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La ciencia y la filosofía en la formación del universitario: lección inaugural del curso 1969-70 de la Universidad de Valladolid / Pedro Gómez Bosque

Gómez Bosque, Pedro

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UNIVERSIDAD DE VALLADOLID PEDRO 60MEZ BOSQUE Catedrático de Anatomía de la Facultad de Medicina LA CIENCIA Y LA FILOSOFIA EN LA FORMACION DEL UNIVERSITARIO Lección inaugural del Curso 1969-70 de la Universidad de Valladolid VALLADOLID 1969 LA CIENCIA Y LA FILOSOFIA EN LA FORMACION DEL UNIVERSITARIO (lección Inaugural del Curso 1969-70 de la Universidad de Valladolid) UNIVERSIDAD DE VALLADOLID PEDRO GOMEZ BOSQUE Catedrático de Anatomfa de la Facultad de Medicina LA CIENCIA Y LA FILOSOFIA EN LA FORMACION DEL UNIVERSITARIO Lección inauguraJII~:::urso 1 969-70 de 1 a Un;".~ w ... .-1'1 VALLADOLID 1969 Depósito lego l. VA. 466. 1969 Talleres tlpogróflcos de lo Editorial SEVER-CUESTA. Prado, 10 y 12. Valladolid IN DICE Pág. DEDICATORIA 7 LEIT-MOTIV: Lo que es la Universidad acltual y lo que no debe ser ...... 9 I. II. III. IV. V. VI. VII. VIII. IX. X. XI. XII. XIII. XIV. XV. XVI. Donde se plantea un interrogante: ¿En qué consiste la verdadera formación universitaria? ................................... . El conocimiento y sus tipos ......................................... . El conocimiento cientifico, por si solo, no es formativo. Para conseguir la formación plena hay que conjugar la Ciencia con la Filosofía ............................................................ . De cómo la Ciencia se preocupa por conocer objetos concretos mientra·s que la Filosofía se interesa por la generalidad del conocimiento ........................................................... . De cómo la Ciencia se ocupa de seres particulares mientras que la Filosofía se ocupa del ser en su generalidad .......... .. De cómo la Ciencia nos ayuda a conseguir lo que queremos mientras que la Filos·ofía nos dice lo que debemos querer ... De c•ómo la Ciencia se orienta hacia lo relativo y hacia lo más próximo mientras que la Filosofía suspira por lo más lejano, lo más último ............................... ., ................ .. De cómo la potencia cognoscitiva del hombre se l'eparte entre el entendimiento y la razón ........................................ .. Donde se da razón de la tesis mantenida al principio del Discurso ................................ , .............. · ...... · · · · · · .. · .. · · · · La "miseria" y la gloria de la razón. La razón creyente o la fe razonada ................................................................. . El saber científico y el saber humaniSita en la historia de la Universidad ........................................................... .. Posibles soluciones: La facultad de cultura y el estudio general ..................................................................... . Posibles soluciones: Cómo vivir la actividad científica concreta con un estilo filosófico ......................................... .. Posibles soluciones: La Ciencia es un puente que conduce a la Filosofía ............................................................. .. Morfología y Filosofía .................................................. . Final ...................................................................... .. BmLroaaAFú. 11 13 17 19 23 27 33 35 39 41 45 49 o1 57 61 69 71 ~~~ :'~ '\' 1 DEDICATORIA Como signo de admiraci6n y respeto dedico este discurso al Profesor Doctor D. Alejandro Díez Blanco pues con su espíritu inquieto y clarividente me ha abierto el camino de la Filosofía. LEIT-MOTIV LO QUE ES LA UNIVERSIDAD ACTUAL Y LO QUE NO DEBE SER "Y esta es la pregunta decisiva: ¿Es la Ciencia moderna h única tarea de la Universidad? ¿O debe la Universidad transitar por todos los caminos dd pensamiento que conducen a la verdad? La situaci6n actual de la Universidad, parece dar la respuesta: Las Oiencias se han dividido en territorios que se desconocen mutuamente. La Universidad es un agregado de escuelas facultativas destinadas a una formaci6n especializada. Es el almacén en el que se contienen conocimientos apetecibles porque sirven para conseguir metas concretas y determinadas. Tras el orden de la organizaci6n se oculta la anarquía dd espíritu. Los fundamentos en la fe han desaparecido o no se confiesan abiertamente. En Ja edad técnica han alcanzado una significaci6n dominante las Ciencias de la Naturaleza y la Medicina. La Filología y la Ciencia hiSit6rica tienen como única finalidad la formaci6n de maestros y profesores. Las Ciencias econ6micas y sociales han hecho recientemente SIU aparici6n. S6lo en un sector muy limita1do se mantiene aún la Teología. La Filosofía ya no tienen una situaci6n bien fundamentada y se ha transformado en un asunto enojoso para todos. A esto se añade que la Universidad está en peligro de ser fragmentada en institutos y clínicas. Los Jefes .de Instituto solamente se sienten profesores en segunda línea. Es cada vez más rara la existencia de investigadores de fuerte personalidad que se reúnen para discutir y que con un mínimum de medios se esfuerzan serena y medi.tativamente en alcanzar la Verdad. La unidad de la Universidad se ha transformado en una ficci6n y está en marcha su disoluci6n en escuelas especializadas". (KARL JASPERs en Verdad y Ciencia). -9- Magnifico y Excelentlsimo Señor Rector, Excelentlsimos e Ilustrlsimos Señores, Compañeros de Claustro, Estudiantes, Señoras y Señores: 1 DONDE SE PLANTEA UN INTERROGANTE: ¿EN QUE CONSISTE LA VERDADERA FORMACION UNIVERSITARIA? Puesto que hoy celebramos el comienzo de un nuevo curso académico me ha parecido conveniente que mi discurso de apertura sea una especie de breve meditaci6n acerca de este inrerrogante que debemos plantearnos todos los que pertenecemos a la familia universitaria : ¿En qué consiste la verdadera formaci6n que debe impartir la Universidad? ¿Cuál es el tipo de conocimiento creado y transmitido por la Universidad que puede dar al joven universitario esa manera de ser que caracteriza al hombre cultivado? En el momento actual es imprescindible intentar resolver esta pregunta por que el destino de nuestra Ins6tuci6n ·depende sin duda alguna del tipo de respue:sta que sepamos encontrar. Corren aires de reforma y todos nosotros, estudiantes o profesores, estamos inquietos y deseamos participar en las posibles novedades, novedades que si han de ser eficaces deben fundarse en una reflexi6n sobre la esencia de la Universidad. -11- Por ello está indicado que detengamos por un momento Ja labor cotidiana y que dirijamos la atenci6n a los fundamentos espirituales de la actividad docente, y ello tanto más cuanto que algunas de las reformas previstas, por ejemplo esa tendencia a hacer más breve las carreras y reducir el tiempo de la e.ducaci6n superior en aras de un acceso más fácil al bienestar econ6mico, parecen amenazar estos fundamentos. Vivimos en la época de la velocidad y esta prisa por llegar a un objetivo lejano que una vez alcanzado deja de ser satisfactorio parece haber contagiado la marcha de las cosas del espíritu; pero el espíritu, para madurar, necesita holgura temporal, horas calmas de reflexi6n y meditaci6n; por eso si cercenamos el tiempo dedicado a los estudios superiores nos encontraremos con personas que sin completar su formación en el Bachillerato atraviesan como meteoros la Universidad para hundirse definitivamente en el tráfago de la vida