planteamientos innati stas. Sin embargo, hay que destacar la
diversidad interindividual del nivel de competencia com unicativa que lleva a rechazar
la idea de un desarrollo evolutivo homogé neo, ya que pueden observarse las diferencias
perceptibles entre niños educados en diferentes ambientes con consecuencias sobre la
vida personal, académ ica y laboral. Además, la adquisición del lenguaje no da lugar de
forma inmediata al d esarrollo de una com p etencia comunicativa que perm ita al niño
desenvolverse adecuadamente en contextos formales e inform ales. En ese sentido, el
dominio básico del código no supone en absoluto disponer de la com petencia
comunicativa ni siquiera para el uso adecua do del discurso oral inform al. El sistema
educativo formal y la form ación comunicativa específica juegan un papel esencial en el
acceso al discurso oral o es crito, formal o informal.
También es indudable q ue un ambiente familia r y social estimulante puede intervenir
y facilitar ese proceso. Además de los códigos sociolingüíst icos, m uchos trabajos han
P ARTE I . M ARCO DE LA INVE STIGACIÓN Y ESTADO DE LA C UESTIÓN
16
señalado las diferencias de código asociadas a variables so cioculturales (Rondal, 1984;
Bernstein, 1985; González Sánchez, 1987; Tough, 1987; Barca, 1988; Vez, 1989;
Tusón, 1991; Bueno, 1993). La cantidad y calid ad del lenguaje util izado en el m arco
familiar, el modelo comunicativo y las pautas de interacción en las que la vida del niñ o
transcurre durante la infancia van a jugar un papel fundamental en el desarrollo de la
competencia de com unicación oral. Hay estudi os que muestran las consecuencias de los
modelos inapropiados. Algunos, por ejemplo, demuestran que los niños que viven en
guarderías, hospitales u otras instituciones alejados de su s padres, mantienen después
durante mucho tiem po retrasos de lenguaje a pesar de una escolaridad adecuada (Madrid
y Manrique, 1984). Shum (1988) mostró las di ferencias de desarrollo lingüístico de dos
parejas de niños, unos educados en el ámbito fam iliar y otros en una institución de
menores adecuadam ente atendidos, y sugirió ciertas p autas sociocomunicativas para
estimular las habilidades: com unicación pers onalizada con el niño, adaptación a su nivel
de desarrollo y afectividad. En definiti va, unas estrategias de com unicación de las
familias que actú a n apropiadam ente en la interacción com unicativa. Una buena
asistencia sanitaria y nutricional o un buen trato personal no son suficientes. En otro
estudio Shum y Conde (1993) m uestran los ef ectos negativos de los malos tratos físicos
y psíquicos sobre el desarrollo del lenguaje de un niño. Este fue internado en una
institución de menores y posteriorm ente adoptado. Tras la adopción se observó una
mejoría de las variables físicas pero una m e jora escasa de las aptitudes psicológicas y
del lenguaje. Parece importante , en consecuencia, realizar una estimulación intelectual y
lingüística durante el período crí tico de los primeros años de vida del niño, tanto en la
familia como en el conte xto escolar.
1.2.2. La enseñanza: creencias y prácticas docentes. Modelo didáctico
Los modelos didácticos pr eponderantes hasta hace poco tiempo, y todavía presentes
en buena medida en el sistema educativo (t radicional y conductista , principalmente), no
proporcionaron adecuadas orientaciones al pr ofesorado sobre la didáctica de la CCO.
Esto no debe entenderse como un juicio nega tivo, sino que está just ificado por el hecho
de que determinadas disciplinas todavía no habían proporcionado las herram ientas
intelectuales pertinentes para avanzar en la di dáctica. Algunos pr ofesores pueden
desconocer en mayor o m enor grado aspectos es enciales de lo que constituye un modelo
didáctico pertin ente y ef ectivo de la CCO: su papel y re levancia en la enseñanza, un
P ARTE I . M ARCO DE LA INVE STIGACIÓN Y ESTADO DE LA C UESTIÓN
17
enfoque que actúe como guía, el modelo de comunicación en el aula, las p autas de
adquisición y aprendizaje de lo s alumnos, el diseño curricular diferencial para este tipo
de competencia, las orientaci ones didácticas y metodológicas propias para la enseñanza
y la evaluación, las actividades y modos de ev aluación coherentes c on el modelo, etc., e
incluso, en algunos casos, aspectos más genéricos como una visión clara de las
competencias com unicativas y discursivas. Todo ello ha supuesto una enseñanza de la
oralidad escasa, ocasional, caren te de recursos y centrada principalmente en la
corrección idiomática.
El profesorado suele aducir algunas razones so bre la dificultad de la enseñanza de la
CCO (Del Río, 1993: 18; Ruiz y Correa, 1996: 65; Vilà, 2001: 88; Vilà, 2005a: 12).
Vilà (2001: 88) resalta la dificultad de real ización de este tipo de actividades orales:
“Ante esta complejidad, y ante la frágil au toridad que en algunas ocasiones tenemos en
las aulas, una parte del profes orado prefiere excusarse (Cam br a y otros, 2000) y llevar a
cabo un mínimo de actividades orales si no tiene suf icientes gar antías en los
resultados”. Las razones que suelen alegarse son: el núm ero excesivo de alumnos con la
consecuente dificultad para que todo s participen; la falta de tiem po para la impartición
de extensos programas y am plios contenidos de l área; espacio físico insuficiente o po co
adaptado en las aulas y centros ; actividades poco atractivas o irrelevantes para los
alumnos, por ejem plo, en los libros de texto; dificultad para formar grupos pequeños o
para el trabajo en equipo ; mobiliario rígido que dif iculta la participación; dif icultad para
mantener la disciplina y prevenir los conflictos ; etc.
Para ilustrar esta concepción es destacable el estudio cualitativo sobre las creencia s
de un grupo de profesores de primaria y s ecundaria realizado por Ballesteros et al.
(2001: 205; véase también Ballesteros y Palou, 2005) en el que se llega, entre otras, a
dos conclusiones: en primer lugar, que ha y una notable desorientación del profesorado
sobre la didáctica de las destrezas orales (falta de formación o tradición) y, segunda, la
carencia de un modelo explicativo:
La identificación de la enseñanza de las destrez as orales con la corrección de
vulgarismos y coloquialism os y la conducción del alumno hacia un registro
estándar del uso de la lengua son creen cias que demuestran la desorientación
existente sobre la didáctica de lo oral. Finalmente, lo que llama poderosamente la
atención es justamente lo «no-dicho», lo s argum entos que nadie ha m encionado.
En efecto, ninguno de los profesores entrevis tados asume la falta de tradición, la
falta de un modelo explicativo, la falta de formación académica y de experiencia
P ARTE I . M ARCO DE LA INVE STIGACIÓN Y ESTADO DE LA C UESTIÓN
18
práctica en la didáctica de las destrezas or ales. El interés de nuestra investigación
estaría justamente en haber evidenciado que los profesores no asumen ciertas
carencias y que la necesidad de paliarlas empieza y a en formación inicial y
continúa con una buena formación permanente de los docentes.
Vilà (2005a: 12) sintetiza las co nclusiones de ese estudio:
[…] los problemas conceptuales y prácticos que presenta la enseñanza de la
oralidad en el ámbito de las primeras le nguas derivan básicamente de tres aspectos:
-La falta de un modelo teórico e xplicativo sobre la oralidad.
-La ausencia de una tradición docente en la enseñanza y en la evaluación
sistemática de esta habilidad.
-Factores vinculados al tipo de relación social que se establece hoy en día en
las aulas, como la falta de equilibrio de los polos de autoridad y proxim idad
social entre alumnado y profesorado, la indisciplina verbal, la gesti ón social
del aula y del centro educativo, etc.
Precisamente, uno de los objetivos de este trabajo es propor cionar una visión m á s
concreta de este tema y superar el tópico, poco productivo por cierto, de la importancia
de la oralidad , con el objetivo de que la competencia de com unicación oral reciba
efectivamente la atenció n, el tiempo y la de dicación que requiere. Es necesario pasar de
las palabras a los hechos y proporcionar algun as orientaciones para la elaboración de un
modelo didáctico de la CCO.
1.2.3. Contenidos didácticos: prestigio de la escritura y lo conceptual
La escasa atención a la CCO frente a la que reciben o tros contenidos del área d e
lengua y literatura ha sido subrayada por muchos autores. Seleccionamos algunas
referencias que lo ilustran. Ca ssany et al. (1994:134) retrat an esa realidad todavía muy
presente: "La habilidad de la exp resión oral ha sido siem pre la gran olvidada de una
clase centrada en la gramática y en la lectoescritura". Ra mírez (2002: 69) se pronuncia
en el mismo sentido: “ Resulta mucho m ás habitual y se siente como más "normal"
trabajar la lengua escrita, la literatura, la gram ática y otros contenidos de comunicación
y lenguaje que la expresión or al”. Ballesteros et al. (2 001: 204) observan en las
creencias del profesorado la paradoja entre la relevancia que se le asigna a la oralidad,
mientras que el interés peda gógico gira sobre otros conten idos: “[…] a pesar de la
importancia atribuida a la lengu a oral se adv i erte rápidam ente en el discurso de tod os
los profesores que las descripciones que hacen de sus actuaciones en clase se refieren
siempre a la lengua escrita o a la gram ática”. Cantero y Mendoza (2003: 58) lo sub rayan
P ARTE I . M ARCO DE LA INVE STIGACIÓN Y ESTADO DE LA C UESTIÓN
25
limitados, m iserables, repetitivos del lengua je, sin llegar a adquirir un instrum ento
lingüístico elaborado”. Finalmen te, Trigo (1998: 35) lo co menta desde la perspectiva
del profesorado:
La mayoría de los docentes, de todas y cada una de las áreas del currículum
escolar, denuncian continuamente el mal est ado de la lengua, oral y escrita, en que
llegan o se encuentran los alumnos que tie nen bajo su responsabilidad escolar. Se
escribe mal y se habla peor, nos decían un grupo de profesores de Educación
Secundaria en una reciente reunión para tr atar sobre el tema de la co municación
oral en el aula.
En todo caso, es preciso reconocer que una de las mayores lagunas de la didáctica de
la CCO hasta la actualidad ha sido la prác tica ausencia de evalua ción, con lo que las
opiniones sobre el nivel de CCO son impresiones subjetivas. El trabajo de Pascual
(2000: 132) analizó el tema de m anera ri gurosa y proporcionó orie ntaciones precisas
para mejorar esa situación. Su afirm ación no deja lugar a dudas sobre la necesidad de
formación en este campo:
[…] si la formación en habilidades lingüísticas orales ha brillado por su
ausencia, si la formación didáctica general ha sido escasa, si la preparación en
procesos de evaluación en general ha sido igual mente baja, ni qué decir tiene,
cómo ha resultado la formación espe cífica en la evaluación de aprendiza jes
relacionados con la comunicación oral. El efecto producido por este conjunto de
carencias formativas se resu me en una pa labra: “inseguridad” en el profesorado
cuando aborda estos objetivos y contenidos.
Ya señalamos tam bién en otro momento (Briz, 2002: 75) que a las carencias en
cuanto a enseñanza y actividades de la CCO en los libros de texto se le unía un déficit
en el planteamiento de la evaluación:
En definitiva, no aparecen prácticamen te instrumentos de evaluación o
autoevaluación; los criterios de evaluación son generales; el soluci onario no ofrece
orientaciones sobre la respuesta de la actividad y su evaluación. Esto es
especialmente importante en el lenguaje oral, ya que es un ámbito de difícil
valoración, lo que exigiría un m ayor cuidado…
Finalmente, de cara a los objetivos de esta investigació n hemos elaborado una
síntesis de carencias educativ as, de pautas pedagógicas (hipoté ticamente defic itarias)
del sistema educativo formal, incluyendo la formación com unicativa, que podrían
dificultar la integración social y especial m e nte la inserción laboral del alumnado al
entrar en la vida activa:
P ARTE I . M ARCO DE LA INVE STIGACIÓN Y ESTADO DE LA C UESTIÓN
26
Pautas pedagógicas
01. Demasiada teoría y poca práctica
02. Procedimientos de evaluación
03. Métodos de enseñanza
04. Leyes educativas distante s de la realidad laboral
05. Formación y actualización del profesorado
06. Formación escasa en el área tecnológica (TIC)
07. Formación escasa en el área humanística
08. Formación escasa en el área científica
09. Formación escasa en el área comunicativa
10. Formación escasa de actitudes, valores, etc.
11. Formación escasa en com petencias transversales
12. Formación escasa en co m petencias técnicas
13. Prácticas escasas en las organizaciones
P ARTE II. F UNDAMENTOS TEÓRICOS .
2. C OMUNICACIÓN Y LENGU AJE . E L DISCURSO
27
Parte II. Fundamentos teóricos para un mo delo didáctico de la competencia de
comunicación oral
Una vez presentadas las características de la investig ación y el estado de la cuestión
en la primera parte, y antes de entrar en el trabajo de cam po, es imprescindible estudiar
las perspectivas teóricas que permiten afrontar el tem a. Decimos perspectivas porque es
un tema de am plio y complejo, de naturaleza profundamente interdis ciplinar, con raíces
filosóficas, lingüísticas, pedagógi cas, sociológicas, psicológicas y, especialmente, de
tipo didáctico. Teniendo en cuenta la complejidad del tem a, la didáctica de la
competencia de comunicación oral , ha sido necesario seleccionar, por una parte,
aquellas bases que consideramos m ás es tables, más sólidas y con m ayor apoyo
científico, para poder realizar la investigación y, por otra , aquellas que tienen una mayor
relevancia de cara al perfeccionam iento del sistema educativo. No es posible tratar el
tema desde todas sus perspectivas, pero cr eem os haber analizado algunos de los pilares
principales sobre los que ha de asentarse la enseñ anza de esta competencia.
En esta segunda parte (capítu los 2 a 5) estudiaremos, siem pre desde un punto de vista
didáctico, el concepto de com unicación y sus tipos; el lenguaje, la com petencia
lingüística y el discurso (ca p. 2), así como la competenci a comunicativa en el enfoque
de una enseñanza basada en comp etencias ( cap. 3). El capítulo 4 se ded ica a presentar
las necesidades de comunicac ión del ser hum ano en la so ciedad del siglo XXI, de
acuerdo con la realidad del m undo actual, así com o las car acterísticas y posibilidades
del alumnado, m ediante el estudio de las pr incipales concepciones contemporáneas de la
inteligencia y el aprendizaje relacionadas con la com unicación humana. Partiendo de
todas esas perspectivas, llegaremos al estu dio de la dim ensión didáctica (cap. 5)
comentando las aportaciones actuales centradas en un enfoque textual y com unicativo.
Los fundamentos teóricos constituyen una ba se imprescindible para poder realizar el
trabajo de campo y llegar a unas conclusion es valiosas para el perfeccionam iento de la
didáctica de la competencia de com unicación oral.
P ARTE II. F UNDAMENTOS TEÓRICOS .
2. C OMUNICACIÓN Y LENGU AJE . E L DISCURSO
28
2. Comunicación y lenguaje. El discurso
2 . 1 . L a c o m u n i c a c i ó n
2.2. Mensa je: Datos, inform ación y conocimiento
2.3. Par ticipantes y funci ones de la comu nicación y el lengu aje
2.3.1. Las funciones del lenguaje
2.3.2. Au tocomunicaci ón y co municación social
2 . 4 . C a n a l
2.4.1. Comuni cación verbal y no verbal
2.4.2. Comuni cación oral y escrita
2 . 5 . C ó d i g o y c ó d i g o s
2.5.1. Comuni cación analógi ca y digit al
2.5.2. Dominio del código : competenci a lingüís tica
2.5.3. L os códi gos y sus v ariacione s
2.5.3. 1. Códig os y co gnición. Relati vismo lingüí stico
2.5.3. 2. Códigos y efectos académic os. Teor ía de los códi gos
2.5.3. 3. Códigos y empleabi lidad. El capital lingüístico
2.5.3.4. Código s y contexto: la versatilidad del código
2.5.3.5. Modelo de lengua p ara la enseñanz a
2.6. El discurs o: más allá del códi go
2.6.1. Concept o de texto y discurso
2.6.2. Propi edades del texto : coherencia y cohesi ón
2.6.3. La estructur a del texto
2.6.3.1. La microestructura
2.6.3. 2. La macroestr uctura
2.6.3.3. La superestructur a. Tipos de texto
2.6.4. Discurso y contexto
2.6.4. 1. El con texto desde un a perspecti va etn ográfic a
2.6.4. 2. El con texto desde un a perspecti va cultur al
2.6.5. Discurs o, conte xto y significado
2.6.5. 1. El sign ificad o intencional
2.6.5. 2. El signi ficado en el uso
2.6.5. 3. Los actos de habla
2.6.5. 4. Signi ficado, c onversación y coope ración
2.6.5. 5. Signifi cado y acción comunicati va
2.6.6. Discurso e interacción en el contexto : la co rtesía
2.6.6. 1. El si gnificad o contextual . La com petencia pragm ática
2.6.6. 2. El contrato conversacional
2.6.6. 3. Imagen y cortesía
2.6.6. 4. Las máximas de la cortesía
2.6.7. Ti pos de discurso
P ARTE II. F UNDAMENTOS TEÓRICOS .
2. C OMUNICACIÓN Y LENGU AJE . E L DISCURSO
29
2.1. La comunicación
La palabra comunicación suele definirse com o un inte rcambio o transferencia de
información entre un em isor y un receptor. Procede del latín communicatio o de la más
genérica communis por lo que se refiere a la idea de compartir, poner algo en común.
Pertenece a la m isma fam ilia léxica que otras p alabras como comunidad, comunión o
comulgar . El Diccionario de la RAE (22ª ed ición) defin e la com unicación como:
“Transmisión de señales m ediante un código co mún al emisor y al receptor”, incluso
como un procedim iento de unión, transporte o transmisión entre dos o m ás entidades:
“Unión que se establece entre ciertas cosas, tales como m ares, pueblos, casas o
habitaciones, m ediante pasos, crujías, escal eras, vías, canales, cables y otros recurso s”.
Estas definiciones se ajustan bien a los ám bitos tecnológicos y para la ingeniería, y
describen los procesos de transmisión de inform ación entre máquinas.
E l mismo diccionario da un paso m á s al s ubrayar la dimensión in teractiva de la
palabra comunicación al definirla como: “Trato, correspondencia entre dos o más
personas” o la palabra comunicar como: “Hacer a otro partícipe de lo que uno tiene”,
“Descubrir, manifestar o hace r saber a alguien algo”, “Convers ar, tratar con alguien de
palabra o por escrito”, incluso: “Consulta r con otros un asunto, tom ando su parecer”.
Estas acepciones subrayan la dimensión so cial y hum ana de la comunicación, algo más
amplia y compleja que la transfer encia o transporte entre dos puntos.
Definir la comunicación no es tarea f ácil. A menudo se habla sobre ella sin presentar
un concepto claro. Muchos autores han pr opuesto una definici ón desde una gran
diversidad de perspectivas . Si nuestro objetivo es me jorar la en señanza de las
habilidades de comunicación, es im portante tene r una idea precisa de este térm ino. En
este sentido podemos diferenciar dos tipos de definiciones: las básicas, que hacen
hincapié en la idea principal de transm isión de la inform ación entre un emisor y un
receptor, y las complejas, que además de la transm isión de información consideran otros
componentes esenciales de tipo cogniti vo, personal o social. Del prim er tipo
seleccionamos las siguientes:
Transmisión y recepción de ideas, informaciones y actitudes de una persona a otra.
Williams (1971)
P ARTE II. F UNDAMENTOS TEÓRICOS .
2. C OMUNICACIÓN Y LENGU AJE . E L DISCURSO
30
Comunicar es transmitir una información: en el caso más simple, de un individuo a
otro, y en el caso más complejo, de un grupo de individuos a otro grupo de individuos.
Gauquelin (1972: 21)
El proceso a través del cual la gente crea y envía señales que son recibidas,
interpretadas y respondidas por otras personas.
Brilhart y Galanes (1998: 44; en Gómez y Huici, 2004: 202)
El proceso de crear y compartir significado a través del uso de símbolos.
Dobkin y Pace (2007: 7)
Del segundo tipo presentamos estas:
[…] la co municación es algo más que la transmisión de ideas de una persona a
otra. Es el medio a través del cual aprendemos a saber quién es somos y quiénes
podríamos llegar a ser.
K e l l e y ( 1 9 8 1 )
Comunicar es una experiencia (y a sea como emisor o como receptor) en la que
todos los saberes, experiencias, condicionantes, etc. de cada uno de los interlocutores
entran en interacción en el proceso discurs ivo en la construcción del significado.
Mendoza et al. (1996: 53)
[… ] aquella área d e estudio centrada en el análisis de cómo las personas usa n los
mensajes verbales y no verbales para generar significados entre y a través de diversos
contextos, culturas, canales y medios. Promueve la práctica efectiva y ética de la
comunicación humana.”
Definición desarrollada en la Conferencia Defining the Field of
Communication Studies (julio 28-30 de 1995), pr omovida por la Association
for Communication Administration en cooperación con el National
Communication Association (antigua Speech Communication Association);
en Vilà Baños (2005: 42)
Desde nuestro punto de vista, es preciso subrayar lo esencial (Briz, 2003b: 178):
[...] puede definirse breve mente como el acto consciente de tran sferencia de
información y asignación de significado (véase también Ellis y McClintock, 1993,
para un estudio detallado del concepto y los co mponentes de la comunicación). De
manera que cualquier acto de comunicación se inicia con el traslado significativo
de información de un lugar a otro, de una persona a otra, de un sistema a otro, pero
para ser completo requiere que se produzca una asignación consciente de
significado (véase Mayor: 1983 para analizar la ambigüedad del término
'c omuni cac ión' ).
En todo caso, la comunicación inclu ye, desde una perspectiva básica, la transferencia
de información con una doble función em isora y receptora de la m isma mediante
unidades significativas muy diversas (signos , señales, símbolos, etc.) m ás o menos
sistematizadas en un código. Mientras, en su dim ensión más com pleja de tipo humano y
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racional, es preciso añadir las ideas de consciencia, intención, interpretación del
significado y del sentido de los mensajes en su contexto cultural, etc. La prim era
vertiente es válida para los sist emas mecánicos, autom áticos o instintivos de
comunicación; la segund a refleja mejor lo que sucede normalm ente en las personas y
los grupos humanos. En todo caso, p arece pertinen te estudiar con detalle los diferentes
componentes de la co municación con el objetivo de d esarrollar la comp etencia
comunicativa.
2.2. Mensaje: datos, información y conocimiento
El concepto de inform ación es clave en el ámbito de la comunicación, pues es ta se
basa en la transmisión de un m ensaje constituido necesariam ente por información. La
información es la m ateria concreta que se com unica o se comparte entre el emisor y el
receptor. Por otra p arte, la información se enm a rca también en un con tinuum jerárquico
de valor humano e intelectual que podríam os enumerar en orden ascendente: datos ,
información , conocimiento y sabiduría (aplicación del conocim iento profundo, así
como de la intelig encia y la experienci a para desarrollar una actuación prudente,
previsora, juicios a y acertada ante las diversas circunstancia s de la vida o en un campo
de conocimiento). Los datos son represent aciones a m enudo simbólicas (habitualmente
codificadas mediante el lenguaje, los sistem as de numeración, etc.) de las características
o atributos de la realidad, lo s seres, los hechos, los sucesos, etc. Solo se convierten en
información disponible para la co municación si son adecuadam ente procesados o
estructurados coherentemente en un m arc o contextual determinado. Los datos así
elaborados se constituyen en información y m aterial para los procesos cognitivos o
comunicativos (análisis, tom a de decisiones, planificación, in teracción, etc.) que llevan
al desarrollo del conocimiento de la pers ona. Iram ain (2000: 111) subraya la necesidad
de dar forma a la realidad, de encodificar la, de convertirla en un signo con significado
(nivel semántico) y una forma (nivel sintáctico y fonológico) co m o factor esencial de la
comunicabilidad y la m emoria (conservación):
Sin realidades "informadas", provistas de una form a organizativa, no hay
acción posible de informar. Así, la información co mo dato cuantificable, estático,
es, en rigor, el resultado de la encodificación estandarizada de una realidad activa.
La posibilidad de traducir los ni veles sintáctico y semántico de un mensaje, a un
sistema binario, por ejemplo, aún con lo s riesg os de una cierta degradación,
potencia su maleabilidad, transmisibilidad, e inclus o su conservación física, de
manera exponencial.
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En este sentido, la procedencia etimológica ( in-f ormare , en latín; morphe en griego)
nos sugiere la idea de dar forma, organizar o introducir el orden en algo, y aún más allá:
nombrar y hacer patente o explícita una rea lid ad o darle una apariencia y m ostrar su
naturaleza. Se trata de un proceso cognitivo en el que los datos disponibles a trav és de
los sentidos (sensaciones) son dotados de sentido y coherenc ia (percepciones). Así, la
información es la form a que damos en la m ente a nuestras percep ciones entendidas en
un sentido muy amplio: objetos, paisajes, sens aciones, textos, etc.; en definitiva, son
datos que seleccionamos como significativos en nuestra exis tencia y que se constituyen
en información.
Sin embargo, cabe diferenciar dos dim ensi ones de la información que nos parecen
relevantes desde la pers pectiva de la co m unicación y la educación: una estática y otra
dinámica (seguim os esa diferencia ción propuesta por Iram ain, 2000). La está tica
concibe la información com o un producto, un objeto, como algo externo, incluso
susceptible de procesos de cuantificación o me dición. Un ejemplo de esta perspectiva es
la “teoría matemática de la inform ación” , en la que Shanon y Weaver (1949)
presentaron un modelo de com unicación o telecomunicación , basado en la cibernética
(partiendo de W iener). Este modelo, aun si endo incompleto, sigue siend o muy útil ya
que enumera los elem entos técnicos de la com unicación entre máquinas o, para ser más
precisos, de la transm isión de señales entre un emisor y un receptor. Se destaca la idea
de que la información es entendida com o una unidad cuantificable (en bits de
información) sin tener en cuenta el conten ido semántico o pragmático que transporta. El
modelo se representa por un esquem a compuesto por cinco elem entos:
- fuente : destinador, emisor, hum ano o no, q ue produce un mensaje medi an te
palabras u otros signos.
- transmisor : transforma el mensaje a un código válido para el canal a tr avés del
cual va a ser enviado, por ejemplo, transforma las palabras en impulsos eléctricos.
- canal : medio a través del cual circula la señal , por ejemplo, el aire o un cable en
la comunicación telefónica.
- receptor : elemento técnico que recibe la señal y la decodifica para ser captada
por el destinatario.
- destinatario : persona o personas a las que se dirige el mensaje.
- ruido : todo elemento que perturba la ll egada de la señal desde el emisor hasta el
receptor (ruidos, manchas, etc.).
La comunicación se produce si todos los elem entos técnicos funcionan
apropiadamente y la fuente y el destinatario disponen de los códigos necesarios para
codificar y decodificar la información, y de m a nera idónea si ello se realiza sin “ruido”
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y con el menor coste. Esta concepción centrad a en el cód igo es un paso decisivo en la
descripción del hecho com unicativo y útil por su carácter genérico y aplicación a
cualquier sistema de codificación (banderas, se máforos, lenguaje, etc.) o ám bito técnico,
y resulta útil para medir los aspectos f ormales o com putacionales del idioma
susceptibles de fácil medición, centrados en los m i smos signos sin ir más allá
(fonología, morfología o sintaxis). No obstante, se trata de una descripción incompleta
que difícilmente sirve para explicar la com plejidad de la comunicació n humana, los
aspectos semánticos (signos con signifi cado) y pragmáticos (signos con sentido,
consciencia e intención en el contex to persona l, social o cultural), por lo que hay que
tener en cuenta otras persp ectivas (Trujillo, 2001: 224).
La perspectiva dinámica de la inform ación considera la infor mación com o un
proceso intelectual, una acción cogn oscitiva de penetración en la realidad o aprehens ión
de la mism a. Iramain (2000: 110) d efiende la necesidad de una visión equilib rada de la
información com o producto u objet o y a la vez como proceso:
No es difícil apreciar el pr oblema de reduccionismo que se presenta al aplicarse,
sin matices, este criterio: l a exclusiva consideración del hombre como "procesador
de información" limita extremadamente al sujeto humano, por un lado, y desconoce
la naturaleza misma de la información, aún entendida como dato, por el otro. El
dato, como contenido disponible susceptible de ser "procesado", requiere de una
actividad previa de organización: es in teligible -procesable, en la terminología
mecanicista- sólo si antes ha sido in teligenteme nte dispuesto. Y ese acto de
disposición y organización no es otra cosa que el concepto activo de inform a ción:
la dotación de una nueva forma. Como se ve, la noción sustantiva de información
necesita de la verbal. De otro m odo, su origen permanece incógnito.
Pero puede decirse que la acción de dar una nueva form a tampoco se explica
cabalmente sin su fin: el mensaje in-form ado. El "producto" del acto de informar,
de dar nueva forma a un te xto, por ejemplo, es el texto mismo: realidad material -
cargada de contenido semántico- que es , de algún modo, transmisible, me dible,
cuantificable. Esa misma realidad es, ad emás, causa de una nueva actualización : la
de la mente del destinatar io, que es info rmada por esa información. Sin la noción
sustantiva u objetiva de información, la potencia cognoscitiva no encuentra formas
que la actualicen y no llega a producirse nunca, por tanto, la acción de inform ar.
Es necesario, a partir del concepto genera l de infor mación, situarse en el m omento
actual, en la sociedad cont emporánea, calificad a como: “s ociedad de la información”,
como “sociedad del conocim iento”, incluso como “sociedad cognitiva”. Pero de ello
trataremos con detalle en el estud io del c ontexto actual y sus repercusiones sobre la
competencia com unicativa y la formación reque rida p ara la prepar ación del ciudadano
del siglo XXI (cap. 4).
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2.3. Participantes y funciones: expresión y recepción
La comunicación tiene com o objeto transfer ir información. La información tiene la
finalidad de representar o da r forma a la realid ad. El lenguaje (o los lenguajes u otros
medios semejantes) es e l instrumento princi pal para represe ntar, conservar o tr ansmitir
la información, el conocim iento, aunque existe n otros m edios también muy relevantes.
Saber para qué podem os utilizar el lenguaje es importante pa ra determ inar la naturaleza
de las habilidades lingüísticas y para valorar su aplicación didáctica. Parece pertinen te
analizar lo que podríamos denominar como las m acrofunc iones y microfunciones del
lenguaje.
Atendiendo a las macrofunciones , podemos señalar que el lenguaje es un universal
antropológico, en cuanto está a disposici ón de todos los seres humanos, incluso con
graves deficiencias. De form a genérica, el lenguaje presenta dos f unciones principales e
interdependientes: representativa (simbólica) y comunicativa . El lenguaje es un medio
de representación que permite codif icar, cons ervar (recordar) y transferir cono cimiento
de todo tipo, tanto el relativo al contexto inmediato como, aún más im portante, la
referencia a lo no presente ( in absentia ), distante o conceptual . Por otra parte, el
lenguaje está al servicio de la perso na y la sociedad, para la comunicación, tanto en la
expresión personal como en la interpretación de los mensajes que recibim os de otros
(función expresiva y receptiva).
Estas dos funciones genéricas permiten el desarrollo de ot ras tres algo m ás
específicas, íntim amente relacionadas entr e sí, y subsidiarias de las anteriores
macrofunciones: la función cognitiva, la f unción em ocional y la función cultural. La
función cognitiva (o funciones), en el sentido de que el lenguaje permite desarrollar
actividades intelectu ales com p lejas: el acceso a la inform ación o a las ideas de o tros
( input ), a estructuras lógi cas elevadas o com plejas (formales, abstractas, etc.), libres del
contexto inm ediato, que sin su implementación serían inaccesibles. Tam bién operar y
reflexionar sobre la información, la ela boración intelectual (procesam iento) y,
finalmente la prop ia e xpresión del pensamiento ( output ), trasladar a o tros la
información. No es desdeñable tampoco, la función mnemónica o memorística del
lenguaje tan relevante para conservar la info rmación sintetizada y codificada mediante
el lenguaje oral y, especialmente, el es crito. Pero tam bién presenta una función
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esencial para los procesos m etacognitivos, pa ra la actuació n consciente e intencio nal
propia del ser humano, para la planificación, dirección y supervisión de la propia
conducta personal. Rangel (1983 : 19) explica el concepto y lo ilustra con un ejem plo:
La comunicación implica la generación de mensajes, sean éstos dirigidos a otra
persona o a nosotros mismos. La generaci ón de mensajes hacia otro ser huma no se
llama comunicación interpersonal, mientras que la generación de mensajes
dirigidos a nosotros m ismos se denomina comunicación intrapersonal.
