Literatura y técnica en el léxico quirúrgico del siglo XVI
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LITERATURA Y TÉCNICA EN EL LÉXICO QUIRÚRGICO DEL S. XVI ANA ISABEL MARTÍN FERREIRA Universidad de Valladolid En la segunda mitad del siglo XV y sobre todo en la primera del XVI, la medicina europea escrita en latín asiste a un proceso de renovación e incluso refundación de la terminología médica particularmente llamativo y conocido en el caso de la anatomía, gracias a la obra de Andrés Vesalio, inventor de las denominaciones descritas, dentro de los cauces de la latinitas y desterrador de barbarismos1. Siguiendo su estela en buena medida, los médicos filólogos -figura ésta singular y característica del Humanismo renacentistase dedican con afán a la edición y a la traducción al latín de los clásicos de la medicina griega, liberados de sus intermediarios medievales, especialmente los árabes. Su rica formación en los textos greco-latinos, así como el hito que marcó el «descubrimiento» de Celso, sin olvidar el interés por la obra de Plinio el Viejo2, fijaron la pauta a la hora de encontrar alternativas a los barbarismos y arabismos que impregnaban los tratados médicos de sus predecesores inmediatos. Podemos decir que en el léxico médico, Celso y el latín literario en general, incluido el griego como vía de penetración de cultismos, se conviertene en modelos de elegancia frenta a las fuentes medievales que, por el contrario, presentaban una lengua mucho más tecnificada3. Esta medicina erudita y elitista plantea su batalla particular en diferentes frentes, tanto en la nomenclatura anatómica como en patología, terrenos es1 Cf. L . OLSCHKI, Gestchichte der neusprachlichen Wissenschaftlichen Literatur. 11 Band. Bildung und Wissenschaft im Zeitalter der Renaissance in Italien, Leipzig, Florencia, Roma, Ginebra, L. S. Olschki, 1922, pp. 81 y ss.; L. EDELSTEIN, «Andreas Vesalius, the Humanist», Ancient Medicine. Selected Papers of L. Edelstein, Baltimore, Johns Hopkins, 1967, pp. 441454. 2 Para hacerse una idea del interés que suscitan estos dos autores baste señalar que, entre la segunda mitad del s. XV y a lo largo del XVI, la obra de Celso fue editada y reeditada en 19 ocasiones y la de Plinio, a su vez, en 61. 3 Entendemos por lengua técnica la que se caracteriza por contar con una terminología específica, unívoca, puramente referencial, esto es, carente de connotaciones. Para la caracterización y el proceso de formación de la misma, pueden verse, entre otros, los trabajos de J. DuBOIS, «Les problémes du vocabulaire technique», Cahiers de Lexicologie 7.2 (1966) 103-112; C. DE MEO, Lingue technique del latino, Bolonia, Patrón, 1986; J. ANDRÉ, «Sur la constitution VOCES V, 1994,91-109
92 ANA ISABEL MARTIN FERREIRA pecialmente aptos para la etimología y para las disquisiciones léxicas de los galenos del XVI, sin embargo en este sentido la terapéutica médica va a mostrarse como «pariente pobre» en la renovación del léxico y ello por varias razones. En primer lugar la terapéutica no contó con su Vesalio particular. En segundo lugar la problemática del léxico curativo es una consecuencia directa del gran divorcio existente entre la práctica médica y la especulación teórica que recorre la medicina renacentista. Es más, la separación se hace especialmente evidente en el terreno de la cirugía; podemos decir que médicos y cirujanos hacen frente a la enfermedad desde actitudes bien distinas. La diferente formación del cirujano, no siempre universitaria4, hace que sus fuentes de referencia sean otras. Si bien el nexo común lo constituyen Hipócrates y Galeno, en cirugía pervive con mayor fuerza la ciencia árabe y sus logros en este campo; prima la experiencia sobre la especulación de altos vuelos. Otro reflejo de la ruptura entre la teoría y la práctica se manifiesta en el medio de expresión; los géneros literarios son distintos en uno y otro caso5 y, lo que es más importante, el vehículo, la lengua se esgrime con intencionalidad harto diferente: los médicos se decantan en su mayoría por el latín, la koiné universal del momento, en la que se sienten a salvo de los no iniciados los contenidos de la ciencia, mientras la cirugía enarbola el romance, como instrumento de divulgación, formación y democratización del saber6. Con todo, pese al panorama expuesto, es obvio que la medicina culta precisaba también de un mínimo instrumental, siquiera de forma puntual, aunque escasean las menciones a herramientas en un momento en el que el médico humanista, a menudo catedrático y formador de médicos desde la cátedra y los textos, se interesa sobre todo por la gramática, la retórica o la filosofía natural, poniendo el acento en la recuperación de los saberes médicos de la Antigüedad clásica. Para comprobar sus posturas al respecto, sin pretender ser exhaustivos, hemos seguido el rastro de algunos términos alusivos al utillaje quirúrgico que aparecen empleados principalmente por tres humanistas médicos de renombre, helenistas, traductores y comentaristas de Hipócrates y Galeno, catedráticos de des langues techniques en latín», Etudes de Lettres, janvier-mars (1986) 5-18; L. CALLEBAT, «Langages techniques et langue commune», Latin vultaire. Latín tardif. II. Actes du Heme Colloque intern. sur le latin vulgaire et tardif (Bologne, 1988) (ed. G. Calboli), Tübingen, Niemeyer, 1990, pp. 45-46; D. LANGSLOW, «The Formation of Latin Technical Vocabulary with Special Reference to Medicin», New Studies in Latin Linguistics (ed. R. Colemann), Amsterdam-Philadelphia, John Benjamins, 1991, pp. 187-200. 