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La división sexual del trabajo y violencia de género en el ámbito doméstico

Romero Domínguez, María Sandra

Abstract

Grado en Relaciones Laborales y Recursos Humanos

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FACULTAD DE CIENCIAS DEL TRABAJO CAMPUS DE PALENCIA LA DIVISIÓN SEXUAL DEL TRABAJO Y VIOLENCIA DE GÉNERO EN EL ÁMBITO DOMÉSTICO AUTORA: María Sandra Romero Domínguez TUTOR: DR. Javier Callejo Maudes Valladolid, Junio 2019 ÍNDICE 1. JUSTIFICACIÓN _______________________________________________________ 4 1.1. Vinculación con las competencias del título ______________________________ 6 1.2. Antecedentes y relevancia del tema ______________________________________ 7 1.3. Objetivos ______________________________________________________________ 10 2. DISEÑO _____________________________________________________________ 11 2.1. Metodología o plan de trabajo __________________________________________ 11 2.1.1. Bases de datos consultadas __________________________________________________ 11 2.1.2. Estrategias de búsqueda _____________________________________________________ 12 2.1.3. Selección de documentos ____________________________________________________ 12 2.1.4. Análisis de la información recuperada __________________________________________ 13 2.1.5. Comentarios y análisis del discurso ____________________________________________ 14 3. CONTEXTO __________________________________________________________ 14 3.1. DIVISIÓN SEXUAL DEL TRABAJO _____________________________________________ 15 3.1.1. Introducción _________________________________________________________________ 15 3.1.2. Función productiva y función reproductiva. ________________________________________ 16 3.1.3. Espacio público y espacio privado. La función reproductiva y el ámbito doméstico _________ 17 3.2. Concepto de la violencia de género _____________________________________ 17 3.2.1. Diferencias respecto a la violencia doméstica _______________________________________ 21 3.3. Situación actual de la violencia de género _______________________________ 24 3.3.1. Prevalencia de las víctimas ___________________________________________________ 24 3.3.2. Agresores y número de condenados ___________________________________________ 28 3.4. Marco normativo de la violencia de género ______________________________ 29 3.4.1. Ley de 2004 ________________________________________________________________ 29 3.4.2. Modificaciones de las leyes hasta la actualidad _________________________________ 31 3.4.3. Principales órganos y asociaciones en España ante la violencia doméstica _________ 33 3.5. Fases de la violencia de género _________________________________________ 33 3.6. Situación actual de la violencia de género en mujeres inmigrantes ________ 34 3.6.1. Victimización secundaria de la mujer ___________________________________________ 34 3.6.2. Violencia en el ámbito doméstico ______________________________________________ 35 3.7. Percepción social a través de los medios de comunicación de la violencia de género ______________________________________________________________________ 38 3.8. Propuestas de intervención intrafamiliar para gestionar la violencia de género en el ámbito doméstico_______________________________________________________ 40 4. CONCLUSIONES E IMPLICACIONES ___________________________________ 42 4.1. Líneas de trabajo futuras _______________________________________________ 44 5. BIBLIOGRAFÍA _______________________________________________________ 46 ÍNDICE DE TABLAS Tabla 1. Estrategias de búsqueda implementadas en el presente trabajo de investigación. Fuente: Elaboración propia. ________________________________________________________________________ 12 Tabla 2. Número de denuncias por violencia de género según el año. Fuente: elaboración propia basada en los datos de Adam (2013) y de USO (2018). _______________________________________ 24 Tabla 3. Número de muertes por violencia de género según el año. Fuente: elaboración propia basada en los datos del Consejo General del Poder Judicial (2017) y de USO (2018). ____________ 25 ÍNDICE DE FIGURAS Figura 1. Total de denuncias entre los años 2012 y 2018 en el Juzgado de violencia sobre la mujer. ______ 8 Figura 2. diferencias entre la violencia doméstica y la violencia de género __________________________ 23 Figura 3. Denuncias de violencia de género entre 2008 y 2018. Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de la tabla 2. _________________________________________________________________________ 25 Figura 4. Fallecimientos por violencia de género entre 2008 y 2018. Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de la tabla 3. _______________________________________________________________________ 26 Figura 5. Víctimas mortales españolas y extranjeras en los últimos 15 años. ________________________ 27 Figura 6. Víctimas mortales en los últimos 10 años en cada una de las regiones de España. ____________ 28 Figura 7. Víctimas de la violencia de género entre 2003 y 2019, los datos se muestran tanto a 30 de mayo de cada año, como al finalizar dicho año. _______________________________________________________ 30 Figura 8. Novedades introducidas por la Ley 4/2015. ___________________________________________ 32 Figura 9. Víctimas mortales en relación con su nacionalidad, entre los años 2009 y 2015. Fuente: Consejo General del Poder Judicial (2017; p. 18)._________________________________________________________ 36 Figura 10. Agresores en relación con su nacionalidad, entre los años 2009 y 2015. Fuente: Consejo General del Poder Judicial (2017; p. 22). _______________________________________________________________ 37 4 1. JUSTIFICACIÓN El presente trabajo se centra en profundizar en una circunstancia que está relacionada con la división sexual del trabajo en nuestras sociedades, la asignación a la mujer del espacio privado, el espacio del hogar o doméstico en contraposición con la asignación al hombre del espacio público, espacio que engloba al trabajo. Aunque en las últimas décadas esta circunstancia ha ido cambiando con la creciente incorporación de la mujer al mercado de trabajo, los datos revelan que el espacio doméstico sigue siendo ocupado preferencialmente por la mujer. La división sexual del trabajo en la sociedad hace que a la mujer se la asignen principalmente las tareas o funciones reproductivas mientras que al hombre se le asignan las productivas. En esa función reproductiva se halla la raíz de las diferentes formas que la subordinación de la mujer ha adoptado en distintas sociedades (Benería, 1981). Por otro lado, diferentes