MariCorners: Revista de Estudios Interdisciplinares LGTBIA+ y Queer, 1(1), pp. 235-266 ISSN 3020-9552 Identidades sociolingüísticas y reapropiación: análisis sociocultural de maricón y bollera en un corpus de Twitter Sociolinguistic identities and reclamation: sociocultural analysis of maricón and bollera in a Twitter-obtained corpus SARA ENGRA MINAYA Universidad de Alcalá, Facultad de Filosofía y Letras, Colegio San José de Caracciolos, C/Trinidad 3, 28801 Alcalá de Henares (Madrid)
[email protected] ORCID: https://orcid.org/0000-0001-9147-222X Recibido/Received: 01/02/2024. Aceptado/Accepted: 29/02/2024. Cómo citar/How to cite: Engra Minaya, Sara (2024). Identidades sociolingüísticas y reapropriación: análisis sociocultural de maricón y bollera en un corpus de Twitter. MariCorners: Revista de Estudios Interdisciplinares LGTBIA+ y Queer, 1(1), pp. 235266. DOI: https://doi.org/10.24197/mcreilq.1.2024.235-266 Artículo de acceso abierto distribuido bajo una Licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional (CC-BY 4.0). / Open access article under a Creative Commons Attribution 4.0 International License (CC-BY 4.0). Resumen: Los estudios lingüísticos sobre el habla de las personas queer son un ámbito de investigación emergente en el mundo hispánico, aunque internacionalmente se trate de una disciplina más establecida (Levon y Mendes, 2016). En esta investigación, se busca examinar algunos aspectos lingüísticos del habla de las personas queer y cisheterosexuales online en un corpus de 300 tweets diseñado ad hoc, generado a partir de búsquedas de los términos maricón y bollera en Twitter. Basándonos en trabajos previos (Navarro-Carrascosa, 2021), nos hemos interesado por rasgos lingüísticos propuestos para la comunidad LGTBI+, como la resignificación de términos ofensivos, las prácticas de translenguaje con el inglés (Leap, 2020) y el empleo de tacos. Al mismo tiempo, se han considerado la alineación o el distanciamiento que los participantes queer y cisheterosexuales con su grupo de referencia y qué tácticas de autenticación o desnaturalización de identidades (Bucholtz y Hall, 2005) emplean los usuarios de estos términos para su trabajo identitario. Los resultados muestran que los usuarios de maricón y bollera construyen identidades sociolingüísticas distintas con rasgos lingüísticos endogrupales dependiendo de su afiliación hacia el colectivo LGTB+. Palabras clave: sociolingüística, reapropiación, queer, indexicalidad, identidad Abstract: Language and sexuality studies is an emerging field within the Spanish-speaking Linguistics community, even though it is a well-established discipline internationally (Levon and
236 Sara Engra Minaya MariCorners: Revista de Estudios Interdisciplinares LGTBIA+ y Queer, 1(1), pp. 235-266 ISSN 3020-9552 Mendes, 2016). In this study, we aim to examine some linguistic aspects of online queer and cisheterosexual people, in a corpus of 300 tweets built by searching the terms maricón and bollera on Twitter. Building on previous research (Navarro-Carrascosa, 2021), some linguistic resources linked to the LGTB+ community have been examined, such as the reclamation of derogative terms, translanguaging practices using English (Leap, 2020), and swearing. We have also considered if participants (queer or cisheterosexual) were aligning or distancing themselves from their reference group and which authentication or denaturlization tactics (Bucholtz & Hall, 2005) they were using to construct their identities. Results show that speakers build different sociolinguistic identities using in-group linguistic traits depending on their affiliation with the LGTB+ community. Keywords: sociolinguistics, reclamation, queer, indexicality, identity INTRODUCCIÓN El objetivo de este trabajo consiste en examinar cualitativamente la construcción de identidades en la red social Twitter (ahora, X) a partir de las etiquetas identitarias «maricón» y «bollera». Estos términos se utilizan para generar subjetividades en oposición o afiliación con el colectivo LGTB+ según el posicionamiento de los autores de los tweets. Sostenemos la hipótesis de que las estrategias identitarias utilizadas son distintas entre las personas queer y cisheterosexuales que emplean estos términos, y, consecuentemente, también lo es la identidad construida como resultado. Los usuarios de estos términos pueden enfatizar este posicionamiento identitario mediante estrategias adicionales, como el uso de rasgos lingüísticos que indexan los significados sociales deseados o la expresión de ideas implícita o explícitamente favorables o contrarias a la masculinidad o feminidad hegemónicas. En las siguientes páginas, se explicará el marco teórico que encuadra la investigación, para después presentar los resultados del análisis, discutirlos y, finalmente, establecer una serie de conclusiones a partir de ellos. 1. LA IDENTIDAD EN LOS ESTUDIOS DE LENGUA Y SEXUALIDAD Los estudios sobre el habla de las personas LGTBI+ o queer se remontan hasta, como mínimo, comienzos del siglo XX (Cameron y Kulick, 2003), aunque no se llegó a desarrollar un marco teórico explícito para el estudio de la homosexualidad como fenómeno comunicativo hasta 1981, con el trabajo de Chesebro. Este autor propuso un enfoque correlacional para el estudio del habla de las personas homosexuales que sería superado en las décadas posteriores, tras la extensión de las teorías queer (Butler, 2006) a la sociolingüística (Levon y Mendes, 2016), lo cual
