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Estonia en el mundo de entreguerras. Los países de la nueva Europa y la Sociedad de Naciones: el caso de los países Bálticos

Ramiro Troitiño, David

Abstract

El fin de la Gran Guerra a principios del siglo XX supuso un cambio de paradigma político en Europa Central y del Este. El cambio fue especialmente relevante para Estonia, un pequeño territorio bajo la dominación extranjera desde la Edad Media. La independencia del país del extinto Imperio ruso y de la dominación socioeconómica germana necesitaba del respaldo internacional, labor que realizó adecuadamente la recién instaurada Sociedad de Naciones. Esta investigación se centra en la influencia de la comunidad internacional en la formación de Estonia, su respaldo, su solidaridad tanto política como económica, y su significado en términos de protección frente a la amenaza existencial que suponía la Unión Soviética.

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REVISTA DE ESTUDIOS EUROPEOS, 84 (2024): 169-186 ISSN 2530-9854 Estonia en el mundo de entreguerras. Los países de la nueva Europa y la Sociedad de Naciones: el caso de los países Bálticos Estonia in the interwar world. The countries of the new Europe and the League of Nations: the case of the Baltic countries DAVID RAMIRO TROITIÑO Tallinn University of Technology david[email protected] ORCID: 0000-0002-0542-5724 Recibido: 12/11/2023. Aceptado: 29/01/2024. Cómo citar: Ramiro Troitiño, David, “Estonia en el mundo de entreguerras. Los países de la nueva Europa y la Sociedad de Naciones: el caso de los países bálticos”, Revista de Estudios Europeos 84 (2024): 169-186. Este artículo está sujeto a una licencia “Creative Commons Reconocimiento-No Comercial” (CC-BY-NC). DOI: https://doi.org/10.24197/ree.84.2024.169-186 Resumen: El fin de la Gran Guerra a principios del siglo XX supuso un cambio de paradigma político en Europa Central y del Este. El cambio fue especialmente relevante para Estonia, un pequeño territorio bajo la dominación extranjera desde la Edad Media. La independencia del país del extinto Imperio ruso y de la dominación socioeconómica germana necesitaba del respaldo internacional, labor que realizó adecuadamente la recién instaurada Sociedad de Naciones. Esta investigación se centra en la influencia de la comunidad internacional en la formación de Estonia, su respaldo, su solidaridad tanto política como económica, y su significado en términos de protección frente a la amenaza existencial que suponía la Unión Soviética. Palabras clave: Estonia, Sociedad de Naciones, cooperación internacional, independencia báltica, legalidad internacional. Abstract: The end of the Great War at the beginning of the 20th century brought about a change of political paradigm in Central and Eastern Europe. The change was especially relevant for Estonia, a small territory under foreign rule since the Middle Ages. The country's independence from the extinct Russian Empire and from German socioeconomic domination needed international support, a task that was adequately carried out by the recently established League of Nations. This research focuses on the influence of the international community on the formation of Estonia, its support, its political and economic solidarity, and its meaning in terms of protection against the existential threat posed by the Soviet Union. Keywords: Estonia, League of Nations, international cooperation, Baltic independence, international legality. 170 David Ramiro Troitiño REVISTA DE ESTUDIOS EUROPEOS, 84 (2024): 169-186 ISSN 2530-9854 INTRODUCCIÓN El marco teórico de la investigación se fundamenta en el historicismo. vínculo del enfoque con posibles implicaciones con el objetivo principal de la investigación, la relación de la Sociedad de Naciones con un país de, entonces, recientemente independizado de la URSS, Estonia. Por lo tanto, se trata de un acercamiento sistemático a acontecimientos históricos del pasado en referencia a un proceso complejo en el tiempo. El principal objeto de investigación de esta investigación se presenta como parte de un todo, como parte del complejo mundo creado tras la I Guerra Mundial; la participación de Estonia en la Sociedad de Naciones en un sentido amplio incluyendo las vicisitudes históricas dentro de un marco global. Por tanto, esta investigación presenta una perspectiva global para entender un tema específico. Se utiliza el historicismo. como teoría principal para que todo el análisis comprenda