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La monarquía en Roma

Herrero Ramírez, Carlos Ignacio

Abstract

Departamento de Derecho Penal e Historia y Teoría del Derecho

Full text

1 Facultad de Derecho Grado en Derecho LA MONARQUÍA EN ROMA Presentado por: Carlos Ignacio Herrero Ramírez Tutelado por: Francisco J. Andrés Santos Valladolid, xx de xxxxx de 2021 2 3 ÍNDICE: ABSTRACT PALABRAS CLAVE INTRODUCCIÓN 1. LEYENDA DE LA FUNDACIÓN DE LA CIUDAD 2. EL VERDADERO ORIGEN DE ROMA 3. LOS SIETE REYES DE ROMA 3.1. RÓMULO 3.2. NUMA POMPILIO 3.3. TULO HOSTILIO 3.4. ANCO MARCIO 3.5. TARQUINIO PRISCO 3.6. SERVIO TULIO 3.7. TARQUINIO EL SOBERBIO 4. ANÁLISIS DE LA TRADICIÓN HISTÓRICA DE LOS REYES ROMANOS 5. CAÍDA DE LA MONARQUÍA ROMANA E INICIO DE LA REPÚBLICA 6. ORGANIZACIÓN DE LA CIUDAD CONCLUSIÓN BIBLIOGRAFÍA 4 ABSTRACT Este TFG sobre “La Monarquía en Roma” analiza los primeros siglos de la urbs, en los que se organizaba en torno a la figura de un rey. Se realiza un análisis de las fuentes históricas para conocer los acontecimientos que rodean a la fundación de Roma y los hechos que según las fuentes ocurrieron durante el reinado de cada uno de los reyes. También se analizan tanto las circunstancias que provocaron la caída de la monarquía y el inicio de la fase republicana como las principales instituciones de la época. El fin es el de conocer en mayor medida este período tan desconocido de la historia de Roma y saber más de las circunstancias que hicieron que Roma tuviera tanto poder e influencia en los siglos posteriores. This TFG on "The Monarchy in Rome" analyzes the first centuries of the urbs, in which it was organized around the figure of a king. An analysis of the historical sources is made to know the events surrounding the foundation of Rome and the events that according to the sources occurred during the reign of each of the kings. It also analyzes both the circumstances that caused the fall of the monarchy and the beginning of the republican phase and the main institutions of the time. The purpose is to know to a greater extent this unknown period of Rome's history and to know more about the circumstances that made Rome have so much power and influence in the following centuries. 5 PALABRAS CLAVE Monarquía - Orígenes de Roma – Instituciones políticas – Rex - Leyendas Key words: Monarchy – Rome´s origins – Political institutions – Rex - Legends 6 INTRODUCCIÓN El objetivo principal de este trabajo es el de conocer los orígenes de la ciudad que terminó consagrándose como un gran Imperio que dominó durante siglos en la Edad Antigua, un gran territorio alrededor del mar Mediterráneo, y que ha influido en gran medida en muchas facetas de la sociedad actual; un claro ejemplo es el de nuestro idioma, pero también en la cultura o la arquitectura y urbanismo, ya que muchos monumentos de época romana se conservan en la actualidad, y muchas de las técnicas que fueron desarrolladas por los romanos han sido la base para la construcción de las ciudades actuales, como por ejemplo, los sistemas de alcantarillado o la distribución de la ciudad. Hasta el alfabeto, los números y el calendario que fueron utilizados por los romanos en su día son usados aún a día de hoy. Junto a todo ello, la influencia en materias como la religión, la política y el derecho ha sido fundamental para el desarrollo de las sociedades modernas, ya que las instituciones e ideología republicana, las leyes romanas y el desarrollo del cristianismo han sido pilares sobre los que la mayoría de estados ha desarrollado su organización política a lo largo de los siglos posteriores. A pesar de la enorme importancia que el pueblo romano ha tenido en la sociedad actual, algo muy reconocido y por todos sabido, me parece que existe un gran desconocimiento sobre el origen de Roma, lo que hace que la monarquía sea una época mucho menos conocida en comparación a la época Republicana y a la época Imperial, que son bastante más reconocidas por lo general entre la población. En lo relativo a la fundación y los primeros siglos de Roma, el conocimiento popular no va más allá de una idea general sobre la historia de Rómulo, sin saber quiénes fueron los siguientes reyes, cómo se organizaba y se desarrolló Roma en sus orígenes, o los motivos que provocaron la caída de la monarquía para empezar el período republicano. Es por ello que me ha parecido adecuado estructurar el trabajo del modo que se ha señalado en el índice, haciendo en primer lugar un repaso a la historia de Roma y su fundación según lo reflejado en las fuentes clásicas, viendo inicialmente la leyenda de fundación de Roma y después los acontecimientos que se atribuyen a uno u otro rey, para después analizar estos textos clásicos comparándolos con otras leyendas de la época y con los datos que conocemos gracias a la arqueología para así poder desgranar e identificar aquellos acontecimientos que son meramente fantasiosos de otros que sí pudieron ser históricos, teniendo siempre en cuenta la escasez de las fuentes, lo que hace muy complicado en ocasiones tener certezas sobre esta materia. 7 A continuación, me he referido con mayor detenimiento a la caída de la monarquía, dedicando un epígrafe a este tema debido a su gran importancia. Me pareció necesario analizar detenidamente la leyenda de la expulsión del último de los reyes de la ciudad para conocer las circunstancias que dieron lugar al inicio del período republicano, cuál era la opinión popular de los romanos de la época sobre la monarquía y el porqué de la repulsión que sentían durante el período republicano sobre esta forma de gobierno, algo que se manifiesta en el temor que sintieron en determinados momentos de este período a que personajes como Julio César pudieran recuperar la figura del monarca. Por tanto, he establecido como objetivos a la hora de elaborar este trabajo el de conocer el origen de la ciudad y el período monárquico según las fuentes, contrastándolo con los datos arqueológicos en los que podemos apoyarnos para identificar estos hechos como ficticias o reales, todo con el fin de tratar de conocer si ya durante el período monárquico se establecieron las bases que provocaron que siglos más tarde Roma se convirtiera en el gran imperio que dominó durante siglos un territorio tan amplio alrededor del mar Mediterráneo, y para conocer cuáles fueron las razones que provocaron que fracasara la monarquía en Roma dando paso a la República. 8 1. LEYENDA DE LA FUNDACIÓN DE LA CIUDAD A pesar de que todos los historiadores están de acuerdo en que no tienen ningún valor histórico las leyendas sobre la fundación de la ciudad, conviene conocerlas ya que gracias a ellas podemos obtener valiosa información sobre los albores de Roma si es que las analizamos y contrastamos con los datos arqueológicos que se van obteniendo de los yacimientos. Muchos de los autores romanos como Tito Livio, Plutarco, Dion Casio, Ovidio o Dioniso de Halicarnaso se refirieron a la leyenda de fundación de Roma en términos semejantes, aunque difiriendo en algunos aspectos fundamentales, como por ejemplo en la fecha de fundación de la ciudad, que ha sido objeto de debate; sin embargo, la más reconocida fue la versión aportada por Varrón, según la cual se fijó el nacimiento de la ciudad el día 21 de abril del año 753 a. C., día en que según la leyenda el primero de los reyes, Rómulo, fundó la ciudad de Roma. Esta leyenda está marcada en gran medida por la influencia en la época del pueblo griego sobre los romanos, y es que estos dos pueblos cada vez estaban más en contacto. Para hacer menos doloroso el dominio romano sobre los ciudadanos griegos, se buscó comparar y conectar ambos pueblos; tal conexión se refleja en la propia leyenda de fundación de la ciudad de Roma, ya que según los autores clásicos Rómulo desciende de un héroe troyano llamado Eneas, quien tras la guerra contra los griegos se vio obligado a vagar por el Mediterráneo, hasta que un día despertó sobresaltado por una visión en la que el dios Mercurio le transmitió un mensaje del dios Júpiter indicándole que su destino era fundar una ciudad; este viaje de Eneas tras la guerra de Troya está narrado en “La Eneida” de Virgilio, uno de los poemas más famosos del siglo I a.C. Con este objetivo, Eneas llegó a Sicilia, desde donde ascendió a las tierras laurentinas. Los autóctonos lucharon contra sus partidarios, pero fueron derrotados, de modo que el rey Latino para sellar la paz concedió a Eneas a su hija en matrimonio y le aceptó como huésped. Eneas fundó una nueva ciudad, a la que llamó Lavinio en homenaje a su mujer, sin embargo, el matrimonio de Eneas provocó una guerra contra el pueblo de los rútulos, puesto