La sobrecarga del cuidador en el medio rural. Revisión sistemática.
Abstract
Grado en Enfermería
Full text
Universidad de Valladolid Grado en Enfermería Facultad de Enfermería de Valladolid Curso 2023-2024 Trabajo de Fin de Grado LA SOBRECARGA DEL CUIDADOR EN EL ENTORNO RURAL. REVISIÓN SISTEMÁTICA. Inés Méndez Gómez Tutor/a: Mª Teresa Conde Valverde
RESUMEN Los cambios demográficos y el aumento de la esperanza de vida han provocado que haya un gran número de personas de avanzada edad en los pequeños municipios rurales. Generalmente, la dependencia se asocia a las personas mayores, quienes necesitan cuidadores informales para realizar las actividades básicas de la vida diaria. Estos cuidadores, principalmente familiares cercanos, suelen dedicar gran parte de su tiempo a atender a su familiar, lo que puede llevarlos a desarrollar una serie de síntomas debido a la carga que supone cuidar de una persona dependiente y a la escasez de ayuda. Para medir el grado de sobrecarga, se utiliza la Escala de Zarit. El principal objetivo de este trabajo es evaluar la sobrecarga que presentan los cuidadores principales de personas dependientes en el ámbito rural. Para ello, se ha llevado a cabo una revisión sistemática mediante artículos encontrados en las principales bases de datos. Los resultados obtenidos indican que la mayoría de los cuidadores presentan sobrecarga, ya sea moderada o intensa, y que su salud percibida es peor en comparación con los cuidadores del entorno urbano. Los principales síntomas, presentes en el 100% de las personas, son de carácter psicológico. Por ello, los programas de educación para la salud son fundamentales para evitar la aparición de malestar y brindar unos cuidados de calidad. En conclusión, la mayoría de los cuidadores del entorno rural presentan sobrecarga, lo que subraya la necesidad de seguir investigando sobre este tema en los municipios pequeños, donde a menudo los recursos son limitados. Palabras clave: Sobrecarga del cuidador, entorno rural, dependencia, cuidadores informales, calidad de vida.
ABSTRACT Demographic changes and increased life expectancy have led to a significant number of elderly individuals in small rural areas. Generally, dependency is associated with the elderly, who need informal caregivers to perform basic daily activities. These caregivers, primarily close family members, often dedicate a long time to caring for their relatives, which can lead to various symptoms due to the burden of caring for a dependent person and the lack of support. The Zarit Burden Interview is used to measure the degree of burden. The main objective of this study is to evaluate the burden experienced by primary caregivers of dependent individuals in rural areas. To achieve this, a systematic review was conducted using articles found in major databases. The results indicate that the majority of caregivers experience burden, whether moderate or intense, and their perceived health is worse compared to caregivers in urban settings. The main symptoms, present in 100% of the people, are psychological in nature. Therefore, health education programs are crucial to prevent the onset of these symptoms and to provide quality care. In conclusion, most caregivers in rural areas experience burden, highlighting the need for continued research on this issue in small villages, where resources are often limited. Keywords: Caregiver burden, rural area, dependency, informal caregivers, quality of life.