Identidades sociolingüísticas y reapropiación 237 MariCorners: Revista de Estudios Interdisciplinares LGTBIA+ y Queer, 1(1), pp. 235-266 ISSN 3020-9552 tuvo como resultado el monográfico fundacional coordinado por Livia y Hall Queerly Phrased: Language, gender and sexuality (1997). El volumen aunaba trabajos lingüísticos basados en las ideas de la teoría queer, tales como la performatividad y la concepción de la identidad como algo mutable y construido mediante la acción, no predeterminado ni estable. Al mismo tiempo, estos trabajos ampliaban el objeto de estudio del campo, al incluir también estudios sobre personas bisexuales, racializadas, lesbianas, transgénero o discapacitadas, además de investigaciones sobre hombres cisgénero homosexuales blancos, cuyo estudio se había priorizado hasta el momento. Dicho volumen inauguró una corriente de trabajos sociolingüísticos centrados en explorar la construcción de identidades sexualmente disidentes mediante recursos lingüísticos (Barrett, 1998, 1999; Harvey, 1998; Queen, 1998; Delph-Janiurek, 1999), entendiendo que la identidad es consecuencia de la producción lingüística. Levon y Mendes (2016) denominan a esta clase de trabajos construccionistas, ya que desnaturalizan la relación entre la pertenencia a un determinado grupo social y unas prácticas lingüísticas concretas que era característica del marco epistémico anterior, el enfoque correlacional, al invertir la relación entre afiliación social y prácticas lingüísticas. El marco construccionista fue matizado por lo que Levon y Mendes denominaron el giro emergentista, que complejizó la relación entre identidad y praxis al subrayar la importancia de la indexicalidad (Ochs, 1992) como elemento mediador en la construcción identitaria a través de recursos lingüísticos. Según la teoría de la indexicalidad de Ochs (1992), la lengua no indexa identidades y categorías sociales directamente, sino que indexa posicionamientos y actividades que, a su vez, están asociados ideológicamente con unas determinadas categorías sociales. Silverstein (2003) amplió esta idea para proponer que un mismo elemento lingüístico podía adquirir valores indexicales secundarios desde un valor indexical inicial. Al mismo tiempo, Eckert (2008, 2012) propuso que la relación indexical entre forma lingüística y significado social es indeterminada: estos significados sociales únicamente emergen plenamente en el contexto de los estilos lingüísticos que son relevantes para la interacción que esté teniendo lugar. De esta manera, un mismo fonema puede estar vinculado ideológicamente con varios posicionamientos sociales («culto», «profesional», «efectivo»), pero en la interacción solamente se materializarán aquellos que sean pertinentes para el tipo social que sea relevante para el contexto de habla («abogada», «hombre pedante» (Hall-
238 Sara Engra Minaya MariCorners: Revista de Estudios Interdisciplinares LGTBIA+ y Queer, 1(1), pp. 235-266 ISSN 3020-9552 Lew et al., 2010)). Esta concepción de la indexicalidad proporciona un mecanismo complejo y antiesencialista para estudiar la emergencia de la identidad en interacción. La indexicalidad es también una idea central para los estudios que investigan cómo se construye la identidad. En su conocido trabajo, Bucholtz y Hall (2005) proponen un marco teórico para el estudio de la identidad desde la lingüística sociocultural que integra las perspectivas teóricas de diversas corrientes e investigadores (Bucholtz y Hall, 2005, p. 586). Las autoras proponen que el estudio de la identidad se asienta en los principios de emergencia, posicionalidad, indexicalidad, relacionalidad y parcialidad. El principio de emergencia establece que la identidad es un fenómeno cultural y social que se manifiesta como resultado de prácticas semióticas: esta idea es la concepción predominante en el campo desde hace décadas (Benwell y Stokoe, 2006; Gumperz y Cook-Gumperz, 1982; Edwards, 2009). El principio de posicionalidad señala que la identidad puede incluir tanto categorías macrosociológicas, como categorías locales y contextuales. De Fina et al. (2011) han apuntado que la construcción identitaria puede tanto ajustarse a roles sociales, estereotipos y creencias preexistentes como exhibir creatividad a partir de claves dependientes del contexto. Por su parte, el principio de indexicalidad determina que la identidad se construye de manera asociativa, de modo que los hablantes se vinculan explícita o implícitamente con categorías sociales mediante etiquetas, evaluaciones, implicaturas o formas lingüísticas que indexan determinados tipos sociales. De otro lado, el principio relacional señala que la identidad se construye en la interacción, a través de lo que las autoras denominan tácticas de intersubjetividad, que son a) adecuación y distinción, b) autenticación y desnaturalización y c) autorización e ilegitimación. El primer par busca la proyección de semejanzas o diferencias con los individuos o grupos sociales de interés, el segundo par se centra en la autenticidad de los reclamos identitarios de los individuos y el tercer par refleja las dinámicas de poder involucradas en la validación o negación de identidades; a menudo, varias tácticas de intersubjetividad operan al mismo tiempo. Finalmente, el principio de parcialidad refleja las tensiones entre agencia del individuo y estructura social a la hora de realizar prácticas identitarias; otras autoras también han desarrollado las consecuencias del contraste entre la individualidad del hablante y la estructura lingüística y social en la que se desenvuelve (Eckert, 2016; Schilling, 2013).
