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Nueva doctrina política : Discurso leído en la Universidad de Valladolid en la solemne inauguración del curso académico de 1910 a 1911 / por el Doctor Vicente Gay y Forner.

Gay, Vicente

Abstract

Título facticio

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'>;' e ,,¡~,? "~,. ", ." , '~\ -' • ~. 'l. \"". ' .•. r: •. o/'"~::.- :.. _,:" "'-' ec -':-;',. "o:: '~ ". ," .~,..- ,;.'~ p!.s:cURsb':' .' .-" .' :~ .. '.;' .. VÑIVEBSl&lD! DE~'yíIlADOLIt •. -' '- - - <.. -. .-, -, ~ ¡ • " o', - , .. , "1 ' • .i« ... ' •.. •.•. '_ - '., :'1 " " , •. ~N l.,A ~OJ.iiJrlNE IJCAUtHJliACIÓH > ' . , \ '-! {,; ',O' , !_~) _;'.'.~; 4.' ,~ .~. ¡' ¡~ , '. POR}i;L DOCTOR, : .{ .~;' ~., ' .. , .~. "'.: r Don I Forner,' -' . .' ~ •. CATEDd~~~at'·y\,y~r~.O:1'3E ,DERJm»O '. " " .. ' ",o' . j "; ¡ , ' ', , l.. ¡-.f. :",-,": < i ~ ', ~ ': ," . . .. " '.' '",€ '.:- Ir, . ~ '. ' ... ~~. . ~ .. . , 'J '-;. ,- , .; ~ !'-,~!:-'. . .'11" ~. : ," l', :. r,,~ -'",-," -oft ',:" ", ~ .,\:-\1AUADOttti! ,tii>OÓítAFJ.l\ y' CASA EOÚORIALCUE$TA ". _ t _':,'__ . '._ .• .: ",'_ : .. : __ . ,. MA'dASPICA\t!A', j¡!y~o . • SI ',;'" _'" .. ." - " _~ • ~ ,..'\ ~ .'<t;" -. "-:,,•.:.f'" " e t ••. ~.J; " OJO- \ ' , '. " .. ;:I"~: ~:.'~ "t " <:', t. . ., .. " '·l· " "t .. "" --------- ".;:,:-,.,I ¡: r.'~_ ~ ~. ~.~. i-';.' - r· , t.> ." ¡., ,"":, ~. f', L' f,; .!;;-:: t·"'.:'i '. DISCURSO LEiOO EN LA ~NIij?E~~B.af}) DE ~A~!•• el!f:) EN EL s cro SOLEMNE f>E LA INAUGURACiÓN ~ ~:.,' -Ó: ~~:~ . . -- -- ¡t/·. :tif- ; .~~.;.:.' ,. . i, r ~t 'iIf. ~:' rJJ ti: ""'. . 'i DEL CURSO ACADÉMICO DE 1910 Á 1911 'ir. -; • ¡J-:.:: -, ~~..;.,7. t'· ,,:11 • s»: : ~: <, ..... . -. ~~: :.\. ,< '~' . .. BiCe 1~1~1~1¡1~1[1~~líl~llil~llltllll\iI!1~11i ~I 1111 5>0 O O O 4 1 8 9 7 5 :.<~ ., o:;: f· ,," , \.' II I ,,(.,);- " ¡ r r ¡ l.) I 1_ ~~ ..~.2-' -?7~~~ /: .~ ~. DISCURSO LEIDO EN LA UNIVERSIDAD DE VALLADOLID EN LA SOLEMNE INAUGURAC1ÓN DEL CURSO ACADÉMICO DE 1910 A 1911 POR EL DOCTOR Don Vicente. Gay y Forner, CATEDRATICO DE LA FACULTAD DE DERECHO VALLADOLID: TIPOGRAFÍA Y CASA EDITORIAL CUESTA ~rACÍAS P1CAVEA, .l8 y 40 ~ ----------- , NUEVa DOCTRINA POLITIGll 1. El Liberalismo clásico. 11. Reacciones y or-ític as. Tendencias conservador-as y direcciones r-efor-mistas .. . Intermedias. 111. El Socialismo. IV. El r-evisionisrno liber-al. V. El r-evisionisrno socialista. VI. El nuevo Liber-alismo. Bcdccke deinen Himrnel, Zcus, :\lit wolkcndunst., , \Ver half mir 'Vieder dcr Titanen übermut? \Ver rettete v o'n Tode mich, Von Sklaverei> ¡"[ast du nicht alles selbst vol!endet, Heilig glühend Herz? Hiel' sitz ich, forme Menschen Nach meinern Bilde, Ein Gleschlecht, das mir glcich sei, Zu leiden, zu weinen, Zu geniessen und Zll freuen sich Und dei n nicht zu achten, \Vie ich! Goethe, PROMETHEUS r Ir.xo. SE~On: .- .~ ~. -+ --;_. T E:\L\ de este discurso mío es un capítulo de la pedagogía social que en forma de doctrinas y prácticas políticas re leí cuando exploré lo que pude de la geografía espiritual de la Europa joven. Todos estos renglones están acabados en tierras extranjeras y, estos primeros, los últimos en ser escritos; cuando así se escribe, la añoranza patria lleva á pensar con ternura en el suelo natal y á inspirarse en el patriotismo, á recordar lo bueno sólo, sin resquemores de pasión alguna; que no hay nada que purifique tanto y derrita el corazón en raudales de hermandad patria como esa lejana visión de los lares y penates que nos habla de misiones históricas y nos enseña el fuego del Prytáneo que hemos de avivar para marchar en la vida. No intento otra cosa que no sea contribuír á la renovación espiritual nuestra, camino de todo renacimiento; sólo por la renovación espiritual renace el mundo oriental y el extremo oriental: no eran pueblos moribundos los que .10s seudo-socíólog os creían ver en el sudeste europeo y en Asia, sino civilizaciones impotentes como los signos de la magia para renovar la vida, pueblos que al incorporarse la cultura europea surgen como capaces de grandes desenvolvirnientos. Por las ~ -8Universidades alemanas he visto á los pequeños japoneses rebuscar como gnomos por laboratorios y bibliotecas, exprimir hombres y cosas en conversaciones y lecturas y llevarse el secreto de su grandeza en el tesoro de cultura europea que pacientemente acumulaban aquellos muñecos de porcelana cuyos rostros sólo se conmovían cuando al final de una jornada se reunían en fiesta del país, cubrían sus levitas con las policromas batas japonesas y ante un círculo de blancos crisantemos recitaban páginas de su leyenda heroica. Estas impresiones me decidieron ú hacer por mi parte un discurso de acarreo al tratar un tema de Ciencias del Estado que merece especial atención en la actividad íntelectual universitaria. En Centro Europa vi como la Universidad es una institución social y no un centro burocrático. La vida de la Universidad está en fusión con la vida nacional entera y adelantándose á ella. Por esto no es de extrañar que se traten en la Universidad los temas que la pasión ofusca en el Agora, que, por ejemplo, en 1&')0el sabio y fino espíritu conservador de Stahl hablase desde la catedra de la Universidad de Berlín de los partidos políticos, que hoy se continúe esa tradición sometiendo al estudio científico lo que muchas veces enrarece el aire colado de la calle y sea un Schmoller quien siga el ejemplo de Stahl al exponer científicamente las luchas y los programas políticos y el caso se repita hasta en la pequeña Friburgo en donde Schulze-Gávernitz desde la silla rectoial compara, comenta y exalta dos figuras mosáicas: Kant y Marx (1). Muy lejos de tal Universidad amada, casa solariega del espíritu nacional, alma que asciende y corazón que centellea, está la Universidad simple estampilla de títulos, torre marfileña del egoísmo intelectualista, cenáculo alejandrino de incomprensible vocabulario para la sociedad que á su alreclor vive ó cátedra de mansa rumia de tradiciones y .~ -9esquemas fuera de las cuales queda un área inmensa de cultura nueva Si la ciencia ha de evolucionar con la evolución de las cosas, el laboratorio universitario ha de ser el primer lugar en donde se pulse el hecho social para formar la ciencia con ese puritanismo científico que ha de tener como agua bautismal la libertad, sin sombras tendenciosas que empañen la sinceridad, virtud suprema del científico. Un cultivo más intenso de las Ciencias del Estado en nuestras Universidades habría proporcionado cuerpo de doctrina á la vida política nacional que se agota entre nosotros en los viejos moldes de mediados del pasado siglo, cuando no son agrupaciones que el vocabulario político llama ahora cabilismo, las que encierran la vida política de partido; profundamente divorciada de la opinión pública. En la Europa joven se multiplican las doctrinas y los partidos mientras que aquí el monoideísrno parece imperar en todo y hl nombre de político se le asocia más la sospecha de aventurero que la calificación de científico. Vuelvo á mi tema inicial; la difusión cultural científicopolítica como pedagogía social, como renovación espiritual, como reforma ética, de costumbres ... Investigar acertadamente los sistemas morales y jurídicos, las concepciones unitarias del mundo y de la vida, es penetrar en los senos espirituales de la Humanidad, acercarse ú la raya del Oriente de la vida social; el examen científico de las doctrinas sociales, no es una complacencia de erudición sino un trabajo de estimable valor real toda vez que las doctrinas son verbos que encarnaron en la vida social óintentos de trnnsñguracion de la realidad conforme, á un molde ideal. Examinar un sistema de moral es estudiar el sistema de fuerzas psicológicas en torno de cuyo foco gravita la mecánica material de' fuerzas naturales. «Tout régime social est une application el' un régime philosophique» reconocía el positivista Sto Simon. La 2 -10economía social como organismo, es un sistema de fuerzas naturales y de fuerzas espirituales inseparable, de una organización de elementos naturales que anima una psiquis (2). Acostumbrémonos á ver en las doctrinas escritas la proyección de un mundo espiritual, de un tipo social que ha tenido ó puede tener su realización en la vida de los hombres; no un producto literario aislado sin otra realidad material fuera de la celulosa en que se imprime. Es por representaciones espirituales y no por movimientos instintivos ó espontáneos, por lo que el mundo del hombre marcha, lo que ya dijo y ahora vuelve á repetir la rediviva esfinge hcgeliana. L- ~I _ -17leyes naturales, surgió la llamada ley de bronce, las coyunturas febriles de las crisis económicas acumulaban valores en unos sitios y devastaban otros y el ensalzado interés privado abocaba á la especulación ú cada momento; en vez del gravitar harrnónico de las fuerzas sociales se veía que la trágica fatalidad que en el mundo natural conduce á la lucha por la existencia, en el humano abría también grandes heridas; que el mundo era producto proteiforme y no simple mecanismo de domadas fuerzas, que el hombre soñado por los filósofos místicos del Derecho natural no era el hombre real que Cook traía de sus exploraciones y Blurnenbach presentaba en su antropornetría. El sistema de libre concurrencia aseguró el sistema capitalista. El formidable movimiento económico producido por las fuerzas libertadas con el acicate del egoísmo elevado ú dogma, corno motivo económico, según Smith, convirtió la vida que era una existencia, según Jacobo Burckhard, en un n e g o e i o; el mercado dictaba la ley: el precio señalaba la ruta, el precio objetivo independiente de fuerzas morales; la sociedad por acciones absorbe hasta los más lejanos y pequeños capitales generalizando el interés capitalista. En la vida social no son las coacciones que del Estado provienen las únicas existentes; el error de los liberales clásicos consistió en creer que fuera de la esfera de acción del Estado existe una región en doncle puede desenvolverse el hombre conforme {l una libertad natural. }\"í lo creían también los economistas individua listns al combatir todo influjo del Estado y de las corporaciones en la vida económica. Pero es que fuera de esta sohredicha e"l'era de acción del Estado, el hombre no se vé libre tampoco sino que está limitado por condiciones y circunstancias sociales: por la herencia, educación recibida, situación del mercado, situación económica propia, relación personal, etc. Cierto que limitando la acción del Estado absolutista se evitaban muchos privilegios' 3 -18injustificados, pero la consecuencia era que huyendo de la coacción del Estado se dejaba al ciudadano entregado fI la coacción de las condiciones y circunstancias sociales descritas. El puñal de Bruto que libra al pueblo del César le arroja en las manos tiránicas de los patricios, describe Que: vedo en su exploración infernal. El concepto de liberalismo descansa sobre el concepto de libertad, es la libertad potenciada como sistema. ¿Qué es libertad? Un apóstol liberal, StoMill, dijo que no había de confundirse el concepto de libertad con el de libertad de la voluntad; la libertad idea madre del liberalismo descansa sobre el concepto de libertad social del inc1ivíduo. Es, pues, un sistema político, que, como tal, tiene sus limitaciones individuales y no la exaltación de la voluntad arbitraria individual, COIllO derecho natural ó justo. Desde el momento en que el liberalismo muestra su naturaleza po I ític a descarta toda idea de arbitrariedad ó voluntariedacl individual pues ésta solamente puede conseguirse viviendo el hombre en pleno aislamiento y la libertad es doctrina para una vida social comunitativa. El concepto de libertad social no es absoluto, ni es ideal del liberalismo la libertad por ejemplo de los pueblos que viven en estado de naturaleza. Un salvaje transportado á un medio civilizado liberal, está más limitado en su vida que viviendo entre los suyos, porque tales limitaciones las exige la libertad de los demás. La libertad establece una limitación. Hay libertades históricas muchas veces contradictorias: el uso de armas, por ejemplo, en algunas épocas era útil para asegurar la libertad individual, hoy en países civilizados, el uso de armas es perjudicial y sospechoso para la libertad ajena. La libertad social es un concepto, se afirma, n e g a ti v o, su tendencia es librar al individuo de alguna coacción cuando el v a 1o r s o e i a 1 de la e o a e ei ó n se ha perdido ya: la coacción y estado privilegiario que significaba la organización gremial de la ----- ·~-L~! -19- '~ ~' ~" / Edad "Media tenía su valor social positivo puesto que promovía la industria artesana y contribuía al desenvolvimiento de las ciudades; cuando el movimiento liberal acabó con tal organ ización, ésta había perdido ya su valor social y el de sel1'.'01virniento económico exigía nuevos moldes. Dada la posición oscilante de los actos de afirmación de la idea de libertad históricamente considerada, el criteriurn decisi \'0 para formar el concepto ha de descansar en Una consideración teleológica, en el fin social é individual del liberalismo: la reintegración de la personalidad humana y su exaltación progresiva en la comunidad social. La prohibición y permisión histórica de un mismo acto en nombre de la libertad son una contradicción formal exigida por la finalidad que la libertad se propone: he ahí el ejemplo del privilegio gremial que daba vida :i una clase social y que el ambiente liberal de las ciudades medicevales reclamaba, muerto después en nombre de la libertad de trabajo. La idea de libertad es conexa con la de igualdad. La opresión de un hombre sobre otro hace perder libertad é igualdad al oprimido; la igualdad de todos los hombres ante una prohibición social es libertad para todos también. Pero la igualdad proclamada por el liberalismo clásico es igualdad teórica, de reconocimiento moral y legal pero sin acción inmediata trascendente al mundo de la posesión económica, que mantiene desiguales en posesión de patrimonios á los hombres, y de la jerarquía antropolog ica que coloca por hechos de naturaleza á los espíritus iluminados en las