cotidiana sin haber tenido oportunidad de acceder a las alturas de una auténtica formaci6n espiritual. -12- .alos que método significa camino) mas ajustados a1 sector de la realidad que deseamos conocer? ~Y sobre todo: ¿cuál es el .sentido metafísico del conocimiento?; ¿qué significa este hecho sorprendente de que el mundo se refleje y duplique en ·una conciencia desvela dora de la realidad? He aquí unos pocos problemas de los muchos que se plantea la meditación filos6fica sobre el conocimiento. Esta :somera enumeración de interrogante·s y a nos indica uno de los múltiples aspectos que fundan la superioridad del saber humanista sobre el simple saber científico. En efecto, el hombre es espíritu, es decir, conciencia de sí mismo; ser para sí mismo; :ser que a diferencia de b materia, que tiene su centro de gravitación fuera de ella, está centrado sobre sí mismo. Por eso cuanto más med~ta el hombre sobre sus propia·s aoti vidades tanto más espíritu deviene; tanto más ·se transforma realmente en aquello que ya es desde toda la eternidad ; tan.tt> más se hace libre. Así dice HEGEL, con gran razón, en sus Lecciones de Filosofía de la Historia. Pues bien, a esta meditación del hombre sobre sí mismo, sobre nosotros mismos, pertenece de manera esenciaJ la meditación sobre el conocimiento, sobre sus posibilida.des, sus límites, su normatividad lógica. Por ello puede afirmarse que aquella persona que se limita a conocer se mueve todavía en el plano .de la conciencia directa, mientras que aquella otra que además de conocer conoce su propio conocimiento y el fondo espiritual de donde surge su actividad ha pasado al plano de la ronciencia refleja ; ha ma.durado como espíritu ; ha dado un paso decisivo para constituir la médula de su humanidad. Ustedes pensarán que no es posible conocer un sector concreto de la realidad sin tener simultáneamente una idea de la problemática que plantea el conocimiento. Sin embargo en la esfera del conocimiento científico recibido pasivamente la situación que se repite a diario en los claustros universitarios es la de una completa separación entre Ciencia y Teoría del Conocimiento. EJ alumno conoce muchas cosas que recibe por tradición oral durante las clases teóricas pero muy pocos se elevan -20- al plano de la meditaci6n filosófica. Por lo demás, incluso muchos de los que practican activamente ~a investigaci6n tampoco están en mejores condiciones que aquellos pues ,si es cierto que dominan la L6gica particular del conocimiento que cultivan no es menos cierto que estas 16gicas constituyen sólo la parte más periférica de la ,sabiduría humanista. -2>1- V DE COMO LA CIENCIA SE OCUPA DE SERES PARTICULARES MIENTRAS Q'UE LA FI~LOSOFIA SE OCUPA DEL SER EN SU GENERALIDAD He intentado mostrarles con unos ejemplos concretos la particularidad ,de las Ciencias y Ja generalidad y universalidad de la Filosofía en lo que respecta al conocimiento. Algo semejante ocurre en lo que respecta al Ser. En efecto, todas ~'as Ciencias ,se ocupan de objetos que son ; de objetos que existen ; pero todas ellas dejan de lado el problema esencial : -~¿En qué consiste esa cualidad auténticamente misteriosa y enigmática a la que nos referimos cuando pronunciamos la palabra SER?. -¿Qué quiore decir que l,alS oosas son'? ~¿Qué significa existir, ser, estar ahl presente? -¿Por qué, para emplear la conocida frase de LEIBNiz, hay ser en vez de nada? Todos estos interrogantes, y ortos mochos, quedan fuera del ámbito de las Ciencias particulares y ,s6lo son planteadas por aquella otra disciplina del saber humanista que es ·designada con el nombre de On~ tología general. Pues bien, si la capacidad de enfrentarse con el conocimiento mismo es algo que nos humaniza, no menos formativa es la emoci6n ontológica, esto es, .la capacidad de sentir~se asombrado y fascinado por el misterio del,ser, asombro y emoción ante la pura existe:IlJCia de las cosas que no es, por lo demás, una actitud limitada a la captaci6n cognoscitiva del - 2)- universo. En efecto, también la actividad estética encierra un fuerte componente ontol6gico y no cabe duda de que el encanto de los cuadros de CHIRico, pongamos por ejemplo, dimana en parte de que estos cuadros, que no en vano son calificados de pintura metafí.sica, son transparentes donde .se manifiesta la cualidad existencial de las cosas apresadas por el pincel del gran pintor italiano. Pero aparte de la Ontología gener:al la reflexi6n filos6fica sobre la realidad ha originado ,las .diversas Ontologías especiales, es decir, aque-- llas disciplinas que intentan captar la estructura general de una regi6n concreta ·dd mundo. Por ejemplo, Ja Medicina, el Derecho y la Historia, se ocupan de aspectos parciales del hombre. Pero la estructura general ·de la esencia hombre e.s tratada en la Antropología filos6fica y s6lo la reflexi6n filosófica puede suministrarnos a todos los que nos ocupamos del hombre una imagen global y totalüaria que pueda servir de orientaci6n y lugar de inserci6n de los conocimientos fragmentarios. Lo mismo que ocurre con el hombre ocurre también con otras regiones de la realidad. El Hsico y el químico necesitan de una ima~ de conjunto de la Naturaleza en su aspecto inorgánico y esta imagen la pueden con.seguir a través de la Ontología de la Naturalem. Pero :la funci6n de las nociones generales obtenidas en una visi6n 6Jos6fica dd mundo no se limita a •su papel de esquemas orientadores. Con ·SU clarividencia acostumbrada, Max ScHELER, el gran pensador de la primera mitad de nuestro .siglo, se ha percatado de la funci6n transcendental ,de las esencias dadas en ,Ja inmici6n ; según el ilustre fil6sofo, las formas esenciales son a modo de ventanas que nos permiten mirar a los horizontes metafísicos. Y aquí tenemos otra excelencia del saber filos6fico ya que el hombre se caracteriza por su impulso ascendente, esto es, por su anhelo de rebasar en senti·do vertical el horizonte de lo dado y alcanzar la regi6n de Jo tranSICendeOJte; no en vano dice Max ScHELER que el hombre debe •ser ronsi.derado como la "plegaria de la vida" pues en el nivel humano la vida se ,tJr.a.ruSICiende a sí misma y a ia Naturaleza para lanzarse como una flecha hada la Ultimida·d de Jas ultimidades ; hacia el Entor· no :final que limita y redondea el universo de las criaturas .fi:nitas. Y no -24- en vano también, Soren KIERKEGAARD, padre del Existencialismo, ha dioho que la actitud erecta del hombre no es más que la expresi6n somática de su verticalidad espir.itua:l. Más adelante tendré nueva oca:si6n de volver a tocar este pooto. -2-'·- VI DE COMO LA CIENCIA NOS AYUDA A CONSEGUIR 'LO QUE QUEREMOS MIENTRAS QUE LA FILOSOFIA NOS DICE LO QUE DEBEMOS QUERER El hombre es un ser complejo que mantiene con el mundo relaciones muy diversas. Por ejemplo: además de conocer, d hombre quiere hacer algo, ,desea lograr un objetivo, alcanzar un estado de satisfacción: para sus necesidades. Pues bien, he aquí que las Ciencias pueden decir al hombre lo que éste ha ·de hacer si quiere conseguir un objetivo determinado. Y ello es así porque las Ciencias no .son meras teorías sino que además contienen un conjunto de prescripciones prácticas para guiar al hombre en la manipulaci6n dol mundo. Por ejemplo: si yo quiero cur-ar a un enfermo, y esta es la voluntad .social básica de todos los que pertenecemos al estamento de la Medicina, no tengo más remedio que seguir y obedecer unas reglas prácticas que me 5Um.inistra la Patología. Si yo quiero