Identidades sociolingüísticas y reapropiación 239 MariCorners: Revista de Estudios Interdisciplinares LGTBIA+ y Queer, 1(1), pp. 235-266 ISSN 3020-9552 Aunque el marco de Bucholtz y Hall no es la única perspectiva que puede adoptarse para el estudio de la identidad durante la comunicación (Drummond y Schleef, 2016; Kiesling, 2013), nos parece que proporciona herramientas útiles para nuestro trabajo. En concreto, encontramos que el par de tácticas de intersubjetividad que las autoras denominan autenticación y desnaturalización puede ser de mucho interés para examinar los mecanismos de trabajo identitario que operan en nuestro corpus. Bucholtz y Hall definen la autenticación como el mecanismo por el que las identidades se verifican durante un discurso, es decir, es el medio por el que un hablante intenta establecer su reclamo identitario como genuino y sólido. Por su parte, la desnaturalización es el proceso por el que se subvierte la idea de una identidad como inherente, estable y veraz. George (2014) ha señalado que la autenticación se asienta en las asociaciones indexicales preexistentes entre forma lingüística y significado social, mientras que la desnaturalización pretende deconstruir estos vínculos y forjar otros nuevos. Por este motivo, examinar estos procesos en datos de habla reales puede ayudarnos a establecer qué formas lingüísticas están indexicalmente asociadas con significados sociales relativos a la expresión de género. 2. EL FENÓMENO DE LA REAPROPIACIÓN. «MARICÓN» Y «BOLLERA» COMO TÉRMINOS RESIGNIFICADOS La reapropiación es el proceso por el que un colectivo oprimido reclama un término despectivo hacia el grupo y comienza a usarlo de manera no ofensiva, con el objetivo de despojar a los grupos dominantes de su poder, generar relaciones de solidaridad entre los miembros del endogrupo y tomar el control de la propia identidad (Brontsema, 2004; Godrej, 2011; Jeshion, 2020). Algunas investigaciones señalan que reapropiarse de palabras ofensivas genera sentimientos de empoderamiento en los emisores y receptores del término resignificado (Bianchi et al., 2024; Galinsky et al., 2013). Por la propia naturaleza de la reapropiación, definir adecuadamente si un hablante ha realizado una reapropiación exitosa de una palabra es una labor de codificación compleja y, a menudo, subjetiva, puesto que el proceso de reapropiación no es uniforme, sino que un término puede estar reapropiado en un determinado contexto y no estarlo en otro (Herbert, 2015). Para tratar de garantizar un análisis riguroso, en este trabajo se siguen las condiciones de felicidad para la reapropiación que proponen
240 Sara Engra Minaya MariCorners: Revista de Estudios Interdisciplinares LGTBIA+ y Queer, 1(1), pp. 235-266 ISSN 3020-9552 Cepollaro y López de Sa (2023): un término se reapropia a) bien cuando el emisor pertenece a la comunidad que es objetivo del insulto, bien cuando se trata de un emisor externo con una relación sólida con la comunidad en cuestión que está realizando un acto sincero y b) cuando la audiencia que recibe el mensaje acepta el uso como reapropiado. En relación con nuestra investigación, se observa que «maricón» y «bollera» son palabras ofensivas para el colectivo LGTB+ que también cuentan con significados reapropiados dentro de esta comunidad (Rodríguez, 2008). Aun así, la definición de ambos términos que aparece en el Diccionario de la Lengua Española (RAE y ASALE) únicamente recoge el significado peyorativo de estos. «Maricón» en el DLE remite a «marica», que a su vez se define como «afeminado», «dicho de un hombre: apocado, falto de coraje, pusilánime o medroso» y «dicho de un hombre: homosexual», con la advertencia de que el término es despectivo y malsonante. Por su parte, «bollera», también despectivo y malsonante, es «lesbiana (homosexual)». Algunos diccionarios especializados en la comunidad LGTB+ española, como los de Pereda (2004) y Rodríguez (2008), sí recogen nuevos valores no negativos y reapropiados de los términos cuando se usan en entornos LGTB+ (Navarro-Carrascosa, 2021 para una revisión más exhaustiva). Por ejemplo, Rodríguez añade en su definición sobre el término «marica» lo siguiente: Curiosamente, el término suele ser despectivo entre los heterosexuales, pero entre los gays se dice con orgullo y adquiere un tono cariñoso, como en la frase «¡Qué marica que eres!». Lo mismo se puede decir de otros derivados, como maricón, etc. Su definición de «bollera» también da cuenta de la resignificación del término al utilizarse endogrupalmente: «Lesbiana. El término es despectivo en boca de heterosexuales, pero las lesbianas lo usan ocasionalmente con toda la intención»; también añade que «bollera» es más político y activista que «lesbiana». Existen estudios recientes con corpus orales que muestran los usos resignificados de maricón y bollera en la interacción: Navarro-Carrascosa (2021) describió cómo estos términos se emplean endogrupalmente para construir relaciones de solidaridad con otras personas del colectivo LGTB+, puesto que los hablantes tienen el potencial de utilizar estas palabras como estrategias afiliativas.
Identidades sociolingüísticas y reapropiación 241 MariCorners: Revista de Estudios Interdisciplinares LGTBIA+ y Queer, 1(1), pp. 235-266 ISSN 3020-9552 3. METODOLOGÍA Desde comienzos del siglo XXI, las redes sociales se han convertido en populares espacios de comunicación que impactan considerablemente en la vida personal y profesional de sus usuarios (Kaplan y Mazurek, 2018): el INE señala que en 2022 (el año de la recogida del corpus) un 63,2 % de la población española de entre 16 y 74 años las utilizó. La prominencia de las redes sociales (como Facebook, Instagram o Twitter) en la vida cotidiana ha provocado el aumento de investigaciones centradas en estudiar los códigos lingüísticos que se generan en estos contextos digitales (Mancera Rueda y Pano Alamán, 2014). Una de las redes sociales más populares para el estudio lingüístico es Twitter, probablemente por la enorme cantidad de mensajes públicos que se han generado en ella y, al mismo tiempo, la facilidad para extraer estos mensajes para su estudio sin necesidad de usar métodos que requieran de importantes conocimientos informáticos (Sánchez-Saus Laserna, 2022). Por estas razones, nos decantamos por Twitter para obtener los datos lingüísticos de la investigación. Puesto que estudiamos léxico disfemístico relacionado con la sexualidad, es más difícil que estos términos se manifiesten espontáneamente en el discurso de un hablante (Pizarro Pedraza, 2013), por lo que consideramos que buscar específicamente estos términos en dicha red soluciona también esta