La situación de las personas mayores en Castilla y León
Abstract
Producción Científica
Full text
ces La situación de las Personas Mayores en Castilla y León Informe a Iniciativa Propia IIP 5/02 Aprobado en el Pleno ordinario de 12 de diciembre de 2002 del Consejo Económico y Social de Castilla y León 2002
Edita: Consejo Económico y Social de Castilla y León C/ Duque de la Victoria, 8, 3.ª planta - 47001 Valladolid Teléf. 983 394 200 - Fax 983 396 538 e-mail: [email protected]; http://www.cescyl.es Composición del Pleno del Consejo Económico y Social Presidente: Raimundo M. Torío Lorenzana Vicepresidentes: Fermín Carnero González Antonio Primo Sáiz Secretario General: José Carlos Rodríguez Fernández CONSEJEROS TITULARES GRUPO I. ORGANIZACIONES SINDICALES MÁS REPRESENTATIVAS • Comisiones Obreras de Castilla y León. CCOO Jesús Pereda Alquegui Vicente Andrés Granado Bernarda García Corcoba Ana María Vallejo Cimarra Ángel Hernández Lorenzo José Herrera González • Unión General de Trabajadores. UGT Fermín Carnero González Mariano Carranza Redondo Agustín Prieto González José Luis González Yebra Miguel Álvarez García Regino Sánchez Gonzalo GRUPO II. ORGANIZACIONES EMPRESARIALES MÁS REPRESENTATIVAS • Confederación de Organizaciones Empresariales de Castilla y León. CECALE José Elías Fernández Lobato Roberto Suárez García Javier Alonso López Pedro Bermejo Sanz (Publicado en EL BOCyL núm. 16, de 24 de enero de 2003) Manuel Soler Martínez Carlos Letona Barredo Manuel Ángel Fernández Arias Jesús María Terciado Valls Santiago Aparicio Jiménez Andrés Montejo García Ángel Herrero Magarzo Antonio Primo Sáiz GRUPO III • Expertos designados por la Junta de Castilla y León Alejandro Menéndez Moreno José Antonio de Santiago-Juárez López Asunción Orden Recio Francisco Albarrán Losada José Largo Cabrerizo Raimundo M. Torío Lorenzana •Organizaciones Profesionales Agrarias –Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores de Castilla y León. ASAJA Gregorio Tarancón García – Unión de Campesinos de Castilla y León. COAG Ignacio Arias Ubillos José Manuel de las Heras Cabañas – Unión de Pequeños Agricultores de Castilla y León. UPA/PAP Julio López Alonso •Asociaciones o Federaciones de Asociaciones de Consumidores de Ámbito Regional –Unión de Consumidores de Castilla y León. UCE Prudencio Prieto Cardo • Cooperativas y Sociedades Laborales – Federación de Cooperativas de Trabajo Asociado. FCTACYL Alberto Boronat Martín CONSEJEROS SUPLENTES GRUPO I. ORGANIZACIONES SINDICALES MÁS REPRESENTATIVAS • Comisiones Obreras de Castilla y León. CCOO Pedro López García Emiliana Centeno Escudero Montserrat Herranz Sáez Saturnino Fernández de Pedro Mariano Sanz Lubeiro Julio Serrano Gracia • Unión General de Trabajadores. UGT Concepción Ramos Bayón Luz Blanca Cosío Almeira Baldomero Jimeno Martín Carlos Javier Martínez Robla Pedro Aller Fernández Vicente Ares Cao GRUPO II. ORGANIZACIONES EMPRESARIALES MÁS REPRESENTATIVAS • Confederación de Organizaciones Empresariales de Castilla y León. CECALE Ricardo Bravo Sayas Luis Carlos Parra García María José Acebo González Jaime Villagrá Herrero Luis de Luis Alfageme Carlos Gil Carcedo José Luis de Vicente Huerta Daniel Collado Jiménez José Luis Marcos Rodríguez Sonia Martínez Fontano Sonia González Romo Bernabé Cascón Nogales GRUPO III. • Expertos designados por la Junta de Castilla y León Amable Corcuera Torres Fernando Vallelado Prieto Nuria Alonso Mateos Emilio Yuste Flores Pedro Pablo García Díaz Jesús Aldea Espinosa • Organizaciones Profesionales Agrarias –Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores de Castilla y León. ASAJA José María Llorente Ayuso –Unión de Campesinos de Castilla y León. COAG Luis Antolín de la Cruz Daniel Martínez Benito –Unión de Pequeños Agricultores de Castilla y León. UPA/PAP Francisco Fernández Aguado • Asociaciones o Federaciones de Asociaciones de Consumidores de Ámbito Regional –Unión de Consumidores de Castilla y León. UCE Ezequiel Peña García • Cooperativas y Sociedades Laborales –Unión Regional de Cooperativas Agrarias de Castilla y León. URCACYL Leopoldo Quevedo Rojo I.S.B.N.: 84-95308-01-0 Depósito Legal: VA-212/2003 Realización editorial: EDITO Valladolid, S.L. C/ Palacio Valdés, 3 - 47005 Valladolid .
Parte I. INFORME A INICIATIVA PROPIA DEL CONSEJO ECONÓMICO Y SOCIAL DE CASTILLA Y LEÓN SOBRE LA SITUACIÓN DE LAS PERSONAS MAYORES EN CASTILLA Y LEÓN (IIP 5/02) 1. Introducción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 11 2. El envejecimiento como rasgo demográfico fundamental de Castilla y León . . . 12 3. Características socio-económicas de los Mayores . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 15 4. Atención socio-sanitaria de los Mayores en Castilla y León . . . . . . . . . . . . . . . . 17 5. Recomendaciones finales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 26 Parte II. DOCUMENTO TÉCNICO SOBRE LA SITUACIÓN DE LAS PERSONAS MAYORES EN CASTILLA Y LEÓN Introducción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 37 Capítulo 1. El envejecimiento como rasgo demográfico fundamental de Castilla y León . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 39 1.1. Castilla y León en el contexto demográfico español . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 39 1.2. Importancia y distribución espacial de la población anciana . . . . . . . . . . . . . 44 1.3. Características demográficas de las Personas Mayores . . . . . . . . . . . . . . . . . 66 1.3.1. Un colectivo altamente feminizado . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 66 1.3.2. Envejecimiento del envejecimiento . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 72 Capítulo 2. Características socioeconómicas de los Mayores . . . . . . . . . . . . . 81 2.1. La estructura de los hogares y formas de convivencia . . . . . . . . . . . . . . . . . . 87 2.2. Condiciones de alojamiento y vivienda . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 92 2.3. Niveles de ingresos y recursos económicos de los mayores . . . . . . . . . . . . . 96 2.4. Estado de salud: discapacidad y dependencia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 99 Capítulo 3. La atención a las Personas Mayores en Castilla y León: normativa y recursos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 105 3.1. Las competencias en la atención a las personas mayores. Una perspectiva comparada . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 106 3.1.1. La atención a las personas mayores desde los servicios sociales . . . . 106 3.1.2. La atención a las personas mayores desde la perspectiva sanitaria . 109 3.1.3. El Plan de Atención Socio-sanitario de Castilla y León . . . . . . . . . . . . 110 3.2. El sistema de acción social y sanitario de Castilla y León en el contexto español. Consideraciones generales y específicas para el sector de las personas mayores . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 111 3.2.1. El sistema de acción social en Castilla y León . . . . . . . . . . . . . . . . . . 111 3.2.2. El sistema sanitario en Castilla y León. Niveles de atención y articulación del sistema . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 113 1 3 2 Índice general
6La situación de las Personas Mayores en Castilla y León ces 3.3. La infraestructura y el nivel de dotaciones. Recursos disponibles para las Personas Mayores en Castilla y León . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 114 3.3.1. Recursos y equipamientos para Personas Mayores disponibles en la red de servicios sociales y de ocio y tiempo libre . . . . . . . . . . . . . . . 114 3.3.2. Recursos y equipamientos para Personas Mayores disponibles en la red de servicios sanitarios de Castilla y León . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 124 3.3.3. Recursos y equipamientos para Personas Mayores disponibles en la red de servicios socio-sanitarios de Castilla y León . . . . . . . . . . . . . . 129 3.4. Opinión de los profesionales de los CEAS . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 129 3.4.1. Respuesta a las preguntas planteadas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 129 3.5. Valoración y conclusiones . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 137 Capítulo 4. Problemática y perspectivas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 141 4.1. Necesidades no cubiertas. La importancia del apoyo informal . . . . . . . . . . . 141 4.1.1. La Persona Mayor dependiente . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 141 4.1.2. La persona cuidadora . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 144 4.1.3. Previsiones de atención a Personas Mayores. El futuro del apoyo informal . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 147 4.2. El previsible crecimiento de la demanda de asistencia a la Tercera Edad . . . 149 4.2.1. Previsiones del número y composición del colectivo de ancianos y su estructura por sexo y edad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 150 4.2.2. Incremento de las necesidades: la problemática de las Personas Mayores en el mundo rural . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 163 4.3. La atención a los Mayores como elemento potenciador del desarrollo socioeconómico de la región . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 180 4.3.1. Un requisito indispensable para poder hablar de desarrollo socioeconómico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 181 4.3.2. Las actividades vinculadas a los Mayores como yacimientos de empleo y dinamizadoras de la economía regional . . . . . . . . . . . . . . . . . . 182 4.3.3. La atención a los Mayores como elemento que contribuye al reequilibrio territorial . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 184 BIBLIOGRAFÍA Y FUENTES Bibliografía general . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 187 Bibliografía sobre envejecimiento en Castilla y León . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 188 Fuentes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 190 ANEXO ESTADÍSTICO . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 193 4
La situación de las Personas Mayores en Castilla y León Informe a Iniciativa Propia del Consejo Económico y Social de Castilla y León (IIP 5/02)
ces
9 Informe a Iniciativa Propia sobre la situación de las Personas Mayores en Castilla y León Parte I. INFORME A INICIATIVA PROPIA DEL CONSEJO ECONÓMICO Y SOCIAL DE CASTILLA Y LEÓN SOBRE LA SITUACIÓN DE LAS PERSONAS MAYORES EN CASTILLA Y LEÓN (IIP 5/02) 1. Introducción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 11 2. El envejecimiento como rasgo demográfico fundamental de Castilla y León . . . 12 3. Características socio-económicas de los Mayores . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 15 4. Atención socio-sanitaria de los Mayores en Castilla y León . . . . . . . . . . . . . . . . 17 5. Recomendaciones finales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 26
ces
1. Introducción Los datos demográficos sobre la población de Castilla y León que venían revelándose en diversos estudios de este Consejo Económico y Social de Castilla y León, y ponían de manifiesto la preocupante situación del envejecimiento de nuestra población, han decidido la elaboración del presente Informe a Iniciativa Propia. Como trabajo preparatorio del mismo, se encargó a un equipo multidisciplinar universitario, que integra profesores de diversas Universidades de nuestra Región, el estudio de la Situación de las Personas Mayores en Castilla y León. Una vez recibido este trabajo que se incorpora como Anexo al presente Informe, respetando su texto íntegro y la autoría del mismo, por lo que el CES no necesariamente se identifica con todas las opiniones y datos expresados en este documento técnico, se parte fundamentalmente del mismo para la elaboración del presente Informe; de tal modo que tratándose el Informe a Iniciativa Propia del CES de un trabajo diferente y propio, se enmarca en los parámetros de análisis del trabajo externo. Sin perjuicio de que la Comisión de Trabajo encargada de su elaboración haya podido tener en cuenta otras fuentes, ha querido que las reflexiones y análisis se centren en un estudio con una novedosa tarea de investigación de campo que cuenta con dos encuestas propias, dirigida una a los CEAS y otra a los municipios menores de 3.000 habitantes. La configuración sociodemográfica de un territorio, sin duda condiciona políticas de presente y de futuro muy diversas, pero al menos de forma muy directa los sistemas de seguridad social, sistema nacional de salud y servicios sociales, también otras como la vivienda y la ordenación del territorio. La atención integral a este colectivo que presenta una problemática y necesidades homogéneas, viene requiriendo una interacción de los tres sistemas mencionados que comienza a tratarse como un espacio sociosanitario específico de la mayor edad. Conscientes de que la eficacia de un trabajo de este tipo radica en saber adelantarse a las necesidades y requerimientos que se van a demandar de los poderes públicos y de la propia sociedad en un futuro próximo, por la propia trayectoria de la evolución demográfica y de la esperanza de vida, el CES pretende con este informe contribuir a ofrecer reflexiones y propuestas que sirvan como orientadoras de las políticas sociosanitarias destinadas a los mayores, desde las características propias de este segmento de población en Castilla y León. 11 Informe a Iniciativa Propia sobre la situación de las Personas Mayores en Castilla y León Informe a iniciativa propia sobre la situación de las Personas Mayores en Castilla y León
—Modelo Nórdico, aplicado en los países escandinavos; los servicios de protección social se financian a través de los impuestos generales y son de acceso universal para todos los ciudadanos, sin discriminación. —Modelo Mediterráneo, propio de los países mediterráneos, entre ellos España, se constituye como una vía media entre el modelo continental y el anglosajón; conserva todavía gran peso la Iglesia e Instituciones Religiosas, y la familia en el mantenimiento del sistema. Las respuestas, por tanto, han variado en función de los distintos países, pero no el objetivo último deseado a la hora de diseñar estas políticas, y que no es otro que favorecer la inserción social de las personas mayores en la sociedad durante el mayor tiempo posible. El principal problema del sistema socio-sanitario español radica en que coexisten dos sistemas diferentes de reparto de competencias en el mundo sanitario y en el mundo de los servicios sociales. La falta de coordinación entre estos sistemas, se ha intentado corregir en algunas Comunidades Autónomas. Esta falta de programación coordinada de políticas sectoriales, desde una concepción integral del Sistema Público de Protección Social, y las carencias de la Red de Servicios Sociales y Sanitarios, ha supuesto, en muchos casos, una derivación inadecuada de los servicios sociales a los sanitarios y viceversa, al propio tiempo que unas abultadas listas de espera, con frecuencia, incoherentemente con el perfil de los demandantes y la finalidad de los servicios solicitados. Atención social La Comunidad Autónoma dispone de una Ley propia reguladora de esta materia que es la Ley de Acción Social y Servicios Sociales; Ley 18/1988, de 28 de diciembre, que consagra el sometimiento del sistema de acción social a los principios de igualdad, libertad y solidaridad, universalidad, globalidad, planificación, descentralización, integración, animación comunitaria, participación y fomento, y establece dos niveles de actuación (básico y específico), regulando la estructura y composición de los Centros de Acción Social (CEAS), y reconociendo las competencias propias de los Ayuntamientos y de las Diputaciones Provinciales en materia de acción social y servicios sociales. Por su parte la Ley 7/1985, reguladora de las Bases del Régimen Local, reconoce competencias en materia de prestaciones de servicios sociales y de promoción e integración social a los municipios y a las diputaciones en los términos de la legislación del Estado y de las Comunidades Autónomas. Esta confluencia competencial hace necesaria una coordinación de estos servicios entre los diferentes niveles de la Administración y en la Ley 6/1986, reguladora de las relaciones entre la Comunidad de Castilla y León y las Entidades Locales, queda establecida la coordinación administrativa, sin merma de la autonomía de las Corporaciones Locales. A fin de disponer de una estrategia global de acción sobre el colectivo de personas mayores que permitiera considerar y ordenar el conjunto de acciones y recursos, tanto públicos como privados, en materia de servicios sociales para las Personas Mayores en el 18 La situación de las Personas Mayores en Castilla y León ces
ámbito de la comunidad Autónoma, y siguiendo las orientaciones del Plan Gerontológico Nacional, se han aprobado los siguientes Planes Sectoriales para Personas Mayores: — I Plan Regional de la Tercera Edad, aprobado por Decreto 283/1990, de 27 de diciembre, vigente para el cuatrienio 1991/94. — II Plan Regional Sectorial de las Personas Mayores, aprobado por Decreto 95/1995 de 6 de abril, vigente para el cuatrienio 1995/1998. — III Plan Regional Sectorial de las Personas Mayores, aprobado por Decreto 237/2000 de 16 de noviembre, vigente para el cuatrienio 2000/2003. Siguiendo el Decreto 13/1990, de 25 de enero, en el que se regula el Sistema de Acción Social en Castilla y León, existen dos niveles de atención siendo el primero de ellos el básico, dirigido a toda la población y tiene carácter de atención primaria; y el segundo nivel que atiende desde la especialización los diferentes sectores de población con necesidades específicas, entre otros, las personas mayores. Ambos niveles no son excluyentes, sino que se complementan entre sí. El modelo español de servicios sociales, tiene carácter público y está descentralizado en tantos sistemas de acción social como Comunidades Autónomas. A él se atiende desde recursos públicos y concertados, siendo la financiación pública a cargo de los presupuestos de los tres niveles de administración con arreglo a un plan concertado con el Estado y de un Acuerdo Marco de Cofinanciación. En 1995 se produce la transferencia de la gestión de los servicios y funciones del INSERSO a la Comunidad de Castilla y León, por Real Decreto 905/1995 de 2 de junio, y desde entonces, dichos servicios, se atienden desde la Gerencia de Servicios Sociales, configurada como Organismo Autónomo y adscrita a la Consejería de Sanidad y Bienestar Social de la Junta de Castilla y León. Los servicios sociales básicos se organizan en una red de 186 CEAS, dependientes de las Corporaciones Locales, y desarrollan servicios de orientación e información, apoyo a la convivencia y ayuda a domicilio, prevención e inserción social, y apoyo a la acción social comunitaria, dentro del ámbito territorial concreto de las Zonas de Acción Social. Estos servicios van dirigidos a todos los ciudadanos, y constituyen el primer nivel de atención (atención primaria), y tienen carácter polivalente. Respecto a los servicios sociales específicos, los mismos se desarrollan a través de programas dirigidos a sectores concretos; en este tipo de servicios la dinámica de las nuevas situaciones, de la evolución de los sectores concretos en función de sus peculiaridades y la necesidad de considerar aspectos múltiples que confluyen, hace necesario un replanteamiento casi continuo del diseño de los mismos, una necesidad de coordinación en la actuación desde distintas áreas y un enfoque de su carácter integral. El Plan Gerontológico Nacional, ha supuesto un antes y un después en las políticas dirigidas a personas mayores que tenían el objetivo de lograr un envejecimiento activo y con calidad de vida, sin dejar su ámbito de residencia habitual. Este Plan está dividido en cinco áreas: pensiones, salud y asistencia sanitaria, servicios sociales, cultura-ocio, y participación. Centrándonos en los recursos y servicios puestos a disposición en el III Plan Regional Sectorial de Atención a Personas Mayores, dentro del área de apoyo familiar y co19 Informe a Iniciativa Propia sobre la situación de las Personas Mayores en Castilla y León
munitario, podemos definir los de carácter preferente, que tienden a evitar que la persona mayor abandone su entorno, tendentes a lograr el objetivo de envejecer en su entorno habitual (envejecer en casa, en terminología de la UE). El apoyo en el ámbito comunitario se presta a través de recursos intermedios dirigidos a atender las necesidades de los mayores desde una perspectiva integral y con un carácter temporal y/o diurno, y apoyar a las familias en la tarea del cuidado de los mayores mediante los recursos sociales especializados en el sector (estancias diurnas, estancias temporales, programas de respiro familiar, etc.), así como a través de servicios sociales básicos ofertados a la población en general y de los que el sector de personas mayores es uno de sus principales beneficiarios: ayuda a domicilio y teleasistencia. Los centros de día pueden ser servicios de atención social o servicios de estancia diurna para personas con limitaciones en su capacidad funcional. Los de atención social, constituyen una forma de atención integral cuya finalidad es que, mediante un conjunto de programas de carácter social, la persona mayor permanezca integrada y vinculada a su entorno natural y sociofamiliar. La Gerencia de Servicios Sociales cuenta con 49 Centros de Día con 264.427 socios. Así mismo, las corporaciones locales y entidades privadas sin ánimo de lucro, ofertan este servicio, participando la Gerencia de Servicios Sociales en la financiación de numerosos centros a través de subvenciones para su construcción y equipamiento, en el caso del sector público, o para mantenimiento y actividades, en el del sector privado. La financiación de la Junta de Castilla y León para obras y equipamientos de Centros de Día, dirigida a entidades locales, ascendió en el período 1997-2002 a 11.711.699 euros, correspondientes a 67 centros de día de mayores. En 2002, la cuantía ha sido de 2.712.635 euros. Respecto a las estancias diurnas, son las que permiten ofrecer a los mayores dependientes la atención especializada y básica que necesitan durante el día y facilitan a los familiares continuar con sus actividades laborales, cuidado de los hijos favoreciendo el mantenimiento de la persona mayor en su propio entorno. Estas estancias se ubican en Centros de Atención a Personas Mayores que disponen de la infraestructura necesaria y de un equipo de profesionales especializados en la atención a personas mayores. Para el traslado de los usuarios cuentan con servicio de transporte adaptado. En la Comunidad Autónoma existen en la actualidad de 80 servicios y unidades de estancias diurnas de diversa titularidad, con más de1.700 plazas registradas en el ámbito de Castilla y León, contando con 437 plazas propias y 160 plazas concertadas, el resto son privadas. La ayuda a domicilio tiene como objetivo lograr que las personas permanezcan y convivan en su entorno habitual, siempre que sea posible en adecuadas condiciones mínimas de bienestar. El número de usuarios que se han beneficiado de esta ayuda en 2001, asciende a 16.346 personas, de los que el 94,2% son mayores de 65 años, observándose un incremento del número de beneficiarios respecto del año anterior de un 12,19%. En datos del Observatorio Permanente de Personas Mayores del IMSERSO, utilizando la ratio núm. de usuarios / mayores de 65 años, la cobertura de este.13 servicio en Castilla y León, a enero de 2001, es del 2,48% siendo la de España el 2,07%, y la cobertura prevista en el Plan Gerontológico Nacional del 8%. 20 La situación de las Personas Mayores en Castilla y León ces
Tratándose de cobertura de servicios sociales, ha de tenerse en cuenta que Castilla y León ostenta la tasa de envejecimiento más elevada de España. Respecto a la teleasistencia, es el servicio que facilita ayuda, a través del sistema telefónico durante las 24 horas del día, asistencia a personas que por su edad, discapacidad, aislamiento social o alto nivel de dependencia de terceros, con el objeto de que puedan seguir viviendo en su domicilio habitual con garantías de atención y seguridad. Este servicio es especialmente útil en el medio rural porque añade tranquilidad a los usuarios y a sus familiares, y el coste unitario del mismo se abarata a medida que se incrementa el número de sus usuarios. Es gestionado por las corporaciones locales y la Cruz Roja, y está cofinanciado por la Junta de Castilla y León (65%) y las Corporaciones Locales (35%). En 2001, el número de usuarios de este servicio ascendió a 12.522 (de ellas un alto porcentaje son personas mayores) suponiendo un 34,08% de incremento respecto del año anterior. En datos del Observatorio Permanente de Personas Mayores, dependiente del IMSERSO, el índice de cobertura de este servicio, a 1 de enero de 2001, fue de 1,61%, frente al 0,94% a nivel nacional, siendo el porcentaje de cobertura recomendado en el Plan Gerontológico Nacional el 12%. Como puede observarse, la cobertura de los servicios sociales (que cuentan con este índice) en Castilla y León, aún estando por encima de la media nacional, todavía se encuentra a mucha distancia de la recomendada en el Plan Gerontológico Nacional. Algunos programas de apoyo social y respiro familiar son: — Programa integral de respiro a familiares cuidadores de ancianos dependientes, cuyo objetivo es facilitar a los cuidadores períodos de descanso proporcionando respuestas diversificadas de respiro familiar, abarcando las siguientes modalidades: estancias de fin de semana, estancias nocturnas, atención eventual, y estancias diurnas en el medio rural. Este programa se ha financiado desde 1999 con una cuantía de 181.695, 35 euros/año. — Teléfono de información destinado a enfermos de Alzheimer, que es un servicio que ofrece a las personas que lo demanden información y asesoramiento sobre recursos asistenciales, información clínica, procedimientos y trámites administrativos, y pautas de comportamiento con los enfermos de Alzheimer. Dentro de este programa, se financió en 2001 al Centro Hospitalario Benito Menni (Valladolid) con 53.556,19 euros. — Mejora y Accesibilidad y Ayudas Técnicas. Se trata de ayudas económicas individuales destinadas a la atención de problemas específicos del colectivo, y dirigidas a favorecer la permanencia de las personas mayores en su entorno habitual y el mantenimiento de su autonomía personal. Estas ayudas se han visto incrementadas del ejercicio 2000 al.14 2001, en un 31,6%. Ascendiendo en 2001 el importe concedido para adaptación de vivienda a 105.912,30 €, y en concepto de ayuda técnica a 81.664,58 €, esta ayuda se refiere a adaptación funcional del hogar, reparación de instalaciones, adquisición de electrodomésticos y atención domiciliaria. Programas de apoyo a familias de enfermos de Alzheimer: — Apoyo y asesoramiento a familias, que engloba el apoyo psicológico al cuidador y la atención especializada en el domicilio. 21 Informe a Iniciativa Propia sobre la situación de las Personas Mayores en Castilla y León
— Programa de Estimulación Psicoterapéutica en centro de Día. — Programa de Autoayuda Comunitaria. Dentro de este programa, se financió en 2001 a la Federación de Asociaciones de Familiares de Enfermos de Alzheimer (Béjar) con 47.998,44 euros. — Estancias Diurnas de las AFAS (Asociaciones de Familiares de Enfermos de Alzheimer). El Plan Director de Vivienda y Suelo de Castilla y León (2002-2009), incluye como beneficiarios, entre otros, a las personas de la tercera edad que habitan en casas en precario estado de conservación o necesitan trasladarse de domicilio. Teniendo en cuenta la situación de envejecimiento de la población, apuesta por facilitar las condiciones de vida de esta población mayor de 65 años en donde habitualmente residen. Prevé líneas de ayudas concretas destinadas a este colectivo y también incluye al mismo como “grupo social singular”. Entre las primeras están: los apartamentos protegidos, los apoyos al alquiler, la rehabilitación especial protegida (destinada a recuperación de fachadas y cubiertas) y el subsidio en la adquisición o construcción de viviendas rurales. También mejora las condiciones de acceso a las viviendas de los familiares que tienen a su cargo personas mayores. Todos estos servicios pretenden el mantenimiento de las personas mayores en su entorno habitual, y se conciben como apoyos que retrasan o evitan la alternativa de internamiento en una residencia. La red de centros residenciales propios de la Junta de Castilla y León y de centros concertados y privados, alcanza un índice de cobertura del 5,22% de plazas residenciales según el Observatorio Permanente de Personas Mayores del IMSERSO, superando el 3,5% recomendado en el Plan Gerontológico Nacional y el 3,18% a nivel nacional. En datos de diciembre de 2001, el número de plazas en centros de titularidad pública de Castilla y León ascendía a 9.504 (el 31,7% del total de las plazas disponibles, no alcanzando el 40% que el PGN fijaba para oferta pública), siendo las plazas de titularidad privada 20.480, lo que hace un total de 29.984 plazas disponibles. Siendo las plazas de gestión directa destinadas a válidos 1.807, y a asistidos 1.541; y las plazas concertadas 103 para válidos y 1.343 para asistidos. La variación interanual 2000-2001, ha supuesto un incremento de 160 plazas residenciales (3,23%), correspondiendo el total a plazas concertadas con otras entidades, tanto públicas como privadas. Por otra parte, Castilla y León cuenta con un total de 417 plazas de estancia diurna, propias de la Gerencia de Servicios Sociales, y 189 plazas concertadas y con convenio con otras entidades. Por el Decreto 37/1997, de 20 de febrero, modificado por otro,17/2000, de 27 de enero, establece un programa de actuación tendente a la creación de nuevas plazas, tanto en residencias como en centros de día. A través de un plan de mejora y accesibilidad en la atención residencial, se están realizando inversiones en obras para estos fines, de consolidar la red residencial, mejorar la calidad de vida de los usuarios, adecuar las instalaciones a nuevas exigencias, complementar la oferta de plazas públicas pensando en los usuarios de rentas más bajas e impulsar la buena gestión de las entidades sin ánimo de lucro. 22 La situación de las Personas Mayores en Castilla y León ces
Con el fin de apoyar las plazas residenciales en las entidades privadas sin ánimo de lucro, la Gerencia de Servicios Sociales dispone de una línea de subvenciones para este fin. La financiación aportada por la Gerencia de Servicios Sociales, alcanza el 70%, cubriendo el 30% restante la entidad subvencionada. Existen dos líneas de subvención: —Para mejora y accesibilidad, alcanzando en el año 2001 un montante de 830.826 euros a entidades locales, y 1.083.606 euros para entidades privadas. —Para creación de plazas nuevas, alcanzando 4.654.182 euros para entidades locales, y 3.080.249 euros para entidades privadas sin ánimo de lucro El Decreto 56/2001, por el que se aprueba el reglamento regulador del régimen de acceso a las plazas residenciales, clasifica las mismas en válidas, asistidas y psicogeriátricas, en atención al tipo de asistencia que requieren los usuarios. El número de solicitudes en lista de demanda y reserva, a 31 de diciembre de 2001, fueron: Tipo Lista de Demanda Lista de Reserva Válidos 1.537 228 Asistidos 3.121 437 Psicogeriátricos 146 59 Respecto a las estancias temporales socio-sanitarias, que constituyen un recurso para la atención temporal de personas mayores que, debido a un proceso patológico han requerido.16 asistencia sanitaria en un centro hospitalario precisando una atención especial, y que mediante un convenio de colaboración suscrito en su día entre INSALUD e IMSERSO se vienen desarrollando, por el momento, en la provincia de Valladolid, fueron sobre un total de 48 solicitudes, 44 las estimadas, durante 2001. El convenio incluía todos los hospitales públicos de la provincia de Valladolid, reservando diez plazas para estancias temporales en la Residencia Asistida de Valladolid, destinadas a personas mayores en situación de convalecencia y con dificultades para su atención en el medio familiar, con tiempo de estancia limitado. Hay que tener en cuenta que la normativa propia del ámbito de los servicios sociales prevé la existencia de estancias temporales en centros residenciales de personas mayores con motivo de convalecencia. De hecho, el artículo 29.2 del Decreto 56/2001, de 8 de marzo, determina que las estancias temporales pueden estar motivadas por dos tipos de situaciones: — Atención a las necesidades psicosociales de las personas mayores con autonomía para la realización de las actividades básicas de la vida diaria. — Atención a las necesidades socio-sanitarias derivadas de la situación de dependencia o imposibilidad para la realización de forma autónoma de las actividades básicas de la vida diaria. Otros programas encaminados a promover la presencia activa en la sociedad de las personas mayores a través de una participación voluntaria en diferentes actividades y del asociacionismo, son aquellos destinados al ocio, cultura y participación. Estos programas se organizan a través de intervenciones en centros de día, club de los 60, au23 Informe a Iniciativa Propia sobre la situación de las Personas Mayores en Castilla y León