En ocasiones parece que toda una conversación acontece dentro de nosotros.
Así tenemos un diálogo interno, como "N o debiste haberlo hecho", "¿y por qué
no?" Todo lo que sucede dentro de nu estro ser en forma de mensaje es
comunicación intrapersonal. Por ello , la comunicación es inevitable, pues
constantemente estamos generando mensajes, sean éstos interpersonales o
intrapersonales.
Compartim os las palabras de Alonso del Corra l (2004: 16) en el sentido de rechazar
una perspectiva de la comunicación que requiere el dualism o emisor-rec eptor. La
autora, siguiendo a Berlo (1980), recuerda que emisor y receptor pueden ser la mism a
persona y, más concretam ente, dice: “Emisión y recepción deben se r vistas, no como
personas, sino como funciones. Pues de h echo la intracom unicación es un proceso de
relación monádica, constituido po r pensamientos donde pued e darse una com unicación
cuya intencionalidad sea modificarse a uno m ismo”. En el mismo sentido, Ong (2001:
170) hace hincapié en que: “Para hab lar hay que dirigirse a otro u ot ros. L as personas en
su juicio no vagan por el bosque hablándole simplemente al viento. Incluso cuando se
habla consigo mismo, es preciso simular que se trata de dos personas, pues lo que yo
digo depende de la realidad o fantasía de la que creo estar habl ando, es decir de las
posibles reacciones qu e puedo anticipar”.
Fossati y Benavent (1998) subrayan la cont inuidad de este proceso en nuestra m ente
y advierten de los riesgos que puede tener un a intracomunicación inap ropiada:
Continuamente establecemos un flujo de pensamientos automáticos en nuestra
mente, un diálogo interno con nosotros mism o s, como si dentro de nosotros
hubiese un “alter ego” con quien dialogamos (intracomunicación) y comparamos
todo cuanto meditam os en nuestro interior. Se trata de las opini ones, convicciones,
valoraciones, etc., que no percibim os pl enamente (subconsciente) y que se dan por
supuestas. Estos pensamientos, si se ajus tan a la realidad, no se convierten en
problemáticos, con lo que las em oci ones y sentimientos que generan serán
adecuados; pero si no se ajustan a la realidad producirán pensamientos
distorsionados (deformaciones de la realidad, distorsiones cognitivas), que
potenciarán el surgimiento de sen timientos y emociones inadecuadas.
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Es también muy sugerente la reflexión de Domínguez (1990: 141) sobre el habla
como instrum ento de acceso al conocim iento, pero sobre todo la reivindica com o medio
para conocerse a sí mismo y de entrega a los demás:
Y aun en el supuesto de que sea objeto de enseñanza, en algunos casos el
aprendizaje se orienta más a servirse de la lengua hablada como instrumento útil
para la información o el conocim ient o, y suele abandonarse la dime nsión
valorativa, la más profunda, la de la comunicación como expresión íntima personal,
como donación y lazo de interrelación. Para Pedro Salinas el hom bre, por el
diálogo, «habla a su interlocutor y a sí mismo, se vive en la doble dimensión de su
intimidad y del mundo, y las m ismas pala bras le sirven para adentrarse en su
conciencia y para entregarla a los demás» (Salinas, 1970: 29).
No obstante, es lógico destacar el valor de la heterocomunicación. Briz (2003b: 182-
183) subraya que:
[…] la co municación más habitual, más estudiada tradicionalmente por su s
consecuencias prácticas y su interés social, es l a pública, que se da entre un emisor y
un receptor diferenciados que establecen un contacto, ya que se aportan uno a otro
nueva información e influencia de todo tipo (mandatos, ideas, sentim i entos, datos,
etc.), produciéndose una retroalim entación entre ellos de modo que el acto
comunicativo del emisor repercute directamente en el acto comunicativo del receptor
(informar, preguntar, m andar, etc.) o simplemente en su conduct a (opinar, responder,
obedecer, etc.)”
Desde la perspectiva de la comunicación social, mediada por la oralidad, podemos
diferenciar, siguiendo a Cassan y (1994: 138-139), comunicación autogestionada
(monologada o singular) en la que “una sola persona elabora el texto. Hay una sola
voz”, y se refiere a la orator ia, hablar en público, etc.; y plurigestionada, en la que
“varias personas colaboran en la gestión de l texto” como diálogo, tertulia, entrevista,
conversación, debate, etc. Para Bueno (1996: 1 41), la heterocomunicación puede ser:
interpersona l o instrumental. La interpersona l es “la relación bilateral entre emisor-
receptor que prom ueve y permite un cam bio - un intercambio entre ellos- y donde a su
vez es posible un intercambio de papeles”. La instrumental o de masas es la que “s e da
a través de un medio de m asas (periódicos, cine, radio, televisión, literatura, publicidad,
disco, vídeo, cintas m a gnetofónicas, equi pos multimedia, correo electrón ico...”. La
autora señala que esta puede ser unilateral si no se da el intercambio de papeles, como
suele ocurrir en el cine o la televisión, o bidireccional si in corpora en cierto grado la
reacción o la crítica por parte del receptor, algo considerado muy relevante por la autora
en el proceso de educación comuni cativa en el ámbito escolar.
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En este sentido, cabe destacar que la aparici ón de internet y las redes telem áticas, la
telefonía móvil avanzada, la web 2.0. etc. se encaminan de m anera resuelta hacia las
posibilidades de comunicación bilateral y de la participación colectiva.
Al hablar de la competencia de comunicación oral , el sistem a educativo debe
preparar a los alumnos para comunicarse a nivel personal y social, atendiendo al
desarrollo d e la autocomunicación o com uni cación personal consigo m ismo pues va a
facilitar los procesos psicológicos superior es y el desarrollo cognitivo, así como el
equilibrio emocional al basarse en la cons ciencia y la autorregulación de la persona.
Además, por supuesto, es preciso foment ar el aprendizaje de las habilidades
heterocomunicativas o de comunicaci ón social, tanto monogestionada como
plurigestionada, dotand o a la person a de las habilid ades necesarias par a integrarse en el
entorno.
2.4. Canal
El canal de com unicación es el medio a través del cual se establece la in teracción o el
contacto para la transmisión de la info rmación. La adecuada elección del canal (o
canales combinados) par a transmitir el m ensaj e es esencial para conseg uir el objetivo
comunicativo. Adem ás, como indican Palou y Bosch (2005: 21): “L a comunicación es
multicanal, porque entre los interlocutores circulan las palabras, el gesto, los olores, las
miradas...”. Dependiendo del tipo de inform aci ón sensorial susceptible de ser percibida
y significativa para el ser humano, pueden diferenciarse y com bi narse entre sí
modalidades de comunicación visual, auditiva, olfativa, gustativa y táctil. Aunque todas
ellas son importantes (el contacto físico, los aromas, los sabores, etc.), s e destacan los
canales de recepción auditiv a y visual como los más relevantes para la em isión-
recepción de información com pleja y codifica da (lenguaje oral y escrito, lenguaje
matemático, etc.). Lo m i smo sucede con el canal con respecto a la em isión: disponemos
de comunicación verbal, oral o escrita, (l ingü ística y paralingüística), así com o no
verbal (competencias gestuales y kinésicas, proxémicas, etc.), adem ás de poder operar
sobre otros modos o aditam entos de la co municación (contexto físico o ambiental,
artefactos, etc.).
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2.4.1. Comunicación verbal y no verbal
Ya Quintiliano (siglo I d. C.) en su obra De Institutione Orato ria sugería
orientaciones sobre cuáles debían ser los gestos y posturas del orador (Pilleux, 1998:
33). El orador, com o los actores en el teatr o, debe preparar con mayor o menor detalle,
según el tipo de situación comunicativa, la acci ón (“actio”), la actuación, la “puesta en
escena”, que incluye más elem entos de los que se podrían considerar a prim era vista:
comportamiento kinésico (m ovimientos, gest os, posturas, etc.), aspecto personal (y
artefactos: perfume, vestuario, peinado, etc.), contacto (visual, físico, táctil, etc.),
proximidad con el oyente (conducta prox émica), aspecto del entorno de la
comunicación, etc. (véase Casalm iglia y Tu són, 2002: 48-49; Knapp, 1980; Forner,
1987). Además, Knapp (1980; en Abascal, 2004: 203) propone una segunda
clasificación siguiendo a Ekm a n y Friesen que:
[…] atiende a los diferentes tipos de relación que pueden establecer las señales
no verbales con el mensaje verbal, y comprende los siguientes tipos: señales de
repetición (por ejemplo, cuando se dic e a alguien que debe ir hacia el norte y se
señala al tiempo esa dirección), de contradicción (determinada entonación de una
expresión como «¡Me siento muy feliz!» puede querer decir justamente lo
contrario), de sustitución (un gesto de negación con la cabeza que no va
acompañado de mensaje verbal), de complementariedad (en el curso de una
conversación, el comportamiento no verbal que inf orma sobre la actitud de una
persona respecto a lo que se está hablando o sus intenciones), de acentuación (el
comportamiento no verbal enfatiza algunas partes del discurso verbal) y de
regulación (gestos o elementos paralingüísticos que regulan los turnos de habla en
la conversación).
A estos aspectos hay que añadir el valo r del silencio o los silencio s , pues parecen
crear un vacío o ausencia de comunicación. Si n embargo, el saber callar o el silencio
presentan una gran fuerza de co municativa. Tan necesario es saber callar y escuchar
como saber hablar, pues cada situación com unicativa requie re de ambas com petencias
(Pastor, 2001). La duración de las pausas y silencios pu ede ser muy variada. Hay que
advertir, por otra parte, que las pausas son matices expresivos que afectan a la dinámica
del discurso (fluidez y ritmo), por lo que además de un valo r convencional, será preciso
asignarles una duración de naturaleza subj etiva o af ectiva depe ndiendo del objetivo
comunicativo del hablante, del propio texto y del contexto en que se desarrolla la
comunicación. Tanto en la función expresiva co m o en la receptiva es preciso decidir
qué pausas o silencios han de realizarse para respirar, para planificar lo que se va a
decir, para resaltar el sentido, para favor ecer la recepción y reflexión por parte del
oyente o para resaltar la carga emocional. Com o señala Abas cal (2004: 205), el silencio
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y la quietud “pueden cumplir funciones pos itivas o negativas en la interacción y,
además, tienen efectos dif erentes en las distintas culturas.” En def initiva, guardar
silencio, callar y escuchar son hab ilidades esenciales de la comunicación. Pávez et al.
(1998), por ejemplo, aportan datos relevantes sobre la relación existente entre las
competencias de com prensión oral y el rendimiento escolar (véanse para una
perspectiva didáctica de esta competen cia: Martín Peris, 1991; Conquet, 1983).
Desde otra perspectiva, Rangel (19 79: 21) subraya la influencia del espacio físico
sobre la comunicación educativa: la forma del aula, la distribu ción de las mesas, la
colocación de las ventanas (a la izq uierda), los asientos, la distribución (tarim a, pizarra,
etc.). El autor expone la siguiente reflexi ón fácilmente extrapolab le a otros entornos
comunicativos del ám bito privado, académico o laboral:
En ocasiones, las quejas de los grupos de alu mnos y maestros se refieren a
problemas de acústica, luz, ruido, contact os de luz que no funcionan, asientos que
no se mueven, colores opacos o brillantes, etc. Esto indica que dichos factores
(arquitectura y espacio) dificultan de alguna manera el aprendizaje y la
comunicación. Por ejemplo, se ha observado que los estudiantes que están dentro
del límite visual del maestro participan más activamente. También se ha notado
que hay mayor participación en los alumnos sentados en el área central y que ésta
decae en relación directa con el aumento de alumnos. Esto da un ejemplo de la
importancia que tienen la arquitectura y los objetos en la comunicación, ya que
pueden influir de cierta manera en el tipo y grado de interacción.
Es un hecho evidente que estos aspect os facilitan, apoyan y completan la
información verbal que se transm ite e inclus o ponen de m anifiesto estados emocionales
o patologías determinadas. Las personas se comunican de form a verbal y no verbal,
especialmente en la co municación oral directa y presencial en la que es esencial (y a
menudo inevitable) poner de m anifiesto actit udes y afectos personales e interpersonales.
En la actualidad está adm itido que “para investigar la comunicación hum ana y enseñar a
comunicar o com unicarse, se ha de prestar atención, conjuntamente, a los signos y
sistemas verbales y a los signos y sistem as no verbales […] Es únicam ente en la
combinación de los significados o valores de todos los signos (verbales y no verbales)
emitidos donde se encuentra el contenido o sentido de cada enuncia do” (Cestero: 2006:
59 y 64). Como ya señalam os (Briz, 2003b: 1 84-185; véase también para una síntesis
Poyatos, 2003):
Poyatos (1991) habla de la "Triple Estr uctura Básica" de la comunicación de
manera que cuando nos com unicamos pueden intervenir tres tipos de
comportamientos: verbal lingüístico, ve rbal no lingüístico o paralenguaje y no
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verbal, de modo que en la comunicación hemos de observar los tres tipos de
sucesos, ya que "no siempre resulta que el lenguaje verbal sea el si stema principal
para vehicular significados" (Cerdá n, 1998: 241). El com portamiento
paralingüístico incluye los rasgos vocales de la voz generales y específicos de su
uso en un contexto determinado, y otros elementos como la to s, las risas, los
bostezos, los suspiros, etc. La comunicación no verbal es "el uso com unicativo de
los modos visual y táctil-espacial, comportamientos derivados del uso que hacem os
de nuestro cuerpo y del espacio" (Cerdán, 1998: 245). Incluyen las conduc tas
kinésicas, como gestos, miradas, posturas y maneras; la proxémica o uso del
espacio en la co municación: contacto corporal, necesidad de es pacio;
aproximaciones al interlocutor; movim ientos en el espacio; y la cronémica, referida
a la percepción del tiempo de la comunicación, como la puntualidad, el uso del
tiempo de cada grupo soci al y de cada indi viduo, en cada situación comunicativa,
etc.
Cestero (2006) subraya que la co municación verbal o no verbal tran smite valores
sociales y culturales propios y específicos de cada comunidad. No todas las conductas
kinésicas o paralingüísticas son universales, si no que una gran parte de ellas tienen un
carácter nacional o regional. En este se ntido Nascim ento (2005), estudiando las
diferencias entre la cultura brasileña y espa ñola, considera relevante “incorporar a la
clase de lenguas extranjeras la enseñanza de los signos de los diferentes sistemas no
verbales, y principalmente de los gestos, de forma contextua lizada, para que el alumno
los asimile de la m anera más natural y espontánea posible, ampliando su com petencia
comunicativa”.
2.4.2. Comunicación oral y escrita
La comunicación lingü ística se desarrolla medi ante dos canales principales: un canal
vocal-fónico-auditivo, en el caso del lenguaje or al, y gráfico-visual, en el del lenguaje
escrito. Sin embargo, el lengu aje oral no es exactam ente igual que el escrito. Son
muchos los autores que han estudiado las principales diferencias entre los dos. En
principio, ambos presentan unas característ icas opuestas. Sintéticam ente, podemos
señalar los rasgos diferenciales del lenguaje or al, contrarios en líneas generales a los de
la escritura (véanse, por ejemplo; A bascal , 2004; Casalmiglia y Tusón, 2002; Cassany,
1989). Desde el punto de vista contextual, el lenguaje oral utiliza el canal auditivo,
mediante signos sucesivos que surgen cr onológicam ente, facilitando la comunicación
inmediata, aunque efím era y difí cil de recordar, y la intera cción con los interlocutores
en un contexto a menudo com partido por el em isor y el receptor y apoyado por
modalidades del paralenguaje y la com unicación no verbal. Desde la perspectiva
textual, los textos orales tienden a hacer uso de variedades diferentes de la estándar
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(idiolectales, dialectales, sociolectales, etc.) qu e permiten la comunicación inform al y
las perspectivas subjetivas sobre asuntos de tipo general de la vida cotidiana, por lo que
la información transm itida habitualmente es poco rigurosa y tie nde a la redundancia
enmarcándose en una estructura poco planifi cada, espontánea y abierta a las necesidades
de la interacción. Los rasgos gramaticales de l lenguaje oral prototípico se basan en la
idea de relajación en la dicci ón y la sintaxis, el uso de vocabulario más coloquial y
sencillo ( elegido por electo, hacer por construir, etc. ), preferencia por las oraciones
simples o yuxtapuestas frente a la subor dinación, con frecuentes elipsis de unidades
lingüísticas, utilización frecuen te de muletillas y estereotip os, etc. Sin embargo, como
veremos a continuación, estas características no siempre se dan en todos los textos
orales ni los rasgos opuestos en los textos escritos.
Mientras el lenguaje oral es primario, natural y universal, el lenguaje escrito es
secundario, artificial y relativo o particular, solo acces ible a una parte de la sociedad o a
determinadas culturas. Havelock (1998: 37) dice al respecto que: “El ser humano
natural no es escritor ni lector, sino hablante y oyente. Esto debe ser tan cierto para
nosotros hoy en día como lo era hace siete m il años. Desde la perspectiva del proceso
evolutivo, la escritura, en cualquier etapa de su desarrollo, es un fenómeno advenedizo,
un ejercicio artificial, una obra de la cultura, y no de la naturaleza, impuesta al hombre
natural”. A pesar de las diferenc ias entre oralidad y escritura, es pertinente recordar que
ambas forman parte de un mismo sistem a. Ca salmiglia (1991: 44) lo señala claram ente:
Cuando lo que nos interesa es identificar rasgos que diferencian el modo escrito
y el modo oral debemos partir de aspectos que uno y otro comparten, por ser estos
tan fundamentales. Por lo que hem os venido exponiendo hasta aquí, ambos modos
son realizaciones de un mismo sistema lingüístico y además, están so metidos a
condiciones que se derivan del contexto de la sociedad y de la cultura. Al m ismo
tiempo, am bos modos tienen una confi guración dialógica (Bajtín): se constituyen
siempre como modos que tienen una finalidad comunicativa, y en los que la
interacción entre entidades emisoras y recep toras constituye su realidad básica.
Finalmente, en un mismo individuo y a lo la rgo de la vida lingüística del hablante,
uno y otro modo son inter dependientes y se influyen entre sí. En la llegada a la
madurez lingüística, una persona es capaz de seleccionar, de modo apropiado a la
situación de comunicación, todos aquellos element os verbales y no verbales que
permiten una acción comunicativa eficaz y orientada a una finalidad. Una vez
asumidos estos aspectos fundamentales podem os abordar el análisis de las
diferencias entre la activi dad discursiva oral y escr ita, no sin antes subrayar el
hecho de que el criterio de oralidad y escritura no es útil por sí sol o para establecer
estas diferencias, y a que hay otros factores que pueden ser más relevantes,
principalmente los criterios de ``grado de formalidad, ``grado de elaboración de la
información' y `grado de implicación interpersonal".
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Efectivamente, el tem a todavía se vuelve más com plejo si tenemos en cuenta el
hecho de que el lenguaje no solo está media tizado por el canal de transm isión sino por
el contexto social y cultural en que se de sarrolla la interacc ión, que requerirá un
discurso formal o inform al, independienteme nte del canal utiliza do, como veremos más
adelante. De hecho, C asalmiglia y Tusón (2002: 28) recuerdan que “no todas las
manifestaciones com unicativas orales son “n aturales […] Una conferencia, un sermón,
un discurso inaugural, por ejemplo, requ ieren un alto grado de preparación, de
elaboración e incluso, muchas veces, exigen el uso de la escritura (el apoyo de un guión,
de unas notas, etc.)”.
En este sentido, es pertinen te la diferencia entre oral idad primaria y secundaria,
propuesta por Ong (2001; véase ta mbién Olson y Torrance, 1998). La oralidad primaria
se refiere a la comunicación oral natural y ancestral, no m e diatizada por la escritura,
principalmente orientada a la acción, propia de los pueblos que ignoran la lectura y la
escritura, lo que supone el uso de las form as de comuni cación tradicionales, populares,
religiosas y folklóricas (cue ntos, leyendas, canciones, r ituales, etc.) en las que la
narratividad y el ritm o son rasgos esenciales que facilitan el r ecuerdo, que dan lugar a
determinada visión de la realidad, a la cohesi ón social, al fuerte apego a la tradición y
las creencias, y al desarrollo de determinadas pautas cognitivas, las m ás primarias pero
básicas para el desarrollo, com o por ejemplo la necesidad de un m áxi mo desarro llo de la
memoria que debe conservar el acervo cu ltural del grupo. Ong (2001: 169) apunta que:
El conocimiento de la escritura abre posib ilidades para la palabra y la existencia
humana que resultarían inimaginables sin la escritura. Las culturas orales hoy en
día estiman sus tradiciones orales y se ator mentan por la pérdida de las mismas,
pero nunca me he encontrado ni he oído de una cultura oral que no quisiera lograr
lo más pronto posible el conocimiento de la escritura. (Desde luego, algunos
individuos se resisten a la escritura, pero en su mayor parte se les pierde de vista
pronto). Sin embargo, la oralidad no es desdeñable. Puede producir creaciones
fuera del alcance de los que conocen la escritura; la Odisea es un buen ejemplo.
Asimismo, la oralidad nunca puede eliminar se por completo: al leer un texto se le
“oraliza”. Tanto la oralidad como el surgim iento de la escritura a partir de la
oralidad son necesarias para la evolución de la conciencia.
Bastons (1997: 968) plantea también una re flexión sugerente de tipo didáctico:
Y todavía, otro aspecto que puede pasar inadvertido a un occidental pero que puede
servir de sólido argumento para convencer a nuestros alumnos de dos realidades que
les pasan, en general, totalmente desapercibidas:
1. La existencia todavía de culturas pr ealfabetizadas en este final del siglo XX en
zonas de América, de África y de Asia, c on lo que supone de val oración y refuerzo
del mito, la leyenda, el cuento, la transmisión oral, etc.
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2. El uso de la canción, o sea de palabra hablada, del "verbum", como fuerza emotiva
tan poderosa que puede dañar la moral de un enemigo hasta casi conseguir su huida.
Por otra parte, la oralidad secundaria se refiere a la comunicación oral que está
mediatizada por el uso de sistem as de escr itura (conferencias, teatro, poesía, debates,
mítines, radio, telev isión, TIC, etc.), en la que el lenguaje oral es tablece relaciones de
dependencia recíproca con el lenguaje escrit o. Se produce así una transform a ción de los
procesos de cognición, de com unicación y de percepción de la realidad que facilita el
acceso a lo conceptual, a la abstracción. Sin rech azar la im portancia de la escritura en el
desarrollo humano, Havelock (1998: 38-39) advi erte, desde una pers pectiva didáctica,
que en el desarrollo del niño la oralidad es algo esencial:
[…] la ense ñanza de la lectura y la escritura tendría que efectuarse en e l
entendimiento de que debe ir precedida por un programa educativo basado en el
canto, la danza y la recitación y acompañada por una continua instrucción en estas
artes orales.
Los buenos lectores, en mi opinión, nacen de los buenos hablantes y recitadores.
La recitación que más natural les resulta a los niños es la que cum ple condiciones
orales: es narrativa y en gran medida r ítmica. Si nuestros predeces ores fueron más
ilustrados que nosotros, ¿se debió esto a que aprendían a hablar bien al mismo
tiempo que a leer bien, por lo que adquirieron un m ayor vocabulario a través de la
práctica de la retórica? Ejercer una presi ón prematura sobre la capacidad visual del
niño a efectos de que lea un texto, antes que entrenar su oído para que escuche con
atención y repita oralmente, podría tener el efecto de inhibir el pleno desarrollo de
su capacidad de leer y e scribir por la vía de omitir una etapa necesaria en el
proceso de desarrollo en el que la prácti ca oral se convierte en la insepar able
acompañante de la palabra visualmente leída.
En definitiva, nuestras sociedad es combinan en su seno modalidades de oralidad
primaria y secundaria. No obstante, el acceso a la educación académ ica, a las
ocupaciones laborales, a los puest os sociales relevantes, se ve radicalmente facilita do
por el dominio de la o ralidad secun daria, la competencia para u tilizar lo que algunos
denominan el discurso oral formal . Como señalan, Castellá y Vilá (2005: 28):
Bajtín (1979) y Voloshinov (1992) define n los géneros discursivos como «los
conjuntos más o menos estables de enunciados que una comunidad puede
identificar» y distinguen entre géneros discursivos primarios y géneros
discursivos secundarios. Los primeros aparecen en la comunicación inm ediata,
espontánea e informal. Los géneros discursivos secundarios , en cambio, son
propios de las situaciones de comunicación más reflexivas y fo rmales -algunas
situaciones orales y la mayoría de las es critas.
También asocian en alguna m edida esos c onceptos a los de c ódigo restringido y
elaborado de Bernstein (1985). En ese sentido, Cros y Vilà (1999: 49-50) señalan:
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Los géneros orales formales, es decir, los producidos en contextos que
podríamos denom inar «públicos», propios del ámbito académico (la ex posición de
un trabajo o de una experiencia, una discu sión en grupo, una lectura en voz alta,
etc.) o de la vida pública de nuestra socied ad (una conferencia, una entrevista, un
debate, etc.) (Schneuwly y otros 1997 ), se sitúan entre las situaciones escritas
formales y las orales espontáneas. Se trata, pues, de discurso s que suelen ser
planificados y que, en muchos casos, utili zan un apoyo escrito para su preparación,
acostumbran a ser monogestionados, es decir, gestionados por el enunciador, pero,
sin embargo, su estructura es dinámica porque admite las variaciones nec esarias
para ajustarse al contexto de producción.
Así, siguiendo a Castellá y Vilá (2005), en la actualidad no es suficiente con
diferenciar el canal (auditivo y gráfico) sino también el m odo (informal / form al). Aun
aceptando que el uso prototípico del lenguaje o r al es el inform al o coloquial y el del
lenguaje escrito es el formal , es preciso aceptar que ho y en día se observan usos
plenamente funcionales para las cuatro co mbinaciones: oral informal (narración
cotidiana, conversación entre amigos) y form al (conferencia, debate); escrito informal
(correo electrónico, chat, etc.) y formal (ensayo, m anual, etc.). Mendoza, López y
Martos (1996:117) propugnan la atención a la variación diafásica necesariam ente
enriquecedora, no limitando la enseña nza de ningún tipo de discurso:
Una lengua no es homogénea, porque s us hablantes usan variedades diferentes,
motivadas por la situación, la intención, las relaciones entre interlocutores, la
temática y en función de su dominio de dife rentes registros. La escuela ha de e star
abierta al uso de estas variedades, pero a su vez ha de potenciar el aprendizaje y
dominio de nuevos registros; no puede hablarse de competencia comunicativa en una
persona que sólo domine el registro colo quial o el formal.
La elección de un modo u otro depende de los parám etros contextuales. Es preciso
ajustar el discurso al nivel de formalidad de la situación, no es una cuestión de todo o
nada, sino de grado. El modo formal se apr oxima más, según los autores antes citados,
al discurso formal, especí fico, culto, monologado, objetivo, no simultáneo, inform ativo
y público; por el contrario, el modo coloquial se presta al discurso inf ormal, general,
espontáneo, dialogado, subjetivo, simultáneo, in teractivo y privado. Esta realidad nos
exige, desde una perspectiva didáctica, propor cionar a los ciudadanos las competencias
para participar eficazm ente en es a diversidad de situaciones.
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gramática d ebe hacer explícita la gramática imp lícita que poseen los sujetos hablan tes.
El lingüista construye su teoría a p artir de un "hablante-oyente ideal que pertenezca a
una comunidad lingüística com pletamente ho m ogénea, que conozca perfectamente su
lengua y que, cuando aplique ese conocimiento a una actuación real, no esté
influenciado por condiciones gramaticalm e nte irrelevantes tales com o limitación d e
memoria, distracciones, desplazam ientos de interés o atención, errores [...] " (Nique,
1982: 36). De estas cuestiones debería oc uparse una teoría de la actuación.
Chomsky ha postulado la existen cia de una estructur a generativa o "gram ática
interna" de carácter genético y universal (G ramática Universal, GU), que se refleja en
un conjunto de principios formales com unes a todos los lengua jes o "universales
lingüísticos", capaz de originar a través de otra estructura transf ormacional no universal,
sino adquirida en el seno de cada grupo partic ular, y por lo tanto va riable, infinidad de
mensajes o de interpretarlos . Por tanto, la postura es generativa , haciendo hincapié en la
dimensión universal, individual, interna y creativa del lenguaje hum ano. Por otro lado,
es transformacional en cuanto se requieren u nas nor mas concretas y particulares de
cada comunidad que transformen cada estructu ra profunda generada, incorporando a la
mism a, a través de reglas específicas de cad a idioma, una estr uctura superficial
comprensible. Las reglas que generan la estructura profunda son las reglas de estructura
de frase (tomando como punto de partida las mate m á ticas y la lógica) y las que generan
las estructura superf icial son las reglas transformacionales .
La creatividad se proyecta en la idea de poder emitir y entender un núm ero infinito
de enunciados nuevos a partir del conocimient o de un número finito de reglas. Tam bién
implica que nuestros enunciados no están cont rolados por sucesos externos, ya que ante
una mism a situación puede em itirse una gran cantidad de enunciados d iferentes o no
emitir ningu no. Permite la reflexividad , es decir, hablar sobr e el propio lenguaje, y la
prevaricación , es decir, emitir enunciados falsos, m entiras, ironías, etc. (Aguado, 1995).
El hablante está de modo natural dotado de un dispositivo innato que encarna una
teoría lingüística con un alto grado de com plejidad. Inicialmente, se planteó que la
construcción de la gramática se realiza, al estilo científico, mediante hipótesi s
progresivamente más complejas y elaboradas, ha sta llegar a conseguir reglas para todos
los posibles enunciados de la lengua. El ni ño, a través de las múltiples frases que o ye
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( input ), infiere a través del m ecanismo de hipótesis la gram ática de su lengua (LAD) y
la proyecta para la construcción de nuevas frases ( output ), por lo que se produce no una
imitación, sino un descu brimiento de las reglas. La estructu ra interna innata propuesta
por Chomsky es el LAD ( Language Acquisition Device ) o Mecanismo de Adquisición
del Lenguaje. Este dispositivo procesa lo escu chado y cons truye una teoría gram atical,
que capacita al sujeto para com prender la s frases que oye o expresar otras nuevas
mediante las reglas pertinentes.
En el modelo de la com petencia lin güística inte rvienen tres elementos:
CORPUS LAD Competencia gramatical (McNeill, 1970)
Así, en el corpus se recogen m uestras de uso de la lengua. El LAD es un mecanismo
capaz de extraer las regularidades q ue subyacen a las formas superficiales del corpus,
mediante unos procedim ientos para opera r sobre él y una información sobre las
características universales del lenguaje
Se llegó a la conclusión de que en cad a mom ento del desarrollo el niño posee una
gramática coherente y com pleta que puede describirse perfectamente con una
formulación chomskiana. Irán evolucionando hast a legar a la gram ática adulta (Siguán,
1984). En ese sentido, una de las apor taciones del generativismo fue la gramática pivote
o gramática de carácter universal de carácter inicial sobre la que se basaban los primeros
enunciados infantiles. Esta teoría pronto fue refutada señalándose además que una
misma expresión infantil podía tener significa dos totalmente distintos (Bloom, 1970;
Slobin, 1974). Con ello se llegó a la necesidad de los estud ios semánticos, evitando el
limitarse a los aspectos gram aticales o form ales del lenguaje del lenguaje, teniendo en
cuenta aportaciones re levantes com o la gramática del caso de Fillmore (1968) que trató
de explicar la estructura semántica de la frase en térm inos de los significados de las
frases nominales en relación con las formas verbales (Serra y Vila, 1986).
La versión "estándar" de la gr amática generativa (Chomsky, 1965, Aspectos de la
teoría de la sintaxis ) consta de tres com ponentes: sintáctico, sem á ntico y fonológico. El
sintáctico se ocupa de asignar una estructura a todo enunciado lingüístico bien formado.
El componente semántico actúa sobre la estruc tura profunda para obten er el significado.
El componente fonológico deriva una repr esentación fonética una vez disponible la
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estructura s uperficial. S e resalta en esta con cepción de la gramática el hecho de la
dependencia estructural de los componentes de las oraciones, es decir, el significado de
una frase no es igual a la suma de los signi ficados de los elementos que se agrupan, sino
que la estructura sintáctica impone agrupa ciones que gobiernan las interacciones entre
los significados de las palabras que intervienen: Juan mató a María es distinta de Ma ría
mató a Juan .
Además de la creatividad, se desarrolla en el sujeto una autoconciencia lingüística o
conciencia metalingüística o capacidad para em itir juicios sobre las fr ases realizadas en
su lengua. Estos juicios son al menos de tres tipos:
a) gramaticalidad , que determina si una frase pertenece o no a la lengua, con lo que
el hablante muestra haber reducido las regl as del juego o gramática de su lengua.
b) sinonimia , que determina si dos o más frases deben recibir la misma
interpretació n.