que su rey Turno había estado prometido anteriormente con Lavinia; los rútulos fueron vencidos y buscaron apoyo en los etruscos, a los que la llegada de los troyanos a la península itálica no había gustado, desencadenando así un nuevo combate contra los partidarios de Eneas, conocidos entonces como latinos, un término que aglutinaba tanto a los habitantes de Lavinio como a los autóctonos tras la muerte del rey Latino. En dicho combate vencieron los latinos: en este punto difieren las versiones, ya que por ejemplo 9 “La Eneida” termina con la muerte de Turno a manos de Eneas; sin embargo, según otras fuentes Eneas falleció durante la batalla. Ascanio, el hijo de Eneas, abandonó la ciudad de Lavinio fundando en el monte Albano una nueva, que se conoció como Alba Longa. Tras una larga línea de reyes de Alba Longa nacieron los gemelos Rómulo y Remo. Su madre Rea Silvia era la hija del depuesto rey Númitor, que fue traicionado por su hermano Amulio, quien, después de usurpar el trono al legítimo rey, trató de asegurarse que ningún descendiente de Númitor pudiera ser pretendiente al trono matando a sus propios sobrinos y obligando a su sobrina Rea Silvia a hacerse sacerdotisa vestal, pretendiendo de ese modo evitar que pudiera tener descendencia, por la virginidad que se exigía a las vestales; sin embargo, Rea Silvia quedó embarazada proclamando al dios Marte como padre. Tras el nacimiento de los gemelos, Rómulo y Remo, el rey Amulio ordenó arrojarlos al río Tíber para que se ahogaran, por lo que los gemelos fueron colocados en una cesta y abandonados en las aguas del Tíber, que en aquella época se conocía por el nombre de Álbula; sin embargo, la cesta, en vez de hundirse por la corriente, encalló en la base de una higuera, el llamado ficus ruminalis, cerca de los montes donde en un futuro se consagró la ciudad de Roma, salvándose de este modo los gemelos. En el lugar en el que Rómulo y Remo quedaron encallados, una loba, llamada Luperca, los recogió, los amamantó y los cuidó hasta que Fáustulo, un pastor, los encontró y los recogió llevándolos consigo y cuidándolos junto a su mujer, Aca Larentia, como a sus propios hijos hasta que fueron adultos. Los propios autores clásicos dudan de la veracidad de que fuera una loba la que amamantó y cuidó a los gemelos, pues el propio Tito Livio 1 indica que Larentia, la mujer del pastor Fáustulo era llamada “loba” por otros habitantes de la zona porque prostituía su cuerpo. Una vez llegaron a la edad adulta, Rómulo y Remo vivieron como bandoleros junto a un grupo de jóvenes pastores hasta que, tras el encarcelamiento de Remo por los soldados del rey, descubrieron su verdadero origen; fue entonces cuando, junto a su grupo de pastores, mataron al rey usurpador Amulio, devolviendo el trono a su abuelo, el rey Númitor. Tras devolver el trono a su abuelo, Rómulo y Remo decidieron fundar una colonia de la ciudad de Alba Longa en la zona donde cuando eran bebés fueron rescatados por la loba. Los gemelos no se pusieron de acuerdo sobre el lugar exacto en el que establecer la ciudad y 1 Tito Livio. Historia de Roma desde su fundación. Libro primero (1,4) 16 templos construidos por los reyes, por lo tanto, se viene admitiendo la veracidad de la tradición en este punto 17 . Las propias fuentes nos dicen que Roma en sus orígenes se compuso por tres tribus, los ramnes, los tities y los lúceres, que eran tres pueblos que habitaban las colinas próximas al Tíber, primero separadamente para después unirse estableciendo sus aldeas en las llanuras y sus fortalezas en las colinas 18 . Como vemos al contrastar los restos arqueológicos anteriormente mencionados con la propia leyenda, podemos confirmar que Roma fue el resultado de la unión de varios de los pueblos, según las fuentes llamados ramnes, tities y lúceres, que tras su unión dio lugar a un núcleo de población mayor. La división de la ciudad en tres tribus provocó que las tres poseyeran un tercio del territorio común, y que tuvieran igual representación tanto en el ejército y en el sistema de culto como en el Consejo de Ancianos. Como hemos visto, no podemos creer en la veracidad de la leyenda de fundación de Roma, pues gracias a los yacimientos arqueológicos se han encontrado restos de épocas muy anteriores. El verdadero origen de Roma debió de darse cuando estos pueblos que habitaban las colinas próximas al río Tíber, según las fuentes ramnes, tities y lúceres, se unieron dando lugar a poblados mucho mayores que las pequeñas aldeas que habitaban hasta ese momento. Muy probablemente se utilizó la leyenda de la fundación en sus orígenes para tratar de explicar el por qué de la localización de Roma otorgándola un origen mítico, ya que su ubicación no parece la más atractiva por circunstancias como tener un suelo poco fértil y por el peligro de las frecuentes inundaciones del río. Sin embargo, el hecho de que Roma se fundara a partir de la unión de pequeños pueblos puede llevar a la duda de en qué momento podemos considerar que alcanzó efectivamente el estatus de ciudad. En este punto hay una gran discusión sobre cuáles son los requisitos para entender el concepto de ciudad en el mundo antiguo: hay teorías contempladas desde un punto de vista socioeconómico que determinan la existencia de una ciudad desde el momento en que en ellas se produce un desarrollo de una economía agrícola, el uso de la metalurgia y la estabilización demográfica, teoría descartada, ya que al atender únicamente a valores socioeconómicos, Roma ya sería una ciudad desde el siglo IX a.C., algo que no podemos aceptar puesto que en ese momento aún se estaban comenzando a fraguar sus elementos más esenciales. Es por ello que parece más correcto aplicar el concepto de ciudad 17 CORNELL, T.J., Los orígenes de Roma (1999). Pág. 124. 18 MOMMSEN, T., Historia de Roma. Volumen I. Pág. 54. 17 que tenían los propios antiguos; en este punto existía una coincidencia en el pensamiento griego y en el romano, que identificaban a una ciudad como una institución jurídico-política; por ello, la entendían como una comunidad jurídica de hombres libres, no siendo necesario la existencia de ciertos monumentos específicos. Se fraguó la leyenda de la fundación creando la figura de Rómulo, muy influida por la tradición helena en cuanto a la propia figura del fundador, por la tradición etrusca en cuanto al rito de fundación, y tomando como elemento propio romano el de la idea de ciudad. Sin embargo, la fundación de Roma no se realizó de una única vez, ya que se dio un proceso de fundación que se acentuó en gran medida en la época del siguiente rey, Numa, momento en que se definió Roma por vez primera como una comunidad organizada y unida. Sin embargo, el comienzo de la fase urbana requiere que se presenten otra serie de circunstancias como es el fortalecimiento del poder real o el desarrollo de una administración en el ámbito político, la formación de un nuevo ejército ciudadano, en el ámbito militar, la integración en la organización urbana del campo, o el desarrollo de una mayor especialización en el ámbito del trabajo. Todas estas circunstancias, para Martínez-Pinna, se dan en mayor medida durante el reinado de Tarquinio Prisco, por lo que podemos entender que fue en esta época, finales del siglo VII, el momento en que Roma adquiere el rango de ciudad. Esta última afirmación está apoyada en la tradición, que reconoce a Tarquinio Prisco como el primer urbanizador de Roma, puesto que es durante su reinado cuando existe por primera vez un verdadero plan urbanístico, que afectó entre otros al Foro, el Capitolio o el Foro Boario 19 . 19 MARTINEZ-PINNA NIETO, JORGE. “Algunas reflexiones sobre el nacimiento de la ciudad en el Lacio” en la Revista Gerión, Nº Extra 2, 1989, pág. 210. 