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Experiencias de sugestión mental a distancia. Experiencias de visión a través de algunos cuerpos opacos : Discurso leído en la Universidad de Valladolid en la solemne inauguración del curso académico de 1927 a 1928 / por el Doctor Lorenzo Torremocha Téllez

Torremocha Téllez, Lorenzo

Abstract

Título facticio

Full text

....• : 7i tI,. --, 1" ....';;',' , ( (.J¡~~? .' l "', I I ·l~ l /' .. ¡ f";" / r ,,/ /"'~Z/ r.., ( ""'"'.'t r " DISCURSO LEíDO EN LA UNIVERSIDAD DE ·VALLADOLID EN LA SOLEMNE INAUGURACIÓN DEL CURSO ACADÉMICO DE 1927 A 1928 POR EL DOCTOR D. Lorenzo Torrernocha Téllez CATEDRÁTICO DE LA FACULTAD DE MEDICINA TALLBRBS TIPOORÁPICOS .CUESTA-, MACIAS PICAVBA. 38 y 40 DISCURSO LEÍDO EN LA UNIVERSIDAD DE VALLADOLID I EN LA SOLEMNE INAUGURACiÓN DEL CURSO ACADÉMICO DE 1927 A 1928 POR EL DOCTOR D. Lorenzo Torremocha Téllez CATEDRÁTICO DE LA FACULTAD DE MEDICINA TALLE!;E,.; TIPOGRÁFICOS -CUESTA·. MACíAS VICAVEA, ~8 y ,10 ,...... EXPERIENCIAS DE SUGESTiÓN MENTAL A DISTANCIA )# EXPERIENCIAS DE VISiÓN A TRAVÉS DE ALGUNOS CUERPOS OPACOS -- - • EXCMO. SEÑOR: SEÑORES: ELECCIÓN DE TEMA Criterio ampliamente tolerante de la Universidad española Con fecha 9 de noviembre de 1926, recibí un oficio del Excmo. Sr. Rector, comunicándome que era yo el catedrático a quien por turno correspondía redactar y leer el discurso inaugural en la apertura del curso de 1927 a 1928, conforme a lo dispuesto en el artículo 84 del Reglamento de las Universidades del Reino. Consulté el reglamento y el artículo citados en la comunicación, leí después la Ley de Instrucción pública y ví que en ninguna de las dos disposiciones fundamentales, reguladores de la vida universitaria, se consignaban preceptos a los cuales debería atenerse el profesor para cumplir misión tan honrosa. Pensé entonces que habría alguna disposición posterior a la ley y al reglamento antiguos, preceptiva para estos actos, y me dirigí a nuestro rector con mi consulta. Me ratificó que no existía disposición alguna, ni antigua ni moderna, referente al asunto que le consultaba; únicamente el artículo 84 del Reglamento de Universidades que se mencionaba en la comunicación que se me había dirigido. Quedé sorprendido del criterio tan amplio, unanirnernente mostrado por los múltiples legisladores, de ideologías tan ,- - -8- -9diferentes, que la Instrucción pública había tenido hasta nuestros días. Porque me parecía un hecho natural, que para acto tan solemne y público, presidido a veces por las más altas representaciones del Estado, existieran normas que no sólo orientaran al profesor conduciéndole al mejor acierto de su cometido, sino también permitieran en algún caso, limitar su libre iniciativa en la elección del tema y en su desarrollo. Hasta tal punto estaba yo influído por esa atmósfera de despotismo que se nos ha formado, no sé si por los de casa o por los de fuera. Es cierto que en la práctica diaria del profesorado, por propia experiencia tenía yo bien aprendido, que ni él mí ni a ningún otro profesor, que yo sepa, se ha indicado jamás, por ninguna autoridad académica, y bajo ningún gobierno, la conveniencia de que en nuestras explicaciones no se desarrollen tales o cuales temas, propios de nuestras respectivas disciplinas, o no se expongan estas o las otras teorías o doctrinas sobre fenómenos científicos mejor o peor conocidos en la ciencia. Digno de admiración y de alabanza son este alto espíritu tolerante de la ley y el profundo respeto que la Universidad Española guarda al criterio del profesor, cuando tiene el máximo honor de representarla. Pero sorprende el ánimo y sube de punto la admiración, si recordamos que en nuestro turbulento siglo XIX, rematado el 98 por el fin y acabamiento del más ingente y glorioso imperio colonial, las luchas políticas fueron incesantes, intensamente epasionadzs, hondamente enconadas, brutalmente sangrientas. Cuánta energía perdida, y como consecuencia, cuánto retardo en nuestro progreso, en todos los órdenes, arrastrados y enfurecidos por aquellas como alucinaciones colectivas, que lanzaban a unos grupos contra otros, a veces por un quítame allá esas pajas. Parte muy principal tomaron siempre en esas luchas I J 1 i agotadoras, no pocas estériles, los hombres universitarios, los de una mano y los de la otra (cuándo aprenderemos a ser objetivos y no diestros ni siniestros) y, no obstante haber penetrado en la Universidad, en la época pasada, el espíritu tumultuoso de nuestro malhadado siglo XIX, no se ha sentido la necesidad de regular la conducta del profesor en el acto que hoy celebramos. Bien está, y puesto que la experiencia enseña que han sabido merecer/a, justo es que el profesor goce en este acto del inestimable don de la libertad. Porque simboliza esta solemnidad, la renovación incesante de la vida universitaria, la eterna juventud de su espíritu inmortal. <¡SALVE. llama creadora del mundo. Lengua ardiente de eterno saber. Duro germen. principio fecundo Que encadenas la muerte a tus pies! Tú eres pura simiente de vida, Manantial sempiterno del bien; Luz del mismo Hacedor desprendida. Juventud y hermosura estu sér». ~, iI i Qué hermoso sería oir las voces juveniles de los orfeones escolares saludando el nuevo curso todos los años al final de este acto, entonando las estrofas del Himno a la Inmortalidad, de nuestro gran poeta romántico, Espronceda. * * * Convencido ya de que sólo la porción de buen sentido de que disponga había de ser mi guía, me asaltaron algunas inquietudes en la elección del tema; dudaba entre optar por uno práctico, referente a In organización de la enseñanza médica en España, o uno idealista, estudiando fenómenos que se hallan en la fase llamada precientífica. Opté 2 -- tOpor el tema práctico «La enseñanza experimental de la Medicina en España»; porque estamos convencidísimos, hace mucho tiempo, médicos y profesores, que mientras no se cambie el régimen de la enseñanza en las ciencias médicas (y en todas las experimentales), haciéndola mucho más práctica, la preparación profesional será muy deficiente, y la investigación científica muy pobre. Claro es que yo no me proponía persuadir de esta verdad a los que tenemos obligación de conocerla, médicos y profesores, porque repito que estamos sobradamente persuadidos; me dirigía a convencer a los Poderes públicos, de estas tres. que para todos los médicos son verdades meridianas, demostrables: 1. a, los alumnos de Medicina matriculados en todas las Universidades Españolas, dan un ingreso al Estado muy superior a lo que el Estado gasta estrictamente en su enseñanza; 2.