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La iglesia románico-gótica de Santa María la Antigua de Valladolid

García Guinea, Miguel Ángel,Wattenberg Sampere, Federico

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LA IGLESIA ROMANICO-GOTICA DE SANTA MARIA LA ANTIGUA DE VALLADOLID En el año 1074, la villa humilde que llegaría a ser nuestra ciu dad, era ganada por Alfonso VI; casi de un modo inmediato, hizo concesión de ella, al ya Conde, don Pedro Ansúrez. Son estos los le janos y oscuros orígenes que se unen por las fuentes tradicionales al nacimiento de una iglesia que, después de múltiples vicisitudes, alcanzaría el estado que hoy presenta; único valor arqueológico y artístico que nos deja ese tiempo, ingrato esta vez, por lo espacioso, aunque otras sea amable porque en vez de transcurrir se durmió en si mismo. A ese tiempo deberíamos echar la culpa de haber dejado sobre ella, ya que no el arte, la manía de cada generación, en su afán utilitarista, renovador o circunstancial, que cómodamente vive, ig nora y perdura. No obstante, esas mismas fealdades han cuidado de conservar lo que nos queda, que es gran parte de lo restaurado. Dejemos, pues, a ese tiempo. y la historia y arquitectura del templo entra en el marco de una idea, que sólo a través de unas notas y unas noticias intentaremos aclarar. En el orden cronológico, el primero que hizo mención de esta iglesia en un libro más o menos erudito, pero científico al fin, fué D. José Caveda (1) en su obra «Ensayo histórico sobre los diversos géneros de arquitectura empleados en España desde la dominación romana hasta nuestros días», publicada en Madrid en 1848. Toda vía el término «románico» no estaba extendido y menos empleado para determinar las características arquitectónicas que hoy día viene a calificar, y así el Sr. Caveda coloca a Santa María la Antigua de (1) Ya en 1722, Antolinez de 7 habla por primera vez de la Antigua en su historia manuscrita. En 1783. Antonio Ponz. en su «Viaje de paña» habla de la Antigua. .del retablo de Juni y para nada de la arquitectura del templo, (i. XI, pag. 78, num. 29.) j- » 148 M. ANGEL GARCÍA GUINEA Y FEDERICO WATTENBERG Valladolid dentro del primer periodo de la arquitectura romanobizantina. Tan vSólo se limita a nombrarla, sin detenerse para nada en hacer al menos un pequeño estudio o descripción de sus caracte rísticas. Y cuando, en páginas posteriores, habla del estilo ojival, y se refiere de una manera especial a edificios cuya traza es mezcla de lo romano-bizantino y ojival, vuelve a aparecer citado el nom bre de Santa María la Antigua de Valladolid, cuya fábrica se apa rece dentro de estas características. En la página 289 de su obra, el Sr. Caveda vuelve a contar a nuestra iglesia incluyéndola dentro del primer estilo ojival genera lizado. Y a este respecto dice: «el cuerpo de la iglesia de Santa Ma ría la Antigua de Valladolid, de las más austeras y rudas construc ciones de su tiempo». Sangrador Vítores, en su «Historia de la Muy Noble y Leal Ciu dad de Valladolid», publicada, en esta capital en el año 1854, dedica tres páginas de su segundo volumen a la iglesia que nos-ocupa. Entre otras cosas, muchas de ellas —como el lector verá— ex traordinariamente peregrinas, dice lo siguiente: «La iglesia de Santa María la Antigua, en donde primeramente se estableció la Colegiata, fué fundación de los Condes don Pedro Ansúrez y doña Eylo, su mujer, en el último tercio del siglo XI; erigida la Iglesia Mayor, quedó aquélla convertida en parroquial. Fué reedificada, según dice Antolínez, por el rey D. Alfonso XI, quien a la antigua techumbre de madera que cubría la iglesia, sustituyó las bóvedas de piedra que hoy tiene. Establecieron en ella los fundadores un beaterío que se llamó de las «emparedadas», en el cual se depositaban las mujeres que vivían apartadas de sus maridos. Hay en esta iglesia varias me morias con diferentes objetos; una que consiste eh tocar la campana la víspera del día que hay grado de licenciado en la Universidad, lo cual debió tener su origen cuando se celebraban estos grados en una capilla de la Iglesia Mayor; hay además otras cuatro para la dotación de huérfanas.» Después se extiende en descripción y comentarios sobre el re tablo de Juan de Juni que adornaba antiguamente el altar mayor, y continúa con estas teorías: «Otras de las notabilidades artísticas de esta iglesia son su es belta torre gótica y la galería o claustro de este mismo orden que está sobre el río Esgueva, cuyas dos piezas son de imponderable mérito» (2). (2) Extraña esta confusión de estilos aue sufre Sangrador Vítores, cuando —como hemos visto— ya en 1848 D. José Caveda considera la, torre y claustro (mucho más acertadamente) romano-bizantinos y le separa estilísticamente de la otra parte del templo, de clara tradición gótica LA IGLESIA ROMi\NICO-GÓTICA DE SANTA MARÍA LA ANTIGUA 149 Lo Último que dice de esta iglesia es lo siguiente: «Están sepul tadas en este antiguo templo muchas personas ilustres, y entre ellas merecen especial mención D, Juan Lorenzo Vázquez