I ÍNDICE DE CONTENIDOS 1. Introducción ................................................................................................. 1 2. Justificación ................................................................................................. 6 3. Objetivos ..................................................................................................... 7 4. Metodología ................................................................................................ 8 4.1 Diseño ....................................................................................................... 8 4.2 Estrategia de búsqueda ............................................................................ 8 4.3 Estrategia de selección ............................................................................. 8 4.3 Herramientas para la evaluación de evidencia ......................................... 9 5. Resultados .................................................................................................11 5.1. Perfil del cuidador principal en el entorno rural y datos sociodemográficos ........................................................................................ 12 5.2. Características del cuidado ................................................................ 12 5.3. Sobrecarga del cuidador, calidad de vida y salud autopercibida ........ 13 5.4. Principales síntomas del cuidador principal ....................................... 14 5.5. Adultos mayores cuidadores .............................................................. 14 5.6. Diferencias entre el medio rural y el medio urbano ............................ 15 5.7. Ayudas ............................................................................................... 15 6. Discusión ................................................................................................... 16 6.1 Comparación entre artículos .............................................................. 16 6.2 Análisis DAFO .................................................................................... 16 6.3 Implicaciones para la práctica clínica ................................................. 17 6.4 Futuras líneas de investigación .............................................................. 18 7. Conclusiones ............................................................................................. 19 8. Bibliografía ................................................................................................ 20 9. Anexos ...................................................................................................... 23 ANEXO I: Test de Zarit e Índice de Barthel9 ................................................. 23
II ANEXO II: Baremo de Valoración de Dependencia10 ................................... 24 ANEXO III: Tabla resumen de los principales resultados .............................. 35 ÍNDICE DE TABLAS Tabla 1: Actividades básicas e instrumentales de la vida diaria ......................... 2 Tabla 2: Sistema PICO ....................................................................................... 8 Tabla 3. Criterios de selección de estudios ........................................................ 9 Tabla 4. Niveles de Evidencia del JBI12 .............................................................. 9 Tabla 5. Grados de Recomendación del JBI13 .................................................. 10 Tabla 6. Resumen de los artículos incluidos..................................................... 35 ÍNDICE DE FIGURAS Figura 1. Diagrama de flujo ...............................................................................11 Figura 2. Esquema DAFO ................................................................................ 17 ÍNDICE DE ABREVIATURAS - ABVD: Actividades Básicas de la Vida Diaria - AIVD: Actividades Instrumentales de la Vida Diaria - SC: Sobrecarga del cuidador - AP: Atención Primaria
1 1. Introducción En España hay 8.131 municipios, de los cuales, 4.991 tienen menos de 1000 habitantes1. La pérdida de población que está sufriendo el país desde el siglo XX está acompañada de los efectos del proceso de envejecimiento, concentrándose más aún en los pequeños municipios rurales, donde 3 de cada 10 habitantes son mayores de 65 años2. Este envejecimiento progresivo es consecuencia de un proceso de transición demográfica causada por la disminución de la mortalidad y el aumento de la esperanza de vida debido a los avances sanitarios, la disminución de la natalidad y los flujos migratorios3. La emigración de jóvenes hacia los medios urbanos en busca de oportunidades laborales y educativas hace que las cifras de personas mayores aumenten notablemente en las poblaciones rurales pequeñas4. También hay que tener en cuenta el fenómeno demográfico llamado “envejecimiento del envejecimiento”, refiriéndose al aumento del colectivo de población con edad superior a 80 años. Existe una clara