Modos de hacer ciudad: Proyecto y Plan
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CIUDADES, 3 (1996) MODOS DE HACER CIUDAD: PROYECTO Y PLAN Roberto Fernandez *. l. Podría decirse que el objetivo último de la práctica arquitectural es hacer ciudad, construir la ciudad, en el sentido de materializar su condición empírica. La práctica técnica de la Arquitectura I consiste en saber como se operan tales procesos de construcción. La Arquitectura como forma de conocimiento es, en cambio, algo más complejo e inclusivo: & aquello que abarca la comprensión de los procesos de construcción de la ciudad tanto como los registros de la experiencia del habitar urbano, es decir, en un sentido amplio, la conciencia social de l os usos habitativos urbanos. La construcción de la ciudad, teóricamente abarcable según el saber de la Arquitectura como sistema de prácticas técnicas, incluye empíricamente, sin embargo, una diversa serie de prácticas que en todo caso, son ajenas a tal saber arquitectónico, como las prácticas sociales de la informalidad urbana, las prácticas económicas de la especulación inmobiliaria o las prácticas políticas de las acciones de las diferentes jurisdicciones locales y territoriales del &tado. &tas prácticas, ajenas al saber específico de la Arquitectura, son empero, determinantes o condicionantes de las características específicas de las prácticas de la Arquitectura. * ROBERTO FERNÁNDEZ es Arquitecto y Profesor en las Escuelas de Arquitectura de Mar del Plata y Buenos Aires, Argentina. Director de la Revista "Arquitectura Sur» y colaborador habitual en publicaciones especializadas en la crítica arquitectónica y el urbanismo. El presente texto corresponde a la confemecia pronunciada en la E.T.S. de Arquitectura de Va lladolid en octurbre de 1995, dentro de l as Jornadas "Planificar la Ciudad, Proyectar la Arquitectura». t D. Battisti, "Arquitectura. Ideología y Ciencia», E. Blume, Madrid, 1980. Aquí se plantea la discusión so bre la diferencia entre "Arquitectura como práctica técnica" y "Arquirectura como forma de conocimiento», di stinción todavía fértil casi 25 años después de su primera postulación. 111
ROBERTO F'ERNÁNDEZ La experiencia del habitar urbano recoge, por una parte, la acumulación de los materiales de la memoria urbana -la conciencia social de la historicidad de una comunidad urbanay, por otra parte, lo que podría considerarse el patrimonio ideosincrático antropológico, es decir, la compleja interacción de subjetividades propias de la experiencia del habitar urbano y que en cierto modo, intemaliza a nivel de individuos y grupos sociales, características determinadas de aquella denominada "memoria urbana", en tanto entonces, historicidad encamada en sujetos y grupos concretos. Algo equivalente a aquello que R. Sennett llamó la " Conciencia del Ojo".2 La experiencia del habitar urbano reviste así, un espesor que incluye por ejemplo, los diversos registros "testimoniales" de esa experiencia: Literatura, cine, prensa, teatro, música, "comics", "folklores" o expresiones micro-urbanas, mitos fundantes, ritos, fi estas, costumbr es o hábitos sociales o grup~l es, etc. Todo lo que es susceptible de inter-textualidad -es d ec ir , del pasaje de una textualidad a otra y por lo tanto, de una condición "textual" de experiencia a una condición " textual" de construcciónintegra, potencialmente, el "corpus" de la experiencia del habitar, como territorio teórico de la Arquitectura, como forma de conocimiento, al menos como conocimiento de la inter-textualidad. La experiencia condensa, acumula y registra el "pasado" urbano, pero asi mi smo modela el "presente", a partir de la estructuración de la dinámica urbana: lo s "patterns" de consumo y actividad, la interacción de territorios y sistemas de ciudades, la recepción y la adaptación de la "globalidad" como concepto de "cosmopolitismo" (o sea, de homogeneización de lo urbano). Y también determina el "futuro", en cuanto a la defmición de "escenarios estratégico s" -que no serían otra cosa que consumaciones de "tendencias" implícitas en el sentido de la experiencia-, "relacionamientos so ciales" (por ejemplo, asimilación o "rechazo" de los inmigrantes) eventualmente desplegables como "políticas" a partir de esa experiencia entendible como capital cultural acumulado. 