las de la tercera edad, programas universitarios, y asociacionismo. Todos estos servicios han tenido una buena acogida presentando unos índices de crecimiento tal y como se refleja en la Guía de recursos para personas mayores 2002. Para los hogares y clubes la cobertura en Castilla y León, en datos del IMSERSO, ascendió, a 1 de enero de 2001, al 48,31%, siendo la tasa nacional del 37,3%; para este servicio el Plan Gerontológico Nacional no recomienda porcentaje. Situación de las personas mayores dependientes Se entiende por tal, el estado en el que se encuentran las personas que, por razones ligadas a la falta o a la pérdida de autonomía física, psíquica o intelectual, tienen una necesidad de asistencia y/o ayudas importantes a fin de realizar las actividades corrientes de la vida diaria, en definición acuñada por el Consejo de Europa. Las personas mayores de 65 años discapacitadas en Castilla y León, ascendían en 2001, a 191.087, situándose nuestra Comunidad en el cuarto lugar dentro del conjunto nacional con mayor número de personas mayores discapacitadas. No todas las personas discapacitadas son dependientes; aproximadamente un 38% de las personas mayores discapacitadas pueden realizar las tareas cotidianas de forma autónoma, un 26% tienen dificultades para la realización de estas tareas y necesita ayuda, un 20% cuenta ya con una discapacidad severa y requiere una ayuda diaria, y un porcentaje del 16% tienen una discapacidad absoluta que hace necesaria la ayuda permanente. La tarea de los cuidados de estas personas recae mayoritariamente en el sector informal, siendo el perfil de las personas cuidadoras mujeres casadas entre 45 y 69 años. La incorporación de la mujer al mundo laboral y el cuidado de los hijos, se ve dificultado por esta tarea añadida que reviste especial dificultad en el ámbito rural por la ausencia de los hijos de este medio. Las previsibles dificultades de futuro para que el apoyo informal pueda continuar como hasta el momento, se van a derivar fundamentalmente del incremento significativo de las personas mayores dependientes debido al proceso de sobre envejecimiento que se viene detectando en Castilla y León, al propio envejecimiento de los actuales cuidadores, al acceso del mercado laboral de las hijas que va a mermar el tiempo disponible de estas por lo que va a exigir un mayor esfuerzo desde el sector público de atención a este colectivo, tanto directamente como a través del apoyo a este sector informal. El estudio que aparece en el anexo de este informe, hace unas proyecciones de futuro hasta el año 2025 sobre la evolución envejecida, la situación por sexos y por ámbito de residencia, que resulta de especial interés para la planificación de los servicios necesarios para esta población desde la Administración. El problema social más grave de enfermos crónicos y discapacitados por una pérdida de vitalidad es que degenere y terminen dependiendo de otra persona para realizar las Actividades de la Vida Diaria (AVDs) o las Actividades Instrumentales de la Vida Diaria (AIVDs). En la Comunidad Autónoma de Castilla y León había en 1999 un 30% de mayores dependientes, con discapacidad absoluta que necesitan ayuda de otra persona para realizar ciertas actividades cotidianas. Las discapacidades más severas se producen a partir de los 80 y más años y afecta más a las mujeres que a los varones. 24 La situación de las Personas Mayores en Castilla y León ces
Atención sanitaria La atención a las personas mayores se realiza a través del Sistema Sanitario, que otorga una cobertura pública de servicio, intentando priorizar la prevención de las situaciones de dependencia, adecuando la red de la Seguridad Social a las nuevas necesidades, buscando la complementariedad de los recursos disponibles en las distintas redes hospitalarias públicas, y avanzando en alternativas de atención y coordinación socio sanitaria. Castilla y León es una Comunidad Autónoma extensa y dispersa que cuenta con una red sanitaria estructurada en 11 áreas de salud (en León y Valladolid hay dos áreas de salud) que se dividen en atención primaria y especializada. Los recursos del nivel de atención primaria están distribuidos y clasificados en dependencia de la unidad mínima organizativa de carácter territorial que es la Zona Básica de Salud (ZBS), de las que en Castilla y León existen 243. Cada ZBS puede, además, tener varios consultorios locales, para asistencia directa a poblaciones pequeñas, por lo que lógicamente salvo excepciones están en el medio rural, contando esta Comunidad Autónoma con 3.591 a inicios de 2002. Con el Real Decreto 1480/2001, de 27 de diciembre, de traspaso a la Comunidad de Castilla y León de las funciones y servicios del INSALUD, se culmina el proceso de transferencias de la sanidad a Castilla y León; quedando completo el sistema de salud de Castilla y León. Es importante aumentar la capacidad de resolución de la atención primaria, como recurso sanitario más próximo a las personas mayores, continuando con la ejecución del Programa de Atención a las Personas Mayores desarrollado por el INSALUD y potenciando las actuaciones de los equipos de atención primaria en el propio domicilio de las personas mayores dependientes. En este ámbito de la atención primaria cabe destacar actuaciones en el ámbito de prevención y detección de problemas en el anciano, atención domiciliaria a pacientes inmovilizados y atención a pacientes terminales por medio de cuidados paliativos de forma integral a personas en situación de enfermedad terminal y ayudar a sus cuidadores familiares. La organización territorial de la asistencia especializada de la red sanitaria de Castilla y León está perfectamente trazada. Cada una de las 11 Áreas de Salud existentes en la Comunidad, tienen incorporados hospitales en dotación que les presta suficiencia asistencial. En Castilla y León hay 57 hospitales, de los que 26 son privados y 31 públicos. Según el Catálogo Nacional de Hospitales del Ministerio de Sanidad y Consumo, la red de hospitales de Castilla y León, según la finalidad asistencial de cada uno de ellos, podemos decir que hay 43 cuya finalidad es general mientras que sólo 5 hospitales están catalogados como geriátricos o de larga estancia. No obstante hay unidades de atención a dolencias más acusadas en edades avanzadas en 7 hospitales de la Comunidad Autónoma, dedicadas a cuidados paliativos, unidades del dolor, oncología o reumatología, según la Memoria del INSALUD del año 2000. Ligado a la edad aparecen las enfermedades crónicas y el riesgo de discapacidad que termina en muchos casos en dependencia o cuidados de larga duración, la Encuesta de Morbilidad Hospitalaria del INE, referida a 1999, situaba las altas hospitalarias de personas mayores de 65 años en Castilla y León en 121.690 enfermos dados 25 Informe a Iniciativa Propia sobre la situación de las Personas Mayores en Castilla y León
de alta por provincia de residencia, frente a 118.887 por provincia de hospitalización. Siendo la estancia media de estos enfermos el doble de la de los jóvenes. Está claro que este dato se traduce en un mayor gasto del sistema de sanitario. Castilla y León, igual que todo el Estado, dispone de una red hospitalaria de asistencia a pacientes agudos, pero no una equiparable dotación de camas para ingresos de crónicos. Este hecho supone que, pacientes a los que bastaría ingresar en medios de estancia intermedia estén ingresados en camas de alta dotación y por lo tanto de alto mantenimiento. Los datos relativos a altas de los pacientes, denominados por el SACYL “conjunto mínimo básico de datos”, revelan que, entre enero y septiembre de 2002, el 56,21% de las estancias en hospitales de Castilla y León han sido de mayores de 65 años; y el 32,02% de mayores de 75 años. Los profesionales estiman que el anciano enfermo permanezca atendido en el medio familiar, en la medida que sea posible, lo que en muchos casos choca con las condiciones sociales actuales de la familia: de atomización de la familia, implicación plena de la mujer en el trabajo, alto coste del espacio físico en el hogar, etc. Con la transferencia de la asistencia sanitaria a la Junta de Castilla y León y dado que ya gestionaba la Comunidad otros dispositivos de carácter social sería deseable coordinar todos los servicios de atención a personas mayores. Por todo ello se elabora el Decreto 74/2000, de 13 de abril, por el que se crean estructuras para favorecer la coordinación de actuaciones, la integración de culturas y la existencia de lenguajes comunes entre los profesionales del Sistema de Salud y de los Servicios Sociales, con el objetivo final de conseguir una plena continuidad de cuidados sociales y sanitarios, especialmente en el caso de las personas mayores dependientes. Creando las Comisiones de Dirección (en las que participan directivos y responsables de todos los ámbitos institucionales participantes en la prestación de servicios sanitarios y sociales, y presididas por los correspondientes Delegados Territoriales de la Junta de Castilla y León), y las Comisiones de Coordinación (en las que participan profesionales de los distintos sectores, presididas por un coordinador socio-sanitario). La nueva estructura orgánica de la Consejería de Sanidad y Bienestar Social (Decreto 286/2001), supuso la creación de la Dirección General de Planificación Socio-sanitaria, entre cuyas funciones se encuentra la coordinación socio-sanitaria. Otro aspecto de interés en relación con las personas mayores, se desarrolla dentro de la Estrategia Regional de Salud Mental y Asistencia Psiquiátrica 2002-2007, que prevé la implementación de un programa específico de psicogeriatría, en colaboración entre el Sistema de Acción social y el Sistema de Salud, haciendo hincapié en la detección precoz de los problemas de salud mental más importantes entre las personas mayores (deterioro cognitivo, demencias, etc.). 5. Recomendaciones finales Primera.—Debe partirse del principio de que la ancianidad no es un problema en sí mismo, sino una etapa más en la vida de las personas, de la que se pueden derivan situaciones específicas a abordar, al igual que sucede con otras etapas de la vida como la infancia, la minoría de edad, la etapa ligada a la vida laboral, etc. 26 La situación de las Personas Mayores en Castilla y León ces
Es necesario aplicar este enfoque natural de la vejez que evite equiparar esta etapa de la vida con un problema social, hecho que sucede de forma frecuente, y que permita abordar la problemática específica, desde los distintos ámbitos de intervención, de una manera normalizada y adaptada. Las políticas dirigidas a las personas mayores, han de contemplar de forma prioritaria, distintas estrategias y actuaciones de carácter preventivo que complementen a las de naturaleza paliativa y asistencial, para proporcionar mejores condiciones de vida previas a la vejez evitando y/o retrasando en la medida de lo posible el deterioro funcional de la persona. Estas políticas, deberían ser diseñadas utilizando siempre un enfoque integral de la persona y estar dirigidas en todo momento por el derecho a la dignidad, a la igualdad de trato, así como al libre desarrollo de la personalidad, contemplando además los mecanismos necesarios para la salvaguarda de los mismos. Hay que destacar el empleo nuevo que generaría la creación de programas y servicios, y la ampliación de las coberturas de los ya existentes, ya que estamos hablando de programas muy intensivos en mano de obra. A este empleo directo, habría que sumar los importantes efectos que el incremento de programas y servicios de atención a la dependencia tendría en el impulso a la incorporación de las mujeres a la actividad laboral y a la conciliación de la vida familiar y laboral, contribuyendo a incrementar las tasas de empleo global y la de empleo femenino, siguiendo los criterios marcados en la Cumbre de Lisboa que lo sitúa en el 70% y el 60%, respectivamente, para el año 2010. El CES aprobó en su sesión plenaria de 28 de junio de 2002 el Informe Previo 8/02 sobre el Anteproyecto de Ley de Atención y Protección a las Personas Mayores de Castilla y León, en el que se recogen reflexiones, observaciones y propuestas a las que se remite en el presente informe. Segunda.—Dado el intenso proceso de envejecimiento que sigue experimentando nuestra Comunidad Autónoma, y que influye directamente en la situación de dependencia, a corto plazo se va a producir un incremento significativo de las personas mayores dependientes, por lo que se ve la necesidad de aumentar el número de plazas de carácter público, de transformar paulatinamente en las residencias, una de cada tres plazas de válidos en asistidos. Debe impulsarse el reconocimiento de un derecho universal a la cobertura de las situaciones de dependencia en los servicios sociales, al igual que se reconoce en el Sistema Nacional de Salud. Que la cobertura de la Teleasistencia debido a sus bajos costes, sea total e inmediata, sin dar lugar a listas de espera ni diferencias entre provincias. Creación de programas innovadores de comidas a domicilio, lavandería; viviendas tuteladas con servicios comunes y determinado apoyos y seguimientos externos, etc. Tercera.—Es preciso que las nuevas iniciativas de dotación de servicios a la población no se circunscriban a grupos únicos (jóvenes, mayores, mujeres), sino que debe primar la versatilidad sobre la especialización. Las políticas sociales no deben desvincularse de las políticas territoriales y las actuaciones han de basarse en programas27 Informe a Iniciativa Propia sobre la situación de las Personas Mayores en Castilla y León
35 En envejecimiento como rasgo demográfico fundamental de Castilla y León Parte II. DOCUMENTO TÉCNICO SOBRE LA SITUACIÓN DE LAS PERSONAS MAYORES EN CASTILLA Y LEÓN Introducción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 37 Capítulo 1. El envejecimiento como rasgo demográfico fundamental de Castilla y León . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 39 1.1. Castilla y León en el contexto demográfico español . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 39 1.2. Importancia y distribución espacial de la población anciana . . . . . . . . . . . . . 44 1.3. Características demográficas de las Personas Mayores . . . . . . . . . . . . . . . . . 66 1.3.1. Un colectivo altamente feminizado . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 66 1.3.2. Envejecimiento del envejecimiento . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 72 Capítulo 2. Características socioeconómicas de los Mayores . . . . . . . . . . . . . 81 2.1. La estructura de los hogares y formas de convivencia . . . . . . . . . . . . . . . . . . 87 2.2. Condiciones de alojamiento y vivienda . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 92 2.3. Niveles de ingresos y recursos económicos de los mayores . . . . . . . . . . . . . 96 2.4. Estado de salud: discapacidad y dependencia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 99 Capítulo 3. La atención a las Personas Mayores en Castilla y León: normativa y recursos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 105 3.1. Las competencias en la atención a las personas mayores. Una perspectiva comparada . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 106 3.1.1. La atención a las personas mayores desde los servicios sociales . . . . 106 3.1.2. La atención a las personas mayores desde la perspectiva sanitaria . 109 3.1.3. El Plan de Atención Socio-sanitario de Castilla y León . . . . . . . . . . . . 110 3.2. El sistema de acción social y sanitario de Castilla y León en el contexto español. Consideraciones generales y específicas para el sector de las personas mayores . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 111 3.2.1. El sistema de acción social en Castilla y León . . . . . . . . . . . . . . . . . . 111 3.2.2. El sistema sanitario en Castilla y León. Niveles de atención y articulación del sistema . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 113 3.3. La infraestructura y el nivel de dotaciones. Recursos disponibles para las Personas Mayores en Castilla y León . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 114 3.3.1. Recursos y equipamientos para Personas Mayores disponibles en la red de servicios sociales y de ocio y tiempo libre . . . . . . . . . . . . . . . 114 3.3.2. Recursos y equipamientos para Personas Mayores disponibles en la red de servicios sanitarios de Castilla y León . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 124
36 La situación de las Personas Mayores en Castilla y León ces 3.3.3. Recursos y equipamientos para Personas Mayores disponibles en la red de servicios socio-sanitarios de Castilla y León . . . . . . . . . . . . . . 129 3.4. Opinión de los profesionales de los CEAS . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 129 3.4.1. Respuesta a las preguntas planteadas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 129 3.5. Valoración y conclusiones . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 137 Capítulo 4. Problemática y perspectivas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 141 4.1. Necesidades no cubiertas. La importancia del apoyo informal . . . . . . . . . . . 141 4.1.1. La Persona Mayor dependiente . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 141 4.1.2. La persona cuidadora . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 144 4.1.3. Previsiones de atención a Personas Mayores. El futuro del apoyo informal . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 147 4.2. El previsible crecimiento de la demanda de asistencia a la Tercera Edad . . . 149 4.2.1. Previsiones del número y composición del colectivo de ancianos y su estructura por sexo y edad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 150 4.2.2. Incremento de las necesidades: la problemática de las Personas Mayores en el mundo rural . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 163 4.3. La atención a los Mayores como elemento potenciador del desarrollo socioeconómico de la región . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 180 4.3.1. Un requisito indispensable para poder hablar de desarrollo socioeconómico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 181 4.3.2. Las actividades vinculadas a los Mayores como yacimientos de empleo y dinamizadoras de la economía regional . . . . . . . . . . . . . . . . . . 182 4.3.3. La atención a los Mayores como elemento que contribuye al reequilibrio territorial . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 184 BIBLIOGRAFÍA Y FUENTES Bibliografía general . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 187 Bibliografía sobre envejecimiento en Castilla y León . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 188 Fuentes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 190 ANEXO ESTADÍSTICO . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 193
Introducción La sociedad castellana y leonesa, en mayor grado que el conjunto de la española, atraviesa por una etapa demográfica en la cual la persistente caída de la natalidad registrada desde hace más de dos décadas, así como el aumento de la esperanza de vida, han dado lugar a un incremento constante del número de Personas Mayores y de su peso relativo en el conjunto de la población. Las estructuras por sexo y edad, reflejadas en las pirámides de población, muestran el ensanchamiento de la cúspide integrada por las generaciones nacidas con anterioridad a los años cuarenta del siglo XX y todos los índices testifican la importancia actual del fenómeno del envejecimiento. Las diferencias entre el medio urbano y rural, así como las derivadas de la entidad de cada municipio, son sin duda relevantes, si bien todo el territorio se ve sometido a esta tendencia, como se describe en el primer capítulo de este informe. El grupo de mayores de 65 años de edad muestra además unos rasgos propios, de entre los cuales destaca su intensa feminización y su sobre envejecimiento, al aumentar con mayor rapidez los efectivos de edad más avanzada. El análisis de las características socio económicas de esta población, tal como indican los estudios de la Unión Europea, resulta imprescindible para mejorar su calidad de vida e integración en la sociedad, siendo preciso abordar el problema del envejecimiento desde una perspectiva integral. Aspectos como la estructura de los hogares y las formas de convivencia, las características de la vivienda, los recursos económicos y el estado de salud son otros tantos pilares básicos en el conocimiento de esa realidad, puesto que de ellos derivan los mayores problemas existentes, tal como pretende mostrarse en el capítulo segundo. La reticencia a abandonar su vivienda tradicional, el elevado número de ancianos que viven solos o con su pareja, el problema de aquéllos que se encuentran discapacitados y precisan de ayuda a domicilio y la falta de recursos económicos por parte de las administraciones locales son solamente algunos de ellos. En semejante situación, los dispositivos de acción social y sanitarios han de enfrentarse a unos retos considerables, no sólo por la cuantía de las prestaciones a cubrir, sino también por los problemas derivados de un modelo de poblamiento disperso, con más de dos mil municipios cuya población no alcanza las tres mil personas. El conocimiento de la normativa autonómica en este sentido, así como de la red de servicios disponible y de su nivel de adecuación a las necesidades reales y a su previsible evo37 En envejecimiento como rasgo demográfico fundamental de Castilla y León
lución a corto y medio plazo, son por tanto fundamentales y ello se dedicará el capítulo tercero. En él se analizarán, entre otros, los servicios destinados a la asistencia a domicilio, el apoyo a las familias, al aprovechamiento del ocio y la cultura y la sanidad, dando un protagonismo especial al papel desempeñado por los centros de acción social –CEAS–. Los esfuerzos realizados en todos los aspectos mencionados han sido ímprobos, pero todavía quedan muchas necesidades por cubrir, especialmente las emanadas de Personas Mayores dependientes, aquejadas por un alto grado de incapacidad. El apoyo informal, sostenido gracias al voluntariado, es ya uno de los ejes principales sobre el que gira esta ayuda, siendo fundamental el esfuerzo de coordinación con los servicios prestados por las diferentes administraciones públicas. Lograr tal coordinación depende sin embargo no sólo de la voluntad de todos los protagonistas, sino también de un análisis en profundidad de la diversidad de situaciones existentes en cada territorio y de su previsible evolución a medio plazo. Para conocer ésta se ha recurrido a una proyección demográfica que abarca hasta el año 2025, pues si bien los cambios en la natalidad pueden ser difíciles de prever a semejante plazo, no sucede así con el grupo de mayores, que estará integrado por personas actualmente en edad activa. Las dificultades más grandes las encontramos sin embargo en el análisis de los municipios de menor tamaño, cuya realidad raramente queda reflejada en toda su crudeza en las estadísticas regionales o provinciales. Por ello se ha introducido también en este cuarto capítulo del informe un epígrafe dedicado a ellos, donde junto a la problemática más general, se abordan asimismo casos concretos que sirven perfectamente como ilustración de toda la problemática descrita. La bibliografía sobre el tema del envejecimiento demográfico es suficientemente amplia tanto desde una perspectiva general como a escala regional, por lo que el informe se beneficia de un abundante elenco de estudios previos. Pese a ello, las fuentes de información estadística no siempre responden a las necesidades del investigador y éste es uno de esos casos. Junto a las ya existentes, ha sido precisa la realización de dos encuestas cuyos datos sirven de complemento esencial a los de carácter oficial. La primera de ellas se ha realizado a los centros de acción social de Castilla y León, estando dirigida la segunda a todos los municipios menores de tres mil habitantes, por considerar que es en ellos donde las necesidades resultan más acuciantes y la información disponible, menos extensa. El grado de respuesta ha sido muy elevado (1.017 contestaciones, el 47% de los municipios de ese tamaño), permitiéndonos obtener un margen de error limitado al más/menos 5%. Creemos que con ellas se han completado satisfactoriamente los requisitos impuesto por un trabajo de esta entidad, siendo el resultado tanto un estudio detallado de la situación de las Personas Mayores en Castilla y León, como una extensa base de datos cuya ayuda resultará fundamental a la hora de formular nuevas propuestas para atender debidamente las necesidades de la sociedad. No deseamos terminar esta introducción sin expresar nuestro profundo agradecimiento a todas las personas que han contribuido con sus conocimientos y experiencias en la recopilación de la información utilizada y en especial, a los trabajadores de los CEAS y a alcaldes y secretarios de los ayuntamientos, gracias a cuya paciencia y rapidez en cumplimentar las encuestas remitidas ha sido posible la realización del informe. A todos ellos, muchas gracias. 38 La situación de las Personas Mayores en Castilla y León ces
La importancia que actualmente se concede desde todas las instancias a las cuestiones relacionadas con las Personas Mayores encuentra sobrada justificación en dos elementos fundamentales: por una parte, nos encontramos ante unas estructuras demográficas intensamente transformadas, lo que está directamente vinculado al devenir de la llamada “transición demográfica”, entendida como todo el conjunto de procesos y mecanismos mediante los cuales las poblaciones ejercen un control cada vez más eficaz sobre las variables de dinámica interna (natalidad-fecundidad y mortalidad). Un proceso que, al menos en nuestro contexto, se inscribe, o debe inscribirse, dentro de los parámetros del llamado “Estado de Bienestar”, lo que, obviamente, obliga a asumir una serie de responsabilidades para con este colectivo, siendo, precisamente, las implicaciones sociales y económicas de ese proceso demográfico el segundo de esos dos elementos a los que hacíamos alusión. En este primer capítulo centraremos la atención en la primera de esas cuestiones, es decir, en la situación de las estructuras demográficas de Castilla y León, para dar cuenta del significado de este grupo, tanto en cifras absolutas como relativas, ya que cualquier acción encaminada a mejorar la calidad de vida de nuestros mayores debe asentarse sobre un conocimiento cabal de cuántos son, dónde viven y cuáles son sus características. Un conocimiento de la realidad demográfica que hace saltar a un primer plano la enormidad de la tarea a realizar en esta Comunidad Autónoma, que es una de las que ha sufrido más intensamente este proceso de envejecimiento. 1.1. Castilla y León en el contexto demográfico español Si el proceso de envejecimiento demográfico se revela como altamente preocupante en todas las sociedades europeo-occidentales y más concretamente en España, éste alcanza cotas que casi podríamos calificar de dramáticas en el caso de la Comunidad Autónoma de Castilla y León. No insistiremos, por ser de sobra conocidos, en los procesos y mecanismos demográficos que de forma muy negativa han afectado a esta región (sangría migratoria, acusada desnatalidad, saldo natural negativo desde hace casi tres lustros, etc.); lo que ahora nos interesa resaltar es cómo la continuidad de esos procesos ha conducido a una acusadísima transformación estructural en la que el envejecimiento de la población es el rasgo dominante, hasta otorgar a nuestra región el dudoso honor de encontrarse entre las Comunidades Autónomas más envejecidas de España, e incluso podríamos decir que es una de las regiones más envejecidas de Europa. 39 En envejecimiento como rasgo demográfico fundamental de Castilla y León El envejecimiento como rasgo demográfico fundamental de Castilla y León 1
Gráfico 1.1.1 En efecto, la mera contemplación de la pirámide (gráfico 1.1.1) nos muestra claramente esa realidad. En ella podemos apreciar con nitidez la mayor importancia relativa de los escalones correspondientes a la población anciana, que supera con creces a la registrada a nivel nacional. Este hecho se relaciona con los claros déficit en los tramos de población adulto-joven (especialmente entre 20 y 35 años), así como de población joven (hasta 15 años). De este modo, se constata la mayor dificultad que tiene la región para atenuar esta realidad demográfica del envejecimiento, al ser, en porcentaje, menos cuantiosas tanto las generaciones que ahora se encuentran en plena etapa reproductora como las que se van a incorporar progresivamente a la edad de procrear. Cuadro 1.1.1 Comparación de las estructuras demográficas de Castilla y León respecto al total nacional. 1999 Importancia de los grupos de edad Habitantes C. y León x 100 Grupos de edad España C. y León España Jóvenes 5.944.703 308.396 5,19 Adultos 27.517.894 1.634.292 5,94 Ancianos 6.739.561 545.374 8,09 Total 40.202.158 2.488.062 6,19 Principales indicadores de estructura demográfica España C. y León Diferencia Tasa de vejez 16,76 21,92 5,16 Índice de envejecimiento 1,13 1,77 0,63 Edad media 39,67 42,93 3,26 Edad mediana 37,34 40,99 3,64 Fuente: Instituto Nacional de Estadística. Revisión del Padrón Municipal de habitantes a 1 de Enero de 1999. Si traducimos a cifras estas apreciaciones que derivan de la simple observación del gráfico, constatamos con mayor claridad, si cabe, la veracidad de estas afirmaciones, ya que mientras Castilla y León alberga al 6,2% de los residentes en España, el 8,1% de los 40 La situación de las Personas Mayores en Castilla y León ces
ancianos residen en estas nueve provincias. Además, la consideración de los más usuales indicadores referidos a la estructura por edad no hace sino abundar en la misma idea, pues, como se puede comprobar en el cuadro 1.1.1, el peso específico de la población de 65 y más años supera en cinco puntos porcentuales al que se registra para el conjunto del país. Del mismo modo, resulta tremendamente ilustrativo constatar cómo la relación ancianos-jóvenes, es mucho más desfavorable a estos últimos en el caso castellano y leonés, pues, según los datos del I.N.E, a nivel nacional había 113 ancianos por cada 100 jóvenes, una cifra de por sí preocupante que se dispara hasta 177 en nuestra Comunidad Autónoma. Igualmente, los valores de la Edad Media y la Edad Mediana en esta región sobrepasan la en ambos casos la significativa cifra de 40 años y superan en 3,26 y 3,64 años respectivamente a las registradas para el total nacional. Gráfico 1.1.2 Indicadores de estructura por edad en las Comunidades Autónomas españolas. 1999 41 En envejecimiento como rasgo demográfico fundamental de Castilla y León Tasa de vejez Índice de envejecimiento Edad media Edad mediana
Ahora bien, si la simple comparación con los valores medios nacionales ya nos permite hacernos una idea de la posición que ocupa nuestra región en el contexto español, resultan enriquecedoras las conclusiones que se pueden extraer del análisis de los indicadores calculados para todas y cada una de las Comunidades Autónomas, pudiéndose constatar cómo Castilla y León ocupa una de las primeras posiciones en el “ranking” del envejecimiento con independencia del indicador utilizado. Las figuras del gráfico1.1.2. muestran el destacado lugar que ocupa incluso dentro del grupo de Comunidades más envejecidas como pueden ser Aragón, Asturias o Galicia, regiones que en las que con desigual importancia, según los casos, han incidido los dos factores fundamentales de la transformación estructural: la intensa desnatalidad e intensos flujos migratorios de salida. Así, nuestra región ocupa el primer lugar en cuanto a la importancia relativa de los mayores. Si se tiene en cuenta el índice de envejecimiento ocupa el segundo lugar, al igual que ocurre con la edad media, un “descenso en el escalafón” que se explica por la menor importancia de la población joven, que en el caso asturiano alcanza la cota más baja del país así como al mayor porcentaje que representa el grupo de adultos (el más numeroso), en el cual, por otra parte, la población adulto madura (40 a 64 años) es, en términos relativos, más cuantiosa. En definitiva, podemos apreciar cómo dentro del panorama demográfico español, Castilla y León alcanza las mayores cotas de transformación, incluso podríamos decir de descoyuntamiento de las estructuras demográficas, debido a la intensidad y continuidad de los procesos y mecanismos responsables de esta evolución, cuyas tendencias recientes no permiten albergar fundadas esperanzas de corrección. La incorporación de efectivos por la base de la pirámide sigue siendo de todo punto insuficiente. El repunte en cuanto a la cifra total de nacimientos, que se atisba en España a partir de mediados de los noventa, todavía no podemos confirmar que se produzca como tal en Castilla y León, siendo aún demasiado pronto para conocer el alcance de las medidas adoptadas para potenciar la natalidad. Por su parte, el balance migratorio de carácter negativo ha mostrado en la región una clara persistencia, ya que tan solo a partir de 1999 se ha conseguido cambiar el signo de este indicador, con una ganancia neta de casi 2.500 personas (1), que se debe, fundamentalmente a la inmigración exterior, ya que dentro de un marco estrictamente nacional el balance sigue siendo claramente negativo, como ponen de manifiesto los datos publicados por la Junta de Castilla y León referidos a los saldos migratorios anuales de migraciones interiores, que arrojan unas pérdidas medias anuales algo superiores a las 4.000 personas en el quinquenio 1995-1999 (2). De este modo, la continuidad o muy escasa variación de los elementos responsables de la transformación estructural, provocan no sólo un mantenimiento, sino una ampliación de las diferencias con respecto al conjunto del país. Estas afirmaciones se demuestran claramente con un mero vistazo a la evolución de los principales indicadores, recogidos en el cuadro 1.1.2, en el que se compara la situación a 1 de mayo de 1996 y la registrada a 1 de enero de 1999. 42 La situación de las Personas Mayores en Castilla y León ces (1) Este dato se ha calculado de manera indirecta, restando a la variación total de población aquella parte que es debida a la dinámica natural. (2) Véase Junta de Castilla y León. Anuario Estadístico 2001. Esta información esta elaborada a partir de la Estadística de Variaciones Residenciales del INE.
