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La deslocalización empresarial

García de Andrés, Raquel

Abstract

Grado en Relaciones Laborales y Recursos Humanos

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1 La Deslocalización Empresarial Trabajo Fin de Grado Junio 2012 Alumna: Raquel García de Andrés Tutor: Carlos Casado Gómez Grado en Relaciones Laborales y Recursos Humanos Facultad de Ciencias Sociales, Jurídicas y de la Comunicación 2  ndice 1. La deslocalización Empresarial 1.1. Introducción 1.2. La deslocalización empresarial 1.2.1. Qué es la deslocalización y tipos de deslocalización 1.2.2. La deslocalización en España 1.2.3. Deslocalización y Globalización 1.2.4. Factores en las operaciones de deslocalización. 1.2.5. Relación entre inversión y deslocalización 1.2.6. El modelo deslocalizador 1.2.7. Inversión Directa Extranjera (IDE) 2. Factores vinculados a la deslocalización de empresas. 2.1. Introducción 2.2. La globalización del mercado mundial 2.2.1. La globalización tecnológica 2.2.2. La globalización productiva 2.2.3. Los nuevos modelos de organización industrial 2.2.4. Redes y “clusters” empresariales 2.3. El rápido crecimiento de las economías 2.4. Los impactos de las tecnologías de la información en la economía 3. El fenómeno del Grupo Inditex 3.1. la industria textil en Galicia 3.2. la expansión del grupo Inditex 3.3. trayectoria 3.4. conclusión 3 1. LA DESLOCALIZACIÓN EMPRESARIAL 1.1.- INTRODUCCIÓN El cambio de localización internacional de las actividades industriales, ha sido la consecuencia de una mayor globalización económica, es decir una creciente apertura a la competencia externa e interna de los mercados nacionales, de la rápida expansión de las grandes economías con importantes ventajas para la localización industrial y de las posibilidades de fragmentación de las nuevas tecnologías de la información. Estos tres factores han llevado a las principales empresas a encaminar sus inversiones hacia las economías industriales emergentes y con frecuencia también las ha inducido a clausurar las actividades que venían realizando en los países más desarrollados, un fenómeno que ha sido denominado como “deslocalización de empresas”. La deslocalización, entraña un proceso de mayor amplitud, que merma el tejido productivo destinado a determinadas actividades y que encuentra su causa, no sólo en desplazamientos de la producción de las empresas a otros países, sino también la orientación de las demandas de los consumidores y fabricantes hacia suministradores más eficientes ubicados en otros países, haciéndoles factible y ventajoso en el actual escenario más abierto y mejor conectado de relaciones internacionales. La economía nacional pierde mercado en ciertas actividades y tareas que pasan a ser efectuadas en otros lugares, con la consiguiente reducción en el empleo anteriormente dedicado a ellas. No es necesario, por tanto, que tenga lugar un traslado directo de la actividad productiva al exterior por parte de algunas firmas para que eso ocurra. Basta con la exposición a la competencia internacional conduzca a una nueva especialización, que suponga el abandono y cierre de determinadas tareas y actividades. En definitiva, las actividades productivas pueden moverse internacionalmente sin que lo hagan las empresas. Así pues, aunque la deslocalización pueda contemplarse desde un plano empresarial que, por otra parte, no se agota en el proceso a través del que las empresas traspasan sus actividades a otros países, el que más alarma social suscita, sin duda ha de considerarse también desde la perspectiva de una actividad productiva concreta, cuando se comprime el tejido productivo designado a ella, la deslocalización ha de observarse desde el punto de vista en el que aquellas tareas laborales que dejan de realizarse porque surge la oportunidad de hacerlo en otros territorios y a menor coste. La deslocalización no es un fenómeno fácil de delimitar, porque posee diversas facetas , si en una acepción extensa se concibe como un proceso por el cual las actividades productivas y no sólo las empresas se van concentrando en los países que gozan de mayores ventajas comparativas para explotarlas, retirándose de aquellos otros que no disfrutan de ellas, se trata de un fenómeno consustancias con la irrupción en el panorama mundial de nuevas potencias industriales de gran dimensión, la propagación del desarrollo hacia zonas marginadas de la estela del crecimiento económico y la integración internacional de los mercados nacionales, o globalización económica. 4 Su incidencia es radical en las producciones intensivas en mano de obra, en las que los países emergentes poseen claras ventajas de salarios para acometer su desarrollo. Es decir, afecta muy directamente a actividades textiles, de confección y del calzado, aunque también a las fases más estandarizadas de las producciones de equipo de transporte y material electrónico entre otras . Es un fenómeno, pues, difícil separar del más general de la globalización, generador de un cambio en las estructuras productivas. No obstante, pese a su amplitud, este marco conceptual se revela insuficiente, habida cuenta que las nuevas tecnologías de la información permiten el traslado a economías emergentes, no ya de actividades completas, sino además y sobre todo, de labores específicas, principalmente en el ámbito de los servicios y no forzosamente de baja cualificación laboral, también de cualificación media o alta (diagnosis radiológica, contabilidad, asesoría fiscal, tratamientos de datos..) El impacto potencial de la deslocalización sobre las economías desarrolladas parece más alto de lo que hasta hace poco se pensaba, dado que la superior penetración de la mano de obra ha dejado de ser una panacea general, ésta sería una de las secuelas de la tercera revolución industrial, derivada de la emergencia de la sociedad de la información, de incalculable importancia, por cuanto pueda entrañar profundos reajustes en los perfiles laborales y en las tareas específicas desenvueltas por la población y, naturalmente, en las actividades obtenidas a través de ellas. La pérdida de empleos en una actividad productiva, o el cese de determinadas tareas, obedece a que la demanda de individuos y empresas se encamina hacia otros territorios con ofertas más competitivas de bienes, servicios y emplazamientos para la producción, las tácticas de las compañías que subyacen a este proceso, de deslocalización de actividades y de tareas laborales , si bien como consecuencia de un proceso de afirmación competitiva en el mercado mundial para progresar con mayor celeridad. Las empresas pueden amparar la deslocalización de actividades mediante la sustitución de producciones de partes y componentes de propia manufactura o de abastecedores locales, por producciones de empresas establecidas en otros países, en un proceso denominado offshoring outsourcing, esto es de provisión externa a la nación y a la empresa o también se podría explicar como la elección de estrategias internacionales de subcontratación. Alternativamente, pueden hacerlo remplazando producciones propias de partes y componentes en el territorio nacional o de suministradores domésticos por otras producciones propias, pero realizadas en el extranjero (offshoring insourcing, es decir provisión desde fuera del país, pero desde dentro de la empresa) o como la elección de estrategias internacionales de creación de filiales propias. Se combinan aquí la perspectiva del control de la actividad, que induce a efectuarla en el seno de la empresa, y la ubicuidad adecuada, que mueve a desplazarlas a otros países. Estas formas de deslocalización, supuestamente conducentes a afianzar la competitividad y capacidad de expansión internacional de las empresas involucradas, tienden a provocar la deslocalización de la actividad en la que se encuadran. 5 1.2.- LA DESLOCALIZACIÓN EMPRESARIAL 1.2.1. QUÉ ES LA DESLOCALIZACIÓN Y TIPOS DE DESLOCALIZACIÓN El diccionario de la Real Academia Española define deslocalización como el acto de fijar algo fuera de unos límites determinados. Morfológicamente, el término deslocalización se divide en: a) des-: Prefijo que denota negación o inversión del significado de simple. b) –localización: Acción y efecto de localizar, es decir, acción y efecto de encerrar algo en unos límites determinados, o determinar o señalar el emplazamiento que debe tener algo. Por lo tanto, si aplicamos el término deslocalización a la economía, englobará a todas aquellas actividades que hayan sido trasladadas de unos países a otros que poseen mejores características para que el beneficio de la empresa sea mayor y/o para mejorar su competitividad en los mercados en que opera. Este tipo de operaciones comenzaron a llevarse a cabo en la década de los sesenta. Su objetivo era disminuir los costes asociados a los sueldos y salarios de la mano de obra menos cualificada. A día de hoy, la mayor parte de las deslocalizaciones se llevan a cabo en el sector servicios. Otras definiciones de deslocalización: “El traslado de actividades productivas desde países industrializados a países en desarrollo caracterizados por poseer niveles sensiblemente inferiores a su renta per cápita y, por consiguiente, en el salario medio de la población” “Se considera deslocalización de la inversión directa extranjera aquel proceso por el cuál una empresa de capital foráneo situada en un país toma la decisión de abandonar su actividad parcial o totalmente para situarla en otro país, cualquiera que sea la causa que la determine” La deslocalización puede darse de dos formas: Deslocalización Internalizada. La producción está en manos de una empresa filial de otro país; se trata de una “deslocalización intraempresarial” que también se denomina cautiva. Así pues, se crearían filiales de la empresa propia en el extranjero. Deslocalización Externalizada. La producción se subcontrata a otra empresa extranjera; se denomina “deslocalización subcontratada”. Es decir, se trata de la subcontratación (outsourcing) de un servicio a otra empresa o proveedor. Las razones que llevan a una empresa a deslocalizarse son: a) Menores costes laborales. b) Existencia de inestabilidad política. 6 c) Menor presión fiscal. d) Existencia de ayudas gubernamentales. e) Existencia de jornadas laborales más amplias. f) Poca confianza en las instituciones. En la actualidad, es muy habitual encontrar movimientos de deslocalización de empresas porque estamos en un mundo globalizado y ambos conceptos, deslocalización y globalización, están muy unidos. Durante el S. XX y principios del S. XXI, se han producido cambios en la realidad política que han provocado que la movilidad de personas y capitales mejorara.Esto ha propiciado una mejora en las condiciones necesarias para llevar a cabo movimientos de deslocalización empresarial. En el caso de la Unión Económica Europea, con la entrada de los países de la Europa del Este cuyo nivel de renta per cápita es unas cinco veces menor que la media, se temía que muchas empresas se deslocalizaran a dichos territorios. En el panorama mundial, otras alianzas han provocado la aparición de temores sobre la posible aparición de movimientos deslocalizadores en sus territorios, por ejemplo la alianza entre países de América del Norte y del Sur. Esta alianza posee políticas más restrictivas, en lo que a movimientos de personas y capitales se refiere, que la Unión Económica Europea. No sólo existe el tipo de deslocalización por medio del cual las empresas situadas en un país se desplazan completamente a otro, también se dan deslocalizaciones de empresas a través de la subcontratación de servicios o de la creación de filiales y franquicias. Como la empresa es un ente vivo que se encuentra en continua evolución, todos los movimientos de fusiones y adquisiciones que llevan a cabo las grandes multinacionales tienen un componente de deslocalización. Por otra parte, a la hora de escoger el país hacia el que las empresas van a deslocalizarse se tienen en cuenta las infraestructuras del propio país destinatario y la cualificación de los trabajadores. Esto justifica la insignificante existencia de movimientos deslocalizadores