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El transporte marítimo en el mundo romano: (discurso de apertura)

Arias Ramos, J.

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". ... ... ... .., ... 69 CENTROS y ENTIDADES UNIVERSITARIOS 71 Colegio Mayo Uni e si a io de San a C uz. Residencia del S. E. U. Reyes Ca ólicos. Colegio Mayo Femenino Ma ía de Molina. Academia de Alumnos In e nos de la Facul ad de Medicina. Academia de Alumnos de la Facul ad de Ciencias. Sindica o Español Uni e si a io de Valladolid. Je a u a Uni e si a ia de A chi os. BIblio ecas y Museos. Biblio .eca Uni e si a ia. Museo A queológico. Asociación UnI e si a ia. Ag upación Musical Uni e si a ia. CONMEMORACIONES, CONFERENCIAS, EXPOSICIONES y VISITAS 134 Homenaje a D. Juan de Aus ia en Villaga c a y La EspIna. Con e encias de ex ensión um e si a ía. Con e encias en la Sección de Es udios Ame icanis as. La Asamblea Oe an ina de la Lengua Española en Valladolid. Del homenaje uni e si a io a oe an es. La Uni e sidad en Medina del Campo. ExposicIones. V si as. IX ._-~~.- LA UNIVERSIDAD y LAS INSTITU.CIONES CIEN:"ínCAS y CULTURALES DE VALLADOLID .,. .,. ... ... ... '" ... ... ... ... ... ... La Real Academia de Medicina y Ci ugía de Valladolid. El Colegio O icial de Médicos. El Colegio O icial de Doc o es y Licenciados. Delegación P o incial de la Subsec e a ia de Educación Po- pula . P oyección de documen ales écnicos. . La Academia de Plo XII y la Ob a Pan y Ca ecISmo en la Uni e sidad. FIESTAS UNIVERSITARIAS ... ... ... ... .., ... ... ... .., ... ... ... Inaugu ación del Cu so. Fies a de la Hispanidad. Fies a de San Lucas, Pa ono de la Facul ad de Medicina. Fi '.s a de San A1be o Magno, Pa ono de la Facul ad de Ciencias. Fies a de San Nicolás de Ba í, Pa ón de la Uni e sidad. Fies a de San Raimundo de Peña o , Pa ón de la Facul ad de De echo. Fies a de San o Tomás de Aquíno. Fies a de San !sido o de Se illa. Pa ón de la Facul ad de Filoso ía y Le as. Fies a del Lib o. Fies a de la Licencia u a. Fies a a bene icio del Pabellón de Ni ios Tube culosos. MOVIMIENTO UNIVERSITARIO ... ... Ag ~ecimien ()l. Las nue as Au o idades de la p o incia y la Uni e sidad. Nue os Ca ed á icos y nue os ca gos uni e si a ios. Homenajes. Dis inciones académicas. Nue os P o eso es Adjun os. Nec ología. MILICIA UNIVERSITARIA .. , ... ... VIAJES y EXCURSIONES DE ESTUDIO ... Excu sión a Po illo. Viaje de es udios de la Facul ad de Filoso ía y Le as. Viaje de es udios de la Facul ad de Ciencias. Viajes de es udios de la' Facul ad de Medicina. LA UNIVERSIDAD y LOS CENTROS CULTURALES DEL DISTRITO Colegio Mayo Uni e si a io G ego io de la Re l11a en el Ins i u o de EspeCialización Médica de Basu o (Bilbao). III Cu so de la Uni e sidad de Valladolid en Vi o la. Ins i u o de Especialización Médica de la Facul ad de Medi- cina de Valladolid en la Casa de Salud de ValdecUla. de San ande . Se icio de Ci ugía del D . Va a, en el Hospi al P o incial de Bu gos, ' G á icos de los ac os celeb ados en el cu so. p.(o•• UNIVERSIDAD DE VALLADOLID 158 168 DR. D. JOSÉ ARIAS RAMOS GATlDRÁTICO DE DERECHO ROMANO EL TRANSPORTE MAR TIMO EN EL 187 MUNDO ROMANC) 199 2Q4 (DISCURSO DE APER URA) 214 CURSO ¡ SUMARIO l. ROMA Y EL MAR. II. LAS RUTAS. m. LOS PUERTOS. IV. LAS NAVES. V. LA VELOCIDAD. VI. LA MANIOBRA. VII. LA NAVE, COMO «RES IURIS). VIII. LAS MERCANCIAS. IX. EL PERSONAL. X. AGREMIACION. XI. EL ENCASILLADO CONTRACTUAL DEL TRANSPORTE. GENERALIDADES. XII. EL ENCUADRAMIENTO DEL TRANSPORTE EN CA- SILLERO DEL SISTEMA CONTRACTUAL CIVIL. XIII. EL TRANSPORTE. CONTRATO INNOMINADO. XIV. EL TRANSPORTE MARITIMO EN EL «IUS HONORA- RIUM». XV LA CONDUCTA DELICTIVA DE LOS NAUTAE. XVI. LA AVERIA GRUESA. XVII. EL TRANSPORTE MARITIMO. SERVICIO ESTATAL I·~·~· , . a 41 El anspo e ma í imo en el mundo omano L·-ROMA Y EL MAR Si se excep úa B í anla, po o a pa e poco desga- jada de las Galias, la igu a del Impe io omano es la de un eno me cuenco de ie as, de anchu a y pe il des- iguales, que bo dean un ma in e no: el ma e nos um. Es a aza geog á ica del Impe io log ado po Roma hace pa en e oda la impo ancia que pa a aquel colosal o ganismo hubo de ene el núcleo cen al liquido del Me- di e áneo, La u o, en e ec o, y el Impe io hubie a sido inconcebible sin el dominio mili a del ma al que se asomaban sus ie as, y sin una ed de comunicaciones y á ico come cial que su case sus olas. Lo cu ioso es que es e esul ado ué el log o alcanzado po un pueblo sin ocación ma ine a. El iejo la ino es e lcola. Se sacudió con pena la cos a de e ón de la gleba adhe ida a sus sandalias de lab iego pa a en ega se a la a en u a de unas ablas lo an es. En la ob a del Impe io, lo suyo es la calzada bien cimen ada yenlosada, -x-, el acueduc o, el puen e. la yun a que aza con el a ado los limi es de la colonia, célula asplan ada de omaníza- cíón. Po el ma nada descub e y en él nada inno a; se limi a a cap a una écnica que es púníca O g iega. El ocabula io náu ico omano con iene muchos é minos he- lénicos (1), e elado es de es a cap ación. Púnicos yg ie- gos pa ecían no i i a gus o sin no a en la ca a la b isa salob e del ma . Su expansión -sal o la ulgu an e ma - cha de Alejand o- es onea las cos as, saípícándolas de ac o as come ciales y blancos pó icos de emplos, desde los cuales, más o menos lejanos, se di isan los azules do- minios de Poseidón y las Ne eidas. El omano ansía des- emba ca pa a lanza en seguida su pilum ie a aden o, lo más lejos posible. De los g iegos es la designación del Medi e áneo que los omanos aduje on con la exp esión ma e nosi um, posesi o que no iene un sen ido de p o- piedad o sobe anía, sino de p oximidad o amilia idad; y la única idea omana en la écnica de la gue a ma í ima es el co us o enganche de abo daje que lle a con a el ba co enemigo las a mas de la in an e ía de ie a (2). Sin emba go, a con apelo de su ocación ag ícola y de sus gus os de homb es de ie a aden o, los omanos no u ie on más emedio que ap ende la lección de la nece- sidad del dominio del ma . Al inal de la p ime a gue a püníca, los as a de las p oas enemigas, expues os en el o o, eco da ían cons an emen e es a lección a las apa- das es as de los senado es e a enien es. Y apa ecen en la República mandos nue os: sus dos p ime os almi an es, duo i i na ales ylos clasici quaes o es. Con odo, la pe sís encia de su ieja inclinación hace que Roma p e ie a con o nea a su ca ; conquis a el ma desde las ie as que le odean, ecuen ando la undación de colonias ma í imas a los dos lados de la península -Py - gí, Cae e, An íum, Te acina, Min u nus. Paes um, a Occi- den e; Cas um No um, A íminíum, B mdísíum, en la cos a ad iá ica-, buscando la amis ad de po encias ma í imas -Ma sella, la ieja aliada, Rodas, Apolonía, Si acusa-, Al !FA - XI- in, el mando ex ao dina io con e ido a Pompeyo con a los pi a as es el signo de que la lección ué ap endida del odo. Y Roma dominó el ma , no sólo desde las cos as, sino sob e las aguas. Sólo en onces ué plenamene posible, e icaz y egula el á ico ma í imo que las necesidades económicas del Im- pe io eque ían. Al lado de la ieja a is oc acia sena o ial, nobleza de g andes e a enien es y al os unciona ios del Es ado, su ge po en e la nobleza inancie a de los equi es. negocian es en g ande que, i ula es de g uesas o unas, di igen emp esas banca ias, p es an a in e és ele ado, de- dican na es al anspo e, cons i uyen socie a es pa a la cob anza de impues os o la explo ación de minas. Cla o es que, desde es a época, has a el inal del Bajo Impe io, muchas ci cuns ancias a ia on, y se ía alsa una exposición que no acusase las al e aciones más des acadas. Realcemos dos ímpo an ísímos aspec os. A ines de la Re- pública y comienzos del P incipado, el Impe io no es o- da ía, como o ganización polí co-admín s a í a, una uni- dad homogénea y compac a, sino una inmensa con ede a- ción de unidades polí icas - ibus, cioiia es, egna- más o menos o nada au ónomas, abadas a la cun as ec o a. Roma, po lazos de abiga ado pa icula ismo. El á ico come cial ma í imo iene, pues, oda ía un aspec o de á- ico in e nacional. Mien as que, adelan ando el iempo, se á, esencíaimen e, un á ico come cial que se desen uel e den o de lo que es ya una unidad homogénea y cohe en e, yllega á a se más a de la inmensa pi ámide, uni o me- men e es a i icada y [e a quizada, del Bajo Impe io, en cuya cúspide se halla el empe ado , sac aiisimus dominus. Pa alelamen e y en o o aspec o, usando una e mino- logia menos anac ónica en el ondo de lo que pa ece en la o ma, puede deci se que el Es ado omano de ines de la República y comienzos del P incipado es el Es ado de un égimen capi alis a libe al. En el Bajo Impe io, en cambio, nos encon amos an e un socialismo de Es ado, in e en- cíonis a, o ali a io, Ello implica. un cambio paula ino pe o - XII- adical en la polí ica come cial del Es ado omano. No en los ines de es a pol1 ica come cial, pe o sí en los medios que el gobie no omano u ilizó pa a desa olla la. La polí ica del Es ado omano en elación con el co- me cio no ué una polí ica p o eccionis a en el sen ido de p opone se di ec amen e alen a el come cio en gene al como ac o de la iqueza nacional. La polí íca come cial del Es ado omano ué undamen almen e una polí íca de abas os y una polí ica iscal. Es u o siemp e guiada po esas dos p eocupaciones: la annona yel iscus. Asegu a el abas ecimien o de los núcleos u banos, yespecialmen e el de la capi al -y más a de el de las dos capi ales: Roma y Cons an inopla- y lle a dine o a las a cas del Es ado. Los que se ue on ans o mando en a monía con el cambio ope ado en las ins i uciones polí icas ue on los medios con los que se p e endía asegu a dichos ines. Medios de una cie a sua idad libe al al p incipio: el a ado come cial con las más o menos au ónomas en idades, as os que se ag upaban con leyes di e sas de a acción en la g an cons- elación que es el Impe io en sus comienzos; el con a o. la concesión de exenciones y bene icios a las asociaciones lib es de homb es dedicados a las ac i idades del come cio más elacionadas con la annona. Más a de es e come cio a siendo sus aído a la inicia i a p i ada. Una es echa eglamen ación in e encionis a iende a hace de él una ueda del eng anaje adminis a i o es a al. El ius nu uii- na um, acul ad de celeb a e ias o me cados, debe ím- pe a se del empe ado (3). El con ol sob e las asociacio- nes de come cian es se hace an in enso que ales coüeaia se con ie en en g emios ce ados, o zosos yhe edi a- ios (4). El Edic llm de p e iis e um enalium de Diocle- cíano (5). minuciosa legislación de asas, nos e ela la in ensidad alcanzada po el in e encionismo es a al, guia- do po su p eocupación annona ia y iscal, en ma e ia de ijación de p ecios ysala ios. Los géne os .