Personas con trastornos mentales graves y duraderos y Educación Social. Estudio diagnóstico y recomendaciones para la intervención socioeducativa
Abstract
Grado en Educación Social
Full text
FACULTAD DE EDUCACIÓN DE PALENCIA UNIVERSIDAD DE VALLADOLID PERSONAS CON TRASTORNOS MENTALES GRAVES Y DURADEROS Y EDUCACIÓN SOCIAL Estudio diagnóstico y recomendaciones para la intervención socioeducativa TRABAJO FIN DE GRADO EN EDUCACIÓN SOCIAL AUTOR/A: PAULA GUTIÉRREZ MERINO TUTOR/A: JUDITH QUINTANO NIETO Palencia, Junio 2024
1 Resumen. El presente trabajo de fin de grado defiende la importancia de realizar evaluaciones diagnósticas para conocer el contexto y al público destinatario de las futuras intervenciones. En concreto, este trabajo se centra en conocer la realidad de las personas con Trastorno Mental Grave y Duradero en general, centrándose en la realización de un análisis diagnóstico del programa de intervención de un centro de media estancia de rehabilitación psicosocial de psiquiatría, donde se brinda atención integral. El estudio analiza la valoración que hacen personas usuarias y profesionales de las actividades, intereses, gustos y preferencias metodológicas, así como la imporatnacia que otorgan a las diferentes habilidades sociales. De los datos se desprende información valiosa para repensar el programa en clave de mejora, además de ofrecerse recomendaciones y sugerencias para futuras propuestas de intervención socioeducativa, reivindicando la importancia de la presencia de la figura del educador/a social en los centros de Salud Mental. Palabras clave. Salud mental, rehabilitación psicosocial, Trastorno Mental Grave y Duradero, Educación Social, intervención socioeducativa Abstract. This final degree thesis defends the importance of carrying out diagnostic evaluations in order to understand the context and the target audience of future interventions. Specifically, this work focuses on understanding the reality of people with Severe and Enduring Mental Disorder in general, focusing on carrying out a diagnostic analysis of the intervention programme of a psychiatric psychosocial rehabilitation halfway house, where comprehensive care is provided. The study analyses the assessment made by users and professionals of the activities, interests, tastes and methodological preferences, as well as the importance they attach to the different social skills. The data provides valuable information for rethinking the programme in terms of improvement, as well as offering recommendations and suggestions for future proposals for socio-educational intervention and vindicating the importance of the presence of the figure of the social educator in Mental Health centres. Key Words. Mental Health, psychosocial rehabilitation, Severe and enduring Mental Disorder, social education
2 1. INTRODUCCIÓN .............................................................................................................................. 3 2. OBJETIVOS ....................................................................................................................................... 5 3. JUSTIFICACIÓN DEL TEMA ........................................................................................................ 6 4. MARCO TEÓRICO .......................................................................................................................... 8 4.1. APROXIMACIÓN A LA SALUD MENTAL ........................................................................................ 8 4.2. TRASTORNOS MENTALES ........................................................................................................... 12 4.2.1. Trastorno mental grave y duradero (TMGD) .......................................................................... 12 4.2.2. Trastornos psicóticos: Esquizofrenia ....................................................................................... 15 4.2.3 Trastorno bipolar ...................................................................................................................... 17 4.2.4 Trastorno límite de la personalidad. ......................................................................................... 18 4.3. CONSECUENCIAS DEL TRASTORNO MENTAL GRAVE Y DURADERO ................................................. 19 4.4. REHABILITACIÓN PSICOSOCIAL Y LA EDUCACIÓN SOCIAL .............................................................. 22 4.4.1. Intervención socioeducativa para el desarrollo de las habilidades sociales ........................... 26 5. METODOLOGÍA ............................................................................................................................ 29 6. RESULTADOS ................................................................................................................................. 32 6.1 DATOS GENERALES ........................................................................................................................... 32 6.2 VALORACIÓN DE LAS ACTIVIDADES. ................................................................................................ 32 6.3 PREFERENCIAS METODOLÓGICAS. .................................................................................................... 40 6.4. GUSTOS E INTERESES. ...................................................................................................................... 41 7. SUGERENCIAS PARA EL DISEÑO DE PROGRAMAS SOCIOEDUCATIVOS .................. 48 8. CONCLUSIONES ............................................................................................................................ 52 9. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS ........................................................................................... 54 10. ANEXOS ....................................................................................................................................... 58
3 1. INTRODUCCIÓN La rehabilitación psicosocial es una herramienta que se utiliza a menudo como intervención en cuestiones de salud mental, atendiendo a sus necesidades, capacitándoles de habilidades que les permitan su integración en la comunidad. Las personas con Trastornos Mentales Graves y Duraderos (TMGD), a menudo, debido su déficit en autonomía entre otras dificultades causadas por su trastorno, acuden a centros de atención psiquiátrica, como es el caso de los centros de media estancia. Estos centros, utilizan la rehabilitación social para la implementación de programas que ayuden a los usuarios. Esta rehabilitación social, según Nazaré (2020), actúa para en varios frentes: entrenamiento habilidades sociales, relación familiar, estimulación cognitiva, programa socioeducativo, integración social además de la laboral y desarrollo personal. A todo esto, se le añade una disminución de las consecuencias de los trastornos. El presente trabajo de fin de grado tiene como objetivo principal analizar las motivaciones y los intereses de los usuarios con TMGD de un centro de media estancia de psiquiatría ubicado en Castilla y León, contando también con la perspectiva de los profesionales de la unidad. Todo ello con la pretensión de realizar una evaluación diagnóstica que de pistas para la posterior acción socioeducativa. Antes, se presenta el apartado que compone la fundamentación teórica, donde se abordan temas de interés respecto al ámbito que nos ocupa con el fin de lograr una mejor comprensión del mismo. Para ello se explica el concepto de salud mental para introducir los TMGD, además de los tipos más importantes como las consecuencias que implican. Usuarios con estos trastornos son el público principal del centro de media estancia de rehabilitación psicosocial objeto de análisis, aspecto también abordado en este marco teórico, reivindicando en él la importancia de la figura del educador social en su equipo profesional debido a su irregular presencia en ellos. Para finalizar el marco teórico, se abordan los diferentes programas incluidos en la rehabilitación psicosocial, prestando especial atención a aquellos que abordan las habilidades sociales.
4 La parte más práctica del trabajo, va a evidenciar la necesidad de conocer a los usuarios para optimizar la implementación de las intervenciones que conforman los programas. Posterioremente, tras el análisis de los datos, se recogen recomendaciones y sugerencias para futuras propuestas de intervención dentro de esté ámbito, bien para que el centro analizado recoja los resultados y pueda repensar una adapatación o nuevo diseño de las actividades desarrolladas, o para que centros similiares puedan tomar en cuenta estas recomendaciones.
5 2. OBJETIVOS OBJETIVO GENERAL: Estudiar las motivaciones e intereses de los usuarios con trastorno mental grave y duradero de un centro de media estancia de rehabilitación psicosocial de salud mental para delinear recomendaciones de intervención socioeducativa. OBJETIVOS ESPECÍFICOS Objetivo específico 1: Establecer un marco teórico que conceptualice y clarifique los aspectos relacionados con la rehabilitación psicosocial de personas con trastorno mental grave y duradero desde un enfoque socioeducativo. Objetivo específico 2: Analizar los resultados obtenidos del cuestionario diseñado e implementado para este trabajo destacando las perspectivas de las personas involucradas en la realidad estudiada. Objetivo específico 3: Establecer sugerencias para un posible diseño de programa de rehabilitación psicosocial en el centro objeto de estudio o similares desde un enfoque socioeducativo.