En primer lugar, podemos constatar cómo en menos de tres años se ha dado una más que notoria progresión del envejecimiento tanto a nivel nacional como en nuestra Comunidad Autónoma. Sin embargo, la perspectiva dinámica ratifica y acentúa ese papel de “caso extremo” que Castilla y León desempeña en el contexto de las estructuras demográficas españolas. En efecto, cualquiera que sea el indicador contemplado, la intensidad en la evolución supera a la registrada para el conjunto del país, lo cual resulta tanto más llamativo por cuanto el total español parte de cifras sensiblemente inferiores y, en consecuencia, sería más fácil que las diferencias, medidas en términos relativos, fuesen más elevadas. Sin embargo, no ocurre así, ya que la Tasa de vejez ha aumentado en este periodo un 8,51% para Castilla y León y sólo un 7,37% para España, siendo más significativo aún lo ocurrido con el índice de envejecimiento, cuyos porcentajes de variación para uno y otro ámbito son respectivamente del 20,41 y 16,49. Esta mayor intensidad del proceso a escala regional se ratifica también al contemplar el aumento, medido en años, de las edades media y mediana. Cuadro 1.1.2 Evolución reciente de los principales indicadores de la estructura por edades en Castilla y León y en España. Período 1996-1999 Valores alcanzados por los Diferencias entre Diferencias entre Indicador Distintos indicadores los valores de 1996 Castilla y León Año 1996 Año 1999 y los de 1999 y el conjunto español España C y L España C y L España C. y León Año 1996 Año 1999 Tasa de vejez 15,61 20,2 16,76 21,92 7,37% 8,51% 29,40% 30,79% Índice de envejecimiento 0,97 1,47 1,13 1,77 16,49% 20,41% 51,55% 56,67% Edad media 38,59 41,64 39,67 42,93 1,08 años 1,29 años 3,05 años 3,26 años Edad mediana 35,97 39,35 37,34 40,99 1,37 años 1,64 años 3,38 años 3,65 años Fuente: I.N.E. Padrón Municipal de Habiantes a 1 de mayo de 1996 y Revisión del Padrón Municipal de Habitantes a 1 de enero de 1999. La consecuencia de todo ello es que, lejos de converger, asistimos a un empeoramiento de la situación castellana y leonesa con respecto a la española, tal como se muestra en las dos últimas columnas del cuadro. En cualquier caso, hemos de señalar que esta mayor intensidad del proceso de envejecimiento en nuestra región no deriva de que el número total de ancianos aumente de forma más acusada, ya que este grupo ha visto incrementados sus efectivos en un 6,65%, mientras que en todo el país lo ha hecho en un 8,76%. Resulta, en consecuencia, mucho más preocupante el hecho de que nuestros indicadores de envejecimiento sean mayores y aumenten su diferencial con el conjunto español por la mayor debilidad de los otros grupos de edades, pues la pérdida de efectivos en la base de la pirámide ha sido más intensa (variaciones de –7,21% y 6,55% respectivamente) y nuestro grupo de adultos, al contrario de lo que sucede en toda España, ha visto menguada su cuantía (–1,10% frente a 1,50%). Ello no hace sino mostrar con nitidez las mayores dificultades de recuperación demográfica existentes en Castilla y León, resaltando el carácter prioritario que debe 43 En envejecimiento como rasgo demográfico fundamental de Castilla y León
tener cualquier actuación tendente, tanto a reencacuzar la situación como a mejorar la calidad la vida de uno de sus más importantes colectivos sociales: el de los mayores, para lo cual, como decíamos al principio, resulta imprescindible conocer cuántos son, dónde viven u cuáles son sus características demográficas, cuestiones que se abordarán en el siguiente epígrafe. 1.2. Importancia y distribución espacial de la población anciana Como hemos podido constatar su situación en el contexto demográfico nacional hace que toda la problemática de las Personas Mayores adquiera una gran relevancia en el marco de nuestra Comunidad Autónoma. En efecto, se trata de un colectivo de una cuantía próxima a las 550.000 personas, de un total que no llega a los dos millones y medio. Sin embargo, la cuestión se inscribe en unas coordenadas en las que tan importantes como las cifras globales para el conjunto regional son las referidas a las distintas partes de su territorio, pues uno de los aspectos más destacados del problema que nos ocupa es el de su amplia generalización espacial. Gráfico 1.2.1 Distribución de la población y de las Personas Mayores entre las provincias de Castilla y León 44 La situación de las Personas Mayores en Castilla y León ces En un primer desglose a escala provincial, cuyos aspectos más destacados se resumen en el cuadro 1.2.1. podemos observar, primeramente, que el reparto de la población anciana en cifras absolutas no hace sino reflejar los desequilibrios existentes en la distribución de los efectivos totales. Así, León, la provincia más poblada, alberga el mayor contingente de Personas Mayores, cuyo número casi alcanza las 120.000 personas; en cambio Soria, a pesar de ser, como veremos, una de las provincias más envejecidas tan solo alberga al 4,5% de los ancianos residentes en la Comunidad. Tal como se puede apreciar en el gráfico existe una correlación casi perfecta en la ordenación de las
no se caracterizan precisamente por su juventud, ya que cualquiera que sea el indicador observado, se constata que el conjunto de ciudades de esta comunidad autónoma supera al total nacional en cuanto al grado de envejecimiento alcanzado. Esa asociación medio rural-envejecimiento queda perfectamente ratificada si consideramos la información de forma más desglosada, pues, tal como se puede observar en el gráfico 1.2.4, en todos los grupos de municipios rurales se guarda una perfecta relación, inversamente proporcional, entre tamaño de municipio y el valor de cualquiera de los indicadores de estructura por edad, de tal manera que hasta los 10.000 habitantes coincide perfectamente la ordenación por tamaños y la ordenación en función de los valores de tasa de vejez, índice de envejecimiento, edad media y edad mediana. Una coincidencia que, como comentaremos más adelante, no se mantiene en los municipios urbanos. Gráfico 1.2.4 Indicadores de la estructura por edad en los distintos tipos de municipios de Castilla y León. Año 1999 51 En envejecimiento como rasgo demográfico fundamental de Castilla y León Tasa de vejez Índice de envejecimiento Edad media Edad mediana
Profundizando un poco más en estas cuestiones, no podemos por menos de resaltar la situación verdaderamente dramática que, desde el punto de vista estructural, manifiesta lo que podríamos llamar “el rural profundo”, englobando bajo esta denominación a todas las circunscripciones que no alcanzan el millar de residentes(6). En ellas los mayores representan, cuando menos el 31% de toda la población y, en el mejor de los casos, triplican en número a los jóvenes, con lo cual la media de edad está muy ligeramente por debajo de los 48 años, edad que ya han cumplido más de la mitad de los residentes en este tipo de núcleos. Sus pirámides aparecen completamente descoyuntadas, con una cúspide “hipertrofiada”, importantes déficit en la población adulta femenina (lo que dificulta tremendamente la recuperación demográfica), al tiempo que prácticamente carecen de base. En definitiva, unas estructuras que muestran, no ya la atonía, sino la agonía demográfica que padecen estos ámbitos. Sea como fuere, lo espectacular de las cifras relativas no nos debe hacer perder la perspectiva de su valor en cifras absolutas, ya que en ese “rural profundo” residen más de medio millón de castellanos y leoneses, de los cuales más de 170.000 son ancianos (7), es decir casi un tercio de los mayores residentes en Castilla y León (exactamente el 31,8%). Comprobamos, pues, hasta que punto una parte importante de nuestros ancianos sufre los inconvenientes de vivir en un mundo rural poco dinámico, en buena medida despoblado y con unos niveles dotacionales escasos y difíciles de instaurar por la ausencia de “masa crítica” suficiente. Al mismo tiempo, el conjunto de la población de este rural más profundo llega a presentar unas estructuras demográficas hasta tal punto descoyuntadas que dificultan en extremo acometer un proceso de revitalización demográfica a partir de sus propios efectivos. Por su parte, los núcleos rurales con mayor entidad presentan una situación estructural que, sin ser ni mucho menos satisfactoria, resulta algo más equilibrada o, mejor dicho, más en consonancia con los valores del conjunto regional. En cualquier caso, se puede detectar cómo dentro del “escalón superior” de los municipios rurales también se mantiene de forma estricta la mencionada relación “tamaño-envejecimiento”; como se puede apreciar en los gráficos mencionados, el primer grupo (1.001-2.000 habitantes) tiene unos valores sensiblemente superiores a los de la región, aunque por debajo de los calculados para el conjunto de los rurales, el conjunto de los municipios antes llamados “semi-urbanos” (2.001-10.000 habitantes), registra, en cambio, una estructura bastante menos envejecida. Ahora bien, de todos los tipos de municipios rurales es en estos últimos donde se puede detectar una mayor heterogeneidad de situaciones, ya que la visión de conjunto enmascara enormes diferencias. De un lado están aquellos situados en el área de influencia directa de las ciudades y cuya evolución responde, indudablemente, a una dinámica periurbana, a la que luego nos referiremos. Rasgos muy distintos encontra52 La situación de las Personas Mayores en Castilla y León ces (6) Obviamente, el concepto de “rural profundo” no va necesariamente ligado a un determinado número de habitantes, se trata, simplemente, de referirse a los municipios más inequívocamente rurales. (7) La cantidad que resulta de sumar todos los valores recogidos en el cuadro daría un total de 173.426 ancianos, que en realidad son más, pues, como dijimos, todos los municipios sin información son rurales y situados en los intervalos más bajos.
mos en los que desempeñan el papel de centros comarcales de servicios en unos contextos inequívocamente rurales. Éstos presentan, en general, un mayor envejecimiento, pues no escapan a los procesos de transformación estructural de su entorno. Ciertamente los valores son algo más atenuados y en ocasiones (poco frecuentes) pueden mostrar una trayectoria distinta en virtud de ciertas tendencias de redistribución demográfica intracomarcal; se trata, en definitiva, de un grupo heterogéneo en el que encontramos diversidad de elementos, lo cual explica su relativa juventud. Dentro de los ámbitos que hemos calificado como urbanos ya no se mantiene esa relación inversamente proporcional entre grado de envejecimiento y entidad demográfica. En el gráfico 1.2.4 podemos apreciar cómo las demarcaciones entre 10.001 y 20.000 residentes son los que presentan una mayor juventud. Cualquiera que sea el indicador considerado sus valores se sitúan por debajo de los del conjunto nacional, aunque sin detectarse diferencias muy considerables. Ello se debe a que en este tipo de núcleos es donde se concentra hoy día la mayor parte del crecimiento demográfico regional, debido, fundamentalmente a que un buen número de ellos se encuentran situados en el entorno inmediato de las mayores urbes de Castilla y León, habiendo alcanzado la categoría de urbanos gracias a los procesos de “descentralización” o “dispersión” operados desde aquéllas. Evidentemente, la mayor parte de los efectivos alojados son población adulto-joven en plena edad productiva, los cuales, aun no presentando, ni mucho menos, unos comportamientos reproductores claramente expansivos, hacen que el crecimiento vegetativo tenga también signo positivo. Ello explica que sus tasas de vejez no lleguen al 16,5%, que los índices de envejecimiento se sitúen muy ligeramente por encima de 1 y que las edades media y mediana sean, en números redondos, de 39 y 36 años respectivamente. Es bajo esta óptica explicativa como se comprende el hecho de que las mayores ciudades se encuentren en cifras próximas, aunque más elevadas. Durante mucho tiempo se han constituido en los núcleos más dinámicos de la región desde el punto de vista demográfico, han protagonizado crecimientos espectaculares y en ellos la transformación estructural se deja sentir claramente cuando a una intensísima regresión por la base, propia de los comportamientos reproductores restrictivos, se unen dos procesos de movilidad residencial. Por una parte, la pérdida de población adulto-joven que se dirige a los municipios próximos donde la pueden encontrar otros tipos de residencia o, simplemente, viviendas a un precio más asequible. De otro lado se registra una importante acumulación de ancianos, integrados no sólo por las generaciones ya urbanas, que ascienden hacia la cúspide de la pirámide, sino también por otros que ahora se trasladan, buscando “el refugio”, bien de sus familias o bien de unos servicios sociales inexistentes o insuficientes en sus lugares de origen. Todo ello explica que sus índices de envejecimiento, así como sus edades media y mediana sean los mayores de todos los intervalos de municipios urbanos, aunque no ocurre lo mismo con su tasa de vejez , debido a la importante proporción que representan los adultos-jóvenes, nacidos en las últimas fases de apreciable crecimiento urbano, buena parte de los cuales aún no se han emancipado. Los otros intervalos incluidos en la categoría de urbanos presentan, en líneas generales una situación intermedia entre los dos descritos, se trata, en general las capitales de provincia menos dinámicas, en las cuales se dejan sentir los procesos de transformación estructural generales, pero sin adquirir gran entidad las dinámicas des53 En envejecimiento como rasgo demográfico fundamental de Castilla y León
critas para las mayores aglomeraciones de la región. En cualquier caso, la entidad que, dentro del conjunto regional adquiere la población mayor residente en este tipo de circunscripciones adquiere un significado relativamente menor, ya que no llegan a representar el 15% del total, con lo que la este colectivo parece estar, en cierto modo, distribuido, sobre todo, en dos tipos de ámbitos, los núcleos rurales, por un lado y las mayores ciudades por otro, lo cual requerirá intervenciones de distinta naturaleza que atiendan las necesidades específicas de unos y otros. La realidad que acabamos de describir para el conjunto regional no responde a una situación homogénea en todas las provincias, sino que, junto a rasgos más o menos comunes existen otros que otorgan una cierta especificidad a cada una de las provincias y, en consecuencia, exigirán la adopción de una estrategia diferente, adaptada a las necesidades de cada una de estas demarcaciones. Así, en una consideración más detallada a escala provincial hemos de apuntar como aspecto generalizado y notorio el hecho de que ese mayor envejecimiento rural resaltado para el conjunto de la región se cumple de forma nítida en todas y cada una de las provincias castellanas y leonesas. Gráfico 1.2.5 Tasa de vejez según tipo de municipio. 1999 54 La situación de las Personas Mayores en Castilla y León ces Cierto es que ello no constituye ninguna excepción, ya que ocurre lo mismo en la práctica totalidad de las provincias españolas; ahora bien, lo que llama la atención en la nuestra es la amplitud de esos contrastes. Ello manifiestan las diferencias entre las tasas de vejez urbanas y rurales, reflejadas en el gráfico 1.2.5, donde podemos apreciar claramente cómo esos desajustes alcanzan una gran magnitud en la práctica totalidad de las provincias, y sólo la menos envejecida (Valladolid) presenta unas diferencias rural-urbano en este indicador que son similares a las del conjunto espa-
ñol. Podemos afirmar, en consecuencia, que ante todo predomina esa dicotomía entre los tipos de estructuras demográficas asociadas a los núcleos rurales frente a las registradas en las ciudades que, sin poder ser calificadas de jóvenes, presentan un menor descoyuntamiento. Esta disparidad campo-ciudad destaca incluso por encima de las diferencias interprovinciales. En efecto, siempre existe un mayor contraste rural-urbano dentro de una misma provincia que entre su medio rural o su medio urbano con respecto al mismo tipo de ámbitos de las otras provincias. Las afirmaciones anteriores no deben interpretarse, sin embargo, como la existencia de una situación de uniformidad en unos y otros tipos de espacios ya que unas y otras provincias tienen desiguales conformaciones demográficas, de tal manera que el grado de envejecimiento provincial no viene determinado por la situación concreta de uno u otro contexto, sino por la compleja intervención de múltiples elementos que son a la vez consecuencia y factor de las propias dinámicas territoriales. Por ello conviene detenerse, aunque sea brevemente en describir el panorama general que presentan las diferentes demarcaciones provinciales según su tipo de hábitat, resumiendo algunas de las principales conclusiones extraídas del análisis de la información a escala provincial. Las provincias más envejecidas de la región (Zamora, Soria y Ávila) tienen como rasgo común el acusadísimo contraste entre las estructuras demográficas rurales y urbanas, como prueba el hecho de que las tasas de vejez rurales son, al menos, doce puntos más altas que las registradas en el conjunto de sus ciudades, para superar incluso los 14 en el caso zamorano. Un contraste que, a su vez, se inserta en unas coordenadas de altos índices provinciales de ruralidad, ya que el porcentaje de población residente en municipios con menos de 10.000 habitantes supone, cuando menos, el 60% de los efectivos provinciales. Por tanto, las diferencias de matiz que existen entre estos tres casos de envejecimiento extremo vienen determinadas, sobre todo, por la propia evolución y características de sus ámbitos rurales. Ello explica el que Zamora figure, como ya dijimos, en los primeros puestos del ranking nacional, al revestir una gran significación esos ámbitos que hemos denominado “rural profundo”, pues más del 40% de sus efectivos residen en municipios que no superan el millar de habitantes. Unas características algo diferentes presenta la distribución de la población rural en Soria y Zamora, donde el tipo de núcleos rurales con mayor peso demográfico son los del umbral superior (2.000 a 10.000 residentes) que albergan, aproximadamente, un 43% de los efectivos rurales y más de la cuarta parte del total provincial. Un tipo de municipios que, si bien de forma genérica no se les puede calificar de dinámicos desde el punto de vista demográfico han sufrido de forma algo más atenuada esa transformación estructural y, al actuar en muchas ocasiones como centros comarcales de servicios, ofrecen, dentro de sus limitadas posibilidades, una mayor capacidad para retener población e incluso para capitalizar algunos procesos de redistribución intracomarcal. Un dinamismo que se detecta en mayor medida en determinadas áreas de la provincia de Ávila, cuyo ámbito rural es, en conjunto, el menos envejecido de estas tres provincias. Por su parte, el ámbito urbano, sin homogéneo, ofrece unas estructuras por edad menos contrastadas y su menor envejecimiento poco puede hacer para “dulcificar” la situación demográfica de estos tres conjuntos al tener un peso específico muy limitado, tanto desde el punto de vista demográfico como territorial, estando integrado tan 55 En envejecimiento como rasgo demográfico fundamental de Castilla y León
solo por cuatro municipios, Benavente y las tres capitales de provincia, de las cuales tan solo Zamora supera los 50.000 habitantes. Para concluir las reflexiones sobre este conjunto es obligado poner el acento en un dato que debe orientar cualquier actuación encaminada a mejorar la calidad de vida de los mayores en estas provincias. No se trata sólo de las demarcaciones más envejecidas de la región, sino de áreas donde la realidad social del envejecimiento resulta, si cabe, mucho más dura. Ello es así porque la inmensa mayoría de los mayores reside en núcleos rurales, donde las carencias dotacionales se hacen más patentes. Así, en Ávila más del 80% reside en municipios de menos de 10,000 habitantes, una cantidad que se reduce algo en Soria y Zamora, donde, no obstante, se supera el 70%. Así pues, al menos en estos tres casos queda bien patente la indisoluble y recíproca relación entre desarrollo rural y mejora de la calidad de vida de los mayores. En comentarios anteriores habíamos incluido otra provincia dentro del grupo de las más envejecidas, se trata de León, en este caso vimos que, a nivel general los valores, aparecen algo más atenuados. En cualquier caso, esa menor cuantía en los indicadores de debe, esencialmente a que, en este caso la importancia relativa de los ámbitos urbanos es algo mayor, ya que albergan al 54% de los residentes provinciales, tratándose, además, de la provincia en la cual existe un mayor número de ciudades aparte de la capital. Sin embargo, este conjunto no ofrece un grado de juventud equiparable al del conjunto urbano regional, sino que presenta un mayor envejecimiento, aspecto especialmente perceptible en la capital, que es de las cuatro mayores ciudades de la región aquélla en la que los indicadores alcanzan unos valores más elevados. Sin embargo, no es su ámbito urbano más envejecido que el conjunto urbano regional el responsable de que la provincia de León ocupe esa posición en el “ranking de envejecimiento” castellano y leonés; realmente, la clave se encuentra en la importancia de su espacio rural. Si en porcentaje respecto al total provincial su importancia es apreciable (el 46% de los leoneses), aún más indiscutible lo es en cifras absolutas, ya que se trata de la única provincia en la que los habitantes del campo superan las dos centenas de miles. Pero el medio rural leonés no sólo es el más numeroso, sino también uno de los que presentan las estructuras demográficas más alteradas dentro de nuestra Comunidad Autónoma, con valores no muy alejados de los que se registran en esas tres provincias de envejecimiento extremo. Una afirmación que podría resultar sorprendente si tenemos en cuenta que más del 40% de los rurales viven en municipios situados en el intervalo superior (2.000 a 10.000 hab.) y que, en total, casi las tres cuartas partes residen en municipios con más de un millar de almas. Sin embargo, ello no nos debe hacer pensar que son habitantes de centros comarcales de servicios o de núcleos relativamente dinámicos, ya que es en esta provincia donde se encuentra más clara y extensamente representado el tipo de poblamiento disperso y esas demarcaciones administrativas son, en realidad, un agregado de múltiples (a veces varias decenas) de entidades con unos rasgos generales de rural profundo. No resulta pues extrañó que, pese la mayor presencia de ciudades, casi el 57% de los mayores leoneses resida en un medio rural en el que aparecen acentuados los inconvenientes derivados de la dispersión, con lo que la propia distribución espacial de este colectivo reclama actuaciones específicas, altamente “territorializadas”, si no se quiere relegar al abandono al mayor contingente de mayores rurales de la región. 56 La situación de las Personas Mayores en Castilla y León ces
Otro grupo de provincias es aquél al que en consideraciones anteriores habíamos situado en una posición intermedia dentro del contexto regional (Burgos, Palencia, Salamanca y Segovia); en ellas los rasgos demográficos vinculados a la configuración del poblamiento son variados y, en consecuencia, las claves explicativas son distintas para unas y otras. Entre ellas las que presentan una mayor similitud son las de Palencia y Segovia, ya que se trata de circunscripciones en las que el significado de los efectivos urbanos es bastante reducido. En ambos casos esa población urbana esta constituida sólo por los residentes en las capitales, que representan un 45% del total provincial en el caso palentino y un 37% en el caso segoviano (8), por lo que se puede afirmar que son demarcaciones relativamente poco urbanizadas dentro del contexto regional. Además, estas ciudades no destacan especialmente por alto grado de juventud, pues sus pirámides no difieren sustancialmente de las registradas en otras de su mismo tamaño, en consonancia con lo que ocurre, a grandes rasgos, en todo el ámbito urbano de Castilla y León. Por consiguiente, lo que otorga un carácter menos envejecido a estas dos provincias son los rasgos demográficos de su medio rural, que, considerado en conjunto, presenta una menor alteración de sus estructuras. En efecto, siempre se detecta un menor grado de envejecimiento rural en estas dos provincias que en el conjunto rural castellano y leonés, cualquiera que sea el indicador utilizado. Simplificando un poco las cosas, podemos afirmar que ello se debe que una parte importante de los municipios segovianos y palentinos con menos de 10.000 habitantes presentan un mayor dinamismo socio-económico y, por tanto, demográfico, en buena medida vinculado a su localización, tanto en el contexto regional como nacional, tal como podremos constatar posteriormente, cuando procedamos a un análisis más detallado a escala municipal. En cierto modo, esta presencia de áreas dinámicas determina que buena parte de los efectivos rurales de estas dos provincias se concentren en los municipios más grandes de esta “categoría” (2.000 a 10.000 residentes), con una capacidad algo mayor para retener o incluso atraer población, atenuando, de alguna manera, los procesos conducentes a esa “agonía demográfica” a la que aludíamos al referirnos a otras provincias de la región. De este modo podemos comprender por qué el contraste campo-ciudad en lo concerniente a las estructuras por edad, es mucho menos acusado en Palencia y Segovia, donde las diferencias en las tasas de vejez de las ciudades con respecto a las de los pueblos no alcanzan ni siquiera los 9 puntos porcentuales. Sólo Valladolid presenta un menor desajuste en este aspecto. Ahora bien, este carácter “menos dramático” del envejecimiento rural palentino o segoviano no debe hacernos olvidar que en torno a 25.000 ancianos residen en cada uno de estos ámbitos y representan entre el 60 y el 70% de todos los mayores que viven en estas provincias, lo cual debe ser tenido muy en cuenta por parte de los responsables de la planificación de servicios sociales y asistenciales. Aunque con un grado de transformación estructural que, en conjunto, también puede ser calificado de “intermedio” en el contexto regional, la provincia de Salamanca, presenta rasgos bien diferenciados. Es cierto que se podría señalar un aspecto que la asemeja a las dos anteriores: ese carácter no excesivamente contrastado de las es57 En envejecimiento como rasgo demográfico fundamental de Castilla y León (8) Notése que en si bien en Palencia este porcentaje es ligeramente superior al detectado en provincias mucho más envejecidas, no ocurre lo mismo en Segovia, donde la entidad relativa de los urbanitas es incluso inferior a la registrado en Soria o Zamora.
