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La construcción europea en la percepción de los países centroeuropeos

Mestankova, Petra,Esparza, Daniel,Filipec, Ondrej

Abstract

Este artículo se enfoca en los países centroeuropeos y su relación hacia la UE. Examina las percepciones de los actores políticos más relevantes hacia la UE. También las políticas más relevantes para la integración europea promovidas desde estos países desde que entraron en la UE en 2004 hasta 2020. Se explica en perspectiva histórica, al menos parcialmente, cómo han influido determinadas percepciones del pasado en sus discursos y políticas comunitarias. De esta manera, una de las contribuciones más destacadas de estos países en las políticas europeas se sitúa en la seguridad de las fronteras. Las elites políticas se centran principalmente en la defensa de sus Estados frente a Rusia y otras “amenazas” del Este.

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REVISTA DE ESTUDIOS EUROPEOS, 84 (2024): 288-317 ISSN 2530-9854 La construcción europea en la percepción de los países centroeuropeos: una perspectiva histórica European integration in the perception of Central European countries: a historical perspective PETRA MĚŠŤÁNKOVÁ, DANIEL ESPARZA Y ONDREJ FILIPEC Universidad Palacky de Olomouc [email protected] ; [email protected]z; o[email protected]z ORCID: 0000-0002-0702-3884; 0000-0002-6596-6813; 0000-0002-9046-1577. Recibido: 12/07/2023. Aceptado: 18/03/2024. Cómo citar: Měšťánková, Petra; Esparza, Daniel y Filipec, Ondrej, “La construcción europea en la percepción de los países centroeuropeos: una perspectiva histórica”, Revista de Estudios Europeos 84 (2024): 288-317. Este artículo está sujeto a una licencia “Creative Commons Reconocimiento-No Comercial” (CC-BY-NC). DOI: https://doi.org/10.24197/ree.84.2024.288-317 Resumen: Este artículo se enfoca en los países centroeuropeos y su relación hacia la UE. Examina las percepciones de los actores políticos más relevantes hacia la UE. También las políticas más relevantes para la integración europea promovidas desde estos países desde que entraron en la UE en 2004 hasta 2020. Se explica en perspectiva histórica, al menos parcialmente, cómo han influido determinadas percepciones del pasado en sus discursos y políticas comunitarias. De esta manera, una de las contribuciones más destacadas de estos países en las políticas europeas se sitúa en la seguridad de las fronteras. Las elites políticas se centran principalmente en la defensa de sus Estados frente a Rusia y otras “amenazas” del Este. Palabras clave: Unión Europea, Europa Central, euroescepticismo, europeísmo, expansionismo ruso Abstract: This article focuses on Central European countries and their relationship with the EU. It examines the perceptions of the most relevant political actors towards the EU. It also looks at the most relevant policies for European integration promoted by these countries since they joined the EU in 2004 until 2020. It is explained from a historical perspective, at least partially, how certain perceptions of the past have influenced their discourses and community policies. Thus, one of the most prominent contributions of these countries to EU politics is the security of borders. The political elites focus mainly on the defense of their states against Russia and other "threats" from the East. Keywords: European Union, Central Europe, Euroscepticism, Europeanism, Russian expansionism La construcción europea en la percepción de los países… 289 REVISTA DE ESTUDIOS EUROPEOS, 84 (2024): 288-317 ISSN 2530-9854 INTRODUCCIÓN Los cambios más significativos en la historia de la Unión Europea (UE) están relacionados con el final de la Guerra Fría. Fue el punto de inflexión que provocó, por una parte, la propia transformación y conversión de la organización con un nuevo nombre: Unión Europea, al mismo tiempo que otra Unión, la que había dominado el bloque comunista, se desvanecía: la Soviética. Aquel escenario abrió el camino a la ampliación de la propia UE hacia el Este, hacia el espacio que anteriormente había ocupado el expansionismo ruso. La UE no sólo perseguía intereses económicos en la región, sino también la estabilidad de su frontera oriental. Esto la puso en colisión directa con los intereses de Rusia, que, sin embargo, atravesaba una crisis interna en la década de 1990 y no tuvo capacidad para dificultar o imposibilitar la ampliación de la UE hacia el Este. Durante este proceso (2004, 2007, 2013), de los trece países que se unieron a la UE, once venían con el denominador común de un pasado comunista, y nueve de ellos bajo la órbita soviética, si bien cada uno contaba con experiencias diferenciadas. Este artículo se enfoca en Polonia, Hungría y República Checa, tres países centroeuropeos que estuvieron integrados en el bloque comunista y en la órbita soviética hasta 1989. 1 En este sentido, se examinan las percepciones de los actores políticos más relevantes hacia la UE, y las políticas más relevantes para la integración europea promovidas desde estos países, desde que entraron en la UE, en 2004, hasta 2020. Se trata del periodo anterior a la crisis sanitaria covid-19 (desde marzo de 2020) y a la guerra de Ucrania (a partir de 2022), que tuvieron un impacto significativo en las sociedades en cuestión, incluidos los transformaciones políticas. El periodo posterior a 2020 no se aborda en este artículo —salvo algunas menciones comparativas puntuales—, pues precisa de una investigación específica. 1 Estos tres países junto con Eslovaquia forman el Grupo de Visegrado (V4), una formación centroeuropea fundada en 1991. Sin embargo, este trabajo no está enfocado específicamente hacia el V4, y no incluye un estudio de sus cuatro miembros. Más información sobre el V4, en: Ferrero-Turrión, Ruth. (2021). “Visegrado y la Unión Europea frente al espejo”. Política exterior. 