4 La introducción de la cirugía en la Universidad se inicia en Valencia, cuya cátedra estuvo cubierta sin interrupción durante todo el s. XVI; sin embargo Salamanca no la tuvo hasta 1566, mientras en Alcalá se pidió en 1574 pero no se obtuvo de forma efectiva hasta 1594. Cf. L. S. GRANJEL, La medicina española renacentista, Universidad de Salamanca, 1980, pp. 52-53. 5 La que podemos llamar «alta medicina» del s. XVI cultiva preferentemente el comentario a Hipócrates y Galeno, mientras los contenidos quirúrgicos se vierten en diálogos, monografías y manuales de orientación práctica y vocación formativa. 6 Cf. J. M. LÓPEZ PINERO, Ciencia y técnica en la sociedad española de los siglos XVI y XVII, Barcelona, Labor Universitaria, 1979, pp. 138-140. 7 Para el ambiente del humanismo médico-filológico en esta universidad cf. A. I. MARTIN, El humanismo médico de la U. de Alcalá (s. XVI), Universidad de Alcalá, 1995 (en prensa).
LITERATURA Y TÉCNICA EN EL LÉXICO QUIRÚRGICO DEL S. XVI 93 Prima en la antigua Complutense7: Fernando de Mena, Cristóbal de Vega y Francisco Valles, cuyas obras hemos estudiado detenidamente, estableciendo el oportuno contraste con las fuentes contemporáneas de la cirugía y la medicina, tanto de España como del resto de Europa. En esta línea hemos seguido la historia de cada término, para descubrir en qué tradición se inserta, si hay cambios de nivel o significado, cómo usó de ellos la medicina latina renacentista y en virtud de qué criterios repudió unos para aceptar otros. Cucúrbita I cucurbitula I ventosa La medicina latina culta del s. XVI normalmente prefiere el diminutivo cucurbitula? para referirse a un instrumento utilizado como medio para evacuar los humores: Valles (1588) 162: «cucurtibulas quarum ad extrahendum ab alto noxiam materiam, maximus in arte medica usus est et sepe remedium presentaneum»9. La evacuación se consigue haciendo presión sobre ciertas partes del cuerpo sobre las que, en ocasiones, se han efectuado escarificaciones o sajas10. Acerca de los materiales con que se hacen las ventosas, escribe Mena: «corneas, aeneas, vitreas, adde si lubet, ligneas, férreas, et ex quavis materia...» ([1558] 152). El término cucurbitula es de uso frecuente en los autores médicos de la centuria: Fernel (1569) 48; Fracastoro (1550) 134; Gómez Pereira (1558) 499.18; 667.46...; Bravo de Piedrahita (1596) 116.5; 312.19; Ledesma (1546) 236 ó Fuchs (1548) 115: «Quartum genus quo vacuatio perficitur est cucurbitula... Potest vero ea... non solum mteriam evacuare, sed etiam dolorem solvere phlegmonem minuere, inflationem discutere...». De ahí su registro en los léxicos médicos al uso: Iunius, Gorraeus, Calepinus, Castellus, Blancardus11... 8 También aparece cucúrbita con el mismo significado (cf. Vega 1587, 213a 51), pero la mayoría de las veces suele aludir a la calabaza como comestible y no al instrumento quirúrgico; cf. Valles (1583) 103vb; (1588) 475; Vega (1587) 156a 39; 163b 44; 167b 44... Al final de estas páginas incluimos el índice de las obras citadas. 9 Cf. en idéntico sentido ibid. 169; 181... passim; (1569)18v; 191; 231v... Vega (1587) 206a 1; 208b 4; 211a 52; 213a 48 ss.: «cucurbitulas admovemus aut revulsionis aut derivationis, aut evacuationis ratione...»; Mena (1568) 110; 128; 139. 10 Cf. Fuchs (1548) 156: «...duplices cucurbitulae: quaedam enim citra scarificationem adhibentur, et haec quidem leves dicuntur... Alia sunt cucurbitulae quae cum scarificatione admoventur». El modo de proceder aparece detallado en la obra de Mena (1558) 152: «Primum quidem inungere debes corpus cui sunt applicandas, deinde in ipsas cucurbitulas linamentum seu stupam ardentem immittes... Accipies denarium candelam exardentem habentem, huncque statuito super partem praescriptam semel, ac deinceps cucurbitula, aequabiliter ex omni parte superponere oportet firmiterque doñee inhaerescere credatur». 11 Gorraeus: «cucúrbita vel cucurbitula. Instrumentum est concavum, quiod ad multos usus cum flamma corporibus adhibetur...»; Calepinus: «cucurbitam et per diminutionem cucurbitula, eam appellari legimus, quae nunc vulgo ventosa dicitur...», etc.