cumbres y á otros en la vida subconsciente de los a ntros cerebrales. La realización de la igualdad absoluta descartaría toda idea de organización social, convertiría la sociedad en una masa amorfa, sin cohesión ni energía. Es un concepto relati va del liberalismo .clásico, que no puede ser de otra manera pues la Biología no vislumbra aun la sociedad humana que pueda contener individuos capaces de vivir todos ellos en un mismo plano de vida. La arquitectura -20 - social es de clases cuya existencia puede estar justificada, aun de aquellas aristocracias de nacimiento con su concepto de honor militar [cuál habría sido la suerte de aquellos pueblos que como Alemania era pueblo de labraLlores rodeado de enemigos, si no hubiesen tenido su aristocracia devota cie las armas! Determinar el momento en que un pueblo puede prescindir de una clase determinada, es el problema. Esta relativ idad de los conceptos fundamentales del liberalismo, encierra, precisamente, su gran valor político: si el liberalismo clásico fuese un sistema doctrinario de absoluta libertad é igualdad con música de un s a n s e u 1o t t e q uedaría relegado a la misma consideración científica que merecen los sistema doctrinarios de la absoluta desigualdad y dependencia humanas. La filosofía y la Economía liberal combatían la constante inter venciou tutelar del tipo histórico del Estado, extendido en Europa desde 1400 Ú 1800, porque el exagerado poder del Estado, que hasta entonces había sido una virtud, resultaba, cumplida la misión para que naciera, un pecado. El poder del Estado inspirado por el despotismo ilustrado tenía que ser recio, penetrante, invencible como la espada Nothung de Siegfried, porque sin él no habría podido vencer al Derecho de la Iglesia, de la nobleza feudal y de las oligarquías de las ciudades, de los abusos de las luchas de clases entre patricio s y artesanos, feudales y labradores, ni sobrellevar las luchas entre territorios y Estados; se imponía la expansión territorial, el comercio y la asimilación colonial, los impuestos en dinero y las Deudas, la formación de una burocracia civil y militar, de flotas, de formar Estados nacionales hasta de 25 millones de hombres, dar unidad á tales economías nacionales con nuevas instituciones económicas ... y toda esta obra de formación económica y política de Estados, para la cual daba en parte sus leyes el mercantilismo, no era posible sin el empleo de poderes como los que .~ ~. -21pusieron en práctica los tiranos italianos) los príncipes patriarcales de Alemania, los Reyes Católicos en España, la casas de los Hasburg , Tudor , Crornwell, Or ang e, los reyes y cardenales franceses desde Luis XI á Luis XIV, los Hohenzollcrn en Prusia-Brandenburg, los Romanows en Rusia. Pasada la lucha las espadas se enmohecen si se continúan blandiendo en el aire; los hijos de los fundadores continuaban blandiéndolas sobre los laureles de sus padres, y unas cuantas gotas de filosofía liberal con virtiolas en herrumbre. El Estado individualista era un progreso sobre el Estado absolutista, así como este representaba un adelanto sobre la la corist itución por estados desde 1:-300 á 1300, Y este tipo histórico una evolución deseable ¡:l su vez. Evoluciona el contenido objetivo en vida consciente ó subconsciente de la sociedad, y paralelamente tiene que evolucionar la doctrina política ¿Habrá verdad política que dure cincuenta años: El Estado que disolvió el liberalismo, se fundaba en un dualismo r e x et r e g n u m ; el Estado moderno realiza una conjunción unitaria, y aparece como organización constitucional. La lucha política que transformó el Estado dualista, tenía por fin vencer ese dualismo de príncipe y pueblo. Unidad y organización constitucional, autolirnitación legal del Estado ante los individuos, son las características del Estado moderno, expone Jdlinek (9) La clara conciencia de una aspiración jurídico-positiva, ú disfrutar de una esfera de libertad ante el Estado, desnocida en los Estados antiguos ú pesar de la tolerancia de aquél se reconoce en el moderno. La libertad precaria de los antiguos, era cosa bien distinta del derecho individual, derecho originario, anterior al Estado, inalienable, irnprescr iptible ... nombres con que se bautizaban los sostenes de la libertad política individual, del derecho subjetivo. La teoría de los fines exclusivamente jurídicos del Estado que cierra el horizonte á la extensión de la actividad del Estado en bien de la comunidad, era la garantía teórica que los formuladores buscaban, para dar vida r -22- ;l la libertad individual, y salvarla de posibles amaños de tiranía. [Eterna loa empero ;t los iluminados filósofos de la. escuela del Derecho natural, á los individualistas franco-ingleses y }'t los políticos liberales, vencedores en Inglaterra y Francia! Su idealismo que se filtraba por todos los flacos de su doctrina era un impulso potente y necesario, para derribar muchos obstáculos y dar vida al Derecho nuevo que inspira ron. Hasta su dogrnatismo Iué necesario para no apartarse de la finalidad propuesta. TI Reacciones y críticas. L A oposición al liberalismo se dio en forma de una resistencia de reminiscencias del antiguo estado de cosas mezcladas á algunas consideraciones filosóficas, respecto de la naturaleza del hombre y del Estado, como es el caso de las ten el e n e i a s con s e r va do r a s ó bien como s e n - tido reformista de política social, que unien do al sentimiento cultivado el espíritu culto, aspira á evitar los males de la proletarización sin abolir la propiedad privada, ni descartar la responsabilidad individual Ó, como la concepción socialista se ofrece en el marxismo, unitaria, con Filosofía y con Ética nuevas, opuesta al sistema político y económico del liberalismo, con masas de partidarios rebeldes y con sentimentalismo revolucionario como medio transformador. Ante la expresión atomística, pítagoríca, de la sociedad del liberalismo, opone el sentido conservador su imagen de sociedad como organismo de subordinaciones naturales, con 'sus clases y derechos especiales, la propiedad como base de los más impurtantes derechos políticos, separación de campo y ciudad, desenvolvimiento corporativo autónomo; se opone al centralismo burocrático y al imperio numérico de la - 24-- democracia, que amenazan aquella autonomía; gobierno aristocrático autónomo de las clases profesionales, aristacratico en el sentido de que los hombres valen no como in dividuos sino como representantes de una cosa. No puede llamarse ú esto conservadorismo porque la desinencia griega i s m o se guarda para los sistemas, pero sí sentido conservador que se detiene en un momento histórico de la evolución humana y cristaliza en la tradición jurídica, moral y religiosa que la palma de la herencia nos lega. Sisrnonde ele Sisrnondi en prosa musical se esfuerza por salvar del naufragio á la clase artesana y labradora, amenazada por la gran industria, se revuelve contra el símbolo «fabrica» de la era clasico-econornica , y proyecta la. dirección social conser vadora (1773-1842);Le Play dcsen vuelve en Francia análogos esfuerzos y se afana por salvar la familia de la transformación individualista; Carly le y Ruskin en Inglaterra, inspir.m, el primero, el coro de socialistas cristianos, y el segundo, de los éxtasis artísticos, ante l s monumentos oji vales, forma una teoría estético-económica que alaba las barrocas archi voltas góticas, en donde el artista imprimió toda su personalidad sin someterse á la rígida mecánica de otros estilos, campo, flores, mar y cielo, son los tesoros de arte originario y divino ... ¿cómo podía Ruskin ver con tranquilidad la fábrica ni las obras de un laminaclor? Así aparece en el pubricista Adarn Müller , el glosador del sentimentalismo medioeva l; en Ludw ig van Haller que eleva á la categoría de ley natural, la desigualdad de los hombres y descubre que el hombre es cabeza gregaria amante del cayado; en Stahl , el más grande de los pensadoros conservaclores, buscador de motivos y pensamientos morales en que apoyar las tendencias conservadoras (lO). El movimiento societario no siempre conservador creyó encontrar la cuadratura del círculo político en la asociación, correctivo del atomismo liberal y con su orden libre manteneclora de la libertad amenazada por la coacción \_------------------~-------------------- -25socialista. Sobre unas cuantas hectáreas quiso Owen , el decidido societario, fundar una sociedad nueva, que se consumió enseguida por no llevar el germen potente de toda producción histórica social con base objetiva suficiente. De los entusiasmos societarios quedan las flamígeras apoteosis de Airne Huber y las instituciones crediticías de Schu1zeDelitzsch y Raffeisen que con ser deseables, no encierran la clave del problema de la emancipación del hombre. En 18~O comienza á desarrollarse la protesta en los círculos eclesiásticos ante la miseria proletaria apuntando, como lo hizo von Keteler en Maguncia contra el rígido derecho de propiedad, siguiendo así la labor de retoque del sistema económico indi vidualista. La más científica de todas las direcciones cor recti vas del liberalismo abstracto y de sus consecuencias negati vas, ha sido la de la política social, pues mientras otras direcciones tienden á neutralizar la obra liberal en sus fundamentos, la de política social corrige é incorpora. Pone su mirada en esa gran finalidad moral del desen vol vimiento de la personalidad humana y á esa labor aporta con Ahrens y Roder una Filosofía del Derecho y con la mayoría inmensa del realismo económico alemán, un esfuerzo del cual son una muestra los Anales de la Verein für Sozialpolitik fundada en 1873 (11). Con decir realismo está dicho que su concepción de la sociedad y del individuo se aparta de abstraciones ¿qué piensa de la propiedad y del Estado? He aquí dos muestras de dos grandes maestros míos: «Los grandes progresos del tiempo han dado á conocer hondos inconvenientes sociales los cuales demuestran que la propiedad sólo es admisible con amplias obligaciones y cargas á favor de la comunidad y en tanto que fomente la cooperación del Estado y las organizaciones societarias libres (Schmoller ): "Solo una amplia intervención del Estado, solo la ley y la coacción del Estado han hecho valer los más elementales deberes de Humanidad y de Cristianismo» (Wagner). 4 -:J6Estos pensadores discurren ya ante el Estado purificado de tiranías por la Revolución y ante una conciencia moral producto de la cultura moderna. Una aristocracia intelectual forma el alma de esta dirección en la cual figuran hombres de muchos partidos, y es de notar que muchos de los que pudiéramos llamar programas mínimos suyos ú resol ver en sentido político social, son soluciones en las cuales coinciden muchas veces los partidos históricos en sus programas, sobre todo aquellos que se han formado en la lucha por la Constitución y por el derecho popular, pero remontando los cursos de esta anuencia general encontramos manantiales distintos, otra vez la concepción di versa del hombre, de la sociedad, del Estado ... La infiuencia política del movimiento teorético social conservador influye en el bonapartismo francés, en los cartistas ingleses, y políticos como Lord Schaftesbury y Disraeli, en la Joven Inglaterra; en los movimientos evangélico y católico sociales de Alemania, en el agrario, en el pensamiento de Bisrnarck ... Todos tomaban los resultados necesariamente negativos del liberalismo antiguo para hacer una teoría de resistencia al desen vol virniento lógico de los principios cardinales que inspiraron al liberalismo. a IV 1 El revisionismo liberal. L os partidos políticos sintieron que á sus puertas llamaba la juventud con la nueva bandera que aterrorizaba al viejo personaje ibseniano, arquitecto Solness; pero en vez de resistirse caer y despeñados desde 10 alto de sus propias construcciones, franquearon las puertas, y por ellas, como claro ventanal entró la torrentera de luz. La dirección liberal reformista comienza por despojar Je dogmatismo las afirmaciones principales del liberalismo or'iginario. La propiedad privada y sus pecados originales; el procurar un mejor reparto de la producción, antes que el aumento del patrimonio nacional, como finalidad de la economía social y la más alta estimación del poder del Estado como instrumento de reforma social, son las primeras glosas de Stuart Mill hechas en el terreno de los principios democrático-liberales que interrumpen el Noli me t a nge r e de las clásicas deidades liberales: Propiedad privada, Estado (15). Ante la mirada de Mill se bosqueja ya una sociedad de trabajo con más perfección organizado. "Parece que el porvenir nos reserva la misión-dice el economista-de cohonestar la mayor libertad individual de la actividad con el 5 derecho común de propiedad sobre los productos naturales de la faz de la tierra, y con la igual participación de todos, en los beneficios de unión para el trabajo». El derecho de coalición obrera negado por los viejos se afirma por los nuevos liberales, comenzando Thornton el combate con un libro, al que siguió un movimiento literario y de purtido en sentido de coalición, afirmando cada vez más, la reforma liberal ante la escuela clásica y manchesteriana, de la cual en Inglaterra queda como monumento postrero el «The man versus the state» de Spencer (16). Esa intervención es aceptada por economistas franceses y belgas, que entran por igual corriente (17). La sociología reformista en el sentido que le imprime Fouillée en Francia busca la síntesis del individualismo y del socialismo en el desarrollo lógico de la concepción orgánico-contractual de la sociedad. Como organismo la perfección exige mayor solidaridad orgánica, como voluntad, más libertad. «El verdadero progreso de las sociedades consiste en la síntesis de lo orgánico con lo voluntario, de la solidaridad vital y de la libertad mental». Cuando se ha razonado en nombre de la llamada Sociología me he puesto en guardia porque casi siempre los razonadores han visto oscilar en su pensamiento la subordinación fisiológica de los organismos animales y han acabado pidiendo el despo-· tismo en la sociedad porque ésta es