dificultad. Otra ventaja radica en que Twitter proporciona datos lingüísticos no mediados por el investigador, de modo que la paradoja del observador (Labov, 1972), que podría ser especialmente aguda en un estudio como este, no sea un problema. Además, se cuenta con la garantía de que Twitter ya se ha utilizado para investigaciones lingüísticas de manera exitosa (De Benito Moreno y Estrada Arráez, 2016; Gonçalves y Sánchez, 2014; Méndez Santos, 2020) y específicamente para trabajos lingüísticos sobre el colectivo LGTB+ (Ilbury, 2020; Webster, 2018). Aunque existen distintos medios para recoger datos de Twitter, como el paquete rtweet de R o T-hoarder para Python, se eligió la herramienta NodeXL, que quizá resulta más intuitiva que R o Python para un usuario sin conocimientos de programación, además de ofrecer amplias posibilidades para el trabajo de los datos. Los tweets se recogieron en 2022, antes de que la API de Twitter experimentase cambios sustanciales tras la venta de la compañía. De esta manera, se realizaron búsquedas en Twitter de las palabras «maricón» y «bollera»: se seleccionaron estos términos porque son
242 Sara Engra Minaya MariCorners: Revista de Estudios Interdisciplinares LGTBIA+ y Queer, 1(1), pp. 235-266 ISSN 3020-9552 etiquetas, es decir, palabras que designan a un determinado grupo social, por lo que cuentan con más potencial que otras expresiones para ser parte de la construcción identitaria del emisor (Bucholtz y Hall, 2005); también son términos que se han estudiado desde la lingüística hispánica (NavarroCarrascosa, 2021; Rodríguez González, 2008), de modo que disponemos de información académica con la que comparar y contextualizar nuestros resultados. Restringimos los resultados a aquellos geolocalizados en Madrid, para limitar en la medida de lo posible las interferencias de otras variedades del español. Los resultados de búsqueda se limpiaron para descartar tweets poco útiles o con poca información; al mismo tiempo, se identificaron a los emisores de los tweets según su género y pertenencia al colectivo LGTB+, según expresaron estos emisores en sus perfiles: es importante apuntar que no nos limitamos a analizar los elementos inmediatamente disponibles de los perfiles, como la biografía o las imágenes, sino que realizamos búsquedas estratégicas y exhaustivas en los tweets de los usuarios (Nguyen et al., 2016) hasta conseguir la información requerida (también se descartó a aquellos usuarios que no pudieron caracterizarse con certeza). Estos datos no han formado parte de nuestro análisis como variables, pero sí los hemos utilizado para contextualizar nuestra interpretación de los mensajes. Como resultado, obtuvimos 300 tweets (150 para cada término) con los que poder analizar la construcción identitaria de sus emisores. Este número es relativamente bajo, pero es la consecuencia de estudiar una realidad interdicta y, por tanto, menos frecuente en el discurso de los hablantes (McEnery, 2006). El número de tweets también se ve limitado por haber restringido la búsqueda a aquellos geolocalizados en Madrid: no obstante, el tamaño y la diversidad social de la comunidad hispanohablante justifica la necesidad de limitar el análisis a un espacio más pequeño para poder llevar a cabo una interpretación situada en un contexto social y lingüístico específico. De igual modo, existen investigaciones que han llevado a cabo análisis cualitativos a partir de muestras de datos más o menos reducidas tomadas de redes sociales (Bogen et al., 2021; Cao et al., 2022; Cortina y Holt, 2024). Es necesario señalar que la perspectiva del trabajo es emic (Pike, 1967): la persona que ha realizado la investigación se identifica como parte del colectivo LGTB+ y utiliza asiduamente Twitter/X; al mismo tiempo, se eligió Madrid como ubicación de los tweets por la familiaridad de esta persona con la ciudad. Ser parte de la comunidad estudiada puede tener ventajas a la hora de interpretar los datos recogidos (von Essen, 2021).
Identidades sociolingüísticas y reapropiación 243 MariCorners: Revista de Estudios Interdisciplinares LGTBIA+ y Queer, 1(1), pp. 235-266 ISSN 3020-9552 A partir de la lectura inicial del corpus, se clasificaron los tweets de acuerdo con el posicionamiento de su emisor hacia el colectivo LGTB+, teniendo en cuenta la identidad manifestada por los emisores en el resto de su perfil de Twitter además del enunciado contenido en el tweet, para poder interpretar correctamente esta información. Tras esta primera división entre endogrupo (LGTB+ o queer) y exogrupo (cisheterosexual), subdividimos cada grupo en dos subgrupos: a) aquellos informantes que activamente se acercan identitariamente a su grupo de referencia y b) los informantes que se distancian de algún modo de su grupo de referencia. Para considerar que existe acercamiento o alejamiento, nos fijamos en el uso que hacen los informantes de las personas verbales, si mencionan otras etiquetas identitarias alternativas, si existe alguna crítica hacia el endogrupo o si se está realizando un posicionamiento identitario irónico (no sincero). Consideramos que esta clasificación puede reflejar en detalle la complejidad del fenómeno de la identidad, al problematizar categorías que podrían asumirse de manera acrítica como LGTB+ o cisheterosexual. Cabe aclarar que los hablantes de la muestra presentan afiliaciones variadas con la comunidad LGTB+ (hay personas que se identifican como lesbianas, bisexuales, gays, no binarias, etc.), pero las hemos unificado en el mismo endogrupo para observar con más precisión el contraste que pueda existir con los informantes cisheterosexuales. Finalmente, definimos inductivamente tres variables de análisis lingüísticas, tras examinar los datos de la muestra: la reapropiación de «maricón» y «bollera», el uso del inglés y el empleo de tacos o palabras malsonantes. Varias investigaciones señalan que la reapropiación de términos ofensivos es un rasgo lingüístico que se encuentra en la comunidad LGTB+ española (Navarro-Carrascosa, 2020; Rodríguez, 2008). En cuanto al uso del inglés en los tweets, entendido como la introducción de palabras o frases tomadas del inglés en un enunciado mayormente en español, existen estudios que vinculan las prácticas de translenguaje o cambio de código con la comunidad LGTB+ (Leap, 2020), con el tabú sexual (Crespo-Fernández y Luján-García, 2017, 2018) y con la comunidad queer española online (Bueno, 2021). Por último, el empleo de tacos en la comunicación se ha asociado tradicionalmente al habla masculina (Blas Arroyo, 2005; Rundblom, 2013), aunque en los últimos años han surgido trabajos que demuestran que los tacos también se dan en conversaciones entre mujeres (Acuña Ferreira, 2021); no obstante, nos parece oportuno incluirlo por las implicaciones ideológicas que podría tener en la mente de los hablantes, ya que tradicionalmente se ha inculcado