de Acuña, señor de Morgado y Pombeiro, y D. Tomás y D. Gregorio de Tovar, condes de Cancelada, los cuales son dueños de la primera capilla del lado de la epístola. Delante de la puerta principal de esta iglesia estuvo antigua mente el cementerio donde se daba sepultura a todos los pobres que morían en la parroquia. En el calepino de D. Pedro Salas, en la palabra «hazeldemia» se dice que su tierra tenia la propiedad de con sumir los cuerpos en veinticuatro horas, y lo mismo dice Quevedo en sus obras festivas («El Buscón») hablando de este cementerio; mas yo no he visto documento alguna que justifique lo que dicen estos escritores» (3). Don José María Cuadrado, en su obra, publicada en 1861, sobre «Recuerdos y Bellezas de España», cita a Santa María la Antigua y habla un poco de ella, presentando además un bello grabado, tomado del natural, de Parcerisa. «Gemela de Santa María la Mayor —co menta—, dícese que con ella nació y fuéinaugurada en un mismo dia Santa María la Antigua; pero escrituras coetáneas la mencionan existente ya siete años antes, en 1088, y tal vez el epíteto de La An tigua que se le dio desde el principio, podría suponer en ella un origen más remoto». Se detiene luego Quadrado en describir un poco por encima la arquitectura de la iglesia, diferenciando bien el estilo «bizantino» románico— de la torre y claustro, del gótico que campea en todo lo restante del edificio. y ya, dentro de una visión puramente estética, es para Quadra do tan extraordinariamente admirable el conjunto de la iglesia, que exclama en una, tal vez, excesiva benevolencia: «¿Qué importa que un muladar obstruya el suelo y que se le arrimen mezquinas y pará sitas construcciones?» También se detiene en la torre, describiendo sus distintos cuer pos y su cubierta, «parecida en su forma a una mitra por las líneas algo convexas de sus ángulos con ladrillos rojos a manera de es camas que brillan a lo lejos». Sobre la existencia del cementerio hay documentos que la certifican. Así, i^pmos en una escritura de «Conciertos de la iglesia de Nuestra Señora La AnI tilua y el doctor Tobar sobre la de Señora Santa Ana», publicada por V Monsó en sus «Estudios Histoiico-Artisticos». pág. 352. lo siguientesípor ende .. daban e dieron licencia e hbre facultad al dho. señor dotor para SS P?5iese derrocar la dha. calila ^mo agora esta e labralla e edificalla de nuevo e sacar la dha. capilla e edificio della fasta en cabo del cimenterio de la dha. iglesia». 150 M. ANGEL GARCÍA GUINEA Y FEDERICO WATTENBERG En 1861 también, se edita un «Manual histórico y descriptivo de Valladolid» en que vuelve a hablarse de la Antigua en dos lugares del libro; en la pág. 6 dice: «El Conde Ansúrez hizo también cons truir la iglesia de Nuestra Señora de la Antigua, tanto para que sirviera como de capilla a su Palacio, cuanto para que pudiese des tinarse a parroquia del vecindario que no dudaba se habría de ir formando por aquella parte». En la pág. 170, entre otras cosas co piadas de los historiadores anteriormente citados, dice; «Conserva este templo un inapreciable pórtico de 15 arcos» (4). Hace referen cia al retablo de Juni y termina con una interesante noticia; «Las cofradías de esta parroquia —dice— son: La Sacramental, la de Animas pobres, la Hermandad de los Angeles, y las devociones-de San Roque, de Nuestra Señora del Carmen, de San Crispín y San Crispiniano». Citaremos que Edmond Street supone esta iglesia «la más atrac tiva de Valladolid. Es un ejemplo tan valioso —dice— e ilustra tan por completo algunas peculiaridades de la arquitectura española, que creo necesario dar su planta». E. Martín Contreras, en 1884, en sus «Bosquejos Artísticos» (5), dedica unas páginas enfervorizadas a la iglesia, de las que transmi timos estas líneas por creerlas interesantes: «Su hermosísima torre es de lo más maravilloso que existe en el mundo del arte bizantino; ningún escritor, que nosotros sepamos, ha hecho conocer su impor tancia artística (6). Habiendo nosotros observado muchas y procu rado estudiar su historia, nos atrevemos a asegurar que es una de las que primero se levantaron, y que de su elevación en su género es la más antigua que se conserva. San Paulino de Ñola, en la Campania, se dice que inventó las campanas en el siglo V. Desde entonces se colocaron en espadañas sobre la puerta de las iglesias; en el si glo rx se fundieron ya mayores, y entonces se colocaron algunas so bre un cuerpo del edificio que vino a ser lo que hoy llamamos cam panario. Cuando a fines del siglo XI y principios del XII tomó el arte bizantino mayor desenvolvimiento, aseguran los historiadores que los artistas y caballeros que regresaban a su patria de la primera cruzada, en los monumentos que entonces construían, hacían le vantar torres, recordando los minaretes que habían visto en las ciu dades de Palestina. Si este es el origen de las torres en los templos cristianos, habiendo ocurrido la primera cruzada en 1093 y empeSI, UI vez, fué confusión del que hizo la guía a que estamos fitií» ^ reformas lo hayan cambiado, pero es el caso