Ello nos lleva a los conceptos de estructura s uperficial , es decir, la organización
superficial de unidades que determina la in terpretación fonética de una frase y que se
relaciona con la forma física de la expr esión efectiva, con la forma percibid a o
pretendida; y estructura profunda o estructu ra abstracta básica que dete rmina la
interpretació n semántica de una frase. Va rias frases pueden proceder de una misma
estructura profunda, o la misma frase puede proc eder de distintas: aquellas frases con la
misma estructura profunda poseen el m ismo significado.
c) ambigüedad , que determ ina si a una frase corresponden dos o más
interpretacio nes.
Por lo tanto, una gramática es una teoría de una lengua que debe discrim i nar
oraciones de no oraciones, asignar grados de desviación a las no oraciones, relacionar
las oraciones con los significados y los sonidos y ser capaz de explicar o generar todas
las oraciones posibles de una lengua. (Slobin, 1974). Además de la competencia
gramatical, centrada en la form a del lenguaje, Chomsky reconoce que tamb ién existe la
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competencia pragmática ; referida al conocim iento de la s condiciones y al modo de uso
apropiado conforme a varios fine s (Chomsky, 1983; en Cenoz, 2004).
En aportaciones posteriores, se acentúa la id ea de innatism o, es deci r , l a i d e a d e q u e
todo sujeto posee alguna idea, ya sea una representación mental o biológica , de cómo
puede ser una lengua natural, antes de adquirir su lengua en particular. El sujeto ya sabe
de alguna manera cómo es el lenguaje ante s de aprender su lengua específica. La
adquisición de la gramática no surge de la na da (indeterm inación) ni de la experiencia,
que actúa en todo caso como factor desencaden ante, sino que es fruto de un proceso de
"selección entre alternativas compatibles con la Gram ática Universal". La experiencia
permite poner en acción las estructuras innatas, desarrollarlas y afinar las. Aquí, surge el
concepto de modularidad, cuyo origen se produce a principios del siglo XIX cuando
Gall propone dos principios para el funcionamiento de la mente: el principio de
especialización funcional , que implicaría que disponem os de módulos específicos para
diferentes funciones: percep ción visual, lenguaje, organiz ación motora, etc. y el de
gestión central , según el cual determinadas conduc tas serían no modulares o m enos
modulares, es decir, una especie de m ecanis mos cognitivos generales, como: m e moria,
atención, conocimientos, etc. Este tipo de pl anteam iento i mplica que el lenguaje sería
un sistema relativam ente autónomo.
En las últimas ideas de Chom sky, este ha considerado la idea de que el proceso de
adquisición del lenguaje es muy rápido para ser explicado por un sistema de hipótesis.
La respuesta es que el conocimiento innato es mucho m ayor de lo que en principio se
pensaba y se postula que los niños nacen con una GRAMÁTICA UNIVERSAL (GU) que
es un sistema cerebral o m ental específico para el lenguaje y separado de la in teligencia
general. Se trata de un sistema rígido y co mplejo, com o una orquesta, compuesto por
módulos o componentes (instrum entos), cada uno de los cuales incluye varios
principios sencillos (Cuerdas o teclas). Un pr incipio puede indicarnos m ovi mientos,
como para las interrogativas, otro nos expli ca có mo unas palabras sustituyen a otras, los
pronombres, etc. (véase Aitchison, 1992)
Pero estos principios han de estar estableci dos de forma innata e invariable. Dentro
de cada módulo hay varias alternativas de elección (com o interruptores en una red
eléctrica) o parámetros que pueden adoptar un valor determ inado. El niño a partir de los
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datos que recibe asigna un valor a cada parámetro. Se trata de u n sistema muy
estructurado pero solo se ha lla parcialmente realizado. Una vez se han fijado los valores
de los parámetros m ediante la experiencia li ngü ística, se forma la gram ática específica o
particular de una lengua determinada, y el s istema entra en funcionam iento. Por
ejemplo, el niño sabe que hay palabras nucle ares y palabras modificadoras, pero debe
aprender en su lengua específica si van antes o después: en turco, después; en español,
antes, por ejemplo. Lo m ismo ocurre con el orden del SN y SV, o la posición del objeto
directo o el atributo en la oración. El aprendizaje de la lengua consiste en fijar
parámetros (com o la temperatura, la presión, la altitud, etc.) de la GU, que puede variar
de unas lenguas a otras. Unos pocos cambi os en los parámetros pueden dar lugar a
lenguas muy distintas. El sistem a es mucho m ás rápido y eficaz, por que los principios
ya están de antemano en el sistem a. A los lingüistas les corresponde ir más allá de las
reglas superficiales o ajustes, descubrie ndo la "estructura prof unda" del lenguaje. La
misión de la teor ía lingüística es da r cuenta de la Gram ática Univer sal, del conjunto de
principios que caracterizan la clase de gr amáticas posibles, es una teor ía de las
gramáticas, una m etateoría.
I. Vila (1999: 15) resume la teoría innatista de principios y parámetr os :
Chomsky pone de manifiesto la disco ntinuidad que existe entre el sistema que
cada sujeto construye individualmente sobre el lenguaje y las pruebas de que
dispone para poder hacerlo. El sistema que el sujeto construye es enorm emente rico
-creatividad- y complejo. Sin em bargo, las personas dispone mos únicam ente de
pruebas fraccionarias que pueden ser muy diferentes para cada uno de nosotros. A
pesar de esta discontinuidad, lo que acabamos construyendo las personas de una
misma comunidad lingüística es prácticament e lo mismo, lo cual sólo se puede
explicar suponiendo que todas utilizan el mismo tipo de principios que guían la
construcción de una gramática particular. En consecuencia, dicho siste ma de
principios debe ser propiedad de la especie, universal y subyacer a todas las
lenguas habladas.
Chomsky (1981) tam bién diferencia entre aspectos com putacionales y conceptuales
del lenguaje. De este modo la faculta d del lenguaje queda dividida en dos subfacultades.
Los aspectos computacionales englobarían los datos fonol ógicos y gramaticales (se
trataría de conductas regidas por unas reglas determinadas: el código) que serían objeto
de operaciones de cálculo y com put ación ta nto al em itir como recibir enunciados. Los
demás tendrían un carácter estático y no serían sus ceptibles de un tratam iento
generativo. Estos módulos conform arían la f acultad del lenguaje pr opiamente dicha.
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Los aspectos conceptuales se refieren a la facultad mental responsable de la
construcción del "entendimiento del senti do común". Tendrían estrechas relaciones con
el funcionamiento cognitivo y los esquem as de todo tipo en general, por lo que las
adquisiciones en este ámbito se producirían gradualm ente y en interacción con el
desarrollo c ognitivo y social. En este ámbito se desarrollaría n las creenc ias, expectativas
y conocimiento relativo a la natu raleza, la realidad y el co mportamiento de los objetos,
los sistemas de clasificación, las propiedades que determ inan la categorización de los
objetos y el análisis de los acontecimient os (Miranda, 1991). Desde el punto de vista
lingüístico incluirían: la semántica (agente, obj eto, fin, etc.), el léxico y las regulaciones
pragmáticas. Sin embargo, los aspectos léxico-semánticos y pragm áticos son diferentes
de las regulaciones co gnitivas y sociales generales. Las categorías cognitivas son
universales, las otras son específicas de cada idiom a , de manera que ante un concep to se
codifica lingüísticam ente lo que es relevante para cada cultura. Por ejemplo, las m arcas
temporales y aspectu ales variarán incluso en lenguas muy próximas.
Así pues, los aspectos conceptuales de l lenguaje se rel acionan con categorías
cognitivas y se construyen a partir de ellas, pero no ocurre lo mismo con los aspectos
computacionales, que son independientes de e llas, aunque entran en interacción con los
aspectos conceptuales. Tanto las observaci ones de la psicolingüística, como de la
neurolingüística o de la patología del lenguaje, muestran que las capacidades
fonológicas y gramaticales so n excepcionalm e nte independie ntes unas de otras. La
disfemia o la dislalia, por ejem plo, pueden coexistir con dispositivos gramaticales,
semánticos o pragm áticos innatos. Rondal (199 3) señala el caso de una mujer síndrome
de Down, con una edad mental de casi 6 años. La m ujer presentaba un desarrollo
fonológico-fonético y gramatical norm al mien tras su desarrollo léxico-sem ántico está
muy por debajo de su edad, así como la c ohesión del discurso, o la escasa conciencia
metalingüística. El caso dem uestra que los dos componentes señalados no se relacionan
estrechamente con el desarrollo cognitivo genera l o el desarrollo operatorio, a diferencia
de los otros aspectos. Por lo tanto, la di stinción entre aspectos computacionales y
conceptuales parece razonable. Los dos si stemas, conceptual y com putacional, están
interrelacionados (como el si stem a visual y el circulatorio), pero son relativam ente
independientes
Es obvio que las capacidades de tipo perifé rico, sensoriales o motrices, actúan como
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soporte esencial de lenguaje para la recepción (visión, a udición, etc.) y la em isión del
lenguaje oral o escrito (fonación, grafomotri cidad, etc.). Las limit aciones de las vías
aferentes y eferentes de la información afectan de m anera relevante a la com petencia
comunicativa, en particular a las d estrezas su perficia les (trastornos de la audición, el
habla, la voz, la escr itura o disg rafías, etc.). Pero, además, las capacidades neurológicas
tienen un papel fundamental en el lengua je (Jenkins, 2002). Así, algunos autores
defienden la hipótesis de que hay tres tipos de estructuras mentales o neurológicas que
posibilitan el lenguaje (Damasio y Damasi o: 1996: 20-22): un sistema interhem isférico
cerebral que represen ta internamente la info rmación de tipo senso rial, motor y
conceptual, "todo lo que la persona, hace, reci b e, piensa o siente mientras actúa en el
mundo", que le permite adem ás el proces o de clasificación y abstracción de los
referentes reales: organizar la inform ación. Un segundo sistem a localizado en el
hemisferio izquierdo (la facultad del lenguaje , según los innatistas) que contiene las
estructuras fonológicas y sint ácticas que perm iten la codi ficación o decodificación de
los mensajes desde el interior o el exterior . Y un tercer sis tema de tipo inte rmediario,
también localiz ado en el hemisferio izqui erdo, que perm ite "tomar un concepto y
estimular la producción de formas verbales , o puede recibir palabras y hacer que el
cerebro evoque los con ceptos correspondientes". La localización espe cífica de ciertas
habilidades es patente si tenemos en cuenta trastornos bien conocidos como las afasias
de Broca y de Wernicke. La prim era afecta a la articulación del lenguaje, del habla, que
es lenta, telegráfica e incorrecta grama ticalm ente (aunque no impide cantar), pero
significativa y comprensible. La segunda no af ecta a la articulación, sino al lenguaje en
todos los aspectos y da lugar a palabras in correctas y enunciados semánticam ente poco
significativos y a la falta de comprensión de textos orales o es critos (Geschwind: 1996).
La teoría innatis ta ha dado luga r a críticas per o también ha ten ido implicaciones
positivas. P or ejemplo, Hernández Pina (1990: 23) m a nifiesta una opinión compartida
por muchos expertos: “No se puede postular el innatism o como base explicativa en la
adquisición de todo sistema abstr acto con el que se enfrenta el hombre […] No hay nada
establecido para demostrar que existe tal innatismo y difícilmente puede uno sentar
bases en algo no establecido”. El rechazo fr ontal de toda modalidad de aprendizaje
conductual basado en la influencia de lo s modelos sociales (observación, im itación,
refuerzo, castigo, etc.) no parece totalmente justificado a la vista de los buenos
resultados que a m enudo se obtienen median te las técnicas de m odificación de la
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conducta tanto en la sociedad como en el ám bito educativo. Parece ser, por otra parte,
necesario recurrir a las teorías cognitivas para explicar estas difere ncias en función de
las diferencias biológicas e intelectuales. Karmiloff-Sm ith (1994: 28), por ejemplo,
desde una postura neoconstructiv ista, señala que se pu ede compatibilizar la ex istencia
de procesos constructivistas (asim il ación, acomodación y equilibración) con la
existencia de predisposiciones innatas impr egnadas de conocim i ento, que proporcionan
al ser un "margen de ventaja inicial" ¨ . Es de cir, a la te oría de Piaget hay que añadir
sesgos de dominio específico a la dotación inic ial, m ientras es preciso reconocer que las
especificaciones innatas son menos detalladas de lo que dicen los inn atistas y el proceso
de modularización es p rogresivo. No parece razonable separar las potencialidades de
desarrollo lingüístico del ser hum ano del propio desarrollo general y cog nitivo al que se
ajusta el sistema de la lengua (Richelle, 1975: 28).
Tan criticable puede ser, desde nuestro punto de vista, reducir la prevalencia de lo
social por los generativistas, como m inimizar el valor de lo heredado o innato por los
conductistas. Parece que no tiene demasiado sentido reavivar una polém ica histórica
sobre la dicotomía herencia-am biente que creemos poco operativa, ya que ambos
factores inciden plenamente en el desarrollo del individuo. No resulta aceptable la idea
de infravalo rar el papel de la intelig encia, como el del ambiente cultu ral del aprendiz o
de lo social, lo sem ántico, lo pragmático y co municativo en el aprendizaje de la lengua
oral por el niño. Los mecanism os innatos no explican las diferencias lingüísticas
considerables que se dan a nivel interindividua l ni la razón por la que unas estructuras
se aprenden antes que otra s (Hernández Pina, 1990: 25). La teoría hace un hincapié
excesivo sobre la im portancia de las reglas si ntá cticas fren te a los hecho s semántico s y
pragmáticos. Por consiguiente, las hipót esis iniciales hubieron de cam biar de
orientación, acercándose cada vez más hacia la sem ántica y la dependencia contextual
de las estructuras, abandona ndo la atención exclusiva a la sintaxis. Igualmente, aunque
sigue habiendo un fuerte desarrollo de las concepciones generativis tas, los estudios
lingüísticos y psicolingüísticos han deriva do hacia la pragmática (Bruner, Halliday,
Lakoff, Hymes etc.), el concepto de com pet encia comunicativa, la sociolingüística , la
gramática textual, el análisis del discurso, et c. En este sentido , cabe subrayar las escasas
aplicaciones didácticas (métodos, libros de text o, etc.) que se han proyectado desde el
modelo generativo para la enseñanza de le nguas, tanto maternas como extranjeras.
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Desde un punto de vista didáctico, las impli caciones del generativism o serían, entre
otras, según Newmeyer (1982), m uy centradas en la crítica al modelo conductista:
a) No es adecuado centrar la ens eñanza exclusivamente en el ap rendizaje de
respuestas automáticas a estím ulos predeter minados, sino que es preciso potenciar el
uso creativo del lenguaje en situaciones nuevas.
b) Se debe adquirir mediante la escuch a y la expresión, má s que m ediante la
repetición o la memorización.
c) La instrucción programada tendrá siempre resultados limitados.
d) La misión de los profesores y los libros es proporcionar el input necesario
para que el alumno construya la gram ática, más que enseñar una gram ática
necesariamente incom pleta.
e) Lo importante al aprender una lengua es la captación del mensaje, la
semántica, m ás que una traducción l iteral que obscurec e el sentido.
f) El aprendizaje de las re laciones sintácticas no se c onsigue mediante tareas de
análisis gram atical de la estructura superficia l.
g) Los errores sistemáticos, com o * c abo por quepo , son evidencias de que el niño
está aprendiendo las reglas principales.
Además de ello:
1. Consideración de tres componentes dentro de la com petencia lingüística a la hora
de realizar una adecuada evaluación de la "actuación lingüística": nivel
fonológico-fonético, léxico-semántico y morf o-sintáctico. Los mismos niveles nos
permiten una program ación de la enseña nza de las habilidades lingüísticas.
2. Considerar los procesos de socialización y los materiales que constitu yen el input
como fundamentales en la activación y de sarrollo de los procesos de adquisición
del lenguaje. En definitiva, tener en cu enta el concepto de "competencia
comunicativa".
3. Desarrollar la conciencia metalin güística de los niños, mediante la realización de
actividades com o:
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-Construcción de todo tipo de textos.
-Preparación cuidadosa de textos or ales: exposiciones, debates, etc.
-Valoración y análisis de fr ases o textos de otras pe rsonas o grupos en cuanto a
su calidad, gramaticalidad, etc.
En definitiva, se trata d e crear conte xtos naturales de com unicación y adquisic ión del
lenguaje. Las aportaciones del generativism o, y más concretamente el concepto de
competencia lingüística, son esenciales para la enseñanza del le nguaje oral, aunque no
hay que olvidar que la competencia lingüística es un factor de la com petencia
comunicativa, pero no el único, como com entaremos más adelante.
2.5.3. Los códigos y sus variaciones
Partiendo de la facultad humana universal del lenguaje, es evidente que entre la
población podemos hallar diversidad de com uni dades en las que se utilizan diferentes
lenguas o idiomas. Sabem os también que ca da hablante presenta una diferente
competencia y una actuación indiv idual en su manera o estilo de utilizar el id ioma
(diferencias idiolectales ). Pues bien, entre esa facultad universal y esa competencia
individual hay una notable vari ación en el uso de los código s lingüísticos. Además de la
propia existencia de idiomas, los hablante s de cada lengua modifican en mayor o m enor
medida el código según las diferencias geográficas (variantes diatópicas, com o los
dialectos o las hablas regionales, códigos compartidos por los hablantes de un área
geográfica determinada (diferencias estudiadas por la dialectología ); diferencias
temporales a lo largo de la historia de forma que los hablantes de una época comparten
un código (diacrónicas, estudiadas por la gram ática histór ica); diferencias sociales
según el estrato o sector social (diast ráticas, sociolectos, estudiados por la
sociolingüística) según la generación, sexo, cl ase socioeconómica, nivel cultural, grupo
ocupacional, etc.; y, finalmente, según la situación en que se encuentran (diferencias o
variaciones diafásicas, vari antes funcionales o registros, estudiados por la
sociolingüística y la etnografía de la comunicación) de forma que no siem pre el
hablante se expresa del mism o m odo, sino que dispone de un repertorio lingüístico que
le permite actuar de form a diversa según el objetivo comunicativo, el contexto o el
estado personal.
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Tres chicos juegan al fútbol, y un chico chuta el balón y él vuela por la ventana,
el balón rompe la ventana y los tres chicos miran tras él y sale un hombre y les
chilla porque ellos han roto la ventana por eso ellos escapan y entonces mira esa
señora desde su ventana y ella grita a los chicos.
(Nú mero de nom bres: 13 Número de pronombres: 6.)
Son características de la cap a inferior versiones como:
Ellos juegan al fútbol y él lo chuta y él pasa volando él rom p e la ventana y ellos
miran tras él y él sale fuera y les chilla porque ellos lo han roto por eso ellos
escapan y entonces mira ella fuera y ella les grita.
(Número de nombres: 2. Núm ero de pronombres: 15, pág. 169.)
La codificación de los niños de cada estrato social fue diferente. La descripción de
los niños de clase baja fue deshilvanada y breve, presuponiendo conocim ientos sobre la
historia por parte de l interlocutor (por ejemplo, me diante el uso de pronombres),
mientras la de clase m edia fue pormenorizada. La diferencia principal es que con la
descripción de los niños de clase media no h acía falta ver las viñetas, pues era explícita
y explicativa, m i entras que la de clase baja presentaba dif icultades de interpre tación si
no se podían ver las imágenes.
A efectos de aprendizaje escolar, Bernstein distingue lenguaje formal y público
( public language y formal language ). Cada uno se proyect aría a través de dos códigos
diferentes. Sobre el concepto de código, Ma rbà (1998: 54) nos aclara que: “Los códigos
no son variedades lingüísticas, como los dial ectos o los registros, sino que están por
encima de esas variedades y controlan los estilo s de significado en una cultura”. Es
decir, los códigos son diferentes sistemas de organizar los significa dos, los conceptos en
una cultura o grupo determinado, lo que no tiene nada que ver con la form a del lenguaje
que se utiliza o la intelig encia de los sujetos. Los diferentes tipos de cultura se reflejan
a través del código y el código es parte de la cultura. La escu ela, en es te sentido, señala
la autora, debería asegurar “la intercomprensión, negoc iando los significados, por
encima y por debajo de la verbalización (Marbà, 1998: 55).
El lenguaje formal haría uso de un código elaborado , caracterizado por una
construcción sintáctica má s precisa, m ás i mpredecible (ideas y formas nuevas),
compleja, más im personal y en voz pasiva ( puede decirse …), riqueza léxica, de m ayor
sutileza lógica y psicológica, con una ordenación gramatical exacta, frecuencia de
proposiciones subordinadas, mayor uso pr eposicional y de conjunciones, de
pronombres, adjetivos y adverbios; m ás explíc ita, con mayor jerarquía y com plejidad de
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los conceptos, etc. La percepción de la realidad se centraría preferentem ente en la
estructura, la capacidad de establecer relaci ones o clasificaciones de elem entos, en la
realización de planes de futuro, etc. Fishma n (1988: 112) subraya que m ientras el habla
de la clase baja se fragmenta debido a razones de diferencias regionales u
ocupacionales, en las clases media y alta se tiende a la unifo rmidad y neutralidad
regional del habla y a su mayor proximidad a la lengua estándar y lo justifica cuando
subraya que:
Las clases sociales más a ventajadas vi ajan con más frecuenci a, se unen más
frecuentemente en empresas co munes y controlan los factores de uniformidad
lingüística (colegios, medios de comunicación, órganos de planificación lingüística
y el mismo gobierno). Llegan con mayor ra pidez a una lengua estándar co mún, al
menos en ocasiones formales, que las clases inferiores que permanece n
fragmentadas y cerradas.
El lenguaje público actuaría m ediante un código restringido que denotaría un bajo
nivel social a través de una gramática elem ental, confusiones lógicas, uso de formas
preestructuradas y tradicionales, alta predictib ilidad del m e nsaje, verbos en voz activa,
estereotipos rígidos, oraciones cortas e inco mpletas, lenguaje im plícito, escasez de
conectores y repetición de los mismos, abunda ncia de órdenes y pr eguntas breves, clara
limitación de adjetivos y adverb ios, escas a u tilización de pronombres impersonales,
afirmaciones interrogativas ( ¿no es verdad? , ¿eh? ), frases hechas y ref ranes, etc. La
percepción se centraría en los objetos, to mándolos aisladam ente. Se centra en lo
concreto, en el aquí y ahora, en lo visual, lo afectivo, el presente. Este tipo de lenguaje
es un factor de solidaridad del grupo, un instrumento de cohesión, con un m atiz
conservador en el sentido de defender que la autoridad se apoya en los lazos personales
o sociales y no en principios racionales.
Los niños de clase baja , según Bernstein, solo tienen a su disposición el código
restringido debido al ambiente poco estimulante en el que aprenden su lengua, mientras
los niños de clase media dominan am bos c ódigos. Esto supone una desventaja inicial
para los niños de la clase trabajadora al favorecer esta carencia una inadecuada
organización de las perc epciones, de las activida des cognitivas y en general de la m ayor
parte del comportam iento. Bernstein señala también que los ni ños de esta clase
encontrarán dificultades en tareas de lectu ra y escritura (discurso form al y
descontextualizado), así como graves dificu ltades al llegar al período de operaciones
formales (Secundaria).
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Finalmente, el niño de la clas e baja al llegar a la escuel a, a diferencia de la clas e
media, encontraría un código com plicado que requeriría una continua traducción al
código restringido personal, pr oduciéndose una dificultad com unicativa. Esta, a su vez,
tendría como consecuencia una dificultad para el aprendizaje que c on el paso del tiempo
se convertiría en el fracaso académico . Al respecto, Mendoza, López y Martos (1996:
116) nos recuerdan que:
La escuela funciona con el código elabor ado. El trabajo docente consiste en
hacer explícitos principios y operaciones referidos a objetos o personas. La
orientación desigual de los niños de clase media y clase obrera a utilizar el código
elaborado crea problemas de “educabilid ad” para los segundos. Pero esto no
significa que su lenguaje sea “deficiente”. Bernstein rechaza la hipótesis del déficit
lingüístico.
En su última formulación, Bernstein ya no de fiende la relación directa entre clase
social y código. Bernstein señala ahora cuatro contextos crít icos de socialización, que
están en interacción en el marco de la f am ilia, que habr ía que analizar para cono cer el
código del hablante y la forma en que el niño estructura su visión del mundo, formando
su identidad personal: regulativo o normativo (ambiente familiar el que el niño aprende
las relaciones de jerarquía y la escala de va lores y norm as), instructivo o educativo (en
el aprendizaje del niño de c onocimientos y de técnicas), imaginativo o creativo (en el
juego el niño experimenta el m undo a su manera) e interpersonal o de relaciones (en el
diálogo con otros, el niño se hace co nsciente de su identidad y su afectividad y de la de
los otros).
La teoría diferencia dos tipos de familias. Po r un lado, la familia posicional ,
jerarquizada o familia orientada hacia el sta tus, de tipo jerárq uico (padre-m adre; padre-
hijo; hermano m ayor-menor, etc.) con roles so ciales permanentes y fijos (sistema de
roles cerrados) según la edad, el sexo, etc ., que no fomentan el desarrollo de la
personalidad y la auto nomía; y, en segundo térm ino, la familia centrada en las
personas , de carácter abierto, que pe rm ite los roles abierto s, c on un alto m argen para el
cambio y la expansión individu al. Las familia s de clase ba ja se centran en un padre
sustentador, una madre educadora y un niño de pendiente. Los niños solo se com unican
abiertamente con los pares coetán eos. En las fam ilias de clase media se da el sistem a de
roles abiertos que permite a cada persona y al hijo asum ir su identidad, sus propios
roles, partiendo de la sensat ez y la racionalidad. El niño se relaciona abiertamente con
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pares y adultos. Los sistemas cerrados de roles embocan al niño al m undo del trabajo,
los abiertos a la clase dirigente y a las altas responsabilidades.
Algunos datos se han mostrado favorables a la teoría de los códigos. Así, Lawton
(1972) realizó tres investigaciones en los años sesenta con adolescentes, llegando a las
conclusiones de que en los sujetos de cl ase baja se daban los siguientes rasgos:
a) Menor cantidad de texto escrito y c on mayores dificultades para escribir.
b) Menor variedad de vocabulario.
c) Menor cantidad de subordinaciones.
d) Menor uso de formas pasivas.
e) Menor uso de adjetivos y adverbios infrecuentes.
f) Menor uso de pronombres
f) Uso de contenidos concretos.
Holland (1979) valoró la re lación entre la v ariable de cla se social (cla se media y
baja) y la orientación semántica, diferenc iando entre niños que es tablecen significados
dependientes del contex to o independientes de l mismo. Mien tras que en las familias de
clase baja tienden a utilizarse significados dependientes del contexto, en la escuela
abunda la información teórica, los signifi cados independientes de contexto, m ás
formales y abstractos. Así, las es trategias comunicativas d e los niños de clase media
serían más congruentes con las que se requieren en el ámbito escolar
La investigación de M. González (1987) eval uó los códigos utiliza dos en muestras de
lenguaje escrito, con una muestra de dosciento s niños de ocho a di ez años, controlando
la variable de coeficiente intelec tual, y tom ando como variable indep endiente la clase
social (clase alta y baja). Las tareas fu eron: narrar por escrito una historieta en
imágenes; escrib ir una redacción de al menos diez líneas sobre el tem a “mi familia”, y
otra sobre “un día en el cole gio”; explicar por escrito cóm o se juega al parchís o cómo
funciona una bicicleta; y expl icar por escrito la opinión so bre si jugar con muñecas es
cosa de niñas y no de niños. Afirma en sus conclusiones: " [...] efectivamente existen
indicios para pensar que la clase social infl uye sobre el tipo de le nguaje utilizado por los
niños" y señala las siguientes diferencias:
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a) Mayor uso de verbos pasi vos en la clase alta, es decir, estilo más culto e
impersonal.
b) Diferencia no signifi cativa entre clases en el uso de pronombres ni en
subordinación.
c) Los niños de clase alta obtienen claras diferencias favorable s en abstracción y
generalización del contenido, escriben de manera m ás abstracta, con menor
atención a las referencias concreta s y las matizaciones personales.
d) En la clase alta se utilizan las frases eg océntricas, es deci r, se prefie re la
cualificación individual de lo dicho. En la clase baja se tiende a apelar a las
opiniones de otros (fra ses sociocéntricas).
En un estudio con niños de 3º y 4º de E. G. B. (como 3º o 4º de Educación Prim aria)
de Barca Lozano et al. (1988) se llega a la conclusión de que existen diferencias
significativas según la proceden cia social de los sujetos:
a) Se obtienen diferencias en todos los subtests del ITPA, excepto en los procesos de
recepción.
b) Los sujetos de clase media realizan m ejor tareas de relacionar conceptos,
comprender significados pres entados oralmente, etc.
c) El factor principal es el nivel so ciocultu ral y lingüístico de la familia.
Otros trabajos han criticado lo s planteamientos de la teor ía de los códigos. Algunos
han manifestado la vaguedad teórica y falta de ejemplif icación de las tesis plantead as.
Desde un punto de vista crítico, Stubbs ( 1984) subraya la "casi total falta de
ejemplificación lingüística", y aún se m ues tra más radical López Morales (1989: 59-60)
quien, con detallados argumentos cr íticos, descalifica estas tesis:
La vaguedad teórica, las indefiniciones, la irrelevancia para la lingüística de una
buena parte de sus observaciones, la de bilidad de sus análisis y algunas causas
extracientíficas, hicieron que la teoría del déficit, tras los primeros momentos de
entusiasmo, fuera severamente cr iticada y descartada con prontitud.
Otro aspecto a considerar es la consecu encia negativa que puede suponer el mal uso
o interpretación de la teoría de los códig os si ello lugar a po sturas extremas,
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confundiendo elaborado con bueno o correcto , y restringido con malo o incorrecto , así
como la confusión entre lo que la gente hace y lo que puede hacer. Como afirma Guy
(1992: 76).
Desde aquí estamos sólo a un paso de considerar a las personas de la clase
trabajadora como lingüística e intelectualm ente deficientes, im posibilitados para un
código elaborado y quizá t ambién para la clar idad de pensam iento lógico y retórico
que presumiblemente requiere la e xpresión en un código elaborado.
Una de ellas fue la teoría del déficit . Bereiter y Engelman (1966), impulsados por la
teoría de los códigos, explicaron el fracaso escolar de las clases bajas o de algunos
grupos étnicos como consecuencia de una in competencia lingüística, asociada a una
carencia cultural y económica. Los rasgos lingü ísticos de estos niños serían sim ilares a
los del código sociolingüístico restringido, pr opuesto en la teoría de Bernstein. Ello
requeriría, como trataremos luego, una educac ión compensatoria. Aún más radical fue la
postura de Jensen (1969), que llegó a afirma r la inferioridad inte lectual de los niños
negros basándose en su uso aberrante del inglés.
La respuesta de la lingüística fue contunde nte: calificó la teor ía del déficit como
insostenible, como podemos ver en las a portaciones de Labov o López Morales, y
señaló que no se trata de dé ficit sino de diferencia de uso del lenguaje (concepto de
“variación”). Hudson (1981: 235) no admite las dife rencias de competencia léxica y
sintáctica que se propugnan en la teoría de los códigos, pero sí acepta diferencia en
cuanto a que algunas p ersonas no saben controlar el uso del lenguaje explícito de
manera apropiada a la situación o las persona s con las que se comunican. Es interesante
su punto de vista en el senti do de que la teoría de los có digos “puede ser considerada y
valorada como una pequeña parte tan solo de toda la teoría de la com petencia
comunicativa”. De esta m anera, considerando qu e la clase alta util iza en mayor m edida
un lenguaje explícito y la escuela lo necesi ta para poder transm itir conocim ientos de
manera eficiente, los niños de clase de baja podrían encontrar dificultades de
comunicación en el ám bito escolar
Otros autores han señalado que las diferenc ias no son de comprensión, sino de estilo
y expresión. El problema princi pal puede residir en el hech o de que los niños de clase
trabajadora, a pesar de conocer claram ente determ inadas estructuras y comprenderlas,
no las utilizan con la frecuencia adecuada. Pero este hecho no dem uestra la teoría de
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Bernstein, sino que existen diferencias de estilo lingüístico entre las clases sociales
(Labov). En la misma línea, se ha subrayado el verbalismo excesivo de ciertas clases
sociales. Está claro que la lengua varía en función de la clase social. T ambién es un
hecho que el rendim iento académico tiende a ser supe rior en las clases medias. Sin
embargo, la teoría de los códigos no dem ues tra la relación causa-efecto entre lenguaje y
fracaso escolar. Labov (1983, 1985) diferencia entre verbalidad , que se manifiesta en un
uso claro y directo del lenguaje, frente a la verbosidad , refiriéndose a que a veces el
estilo elaborado de las clase medias y a ltas es un lenguaje verbalista, artificioso,
pedante, con exceso de long itud, vocabulario y complejida d, que poco aporta a la
claridad del mensaje. A menudo abundan las fo rm as inútiles y vacías. La complejidad
del pensamiento no se puede calcular contando oraciones subordinadas. Hudson (1981:
240) se expresa en el mismo sentido de fo rm a caricaturesca al denominar “exhibición
verbal” a ese tipo de lenguaje que “consiste en d ar más info rmación de la estric tamente
necesaria”, y en la que los niños de clas e media tienden a actuar de manera extens a y
explícita en una conversación o an te una pregunta frente a la brevedad de los de clase
baja.