estudios sobre violencia de género, han mostrado como dicha violencia se da principalmente en esa esfera privada, el ámbito doméstico (Alonso y Manso, 2017; Sanz-Barbero, Heras-Mosterio, Otero-García y VivesCases, 2016). Según los datos del Consejo general del poder judicial (2017), el domicilio (común, de la víctima, o de la expareja) es el lugar que registra un mayor número de muertes, el 73% de los casos. Por tanto, profundizar en el estudio de la violencia de género en el ámbito doméstico es profundizar en las consecuencias de la división sexual del trabajo y en la asignación de este ámbito a la mujer. Centrándose en el concepto de violencia de género desde una perspectiva amplia, esta es la vulneración de los derechos humanos más extendida, habitual y silenciada. Es, sin duda, un fenómeno amplio que causa una gran alarma social, y que existe en todas las sociedades actuales en las cuales hace aún muy poco tiempo que se ha convertido en un hecho penal y que se considera que el problema precisa de una legislación específica. Pese a los esfuerzos tanto sociales como económicos, este fenómeno no ha disminuido en intensidad. En 5 España, casi un 4% de mujeres mayores de edad declaran haber sido víctimas de malos tratos, y en casi todos los casos, han sido ejecutados por sus parejas o familiares (Baratra, 2014). La violencia de género es un fenómeno que afecta de manera negativa en el bienestar de la víctima y su desarrollo en el ámbito social, laboral y personal. Sus consecuencias revierten en serios problemas de inclusión que afectan inevitablemente a la víctima y su entorno cercano. Por otro lado, este tipo de violencia evoluciona de acuerdo con la propia población. Actualmente nos encontramos una sociedad plural y globalizada, donde conviven personas de diferentes culturas y formas de pensar. De este modo, la violencia de género en nuestro país, así como la normativa que trata de prevenir y corregir este tipo de violación de los derechos fundamentales de la mujer, se enfrenta a nuevas situaciones donde la mujer inmigrante se encuentra doblemente afectada, por un lado, casi un tercio de las víctimas son extranjeras y, además, existe una victimización secundaria como consecuencia de su origen y cultura (Pérez del Campo, 2016). El presente Trabajo Fin de Grado pretende profundizar en el fenómeno de la división sexual del trabajo y violencia de género en el ámbito doméstico, a través de la aplicación de los contenidos y competencias desarrolladas a lo largo de las distintas asignaturas. A lo largo de las siguientes páginas se abordará el tema de la división sexual en el trabajo y violencia de género en el ámbito doméstico, partiendo desde una perspectiva general, en la que se incluye, tanto el concepto de la división sexual del trabajo , violencia de género, la situación actual y el marco normativo vigente como a aspectos más concretos, tales como, función productiva y reproductiva, espacio público y espacio privado, la función reproductiva en el ámbito doméstico, las fases de la violencia, la situación concreta que viven las mujeres inmigrantes respecto a la violencia de género, y la percepción social que se contempla a través de los medios de comunicación y las propuestas de intervención intrafamiliar para gestionar las violencia de Género en el ámbito doméstico. 6 Para comprender la importancia del tema elegido se exponen a continuación los siguientes subepígrafes, que abordan la vinculación del tema con las competencias del título del Grado en Relaciones Laborales y Recursos Humanos y a través del cual se comprende la relevancia respecto a la formación personal; así como los antecedentes y relevancia del tema, que proporcionan el contexto adecuado a nivel social por el que realizar el presente trabajo. Por último, se señalan los objetivos que dan lugar al estudio. 1.1. Vinculación con las competencias del título Respecto a la formación personal, las expectativas del Trabajo Fin Grado que se pretenden alcanzar a través de esta investigación se exponen a continuación, mostrándose con ello la contextualización académica en torno a la cual se desarrolla el estudio. Por una parte, se pretende alcanzar una serie de competencias genéricas, tanto instrumentales como personales y sistémicas. Competencias genéricas instrumentales:  CG.1. Capacidad de análisis y síntesis  CG.2. Capacidad de organización y planificación  CG.3. Comunicación oral y escrita en lengua nativa  CG.6. Capacidad de gestión de la información  CG.7. Resolución de problemas  CG.8. Toma de decisiones Competencias genéricas personales:  CG.13. Reconocimiento a la diversidad y la multiculturalidad  CG.14. Razonamiento crítico  CG.15. Compromiso ético Competencias genéricas sistémicas:  CG.16. Aprendizaje autónomo  CG.17. Adaptación a nuevas situaciones 7  CF.18. Creatividad  CG.20. Iniciativa y espíritu emprendedor  CG.21. Motivación por la calidad Por otro lado, el presente Trabajo Fin de Grado permitirá desarrollar una serie de competencias específicas disciplinares (Saber), profesionales (Saber hacer) y académicas, que se exponen a continuación Competencias específicas disciplinares  CE.2. Marco normativo regulador de la Seguridad Social y de la protección social complementaria  CE.5. Sociología del trabajo y Técnicas de Investigación Social Competencias específicas profesionales  CE.13. Capacidad de transmitir y comunicarse por escrito y oralmente usando la terminología y las técnicas adecuadas  CE.14. Capacidad de aplicar las tecnologías de la información y la comunicación en diferentes ámbitos de actuación  CE.17. Capacidad para realizar análisis y diagnósticos, prestar apoyo y tomar decisiones en materia de estructura organizativa, organización del trabajo, estudios de métodos y estudios de tiempos de trabajo  CE.20. Capacidad para dirigir grupos de personas  CE.24. Asesoramiento y gestión en materia de Seguridad Social, Asistencia Social y protección social complementaria Competencias específicas académicas  CE.35. Aplicar los conocimientos a la práctica  CE.36. Capacidad para comprender la relación entre procesos sociales y la dinámica de las relaciones laborales 1.2. Antecedentes y relevancia del tema La violencia de género constituye actualmente una dura realidad que golpea con violencia a las relaciones. Tan sólo en lo que llevamos de año, en estos primeros 8 cinco meses de 2019, han fallecido 20 mujeres a manos de sus parejas o exparejas (EpDato, 2019) y existen numerosas denuncias de maltrato, así como otras muchas en las que la persona maltratada no se siente capaz, no dispone de los apoyos o, simplemente no se atreve a denunciar de su situación, ni de