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Influencia que la religión católica ha tenido en la literatura y en las ciencias : discurso inaugural pronunciado en la apertura de la Universidad de Valladolid / por Juan Hernando Miguel.

Hernando Miguel, Juan

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1l I'?bO~ J .> DISGURSO INAUGURAL l'1I0NUNCJAIJO EN LA SOLEMNE APERTURA DE LA UNIVERSIDAD LITERARIA DE VALLADOLID POR EL DR. D. JUAN HERNANDO IIIGUEL~ Üatedrático propietario de Teología de la misma EL 1.° DE OCTUBRE DE 1847. YALLlLOLlIl , IMPRENTA DE JI~AN 1m LA CUESTA Y COMPAiíl.\. ~.o .".r ~ !)~ ,::7 I r . :....-- '. - \,.., ; .> { l , ~'\ ., LI b ,}. .. tI { 372) .:.r A"i.- ; .. ) , ' " ~ . ...,;¡- ,¿ t • /?bD~ ') 'tl ,/ .> ~~' • DISVURSO INAUGURAL l'HO¡';U",CIA1)() EN LA SOLEMNE APERTURA DE LA UNIVERSIDAD LITERARIA DE VALLADOLlD POR EL DR. D. JUAN HERNANDO HIGUEL, Catedrático propietario de Teología de la misma EL L° DE OCTUBRE DE 1847, "¡\LfulLOUIl , IMPRENTA DE Jt:AX I>ll LA CUESTA Y CO:llPAÑL\. .~ ~!.- ~ ~ ~=E)~ ~~~¡ r;· :.:.- '...l. j .: f \ . f\ ., L ( b ./ 1.1 { S'12> u r A'.l.- '..,! !" r ¡I •...• o,J"? ~. •. at•.."" • 'j lb D', <: (. ~ fql .ll\¡f-\ IZ I..,:f/Y: \\ ..- -r: ; lq~L.2.ZS6 11· II!!. • , .¡J... $-~ .. 1~'C~Io.~,«A \ o,.,~ ~6,'\ - ,~I .~~~¿~¡ 1f:iyj}Y Unlversi dad deValladolid 11111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111 80002334630 Ilustrisimo •.. ..,'eñol': llar nos reune en este local UD objeto el mas digno y elevado, tal t·~ el lit> abrir el iuujcsínoso y ,'cspctahlt' templo de \fínerva para dar principio a las aUguStns íunciones del mazístcrio público en el curso de 1í:\.i7 en 18. Eslf~ acto solemne , (¡uc debe llcu.nos de júbilo, dpsperlando en vosotros In grata memoría de otros días como el preseutc , consagrados tambicn á inaugurar una ('uScltanw que prodlljera frutos opimos , Í1cneíicios inmensos á la Heligiou y ú la Pátria , y que diera jusu .• y esplendoroso renombre á la ('('Iehre Araderuín Pinciana; ofn':(,I~ al pl'Opil) tiempo úmí imazinacion el reellt''l't.!¡l de los profundos y elocuentes disl'lIl'wS qtll' con i.,::un! motivo se han prouunciarlo en esta Cátedra. Embarazado pOI' lo mismo ('.{HI d kllHlI' •. k Dr"nllel' vuestra dclie:Hkza ;lf:o~!tln¡jw;¡d;J (an solo áocuparse en asuntos di;':llll:; de v (1 ('S Ira ('¡,-v¡ula y lInnrosa protesiou , debo conlcsar ('011 nohle lrunquezn que mullitlld dI:' pensamientos se han <l~olpado iJ mi cspiritn , y \..~ hieren cou Iunla fuerza que no sabe, en verdad, ú cuul ,le entre (odos dios dato una justa preferencia. Lo iUllH'USO y lucido del cou- (,\lI'SO, y las muv respetables personas quP SI' hullun ;. su frente, todas son rnzonr.s qlle IDt- :lIT"h;1lnn ;;u1l1"- runnera 1 y qur cicrtamoute m" hariuu vacilar en J" eleccíon de In malcrin , si on medio d(~ objdllS (k tanh considcrneion no lIl'S(,lllJl'j,·- i -1 ••• --ira yo uno tan digno de vuestra utencion y acrisolada scnsa tez, como grandemente acreedor á los mas altos dogios. Este, S(·- ñores , es el sentimiento rt:lígioso que debe presidir i.l la OIlsciianza , Si, ese germen fecundo IJue p,)t' su nnturnlczu se halla siempre dispuesto á dosarrollurso en todas partes, (PW comunica Sil calor ú todo cuanto toca, ¡[lit' presta su ;I[loyo á las mas arduas empresas, (lue es el alrua y la vida dI) las Ciencias. de la Legislacion , de las Loírus , de las Artes y de todo cuunto hay de mas grande y mas apreciable sobro la tierra, Hoy hace dos altos justos que un distinguido Profeso!' de esta Escuela dijo en ocasión i;;ual en la Capital de la Monarquía . 'l/te la erlucacion es la mejor garantía del porvenir y el ancora de los Estados: máxima tan sublime corno cierta; ella es indudablemente una de 135 primeras necesidades del hombre , siu la edueaeion no es posible que adquiera una id ea exacta de su propia dignidad. ni d conocimiento de las vi •.