Hay que destacar, por otra parte, algunas implicaciones po sitivas de este enfoque.
Por un lado, hay que resaltar que un objetivo es m ejorar la igualdad de oportunidades
que facilite la promoción so cial de todos los ciudadanos frente a la reproducción del
sistema de clases so ciales. El propio Bernstein señala que nunca ha hablado de
deficiencia. Señala que las clases dirigentes no propugna n una educación igualadora
sino reproductora. Subraya que su intención es hacer cons ciente al profesorado de la
importancia de buscar sistem as de ense ñanza que fomenten la igualdad de
oportunidades y prevengan la reproducción del m is mo sistema de roles sociales. Se trata
de que los maestros dialoguen y se coordine n para cam biar la escuela (Usategui, 1993:
159). La teoría y la polémica que ha suscita do han contribuido a la concienciación de
diversos sectores educativos e instituciona les del problema de la incidencia que los
grupos sociales de procedencia en el desarrollo global del individuo.
2.5.3.3. Códigos y efectos sobre la emplea bilidad. El capital lingüístico
Pierre Bourdieu parte de una perspectiva dialéctica, marxista y socio-económ ica de
la comunicación. Las relacion es de comunicación que se establecen entre las person as
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mediante actos lingüísticos reflejan sim bó licamente las relaciones de fuerza que se
establecen entre los hablantes y sus grupos de procedencia. Se rechaza, pues, la
inocuidad de los planteamientos procedentes de la lingü ística, tanto estructur alistas
como generativ istas, por su an álisis básicam en te form al, y por lo tanto incompleto, de la
comunicación. Com o señala Guy (1992: 60):
Mientras que un sonido, un signo o una estructura sintáctica determ inados no
guardan una relación intrínseca con la clase social o la organización económica, la
evaluación social de las diferencias lingüísticas depende directamente, y sin lugar a
dudas, de las diferencias de poder, status y clase. El ejemplo más evidente lo
encontramos en la propia noción de norma. La creencia en la existencia de una
variedad de lengua “inherentemente buena” es uno de los dogmas más
intensamente afianzados en la may oría de los países occidentales. Basta un análisis
superficial para revelar que esas variedades están dar no son otra cosa que el
dialecto social de las clases dominantes.
En sus obras, Bourdieu y Passeron (1977) estudian el fenómeno de la selección
escolar, que afecta a las clases más desfa vorecidas. Desde un ángulo m a rxista, Bourdieu
(1985: 144) defiende que existe una distribu ción desigual del capit al lingüístico entre
las difere ntes clases sociales. La difere ncia entre el dom inio lingüístico de c ada clase
social y el lenguaje escolar interactúan, realizando una es pecie de selección de los
estudiantes que podrán acceder a la unive rsidad (véase también Rom aine, 1996).
En la misma línea Ch. Baudelot y R. Establet (1975) han señalado que la lengua
escrita es el principal instru mento de selección escolar, ya q ue distribuye a los alum nos
en dos vías paralelas: la prof esional y la intelectual. En la prim era entran los que han
fracasado en el dominio del lenguaje verb al , ya que los modos de expresión de la
Escuela son totalmente ajenos a las prácticas lingüísticas de la cl ase obre ra. Las formas
de vida y los estilos lingüísticos se alejan de la norma culta. La Escuela privileg ia el
código lingüístico de la burguesía, en el que se expresan contenidos culturales de
manera que resultan inaccesib les a las clases bajas.
Para Bourdieu (1985) es el Estado el que unifica el mercado lingüí stico, al establecer
normas para sus actuaciones oficiales que lueg o sirven para medir todas las prácticas
lingüísticas, tales como las de “los m aestros de enseñanza primaria, investidos de un
poder especial: el de someter universalm ente a exam en y a la sanci ón jurídica del título
escolar el resultado lingü ístico de los sujetos pa rlantes”. Todo esto lleva
implacablem ente a la devaluación de los m odos de expresión populares. Esta nueva
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jerarquía de los usos lingüísticos tiene claras implicaciones sobre el m ercado de trabajo,
al exigirse un uso correcto de la "lengua of icial", la lengua de la burguesía, y sobre la
conducta de los sujetos, que en los casos má s extremos pueden "perder las palabras" por
miedo a su propio idiolecto socialm ente estigmatizado. "Se tiende así a constituir un
sistema de oposiciones lingüísticas sociológi camente pertinentes que no tienen nada de
común con el sistem a de oposiciones lingüística s pertinentes lingüísti cam ente [...] existe
todo un conjunto de diferencias significativam ente asociadas a diferencias sociales".
No basta con un uso gram atical de la lengua o con em itir frases comprensibles. Se
trata, para Bourdieu, de un problema de le gitimidad: es preciso dom inar la lengua
legítima cuyo uso aporta al usuario un beneficio de distinción al que solo pueden
acceder personas de determinadas posici ones sociales al disponer de m ejores
condiciones de adquisición de la competen cia legítima. No obstante, para que se
mantenga ese beneficio es preciso m antener la unificación del mercado y la desigual
distribución de las posibilid ades de acceso. La transmisión del capital lingüístico op era
como la transmisión del capital cu ltural a través de las sucesiva s generaciones y puede
producirse por el contacto prolongado, en algunos casos, o mediante procesos de
form ación por medio de la fam ilia y más específicamente en las instituc iones
educativas.
Bourdieu propone dos dicotomías: dis tinguido/vulgar, (o raro y com ún) y
riguroso/descuidado (o noble/libre). Lo que hace la escuela es instituir unos esquem a s
prácticos o reglas que parten del trabajo de los gramáticos, cuya función es explicitar los
usos de la expresión escrita pasada. La adquisición de la le ngua oficial puede darse en
dos ámbitos: la familia y el s istema escolar. El discurso lingüíst ico no es un signo solo
realizado para ser com prendido, sino que es también un signo de riq ueza destinado a ser
valorado y apreciado, y un signo de autori dad destinado a ser creído y obedecido.
El control de un hablante sobre su discurso depende de los parámetros contextuales
(grado de oficialidad d e la interacción), de la amplitud de la distan cia social entre los
hablantes y sus respectivos grupos, de la sensibilidad del locutor con respecto a esas
diferencias y, finalmente, de la aptitud del locutor para responder en esa situación de
tensión con una respuesta fuertemente controla da. Ello supone elegir de entre todas las
estructuras posibles aq uella que se adapte en mayor m e dida a la situación de
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interacción. Es decir, la inte racción social se va a ver claramente reflejada en el uso
lingüístico (por ejemplo, el usted y el tú ). En definitiva, no es suficie nte juzgar la
expresión oral com o correcta e incorrecta, gram atical o agram atical, sino como
“distinguida” o “vulgar”. El uso lingüístico sin distinción de los alumnos podrá juzgarse
como: ordinario, com ún, popular, informal, lib re, etc. y, en casos extrem os, como
descuidado, grosero, vulgar, zafio, rudo, etc., mientras el uso distinguido podrá
calificarse como noble, eleva do, culto, selecto, refinado, sutil , m atizado, o en su exceso,
como rebuscado, críptico, pedante, oscuro, etc.
La competencia im plica el dominio práctic o del uso de una lengua, pero adem ás el
dominio práctico de las situaci ones en las que ese uso de la lengua es socialmente
aceptable. Para Bourdieu, las m áximas víc tim as de esta situación son los pequeños
burgueses, que al no poder imponer las libertades del habla llana, reservadas para su uso
interno, no tienen otro remedio que copiar la s formas de la clase dominante, lo que
explicaría las frecuentes hipercorrecciones, el callar o el escapar de esas situacion es.
Mientras, los miembros de la clase alta -sobre todo cuando han surgido de esta clase-,
dominan completam ente la norma, utilizándo la para la producci ón y la evaluación.
2.5.3.4. Códigos y contexto: la versatilidad del código
La aparición del libro de W illiam Labov de título The Social Stratification of
English in New York City (1966) supuso un paso crucial en el estudio de la variación
sociolingüística en las comuni dades urbanas y en el propio nacimiento de la teoría
sociolingüística. Desde una perspectiva educ ativa hay que destacar su oposición a la
teoría de los códigos. Si Bernstein part e en sus estudios del problem a del fracaso
escolar, y no debem os olvidar que lo hace d esde su cátedra de "Sociolog ía de la
Educación" de la Universidad de Londres, William Labov, catedrático de Lingüística en
la Universidad de Pennsylvania, no toma en cuenta el factor edu cativo, pero realiza un
amplio estudio de campo de las variantes de inglés anorm ativo utilizado por las
comunidades negra y portorriqueña de Nueva Y ork (variabl e sociolingüística d e raza y
clase social) utilizando el m étodo de la observación participante y la grabación
magnetofónica.
Para Labov, tras un análisis minucioso de los m a teriales, la deficiencia lingüística es
un mito no verificado a través de los datos, por lo que propone la "hipótesis de la
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(cortesía). Todos ellos son elementos esenciales que nos proporcionarán los
fundamentos precisos para llegar al concepto de competencia com unicativa y
particularmente de competencia de com unicación oral, a la que este trabajo está dirigido
desde una perspectiva di dáctica.
2.6.1. Concepto de texto y discurso
Mientras la lingüística tradic ional se asentaba sobre la palabra y el estructuralism o
sobre la oración como m eta principal de análisis, la lingüística textual se adentra en el
campo de estudio del texto , entidad com puesta por los ha blantes cuya extensión puede
ser mayor o m enor al de una oración. Las denominaciones de la nueva disciplina son
variadas: lingüística del texto o textual, gr amática del discurso, análisis del discurso,
etc. Uno de los conceptos principales en los que se fundamenta el concepto de texto es
el de acto de habla que puede definirse como el acto de comunicación en el que
utilizamos la lengua. El acto de habla des borda el ám bito de uni dades lingüísticas más
concretas y subordinadas como: fonem a, mo rfema, palabra u oración. Se propone una
nueva unidad más amplia que las anteriores: el texto. Es decir, una unidad lingüística
con significado unitario, re alizado con unas determinad as intenciones, con unas
peculiaridades form ales y en una situación dete rminada. En este sentido, es sug erente la
reflexión de Hernández Parici o (1996) que nos recuerda el hecho de que el término
“texto” procede de “tejer”, recordan do que pa ra teje r se requiere un a tram a o soporte
estructural sobre el que se realiza el tejido y el hilo con el que se materializa el tejido.
Es una buena metáfora para explicar el car ácter com puesto, complejo y procesual de la
comunicación lingüística. Hay m uchas definicion es sobre el concepto de texto, pero nos
parece muy adecuada y completa la de Be rnárdez (1982: 85; véase también Casado,
1993):
Texto es la unidad lingüística comunicativa fundamental, producto de l a
actividad verbal humana, que posee siempr e carácter social; está caracte rizado por
su cierre semántico y comunicativo, así como por su coherencia profun da y
superficial, debida a la intención (comunicativa) del hablante de crear un texto
íntegro, y a su estructuración me diante dos conjuntos de reglas: las propias del
nivel textual y las del sistema de la lengua.
Podemos decir, pues, que el texto, adem ás del ya conocido soporte lingüístico
general, presenta unas características:
a) Carácter supraoracional : desde un libro a una sola palabra.
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b) Carácter lógico : el texto es coherente.
c) Carácter estructurado : con unas reglas propias del nivel textual.
c) Carácter semánti co : ha de tener significado completo y global.
d) Carácter formal : con cohesión o interrelación li ngüística entre sus elem entos.
e) Carácter social y comunicativo del texto: es una activid ad humana (acto de habl a)
que se establece en la interacción social.
f) Carácter pragmático : el hablan te tiene una in tención con respecto a la situación y
el interlocutor. Se mide por el gra do de adecuación del texto a estos dos
elementos.
Aquí surge también una cuestión de interés y es la del texto com o producto acabado
(un libro o un anuncio publicitario, por ejempl o) o com o proceso (una conversación con
el vecino en un ascensor a la vuelta del trab ajo). El t exto es una unidad comunicativa,
un producto hecho que será en su caso objeto de análisis te xtual, pero es fruto del
proceso o dinám ica discursiva. Así surg e un concepto a m e nudo utilizado de form a
sinónima: el discurso. El discurso se refiere fundam entalment e a la sucesión coherente
de oraciones, a la realizaci ón del texto en una situación de term inada. Hernández Paricio
(1996: 15) señala que el disc urso tiene un carácter dinámi co en el que más que un
“producto” se atiende al “proceso” o actividad del hablante, que discurre
progresivamente a lo largo del tiempo y el espacio para elabor ar el texto. Considerando
la notable sinonimia entre los dos térm inos, el texto se ut iliza en mayor m edida como
etiqueta para denominar productos term in ados, cerrados, preferentemente m onológicos
y escritos, mientras que el térm ino discurso oral se presta más a denominar procesos
dinámicos, extensos, y abiertos de com unicaci ón más propios de la interacción social y
de la oralidad (Salvador, 1990: 10). Desd e nuestro punto de vista, el texto puede
estudiarse de manera relativam ente independi ente del con texto (estructura, clarid ad,
coherencia, cohesión, tipo o género, etc.), mien tras el discurso requ iere necesariam ente
ser interpretado y valorado en el marco de la situación en la que se produce.
Los textos pueden tener extensiones y estr ucturas muy diversas: una obra de teatro,
un ensayo, una novela, un artículo de opinión, una oración, etc. Según el tipo pueden
tener partes muy distintas. Un a novela puede dividirse en ca pítulos; una obra de teatro,
en actos y escenas; un diálogo, en intervencion es de cada interlocutor, etc. Una de las
unidades que constituyen una parte del texto es el párrafo o parágrafo, que es superior a
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la oración pero más pequeño que el texto. Esta unidad es esencial en los procesos de
comprensión y de expresión. Tam bién es relevante el concepto de enunciado, que hace
referencia a un "segmento más o menos amplio de la cadena hablada en la transmisión
de los datos de la experiencia" (Cortés, 1991). Ello im plica que un enunciado puede ser
supraoracional o no:
-Fragmentario: en Madrid (contestación a una pregunta).
-Oracional: ¿Había antes más trabajadores que ahora?
-Supraoracionales: pueden ser paragráficos y argum entativos.
2.6.2. Propiedades del texto: coherencia y cohesión
El texto en sí mismo se ca racteriza por dos p ropiedades que pueden ser cr iterios para
juzgar su composición o calidad. Estos dos crit erios se refieren respectivamente al nivel
semántico y formal del m ismo: la coherencia y la cohesión. La coherencia es aquella
propiedad del texto que nos permite captar en el m ismo una estructu ra y organización de
las partes dando lugar a un mensaje con sent ido y completo: un se ntido global. Dice
Bernárdez (1995: 129): "La coherencia es una propiedad fundamental de los textos,
hasta el punto que podemos definir texto como «aquel objeto li ngüístico dotado de
coherencia»". Más sencillamente se entiende por coherencia la conexión de las partes en
un todo, con sentido unitario. La coherencia local se refi ere a la de las frases y
oraciones del texto, es d ecir, a la que se d a en la microestru ctura. La coherencia pu ede
ser lineal cuando se refiere a la conexión entre la s proposiciones del texto de modo
secuencial y puntual (Van Dij k, 1989: 54), afectando a la macr oestructura. El concepto
de coherencia global se refiere a la general de todo el texto: la uni dad es un rasgo básico
de un texto. El texto debe tratar un tema con la inform ación que se aporta sobre el
mismo. Otro rasgo es el dinam ismo: se as ocian temas con com entarios o información
nueva, que a su vez dan lugar a nuevas inform aciones. La coherencia pu ede estar en un
plano extratextual (algunos la denominan coherencia pragmátic a; véase Casalm iglia y
Tusón, 2002: 222-224); cuando el texto tiene en consideraci ón los interlocutores, las
variables es pacio-temporales, las intenciones, etc., (que estudiar emos con detalle al
hablar del significado, el sentido, el c ontexto y la competencia comunicativa) o
intratextual cuando se centra en la propia estructura del texto y en el uso de los
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elementos lingüísticos que los organicen (m acroestructura) y lo cohesionen. Así, la
coherencia exige cohesión pero la cohesión no garantiza la coherencia.
La coherencia, pues, no es suficiente para la configuración de un texto. De
Beaugrande y Dressler (1981, en Bernárdez, 1995: 129) subray an que la cohesión viene
a ser una "sintaxis tex tual" mientras la cohere ncia se refiere al contenido conceptual del
texto. El texto requiere un sentido conceptual y una forma adecuada con los necesarios
enlaces entre los diversos componentes . La cohesión está constituida p or el conjunto de
todas aquellas funciones que indican relaci ones entre los elementos de un texto (De
Beaugrande y Dressler, 1981: 3) Son elementos que unen or aciones, párrafos, capítulos,
etc. La cohesión proporciona trabazón pero no garantiza la coherencia (De Beaugrande
y Dressler, 1981: 18; véanse Martín Zo rraquino, 1992 y Portolés, 1998). A este
respecto, Coseriu señaló que lo s textos no solo se elaboran con medios lingüísticos sino
también con otros extralingüísticos (1977: 219). La cohesión, por consiguiente, se
refiere a aquellas unidades, operaciones y m ecanismos lingüísticos o formales que se
utilizan para establecer relaciones en tre los elementos y partes del texto, y favorecer la
formación de una estructura organizada, flui da y coherente. Son elementos que unen
oraciones, párrafos, capítulos, etc. Incluyen variados m ecanismos: correlación de las
flexiones verbales, orden estructural de cada oración, la entonación, progresión tema-
rema, recurrencia y paráfrasis, sustitución, deixis, elipsis, pa rtículas discursivas, etc.
2.6.3. La estructura del texto
Consideramos acertada la perspectiva de W . Kintsch y T. A. Van Dijk (1978), que
especifican tres niveles de estructuración formal del texto: microestructura,
macroestructura y superestructura. Pasarem o s a describirla b revemente a continuación.
2.6.3.1. La microestructura
La microestructura se refiere a los com ponentes de significado locales y a las
relaciones lineales implicadas entre ellos. Al comprender un texto debemos extraer de
su superficie las diferentes ideas elemen tales que lo constituyen, estableciendo entre
ellas una relación de continuidad. Este primer nivel de representación del significado es
la microestructura. Des de la persp ectiva de la expresión se trata de que el em isor
disponga de la cantidad necesaria de ideas clar as y coherentes. En el caso del lector será
preciso extraer los significados proposicionale s de cada palabra y or ació n del texto y las
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relaciones e ntre ellos. P odemos diferenciar entre tema, soporte o inform ación dada y
rema, aporte o comentario, que es la nueva info rm ación que se aporta en un enunciado.
Normalmente, la primera posic ión es la del tema y la se gunda la del rema, siguiendo un
orden lineal. A menudo, el re ma de un enunciado pasa a se r tema del siguiente. E sto
produce una línea su cesiva o un escalonamiento que contribuye a cohe sionar el texto, a
la que también se denom ina coherencia lineal o p rogresión temática. Desde esta
perspectiva, se requiere construir textos c oherentes y claros en su propia estructura
(significatividad lógica) pero además pertinen tes para el oyente o el lector atendiendo a
sus conocimientos previos (significatividad psicológica). También hay que considerar el
hecho de que en un texto se preserva el significado y no tanto las palabras usadas para
expresarlo (desverbalización), por ello ha blamos de representación del significado.
Normalmente, la información gramatical (es t ructura superficial) dura un breve periodo
de tiempo en la m emoria a corto plazo. Sin embargo, algunos textos requieren la
conservación precisa de esta información, co mo los chistes, los refranes, etc. no
admitiendo variaciones, síntesis o paráfras is, sin desvirtuar su gracia o sentido.
2.6.3.2. La macroestructura
La macroestructura es una representación abstract a de la estructura global de
naturaleza semántica y lógica que p osee un te xto. Se refiere al significado global que
impregna y da sentido a los elem entos locale s. Por ejemplo, cada párrafo se refiere a
una cuestión distinta al del anterior o poste rior, pero relacionada con el tem a general.
Todas las ideas de un párrafo se refieren al tema global del m ismo (coherencia global).
Sin embargo, no siem pre el significado global es tá explícito en el texto, a veces está
implícito y debe ser construido por el lector. En una narración la m acroestructura ordena
de forma cronológica los personaje s, am biente, objetos, suceso s, conflictos y desenlace.
Esos mism os hechos se tratarán de manera diferente según la superestructura que se les
aplique.
La macroestructura tiene un papel fundam ent al en la elaboración y comprensión de
un texto, y facilita los procesos de redacción y síntesis. Un texto m al estructurado es
difícil de escribir y más aún de exponer oralm e nte, mientras para el oyente es difícil de
entender y resumir. La m acroestructura perm ite, adem ás, reducir extensos fragmentos
de información a un número de ideas manejables (m acroproposiciones). Van Dijk y
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Kintsch (1978) han identif icado cuatro operaciones o "m acrorreglas" que permiten
convertir lo local o microestructura en algo global o m a croestructura. Si un lector no
puede construir la macroestructura de un te xto, fracasa en esa m isma medida en su
comprensión. Siguiendo a los autores citados , podemos presentar cuatro reglas para
operar sobre la macroestructura. L a primera regla es supresión , basada en reducir el
texto eliminando aquellos enunciados que no son una co ndición interpretativa para el
resto de las proposiciones); selecci ón , correlativa de la anterior, consistente en la
reducción de la información hallando la m acroproposición u oración tem ática de un
párrafo o fragm ento que aparezca expresamente en sus estructuras de superficie;
generalización , mediante la búsqueda de un concepto general o supraordenado que
incluya todos los conceptos de una secuencia; construcción , es decir, sustitución de una
secuencia de proposiciones por otra, totalm ente nueva, que está implicada por el
conjunto de proposiciones a las que sustituye.
2.6.3.3. La superestructura. Tipos de texto
El tercer niv el es la superestructura que alude también a la es tructura global pero en
este caso a la forma u organización de los textos, caracteriza el tipo de text o (Adam:
1985, 1997). La idea de superestructura no es nueva, pues como señala Álvarez Angulo
(2002: 89):
A la idea de Superestructura en Lingüística y en Ciencia Cognitiva,
relativamente reciente, se llega tras una serie de estu dios centrados, además de en
los puramente literarios, en otros procedentes de la Etnografía y Antropología,
como lo atestiguan fundamentalmente las aportaciones, por una parte de los
formalistas rusos de los años veinte , tales como Bakhtine, Roman Jakobson,
Skovski, Timanov, Propp y su intr oductor en Francia, Lévi-Strauss; y , por otra
parte, los formalistas literarios rusos traducidos por Todorov, así como los estudios
semióticos franceses, centrados principal m ente en Barthes, Greimas, Bré mond y
Todorov.
Son especialmente relevantes para este auto r los trabajos de Propp sobre la estructura
de los cuentos maravillo sos (Álvarez Angulo, 2002: 92).
Señalamos antes de nada la concepción de cuento maravilloso correspondiente
a Vladimir Propp, defensor de la uniformid ad absoluta de la estructura de los
cuentos maravillosos, en el sentido de que todos ell os pertenecen al mismo tipo
en lo que concierne a su estructura
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Existen diferentes tipos de texto o discur so (un relato, un artículo periodístico, un
ensayo, etc.) con un patrón organizativo caract erístico en el que se aprecian ciertas
categorías b ajo una trama invarian te de rel aciones. La superestruct ura es independiente
del contenido semántico, de la m acroestruct ura que puede tener cada texto. No existe
una clasificación única y universal que nos perm ita caracterizar todos los tipos de texto.
Castellà (1996: 24) define un tipo de texto como "una forma discursiva estereotipada,
definida por sus características lingüísticas ex ternas [...] se reconocen por su estructura
informativa y los rasgos gramaticales que los configuran. Constituy en una lista ce rrada
y tienen un carácter abstracto". La literatura o la retórica prefieren hablar de géneros,
basándose en la forma y contenido del texto. Pasquier y Dolz (1996: 32) subrayan la
importancia del género textual. Cada tip o de texto tiene unas carac terística s
diferenciales, "no se aprende globalmente a escribir, se aprende a narrar, a explicar, a
exponer, a argumentar, a describir...". Es re levante ser consciente de la diversidad
textual y aprender a elaborar textos se gún el objetivo perseguido. Lo mismo podemos
señalar con respecto a la lengua oral, ya que es preciso conocer las técnicas y recursos
específicos para la conversación, dram atizaci ón, recitación, etc. Se pone de manifiesto
el interés del aprendizaje de las habilidades de reconocimiento, construcción,
comprensión y análisis de los diversos tipos de textos, ya que cada uno tiene sus propias
características, contenidos o reglas de funcionamiento y requiere técnicas específicas
para la construcción y comprensión. Esta competencia permite colocar cada elemento
informativo del texto en una categoría p recisa, realizar una co mprensión más
estructurada, facilita la an ticipación de inform ación, incluso requiere el uso de
determinadas actitudes. No es lo m ismo e xponer un tema que contar un chiste, defender
una postura que describir un paisaje. Ca da tipo, género o subgénero requiere un
aprendizaje y una ejercitación; reconocer esto s tipos de es tructura s o superestructuras
facilita la anticipación de in formación, el uso de determ inad as actitudes, la formación de
expectativas, así como la interpretación. A este tipo de conocim i ento se le denomina
competencia textual o discursiva .
Verem os a continuación dos clasificaciones de los tex tos desde una perspectiva
estrictamente textu al: la propuesta por Wer lich y la de Adam, que es muy aceptada
actualmente y una proyección de la prim era.
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Werlich (1976), desde un enfoque cognitivis ta, establece cinco tipos de texto en
función del contexto, foco contextual o centro de inter és del sujeto, que es preceden te de
la clasificación de Adam:
a) Descriptivo : focaliza la atención sobre objetos , estados de cosas o relaciones,
ligados a un contexto espacial.
b) Narrativo : introduce objetos, acciones, relaci ones y cambios en un contexto
temporal.
c) Expositivo : utilizado para el análisis y síntesis de los conceptos.
d) Argumentativo : establece relaciones entre los c onceptos e ideas del hablante.
Implica una tom a de posición.
e) Instructivo : regula om portamientos futuros. Trata d e incitar a la acción.
Adam (1985), siguiendo a Wer lich, considera que un texto es una estructura que se
compone de secuencias. Clasifica los textos o, como él las llama, “s ecuencias textuales"
en:
a) Narrativo : texto que presupone un desarrollo cronológico de hechos y que aspira
a explicar los sucesos en un orden dado (crono-lógico: ló gica causa-efecto). Se
sugiere: estado inicial/ complicación/ ac ción/ resolución/ estado final. Son
reportajes, cuentos, leyendas, novelas, etc.
b. Descriptivo : de concepción espacial, su intenc ión es describir estados: un objeto o
fenómeno m ediante comparaciones, un amplio repertorio léxico y otras t écni cas.
Se da en la literatura, los diccionarios, los invent arios, la publicidad, guías
turísticas, etc.
c) Argumentativo : destinado a convencer a expone r premisas y argum entos en
favor o en contra de opiniones.
d) Expositivo o explicativo: trata de explicar o hacer comprender algo a alguien.
Relacionado con el análisis y síntesis de representaciones conceptuales, explica,
da información, etc. Son los libros de te xto, los m a nuales, discurso didáctico,
discurso científico, etc.
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e) Instructivo : es el acto de ordenar o inducir act os, instruir, de incitación a la
acción (¿ qué hacer ?), típico de las recetas de co cina, las consignas y reglas de
juegos, las instrucciones de montaje, los pr imeros auxilios, guías de viaje, etc. Se
trata de regular la conducta del des tinatario. Tiene un carácter cronológico, de
estructura lineal, indicando las diversas fases de realización de una actividad. El
vocabulario ha de ser preciso y concreto y bien conocid o por el lector. Puede ir
acompañado de ilustraciones que ejemplifique n el proceso. Es fr ecuente el uso de
imperativos y subjuntivos ( Usa... No tengas... ) o f uturos y presentes
( Comprarás... Coges.. .).
A estos cinco clásicos añade tres m ás:
f) Dialógico o conversacional: destinado a la co nstrucción cooperativa de un texto.
Incluye interrogaciones, excu sas, agradecimientos, prom esas, anuncios, amenazas,
etc. La entrevista y el diálogo novele sco o teatral son los m ás corrientes.
g) Predictivo : se basa en predecir hechos que van a suceder, y se actualizan en
profecías, boletines meteor ológicos y horóscopos.
h) Retórico : se refiere a la prosa poética, la canción, el eslogan, el proverbio, el
dicho, la máxima, la plegaria, los gr affitti , etc. Se apoyan en el uso de figuras y
medios retóricos, el metro y la rim a, los paralelismo de todo tipo sintáctico,
rítmicos, fónicos, gráficos, etc. incluso llegando a violar las re glas de la lengua
Reconoce que a menudo se dan combinaciones de varios tipos textuales a la vez, es
decir, textos con secuencias descriptivas, narrativas, di alógicas, aunque suele haber un
tipo dominante. Se da una plurico dificaci ón de todo discurso. Como señala Prado
(2004: 263): “[…] difícilmente nos encontram o s tipos de textos en estado puro en la
comunicación; antes b ien, la hibridación textua l suele ser frecuente”. En este sen tido, el
propio Adam afirm a que la complejidad y la riq ueza del discurso humano no debe ser
limitada por una tentativa tipológica.
2.6.4. Discurso y contexto
El discurso implica un proces o dinám i co de construcción de un texto en la rea lidad,
en un contexto determ inado. La comuni cación y el propio uso del lenguaje se
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desarrollan de diferente modo dependiendo del contexto, como ya hemos visto en otros
apartados. Hernández Paricio (1996:21) seña la que el contexto se refiere "a las
condiciones de la enunci ación de un enunciado". El cotexto , o contexto verb al, es "parte
del propio texto. El contexto "está formado por el conjunto de elem entos exteriores al
texto que son im prescindibles para una adecuada y cabal co mprensión del contenido del
texto". (op. cit.: 24).
Según Coseriu , el contexto está constitu ido por "t oda la realidad que rod ea un signo,
un acto verbal o un discurso, como presencia fí sica, com o saber de los interlocutores y
como actividad". Propone tres tipos de contexto:
a) Contexto idiomático , es decir, la lengua. Para entender un texto se requiere
dominar las relaciones sem ánticas o si ntácticas que se dan en el idioma.
b) Contexto verbal, que se refiere al concepto de ' cotexto'. Es decir cada parte de un
texto actúa como soporte o co ntexto de las demás partes. Lo dicho antes o después de
algo influye en la comprensión general del texto. Según la di stancia del texto
estudiado del contexto podemos hablar de contexto verbal inmediato o cercano y
mediato o alejado. También el contexto puede ser positivo si algo se ha dicho
efectivamente o negativo, si no se ha dicho literalm ente sino mediante alusiones,
insinuaciones o sugerencias.
c) Contexto extraverbal , que está constituido por to d as las circunstancias no
lingüísticas que son conocidas por los hablantes. Hay seis tipos:
- Físico : formado por los objetos percep tib les para los in terlocutores.
- Empírico : formado por los "estados de co sas" que forman parte de las
experiencias de los interlocutores. Cuando decimos " me voy a casa " o " iré el
lunes " nadie pregunta a qué casa o qué lune s, se sobreentiende a cuál nos
referimos.
- Natural , es decir, conjunto de todos los "est ados empíricos posibles" y se refiere
al saber enciclopédico de los hablantes.
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d) contexto concreto (microcontexto), en que se produce el episodio
comunicativo en que se desarrolla el discu rso: situación comunicativa concreta o
tipo de interacción que se produce; tema o asunto; objetivos comunicativos de los
participantes; marco ambiental concreto físico y social en que se desarrolla;
situación psicológica de los interlocutores en la situación experimentada; actitudes
observables en la situación y tipo de rel ación concreta establecida en ese contexto;
secuencia, estructura o evolución de la situación comunicativa (partes, capítulos,
enunciados, párrafos, etc.); registro lingüí stico: for mal/informal, culto /col oquial/
vulgar, etc.; características del canal y c ódigo utilizados en la comunicación (oral,
visual, auditivo, paralenguaje, contexto compartido, etc.); grado de cumplim iento
de normas sociales y de las pautas comunicativas o lingüísticas; etc.