250 Sara Engra Minaya MariCorners: Revista de Estudios Interdisciplinares LGTBIA+ y Queer, 1(1), pp. 235-266 ISSN 3020-9552 como ya ha ocurrido con más expresiones generadas en la comunidad afroamericana de Estados Unidos (Ilbury, 2020). No obstante, no todos los usos del inglés que hemos encontrado en el corpus tienen una relación tan clara con la producción de una identidad de género concreta: en (11), puede comprobarse que cursed («maldito») no es un término que pueda conectarse inmediatamente con los actos de género de su emisor. Aun así, consideramos que el empleo del inglés en sí mismo tiene el potencial de evocar significados sociales relativos a la sofisticación y opuestos a la masculinidad hegemónica y, por tanto, disponibles para quien quiera utilizarlos para construir una identidad de género alternativa a esta. (10) Mi hermana me acaba de llamar maricon y mi respuesta fue «ya☺» PERIOOODT (11) @XXX Nooo eran una chiquita y un maricon, no estaban tan cursed (espero) En cuanto a los tacos, no han sido una variable muy fructífera para el análisis de la identidad de los usuarios queer del corpus que se alinean con la identidad de «maricón». 4. 2. 2. Bollera A diferencia de lo que ocurría con «maricón», el corpus de «bollera» cuenta con muchos más usos endogrupales que exogrupales. Entre estos más de 100 usos endogrupales, se ha producido también una diversificación de estrategias de autenticación que da cuenta del potencial identitario de este término. Es interesante mencionar que las asociaciones de «bollera» parecen inicialmente más positivas que las de «maricón». Ser «bollera» se ve generalmente como un motivo de alegría: (12) mas bollera que ayer menos que mañana :) El interés por desvincularse de comportamientos y decisiones estéticas relacionadas con la feminidad hegemónica (Schippers, 2007) también son estrategias de autenticación que llevan a cabo las usuarias de «bollera», como expresiones de agresividad (13) o el rechazo de ropa percibida como muy femenina (14). Sin embargo, ser «bollera» también se asocia con elementos típicos de la feminidad tradicional, como la sensibilidad (15).
Identidades sociolingüísticas y reapropiación 251 MariCorners: Revista de Estudios Interdisciplinares LGTBIA+ y Queer, 1(1), pp. 235-266 ISSN 3020-9552 (13) Sara la bollera me ha dado un puñetazo y me ha hundido el brazo (14) he dicho que hoy llevaba outfit de bollera. el outfit - ir sin falda (15) @XXX a mi si que me han leido con lo de bollera softgirl 🤕🤕✨ A su vez, en muchas ocasiones las informantes utilizan su atracción por las mujeres para autenticar su identidad como bolleras: son frecuentes las menciones a mujeres famosas que están vinculadas de alguna manera con la comunidad LGTB+ (16 y 17), aunque también se realizan referencias a momentos pasados de la historia personal de las usuarias en las que sintieron deseo hacia las mujeres (18). Al establecer condiciones para poder reclamar la identidad de bollera, estas instancias de atracción refuerzan el producto identitario. (16) Un plottwist de la vida haberme convertido en una bollera básica enamorada de Kristen Stewart. https://t.co/T7K6n2COai (17) Que es bollera cojones que se besan que no es alba flores con una amiga (18) Me acuerdo que de peque me obsesionaba con nenas de mi cole y decía «buah ojalá ser su amiga» no Lucía, no querías ser su amiga, eres bollera Otra conducta de refuerzo de la identidad endogrupal radica en la afición compartida por cantantes que se consideran propios de bolleras. Estos gustos musicales tienden a incluir mujeres muy femeninas como Taylor Swift (19) o cantautoras queer como girl in red (20), pero también músicos con una performance masculina asimilable a conductas que se perciben propias de bolleras (21): (19) @XXX Como se puede ser bollera y poner folklore antes que evermore… no eres de fiar (20) @XXX y girl in red es q ella dice q no es bollera pero no estoy de acuerdo (21) una condición para ser bollera es que te guste el dellafuente En lo que respecta a las variables lingüísticas del estudio, todos los usos endogrupales de personas que se alinean con el endogrupo de «bollera» están reapropiados (pueden observarse ejemplos de esto en los tweets que se han citado para el resto de las estrategias identitarias), de lo cual puede inferirse que la reapropiación juega un rol central en la construcción identitaria de las personas de la muestra. El corpus también
252 Sara Engra Minaya MariCorners: Revista de Estudios Interdisciplinares LGTBIA+ y Queer, 1(1), pp. 235-266 ISSN 3020-9552 incluye usos del inglés que parecen autenticar determinadas expresiones de género asociadas con ser bollera, como se observa en (22) y (23): (22) @XXX im sorry aqui staneamos a las mean lesbians 😔😔 (la hbo es homofoba pero en mi corazon es bollera) (23) @XXX is that even possible? Que ya tienes la pintaza bollera al 100% tía El empleo de tacos, aunque en general infrecuente, proporciona a las usuarias estrategias adicionales para verificar su identidad como «bolleras». En (24), una informante utiliza la expresión «joder» a modo de refuerzo de la expresión de género distante de la feminidad que ha construido, al tiempo que la repetición de maneras despectivas para referirse a las mujeres no normativas contribuye a intensificar el efecto identitario. (24) joder menudas pintas de bollera marica tortillera lesbiana llevo es que no tiene nombre 4. 3. Estrategias identitarias de distanciamiento con el grupo queer 4. 3. 1. Maricón Entre las personas que se distancian de identidades queer en el corpus de «maricón», encontramos estrategias de autenticación y desnaturalización que contribuyen a generar identidades queer alternativas a aquella que critican. Así, observamos que una de las estrategias de distanciamiento es la desnaturalización de posiciones políticas indeseables. En (25), el emisor invalida la postura política de una persona trans que simultáneamente es diputada por el PP, de modo que implícitamente se establece como requisito de la identidad queer no mantener posiciones políticas conservadoras. (25) Yo creía que lo había visto todo pero NO! Una candidata trans por el PP! Mátame maricÓn! Otros informantes generan identidades diferenciadas de las que desaprueban al oponerlas a otras identidades queer que perciben como más carismáticas. Este carisma podría manifestarse en modos de hablar asociados con generaciones más jóvenes (26) o con gustos musicales (27).