~, con ese exceso, y quizá sobrando dinero, es sagrado derecho del alumno y de la sociedad que se va a confiar a su ciencia, que se organice la enseñanza médica con toda la amplitud y la intensidad prácticas que necesita y paga; D. a, para la enseñanza clínica se fijará un mínimum de camas, sin el cual ninguna Facultad de Medicina se permitirá que dé enseñanza. Yo no había visitado las Universidades extranjeras hasta el pasado año, que el Excmo. Sr. Ministro de Instrucción pública, don Eduardo Calleja, nuestro compañero de Universidad, me hizo el honor de nombrarme Delegado Oficial en el XII Congreso Internacional de Fisiología de Estocolmo. Terminado el Congreso y cumplida mi misión oficial, quise conocer la organización de la enseñanza médica en algunos centros de Alemania, Suiza y Francia y, con este fin, a expensas ya de mi peculio particular, visité los Institutos de' Fisiología de· Berlín, Munich, Berna, Laussenne, Ginebra, Lyon y París. Coincidió mi llegada a España con la publicación de las reformas del Bachillerato, y como me informé que " -11el señor Ministro tenía ya en estudio las reformas de la enseñanza Universitaria, tuve que cambiar mi tema práctico por otro idealista, en el que se aborda el estudio de algunos de los maravillosos fenómenos de la nueva ciencia, la Metapsíqulca. Hubiera sido completamente inoportuno que yo, en este acto, desarrollara un tema sobre reformas en la enseñanza. médica, cuando sabía que para esta fecha estaría ultimada la reforma que el señor Ministro proyectaba en la enseñanza. Universitaria. •.... ; ••• EXPERIENCIAS DE SUGESTIÓN MENTAL A DISTANCIA EXPERIENCIAS DE VISIÓN A TRAVÉS DE ALGUNOS CUERPOS OPACOS Las experiencias que vamos a describir formón dos grupos: las del primer grupo las incluimos entre los fenómenos de sugestión mental a distancia, y desde luego las consideramos como fenómenos metapsíquicos; las del segundo grupo pertenecen a las llamadas de visión a través de los cuerpos opacos, pero estas que nosotros hemos realizado no creemos que son fenómenos metapsíquicos, como otras del mismo nombre, sino simplemente fenómenos fisiológicos poco conocidos. Tratamos de las dos clases de fenómenos, por el contraste que presentan, según veremos en el análisis de ellas. l;. Experiencias de sugestión mental a distancia Las que vamos a describir bajo este epígrafe, parecen demostrar, que existe una forma de actividad psíquica, mediante la cual, un individuo A., puede ir conduciendo mentalmente a otro B., para que, automáticamente realice un determinado acto que esté pensando A., sin que ninguno de los dos utilicen los medios habituales de expresión y de conocimiento, conscientes o inconscientes. Cuando hayamos hecho su descripción y su análisis, procederá califlcarlas definitivamente y ver si pueden incluirse en alguno de los grupos de fenómenos rnetapsíquicos que tan bien ha sistematizado el ilustre Richet en su magistral obra de Metapsíquica. Sólo anticiparé, que la frase que más frecuentemente he de emplear, para designarlos, será la de sugestión mental, sobreentendiéndose siempre que es a distancia, sin contacto ni ninguna otra clase de movimientos o gestos. También advertiré que para facilitar la expresión emplearé las palabras telepatía, clarividencia, etc., sin que implique la aceptación de ésta o de la otra interpretación sobre estos fenómenos. Seguramente que algunos, o muchos, creerán que las experiencias que voy a describir no son hechos reales sino ilusorios, fingidos por un artista hábil y diestro en ICI preparación de trucos y aceptados como ciertos por la demasiada credulidad del experimentador. li I !I J/ , --16- -17Del análisis que después haremos confiamos que ha de resultar completamente rectificado este juicio. Mas no queremos pasar en silencio, que esta clase de experiencias, como son las realizadas por mí sin contacto con/os inediums, apenas si son citadas en las obras más modernas sobre Metapsíquica, y si se citan es más bien para ponerlas en duda, para no considerarlas suficientemente demostradas, cuando no se las trata con absoluto desdén, estimándolas solamente como espectáculo de teatro, que si al parecer resultan verdaderas es por las bien estudiadas combinaciones de palabras del actor y del que actúa de medium. En muchos casos, en la gran mayoría, esto es cierto, pero recordemos que en estos últimos años hemos visto actuar algunos en los teatros de la localidad y, a juzgar por las condiciones de las experiencias, no perecían artificiosas. Al hipnotizador o magnetizador Onofroff, le ví por vez primera hacer brillantes experiencias en Madrid el año 94 ó 95, cuando estudiaba yo los últimos cursos de Facultad, quedando en mí el vivísimo deseo de comprobar si aquellos hechos eran ciertos o eran trucos en combinación con algunos espectadores. Hoy me permito afirmar, que si desde su juventud se hubiera podido disponer de O ... para experimentar con entera libertad y método, heibríamos llegado a consecuencias sorprendentes e inesperadas; porque yo creo que estos fenómenos de sugestión mental a distancia, son los más elementales de todos los metapsíqulcos, los más rigurosamente demostrativos cuando se dispone de un buen medium, como lo es O ... , y por el conocimiento de ellos hemos de alcanzar el de aquellos otros más complejos, como las premoniciones, las telecinesias y ectoplasmías. O ... es también uno de los mejores hipnotizadores; yo no he visto otro igual ni que tan pronto y tan bien domine a los sujetos y los haga pasar a las fases de catalepsia o de letargia y sonambulismo. Richet cita a 011'0 llamado Donato, que hecíe ..