2 R. Sennett, " la Conciencia del Ojo", E. Versal, Bar ce lona, 1991. "La cultura moderna es víctima de una tajante división entre el interior y el exterior -dice Sennett-. Se trata de una divi sió n en tre la experiencia s ub jetiva y la experiencia del mundo, entre el yo y la ciudad". Este tex to se propone una suerte de unahi sto ria de la "expe riencia" (de la pe rcepci ón visual de lo urbano), y por lo tanto, otra vía de aprehender la complejidad de las relaci ones en tr e construcción y experiencia. 3 W. Bejamín, " Cu adros de un Pensa mi en to ", E. Im ago Mundi, Buenos Aires, 1992. Esta recopilación de escritos be njaminianos recoge la m ayo ría de los textos referidos a "experiencia de ciudades": Nápoles, Moscú, Weimar, Parí s, Marsella, San Gimignano, Mar del No rt e, Ibiza, etc. Son l os textos breves -o de viaj esqu e jun to al "reminisce nt e" y nostálgico "Infancia en Berlín ha cia 1900" -E. Alfaguara, Madrid, 1982y el cl ásico ensayo sobre "París, capital del s ig lo XIX" (Incluido en varias antologías, por ejemp lo , en "So bre el Programa de la Fil osof ía Fu tura", E. Planeta-Agostini, Barcelona 1986), cons titu ye n las aportaciones más significativ as sobre esta técnica de la "iluminaci ón" (y "shok ") acerca de la experiencia de lo urbano. La antología citada en primer término inclu ye también "Ze ntralpark" qu e es casi el último texto inconcluso de Be jamin so br e la experiencia de la ciu dad , alrededor del recurrente co n cep to . de "alegoría" en Baudelarie. Este ensayo, que ya remite en algunos pasajes, a la situación norteamierican a que debía de dar paso su ex ilio trun cado en el suicidio, fue ejemplarme nt e analizado po r L. Spencer, en su artículos "Introduction to "Central Par k" y "Allegory ín the world o Commodity: th e importan ce of "Ce ntral Par k ", en revista "New Ge rman Critique" 34, Nueva York, 1985 112
CIUDADES, 3 (1996) Hay muclúsima literatura acerca de esta noción de "experiencia del habitar urbano": mencionem os aquí solo dos autores; uno ya "clásico" para la "modernidad", W. Benjamín y otro, quizás, enunciador de lineamientos para una cultura de la "postmodernidad", M. Augé. 4 11. La construcción de la ciudad se alimenta de diversa clase de experiencias del habitar urbano: Construcción y experiencia forman una especie de circuito realimentable que defme algunas precisas correlaciones. La experiencia modela alternativas, procedimientos y operaciones de construcción; la construcción, históricamente acumulada, estipula marcos o escenarios del habitar: la relación compleja habitat-habitar, de cuyas características socio-culturales se nutre el concepto de experiencia. Pero la construcción de la ciudad, desde el punto de vista del proceso histórico de división especializada de los saberes, se ha organizado en torno de dos sistemas de prácticas que parecen hab er asumido dos dimensiones "escalares" diversas: la Arquitectura y el Ur bani smo . Dualidad que repite el movimiento dicotómico moderno de las ciencias, escindidas entre las dimensiones microscópicas y macroscópicas; voluntad asimismo, de participar del proceso epist em ológico del saber orientado por la comprensión de lo espacial, modernamente avasallada por la hegemonía del "episteme" de lo temporal que domina los saberes desde el siglo xvm.s Dos sistemas de prácticas que asimismo y quizás como consecuencia de la es pecialización "escalar" a que se aludía, se ejercen mediante dos sistemas de instrumentos: el Proyecto y el Plan. Como hipótesis se podría sostener que esos instrumentos abarcan t éc nicamente, los modos de hacer ciudad, los modos de propender a la construcción de la ciudad, aunque siempre condicionados por cierta experiencia del habitar. 