alertar a su entorno más cercano de los problemas con los que convive. En esta línea, la Unión Sindical Obrera (2018) ha alertado de la situación en España, en cuanto al número de denuncias por violencia de género que se presentan, tanto a nivel territorial como en cada una de las comunidades autónomas que conforman nuestro país. Durante los últimos 7 años, la USO (2018) señala que el número total de denuncias presentadas en los Juzgados de Violencia sobre la Mujer es de 900.188, correspondiendo tan sólo al primer semestre de 2018 un total de 81.663 denuncias. Esta información se plasma en la siguiente figura (Figura 1). Figura 1. Total de denuncias entre los años 2012 y 2018 en el Juzgado de violencia sobre la mujer. Fuente: USO (2018). Estos datos muestran una tendencia al incremento durante los últimos años, desde 2012, alcanzando en 2016-2017 un 16.35% más de denuncias respecto al curso 2012-2013. Este dato puede contemplarse desde dos aproximaciones; una de ellas resaltaría que las mujeres están perdiendo el miedo a denunciar y, 9 por tanto, debería interpretarse dicho incremento como un buen dato; pero en la segunda aproximación, podríamos pensar que lo que está ocurriendo es un aumento de la violencia hacia la mujer, lo cual constituiría una mala noticia. Otro dato de interés que se recoge en este documento es que del total de denuncias recopiladas en 2017 (las últimas de las que se disponen de estadísticas), el 83% se interponían por vía de atestado policial, mientras que el porcentaje restante se presentan a través del parte de lesiones o son presentadas directamente por la víctima o algún familiar. Estos porcentajes resultan muy similares a los de años anteriores, por lo que puede afirmarse que estas vías de actuación no han cambiado notablemente en los últimos años. Atendiendo al reparto de las denuncias por comunidades autónomas, cabe destacar que el lugar en el que mayor número de denuncias se han interpuesto es en Andalucía (con 35.398 denuncias en 2017), seguido de Madrid (con 26.959), Cataluña (22.952) y la comunidad Valenciana (22.727). En comparación con el año anterior, todas las comunidades autónomas muestran un incremento en el número de denuncias a excepción de Asturias, que disminuye en un 1% los datos de denuncias por violencia de género respecto a 2016. En esta misma línea, el análisis de las víctimas de violencia de género incluye los partes de lesiones por maltrato y, tal como señala la USO (2018), en 2017 estas víctimas alcanzaron las 163.031, mientras que en lo que se llevaba contabilizado de 2018 en el momento de publicación del documento, la cifra alcanzaba las 78.061 víctimas. Por su parte el INE (Instituto Nacional de Estadística) (2018) advierte del incremento de víctimas de violencia de género con orden de protección o medidas cautelares en comparación con el año 2016 y explicita, además, que la tasa de víctimas de violencia de género asciende al 1.4 de cada 1000 mujeres mayores de 14 años. Este dato pone de manifiesto la temprana edad a la que pueden detectarse estas situaciones y alerta del peligro de esta realidad, pese a que la edad media de las víctimas con medidas cautelares u órdenes de protección oficial se encontraba entre los 30 y los 44 años (concretamente, 36.6). Además, el INE (2018) señala que la relación entre la víctima y los denunciados era, generalmente de pareja o expareja de hecho, cónyuge o exnovio; de todas 16 Derivado de eso, podemos afirmar que las relaciones sociales de género, aquí representadas por la desigual división socio-sexual del trabajo, se basan en la articulación del trabajo asalariado femenino (función productiva), con sus funciones de reproducción (trabajo doméstico), una vez que las relaciones de género en el espacio productivo y en la esfera reproductiva presentan relaciones de explotación y opresión, respectivamente. 3.1.2. Función productiva y función reproductiva Se define función productiva o trabajo productivo, el que se efectúa en el espacio público, es desempeñado en una mayor proporción por varones. En general las ocupaciones están estereotipadas como masculinas o femeninas, observándose una segregación de las mujeres en determinados sectores de actividad, ocupaciones y puestos de trabajos, los que habitualmente carecen de poder dentro de la institución y con salarios más reducidos. Del mismo modo, se refiere a función o trabajo reproductivo, el trabajo destinado a satisfacer las necesidades de la familia. A pesar de constituir una dimensión necesaria para la reproducción de la sociedad, su desarrollo ha quedado históricamente circunscrito al marco privado, primordialmente a la esfera doméstica, razón por la que también se define como «trabajo doméstico» o «familiar». El escenario fundamental para su desarrollo es el hogar, pero su espacio físico y simbólico no se reduce exclusivamente a este ámbito, e incluye actividades de gestión, relación, mantenimiento, cuidado, etc. (Hirata y Kergoat, 2008). Además de su carácter no remunerado e «invisible», otro de los rasgos característicos del trabajo reproductivo es que está realizado mayoritariamente por mujeres. Durante largo tiempo, esta asignación se ha justificado en la propia naturaleza femenina, dotada de una «virtud» para las tareas hogareñas, mientras que la naturaleza masculina estaría adaptada para suministrar y producir bienes y recursos. Se puede definir el trabajo reproductivo como el conjunto de actividades del hogar cuya cualidad principal es que se trata de trabajo dirigido a garantizar la 17 reproducción biológica, social e ideológica de la fuerza de trabajo (Carrasquer, Torns, Tejero y Romero, 1998). 3.1.3. Espacio público y espacio privado. La función reproductiva y el ámbito doméstico La desigual distribución de roles y los estereotipos de género ubican a los varones en ámbito público y a las mujeres en el ámbito privado, fundamentalmente en el rol reproductor principalmente de cuidado. En este marco se refleja claramente la división entre ambos ámbitos producto del sistema capitalista (Pautassi, 2007). Es claro que el cuidado dentro del ámbito doméstico sigue siendo una tarea cuya mayor responsabilidad se le asigna a las mujeres y no así a los hombres. (Rodriguez Enriquez y Pautassi, 2014) La forma de organización del cuidado tiene consecuencias directas en la distribución de ingresos, en la desigualdad de género entre hombre por lo que la división sexual de trabajo; la cultura, el patriarcado etc., “han asignado a las mujeres el trabajo no remunerado, su menor participación en el mercado laboral, distribución desigual entre hombres y mujeres tanto de tareas como de tiempo abocadas a las mismas en el ámbito del hogar, etc.” (Pautassi, 2007, p.5). Del mismo modo, las desigualdades de género indican una distribución diferente de los trabajos realizados por parte de las mujeres y los hombres, a pesar de la incorporación de la mujer al trabajo remunerado realizado fuera del hogar (espacio público). Así, por ejemplo, existe una desigual distribución del trabajo doméstico, o en el cuidado de las personas del hogar, que se realiza mayoritariamente por las mujeres. Por otro lado, las mujeres en el espacio público, sufren también desigualdades en el medio laboral soportan una tasa de paro más alta que los hombres y una mayor proporción de contratos laborales temporales o precarios. 