35(199), 114-120. 290 Petra Měšťánková, Daniel Esparza y Ondrej Filipec REVISTA DE ESTUDIOS EUROPEOS, 84 (2024): 288-317 ISSN 2530-9854 Es necesario establecer una definición general y operativa de los conceptos utilizados: europeísmo, euroescepticismo y antieuropeísmo. Estos conceptos tuvieron gran popularidad y alto número de investigaciones en la primera década del siglo XXI cuando se desarrolló el debate teórico conceptual sobre europeísmo y euroescepticismo. 2 Por (a) europeísta, se entiende a quien —en líneas generales— percibe la UE positivamente y quiere mayor integración de la UE; por (b) euroescéptico, a quien —en líneas generales— acepta la UE, pero la percibe y la expresa cómo mínimo de forma ambigua, con el objetivo primordial de que no avance la integración europea, incluso que retroceda. Lógicamente en cada uno de estos grupos hay diferentes niveles de intensidad, así como elementos contradictorios. Un tercer nivel (c), el antieuropeo, estaría relacionado con quien no solo no acepta la UE, sino que la quiere destruir —o cómo mínimo sacar a su país de la UE—, algo que en el caso de los países centroeuropeos ha sido hasta el momento una tendencia minoritaria y residual. Para realizar la parte empírica se ha procedido a una búsqueda heurística documental. Por una parte, fuentes primarias, como discursos de los líderes políticos con más peso en la toma de decisiones e influencia pública internacional (presidentes, primeros ministros y ministros de exteriores); por otra parte, fuentes secundarias, como artículos de prensa especializada y bibliografía relevante. Los resultados hasta principios de la segunda década del siglo XXI, se han organizado por países y por aproximación ideológica hacia la UE: europeístas y euroescépticos; así como en el periodo antes y después de la entrada en la UE. Además de describir y clasificar las principales posiciones y contribuciones a la construcción europea, se pretende explicarlas en perspectiva histórica, lo que hemos llamado el peso de la Historia. De ahí que hayamos seleccionado especialmente aquellas intervenciones o 2 Más información, en: Kaniok, Petr y Vlastimil Havlík. (2016). “Populism and Euroscepticism in the Czech Republic: Meeting Friends or Passing By?”. Romanian Journal of European Affairs. 16(2), 20-35; Taggart, Paul y Aleks Szczerbiak. (2004). “Contemporary Euroscepticism in the Party Systems of the European Union Candidate States of Central and Eastern Europe”. European Journal of Political Research. 43, 1-27; Kopecky, Petr y Cas Mudde. (2002). “The Two Sides of Euroscepticism: Party Position on European Integration in East Central Europe”. European Union Politics. 3(3), 297326; Esparza, Daniel. (2012). “El sustrato histórico del euroescepticismo checo”. Revista Española de Investigaciones Sociológicas. 140, 1-25. La construcción europea en la percepción de los países… 291 REVISTA DE ESTUDIOS EUROPEOS, 84 (2024): 288-317 ISSN 2530-9854 declaraciones de los líderes centroeuropeos que hayan contenido un trasfondo histórico. Por tanto, se hace necesario presentar una breve introducción sobre algunos denominadores comunes en los respectivos países, relacionados con la percepción de la Historia en su contexto europeo, algo que servirá para comprender discursos y posiciones hacia determinadas políticas comunitarias. 1. UN CONTEXTO COMÚN HISTÓRICO-SIMBÓLICO En todos los Estados se producen construcciones historiográficas que generan relatos dominantes de hechos pasados —transmitidos en libros de texto y medios de comunicación principalmente—, siempre con consecuencias sobre percepciones en el presente. En el caso que nos interesa para este trabajo, nos centramos en la UE no solo como sujeto político, sino también como una entidad sobre la que se proyectan significados simbólicos desde interpretaciones interesadas de la historia. La interpretación de la Historia, como sustrato simbólico que influye en la percepción del presente, es un factor a tener en cuenta —aunque no el único—, para explicar las sucesivas identificaciones hacia la UE de los principales líderes políticos de los países centroeuropeos. Por esta razón, es necesario ordenar y mostrar algunos significados simbólicos (interpretaciones) de la Historia, en su contexto europeo, de los tres países con los que vamos a trabajar en esta investigación. Se pretende ofrecer, al menos, algunas claves que nos ayuden a comprender las diversas identificaciones hacia la UE, a través del discurso y posiciones políticas en momentos clave de la construcción europea. Las reconstrucciones simbólicas no son verdades históricas. Suelen estar asociadas a construcciones historiográficas dominantes, que además están sujetas a cambios con el paso del tiempo, o con el cambio de regímenes políticos. Sin detenernos en los numerosos detalles y matices que podemos encontrar en cada uno de los países, es necesario presentar una breve reconstrucción de un mínimo común denominador, pues la Unión Europea no es un sujeto político que surge de la nada en estos países, sino una entidad a la que se le ha proyectado un sustrato histórico- 292 Petra Měšťánková, Daniel Esparza y Ondrej Filipec REVISTA DE ESTUDIOS EUROPEOS, 84 (2024): 288-317 ISSN 2530-9854 simbólico asociado a un Otro más poderoso, que dependiendo de para quién, tiene unas denotaciones más positivas o más negativas. 