111. El "hacer ciudad", como interacción de construcción y experiencia, confluye en una genérica aunque diversa producción de objetos. La "e xperiencia" - 4 M. AUGÉ, "Los no -lugares. Espacios del an onimato. Una antropología de la sobremodernidad", E. Gedisa, Barcelo na , 1994. "Si un lugar puede defmirse como lugar de identidad, relacional o histórico, un espacio qu e no puede defmirse ni como espacio de id ent idad ni como re la cional ni como histórico, defmiría un no-lug ar ", propone Augé, reflesionando so bre la proliferaci ón "so bremode ma " de no-lugares, como es pa ci os del movimiento, de la circulacion (como eso que transmite, turbadoramente, co mo cotidiano, el ine de E. Rohme r) , como entidades opuestas a l as de l domicilio, la residencia, los lugares en el sen tido corrie nt e del término. ~M. SERRES, "El paso del Noroeste" E. Debate, Madrid, 1991. "Lo que sabem os del es pacio se lo debemos a las ciencias puras, -dice Serresse lo debemos también a los mitos. Lo que sabemos del espacio, se lo debemos quizás al lenguaje, del más puro y más refmado al más denso y más compacto. Lo que sabem os de l tiempo se lo den emos al cue rpo y a l as cosas mismas; al nacimi en to y a la mu erte, a la siembre y las cosechas, al trabjo, al envejecimiento, a la fatiga y el desgaste, al consumo y a l as basuras, a l os astros qu e pasan por encima de nosotros. Lo que sabemos del tiempo, se lo debemos a nuestras pprácticas y nuestras ci enci as aplicadas", Sobre esta base, qu e dif emec ia ciencia y experiencia, abstracción y fenomenol og ías subjetivas Serres instala una cierta noción de "c ri sis de moderni da d" en el cese de prevalenc ia de la idea de "temporalidad", aludiendo por el contrario, a una "novedad" situable en la complejización de las nociones de "es paci os", a la diversificación de una interacción de topología y experiencia, que devendrá en una "revolución de las geometrías". 113
RoBERTO FERNÁNDEZ definible co mo un campo de conocimiento-produce registros o testimonios, que devienen objetos: libro s, pintura s, "films n' h ec ho s o entidad es de orden antropológico-cultural, etc. La "construcción" calificable como un campo de prácticas técnicas instaura acciones o procesos que devienen objetos: edificios, y antes, sus modelos analógicos, los proyectos; hasta eventualmente, super-objetos como la ciudad y los planes, sus respectivos model os analógicos. Por lo tanto, el "hacer ciudad" se nutre de una común y generalizada actitud "productiva", por la cual diversas interacciones de subjetividades e instituciones, generar distintas clases o conjuntos de objetos. Se aludiría así, a una esfera material en el "hacer ciudad", una esfera que constituye el campo de la cultura material, como territorio común de construcción y experiencia. 6 IV . El "hacer ciudad", como se dijo, abarca un conjunto de prácticas formales y, a la vez, un conjunto que, "negativamente", podría denominarse, de prácticas "informales". Se trata, en todo caso, de dos dimensiones o niveles diversos pero interactiv os del hacer ciudad: Uno, formalmente instituido; es decir, con instancias in stitucionales, normativas legal es y administrativas y aparatos de control y convalidación cu ltural. Otro, informalmente configurado por la multiplicidad de "miniprocesos" so ciales que determinan un hacer ciudad, por así llamarlo, "magmático", "desordenado" y plagado de pequeños acontecimientos des-regulados. Se puede hablar entonces, de una tensión entre l os modos de hacer ciudad pertenecientes respectivamente, al sector formal e informal del sistema social, con diversas manifestacion es o calificaciones de los instrumentos del "hacer ciudad" (Plan y Proyecto): Sector/ Instrumento PLAN Proyecto Real Di sciplinar Informal Virtual Extra-discipl in ar Es quema, respecto del cual, pueden hacerse algunos comentario s: 1) El "Plan real", en tanto instrumento consciente del "hacer ciudad" co mo instancia "constructiva", recoge eventualmente y al cabo de diversos períodos temporales en que la ciudad se transforma (en virtud, a la vez, de accion es y proce sos "planificado s" como de la multiplicidad de miniproc es os "informales") elementos de la "p lanificación virtual" emergentes de l os procesos informal es (que a veces, también so n ilegales). 6 La eme r ge ncia de un ma yo r interés hacia una co n ce ptualización de la "hlstoria material" ha ten did o, por ejemplo, en l os "Annalist e" co mo F. Bra u de l o en sus sucesores co m los responsables de las "hlstorias domésticas o priv ad as" (G. Dub y, P. Aries), a reidentificar "cosas" y sujetos, a rehlstorizar las articulaciones entre "construcción" (o materialidad) y "experiencias" (o subjetividades ampliadas, inclu so en torno de las "hl storias pop ulares" o de "v ida"). Ver así, R. Samuel, " Hi storia Popular, Hi storia del Pueblo", ensayo en la antol og ía a su cargo, "Hi storia Popular y Teoría Socialista ", E. Critica-Grijalbo, BAr celona 1984 y también, R. Sarnu el (ed.), "Village, lige, and labour ", Londres, 1975. 114
