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Reforma monástica y evolución del léxico en el Reino de León (siglos IX-XIII)

Reglero de la Fuente, Carlos Manuel

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Producción Científica

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Carlos Manuel Reglero de la Fuente REFORMA MONÁSTICA Y EVOLUCIÓN DEL LÉXICO EN EL REINO DE LEÓN (SIGLOS IX-XIII)* Los cambios en el monacato leonés de los siglos XI-XIII tuvieron su reflejo en el léxico, que puede ser utilizado como un indicio de tales transformaciones. Este trabajo analiza la evolución del léxico que designa a las comunidades monásticas como colectivo, a sus integrantes como grupo o individuos, diferenciando el monacato masculino y femenino. Ello permite ver la relación entre cambios léxicos y «reformas» del monacato leonés. Para ello se ha utilizado la base de datos del LELMAL, que reúne la documentación de las diócesis de Oviedo, León, Astorga, Zamora y Salamanca hasta 12301. 1. LA TRANSFORMACIÓN DEL MONACATO LEONÉS El monacato del Reino de León experimentó una profunda transformación entre el siglo X e inicios del XIII. Al principio del periodo, se caracterizaba por una multitud de monasterios de pequeño tamaño, estrechamente unidos a la familia que los había fundado y cuya forma de vida derivaba de la establecida en época visigoda. Ello no impedía que hubiese algunos de mayor tamaño, como era el caso de Sahagún, no ligado a nin- * Este trabajo ha sido realizado en el marco del proyecto de investigación «Los monasterios de la Corona de Castilla en la Baja Edad Media: actitudes y reacciones en un tiempo de problemas y cambios», (ref. PID2021-124066NB-I00), financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación, Agencia Estatal de Investigación y UEFEDER, MCIN/AEI/10. 13039/501100011033/FEDER, UE. 1. Sobre el proyecto y su base de datos: LELMAL, pp. VI-XVII. Para las citas de la documentación utilizamos el mismo sistema y ediciones del LELMAL (pp. XVIIIXXII), que se recogen en la bibliografía final de este trabajo. Como en LELMAL, al citar los textos, indicamos, primero, el cartulario abreviado, seguido del número que tiene el diploma en la edición utilizada y, tras un punto, la(s) línea(s) en la que está situado el fragmento y, al final, entre paréntesis el año del documento. La latinidad medieval. Estudios hispánicos 2022. Edición de E. Pérez Rodríguez y A. Alonso Guardo, Firenze, SISMEL - Edizioni del Galluzzo, 2023, pp. 47-74. ISBN 978-88-9290-284-8 e-ISBN 978-88-9290-291-6 © 2023 The Publisher and the Authors DOI 10.36167/MEVI40PDF CC BY-NC-ND 4.0 CARLOS MANUEL REGLERO DE LA FUENTE 48 2. Una visión de conjunto sobre el monacato del reino leonés en la alta y plena Edad Media puede encontrarse en Reglero de la Fuente 2021 y 2022. La visión clásica sobre la evolución del monacato hispano hasta inicios del siglo XI, en Linage 1973. Sobre el monacato leonés y su relación con la monarquía véase García de Cortázar 2007. Sobre los monasterios propios y su relación con la nobleza, Martínez Sopena 1991 y 2007. 3. Sobre la reforma de los monasterios por Inocencio III véase Berlière 1920. Una reciente revisión del problema de la reforma papal del monacato puede encontrarse en Vanderputten 2020, pp. 214-6. 4. García de Cortázar-Teja 2017. guna familia concreta − aunque tuviese relación con reyes, condes y aristócratas del reino −, y en los que ya se menciona la Regla de san Benito como ideal de vida, aunque no se interpretase en el mismo sentido que en el mundo postcarolingio. El monacato femenino estaba menos difundido que el masculino y solía desarrollarse en los llamados monasterios dúplices, muchos de ellos simultáneamente monasterios familiares2. A inicios del siglo XIII el panorama había cambiando, como consagraron los cánones el IV Concilio de Letrán (1215). Cada monasterio debía seguir una regla, limitadas a las ya aprobadas, aunque había interpretaciones muy diferentes de ellas, caso de los benedictinos tradicionales y los cistercienses. El concilio también consagró la organización de los monasterios en órdenes religiosas o congregaciones, la celebración de capítulos generales periódicos y un sistema de visitas que controlase el cumplimiento de la norma3. En aquella época, antes de la difusión de las órdenes mendicantes, el reino de León estaba dominado por los grandes monasterios benedictinos, tanto los que seguían la interpretación cluniacense como la cisterciense, aunque no todos estuviesen integrados en las respectivas órdenes. La regla agustiniana tenía una difusión menor, aunque había importantes canónigas en el Camino de Santiago y su entorno, como San Isidoro de León. Por otra parte, desde fines del siglo XI crecía el monacato femenino benedictino de monjas negras (Carbajal, San Pedro de las Dueñas) o cistercienses (Gradefes, Carrizo)4. No hay duda sobre la importancia de estos cambios, pero su cronología es discutida. Una primera aproximación se apoya en la instalación de las grandes órdenes religiosas, cluniacenses, cistercienses o canónigos de san Agustín. El primer priorato cluniacense fue San Isidro de Dueñas (1073), en el futuro reino de Castilla. Los monjes cluniacenses reformaron también el monasterio de Sahagún en dos ocasiones (1080 y 1132), convirtiéndolo en el principal difusor de su forma de vida en el noroeste penin- 49 REFORMA MONÁSTICA Y EVOLUCIÓN DEL LÉXICO EN EL REINO DE LEÓN (SIGLOS IX-XIII) sular5. Los cistercienses llegaron en la década de 1140, pero su progreso fue inicialmente lento: si Peleas-Valparaíso se afilia hacia 1143, en Moreruela no se cita explícitamente a los cistercienses hasta 1162, y Carracedo, aunque siguiese su forma de vida, no se afilió a la orden hasta 120112036. La entrada de los canónigos de San Agustín se produjo también a mediados del siglo XII: San Miguel de Escalada fue donado a San Rufo de Aviñón en 1155 y San Isidoro de León empezó a ser regido por un antiguo canónigo de Santa Cruz de Coímbra en 1156; ambos cenobios leoneses habían formado parte del Infantado, disgregado