2.6.5. Discurso, contexto y significado
Para la comunicación, el hom bre se sirv e de signos lingüísticos que son, segú n
Saussure, una entidad d oble, formada por la unión de dos elementos, ambos psíquicos,
vinculados por asociación. Los signos pueden se r de muchos tipos: visuales (luz roja del
semáforo, humo, señales de tráfico, etc.), au ditivos (un portazo, tam - tam, silbato, sirena,
etc.), lingüísticos, etc. Por un lado, hallam os el significante , es decir, la im agen acústica
o visual; por otro, el concepto, significado o acepción que tiene un signo. Un tercer
elemento de naturaleza extralingü ística es el referente o hecho real y externo a que se
refiere el signo. Significante y significado se relacionan de modo arbitrario, o
inmotivado, aunque son inseparables para formar el signo. Esta perspectiva
estructuralista basada en el significado refe rencial (seguida por Ogden y Richards, por
ejemplo) fue un paso adelante, m uy brillante, pero con el paso de l tiempo ha resultado
ser parcial o incompleta. Puede resultar muy útil para una explica ción de la
comunicación m ecánica entre máquinas o para códigos m uy simples pero no para la
comunicación hum ana, en la que las corres pondencias entre signi ficante y significado
son extraordinariamente com plejas. Una m isma frase, por ejem plo, tiene diferentes
sentidos según la persona a la que se di rige, según la entonación o la mím ica, pero
también según el m omento, la época o el luga r en que se utiliza. Así pues, desde una
perspectiva más actual, podem os hablar de una explicación más compleja del concepto
de significado, que explicaremos con de talle a continuación. Luque (2000: 16-17)
señala la necesidad de diferenciar el significado lingüístico o léxico-sem ántico de l
significado pragmático, que se refiere “
tanto al contexto situaci onal inmediato en el que
se produce la comunicación (e sp a ci o , ti e m p o, i n t er l oc u t or e s , etcétera) como al contexto
sociocultural, es decir, al conjunto de co nocimientos y de convencione s s o ci oc u l t ur al e s
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compartidos o tenidos en cuen ta por los part ic ipantes en la comunicac ión”. La autora
sintetiza la actual concepción de l significado del siguiente modo:
[…] los enunciados lingüísticos se construyen siempre co n do s ti po s de
inform ación: la infor mación explí cita y la infor mac i ó n i m p l í c i t a . L a
inform ación explícita es aq uella que se ela bora a p artir de los conoci mient os
gram aticales : es el signific ado que se d es pr en de d e la s p a la br a s q ue f o rm an e l
enunciado . La in formación i m p l í c i t a e s l a q u e s e c o n s t r u y e a p a r t i r d e l o s
conocimientos p ragmáticos, e s el significado ad icional que permite al oyente
interpretar ad ecuada mente las palabr as del hablante y que se obtien e de todas
aquellas convenciones que se derivan tan to de las circunstanc ia s de l en to rn o en
que se pr oduce el e nunciado (luga r, tiempo, parti ci p a n t es , et c . ), c o m o d e l b ag a j e
sociocultural compartido por los inte rloc utor es.
Para que la comunicación funcione, los inte rlocutores deben compartir,
además del mismo código lingüístico (in formación exp lí ci ta o g ra ma ti c al ), l a
misma informaci ón impl ícita o contextu al.
Un mismo enunc iado, una
determ inada secuencia de pa labras, pued e i n t e r p r e t a r s e d e f o r m a d is t i n t a y , p o r
t a n t o , d a r c u e n t a d e r e a l i dades diferente s, dependiendo de la información
i m pl í ci t a o c on t ex tual sobre la que se construya el enunciado.
No es necesario describir aquí todas las teo rías sobre el significado que se han
propuesto, nos limitaremos a destacar algunas de las concepciones más relevantes que
afectan de manera directa a la competen cia de comunicación, especialm ente aquellas
que han contribuido a los est udios de la pragmática o us o del lenguaje en contextos
humanos.
2.6.5.1. El significado intencional
Para Strawson el significado no presenta un a relación unívoca en relación con el
significante. Podríamos aquí recur rir a la m etáfora del iceberg : solo se ve, se dice o se
escucha, se lee o se escribe, una parte de lo que se desea comunicar, debe inferirse el
resto. En las expresiones humanas hay que c onsiderar tres tipos de significado. Primero,
el significado lingüístico , es decir, el significado de un texto desde el código, desde la
competencia lingü ística ( ¿qué dice ?). En segundo término, el significado refer encial , o
sea, la realidad representada por la expresión . Y, finalmente, significado intencional ,
que implica entender la verd adera intención del texto ( ¿qué quiere decir? ). Para
entender una expresión como ¡Qué simpático! hace falta tener en cuen ta los tres tipos de
significado. Es importante que el oyente capte el sentido del acto de habla: el
significado intencional. Son significativas las palabras de Strawson (1969: 336-337)
para subrayar la función co municativa del lenguaje en la que es preciso captar la
intención que subyace en cada expresión:
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2. C OMUNICACIÓN Y LENGU AJE . E L DISCURSO
107
Los significados particulares de palabr as y oraciones son en gran parte, sin
duda, un asunto de regla y convención; pero, la naturaleza general de tales reglas y
convenciones solo puede entenderse a la larga por referencia al concepto de
intención comunicativa […] Pero el sist ema de r eglas semánticas y sintácticas,
cuyo dominio constituye el conocim ie nto de un lenguaje –las reglas que
determinan el significado de las oraciones- no es en absoluto un sistema de reglas
para comunicar. Las reglas pueden expl otarse para ese propósito, pero esto queda
al margen de su carácter esencial. Sería perfect amente posible que alguien
comprendiese un lenguaje completamente –tuviese una competencia lingüística
perfecta- sin tener t an siquiera el pens am iento implícito de la función de
comunicación, con tal que, desde luego, el lenguaje en cuesti ón no contuviese
palabras que se refiriesen explícitamente a esta función.
2.6.5.2. El significado en el uso
Otra aportación muy relevante, desde la m isma perspectiva, es la de Ludwig
Wittgenstein , que en la segunda etapa de su actividad filosófica, fundam ental mente
centrada en su obra Investigaciones Filosóficas (Oxford, 1958), propone una
concepción naturalista de la acción hum ana en la que el lenguaje es una actividad más y
está por encima de normativas externas, es un hecho natural en el hom bre gracias al cu al
se comunica con sus sem ejantes. En todo caso, está por encima de cualquier sistem a
artificial de signos que pueda ser creado, superando así sus planteam ientos anteriores,
inspirados en el atomismo lógico de B. Russel, y que fueron expuestos en su conocido
Tractatus Logico-Philosophicus . Wittg enstein subraya el valor comunicativo del
lenguaje ordinario y natural frente a los le nguajes form ales, lógicos o matemáticos.
Frente al hincapié en el aspecto formal y sintáctico del lenguaje, ahora se centrará la
atención sobre el lenguaje com o actividad, como praxis ; en definitiva, sobre la
pragmática . El lenguaje no puede desligarse del uso. Desde este punto de vista, la
sintaxis y la semántica depe nden de la pragmática. Su concepción del lenguaje im plica
que el significado de las palabras no reside en las explicaciones verbales que podamos
ofrecer de las mism as, sino en el propio referent e. Es decir, el significado se halla en el
propio contexto en el que se utiliza la palabra, en el uso de la palabr a en una situación
específica. Sobre esta dimensión contextual señalan Hierro y Pescador (1989: 286):
El enfoque característico de éste consiste [...] en atender a los usos que hacemos
del lenguaje y, por consiguiente, a los propósitos de los hablantes, y a todas las
demás circunstancias que rodean al co mportamiento lingüístico, o dicho en
palabras de Wittgenstein, en atender a la fo rma de vida en que se hace uso de las
palabras. Una clasificación de los usos será por ello, una clasificación pragmática,
y será, en consecuencia, más numerosa, abigarrada y multiforme que una
clasificación puramente se mántica como la pri mera. De aquí el contraste ent re
distinguir aserciones, mandatos y preguntas, por ejemplo, que serían tipos de
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108
oración, y distinguir entre contar chistes, traducir, narrar, hacer teatro, for mular
hipótesis etc., que constituyen tipos de uso.
Por otra parte, el filós ofo aust ríaco compara el lenguaje con un juego en el que
existen unas reglas que pueden o no aceptars e, pero no pueden cambiarse. El lenguaje es
un juego sujeto a unas reglas públicas, social es y culturales, m ás que un mecanism o de
expresión del pensamiento, por lo que la pe rsona debe aprender esas reglas de uso
(dimensión com unicativa). El niño ha de conoc er los usos reales com o: chistes, hacer
mandatos, describir un sujeto u objeto, relatar un suceso, saludar, rezar, etc. por encima
de los tipos de oración. Desde esta perspe ctiva, el lenguaje se halla constituido por
multitud de juegos, sucediendo que en cada un o las palabras tienen un sentido y un
significado: el que les da el contexto . Aquí se encuentra un error de la filosofía
tradicional: jugar unos juegos de lenguaje co n las reglas de otro, por ejem plo, el
científico con las reglas del metafísico (Muñiz, 1989: 140). Desde esta concepción,
estas reglas de juego se adquieren mediante el ejemplo y por entrenam iento, de manera
que el sujeto aprenda a aplicar la regla pr ecisa en cada s ituación de terminada. Si ello se
produce de modo eficaz, se produce la corrección y, en caso contrario, la incorrección.
Se trata, pues, de dom i nar la técnica de l lenguaje. Por consi guiente, la misión del
educador es ofrecer al discente un adecua do entrenam iento comunicativo y lingüístico,
es decir, aportarle aquellos contenido s y t écnicas que le permitan actu ar apropiadamente
en las situaciones sociales diversas en que se pueda encontrar.
2.6.5.3. Los actos de habla
Son también esenciales las aportaciones de la teoría de los actos de habla . Austin
defiende igualmente la im portancia del lenguaje ordinario como instrum ento de
comunicación, fruto del esfuerzo co nstructivo de muchas generaciones. Sin embargo,
como toda herramienta, el lenguaje debe ser bien utilizado y a m enudo enriquecido para
que pueda cumplir funciones com plejas, como las de la investigaci ón científica. En todo
caso, para Austin (1982: 17), como señala n Carrió y Rabossi en el prólogo de la
traducción castellana: " [ ...] el lenguaje natural es un punt o de partida necesario, digno
de toda atención, que debe comprom eter nue stro em peñoso afán clarificador". La
principal aportación de Austin es la del concepto de "actos de habla" ( speech acts ) que
sugiere que una gran parte de nuestras expresiones la utili zamos para hacer algo: cada
vez que hablamos realizam os un acto dete rminado. Al tipo de enunciados que se
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2. C OMUNICACIÓN Y LENGU AJE . E L DISCURSO
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requieren para la realización de un acto - te bautizo, te condeno, te pido perdón, acepto,
etc. en determ inados contextos institucionales-, Austin los denom ina expresiones o
"proferencias realizativas" o enunciados performativos ( performative utterances ). A los
enunciados cognitivos que comentan la existe ncia de un hecho o de un estado de cosas
los denomina expresiones o "p roferencias co nstatativas" ( consta tive utterances ) o
enunciados asertivos, cuya característica pr incipal es que pueden ser juzgados como
verdaderos o falsos.
Las expresiones realizativas, no obstant e, solo pueden ser enunciadas bajo
determinadas condiciones, no lingüísticas , sino sociales o culturales. Según el
cumplim iento de las mism as cabe hablar de expresiones afortunadas o desafortunadas,
dependiendo de los interlocut ores y el contexto en qu e se usan. Las expresiones
desafortunadas puede ser de varios tipos: actos en los q ue no se realiza la acción
subyacente ( bautizar a un pingüino ), fa lta de sinc eridad ( no estar dispuesto a realizar lo
prometido ), abuso de procedimiento ( dictar la sentencia alguien que no es juez ), etc.
Sin embargo, esta clasificación de las expresio nes se m anifiesta insuficiente para la
descripción de una gran cantidad de expr esiones compleja s, por lo que Austin
profundiza en esta cuestión. Por un la do, habla de "acto locucionario" ( locutionary act )
o locutivo, definido como el acto de decir al go. Son los actos propiamente lingüísticos.
En estos actos aparecen tres el ementos, que forman un todo: el foné tico , que consiste en
pronunciar ciertos sonidos; el acto fático o gramatical, referido al n ivel morfosintác tico
y, finalmente, el acto rético o sem ántico, que gira sobre el sentido o referencia d e las
proposiciones. Los tres actos se realizan sim ultáneamente y de modo inseparable, ya
que en caso contrario no se produce la comunicación o esta es deficitaria.
Los actos locucionarios supone n "decir algo", pero Austin al proponer los actos de
habla se refería a lo que se hace al decir algo . Por ello en este nuevo plante amiento
propone el término de " acto ilocucionario" ( illocutionary act ) o acto ilocutivo o fuerza
ilocucionaria. Este ac to se realiza a la vez que el acto locu cionario, pero puede
distinguirse de él. Son actos que se reali zan intencionalmente al decir algo. Queda
claramente involucrado el concepto de uso, es decir, se plantea cómo estam os utilizando
la expresión: aconsejar, ordenar, advertir, preguntar, dictar se ntencia, etc. Se distinguen
pues el significado, o sentido y referencia de la expresión propias de l acto locucionario,
de la fuerza , que pertenece al aspecto ilocu cionario. Así, al decir: ¿Tiene Vd. un
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cigarrillo? , no estamos realm ente pregunt ando, sino pidiendo. Al decir 'Ve n al ci ne'
podemos mandar, recom endar, i nvitar, pedir, rogar, etc., es decir, un mismo acto
locutivo puede representar d iferentes actos ilocutivos. La pragmática debe superar la
visión gramatical tradicional y ocuparse de buscar el sentido.
Austin distingue, en tercer luga r, el "acto perl ocucionario" ( perlocutionary act ) o
perlocutivo, que se refiere a los efectos que el acto verbal p r oduzca en los sentimientos,
pensamientos o acciones del audito rio, del habl ante o de otras personas. A diferencia del
acto ilocucionario, el perl ocucionario no está determinado por las convenciones
lingüísticas. Los actos de convencer, impres ionar, enam orar o desahogarse, no son
expuestos por la expresión ni pueden ser controlados por el hablante, sino que son
efectos u objetivos más o menos ocultos qu e ni siquiera dependen totalmente de la
voluntad del emisor. Puede logr arse el efecto deseado o no.
Desde la nueva clasificación propuesta, Au stin considera que todas las expresiones
son realizativas, ya sea de modo explícito o implícito y, según el us o contextual que se
haga de ellas, podrán ser verdaderas o falsas , desde su valor enunciativo, y fe lices o
infelices , si perm iten la realizaci ón del acto locucionario qu e pretenden expresar. Por
todo ello, una clasificac ión de los actos de habla supone en realidad una clasificación de
los actos o fuerzas ilocucionarias. A ustin distingue cinco tipos: veredictivos , en los que
se sentencia o evalúa (absolve r, condenar, valorar e tc.); ejercitativos , en los que se
ejercita el poder o la decisión en favor o en contra de una m a nera de actuar (nombrar,
destituir, mandar, avisar, rogar, aconsejar etc.); compromisorios , que comprometen con
una forma de acción (prom eter, proponerse, ju rar, declarar la in tención de, etc.);
comportativos , que tienen que ver con el com portamiento social (discu lparse, agradecer,
felicitar, criticar, desafiar etc.), y, finalm ente, exp ositivos , que se refieren a de qué modo
encajan nuestras opini ones en la discusión (afirmar, negar, enu nciar, subrayar,
responder, deducir, definir, explicar, etc.). Sin embargo, el propio Au stin manifiesta sus
dudas sobre esta clasificación, lo cual es i gualmente resaltado por Hierro y Pescador
(1989: 319) ya que "no se adv ierte que la clasificación obe dezca a ningún criterio
general, y la caracterización de los grupos re sulta en exceso vaga y heterogénea". Lo
relevante en todo caso, es la idea de que el si gnificante o la estructura superficial del
lenguaje no es el único elemento a tener en cuenta en el proceso comunicativo, sino que
es preciso tener en cuenta las funciones e in tenciones, explícitas o implícitas, del mismo
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en cada situación concreta, y esto solo puede realizarse desde una perspectiva integral
de la comunicación, del acto de habla.
Searle (1986) es destacado continuador de la teoría de Austin. Para Searle un acto de
habla es la unidad m ínima y básica de com unicación lingüística. A diferencia de Austin,
niega la distinción entre acto locucionario e ilocucionario, ya que todo acto del primer
tipo incluye necesariam ente al segundo. Todos los actos serían ilocucionarios, "actos de
decir", que sería el acto ilocucionario m á s genérico (locución = ilocución), incluso
frecuentemente el significado ilocu cionario aparecería explícitamente: Te ruego que me
escuches , mediante un verbo performativo en prim era persona: Yo te ordeno que, Yo te
ruego que , etc. De acuerdo con esto, para Searle, al realizar un acto de habla se da un
acto de proferir palabras (morfemas, oracion es); otro, de tipo pr oposicional (referir o
predicar proposiciones o enunciados), y un últim o, de tipo ilocucionario (afirmar,
mandar, prom eter, etc.). Los actos de habla ilocucionarios están gobernados por reglas
de conducta similares a las que pueda tener el ajedrez para el movimiento de las piezas.
Searle diferencia entre reglas constitutivas y regulativas. Las constitutiva s crean nuevas
formas de conducta, como en los deportes y sus reglamentos ( fútbol, baloncesto, etc.),
incluso el propio sistema lingüístico de un idiom a determinado. Estas reglas no tienen
un carácter normativo o im perativo pero si no se cumplen el acto queda anulado ( no
saber jugar al ajedrez , no saber i nglés , etc.). Las reglas regulativas están pensadas para
ordenar formas de conducta preexistentes (com er, cortesía, etc.) con un carácter
normativo e im perativo, siendo fundamentales en los protocolos, las norm as de cortesía,
etc., y su incumplim iento da lugar a valo raciones sociales negativas o sanciones.
Searle, así m ismo, sugiere el " principio de expresabilidad " según el cual "cualquier
cosa que pueda querer decirse, puede ser di cha". Esto no implica que siempre se pueda
encontrar una forma de expresión que produzca en los oyentes todos los efectos que se
intentan producir (literarios o poéticos, em ociones, creencias, etc.). Tampoco im plica
que todo será entendido por todos los que escuchan. Se diferenc ian actos de habla
directos e indirectos . Los actos de habla directos o literales son aquellos en que la
expresión lingüística representa directamente lo ilocutivo, como hacer una pregunta
para averiguar algo o un imperativo para m andar. O marcando la intención en el
enunciado mediante un verbo perform ativo en primera persona: te ordeno que, deseo
que, te informo de que, etc. Los actos indirectos no equivaldrían en el mismo sentido.
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Por ejemplo, usar una pregunta para m andar algo: ¿Podrías pasar de una vez ?; para
ofrecer algo : ¿quiere sentarse? O pedir algo: ¿q uiere acercarme el bolígrafo? El oyente
tendría que realizar un mayor esfuerzo para captar el sentido conforme menos directa
pueda ser la fórmula seleccionada. Una m isma estructura oraci onal presenta diferentes
fuerzas ilocutivas. Sin embargo una m isma fuerza ilocutiva puede obtenerse mediante
diversas estructuras: Sié ntate. ¿Quieres sentarte? Te ordeno que te sientes. Estarás más
cómodo si te sientas. Como no te sientes, me enfadaré. Quizás estés incómodo en esa
postura, etc.
El oyente tendría que realizar un mayor es fuerzo para captar el sentido. Searle
propone doce criterios para clasificar los ac tos de habla, de los que podemos subrayar
tres: inten cionalidad o propósito del acto (mandar, representar algo etc.),
correspondencia entre lenguaje y mundo (el mundo se ajusta a las palabras o a la
inversa, o puede ocurrir que no exis ta ajuste, como en los saludos) y sinceridad (se
refiere al estado psicológico del acto, si este es sincero). Sobre esta base, Searle propone
la siguiente clasificación :
1- Representativos : pretenden com prometer al hablante con que una idea es así o
no. Las palabras se ajustan a la realidad. Se valoran como verdaderos o f alsos.
Si hay sinceridad se da un estado psicológico de creencia.
2- Directivos : pretenden que el oyente haga algo (ordenar, preguntar, permitir,
etc.). El mundo debe ajustarse a las palabr as. El estado psicólogico es el deseo.
3- Compromisorios : el hablante se com promete en una acción futura. El m undo
se ajusta al lenguaje. La condición de sinceridad es que el hablante tenga la
intención de obrar como dice.
4- Expresivos : para expresar el estado de ánimo del hablante (agradecer,
disculpar, felicitar, etc.). Carecen de relación mundo-leng uaje. Si es sincero
corresponde al estado psic ológico del hablante.
5- Declaraciones : para modificar una situación cr eando una nueva (cesar, dimitir,
bautizar, casar, nombrar, etc.). Existe una relación recíproca m undo-lenguaje,
ya que al ejecutar el acto exitosamen te se crea la nueva situación. Es
irrelevante la sinceridad, ya que las pala bras del hablante no se refieren a su
estado psicológico.
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Podemos observar una superación de la pr opuesta de clasificaci ón de Austin, aunque
todavía resulta excesiv amente simple e im precisa, como señalan Hierro y Pescad or
(1989: 329). No obstante, creemos que Searle abre un camino im portante de cara a la
pragmática, especialmente al proponer los criterios d e clasificación de los actos
ilocucionarios.
2.6.5.4. Significado, conversación y cooperación
P. Grice (1969, 1975), en la mism a línea de los planteamientos anteriores, elabora
una teoría pragm ática del signif icado. Su teor ía parte de la exp licación del sign ificado
de los actos de habla, tanto en sí mi smos com o, sobre todo, en función de las
intenciones del emisor. Es decir, se prim a un aná lisis del significado en función de las
intenciones comunicativas, sean éstas lingüíst icas o de otro tipo. Al expresarse, el
hablante tiene una triple intención: 1) que el oyente produzca una respuesta; (2) que el
oyente se dé cuenta de la intención; (3) que el oyente produzca una respuesta por razón,
o en parte al menos, de haberse dado cuenta de la intención .
Grice define el significado del hablante (adaptada y simplificada por Hierro y
Pescador, 1989: 344) diciendo: "Para un hablan te H, la expresión tipo x significa algo,
si y solo si H tiene en su repertorio el pr ocedimiento siguiente: pr oferir un ejemplar de
la expresión x cuando tiene la intenci ón de que el oyente produzca determinada
respuesta". Ello quiere decir que un hablante asigna significado a cual quier expresión, si
cuenta con el procedimiento de utilizarla siem pre que quiere que su auditorio u oyente
emita una respuesta determinada. La respue sta, desde esta definición, por parte del
oyente ante una declarativa, puede ser tanto la creencia en lo declarado por el oyente,
como la creencia en qu e el oyente cree lo que manifiesta. La de finición anterior se
refiere al uso lingüístico de un hablante, a su idiolecto, pero Grice sum inistra la
definición de significado para una comunida d de hablantes (Hierro y P escador, 1989:
345):
Para una comunidad C, la expresión-tipo x significa algo si y s ólo si algunos
(¿muchos?) miem bros de C tienen en su repertorio el procedimiento de proferir un
ejemplar de x cuando tienen la intenci ón de que el oyente produzca determinada
respuesta, estando condicionada la conservación d e tal procedimiento por el
supuesto de que, por los menos, algunos otros miem bros de C tengan o hayan
tenido dicho procedim iento en su repertorio.
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Esta definición es lo suf icientemente incom pleta e imprecisa com o para admitirla
como punto de referencia provisional. En la definición anterior Grice se refería al
significado permanente o intem poral de una e xpresión determinada, pero a ello añade el
concepto de significado aplicado , es decir, lo que una expresión significa en una
situación determinada. La definición de es te significado se deriva lógicamente de los
anteriores (Hierro y Pescador, 1989: 345):
Cuando el hablante H profirió la expresi ón x, ésta significaba algo si y sólo si H
tenía la intención de que su auditorio reconociera lo que H quería decir por medio
de x, sobre la base del conoci miento (o pr esunción) que el auditorio tiene de que al
repertorio de H pertenece el procedim iento de proferir x cuando H tiene la
intención tiene la intención de que su au ditorio produzca determinada respuesta.
Este signific ado se sitú a entre el ya mencionado significado permanente y el todavía
más concreto significado ocasional . De estas propuestas se desprende una dim ensión
fundamental: la de la importancia que tiene la intención del hablante, la fuerza
ilocucionaria, en una expresión de terminada. En definitiva, se observa la existencia de
tres tipos de significado (Grice, 1969, 1975): significado atemporal (o acepciones de la
palabra), significado atemporal aplicado (o acepción selecciona da en una oración) y
significado ocasional del hablante, que puede alejar se más o menos del significado
literal de la expresión utilizada (uso particular o subjet ivo del hablante).
Al analizar la comunicación lingü ística, Grice señala que la conversación es una
forma de conducta cooperativa, que sirve a un propósito com ún a los hablantes. En las
situaciones de comunicación rige el princi pio de cooperación, que se formula:
Haga que su contribución a la conversación sea en cada momento, la requerida
por el propósito o la dirección del interc ambio comunicativo en el que está usted
involucrado.
Se trata de una especie de condición previa o preparator ia que se es pera que los
hablantes respeten, siendo de lo contrario la conversación incoherente, inconexa y
absurda. De hecho, la violación del principio de cooperación puede llevar al castigo o
exclusión por parte de los otros participan tes. Esta concepción podemos resum irla en
cuatro tipos de normas conversacionales o m á ximas de tipo descriptivo, relativas a la
cantidad, cualidad, relaci ón y modo (op. cit., 354):
1. Por lo que se refiere a la cantidad de inform ación a suministrar: haz que tu
contribución sea tan informativa como se requiera para los propósitos normales de
la comunicación, pero no más de lo que se requiera.
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121
única crítica está en función de las condiciones de éxito (se puede hacer o no). Si
se produce rechazo por el O (oyente) lo que se rechaza es una pretensión de poder,
lo que no supone una crítica sino la expresión de una voluntad.
- Constatativos : el hab lante pretende reflejar un estado de cosas. La negación de tal
emisión por O supone cuestiona r la pretensión de verdad.
- Regulativos : se refiere a algo en un mundo social común, en el sentido de establecer
una relación interpersona l que sea reconocida como legítima. La negación por
parte de O supone que pone en duda la rectitud normativa que el hablante
pretende tiene su acción.
- Expresivos : se refiere H a algo perteneciente a su m undo subjetivo. La negación de
tales emisiones por O supone que éste pone en duda la pretensión de veracidad.
- Comunicativos (que pueden ser considerado s una subclase de los regulativos): son
aquellos que sirven para la regulación del habla, como preguntas, respuestas,
réplicas, asentimientos, etc.
- Operativos : los que designan la aplicación de regla s de cons trucción (lógica,
gramática, m atemáticas etc., como: inferir, calcular, clasificar etc.) Se diferencian
de los constatativos e n que lo impor tante no es la pretensión de verdad
proposicional sino la de corrección constructiva o inteligibilidad.
Los actos comprom isorios, declaraciones, así como los institucionalm ente ligados y
los satisfactivos, que aparecían en clasificaciones anteriores, deben subsum irse dentro
de los regulativos. Para Habermas existe n tres casos puros o lím ites de acción
comunicativa: la conversación (cuyo fin es la propia com unicación y no cualquier otro
papel teleológico e instrumental), la acción dirigida por normas (específica de lo s actos
regulativos), y la acción dramatúrgica (propia de la expresión subjetiva). Por otra parte,
encontramos la acción estratégica , con la relación que tiene con los actos
perlocucionarios y los imperativos. Al habl ar de la utilidad de la pragmática, es
interesante ver un comentario psicopedagógico que realiza el auto r (1987: vol. 1, 425):
El deslinde lingüístico entre los planos de realidad que representan el « juego» y
el «ir en serio», la construcción lingüística de una realidad ficticia, el chiste y la
ironía, el uso traslaticio y paradójico de l lenguaje, las alusiones, las revocaciones
contradictorias de pretensiones de validez en el plano metalingüístico -todo ello se
basa en una confusión intencionada de modalidades del ser. La prag mática formal
puede aportar a la aclaración de los meca nismos que el hablante necesita para
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dominar todo ello, m ucho más de lo qu e puede aportar una simple descripción
empírica, por exacta que sea de los fenómenos a explicar. El niño, al irse
ejercitando en los modos fundam entales de l uso del lenguaje, adquiere la capacid ad
de trazar los lí mites entre la subjetividad de sus propias vivencias, la objetividad de
la realidad objetualizada, la normatividad de la sociedad y la intersubjetividad de la
comunicación lingüística.
También señala la utilidad de la pragmáti ca para detectar fenómenos de distorsión
sistemática de la com unicación com o: situaciones patológicas determ inadas,
manipulación por agentes externos, o sobre to do com o instrumento de clasificación y
análisis de los distintos tipos de discurso utilizados en las diversas disciplinas y saberes.
Desde un punto de vista crítico, creemos que Habermas atribuye ex cesivos juicios de
valor y demasiadas connotaciones éticas a los términos que utiliza. Por ello, la lec tura
de sus planteamientos debe ser cuidadosa. Su concepción sobre lo que es comunicación,
por ejemplo, nos parece restringida y sesgada por cuanto no adm ite que se dé
comunicación en los acto s perlocucionarios o en situaciones d e comunicación unilateral
(como la lectura o visión de una película). También se observa una fuerte ambigüedad y
confusión en los conceptos de "acción diri gida al éxito" o "acción dirigida al
entendimiento", y tam bién en los de "acci ón comunicativa" y "acci ón estratégica”, ya
que ambas acciones, en princip i o, al menos entendida s de forma literal, pueden ser
compatibles. Los conceptos son muy teóricos y polarizados, cuando en la realidad
comunicativa se dan co mo variables continua s y con una gran am algama de cualidades.
Están excesivamente sobrecargadas de connotac iones positivas o nega tivas que deberían
ser aplicadas mediante el uso de adjetivaci ones pertinentes y variables. Sin em bargo, su
aportación es m uy positiva y tiene notables im plicaciones educativas. Su visión de la
comunicación com o un proceso ético y cooperati vo dirigido al consenso, en el que la
misión del niño es adquirir capacidades com unicativas que le permitan comunicarse y
relacionarse socialmente de form a legí tima, veraz y sincera cum pliendo con los
derechos y deberes de la interacción humana, nos parece esencial y m uy bien planteada
desde una perspectiva sociocrítica, especial m ente en un mundo como el actual en el que
el ciudadano puede ser fácilm ente sometido a la manipulación de tantos agentes sociales
y poderes fácticos. Así, la competencia com uni cativa requiere el respeto a las norm as de
comunicación, la veracidad o acuerd o de las palabras con la realidad y la sinceridad o
expresión auténtica de la propia postura o creencia.
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2.6.6. Discurso e interacción en el contexto: la cortesía
Con la captación del sentido en el contexto hemos tratado una parte esencial de la
pragmática. Sin em bargo, es preciso profundizar en otro aspecto esencial que surge a
partir del tipo de relación que se establece en el uso social y com unicativo del lenguaje:
la cortesía . Tradicionalm ente, la cortesía se ha vi sto como "un conjunto de m uestras de
respeto o deferencia cuyo uso determina y exige la organización social de acuerdo con
el estatuto r elativo de los participantes en la interacción". Ello se ce ntraba en algo
considerado como superfluo y clasista por m uchos como los buenos modales (normas
de urbanidad). Pero la cortes ía va mucho más allá de esa concepción restringida. Así,
señala Escandell (1993) que: "En el nuevo enfoque, la cortesía iba a entenderse como
fruto de la necesidad hu mana de m antener el equilib rio en las relaciones interpe rsonales
y su manifestación externa sería el conjunt o de «maniobras lingüísticas» de las que
puede valerse un hablante para evitar o re ducir al mínim o el conflicto con su
interlocutor cuando los intereses de am bos no son coincidentes" (véase para una
perspectiva didáctica Gutié rrez, 1995, 1997; Cerezo, 1999).
Una preocupación de la pragm ática es la di ferencia que ex iste entre el significado
literal de una expresión y el signif icado que el e misor quiere realm ente transmitir. Este
tipos de actos que difier en entre forma lingüística y fuerza ilocutiva fueron
denominados por Searle “actos de habla indirecto s”. Pero "Curiosamente, muchas de las
formulaciones indirectas resu ltaban ser variantes corteses de las formulaciones
directas". La interpretación adecuada de lo s actos indirectos, como hemos comentado
antes, se obtiene por inferencia y raciocioni o del oyente (Searle, 1975: 60). Por su parte,
Grice (1967: 75 y 78) propuso el principio de cooperación y el destacado concepto de
relevancia. Veremos algunas aportaciones es enciales al ámbito de la cortesía.