hacer estallar una bomba at6mica me veré obligado a profundizar en la Ciencia Física y obtener de ella unas normas de conducta que me permitan fabricar este artefacto y hacerlo explotar en el momento que considere adecuado para mis fines. Pero ,si bien es cierto que Ja Ciencia puede dar al hombre normas técnicas para 'lograr un desideratum, en cambio no es menos cierto que la Ciencia no le dice al hombre ~o que debe querer. -~¿Debo yo querer curar a un enfermo? -¿Debo yo querer construir una bomba at6mica?; ¿debo hacerla explotar? -27- He aquí interrogantes a los que s6lo puede responder la Etica. Las normas ·de la sabiduría práctica puedo yo derivarlas de las Ciencias Naturales pero las normas absolutas de la conducta, los imperativos categ6ricos, las exigencias ~de Jo que ,debo hacer, los i·deales de la conducta, me son dados por una reflexi6n filos6fica dirigida hacia los valores. Y que conste que ,si el espíritu, esencia recóndita dd hombre, es conciencia de sí mismo, y como ~tal libertad ontol6gica, también es apetito de valores; enamoramiento de estructuras axiol6gica,s; deseo de realizar lo mejor ; intento de ajustar lo real dado a lo ideal ensoñado. Por eso el hombre que actúa apoyado s6lo en Ja pura técnica ha dado un ·salto hacia atrás en b evoluci6n ascenden~ de I'a humanidad y en cambio ,Ja persona que configura su vida de acuerdo con esos modelos esenciales de conducta que llamamos imperativos categ6ricos se humaniza y deviene más espíritu. En los últimos años ·se han producido acontecimientos que ejemplifican ron claridad meridiana lo que puede ser una actividad científica desligada de cualquier reflexi6n ética. Estoy seguro de que si los científicos que han interveni·do en la construcci6n de la bomba at6mica hubieran estado penetrados del viejo precepto bíblico que dice : "no ma.-- tarás", no habrían puesto sus conocimientos al servicio de la destrucd6n y del odio. Por no haber sido así, por haber practicado un saber deshumanizado, han puesto 1a Ciencia en manos de una máquina destructiva y ellos mismos han dejado de ser investigadores Hbres para transform·arse en científicos que trabajan como siervos vigilados al servicio de las potencias malignas ~del hombre ; al servicio del demonio; que IIl.O es precisamente un ser fuera de nosotros sino algo que germina en nuestra propia intimidad y que en todo momento, si no le vigilamos atentamente, puede apoderarse ·de toda nuestra personalidad y transmutarnos en posesos al .servicio del ma,I. Los "Poseídos" no es, por desgracia, el titulo de una novela de DosToYESKY; por encima y más allá del mito creado por el genial epiléptico se descubre una temible realidad, la realidad ·de una "humanidad", vamos a llamarla así por llamarla de algún modo, cargada ~de impulsos ·destructivos y dispuesta, si Dios no lo remedia, a provocar un cataclismo planetario. -28- WIN ENTRALGo, el insigne médico humanista de pensamiento profundo y claro, al referirse a bs enseñanzas que deben darse en Wla Facultad de Medicina, ha sabido ver con su acostumbrada perspicacia la necesidad irrevocable de la formación moral y ética del universitario, es decir, Ja necesidad de que la concepción filosófica del mundo (no olvidemos que la Etica es un importante sector de la Filosofía) comple~ mente la formación técnico-cien:tífica. Sus palabras ·son tan acertadas que no resisto a la tentación de citarlas por extenso : "FoRMACIÓN ÉTICA DEL MÉDICO. "En cualquiera de las situaciones en que la ejercita -el hospital, el consuLtorio público, el consultorio privado, el campo de batalla, etc.-, la actividad del médico posee por esencia un carácter ético. No sólo desde un punto de V!Üst:a técn.ioo, también ·desde un punto de vi·sta moral, todos .sus actos en cuanto tal médico "están bien" o "están mal". "La regla de oro antes mencionada -cl cuidadoso atenimiento del médico al bien del enfermodebe actualizarse en tres grandes principios morales: a) Principio de la máxima capacidad ltécll!ica. Para actuar correctamente, el médico debe poseer toda la competencia técnica que le permitan su talento y su situación. Dicho de otro modo: el médico · debe hacer y saber toda la Medicina que con ~sus personales recmsos 6l pueda saber y hacer. b) Principio de la obra bien hooha. El diagnóstico y el tratamiento se aproximarán tanto a .ser ve.l'daderas "obras de arte" como en cada caso lo permitan el talento y la formación técnica del médico que los hace. e) Principio de la autelllticidad del bien. En su relación técnica con el enfermo, el médico debe, desde luego proponerse el bien de aquél ; pero ese bien ·SÓlo llegará a ser auténtico cuando en él se combinen rectamente lo que sobre él piensan y creen el técnico y el paciente. ¿C6mo estos principios pueden hacerse hábitos mentales y morales en el estudiante de Medicina y en el Médico que ese estudiante llegue a ser? ¿Sólo por la virtud .de :unas cuantas leociones de deontología m6dica oí-das .por el .alumno al final .de ·SU carr:em? Disto mocho de negoc la importancia del saber intelectual para la formaci6n de los hábitos morales. Desde el turbulento a:n;tiintelectualismo de la Baja Edad Media, escribió -29- Tomás de Kempis: ¿"De qué ,te sirve saber definir la compunci6n si no la sientes?". Para algo sirve, pienso yo. Si realmente no siento la compunci6n, el saber definirla me servirá para saber que no siento algo que yo debería ,sen:tir, y si efectivamente la siento, para sentirla mejor, porque mejor os siempre el ,sentimiroto lúcido que el ·sentimiento turbio. Si: alguna importancia tiene el saber intelectual en la formaci6n de los hábitos morales. Pero de esto a pensar que para l•a educaoi6n moral .deJ médico sea suficie111te un cursillo de deontología médica concebido a la casuística manera usual hay un enorme trecho. A mi juicio, esa educaci6n ·s6lo podrá ser satisfacto1tia cuando en ella ·se aúnen las tres siguientes condiciones : a) Cambio de mentalidad. Sigue v~igeDJte en nuestro mundo la mentalidad competitiva; Jos m6viJes que habitualmente impelen a la acci6n .son el "ser más que el otro" y el "ganar más que él". Es cierto que esta mentaLidad oompetitiva arraiga de algún modo en la naturaleza del hombre. Con todo, nuestro tiempo exige que sobre ella prevalezca la mentalidad cooperativa y, por lo tanto, la regla del "hacer juntos para hacer mejor". Si el estudiante de Medicina no ve esto en torno a .sí, de bien poco Je servirán las lecciones de deontología médica que 01ga. b) La reforma de las estructuras. T6pica y ret6ricamente repetidas desde hace algún tiempo entre nosotros, estas palabras expresan hoy una necesidad urgente. Para ser más justa, la sociedad actual debe reformar honidame111te su aotual estructura. ¿C6mo? No cabe aquí J.