94 ANA ISABEL MARTIN FERREIRA Estamos ante un vocablo clásico fijado sobre la metonimia, ya que en principio fue la calabaza su primer soporte material, y, al igual que cwcva se había utilizado entre los griegos12, también su equivalente latino se registra abundantemente en los textos antiguos, a partir del testimonio de Celso13, quien prefiere el uso del diminutivo cucurbitula. Mientras, cuburbita (también utilizado en 2,9 y Plinio, nat. 32.132) se impone en Escribonio Largo (46; 67); Vindiciano (med. 25); Marcelo {med. 28,41), Sorano (p. 8,1); Celio Aureliano (acut. 1,11,78; 1,11,79; 3,3,20; 3,4,37; chron. 1,1,13; 2,1,24...) o Casio Félix (1,30.33.34.37...). Sin embargo, en nuestro corpus del s. XVI, el contraste no reside en el uso de cucúrbita frente a su diminutivo sino que por ejemplo en Ledesma (1546) 20a 11, Lobera de Avila (1542) 13r-19 y en el cirujano Arceo encontramos el vocablo ventosa para lo mismo: «...ventosae incoxis, et scapulis cum scarificatione apponantur...» ([1574] 246). Esta denominación, que llega a dar origen al verbo ventosare14 es calificada de vulgar y bárbara por la mayoría de los testimonios del s. XVI: Fuchs (1548) 155, «cucurbitula, quam barbaram sedantes medicinam, ventosam nominant», Calepinus (s.v.), «cucurbitula... quae nunc vulgo ventosa dicitur...». Los antecedentes de esta variante podemos registrarlos por primera vez en un verso de Juvenal en el que ventosa es el adjetivo que se aplica a cucúrbita (14,58): «iam pridem caput hoc ventosa cucúrbita quaerat». En la misma línea se servirá del término Teodoro Prisciano, log. 27: «stomacho ventosas impone frequenter cucúrbitas...»; 29: «utimur ventosis cucurbitis ignitionibus violentius evellentibvus». Y, finalmente, en la antigüedad tardía ya encontramos el adjetivo empleado en lugar de cucúrbita: PLIN. phys. 25,20: «Ítem ventosam in cervicem ponit; quod si non obedierit, in epate ventosam commovebis»; 12 Con el mismo término se designa la calabaza en griego, y la ventosa en Hipócrates: Art. 4,214,9; Mochl. 4,384,1; Aph. 4,550,5, etc.; o en Galeno, Kühn VIII 152; XI 320, etc. 13 Su inclusión en la lengua médica, parece ser obra de Celso (2,11; 3,7,1; 3,18; 3,21; 3,23), cf. ThLL VIII 190, 191. Pollux lo cuenta entre los instrumentos médicos: lib. IV, cap. XXV De mediéis instrumentis (460): «verum tamen et cucurbitulam instrumentum unum est, ut Crates Cornicus inquit: Quin cucurbitulam appono tibi, et ortus avellam». 14 Ruizer (1598) 59v: «ventosetur ventosa una super caput».
LITERATURA Y TÉCNICA EN EL LÉXICO QUIRÚRGICO DEL S. XVI 95 GLOSS. V 654,5; ISID. orig. 4,11,3: «Guva, quae a Latinis similitudine cucúrbita, a suspirio ventosa vocatur. Denique animata spiritu per igniculum, dehinc praeciso corpori superposita omne, quod intra cutem vel altius aestuat sive humorem, sive sanguinem evocet in superficiem»15. A partir de estos ejemplos, ventosa será la nomenclatura predominante a lo largo de la Edad Media16, si bien en numerosas ocasiones conviven ambos términos17. Curiosamente en Guy de Chauliac encontramos la mezcla de ambos: (57) «Ventosatio est appositio cucurbitarum...». Lo novedoso en este período es que, además, se introduce una curiosa denominación para la ventosa -cujfa-, especialmente frecuente en los textos de la medicina salernitana: RONALDO DE PARMA, chirurg. LIX «... adhibeatur etiam et cujfa que suggendo ad se trahit...»; ARCH. practica 366 «...cujas sine scarificatione apponimus...»18. De origen griego, cujfa alude a las ventosas a partir del adjetivo que usaron los autores de la medicina griega para calificar algunas de ellas como (jLKÚa Kov<pr¡, en concreto aquellas que se aplicaban sin saja o escarificación19 y que algunos humanistas vertieron literalmente al latín como cucurbitula levis (Fuchs [1548], 156). Se trata de otro caso de utilización del adjetivo en lugar del sustantivo correspondiente, uso que apenas trascendió a partir de los textos de la Escuela de Salerno. Sí tuvo por el contrario fortuna la tradición medieval de ventosa que logró imponerse en práctica, tal y como indican los cirujanos y los textos castellanos 15 Cf. VEG. mulom. 