correlación entre la edad y las situaciones de discapacidad, como el hecho de que más del 32% de las personas mayores de 65 años tengan algún tipo de discapacidad. Además, la dependencia por razones de enfermedad ha aumentado en los últimos años por los cambios en las tasas de supervivencia de enfermedades crónicas y alteraciones congénitas y las consecuencias de los siniestros viales y laborales.5 Los datos demográficos indican, por tanto, que el número de personas dependientes aumentará en los próximos años debido al incremento de personas de mayor edad. La dependencia es el estado permanente en que se encuentran las personas que, por razones de edad, enfermedad o discapacidad, junto con la pérdida o falta de autonomía de cualquier tipo, precisan de atención de otras personas para realizar las actividades básicas de la vida diaria (ABVD)6. Se consideran ABVD aquellas tareas que están relacionadas con el autocuidado, mientras que las Actividades Instrumentales de la Vida Diaria (AIVD) son las que el individuo realiza para poder llevar una vida independiente en la comunidad.7 (Tabla 1)
2 Tabla 1: Actividades básicas e instrumentales de la vida diaria ABVD AIVD Lavarse, vestirse, uso del WC, moverse (transferencia/deambulación), continencia y alimentarse Usar el teléfono, ir a comprar, hacer la comida, realizar tareas domésticas, lavar la ropa, usar el transporte público, manejar dinero y responsabilidad sobre la alimentación. En las consultas de Atención Primaria (AP) se utiliza el Índice de Barthel para la valoración funcional de las ABVD. Éste índice evalúa la alimentación, el baño, el vestido, el aseo personal, la deposición, la micción, el uso del retrete, el traslado sillón-cama, la deambulación y el uso de escaleras. Los ítems se valoran con una puntuación de 0, 5, 10 o 15 y la puntuación obtenida indicará el grado de dependencia: severa < 45 puntos; grave 45-59 puntos; moderada 60-80 puntos y ligera > 80 puntos8. (Anexo I) La dependencia puede aparecer en las personas mayores de forma brusca como consecuencia de una enfermedad aguda o bien de manera progresiva. El porcentaje de personas dependientes aumenta en los grupos de edad avanzada, predominando en los mayores de 80 años9. Las personas dependientes son aquellas que tienen reconocida su situación según la Ley 39/2006, de 14 de diciembre, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia6. El grado de dependencia se determinará mediante el baremo acordado por el Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia (SAAD), teniendo como referente la Clasificación Internacional del Funcionamiento, la Discapacidad y la Salud (CIF), adoptada por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Se clasificará en los siguientes grados, dependiendo de la intensidad: • Grado I. Dependencia moderada: La persona necesita ayuda para realizar varias ABVD, al menos una vez al día o con necesidades de apoyo intermitente.
3 • Grado II. Dependencia severa: La persona necesita ayuda para realizar varias ABVD dos o tres veces al día, sin requerir el apoyo permanente de un cuidador. • Grado III. Gran dependencia: Necesita apoyo continuo de otra persona para realizar varias ABVD por su pérdida total de autonomía física, mental, intelectual o sensorial.5 En Castilla y León se utiliza el Baremo de Valoración de Dependencia (BVD) (Anexo II). Se trata de un cuestionario aplicado por personal cualificado en el que se observan de manera directa las siguientes actividades: comer y beber, regulación de la micción/defecación, lavarse, otros cuidados corporales, vestirse, mantenimiento de la salud, transferencias corporales, desplazarse dentro y fuera del hogar, tareas domésticas y toma de decisiones. Cada actividad está compuesta por una serie de preguntas, evaluándose el nivel de desempeño de las tareas, problemas en el desempeño de las mismas y grados de apoyo de otra persona. La valoración se realizará teniendo en cuenta los correspondientes informes de salud de la persona, considerando las ayudas técnicas prescritas y las barreras existentes en su entorno habitual.10 A su vez, la Ley 39/2006, de 14 de diciembre, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia ampara los siguientes servicios: 1. Prevención de las situaciones de dependencia: Mediante el desarrollo coordinado de los servicios sociales y de salud, su finalidad es prevenir la aparición o agravamiento de enfermedades o discapacidades con sus correspondientes secuelas. Se trata de actuaciones de promoción de hábitos saludables, programas específicos de carácter preventivo y de rehabilitación dirigidos a personas afectadas por procesos de hospitalización complejos. 2. Servicio de Teleasistencia: Se trata de un servicio que, mediante el uso de tecnologías de la comunicación, presta respuesta inmediata ante situaciones de emergencia, inseguridad, soledad o aislamiento. Puede darse de manera independiente o de manera complementaria al de ayuda a domicilio.