6 3. JUSTIFICACIÓN DEL TEMA Durante mis años de carrera he presentado siempre especial interés por la salud mental de la sociedad y en cómo afecta esta en los diferentes aspectos de la vida. Poseer salud mental ayuda a las personas a afrontar desafíos de la vida con mayor efectividad, así como a adaptarse a la sociedad con éxito, ya que nos dota de habilidades para desenvolvernos en nuestras relaciones interpersonales de manera satisfactoria. Acerca de este tema me surgen otras inquietudes como qué impactos tiene en los diferentes ámbitos de la vida de los individuos su ausencia, si se puede o no trabajar para el fortalecimiento de los diferentes aspectos que conforman la salud mental y cómo entrenar esas habilidades desde la educación social. La sociedad es cambiante, al igual que las características que la acompañan. Es por eso por lo que la salud mental cada vez está cobrando más importancia, ya que se ha comprobado que las personas tienen que lidiar con diferentes afecciones mentales en su vida que les afecta al transcurso normal de sus actividades cotidianas. Este abanico de trastornos es de naturaleza y gravedad diversa. Debido al impedimento de estas personas a vivir su vida satisfactoriamente ha surgido la necesidad de poner remedio y crear tanto hábitos de vida que fomenten el bienestar como tratamientos que aminoren o eliminen las consecuencias de estos trastornos. Es a raíz de esta necesidad que, actualmente, la salud mental y los trastornos que pueden existir ligados a ella, son centro de numerosos estudios de investigación de causas y características, así como de sus posibles tratamientos. Sin embargo, esto no siempre ha sido así: en sus inicios, era un ámbito desconocido, invisibilizado y ocultado, en el que existían muchos prejuicios. Era un tema que no se investigaba ni se le daba la importancia que tiene actualmente, tanto es así que algunas patologías mentales eran muy desconocidas y existía un fuerte estigma sobre ellas. Un ejemplo de ello, son los trastornos psicóticos, tales como la esquizofrenia o la bipolaridad. La sociedad pensaba que se trataba de “locos” que habían sido poseídos por el demonio, con su consiguiente discriminación de esas personas. Es por ello por lo que quiero centrar el tema en este grupo de patologías, consideradas Trastornos Mentales Graves y Duraderos (TMGD), en el que la salud mental de las personas que lo padecen está gravemente afectada junto con sus habilidades para las relaciones interpersonales.
7 Las personas que tienen un TMGD presentan muchas veces dificultades en sus relaciones sociales, debido a que carecen de ciertas habilidades sociales. Por lo tanto, se convierten en personas con riesgo de exclusión social y con muchas dificultades para la vida en comunidad. Por ello, en su tratamiento se llevará a cabo un entrenamiento de estas habilidades, fomentando también así su autonomía e inclusión social a través de la rehabilitación psicosocial. La rehabilitación psicosocial, abordada en este trabajo, un tipo de intervención muy presente en este tipo de centros que trabajan con personas con TMGD. Al revisar la bibliografía del concepto, así como en el periodo de Prácticum de Profundización desarrollado, se comprueba escasa e irregular presencia del perfil profesional de la educación social en centros de Salud Mental. Por ello, encuentro este trabajo también como motivo de reivindicación la figura de este profesional en el ámbito, debido a que cumple con muchas funciones esenciales en el campo, entre las que destaco el acompañamiento pedagógico, concepto explicado más adelante y el fomento de la autonomía personal. En conclusión, desde un prisma teórico y de desarrollo profesional del ámbito concreto, considero que este trabajo tiene relación directa con el Grado de Educación Social, para evidenciarlo menciono algunas de los retos que se contemplan en el plan de estudios de la titulación y que valoro que el presente trabajo demuestra un desarrollo competencial de los mismos: - Utilización de las TIC en el ámbito de estudio y contexto profesional.. - Organización y planificación - Capacidad crítica y autocrítica - Realizar estudios prospectivos y evaluativos sobre características, necesidades y demandas socioeducativas. En particular, saber manejar fuentes y datos que le permitan un mejor conocimiento del entorno y el público objetivo para ponerlos al servicio de los proyectos de educación social.
8 4. MARCO TEÓRICO 4.1.Aproximación a la Salud Mental Antes de comenzar a hablar de salud mental, es importante conceptualizar la salud. Este término ha sufrido variaciones a lo largo del tiempo, vinculada y dependiendo siempre de la cultura que hubiera en el momento. Por ejemplo, en los tiempos prehistóricos, la sociedad se dividía en agrupaciones, donde todas las acciones compartían un objetivo común: la supervivencia. Es por ello que la salud se equiparaba al término de supervivencia, a la acción y efecto de sobrevivir. En la etapa religiosa y con la aparición de la religión judeo-cristiana, la salud se entendía como una salvación y sanación, convirtiéndose así como la ausencia de pecado, poniendo en manos de la divinidad la salud en caso de su pérdida. Durante la revolución francesa, la salud era comprendida como imprescindible para el trabajo, es decir, como la capacidad de funcionar. (Herrero Jaén, 2016) La salud también fue entendida como “ausencia de enfermedad”, es ya después de la Segunda Guerra Mundial en 1948 en la Carta Constitucional de la Organización Mundial de la Salud, cuando se establece una definición general para este concepto. La Organización Mundial de la Salud (OMS) define salud como “un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no sólo la ausencia de enfermedad o dolencia” (Organización Mundial de la Salud, 2001). Esta definición es pragmática debido a que incorpora la dimensión social a la medicina. También era holística, ya que analiza la salud como un conjunto de todo, intentando así romper con las dicotomías del pasado del cuerpo frente a la mente y de lo físico frente a lo psíquico (Bertolote, J.M, 2008). La salud mental, es entonces, parte integral de la salud y el bienestar. La OMS, siempre ha incorporado a la definición de salud la salud mental. En la misma, se afirma que la salud es más que la ausencia de enfermedad y que la salud mental está estrechamente vinculada a la física y a la social. Con esto se reconoce que la salud consiste en un balance entre uno mismo, personas ajenas y el ambiente, con lo que se dan pistas para mejorar la salud (OMS, 2004a). La OMS, bajo el lema de “no hay salud sin salud mental”, reconoce que la salud mental es un aspecto imprescindible para el bienestar y el desarrollo de los individuos, países y sociedades.
15 Para el diagnóstico de los TMGD, según el Servicio Aragonés de Salud (2003), también se deben tener en cuenta los criterios: - Clínicos. Se requiere la presencia de una gravedad clínica, que incluye la distorsión de la realidad y conductas de riesgo, además de una temporalidad específica en la que se dé de forma continuada o episódica durante al menos dos años. - Sociales. Posea discapacidades importantes en el ámbito social como disfunciones, incapacidad funcional para el desarrollo, dependencia para su mantenimiento teniendo necesidad de otra persona o de un servicio específico, sobrecarga familiar o falta de red social. - Utilización de servicios. La persona que padezca un TMGD ha debido acudir a servicios de salud mental en un periodo de mínimo de dos años. Según este servicio de salud, el grupo de TMGD lo comprenden: trastornos esquizofrénicos, esquizoafectivos, trastornos bipolares, estados paranoides, depresiones mayores, trastornos obsesivos-compulsivos, trastornos de personalidad graves (límite, esquizotípica, trastornos neuróticos graves y otros). De este grupo, se excluyen las personas con diagnóstico primario de abuso/dependencia de sustancias y retraso mental (SACyL, 2002). En los apartados que se presentan a continuación, se repasarán los aspectos más relevantes de los TMGD más frecuentes. 4.2.2. Trastornos psicóticos: Esquizofrenia La esquizofrenia es el trastorno más representativo del grupo de trastornos psicóticos. Según Arias et al (2003), se describe a las personas con psicosis como aquellas que experimentan una variedad de síntomas, tanto positivos (alucinaciones, ideas delirantes, comportamiento extraño y trastornos del pensamiento) como negativos (aplanamiento afectivo, alogia, apatía, anhedonia y falta de interés social). Suelen mostrar un patrón de relaciones interpersonales gravemente alterado, junto con comportamientos o reacciones emocionales inapropiadas para el contexto y una percepción distorsionada de la realidad. La persistencia de estos síntomas y su tratamiento debe ser superior a dos años y detectarse en la persona una disfunción moderada o severa de su funcionamiento familiar, laboral y social.
