scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

La intervención de la OTAN en Yugoslavia durante el conflicto de Kosovo a través del diario El País: marzo-junio de 1999.

Alcubilla Campos, Ángel

Abstract

Departamento de Historia Moderna, Contemporánea y de América, Periodismo y Comunicación Audiovisual y Publicidad

Full text

Facultad de Filosofía y Letras Grado en Historia La intervención de la OTAN en Yugoslavia durante el conflicto de Kosovo a través del diario El País: marzo-junio de 1999. Ángel Alcubilla Campos Tutor(a): José-Vidal Pelaz López Curso: 2020-2021 1 La intervención de la OTAN en Yugoslavia durante el conflicto de Kosovo a través del diario El País: marzo-junio de 1999 La intervención de la OTAN en Kosovo entre marzo y junio de 1999 supuso no solo el capítulo final del proceso de destrucción de Yugoslavia, sino que también fue clave para la consolidación del Nuevo Orden Mundial y terminó de definir el nuevo papel de la Alianza Atlántica. El propósito de este trabajo es conocer el tratamiento informativo que dio el diario El País a estos hechos. A través del análisis de las portadas y de los artículos editoriales conoceremos la postura y los argumentos del periódico, en general favorables a la intervención armada. Podremos comprender así el apoyo que la opinión pública española otorgó a la primera intervención armada de la OTAN en toda su historia. NATO’s intervention in Yugoslavia during the Kosovo conflict through the newspaper El País: from March to June 1999 NATO’s intervention in Kosovo between March and June 1999 entailed not only the final chapter of the destruction of Yugoslavia but was also key to the consolidation of the New World Order and ended up defining the new role of the Atlantic Alliance. The purpose of this paper is to know the news coverage that the newspaper El País gave to these events. Through the analysis of the front pages and the editorial articles, we will learn about the position and arguments of the newspaper, generally in favour of the armed intervention. In this way, we will be able to understand the support that Spanish public opinion gave to the first armed intervention by NATO in its entire history. PALABRAS CLAVE/KEYWORDS <XJRVODYLD.RVRYR0LORãHYLü27$1El País, opinión pública. <XJRVODYLD.RVRYR0LORãHYLü1$72El País, public opinion. 2 Índice. 1. Introducción: objetivos, fuentes, metodología y estructura del trabajo ................ 3 2. La intervención de la OTAN en el conflicto de Kosovo: datos fundamentales y estado de la cuestión .................................................................................................................... 6 2.1. ¿Qué es Kosovo? .................................................................................................... 6 2.2. La intervención de la OTAN desde una perspectiva historiográfica y jurídica ...... 9 3. La intervención de la OTAN en Kosovo en El País: análisis cuantitativo de portadas y artículos editoriales ....................................................................................................... 15 3.1. Portadas ................................................................................................................ 15 3.2. Artículos editoriales .............................................................................................. 18 3.3. Comparación entre portadas y artículos editoriales .............................................. 21 4. Las negociaciones en Rambouillet y el inicio de los bombardeos: causas, objetivos y legitimación de la intervención ..................................................................................... 23 5. El proceso bélico y sus problemas: estrategia y actuación político-militar de ambos bandos ............................................................................................................................. 25 5.1. Las bombardeos, errores y daños colaterales de la OTAN ................................. 25 5.2. La limpieza étnica y la crisis de los refugiados .................................................... 27 6. La nueva OTAN y la Unión Europea en el conflicto .............................................. 30 7. Repercusión del conflicto en España ....................................................................... 32 8. La fase final del conflicto: negociaciones y paz ...................................................... 34 9. Conclusiones .............................................................................................................. 36 10. Fuentes y bibliografía .............................................................................................. 40 10.1. Fuentes ................................................................................................................ 40 10.2. Bibliografía. ........................................................................................................ 40 11. Anexos ...................................................................................................................... 43 11.1. Cuadro cronológico del 15 de marzo al 15 de junio de 1999 ............................. 43 11.2. Portadas con la noticia a toda plana .................................................................... 47 11.3. Artículos editoriales destacados ......................................................................... 52 3 1. Introducción: objetivos, fuentes, metodología y estructura del trabajo1 En la primavera de 1999 la OTAN lanzó una campaña de bombardeos contra Yugoslavia, con el objetivo de detener el genocidio que el gobierno de Serbia presuntamente había puesto en marcha en Kosovo. Esta llamada “guerra de Kosovo” constituye un hecho de gran importancia para la comprensión del tiempo presente. En primer lugar, porque puso fin al proceso de desintegración de la República Federal Yugoslava iniciado en 1991. Aunque la guerra en los Balcanes todavía tuvo un epílogo en Macedonia entre enero y noviembre de 2001, fue un conflicto menor en comparación con la contienda kosovar, para muchos investigadores el “último conflicto balcánico”. En segundo término, la pugna kosovar se reveló trascendental para la consolidación del Nuevo Orden Mundial de post-Guerra Fría, en el que Estados Unidos logró imponerse como única potencia hegemónica y Rusia quedó relegada a un segundo plano. Y, en tercer lugar, la intervención directa de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), durante la celebración del cincuenta aniversario de su fundación, y en un momento en el que, terminado el conflicto con la Unión Soviética, adolecía de una causa que otorgase sentido a su existencia, permitió a la Alianza consumar su Nuevo Concepto Estratégico y articularse como adalid del “intervencionismo humanitario”. La campaña de bombardeos de la OTAN, sin embargo, se hizo sin la autorización expresa de la ONU, lo cual provocó una encendida polémica ya en su momento, que se ha visto luego continuada en la historiografía. El trabajo que aquí se presenta se centra en la intervención militar de la Alianza en Kosovo y el resto de Yugoslavia durante el periodo comprendido entre el 15 de marzo y 15 de junio de 1999. El objetivo fundamental es analizar el tratamiento informativo que dio el diario El País a los hechos acaecidos en la región balcánica durante los meses señalados, con objeto de conocer el modo en el que fueron presentados los acontecimientos en España y cómo fueron entendidos por la opinión pública. La prensa constituye una fuente histórica de primera magnitud, por cuanto nos permite comprender mejor no solo los hechos del pasado, sino también las ideologías y mentalidades de la época en la que esos hechos tuvieron lugar. De igual forma, no debemos desestimar la destacada labor influyente de la prensa en los asuntos 1 Las citas y bibliografía se han adaptado a las normas de estilo de la revista Investigaciones históricas. Época moderna y contemporánea. 