La economía de la provincia de Valladolid
Abstract
Producción Científica
Full text
La economía de la provincia
de V alladolid
Colección Economía [17)
Josefa Eugenia Fernández Arufe
Olga Ogando Canabal
(Directoras)
Juan José Juste Carrión
(Coordinador)
La economía de la provincia
de V alladolid
Edita : Fundación Cajamar
Diseño y maquetación : Beatriz Martínez Belmonte
Foto de cubierta: Fachada de la Universidad de V alladolid
Imprime : Escobar Impresores, S.L. El Ejido (Almería)
ISBN-13: 978-84-937759-9-5
Depósito legal: AL-XXXX-2010
Fecha de publicación: Diciembre 201 1
Impreso en España/ Printed in Spain
© del texto: los autores
© de la edición: Fundación Cajamar
La economía de la provincia de V alladolid
Todos los derechos reservados. Queda prohibida la reproducción total o parcial de esta publicación, así como la edición de su contenido por medio
de cualquier proceso reprográfico o fónico, electrónico o mecánico, especialmente imprenta, fotocopia, microfilm, of fset o mimeógrafo, sin la previa
autorización escrita de los titulares del Copyright .
Prólogo. Carmen María Giménez Rodríguez .................................................................................... 9
Introducción. Un entorno marcado por el cambio continuo. Josefa Eugenia Fernández Arufe
y Olga Ogando Canabal ......................................................................................................... 1 1
I. T erritorio y población
I.1 Una perspectiva histórica. Javier Moreno Lázaro .................................................................. 37
I.2. Medi o f ísi co y pat ri mon io na tur al . Be lén Mir and a Esco lar ....................................................... 79
I.3. Pobl aci ón y d in ámi ca de mog rá fica . Hele na Co rr ales He rr ero, Is ab el G óme z V al le
y José Lu ís Roj o G ar cía ........................................................................................................ 123
I.4. El capital humano. Jorge Julio Maté García ........................................................................ 163
II. Dinámica económica y estructura empresarial
II.1 Crecimiento económico y estructura productiva. Juan José Juste Carrión ............................ 193
II.2. El mercado de trabajo. José Miguel Sánchez Molinero y Carlos Pérez Domínguez ................. 259
II.3. El te ji do emp re sar ia l. P edr o Be nit o Moya no Pe sque ra ............................................................ 285
II.4. El sector de la economía social. Jesús María Gómez García ............................................... 319
II.5. Globalización y comercio exterior . Luis Fernando Lobejón .................................................. 365
III. Claves para el desarrollo de la economía de V alladolid
III.1. La cultura y el turismo como factores de desarrollo. Luis César Herrero Prieto
y María Devesa Fernández .................................................................................................. 403
III.2. Las entidades de crédito: hacia un nuevo modelo de negocio. José Luis Mínguez Conde
y José Miguel Rodríguez Fernández ..................................................................................... 435
II I.3 . El sec to r a gr oal im ent ar io. Pab lo Go rd o Gó mez ... ... ... .... ... ... ... .. ... .. ... ... .. ... .. ... .. ... .... ... ... ... .. ... .. .. 469
III.4. El sector de la automoción. Rosario Pedrosa Sanz ............................................................ 495
I II .5 . I n f ra es t ru c t ur as y e q ui pa m ie n t os a s oc i a do s a l t r an sp o rt e , e l c on oc i mi e n to y la p ro du c ci ó n ... 539
I I I . 5 . 1 . I n f r a e s t r u c t u r a s d e t r a n s p o r t e e i n s t a l a c i o n e s c o m p l e m e n t a r i a s . B a s i l i o C a l d e r ó n C a l d e r ó n . . . .5 3 9
III.5.2. La ciencia, la tecnología y la innovación. Guillermo Aleixandre Mendizábal ............. 571
III.6. Las políticas de promoción de la actividad económica. Baudelio Urueña Gutiérrez ............ 601
Índice
15
Introducción. Un entorno marcado por el cambio contínuo
Josefa Eugenia Fernández Arufe y Olga Ogando Canabal
la innovación empresarial es el resultado de un conjunto de agentes entre los que cabe
citar las empresas, las administraciones, las universidades y otros organismos públicos y
privados de investigación y transferencia tecnológica 7 .