3.2. Concepto de la violencia de género 18 Se define la violencia de género como “la violencia tanto física como psicológica que ejerce un individuo sobre otro que es, o ha sido, pareja sentimental de la víctima. Esta violencia incluye la retención económica, abusos sexuales, vejaciones, etc.” (Adan, 2013, p. 45). Una definición más extensa elaborada por la Asamblea General de las Naciones Unidas (1993) confirma lo siguiente: “Se considera violencia de género todo acto de violencia basado en el género que tiene como resultado posible o real un daño físico, sexual o psicológico, incluidas las amenazas, la coerción o la privación arbitraria de la libertad, ya sea que ocurra en la vida pública o en la vida privada”. En el año 1993, durante la Conferencia Mundial sobre los Derechos Humanos celebrada en Viena, fueron reconocidos por primera vez los derechos humanos de la mujer y la niña como parte totalmente integrada en los derechos humanos universales. La Organización Mundial de la Salud, (en adelante OMS), expresa el contenido establecido por la ONU en el que define la violencia de género como:” “todo acto de violencia de género que resulte, o pueda tener como resultado un daño físico, sexual o psicológico para la mujer, inclusive las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la privada”. Según la Asamblea General de las Naciones Unidas de 20 de diciembre de 1993 en la que se aprueba la Resolución 48/104, que contiene una “Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer”, declara que; “Se entiende violencia contra la mujer todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada”. Cabe destacar el concepto de violencia de género que refleja la Recomendación general Número 19 del Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer: la Violencia contra la Mujer, 1992. En ella se define la discriminación haciendo énfasis en la discriminación por razón de sexo: “La violencia dirigida contra la mujer porque es mujer o que la afecta en forma desproporcionada. “Se define el concepto de violencia de género como “todo acto de violencia física o 19 psicológica (incluidas las agresiones a la libertad sexual, las amenazas, las coacciones o la privación arbitraria de libertad) que se ejerza contra la mujer por parte del hombre que sea o haya sido su cónyuge o esté o haya estado ligado a ella por una relación similar de afectividad aún sin convivencia” (INE, 2018, p. 2). Por ello, tal como afirma Adam (2013) puede considerarse que “la violencia (de género) es un problema estructural de toda la sociedad (…) un problema que afecta gravemente a nuestra sociedad” (p. 23). Esta autora señala que aun actualmente existen diversos obstáculos que restringen que este tema se abordado de manera adecuada, siendo uno de los obstáculos principales el hecho de que se considera que las situaciones que vive una pareja pertenecen al contexto íntimo y que, por tanto, no deben explicitarse ante terceros. Otra de las limitaciones que impiden que la violencia de género sea trata con éxito es la confusión en torno al propio concepto, así como respecto a los elementos que abarca y quién puede ejercer como agresor y quién representar el papel de víctima; todo ello hace que incluso a día de hoy no todo el mundo distinga de manera adecuada la violencia de género de la violencia doméstica, puesto que en gran parte de las ocasiones ambos tipos de violencia comparten el contexto y, aunque no siempre, también en muchos casos, comparten el autor; aunque generalmente se distinguen en las motivaciones (Adam, 2013). Se considera que la violencia de género se caracteriza por los siguientes aspectos (Gómez et al., 2012): A. Existe una situación de desigualdad entre el hombre (dominante) y la mujer (sumisión). B. El hombre controla a la mujer a través de la manipulación, el aislamiento, o diversas formas de violencia, de manera repetitiva. C. Este control supone un desajuste psicológico para la mujer. D. La vinculación afectiva que une a agresor y víctima hace que esta última se adapte y minimice la importancia de los actos violentos. En este contexto, resulta también esencial abordar los factores de riesgo de la violencia de género. Tal como señalan numerosos autores (Aiquipa, 2015; Amor y Echeburúa, 2010; Sánchez, 2016), aunque el motivo más frecuente en este 20 tipo de violencia es la existencia de una relación de pareja (actual o finalizada), no es el único motivo por el que puede desatarse una situación de violencia de género. Algunos estudios señalan que en la violencia de género pueden influir características individuales, tales como las etapas de desarrollo infantil, la educación, la psicopatología o el abuso de drogas, situaciones que predispongan a los individuos a ser violentos o a tolerar la violencia (Plaza, 2005). No obstante, se trata de un fenómeno muy extendido y que no siempre responde a estos factores señalados. Por ello, otros autores han señalado que pueda asociarse a que estos individuos, durante su infancia han presenciado situaciones de malos tratos de su padre hacia su madre y que, durante su etapa adulta, imitan y reproducen dichos patrones de comportamiento observados, detectables en actitudes dominadoras hacia sus parejas, puesto que este ha sido el ejemplo con el que han crecido y que han normalizado a lo largo de su infancia y adolescencia (Sánchez, 2016). En esta línea, son numerosas las voces que advierten de los problemas que se observan entre la juventud actual, en la que la percepción del amor romántico se ha distorsionado, hasta el punto de que un preocupante porcentaje de la población joven y adolescente asocia los celos al amor, el control de la pareja al amor o asocian todas sus posibilidades de ser felices al hecho de tener pareja (Gómez, 2017; Sánchez, 2016). Así, Foshee, et al. (2007) y Muñoz et al. (2007) advierten de que este tipo de pensamientos podrían encontrarse detrás de la justificación en la etapa adolescente y juvenil para