tras la muerte de la infanta Sancha Raimúndez (1158)7. A fines del siglo XII los monasterios benedictinos leoneses habían optado por las costumbres de Cluny y Sahagún o por las del Císter, sin que se conozca bien cuáles seguían anteriormente y cuándo aceptaron las nuevas. Tampoco se conoce cuándo se iniciaron los cambios, si el monacato de tradición visigoda continuó inmutable hasta la implanción de los cluniacenses o si las disposiciones del Concilio de Coyanza (1055) y el ambiente reformista del reinado de Fernando I influyeron en su forma de vida8. La escasez de información sobre las costumbres de los monasterios portugueses llevó a Mattoso a estudiar el léxico de la vida monástica en la diócesis de Oporto como forma de observar los cambios, en especial lo que denominó la «clunificación» entre los siglos XI y XII. Así apuntó la aparición del término conuentus para designar a la comunidad de monjes, reconocida institucionalmente, en sustitución de collegia monachorum o collegia fratrum. Igualmente observó que prior sustituía a prepositus para designar al oficial de mayor rango por detrás del abad. Consideró que estos cambios léxicos eran indicios de la clunificación del monacato portugués en torno al año 11009. 2. EL LÉXICO DE LA COMUNIDAD MONÁSTICA COMO GRUPO El análisis del léxico leonés de los siglos IX-XIII muestra que la comunidad, monástica o catedralicia, masculina, femenina o dúplice, es designada fundamentalmente con los sustantivos congregatio, collegium, conuentus y capitulum, a los que puede añadirse ecclesia, una palabra con un amplio 5. Segl 1974. Reglero de la Fuente 2008, pp. 152-5, 164-8. 6. Alonso Álvarez 2007, pp. 653-63. Pérez Embid 1986, pp. 30-2, 40-58. 7. Reglero de la Fuente 2018b. 8. Henriet 2007. Isla Frez 1992. 9. Mattoso 1968, pp. 209-11, 221-7. Sobre el prepósito en Galicia: Andrade 1995. CARLOS MANUEL REGLERO DE LA FUENTE 50 10. Reglero de la Fuente 2018a, p. 357 11. SH 299.10 (979) Felix abba et Iob prepositus cum magno CORO monachorum seruientes Domino sub regula Sancti Benedicti; SH 455.6 (1039) ad abbas domno Cipriano uel ad CORUM monagorum, fratrum, clericorum. 12. La escasez de datos para el siglo IX relativiza el valor de que congregatio sea el primero utilizado y el más frecuente en dicha centuria: ST 4.3 (827) Ecce nos fratres abitantes in locum Causecadie ad ecclesie Sancte Marie, id est: Aurelius et Tenna, Vicencius, Eugenius, Emilianus, Itenus, Eucenius, Deodatus siue et omnis CONGREGACIO. 13. En el tercer cuarto del siglo XII todavía representaban en torno al 4% cada uno, luego casi desaparecen. campo semántico10. Otros términos, como chorus, son excepcionales11. En la base de datos de LELMAL se recogen cerca de 3300 menciones de estas cuatro palabras. Algo más de la mitad corresponden a conuentus (53%), seguida de collegium (21%), capitulum (14%) y congregatio (8%). Ello no debe ocultar las importantes diferencias temporales en su uso, así como que, en ocasiones, se emplean con otros significados. Un análisis diacrónico pone de relieve cómo conuentus no se convierte en el término predominante hasta la década de 1140, pues antes lo fueron collegium y congregatio. En el primer cuarto del siglo X, collegium es el término dominante, con cerca de dos tercios del total de casos, mientras que congregatio apenas alcanza un tercio12. La hegemonía de collegium se mantuvo hasta el primer cuarto del siglo XII, llegando a alcanzar porcentajes entre del 73-80% entre los años 926 y 1050. Desde mediados del siglo XI se observa un mayor uso de congregatio (31-42%), que crece a costa de collegium, sin superarlo. La situación cambia desde la década de 1140. El uso de conuentus se había ido incrementando a lo largo de la primera mitad del siglo XII, hasta suponer la mitad de los casos en 1141-1150 e imponerse claramente en la segunda mitad de siglo (76-81%), situación que se mantuvo en el primer cuarto del siglo XIII (74%). Ello se corresponde con el abandono de collegium y congregatio13. Por el contrario, capitulum se utiliza cada vez más, pasando de un 12% en la primera mitad del siglo XII al 26% a inicios del siglo XIII, lo que refleja la mayor importancia de la documentación catedralicia, donde es más frecuente que en la monástica. Finalmente, hay que destacar que, aunque los cuatro sustantivos ahora estudiados se emplean mayoritariamente para definir a una comunidad monástica o catedralicia, también tienen otros significados. Ello es especialmente importante para conuentus y capitulum hasta fines del siglo XI. Conuentus se puede aplicar al conjunto de la comunidad cristiana, 51 REFORMA MONÁSTICA Y EVOLUCIÓN DEL LÉXICO EN EL REINO DE LEÓN (SIGLOS IX-XIII) pero es raro14. En los siglos X y XI suele tener el sentido de asamblea pública, a veces con carácter judicial, el antiguo conuentus publicus, con un uso similar al de concilium15. La fórmula puede precisar quiénes son los principales integrantes de dicho conuentus, entre los que puede haber clérigos o monjes, pero ello no supone que sea la reunión de un comunidad religiosa ni, por extensión, dicha comunidad16. Es difícil precisar el primer documento en que se utiliza conuentus para definir a una comunidad monástica, dada su presencia en varios falsos o interpolados17. Al margen de un testimonio aislado en una permuta (1034) incluida en el Tumbo de León18, copiado a inicios del siglo XII, su primera mención indudable procede de Sahagún (1097)19. Su empleo fue excepcional hasta la década de 112020. 14. CL 1.24 (775) sit sebaratus ad comunionen sancta et a CONUENTU christianorum et eclesie sancte permaneat extraneus; CL 121.21 (937) sedeat excomunicatus ad CONUENTUM ęcclesię, et cum Iuda traditore abeat partecipio in ęterna dampnacione; SP 111.32 (1072) in primis ab Ecclesia et a CONUENTU christianorum sit separatus et a Christo maledictus. 