•...•. ante el público lo mismo que O ... Claro es que tienen imitadores, los cuales se valen de algunos ganapanes a quienes adiestran para la pantomima de fingirse hinoptizados, pero se les descubre fácilmente con sólo estar cerca de ellos; y aun sin ser médico. Los raros clarivídentes que hay, una vez que han descubierto su facultad, se dedican a explotarla en público y generalmente no se avienen a realizar experiencias científicas privadas sino son extraordinariamente remunerados. Este año quise repetirlas conO ... invitándole a que viniera a Valladolid, pero no me fué posible conseguirlo, no por él sino por dificultades del empresario. Tampoco pude conseguir realizar privadamente algunas experiencias con otra medium, E ... , por la misma causa. Ya dice O. Loge que sería mucho más útil apartar estos mediums de buenas cualidades y rernunerarles justamente, como ha hecho a expensas propias J. A. Bisson, quien ha tenido en su domicilio durante varios años a la medium Eva fiscalizando en roda momento los actos "Iie su vida y asegurándose de la imposibilidad de preparar cualquier fraude. Como resultado de estas investigaciones ha publicado su libro magnífico «Les Phénoménes dirs de Materia Iisetión». Aparte de las exigencias pecuniarias de los artistas o de sus empresarios, creo que no les es grato experimentar con fines científicos, como si temieran que les fuerapernicioso, o, a lo menos, perturbador, tratándose de mediums verdaderos. Los falsos mediurns, menos-se prestarán. Del lado de los rnetapsiquicos hay también prejuicio contra esta clase de experiencias, sin duda por ser propia de espectáculos públicos; mas yo confieso que el caso que se me presente, aunque sea en el teatro, no he de dejarlo pasar por mi lado sin hacer algún experimento, siempre que por las observaciones, que previamente haga, me parezca que no hay truco y que el individuo es un buen medium. Creo que a tanto 5 ( \ -30- - 31 -- e casos, que la medium saque la cartera o el reloj del bolsillo de tal espectador y los lleve a tal otro y se la entre en determinado bolsillo del chaleco o de la americana, etc. La medium estaba sola en el escenario, sentada en un taburete, dando la espalda al público y teniendo los ojos vendados con un pañuelo. A... estaba situado siempre hacia la mitad del pasillo central: se dirigía al espectador que deseaba hacer un experimento, se enteraba de lo que éste quería que la medium hiciera y A ... volvía a situarse en el pasillo central. No recuerdo bien, pero creo que si A... pronunciaba alguna palabra para empezar -el experimento, eran solamente una o dos previniendo a la medium, y siempre las mismas. La sala quedaba en silencio, los espectadores pendientes del acto. Invariablemente, pasados unos segundos, quince, veinte o treinta, la medium se levantaba de pronto, como movida por un resorte, bajaba del escenario y se dirigía a cumplir lo que el espectador había pedido que hiciera. En todas las experiencias A... permanecía callado y sin moverse del centro del pasillo central, o apenas se separaba de este sitio, si acaso para ver o dominar bien adonde se dirigía E... En una de las experiencias un espectador había solicitado que la medium fuera a una platea, y aquélla salió de la sala para entrar en la platea, pero A... permaneció en el pasillo central y no dijo una palabra. La medium hizo muy bien el experimento. En una localidad relativamente pequeña como Valladolid, son bien conocidos de los demás espectadores algunos de los que han intervenido en estas experiencias, y no se les puede suponer en combinación con los artistas. Después de observar yo varias experiencias, viendo que en todas A ... estaba poco más o menos en el mismo sitio, que no decía una palabra ni' se aproximaba a la medium mientras ésta cumplía la orden, me pareció que no había truco, y me ·decidí a sugerlrle, sin que nadie lo supiera, que realizara un el machete en su mano, vino al pasillo lateral, siguió por él' decidido, delante de mí, pero al llegar al transversal tomó su dirección sin titubear, que era lo que mentalmente yo le sugería; salió al pasillo central y subió al escenario. Yo le seguía a la distancia aproximada de siempre, dos o tres pasos, pero no subí al escenario, me quedé en las butacas de orquesta. En el escenario se dirigió a la puerta lateral derecha, se puso firme con el machete terciado, pero muy breve tiempo, no quieto dando guardia, como yo le sugería sino que hizo mosrreción de herir la puerta, de volver a terciar el machete, de hacer un saludo militar. Entonces subí yo al escenario, me puse a una distancia de él como de dos metros, sin contacto ninguno, procuré sugerírle intensamente cómo habría de colocarse, y sólo conseguí que repitiera los movimientos ya citados, y viéndole fatigado y comprendiendo que ya parecía difícil conseguir cumpliera bien el final de la sugestión, di por lerminado el experimento. En el análisis veremos que este final es interesante. En este caso no me emocioné como en el primero, ni tenía pesadez de cabeza, él pesar de que al final hice bastante esfuerzo mental, y aun contracciones musculares, siempre él distancia de unos dos metros o más de O ... Experimento con una medium que llamaremos E... en el Teatro Pradera de Valladolid el año de 1922 Ó1923. En este teatro actuaba una medium acompañada de un individuo que llamaremos A... , y que servía de intermediario • entre E ... y el público. Las experiencias que había de realizar podían ser solicitadas por el público, pero era necesario comunicerlas a A ... Consísñan generalmente en lo que es costumbre en estos --3211 1 1 "~ público también se impacientaba ya y en la sala iban acentuéndose considerablemente los ru,m0res de sorpresa. A ... , poco diestro y no decidido, no sabía qué decir y callaba como