4 políticos y sociales de un país como agente histórico, actuando, en palabras de Edmund Burke, como un “Cuarto poder”2. La elección de El País como fuente para elaborar este trabajo nos parece idónea por su vocación internacional, su carácter europeísta y progresista, y porque con millón y medio de lectores, era líder de ventas a nivel nacional en 1999. Resulta además de especial interés teniendo en cuenta que por aquel entonces el socialista Javier Solana era Secretario General de la OTAN y que el ingreso de España en la organización había resultado especialmente problemático para la izquierda (referéndum de 1986). La cabecera perteneciente al Grupo PRISA nació el 4 de mayo de 1976, fundada por José Ortega Spottorno, en un momento en el que, ante la apertura informativa derivada del fin de la dictadura de Francisco Franco, surgieron distintos diarios con una vocación democrática. El primer director del periódico fue Juan Luis Cebrián, quien se mantuvo en el cargo hasta 1988, periodo en el que se consolidó el diario por su clara inclinación hacia el gobierno del PSOE de Felipe González (1982-1996). Fue sucedido el cargo por Joaquín Estefanía, que lo ostentaría hasta 1993, y consecutivamente por Jesús Ceberio, quien lo dirigiría durante los meses a analizar por el trabajo presente3. Asimismo, en cuanto a la cobertura informativa, los corresponsales del diario en Belgrado eran José Comas y Juan Carlos Gumucio; en Albania, Ramón Lobo y Xavier Vidal-Folch; en Macedonia, Enric González; en Bruselas, Walter Oppenheimer; en Washington, Javier Valenzuela y Javier del Pino; y en Moscú, Rodrigo Fernández. Nuestra hipótesis de partida para la investigación considera de gran importancia la contribución de El País, como diario de centro-izquierda en un país miembro de la OTAN, a la creación de una opinión favorable a la intervención de la Alianza Atlántica durante la campaña de bombardeos en Yugoslavia. Para ello el diario, siguiendo la tesis oficial de la OTAN, intentó obviar el hecho de que no se contara con el respaldo de la ONU, insistiendo en la limpieza étnica y la crisis humanitaria. A partir de este planteamiento nuestros objetivos son definir el grado de cobertura que recibió el asunto y precisar el argumentario desarrollado por el periódico ante la primera guerra de la OTAN. Eso nos permitirá conocer la postura del periódico ante asuntos tales como la responsabilidad de la guerra, la actitud ante los errores producidos en los 2 GALÁN-GAMERO, Javier, “Cuando el ‘cuarto poder’ se constituye en cuarto poder: propuestas”, Palabra Clave, 17 (1), p.154. 3 HERNÁNDEZ MÁRQUEZ, Baldemar y NÚÑEZ LADEVEZE, Luis, El papel de la prensa en las etapas de transición a la democracia (el caso español), Madrid, Universidad Complutense de Madrid, 2001, pp.41-54. 5 ataques aliados, las repercusiones internacionales y nacionales del conflicto o la evolución de la percepción que El País tenía de la OTAN. Para la elaboración del trabajo, en primer término, se ha realizado una revisión bibliográfica de distintos autores que han profundizado sobre el tema. A partir de sus obras se ha elaborado un breve análisis de la situación, expuesto en el estado de la cuestión del capítulo segundo, que nos permite conocer los datos fundamentales y las diferentes perspectivas historiográficas, e incluso jurídicas, del conflicto. A continuación, utilizando la hemeroteca digital de El País como fuente principal de recopilación de información, se ha llevado a cabo un análisis cuantitativo de las portadas y los artículos de la sección Editorial publicados durante los respectivos meses, considerando que son los apartados que reflejan con mayor exactitud la visión del diario con respecto al conflicto kosovar, con el fin de conocer el grado de importancia que concedió el diario al tema y los distintas cuestiones tratadas. La parte principal del trabajo se dedica en los capítulos siguientes al estudio cualitativo del contenido y se ha estructurado en torno a los temas más abordados por el diario durante la intervención de la OTAN. Por último, se presentan una serie de conclusiones acerca del tratamiento que recibió la intervención de la Alianza Atlántica durante el conflicto de Kosovo por parte de El País, que vinculan los resultados obtenidos en el análisis cuantitativo y cualitativo con el aspecto teórico desarrollado en el estado de la cuestión. Asimismo, se incluye un apartado de anexos con un cuadro cronológico de los meses analizados y las portadas y artículos editoriales más relevantes publicados durante el conflicto. 6 2. La intervención de la OTAN en el conflicto de Kosovo: datos fundamentales y estado de la cuestión 2.1. ¿Qué es Kosovo? Kosovo es una comarca de 10.908 km2 que, aunque actualmente se encuentra a caballo entre la independencia4, el protectorado internacional y constituir la provincia meridional de Serbia, desde la Segunda Guerra Mundial hasta el conflicto, formó parte de la República Socialista de Serbia constituyente de la República Federativa Socialista de Yugoslavia, conformándose como una de las tres provincias que la integraban. Durante este periodo histórico la comarca ha presentado toda una serie de condiciones que la convierten en un espacio potencialmente explosivo. En primer lugar, encontramos el problema demográfico. La región se encontraba compuesta por dos grupos étnicos mayoritarios, los albanokosovares, pertenecientes al grupo de los guegos o ghegs, históricamente organizados en unidades tribales y de mayoría islámica, y los serbios, de mayoría ortodoxa, a los que se sumaban minorías como los turcos, “musulmanes” eslavófonos y gitanos. Empero, la disparada natalidad de los albanokosovares pronto supuso un gran problema. Si en 1966, según datos oficiales, los albaneses eran ya el 66% de la población y en 1980 constituían el 80%, en 1991 formaban cerca del 90% de la comarca, situando a los serbios por debajo del 10% de los habitantes5. Desde el nacionalismo serbio esta situación se explicó como consecuencia de una política albanokosovar que tenía como objetivo la limpieza étnica por la vía demográfica de los serbios en Kosovo. Sin embargo, parece que el peso de la tradición tribal de los albanokosovares tuvo un papel mucho más representativo. Otro de los conflictos de la región es el histórico. A los ojos de la historiografía albanesa, los albanokosovares serían descendientes directos de los Ilirios, pueblo que se aposentó en los Balcanes occidentales siglos antes de Cristo. De esta manera, su presencia en Kosovo dataría de tiempos inmemoriales. La historiografía serbia, por el contrario, entiende que los albaneses son fruto de una mezcla de pueblos muy dispares, entre los que se encontrarían incluso los propios serbios, no pudiendo datar su presencia en la comarca hasta los siglos XV o XVI. Los 4 El 17 de febrero de 2008 el Parlamento de Kosovo declaró unilateralmente su independencia bajo el nombre de República de Kosovo. No obstante, en la actualidad aún numerosos estados no reconocen su independencia. Entre estos se encuentra España, uno de los cinco únicos países de la Unión Europea que persisten con la negativa. 5 TAIBO, Carlos, La desintegración de Yugoslavia, Madrid, Catarata, 2018, p.88. 7 eslavos, llegados en el siglo VI a los Balcanes, serían, por tanto, los primeros habitantes conocidos del territorio. Por otro lado, Kosovo es un territorio sagrado para los serbios. La batalla de Kosovo Polje de 1389, donde las fuerzas del príncipe Lazar junto con la coalición balcánica sufrieron el catastrófico fracaso ante los otomanos, devino el gran mito romántico serbio de la redención por la derrota6. Este hito sería utilizado por el nacionalismo serbio para la defensa de Kosovo durante la crisis política a finales de siglo. Un claro ejemplo de ello fue HOGLVFXUVRGH*D]LPHVWiQHOGHMXQLRGHGRQGH0LORãHYLüFRQPHPRUDQGRHO aniversario de la batalla, protagonizó una arenga nacionalista con objeto de legitimar su posición. En tercer lugar, destaca la condición económico-social de la provincia kosovar. En Yugoslavia las repúblicas septentrionales formaban los espacios más prósperos y las meridionales presentaban una situación más deprimida y hostil. No obstante, ningún área llegaba al nivel de Kosovo, sin duda la localidad más pobre de la república balcánica. Si observamos los datos, en 1990, Eslovenia producía el 29% de las exportaciones de Yugoslavia, frente al uno por ciento de Kosovo, y el PIB per cápita del primero constituía ocho veces el del segundo. De igual forma, mientras que en 1988 la tasa de analfabetismo y de mortalidad infantil en Serbia afectaban al 11% y 22‰ de la población respectivamente, en Kosovo se elevaban al 18% y 52‰7. No obstante, no podemos afirmar que la región es un territorio sin riquezas. Siguiendo las tesis de algunos investigadores, Kosovo dispone de importantes complejos hidroeléctricos y yacimientos mineros como el de Trepçë8. Por último, encontramos la pugna por la independencia de los albaneses en Kosovo. En la Constitución de 1974, siguiendo la característica política del palo y la zanahoria que tanto gustaba al mariscal y en respuesta a las protestas de los albanokosovares, Tito concedió a Kosovo la condición de provincia autónoma. El beneplácito estimuló entonces una lucha por la independencia de la región que fue complicándose a pasos agigantados, especialmente tras el fallecimiento de Tito en 1980, cuando se optó por instaurar el estado de excepción e incrementar la represión para dar solución al conflicto. El proceso se aceleró con la llegada de Slobodan 0LORãHYLüTXLHQDVXPLyODGLUHFFLyQGHOD/LJDGHORV&RPXQLVWDVGH6HUELDHQ y alcanzó la presidencia de la República Socialista de Serbia en mayo de 1989. Durante este periodo, una 6 VEIGA, Francisco, El turco. Diez siglos a las puertas de Europa, Barcelona, Debate, 2019, p.114. 