18 3. LOS SIETE REYES DE ROMA A pesar de que actualmente, apoyándonos en los restos arqueológicos más antiguos encontrados en Roma, parece claro que en sus orígenes la ciudad estuvo gobernada por reyes. El listado de los mismos que conocemos en base a las fuentes clásicas no parece concordar con las fechas en las que se considera que hubo monarquía en Roma, que abarcan desde la fundación de la ciudad hasta la expulsión del último Rey, lo que supuso el inicio de la República. Al tratarse este de un período que abarca más de doscientos años, concretamente 243 años, al extenderse desde el 753 a.C. hasta el 509 a.C., por lo tanto, parece difícil que hubiera tan solo siete Reyes para tan amplio período, pues esto supondría un promedio de unos treinta y cinco años de reinado por cada uno de ellos, algo bastante complicado y más teniendo en cuenta la época que nos ocupa. Un claro ejemplo de que no puede ser muy creíble esta circunstancia se encuentra en el hecho de que el último rey, Tarquinio el Soberbio, según algunos autores era hijo del quinto rey, Tarquinio Prisco, sin embargo, podemos ver claramente que esta situación es imposible ya que conocemos, atendiendo a las fuentes clásicas, que el supuesto padre falleció en el año 578 a.C., mientras que el hijo según la tradición participó en la batalla del lago Regilo, que se produjo en torno al año 499 a.C., por lo que parece bastante difícil que el hijo participase en una batalla unos ochenta años después de la muerte de su padre por la edad que tendría en ese momento de ser esto cierto, así mismo en caso de que lo que indican las fuentes fuese real habrían pasado unos ciento cincuenta años entre el nacimiento de Tarquinio Prisco y la muerte de Tarquinio el Soberbio, algo bastante improbable. Ante estas circunstancias se han ofrecido distintas teorías: por un lado, que el listado de Reyes esté incompleto; y por otro, que quizás el período histórico en el que Roma se organizaba como una monarquía fue más reducido, aunque es posible que sean ambas teorías correctas. Lo más probable es que la mayor parte de estos reyes nunca existieran, y que se traten únicamente de figuras míticas que forman parte de la leyenda de Roma, especialmente los cuatro primeros reyes que son los que menos dudas suscitan sobre su carácter mítico. En cuanto al primero, Rómulo, lo más seguro es que no llegara a existir nunca, ya que, atendiendo a su propio nombre, vemos cómo se trata de un simple adjetivo que se refiere a los habitantes de la ciudad, al significar simplemente “pequeño romano”, es muy posible que se creara su leyenda muchos años más tarde; en lo relativo a los dos siguientes reyes, Numa Pompilio y Tulo Hostilio, observamos cómo se tratan de simples prototipos: el primero 19 como un rey muy devoto, pacífico y ocupado en el desarrollo de la religión, mientras que el segundo, por el contrario, es el estereotipo de rey guerrero. Incorporando las figuras de estos dos reyes seguramente se trató de explicar el desarrollo de la ciudad en dos de las esferas más importantes de la misma, como son la religión y el ámbito militar, para lo cual se creó la figura de sendos reyes, cada uno caracterizado con una de estas dos facetas. A pesar de las dudas sobre el carácter mítico o no de los monarcas romanos, sus obras son más fáciles de acreditar, ya que tanto ciertas conquistas en las que en teoría participaron unos, como algunas instituciones o estructuras que fundaron otros, tienen carácter histórico y sabemos que se produjeron más o menos por la época en la que en Roma había una monarquía. Es por ello que autores como Mommsen compongan sus obras realizando un análisis sobre los orígenes de Roma sin referirse a los distintos reyes y atendiendo únicamente a los distintos acontecimientos que rodearon los orígenes de la ciudad y permitieron su desarrollo 20 . Una vez expuestas las razones que hacen que sea necesario dudar de la veracidad de los míticos reyes romanos, es necesario incidir en que, a pesar de ello, hay consenso entre los historiadores en cuanto a que Roma en sus orígenes estaba organizada como una monarquía, en la que el rey fue en un inicio elegido por una asamblea de hombres libres que una vez que le juraba fidelidad quedaba vinculada a un deber de obediencia. El nombramiento del Rey era vitalicio y respondía a la necesidad de que un hombre dirigiese y dictase sus órdenes al pueblo, pasando a ser un jefe de la comunidad que se asemejaba dentro del ámbito del pueblo al paterfamilias en el ámbito familiar. El poder del Rey no tenía ningún límite legal ya que era el único órgano de poder del Estado: por lo tanto, tenía atribuidas numerosas competencias, entre las que destacan que era el pontifex maximus, máxima autoridad en materia religiosa, por lo que era aquella persona encargada de ponerse en contacto con los dioses, de nombrar sacerdotes y sacerdotisas y de organizar los distintos colegios que se ocupaban de los asuntos religiosos, a los que acudía para pedir consejo. Además de ser la máxima autoridad religiosa también era la máxima autoridad militar, al tener el mando del ejército mediante un poder conocido como imperium, que ostentaba tanto en tiempos de guerra como de paz; para ejercer tal poder iba protegido por una escolta de lictores encargados de su protección. Tenía el Rey la potestad de juzgar y de castigar, por lo que podía imponer penas sin apenas límite; entre otras sanciones podía condenar a la pérdida de la libertad o incluso aplicar la pena capital: sin embargo, en estos 20 CORNELL, T.J., Los orígenes de Roma (1999). Pág. 149. 20 casos el condenado podía reclamar la provocatio ad populum, mediante la cual apelaba al pueblo la condena pronunciada por el Rey, quien decidía si conceder el recurso o no. También contaba con otras competencias en diversas materias tales como celebrar tratados con otros estados vinculantes para el pueblo de Roma e, incluso, era el único que podía abrir el tesoro del Estado al tener en su poder las llaves. En algunos momentos, el Rey delegaba sus competencias en otros sujetos para facilitar el ejercicio del poder; por lo tanto, podía haber súbditos con mandos en la guerra, encargados de transmitir comunicaciones al Senado o incluso encargados de ciertos procesos de escasa importancia. También cuando abandonaba el territorio romano delegaba su poder en una persona encargada de sustituirle, conocido como prefecto de la ciudad (praefectus urbi). Todos los oficiales lo eran durante el tiempo en que el Rey les concedía tal poder, de modo que no existieron en esta época magistrados, sino que eran comisarios regios. La principal limitación que tenían los monarcas romanos era que no podían modificar la ley sin el apoyo de la asamblea del pueblo, ya que, en caso de hacerlo sin su autorización, la modificación sería considerada como nula y propia de un tirano, por lo que no tendría ningún efecto. Una vez que el Rey fallecía, puesto que no se trataba de una institución hereditaria, le sustituía la persona a quien había nombrado como sucesor. El nombramiento de un sucesor se llegó a considerar como un deber para los reyes, no era necesario que fuese un miembro de su familia ya que no se consideraba que los reyes lo fuesen por gracia de los dioses, algo que sí ocurría en otras civilizaciones como la egipcia, pues en el caso de la antigua Roma todos los ciudadanos sanos y mayores de edad podían ser elegidos rey. En caso de que el rey muriera sin haber nombrado previamente un sucesor, se reunían los ciudadanos y nombraban un interrey (inter-rex) con funciones para un plazo de cinco días, al término de este plazo nombraba a otro interrey para otro plazo igual y así los senadores se iban turnando el mando durante el período de un año hasta que finalmente se reunían para elegir definitivamente a un rey. 21 Uno de los rasgos más importantes de la monarquía romana es el mencionado previamente de que todos los ciudadanos podían ser designados como rey: es un hecho destacable que ninguno de los siete reyes procedía de una familia patricia, cuando éstas eran las familias más poderosas, e incluso fueron reyes antes que los patricios sujetos como Numa Pompilio o 21 MOMMSEN, T., Historia de Roma. Volumen I. Págs. 68-70 21 Tarquinio Prisco, que eran extranjeros, siendo el más interesante el caso de Servio Tulio, sobre el que todas las fuentes coinciden en que no era de ascendencia patricia, e incluso algunos indican que su madre era una esclava. Por el hecho de que ninguno de los reyes sea patricio algunos historiadores han llegado a la conclusión de que el rey era escogido por acuerdo entre el anterior rey, los patricios, el pueblo y los dioses entre individuos que no pertenecían al patriciado. Otro aspecto característico y quizás el más importante que diferencia a la monarquía romana de otras monarquías históricas es que no era hereditaria. Ninguno de los reyes romanos llegó al trono sucediendo a su padre tras su muerte, a pesar de que las fuentes reflejan que alguno de ellos dejó hijos adultos al fallecer, como es el caso de Anco Marcio. El único que adquirió el trono de su padre fue Tarquinio el Soberbio; sin embargo, no fue inmediatamente, ya que entre el reinado de su padre y del suyo propio reinó Servio Tulio, y, además, adquirió el trono no porque le correspondiera, sino usurpándolo. Algunas fuentes nos permiten saber que tampoco estaba prohibido que los hijos sustituyeran a los padres en el trono si eran elegidos, lo que explicaría el asesinato por los hijos de Anco Marcio del rey Tarquinio Prisco, pretendiendo alcanzar el trono, algo que, sin