CIUDADES, 3 (1996) 2) El "Proyecto disciplinar" establece diversas relaciones con el campo "extradisciplinar": puede constituir estrategias "ascendentes", según las cuales, por ejemplo, se "formalizan" elementos del Proyecto informal, como la revisión y adaptación de tipologías residenciales populares; o estrategias "descendentes", por las que se "banalizan" elementos del Proyecto formal como la proliferación de soluciones habitativas "modernas" adaptadas a mecanismos inmobiliarios especulativos (planta libre, "siedlungs", complejos de basamento y torre, "habitat pavillonaire", suburbios jardín,etc.) 3) Las relaciones "cruzadas" (Plan real/Proyecto extra-disciplinar, Proyecto disciplinar/Plan virtual) generalmente se vinculan a estrategias críticas: el Urbanismo acepta normas "informales" (por ejemplo, respecto de usos o densidades) criticando la práctica de la Arquitectura; la Arquitectura defiende la existencia de un Plan "virtual" (por ejemplo, en relación a la expansión periférica "débil" de una ciudad) criticando la práctica del Urbanismo. V. Se puede desarrollar una reflexión histórica acerca de la variaciones de cualidad y relaciones entre los modos apuntados de hacer ciudad, planes y proyectos. En efecto hay, desde luego, diversas aportaciones historiográficas al desenvolvimiento de estos modos de hacer ciudad, a menudo, sin embargo, concentradas en uno de los modos y no tanto en distinguir tanto las cualidades históricamente diversas de cada modo (Plan y Proyecto) como asimismo de sus cambiantes relaciones. 7 Podríamos proponer el siguiente esquema a fin de desarro ll ar algunas primeras hipótesis: Modo/ Plan Relación Proxecto Tiempo histórico Cualidad Cualidad Pre-moderno Planes < --- > Proyectos Tópicos Tipologistas Moderno Planes <--- Proyectos Utópicos Ejemplares Post-moderno Planes <--- Proyectos Fragmentarios Realistas 7 Para acceder a una adecuada historización de lo "urbanístico", tanto eJllo referente a la historia de los "planes" como de las relaciones entre "planes" y "proyectos", la obra der. Sica es lo suficientemente comprensiva, sobre todo, "l'immagine della cittá da Sparta a las Vegas", E. Laterza, Bari 1970 (hay traduccion española de E.G. Gili), "Storia dell'Urbanística", 1. 11 Settecento (1976), 11 . L'Ottocento (1977), m. 11 Novecneto (1978)", E. Laterza, Bari-Roma (hay traducción española de E. lEAL). 115
ROBERTO F'ERNÁNDEZ 1) Definimos tópico como lo que concreta y encarna la "especialización del poder", al contrario de "utópico" definitorio de una "voluntad" de especialización que no se materializa. Un "Plan tópico" ser ía pues, una manifestación especial, mas o menos linealmente expresiva de una estrategia de poder. Ejemplos: los "castrum" romanos, las "bastides medievales", Pienza en el Renacimiento, el Plan de Sixto V para Roma, el Plan Turgot para París, etc. Lo "tópico", ¿coincide, históricamente, con lo "pre-moderno"? En parte sí, por el desarrollo mismo de la historia del poder, pero habrá además "utopías premodernas" (la ciudad agustiniana, las ciudades morales ejemplares -como las propuestas por Isidoro o Eximenis-) y "topías modernas" (las organizaciones de las "ingenierías de almas" revolucionarias y napoleónicas -como la Colonia Agrícola de Mettray, de A. Blouet, 1839-, el París haussmanniano, los enclaves de ciudades productivas, algunas ciudades socialistas de entreguerras como Frankfurt, las ciudades rooseveltianas). 