un organismo y en nuestro organismo no hay tirano comparable al sistema nervioso. Fouillée no desconoce el aspecto voluntario, teleológico ó de valores, como yo diría, y desen vuel ve desde el campo sociológico una dirección neo-liberal correctora de los antiguos liberalismo y socialismo. -Para que los individuos resulten cada vez más libres precisa que el Estado en su estera de acción sea cada vez más fuerte», escribe. Y para la reforma social no precisa llamarse ni socialista ni individualista; ambos errores están señalados, el derecho nuevo en el progreso de los organismos contractuales da la \. ~. -35solución (18). El vicio de la democracia actual está en que es puramente política en vez de hacerse social, y hay que entender por democracia social aquella que tenga por fin mejorar la situación material, intelectual y moral de sus miembros al mismo tiempo que su capacidad política, es decir legislativa, ejecutiva y judicial. Un Gobierno vale 10 que valen sus gobernados. El sociólogo francés hace batir las alas de su Pegaso sociológico y pasa por encima del Estado político heredado para llegar á las reg-iones del nuevo Estado democrático en el cual nos encontramos con Cámaras legislativas que representan, la baja el contrato social, conforme al criterio aritmético de la proporción, la alta, los valores sociales que se llaman los él i t e s de la enseñanza, de la ciencia, de la literatura, del ejército, de la magistratura, de la industria, del trabajo obrero, del comercio, de la agricultura, de la política, de la diplomacia, sin mezcla de representaciones geográficas ó hereditarias; se entrevén nuevos sistemas educativos, no conforme á la clasificación de enseñanza p r i m a r i a, e 1 á sic a, que recuerdan enseñanzas de casta, sino integral y contemporánea; una aristocracia intelectual defensora de la democracia ... Orientación socialista que el autor cuida de que no se confunda con el colectivismo (19). De entre los tres partidos que se han disputado el poder en Francia desde 1878 es el radical el representante del reviosionismo liberal: sus obras capitales han sido la separación de la Iglesia y del Estado y el intento de reforma financiera en el impuesto sobre la renta. ¿Resultará socialista? ¿O es partido burgués? como pregunta y afirma Hanotaux (20). Fouillée distingue bien y da en las palabras citadas una respuesta completa. El partido radical francés es un partido revísionista como el nuevo partido liberal alemán que no se confunde con la democracia social porque no es partido de clase, ni revolucionario, ni abolicionista de la propiedad individual, y no es burgués porque su concepto -36de la propiedad no es inmutable ni se para en el orden actual, sigue las exigencias lógicas del liberalismo. La crítica de ]aurés sobre el partido radical, es el reconocimiento de la personalidad del mismo. En él no se confunden las filas q ne se extienden desde ]aurés á Hervé (21). En Alemania el impulso reformador parte de la Universidad; fué el profesor Lujo Brentano quien echó las bases de reformismo liberal recogiendo la experiencia obrera inglesa. La organización obrera que estudia y preconiza es una organización progresiva de resistencia y conquista liberal, distinta del tipo conservador y de SchulzeDelitzsch. Tal vez su temperamento incandescente le llevó á colocarse de parte del industrialismo, creador de fuerzas proletarias, ejércitos del Estado futuro, en la lucha agrario-industrial de ' Centro Europa. El influjo personal de Lujo Brentano se dejó' sentir en Albert Lange el cual se acercó más al reformismo que al socialismo de Lassalle ó de Marx (22), enfocó la cuestión obrera en consonancia con toda la cuestión social en sus aspectos materiales y morales. Los discípulos de Brentano siguen en la cátedra la misma orientación. En el pensamiento de Lange se ve la huella indeleble de la preocupación ética, de la acción cultural, en la solución de la cuestión obrera, como convencido de la potencia trascendental de los valores éticos. «Así como existe un progreso moral que consisteen lograr la harmonía de la imagen del mundo y su predominio paulatinamente, sobre las salvajes perturbaciones de los instintos y violentas sensaciones de placer y de dolor, así también progresan los i de a 1 e s m o r a 1 e s, conforme á los cuales el hombre forma su mundo" (23), Lange rechaza la dogmática del egoísmo, reconoce la existencia de la cuestión social en toda su amplitud y con el engarce de los ideales morales, incorpora á la corriente liberal, como principios para la completa emancipación del obrero, la acción del Estado y la libertad del movimiento o c. p: d~ v~ ne ci tn m: bt tal po pa, Th ma ref con gra exi ind pro acu la i la 11 em¡ fue! tun afn nos ! su -37en obrero; no todo ha de ser acción rígida de la ley sino educacion y sentimiento de fraternidad. «El problema de la reforma social será la cuestión de vida de la cultura moderna en Europa como fué en la antigüedad cuestión de vida para la cultura antigua. Entonces siguió á la decadencia la destrucción y luego la reedificación; tengamos mejor esperanza para nuestro tiempo. La cuestión social no se resolverá de hoy á mañana mediante una revolución porque es esencialmente un problema de creación espiritual de generaciones yreforma de todas las concepciones y principios- (24). En Alemania los partidos políticos vienen ú ser unos treinta, y casi todos han entrado por el camino de las reformas sociales, incluso el Centro católico; pero n u e vol i ~ be r a 1i s m o, s o e i a 1i s m o 1i b e r al, en pocos ha cristalizado; mas el impulso está dado sobre todo en el partido popular (Volkspartei) en el socia l nacionalista y en la propaganda del excura evangélico Friedrich Naumann y de Theodor Barth. Buscan en el desenvolvimiento industrial el material humano para el partido y en la acción evolutiva la reforma social sin aceptar «las utopias y dogmas de un comunismo revolucionario y marxista» según reza el programa de Erfurt de 1896 (23). La incorporación de nuevas ideas en los partidos es una exigencia de vida que acarrea sus crisis peligrosas, pero indispensable para perpetuarse. Desgranados los clásicos programas de los partidos liberales no hay otro camino que acudir al potencial creador de su filosofía ó disgregarse en la inercia mental. «Tan pronto como un partido se reduce :í la minoría y pierde consistencia, necesita para regenerarse emprender una revisión de sus ideas políticas y volver á las fuentes espirituales de su primiti vo influjo. Necesita 8COSturnbrar á sus prosélitos á reflexiones políticas propias hasta afrontar el peligro de que en este proceso del pensar, algunos prosélitos adquieran la convicción de que se sientan acica de las erses ines be- [al de as, de ~ue lesjal de 1 el 'eo- , la .eneso del .vanes 1 e s !COId Y .nte del into -3Kinteriormente alejados del partido en el cual exteriormente se contaban» así dice el ilustre Dr. Barth (26). No son las ideas políticas categorías metafísicas inmutables, sino un paralelismo ideal con las exigencias morales . de un estado recibido. El estado de. cosas recibido por los liberales clásicos, les empujaba á proclamar aquellos principios negativos que habían de disolver y transformar constituciones sociales anticuadas; los pensadores liberales de hoy, han de renovar sus ideas conforme á las exigencias de un estado, económico por ejemplo, enormemente distanciado de la constitución agrario-feudal del siglo XVIII y de la constitución privilegiario-corporativa industrial. La cuestión está, dice Naumann, en conseguir otra vez vida, magnetismo, ideas práctica;., fuerza de agrupación y capacidad legislati va. El nuevo liberalismo alemán, por ejemplo, encuentra el parentesco con el socialismo en lo siguiente: el desenvolvimiento económico merece un juicio optimista. El sentido conservador desconfía de las masas de trabajadores y de las máquinas, de las nuevas aristocracias y democracias, del intercambio, le parecen más sólidas las instituciones disueltas: liberales y socialistas, juzgan lo contrario; todo esto es para ellos renacimiento y fuerza. En todas las capas sociales alemanas, hombres y mujeres han recibido en tal economía una educación que les hizo fuertes, optimistas y luchadores. Ambos afirman elprincipio del más alto perfeccionamiento técnico, y combaten lo que pueda impedirlo. El mantenimien to artificial de las desigualdades, no 'puede contribuir á procurar el bienestar general. La fuerza humana hay que sustraerla á las ocupaciones innecesarias y en provechosas actividades ocupada; la técnica imperfecta exige gran dispendiu de fuerzas y dá menores resultados. Unidos están en la afirmación de la protección y conservación de la personalidad. Para ello puso el liberalismo al nacer un círculo de . hierro al Estado; el socialismo quería rornperle, y hacer I I t>t u d s ~ 1 J •. . -39penetrar la acción del Estado en todas partes; pero ahora el liberalismo comprende que para dar libertad á la personalidad precisa que el Estado intervenga en la vida social y los socialistas, por su parte aminoran la idea de la estaclización general, y el empleo de medios exclusivamente políticos, para terminar la lucha económica actual. La evolución de la organización del trabajo en los últimos cuarenta años, ha proporcionado nueva situación á los liberales y socialistas; el empresario único no es la forma normal última de la economía social, sino el sistema de uniones, cornoforma fundamental del período económico actual, de lo que resulta para el liberalismo, la falta del supuesto en que descansaba su vieja concepción económica, y para el socialismo que la regulación central de la producción no la realizan los proletarios, sino los poseedores. La personalidad se asegura con la coalición, con el contrato, con la protección al trabajadar, todo esto avalora la personalidad, pero supone intervención política: el liberalismo ha de aceptada. El kar t ell del carbón, la Unión siderúrgica (Stahlwcrksverband), los grandes bancos regularizan la producción con más seguridad y rapidez que el movimiento proletario le habría realizado; la organización de la clase trabajadora es una parte del desarrollo total societario que se deja sentir entre agricultores, artesanos, comerciantes, empleados públicos, uniones técnicas, de empresarios ... La socialización no es ya una especialidad de la democracia social. ¿Qué finalidad ha de proponerse el gran movimiento democráticosocial? Democratizar todas las antedichas instituciones; ésta es la idea primiti va del liberalismo: la lucha de muchos y su participación en el poder, la idea de la personalidad que no quiere ser considerada como apéndice maquinal del mecanismo económico. El liberalismo que intentase fundar personalidades antisociativas, devendría una especie de paganismo, y el socialismo que intentase destruír esta dirección que toma la organización -4 0del trabajo, resultaría una utopia sin finalidad alguna. El liberalismo de los pequeños burgueses y el socialismo utópico, son formas moribundas. El viejo liberalismo se esforza ba por la participación de todos en el Estado, el s e 1f - g o ver n e III e n t; el nuevo liberalismo por la participación de todos en la dirección y resultados de la pro- . ducci6n (27). La fusión de las dos direcciones exige una labor artística como lo entendió el liberalismo inglés hace 60 años: hay oposición de intereses entre pequeñas y grandes industrias, empresarios y trabajadores, que necesitan ser compensados y resueltos conforme á las exigencias supremas de los nuevos principios y de la vida de la economía nacional. Dentro -Ie la corriente liberal existen representaciones de intereses profesionales y de clase distintas, aun dentro de las dos corrientes, del liberalismo burgués y del proletario, brazos. en que se divide la corriente liberal, y estas diferencias no solamente con arte, como recalca Na umann sino con ciencia e.,;posible resol verjas. El liberalismo ulema n se encuentra al principio de la gloriosa etapa fusionisra de 6) años recon-ida por el liberalismo inglés. La democracia no es la aplicación electoral del principio de las mayorías, ni el sufragio universal, aunque de ello necesite. La democracia como hecho histórico es el contrapeso del predominio de la aristocracia de la nobleza, del abuso realista; la democracia moderna es un ideal de la pedagogía política en sentido afirmativo y como contenido del Iiberalismo. Dice Naumann: -Las negaciones necesitan ser acentuadas por el ritmo potente de ideales positivos», es decir, junto {L la negación del liberalismo que limpia cle obstáculos la vida política del ciudadano, la democracia que ha de desencadenar el espiritu de la personalidad, convertir un país, como dice recordando á Norte América en «país de las posibilidades ilimitadas» (28), y estas posibilidades se llaman m e el i o s d e d e s a r r o 11o 111 o r a 1 y ~------------------------------------------------------------- <:: ::ss ----- Be pei pOI pla las tie eUl ale COI res tr, del hij de de tít tie ra tid lib na idE lo~ y ¡ aq no pO pn eu he ffi< r -4 1a. El iutole a 1n e.e o n ó m i e o y amplio espacio para la acción de la vida personal. Naumann, que al definir la democracia comienza por hablar de la libertad de la escuela, termina pidiendo plaza en la sociedad para los hijos de los trabajadores, de las masas sin fortuna, El liberalismo teórico-constitucional tiene que ser completado por el liberalismo efecti vo (29), Lejos va mi pensamiento en la glosa de esta literatura europea novísima que suscriben desde los nuevos liberales alemanes hasta los radicales franceses como León Bourgeois y el Profesor americano Dealey, pues. apenas hay institución política que no necesite ser transformada al contacto de esta nueva democracia, No se puede pensar en realizar un ideal sin darle condiciones de vida, de lo contrario queda relegado á la categoría de esos aparentes derechos pomposamente proclamados en las Constituciones hijas del liberalismo clásico que recuerdan el humorismo de aquel Alfonso de Aragón que al recibir el título de Rey de Jerusalén de manos pontifícales, contestó devolviendo un título sobre Egipto, al