hacia África. Cuando se habla de empresas españolas, la mayoría de las operaciones de deslocalización se centran en dos territorios: a) Latinoamérica. La razón que motiva estos movimientos reside en la afinidad idiomática. b) India y Sureste Asiático. La razón que motiva estos movimientos es la existencia de bajos costes laborales y la alta cualificación de la mano de obra. Si se analizan datos globales, se observa que la mayor parte de las deslocalizaciones se realizan hacia países de habla inglesa, lo que facilita la comunicación. Los países que más empresas reciben son Canadá, Irlanda y Australia que aunque la competitividad que presentan sus costes laborales es limitada, ésta se ve compensada por la elevada calidad de sus infraestructuras. En resumen, cuando se lleva a cabo un proceso de deslocalización se deberán tener en cuenta los siguientes factores: 7 Cuadro 1 Categoría Características Costes (40%) Costes laborales Costes de instalación Costes fiscales Salarios, costes medios de las instalaciones y material, impuestos, tasas, aduanas, cambio de moneda, entre otros Entorno (30%) Riesgos socioeconómicos Infraestructuras del país Compatibilidad cultural Proximidad geográfica Situación económica, política y social, corruptibilidad del gobierno, infraestructuras, distancia entre país emisor y receptor, burocracia, telecomunicaciones, transportes, entre otros. Recursos humanos (30%) Tamaño y características del mercado laboral Calidad del nivel educativo Barreras idiomáticas Nivel educativo, nivel de idiomas, fuerza laboral, desgaste de los trabajadores, experiencia de los trabajadores, políticas de recursos humanos, entre otros Fuente: Population and Social Conditions Statistics in focus. Eurostat Septiembre 2004. En este cuadro se presenta la importancia que posee cada variable en el proceso de toma de decisiones de deslocalización. La que mayor importancia posee es la variable de costes, seguida del entorno y los recursos humanos. Al ser variables que agrupan multitud de indicadores y factores, en la columna siguiente se especifican qué tipo de variables presentan mayor importancia, para en la última columna mostrar un conjunto de posibles indicadores que sirvan para poder evaluar de forma matemática la idoneidad o no de que un territorio albergue una operación de deslocalización. Dentro de las operaciones de deslocalización se distinguen diversos tipos. La idoneidad de utilizar uno u otro, vendrá determinada por las características de la empresa y del territorio de destino de la inversión: • Deslocalización en función de costes. Este término abarca la deslocalización por costes laborales, consistente en trasladar actividades empresariales, de países industrializados a países en vías de desarrollo cuyo nivel de renta per cápita es menor. Los países que más deslocalización de este tipo poseen son los pertenecientes al Sureste Asiático, China e India, entre otros pertenecientes al norte de África. Además, en muchos de estos países la jornada laboral es más amplia que en los países desarrollados, hecho que supone un beneficio adicional para la empresa. Como la deslocalización en función de costes tiene como objetivo reducir todos los costes vinculados con el proceso productivo de la empresa; ésta puede verse incentivada por la existencia de ventajas fiscales o ayudas gubernamentales. 8 • Zonas francas. Región donde no se cobran derechos por la importación de mercancías o no se cobran determinados impuestos. Se suelen establecer en zonas deprimidas de países para atraer capitales y fomentar el desarrollo económico. Los almacenes que se sitúan en estas zonas se denominan almacenes in bond. • Deslocalización internalizada o cautiva. Este tipo de deslocalización consiste en la creación de filiales en países extranjeros. • Deslocalización externalizada o subcontratada (outsourcing). Consiste en la contratación de servicios a empresas extranjeras. La condición necesaria es que dichos servicios se desarrollen en la empresa matriz antes de realizar la subcontratación. • Joint-ventures. Se trata de un tipo de deslocalización basada en la asociación con empresas locales. La ventaja que plantea este tipo de deslocalización es que se reducen los costes de instalación y se agilizan los trámites administrativos y burocráticos que una empresa extranjera tendría que llevar a cabo si quisiera instalarse. • Nearshore. Consiste en subcontratar o externalizar una actividad a una zona cuyos salarios sean inferiores a los del país de procedencia de la compañía. Además, dicha zona debe encontrarse a una distancia relativamente cercana o en la misma zona horaria o darse ambas circunstancias. 1.2.2. LA DESLOCALIZACIÓN EN ESPAÑA La deslocalización de empresas industriales desde España hacia otros territorios es un fenómeno reciente, habida cuenta que los primeros casos aparecen a comienzos del decenio de 1990, y todavía lo es más si se considera que, durante ese decenio, sólo tuvieron lugar una centena de casos, frente a los cuatrocientos anotados entre los años 2000-2007. En los primeros años noventa se concentran el mayor número de las operaciones registradas a lo largo de la década, dando lugar a lo que en otro lugar ha recibido la denominación de la “primera ola de deslocalización” (caso Gillette). Tiene su raíz en la formación del Mercado Único Europeo y sus consecuencias son de escasa magnitud, en un momento en que España se beneficia de cuantiosas entradas de IDE, en un claro efecto “creación de inversión” derivado de la integración europea. Las principales causas de esas deslocalizaciones fueron, de una parte, la búsqueda de la disminución de los costes laborales en la manufacturas de carácter más tradicional y, de otra, la restructuración de empresas que llevó aparejada la puesta en marcha del Mercado Único, verdadero revulsivo para el ajuste productivo de numerosos sectores en el espacio comunitario, sobre todo los de alto y medio contenido tecnológico. En la segunda mitad de la década de 1990, el proceso de deslocalización se ralentizó sensiblemente, a tenor de los casos detectados. Un hecho que otorga más fuerza a la idea de que la incorporación a la Unión Europea fue el primer motor de deslocalización durante el comienzo del decenio de los años noventa, aunque también indica que ya estaban en marcha algunos de los mecanismos que conducirían a la “segunda ola de deslocalización” (caso Samsung), la iniciada en el 2000, como insignia, y en la que se va a centrar la atención. 9 En lo que va de siglo ha tenido lugar un significativo aumento, tanto el número de casos (la media anual alcanza los cincuenta y siete), como el de su extensión geográfica, que comprende el conjunto del territorio nacional, desde el 2000 hasta el 2007, el número de operaciones de deslocalización en España ha seguido una pauta ascendente, anotando su máximo entre 2005 y 2007. Las firmas de capital nacional han ido cometiendo gradualmente estrategias de deslocalización, con un número creciente de operaciones y de empleos afectados cada año, principalmente han destacado las empresas textil, confección, cuero y calzado, pero también las de alimentos, bebidas y tabaco y las de la industria auxiliar del automóvil. Se trata sobre todo de compañías de dimensión relativamente grande, que han ido convirtiéndose paulatinamente en globales, afirmando su competitividad en el mercado mundial, lo que, conforme a lo ya expuesto, puede esperarse que cabe reportando beneficios al conjunto de la industria nacional, incrementando su capacidad de crecimiento. En textil y confección, Sáez Merino, Ferrys, Inditex, Induyco, Pulligan, Tavex, Mango y Loewe son algunas de las empresas protagonistas. Casi todas ellas se han dirigido hacia Marruecos, China y el resto de Asia, con la finalidad declarada en muchos de los casos de subcontratar las producciones que antes llevaban a cabo, rebajando costes. En lo que se refiere a las diferentes formas de deslocalización, la totalidad de empresas que optan por la subcontratación se encauzan hacia el mundo desarrollado. La experiencia de la industria española y en especial la textil, la confección, el cuero y el calzado se han visto sometidas a una aguda competencia que ha destruido empresas y puestos de trabajo, trasferidos, mediante este simple procedimiento, a países dotados de abundante mano de obra. El alcance de la nueva ola de deslocalización de empresas que se produjeron en la industria española desde el año 2000 no puede entenderse sin la ampliación de la Unión Europea, en el marco de la creación del Mercado Único Europeo. Para ello se agrupan las variables por zonas geográficas, más adelante escogen los países que presentan las características más atractivas a la hora de ser receptores de operaciones de deslocalización, se estudian todas sus características con detalle, para obtener conclusiones sobre cuáles son los territorios que mejores características de presentan para ser destinatarios de los movimientos deslocalizadores de las empresas y su inversión directa. Cuando se habla de empresas españolas, la mayoría de las operaciones de deslocalización se centran en dos territorios: Latinoamérica. La razón que motiva estos movimientos reside en la afinidad idiomática y en la India y Sureste Asiático. La razón que motiva estos movimientos es la existencia de bajos costes laborales y la alta cualificación de la mano de obra. Si se analizan datos globales, se observa que la mayor parte de las deslocalizaciones se realizan hacia países de habla inglesa, lo que facilita la comunicación. En la actualidad, muchas empresas adoptan decisiones de deslocalización total o parcial motivadas por reducciones en los costes, legislación, logística, entre otras, la aparición de espacios comunitarios tanto en Europa, como en América o en Asia, han facilitado llevar a la práctica de un modo más simple y rápido operaciones de deslocalización, las variables que influyen en la toma de decisiones de deslocalización. 16 Cuando se quieren evaluar las operaciones de deslocalización que han tenido lugar en un territorio es necesario conocer las variables necesarias para la elaboración de indicadores económicos. Muñoz Guarasa (2003) determina que los indicadores para medir el capital extranjero en un país a utilizar son: a) Número de firmas con participación foránea sobre el total del país. Sirve para medir el control que tienen las empresas extranjeras sobre la actividad económica del país (medible por el número de empresas extranjeras sobre el total, o por la producción de empresas foráneas, su valor añadido, su nivel de ventas, el empleo generado, etc.). b) Flujos de inversión extranjera directa o volumen invertido por no residentes en un año. Se utiliza para medir la inversión directa extranjera anual de una economía y su evolución temporal de modo que permite evaluar las causas que han motivado sus variaciones. c) Acumulación en el tiempo de inversión directa extranjera. Se utiliza para medir el stock de inversión extranjera existente en una economía ( Stock de inversión extranjera). El indicador más utilizado de los tres es el de la Inversion Extranjera Directa (IED) que podría definirse como aquella inversión en un país que cumpla la condición de que el inversor no tenga la nacionalidad de dicho país. Sectores y países más afectados por el efecto de la deslocalización empresarial. Partiendo del planteamiento de la teoría económica de que el tipo de país del que parten los flujos de inversión directa extranjera y el tipo de país de destino de dichos flujos condicionan las relaciones entre las variables que explican su comportamiento. Como hipótesis inicial se plantea que las variables que explican los flujos de inversión directa extranjera son: inversión directa extranjera retardada un período, tasa cambiaria retardada un período y las exportaciones retardadas un período. Estas hipótesis se plantean a raíz de las siguientes premisas: a) Si un país está sometido a continuos procesos deflacionarios creará inestabilidad económica con lo que la inversión directa extranjera se vería reducida. b) Si en el período anterior al analizado, hubo mucha inversión en un territorio, en el período analizado esa inversión se verá reducida porque habrá menos, mercado para poder realizar nuevas inversiones. c) Las exportaciones y las importaciones, determinan el tamaño del mercado exterior que posee una economía. Por lo que, cuanta mayor exportación exista en el período anterior al analizado, más empresas extranjeras se instalarán porque existirán mayores oportunidades de negocio. 