3 Este mínimo común denominador lo encontramos en diferentes momentos de la Historia contemporánea: todos han estado bajo la órbita de otros imperios: germano (Austria, Prusia y/o Alemania); ruso (Rusia, la URSS); y/o bajo la amenaza del imperio Otomano (en el caso húngaro, además bajo la órbita de este imperio durante la edad moderna). También en el caso de Hungría, desde 1867, pasó a tener una posición activa y autónoma dentro del imperio Habsburgo. En mayor o menor intensidad, los tres países han desarrollado relatos nacionales donde hay encerrada una traición, agresión y/o invasión, durante el siglo XX de alguno de los imperios citados —con excepción del Otomano—, en las dos guerras mundiales y la Guerra Fría; así como traiciones o castigos de peso de uno o varios Estados considerados hasta la segunda década del siglo XXI, los motores o el eje central de la UE: Francia y Alemania. 4 No es posible desarrollar cada uno de los matices que encierra cada uno de los casos, porque llevaría un trabajo exclusivo para esta materia. Pero todos están unidos por la construcción de unos relatos nacionales contemporáneos en los que estos países han estado sometidos a los caprichos de la geopolítica mundial, a los designios de un Otro más poderoso. Desde esta visión y sentimiento de su propia historia, en estos países ha emergido la consecuente idea de una cuestión nacional siempre frágil y amenazada por un agente exterior, del que hay que protegerse. Sin embargo, las interpretaciones o reacciones a cómo superar esa historia traumática no se producen de la misma forma en todos los sujetos. La cuestión de cómo afrontarla es entendida de formas diversas. Por poner un solo ejemplo con respecto a las percepciones de la UE, encontramos: a) posiciones cerradas y defensivas (euroescépticos), porque la desconfianza por lo exterior prolonga el uso político del trauma; b) posiciones abiertas y atrevidas (europeístas), porque creen que así superan el trauma. Estas dos visiones antagónicas del significado de la UE tal vez estén bien 3 Esparza, Daniel. (2010a). Identidad nacional y el Otro: La República Checa frente a la Unión Europea. Olomouc. Univerzita Palackého v Olomouci, esp. pp. 29-53. 4 Hloušek, Vít y Petr Fiala. (2021).“ The future of Europe and the role of Eastern Europe in its past, present, and future 2. A new critical juncture? Central Europe and the impact of European integration”. European Political Science. 20, 243–253. La construcción europea en la percepción de los países… 293 REVISTA DE ESTUDIOS EUROPEOS, 84 (2024): 288-317 ISSN 2530-9854 representadas en la figura de los dos primeros presidentes de la República Checa: Václav Havel (1993-2003) y Václav Klaus (2003-2013). El primero, Havel, abierto a la UE, la percibía como la superación de los traumas de la historia checa reciente, un lugar de reconciliación, paz, libertad y democracia, donde la identidad checa florecería con mayor ímpetu una vez dentro. El segundo, Klaus, cerrado a la UE, la mostraba como una amenaza, al convertirse esta en un superestado, como si se tratara de una versión moderna del Tercer Reich o de la URSS, donde la identidad checa (y por ende de todas las naciones) se disolvería como un azucarillo en el café. 5 Estas dos visiones nos sirven de ejemplo para preparar el terreno que nos proponemos recorrer. Así, pasamos a continuación a observar directamente las identificaciones y las posiciones gubernamentales y presidenciales en el proceso de construcción europea, desde que se convirtieron en Estados libres tras la caída —a partir de 1989— de los regímenes comunistas de Europa Central y Oriental. 6 2. ANTES DE LA ADHESIÓN: POSICIONES Y PERCEPCIONES HACIA LA UE Inmediatamente tras la caída del comunismo la prioridad de la política exterior en estos tres países (República Checa hasta 1993 como Checoslovaquia) giró en torno al lema: “vuelta a Europa”, que significaba vuelta al Oeste, el lugar natural al que estos países creían pertenecer, y que la Guerra Fría los situó en el Este. Un Oeste encarnado por la OTAN, y por la entonces CEE (UE a partir de la entrada en vigor de Tratado de Maastricht en 1993). Para la mayoría de los representantes de la nueva elite política surgida con la democracia, el Oeste representaba un modelo de 5 Esparza, Daniel. (2010b). “National Identity and the Other: Imagining the EU from the Czech Lands”. Nationalities Papers: The Journal of Nationalism and Ethnicity. 38(3), 413-436; Hloušek, Vít y Petr Kaniok. (2016). “Strategic or Identity-based Euroscepticism? The Euro Discourse of Vaclav Klaus”. Romanian Journal of Political Science. 14(1), 35-60. 6 Sobre la transición democrática en los países poscomunistas veáse Linz, Juan J. y Alfred Stepan. (1996). Problems of Democratic Transition and Consolidation: Southern Europe, South America, and Post-Communist Europe. Baltimore. Johns Hopkins University Press; Měšťánková, Petra y Ondřej Filipec. (2019). Transition to Democracy in Central Europe. Olomouc. Iuridicum Olomoucense. 294 Petra Měšťánková, Daniel Esparza y Ondrej Filipec REVISTA DE ESTUDIOS EUROPEOS, 84 (2024): 288-317 ISSN 2530-9854 desarrollo político y económico, democracia y libre mercado; también un protector militar frente a Rusia. En el periodo anterior a la entrada en la UE, el deseo por formar parte de esta superó cualquier alternativa. Si bien, ya en este periodo se pudieron distinguir discrepancias de posiciones y visiones entre los partidos políticos sobre la integración europea. El europeísmo guiaba los partidos social-demócratas, como el checo ČSSD (Partido Socialdemócrata Checo), el húngaro MSZP (Partido Socialista Húngaro) o el polaco SLD (Alianza de la Izquierda Democrática), que fueron partidos potentes durante el proceso de adhesión, y encabezaron los gobiernos de los respectivos países en el momento cuando se produjo la ampliación al Este. También a los partidos demócrata-cristianos, como el checo KDU-ČSL (Unión Cristiana y Demócrata-Partido Popular Checoslovaco), el polaco PO (Plataforma Cívica) o partidos liberales como el checo US-DEU (Unión de la Libertad-Unión Democrática), y el húngaro SzDSz (Alianza de los Demócratas Libres). Por el contrario, los liberal-conservadores y conservadores como el checo ODS (Partido Demócratico Cívico), el húngaro Fidesz (Alianza de Jóvenes Demócratas) y el polaco PiS (Ley y Justicia) se les puede clasificar, por entonces, como euroescépticos, mostrando dudas o temor a que la pertenencia a la UE significara el recorte de su soberanía nacional. Ya a mitad de los años 90 el entonces primer ministro checo Václav Klaus (ODS) hablaba del peligro “de la pérdida de identidad nacional” 7 . Así que había dos visiones contrapuestas de la nación que determinaban las actitudes hacia la UE: una visión de la nación basada en una lengua y una etnicidad comunes y una visión de una comunidad de ciudadanos. La primera considera arriesgado cruzar las fronteras del Estado-nación y la segunda, beneficioso. 