7 JUDT, Tony, Postguerra: una historia de Europa desde 1945, Madrid, Taurus, 2006, p.960. 8 TAIBO, Carlos, Guerra en Kosova. Un estudio sobre la ingeniería del odio, Madrid, Catarata, 2001, p.22. 8 de las medidas trascendentales fue la promulgación de la reforma constitucional en 1989, con la que dejó sin efecto el carácter autonómico de la provincia serbia. Asimismo, entre los años 1989 y 1990 se extendieron las medidas represivas, la Liga de los Comunistas de Kosovo fue objeto de una activa purga, la mayoría de los empleados públicos albanokosovares fueron depuestos, la enseñanza en albanés fue sometida a un sinfín de obstáculos y los motivos de las detenciones cada vez fueron más arbitrarios. Estas iniciativas fueron tomadas por los albanokosovares como una reafirmación de su sensación de sometimiento ante un régimen que consideraban despótico. La respuesta hilvanada entonces por los albanokosovares estribó en el despliegue del movimiento de desobediencia civil no violento. Dos rasgos caracterizaron fundamentalmente la resistencia. En primer lugar, en respuesta al aislamiento político-económico de la mayoría de los albanokosovares, procuró forjar un auténtico Estado en la sombra. En septiembre de 1990 fue elaborada de manera clandestina una Constitución para Kosovo y el 19 de octubre de 1991 se ratificó unilateralmente el derecho de su nueva república a la soberanía e independencia nacional. Sin embargo, carente del respaldo internacional, no obtuvo su independencia9. Por otro lado, la resistencia kosovar terminó organizando un gobierno paralelo producto de unas elecciones oficiosas, celebradas el 24 de mayo de 1992, que estableció a Ibrahim Rugova, dirigente de la Liga Democrática de Kosovo (LDK), como presidente. Mientras que, en segundo término, el movimiento rehuyó sistemáticamente el empleo de la fuerza, en parte con el objetivo de ganarse la opinión pública internacional. Esta situación se prolongaría durante siete años, organizando sus propias escuelas, universidad, sistema sanitario y redes de beneficencia, siendo financiado, en gran medida, a través de donaciones de albaneses en el extranjero10. El cambio se produciría con la aparición del Ejército de Liberación de Kosovo (UÇK) como fuerza insurgente en la primavera de 1997, influido notablemente por la entrada de ingentes cantidades de armas procedentes del ejército albanés como consecuencia de la caída de Sali Berisha en Albania. De esta manera, en escaso tiempo pasó de ser un grupo terrorista a una guerrilla con capacidad de controlar territorio. A 9 PÉREZ SÁNCHEZ, Guillermo A., La Europa Central y Suroriental, de 1945 a nuestros días, en VV.AA. “Historia del mundo actual. De la Segunda Guerra Mundial a la globalización”, Valladolid, Universidad de Valladolid, 2019, p.275. 10 RUIZ JIMÉNEZ, José Ángel, Y llegó la barbarie. Nacionalismo y juegos de poder en la destrucción de Yugoslavia, Barcelona, Ariel, 2016, p.279. 15 3. La intervención de la OTAN en Kosovo en El País: análisis cuantitativo de portadas y artículos editoriales Para realizar el análisis se ha decidido escoger como elementos de estudio únicamente las portadas y los artículos editoriales publicados entre el 15 de marzo y el 15 de junio de 199933. Es reseñable además que la información se ha analizado por quincenas con el objetivo de obtener una mayor representatividad y reflejar fielmente el grado de cobertura. 3.1. Portadas En lo referente a las portadas, el análisis cuantitativo se ha desarrollado en función a tres criterios. En primer lugar, con el fin de obtener una visión amplia, se ha valorado si el tema del conflicto de Kosovo se encuentra presente en la portada, lo cual nos indica que el periódico otorga importancia a la noticia. En segundo término, se ha analizado la singularidad de las portadas que informan sobre el tema dividiéndolas en tres tipologías, primera, segunda y tercera noticia más destacada, considerando este método como un procedimiento adecuado para conocer el grado de relevancia que otorga El País a los hechos. Y, en último lugar, se ha observado si las noticias presentes en la portada presentan una llamada que remita a la sección Editorial del diario, considerándolo, en caso afirmativo, como un indicativo a mayores del valor que otorga el periódico al asunto. Desde una perspectiva amplia, la presencia del tema en las portadas resulta muy abundante y homogénea, manifestándose en 87 de las 91 publicaciones, prácticamente durante la totalidad del conflicto. Únicamente presenta una ligera declinación entre los días 16 y 22 de marzo, momento en el que aún se estaba negociando la paz en Rambouillet y no había comenzado la campaña bélica de la OTAN (ver Gráfico 1 y Tabla 1). Durante este reducido periodo, coparon las portadas del periódico principalmente cuestiones relativas a la grave crisis que estaba afrontando Bruselas ante la dimisión en bloque en la Comisión Europea y temas nacionales vinculados al terrorismo de ETA. 33 Como única excepción, el 3 de abril, Sábado Santo, no se publicó El País. 16 F uente: Elaboración propia. Gráfico 1. Cuantificación de las portadas con el tema kosovar Tabla 1. Portadas con el tema kosovar Más información nos aporta, sin embargo, el análisis tipológico de las portadas que abordan el tema. Aunque sólo en cinco ocasiones la cuestión kosovar ocupa toda la plana (ver Anexos 11.2.), resulta predominante el tratamiento como noticia más destacada en la portada del diario, cuestión que se da hasta en sesenta y nueva ocasiones y corresponde al 57,03% de los casos (ver Gráfico y Tabla 2). En este caso, dentro del marco cronológico, también observamos cierta uniformidad, mostrando un alto grado de cobertura durante todo el conflicto. Empero, advertimos un ligero aumento de portadas con el tema kosovar como primera noticia entre los días 1 de abril y 15 de mayo de 1999, periodo en el que la enorme crisis de refugiados, Fecha Número total 15-3/31-3 12 1-4/15-4 14 16-4/30-4 15 1-5/15-5 15 16-5/31-5 16 1-6/15-6 15 F uente: Elaboración propia. 17 los famosos “daños colaterales” de la OTAN y, durante la última quincena, las noticias relativas al incipiente plan de paz, acapararon principalmente las portadas. Gráfico 2. Grado de relevancia concedido en portada Tabla 2. Grado de relevancia concedido en portada Por otro lado, son una minoría las ocasiones en las que el diario trata el tema como segunda o tercera noticia más destacada, algo que sucede hasta en treinta y tres y diecinueve ocasiones respectivamente, y corresponden al 27,27% y 15,70%. En este sentido, resulta característica la tendencia descendente que adopta el tema como segunda noticia desde el mes de mayo hasta el quince de junio, fase en la que el diario parece tratar con menor interés el asunto. En su defecto, cuestiones nacionales relativas a las elecciones autonómicas y Fecha Primera noticia Segunda noticia Tercera noticia 15-3/31-3 8 6 2 1-4/15-4 13 6 4 16-4/30-4 12 10 2 1-5/15-5 14 3 3 16-5/31-5 11 5 4 1-6/15-6 11 3 4 F uente: Elaboración propia. F uente: Elaboración propia. 18 municipales, convocadas el 13 de junio de 1999, y la crisis institucional que estaba sufriendo el PSOE tras la renuncia de Josep Borrell como candidato a la Presidencia del Gobierno coparon las portadas. Por el contrario, las cifras de las portadas en las que el tema se manifiesta como tercera noticia presentan una tendencia mucho más estable, manteniéndose entre las dos y las cuatro unidades por quincena. En último término, observamos que ciertas portadas incluyen una llamada al artículo editorial, cuestión que se repite hasta en 37 ocasiones (ver gráfico 1), es decir, en el 42,53% de las ocasiones. De forma muy similar al tratamiento que recibieron las portadas en las que el tema aparece como noticia más destacada, resulta característico el punto álgido que presentan estas llamadas durante la primera quincena de abril. En este periodo, percibieron esta singularidad principalmente noticias relativas a la descontrolada deportación de refugiados albanokosovares, el aumento de logística para la guerra y los “daños colaterales” de la OTAN. En cambio, durante las siguientes quincenas la inclinación de la curva sería descendente, hasta llegar a las últimas dos quincenas a analizar, entre el 16 de mayo y el 15 de junio, en el que las noticias que presentan llamada a la sección Editorial presentaron una ligera recuperación, gozando de una especial presencia en los artículos relativos a las acusaciones del Tribunal de OD+D\DFRQWUD0LORãHYLüal respaldo del Presidente Aznar a Javier Solana y al proceso de pacificación. 