Hermanas Crucificadas Adoratrices de la Eucaristía: «El monasterio de San Gregorio Armeno»
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HERMĒNEUS, 26 (2024): págs. 623-630 ISSN: 2530-609X Hermanas Crucificadas Adoratrices de la Eucaristía: «El monasterio de San Gregorio Armeno»* Suore Crocifisse Adoratrici dell’Eucarestia: «Il monastero San Gregorio Armeno» Traducido por JOSÉ GARCÍA FERNÁNDEZ Universidad de Oviedo. Facultad de Filosofía y Letras. Departamento de Filología Clásica y Románica (Área de Filología Italiana). Campus de Humanidades. Calle Francisco Rodríguez García, s/n. 33011 Oviedo. Principado de Asturias, España. Dirección de correo electrónico: garciafernandezj[email protected] ORCID: https://orcid.org/0000-0001-7781-174X Recibido/Received: 21/04/2023. Aceptado/Aceptado: 20/10/2023. Cómo citar/How to cite: Hermanas Crucificadas Adoratrices de la Eucaristía, «El monasterio de San Gregorio Armeno», trad. José García Fernández, Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación, 26 (2024), pp. 623-630. DOI: https://doi.org/10.24197/her.26.2024.623-630 INTRODUCCIÓN San Gregorio el Iluminador (257-330), obispo del cristianismo oriental, fue el patrón y fundador de la Iglesia gregoriana apostólica armenia. Además de ser adorado por la Iglesia ortodoxa, este santo es venerado también por las Iglesias copta y católica. Prueba de la relevancia de su figura es la consagración del monasterio de San Gregorio Armeno en Nápoles, sito en una de las calles más concurridas de la ciudad y de nombre homónimo. La trascendencia religiosa de esta vía partenopea ya se dejaba sentir en el periodo clásico, momento en el que hubo un templo dedicado a Ceres que despertaría la curiosidad y la fascinación de múltiples devotos. Los más píos ofrecían artesanales piezas de terracota en las tiendas que rodeaban este recinto, si bien, a finales del siglo XVIII, esta tradición dio paso a una nueva costumbre aún hoy vigente: la elaboración de figuras del pesebre.1 * Este trabajo se ha realizado en el marco del Proyecto de Investigación «Men for Women. Voces Masculinas en la Querella de las mujeres» (PID2019-104004GB-I00), Ministerio de Ciencia e Innovación. 1 Destáquese cómo la «Via San Gregorio Armeno è il cuore popolare della Napoli legata all’antica tradizione del presepe, che vede protagoniste le celebre statuette in terracotta, dipinte
624 Hermanas Crucificadas Adoratrices de la Eucaristía HERMĒNEUS, 26 (2024): págs. 623-630 ISSN: 2530-609X Más allá de esta atmósfera piadosa, cabe notar cómo, durante siglos, el halo de misticismo y misterio que rezuman los muros del monasterio de San Gregorio Armeno no logró traspasar sus barreras arquitectónicas. Recluida en este monasterio, la patriota Enrichetta Caracciolo (1821-1901) sería la primera mujer que, al componer sus memorias autobiográficas, dejaría un testimonio impactante, constructivo y desgarrador de los sinsabores de la clausura monástica (Arriaga Flórez, 2013, pp. 31-42). Caracciolo describió el cenobio con todo lujo de detalles, no solo limitándose a los espacios físicos que conforman el recinto religioso: en su texto I misteri del chiostro napoletano (1864),2 esta intelectual también retrataría la vida claustral propia de la Nápoles decimonónica y reflejaría los hábitos más extendidos en el cenobio, aludiendo, sin reparo alguno, a la hipocresía y a la mala praxis de buena parte de los integrantes del monasterio. Caracciolo subraya cómo la uniformidad en el vivir y la privación de la libertad suponían un lastre para las monjas del monasterio, hecho que sumía a las religiosas en un estado de locura difícil de aplacar. Desde este prisma, Caracciolo fue una adelantada a su tiempo al declarar por escrito la importancia de atender a la salud mental del colectivo femenino: Angiola Maria, conversa de una tía abadesa de Caracciolo, representaba ese escenario de enajenación que impedía llevar