embargo, no consiguieron, ya que fue Servio Tulio quien le sucedió; o el rumor popular que nos cuenta Dionisio de Halicarnaso de que fue Anco Marcio quien provocó un incendio en casa de Tulo Hostilio, acabando con la vida del rey y de su familia, para facilitar ser elegido rey ante el temor de que le sucedieran en el trono los hijos del rey Tulo. Una vez vistas las distintas competencias de los monarcas romanos, su sistema de elección y el probable carácter mítico de la mayoría de ellos, debemos conocer los acontecimientos que marcaron el mandato de los siete reyes que según las fuentes clásicas reinaron en los orígenes de Roma. 3.1RÓMULO El reinado de Rómulo según la tradición duró unos treinta y ocho años comenzando, como hemos visto previamente, tras la muerte de Remo y la fundación de Roma, en estos momentos Rómulo y sus compañeros fueron haciendo crecer la ciudad, construyendo una muralla para defenderse de posibles atacantes y diversas edificaciones dentro de ella; y para que la ciudad no quedara pequeña en cuanto a número de habitantes, se construyó un asilo 22 para acoger allí a los nuevos habitantes, acudieron entonces todo tipo de prófugos para poblar la ciudad, desde delincuentes, esclavos, libertos o mendigos. Rómulo dividió a la población apta para el combate en grupos de tres mil hombres a pie y trecientos a caballo, conformando de este modo una unidad a la que se denominó legión; así mismo seleccionó a cien de los habitantes de la ciudad para otorgarles el cargo de senadores, dándoles el nombre de “padres” y a sus descendientes de “patricios”; de este modo fundó el Senado, que en principio tenía una función consultiva, actuando los recién nombrados senadores como consejeros. 22 Sin embargo, como la gran mayoría de los nuevos habitantes de la ciudad eran hombres, surgió un problema a la hora de dotarles de descendencia; para ello Rómulo organizó unos juegos a los que invitó a todas las poblaciones cercanas, que acudieron en masa, principalmente los sabinos. Cuando debía iniciarse el espectáculo, los romanos raptaron a las jóvenes de los pueblos invitados para poder casarse con ellas posteriormente y tener descendencia, ante lo que los hombres de los pueblos invitados les declararon la guerra. El ejército de Rómulo venció con facilidad a las tropas enviadas por el pueblo de los ceninenses en primer lugar, y por otros pueblos al poco tiempo, desatándose una guerra final entre los dos pueblos más poderosos, los romanos y los sabinos, guerra que finalizó con un pacto entre estos pueblos después de la irrupción de las mujeres raptadas en mitad de la batalla pidiendo la paz entre ambos contendientes, puesto que no querían perder ni a sus padres y hermanos ni a sus maridos e hijos. De este modo se formó una alianza entre romanos y sabinos que se unieron bajo el mando de los dos reyes: Rómulo y Tito Tacio; en el tratado mediante el cual se forjó esta alianza se acordó que el nombre de la ciudad sería Roma en honor a Rómulo, mientras que a los habitantes se les llamaría Quirites en honor de la patria de Tito Tacio. Estos dos reyes reinaron conjuntamente hasta el fallecimiento de Tito Tacio, quien fue asesinado por ciudadanos del pueblo de Laurento como venganza por el asesinato de unos mensajeros enviados por esa ciudad a Roma perpetrado por familiares de Tacio 23 . El rapto de las jóvenes se conoce como El Rapto de las Sabinas, al ser en mayor parte de procedencia sabina. 24 22 Plutarco. Vidas Paralelas. Vida de Rómulo, XIII 23 Plutarco. Vidas Paralelas. Vida de Rómulo, XXIII 24 Tito Livio. Historia de Roma desde su fundación. Libro primero, (1,9)- (1,14) 23 Una vez alcanzada la paz se escogieron cien nuevos senadores de entre los sabinos y se dividió a la población en tres tribus, los “Ramnes”, cuyo nombre deriva de Rómulo; los “Tities”, nombre que deriva del rey sabino Tito Tacio; y los “Lucenses”: en este último caso no hay mucha seguridad sobre la procedencia del nombre, pero está comúnmente aceptado que proviene de Lucumón, un guerrero etrusco aliado de Rómulo; cada una de estas tres tribus estaba compuesta por diez curias. 25 Rómulo fue un Rey guerrero; tras la muerte de su compañero en el mando se vio involucrado en varias guerras más, venciendo sucesivamente a pueblos como los Camerios 26 , los Fidenates 27 o los Veyanos 28 : estas victorias permitieron un período de paz tras la muerte de Rómulo en el que Roma pudo ir creciendo. Otra de las tradiciones romanas cuyo origen se atribuye a Rómulo es el uso del paludamentum púrpura, ya que se dice que fue Rómulo el que instauró la tradición de que los reyes utilizaran esta toga púrpura llamada paludamentum, tradición seguida en un futuro tanto por los cónsules como por los emperadores romanos. No hay consenso en las fuentes clásicas sobre la muerte de Rómulo: aunque se dice que se produjo a sus cincuenta y cuatro años de edad, algunos autores como Plutarco 29 indican que fueron los senadores quienes, descontentos por el escaso peso que tenían a la hora de tomar decisiones, le mataron descuartizándole y repartiéndose luego su cuerpo, mientras que otros entre los que destaca Tito Livio 30 dicen que ascendió a los cielos convirtiéndose en dios, desde entonces se veneró a Rómulo bajo el nombre de Quirino. Tras la muerte del primer rey de Roma hubo un período de un año en el que no se nombró a ningún Rey, se utilizó el sistema ya mencionado de interrey, según el cual los senadores se fueron turnando el mando, que tan solo podían mantener durante un máximo de cinco días; sin embargo, como la plebe terminó movilizándose por ausencia de Rey, el Senado se decantó por la elección de Numa Pompilio como sucesor de Rómulo. 25 Plutarco. Vidas Paralelas. Vida de Rómulo, XX. 26 Plutarco. Vidas Paralelas. Vida de Rómulo, XXIV 27 Plutarco. Vidas Paralelas. Vida de Rómulo, XXIII 28 Plutarco. Vidas Paralelas. Vida de Rómulo, XXV 29 Plutarco. Vidas Paralelas. Vida de Rómulo, XXVII. 30 Tito Livio. Historia de Roma desde su fundación. Libro primero, (1,16) 24 3.2NUMA POMPILIO Tras un año sin Rey en el que los senadores se turnaron el mando mediante el mecanismo del interregno, se escogió a Numa Pompilio como monarca. En ese momento Numa tenía cuarenta años y procedía de la ciudad de Cures 31 , por lo que era de ascendencia sabina; se dice que fue un estudioso de la filosofía y la doctrina y una persona muy dedicada al culto de los dioses, lo cual influyó en la gran importancia que tuvo la religión durante su mandato. Las fuentes mencionan que fue discípulo de Pitágoras: en ello encontramos un claro ejemplo del intento de los romanos de explicar la llegada e influencia de la cultura griega, pretendiendo para ello que uno de los filósofos griegos más reconocidos había instruido a su propio rey Numa; sin embargo, esto no es posible ya que el rey Numa fue dos siglos posterior a su supuesto maestro, lo que provocó que los propios historiadores romanos del siglo II a.C. abandonaran esa tradición por no poder defenderla. 32 Según las fuentes, en tiempos de Numa se creó el templo de Vesta 33 : el pontifex maximus escogía cuatro vestales de entre las mujeres más jóvenes que quedaban vinculadas al sacerdocio durante un tiempo de treinta años en los cuales debían cuidar el fuego del templo de Vesta evitando que se apagase. Como consecuencia de su respeto por el culto de los dioses fue el rey al que se atribuye la creación de la mayoría de los sacerdocios romanos, además de las vestales se pueden destacar otros como los salios o los feciales, destacando por encima de ellos la instauración de las figuras del sacerdote de Júpiter, llamado flamen Dialis, junto a los otros llamados flamines, sacerdotes de Marte y Quirino. Al ser el pontifex maximus no solo controlaba a los sacerdotes si no que era el encargado de controlar tanto los sacrificios públicos como los privados para que se realizaran respetando la tradición y a los propios dioses. Durante el reinado de Numa se creó el Templo de Jano, un templo importante durante la historia de Roma que según la tradición debía mantener sus puertas abiertas en época de guerra, dado el carácter guerrero del pueblo romano en pocas ocasiones estuvieron sus puertas cerradas indicando la paz como ocurrió en tiempos de Augusto; sin embargo, se dice 31 Plutarco. Vidas Paralelas. Vida de Numa Pompilio, III. 32 CORNELL, T.J., Los orígenes de Roma (1999). Págs. 155-156. 