15. Martínez Sopena 1985, pp. 505-8. Así, más de una veintena de documentos se otorgan In conuentu(m) de una determinada iglesia: CL 236.60 (951) Leocadia, in hac scriptura testationis et concessionis quod fieri uolui et relegendo cognoui, manu mea signum feci et coram testibus tradidi roboranda in CONUENTU Sancte Marie Albe. 16. CL 342.22 (961) In CONUENTUM ęcclesię Sancti Iuliani, id est: Salomon ts. Ablub ts. Felix ts. Salomon presbiter hic pro teste; CL 566.24 (994) In corum ęcclesię CONUENTUM. Frater Aliporce conf. Frater Seuere conf. Frater Veila conf. et aliorum multorum; CL 1114.9 (1058) in CONUENTU ciues Legionensis, ante turba innumerabili. En 1072 parece referirse a una reunión de abades bercianos: SP 21.64 (1072) Pascasius abba secundum hoc feci, confirmabi a quo CONUENTUS conuenit. Oramio abba locum Sancti Petri tenui cf., Fernandus abba tendus monasterii sancti Andree apostoli, cf. Imila presbitero in monasterio hic sancti Petri cf. Semenus, abba de sancto Iusto, cf. 17. Floriano considera falso el primer documento de Belmonte: BE 1.7, 23 (1013); el primer documento de San Pedro de las Dueñas se data reinando Alfonso VI en León y Toledo: PD 1.13 (1048); el fuero de Sahagún de Alfonso VI fue rehecho en el siglo XII: SH 823.117 (1085). En uno de San Pedro de Montes se menciona a la reina Isabel, lo que lo retrasa a inicios del siglo XII: SP 118.10 (1074). La lectura de otro de la catedral de León es dudosa según el editor: CL 967.15 (1038). 18. CL 927.5 (1034) uobis domno Ramblas abbas et CONUENTUM Sancti Saluatoris. 19. SH 995.13 (1097) Ego Diacus abbas cum CONUENTU Sancti Facundi hanc cartam conf. 20. SH 1214A.4 (1123) Ego Bernardus, Dei gratia abbas, totusque CONUENTUS monacorum Sancti Facundi; CO 145.38 (1125) Et omnis CONUENTUS Kauriensium confirmat. CARLOS MANUEL REGLERO DE LA FUENTE 52 21. CL 256.52 (952) in libro IIIIº, titulo secundo, KAPITULA XVIIIIª; CL 1127.15 (1063) Iª KAPITULA. Vt per illas sedes episcopales iuxta sacros kanones regula kanonica teneant. 22. SH 459.26 (1040) Si quis sane, quod fieri minime credimus, contra hunc testamentum a nobis factum aliquam nemeam aponere uoluerit et hunc CAPITULUM absidere quesierit. 23. CO 42.143 (1017) ueniant in prima die Quadragesime ad CAPITULUM Sancte Marie de Regula et constituant mensuras panis; CL 860.20 (1030) corte obtima cum sua ecclesia et suo CAPITULO et arbores intus et kasas; CL 1127.69 (1063) illos qui baruas non raderint […] nec ministeria sancta contingant nec in CAPITULO aut in refectorio intrent sed cum laycis sint; SH 626.23 (1063) In CAPITULO de Domnos Sanctos, multos ex ipsos fratres ibidem sedentes: Micael, Facundi, Fredinando, Eldemiro, Ioannes, alio Ioannes, Froilani, Domico, Micahel, uel alios multos fratres ibidem commorantes confirmant. 24. SH 1199.63 (1117) Giraldus hanc cartulam quam fieri uolui in CAPITULO Sancti Facundi presidente Petro abbate cunctisque senioribus coram sedentibus, manu propria roboraui; CL 1367.29 (1120) Deinde si aliquis canonicorum culpam grauem uel leuem conmiserit, uel uerbis ueris uel falsis accusatus fuerit, in CAPITULO canonice iudicetur, et secundum canonum precepta saluetur uel dampnetur; SH 1214A.42 (1123) Ego Bernardus, abbas, una cum omni conuentu monachorum Sancti Facundi, hanc kartam quam fieri iussimus et lectam audiuimus manibus propriis Capitulum es una palabra poco usada en los siglos X y XI, cuando tiene el sentido de una sección de un texto legal (Liber Iudicum, Concilio de Compostela)21, de un contrato22, o de la sala capitular, el edificio o sala de reunión de una comunidad religiosa monástica o catedralicia23. En el primer cuarto del siglo XII se mantiene este sentido espacial de sala capitular, pero unido al de la reunión allí celebrada24. Hay que esperar al 53 REFORMA MONÁSTICA Y EVOLUCIÓN DEL LÉXICO EN EL REINO DE LEÓN (SIGLOS IX-XIII) segundo tercio de siglo para que capitulum designe primero a la comunidad de canónigos de una catedral y, poco después, a la de un monasterio25, sin por ello perder el sentido originario de sala capitular. En resumen, se observan dos momentos de cambio: a mediados del siglo XI collegium cede terreno ante congregatio, aunque siga siendo el término dominante; en el segundo cuarto del siglo XII ambos ceden la hegemonía a conuentus y capitulum. Estas dos últimas palabras ya aparecían desde el siglo X, pero con otro significado. 3. LA DIVERSIDAD INTERNA DE LA COMUNIDAD MONÁSTICA Estas comunidades monásticas estaban integradas por miembros de estatus diferente, en especial durante los siglos X y XI. Así, en más de la mitad de las ocasiones en que se utiliza el término congregatio se precisa quiénes son los integrantes de esa colectividad, porcentaje que alcanza los tres cuartos con collegium. En el primer caso, lo más frecuente es hablar de congregatio monachorum (56%), seguido de congregatio fratrum (20%) y congregatio sanctorum (14%), una forma propia del monasterio de San Cipriano de Valdesaz26. Las proporciones se invierten en el caso de collegium: collegio roboramus (signum) in CAPITULO Sancti Facundi; ST 105.18 (1125) si culpam me contingerit, in uestro CABILLO emendatis et in uestro monasterio me faciatis redire. 25. CL 1414.23 (1136-1139) Et CAPITULI Sancte Marie, et concilium de Legione, qui uiderunt et audierunt; MV 45.34 (1148) uobis prioressa dompna Vrraca, de monasterio de Vega, et priorem uestrum dompnum Alibertum et totius CAPITULI monasterii. 