una vida apacible y sosegada en el cenobio. No obstante, de Angiola Maria se hace este apunte: [E]n los frenéticos trastornos de esta conversa también subyacía un trasfondo de verdad: la actitudes anómalas y provocativas de Angiola Maria ponían en jaque el sistema monástico al cuestionarse el porqué la mayoría de las mujeres enclaustradas renunciaban a sus proyectos de vida para consagrarse a un infructuoso destino que muchas veces solo las conducía a la locura (García Fernández, 2019, p. 13). Según lo expuesto, no cabe duda de que el monasterio de San Gregorio Armeno se erige en un símbolo capital para comprender la realidad claustral y religiosa napolitana desde tiempos remotos. La visita a este complejo arquitectónico resulta de todo punto útil, pues ayuda a corroborar in situ en qué medida las palabras de Caracciolo se atienen a lo narrado en su obra a olio e vestite con stoffe pregiate, che riproducono dettagliatamente il popolo partenopeo del Settecento» (Ortolano, 2014, sección 120; el libro carece de paginación en el formato electrónico). 2 Además de la edición italiana realizada por Cutrufelli (Caracciolo, 1986 [1864]), la obra ha sido recientemente traducida al castellano (Caracciolo, 2018, 2021).
El monasterio de San Gregorio Armeno 625 HERMĒNEUS, 26 (2024): págs. 623-630 ISSN: 2530-609X autobiográfica. En virtud de ello, se considera conveniente contar con una traducción al castellano del tríptico informativo del monasterio de San Gregorio Armeno, redactado por las propias Hermanas Crucificadas Adoratrices de la Eucaristía y cuyo contenido, escrito íntegramente en italiano, aún no ha sido traducido al español. La traducción al castellano del texto original italiano permitirá al visitante hispanófono adentrarse con entusiasmo e interés en este espacio conventual tan significativo para la cultura campana e italiana. Amén del texto traducido, las próximas páginas incluyen diferentes notas al pie que procuran facilitar la comprensión de la versión original al lector hispanohablante. Al respecto, adviértase cómo se ha llevado a cabo una labor traductológica cuyo resultado, fiel al texto original en toda la magnitud que ha sido posible, confiamos sea satisfactorio para el destinatario del documento en castellano. El propósito perseguido no ha sido otro que el de acercar al público hispano la idiosincrasia de un recinto crucial para la historia de Nápoles, de un monasterio donde, todavía a día de hoy, Enrichetta Caracciolo es conocida como «la monaca ribelle». TRADUCCIÓN DE «EL MONASTERIO DE SAN GREGORIO ARMENO» Al monasterio de San Gregorio Armeno se accede a través de treinta y tres escalones realizados en piperno (roca magmática presente en las zonas donde ha habido actividad volcánica). A ambos lados de la entrada se pueden contemplar riggiole originales –azulejos de origen napolitano–, datados en el siglo XVIII y esmaltados con hojas amarillas y verdes.3 En las paredes, en cambio, se pueden admirar los frescos de Giacomo del Pò,4 que culminan en la puerta de entrada con el dedicado a san Benito entre ángeles. Subiendo, a la derecha, uno se adentra en los espacios destinados al contacto entre las monjas y el mundo exterior. Las puertas laterales conducían a las celosías de la clausura: a las de la abadesa, a las de las conversas (intermedias) y a las de las monjas (superiores). Al final de la escalera uno pisa un suelo de mármol a cuyos laterales hay asientos de piperno y espalderas de mármol. La puerta principal es de madera 3 En el Vocabolario Treccani se indica que riggiòla (o reggiòla) es un término napolitano empleado para hacer referencia a baldosas de mayólica, utilizadas en revestimientos de suelos y de paredes. Se remite a este enlace: https://www.treccani.it/vocabolario/reggiola/ (fecha de consulta: 14/12/2022). 4 Se trata de un artista barroco italiano que desarrolló su carrera pictórica prevalentemente en Nápoles.