1,26,2 gubia. Isidoro parece identificar erróneamente la ventosa con este instrumento cisorio o cortante. Pero después encontramos esta equivalencia en otros autores: Ugutio: «Givia vel guna, vas vitreum, vel cucúrbita, quae ventosa dicitur»; Papias: «Ventosa, quae et guna; haec et cucúrbita dicitur Latine...». Cf. DUCANGE, s.v. Ventosa. 16 Cf. TRACT. de aegr. cur. 108: «Ponantur ventóse in occipitio sine scarificatione»; 113; 121... passim; PRACTICA Petroncelli 188; 216; 220...; FLOS medicinae, passim; COPHONIS ARS 419; pract.mag. Barth. 357; 365; ABULCASIS sect. 1, cap. X, fol. 24v.; ARNALDO fleb. 209; AVICENA, Canon lib. I, fen. IIII, cpa. XVI De ventosis; Ibid. fen. III, Doct. I, cap. I; GORDON Lilium 97; CONSTANT. AFRIC. Pantegni, lib. V, cap. XXXII, fol. CI; PETR. HISP. Thes. 183; 11-12, etc. 17 Así registramos cucúrbita en TRACT. de aegr. cur. 140; 151; 165...; PRACTICA Petroncelli 218; 224; GLOSS. Roger I A.B 607; B. ANGLICO 826; 330; CHAULIAC 214; 261, etc. 18 Cf. asimismo ROGER. SALERN. chirurg. 452; PRACTICA Cophonis 454; 455; COPHONIS egr. 478; 486; 490; CONSTANT. AFRIC. chirurg. 73; 79... 19 Cf. lunius, s.v. cucurbitula «... C. Cels. quia sanguis cute scarificato educitur, vel spiritus, si cutis intacta et integra manserit. Mam ZLKÚÜU fiera Karaaxo.o'ixov hoc est, cum scarificatu vocant; hanc aLKÚai' Kov^rji^».
96 ANA ISABEL MARTÍN FERREIRA del XVI20, a pesar del intento humanista de volver la mirada a los textos clásicos, en especial a Celso, para recuperar las formas cucúrbita I cucurbitula. Fístula Isyringa Tanto el término griego traliterado, syringa (avpLy£), como el calco latino, fístula, suelen utilizarse en numerosas ocasiones en sentido patológico21 pero también se emplean ambos para aludir a un instrumento quirúrgico hueco, emparentado con el catheter22 y destinado tanto a la evacuación como a la inyección de líquidos en el cuerpo. En esta acepción lo encontramos en los textos médicos del s. XVI, en los que reconocemos la preferencia por la palabra latina: Arceo (1574) annot. 90 «... (fístula) quam avpiyya Graeci vocant, nomen ab arundineis fistulis capit»; 141 «deinde fístula explumbo orificio indatur»; Valles (1561) 226 «sedfístula quaedam non penetrans...»23; De esta manera enlazan los humanistas médicos con los textos latinos antiguos y en concreto con la terminología usada por Celso: 6,7,4, «perfistulam... instillatur»; 7,11 «fistilem fistulam»; 7,15,2 «plúmbea aut aenea fístula»; 7,26,IB «fistulam demittere in iter urinae»; 7,27,8 «in anum... danda plúmbea fístula est», etc. También tiene este uso fístula en Catón, agr. 21,1 «eo fistulam ferream indito»; Varrón, rust. 3,5,2; Plinio, nat. 34,209,127; Vegecio, mulon. 1,10,4; Celio Aureliano chron. 3,8,10 ó Columela 6,18,1: «fistulam vel arundinem inserito». Sin embargo, también en Celso fístula puede ser un término patológico (2,8,25; 5,18,12...) e incluso anatómico: «fístula urinae» (= uretra: 2,8,20; 6,18,2k...)24. 20 Cí. ventosa en Fragoso (1608) 79a; 108a; 123b...; F. Díaz (1575) 182v; 211; 212..., etc. 21 Sólo hay que atender a los léxicos para constatarlo: Cf. Nebrija, s.v. fístula: «La fístula, dolencia en las llagas...»; Castellus, s.v. fístula: «est angustus et longus sinus...»; s.v. syrinx: «id est, Fístula, tubulus est callosus... os habens cui cicatrix obduci nequit»; Gorraeus, s.v. aír piyf; Blancardus, s.v. Fístula. 22 De hecho, y por influencia de Galeno, a lo largo de la tradición catheter se distingue como instumento exclusivo para las afecciones urológicas frente a syringa o fístula, se no cuentan con un uso especializado. 23 Cf. 226a 49 «...cum aqua per fistulam ascendit...»; 514a 64; 515a 40.64... En este autor alternan fístula y siringa: (331a) «...per syringam exugenda; 390a 23 «per syringam argenteam iniiciuntur»; 391b 24, etc. 24 Para sus diferentes usos en otros autores, cf. ThLL s.v. fístula, VI. 1 829-830.