4 3. Servicio de Ayuda a Domicilio: Conjunto de actuaciones en el domicilio de la persona en situación de dependencia realizadas por entidades acreditadas con las siguientes funciones: a. Atención personal en la realización de ABVD. b. Atención de las necesidades domésticas, en conjunto con la atención personal. 4. Servicio de Centro de Día y de Noche: Ofrece una atención integral durante el periodo diurno o nocturno, con el objetivo de mantener el mayor nivel posible de autonomía y apoyar a las familias o cuidadores. Los tipos de centros son: a. Centros de Día para mayores b. Centros de Día para menores de 65 c. Centros de Día de atención especializada por la especificidad de los cuidados que ofrecen d. Centros de Noche 5. Servicio de Atención Residencial: Oferta servicios continuados de carácter personal y sanitario. La atención se presta en centros residenciales habilitados según el grado de dependencia y puede tener carácter permanente o temporal. Por otra parte, existen prestaciones económicas de distintos tipos: a. Prestación económica vinculada al servicio: Prestación otorgada cuando no sea posible el acceso a un servicio público, en función del grado de dependencia y de la capacidad económica del beneficiario. Estará siempre ligada a la adquisición de un servicio. b. Prestación económica para cuidados en el entorno familiar y apoyo a cuidadores no profesionales. c. Prestación económica de asistencia personal: Asignación que contribuye a la contratación de una asistencia personal.5 Tradicionalmente, el cuidado de las personas mayores dependientes ha recaído en los cuidadores informales, caracterizándose por la falta de formación específica en el ámbito y por no recibir remuneración económica. La mayoría de estos cuidadores son familiares de la persona dependiente y no tienen un horario estipulado, dedicando una gran parte de su tiempo a la tarea del cuidado.
11 5. Resultados Siguiendo la estrategia de búsqueda mencionada en el apartado anterior, se encontraron 204 artículos en las bases de datos seleccionadas. Una vez aplicados los filtros de idioma (español) y presencia del texto completo, se obtuvieron 19 artículos. Todos los artículos presentaron los criterios de inclusión, por lo que se realizó una última selección tras leer el resumen de los artículos para finalmente incluir 9 de ellos en esta revisión sistemática. (Figura 1) (Anexo III) Figura 1. Diagrama de flujo
12 5.1. Perfil del cuidador principal en el entorno rural y datos sociodemográficos Todos los autores coinciden en el perfil del cuidador principal. Predominan las mujeres, con una media de edad entre los 50 y los 60 años, que se dedican principalmente a las tareas del hogar y al cuidado del familiar dependiente. El nivel socioeconómico es medio-bajo y la gran mayoría tiene únicamente estudios primarios.14-22 Algunos de los cuidadores dedican hasta 15 horas al día al cuidado de su familiar y llevan de media más de 10 años de cuidados.18 Esta situación les obliga a convivir en el mismo hogar que la persona dependiente.22 El hecho de que las mujeres asuman el papel de cuidadoras se relaciona con las expectativas sociales sobre quién debería encargarse de esta labor. Aunque se reconoce la creciente participación de las mujeres en el ámbito laboral, en las comunidades rurales los roles de género tienden a ser más rígidos, persistiendo la tendencia de que las mujeres sean las principales responsables de los cuidados.15 Algunos de los estudios, analizan los resultados dependiendo del género del cuidador, mostrándose diferencias significativas entre ambos sexos. En primer lugar, la media de edad de los hombres cuidadores está alrededor de los 70 años, lo que implica que son varones jubilados.22 Además, se observan diferencias en cuanto al vínculo familiar, ya que los hombres tienden a cuidar principalmente a sus parejas (aunque también pueden encargarse del cuidado de sus padres), mientras que las mujeres se ocupan de sus padres, esposo, suegros y otros familiares como tíos o hermanos. Por último, cabe destacar las diferencias en las responsabilidades de cuidado, ya que los hombres se enfocan exclusivamente en esta tarea, mientras que las mujeres, en su mayoría, también asumen responsabilidades relacionadas con las labores domésticas. 15 5.2. Características del cuidado La mayoría de los cuidadores se encargan de actividades como la limpieza del hogar, cocina y aseo de la persona a la que cuidan.14 Sin embargo, algunas tareas que requieren más fuerza física como realizar cambios posturales, asear