En este mundo globalizado la internacionalización es la dimensión en la que las em-
presas han de realizar sus estrategias; si optan por un mercado más restringido han de
asumir un perfil específico en sus productos que les permita abastecer un nicho de activi -
dad diferenciada 8 . Al mismo tiempo, han cambiado las dimensiones en que se desarrolla
el mercado competitivo de las empresas. V arias operaciones pueden llevar a conseguir
la conquista de nuevos mercados, desde la exportación a la ubicación en nuevos países,
pasando por alianzas y acuerdos empresariales con empresas extranjeras 9 .
En definitiva, la innovación tecnológica es uno de los pilares de la competitividad,
constituyendo ambas dos caras de la misma moneda en un mundo global, ya se trate de
un territorio generador de innovación o adoptador de la misma. En el grupo caracterizado
por un entorno tecnológico-innovador , las regiones y provincias sedes de las principales
multinacionales proveedoras de los servicios tienen una clara ventaja competitiva, tal como
lo demuestran los datos estadísticos disponibles. Los territorios más ricos (con mayor PIB
por habitan te) son más intens ivos en innova ción tecno lógi ca e inn ovac ión en s entido amplio ,
con un claro efecto positivo bidireccional.
7 Castilla y León cuenta con una Estrategia Regional de Investigación Científica, Desarrollo tecnológico e innovación de Castilla
y León (2007-2013).
8 Promovido por la Junta de Castilla y León, en colaboración con el Consejo Regional de Cámaras de la Comunidad Autónoma,
el Instituto de Comercio Exterior (ICEX) y la Confederación de Empresarios de Castilla y León (CECALE), el II Plan para la
Inte rnaci onalizac ión Emp resarial de Cast illa y Le ón 2008-20 1 1 recoge lo s obje tivos , estrateg ias y ej es de acc ión para la ap ertu ra
al exterior de la Comunidad Autónoma en sus cuatro años de vigencia. Propiciado por la Junta de Castilla y León, también
hemos de reseñar el Congreso de Economía de Castilla y León que nació en 1988 - tiene carácter bienal - con la intención
de promover un foro de análisis sobre los temas económicos más relevantes. El 12º Congreso de Economía de Castilla y
León, celebrado en V alladolid en 2010, ha tenido como lema: Internacionalización e Innovación: factores clave para el éxito
empresarial.
9 El término extranjero pierde relevancia y el significado que tradicionalmente tenía, como consecuencia de la globalización. Se
alterna o es sustituido por: otros países .
16
La economía de la provincia de V alladolid
Datos socioeconómicos y proyecciones de las principales
macromagnitudes de la provincia de V alladolid
Puesto que las diferentes dimensiones productivas y comerciales no son rivales, sino
complementarias, lo importante para todo espacio productivo, en los nuevos ejes en que
se desarrolla la economía, es vislumbrar el futuro y saber aprovechar las posibilidades que
el avance científico y tecnológico ofrece al desarrollo de la actividad económica en general
y empresarial en particular .
Así pues, sin perder de vista tales coordenadas, inexorable telón de fondo para cual-
quier territorio, el presente libro tiene por objeto analizar la economía de la provincia de
V alladolid. Dado que, forzosamente, hemos de pensar de forma globalizada pero actuar
localm ente, los estudios económi cos efectuado s para ám bitos geográ ficos más restringido s
-local, provincial, regional-, revisten, a nuestro juicio, una gran trascendencia.
Con esa conv icción, en l os párra fos siguien tes se reali zan dive rsos coment ario s ac erca
de la situación socioeconómica general de la provincia, para después, en otro apartado,
ofr ecer un a s íntes is de las apor tac ione s rea liz adas por los dife ren tes aut ores, qu e d an cont e-
nido al volumen. Con un fin básic amente ilustrativ o, dicha síntesis se acompaña de algunos
recuadros con información sobre aspectos de particular interés en el entorno vallisoletano.