siempre, no se movió de su sitio, pero ya se le ocurrió decir al público que se volvería a empezar el experimento. Suspendí yo mi sugestión y la medium subió otra vez al escenario. Comprendí que yo había abusado bastante de la apurada situación de los dos artistas, y aunque era disculpable por haberlo hecho con un fin científico, no tenía derecho a continuar mis tentativas. Además, no interviniendo yo mentalmente la segunda vez, se podría comprobar si el experimento se desarrollaba sin dificultad ninguna, como había ocurrido en las experiencias anteriores. Así sucedió. Sentada otra vez la medium en su taburete del escenario, al cabo de algunos segundos se levantó rápida. bajó del escenario y sin la menor detención ni titubeo, ni siquiera cuando pasó junto al general y junto a mí, siguió por todo el pasillo central hasta la platea más posterior y realizó el acto que el espectador había solicitado, con toda perfección; y el público, con la nobleza que muestra la colectividad ante el fracaso de otro, excepto en las corridas de toros y en el boxeo; premió con más sonoros y prolongados aplausos que en los anteriores el éxito de este experimento. y yo sentí también la inmensa satisfacción de creerme a mecha martillo, que bajo la acción de mi sugestión, puramente mental, había producido a la pobre medium el conflicto de permanecer indecisa bajo impulsos contrarios (1),estando a punto de hacerla fracasar ante el público; mas también participé de la alegría del público y de los artistas, cuando vieron que la medium había recuperado todo su poder mediúmnico y la exactitud y precisión de sus ejercicios. -33-- acto pensado por mi cuando fuera a realizar otro. Yo estaba en la primera butaca de la fila quinta, y delante de mí un general, ya de edad, con una flor en el ojal. A... había recibido una petición de un espectador, que por lo que terminado el experimento dijo A ... , consistía en que la medium fuera a una de las plateas próximas a la puerta principal, opuesta al escenario, y realizara el cambio de anillos entre dos señoras. Yo empecé a ejercitar mi sugestión cuando me pareció que la medium estaba ya preparada para recibir la orden o transmisión mental de A ... , y procuré representarrne vigorosamente el acto de que la medium viniera a quitar la flor del ojal del señor que delante de mí estaba y la pusiera en el ojal de mi americana. A ... estaba situado en el pasillo central, tres o cuatro filas de butacas más atrás que yo y que el señor de la flor. De aquí resultaba, que la orden mía tenía que curnplírla en la primera butaca de la fila cuarta, si obedecía a mi sugestión; y si no la obedecía, tenía que pasar junto al general y junto a mí, para dirigirse a las plateas más lejanas del escenario, si la orden mental que iba a cumplir era la que le transmitía A ... a petición de un espectador. Bajó la medium del escenario sin que yo notase en ella la menor variación respecto a las anteriores experiencias, pero al llegar junto al general, se detiene, titubea, duda si seguir o retroceder, se para como si quisiera recibir bien alguna influencia que la orientara, retrocede unos pasos hasta cerca de la orquesta, vuelve a avanzar, se aproxima mucho al general, nuevamente indecisa ni avanza ni retrocede, y así, unas veces indecisa, otras retrocediendo y luego avanzando, logra una vez pasar por mi lado hacia atrás, mas yo viendo perdida la partida fuerzo mi sugestión e inmediatamente ocurre el hecho de que la medium vuelve a retroceder hasta cerca de la orquesta, y vivamente contrariada se da unos golpes con el puño de una mano sobre la palma de la otra, como hacemos algunas veces en casos de impaciencia. El T ¡ 1 I ¡ r lo- (1) Mi sugestión y la de A... 5 --34- --35D Así que yo puedo concluir bien convencido de que nadie ha comunicado a O ...• por estar de acuerdo con él. ni sin previo acuerdo. en qué iba a consistir el experimento en cada caso. y en ambos. O... ha partido a realizar el acto sin saber por otra persona en qué consistía ni a qué sitio había de dirigirse. No ES POSIBLE QUE HAYA HABIDO FRAUDE. es lo que quiero decir. Si O... no ha podido recibir de ninguna persona informaciones sobre los actos que había de realizar, veamos ahora si ha podido darse cuenta de ello por el contacto conmigo y por movimientos musculares involuntarios míos. En mis experiencias con O... , al empezar el acto se colocaba de espaldas a mí. le vendaba los ojos con su pañuelo; después, sin variar ninguno de los dos de posición. por indicación suya. aplicaba yo mis manos a sus costados y con las suyas cogía él las mías, procurando contactarlas bien. Muy pronto se separaba de mí y se dirigía rapidísimo. como lanzado, en dirección adonde debía de ir; y no volvía a contactar con él y caminaba detrás siempre, cuando más cerca, tres o cuatro pasos, pero generalmente a bastante más distancia. En el Teatro Pradera volvió a poner mis manos en contacto con él. esta vez sobre la frente; distábamos tres o cuatro metros de la butaca 11 de la fila tercera. donde estaba sentado el artillero. Muy pronto abandonó mis manos y se dirigió únicamente al artillero, directamente y sin titubear. habiendo quedado yo a los tres o cuatro metros de distancia. La butaca 11 es la del medio de la fila. todas las demás de ese fila y las de las inmediatas estaban ocupadas por espectadores que ignoraban lo que O ... había de hacer, como igualmente lo ignoraba el artillero. En Sevilla, aunque el recorrido era largo y subió primeramente una escalera de dos tramos de quince peldaños cada Análisis de las experiencias descritas Sería más ordenado y preciso hacer un análisis de cada una de estas experiencias. pero resultaría un trabajo demasiado largo y pesado para un discurso inaugural; preferimos, en gracia a la brevedad, hacer a la vez el análisis de las experiencias de O...