•que se es imaban necesa ios pa a el abas ecimien o ue on conside ados me - ces illici as pa a el come cio de expo ación. ---- XIII Asi, pues, no debe pe de se de is a es a e olución pol1 ica y social del Impe io omano pa a la mejo com- p ensión de emas que a añen a la egulación ju ídica de su come cio; y, cla o es, conc e amen e, a la de los ans- po es ma í imos en sus di e sos aspec os, a la que di igimos en es as líneas nues a mi ada e ospec i a. n.-LAS RUTAS Los caminos del ma no dejan a la A queología los da- os ela i amen e pe ennes de las calzadas e es es. Nues- a in o mación sob e u as ma í imas, que p o iene esen- cialmen e de uen es li e a ias, es más de icien e que la que poseemos sob e ías omanas de comunicación po ie a. En su mayo pa e las u as ma í imas omanas iban bas an e ceñidas a las cos as. Solamen e ap o echando la egula idad de cie os ien os que de an iguo se hablan obse ado ---como la de los llamados ien os e esios, que soplaban de Oes e a Es e en el Medi e áneo o ien al- se a en u aban a aleja se de la cos a. Pueden indica se como u as más impo an es las si- guien es: a} En el Medi e áneo occiden al, las dos que, o- mando como pue os ex emos Gades o Tingis, po un lado, yOs ia yPu eoli, po o o, bo deaba una de ellas la pa e No e, con posibles pue os de escala en Ca hago Na a, Ta- aco, Massilia yMompecus, pa a descende po la cos a o ien al de Có cega has a Ale ia yde all1 a Os ia; mien- as que la o a seguía la cos a No e de A ica hasa Ca - ago, pa a di igi se de allí, bien di ec amen e a Pu eoli u Os ia, o bien ocando an es en la cos a sicílíana, p e e en- emen e en Lilybaeum. b) A di e encia de lo que acon ecía con las dos u as an e io es, qus se hacían indis in amen e en un sen ido o en o o, la u a de I alia hacia O ien e no se hacia po el mismo eco ido que de O ien e a I alia. Ello po que en ----- XIV --- es a zona del Medi e áneo einaban. p incipalmen e en el e ano, los llamados ien os e esíos, ien os del Oes e. Po eso los ba cos que sal1an de Os ia o Pu eoli, después de pasa el es echo de Mesina, no cos eaban, sino que c u- zaban di ec amen e a Alejand ía. E incluso se p e e ía es a u a pa a segui a los pue os de Fenicia y Si ia. El camino in e so, hacia I alia, no se podía hace con el mismo eco- ido en el que dominaban los aludidos ien os. Y po ello se cos eaba Pamphylia, na egando hacia el ex emo occi- den al de Chip e, cos eábase después Rodas, pasando a la cos a oes e del Peloponeso po el su de C e a. Desde el Pe- loponeso e a ácil ya pasa al es echo de Mesina, o di i- gi se, po la cos a o ien al de I alia, a B undisium. e) O a g an u a, muy ecuen ada, e a la que, com- binada con las an e io es y omando como pun o inicial cualquie a de los pue os impo an es mencionados, emon- aba el Egea y el Bós o o has a Bízancio, y después bo dea- ba la zona su del Pon us Euxinus, o sesgaba es e ma has a la península de C imea. Pe o la ac i idad del anspo e ma í imo no se eje ci- aba su cando solamen e es as líneas azadas sob e el ma cen al del Impe io. Como dice GOLDSCHMIDT,«la gos iajes en na egación de al u a, sob e g andes na es, e an habi- uales ambién en el A lán ico, en el Ma Rojo y en el Pé sico. Eno mes lo as umen a ias p o eían a I alia, y más a de a Bizancio, de los alimen os más necesa ios, La na egación come cial egula aba caba an o los ma es del Na e como las cosas o ien ales de A ica y el Océano In- dico; con la India, y has a con China, exis ie on ex ensas elaciones come ciales ... El á ea del come cio al po mayo es aba delimi ada po o e as de me cancías y anspo es del Tibe a la India me idional, de ,un lado, y a Ge manía, Sudán y el lago Tschad, de o o. Indicado es ma í imos con- enían la lis a p ecisa de pue os de escala en los la gos iajes po ma , como exis ían los íne a íos pa a los iajes po ie a) (6). El Pe iplus ma is E ]/ h aei, manual de un come cian e 4 ----< XXII- - XXIII- aslada con cie a cele idad pe echos mili a es. Es o pa ece deduci se de las palab as de Césa al e e i se a ellas en el episodio del paso del canal de la Mancha en el año 54: has omnes ac ua ias impe a iie i ; si bien las que él u ilizó en onces a iaban algo del modelo co ien e, ya que el mismo Césa ea um modum o mamque demons a , y con a eglo a es as ins ucciones suyas se cons uye on paulo humilio es y pauu: la io es quam quibus in eüquis u imu ma ious (18), más bajas y más anchas que las usa- das en los o os ma es. Po cie o que la indus ia de e ec os na ales debía e- ne en España cie a impo ancia, pues o que Césa manda lle a de nues a península ea quae sun usui ad a mandas na es, p obablemen e co dajes de cáñamo y espa o y ob- je os de hie o y cob e. En el dibujo de es a na e en el mosaico unecino se e un homb e le an ando el po ísculus, mazo con el que, golpeando en la bo da, se ma caban los iempos a los eme as. El homb e es el ho a o opausa ius, llamado a eces, en los ba cos de gue a, sump umiacus, po se i se pa a su a ea de un ins umen o musical. O a emba cación mix a de ela y emo es el myopa o, cuya nomencla u a e ela el o igen g iego. Pe o, an o uno como o o de es os dos ipos de emba - cación ienen poco que e con el anspo e me can il. Fue- on en ocasiones auxilia es de la ma ina de gue a, y, sob e odo, e an las emba caciones ípicas de los pi a as. Pa a el come cio ienen más in e és, no obs an e su meno amaño y calado, los ba cos que, como la s a a y la lin e , Se usaban mucho en el anspo e lu ial, a eces a la si ga. ue a de la cual se na egaba poco, sob e odo en e el 11 de no iemb e yel 4 de mayo, pe íodo conside ado ma e c au- sum, es es imada ac ualmen e con os ensibles di e encias, po alo a se de mane a dis in a los da os p opo cionadas po los esc i o es an iguos; no muy cla os y conco dan es ampoco a su ez. Plinio, en el lib. XIX de su His . Na ., hablando del lino, p opo ciona los siguien es da os: a) Gale io llegó a Alejand ía al sép imo día de habe salido del es echo de Mesina. b) El senado Vale io Ma iano llegó a la misma ciu- dad egipcia desde Pu eoli al no eno día, na egando con buen ien o. c) De Gades a Os ia se podía llega al sép imo día. y desde Os ia se llegaba: a España (p obablemen e a Ta- aco) , en el cua o día; a las cos as de la Na bonense 'en el e ce o; y a A ica, el legado del p ocu ado Vibius C is- pus, C. Fla ius, llegó en dos días. O as in o maciones nos señalan pa a la dis ancia B undisium a Dy achium, un día; y Pu eoli a Co in o cinco días. P obablemen e no son es as las elocidades no males, sino que se consignan p ecisamen e po conside a los ma - chas eco d. Los iajes de Alejand ía y cos a o ien al medi e ánea a los pue os de I alia e an más len os, po el mayo des- a ollo de la línea. de u a a que obligaban los ien os e e- sios, como an es hemos dicho. A es e espec o se suele ci- a el iaje desc i o po Luciano de un ba co me can e g ande qus a ibó al Pi eo a los se en a días de habe sa- lido de Alejand la. P obablemen e se a a aquí de un ia- je excepcionalmen e len o, pe o, de odos modos, suele calcula se que el de Alejand ía a Pu eoli se hacía en unos cincuen a días. El iaje de San Pablo, que nos ela an los Hechos de los Após oles, cuando, bajo la cus odia del cen u ión Ju- lius, a a Roma po habe apelado al Césa en su condí- V.