un elemento parcial. El estado actual de la investigación histórica al respecto se encuentra con grandes limitaciones, siendo casi exclusivamente un campo para historiadores estonios sin un desarrollo internacional de calidad. Estonia es actualmente un país independiente dentro de la Unión Europea, pero sus origines son oscuros y repletos de dificultades. En un principio, durante la época del imperio romano, se identificó a una tribu llamada Aesti ocupando parte del territorio actual de Estonia. Aunque es difícil establecer una conexión fiable entre dicho pueblo y los actuales estonios. De todas formas, esta claro que los estonios pertenecen a los pueblos de origen fino-ugrio que emigraron procedentes de la zona de los Urales. La pujanza de los pueblos eslavos fue arrinconando a finlandeses y estonios hacia el norte de Europa hasta llegar a sus respectivas localizaciones. La homogeneidad del pueblo estonio es diversa, ya que las migraciones incluyen la adopción de nuevos elementos culturales y la incorporación de nuevos elementos humanos. Además, la carencia de un sistema político común u organización tribal uniforme, supone una amalgama de pueblos con denominadores comunes, aunque diferenciados entres ellos. Estos hechos unidos a la crudeza climática de Estonia que dificultaba las relaciones sociales fluidas, fragmentaron a los pobladores originales del territorio de Estonia en diversos grupos convergentes, aunque claramente diferenciados (Davies et all, 1994). Estonia en el mundo de entreguerras… 171 REVISTA DE ESTUDIOS EUROPEOS, 84 (2024): 169-186 ISSN 2530-9854 La conquista germana del territorio de Letonia y Estonia, supuso la creación de Livonia, una entidad política completamente dominada por los alemanes Bálticos y donde los habitantes locales se convirtieron en siervos de las explotaciones agrarias de los conquistadores. Asimismo, la elite comercial germana se asentó en enclaves urbanos y floreció como punto de conexión entre el mercado alemán y la zona Báltica. La influencia foránea, con incursiones danesas, suecas, rusas, e incluso brevemente polacas, no alteró de manera relevante la composición de población de Estonia, afectando principalmente a sus élites de hacendados agrícolas y potentados comerciales. La Gran Guerra del Norte, 1700-1721, supuso la incorporación de la zona Báltica al imperio ruso y el fin de la influencia sueca. De todas formas, la composición de la élite germana y de la población estonia no se vio influenciada por dicho cambio político. Evidentemente, la guerra afectó enormemente a la demografía del territorio, pero no supuso un trasvase de población rusa, ni una sustitución de la nobleza local por parte de la más alta jerarquía rusa. De hecho, la élite germana accedió gradualmente a puestos de la más alta responsabilidad en la corte de San Petersburgo, y se benefició enormemente del acceso sin restricciones al mercado del imperio. Lo que se tradujo en una clara expansión económica basada en las exportaciones agrícolas y en la producción de bebidas espiritosas que proporcionaron grandes beneficios económicos a la nobleza y aliviaron levemente las condiciones de los siervos estonios (Nutt, 2007). Asimismo, la nobleza germana se benefició económicamente de su progresiva relevancia al servicio del zar de todas las Rusias, un imperio multicultural con la figura del monarca como vector de unión. La Primera Guerra mundial y la caída del imperio ruso a través de la revolución Bolchevique, supuso la primera independencia de Estonia. Los germanos veían su posición muy debilitada tras la derrota del imperio alemán, lo que afectó a su poder para mantener el anterior estatus quo social que les beneficiaba claramente frente a la población servil estonia. Asimismo, la guerra civil rusa entre blancos y rojos, entre 1917 y 1923, focalizó todos los esfuerzos del gobierno soviético, permitiendo la independencia de los países Bálticos y de otros territorios fronterizos del desaparecido imperio ruso (Raun, 2002). Por tanto, la situación geopolítica generada por el desastre humano de la Primera Guerra mundial, permitió la creación de un Estado estonio por primera vez en la historia moderna. Su gobierno rápidamente se lanzó a un programa de redistribución de tierras, favoreciendo a la masa campesina 172 David Ramiro Troitiño REVISTA DE ESTUDIOS EUROPEOS, 84 (2024): 169-186 ISSN 2530-9854 estonia frente a sus anteriores señores germanos, eliminando la servidumbre y nacionalizando sectores económicos clave, además de fomentar la creación de una identidad común entre la población estonia. Los nombres, anteriormente germanos, se adaptaron a formas estonias, se promovió el idioma estonio del norte del país, de la capital Tallin, como idioma nacional eliminando las divergencias hasta entonces existentes y se limitó el acceso de la población germana (aun entonces muy numerosa) a cargos públicos. Este proceso de reforma interna fue reforzado por las acciones internacionales del país, que buscaba el respaldo de Europa a su independencia, y así protegerse de una hipotética amenaza soviética. 