13 o trasladar a la persona dependiente, suelen ser realizadas con la ayuda de otros familiares que desempeñan el papel de cuidadores terciarios.16 5.3. Sobrecarga del cuidador, calidad de vida y salud autopercibida Los resultados encontrados en los diferentes estudios sobre el nivel de sobrecarga percibido por el cuidador principal son variables, no predominando ningún grupo de manera significativa.14-22 Utilizando la Escala de Zarit, alrededor de un 40% de la población estudiada presenta sobrecarga moderada, un 30% presenta sobrecarga intensa y el 30% restante no presenta sobrecarga. Aun así, existen algunas diferencias dependiendo de las características del cuidador. En primer lugar, autores concuerdan en que el nivel de sobrecarga percibido por las mujeres es mayor que la percibida por los hombres.15,22 La sobrecarga percibida se relaciona de manera directa con el grado de incapacidad funcional de la persona a la que se cuida, así como con la cantidad de horas de cuidado.15 La incapacidad para llevar a cabo las ABVD hace que aumente la intensidad de los cuidados y exige una atención más especializada, derivando en una mayor sobrecarga para el cuidador.18 En uno de los artículos se observa que a medida que la persona cuidada se vuelve más dependiente, el cuidador tiende a percibir menos sobrecarga, lo que podría explicarse mediante la “hipótesis de la adaptación”, que sugiere que los cuidadores se van adaptando a la situación con el paso del tiempo a pesar del deterioro progresivo de la persona cuidada. Según esta hipótesis, el peor momento para el cuidador corresponde con la fase inicial.15 Además, según García Cedeño et al (2019), a mayor edad del cuidador, mayor desgaste, ya que existe un mayor riesgo de aparición o agravamiento de enfermedades propias de la edad.16 En cuanto a la calidad de vida, los participantes del estudio de Yonte Huete et al (2011) afirmaron una disminución, siendo las dimensiones de dolor/malestar y ansiedad/depresión las que más afectan.17 Uno de los artículos consultados introduce el concepto de salud percibida, que describe cómo una persona evalúa su propia salud en relación a su estado de
14 bienestar, más allá de la mera presencia o ausencia de enfermedad. Se consultó a los participantes sobre su salud percibida, encontrando que los cuidadores rurales la perciben como peor que los cuidadores urbanos.21 5.4. Principales síntomas del cuidador principal Los principales síntomas encontrados han sido de carácter psicológico. El 100% de las personas con sobrecarga, teniendo en cuenta todos los artículos, presenta desgaste emocional y energético intenso, vinculado con el cansancio y la monotonía en su vida.14-22 Predominan la ansiedad y la depresión, especialmente entre las mujeres.17 Otros síntomas identificados fueron problemas de descanso y sueño14 y dolor lumbar y cervical crónico. 17 Además, las personas cuidadoras presentan un mayor número de visitas al médico y enfermera de AP que las no cuidadoras, con más patologías registradas en sus historias clínicas.15 5.5. Adultos mayores cuidadores Las muestras de todos los estudios analizados no presentan criterios de exclusión por razón de edad, por lo que algunos autores hablan de “adultos mayores cuidadores” a la hora de analizar los resultados.20,22 Se trata de aquellas personas mayores de 65 años que asumen tareas de cuidados, aunque ellos mismos las necesiten, debido a la incorporación laboral y social de los miembros más jóvenes de las familias. El desempeño de esta tarea por parte de un adulto mayor demanda un compromiso para el cual sus propias capacidades también se encuentran envejecidas. Las limitaciones ya existentes a causa de la edad se incrementan al ofrecer cuidados, lo que hace que aumente la SC. Por lo general, son la pareja o la hija del mayor quienes proporcionan los cuidados. Las personas mayores asumen labores de cuidado incluso al proporcionar apoyo y compañía al mayor enfermo.20 Según los estudios consultados, el 100% de los cuidadores mayores comparten hogar con la persona a la que atienden, lo que significa que la asistencia que brindan es continua y demandante, representando una responsabilidad importante que perdura a lo largo de los años. Esta labor de cuidado se convierte