que actualmente son 14 los arcos de este pórtico. (rÍ ívf. - y Librería de Hijos de J. Pastor. Que tná« frase cuando, por lo que hasta ahora vamos viendo, es lo que mas se valora de la Antigua. LA IGLESIA ROMÁNICO-GÓTICA DE SANTA MARÍA UV ANTIGUA 151 zada la construcción de la Antigua en 1088, bien puede asegurarse que deseoso el Conde Ansúrez de enriquecer cuanto pudiera a su iglesia, que tan espléndidamente dotara, y estando en íntima rela ción con los magnates de Francia, que ya concurrían a la corte de Alfonso VI, hizo levantar la torre sugerido por éstos, o movido por artistas iniciados ya en el arte oriental.» Hace después comparaciones con otras torres bizantinas y dice: «Ni en la capital del mundo católico hemos encontrado una torre de esa antigüedad, de esa elegancia y de esa esbeltez. Pudiera ella representar el arte románico-bizantino en toda su pureza. Se duele después de que esta iglesia no haya sido declarada mo numento nacional. «Debe solicitarse inmediatamente», dice. Y de 1884 pasamos a mayo de 1897. El Ayuntamiento y Gober nador civil de Valladolid llevan una instancia a la Dirección Gene ral de Instrucción Pública encareciendo la conveniencia de que Nues tra señora de la Antigua sea declarada Monumento Nacional, «con siderando que dicho templo tiene gran importancia artística como modelo del arte románico y ojival». Dicha instancia en la fecha citada queda resuelta satisfactoriamente para sus peticionarios, con forme a la comunicación del Ministerio de Fomento dada al Sr. Di rector de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Por este decreto, el templo de Nuestra Señora de la Antigua que da bajo «la inmediata inspección de la Comisión de Monumentos de la provincia y la tutela del Estado». Aunque publicada en junio de 1897, es decir, un mes después de ser considerada la Antigua Monumento Nacional, es interesante hacer notar que la Academia de la Historia, por medio de Pedro Madrazo, llevó a la Dirección General de Instrucción Pública un informe sobre esta iglesia con motivo de los trámites que esta Direc ción realizaba antes de declararla Monumento Nacional. Y que este informe fué escrito en 20 de abril de 1897 y en él el autor da ya el nombre de románico a' la parte antigua de la iglesia. Martí y Monsó, en 1898, en sus «Estudios Histérico-Artísticos», aparte de los documentos que inserta sobre el retablo de Juan de Juni hace un pequeño comentario de la iglesia üe que estamos ocuándonos, intercalando la fotografía de Levy que publicamos. Entre otras cosas acertadas, el Sr. Monsó dice que la torre, «que es más fina en sus proporciones y detalles que la de Paredes de Nava, con la cual guarda semejanza, corresponde al periodo románico y es, por consecuencia, opinión admitida que pertenece a la primitiva cons trucción del Conde Ansúrez». Son interesantes algunos documentos que presenta sobre el plei to entre Juan de Juni y Francisco Giralte, porque algunos testigos 152 M. ANGEL GARCÍA GUIIíEA Y FEDERICO WATTENEERG —^Pedro y Gaspar de Argüello— aludían en 1546 a «ciertos arcos de piedra, que se habían hecho para asegurar la iglesia que se quería caer», a la «obra de cantería para el reparo y seguridad de la iglesia de Nuestra Señora la Antigua cuando se quería hundir», y otro en 1578 donde también se da cuenta, de la ruina de la iglesia. En otros momentos hemos de citar a Martí y Monsó, sobre todo cuando tratemos del origen de la iglesia y de lo que en su interior ha contenido. 1908. La obra de conjunto de y¿ce7iíe Lampérez y Roviea sobre la «Historia de la Arquitectura Cristiana española de la Edad Media» apenas si trata de este templo de la Antigua. Sólo en las pági nas 403 y 445 del tomo I se refiere un poco a determinados elementos de la iglesia, como la rosa de hastial oeste y la torre. Y en la lámina primera publica algunos de los signos lapidarios, que nosotros com pletaremos. En el tomo II dedica unas líneas de la página 291 a la organi zación gótica de la Antigua, pero muy poca cosa para tamaña iglesia. En setiembre de 1911 se publica la primera monografía verda deramente científica sobre la Antigua en el «Boletín de la Sociedad Española de Excursiones». Su autor, Adolfo Fernández Casanova, realizó un estudio ordenado dividido en cuatro apartados: I, Des cripción; II, Causas eficientes de la ruina; iii. Concepto artísticoarqueológico; IV, Plan de restauración (7). Como nos hemos de referir repetidas veces a ciertos párrafos de esta monografía, así como discutir diversas teorías que expone, y como, además, damos la mayor parte de los planos y alzados que pre senta, creemos oportuno no hacer, por ahora, más mención de este trabajo, bastante completo aunque muy rápido En 1917, D. Manuel Mañueco Villalol:)os y D. José Zurita Nieto dan a la imprenta numerosos documentos sobre la iglesia colegial de Santa María la Mayor, y en el documento L se hace mención de Santa María la Antigua como distinta ya a Santa. María la Mayor. Es del año 1177. Dicho documento comprueba la dualidad de estas dos iglesias, en esa época, en contra de la