Yun Casalilla, Bartolomé: La gestión del poder. Corona y economías aristocráticas en Castilla (siglos XVI-XVIII)
Abstract
Producción Científica
Full text
dió como la ans o mación de una sociedad dominada po i ba oni en una nue a y
cen alizada co e papal. En endamos que la idea exp esada en el úl imo capí ulo supo-
ne un iel e lejo de lo que enseña el lib o.
Da id ALONSO GARCÍA
YUN CASALILLA, Ba olomé: La ges ión del pode . Co ona y economías a is oc á i-
cas en Cas illa (siglos XVI-XVIII), Mad id, Akal, 2002, 327 pp.
«La his o ia económica es una o ma de mi a y analiza la His o ia, no una pa -
e de ella» (pp. 6 y 7). Con es a ase al comienzo de su lib o, Ba olomé Yun ealiza
un ges o poco habi ual. Quien op e po si ua se en una on e a académica y además
lo decla e, en es e caso en e la His o ia Mode na y la His o ia Económica, puede su i
la incomp ensión de algunos de los que habi an a ambos lados de la aya, an o los
his o iado es de lo económico como los mode nis as. Pese a odo, Yun, po o mación
y, sob e odo, po e olución de sus in es igaciones, ha elegido i i en es a on e a,
como lo demues a es e olumen que ecopila di e sos abajos an e io es y un pa de
capí ulos esc i os pa a la ocasión. Cen ados en el es udio de las economías seño ia-
les, los abajos ecogidos dan cuen a de la ayec o ia in es igado a del au o que, ya
en su esis publicada en 1987 [Sob e la ansición al capi alismo en Cas illa. Econo-
mía y sociedad en Tie a de Campos (1500-1830), Salamanca, Jun a de Cas illa y
León], anunciaba su in e és po el seño ío al onobilia io y, lo que es más impo an e,
su decisión de abo da lo desde los p esupues os de una His o ia Económica pendien-
e de lo social y de lo polí ico.
En la p esen ación del lib o, el au o se ex aña de la escasa conside ación que han
me ecido a los es udiosos dos cues iones capi ales, como son la in e conexión en e
la co ona, las economías seño iales y la e olución gene al de la economía en la Edad
Mode na, po un lado, y po o o la inse ción de lo económico en lo polí ico y en lo
social. No debe so p ende se si iene en cuen a la pa celación adminis a i a que co -
a con a bi a iedad las á eas de conocimien o del mundo académico po azones aje-
nas a la in es igación. Po eso hace his o ia en las egiones en que la disciplina limi-
a con o as á eas de conocimien o me ece nues a a ención, más oda ía po a a se
de cues iones de his o ia económica del An iguo Régimen.
Todo lo dicho iene al caso po se el égimen seño ial y sus elaciones con la
co ona el eje e eb ado del lib o, aspec os que an o elie e ienen como sopo an
las es enidos de in e p e aciones supe iciales. Buena pa e de los que, como Yun,
nos dedicamos a su es udio solemos coincidi en queja nos de que aún esul e nece-
sa io comba i los juicios ap io ís icos que en o pecen el conocimien o del enómeno
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seño ial en gene al y de la ges ión de las haciendas a is oc á icas en pa icula . La
mala adminis ación, el desen endimien o de los asun os económicos, la ociosa i-
olidad de los i ula es de seño íos, la ca e a desen enada po el gas o consun i o
y un mons uoso endeudamien o consiguien e, son ópicos que man ienen una salud
de hie o. Yello a pesa de una bibliog a ía disponible que ya end ía que habe obli-
gado a pasa la página de las dia ibas sis emá icas con a la a is oc acia seño ial.
De ahí que el lib o que nos ocupa si a, en e o as cosas, pa a amplia la lis a de
í ulos empeñados en e adica una isión simplis a del mundo económico de la al a
nobleza.
Sólidos son los mo i os que han con ibuido y con ibuyen oda ía hoy a que se
enga una isión del enómeno seño ial es uc u almen e nega i a po epidé mica. Y
quizá el más impo an e haya sido la pe i encia en e los his o iado es de las opi-
niones de algunos ilus ados y de los libe ales decimonónicos, pa a quienes el sis e-
ma ju ídico y económico que había sos enido la iqueza de la a is oc acia e a la azón
p o unda del a aso español. Es bien cie o que el cumplimien o de los obje i os máxi-
mos de los ilus ados p ime o y de los libe ales después, p ecisaba el desman elamien o
de la a is oc acia de sang e y de las bases económico-ju ídicas que la sal agua daban.