26. CL 73.19 (927) domno Ermulfo abbati uel CONGREGATIONEM FRATRUM qui ibidem fuerint congregati; SH 1205.6 (1121) domno Bernardo abbate omnique CONGREGATIONI MONACHORUM habitantibus in monasterium prefatis; CL 594.9 (1000) Domnos et inuictissimos hac post Deum mihi fortissimos patronis nostri Sancti Cipriani episcopi, cuius cimiterio constructum et edificatum est in Valle de Salice, secus flumine Estule, in proximo Quoianka, et in ipso loco sancto omnem CONGREGACIO SANCTORUM qui in domo Dei sunt perseuerantis et eloquia Dei meditantes in Christo, et omnem collegium fratrumque, presbiterorum, diachonorum, clericorum, archidiaconorum uel omnium qui sub regula Benedicti patris sunt persistentes et uitam sanctam obtinentes. Otras combinaciones: CL 618.35, 37 (1002) si fuerit in ipso loco CONGREGATIONE DEOUOTARUM (...) et si non fuerit ibi CONGREGATIONE DE SORORES qui pro me exorent ad Dominum; PD 8.4 (1121) Tarese priori cuncteque SANCTIMONIALIUM CONGREGATIONI; CL 1230.2 (1083) Pelagio Legionensi episcopo et CONGREGATIONI CLERICORUM sedis Sancta Marie; SP 18.11 (1068) uobis domno abbati Honamio et omni CONGREGATIONE SENIORUM; SP 107.46 (1100) concedimus uobis abbas domno Didaco cum omnem CONGREGACIONEM SERUORUM DEI in ipso loco deseruientibus. CARLOS MANUEL REGLERO DE LA FUENTE 54 27. SH 14.4 (916) Tibi Adefonso abbati uel omni COLLEGIO FRATRUM Sanctorum Facundi et Primitiui. Igualmente con una amplia serie de tipos de religiosos en porcentajes mucho más reducidos: CL 661.3 (1006) domna Senduara abbatissa et COLLEGIO UIRORUM hac MULIERUM, SORORUM adque UIRGINUM DEODIGARUM; SV 239.31 (1149) Martinus episcopus cum omni CANONICORUM COLLEGIO; ES 3.7 (923) Aiubandus abbati uel COLLEGIO CLERIGORUM in locum degencium. 28. PE 19.6 (1153) abbatisse dompne Eslonce necnon et omni CONUENTUI DOMINARUM ibidem Deo seruiencium; SH 1341.7 (1162) dopna Stephania priorissa cum omni CONUENTU DOMINARUM Sancti Petri; PE 30.9 (1172) abbatissa Sancti Pelagii una cum CONUENTU MONACARUM; SH 1576.65, 112 (1210) reddat computationem abbatisse et CONUENTUI MONIALIUM (...) Totus CONUENTUS SANCTIMONIALIUM Sancti Petri de las Domnas roborat. 29. Al final de la enumeración se puede añadir clericorum (3 casos), diachonorum (3 casos, en San Martín de Valdepueblo) o seruorum Dei (1 caso en Carracedo). 30. En San Cipriano de Valdesaz, en catorce ocasiones la comunidad se describe como collegium fratrum, presbiterorum, diaconorum, clericorum [CL 1033.11 (1046)]; en otras cuatro se añade archidiaconorum: CL 1015.11 (1044) tibi Fortes abba et omnium collegium fratrum et presbiterorum, diaconorum archidiaconorum et clericorum. Sólo San Felices de Bobadilla utiliza una fórmula parecida collegium fratrum uelut presbiteros et diaconi [SH 540.9 (1050)]. San Martín de Valdepueblo (11 casos) y San Miguel de Galleguillos (1) prefieren collegium clericorum uel monacorum [CL 842.12 (1028)]. Otras fórmulas menos difundidas son, en San Pedro de Montes: SP 175.31 (1151) collegio fratrum (...) uel cultoribus; SP 157.13 (1139) collegio monachorum et seruorum Dei; o en Sahagún: SH 410.5 (1022) collegio monachorum, sacerdotum, diachonorum uel confessorum. Por lo que respecta a las comunidades dúplices, encontramos en Piasca y Zamudia: CA 200.3 (1006) collegium fratrum uel sororum; y en Piasca y San Dictino de Astorga: SH 96.5 (945) colegio sororum et monacorum. En Piasca aparece una fórmula más compleja: SH 426.8 (1030) collegium fratrum uel sororum, seruorum et ancillarum Christi. fratrum (76%), collegio monachorum (16%)27. La expresión conuentus monachorum o similar es frecuente antes de 1175 (±30%), pero al imponerse conuentus como designación de la comunidad monástica, se dejó de precisar el tipo de religiosos al que se refería, pues era redundante, salvo en el caso de los monasterios femeninos, en los que se hablaba de conuentum sanctimonialium o conuentus dominarum28. En los siglos X y XI es frecuente que collegium fuese complementado por más de un elemento, para describir la diversidad interna de la comunidad monástica con fórmulas diferentes en cada cenobio. Las más sencillas son collegio fratrum uel monachorum (6 casos) y colegium monacorum uel fratrum (2)29. Otras añaden presbíteros, diáconos, clérigos, sacerdotes, confesores, siervos de Dios o sorores30. Estas fórmulas suelen ir precedidas del nombre del prelado que la preside, ya sea el abad, ya el obispo. Por esto puede utilizarse el posesivo para resaltar el vínculo entre el prelado y 55 REFORMA MONÁSTICA Y EVOLUCIÓN DEL LÉXICO EN EL REINO DE LEÓN (SIGLOS IX-XIII) su congregación31. También es frecuente subrayar que se trata de la totalidad del colectivo, con términos como omnem, totus, cuncta32. 4. EL LÉXICO DE LAS COMUNIDADES MONÁSTICAS MASCULINAS 4.1. Frater, monachus y canonicus Los tres términos más utilizados para designar a los miembros de una comunidad religiosa masculina son frater, monachus y canonicus. Los dos primeros se aplican fundamentalmente a comunidades monásticas, mientras que el tercero se reserva para las catedralicias y las canónigas agustinianas, que también usan los anteriores sustantivos. Frater puede conservar su sentido original de hermano carnal, pero, dado el origen eclesiástico de la mayor parte de la documentación utilizada, solo en uno de cada cuatro casos se refiere a un parentesco carnal, relación para la que también se utiliza germanus. Descontando los casos en que frater es sinónimo de germanus, la base de datos del LELMAL recoge 3.884 registros con el sentido de un miembro de la comunidad monástica, casi el doble que monachus (2.097). Canonicus (1.685) aparece fundamentalmente en fondos de cabildos catedralicios. Un análisis temporal de la proporción en el uso de frater o monachus resulta muy interesante. Un primer periodo comprende los años 9001050, con un dominio absoluto de frater (87% de los casos). En la segunda mitad del siglo XI frater sigue siendo la palabra dominante, a pesar del descenso (69%). La situación se invierte en la primera mitad del siglo XII, cuando monachus se convierte en el término más habitual (72%). Frater recupera importancia en el tercer cuarto del siglo XII (41%), hasta alcanzar un cierto equilibrio entre 1175 y 1230 (48,5% frater; 51,5% monachus). 31. CO 57.12 (1053) domni Froilani episcopi et congregationi eius qui sunt commorantes in suprafate sedi; SH 261.42 (971) Seriqus abba una qum coleium nostrum; CA 278.25 (1036) a uobis dono Samt Piro episcopo et collegium uestrorum; BE 26.28 (1151) a uobis abbate domno Adefonso et conuentui uestro; SH 1613.16 (1218) Arnaldus, abbas de Spina, cum consensu nostri capituli. 