Así, comen zando con la observac ión de los d atos compa rativ os rec ogidos en l a T abla 1
y en el Gráfico 1, hay que señalar , en primer lugar , que la provincia de V alladolid, constitui -
da por 225 municipios, cuenta con una dimensión geográfica intermedia, representando el
8,6% del territorio regional y el 1,6% del nacional.
17
Introducción. Un entorno marcado por el cambio contínuo
Josefa Eugenia Fernández Arufe y Olga Ogando Canabal
T abla 1. V alladolid-Castilla y León-España: una comparación general
Año de referencia V alladolid Castilla y León España
Datos básicos
Superficie en Km 2 2009 8.1 10,48 94.225,00 505.990,00
Población 2009 532.575 2.563.521 46.745.807
Densidad de población 2009 65,67 27,21 92,38
Núm. de municipios 2009 225 2.248 8.1 10
Capital V alladolid Madrid
Demografía
V ariación de la población (%) 2009/2000 7,44 3,40 15,42
T asa bruta de natalidad (nacidos por 1.000 hab.) 2009 9,47 8,16 10,73
T asa bruta de mortalidad (defunciones por 1.000 hab.) 2009 9,23 10,67 8,35
Esperanza de vida al nacer 2008 81,84 82,09 81,24
Índice de suficiencia de fecundidad 2009 1,35 1,24 1,47
Población menor de 15 años 2008 13,37 12,49 15,41
Población entre 16 y 65 años 2008 68,77 65,21 68,05
Población mayor de 65 años 2008 17,86 22,30 16,54
Población extranjera (% sobre población total) 2009 6,17 6,85 10,25
Estructura productiva (%)
Producto interior bruto
Agricultura 2008 6,09 8,15 3,70
Industria 2008 20,48 19,63 18,73
Construcción 2008 1 1,14 10,28 10,99
Servicios 2008 62,29 61,94 66,58
Empleo
Agricultura 2008 4,78 10,72 6,92
Industria 2008 20,82 17,76 17,28
Construcción 2008 13,80 12,45 10,22
Servicios 2008 60,59 59,08 65,58
Mercado de trabajo
Afiliados a la Seguridad Social (miles) 2009 210,90 933,00 17.803,80
Población activa (miles) 2009 269,70 1.180,00 23.037,50
Población ocupada (miles) 2009 236,30 1.017,40 18.888,00
T asa de actividad 2009 60,00 54,60 59,90
T asa de empleo 2009 52,60 47,00 49,10
T asa de paro 2009 12,40 13,80 18,00
T asa de actividad femenina 2009 52,10 45,90 51,60
T asa de paro femenina 2009 12,80 16,50 18,40
18
La economía de la provincia de V alladolid
Año de referencia V alladolid Castilla y León España
Macromagnitudes económicas
PIB total precios mercado (mill. euros) 2008 14.391,60 62,697,70 1.167.572,80
PIB per cápita 2008 27.022,67 24,451,65 24.977,06
T asa de crecimiento real del PIB 2008/2007 0,76 1,1 1 1,15
T asa real de crecimiento real del PIB 2008/2000 2,95 2,51 2,80
Productividad aparente del trabajo 2008 56.737,18 54.078,51 55.071,23
Índice de precios al consumo (media anual) 2009/2008 -0,50 -0,70 -0,30
Índice de precios al consumo (diciembre) 2009/2008 0,70 0,70 0,80
Índice de precios de mercado 2008 129,58 129,93 132,22
Índice de renta interior bruta pc en poder de compra 2008 (base 2000) 1 13,48 102,32 100,00
Índice de convergencia real de renta bruta 2008 (UE-15=100) 1 12,1 1 101,08 98,79
Consumo privado por habitante 2008 16.313,40 14.928,60 15.253,50
Ahorro bruto por habitante 2008 1.701,60 2.898,80 5.421,60
Créditos privados por habitante (septiembre) 2009 32.950,20 28.347,30 38.123,20
Depósitos privados por habitante (septiembre) 2009 20.455,30 23.355,00 24.049,70
Importaciones de bienes y servicios (mill. euros) 2008 5.579,10 13.101,20 353.021,00