tructuras rurales y urbanas, cuyas tasas de vejez registran una diferencia de sólo 8,15 puntos porcentuales. A esa relativa moderación del desajuste contribuye tanto la situación del ámbito rural como la de sus ámbitos urbanos. En lo concerniente al primero de ellos hemos de señalar que sus valores generales no son excesivamente representativos ya que, más que en ninguna otra provincia, resultan de la superposición de situaciones altamente contrastadas. En efecto, junto a unos espacios con rasgos demográficos propios del llamado “rural profundo”, altamente envejecidos y similares a los de otras provincias, encontramos otro conjunto de municipios que, aun siendo calificados de rurales por su número de habitantes, no lo son en absoluto, ya que tienen una dinámica completamente periurbana. Sólo así podemos explicarnos por qué el ámbito otrora llamado semiurbano (2.001 a 10.000 habitantes) registra unos indicadores de envejecimiento tan bajos, con una tasa de vejez de apenas el 15%, un Índice de Envejecimiento por debajo de 1 y unas edades media y mediana de 38 y 35 años respectivamente; valores todos ellos muy inferiores a los calculados para la población urbana salmantina. Lo mismo podríamos decir el intervalo de 1.001 a 2.000 habitantes, en el que, aun abarcando una mayor diversidad de situaciones, también se detecta de forma apreciable la presencia de municipios con rasgos similares a los del grupo anteriormente descrito. Al lado de la importancia de las dinámicas periurbanas, hemos de señalar que las ciudades salmantinas no son precisamente de las más jóvenes de la región. Por un lado, Ciudad Rodrigo y Béjar no son núcleos que en la actualidad registren un gran dinamismo económico y demográfico, más bien todo lo contrario, habiendo experimentado en la última década mermas significativas en su número de habitantes. Por su parte, la capital charra presenta, junto con León, el mayor grado de envejecimiento entre las cuatro mayores ciudades de la región. Ahora bien, nos estamos refiriendo a una población urbana que ya presenta una mayor entidad relativa al representar prácticamente el 57% del total provincial. En definitiva, esta superposición de dinámicas y situaciones contribuyen a explicarnos las razones de esa situación intermedia que ocupa la provincia de Salamanca. En Burgos, la importancia y características de la población urbana son determinantes a la hora de configurar las estructuras provinciales en su conjunto. Aquí nos encontramos con uno de los más claros ejemplos de contraste rural-urbano. En efecto, el ámbito rural burgalés se configura como uno de los más envejecidos de la región, situándose en valores muy similares a los registrados en las provincias de Soria y Zamora. Este alto grado de transformación se debe a la relativa debilidad de los núcleos de mayor tamaño dentro de esta categoría (2.000 a 10.000 hab.) en los que reside tan solo el 30% de la población rural. Además, buena parte de ellos no responden a los rasgos de centro comarcal de servicios, con algo más de dinamismo, pues se trata, en muchos casos, de agregados de entidades menores en zonas de poblamiento disperso, similares a las ya mencionadas de León. Sus estructuras demográficas son más propias del llamado “rural profundo”, ya que dentro de esta categoría ninguna otra provincia presenta un grado de envejecimiento tan alto. A ello debemos añadir el apreciable significado de las categorías inferiores en el conjunto rural burgalés, ya que el 39% de sus efectivos residen en circunscripciones de hasta 500 personas y más del 60% lo hace en aquellas con menos de un millar. Se comprende, por tanto, ese alto grado de envejecimiento rural y la amplitud de las diferencias campo-ciudad en lo 58 La situación de las Personas Mayores en Castilla y León ces
concerniente a estructuras demográficas, un contraste reforzado por los rasgos que presenta la población urbana. Las ciudades de esta provincia (Aranda de Duero, Miranda de Ebro y Burgos) aparecen como uno de los conjuntos urbanos con mayor grado, pues cualquiera que sea el indicador utilizado sus valores se encuentran siempre por debajo del los de ámbito urbano de Castilla y León considerado globalmente. Cierto es que las diferencias no son muy elevadas pero tal posición contribuye a acentuar ese contraste. Y es, precisamente la juventud y sobre todo el peso específico de los urbanitas en el conjunto provincial lo que determina la posición de Burgos como la segunda provincia más joven de la región, toda vez que casi los dos tercios de sus residentes lo hacen en ámbitos con estructuras menos transformadas. Incluso si acotamos la observación a las personas de 65 y más años podemos constatar que entre ellas ya son mayoría los habitantes de las ciudades, lo cual no se produce en ninguna de las demarcaciones a las que hemos aludido anteriormente. La provincia menos envejecida es, como ya dijimos, Valladolid. Aquí los rasgos generales vienen determinados, indudablemente por la importancia de su población urbana, que en tan solo tres municipios (Valladolid, Laguna de Duero y Medina del Campo) alberga más de 350.000 residentes que representan prácticamente el 72% de los efectivos provinciales, reuniendo la capital cerca de los dos tercios (64,7%). Un conjunto urbano que, además, registra unas cotas de envejecimiento relativamente moderadas. Valladolid, es, junto con Burgos, el más joven de los cuatro grandes núcleos castellanos y leoneses, al tiempo que los otros dos también registran los valores más bajos de la región dentro de su categoría, sobre todo Laguna de Duero, que absorbe buena parte del crecimiento demográfico de la capital, lo cual determina que su tasa de vejez sea del 5,4% y su índice de envejecimiento de 0,3. Ello hace que este municipio del área metropolitana de Valladolid sea, sin duda, uno de los más jóvenes de la Comunidad Autónoma. Ahora bien, aun siendo determinante, la mayor juventud que presentan las estructuras demográfica de esta provincia no deriva sólo de la composición etaria de su población urbana, sino que, a diferencia de lo que ocurría en Burgos, también su entorno rural muestra una entidad relativa de los mayores mucho más atenuada, ya que si éstos representan el 27,7% de los rurales castellanos y leoneses, en el caso vallisoletano esta proporción se reduce al 21,1%; del mismo modo los índices de envejecimiento son de 2,52 y 1,67 respectivamente. Por otra parte, si examinamos detenidamente los datos, podremos constatar que son excepcionales los casos referidos a las distintas categorías de municipios en los que Valladolid no aparece en último lugar. Ese carácter de medio rural relativamente menos envejecido viene determinado debe vincularse a la localización relativa que presenta este ámbito dentro del contexto regional, donde siempre existe una mayor proximidad a núcleos o ejes de dinamismo socio-económico, lo cual ha atenuado, en cierta medida, el impacto de los procesos conducentes a un envejecimiento extremo. Una importancia de la “posición relativa” que debe ser realzada, ya que no es la pertenencia a una u otra provincia sino la pertenencia a uno u otro tipo de espacios lo que incide en la conformación de las estructuras demográficas, como trataremos de poner de manifiesto a través de un análisis desglosado a escala municipal. 59 En envejecimiento como rasgo demográfico fundamental de Castilla y León
Para la realización de este análisis, desde una perspectiva más “territorializada”, se ha procedido a la elaboración de una cartografía temática a escala municipal, en ella se han representado los valores de tres indicadores distintos: la Tasa de Vejez, el Índice de Envejecimiento y la Edad Media; no obstante, en la confección de los tres mapas se han seguido idénticos criterios de discretización. De este modo, en el establecimiento de los distintos intervalos representados se han tomado como referencia los valores que cada uno de los indicadores alcanza, tanto a nivel nacional como regional, distinguiéndose tres grupos de municipios: los que se encuentran por debajo de la media nacional, que podríamos calificar como de bajo nivel de envejecimiento, los que se encuentran entre la media nacional y la media regional o áreas de envejecimiento moderado, y aquellos otros que superan la media regional, que denominaremos áreas de acusado envejecimiento. Un primer vistazo a los tres mapas nos permite apreciar que la toma en consideración de uno u otro indicador es absolutamente indiferente para apreciar las realidades que nosotros queremos mostrar aquí, ya que las figuras resultantes son prácticamente idénticas en lo que a la distribución de las tramas se refiere, con lo cual la calificación en cuanto al grado de envejecimiento atribuida a los distintos espacios será la misma con independencia de la variable que tengamos en cuenta, dicho de otro modo, las conclusiones extraídas a partir de la contemplación de uno otro mapa han de ser, necesariamente, idénticas. Mapa 1 Tasa de vejez en los municipios de Castilla y León. 1999 60 La situación de las Personas Mayores en Castilla y León ces Sin datos o comunales Menos de 16,76 16,76 a 21,92 21,92 y más Población de 65 y más años (porcentaje respecto al total de la población) Fuente: INE. Revisión del Padrón Municipal de Habitantes a 1 de enero de 1999.
Unos desequilibrios muy acusados que se producen siempre a favor de las mujeres, dada la mayor esperanza de vida de que disfrutan. Tal como podemos constatar en el gráfico 1.3.1, dentro del colectivo de personas con 65 y más años hay en Castilla y León unos 76 hombres por cada 100 mujeres, presentando un desequilibrio algo menos acusado que en el conjunto nacional, donde esta relación es de 72-100. Sin embargo, estos valores generales no sirven para caracterizar a todo el colectivo, toda vez que, al ser la desigual esperanza de vida la principal causa del desequilibrio, éste se incrementa progresivamente a media que avanza la edad. En el grupo de 65-69 años el Índice de Envejecimiento se encuentra en torno a 0,9, ligeramente por encima en el caso Español y ligeramente por debajo en nuestra Comunidad Autónoma. Unos valores que se van reduciendo hasta mostrar en el último de los grupos (85 y más años) un predomino abrumador de las mujeres, que son poco menos del doble que de los hombres en Castilla y León y duplican holgadamente a los varones en el total nacional. Si hemos dicho que la mayor esperanza de vida femenina se configura como la principal explicación de la desigual importancia de uno y otro género, podría llamar la atención el hecho de que la población castellana y leonesa, mucho más envejecida (y mucho más sobre envejecida, como veremos) presente una mayor masculinización que el conjunto español. La explicación a esto hay que buscarla en una serie de procesos, vinculados principalmente a la movilidad espacial, que han reforzado o atenuado, según los casos, esa tendencia al desequilibrio. Concretamente, en la Comunidad castellana y leonesa, la importancia y sobre todo la continuidad de la emigración femenina que abandona el medio rural, donde no encuentra perspectivas de futuro, ha determinado masculinización relativamente importante no sólo de la población regional sino también de nuestros mayores. Unas diferencias que tienen unas claras perspectivas de agrandarse en un futuro próximo, ya que, con independencia de que pueda ser convergente la evolución de la esperanza de vida, las generaciones que van a entrar en la “Tercera Edad” en años venideros presentan en nuestra región un claro desequilibrio por sexos a favor de los hombres, lo que “compensara” los efectos de la mayor longevidad femenina, tal como se puede apreciar en el gráfico 1.3.2. 67 En envejecimiento como rasgo demográfico fundamental de Castilla y León Gráfico 1.3.2 Índice de masculinidad por edad
Gráfico 1.3.3 Índice de masculinidad en las Comunidades Autóomas españolas 68 La situación de las Personas Mayores en Castilla y León ces Población total. 1999 Personas Mayores. 1999 A través de las imágenes del gráfico 1.3.3, tratamos de mostrar que no se puede vincular directamente la importancia del envejecimiento y el grado de feminización de las sociedades, es más, podemos encontrar niveles de masculinización similares en comunidades con muy desigual grado de juventud, como ocurre en el caso de Murcia y Castilla y León o Galicia y Madrid. Así pues, la “jerarquía” establecida en cuanto al grado de transformación de la estructura por edades no se corresponde con la ordenación según el Índice de masculinidad. Es más, si comparamos lo que ocurre en el total de efectivos y en el grupo de ancianos, podemos apreciar cómo no existe una correspondencia entre las regiones de mayores índices a nivel global con aquéllas otras en los que los ancianos presentan una distribución por sexos relativamente masculinizada, tal como se puede apreciar comparando las dos imágenes del gráfico. En cualquier caso, estos valores globales no pueden ser considerados sin más, sino que resulta imprescindible una consideración “territorializada” de estas características para poder llevar a cabo una planificación adecuada. En una consideración a escala provinciales aprecian algunas diferencias, aunque no excesivamente acusadas, pues los índices de masculinidad tienen oscilaciones relativamente reducidas, tanto el referido a las Personas Mayores como el que comprende al total de la población, situándose en el primer caso entre 0,95 de Salamanca y el 1,01 de Ávila, mientras que en el segundo varía entre 0,72 de Palencia y el 0,81 de Ávila. Este desglose provincial nos permite constatar que esa mayor “masculinización” de la sociedad castellana y leonesa con respecto al total nacional responde a una cierta generalización espacial del fenómeno, pues la mayor parte de las provincias se encuentran en por encima de los valores globales del país, sobre todo si tenemos en cuenta
exclusivamente al colectivo de mayores, pues tan sólo la provincia de Palencia, la de menos presencia masculina entre los ancianos, registra valores similares a los de España, tal como se puede observar en el gráfico 1.3.4. La comparación entre las dos imágenes del gráfico 1.3.4 no parece mostrar una correlación clara entre los resultados de observar la población total y los ancianos, al igual que señalábamos al relacionar con la nuestra el resto de las Comunidades Autónomas, incluso podríamos afirmar que la “jerarquía” en cuanto al Índice de Masculinidad global tampoco ofrece ninguna concordancia con la comentada al hablar de la estructura por edades, como prueba el hecho de que dos provincias tan dispares como Valladolid y Zamora, presenten valores relativamente próximos o que las menos feminizadas sean Ávila y Burgos, que presentan muy desigual grado de envejecimiento. Ahora bien si centramos la observación en el colectivo que nos ocupa si que podemos apuntar apreciar cómo las tres provincias con mayor grado de envejecimiento son las que registran un mayor índice de masculinidad, aunque no se ordenan de igual forma. Parece pues que, al menos en cierta medida, los mismos fenómenos migratorios, que han sido determinantes en el proceso de envejecimiento castellano y leonés, han conducido a que no exista en la cúspide de la pirámide un desequilibrio tan acusado entre hombres y mujeres. Ahora bien, el análisis a escala provincial no permite extraer conclusiones significativas, ya que debe tenerse en cuenta que en unas y otras se superponen ámbitos de diferentes características que son las que, en definitiva, introducen modificaciones considerables. Realmente, cómo se manifiestan con claridad los resultados de los procesos que han actuado sobre las estructuras es a través del análisis en función del tipo de municipios, cuyos resultados se han reflejado en las imágenes del gráfico 1.3.5. 69 En envejecimiento como rasgo demográfico fundamental de Castilla y León Población total. 1999 Personas Mayores. 1999 Gráfico 1.3.4 Índice de masculinidad en las provincias de Castilla y León
Gráfico 1.3.5 Índices de masculinidad según tamaño de los municipios 70 La situación de las Personas Mayores en Castilla y León ces Población total. 1999 Personas Mayores. 1999 Vemos, pues, que tanto a nivel global como centrándonos en el colectivo que nos ocupa, se establece una clara correlación entre el tamaño de los municipios y el carácter más o menos desequilibrado de la estructura por sexos. La incapacidad retener población de los municipios rurales, que ha determinado su altísimo nivel de envejecimiento, se ha dejado sentir de forma mucho más clara entre las mujeres que eran las que menores perspectivas de futuro podrían tener en estos ámbitos, al tiempo que, en buena parte de los casos, su salida del medio rural no ha estado tan estrictamente vinculada a las posibilidades ofrecidas por el mercado de trabajo en los lugares de destino, habiendo sido ellas quienes, de forma mayoritaria, han dado continuidad al éxodo rural en unas fases en las que ya no se producían intensos movimiento de redistribución espacial de la población a escala nacional. Esta y no otra razón explica por qué los municipios con menos de 10.000 habitantes tienen un Índice de Masculinidad igual o superior a uno. Por su parte, el grupo de 65 y más años, mantiene aun en el medio rural un claro predominio femenino, pero éste es mucho más atenuado que el previsible si no hubiesen tenido lugar los fenómenos comentados. Todo lo contrario sucede en los ámbitos urbanos, que habitualmente han asistido a una inmigración femenina, lo que ha conseguido atenuar esa contundencia del predominio de las mujeres en los grupos de edad más altos. Es más, aunque no dispongamos de datos concluyentes, a la espera de los resultados del Censo de 2001, podemos afirmar que en estas edades también se produce una movilidad diferencial por sexo, siendo las féminas rurales las que en mayor proporción se dirigen a los centros urbanos en las últimas etapas de su vida. Tal como se puede apreciar en el gráfico 1.3.6, y al igual que ocurría con el conjunto de Castilla y León con respecto al total nacional, las divergencias entre los ámbitos rurales y urbanos parece que van a acentuarse en los próximos años a tenor de la estructura por sexo que presentan los grupos de adultos en uno y otro tipo de espacios.
Igualmente, a través de esta representación, podemos constatar cómo el importante peso específico de los efectivos rurales contribuye, en buena medida a configurar los rasgos que diferencian a nuestra Comunidad Autónoma del conjunto nacional. Así pues, dentro de un contexto de clara feminización de la población mayor, se debe la relativa abundancia de hombres en el medio rural y la amplísima sobre representación de las mujeres en las ciudades son elementos que ahora y en un futuro próximo deben ser tenidos en cuenta de cara a la planificación de los servicios sociales, ya que, si bien gran parte de las necesidades son coincidentes, sobre todo en el caso de los más ancianos, se deberán tener en cuenta no sólo las especificidades en asistencia sanitaria, sino también algunas cuestiones referidas a servicios estrictamente sociales. Por ejemplo, en el caso de los hombres es mucho más importante la demanda de lo que podríamos llamar “servicios de apoyo doméstico” (18), que, por lo señalado antes, deberán ser prestados en un medio rural donde la dispersión de la población hace más difícil realizar una oferta amplia y sistemática. En suma, pues, en lo concerniente a las implicaciones derivadas de la estructura por sexos resulta determinante conocer las características de los distintos espacios, cuyas desigualdades tienen una mayor importancia que las diferencias a escala provincial, al igual que hemos señalado para el caso del envejecimiento en general. Por ello no hemos realizado un análisis detenido a escala provincial sobre esta cuestión y nos limitamos, simplemente a consignar los datos en el cuadro 1.3.1, a través de cuya información se puede constatar cómo, al menos en principio, no parece existir una correlación importante entre la estructura por sexos, (ya sea de la población total ya sea de los ancianos) y el grado de envejecimiento descrito para las provincias, tanto en lo que se refiere al ámbito rural como al ámbito urbano. 71 En envejecimiento como rasgo demográfico fundamental de Castilla y León (18) No sólo nos referimos a la conocida “ayuda a domicilio”, sino también a otra serie de “apoyos”, tal como, lavandería, comedores, etc. para personas que, por diversas circunstancias, no accedan a este tipo de prestación. Gráfico 1.3.6 Índice de masculinidad por edad. 1999
Cuadro 1.3.1 Índice de masculinidad en las provincias de Castilla y León según tipo de municipios. 1999 Municipios Rurales Municipios Urbanos Total provincial Pob. Total Mayores P,ob. Total Mayores Pob. Total Mayores Ávila 1,04 0,84 0,93 0,69 1,01 0,81 Burgos 1,11 0,84 0,95 0,69 1,00 0,76 León 1,01 0,79 0,91 0,72 0,96 0,76 Palencia 1,03 0,75 0,91 0,65 0,98 0,71 Salamanca 1,03 0,84 0,89 0,67 0,95 0,75 Segovia 1,05 0,83 0,92 0,67 1,00 0,78 Soria 1,05 0,84 0,91 0,71 1,00 0,81 Valladolid 1,04 0,82 0,93 0,69 0,96 0,73 Zamora 1,02 0,82 0,91 0,71 0,97 0,79 C. y León 1,04 0,81 0,92 0,69 0,97 0,76 Fuente: INE. Revisión del Padrón Municipal de Habitantes a 1 de enero de 1999. En suma, pues, se ha podido constatar la existencia de unas diferencias apreciables en cuanto a las características de género, tanto en la población total como en la población mayor, en la cual el predominio habitual y contundente de las mujeres se ha visto atenuado considerablemente debido al carácter selectivo de los procesos de abandono, que al igual que en otras muchas cuestiones ha determinado los rasgos estructurales de la población castellana y leonesa, pero sobre todo de sus ámbitos rurales que conforman la inmensa mayoría del territorio y albergan también a una mayoría de los ancianos residentes en la región. Ahora bien, tanto o más importante que la composición por sexo resulta la propia distribución por edad de este colectivo, lo cual contribuirá a realzar aún más la gravedad y el alcance del proceso de envejecimiento en nuestra Comunidad Autónoma. 1.3.2. Envejecimiento del envejecimiento Gráfico 1.3.7 Distribución por grupos de edad de la población de 65 y más años. 1999 72 La situación de las Personas Mayores en Castilla y León ces
Las implicaciones de toda índole que van aparejadas al proceso de envejecimiento demográfico, cuya importancia general ya hemos descrito, se ven agravadas si nos detenemos a observar la composición etaria de este colectivo en nuestra Comunidad Autónoma, que además de destacar por su envejecimiento global también despunta porque sus ancianos de más edad tienen mayor preponderancia. En efecto, un simple vistazo al gráfico 1.3.7 nos muestra cómo en Castilla y León el porcentaje de los “ancianos más jóvenes” es sensiblemente inferior al registrado para el conjunto nacional, mientras que nuestra Comunidad tiene mayor representación en el resto de los grupos, destacando especialmente las diferencias en el que corresponde a la cúspide de la pirámide (85 y más años). De este modo las nueve provincias de la región contaban, según datos de 1999, nada menos que con 136.333 personas al menos octogenarias lo que supone el 9% de los residentes en España (19). Este carácter de “envejecimiento envejecido” se pone muy claramente de manifiesto a través de algunos indicadores muy elementales, entre ellos hemos seleccionado cuatro que consideramos suficientemente ilustrativos: —Porcentaje de Octogenarios: expresa, en tantos por cien, el número de personas de 80 y más años con respecto al total de población. —Tasa de sobreenvejecimiento: es el porcentaje que representan las personas de 80 y más años con respecto al total de ancianos (65 y más años). —Índice de sobreenvejecimiento: es la relación por cociente entre los dos grupos de edad extremos dentro de la población anciana (85 y más dividido entre 6569 años). —Edad Media de las Personas Mayores: es la media aritmética del número de años vividos por todas las personas con 65 y más años (20). En el cuadro 1.3.2 hemos consignado el valor de estos indicadores, tanto para Castilla y León como para el total nacional en dos fechas distintas. Ciertamente, en este caso las diferencias no son tan espectaculares como las detectadas en el análisis global de la estructura por edades; sin embargo, debemos tener en cuenta que estamos restringiendo la observación a un grupo minoritario y en ningún caso los desajustes pueden ser demasiado grandes. Sea como fuere, queda claro que nuestra región no sólo tiene, en proporción muchas más Personas Mayores, sino también que éstas son de más edad, pues cualquiera que sea el indicador observado sus valores siempre superan a los del conjunto del país. Por otra parte, si nos fijamos en las dos últimas columnas del cuadro 1.2.3, nos damos cuenta de que estas diferencias han tendido a agrandarse a lo largo de los últimos años, pues al medir, en términos porcentuales, el desajuste existente entre los valores castellanos y leoneses y los valores españoles, siempre las cifras consignadas para 1999 son superiores a las extraídas de los datos 73 En envejecimiento como rasgo demográfico fundamental de Castilla y León (19) Recuérdese que Castilla y León cuenta con el 6,2% de la población total y con el 8,1% de los mayores residentes en España. (20) Al igual que para el calculo de la Edad Media de toda la población, se considera que el grupo de 85 y más años ha vivido una media de 90 años (cifra que se aproxima mucho más a la realidad que si considerásemos a este último grupo como un grupo cerrado y le atribuyésemos una media de edad de 87,5 años.
de 1996. Así pues, Castilla y León está considerablemente más sobre envejecida que el conjunto nacional y además este proceso se produce con mayor intensidad en nuestra región, que, previsiblemente, verá incrementado a buen ritmo el número de personas con mayor edad, reforzando su posición de región envejecida en el contexto nacional, toda vez, como se puede comprobar a través de las pirámides recogidas al principio del capítulo, las actuales generaciones de sexagenarios y septuagenarios son relativamente numerosas y, en cualquier caso, tienen un peso específico muy superior al que se observa a escala de todo el país. Cuadro1.3.2 Indicadores de estructura por edad de la población anciana Diferencias entre Tipo de indicador Castilla y León Total Nacional Castilla y León y el Total Nacional 1996 1999 1996 1999 1996 1999 Porcentaje de Octogenarios 5,02 5,48 3,47 3,77 44,68% 45,32% Tasa de Sobreenvejecimiento 24,62 25,00 22,21 22,49 10,86% 11,14% Índice de Sobreenvejecimiento 0,37 0,43 0,29 0,33 24,98% 30,55% Edad Media de los Mayores 75,19 75,51 74,73 74,94 0,61% 0,76% Fuente: INE. Revisión del Padrón Municipal de habitantes a 1 de enero de 1999. No sólo la comparación con los valores globales españoles enfatizan la situación de sobre envejecimiento de esta Comunidad; ello queda mucho más claro si echamos un vistazo al panorama que ofrecen las distintas circunscripciones autónomas que componen el Estado Español. Para ello se han confeccionado las figuras que integran el gráfico 1.3.8, en las que se representa el valor que alcanzan en todas y cada una de las Comunidades Autónomas (así como en el total nacional) los indicadores antes descritos. A través de estas ilustraciones, comparándolas con las del gráfico 1.1.2. constatamos cómo, si bien se mantienen las líneas maestras trazadas al describir globalmente el envejecimiento, se producen algunas modificaciones significativas en la “ordenación” de las comunidades autónomas, derivadas de los rasgos específicos de la población anciana. En lo concerniente a nuestra Comunidad Autónoma, podemos apreciar un claro reforzamiento de esa posición de dudoso privilegio en el panorama demográfico español; en ella el “envejecimiento del envejecimiento” alcanza también sus máximas cotas, hasta el punto de ocupar claramente la primera posición en tres de los cuatro indicadores considerados, tan solo superada por Galicia, en la Tasa de sobreenvejecimiento, aunque con valores prácticamente idénticos. Ello se traduce en que contamos con un número de personas en el tramo superior de la pirámide muy similar al registrado en otras regiones que nos superan con mucho en el número total de habitantes. En definitiva, al igual que señalábamos al hablar de la distribución espacial del envejecimiento el análisis de la composición etaria de la población anciana viene a revelar que estos procesos de cambio estructural tienen unas implicaciones mucho 74 La situación de las Personas Mayores en Castilla y León ces
más gravosas sobre el conjunto de la sociedad en el caso castellano y leonés que en la mayor parte de las regiones españolas, por lo que la intensidad de las acciones deberá ser mucho más acusada, máxime si tenemos en cuenta las desigualdades que existen en el sobreenvejecimiento desde una óptica territorial. En un primer desglose a escala provincial, podemos apreciar cómo, en buena parte de los casos, los indicadores de estructura por edad referidos a las Personas Mayores muestran una cierta correlación entre los grados de envejecimiento y sobreenvejecimiento en las distintas provincias. Esto se percibe con mayor nitidez en el porcentaje de octogenarios, ya que relaciona este grupo con la población total. En el resto de los indicadores, para cuyo cálculo sólo interviene la población mayor, se producen variaciones más significativas, que modifican, en algunos aspectos el panorama descrito al principio del capítulo. En este sentido, la “variación” más destacable en lo que se re75 En envejecimiento como rasgo demográfico fundamental de Castilla y León Gráfico 1.3.8 Indicadores de sobreenvejecimiento en las Comunidades Autónomas españolas. 1999 Porcentaje de octogenarios Tasa de sobreenvejecimiento Índice de sobreenvejecimiento Edad media de los Mayores
fiere a la dualidad envejecimiento-sobreenvejecimiento se produce en la provincia de León, a la cual habíamos incluido, aunque con ciertas particularidades, en un primer grupo de provincias más envejecidas; ello es debido a la importancia que en ella reviste en grupo de 65-69 años, que supera a la registrada en las demás, excepto Valladolid (la más joven de todas); ello contribuye reducir tanto el Índice de Sobreenvejecimiento como la Edad Media de los mayores. Por tanto, podemos afirmar que, en conjunto, el territorio leonés presenta un “envejecimiento joven”, lo que contribuye, en cierta medida, a atenuar las implicaciones socio-económicas de este proceso. Algo similar sucede en el caso abulense, que, en lo que se refiere a la edad de sus mayores, no destaca en el contexto regional tanto como lo hacía al considerar globalmente la estructura por edades; una modificación que, sin embargo, es mucho menos llamativa que la comentada para León. 76 La situación de las Personas Mayores en Castilla y León ces Gráfico 1.3.9 Indicadores de sobreenvejecimiento en las poblaciones de Castilla y León. 1999 Porcentaje de octogenarios Tasa de sobreenvejecimiento Índice de sobreenvejecimiento Edad media de los Mayores
vejecer en España (4), que plasma la realidad española como aportación al conocimiento del envejecimiento en el mundo. El contenido del informe, según las notas de la presentación, se centra “en las tendencias demográficas, las condiciones de vida de los jubilados y de todas las Personas Mayores, sus características económicas, sus actividades y su participación en la sociedad, sus formas de convivencia y la imagen y representaciones sociales de estas personas”. La Unión Europea ante las actuales tendencias demográficas (5), donde aumentan en todas las zonas la proporción de Personas Mayores de 65 años, ha dado prioridad en todas las políticas económicas y sociales comunitarias al tema del envejecimiento. El primer informe sobre la situación de la población europea dedicó un apartado a las repercusiones económicas y sociales y a los gastos de protección social de las Personas Mayores (6), una vez analizado en el Capítulo 2 (Evolución de las estructuras por edades) las pautas del proceso de las diferentes regiones de la Unión Europea. En el segundo informe, las alusiones a la vejez se enmascaran en la primera parte que relaciona población y mercado de trabajo. Los principales documentos de reflexión son las aportaciones de la Comisión Europea al Año Internacional de las Personas de Edad y la contribución a la Segunda Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento. La Comunicación de la Comisión, Hacia una Europa para todas las edades. Fomentar la prosperidad y la solidaridad entre las generaciones (7), buscaba estimular el debate y resaltar las implicaciones del envejecimiento con el empleo, la protección social, la salud y los servicios sociales, así como, proponer una estrategia sustentada en el fortalecimiento de la cooperación entre todos los actores y en la equidad entre las generaciones. Por su parte, la Comunicación de la Comisión, La respuesta de Europa al envejecimiento a escala mundial. Promover el progreso económico y social en un mundo en proceso de envejecimiento (8), aboga por la concienciación internacional para resolver los desafíos planteados por el avance de las Personas Mayores. 83 Características socio-económicas de los Mayores (4) ABELLÁN GARCÍA, A.; PÉREZ ORTIZ, L. y MIGUEL POLO, J.A. (2002): Envejecer en España. Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, Instituto de Migraciones y Servicios Sociales (IMSERSO), Colección Observatorio permanente de Mayores, núm. 8, Madrid. (5) COM (94) 595 final. La situación demográfica en la Unión Europea. Informe 1994. y COM (97) 361 final. Informe Demográfico, 1997. (6) El concepto de protección social para la Unión Europea implica todos los sistemas de transferencia colectiva concebidos para proteger a la gente contra los riesgos sociales. Las repercusiones de los cambios demográficos, por ejemplo la atención a los dependientes mayores de 65 años o las mudanzas en las pautas tradicionales de solidaridad entre las generaciones, constituyen un ámbito del sistema de la protección social y de la política social europea tratado en las siguientes comunicaciones: COM (95) 466 final. El futuro de la protección social: marco para un debate europeo. Bruselas, 31 de octubre de 1995. COM (97) 102 final. Modernización y mejora de la protección social en la Unión Europea. Bruselas, 12 de marzo de 1997. COM (1999) 347 final. Una estrategia concertada para modernizar la protección social. Bruselas, 14 de julio de 1999. (7) COM (1999) 221 final. Hacia una Europa para todas las edades. Fomentar la prosperidad y la solidaridad entre las generaciones. Bruselas, 21 de mayo de 1999. (8) COM (2002) 143 final. La respuesta de Europa al envejecimiento a escala mundial. Promover el progreso económico y social en un mundo en proceso de envejecimiento. Bruselas, 18 de marzo de 2002.