LITERATURA Y TÉCNICA EN EL LÉXICO QUIRÚRGICO DEL S. XVI 97 Por lo que respecta al grecismo syringa, en la Antigüedad únicamente hemos registrado su uso, como instrumento quirúrgico, en la obra de Vegecio (mulom. 1,28,7), mientras en Teodoro Prisciano su acepción vuelve a llevarnos al campo semántico de la enfermedad25. Con estos datos, si bien en los textos antiguos tanto fistula como syringa entran en los campos de la patología y la terapéutica, en la Edad Media se produce un claro reparto de funciones: por un lado el grecismo es el que designa la herramienta del cirujano: ALBERT. M. metaph. 5.1.2, p. 210,32 «instrumenta medicinae sicut clystere et syringa»; ALPHITA314 «siringi, acalamus, sive fistula idem»26; y fistula se refiere siempre a una afección patológica similar a llaga o herida de difícil cicatrización: B. ANBLICO 305: fistula pulmonis21. Es decir, el latinismo se sitúa en el campo de la enfermedad y el grecismo pasa a significar siempre «jeringa», de tal manera que esta tradición se refleja en las cirugías escritas en castellano en el s. XVI28, dato que contrasta con el intento de volver al uso que de fístula había hecho Celso por parte de los textos latinos humanistas. Gladiolus Aunque la mayoría de los registros de gladiolus en los textos médicos latinos del s. XVI apunta a la botánica, en Francisco Arceo y Fernando de Mena hemos encontrado pasajes en los que se alude con el diminutivo de gladius a un instrmento quirúrgico incisorio, que posiblemente recibe este nombre por su forma: Arceo (1574) 98: «...hoc vero (cancrum abscindere se.) commodissime fieri solet gladiolo illo, quo Italici chirurgi ad tumores aperiendos utuntur, cuius figura scarificatorio gladiolo persimilis est: aciem autem utriusque acutam habet...»; 25 eup.faen. 81 «(De diversis vitiis in ano nascentibus)...fiunt etiam syringes...»; 85, etc. 26 Cf. ARCH. pract. 364 «...per virgam cum sirigna iniciatur»; GLOSS. Roger I A.B 688 «post vero aliquod intervallum siringa ad collum vesice immittatur...»; MAURUS urin, II 43 «iniciatur per siringam petroleon»; FLOS medicinae 1616 «Algalia virgam, ciringa convenit auri»; ARNALDO Doctrina de int. 326 «...immissa siringa eciam in ea quidem parte qua vulnus estimabamus esse...»; RHAZES Synonima 104 «Alathatir (= catheter) id est siringa»; ad Almansorem Tract. IX cap. LXXVII fol. 49v «Fiant ex is colima et per siringam fiat prius iniectio ydromelis...»; AVICENA Canon lib. III, fen XIX, Tract. II, cap. XIII, etc. 27 Cf. RAHZES ad Almansorem Tract. IX, cap. LXXX, fol. 49 v. y ss. «De emoroydibus et fistulis et ragadiis que in ano fiunt»; CHAULIAC 156; 179; 185 «Fistula est consimile ulcus...», etc. 28 Cf. «xeringa» en Fragoso (1608) 370a; 423a; 425b... («xeringar» en 257b; 396a; 486a...) y Díaz (1575) 238; 241; 336...
98 ANA ISABEL MARTÍN FERREIRA Mena (1558) 153v: «quamobrem ubi sanguis est tenuis cuiusmodi est puerorum, angustis gladiolis utemur, non ob aliud quidem, quam quod pertimescamus magna vasa late dividere, aut angusta nimis...». Idéntico uso del término se observa en la obra del italiano G. Mercuriale (1917) 194: «...Postquam tumor suppuratus fuerit, aut sponte aperitur, aut a medico aperiendus est, si a medico debet apar ir i gladiolo acutissimo, et máxima dexteritate, ne scilicet pellicula glandularum auferatur...». Por sus aplicaciones y descripciones nos hallamos ante la «lanceta» o «sajador» de los cirujanos29, sin embargo en estos contextos lo normal es encontrar el término scalper I scalprum o scalpellum30, del que nos ocuparemos más adelante. Es preciso advertir al respecto que los cirujanos adaptaban sus cuchillos e instrumental en general prácticamente a cada parte concreta del cuerpo, con lo cual se crean serias dificultades para su reconocimieto y localización y, por lo tanto, también para su traducción31. Ni siquiera en Celso encontramos siempre la nomenclatura ac hoc; a veces describe, pero no nombra el instrumento32, como por ejemplo en 7,10,1: «ferramento acuto in modum spathae»; 7,15,1: «Id (ferramentum) tale esse debet, utfere tertiam digiti partem latitudo mucronis empleat...»; 7,26,2N0: «ferramentum... rectum, in summa parte labrosum, in ima semicirculatum acutumque». O se refiere a los instrumentos incisorios como scalpelli de diferentes tipos (7,6,4; 7,19,7; 8,7,3...). En estas circunstancias, gladiolus aparece empleado en un ámbito culto, muy restringido, entre la élite del Humanismo médico, en textos específicamente quirúrgicos, en los cuales los humanistas introducen el término gladiolus donde Celso apuntaba al instrumento «in modum sapahte», vocablo que por otro lado también significa «espada» en griego33. Esta voz no se emplea a lo largo de la tradición médica medieval sino que, en el siglo XVI, enlaza directamente con el uso de gladiolus de los textos latinos antiguos, uso que no se relaciona con contextos médicos: 29 Cf. por ejemplo Díaz (1575) 98v; 183; 324... 30 Así señala L. Lobertus (1585): «Lenticulare estforfex informa gladioli seu scalpri librarii». 31. Cf. M. TABANELLI, Tecniche e strumenti chirurgicidel XIII e XIV secólo Florencia, Leo S. Olschki, 1973, p. VIII. 32 En este sentido señala R. JACKSON: «At the other extreme, there were instruments for wich Celsus had no precise latin ñame. He then had recourse either to Greek terms or to a detailed description of the appearance of the instrument», cf. «The surgical instruments, apppliances and equipment in Celsus' De medicina», La médecine de Celse. Aspects historiques, scientifiques et littéraires. Mémoires XIII (eds. G. Sabbah-Ph. Mudry), Publications de l'Université de Saint-Etienne, 1994, p. 167. 33 anáOq conoce asimismo empleos en anatomía (HIPP., Gland. 8,570,8), por vía metafórica, y designa también una herramienta quirúrgica cortante en ORIB. 122.