33 Plutarco. Vidas Paralelas. Vida de Numa Pompilio, XI 25 que, también en tiempos de Numa permanecieron cerradas puesto que durante los cuarenta y tres años de reinado de Numa no hubo ninguna guerra, en gran medida por la política de pactos que profesó con los pueblos cercanos. Una de las principales reformas que según Plutarco 34 realizó el rey Numa fue el dividir a la plebe según sus oficios, de este modo agrupó a los alfareros, los curtidores, los tintoreros, los zapateros o los flautistas entre otros oficios permitiendo a los individuos que se dedicaban a un mismo trabajo formar una comunidad. Se dice que fue obra de Numa Pompilio la reforma del calendario 35 , el calendario arcaico que la tradición atribuye a Numa contaba con trece meses, doce de ellos los habituales y el otro un mes que aparecía un año sí y otro no, en cada columna en la que se reflejaban los meses aparecían unas letras de la “A” a la “H” que se referían a los días de la semana, por lo tanto la semana contaba con ocho días, y junto a la letra que hacía referencia al día de la semana se indicaba el carácter del propio día, utilizando la “F” (fastus) para indicar que se trataba de un día era laborable normal y la “N” (nefastus) para indicar que ese día no era adecuado al ser propio de la mala fortuna. También se utilizaban otras letras para indicar diversas circunstancias que ocurrirían ese día, por ejemplo, en caso de que se reflejase una “C” (comitialis) se quería indicar que era un día apropiado para la celebración de asambleas. En el mismo calendario se indicaban los días fijos del mes de las calendas o primer día del mes, los idus y las nonas, así como los días en los que se celebraba una gran festividad, indicándolo mediante una abreviatura de la misma. La existencia de este calendario que los historiadores han datado en el siglo VI a.C. ha permitido conocer mucha información principalmente relativa a la religión de la Roma de la época mediante el conocimiento de sus fiestas y, también, permite hacernos una idea de los extendida que estaba ya la escritura y de la importancia que tuvo para el desarrollo de la ciudad. 36 El rey Numa falleció superados los ochenta años tras una enfermedad 37 , siendo uno de los pocos reyes romanos que murió de anciano. 34 Plutarco. Vidas Paralelas. Vida de Numa Pompilio, XVII 35 Plutarco. Vidas Paralelas. Vida de Numa Pompilio, XVIII 36 MOMMSEN, T., Historia de Roma. Volumen I. Págs. 182-183. 37 Plutarco. Vidas Paralelas. Vida de Numa Pompilio, XXI 32 uno de los hijos del rey, Sexto Tarquinio, realizó a la joven esposa de su propio primo, Tarquinio Colatino. La revuelta en contra del monarca junto al viudo Tarquinio Colatino la encabezó Marco Junio Bruto, sobrino del rey, quien había sufrido la muerte de su propio hermano por el rey y, a pesar de ello, tuvo que mantenerse de su lado durante bastante tiempo para no correr la misma suerte. De este modo, el pueblo de Roma dirigido por Bruto expulsó al exilio al último de los reyes de Roma tras veinticinco años de reinado. Tarquinio el Soberbio se encontraba asediando la ciudad de Árdea cuando esta revuelta se desató. Cuando tuvo conocimiento de ello se dirigió a Roma, pero los rebeldes consiguieron que el ejército que acompañaba al rey cambiara a su bando, forzando al rey a exiliarse de la ciudad. El rey depuesto en su exilio logró convencer a varias ciudades para que combatieran contra Roma las cuales, sin embargo, fueron derrotadas en la batalla de la selva Arsia. Tras varios combates se dirigió a Tusculum, consiguiendo que el rey de la ciudad encabezara una rebelión general de las ciudades latinas contra Roma, que desembocó en una victoria romana en la batalla del lago Regilo. Tarquinio pasó sus últimos días en Cumas. 58 De este modo se puso fin en Roma a la monarquía en torno al año doscientos cuarenta y tres ad urbe condita (509 a.C.), comenzando el período conocido como la República romana. 58 Tito Livio. Historia de Roma desde su fundación. Libro primero, (1,57)- (1,60) 33 4. ANALISIS DE LA TRADICIÓN HISTÓRICA DE LOS REYES ROMANOS Tras conocer lo que a grandes rasgos reflejan los autores clásicos sobre el origen de Roma es necesario hacer una evaluación sobre la información que nos aportan y contrastarlo con los datos que conocemos gracias principalmente a la arquitectura para saber si debemos creernos estos relatos o tratarlos como meras historias de carácter literario. Algunos autores, entre los que destaca Dumézil, compararon la leyenda de la fundación de Roma con la de pueblos como la India, Irán o Escandinava, llegando a la conclusión de que todos estos pueblos tienen una semejanza ya que se estructuraron siguiendo un mismo modelo indoeuropeo. Para Dumézil la sociedad dentro de este modelo indoeuropeo se dividía en tres funciones, por un lado, los sacerdotes y dirigentes, en segundo lugar, los guerreros, y, por último, los productores. Encontró las características de estas funciones tanto en los tres dioses principales, Júpiter, Marte y Quirino, que representaban la soberanía, la guerra y la producción respectivamente, como en los primeros reyes romanos, lo que le llevó a la conclusión de que el mito de éstos surgió en base a la tradición indoeuropea. Por tanto, indicó que Rómulo y Numa representarían la primera función siendo dos personajes contrapuestos entre sí, el primero de ellos un dirigente y el segundo relativo a los sacerdotes; el rey Tulo Hostilio representaría la segunda función dado su carácter guerrero; y, por último, el rey Anco Marcio representaría la tercera de las funciones, la económica. Se le ha reprochado a esta teoría que no son Rómulo y Numa dos personajes contrapuestos sino más bien complementarios, ya que según la tradición Rómulo creó los elementos sociales, políticos y urbanísticos de la ciudad, mientras que el rey Numa lo completó con la incorporación de los elementos religiosos, también fundamentales en la época. 59 Esta teoría ha sido criticada por varios factores: en primer lugar, se reprocha que en caso de que fuese cierta la influencia de la mentalidad indoeuropea en los autores clásicos a la hora de redactar la fundación de la ciudad, no se tendría que concluir necesariamente que la tradición histórica es falsa, puesto que podría ser una adaptación que realizaron los propios autores clásicos; es algo que pudo ocurrir, por ejemplo a la hora de presentar el estereotipo de los reyes Numa Pompilio y Tulo Hostilio como un rey religioso el primero y como un rey 59 CORNELL, T.J., Los orígenes de Roma (1999). Pág. 104. 34 guerrero el segundo, ya que es posible que estos reyes destacaran en esas facetas y que posteriormente se incluyeran algunos detalles para dar lugar al mito. No solo ha sido reprochada esta teoría porque no sea incompatible con la tradición histórica, sino que se cuestiona cómo podría haber llegado hasta oídos de los autores romanos esta mentalidad indoeuropea para que la incorporasen en sus obras, ya que el propio Dumézil databa la confección de estas leyendas de fundación de Roma en el siglo IV a.C. Sin embargo, probablemente lo más criticable a esta teoría sea la figura de Anco Marcio, y es que, si se quería modelar a un representante de la tercera de las funciones, la función económica, se podría haber buscado a alguien más adecuado y que representase mejor la riqueza y la productividad, ya que, leyendo sobre la vida de este rey, no encontramos muchas acciones relativas a esta función que Dumézil destacó, sino que más bien fue representativa su faceta guerrera, siendo posiblemente el rey que más se amolda a esa función económica Tarquinio Prisco, a quien Dumézil no mencionó. 60 A pesar de todo, debemos estar de acuerdo en que gran parte de la obra de los autores clásicos no tiene un carácter histórico por lo que no debemos tratarla como tal, sino que tiene más bien un carácter meramente literario. Es por ello que debemos contrastar los textos de los autores clásicos con otro tipo de fuentes que nos pueda aportar algún tipo de información sobre la época, principalmente la arqueología. Sin embargo, tampoco podemos dejar de lado la tradición histórica puesto que la arqueología por sí sola no nos aportaría mucha información, tenemos ejemplos de ello en civilizaciones, como el caso de los etruscos, en las cuales a pesar de tener grandes yacimientos arqueológicos carecemos de fuentes históricas, lo que nos impide interpretar la arqueología y hace que no tengamos los conocimientos que podemos tener en el caso de la monarquía romana. 61 Gran parte de los historiadores consideran que únicamente los tres últimos reyes de Roma fueron históricos, piensan que la tradición tiene carácter mítico y que, mientras no se demuestre lo contrario, no podemos pensar en ello como algo real, indicando por tanto que los primeros cuatro reyes forman parte de la leyenda; sin embargo, autores como Martínez Pinna concluyen en sentido contrario que no debemos pensar que son reyes míticos sin haberlo demostrado, ya que todos ellos, exceptuando el caso de Rómulo, en el que está claro su carácter legendario, pueden haber sido personajes reales y a pesar de que la tradición 60 CORNELL, T.J., Los orígenes de Roma (1999). Págs. 104-106. 