Identidades sociolingüísticas y reapropiación 253 MariCorners: Revista de Estudios Interdisciplinares LGTBIA+ y Queer, 1(1), pp. 235-266 ISSN 3020-9552 Las personas que no alcanzasen este carisma, por tanto, serían maricones con una identidad menos deseable para estos participantes. (26) Las zorras de mis compañeras de piso se están metiendo conmigo que me dicen que twiteo como un maricon queer de 37 años boomer. STOP (27) menos mal que no ha calado la idea de sororidad entre gente del colectivo, porque soy humanamente incapaz de sentir respeto por un maricón que escucha justin Bieber A su vez, ser maricón puede vincularse con el consumo de drogas (28), en un reverso negativo de la asociación entre ser maricón y salir de fiesta que encontrábamos en los usuarios de «maricón» alineados con su identidad de referencia: (28) no cariño, no te compares con los personajes de euphoria, solo eres un maricon más que se droga y punto Los informantes también pueden utilizar los rasgos lingüísticos analizados para construir sus identidades alternativas. De esta manera, aunque la mayoría de los usuarios de «maricón» continúan utilizando el término reapropiado aun distanciándose del endogrupo, existe alguna instancia de usos no reapropiados desde la comunidad LGTB+ que ayudan a construir una identidad más alejada de este colectivo. En (29), una emisora queer que habla con un amigo cisheterosexual llama a este «maricón» de manera chistosa en respuesta a un uso anterior del amigo: no hemos interpretado este caso como una reapropiación, puesto que la intención de la emisora parecía ser responder al amigo cisheterosexual en sus mismos términos más que deconstruir el significado ofensivo de la palabra. (29) @XXX MARICON TÚ Por su parte, como ocurría con el subgrupo alineado con la comunidad LGTB+, varios de los tweets de personas que se distancian de algún modo del grupo recurren a elementos en inglés para reforzar sus resultados identitarios. En (30), se utiliza un sintagma mixto en español e inglés (the maricón urge) para criticar prácticas de personas LGTB+ de las que la persona que emite el mensaje quiere distanciarse. El empleo del inglés
254 Sara Engra Minaya MariCorners: Revista de Estudios Interdisciplinares LGTBIA+ y Queer, 1(1), pp. 235-266 ISSN 3020-9552 ayuda a autenticar una identidad queer que es, sin embargo, distinta a la criticada en el enunciado. (30) the maricón urge de hacer más risibles sus comentarios en redes con fotos y vídeos de mujeres negras El uso de tacos para este subgrupo es algo superior que para informantes alineados con el endogrupo, pero es, aun así, bajo. Los tacos se habrían asociado tradicionalmente a nivel ideológico con la lengua de los hombres cisheterosexuales y, de hecho, uno de los pocos tacos que existen en este subgrupo es la palabra fucking (puto), en inglés, lo que quizá indique un distanciamiento con las asociaciones masculinas de los tacos: (31) de nuevo en un fucking call center con chavales de 22 enchaquetados creyéndose el lobo de Wall Street / no falla el maricon recepcionista mala gente 4. 3. 2. Bollera El corpus de «bollera», aunque en menor grado que «maricón», también presenta informantes queer que se distancian del endogrupo para crear identidades alternativas. Estas alteridades pueden alcanzarse por diversos medios: por un lado, algunas informantes rechazan la identidad de bollera en favor de una más femenina, que no sea tan amenazante para la feminidad hegemónica: (32) mi mayor miedo es lucir típica bollera masculina d tiktok (ns si visualizais a lo q me refiero) y lo siento si ofendo a alguien con esto pero esq no no no no no no y nO m niego También encontramos participantes que descartan una identidad de bollera en favor de una bisexual, al asumir que «bollera» es equivalente a «lesbiana». La identidad bisexual, de esta manera, emerge como emparentada con la bollera, aunque diferenciada (33). Ocurre algo semejante con las identidades no binarias, que también surgen en relación con las identidades bolleras (34), además de junto con otras realizaciones del género. Así, las personas participantes construyen identidades propias a partir de los mecanismos de género presentes en las sociedades cisheteronormativas.