- tudes (lile han de sostcnerla , la erlucacion es un poder asombroso (fue nace yvive con la sociedad; un poder cuyo influjo está obrando incesantemente sobre la índole y condicion de los individuos, y sobre la suerte buena ú mala de los pucblos , la educaciou, en fin. es la mas aproposito para fOI'· mar las costumbres, pnra arraigar la virtud, genernlízar la ilustraciou , y aíiuuear sobre bases sólidas la verdadera lel icidad pública, De ahí los esfuerzos 'lile se hiciernn en todas épocas á fin de darla el impulso que su alta irnportnncin reclamara. Empero no hay que lamenta!' tanto la falta absoluta (le este elemento poderoso. cuanto el I1S0 perjudicial que S\I(,- le hacerse de él, ya abandonándole al arbitrio de cada II no, éya sornetíéndole al de una direccion poco conforme con las verdaderas necesidades. con los intereses verdaderos del hombre. Sabido es. que en la infancia de las sociedades era la Moral yla Heligion el objeto privilegiado sino exclusivo de E • !!!!l!! , -!)- la enseñanza , mas el tiempo. que así corta con segur desv'nclora el hilo de la. existencia humana, como el robusto poder de las naciones, ayudado de la inmoralidad yde los vicios, sepultó después entre las ruinas de las virtudes el esplendor y la glol'ia de aquellos pueblos que dejaron consigna- .Ia en la historia Sil auste •.idud proverbial corno Esparta , Ó su g~'nio hclicoso y conquistador como la Italia. Una .~poea de obscuridad yde degradacion sucediera al brillante apogeo de Grecia )' Roma; como sucede la noche al dia , como en pós de la vida llega la muerte. En las sociedades modernas ha seguido un curso muy semejante la historla de la educaciou : triunfante el génio sublime ydivino del Cristianismo, de la Idolan-ia y d" la irrupciou de los hárburos , la Iteligion Católica emprendió de nuevo la reforma gradual de las costumbres, el lento cultivo de la 1.'U7.0fl, y la grandc , dificil y nunca acallada tarea de la ilustrncion de los puoblos , sin que por eso las Artes , las Leí ras y las Ciencias quedasen olvidadas, antes hien marchahan de acuerdo y en maravillosa armonía; y de seguro que hubieran proporcionado al hombre .aqucl grado de pel'- Ieccion á que puede aspirar en la tierru , sin necesidad de recurrir á esos terribles .sncudimicutos IIuO tan hondamente han conmovido las crecnci.rs y la pública tranquilidad en los últimos siglos. Mas para desgracia de la humauidurl existieron al~ullos hombres que, en momentos de C1TI'!IWO vértigo, pretendieron en mal llora entablar divorcio cutre las ciencias y la Religion , como si {'sta se opusiera ó retardara el [lro- ¡!;I'ü$O intelectual; y ved con esto , abierta ya la profunda sima de malos sin cuento (lue tanto deploran los hombres pensadores, y que exije un pronto y oíicaz remedio. - El Gobierno Supremo de la Nacían asi In ha comprendído , corno era de esperar en su vasta penetracion : por eso en los Planes y Reglamcntos de estudios recientemente publicados vemos hormanadas las Letras y las Cíencias , sirviendo á todas (le base los ~ A.. I -6principios de una moral ilustrada , y de In Rdigion en toda ~1I pUI'CZIl.-Sí, el estudio de la moral y de la Beligion dehe entrar en todos los conocimientos en que estamos encargados de impregnar a la Juventud lozana que puebla este recinto: sus santos preceptos envuelven Ia r-ecíitud y ]a justicia, (lile r,':"plandecer dehieru en todos los homhrcs ; l){,I'O mas singulurmonto en los que un dia dcscmpeiiarán las elevadas funciones del Sacerdoeio , de la Magistratura, de la Instrucción de los pueblos, Oh! si la moral augnsta de esa Bcligion sncrosanta , civilizadora del 01'1)(', fuese gl'llhndll en sus corazones , aprenderian á ser fuertes en la desgracia, templados en la prosperidad, sensibles siempre á las dulces influencias de la caridad, ul mágico entusiasmo de la defensa é interés de su Pátria : risueño y tranquilo porvenir agnardul'ia á las generaciones nacientes, si comprendiesen tan importautes verdades. si llenasen los deberes para con Dios. para consigo mismos y para con sus semejantes; buenos ciudadanos, buenos funcionarios públicos harien entonces amable la socicdad , y no se verían de hoy mas, esas trágicas escenas que tantas veces han escandalizado al mundo. Embriagada en este instante mi Imaglnuclon con ton gratas emociones. ypagando