1.2.7. INVERSIÓN DIRECTA EXTRANJERA (IDE) Aunque, no todas las variaciones de la inversión directa exterior conllevan operaciones de deslocalización, ya que para que existan dichas operaciones es necesario que tenga lugar un 17 aumento de los activos de la empresa en el país de destino a la vez que los activos de la empresa en el país de origen se reduce. No obstante, es la variable principal cuando se quieren analizar las operaciones de deslocalización que han tenido lugar en un territorio. La progresiva integración de las economías emergentes en las corrientes comerciales internacionales ha facilitado la reorientación de sus estructuras de exportación hacia industrias de demanda y contenido tecnológico altos, en detrimento de aquellas intensivas en recurso y mano de obra poco cualificada, en las que , no obstante, siguen disfrutando de ventajas comparativas. Ello les ha permitido, si bien en diferente grado, aproximar sus patrones comerciales a los de grandes potencias económicas , así como adquirir nuevas especializaciones en productos que incorporan mayor nivel de conocimientos y complejidad tecnológica, alcanzando, en algunos casos, posiciones de liderazgo tradicionalmente ocupadas por los países más desarrollados. Un proceso en el que las estrategias de deslocalización e inversión directa seguidas por las multinacionales en los últimos años han debido desempeñar también un papel decisivo. Sin duda, esta emergencia de nuevas potencias como competidoras del mundo desarrollado, ofreciendo bienes encuadrados dentro de las industrias avanzadas resulta preocupante y es lógico que suscite miedos. Pero hay que tener en cuenta, de una parte, que todavía existen enormes diferencias de carácter intra-industrial en las producciones entre los países desarrollados y en desarrollo, y de otra, que el progreso de las economías emergentes es, en buena medida, el fruto de las estrategias competitivas de firmas multinacionales con sede principal en el mundo desarrollado, que buscan fortalecerse en el plano mundial. El análisis comparado de los cambios acaecidos durante los dos últimos lustros ofrece un balance desalentador para España que ha tendido a afirmar su especialización exportadora en los bienes de carácter tradicional a costa de los más intensivos en tecnología, en los que, consecuentemente, ha agravado su histórica inferioridad respecto a la media comunitaria. La evolucion de la IDE en el contexto mundial Algunas de las organizaciones internacionales más reputadas -FMI, OCDE y UNCTAD-, las cuales cuentan con amplios bancos de datos que constituyen el núcleo informativo obligado de cualquier nueva perspectiva y, desde luego, de la que aquí se expone. No obstante, las estadísticas concernientes a cada uno de los países que se consideran de forma aislada, aquellos que en el capítulo precedente se pusieron de relieve por la mayor transformación acaecida en sus estructurascomerciales, procede de fuentes oficiales de diversa índole, a menudo de los propios países tratados. El primer hecho estilizado que caracteriza la trayectoria de la IDE a escala mundial es su fuerte incremento a lo largo de los últimos veinte años. Así, desde mediados del decenio de 1980, las inversiones recibidas inician una senda de crecimiento sostenido que, tras la ralentización registrada en los ejercicios críticos de la primera mitad de los noventa, se recobra con inusitada rapidez en la segunda parte de la década, hasta anotar, a la altura de 2000, la cifra récord de 1.411 miles de millones de dólares. A partir de esa fecha, la situación de desaceleración económica que atraviesan los principales países emisores (los desarrollados) conduce a una reducción de los flujos, si bien la relativa recuperación de los últimos años ha reavivado su marcha, de forma que en 2006, y después de tres ejercicios de aumento ininterrumpido, se han aproximado al máximo histórico de 2000: 1.306 miles de millones de dólares (un 38 por ciento más que en el año anterior, de acuerdo con los datos de la UNCTAD). En suma, el volumen de inversión recibida ha crecido de forma 18 espectacular (tasa anual media del 16 por ciento entre 1985 y 2006), muy por encima del PIB o del comercio mundial. Pero más allá de las circunstancias transitorias de orden coyuntural que han impulsado la IDE, su formidable auge desde 1985 ha obedecido a un cambio estructural ligado a la liberalización de los mercados, que ha generado una creciente rivalidad entre las empresas, así como al desarrollo de las economías asiáticas y las facilidades para una mayor fragmentación de la producción proporcionadas por las TIC. Bien es cierto que también han contribuido otros factores más coyunturales, aunque no de naturaleza muy efímera, como los bajos tipos de interés, indicativos de una relativa abundancia de liquidez, que han favorecido el endeudamiento de las grandes firmas internacionales. Este acrecentamiento de las entradas de IDE ha dado lugar a un notable avance del stock de IDE en el mundo, que, según la UNCTAD, en 2006 se elevaba a 12.000 miles de millones de dólares, lo que representa el 25 por ciento de la producción mundial, medida en términos corrientes. Dada la dinámica temporal de los flujos, en tan sólo dos lustros (1995-2006), el valor del stock se ha multiplicado por más de cuatro. Pese a que los flujos de entrada en los países desarrollados, que siguen siendo los predominantes, se apuntan como los responsables fundamentales del enérgico incremento de la IDE, tanto en las postrimerías del pasado siglo como el curso de los tres últimos años, también han ascendido sensiblemente los destinados hacia las áreas menos adelantadas. Éstas reúnen ya una proporción apreciable del stock total, el 26 por ciento, un porcentaje algo por debajo del alcanzado en 2000, pero notoriamente superior al que poseían a comienzos de los años noventa. La variación de la tasa interanual del año 1998 coincide con el período en que finalizaba la segunda fase del proceso europeo y el comienzo de la tercera fase. En el comienzo de esta última, se establecieron las bases para la creación del Banco Central Europeo, se determinaron unos tipos de cambio fijos con respecto al euro de las monedas nacionales y se inició la ejecución de una política monetaria única bajo la tutela del Banco Central Europeo. Por otra parte, en el año 2001 se firmó el tratado de adhesión de Grecia, en el año 2004 se firmaron los tratados de Chipre, Estonia, Hungría, Letonia, Lituania, Malta, Polonia, República Checa, Eslovaquia y Eslovena y en el año 2005, los de Bulgaria y Rumania. Finalmente, destacar que la tendencia que muestra el gráfico del perfil evolutivo es que la inversión directa extranjera recibida por las economías de la Unión Europea Económica Monetaria continúe en aumento. 2. FACTORES VINCULADOS A LA DESLOCALIZACIÓN DE EMPRESAS 2.1. INTRODUCCIÓN Al inicio de este trabajo, se explica como el fenómeno de la deslocalización no puede ser desvinculado de tres factores: 19 a) La globalización del mercado mundial, que ha acentuado la presión competitiva, llevando a las empresas a reducir sus costes de producción y fomentando la inversión extranjera en economías con ventajas de costes laborales y de otra índole. b) El rápido crecimiento de grandes economías como las de China e India, así como del conjunto de las incorporadas a la Unión Europea en su quinta ampliación. c) El formidable avance de las tecnologías de la información y las comunicaciones, que facilita la fragmentación del proceso productivo, de manera que sus distintas fases puedan distribuirse en diferentes lugares, las nuevas tecnologías han hecho posible que la especialización no requiera una cercanía geográfica. A mediados de la década de los sesenta el norteamericano Marshall McLuhan afirmó proféticamente que los adelantos en las telecomunicaciones y la informática convertían al mundo en una “aldea global”. Esta afirmación fue muy polémica en su época; sin embargo, ahora casi es una realidad. La prueba de la globalidad reside en los millones de personas conectadas a INTERNET en todo el mundo. No obstante, la construcción de la “aldea global” no se realiza de manera uniforme en todo el planeta los países menos desarrollados tienen importantes limitaciones de carácter económico y algunos países árabes ponen serias limitaciones al acceso y difusión de la información. Los satélites de comunicación contribuyen a la creación de la “aldea global” “el ordenador es bajo cualquier concepto el más extraordinario de los ropajes tecnológicos diseñado por el hombre, dado que es la extensión de nuestro sistema nervioso central” MarsHall McLuhan (1968). “Una telaraña de vidrio cubre el globo. Los breves impulsos luminosos que fluyen de continuo a su través colocan a las personas cara a cara y a las máquinas , procesador con procesador, vivimos en la era de la información y las máquinas participan con los contactos del intercambio y la creación de conocimiento”. La extensión de la fibra óptica, combinada con la multiplicación de los satélites , ha permitido durante la última década un importante y progresivo crecimiento del sector de las telecomunicaciones . El futuro de un sistema global de comunicaciones se encuentra estrechamente ligado al desarrollo del parque de ordenadores y a la necesaria combinación del progreso tecnológico con la desaparición de los monopolios en dicho sector. La evolución y desarrollo de las telecomunicaciones ha hecho posible la superación de fronteras, tiempo y eliminación de las distancias. Internet es un sistema de redes informáticas, que comprende desde redes de departamentos de la administración pública, redes universitarias y académicas y grandes empresas, sistemas electrónicos y comerciales etc. Este proceso de la deslocalización unido a la globalización y a una especialización sin necesidad de cercanía geográfica, debido al auge de las TIC, junto con el despegue sostenido de las economías asiáticas, al que lentamente van sumándose las latinoamericanas, e incluso las africanas, dibujan un futuro de intensa competencia en los mercados. 20 La deslocalización de producciones va a ser, así pues algo tan normal como lo es el intercambio internacional de bienes y servicios o la IDE, y no va a provocar otro efectos que el de reforzar la creación y desaparición de diferentes actividades, así como la generación de empleos en unas y su pérdida en otras. 2.2. LA GLOBALIZACIÓN DEL MERCADO 2.2.1. LA GLOBALIZACIÓN TECNOLÓCIA La globalización de la tecnología es el resultado de la utilización casi universal de las tecnologías de la información y las telecomunicaciones. Se está produciendo en todo el mundo un desplazamiento desde tecnologías intensivas en recursos físicos hacia tecnologías intensivas en recursos intelectuales. Estamos asistiendo en las últimas dos décadas a una nueva revolución industrial, especialmente en informática e información tecnológica, que toma formas tales como la producción integrada por ordenador, que reduce el tiempo de circulación del capital productivo y acorta el ciclo de desarrollo del producto y de su proceso productivo. El tratamiento de la información (informática) y su transmisión (telecomunicaciones) son dos de los sectores claves de la economía global; de esta manera ya se están conformando auténticos conglomerados empresariales que se extiendes por campos tan diversos como la producción de softwards y hardwards informáticos, la telefonía (fija y celular, analógica y digital), la radio, la televisión (convencional, por cable, vía satélite digital), la prensa, el cine, los parques de atracciones; dichos imperios empresariales adoptan la forma de empresas transaccionales y operan en cualquier país del mundo. Pero la importancia de esta dimensión se encuentra sobre todo en que da apoyo físico al resto de las dimensiones del proceso; el desarrollo de las telecomunicaciones ha permitido la fragmentación del proceso productivo, la veloz movilidad de los capitales, la difusión internacional de productos y servicios y hasta la intensificación de las relaciones tanto profesionales como personales entre ciudadanos de diferentes partes del planeta. Esta revolución tecnológica ha añadido una quinta dimensión al universo, el ciberespacio, donde las relaciones virtuales son punto de partida para relaciones reales; con el desarrollo de las telecomunicaciones, del que internet es hoy día su máximo exponente, el espacio físico y la distancia ya no son obstáculos para muchos tipos de relaciones, entre ellas los negocios, el trabajo, el consumo, la compra-venta, etc.; por tanto estamos asistiendo al fin de la geografía. Las llamadas autopistas de la información juegan a finales del siglo XX el papel de infraestructuras desempeñado por el ferrocarril en el sigo XIX y las redes de carreteras a mediados de este siglo. 