que no acompañaba ni un palmo de tierra. La democratización de toda la organización financiera y la transformación de la economía privada en tal sentido, son exigencias fundamentales del nuevo contenido liberal, que no se pueden reflejar los llamados derechos naturales en la leyes sin peligro de caer en la parodia del ideal, cuando estos derechos se dan á ciudadanos que, como los soldados de Graco, no tienen en la tierra sino agua y aire. Barth ve en el liberalismo una misión emancipadora y de aquí su afinidad con las doctrinas que persigan tal fin; pero no le confunde con la democracia socialista, ni cree en posibles absorciones de masas obreras ni deseables los desprendimientos de los revisionistas; la clase media no puede curar su postración sino mediante el liberalismo (30). Gothein, da el programa de política económica del neoliberalismo, en el cual se combate el proteccionismo capitalista y 6 ~ es- >, el parprouíca hay 'las, idos meitro ses dos zos no cia tra ~oiio 110 'alel la lo In ., -4 2señala como línea separatoria entre nuevo liberalismo y democracia social, el carácter de clase de esta, y su programa revolucionario y abolicionista de la propiedad (31). En Austria es el más científico de todos los liberales, el profesor y barón de Wieser el que proclama la necesidad de crear la democracia social con la elevación cultural del proletario para disponer de una fuerza social que dé realidad á la libertad inglesa cuya letra copiaron las leyes del continente (32).Pero yo veo que en todo esto hay dos ángulos: uno que se prolonga desde el campo liberal y otro, desde el campo socialista con los revisionistas, marcando en oscilaciones como la aguja imantada, un cierto rumbo en la rosa de los vientos. Muchas de las afirmaciones de Naumann ó de Barth, las suscribe Bernstein y viceversa ... No obstante los vértices de los ángulos no se confunden. Pero una nueva doctrina que viene del campo de la filosofía novísima, en poderosa corriente idealista parece tender un puente entre ambos vértices: la corriente rieo-kantiana. ] s p e n 11 g t 1 1 e D afenon ados ) re- ~ntaartiano. isiootra han rnauna que Iurg de nea 50erauen .on l nJOS ica rio rdo :za tas el ba de el, lel .aIS, -~ 49 - impuestos sobre herencias y rentas, coligaciones y protección obreras, empalman sus corrientes desde distintos puntos del campo económico. En Suiza la corriente social liberal parte de los grupos democráticos del industrializado Este suizo, Zürich, Sto Gall, Glarus ... En Francia el partido socialista obrero consigue reformas social-liberales desenvolviendo atinada estrategia ante la división en dos grupos de grandes fuerzas políticas francesas: la social-conservadora-monárquico·clerical y la repub licanobu rg uesa. El sindicalismo pierde terreno y la idea revisionista que repercutió en el Congreso de Tolosa, la confirma lean JaLlrl's cuando justifica el abandono de la antigua intención de aniquilar el régimen existente y declara que «el socialismo no puede mantenerse por más tiempo separado del mundo real» (44). La simbólica barricada-bloque á que aludió Clemenceau, significa la unión socialista-liberal. Italia ofrece el ejemplo en el Congreso de Florencia y en la con versión del antes intransigente Enrico Ferr i, alreformismo que ya preconizó Tura ti. Los intransigentes del socialismo alemán llamaron un día á los partidarios de Lassalle «socialistas pruso-realistas» (Konig lich = preussische Sozialdernokraten), señalándoles como desertores; hoy se les considera como conquistadores y el nombre de «socialismo ducal de Baden», es una orientación fructífera para la reforma social, que prende también en la monarquía italiana. Acabadas de ser escritas estas líneas, leo en el Be r 1 in e r T a g e b 1 a t t, (24 de Agosto de 1910. Edición de la mañana), la siguiente noticia: en la Asamblea general socialista de Ba viera, un compañero presentó una proposición en contra de los socialistas, que «mediante su participación en las ceremonias de la Corte, desacreditaban el carácter republicano de la democracia socialista. Estas manifestaciones 7 ~------------------- -50encontraron poco eco, y finalmente fué desechada su proposición por gran mayoría, y aprobada la siguiente proposición para la Asamblea de Mag deburg: el régimen de la política interior de cada Estado, se inspira en la organización y exigencias de cada uno de ellos, como previenen los Estatutos del partido alemán. La Asamblea espera que todo compañero y toda representación del partido, guarden los principios del socialismo en cada corporación, y los intereses del partido en todas las medidas tácticas exigibles». Aesta noticia sigue el acuerdo de la Unión socialista de Est rasburgo, en pró de la política socialista de Baden y en el Congreso socialista alemán celebrado en Magdeburgo en el pasado mes de Septiembre hubo que notar la moderación de Bebel al defender la antigua táctica socialista, bien alejada de las v iolencias del Bebel del Cong-reso de Dresde, y el radicalismo de los socialistas prusianos contrastando con la templanza de los socialistas de los Estados del Sur. ¿Por qué? Prusia es reaccionaria y provoca radicalismos, los otros Estados no y poreso desenvuelve el espíritu g ubernamentalista en los socialistas. La política socialista se presenta, así, no como un cuerpo extraño en la vida política, sino como una fuerza útil en la cooperación y contraste de la política nacional. soci soto sias la , ver pem tian étic 1 que espl dier lera visf corr a1m los 1 fi16~ ecoi proprodela nizan los todo 1 los :eses esta .burVI :onn el nde jada y el .n la :Por los El nuevo liber-alismo. uer1 en L AS raíces morales de la concepción socialista absorben la savia del ka ntismo; Kant es el padre del socialismo, repiten con jaurés muchos socialistas y filósofos contemporúneos. Estas afirmaciones no son entusiasmos de prosélitos idólatras que fuerzan la amplitud de la doctrina del maestro como los cervantistas que creen ver en «Don Quijote» todos los gérmenes cósmicos del pensamiento moderno; es que partiendo de la Ética kantiana se para en el socialismo y buscando el fundamento ético de éste se llega á aquélla. Kant, como Goethe, no vieron las cosas del siglo XIX que habían de despertar las ideas que florecen en todo su esplendor en el siglo XX; pero el genio es algo independiente del tiempo y el ritmo de su pensamiento es más acelerado que la marcha de las cosas y así se representa la visión de los estados futuros. Kant pensaba una filosofía que combatía el Estado policía absolutista del siglo XVIII; el alma del Derecho era para él la libertad. La fundación de los Estados libres de la América del Norte la saludaba el filósofo con honda simpatía. No conocía Kant la creación económica de la organización individualista y capitalista y rna- - 5 2no pudo dar soluciones económicas como los socialistas modernos pero dió la Ética que hoy inspira á los pensadores que reaccionan contra las consecuencias negativas del manchesterianismo (45). Kant y Marx no representan dos direcciones contrarias: las dos corrientes tienen su punto de confluencia en el Estado futuro socialista. Revisada la doctrina marxista de los postizos éticos que en nada se compadecen con la finalidad moral de la misma, queda como el intento más soberano que se conoce en pro eJel Reino del Derecho que llenaba como corriente oceá nica el pensamiento de Kant. Los neokantianos de una parte y socialistas de otra, se unen en un campo común del que ha de brotar una Hermandad que tiene sus ejércitos populares y una plana mayor que representa lo más granado del intelectualismo moderno (46). Lleva en incubación esta COl-riente poderosa que partiendo de Alemania se ramifica por el continente, gérmenes incontables cuya germinacion envolverá en raigambre poderosa á los pueblos europeizados. Yo veo en ella ese emerger de cosas nuevas que ven la luz del sol al empuje de los renacimientos, algo que recuerda aquel despertar del siglo XV que nos dió la Filosofía del siglo XVI Y XVII cuyo poder creador formó el mundo civil en que vivimos. Bien sé que al sepelio de las cosas viejas no falta el acento plañidero de los misoneistas, que toman por destrucción de la sociedad lo que no es más que una transformación social, algo, en fin, que tiene el mismo valor que las lágrimas que se derramasen al dejar el taparrabos por la túnica. No es la familia alemana de hoy lo que fué la familia que enamoraba á Le Play ni lo que es la familia española actual, y sin embargo esta base de la sociedad al transformarse en Alemania sostiene el nuevo Imperio. ¿Pero, quién evita, que aquellos que no sienten herida su sensiblería cuando se les señala la familia de hoy como sepulturera de la familia patriarcal, se aterren al tópico fam EsU "' teoi tad da goz má: pen da! SO( fut al tor se: de eo ap m~ rnl de LI so qt el distas moensauores ; del mans contra- .nfluencía ina maripadecen 10 el inteino del 1 pensasocialis- ~ l1a de llares y lel intecorrienpor el 1 envoldos. Yo luz del 1 aquel del sio civil ejas no tu por transor que is por fué la arnilia Iad al da su como épico -- - 53familiar para combatir las transformaciones familiares del Estado futuro? Veamos los dos catecismos. Como dos archivoltas de suprema harmonía descansa la teoría kantiana del estado ci vil mundial en el cual la libertad de cada individuo sólo está limitada por la con carda ncia con la libertad de los demás, en el cual nadie ha éL: gozar de más ventajas de que necesiten prescindir los demás, con esa igualdad en los medios de desarrollo de la personalidad que proclama el socialismo. Las dos tendencias son concepciones futuristas que tienden á reedificar la sociedad sobre nuevas bases ideales, á producir ese Estado futuro en el cual «cada individuo no solamente medio sino al mismo tiem po debe ser fin y, en tanto coopera <Í la rea lización del todo, debe ser determinado mediante la idea del todo conforme á su posición y ú su función» (47). ",Así presentaran los alemanes, los primeros, un verdadero Reino del Derecho como toda vía en el mundo no ha aparecido, con toda la exaltación por la libertad de los ciudadanos que apenas se vislumbra en el viejo mundo, sin sacrificio de-l mayor número de hombres como esclavos sin el cual los antiguos Estados no podían subsistir: fundado por la libertad y sobre la igualdad de todos los que tienen cara humana» (48). En el socialismo utópico aprecia Kant un intento digno {le ser continuado y aclarado como «una idea necesaria» (49:. Las concepciones de Platón, Morus, Harrington, AlIais, no solamente hay que pensarlas como dulce sueño «sino en 10 que con las leyes morales se compadezcan son un deber» (50); el problema magno y fin último de la Humanidad está en conseguir la realización de «una constitución civil justa y perfecta» (51). Ideal que puede ser realizado por nosotros, constituidos por la idea de humanidad. El desglose de los pensamientos esparcidos en las obras de Kant toman unidad y se funden (52), en su concepción de ---54la Ética comunitativa, ética socialista por la cual llama ,í Kant el gran maestro de la escuela de Marburg , Herrmann Cohen «real y verdadero autor del socialismo alemán» (53). La lógica del socialismo no hay que buscarla «en el prejuicio de una fundamentación naturalista»; «El socialismo está en el Derecho en tanto se funda en el idealismo de la Ética». Hay que dejar como ideal la sociedad de Rousseau la suma de individuos y concebirla «como concepto de guía y orden de los individuos» (54). La preocupación ética y la fuerza de la teleología social, la idea de la comunidad de hombres libres se acentúan en Stammler (3:», y se concreta en enérgicos esquemas la metódica y sistemática fundación de un socialismo idealista en la teoría del profesor Paul Na torp sobre la «Pedagogía social» (36). Sraunüinger enfoca la Ética socialista desde el punto de vista práctico (:17) y vuelve ú remachar el enlace marxo-kantiano , que se repite en el discurso de Schulze-Oüvernitz en la Universidad de Friburgo, con nueva afirmación de valores éticos ... (58). Del campo socialista se inicia el mov imiento que ha de dar la nueva Ética al socialismo, en ]aurés que al buscar las cartas de nobleza del socialismo gcrrnánico, encuentra en Ka nt una de ellas; en Bernste!n, que en la revisión de la doctrina socialista estampa el idealismo como momento de la evolución social; en Woltmarm , buscador de la síntesis marxo-kantiuna ... (:>9;. É tic a ... iVa 1o r e s é tic o - s o e i a 1e s ... ! Recientes aun las huellas que dejara entre nuestros intelectuales el paso del fantasma luminoso n ictzscheario que hacía palidecer con su aurora roja, nimbo del superhombre, los valores sociales admitidos, y fresca la corriente del amoralismo francés, sr.naran para muchos estas palabras como voces arcaicas sin fuerza transcendcnte en el alma moderna. Pero el amoralismo no significa negación de la eficiencia de los valores éticos sino la tendencia él abandonar los red un co am q~el Filo rec~ na~ los ~ aire que¡ el il mul ám Iue: fall prh el: lidl tua 10g SO( se ed fic lo! re re . ge ---_._--- 1__ ---' llama Herro alel pretlismo de la sseau guía t y la id de creta ación ¡INa· nfoca 57) y 'epite td de l. 