2.6.6.1. El significado contextual . La competencia pragmática
Robin Lakoff (1972; véase Haverkate, 1994) subraya la importanc ia del significado
en el contexto:
Confío en que quede perfectamente claro que: hay áreas de competencia
lingüística que no pueden ser descritas por una teoría que no permite la integración
de información del contexto, oponiendo m undo real a situación lingüísticamente
relevante, y considerando sólo relevante; la sintaxis superficial, la elección de
léxico y la semántica aparte del significado contextualmente relevante.
P ARTE II. F UNDAMENTOS TEÓRICOS .
2. C OMUNICACIÓN Y LENGU AJE . E L DISCURSO
124
Además de las dificultades sintácticas o léxicas que conlleva hablar en una segunda
lengua, hay usos determinados que pueden ocasionar que una persona ofenda a los
demás o que le hagan parecer un bobo. Esto incluye fenóm enos como determinadas
partículas que no sabemos cuándo usar y que parecen utilizarse al azar, que no aportan
información de contenido pero sí sobre las intenciones o sensaciones del hablante ( si no
le importa, tendría la amabilidad de, si me lo permite, etc.); los honoríficos cuyo mal
uso en algunas lenguas puede empujarnos al rechazo ( don, señor, usted, tú, etc . ) o
terminaciones verbales con formas especiales pa ra indicar sinceridad o duda ( pasa-
pase ). Robin Lakoff (1973) propone describir la competencia pragmática con dos
reglas:
1. Sea claro , que equivale al principio de cooperación.
2. Sea cortés que expresa las exigencias de la r elación interpersonal.
La cortesía se manifiesta a su vez por m edio de tres formas o estrategias diferentes:
1. No imponga su voluntad al interlocutor.
Se refiere sobre todo a la distancia soci al o a la falta de fam iliaridad. Debemos
evitar o mitigar nuestro enunciad o evitando o mitigando expresiones coactivas,
mediante perm isos, expresiones indirectas, etc.
¿ Puedes decirme, si no te molest a, cuánto te ha costado el abrigo?
2. Ofrezca opciones.
Se trata de ofrecer salidas y opcion es digna s al interlo cutor. Se trata de mostrar
discrepancia, pero evitando que resulte in cómodo para el hablante y el oyente.
"Tráemelo hoy o mañana, cuando te vaya mejor" .
3. Refuerce los lazos de camaradería. Haz qu e tu interlo cutor se sienta bien ; sé
amable.
Se adapta bien a interlocutores cerca nos mo strando agrado e interés por el otro.
¿Cómo te va el curso?
¿Te vienes al cine? Lo pasaremos muy bien.
Las estrategias I y II se refieren prin cipalm ente a actos exhortati vos y III se asocia a
cualquier acto. En I y II tratamos de evitar que el oyente se sienta amenazado. Tratamos
P ARTE II. F UNDAMENTOS TEÓRICOS .
2. C OMUNICACIÓN Y LENGU AJE . E L DISCURSO
125
de expresar un ruego y no un mandato ( Ven con nosotros, ¿o pr efieres quedarte en
casa ?). La III pretend e que el oyente se dé c uenta de que le consid eran como una
persona respetable y apreciable. I y II se cons ideran com o cortesía nega tiva y III como
cortesía positiva .
2.6.6.2. El contrato conversacional
Fraser (1980) habla del contrato conversacional , es decir, las obligaciones y
derechos mutuos de dos personas que en tablan una conversación. Puede depender del
contexto del conocimiento de la persona con la que se habla. Este contrato se puede
renegociar en cada conversación. A un médico le doy permiso para que pregunte
determinadas cosas pero no puede excederse en las preguntas. Las convenciones pueden
cambiar de una cultura a otra pero en su m ayoría son univ ersales. Los españoles deben
fijar, por ejemplo, si se trat an de ' tú' o 'usted'. Fras er (1980: 343-344) form ula la
siguiente definición:
Dada la noción del contrato conversaci onal, podemos decir que una locución es
cortés en el sentido de que el hablante, a juicio del oyente, no ha violado los
derechos u obligaciones vigentes en ese momento en que la profiere.
Subraya la idea de mitigación, que no es definida como un tipo particular de acto de
habla, sino como la modificación de tal acto para reducir efectos indeseab les (la dureza
u hostilidad) de tal acto sobr e el oyente. Podemos suavizar los efectos de una orden,
facilitar las malas noticias o hacer un a crí tica más digerible. Hay dos modalidad es de
mitigación: autoserv icio ( self-ser ving ) y altruista ( altruistic ). La m itigación de
autoservicio puede verse al consid erar los efec tos sobre el oyente de un acto, como
ordenarle una tarea desagradable. Si yo como jefe tengo que m andar algo que no me
agrada, pero alguien me lo exige, deseo evita r la hostilidad del oyente. El hablante desea
ser perdonado (autoservicio), se trata de “salir del apuro”, n o realizando el acto con sus
efectos desagradables, como cuando un m édi co suaviza su diagnóstico diciendo que no
desearía que se diese un hecho ( Lamento profundamente …). La m itigación altruista
supone suavizar la cuestión para el oyent e, com o anunciar a un familiar un accidente
( No se preocupe …). Frecuentemente, aparec en ambos tipos de mitigación.
P ARTE II. F UNDAMENTOS TEÓRICOS .
2. C OMUNICACIÓN Y LENGU AJE . E L DISCURSO
126
2.6.6.3. Imagen y cortesía
Brown y Levinson (1978; Levi nson, 1989) intentan completa r el nivel interpersonal
de la teoría de Grice, partiendo de la necesid ad social de controlar la ag resividad entre
las personas. La cortesía presupone la existe ncia de una agresivida d potencial que trata
de ser contrarrestada para facilitar las bue nas relaciones sociales. En este sen t ido
afirman que:
1. el comportam iento humano y la com unicación son racion ales (se usan medios para
conseguir fines) y con ellos se busca la m áxima eficacia y cooperación con los
otros.
2. la relación social puede suponer una am enaza para la imagen ( face ) del individuo.
Todo el mundo dispone de un prestigio que quiere conservar, de donde surge la
idea de cortesía.
Hablan del concepto de face o imagen pública que cada individuo tiene o reclama
para sí. Esta imagen presenta dos vertientes:
a) Lado ne gativo : Se refiere al deseo de liberta d de acción, de que sus actos no se
vean impedidos por otros, de no sufrir im posiciones, de dominar el propio
territorio.
b) Lado positivo : El positivo se refiere a la imagen positiva que el individuo tiene de
sí mismo y que aspira a que sea reconocida y reforzada por los otros m i embros de
la sociedad, incluso de que otro s compartan los mismos deseos.
Así, es importante no dañar la im agen aj ena y salvaguardar la propia, partiendo del
hecho de que la imagen es vulnerable. Es la m ejor manera de entablar y mantener
buenas relaciones sociales. Los autores (1989: 13) definen el concepto de im agen:
El centro de nuestro modelo lo ocupa un a noción m uy abstracta, que consiste en
dos clases específicas de deseos (face- wants) que los interactantes se atribuyen
mutuamente: el deseo de que uno no vea im pedidos sus actos ( negative face ) y el
deseo de que los actos de uno sean aprobados (hasta cierto punto) ( positive face ).
Los participantes deben respetar esos deseo s. Se trata de evitar la sanción o el
conflicto. Los interactantes buscan un equilibrio intentando proteger su propia
personalidad, como la del otro.
A partir de aquí en los estudios que se hacen se establecen do s relaciones:
P ARTE II. F UNDAMENTOS TEÓRICOS .
2. C OMUNICACIÓN Y LENGU AJE . E L DISCURSO
127
1. la voluntad de ser cort és explica el carácter indirecto de las ilocuciones.
2. la interpretación de un acto indirecto es el resultado de una implicatura y se
obtiene por inferencia.
Se asocia pues indirecto/cortés e indirecto/inferido . La prim era se considera de causa
efecto: "el motivo para ser indi recto es ser cortés". Como consecuencia de lo an terior,
todos queremos mantener a salvo n uestra imag en y la de los dem ás a fin de establecer
unas buenas relaciones sociales. Sin embargo, hay actos o situaciones que crean
conflictos de intereses poniendo en peligro la im agen propia o la de los otros: se trata de
acciones que amenazan la imagen pública ( face-threatening acts ). Cuando se producen
estos actos, y a no ser que realmente se desee ejecutar tal am enaza, se usa la cortesía. El
nivel de cortesía que debe empl earse depende de tres factores:
a) Poder relativo del destinatario con respecto al em isor.
b) Distancia social , o grado de familiaridad entre los interlocutores.
c) Grado de imposición de un acto con respecto a la imagen pública, que depende
en cada cultura del grado de imposición que conlleva un acto (c ortesía absoluta).
La conjunción de estos tres facto res perm ite calcular el riesgo de una acción que
amenaza la im agen pública y permite seleccion ar las estrategias de co rtesía destinadas a
mitigar el peligro. Conform e el riesgo sea ma yor se im pone renunciar al acto, en el caso
extremo, o bien usar estrategias atenuadoras.
Dentro de los actos indirectos, Sadock (1974), Morgan (1978) o Bach y Harnish
(1979) plantean la distinción entr e dos tipos de actos indirectos:
1. Convencionales : son aquellos cuya realización re sponde a los requisitos formales
y de uso establecidos por cada sociedad ; s u interpreta ción está fijada por
convención. "Las formas indirectas c onvencionales no son, pues, estrategias
creadas por un individuo en una situac ión concreta, sino que constituyen un
inventario de fórmulas fijas, socialm ente refrendadas, y con finalidades ilocutivas
muy precisas". Una mala interpre tación puede ser hum orística:
-¿Puede decirme la hora? -Sí.
P ARTE II. F UNDAMENTOS TEÓRICOS .
2. C OMUNICACIÓN Y LENGU AJE . E L DISCURSO
128
2. No convencionales : son aquellos que solo depende n de las leyes inferenciales
generales; su interpretación no puede pr edecirse de antemano, sino que depende
decisivamente de la situ ación que rodee cada enunciado concreto. Por ejem plo es
convencional ¿puedes subir? pero no ¿eres capaz de subir? Unos enunciados
pueden resultar relativ amente transparente s y otros opacos. La indirección es una
cuestión de grado.
2.6.6.4. Las máximas de la cortesía
Leech (1983) propone, siguiendo a Grice, un pr incipio de cortesía en términos de
coste-beneficio . La descortesía se in crem enta cuanto mayor es el coste para el
destinatario y menor el beneficio. E n cambio, la cortesía aumenta cuanto mayor es el
coste y menor el beneficio para el em isor. La cortesía es el principio regulador de la
distancia social y su equilibrio, p udiendo mediante ella aument ar o dism inuir tal
distancia. D iferencia entre cortes ía absoluta y relativa. L a cortesía absoluta es la
intrínseca que poseen determinados ac tos. Por ejemplo, mandar es un acto
potencialmente descortés y los ofrecim ien tos son inherentemente corteses. La cortesía
relativa se refiere a la distan cia social que exis te entre los interloc utores. Hay diversos
tipos de acciones:
-acciones que apoyan la cortesía como: agradecer, feli citar, saludar, ofrecer, invitar,
etc.;
-acciones que son indiferentes : com o afirmar, inform ar, anunciar;
-acciones que entran en conflicto con la cortesía al suponer algún coste para el
destinatario, lo que implica compensar la d escortesía intrínseca o absoluta
mediante fórm ulas de cortesía relativa que las m itiguen. Si esto no se hace la
relación puede deteriorarse y dar lugar a un aumento de la distancia entre los
hablantes. Son ejem plos las acciones de preguntar, pedir, ordenar, etc.
-acciones que van frontalmente contra el mantenimie nto de la relación -o
destrucción de relaciones- en tre los interlocutores, como: acusar, amenazar,
maldecir, etc.
Conforme crece la cortesía, disminuye el cos te para el interlocutor. Por ejem plo,
sería menos cortés "Pela esas patatas" que "Siéntate" y este, m enos que "Tómate otro
P ARTE II. F UNDAMENTOS TEÓRICOS .
2. C OMUNICACIÓN Y LENGU AJE . E L DISCURSO
129
canapé" , siendo todos, actos direc tivos. Los actos que pued en resultar descorteses
suelen dar lugar a form as i ndirectas de expresión:
Contesta el teléfono ¿Contestas el teléfono? ¿Puedes contesta r el teléfono?
¿Te importaría contes tar el teléfono?...
Estos actos permiten, con m ayor o menor fi ngimiento, rechazar el acto solicitado.
Leech (1983) señala que lo indirect o tiende a ser m ás cortés porque:
1. Incrementa el grado de opcionalidad.
2. Porque cuando más indirecta es una ilocu ción m enor y más tentativa tiende a ser
su fuerza (mayor am bigüedad).
El principio de cortesía se articula, en la lín ea de Grice, en forma de máximas :
I. Tacto , que supone minim izar el coste al otro y maximizar su beneficio.
II. G enerosidad , que supone minimizar el bene ficio propio y maximizar el
coste propio.
III. A probación, que minim iza las críticas al otro y m aximiza las alabanzas.
IV. M odestia , que minimiza las alabanzas dirigidas a uno m ismo y maximiza
las propias críticas.
V. A cuerdo , que minimiza el desacuerdo con el otro y maxim iza el acuerdo.
VI. S impatía , que minimiza la antipatía con el otro y m aximiza la simpatía.
2.6.7. Tipos de discurso
La actuación comunicativa depende de la percepción y comprensión del contexto
humano, ambiental y social en que se produce la interacción. Proponemos, a
continuación, quince criterios que nos permiten diferenciar los tipos de discurso
atendiendo al contexto de comunicación. P odríam os denominarlos como discursos de
tipo primario o secundario, pues consideram os que no todos los tipos de discurso
aparecen al mism o tiempo en la humani dad (filogénesis) ni en el individuo
(ontogénesis).
P ARTE II. F UNDAMENTOS TEÓRICOS .
2. C OMUNICACIÓN Y LENGU AJE . E L DISCURSO
130
Así, pueden denominarse primarios aquellos tipos de discurso que aparecen m ás
precozmente en el desarrollo para los proc esos com unicativos básicos de la vida
humana, m ientras los secundarios son aquellos que aparecen más tardíam ente, se
constituyen a partir de los prim eros y pueden enriquecer las situacion es de
comunicación. El objetivo de esta propuesta es principalmente didáctico, pues nos
interesa valorar el g rado de dificultad que cada tipo de disc urso representa tanto en los
procesos de com unicación, como también de ca ra a su enseñanza y aprendizaje en el
ámbito educativo. Antes de plantear un com ent ario didáctico presentaremos una síntesis
de los mismos en la siguiente tabla:
Tabla. Tipos de discurso atendiendo al contexto de comunicación
Contexto Discurso primario Discurso secundario
1. a) Vía Externo Interno
1. b) Canal Oral (primario) Escrito
1. c) Intermodalidad Oral (secundario)
2. Interacción Interpersona l Personal
3. Tiempo Directo Diferido
4. Espacio Presencial No presencial
5. Medios Natural Artificial
6. Social Informal Formal
7. Temática General Específico
8. Referencia Contextualizado Descontextualizado
9. Realidad No ficcional Ficcional
10. Presentación Ordinaria Extraordinaria
11. Extensión Breve Extenso
12. Relación Horizontal Vertical
13. Planificación Espontáneo Planificado
14. Implicación Personalizado Despersonalizado
15. Homogeneidad Homogéneo Heterogéneo
Describimos, de forma necesariam e nte breve, estos tipos de discurso :
1. Según la vía (características físicas) o el cana l de comunicación:
1.1. Externo : es observable, legible o audible en el entorno.
1.1.1. Oral (oral-auditivo): como conversación, lección magistral. El discurso
oral puede calificarse según su de pendencia de lo escrito como:
1.1.1.1. Primario : es natural y espont áneo (conversación).
P ARTE II. F UNDAMENTOS TEÓRICOS .
3. COMPETENCIAS Y COMPETE NCIA COMUNICATIVA
233
Tabla. Descriptores de competencias de la Enseñanza Superior y Universitaria con
atención preferente a la competencia co municativa en la legislación vigente
Ordenación de las Enseñanzas
Universitarias Ofic iales
R. D. 1393/2007, d e 29 de octubre
Marco Español de Cualificaciones para
la Educación Superior (MECES).
R. D. 1027/2011, d e 15 de julio
No incluy e el Técnico Superi or por no se r
enseñanza uni versitaria sino F ormación
Profesional de Gra do Superi or impartida e n
centros de e n señanza medi a y profesi onal.
Técnico S uperi or, prop one cuat ro result ados:
“d) ser capaces de comunicar sus c onocimientos,
ideas, habilidades y activ idades en contextos
profesionales a su s iguales, supervisores, clien tes y
personas b ajo su responsab ilidad”
Grado :
Que los estu diantes sepan ap licar sus
conocimientos a su tr abajo o vocaci ón de una
forma profesional y posea n las competencias que
suelen dem ostrarse por me dio de l a elaboraci ón y
defensa de argume ntos y la res olución de
problem as dentro de su área de estudi o;
[…]
Que los estudi antes tengan la capaci dad de reuni r e
interpretar datos relevantes (normalmente den tro
de su área de estud io) para emitir juicios que
incluyan una reflexión sobre temas relevantes de
índole social, científica o étic a;
Que los estudiantes puedan tran smitir información,
ideas, problem as y soluciones a u n público t anto
especializado como no especializado;
Para el Nivel 2: Grado , seis resultados:
c) tener l a capacida d de re copilar e i nterpretar
datos e inform aciones sobre las que f undament ar
sus conclusiones inclu yendo, cuando sea preciso y
pertinente, la reflexión sobre asunto s de índole
social, científica o ética en e l ámbito de su cam po
de estudi o;
e) saber com unicar a todo tipo de audiencias
(especializadas o no) de m anera clara y precisa,
conocim ientos, m etodologías , ideas, pro blema s y
soluciones en el ámbi to de su campo de estudi o;
Máster
Que los estu diantes sean capaces de i ntegrar
conocimientos y enfre ntarse a la complejidad de
form ular juicios a part ir de una inf ormación que,
siendo inco mpleta o limitada, inclu ya reflexiones
sobre las responsab ilidades sociales y éticas
vinculadas a la aplicación de sus c onocimientos y
juicios;
[…]
Que los estudia ntes sep an com unicar sus
conclusiones -y los cono cim ientos y razone s
últimas que las sustentan- a púb licos
especializados y no especia lizados de un m odo
claro y si n ambigüe dades; “
Para el Nivel 3: Más ter , siete resultados:
e) saber tra nsmi tir de un m odo claro y sin
ambi güedades a un públ ico especial izado o no,
resultados proced entes de la in vestigación
científica y tecnológica o del ám bito de la
innovación más avanzad a, así como los
fundamentos más releva ntes sobre los que se
sustentan;
f) haber desarrol lado la autonom ía suficiente para
participa r en pr oyectos de investi gación y
colaboraciones científicas o tecnológicas dentro su
ámbito te mático, en co ntextos interd isciplinares y,
en su caso, con una alta component e de
transferencia del conocimiento;
Doctor :
-Que los e studia ntes hay an realizado una
contribución a través de una investigación orig inal
que amplíe las fronteras de l conocimiento
desarrolla ndo un co rpus sust ancial, del que parte
merezca la publicación referenciada a nivel
nacional o internacional;
-Que los estudiantes sean capaces de realizar un
análisis crítico, evaluación y síntesis de id eas
nuevas y comple jas;
-Que los estudi antes sepan comuni carse con sus
colegas, con la comunidad académ ica en su
conjunto y con la sociedad en general acerca de
sus áreas de c onocim iento;
Para el Nivel 4: Doct or, siete resultados:
d) haber desarrollad o la auto nomía suficiente para
iniciar, gestionar y liderar equ ipos y proyectos de
investigaci ón innovador es y colaboraciones
científicas, nacionales o inte rnacionales, dentro s u
ámbito temático , en contextos multidiscip linares y,
en su caso, con una alta component e de
transferencia de conocimiento;
f) haber justificado que son capaces de participar
en las discusi ones científicas que se desa rrollen a
nivel int ernaci onal en su ám bito de conocimi ento y
de divulg ar los resu ltados de su activ idad
investig adora a to do tipo de púb licos;
P ARTE II. F UNDAMENTOS TEÓRICOS .
3. COMPETENCIAS Y COMPETE NCIA COMUNICATIVA
234
Como vem o s, la norm a legal plantea exigen cias explícitas respecto a la competencia
comunicativa para la obtención de las titul aciones más elevadas del sistem a educativo
formal, no solo conocimientos conceptuales o técnicos especializados. Sintetizando las
aportaciones generales podemos seña lar cinco tipos de contenido:
a) Comunicación interpersonal : incluye las capacidade s para la comunicación
informal y, especialm ente, formal, adecuada, con diversidad de inte rlocutores: expertos
y no expertos (divulgación); iguales, superior es o subordinados; clie ntes y personas bajo
su responsabilidad; agentes externo s (transferencia de conocim i ento), etc.
b) Comunicación formal oral o escrita, clara, correcta y precisa de textos diversos y
complejos: proyectos, discusiones, publicaci ones, etc., así com o capacidad expositiva y
argumentativa con el debido funda mento y reflexión de ideas.
c) Comunicación documentada y funda mentada. Comunicación científica :
capacidad para recopilar, seleccionar, inte rpretar y reflexiona r sobre los da tos,
presentando conclusiones coherentes y actuando de manera cr ítica. Esto im plica
elevadas capacidades de lectura, escucha y recepción en general de la información, a la
vez necesarias para la expresión en el discurso formal, académ ico o ci entífico, oral o
escrito.
d) Comunicación organi zacional : se refiere a la capacida d para interactuar en
contextos sociales com plejos, en organizaciones académicas, laborales, etc. Por una
parte, incluye una capacidad para cooperar: la colaboración y el trabajo en equipo con
colegas, de manera interdiscip linar y en un contexto internacional. Por otra, im plica la
capacidad para coordinar y liderar grupos de trabajo o investigación.
e) Comunicación instrumental: incluye todos los medios verbales y no verbales y
tecnológicos para poder comunicarse. Además de una elevada com petencia lingüística,
es necesario el dom inio de las tecnologías de la comunicación e inform ación tanto para
documentarse y gestionar inform ación como pa ra exp r esarse o relacion arse median te
ella.
P ARTE II. F UNDAMENTOS TEÓRICOS .
3. COMPETENCIAS Y COMPETE NCIA COMUNICATIVA
235
3.5.2.3. Relevancia de las competencias tr ansversales en el Proyecto Tuning:
Tuning-Europa y Tuni ng-América
Para profundizar en e l tema tam b ién consideram os la utilidad de estudia r dos
documentos de carácter institucional supranac ional que han analiza do con cierto detalle
las competencias transv ersales que ha de atender la educación superior en Europa y
América Latina. En Europa:
GONZÁLEZ, J. y R. WAGENAAR (2003): Tuning Educational Structures in
Europe . Bilbao: Universidad de Deusto.
En América Latina (tam bién relevante por pa rtir de la m isma c oncepción general y por
su afinidad con España):
BENEITONE, P. et al. (eds.) (2007): Reflexiones y perspectivas de la Educación
Superior en América Latina. Informe Fi nal- P royecto Tuning. América Latina.
2004-2007 . Bilbao: Universidad de Deusto.
Denominaremos para f acilitar la lec tura Tuning-Europa (T-E) al prim er documento y
Tuning-América (T-A) al segundo. En T-E (González y W agenaar, 2003) se subraya el
hecho de que la denominación Tuning no preten de armonizar u homogeneizar planes de
estudio, sino llegar a una convergencia, a puntos de acuerdo, puntos comunes de
referencia para la creación de un área común en las estructuras de e ducación superior en
Europa, a partir del reto de Bolonia m edi ante el EEES (Espacio Europeo de Educación
Superior).
Es importante para T -E poder comparar el cu rrículo de los distin tos estados, facilitar
la movilidad entre los profesionale s de los di versos países , para lo que se utiliza una
metodología de trabajo basada en resulta dos de aprendizaje y competencias.
Por resultados del aprendizaje queremos significar el conjunto de competencias
que incluye conocimientos, comprensi ón y habilidades que se espera que e l
estudiante domine, comprenda y demuestre después de completar un proceso corto
o largo de aprendizaje […] Las competencias se pueden dividir en dos tipos:
competencias genéricas, q ue en principio son independientes del área de estudio y
competencias específic as para cada área temática. (p. 28)
La definició n de competencias en T-E es la s iguiente:
Competencias (Académicas o Profesionales)
En el Proyecto Tuning, las competencias representan una combinación dinámica
de atributos —con respecto al conocimiento y su aplicación, a las actitudes y a las
responsabilidades— que describen los resultados del aprendizaje de un
determinado programa, o cómo los estudiantes serán capaces de desenvolverse al
finalizar el proceso educativo. En particular, el Proyecto se centra en las
competencias específic as de las áreas (específic as de cada campo de estudio) y
competencias genéricas (comunes para cualquier curso). (p. 280)
P ARTE II. F UNDAMENTOS TEÓRICOS .
3. COMPETENCIAS Y COMPETE NCIA COMUNICATIVA
236
Sobre las competencias genéricas señala:
[…] las competencias genéricas ident ifi can los ele mentos compartidos que
pueden ser comunes a cualquier titulación, ta les como la capacidad de aprender, de
tomar decisiones, de diseñar proy ectos, l as destrezas ad ministrativas, etc., que son
comunes a todos o a la mayoría de las titulaciones. En una sociedad cambiante
donde las dema ndas tienden a hallarse en constante reformulación, esas
competencias y destrezas g enéricas son de gran importancia.
Las competencias en T -E (pp. 81-82) fueron distribuidas en tres grupos :
- Competencias instrumentales : competencias que tienen una fu nción
instrumental. Entre ellas se incluyen:
• Habilidades cognoscitivas , la capacidad de com prender y manipular
ideas y pensamientos.
• Capacidades metodológicas para manipular el am biente: ser capaz de
organizar el tiempo y las estrategias para el aprendizaje, tomar decisiones
o resolver problemas.
• Destrezas tecnológicas relacionadas con el uso de m aquinaria, destrezas
de computación y gerencia de la inform ación.
• Destrezas lingü ísticas tales como la comunicac ión oral y escrita o
conocimiento de una segunda lengua.
- Competencias interpersonales: capacidades individuales relativas a la
capacidad de expresar los propios sentim ientos, habilidades críticas y de
autocrítica. Destreza s sociales relaciona das con las habilid ades
interpersona les, la capacidad de tr abajar en equipo o la expresión de
comprom iso social o ético. Estas co mpetencias tienden a facilita r los
procesos de interacción social y cooperación.
- Competencias sis témicas: son las destrezas y habilidades que conciernen
a los sistemas como totalidad . Suponen una combinación de la
comprensión, la sensibilidad y el c onocim iento que permiten al individuo
ver como las partes de un todo se re lacionan y se agrupa n. Estas capacidades
incluyen la habilidad de planificar los cambios de manera que puedan
hacerse mejoras en los sistemas como un todo y diseñar n uevos sistemas.
Las competencias sistém icas o inte gradoras requieren como base la
adquisición previa de competencias instrumentales e interpersonales.
El proyecto Tuning-Europa, consultó, por medio de cues tionarios, traducidos a 11
idiomas, a los graduados, em pleadores y académicos en siete áreas temáticas
(Empresariales, Ciencias de la Educación, Geo logía, Historia, Matemáticas, Física y
Química) de 101 departamentos universitarios en 16 países europeos. A estos
cuestionarios respondieron 7.125 personas ( 5.183 graduados, 944 empleadores y 998
académicos). Se pasaron dos cuestionarios, uno primero para graduados y em pleadores
con las treinta competencias g enéricas y uno po sterior para académicos con diecisiete
competencias.
P ARTE II. F UNDAMENTOS TEÓRICOS .
3. COMPETENCIAS Y COMPETE NCIA COMUNICATIVA
237
Los datos de Tuning-Am érica , iniciado a finales de 2004, se basan en los resultados
de unos cuestionarios de los que se recibieron 22609 res puestas (7220 graduados, 1669
empleadores, 9162 estudiantes y 455 8 académicos). En ellos se solicitaba la v aloración
del nivel de relevancia de 27 competencias, juzgándola del 1 al 4 (nada, poco, bastante,
mucho). Presentamos en la tabla siguiente las treinta com petencias de T-E y las
veintisiete de T-A, con 24 coin cidencias entre ambas propuestas:
Tabla. Competencias transversales en T-E y T-A. Correspondencias
Tuning-Europa (30 competencias) Tuning-América latina (27 co mpet encia s)
Competencias Instrumentales No se indica tipo de competencia
1) Capacidad de análisis y síntesis. 1) Ca pacidad de abstracción, análisis y síntesis.
2) Capacidad de organizar y planificar. 3) Capa cidad para organizar y planificar el tiempo.
3) Conocimientos generales básicos. -
4) Conocimientos básicos de la prof esión. 4) Conocimientos sobre el área de e studio y la profesión.
5) Comunicación oral y escrita en la propia leng ua. 6) Capacidad de co municación oral y escrita.
6) Conocimiento de una segunda le ngua. 7) Capacidad de co muni cación en un segundo idioma.
7) Habilidades básicas de manejo del or denador. 8) Hab. en el uso de las te cnologías de la información y de la
comunicación.
8) Habilidades de gestión de la información (habilidad para
buscar y analizar información provenient e de fuentes
diversas).
11) Habilidades para buscar, procesar y analiz ar
información procedente de fuentes diversas.
9) Resolución de problemas. 15) Capacida d para identificar, plantear y resolver
problemas
10) Toma de decisiones. 16) Capacidad para tomar decisiones.
Competencias interpersonales No se indica tipo de co mpetencia
11) Capacidad crítica y autocrítica. 12) Capacidad crítica y autocrítica.
12) Trabajo en equipo. 17) Capacidad de trabajo en equipo.
13) Habilidades interpersonales. 18) Habilidades interpersonales.
14) Capacidad de trabajo en un eq uipo interdisciplinar.
15 Capacidad para comunicarse co n expertos de otras áreas.
16) Apreciación de la diversidad y multiculturalidad . 22) Valoración y respeto por la diversidad y
multiculturalidad.
17) Hab. de trabajar en u n contexto internacional. 23) Hab. para trabajar en contextos internacionales.
18) Compromiso ético. 26) Compromiso ético.
Competencias sistémicas No se indica tipo de co mpetencia
19) Capacidad de aplicar los conocimientos en la práctica. 2) Capacidad de aplic ar los conocimientos en la práctica.
20) Habilidades de investigación. 9) Capacidad de investigación.
21) Capacidad de aprender. 10) Capacidad de aprender y actualizarse
permanentemente.
22) Capacidad para adaptarse a nuevas situaciones. 13) Capacidad para actuar en nueva s situaciones.
23) Capacidad para generar nuevas ideas (creatividad). 14) Capacidad creativa.
24) Liderazgo. 19) Capacidad de moti var y conducir hacia metas comunes.
25) Conocim iento de culturas y costumbres de otros países.
26 Habilidad para trabajar de for ma autónoma. 24) Habilidad para trabajar en for ma autónoma.
27) Diseño y gestión de proyectos. 25) Capa cidad para formular y gestionar proyectos.
28) Iniciativa y espíritu emprendedo r.
29) Preocupación por la calidad. 27) Compromiso con la calidad.
30) Motivación de logro.
5) Responsabilidad social y compromiso ciudadano.
20) Compromiso con la preservación del medio ambiente.
21) Compromiso con su medio socio-cultural.
Pasaremos a continuación a analizar la relevancia que dieron los graduados y
empleadores a cada una de las vein ticuatro competencias c oncurrentes en T-E y T-A.
No se considerarán los resultados d e los estudia ntes, pues solo los presenta T-A, ni los
de los académ icos, pues en T-E solo evaluaron diecisiete de las trein ta competencias.
Exponemos seguidamente dos tablas en la que se detallan los resultados finales del
P ARTE II. F UNDAMENTOS TEÓRICOS .
3. COMPETENCIAS Y COMPETE NCIA COMUNICATIVA
238
análisis realizado: la prim era recoge los re sultad os de las 24 com petencias transversales
coincidentes en T-E y T-A; la segunda, la valoración de las competencias no
coincidentes. Nuestro objetivo no es rea lizar un estudio exha ustivo, sino tener una
visión global aproximada del papel y posic ión de las competencias comunicativas
dentro de las competencias tran sversale s. En la tabla hemos contado con las
valoraciones de graduados y empleadores, considerando que en T-E y en T-A hay
resultados ordenados de ambas categorías, lo q ue permite la com paración sencilla. La
tabla presenta las competencias de T- E y T-A clasificadas de mayor a menor
importancia en 8 colum nas que pres entan los siguientes contenidos:
1. Denominación de las 30 com petencias T-E.
2. Promedio del orden entre graduado s y em pleadores en Tuning-Europa.
3. Categoría en T-E. A partir del promedio de orden entre graduados y empleadores,
se dividen las 30 competencias en cuatro ca tegorías ordenadas por intervalos en or den
descendente de relevancia:
1 : Posiciones con promedio 1 a 7,50
2 : 7,51 a 15,0
3 : 15,1 a 22,50
4 : 22,51 a 30
El objetivo es poder comparar estos re sultados con los de Tuning-América.