32. CL 68.4 (925) abbati Attanarico cum omni congregatione ibidem uitam degentium; SP 131.25 (1118) uobis abbati domno Pelagio secundo omnique collegio monachorum eiusdem monasterii Sancti Petri de Montibus; SV 264.6 (1158) et uobis abbati domno Ordonio et toti collegio fratrum in ibi degencium; SH 1235.1 (1127) Bernaldus Dei gratia abbas totusque conuentus monachorum Sancti Facundi. CARLOS MANUEL REGLERO DE LA FUENTE 62 57. SH 924.7 (1094) Damus etiam et ad illas DOMNAS qui sunt in Sancto Petro aliam meam porcionem. Descarto un epígrafe del Tumbo Legionense, CB 456.2 (978), pues el códice data del siglo XII; y un documento falso de San Pedro de Dueñas, PD 1.13 (1048). En otros dos casos se utiliza junto a soror, que es la palabra que verdaderamente define como monja: CL 729.4 (1014) ego Cidi Proliniz uobis domna Maria serror et domna Eldontia serror, in Domino Deo eternam salutem, amen. Plaguit nobis, bone pacis uolumtas, ut facerem uobis DOMNAS kartula uindictionis. 58. PD 14.31 (1131) abbatissa monasterii Sancti Petri, cum universo grege SANCTIMONIALIUM ibidem Deo seruientium, (...) toto conuentu DOMINARUM in monasterio Sancti Petri commorantium. En Carbajal rara vez aparece domine; sanctimoniales es el término habitual, con una relación de nueve documentos a uno. En San Pelayo de Oviedo, un antiguo monasterio del Infantado, y en Monasterio de Vega, un priorato de Fontevraud, la proporción aumenta hasta uno de tres. Algo diferente es San Pedro de las Dueñas, pues aquí dominas se ha incorporado a la denominación del monasterio (Sancto Petro de illas Dominas) y al topónimo del lugar en el que se encontraba, lo que le convierte en el término más utilizado, pero si se excluyen estos topónimos, sanctimoniales / moniales doblaría a domine. 59. GR 278.3 (1201) tibi abbatisse domne Marie et omnibus DOMNABUS que sunt uel que erunt in monasterio Sancte Marie de Gradefes. 60. GR 138.4 (1178) abbatissae domnae Tharesae ceterorumque conuentui sororum sub regula sancti Benedicti ibidem Deo seruiencium; GR 148.4 (1181) monasterio beate Marie de Gradephes, cisterciensis ordinis; GR 311.4 (1210) Deo et Beate Marie semper Virginis et Ordini Sancti Benedicti in monesterio de Gradefes et abbatisse domne Marie et omnibus sanctimonialibus que ibi sunt. Domine, que dio lugar a «dueñas» en romance, ocupa el tercer puesto en términos absolutos. Aunque hay algunos casos dudosos anteriores, su uso para designar a las componentes de una comunidad monástica femenina se inicia en la última década del siglo XI57. Crece en los siglos XII y XIII, hasta alcanzar la tercera parte del total, pero con un desigual reparto por monasterios58. El único monasterio importante en que domine supera a sanctimoniales es el cisterciense de Gradefes, en una proporción de cinco a dos. No obstante, no se trata de una oposición entre benedictinas y cistercienses, pues en otro monasterio cisterciense, Carrizo, la única mención que hay es a sanctimoniales. En Gradefes hay una clara diferencia temporal: entre 1170 y 1180 se utiliza sanctimoniales en 15 de 16 documentos (en el otro se emplea sorores). Sin embargo, entre 1181 y 1201, 53 de 56 documentos emplean domne (los otros tres sanctimoniales)59. A partir de esta fecha, la documentación se refiere simplemente a la abadesa y el convento, sin precisar la composición de este, salvo en dos casos en que se habla de sanctimoniales. Resulta llamativo que sea precisamente en 1181 cuando el monasterio declare por primera vez pertenecer a, o seguir, la cisterciensis ordinis, pues antes las monjas estaban simplemente sub regula sancti Benedicti60. Hay que tener en cuenta que los monasterios femeninos no fueron 63 REFORMA MONÁSTICA Y EVOLUCIÓN DEL LÉXICO EN EL REINO DE LEÓN (SIGLOS IX-XIII) integrados en la Orden cisterciense hasta bien entrado el siglo XIII, por lo que anteriormente se expresaba más una aspiración espiritual que un hecho institucional. En cualquier caso, es posible que el cambio de un término a otro buscase marcar esa aspiración. 5.2. Otros términos: la diversidad interna de la comunidad En los siglos X y XI se utiliza con frecuencia uirgenes, aunque mucho menos que sorores61. En este caso se destaca uno de los aspectos más valorados del monacato femenino, la virginidad, que se consideraba otorgaba una pureza que daba mayor valor a su oración62. No toda la comunidad estaba formada por uirgines, pues un grupo significativo profesaba después de haber enviudado, de ahí que este sustantivo se pueda complementar con continentes, como sucede en San Dictino de Astorga entre mediados del siglo X y mediados del XI63. Puelle aparece en los siglos X y XI complementado a collegium, monasterium, arcisterium o cimiterium, y alguna vez de forma aislada. Se deja de usar en el siglo XII. Dado que su significado original era el de «niña, jovencita o doncella» es probable que se utilice en el mismo sentido que uirgines, para destacar este último aspecto, no la edad. Casi dos tercios de los casos proceden del monasterio de Santiago de León, donde también es frecuente el uso de uirgines64. 61. CL 42.12 (917) pro utilitate et substancie sororum, religiosarum et uirginum qui in locum sanctum Dei Apostolum, sub aulam Sancte Marie semper Virginis sedis antiquissima, uigiliis et orationibus Christum militant; CL 946.12 (1036) edificaui ex pauimento arcisterium et domum orationis in honorem sancti Vincenti leuita, et sunt in eius locum uirginum puellarum et deodigarum et multas certatrices militantes in Christo; PE 24.31 (1158) multe sanctemoniales et uirgines, nobiles et caste, Deo puris mentibus assidu seruientes. 62. Blennemann 2020, pp. 290-1. 63. CA 28.30 (925) per intercesum uirginum uel CONTINENTIUM et confesssorum ad locum ipsum deseruientium; CA 230A.6 (1020) pro sustentatione uirginum Deo didarum atque CONTINENTIUM et religiosarum concedemus uillam in Requeiso; CL 1166 (1069) et sunt in ipso monasterio habitantes sacerdotes et leuitas CONTINENTES puellarum uirginum et deodicarum confessorum, ubi nunc modo sunt ibidem habitantes Deo seruientes et in Christo perseuerantes. 