16 La esquizofrenia, según el DSM-V (2002) es un trastorno psicótico que presenta al menos dos de las siguientes características. Al menos uno debe ser (1), (2), (3): 1. Delirios; 2. Alucinaciones; 3.Discurso desorganizado; 4.Comportamiento extremadamente desorganizado o catatónico; 5.Síntomas negativos (Véase anexo 2). Este trastorno es el que más se cronifica, por lo que es el que más recurre a los centros de Rehabilitación Psicosocial (SACyL, 2002). Es por ello también por lo que, la investigación sobre la esquizofrenia es y siempre será un reto para la psicopatología, así como su tratamiento. Es un trastorno mental complejo, ya que el esquizofrénico, suele ver cosas que no existen (alucinaciones), tener pensamientos delirantes (no se ajustan a la realidad) y puede comportarse de acuerdo con ellas. (Sandín, 2023) Existen varios tipos de esquizofrenia recogidas en el DSM- V, explicados brevemente a continuación (Padín, 2012) : a) Paranoide. Priman las ideas delirantes y/o alucinaciones auditivas. El resto de los síntomas no es tan abundante b) Catatónica. La sintomatología negativa es notable, con manifestaciones como catalepsia, negativismo y mutismo, además de otros síntomas como ecolalia y ecopraxia. c) Desorganizada. Se observa predominantemente un patrón de conductas caóticas y una expresión emocional limitada. La persona puede tener dificultades para saber cómo comportarse de manera apropiada en su entorno. d) Indiferenciada. Esquizofrenias que no son ninguna de las anteriores e) Residual. No se observa presencia de la sintomatología típica de las esquizofrenias mencionadas anteriormente, o si aparece, lo hace de forma leve. Respecto la prevalencia, según Ferrari et al. (2016, citado en Hernández, 2022) la esquizofrenia afecta a más de 21 millones de personas en todo el mundo. Se calcula que unas 7/8 personas de cada mil la padecerán a lo largo de su vida. Durante las últimas tres décadas, ha habido un aumento notable en la prevalencia mundial de las personas afectadas por este trastorno, de 32.7 millones en 1990 a 48.8 millones en 2013 (incremento del 49.1%).
17 4.2.3 Trastorno bipolar Los trastornos bipolares son una variedad de condiciones heterogéneas que se caracterizan por cambios en el estado de ánimo y un sufrimiento subjetivo. (Belmaker, 2004, citado en Hernandez, Martínez & Izquierdo, 2019). El impacto significativo en el funcionamiento laboral y social ha llevado a clasificarlo como una de las enfermedades con mayor discapacidad. Antes de hablar de las características del trastorno, es imprescindible hablar de conceptos esenciales para el trastorno bipolar (Coryell, 2022). - Manía. Se caracteriza por al menos una semana de un estado de ánimo constantemente elevado, expansivo o irritante, junto con un aumento sostenido de la actividad y una notoria incrementación de la energía, además de al menos tres de los síntomas adicionales: autoestima inflada, reducción significativa de la necesidad de dormid, hablar mas de lo habitual, fuga de ideas o pensamientos que se suceden de manera acelerada, dificultad para mantener la concentración debido a la facilidad de distracción, incremento de la actividad dirigida hacia objetivos específicos, participación excesiva en actividades que conllevan un alto riesgo de consecuencias graves, como compras compulsivas. Las personas que se encuentren en un episodio de manía no pueden desempeñar sus roles primarios debido a la gravedad de sus síntomas. El episodio maníaco es una manifestación extrema, pudiendo el paciente tener idead delirantes, megalómanas o persecutorias, lo que le hace difícil de distinguir de la esquizofrenia. - Hipomanía. Es una variante menos extrema de la manía, que es un episodio discernible que persiste durante al menos cuatro días, con comportamiento que se puede distinguir del estado de ánimo no deprimido habitual del individuo. Incluye al menos tres de los síntomas adicionales mencionados en la manía. Para algunos pacientes este tipo de episodios son adaptativos porque producen aumento de energía que les ayuda con las tareas diarias y un funcionamiento social normalizado. En otros, se presenta como distracción fácil e irritabilidad. Una vez aclarados estos términos, podemos conceptualizar el trastorno bipolar. Este trastorno se caracteriza por su curso cíclico y su amplia variedad de presentaciones. Incluye cambios en el estado de ánimo que afectan el nivel de energía, la actividad y la capacidad para realizar
18 actividades diarias. Pueden ocurrir episodios depresivos, maníacos, hipomaníacos y durante determinados períodos puede estar eutímico, aunque pueden persistir síntomas entre episodios (Martin & Smitch, 2013, citado en Hernández, Martínez & Izquierdo, 2019). Existen tres tipos de trastornos bipolares: tipo I, tipo II y trastorno ciclotímico (Hernández, Martínez & Izquierdo, 2019). a) Bipolar tipo I. Caracterizado por episodios de manía y depresión b) Bipolar tipo II. Existencia de episodios de hipomanía y depresión. c) Ciclotímico. Implica episodios recurrentes de hipomanía y depresión subclínica. 4.2.4 Trastorno límite de la personalidad. El Trastorno límite de la personalidad (TLP) está incluido de los trastornos de personalidad, pero, ¿qué es la personalidad? Según García López et.al. (2010), es un constructo multifactorial dinámico que incorpora componentes biológicos y ambientales, que interactúan entre sí. Se estructura en dos partes: la parte genética que ha sido heredada, llamado temperamento, y, por otro lado, la parte social o ambiental, que es el carácter. La personalidad está comprendida por características opuestas, como que es idiosincrásica (únicos de la persona) y a la vez social, ya que se aprende en el entorno. También se trata de un término estable a lo largo de la vida, pero, a su vez, permite al individuo adaptarse con ella a los diferentes entornos. Los trastornos de la personalidad conforman uno de los grupos de afecciones psiquiátricas más comúnmente experimentadas que comienzan en la edad adulta joven o adolescencia. Este grupo, se subdivide en: - Grupo A. Paranoide, esquizoide, esquizotípico - Grupo B. antisocial, límite, histriónico y narcisista. - Grupo C. Evitativo, dependiente y obsesivo-compulsivo. El TLP (incluido en el grupo B) es una alteración mental caracterizada por las dificultades a las que se enfrentan los individuos respecto sus emociones, estado de ánimo cambiante, inestabilidad y relaciones interpersonales variables (Tulio Solano & Polo Martínez, 2022). Este trastorno también es conocido como una afección que sufre la persona en el área social, caracterizado por
19 impulsividad y tendencia al aislamiento (Linares. 2007, citado en Tulio Solano & Polo Martínez, 2022). A esto se le suma, según Blanco Artola et al. (2020), extrema sensibilidad al abandono y un comportamiento impulsivo de automutilación. Hay que tener en cuenta el riesgo de suicidio de la población que lo padece, a ya que entre el 60% y el 85% han intentado suicidarse. Como es obvio, y debido a las diversas consecuencias del trastorno que acompañan a la persona, esto dificulta las relaciones interpersonales, además de la vida laboral, por lo que precisa de ayuda para controlarlo, adquiriendo destrezas para llevar una vida gratificante. Este tipo de TP entonces, implica unos rasgos de personalidad patológicos, permaneciendo continuamente en un equilibrio frágil, que puede romperse en cualquier momento de estrés, que puede provocar a la persona entrar en crisis. Se intensifican así los rasgos desadaptativos, que hace que aumente la disfuncionalidad y crea un malestar significativo (García López et al, 2010). 4.3. Consecuencias del Trastorno mental grave y duradero Las diversas características de los TMGD nos dan pistas de las consecuencias de los mismos en los individuos que los padecen. A pesar de las diversas afecciones que se incluyen en dicho grupo, existen consecuencias comunes a todos ellos. Según el Instituto de Mayores y Servicios Sociales (2007) y Fernández Quiñones (2012), las personas que padecen un trastorno mental grave se encuentran con restricciones y déficits, siendo las más importantes: las interpersonales, encontrándose con un número reducido de relaciones sociales, que se ve afectada en el momento de síntomas activos, y exponiéndose así a caer en aislamiento, y por ende, a la exclusión; acceso a servicios sanitarios, sociales, de atención al ciudadano, ya que la mayoría no tiene conciencia de enfermedad, desconocimiento o falta de motivación; dificultad en la gestión del ocio y el tiempo libre; dificultades en el funcionamiento laboral, debido a una situación en las que les es difícil encontrar trabajos o de mantenerlos; dificultad para la participación social, la asociativa y/o la política. Cabe decir que, a parte de los déficits mencionados, en numerosas ocasiones los TMGD se asocian a discapacidad en distintos niveles. Según la Encuesta Nacional de Salud (2017), los trastornos neuropsiquiátricos representan casi el 20% de la discapacidad atribuible a problemas de salud. Según la OMS (2001, citado en Hernando. 2022), la discapacidad se define como “la
20 interrupción de la interacción de un individuo con su entorno”. El comienzo precoz de los trastornos mentales, la naturaleza recurrente o crónica de los mismos y las necesidades no atendidas en el transcurso del tratamiento son factores que agravan el impacto de las discapacidades asociadas a los trastornos mentales. El impacto de las discapacidades asociadas con los trastornos mentales se ve agravado por el inicio temprano (Antunes, 2018). Medir de forma sistemática el nivel de discapacidad de las personas que padecen enfermedad mental puede ayudar a entender de forma más completa el impacto que tiene el trastorno en el individuo que lo padece. La relevancia de evaluar la calidad de vida y el funcionamiento individual es tan significativa que numerosos expertos han sugerido su medición como un indicador clave para determinar la efectividad del tratamiento y el seguimiento hacia la recuperación (Luciano et. al, 2010, citado en Hernando, 2022). Aunque la discapacidad asociada a enfermedad mental esté cada vez más atendida, tal y como defiende Hernando (2022), sigue teniendo poca atención en el ámbito sociosanitario en comparación con la discapacidad asociada a enfermedad física. La OMS desarrolló un modelo biopsicosocial que incorporaba estos aspectos (calidad de vida y funcionamiento individual) en el proceso de evaluación, llamado Clasificación Internacional del Funcionamiento, Discapacidad y Salud (CIF). Este modelo multidimensional fue creado con el fin de crear un nuevo marco conceptual para la descripción de salud y los estados relacionados con la misma. así como la nueva comprensión de funcionamiento, discapacidad y salud (Fernández, J.A et al, 2009). La CIF, es también una clasificación que hace hincapié en la necesidad de tener en cuenta el funcionamiento y la discapacidad tanto a nivel individual como poblacional, para así, como se ha mencionado antes, planear las intervenciones y servicios. El concepto de salud y los estados relacionados con ella se describen desde un enfoque corporal e individual, y mediante dos listados básicos: Funciones y Estructuras Corporales y Actividades y Participación. También contempla factores ambientales interactúan con estos constructos (Ustün, 2010, citado en Hernando, 2022). Se aconseja utilizar conjuntamente afirmando que son complementarias la CIE-10 (Clasificación Internacional de Enfermedades) y la CIF, ya que, en la primera, se clasifican los estados de salud, mientras que, en la segunda, se clasifica el funcionamiento y la discapacidad asociados con las condiciones de salud.