2) El Proyecto "tipologista" emerge como una clase de Arquitectura "deducida" del Plan tópico: la Arquitectura de "tejido" es siempre una multiplicación de un reducido repertorio ya contenido en los términos del Plan, a lo que se agrega el Proyecto diferencial de las pocas partes "monumentales", en todo caso también contenidas en la estrategia del Plan, aunque calificándolo. Se puede hablar así, de una relación interactiva entre el Plan o Proyecto, aunque el Proyecto en general, está "dominado" por la lógica del Plan y contribuye a su materialización, tanto desde la esfera formal como de la informal: en realidad esta carencia de distinción "disciplinar" -por caso, en la ciudad medieval-es una demostración de la capacidad "tópica" del poder. A veces, el Plan se reduce a una manifestación de "performance" tipológicas como las London Acts de 1660. 3) La "tópica" moderna no necesariamente coincide con una expresión de "Plan". Foucault hablaba de una estrategia de poder -el "dispositivo" que es otra cosa y mucho más que un "Plan"-, un poder que, entre otras características, "disuelve" lo urbano en una compleja trama de acciones de trasformación territorial. Así emerge una clase de Plan que se presenta esencialmente como "utópico", s como Proyecto o voluntad de poder, en diversos registros o modalidades: * Una utopia de orden estético, en los diversos "embellesiments" de origen parisino (Henard, Alphand, Sitte, Forestier, etc.). * Una utopia de orden funcional-sanitarista (Engels, Richardson, etc.). 8 Para acceder a un a adecuada historización de lo "urbanístico", tanto en lo referente a la historia de los "planes" co mo de las relaciones entre "planes" y "proyectos", la obra de P. Sica es lo suficientemente com prensiva, so bre todo, "l'immagine della cittá da Sparta a las Vegas", E. Laterza, Bari 1970 (hay traduccion españo la de E.G. Gili), "Storia dell 'U rbanistica", I.ll Settecento (1976), ll. L'Ottocento (1977), ID. ll Novecneto (1978)", E. Laterza, Bari-Roma (hay traducción española de E. lEAL). 116
CIUDADES, 3 (1996) * Una utopía de orden socio-económico y moral (Owen, Morris, Howard, Geddes, Unwin, Burguess, etc.). * Una utopía de orden socio-productivo (Eberstadt, Mikhler, Schumacher, Wagner, Stübben, Baumeister, Miliutin, etc. ). 9 4) El Proyecto entendido en la Modernidad como "ejemplar", pretende c on stituirse en "fundador" de tipología, en unidad tendiente al "r elleno" o "infill" de las diferentes "utopías" señaladas. Esta cualidad eje mp l ar esta, desde luego presente, en las arquitecturas domésticas pro-urbanas de Loos, Le Corbusier, Gropius, Mies, Stam, Lurc;:at , Terragni, Wright, MalletSt evens, Oud, etc., tanto como en las arquitecturas-institución que asimismo debían converge r, ejemplarmente, en la conformación de la utopía urbana moderna: Duiker y su escuela, Brinkmann-Van del Vlugt y su fábrica, Me yer y su Liga de las Naciones, Gropius y su teatro, etc. 5) El concepto de "Plan fragmentario" que parecía triunfar en la condición histórica post-moderna -en tanto entronización de las estrategias del poder neoliberalsupone tanto la admisión de fracaso del contenido utopista moderno como de consumación de alternativas que, en su fragmentariedad, consumen una ideal circulación del capital y mercantilización absoluta de lo urbano-metropolitano. Dice A. Fernández Alba lO : "la incompatibilidad entre teoria urbana y capitalis mo - tan indiscutible en la tradición de la vanguardiano será ya ob stáculo en el nuevo modelo neoliberal por el que discurre el crecimiento y trasformación de la ciudad. Este modelo consolida su naturaleza en los procesos de discontinuidad y ruptura". 6) Respecto de la condición "fragmentaria" (basada en la discontinuidad y ruptura) del Plan urbano postrnoderno, el Proyecto se presenta como "realista", en tanto por una parte, acogido a las determinaciones fracturadas de esa hipótesis fragmentaria de ciudad, y por otra parte, capaz de asumir y aportar, a menudo cínicamente, los términos concretos de esa fragmentariedad, exacerbando elementos de discontinuidad. Do s comentarios de R. Koolhas enuncian esta condición: en 9 Una discusión so bre l os o ri ge nes de la urbanisti ca moderna re lacionada co n la voluntad de formular, explícitamente, l as articulaciones entre ideas urbanísticas técrúcas y el d es pliegue de las ca ra ct erís ti cas socioproductivas del cap italismo, pue de en co nt rars e en M.Fo lin-D. Cal