• y después el del experimento hecho con E ... Fijaremos nuestra atención solamente en los hechos más importantes de estas experiencias. En nuestras experiencias con O... , no había magnetizador, fuí yo sólo quien actuó con O... directamente; no había intermediario; ni junto a él ni en los trayectos que recorrió para hacer las experiencias. tenía ayudante alguno; yo mismo le vendé los ojos con el pañuelo en ambas experiencias; el pañuelo era suyo, me lo entregó desdoblado y yo lo doblé. Nadie pudo comunicarle en Sevilla el sitio donde yo guardé el reloj, ni si era un reloj el objeto escondido. Es cierto que una vez que entró la mano en el cajoncito de la balanza grenetarie, parece natu: al pensara que un objeto tan extraño en aquel sitio, como un reloj, sería el que yo había guardado. Pero lo difícil es dírigirse al cajoncito de una balanza graneraria para sacar de allí un objeto guardado, cuando hay tantos sitios en el laboratorio y en todo el edificio donde podía haber sido escondido. De todos modos, el experimento se puede modificar de varias maneras para adquirir mayor certidumbre; el problema es disponer de medium. En el experimento del teatro, tampoco pudo nadie cornunlcarle a O... mi pensamiento; «que fuese a coger el machete del artillero que estaba sentado en la butaca número 11 de la fila tercera». A nadie, más que al notario Sr. M., lo había -comunicedo yo, y al oído. -36- -37una y luego la de dieciocho peldaños, no necesitó contactar conmigo desde que partió del estrado (1). Es ABSOLUTAMENTE IMPOSIBLE QUE POR EL CONTACTO CONMIGO, Y POR MOVIMIENTOS MUSCULARES MÍOS INVOLUNTARIOS E INCONSCIENTES, se haya guiado O... para ir a sacar mi reloj del cajoncito de la balanza donde yo lo había escondido en el laboratorio de Sevilla, ni para ir a coger el machete del artillero que ocupaba la butaca 11 de la fila tercera en el Teatro Pradera y venir a colocarse en la puerta lateral derecha del escenario. Aun quedan como posibles guías otros medios, gestos o actitudes míos involuntarios e inconscientes, o del público, o bien los rumores y palabras sueltas o medias palabras, que a los muy diestros sean suficientes para conducirlos. No doy importancia capital, aunque sí relativa, a que O... lleve vendados los ojos con un pañuelo, porque ni él ha deseado que se le vende bien para conseguir una oclusión perfecta, ni yo podía exigírselo en las condiciones en que actuábamos. Tampoco él ha indicado por qué pide ser vendado. Es posible que lo haga para producir algún efecto en el público, pero nunca le he oído expresarse en este sentido; creo que su fin principal es no distraer su atención. Respecto a mí, no sé cómo, razonablemente, se pueda admitir que son movimientos involuntarios e inconscientes de mis ojos, de mi fisonomía, de mi cabeza, de mi cuerpo o de mis brazos y mis piernas los que, sorprendidos por él, le han conducido en Sevilla hasta la balanza donde guardé el reloj, o en el Teatro Pradera hasta la butaca del artillero para coger su machete precisamente, y no su sombrero, por ejemplo, y que luego vuelva al escenario y se coloque en la puerta lateral derecha. Si yo voy siempre detrás de él, cuando menos a tres o cuatro pasos, ¿cómo va a sorprender movimientos, o actitudes, o gestos míos que le sirvan de guía en el experimento? Por la vista, es imposible; no lleva un espejo delante como en los autos, en el que por reflexión vea mis movimientos; por el oído no sé cómo el ruido de mis pasos podría guiarle, y acompañándonos en Sevilla bastantes estudiantes que ignoraban dónde había guardado yo el objeto; además, ya he dicho que va muy deprisa y distanciado de mí muchas veces, y siempre delante. En cuanto a rumores míos, o palabra sueltas, o medias palabras cuido muy bien de callarme. Estoy seguro que nada digo. Dato importante sobre este punto. Recuérdese que en el experimento del teatro no se quedó O... firme, quieto con el machete terciado dando guardia al lado de la puerta, según .yo pensaba y le sugería: recuérdese también que yo me había quedado en las butacas de orquesta, y que al ver su incertidumbre, subí al escenario, me aproximé como hasta dos metros de él y desarrollé, con toda la energía de que yo soy capaz, la sugestión mental del acto final que había de realizar (léase la descripción), recordando yo bien los esfuerzos que hice. Si mis actitudes o gestos o movimientos involuntarios hubieran de guiarle, aquélla fué la mejor ocasión, porque estaba cerca de él y los dos solos en el escenario; sin embargo, unas veces se ponía terciado el machete, otras hería con él la puerta, pero no conseguí que se quedara inmóvil, en la posición de firmes, con el machete terciado. ¿Podría haber sido el público el que guiara a O... con sus rumores, movimientos lnvolunrerios o adelantándose a él? En Sevilla sólo yo conocía en qué consistía todo el experimento; es posible que algunos de los alumnos que estaban en el salón, y O... , se fijaran por dónde iba yo, y me vieran subir al piso principal cuando fui a guardar el objeto; admito (1) En varias obras de metapsíquica se cita el decaimiento con la edad, de las aptitudes para la hipnosis y los fenómenos de mediumnidad. """ -38- - 39-- también que mis pisadas pOI·la galería lO, orientaran a O... y a los alumnos hacia el sitio donde yo me había dirigido, y que supusieran que iba al laboratorio de Fisiología por ser yo profesor de esta enseñanza: pero quedan estas incógnitas. ¿Había quedado yo en el laboratorio o había salido por la otra puerta?; ¿qué sitio del laboratorio había elegido para guardar el objeto?; ¿qué objeto era el guardado? El piso de la galería 10 forma el techo de la galería 4 y no corresponde encima del salón, y éste estaba tan lleno de alumnos que no parece fácil pudieran recoger bien los ruidos de mis pisadas como medio de orientarse. Además, durante mi ausencia, O ... había seguido haciendo experiencias de hipnotismo. Yo no he comprobado si estando en el salón número 2, se oyen las pisadas de los que vayan por la galería 10; supongo que si hay pocos icdivíduos en el salón y atentos solamente a percibir el ruido de las pisadas de uno que vaya por la galería lO, las puedan oir, aunque repito