-LA VELOCIDAD La ma cha de las na es, ya de suyo muy a iable, aun den o de la época conside ada ap a pa a la na egacíon en el Medi e áneo -del 26 de mayo al 14 de sep iemb e-, , - XXIV- cion de ciudadano omano, nos ilus a bien sob e las di- icul ades que ales iajes implicaban. El ba co ad ami a en el que San Pablo pa e de Cesa ea, en Pales ina, llega a Sidón al día siguien e, desde donde, cos eando la cos a de Chip e con ien os con a ios, bo dea Cilicia y Pamphylia y a iba a My a, pue o de Licia. Allí dejan el ba co ad a- mi a y ansbo dan a o o alejand ino que se di igía a I alia. En a ios días, y con di ícul ad, llegan a la al u a de Cnídus, a anzada me idional de Asia Meno en el Egeo, y siemp e con malos. íen os, bo dean la cos a su de C e a ocando en el pue o ce cano a Lasaea. No conside ándole bueno pa a in e na , p e enden gana o o, y un ien o hu acanado los a as a hacia el su oes e y, después de a oja al ma pa e de la ca ga, nau agan en aguas de la isla de Mal a. Pasando allí es meses, emba can en o a na e que los lle a a Sy acusa, donde es án es días. y inalmen e a Regium y Pu eoli (19). o o hecho del cual se ha p e endido saca consecuen- cias en o den a una g an len i ud en el anspo e ma í- imo es el de que papí os egipcios mues an que la subida al ono impe ial de Pe inax, ocu ida el 1.0 de ene o del 193 d. de C., no ué conocida en Egip o has a la p i- me a semana de ma zo. Pe o an o la época del año en que la mue e de Commodo u o luga , como la p e e en- cia del CllTSUS publicus, o co eo o icial e es e pa a los despachos gube na i os, no inclinan a c ee que la no icia llegase po ía ma í ima. Dejando a un lado los casos excepcionales de elocidad o len i ud, se acep an, en gene al, los da os de los geóg a os an iguos, que señalan a un ele o un p omedio de mil a mil quinien os s adia al día, lo que nos da ía, poco más o me- nos, una, ma cha media de diez kilóme os po ho a. Un da o in e esan e, que no Se opone al cálculo an e- io , ya que la du ación se ija ía como calculada al má- ximo y aba cando las es ancias en los pue os, lo suminis- a el ex o omado de los Diges a de Scae ola, que se e- ie e al que los omanís as llaman «el [oenus nau icus de Lá n. IV.-Es ela de Noe oleia. Tyche i Pompeya). 'P. ),.. J;;':, .. ~::;" ; 4 4 U .,,' ' - " ".C • ~.... . u:. "" C$ i. ( 6 #.;-, -= - '." ~ . Callimaco». Un p és amo a la g uesa en el que el p es a- mis a o o ga como plazo el que se calcula como du ación del iaje edondo Be y o B undisium ida y uel a: doscien- os días (20). VI.-LA MANIOBRA ¿podían la co bi a y el pon o omanos na ega única- men e con ien o a o able? Todo pa ece induci a c ee que, aún con di icul ades na u almen e mayo es que en épocas pos e io es, no debe exclui se la posibilidad de ma- niob a pa a que la di ección no es u iese exclusi amen e a me ced del ien o. La a emo o a emona, al como nos desc ibe San 18i- do o de Se illa su inalidad -«di igendae po ius naois cau- sa quam cele i a iss-:-, pudo se una especie de oque o mesana, a la que el amoso ju isconsul o de la época de Augus o, iniciado de la escuela p oculeyana, Labeón, no conside aba pa s na is, sino adiec amen um (21), cuya e- p esen ación g á ica p e endió da el dibujan e del mosai- co de Henchi -Medeina, an es ci ado, en el diseño del pon- o, y que, con la ayuda del gúbe naculum, p opo ciona ía la posibilidad de una ma cha en la línea zigzaguean e de las bo dadas, aunque, cla o es, al na egación de bolina no pudiese se an ceñida como con los medios ac uales. Desde luego los es imonios li e a ios apoyan es a e- sis. Luciano, po ejemplo (22), habla de un ba co na egan- do oblicuamen e p esa de los ien os e esios; y Cice ón de «un len o e incómodo iaje con ien os en con as (23); y la exp esión «p ola is pe iü us» que leemos en Plinio (24), opues a a la de «aequis pedibus» usada po Cice ón, que iene a sígníñca «con las esco as ama adas po igual», es deci , pa a ecibi el ien o de popa, pa ece índíca una Posición de las esco as, ypo an o de la ela, ap a pa a una di ección del ien o en ángulo más o menos ce ado con la linea de la quílla, .,, , . 'i..·.oo.• ,~'" - XXVI- VIl.-LA NAVE, COMO «RES IURIS:.. En la cali icación ju ídica de las cosas, pe enece la na e en De echo omano a las cosas muebles; es ambién es nec mancipi; y en la dis inción en e cosas simples y compues as pe enece al g upo de es as úl imas. La p ime a dis inción -cosas muebles e inmuebl,es- u o poco elie e en el De echo omano. Las di icul ades doc inales que pa a su g a amen con hipo eca o ece el ca ác e mueble de los buques, no se die on en el De echo omano po la concepción uni a ia del pignus, la consi- guien emen e desdíbuiada au onomía de la hipo eca con . espec o a la p enda p opiamen e dicha, y las ca ac e ís- icas y modalidades de la hipo eca omana, sin exigencias de publicidad y egis o. La na e omana" mueble, podía se obje o de cualquie a de los de echos eales de ga an ia. La inclusión de la na e en e las es nec mancipi es pe ec amen e explicable. Mé i o innegable de Bon an e es habe disipado las di icul ades de comp ensión de la cla- si icación omana de las cosas en mancipi y nec mancipi En ningún o denamien o ju ídico las cosas obje o de p o- piedad o man un bloque homogéneo. Se escínden siem- p e en dos g upos, en cuya egulación dominan, espec i- amen e, el p incipio social y el p incipio indi idual. Aba - ca el p ime g upo las cosas que se es iman más p eciadas según las condiciones sociales y la peculia economía de cada pueblo. Y en la egulación ju ídica de las elaciones de que son obje o, la dis inción se e leja en que, o bien se las sus ae a la p opiedad indi idual en países de égi- men socíalís a, o bien se imponen o malidades especiales de publicidad y solemnidad a la adquisición del dominio y o os de echos sob e las mismas. Fo malidades que e lejan aquel p edominan e in e és social y de las que es á exen a, en cambio, la adquisición de de echos sob e las cosas del o o g upo. A es a concepción, que se da en odos los pueblos, es- - XXVII- ponde siemp e una clasi icación de las cosas di e samen- e o mulada, según sean los bienes que se es imen unda- men ales en la economía de cada pueblo o época. Y a ello esponde en el De echo omano la dis inción en e es man- cipi y es nec mancipi. Y como el pueblo omano no ué un pueblo ma ine o, sino ag ícola, la p ime a ca ego ía de cosas, que e an pa a ellos el exponen e undamen al de iqueza, enía lógicamen e que es a cons i uída po los undos y sus se idumb es y po los ins umen os de' a- bajo ag ícola.: escla os y animales de i o y ca ga. Sólo pa a la adquisición de es as cosas se exigían o malidades -mancipa io, in iu e cessio- e elado as del in e és so- cial. Las demás podían adqui i se po la simple en ega. Así, pues, las na es e an es nec mancipi, y la adquisición y ansmisión de su p opiedad no se suje aba a o malidad alguna especial. En cuan o a la o a clasi icación, la na e no es una es simple. En la ico omía en que Pomponio dis ibuye los co po a, ex o en que has a la e minología empleada e ela la in luencia ilosó ica g iega, el ju isconsul o inclu- ye la na e en e los co po a ex con ingen ibus: « ... ia au em gene a sun co po um: unum, quod con ine u uno spi i u e G aece Yj O}p.É o oca u , u homo, ignum, lapis e similia; az e um, quod ex con ingen ibus, hoc es plu- ibus in e se co iae eniious cons a , quod c UV' ¡p.É o uoca u , u aedi icium, na is, a ma iu n; e ium, quo i ex dis an- ibus cons a , u co po a plu a non solu a, sed uni nomini suoiec a, elu i populus, leqio, g ex» (25). La clasi icación, basada, no en un c i e io cien í ico, ísico o químico, sino en la ex e io idad con que las cosas se o ecen en su u ili- zación económico-social, no e a pa a los ju is as un sim- ple ado no de in e ilosó ico sin ascendencia. En los negocios ju ídicos que enían po obje o la na e, como cualquie o a cosa compues a, juegan impo ancia p ác ica es as dis inciones: a) la es en su indi idualidad p ecisa y pe manen e; b) la pa s eí, en la que puede ca- be una posibilidad la en e de se obje o au ónomo de e- - XXVIII -e-e- laciones ju ídicas con la sepa ación; y c) los acceso ios, ins umen um na is. Si se ende una, na e sin exp esa más, ¿qué se en- endía comp endido en el obje o del con a o? El más il, o la a emo, ¿son pa s na is o simple adiec amen um? (26). Si se lega una na e y el es ado , con pos e io idad al o o gamien o del legado, en sucesi as e o mas, ha ido sus- i uyendo po o os los elemen os cons i u i os de la em- ba cacíón, ¿subsis e el obje o del legado? ¿Vale el lega- do? (27). Vendida una na e, ¿puede eclama un e ce o la p o- piedad de alguno de los elemen os de que es á cons uída, y cuál es la esponsabilidad po e icción que ecae á so- b e el endedo ? (28). Si na em cum ins umen o emis i, ¿en a en la en a la chalana, auxilia ? (29). Sob e la base de la iple dis inción aludida, la agudeza casuís ica de los ju isconsul os clásicos iba esol iendo las cues iones apun adas y o as análogas. Lo que pa en iza ía la indi idualidad y pe manen e iden idad de la na e a a és de las e o mas en ella ope- adas, ycomo obje o de con a ación, se ía el nomb e, co- locado p obablemen e, como en las na es de gue a, jun o al pa asemum o masca ón de p oa. A popa iba una es a- ua de la deidad bajo cuya p o ección se ponía el na ío, imagen que, po es a unción de ampa o, se denominaba u ela, igual que la gua da cuasi amilia de los impúbe os sui iu is. Nada sabemos de egis os o ma ículas que adsc ibie- sen la na e a un pue o de e minado y la con i iesen, po deci lo así, una nacionalidad o abande amien o, Pe o lo cie o es que la indicación de lo que pudie a llama se la ciudadanía de la na e se hace con mucha ecuencia en las uen es li e a ias de di e sa índole cuando hablan de un na ío. Así, en los Hechos de los Após oles, po ejemplo, no se nos dan los nomb es de las na es en las que San Pablo ealizó su acciden ado iaje ma í imo hacia Roma, pe o se T - XXIX- nos dice que la p ime a e a ad ami a y la segunda y e - ce a aíejand ínas. Tal ci cuns ancia se ex e io iza ía en el nomen y en la u ela, y más que po el luga de cons uc- ción es a ía de e minada po la ciudadanía del a mado . En la popa de la na e del mosaico del An íqua íum, no obs- an e no a a se al pa ece de una na e de gue a, la- mean dos g ímpolas simila es al exilum na ale de los ba cos de gue a. En la legislación del Bajo Impe io, la na e, como es uuncula ia, pe enece a la ca ego ía de las cosas obnoxiae, obliga ae o adsc ip ae, en e a la de las cosas immunes u o iosae. Es es a una clasi icación de las cosas que no se acos- umb a a o mula en los Manuales de De echo