Exportaciones de bienes y servicios (mill. euros) 2008 3.859,30 12.197,70 288.985,00
Administraciones Públicas
Renta bruta disponible de las AAPP (mill. euros) 2008 2.749,10 9.453,10 227.218,70
Ahorro bruto de las AAPP (mill. euros) 2008 -2.235,70 -7.088,60 13.974,00
Consumo público total (mill. euros) 2008 4.984,80 16.541,70 213.254,70
Inversión pública (mill. euros) 2008 554,40 3.325,20 41.999,60
Equipamientos básicos
Suelo empresarial (m 2 ) 2009 28.224.213,00 140.878.722,00
Núm. de polígonos industriales 2009 67 346
Empresas por 1.000 hab. 2008 66,62 66,56 71,79
Precio medio m 2 vivienda nueva 2009 2.075,00 1.961,00 2.558,00
Consumo de cemento Tm/1.000 hab. 2008 867,30 1.197,10 760,10
Consumo de energía eléctrica (Mw/h)/1.000 hab. 2009 4.868,90 4.952,90 5.379,50
Consumo gas natural en industria y servicios/1.000 hab. 2009 5.981,40 6.234,30 8.661,90
Producción de energía (Mw/h)/1.000 hab. 2009 1.273,90 9.317,00 5.934,20
T eléfonos fijos/1.000 hab. 2008 446,90 454,40 440,40
Líneas de banda ancha/1.000 hab. 2008 178,60 149,10 174,90
V ehículos de motor/1.000 hab. 2008 615,30 658,50 700,70
Camiones y furgonetas/1.000 hab. 2008 78,80 107,20 1 1 1,40
Oficinas bancarias/1.000 hab. 2009 1,10 1,20 1,00
Fuente: Elaboración propia, a partir de los datos facilitados por FUNCAS: Balance Económico Regional (autonomías
y provincias), años 2000 a 2008, y CES: Situación Económica y Social de Castilla y León, 2010.
T abla 1 (cont). V alladolid-Castilla y León-España: una comparación general
19
Introducción. Un entorno marcado por el cambio contínuo
Josefa Eugenia Fernández Arufe y Olga Ogando Canabal
Respecto a las variables demográficas cabe destacar que:
1) La densidad de población vallisoletana es de 65,67 habitantes por km 2 en 2009;
dicha cifra está compre ndida entre la de la regió n ( 27,21) -superando ampliamente
la densidad de las otras ocho provincias- y la correspondiente a España (92,38).
2) E l crec imi en to dem ográ fico reg istr ado en V all adol id en los úl timo s año s (en tre 200 0
y 2 00 9) du plic a al cas tel lano y leo nés, per o re sul ta se r la m it ad de l exp eri me nt ado
po r Esp añ a. El lo gua rda r ela ci ón co n un as ta sa s de na tal id ad y fe cu ndi da d afo rt una -
da ment e más int ensa s que en la reg ión per o má s mo dera das que a esc al a naci ona l.
3) La esperanza de vida vallisoletana es elevada; alcanza casi los 82 años, siendo
ligeramente inferior a la castellana y leonesa y superior a la media española.
Dicha circunstancia se reproduce, en coherencia, en variables como la tasa de
mortalidad y el porcentaje de población envejecida, cuyo crecimiento constituye
un importante desafío cara al futuro.
4) El porcentaje de población extranjera en la provincia en 2009 queda muy por
debajo de la cifra registrada en el conjunto del Estado, debido a una más débil
penetración del fenómeno migratorio.
En relación con la estructura productiva, se puede señalar lo siguiente:
1) La evidente terciarización del aparato productivo vallisoletano, tanto en términos
de empleo como de generación de PIB (por encima del 60% en ambos casos),
está en línea con lo que sucede en Castilla y León y , de forma algo más intensa,
en el resto del país.
