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Elogio y Petición del Padrino, del Profesor Doctor Don Alfonso Alvarez Mora

Álvarez Mora, Alfonso

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CIUDADES, 3 (1996) ELOGIO Y PETICION DEL PADRINO, PROFESOR DOCTOR DON ALFONSO ALVAREZ MORA La aventura cultural del ser humano no debería ser una consecuencia directa de conocimientos adquiridos al amparo de experiencias relacionadas exclusivamente con el saber escrito, ni siquiera producto de una práctica profesional que exprese, en el mejor de los casos, la conciencia de un bien hacer. El saber que se adquiere, por el mero hecho de que otros nos lo apunten o nos insinúen sus recorridos intelectuales, no parece resultar suficiente para generar situaciones capaces de ser definidas en clave cultural. En primer lugar, porque cultura y conocimiento no tienen porqué s er sinónimos y, en segundo lugar, porque resulta cada vez más inoportuno hablar de procesos culturales aislados y al margen de planteamientos políticos. La cultura, por sí misma, no tiene ningún valor si no está asociada al progreso de los pueblos. Y tampoco tiene sentido hablar de progreso, en general, si la dirección hacia la que apunta no está poseída de un signo político determinado, es decir, de contenidos específicos que hablan de reivindicaciones sociales concretas. Si la cultura la entendemos como categoría apropiable en el plano individual, ella misma se delata como un objeto más de consumo, discriminándose su verdadero sentido como ve hículo que encauza la capacidad de un proceso histórico empeñado en hacer libres a los pueblos. La cultura como objeto, sin embargo, es lo que más se valora en nuestros días, en detrimento de aquel otro significado que la identifica con la lucha por el progreso y por la conquista de la libertad y de las oportunidades para todos. Y esto es así en la medida en que se ha producido, conscientemente, una valoración económica del hecho cultural, en perjuicio de su sentido histórico como proceso empeñado en superar las contradicciones de cada día. De la cultura como proceso y vehículo de lucha y progreso, hemos pasado a la cultura como objeto fabricado, como cosa enlatada que se sirve del mismo modo que se adquiere un artículo, por supuesto de diseño, o se asiste al espectáculo publicitario empeñado en hacernos asumir por cultura lo que es, simplemente, un producto maquillado por la 157 HONORIS CAUSA, CAMPOS VENUTI genialidad del que lo produce. Las revistas de Arquitectura, como todos sabemos, no están siendo ajenas a esta práctica social. La cultura enlatada, no só lo ha desviado la atención con respecto a la cu ltura real, sino que se presenta como la única manifestación de lo que debe ser el saber y el conocimiento. Pero si esta dicotomía existe, es porque también se da una separación entre lo que debe hacer y promover el intelectual y lo que le corresponde al político profesional. Este nunca más se sumergirá en el campo del conocimiento, del mismo modo que aquél evitará establecer relaciones entre su trabajo y la conciencia política que, a pesar de todo, expresa una sociedad. Dicotomía que está ausente, lo ha estado siempre, en la persona del que hoy ocupa nuestro tiempo de homenaje. Durante toda la trayectoria vital del Arquitecto, Profesor, Profesional, Intelectual y Administrador de la "cosa común" y, desde su condición como poseedor de un pensamiento político al servicio de la gran mayoría trabajadora -nos estamos refiriendo a G. Campos Venuti-, todas estas categorías humanas se han movido en un terreno en el que la esquizofrenia estaba prohibida. La personalidad de Campos Venuti es producto de un entender la vida como conjunción íntima, decididamente compleja, de prácticas diversas necesitadas entre sí como condición para su real desarrollo y supervivencia. No ha entendido la política como algo ajeno a la profesión, ni la práctica intelectual como estudio aparte y al margen de la construcción de una nueva sociedad. Desde su militancia antifascista en la Resistencia Italiana, allá por los años 1.943-1.944, cuando sólo contaba con 17 años, o durante sus años como estudiante de Arquitectura en la Facultad de Roma, dirigiendo la sección de Arquitectura de la Unión Internacional de Estudiantes en Praga (1.947-1.948), ya aparece el joven Campos con un pensamiento que le hace ente nd er su futura práctica profesional como algo que nunca debería ser ajeno a posiciones políticas concretas, embarcadas en la construcción de esa sociedad democrática por la que decididamente ha apostado. En un primer escrito, aparecido en