61 MARTINEZ-PINNA NIETO, JORGE. “Los Reyes de Roma entre la leyenda y la historia” en la Revista Gerión, Nº 19, 2001, pág. 702. 35 incorpora datos que son evidentemente inventados, se conservan otros que ocurrieron realmente. A pesar de esta conclusión de Martínez-Pinna, tanto para él como para otros autores, Tarquinio Prisco fue el verdadero fundador de la ciudad. Hay hechos que los textos clásicos atribuyen a uno u otro rey que no podemos confirmar mediante la arqueología, pero no por ello debemos considerar que son falsos. Martínez Pinna se apoya en un método interpretativo llamado “convergencia de datos” que consiste en comparar críticamente los rasgos fundamentales de la tradición literaria con los descubrimientos arqueológicos relativos a los mismos. 62 En cuanto a los distintos reyes, es necesario aclarar, en el caso de Rómulo, por qué previamente se ha dicho que es evidente que se trata de una leyenda y que no existió realmente, y es que a pesar de que, tras algunas excavaciones realizadas en el monte Palatino, en las que se encontró un muro que demostraba la importancia de este monte en los inicios de la ciudad, algunos autores defendieron su existencia, no se ha logrado demostrar ya que el que hubiera importantes restos arqueológicos en el Palatino supone que era una zona importante en los inicios de la ciudad pero no confirma la leyenda de Rómulo. Es más, atendiendo a la mitología latina observamos personajes con unos rasgos muy parecidos a los del mítico fundador de la ciudad, como por ejemplo Caco y Caeculo, lo cual nos hace pensar que Rómulo forma parte de la mitología de la ciudad, al igual que estos personajes. La leyenda de Tito Tacio está unida a la figura de Rómulo, por lo que debió de aparecer después de admitirse la leyenda de Rómulo como fundador, algo que según los testimonios estudiados por los historiadores no ocurrió antes de la segunda mitad del siglo IV a.C. Tacio es un rey al que no se le atribuye ningún hecho concreto, ya que durante su gobierno junto a Rómulo toda la iniciativa corresponde al fundador de la ciudad, además su comportamiento durante los hechos que conllevaron su muerte no fue propio de un buen rey, lo que llevó a la crítica de parte de la sociedad romana, algo manifestado en los reproches que le profirió en un verso el poeta Ennio. Al contrario que el fundador de la ciudad, el rey Numa sí que tiene gran fundamento histórico siendo bastante probable su existencia real: buscar una confirmación de su existencia en base a yacimientos arqueológicos es innecesario, puesto que no va poder lograrse. Sin embargo, incluso en caso de que no se reconozca a Numa como real, no se puede negar la existencia de una etapa de la monarquía romana muy semejante a la de Numa caracterizada por la 62 MARTINEZ-PINNA NIETO, JORGE. “Los Reyes de Roma entre la leyenda y la historia” en la Revista Gerión, Nº 19, 2001, pág. 702. 36 creación de la estructura religiosa mediante la reforma sacerdotal que las fuentes adjudican a este rey. 63 Las distintas fuentes clásicas tienen una tradición muy uniforme sobre el reinado de Numa, lo que puede significar que tuvieron poca influencia de fuentes y leyendas extranjeras, exceptuando su imposible relación con Pitágoras ya mencionada. La reforma religiosa de Numa dio lugar a ocho sacerdocios: flamines, curiones, vestales, augures, tribuni celerum, pontifices, salii y fetiales. La mayor parte de estos sacerdocios tuvieron una composición múltiple, de tres personas probablemente, para representar por igual a los miembros de las tribus romanas. Dentro de estos sacerdocios encontramos cómo en sus orígenes no todos los miembros eran exclusivamente sacerdotes, algunos no realizaban actividades relacionadas con la religión, los feciales, por ejemplo, eran unos representantes del Senado que se encargaban de asuntos de política exterior. Las vestales, a pesar de ser sacerdotisas de la diosa Vesta, representaban el hogar. Más claro es en el caso de los tribuni celerum que eran jefes de los primeros contingentes de caballería, o en los curiones: éstos se trataban de los jefes de las curias que, vinculada a su función militar que era la más importante, tenían una función religiosa de menor entidad que fue la que perduró con el tiempo. 64 Tanto flámines, augures como pontífices eran cargos muy relacionados con el rey. A pesar de que las fuentes dicen que fue Numa el creador de los augures, no podemos tomarlo como cierto ya que a personajes anteriores a éste ya se les había considerado augures. El pontífice era el encargado de la administración de las cuestiones relativas a la religión pública. Los flámines, por su parte, eran los representantes de las tres deidades más importantes de la época, Júpiter, Marte y Quirino. 65 Viendo la diversa procedencia de los miembros de los distintos sacerdocios que se atribuyen al rey Numa, y las competencias que tenían en sus orígenes, parece que el rey Numa, a la hora de realizar su reforma sacerdotal, lo que hizo fue otorgar un carácter sagrado a distintos aspectos de la vida diaria como pueda ser la función política mediante los sacerdotes feciales, 63 MARTINEZ-PINNA NIETO, JORGE. “La reforma de Numa y la formación de Roma” en la Revista Gerión, Nº 3, 1985, pág. 97. 64 MARTINEZ-PINNA NIETO, JORGE. “La reforma de Numa y la formación de Roma” en la Revista Gerión, Nº 3, 1985, págs. 99-102. 65 MARTINEZ-PINNA NIETO, JORGE. “La reforma de Numa y la formación de Roma” en la Revista Gerión, Nº 3, 1985, págs. 99-100. 37 la función militar mediante los curiones y los tribuni celerum, el hogar mediante las vestales o la propia religión mediante los flámines. 66 Tras esta reforma, el rey ostenta la completa dirección de la comunidad romana al dirigir Roma valiéndose para tal efecto de los distintos sacerdotes que actúan como sus segundos en diversas materias 67 . Es complejo comprobar la historicidad de las batallas en las que supuestamente participó el tercer rey, Tulo Hostilio, pues no podemos asegurar que fue quien destruyó Alba Longa; algo semejante ocurre con algunas de las conquistas que la tradición atribuye a Anco Marcio como las de Veyes, Fidenae y Medullia. Sin embargo, tanto en el caso de las conquistas de Ficana, Politorium y Tellenae como en el de la fundación de Ostia podemos tener una mayor certeza de su veracidad. 68 En cuanto a los territorios de Ficana, Politorium y Tellenae, podemos saber atendiendo a las fuentes que no tuvieron ninguna importancia en la historia del Lacio; después de este período, también sabemos que Roma posteriormente emprendió campañas militares más allá de la zona donde se encontraba la influencia de estas ciudades, lo que nos hace suponer que ese territorio ya debía de estar bajo control romano. Los datos arqueológicos que nos han aportado los yacimientos de Ficana y de Politorium son esclarecedores, en el sentido de que demuestran que durante el siglo VII a.C. quedaron en un plano de inferioridad con respecto a otras de las ciudades del Lacio. Sabiendo que a inicios del período republicano ambas ciudades pertenecían a Roma, seguramente actuando como centros fronterizos, nos hace ver que debieron ser sometidas durante el período monárquico, lo cual atendiendo a las fuentes clásicas sucedería por medio de la conquista de estos territorios por el rey Anco Marcio. En el caso de Tellenae no se han encontrado yacimientos de esta ciudad, al no haberse descubierto exactamente cuál era la ubicación de la misma, sin embargo, la falta de mención de este pueblo en las fuentes hace pensar que también pudo ser sometida por Anco Marcio. 69 Las conquistas en este período responden a la necesidad del pueblo romano de acceder al mar para poder evolucionar como ciudad extendiendo el comercio con otros pueblos, las 66 MARTINEZ-PINNA NIETO, JORGE. “La reforma de Numa y la formación de Roma” en la Revista Gerión, Nº 3, 1985, págs. 102-103. 67 MARTINEZ-PINNA NIETO, JORGE. “La reforma de Numa y la formación de Roma” en la Revista Gerión, Nº 3, 1985, pág. 106. 68 MARTINEZ-PINNA NIETO, JORGE. “La Roma de Anco Marcio” en la Revista Gerión, Nº 6, 1988, págs. 56-57. 69 MARTINEZ-PINNA NIETO, JORGE. “La Roma de Anco Marcio” en la Revista Gerión, Nº 6, 1988, págs. 58-63. 