15 en una fuente de estrés que afecta negativamente al cuidador y que probablemente lo sobrecargará. Los cuidadores de mayor edad encuentran un importante respaldo en sus creencias religiosas, a diferencia de los cuidadores más jóvenes.20 5.6. Diferencias entre el medio rural y el medio urbano Como se ha mencionado en el apartado de calidad de vida y salud autopercibida, los cuidadores rurales reportan una peor percepción de salud en comparación con los cuidadores urbanos,21 mientras que no se observan diferencias significativas en cuanto al nivel de sobrecarga.22 Tampoco se encontraron diferencias en relación al tipo de cuidado. Únicamente, Madruga (2016) indica que los cuidadores urbanos mostraron una sintomatología psicológica más elevada.19 5.7. Ayudas Las prestaciones más solicitadas han sido, en primer lugar las de tipo económico, seguidas de las ayudas a domicilio y, por último, los centros de día.17 Según Lara López et al (2018), la mitad de las personas que recibían el servicio de ayuda a domicilio lo consideraban insuficiente, ya que, incluso recibiendo esa ayuda, no podían hacer frente a todas las necesidades propias y de la persona dependiente.14 Los estudios que han analizado esta variable, concuerdan en que la familia fue el principal soporte de ayuda 14-17,20 seguido de vecinos o amigos.17
16 6. Discusión 6.1 Comparación entre artículos Los artículos analizados han respondido al objetivo principal de este estudio; evaluar la SC de personas dependientes en el entorno rural. Todos los estudios son observacionales transversales, y han utilizado la escala de Zarit para evaluar la presencia de sobrecarga de una muestra seleccionada y en un momento concreto. Los resultados obtenidos han sido variables, ya que los cuidadores informales sólo han presentado una característica común, encontrarse en el medio rural. Predomina la presencia de sobrecarga, ya sea moderada o intensa, pero no hay evidencia de que vivir en un entorno rural sea un motivo que aumente la sensación de sobrecarga. Los resultados obtenidos indican que los cuidadores del entorno rural perciben una peor calidad de vida, pero, determinar qué variable o factor tiene mayor influencia sobre la sintomatología del cuidador principal es complicado, ya que suele ser el resultado de una combinación de múltiples factores. Por lo tanto, el lugar de residencia también debería considerarse como un elemento que puede modular la calidad de vida del cuidador.19 Todos los artículos analizados en el presente estudio concuerdan en el perfil del cuidador principal; predomina el género femenino, de mediana edad e hijas de las personas dependientes. Estos resultados nos muestran la necesidad de fomentar la implicación de los varones en los cuidados informales.15 6.2 Análisis DAFO Para analizar los puntos fuertes y débiles de esta revisión sistemática se ha utilizado el esquema DAFO, en el que se diferencian factores internos y externos. (Figura 2)
17 Figura 2. Esquema DAFO 6.3 Implicaciones para la práctica clínica Tal como se ha descrito anteriormente, la brecha de género en los cuidados informales son una realidad generalizada, lo cual subraya la importancia de fomentar la participación masculina y de la población en general. La educación en materia de salud se vuelve vital, dado que en muchos casos los cuidadores carecen del conocimiento necesario para proporcionar cuidados de alta calidad y desconocen las estrategias para hacer frente al estrés que puede suponer hacerse cargo de una persona dependiente. La educación para la salud que se realiza en la consulta de enfermería es importante para prevenir enfermedades y reducir los gastos en materia de salud, así como para fomentar un desarrollo continuo que mantenga a los profesionales actualizados y puedan mejorar la calidad de la educación que ofrecen a sus pacientes.
18 Por tanto, el papel de enfermería es crucial para identificar posibles casos de SC, así como para prevenirlo y fomentar prácticas saludables que aumenten la calidad de vida tanto de cuidadores como de dependientes. 6.4 Futuras líneas de investigación Existen pocos estudios relacionados con la SC en el entorno rural, por lo que futuras investigaciones deberían centrarse en el análisis del grado de sobrecarga de los cuidadores que residen en pequeñas poblaciones rurales para evaluar de qué manera influye el lugar de residencia en los cuidados informales, realizando una comparación con otros municipios más grandes. Los estudios analizados se centran en la sintomatología del cuidador, pero apenas detallan los beneficios e inconvenientes de prestar cuidados lejos de recursos como hospitales o centros de día, y con dificultades de comunicación. Basándonos en los hallazgos de esta revisión sistemática, se hace evidente la necesidad de desarrollar un proyecto que incluya educación sanitaria para garantizar la prestación de cuidados de alta calidad, así como la participación de toda la familia en el proceso.