8 Una vez decidida la ampliación al Este, las instituciones europeas, sobre todo la Comisión, tomaron un fuerte control sobre la preparación de los países candidatos. Hubo que hacer numerosas reformas que no siempre fueron bien explicadas a la ciudadanía. Provocaron cansancio hacia el proceso de adhesión, y los partidos que lo lideraron acabaron perdiendo las elecciones a nivel nacional tras la adhesión, para ser sustituidos por 7 Pehe, Jiří. (1995).“ The Choice between Europe and Provincialism”. Transition, 14-19, esp. p. 15. 8 Hloušek y Fiala. (2021). “The future of Europe…..”, esp. p. 250. La construcción europea en la percepción de los países… 295 REVISTA DE ESTUDIOS EUROPEOS, 84 (2024): 288-317 ISSN 2530-9854 gobiernos euroescépticos. 9 Esto ocurrió en Polonia ya en 2005, en la República Checa en 2006, y en las elecciones húngaras de 2010. 3. DESPUÉS DE LA ADHESIÓN A LA UE: POSICIONES HACIA LA UE 3. 1. Europeístas Una vez dentro de la UE, las mayores dosis europeístas vinieron de Polonia, con el gobierno de Donald Tusk (2007-2014), y el ministro de asuntos exteriores Radosław Sikorski (2011-2014). Ambos políticos procedían del PO (una parte de la facción del PPE en el Parlamento Europeo), que desde 2018 está inmersa en la coalición liberal-verde Coalición Ciudadana (KO). Los europeos se asocian principalmente a corrientes liberales relacionadas, sobre todo, con la defensa de los derechos y libertades fundamentales, y las instituciones independientes. En la República Checa, los principales partidos proeuropeos eran el liberalconservador TOP 09 (Tradición-Responsabilidad-Prosperidad 09, parte del PPE) y el social-liberal Partido Pirata Checo (parte de los Verdes/ALE). Figuras políticas como Karel Schwarzenberg (ministro de Asuntos Exteriores 2007-2009 y 2010-2013) y Luděk Niedermayer (vicepresidente del Banco Nacional Checo 2000-2008, y eurodiputado por TOP 09 2014-presente) expresaron posturas muy positivas sobre la UE. En Hungría, las voces proeuropeas se vieron eclipsadas por el duro discurso euroescéptico de Viktor Orbán, pero incluso desde otros partidos de la oposición, como Jobbik, con un fuerte componente euroescepticismo. Así, el espacio proeuropeo se limitó a unos pocos partidos de la oposición, como la socialdemócrata Coalición Democrática (DK) y sus caras visibles: Ferenc Gyurcsány (primer ministro 2004-2009) o Klara Dobrev (vicepresidenta del Parlamento Europeo 2019-2022). Con respecto al europeísmo, observemos los discursos de Tusk y Sikorski. Ambos defendían que la UE había fortalecido al país, así como su soberanía nacional al aliarse con los países que compartían los mismos 9 Rupnik, Jacques. (2007). “ Is East-Central Europe Backsliding? From Democracy Fatique to Populist Backlash”. Journal of Democracy. 18(4), 17-25. 296 Petra Měšťánková, Daniel Esparza y Ondrej Filipec REVISTA DE ESTUDIOS EUROPEOS, 84 (2024): 288-317 ISSN 2530-9854 valores, asociando a la UE con “una paz de larga duración” 10 . Tusk se remontaba a las experiencias europeas de guerras pasadas para que no se vuelvan a repetir. Para él, la UE representaba y representa la respuesta a las guerras y regímenes autoritarios, depresión económica y egoísmo nacional. La caída del comunismo en 1989 fue uno de los momentos claves en la historia de la UE, ya que permitió la unidad de Europa. 11 La UE estaba además asociada a valores democráticos y de desarrollo económico. Así, los fondos europeos ayudaron al crecimiento económico, a la generación de los puestos de trabajo o a la mejora de transportes. Los pilares en los que se erige son la responsabilidad y solidaridad. Sikorski en su discurso en el parlamento polaco sobre la política exterior en 2013 comparó la UE con el Imperio romano: Una entidad, que por lo menos en la Europa Occidental, definió una estructura de asentamiento, red de carreteras y la base del derecho que se sigue usando hoy en día. Sólo que nuestra Unión es mejor, porque no se creó mediante conquista, sino por adhesión voluntaria. Todos sentimos que la cuestión de las fronteras en la integración europea es la cuestión de nuestra seguridad y quizá de la civilización occidental. 12 También se pronunciaron en contra de la política de los intereses nacionales. Sikorski criticó el uso del concepto “intereses nacionales”, recordando las palabras del difunto expresidente checo Václav Havel: 10 Sikorski, Radosław (2014).“ Remarks by Minister Radosław Sikorski at the Polish Ambassadors ’Conference”, en https://www.msz.gov.pl/en/p/msz_en/ministry/polish_diplomacy_archive/former_minist ers/remarks_by_radoslaw_sikorski/remarks_by__minister_radoslaw_sikorski_at_the_po lish_ambassadors__conference__warsaw__25_july_2014_ (fecha de consulta: 25/05/2019) 11 Tusk, Donald (2012).“ Speech of Prime Minister Donald Tusk at the Walther Rathenau Prize award ceremony in Berlin”, en https://www.premier.gov.pl/en/news/news/speechof-prime-minister-donald-tusk-at-the-walther-rathenau-prize-award-ceremony-in.html (fecha de consulta: 25/05/2019) 12 Sikorski, Radosław. (2013). Government Information on the Polish Foreign Policy in 2013, en Yearbook of Polish Foreign Policy 2011-2015. Warszawa. Polski Instytut Spraw Międzynarodowych, 2020. (pp. 41-58, esp. p. 47). La construcción europea en la percepción de los países… 303 REVISTA DE ESTUDIOS EUROPEOS, 84 (2024): 288-317 ISSN 2530-9854 restrictiva polaca hacia las minorías sexuales o al aborto. 