626 Hermanas Crucificadas Adoratrices de la Eucaristía HERMĒNEUS, 26 (2024): págs. 623-630 ISSN: 2530-609X de nogal y a sus lados se encuentran las denominadas «ruedas», dos grandes tornos de madera recubiertos de bronce y latón, que en la antigüedad eran el medio de transmisión de alimentos, ropa y otros objetos que debían entrar o salir del convento. Al pasar por la puerta principal, se accede a un vestíbulo en forma de «L» (la portería), donde, a la izquierda, se puede admirar un cuadro de Paolo De Matteis.5 A la derecha, sin embargo, hay elegantes asientos del siglo XVI, coronados por frescos de paisajes en colores pastel. El convento Desde el vestíbulo se accede al claustro, obra del arquitecto Vincenzo Della Monica6 (también creador del claustro de San Marcelino).7 Al entrar en esta parte del monasterio, uno se siente irresistiblemente atraído por un magnífico conjunto escultórico de mármol que representa el encuentro de Cristo con la mujer samaritana en el pozo, una producción escultural encargada en 1783 por la abadesa Violante Pignatelli y que más tarde sería restaurada en 1843 por deseo expreso de la abadesa Francesca Caracciolo. El grupo escultórico se atribuye a Matteo Bottiglieri.8 Mirando hacia arriba, a la izquierda, se puede observar una hermosa cúpula revestida de azulejos de mayólica amarillos y verdes, con su característico diseño de escamas, tan común en la arquitectura napolitana de los siglos XVI y XVII. Caminando a la izquierda, hacia el fresco de san Benito, que constituye el telón de fondo de la exedra, se encuentran las cinco llaves de control de los chorros de agua de la fuente; estos salen de las bocas de cuatro delfines, de un anillo que rodea una bola que los sostiene, de caballitos de mar y de pilas en forma de concha. Hay que destacar que la fuente es la 5 Al igual que Giacomo del Pò, Paolo De Matteis (1662-1728) fue un destacado pintor barroco italiano que cultivó su faceta artística con especial intensidad en el entonces Reino de Nápoles. En la ciudad partenopea tuvo dos grandes maestros: Francesco di Maria y Luca Giordano. En un primer momento, este último influyó de forma palmaria en la obra pictórica de De Matteis, quien, sin embargo, acabaría por adoptar un estilo rococó con el paso del tiempo. 6 Nacido en el seno de una familia vinculada al ámbito de la construcción, Giovanni Vincenzo Della Monica fue un ingeniero, arquitecto y constructor italiano que ejecutó la mayor parte de sus obras en Nápoles. 7 Este claustro monumental napolitano forma parte de un complejo religioso de homónimo nombre. 8 Matteo Bottiglieri (1684-1757) fue un escultor y pintor italiano originario de la provincia de Salerno (Campania).
El monasterio de San Gregorio Armeno 627 HERMĒNEUS, 26 (2024): págs. 623-630 ISSN: 2530-609X parte final de un ingenioso artificio mecánico para aprovechar el agua de la lluvia. Volviendo a la entrada por el lado izquierdo, es posible visitar el pórtico recorriendo sus cuatro pasillos. 1. Pórtico: primer pasillo Desde el primer pasillo se accede directamente al Salón de la Abadesa, lleno de frescos barrocos que cubren tanto la bóveda como las paredes. Esta ornamentación data aproximadamente de 1773, fecha grabada en la fuente, cuando Violante Pignatelli ejercía de abadesa. Así lo confirman las balaustradas pintadas en la bóveda, donde se alinean pequeñas columnas a modo de piñata, a buen seguro en homenaje a la mencionada abadesa. Si continuamos el itinerario, uno se encuentra en el coro de las monjas, que da a la iglesia de San Gregorio Armeno y tiene en sus paredes frescos de las vidas de san Benito y de san Gregorio (obra del maestro Luca Giordano),9 lo cual indica la fusión que se produjo entre el monacato occidental y el oriental. Es probable que la fecha de 1632, grabada en una esquina del techo, se refiera a la finalización del coro. 2. Pórtico: segundo pasillo Saliendo del coro y continuando por el segundo pasillo, se pueden ver a la izquierda unos vanos con rejas y asientos desde los que las monjas podían asistir a los servicios religiosos directamente desde el convento. A la derecha se encuentra la gruta de la Virgen, junto a la cual hay un pequeño museo que contiene utensilios antaño empleados por las monjas, dos viejas muelas de molino (una de las cuales lleva el nombre de la abadesa doña Cornelia Piscicelli y la fecha de 1761) y restos del antiguo monasterio, incluidos numerosos capiteles, que con toda probabilidad pertenecieron al antiguo Templo de Ceres, posteriormente demolido con la reconstrucción llevada a cabo en el siglo XVI. Algunos de los capiteles se convirtieron en morteros de mármol blanco, como demuestra un mortero que aún conserva restos de hojas de acanto. 