que el suelo de ésta no forma el techo del salón, pero aquella ocasión no era la más propicia. En el Teatro Pradera solamente el notario Sr. M. y yo conocíamos lo que yo había pensado que hiciera O ... ; nadie más sabía nada de ello. El notario quedó en su sitio y yo fuí el único que seguí a O ... desde el escenario. ¿Cómo el público con sus rumores, actitudes o movimientos involuntarios o voluntarios y de curiosidad, iba a guiar a O... , si ignoraban todos los espectadores en qué consistía el experimento? Entre los espectadores había bastantes médicos que me conocen y que se dieron perfecta cuenta del resultado positivo y claro del experimento cuando después de terminado lo expliqué. De lo expuesto creo que puede concluirse con toda certidumbre, que en mis dos experiencias con O... el resultado claramente positivo no puede ser debido a que O... se haya guiado por contacto conmigo y movimientos míos tnvoluntarlos ni voluntarias, conscientes ni inconscientes, ni por gestos, actitudes. movimientos, rumores o palabras mías o del público. Tampoco ha podido existir fraude. EN LAS CONDICIONES DE LAS EXPERIENCIAS QUE YO HE DISPUESTO CON O ... , SOLAMENTE PUEDE HABERLAS REALIZADO POR ESTAR EN RELACIÓN MENTAL PURA, o MEJOR DICHO, PSÍQUICA PURA, CONMIGO, SIN QUE NI ÉL NI YO HAYAMOS UTILIZADO PARA ESA RELACIÓN NUESTROS SENTIDOS NI NINGÚN OTRO DE LOS MEDIOS FISIOLÓGICOS DE EXPRE51ÓN Y CONOCIMIENTO, CONSCIENTES o INCONSCIENTES, QUE HABITUALMENTE EMPLEA EL HOMBRE. Después de haber hecho el análisis de los medios fisiológicos de relación o comunicación entre O ... y yo, en estas experiencias, con resultado negativo, procedía hacer un análisis psicológico. Sería un estudio demasiado extenso y apoyado en muy limitadas experiencias. Hay, no obstante, un hecho que se basa en ocho experiencias intercurrentes, que a nuestro juicio son de un gran valor experimental, y lo hemos de analizar. En el experimento de Sevilla tres veces se desvió O ... de la ruta que yo seguí cuando fuí a guardar el reloj y otras tres volvió a ella; y en el del Teatro Pradera una vez. 1. Sale del Museo 3 y se dirige por la galería de la derecha, 5, en lugar de marchar por la que yo fui, la 4; pero a los pocos pasos retrocede y continúa por la galería 4. 2. En la galería lO, sube por la rampa derecha de la escalera 11, en lugar de entrar en el laboratorio como había hecho yo, pero se para en el rellano tanteando y pronto desciende por la rampa izquierda y entra en el laboratorio. 3. Desde la mesa M, yo me dirigí a la balan cita 14, y guardé el reloj; O... se dirigió a la puerta opuesta a la de entrada, tanteó un poco allí y pronto retrocedió, vino a la belancíre y sacó el reloj. 4. En el Teatro Pradera, después de coger el machete al artillero regresó al principio por la misma ruta que había ido, -40- -41el pasillo lateral, pero al llegar al transversal se dirigió por éste al pasillo central, en lugar de haber continuado por el lateral. En esos cuatro momentos yo le he sugerido mentalmente esas ocho variaciones, él las ha hecho, y yo creo que ha sido obedeciendo a mis ocho sugestiones mentales. Me fundo en lo siguiente: a) En el experimento de Sevilla fueron seis experiencias intercurrentes de sugestión mental las que hice a O ... Una sola o dos, pudieron ser ilusiones mías y que fuera yo el sugerido, por ir tan inmediatamente seguida la sugestión mental de la ejecución del acto sugerido; pero seis veces censecurlvas en el mismo experimento ser yo el sugerido, estando prevenido por la primera, son muchas ilusiones. Seguro estoy que la primera y todas fueron sugestiones pensadas por mí. b) En el experimento del teatro, con anticipación de tres o cuatro minutos, dije al notario Sr. M... , que habiéndome olvidado de pensar y decir por dónde había de regresar O ... al escenario, pensaba que en lugar de volver por todo el pasillo lateral, como había ido le desviaría de esa ruta al llegar al pasillo transversal, y que por éste saldría al central, dirigiéndose al escenario. Y, en efecto, hice a O... la sugestión mental indicada y él hizo lo que yo le estaba sugiriendo. Aquí no hay duda ninguna de que yo pensé y empecé a hacer la sugestión dos, tres, cuatro minutos antes que O ... hiciera el acto que yo le sugería. e) Podría pensarse que si O ... se dirigió por el pasillo transversal, fué por ser camino más breve que no haber seguido por el lateral, hasta la parte posterior de la sala. A esto se puede contestar que cuando fué a por el machete también pudo seguir ese camino ysiguió el que yo le sugería, que era doble de largo; yque tanto para dirigirse al artillero (butaca 11 de la fila 5.a), como para volver luego al escenario, el camino más breve es bajar del escenario ya los pocos pasos tomar el pasillo que hay entre las filas segunda y tercera y por él volver al escenario, como se hace para sentarse, y no hacer el largo recorrido que yo sugería a O ... Y que hizo lo mismo al ir que al volver. En las desviaciones de ruta de Sevilla todas alargaban el camino y sin embargo las hizo. Otro hecho que he de notar es que O ... se paró al lado de la mesa M., levantó la campana de cristal y buscó algo. Allí había puesto mi reloj y lo había retirado. Sobre este punto citaré lo que dice Myers, aunque él se refiere a que él era el paciente y otro el agente, Ilevándole éste cogido de la mano. «j'ai remarqué, écrit un observateur anglais, que si un objet a été d'abord caché dans un endroit, puís déplacé pour étre mis dans un autre, la personne qui me conduit ne manque pas de mé mener d'abor a la prerniere place, puis elle rn'enrreíne a la verltable». (Cita de P. Ianet, «L'Autornarisme psychologtque», pág. 371). Finalmente, otro hecho que merece fijar la atención es que O ... no permaneció firme y con el machete terciado como yo le sugería, sino que unas veces lo dirigía contra la puerta, otras hacía un rápido saludo, otras se lo ponía terciado. Hemos observado que O ... se halla en un estado de gran excitabilidad cuando hace las