Es a «exigencia de la e olución» (p. 283), el a aque a un g upo p i ilegiado incom-
pa ible con el desa ollo de la economía polí ica mode na, ma có la mayo pa e de
los análisis de la si uación del país. Así pensaba la úl ima gene ación de ilus ados,
con Caba ús, A oyal, Jo ellanos o Sempe e en e sus más p ecla os po a oces, como
esume Ba olomé Yun. La c í ica «mode ada» de los e o mis as, cen ada en los males
del mayo azgo, o los a aques —escasos— más adicales di igidos al sis ema en con-
jun o que sos enía a la a is oc acia seño ial e an, en el ondo, mani es aciones ác i-
cas egidas po una misma con icción. Y, aunque Yun no lo diga po que su lib o no
pasa la on e a de 1808, es a ecunda co ien e an ia is oc á ica se ensancha g acias
a la labo de las Co es de Cádiz, en cuyo seno los deba es sob e la abolición del égi-
men seño ial es u ie on acompañados po apasionadas econs ucciones his ó icas de
la ayec o ia culpable de la a is oc acia e a enien e que sella on la elación en e los
males del país y su a is oc acia.
Alejado el au o de una ingenua «ñoñe ía p oa is oc á ica» (p. 284), acie a de ple-
no cuando señala que —en e e encia a la a is oc acia del XVIII— buena pa e de la
his o iog a ía se ha «cen ado más en una glosa de la c í ica ilus ada (a eces sin con-
as a con la ealidad y dando pie a alo aciones demasiado ajan es) que en un aná-
lisis in e no de la nobleza, de sus p esupues os y condicionan es de ac uación, mucho
menos monolí ica de lo que se pod ía pensa , an e las embes idas de esa “economía
polí ica”» (p. 284). Que el seño ío e a una ealidad compleja lo sabían los mismos ilus-
ados que buscaban a gumen os pa a de iba lo y segu amen e po eso adop a on la
es a egia de p esen a lo con pe iles simples y oscu os.
Con es os p esupues os, Yun eo ien a el es udio del égimen seño ial y de las eco-
nomías a is oc á icas y ecue da que, en la concepción nobilia ia, economía de la casa
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y economía del seño ío e an pa es de una misma ealidad. Añádase que en esa isión
in eg ada a is oc á ica de las cosas se incluían la polí ica de linaje y la polí ica de Es a-
do, el mecenazgo a ís ico y el pa onazgo eligioso, la inculación a la co e y la o -
mación de sis emas clien ela es p opios, el ecu so a la ley y el empleo a bi a io de
la ue za; es deci , una amalgama que, lejos de su apa en e con adicción, nacía de una
de e minada mane a de en ende el mundo y de en ende se el a is óc a a a sí mismo.
Pe o no inalizan aquí las apa en es con adicciones que esconden ealidades com-
plejas, pues no debe ol ida se que la a is oc acia hispánica, como en mayo o meno
g ado las de las o as mona quías occiden ales, se mo ió siemp e en e una i me
olun ad de au onomía y su dependencia de la co ona, asgo an ca ac e ís ico del An i-
guo Régimen que ha p o ocado, desde hace iempo, un in enso deba e sob e la eo ía
y la p ác ica del Es ado en la Edad Mode na.
Es sólo median e el conocimien o de es e o illo como el au o se plan ea el aná-
lisis de los compo amien os económicos de la a is oc acia cas ellana. Así cob an sen-
ido de e minadas decisiones, como el endeudamien o, los hábi os in e sionis as o el
inmo ilismo en la es uc u a de ing esos, y, sob e odas las cosas, adquie e su iso-
nomía el mayo azgo, cla e de bó eda del sis ema seño ial y del p edominio a is o-
c á ico. Realidad ju isdiccional y económica, la ins i ución del mayo azgo cas ellano,
an admi ada po o as noblezas eu opeas, sin e izaba odos los bene icios del sis e-
ma a is oc á ico-seño ial y ambién odas sus limi aciones. Yun lo ad ie e, pues si bien
quedaba p o egida la iqueza amilia an e posibles pa iciones po he encia, en as o
enajenaciones po deudas, además de pe mi i un endeudamien o sin lími es, no es
menos cie o que dejaba escaso ma gen de maniob a a los seño es. El mayo azgo ac ua-
ba como una ley de hie o que, a cambio de asegu a lo ecibido, obligaba a ansmi-
i lo sin modi icaciones, según un mecanismo some ido al p incipio del se icio del
ey. E a el mona ca quien concedía nue os mayo azgos, o o gaba las me cedes de
ampliación y, lo más impo an e, au o izaba la imposición de censos consigna i os
sob e los u os de los bienes inculados, p és amos que, como ha documen ado Ba -
olomé Yun, se des ia on en g an medida, du an e las décadas de apogeo y decli e de
la hegemonía hispánica, a nu i los p oyec os de los Aus ias.
En el medio de odo, la lógica in e na de un sis ema con sus p opias leyes que exi-
gía compo amien os como los que exhibie on la mayo pa e de las casas seño iales.
Apesa de la igidez del mayo azgo, a pesa de una acele ado endeudamien o que había
ayudado no ablemen e el ey a c ea pe o que dependía del ey pa a edimi se, se cons-
a a capacidad a is oc á ica pa a saca los máximos endimien os —no sólo es ic a-
men e económicos— de las eglas del juego y, más aún, p eocupación po mode ni-
za las es uc u as de ges ión, educi cos es y o ien a las haciendas con c i e ios de
e icacia que desmien en la isión nega i a y/o simplis a de la ac i idad económica de
la al a nobleza cas ellana.
Adol o CARRASCO MARTÍNEZ
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