3.2. Artículos editoriales Para realizar el análisis de la sección Editorial del diario se ha optado por dividir los artículos en cinco categorías temáticas: aquellos relativos a la estrategia político-militar de ambos bandos, los artículos que hacen referencia a la diplomacia y las negociaciones, los que aluden a la crisis de los refugiados y la limpieza étnica, los concernientes a la consolidación de la nueva OTAN y, por último, los que tienen relación con la repercusión del conflicto en España. Bajo un total de 41 artículos editoriales relativos al tema kosovar en el periodo a analizar, la categoría temática que se presenta en un mayor número de veces es la Estrategia político-militar, asunto que se manifiesta hasta en veintisiete ocasiones y corresponde al 33,75% de los casos. Este apartado concentra, por un lado, las noticias relativas a la campaña de la Alianza Atlántica y del ejército yugoslavo, informando sobre los distintos objetivos, planes, sucesos y errores de la guerra, y, por otro, el posicionamiento de la línea editorial de El 19 F uente: Elaboración propia. País ante los hechos. Asimismo, se incluyen también los artículos relacionados al papel que desarrolló la Unión Europea en el conflicto. Por el contrario, con relación a las cifras, resulta sustancial el crecimiento que experimenta esta categoría en las primeras quincenas de abril y mayo, periodo en el que se incrementan notablemente los “daños colaterales” de los bombardeos de la OTAN, y la última quincena de junio, fase en la que se alcanza el mayor número de artículos editoriales de este tipo y se finaliza el conflicto (ver Gráfico 3 y Tabla 3). Gráfico 3. Estudio comparativo de las diferentes categorías tratadas Tabla 3. Cuantificación temática de los artículos editoriales En lo referente a la categoría Diplomacia y negociaciones, el tema es tratado con gran frecuencia, siendo acometido en 23 artículos, con un grado de relevancia del 28,75%, y manteniéndose en cifras constantes desde marzo hasta junio. Bajo este apartado, sin embargo, F uente: Elaboración propia. Fecha Estrategia político-militar Diplomacia y negociaciones Refugiados Repercusión en España Nueva OTAN 15-3/31-3 4 4 1 2 0 1-4/15-4 6 4 6 3 2 16-4/30-4 3 4 1 1 2 1-5/15-5 5 3 3 2 0 16-5/31-5 2 4 1 1 0 1-6/15-6 7 4 3 1 1 20 diferenciamos dos periodos. En primer término, entre los días 15 y 31 de marzo de 1999, fase en la que se abordan en los artículos editoriales las negociaciones de Rambouillet, tratando temas sustanciales como la causalidad o la legalidad de la intervención de la OTAN. Y, en segundo lugar, entre los meses de marzo y junio, en el que destacan las noticias relacionadas con los planes de pacificación para el conflicto y los agentes internacionales implicados en los mismos. Un tratamiento más irregular presentan, por el contrario, los artículos relativos a la crisis de los refugiados y la limpieza étnica, y la repercusión de la guerra en España. Con un total de 15 y 10 artículos editoriales, respectivamente, afectando al 18,75% y 12,5%, la tónica que se manifiesta en ambas curvas de la gráfica exhibe grandes semejanzas. Al igual que en la primera categoría que hemos analizado, los puntos de mayor incidencia se presentan en las primeras quincenas de abril y mayo, así como también en la primera de junio con relación a la categoría Refugiados (ver Tabla 3). En este sentido, resultan especialmente característicos los artículos editoriales publicados entre los días 1 y 15 de abril de 1999, periodo en el que ambas categorías alcanzaron sus cifras más elevadas y se informó sobre el exacerbado número de deportados albanokosovares, que por aquel entonces se situaba alrededor de 500.000. Asimismo, son numerosos los artículos editoriales de El País dedicados a reprobar la actuación del Gobierno español, presidido por José María Aznar, ante el conflicto kosovar. Gráfico 4. Distribución por temas de los artículos editoriales F uente: Elaboración propia. 21 Por último, un grado de relevancia menor, si bien no desdeñable, presenta la categoría Nueva OTAN, con una representatividad del 6,25%, siendo tratada únicamente en cinco artículos editoriales. En este sentido, si bien el Nuevo Concepto Estratégico de la Alianza Atlántica se aprobó en la cumbre conmemorativa del cincuenta aniversario de su fundación celebrada en Washington entre los días 23 y 25 de abril de 1999, los artículos editoriales del diario español muestran interés por el espíritu renovador de la Organización ya desde la primera quincena de dicho mes primaveral. De igual forma, a fecha de 11 de junio, un día después del final de la guerra, El País publicó un artículo en la sección Editorial en el que podemos observar un balance sobre la primera guerra librada por la OTAN y la opinión que sostiene el diario acerca de su nueva doctrina. 3.3. Comparación entre portadas y artículos editoriales Comparando las gráficas relativas a las portadas y los artículos editoriales, uno de los elementos que más llama la atención es la gran diferencia que existe en el número de cifras totales entre ambos (ver Tabla 4 y Gráfica 5). Frente a 87 portadas que abordan el tema únicamente encontramos 41 artículos editoriales. De igual forma, con relación al análisis de ambas gráficas en el marco cronológico, se manifiesta relevante la falta de similitud entre las dos curvas. Aunque en la última quincena de marzo y la primera de abril la tendencia es similar, desde entonces, mientras que el volumen de portadas permanece constante y cuantioso, las cifras de los artículos editoriales van a descender notablemente, pasando de 11 artículos a una media de 5,75 por quincena. Únicamente apreciamos una tenue recuperación de la tónica creciente en las últimas dos quincenas a analizar, a medida que se acerca el final del conflicto. Tabla 4. Estudio comparativo entre portadas y artículos editoriales Fecha Portadas con el tema kosovar Artículos editoriales con el tema kosovar 15-3/31-3 12 7 1-4/15-4 14 11 16-4/30-4 15 5 1-5/15-5 15 5 16-5/31-5 16 6 1-6/15-6 15 7 F uente: Elaboración propia. 22 Gráfico 5. Estudio comparativo entre portadas y artículos editoriales En conclusión, podemos afirmar que, si bien El País otorgó gran importancia al tema durante todo el conflicto, el periodo en el que obtuvo un mayor grado de relevancia fueron las tres semanas posteriores al 24 de marzo de 1999, momento en el que se anunció la campaña de bombardeos de la OTAN y las noticias estaban más en boga. Por el contrario, frente al primer impacto inicial, a excepción de determinados hechos sobresalientes como el bombardeo a la embajada China en Belgrado, el 7 de mayo, o las noticias relativas a la pacificación y el Grupo de los Ocho (G-8), que gozaron de una destacada presencia, durante la última quincena de abril y el mes de mayo el tema perdió gran interés para el diario. Claro ejemplo de ello fue que sucesos de gran importancia, como la matanza de decenas de refugiados albanokosovares en la localidad de Korisa el 13 de mayo de 1999, no fueron tratados ni en las portadas ni en los artículos editoriales. Por último, respecto al leve crecimiento final, analizando el detalle, observamos que el mayor aumento de las cifras se concentra en torno al 10 de junio, jornada en la que se dio por finalizada la guerra. F uente: Elaboración propia. 23 4. Las negociaciones en Rambouillet y el inicio de los bombardeos: causas, objetivos y legitimación de la intervención Ante las negociaciones en Rambouillet, entre los meses de febrero y marzo de 199934, la posición del periódico El País fue clara desde un inicio, señalando D 0LORãHYLü \ Oos dirigentes serbios como máximos responsables del fracaso en los acuerdos de paz. Por el contrario, la delegación albanokosovar fue presentada como arquetipo de tolerancia subrayando que “han firmado el acuerdo por tres años que proponía Occidente y que les niega la independencia”35. La postura de MiORãHYLü en las negociaciones fue entendida por el periódico como un renovado desafío que no solo rechazaba nuevamente la presencia de cualquier fuerza armada extranjera en suelo serbio, sino que además exigía la anulación de las recientes decisiones internacionales que afectaban a la República Srpska36. Por consiguiente, la intervención de la OTAN fue interpretada como una secuencia lógica e inevitable de una situación que, como señaló el comandante supremo de la OTAN Wesley Clark, “empeora día a día”37. No obstante, Europa y Estados Unidos no quedaron exentas de críticas. Desde El País se reprochó que, tras un litigio de una década, Occidente “no actúa, reacciona”, en este caso ante las matanzas de Drenica y Raçak, y “que mientras lame sus heridas comunitarias deja al aire las vergüenzas de su falta de política balcánica”38. Si bien el problema principal HVODILJXUDGH6ORERGDQ0LORãHYLüTXLHQHQXQLQWHQWR de demonización, es tratado en el periódico como dictador, déspota e, incluso, es comparado con Hitler39, se señalaron también otra serie de causas y objetivos que explican la intervención de la Alianza. Entre los motivos principales encontramos poner fin al genocidio de Kosovo, frenar la limpieza étnica y evitar “una nueva y ampliada conflagración balcánica de incalculables consecuencias para la frágil Europa”40. En un segundo plano, el objetivo de quebrar la voluntad de 0LORãHYLü en París o, al menos, provocar una reacción de los militares o civiles serbios contra su presidente. Y, en un tercero, evitar la perjudicial imagen que podía 34 En nuestro caso nos centraremos únicamente en la posición de El País durante la segunda etapa de la Conferencia de Paz, entre los días 15 y 18 de marzo, sin duda la fase más controversial. 