experiencias, tembloroso y agitado, estado muy poco favorable para mantenerse rígido en la posición de firmes. También puede suponerse que en el momento que coge el machete ha de surgir en él, bien automáticamente o bien conscientemente, la tendencia a herir con el arma. Sabemos que a un sonernbúlíco, si se le pusiera el machete en las manos, probablemente haría los mismos movimientos: saludar con el arma, terciaria y herir, pero sobre todo herir. Yo no sé cuál es el estado en que O ... se halla cuando realiza las experiencias; no me atreveré a decir que sea una forma de las que Richet llama «hemísonarnbulísmo», en los mediums (Metap., pág. 126), porque no he podido recoger 6 -42suficiente número de observaciones y analizarles: pero que hay desagregación parcial manifiesta entre el psiquismo superior yel inferior o automático, me parece que no puede negarse. Con carácter provisional nada más, podemos resumir nuestros juicios sobre las experiencias hechas con O ... como sigue. O ... parece conseguir por autosugestión, un estado inicial o parcial de desagregación entre sus dos pslquisrnos, desagregación que está muy habituado a producir y a suprimir, y que le hace especialmente apto para recibir inconscientemente sugestiones mentales mías o de otros individuos capaces de producirlas. O ... es conducido por impulsos que tienden a llevarle en una dirección, los cuales tienen su origen primitivo en mis representaciones del acto que pienso ha de hacer, y en las órdenes mentales repetidas que le envío para que lo ejecute. O ... no recibe mentalmente mis representaciones, ni las imágenes mías de los trayectos que ha de recorrer, ni del sitio adonde ha de ir, ni del objeto que ha de encontrar (reloj o machete), ni de lo c::..eha de hacer con el objeto; de nada de esto tiene representaciones ni conocimiento alguno hasta el momento en que lo hace. No son actos voluntarios los que realiza, determinados por representaciones o imágenes mentales suyas, formadas por proyección mental de las mías transmitidas a O ... , es una serie de actos automáticos cuyo origen, sucesión, término y finalidad ignora O ... hasta que siente, automática o conscientemente, que los está realizando. Terminado el acto cesa la desagregación entre sus dos psiquísmos y vuelve a su estado normal. La' relación psíquica entre O... y yo parece ser una sugestión mental mía, a distancia, sin contacto, que él recibe y cumple automática mente. Esto no prejuzga si esa relación interpsíquica pura tiene o no tiene una fase intermediaria obligada, de energía física, entre mi psiqulsmo y el de O ... Reproducimos el esquema del profesor Gresser porque es un medio abreviado de expresar estas ideas, y siguiendo él. Grasset podríamos decir: (Fig. 3, A y B). Entre el centro O ... de Onofroff y su polígono hay desegregación, y, por lo mismo, maleabilidad del E polígono de O... , hacléndole apto para recibir sugestiones. El centro automático K, del polígono de Onofroff es el que recibe directamente la influencia mental o sugestión mental del centro O ... del agente que ecFig. 3.-Schema complété du polygone. rúa con O ... ; es decir, que la sugestión no penetra por ninguna de las vías sensoriales, V, A, T, ni tampoco la recibe el centro O. del psíquísmo superior de Onofroff. r -- 43-- o ,J..\" .,/ ,1\, " .1' J ¡ \\ " /~ .1, \ \ ' .,;", J , " .'~ ,':, \ \ , .~'/ ?' // \ \ , -, ,:.- :'!I \ \ , .;., ,:1.', \ \ , T .•; iI ,_>--' ~ ~ .', \ \ ,.- »: , ;! .-t-~ 4l hr \ . /' - E'e : /, ¡ M .'~.::>.&-__ -I.L:::::::::'.la(, : \ '1 I \ .v' t •...-_..::.'A I '" t Á. I I 1 I I I I I I " t • E Breves comentarios sobre el experimento hecho con la medium E.•• Yo creo que una de las mejores experiencias que pueden hacerse en esta clase de investigaciones es la que hice en el Teatro Pradera, con la medium B... Ni la medium, ni su agente A... , ni nadie, tuvo conocimiento ---44-- -45de la sugestión mental que desde mi butaca, en silencio, iba yo a producir sobre la medium E ... Me proponía anular la acción mental o sugestión de A... sobre E ... , y que llevara a efecto la míaUn solo experimento, en las condiciones en que yo lo hice, no tiene las condiciones mínimas que exige la experimentación para derle validez científica. No puede servir más que • para señalar la posible existencia de un fenómeno no conocido y una nueva orientación a seguir en sucesivas experiencias. En la sugestión hipnotice es un hecho bien comprobado que de tal modo queda subyugado el hipnotizado a su hipnotizador que si éste le sugiere que no obedezca a ningún otro que intente hipnotizerlo, no le obedecerá; y algunas veces se les hace esta sugestión a los fácilmente hipnotlzebles, para evitar abusos. Ahora bien, si las experienclas que yo hice con O... Y con E ... son de sugestión mental pura, sin utilizar las vías sensoriales para hacer penetrar la sugestión, hay aquí una radical diferencia, puesto que el individuo sugerido, la medium E ... , que estaba recibiendo la influencia mental de A ... , ha recibido también la mía; mas actúan de tal modo, que coinciden y se suman, produciendo un solo impulso en la misma dirección, cuando la medium se levanta de su taburete en el escenario y se dirige por el pasillo central hasta llegar cerca de la butaca del general, sin titubear; esto es, mientras que recorre un trayecto que es común a las dos sugestiones. Pero desde ese sitio divergen; para cumplir la mía ha llegado ya cerca del general, a quien debe quitar la flor del ojal y ponerlo en el mío; para cumplir la de A ... , tiene que continuar su camino para ir a reelízerle mucho más allá, en una de las plateas más distantes del escenario; y resulta que no realiza ninguna de las dos; como si las dos influencias o sugestiones mentales, la de A... Yla mía, se interfiriesen o inhibiesen mutua I~ y alternativamente, la medium se para, queda indecisa, .avanza o retrocede, pero no cumple ni uno ni otro de los dos actos sugeridos. Esto parece apoyar lo que hemos dicho al hacer el análisis de las experiencias