~espue:sta. Algo, ~sin embargo, es seguro : q\le mientras esa reforma jU!sticiera oo se cumpla, ,s6lo a través de un penoso esfuerzo personal podrá llegar el médico a la perfecci6n mor,al que su profesi6n tan inelu&blemente requiere. e) El ejemplo. Sin el ejemplo dol que enseña, nunca será posible la formaci6n 6tica ·del que aprende. Salvo en casos muy excepcionales -aquellos en que ·ser médico o ,ser matemático son wia especie de íntima necesidad de la persona>- ~6lo el ejemplo de los que "ya han llegado" puede suscitar una verdadera vocaci6n en el alma del que empieza. Con otras palabras : la !idea socrátioa ·de la moral ---da noci6n de que la virrud p!lede ser diaJ6cticamenre enseñada---- ,sólo ¡xxká ser aceptable cuando el que la formule sea el ,propio S6crates o una nueva edici6n -30- de él. Dentro de estructuras nuevas, a trav6s de mentalidades nuevas, el ejemplo y la vocación serán ·siempre, unidos entre sí, el vet'ldadero motor de la conducta moral". (tdea actual de una Facultad de Medicina.) Y o creo que para todos está claro que las i·deas de LAIN ENTRALGO rebasailli con mucho Jos límites ·de la formación del médico y que lo que el i.J.ustre maestro dice a prop6sito deJ estudiante de Medicina es también aplicable a la OOl.lcaci6n sl.lperior de cualqcier llfli·versitario, pues todos necesitan de imperativos categ6ricos que modulen y dirijan su actividad técnica fundada en la Oi.encia. -:H- X LA "MISERIA" Y LA GLORIA DE LA RAZON. LA RAZON CREYENTE O LA FE RAZONADA El jercicio de la acti!Vidad racional tiene cierta·s peculiaridades que conviene hacer resaltar ·porque ello nos llevará a una profundizaci6n muy importante del saber filos6firo. Para comprender tales peoulia.ri· dades no tenemos más remed[o que volver a dejarnos guiar por el autor de la:s dos Críticas de Ja Raz6n ya que, como en tantas otras cosas, 'Inmanuel KANT es d más profundo intérprete de la pasi6n :racional del hombre. Me refiero a lo siguiente: Cuando la Raz6n se dirige hacia las ultimidades dd Conocimien:t'.o y dol Ser puede captar en una intuici6n fenomenol6gica y direé:ta las características part!icul3Il'es .de estos "objetos". Por ello, en la Ontología y en la Teoría dol Conocimiento hay un cierto progreso y una cierta ola.. boraci6n: creciente de los conceptos fillos6ficos. Es evidente, por ejemplo, que la T~oria del Con.ocimi'en~ y la Onrología de Nicolai HAaTUANN son obras que representan la culminaci6n actual dol largo procoso de rdlcxi6n filos6fica que comienza con los pens:Wores presocráticos y que tiene cúspides impresionantes en PLAT6N, AaisT6TELES, SAN AGusTÍN, SANTo ToMÁs, DEscARTES, LEIBNIZ, KANT y HEGEL. Pero la situación: cambia cuando la Raz6n .se enfrenta con Jo absolutamente incondicionado del mundo, del yo y de Dios, pues la Raz6n no tiene experiencia directa de taJ.es ultimirdades. Por ejemplo, la Razón no tiene experiencia inmediata de Dios; eso queda reservado para los !l"atos y valiosos momentos de rapto místico pues ·s6lo el místico puede contemplar cara a cara la Divi'llidad. Y lo mismo osucode con la totalidad del Cosmos ya que cada uno de nosotros -41- vive un &agmento del cosmos pero nadie puede ·saHrse de 61 y experimentarlo en su totaHdad, en su unidad indivisa. Por ello cuando la Raz6n quiere conocer estos horizontes últimos inexpernmentales no tiene más remedio que orear hi p6tesis conductoras de ms esfuerzos y estas hip6tesis son las Ideas y los Ideales de la Raz6n : la Idea de un universo totalitario, esto es, de un mundo, el Ide3ll del sabio, el Ideal de Dios, etc. Estas Meas e Ideales también .pueden ser definidos como los conceptos especulativos del conocimiento filos6fico y en cuanto tal son el producto ·de la fantasía racional ; y que conste que la palabra fantasía carece en el contexto que la utilizo del sentido peyorativo que algunas veces !tiene cuando se califica con ella un acto de conocimiento ; sin imaginaci6n y sin fantasía productiva el conocimiento, de tipo racional o intelecti.vo, caería pronto en una actitud estéril incapaz de crear nuevas i·deas y nuevos conceptos. Ahora bien, ocurre que la Raz6n es impotente para demostrar plenamente por métodos estrictamente científicos la realidad de sus Ideas. Pero esta "miseria" de la Raz6n se transforma en su propia gloria cuan- 'do la Raz6n, a pesar de esta inruficiencia probatoria, afirma el contenido de sus pensamientos especulativos. Con ello la Raz6n se aproxima a la Fe pues también la Fe es afumaci6n arriesgada de aquello que no se poode demostrar. La Fe, pis.tis, es confianza y seguridad; confianza en una persona o confianza en las ·propias convicciones. La "Raz6n cre-- yente", o la "Fe razonadom", así podemos llamar a la "Fe filos6fica", es un acto de .decisi6n exi·stencial por medio del cual e~l hombre manifiesta lo que es y reveJ.a o de·soobre m Existencia, ·su más profunda Mismidad. En la esfe.ra .del .saber cienrlfioo es imposible que se produzca una epifanía existencial pues lo que es demostrable en el sentido riguroso ·de la palabra debe .ser aceptado sin posibilidad de poner en juego mi·s más profundas tendencias personales. En este punto mi diSICm"SO enlaza con ai:guno.s pensamientos de JAsPERs que deseo comentar" ~ue iluminan agudamente el papel de las Ideas especul:ñivas creadas ·por la Raz6n en su búsqueda de las ultimidades. En efecto, podemos preguntarnos : , -42- -¿Por qué, a pesar de su indemostrabilidad, la Raz6n se esfuerza una y otra vez en sostener las Ideas e Meales que constituyen la culminación de ,su actividad cognoscitiva? ----¿Qué anhelo secreto se oculta tras la experiencia especulativa del Universo, esa experiencia que ·desde Pr.AT6N a WHITEHEAD está en la base ,de [os ,sistomas metafísicos? Afirma JAsPERs, y tal es también mi punto de vista, que las Ideas ospeoulativas han de ser consideradas como una e,spocie de lenguaje cifrado, como Cifras a tlra'Vés de las cuaJ.es la Transcendencia habla aJ hombre y a t:ravés de Jas cuales d hombre responde a esta llamada de lo Absoluto. La Cifra especulativa es, por tanto, la más aUJténtica "vocaci6n" del hombre; vocaci6n porque en ella resuena la voz que llama procedente del Misterio y [a voz que responde desde Ja Raz6n humana. En la Cifra se encuentran Dios y Ja Raz6n; lo que quiere .decir, Dios y el Hombre. En resumen, 'las Ideas 'Y los IdeaJes oreados por la raz6n ,son la plegaria del fil6sofo y como toda plegaria emanan de ·SU corazÓin existencial. De ahi precisamente la ~mportancia ·del conocimiento racional para completar Ja verdadera formaci6n humana. -43- XI EL SABER CIENTIFICO Y EL SABER HUMANISTA EN LA HISTORIA DE LA UNIVERSIDAD Si contemplamos a v•uelo de pájaro los programas de enseñanza de las instituciones de Ja cultura occidental ·dedicadas a Ja educación "wúversitaria" nos percatamos de que Ja proporción entre el saber humanista y el saber científico ha sufrido cambios substanciales y significativos a lo largo de la historia. Si en sus comienzos las "Universi·dades" insistían fundamentalmente sobre la formación humana de los jóvenes, en cambio en la actualidad la enseñanza uni;versitaria es principalmente técnico-científica y ol saber humanista ocupa en ella ·una modesta parcela a la que s6lo tienen <tc.ceso unos pocos especialistas. Veamos un poco más en concreto c6mo se ha producido este desplazamiento de la Filosofía ¡x>'r la Ciencia. La Aoarlemia platól1Jica, el Liceo .aristotélico, la Stoa Poikile . de los estoicos y el famoso I ardín de los epicúreos pueden ser considerados como las primeras "univer.sildades" de occidente. Está dlaro que utilizo aquí la palabra Universidad no en el sen:tido estricto que actualmente tiiefle esre~a~ 3ino en un ~nti& figur=b y amplio que abarca cualquier institución, pública o privada, que 5e dedique primordialmente a la formación de los jóvenes y a prepararlo$ debidamente para cl ejercicio de las tareas humanas. Basta consultar 1as obras que han salido de la actividad. ·de estas primeras eSdllelas entregadas a la difíól tarea de la "paideia" par2~ cuenta de que la preocupaci6n fundament~l &..,...:~.e soor~ ~atenas ~e~ gica, Matemática, Etira (in.dLvld'Ual o •soetal) y MetaflSlca. La C1enaa propi~ dicha, fragmentaria y muy