1. LUCHA CONTRA LA URSS POR LA INDEPENDENCIA El factor fundamental en términos de relaciones internacionales de la Estonia del periodo de entreguerras viene marcado por la lucha contra la Unión Soviética (Tamm, 2008), primero en busca de la creación de un estado propio, y posteriormente para mantener la independencia ante el resurgir de la URSS después de la guerra civil rusa. La población de la recién creada republica de Estonia estaba altamente influenciada por la cultura germana, con pocos vínculos efectivos con la predominante cultura rusa en el imperio ruso. Además, como anteriormente mencionado en esta investigación, la incorporación del territorio a la esfera zarista no supuso la llegada de población eslava. Por tanto, la anterior lealtad al imperio, principalmente entre las clases más altas, no tuvo continuidad en la nueva realidad soviética. El apoyo de las clases populares al comunismo fue muy reducido entre la población estonia pese a los intentos de Kalinin de soliviantar a la reducida clase proletaria del país, cuya industria se encontraba focalizada en la capital (Hamulák, 2018). Por otro lado, la reforma agraria del gobierno de Estonia favoreciendo la propiedad de la tierra de los antiguos siervos, significó un gran apoyo rural a la nueva república, y un escaso interés en la comunalización de la tierra promovida por los Bolcheviques. Por tanto, la elite comercial era contraria al modelo económico comunista, el proletariado era muy débil y focalizado en la capital, y los campesinos que por primera vez habían accedido a la propiedad de la tierra que trabajaban, eran completamente contrarios a la Unión Soviética. Esto favoreció el apoyo al nuevo estado y a la creación de un nuevo estado-nación en Europa (Park, 1994). Estonia en el mundo de entreguerras… 173 REVISTA DE ESTUDIOS EUROPEOS, 84 (2024): 169-186 ISSN 2530-9854 El apoyo internacional, principalmente de la vecina Finlandia y cierto apoyo naval británico, influyó en el desarrollo de la guerra contra la URSS, pero el hecho fundamental que facilitó la victoria de la republica de Estonia en la contienda fueron los problemas internos soviéticos. La necesidad de reformar el estado y asegurar de manera estable el cambio de régimen amenazado por las fuerzas contrarrevolucionarias, absorbió todos los esfuerzos soviéticos. Las nuevas autoridades bolcheviques alcanzaron un acuerdo ventajoso para Estonia garantizando su independencia, aunque fuera de manera temporal (Mazower, 1997). El miedo a una agresión soviética una vez resulta a su favor la guerra civil era latente, y por tanto el gobierno del país buscaba fortalecerse internamente fomentando la creación de una nación cohesionada y leal al nuevo entramado político, y externamente a través de su participación activa en organizaciones internacionales, en especial en la Sociedad de Naciones. 2. ESTONIA Y LA SOCIEDAD DE NACIONES Los fundamentos teóricos y prácticos de la Sociedad de Naciones se basaban en el intergubernamentalismo, cooperación entre estados independientes que cooperan de manera sistemática en busca del bien común desde una perspectiva nacional. Por tanto, los miembros de la organización conservaban intacta su soberanía nacional y cooperaban en aquellos campos que fueran relevantes acciones comunes para proporcionar beneficios a sus miembros. Este acercamiento suponía una falta de interés en aquellos asuntos específicos irrelevantes para algunos miembros de la organización, a excepción de agentes globales como el Imperio Británico. De todas formas, no era el caso de Estonia cuyos intereses estaban claramente enfocados en la protección internacional de su independencia y la ayuda financiera para canalizar exitosamente la transformación económica tras la nacionalización y reparto de latifundios y empresas. La principal función de la Sociedad de Naciones dentro de este entramado ideológico crear las estructuras necesarias para que dicha cooperación se desarrollara de manera eficaz. El modelo estaba claramente inspirado en el tipo de relaciones internacionales promovido por el Reino Unido, la mayor potencia de la época aun estando en claro declive tras la contienda global, hacia y en pleno proceso de transición dentro de la hegemonía global hacia los Estados Unidos de América. Los británicos defendían la cooperación internacional sin involucrar soberanía nacional, para así mantener su propia autonomía que se extendía a nivel global. 