LITERATURA Y TÉCNICA EN EL LÉXICO QUIRÚRGICO DEL S. XVI 99 GELL. 10,25,3 «ligulam vetevés dixisse gladiolum oblongum in speciem linguete factum»; APUL. Met. 2,18 «gladius parvus»; HYMN. Ambros. II 72,2034. Scalpell-usl-uml scalperl phlebotom-usl-um Diferenciados en el tamaño, tal y como indica el diminutivo scalpell-uslum frente a la forma scalper (también scalprum), ambos útiles se refieren a una especie de cuchillo de aplicaciones diversas en cirugía, usado para cortar o hacer ligeras incisiones o sajas en diferentes zonas del cuerpo con diversos fines (sangrías): Mena (1568) 150, «Frica corpus et cucurbitulas per universum corpus admove, interdum cum scalpello, interdum vero absque eo»; Vega (1587) 212b 21: «deinde brachii aut cruris, aut manus, aut pedis ea pars sui scalpellum adhibendum, fricanda est...»35. El uso de ambos instrumentos viene a ser el mismo, si bien el scalpellum es el que suele emplearse para cortar los vasos sanguíneos en la operación de la flebotomía; Vega (1587) 212b 43: «Habeat minister acutissimum scalpellum... sitque is peritus secandi venas...»; Mena (1558) 45: «venas scalpello scindere»; Fernel (1569) 47: «Profundendi sanguinis gratia venam aperit aut scalpello aut hirudine...». Este empleo específico del uno frente al otro se hace especialmente patente en los léxicos médicos36, con cual se fija el latín, mediante el sufijo diminutivo y sin recurrir a un término importado, la diferencia que había entre <J¡IÍXT\ y <f)\efiÓTOi±ov en los textos de Hipócrates y Galeno37. Y ello porque tanto scalper como scalpellum contaban con una gran abundancia de usos en los textos de la medicina antigua e incluso en la literatura latina hay constancia de este tecnicismo quirúrgico, que en principio designaba una herramienta no 34 Casi todos los registros antiguos se refieren al nombre de la planta, «gladiolo o espadaña», cf. ThLLVI.2 2011, 5-41. 35 Cf. 238a 47 «acuto scalpro scindenda...»; Valles (1567 167v, etc. 36 Ruizes s.v. scalprum: «instrumento chirurgico de figura de lanteja en lo alto», scalpellus, «instrumento para sangrar, lanceta o nabajilla»; Calepinus, s.v. scalper, «et scalprum, instrumentum quo aliquid scalpitur, caelatur, scinditur... ut est scalprum sutorim, librarium chirurgum...», 4>\€¡ÍÓTO[IOV... Hisp. Lanceta para sangrar...». 37 Cf. por ejemplo HIPP. Morb. II 7,52,17 y GALENO Kühn II 244.