elomental, ocupa un modesto iugar y se utiliza siempre romo ·un mero peldaño para el aoceso a la sabiduría filos6fica. Por lo demás en este ambiente cargado de fuerte tensión espiritual surge .por primera vez la contraposici6n entre .un conocimiento que aprehende objetos reJa ti vos y un conocimiento que se vuelca hacia lo Absoluto. Me refiero, como todos habrán adivinado, a la distinci6n platónica entre doxa, el saber que se confo¡;ma con las .sombras fenoménicas de la auténtica realidad, y episteme, d acto cognoscitivo que estimulado por el eros se lanza a buscar y a desvelar el estrato metafísico de las Ideas, ese estrato de verdaderos seres que está coronado por la Idea suprema de ,Jo absolutamente Bueno y Bello en SiÍ mismo. El formidable mito de la Caverna, desarrollado C'n el libro XI de la República, y el no menos emocionante dd Fedro, donde se relata el destino del a1ma desde su caída en run cuerpo hasta su ascenso y retorno a las regiones etéreas, son símbolos poéticos difícilmnte 1gualables de tlo que JASPERs llama la "operaci6n filos6fica fundamental". Si con la imaginaci6n, que no en vano es la potencia más libre y más loca del hombre, damos un salto de gigante y nos plantamos en los albores del siglo xm, asistiremos entonces al nacimiento de la.s Universidades medievales, es decir, a las raíces de lo que es la Uni'Versidad en el ·sentido estricto dd tél'mino. Las escuelas monásticas y catedralicias, que durante mucho tiempo han .sido el :refugio de una cultura formalista, y en muchos aspectos casi bárbara, alcanzan su mayoría de edad y se transforman en gremios de estudiantes y profesores, es decir, en "universitas" y de ahí el nombre con que actualmente se designa a nuestra Instituci6n. ~ TT.niorer~id:~de~: ~irerettan •oc TasuiustTtucíone.s grecoromanas de enseñanza su preocupaci6n fundamental por el cultivo personal y así se explica su predilecci6n por las materias agrupadas en eil "·trivi·um" (Gramática-Ret6rica~Lógica) y el "quadrivium." (AlritméticaGeometría-Astronomía~Música), es decir, .por eJ arte del bien hablar y eLhien pen.sar, por la Metafísica y por .}a Teología. Pero junto a tal preoc·~pa~u. lJ:wu.aul .. ~ .. ~ ··~ "'"'rnore bien tratada, aparece ya una incipiente C1enc~a que ·se marufiesta en los estum~,., ,.¡,. Jurisprudencia y Medicina. S1 ahora volvemos a utilizar ·la imaginaci6n para dar un nuevo salto -46- y consideramos lo que ocurre en el panorama espiritual de Europa a comienzos del si:glo xv1 nos enfrentaremos con un fenómeno decisivo para la historia de la humanidad, a .saber : la aparición dcl espíritu científico-técnico tal y como entendemos este tJérmino en su sentido más ngu:roso. Europa, que ha aportado a la humanidad valores espirituales insustituibles, ha sido la matriz donde ha germinado y ha alcanzado su plena madurez Ja Ciencia contemporánea. Esa Ciencia que además de representar el mtllilldo desvelado por ella con un leillguaje simbólico lógico-matemático se caracteriza por su conciencia del método experimental y por su preocupación de obj_etividad, es decir, por su intención de elaborar conocimientos que .tengan validez universal y que puedan ser verificados (o falsificados) por la experiencia. La eclosión de la Ciencia va a prodocir un cambio substancial en los programas univer:sitarios pues a partir del nacimiento del espíritu científico-técnico el saber humanista es desplazado paulatinamente de los progr:amas de ·enseñanza y así se llega a la situación actJual : La Universidad diNidida en sectores casi totalmente independá.entes, incluso dentro de ·una misma Facultad, y el .saber humanista, la obra de .la Razón, recluido en uno de estos sectores e impartido a un grupo muy minoritario que, por su parte, no tiene acceso a la Ciencia. Esta situación es trágka ya que las personas que componen el estamento universitario (alumnos o profesores) .se divLden en dos grupos de características opuestas: un grupo, formado por el conjunto de personas que cultivan las Ciencias particulares, ·desarrolla al máximo el Entendimiento a costa de la atrofia casi total de ~a Razón; otro grupo, constituí do por aquellos qu~ ,se t-.s¡v-ci :¡,1 i '7.!1 n <;.U. 1~ ceccÍ.Ón. de I<'ilowCia de las F~Ji.terarias, desaMollanwta Raron demasiado etérea p(>rq~~o tiene raíces en la realidad descubierta por el trabajo científico y en cambio su Entendimiento queda reducido a proporciones casi infantiles. -47- XII POSIBLES SOLUCIONES. LA FACULTAD DE CULTURA Y EL ESTUDIO GENERAL Si en d curso de la historia la formación humanista ha sido paulatinamente sustituída por una formación casi exdusi\'amente científicotécnica y si estamos de acuerdo que el solo saber científico no basta para cultivar la persona entonces no habrá más remedio que intentar crear una situación en la que sea posible conjugar Ciencia y Filosofía. ¿Cuál puede ser la solución? ÜRTEGA Y GAssET, en su marav.illoso Ensayo sobre la Misión de la Universidad, aboga por la creación de una Facultad de, Cultura que pu· diera ser la sede del saber humani~Sta y un centro de irradiación para impregnar la Universidad de auténtica cultura. La idea, como todo lo que procede del máximo filósofo de la claridad, es excelente y digna de ser ooiliSÍderada. Sin embargo en la época en que vivimos un obstáJCulo insuperable se opone a la realización de esa idea. Desde los días de ÜRTEGA hasta nosotros el fenómeno de la masificación se ha acentuado y se ha agravado en tal forma que ha superado las previsiones contenidas en La Rebelión de las Masas. Ello hace que b Universidad esté superpoblada aJ máximo por un cantidad enorme de e,studiantes ansiosos de alcanzar un nivel social superior. Por eso precisamente es imposible la creación de una Facultad de Cultura pues no existen aulas capaces de dar cabida a toda la población estudiantiL -¿Dónde colocar a tantos j6venes procedentes de las diversas faoultades que constituyen la Univer,sidad? -¿Dónde encontrar el profesorado adecuado en número y en cali- -49- ciad para poder desarroliar con eficacia las leodones que pudieran formar el núcleo de los programas culturales? -Si cada Facultad concreta está desbordada en sus posibilidades de enseñanza, ¿no se agravaría este problema al proyectarse a todos los alumnos de un di·strito universitario? Parece, pues, muy difícil encontrar la solU!Ción deseada a través de la idea de ÜRTEGA, idea, vuelvo a repetir, de ningún modo desdeñable en el plano teórico pero irrealizable en la práctica. Otra posible solución, que choca con los mismos inconvenientes que la primera, es la organización de lo que en Alemania se llama "estudio general'' esto es, la organización de un grupo de conferencias de carácter eminentemente interfaccltativo y que son desarrolladas por los mejores especialistas de la materia. Y a se comprende que si la asistencia a estos cursos e.s voluntaria su acción formativa se extenderá a una mi~ noría reducida. Pero si la asistencia es obligatoria volveremos al "eteroo" problema .de nuestros días : no hay espacio físico suficiente y no hay un cuerpo profesoral tan nwneroso como para poder dirigir la formación hwnanista de tantos y tantos muchachos que se matriculan en la Universidad. Teniendo en cuenta estas reflexiones, y otras muchas que pudieran hacerse a este respecto, es por lo que oreo que la única solución viable es que cada profesor viva el conocimiento científico como una actividad plena ·de sentido metafísico, como una actividad cuasi ritual