opinión de Floranes, que creía que hasta 1227 nó se levantó Santa María la Mayor. Todo esto nos dice la bibliografía vista; pero aún nos queda más, y es la fecha de la fundación de la iglesia. Floranes cíeía que los cimientos de ambas iglesias, Santa María la Antigua y Santa María la Mayor, se abrieron a un tiempo el 21 de mayo de 1095. y La re stauración de la fábrica gótica se llevó a efecto siguiendo la directS?e Ca^an?vl La restauración de la corre y claustro se había hecho con anterioridad al 1911. LA IGLESIA ROMÁNICO-GÓTICA DE SANTA MARÍA LA ANTIGUA 153 que se había concluido de edificar primero la Antigua. Suposición de todas maneras errada, pues en la fecha citada consta sólo la dedicación del templo (8). Algunos piensan que teniendo en cuenta el título de «Antigua», fuese comenzada antes de esta fecha (9). "No sabemos el origen de esta advocación, pero no la creemos debida a la prioridad sobre la Mayor ni a circunstancias locales. En el pequeño ambiente cultural de los orígenes de nuestro mo numento, la historia que nos interesa será concreta, pero no muy expresiva. Nada sabemos de lo que en 1074 existia cuando el Conde Pedro ¡~ Ansúrez llegó a nuestra villa. La necesidad debió hacer que se apro vechasen unos restos de una construcción primitiva, quizá visigoda. ' En 1088 —catorce años de ignorancia— aparece la primera cita, pero ' no hace más que mencionar la iglesia, sin hablarnos para nada de ella. En 1095 se funda Santa María la Mayor y, según dicen, la An- \ tigua en el mismo día, aunque bien podamos no creerlo. Ya en el año 1100, el Conde fundaba San Isidoro de Dueñas, y años más tarde extendía sus últimas fundaciones por nuestra comarca: San Miguel de Falencia, San -Boal y san Román de Entrepeñas (10). En 1101, firmaba con Virildo de Cluny, Prior de San Zoilo, una escritura de permuta sobre ciertas heredades para la iglesia de Valladolid. En n09 hacía escritura de donación de Santa María la Mayor al Abad Salto y al Prior Virildo, ambos benedictinos de San Zoilo. Hemos de suponer que en la fecha de 1109 debe llevarse a cabo la innovación de Santa María la Antigua, y se estaría terminando la construcción de la iglesia Mayor, que en 1118 era elevada a ¡Colegiata, debiéndose \ concluir en esta fecha. • Tenemos, pues, como datos concretos los años de 1095 a 1109, en los que se hizo un nuevo templo a Santa. María la Antigua. De esta primitiva iglesia no queda absolutamente nada. La torre y el claustro pertenecen a un estilo muy posterior. La posible in fluencia cisterciense estaba aún lejana: Santa María de Valbuena -ten 1144, Retuerta en II43, y quizá en la misma fecha la Espina. Las noticias sobre, el primitivo templo hemos visto ya que se reducían, en términos más o menos vagos, a poseer techumbre de madera, quizá con marcada influencia musulmana, un claustro, un cementerio y cabida para cuarenta y una personas. Quizá la arcada (8) Carta dotal de Santa María la Mayor otorgada por los Condes don Pedm V doña Evlo en el día de la consagración de la iglesia. 21 de mayo de 1095 (9) Algunos suponen que Santa Mana la Antigua de Roma tomó su nombre ñor encerrar el nuevo templo restos de otl-o pagano. (Cabrol. «Dlctionnaire») (10) Francisco Simón Nieto, «Los campos goticos». Bol. S. E. de Excur siones, T. I. g'^V vi r i' 154 M. ANGEL GARCÍA GUINEA Y FEDERICO WATTENBERG de un nicho que se conserva en el ábside del Evangelio repetiría un tipo conocido de lóbulos, dientes de sierra y puntas de diamante, aunque bien pudiese encajar en el románico posterior junto a la torre y el claustro (Lám. XI, b). Hasta 1155 se celebran una serie de concilios y desposorios que nos dan cuenta de la vida normal de la iglesia y que nos hablan de un aumento y un auge en la población. Es próximamente hacia 1180 cuando se construye la torre y el sencillo claustro del Norte, que guarda analogías de estilo con las torres de la Colegiata de Cerva tos (1199), Santa Cecilia de Aguilar de Oampóo (fines del XII), y al gunos detalles del claustro de Rebolledo de la Torre (1186), etc. Tenemos, pues, así sentados los precedentes de una construcción que en el primer tercio de la centuria siguiente encontraría su estado definitivo. Debemos tener en cuenta que el Esgueva, que cruzaba por aquel ^ra]e y sobre el cual miraba el claustro de la iglesia, debió de inuir en la ruina de la construcción del Conde. A comienzos del si- ^ -í sena necesaria urgentemente una reconstrucción. De este modo, adaptándose a un medio creado ya por la misma situación del templo y no sabemos ante qué necesidades, la nueva iglesia su frió una renovación de los ábsides y quizá inmediatamente la total de las naves del templo. De este modo se comprende por dos re construcciones: U del ábside y la de las naves, la desviación que presentan estas ultimas respecto al conjunto de la planta, en la que cabe, seguramente, un ensanche —de la nave de la Epístola y, en parte, de la nave mayor , que origina un desplazamiento pero da una mayor amplitud y consistencia al templo. He aquí una explicación de la irregularidad de la