4. Denominación de las 27 com petencias T-A. Hay 24 coincidencias con T-E,
aunque hay alguna mínim a vari ación en la redacción.
5. Promedio del orden entre graduado s y em pleadores en Tuning-América.
6. A partir del promedio de orden entre gr aduados y em pleadores, se dividen las 27
competencias en cuatro grupos ordenados por intervalos:
1 :1 a 7
2 : 7,01 a 14,00
3 :14,01 a 21,00
4 : 21 a 27
7. Categoría final: Promedio de las columnas 3 y 6. Tiene el objeto de ver las
coincidencias entre Tuning-Europa y Tuning- Am érica. Aparecen siete categorías: 1/
1,5/ 2/ 2,5/ 3/ 3,5 y 4. Aunque todas las compet encias son relevantes , la clasificación
nos permite m atizar con cierta aproxim ación el valor de cada una de ellas.
8. Orden final aproximado, del 1 al 24, de las 24 competencias que aparecen en
ambas clasificaciones.
P ARTE II. F UNDAMENTOS TEÓRICOS .
3. COMPETENCIAS Y COMPETE NCIA COMUNICATIVA
239
Tabla. Clasificación combinada de las 24 competencias transversales equivalentes
de Tuning-Europa y Tuning-América según graduados y empleadores.
1
Tuning-Europa
(30 competencias)
Denominación
2
T-E
PRO
G/E
3
T-E
CAT
4
Tuning-América
(27 competencias)
Denominación
5
T-A
PRO
E-G
6
T-A
CAT
7
CAT
FIN
8
O.
21) Capacidad de aprender. 2 1 10) Capacidad de aprender y
actualizarse permanent emente. 3 1 1 1
9) Resolución de problemas. 3 1 15) Capacidad para identificar,
plantear y resolver problemas. 4,5 1 1 2
19) Capacidad de aplicar los
conocimientos en la práctica. 4 1 2) Capacidad de aplicar los
conocimientos en la práctica. 5 1 1 3
1) Capacidad de análisis y
síntesis. 2 1 1) Capacidad de abstracción, análisis y
síntesis. 7,5 2 1,5 4
29) Preocupación por la calidad. 8 2 27) Comp romiso con la calidad. 1,5 1 1,5 5
8) Habilidades de gestión de la
información 6,5 1 11) Hab. para buscar, procesar y anal.
inf. proc. de fuentes diversas. 13 2 1,5 6
22) Cap. para adaptarse a
nuevas situaciones. 7,5 1 13) Capacidad para actuar en n uevas
situaciones. 13 2 1,5 7
10) Toma de decisiones. 15 2 16) Capacidad para tomar decisiones. 7 1 1,5 8
12) Trabajo en equipo. 10 2 17) Capacidad de trabajo en equipo. 7,5 2 2 9
5) Comunicación oral y escrita
en la propia lengua. 11.5 2 6) Capacidad de comunicación oral y
escrita. 7,5 2 2 10
2) Cap. de organ.y planificar.
(Planif. y gestión del tiempo) 11,5 2 3) Capacidad para organi zar y
planificar el tiempo. 11.5 2 2 11
23) Capacidad para generar
nuevas ideas (creatividad). 13 2 14) Capacidad creativa. 14 2 2 12
26 Habilidad para trabajar de
form a autónoma. 8 2 24) Habilidad para trabajar en forma
autónoma. 19 3 2,5 13
13) Hab. interper sonales.
9 2 18) Habilidades interpersonales. 19,5 3 2,5 14
7) Habilidades básicas de manejo
del ordenador. 12 2 8) Hab. en el uso de las tec. de la
información y de la comunicación. 16 3 2,5 15
4) Conocimientos básicos de la
profesión. 21 3 4) Conocimientos sobre el área de
estudio y la profesión. 10 2 2,5 16
18) Compromiso ético.
25 4 26) Compromiso ético. 1,5 1 2,5 17
11) Capacidad crítica y
autocrítica. 16, 5 3 12) Capacidad crítica y autocríti ca. 14, 5 3 3 18
27) Diseño y gestión de
proyectos. 23,5 4 25) Capacidad para for mular y
gestionar proyectos. 19 3 3,5 19
24) Liderazgo. 26 4 19) Capacidad de motivar y conducir
hacia metas comunes. 17,5 3 3,5 20
6) Conocimiento de una segunda
lengua. 25 4 7) Capacidad de comunicación en un
segundo idioma. 26.5 4 4 21
17) Habilidad de trabajar en u n
contexto internacional. 26,5 4 23) Habilidad para trabajar en
contextos internacionales. 25 4 4 22
20) Habilidades de investigación. 27 4 9) Capacidad de investigación. 22 4 4 23
16) Apreciación de la divers. y
multiculturalidad. 28,5 4 22) Valoración y respeto por la
diversidad y multiculturalidad. 22,5 4 4 24
P ARTE II. F UNDAMENTOS TEÓRICOS .
3. COMPETENCIAS Y COMPETE NCIA COMUNICATIVA
240
Tabla. Valoración de las competencias tran sversales no coincidentes en T-E y T-A.
1
Tuning-Europa
(30 competencias)
Denominación
2
T-E
PRO
G/E
3
T-E
CAT
4
Tuning-América
(27 competencias)
Denominación
5
T-A
PRO
E-G
6
T-A
CAT
7
CAT
FIN
8
O.
COMPETENCIAS NO
COINCIDENTES COMPETENCIAS NO
COINCIDENTES
3) Conocimientos generales
básicos. 20,5 3 - - - -
14) Capacidad de trabajar en un
equipo interdisciplinar. 19,5 3 -- - - -
15) Capacidad para comunicarse
con expertos de otras áreas.
imp21 Capacidad para
comunicarse con personas no
expertas en la materia 19 3 - - - -
25) Conocim iento de culturas y
costumbres de otros países. 30 4 - - - -
28) Iniciativa y espíritu
emprendedor.
20,5 3 - - - -
30) Motivación de logro.
13,5 2
5) Responsabilidad social y compromiso
ciudadano. 19,5 3 -
20) Compromiso con la preservaci ón del
medio ambiente. 26 4 -
21) Compromiso con su medio socio-
cultural. 24,5 4 -
Observemos lo siguiente:
a) Bloque 1: incluye las tres competencias m ás relevantes para T-E y T-A. Las tres
competencias de claro matiz cognitivo o metodológ ico, basadas en la capacidad
reflexiva y de razonamiento del sujeto: cap acidades de aprender , resolver problemas y
aplicar los conocimientos .
b) Bloque 1,5: incluye cinco competencias. Algunas son com petencias cognitivas
con matiz intele ctual: análisis y síntesis , y, una de tipo cognitivo-com unicativo: gestión
de la información , que im plica habilidades para bus car, seleccionar, ana lizar e
interpretar la información de todo tipo, pero en la que los textos orales y escritos pueden
jugar un papel esen cial en general y especial m ente en el ámbito universitario. Otras de
matiz cognitivo, personal y afectivo, muy asocia das a la personalidad y las actitudes del
sujeto muy relevantes para la em pleabilidad: toma de decisiones , preocupación por la
calidad y adaptación a nuevas situaciones .
c) Bloque 2: incluye cuatro competenci as. Dos de ellas de carácter cognitivo:
planificación y creatividad y dos de carácter sociocomunicativo: trabajo en equipo y
comunicación oral y es crita en la propia lengua . Estas puntuaciones ponen de
manifiesto que las h abilidades de com unicación social y comunicación lingüística
ocupan un lugar principal entre las com petencias transversales. Hasta este momento
P ARTE II. F UNDAMENTOS TEÓRICOS .
3. COMPETENCIAS Y COMPETE NCIA COMUNICATIVA
241
hemos observado que las habilidades de tipo inte lectual y las actitud inales ocupaban un
primer plan o, pero inmediatamente después se sitúan las habilidades de com unicación
(hablar, escuchar, leer, escr ibir, saber analizar la info rmación, saber rel acionarse con
otros, etc.).
d) Bloque 2,5: incluye cinco competencias. Una de ellas es de tipo claramente
académico y cultural, dudosam ente transversal: conocimientos básicos de la profesión .
Otras dos son fuertemente personales: autonomía y ética , una de carácter instrumental y
parcialmente com unicativo: manejo del ordenador , y otra de carácter com unicativo
social: habilidades interpersonales . Resaltamos el hecho de que “ compromiso ético ” es
la más relevante en T-A y oc upa el puesto 25 en T-E.
e) Bloque 3: incluye una sola compet encia de carácter cognitivo-afectivo: capacidad
crítica y autocrítica .
f) Bloque 3,5: incluye dos competencias. Una de carácter actit udinal-com unicativo:
liderazgo y otra de carácter técnico-académico: diseño y gestión de proyectos .
g) Bloque 4: incluye las cuatro compet encias m enos valoradas entre las 24
coincidentes en T-E y T-A. Dos de ellas de carácter com unicativo relacionadas con la
lengua extranjera: conocimiento de una segunda lengua y habilidad de trabajar en un
contexto internacional ; otra de caráct er académico: habilidades de investigación ; y,
finalmente, otra de carácter sociocultur al: apreciación de la diversidad y
multiculturalidad. Llam a la atención el lugar modest o en la clasificación que ocupa el
conocimiento de una segunda lengua .
Las competencias no con currentes entre T-E y T-A han obtenido posiciones bajas en
la clasificación (3 o 4), excep to una destacada por T-E: 30): motivación de logro (puesto
13,5 y categoría 2).
Los datos nos muestran la relevancia de algunas habili dades cognitivas e
intelectuales, así com o otras centradas en as pectos personales. Las com petencias con un
matiz específicam ente comunicativo ocupa n un segundo plano, pero una posición muy
relevante en am bos documentos. La competencia com unicativa se relaciona en mayor o
menor m edida con todas las competencias , tanto de tipo cognitivo com o de tipo
actitudinal, que aparecen en el documento: cap acidad de aprender, de análisis y síntesis,
P ARTE II. F UNDAMENTOS TEÓRICOS .
3. COMPETENCIAS Y COMPETE NCIA COMUNICATIVA
242
de resolución de problemas, de adaptaci ón al medio, comprom iso ético, capacidad
crítica, etc., por lo que con frecuencia se rá objeto de form ación junto a ellas. No
obstante, querem os destacar las competen cias que pueden formar parte de una
formación comunicativa m ás específica:
1. La competencia 8) Habilidades de gestión de la información se centra
específicamente en procesos de comunicación, principalmente de inform ación escrita,
centrado en las habilidades de documentación, de lectura y escr itura, de la capacidad de
seleccionar y analizar la información y refl exionar sobre ella. No se entiende la
intervención oral de una persona en cont extos form ales sin el dominio de esta
competencia. Se asocia tam bién en la actualidad de manera indudable con la
competencia instrum ental de carácter te cnológico, tanto para recopilar inform ación
como para analizarla y expresarla.
2. La competencia 5) Comunicación oral y escrita en la propia lengua es la
competencia com unicativa principal pues se refiere a la posibili dad de expresión y
comprensión del sujeto en su lengua m aterna. Es preciso destacar, no obstante, que tras
la escueta denom inación se incluyen mu ch as habilidades: comunicación inform al,
comunicación formal, correcció n lingüística, redacción de textos complejos,
comprensión lectora, hablar en público, cap acidad argumentativa, etc. Quizás s ean
demasiadas habilidades y destrezas para incl uir en una sola etiqueta y esperar que sea
adecuadamente in terpretada por todos los info rmantes. Es posible que haya sido juzgada
como “saber hablar y escribir en el idio m a con corrección”, lo que supone una visión
muy restrictiva de esta competencia a nuestro ju icio, teniendo en cuenta el concep to de
“competencia com unicativa” actualm ente acepta do. Queremos destacar en este sentido
la relevancia, por ejemplo, de preparar al alum na do para construir e interpretar todo tipo
de textos de ámbitos culturales diversos, con distintos objetivos com unicativos, para
desenvolverse de forma correcta y adecuada con distintos interlocutores, para participar
en contextos form ales, académicos y profesionales, e tc. En definitiva, se tra ta de una
competencia de no table amplitud y com plejidad que debe ser debidam ente concretada si
se quiere que la enseñan za resulte eficaz.
3. La competencia 12) Trabajo en equipo es, sin duda, una competencia de
comunicación interperso nal esencial en la vida diaria, pero especialmente relevante en
la vida académica y profesional. Aunque algunas personas puedan presentar una
P ARTE II. F UNDAMENTOS TEÓRICOS .
3. COMPETENCIAS Y COMPETE NCIA COMUNICATIVA
249
ACCENTURE y UNIVERSIA (2007) . Las competencias profesionales en los titu lados.
Contraste y diálogo Universidad-Empres a. Presentación final de resultados. Accenture/
Universia. En
http://www.accenture.com/Countries/Spa in/About_Accenture/Nuestros_Principa les_Acuerdos/AcuerdoUniversia.htm
Se trata de un informe bien diseñado sobre competencias que aporta datos del m ayor
interés. Propone tres definiciones de competencia: “todos los conocimientos,
habilidades y actitudes que sirven para dese mpeñar m ejor un trabajo”; “todo aquello que
ayuda a hacer mejor tu trabajo, independientem e nte de cuál sea la disciplina técnica o
el sector en el que te desenvuelves”; y “las habilidades necesarias para poder tener éxito
en el trabajo”. En la fase cualitativa de la investigación se obt ienen 16 com petencias
profesionales tras entrevistar a una mues tra de directores de recursos humanos,
graduados y autoridades académ icas. En la fase cuantitativa se realizan 100 entrevistas
telefónicas a directores de recursos h umanos de empresas; 249 entrevis tas a titulados; y
49 entrevistas a autoridades académ icas (rectores, decanos, etc.).
Las competencias y habilidades p rofesionales identif icadas como m ás importantes
en la gestión y utilizadas en este estudio para re alizar el análisis cuantitativo posterior
han sido las siguientes (subrayamos las que pueden tener un m ayor valor comunicativo):
• Capacidad de organizar y planif icar, saber adm inistrar el tiempo
• Capacidad para trabajar bajo presión
• Buena expresión oral y escrita en la propia lengua
• Conocimiento de una segunda lengua
• Manejo del ordenador
• Habilidad para trabajar de forma autónom a y tomar decision es
• Capacidad de análisis, crítica y síntesis
• Habilidades inte rpersonales, saber rela cionarse con otros
• Curiosidad, habilidades de búsqueda y gestión de información
• Capacidad para adaptarse a nueva s situaciones, f lexibilidad
• Capacidad para generar nuevas ideas, creatividad e innovación
• Potencial de liderazgo, capacidad para influir y motivar a otros
• Iniciativa y espíritu emprendedor
• Preocupación por la calidad, por hacer las cosas bien
• Capacidad de negociación, saber conven cer y aceptar otros puntos de vista
• Motivación, entusiasmo, ganas de aprender
En este informe de las 16 com petencias, apar te de la lengua extranjera, hay seis que
tienen un valor comunicativo. Dos para la com unicación instrumental y formal:
Buena expresión oral y escr ita en la propia lengua
Manejo del ordenador
P ARTE II. F UNDAMENTOS TEÓRICOS .
3. COMPETENCIAS Y COMPETE NCIA COMUNICATIVA
250
Una para la comunicación interperso nal:
Habilidades interpersonales, saber relacionarse con otros
Una para para la comunicación basada en la información:
Curiosidad, habilidades de búsqueda y gestión de informació n
y dos para la comunicación organizacional:
Potencial de liderazgo, capacidad pa ra influir y motivar a otros
Capacidad de negociación, saber convencer y aceptar otros puntos de vista
Un análisis de los resultados principales del informe nos indica lo siguiente:
1. La relevancia de las competencias persona les y profesionales es el factor más
importante para la em pleabilidad según los tres colectivos estudiados. Se observa una
necesidad de m ejorar la atención a las compet encias (47 por cien to de satisfacción de
los empleadores frente al 77% de lo s académ icos) frente a los conocim ientos. Además,
mientras el 89% de los académ icos está satisfecho con la formación universitaria, so lo
lo está el 50% de los estudiantes. Para las empresas, las habilidades personales y
profesionales son el elemento clave en la selección de candidatos, por delante de la
formación “teórica” (expediente, segunda carrera, cursos adicionales, doctorado o
máster) e incluso de la expe riencia profesional anterior. Todo ello subraya de manera
definitiva la necesid ad de perfilar con clarid ad la naturale za y características de las
competencias profesionales para poder propor cionar una form ación que prepare para la
vida y para la empleabilidad de los ciudadanos.
2. El nivel de competencias . La formación puede valora rse positivamente, pero
todos los colectivos sugier en la mejora en la form ación de las com petencias
profesionales.
- Los graduados se consideran bien preparados en com petencias en líneas generales
con arreglo a las exigencias del mer cado, aunque reconoce n un nivel algo m ás
bajo en idiom as. A la vez, consideran que deberían recibir m ejor formación en
este aspecto. Los em pleadores y académ icos no valoran sus competencias de
forma tan elevada.
-Las empresas están razonablem ente satis fechas con la form ación que reciben los
titulados que se incorpo ran a las mism as (62%) aunque están más satisfechas con
P ARTE II. F UNDAMENTOS TEÓRICOS .
3. COMPETENCIAS Y COMPETE NCIA COMUNICATIVA
251
su motivación y conocim ientos que con sus habilidades personales. El nivel no es
satisfactorio .
-Los docentes: Cuatro de cada cinco re sponsables de planes de estudio están
satisfechos con la formación de sus egresa dos, tanto en términos generales como
específicamente en el desarro llo de com pet encias. Pero el nivel de desarrollo de
competencias entre los egresados es inferi or a la importancia que se les otorga.
En conclusión, interpretando los datos del informe, la formación en competencia s
transversales debe mejorarse pues todavía no hay una adec uación entre el nivel de
competencias que se proporciona en la univers idad y el nivel que se requiere para el
desempeño laboral.
3. Competencias más valoradas : L as competencias m ás i mportantes en general son:
motivación, adaptabilidad, orienta ción a la calidad, iniciativa personal, habilidad es de
comunicación y de integración en un equipo . Más concretam ente:
-Graduados: Consideran relevantes las 16 competencias, pero tres ocupan el
primer lugar: calidad, planificación y relación social .
-Empresas: Motivación , adaptabilidad y relacionarse con otros son las
competencias m ás valoradas en la selecci ón de candidatos, por encim a de otras más
instrumentales ( informática, id iomas ) o m ás sofisticadas ( negociación, autonomía,
liderazgo ), que se suponen desarrollables en el futuro.
-Docentes: Las competencias actitudinales ( motivación, adaptabilidad,
preocupación por la cali dad, capacidad de planificar ) y la expresión oral y escrita
(tercer lugar con el 65 % de los entrevistados que le di eron la máxima puntuación)
son las competencias m ás importantes pa ra conseguir empleo, pero no las más
desarrolladas. Llam a la atención, por ej em plo, la notable diferencia entre la
importancia y el desarrollo en la com petencia de expresión oral y escrita . La
informática es, con diferencia, la competenci a m ás desarrollada por los egresados,
seguida a gran distancia por la motivación, orientación a la calidad, búsqueda y
gestión de la información y capacidad para relacionarse . Las competencias m enos
desarrolladas, por su parte, son el liderazgo , la segunda lengua , la iniciativa y la
creatividad .
P ARTE II. F UNDAMENTOS TEÓRICOS .
3. COMPETENCIAS Y COMPETE NCIA COMUNICATIVA
252
En definitiva, las 16 competencias son im portantes pero hay que destacar el valor
fundamental de ciertas competencias de ca rácter personal, cogn itivo y emocional:
adaptación, calidad y esfu erzo por el tr abajo bien hecho, iniciativa , etc. junto a la
capacidad de comunicación, relación con los demás y el trabajo en equipo .
4. Responsabilidad formativa: T odos participan en la formación, desde la persona
hasta la empresa, aunque el sistem a edu cativo formal es el que m ás peso tiene.
-Los graduados consideran que el res ponsable más importante del desarrollo de
competencias es el prop io individuo y por ex tensión su entorno fam iliar y la sociedad
en general. La universidad se ocupa de form ar en las competencias más cognitivas.
Más de la mitad de los egresados consid era que la universidad les debería haber
ayudado más a desarrollar competencias prof esionales. Pero quienes han recibido de
la universid ad formación específica en com petencias están m ás satisfechos con su
empleo y con la propia universidad.
-La empresa se atribuye poca responsabili dad en la formación de com petencias.
Solo algo mayor en la capacidad de trabajar bajo presión y la capacidad de
liderazgo , que se adquiere en la experiencia laboral.
-La responsabilidad de la formación en la exp resión oral y escrita , según los
académicos corresponde preferentemente al si stema educativo (77% frente al 10% de
la Universidad). En cambio, los em plea dores y graduados le asignan un valor
importante a esta formación en la unive rsida d (27 % y 21%) y a la fam ilia
(aproximadam ente 20%).
De los datos puede extraerse la conclusión que to dos los estam entos sociales intervienen
en la formación por competencias pero el sistema educativo y la universidad son los
responsables de la educación formal, y son los que tienen que realizar una actuación
sistemática en este aspe cto. Concretamente, la form ación comunicativa es esencial en el
nivel no universitario, pero si gue siendo muy relevante durante el período universitario,
sobre todo a juicio de graduados y empresas.
3.5.2.5. Conclusiones sobre las co mpetencias transversales
a) Las competencias transversales son cu alidades y saberes que proporcionan la
posibilidad de un aprendizaje permanente y una actuación versátil y flexible en
P ARTE II. F UNDAMENTOS TEÓRICOS .
3. COMPETENCIAS Y COMPETE NCIA COMUNICATIVA
253
diversidad de contextos sociales, académicos y laboral es adaptándose a las exigencias
de una sociedad cambiante. Por consiguiente, deben ser objeto de atención en todos las
etapas del sistema educativo form al y asenta rse sobre el desarrollo de las com petencias
básicas, de las que son complem entarias.
b) El R . D. 1393/2007, de 29 de octubre, por el que se estab lece la ordenación de las
enseñanzas universitari as oficiales y el R. D. 1027/2011, de 15 de juli o, por el que se
establece el Marco Español de Cualificaci ones p ara la Educación Superior (MECES),
que organizan la Educación Superior, prescriben una enseñanza basada en
competencias. Desde nuestro punto de vista, esos docum entos plantean cinco ámbitos
comunicativos diferenciados: comunicaci ón interpersonal, formal, documental,
organizacional e instrumental. Es im portante estudiar estos ám bitos pues las
habilidades comunicativas se ap renden a lo largo de un tiem po extenso y hay que
preparar al alumnado desde el pr incipio de la esco laridad para iniciar lo antes posible la
formación en este tipo de habilidades, con la lógica atenci ón, por supuesto, a las
posibilidades de los alumnos de cada etapa educativa.
c) El Proyecto Tuning (Tuning-Europa y Tuning-América) también sugiere
competencias de com unicación interpersonal ( Habilidades interpersonales ); formal e
instrumental ( Habilidades básicas de manejo de l ordenador, Comunicación oral y
escrita en la propia lengua ); docum ental ( Habilidades de gesti ón de la información.
Habilidad para buscar y analizar informac ión proveniente de fuentes diversas );
organizacional, en cuanto al trabajo cooperativo ( Trabajo en equipo, Capacidad de
trabajo en un equipo interdis ciplinar, Capacidad para com unicarse con expertos de
otras áreas, Habilidad de trabajar en un contexto internacional ); y la capacidad de
dirección de grupos ( Liderazgo ).
d) Tuning-Europa distribuye las competen cias en tres categorías generales:
instrumentales, interpersonales y sis tém icas , mi en tr as T un ing -A mér ic a si mple me nt e l as
enumera y realiza varias om is iones y adiciones de competen cias. Los criterios para esa
clasificación no parecen excesivam ente claros, pues muchas de las competencias
podrían perfectamente colocarse en cualquie ra de las tres cate gorías, por lo que
consideramos que, sin entrar a valorar la pert inencia de cada una de las com petencias, sí
podrían revisarse las categorías. Esto es re levante en esta investigación puesto que nos
ocupamos preferentem ente de la competencia comunicativa.
P ARTE II. F UNDAMENTOS TEÓRICOS .
3. COMPETENCIAS Y COMPETE NCIA COMUNICATIVA
254
Sin ningún afán de corrección de la propue sta del Proyecto Tuning ni de proponer
una clasificación definitiva, consideramos que podría haber tres categorías m ás claras y
diferenciadas entre sí, a nuestro modo de ve r. Son las siguientes: a) com petencias
cognitivas (basadas en la reflexión, el razonamien to, el conocimiento, la planificación,
la generación de ideas, las capac idades organizativas, etc.); b) comunicativas (para tratar
la información, recibirla, transmitirla, entender la, compartirla y colaborar con otros; y c)
personales (de tipo afectivo, emocional, ético, ideológic o, actitudinal, etc.). Así,
fusionando las competencias de T-E y T- A podría quedar una taxonomía de 33
competencias que consid eramos viable
Tabla. Propuesta de nueva categorización de las competencias del Proyecto Tuning
T-E T-A
Compete ncias Cog nitivas (13)
1) Capacidad de análisis y sínt esis 1) Ca pacida d de abstracción, análisis y síntesis
2) Capacida d de organizar y plani ficar 3) Cap. para or ganizar y planifi car el tiem po
3) Conocim ientos generales bá sicos -
4) Conoci mie ntos básicos de la p rofesión 4) Conoc . sobr e el área de e studio y la pr ofesión
9) Resolución d e problemas 15) … iden tificar, plantear y resolver problemas
10) Tom a de decisiones 16) Capaci dad para tomar decisi ones
11) Capacidad crítica y autocrítica 12) Capacidad crítica y autocrítica.
19)…aplicar los conocimientos en la práctica 2) Ca p. de apli car los conoci mientos en la práctica
20) Habilidades de investig ación 9) Capacidad de investigación
21) Capaci dad de a p render 10) … a prender y actualizarse perm anentemente
22) Cap. para a daptarse a n uevas situaci ones 13) Capacida d para actua r en nuevas sit uaciones
23)… ge nerar nue vas ideas (creati vidad) 14) Ca pacidad creat iva
27) Diseño y g estión de proy ect os 25) Cap. pa ra formul ar y gestiona r proyectos
C. Comunica tivas (10)
5) Comunic. oral y escrita en la propia lengua 6) Capacidad de com unicación oral y escrita
6) Conocimiento de una segunda lengua 7) Cap. de comuni cación en un segundo idioma.
7) Hab. básicas de m anejo del orde nador 8) Hab. en el uso de las TIC
8) … gesti ón de l a inform ación… 11) …buscar, procesar y analizar inf ormaci ón …
12) Tra bajo en equipo 17) Ca pacidad de traba jo en equi po
13) Habilidades interpersonales 18) Habilidades interpersonales
14) …traba jo en un equipo i nterdisciplinar
15)…com unicarse con expertos de otras áreas
17) …traba jar en un context o internaci onal 23) …traba jar en conte xtos inte rnacionales
24) Lideraz go 19) … m o tivar y cond ucir hac ia metas com u nes
C. Personales (10)
16) Apr. de la diversidad y multicultu ralidad 2 2) Valoración y resp. por la divers. y m ulticult.
18) Com p romiso ético 26) Com p romiso ético
25) C. de culturas y costum bres de otros paí ses
26 … trabajar de forma autónom a. 24) … trabajar en form a autónoma
28) Iniciativa y espíritu emprendedor
29) Preocupación por la calidad 2 7) Com promiso con la calidad
30) Motivación de logro
5) Respons. social y com promiso ciudadano
20) Com p. con la preserv. del medi o ambient e
21) Com promiso con s u me dio socio -cultura l
Aunque es cierto que alguna de las compet encias puede relaci onarse con las otras
categorías y, además, en muchas situ aciones ac túan conjuntamente va rias habilidades, la
P ARTE II. F UNDAMENTOS TEÓRICOS .
3. COMPETENCIAS Y COMPETE NCIA COMUNICATIVA
255
distribución indicada puede facilitar prin cipalm ente los procesos de enseñanza-
aprendizaje. En todo caso, se trata de comp etencias que se desarrollan en todas las
materias del currículo, aunque algunas m ateri as se ocupan de manera prioritaria de
algunas en particular.
e) Ahora confrontarem os la competenci a comunicativa del Pr oyecto Tuning con el
proyecto Reflex que señala 19 competenci as y el Informe ACCENTURE, 16, de las
que 11 y 7 presentan, respectivamente un carácter com unicativo. Veamos la tabla:
P ARTE II. F UNDAMENTOS TEÓRICOS .
3. COMPETENCIAS Y COMPETE NCIA COMUNICATIVA
256
Tabla. Las competencias comunicativas a pa rtir de tres inform es internacionales
sobre competencias tran sversales (T uning, Reflex y Accenture-Universia).
Comunicación instrumental : informal o formal
Capacidad para utilizar los medios verbales y no verbales y t ecnológicos para poder
comunicarse. Incluye la com unicación informal en la vida cotidiana y la comunicación
formal o capacidad para la comuni cación expresiva o receptiva, oral o escrita, a partir de
textos diversos y complejos, generales o especializados.
Tuning
(10 de 30) Reflex
(11 de 19) Accenture
(7 de 16)
5) Com unicación oral y escrita en
la propia lengua -Hacerse entender
-Redactar informes y
docum entos
-Presen taciones en público
Buena expresi ón oral y escrita en
la propia lengua
6) Conocimien to de un a segunda
lengua Escribir y hablar en idiomas
extranjeros Conocimiento de una segunda
lengua
7) Habilidad es básicas de mane jo
del ordena dor Utilizar h erram ientas
informáticas Manejo del ordenad or
Comunicación documental e informativa
Capacidad para recopilar, seleccionar, interp retar y reflexionar sobre la información para
los procesos expresivos o recep tivos.
Tuning Reflex Accenture
8) Habilid ades de g estión de la
información (hab ilidad para
buscar y ana lizar información
provenie nte de f uentes dive rsas)
-Cuestionar ideas prop ias o
ajenas
Curiosidad , habilidades d e
búsqued a y gestión de
información
Comunicación interpersonal
Incluye las capacidades para la comuni cación inform al y, especialmente, formal,
adecuada, con diversidad de interlocutores.
Tuning Reflex Accenture
13) Habilidades interpersonales Habilid ades interperson ales,
saber relacionarse con otros
Comunicación organizacional
Capacidad para interactuar en contextos sociales comp lejos, en organizaciones
académicas, laborales, etc. desd e la perspec tiva de la colaboración, la dirección y la
negociación.
Tuning Reflex Accenture
12) Tra bajo en equipo Tra bajar en equ ipo
14) …tra bajo en u n equipo
interdisciplinar
15)…com unicarse con exp ertos
de otras áreas
17) …trabaja r en un contexto
internacional
24) Lideraz go -Coordinar actividades
-Hacer valer s u autoridad
-Movilizar las capacidades de
otros
Potencial de lideraz go, capacidad
para infl uir y m otivar a otros
- Negociar de forma eficaz Ca pacidad de negociación, saber
convencer y aceptar otros punt os
de vista
P ARTE II. F UNDAMENTOS TEÓRICOS .
3. COMPETENCIAS Y COMPETE NCIA COMUNICATIVA
257
En ella, podemos contrastar estos inform es con Tuning-Europa para perfilar mejor
las competencias tran sversales a partir d el an álisis que hem os realizado de la legislación
universitaria española: Ordenación universitaria y MECES , en los que observábamos la
presencia de cinco tipos de habilidades c omunicativas: in terpersonal, fo rmal,
documental, organizacional e instrum ental. I ndependientem ente de la variada redacción
de cada competencia, puede verse la correlación que hay entre ellas aunque observemos
algunos matices. En las com petencias instrume ntales y formales, Reflex especifica con
mayor detalle las com petencias de hacerse entender, realizar in formes y hablar en
público, frente a los otros informes, m ás genera les en su descripción. En cam bio, Re flex
no especifica suficientemente el tem a de gestión de la información o las habilidades
interpersonales. Tuning se destaca por su detallada descripción de competencias
organizacionales relativas a la colaboración (equipo, interdisciplin ariedad, internacional,
etc.), aunque ignora la capacidad de negociaci ón, presente en Reflex y Accenture. El
tema del lid erazgo con tres descriptores (coordinación, au toridad, motivación de los
otros) es especialm ent e subrayado por Reflex.
f) Los datos de los diversos informes sugi eren que las competencias transversales,
particularmente las comunicativas, deben recibir una mayor atención en todos los
niveles del sistema educativo pues se observan diversas lagunas formativas.
g) El estudio de los docum entos analizados ha sido útil y nos proporcion a una visión
bastante clara de las com petencias transv ersales de tipo com unicativo de cara a la
enseñanza superior y con cons ecuencias relevantes para la enseñanza no universitaria,
que trataremos más adelante.