omano, apegados a Ia e minología adicional de los clásicos en sus ob as más sencillas. Pe o, es e iden e que en el De e- cho de aquel Es ado in e encionis a, que con ie e los collegia, que habían sido asociaciones g emiales lib es, en sindica os o zosos cuya ac i idad se conside a como se i- cio es a a , dicha clasi icación, cla amen e e lejada en el Codex Theodosianus, u o una impo ancia p ác ica mu- cho mayo que alguna de las expues as co ien emen e ad usu a scnola um. Las cosas que cons i uían el pa imonio de los que o - maban pa e de aquellos collegia o sindica os, cuya a ea el socialismo de Es ado del Impe io omano del siglo IV en adelan e iba encuad ando en el ámbi o, cada ez más am- plio, del se icio público, no son obje os sob e los que se pueden ope a lib emen e oda class de negocios ju ídicos. Lle an consigo, inexo ablemen e, la imp on a de se pa- imonium mune i obnoxium; es one i addic a. Va con ellas, cuando se he edan, Se comp an o se ansmi en po cualquie negocio ju ídico, el ma chamo indeleble de su adsc ipción a la a ea que el Es ado o ali a io del Ba.jo Impe io conside a como uno de sus ines. Es án pe enne- men e suje as, ayan a quien ayan a pa a p i a o iu e, al se icio: on1lS puolicum, munus, junciio. El adqui en e -Xxx- no iene libe ad pa a asigna las un des inO a su a bi io. La ac i idad de los a mado es y p opie a ios de em- ba caciones (na icula ia unc io; na alis unc io; munus na icula ii one is) es en el Es ado del Bajo Impe io onus publicum, y la na e, como odo el pa imonio de los que a al ac i idad se dedican o zosamen e, es one i addic a es (30). La pe sona a la cual aya a pa a po cualquie i ulo asla i o, in e i os o mo is causa, aunque no sea miemb o del collegium o sindica o o zoso que cumple el se icio es a al, ecoge con la cosa el g a amen de su a ec- ción a dicho se icio y de la esponsabilidad po su ea- lización. VIII.--LAS MERCANCIAS En las g andes líneas pueden señala se con bas an e se- gu idad cuáles e an las p incipales ma e ias obje o del á- icocome cial ma í imo. Tomando a Roma como cen o, cabe asegu a que el á ico de los pue os ce canos a la misma e a más de impo ación que de expo ación. Las me cancías que de I alia salían pa a o os luga es del Impe io consis ían p in- cipalmen e en ino, acei e, ejidos de lana del alle del Po, ce ámica ina de E u ia yCampania, y acaso a mas. Y, desde luego, dine o, po que, en gene al, la, balanza come - cial des a o able p odujo du an e el Impe io un despa a- ma se con inuo de la moneda omana, ejempla es de la cual han sido hallados has a en la isla de Ceilán. De los pue os de Ci enaica, A ica, Numidia y Mau i- ania, los ba cos llegaban a I alia con igo --especialmen e de la segunda, de es as egiones, que hubo época en que expo aba dos e cios del o al consumido en Roma-, má - mol de colo , el amoso ma mo Numidicum, cuyas can e- as e an pa imonium Caesa is, pú pu a y esponjas de las Sy es. Y, apa e es os p oduc os p opios, los pue os de la cos a a ícana cen alizaban pa a su anspo e a I alia -:XxXI- p oduc os que enían del in e io , de más allá del limes omanus, po las u as e es es de las ca a anas: o o en pol o, ma il, ébano, ie as pa a los espec áculos ci censes. En la península Ibé ica, las na es emba caban pa a I alia acei e de oli a, igo, pescado en sal, y los p oduc- os de las minas, que Espa ia explo aba en algunos si ios mucho an es ya de que inie an los omanos. La p o incia Na bonense en iaba sus inos; y po el Ródano bajaban a A ela e, o Se concen aban en Massilia, lanas de las Galias y acaso es a io y plomo que habían pa- sado el Canal de la Mancha p oceden e de B i ania. Made as de las egiones danubianas in e io es segui- ían la u a del Pon us Euxinus, Bizancio y el Egeo. Y al ez ambién o o de la Dacia. Las na es de G ecia p opiamen e dicha no lle a ían a los pue os de las ce canías de Roma muchas me cade ías p oceden es de su mismo país: má moles, miel, ino y ob- je os a ís icos. Pe o e an las in e media ias que enlaza- ban come cialmen e el O ien e p óximo y el su de Rusia, de donde ya de an iguo a ibaban a A enas ca gamen os de igo, con el Medi e áneo cen al y occiden al. En ellas llegaban a los pue os de I alia pe gamino y elas bo dadas del Asia Meno , pieles cu idas, pescado en sal. Na es le adas po gen es de ancia sole a me can il e an ambién las p oceden es de Si ia. Apa e p oduc os p opios, en e los que bas a eco da las pú pu as de Ti o y los id ios de Sidón, dis ibuían po las cos as medi e- áneas p oduc os del lejano O ien e -como la seda de China, que las ca a anas ecogían en el gol o Pé sico y lle aban a los pue os del Medi e áneo O ien al po Pal- mi a y Damasco-, o p oduc os de A abia, a a és de Pe- a, u a del incienso y o os a os p oduc os, des iada, a anzado el P incipado, hacia el Ma Rojo y Egip o a causa de medidas iscales adecuadas. Mas, p obablemen e, de odas las u as ma í imas que a luían a los pue os ce canos a la capi al del Impe io, nin- guna an impo an e como la que enía su pun o de a an- - XXXII- que en Alejand ía. Se dice que la llegada a Pu eoli de la lo a. del igo p oceden e del pue o egipcio e a señalada como el acon ecimien o más no able del año (31). Además del igo, en Alejand ía las na es ca gaban papi o, elas bo - dadas, obje os de id io, pó i os y g ani os de la Tebaida. ob as de a e. Y sob e odo, además, hacia Alejand ia se canalizaba la a luencia de géne os de la India, A abía y A ica o ien al. Desde Myosho mos, en la en ada del Ma Rojo, o desde Be enice, mucho más al Su , las ca a anas los lle aban a Cap as u o o luga de la ibe a del Nilo, y un in enso anspo e lu ial los bajaba a la amosa ciudad del del a. Especias, pe umes, pe las, conchas de o uga, ma il, e an ca gados en el pue o de la ciudad de los P olomeos. y jun o a odo ello, po odas las u as, los iaje os, conside ados muchas eces como una me cancía más, po - que el anspo e de escla os 'ué, sob e odo en cie as épo- cas, de eno me impo ancia. A eces, el débil agido de una ida nue a plan eaba el p oblema ju ídico -que se- gu amen e se some ió al dic amen de Ulpiano y és e ecoge en sus comen a ios al Edic o- de si se había de paga pa- saje po el enido al mundo en la na e: Si quis muiie em ehendam na i co uiuxisse , iei uie in na e injans naius [uisse , p ooa uiu n. es p o in an e nihil iebe i, cum ne- que ueciu a eius magna si neque his om ni nis u a u quae ui ninnoan ium usum po an u (32). IX.-EL PERSONAL Los ex os ju ídicos hablan, como elemen o pe sonal en elación con la na e me cane, del cons i uído po las pe - sonas siguien es: a) el iiominus nains; b) el exe ci o na- is; e) el magis e na is, y d) los homb es de la ipula- ción, pa a designa el conjun o de los cuales no hay en las uen es un é mino écnico p eciso, ya que nau ae no aba - ca solamen e a la ipulución sin mando. sino ambién al Lám. V.-Es ela de C. U ius, me cade d '1 (M L a ma a, useo de- Spa la o . •. '. L;·;··'··.· ". c. ".:;- . ~. $s aas $. $ U.U Q. % 4. 47 4 1 - iX' iÍ -"" exe ci o y al maa s e , y a eces -como en el edic o sob e el ecep um- más bien exclusi amen e a és os (33). a) Dominus na is es, como el nomb e lo indica, el p opie a io de la emba cación. Si sólo os en a es a condi- ción, su pe sona queda al ma gen de las elaciones ju í- dicas que de e mina el anspo e. Nada impide que, al mis- mo iempo que dominus, sea exe ci o na is, pe o se a a de igu as dis in as que los ju isconsul os des acan, y po eso, . g ., se niega al dominus el goce de p i ilegios que, como el de excusa se de desempeña u elas, se concedie on po los empe ado es a los nauicula i ag emiados =eos qui in co po ibus sun -. En al sen ido pa ece decidió T a- [ano una consul a a, él ele ada. Domini na ium non i- ien u habe i in e p i ilegia u a u eus acen : idque di us T aianus esc ipsi (34). b) Exe ci o na is es exp esión que puede aduci se po a mado , na ie o o le an e, ya que no pa ees que en la ealidad omana, que e lejan los ex os haya base pa a la dis inción en e el que a ma el ba co, es deci , lo p o ee de pe sonal, ma e ial y i uallas, y el que, una ez a mado, lo explo a en cualquie o ma. En el exe ci o na is omano se eunen ambas ae í ídades. Exe ciio em. au em eum dici- mus ad quem ob en iones e edi us omnes pe eniun , si e is dominus na is si , si e·a domino na em pe a e sionem co uiux eZ ad empus eZin pe pe uum (35). Sus elaciones con el dominus na is, cuando no lo es él mismo, y, po an o, la índole de sus de echos sob e la na e, o ecen una g an a iedad. El exe ci o puede se un usu uc ua io, un a enda a io, un comoda a io, o es a li- gado al dominus na is po la abazón ju ídica de una po- es as pa e na o dominical. Pa i au em e e , qUi exe - ce masculus sin an mulie , pa e amilias an ilius amilias »ei se us; pupiZus auiem. si na em exe cea , exigemus u- o is auc o i a em. (36). No se di á que el De echo omano eguló con c i e io exigen e la capacidad pa a el eje cicio del come cio ma í imo. Sal o la necesidad de la, auc o i as del u o si el exe ci o e a un í npube sui iu is, pooía in- J J".:. 