38 disputas entre los distintos pueblos de la zona llevaron a las batallas en las que sucumbieron los más débiles como los ya mencionados. Esta política tuvo una repercusión muy beneficiosa a nivel económico para Roma, que se transformó en un incremento de la población de la ciudad, puesto que tanto personas procedentes de ciudades sometidas como extranjeros se mudaron a Roma en vistas de la gran expansión de la misma; sin embargo, las ciudades sometidas no desaparecieron por completo, como nos demuestran los yacimientos arqueológicos. 70 Es durante la época en la que las fuentes dicen que reinó Anco Marcio en la que los yacimientos arqueológicos nos demuestran un cambio en la sociedad romana, consistente en la destrucción de las cabañas en las que vivían y en la aparición de un pavimento y una calzada en la ciudad, podríamos incluir la mítica construcción que las fuentes clásicas adjudican a Anco Marcio del primer puente que cruzaba el Tíber en Roma. 71 Estos profundos cambios en la sociedad hicieron que fuera necesario adaptar la organización tradicional romana a las nuevas circunstancias, reforma que se comenzó a realizar durante el reinado de Tarquinio Prisco y que se acentuó con su sucesor, Servio Tulio. Durante el reinado de los tres últimos reyes romanos hubo un período de prosperidad de Roma llamado “La Grande Roma dei Tarquinii”, momento en el que Roma se consolidó como pueblo hegemónico en el Lacio, lo cual podemos comprobar atendiendo a las fuentes, que nos narran la conquista por parte de Roma de diversos pueblos, como Pomecia o Gabios, entre otros, destacando en esta faceta militar principalmente el rey Tarquinio el Soberbio. Aunque el mayor indicativo del poder de Roma en la época se encuentra en un tratado que data del siglo VI a.C. entre Roma y Cartago, mediante el que ambos pueblos acuerdan tener unas relaciones amistosas y mediante el cual Cartago reconoce que Roma domina el Lacio. Algunos autores relegan el período anterior al reinado de Tarquinio Prisco a la leyenda. 72 El período de reinado de Tarquinio Prisco, como hemos indicado previamente, coincide con una época de profunda evolución de la sociedad romana, podemos comprobar cómo ciertas obras públicas que la tradición atribuye al primero de los reyes de la dinastía tarquinia tienen sustento en los datos arqueológicos. La arqueología nos demuestra que edificaciones como las obras de desecación del foro o la casa de las vestales se comenzaron a construir en torno 70 MARTINEZ-PINNA NIETO, JORGE. “La Roma de Anco Marcio” en la Revista Gerión, Nº 6, 1988, págs. 65-66. 71 MARTINEZ-PINNA NIETO, JORGE. “La Roma de Anco Marcio” en la Revista Gerión, Nº 6, 1988, págs. 64-65. 72 CORNELL, T.J., Los orígenes de Roma (1999). Pág. 152. 39 a la época que según la tradición corresponde al reinado de Tarquinio Prisco. También la arqueología puede ser un sustento para la tradición que atribuye a este rey el aumento del número de senadores, algo que se podría explicar ya que de esta época datan la Curia y el comitium. Por otro lado, no parece haber ningún dato que avale la llegada a Roma de Tarquinio, la construcción de una muralla, del circo o de las tabernae veteres durante el período de reinado de Tarquinio Prisco. 73 Las reformas más importantes se le atribuyen al rey Servio Tulio. El origen de este rey no está claro, ya hemos visto anteriormente que la tradición decía que era el hijo de una esclava, que se crió dentro del palacio real y que tras unas señales divinas que auguraban el gran futuro que se esperaba de él, fue ganándose la confianza del rey Tarquinio Prisco, llegando hasta el punto de casarse con su hija. Incluso cuando el rey ya había fallecido, la viuda dijo al pueblo que el rey estaba recuperándose de un intento de asesinato y que había designado como regente a Servio, momento que éste aprovechó para afianzar su poder. A pesar de ello, existe otra teoría referida a sus orígenes basada principalmente en un discurso dado por el emperador Claudio en el que se apoyaba en las fuentes etruscas. Según esta versión, que tiene sustento arqueológico en la llamada tumba de François de Vulci, Servio Tulio era un etrusco llamado Mastarna que abandonó Etruria y se apoderó del monte Celio, se dice que fue un oponente de los Tarquinios que alcanzó el trono de Roma aprovechando la muerte del rey. 74 En cuanto a las reformas que la tradición atribuye al rey Servio Tulio, entre las que encontramos la reorganización del cuerpo de ciudadanos, la construcción de templos, edificios públicos y fortificaciones, así como aquellas tomadas en materia de asuntos exteriores, cuentan con una gran base histórica, por lo que podemos afirmar que se debieron de realizar durante la época en la que según las fuentes reinó este rey. Durante el reinado de los reyes de la dinastía tarquinia se produjo una ruptura con la tradición, principalmente visible en el modo en que estos reyes accedieron al trono, y es que en ninguno de los tres casos se siguieron las formalidades que sí se habían cumplido para los anteriores. Tarquinio Prisco según Tito Livio, además de acceder al trono sin respetarse el período de interregno, se enfrentó al augur que debía consultar con los dioses su nombramiento 75 , lo que hace pensar que no obtuvo un augurio positivo. También es irregular 73 MARTINEZ-PINNA NIETO, JORGE. “Los Reyes de Roma entre la leyenda y la historia” en la Revista Gerión, Nº 19, 2001, pág. 701. 74 MARTÍNEZ-PINNA NIETO, J. “Algunas observaciones sobre la monarquía romana arcaica” en la Revista Potestas: Religión, poder y monarquía. Revista del Grupo de Investigación Histórica, Nº. 1, 2008, Págs. 198-199. 75 Tito Livio. Historia de Roma desde su fundación. Libro primero, (1,36) 40 el nombramiento de Servio Tulio, ya que la mujer de su predecesor comunicó que su marido le había nombrado como su regente mientras él se recuperaba del intento de asesinato que sufrió, sin embargo, en realidad el rey ya estaba muerto, pero Servio aprovechó ese período para asentarse en el trono 76 . Por último, el caso más notable es el Tarquinio el Soberbio, quien se reveló contra el rey Servio asesinándole y ocupando su lugar. Como los últimos reyes no tenían una justificación basada en la tradición por haber alcanzado el poder por medios irregulares fue necesario para las fuentes otorgar una legitimidad a su entronización proveniente de otros medios, de este modo se crearon leyendas que decían que tanto Tarquinio Prisco como Servio Tulio habían sido bendecidos por los dioses. El primero de ellos por el dios Júpiter por medio de un águila que cogió y soltó el sombrero de Tarquinio sobre su cabeza cuando entró por primera vez en Roma 77 , y el segundo por el dios Vulcano haciendo aparecer una llama en la cabeza de Servio mientras dormía cuando era niño 78 . El rey Tarquinio el Soberbio, por su parte, no obtuvo ninguna señal de legitimidad sobre su poder, ya que debía demostrarse que la expulsión de la monarquía y el inicio de la fase republicana se hizo conforme a lo deseado por los dioses, es por ello que los acontecimientos que dieron lugar a su nombramiento como monarca, la rebelión y asesinato del rey Servio, se consideraron como señales divinas negativas. 79 Algunos prodigios que ocurrieron durante la vida de Tarquinio el Soberbio fueron considerados como señales divinas que adelantaban la caída de la monarquía, como por ejemplo la aparición de una serpiente en el palacio real mientras celebraban un banquete o el ataque de unos buitres al nido de unas águilas que se encontraba en el jardín del palacio, atacando y matando a las crías. En esta señal divina se identificó a las águilas como la familia real, tomándose la muerte de las crías y la huida de las águilas como un presagio de la expulsión de Roma de la familia de Tarquinio. 80 Esta ruptura con la tradición demuestra la decadencia final de la monarquía y la preparación para el inicio de la época republicana. 76 Tito Livio. Historia de Roma desde su fundación. Libro primero, (1,41) 77 Tito Livio. Historia de Roma desde su fundación. Libro primero, (1,34) 78 Tito Livio. Historia de Roma desde su fundación. Libro primero, (1,39) 79 MARTÍNEZ-PINNA NIETO, JORGE. El nacimiento de la República Romana (ca. 509-486 a.C.). Pág. 42. 80 MARTÍNEZ-PINNA NIETO, JORGE. El nacimiento de la República Romana (ca. 509-486 a.C.). Págs. 4243. 