174 David Ramiro Troitiño REVISTA DE ESTUDIOS EUROPEOS, 84 (2024): 169-186 ISSN 2530-9854 Estonia acogió favorablemente el modelo de cooperación porque el país después de una larga colonización alemana y la integración forzada en el Imperio Ruso era muy susceptible en todo lo relacionado con su recién adquirida la soberanía nacional. El Estado-nación estonio no se alineaba con las tesis integracionistas donde la soberanía nacional se difumina en un nuevo nivel de soberanía adicional compartido por todos los miembros de la organización. En este sentido, la Sociedad de Naciones y su modelo de relaciones internacionales basado en la cooperación, sin elementos integracionistas, era el foro internacional apropiado para las necesidades y prioridades de Estonia (Housden, 2014). La estructura de la Sociedad de Naciones tenía en su cúspide al Consejo, institución que incluía 4 o 5 miembros permanentes (la Unión Soviética fue elegida como miembro permanente en 1934, lo que afectó enormemente a Estonia y otros países cuya independencia era consecuencia de la caída del Zar), además de otros 4 miembros rotativos. Estonia nunca fue miembro del Consejo, aunque Finlandia, a la que Estonia estaba muy vinculada, fue miembro no permanente de 1927 a 1930. Además, Letonia, país con intereses comunes con Estonia en lo relevante a la protección internacional contra la amenaza soviética y a la necesidad de ayuda financiera para apoyar el cambio de paradigma económico, también fue miembro no permanente del Consejo desde 1936 a 1939. Por tanto, en una época ya fuertemente influenciada por la Unión Soviética y su expansionismo. El Consejo tomaba sus decisiones por unanimidad, todos sus miembros tenían que ponerse de acuerdo para adoptar cualquier resolución. Otra institución relevante dentro de la Sociedad de Naciones fue la Asamblea general, un organismo en el que todos los estados miembros de la organización estaban representados, cada país podía enviar hasta tres representantes, aunque contaba con un solo voto. Esto significa que todos los estados tenían el mismo poder en la Asamblea independientemente de su población, poder económico o tamaño. Un voto por miembro beneficiaba en teoría a los estados menos poderosos, aunque en la práctica, el Imperio Británico y la República francesa eran los poderes facticos dentro de la organización. De todos modos, en el caso de esta investigación, Estonia se equiparaba a potencias como Alemania o la URSS a niveles internacionales. Las decisiones más importantes de la Asamblea también eran adoptadas por unanimidad y en algunos casos por mayoría de dos tercios, siguiendo el modelo de cooperación de la organización. En las primeras reuniones, que duraban un mes una vez al Estonia en el mundo de entreguerras… 175 REVISTA DE ESTUDIOS EUROPEOS, 84 (2024): 169-186 ISSN 2530-9854 año, Estonia envió delegados nacionales con un alto perfil público, reflejando la importancia que se le daba en el país a la membresía en la Sociedad de Naciones (Troitiño, 2017). De todas formas, a partir de 1932, Estonia estuvo representada por August Schmidt y Johannes Kõdar de manera permanente, aunque con frecuencia eran acompañados por el ministro de Asuntos Exteriores correspondiente. Las primeras asambleas fueron las mas relevantes para Estonia, ya que buscaba ahí afianzar su recientemente adquirida independencia, por lo que la presencia de políticos relevantes estonios fue una constante antes del declive de la organización. La mayor parte de los mismo fue ejecutada por las autoridades soviéticas tras la anexión del país dentro de la URSS. Johan Laidoner (militar y político), Ants Piip (Ministro de Asuntos Exteriores), Ado Anderkopp (militar y político), Karl Tofer (diplomático), Aleksander Hellat (Ministro de Asuntos Exteriores), Friedrich Akel (Ministro de Asuntos Exteriores), Otto Strandman (Ministro de Asuntos Exteriores), Jaan Tõnisson (Ministro de Asuntos Exteriores) y Johannes Kõdar (diplomático) fueron