abi, " La Construcción de la ci udad en el modo de producción capitalista" (con di versas consideracion es analíticocriticas sobre Baumeister, Henard y Eberstadt) y en M.Folin, "Instrument os u rb anisticos y desarro ll o natural de La "Grosstadt" (con un anális is del co ncurso y la mu estra urbanistica de Berlín, 1910), artícul os ambos en M. Fo lin, " La Ciudad del Capital y otros escritos", E.G.Gili, Bar ce lona, 1976. lO La cita pr ov iene de A. Fernand ez Alba, "La Me tr ópoli Vacia. Aurora y Crepúsculo de la Arq uitectura en la ciudad moderna", E.Anthropos, Barcelona, 1990. En este texto se profundiza el cuad ro de las "r elaciones negativas" que el desarrollo capitalista introdu ce en la interacción entre arquit ec tura y urbarúsmo: al analizarse tr es episodios signifi ca tivos del "Proyecto moderno" (M osc ú, Berlin y Paris), se co ncluye que esas ex periencias s on "reflejo parcial si se quiere, del fracaso qu e signifi có esa ex traña simbiosis de incluir la ciudad industrial en los te jid os de la ciudad burguesa, sin haber intuido qu e la ci udad bu rg uesa, ciudad co ncluida y ce rrada, so lo s erv iria de soporte para el desarrollo de la "lógica" y la "razón" de acumulación tardo-capitalista". Y a pr opósito de los "g rand es pr oye cto s" (plagad os de "tecnol og ias barrocas") de Mitterrand se di ce asi: " El Pa ri s de las ce lebra ci on es centenari as expresa por medio de sus arquit ec turas algo m ás que la efeméride histórica; mu estra en la escena urbana el predomino de lo simbólico; configura los itinerari os metafóric os ; lev an ta, en fin, los iconos se mánticos por donde discu rre ya la vida del nómada telemático en qu e se ha co n ve rtido el ciuda dan o revolucionario de ha ce dos siglo s" . 11 7
ROBERTO F'ERNÁNDEZ primer lugar, su autodefmición de "arquitecto surfer", que se adapta realmente a cualquier situación urbana dada; en segundo término, su reconocimiento que "buenas ciudades pueden estar compuestas de mucha mala arquitectura", por lo cual podría deducirse el fm de una condición "ejemplarizante" (para su repetición urbana) de los proyectos de arquitectura y a la vez, tampoco habría un límite moral-estético a una presumible "mala arquitectura". 11 VI. Sobre la base de l as hipótesis precedentemente enunciadas, ésta y las notas siguientes, apuntaran algunos comentarios para constituir, por así decir, una Agenda de modos de "hacer ciudad", o sea, una primera enumeración de asuntos a discutir en tomo de estas cuestiones. Un primer comentario es acerca de las variaciones históricas del "P lan", y por lo tanto, de la Teoría del Plan. 1) El Plan "antiguo" -o pre-modernopuede entenderse, como vimos, como una "hiper-tópica", una absoluta determinación fáctica de la "cosa urbana" como manifestación precisa de una estrategia de poder. Así, una hiper tópica se expresa a partir de un "Plan formal", que requiere y estipula fuertes ideas arquitectónicas "pro-Plan", ideas que o bien asumen una condición "metaproyectual" -como la fuerte defmición de las "paredes-diafragma" que materializan la separación de lo público y lo privado en el Plan Turgoto bien establecen una condición "experimental", según la cual la ciudad se "pre-constituye" en el análisis alternativo de su materialidad arquitectónica específica -como el trabajo en la "Roma de madera" del Papa Alessandro Chigi o en la ciudad ideal-real de Ledoux-. 2) La primera "voluntad" moderna, a menudo recaída en la utopía, se expresa en una concepción del "Plan unifuncional": uni-función de la industria (la "cité industrielle" de T. Garnier), uni-función de la residencia periférica (la "garden city" de Howard o Tessenow, la nueva ciudad tipo-racionalista de May, etc.). Funcionalismo derivado, en una propuesta de "Plan interfuncional", en la separación clara y distinta planteada en el "zoning" del CIAM. 3) La tardo-modernidad y el arranque de una vigorosa conciencia crítica respecto de los "fracasos modernos" (fracaso de la utopía social, triunfo del Plan inter-funcional en manos de la especulación urbana de posguerra) deriva en una idea vaga de "Plan multifuncional", en principio en el humanismo tecnológico del Team X y su optimismo