27 Finalmente negoció un opt-out en forma de Protocolo (Protocolo n. 7 sobre la aplicación de la Carta de los Derechos Fundamentales de la UE a Polonia y al Reino Unido). El hecho de que un número significativo de líderes centroeuropeos quisiera que los poderes de las instituciones europeas siguieran siendo limitados y que la UE no interfiera en los órdenes sociales “establecidos”, se reflejó también en los debates sobre el futuro de la UE tras el Brexit. Los países centroeuropeos se han dividido al respecto, con los gobiernos polaco y húngaro —ya en conflicto con la UE—, subrayando que la UE debería volver a los valores cristianos que estuvieron presentes en el origen de la integración, y luchar contra la arrogancia de Europa Occidental. La República Checa adoptó una postura prudente, sin posicionarse claramente en el debate. Pero ningún representante destacado se pronunció a favor de una mayor integración europea. Y he aquí lo que tenían en común: el no a una “mayor integración” europea. La constante necesidad de poner un límite a los poderes de las instituciones europeas culminó en la crisis migratoria y de refugiados de 2015 y 2016. De todos los países centroeuropeos solo Hungría estuvo realmente expuesta en esta crisis. Ni Polonia, ni República Checa recibieron una migración masiva, si bien, los partidos políticos aprovecharon esta circunstancia para movilizar a los votantes. Y no solo desde partidos considerados radicales y minoritarios, sino desde los propios partidos gubernamentales, algunos incluso europeístas como los socialdemócratas checos. Ya en 2015 se opusieron a las cuotas obligatorias para repartir los refugiados. 28 Se consideró que la Comisión Europea se extralimitaba en las competencias y trataba de dictarles cómo debían comportarse. Durante la presidencia eslovaca de la UE en 2016, se contrastó las cuotas obligatorias con un vago concepto de “solidaridad efectiva” 29 , que 27 Jasik, Katarzyna. (2009). “Poland and the ratification of the Treaty of Lisbon”. Bonner Rechtsjournal. 2, 160-163, esp. p. 162. 28 Por no cumplir las cuotas de redistribución la Comisión Europea demandó en 2018 a Hungría, Polonia y la República Checa en el Tribunal de Justicia de la UE. Véase Zaun, Natascha. (2018). “States as Gatekeepers in EU Asylum Politics: Explaining the Nonadoption of a Refugee Quota System”. Journal of Common Market Studies. 56(1), 44-62. 29 Nielsen, Nikolaj (2016). “Slovak presidency proposes “effective solidarity” on migration“, en https://euobserver.com/migration/135960 (fecha de consulta: 23/06/2023) 304 Petra Měšťánková, Daniel Esparza y Ondrej Filipec REVISTA DE ESTUDIOS EUROPEOS, 84 (2024): 288-317 ISSN 2530-9854 significa que cada país decidía con qué medidas concretas contribuía a la política común migratoria. Esto subrayó el papel clave de los Estados miembros en la integración, que no pueden subordinarse a las instituciones de la UE. El hecho de que finalmente se suspendieran las cuotas obligatorias en 2017 y que la propia Angela Merkel, defensora de éstas, apoyara el concepto de la solidaridad efectiva, ha sido tomado como un éxito en estos países. 30 Hungría fue el principal escollo en este tema. De entrada, construyó un cerco de alambre en su frontera con Serbia que sirvió para disuadir a los migrantes y orientar el flujo migratorio hacia otros países. Esto creó tensiones con países vecinos y con las instituciones europeas. El país adoptó en 2015 una ley más restrictiva de asilo. El colmo para Bruselas fue en 2018 cuando adoptó la ley “Stop Soros” —en consciente oposición contra el filántropo norteamericano George Soros, de origen húngaro, que apoyaba la democracia liberal— según la cual la ayuda a los refugiados por parte de cualquier ciudadano estaba considerada delito 31 . La migración sirvió como catalizador de la transformación de Orbán, desde un líder liberal que había luchado contra el comunismo a convertirse —a partir de 2010 cuando volvió a ser primer ministro— en un líder nacional conservador con formas de liderazgo iliberal, propias del populismo. 32 Ya no se trataba sólo del papel de las instituciones europeas, sino de los valores que debían promoverse en la UE. Se produjo un choque ideológico y cultural. Desde 2015 Orbán se ha presentado como protector de las fronteras europeas: Bruselas es incapaz de asegurar la defensa de Europa, y lo que es peor, no tiene ningún interés en hacerlo (…) los líderes nos llaman para mostrar 30 Por otra parte hay que destacar que las propuestas del V4 fueron más amplias y también constructivas porque su principal interés fue mantener intacto el área Schengen y la libre circulación de ciudadanos de la UE. Las propuestas se enfocaron por ejemplo en la mejora de la seguridad fronteriza de la UE y que ésta gane el control sobre los flujos migratorios; que la UE se involucre más en la estabilidad y desarrollo de los países de origen y que coopere más con los países de tránsito como Turquía. Estas prioridades han tenido repercusión en el nivel de la UE. 31 Por esta ley, en 2019, la Comisión Europea denunció a Hungría en el Tribunal de Justicia de la UE. 32 Körösényi, András y Veronika Patkós. (2017). “Liberal and Illiberal Populism. The Leadership of Berlusconi and Orbán”. Corvinus Journal of Sociology and Social Policy. 