1 , :) .. I < eluso da se la posibilidad, apa en emen e un poco pa ado- gíca, de que es a igu a de come cian e ma í imo es u iese enca nada en u iesc a o. E a una de las mani es aciones de aquella doc ina del De echo p i ado omano según la cual, el se us, incapaz de se suje o i ula de de echos, ealizaba negocios ju ídicos como ins umen o o en áculo de la capacidad ju ídica deldominus. Ylo mismo sucedía con el ilius amilias. Tales acilidades en cuan o a la capacidad del exe ci o no hubie an sido posibles de habe se man enido la ígida concepción del ius ci ile que impedía eclama al pa e o al dominus el cumplimien o de obligaciones, que, en aquel papel de agen es de su ac i idad negocíal, hubiesen con- aído su ilius o su se us, lo cual hab ía hecho imposible oda con a ación en e e ce os y exe ci o es !ilii o se i. Pe o el p e o o ició aquí ambién de a í ice de un De echo pa a el come cio, más ágil y expedi i o, p ome iendo a di- chos e ce os, pa a eje ci a la en ales hipó esis con a el pa e o el dominus del exe ci o , una de aquellas acciones denominadas adiec iciae quali a is. Si is, qui na em exe - cue i , in aliena po es a e e i eiusque olun a e na em exe cue i , quod cum magis oeius ges um e ii, in eum, in cuius po es a e is e i ,que na em exe cue i , si scien e eo, quasi ibu o ia, si igno an e, de peculio ac io dabi u (38). Cie o que, po lo gene al, la con a ación de los e ce- os se hacia con el magis e o capi án, más que con el exe ci o o na ie o. Sin duda po ello a es a hipó esis se e e ía el ex o del edic o ela i o a la ac io exe ci o ia, pe o la ju isdip udencia le in e p e ó ampliándole ambién al caso de que el e ce o hubiese con a ado di ec amen e con el exe ci o (39). e) Magis e es el capi án o pa ón de la na e. Magis- um na is accipe e deoemus ~ice el ju isconsul o Ulpía- no- cui o ius na is cu a es (40). Ningún indicio hay en las uen es ju ídicas de que po el pode público se diesen no mas espec o a exigencias de capacidad écnica pa a la na egación en los magis i na- .. •• }'C 1 , , - XXX __ o ~. Los p~ecep os del De echo omano no en ocan al ma- =: n.a S como écnico en el a e de na ega . Les in e- esa ulllcamen e la cues ión de sus pode es o acul ades en cuan o a la con a ación en o no a la na e y se' . . ' mspi an en el a an de sal agua da los in e eses de los e ce os que e an pa e en ales con a os. Acaso en las no mas in e nas de los g emios -lex _ II " co egu- en .que los na icula i se ag upaban se hablase algo de ales exigencias écnicas. Pe o, los ex os ju ídicos no se p eo~upan de la pe icia del magis e en el a e de na ega . Les in e esa y nos le p esen an en su papel -más simila al de un sob eca go ac ual- de apode ado o ac o me - can ~l del exe ci o ; el cual elige lib emen e pa a al ca go a. ~Ulen le pa ece, incluso a un escla o, en azón al p ín- CIpIOan es aludido de su conside ación como ins umen o de ensanche de la capacidad ju ídica -di ec a o indi ec a ya que el que lo designa, como hemos is o, puede se a su ez o o escla o- del qus lo coloca en al pues o. Cuius au em si magis e , is e, nihil in e es , u um. libe an se - us, e ui uni exe ci o is an alienus; sed nec cuius ae a is si in e e i , sibi impu a u o qui p aeposui (41). Podían, además asigna se a una misma na e a ios magis i, con o sin exp esa dis ibución de a ibuciones espondiendo en el p ime caso el pode dan e únicamen ~ po los negocios ealizados po el magis e den o de la es- e a de compe encia a él señalada (42). De lo dicho se in ie e que el molde ju ídico en que se ence aba la designación del uu is e po el exe ci o podía o ece dis in as a iedades. Si el magis e e a un ex año, al molde se ía. de o dina io uno de los dos con a os con- sensuales: a endamien o -en su modalidad de loca io con- iuc io ope a um-:-, o manda o. Si el magis e se hallaba some ido a la pa ia poies as del exe ci o , o e a su escla- o, la. designación no e a o a cosa que una mani es ación de los pode es del pa e o dominus. Ello, cla o es, cons i uía únicamen e la ligadu a in e - na que unía al exe ci o con el maqis e , Pa a los e ce os - XXXVi- que negociaban con és e, lo in e esan e e a el pode de e- p esen ación con e ido al maqis e , jun amen e o en cone- xión con los ci ados manda o, loca io conduc io ope a um u o den emanada de la po es as. Ese pode de ep esen a- ción es lo que hacía que los e ce os que con a aban con el magis e pudie an di igi se judicialmen e con a el e: e ci- o pode dan e pa a las de i aciones de al con a ación. En o o abajo nues o (43) hemos p e endido azona la esis de que la ju isp udencia clásica omana y el De- echo hono a io con igu a on pa a la ida come cial una modalidad de exp esión de al apode amien o con esa ca ac- e ís ica de ágil sencillez, en la que hay mucho de concep os sob een endidos, que es an peculia de las ins i uciones me can iles. Nos e e imos a la p aeposi io. Como an os o os ac os de impo ancia g ande en sus consecuencias ju ídicas, la p aeposi io es en las uen es un concep o sob een endido. P aeposi io an o quie e deci -de acue do con el signi icado pu amen e g ama ical de «posición delan e de), «al en e de»- como colocación mani ies a y os ensible en un pues o o des ino. En su con- c e a acepción ju ídica puede de ini se como colocación no- o ia que una pe sona hace de o a ex a ía, o de un ilius amilias eius, o de un escla o p opio, en el pues o de ad- minis ado gene al de su pa imonio (p ocu a o omnium bono um), de ge en e de un come cio, almacén u o o cen- o o á ea de negocios (ins i o ) o de capi án de una em- ba cación des inada al come cio (magis e na is). Pues bien; la ju isp udencia omana, sen ando la doc- ina de que qui p aeposui enebi u ipsa p aeposi ione (44), hizo de es e hecho signo obje i o, único y su icien e, pa a se i de base al des ino de esponsabilidades y bene icios de i ados de los negocios celeb ados con el p aeposi us, y pa a anquiliza a los e ce os con a an es: p aeposi io ce am legem da con aheniibus (45). Ella e elaba al que negociaba con el magis e la exis encia de la concesión de pode ; basaba su con ianza, y le p ome ía la ía de la e ec- -¡ .•.•. l. - XXXVII- i idad judicial de las epe cusiones con a el na ie o po- de dan e. d) A las ó denes del magis e es aba la ipulación: omnes qui, na is na igandae causa, in naVe sin (46). Di icil es se íala las unciones p ecisas asignadas a aquellos que son mencionados en las uen es, e indica una asimilación a los ca gos conocidos en el De echo me can il mode no. Ulpiano menciona, en los agmen os de sus Comen- a ios al Edic o ecogidos po Jus iniano en el í . IX, li- b o IV del Diges o, los emiges, los mesonau as, los /wJ pÓA.aXE¡;, los die a ii y los /a )' E1 ~a" a¡;. o os ex os hablan de los naucle i, si bien és e pa ece se un é mino gené ico im- p eciso ansc i o del g iego, análogo al de nau a e o na- icula . Los emiges e an los eme os, no muchos en los g an- des ele os de ca ga o dina ios. Y una clase especial de los mismos e an los /au" E1 ~a" a¡;, que pagaban emando el p e- cio de su pasaj e o del le e de sus me cancías. Los meso- nau as se ían ma ine os de ango in e io , algo como los g ume es ac uales. El au l A.aE o cus odio end ía unciones pa ecidas a algunas de las del con amaes e ac ual. Y la oz die a ius pa ece indica un mayo domo o despense o. El con a o de ajus e de la gen e de la ipulación se encajaba en el De echo omano en los moldes del con a o consensual de a endamien o, en la modalidad que los co- men a is as denominan loca io co uiuc io ope a um, a en- damien o de se icios o con a o de abajo; en el que di- chas gen es igu a ían como loca o es y el conduc o se ia el a mado (47). X.-AGREMIACION Todo es e pe sonal, o al menos los que desempeñaban los ca gos de más elie e, se ag upaban, acaso desde iem- pos muy emo os, en asocíacíones g emiales. Al igual qlle - n n - sal agua da las me cancías, comp omiso concebido con In- dependencia del hecho de la en ega? Los comen a is as mode nos se inclinan, en gene al, a es a úl ima solución. La cual puede apoya se en o os em- pleos de la oz con esa signi icación, y, al menos en una pa e del Impe io, po la exis encia de documen os papi o- lógicos, que en Egip o se dan ya en la época p olemaíca, con eniendo cláusulas en las que los le an es asumen es- ponsabilidad po e en os que an más allá de su culpa (67). Pe o, dado que el ecep um implicase p omesa o con enio, las disc epancias su gen en cuan o a la concepción de la mane a de conce a se o en ende se conce ado. Y, admi- iendo que es a, mane a no ué siemp e la misma, se dis- cu e ambién ace ca de las épocas en que se da ía una u o a modalidad. HUVELINse inclinó a c ee que el ecep um sal am [o e de una me cancía se ence ó p imi i amen e en una siipu- la ía, an es de se un pac o p e o io. El pac o ué después p esen ando o mas cada ez más simpli icadas, endiendo a ans o ma se en una cláusula de es ilo. Modalidad de es a simpli icación se ía ambién en la' p ác ica =-según la conje u a de LENEL (68)- la mues a o anuncio: «so - cinae sal ae e un » , colocado po nau as y posade os a la is a de iaje os y ca gado es. Po úl imo, «la p omesa de ga an ía sal um la e habiéndose hecho cláusula de es ilo, debió ende se a p escindi de la misma, y a impone la esponsabilidad que de ella emanaba, incluso a los nau- ae que no habian hecho p omesa alguna, ni po ca el anunciado , ni po o o cualquie p ocedimien o» (69). Pe o HUVELINen endía que a es e úl imo esul ado no se llegó has a Jus iniano, que ué el que hizo de la obligación conce ada una obligación legal, según comp ueban, a su juicio, las in e polaciones ope adas en los ex os e elado- es de al inalídad. Ninguna solución a las cues iones que sugie e el ecep- um y su e olución iene ga an ía de segu idad. El mismo HUVELINen su inacabado abajo exp esaba ya dudas es- i I I ,. - 5h. x - pec o a alguna de las in e polaciones que había señalado. Si es que el ecep um supuso alguna ez y en odas las zo- nas del Impe io como equisi o necesa io un pac o exp eso -y no al an ex os en los que apoya , po lo menos, la duda-- (70); y aunque les