19 7. Conclusiones Tras finalizar la presente revisión sistemática, se concluye que: 1. Aproximadamente, el 40% de los cuidadores informales del medio rural presentan sobrecarga moderada, mientras que el 30% presenta sobrecarga intensa y el 30% restante no presenta sobrecarga según la escala de Zarit. 2. El 100% de los cuidadores con sobrecarga presentan síntomas psicológicos como desgaste emocional, ansiedad y depresión. 3. El perfil del cuidador principal de pacientes dependientes en el medio rural corresponde a hijas, de mediana edad, que se dedican a las tareas del hogar y al cuidado del familiar dependiente. 4. No existe evidencia de que haya diferencias en cuanto al nivel de sobrecarga percibida por cuidadores urbanos y rurales, aunque los cuidadores del entorno rural reportan un peor nivel de salud en general que los cuidadores urbanos. 5. Es necesario seguir investigando sobre la sobrecarga del cuidador en los municipios pequeños, ya que los recursos son escasos y repercute negativamente en la salud de las personas.
20 8. Bibliografía 1. Instituto Nacional de Estadística. Notas de Prensa: Avance de la Estadística del Padrón Continuo a 1 de enero de 2022 [Internet]. 2022. [Citado 5 de marzo de 2024]. Recuperado a partir de: https://www.ine.es/prensa/pad_2022_p.pdf 2. Vicepresidencia cuarta y ministerio para la transición ecológica y el reto demográfico. El reto demográfico y la despoblación en España en cifras [Internet]. 2020. [Citado 5 de marzo de 2024]. Recuperado a partir de: https://www.lamoncloa.gob.es/presidente/actividades/Documents/2020/2 80220-despoblacion-en-cifras.pdf 3. Abades M, Rayon E. El envejecimiento en España: ¿un reto o problema social? Gerokomos [Internet]. 2012 [Citado 5 de marzo de 2024]; 23(4): 151-155. Recuperado a partir de: https://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1134928X2012000400002 4. Solidaridad Intergeneracional. La España rural se vacía, ¿son reversibles las causas de despoblación? [Internet] 2023. [Citado 5 de marzo de 2024]. Recuperado a partir de: https://solidaridadintergeneracional.es/wp/laespana-rural-se-vacia-son-reversibles-las-causas-de-la-despoblacion/ 5. Agencia Estatal. Boletín Oficial del Estado. Ley 39/2006, de 14 de diciembre, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia [Internet]. 2018. [Citado 15 de marzo de 2024]. Recuperado a partir de: https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2006-21990 6. Servicios sociales de Castilla y León. Preguntas y respuestas sobre la dependencia [Internet]. 2024. [Citado 5 de marzo de 2024]. Recuperado a partir de: https://serviciossociales.jcyl.es/web/es/dependenciadiscapacidad/preguntas-respuestas-frecuentes.html 7. Clasificación de las Actividades de la Vida Diaria (AVD) [Internet]. [Citado 5 de marzo de 2024] Recuperado a partir de: https://www.infogerontologia.com/pop_out/activ_bas_vida_diaria.html 8. Regueiro A, Pérez-Vázquez A, Gómara S, Ferreiro M. Escala de Zarit reducida para la sobrecarga del cuidador en atención primaria. Atención Primaria [Internet]. 2007 [Citado 6 de marzo de 2024]; 39(4): 185-188. Recuperado a partir de: https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0212656707708740 9. Salud Castilla y León. Dependencia [Internet] 2024. [Citado 5 de marzo de 2024]. Recuperado a partir de: https://www.saludcastillayleon.es/profesionales/es/coordinacionsociosanitaria/procesos-atencion/dependencia