con O ... , que los mediums en esta clase de experiencias no tienen representaciones ni imágenes de los actos que van a realizar; son solamente impulsos que los Jlevan automáticamente en una dirección. Jl + t S H Experiencias de visión a través de algunos cuerpos opacos Con el título de «La luz negra o la visión a través de los cuerpos opacos publicó un libro en el año 1923, el ingeniero de minas, Sr. Menéndez Ormaza. En su mayor parte es una colección de artículos que aparecieron en El Imparcial, desde el 16 de febrero al 23 de marzo de aquel año. En ellos se refieren las experiencias hechas con persona a quien no se nombra y que, según el experimentador demuestra, esta persona tiene la propiedad o facultad de leer escritos encerrados en una caja metálica, ver la hora que marca un reloj a través de su tapa de oro y otros hechos parecidos, pero con la notable circunstancia de que el vidente tiene cerrados los ojos. tapados con torundas de algodón y vendados con un pañuelo. Es verdaderamente singular el caso y para causar asombro; así no es de extrañar según nos cuenta el Sr. Ormaza, que hubiera comunicantes anónimos e tnrerpelantes conocidos que negaran la realidad y exactitud de los hechos. Pero en la historia de las Ciencias Ocultas éste es uno de los hechos más antiguos que se citan considerándolo de lucidez o clarividencia, incluído después en la telepatía y, desde Richet, en la crlptesresia. Afortunadamente, para señsfacción del Sr. Ormaza, que hizo bien en consignar el hecho, confirmó el resultado positivo de las experiencias que presenció el ilustre ingeniero de -48- -49caminos Sr. Maluquer, autor de la teoría integral de la visión y de una interpretación de estos fenómenos basada en su teoría. Después también dieron su asentimiento hombres tan versados en las ciencias físicas como D. BIas Cabrera, profesor de electricidad y magnetismo en la Universidad de Madrid, y el eminente Torres Quevedo; y por último, médico y catedrático de tanta cultura, talento y perspicacia como mi sabio maestro, el Conde de Gimeno. Pero justo es decir que no todos los que han presenciado algunas experiencias o han leído los relatos de ellas se han convencido de la certeza del fenómeno. Yo no tuve conocimiento de estos hechos hasta hace año y medio o poco más que adquirí el libro porque su título solicitó mi atención, y desde que lo leí formé el propósito de comprobar los hechos allí expuestos: mas como no tengo el gusto de conocer al autor, ni dice quién es la persona que goza de esa facultad, transcurrió algún tiempo sin que viera posibilidad de conseguir mis deseos. Más tarde tuve ocasión de conocer, en una reunión de la Sociedad de Estudios Metapsíquicos, al Excmo. Sr. Marqués de Santa Cara, y por él supe que un hijo suyo, D. Joaquín Argamasilla de la Cerda y Elio, era con quien el Sr. Ormaza había realizado las experiencias de visión a través de los cuerpos opacos. Insinuando yo en nuestra conversación mi deseo de comproberlas, tuve la satisfacción de que el señor Marqués de Santa Cara me hiciera la promesa de facilitarme ocasión de repetirIas cumplidamente, alejando de mí toda idea de que a él o a su hijo pudiera molestarle en lo más mínimo. La primera serie de experiencias fueron hechas los días 8, 9 Y 10 de enero último, en el domicilio del marqués, asistiendo D. José García del Mazo, del Instituto Oftálmico y profesor auxiliar de la Facultad de Medicina de Madrid, y el Dr. Lúpez Prieto, radiólogo en Madrid. Al describir las experiencias queremos dejar a los hechos el valor y la fuerza expresiva que de ellos trascienden cuando el experimentador se limita a relatarlos con el lenguaje más sobrio y preciso que le sea posible emplear; y al final se hará algún razonamiento inductlvo, no para intentar una explicación, que yo ni remotamente me creo capaz de pensar en ella, ni sería prudente con tan escasas y todavía no sistematizadas experiencias, sino para situar científicamente estos hechos y determinar el orden de fenómenos a que parecen pertenecer sus semejanzas y diferencias con los mecanismos conocidos de nuestra visión normal en su fase físico-fisiológica, cuando las radiaciones luminosas inciden sobre la retina, y en la fase mental, cuando al cerebro y a la conciencia arriba la excitación y se produce la sensación luminosa y los fenómenos psíquicos que la siguen. Siendo la visión a través de los cuerpos opacos fenómenos que nunca habíamos tenido ocasión de comprobar, las experiencias del primer día y aun las del segundo, aunque desde luego hechas con todo cuidado, sirvieron para orientamos y adquirir algún hábito en la manera de conducirlas. Tanto el Sr. Argernesilla como su padre tenían gran interés en que los médicos que realizábamos las experiencias utilizáramos cajas y relojes llevados por nosotros, además de utilizar los que allí tenían, y todos tres estuvimos conformes en cercioramos primeramente de si las experiencias eran positivas con las cajas y relojes que habitualmente utilizan. Es regla experimental que no debe olvidarse, cuando por vez primera se estudia un fenómeno no conocido, fijarse bien en todas las condiciones que nos parece lo han producido, y reperirlo cuantas veces sea necesario, teniendo sumo cuidado de no variar esas condiciones hasta convencernos de que disponemos de un procedimiento seguro que nos permite reproducirlo cuantas veces queramos. Sólo entonces nos es permitido comenzar el análisis de cada una de esas condiciones • 7 -62El ocultismo ayer y hoy -(Traducción española), Dr. J. Grasset. Le psyclzisme inférieur. -Profesor Dr. Grasset. (Segunda edición), L'Htpnotisme et la Sttggestion. -Profesor Dr. Grasset. L'Energie -(Traducción francesa de la alemana). W. Ostwald. La visión al través de los cuerpos opacos -J. Menéndez Ormaza. La Photographie des Radiations Invisibles,-M. A. M. Chanoz. La Célériié des ebranlements de l' éther, - L. Décombe, Les rauons ultra-oiolets en Thérapeutique.=Dr, J. Saidman. Arte. del Dic. de Plzysiologie de Riehet -Lumiére.