inco ecciones o males de los ex os del Diges o, jun amen e con la aplica.ción al ecep- um de algunos de los que los ju iconsul os dedica on al daño o hu o come ido po los nau ae inclinasen a pensa en e oques de edacción pa a acen ua la equipa ación del ecipe e a la sencilla ecepción de las me cancías, no hay mo i o se io pa a c ee que ya en la época clásica no uese és a la ealidad, y que no se conside ase ya en onces como su icien e pa a la p ueba del pac o, el hecho de que las me cancías uesen in na em missae, o incluso, como in e - p e aba Pomponio (D., 4, 9, 3, p .), in ii o e, p epa adas pa a su ca ga. Tal p ueba se ía acili ada con la exhibición de una especie de alón que en egaba al ca gado el que ecibía las me cancías, pe o sin que, al deci de Ulpiano, se eli- minase la esponsabilidad del na ie o, an o po no habe sido él pe sonalmen e el dado del alón, como po no exis- i o habe se pe dido el mismo. Es a in e p e ación del ex o de .Ulpiano (72), y la iden i icación de es e alón con el Zz~pz:l~,)i.,)·; de que allí se habla, es mé i o del p o eso D'ORS.El é mino g iego e a una incógni a pa a los exége as que c eían e aludido po él un ac o de ap ehensión o imposición de manos. Debemos a la amabilidad de su au o es e b e e a ance de su esis, p epa ada pa a pubüca ss en la e is a de Coimb a «Hu na- ni as», La palab a en cues ión -dice D'ORS- no puede e e i se a un ac o, sino a un obje o. Pa a eso compa a ouP.~(¡) J·¡ con c Jp.~,)kÍj y sp)')i. )·¡ con ~:l~ )i.{¡. El iace e en la ass de Ulpiano es, pues, un hace poyé íco y no p ác- ico; y el obje o un os akon po el que se indicaba la me - cancía ecibida: Un alón. Y aunque se pe die a (non ex- a e), el na ie o quedaba, de odos modos, obligado de ecep o. La lección ecuen e «non exe cea » en luga de 4 cno i ex e » -enmienda del co ec o o dina io del manus- c i o lo en ino--, no es la lección e dade a. Ulpiano esc i- bi ía «non ex e ». No podía aplica se exe ce e, po o a pa e, a un ac o in e mi en e y acceso io, ya que lle a siem- p e po obje o una ac i idad con inua y p incipal: una p o esión (exe ce e usu as, medicina m, naoem, e c.). En ocado po el p e o con es a sencillez el ac o ju í- dico gene ado de la elación, con las consiguien es acili- dades de p ueba, el ca gado disponía -apa e de las accio- nes an es aludidas, según el con a o ci il que hubie a cele- b ado con el le an e-, de una acción in ac um, la ac io ecep ícia, ansmisible, y pa a cuyo éxi o, ni él end ía ne- cesidad de alega , ni el iudex de dilucida , si ué o no la ne- gligencia del le an e la causa de la pé dida o de e io o de las me cancías obje o del anspo e. Se á sob e el deman- dado sob e el que pesa á la p ueba del a o e en o de abso- lu a ue za mayo , o de la culpa del ca gado . únicos mo i- os que elimina án su esponsabilidad. ¿Cuáles se ían las conside aciones que impulsa on al p e o a al medida? Los ex os del Diges o ezuman des- con ianza espec o a los nau ae; gen e de conduc a poco esc upulosa, dados al aude y a conce a se con pi a as y lad ones si a mano iene (73). El p e o , se nos dice, ope ó es a e o ma, ca gándoles con esa esponsabilidad desme- dida que no a endía a su culpa, ep ime uiae imp obi a is hoc genus hominu n. (74). Sin emba go, las señales de in e polación en los ex os que dan es a jus i icación a la ac io ecep icui, hacen pen- sa que, pa a los ju is as clásicos, no ue a an mala la ama de los nau a e como pa a los bizan inos, p eocupados, además, po ace ca , median e esa jus i icación, las si ua- ciones que la ac io eceonc a sancionaba ala igu a de la esponsabilidad de ipo subje i o asen ada sob e la culpa. El p e o pensa ía más en azones de ipo obje i o, como, po ejemplo, en las di icul ades de p ueba de hechos acae- cidos en la a esía. XV.-LA CONDUCTA DELICTIVA DE LOS NAUTAÉ Apa e las incidencias de la elación con ac ual que podlan aboca al eje cicio de una de las ac iones a que nos hemos e e ido, la conduc a de los nau ae, en elación con el anspo e ma í imo, podía pasa a la zona delic i a. El le an e y su pe sonal podían oba me cancías, o des o- za las o daña las dolosamen e. También en es e aspec o acusó el ius umo a ium la especialidad de las no mas me can iles. Po que elp e o no se con o mó con aplica en ales hipó esis las an iguas acciones conocidas po el ius ci ile. Apa e la ac io u i co ien e, el edic o p ome ió una ac io ju i uioe sus nau- as; ambién aquí con el designio de log a una mayo e i- cacia, disminuyendo di icul ades p oba o ias y ampliando el cí culo de posibles demandados po el ac o delíc í o, pa a da mayo p o ección al ca gado . Si el a mado mismo come ía el hu o, el ca gado po- d ía pe ec amen e en abla con a él la ac io u i co- ien e. Si el deli o e a ob a de un escla o de dicho a ma- do , ambién pod ía és e se demandado po la misma ac io. aunque ya en es a hipó esis la en ega en noxa del escla o -cuyo alo pod ía no compensa de la pé dida su ida a la íc ima del hu o- p opo cionaba al exe ci o el medio de libe a se de esponsabilidad, o, si se quie e, de limi a és a a la pé dida del escla o. Pe o, muchas eces el hu o se ia come ido po pe so- nal no escla o, y en onces sólo el au o ma e ia del he- cho -- ecuen emen e de dudosa o nula sol encia-, pod la Se demandado po la ac io u i o dina ia. Y en odo caso siemp e esul a ía di icil la¡¡ ueba necesa ia pa a la im- pu ación del hecho. La modalidad de la ac io [u i especial, p ome ida po el p e o pa a. los casos de anspo e ma í imo: ac io [u i adVeTSllS nau as, po la cual se ob enía el doble alo de las - iIi- cosas hu adas, emediaba ales incon enien es. In eos qiü na es... exe cebun , si quid a quoquo eo um quos e ibi ha- bebun u um ac u a esse dice u , iudicium da u , si e u um ope consilio exe ci o is jac um. si , si e eo u n cui- us qui in ea na i na igandi causa esse (75). Las in e polaciones señaladas en es e ex o (76), no a ec an a lo esencial de nues o ema. El exe ci o pod á se siemp e demandado, aunque el au o no sea, ni él pe - sonalmen e, ni un escla o suyo; y aunque no haya. am- poco complicidad po su pa e. El p e o es ableció así una esponsabilidad penal obje i a, con una g an acilidad de ob ención pa a el ca gado que la exigía; esponsabilidad a la que los compilado es bizan inos, modi icando los ex- os clásicos, p ocu a on do a de una cie a base subje i a como igu a de culpa in eligendo del exe ci o . Simila a lo indicado pa a el u um ué ambién la ampli icación lle ada a cabo po el p e o en el caso del damnum iniu ia áa um en las me cancías, espec o de la ieja acción c eada po la ex Aquilia. El exe ci o podía se demandado p escindiendo de su culpa en la p oducción del daño. Y análoga es ambién la endencia bizan ina a la. culpa in eligendo, endencia que aquí ambién es acusada po el e oque de los ex os. La única di e encia es que, así como la ac io [u i ui- e sus nau as se eguló en el Edic o con independencia, y iene en el Diges o un í ulo a ella dedicado, la ac io damni en la hipó esis del anspo e ma í imo debió igu a en el Edic o como un apéndice de la pa e des inada al damnum iniu ia ia um, y no hay en el Diges o un í ulo a, ella de- dicado (77). -Lm- XVI.-LA AVERIA GRUESA Los daños causados a las me cancías du an e el iaje no siemp e e an p oducidos con la in ención dolosa que los encuad a,ba en el concep o del damnum delic i o, sanciona- do po la ac io especial uioe sus nauias. Muchas eces la in ención Y inalidad con que se causaban los daños e a loable: sal a el ba co y su ca ga. Lib a de un iesgo in- minen e de pe ecimien o al odo, sac i icando una pa e. Es la hipó esis de la a e ía g uesa o común. Su mani es ación más pa en e y ecuen e, aunque, no la única (78), ué pa a los omanos el caso del iac us o echazón: cuando, pa a sal a el ba co y la mayo pa e de la ca ga, había que a oja al ma una po ción de las me cancías anspo adas. Aquella escasa ocación de los iejos omanos po las cosas del ma , a la. que al p incipio aludimos, pa ece ene .una cu iosa mani es ación al a a de suje a a una no - ma es a hipó esis del iac us. Ellos, an o gullosos de su De- echo, no se eca a on de con esa que omaban p es ada al no ma de un pueblo ex anje o eminen emen e ma i- ne o. Loas a las ges as y a las no mas de De echo ma í i- mo de es e pueblo, Rodas, son, en algunos esc i o es o- manos, algo como el econocimien o ad ní a i o po una ap i ud y una écnica pa a las que los omanos no se sen- ían, ni an inclinados, ni an capaces. Rhodio um, quo um usque ad nos am nemo ia n disciplina na alis e glo ia emansi , esc ibía Cice ón (79). Ci i a e n -decía e i ién- dose aRadas T. Li io- penes quam una n um ei na a- lis glo ia esse (80). Cu iosísima es ambién en es e sen ido, aquella mane a. de exp esa se del empe ado An oníno en el esc ip o que nos ha ansmi ido el Diges o, y en el cual con es aba a quienes a él ecu ían en queja de ac os abusí os con oca- sión de un nau agio. El empe ado omano les decía: -L>V- T -LV- ::¡~. '.~:.