el año 1.949, afirmaba que: " .. .la deficiencia sustancial es la de haber dispuesto los problemas esencialmente en el plano técnico y profesional, y no sobre el económico y político". Así se expresaba este joven estudiante en el marco de un Congreso Nacional de Estudiantes de Arquitectura, donde presentó una comunicación a propósito de "La tarea de los futuros Arquitectos en la Reconstrucción Nacional". Pensamientos vulnerables y poco duraderos de juventud se nos puede argumentar, si no conociésemos la trayectoria que va a marcar durante el resto de su vida. Es as í como podemos decir que, en esa trayectoria, seguida por el Profesor Campos Venuti, observamos una correlaci ón coherente, no contradictoria, entre su práctica profesional-académica y su comportamiento intelectual y político. Y, todo ello, en el afán de conseguir una convivencia social, rigurosamente democrática, en la que priman la entrega a las necesidades y demandas de la gran mayoría que conforman el mundo del trabajo. Y, a todo esto, no es ajena su decidida vocación por la Urbanística, medida ésta, tanto en el plano de la práctica político-administrativatécnica, como en aquellas otras que deambulan por la pedagogía y la investigación. Bien entendido que se trata de prácticas, ambas, que no ocupan lugares diferentes en su quehacer vital. Campos las relaciona en un único acto: Aquel que le hace 158 CIUDADES, 3 (1996) comprender que proyectar la ciudad supone reformarla y, sólo en la medida en que se enfrenta a esta reforma, así establece el tipo de propuestas administrativas, técnicas y políticas que la hagan posible. Reta, en este sentido, al plano de la utopía, al entender que ésta no tiene nada que ver con lo no realizable, sino con lo que es reformable. Retoma el concepto de utopía que esbozó años atrás F. Engels: No es algo a alcanzar, sino el movimiento real que supera el actual estado de cosas. Ese movimiento es el que Campos imprime a su concepción de lo que es la Urbanística. A esta disciplina, sin embargo, no se entrega de forma decisiva hasta los años 60. Hasta entonces, desde que, en 1.954, termina sus estudios, hasta que se lanza a la experiencia boloñesa en 1.960, Campos experimenta su primer acercamientos a la Universidad. Lo hace como Asistente Voluntario de la Cátedra de Urbanística que detentaba uno de lo s, por entonces, Urbanistas más reconocidos del país: Plinio Marconi. Pero, será en 1.960, decimos, cuando la carrera de Campos irrumpa en la práctica del Urbanismo. Y lo hace, como no podía ser menos, de manera coherente a su pensamiento. No se le encargan Planes, ni trabajos profesionales concretos, ni se le propone para un cargo administrativo-burocrático, ni siquiera a través de concretos trabajos de investigación en el plano académico. Simplemente, se le ofrece ser candidato en las listas del PCI en las elecciones administrativas al Comune de Bologna. Fue elegido y nominado Asesor de Urbanística, con el encargo concreto de renovar la administración del urbanismo en la ciudad, como no s apunta P. Gabellini, que se planteaba como emblema de la capacidad del gobierno de la izquierda política. Y es en esta situación en la que el profesor Campos Venuti desata toda su capacidad para relacionar "reforma de la ciudad" con "reforma administrativa", "urbanística", como disciplina, con "práctica política", "alternativas urbana s" con "desarrollo de la democracia", implantación de "Proyectos urbanos" con proposición de "leyes en el Parlamento", ... etc. Y, so bre todo, comienza a establecer el que va a ser uno de los puntos fundamentales de su obra: que cambiar la ciudad va a significar, por encima de todo, modificar, reformar e, incluso, anular, en la medida de lo posible, el sistema de producción de rentas que se deriva de un desarrollo especulativo del suelo. Para el Profesor Campos Venuti, las teorías de la renta del suelo son válidas en la medida en que se enfocan hacia su eliminación y, todo ello, desde la práctica concreta de un Planeamiento urbano que se proponga fortalecer la igualdad espacial que abra el camino a un sistema de "libertades urbanas". Está bien interpretar el mundo, pi enso que diría el Profesor Campos Venuti, pero lo que es realmente necesario es su transformación. Es a partir de la experiencia de Bologna como comienzan a abrirse los caminos más significativos de la obra que nos ha aportado el Profesor Campos Venuti. Esta experiencia, por ejemplo, le permite incorporars e, por segunda y definitiva vez, a la vida universitaria, actividad que va a compaginar, como no podía ser de otra manera, con su actividad