21 Aun siendo destacable por su valor universal, pudiendo ser aplicado en amplio rango de ámbitos, tiene escasa implementación en la práctica clínica. Esto puede ser debido a la exigencia en cuanto a la formación o al escaso tiempo para poder emplearla, debido a su exhaustividad y extensión de ésta (OMS, 2019, citado en Hernando, 2022). En necesidad a lo anterior, la OMS, formuló una escala cuyo nombre es WHO-DAS 2.0 para medir la discapacidad, en este caso, de las personas que padezcan algún trastorno incluido en este caso, en el grupo de TMGD (OMS. 2015). Sin embargo, esta escala evalúa la discapacidad sin distinción de enfermedad, ya que es una medida genérica, por lo que puede ser utilizada para la medición del nivel de discapacidad en diferentes enfermedades (Hernando, 2022). Es decir, la escala ha dejado evidencias de su utilidad tanto para medir la discapacidad en la sociedad como en grupos específicos, así como en personas con enfermedades físicas y mentales. Esta escala mide el funcionamiento promedio en situaciones cotidianas en los treinta días previos a la entrevista, abordando seis áreas principales de funcionamiento: cognición (comprensión y comunicación), movilidad (movilidad y desplazamiento), cuidado personal (cuidado de propia higiene, capacidad para vestirse, comer y quedarse solo), relaciones interpersonales (interacción con otras personas), actividades de la vida diaria (responsabilidades domésticas, tiempo libre, trabajo), participación en la sociedad (participación en actividades comunitarias y en sociedad) (OMS, 2001, Hernando, 2022). La versión más extendida de esta escala es la entrevista estructurada de 36 ítems (véase anexo 2), que se tarda en completar alrededor de 20 minutos. Estas evaluaciones pueden ser autoadministradas, administradas por el entrevistador o administrada proxy. Esta última opción es para personas que no puedan por si mismas completar la entrevista. El resultado se obtiene de la suma de todos los puntos obtenidos en cada dominio mencionados anteriormente, ya que está compuesta de preguntas tipo Likert, por lo que la suma de todas variará de 0-100. Los individuos se clasifican en: - 0- 4% Ninguna discapacidad - 5- 24% Discapacidad ligera - 25- 49% Discapacidad moderada - 50- 95% Discapacidad severa - 96- 100% Discapacidad completa
22 Las características psicométricas de este cuestionario son excelentes, demostrando consistencia interna alta, excelente fiabilidad test-retest y una validez concurrente destacada en comparación con otros instrumentos reconocidos para medir discapacidad (Gspandl, 2018, citado en Hernando, 2022) Haciendo referencia a lo anterior y a las características de este tipo de trastornos, se puede afirmar que, en la mayoría de los casos, las relaciones de las personas que los padecen son muy reducidas y de poca calidad, haciendo que exista riesgo de encontrarse en situación de exclusión (Fernández et al. 2018). Esto hace evidente la necesidad de crear respuestas para, además de aminorar los síntomas y estabilizarlos, para tratar los déficits en el funcionamiento psicosocial y hacer posible la integración de estas personas en la comunidad (Fernández Quiñones, 2012). 4.4. Rehabilitación psicosocial y la educación social Una vez se cuenta con un diagnóstico, la rehabilitación psicosocial es un enfoque terapéutico integral y continuo que se basa en principios éticos y prácticos que se utiliza para pacientes que padecen TMGD, como la esquizofrenia, trastorno bipolar o trastorno límite de la personalidad. Su principal propósito es asistir a las personas en su desarrollo de habilidades y estrategias para mejorar su integración en la comunidad y fomentar su recuperación personal (Hernández Monsalve, 2017). Este tipo de rehabilitación no tiene la finalidad de curar, según Desviat Muñoz (2010), sino que trata de desarrollar estrategias para adquirir o mantener habilidades sociales y la dignidad de los pacientes. La rehabilitación psicosocial busca mejorar su calidad de vida y lograr una participación total en la comunidad. Es decir, contribuye a la recuperación y mejora de las habilidades y competencias esenciales para llevar una vida activa y significativa dentro de la sociedad. Por otro lado, es necesaria la aplicación de estrategias destinadas a prevenir el deterioro de capacidades psicosociales y el aislamiento social, pues pueden obstaculizar la integración y participación esperada. Para que esta rehabilitación se lleve a cabo correctamente, se involucra a un equipo multidisciplinar de profesionales de salud mental como psiquiatra, psicólogo, enfermeros especialistas, trabajadores sociales, terapeutas ocupacionales y técnicos deportivos. Entre todos ellos se pone el foco en el paciente y en la creación de un plan de terapia individualizado para conseguir unos objetivos específicos (Revilla, 2023). Además de todo esto, se debe llevar a cabo
23 una comunicación efectiva para que los trabajos y roles de cada uno de los profesionales se complementen entre sí con un único objetivo común. Siguiendo las lecturas de González & Rodríguez (2010) y Juanico & Ventura (2017), algunos programas eficaces para personas con psicosis correspondientes a la rehabilitación psicosocial pertenecientes al trabajo multidisciplinar son: las habilidades sociales, rehabilitación cognitiva, autocuidado y salud, actividades recreativas y de uso del tiempo libre, integración en la comunidad, inserción laboral, educación a jóvenes, adultos y mayores y educación multicultural. La figura del educador social no siempre figura en el equipo multidisciplinar de los centros de rehabilitación psicosocial, sin embargo, la profesión se ha reconocido como de vital importancia en los últimos años en el campo de salud mental (Juanico & Ventura, 2017). A pesar de no estar contemplados en las plantillas de muchos centros, se están formando y adquiriendo conocimientos sobre lo respectivo a la salud mental que los ayude a buscarse un hueco dentro de las entidades para trabajar en conjunto con el equipo multidisciplinar perteneciente a dichos centros de este ámbito. Como ya se ha visto, las personas con TMGD se exponen a la estigmatización (incluso la suya propia) y a la exclusión social por las numerosas características que los acompañan. Tanto es así que, según Planella Ribera (2013), desde la perspectiva social de la discapacidad, se entiende el concepto como el efecto segregacionista que la comunidad impone sobre los individuos con necesidades de atención, cuidados y apoyo determinado. Como apunta Barton (citado en Planella Ribera, 2013) “ser discapacitado supone experimentar la discriminación, la vulnerabilidad y los asaltos abusivos a la propia identidad y estima” (p.121). Es decir que, con alta frecuencia, tener una discapacidad significa sentirse externo a los márgenes de la sociedad, además de perder la categoría de ciudadano/a. Es por todo ello, que entre muchas otras, también se requieren medidas socioeducativas. En lo relativo a esto, los profesionales de la educación social, cobran un papel importante, sus conocimientos y funciones a desempeñar cubren muchas necesidades, además de promover la autonomía y la integración sociocomunitaria de las personas con dichos trastornos. Es decir, el profesional de la educación social tiene la función de romper las estructuras (Planella Ribera, 2013).