ejecutados por los soviéticos. Solamente uno de los representantes estonios en la Asamblea, Julius Seljamaa murió de forma natural en 1936 en Estonia. El resto de los representantes estonios murió en el exilio, seis en Suecia y otro representante más en Madrid, Londres y Ginebra. Por tanto, se puede decir que la representación de Estonia en la Liga Naciones Unidas se convirtió en una actividad de alto riesgo que eventualmente condujo a la ejecución o al exilio. Otra institución interesante para Estonia en el organigrama de la Sociedad de Naciones se trataba del Tribunal de Justicia, un tribunal internacional para resolver conflictos entre los miembros de la organización de forma regulada, de manera ordenada y pacífica. Aunque dentro de la Sociedad de Naciones, tan sólo veintisiete países ratificaron la cláusula facultativa sobre la jurisdicción obligatoria del Tribunal de Justicia. Estonia reconoció la jurisdicción de la Corte Internacional de Justicia sin que esto significara que los países no signatarios tuvieran que aceptar los fallos de la Corte. Por lo tanto, en caso de conflicto entre dos firmantes, la Corte decidiría y su sentencia se implementaría de inmediato, aunque si afectaba a un no signatario, las sentencias carecían de capacidad de implementación. En el área geográfica de Estonia, Finlandia y Alemania ratificaron la cláusula, aunque no la Unión Soviética, principal fuente de problemas para Estonia. Era muy importante para Estonia poder resolver posibles conflictos con su vecino soviético de manera pacífica, ya que Estonia se encontraba en una posición de extrema debilidad frente a 176 David Ramiro Troitiño REVISTA DE ESTUDIOS EUROPEOS, 84 (2024): 169-186 ISSN 2530-9854 su gigantesco vecino. Los políticos estonios buscaron una solución a la agresividad de la URSS en este tribunal, a pesar de lo que significaba en términos de pérdida de soberanía. De todas formas, sus esfuerzos fueron en vano porque Stalin nunca tuvo intención de ratificar, ni respetar, el trabajo del Tribunal de Justicia. El modelo de cooperación era predominante dentro de la Sociedad de Naciones, especialmente en lo referente a sus principales instituciones, el Consejo y la Asamblea, y se adaptaba perfectamente a las posiciones estonias en el campo de las relaciones internacionales. De todas formas, se incluían levemente elementos integracionistas, como el ya mencionado tribunal, donde Estonia, pese a ir en contra de su posición global, aceptó ceder soberanía nacional a cambio de una protección internacional frente a la amenaza soviética que realmente nunca se materializó. Este hecho refleja claramente las prioridades de Estonia en la Sociedad de Naciones, el apoyo internacional ante - Beneficios financieros La Sociedad de Naciones en su búsqueda de la paz internacional y estabilidad actuaba como garante del Proyecto de Seguridad Común que debía proporcionar sus miembros con los instrumentos financieros necesarios para que sus economías crecieran de manera sostenible. La idea era simple, una sociedad con una economía robusta podría proporcionar a sus ciudadanos con los elementos básicos para su sustento, como trabajo o apoyo social. La Sociedad de Naciones era consciente de la interoperabilidad de las economías europeas, por tanto, creó un sistema global de relaciones internacionales basado en las necesidades económicas de sus miembros. Se buscaba evitar que una crisis que afectara al tejido socioeconómico de los Estados miembro, y por ende, a su estabilidad social, aumentando exponencialmente las posibilidades de conflictos (Rannut, 2008). El peligro era especialmente relevante al finalizar la Primera Guerra Mundial, con especial énfasis en Europa Central y Oriental, donde la nueva creación de mercados nacionales atravesaba los problemas lógicos derivados de un cambio tan profundo en su modelo económico. Países como Estonia, habían perdido su acceso a su mercado mas importante, el Imperio ruso, aunque conservaba una relación especial con su mercado mas tradicional, Alemania. Todos los países independizados de Rusia, los nuevos países surgidos del colapso del Impero Austro-Húngaro, y los países anteriormente en la órbita de influencia germánica se vieron enormemente afectados por la pérdida de sus mercados tradicionales en su Estonia en el mundo de entreguerras… 177 REVISTA DE ESTUDIOS EUROPEOS, 84 (2024): 169-186 ISSN 2530-9854 adaptación hacia una economía nacional (Ramiro Troitiño et all, 2018). Ante la posibilidad de un