Identidades sociolingüísticas y reapropiación 255 MariCorners: Revista de Estudios Interdisciplinares LGTBIA+ y Queer, 1(1), pp. 235-266 ISSN 3020-9552 (33) A veces pienso que soy bollera después salgo de fiesta me emborracho me apetece besar hombres y de repente me acuerdo de que sigo siendo bisexual (34) Hoy uno de clase me ha dicho que soy una tía muy bollera a la par que un chaval muy hetero, y no sé si sentirme bien (bc non-binary) o sentirme super ofendida. Al mismo tiempo, (32) también presenta un caso de utilización de bollera desde el colectivo LGTB+ sin que se produzca una reapropiación, ya que el valor del término continúa siendo negativo. En cuanto a (34), observamos que presenta un uso del inglés vinculado a realidades queer (non-binary). La persona emisora parece valerse del inglés para validar y reforzar su identidad queer. 4. 4. Estrategias identitarias de alineamiento con el grupo cisheterosexual 4. 4. 1. Maricón En el corpus de «maricón», existe una cantidad considerable de usuarios que pertenecen al grupo cisheterosexual y se alinean con él. No obstante, la variedad de estrategias de construcción de identidad presentes en este subgrupo es relativamente reducida. De una parte, los informantes aplican el término «maricón» de manera negativa a personas que desprecian, sean queer o no, y vinculan el carácter de estas personas con la falta de fuerza o la cobardía, en lo que supone un refuerzo de la masculinidad hegemónica y una separación entre el emisor y estas actitudes, que consideran poco masculinas. Destacan las críticas a políticos como Grande-Marlaska (34) y a jugadores de fútbol (35). (34) @XXX Hace falta ser Maricón ademas de otros muchos calificativos, aleccionando a las fuerzas de seguridad para ser maricones mientras nos entran en Melilla 2.000 gorilas. Marlasca matao no pagas (35) Siempre duda Oblak en las salidas,enesimo gol que encajamos por no tener un portero valiente,sal maricon y si te tienes que llevar por delante a tu puta madre te la llevas De otra parte, los emisores a menudo utilizan el término «maricón» de manera amistosa, al hablar con amigos cisheterosexuales y, a menudo, acompañándolo de otros insultos. Este mecanismo pragmático recibe el
256 Sara Engra Minaya MariCorners: Revista de Estudios Interdisciplinares LGTBIA+ y Queer, 1(1), pp. 235-266 ISSN 3020-9552 nombre de anticortesía (Zimmermann, 2005) y es una conducta que contribuye a alinear al hablante con la masculinidad hegemónica, ya que se apoya en los valores de esta sin subvertirlos para generar relaciones de cercanía entre hombres. (36) @XXX calla puto panchito de mierda me cago en tus putos muertos puto maricon hijo de la gran puta,tq En cuanto a los rasgos lingüísticos analizados, no existen instancias de reapropiación, como puede comprobarse en los ejemplos, si bien son abundantes los tacos (36), que afianzan la relación con la masculinidad hegemónica que pretenden los emisores. En cuanto al uso del inglés, es más reducido que en los grupos queer y se vincula a formas de tratamiento masculinas que generan solidaridad, como bro en (37), por lo que no parecemos estar ante una vinculación del inglés con el colectivo LGTB+ como sí encontrábamos en otros subgrupos: (37) @XXX Bro eres maricon pero go 5. 4. 2. Bollera Los empleos exogrupales de «bollera» son considerablemente menos frecuentes que los de «maricón» y, como en el anterior grupo, las estrategias identitarias que encontramos no son variadas. Así, observamos que «bollera» se utiliza para insultar a mujeres queer, especialmente si están conectadas con las políticas de izquierdas o con el feminismo (38 y 39), de modo que se reafirme la ideología de la feminidad hegemónica según la cual el emisor masculino tendría más poder que las mujeres a las que critica. (38) @AnabelAlonso_of Pero por qué me sales siempre en mi Twitter, pvta bollera roja de mierd@?? (39) @ddeschouw @GigiVIII___ Lo bien que sale ser una feminazi bollera en Podemos!! Estas estrategias de control también se intentan mantener al aplicar el término «bollera» de forma burlesca a las mujeres que no se ajustan a los cánones de belleza impuestos por la feminidad hegemónica (40). De igual manera, las mujeres que son críticas con algún aspecto del comportamiento masculino pueden ser amenazadas con ser expulsadas de cualquier
Identidades sociolingüísticas y reapropiación 257 MariCorners: Revista de Estudios Interdisciplinares LGTBIA+ y Queer, 1(1), pp. 235-266 ISSN 3020-9552 relación con los hombres, de modo que el emisor del mensaje en (41) salvaguarde el poder que le confiere el patriarcado. (40) @saahuquilloo tiene pintita de bollera😏😏 (41) @paulagilabert22 @viic_herreroo Si tanto te molesta vuélvete bollera Se aprecia que los usuarios de este corpus no reapropian en ningún caso el término «bollera» ni emplean el inglés. Sí se observan insultos en los ejemplos presentados, que contribuyen a reforzar la identidad cisheterosexual hegemónica que resulta de estos actos lingüísticos. 4. 5. Estrategias identitarias de distanciamiento con el grupo cisheterosexual 5. 5. 1. Maricón El número de personas que es cisheterosexual sin alinearse con su grupo de referencia es muy bajo y comprende únicamente a una usuaria (42): (42) Es que cómo no voy a ser una mariliendre si mi amigo maricón de la adolescencia es literalmente lo más icónico de España JAJAJAJA En este caso, interpretamos la reapropiación como exitosa porque la emisora tiene una vinculación cercana y sincera con el colectivo LGTB+; al mismo tiempo, el mensaje es muy positivo. La hablante se distancia del grupo cisheterosexual al construir una identidad de «mariliendre», que es adyacente a la de maricón. Es difícil determinar si estamos ante un caso de empleo del inglés: aunque no encontramos en el mensaje ningún anglicismo en bruto, consideramos que literalmente supone un calco del inglés (Bernal Labrada, 2002) y, por ello, lo hemos clasificado como anglicismo. De estar en lo cierto, es posible que esta palabra estuviera funcionando para reforzar el posicionamiento identitario de la emisora, al autenticar mediante recursos asociados a la comunidad LGTB+ su reclamo como mariliendre. 4. 5. 2. Bollera En el exogrupo cisheterosexual de «bollera», son más numerosos los casos que se distancian de la identidad grupal de referencia. Sin embargo,