2.2.2. LA GLOBALIZACIÓN PRODUCTIVA La globalización de la producción se manifiesta en el tránsito de la producción industrial en masa, propia del fordismo, hacia formas de producción más difusas y flexibles, propias de una nueva etapa que algunos denominan post-fordismo (Lipietz 1987). 21 En las últimas dos décadas se han producido importantes cambios en la producción, de forma que hoy la mayoría de los bienes manufacturados raramente son producidos íntegramente en una sola fábrica. El proceso productivo ha sido distribuido por el mundo; por ejemplo, un componente complejo de un bien de consumo duradero, puede ser producido por máquinas inteligentes en Sudeste Asiático, mientras un componente más simple puede ser fabricado con mano de obra barata en un área como Centroamérica; los recursos para financiar la producción de dicho bien han podido ser obtenidos en cualquier mercado financiero del mundo; el ensamblaje final puede ser de nuevo en una zona con bajos costes salariales; y, finalmente, el diseño o, la gestión y el marketing puede ser desarrollados en Europa o en los Estados Unidos. Algunas de las multinacionales, cuyo nombre se suele asociar con un país, hoy día operan en todo el mundo sin que pueda identificarse cuál es la casa matriz. Los cambios en el proceso productivos, tales como la producción flexible o la entra puntual del producto, vinculados con los adelantos en las fianzas, la informática, las telecomunicaciones y los transportes, han permitido el acceso de las empresas a un mercado global, tanto de insumos como de productos. Los bienes y servicios ya no conocen límites internos y pueden ser ofrecidos a través de todo el mundo y pagados sin prestar atención a aspectos nacionales. Las ventas a través de internet, donde uno elige los productos por catálogo virtual y transmite sus datos postales y bancarios para que se gestione el envío y el cobro, o la banca telefónica donde uno puede realizar todo tipo de operaciones financieras por teléfono o por medio de un ordenador conectado a una red, son muestras de las posibilidades de deslocalización de las actividades productivas. Dicha deslocalización permite aprovechar las ventajas comparativas existentes en distintas partes del mundo, de forma que cada actividad de cualquier proceso productivo puede realizarse a miles de kilómetros de distancia de la actividad que le precedió. Así las actividades se localizarán según el precio y la calidad de su insumo principal, las intensivas en mano de obra poco cualificadas se realizarán en países con bajo nivel de desarrollo donde los salarios son bajos, mientras que las actividades intensivas en tecnología y el capital humano altamente cualificado se realizarán en los países desarrollados donde el avance a la tecnología y el conocimiento ha sido mayor. El libre comercio juega aquí un papel esencial, ya que, gracias a él, las empresas pueden mover sus componentes y productos finales de una parte a otra del planeta, con la única limitación de que el coste del transporte pueda ser compensado con el ahorro que se produce en otros costes en virtud de la deslocalización. El sector de los transportes se convierte, por tanto, en otro de los sectores claves del proceso de globalización; sin bien en él no se han producido adelantos relevantes, el aumento del volumen de mercancías y personal que se desplazan diariamente en todo el mundo, junto con unas fuentes de energía diversificadas y con precios estables y bajos, han favorecido el abaratamiento de estos servicios . 2.2.3. LOS NUEVOS MODELOS DE LA ORGANIZACIÓN INDUSTRIAL El modelo actual no se puede entender sin las distintas transformaciones en la producción y la organización industrial, los nuevos modelos de la organización industrial, del fordismo al postfordismo. Ante un proceso tan generalizado y evidente de desintegración vertical, el debate de los economistas sobre las dinámicas de trasformación de la organización productiva y de la estructura 22 industrial fue dominado, entre la mitad de los años setenta y la de los años ochenta, por la temática de la pequeña empresa. Es oportuno evidenciar que, en esta primera fase de la discusión, el proceso de descentralización vino interpretado por el gran grueso de estudiosos como una tendencia de largo plazo que confirmaba el final de la organización integrada, propia de las grandes empresas verticalizadas , formulando una evolución del sistema industrial hacia una dimensión más reducida y funcional de las unidades productivas. También es necesario subrayar que sólo desde la mitad de los años ochenta, ante una ulterior modificación del contexto económico y del modelo de competencia, el debate se orientó hacia una interpretación menos enfatizada y mitológica, y por tanto más orgánica y fundada, de la afirmación de la pequeña empresa (Belussi, 1992; Boyer, 1994). El debate sobre la cuestión de la pequeña dimensión tuvo origen en Europa en los primeros años setenta. En Inglaterra, Francia, Alemania e Italia, el tema central de las discusiones tenía que ver con la capacidad mostrada por los distritos industriales en su favorable evolución durante el período posterior a los años 73y 74, creando nuevas oportunidades laborales. En Italia, en particular, autores como Bagnasco (1977),Garofoli (1978), Becattini (1979 y 1987) y Brusco (1980), concentrándose de modo específico en el fenómeno de los distritos industriales italianos, se interrogaron sobre la relevancia de estos nuevos fenómenos, llegando a formular los modelos interpretativos recogidos bajo la figura genérica de "distritos industriales". La tesis de fondo enunciada era, sin embargo, común a los estudios de todos los países, los cuales sostenían que las áreas de espíritu empresarial difuso, y más en general, la organización productiva basada en la pequeña industria, representaba una evolución tendencial del sistema industrial hacia una superación definitiva del paradigma fordista (Belussi, 1992). Al final de los años setenta el debate ya se había difundido también en los Estados Unidos. Precisamente es en este país, en el año 1984, cuando Piore y Sabel publicaron un volumen llamado The Second Industrial Divide, que proponía una reinterpretación del nuevo orden económico fundado en la pequeña empresa, y ya ampliamente delineado por los científicos europeos en general, e italianos en particular. The Second Industrial Divide representa un indiscutible punto de referencia en el debate sobre la evolución de la organización productiva. Este trabajo está basado, en esencia, en la contraposiciónconceptual entre dos diversos tipos de organización industrial, a saber: - La producción en masa, que viene descrita como la caracterizada por el uso de máquinas especializadas -respecto al producto- (special purpose), por operarios semicualificados que producenbienes estandarizados y por series productivas largas (Piore y Sabel, 1984; 4); - el modelo de la "especialización flexible", basado en una elevada diferenciación de los productos,en una fuerza de trabajo cualificada y polivalente, en plantas y maquinarias escasamente especializadas (general purpose) y series productivas breves (Piore y Sabel, 1984; 17). Es evidente que los dos modelos alternativos propuestos por Piore y Sabel son, en realidad, una trasposición teórica y respectiva de las grandes corporaciones verticalizadas que dominaron los mercados en los años cincuenta y sesenta, y del nuevo modelo de los distritos industriales afirmado en los años setenta en muchos países la idea de la especialización flexible encontraron amplia difusión y consenso en los EE.UU. Al contrario, en Inglaterra, y más en general, en Europa, el trabajo de estos dos autores fue acogido con disparidad de pareceres. La crítica fundamental fue la de ver en estas tesis 23 una connotación fuertemente ideológica y teórica, no basada en adecuadas evidencias empíricas1, y la de proponer un esquema excesivamente simplificado de la realidad de las empresas (véase, por ejemplo, Williams y otros, 1987; y Hyman, 1993). No obstante lo anterior, aunque siendo extensamente criticable el trabajo de Piore y Sabel, es necesario evidenciar que representa, en cualquier caso, un punto de referencia fundamental en el debate sobre la organización productiva al cual van adscritos una serie de evidentes méritos. A nivel cuantitativo, la crisis de la gran empresa fordista, que Piore y Sabel (1984) habían predicho como inevitable, resultó ser en cambio un fenómeno básicamente circunscrito a los años setenta (Boyer, 1994).La nueva fase de expansión del sistema económico occidental estaba revitalizando de modo claro las economías de escala y de especialización presentes en el paradigma organizativo y tecnológico de la producción en masa (Chandler, 1990). La proliferación en este período de fenómenos de adquisiciones, fusiones y concentraciones pareció testimoniar de manera clara que el modelo de la gran empresa estaba lejos de acabar remitiendo (Amin y Dietrich, 1990). Las tesis de la especialización flexible y del postfordismo se disipaban, cuando no se refutaban. El fordismo estaba acabado. Faltaba por tanto un modelo que explicara los cambios que estaban ocurriendo, muy contradictorios en la praxis y en la investigación LA TRANSICIÓN AL NUEVO PARADIGMA Desde la mitad de los años ochenta en adelante, el escenario competitivo local e internacional ha estado caracterizado por una tremenda evolución. Se ha podido asistir a un constante incremento de la incertidumbre y de la mutabilidad de los mercados, a una ulterior diversificación y globalización de la demanda, y a la multiplicación de las posibilidades de aplicación ofrecidas por las nuevas tecnologías, en términos de disponibilidad productiva. En este nuevo contexto de competencia fuertemente dinámica, el objetivo de las grandes empresas ha sido el lograr responder a la variedad y a la variabilidad de los mercados a través de un control estratégico de la demanda que llevara a su adecuada estabilización y predicción. Consecuentemente, muchas grandes empresas han optado por una reorganización del ciclo productivo, externalizando algunas fases intensivas en mano de obra a las pequeñas y medianas empresas, sin dejar de dominar las oportunidades tecnológicas y de mercado del ciclo productivo, y tratando de orientar al mismo tiempo las tendencias de la demanda. De esta forma, un gran volumen de inversiones estratégicas han sido dirigidas por los grandes grupos industriales hacia actividades de tipo inmaterial (intangible assets) o hacia la adquisición de las nuevas tecnologías de la automatización flexible, y hacia el sector de servicios y de la distribución. Por último, las grandes empresas han acabado adquiriendo, mediante una relación cada vez más directa e inmediata con las tendencias de la demanda, la capacidad descubrir adecuadamente cada posible segmento de mercado y de satisfacer y orientar al mismo tiempo las exigencias de los consumidores (Bianchi, 1992). Desde la mitad de los años ochenta, las grandes corporaciones, además de avanzar hacia una nueva desintegración vertical de las fases más específicamente productivas y hacia la