profesional, política y administrativa, emprendiendo, desde entonces, la redacción de sus textos científicos más importantes. Esta simultaneidad, insistimos, no significa diversificarse en función de una pretendida capacidad de trabajo. Muy al contrario. Se trata de un planteamiento vital que apuesta por una 159 HONORIS CAUSA, CAMPOS VENUTI indiscutible correlación entre actividades capaces de desarrollarse en paralelo, por cuanto así lo exige la dialéctica más elemental, impidiendo su deambular por derroteros ausentes de contenidos culturales incapaces de hacer frente a las contradicciones sociales que aníman la existencia. El Profesor Campos Ven uti opta por la diversificación como práctica total, pero no por aquella otra que lo haga omnipresente, como si de un ser demiurgo y sobrenatural se tratase. Esto último, como todo el mundo sabe, es muy propio de una determinada manera de entender la práctica de la Arquitectura y el Urbanismo. Su preocupación, por el contrario, está ligada a la tierra, al suelo, nunca mejor dicho, con la rigurosa intención de cambiar su comportamiento, de definir una nueva correlación entre propietarios, usuarios y administradores del bien común. Su incorporación, por segunda vez, a la Universidad, por ejemplo, se produce a partir de un escrito aparecido en el año 1. 968, que lleva por título "Urbanística lnconstituzionale". Un texto que denuncia una sentencia legislativa, a propósito de la imposición de ciertos vínculos expropiatorios, aplicados al uso del Suelo Urbano, texto que despierta el interés de los estudiantes que, por aquel emblemático año, se movilizan, como tantos otros, en el marco, esta vez, del Politécnico de Milán. Desde este año de 1.968, Campos Venuti comienza a enseñar Urbanística en la citada Universidad, obteniendo, siete años más tatde, el grado de Catedrático. Su condición de Asesor de Urbanismo en el Comune de Bologna, así como la experiencia que se derivaba de dicho cargo, junto con las ideas expresadas en el texto señalado, en el que planteaba la necesidad de una participación militante en el desarrollo legislativo que permita un uso no especulativo del suelo, defendiendo, al mismo tiempo, que no puede haber Urbanística sin un concreto régimen de suelo, todo esto deslumbra, por entonces, a aquellos estudiantes que están empeñados en construir una nueva sociedad. ¿Por qué no comenzar, pensarían, por reformar la manera de proceder al desarrollo de los marcos urbano-territoriales donde se asientan nuestras vidas?. Acercamiento a la práctica universitaria que tuvo, como puede apreciarse, mucho de reclamo y no, precisamente, aclamando al genio que deslumbra, no por sus atrevidas propuestas urbanísticas, sino por la capacidad que estaba demostrando por saber relacionar "proyecto de ciudad" y "ordenaciones territoriales" con transformaciones políticas y administrativas; por moverse, en una palabra, en el reino de la razón y no en aquel otro donde se aclama lo vano y lo fútil. Junto al texto citado, hay que destacar, en la obra del Profesor Campos Venuti, tres más, en los que ha quedado plasmado, con todo rigor, su pensamiento sobre la ciudad y sobre la manera de proceder a su transformación. Nos estamos refiriendo a "La Administración del Urbanismo" (1.967), "Urbanística y Austeridad'' (1.978), y "La Tercera Generación de Urbanistas" (1.987). Textos que destacan en el ámbito de una obra intelectual que casi alcanza los 500 escritos, entre libros, artículos, comunicaciones, ponencias, participación en la prensa diaria, etc ... No son textos exclusivamente analíticos, literarios, sino, sobre todo, propositivos, obsesionado como está por remover los cimientos sobre los que pesan la desigualdad que caracteriza al uso y disfrute del espacio urbano. Cada uno de estos textos, aparece unido a una concreta experiencia y a una decidida voluntad por cambiar la realidad y por divulgar la manera de proceder a ello. La naturaleza del saber, nos diría el 160 CIUDADES, 3 ( 1996) Doctor Castilla del Pino, no consiste sólo en el acercamiento al co nocimiento de la realidad, sino en la posibilidad de que ese conocimiento sea transmitido y ent en di do por los demás. Campos Venuti se mueve en estas coordenadas. No le interesa m ás que aquello que sirve a la colectividad, consciente de que es es ta última la qu e tiene la capacidad de cambiar el actual esta do de co sas y, para ello, tiene que entenderlo, asumirlo y hacer suyo el conocimiento transmitido. Tres obras que expresan otras tantas preocupaciones di sc iplinares y administrativas del Profes or Campos Venuti, y que se van sucediendo, en