8(3), 315-337. La construcción europea en la percepción de los países… 305 REVISTA DE ESTUDIOS EUROPEOS, 84 (2024): 288-317 ISSN 2530-9854 la solidaridad y ofrecer alguna ayuda. Es natural. No tenemos corazones de piedra. Pero tampoco tenemos cerebros de piedra. En nuestra mente tenemos la regla más importante: si les ayudamos aquí, ellos permanecen aquí. Si les ayudamos allí, ellos permanecen allí. 33 En 2019 fue aún más crítico: Los planificadores en Bruselas están llenos de planes (…) buscan transformar toda Europa en un continente de inmigrante (…) [un plan que] ya ha sido realizado en Bruselas y está listo para ser ejecutado. 34 En este choque cultural e ideológico sobre lo que debe ser la UE, el gobierno húngaro se entiende con el polaco. También con algunos líderes políticos de otros países (Andrej Babiš en la República Checa o Robert Fico en Eslovaquia). Se trata de un choque de valores: si la UE debe basarse en los valores de la democracia liberal o en los del nacionalismo conservador. 4. 2. La UE como salvaguardia contra Rusia El factor ruso estuvo presente en muchas decisiones políticas de Polonia, República Checa y Hungría, antes de 2020. Había entonces, con respecto a la relación con Rusia, una división entre estos Estados, y entre los actores políticos internos. Polonia era y es el más antirruso, la República Checa estaba y está dividida y Hungría es prorrusa, especialmente el gobierno de Orbán. El factor ruso desempeña un papel importante a la hora de impulsar iniciativas muy concretas dentro de la UE, ya sea la relación con los países de Europa del Este, una política energética común o una defensa común. Una de las iniciativas más significativas promovidas por los países centroeuropeos, fue la Asociación Oriental. La Asociación Oriental (EaP) pretende compartir los valores democráticos de la UE con aquellos países 33 Orbán (2016). “A Magyar Reformok... “ 34 Orbán, Viktor (2019).“ Prime Minister Viktor Orbán’s ʻState of the Nationʼ address”, en https://visegradpost.com/en/2019/02/11/prime-minister-viktor-orbans-state-of-thenation-address-full-speech/ (fecha de consulta: 23/06/2023) 306 Petra Měšťánková, Daniel Esparza y Ondrej Filipec REVISTA DE ESTUDIOS EUROPEOS, 84 (2024): 288-317 ISSN 2530-9854 que desde la óptica comunitaria están amenazadas por Rusia, los conocidos “the six-postcomunists”: Armenia, Azerbayán, Bielorrusia, Georgia, Moldavia y Ucrania. 35 Fue lanzada por Polonia, que se considera un puente entre la UE y los países de Europa del Este, 36 y por Suecia, durante la Presidencia checa del Consejo en el primer semestre de 2009. La EaP está, además, fuertemente apoyada por los países bálticos: Estonia, Letonia y Lituania. Los países centroeuropeos sienten que tienen mucho que aportar a la democratización de estos países por su pasado comunista, y por su relativa exitosa transición a la democracia, su transición económica y la entrada a la UE y la OTAN. Se trata de acercarles a la UE, a través de una mayor cooperación económica, participación en las reformas de administración pública o a través de una liberalización de la política de visados entre la UE y los miembros de la EaP, que se logró por primera vez con Moldavia en 2014. También se pone énfasis en la defensa de la independencia y soberanía nacional de estos países desafiada por Rusia. El polaco Sikorski, incluso, propuso un modelo de relaciones según el Área Económica Europea, que pudiera competir con la Unión Económica Eurasiática, iniciada por Rusia en 2015 para los países ex-soviéticos, que pretende crear un mercado único entre los países participantes: Rusia, Armenia, Azerbaiyán, Kazajistán y Kirguistán. El puje entre la UE y Rusia ha sido más visible en el caso de Ucrania, donde ya antes de la guerra se pudieron observar las discrepancias entre los países centroeuropeos. Hoy en día las posturas divergentes sobre Ucrania y Rusia son la principal fuente de división en el seno del V4. Ucrania en el pasado se movió entre Rusia y la UE: entre el autoritarismo del presidente prorruso Yanukovitsch (2010-2014), y la frágil democracia del presidente Poroshenko (2014-2019) y Zelensky (desde 2019). Polonia abogó mucho por el Tratado de Asociación con la UE, sin embargo, el presidente Yanukovitsch no lo firmó, a lo que le siguió la gran 35 Howorth, Jolyon. (2017).‘“ Stability on the Borders’: The Ukraine Crisis and the EU's Constrained Policy Towards the Eastern Neighbourhood”. Journal of Common Market Studies. 55(1), 121-136; Korosteleva, Elena A. (2013).“ Evaluating the role of partnership in the European Neighbourhood Policy: the Eastern neighbourhood”. Eastern Journal of European Studies. 4(2), 11-36. 36 Guisti, Serena y Enrico Fasti. (2014). “The European Endowment for Democracy and Democracy Promotion in the EU Neighbourhood”. The International Spectator. 49(4), 112-129, esp. p. 118. La construcción europea en la percepción de los países… 307 REVISTA DE ESTUDIOS EUROPEOS, 84 (2024): 288-317 ISSN 2530-9854 protesta ciudadana de Euromaidán que, entre noviembre de 2013 hasta febrero de 2014, llenó la plaza de la independencia de Kiev y de otras ciudades ucranianas. Polonia, junto con Francia y Alemania, participó en las negociaciones con Yanukovitsch, autoritario, que propiciaron el cambio de poder en 2014, y una relativa “transición democrática”. Posteriormente se puso de lado de las sanciones contra Rusia que anexionó Crimea e interfirió en el conflicto de Donbas y Luhansk, dos provincias secesionistas rusas en el este de Ucrania (en la actualidad anexionadas por Rusia desde 2022). Las sanciones fueron apoyadas por el gobierno checo, que sigue siendo un firme partidario de ellas. Hungría, por su parte, pasó de una postura dubitativa 37 a una clara oposición a las sanciones contra Rusia. Polonia siempre ha abogado por una mayor asistencia europea al gobierno ucraniano. La implementación del Tratado de Asociación con la UE y el Tratado de libre comercio de alcance amplio y profundo (AA/DCFTA, con Ucrania, Georgia y Moldavia), fueron una de las prioridades polacas. 