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35 ANEXO III: Tabla resumen de los principales resultados Tabla 6. Resumen de los artículos incluidos Autor y año de publicación Muestra Diseño Principales resultados Niveles de evidencia Grado de recomendación Lara López A, Sánchez Rey C, González González J, Díaz Maldonado L, Corregidor Sánchez AI: 2018 11 cuidadores informales de la población de Otero (Toledo) Estudio observacional transversal Todas las cuidadoras eran mujeres. El 75% de los cuidadores informales presentaban sobrecarga, predominando la sobrecarga emocional y mental. El 90,9% presentaban alteraciones del sueño y descanso. El 45,45% de los cuidadores desconocían estrategias para aliviar el estrés. 4.b A Manso Martínez ME, Sánchez López MP, Cuéllar Flores I: 2011 169 personas de las Zonas Básicas de Salud de El Espinar y Villacastín en la provincia de Segovia, de las cuales 88 eran cuidadores informales y 81 no cuidadores. Estudio de control de casos Las personas cuidadoras presentan mayor número de enfermedades, consultas a sanitarios, malestar psicológico, ansiedad, depresión y apoyo social que las personas no cuidadoras. La carga percibida está relacionada con la incapacidad de la persona cuidada, las horas de cuidado, apoyo social y variables de salud mental. 3.d A García Cedeño ML, Naranjo Llupart MR, Moreira Navia JR 2019 17 cuidadores informales autodefinidos como cuidador principal de la comunidad Playa Prieta de Manabí, Ecuador. Estudio observacional transversal El 100% de las cuidadoras eran mujeres, con una edad promedio de 40-60 años, siendo la mayoría hijas de las personas dependientes. El 70% presentaban una sobrecarga alta tras realizar el Test de Zarit. Los principales síntomas que tenían eran emocionales/psicológicos, cansancio y dificultad para dormir. 4.b A Yonte Huete F, Yonte Huete MB, meneses Jiménez MT: 2011 50 cuidadores de pacientes inmovilizados de la Zona Básica de Salud de Las Navas del Estudio observacional transversal El 88% de los cuidadores eran mujeres. El 32% sufría una sobrecarga intensa y el 36% una sobrecarga moderada. La calidad de vida autopercibida fue menor a la percibida por la población general y padecían mayores niveles de ansiedad. 4.b A
36 marqués, provincia de Ávila. Salinas Rodríguez A, Manrique Espinoza BS, Montañez Hernández JC: 2018 93 cuidadores y ancianos dependientes de 5 localidades urbanas y rurales del Estado de México. Estudio observacional transversal Una menor capacidad para realizar las actividades básicas de la vida diaria supone una menor calidad de vida de los pacientes y está directamente relacionado con la sobrecarga que percibe el cuidador. 4.b A Madruga M: 2016 22 cuidadores de zonas rurales y 44 cuidadores de zonas urbanas de EXtremadura Estudio observacional transversal No existen diferencias significativas entre ambos grupos en relación a los cuidados. Los cuidadores de las zonas urbanas mostraron mayores niveles de sintomatología psicológica que los de ámbito rural. 4.b A Muñoz Bermejo L: 2015 107 cuidadores mayores de la zona rural Suroeste de Área de Salud de badajoz Estudio observacional transversal La mayoría cuidaban a sus cónyuges y el 100% vivían con la persona que recibía los cuidados. En este caso, la mitad de los cuidadores eran hombres y la otra mitad mujeres. 4.b A Lorenzo T, MillánCalenti JC, LorenzoLópez L, Maseda A: 2014 35 cuidadores principales de personas dependientes residentes en zonas rurales (Mondoñedo) y urbanas (A Coruña) Estudio observacional transversal El género y el hábitat son dos variables que tienen una gran relevancia a la hora de establecer las necesidades de apoyo de los cuidadores informarles de acuerdo a su autopercepción de la salud. 4.b A Pardo Alfaro M, Cañas Belmar MP: 2014 122 cuidadores informales de municipios rurales y urbanos de Castilla-La Mancha Estudio observacional transversal No se observan diferencias entre las personas que cuidan en el medio rural y en el medio urbano, pero sí en cuanto al sexo, presentando las mujeres mayor nivel de sobrecarga. El grupo de cuidadores mayores de 65 años es numeroso. 4.b A