La estrategia integral europea ante los retos del envejecimiento se ha fraguado a partir de las conclusiones de los numerosos Consejos Europeos celebrados con motivo de las rotaciones presidencias de los países miembros; sin embargo, los derechos de los ancianos están articulados desde 1961 en la Carta Social Europea de Turín (9), con las referencias a la protección de la salud, a la seguridad social, a la asistencia social y médica y a los beneficios de los servicios sociales, y refrendados en la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea del año 2000. Posteriormente, la Unión Europea ha consolidado los avances en materia de empleo y prestaciones sociales con el Libro Verde y Blanco de la Política Social Europea (10). Pero es en el Consejo Europeo de Lisboa (23 y 24 de marzo del 2000) cuando se establece para la Unión Europea un nuevo objetivo estratégico de cara a la primera década del siglo XXI “convertirse en la economía basada en el conocimiento más competitiva y dinámica del mundo, capaz de crecer económicamente de manera sostenible con más y mejores empleos y con mayor cohesión social” (11).Además, inició el largo camino de modernización del modelo social europeo, prestando particular atención a la sostenibilidad de los sistemas de pensiones (12), con el fin de contribuir a esta economía basada en el conocimiento. Los tareas en este último campo consistían en la cooperación de los Estados a partir del intercambio de experiencias y buenas prácticas a través de las redes de la información (“nuevo método abierto de coordinación”) y la realización de un estudio sobre la evolución futura de la protección social. La aprobación de la Agenda Social Europea en el Consejo de Niza (del 7 al 10 de diciembre de 2000) supone profundizar en la modernización de la protección social y la asimilación de novedosas respuestas por parte de los Estados miembros al envejecimiento. La presidencia sueca en los Consejos Europeos de Estocolmo (23 y 24 de marzo de 2001), Gotemburgo (15 y 16 de junio de 2001) y Laeken (14 y 15 de diciembre de 2001) retomó la discusión sobre el objetivo estratégico de Lisboa, donde juega un papel trascendente la presión de los jubilados en los sistemas de seguridad social, los sistemas de asistencia sanitaria y la atención a los ancianos. Por este motivo, se insiste en la necesidad de un enfoque global para afrontar el envejecimiento de la sociedad europea y se apoya en tres principios para asegurar el mantenimiento a largo plazo de los sistemas de pensiones: mantener la capacidad de los sistemas de pensiones para cumplir sus objetivos sociales, garantizar la viabilidad financiera de los sistemas de pensiones y mejorar la capacidad de respuesta de los sis84 La situación de las Personas Mayores en Castilla y León ces (9) Instrumento de 29 de abril de 1980, por el que se ratifica la Carta Social Europea de 18 de octubre de 1961 (BOE núm. 153, de 26 de junio de 1980). (10) COM (93) 551 final. Libro Verde sobre Política Social Europea, Opciones para la Unión, Bruselas, 17 de noviembre de 1993. COM (94) 333 final. Libro Blanco. Política Social Europea. Un paso adelante para la Unión. Bruselas, 27 de julio de 1994. (11) El Consejo de Lisboa solicitó al Consejo y a la Comisión que presentaran un informe en que se evaluara la contribución de las finanzas públicas al crecimiento y al empleo: COM (2000) 846 final. La contribución de las finanzas públicas al crecimiento y al empleo: mayor calidad y sostenibilidad. Bruselas, 21 de diciembre de 2000. (12) El Consejo de Lisboa mandó al Grupo de Alto Nivel para la Modernización de la Protección Social preparar un estudio sobre la evolución futura de la protección social, prestando particular atención a la sostenibilidad de los sistemas de pensiones: COM (2000) 622 final. Evolución futura de la protección social desde una perspectiva a largo plazo: Pensiones seguras y viables, Bruselas, 11 de octubre de 2000.
temas de pensiones ante los cambios en las necesidades de la sociedad y de las personas (13). El Consejo Europeo de Laeken dejó pendiente el informe sobre la asistencia sanitaria y los cuidados a las personas de edad avanzada para consolidar el modelo social europeo. Finalmente, el Consejo Europeo de Barcelona (15 y 16 de marzo del 2002) avanza en el modelo social europeo, a partir de la Agenda Social Europea aprobada en Niza, con la recomendación de asegurar los regímenes de pensiones y las sugerencias del informe sobre la asistencia sanitaria y la asistencia a las personas de edad avanzada relacionada con la accesibilidad, la calidad y la sostenibilidad financiera (14). Cuadro 2.1 Planteamiento de la Unión Europea de cara al envejecimiento Desafíos Políticas 85 Características socio-económicas de los Mayores (13) El Consejo Europeo de Gotemburgo recomendó redactar un informe provisional para Laeken que definiera los objetivos y métodos de trabajo en el ámbito de las pensiones: COM (2001) 362 final. Apoyo a las estrategias nacionales para garantizar pensiones seguras y viables mediante un planteamiento integrado, Bruselas, 3 de julio de 2001. (14) COM (2001) 723 final. El futuro de la asistencia sanitaria y de la atención a las Personas Mayores: garantizar la accesibilidad, la calidad y la sostenibilidad financiera, Bruselas, 5 de diciembre de 2001. Hacer frente a los efectos económicos del envejecimiento a fin de preservar el crecimiento y el saneamiento de las finanzas públicas. Dar una respuesta adecuada al desafío que plantean el envejecimiento y la disminución de la mano de obra. Garantizar pensiones adecuadas, viables y adaptables. Garantizar el acceso a unos servicios sanitarios y a cuidados de larga duración de calidad asegurando la viabilidad financiera de los servicios. Aumentar la base de ingresos y reducir el coste de transferencias, elevando las tasas de empleo. Reducir la deuda pública. Abordar la reforma de los sistemas de pensiones a fin de permitir su mantenimiento y su viabilidad financiera. Potenciar el mantenimiento de la capacidad de trabajo y la empleabilidad de los trabajadores de más edad a través de medidas tales como la formación, la salud, la seguridad, la adaptación del lugar de trabajo y la definición de las tareas, la puesta a punto de tecnologías que faciliten el trabajo y una nueva ordenación de la jornada laboral. Ampliar las políticas activas en materia de empleo a los trabajadores de más edad. Coordinación de las políticas económicas. Cooperación comunitaria “método abierto de cooperación” sobre las pensiones: difundir ejemplos de mejores prácticas, lograr un mayor grado de convergencia y ayudar a los Estados miembros a elaborar sus políticas con arreglo a los objetivos comunitarios. Promoción de medidas que permitan mejorar la participación social, la atención, la realización personal y la dignidad de las Personas Mayores. Promoción de prácticas a favor del envejecimiento activo. Favorecer la asistencia no estructurada y ampliar la oferta de servicios estructurados de salud y asistencia. Avanzar en las tecnologías de ayuda y asistencia. Promover acciones de investigación destinadas a reforzar la calidad de vida, la independencia y la integración social de las personas de edad avanzada y a mejorar la calidad, la eficacia y la facilidad de uso de la oferta de asistencia y prestaciones sociales. Fuente: COM (2002) 143 final. La respuesta de Europa al envejecimiento a escala mundial. Promover el progreso económico y social en un mundo en proceso de envejecimiento. Bruselas, 18 de marzo de 2002.
Las ideas emanadas de las reuniones y de los informes para minimizar los efectos del envejecimiento en la Unión Europea se han ido incorporando al diálogo social, a las disposiciones normativas y a los planes sectoriales del Estado español que han desarrollado el mandato constitucional del artículo 50 “los poderes públicos garantizarán, mediante pensiones adecuadas y periódicamente actualizadas, la suficiencia económica durante la Tercera Edad. Asimismo, y con independencia de las obligaciones familiares, promoverán su bienestar mediante un sistema de servicios sociales que atenderán sus problemas específicos de salud, vivienda, cultura y ocio”. El bienestar social de los mayores descansa en la consolidación del Sistema de la Seguridad Social, con las reformas introducidas por el Pacto de Toledo (1995), el Acuerdo Social (1996) y el Acuerdo para la Mejora y el Desarrollo del Sistema de Protección Social (2001), y del Sistema Nacional de Salud. Los avances en la calidad de vida de las personas de edad durante la década de los noventa han quedado patentes en la evaluación de la planificación gerontológica estatal (15). La revisión del Plan Gerontológico estatal (1992-1997) ha marcado algunos ámbitos de intervención a incluir en el Plan Gerontológico para mayores (2000-2004), como por ejemplo, la prevención y el envejecimiento satisfactorio, la participación social, las pensiones y la atención a las Personas Mayores dependientes. Sin embargo, con la transferencia de competencias, la responsabilidad de los derechos sociales de la Tercera Edad recaen en las Comunidades Autónomas y en las entidades locales. La línea de trabajo reflejada en la normativa en vigor en Castilla y León en materia de servicios sociales (16) y en la planificación regional sectorial (17) para las Personas Mayores es la idea de la atención integral, a través de medidas globalizadoras desde una óptica sociosanitaria, que garanticen la calidad de vida de los mayores, desde la colaboración y coordinación con el sector público y privado, en especial sin ánimo de lucro, buscando siempre la calidad de los servicios con la máxima rentabilización de los recursos y sin olvidar el apoyo comunitario que requiere la unidad familiar. Con estas premisas se ha presentado a la opinión pública el anteproyecto de la Ley de Protección y Atención a las Personas Mayores de Castilla y León como marco normativo para mejorar los servicios sociales y, por tanto, avanzar en la calidad de vida de los ancianos. El conocimiento riguroso de las necesidades y demandas de las Personas Mayores en los aspectos cotidianos de la vida diaria permitirá a la administración regional garantizar la sostenibilidad de los derechos y evitar la exclusión social de este colectivo. Las implicaciones de las características socioeconómicas (18) son un buen 86 La situación de las Personas Mayores en Castilla y León ces (15) MIGUEL POLO, J.A. (1999): Informe de valoración del Plan Gerontológico estatal, 19921997. Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. Instituto de Migraciones y Servicios Sociales (IMSERSO). Colección Observatorio permanente de Mayores, núm. 1, Madrid. (16) Junta de Castilla y León (2001): Recopilación de legislación Autonómica en Materia de Servicios Sociales. Consejería de Sanidad y Bienestar Social. Valladolid. (17) Decreto 16/1998, de 29 de enero, por el que se aprueba el Plan de Atención Sociosanitaria de Castilla y León (BOCyL núm. 22, de 3 de febrero de 1998; Corrección de errores en BOCyL núm. 40, de 27 de febrero de 1998). Decreto 237/2000, de 16 de noviembre, por el que se aprueba el Plan Regional Sectorial para las Personas Mayores, 2000-2003 (BOCyL núm. 225, de 21 de noviembre 2000; Corrección de errores en BOCyL núm. 70, de 6 de abril de 2001). (18) Una visión amplia y variada de las características socioeconómicas de las Personas Mayores españolas está plasmada en los libros de ABELLÁN GARCÍA, A. (Coord.) (1992): Una
indicador para la puesta en práctica de futuras iniciativas más innovadoras en el campo residencial, financiero, asistencial y sanitario; sin embargo, en el caso de Castilla y León, hay que tener en cuenta las desigualdades provinciales en el grado de envejecimiento y las diferencias significativas entre el poblamiento rural y el medio urbano, como ya se ha puesto de manifiesto en el Capítulo 1. Las características residenciales están mostrando una brecha, cada vez más amplia, entre estos ámbitos territoriales. Por este motivo, nos interesa remarcar algunos matices de la situación de los ancianos en el medio rural en referencia a los diversos indicadores de las fuentes oficiales. La división regional en función del porcentaje de Personas Mayores de 65 años sobre el total de la población coloca a la provincia de Valladolid como la más joven, seguida de Burgos, Palencia, Salamanca y León y, por último, en el grupo de mayor envejecimiento se sitúan Avila, Soria y Zamora. La distribución geográfica de la población regional en el momento presente nos muestra una concentración en las capitales provinciales, en las áreas de influencia urbana y en los municipios más dinámicos frente a los grandes territorios vacíos identificados con las villas históricas semiurbanas y los pequeños términos municipales. El vaciamiento de amplios espacios de montaña y de llanura debido a los movimientos emigratorios, más acusado en las comarcas periféricas de los bordes serranos y de la raya hispano-lusa, ha provocado como consecuencia una sociedad rural profundamente envejecida (19). A esta caracterización contribuye el movimiento de retorno de los emigrantes jubilados que regresan en busca de tranquilidad y de acabar sus días en el pueblo que los vio nacer. 2.1. La estructura de los hogares y formas de convivencia El envejecimiento de la población española y, sobre todo, en Castilla y León ha generado unos cambios en las condiciones familiares y en las relaciones sociales. Los hogares españoles han sufrido una transformación en las últimas décadas del siglo XX(20) que han incidido en las dimensiones y en la estructura interna. Los resultados del In87 Características socio-económicas de los Mayores España que envejece. Universidad Hispanoamericana de Santa María de La Rábida, Granada; y de SENIORS ESPAÑOLES PARA LA COOPERACIÓN TÉCNICA (SECOT) (1995): Las actividades económicas de las Personas Mayores, Central Hispano, Madrid. (19) Los estudios más recientes sobre la población de Castilla y León resaltan el elevado y progresivo envejecimiento demográfico: LÓPEZ TRIGAL, L. (dir.) (1998): La población en el desarrollo de Castilla y León, Consejo Económico y Social de Castilla y León, Valladolid, p. 69; GARCÍA ZARZA, E. (1998): Geografía del envejecimiento. La Tercera Edad en Castilla y León, Junta de Castilla y León, Consejería de Sanidad y Bienestar Social, Salamanca, p. 44; y CABALLERO FERNÁNDEZ-RUFETE, P. (2002): “Población rural y estructuras demográficas en Castilla y León”. En: BLANCO MARTÍN, A. (ed.) Envejecimiento y mundo rural en Castilla y León, Fundación Encuentro, Madrid, p. 86. (20) El artículo de SÁNCHEZ VERA, A. (1996): “Tercera y cuarta edad en España desde la perspectiva de los hogares”, Revista Española de Investigaciones Sociológicas, núm. 73, Monográfico sobre sociología de la vejez, Centro de Investigaciones Sociológicas, Madrid, pp. 57-79, caracteriza los hogares de la Tercera Edad entre 1981 y 1991 con la Encuesta Socio-demográfica del Instituto Nacional de Estadística (1993).
forme sobre Consumo y Economía Familiar del 2002 de Caixa Catalunya (21) ponen de manifiesto el impacto socioeconómico de este segmento de la población con el aumento del número de hogares donde el sustentador principal (SP) rebasa los 65 años o más y la ganancia del peso de estos hogares sobre el total nacional. A comienzos de la década de los ochenta existían en España 2.494.500 hogares sustentados por Personas Mayores de 65 y más años, que representaban el 24,8% del total (10.074.200 hogares), y al inicio del nuevo siglo han pasado a ser 4.511.400, es decir, el 34,8% de los 13.184.726 del censo de hogares. Este incremento está estrechamente relacionado con el número de personas que alcanzan los 65 años y mantienen abierta la residencia familiar favorecido por el retraso de los jóvenes en fundar un hogar y por las mejores condiciones de vida de este sector de la población. Además, los hogares de los ancianos albergan 2,18 personas de media en contraposición a las 3,39 de media del resto de los hogares españoles. Este dato nos permite afirmar que los hogares de Personas Mayores son más reducidos en el número total de sus miembros y más pequeños que los hogares con un sustentador principal menor de 65 años. Las diferencias también se mantienen en la composición interna de los dos grupos. Los hogares de la Tercera Edad están formados mayoritariamente por personas en edad de jubilación con escaso número de adultos y de niños, mientras que, en las otras familias el colectivo de adultos y de niños tienen mayor. Las características de los hogares por Comunidades Autónomas no difieren de forma alarmante de la tónica nacional; sin embargo, si se observa un comportamiento distinto entre las comunidades septentrionales y las del sur del país. Una serie de regiones sobrepasan la media de miembros en los hogares de menos de 65 años, como Andalucía, Canarias, Cantabria, Castilla-La Mancha, Extremadura, Ceuta y Melilla, y su explicación se debe entre otras razones a las relativamente más elevadas tasas de natalidad y las repercusiones de la inmigración extranjera. Por otro lado, los hogares presididos por personas de 65 y más años tienen un mayor número de miembros que la media nacional en las Comunidades Autónomas de Andalucía, Asturias, Canarias, Cantabria, Galicia, País Vasco, Ceuta y Melilla, muchas de ellas en correspondencia con el mayor grado de envejecimiento. En el caso de Castilla y León, en ese mismo año 2001, existían 516.301 hogares con el sustentador principal < 65 años y donde se cobijaban 1.709.861 personas (tan sólo el 2,36% superaba los 65 años), por tanto, tenían 3,31 miembros de media. Los hogares con el sustentador principal de 65 años y más ascendían a 353.605 para 734.223 personas, el 73,16% en edad de jubilación estaba alojada en estos hogares, y arrojaba una media de ocupación de 2,07 individuos. Los primeros indicadores del análisis de la estructura de los hogares de Castilla y León están en sintonía con la visión nacional anterior porque crecen los hogares de Personas Mayores, con un menor número de sus miembros y un dominio en su composición de gente de 65 o más años (ver gráfico 2.1.1.). 88 La situación de las Personas Mayores en Castilla y León ces (21) CAIXA CATALUNYA (2002): Informe sobre Consumo y Economía Familiar, 2002, Barcelona. Los datos están tomados de la Encuesta Continua de Presupuestos Familiares que define el hogar como persona o conjunto de personas que ocupan en común una vivienda familiar principal, o parte de ella, y consumen y/o comparten alimentos y otros bienes con cargo a un mismo presupuesto.
Gráfico 2.1.1 Tipología de los hogares de Castilla y León. 2001 89 Características socio-económicas de los Mayores (22) Si tomamos como referencia de comparación el artículo de ABELLÁN GARCÍA, A.; FERNÁNDEZ-MAYORALAS, G.; RODRÍGUEZ RODRÍGUEZ, V. y ROJO PÉREZ, F. (1990): “El envejecimiento de la población española y sus características sociosanitarias”, Revista Estudios Geográficos, núm. 199-200, t. LI, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Madrid, p. 251, entre 1991 y el 2001 se ha agravado el fenómeno de la soledad. (23) IMSERSO (2001): Informe 2000. Las Personas Mayores en España. Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, Madrid, p. 16. Fuente: Caixa Catalunya (2002): Informe sobre consumo y economía familiar, 2002. La forma de convivencia más común de las Personas Mayores españolas es en pareja, generalmente con el cónyuge de similar edad o comparten el hogar con otros jubilados, y en menor número están con los hijos o con otros familiares. El tema más preocupante son las personas que viven solas en 1.291.676 hogares (22). A estas mismas conclusiones ha llegado el Instituto de Migraciones y Servicios Sociales (IMSERSO), en la publicación del Informe 2000. Las Personas Mayores en España (23), que además va más allá al calificar los contactos del colectivo con nietos y familiares como satisfactorios porque han variado las exigencias de las relaciones sociales y se han modificado las pautas familiares. El círculo de relaciones de los mayores se restringe a la familia fundamentalmente pero mantienen los vínculos con los vecinos y los amigos. Los grupos que más dificultades presentan para relacionarse son las mujeres, porque están centradas en las relaciones familiares, y los más mayores a causa de la escasa movilidad. En cuanto a los hogares unipersonales responden a “circunstancias de la vida”, fallecimiento del cónyuge por lo general, y en ellos el grado de independencia está más arraigado entre las mujeres. En Castilla y León la situación familiar de los mayores está dominada por los hogares de dos personas con ambos cónyuges de 65 o más años. En la tipología de hogares sin cónyuge hay un elevado porcentaje de las personas que viven solas y otro nutrido porcentaje que han sido acogidos por parejas de Personas Mayores.
Las Personas Mayores en el medio rural de Castilla y León viven alrededor del 60% en pareja, puede oscilar por provincias entre el 50% y el 75%, y en torno al 30% de hogares unipersonales, con una horquilla entre 20% y el 40%, según las respuestas de la Encuesta sobre la Situación de las Personas Mayores en municipios menores 3.000 habitantes de Castilla y León coordinada por el Departamento de Geografía de la Universidad de Valladolid durante los meses de mayo y junio del 2002. El 10% restante de hogares de más de 65 años conviven con hijos o con algún familiar (ver cuadro 2.1.1). Cuadro 2.1.1 Forma más frecuente de convivencia de las Personas Mayores en el medio rural. 2002 Con Viven Con Con otros N.s./n.c. Total su pareja solos los hijos familiares Total % Total % Total % Total % Total % Total % Avila 104 50,0 87 41,8 14 6,7 2 1,0 1 0,5 208 100 Burgos 138 65,4 53 25,1 16 7,6 3 1,4 1 0,5 211 100 León 71 61,7 33 28,7 8 7,0 3 2,6 0 0,0 115 100 Palencia 75 55,1 39 28,7 13 9,6 8 5,9 1 0,7 136 100 Salamanca 127 67,6 53 28,2 7 3,7 1 0,5 0 0,0 188 100 Segovia 66 66,7 25 25,3 5 5,1 3 3,0 0 0,0 99 100 Soria 65 77,4 11 13,1 5 6,0 3 3,6 0 0,0 84 100 Valladolid 82 62,6 23 17,6 19 14,5 6 4,6 1 0,8 131 100 Zamora 80 64,5 32 25,8 10 8,1 1 0,8 1 0,8 124 100 Castilla y León 808 62,3 356 27,5 97 7,5 30 2,3 5 0,4 1.296 100 Fuente: Universidad de Valladolid. Departamento de Geografía. Encuesta sobre la Situación de las Personas Mayores en municipios < 3.000 habitantes de Castilla y León (mayo-junio 2002). La circunstancia de soledad y aislamiento social en los pueblos se agrava (24) porque el grupo demográfico tiene una edad muy avanzada. La viudez, como factor característico de la soledad, se experimenta más en las mujeres que en los varones merced a su mayor longevidad media. La esperanza de vida del sexo femenino en las cohortes superiores nos muestra un panorama rural de mujeres muy ancianas solas. La causa principal de este problema radica en la marcha de los hijos a las ciudades, en la voluntad de las Personas Mayores de permanecer en su casa y no ser una carga para los hijos y, en general, por el despoblamiento de las zonas rurales castellano-leonesas por la emigración (25). La vida cotidiana de estas Personas Mayores se realiza sin la ayuda de los 90 La situación de las Personas Mayores en Castilla y León ces (24) ALFAGEME CHAO, A. (2000): “Algunas desigualdades en el envejecimiento de los ancianos españoles de los años noventa”. Revista Española de Investigaciones Sociológicas, núm. 92, Centro de Investigaciones Sociológicas, Madrid, pp. 93-112. (25) HERNÁNDEZ SÁNCHEZ, A. (2002): “La realidad social del envejecimiento en el mundo rural de Castilla y León”. En: BLANCO MARTÍN, A. (ed.) Envejecimiento y mundo rural en Castilla y León, Fundación Encuentro, Madrid, pp. 113-114.
hijos y tan sólo apoyados en los familiares más próximos, en los vecinos o en las ayudas sociales. Las encuestas dejan al descubierto que en un 60% la residencia de los hijos o de familiares de Personas Mayores no está en el pueblo. Los padres que tienen cerca a sus hijos, hermanos y familiares para asistirles en las tareas domésticas o en casos de urgencia ronda el 35%. Por último, sólo el 5% o menos de los ancianos disfrutan de la presencia de los hijos, emancipados o no, en relación con los pocos activos que se dedican a las labores agropecuarias y viven en el pueblo y, en menor proporción, por el grupo de ocupados que residen en el medio rural pero trabajan en las ciudades (ver cuadro 2.1.2). Las expectativas laborales del campo de Castilla y León han evolucionado y los jóvenes que aún permanecen en él buscan mejores condiciones de vida en el medio urbano, en muchos casos, animados por la voluntad y el esfuerzo de sus padres por darles estudios o para que no dependieran de la producción de las tierras. Los numerosos estudios del medio rural nacional y regional nos confirman que “es evidente que en el sector agrario se ha dado en la última década un duro proceso de abandono por la marcha de colectivos jóvenes” (26).La realidad de los ancianos rurales es que un 40% reciben ayuda de los familiares y un 60% depende de la asistencia social de la Administración regional. La solución de este panorama es urgente para minimizar los problemas de los ancianos ante la soledad. Las administraciones locales, en un 20% de los casos entrevistados, ya asumen iniciativas orientadas a las Personas Mayores (un 25% ven probable dedicar recursos a los mayores), aunque la organización territorial y la disponibilidad financiera de los numerosos ayuntamientos de Castilla y León dificultan y hacen imposible e improbable la atención de las demandas de la Tercera Edad. Cuadro 2.1.2 Residencia en el medio rural de hijos y familiares de las Personas Mayores (2002) Casi en Bastantes La mayoría N.s./n.c. Total ningún caso lo hacen vive allí Total % Total % Total % Total % Total % Avila 78 65,0 39 32,5 3 2,5 3 2,5 120 102,5 Burgos 115 63,5 62 34,3 4 2,2 0 0,0 181 100 León 60 61,9 34 35,1 3 3,1 0 0,0 97 100 Palencia 52 53,1 38 38,8 8 8,2 0 0,0 98 100 Salamanca 84 55,3 65 42,8 3 2,0 0 0,0 152 100 Segovia 48 60,0 26 32,5 6 7,5 0 0,0 80 100 Soria 49 63,6 23 29,9 5 6,5 0 0,0 77 100 Valladolid 47 47,0 45 45,0 8 8,0 0 0,0 100 100 Zamora 45 45,9 48 49,0 5 5,1 2 2,0 100 100 Castilla y León 578 57,5 380 37,8 45 4,5 5 0,5 1.005 100 Fuente: Universidad de Valladolid. Departamento de Geografía. Encuesta sobre la Situación de las Personas Mayores en municipios < 3.000 habitantes de Castilla y León (mayo-junio 2002). 91 Características socio-económicas de los Mayores (26) MARTÍN PATINO, J.M.ª; BLANCO, A.; VILCHEZ, L.F.; JUÁREZ, R.; BARBERO, J.L.; y CHUECA, A. (1998): Recuperación de lo rural. Un mundo distinto cada vez más cercano, Fundación Encuentro, Madrid, p. 130.