106 ANA ISABEL MARTÍN FERREIRA que estudiamos, pero lo visto servirá para corroborar y ampliar algunas ideas que ya apuntábamos en las primeras líneas de nuestro trabajo. El porcentaje de léxico quirúrgico que aparece en las obras de los grandes humanistas médicos del s. XVI es escaso, máxime si se compara con el anatómico o el patológico, peor también lo es dentro del terapéutico en general. En este terreno, y también por contraste con los anteriores, es muy raro encontrar la presencia de glosas o excursos etimológicos de tipo culto. Cuando se nombra los instrumentos quirúrgicos, la única preocupación aparente de nuestros galenos es cubrir unas necesidades expresivas puntuales, dentro de los cauces literarios que habitualmente se trazan. En definitiva, no entra dentro de sus preocupaciones esta parcela del léxico, lo cual demuestra que el médico y el cirujano en el s. XVI no se presentan habitualmente en la misma persona, en contra de lo propugnado por el propio Celso63. Sólo los cirujanos de formación universitaria reivindicarán este extremo pero son curiosamente éstos quienes escriben en romance con fines divulgativos, por lo que sus preocupaciones léxicas apuntan en otra dirección64. En el vocabulario quirúrgico del Humanismo médico latino, es manifiesto el deseo de romper con la tradición técnica medieval, olvidando que esta etapa fue en buena medida la impulsora del uso de una serie de vocablos específicos, como tenta, flebotomum, syringa o ventosa, y la que tendió a fijar una lengua especial de carácter técnico, también para la medicina, a la par que se hacía en filosofía o en teología65. La postura de la medicina humanista es clara cuando intenta rescatar en los textos cucúrbita o cucurbitula de Celso, allí donde ya se imponía ventosa, o fístula, con idéntico origen, donde se afianza syringa; en la misma dirección apuntan los cultismos vulsela, scalper, sypho o gladius (gladiolus), que se remontan a los textos literarios antiguos, frente a los técnicos fórceps, phlebotomum, catheter o syringa y spathula respectivamente, términos especializados, carentes de otras connotaciones o ambigüedades y que serán finalmente recogidos por las cirugías escritas en la lengua romance: «xeringa», «fórceps», «flobotomo», «catéter». Sin embargo no se puede hacer un todo homogéneo de la medicina escrita en latín a lo largo del siglo XVI; por un lado se sitúa la medicina propiamente humanista, de corte filológico, la que representan Valles, Mena y Vega en Alcalá; Ledesma y Esteve en Valencia; Fuchs en Alemania, etc. En ellos peritum vulgus temtam vocant». Incluso un cirujano romancista, como Fragoso, se hace eco del término culto (1608) 527b: «especilo o tenta». 63 7 praef. 5: «Potest autem requiri, quid huic partí proprie vindicandum sit, quia vulenrum quoque ulcerumque multorum curañones,quas alibi executus sum, chirurgi sibi vindicant. Ego eundem quidem hominem posse omnia ista praestare concipio...». 64 Es el caso de J. Fragoso, (1608( 154b: «De lo dicho sacamos dos cosas. La primera, quanto importe al buen cirujano ser medico, aunque no professe sino la cirugía»; o de Díaz (1575) 6v: «...(el cirujano ha de tener) buenos principios de philosophia y medicina». 65 Cf. G. BAADER, «LO sviluppo del linguaggio medico nell'alto e nel basso modioevo», Atti e memorie delV Accademia Toscana de scienze e lettere 'La Colombaria' 36 (1971) 61-109.
LITERATURA Y TÉCNICA EN EL LÉXICO QUIRÚRGICO DEL S. XVI \ QJ se observan algunas fluctuaciones en el léxico quirúrgico, dependiendo de los pasajes y del carácter concreto de cada una de sus obras, pero, en general, la vocación literaria de sus textos, sobre todo de sus comentarios, es manifiesta y como consecuencia inmediata de ello no se logra en la nomenclatura quirúrgica la univocidad que la materia médica requiere (fístula, sipho, gladiolus o specillum son una buena muestra de ellos). Frente al léxico técnico medieval, las variaciones terminológicas que encontramos, al igual que sucede en el texto de Celso, son el producto de la falta de límites claros entre literatura y lengua técnica66. El médico latinista atiende a la lengua como sello de distinción y éste es reflejo de una formación universitaria forjada en la literatura antigua, mientras es evidente que la cirugía usa como vademécum las traducciones latinas medievales de Avicena, Abulcasis o la Chirurgia Magna de Chauliac, y esto repercute lógicamente en la selección de los vocablos. Un tratadista cirujano como Arceo, cuyos destinatarios son empíricos, aunque opte por expresarse en latín, debe atender ante todo a la precisión, a la terminología técnica impuesta por el peso de la tradición; de ahí que en su texto, conviviendo con los cultos gladius y fístula, se encuentren sobre todo vocablos como tenta o el hispanismo legra, que difícilmente podían prestarse a confusiones. ÍNDICE DE TEXTOS Y ABREVIATURAS67 ABULCASIS, Líber theoricae necnon practícete Alsaharavii..., Augusta Vindelicorum, impensis Segismundi Grim medici et Marci Vuirsung, 1519. ALPHITA: Collectio Salernitana III (ed. S. de Renzi), Ñapóles, 1854, pp. 272-322. B. ANGLICO: Bartholomaeus Anglicus, De genuinis rerurn caelestium, terrestrium et inferarum proprietatibus..., Francoforti, apud W. Richterum, 1601 (= Frankfurt, 1964). F. ARCEO, De recta curandorum vulnerum ratione..., Antuerpiae, ex off. Chr. Platini, 1574. ARCH. pract.: Practica Archimathaei, Collect. Salem. V (1859) 350-376. ARNALDO fleb.: Tractatus de consideracionibus operis medicine sive de flebotomía (ed. L. Demaitre), Opera omnia IV, Barcelona, 1988. ARNALDO doctrina de int.: Doctrina Galieni de intrioribus (eds. L. García Ballester-E. Sánchez Salor-R. J. Durling), Opera omnia XV, Barcelona, 1985. 66 Estas son las conclusiones a las que llegan en sus trabajos H. D. JOCELYN, «The new Chapters of the Ninth Book of Celsus' Artes», Papers ofthe Liverpool Latin Seminar 5 (1985) 299-336 y H. VON STADEN, «Apud nos foediora verba: Celsus' reluctant Construction of the female Body», Le latin medical: la constitution d'un langage scientifique. Mémories X (ed. G. Sabbah), Publications de l'Université de Saint-Etienne, 1991, pp. 271-296. Estableciendo el contraste, dentro de la terminología sexual, E. MONTERO ha analizado la progresiva tecnificación y las tendencias de la lengua médica posteriores a Celso: «Lengua médica y léxico sexual: La constitución de la lengua técnica», Actas del IV Congreso Intern. de Textos Médicos Antiguos.Santiago de Compostela 1992 (en prensa). 67 No incluimos aquellos textos antiguos y medievales cuyas abreviaturas se encuentran en el ThLL y en el MLW respectivamente.