64. CL 42.5 (917) omne collegium PUELLARUM Sancti Iacobi Apostoli, cuius baselica et monasterio est instructum suburbio Legionensis, intus ciuitati; CL 180.5 (944) Sancti Iacobi Apostoli, cuius baselica et monasterio PUELLARUM est instructus in suburbio Legionensis, intus ciuitatis; CL 498.11 (984) sancto Iacobo apostolo et frater Domini (...) in cuius nomine et honore adsciterio PUELLARUM constructum est; SH 1021.5 (1097) loco qui dicitur Sancti Petri de Molinos, ubi in seruitio omnipotentis Dei a PUELLIS Deo ibidem seruientibus ei die ac nocte militatur. CARLOS MANUEL REGLERO DE LA FUENTE 64 65. CL 554.29,31 (992) sancti Iacobi apostoli et frater Domini et sancta Maria et sancti Tirsi patronis nostri, corum reliquie requiescunt in sciterio ANCILLARUM DEI qui est fabricatum intus ciuitas Legionensis secus sedes episcopi Legionensis, ubi est domna Senduara abbatissa cum collegio ANCILLARUM DEI; CL 752.7,12 (1017) monasteri (...) ubi modo domna Flora abitas cum abitatrices CHRISTI ANCILLAS (...) et ad uobis domna Flora abbatissa, cuius nomen est domna Deodata, cum alias DOMINI ANCILLAS; CL 970.122 (1038) et omnes seruorum uel ANCILLARUM DEI qui sub regula Benedicti ibidem deseruiunt; PE 29.18 (1172) monasterio Sancti Pelagii ut inde ANCILLE CHRISTI habeant sustentationem. 66. CL 405 (967) uobis dominabus meis Christi CERTATRICES sororibus nunc sub regimine Gonza abatissa, uitam deget in Christo uel hinc deinceps aduenit conuersando. 67. Herrera 1997, pp. 38-9. La expresión se utiliza también en nueve documentos del monasterio de San Martín de Valdepueblo, que se considera masculino, aunque tal vez fuese dúplice: CL 274.12 (954) locum hunc prefatum que uocitant Valle de Populo seu et uobis Christi CERTATRICES qui ibidem decunt uitam in Deum sub regiminis tramitem Gondisalbus abas, uel ęciam omnes seruus Dei quas deinceps ibidem uenerint conuersando (...) Hec omnia a<d> Domino Deo et fratribus ipsius monasterio Sancti Martini concedimus. 68. CL 42.12 (917) pro utilitate et substancie sororum RELIGIOSARUM et uirginum qui in locum sanctum Dei Apostolum (...) uigiliis et orationibus Christum militant, et qui in uitam sanctam uitam duxerint degentes; CL 412.12 (970) pro utilitate et substantie sororum RELIGIOSARUM et uirginum qui ibidem uigiliis et orationibus Christum militant; CA 61.4 (944) pro sustentatione uirginum Deo deseruientium atque continentium ac RELIGIOSARUM sororum; CL 658.27 (1006) Sinduara abbatissa En la segunda mitad del siglo X, se empieza a utilizar ancille – en general complementada con Dei, Christi o Domini – aplicado al grupo de religiosas, no sólo a una mujer consagrada, para quienes es más frecuente65. Se emplea en especial a lo largo del siglo XI y primera mitad del XII, siendo excepcional más tarde. Aunque el número total de casos de las variantes ancille Dei y ancille Christi es igual, la primera es más frecuente en la segunda mitad del siglo X y en la segunda mitad del XI, mientras que la segunda lo es en la primera mitad del siglo XI y en el siglo XII. Christi certatrices, «las que luchan por Cristo», es otra de las denominaciones utilizadas para las monjas entre mediados del siglo X y mediados del XI, en monasterios del entorno de la catedral de León66. Certatrix figura en textos hispanos para referirse a mártires, como hace Eulogio de Córdoba con Eufemia, y también fuera de España67. Por lo que respecta a religiosa, en el siglo X aparece siempre junto a soror, por lo que creo que funciona como adjetivo, no como sustantivo. Sin embargo, en algunos documentos de los años 1006-1058 parece funcionar como sustantivo68. Con posterioridad, vuelve a complementar a mulieres, femine o sanctimoniales. 65 REFORMA MONÁSTICA Y EVOLUCIÓN DEL LÉXICO EN EL REINO DE LEÓN (SIGLOS IX-XIII) A las palabras antes mencionadas, hay que añadir otras con un uso más esporádico para designar grupos monásticos (ninguna supera el 1%): consorores, Deo dicate, Deo uote, monache, famule, conuerse y socie69. Algunas son usadas con más frecuencia para designar a mujeres concretas consagradas a Dios, ya sea en una vida cenobítica, ya doméstica, como se analizará más adelante. 5.3. La evolución temporal: el impacto de la reforma Hay grandes diferencias en el uso de las palabras de unos siglos a otros. El siglo X está dominado claramente por sorores (59%), muy por delante de uirgines (11%) y puelle (9%). A ellos se añaden otros términos, de uso más o menos frecuente, como ancille (7%) y continentes (5%), mientras que certatrices, domine, conuerse, socie, Deo dicate, Deo uote o consorores no alcanzan los cinco casos. Las proporciones de unos y otros están condicionadas por las fórmulas utilizadas en cada monasterio y por la conservación de más o menos documentos de uno u otro, por lo que no puede establecerse una jerarquía estricta, más allá de la clara hegemonía de soror. La situación varía en el siglo XI. Aunque sorores siga siendo el término más empleado, su importancia se reduce a la mitad (29%), mientras que aumenta la de ancille (18%) y uirgines (13%). Tras ellas se colocan en un primer grupo puelle (9%), certatrices (8%), continentes (8%) y sanctimoniales (5%), que aparece en esta centuria con este significado. Entonces se registran las primeras menciones de religiose, moniales y famule, que se unen a cum sanctimoniales atque RELIGIOSAS qui nunc Domino militatis uel que postmodum hic uitam duxerint in Christo perseuerantes; CA 358.9 (1058) offerimus, propter reparationem uirginum, Deo dicatarum atque continentium et RELIGIOSARUM, uillam meam propiam. 