'a de ir las 'a en le la o de tesis ~ntcs es el pali- ,aloismo oces rna. ncia , los 1---- -55recibidos históricamente. El amoralismo es la exaltación de un nuevo valorímetro. La corriente ético-idealista y comunitativa no es una complacencia de teorizantes sino una labor de gran valor científico porque funda el ideal social en lo único que puede fundarse, en la Ética, y de gran fuerza de difusión, porque son maestros que tienen por discípulos á intelectuales de ambos hemisferios, los que la predican y aleccionan á los que mañana serán los guardadores del fuego sagrado de la Filosofía, los que han de influir en el rumbo de las ideas rectoras de la sociedad. Esta Ética no puede estar condenada á morir en el invernadero donde apenas despuntan los gérmenes que no pueden resistir la oleada de luz y de aire libre; lejos vive de las simbólicas torres de marfil en que se consumen los místicos y cincela su moral estática el incli vidualista; en la sociedad se piensa cuando se formula y á la sociedad se destina. ¿Quién la escuchará? Gentes á millones, las que encierran, como escribe Staundinger las fuerzas impulsivás de movimientos de masas, las que le faltaban á Roma cuando Marco Aurelio intentó con sus principios salvarla del abismo. El mundo humano se mueve no por causas naturales en el sentido mecánico y materialista de la palabra; la causalidad social y la teleología social, son elaboraciones espirituales, v a lo r e s , ideas-fuerza, como diría algún sociólogo francés, que empujan la voluntad cuando hay un medio social que les dá base objetiva (60). Los nuevos valores que se cernían en cielos de utopía, llegaron ya á tierra firme y echan raices en intelectuales y proletariosLa difusión de la cultura a valoró al pueblo en su significación política y social, ella engendró la predisposición de, los trabajadores al socialismo. Mientras los obreros no aparecieron como clase consciente, con su aspiración y su derecho, el pueblo era tópico romántico rematado por un . .gorro frigio, pero el trabajador era despreciado. «Mi padre -56- =-cscribe Bernstein-fué un artesano que trabajosamente llegó á ser maquinista ferroviario; como demócrata hablaba con adoración del pueblo, del trabajador con menosprecio; era para él un ser rebajado intelectualmente que copeaba mucho y maltrataba {l la mujer y los hijos» (61). Hoy el valor social de los trabajadores es reconocido y aumenta á medida que la cultura se hace más intensa. Todo esto unido al creciente movimiento obrero da la sensación de aquellas fuerzas impalpables y creadoras que todo 10 predcstinan en la tragedia griega. Que mientras fueron las palabras las que intentaban en labios de visionarios crear un mundo nuev o, en vano se esperó; hoy lanzada la idea ... Recitemos la faustica estrofa de Goethe: «Escrito es t á : La Idea f u é al principio». Se ha dicho que el socialismo no es un s i s t e m a sino un m ov i m i e n t o, y estose dice pensando en la disolución del sistema marxista (62) y en la continuación del movimiento obrero. Necesitaba el movimiento obrero u n a 1ó g i e a que justificase sus aspiraciones; la Ética y la Economía se la dan: la Ética enseñando el ideal de perfección social en la comunidad de hombres libres, la Economía demostrando yue con la actual organización económica no se alcanza ese ideal ético (63).Y esta lógica se convierte en f u e r z él al recibir un valor social. Yo bien se que la concepción materialista no ve en los valores sociales dinamismo aprovechable, pero dirijo mi mirada a lo más granado de la Filosofía moderna y veo que las corrientes idealistas se imponen pOI' doquier que al idealismo neo-kantiano acompaña el renacimiento de I-Iegel, el glorificador del idealismo (64), que los. hechos históricos resultan de la investigación como producros espirituales. -57más nente 1 haate- .haofía Así como Stammler er:cuentra la interpretación histórica y económica en el Derecho, Rick:ert interpreta los hechos históricos por valores. Hegel ve la explicación en las ideas como categorías metafísicas, ideas-fuerza que diría Fouillée. Los valores que nosotros aceptamos, conforme {t la concepción de Rickert, proponen las finalidades y hacen realiza bles (en cuanto serie de posibilidades libres existen) las determinaciones teleológicas. En esto el idealismo lo llena todo ó casi todo, y el materialismo queda reducido ;t la mínima cantidad como es el cero. Los filósofos neo-kantianos ingresan en el socialismo purificando el templo 'socialista rebajado por el materialismo de Marx. No es la Ética como Sornbart afirma «un algo ornamental» ni como Kautsky quiere «UIl producto del mundo animal» (6:». Sin Ética la Ciencia económica sería la Ciencia de la prostitución. Los economistas clásicosí ng lescs lrig'icamente tenían que orientarse éticamente hacia Bentham al establecer la dogmática del egoísmo; el socialismo materialista marxista, lógicamente tenía que aparentar una moral eudernonista. Pero el socialismo que no se considera como una cuestión de estómago al desligarse del conjunto de la cuestión social debe buscar una Ética distinta de la que cahe en la víscera estomacal; purificada la doctrina socialista de aquellas profanaciories que significan los serrallos de Fourier , el bajo epicureismo de Babeuf (b o n h e u r e o mm un ... ), de la moral de rumiante que persigue el goce independiente de todo idealismo, apunta el color moral en la expresión de los «derechos eternos» de Bernstein que reclaman estrecha Hermandad con la l~tica del deber desde cuyo campo irrumpen los discípulos de Kant en dominios socialistas, que guardan como carta de nobleza moral la devoción que sintiera Lassalle por Fichte Pero todas esas concepciones éticas ¿llegarán á la masa y serán comprendidas por ella, por esa masa proletaria que 8 con .tualy los s rela la , que itras onazada sino solumoque ~ la Q la ndo ese t al por .nalos luc- -5~- ni tan siquiera la significación del vocablo Ética comprende? ¿PUeS no quedamos, con Sornbart, en que la cultura del proletario es un revoltijo? ¿Es tal masa popular el mn terial humano del cual han de sacarse las fuerzas para implantar la democracia de orientación socialista que persigue el nuevo liberalismo? Se me d irá; y aun se añadirá: esas son ideas de cenáculo cie ntifico , un aticismo de refinamiento alejanclrino que rebotara en los rudos oídos del pueblo:- "A tus regiones místico (le la Idea. Como el Valrn.ijour de Daudet, el ta mborilero de Pro venza, cuya música pastoril se disolvía en las nieblas de París. vuelve :'1 tus tierras hor.u.ianas (¡ recibir L1s ardientes caricias del sol, en donde el harmonioso Meridion contesta ú los acentos de églog;:t»". No, no es eso, contesto yo. Me basta con que tenga la masa popular una sol.i idea, la que tenía el artista griego al poner su nombre en el múrrnol que escul pia , la que alentó l.i filosofía del Renacimiento y consnsrrrucu las revoluciones irialesa y francesa: la i.lea de su personalidad, que es la idea de su libertad. Todo lo demás, el nuevo sistema, mi Filosofía, mi Ética, mi Derecho, mi Ciencia Política, la concepción que se quiere elevar al rango de valor social, me hasta que la comprendan y la s i e n tan los escogidos, los que hacen sentir la 1 e y del o s m e n o s , porque esos menos son los creadores de los valores sociales, los que forman las fuerzas invisibles que rigen la sociedad. Las fuerzas no las crean las magnitudes sino las cualidades. Las fuerzas interiores de toda sociedad están en la manera de ser del espíritu colectivo infiuído por el pequeño número de pensadores que hay en cada sociedad. Les trabajadores son los mas, los burgueses los menos y sin embargo éstos dominan ú aquéllos. ¿Es por la fuerza, como creía Lasalle , que veía la Constitución en los cañones? No; es porque los valores sociales actuales están creados por intelectuales no proletarios, por elementos burgueses, y las ideas y sentimientos reinantes en las masas no se han transformado radicalmente y no es so en m es L: ae A 01 P ó P ti q d s f u -65libertad individual; el nuevo liberalismo comienza por subordinada al valor social. La libertad del mercado no puede determinar justos precios, ni en las cosas ni en los servicios, la, concepción doctr inaria clásica, se proclama á favor de tal libertad; el nuevo liberalismo, no; como el medio no sirve para la formación del justo precio, interviene. Lleva bastante cargazón de experiencia, histórica la nueva doctrina para no creer en la rotación harrnónica de las fuerzas sociales, que más bien se desatan amenazadoras y despóticas; con libertad no se las doma, con presión de Estado, sí. Así, llega á decir el gran liberal y profesor austriaco barón de Wíeser , que cuando la libertad daña, se reglamenta (74). El liberalismo es una forma, viene á decir el Dr. Alrnagro , de la cual la democracia ha de ser el contenido (75). "El principio más elevado para la total actividad del Estado es la promoción del desenvolvimiento progresi vo del pueblo y de sus miembros» dice J ellinek (76). ¿Qué separa, pues, la nueva doctrina que tales reservas hace de la libertad, del tradicionalismo y del colecti vismo? El conservadorismo inspirado en un sentido U-adicionalista considera que en el pasado, á 10 más en el presente, tiene la sociedad su relativo máximo de desenvolvimiento; el colectivismo, reformismo radical, busca fa base en un ideal inhistórico, futurista, al que hay que llegar de grado ó por fuerza. Con razón se puede llamar al radicalismo futurista , doctrina disolvente, porque después de la destrucción violenta de las formas históricas sociales no puede presentar otro mundo nuevo, porque el mundo moral y material en que cristaliza la sociedad no se improvisa; por el contrario el conservadorismo tradicionalista proclamando la inercia social como norma, dejaría reducida toda inspiración social al instinto de conservación propio de las especies zoológicas. La doctrina política adecuada ha de poseer un ángulo visual, una W e 1tan s e h a u u n g, según el decir alemán, evolutivo, planteando soluciones progresivas mientras la 9 -66capacidad progresiva de desenvolvimiento histórico de una sociedad subsista; es seguir el derivar constante de la corriente social, el paso del h om b re h is t ó r i e o. Conoternos al hombre anatómicamente, pero no conocemos al hombre natural, sólo vemos al hombre histórico que vive en diferentes estados sociales y reclama para su gobierno no un sistema doctrinario y dogmático sino una doctrina historica también, pero evolutiva con la misma velocidad inicial que su propio desenvolvimiento histórico. «Se necesita una ciencia política nueva para un mundo completamente nuevo. Pero en esto pensamos poco; colocados en medio de un río veloz, fijamos obstinadamente los ojos en los restos que se perciben en las márgenes, mientras que la corriente nos arrastra y de espaldas nos lleva hacia el abismo» decía Tocqueville (í7). Tal vez se dirá que no se compadece la nueva concepción política con el nombre de liberalismo. Tal vez, y aun mejor fuera bautizarla de nuevo para no caer en el error del N 01 i m e tan g e r e de la libertad como fin exclusivo. Reformismo, progresismo, humanismo, si se quiere, responde mejor á la significación de la doctrina hija del movimiento emancipador del Renacimiento. La realidad social piedra de toque de las teorías, como enseña el pragmatisrno, llama á esta corrección del concepto clásico del liberalismo, sin que ello signifique un abandono del ideal y de la fe en la fuerza de los valores sociales para caer en un bajo empirismo (78). Ese es el espíritu filosófico del nuevo liberalismo; el desenvolvimiento progresivo y educativo de las fuerzas humanas aunque acarreen sacrificios y desplacer. El contenido histórico de la evolución humana así nos presenta toda labor reformista, científica, cultural. Un tanto de consideraciones empíricas y un más de metafísica de la Historia para fundamentar la consideración teleológica de los fines humanos á ello nos conducen. Este espíritu queda fuera del círculo ---_._- - -67en que se mueven como en la visión dantesca, los eudernonistas de todas partes: los Christian Wolff que no quieren otro Estado que aquel que de vi t a e s u f f i e i en tia, t r a n q u i 11 i t a s e t s e e u r i t a s hace un fin, sin motilidad espiritual alguna; los Babeuf , que ven el fin social como los malos discípulos de Sócrates en placeres sin limitación interior; los filósofos él lo Brunetiére que encuentran el valor de las cosas en la felicidad que proporcionan y por eso se revuelven contra las amarguras de la Ciencia: una médula espina1 electrizada sería el eje de esta esfera. Sería imposible extraer la media de felicidad, como principio director de toda doctrina política, de esa larga serie de opuestos sentimientos que pueden comenzar por los macarrones de los 1a z zar o ni, símbolo de su felicidad y terminar por las oraciones, felicidad del puritano. Hay que hacer descender el criterio de un plano superior de vida en donde una moral austera engendra el Derecho justo. Ante la contraposición de las fuerzas conservadoras y el radicalismo futurista, el nuevo liberalismo puede constituír una fuerza intermedia de enorme valor positivo que concite á la continuación del desenvolvimiento histórico que sobrepasa ya los límites del liberalismo clásico, y evite el atavismo tradicionalista, el salto futurísta ó la lucha violenta entre estas dos tendencias (79). La ignorancia unida á la estratagema de los intereses creados señalará en la orientación socialista del nuevo liberalismo un germen revolucionario en el sentido grosero de la palabra y profetizará la disolución de lo existente para amedrentar los ánimos. Cierto es que la doctrina nueva es socialista. Pero socialismo en el sentido con que lo define publicista de tanto renombre como Ramiro de Maeztu: «Liberalismo y socialismo parecían cosas distintas y antagónicas porque ambos se fundaban en filosofías incompletas. La palabra liberalismo envolvía dos escuelas diversas: la económica ó manchesteriana, que prescindía del -68hombre moral para creer sólo en la lucha por la vida; y el liberalismo romántico ó humanitario que se olvidaba de que los hombres tienen que comer. Una nueva filosofía que ve en el hombre (en el espíritu humano) la actividad teórica (artística y científica) y la práctica (económica y moral) tiene que producir un nuevo liberalismo que es á la vez un nuevo socialismo, que para realizar la libertad moral (y sólo para realizarla) ha de satisfacer previamente la necesidad económica, puesto que el hombre no puede ser moral con el estómago vacío, y á su vez no puede satisfacer sus necesidades materiales, sinó es científico, y á su vez la vida no vale la pena, sino es artística y filosófica, que es ser religiosa, de un modo racional» _Pero los intereses creados seña larán como trayectoria del nuevo liberalismo, una que conducirá al comunisrno anarquista ... Con tal lógica. abstracta, la crítica es pura imaginaria. ¿A dónde habría conducido tal argumenta-o ción si se hubiese aplicado á aquellas medidas económicas, que. como la desvinculación de la nobleza y la desamortización de los bienes eclesiásticos, tendían á evitar la concentración y estancamiento de la riqueza? A la visión de un despojo legal como norma futura; sin embargo, hoy hasta el sentido conservador acepta tales medidas. El socialismo tiende ú fundar la propiedad en el trabajo, pero no la suprime, el colectivismo socializa la propiedad de los medios de producción, el comunismo reduce toda propiedad á un mínimun sobre los objetos de consumo, el anarquismo es el cornunismo sin regla jurídica de gobierno. Hay algo, pues, fundamental que separa el nuevo liberalismo de estas doctrinas! que señalan algunos como sucesores. del nuevo liberalismo. Cuando se ha querido formar una clase social como fuerza decisiva y directora, se le han dado medios de vida, y la nueva aristocracia, ha aparecido no solamente con la fuerza del privilegio, sino aun con cierta superioridad antropológiea. El desenvolvimiento biológico de los grupos sociales en los pueblos cultos, no depende todo él-de causas naturales, ___.