24 Lo función del educador/a social en los centros de rehabilitación psicosocial, se ve reforzada por Rigol Fabra y García Herrero (2005), que defiende que el profesional de la educación social realiza un papel crucial en el proceso de recuperación y adquisición de nuevas habilidades, previniendo así la cronicidad y sus potenciales efectos adversos. Su principal objetivo es fomentar el desarrollo social de personas con trastornos mentales graves a través de la aplicación de métodos y estrategias que abarcan aspectos psicológicos, psicopedagógicos y sociales. Otra función a tener en cuenta de los educadores sociales en este ámbito es la promoción de la pedagogía social, ya que, al contrario de la pedagogía terapéutica, la discapacidad se trata de algo más que solo un déficit en el sujeto. En esta función, es de vital importancia el acompañamiento pedagógico (da Silva, 2021). El término “acompañamiento” se trata de un concepto “comodín”, con definiciones algo ambiguas. Sin embargo, para los profesionales de este ámbito es un concepto positivo, se trata de una práctica que tiene como fin “ayudar a las personas con necesidades de apoyo a seguir adelante por sus propios medios (…) y ayudarlas a resolver algunos problemas generados por situaciones de exclusión o dificultad y establecer con ellas una relación de escucha, apoyo, consejo y ayuda mutua” (Planella Ribera, 2013, p. 124-125). El acompañamiento se constituye de los siguientes aspectos que ayudan a la persecución de los objetivos: relación, vínculo, autonomía y autodeterminación y postura activa. Más específicamente, dentro de la rehabilitación psicosocial en salud mental, el profesional de la educación social es, según Rigol Fabra & García Herrero (2005), muy reciente. Sin embargo, defienden que es una figura crucial en las perspectivas modernas del modelo de atención en salud mental, por tender a atenciones más integradoras, reformistas, rehabilitadoras y comunitarias, que abren el camino a la atención biopsicosocial e interdisciplinaria. En acuerdo a esto, señalan también diversas funciones generales que cumplen los educadores sociales en el ámbito de rehabilitación en salud mental, entre otras, evaluar dificultades desde una visión educativa, facilitar la superación de dificultades a través de métodos psicopedagógicos, apoyar el proceso de rehabilitación, ejercer de intermediario entre usuario y servicio y motivar para el cumplimento de los objetivos del Servicio de Rehabilitación. A parte de todas estas, apoyan aún más la labor del profesional en centros de rehabilitación de salud mental mencionando y defendiendo otras funciones específicas que cumplen. En cuanto
31 Como ya hemos comentado, se trata de una micro investigación en formato de evaluación de contexto, que tiene como fin principal extraer datos que nos faciliten ideas, valoraciones, nuevas rutas que puedan servir de apoyo en el diseño de programas para el centro, considerando sumamente valioso contar con la información de las personas implicadas para realizar un diseño de interveción socioeducativa que atienda a la realidad concreta del contexto, valorando como muy importante y necesario el conocer la información aportada por parte de los usuarios.
32 6. RESULTADOS 6.1 Datos generales La muestra de usuarios total es de 18, correspondiendo a un 60% del total de personas que actualmente forman parte de la unidad, considerando que es una muestra interesante si se tiene en cuenta que la participación en el estudio era voluntaria. De las personas participantes, 3 son mujeres y 15 hombres. La mayoría de encuestados se encuentra en torno a los 48 años, teniendo el más joven 39 años y el más mayor 71 años. La media de estancia en el centro es de 3 a 4 años, encontrándose mucha diferencia respecto a la permanencia en los distintos participantes, siendo 1 mes el que menos lleva y 16 años el que más. En cambio, los profesionales encuestados son 6, entre los cuales se encuentra la figura del monitor ocupacional, psicóloga, trabajadora social, enfermero y auxiliares de enfermería. En este modelo de encuesta, se suprime la fecha de nacimiento y se pregunta por el tiempo que llevan trabajando en la unidad. La media de los años trabajados en la unidad es de 8 años aproximadamente, por tanto, se puede decir, que muchos de ellos cuentan con la suficiente experiencia para conocer el centro con rigurosidad y, por ende, el contexto del mismo. Esto es una cuestión bastante importante, ya que, en los programas centrados en la persona, es fundamental trabajar comprendiendo y conociendo las necesidades e intereses de los usuarios. Esto implica no solo entender su perfil, sino también su contexto y entorno. 6.2 Valoración de las actividades. En esta sección lo que se pretende es que las personas que forman parte de la unidad expongan su valoración de las actividades, preguntando por asistencia y nivel de satisfacción de cada una de ellas únicamente por quien participe. En cuanto asistencia a las actividades, siguiendo las respuestas de las personas usuarias, no hay nadie que acuda a las once actividades ofertadas en total (Figura 1). Sin embargo, la mayoría de ellos (88.8 %) participa en más de cuatro y, de esa cantidad, solo el 28% de ellos participan en más de ocho. Es decir, el promedio de actividades a las que asiste un usuario es de 6-7. Esta estadística nos da a entender que la asistencia a las actividades ofertadas se encuentra en valores
33 no alarmantes. A pesar de ello, sería beneficioso aumentar esta cantidad replanteando las actividades o metodologías y volverlas más atractivas. Según actividades, como se irá viendo, se registra mayor o menos numero de participación, por lo que, individualmente, también se puede mejorar, ayudando así a su vez a incrementar la media. Estos aspectos se irán tratando y desarrollando en los siguientes puntos. En lo respectivo a los profesionales, por lo general, tienen una visión muy positiva de la asistencia de los usuarios, el 50% de los profesionales apuntan que los usuarios participan en 11 actividades, la totalidad de las ofertadas. Este aspecto no coinciden con los datos que aportan los usuarios en sus respuestas, lo que indica que podria ser conveniente que los profesionales, además de registrar la asistencia en cada una de las actividades por quien la realiza, esa información sea compartida por el resto del equipo. La otra parte de los profesionales participantes en el estudio, manifiesta unos datos similares a los de los usuarios, quizá un poco más optimistas también, apuntando que participan en al menos 8 actividades. Figura 1 Nº de actividades en las que participa cada usuario
34 A continuación, se hará un repaso de cada actividad ordenadas de mayor a menor en cuanto a asistencia. En la figura 2 se aprecia un resumen de la asistencia a cada una de ellas La actividad más concurrida de las ofertadas es la asamblea, en la que únicamente un usuario marcó que no asistía. Esta actividad es una oportunidad única que tienen los usuarios para compartir ideas de actividades que quieran que se implanten en el centro, además de tratar temas de interés general. También es cuando se deben apuntar a las actividades de fuera de la unidad. Es decir, es de carácter dialógico que tiene un fin organizativo para la unidad donde las personas usuarias tienen la posibildiad de expresarse. La valoración de dicha actividad (solamente por quien asiste) es positiva, ya que un 53% indica que les gusta bastante y un 18%, mucho. Sin embargo, el 29% expresa su descontento con dicha actividad, valorándola negativamente. Esta dinámica parece interesante para los usuarios por lo general, aunque haya un pequeño porcentaje que exprese que no le guste. Esto, puede ser ocasionado por gustos específicos de cada uno, los cuales son imposibles de compartir por todos. Con esto queremos apuntar que puede tratarse de una casualidad y no es un dato muy alarmante, ya que contamos con la cuantía significativa de asistentes fieles a dicha actividad. La siguiente actividad con más asistencia es habilidades sociales, donde un 89 % participa. Esta actividad es de las principales en el centro, ya que es también de las más necesarias por tener como objetivo mantener o desarrollar las habilidades sociales. Los usuarios participantes cargan con las consecuencias de sus trastornos, que muchas veces les acarrean dificultades a la hora de mantener relaciones sociales sanas y satisfactorias. Esto es debido a la insuficiencia en sus habilidades sociales, por lo que la asistencia a dicha actividad puede ser ventajosa para mejorar la calidad de sus relaciones interpersonales. En el total, un 63% aproximadamente señala que le gusta bastante o mucho, pero hay un 37% aprox. que manifiesta su descontento. Este descontento puede Figura 2. Asistencia a las distintas actividades