69. SH 306.3 (980) Goto abbatissa et item Goto sibi et Auria et Intregoto una pariter cum CONSORORES nostras commorantes in leionense zibitas sub aula Sancti Andre apostoli; CA 34.7 (928) pro sustentatione uirginum DEO DICARUM; CL 498.11 (984) monasterio puellarum, uirginum uel DEO DICATUM, ubi modo abitas domna Imilo abbatissa cum ceteras Christi certatrices in ipso loco sancto; CL 446.4 (976) Gunterodo confessa, una cum collegio uirginum uel DEOUOTARUM monasterio Sancti Pelagii urbis Legionensis; MV 28.24 (1110) Abbatissa Sancti Pelagii, cum collegio DEO UOTARUM, confirmant; PD 11.6 (1126) domna Tarasia abbatissa cum magno agmine MONACHARUM; CL 697.35 (1011) tam isti CHRISTI FAMULAS qui hic adgregate sunt siue et illis qui postmodum succeserint in Deo perseuerantes sub regula Benedicti patris; CL 539.25 (990) pro luminaria altaris et stipendia CONUERSARUM atque elemosinas pauperum et egenorum; CL 340.3 (961) Nos famulas Dei Maria abbatissa, Sunilo conuersa et Sarrazena religiosa, cum grege pariter SOCIAS nostras in Christo uitam degentes. CARLOS MANUEL REGLERO DE LA FUENTE 66 70. PE 24.31 (1158) multe sanctemoniales et UIRGINES, nobiles et caste, Deo puris mentibus assidue seruientes. socie o Deo dicate, mientras que no hay registros de consorores, Deo uote y conuerse. Pueden establecerse diferencias entre la primera y segunda mitad de siglo, pero la más significativa es la considerable reducción del número de registros (pasa de 185 a 55), indicio de la menor importancia de las comunidades monásticas femeninas en dicho periodo, lo que hace que los porcentajes varíen con muy pocos casos. Da la impresión de que los cambios que se aprecian con claridad en el siglo XII se han iniciado en la última o dos últimas décadas del XI, pero el número de registros es muy reducido para ser concluyente. El cambio más importante se produce en torno al año 1100. Entre 1101 y 1230 sorores queda relegada a un puesto secundario (6%), cediendo su lugar a sanctimoniales (39%), domine (29%) y moniales (16%). Estas cuatro palabras suponen el 91% del total. Hay diferencias temporales, pues mientras sanctimoniales es la más utilizada en el siglo XII, moniales lo es en el primer tercio del XIII; domine destaca en la segunda mitad del siglo XII, pero ello se debe al peso de la documentación de Carbajal. Del resto destaca ancille (4%), pues las demás son claramente marginales: monache, uirgines, consorores, socie, famule o Deo uote. La novedad es monache, que nunca tuvo un peso significativo. Palabras anteriormente tan importantes como puelle dejan de usarse, y de uirgines sólo hay un caso, en San Pelayo de Oviedo70. 67 REFORMA MONÁSTICA Y EVOLUCIÓN DEL LÉXICO EN EL REINO DE LEÓN (SIGLOS IX-XIII) Hay que destacar que en los siglos X y XI, en una proporción significativa de documentos (casi dos de cada cinco), se emplea más de una palabra para definir a la comunidad monástica femenina, hasta cinco diferentes. Las combinaciones son muy numerosas. El término que con más frecuencia aparece combinado es uirgines, que se asocia a continentes (18 documentos), su complementario, pero también a Deo dicate (15), puelle (8), sorores (6) o religiose (8), entre otros. Muchas de estas asociaciones se encuentran en enumeraciones de los miembros, masculinos y femeninos, de la comunidad monástica, en las que no es posible saber cuándo se diferencia una categoría de religiosas y cuándo es un mero alarde retórico, incluso, a falta de puntuación en el documento original, cuándo una palabra complementa a otra y cuándo funciona como sustantivo independiente. Tal vez, todo ello responda al deseo de expresar la diversidad interna de la comunidad monástica, abarcar todas las situaciones posibles, más que intentar categorizar esa diversidad71. 5.4. Las designaciones personales de las religiosas El análisis del léxico de las comunidades femeninas ha de ser completado con el de las palabras utilizadas para definir a mujeres concretas, no porque sean distintas, sino porque se emplean en una proporción diferente. Entre mediados del siglo X e inicios del siglo XII se conservan más de cuatrocientos registros de este tipo, siendo escasos tanto antes como después. Para el conjunto del periodo estudiado (900-1230), la palabra más utilizada es ancilla (42% de los casos), asociada con preferencia a Christi (34%), pero también a Dei (3%), Domini, Sanctorum o varios de ellos; además aparece como expresión de humildad con un posesivo: ancilla uestra (5%). En segundo lugar, figuran expresiones como Deo uota, Deo dicata y Deo deuota (20%), más frecuentes en el siglo X. Soror se utiliza preferentemente entre mediados del siglo X y mediados del siglo XI, cuando se acerca a la cuarta parte del total, pero la media es algo inferior (14%). Confessa (7%) y conuersa (6%) se emplean fundamentalmente hasta mediados del siglo XI, al igual que soror, y casi desaparecen en el XII. Por último, famula (7%) se asocia a Christi o Dei, al igual que ancilla72. Si el cambio 71. CL 661.3 (1006) uobis domna Senduara abbatissa et collegio uirorum hac mulierum, sororum adque uirginum deodigarum monasterii Sancti Iacoui apostoli; CL 759.7 (1019) monasterio puellarum uel deouotarum, Christi ancillarum ubi modo domna Flora abitas cum alias multas Dei famulas; CL 946.12 (1036) locum uirginum puellarum et deodigarum et multas certatrices militantes in Christo. 72. PE 21.1, 11 (1155) Ego Christi ancilla ipsi uota Maior Martini (...) Ego iam dicta Christi famula Maior Martini; PE 37.2 (1184) Ego Enderquina Frolaz, Deo CARLOS MANUEL REGLERO DE LA FUENTE 68 deuota, uobis abbatissa dompna Agnes una cum conuentu uestro Sancti Pelagii; SH 309.7 (980) ut tibi iam dicta Adosinda Deo dicata facerem tibi cartulam uendicionis. 73. CL 880.7 (1030) famula Dei Salamona, deouota et conuersa (...) Salamona, Christi ancilla; CL 946.79 (1036) Ego infima et exigua famula Dei Salamona, hacsi indigna et peccatori et Deo dicata (...) Ego ancilla Christi Salamona indigna confessa; CL 689.10 (1010) uobis Christi certatrice Salomona confessa; CL 813.4 (1025) uobis domna Salamona, soror et Christi ancilla; CL 723.24 (1014) abbatissa nomine domna Salamona confessa. 74. CL 356.3 (962) Geloira Deo uota, prolis regis; CL 405.66 (967) Geloria Deo dicata et conf.; SH 261.53 (971) Regina Geluira confirmat Christi ancilla. 