3.5.3. Competencias específicas
3.5.3. 1. Concepto de compet enci as específi cas. Características
3.5.3. 2. Competencias especí ficas: Libros Blancos de la ANECA y Planes de Estudio
3.5.3. 3. Conclusiones sobre las competenci as específicas
Como hemos visto en los tem as anterior es, la competencia ocupa un lugar m uy
relevante en la formación en todas las et apas del sistem a educativo. No hay ninguna
duda sobre su carácter de competencia bási ca y transversal. Hasta hace poco, la
competencia com unicativa no era considerada, o solo anecd óticamente, en los planes
de estudio universitarios. Por ello, en este capítulo trataremos de ver el grado en que
esta competencia pued e juzgarse como tr ansversal o específica en la enseñanza
P ARTE II. F UNDAMENTOS TEÓRICOS .
3. COMPETENCIAS Y COMPETE NCIA COMUNICATIVA
258
superior. Cuando uno piensa en ámbitos profesionales com o magisterio, salud,
derecho, turismo, etc., entre o tros, parece indi scutible que se trata de profesiones qu e
requieren unas habilidad es de comunicac ión muy concretas. El m aestro debe presentar
especialmente excelentes capacidades e xpositivas y descriptivas propias de la
comunicación docente. Las profesiones de medicin a y enfermería requieren una
elevada sensibilidad emocional y cap acidad de diálogo en la comunicación asistencial.
Los abogados han de disponer de un elev ado nivel de capacidad oratoria y
argumentativa para actuar adecuad amente en las exigencias de su vida profesiona l.
Los profesionales del turismo deben dispone r de altas capacidades de interacción
social y comunicativa en vari os idiomas para poder desemp eñar su tarea. Todos ellos
deben disponer de las destrezas precis as para presentar informes y proyectos,
oralmente y por escrito, relativos a tem as de su campo profesional y colaborar de
manera eficiente en los equipos de trabajo. Estos ejem plos nos permiten ver el carácter
complejo (básico, transversal y específico) de la competencia co municativa, que parte
de unas habilidades sencillas pa ra ir desarrollándolas y amp liándolas a lo largo de toda
la vida.
Para poder concretar y fundamentar esta in tuición inicial, y pa rtiendo del concepto
de competencias trans versales y específi cas, analizaremos el grado en que las
competencias com unicativas son recogidas en los Libros Blancos de la ANECA y en
las guías docentes de tres universid ades españolas (véase anexo 4)..
3.5.3.1. Concepto de competencias específicas. Características
Las competencias específicas se refieren a cualid ades y saberes propios de un ámbito
de actuación o de un área prof esional en los que se fundament an la especialización y el
nivel de desempeño experto. Por su concreci ón presentan dificultad para transferirlas a
otros sectores de actividad. Norm almente, dependen de una titu lación profesional o
universitaria. Se asocian con materiales, instrumentos y herramientas propios de un área
y disponen de un vocabulario técnico y especi alizado propio de la función profesional.
Deben adaptarse al perfil académico-profesiona l que reclam e la sociedad en que se han
de insertar (Villa y Poblete, 2004). Tamb ién señalan los mism os autores que del
conjunto de competencias a adquirir durante el proceso formativo, algunas hacen clara
referencia al saber y sa ber hacer , contenidos muy relacionados con el rol profesional
que cada estudiante desea dese mpeñar en su vida, por conv encimiento, por tradición o
P ARTE II. F UNDAMENTOS TEÓRICOS .
3. COMPETENCIAS Y COMPETE NCIA COMUNICATIVA
265
3. Competencias de comunicación oral organiz acional: Competencias
necesarias para la interacción social adecuada en tareas complejas, propias de la vida
laboral y académica.
4. Competencias de comunicación oral instrumental: Competencias necesarias
para desarrollar o vehicular el proceso de co dificación d e mensajes m ediante la
expresión correcta y ad ecuada para la com unicación e interacción social de manera
efectiva. Incluye el dominio de la le ngua m aterna (u otras lenguas), de las
tecnologías, de la com unicación no verbal, etc.
5. Competencias de comunicación oral informativa : Competencias necesarias
para poder expresarse oralmente con la de bida cantidad y calidad de información,
fundamentación y documentación en todo tipo de contextos, pero especialm ente en
aquellos de carácter formal que requieren un elevado rigor en las ideas que se
comunican. Son particularm ente relevantes las capacidades de gestión de la
información, de lectura y escritura, pues en el discurso oral formal son esenciales
para informarse y expresarse con propiedad.
Veamos las referencias a cada una de las co mpetencias señaladas (m arcamos en
negrita las competencias que están en los trei nta prim eros lugares de la clasif icación):
1. Competencias de comunicación oral genérica T E Tt. Orden
2. Comunicaci ón y expresi ón oral 49 35 84 1
16. Comunic arse con público no es pecializado, no experto 27 14 41 9
21. Habilidades interpersonales y so ciales 16 14 30 13
36. Respe to al oyen te y su di versidad 6 10 16 28
25. Confiden cialidad, privacida d y discreción co n los datos 4 6 10 33
83. Reconocer, comprender y respet ar las ideas de los receptores 5 5 10 34
40. Ca pacidad para dialogar y de batir 4 5 9 3 5
37. Em patía 1 6 7 38
84. Aceptación de las críticas 1 3 4 5 5
88. Acepta r diferentes p untos de vista 2 2 4 56
59. Ayu da y apoy o emoci onal 0 3 3 60
55. Flexibilid ad y aceptación de otras perspectivas 0 2 2 68
65 . Co mp ro mi so 1 1 2 72
66. Sensibilidad hacia el interlocutor o paciente 1 1 2 73
67. Confirma r la recepción y com p rensión del receptor 0 2 2 74
89. Com unicarse con personas con dificul tades c omunicat ivas 0 2 2 78
54. Fom entar el diálog o entre pue blos y c ulturas 0 1 1 8 4
60. Autocontrol y equilibrio emocional 0 1 1 86
87. Habla r o cri ticar sin a gresivida d 0 1 1 9 6
70. Capacida d de persuasión 0 1 1 89
117 1 15 232
P ARTE II. F UNDAMENTOS TEÓRICOS .
3. COMPETENCIAS Y COMPETE NCIA COMUNICATIVA
266
En síntesis, como se observa en la tabla, los documentos señalan referencias a la idea
de que cualquier persona debe disponer de capacidades para hablar de forma correcta y
adecuada con diversos interlocutores en dife rentes contextos estableciendo una relación
positiva m ediante el diálogo con respeto, disc reción, empatía, sensibilid ad, etc., siendo
capaz de controlar su conducta comunicativ a y emocional. Esta competencia la
podemos observar en todo tipo de contexto s y personas y no depende solo del nivel
formativo, sino también de cualidades persona les y del ambiente educativo inform al o
formal en que se ha desarrollado la persona. No obstante, puede y debe ser objeto de
atención educativa.
2. Competencias de comunicación oral formal T E Tt. Orden
4. Expresión formal de info rmación compleja y proyectos 35 28 63 5
29. Elab oración y defensa de argume ntos (discusión) 23 6 29 14
23. Difusi ón/divulg ación en diversos conte x tos 14 11 25 15
5. Exposiciones or ales, conferencias, comu nicaciones, informes 13 10 23 18
34. Capacidad docente 8 11 19 23
30. Argumentación racional a tendiendo a las re glas 10 6 16 27
39. Ex posición o descri pción de datos y hechos 8 5 13 31
44. Ex presión r igurosa y fund ament ada 5 2 7 4 0
79. Motivar al paciente o receptor 2 3 5 46
41. Refut ar co n fun damento los a r gum entos de otros 3 1 4 49
75. Sistema adecuado de pr esentación de una obra 0 3 3 64
76. Capacidad explicativa y de presentación 0 3 3 6 5
51. Capaci dad de t raducir i deas en un me nsaje u obra 1 1 2 67
74. Sensibilizar a la a udienci a en el ám bito específico 1 1 2 7 6
80. Most rar la vert iente l údica del ámbit o 1 0 1 91
124 91 215
Los niveles académicos y profes ionales elev ados, como muestran los datos
presentados, requieren que una persona de bidamente formada sea capaz de presentar
adecuadamente sus id eas, análisis, proyectos y obras, y expres arse oralmente en público
sobre temas específicos y com plejos, pudie ndo informar, explicar, enseñar, argumentar
o divulgar la materia en la que es expert o. Este tipo de compet encia requiere no s olo
dominar el ám bito temático o científico, si no además disponer de competencias de
comunicación formal es pecializada. El aprend izaje de estas habilidades se desarrolla
principalmente en ám bitos educativos formales y mediante la práctica a través de la
experiencia.
P ARTE II. F UNDAMENTOS TEÓRICOS .
3. COMPETENCIAS Y COMPETE NCIA COMUNICATIVA
267
3. Competencias de comunicación oral organizacional T E Tt. Orden
17. Tr abajo e n equipo, es píritu de col a boración 42 24 66 4
18. Inte grarse en grupos int erdisciplin ares (multi profesionales ) 23 9 32 12
28. Asesoram iento, tutorí a, consejo y mediación social 7 15 22 19
26. Liderazgo y dirección de grupos 15 5 20 21
19. Tr abajo e n contextos intern acionales 14 3 17 25
24. Resol ución de c onflictos , abusos y situaci ones compl ejas 7 8 15 29
31. Negociación y capacidad de acuerdo 7 6 13 30
20. Trabajo en contexto s multi o intercu lturales 4 3 7 37
38. Facilitar y promover la participación del interlocutor 3 4 7 3 9
35. Parti cipar y expresa r se en m edios de re percusi ón social 1 5 6 43
68. Prom over un clim a de convivencia 1 3 4 54
90. Rec opilación de dat os del i nterlocut or (e ntrevi sta) 0 4 4 57
48. Capaci dad de c o mpren der críticas de la propi a obra 0 3 3 59
61. Deri var a ot ro profesi onal o c o nsult ar con él 0 3 3 61
71. Comunicación c omercial y atención al cl iente 0 3 3 62
73. Info rmar o relacionarse c on la autorida d competente 0 3 3 63
77. Estrategias de inte racción con alumnado en las aulas 0 3 3 66
56. Ca pacidad para entrevistar 0 2 2 69
58. Anticiparse a las expectativ as del interlocutor o cliente 0 2 2 70
62. Cons ultar y obtener ayuda o asesoram iento de otros 1 1 2 71
69. Respetar el de recho a la inform ación del receptor 1 1 2 7 5
78. Dirigi r proyect os 2 0 2 77
57. Prop orcionar ret roalim entación a los destinatari os 0 1 1 85
63. Dele gar funci ones en otros 0 1 1 87
64. Dar i nstrucciones o prescripciones 0 1 1 88
72. Dom inio del protoc olo y l as relaciones públicas 0 1 1 90
81. Establecer redes de contacto naci onal 1 0 1 92
82. Establecer redes de contacto internacionales 1 0 1 93
86. Competencias de c omunicación asistenci al con pacientes 0 1 1 95
130 1 15 245
Estas referencias sub r ayan que la interacci ón social formal en la v i da académ ica y
laboral se ve facilitad a por la forma de ser de una persona o sus habilid ades
comunicativas naturales. Sin embargo, es necesario desarrollar comp etencias que son
requeridas en las organizaciones en el siglo XXI, tales com o la capacidad de colabo rar
con otras personas y trabajar en equipo, in cluso en grupos interd isciplinares y con
personas de diversidad de pa íses y culturas; las com petencias para facilitar la
convivencia pacífica y la resolu ción de conflictos o situaciones com plejas, para dirigir
y coordinar proyectos y grupos de personas, para negociar y llegar a acuerdos, para
proporcionar asesoramiento especializado, pa ra relacionarse de m a nera apropiada con
los receptores de un servicio, pacientes o alumnos, etc. Estas com petencias permiten
desarrollar una actuación apropiada y efec tiva en la vida académica y labo ral y
requieren una form ación específica que permita alcan zar los niveles necesarios, y así
facilitar la integración social, acad émica y laboral de las personas.
P ARTE II. F UNDAMENTOS TEÓRICOS .
3. COMPETENCIAS Y COMPETE NCIA COMUNICATIVA
268
4. Competencias de comunicación oral instrumental T E Tt. Orden
7. Lenguaje, el discurso y léxico e specializado 5 15 20 20
32. Claridad expresiva, hacer intelig ible la información 9 11 20 22
8. Uso de tecnol ogías p ara expresarse 9 8 17 24
22. Corrección expresiva y lingüística 3 8 11 32
33. Estrategias de c omuni cación, retórica, estilística 3 3 6 42
47. Ex presión mediante el lengua je ma temático 1 4 5 45
45. Ex presión coherent e y ordena da 1 3 4 50
46. Expresi ón mediante gráficas, diagram as, etc. 2 2 4 51
52. Rec onocer usos incorrecto s de térm inos y expresione s 2 2 4 52
43. Brevedad de la inform ación 0 1 1 8 2
50. Capacida d de elaboració n de texto de div ersos tipos 0 1 1 83
85. Dom inio de la com unicación no ver bal (post ura, gesto …) 0 1 1 94
35 59 94
La comunicación hum ana, como se recog e en las referencias señaladas, se realiza
mediante una gran diversidad de medios e instrum entos entre los que se destaca el
lenguaje. La mayoría de situaciones de com unicación, formales o informales, requieren
unas capacidades discursivas para construir diversos tipos de textos para diferentes
contextos y necesidades, unas competencias lingüísticas, con especial atención al nivel
léxico, que permiten traducir nuestras ideas y proyectos en algo c oncreto, representable
y comunicable. No obstante, debemos consid erar que la expres ión lingüística, va
acompañada habitu almente de conductas v erbales y no verbales qu e son esenciales para
la eficacia comunicativa, así com o el hecho de que existen otros m edios de expresión
gráfica, audiovisual, artística, mate máti ca, etc. que ocupan un lugar m á s o menos
relevante según los ámbitos de conocimiento. A ello se une el gran desarrollo de
tecnologías de la información y comunicaci ón que facilitan de manera la com unicación
e incluso llegan a modificarla con su am plio abanico de posibilidades. Estas
competencias de carácter instrum ental se adqui eren en muy diversos contextos, pero es
especialmente en el ám bito formativo donde han de recibir la m áxima atención
P ARTE II. F UNDAMENTOS TEÓRICOS .
3. COMPETENCIAS Y COMPETE NCIA COMUNICATIVA
269
5. Competencias de comuni cación oral informativa T E Tt. Orden
3. Comunicación y expresión escrita 48 34 82 3
10. Gestión/búsqueda de la info rmación (fuentes , bibliografía) 41 21 62 6
11. Interpretación/análisis de informaci ón y los textos 31 18 49 7
12. Evaluación y selección de informaci ón relevante 28 15 43 8
9. Tecnol ogía en general y para d ocumentarse (TIC) 25 14 39 10
6. Exposiciones escritas: ar tí culos, informe s, historiales… 17 15 32 11
13. Síntesis y resumen de información 10 14 24 16
14. Com prensión y crítica d e lo escuch ado, te xtos u obras 11 13 24 17
27. Comprens ión lectora de textos específicos c omplejos 7 9 16 26
91. Análisis de datos matemáticos, económicos, estadísticos… 5 4 9 36
15. Identificación, clasificación y catálogo de la inform ación 2 4 6 41
49. Comprensi ón oral: Escuchar con atención 1 5 6 4 4
96. Ca pacidad para extraer conclusi ones 0 5 5 47
97. Capacida d para aplicar la inform ación o norm as consultadas 0 5 5 4 8
53. Detectar falsedades , errores y malos usos del le nguaje 2 2 4 5 3
92. Transcri pción de la info rmación 1 3 4 58
93. Diferenciar lo principal de lo accesorio o secunda rio 2 0 2 79
95. Detección de argumentacione s falaces y cont radicciones 0 2 2 80
42. Normas de presentación, referencias y estilo en escritos 0 1 1 81
50. Capacida d de elaboració n de texto de div ersos tipos 0 1 1 83
94. Hallar semejan zas y diferencias entre ideas propias y otras 0 1 1 97
98. Capaci dad para localizar la inform ación implí cita 0 1 1 98
231 1 87 418 231
Los documentos subrayan un elevado núm ero de competencias que sin form ar parte
directa de la comunicación oral, son es enciales para que esta se desarrolle
adecuadamente. La expresión person al depende de las ideas propias, pero también d e la
información que el sujeto tiene a su dispos ición, obtenida y conservada mediante el
lenguaje oral o escrito, incluso con el apoyo de medios tecnológicos. Varias referencias
señalan las capacidades de recepción y gestión de la inform ación: la necesidad de saber
documentarse, seleccionar la inform ación relevante o la de leer comprensiva e
interpretativ amente de m anera analítica, si n tética y crítica diversidad de docum entos
incluso con expresiones complejas y formales y con un léxico especializado; la
capacidad de expresarse por escrito en genera l y en tipos textuales form a les, atendiendo
a las normas necesarias, pues no debem os olvida r que la oralidad secundaria, basada en
los textos escritos, es la que predomina en las tareas com plejas; la capacidad de
escuchar de manera aten ta, inte ligen te y crítica a diversidad de interlocutores, etc. Todas
estas competencias, muy relevantes por sí mism as, tienen un peso fundamental en la
competencia de com unicación oral especialmente en la vida académ ica y profesional.
Para hablar en público, por ejemplo, se re quiere habitualm ente actuar con un objetivo,
buscar información relevante, o rganizarla y secuenciarla, leer, escribir un texto,
escuchar activamente a otras personas, c ontestar con rigor y fundam ento a preguntas
sobre el tema, etc.
P ARTE II. F UNDAMENTOS TEÓRICOS .
3. COMPETENCIAS Y COMPETE NCIA COMUNICATIVA
270
3.5.3.3. Conclusiones sobre las competencias específicas
En conclusión, el estudio de los conteni dos sobre competencia com unicativa en los
documentos analizados indican que:
a) la competencia comunicativa es relevante en general y en todos los ámbitos
académicos.
b) se trata de un tipo de competencia transversal pero también específica para
poder desempeñar adecuadam ente las tareas profesionales.
c) es preciso prestar atención significativa a la formación comunicativa en el
currículo de los distintos grados.
d) la competencia de com unicación oral no s e limita a saber hab lar y escribir
correctamente, sino que adem ás se requieren habilidades pragmáticas que permitan a
la persona desenvolverse con eficacia en c ontex tos formales e informales, expresar
oralmente textos com plejos de todo tipo, sa ber interactua r en situaciones académ icas
y laborales, dominar los instrum entos de expr esión necesarios para integrarse en el
mundo actual y contar con habilidades informativas y comunicativas que perm itan
actuar de manera rigurosa y fundamentada.
Aunque estas eran unas conclusiones esperada s, debemos señalar el avance en este
aspecto tomando conciencia de la necesid ad de formación en competencias que en los
planes de estudio anteriores eran escasam ente tratadas. Por otra parte, de cara al futuro
sería necesario y muy positivo formular un perfil comunicativo específico en cada área
y titulación que hicie ra explícitas de forma siste mática las c ompetencias com unicativas
que debieran desarrollarse a lo largo de los estudios. En es e sentido, se observa cierta
falta de sistematización en algunas propuestas estudiadas, mientras otras adolecen de
lagunas o ausencias que deberían ser subsanadas. Hay que cons iderar el hecho de que la
propuesta de competencias de un plan de estudios es una guía para el diseño del
currículo, una orientación muy importante pa ra el posterior diseño de m aterias y
asignaturas. Si la competencia es clara y e xplícita genera actu aciones más precisas en el
devenir de cada asignatura, en desarrollo del currículo.
P ARTE II. F UNDAMENTOS TE ÓRICOS
4. C ONTEXTO Y ENSEÑANZA DE LA COMPETENCIA COMUNICATIVA
271
4. Contexto y enseñanza de la competencia comunicativa
4.1. Conte xto social
4.1.1. L a globaliz ación
4.1.2. El conoc imiento, l a ciencia y la cult ura
4.1.3. L a tecnol ogía
4.1.4. L a econ omía
4.1.5. L as org anizaciones de tr abajo y el empl eo
4.1.6. L a comuni cación en las organiz aciones
C o m u n i c a c i ó n i n t e r n a
Comunicación externa
Las habilidades de comunica ción en las organizaciones
4.2. Contexto humano
4.2.1. Competenci as e inteli gencias
4.2.1. 1. Concep to de intel igencia
4.2.1. 2. La int eligencia c omo atrib uto predi ctivo de l a competencia
4.2.1. 3. Competencias e intelig encias múltiples
Teoría triárq uica de Sternberg
Teoría de las inteligencias múltiples de Gardner
Competencias e inteligencia emocional
4.2.2. Compe tencias y aprendiz aje: modelo educativ o constructi vista
4.2.2. 1. Constr ucción p ersonal de competencias
La construcción in dividual de co mpete ncias en un marco pi agetiano
Las competencias como construcción de aprendizajes significativos
Las competencias como proces o de elabor ación de esquemas
4.2.2. 2. Construcci ón social de compete ncias
Competen cias y c onstructivi smo sociocultural
Competencias, aprendizaje mediado y modificabilidad cognitiva
Competencia, socioc onstructivismo y apre ndizaje situado
El diseño curricular es una actividad racional basada en unos fundamentos y motivos y
dirigida a unos determinados fines en un marco ético. Para que la form ación que el
sistema educativo ofrece sea adecu ada y ef ectiva se requiere un análisis preciso del
contexto social, cultural y ed ucativo, de las carac terísticas de la sociedad y de las
personas a las que el sistema educativo atie nde. La falta de atención a los parám etros
contextuales afectará tan directam ente al proceso y al producto educativo que puede
llegar a dificultar la acción pe dagógica y dar lugar al fracas o escolar (de la enseñanza y
del aprendizaje), dificultando la integración de la persona en la vida social, cultural y
laboral. El currículo ha de tomar como refere ncia el contex to general y específico en
que se realiza el proceso de enseñanza ap rendizaje. La actuación profesional docente
sugiere la necesidad de plan tearse algunas preguntas:
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Contexto
Mediato o general (Macrocontex to) Inmediato o específico (Microcontexto)
Contexto sociocultural general
(Marco general de la educación en el
mundo actual)
¿Para qué mundo y sociedad educo?
¿Qué demandas y necesidades plantea el
mundo actual?
¿Cómo educar en el siglo XXI?
Contexto socio-cultural específico
(El entorno sociocultural y familiar)
¿En qué entorno trabajo?
Contexto científico
(Fundamentos del currículo)
¿Qué sé para afrontar la tarea?
¿Qué enseñar?
¿Cómo hacerlo?
Contexto escolar u organiz ativo
(El centro educativo: medios materiales y
recursos humanos)
¿Cómo es el centro educativo?
¿Dónde trabajo?
Contexto normativo o legislativo
(La Legislación)
¿Qué he de hacer?
Contexto personal o humano
(Los profesores. Los alumnos. Los grupos)
¿Quiénes somos? ¿Cómo somos los que
enseñamos? ¿Cómo son los que aprenden?
¿Qué necesitan?
Los aspectos legislativos son tratados en los capítulos 2 y 5. Los fundam entos
científicos a lo largo de la primera y la segunda parte de la tesis. En este capítulo nos
centraremos en el con texto sociocultural general y contemporáneo y en el contexto
humano, en particular, en las nue vas concepciones de la inteli gencia y el aprendizaje de
los alumnos.
4.1. Contexto social
La competencia com unicativa inclu ye la idea de expres arse adecuadamente teniendo
en cuenta la diversidad de textos, interlocutores y situac iones en que la persona puede
intervenir. Desde una perspectiva didáctica, es imprescindible p reparar al alumnado
para esa participación en la vida real, académica, social, cultu ral y laboral, lo que
implica describir y entender el m undo en que va a entrar en intera cción. Se trata, como
veremos, de un m undo cambiante, globalizado, complicado, con un acceso fácil a la
información, con unos m edios tecnológicos avanzados, con una es tructura económica
compleja, y con unas organizaciones de trab ajo en las que cada vez se tien e más en
cuenta la comunicación y las habilidades para la interacció n de los empleados, tanto
para la comunicación interna y el trabajo en equipo como para la prestación de los
servicios. Ignorar las exigencias de ese mundo del siglo XXI no solo produce
consecuencias negativas para el progreso so cial y económico o para el desarrollo de las
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4. C ONTEXTO Y ENSEÑANZA DE LA COMPETENCIA COMUNICATIVA
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organizaciones, sino que también tiene una incidencia individual sobre los propios
alumnos: conflictos personales, manipulaci ón, inadaptación social, fracaso es colar,
desempleo, etc. En ese sentido, la didácti ca de la com petencia de comunicación oral
puede realizar un papel significativo para prevenir y afrontar m uchos de estos
problemas. Verem os a continuación, de forma br eve, una descripción de la sociedad del
siglo XXI desde la perspectiva de la ense ñanza de las habilidades de comunicación.
4.1.1. La globalización
La idea de globalización ha dejado de ser una especulación filosófica o un tem a de
debate en las tertulias para convertirse en un atributo descriptivo del mundo presente
que hay que considerar a la hora de tomar la s m e didas neces arias en todos los ámbitos,
particularmente en el sector educativo. De finitivamente, el m undo está cada vez más
conectado, de forma que los sucesos o decisiones que se producen en un lugar
determinado tienen consecuencias m ás o menos inmediatas sobre otros contextos,
incluso sobre el planeta entero. Una deci sión de una organización o de un estado puede
afectar a los ciudadanos, la economía, el bienes tar o el medio ambiente de otros m uchos
lugares o países (Vargas, 2001; OCDE, 2005) . La economía se ha vuelto totalmente
abierta e interdependiente, se ha mundiali zado, de m odo que cada estado ya no depende
solo de sí mismo y de su esfuerzo para al canzar el bienestar (Silveira, 1998; Eurydice,
2002; Guzmán, 2003; Cabrera et al., 2005; OCDE, 2005: 6; Góm ez Gras, 2006: 14;
Comisión Europea, 2007; Agua do et al., 2008; Hué, 2008). La deslocalización de una
empresa, por ejem plo, como vem os cada día, puede arruinar a una región y salvar la
economía de otra. Vargas (2001) describe así el concepto:
La globalización ha ocasionado que cualquier evento, sin im portar el lugar de la
tierra en el qu e se presente, tenga repercusi ones casi in mediatas en todo el globo.
Los acontecimientos econó micos, políticos y sociales se asemeja n cada vez más a
la "Aldea Global" de McLuhan. Son progr esivamente más tenues las diferencias en
la estructura económica; se difunde rápidamente la inform ación, se eliminan las
barreras proteccionistas y aparecen categorías de "clase mundial".
Esto, unido a la rapidez e imprevisibilid ad de los acontecimientos, al cam bio y
evolución continua del conocimiento, da luga r a un estado de incertidum bre ante ese
mundo tan cambiante e inestable (Guzmán, 2003; Aguado et al., 2008; Comisión
Europea, 2007). En ese sentido, un objetivo esenci al de las sociedades es la flexibilidad,
la versatilidad y la capacidad de adapta ción: es preciso modi ficar las conductas de
manera coherente con los cam bios sociales, culturales y econó micos para adaptarse a las
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nuevas necesidades y los nuevos tiempos (Guzm án, 2003; OCDE, 2005; Comisión
Europea, 2007). Es necesaria una alta capa cidad de aprendizaje de nuevas form as de
conducta, una formación permanente que perm ita a las personas conducirse de forma
eficiente en un m undo en continua mutaci ón. La inflexibilidad o la contum acia en
mantener conductas anticuadas o hiperterrito riales, así como la falta de formación
actualizada de las pers onas y sociedades pue den conllevar procesos progresivos de
marginación, exclusión y fracaso social y econó m ico. Esta tensión entre lo local y lo
global, como propone el Inform e Delors (1996: 13), debe resolverse en el sentido de ser
ciudadano del mundo “sin perder sus raíces y particip ando activamente en la vida de la
nación y las comunidades de base ”. Com partimos esta paradoja , aunque sea difícil la
equidistancia entre las posturas de globalismo y localis mo . Desde la perspectiva
positiva, parece razonable ac eptar tanto las ventajas del m undo global (unido,
conectado, solida rio, democrático, multicultural, etc.), co mo la riqueza de matic es que
aporta lo local, lo distint o, lo autóctono. Pero también, de sde una visión crítica, es
comprensible tanto el rechazo de un m undo homogeneizado y tele dirigido por ciertos
intereses ec onómicos e ideo lógicos (con tra el que lu chan los movimientos de
antiglobalización ), como de un localism o empobrecedor. La tarea parece difícil pero el
equilibrio es posible. Sin lugar a dudas, la e ducación debe jugar un pa pel esencial en ese
proceso.
4.1.2. El conocimiento, la ciencia y la cultura
Poco tiene que ver la g estión de la inform ación en los siglos anteriores con lo que
ocurre en los comienzos del siglo XXI. La so ciedad industrial de los siglos XIX y XX
ha dado paso a otra que se viene calificando como sociedad del conocim iento (Bolívar,
2008a; Escudero, 2008; Guzmán, 2003; Prado, 2004: 20). Para cualquier sociedad
avanzada del siglo XXI es muy relevante disponer de conocim iento (Guz mán, 2003;
Vargas, 2001), lo que implica tener la capacid ad de obtenerlo o de generarlo mediante
procesos de documentación, reflexión, creativ idad e investigación. Tradicionalm ente se
consideró la posesión de capita les o de bienes m ateriales como signo de riqueza. En la
actualidad, el conocim i ento es el factor es en cial de desarrollo y de increm ento de
bienestar de una sociedad (Eurydice, 2002; Ginés, 2004; Irigoin y Vargas, 2002;
Eurydice, 2002; Cabrera et al., 2005: 334; Ley Orgánica de Educación de España,
2006), particularmente, en nuestro contexto en el que “los países europeos han
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profesional deben dialogar y aproximarse, aunque sea difícil esta conexión entre el
mundo educativo y el mundo del trabajo (Ga llart, 2004). En este m arco, surge el
concepto de “enseñanza (o aprendizaje) por competencias”, que supone, de hecho, una
articulación entre la formación cultu ral integral del ciudadano y la formación
pragmática que capacite para la vida real y laboral.
El contexto de la sociedad cam biante que hemos descrito puede verse en la misma
medida desde dos ópticas diferentes y acepta bles: com o estimulante (no rutinario, un
reto) o como inestable (riesgo de desem ple o, generador de ansiedad). En todo caso, el
progreso de las organizaci ones y los propios empleados requiere una continua
adaptación y versatilidad a las variables circunstancia s que van surgiendo. Quizás
asistimos en cierta m edida a la desapari ción del empleo “de por vida” (Góm ez Gras,
2006: 16) que conocieron nuestros padres y abuelo s: toda la vida en el mism o puesto, en
el mismo lugar y en la m isma empresa. En este sentido, el nuevo empleado debe tener
una actitud de apertura y una formación polivalente (evitando caer en la
hiperespecialización o com petencia técnica en una sola activ idad) que le permita ocupar
cierta diversidad de ocupaciones y funciones a lo largo del tiempo, tanto en la propia
organización como en otras (Gallart y J acinto, 1995; Silveira, 1998; Irigoin y Vargas,
2002; Gómez Gras, 2006: 14); una dispos ició n para la m ovilidad hacia la ubicación
geográfica que ofrece oportuni dades de empleo (Gallart y Jacinto, 1995; S ilveira, 1998;
Eurydice, 2002); unas competencias que le capac iten para poder partic ipar en diferentes
organizaciones aun de sectores laborales distintos; una preparación incluso para el
emprendimiento y el autoem pleo (Silveira, 1998), etc.
En este marco, la em pleabilidad, la dispos ición de competencias polivalentes en el
sentido que hemos mencionado, se desarrolla mediante la formación y el acceso al
conocimiento. Sin em bargo, el mundo dista mu cho de ser idílico y es preciso reconocer
que el entorno socioeco nóm ico y laboral que venimos desc ribiendo es complejo, difícil,
y presenta serias dificultades y complicaci ones para los ciudadanos , las organizaciones
y los propios estados, especial mente en los cíclicos períodos de crisis que se producen,
que impiden la n ecesaria igualdad de oportunidades. Muchos ciudadanos están
excluidos o lim itados en el acceso al conocim iento pos sus facultades personales, por
razones económicas, por el contexto sociocultu ral de origen, por falta de competencias o
por abandono prem aturo del sistema educativo (abandono y fracaso escolar). Sea cual
fuere el motivo preciso, la exclusión del con ocimiento y de las competencias, la
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