incorporación de las fases más altamente tecnológicas, se han movido hacia la adquisición del control de los mercados a través de ingentes inversiones en una serie de actividades "auxiliares" respecto al tradicional proceso productivo (Boyer, 1994). Sincrónicamente, en muchas áreas sistema se han desarrollado en los últimos años, como respuesta a la nueva situación, numerosos procesos de agregación empresarial (grupos y constelaciones de empresas) (Ferruci y Varaldo, 1993). Junto a los procesos de reestructuración de las grandes empresas, también en la realidad de los sistemas productivos locales, si bien de modo todavía espontáneo y privado de planificación, está ya en curso un claro proceso de racionalización organizativa; lo que lleva a concluir (no por evidente 24 menos importante) que el sistema industrial en su globalidad (grandes y pequeñas empresas) está viviendo un movimiento de transformación común. Un movimiento modulado por la sintonía de la cooperación, ya que la gran empresa se ha reestructurado desintegrándose, pero manteniendo el control de sus mercados merced a su transformación de empresa integrada a empresa red; y la pequeña empresa, en los ambientes dominados por los principios de la especialización flexible (distritos industriales), también a seguido esta línea de conducta, buscando la superación de sus límites competitivos en la agregación empresarial (grupos y constelaciones de empresas), es decir, vía redes de empresas. (También las grandes empresas han optado por la formación de alianzas estratégicas, y por consiguiente, por las redes de empresas en ciertos mercados de naturaleza oligopolista: comunicaciones, automóvil, líneas aéreas, etc.). POSFORDISMO O NEOFORDISMO Por tanto, actualmente nos encontramos en una época en donde, conscientes de la evolución en marcha, las formas organizativas y las técnicas productivas están, en su conjunto, perdiendo la rigidez típica de la época de la producción fordista, en términos de variedad y variabilidad de los bienes producidos(volúmenes, tamaño de las series, tipologías y calidades). Sin embargo, se percibe la falta de una síntesis capaz de indicar de modo creíble y argumentado si la reestructuración observable en el actual contexto industrial debe ser entendida como un conjunto de transformaciones independientes, que llevan al definitivo e inédito desarrollo del paradigma fordista (postfordismo), o como un proceso de transición, definido por un conjunto lógico y articulado de microcambios, hacia un nuevo modelo de producción y organización neofordista (neofordismo). Es aquí, por tanto, donde se halla el siguiente escollo en la investigación: inferir las características de las transformaciones en curso y predecir sus derivaciones "post" o "neo". Ya que se trataría, para el caso de una solución neofordista, de un desarrollo de la producción en masa hacia la diferenciación de productos, gracias a la incorporación de la automatización flexible, pero sobre las bases de las mismas pautas de regulación definidas en la era fordista, o sobre una combinación de éstas. Y para el caso de una solución postfordista, estaríamos hablando de una definitiva afirmación de la especialización flexible, de una afirmación de los distritos industriales, y en definitiva, de una afirmación de la cooperación entre empresas de pequeña y mediana dimensión, superando el paradigma fordista en su propia esencia: el tamaño, la estandarización, la especialización y las series largas. Nuestra opinión, en relación con este debate, es que nos hallamos actualmente en una encrucijada, donde no es posible afirmar con exactitud matemática qué paradigma es el realmente vencedor: si el postfordista, tan proclamado en la década de los setenta, o el neofordista, supuestamente comenzado después de la reestructuración de las grandes empresas en la década de los setenta y ochenta. Nos parece que, si bien en los años setenta el modelo de la especialización flexible, y su personificación en los distritos industriales, veía una clara afirmación, que más tarde, en la década de los ochenta, se vio oscurecida por el resurgir de la gran empresa fordista, es porque estos dos modelos de organización industrial se hallan hoy en día coexistiendo simultáneamente. Si planteamos la dicotomía entre mercado (organización industrial basada en el recurso masivo al mercado) y jerarquía (organización de la actividad productiva integrada en una empresa verticalmente integrada), entonces la década de los cincuenta y sesenta, dominada por la hegemonía de la gran corporación fordista, ocuparía un extremo de este infinito de soluciones intermedias. En contraposición, la década de los setenta y los primeros años de los ochenta aparecerían dominadas por el discurso de los distritos industriales, fundamentados en la especialización flexible, y situados en la posición contraria (el mercado), protagonizando el resurgir industrial del naciente postfordismo. 25 Hasta aquí no hay duda de los paradigmas más o menos triunfadores y su cronología. Pero las cosas se ensombrecen ante la contemplación del final de los años ochenta y de los primeros años noventa, en donde hemos podido asistir a la ascensión de la economía de los servicios y al paradigma organizativo japonés, con una relectura magnifica de la gran dimensión; todo esto sin olvidar la ralentización del crecimiento de los distritos industriales ("postfordistas") y el renacer de la gran empresa multinacional("fordista"). En fin, nuestra postura es que el paradigma postfordista existe y se está acercando a la evolución del fordista (neofordismo), evolución de este último basada en la economía de los servicios (fundada en la Calidad Total y el servicio al cliente, con grandes dosis de discrecionalidad y profesionalidad por parte del trabajador) y el fordismo flexible a la japonesa (caracterizado por lotes pequeños, flexibilidad productiva, organizaciones en red -zaibatsu-, y fuerte recurso a la descentralización de la responsabilidad y de las competencias). Y se está acercando a través de la formación de redes de empresas que buscan las economías propias de la dimensión, pero vía mercado. En este mismo marco, quizás con una coherencia estética demasiado sospechosa (queremos ser nosotros los primeros en poner en tela de juicio nuestras reflexiones), también creemos que existe el neofordismo, pero no sólo que existe -o que siempre existió-,sino que existe y que se está deslizando hacia el postfordismo, en virtud de estrategias de desverticalización de las grandes empresas, que se están convirtiendo en empresas red, merced a la creación de redes de unidades internas, de redes de subcontratistas y de acuerdos de cooperación con competidores, decidiendo así, no competir en precios sino en innovación y acceso a mercados, todo ello dentro de una nueva lógica oligopolista. Por tanto, si la jerarquía y el mercado han caracterizado el debate de los cincuenta a los ochenta, se nos antoja que en los noventa, postfordismo (más jerarquía desde el mercado) y neofordismo (más mercado desde la jerarquía) se sintetizan en un llamémosle "fordismo flexible", y consecuentemente, ni "neo" ni "post". Así pues, un "fordismo flexible" basado en las empresas red (neofordistas) y las redes de empresas (postfordistas) como máxima expresión de la fuerza subyacente de la evolución industrial en curso (siempre más compleja que cualquier paradigma, por sofisticado y exhaustivo que sea). Por cuanto se ha dicho, especialización flexible, y dimensión y escala, o lo que es lo mismo, distritos industriales y gran corporación, pueden hoy encajarse en un mismo modelo de desarrollo común, donde el destino es el mismo: redes, pero donde los orígenes difieren: mercado y jerarquía. 2.2.4 REDES SOCIALES Y CLUSTERS INDUSTRIALES En las últimas décadas, diferentes estudios sobre la sociología del trabajo y la sociología de las organizaciones, surge la llamada “nueva sociología económica” que ha sido recibida como una alternativa emergente ante la bien conocida insuficiencia de la economía para explicar los fenómenos sociales que acompañan al comportamiento económico de las empresas y en particular de los empresarios que las poseen. Tanto la crisis del paradigma Taylorista – Fordista, como el tránsito hacia la liberalización de los mercados en la región latinoamericana y la aparición de importantes teorías que fungen como puente entre economía y sociología, han propiciado la constitución de nuevos marcos académicos para abordar el complejo problema del estudio de las empresas y ofrecer nuevas alternativas de explicación. En México y Latinoamérica pueden identificarse dos vías de aproximación para el estudio de las entidades económicas y los empresarios: la primera, que hemos llamado “Vía Alta” parte del análisis 32 proceso de interpretación/inferencia de la «información» implica por tanto una conjunción de talentos y recursos. En pocas palabras, los centros urbanos proveen el conjunto de recursos la conectividad social que permiten a la empresa o al mercado maximizar los beneficios de la conectividad técnica. En las economías avanzadas, la combinación de la nueva capacidad de movilidad con los patrones de concentración y con las características operacionales de los sectores punta sugiere que la aglomeración espacial continúa siendo 'un rasgo clave para estos sectores, Pero no se trata de una simple continuidad de los viejos patrones. Hoy ya no existe una relación simple y directa entre centralidad y entidades geográficas, como puedan ser la zona céntrica (downtown) o el distrito central de negocios (CBD). En el pasado, y hasta hace muy poco en realidad, centralidad era sinónimo de zona céntrica o de CBD'. Las nuevas tecnologías y formas organizacionales han alterado los correlatos espaciales de la centralidad. Las tecnologías de la información han tenido un profundo efecto en la organización espacial de la actividad económica. Pero dicho efecto no es uniforme: las opciones de localización para las empresas varían considerablemente. No se trata simplemente de la discutida cuestión sobre la reducción del peso del lugar. Las evidencias dispersas sobre la última década, durante la cual se observó un uso ampliamente extendido de las tecnologías de la información en un vasto rango de sectores, nos permiten identificar tres tipos de firmas en términos de patrones de localización. Primero, las empresas de productos o servicios altamente estandarizados observan un incremento de sus opciones de localización en la medida en que pueden mantener la integración del sistema sin importar el lugar en el que se radiquen. Esto también podría sostenerse respecto de las empresas de pro ductos o servicios especializados que no requieren el recurso a la contratación y la subcontratación, condiciones que tienden a hacer más eficiente una localización urbana. El trabajo de data entry o el de manufactura simple pueden ser desplazados a cualquier lugar en el que la mano de obra y otros costos resulten más bajos. Las sedes centrales pueden trasladarse fuera de las grandes ciudades a localidades suburbanas o a pequeños pueblos. Un segundo patrón de localización es aquel representado por las empresas que están profundamente insertas en la economía global, y por tanto adquieren funciones de mando cada vez más complejas. Tal vez irónicamente, la complejidad de las funciones de mando es tal, que están siendo delegadas a empresas de· servicios altamente especializadas. Esto libera a las sedes centrales, y les permite ubicarse en cualquier lugar donde tengan acceso a un sector de servicios de red altamente especializado, normalmente, dentro de una ciudad. El tercer patrón de localización es, por tanto, el más corriente en los servicios de red altamente especializados. Son estos sectores, más que sedes centrales, quienes se han beneficiado de la aglomeración espacial de los puntos de producción. Estas empresas están implicadas en transacciones intensas con otras firmas de especializaciones afines y están sujetas a los plazos estrechos y a las restricciones de la información imperfecta discutidas en la sección anterior. Junto con algunos de los rasgos que contribuyen a conformar las ventajas de la aglomeración en las firmas de servicios financieros, estas condiciones tienen el efecto de fijar la red de las empresas de servicios especializados más de lo que la hipermovilidad de sus productos y de sus profesionales podría sugerir. 