--..il .el J_ -- -69- ..•... sino que está hondamente influido por factores sociales. Al desaparecer tales influjos, decae el grupo, ¿cómo sino por tales cau.sas, aparecieron y desaparecieron las fuertes aristocracias feudales y comerciales de la Edad Media? La nueva democracia intenta elevar el nivel de vida, y con él el intelectual y moral de los trabajadores libres, que en su mayor parte adelantaron poco con la emancipación; hacer en un gran gruposocial, un mejoramiento que haga posible el desenvolvimiento de su potencial humano, hasta que pueda ser posible el imperio de la aristocracia colectiva. Cierto es, que en un cuerpo carcovado, puede anidar el aguileño espíritu de un Leopardi, pero en un pueblo de degenerados no puede hacerse sino obra de deformación social. En la sociedad como en las flores que somete á selección la jardinería hay un centro de gravedad típica del cual no se apartan las variaciones: colores, magnitudes, contornos y aromas, variarán en una orquídea, pero siempre transfigurarán conforme á un tipo común. La sociedad no podrá apartarse del centro de gravedad que señalan los órganos necesarios á su vida y si una desviación violenta separa las aguas del curso natural, vuelven luego á derivar hacia el lecho que las pendientes le señalan. Lo disolvente no arraiga nunca. Una zona concéntrica al centro de gravedad social, que garantiza la existencia, señala el campo de las posibilidades que se nos presentan en la Historia con variantes formas, en donde el genio creador humano traza sus planos y levanta sus construcciones; más allá de esta zona vive la utopia. ¿Qué importa que en la zona de construcción haya derribos, revocos y construcciones, si ello agranda, embellece y eleva? Y si alguien construye fuera del terreno firme, el vuelo del edificio se derrumbará bien pronto. Pero .¿surgirá algún día en ese campo de creaciones algo. enteramente distinto de lo que fué? Si así la vida nos empuja y de los senos. espirituales nuestros sale la idea y se hace templo en la zona firme, aceptémosla como vida producto de la vida --"r -t.. ) -7 0misma, como algo latente que desde las entrañas de la Humanidad ha de ver algún día la luz del sol. * Y, ahora, yo diría á los estudiantes: En la pobre celda de Fausto un escolar aprende la aguda descripción de las Ciencias; las creaciones del Derecho.i. pero al buscar la mara villa moral escucha un quejido hondo, humano: "De ese derecho que nace con] nosotros. Jamás ¡oh pena!, se nos habla», ¡Hombres nuevos!: ¡Á definir el Derecho nuevo! Berlín-Septiembre de 1910. SVlON f-- - NOTAS 1 (1) Gustav Schmoller suele dedicar de los dos semestres en que lee, uno al estudio de los partidos políticos ycla ses sociales. El semestre de invierno en que fuí discípulo suyo leyó precisamente sobre el tema antes mencionado dedicando especial atención á la democracia socialista y al Centro c u ólico. En el índice de las lecciones que se darán en la Universidad de 1>:í1ín en el próximo curso d~ invicrno de 19JO-'9[ ¡ se anuncia un curso so brc las luchas de las clases sociales. Pongo e:~Ll n o t a á fin de salir al paso de la cerril intransigencia .Yde la baja suspicacia que pretenderá tildar de p () 1ít i e o, en el sentido prcfesio nal y t e ode nc ios o de 'la palabra, este trabajo, cuya jínalidad q ued« bien expuesta, toda vez que responde á la necesidad de da r una co nt rib ución á 18 literatura cspa ño!a, que apenas cuenta co n tr.rba j o s de esta clase) y cuyo te m a es ya capítulo intcrcs a ntc en la sistc.n átic a de las Ciencias del EstaIo que se c u lt iv a n en la Europa jó vcn. l~¡ t ra o ajo del f'rofesur De. Gcrha rt vo n Scn u lzc-Gñ vernitz de la Universi.i.«! de Friburuo, á que me refiero se titula ''\\Clrx oder h:an¡?-·, Hede, gehaltcn bei der iiffendichcn Feicr der Übcrgabe des Prorek tor ats 19°9. Lus tra b a jo s de St a h l se contienen en sus lecciones dadas en la Universidad de Berlín desde ¡8:>o-r8S7. Bueno será para acabar de convencerse darse una vuelta por el lloro de Pau lsen sobre las Universidadcs alemanas «Die dcu tsc h c Univcrsiul.ten», [g07) en el cual se expone ampliamente su constitución conip ar ada con las francesas, inglesas y n or t ca mc rica n as. :\li distinguido co.np anero el Profesor Ca nseco en su discurso de apertura del Curso de 1908 [909, hace una exposición atinadísima de este libro del filósofo alemán. 12) G Sch mo ller, «Gru ndriss der Allgemeinen Volkswirtschaftslehre», Leipz u; 1(108, T. 1, p. 59 Y siguientes. "Cuando contemplo á los hombres (:11 acnvi.í ad , sus impulsos, su número, cuando miro los tesoros del suelo, la provisión de capitales y mercancías, las obras técnicas, eiefecto de la oferta y de la demanda, el e am bio de mercancías y servicios existentes en determinada cantidad, veo en ello un proceso de fuerzas naturales y técnicas recíprocamente intluídas: veo efectos de fuerzas que dependen de grandes relaciones que en parte pueden medirse; veo resultados que son consecuencias de potentes luchas, los cuales hasta un cierto grado. 10 -r -74por lo menos, pueden ser sometidas á una consideración m ecamc a. Se ven en esto hechos técnico u atu rales y fisiológicos. los cuales aisladamente considerados, y en sí mismos ni morales ni inmorales pueden ser considerados sino como provechosos y convenientes ó en sentido contrario. Todas Ó la mayor parte de estas manifestaciones de fuerzas, en tanto queá actos hurn anos se refie ren , se remontan y encuentran su origen en el desarrollo no solamente natural sino espiritual y moral, á los sentimientos transformados, á impulsos moralizados, á una ordenada cooperación de sentimientos naturales y elevados, es decir, e s e n c i a l m e n.t e ásentimientos morales, á virtudes y costumbres que dimanan de la vida moral Cllmun i t a t i v a s . (3) Las obras principales de aquel período son las siguientes: Bodino, <De la r épublique-, 15n; J. Althusio, «Po litic a s , 1603; Huuo, Grocio, <De jure belli et p acis s , 16:6; Hobbes, «Leviathan-. 1651; Pu ftndorí, -De jure na tu r.e et genrium-, 1672; Locke, «Two trcatises 011 gover nmem s , ¡6R9; Cristian Wo lf', -Jus n atu r.e » 1740. En estas obras se ven mCLclados los dominios de los Derechos inter nacio nal , penal, privado; de formas constitucionales Hacienda, propiedad, moneda, valo r, contratos, etc .. algo en fin como las nebulosas, todavía indiferenciado pero conteniendo gér~llenes llenos de riquísima savia. (4) -Locke, «E pistola de to lcrantia s .Óe Two treatises on governrnenl., 1639. <:\n erra}' conccrning human under st anding», 1689-9°. «Phil.» sophical Works», ed St. John, 1854. 2 T .• Wor ks-, 1854. 9. T. Fechter. <1. Locke, Ein Bild aus den geisiigen Kii.mp re n Eugl and« im 17. Jah rh u rnder t », lil98 K. Fischea, -Gesch , d. neuer. Phil». Bd. X: .HáCOJl und seine Schule a , Thomas Fowler , - Io h n Lock cs , 18So. Loc ke ex pone su teoría del Estado, combatiendo las formas conocidas de absolutismo. El deisptosmo de Ho bbes que no pone límites al poder de l Estado, y el despotismo que bajo el nombre dulcísimo de patr iarca lisrno representaba Filmer (1604-!647J, en su escrito «Pat riarcha», el cual había averiguado que Dios le dió á Adán una realeza y su poder, que éste ha venido transmitiendo á los demás. Expone Locke claramente la idea del contrato social de la siguiente manera: ei Estado hay que cousidcr ar le como fundado por el libre consentimiento de sus miembros, el cual tiene que proteger los derechos naturaI e s , que no pueden ser abolidos. El poder soberano es el legislador, entregado por elección de la totalidad social á sus represent a nteso Sometidos á este poder y separados por él están los dos poderes, que en beneficio del bien general en la persona del rey están reunidos: el ejecutivo (administración general y de justicia), que aplica las lcyesy el federativo, que defiende a la comunidad contra los enemigos exteriores. El príncipe está bajo la ley. La revolución es justificada defensa, de necesidad del pueblo cuando -75los q u e d i s pon e n del po d e r h o I I a n s u d e r e e h o. En el sentido religioso representa Locke la tolerancia y la humanidad. Bueno será hacer constar, aunque sea en Ilota, que después de haber pasado Locke por el mundo, todavía hay quien combate la teoría del contrato social expuesto por éste, más divulgada por Rousseau, diciendo que no puede aceptarse tal contrato, porque no consta que fuere celebrado en época alguna. Como se vé, ni Locke, ni sus continuadores, se propusieron ni hablaron de contratos históricos, sino de una explicación lilosófica de los derechos individuales. Como no es raro encontrar universitarios equivocadamente adoctrinados, allá va esta digresión en la neta). . Emigró Locke áHolanda hasta que la Revolución inglesa de 1688 acabó con el absolutismo; entonces volvió á Inglaterra, en donde f'ué protegida por el rey liberal, Guillermo de Orange, de cuyas ideas fué el filósofo representante teórico, ocupando cargos públicos. Aquel espíritu independiente, hermanaba con esta cualidad la de una profunda religiosidad, hasta el extremo de no poder tolerar á los ateos. Como filósofo Locke, es la figura más vigorosa del empirismo inglés del siglo XVIII. (5) La idea de la unión contractual de los hombres como originaria del Estado se vé ya en escritores de la antigüedad. Protágoras vé el origen del Estado en la auto conjunción de los hombres -~O~Ol~E:O'O,;(I-; Platón en el hbre consentimiento de los hombres. La teoría culmina en Locke, Pufendorf yRousseau, ofreciendo en Pufendorf la especialidad de explicarse el contrato en parte racionalmente y en parte históricamente. Rousseau describe el Estado que corresponde ála esencia del sér humano, y como se justifica. La libertad es inseparable de la esencia del sér humano y á ella no puede renunciar, el Estado debe fundarse en un con trato social en virtud del cual, los contratantes se someten á la dirección determinada por la voluntad general. Está garantizada la libertad en tal Estado, porque en la voluntad general está contenida la voluntad, y por lo tanto cada cual resulta sometido á su propia voluntad. Tal contrato conforme á la concepción ro usseaunia na, es contrato también de surnisió n: el individuo tiene dos cualidades, como participante de la' voluntad común e; ciudadano, como sometido á ella, es súbdito. La voluntad general es intransmisible y por ello el objeto de la voluntad general la ley ha de ser necesariamente resolución total del pueblo soberano, cualquiera que sea la forma de gobierno, cuya misión no es otra que la de ejecución de la ley. El Estado más conforme á derecho es el democrático. La naturaleza exclusivamente raciona! del contrato social la acentúa Kant. •El acto por el cuai el pueblo se constituye en Estado p e r o propiamente solo la idea del mismo, según la cual la j u s t i fi c a c i ó n del mismo solo puede ser pensada, es el contrato originario, según la cual todos (omnes et singu li) renuncian en el pueblo su libertad externa para tomarla inmediatamente como 82 __ O. Liberalismo proletario.. Pequeños artesanos. \ Tenderos. Personal civil subalterno. Capataces. -1 Trabajadores industriales calificados Ayudantes. Industriales domésticos. Trabajadores del campo e , La resolución de la oposicron de intereses económicos, plantea una cuestión de unidad de política económica. (30) Dr. Theodor Bart h , «Neue Aufgaben des Libcra lisrnusBerlín 1904: -Misión de un liberalismo que vuelve á sus pristinas fuentes espirituales es sacar consecuencias políticas de las convicciones económicas. Este revisionismo liberal debe de apoyar todo lo q ue co nd u zc a á mejorar la situación del trabajador, á elevar la clase á mejor nivel espiritual y físico 'j con ello, aumentar la capacidad de trabajo de toda la nación ... Con otras p alabr as: el liberalismo ha de demostrar otra vez que su principio de vida político, está en el fomento de toda fuerza que lucha por crecer. Si el liberalisruo quiere representar políticamente á los saciados, entonces no tiene razón de ser junto á conservadores y clericales. La causa última de su constante retroceso en el último decenio, hay que buscarla en el menosprecio que por tal misión ha tenido. Un liberalismo que quiera ganar otra vez poder é influjo independiente, necesita ponerse del ladode los que luchan por llegar arriba. Un liberalismo que se oponga á la lucha de emancipación política de los trabajadores, es algo vacío, es una reacción con máscara liberal. Seguramente que tal liberalismo despojado de estrechos perjuicios, y decidido ádefender los -intereses de la clase trabajadora, no logrará hacer derivar á los obreros organizados en la democracia socialista, hacia los partidos liberales a . «Es también cuestionable el que fuese deseable para el Interés nacional el desprendimiento del grupo revisionista del seno de la democracia socialista, y su ingreso en los partidos liberales. ¿Qué se ganaría con ello? El que el resto de los socialistas entrasen por el camino de un estéril radicalismo. Nosotros los liberales tenemos que hacer por la esencia del liberalismo, no por una for m a especial de partido, 'j hemos de desear más bien, que el proceso educativo de la democracia socialista, sea dirigido por elementos reflexivos dentro de ella misma, hacía una política práctica sobre las bases del orden existente en el Estado y en la sociedad. El liberalismo puede apoyar este proceso en este sentido: relación con la democracia socialista sin prejuicios, generosa pc litica del trabajo. á fin de que la democracia socialista, no caiga en el aislamiento de los demás partidos mediante una irreflexiva y cerrada política e , Theodor Barth examina las causas históricas, (ob, cit.), que han determinado el aislamiento de la democracia socialista en Alemania de los partidos liberales. Contribuyeron los ataques de parte del elemento burgués, las leyes de - :-~3-- Bisrn arck contra los socialistas, etc., pero de parte de los socialistas también se dio á conocer la enemiga apasionada é irreconciliable de algunos oradores. contra los demás partidos; el daño que esto causa y las armas que á la reacción se proporciona con frases redondas como la de Bebe l en el Congreso de Dr esde , declarándose enemigo á muerte de la sociedad burguesa. Quien de todo esto se aprovechó íué el J u n k e r prusiano, aristócrata y conservador, que saludaba con alegria todo choque entre liberales y demócrat a-socialisras, ó lo temía todo cuando se llegaba á un 111 o d u s v i ven d i entre socialistas .Y liberales. Los disentimientas entre estos dos partidos, no se dan en las cuestiones prácticas, en las cuales los socialistas van á parar al terreno liberal, sino cuando las cuestiones se elevan á teorías j como tal se discuten, cuando vienen las tradiciones, es decir cuando se colocan fuera de la política propiamente dicha. En ia Academia de Ciencias de Berlín, dijo el Profesor Sch mo ll er ; la amenazada clase media, sólo puede afir m ar se si se regen er a económica y espirit u almcn le. Barth, vé en tal clase la base de los partidos liberales. 