2.2. Condiciones de alojamiento y vivienda Las características de las viviendas de las Personas Mayores son un buen indicador de la realidad socioeconómica y de los avances en la calidad de vida. El parque de viviendas de nueva construcción no ha dejado de crecer desde comienzos de la década de los noventa con importantes diferencias entre las Comunidades Autónomas (ver gráfico 2.2.1). El recuento del hábitat rural de esa época colocaba a Castilla y León por detrás de Galicia, Andalucía, Extremadura y Castilla-La Mancha (27). El predominio de las actividades agrarias en amplias áreas de la geografía nacional ha condicionado la proliferación de numerosas viviendas unifamiliares vinculadas a la explotación. Los fuertes lazos que unen al agricultor y al ganadero a la tierra explican que el régimen de tenencia más común de las viviendas sea propiedad. El Instituto Nacional de Estadística, a través del Panel de Hogares de la Unión Europea (28), cifraba en 1998 las viviendas propias en un 82,3% para el grupo de 65 años y más, con una clara distinción a favor de los varones (85,3%) en detrimento de las mujeres (77,3%). La falta de servicios en las casas rurales era un lastre para la sociedad porque transmitía una sensación de marginación y pobreza de sus ocupantes frente a los residentes en el mundo urbano. A nivel general en el campo español, se ha avanzado mucho en estos últimos lustros; sin embargo, en las casas de la Tercera Edad, aunque son de su propiedad en el 84,6%, presentan algunas deficiencias de equipamiento, como por ejemplo, la calefacción y el teléfono. El vídeo, el microondas o el lavavajillas, que son electrodomésticos de tecnología más compleja, más difíciles de manejar y tampoco imprescindibles para la vida doméstica, es más inusual encontrarlos en los hogares de las Personas Mayores españolas (29). Las Personas Mayores del medio rural de Castilla y León identifican la calidad de vida de su lugar de residencia con unas mínimas “comodidades” en la vivienda donde habitan. La frase más repetida en relación a la casa hace alusión a las penalidades que les ha tocado vivir por el frío o por la suciedad que desprendía el hogar a la hora de cocinar. Los ancianos hacen verdaderos esfuerzos económicos, cada día más se acogen a las ayudas de la administración regional, para realizar obras de mejora de la casa que heredaron de sus padres, desde el arreglo del tejado por las goteras hasta el revoco de la fachada o la sustitución de la carpintería de las ventanas, con la única ilusión de cederla a hijos y nietos. El aspecto exterior tiene significado en cuanto va a evitar la ruina del casar tras su desaparición y, a su vez, muestra la posición social entre los vecinos. Pero, las reformas internas de suelos, paredes y techos, la instalación de la calefacción o el montaje de la cocina, se realizan de cara al futuro para cuando no puedan valerse por sí solos. Por lo general, los edificios rurales son muy grandes para la pareja y cuesta mucho trabajo mantenerlos limpios a esas edades. Las antiguas casas rurales no tenían problemas de espacio para cobijar a familias numerosas y a las 92 La situación de las Personas Mayores en Castilla y León ces (27) GARCÍA SANZ, B. (1998): La Sociedad Rural de Castilla y León ante el próximo siglo. Junta de Castilla y León. Consejería de Agricultura y Ganadería, Serie Mundo Rural, núm. 3, Valladolid, p. 300. (28) INE (2000): Panel de Hogares de la Unión Europea, 1998, Madrid. (29) IMSERSO (2001): Informe 2000. Las Personas Mayores en España, Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, Madrid, p. 15.
insatisfechos por la pérdida de su poder adquisitivo. El destino de los dineros diarios está marcado por la carestía de la vida que hace mella en los gastos corrientes de alimentación, en el mantenimiento y el equipamiento de la casa y en los costes crecientes en salud y servicios asistenciales. Según la Encuesta de Presupuestos Familiares (INE), a comienzos de la década de los noventa, los ancianos de Castilla y León gastaban su pensión en la compra de la cesta diaria, en la casa (luz, gas, agua y basura) en la ropa de vestir, en los transportes y en otros bienes y servicios. Estos datos nos demuestran, y el Informe sobre Tercera Edad y el Consumo (35) nos lo confirma, que el gasto de los mayores no sólo tiene que ver con factores económicos sino también con la mentalidad austera de esta generación. Los cambios en la orientación de la demanda hacia nuevas actividades de ocio y cultura, se observa por ejemplo, en que han desbordado las previsiones de las peticiones de los destinos de los viajes programados y en el posicionando de estas empresas ante el nuevo mercado emergente. 2.4. Estado de salud: discapacidad y dependencia El proceso de envejecimiento de la población está estrechamente relacionado con el estado de salud de las Personas Mayores porque las fuerzas físicas y mentales van desapareciendo según avanza la edad. Cuanto más viejo eres crecen las posibilidades 99 Características socio-económicas de los Mayores (35) MINISTERIO DE SANIDAD Y CONSUMO (2001): La Tercera Edad y el Consumo. Instituto Nacional del Consumo, Madrid. Cuadro 2.3.1 Condiciones de precariedad social debido a la falta de ingresos. 2002 Excepcionalmente Con cierta Con mucha N.s./n.c. Total frecuencia frecuencia Total % Total % Total % Total % Total % Avila 53 43,1 49 39,8 14 11,4 7 5,7 123 100 Burgos 98 55,4 57 32,2 19 10,7 3 1,7 177 100 León 53 54,6 35 36,1 4 4,1 5 5,2 97 100 Palencia 62 63,3 27 27,6 8 8,2 1 1,0 98 100 Salamanca 63 41,7 70 46,4 15 9,9 3 2,0 151 100 Segovia 49 62,0 25 31,6 4 5,1 1 1,3 79 100 Soria 58 75,3 15 19,5 4 5,2 0 0,0 77 100 Valladolid 57 57,0 31 31,0 8 8,0 4 4,0 100 100 Zamora 39 39,8 48 49,0 7 7,1 4 4,1 98 100 Castilla y León 532 53,2 357 35,7 83 8,3 28 2,8 1.000 100 Fuente: Universidad de Valladolid. Departamento de Geografía. Encuesta sobre la Situación de las Personas Mayores en municipios < 3.000 habitantes de Castilla y León (mayo-junio 2002).
de sufrir pérdidas visuales, auditivas o del habla; dificultades en aplicar conocimientos; y restricciones en la movilidad. Además, con la edad aparecen las enfermedades crónicas y el riesgo de discapacidad que termina en dependencia o en cuidados de larga duración (36). La prevalencia de estas dolencias requiere más atención primaria y genera más gasto farmacéutico y hospitalario. La Encuesta de Morbilidad Hospitalaria de 1999 (37), realizada por el Instituto Nacional de Estadística, cifraba las altas hospitalarias de las Personas Mayores de 65 años en más de 1.500.000, tanto por la región de residencia como por la Comunidad Autónoma de hospitalización. En Castilla y León se elevaban a 121.690 los enfermos de 65 y más años dados de alta por provincia de residencia frente a los 118.887 por provincia de hospitalización (ver cuadros 16 al 19). Esa misma fuente nos indica que la estancia media de los enfermos dados de alta mayores duplica a la de los jóvenes, si bien es cierto, que dependiendo de la enfermedad se prolongan los días de estancia. Las repercusiones económicas también afectan al sistema de acción social que cada día necesita más recursos públicos (38) ante la demanda de equipamientos y servicios asistenciales. Finalmente, la preocupación social está más centrada en los costes de la atención formal a las Personas Mayores dependientes, porque en este nuevo siglo, van a reducirse sensiblemente o desaparecer los cuidados familiares informales. Los enfermos viejos requieren una asistencia en hospitales especializados en geriatría y/o larga estancia, que sólo en España se la pueden ofrecer en 133 centros con 11.005 camas (según el Catálogo Nacional de Hospitales del Ministerio de Sanidad y Consumo). Este tipo de hospitales falta en varias Comunidades Autónomas, que no es el caso de Castilla y León porque cuenta en cuatro de sus nueve provincias con 5 centros y 489 camas instaladas (39). Las principales enfermedades diagnosticadas en las Personas Mayores de 65 años por los centros hospitalarios españoles, la fuente vuelve a ser la Encuesta de Morbilidad Hospitalaria de 1999, se encuadraban en enfermedades del aparato circulatorio (20,10%), enfermedades del aparato digestivo (12,11%), enfermedades del aparato respiratorio (10,78%), tumores malignos de traquea, bronquios y pulmón (8,52%), enfermedades del sistema osteomuscular y del tejido conjuntivo (5,35%) y fracturas de miembros inferiores (3,51%). La incidencia de este tipo de enfermedades es cinco veces mayor en los jubilados que en el resto de la población. Algunas dolencias, ya se las cataloga como específicas de la Tercera Edad, por ejemplo podemos citar, las enfermedades relacionadas con el sistema osteomuscular (artritis reumatoide, dorsopatías, deformaciones adquiridas de los miembros, etc.), del aparato respiratorio 100 La situación de las Personas Mayores en Castilla y León ces (36) FERNÁNDEZ-MAYORALAS, G.; ABELLÁN GARCÍA, A.; RODRÍGUEZ RODRÍGUEZ, V. y ROJO PÉREZ, F. (1993): “Desigualdades en salud y envejecimiento demográfico”, Revista Anales de Geografía de la Universidad Complutense, núm. 139-154, Ed. Complutense, Madrid, p. 143. (37) INE (2001): Encuesta de Morbilidad Hospitalaria, 1999, Madrid. (38) Algunas cifras indicativas del gasto sanitario público se pueden encontrar en CASADO MARÍN, D. y LÓPEZ i CASASNOVAS, G. (2001): Vejez, dependencia y cuidados de larga duración. Situación actual y perspectivas de futuro, Fundación “La Caixa”, Colección Estudios Sociales, núm. 6, Barcelona, pp. 11-17. (39) Los cinco hospitales especializados en geriatría de Castilla y León son: Centro Asistencial Santa Teresa de Arévalo (Avila), Residencia Asistida La Luz, S.A. de Aranda de Duero (Burgos), Hospital Monte San Monte San Isidro de León y Real Fundación Hospital de la Reina de Ponferrada (León), y Hospital Institucional de Soria (Soria).
(bronquitis y neumonías) y del aparato circulatorio (flebitis, tromboflebitis, embolias, trombosis venosa, varices, etc.). Muchas de estas enfermedades en los ancianos se terminan convirtiendo en crónicas al durar los dolores más de tres meses al año. Otra característica de las Personas Mayores relativa a la salud y, evidentemente unida a la senescencia, es la propensión del colectivo a sufrir cualquier tipo de discapacidad, que limitará su normal actividad, debido a la pérdida de un órgano o la función propia de ese órgano. Las personas con discapacidad ascendían a 2.072.652 en todo el territorio nacional, es decir, el 32,21% de la población de 65 y más años de 1999 (ver gráfico 2.4.1). Las cohortes etarias donde más se concentran los discapacitados son las comprendidas entre los 70 y los 79 años y los grupos de discapacidades más usuales están relacionados con las limitaciones para desplazarse fuera del hogar y realizar las tareas ordinarias. Castilla y León tenía 191.087 discapacitados, el 37,26% del censo de 1999 con 65 y más años, que como ocurría en el reparto por comunidades autónomas, en la desagregación provincial se observa una proporción entre la población total y el número de personas con una discapacidad. Por esta regla, las provincias más pobladas cuentan con más discapacitados ancianos, Valladolid, León y Salamanca. La distribución por el tamaño de los municipios nos revela que el 60,35% de los discapacitados en Castilla y León viven en el medio rural y en el semiurbano y, que como ocurría en todo el país, las mayores dificultades de los mayores con discapacidad aparecen a la hora de desplazarse y hacer las tareas del hogar. Gráfico 2.4.1 Personas con discapacidad por provincias. 1999 101 Características socio-económicas de los Mayores Fuente: INE. Encuesta de Discapacidades, deficiencias y estado de salud, 1999. El problema social más grave de tantos enfermos crónicos y de tantos discapacitados por una pérdida de vitalidad es que degenere y terminen dependiendo de otra persona para realizar las Actividades de la vida diaria (AVDs) o las Actividades
instrumentales de la vida diaria (AIVDs) (40). En la Comunidad Autónoma de Castilla y León había un 30% mayores dependientes. Esta cifra sale de las personas con discapacidad total porque necesitan ayuda de otra persona para realizar ciertas actividades cotidianas. Las discapacidades más severas se producen a partir de los 80 y más años y afecta más a las mujeres que a los varones. Y, por último, al vivir en los municipios menores de 10.000 habitantes 115.329 discapacitados aumenta la probabilidad de que el medio rural castellano-leonés esté lleno de ancianos dependientes esperando ayudas técnicas y económicas. El punto más enriquecedor del estado de salud de las Personas Mayores, aparte de conocer las enfermedades que padecen y declaran, es la autopercepción de su propia salud y de los servicios. La población anciana del medio rural manifiesta tener una salud buena en correlación con los datos aportados para territorio español por la Encuesta Nacional de Salud de España del Ministerio de Sanidad y Consumo (41). Las valoraciones más negativas corresponden a los grupos de edad superiores y a las mujeres. Las personas, según envejecen, son más pesimistas sobre su salud porque se agotan las fuerzas, disminuyen los ingresos económicos y se debilitan las relaciones sociales. En cuanto a los servicios, los mayores perciben como suficiente tanto el equipamiento sanitario como la asistencia social pero califican como insuficientes o inexistentes los recursos para sus ratos de ocio y tiempo libre (ver cuadro 2.4.1). La situación de muchas Personas Mayores rurales se torna dramático tras el diagnóstico que hemos realizado de las características socioeconómicas. El prototipo dominante de las personas de la Tercera Edad tiene que ser una anciana, viviendo sola por la muerte del marido, con escasos recursos económicos e incapacitada, probablemente, dependiente de otra persona, y con una autopercepción de la salud negativa. Esperemos que los objetivos y las líneas estratégicas del Plan para las Personas Mayores, con el enfoque de la atención integral, garantice la calidad de vida de las Personas Mayores de Castilla y León. 102 La situación de las Personas Mayores en Castilla y León ces (40) Las Actividades de la vida diaria (AVDs) serían: levantarse; vestirse y asearse; bañarse o ducharse; andar por la casa, etc., y las Actividades instrumentales de la vida diaria (AIVDs): cocinar; hacer limpieza y tareas del hogar; subir y bajar las escaleras; salir y andar por la calle; utilizar el teléfono; utilizar el transporte público; ir de vacaciones; hacer gestiones; y llevar el control del dinero. (41) MINISTERIO DE SANIDAD Y CONSUMO (1999): Encuesta Nacional de Salud de España, 1997, Secretaría General Técnica, Madrid.
Cuadro 2.4.1 Percepción sobre el funcionamiento y disponibilidad de los siguientes servicios. 2002 Avila Burgos León Palencia Salamanca Segovia Soria Valladolid Zamora Castilla y León Inexistente 15 1322641481377 Insuficiente 48 69 34 32 58 24 27 34 42 368 Asistencia Suficiente 35 73 44 48 57 43 32 40 25 397 social Regular 18 21 11 13 28 7 4 16 15 133 N.s./n.c. 72622102325 Total 123 178 97 97 151 79 77 100 98 1.000 Inexistente 32002121112 Insuficiente 24 54 20 18 38 17 26 22 31 250 Asistencia Suficiente 82 94 58 71 79 49 48 65 46 592 sanitaria Regular 8 25 14 7 30 10 1 10 17 122 N.s./n.c. 62512202323 Total 123 177 97 97 151 79 77 100 98 999 Inexistente 41 43 18 19 29 11 19 13 24 217 Insuficiente 38 78 42 22 68 28 32 31 39 378 Ocio y Suficiente 28 33 17 44 28 32 20 39 22 263 tiempo libre Regular 10 20 13 12 25 8 6 13 11 118 N.s./n.c. 63712104327 Total 123 177 97 98 152 80 77 100 99 1.003 Fuente: Universidad de Valladolid. Departamento de Geografía. Encuesta sobre la Situación de las Personas Mayores en municipios < 3.000 habitantes de Castilla y León (mayo-junio 2002). 103 Características socio-económicas de los Mayores
Hasta bien entrado el siglo XX, en todos los países sin excepción, los familiares de las Personas Mayores eran los únicos responsables de que éstas recibieran los cuidados necesarios. Dos factores bien diferenciados estaban –y siguen estando– en el origen de esta situación: motivaciones morales y culturales, que convierten a la familia en la institución responsable del cuidado y atención de las Personas Mayores y, dentro de ésta, a las mujeres como personas directamente encargadas de prestar ese servicio; y factores económicos ,ligados a la propiedad de la mayoría de los activos familiares (tierras, casas...), que estimulaban a los descendientes a proporcionar ese cuidado. Por supuesto, en la gran mayoría de los casos los lazos emocionales se han mezclado en esta atención. Esta situación ha empezado a cambiar en los países avanzados durante el siglo XX con la aparición de los programas de bienestar social que desembocaron en el Estado de Bienestar que actualmente conocemos. A partir de los años sesenta, la gran mayoría de los países europeos empezaron a planificar políticas tendentes a regular el envejecimiento y a favorecer, por tanto, a las Personas Mayores. Así los diversos aspectos relacionados con el envejecimiento se han ido incorporando al glosario político de los diversos países europeos de una manera escalonada, atendiendo a los siguientes aspectos: — Factores demográficos: El ritmo del envejecimiento de la población ha sido el primer elemento que ha influido en el diseño de políticas destinadas a Personas Mayores. Han sido los países donde primero se ha producido el paulatino envejecimiento de la población (países del norte y centro de Europa), en los que primero se han tomado medidas legislativas. — Factores sociopolíticos: La situación social y política de los respectivos países, así como el grado de maduración de los sistemas de pensiones de jubilación. Las distintas variantes que en el ámbito europeo se han desarrollado para atender a las Personas Mayores, los cuatro modelos adoptados son los siguientes: —Modelo continental o de los países “centrales” de la Unión Europea: Alemania, Bélgica, Francia, Holanda, Austria y Luxemburgo. Con carácter general, cabe identificar, como rasgos definitorios del régimen continental, el corporativismo social, la subsidiariedad funcional y la segmentación ocupacional. —Modelo anglosajón, que comprende Reino Unido e Irlanda (este último a pesar de sus obvias peculiaridades respecto a valores, creencias y factores socioeconómi105 La atención a las Personas Mayores en Castilla y León: Normativa y recursos La atención a las Personas Mayores en Castilla y León: Normativa y recursos 3
106 La situación de las Personas Mayores en Castilla y León ces cos). El modelo “beveridgeano” adopta el universalismo como criterio articulador del principio de ciudadanía en la provisión de bienes y servicios del bienestar. Las políticas sociales del modelo anglosajón se financian en su mayor parte con los impuestos generales. Son de carácter básico o residual, ya que se asume que el individuo hará el mayor esfuerzo para procurarse bienestar por sí mismo. Se accede a ellas generalmente tras la comprobación de los recursos económicos de los peticionarios. En los últimos tiempos se han producido reformas en la provisión de los servicios sociales con la adopción de prácticas organizativas según una lógica mercantil. En paralelo, se ha producido una desregulación del mercado de trabajo y una mayor flexibilidad laboral que han afectado considerablemente a la reorganización del bienestar social en la mayor parte de la “familia de naciones” anglosajona. —Modelo nórdico, con Finlandia junto con los países escandinavos (Suecia, Noruega y Dinamarca). En los países nórdicos, el Estado del Bienestar se ha construido sobre un amplio consenso social basado en la tradicional idea escandinava del Estado como casa común. Sus generosos sistemas de protección social se financian mediante los impuestos generales –lo que implica fuertes redistribuciones fiscales– y son de acceso universal para todos los ciudadanos. Se favorece la provisión pública directa de servicios de bienestar, en vez de las transferencias monetarias para que los ciudadanos puedan procurarse dichos servicios por sí mismos. Los programas de bienestar no son discriminatorios ni atienden a criterios selectivos de clase social o género. —Modelo mediterráneo, que incluye Portugal, Grecia, Italia y España. La Europa del bienestar mediterráneo puede ser calificada como una “vía media” u opción intermedia entre el modelo continental, de mantenimiento de rentas ocupacionales, y el anglosajón, de cobertura universal. Se diferencia principalmente del resto de los sistemas por la presencia muy importante de dos instituciones tradicionales, la Iglesia e instituciones religiosas y sobre todo la familia que es la principal encargada del mantenimiento del sistema. Las respuestas, por lo tanto, han variado en función de los distintos países, pero no el objetivo último deseado a la hora de diseñar estas políticas, y que no es otro que favorecer la inserción social de las Personas Mayores en la sociedad durante el mayor tiempo posible. 3.1. Las competencias en la atención a las Personas Mayores. Una perspectiva comparada En este capítulo vamos a abordar la normativa existente en la atención integral a las Personas Mayores. Para ello vamos a diferenciar los distintos tipos de atención que se pueden prestar a los mayores en España, distinguiendo en la atención prestada desde los servicios sociales, desde la perspectiva sanitaria y finalmente la atención socio sanitaria. 3.1.1. La atención a las Personas Mayores desde los servicios sociales La historia de la implantación de un sistema público de servicios sociales en España es bastante reciente. El marco constitucional de 1978 sitúa el punto de partida del de-
sarrollo de las políticas de atención a las personas con riesgo de marginación. Los años ochenta y, sobre todo, los noventa han supuesto la generalización del actual modelo de servicios. Se ha producido un considerable incremento de los recursos sociales más tradicionales destinados a Personas Mayores (hogares y residencias) y se han implantado otros más novedosos que, aunque todavía insuficientes, vienen a cubrir vacíos existentes, sobre todo en la atención domiciliaria. Así mismo, el desarrollo de los servicios sociales ha evidenciado la necesidad de diseñar planes globales de intervención. El IMSERSO (antes INSERSO) ha sido la institución encargada de elaborar los primeros Planes de Intervención con Personas Mayores (Plan Gerontológico de 1993) y actualmente está en proceso de elaboración el segundo Plan Gerontológico Nacional. Estos planes han tenido su repercusión en las comunidades autónomas a través de los Planes Sectoriales para Personas Mayores. Marco normativo estatal —Constitución Española de 1978. Es la carta que justifica todas las actuaciones de política social desarrolladas posteriormente. Específicamente, la atención a las Personas Mayores viene regulada en el Título I, artículo 50, que declara que los poderes públicos garantizarán la suficiencia económica de los ciudadanos durante la Tercera Edad y atenderán su bienestar social mediante un sistema de servicios sociales que estará dirigido a resolver los problemas específicos que esta población tiene en materia de salud, vivienda, cultura y ocio. Además, y en cuanto a protección social, el artículo 41 del texto constitucional establece el régimen público de la Seguridad Social para todos los ciudadanos. —Leyes autonómicas de servicios sociales. En el marco de lo dispuesto en el artículo 148-20 de la propia Constitución española, las comunidades autónomas asumen, como competencia exclusiva, la asistencia social, los servicios sociales y el desarrollo comunitario, así como la promoción y atención de los mayores. Por tanto, les corresponde en esta materia la potestad legislativa, reglamentaria, de gestión y ejecutiva, de acuerdo con lo establecido en el Estatuto de Autonomía y demás disposiciones que le son de aplicación. —Ley de Bases de Régimen Local. Por su proximidad a los problemas de los ciudadanos, los entes locales son el medio natural para la prestación de los servicios sociales. Esto es lo que ha ocurrido en la mayoría de los países europeos, pero hasta ahora no había sucedido lo mismo en España. La Constitución establece con carácter general el principio de descentralización; en concreto, el artículo 140 especifica que “la Constitución garantiza la autonomía de los municipios. Éstos gozarán de personalidad jurídica plena. Su gobierno y administración corresponde a sus respectivos Ayuntamientos”. Con mayor precisión, y en lo referente a los servicios sociales, la Ley de Bases de Régimen Local de 1985 establece en su artículo 25 competencias municipales en la prestación de servicios sociales y de promoción y reinserción social. En el artículo 26 se amplía este supuesto, estableciendo que los municipios con población superior a 20.000 habitantes deberán prestar, en todo caso, servicios sociales. También se prevé la posibilidad de que el municipio incremente por vía de delegación las competencias (artículo 27). 107 La atención a las Personas Mayores en Castilla y León: Normativa y recursos
La provincia, en cuanto entidad local constituida por una agrupación de municipios, cuenta con personalidad jurídica propia y su gobierno corresponde a la diputación. Tal y como refleja el artículo 36 de la Ley de Bases de Régimen Local, dentro de sus competencias está la prestación de servicios públicos de carácter supramunicipal o supracomarcal, entre los que se encuentran los servicios sociales de municipios menores de 20.000 habitantes. Marco normativo autonómico En cumplimiento de sus competencias, atribuidas por la Constitución, el 28 de diciembre de 1988 fue promulgada la Ley de Acción Social y Servicios Sociales de la Comunidad de Castilla y León, donde se consagra el Sistema de Acción Social y se establece que la Junta de Castilla y León desarrollará programas y planes de prestaciones sociales dirigidos a apoyar al sector de la Tercera Edad mediante servicios tendentes a mantener al individuo en su entorno social, promover su desarrollo cultural y, en su caso, procurar un ambiente residencial adecuado. Para dar cumplimiento a estos principios, y a los acuerdos suscritos en España en esta materia, y teniendo en cuenta que en la Comunidad de Castilla y León, el envejecimiento es un proceso que afecta a un porcentaje muy elevando de habitantes, se ha elaborado una serie de disposiciones dirigidas a este sector poblacional: — Decreto 109/1993, de 20 de mayo (BOCyL del 26), por el que se regula la Autorización, la Acreditación y el Registro de las Entidades, Servicios y Centros de carácter social en Castilla y León, modificado por el decreto 295/1994, de 22 de diciembre por el que se modifican las disposiciones transitorias primera, segunda y tercera del decreto 109/1993, y desarrollado por la Orden de 21 de junio de 1993 de la Consejería de Sanidad y Bienestar Social, por la que se regulan los requisitos mínimos y específicos de autorización de los Centros de la Tercera Edad para su apertura y funcionamiento. — Orden de 4 de mayo de 1994, por la que se crea el Consejo Regional para las Personas Mayores como órgano de participación y consulta de este grupo poblacional con el fin de asegurar la participación activa de las Personas Mayores en las decisiones y medidas que les afecten, y asegurar también la existencia de un cauce de representación de las asociaciones y organizaciones que existen en este sector. Por medio del Decreto 133/1998, de 9 de julio se regula la organización y funcionamiento del citado Consejo Regional para Personas Mayores, modificado posteriormente por el Decreto 116/1999, de 3 de junio. — Decreto12/1997, de 30 de enero, por el que se regula la acción concertada en materia de reserva y ocupación de plazas en Centros de Servicios Sociales para Personas Mayores y Personas Discapacitadas. — Decreto 37/1997, de 20 de febrero, por el que se dictan normas sobre financiación de actuaciones en cumplimiento de objetivos en materia de residencias del Plan Regional Sectorial de Personas Mayores, aprobado por Decreto 65/1995, de 6 de abril. 108 La situación de las Personas Mayores en Castilla y León ces
po libre. Los mapas permiten comprobar la existencia en casi todas las provincias de zonas relativamente amplias que no disponen de ciertos recursos sociales y culturales. Servicios sociales y recursos integradores relacionados con la vivienda La finalidad última de estos servicios es mantener a la persona mayor en su entorno más cercano (su casa), con la mejor calidad de vida posible. —Adaptación o adquisición de la vivienda propia: Adaptaciones tecnológicas dentro de la vivienda de la persona mayor destinadas a facilitar la permanencia de ésta en su domicilio. —Acogimiento familiar:Incorporación de la persona mayor a un núcleo familiar con el que no tiene relación de parentesco, propiciando su permanencia en el entorno comunitario –en período de implantación en Castilla y León–. —Ayuda a domicilio: Su finalidad es atender a las Personas Mayores en su propio medio, fomentando su autonomía personal y evitando el ingreso en residencias. Se trata de la prestación de una serie de servicios, por lo general de carácter doméstico, personal y sanitario, en el propio hogar del mayor, con el fin de cubrir determinados déficit físicos, psíquicos o sociales de la persona (cuadro 3.3.1.1). Cuadro 3.3.1.1 Usuarios del servicio de Ayuda a Domicilio. 2001 Prestada por los Prestada por Total ayuntamientos las diputaciones Ávila 242 1.319 1.561 Burgos 1.076 700 1.776 Burgos 789 Aranda de Duero 139 Miranda de Ebro 148 León 562 1.040 1.602 León 260 Ponferrada 189 San Andrés de Rabanedo 113 Palencia 255 871 1.126 Salamanca 756 1.452 2.208 Segovia 300 532 832 Soria 192 280 472 Valladolid 926 638 1.564 Valladolid 870 Medina del Campo 56 Zamora 404 1.305 1.709 Total 4.713 8.137 12.850 Fuente: Elaboración propia a partir de datos de los ayuntamientos y diputaciones provinciales. (31 de diciembre de 2001). 115 La atención a las Personas Mayores en Castilla y León: Normativa y recursos
— Teleasistencia: Servicio permanente de comunicación que mantiene un contacto continuo del mayor con un centro de atención a través de un dispositivo técnico, proporcionándole una sensación de seguridad (cuadro 3.3.1.2). Cuadro 3.3.1.2 Usuarios del servicio de Teleasistencia. 2001 Provincia Total Ávila 330 Burgos 1.011 León 2.683 Palencia 562 Salamanca 3.355 Segovia 488 Soria 372 Valladolid 2.896 Zamora 453 Total 12.150 Fuente: Elaboración propia a partir de datos de la Cruz Roja de Castilla y León (31 de diciembre de 2001). Mapa 6 Distribución de las plazas en residencias y centro residenciales. Actualizado a 30 de junio de 2002 116 La situación de las Personas Mayores en Castilla y León ces 3.000 1.500 300 Residencias públicas Residencias privadas N.º de plazas en residencias y centros residenciales Fuente: Junta de C. y L. Cons. de Sanidad y Bienestar Social. Guía de Recursos para Personas Mayores. 2002.
Mapa 7 Distribución de centros asistenciales según tipo de estancias. Actualizado a 30 de diciembre de 2001 117 La atención a las Personas Mayores en Castilla y León: Normativa y recursos 10 de estancias diurnas 5 decestancias diurnas 1 de estancia diurna 1 de socio sanitarias Enfermos Alzheimer Número de centros Fuente: Junta de Castilla y León. Consejería de Sanidad y Bienestar Social. Guía de Recursos para Personas Mayores. 2002. Alojamientos compartidos por mayores y universitarios: Jóvenes que conviven con Personas Mayores durante el curso académico, paliando problemas de soledad. Este servicio es ofrecido por la Universidad de Valladolid en las provincias que componen su distrito universitario. Se realiza en colaboración con la Gerencia de Servicios Sociales. En el curso 2001/2002 16 Personas Mayores se acogieron a esta modalidad (Cuadro 3.3.1.3). Cuadro 3.3.1.3 Usuarios del Programa de Alojamientos Compartidos. Curso 2001/2002 Provincia Total Palencia 1 Segovia 1 Soria 2 Valladolid 12 Total 16 Fuente: Elaboración propia a partir de datos de la Universidad de Valladolid (30 de junio de 2002).
Mapa 8 Distribución de los centros de ocio, cultura y tiempo libre según tipos. Actualizado a 30 de diciembre de 2001 118 La situación de las Personas Mayores en Castilla y León ces 1 de Centros de Día 1 de Aulas de la Tercera Edad 1 de Universidad de la Experiencia Número de centros Fuente: Junta de Castilla y León. Consejería de Sanidad y Bienestar Social. Guía de Recursos para Personas Mayores. 2002. Servicios sociales a través de instituciones Suponen un traslado de la persona mayor a un centro o institución donde se la va a prestar el servicio que puede ser temporal o de una manera permanente. — Unidades de estancias diurnas:Centros o servicios donde se ofrece una asistencia a las Personas Mayores afectadas por algún tipo de discapacidad física, psíquica o social durante un determinado número de horas al día, para favorecer su permanencia en el entorno sociofamiliar habitual. Cuentan con servicios de asistencia, atención geriátrica, terapia ocupacional y otros servicios de carácter cultural y recreativo (cuadro 3.3.1.4). — Programa específico de apoyo a familias:Tienden a favorecer la permanencia de las Personas Mayores en su medio ambiente habitual y facilitar a las familias ayudas y apoyos para la convivencia o atención de sus miembros de edad más avanzada, especialmente con limitaciones, a través de servicios de apoyo en el ámbito comunitario. Este programa se desarrolla a través de un convenio con las asociaciones de familiares de enfermos de Alzheimer en Castilla y León y con la Orden Hospitalaria San Juan de Dios de Palencia para un programa de respiro a familiares de mayores dependientes en tres localidades rurales de Palencia (cuadro 3.3.1.5).