33 Considerados los impactos diferenciales de las nuevas tecnologías de la información sobre los distintos tipos de empresas y sectores de la economía, los correlatos espaciales del «centro» pueden asumir diversas formas geográficas, que probablemente operan de modo simultáneo a nivel macro .. En consecuencia, el centro puede ser el CBD, como aún se comprueba para algunos de los sectores líderes, notablemente el financiero, o una forma alternativa de CBD, como Silicon Valley. Incluso, cuando el CBD de los grandes centros internacionales de negocios continúa siendo un sitio estratégico para las industrias líderes, aparece profundamente reconfigurado por el cambio tecnológico y económico (Ciccolella y Mignaqui, 2001; Fainstein, 2001; Schiffer, Ramos,2001). Más aún, suele haber profundas diferencias en los patrones de reconfiguración de los centros urbanos en distintas partes del mundo, notablemente entre los Estados Unidos y Europa Occidental (por ejemplo, Kunzmann, 1994; Hitz et allí., 1995; Veltz, 1996). Segundo, el centro se puede extender al área metroponitana bajo la forma de una cuadrícula de nodos de intensa actividad. Uno podría preguntarse si una organización espacial caraterizada por nodos estrátegicos de alta densidad , diseminados sobre una región más amplia no constituye, de hecho, una nueva forma de organizar el “centro”, más que, como se suele interpretar, desde una perspectiva convencional, una instancia de suburbanización o de dispersión geográfica. En la medida que éstos articulados a través de redes digitales, representen un nuevo correlato geográfico del “centro” de tipo más avanzado. Esto es, un espacio de centralidad parcialmente desterritorializado. Tercero, estamos asistiendo a la formación de un “centro” transaccional constituido por las transacciones económicas intensivas en la red de ciudades globales. Estas transacciones tienen lugar en parte en el espacio digital y en parte a través del transporte convencional. El resultado es una multiplicación de los circuitos altamente especializados que conectan grupos de ciudades. Estas redes de grandes centros internacionales de negocios constituyen las nuevas geografías de la centralidad. La más poderosas, a nivel global, unen los grandes centros de negocios entre sí: Nueva York, Londres, Tokio, París, Frankfurt, Zurich, Amsterdam, los Ángeles, Sidney, Hong Kong, etcétera. Pero esta geografía incluye también ciudades como Bangkok, Seúl, Taipei, Sao Paulo, México DF. En el caso de un panorama tan complejo como el europeo, vemos, en efecto, numerosas geografías de la centralidad, una global, otras continentales y algunas más regionales. 3. EL FENÓMENO DEL GRUPO INDITEX 3.1. LA INDUSRIA TEXTIL EN GALICIA Durante mucho tiempo la principal presentación del sector industrial en Galicia se centraba en la presencia de importantes empresas apoyadas en sistemas de producción en masa (automóviles, barcos o cementos), predominando la concentración espacial en el denominado eje urbano atlántico (desde Ferrol hasta Vigo). Pero junto a esto aparecen territorios innovadores, asociados a modelos de descentralización productiva, que vienen acompañados de procesos de desarrollo de tipo local, apoyados en negocios empresariales, que destacan del entorno que les rodea, la industria textil y de la 34 confección son unos de estos territorios y han experimentado en Galicia un muy notable proceso de expansión en las últimas décadas. En este trabajo se pretende ofrecer una visión de cómo se organiza en el territorio uno de estos sectores, el textil, que está asociado, además de a las concentraciones urbanas, a la aparición de sistemas productivos en pequeñas ciudades de Galicia (Lalín, Ordes, Boiro,...). En ellos se localizan una serie de empresas del sector, que junto con una gran multinacional como el grupo Inditex, completan la significación que hoy tiene el sector textil en esta Comunidad. Para ello no se perderá de vista que entender hoy la industria textil en Galicia es hacer referencia a una serie de empresas que han conseguido cierto renombre en el mundo de la «moda» (Florentino, Adolfo Domínguez, Roberto Verino, Pili Carrera,...). Éstas se complementan con la presencia de un gran número de talleres y cooperativas sin firma propia, que ayudan a las primeras a completar su proceso productivo. La gran pregunta a responder será conocer que factores del espacio y de la sociedad gallega han desempeñado un papel de estímulo para los procesos de desarrollo y expansión del sector. Primero.-La industria textil está dentro de los sectores considerados maduros o tradicionales en el panorama de desarrollo empresarial. Esto en principio parece que no presenta una situación demasiado positiva para el sector, sin embargo es una de las actividades que mayor número de ocupados genera en España, junto con otros subsectores como la metalurgia o la alimentación. Segundo.- Para el establecimiento de esta categorización se parte de una diferenciación entre empresa y taller en razón de su tamaño (trabajadores y potencia eléctrica) y de su estrategia empresarial (las empresas producen y comercializan gran parte de su producción con marca propia, los talleres desarrollan tareas subcontratadas). Tercero.- Al igual que para las encuestas a empresas el número de cuestionarios a trabajadores depende de la importancia del textil en cada espacio. Tradicionalmente este sector ha sido muy importante en toda Europa, sin embargo, hay que tener en cuenta que todos los países de la Unión Europea desde comienzos de los años 1990 están sufriendo los efectos de una fuerte competencia, sobre todo de los denominados países emergentes, lo que ofrece una gran inestabilidad laboral, especialmente para las pequeñas empresas subcontratadas. El resultado es que desde comienzos de la década de los 1990 asistimos a una progresiva disminución de empresas y empleos. La Unión Europea, intenta solucionar esta situación a través de tres vías principales: la deslocalización de la producción, la subcontratación y la incorporación de tecnología. Hay que tener en cuenta que los costes salariales son fundamentales en este sector que sigue siendo intensivo en el factor trabajo, lo que ha provocado la deslocalización y la subcontratación de parte del proceso productivo hacia espacios con menores costes salariales. Es cierto que en España el coste de los salarios es bastante superior a espacios como China, sin embargo está muy por debajo de los países de su entorno próximo. Los ranking de situación de la industria textil-confección de España dentro de Europa nos demuestran su peso dentro del sector, ya que ocupa el quinto lugar en cuanto a valor de la producción y el cuarto en cuanto al empleo (EURATEX, 2000). A esta situación favorable ha contribuido además del factor señalado de los costes salariales, la imagen de calidad, diseño, marca y capacidad de respuesta a las demandas del mercado que en los 35 últimos años han conseguido dar las empresas españolas, amparadas fundamentalmente en el fenómeno empresarial asociado al grupo Inditex. El número de empresas dedicadas al textil en España es muy alto, lo que nos hace pensar en que detrás del sector se esconden una gran cantidad de pequeñas y medianas empresas. Algo que si para otros sectores puede ser una lacra para el textil, sobre todo para el relacionado con la confección géneros de punto, supone un elemento positivo. Esto le da una gran flexibilidad de actuación, ante los continuos cambios de la demanda por el fenómeno de la moda, adaptándose perfectamente a los procesos de descentralización de la producción en diferentes empresas y localizaciones. Si se tuviera que buscar un momento clave para marcar el pasado reciente del desarrollo de la industria textil actual en España, hay que remontarse a su entrada en la Unión Europa. A partir de entonces se observa, sobre todo en el subsector de la confección-géneros de punto, una plena incorporación en el mercado mundial de la producción de las empresas nacionales. Hay que tener en cuenta que según las cifras que ofrece el Centro de Información Textil y de la Confección en España, el 36% de lo producido en este subsector es para la exportación, de ahí que la apertura de fronteras supusiera un hito importante para la evolución de esta actividad. Es cierto que al igual que en el resto de Europa tanto el número de empresas como de empleos se han ido reduciendo desde hace varias décadas, sin embargo, desde los primeros años 1990, en España asistimos a una cierta estabilización tanto en el número de empresas como en el empleo, a pesar de la fuerte competencia del Sudeste asiático y de los países del Este de Europa Pero hablar del textil-confección es referirse a una serie de procesos muy diferentes entre si, aunque muy interrelacionados, cuyo fin es producir una gama de productos que van dirigidos hacia el vestuario de las personas, al hogar, o para usos industriales. Esto conlleva como resultado una actividad internamente muy variada que se puede dedicar desde el hilado y tejido de telas, hasta la confección y elaboración de prendas de punto. En relación con esta distinción se puede marcar diferencias en cuanto a la localización que presentan. Por un lado las actividades de cabecera de esta actividad (hilados y tejidos), se encuentran muy concentradas en Cataluña y Valencia. Por otro la ubicación de las industrias de elaboración de productos de consumo final presentan un reparto espacial mayor, con unidades productivas distribuidas por todo el territorio nacional. Tomando el global de empleo en todas los subsectores de actividad se observa una especialización en Comunidades como Cataluña, Valencia, Castilla-la Mancha y Galicia. Galicia, una comunidad sin tradición en la industria textil-confección, a mediados de la década de los 1980 ha comenzado a despuntar en una actividad muy vinculada al aprovechamiento de uno de los recursos más necesarios del sector textil, la presencia de una mano de obra abundante y femenina, sobre todo del medio rural. Este elemento ha sido puesto en valor por muchas empresas que han sabido adaptarse a los nuevos procesos de reestructuración de la actividad productiva, descentralizando su actividad más costosa, la confección hacia espacios rurales, a través de una subcontratación de tareas. Pero en Galicia, la industria textil y de la confección, no posee un carácter tradicional dentro de las actividades económicas de la región, frente a otros espacios como Cataluña o Valencia. La particular historia de esta industria parte de una base artesanal de origen rural que, en cierto modo, reproduce las dinámicas identificadas en sus inicios en espacios de gran tradición en esta función como Gran Bretaña o Cataluña. 