iglesia en cuano a su asentamiento, que de otro modo no tendría razón de ser denro de la corrección y regularidad de todos sus elementos. Y no ve mos en ella una falta del arquitecto que descuidadamente la reaizase así, sino que es la necesaria adaptación de las naves a la. es tructura general del templo primitivo, al darlas la amplitud señalada. Sobre la vieja planta comienza a levantarse el cuerpo gótico. La disposición es idéntica. En 1226, don Juan Domínguez (11), abad de Valladolid (12), pos teriormente de Burgo de Osma y luego de Burgos, restauraba Santa María la Mayor, trasladándd^ momentáneamente a la Antigua el cabildo durante año y medio. Por lo que se ve, en este momento monumentos y sus Ai-tes. Su natuarleza e historia». á2) «kpistploglo vallisoletano». M. Castro Alonso. LA IGLESIA ROMÁNICO-GÓTICA DE SANTA MARÍA LA ANTIGUA 155 existe una estrecha relación entre las dos iglesias, lo que hace no ser extraña una reconstrucción al finalizarse la de la Colegial, aun que no es posible fijar cuándo finalizaria la de aquélla. Tenemos de este modo la posibilidad de que rayando con el reinado de Alfonso IX el Abad D. Juan Domínguez comenzase la reconstrucción de la igle sia, y de aquí parte próximamente todo el resto de la construcción de las naves cuyos caracteres generales-concuerdan con un momento inmediato al primer apogeo del gótico nacional (1200-1220). EL ROMANICO Aunque se tenga admitido, y como asi además debió ser, que el Conde Pedro Ansúrez comenzó a edificar la iglesia de la Antigua, de la fábrica primitiva del templo, esto es, de hacia 1095, no nos queda absolutamente nada. La torre y el claustro, que es lo único románico que persiste, y eso muy reformado y maltrecho, no creemos pueda retrasarse a años anteriores a 1150, es decir, desde mediados del XII, dados los elementos formales y estilísticos que a ellos informan y que en líneas siguientes analizaremos. Queremos pensar, sin que deje de ser una nueva hipótesis, que existente todavía —a mediados aproximadamente de este siglo XII— la antigua edificación del Conde Ansúrez, pudiera haber sido un pri mer románico del tipo castellano de la época, con influjos de Frómista (este monumento comienza a edificarse en 1066). A esta fábrica, como decimos hoy totalmente desaperecida, se añadió en fecha posterior a 1150 el claustrillo exterior y la torre. Del aspecto que ofrecía esta iglesia en el siglo XVIII podemos juzgar ? por el dibujo de Antolínez de Burgos en su «Historia de Valladolid» (Lám. I), con el cual podemos enlazar posteriormente el grabado de Parcerisa (Lám. II), que aunque presente algunas diferencias con el aspecto de la iglesia reconstruida (Lám. III), no afectan sin em bargo a las partes esenciales de la misma. ^Después, ya porque se vino abajo la obra de Ansúrez, o quizás ñor interés de realizar una obra mejor, se construyó otra iglesia ff ótica sobre la planta antigua, que ha sufrido —con todo el conjunto L la iglesia— tremendas reconstrucciones. partimos, pues, para estudia.r el románico hoy existente de la Antigua de la segunda mitad del siglo XII. LA TORRE.—No son muy repetidas en Castilla el tipo de torres -7como el de la Antigua, prismáticas y con varios cuerpos separados por impostillas (Láms. IV y V), y sólo excepcionalmente se repite su LA IGLESIA ROMÁNICO-GÓTICA DE SANTA MARÍA LA ANTIGUA 161 ñero» (29). Volveremos sobre esto cuando estudiemos la galería porticada del Norte del templo. Nos confirmamos más en la probable construcción de la torre de la Antigua en los finales del XII. Presentamos algunas fotografías de las ventanas de la torre que nos permiten no entrar en una detallada descripción de decoracio nes sencillas y similares (30). Cimacios e impostas.—Los cimacios, exceptuados los de la ven tana inferior de una sola moldura lisa, y los de las últimas de puntas de diamante, son todos de billetes, siguiendo la misma estructura de las impostas, que en el último cuerpo son de diamante y en los restantes de billetes, Arquivoltas.—Tan sólo tres tipos sencillísimos, simples baque tones, diamantes y molduras lisas. Estructura interna de la torre.—En la parte inferior de la torre T que da al interior del templo, hay una capilla, seguramente bautis mal, cuya entrada se hace por arco apuntado (Lám. XI, a). Este local está limitado por los cuatro muros de la torre y su construc ción aprovecha el hueco central que aquéllos dejan. Se cubre con bóveda cilindrica de arco igualmente apuntado de tipo cisterciense. Aunque publicamos planos de su estructura tomados de la mo nografía de Fernández Casanova, ya citada, no queremos pasar sin describir, tan someramente como su sencillez obliga, este pequeño baptisterio. Es una cámara de planta rectangular con un pequeño vestíbulo al que da entrada un arco apuntado. La bóveda es cilindrica apun tada, siguiendo la línea del arco, de grandes sillares (Fig. 2.