colapso económico, la Sociedad de Naciones ofreció asistencia financiera a países como Hungría, Bulgaria, Grecia y Estonia. Joseph Louis Anne Marie Charles Avenol (1879 - 1952) fue un diplomático francés que desempeñó su labor como segundo Secretario General de la Sociedad de Naciones del 3 de julio de 1933 al 31 de agosto de 1940. Le precedió en el cargo el británico Sir Eric Drummond, quien fue secretario general entre 1920 y 1933. Le sucedió en al frente de la organización el diplomático irlandés Seán. Lester, que fue secretario general entre 1940 y 1946, cuando se disolvió la Sociedad de Naciones. Avenol fue enviado a la Sociedad de Naciones desde el Departamento del Tesoro francés en 1922 para manejar las finanzas de la Liga, un puesto de suma importancia para países emergentes como Estonia. Era subsecretario general en 1933, cuando dimitió Eric Drummond, por lo que se convirtió en secretario general porque el primer secretario general había sido británico y había un acuerdo privado en Versalles de que el siguiente sería francés. Avenol fue acusado de utilizar la organización como una extensión del Ministerio de Asuntos Exteriores francés en su política de apaciguamiento de Alemania e Italia, dato este importante por las conexiones históricas y económicas de Estonia con Alemania y su dependencia del mercado germano para absorber sus excedentes de producción. Durante sus últimos años al frente de la Sociedad de Naciones, se produjo un declive de la organización muy marcado, despidiendo a la mayor parte del personal de la Liga, incluidos todos los empleados británicos. Lo que refleja un nacionalismo francés contrario al espíritu de la organización y contrario a los intereses de Estonia, ya que los británicos fueron prácticamente el único país occidental que ayudó a Estonia en su guerra contra la Unión Soviética. Cuando comenzó la Segunda Guerra Mundial el 1 de septiembre de 1939, Avenol había decidido abandonar Ginebra y la Sociedad de Naciones definitivamente el 31 de agosto de 1940. Ofreció sus servicios, que no fueron aceptados, al gobierno de Vichy y se vio obligado a huir de regreso a Suiza el día de Año Nuevo de 1943 para evitar ser arrestado por los alemanes. Murió en su casa de Duillier, Suiza, en 1952, a la edad de 73 años. Cuando Seán Lester lo reemplazó como secretario general, la Liga tenía sólo 100 empleados, incluidos guardias y conserjes, de sus 700 originales. Lester logró mantener los programas técnicos y humanitarios de la Liga en funcionamiento limitado durante la guerra. En 1946 entregó los bienes y funciones de la Liga a las recién creadas Naciones Unidas. 184 David Ramiro Troitiño REVISTA DE ESTUDIOS EUROPEOS, 84 (2024): 169-186 ISSN 2530-9854 entre estados miembros, como la de Francia al ocupar la zona del Ruhr en Alemania, la de Japón en Manchuria o la de Italia en Etiopia. Dentro de la organización también había un conflicto latente entre británicos y franceses en busca de una hegemonía dentro de la Sociedad de Naciones, que no beneficiaba a ninguno de estos países y que debilitó a la propia organización (Ramiro Troitiño, 2022). Este hecho, unido a la progresiva retirada de diversos miembros, otorgó un papel más relevante a la Unión Soviética dentro de la Sociedad de Naciones, pasando de observador a miembro de pleno derecho en 1934. La URSS se convirtió en un miembro activo desde su membresía, arrinconando a países como Estonia que no tenían la capacidad logística ni material de competir con el gigante comunista. Por tanto, Estonia fue progresivamente retirándose de la participación activa en la organización, reduciendo los viajes de los miembros de su gobierno a Ginebra y finalmente el país fue absorbido por la URSS tras el pacto entre la Alemania nazi y la URSS. La Sociedad de Naciones ya muy debilitada, simplemente asistió a la anexión como mero espectador sin posibilidades ni intenciones de una intervención activa. Por tanto, los sueños estonios de una sociedad internacional de seguridad colectiva fracasaron paralelamente al fracaso de la Sociedad de Naciones. BIBLIOGRAFÍA Clavin, P., & Wessel, J. W. (2005). Transnationalism and the League of Nations: understanding the work of its economic and financial organisation. Contemporary European History, 14(4), 465-492. Davies, R. W., Harrison, M., & Wheatcroft, S. G. (Eds.). (1994). The economic transformation of the Soviet Union, 1913-1945. Cambridge University Press. Ellis, C. H. (2003). 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