36 Sin embargo, habrá que esperar a los años 1980 para que se produzca un verdadero despegue. Es en este momento cuando una serie de empresas empiezan a adquirir un mayor desarrollo tecnológico y también de organización, y es entonces cuando a Galicia se le aplica el famoso eslogan de Moda Gallega, como símbolo de reconocimiento del prestigio de sus producciones. El resultado de este proceso se manifestó en la consolidación de un sector económico de gran significación, gracias sobre todo a la presencia de una serie de empresas que le dan esa imagen de marca, pero también por la existencia de toda una industria de la confección de base, cuyas actividades son subcontratadas por empresas que tienen firmas propias para comercializar y que concentran un gran número de empleos a través de pequeños talleres y cooperativas. Por todo ello el sector textil gallego se constituye hoy como uno de los sectores económicos más importantes de la región. Liderado por el grupo Inditex, se consolida un sistema de producción descentralizado y de gran dinamismo. A lo anterior lo acompañan un grupo de empresas (Adolfo Domínguez, Antonio Pernas, Caramelo, Roberto Verino, Florentino,...), con empresarios nativos, que comenzaron como pequeños productores y que hoy apoyándose en el diseño, originalidad y calidad son referente en el sector de la confección. En cualquier caso la evolución y expansión de esta actividad han sido sumamente rápidas. Aunque en sus aspectos negativos hay que anticipar que en esta Comunidad sólo está presenta una fase de la producción de la prenda textil, la confección, que se realiza generalmente a través de un régimen de subcontratación a las múltiples pequeñas empresas. Esta fase es la que más mano de obra utiliza algo que se refleja con el constante incremento del empleo que desde hace unos años registra Galicia, frente a los decrecimientos observados tanto en el global de Europa como en España. Si de 1991 a 1996 España estuvo perdiendo ocupados industriales. En el caso de Galicia para este mismo periodo se observa el fenómeno contrario, pues en esta etapa se produce un importante incremento de más de 9.000 empleados, y en los años siguientes todavía siguen ofreciendo un aumento significativo, frente a la mayor estabilidad del empleo del sector en el ámbito nacional. Si en España se perdían más de 100.000 puestos de trabajo, en Galicia se creaban más de 11.000 nuevos empleos en la década de los noventa (T1). Su capacidad de generar empleo se incrementa de modo constante en los últimos años hasta situarse en un 15% del total industrial de Galicia. Tabla I: Evolución del empleo textil en Galicia (1991-1999) 1991 1993 1996 1997 1998 1999 19.000 23.000 28.000 28.570 29.000 30.160 Fuente: Informe anual de la Asociación Textil de Galicia (ATEXGA), 2000 37 Además de la importante tendencia positiva del empleo es de destacar el rápido crecimiento de su facturación. Si en 1991 la industria textil gallega facturó 75.000 millones de pesetas, en 1999 facturo 477.250 millones (T2). Tabla II: Evolución de la facturación, participación nacional y exportación del textil gallego (19911999) Años 1991 1993 1996 1998 1999 Facturación (mill. ptas) 75.000 167.000 360.000 408.250 477.245 Participación nacional. Exportación (mill. ptas) 7% 10% 13% 14% 15% Exportación (mill. ptas) 5.247 11.560 33.809 66.985 63.063 Fuente: Informe anual de la Asociación Textil de Galicia (ATEXGA), 2000 A estas variables de presentación de su significación, se le puede sumar el crecimiento de la participación del textil gallego sobre el total nacional, con una tendencia también de continuo incremento (del 7% en 1991 al 15% en 1999). La confección se mueve en unos parámetros que la colocan entre las más dinámicas producciones industriales de Galicia (su aporte al V.A.B está entorno al 10% del total regional). Por último, hay que destacar el importante crecimiento de las exportaciones que han pasado de un total de 5.247 millones de pesetas en 1991 a los 66.986 millones alcanzados en 1998. En 1999 se produjo un ligero descenso en las exportaciones, para alcanzar los 63.063 millones de pesetas. Aún así tales valores sitúan a Galicia en la tercera posición en el volumen de exportaciones de la industria textil española, detrás de Cataluña y la Comunidad Valenciana,. En definitiva, estas cifras ofrecen una imagen muy positiva de esta actividad en la región El grupo Inditex comenzó a expandir sus ventas al exterior a través de Barcelona, lo que provoca que en estas cifras no estén recogidas en la Balanza Comercial gallega todas las exportaciones de este grupo, que en realidad superaron para el año 1999, los 161.000 millones de pesetas. Todo estos resultados son conseguidos por las más de 700 empresas asentadas en Galicia, que concentran a los más de 30.000 puestos de trabajo, en su mayoría mujeres. Pero estas empresas no todas presentan las mismas características. Unas son comercializadoras, en concreto el 36%. En otras su misión es realizar trabajos a terceros (cooperativas y talleres) que suponen el 64% de los establecimientos. Hay que tener en cuenta que este último tipo constituye el pilar fundamental para el desarrollo de las empresas comercializadoras, las cuales son, por otro lado las responsables de la expansión del sector. Esto se relaciona también con el tamaño de los establecimientos, ya que aunque existen empresas de más de 100 empleos, destaca más el minifundismo, casi el 90% de empresas no superan los 25 trabajadores, siendo la media global 16 trabajadores por empresa. Aunque realmente muchas de las pequeñas empresas forman parte del funcionamiento de grupos empresariales importantes, como es el caso de Inditex. Por último, para terminar de presentar los rasgos de esta actividad falta hacer mención a la distribución territorial. Este aspecto precisamente conlleva a referirse al proceso más característico al que da lugar el textil gallego, la difusión territorial y los procesos de desarrollo local en pequeñas 38 ciudades del interior de Galicia. Las empresas del sector no están concentradas en una única área, sino repartidas por todo el territorio. La provincia de Coruña, en la que se concentra más del 50% de los establecimientos. Aparece seguida de Pontevedra con más del 25%, Ourense con el 18% y una mínima representación en la provincia de Lugo. A nivel más concreto la localización de todos estos establecimientos obliga a centrarse por un lado en una estructura de núcleos urbanos y por otra en espacios de carácter más rural como son algunas cabeceras comarcales e incluso pequeños asentamientos. Las grandes ciudades (A Coruña, Ferrol, Vigo, Santiago o Ourense) atraen sobre todo el proceso de comercialización y distribución del sector. A éstas hay que añadir sus municipios periurbanos donde la ubicación de empresas textiles se liga a la falta de suelo asequible en las ciudades centrales, por lo que muchas empresas han buscado áreas próximas, como es el caso de Arteixo en las proximidades de A Coruña, o el de San Cibrao das Viñas en Ourense. Pero quizás más importante es el proceso de difusión de esta actividad fuera de las áreas urbanas, donde existe una mano de obra femenina dispuesta a colaborar en la tarea más costosa de la actividad fabril, la confección. Así la presencia de pequeños talleres y cooperativas es muy frecuente en muchos espacios rurales gallegos, en donde generalmente a través de una persona emprendedora se ha buscado una salida laboral para este grupo de mano de obra. Algo que por supuesto es aprovechado por las empresas comercializadoras, tanto para plantear su entramado productivo a través de la subcontratación (Inditex), como para en etapas de más demanda solucionar sus problemas de falta de capacidad productiva (firmas de prestigio). En cualquier caso, se forma una red de relaciones, formales e informales implicando a un amplio territorio. Pero junto con este modelo hay que mencionar la presencia de una serie de ciudades pequeñas (Vilas), donde se conjugan la presencia de algún personaje emprendedor con una mano de obra femenina, asociada más a rasgos rurales. Es en estos casos cuando los procesos de desarrollo de carácter local se dejan notar con más fuerza. En este documento se aborda precisamente un primer acercamiento a los dos modelos de funcionamiento más destacados de la industria textil-confección que caracterizan hoy este sector en Galicia, observando sobre todo la especialización tan fuerte que ha conseguido en determinados territorios. Se trata de presentar ambos modelos, con intención de confrontar sus rasgos, para después centrar el análisis en las iniciativas de carácter local, como procesos de gran interés para los estudios de desarrollo territorial. Uno de los fenómenos socioeconómicos más importantes de las últimas décadas en Galicia es la expansión y el dinamismo del sector industrial de la confección. La actual estructura productiva y de comercialización presenta un origen muy reciente en el tiempo. De hecho diversos analistas coinciden en afirmar que esta actividad durante las décadas centrales del siglo XX tenía un valor «insignificante» dentro de la estructura económica regional (Sequeiros Tizón, 1986). Los factores fundamentales, a nuestro entender, que influyeron para dar el salto hasta la situación actual, se asocian a razones de base sociocultural, ya que las condiciones del contexto macroeconómico afectaron por igual a Galicia que a otras comunidades del Estado que no han experimentado este proceso. La base social de esta industria, fundamental para entender su dinamismo y crecimiento reciente, es el surgimiento de un grupo de empresarios emprendedores, de primera generación, que fueron capaces de intuir las tendencias del mercado y adaptar las potencialidades que para este sector presentaba Galicia. El otro pilar se sustenta en la existencia de una abundante población femenina rural subempleada en la agricultura o tareas domésticas. Este colectivo se convertirá en el recurso 39 mano de obra productiva que apoyó, por un relativo bajo coste salarial, especialmente en sus inicios, una actividad intensiva y de gran consumo de costes laborales. El caso más significativo es, sin duda, el conglomerado empresarial de Inditex surgido a partir de la expansión del fenómeno Zara. Otras empresas también de reconocimiento y presencia internacional son Adolfo Domínguez, Caramelo, Florentino, Roberto Verino, Jealfer… Coinciden todas estas en su juventud empresarial, fuerte carácter personalista e identificación con su promotor original, en sus dinámicas de crecimiento y en parte de sus estrategias de producción y comercialización: apuesta por un segmento de calidad medio-alto, introducción constante de innovaciones, fuerte diseño del factor diseño-moda, apoyo productivo en una tupida red de cooperativas y talleres de confección, gran capacidad de penetración en mercados exteriores,…Es cierto que el grupo Inditex aparece en un lugar muy destacado en todas las cifras de la industria de la confección gallega, convertida en una de las más importantes empresas en el ámbito mundial, con una implantación internacional en más de 45 países, en el 2010 ampliando el nº de países en 77, siendo el auténtico líder y referencia del sector. Se puede plantear en este sentido la existencia en Galicia de un modelo productivo dual. El primero se corresponde con el llevado a cabo por Inditex, mientras el segundo se asocia a un colectivo de empresas, las más significativas de cierta entidad, especializadas en la confección de diferentes prendas que han dado lugar a núcleos productivos que se podrían catalogar, en algunos casos, de Sistemas Productivos Locales. En su mayoría estas empresas se refugian para su promoción en el famoso eslogan de los años ochenta de moda gallega y para ello lógicamente hacen planteamientos de desarrollo territoriales más positivos, frente al modelo Inditex, que en cualquier momento puede modificar sus pautas de organización productiva. A pesar de las diferencias ambos modelos coinciden en su desarrollo en el tiempo y en el espacio. Coinciden también en la subcontratación de parte de su proceso productivo (generalmente el ensamblaje) a pequeños talleres y cooperativas, que emplean sobre todo mano de obra femenina, a fin de abaratar costes empresariales. Difieren no obstante en su tamaño, además del cambio de escala una significativa diferencia estriba en las distintas estrategias empresariales. Así, mientras la multinacional localizada en Arteixo ha optado por ofertar un producto de relativo bajo coste, incorporando al mismo unas elevadas cuotas de los conceptos «moda» e «innovación», partiendo de una clientela de perfil joven, sobre todo en sus inicios, y sin fomentar su idea de marca gallega; el resto de las empresas del sector han apostado por ofertar un producto de mayor valor añadido y una imagen de marca de un territorio. La industria gallega se ha convertido en una auténtica «industria de la moda», situándose sus diseñadoresempresarios en la vanguardia de las tendencias nacionales, creando prendas caracterizadas por un nivel medio-alto en todos sus parámetros y desarrollando productos de gran competitividad y penetración en los mercados. Inversión directa internacional en el sector textil Dentro del sector textil, el Grupo Inditex, es de nacionalidad española, posee 4.067 establecimientos, siete formatos comerciales, tiene presencia en 74 países y cuenta con 90.000 trabajadores. De todos los formatos comerciales, Zara es su buque insignia. La información se ha tomado de las cuentas anuales consolidadas y de la memoria de ambas empresas. Los datos del tipo de interés legal para el caso de Inditex proceden del Instituto Nacional de Estadística (2002-2008 con carácter trimestral para Inditex.) 