normalizar relaciones de dominancia-sumisión, en las que el control a la pareja se percibe como una expresión de amor y que podrían ser precursoras de situaciones de dominancia y violencia más graves durante la etapa adulta. En esta etapa, la violencia verbal, e incluso algunos casos de violencia psíquica y sexual se llegan a percibir como algo inherente a las parejas, con las graves consecuencias que conlleva. En el contexto de la violencia de género que se analiza en este documento, un ámbito de gran interés que, sin embargo, no se ha profundizado lo suficiente, es 21 el que relaciona las autolesiones, intentos de suicidio y suicidios consumados por la mujer que vive una situación de violencia y agresiones (bien sean físicas, psicológicas, sexuales o verbales) por parte de su pareja. Se ha estudiado que el maltrato por parte de la pareja está asociado a un aumento de los síntomas depresivos (Devries et al., 2013), pero no se ha trabajado otorgando la relevancia que compete la relación entre las muertes autoprovocadas y las situaciones de violencia dentro de la pareja; no obstante, algunos autores advierten de que la violencia de género y el maltrato por parte del varón a su pareja puede considerarse un factor de riesgo para el suicidio (McLaughlin, O’Carroll y O’Connor, 2012). 3.2.1. Diferencias respecto a la violencia doméstica Por su parte, el concepto de violencia doméstica se expone a continuación como “todo acto de violencia física o psicológica ejercido tanto por un hombre como por una mujer, sobre cualquiera de las personas enumeradas en el artículo 173.2 del Código Penal (descendientes, ascendientes, cónyuges, hermanos, etc.) a excepción de los casos específicos de la violencia de género” (INE, 2018, p. 11). Esta definición pone de manifiesto la realidad subyacente a estos dos tipos de violencia. Mientras que el primero, la violencia de género, es una violencia de tipo estructural; la violencia doméstica no se liga a uno de los dos sexos y no tiene por qué estar siempre dirigida hacia una mujer (Archer, 2000). Por otro lado, la violencia en la pareja se entiende como la relación de abuso que se establece dentro de una pareja, ya sea que quienes la conforman vivan o no juntos, pudiendo estar su vínculo enmarcado por diversos tipos de compromisos, formales o personales. Esto incluye la relación conyugal, relaciones de convivencia, relaciones de noviazgo y las relaciones de la ex-pareja. Esta forma de violencia ha sido también denominada violencia doméstica, entendiendo por espacio doméstico, aquel delimitado por las interacciones privadas de una pareja (Corsi, 2003). Los cambios sociales de las últimas décadas respecto al papel de la mujer tanto en el ámbito privado (pareja, familia), como público (laboral, social) hacia una relación más igualitaria entre hombre y mujer, han hecho posible que el problema 22 de la violencia doméstica haya salido a la luz, debido en parte a una mayor conciencia de la mujer respecto a sus derechos y a su papel en la pareja, en la familia y en la sociedad, y también a una mayor sensibilidad social respecto al problema. La violencia ha sido y es utilizada como un instrumento de poder y dominio del fuerte frente al débil, del hombre frente a la mujer a través de los tiempos. (Jewkes, 2002), considera que es un factor importante para la aparición de violencia doméstica son la relación de desigual posición de la mujer tanto en las relaciones personales como sociales y la existencia de una “cultura de la violencia”, que supone la aceptación de la violencia en la resolución de conflictos. Como estrategia para mostrar la diferencia entre ambos tipos de violencia, el INE (2018) plasma los siguientes datos en relación con las víctimas de la violencia doméstica, señalando que, en este caso, se registraron 6.909 víctimas a lo largo de 2017, de las cuales el 62.4% eran mujeres y el 37.6% restante, varones. En comparación, para el mismo año, se contabilizaron 29.008 víctimas de la violencia de género, todas ellas (por definición) mujeres. Por su parte, Adam (2013) establece una serie de pautas para diferenciar la violencia de género de la violencia doméstica. En primer lugar, el concepto de violencia de género determina que la violencia debe originarse en el varón y ejercerse sobre la mujer; por lo que se descartan las agresiones tanto físicas como psicológicas cuya dirección sea desde la mujer al varón, perteneciendo estas últimas a las denominadas como violencia doméstica. A esto, la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, asegura que: “la manifestación de la discriminación, la situación de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres, que se ejerce sobre éstas por parte de quienes sean o hayan sido sus cónyuges o de quienes estén o hayan estado ligados a ellas por relaciones similares de afectividad, aun sin convivencia” (Art. 12). No obstante, un aspecto esencial que caracteriza a la violencia de género, además de que tiene lugar desde el varón hacia la mujer, es que dicha violencia 23 puede no encuadrarse en el contexto del hogar, sino que se expande y constituye una cuestión meramente de género, en la que los roles y estereotipos que debe cumplir tanto el varón como la mujer determinan que el perfil del hombre se asocie a superioridad, poder y derechos, mientras que el de la mujer se asocia a sumisión, respeto y obligaciones (Cantera y Gamero, 2007). Por todo ello, podemos afirmar que la sociedad en la que vivimos es una sociedad con una estructura patriarcal, en la que la distribución de roles y valores anteriormente expuesta se encuentra ligada al origen de este tipo de violencia (Maqueda, 2006). De este modo, pueden resumirse las diferencias entre violencia de género y violencia doméstica en que, mientras que la violencia de género ocurre siempre hacia la mujer y puede contextualizarse o no dentro de un hogar, la violencia doméstica sucede dentro del hogar, pero no necesariamente tiene que dirigirse hacia la mujer, sino que se dirige hacia las personas más vulnerables del núcleo familiar. Las diferencias entre la violencia doméstica y la violencia de género se exponen de manera gráfica en la Figura 2. Figura 2. diferencias entre la violencia doméstica y la violencia de género Fuente: Elaboración propia a partir de Maqueda (2006). V. Género V. Doméstica 24 3.3. Situación actual de la violencia de género A continuación, se muestran los datos de las víctimas y agresores que corresponden a la información disponible en torno a la violencia de género durante los últimos 10 años. 3.3.1. Prevalencia de las víctimas Tal como se expone en los capítulos anteriores, el número de víctimas de la violencia de género puede analizarse desde dos datos: en primer lugar, atendiendo a la cantidad de denuncias por lesión y, en segundo lugar, analizando el número de víctimas mortales como consecuencia de dicha violencia de género. En este contexto se exponen los siguientes datos, relativos a los últimos diez años, en relación con las denuncias por violencia de género (Tabla 2), que posteriormente se representan en forma de gráfico (Figura 2). Tabla 2. Número de denuncias por violencia de género según el año. Fuente: elaboración propia basada en los datos de Adam (2013) y de USO (2018). Año Número de denuncias 2008 142.125 2009 135.540 2010 134.105 2011 134.002 2012 128.543 2013 124.894 2014 126.742 2015 129.193 2016 142.893 2017 166.260 2018 81.663 (datos del primer semestre) 25 Figura 3. Denuncias de violencia de género entre 2008 y 2018. Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de la tabla 2. En este mismo lapso temporal se analiza el número de mujeres fallecidas a manos de sus parejas o exparejas. Estos datos se muestran en la siguiente tabla (Tabla 3) y acompañados del gráfico correspondiente (Figura 3). Tabla 3. Número de muertes por violencia de género según el año. Fuente: elaboración propia basada en los datos del Consejo General del Poder Judicial (2017) y de USO (2018). Año Número de mujeres fallecidas 2008 75 2009 56 2010 73 2011 62 2012 51 2013 54 0 20000 40000 60000 80000 100000 120000 140000 160000 180000 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 Número de denuncias Año Evolución del número de denuncias Denuncias 32 interés de la sociedad y de las instituciones para reducir los problemas de la violencia de género a través de un enfoque multidisciplinar e integral, que permita “abordar este grave problema social estructural de primera índole profundizando en las medidas de sensibilización y prevención, así como de detección y perfeccionando aquellas otras encaminadas a paliar los efectos devastadores que la violencia produce en las víctimas” (Ley 13/2010, p. 4). El Real Decreto Ley 1109 /2015, de 11 de diciembre, por el que se desarrolla la Ley 4/2015, de 27 de abril, del estatuto de la víctima del delito y se regulan las oficinas de asistencia a las víctimas del delito es otro de los documentos de referencia en el ámbito de la violencia de género. Figura 8. Novedades introducidas por la Ley 4/2015. Fuente: Elaboración propia. La última de las modificaciones corresponde al Real Decreto Ley 9/2018, de 3 de agosto, de medidas urgentes para el desarrollo del Pacto de Estado contra la violencia de género. A través de este último documento se espera que todos los Dar visibilidad a la víctima y a los menores que conviven y presencian la violencia de género Derechos comunes a nivel procesal y extraprocesal Acompañamiento de la víctima en el proceso penal para promover su protección y bienestar Nuevos servicios de justicia restaurativa y posibilidad de intervencion de la víctima en la fase de ejecucion de la pena Nuevas medidas de protección, evitando el contacto de la víctima y el agresor en el proceso penal Nuevas competencias en las oficinas de asistencia a las víctimas de delito: cooperación, apoyo y acompañamiento, campañas de sensibilización, cooperacion en el ámbito internacional, etc. Modificacion de la ley de Enjuiciamiento criminal 33 partidos se adscriban y promuevan políticas para erradicar la violencia contra la mujer, comprendida como un aspecto de política de Estado. En este último documento mencionado se compilan las propuestas para prevenir y combatir tanto la violencia de género como la violencia doméstica y para mejorar la respuesta que las Instituciones otorgan a las mujeres víctimas e hijos a su cargo. 3.4.3. Principales órganos y asociaciones en España ante la violencia doméstica Los órganos de coordinación institucional que trabajan con las víctimas de la violencia de género se muestran en relación con cada una de las comunidades autónomas, de modo que cada una de ellas dispone de una Comisión o Consejo Interdepartamental contra la violencia de género, que permite seguir los distintos procedimientos para erradicar este fenómeno. Entre instituciones autonómicas y asociaciones sin ánimo de lucro, en cada comunidad autónoma pueden encontrarse diversos lugares de referencia tanto como observatorio de la violencia de género como de la igualdad. Como ejemplo, se muestran los lugares de referencia en Castilla y León: la Comisión de Interconserjerías para la igualdad de oportunidades entre Mujeres y Hombres, comisión autonómica contra la violencia contra la mujer y Consejo Regional de la mujer. 3.5. Fases de la violencia de género La violencia de género dentro de un contexto de pareja, en la que nos centraremos para abordar este apartado, transcurre siguiendo una serie de fases cíclicas, tal como se muestra a continuación. Estas fases han sido aceptadas y estudiadas por un número considerable de autores, por lo que se considera que pueden detectarse y seguirse en los casos de violencia de género en forma de ciclo, conocido con el nombre de “Ciclo de violencia de Walker” (Gómez, 2017). En concreto, se profundiza en el artículo propuesto por Arce et al. (2015) en las tres fases o etapas de la violencia de género: la acumulación de tensión, el episodio explosivo de violencia y la fase de luna de miel o arrepentimiento, no obstante, los autores señalan que la violencia se encuentra latente en todo momento y, simplemente aparece o se oculta en determinadas situaciones. 34 Este ciclo es descrito en los siguientes términos: “Primeramente, se acumula mucho malestar y se producen conflictos permanentes en la pareja que dan paso a la explosión de la ira acumulada y de la hostilidad a través de la violencia verbal o física. Como el agresor no se responsabiliza de su conducta inicia un proceso denominado luna de miel, en el que se arrepiente falsamente, pide disculpas y promete que nunca más volverá a usar la violencia. Pasado un tiempo, el ciclo se activa de nuevo, aunque con más intensidad ya que cada repetición incrementa el riesgo en la escalada de la conducta violenta. Si bien, en este contexto de violencia se producen periodos intermitentes de buen y mal trato, el desequilibrio de poder se impone claramente y, por consiguiente, el control y dominio de la mujer” (López, 2013; citado por Arce et al., 2015; p. 115). Es importante destacar que esta escalada de violencia, con ciclos cada vez más desequilibrados termina por reducir a la mínima expresión la fase de luna de miel, pudiendo llegar a desaparecer y pasando, por tanto, de la acumulación de tensión a la explosión (López, 2013). Estos ciclos de violencia pueden ser de tipo violencia física, psicológica, económica, sexual o verbal, no obstante, en muchas de las situaciones, se detectan varios tipos de violencia que se potencian y agravan la situación de la violencia de género (Samaniego y Freixas, 2010; Yugueros, 2012). 