~" ! Ul I1 É ' OIJ xóquJ!J XÓ l')~ ,j ~i '/ Jl ¡; ¡; ¡.; Ih- A,A,ac c ¡;. ' Ul '10l1 p ' ÓJ'J PO~ ulV XplVÉa( m ' lll '1C<I.J' lx< l (81). «Yo soy el seño del o be de las ie as, pe o del ma lo es la ley. Que el p oceso se ami e con a eglo a la ley ma í ima odía». Pa ece como si aún palpi ase en las palab as del empe ado el an- ces al apego a la ie a del an iguo lab iego del Lacio, y un como despego y espe o po las cosas del ma del legio- na io que sólo se sien e segu o cuando pisa i me po las calzadas del Impe io. Los omanos acep a on, pues, pa a la a e ía g uesa la no ma del De echo odio, según la cual, los dueños de lo que se ha, sal ado, p opo cionalmen e al alo de lo que sal ó cada uno, indemniza án al de las me cancías que se a oja on al ma pa a e i a que pe eciese odo (82). Mas, sabido es qus a es a no ma sus an i a adia, los omanos la die on un cauce p ocesal peculia . Acaso -y no al an indicios de ello- la ju isp udencia omana no dejó de ap ecia la elación de los dueños de las me cancías, en e sí y con el de la na e, como una especie de comuni- dad legal en cuan o a los iesgos, una communio pe iculi; pe o, lejos de saca las consecuencias de es a idea, sancio- nando la con ibución a, la indemnización al dueño de las me cancías a ojadas de mane a análoga a una obligación en e socios o en e comune os, abandona on la ía de la ac io p o socio o la communi di idundo (en su unción de epa o de luc os y daños), y aplica on las acciones que su - gían del con a o en que se encuad aba el anspo e: la loca io conduc io. El dueño de las me ces »ehe uiae que ue- on a ojadas eclama á po la ac io ex loca o al magis e na is el alo que enía lo que ha pe dido cuando lo ad- qui ió; y el magis e a su ez u iliza á la ac io co uiuc i pa a pedi su con ibución a los dueños de las me cancías sal adas, p opo cional al alo en en a de las mismas, sob e las que iene ambién, mien as an o, un de echo de e ención. Acción que se á la aciio ex oca o cuando el magis e eclame al con ibución, no a dueños de me ces enenaas, sino a pasaje os (cum ec o ibus) (83). -,:"_:" Se u ilizaban así las acciones ocau y conduc pa a hace e ec i as consecuencias que no lo e an p opiamen e del con a o, sino de una modi icación impe a i a del mis- mo, impues a po el o denamien o ju ídico. Pa a sancio- na una consecuencia legal; que sólo se daba, además, cuan- do la loca io co uiuc io se ía de es e ju ídica a un ans- po e ma í imo. Si los omanos se con o ma on con eso, y no des aca- on la elacíón ju ídica sepa ándola de la oca io co uiuciio, ello, como dice BONFANTE, «no debió consis i únicamen e en un aho o de medios ju ídicos, en la epugnancia a nue- as c eaciones, sino más bien en el concep o de las uen- es de las obligaciones, en el que odo se quie e educi al con a o y al deli o, o, más p ecisamen e, a de e minados con a os y de e minados deli os) (84). La ap eciación del pelig o que jus i icaba el iac us ¿e a dejada al a bi io del maqis e , o eque 1a el asenso de los pasaje os y ca gado es p esen es? Un ex o de Paulo (D., h. ., 2, 1) pa ece e e i se a ambas hipó esis c9mo casos dis- in os - oZun a e ec o em eZ p op e alique n. me um- pe o de e minan es ambos de la obligación de con ibui a la epa ación de la a e ía. Se ha p e endido que la pa ícu- la ez es un lapsus, con lo que ambos elemen os, el me us y la uolun as ec o um, debe ían concu i en el iac us. Pe o c eemos más ace ada la opinión de HUVELIN (85), que juzga in undada la sup esión de la pa ícula, y en iende que Paulo se e e ía a dos hipó esis dis in as: la del pelig o. lib emen ,e ap eciado po el capi án de la na e, y la del acue do de los ec o es pa a la medida de e minan e de un de imen um na is, que, en i ud de al olun as conco de, se ía indemnizable a p o a a: sa ci i opo e . ' " XVII.-EL TRANSPORTE MARITIMO,SERVICIO ESTATAL Los clien es con los que los nau a e ope aban no e an siemp e los pa icula es. G an pa e de las ope aciones de .; , .~.'.. ' .' , . .y $. cs, - LVI- anspo e se e i icaban al se icio de la annona es a al. Roma y su ejé ci o abso bían en p opo ciones conside ables las ac i idades del anspo e ma í imo. Y no e a sólo la annona u bis, el abas ecimien o de la capi al. En ealidad odos los g andes núcleos u banos del Impe io sen ian idén- icas necesidades y p eocupaciones. De ahí la impo ancia que los g emios o sindica os de na ie os, collegia namcu a ii u ie on en la his o ia econó- mico-social del Impe io omano, impo ancia de la cual llega has a noso os un eco pe cep ible a a és de las ínsc ípcio- nes, los ex os li e a ios y los documen os ju ídicos. Las elaciones en e los o ganismos o iciales y los na- ie os no p esen a on siemp e las mismas ca ac e ís icas. Es uno de an os aspec os en los que se e leja la honda ans- o mación polí ica y económica que ué su iendo el Es ado omano, sob e la que, de mane a an a ayen e como con- cienzuda, nos ilus a la magis al y conocida ob a de Ros- TOVTZEFF. STOECKLE(86) di.s ingue a es e espec o dos pe íodos: a) un pe íodo en el que dichas elaciones ienen base con- ac ual, y que comp ende la época epublicana y, ap oxima- damen e, los dos p ime os siglos del P incipado; y b) o o pe íodo que se inicia. hacia los comienzos del siglo In, en el que el Es ado odopode oso a some iendo a su con ol cada ez más ígido los coüeqia na icula ii, acabando po hace de es as asociaciones sindica os o zosos o iciales, adsc i os, con las pe sonas y pa imonios de sus miemb os -condición que se adqui ía ineludiblemen e po he encia- al se icio es a al del anspo e ma í imo. En el p ime pe íodo, el Es ado con a aba di ec amen e con los pa icula es a mado es, o bien la elación se es a- blecia con socie a es pub icnno uni que omaban en a ien- do el se icio. Pe o, bien p on o el Gobie no hizo de la polí- ica de abas os una p eocupación cada ez más obsesionan- e, y se aden o po el camino de un in e encionismo que se ac ecien a paula inamen e. Ya en los comienzos del P inci- pado la in e ención del Es ado o ece dos aspec os ca ac e- T - LVII- ís icos. De una pa e, penas, a eces muy igu osas, cas i- gan a los que di icul en los anspo es que abas ecen los núcleos u banos. De o o lado, el Es ado es imula a los na i- cula ii con la concesión de p i ilegios a los miemb os de los g emios (collegia), asociaciones que adquie en consis encia cada ez más acusada y acili an, con la ag upación de los p o esionales, el con ol del Es ado. En la época de Augus o una lex Julia de annona que en su ob a De o icio p oconsu- lis, comen a Ulpiano, poena sia ui u uioe sus eum qui con- a annonam ece ii socie a em e coie i qua annona ca io ia . Eadem leqe con ine u , ne quis na em nau am e e i- neai, au : dolo malo acia quo magis de inea u ; e poena oiqinii au eo um s a ui u (87). Y Claudio concedía la ciu- dadanía omana al la ino que cons uyese una na e con capacidad no meno de diez mil modios de igo, y ans- po ase es e ce eal a Roma du an e seis años (88), inician- do la polí ica de concesiones y p i ilegios que habían de con inua o os empe ado .es: exención de las leyes cadu- ca as, o o gamien o del ium libe o um a las muje es, li- be ación de ca gas municipales, e c, (89). Causas múl iples impulsa on la ma ea' ascenden e del in e encionismo es a al. Su maní es ación en ma e ia de anspo es no es sino una de las ace as del o ali a ismo del Bajo Impe io. . Concen ándonos a nues o ema, las c isis económicas, la lucha o icial con a el alza, de los p ecios, la misma po- lí ica de omen o de la ida u bana seguida po los empe- ado es buscando apoyos polí icos y inancie os en las cla- ses acomodadas munícipales, hizo de la annona, y consí- guien emen e de los anspo es ma í imos an esenciales pa a ella, una obsesión, a eces angus iosa, del gobie no impe ial. Eh el siglo IV és e había abandonado el sis ema de lib e con a ación, haciendo del anspo e de subsis- encias un se icio es a al. Todos los na icula i es aban a iliados a los collegia Y p es aban obliga o iamen e el se icio de su p o esión. Los collegia, ans o mados, como hemos dicho, en sindica os - L - 'T ~. o iciales o zosos, p esen aban po duplicado a la. au o idad las lis as de sus miemb os con exp esión del nomb e, o i- gen, nomb e de}a muje y de los hijos e indicación < e su pa imonio (90). La ansmisibilidad de la pe enencia al collegium po he encia es á ya in oducida pa a. los na i- cula i en el año 334 en que una cons i ución del Codea: Theodosianus -cue po legal que e leja bien a las cla as el in e encionismo es a al de la época- habla ya de un na icula ius o igina lis (91). El se icio de los naoicu a i, denominado en los ex os legales con di e sas exp esiones e elado as de su nue o concep o (92) consis ia p incipalmen e en el anspo e de g ano, ama pa cial e e en e al anspo e ma í imo de aquel e dade o se icio o icial del igo cuyo comienzo en los si ios de p oducción a es iguan sob e odo los documen- os p oceden es de Egip o. No e a, sin emba go, el del igo el único anspo e es a al; o os géne os, como el acei e, e incluso leña (93) e an comp endidos en el mismo. De alles de las ca gas, pe sonales y pa imoniales, que el se icio implicaba -compensadas, en pa e, po la con- cesión de p i ilegios que se siguie on o o gando- nos los o ecen con bas an e minuciosidad las cons i uciones eco- gidas en el Codea: Theodosianus. Todos los bienes del pa- imonio de los naoicuum e an bona junc ione oonoxui. La si uación, nada halagüeña en conjun o, p o ocaba aquellas ecuen es dese ciones cas igadas con se e as medidas de que nos hablan los documen os legales de la época. Una eglamen ación igu osa, en la que, como en o- das las mani es aciones del p oceso hacia el p edominio de los in e eses del en e es a al sob e los pa icula es, in luyó en mucho una o ganización y una écnica que Roma imi ó de las mona quías helenís icas (94) egula con de alle el se icio es a al del igo. Sin esenciales modi icaciones, Roma acep ó la o ganización c eada al e ec o po los P o- lomeos en Egip o, que, en líneas gene ales, se imi ó pa a odas las p o incias igue as. En los pun os expo ado es de g ano los suscep o es , 1.: 7 (2. 2 ; 34 ;;;:.; .4' (¡ • ¡ ea $ '-: 1iA '~', ','- '. :' '~I: - LlX- #~~Y..