41 5. CAIDA DE LA MONARQUÍA ROMANA E INICIO DE LA REPÚBLICA Desde la expulsión del rey Tarquinio el Soberbio de la ciudad, los romanos renunciaron a volver a ser gobernados por reyes, comenzando así el período conocido como la República. Esta decisión de abandonar la monarquía quedó manifestada en el juramento que Bruto obligó a hacer al pueblo de impedir un posible retorno de los monarcas matando a todo aquel que tratara de serlo. Según la tradición Bruto se vio obligado a presenciar la ejecución de sus propios hijos por haber formado parte de un complot que trataba de restituir la monarquía 81 . Esta repulsión hacia la monarquía ha sido analizada por numerosos historiadores. Algunos de ellos lo han llegado a explicar indicando que el pueblo romano debió de sufrir la tiranía por parte de varios de sus reyes y no sólo por Tarquinio el Soberbio, y es que resulta interesante que los romanos tuvieran tan mala opinión de esta forma de gobierno tan solo porque el último de los reyes fuese un tirano. En los textos más antiguos aún conservados no encontramos indicios de una visión negativa de la monarquía, por ejemplo, en el caso del autor Fabio Píctor se ve una visión general positiva de la monarquía, mostrando únicamente aspectos negativos en el caso de Tarquinio el Soberbio. Fue a partir de mediados del siglo II a.C. cuando autores como Casio Hemina o Accio 82 empezaron a extender la visión del último monarca como un tirano, pero en ningún momento se llegó a identificar en las fuentes al resto de reyes como tal. Los clásicos indican que la monarquía alcanzó su punto álgido con el rey Servio Tulio, predecesor a Tarquinio el Soberbio, por lo tanto, vemos que hasta el penúltimo rey la monarquía estuvo muy bien vista por el pueblo, llegando a reconocer a este rey como aquel que sentó las bases para la futura República e instaurador de la libertas 83 . Parte de la doctrina se aparta de la leyenda y sustenta la teoría de que no fueron los propios romanos los que depusieron al último rey para acabar así con la monarquía, sino que fue mediante una intervención extranjera, en concreto de Porsenna; los antiguos llamaban a Porsenna rey de la ciudad de Clusium o rey de los etruscos, esto último por ser el más 81 MARTÍNEZ-PINNA NIETO, JORGE. El nacimiento de la República Romana (ca. 509-486 a.C.). Pág. 137 82 MARTÍNEZ-PINNA NIETO, J. “Algunas observaciones sobre la monarquía romana arcaica” en la Revista Potestas: Religión, poder y monarquía. Revista del Grupo de Investigación Histórica, Nº. 1, 2008, Pág.211 83 MARTÍNEZ-PINNA NIETO, JORGE. El nacimiento de la República Romana (ca. 509-486 a.C.). Pág. 140 48 Durante la época republicana los comicios por curias o comitia curiata tenían competencias jurídicas y religiosas. Durante la época monárquica no está tan claro cuál era su competencia; sin embargo, sabemos que era un mecanismo de división empleado a la hora de recaudar los impuestos y de reclutar hombres para el ejército; así mismo, en estos comicios los miembros votaban y se reunían, especialmente se reunían para las fiestas, algo demostrado ya que contaban con un sacerdote, el flamen curialis, y con un curador, el curio 97 . 98 Después de los comicios por curias aparecieron los comicios centuriados o Comitia Centuriata, cuyo origen se atribuye el rey Servio Tulio. En un principio eran el ejército de hoplitas organizado para defender sus intereses políticos, por lo que debió de aparecer tras la introducción de la táctica hoplítica en torno a finales del siglo VI o principios del V a.C. Estas asambleas fueron adquiriendo mayor importancia y sustituyendo a los comicios por curias. En los comicios por centurias se dividía a la población en varios grupos atendiendo a su nivel económico. Como existían un total de 193 centurias y cada una estaba compuesta de cien hombres, en esa época debería haber 19.300 hombres en Roma con derechos civiles y políticos, cifra que por otra parte ha sido rechazada por la doctrina al considerarla excesiva para la época. Los más pudientes abarcaban 98 de las 193 centurias, lo que les permitía decidir el resultado de las votaciones; como los grupos más poderosos votaban en primer lugar, la mayoría de votos dentro de la centuria orientaba el voto en la misma, y los ciudadanos más pobres que debían votar después no llegaban a poder ejercer su derecho, ya que solo se computaban los votos hasta alcanzar una mayoría. Con la constitución serviana estas asambleas perdieron su carácter militar y consistieron en un mecanismo destinado a facilitar el sufragio y la recaudación de los impuestos. 99 Por último, también estuvieron activos durante la monarquía romana los Comitia Calata, cuyos miembros eran patricios organizados en curias y presididos por el pontifex maximus. Entre sus funciones destaca la de hacer de testigos en los testamentos, inaugurar el rex sacrorum y el flamen Dialis y recibir información del pontifex maximus, especialmente relativa al calendario. 97 MOMMSEN, T., Historia de Roma. Volumen I. Pág. 74 98 KUNKEL, W. Historia del Derecho Romano (ed. 1985). Págs. 17-18 99 KUNKEL, W. Historia del Derecho Romano (ed. 1985). Págs. 18-19 49 Tras la constitución serviana perdieron sus competencias en favor de los comicios por curias, lo que provocó su desaparición, con la excepción del residuo del llamado testamentum calatis comitiis. 50 CONCLUSIONES Una vez expuesto todo el trabajo relativo a la monarquía romana, hemos de hacer una valoración final atendiendo especialmente a los objetivos que habíamos planteado en la misma introducción. El principal objetivo que se había establecido era el de conocer cómo se produjo la fundación de Roma: en este punto, tras estudiar las fuentes clásicas y contrastarlas con aquellos conocimientos que hemos obtenido gracias a los yacimientos arqueológicos, me he podido dar cuenta de que realmente sabemos muy poco sobre la monarquía romana; y es que el hecho de que la escritura no se extendiera en Italia hasta siglos más tarde hace imposible que haya fuentes escritas que nos permitieran tanto a nosotros como a los autores clásicos saber la verdadera historia de este período. La búsqueda de una explicación a su origen es lo que debió de llevar a los clásicos a la elaboración de toda la leyenda que rodea tanto a la fundación como al gobierno de los distintos reyes. Por lo que, en definitiva, toda esta leyenda debe de tratarse de la situación que los mismos romanos querían presentar como su historia propia: por ello añadieron episodios como el de Eneas, mediante el cual lograban adquirir un vínculo con los griegos, o numerosas señales divinas, como algunas que hemos tratado que fueron tomadas como profecías del buen reinado de Tarquinio Prisco y Servio Tulio. En cuanto a la caída de la monarquía romana y su tránsito para dar lugar al período republicano, también tenemos muy pocas certezas, sabemos que, a pesar de que las fuentes nos indican que el cambio en la organización de la ciudad fue inmediato tras la expulsión del último rey, esto no debió de producirse de este modo; en su lugar debió de tratarse de un proceso muy lento y gradual en el que, tras implementarse distintas de las instituciones que caracterizaron el período republicano, estas fueron desplazando y ocupando competencias que anteriormente correspondían al rey, posiblemente relegándole a éste al ámbito religioso, como podemos intuir por la existencia durante el período republicano de la figura del rex sacrorum. El hecho de que no debamos tener como veraces a los escritos de las fuentes clásicas no quiere decir que debamos descartarlas. Al informarme y analizar distintos artículos de autores que trataban el tema de los yacimientos arqueológicos del período monárquico, he podido comprobar la importancia que tienen las fuentes a la hora de contrastarlas con los yacimientos para obtener información que, de no ser mediante este método, no sería posible obtener. Sin embargo, debemos tener una actitud muy escéptica durante el estudio de estas obras, pues de este modo será más simple desgranar aquellos episodios que son fantásticos 51 de aquellos hechos que sí pudieron producirse durante aquella época y, por tanto, puedan ser históricos. En conclusión, considero que el análisis de las circunstancias que rodearon los orígenes de Roma es muy interesante y que gracias a las excavaciones podremos obtener muchos más datos que nos permitan hacernos idea de la vida de los ciudadanos romanos bajo el gobierno de los míticos reyes; sin embargo, hay muchas circunstancias de las que afirman las fuentes que no podremos confirmar únicamente valiéndonos de los yacimientos arqueológicos. El hecho de que las leyendas fueran elaboradas mucho tiempo más tarde nos complica saber si los acontecimientos que recogen ocurrieron en realidad y eran de conocimiento popular o si simplemente fueron creadas a modo de narración por sus autores para tratar de establecer el origen que los romanos soñaban con haber tenido. 52 BIBLIOGRAFÍA -BAKER, SIMON (2006): Roma. Auge y caída de un imperio, Crítica, Barcelona, 2009. -BEARD, MARY (2015): SPQR, Crítica, Barcelona, 9ª edición, 2016. -CORNELL, T.J. 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