35 deberse a la gran cantidad de carga de contenido en sus actividades o la metodología utilizada, ya que, por parte de los profesionales la evaluación también es negativa para un 33%. Por ello, es necesario repensar los datos recopiladas y establecer conclusiones más específicas que den pistas para la mejora de la actividad adaptando la metodología. El tercer puesto es el de la actividad de salida a pueblo, donde se registra un 89% de asistencia. En la realidad de dicha actividad se observa un alto agrado por la misma, ya que se trata de una actividad al aire libre relacionada con la cultura rural del lugar. Tanto es así que, un 50% indica gustarle mucho y un 38%, bastante. Por tanto, solo se registra un 12% aproximadamente de respuestas negativas. En ella, se realizan salidas a pueblos de la provincia o alrededor conociendo sus monumentos más destacados, incluyendo también un momento de descanso y desconexión. Es lugar para no estar presionados por cumplir con ninguna “tarea” costosa que requiera altos esfuerzos, sino que, solo deben disfrutar del entorno de forma compartida. Este tipo de salidas benefician la cohesión grupal, además de aportarles cultura. Por parte de los profesionales también se percibe el agrado por la misma, ya que su totalidad afirma que les gusta bastante o mucho. En dicha actividad, solo queda avivar la motivación de los que no participan para aumentar el número de asistentes. El paseo cuenta con un 78% de asistencia aproximadamente. El 73% la valora positivamente, frente a un 27% que dice gustarle nada o poco. Esto en un promedio realizado para escala Likert, siendo 1 nada, 2 poco, 3 bastante y 4 mucho (escala aplicable a todo el estudio) , equivale a una valoración de 3 puntos. Profesionales y usuarios están en posiciones similares ya que, los profesionales también lo valoran positivamente (un 67% positivo y un 33% negativo), siendo el promedio 2.7, que equivale a una tendencia a gustar bastante. Se trata de un espacio en el que, además de estar activo y ayudar para combatir el sedentarismo, fomenta la confianza y por ende el vínculo profesional-paciente. Consiste en un paseo, como bien dice el nombre, por la naturaleza que comprende los alrededores del centro. Por lo tanto, se puede disfrutar de la conexión con la naturaleza, además mantenerse activo y encontrar un espacio en el que hablar de los aspectos de interés. En cuanto a la mejoría de actividad, se podría considerar el realizar varios tipos de paseos distintos adaptándose a los diferentes ritmos. Con esto nos referimos a ajustar el tiempo o la distancia a distintos ritmos, ya que una de las causas por las que el 22% no asiste, puede ser por la inadaptación de los ritmos del paseo a las condiciones individuales. Aun así, se considera que
36 sigue siendo una de las actividades que más acogida tiene en el centro y que es de vital importancia par la mayoría, aun más para los que no disponen de pases terapéuticos. En la radio, que es un lugar para generar debate o tertulia sobre un tema de actualidad consensuado por los usuarios, participan un 66.6% de usuarios. Esta actividad está protagonizada por un ambiente tranquilo en el que ponen en mira las noticias o temas de interés, donde los usuarios pueden expresar libremente sus opiniones. Por tanto, es necesario para la cohesión grupal además de culturización de los usuarios, para mantenerlos en contacto con el exterior y las noticias que acontencen en la actualidad. El promedio de agrado de la misma de los asistentes es positivo (2.75 puntos sobre 4), al igual que el de los profesionales (2.67). Sin embargo, puede darse también una optimización de la actividad para incrementar tanto la asistencia como el agrado. Por tanto, lo primero es atender a los aspectos que pueden provocar el desagrado por parte de las personas que lo hayan indicado, como, por ejemplo, la duración prolongada de la actividad, temas en ocasiones difusos, desinterés en permanecer en grupo o compartir ideas, etc. No obstante, sigue siendo una actividad que gusta por lo general aún con aspectos por mejorar y es fácilmente adaptable ya que es “abierta”. Es una actividad que se puede vincular fácilmente a los temas más interesantes para la mayoría, como salud y bienestar, ciencia, tecnología, actividad física deportiva, etc. Esto puede hacer que la actividad sea más atractiva, combinando los temas que más les gusten junto con una actividad que a muchos también les gusta, conversar. La siguiente actividad (56% aprox. de participación) es estimulación cognitiva, en la que la satisfacción está bastante dividida: el 60% dice gustarle mucho o bastante, mientras que, una alta cantidad (40%), poco o nada. Esta actividad no tiene una notable afluencia, aunque el agrado de los asistentes sea de media 2.7, valor que indica que tiende a gustar bastante. La media de los profesionales, sin embargo, se encuentra en 2.5, o lo que es lo mismo, solo la mitad piensa que gusta bastante. Al declarar esto los profesionales, evidencian que puede que haya algún desagrado no plasmado, por lo que es recomendable repensar nuevos enfoques para la actividad. Partiendo de que es una actividad crucial para el mantenimiento o desarrollo de habilidades cognitivas, puede sugerirse la incorporación de otras metodologías para su desempeño, como por ejemplo la gamificación con tecnologías de la información y comunicación intercalándo con fichas, podría ser un aspecto que genere un efecto llamada que mejore la asistencia o el agrado.
37 Con el 50% de asistencia se encuentra la revista, donde la media de complacencia es 3, esto es decir, el 67% aproximadamente lo valora positivamente y al resto, dice gustarle poco. Esta actividad ayuda a los usuarios a mantenerse a la orden del día con las tecnologías, además de conformar un lugar donde plasmar sus ideas u opiniones sobre algún tema. Es por esta función esencial con la que cumple que es de gran importancia, por lo que es necesario aumentar la asistencia además de su interés, ya que, por parte de los profesionales, se percibe un descontento por parte de todos ellos (100% vota que gusta poco), proponiendo nuevas formas de llevarla a cabo, como por ejemplo, dar clases de Microsoft Office, ya que muchos se desmotivan por no tener la soltura suficiente para utilizarlo y la informática y la tecnología es un tema que declaran interesante (aspecto desarrollado más abajo). También sería interesante centrar las sesiones en temas de interés específicos propuestos por el encargado sobre los que deberían escribir. En manualidades, acontece una situación similar. La asistencia es del 50%, teniendo media de agrado 2.8, ligeramente más baja que lo anterior y por parte de los profesionales ligeramente más alta, 2.2. Las manualidades conforman en el centro una actividad positiva, que puede ayudar a aminorar los efectos negativos de los trastornos, además de ser una fuente de potenciación de la paciencia, atención y perseverancia. También trabajan aspectos como la percepción espacial, coordinación o destreza motora, que pueden estar deteriorados en las personas del centro. Por estos motivos es de vital importancia aumentar la motivación para que los asistentes incrementen, así como su satisfacción con la actividad. Lo que puede provocar el desinterés en dicha actividad a algunos usuarios puede ser, entre otras, la monotonía de la actividad, auqnue también puede ser provocada por gustos individuales. Proponiendo otros tipos de dinámicas más innovadoras como papiroflexia, tejer, cerámica, etc., puede que se ayude a mejorar la participación y acogida. También en educación valores se cuenta con un 50% de asistencia, teniendo un 55% de respuestas “bastante”, 33% “poco” y 11% nada, en otras palabras, el promedio de satisfacción es de 2.44 (aproximado a poco), cifra algo dispar con la de profesionales, donde la media es 2,8, que es muy cercana a “bastante”. Es decir, los profesionales comparten la idea de que les gusta por lo general, a pesar de que la realidad que manifiestan las personas usuarias es que les gusta más bien poco. Educación en valores, al ser una actividad en la que se tratan normas sociales y cuestiones éticas, es de especial interés que se imparta en el centro, por lo que es interesante proponer nuevos enfoques de actuación que aumenten la participación. Se podrían incluir más debates o más
38 recursos cinematográficos para que esto ocurriera, aunque para sacar sugerencias más exactas para la mejora es conveniente llegar a las conclusiones del presente microestudio. En Historia del Arte, participa un 44.4%, es decir, menos de la mitad. Se trata de una actividad de cultura histórica que cumple con la función de culturización de los usuarios además de un aspecto cognitivo que más gusta en el centro. Tanto es así que, la media de agrado es 3.3, un valor bastante significativo y que está casi en concordancia con los profesionales (3.2). Es la única actividad que no ha sido valorada negativamente, aspecto que evidencia la marcha correcta de la misma. Un punto a tener en cuenta es la asistencia, ya que habría que encontrar la forma de llegar a más personas en el centro. Por último, la actividad en la que menos usuarios participan es en relajación (33.3%), donde se enseñan técnicas de relajación que ayudan en el día a día a sobrellevar los posibles estados de nerviosismo ocasionados. En ella, la media de satisfacción es de 3, valoración que no coincide con la de los profesionales, que es un 2.2. El punto negativo de la actividad es la asistencia, ya que la importancia es evidente, por lo que sería apropiado incrementar el número de asistentes que se aprovechen del desarrollo de la misma. Esto puede ser complicado ya que muchos de ellos no asisten por gustos propios. De nuevo, el equipo de profesionales tiene por delante el reto de indagar en nuevos enfoques, temáticas, metodologías que motiven la incorporación de los usuarios. Figura 3 Grado de satisfacción de cada actividad