108 ANA ISABEL MARTIN FERREIRA AVICENA, Líber Canonis medicine cum castigationibus A. Bellunensis... (trad. G. de Cremona), Venetiis, in aedibus luce A. Lunta florentini, 1527. A. BOLOGNINI, De cura ulcerum libri dúo, en Thesausrus chirurgiae... J. BRAVO DE PIEDRAHITA, In Cl. Galeni librum de differentiis febrium commentaria..., Salmanticae, I. Ferdinandus, 1596. G. DE CHAULIAC, Chirurgia magna Guidonis de Cauliaco, Lugduni, in off. Q. Ph. Tinghi, Flor, apud S. Beraud et St. Michaélem, 1585 (=Darmstadt 1976). CONSTANT. AFRC. Pantegni: Pantegni, Practica, in Isaac Israelita, Opera omnia, Lugduni, I. de Platea, 1515, vol. II. COPHONIS ars: Cophonis ars medendi, Collect. Salem. IV (1856), 415-438. COPHONIS egr.: Cophonis egritudinis tocius corporis, Collect. Salem IV (1856) 469-505. F. DÍAZ, Compendio de chirurgia..., Madrid, Pedro Cosin, 1575. J. FERNEL, Therapeutices Universalis, s.l., apud I. Arbillium, 1569. FLOS medicinae: Flos medicinae, Collect. Salem. II (1853) 81-385. G. FRACASTORO, Opera omnia, Venetiis, apud Iuntas, 1550. J. FRAGOSO, Cirugía universal..., Alcalá, Juan Gracián, 1608. L. FUCHS, Methodus seu ratio comlpendiaria..., Lugduni, apud G. Rovillium, 1548. GÓMEZ PEREIRA, Nova veraque medicina, Methimna Dueli, excudebat Franciscus a Canto, 1558. GORDON, Lilium: B. de Gordon, Omnium aegritudinum a vértice ad calcem opus... quo Lilium medicinae appellatur..., Parisiis, excudebat D. Ianotius typ., 1542. J. HOLLERIUS, De materia chirurgia líber VI, en Thesaurus chirurgiae... J. JOUBERT, Interpretatio dictionum chirurgicarum, in G. de Chauliac, Chirurgia Magna... M. J. LEDESMA, De pleuritide commentariolus, Valentiae, per loan. Mey Flandrum, 1546. L. LOBERA DE ÁVILA, Remedio de cuerpos humanos..., Alcalá, Juan de Brocar, 1542. F. DE MENA, Methodus febrium omnium..., Antuerpiae, ex off. Chr. Platii, 1568. F. DE MENA, Commentaria... in libros de sanguinis missione et purgatione Cl. Galeni..., Compluti, ex off. Brocarii, 1558. L. MERCADO, Instituciones... para el aprovechamiento y examen de algebristas..., Madrid, en casa de Pedro Madrigal, 1599. G. MERCURIALE, Pralectiones patavinae. De cognoscendis et curandis humani corporis affectibus... Opera ac studio G. Athenii Bruxellensis..., Venetiis, apud Iuntas, 1617. A. PARÉ (trad. de J. Guillemeau), Opera..., en Thesaurus chirurgiae... PETR. HISP. Thes.: Obras médicas de Pedro Hispano (ed. M. H. da Rocha), Universidad de Coimbra, 1973. PRACTICA Cophonis: Incipit practica Cophonis secundum humorem et primo defebribus, Collect. Salem. IV (1856) 439-469. PRACTICA mag. Bartholomaei: Practica magistri Bartholomaei Salernitani,Collect. Salern. IV (1856) 321-407. PRACTICA Petroncelli: Practica Pretroncelli Salernitani, Collectio Salern, IV (1856) 185-287. RHAZES Synonimia, Explicatio verborum en: Liber Rasis ad Almansorem... RHAZES ad Almansorem: Liber Rasis ad Almansorem... (trad. G. de Cremona), Venetiis, B. Locatellum, 1497. J. A. DÉLOS RUIZES, Disputationes medicae..., Compluti, ex typographia L. Martínez Grande, 1611. RONALDO DE PARMA, chirurg.: Chirurgia (trads. y eds. L. Stroppiana-D. Spacconi), Roma, 1964.
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