3.6. Situación actual de la violencia de género en mujeres inmigrantes 3.6.1. Victimización secundaria de la mujer Se define la victimización secundaria de la mujer inmigrante como aquella que tiene lugar por el hecho de ser mujer e inmigrante al mismo tiempo. Tal como señala Merino (2017) la victimización secundaria “alude a la segunda experiencia victimal, a las consecuencias o efectos de carácter negativo que enfrentan las víctimas tras haber enfrentado un daño inicial (victimización primaria) y que 35 causan los órganos o agentes que intervienen en el proceso en el que se enjuicia este primer daño” (p. 108-109). La reflexión en torno a este concepto de victimización secundaria está íntimamente ligado, por tanto, con los procesos judiciales, así, Gutiérrez, Coronel y Andrés (2009) advierten de que durante este proceso, las víctimas son cuestionadas y sus comportamientos examinados en profundidad. 3.6.2. Violencia en el ámbito doméstico El INE (2018) analiza también la violencia de género en relación a la nacionalidad de las víctimas, poniendo de manifiesto que, en 2017, de las 29.008 víctimas de la violencia de género, 9.624 de ellas eran inmigrantes; de las cuales, 3.260 provenían del resto de Europa, 1.777 de África, 4.379 de América y las 208 víctimas restantes, de Asia y Oceanía. En cuanto a los denunciados, de los 28.987 varones con medidas cautelares por violencia de género, 9.543 fueron extranjeros; distinguiéndose un total de 3.230 varones provenientes de otros países de Europa, 2.493 de África, 3506 de América y 314 de Asia y Oceanía. Esta realidad pone de manifiesto que la violencia de género es un problema global, que afecta a todas las poblaciones, independientemente de su país de origen, pero que es preciso abordar en nuestro país, puesto que aquellas víctimas inmigrantes se someten a una doble victimización: aquella derivada de su condición de inmigrante y aquella que las hace víctimas de la violencia de género, el hecho de ser mujeres. 36 En esta línea, el informe publicado por el Consejo General del Poder Judicial advierte de que los fallecimientos de mujeres inmigrantes durante los últimos años han constituido un notable porcentaje del total de víctimas fallecidas, tal como se muestra en el siguiente gráfico donde se exponen los datos relativos a los años correspondientes entre 2009 y 2015. Figura 9. Víctimas mortales en relación con su nacionalidad, entre los años 2009 y 2015. Fuente: Consejo General del Poder Judicial (2017; p. 18). Del mismo modo, se exponen los datos de los agresores para el mismo lapso temporal, poniendo en evidencia la tendencia a la disminución de los agresores con perfil extranjero, al tiempo que aumentan los de nacionalidad española. En este informe se muestra que el último porcentaje actualizado (correspondiente al año 2015) permitía afirmar que el 75% de los agresores eran de nacionalidad española, en comparación con el 25% restante, de distintas nacionalidades (predominantemente, de Rumanía, Portugal y Marruecos). 37 Figura 10. Agresores en relación con su nacionalidad, entre los años 2009 y 2015. Fuente: Consejo General del Poder Judicial (2017; p. 22). La descripción que se muestra en este trabajo permite desterrar una serie de mitos fuertemente arraigados en determinadas clases sociales y partidos políticos que enarbolan (sin pruebas o evidencias de ello) una serie de afirmaciones con el objetivo de promover el odio al inmigrante. En esta línea, se ha podido comprobar tanto a nivel nacional como internacional que distintos políticos incitan al miedo con afirmaciones tales como que la inmigración conlleva un aumento de la violencia de género, la inseguridad de las mujeres o un incremento de las muertes a manos de sus parejas. En esta línea se profundizará en el epígrafe posterior denominado “percepción social a través de los medios de comunicación de la violencia de género”, pero, en relación con la inmigración, aquí se pone de manifiesto los problemas asociados a la desinformación de la sociedad. Este miedo inculcado en el que se culpabiliza al inmigrante también se puede refutar teniendo en cuenta los datos proporcionados por el Consejo General del Poder Judicial (2017), quienes exponen que la mayor parte de las víctimas mortales son mujeres españolas a manos de parejas españolas (lo que ocurre, en 2015, en el 63,33% de los casos), a este dato le siguen las mujeres extranjeras fallecidas a manos de su pareja, también extranjera (el 25% de las 38 muertes), mientras que sólo el 11,67% de las muertes se han producido en parejas en las que la mujer es española y el varón extranjero. 3.7. Percepción social a través de los medios de comunicación de la violencia de género El enfoque con el que se presenta la violencia de género en los medios de comunicación constituye un aspecto esencial para conocer la percepción que tiene la sociedad de este fenómeno. Así, tanto el tipo de noticia (principal o secundaria) como la página en la que ésta se ubica (par o impar), el tamaño de la reseña (en número de columnas que ocupa), quién es el protagonista de la noticia (si el agresor o la víctima), el término con el que se califica a este tipo de violencia o el tipo de fuentes utilizadas (policías, familias, vecinos, fuentes judiciales, etc.) reflejan la importancia que se otorga a estos hechos y la profundidad con la que se han evaluado las circunstancias de este suceso. Los estudios realizados en esta línea, como el publicado por Gutiérrez et al. (2009), Herrero (2003) y Menéndez (2010) muestran que, por norma general, los periódicos utilizan la terminología de violencia machista o violencia de género, pero también la de violencia doméstica para referirse a este tipo de sucesos; otorgando el protagonismo tanto a la víctima como al agresor. Además, aunque suele establecerse como norma no promulgar datos que puedan afectar al entorno de la víctima, existen ejemplos de determinados periódicos en los que se proporciona en la noticia este tipo de información. Esto sucede, según Menéndez (2010) debido a que “se prima lo chocante y llamativo frente al drama personal cotidiano de las mujeres maltratadas” (p. 83). También pueden percibirse en este tipo de noticias la aparición de estereotipos y lenguaje sexista que describe generalmente características de la víctima, presentándola como alguien sometido, pese a que en un primer momento pueda parecer que los calificativos resultan positivos para ella, lo que en realidad se transmite es la visión de un ser incapaz de salir por sí mismo de una situación de malos tratos. 