75. SH 381.61 (1003) Geluira regina, Christi ancilla, conf. 76. CL 409.44 (968) Tarasia, regina et Christi ancilla; CL 255.82 (970) Tarasia regina et conuersa confirmat; SH 293.7 (978) domna et ienetrix mea Christi seruodel léxico de la comunidad femenina se producía en torno a 1100, el cambio del léxico personal ha de esperar al siglo XIII, cuando se empieza a denominar a estas mujeres concretas como sanctimonialis, monialis o monacha, desplazando a soror a un segundo lugar y haciendo desaparecer a ancilla, famula o Deo uota, que habían seguido utilizándose en el siglo XII, aunque de forma esporádica. Existe pues una clara diferencia entre el uso colectivo e individual del léxico monástico femenino. Las razones son fundamentalmente dos. En primer lugar, que en este grupo de mujeres hay una elevada representación de la aristocracia o de mujeres al frente de una comunidad monástica, ya sea de tamaño pequeño o grande. En segundo lugar, que las denominaciones aquí empleadas tienden a ser menos retóricas y corresponder a ciertas categorías o ritos. Esto último, dentro de unos claros límites, pues más de la cuarta parte de estas mujeres utilizan varias denominaciones, ya sea en el mismo, ya en distintos documentos. Un caso paradigmático sería el de Salamona, fundadora del monasterio de San Vicente de León: habitualmente se la denomina domna Salamona, pero en ocho ocasiones aparece como confessa, en siete como Christi ancilla, en cuatro como conuersa, en tres como Christi certatrice, en dos como famula Dei o soror, y en sendos documentos como abbatissa, Deo dicata y Deo uota73. De forma similar la infanta Elvira, hija de Ramiro II, una oblata para quien su padre fundó el monasterio de San Salvador de Palat de Rey en León, figura normalmente como Deo uota o Deo dicata, y solo una vez como Christi ancilla74. Por el contrario la reina Elvira García, viuda de Vermudo II, opta por denominarse Christi ancilla75. Otra reina viuda, Teresa Ansúrez, tras la muerte de su marido Sancho I, aparece como Christi ancilla en al menos trece documentos (968-996), pero también en dos ocasiones como confessa, en una como conuersa y en otra como Deo uota76. Gran parte 69 REFORMA MONÁSTICA Y EVOLUCIÓN DEL LÉXICO EN EL REINO DE LEÓN (SIGLOS IX-XIII) de las viudas conocidas dentro del grupo de mujeres estudiado optaron por el calificativo de Christi ancilla, representando más de la tercera parte de este subgrupo, pero las viudas consagradas también utilizan otras denominaciones y no todas las Christi ancille eran viudas. Por tanto, si el ejemplo de las mujeres de la familia real podría llevar a pensar que las oblatas optaban por Deo uota o Deo dicata, mientras que las viudas lo hacían por Christi ancilla, un estudio prosopográfico muestra que no son denominaciones excluyentes, ni entre sí ni con otras77. En cualquier caso, aunque la historiografía acostumbre denominar deouotas a las mujeres, especialmente viudas, de la aristocracia que se consagraban a la vida religiosa sin por ello vivir permanentemente en un monasterio, en la documentación de la época solían llamarse Christi ancille. 6. CONCLUSIONES El análisis del léxico de la comunidad monástica en León muestra un largo periodo de transición, que se inicia a mediados del siglo XI y culmina en el tercer cuarto del siglo XII. El Concilio de Coyanza (1055) puede ser tomado como punto de partida de los cambios, y la implantación de los cistercienses a mediados del siglo XII como el punto de llegada. La enorme diversidad del léxico de los siglos X y XI se reduce en el siglo XII. Aunque el periodo de la reforma gregoriana, 1075-1125 a grandes rasgos, es importante, ni se inician los cambios con la misma ni se concluyen con ella. Se observa también un peso considerable de las tradiciones y fórmulas utilizadas en cada monasterio y, desde el siglo XII, en cada orden. Así, la influencia cluniacense en Sahagún se evidencia en el uso de senior para designar a sus monjes, mientras que los cistercienses reviven el término rum uel ancillarum ancilla Tarasia regina et confessa; CL 442.32 (975) Tarasia regina et Deo uota. 77. De 19 Deo uote o Deo dicate (dos utilizan ambas expresiones) de los siglos XXI, tres cuartas partes se denominan también ancilla o famula, entre ellas todas las viudas. Un tercio de las Deo uote o Deo dicate son además conuerse o confese, una proporción muy superior a la media. Sin embargo, tan sólo dos de ellas se denominan además soror o abbatissa. Un estudio similar de un grupo de 32 confesse o conuerse (dos utilizan ambas denominaciones) muestra una presencia algo menor de las ancille o famule (40%). Algunas de ellas son abadesas, sorores, Deo uote o Deo dicate o viudas, pero no en una proporción especialmente destacada. Por lo que respecta a las sorores, aunque simultáneamente pueden denominarse Christi ancilla, confessa, conuersa, Deo uota o Deo dicata, ninguna de estas otras denominaciones alcanza una proporción relevante; algunas son viudas, pero no en una proporción destacada. CARLOS MANUEL REGLERO DE LA FUENTE 70 conuersus, a la vez que prefieren fratres en lugar de monachi para los integrantes de su comunidad, al contrario que los monjes negros. Otro elemento importante a tener en cuenta es el género. El léxico es diferente, como también los ritmos de los cambios. No obstante, se observan algunos paralelismos. Así, en los siglos X y XI dominan fratres y sorores para designar a los integrantes de la comunidad monástica, sustituidos por monachi y sanctimoniales o moniales, en los siglos siguientes, aunque los porcentajes varíen. Igualmente se observa un paralelimo entre el masculino senior y el femenino domina, ambos minoritarios. Si confessores en plural se utiliza en comunidades masculinas, en singular se usa confessor o confessus, pero también confessa, así como conuersus y conuersa. BIBLIOGRAFÍA 1. Fuentes BE = Floriano, A. C. (ed.). 1960. Colección diplomática del monasterio de Belmonte. Transcripción y estudio, Oviedo, Instituto de Estudios Asturianos. CA = Cavero Domínguez, G. - Martín López, E. (eds.). 1999-2000. Colección documental de la catedral de Astorga. Vol. I. 646-1126. Vol. II. 1126-1299, León, Centro de Estudios e Investigación «San Isidoro». CB = Domínguez Sánchez, S. (ed.). 2000. Colección documental del monasterio de Santa María de Carbajal (1093-1461), León, Centro de Estudios e Investigación «San Isidoro». CD = Martínez Martínez, M. (ed.). 1997. Cartulario de Santa María de Carracedo. Vol. I: 992-1500, Ponferrada, Instituto de Estudios Bercianos. 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