'pero tal clase en la actualidad, es de io más arn enaz ado. poiíticamente más que económicamente. Los reaccionarios la ro en tanto como los socialistas». La regeneración está sobre todo en el sincero punto de vista que tome respecto del movimiento obrero, )' combatir tanto los mo vi mientos r eaccio n ario s, como las irrupciones de la democracia socialista, sin olvidar la atinidad que el liberalismo tiene con el movimiento obrero . .[::1 liberalismo dejará de vivir sinó llega á convencerse de que no pertenece a í lado de los saciados, sino al de las clases populares que le elevan •. (Barth, ob. cit.) (3 t ) Georg Gothein señala los puntos de vista de la democracia socialista que el liberalismo revisionista alemán no debe admitir, á saber: (.Liberalismus und Sozialdemokratie •. Berlín [904): la sustitución dei Ejército permanente por milicias nacionales, incapaces de defender el país y desaprobación sistemática de los presupuestos, en el orden de los gastos generales. No es posible prescindir de los impuestos indirectos, si bien éstos gravan en Alemania demasiado; sólo con los directos no es po sible atender álos gastos ysu imposición ex tr em ada haría emigrar los capitales alemanes padeciendo, con ello, el mismo trabajador que encontraría menos ocasiones de trabajo. Lo conveniente es aligerar la imposición indirecta yrecargar la directa, sin que por esto se entienda que algunos impuestos indirectos, (vinos espumosos .Y licores), no sean buenos. La democracia socialista quiere ser un partido de clase; el liberalismo no representa clase alguna. La igualdad económica que pretenden los socialistas, mata ese celo por el progreso que trae la desigualdad económica. La misma estadiz ación de todos los medios de producción es irrealizable, si bien esto no se opone á que la empresa pública, (Estado, Municipio), explote algunos servicios. La propiedad y la herencia, hay que conservarlas; la familia desaparecería sin esta base: mientras los jesuitas dominaron en el Paraguay, el Estado comunista fué bien, al faltar ellos, como no había herencia, no podía haber fundamento para una familia, y las relaciones sexuales degeneraron. El programa de Erfurt es utópico; la desaparición de las instituciones que intenta, no la pueden aceptar los liberales. Pero así como el programa marxista se desmigaja hasta el extremo de conservar bien poco, de la misma manera se desprenderán los intentos utópicos de los programas socialistas de hoy. Gothein recuerda la evolución socialista desde el año 70, los discursos sanguinarios de Mor! y Hasselman, hasta la época actual con sus Bernstein, David, Vollmar, Heine, Braun, Ghñre, Dreesbach, Elm, etc., que presentan el movimiento en un sentido, como entonces no se habría soñado. Este revisionismo, aun derrotado en asambleas, es cada vez más fuerte. En Alemania impera la política de clase en la alianza católico-conservadora. El Centro católico trabaja en el Reichstag, con su gran representación en interés de los conservadores, y éstos en el Landtag prusiano, mira por aq uéllos. La enseñanza padece por esto de influjos confesionalistas que no tienen nada que ver con la ciencia: el caso de Bonn en donde se proveen las cátedras guardando proporción entre católicos y protestantes lo demuestra. Esta política de clase ha imperado en la formación de tarifas aduane'· ras, que han servido para encarecer el pan del pueblo en interés de los grandes propietarios, y no para conservar la clase labradora. Los precios elevados de los granos favorecen al gran propietario, no al peq ueño labrador precisamente, fué éste el que desapareció en Inglaterra yen el Este del Elba, cuando el trigo fué más caro. Gothein resuelve afirrnativarnente la discutida cuestión de si altos precios de los trigos, rebajan el salario, y abarata otros medios de vida; el salario, dice, es absorbido en mayor proporción por el precio del pan, y apenas queda para la carne, leche, huevos, cuyo precio baja por falta de demanda. El proteccionismo industrialista aprovecha á los sindicatos industriales, no al artesano para el cual el concurrente temible es el del país. La capacidad de compra del pueblo se vé así rebajada. Pero los tratados de comercio que han de asegurar la salida de objetos fabricados, y la importación de substancias alimenticias, que el suelo alemán no puede dar en cantidad suficiente, se impide con altas tarifas y con las exigencias de los agrarios. Los tratados se dificultan merced á la exportación barata del K a r t e I l. Ei capital emigra: establece filiales una empresa en otro país para evitar las aduanas, como sucede con empresas alemanas que, establecen en Italia filiales, y en Austria cerca de la frontera sajona, en número de 67, en beneficio del trabajador extranjero, porque el nacional no emigra tan fácilmente yse queda sin trabajo. Por e s t o h a y que proteger el comercio exterior que permite al t r a L a j a d o r q u e dar se e n su p a t r i a . Los liberales alemanes en la campaña parlamentaria arancelaria fueron unidos á los socialistas .• Fué para nosotros-decía Gothein-no c::: J - 85una inteligencia politica, sino una exigencia del corazón. Luchamos por el bienestar de las más numerosas clases del pueblo. Fué una cuestión de honor y estamos orgullosos de haber conservado en toda su blancura la cana de nobleza del liberalismo>. A las cuestiones actuales, á las b r en n e n d e F r a gen hay que volver la vista, á resol verla s en sentido práctico, en bien del pueblo 110 olvidar estas por el Estado futuro. Porque los liberales quieren una sana clase de labradores, luchan contra fideicomisos; esto es viejo entre los liberales; los socialistas lo han aceptado. El trabajador del ca mp o no tiene tantos derechos como el de la industria; el derecho de coalición le debe ser reconocido. En el contra t.o de trahajo hay que considerar por igual al trabajador y al empresario, y procurar la creación de órganos que eviten la perturbación de rel aciones entre ambos. La protección al niño y á la mujer obreros, ha de mirar á la conservación y mejoras de la familia, á fin de que en ella sea posible el fin educativo. No es el trabajador barato, el que más barato trabaja. Comparando la industria a.godonera rusa con la inglesa, demuestra Sch u lz e Gavernitz, que el trabajor ruso no llega á recibir la tercera parte de lo que gana el trabajador inglés, y sin embargo este último trabaja más barato, si se compara el producto hilado que consigue. Gothein aduce el ejemplo de la construcción de fábricas. llevada ácabo en la Baja Siberia, en donde existía efecto de la pobreza de los obreros, una población casi degenerada; se llevaron obreros de otras partes á fin de terminar pronto la construcción de las fábricas: el trabajador local ganaba 2,30 marcos de jornal, el de Breslavia 3,50, y el de Berlín 5-6 mc., yaun más; sin embargo el de Berlín, era el que trabajaba más barato. Claro está que si súbitamente se le dan 5 me" de jornal, al de Siberia, éste no habría podido producir tanto enseguida como el berlinés. .Por qué? Porque el ber linés se ha producido, teniendo progenitores bien alimentados. Con libertad y acertada educación, las huelgas que suelen ser sangrientas en países atrasados, no llegan á producirse con tales caracteres, en países libres como Inglaterra)' los Estados Unidos. A las viudas y huérfanos hay que protegerles, mas no en la forma que quiere, como dijo Gothein en Lübeck, dándoles 10 Ienines por una parte, y haciéndo les pagar un marco en las aduanas. Gothein aborda el medio práctico. yo diría artístico de inteligenciar las fuerzas liberales y socialistas alemanas, las cuales separadas, no pueden oponerse á las reaccionarias. Pero esto ya no es el punto de vista doctrinal que aquí interesa. (321 Friedrich Freiherrn van Wieser , -Recht und Mac ht s , Leigzig 1910. (33) Bernstein, «Der Revisio nis mus in der Soz ialdernocratics , Arnsterdarn. 1909. p. 17. (34' Bernstein, Ob. cit., p. 2325. (35\ Bernstein, ob. cit., p. 39. (36) Ber nstein, ob. cir., p, 42-43. Véa se también su obra .Die Arbeiterbewegung: en la Biblioteca «Die Gesscllschaft». Fr ank íurt a. -86M. Julio 1910 .• Como movimiento fué hace mucho tiempo acallado el revolucionarisrrio sectario en los trabajadores alemanes. En Alemania no consiguió ningún glorioso recuerdo como en Francia en donde siempre fué alimentado ... alimentado, pero al mismo tiempo, ynecesariamente, inútil fasto, lucha en vano>. P. 36. (37) W. Sornbart , «Das Pr oleiariat-, en la Biblioteca «Die Gessellsch aft». BJ. 1. (38) A. Mcnger • Volkspo litikJena, 1906. Obra póstuma del publicista vienés, en la que examina la falsificación de ideales colectivos en provecho de la clase burguesa en algunos capítulos. La corrección revisionista, en este punto es de trascendencia enorme. Bernstein, «Die Voraussetzungen des Sozialism us- . Stuttgart 1906, p. 144, 145, 146. «La afirmación del Manifiesto comunista: el prote lar ion o l i e n e p a t r i a, ha perdido en gran parte su realidad á pesar del enorme desenvolvimiento del intercambio; cada vez más y merced al influjo de la democracia social, el proletario deviene un ciudadano. Así como no es deseable que las grandes naciones cultas pierdan su independencia, de la misma suerte no puede ser indiferente á la democracia social, el que la nación alemana que ha aportado yaporta su leal concurso, á la obra cultural de las naciones, sea relegada en la parte que le corresponda entre los demás pueblos. En donde realmente estén en cuestión importantes intereses de la nación, no puede el internacionalismo consutuír ningún fundamento de débil condescendencia, ante las pretensiones de intereses extranjeros •. (39) Bernstein, «Die Voraussetzungen des Sozialismuss , Stuttgart 1906, p. I29, 130, 13/, 133, 137. «La formación y seguro de la libre personalidad, es el fin de todas las medidas socialistas, hasta de aquellas que exteriormente se presentan como medidas coercitivas. Siempre resultará de su acertada investigación, que con ello se trata de una coacción la cual a u m en tal a s u m a del i be r t a den I a s o e i e dad, Y dá más libertad á un círculo más amplio de la que ella toma. La jornada de trabajo legalmente máxima, por ejemplo, es en realidad la determinación de un minimo de libertad, una prohibición de vender diariamente por más tiempo que el de un número determinado de horas, y como, tal está, principalmente, en el mismo lugar que la prohibición aceptada por todqs los liberales de entregarse á perpetua servidumbre personal». «Lo mismo que al principio del tráfico social, es también imposible en los grandes Estados modernos, gozar de una vida social sana, sinó se somete á responsabilidad económica átodos los capaces de trabajar. El individuo debe ser libre-no en sentido metafísico como lo sueñan los anarquistas, es decir, libre de todo deber ante la com unidad-pero libre de toda coacción económica en su movimiento yelección de profesión. Tal libertad es posible para todos, sólo por medio de una organización. En este sentido se puede llamar al socialismo I i b e r al i s m o o rganizador •. i 1 s ·r:::= ??:>. - 87 --- (40) Bcrnst ein , - Die ArbeitcrBeweguug». S_ 118 y sigo Sobre las ideas de comunidad y libertad, véanse las págs. 12:)-202. (41) Bernstein,ob cir., p. 184-202. (42) Apes ar de haber sido destruídas las premis as marxistas, escribe Fouillée, ((Le socia hsme et la Sociologie réformisre», París 1909), los socialistas continúan ma ntenien:o las menores co ncl usio nes que de ellas ,e deducían: esto es como si un físico enseñase aun las consecuencias de la teoría de ia rlogí-aica, después de haber abandonado esta hipótesis. (43) 'I'hcodor Rarth, eLibcr a lism us und Sozialdemocratie •. Berlín 1905 p 824 (44) Je xn Jaurés, -Erudes soci alistes » París, 1902. Pág. 23-32 .