39 En esta línea, se presentan una serie de artículos recientes observados en la prensa española, a través de los cuales podemos analizar el discurso de este tipo de noticias. Este hecho resulta relevante debido a la aparición de partidos de ultraderecha, como VOX, quienes abogan por la abolición de los derechos de la mujer y por la eliminación de las leyes que la protegen ante situaciones de violencia de género, debido a que niegan que esta realidad exista. Por ejemplo, El Mundo, en su publicación del viernes 8 de marzo de 2019, presenta a página completa y en página impar un anuncio de la plataforma Hazte Oír en el que se pide a Casado, Rivera y Abascal (dirigentes de PP, C’s y VOX respectivamente) que deroguen las leyes de género. En una fecha tan destacada, este periódico también enarbola una actitud distante, escéptica y sin responsabilidades en la lucha feminista. Sin embargo, este mismo periódico también da voz a Pilar Martín Nájera, quien, a página completa, realiza una interesante llamada de atención en torno a la violencia de género advirtiendo que se trata de una responsabilidad de todos, esta autora utiliza la siguiente afirmación para ello “hay que lograr que el sentimiento de vergüenza y rechazo no lo sienta la mujer agredida sino su agresor”, con lo que incide en la culpabilidad y la asunción de responsabilidades que debería formar parte de la condena al agresor. Este periódico aprovecha para dar voz a los políticos, eligiéndose en este caso a Albert Rivera, como principal voz política y, en segundo lugar (y de modo mucho más discreto por la ubicación de la noticia) a Pablo Iglesias. El periódico realiza una encuesta en torno a la violencia machista en la que se pregunta a hombres y mujeres en relación con sus parejas, las penas ante la violencia de machista o aspectos como la igualdad entre hombres y mujeres. Por último, este periódico analiza la política desde la perspectiva de las mujeres, señalando la evolución de su presencia e influencia en los puestos de diputadas, presidentas autonómicas, ministras y alcaldesas, entre otros; y presentan una entrevista a Tamarit Sumalla, experto en victimología, de quien destacan su siguiente afirmación “los que ejercen violencia sobre las mujeres no tienen por qué ser unos machistas”. 40 Sin embargo, pese a que todo el discurso anterior se muestra en relación con el día de la mujer, los medios de comunicación muestran noticias acerca de la violencia de género de manera cotidiana, como respuesta a cada uno de los asesinatos o situaciones de violencia que viven las mujeres a manos de sus parejas o exparejas; esta situación también se plasma en otros medios de comunicación, como la televisión o la radio y abundan en las plataformas de internet, como las redes sociales, por lo que podemos afirmar que cada vez se dispone de más información en torno al problema de la violencia de género y los daños que causa sobre sus víctimas. 3.8. Propuestas de intervención intrafamiliar para gestionar la violencia de género en el ámbito doméstico Existen numerosos documentos que abordan propuestas de intervención en las situaciones de violencia de género, para minimizar y evitar estas situaciones. Un ejemplo de ello es el trabajo publicado por Arce et al. (2015) en cuyo procedimiento se distinguen cinco fases para detectar y restringir este tipo de violencia de género. Estos autores las describen como se muestra a continuación: etapa de instrucción (en el que se abordan los conceptos básicos de la violencia, incluyéndose el ciclo descrito en el apartado previo correspondiente), etapa de reestructuración de los sesgos sobre el uso de la violencia (que analiza los mecanismos cognitivos a través de los cuales se justifica y minimiza la violencia), la fase de modelado de conductas (centrada en concienciar a los participantes del carácter cíclico de la violencia y de la peligrosidad que conlleva), el autorregistro (a través del que se consigue que la persona registre y sea consciente de la realidad que vive) y la fase de retroalimentación y reforzamiento diferencial de la respuesta actitudinal. Estos autores señalan que pueden diseñarse tanto actividades grupales como individuales para trabajar con los participantes y concienciar de la influencia de la violencia de género. En esta línea son numerosos las instituciones que promueven los protocolos de actuación para atender a las víctimas de violencia de género, como el publicado 41 por la Generalitat Valenciana (s.f.), el Instituto de Madrid (2017), Comisiones Obreras (2016) o el Gobierno de Canarias (2003). A modo de ejemplo, UGT (2018) propone una intervención también sustentada sobre los empleos y salarios de calidad, como estrategia fundamental para luchar contra la violencia machista, proporcionando a través de estos empleos un futuro digno y alentador a las mujeres víctimas de la violencia de género. Los aspectos más trabajados en las instituciones y organizaciones que luchan por favorecer la inclusión social y laboral de la mujer tienen como objetivos los siguientes:  Evitar el estigma que existe hacia la violencia y las víctimas.  Favorecer la inclusión social y la calidad de vida de las mujeres.  Implementar programas de buenas prácticas a través de los cuales se protejan los derechos fundamentales de las víctimas y se les trate con respeto y dignidad.  Visibilizar la doble victimización que sufren las mujeres inmigrantes, una realidad que, desde la sociedad española, se relega a un segundo plano, muy influido por la aporofobia, o rechazo a las personas con un nivel adquisitivo bajo.  Promover la autonomía, la resiliencia y la autoestima de las mujeres víctimas de violencia de género.  Clarificar el concepto de división sexual del trabajo entre sexos en términos de función productiva y función reproductiva.  Evidenciar la conexión entre función reproductiva, espacio privado y violencia de género en el ámbito doméstico.  Conceptualizar el término de violencia de género, acotándolo respecto a la violencia doméstica.  Conocer la situación actual de la violencia de género en España, así como el marco normativo vigente.  Profundizar en las fases de la violencia de género, haciendo especial mención a la situación de las mujeres inmigrantes.  Analizar la percepción social de la población que se transmite a través de los medios de comunicación. 48 Gobierno de Canarias, consejería de sanidad y consumo. 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