35 El País, 21/03/1999, “¿La hora de la verdad?”. 36 El País, 15/03/1999, “Kosovo vuelve a París”. 37 El País, 21/03/1999, “¿La hora…”. 38 Ibidem. 39 El País, 22/04/1999, “Kosovo desde Madrid”. 40 El País, 21/03/1999, “¿La hora…”. 24 suponer para Occidente, con todas sus proclamas humanitarias, la tolerancia de “un caso lacerante de opresión en su patio trasero” y de un hombre que representa “un sangrante anacronismo de hábitos comunistas en el umbral del siglo XXI”. Incluso se planteó la posibilidad de que la situación trágica en Kosovo fuese una estrategia oculta del dirigente serbio, encaminada a que los misiles aliados le resolviesen finalmente su mayor apuro, la cesión de Kosovo41. La intervención iniciada el 24 de marzo se presenta entonces como una operación quirúrgica, en la que la OTAN parece tener todo previsto42. Esto hizo que, desde el diario, a pesar de mencionar que la intervención no cuenta con la legitimidad legal que hubiera supuesto una resolución expresa del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, se subrayase que la campaña de bombardeos se encontraba amparada por una legitimidad moral43. Es interesante asimismo la postura del diario respecto a la importancia que tiene la operación para la Alianza Atlántica. Ante la situación crítica que estaba atravesando la OTAN, una organización que tras el fin de la Guerra Fría carecía de sentido práctico, El País se posiciona en favor de su continuidad, señalando su importancia para la estabilidad futura del continente. En este sentido, el conflicto balcánico fue tratado como una cuestión esencial para determinar el futuro de la Organización. Es ilustrativa la frase: “Si la estrategia no da resultados, la OTAN ha de ser consciente de que su situación volverá a cuestionarse, esta vez en términos de responsabilidad”44. 41 Ibidem. 42 El País, 26/03/1999, “Una guerra no virtual”. 43 El País, 25/03/1999, “El ataque”. 44 El País, 25/03/1999, “El ataque”. 31 semestre, malgastó “la oportunidad de dinamizar las instituciones europeas”. Únicamente destacó el papel desarrollado por la comisaria de Asuntos Exteriores Emma Bonino, quien fue considerada como “la única figura europea que ha actuado con visión del conflicto y criterio político”.73 La postura del diario cambió cuando, en la cumbre de la OTAN en Washington, la Unión Europea se consolidó como organización para la financiación de la paz. La transformación tuvo una reacción positiva en El País, que señaló que, si bien “la UE carece de una eficaz política de defensa común, tiene, en cambio, la suficiente capacidad económica para asumir la responsabilidad principal en la financiación de la ayuda humanitaria”74. Finalmente, durante las últimas semanas del conflicto, el periódico aseguró que “si la guerra de Kosovo ha producido un bien colateral, ha sido que Europa cobre conciencia de su extrema dependencia militar de EE UU”75. En este sentido, el nombramiento de Javier Solana como Míster PESC, con el cometido inmediato de convertir el Eurocuerpo en una fuerza de intervención rápida para situaciones de crisis, fue interpretado como “el principio de una nueva etapa en la UE hacia el desarrollo de una identidad defensiva europea autónoma de Estados Unidos”76, que permitiría resolver la crisis de liderazgo en el continente. Además, destacó que “si el peso principal del bombardeo ha recaído sobre EE UU (…) el del despliegue de tropas y de la reconstrucción va a recaer sobre Europa”77, subrayando la importancia que tuvo la UE para la consolidación de la paz. 73 El País, 08/05/1999, “Europa…”. 74 El País, 13/05/1999, “Ayudar…”. 75 El País, 04/06/1999, “Hacia el final de esta guerra”. 76 El País, 05/06/1999, “El rostro de Europa”. 77 El País, 10/06/1999, “Capitulación y paz”. 32 7. Repercusión del conflicto en España Se ha decidido tratar por separado la repercusión que tuvo la intervención en Yugoslavia en la política española debido a la destacada importancia que otorgó el diario al tema. No debemos olvidar que Javier Solana ocupaba en aquel entonces la Secretaría General de la OTAN y, desde el primer momento, efectivos españoles participaron en la operación78. Ante el inicio de los bombardeos, la primera reacción del periódico fue muy crítica con el Gobierno, acusando al presidente José María Aznar de falta de implicación ante los hechos. Se señaló entonces que, de todos los jefes de Gobierno de los países de la OTAN participantes en la operación, el español fue el último en pronunciarse públicamente, haciendo su declaración oficial más de 24 horas después de que Javier Solana hiciera pública su decisión de atacar79. Una demora que, según lo que considera el diario la “versión más plausible”, tiene que ver con la concepción que del poder legislativo tiene de forma habitual el Ejecutivo de Aznar. Critica así duramente al Presidente de Gobierno, al Ministro de Asuntos Exteriores, Abel Matutes, y al de Defensa, Eduardo Serra, por no hacer del Parlamento el centro de la vida política española80. La sesión parlamentaria con relación al conflicto kosovar se produjo siete días después del inicio de los bombardeos, una fecha que el diario consideró “escandalosamente tarde”. De igual forma, se consideró negativamente su formato, pues se produjo un debate sin dúplica y mezclando la discusión sobre la crisis kosovar con la de los resultados del Consejo europeo de Berlín.81 Por el contrario, se destacó como positivo el compromiso solicitado por el entonces candidato socialista a la presidencia del Gobierno Josep Borrell de regular los mecanismos de consulta al Parlamento en supuestos de participación de España en operaciones militares y el consenso de casi todas las fuerzas parlamentarias82. Únicamente Izquierda Unida, liderada por Julio Anguita, mostró una postura más crítica, reflejando preocupaciones sobre la “ilegalidad”, “ilegitimidad”83 o la falta de idoneidad del ataque de la OTAN. El diario analizó esta postura como una forma de agitar sentimientos contra la OTAN y solventar la marginalidad a la que se encontraba expuesta su formación política. 78 España contribuyó con cuatro cazabombarderos F-18, un avión de transporte y barcos a misiones de vigilancia del Adriático. 79 El País, 28/03/1999, “El Parlamento, a la cola”. 80 Ibidem. 81 El País, 31/03/1999, “Inversión…”. 82 El País, 06/04/1999, “El discurso…”. 83 Las comillas son del periódico. Véase El País, 31/03/1999, “Inversión…”. 33 Esta situación se mantuvo prácticamente hasta el mes de mayo, siendo numerosos los reproches que emitió El País hacia José María Aznar, destacando que “prefiere no mojarse en aquello que pueda resultar polémico. Y la guerra lo es por definición”. Por el contrario, se respaldó la postura de Felipe González y Jordi Pujol, quienes, según el diario, cargaron con “la responsabilidad de defender la intervención aliada ante una opinión pública dubitativa”84. Por otro lado, El País valoró positivamente la actuación del Gobierno respecto a la crisis de los refugiados, considerado el “único problema (…) plenamente interiorizado por Aznar”85. Desde el 5 de abril de 1999, el Gobierno español estuvo dispuesto a recibir en su territorio entre 7.000 y 10.000 refugiados mientras duró el conflicto, y ordenó el envío inmediato de un fondo de emergencia de 8.000 millones de pesetas. Asimismo, El País apoyó la llamada del Jefe de Gobierno a la cooperación de las comunidades autónomas, los ayuntamientos y las organizaciones sociales para dar solución a la catástrofe humanitaria86. En último término, la actuación del socialista español Javier Solana en el conflicto fue elogiada de manera notoria por el periódico: “Desde su puesto de secretario general (…) ha sabido mantener la cohesión de los aliados, pese a los errores de la OTAN y lo difícil de la situación”87. Ilustrativa resulta también la frase: “Nunca un político español había escalado cotas tan altas en la esfera internacional”88. Se señaló, sin embargo, que “quizá entre los líderes europeos se haya valorado más que en su propio país esta labor”, considerando lamentable, por ejemplo, “la mezquindad de Aznar frente al acuerdo que se estaba fraguando en torno a Solana” 89 para ser nombrado Mr. PESC90. 84 El País, 22/04/1999, “Kosovo…”. 85 El País, 05/05/1999, “Cero en pedagogía”. 86 El País, 06/04/1999, “El discurso…”. 87 El País, 04/06/1999, “Hacia el…”. 