CUESTA SÁNCHEZ, Ana María y Ángel PAZOS-LÓPEZ, eds. Las imágenes de los animales fantásticos en la Edad Media
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EDAD MEDIA. REVISTA DE HISTORIA, 25 (2024): 479-482 ISSN: 2530-6448 CUESTA SÁNCHEZ, Ana María y Ángel PAZOS-LÓPEZ, eds. Las imágenes de los animales fantásticos en la Edad Media. Gijón: Ediciones Trea, 2023, 618 pp. ISBN: 978–84-19525–21-5. Reseña de acceso abierto distribuida bajo una Licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional (CC-BY 4.0). / Open access review under a Creative Commons Attribution 4.0 International License (CC-BY 4.0). DOI: https://doi.org/10.24197/em.25.2024.479-482 Tal como señala en el prólogo el director del grupo de investigación, el libro ha sido promovido por CAPIRE. La denominación de este equipo investigador de la Universidad Complutense, «Colectivo para el Análisis Pluridisciplinar de la Iconografía Religiosa Europea», evoca expresamente, por su coincidencia con el verbo italiano capire, el propósito de “comprender”. Diríamos de interpretar, en su caso, la iconografía europea. Una parte relevante de los integrantes del grupo pertenece al mundo académico de la Historia del Arte. Pero no deja de ser un grupo interdisciplinar, como proclama su propia nomenclatura. Y, de hecho, hay algunos miembros de las áreas de Didáctica, además de Arqueología, Historia, propiamente dicha, o Museología, entre otras. Su finalidad es adentrarse con rigor en el conocimiento de los significados doctrinales, religiosos y simbólicos de las imágenes. En este caso, bajo la batuta como editores, además de autores, de dos miembros del grupo -Ana María Cuesta, Ángel Pazos-Lópezse ha conseguido recopilar un amplio conjunto de estudios a cargo de especialistas de diversos países. El tema que aglutina los 17 ensayos que conforman el voluminoso libro es el estudio de los animales fantásticos en la Edad Media. El registro de «lo maravilloso», como ya sugirió Le Goff hace más de medio siglo, fue crucial en la Edad Media, un período histórico cuyo sistema cultural era profundamente simbólico. El concepto de lo maravilloso, como supo ver el extraordinario medievalista francés, no es sólo, como a veces se piensa, sinónimo de aquellos sucesos que resultaban increíbles, o de fenómenos como los milagros, ni se identifica con lo que hoy se entiende como fantasía medieval. Y tampoco era un mero registro de fenómenos prodigiosos, enigmáticos o sobrenaturales. Hubo mucho de todo esto también en la Edad Media. Pero lo maravilloso se desmarca y va más allá de estas percepciones. Los mirabilia –“maravilla”, “meraviglia”, “merveille”, voces que reflejan lo mismo en lenguas románicasdescubrían aquellos seres,
480 Reseña EDAD MEDIA. REVISTA DE HISTORIA, 25 (2024): 479-482 ISSN: 2530-6448 objetos y mundos que provocaban asombro y admiración, pero no por ser ilusorias imágenes incomprensibles, sino por ese componente de rareza y alteridad que destilaban. Una parte central de los mirabilia, tan consustancial a estos como las geografías imaginarias, los monstruos y ciertos seres antropomórficos o de raras fisonomías humanas, lo constituía el universo simbólico y físico de los animales. Cuando se habla de animales hay que referirse tanto a los animales reales, pero con rasgos o conductas extraordinarios, como a los animales imaginarios, pero en cuya existencia real pudieron creer las gentes de la época. Por eso resulta tan estimulante abordar de forma sistemática, como se hace en este libro, la iconografía animalística medieval. El libro se divide en tres partes. En la primera, que va rotulada como «Conceptos y contextos de los animales fantásticos medievales» se profundiza en cuestiones de significado, iconológicas e iconográficas en torno a varias temáticas: un trabajo de Ricardo Isidro Piñero Moral se adentra en textos antiguos y medievales -de Aristóteles a bestiarios medievales, pasando por El Fisiólogopara cotejar los fundamentos estéticos de la animalística. Los editores del libro -Cuesta Sánchez y Pazos-Lópezrealizan a continuación un exhaustivo análisis cuantitativo y taxonómico de las representaciones de animales en los capiteles de San Salvador de Oña. Por su parte, los contextos de las imágenes monstruosas a partir de varias iglesias alavesas -de Armentia, Bellojín y Laguardiason el objeto de estudio de la contribución de Gorka López de Munain e Isabel Mellén. La primera parte se cierra con la aportación, desde la filología, de Gloria Torres Asensio, que recorre las criaturas extrañas, bien conocidas gracias a la difusión que hizo de ellas la literatura artúrica, a partir de la literatura galesa e irlandesa, un acervo de mitología y magia del