38 El PiS propuso ya en su programa electoral de 2014 apoyo a la ampliación de estos países a la UE y la aproximación a la OTAN. En 2017 se logró la liberalización del régimen de visados entre Ucrania y la UE, así como entre Georgia y la UE, algo que había sido una prioridad de los países centroeuropeos. A Polonia se la puede considerar como uno de los países que marca la actitud hacia Rusia. El antirrusismo polaco es recurrente y de larga duración, como ya apuntó José Faraldo: los rusos son “los culpables de la expulsión del paraíso”, el paraíso era Europa, y el experimento soviético los había alejado de Europa: modernización y prosperidad económica. 39 Los dos partidos principales están siempre alerta, si bien el PO de Tusk buscó cierto diálogo y reconciliación, sin dejar de resaltar que Rusia no 37 Kucharzyk, Jacek y Grigorij Mesežnikov. (2015). “Diverging voices, converging policies”, en Kucharzyk, Jacek y Grigorij Mesežnikov (eds.). Diverging Voices, Converging Policies: The Visegrad States’ Reactions to the Russia-Ukraine Conflict. Warsaw. Heinrich Böll Stiftung. (pp. 195-210). 38 Schetyna, Grzegorz. (2015). “ Government Information on the Polish Foreign Policy in 2015“, en Yearbook of Polish Foreign Policy 2011-2015. Warszawa. Polski Instytut Spraw Międzynarodowych, 2020. (pp. 77-96). 39 Faraldo, José María. (2013). “ Europa como Utopía y proyecto individual. El gentleman polaco”. Puente Europa. 7(2), 27-31, esp. p. 29. 308 Petra Měšťánková, Daniel Esparza y Ondrej Filipec REVISTA DE ESTUDIOS EUROPEOS, 84 (2024): 288-317 ISSN 2530-9854 comparte los valores del mundo occidental. Por su parte, el PiS considera que la reconciliación con Rusia es algo ingenuo. Otro gran tema es la seguridad energética, uno de los factores clave en relación con Rusia. La inflexión en la dependencia energética de Rusia sólo se produjo con la guerra de Ucrania, hasta entonces los países buscaban formas de reducir la dependencia, también mediante una mayor convergencia de los Estados miembros de la UE en una política energética común. Desde la crisis energética de 2009 entre Ucrania y Rusia, 40 que dejó a varios países miembros de la UE sin los suministros de gas natural en pleno invierno, las prioridades se dirigieron a fomentar la seguridad energética, crear un mercado común energético, diversificar las rutas y los proveedores. Esa actitud también se mostró en los apoyos o desacuerdos con diferentes proyectos energéticos. Por ejemplo, los polacos se opusieron a los proyectos Nord Stream y Nord Stream 2 —dos gaseoductos bajo el báltico que por entonces comunicaban Rusia con Alemania, hoy dañados e inutilizados tras un ataque submarino no identificado por el momento—, con el argumento de que profundizaba la dependencia con Rusia y amenazaban la seguridad energética en esta parte de Europa. 41 El hecho de que Rusia pudiera utilizar la amenaza del corte del suministro como medida de presión, llevó al gobierno polaco a presentar en 2014 el proyecto de la Unión de la Energía para Europa. Por entonces, se pretendía que la UE creara una lista de cláusulas prohibidas para los contratos de gas, tanto estatales como comerciales, y fomentar el mecanismo de solidaridad en caso de crisis 42 . El proyecto se sigue desarrollando dentro del marco europeo. Finalmente, hay que destacar que todos los países centroeuropeos querían fomentar la política europea común de defensa antes de 2020. La política de defensa europea debería ser complementaria a la OTAN, que 40 La crisis ocurrió durante la presidencia checa de 2009, ver: Flores Juberías, Carlos. (2010). “La presidencia checa de la Unión Europea de 2009: una valoración crítica”. Revista de Derecho Comunitario Europeo. 35, 59-91. 41 Reuters (2019). “Poland and Lithuania see Nord Stream 2 as threat to energy security”, en https://www.reuters.com/article/us-poland-lithuania-nordstream2idUSKBN1W20TQ (fecha de consulta: 28/06/2023) 42 Euractiv (2014). “Poland calls for EU energy union”, en https://www.euractiv.com/section/europe-s-east/news/poland-calls-for-eu-energy-union/ (fecha de consulta: 28/06/2023) La construcción europea en la percepción de los países… 309 REVISTA DE ESTUDIOS EUROPEOS, 84 (2024): 288-317 ISSN 2530-9854 es la organización de defensa prioritaria. Durante la presidencia polaca, en el segundo semestre de 2011, se puso gran énfasis en el establecimiento del diálogo entre la UE y la OTAN, con el fin de que no compitieran entre ellas en política de defensa. Los países centroeuropeos apoyaron el desarrollo de las capacidades militares propias de la UE y la creación de la PESCO (Cooperación Estructurada Permanente de la UE en materia de defensa). Asimismo, Polonia lideró la creación del grupo de combate V4 en 2014, en respuesta a la creciente intervención militar de Rusia en Ucrania, y se materializó en 2016 con un contingente de casi 4.000 efectivos, repartidos entre Polonia, Hungría, República Checa y Eslovaquia. Incluso Viktor Orbán propuso que la UE trabajara en un proyecto de fuerzas armadas europeas para la política de defensa, 43 que no obstante debería ser intergubernamental. CONCLUSIONES A lo largo de este artículo se han expuesto las características de los discursos europeísta y euroescéptico de los principales actores políticos, así como las principales contribuciones de los respectivos países a la construcción europea antes de 2020. Una vez examinados, tratemos de contestar una de las cuestiones que nos planteamos al principio del trabajo: hasta qué punto el peso de la Historia influía —o parecía influir— en determinadas políticas europeas desde los países centroeuropeos. Apuntemos algunas conclusiones desde una perspectiva histórica, y encontrando un común denominador que englobe tanto a europeístas como a euroescépticos. Las diversas interpretaciones de un pasado traumático con potencias europeas han gestado una división de percepciones hacia la UE, europeístas y euroescépticos, los cuales se han ido alternando en el poder desde la entrada a la UE en 2004. Una división claramente perceptible en el discurso y en propuestas políticas determinadas, donde hay un alto componente histórico. 