desconectada de todo interés meramente personal, y que además rompa los límites de la especialidad cientÍifica que cultiva y que penetre en el campo del conocimiento filosófico. Luego, a través de sus lecciones, el profesor podrá transmitir a sus alumnos este espíritu humanista de una Ciencia impregnada de sabiduría filosófica. Veamos lo que implican ambas exigencias. XIII POSIBLES SOLUCIONES. COMO VIVIR LA ACTIVIDAD CIENTIFICA CONCRETA CON UN ESTILO FILOSOFICO La existencia de focos actitvos de conocimiento que desvelan el mundo y que lo van impregnando de "racionali-dad" no es un hecho fortuito desprovisto de signi.ficado ontológico. Al contrario, la actividad cognoscitiva es aLgo que plenifica al mundo, algo que da al universo un vaJor especial. TEILHARD DE CHARDIN, en El Fenóme,no Humano, se expresa en estos términos sobre el significado metafísico y ontológico del conocimiento: "El porvenir de la Ciencia" ... En primera aproximación este porvenir se perfila e:n nuestro horizonte como el establecimiento de una perspectiva rotal y totalmente coh,erente del Universo. Durante cierto tiempo se creyó que el único papel del conocimiento era iluminar, para nuestro goce especulativo, objetos ya acabados y simplemente dados en nuestro perimundo. Hoy, gracias a una filosofía que da un sentido y una consagración a nuestra sed de pensar todo, entrevemos que la inconsciencia es una especie de inferioridad o mal ontológico y que el mundo se consuma en la medida e<n que se expresa en una percepción sistJemática y reflexiva. Hasta en las Matemática~s, el acto de "encontrar" ¿no hace surgir un ser nuevo? Desde este punto de vista Descubrimiento y Síntesis intelectuales no son simplemente especulación, sino además de ello creación. Así pues, una cierta consumación física de las cosas está vinculada a nuestra percepción de ellas. ¿Cómo debemos entender esta interpertación "telharodiana" del Conocimiento? Creo que el mejor método para poder comprenderla en -51- toda su profundidad es dar un rodeo por los conceptos ~undamentales de la Metafísica de Martin HEIDEGGER. Es sab~do que el gran fi.'lósofo co111temporáneo publicó hace ya bas-- tante tiempo una importante obra de Antropología filosófica ( Sein und Zeitt) y que más tarde, en un segundo período poco conocido hasta ahora, ha publicado una serie de cortas aunque profundas meditaciones ·donde expone sus cooceptos propiamente metafísicos, es decir, &us reflexiones acerca del SER. Antes de continuar debo advertirles que el Ser, a los ojos de HEIDEGGER es equivalente de lo Absoluto y equivalente también de lo que una persona religiosa llamaría Dios; ciertamente no se trata del Dios personal y concreto de la experiencia religiosa sino más bien de un Dios abstracto pensado por un filósofo que rehuye en todo lo posible expresar sus ideas en términos antropomórficos. Karl JAsPERS, emplea el término de Transcendencia para designar este mismo Principio absoluto de las wsas. La designación de JAsPERS me parece mucho más adecuada que la de HEIDEGGER y por eso, en lo que sigue, haciendo uso de una cierta libertad exposiüva, utilizaré la palabra Transcendencia al referirme a lo que Martín HEIDEGGER llama el Ser; pero no se ol~iden ustedes que cometo con ello un error involuntario y que lo hago así porque creo que de este modo les facilitaré la comprensión de la difícil Metafí.sica del filó.sofo de Freiburg: -¿Qué es, para HEIDEGGER, esta Tr;;nscendencia (el Ser) fundante de la r·ealidad y qué relaciones gua:rda con la oriatJUra finita y contingente? -0 expresado este interrogante en términos religiosos, ¿en qué consiste la activi·dad creadora de la Transcendencia? Dos palabras, Nus y Lagos, resumen y concentran en su esfera semántica la interpretación heideggeriana de lo Absoluto. En efecto, la Trans-- cendencia es, ante todo y sobre todo, potencia de acogimiento o descubrimiento de las cosas y como tal "V ernunft", Razón; pero en segun<lo lugar, la Transcendencia es también fuerza vinculante de los seres, esto es, Logos, ya que "logos" es el substantivo derivado del verbo "lego", -52- XV MORFOLOGIA Y FILOSOFIA No quiero fatigar su atención enumerando más ejemplos de esta exigencia filosófica que se oculta tras el conocimiento científico pero sí quiero expresarles a ustedes, porque forma parte de mi propia experien~ cia universitaria, cómo la Anatomía hUllllana, a pesar y en contra de las apariencias, es también un camino q111e conduce a la FLlosofía. Creo que si les cuento algo de mi experiencia personal podrán ver mucho más claramente cómo el ejercicio de una disciplina científica concreta se entronca con el saber humanista. Veamos, paso a paso, cómo sucede este entronque entre Ciencia y Filosofía en la disciplina que cultivo. • • • Ante todo les ruego que tengan en cuenta que la Anatomía huma~ na no es más que una pequeña parcela de la Anatomía general y que ésta juntamente con la Bioquímica y la Fisiología es un importante ca~ pítulo de la Biología. Luego también debo rogarles que sustituyan el té11mino de Anat~ mía, un término puramente instrumental, por el más apropiado de Morfología, nombre con el que GoETHE bautizó a la Ciencia que estudia la forma y la estructura de los seres vivientes. Después de estos preliminares puramente estimológicos ya podemos avanzar en la consideración más pormenorizada de las relaciones entre Morfología y Filosofía. • * * -61- Ei morfólogo, cuando arroja una mirada directa al impresionante mundo de los seres vivos se percata de algo que le resulta difíciJ olJVidar, a saber: Que el cosmos de los organiSilllos es un cosmos en el que se revela una apasionante belleza, que los seres vivos, plantas o animales, son formas bellas. El color de las flores, la silueta elegante de un escualo, la piel ocre de un león, la figura noble de un caballo, etc., se nos imponen como dgo que participa de la belleza natural; lo miSilllo sucede en el nivel microscópico; aquel que se ha asomado al universo de lo pequeño no puede reprimir el asombro ante el delicado dibujo· y la no menos delicada arquitectura de las estructuras celulares o tisulares. ¿Qué significa esta belleza ligada a la forma? Inmanuel KANT, en su Crft~·ca del Juicio, ha elaborado una profunda. hermenéutica de la belleza. La belleza, que provoca en nosotros un sentimiento de agrado desligado de todo interés, es preanuncio de una cierta concordancia entre las facultades cognoscitivas, preanuncio de que las formas dadas en la Percepción están adaptadas a las necesidades del Intelecto, del Juicio y de la Razón. Pues bien, he aquí que este presentimiento estético de la adecuabilidad del mundo perceptivo respecto a la capacidad de conocer se transforma en realidad cuando el morfólogo hace Anatomía comparada pues resulta que a pesar de la variedad de las formas vivientes el científico descubre que esta diversidad admirable está ordenada en esquemas generales, que está sistematizada en órdenes, grupos, subgrupos, géneros, especies, etc. En resumen, la experiencia estética y la experiencia científica de la Naturaleza nos colocan fr:ente a la siguiente situación: El Juicio, la capacidad de conocer que intenta subsumir lo particular en lo general, sólo puede satisfacerse con lo universal; por su parte, el mundo no es un caos absoluto de acontecimientiOs dispares sino un auténtico cosmos ordenado en esquemas jerarquizados. Por lo tanto, y aquí comienza el misterio, la estructura del mundo está adaptada a las necesidades