el tiempo, parale lam ente a los avances que se observan en su formación científica. En primer lugar, nos encontramos c on el tema de la formación de las "rentas del suel o" , aspecto éste que es tratado, con todo rigor, en "La Administración del Urbanismo". La formación de la renta, como categoría especulativa que permite una apropiación individualizada de l os beneficios obtenidos como consecuencia de un desarrollo urbano, también especulativo, es analizada en un texto de 1.967 de la siguiente manera: " .. .la renta bloquea la concurrencia del mercado, provoca nd o una carencia de áreas urbanas a precios congruentes (se expresa co mo monopolio), se incrementa a expensas de la co lectividad, en virtud de las inversiones públic as en infraestructuras territoriales (la renta es parasitaria). Por eso, só lo afrontándola y eliminándola, al menos en sus manifestaciones más graves, el desarrollo urbano de la ciudad volverá a su co ndición de equilibrio, que, l as rentas, con su presencia, no ha permitido". Esta condición a cumplir por el desarrollo urbano, plant eán do se de forma equilibrada, en la medida en que elimine el carácter especulativo de la s rentas, tiene que ir acompañada, necesariamente, de unos pr esupuestos de austeridad y de lucha contra el despilfarro. Aspecto éste que desarrolla en el segundo texto citado, es decir, en el qu e aborda la relación entre "Urbanística y Austeridad''. La importancia de es te texto, bajo mi punto de vista, estriba en la nueva concepción que aporta a propósito del "patrimonio edificado". La lucha contra la producción de rentas inmobiliarias especulativas es también la lucha por la co n qu ista de la austeridad en el uso del citado patrimonio. De esta forma, el Prof esor Campos Venuti establece una coherencia clara entre la producción de rentas especulativas y el despilfarro inm obi liario. Pero, si estas dos obras citadas constituyen la pr ese ntación de un punto de vista científi co a propós it o de las clav es que instigan un d es arrollo urbano especulativo, planteando, también, aquellas otras que deberían favorecer su superación en favor del equilibrio que proporcionaría un uso igualitario y libre del es pacio urbano, la ter ce ra ob ra, " La Ter za Generazione dell'Urbanistica", a la qu e se va a ref erir en el di sc urso que pronuncie a continuación, constituye el co nv en cimiento personal de que el camino de lo que él denomina "la reforma urbanística" es el único posible que no s proporciona un modelo de ordenac ión urbana y territorial, que va a beneficiar a la gran ma yoría de la población. Co n "La Terza Generazione dell'Urbanistica", divulga sus experiencias urbanísticas más directamente relacionadas co n la prác tic a de la "reforma urbanística", apostando, un a vez más, por l as relaciones que se producen entre 161 HONORIS CAUSA, CAMPOS VENUTI condiciones económico-sociales, desarrollo del capitalismo y, por tanto, del grado de conformación espacial de la ciudad y del territorio, y planteamientos técnicos precisos que, en cada momento, se han utilizado para definir dicha conformación. Una vez más, la renta urbana y las necesidades que el capital expresa para desarrollarla, están en la base de sus planteamientos. Aunque corrobora, también una vez más, los efectos patológicos de dicha renta a la hora de procurar una organización equilibrada de la ciudad y del territorio. Su obra, por último, se ha visto plenamente reconocida por la publicación de un libro en el año 1.992, en el que aparece como una de las aportaciones más importantes de los últimos cincuenta años, junto con Urbanistas de la categoría de Piccinato, Marconi, Quaroni, de Cario y G. Astengo, es decir, la historia misma de la Urbanística europea. La figura de Campos Venuti, a pesar de lo reseñado, no debemos pensar que es un ejemplo a seguir, convencido, como estoy, que nadie debe convertirse en algo a imitar, sino en objeto de reflexión. El valor de la obra del Profesor Campos Venuti reside, precisamente, en esta circunstancia: habernos proporcionado el privilegio de ofrecernos un dilatado campo de experimentación científica que nos ha animado, que nos está animando, a reflexionar sobre la disciplina urbanística. Es la obra de un auténtico Profesor universitario que nos hace pensar, que nos abre el camino a la reflexión, incitándonos a la resolución de los problemas urbanísticos en el plano ineludible de la reflexión política. Por todo lo cual, considero que es un honor para nuestra Universidad que su persona sea acogida y permanezca, por siempre, formando parte de nuestro Claustro Universitario. 162