88 El País, 05/06/1999, “El rostro…”. 89 Ibidem. 90 Su designación se produjo el 4 de junio de 1999 en la cumbre de Colonia. 34 8. La fase final del conflicto: negociaciones y paz Los primeros indicios de las negociaciones para la paz nos sitúan en la segunda semana de abril de 1999, cuando el Secretario General de la ONU Kofi Annan, ofreció en Ginebra un plan de paz de cinco condiciones que planteaba el alto el fuego y la presencia de una fuerza militar internacional en Kosovo. Desde el primer momento, el diario apoyó la iniciativa, considerando un “factor clave” en el flujo diplomático la implicación de Naciones Unidas en el proceso91. Por otro lado, subrayó que “Occidente debería involucrar a Rusia en la búsqueda de una solución global en los Balcanes”92, estimando su participación en las relaciones diplomáticas un elemento necesario para la conclusión del conflicto y una buena oportunidad para que la potencia ex soviética “vuelva a sentirse responsablemente integrada en la comunidad internacional”93. Un segundo avance fue el Pacto de Estabilidad para Europa Suroriental propuesto por la Unión Europea el 14 de abril de 1999, bajo sugerencia de G. Schröder y el Ministro de exteriores alemán Joschka Fischer, una reelaboración más flexible de las cinco condiciones exigidas por la ONU que abría una perspectiva de integración para Yugoslavia en la UE a través de un “Plan Marshall para la zona en el marco de una futura conferencia para los Balcanes”. El programa fue interpretado por El País como “una base sensata para detener la guerra”, que establecía la crisis de Kosovo en un punto crítico: “momento en que el uso de la fuerza se cruza con el intento de abrir vías de negociación diplomática”94. Por el contrario, tratar de nuevo con MiloševiüIXHestimado como la “factura más onerosa”, pues el presidente yugoslavo no parecía tener intención de alcanzar un acuerdo pacífico. El factor determinante para la consolidación de la paz, sin embargo, fueron las distintas negociaciones del G-8, formado por formado por Rusia, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Alemania, Reino Unido y Japón. Estas se iniciaron el 6 de mayo y finalizaron el 7 de junio de 1999 con la elaboración del proyecto de resolución en Colonia “para detener los bombardeos y garantizar el regreso a Kosovo de casi un millón de albaneses expulsados por las WURSDVGH0LORãHYLü´95. El G-8 supuso el acercamiento de Rusia a Occidente en las relaciones 91 El País, 29/04/1999, “Grandes maniobras”. 92 El País, 11/04/1999, “El papel de Rusia”. 93 El País, 13/04/1999, “Algo…”. 94 El País, 15/04/1999, “Punto…”. 95 El País, 09/06/1999, “Paz en ciernes”. 35 diplomáticas, un hecho que el periódico consideró un “paso adelante hacia la detención de la guerra”96. El País otorgó gran importancia también a la participación en las negociaciones del mediador de la UE, Martti Ahtisaari, y de Rusia, Víktor Chernomirdin, quienes alcanzaron el 3 GH MXQLR XQ DFXHUGR FRQ 0LORãHYLü HQ %HOJUDGR SDUD GHFUHWDU HO DOWR el fuego. Especial consideración tuvo el enviado especial de Moscú, quien desde abril hasta junio desempeñó una gran labor diplomática realizando numerosos viajes a Belgrado. Esclarecedora resulta la frase: “El Kremlin sigue siendo la principal lanzadera de un esfuerzo negociador”97. Sin embargo, finalizado el conflicto, el periódico no otorgó apenas importancia a su labor mediadora. Definitivamente, el 9 de junio de 1999, los militares serbios firmaron los términos de capitulación elegidos por la OTAN y, el 10 de junio, la resolución 1244 del Consejo Seguridad de la ONU instauró la paz en la región. El periódico destacó entonces que “la OTAN ha librado su primera guerra en 50 años de existencia, y la ha ganado”, evidenciando de manera clara su postura en torno a los vencedores de la contienda. De igual forma, afirmó que “es una Europa mayoritariamente de centro-izquierda la que ha librado esta guerra” 98. No obstante, subrayó que Milosevic “continúa en el poder en Belgrado y la comunidad internacional poco puede hacer para desalojarle”, mostrando uno de los grandes problemas de la resolución del conflicto. Asimismo, el diario alertó que “no habrá verdadera victoria aliada ni se justificará la guerra si el millón de albanokosovares expulsados de sus casas no puede regresar con confianza a su tierra”99. A pesar de todo, el balance final del periódico respecto a la capitulación fue bastante optimista. En este sentido, afirmó que “la Alianza Atlántica ha ganado credibilidad, lo que es importante para el futuro de la seguridad y la estabilidad en el conjunto de Europa”, aceptando de manera positiva que la OTAN se estableciese como bastión para la defensa de la democracia en el continente. De igual forma, secundó que, bajo el amparo de la intervención, se construyese una “nueva legalidad que regule la injerencia por razones humanitarias” y evite el veto rusochino en el Consejo de Seguridad de la ONU100. 96 El País, 07/05/1999, “Guerra…”. 97 El País, 03/05/1999, “Pacto…”. 98 El País, 11/06/1999, “Y la OTAN paró la guerra”. 99 El País, 10/06/1999, “Capitulación…”. 100 El País, 11/06/1999, “Y la OTAN…”. 36 9. Conclusiones El conflicto de Kosovo que tuvo en un principio un carácter étnico y local, paulatinamente fue adquiriendo una dimensión política e internacional que afectó e implicó no solo al continente europeo sino también a los dos grandes países que habían protagonizado la Guerra Fría, entonces aparentemente unidos bajo un mismo interés diplomático, el fin de la guerra. A través de las páginas del diario El País se ha podido constatar la postura que adoptaron las grandes potencias durante la era de post-Guerra Fría en la que, a pesar de las evidentes diferencias, predominó la distensión y la cooperación para solucionar los conflictos en lo que se denominó Nuevo Orden Mundial. La Alianza Atlántica logró, además, en Kosovo, mitigar los problemas de efectividad y validez que venía lastrando desde el final de la Guerra Fría, abandonando el carácter exclusivamente defensivo que la había caracterizado desde su fundación en beneficio de una condición intervencionista destinada a la defensa de los Derechos Humanos. El estudio del diario nos ha permitido conocer entonces cómo la mayor cabecera a nivel nacional interpretó la nueva doctrina consumada en la cumbre de Washington que transformó el concepto geoestratégico de la OTAN. Toda esta línea de fenómenos ha otorgado trascendencia histórica a la pugna kosovar y convertido el “conflicto postergado” de las Guerras de Secesión Yugoslavas en una guerra relevante de la historiografía balcánica y la post-Guerra Fría. Mediante la revisión de los distintos autores que han profundizado en el tema hemos podido diferenciar al menos tres corrientes de estudio bajo las que se ha analizado el asunto: la interpretación más cercana a la postura albanokosovar, defendida por C. Taibo; la próxima a la versión oficial presentada por la OTAN, amparada por T. Judt, J. Avilés, I. Sepúlveda, J.F. Fuentes, E. La Parra López y R. Vinen; y la exégesis crítica con la intervención de la Alianza Atlántica, sustentada por F. Veiga, J.A. Ruíz Jiménez, J. Girón y J. Fontana. Menos clara resulta la postura de R. Villares y A. Bahamonde, crítica a su vez de la Unión Europea, de la OTAN y del exacerbado nacionalismo serbio. De igual forma, el asunto ha trascendido al ámbito jurídico, destacando la controversia en torno a las negociaciones de Rambouillet y la legitimidad de la intervención de la OTAN como cuestiones a tratar por los especialistas en derecho. Como ha quedado puesto de relieve a lo largo del análisis, la postura de El País hacia la intervención de la OTAN presentó gran similitud con la interpretación historiográfica que a 37 posteriori ha analizado el conflicto desde la versión oficial expuesta por la Alianza, deducción lógica si tenemos en cuenta que, sumado a los corresponsales del diario, la información que arribaba a Occidente del conflicto era emitida desde la sede central de la OTAN en Bruselas. Mientras que, en lo jurídico, defendió la posición aliada en Rambouillet y presentó una postura intermedia entre el reconocimiento de la ilegalidad de la intervención de la Alianza y su justificación. Definitivamente, hemos ratificado que El País es una excelente fuente histórica para el estudio de la cuestión kosovar que nos permite conocer no sólo las mentalidades del momento, especialmente del sector progresista, sino también la forma en la que recibieron los acontecimientos los lectores y la sociedad. En este sentido, podemos afirmar que las fechas escogidas para la realización del análisis del diario han sido significativas. Además de ser el periodo en el que se desarrolló la campaña de la OTAN, la última quincena de marzo nos ha permitido acercarnos a la tensa situación que se vivió durante las negociaciones en