Cuadro 3.3.1.4 Centros con servicios de estancias diurnas por provincias en Castilla y León. 2002 Ávila Burgos León Palencia Salamanca Segovia Soria Valladolid Zamora Total N.º de centros 3 7 14 53638655 N.º de plazas Públicas 25 80 98 35 30 89 24 95 40 516 Concertadas 10 18 75 10 30 6 149 Privadas 10 107 211 40 40 20 20 64 512 Total 45 187 327 150 80 89 44 145 110 1.177 Fuente: Elaboración propia a partir de Junta de Castilla y León, Guía de recursos para las Personas Mayores 2002, Valladolid, 2002. Cuadro 3.3.1.5 Centros con servicios de estancias diurnas de Alzheimer o programa de respiro familiar (S. Juan de Dios). 2002 Ávila Burgos León Palencia Salamanca Segovia Soria Valladolid Zamora Total N.º de centros 12122 11 10 N.º de plazas 25 60 40 30 45 40 20 260 Fuente: Elaboración propia a partir de Junta de Castilla y León, Guía de recursos para las Personas Mayores 2002, Valladolid, 2002. — Estancias temporales: Se trata de plazas reservadas dentro de los centros residenciales para cubrir situaciones que requieran el ingreso temporal de una persona mayor, generalmente como medida de respiro familiar. Los centros públicos o concertados que ofrecen este servicio son 17 y cuentan con 51 plazas. Fuente: IMSERSO. Las Personas Mayores en España. Informe 2000. — Viviendas tuteladas y compartidas: Se trata de viviendas de tamaño reducido, con menos de 12 plazas y características arquitectónicas adecuadas a las Personas Mayores, destinadas a solucionar problemas de alojamiento para las personas que pueden vivir de forma independiente. Son pequeñas unidades de residencia, ubicadas generalmente en edificios de viviendas normalizadas y destinadas a un grupo de Personas Mayores de la zona que posean un buen nivel de autonomía, las cuales comparten la vivienda y participan en las tareas cotidianas comunes de la misma. Existen 16 viviendas de estas características en Castilla y León que ofrecen 145 plazas. Fuente: IMSERSO. Las Personas Mayores en España. Informe 2000. — Residencias: Son recursos de atención institucionalizada en lo que tradicionalmente se ha venido llamando de atención cerrada. Se definen como centros de convivencia destinados a servir de vivienda estable y común a Personas Mayores, tanto autosuficientes como dependientes, que no pueden satisfacer sus 119 La atención a las Personas Mayores en Castilla y León: Normativa y recursos
necesidades por otros medios ni ser atendidas en su medio familiar y social. Generalmente, estas residencias tienen una capacidad máxima de 50 a 200 personas. Los centros de menos de 50 plazas se denominan minirresidencias y por debajo de las 12 plazas no se puede hablar de residencias, sino de centros residenciales. Esta última solución de convivencia es válida cuando las Personas Mayores no requieren atención permanente. En función del grado de dependencia o autonomía de los mayores, las residencias son de tres tipos: a) Residencias asistidas: También denominadas residencias para no válidos. Suponen un escalón intermedio entre los hospitales y la asistencia primaria para las Personas Mayores. Por definición, las residencias asistidas se han planteado para atender, desde los servicios sociales, los problemas de salud y soledad de las personas de la Tercera Edad que, por tener limitaciones en su autonomía y ser dependientes para las actividades básicas de la vida diaria, precisan una atención especial y apoyos. b) Residencias de válidos: Son centros en los que se ofrece al anciano que puede valerse por sí mismo una atención permanente y una asistencia integral mediante los servicios de alojamiento y manutención, atención médico-geriátrica, rehabilitación menor, terapia ocupacional, podología y otros servicios de carácter cultural y recreativo. c) Residencias mixtas: Se trata de centros en los que se ofrece a los mayores, tanto a los que pueden valerse por sí mismos como a los que necesitan ayuda de terceras personas para su vida diaria, una atención permanente y una asistencia integral mediante los servicios de alojamiento y manutención, atención médico-geriátrica, rehabilitación menor, terapia ocupacional, podología y otros servicios de carácter cultural y recreativo. Cuadro 3.3.1.6 Residencias y centros residenciales por provincias en Castilla y León. 2002 Número de centros Número de plazas Públicos Privados Total Públicas Privadas Total Ávila 9 31 40 827 1.713 2.540 Burgos 8 60 68 1.125 2.762 3.887 León 14 64 78 1.137 3.030 4.167 Palencia 28 30 58 795 2.550 3.345 Salamanca 31 64 95 1.081 3.157 4.238 Segovia 12 26 38 885 1.165 2.050 Soria 11 15 26 1.018 885 1.903 Valladolid 7 125 132 999 4.552 5.551 Zamora 10 30 40 777 1.579 2.356 Total 130 445 575 8.644 21.393 30.037 Fuente: Elaboración propia a partir de Junta de Castilla y León, Guía de recursos para las Personas Mayores 2002 (datos actualizados de 30/06/2002), Valladolid, 2002. 120 La situación de las Personas Mayores en Castilla y León ces
La enumeración y cuantificación de los servicios anteriormente citados, son los que desde los servicios sociales se prestan a Personas Mayores, sin perjuicio que puedan prestarse otros aquí no contemplados (ayudas económicas a viviendas y familias). En el siguiente cuadro 3.3.1.7, se recoge un resumen de los servicios asistenciales en Castilla y León con la tasa de cobertura de los mismos. Cuadro 3.3.1.7 Resumen de recursos asistenciales y Tasas de Cobertura por provincias en Castilla y León. 2002 Total > 65 %(2) Ayuda a T.C. (3) Tele T.C. Aloj. comT.C. Estancias T.C. población (1) años (1) domicilio asistencia partido diurnas AV. 164.991 42.475 25,74 1.591 3,75 330 0,78 0 45 0,11 BU. 347.240 74.200 21,37 1.776 2,39 1.011 1,36 0 187 0,25 LE. 502.155 118.779 23,65 1.602 1,35 2.683 2,26 0 327 0,28 PA. 178.316 39.759 22,30 1.126 2,83 562 1,41 1 0,003 150 0,38 SA. 349.733 79.226 22,65 2.208 2,79 3.355 4,23 0 80 0,10 SE. 146.613 34.347 23,43 832 2,42 488 1,42 1 0,003 89 0,26 SO. 90.911 24.553 27,01 472 1,92 372 1,52 1 0,004 44 0,18 VA. 495.690 83.886 16,92 1.564 1,86 2.896 3,45 14 0,017 145 0,17 ZA. 203.469 55.522 27,29 1.709 3,08 453 0,82 0 110 0,20 C. y L. 2.479.118 552.750 22,30 12.850 2,32 12.150 2,20 16 0,003 1177 0,21 Alzheimer Estancias Viviendas Total Respiro T.C. temporales T.C. tuteladas T.C. Residencias T.C. recursos % Total familiar AV. 25 0,06 2.540 5,98 4.531 10,67 BU. 60 0,08 3.887 5,24 6.921 9,33 LE. 40 0,03 4.167 3,51 8.819 7,42 PA. 30 0,08 3.345 8,41 5.214 13,11 SA. 45 0,06 4.238 5,35 9.926 12,53 SE. 0,00 2.050 5,97 3.460 10,07 SO. 40 0,16 1.903 7,75 2.832 11,53 VA. 20 0,02 5.551 6,62 10.190 12,15 ZA. 0,00 2.356 4,24 4.628 8,34 C. y L. 260 0,05 51 0,009 145 0,03 30.037 5,43 56.686 10,26 Notas: (1) Datos obtenidos de INE. Revisión del padrón Municipal 2000. Datos a nivel Comunidad Autónoma y provincia. (2) Índice de envejecimiento: porcentaje de población mayor de 65 con respecto a la población total. (3) Se define la tasa de cobertura (TC) como el porcentaje de plazas en los distintos recursos sobre la población de 65 y más años por provincias. Fuente: Elaboración propia a partir de Junta de Castilla y León, Guía de recursos para las Personas Mayores 2002 (datos actualizados de 30/06/2002), Valladolid, 2002. 121 La atención a las Personas Mayores en Castilla y León: Normativa y recursos
Si sumamos los porcentajes de todas las personas atendidas a través de los servicios más importantes (incluyendo las residencias privadas), y suponiendo que ninguna persona mayor utilice a la vez más de un servicio (lo cual es improbable), resulta que el 10,26% de las Personas Mayores de Castilla y León utilizan algún tipo de servicio específico para paliar sus necesidades. También observamos que existe un diferente reparto provincial, que puede variar desde el 13,11% de la provincia mejor dotada (Palencia) al 7,2% de León. Importante es destacar que la tasa de cobertura para las Personas Mayores institucionalizadas en residencias, y que probablemente son las que mayor dependencia tienen es del 5,43%, existiendo las mismas variaciones interprovinciales que en el resto de servicios, con una diferencia de casi 5 puntos entre la provincia con mayor tasa (Palencia con 8,41%) y León, la de menos tasa de cobertura (3,51%). Recursos y equipamientos en el área de ocio, cultura y participación Una de las características que definen la vida de las personas de más edad es la mayor disponibilidad de tiempo libre. La práctica de actividades de ocio creativo se relaciona directamente con el bienestar físico y psíquico, así como con los niveles de satisfacción personal, la autoestima y la calidad de vida. Por otra parte, la necesidad que todas las personas tenemos de interacción social debe ser contemplada como una de las variables determinantes de la participación en muchas actividades de ocio que pueden ser, en sí mismas, preventivas de los problemas que se derivarían de la pérdida de motivaciones vitales, del aislamiento y de la autoexclusión. De este modo, la programación de ocio se vincula íntimamente con la cultura, entendida como proceso por el que, a través de muy diversas actividades formativas, participativas, lúdicas…, se ayuda a aumentar la autonomía y la competencia de la persona mayor en los distintos planos de su vida diaria (funcional, cognitivo, psicoafectivo y social) y en distintos niveles de relación interpersonal (individual, grupal o comunitaria). La programación de ocio y cultura de las Personas Mayores en nuestra comunidad comprende, además de la oferta que a nivel estatal se centraliza desde el IMSERSO (viajes y balnearios), una serie organizada de intervenciones que. con carácter general se desarrollan en cuatro niveles: Centros de día:Posibilitan la continuidad de las Personas Mayores en el medio social y sirven básicamente de lugar de reunión, de convivencia y de actividades culturales o lúdicas. Su denominación es diversa: clubes, hogares, centros de pensionistas, etc. En 1999 existían en Castilla y León 78 centros, con aproximadamente unos 250.000 usuarios (48,9% de la población de 65 y más años). En la citada Guía de recursos para Personas Mayores 2002 se observa que en dos años y medio su número se ha incrementado hasta los 88 (Cuadro 3.3.18). — Club de los 60: Dependiente de la Gerencia de Servicios Sociales, tiene como finalidad realizar viajes con fines culturales, así como desarrollar actividades culturales y recreativas (cuadro 3.3.1.9). 122 La situación de las Personas Mayores en Castilla y León ces
Cuadro 3.3.1.8 Centros de día y clubes de jubilados. 2002 Gerencia de AyunParroquias/ AsociaOtros Total Serv. Sociales tamientos Cáritas ciones Ávila 8 1 9 Burgos 5 1 6 León 6 2 8 16 Palencia 7 5 1 1 1 12 Salamanca 6 1 1 1 9 Segovia 7 1 8 Soria 5 1 2 8 Valladolid 3 7 1 1 12 Zamora 8 8 Total 55 14 3 13 3 88 Fuente: Elaboración propia a partir de Junta de Castilla y León, Guía de recursos para las Personas Mayores 2002, Valladolid, 2002. Cuadro 3.3.1.9. Socios Club de los 60. 2002 Años N.º socios Incremento 1999 62.940 2000 71.021 11.38% 2001 79.768 10.96% 2002 (hasta abril) 82.902 3.78% Fuente: Elaboración propia a partir de Junta de Castilla y León, Guía de recursos para las Personas Mayores 2002, Valladolid, 2002. — Aulas de la Tercera Edad:Programas de formación integral a las Personas Mayores en el marco de la animación comunitaria. En Castilla y León existen las siguientes: • Aulas de la Tercera Edad de Burgos (Ayuntamiento de Burgos). • Aulas de la Tercera Edad Siglo de Oro (Ayuntamiento de Palencia). • Aulas de la Tercera Edad de Segovia (Ayuntamiento de Segovia). • Aulas de la Tercera Edad de Soria (Ayuntamiento de Soria). • Aulas de la Tercera Edad de Valladolid (Diputación de Valladolid). — Programas universitarios:Universidad de la Experiencia, Programa de Acercamiento entre Personas Mayores y jóvenes universitarios… Cuentan con 1.420 alumnos (0,27% de los mayores de 65 años). 123 La atención a las Personas Mayores en Castilla y León: Normativa y recursos
Cuadro 3.3.1.10 Alumnos de la Universidad de la Experiencia. Curso 2001/2002 Provincia Total Ávila 120 Burgos 162 León 189 Palencia 105 Salamanca 188 Segovia 73 Soria 84 Valladolid 189 Zamora 124 Total 1.234 Fuente: Elaboración propia a partir de Junta de Castilla y León, Guía de recursos para las Personas Mayores 2002, Valladolid, 2002 y Universidad de Valladolid. — Asociacionismo de Personas Mayores: Fomentado desde las instituciones públicas como eje fundamental de la participación de los mayores en la comunidad y presencia activa en la sociedad. Se potencia así mismo a través de su integración en la Confederación Regional de Jubilados y Pensionistas de Castilla y León la autogestión de programas de animación sociocultural y desarrollo comunitario a través de: • Asambleas informativas, charlas, cursos de formación y voluntariado. • Talleres de manualidades, gimnasia y otras actividades recreativas. • Servicios de peluquería y podología 3.3.2. Recursos y equipamientos para Personas Mayores disponibles en la red de servicios sanitarios de Castilla y León Como fuentes de información hemos recurrido, con desigual fortuna, a las distintas entidades encargadas de prestar el servicio. Esto nos ha obligado en primer lugar a que las fechas en las que se recoge la situación de los distintos recursos, no sean tan actuales como en un principio era nuestra intención y por otra parte a que en función del recurso, la fecha de referencia varíe, aunque en todo caso como máximo la información tiene un año de antigüedad. 124 La situación de las Personas Mayores en Castilla y León ces Cuadro 3.3.1.11 Mayores participantes en el Programa de Intercambio Cultural Universidad de Valladolid Curso 2001/2002 Provincia Total Ávila 120 Burgos 162 León 189 Palencia 105 Salamanca 188 Segovia 73 Soria 84 Valladolid 189 Zamora 124 Total 1.234
las Personas Mayores). Lo realmente interesante en esta pregunta radica en la detección de aquellas problemáticas que de alguna manera desde la visión del profesional pueden solucionarse y de aquellas otras donde la solución ya es más difícil. Estas respuestas, con consideraciones más profundas pueden darnos alguna pista de la política social que se puede seguir en la atención a las Personas Mayores. Gráfico 3.4.1.2 Aumento de los servicios prestados (% sobre el número de CEAS) 131 La atención a las Personas Mayores en Castilla y León: Normativa y recursos Fuente: Encuesta CEAS, mayo-junio de 2002. Departamento de Geografía. Universidad de Valladolid. De los diez principales problemas que afectan a los mayores, solo cuatro de ellos han sido señalados con una posibilidad de solución por encima del 50%. Son aquellos relacionados con problemas materiales (escasez de recursos y vivienda en malas condiciones), o con compañía y apoyo (problemas de soledad y de apoyo familiar). Otro grupo de problemas (escasez de servicios y dificultades de transporte), están en un término medio y vienen a subrayar que no es tan frecuente que exista ese problema para los mayores (aproximadamente para el 30% de los encuestados), pero cuando existe es de muy difícil solución. Se observa claramente como la existencia de estos problemas viene asociada a la situación de la localidad con respecto al eje de comunicación o a la capital de provincia. Finalmente, también están asociados los principales problemas con difícil solución, con respuestas negativas que van desde el 35% al 64% (sobreenvejecimiento, salud precaria y bajo nivel cultural). Las principales dificultades que se encuentran las Personas Mayores para acceder a los servicios sociales son de diversa índole. La mayor y que afecta exclusivamente a los residentes en pequeñas localidades es la falta de transporte para acceder al servicio necesitado, lo que lógicamente da a entender que en su localidad de residencia no se presta el servicio demandado (22,9%). Otro problema que afecta a bastantes mayores a juicio de los propios profesionales es la excesiva burocracia para acceder al servicio (22,1%), lógicamente asociada como hemos visto anteriormente a una po-
blación muy envejecida y con un bajo nivel cultural. También se señala como situación problemática no disponer de los recursos sociales adecuados para las necesidades concretas (15,7%). Asociado al sobreenvejecimiento se producen problemas de movilidad física (14,5%) y la dificultada para valorar adecuadamente sus necesidades reales (13,6%). Finalmente, como problemas de menor importancia se subrayan los de tipo económico (7,1%) y de falta de información (4,3%). Gráfico 3.4.1.4 Dificultades para acceder a los servicios sociales (% según número de CEAS) 132 La situación de las Personas Mayores en Castilla y León ces Gráfico 3.4.1.3 Problemas detectados por los CEAS y situación con respecto a los mismos (% según número de CEAS) Fuente: Encuesta CEAS, mayo-junio de 2002. Departamento de Geografía. Universidad de Valladolid. Fuente: Encuesta CEAS, mayo-junio de 2002. Departamento de Geografía. Universidad de Valladolid.
La siguiente cuestión sobre la que se pidió opinión a los profesionales, versaba sobre la situación en su entorno de una serie de recursos sociales planteados. De cada recurso social se preguntaba, en primer lugar, si existía o no y posteriormente, en el caso de no existir, si se demandaría por las Personas Mayores, o por el contrario no tendría sentido su implantación. El primer grupo de recursos, a tenor de las respuestas, se caracteriza por estar ya implantado, y además por tener una fuerte demanda por parte de los mayores. Entre estos recursos nos encontramos a todos aquellos que como vimos en el estudio de los datos, si que tenían una cobertura más o menos amplia en la atención a las Personas Mayores. Así los balnearios y los viajes de turismo son los recursos socioculturales más accesibles para las Personas Mayores (100% y 89,6% de cobertura respectivamente). Dentro de los recursos de régimen económico, las prestaciones económicas son viables para el 97,9% de los profesionales encuestados, por lo que también se puede catalogar como un recurso plenamente implantado en Castilla y León. Con relación a los recursos socio asistenciales, a juicio de los entrevistados hay que distinguir tres grupos. En primer lugar aquellos recursos que ya están mayoritariamente implantados y con un grado de aceptación y de demanda alto (ayuda a domicilio y tele asistencia). Un segundo grupo de recursos lo componen aquellos que están bastante extendidos pero para los que todavía la demanda supera a la prestación del servicio (centros residenciales existen como servicio en el 66%, pero se demandaría sí existiera en otro 25% de los casos). Un tercer grupo, bastante amplio lo componen una serie de recursos que están poco implantados (en el mejor de los casos, es viable para el 27% de los entrevistados), pero que se demandaría si existiera (entre el 39,6% en el peor de los casos y el 72,9% en el más demandado) Este grupo lo componen, los centros de día, centros de noche, estancias diurnas y estancias temporales y alojamientos compartidos, es decir, todos aquellos recursos que están destinados a favorecer la permanencia de la persona mayor en su entorno más cercano. Es aquí a juicio de los profesionales donde la administración debe hacer un esfuerzo de planificación, diseño y prestación de servicios que fomenten la permanencia del mayor en su entorno. Finalmente, es interesante reseñar que el movimiento asociativo de Personas Mayores, en el que se ha trabajado mucho y bien, y que está bastante extendido en los municipios de Castilla y León, debe dar un paso más y complementarse con un tejido de voluntarios, que actualmente apenas tiene incidencia y que puede complementar, a tenor de las respuestas obtenidas, en cierta medida al resto de los recursos sociales. Profundizando un poco más en la prestación de servicios, y preguntado a los profesionales sobre los tres servicios más demandados por los mayores, son lógicamente los más extendidos y conocidos los que más demanda tienen. Así por este orden, la ayuda a domicilio, los centros residenciales las prestaciones económicas son los tres más demandados y que también como es lógico los más utilizados por las Personas Mayores. Un segundo grupo lo componen aquellos que estando también implantados, como vimos antes, son menos utilizados (Turismo social, balnearios y tele asistencia). Finalmente en el último paquete, reforzando las conclusiones obtenidas en la pregunta anterior, entrarían aquellos servicios que aunque no son muy utilizados, lógicamente puesto que en muchos casos ni existen, la demanda es superior al número de usuarios, por lo que sí se pusieran en marcha, tendrían posibilidades reales de funcionar con éxito (centros de día, de noche estancias temporales estancias diurnas). 133 La atención a las Personas Mayores en Castilla y León: Normativa y recursos
Gráfico 3.4.1.5 Situación de los servicios prestados por los CEAS (% según número de CEAS) 134 La situación de las Personas Mayores en Castilla y León ces Fuente: Encuesta CEAS, mayo-junio de 2002. Departamento de Geografía. Universidad de Valladolid. Gráfico 3.4.1.6 Demanda y utilización de los servicios prestados por los CEAS (% según número de CEAS) Fuente: Encuesta CEAS, mayo-junio de 2002. Departamento de Geografía. Universidad de Valladolid. Llama poderosamente la atención, que en términos generales, el apoyo que se presta a las Personas Mayores de Castilla y León es insuficiente y que por lo tanto se deduce que hay unas deficiencias o lagunas que hay que subsanar.
Con relación al apoyo informal, prestado a través de entidades de voluntariado, amigos, vecinos..., solo lo consideran adecuado, el 4,2% de los entrevistados, siendo para el 62,5% insuficiente y lo que se considera más grave, inexistente para el 29,2%. Toda política que vaya destinada a promover las redes de voluntariado, potenciar la autoayuda y favorecer el apoyo vecinal. El apoyo familiar (prestado por cónyuge e hijos) tampoco es, según los entrevistados el adecuado. Sólo para el 8,3% de los profesionales, entra dentro de unos parámetros admisibles, siendo insuficiente para el 87,5% restante. Realizar políticas económicas encaminadas a mantener a la familia en el entorno de los mayores, con especial incidencia en el medio rural, y políticas sociales dirigidas a complementar la labor de la familia serían por lo tanto muy acertadas. Finalmente, para los propios trabajadores de servicios sociales, éstos no cubren todas las necesidades generadas por las Personas Mayores. El 12,5% consideran que los recursos sociales son los adecuados, mientras que el 83,3% los consideran insuficientes. Por lo tanto, también es recomendable adecuar la prestación de recursos a las necesidades existentes. Gráfico 3.4.1.7 Tipos de apoyo dados a las Personas Mayores (% según número de CEAS) 135 La atención a las Personas Mayores en Castilla y León: Normativa y recursos Fuente: Encuesta CEAS, mayo-junio de 2002. Departamento de Geografía. Universidad de Valladolid. En relación a los recursos que las instituciones disponen para la atención a las Personas Mayores, la tónica general es que son insuficientes para las demandas generadas. Los recursos para el ocio y tiempo libre, para el 45,8% de los encuestados si que se adecuan a las necesidades existentes, mientras que los recursos de tipo sanitario sólo son adecuados o suficientes para el 35,5%. Finalmente los servicios socio asis-
tenciales, son suficientemente adecuados sólo para el 18,8% de los que respondieron al cuestionario. Tres son las razones que se pueden apuntar para tan baja consideración de la cobertura de los servicios para mayores, especialmente de los socio sanitarios: Una primera es que realmente los recursos disponibles para las Personas Mayores no son suficientes para atender las necesidades planteadas, al menos de una forma rápida y eficaz. En segundo lugar, estas dificultades se presentan principalmente en el medio rural, que es de donde provienen la inmensa mayoría de las respuestas enviadas, pero que no olvidemos, también que en Castilla y León es el medio donde viven muchos mayores. Finalmente es presumible suponer que las diferencias entre los servicios culturales, sanitarios y asistenciales no sean tantas como se recogen en la encuesta, pero al haberse realizado a profesionales del sector de servicios sociales, éstos detectan con más nitidez, fruto de su conocimiento, las dificultades con las que se encuentran diariamente en su sector laboral. Gráfico 3.4.1.8 Consideración general sobre los servicios prestados (% según número de CEAS) 136 La situación de las Personas Mayores en Castilla y León ces Fuente: Encuesta CEAS, mayo-junio de 2002. Departamento de Geografía. Universidad de Valladolid. La última pregunta realizada a los profesionales de los servicios sociales era si estaban de acuerdo con la demarcación territorial de su CEAS. La respuesta fue que para el 39,6% de los entrevistados si que era correcta esta demarcación territorial, mientras que para el 60,4% no era correcta. Las dos principales razones, que por supuesto sólo pueden afectar a los 106 CEAS que atienden a la población del medio rural eran, en primer lugar que la población atendida estaba muy dispersa en distintos núcleos de población (31,3%) o que la extensión de su CEAS era demasiado grande (20,8%), aunque en ambos casos son motivos que pueden afectar a la eficacia en la prestación de los recursos por parte de los profesionales encargados.
Gráfico 3.4.1.9 Demarcación territorial de los CEAS (% según número de CEAS) 137 La atención a las Personas Mayores en Castilla y León: Normativa y recursos Fuente: Encuesta CEAS, mayo-junio de 2002. Departamento de Geografía. Universidad de Valladolid. 3.5. Valoración y conclusiones A lo largo de este capítulo, se ha detallado la atención que reciben las Personas Mayores de Castilla y León. Para ello se ha recopilado la normativa que regula los distintos los recursos y servicios que disponen desde el plano asistencial, el cultural y de ocio, el sanitario y el socio sanitario, detallado por número de centros, localización y plazas disponibles lo que nos ha dado una visión cuantitativa de la situación real (a pesar de las múltiples dificultades para recopilar la información) de los recursos para mayores en Castilla y León. También, a través de las opiniones que los profesionales que más directamente trabajan a diario con las Personas Mayores (trabajadores de Centros de Acción Social), hemos obtenido otra visión, más cualitativa que nos ha ayudado a discernir y comprender los condicionamientos que pueden dificultar el acceso a esos servicios. Las principales observaciones que se pueden realizar una vez comprobada la dotación de recursos en el área de Servicios Sociales son las siguientes: — El principal soporte en la atención a las Personas Mayores es la familia, situándose el porcentaje de uso de los servicios sociales en Castilla y León en torno al 10% y la tasa de cobertura de las residencias ligeramente por debajo del 5,5%, pero existiendo una importante variación de una provincia a otra. — La localización de la mayoría de los recursos sociales es principalmente urbana o semiurbana, existiendo un déficit de recursos asistenciales públicos en el medio rural. — Este déficit rural se ve incrementado por otra serie de dificultades que amplifican el problema de la atención a los mayores, como es el sobreenvejecimiento
de la población rural, la falta de tejido familiar que apoye a los mayores y las dificultades de comunicación y transporte que les dificulta el acceso a los servicios. — No existen recursos sociales específicos para atender las necesidades de los mayores en el medio rural, lo que motiva que en algún caso una atención inadecuada o insuficiente para la necesidad planteada. Respecto a la situación de los recursos de ocio y cultura destinados a las Personas Mayores de Castilla y León, hemos de realizar las siguientes observaciones: — La oferta de ocio y cultura en términos generales es buena aunque está un tanto descompensada. Al igual que en los servicios asistenciales existe una desproporción en la dotación de recursos de ocio y cultura, estando la gran mayoría de ellos ubicados en el entorno urbano. — Existen programas que si bien no son idénticos, si al menos van dirigidos, generalmente desde distintas instituciones, al mismo colectivo y con la misma finalidad, por lo que se puede cometer cierta duplicidad (Viajes del IMSERSO/Viajes Club de los 60, Universidad de la Experiencia/ Aulas de la Tercera Edad). — Si bien el movimiento asociativo de Personas Mayores es muy significativo en Castilla y León, y un método muy extendido para fomentar la participación y el desarrollo de actividades en el medio rural, es necesario cierto control institucional de estas asociaciones. En primer lugar extendiendo el movimiento asociativo a la totalidad de los municipios de Castilla y León, y en segundo lugar, integrando esas asociaciones, al menos en las pequeñas localidades a movimientos más amplios e integrados con colectivos distintos (juveniles, de mayores, de mujeres), puesto que la mejora de la situación de los mayores en el medio rural pasa fundamentalmente por un desarrollo local integral. En relación a los servicios sanitarios, y su disponibilidad hacia las Personas Mayores, hemos observado lo siguiente: — Aunque los servicios de atención primaria son suficientes para la población general y su ordenación territorial es coherente respondiendo a criterios demográficos, existen dentro de la atención primaria unas graves carencias que afectan específicamente a las Personas Mayores (independientemente de las que afectan a la población en general). • Escasa formación geriátrica de los profesionales de medicina general y familiar (2). • Ausencia de servicios de geriatría de referencia. Donde esos profesionales de atención primaria puedan consultar con atención especializada. 138 La situación de las Personas Mayores en Castilla y León ces (2) Defensor del Pueblo, La atención sociosanitaria en España: perspectiva gerontológica y otros aspectos conexos, Publicaciones de la Oficina del Defensor del Pueblo, Madrid, 2000.