9 Conocido en España como Lucas Jordán, Giordano (1634-1705) fue un pintor barroco italiano que entablaría amistad con el valenciano José de Ribera, en cuyo taller napolitano empezó a trabajar a edad temprana. Con el paso de los años, conocedor de las principales técnicas pictóricas de su periodo vital, Luca Giordano terminó por convertirse en uno de los máximos exponentes artísticos del barroco.
628 Hermanas Crucificadas Adoratrices de la Eucaristía HERMĒNEUS, 26 (2024): págs. 623-630 ISSN: 2530-609X 3. Pórtico: tercer pasillo A la derecha del tercer pasillo se encuentra la capilla de Santa María de la Hidria. El canónigo Celano dice que Santa María de la Hidria recibe este nombre por la imagen de la Santísima Virgen con una hidria, es decir, un jarrón bajo sus pies. De opinión diferente es el sacerdote napolitano Gennaro Aspreno Galante, para quien Santa María de la Hidria es una contracción de «Santa María Hodigitria», que en griego significa ‘la guía que muestra el buen camino’.10 La capilla es la sala más antigua de todo el complejo monástico, de la que aún se encuentran vestigios en el arco ojival del altar mayor y en las bóvedas. Todo lo demás, en cambio, se remonta a una reconstrucción del siglo XVIII encargada por la abadesa Antonia Gonzaga y terminada en 1712 por la abadesa Claudia di Sangro. La capilla está adornada con dieciocho lienzos de De Matteis que representan escenas de la vida de la Virgen. A mano izquierda se accede al refectorio de las monjas, construido entre 1680-1685 bajo la dirección de Dioniso Lazzari11 y Matteo Stendardo;12 está compuesto por asientos de nogal con respaldos de talla. En las paredes delantera y trasera se encuentran las pinturas Bodas de Caná y Multiplicación de los panes, atribuibles al taller de Corenzio;13 en las paredes laterales, sin embargo, hay lienzos cuya autoría podría atribuirse al círculo de Solimena,14 realizados entre 1714 y 1715. Por último, en el lado 10 Merece destacarse cómo la Virgen Hodigitria, Odigitria u Odihitria defendía que Jesús es el camino de la salvación. Por otra parte, a nivel iconográfico, se trata de una de las tres formas principales de representar a la Virgen María en la Iglesia ortodoxa. Para la Iglesia católica romana, esta imagen recibe la advocación de la Virgen del Camino. 11 Marmolista, escultor y arquitecto italiano adscrito al barroco napolitano. 12 Ingeniero poco conocido que requiere de un estudio más detallado, si bien se afirma de él que: «Stendardo, as an example, is a little-known but experienced engineer who had the full trust of Archbishop Cantelmo after the 1688 earthquake» (Russo, 2015, p. 73). 13 Belisario Corenzio (1558-1643) fue un pintor de origen griego que ejerció su carrera en Nápoles durante el siglo XVII. Con Giovanni Battista Caracciolo y José de Ribera formaría el denominado «Cabal de Nápoles». Este triunvirato de pintores centraría sus esfuerzos en hostigar y expulsar a los artistas llegados a Nápoles para evitar que obtuvieran encargos en la ciudad partenopea. Pese a lo cuestionable de esta actitud, Corenzio destacó por su estilo florido y por dejar una fuerte impronta en Nápoles: prueba de ello son los numerosos frescos de su autoría que actualmente adornan palacios y construcciones religiosas (entre ellas, el monasterio de San Gregorio Armeno). 14 A Francesco Solimena (1657-1747), destacado pintor barroco de origen campano, se le considera uno de los artistas que mejor encarnaron la cultura tardobarroca italiana.