norte europeo diferente al grecorromano y que complementó como aportación celta las raíces estéticas y religiosas del bestiario cristiano más típico. La segunda parte del libro, «Los soportes de la imagen de los animales fantásticos medievales», se acerca a la temática a partir de los espacios físicos donde se encuentran las imágenes de los animales fantásticos. En concreto, el capítulo de Ángela Franco Mata se refiere a la animalística fantástica de los beatos. Dolores Herrero Ferrio nos muestra las funciones -intimidatoria, protectora y ornamentalde las gárgolas, en las que abundan dragones, serpientes, arpías y algunos monstruos, demostrando como estas piezas arquitectónico-escultóricas constituyeron un soporte riquísimo para este tipo de representaciones visuales. Si el simbolismo de lo grotesco en las gárgolas sigue siendo un desafío hermenéutico, no lo es menos descifrar los inquietantes secretos en torno a los seres enigmáticos y originales
Reseña 481 EDAD MEDIA. REVISTA DE HISTORIA, 25 (2024): 479-482 ISSN: 2530-6448 monstruos de la pintura de El Bosco, genial maestro de unas fantasías pictóricas únicas, a los que dedica su contribución en el libro María Balibrea Melero. La tercera parte del libro, «La diversidad de los animales fantásticos en la imagen medieval», se ocupa de la diversidad de la animalística medieval. Varios autores van desgranando los orígenes, modificaciones morfológicas o tipológicas, la codificación estética y los significados simbólicos de algunos animales o seres: las sirenas, a cargo de Álvaro Ibáñez Chacón; el grifo, estudiado por Sara Arroyo Cuadra; el ave fénix, que estudia Lourdes Diego Barrado; los dragones identificados con monstruos marinos o cetos, que estudian Marta Carrasco Ferrer y Miguel Ángel Elvira; o, en otro trabajo, el recorrido iconográfico de dragones y serpientes, del tipo anfisbenas, motivo que analiza Nadia Mariana Consiglieri; el centauro, estudiado por Inés Monteira; las esfinges antiguas y románicas, a cargo de Ana Valtierra Lacalle; el unicornio y su evolución, por Adriana Gallardo Luque. Esta tercera parte se cierra con dos contribuciones que no tratan de animales, propiamente dichos, pero que forman parte de ese universo animalístico imaginario: un trabajo sobre monstruos antropomorfos y sus variantes, a cargo de Jacqueline Leclercq-Marx; y una última ponencia sobre cinocéfalos, de la que se ocupa Andrea Vanina Neyra. La obra es voluminosa y densa. El hecho de ser un libro colectivo no lo convierte en un repertorio disperso e inconexo. Como es lógico, aun en su heterogeneidad, el eje prioritario de estos trabajos reside en el gran acervo iconográfico medieval. Y este presenta, dentro de lo que cabe, cierta unidad, aunque nacida de unas tradiciones diferentes, pero incorporadas a la misma cultura icónica medieval: la fusión de la herencia grecorromana y cristiana generó patrones reconocibles e inscritos en la misma codificación propiciada por los discursos ideológicos y estéticos de la época. Otro ingrediente que aporta unidad al conjunto deriva del rigor metodológico de la mayor parte de los autores del libro, siendo destacable -tal como prescribe la buena metodología de la iconografía medievalística actualcómo los autores tienden a superar la mera descripción y cómo suelen atender a mayores exigencias iconológicas, dando la relevancia que se merecen -si es el casoa los espacios en que se ubicaban las imágenes, a los programas de las representaciones y siempre, obviamente, buscando descifrar con rigor los significados simbólicos. En definitiva, se trata de una aportación muy valiosa y profesional al tema del imaginario animalístico medieval hecha desde diversas perspectivas -la multidisciplinariedad se cumple-, lideradas, como es lógico, por la Historia del Arte. Aunque no es, naturalmente, un hándicap, esto último nos deja
482 Reseña EDAD MEDIA. REVISTA DE HISTORIA, 25 (2024): 479-482 ISSN: 2530-6448 paradójicamente, quizás, no tanto una sombra sobre el libro, pero sí cierta insatisfacción en algunos capítulos. No por limitaciones del enfoque escogido, correcto en general, sino porque un medievalista no especializado en Historia del Arte hubiera disfrutado más de unas referencias más amplias a los discursos literarios y mitológicos de los textos fundamentales de los bestiarios, que, con alguna excepción, aquí reciben un tratamiento un tanto somero. En ese sentido, hubiese sido enriquecedora la siempre interesante dialéctica entre textos e imágenes, máxime si unos y otras hubiesen sido canalizados a través de perspectivas diacrónicas y de interrelaciones de sus lenguajes intrínsecos. José María Monsalvo Antón Universidad de Salamanca [email protected]