• Adopción de soluciones aptas para otros colectivos pero muy incomodas para los mayores (ej, largos traslados en ambulancia para pocos minutos de rehabilitación). — Los servicios de atención especializada para Personas Mayores son claramente insuficientes e inadecuados para este colectivo, la especialidad de geriatría está hipodesarrollada en la Comunidad Autónoma, con solamente seis hospitales con servicio de valoración geriátrica de los que tres están en el Área de Valladolid y dos en el de León. — Mención especial requiere que con dos facultades de Medicina y dos hospitales universitarios no exista en la Comunidad un servicio acreditado para la docencia geriátrica, por lo que el problema de la insuficiente formación en geriatría de los profesionales de la medicina, lejos de erradicarse, se mantendrá en el tiempo. Finalmente las observaciones realizadas con referencia a la atención sociosanitaria a las Personas Mayores en Castilla y León son: — La existencia del Plan de Atención Sociosanitaria en Castilla y León es importante puesto que plasma una intención, pero su desarrollo actualmente es testimonial con un número anecdótico de camas (en torno a veinte) que son claramente insuficientes para la demanda real y potencial que puede y va a existir y que motiva que a través del uso inadecuado de recursos sociales o sanitarios se mal cubran necesidades de solución conjunta. — La coordinación entre profesionales de servicios sociales y de servicios sanitarios es más producto de una voluntad informal de los propios profesionales, que fruto de una política que apueste con fuerza por esta serie de servicios. Ante estas observaciones, y tenidas también en cuenta opiniones de profesionales que en su trabajo diario, sufren las consecuencias de la insuficiente y/o inadecuada dotación de recursos para Personas Mayores, avanzamos una serie de propuestas, sobre las que sin duda es necesario profundizar y realizar estudios más detallados, pero que pueden ser un primer punto para aportar soluciones al colectivo de Personas Mayores. Las propuestas son las siguientes: — Puesto que son las familias, las que en el 90% de los casos se encargan de la atención y cuidado de las Personas Mayores, los principales esfuerzos deben centrarse en realizar programas de apoyo a familias abarcando al menos dos premisas: • Mantener a la familia en el mismo entorno de la persona mayor, a través de políticas de desarrollo local que frenen la salida de los jóvenes de las pequeñas entidades de población dejando en el pueblo, desatendidos y desconsolados, a los más mayores. • Propiciar que la atención de sus mayores no reste a los familiares (especialmente mujeres) posibilidades de acceder o continuar en el mundo laboral. 139 La atención a las Personas Mayores en Castilla y León: Normativa y recursos
— Si como se ha comentado, el envejecimiento en Castilla y León tiene además un componente de ruralidad, será necesario el crear programas específicos de atención a las personas en el medio rural: • Adecuando esos programas a las necesidades específicas de esa población y de ese medio. • Evitando que las Personas Mayores tengan que abandonar su entorno más cercano para recibir la prestación de servicios. — Siendo necesaria la innovación, y la creación de programas específicos para problemas específicos hay que evitar la duplicidad de programas, que en primer lugar pueden ser un despilfarro de recursos y en segundo lugar pueden crear diferencias entre las Personas Mayores. — En los servicios de atención sanitaria primaria es imprescindible fomentar la formación de los profesionales en el sector específico de las Personas Mayores, puesto que en gran parte de las zonas de salud son el colectivo más atendido. Esa formación es necesaria tanto a nivel universitario (asignaturas específicas de geriatría y gerontología), como dentro del sistema sanitario (centros acreditados para la docencia geriátrica). — Evitar, en la medida de lo posible, los traslados de las Personas Mayores para rehabilitaciones, diagnósticos o tratamientos que puedan realizarse desde el centro de salud, a través de potenciar servicios innovadores (telemedicina, equipos móviles…). —Crear servicios de valoración geriátrica., al menos en todos los hospitales de referencia de Castilla y León, — Potenciar la coordinación sociosanitaria, a través de: • Hacer coincidir las zonas de salud con las zonas de acción social. • Incrementar de los servicios de atención sociosanitaria existentes. • Institucionalizar la coordinación interprofesional. • Innovar, a través de nuevos servicios y recursos. 140 La situación de las Personas Mayores en Castilla y León ces
cuando sean dependientes, pudieran favorecerse del apoyo informal , en el 62% de los casos estaban casados, pero ambos (varón y mujer) con una edad alta por lo que previsiblemente más que ser cuidadores, en un futuro próximo van a pasar a necesitar cuidados. Y por el otro lado, los hijos (y las hijas) se han ido yendo de los pueblos. De todas las personas que han tenido hijos, ya más de la mitad declaran que éstos ya no residen en su localidad, por lo que difícilmente les van a poder ayudar, a no ser que se trasladen a casa de sus hijos. Van a tener que recurrir a otro tipo de ayudas ya que además en un medio rural tan envejecido como el de Castilla y León, otro tipo de apoyo informal (voluntariado, vecinos), se presenta difícil mantenerlo en el tiempo. Gráfico 4.1.2.2 Estado Civil de las personas de 65 y más años. En porcentaje. 2001 147 Problemática y perspectivas Gráfico 4.1.2.3 Número de hijos que viven en el pueblo. En porcentaje sobre los que tienen hijos. 2001 Fuente: Elaboración propia a partir de Fundación Encuentro, Encuesta sobre los mayores en los pueblos de Castilla y León. 2001. Será por tanto necesario buscar soluciones para que las Personas Mayores dependientes puedan seguir recibiendo apoyos, independientemente de la procedencia de los mismos. 4.1.3. Previsiones de atención a Personas Mayores. El futuro del apoyo informal En los próximos años, y debido a circunstancias demográficas y socioeconómicas ya comentadas en los distintos capítulos de este informe, previsiblemente se van a dar dos circunstancias que van a afectar significativamente a la atención a las Personas Mayores y a los encargados de proveerlas de cuidados. — En primer lugar, y debido al proceso de sobreenvejecimiento que se está produciendo en Castilla y León y que como hemos constatado, influye directamen-
te en la situación de dependencia, se va a producir un incremento significativo de las Personas Mayores dependientes, sobre todo en aquellas zonas donde el proceso de envejecimiento sea más notorio. — Por otra parte, previsiblemente va a producirse una disminución de la atención a las Personas Mayores a través de la ayuda informal, debido entre otras causas a: • Uno de los que hasta ahora eran los principales cuidadores (cónyuges) van a pasar de ser cuidadores a personas dependientes debido a su propio proceso de envejecimiento. • El otro principal cuidador (hijas), debido a su paulatina incorporación al mercado de trabajo, no va a disponer de tiempo para la atención a sus mayores. • En muchos de los casos (medio rural) debido a los procesos migratorios de los jóvenes, no va a ser posible otro apoyo que el intrageneracional con los problemas que ello va a comportar cuando vayan envejeciendo. Por lo tanto, y debido a que a través del apoyo informal previsiblemente no va a poder satisfacerse la atención a las Personas Mayores dependientes, que hasta ahora mayoritariamente eran apoyadas por sus familias, y dentro de éstas, por sus componentes femeninos (hijas y mujeres), va a ser necesario tender a una coordinación entre los tres sectores encargados de atender a las Personas Mayores (el sector público o institucional, el sector privado y el informal), para lograr una atención integral de la persona mayor dependiente, sin que la responsabilidad de esta atención recaiga necesariamente sólo en uno de los tres sectores, sino que tiendan a complementarse, para lo cual va a ser necesario adoptar políticas, soluciones y decisiones, entre las que me atrevo a sugerir: — Dentro de los servicios sociales públicos, la primera medida de urgencia será el incremento de los recursos disponibles para la atención a las Personas Mayores. Al tener este incremento de recursos un alto coste económico deberá estar ligado a una utilización racional de los recursos, de tal manera que para cada necesidad exista su recurso. Una primera medida ya en marcha sería la transformación paulatina de las residencias de válidos en asistidos. — El sector informal, a pesar de estar sufriendo ya ciertas transformaciones (incremento del apoyo a través del voluntariado), estas no van a ser suficientes para suplir el déficit de atención que van a dejar las familias, especialmente en el medio rural. Por ello va a ser necesario buscar fórmulas que permitan e incentiven a las familias a continuar realizando sus tareas cuidadoras, sin que esto limite sus posibilidades sociales y/o económicas. Alguna de las sugerencias encaminadas a este objetivo pueden ser: • Fomento de la igualdad en el reparto de tareas, repartiéndose varones y mujeres el reparto de tareas. • Formación a las personas que van a ser cuidadoras. • Reducción de la jornada laboral en sus empresas. • Apoyo económico de las Instituciones competentes en forma de salario y/o ayuda. • Deducciones fiscales coherentes a las familias con Personas Mayores dependientes a su cargo. 148 La situación de las Personas Mayores en Castilla y León ces
• Coordinación con los servicios sociales públicos para dar “respiros temporales” a los cuidadores. — Las iniciativas privadas también deben ser necesarias e importantes en la atención a las Personas Mayores, acogiendo estas a buena parte de las Personas Mayores dependientes, bien a través del mercado o de conciertos con instituciones públicas. Una propuesta a estudiar, sería el apoyo institucional para la creación de cooperativas de mujeres que presten sus servicios en la atención a las Personas Mayores dependientes. Este tipo de iniciativas serían especialmente beneficiosas en el medio rural ya que además de conseguir atender al mayor sin sacarlo de su entorno, se puede fomentar el desarrollo local consiguiendo que las mujeres, especialmente las más jóvenes no emigren a las ciudades en busca de las oportunidades que, con apoyo, se pueden dar en su propia localidad. 4.2. El previsible crecimiento de la demanda de asistencia a la Tercera Edad Al igual que cualquier estudio prospectivo, la proyección demográfica se encuentra con el problema de compaginar las tendencias manifestadas en la evolución más reciente con los posibles cambios de carácter coyuntural que el futuro, tanto a medio como a largo plazo, puede depararnos. En el caso de la población castellana y leonesa la posibilidad de cambios estructurales a corto o medio plazo es irrelevante, constituyendo en cambio una gran incógnita el devenir de las mutaciones que en los últimos años están afectando a los saldos migratorios y, más recientemente, a la natalidad. La llegada de inmigrantes extranjeros ha experimentado un incremento creciente, pese a mantenernos todavía por debajo del promedio nacional. No obstante, los cambios adoptados en la política inmigratoria por el Gobierno central, incluyendo una nueva modificación de la Ley de Extranjería en la segunda mitad del año 2002, harán peligrar las posibilidades de rejuvenecimiento que este aporte foráneo podría significar para Castilla y León y con ello, influirán negativamente en la apenas esbozada recuperación de la natalidad. Cierto es que el número de nacimientos entre la población regional ha aumentado también, al igual que la fecundidad, pero las cifras son aún muy reducidas y resulta arriesgado suponer que esta tendencia pueda mantenerse en el futuro. E incluso si llega a producirse, se tratará de un incremento muy lento en el tiempo, con efectos limitados en el conjunto de la población. El último dato disponible, correspondiente al año 2001, indica un total de 17.559 nacimientos, algo menos de los registrados en el año anterior (17.857). Son sin duda pequeñas oscilaciones, pero impiden por el momento confirmar si se trata de un cambio de tendencia hacia el alza o de un fenómeno meramente coyuntural (2). 149 Problemática y perspectivas (2) De hecho, en la mayor parte de las provincias castellanas y leonesas los datos provisionales del Instituto Nacional de Estadística para el 2001 parecen indicar un nuevo descenso de la natalidad y fecundidad. Las diferencias en el número medio de hijos por mujer entre el 2000 (utilizadas en la proyección) y el 2001 solamente son positivas en los casos de León (0,94 y 0,95), Segovia (1,23 y 1,26) y Valladolid (1,05 y 1,06), mientras desciende en Ávila (1,11 y 1,05), Burgos (1,14 y 1,12), Palencia (0,94 y 0,92), Salamanca (1,08 y 1,05), Soria (1,28 y 1,18) y Zamora (0,97 y 0,87), al igual que sucede en el conjunto regional (1,05 y 1,03).
Frente a la incertidumbre de la evolución futura de migraciones y nacimientos, la mortalidad muestra en cambio un comportamiento mucho más estable, lo cual facilita la elaboración de proyecciones a más largo plazo y con unos márgenes de error muy reducidos. La esperanza de vida en la región es muy elevada, 83 años para las mujeres y más de 76 para los hombres, lo cual indica que casi el 87% de los varones que hoy día tienen en torno a los cuarenta años llegarán a superar los 65, siendo un 67% quienes sobrepasen los 75 años de edad, proporciones que se elevan al 94% y 85% respectivamente en el caso de las mujeres. Naturalmente, estas cifras dependen exclusivamente de unas tasas de mortalidad muy bajas y no consideran los cambios derivados de los flujos migratorios. Sin embargo, los desplazamientos suelen afectar principalmente a jóvenes adultos –menores de cuarenta años– y el saldo, si bien negativo, es actualmente reducido. En cuanto a la evolución futura de la mortalidad, su disminución será muy lenta en las próximas décadas, al encontrarse la esperanza media de vida al nacer cercana a los límites biológicos (en torno a los 85 años). Por lo tanto, resulta relativamente sencillo conocer el número de mayores a medio plazo con un margen de error muy limitado y aunque los índices de carácter relativo puedan sufrir alguna modificación según los escenarios elegidos para la proyección, las cifras absolutas serán siempre similares. En definitiva, puede que se introduzcan algunos errores al cuantificar el peso relativo de las Personas Mayores con respecto al resto de la población, pero sí es posible afirmar con bastante certeza cuántos serán y en consecuencia, conocer el aumento de las necesidades emanadas de este grupo de residentes. El incremento de las necesidades de asistencia a los mayores es un hecho desde hace décadas y la tendencia manifestada por todas las proyecciones es hacia su rápido incremento en el futuro cercano, aunque lentamente, sin bien a partir del año 2020 el número de los mayores de 65 años de edad experimentará un crecimiento mucho más rápido. El ritmo de las inversiones habrá de ser no obstante bastante más acelerado, teniendo en cuenta que en los próximos quince años serán precisamente los más ancianos, mayores de 80 años, los protagonistas de la mayor expansión de este grupo en cifras absolutas, correspondiendo también a los mismos un gasto per cápita sensiblemente superior al promedio del conjunto, tanto en materia de asistencia sanitaria como domiciliaria y dotación de plazas en residencias, al encontrarse más afectados por problemas de falta de movilidad y en general, depender en mayor medida de la ayuda ajena. 4.2.1. Previsiones del número y composición del colectivo de ancianos y su estructura por sexo y edad Los problemas relacionados con el envejecimiento demográfico no se limitan a la necesidad de cubrir unas necesidades específicas de estos grupos de población, sino que afectan asimismo a toda la sociedad, tanto desde el punto de vista familiar como económico. La pérdida de población en los municipios rurales, con la diáspora de las personas en edad laboral, deja a los mayores sin la ayuda familiar que anteriormente constituía su principal apoyo. El reducido tamaño de las viviendas en las ciudades y el cambio en el modelo familiar vigente, con la incorporación de ambos cónyuges al mercado laboral y la disminución del número de hijos, dan lugar a la pérdida de la función tradicional que estas personas desempeñaban en el cuidado de los nietos e impiden que sean los familiares quienes acojan a los ancianos. Serán por tanto las administraciones públicas, a 150 La situación de las Personas Mayores en Castilla y León ces
través de sus diferentes organismos, sobre las que recaiga cada vez en mayor medida esta función. Y su financiación va a depender de una capacidad recaudatoria derivada en parte de la evolución que siga la población en edad activa. A largo plazo, la reducción de la natalidad se traducirá además no sólo en una merma de este grupo, sino también en su envejecimiento, un hecho perjudicial desde el punto de vista de su productividad. Debido a estas razones se ha optado por no limitar el análisis prospectivo a los grupos de edad de mayores de 65 años y extenderlo a toda la pirámide de población, si bien nos centraremos en los aspectos más relevantes de la evolución cuantitativa de aquellos. Por idéntico motivo, las proyecciones considerarán diversos escenarios en función de los posibles cambios que afecten a medio plazo a la fecundidad, aunque estos no repercutan directamente en las cifras absolutas de los más mayores. Habida cuenta de las importantes diferencias mostradas por el proceso de envejecimiento en el territorio de la Comunidad Autónoma, pese a ser éste un problema generalizado en toda ella, se han realizado proyecciones independientes para cada una de las provincias de Castilla y León, derivando la proyección regional de la adición de las anteriores. El escaso volumen poblacional en algunos casos, como los de Soria (91.314 habitantes en 2001) y en menor medida, Segovia (147.028), Ávila (163.885) y Palencia (177.345) pueden dar lugar a errores derivados de oscilaciones anuales en los diversos indicadores de la mortalidad. Consecuencia de ello es la variación de la esperanza de vida media al nacer según las fechas elegidas para obtener este dato, sobre todo en la primera de las provincias citadas. Para evitarlo se ha utilizado un sistema de proyección basado en componentes múltiples (fecundidad, mortalidad y migraciones) en el cual las tasas de mortalidad aplicadas corresponden a una tabla modelo del conjunto regional, con el fin de limitar en lo posible el margen de error que afecte a la determinación del tamaño de los grupos de mayor edad. Por el contrario, los índices de fecundidad utilizados son los correspondientes a cada una de las provincias, por dos razones. La primera radica en que las diferencias en materia de fecundidad son mayores entre provincias que las apreciadas en el caso de la mortalidad y consideramos conveniente introducirlas en la proyección. La segunda deriva del hecho de ser la fecundidad una variable más expuesta a oscilaciones, por lo que los márgenes de error son siempre superiores y no se reducirían apreciablemente mediante el uso de unas tasas homogéneas. En cualquier caso, las propuestas sobre evolución futura de la fecundidad atañen a la toma de decisiones en políticas natalistas y no al problema del envejecimiento en la cúspide de la pirámide de edades, como ya se indicó anteriormente. Gráfico 4.2.1 Castilla y León, 2025. Pirámide de supervivientes 151 Problemática y perspectivas Fuente: Elaboración propia, a partir de datos del INE.
Se ha considerado un único escenario en cuanto a la mortalidad, al seguir ésta un ritmo de evolución bien conocido, sobre todo en casos como los de la población de Castilla y León que parte de valores ya muy elevados. En el año 2025 y de seguir un crecimiento similar al mantenido por los países más desarrollados, las mujeres alcanzarían una esperanza de vida al nacer de 84,1 años, frente a los 77,8 que tendrían los varones. Como podemos apreciar en el gráfico adjunto, las tasas de mortalidad se reducirán al mínimo hasta edades cercanas a los 75 años, a las que llegarán un 70% de los hombres y un 85% de las mujeres nacidos en esa fecha. Esta pirámide de supervivientes no muestra la estructura por sexo y edad de la población en 2025, sino la que tendría una población estacionaria con un número de nacimientos estable (el mismo todos los años) y sometida a las probabilidades de defunción correspondientes a la esperanza de vida señalada, con el objetivo de ver los efectos únicos de una mortalidad tan baja en la evolución demográfica, independientemente de sus estructuras reales. Este escenario único de mortalidad se yuxtapone a tres posibles escenarios contemplados para la fecundidad. El primero de ellos (escenario A), de carácter pesimista, supone el mantenimiento del número de hijos por mujer en los valores registrados durantes los últimos años, que varían entre los 0,94 de León y Palencia hasta el 1,28 de Soria en el año 2000, con una media para el conjunto regional de 1,05 hijos por mujer (3). Tales índices son algo más elevados que los apreciados en años anteriores (0,94), debido al repunte experimentado a partir de 1998 y superiores, por tanto, a los que obtendríamos de aplicar el promedio correspondiente al quinquenio 1996-2000. La opción elegida no es pues la peor de las posibles, si bien el incremento de los nacimientos debido a la llegada de inmigrantes y al mayor tamaño de las cohortes femeninas de 30 a 35 años de edad nos induce a renunciar a la exposición de una evolución todavía más catastrófica que ésta. El segundo escenario (B) corresponde a la situación que se daría en el caso de prolongarse el repunte de la natalidad siguiendo la tendencia esbozada en estos años, con un ritmo de crecimiento similar al propuesto en las proyecciones realizadas por el Instituto Nacional de Estadística –INE– para la población española, aunque partiendo de los índices sintéticos de fecundidad actuales de cada provincia. Las cifras finales en el 2025 oscilarían entre los 1,10 hijos por mujer en León y 1,49 en Soria, correspondiendo 1,17 a toda Castilla y León. La previsión más optimista y a la vez, con menor probabilidad de llegar a cumplirse, supondría alcanzar en el año 2025 una fecundidad similar a la de la población española en su conjunto, 1,42 hijos por mujer según el INE (escenario C). El aumento del número de nacimientos en los tres últimos años en España parece corroborar las proyecciones del Instituto, que indicaban una fecundidad de 1,25 hijos por mujer para el año 2001, habiéndose alcanzado en realidad un valor muy similar según los datos provisionales disponibles (1,24). Con todo, incluso esta tercera opción no deja de ser problemática, en cuanto que se halla todavía muy lejos del teórico 2,1 hijos por mujer 152 La situación de las Personas Mayores en Castilla y León ces (3) El índice sintético de fecundidad es mayor en Soria pero el envejecimiento de su población se traduce en una tasa bruta de natalidad muy baja (6,73 nacimientos por cada mil habitantes). Los valores máximos de esta segunda variable corresponde en cambio a Burgos (7,73 por mil) y Valladolid (7,55 por mil).
necesario para asegurar el reemplazo generacional. Tengamos en cuenta que la fecundidad va a depender más de la evolución económica y sobre todo, de la situación futura del mercado laboral que de cualquier variable meramente demográfica, dado que las encuestas sobre fecundidad indican el deseo de las mujeres de tener un número de hijos mayor que el real, no siendo posible por causas principalmente económicas. Todos los escenarios descritos hasta el momento olvidan sin embargo un factor de gran importancia en el futuro de la población, la repercusión de la inmigración. Aunque todavía escasos, los flujos inmigratorios procedentes del extranjero están aumentando rápidamente en Castilla y León y su incidencia en el crecimiento y las estructuras demográficas no debe ser dejada de lado. Sin apenas afectar al envejecimiento por la cúspide de la pirámide de edades, los inmigrantes suponen un rejuvenecimiento de la población en edad laboral y un aumento del número de nacimientos, lo cual se plasma en un menor índice de envejecimiento. De ahí que se haya introducido un cuarto escenario (D) contemplando los posibles efectos de una inmigración creciente, siguiendo las pautas descritas en estudios ya realizados (4). Además de la aportación directa que supondrían estos efectivos, el número de nacimientos, incluso suponiendo que los recién llegados se adaptasen con rapidez a las pautas reproductoras locales, se incrementaría en un 11% al finalizar el período proyectado, al tratarse de una población de adultos jóvenes y mayoritariamente femenina, con el consiguiente aumento de las tasas de nupcialidad y en general, del número de parejas. Este cuarto escenario ha sido aplicado a Castilla y León de forma conjunta, pero no a cada provincia por separado, considerando que la elevada movilidad espacial de la población inmigrante, más afectada por los cambios en las ofertas de trabajo, desaconseja el desglose a dicha escala. Gráfico 4.2.2 Proyección de la población. Castilla y León. 2000-2025 153 Problemática y perspectivas (4) LÓPEZ TRIGAL, L. y DELGADO URRECHO, J.M. (directores): La población inmigrante en Castilla y León. Ed. Consejo Económico y Social de Castilla y León, Valladolid, 2002, 143 pp. Fuente: Elaboración propia, a partir de datos del INE.
Gráfico 4.2.3 Castilla y León, 2025. Escenario A 154 La situación de las Personas Mayores en Castilla y León ces Gráfico 4.2.4 Castilla y León, 2025. Escenario D Con independencia del escenario aplicado, la población castellana y leonesa está abocada a continuar la tendencia decreciente a corto y medio plazo, incidiendo solamente los posibles cambios descritos en el ritmo que seguirá tal disminución. La continuidad de los actuales índices de fecundidad y mortalidad supondría llegar al 2025 con 2.155.319 habitantes (2.479.425 en 2001), cifra que ascendería en el mejor de los casos a 2.214.779 incluyendo a los inmigrantes. Las diferencias derivadas exclusivamente de la posible evolución de la fecundidad son escasas, correspondiendo a la inmigración el papel de mayor protagonismo, siempre y cuando ésta llegase a alcanzar una media anual de cinco mil nuevos residentes en los próximos veinte años. Se trata de un escenario claramente optimista, teniendo en cuenta que los cambios tanto efectuados como previstos de la Ley de Extranjería dificultan en grado sumo el empleo de extranjeros por parte de los pequeños y medianos empresarios, sin capacidad en la mayor parte de casos para contratar en origen a los trabajadores que necesitan. Las estructuras por sexo y edad de la población serán también diferentes en el año 2025 según cuál de estos escenarios resulte más cercano a la realidad y aunque los efectos no habrán de notarse de forma plena hasta más largo plazo, las disimilitudes entre los casos más extremos pueden apreciarse en ambas pirámides. El envejecimiento por la cúspide es similar, pero la población en edad activa y sobre todo, el tamaño de las nuevas generaciones, se verían favorecidos si surten efecto las medidas de incentivación a la natalidad y el incremento de la cuota de trabajadores extranjeros en la Comunidad Autónoma. Desde el punto de vista económico la relevancia de un futuro u otro es obvia, pues debemos recordar que el número de Personas Mayores apenas variará en ambos casos. Los mayores de 65 años serán en 2025 un 11% más de los existentes en 2001, pudiendo llegar hasta el 14% si la estructura por edad de los inmigrantes es similar a la detectada en estos momentos. Tal posibilidad resulta sin embargo bastante remota, debido a la perdida de importancia relativa que experimenta la inmigración procedente de la Unión Europea y el retorno de antiguos emigrantes frente a los nuevos flujos procedentes de Europa del Este, Latinoamérica y norte de África, compuestos por personas jóvenes.
Gráfico 4.2.5 Proyección de mayores de 65 años. Castilla y León. 2000-2025 155 Problemática y perspectivas Fuente: Elaboración propia, a partir de datos del INE. El proceso de envejecimiento trae consigo una feminización del grupo de mayor edad, derivado de las diferencias entre hombres y mujeres en la esperanza de vida media. Pero a diferencia de la evolución general, en este caso los máximos se alcanzarán mucho antes, en torno al año 2010, con un 57,4% de mujeres. A partir de ese momento y aunque sigan siendo éstas mayoritarias, su peso relativo comenzará a disminuir, a no ser que se produzca un incremento sensible de la esperanza de vida general. En 2025 habrá un 55,4% de mujeres entre los mayores de 65 años, algo menos que en la actualidad (56,8%). Las diferencias a escala provincial serán muy acusadas, especialmente si atendemos a las cifras absolutas, más indicativas de las necesidades futuras. Valladolid experimentará el mayor crecimiento y junto a León, agruparán el número más elevado de mayores de 65 años en 2025 (128.600 y 125.200, respectivamente). Pero mientras en León las cifras apenas variarán con respecto a las actuales, pues la provincia posee ya 119.000 personas en ese grupo de edad, en Valladolid el incremento será muy rápido, al partir de 84.000 en 2001. Esta evolución dispar encuentra su explicación en las características propias de las estructuras por edad de cada provincia en los momentos actuales. Al contrario de lo sucedido en otras provincias, la pirámide de población vallisoletana no muestra ningún entrante en las generaciones que hoy día cuentan con edades comprendidas entre los 40 y 64 años y que en el futuro engrosarán los grupos de mayores. La inmigración que favoreció el crecimiento demográfico en los años cincuenta y sesenta, causante del menor índice de envejecimiento de la provincia en estos momentos, será por tanto también la responsable de que éste último sea muy superior en las próximas décadas. Al igual que Valladolid, las poblaciones de Burgos, Salamanca y Palencia verán aumentar el número de mayores, aunque en menor proporción. Burgos y Salamanca contarán en el año 2025 con unos 88.200 y 84.400 ancianos respectivamente, mientras la provincia de Palencia agrupará a 44.500. Aún existiendo en todas ellas y en fechas ac-
tuales un cierto déficit en la población activa de edad más avanzada, éste no es consecuencia de la emigración, sino del menor número de nacimientos en los años cuarenta y primera mitad de los cincuenta. De hecho, el entrante correspondiente en sus pirámides de población fue colmatado en gran parte gracias a la inmigración, especialmente en el caso de Burgos. No sucedió así en las provincias restantes, donde a las generaciones huecas mencionadas se sumaron las pérdidas demográficas causadas por la emigración extra provincial, al no contar con núcleos urbanos capaces de absorber el éxodo rural padecido en los años sesenta. Los índices de envejecimiento más elevados corresponden hoy día a Zamora (2,42 ancianos por cada joven), Soria (2,29) y Ávila (2,09), pero al ser también las provincias con menor porcentaje de población en edad adulta avanzada, serán las que tengan un menor envejecimiento por la cúspide de la pirámide en el futuro. De hecho, las cifras absolutas de mayores de 65 años disminuirán en todas ellas, pasando de 55.500 a 49.200 en Zamora, de 24.500 a 21.500 en Soria y de 42.500 a 39.500 en Ávila. Aunque con un índice de envejecimiento actualmente algo inferior, la evolución será muy parecida en la provincia de Segovia. Al igual que sucederá en Ávila, las cifras de los grupos de mayor edad disminuirán ligeramente hasta el año 2020, momento a partir del cual volverán a ascender. En definitiva, Segovia contará en 2020 con 33.200 ancianos (34.300 en 2001) pero en 2025 volverá a igualar la cifra actual. La evolución disimilar de las provincias en cuanto a las cifras absolutas de mayores no ha de esconder sin embargo el hecho de que en todas ellas se producirá un agravamiento del fenómeno del envejecimiento, con una población activa tendente a la reducción a largo plazo y sin expectativas de rejuvenecimiento por sí sola, debido al reducido tamaño de las nuevas generaciones que surgirán en los próximos años. In156 La situación de las Personas Mayores en Castilla y León ces Gráfico 4.2.6 Evolución del número de personas mayores Fuente: Elaboración propia, a partir de datos del INE.