Rambouillet y los primeros quince días de junio de 1999 han resultado claves para entender la postura del periódico ante el fin del conflicto. Por lo que respecta al análisis cuantitativo, El País concedió gran importancia al asunto kosovar durante toda la intervención, dedicándole una gran densidad de artículos editoriales y portadas, en la mayoría de los casos como noticia más destacada, al tema. No obstante, especial cobertura recibieron los hechos acontecidos durante la última quincena de marzo y la primera de abril, periodo en el que se inició la campaña de bombardeos. Así como, durante la primera quincena de junio, momento en el que se logró la capitulación y la paz, se produjo un leve ascenso de artículos editoriales que contrapuso la tendencia descendente que se había iniciado en la última quincena de abril y caracterizó el mes de mayo. Dentro de la sección Editorial, el periódico El País trató con especial importancia diversos temas. Entre estos destacaron las causas, objetivos y legitimación de la intervención, la estrategia político-militar de la OTAN, la crisis de refugiados, la gestación de una Nueva Alianza Atlántica, el papel desarrollado por la Unión Europea, la repercusión de la contienda en la política española y las negociaciones para la consolidación de la paz. Bajo estas cuestiones, se revelan evidentes distintas posturas del periódico ante el conflicto. En primer lugar, a pesar de los errores y la falta de legalidad de la intervención, se manifiesta claramente el apoyo del diario a la OTAN durante todo el conflicto, llegando a justificar incluso ciertos 38 daños colaterales de los bombardeos que terminaron con la vida de civiles serbios y albanokosovares. Así como consideró positivo el Nuevo Concepto Estratégico adoptado por la Alianza durante el conflicto, que le otorgaría una mayor presencia en la futura política internacional. Por el contrario, OD ILJXUD GH 0LORãHYLü aparece como el gran problema del conflicto, siendo acusado como causante principal de la guerra, de su larga duración y de la crisis humanitaria. En este sentido, además, hemos podido observar que El País mostró una gran preocupación por los refugiados, siendo un tema recurrente en los artículos editoriales. Respecto al papel que desarrollaron las distintas potencias en la labor diplomática para conseguir la paz, el diario destacó en primer lugar el trabajo desarrollado por el G-8 y los mediadores Martti Ahtisaari y Víktor Chernomirdin, que establecieron planes para la paz y QHJRFLDURQGLUHFWDPHQWHFRQ0LORãHYLü. Empero, el reconocimiento a la labor negociadora del Kremlin se fue diluyendo con el paso del tiempo, evidenciando como, tras la capitulación, el diario insistió en que la OTAN era la vencedora del conflicto. Con relación a la actuación de la Unión Europea, si bien el diario criticó duramente su inactividad durante los primeros momentos del conflicto, elogió el Pacto de Estabilidad para Europa Suroriental y su trabajo respecto a la ayuda humanitaria. Asimismo, de manera aparentemente contradictoria, a pesar de amparar la injerencia humanitaria de la OTAN que violaba la Carta Fundacional de las Naciones Unidas, apoyó que la ONU fuese adquiriendo mayor relevancia en el conflicto, especialmente en la labor negociadora. Por último, en lo relativo a la repercusión del conflicto en la política española, el periódico generalmente apoyó la postura del PSOE, el partido más cercano a la línea ideológica de la cabecera, destacando el compromiso de Josep Borrell y Felipe González. De igual forma, el Secretario General de la OTAN Javier Solana fue la figura más alabada por el periódico. Por el contrario, El País valoró negativamente la actuación de los miembros del Gobierno José María Aznar, Eduardo Serra y Abel Matutes. Es interesante además como El País contribuyó de manera determinante a crear una opinión pública favorable a la intervención de la OTAN entre los progresistas, tradicionalmente contrarios a la Alianza Atlántica. Los partidos de derecha e izquierda, a excepción de Izquierda Unida, acercaron entonces sus posturas hasta formar un único frente en favor de la intervención y el papel desarrollado por el socialista Javier Solana en la Alianza. 39 Finalmente, podemos afirmar que la hipótesis de partida ha sido acertada. Aunque es cierto que ya no nos encontramos en la época de Guerra Fría y el enfrentamiento ideológico se había moderado, el análisis del diario viene a demostrar cómo de forma complementaria a la indiscutible labor como fuente histórica de los periódicos de carácter subjetivo, se comportan como auténticos agentes de cambio que encauzan a la opinión pública hacia determinados posicionamientos. Una doble función que resulta de especial interés en cuestiones con una alta carga emocional como fueron los bombardeos, la limpieza étnica o la represión. 40 10. Fuentes y bibliografía 10.1. Fuentes Para la realización de este trabajo se ha utilizado como fuente principal la hemeroteca digital del periódico El País en el periodo transcurrido entre los días 15 de marzo y 15 de junio de 1999: -Sección de portadas: https://elpais.com/hemeroteca/elpais/portadas/1999/ -Sección de noticias: https://elpais.com/diario/ 10.2. Bibliografía. 1. Con relación al proceso de desintegración de Yugoslavia y el conflicto de Kosovo se han consultado las siguientes obras: BERMEJO GARCÍA, Romualdo, “El conflicto de Kosovo a la luz del Derecho Internacional Humanitario”, Boletín de Información, 271 (2001), pp.97-117. GIRÓN, José, La década de los 90 en la antigua Yugoslavia, en MARTÍN DE LA GUARDIA, Ricardo M. y PÉREZ SÁNCHEZ, Guillermo A. “La Europa del Este. Del Telón de Acero a la integración en la Unión Europea”, Madrid, Biblioteca Nueva, 2002, pp.147-178. RUIZ JIMÉNEZ, José Ángel, Y llegó la barbarie. Nacionalismo y juegos de poder en la destrucción de Yugoslavia, Barcelona, Ariel, 2016. TAIBO, Carlos, Guerra en Kosova. Un estudio sobre la ingeniería del odio, Madrid, Catarata, 2001. — La desintegración de Yugoslavia, Madrid, Catarata, 2018. VEIGA, Francisco, La fábrica de las fronteras. Guerras de Secesión yugoslavas. 19912001, Madrid, Alianza Editorial, 2018. VV.AA., Ubú en Kosovo, Barcelona, El Viejo Topo, 2002. — RAMOS PÉREZ, Alfredo, “La OTAN se salta el guion: violación del derecho internacional y del derecho interno español”, en VV.AA., Ubú en Kosovo, Barcelona, El Viejo Topo, 2002, pp.288-307. 47 11.2. Portadas con la noticia a toda plana 48 49 50 51 52 11.3. Artículos editoriales destacados EDITORIAL: El ataque EL PAÍS: 25 MAR 1999. COMO EN una tragedia griega en la que los personajes tienen un único destino, la OTAN inició anoche un masivo ataque contra unidades serbias con el objetivo de evitar una tragedia humanitaria en Kosovo, una desestabilización política de toda la zona y, aunque tardíamente, el contagio de esa lacra que se conoce como limpieza étnica. Milosevic, que ayer se arropó en la bandera de la resistencia, no sólo ha rechazado un acuerdo tras marear la perdiz durante más de un año, sino que en las últimas semanas, aprovechando el proceso negociador, ha lanzado violentas acciones contra los albanokosovares, en clara violación de los acuerdos del pasado 25 de octubre. A la OTAN le ampara, pues, una legitimidad moral. Pero no se puede obviar que se trata de su primera operación ofensiva contra un país soberano y que no cuenta con la legitimidad legal que hubiera supuesto una resolución expresa del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Entramos en un territorio desconocido cuya salida es imposible de anticipar. Aunque sólo sea por falta de antecedentes. Por mucho que se intente, no hay acción militar limpia. En la operación de la OTAN pueden morir, además de militares profesionales de una u otra parte, muchos inocentes: niños, mujeres, hombres e incluso soldados serbios que hubieran preferido no estar allí. Si perdiese el sentido de la proporción, la OTAN podría minar la razón moral que la ampara. Además, aunque estamos ante un caso concreto, podría sentar precedentes para otros países que pretendan actuar por libre, entre ellos los que bloquean el Consejo de Seguridad al tiempo que piden un debate: China y Rusia. Las relaciones de la OTAN con Rusia, una arquitectura que en buena parte se debe a la labor de Javier Solana, pueden salir dañadas de esta operación. Pero si Rusia está irritada con Occidente -cuya ayuda necesita-, también debe estarlo con Milosevic, que le ha toreado una y otra vez. Por último, el ataque podría tensar aún más la situación en Bosnia. En las negociaciones de París, los albanokosovares habían renunciado, de modo temporal, a la independencia, a favor de una autonomía dentro de Serbia, y habían aceptado el desarme del Ejército de Liberación de Kosovo (ELK). El rechazo de Milosevic a un despliegue 53 de fuerzas extranjeras de pacificación en Kosovo y a cualquier fórmula