·. '= ; -p obablemen e los mismos unciona ios que de ch holo- gia e zigos asii mune ee p o naucleo um ue uia subs- - an ia ,exis ian en Alejand 1a, según una cons i ución de Hono io Y Teodosio (95)- o denaban la dis ibución del g ano a los a mado es, en egando a és os una especie de .póliza de le amen o ( ela o ia), cumque, apa e o as i- nalídades, ad aliquas insulas,po us, li o a, s a iones ac- cesse n , os emsis e a o iis, nullam p o sus inquie udinem sus ine e. Así la eco daba, e i iéndose p ecisamen e a los na icula i de España, una disposición de Consan íno :(96). Un ac a, le an ada an e las au o idades del pue o de sa..; lída, hacía las eces de conocimien o de emba que, cuya exac i ud e a comp obada po el p ae ec us annonae a la llegada (97). Nume osas cons i uciones impe iales o denan medidas enden es a 'la mayo cele idad en los iajes, exho ando a las au o idades a p o ege al inalidad y a e i a di i- cul ades y emb ollos en el anspo e. Has a qué ex emos de ígo .Ilega on es as medidas lo e ela una cons- i ución de A cadio y Hono io que cas iga con la pena capi al la de ención inmo i ada en pue os del ayec o (98). Con se e idad se cas igaban ambién en es a época las mal e saciones de las me cancías le adas cuando és as e- sul asencomp obadas en la in es igación que, iniciada an es de cinco d1as después de la llegada de la na e y p oseguida e iam diebus e ia is e de o ionum, debía lle- a se a cabo po el p aeiec us uTbi, el p ae ec us annonae y es i i illus es del Senado (99). O as cons i uciones aluden a medidas e in es igaciones semejan es pa a 'com- p obación de decla aciones de nau agio u o as causas de pé dida o de e io o. Tan as medidas de allis as y d aconianas, ¿log aban su inalidad? Las colecciones legales nos ansmi en el ex- o de las no mas p e é i as, pe o la ealidad de su e icacia es algo más di icil y escu idizo de cap a . Los años de la p omulgación de muchas de ellas co esponden a épocas calami osas, de hamb e, gue as e in asiones; de c isis eco- 1 T.'~ .' ,', Ó· d .. . · -IL:X-d .. d l~ ] k~ l' ! "' ""'1 n micas, e c ISISespm ua es; y e C ISIS e au o idad en '...... ' I 1-> ? las que al ez el go e bal del ex o de la ley no e eja ~ ~ ~ ,1 I I ~"8) ,di' ' la ope an e e ed~V'dad de su aplicación. ~ L ~ -- - -=:J,~' ?2J Acaso Jus ín ano, que las u o más ce ca que noso os, -- - ------- sab ía algo de es o cuando dic ando, con la e o cida ho- -- -- - ja asca de su es ilo legisla i o, no mas a las au o idades de Egip o pa a el anspo e de igo, iaba la expedición a la guía di ina pa a que llegase bien a la capi al de su Impe io: na icula i e a i umen um suscipian , na ibus- que impona , a que, Deo duce, ad hanc eiicem u bem naoioen (100). (De las Ca acumbas). NOTAS (De las Ca acumbas). (1) V. g . anco a, an enna, nausea, p o a, gube num, p o e a. naucle us, ci ados po GODSCHMIDT, S o ia uni . del D. Comm., ad. i al.. p, 53, n. 39. .- (2) V. ambas obse aciones en D'ORs, T es emas de la gue a an igua, ybíblíog a ía, ibi ci . (3) D., 50, 11. 1 Y 2; C., 4, 60, 1; Y las insc ipciones ci . po HUVELIN, E udes d'his oi e du d oi C01nm. om., Pa ís, 1929, págs. 53y 59. (4) Abundan e bibliog a ía sob e la his o ia de las asociaciones g emiales omanas, pa a la que es undamen al la ob a de WALTZING. E ude his o ique su les co po a . p o eso chez les Rom., Lo aína, 1900, puede e se en BANDINI, Appun i sulle co po . om., Milán, 1937, p. XIII a XXIII; Y en DUFF, Pe sonali y in Roman p í a e law, Cam- b igde, 1938, XI-XIII. (5) Es e edic o, conocido po bas an es insc ipciones la inas y g iegas que, aunque agmen a ias, pe mi en una econs ucción p ó- xíma a la o alidad, y p ueban la: g an dí usíón del mismo, «cons i- uye un sis ema coac i o pe ec o, en el que la lib e inicia i a indi- idual quedaba so ocada. En elación con el libe al1smo económico de la época clásica, es e égimen ha sido ei e adamen e cal1 icado de socIalismo de Es ado y cons i uyó, sin duda alguna, la ac uación más cohe en e (aun cuando poco In eligen e) que desplega a el Es ado en su in e ención en la p oducción y dís íbucíón de la iqueza». ARANGIO- RUIZ, His . del D. Rom., ad. españ, de Pelsmaeke , p. 384. (6) l. C., p. 57. (7) V. da os sob e ediciones y comen a ios en ROSTOVTZEFF, His . sccuü y econ. del Imp. om., ad. españ, de López Balles e os. Ma- d íd, 1937, cap. III, n. 6. (8) V. STUARTJONES, Companion o Roman His o y. Ox o d, 1912. pág. 155. (9) STUARTJONES, loco ci ., pág. 157. (10) V. ROSTOVTZEFF, loco ci ., lám. XXVI. del omo . (11) Idem, lám. XLIX. (2) ldem, 1, lám, XXVIII. y STUARTJONES, loco ci ., p. 323. (3) V. SERRARAFOLS, La, ida en España en la época omo Ba - celona, 1944, lám. 60, y la b e e desc ípe. de la p. 280. (4) RoSTOVTZEFF, loco ci ., 11, lám. LXII. (16) ldem, 1, lám. XXVI. (6) STUARTJONES, loc. ci ., p. 323. (17) D., 14, 1, 12. L L.. ~ . ~·V· ~ '~ - LXII - (18) De bello Gall., V, 1, ·2 Y 3. (9) Hech. de los Após ., XXVII y XXVIll, 1-10. (20) D. 45. 1 122, 1. El ex o llama a la ac ual B indisi, B eu- esium ansc ipciÓn del nomb e g iego. en ez del la ino B u uiísium: (21) D., 50, 16, 242, p o Malum na. is esse pa em, a emonem au em non esse Labeo ai , quia ple aeque na es sine malo inu iles essen , uieoque pa s uuns naoe u , a emo au em magis cuiiec amen o quam pa s na is es o (22) Na ig., 9. (23) am; 14, 5, 1. (24) Na . His ., II, 128. (25) D., 41, 3, 30, p o (26) D., 50, 16, 242. (27) D., 5, 1, 76; D., De lega is, 1 (30l, 24, 4: eo i., 3 32, 88. 2; eod., 88, 1. (28) D., 21, 2, 36; D., 6, 1, 3, 1. (29) D., 23, 7, 29; D., 21, 2, 44. (30) C. Th., 13, 6, 7. (31) Subi o nobis iuxiie Alexand inae na es adpa ue un , quae p aemii i solen e nun ia e secu u ae classis ad en um; abella ias ocan ; a a us üuinun. C mipaniae adspec us es : omnis in pilis Pu eo- lo um u ba ccmsis i , e ex ipso gene e uelc um Alexand inas quam is in magna u ba na ium in el eqi . Séneca, Ep., 77. l. (32) D., 19, 2, 19. 7. (33) D., 4, 9, 1, 2. (34) D., 27, 1, 17, 6. (35) D., 41, 1, 1, 15. (36) D., 14, 1, 16. (37) Eod., 19. (38) soa., 6. (39) Eod., 23. (40) Eod., 1, 1. (41) sea; 1, 4. (42) Eo i., 13. . (43) Rep esen ación JI «pmeposi io». Bol. nm . de San iago, 1941. (44) D., 14, 3, 11, 2. (45) sea; 12. (46) D., 4, 9, 1, 2. (47) HUVELIN, loco ci ., p. 90. (48) D., 47, 22, 4.. (49) V. STOECKLE, A , «Na ícula íí», en Rea -Encucl. Pauly-Wissowa. (50) Loc. ci ., III, p. 593-7. (51) V. DUFF, loco ci ., p. 97. (52) Idem, p. 149. (53) D., 4, 9, 3, l. (54) D., 19, 2, 61 (64), 1. (55) V. GARRIGUES, Ins . de D. Me c., p. 543 ss. (56) HUVELIN, loco ci ., p. 90. (57) D., 14. 2, 2, p o (58) ARANGIo-RUIZ, 1s . di di i o )'Qm. (2.~), p. 317. (59) Zei sch . de Sa .-SU/ ., XX, 136, Rom. A,b . (60) S o ia e eo ia del con . di commoda o nel di i o omo Ope e, W, p. 167 ss.), (61) Zei sch: ie soo-su «, XL, 206, Rom. Ab .. (62) Loc. ci ., p. 142 ss. (63) D., 4, 9, 3, 1. (64) D., 19, 5, 1, 1. (65) Se han expues o di e sas azones explica i as de ello: Véa- se GOLDSCHMIDT, loco ci ., p. 60 ss., y HUVELIN, loco ci ., p. 77 ss. (66) Sob e el encuad amien o de la misma en e un é mino a. quo y un é mino ui quemo V. HUVELIN, loco ci ., p. 156. i (67) V. TAUBENSCHLAG, The Law o/ G eco-Roma i Egyp in he ~gh o/ he .papy i. New-Yo k, 1944, P. 287 ss. (68) zeueen. de Sa .-S ij . (Rcnn. Ab eil.>. XIII, p. 403. ~ ' : ..• ,' . ,1; .:~ .•.. ,K .,~.- l· ;~··5" ..... .: o _ •• . E' ". ~, . ~. '. - LXIIi - (69) Loc. ci ., p. 153. (70) Po ejemplo, la explicación de Ulplano: «hoc es , quam- qumque em, si e me cem ecepe in» a las palab as del Edic o (h. ., 1, 6); o la ase: « es in na em ecep ae», a ibuida a Pomponlo en b. ., 3. (7l) V. JOERs-KuNKEL, De . p i o om., ad. españ. de P ie o Ca.9- o, p. 343 y n. 3. (72) D., 4, 9, 1, 3. (73) D., h. ., 1, 1. (74) sea; 3, 1. (75) D., 47, 5. 1, p o (76) V. el I uiex de LEVY,RABEL,e c. (77) V. LENEL, Ed. Pe p., ed. ancesa, p. 234. La ó mula, según la econs ucción de LENEL,se ía así: «Si pa e in na e quam Ns. Ns. um. exe ceba , Nm. Nm. eum e quem Ns. Ns. eius na is na igandae' causa ibi um Iuibuü, Ao. Aa. damnum iniu ia dedilsse, qua de e agl u , quan i ea es in ea anno plu imi jui , an am pecuniam du- plam iud.e. Nm. Nm, Ao. Ao. cCY7lde nna, Sl non pa e cbsoloe». (78) V. D., h. ., 4, p o y 2, 3. (79) De imp. en. Pomp., 18, 54. (80) XLIV, 23. (8U D., 14, 2, 9. (82) Solamen e conocemos la Lex Rho iia a a és de las uen- es omanas. Y algunos pasajes del Diges o que hablan de ella es án muy e ocados. V. in o mación y bibliog a ía en BERGER, «Iac ns», en la Real-Encycl. Pauly-Wissowa. (83) El ex o, al e ado, compues o acaso de ozos mal ensam- blados, de e mina a ian es de in e p e ación. V. el I uiex In e pola- ionum, de LEVY-RABEL. (84) No as a la ad. i al. de GLÜCK Aus ü íicne E laii e unq del' Paiuiek e u, p. 46, n. q. (85) Loc. ci ., p. 193 ss. (86) En el ci . a . «Na icula i» de la Real-Encpcl. pau/JI- Wissowa. (87) D., 48, 12, 2. (88) Gayo, I( 32; Ulpiano, Regl., III, 6. (89) D., 50, 6, 6 (5), 4 Y 5. (90) e. Th., 13, 5, 14, 2; Y 13. 6, 8. (91) C. Th., 13, 5, 1. (92) STOECKLEespiga de di e sas cons i uciones del e. Th. las si- guien es: onus publicum; onus Iiscale, species puolicae, species isca- les, ad publicas nccessi a es expediendas, ansac iones public ie. so- li a munia, munus, iunc io, na iéula ia, unc io, na alis iunc io, obse- quium, onus, munus unnculu ii one is. (93) C. Th., 13, 5, 10. (94) iRoSTOVTZEFF, loco ci ., II, cap. VIII. (95) e. Th., 14, 26, 1. (96) C. Th., 13, 5, 8. (97) e., 11, 23, 1. (98) C. Th., 13, 5, 33. (99) Eod., 38. (100l Edic o, XIII, 5.