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Rutas compostelanas

Gallardo, Próspero G.

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VARIA 217 Rutas Compostelanas El demonio del Languedoc. El arqueólogo francés recientemente fallecido Emilio Mále en su obra maestra Arte Religioso Medioeval y en el tomo que trata del siglo Aii, dedica un capitulo a la mujer y al demonio. En la región de Borgoña y en la del Languedoc se observan varias esculturas en iglesias románicas con representaciones de un des nudo de mujer acompañada de una serpiente y en presencia casi siempre de un personaje monstruoso que representa el demonio y que contempla la escena cuando no interviene directamente en ella. Esta figura no simboliza el pecado original como a primera vista parece, sino un pecado posterior de lascivia provocado precisamente por la mujer. Mále en ese libro describe al demonio con gracia y gran detalle de erudición. Nos cita las visiones nocturnas y terroríficas descubiertas por él en el libro de Pedro el Venerable o del monje Raobloudes y con acierto nos sitúa-en ese ambiente casi ultra terreno de un convento benedictino de Cluny o de Citeaux, el reformado por San Bernardo. Mále ha estudiado bien esa imagen románica del demonio, muy peculiar y distinta de toda otra época, afirmando después que es en occi dente, es decir Francia, donde aparece por primera vez y reve lando la visión coincidente de varios monjes aterrorizados cuyos relatos interpretaron los artistas. Los anacoretas orientales como San Pacomio y San Antonio, tuvieron del diablo una aparición más amable: frecuentemente aparecía en forma de una joven dama. Los dibujantes de la época carolingia tampoco vieron el monstruo del siglo xn. Es en Souiliac y en Vezelay donde se determina la fi gura románica del demonio, unas veces con cabellos erizados en forma de llamas, otras con fauces desmesuradamente grandes y el cuerpo a modo de un cadáver en vías de momificación, como indicando que la visión trascendía de la ultratumba, y en casi todas estas representaciones el diablo llevaba una especie de 218 VARIA faldilla o cinturón de sátiro antiguo. Este último detalle me ha servido a mi para determinarle sin lugar a duda, en dos capiteles muy mutilados de dos iglesias románicas burgalesas de nuestro camino de Santiago, que detallaré. El demonio, como antes he indicado, suele ir unido a la escena de la mujer con la serpiente. Esta conjunción de diablo y mujer se encuentra frecuentemente en Francia; por ejemplo en un capitel de la iglesia de Charlie sur Loire, en Vezelay, en Autun, en Toulouse, en Moissac. El relieve del pórtico de Moissac (Fig.l) es de tamaño natural y altamente impresionante. Yo tuve ocasión de contemplarlo reposadamente una tarde calurosa de verano a la caida del sol cuando las piedras de esa iglesia tomaban tintes dorados como si estuviéramos en un monasterio de nuestra vieja Castilla. Por esas rutas de las peregrinaciones cpmpostelanas penetra ron algunas de las creaciones artísticas y extendieron dentro de la provincia de Burgos el tema de origen Languedoniano y Borgoñón de la mujer y el demonio. Aparece en un capitel de la iglesia de San Juan de Ortega a 20 kilómetros de nuestra ciudad (ruta de Roncesvalles) y en la derruida iglesia del barrio de San Nicolás en Miranda de Ebro (Ruta de la Gascuña por Irún). La fotografía núm. 2 representa el capitel de San Juan de Ortega. Se encuentra muy deteriorado y ha desaparecido del relieve ^ cabeza de la mujer, estando muy borrada la del diablo. Esta, iglesia de San Juanes doble; una parte construida en el siglo XV y otra contigua en estado ruinoso que pertenece al siglo xii; encontrándose el capitel a que nos referimos justamente en el sitio donde siglo y medio con posterioridad a la construcción de la iglesia románica, se elevó un coro, apoyándose precisamente en éste capitel, que, en parte tapado por el yeso, se ha salvado milagrosamente. La mujer retuerce ^s piernas en actitud de dolor, el diablo incUnado y con su mano derecha la tiene asida por la cintura, la cabeza hacia abajo. La condenada acaricia también con su mano diestra una serpiente que la muerde un seno. La cabeza del demonio es irreconocible por su desgaste o deterioro, pero se le identifica muy bien por el cinturón de sátiro puntillado a que antes hemos aludido; es decir el de tipo de Languedoc, por que el demonio de Borgoña, como he podido apreciar en capiteles de la magnifica iglesia de Vezelay dedicada a la Magdalena, no lleva esa impedimenta. •iKk 3» V Figs. 3 y 4. Capiteles de San Nicolás de Burgos. VARIA 219 La fí gura núm. 3 pertenece a la destruida iglesia románica de Miranda de Ebro, que ahora está en vías de reconstrucción. Se halla en un capitel de la portada. Vemos con claridad la escüL tura de la dama desnuda con la serpiente que enroscándose sobre la pierna derecha asciende hasta el seno izquierdo donde el reptil muerde. Es muy bonita la cabellera de la joven, que está de perfil y luce un gracioso peinado de moño bajo. El diablo aparece a su derecha también de perfil y la comtempla. ¡Pero qué distinta factura la de este último personajel No parece estar ejecutado por la misma mano de artista y seguramente así ocurrió. Se diría que está solamente esbozada y toscamente recortada su silueta. Aquí también se reconoce al diablo por la enagüilla puntillada tipo del Languedoc y en los cabellos erizados, tipo borgoñón. La fí gura núm. 4 pertenece al mismo capitel. Otro demonio coge a la mujer y la introduce en la boca de un monstruo que acaso represente al infierno. Entre los dientes inferiores se apre cian claramente dos cabezas de condenados. No cabe duda de la directa influencia francesa en estos dos capiteles. El arte de la edad media cabalgaba sobre el camino de Santiago. Los monjes deCluny fueron los primeros organizadores de esa especie de piadoso turismo internacional. Eran varios los itinerarios jacobeos que atravesaban Francia y se juntaban en España en tres grandes rutas, que en Burgos volvían a reunirse a una gran arteria, continuando hasta Galicia. Ello llevó consigo un fructuoso intercambio de artistas durante las épocas románica y gótica, que coinciden con el apogeo de las peregrinaciones compostelanas. Próspero G. Gallardo