acerca de una "refundación institucional" (ejemplar en Kahn). Este humanismo contiene 11 Los fundamentos operativos "cínicos" de la "nueva alianza" urbanística/arquitectura planteados por R. Koolhas se expresan en el reportaje que A.Zaera Polo le hiciera bajo el sugestivo titulo "Encontrando libertades", editado en la revista "El Croquis" 53, Madrid, 1992. Paradógicamente, en la misma revista el apologético texto del mismo Zaera Polo sobre esa obra "Notas para un l ev antamiento topográfico" presenta la tarea contemporánea de Koolhas como uno de los postreros esfuerzos en el sentido de reivindicar esa "moral moderna" aún capaz de intentar encontrar sentido "marxista" a la dificultosa relación entre Proyecto (critico) y ciudad (tardocapitalista). 118
CIUDADES, 3 ( 1996) los términos de una nueva utopía: la de las preexistencias urbanas y el interés -también fallidode constituir estrategias de conservación y revitalización de los "centros hi stóricos": las dificultades insalvables de desarrollo del Plan de Bolonia testimonian este pasaje. 4) En las antípodas del movimiento anterior hay que ubicar el "urban renewal" con que se hace "operativo" el "planning" americano, como primer y elocuente testimonio de conversación de lo urbano en "mercado", revaluando intensamente suelos urbanos marginales a través de estrategias infraestructurales de suburbanización indefmida, pérdida de calidades "centrales" y apogeo de la movilidad individual. De aquí al elogio de las "megalópolis" y al despliegue teórico de los "urban corridors" hay un paso, apenas mitigado por el último estertor humanista de la primavera "welfare state " de las "new towns" y el urbaríismo de dosis mínimas de lo s "councils" británicos y del llamado "empirismo" nórdico. 5) La idea de un "Plan fragmentarista" -algo cínicamente aceptado por el concepto de "city collage" de Rowe, 12 -se materializará en las estrategias "celebratorias" (París, Be rlín, Barcelona) y en la emergencia de un nuevo nivel empresarial de especulación inmobiliaria selectiva (Milano TI, Defense, Canary Wharf, Phin Fiat-Novoli de Firenze y en los diversos emprendimientos de "americanización" de la ciudad europea: Murphy y KPF en Frankfurt, Hedjuk en Groningen, Thompson en Dublin, RTKL en 12 Me zda ndo eruditamente conocimiento histórico y "realismo" pragmatista (aunque no del todo convencidos de un completo "populismo", en el se ntido de un "arte" a la medida de los deseos de la gente), C.Rowe y F. K oe tter, en su "c iudad collage", E.G. Gili, Barcelona, 1981, comienzan por resolver la "angustia moderna" -en cuanto a la creciente falta de ubicuidad cultural y técnica del arquitecto en el se no de la ciudad capitalistaadscribiendo al modelo Levistraussiano del "bricoleur": "Tenemos no so lo una confrontación de la "me nt e sa lvaje" del "bricoleur" con la mente "domesticada" del inge ni ero, sino también una útil indicación de que estas d os modalidades del pensamiento no so n representativas de una serie progresiva (con el inge ni ero representando una perfección del "bricole ur ", etc.) sino que de hecho, so n necesariamente con diciones coexistent es y complementari as del pensamiento. En otras palabras, tal vez estemos a punto de llegar a una aproximación con "la pensée logique au niveau du sensible del Levi Strauss". De esta afortunada posibilidad de refundar una relación moderna entre arquitectura y po litica (real), se adviene a la pr oposiciónJdel "co llage", no so lo como aquello verdaderamente moderno, sino so bre todo, políticamente viable, co mo queda pr ogramáti ca mente formulado en el largo párrafo final de este texto: "Habitualmente la utopi a, ya sea platóni ca o marxista, se ha con ce bido como un "axis mundi" o como un "axis historiae ", pero, si de es te modo ha actuado como agregaciones de ideas totalmente totémicas, tradicionalistas y carent es de critica, si su existencia ha sido poéticamente necesaria y politicamente deplorabl e, es to solo vie ne a afirmar la idea que una técnica de collage, al acomodar toda una gama de "axes mundi" (tod os ellos ut opi as de bolsillo:cantón s ui zo, pueblo de Nueva Inglaterra, cúpula de la Roca, Pla ce Vendome, Campidoglio, etc.), podria