39 Como síntesis más visual, se presenta la figura 3, que plasma las valoraciones de cada una de las actividades por parte de los usuarios participantes en las mismas. En la siguiente pregunta de dicha sección, se pregunta por lo que adquieren con la participación en las actividades. Cabe decir que en el caso del modelo de los profesionales se recibieron casos que contestaron como multirespuesta y, en el caso de los usuarios, solo una opción. El 67% de las personas, como se observa en la figura 4, afirmó que le ayudaba a estar activo, al igual que lo que consideraba el 100% los profesionales. El 22% a relacionarse mejor, como opinaban también un 90% de profesionales, y solo un 11% declaró no servirle para nada, valor reducido pero no por ello menos preocupante. Uno de los usuarios que marcó que no le aportaba nada, declaró también participar solamente en dos actividades, por lo que es evidente que quizá haya que readaptar sus objetivos o metodologías en su programa individualizado, ya que su percepción y participación es completamente negativa, al igual que la valoración las actividades. Hay otro caso, aunque muestra algunas diferencias en la medida en que participa en más actividades. Sin embargo, solo en historiarte y salida a pueblo marca que le gusta bastante; en el resto, expresa su desagrado. Por tanto, sería interesante tomar ciertas medidas similares al caso anterior. Figura 4 Beneficios de los asistentes a las actividades
40 6.3 Preferencias metodológicas. En esta sección “¿Cómo te gustaría que fuesen las actividades?”, lo que se pretende es hacer una evaluación sobre las preferencias en cuanto a las metodologías utilizadas para identificar posibles erratas en los programas vigentes y así sugerirnos cambios para la mejoría. En la primera pregunta, se hace referencia a dónde les gusta normalmente impartir las actividades, a lo que la mitad contesta dentro de la unidad, y, la otra mitad, fuera. A pesar de lo anterior, los profesionales tienen una visión que difiere sobre la opinión de los usuarios, ya que el 100% de ellos declara que prefieren realizar las actividades en la calle, en contraste con los datos aportados con los usuarios, y también en contraste con lo que realmente se programa dentro de la actividad de la unidad, pues suelen ser dos actividades las que se hacen en el exterior. De los datos se desprende la necesidad de combinación de ambos lugares en la realización de las actividades debido a la similitud de gustos entre las dos opciones. En cuanto a la forma de impartición, si individual o grupal, solo un 22% prefiere de forma individual, mientras que una mayoría (78% aprox) prefiere de forma grupal. Por tanto, se podría seguir con el formato vigente, ya que los usuarios y profesionales (100%) consideran mejor el formato grupal. Este formato, aparte de entrenar a los participantes en habilidades sociales, se fomentan la cohesión y la confianza grupal. No obstante, esto no significa que deba dejarse de prestar atención a acciones y seguimiento individualizado. La cuestión relacionada con la temporalidad de las sesiones, el 39% de usuarios aproximadamente prefiere que sean de 45 minutos, frente un 28% que defiende preferir 30 minutos. Existe también el 33% de usuarios que declara que el tiempo que duren las actividades debe variar en función del tipo de actividad. Sin embargo, los profesionales eligen por una mayoría aplastante lo que parecer ser más coherente, adaptar el tiempo a la actividad. Esto es, entonces, un aspecto algo difuso, ya que, guiándonos únicamente de los usuarios tenemos que la mayoría elige 45 minutos, no obstante, para algun tipo de actividad sería insuficiente. Por lo tanto, es necesario adaptar los tiempos a las actividades pero teniendo en mente que la mayoría prefiere 45 minutos.
47 La que menos importancia tiene de las habilidades sociales para ellos es la resolución de conflictos con una media de 2.59, ligeramente más baja que los profesionales (2.94) y con un 55% de respuestas positivas. Esta les capacita para solventar de forma pacífica un enfrentamiento entre dos partes y se compone de tres elementos: negociación, toma de decisiones y pensamiento crítico. El pensamientro crítico es lo que valoran como más importante (2.72), después la negociación (2.61) y, por último, la toma de decisiones (2.44). Figura 12 Importancia de las habilidades sociales: Resolución de conflictos.
48 7. SUGERENCIAS PARA EL DISEÑO DE PROGRAMAS SOCIOEDUCATIVOS El análisis exhaustivo de las encuestas realizadas a usuarios y profesionales nos ha dado una visión global de los intereses y gustos de los mismos, junto con la evaluación de las actividades propuestas por el centro y la importancia de trabajar las diferentes habilidades sociales. Estos datos nos permiten orientarnos hacia un diseño y reajuste de los programas ya existentes para el incremento de la participación, interés y motivación por parte de los usuarios, y, por ende, una mejora en su rehabilitación psicosocial. La intervención verdaderamente efectiva es la centrada en la persona debido al minucioso conocimiento del contexto y de las características individuales que permitan adaptar la intervención. Como se ha dicho en alguna ocasión, el profesional con experiencia facilita este tipo de intervención debido a su sabiduría en el campo además de manejarse con soltura dada su trayectoria, aspecto que no resta la importancia de las nuevas incorporaciones al equipo interdisciplinar. Es esencial conocer el entorno y las demandas individuales para diseñar un programa adaptado a la población destinataria que los ayude a alcanzar los objetivos (también adaptados) con celeridad. En cuestiones metodológicas se atienden tres aspectos: espacios, formato y duración. Tras la recolección de datos, se obtiene paridad de resultados en dónde ubicar las actividades, siendo fuera o dentro de la unidad las opciones. Esto sugiere una combinación de las mismas, considerando hacerlo intercalado y siempre teniendo en cuenta el tipo de actividad o el factor meteorológico, sobre todo para ubicaciones geográficas en las que, bien por exceso de calor, de Intervención centrada en la persona Educación democrática de personas adultas Diversidad de espacios Intervenciones globalizadas Intervenciones grupales Seguimiento y atención individualizada Extrapolar temas/ actividades de interés Adaptar la duración Importancia de habilidades sociales Evaluación de entrada, proceso y producto Figura 14 Sugerencias para el diseño de intervenciones socioeducativas desde un enfoque de rehabilitación psicosocial
49 frío o de lluvia, la realización de actividades en exterior se puede ver afectada. Esto último es necesario ya que depende para qué fin sea la actividad o lo que se quiera hacer en el exterior, se precisa de una meteorología específica. La mayoría escogió actividades grupales, frente una minoría que prefería individual. Esto apunta que es conveniente dar preferencia a hacerlas en grupo a individual, además de que en grupo se fomentan la cohesión y confianza grupal. Esto no quiere decir que se cierren las puertas a las terapias individuales, pero posiblemente sea propio de otro tipo de terapias que conciernen a otros profesionales del equipo, como por ejemplo el psicólogo/a. Es un resultado que no es sorprendente para el equipo profesional, ya que la mayoría de actividades llevadas a cabo son de manera colaborativa y conjunta, habiendo sido esta como la más adecuada para la persecución de las metas específicas de cada uno. Respecto a esto, es importante planificar actividades abiertas, como la mencionada asamblea, en la que las personas que forman parte de ella encuentran un espacio comunitario en el que expresar sus planteamientos, sensaciones, intereses… La duración de las actividades es un componente que también hay que considerar para las actividades. En la encuesta, la mayoría de las respuestas plantean que la duración de 45 minutos es la duración adecuada para las actividades existentes, sin embargo, esto es una realidad inalcanzable, debido a la imposibildad de adaptar todas las actividades a ese tiempo. Estas respuestas nos dan pistas de cara a la acción, pues plantean que para ese contexto y colectivo de personas, las actividades extensas en el tiempo no son llamativas, a excepción de las salidas. En el caso concreto analizado, cabe destacar en el presente apartado, que la mayoría de las actividades propuestas tiene una duración media similar a la planteada en las respuestas de 45 minutos. Bien es cierto que, también un número considerable considera que hay que adaptar la temporalidad, como es el caso de ciertas actividades que precisan de más duración. Por tanto, nos sugiere que la planificación de los programas del centro está, por lo general, adecuada a las necesidades o intereses de los usuarios. De esta generalización se exceptúan algunas actividades que serán valoradas individualmente. Otro aspecto a tener en cuenta para el diseño de los programas y que mejore la probabilidad de conseguir los objetivos propuestos es tener en consideración los intereses o gustos que tienen las personas usuarias en la implementación de los mismos. Vincular un programa o actividad a una temática específica que suscite interés general puede ser interesante para lograr la participación