• Touo este programa de reformas, ¿como las realizará el partido obrero francés? No puede realizarlo más que con la influencia creciente del partido socialista y de la clase obrera. sobre el conjunto de la nación. ¿Cómo conseguir esta influencia' Por la adhesión más ó menos espontánea de la mayoría líe la nación, á la reforma sucesivamente propuesta por la minoria socialista. Pero si se comienza declarando que fuera del socialismo to.Ia la n ación , no es más que un bloque refractario, y hostil, rechazar de la misma suerte, y condenar en el mismo concepto las categorías burguesas, que siempre resisten las reformas, y á aquellas otras que son suscentibles de adoptarías paulatinamente, es matar en germen toda reforma, proclamar que antes de que sea sonada la hora de la revolución total, las semillas útiles no serán acogidas en el seno de la tierra, sino devoradas por las aves de rapiña; es acabar con la esperanza del proletariado; es echar sobre él, hasta que venga la problemática y súbita emancipación, la carga de nuestros dias presentes. Es proclamar hasta la imposibilidad de las reformas que se anuncian y se piden. He a qui también una terrible contradicción>. (45) Kar l Vortií.nder, «Kant und der Soz ialisrn u s s Berlín IgOO, p. 6 Y siguientes. L~6) Gerhart von Schu lze-Güvernir z. - Ma rx oder Kant »> .EI mismo Marx-nacido después de Kant-fué un precursor kan tia no fué un adepto de la Enciclopedia a nglo-francesa, superada por Kant, así como sostuvo la forma p rekan tiana de Hegel y rechazó el contenido kanriauo, y en parte superkanriano, de Hegcl. Todavía más: Marx abríó aquellos copiosos e anales, por los cuales en el siglo XIX, la marea de la Europa occidental anegó la uer ra alcmana. Sólo quien conoce el progreso fundamental, que significa Kant sobre Hume v Bentham, sobre Voltaire y Ro usseau, sabrá apreciar el -r et or no á Kant.-Z u r ü e k z u K a n t-en boca de un Ber nst ein j de otro, socialistas neo-kantianos en toda su importancia histórico-c s piritu al •... <¡Adelante, pues, sobre la tumba de un Mar x, para quien como despertador de los trabajadores alemanes. quedará un recuerdo de gratitud! Adelante con los quc todavía viven, adelante con Kant al que Jau rés con razón ha señalado como padre del social ismo alemán! Ccn ello se ofrece ~I trabajo intelectual una nuevo. t a rea, del trabajo, no al servicio de la -88verdad proletaria ó burguesa, sino de la verdad puramente. Pero este trabajo teórico, tiene su importancia práctica. El trabajador alemán económica y politicamente progresivo, necesita otra concepción del mundo distinta de la del desesperanzado proletario que fustigaba un i\larx. Ne cesita una concepción del mundo, con afirmación de valores ante la negación de valores en la que se enraiza Marx •. Dr. Karl Vor lá nder , -Mar x und Kanr-. Vortrag, Wien 1904.• Ambos nombres Marx y Kan t, representantes de dos concepciones del mundo. no signi fica n dos inconciliablcs contraposiciones, cuyos respectivos cu ¡- tivadores han de estar separados en dos ejércitos, Ma rx yKan t no son dos contradicciones, sino que se pertenecen juntas como en su desarrollo histórico, la consideración del fin y la del valor. Como ha formulado el profesor Staudinger. en Darmstadt: desde el momento en que el marxismo señala como fin la consciente y metódica transformación de lo recio bido , vá á parar en su desenvolvimiento lógico á Kant; y viceversa: desde el momento en que los kantianos quieren hacer provechoso su ideal para la práctica de la vida, desde el momento en que él reconoce claramente que las leyes de la formación del (in, resultan un esquema vacío, sin las leyes naturales de la vida real, las leyes del desenvolvimiento económico conocido, ofrecen los fundamentos, vá á parar en lógico desarrollo de su propio pensamiento fundamental, á Marx.-Fray Staundinger .• Erhik und Politik s , 1899.' •Los dos campamentos no dicen aquí Kant yallí Marx, sino que en una están aquellos beati pussidentes que en su egoísmo conscientemente trabajan contra el movimiento social de nuestros días, incluso aquellos que son demasiado idiotas para poder comprenderle; en el otro, todos aquellos que quieren pertenecer á una dirección de partido que se han decidido á emplear sus fuerzas en pró del movimiento progresivo de la sociedad, ya pertenezcan á los dominios de la ciencia, del derecho ). de la educación, ó al de la política, del trabajo Ó de las corporaciones. Fué una equivocación el que cuando hace unos cinco años, en ciertos círculos socialistas se inició la aproximación á los filósofos críticos se hiciera ésta con el grito memorable de ¡Vuelta á Kal1l!-Z u r ü e k z u K a n t! -. Este grito estaba justificado cuando resonó en el mundo filosófico hace unos cuatro decenios, porque entonces la Filoso· fía general, estaba necesitada de hecho de algo retrospectivo que le apartase de la superabundancia especulativa ydel extraño dogrn aticis mo del período Fichte-Schclling-Hegel, volver al reflexivo crísticisrno del pensador de Künigsberg. En el dominio social no debe haber para la humanidad ninguna v u e l t a - Z u r ü e k - sino sólo un ¡Adelante!-V o rw a r l s! - No más el ¡volver de Marx á Kant! debe decir nuestra solución, sino ¡adelante con Marx y Kant!» (47) «Kriuk der Urteilkrafr», Kirchmann. p. 249Vorlánder, .Ka:1t und der Sozialismus a , Berlín, 1900. (48) Fichtes Verrníí.cht nis, 1813. (49) Kant, -Kritik der reinen Vernu nft », p. 319. ''''--- • •• -89- • (50) Kant, «Streit der Fanu ltüten s , Feurbach, p. 113. (51) Kant, «Idee zu einer allgemeincn Geschichte in weltbürgerlicher Absicht- , Kirch rn an , p. 9. (52) Kant, «Gr undlegu ng der Metphysik der Sitten », p. 59,62. (53) Vor líí.nd ar , «Ka-it und der Soz ia lisrnus», p. 6, 14 Y 15. H. Cohen, «Kantstudicn s . Bd, 1. p. LXV. (54) Hermann Cohen, «Kants Begründung der Ethik- , Berlín, 1877. Véase también su «Einleitung mit kritischem Nach irag s , á la obra de Lange «Geschic.h te des Materialismus s , Fü nft cn Afluage, 1896. Las exigencias del socialismo más importantes han de ser para tener bases fi rmes , desechar por completo el materialismo, reemplazarlo por la Etica sin descartar la de la idea de Dios; el Derecho y el Estado han de aparecer como ideas que han de exigir y encontrar respeto, no como con cepciories puramente realista, ó como asociación económica materialista. Con el reconocimiento de las diferencias del estado jurídico actual, se puede conseguir su reforma y sustitución; con la idea de Humanidad hay que llenar la idea de nacionalidad. Una nación que tiene escuelas distin:as para pobres y ricos, será nación pero no un pueblo; sobre el fundamento de la cultura del espíritu, consigue la idea de la sociedad, la verdadera unidad del pueblo. Estc es el contenido de la misión del idealismo. (SS) Rudolf Stammler, «Wir tsch aft und Recht nach der materialistischen Gcsch ichts au ffassu ng», Leipzig, 1896. Prescindiendo de las consideraciones que este autor hace sobre la telcología social, de las interpretaciones éticas de los hechos sociales, de la cierta mecánica social que cncierr a según St arnml er, el contenido económico en formas jurídicas, conviene acentuar su significación neo-k annan a y la afirmación suya de ser el fin social último, la e o m un ida d de h o m b r e s e o m - pie t a m e n te I i b r e s , en la cual «cada uno hace suyos los fines justificados, objetivos de los demás" (p. 575). (56) Paul Natorp, .Sozialpadag0'3ik. Thcorie der \Villenserziehung auf der Grundlage der Gemeinschaft s . Stuttgart 1K99. Este profesor de la escuela de Marburg, expone como toda Pedagogía es fundamentalmente pedagogía social, porque la educación de los hombres, sólo es po sible en comunidad humana. El socialismo no excluye el justo indivi dualismo, pcr el contrario, le incluye, porque la elevación á la categoría de comunidad, no significa limitación, sino una ampliación de la propia sust an tivid ad , no constreñimiento, sino desenvolvimiento de lo individuo. La igualdad hay que entenderla no en el sentido de un reparto de bienes, sino en un nuevo orden, en el cual s e dé á t o d o s la misma posibilidad para la formación de sus capacidades. Cuando acomete el problema de las leyes sociales, Natorp las entiende como ley reguladora de la idea, en unión íntima con las leyes de la experiencia. Para la educación de la voluntad, el medio más esencial de la Pedagogía social, está en la o r g a n iza e i ó n de la comunidad en la 12 1 -9 0casa, la escuela y la vida pública. La educación ha de ser realizada en servicio de la comunidad, y la vida de la comunidad dedicada al fin m L 1S elevado que es el de la educación, como ya reconoció Platón, pero sin menosprecio de los factores económicos y políticos. Fin último del ser humano, no es la economía yel derecho, sino la perfección de la Humanidad. (57) Franz St au ndinger, «Erhik und Po litik s , Berlín 1899. «La fu ndación analítica de ia Etica por Kant y su desenvolvimiento por Co he n , Naro rp, Stammler, y otros, constituye el complemento n eces a rio de la fundación predominantemente históricocau sal, de la escucl a ma rxo-engeliana., Su posición es más cercana á Marx , y analiza magistralmente la relación m a rxo-k an tian a, al decir que desde el momento en que el marxismo se propone analizar cien ti iic am en te el devenir social desde el punto oe vista causal, es capaz de corregir los errores que cometa, mediante un método cicntifico unitario; y desde el momento en que el marxismo se propone como fin la transformación con s e i e n t e y s e, g ú n p l ¡, n del estado recibido, no puede encontrar la medida par a esto en el devenir e a u s al y al resultar la idea interna del marxismo, llega á Ka nt en lógica prosecución de su propio principio, sobre cuyas investigaciones descansa la penetración en las leyes de la formación de los fines, Y viceversa: las leyes de la formación de los fines, resultan un esquema vacío, en tanto que las leyes naturales de la vida real, no ofrecen los fundamentos. Desde el momento en el ka n ti an o reconoce esto claramente, llega en desarrollo lógico de su propio pensamiento fundamental hasta Marx. (:)8) En el estudio de Vo r lñnder. -Kant u nd der So z ialism u s s , se hace una descripción más minuciosa de otros autores, que han contribuído á aumentar la literatura existente, sobre el influjo de la Et ica de Kant, en la corriente socia lista, (:'9) Jcan Jaurés ha sido el socialista de mayor significación que fuera de Alemania, ha atribuído con mayor decisión á Ka nt la paternidad del socialismo alemán. En su disertación «De prirnis socialismi Germanici lincarnentis a pud Lutherum, Kant, Frente et Hegel». !Tolosa. Chauvin, I8C)I), señala como fuente originaria del socialis mo alemán, no el mate rialismo que derivó de la izquierda h egcli an a , sino el idealismo de un Lu tero, Ka n t, Fichte y Hegel, considerando, además que el m ateri al.s mo que acompaña como señuelo filosófico al socialismo, era una cosa histórica y secundaria y una exigencia de la lucha. d;:n lo más íntimo del corazón del socialismo, vive el espíritu del idealismo alemán •. Los verdaderos socialistas son discípulos de la Fiiosofía alemana del espíritu alemán. -Las cosas salen de las ideas, la Historia: pende de la Filosofía •. En la misma Inglaterra se debe el estudio del proceso capitalista áun discípulo de Hegel, Según Jaur és, cuando Kant trata de la di visión de la posesión, tan proruo se acerca al socialismo como se aleja. La libertad moral, es lo que hace á los hombres libres, pero también afirma que tal igualdad • -9 1política y filosófica, es una burla, cuando todos los ciudadanos no tienen algo de que disponer; los ciudadanos pobres aunque tengan el derecho electoral, son sin embargo puramente pasivos, porque su vida depende de ia voluntad de los demás. Por lo tanto Kant escribe en la bandera de Estado: Libertad, Igualdad é independencia económica. La participación de todos en los bienes de la tierra, consecuencia necesaria de la obligación del Estado que tal política debe seguir, ¿qué es sino socialismo? El derecho de posesión según Kant, proviene del contrato originario. La tierra dada como morada al hombre, es comunidad originaria. El Estado como propietario supremo, ¿no puede convertir esta idea originaria en real? «En sentido filosófico Kant coincide con el socialismo mediante su idea del Estado y de la posesión ... Individualismo y socialismo no se presentan como contradictorios. sino reconciliados>. Jaurés señalaba las coincidencias del socialismo dialéctico con el moral, del alemán con el francés y vé no lejos el momento, en el cual une socialismo universal y único, unirá todos los corazones, espíritus y conciencias. El socialismo alemán para comprenderle, no basta co nsiderar • la forma particular y pasajera que Bebel y otros le han dado», sino contemplar la pluralidad de sus fuentes: el socialismo cristiano de un Lutcro , el moral de un Fichte, y el dialéctico de un Hegel y un Marx. El socialismo no es objeto de un pequeño partido, sino de la Humanidad, hay que considerarle como sub specie humanitatis et aeternitatis . Jaurés busca la solución de las proposiciones contradictorias del materialismo y del idealismo histórico, en la consideración de la inseparabilidad de la vida económica de la vida moral. Afirma un idealismo histórico, y lo recalca al decir, «el hombre es un animal metafísico». Véase también sobre la necesidad de una revisión su obra ya citada en estas notas -Etudes sociaiistes •. Ber nstein reconoce que « la vuelta á Kan! tiene su valor en cierto grado para la teoría socialista>. El revisionista alemán señala el valor de la filosofía idealista y afirma, que «la democracia socialista está necesitad" de un Kant», de la critica de las opiniones recibidas, que M á conocer COIIIO el desprecio del Ideal, y la exaltación de los factores materiales como poderes omnipotentes es una equivocación. (••Die Voraussetzungen des Sozialisrnus». Srutrgart 1899). Weltmann, intenta conseguir una síntesis de Kant, Marx y Darwin. De t al esfuerzo sólo importa traer á colación en este estudio su profesión como socialista y marxista, en el cristicismo kantiano. Para él -Ia fu ndamentación moral kantiana es la expresión más sublime, y la única, de la justicia social>, y en la filosofía kantiana, «est án los medios lógicos para realizar una crítica sistemática del marxismo>. El socialismo es una necesidad ética, yel marxismo quiere proceder lógicamente, no puede escaparse del idealismo, m e j o r di c h o. de la filosofia kantiana Así dice. (Woltrnann , «S ystern des moralischen Beivusstseins-, 1898). • -lo.