un tributo de justicia al doble ministerio con (IUC me honro, be querido aprovechar esta favorable ocasion para dar ú conocer á la Juventud que me escucha; la influencia Ijue la Rdigi01l Católica ha tenido en la Literatura y en. las Ciencias, ú fin de que conciban háciu ella el amor que por este especial y muy poderoso motivo se la debe. Grande 'i elevada es por cierto esta importante materia y muy digna de la atención del hombre pensador: mas sin embargo, abrigo la consoladora esperanza de que aun sin l'n¡:;olfarse de Heno en la historia de las sociedades, no lo será di- 1.., ,.. -111eilcomprender el poderoso ascendiente, el benéfico influjo que sobre todos los ramos del saber humano debió ejercer una Beligíon que cambió la foz de la Sociedad, óque para hablar con toda propiedad penetró hasta sus mas íntimos fundamentos. Sabido es que antes de ella hubo en el mundo mil ymil creeneins ridículas que á su vez se contentaran con mudar los objetos de su adoracion ; pero la Itcligion Católica no solo introdujo entre los hombres el culto debido al verdadero Dios, sino que además predicó nuevas doctrinas, inspiró nuevos sentimientos I influyó en las instituciones de los pueblos, yno satisfecha todavía con haber mudado cuanto estaba sujeto al imperio de los sentidos. pasó mas adelante y extendió su influencia divina adonde no alcanzara el poder de los Legisladores, hasta el fondo del corazon humano. Cuando uno se traslada con la imaginacion á la época en que apareció sobre la tierra el Cristianismo, encuentra en la historia desacreditadas ya las s~..clas filosóficas que tanto ruido metieran en el Pórtico y el Liceo. Sujeta Roma al duro imperio de los Césares I se vcia abandonar á muchos la doctrina de Epicuro para buscar en la gravedad de los Estoicos 81gun refugio y amparo contra las desgracius de la adversidad; mas ah! preciso era convencerse de que ninguna de las dos Escuelas encerraba en su fondo el remedio que se habia meucster , y por lo mismo me será licito deducir que el exceso mismo del mal pudo contribuir tal vez á que volviesen el ánimo y el corazon háeiu el único punto en que se vislumbrára un rayo de esperanza. La Religinn entonces, severamente proscripta , reclamaba con rnzon la tolerancia, perseguida, invocaba aunque en vano la justicia, víctima de la mas feroz tiranía. ahogaba, pero sin grande resultado todavía, en favor de la libertad. La sangre preciosa de los i\fal'tires puso un sello augusto á su divina mision , y fueron necesarios mas de tres siglos de combates , de continuas luchas y de una constancia heróíea en sus prcdicaciones , para que la sociedad decrépita 4 -8Y eorrompida como estaba se ompapase en una doctrina que hnbia de hacer su felicidad; entonces se la vio salir de las entncuruhas y marchar en trlunfo á sentarse en el Capitolio: aquí puede decirse que empieza su vida pública, y preciso es seguida para admirar sus grandiosos resultados. Ninguno de vosotros, sáhios Profesores, deberá extraúar I}lH' los principios de nuestra Rcliglon se aviniesen mejor con In doctrina de Platon que (',00 cuantas habian prevalecido en GI'eeia y en el Lácio , así era menester que sucediese; la Escuela de quien supo merecer el renombre de divillo reconocía como base Iuudameutal la espiritualidad y la Inmortalidad del alma j y se acercaba tanto á la unidad de Dios, q!lC algunos han dudado fuera compatible con el ciego Politeismo : yved ya, como la Itcligion Católica tUHI (111(' influir por necesidad, pero muy poderosamente, en el dominio y en la enseñanza de la Filosofía, á íln de ponerla en armonía con sus doctrinas. Su influjo en la Literutura :::n presenta Inrlnvia mas palpílhle y al alcance de cuantos han saludado Iigcramente la I¡i~- toria : todos saben sin mas <{UC consultar la experiencia, que la corrupeion de costumbres envuelve entre sus ruinas la decadencia lamentable del buen gusto, Ni aun vestigios quedaban ya de la antigua y justamente ponderada Elocuencia : las trilmnas tan celebradas dn Atenas y dt~ Roma se veian con p;)\'oroso asombro arrojadas pOI' el suelo, y lueru en vano