cognoscitivas de la concieiliCia; o dioho de otro modo, lo que el Iuicio busca lo encuentra plasmado efectivamente en la realidad. -62- ¿oSmo explicar esta adaptaci6n mutua? En el momento en que no nos conformamos con la mera percataci6n de lo dado sino que pretendemos explicado abandonamos el campo de la Ciencia y entramos en el terreno de la especulaci6n filosófica. La respuesta "cifrada" de Inm.anuol KANT reza como sigue: Así como el Entendimiento humano, a través de las categorías, es un or,denador del mundo perc~bido, así debemos considerar el orden total del cosmos como un orden establecido por un Entendimiento divino arquitect6nico que estructura sistemáticamente la realidad y que la pone en concordancia con las facultades cognoscitivas del hombre. Ello quiere decir que en la experiencia estlética de la belleza y en la expe .. riencia cienclfica de las leyes generales el mundo se nos aparece como algo impregnado de finalidad ya que un objeto es un fin cuando su caUrsa hay que buscarla en un concepto o idea radicada en un Entendimiento. Luego volveré sobre este tema de la finalidad; por ahora s6lo quiero que ustedes se percaten de como la Morfología comparada nos obliga a los anatómicos a rebasar el límite de la Ciencia que cultivamos y nos incita a penetrar en el ámb~to de la Filosofí,a. • • • · Pero aún hay más, pues la Morfología no es una Ciencia estática que sólo se interesa por lo que ya está constituído. Las formas vivientes tienen sú historia y narrar esa historia así como desentrañar sus causas constituye el objetivo fundamental de la Morfología evolutiva y causal. A!hora bien, al ser causal, es decir, al preocuparse por desentrañar las condiciones que modelan el proceso evolutivo, la MorrfologtÍa tiene que plantearse el problema filosófico acerca del tipo de causalidad que reina en la esfera de los seres vivientes y con ello entrar de nuevo en el campo propio de la Filosofía de la Naturaleza. No quiero cansarle a ustedes con una exposición pormenorizada de la prolongada polémica que sostienen en este terreno mecanicistas y vitalistas. Lo único que pretendo es que ustedes se den cuenta de cómo a través de sus problemas causales la Morfología no tiene más remedio que reflexionar sobre los fundamentos últimos de la estructura del cos- -63- mos y que tal reflexión ya no es Ciencia pura sino auténtica preocupación filos6fica. La temática de la polémica "vitalismo-mecanicismo" se puede resumir en el siguiente interrogante : -¿Basta la causalidad de tipo mecánico para poder explicar el devenir histórico de las estructuras? -¿No será preciso re<:urrir a una causalidad final si queremos llegar a comprender tota1mente los fenómenos vitales? La causalidad finalista es aquella concatenación de acontecimientos que están orientados hacia un estado futuro aún no realizado. A diferencia de ello, la causalidad mecanicista es un acontecer determinado totalmente por el pasado y desprovisto de tensión hacia el porvenir. Así, el conjunto de acontecimientos físicos y mecánicos que intervienen en la construcción de un edificio es una serie causal de tipo finalista ya que la concepción del arquitecto, mera idea posible, es un esquema que orienta las fases de la construcción hacia un estado futuro que se considera digno de alcanzar, es decir, hacia un estado en el que la idea :wquitect6nica cobra el carácter propio de lo real, de algo actuahzado y no meramente potencial. A diferencia de ello, la destrucción de esta misma casa por un terremoto es un acontecimiento causal privado de sentido, amputado de la dimensión futura y que tiene su única explicación en causas remotas que hunden sus ra!ces en el pasado. Pues bien, suQede que la vida en general es un acaecer que siempre está preñado de "imágenes" a realizar; que siempre apunta hacia el futuro; que está en todo momento sometida a la tracción de lo porvenir. Y sucede también que este predominio de la dimensión futura en ol tiempo vital se manifiesta de manera evidente en el proceso embriofógico, en esa serie de cambios tan complejos que comienza con la fecundación y termina en el momento del parto. En efecto, un rasgo característico y llamativo de la embriogénesis es la aparición de órganos que cobrarán sentido en épocas muy posteriores a su feQha de cristalización. Por ejemplo, el embrión de mamífero forma un tubo digestivo, -64- unos pulmones, unos ojos y unos oídos que adquirirán pleno valor fisio16gico después del alumbramiento pero que en el momento en que se forman son s6lo "vectores" que apuntan hacia el porvenir, hacia un estado posterior en el que el nuevo individuo hará uso de aquello que en el momento de surgir está desprovisto de significaci6n biol6gica. ¿De qué le sirven al embri6n sus grandes ojos sino es como preparativo ineludible de un estado futuro en el que el ser viviente se conectará con el mun·do a través del acto de la visi6n? ¿Para qué formar un tubo digestivo, aparentemente inútil, si no es po1.1que el proceso embrionario se adelanta a lo presente y prevé un instaDJte, más o menos remoto, en el que el embri6n rOiillperá los lazos con la madre y tendrá que asumir por sí mismo la incorporaci6n y la asimilaci6n de substancias nutritivas? Quedamos, pues, en que la formaci6n del embri6n es un acaecer que hay que explicar utilizando la categoría de causalida.d final, lo que no excluye, ni muchos menos, la intervenci6n de fen6menos Hsico-químicos. Por ello la tarea del embri6logo experimental tiene que consistir en buscar sin descanso las concatenaciones causales de esos fen6menos químicos y físicos que constituyen Ja base material de la organizaci6n paulatina de un nuevo ser. Pero el mismo morf6logo experimental, cuando reflexiona sobre el fen6meno ontogenético desde un plano filos6fico, no tendrá más reme.dio que complementar su imagen experimental con las categorías que le suministra la Ontología general de la Naturaleza. Tanto en la Ciencia como en la Filosofía los problemas se concatenan de tal forma que basta encararse con uno de ellos para verse obligado a tener que reflexionar sobre otro u otros íntimamente vinculados a aquél y esto mismo sucede en el caso que ahora nos ocupa pues la afirmaci6n de que el proceso embriogenético es un acontecimiento de tipo finalista nos lleva como de la mano a considerar los fundamentos ontol6gicos de esta finalidad natural. Nicolai HARTMANN, en su Filosofía de la Natural~za, ha analizado la categoría de finalidad y ha mostrado c6mo todo acontecer orientado hacia el futuro se f.unda en la conciencia de los fines y en la selecci6n igualmente consciente de los medios más adecuados para conseguir los fines propuestos. De esta estructura ontol6gica del nexo final surge pre- -65- cisamente un gran problema cuando ·se intenta comprender la vida por medio de modelos tdeológicos pues, ¿ d6nde insertar la conciencia en el proceso vital que parece estar desprovisto de cualquier tipo de intimidad? La dificultad de solucionar este problema movió a Nioolai HARTMANN a admitir un tipo especial de causalidad biológica que sería irreductible tanto al verdadero vínculo tfinal~sta como a la causalidad estrictamente mecanicista. No obstante, algunos pensadores, por ejemplo LEIBNIZ y TEILHARD DE CHARDIN, no han retroce.dido ante la idea de prestar a toda la materia una cierta capacidad, más o menos desarrollada, de "representarse" d mun·do; para estos pensadores las caracterí~ ricas externas de la materia no oon más que