-^). Del estrado de esta bóveda del baptisterio arranca la escalera de caracol suya puerta se abre al piso del coro. Dicha puerta, vol teada por arco de medio punto, dispone de dos columnas con sus respectivos capiteles de decoración vegetal, pero algo más historiados que los ya descritos de la torre, esto es, con hojas extendidas y pinas, y ya, tocando al cimacio, grandes pitones vegetales. El derecho está ?o Podemos aplicar para eU^ las frases de F Antón refiriéndose a los de v«ihnina- <a.a decoración de capiteles, que es sencillamente un modo del tema Si iíi o a ÍS cistercienses, de hojas ceñidas al tambor con escasísimo relieve, lisa' cl?r¿idS como una funda la parte baja del contorno y con bolas o pomas en l^ áSSSlos halla su parecido p ejemplares del claustro de Fontenay, en otros de la sia capitular de Brombach (Alemmila 1151). en alguno, acaso, de la abacfal de ^ches (Inglaterra) y en los del Monasterio de la Espina (Valladolid)». Ob. cit., Pág. 27. 11 162 M. ÁiTGEL GÁRCfA GUINEA Y FEDERICO WATTENBERG ^ del izquierdo, qué 1> XZi/Arr-O a) V l.,l C)|/V d){ e) í) g) J~L M 4í fy > ^ Vr ^ X /V ex K \x X t T Ft ^ X X cxi * 4 -É •é— //// + lí 4 X ¥ r í>< N l/\ FLj torre; b>^Subi£L*^a románica: a) i| fábrica gótica; d) Exterior ^ ? .Claustro. Marcas de del ..sMe cInW: ~ los ábsides. Galérta porticada del Norte del templo.—Entraño es que su orientación sea al Norte, cuando la mayor parte de estos pórticos f-i--í3\ v;" 3' ,•■: ••.•■ .\>V :• •• ->•• k;».- v - i i /;\ Ij W9/W *" L: Planta. Pig. 4."—Santa Mana de la Antigua. Planta publicada por Peniández Casanov LA IGLESIA ROMÁNICO-GÓTICA DE SANTA MARÍA LA ANTIGUA 163 —^muy frecuentes en el románico castellano (31)— suelen mirar al Sur o al Poniente. Esto viene a hacernos dudar un poco sobre la aplicación de estas galerías a reuniones municipales, pues no es muy a propósito una orientación al Norte «para protegerse de la intem perie en países fríos», como dice Layna Serrano. (32) (Lám. IX). Aunque es posible que, nacidos con ese fin, más tarde perdieran su primitiva utilidad y se construyesen tan sólo como una reminis cencia arquitectónica. Como ya señalábamos en líneas anteriores, hay que encontrar relaciones con los claustros cistercienses de los monasterios de la provincia de Valladolid, especialmente con el de Santa María de Valbuena, cuyos contrafuertes separando las arcadas recuerdan mucho la galería de que nos venimos ocupando. Pero más que una seme janza formal es, ciertamente, una semejanza estilística, que nos per mite suponer relaciones cercanas de parentesco entre uno y otro claustro. Nuestra galería se halla dividida en tres tramos separados por potente contrafuerte de tipo cisterciense. En el primer tramo vol tean cuatro arcos apoyados en columnas de tres fustes unidos que también vemos en Santa María de Valbuena. El segundo y tercer tramo tienen cinco arcos cada uno sobre columnas del mismo tipo. Todos los arcos están orlados por una imposta, de puntas de diamante que parece proteger dos moldurillas finas del estradós del arco, moldurillas que apoyan directamente sobre los cimacios, senci llísimos, con tres estrechos baquetones separados por dos escocias, molduraje bastante repetido en lo cisterciense, aunque no con tanta simetría y geometricismo. Los capiteles, la mayoría de ellos restaurados, son de tipo pare cido a los de la torre, aunque algo más complicados de dibujo. Muy deteriorados, apenas pueden distinguirse sus trazos. Corona la galería porticada un alero de piedra sostenido por canecillos lisos, frecuente también en lo cisterciense. Es interesante el rosetón del hastial oeste, sobre la puerta de entrada al pórtico, al que ya Lampérez hizo referencia en su obra (33), considerándole, en la clasificación que hizo de las rosas románicas, como tránsito del sistema concéntrico al radial (Lám. X, b). (31) Blas Taracena. «Bol. Biblioteca de M. Pelayo». 1933. Juan Antonio Gaya, Layna Serrano. Gómez iMoreno, etc. (32) Pudiera ser construida paia asomai'se al río Esgueva, que pasaba (33) Lampérez. «Historia de la Arquitectura cristiana española». Tomo I, página 489. 164 M. ANGEL GARCÍA GUINEA Y FEDERICO WATTENBERG ^ Marcas de canteros.—^Aunque ya Lampérez recogió muchas de las marcas de canteros que trabajaban en Santa María de la Antigua, hemos podido por nüestra parte encontrar alguna más. Con unas y ^ otras hemos hecho el esquema que publicamos en la Figura 3.''. EL GOTICO Entramos en un nuevo momento histórico de nuestra iglesia. Es en el que la idea del estilo gótico se acepta con mayor entusiasmo. En los albores, el camino está ya abierto por toda una serie de in fluencias que han actuado vivamente en el románico castellanoleonés. Ya merced a aportaciones monásticas directas, o debidas a influencias de las más características construcciones' nacionales y unido a una base tradicional de marcado carácter hispánico, se van salpicando toda una serie de monumentos que encuentran su esen cial formación a lo largo del siglo XIII. El gótico asoma en esta región en el momento en que el romá nico es incapaz de sostenerse en su sistema constructivo v en el q^e, fecundándose a sí mismo, arranca, con las últimas aportLiones cistercienses, las directrices que le conducían a la formación