40 Dentro de la políticas internas de Inditex, la inversión que Inditex realiza en campañas publicitarias es muy pequeña, sólo se reduce a algún cartel publicitario en la temporada de rebajas o con motivo de la apertura de algún nuevo establecimiento. Para Inditex, los escaparates de sus establecimientos y su emplazamiento en las principales vías comerciales, es la mejor manera de abrirse mercado Inditex en el 2008 contaba con siete formatos comerciales, cada uno orientado a un público objetivo diferente, de modo que cubre gran parte de la demanda del mercado (Zara, Pull & Bear, Massimo Dutti, Bershka, Stradivarius, Oysho y Zara Home). Su buque insignia es Zara en el que se agrupan Lefties y Kiddy’s Class, Inditex sigue siendo fiel a su principio de no hacer inversiones en publicidad, ya que se apoya en su formato comercial más conocido para lanzar otros. A la hora de llevar a cabo aperturas de nuevos establecimientos, las hipótesis en las que se basa este estudio están relacionadas con el entorno empresarial y del país. De modo que las pautas que condicionan la inversión son las siguientes: a) La proximidad geográfica del país de destino de la inversión. b) Las diferencias culturales entre el país de destino y el de origen. c) La legislación del país de destino. d) El tamaño del mercado y sus posibilidades de crecimiento. Si se analiza la distribución de tiendas por continentes, se observa que la nacionalidad del grupo marca su implantación en los territorios. DISTRIBUCIÓN DE TIENDAS POR CONTINENTES AÑO 2009 EUROPA 81,90% AMÉRICA 7,97% ASIA PACÍFICO 3,73% ORIENTE MEDIO 5,98% ÁFRICA 0,42% Fuente: Elaboración propia a partir de los informes financieros de Inditex 3.3. EXPANSIÓN GRUPO INDITEX Tomando el primer caso, Zara y en su conjunto el grupo Inditex, es necesario partir del hecho de que se está ante un ejemplo de crecimiento empresarial espectacular a escala mundial. Su actividad se inicia con la apertura en 1975 de la primera tienda Zara en La Coruña. A partir de aquí, y en poco más de 25 años, se ha consolidado un coloso empresarial que cuenta con varias cadenas comerciales de implantación internacional (Zara, Mássimo Dutti, Pull and Bear, Stradivarius, Bershka.) 41 Los fundamentos de esta dinámica radican en la capacidad gerencial de su líder y máximo propietario, Amancio Ortega Gaona. La economista S. Vázquez García, explica el crecimiento en la estrategia inicial de este particular empresario: sacar al mercado productos de coste reducido pero que imitasen las tendencias más modernas en lo relativo a moda, completando la totalidad del proceso productivo desde el diseño a la venta al público, y todo ello a unos costes de producción reducidos subcontratando a cooperativas y modestos talleres aquellas fases más intensivas en trabajo manual y de, por consiguiente, menor rendimiento para la empresa matriz. Su expansión, sobre todo en sus momentos iniciales, debe entenderse a partir del contexto sociocultural en el que surge esta iniciativa. La Coruña es una ciudad referente para un amplio y próximo espacio rural de elevadas densidades de población. Las ofertas laborales no agrarias en el mismo eran prácticamente inexistentes, con lo que había unas altas bolsas de mano de obra femenina desocupadas, o al menos subempleadas, en la agricultura y en los trabajos domésticos. Este contingente contaba con una cierta experiencia, en razón de las pasadas estrategias de autoabastecimiento familiar, de trabajo en actividades de confección. Y, sobre todo, contaba con una buena predisposición a obtener un salario, aunque fuese reducido, para complementar las rentas familiares o lograr cierta independencia financiera en sus entornos próximos. Amancio Ortega percibe esta situación y calcula que integrar este colectivo dentro de un proceso de producción industrial, sin desplazarlo de sus lugares de origen, puede aportar beneficios directos a aquellas organizaciones capaces de crear sistemas de producción soportado en una deslocalización de las fases más intensiva en utilización de trabajo directo. La integración de, fundamentalmente, la mano de obra femenina rural se logra a partir de la puesta en marcha de un sistema de cooperativas y talleres diseminados que dependen en su producción de los pedidos procedentes de Zara. La organización de esta red productiva, fundamental en la década de los 1980, se lleva a cabo con la colaboración directa de agentes sociales de especial trascendencia en la creación de las cooperativas. Líderes locales como sacerdotes o alcaldes, impulsan como un elemento de desarrollo para municipios de fuerte ruralidad, la creación de cooperativas textiles. El caso más significativo es el del Padre Jorge. Es este un personaje también crucial para entender el fuerte desarrollo de la actividad de la confección en los últimos años. A inicios de los 1980 este religioso propone impulsar iniciativas de autoempleo de base cooperativista, tras haber conocido la experiencia de Mondragón, como solución viable contra el subempleo rural, y generar un doble efecto económico y de elevación de la autoestima colectiva. En 1983 entra en contacto con la aún incipiente Zara, fijando un sistema de colaboración en el que, por una parte el Padre Jorge se encargaba de estimular la creación de cooperativas rurales, y la empresa garantizaba el aporte de trabajo continuado. La importancia de las cooperativas es fundamental a inicios de los 1980. Por una parte no había la posibilidad de confeccionar en otros destinos (Europa del Este estaba cerrado por el Telón de Acero, no se había entrado aún en la U.E por lo que los contactos con Portugal eran dificultosos y los sistemas de distribución no presentaban los niveles de eficacia actuales). Por otra se asistía a un incremento de la demanda. La red de cooperativas asegura la producción, a un coste muy reducido y con bajas inversiones, en un momento de gran expansión del mercado, (derivado de un aumento de las rentas), circunstancia que además favorece la capacidad competitiva de los productos Zara. Aunque en la década de los 1990 el papel de las cooperativas y talleres se reduce por la competencia de otros espacios de producción, su papel es fundamental para entender el auge inicial de la actividad de la confección. En la década de los 1990 la expansión de Inditex se incrementa notablemente con la adquisición de nuevas marcas que permite diversificar la oferta y orientar la producción hacia 48 CONCLUSION La principal conclusión es la importancia que los factores humanos y sociales, con la consiguiente aparición de una determinada «cultura empresarial», tienen como elemento explicativo del dinamismo de la industria de la confección en Galicia en general, y de los núcleos seleccionados en el último apartado en particular. En un primer momento, en los inicios de la actividad entorno a la década de los 1970 y 1980, el territorio como elemento a contemplar dentro del proceso productivo tiene un protagonismo secundario, ya que las condiciones de partida son iguales, o muy similares, en todo el espacio regional (existencia de mano de obra femenina, salarios reducidos, posibilidades de acceso a los emergentes mercados gurbanos…). En estos momentos iniciales el factor que realmente da valor a la actividad es el perfil y el papel desempeñado por los empresarios-emprendedores. Su actividad genera un efecto demostración que lleva consigo que su ejemplo y forma de enfocar la actividad sea copiada por otros promotores. De este modo se entra en una dinámica en la que se combina la aparición de nuevas empresas (muchas fundadas por antiguos trabajadores de una empresa matriz) con el crecimiento de las más consolidadas. A partir de este momento, el territorio pasa a tener un protagonismo mayor, al generarse en puntos determinados del mismo un «saber hacer» en este sector económico que se convierte de modo inmediato en factor decisivo para entender la localización y el dinamismo actual. La creación continua de empleo, la formación de un colectivo laboral y con experiencia en el sector, el conocimiento respecto a las redes de comercialización, clientes, modos organizativos de la empresa, … se convierten en un activo fundamental que se localiza de modo exclusivo en aquellos espacios en los que ha surgido iniciativas anteriores en las décadas pasadas. A partir de este momento la cultura empresarial local y el territorio si pasan a ser decisivos para entender las cuestiones de expansión y ubicación de las empresas de confección, apoyados en determinados territorios. Esta expansión sin precedentes de la industria textil gallega se sustenta también en una serie de factores de carácter estructural que han afectado por igual al conjunto del territorio español. Un primer factor se relaciona con las débiles barreras de entradas del sector, ya que las inversiones y la tecnología necesarias para poner en marcha un taller o una empresa textil, en comparación con otras líneas industriales, es menor. Un segundo se asocia de modo directo a un incremento muy notable de la capacidad de consumo y de las rentas de la sociedad, generándose de este modo un mercado muy atractivo con gran capacidad de demanda de artículos textiles y de confección. Otro aspecto se asocia de modo directo a una mejora integral de los niveles de acondicionamiento infraestructural a nivel de elementos de transporte, de suministro energético, de movilidad de los medios de producción y también la integración en la U.E implica una ampliación sin precedentes del mercado potencial para los artículos textiles. Y para concluir, el nuevo contexto global de la competencia implica una relación de las empresas con el exterior mucho más frecuente e intensa que en el pasado, así como una presencia más permanente en los mercados exteriores. El nuevo entorno requiere una nueva mentalidad empresarial y social, así como una política de internacionalización diferente y más ambiciosa. La deslocalización es un fenómeno imparable e inevitable, la “deslocalización” es podríamos decir una evolución normal de una económica de mercado (la contratación de proveedores externos más eficientes, la externalización de funciones, la progresión de la especialización del trabajo, la subcontratación o a la producción por parte de filiales ubicadas en otros países ). Pero el fenómeno 49 igual que tiene ventajas tiene inconvenientes o riesgos, el más preocupante y que se ve como una amenaza global, cuando se trata de la deslocalización total de la actividad, hacia otros países de costes laborales más bajos y en algunas ocasiones utilizado como medio de chantaje para ejercer presión sobre los salarios en los países desarrollados. La CES (2005) menciona así las “amenazas de deslocalización como instrumento para obtener concesiones por parte de los trabajadores y de sus representantes”. El fenómeno de las deslocalizaciones se sitúa en la intersección entre dos procesos: las reestructuraciones por una parte y las inversiones en el extranjero por otra . La globalización de la economía conduce a una creciente superposición de estos procesos. Al definir las reestructuraciones como “el conjunto de las transacciones que conducen a vender o a adquirir activos, a modificar la estructura del capital y a transformar la organización interna de la empresa” nos muestran un resultado importante: la deslocalización resulta beneficiosa entre otros motivos cuando se externalizan los segmentos ineficientes de la actividad de la empresa, pero también supone un riesgo cuando esto provoca una evolución marginal del empleo. Referencias Bibliográficas: Consultas en la página web : http://mpra.ub.uni-muenchen.de/23228/1/deslocalización empresarial e inversión directa internacional.pdf. Universidad de Valladolid. 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