pensar que en los ominosos reinados de los Cnliglllas, Neroncs y sucesores hubiese podido resonar el majestuoso acento dé Ciceron y deüemóstenes.v-Mas pOI' fortuna fuera entonces precisumente cuando se abrió con el evangelio un OIWVO campo ú la elocuencia que, oxtraiiada dd Foro, encontró en aquel un ohjeto digno, sublime, glorioso, y mas Í! propósito si!'W quiere para que ostentase la gallarda lozanía de sus mejores dias , se anunciubau las recompensas de la otra vida ú pueblos pulcros sumidos en la desgracia y en la opresion , S(~ le docin al esclavo que era igual il su propio soúor : se le daba 5 conocer Sil t~ 3: d ge. B~ .:1. ri'l! es~ to,~ far'; " N, • Q' díd br~ no: ron 1 ig"d lne enqui seiar -on en I:Sera lel lOS 'ed Id, de mIL- [ue leao ri- '0- .ar v ~i- ~Ila ,\¡- fI~ se os 'sSil l _ -9dignidad, su elevación: se le hacia miembro do una gran familia Ilarnada ;i participar de los mismos dcrechos , de i~lwles premios, sin otra diferencia culminante que la virtud yel mérito; doctrina tan grata ytan popular, no se le enseñaba solo con la palabra sino con el ejemplo , con la práctica del lieroismo , y aun á veces en medio de los crueles tormentos en que acaháran su vida aquellos verdaderos Ap,:,stoks del genero humano. Por eso sus pensamientos fueron siempre 1'0bnstos , sus sentimientos nobles, Sil expresión vigorosa, cíicáz, ardiente: por eso no debe causamos extrañeza ver á las bárbaras hordas del Septentrión paradas como atónitas en lo mas fogoso de la earrrera ante la presencia de estos hombres extraordinarlos, y que dóciles á su voz se despojasen poco a poco de sus Ierinus costumbres para vestirse con la aurea ymajostuosa sencillez del evangelio: ved aqni el inmenso fruto que con la Elocuencia ~¡¡gr<lda arrojara el Cristianismo sobre el vasto campo de la Literatura, (,Quién, Señores, será tan insensato ó tan superficial que no derrame una lágrima , pero de dulce consuelo, de CUlhriagadora alegria, al pasar la vista por los escritos apologéticos de un Lactancío , de un Justino, de un Tertuliano, de un Orígenes? Por las inmortales obras de los Geronimos, Arnhrosios, Basilios , Grrgorios , Crisóstoruos , Agustinos y L~OIlf'S? Con la Elocuencia sagrada que en ellas resplandece, brillan también las riquezns de la Literatura pagana, de la Ciencia antigua , del estilo Clásico, campeando sobre todo los profundos conocimientos filosóficos de que tan buen uso supieran hacer para triunfal' poderosamente de los rudos ataques de sus adversarios. 1\0 cxtraiio por tanto que un ponderado Literato de nuestros días pagando un justo tributo (k ndrniracion hacia las célebres obras de los Padres de Oriente y Occidente, dijese no ha mucho en un Atenéo de Madrid , que ellas solas llenaron IlIUl inmensa laguu« en aquellos siglos de tinieblas y de ignorancia. ,. ,> -16Dijo pues bien el Excmo. Señor Don Lorenzo Arrazol» al terminar su discurso de apertura en el año ·Ml: que la índole del presente siglo es socialista y moralizadora , que la ensciuuiza y la administracion tienen q/U: personificar la irulole de la (poca, aceptando providamente la tendencia y las (armas de ese impulso general que á lodo imprime Sil carácter, que arraigando en la sociedad el gérmeTl de los buenos principios, inflamando el orgullo naeional , inspirando el sentimiento salvador de confraternidai] y de concordia, rolntstezca al pro/JIu tiempo el prin-: cipio de nacio/lalidad!l de costumbres, elementos cardinales de una sólida y duradera regeneracion : ved en las palabras de este hombre público, muy respetable por cierto á esta Universidad que le cuenta entro sus hijos; ved, digo, en ellas desenvuelta la alta éimperiosa necesidad (llH~ deben comprender los Profesores y cuantos se dedican al estudio de las Ciencias. Sí, el objeto principal de la onsciianzn no es ni puede ser tan solo el proporcionar ú la juvcnlud nociones de Aritrnética , de Cálculo, de Gcomcu-ia , de Ilistorin , de Geografía, de Física, de Literatura, de Economía óde Legislacion. Cuando la enseñanza no sale de esta esfera, solo se consigue poner en manos del hombre recursos poderosos {Iue él puede emplea!' despucs, asi en beneficio de sus semejantes, en utilidad propia y en obsequio de su Pútriu , como en per· juicio <le aquellos y de ésta. El joven que salo de la Univcrsidud con los conocimientos elementales de dichos ramos, y aun de otros que se enseñan por adorno y puro lujo , y no lleva inoculado en su corazon el gél'men de la virtud, de la sana moral, y de la idea provechosa de sus primeros deberes sociales calcados sobre la hasc de aquellos; que al emanciparse (Id dominio de la escuela, se lanza en el seno de una soeicdud eorrompida donde el torrente dc las pasiones le nrrustru hacia la morada del vicio , donde los efectos del mal ejcmplo , las doctrinas de los malos libros, las sujcstioncs dr los lnlsos amigos, todo le predispone á marchar por la senda do crimen: -17donde rodeado de pernicioso.'! elementos, se halla sin poder consultar su razon , porque 1'11 razon nada le dicc , porque su alma no ha recibido otras impresiones, porque no habiendo adquirido idea de la verdad, cree que la verdad es todo lo que le cerca : este joven ha adelantado bien poco con educacion tan incompleta, y la sociedad acaba de recibir con él UD nuevo elemento mas bien de destrucción yde ruina, que de prosperidad y de riqueza. En vista de estos hechos. de estas ligeras observaciones, aparecerá comprobada hasta la evidencia la necesidad de que el sentimiento religioso presida á la enseñanza. Señores, la gloria del saber no tiene semejante; tranquila yapacible en su origen, lo es tumbien en los medíos de adquirida: es una gloria que nunca se marehita , que jamás se pierde, r que tan lejos de consumirse ni amenguarse con el traseurso del tiempo, con Iasvlcisitndes r revoluciones, por el contrario eleva y engrandece, acompañando siempre al que la posee hasta mas allá del sepulcro , porque Sil nombre quedará grabado en el mármol yen el bronce , ysobre todo vivirá en la memoria dc los hombres probos, Muy general es la idea de aborrecer la ignorancia; pues bien, ahora se nos presenta la favorable y ventajosa ocasión de ilustrar el entendimiento con la apertura de esta eólehr« Univcrsidad , que tan gran catálogo de Sabios ha encerrado y encierra todavía en su seno, cuya memor-ia recordn mos con profundo respeto , y cuyos' nombres ha llevado la fuma voladora hasta mas allá de los mares. Ni se crea que con solo abrir la enseñanza pública hemos hecho cuanto hay que hacer, no; menester es adernas que por parte de Profesores y Discípulos se quiera eficazmente que produzca abundantes frutos, y en nuestra cornnn y asidua nplieaeion encontraremos el sezuro medio de conseguido. El Supremo Gobierno de la Nación promueH' con un celo infatigable el estudio de las Ciencias todas, procurando cual cumple 3 su deber elevarla-. al alto grado -f8de esplendor que imperiosamente reclaman las necesidades de la época. - Abiertos están desde hoy y enriquecidos con una abundante maquinaria esos g¡¡!>ind.'8 de Quimica , de Física. de l\kcunica éHistoria Nnturnl , de que tantas ventajas han de reportar 111s artes; en cllos se admirarán las maravillas dn la naturaleza y el poderío asomhroso del hombre cientifico, reconociendo al propio tiempo la mallo dn una Providencia súhin, de una causa eterna, de una inteligencia suprr-rua. ... de Dios' Ved aquí el fin grandioso á que todos debemos earninur . no coutentándonos con ilustrar los entendimientos , sino procurando tambien mejorar la enseñanza moral y religiosa. Jóvenes Escolares, permitid me que os aconseje en este acto tan solemne, que recibáis con docilidad en vuestros corazones las preciosas semillas de la ciencia yde la virtud , y un día rccojereis el fruto: ningún placer igualará al vuestro ~i empleando útilmente en el estudio los pocos ¡liúlS de la cnrrcrn , vuestra aplicacion y vuestro conducta llenasen las ('~llI'raD7::lS (It> las Iamilius , de los pneblos , de la Pa Iría, do:! Gobierno, de nuestro dignisiruo y celoso Seúor Hedor, y eJe los ilustrados y beneméritos Profesores que tcneis á la cabezn , y que os han de conducir en el curso que hoy se inaugura. - He dicho, /