de uh estilo totalmente hispánico y que perdura como una faceta en l'' mudé jar castellano primitivo. Es innegable una marcada resistencia de ese románico castella nizado, no pocas veces con resabios visigodos y, al mismo tiempo, una adaptación de lo cisterciense a las mismas tradiciones arquitectó nicas que imperaban en esos primeros albores. Junto a estas dos manifestaciones, el gótico se infiltra arruinando las anteriores, su mándose a ellas o creando una diversidad de facetas en el trans curso de su primer florecimiento, cuyas características locales no están aún bien determinadas. Como si no hubiese en realidad un tránsito de ideas, muchos monumentos de este período nos ofrecen, como evolución ininterrum pida, la amalgama de distintas escuelas, sumadas a elementos góti cos que en sí ya no poseen dependencia de aquéllas, sino que cons tituyen un caso concreto y local; tal es el de Santa María lu Antigua. "T La planta de Santa María la Antigua (figuras 4"^ y 5-") ponde a un tipo basilical de fuerte tradición románica, que encaja en las circunstancias de medio ya expuestas y en la disposición cons tructiva más frecuente. Está orientada como de costumbre, y se advierte la primitiva dirección que presentaba en torre y claus tro, con la desviación que se marca en el cuerpo gótico, con ciertas ( / Fig5. •—santa María de la Antigua. Planta del Seminario de Arte y Arqueología. LA IGLESIA ROMÁNICO-GÓTICA DE SANTA MARÍA LA ANTIGUA irregularidades que se acusan en una mayor anchura de la nave de la Epístola y una desviación del ábside correspondiente respecto a su eje, como también la del ábside mayor respecto a su primer tramo. Presenta tres naves desiguales, separadas por pilastras de planta octogonal (Fig. 6."), como hemos advertido, y la nave central mucho más ancha, y tres ábsides de planta poligonal que se abren en el frente al cru cero, marcado únicamente, en altura (Láms. XIV y XV). Al exterior, gruesos contrafuertes lisos se ''i i fim' i ir 'ii ifl } ' corresponden con las pilastras adosadas al muro; | yflll TI I y finalmente, dos puertas, una al claustro, adinI telada, y otra apuntada, al Sur, ojival. Asentados en suelo de abundante cascajo se mantenían los cimientos, sobre los que descansaL-_—l—- ban muros de piedra caliza y arenisca, de apa- | í rejo de sillería irregular en su primitiva forma, \ ! y trabados a junta perdida. Las pilastras y conj tr^uertes llevan rellenos de mampqsteria. Los pilars son de gran masa, de núcleo cilindrico y con columnas adosadas casi exentas^en los cuatro ejes, y otras más delgadas en. las diagonales, que" descansan en apoyos en forma de pilar sencillo de ^ forma octogonal, sobre el que van otros dos >de. Fig. 6.» —Planmayor a menor de la misma forma. Estos fócalos ^ y sección Ionmenores son en los ábsides, rectangulares. A cada columna corresponde uno de los arcos de la bó veda. La solución es completa y presenta los caracteres más puros semejantes a los del primer tramo de la Catedral de Burgos, y los apoyos están muy -próximos a los de la Catedral de León, aunque los de la Antigua, supongan un nuevo avance (Fig. 7.^). Los capiteles, con motivos plenamente naturalistas, son senci llos y con ábaco cuadrado y octogonal, éstos para el soporte de ner vios de sección triangular (Láms. XVI, a), y xvn, b). Las ménsulas de los ábsides presentan estas dos formas también, octogonal con motivos vegetales o cuadrados con cabeza humana muy semejan tes a los de la capilla de la Natividad de la Catedral de Burgos. Las ménsulas del crucero son molduradas y semiesféricas con chaflanes Al exterior, los elementos sustentantes se reducen a los contra fuertes, ~ ya" que los arbotantes parecen corresponder al siglo XVI. Aquéllos son lisos, rematados por pináculos, de los cuales algimos de la cabecera llevan estatuillas. Una tableta a modo de imposta, en plano inclinado, corre por todo el perímetro de la cabecera y naves. 166 M. ANGEL GARCÍA GUINEA Y FEDERICO WATTENBERG r Fig. 8.'''—^AiTanque de arcos en los ábsides laterales. dividiéndolas en tres cuerpos y acusándose también en el interior, pero solamente en los ábsides. Los arbotantes fueron obra del XVI, como hemos dicho, aunque Lampérez los sitúa en el XIV o XV por sus caracteres. Son gruesos y en cuarto de círculo con apoyo en an chos prismas, y que actualmente han sido sustituidos por otros más esbeltos ^ y mejor aplicados (Lám. XII, a). En el interior, los arcos, de arquivolta corrida, se presentan todos apun tados y peraltados, excepto los formeros y diagonales, que son de medio punto y ligeramente marcan apuntamiento. En el crucero, los arcos diagonales, que pe san en la intersección de los ábsides con la nave, van sobre ménsulas sin deco ración. En los ábsides laterales los ar quillos, cobijados bajo cada cerramiento ide bóveda, van sobre columnillas que descansan adosadas a las de sosteni miento 'de nervios, excepto las del últi mo témpano, que descansan sobre mén sulas de cabeza humana o decoración vegetal (Fig. 8.""). En el ábside mayor, bóveda de seis témpanos en el primer tramo, cuyo arco transversal descansa, en la separación del tramo propia.