258 Sara Engra Minaya MariCorners: Revista de Estudios Interdisciplinares LGTBIA+ y Queer, 1(1), pp. 235-266 ISSN 3020-9552 en esta ocasión las identidades que se generan como resultado de este alejamiento no se localizan tan cerca del colectivo LGTB+ como en el ejemplo de mariliendre. Así, varias mujeres cisheterosexuales de la muestra afirman su deseo de ser bolleras (43 y 44), pero este deseo parece más relacionado con una estrategia de rechazo momentáneo a los hombres que con una atracción genuina por las mujeres o la expresión de género que podrían generarse desde una identidad bollera. Aun así, no interpretamos estos términos como ofensivos (puesto que, pese a todo, ser bollera se considera deseable) y consideramos que se tratarían de una reapropiación de segunda mano. (43) al final m hago bollera (44) como sus explicó que me voy q hacer bollera JAJAJAJAJAJAAJJAJA A su vez, hallamos usuarios cisheterosexuales que utilizan el término «bollera» en conversación con personas queer. Utilizar la identidad elegida por una persona cercana puede constituir un movimiento de cercanía hacia esta persona y el colectivo al que pertenece, por lo que hemos considerado que usos como los de (45) serían también ejemplos de reapropiación, al menos de acuerdo con la intención de los emisores. (45) Emedé muy bollera pero prefiere ir a cats que a cuenca Finalmente, mencionamos que no se han encontrado en este subgrupo empleos de inglés o de tacos que sean relevantes a nivel identitario. 5. DISCUSIÓN En los resultados, ha podido comprobarse que «maricón» y «bollera» son términos a partir de los cuales personas queer y cisheterosexuales pueden construir identidades concretas según sus objetivos. «Maricón» se usa más exogrupalmente que «bollera» y, al mismo tiempo, presenta más miembros del endogrupo que se distancian de la identidad de su grupo de referencia. Ha podido observarse que los tres rasgos lingüísticos propuestos guardan relación con los resultados identitarios de los informantes, de modo que la reapropiación de términos ofensivos y el uso del inglés parecen asociarse con las estrategias comunicativas de las personas queer en el corpus, mientras que los tacos se vincularían con las de las cisheterosexuales. Entre las tácticas identitarias de autenticación
Identidades sociolingüísticas y reapropiación 259 MariCorners: Revista de Estudios Interdisciplinares LGTBIA+ y Queer, 1(1), pp. 235-266 ISSN 3020-9552 presentes en el endogrupo queer para ambos términos, destacaron el rechazo de prácticas vinculadas a la masculinidad y feminidad hegemónicas, respectivamente, aunque existían algunas diferencias en los grupos de cada palabra. Por su parte, las personas cisheterosexuales alineadas con su grupo tienden a mantener los constructos ideológicos vinculados con las expresiones de género hegemónicas, mientras que aquellas que se distancian los sostienen en menor grado y se acercan más a las tácticas de autenticación de las personas queer. La diferencia en la composición endoy exogrupal para «maricón» y «bollera» podría apuntar a una mayor positividad de «bollera» en comparación con «maricón», como se ha esbozado también en otros trabajos (Navarro-Carrascosa, 2021). La razón podría estar en que quizá «bollera» se haya utilizado menos que «maricón» de manera ofensiva históricamente como consecuencia de la invisibilización de las personas queer percibidas como mujeres: al usarse en menor grado, el significado negativo no sería tan prominente en la mente de los hablantes. Esta mayor positividad de «bollera» puede ser el motivo por el que una mayor cantidad de personas fuera del endogrupo pueden utilizarlo de manera reapropiada. Aunque, en general, ambos términos parecen formar parte de lo que Jeshion (2020) denomina reapropiación insular, es decir, un tipo de reapropiación restringida al endogrupo, «bollera» es más susceptible de utilizarse de manera inofensiva exogrupalmente. «Maricón», aunque más utilizado fuera del colectivo LGTB+, presenta empleos exogrupales mucho más negativos. Al mismo tiempo, las diferencias en cuanto a variables lingüísticas parecen confirmar que la reapropiación, el uso del inglés y los tacos presentan asociaciones indexicales distintas: los dos primeros estarían conectados con significados sociales queer, como apuntan algunos autores (Brontsema, 2004; Leap, 2020), mientras que el empleo de tacos sería un recurso disponible para indexar identidades vinculadas con la masculinidad hegemónica. Es también interesante mencionar que las estrategias de autenticación de identidades queer parecen ser distintas entre los usuarios de «maricón» y los de «bollera»: para los primeros, la atracción hacia el mismo género no parece ser un componente identitario tan central como para las personas que pertenecían al corpus de «bollera». Al mismo tiempo, las conductas endogrupales de distanciamiento y creación de identidades alternativas diferían en ambos grupos: para «maricón», estas se centraban más en la censura de comportamientos indeseables, mientras que «bollera» es un
266 Sara Engra Minaya MariCorners: Revista de Estudios Interdisciplinares LGTBIA+ y Queer, 1(1), pp. 235-266 ISSN 3020-9552 el siglo XXI (p. 453-462). Fórum Internacional de Comunicación y Relaciones Públicas (Fórum XXI). https://dialnet.unirioja.es/servlet/libro? codigo=862437 Schilling, Natalie (2013). Investigating Stylistic Variation. En John. K. Chambers & Natalie. Schilling (Eds.), The Handbook of Language Variation and Change (p. 325-349). John Wiley & Sons, Ltd. DOI: https://doi.org/10.1002/9781118335598.ch15 Schippers, Mimi (2007). Recovering the Feminine Other: Masculinity, Femininity, and Gender Hegemony. Theory and Society, 36(1), 85– 102. Silverstein, Michael (2003). Indexical order and the dialectics of sociolinguistic life. Language & Communication, 23(3), 193-229. DOI: https://doi.org/10.1016/S0271-5309(03)00013-2 Von Essen, María Clara (2021). Identidad y contacto de variedades. La acomodación lingüística de los inmigrantes rioplatenses en Málaga. Peter Lang. https://www.peterlang.com/document/1111775 Webster, Lexi (2018). «I wanna be a toy»: Self-sexualisation in gendervariant Twitter users’ biographies. Journal of Language and Sexuality, 7(2), 205-236. https://doi.org/10.1075/jls.17016.web Zimmermann, Klaus (2005). Construcción de la identidad y anticortesía verbal. Estudio de conversaciones entre jóvenes masculinos. In D. Bravo, Estudios de la (des) cortesía en español. Categorías conceptuales y aplicaciones a corpora orales y escritos (p. 245–271). EDICE. https://nurc.fflch.usp.br/node/1789