50 e implicación de los usuarios así como mantener su atención y así poder ser más efectiva. Es decir, una habilidad social (por ejemplo, inteligencia emocional), se puede ligar a un tema que más les guste en general a todos (por ejemplo, paseo cultural), o transmitirlo a través de una actividad que les guste realizar (escuchar música). Es decir, se puede hablar sobre inteligencia emocional y los aspectos que lo conforman mientras se da un paseo, o quizá escuchar una canción que hable de cualquier sentimiento y posteriormente analizarla y analizar el sentimiento del que trata. Lo que se trata es de combinar la puesta en práctica de actividades que les guste realizar o temáticas que les interese, metodologías que se han visto como positivas y el contenido que queremos tratar o los objetivos que queremos conseguir. Abordar la intervención de forma holísitica y globalizada, aspecto que requiere que el proyecto sea compartido por todo el equipo y que lo que sucede en una actividad realizada por un profesional, necesariamente tenga conexión con el resto de planteamientos y actividades. Otras de las actividades que más les gusta hacer son: leer, ver cine o conversar. Esto también nos orienta y nos da facilidades de cómo utilizarlo provechosamente en nuestros programas. En el club de lectura, si lo que más les gusta hacer es leer, basta con escoger lecturas del agrado de la mayoría y promocionarlo bien para que les cause mas interés la actividad. La actividad se podría enfocar en compartir lecturas, explorar libros o la propia actividad de club de lectura, que es compartir y debatir opiniones sobre libros. El cine se puede vincular a cualquier actividad: se puede escoger, por ejemplo, una habilidad social y a su vez una película que la represente. Primero se hace visionado conjunto de la película para, posteriormente, poner en común lo que han aprendido para hacer una reflexión final. En cambio, conversar, es fácil de extrapolar a cualquier actividad, ya que se puede, por ejemplo, proponer debates, en la que se fomenta la comunicación. Muchos de estos aspectos tienen relacion con la educación de personas adultas, en ese ámbito, una corriente aboga por la educación democrática de personas adultas, en las que entran en juego siete principios del aprendizaje dialógico de suma importancia que convendría revisar por los profesionales que se encargen de intervenir en la acción socioeducativa, siendo estos: diálogo igualitario, inteligencia cultural, diemensión instrumental, transformación, creación de sentido, igualdad de diferencias y solidaridad (Flecha, 2004).
51 Respecto a las demás actividades ofertadas, es necesario repensar algunas, ya que la valoración de estas no es muy positiva. O, en otros casos, la afluencia es escasa por lo que se necesitan pensar estrategias para aumentarla. Este aspecto, se evidencia la importancia y necesidad de incorporar de forma permanente la evaluación como garante en el proceso de diseño y ejecución de los programas en distintos momentos: diágnósticatal y como se plantea en este trabajo-, de entrada, proceso y producto. Por último, en este ámbito, como en muchos relacionados con la intervención socioeducativa, es esencial incorporar el desarrollo y entrenamiento de habilidades sociales, en este caso, se ha apuntado en apartados anteriores que en las personas con TMGD son insuficientes, pero trabajables. Sin embargo, la valoración de la actividad en la que se trabajan no ha sido muy optimista, por lo tanto, los datos apuntan que es necesario enfocar la actividad desde otro punto, ya que los usuarios también ven importante trabajar las distintas HHSS (en mayor o menor medida), tal y como han indicado en las preguntas de la encuesta. El orden de importancia de las mismas ha sido elegido por ellos y puede orientarnos en cuanto la dirección de los programas. No obstante, también debemos plantear cómo afrontarlas metodológicamente, y como hemos resaltado, potenciar la búsqueda de sinergias entre las distintas actividades, pues todas ellas, sin duda alguna van a potenciar el desarrollo de habilidades sociales. En definitiva, estos planteamientos se han extraido del estudio diagnóstico realizado en una unidad concreta, pero que pueden ser extrapolables a otros centros y contextos en los que se trabaje con personas con problemas de salud mental en general y con TMGD en particular. En conclusión, se trata de utilizar y combinar los gustos, preferencias metodológicas y diseñar actividades que den respuesta a sus intereses y motivaciones, para que de forma provechosa se puedan alcanzar los objetivos propuestos en cada intervención dentro de la rehabilitación psicosocial. Seguramente, al menos esa ha sido la intención prioritaria de este trabajo, incorporando estos aspectos, la acogida de las actividades propuestas pueda ser más amplia y la implicación y respuesta por parte de los usuarios también, asuntos clave para que haya más propabbilidades de éxito en el tratamiento.
52 8. CONCLUSIONES Las personas con TMGD en numerosas ocasiones se encuentran en situaciones desfavorables de exclusión social debido a las dificultades a las que se enfrentan por las consecuencias de los mismos, además de una situación en ocasiones con déficits de autonomía. Una de las áreas más afectadas es, sin duda, la social. Tienden al aislamiento social y al comportamiento pasivo, por lo que sus relaciones se ven dañadas, con el sumatorio de que sus habilidades sociales son ineficaces. Por tanto, por causa de esos déficits sociales y nivel de autonomía reducido, precisan de centros de rehabilitación psicosocial. En estos centros, se apuesta por unos programas que busquen, aparte de aminorar las consecuencias negativas del trastorno en el individuo, facilitar su integración en la unidad. Estos objetivos se consiguen, como hemos visto, con diferentes programas como habilidades sociales, estimulación cognitiva, club de lectura, etc. Actividades de corte socioeducativo, por lo que este trabajo reivindica la presencia de profesionales de la educacion social dentro de los equipos de trabajo en centros y entidades que atienden a estas personas, ejerciendo funciones que son esenciales en el proceso de recuperación. Durante el periodo del Prácticum de Profundización, se identificó una necesidad de readaptar las actividades debido a la escasa participación además de una apreciable desmotivación por parte de los usuarios. Este hecho motivó a realizar una evaluación diagnóstica que abarcase varias dimensiones: valoración de actividades, preferencias metodológicas, gustos e intereses y, por último, importancia de las HHSS. El análisis de la información recopilada nos ofrece sugerencias y recomendaciones que ayudan a orientar el diseño o readaptación de los programas, afirmando aspectos ventajosos para los programas y la persecución de los objetivos como la combinación de espacios , adaptación de la duración a las actividades, intervenciones grupales, importancia de las habilidades sociales y extrapolar los temas de interés a los programas implementados. Las innovaciones anteriores pueden ayudar a la mejoría de los programas y con ello, el interés y asistencia por parte de las personas usuarias. El resultado se consigue al diseñar un programa cnetrado en la persona, es decir, teniendo en cuenta sus necesidades, gustos e intereses. Una intervención que presta atención a cada persona, pero que se plantea desde un enfoque comunitario, pues sin duda las intervenciones socioeducativas no pueden perder de vista el sentido
53 colectivo, en el que ademas de aprender a vivir en sociedad, unas personas se convierten en apoyo de otras de forma continuada, aspecto que cultiva numerosos valores y que gracias al diálogo permite el entendimiento y la comprensión entre las personas que, en este caso, comparten tratamiento. Tras escribir estas líneas, además de considerar que he alcanzado en buena medida los objetivos previstos, soy consicente de que tanto las prácticas desarrolladas, como la inmersión teórica en la temática del trabajo y el estudio realizado, han desarrollado en mi numerosas competencias vinculadas con mi futuro profesional, tal y como se ha expresado en la justificación. Aprovecho este punto para agradecer al centro acogedor de prácticas por su continua disposición a ayudarme y a colaborar conmigo para la recolección de datos y la previa estancia haciéndome partícipe de una realidad tan importante y enriquecedora como es un centro de salud mental. Todo ello, ha despertado, aún más, mi interés por desarrollarme profesionalmente en este ámbito. Un desarrollo profesional que espero que pueda ser como educadora social, pues ahora, con conocimiento de causa, considero que los profesionales de esta disciplina tenemos mucho que aportar a este ámbito de intervención, por lo que, debemos continuar reivindicando nuestra presencia.
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