- mente absida.1 sobre columnas a cada lado, únicas, cilindricas, grue sas y adosadas, sobre doble zócalo octogonal y con capitel de abaco octogonal también, al que se unen ménsulas del mismo trazo. En el tramo absidal propiamente dicho, los nervios están muy acusados y perforados con lóbulos; las columnas descansan sobre zócalos octogonales en la base, y otros dos menores, cuadrados, super puestos sobre aquél. Finalmente, sus haces triples llevan capiteles de ábaeo cuadrado, para cada columna. En los ábsides laterales, las columnas que soportan las arquillos adosados, llevan capiteles de ábaco octógono. En el resto de la iglesia, ya indicamos que los arcos diagonales descansaban sobre capiteles de ábaco octógono. Las bóvedas son de sencilla crucería francesa con la plementeria en el sentido de los témpanos, excepto en las naves bajas, que presentan los plementos con encuentros en espina de pez. Los arranques de los arcos están, por lo general, bien resueltos, aunque en la nave central sean algo defectuosos debido al avance del muro, y por tanto con falta de espacio para el apoyo del formero. Igualmente pecan de irregularidad los arranques de los arcos de los ■ ^ "'i .:S • --. ■• I. '» -'i. .- .• ■■ ■ ' , Fig. 7." Sección transversal de la Iglesia, por A. F. Casanova. / LA IGLESIA ROMANICO-GOTICA DE SANTA MARIA liA ANTIGUA 167 Fig. 9.a—Perfiles de arcos y nervios. ábsides laterales en la intersección del arco diagonal con el trans versal debido al grosor de las molduras del mismo. Hemos indicado, asimismo, cómo se suplementa en los ábsides laterales el pilar con columnas que dan apoyo a los arcos diago nales y formeros. Este for mero no tiene encuentro o enlace con el arco trans versal que abre al crucero, sino que encuentra solu ción a -su falta de espacio con una ménsula colocada antes de alcanzar aquél. Y que hasta incluso se pre senta en una altura mayor que la del capitel que so porta la otra media por ción de arco. Los perfiles de los ar cos son de sección rectan gular, fuertemente baquetonados, como los de los nervios o arcos dia gonales, aunque éstos sean de sección triangular. Los nervios de naves bajas (Fig. 9.") Uevan un baquetón y dos golas a cada lado con sección de pentágono irregular '(a.). Los de la nave central, de tres baquetones pronunciados terminados en file tes (b). Los de los ábsides, excepto en el de la Epístola, son idénticos pero sin el filete del primer baquetón (c). Los del ábside de la Epístola llevan dos baquetones y una ruda moldura de sección pen tagonal (d). En arcos transversales y formeros de naves bajas, la sección es rectangular con molduras, golas y baquetones; los formeros, con filete (e). El resto de los arcos de ábsides y nave central presentan los mismos caracteres, aunque los baquetones superiores lleven aquí filetes (f). Los nervios y arcos de la bóveda baja del coro, son rec tangulares y llevan dos finos baquetones (g). • Las claves _de las bóvedas son todas circulares y sencillas. Algu nas llevan figuras y otras representaciones. En el ábside, mayor, la clave del tramo absidal lleva una escena sagrada que representa la Virgen con el Niño en el regazo y dos figuras menores a los ladosEn el mismo ábside central; en el primer tramo, la clave representa en su campo la figura de Cristo en majestad; estas dos están pin tadas y no se puede obtener una clara visión de ellas. En el ábside del Evangelio hay motivos de rosáceas y una cabeza adosada que mira en dirección a la nave (Lám. XVI, a). En el de la T 1- ■ • - ií-^ ' W« - »• •' ■••^' "• V'C*(' - f." ■ ■ - f "i •H>t1'~ > • • T >. 1 . Lám. II. Valladolió.—Santa María la Antigua según Paixerisa. I --rii i • hBt.' gi'^ ^ ii_ el'ifcr*, ;va .j^AW • lii Aj , ' ^"i' -»«C - V--,-<y.-r-^:f_;:^Avs>-a-.V. >■-. V'.. .- . -.w;:: • «•-i- * ^ 1 ; J • ^ Lám. III. Valladolid.—Santa Maria la Antigua -después de la restauración. •' rV, J V -VW •-"^' ■ • ' AViW^tíiíí'-íí/.-.. ■■.-■' - ■ '.-r^ íi j . Lám. IV. Santa María la Antigiui.—Aspecto general de la torre y estado de la fábrica gótica cn el momento de su restauración. i! 0 '->^4 n_ i úi- ;P -■.V Lám. V. Santa María la Antigua.—La toi-re y la fábrica gótica después de su restauración. - Vl^K- .j ■ •'% 1^® ht^L hí^í^ . í^-3«2Vv'?*ííííJí'Jlííítí^i ?-i<-taaBBaagi; ^%{Ú I ;:V! SÍ If I A 4». «to SU • w. _!• ■■Til Lám Vn. Santa María la Antigua.—a) Ventanales del cuerpo tercero de la torre.—bi Ventanales del último cuerpo 4iy**y ' ••• ■'M:. •■''iS- •j'i H - ív'V \ se. ~4Í V-'r*-' '] i :{' ^ai] ^ * - r,ss>¿^'o^fe.¿i liirí rSR3<?gt7:| Lám. vni.—a) Iglesia de Isola en los Alpes Marítimos — b) Santa María de Susa (Turín).—c) San Samuele de Venecia.—d) Santa Eulalia de Paredes de Nava (Palenciai Efc*^ «'. ' . aBB9lf ^.v'Vj. • i7í •? '-■■Uil(lT|.'.q a) ■ ■' A.•• r >•• -. "í V. \ ■ -¿^ - i« ^^¿•-■. . •>- ■ ■ . V- •. - VsOiiasásL b) Lám. XI Santa María la Antigua—a) Entrada a la capilla o baptisterio de la parte inferior de la torre—b) Nicho románico del ábside del Evangelio.