de autonomía para la provincia echó por tierra toda posibilidad diplomática. El ataque, cuya primera fase lanzó ayer la OTAN, tiene varios fines: quebrar la voluntad de Milosevic para que acepte el acuerdo de París, disminuir su capacidad militar para lanzar nuevas represalias contra los albanokosovares, o provocar una reacción de los militares o civiles serbios contra su presidente. La OTAN parece tener todo previsto, menos la posibilidad de que su estrategia no dé resultados: que Milosevic se refuerce o que salga con una nueva finta. Entonces, ¿qué? La credibilidad de la OTAN es importante para la estabilidad futura de Europa, que no se puede permitir que los Balcanes vuelvan a convertirse en un brasero. Pero la credibilidad no se agota en unos bombardeos. Si la estrategia no da resultados, la OTAN ha de ser consciente de que su situación volverá a cuestionarse, esta vez en términos de responsabilidad. La operación nos concierne, primero, porque tres aviones españoles participaron en la operación y también porque un español, Javier Solana, ocupa hoy la Secretaría General de la Alianza Atlántica. Por eso destaca doblemente que ningún miembro del Gobierno haya comparecido en el Parlamento para explicar la operación. La salud democrática exige, como ha ocurrido en otros países, un debate parlamentario en profundidad o al menos una comparecencia de Aznar ante la ciudadanía. No basta una declaración a posteriori desde Berlín para anunciar que el martes irá al Congreso. España no se implica todos los días en una acción que si se denominase como lo que realmente es, de guerra, exigiría la aprobación previa de las Cortes. 54 EDITORIAL: Punto crítico EL PAÍS: 15 ABR 1999. CON EL plan de paz presentado oficiosamente ayer por Alemania, la crisis de Kosovo ha entrado en un punto crítico: el momento en que el uso de la fuerza se cruza con el intento de abrir vías de negociación diplomática. El plan constituye una base sensata para detener la guerra, aunque la factura más onerosa es tener que tratar de nuevo con Milosevic, lo que podría tener nefastas consecuencias para el futuro. Está por ver que Belgrado esté dispuesto siquiera a considerar el plan. El presidente yugoslavo, que reapareció ayer en público a las tres semanas de iniciarse los bombardeos, no ha emitido ninguna señal. Pero hubiera sido ilusorio esperar otra cosa. El esbozo alemán permitiría al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, en el que se sienta Rusia, recuperar la iniciativa diplomática. A cambio de que las fuerzas yugoslavas empiecen a salir de Kosovo, este plan propone suspender los bombardeos durante 24 horas -o más-, para convertir el alto el fuego en definitivo una vez que la retirada sea total. Paralelamente, habría un cese de hostilidades por parte de la guerrilla del Ejército de Liberación de Kosovo (ELK). El territorio quedaría bajo una administración transitoria de la ONU -o de la UE, como ofrecieron ayer los mandatarios europeos reunidos en Bruselas-, lo que no implica la independencia automática. Milosevic podría acogerse, al menos formalmente, al mantenimiento de la integridad territorial de Yugoslavia, que ayer reclamó. Por otra parte, se crearía una fuerza de policía local y se convocarían elecciones libres. Para asegurar el retorno de los refugiados, el plan propone el despliegue de una fuerza internacional, autorizada por el Consejo de Seguridad. Pese a que en ella podría participar Rusia, este despliegue sigue siendo para Milosevic un escollo importante. Sin embargo, el plan al que Schröder y Fischer aludieron por la mañana no fue oficialmente debatido por la tarde en el Consejo Europeo extraordinario en Bruselas. Una vez más, la UE dio muestras de su incapacidad para alcanzar una postura común que contribuya a desatascar la situación. Los más partidarios de la línea dura -Reino Unido, Dinamarca o España, pese a que Matutes apoyara en Madrid la iniciativa alemanaconsideran que aún no se puede entrar en los detalles de una solución diplomática. El plan es una reelaboración más flexible de las cinco condiciones exigidas por los aliados y de la propuesta del secretario general de la ONU, Kofi Annan, que participó ayer en 55 el Consejo Europeo, y cuyas posibilidades de mediación crecen día a día, aunque no tenga previsto viajar a Belgrado. No ha salido de ninguna chistera, sino de muchas negociaciones previas, lo que explica el rápido apoyo de varios países. A este clima contribuyen los errores o daños colaterales que va acumulando la OTAN y que minan su legitimidad moral, como el ataque contra un puente cuando pasaba un tren de pasajeros o el bombardeo ayer de un convoy de campesinos o refugiados albanokosovares. Justamente frente a la barbarie de Milosevic, la OTAN debería extremar su prudencia. Pese a la determinación de los aliados, empieza a cuestionarse la efectividad y los costes de la campaña aérea de la OTAN. Que EE UU haya aceptado enviar 300 aviones más -lo que suma un millar-, incluso movilizando a algunos pilotos en la reserva, es una indicación de las dificultades sobre el terreno, mientras la guerra empieza a pesar sobre el presupuesto de EE UU y de otros aliados, aunque ésta parezca ser una cuestión ajena al debate político español. Estas primeras escaramuzas diplomáticas sólo tienen alguna posibilidad de éxito si Milosevic llega a la conclusión de que está en juego su propia supervivencia política. Y por ahora no hay indicios de ello. Ha aguantado tres semanas de bombardeos sin costes políticos insoportables, ha vaciado Kosovo de albaneses y cuenta con que la OTAN no atacará por tierra. Sólo un ejército que hasta ahora le acompaña sin fisuras visibles podría cambiar el rumbo del conflicto. El plan tiene al menos la virtualidad de ofrecer a Yugoslavia algo más que un cese de la guerra: abre una perspectiva de integración en un Plan Marshall para la zona en el marco de una futura conferencia para los Balcanes. Mientras persiste la presión militar y oleadas de refugiados siguen llegando a los países limítrofes, podríamos estar ante la posibilidad real de buscar una salida negociada, ya que no pacífica, de esta crisis. Es de esperar que el punto crítico se convierta en un punto de inflexión. Aunque esta esperanza tenga mucho de voluntarista, conociendo la práctica política de Milosevic. 56 EDITORIAL: Nueva guerra, otra OTAN EL PAÍS: 26 ABR 1999. La OTAN es una pieza básica para la estabilidad de Europa y su entorno inmediato, y esa razón bastaría para justificar que deba ganar la guerra de Yugoslavia, pero no a cualquier precio. Atrás queda la doctrina del "equilibrio estratégico" frente a un enemigo que ha dejado de serlo. Las amenazas son otras, quizá no mayores, pero sí mucho más complejas. En las actuales circunstancias, la práctica se ha adelantado a la teoría. La guerra de Kosovo se ha iniciado antes de que la OTAN hubiera elaborado su nueva doctrina, el Nuevo Concepto Estratégico aprobado en la cumbre de Washington. Como otros acuerdos de las reuniones habidas con motivo del 50º aniversario de la Alianza, este texto es un compromiso entre varias concepciones, un terreno de entendimiento entre las pretensiones globales de EEUU y otras mucho más restrictivas de determinados países europeos, en particular de Francia. El nuevo esquema rompe los moldes de una Alianza defensiva frente a la amenaza soviética. Ahora, la organización pretende dedicar su potencial a atender nuevos riesgos o nuevas misiones, incluida la del mantenimiento de la paz a través de la guerra. Ahora bien, aunque la otrora tan delicada cuestión de la zona geográfica de actuación de la OTAN haya quedado superada en la nueva Europa, tampoco la Alianza va a adquirir el carácter global de gendarme mundial que pretendía Estados Unidos. La OTAN, ni quiere ni puede. Salvo en cuestiones como el terrorismo o la proliferación de armas de destrucción masiva, el texto aprobado sitúa la acción de la OTAN "dentro y alrededor del área euro-atlántica" y, como máximo, "en la periferia de la Alianza". El Consejo de Asociación Euroatlántico, que une a los 19 países de la OTAN y a otros europeos, incluye a 44 países que cubren gran parte del hemisferio norte, entre ellos una Rusia cuyas relaciones se intentan ahora recomponer. No es poco, pero no lo es todo. Incluso dentro de este ámbito, nadie piensa en intervenir en conflictos en el seno de la Federación Rusa o a favor de los kurdos en Turquía. Si algo consagra ese largo texto aprobado en Washington no es tanto una doctrina general de actuación, sino la decisión de intervenir, siempre por "consenso", tras una valoración y análisis de las crisis, "caso por caso", expresión repetida una y otra vez en el documento. Ahora bien, el Nuevo Concepto Estratégico sí pretende consagrar lo que ha ocurrido ya en la crisis de Kosovo: que la OTAN pueda actuar militarmente sin mandato expreso del Consejo de