se r un medio que n os permitiera disfrutar de poesia utópica sin vemos obligados a sufrir el peso de la po litica utópica. Lo que equivale a decir que, por ser el "co llage" un método que deriva su virtud de su ironia, porque parece ser una técnica para utilizar cosas s in acabar de creérselas, es también una estrategia que puede permitir tratar la ut opia como imagen, tratarla en "fragmentos" sin que tengamos que aceptarla " in toto", lo que representa sugerir ad emás, que el "collage" podria constituir incluso una estrategia que al soportar la ilusión ut ópica de la invariabilidad y el destino, alimentase una realidad de cambio, movimiento, acción e historia". 119
ROBERTO FERNÁNDEZ vías "contractualistas", crecientemente empíricas antes que normativas. El instrumento "Plan estratégico" parece ser uno de los grandes esfuerzos conciliatorios en este escenario de confrontación entre las visiones "neoliberal" y "gestionaría". 2) Tambi én existirían algunos procesos referentes a cambios tecnoocupacionales: * Aumentos de la "dislocacionalid1td" como consecuencia del incremento de relaciones en "red". Nuevas trasformaciones de la estratificación funcional del habitat/habitar, incrementos de las distancias habitativas (descentralización, contra-centralización, ausencia de "motivaciones concentracionales"), homogeneidad del habitat/habitar. * Caída del "tiempo de trabajo", incremento de figuras laborales alternativas (prestaciones sociales, prestaciones a demandas "microculturales) y del "tiempo libre" (que no será sino otra dimensión del consumo). * Exac~rbación de la terciarización, incremento de prestaciones signicocomunicacionales, incremento de la realidad "soft" en los niveles del habitar/habitat (simulacros, realidad virtual, ficcionalidad, intertextualidad, "reality shows ",copertenencia relativa a figuras de "espectáculo, etc.). * Crisis de los espacios públicos y posibles "recolonizaciones" violentas por micro-culturas minoritarias. Pérdida de"valores monumentales o de permanencia", tacticidad espectacular de lugares/eventos. "Pensamiento débil" (G. Vattimo), "inmateriaux" (J. Lyotard), "velocidad" (P. Virilio), "s imulacro" (J. Baudrillard). * Diferenciación creciente de las calidades del habitat/habitar entre áreas desarrolladas (terciarizadas "productivas") y subdesarrolladas (terciarizadas "i mproductivas"). Globalización del "sur" como diferencia intrínseca dentro de cada estructura social urbana. 3) Y, fmalmente, podrían anotarse algunos procesos generadores de cambios estructurales, prioritariamente relacionables con ciertas condiciones de "c ri sis del modo productivo capitalista": 126 * Crisis ambiental, como incremento no resoluble de la irracionalidad en las relaciones sociedad/naturaleza, primariamente a escala planetaria (desertización, agotamiento de recursos no renovables e irresolución de sustituciones "sintéticas" de recursos, niveles de entropía energética, incremento del "sto ck" no intemalizable de desechos peligrosos, ruptura de equilibrios ecosistémicos como la capa de ozono, cambio climático global, crecimiento rápido de tecnoestructura y población, etc.) y, subsidiariamente, a escala de las aglomeraciones urbanas (ruptura de condiciones de soporte, incremento de los riesgos ambientales de catástrofe, contaminación, degradación biotipológica, crisis de las relaciones ambientales entre sociedad/naturaleza "segunda", cambios ecosistémicos urbanos, etc.). * Crisis de "sustentabilidad", en el sentido de incapacidad creciente de "soportar" habitantes urbanos existentes y nuevos, limitaciones de energía,
CIUDADES, 3 (1996) insuficiencia de inversión para el mantenimiento e incremento de redes de infraestructura urbana y regional y recursos tecnoestructurales, previsible caída diferencial de indicadores de "calidad de vida", etc. * Crisis de "gobernabilidad", en el sentido de agotamiento de la "contractualidad representativa", abarcativa de las nuevas realidades microculturales urbanas, previsible caída en alternativas políticas "postdemocráticas", imposibilidad creciente de obtener grados de articulación satisfactorios entre las esferas "macropolítica" y "rnicropolítica". 127