manifestaciones de una dimensión interior de carácter psicoide. El aspecto psicoide de la materia c-rganizada, en lo que respecta a su vis formativa, parece estar encarnado parcialmente en los genes, es dedr, en los fragmentos de ácido dexosiriboniUicleico de Jos cromosomas que contienetn la información de lo que las células tienen que realizar. En d caso del proceso embrionario, la informéliCÍÓn a!lmacenada en el doble juego oromosómoco constituido en el momento de la fecundación es una e&- pecie de "inteligencia maquinal" que lleva en estado latente el plan constructivo que ha de ser realizado paso .a paso a lo largo de la ontogénesis. El núcleo del cigote (óvulo fecundado por el espermatozoide), mul,tiplicado al infinito en el proceso de la segmentación, puede ser considerado como un pequeño cer-ebro que dirige todos los acontecimientos germinales ya que encierra en sí mismo, a modo de engr-ama, el esquema gener-al del organismo ; y así como el cerebro de una persona adulta debe ser concebido como el equivalente somático de sus vivencias psíquicas así también hay que considerar al genoma como el equivalente material de la dimensión interna, psicoide, del germen en evolución. El desarrollo completo de las ideas expuestas alargaría tanto mi discurso que prefiero cortar aquí la discusión dol problema de la finalidad en la génesis de los individuos y pasar a reflexionar sobre este mismo fenómeno en la formaci6n de las especies, es decir, en la evolución filogenética ya que de este modo podré mostrales a ustedes otra vía de acceso que conduce de la Morfología a la Filosofía. -66- La finalidad en la génesis progresiva de las formas vivas que habi~ tan la Tierra se presenta bajo el aspecto de IU1l crecioote desarrollo de las estructuras nerviosas y una coocieru:iaci6n igualmente creciente del pe~ rimundo por parte de los organismos. Esta insistencia de la flecha evolutiva por alcanzar niveles de con~ ciencia cada vez más altos estimula nUiestra razón especulativa y nos in~ duce a pensar sino habrá algo que oriente la génesis de las especies ha~ cia ese estado de conciencia reflexiva que se logra en el nivel humano de la evoluci6n. -¿Qué significa este formidable ímpetu creador por conseguilr for~ mas vivientes capaces de representarse el mundo con la acuidad espir~ tual con que lo hace el hombre? -¿Hacia qué polo de atracción se mueve la vida? -¿Cuáles son las características de ese foco de convergencia de los esfuerzos de la materia organizada por alumbrar de su seno la criatura humana? Ustedes saben que ARisTÓTELEs, en su Metafísica, ha creado una de las más profundas Cifras que dan respuesta a estos interrogantes de la Raz6n especulativa: El Universo, dice el estagirita, está en perpetuo movimiento; todos los seres del Mundo, los terrestres y los celestes, se esfuerzan por pasar de la potencia al acto, de la mera posibilidad a la plenitl.ld de su ser. Y esto sucede así por que intentan imitar lo mejor que pueden al Acto puro, al Intelecto que se piensa a sí mismo, al Motor Inmóvil que mue~ ve la creación no como una causa eficiente que empuja pasivamente desde atrás sino ¡como una "vis a frOIIlte", es decir, como un objeto desea~ ble que atrae a la criamra por amor. ARISTÓTELES concebía el Universo como una totalidad carente de historia ya que las mutaciones que en él se producen son "movimientos" que transcurren en un tiempo reversible. En cambio nosotros hemos descubierto esta dimensi6n hist6rica del Cosmos que aparece ante nue~ tros ojos como un gigantesco proceso de evoluci6n en el que cada nue~ va modalidad de ser que surge a .la eJÜstencia procede de otra anterior; la materia inorgánica, fundida y elaborada en los hornos estelares, se transmuta en materia organizada, en substancia viviente, y ésta a su vez, -67- se transiorma en substancia pensante, en asiento e instrumento deí espíritu. Pero a pesar de que ya no tiene validez la imagen estática del Universo no obstante sigue vigente la grandiosa Cifra del discípulo rebelde de PLATÓN; es más, su concepción teleológica se adapta mejor para interpretar un Universo en trance de formación que un Mundo acabado en el que nada nuevo adviene a la existencia. En el Universo tstático los seres imitan a Dios intentando reproducir su pura actualidad; en el Uni1verso dinámico toda la Naturaleza imita al Motor Inmóvil en lo que •tiene de Intelecto y por ello se esfuerza en dar a luz a la criatura humana cuya capacidad de conocer es un reflejo del Acto que se piensa a sí mismo ; no en vano se dice que el hombre está hecho a imagen y semejanza de Dios. • • • Con esta sumaria exposición de la Metafísica de ARISTÓTELES pongo punto final a este apartado que ya va resultando demasiado largo. Abrigo la esperanza de haber conseguido lo que me proponía con él : demostrar, narrando una experiencia personal, que la Ciencia lleva implícita una exigencia de reflexión filos6fica; que la Morfología, en cuanto Morfología comparada, evolUti!Va y causal, obliga al que la cultiva a franquear las barreras del conocimiento cientifico y a pasar al campo de la Raz6n especulativa. -68- XVI FINAL Al comienzo de mi discurso he colocado, a modo de idea directora del mismo, una importante manifestación de Karl JASPERS acusadora de la situaci6n presente de la Universidad; al llegar al final deseo cerrarlo con otro testimonio suyo que me parece decisivo y que resmne en pocas líneas el sentido de lo que he querido llevar al ánimo de ustedes. Este testimonio dice : "La superstici6n cientffica, que no sabe lo que es realmente la Ciencia, cree poder aprehender la totalidad de la Verdad, de la Realidad y de la Felicidad con los instrumentos y aparatos que se pueden manipular, como si todo lo que es se agotase en la mera posibilidad de ser fabricado. Pero las Ciencias mismas saben otra cosa. Las Ciencias conocen y restimonian la contingencia de un mundo que aparece ante ellas como algo no cerrado e incompleto en sí mismo. El campo del conocimiento científico, con su validez general y objetiva, no puede ser considerado como la Verdad absoluta. Y en esto radica el punto decisivo. Es cierto que la Ciencia ha realizado un nuevo, concreto y magnffico concepto de la verdad; pero no es menos cierto que este concepto no es abarcativo de toda la Verdad. El concepto científico de la verdad deja un espacio libre para otra Verdad, la Verdad consti·tuída por los horizontes metafísicos que como entornos limitativos rodean el campo de .Jo inmanente y de lo dado. Sin negar el conocimiento científico, es más, exigido por el propio Conocimiento científico, es posible el salto a la Transcendencia. Y este salto es iluminable con el Pensamiento filosófico". "La Universidad tiene como misi6n ineludible hacer que el espíritu -69-- cientffico desarrolle su influencia y, simultáneamente, encontrar el len~ guaje adecuado para ,la Ver,dad omnicomprensiva. Estas tareas pueden ser cumplidas por la UniversLdad si practica a diario, por docentes y estudiantes, el Pensamiento racional, el cual, en todo paso que da hacia adelante, necesita del Entendimiento, pero que es m~s que Entendfrmi,ento y nace de la conversi6n íntima del alma hacia lo Transcendente". La importancia de este testimonio deriva no s6lo de su contenido; por encima de ello debe ser considerado como la confesi6n de fe de un universitario ejemplar de nuestra época que ha sabido coordinar en su vida real el espíritu científico con una fructífera meditaci6n filosófica. -70-