Los profetas de la fachada de San Pablo de Valladolid
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VARIA 263 trance de la Cruz. Juni, como es bien sabido, acertó magistralm a expresar este doble sentimiento. Numerosas similaridades artísticas hallamos con otras obras d Juni. La cabeza es muy parecida a la de la Virgen del Entierro d 1 Museo de la ciudad, y también a la de la Piedad de Medina d^ Campo, ahora en su Colegiata. En cuanto a la composición, se reía ciona con la Salomé del aludido Entierro. El brazo derecho leva f ñ' es recurso habitual de la composición juniana. ° J. J. Martín González UNA ATRIBUCION A PEDRO DE BAHAMONDE En el Convento de Agustinos Filipinos de Valladolid se haUa al presente una estatua de un santo Doctor que, por faltarle los atri butos, no es posible precisar si era San Agustín o San Ambrosio" Ignoro su procedencia. Es de alabastro y se halla algo mutilada Los brazos se esculpieron por separado, y se atizonaron en cajas abiertas en el dorso. Pese a los destrozos, se advierte que el trabajo es de calidad, como revelan especialmente la cabeza y la mitra El movimiento arqueado sitúa esta pieza en el siglo xviii, y eon todas las probabilidades pertenece al acervo de Pedro de'Bahamonde La pierna derecha, transparentándose bajo el plegado, es un con vencionalismo rutinario en Bahamonde. El cotejo con los Doctores Máximos de la fachada de la Catedral de Valladolid es la base fun damental de esta atribución (vease mi trabajo EscuLturíi Bo/rrocd Castellaim, p. 343 y ss.). J. J. Martín González LOS PROFETAS BE LA FACHADA DE SAN PABLO DE VALLADOLID En 1600 adquirió el' patronato del Convento de San Pablo de VaUadolid el poderoso Duque de Lerma, con derecho a establecer el panteón de la familia en la capilla mayor del templo. Acto seguido, a expensas del Duque, comienza el remozamiento de la iglesia. La reforma de la fachada fue analizada por D. Pilemón Arribas i, al . en VeJXadolid, Boletín del Seminario de Estudios de Arte y Arqueología de la Universidad de Valladolid, 1934, T. II, p. 155 y ¿
264 VARIA estudiar la obra de Simón de Colonia. Antolínez de Burgos, en su Histoirid do Vctílobdólid, deja constancia de esta reforma, al referir que en la época del Duque de Lerma se decidió igualar al peso de la iglesia el frontispicio, sin que desdijese a primor de lo añadido, del que tenía antes de lo ediñcado" (citado por Arribas). En los documentos de la época también se hallan noticias de estas mudanzas. Así sabemos que Pedro de la Vega, Juan de Carrión, Juan de la Rozadilla, Pedro de la Cuadra y Tomás de la Huerta declaran que tenían tomado a su cargo "el blanquear y limpiar la portada de la iglesia de San Pablo desta ciudad desde lo nuevo hasta el suelo" 2. Esto se hacía para que la parte vieja no contrastara con la relu ciente nueva. En esta parte añadida se ven esculturas góticas, con temporáneas de la fachada de Simón de Colonia, y el frontón. En conversación particular me hacía saber mi buen amigo D. José María de Azcárate su opinión de que, probablemente, esta parte añadida consistiese en rigor en un avance del segundo cuerpo de la fachada, retraída respecto de la parte inferior, según se advierte en algunos templos de la época de los Reyes Católicos. Sea como quiera, lo cierto es que en este segundo cuerpo se ven ciertas esculturas labradas en tiempos del Duque de Lerma. Asi los escudos de los Lerma, el fondo de estrellas (del apellido Rojas) con que el omnipotente magnate mandó sembrar la fachada, para emular las pródigas lises del Colegio de San Gregorio, y cuatro estatuas de Profetas. Aparecen éstos sentados, con claro recuerdo miguelangelesco, a lo Moisés. No es fácil su fi liación, dada la gran altura a que se hallan. Pero, con el auxilio de la telefotografía, nos proponemos atribuirlas a Francisco de Rincón, el autor de las espléndidas esta tuas de la fachada vallisoletana de las Angustias^. El cotejo de actitudes y pliegues, la fuerza expresiva conferida a las manos y la repetición de ciertos rostros, me afirman en tal aserto. Dos de los Profetas repiten la cabeza de San Pablo de las Angustias, con las serpeantes barbas y la mirada ceñuda. Por otra parte, era lógico que el Duque acudiera a los artistas más distinguidos para el ornato del templo que guardaría sus restos. Sabido es que Rincón fallece en 1608. Ya por estas fechas podía estar fi nalizada la obra de la fachada y emplazadas las esculturas. 2 García CJhico, Documentos..., Arquitectos, p. 162. _ 8 J. J. Martín GonzAlez, Escultura Barroca Castellana, Madrid, 1959, p. 170.
VARIA 265 En caso de que se acabara hacia 1616, que es cuando se efectúa la limpieza del cuerpo bajo, nada impide que Rincón las hubiera escul pido antes y se colocaran ahora. Diversas obras están documentadas en el primer decenio del siglo xvii. En 1601 Bartolomé Carducho pintaba las bóvedas, tarea completada por Francisco Martínez y Jerónimo de Calabria en 1616 En 1602 ya fueron encargados los bultos funerarios del Duque y la Duquesa a Juan de Arfe, sobre modelos de Pompeyo Leoni, ultimándolos en 1608 Lesmes Fernán dez del Moral J. J. Martín González EL RETABLO MAYOR DE LA PARROQUIAL DE TELILLA (VALLADOLID) Ocupa el fondo de la capilla mayor de esta iglesia, consagrada a la Asunción de la Virgen, un buen retablo de madera policromada, adornado con estatuas y relieves. Consta de único cuerpo, montado sobre banco con relieves. En las entrecalles se abren hornacinas cerradas con bóveda de horno. En ellas se alojan estatuas de San Pedro, San Pablo, San Lucas y San Marcos. La calle central presenta una monumental Asunción. En el ático hay el usual Calvario, dentro de portada, y a los lados las fi guras de San Francisco y San Antonio. La lectura de las cuentas de fábrica nos descubre su autor: Pedro de la Cuadra. Fue concertado el retablo en 1613, por la can tidad de 8.205 reales, entrando en ella arquitectura y escultura. Ya estaba instalado en 1617. Hasta 1640 no se comisionó la pintura, al también vallisoletano Francisco Martínez. El contrato, publicado por D. Esteban García Chico (Pintores, I, p. 846), se extiende en los minuciosos pormenores del policromado. Importó la pintura diez mil reales. Se observará que la pintura costó más que el ensamblaje y escultura juntos. Las cuentas de fábrica testimonian que Martínez cumplimentó el encargo, acabando de cobrar su importe en 1645. El tipo de retablo es el usual en Valladolid a comienzos del siglo XVII, semejante a los de San Felipe de la Penitencia y Portaceli. Pero, probablemente, Pedro de la Cuadra encargó la arquitectura a otro maestro vallisoletano. En cuanto al citado escultor, ya hemos puesto de manifiesto su condición de émulo sin escrúpulos de Gre4 García Chico, Pintores, p. 68. B Martí y Monsó, Estudios histórico-artisticos, p. 247 y ss.
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