El monasterio de San Gregorio Armeno 629 HERMĒNEUS, 26 (2024): págs. 623-630 ISSN: 2530-609X derecho hay un púlpito tallado en 1577 por Nunzio Ferraro,15 que anteriormente tenía una ubicación distinta. 4. Pórtico: cuarto pasillo Para concluir, a la derecha del cuarto pasillo, se puede admirar un pozo decorado con hierro forjado, que en realidad enmascara una perforación de la que se extrajo la toba,16 material de construcción en las fábricas del siglo XVI. Si uno se detiene a la izquierda, en la puerta que conduce a los dormitorios de las monjas, se encuentra la mirada del Cristo de la fuente, quien, como a la samaritana (en el pozo), parece decir «dame de beber» para luego devolver el agua de la vida. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS Arriaga Flórez, Mercedes (2013). Somatizaciones en escritoras italianas: Enriqueta Caracciolo. En Elena Losada Soler, Helena González Fernández y Alicia Ramos González (Eds.), Lo que callan los corpus, lo que afirman los cuerpos (pp. 31-42). Arcibel. Caracciolo, Enrichetta (1986). Misteri del chiostro napoletano. Nota critica di Maria Rosa Cutrufelli. Giunti Editore (Obra original publicada en 1864). Caracciolo, Enrichetta (2018). Enrichetta Caracciolo: Los misterios del convento napolitano. Introd. y ed. crítica de Mercedes González de Sande; ed. crítica y traducción de José García Fernández. Benilde Ediciones. Caracciolo, Enrichetta (2021). Los misterios del convento napolitano. Introd. de Mercedes González de Sande; ed. crítica y traducción de José García Fernández. Dykinson. https://doi.org/10.2307/j.ctv20hcthd.5 15 Junto con Giovan Battista Vigliante, Ferraro fue uno de los maestros carpinteros más significativos de la Italia de finales del siglo XVI y comienzos del siglo XVII (Catalano, 2011, pp. 133-146). 16 Indisolublemente vinculada al Vesuvio, se trata de una roca ígnea formada a partir de la acumulación de cenizas u otros elementos expelidos durante una erupción volcánica.
630 Hermanas Crucificadas Adoratrices de la Eucaristía HERMĒNEUS, 26 (2024): págs. 623-630 ISSN: 2530-609X Catalano, Maria Ida (2011). Per l’Arte delli mastri d’ascia della città di Napoli: Nunzio Ferraro e Giovan Battista Vigliante tra fine Cinquecento ed inizio Seicento. Bollettino d’arte (Ministero per i beni e le attività culturali), vol. speciale (2011-Serie VII), 133-146. García Fernández, José (2019). Entretejiendo la historia de la mujer italiana a través de la literatura: la esclavitud monástica como forma de vida impuesta. Tonos Digital, 37, 28 pp. Recuperado el 30/11/2024 de http://www.tonosdigital.com/ojs/index.php/tonos/article/view/2254/10 80 Ortolano, Giuseppe (2014). 1001 cose da vedere in Italia almeno una volta nella vita. Newton Compton Editori. Russo, Valentina (2015). Architecture and Memory of Ancient Times: Renewal, Re-Use, Restoration in Seventeenth Century Neapolitan Churches. En Augusto Roca De Amicis y Claudio Varagnoli (Eds.), Alla Moderna: Old Churches and Baroque Renovations. A European Perspective (pp. 69-98). Artemide. Recursos electrónicos Istituto dell’Enciclopedia Italiana fondata da Giovanni Treccani, Vocabolario Treccani. Recuperado el 14/12/2022 de http://www.trecca ni.it/vocabolario/