43 Orbán, Viktor (2018). “Press statement by Viktor Orbán after his talks with Chancellor of Germany Angela Merkel”, en https://akadalymentes.2015-2019.kormany.hu/en/theprime-minister/the-prime-minister-s-speeches/press-statement-by-viktor-orban-afterhis-talks-with-chancellor-of-germany-angela-merkel (fecha de consulta: 28/06/2023) 310 Petra Měšťánková, Daniel Esparza y Ondrej Filipec REVISTA DE ESTUDIOS EUROPEOS, 84 (2024): 288-317 ISSN 2530-9854 Los europeístas contemplan la necesidad de una mayor integración europea, como la cura a los traumas del pasado. Los euroescépticos no solo se centran en frenarla, sino que intentan hacerla retroceder, una posición defensiva que se traduce en: a) denuncias sobre la intromisión de la UE en el modo de vida; b) la necesidad de protegerse de la agresividad cultural de un demos europeo que elimina la singularidad de los Estados; c) la defensa de los valores tradicionales, en el caso de Polonia y Hungría dirigidos especialmente hacia la defensa del cristianismo; y d) mantenerse alerta de lo que los euroescépticos polacos llaman la “eurodominación germana”, haciendo hincapié en el daño que esta excesiva influencia de Alemania ha hecho históricamente a Polonia, como si la Alemania de hoy tuviera alguna relación con la del Tercer Reich. En general el discurso euroescéptico contiene grandes dosis de imágenes traumáticas del pasado, reavivando la amenaza de verse de nuevo diluidos en medio de imperios camuflados en nuevas formas. Así, se ha construido un relato de la UE donde se destaca su carácter opresor, como si se tratara de un Otro externo, “allí en Bruselas”, una actitud deliberadamente instrumental, para llamar la atención de un electorado descontento. En la seguridad nacional hallamos la observación más significativa, el punto de encuentro entre ambas perspectivas, pues esta brecha de percepciones y posiciones hacia la UE —entre europeístas y euroescépticos— se esfuma cuando se trata de una amenaza de agresión física exterior, generalmente desde el Este, que pueda suprimir o disminuir la soberanía y libertad de estos países. Así, tanto euroescépticos como europeístas han estado —en líneas generales— unidos en dos puntos centrales de esta cuestión: a) frente a la amenaza rusa (con el matiz húngaro); b) frente al fenómeno de la crisis migratoria de 2015. En el contexto de la amenaza rusa y la reminiscencia negativa con la URSS durante la Guerra Fría, se debe enmarcar la que creemos como principal contribución —o intento de contribución— de estos países a la construcción europea: la Asociación Oriental, sin que en esta investigación se haya entrado en una valoración del éxito o fracaso de la misma, pues lo que hemos destacado es el peso de la Historia en la determinación de esa iniciativa, especialmente en Polonia, el estado más beligerante de toda la UE hacia Rusia. Esa iniciativa pretende dar herramientas para la construcción democrática y prosperidad económica a países del cinturón exterior de la UE, y al mismo tiempo restar influencia a Rusia, lo que desde una perspectiva de larga duración histórica significaría frenar el recurrente expansionismo ruso. La construcción europea en la percepción de los países… 311 REVISTA DE ESTUDIOS EUROPEOS, 84 (2024): 288-317 ISSN 2530-9854 Durante la crisis migratoria de 2015 y 2016, el rechazo a las cuotas de refugiados desde los tres países centroeuropeos examinados aquí, acabó triunfando contra los deseos de las grandes potencias europeas, que sí apostaron por las cuotas. Paradójicamente, desde entonces, se ha producido un cierto aislamiento de estos países en la política europea, producto de la gran desconfianza que provocó aquella actitud. Alemania y Francia no entendieron cómo era posible que estos países que tanta ayuda habían recibido de la UE —desde los años 90— ahora se la negaran a otros en situación de emergencia. Fue Hungría la que más lejos llegó, proclamando la situación como “el ataque de una invasión migratoria”, asociado siempre a posibles ataques terroristas islámicos, reavivando miedos arcaicos, que en clave histórica venían a representar una nueva versión de las traumáticas invasiones otomanas de siglos pasados. La crisis migratoria fue explotada por estos países en línea con la seguridad nacional, al asociar dicha crisis con la amenaza del terrorismo (el mal llamado terrorismo islámico), la pérdida del modo de vida, pérdida de puestos de trabajos y amenaza cultural. Un síntoma de que el peso de la Historia y los traumas del pasado, por muy lejanos que parezcan, acaban materializándose en posturas y políticas concretas comunitarias. 312 Petra Měšťánková, Daniel Esparza y Ondrej Filipec REVISTA DE ESTUDIOS EUROPEOS, 84 (2024): 288-317 ISSN 2530-9854 BIBLIOGRAFIA AALEP (2019), “PM Viktor Orbán's Vision of Europe and of Democracy”, en http://www.aalep.eu/pm-viktor-orban’s-visioneurope-anddemocracy?fbclid=IwAR1UvpHaB2125xcHh8NLd_OoxW2NEukX cvdCew1WKzBR2pM9hKFZvLgn9-g (fecha de consulta: 22/06/2023) Ágh, Attila. (2019). Declining Democracy in East-Central Europe. The Divide in the EU and Emerging Hard Populism. Cheltenham, Northampton. Edward Elgar. Bakke, Elisabeth y Nick Sitter. (2022). “The EU’s Enfants Terribles: Democratic Backsliding in Central Europe since 2010“. Perspectives on Politics. 20(1), 1-16. Castillo Ortiz, Pablo José. (2014). “‘Playing the Judicial Card’: Litigation Strategies during the Process of Ratification of the Lisbon Treaty”. 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