2) La agricultura es el sector que cuenta en V alladolid con una menor entidad en
términos relativos, pesando bastante menos – como signo de modernidad - que
en el conjunto regional, e incluso que a nivel nacional en cuanto a empleo (no
llegando a alcanzar el 5% de la ocupación provincial total).
3) La industria presenta un peso notable como base económica (en torno a la quinta
pa rte d e la es tru ctu ra p rod uc tiv a pro vin cia l) , sup era ndo los c orr esp ondi ent es niv el es
regional y , sobre todo, nacional. T ambién la construcción ha llegado a alcanzar
en su auge magnitudes más elevadas, generando hasta el 13,8% del empleo en
2008 (frente al 10,22% de España).
20
La economía de la provincia de V alladolid
Gráfico 1. Algunos indicadores básicos (España = 100).
Comparación con V alladolid y Castilla y León
Fuente: Elaboración propia, a partir de los datos facilitados por FUNCAS: Balance Económico Regional
(autonomías y provincias), años 2000 a 2008, y CES: Situación Económica y Social de Castilla y León, 2010.
En el ámbito del mercado de trabajo, procede tener en cuenta que la población activa,
la población ocupada y el volumen de afiliación a la Seguridad Social de la provincia repre -
sentan, aproximadamente, el 23% del total regional y el 1,2% del total nacional. T omando
como referencia el año 2009, se constata, además que:
1) La tasa de actividad de la provincia, muy similar a la española, es ampliamente
superior a la de Castilla y León, hecho que se repite con la tasa de actividad fe-
menina, lo que claramente constituye una señal de mayor dinamismo.
2) La tasa de empleo vallisoletana rebasa los niveles alcanzados en los conjuntos
regional y nacional; a ello se le añade una menor tasa de paro en la provincia
(12,4% frente al 18% registrado por España), que también halla su reflejo en el
desempleo femenino, inferior en casi cuatro puntos al de la región y en casi seis
al de todo el país.
En cuanto a las macromagnitudes fundamentales, la provincia registra en 2008 un PIB
de 14.391,6 millones de €, lo que supone, asimismo, el 23% del PIB regional y el 1,23% del
nacional. Cabe realizar en este ámbito algunos comentarios adicionales:
21
Introducción. Un entorno marcado por el cambio contínuo
Josefa Eugenia Fernández Arufe y Olga Ogando Canabal
1) El ritmo de crecimiento medio anual real de V alladolid entre 2000 y 2008 (2,95%)
resulta más acelerado que en Castilla y León (2,51%) y que en España (2,8%),
aunque el cambio de tendencia inherente a la crisis que arroja 2008 se acusa con
mayor intensid ad en la economía de la provincia. En todo caso, las previsiones
de crecimiento que se manejan para los años siguientes (Gráfico 2) reflejan un
panorama provincial y regional muy delicado: brusca y generalizada caída en
2009 (con el terciario como sector más resistente), estancamiento en 2010 y débil
expansión en 201 1 (con un sector de la construcción que no manifiesta signos de
recuperación).
2) La productividad aparente del trabajo, aunque modesta, también es mayor en la
pro vin cia , siend o e n 2008 un 3% supe rior a la españo la y cin co p untos más eleva da
que la media castellana y leonesa.
Gráfico 2. T asa de crecimiento anual en volumen por sectores productivos,
en V alladolid y Castilla y León (2008-201 1)
Fuente: Elaboración propia, a partir de los datos facilitados por HISP ALINK.
22
La economía de la provincia de V alladolid
3) El PI B per cápita pro vincial en 2008 es un 8,2 % mayor que la cifra correspondiente
a España, ampliándose la brecha respecto a Castilla y León. Análogamente, el
índice de renta interior bruta por habitante en poder de compra, así como el índice
de convergencia real de la renta bruta respecto a la Unión Europea se sitúan 13
puntos por encima del promedio español. En relación con este último indicador , el
Gráfico 3 pone de relieve la velocidad con que se ha verificado a lo largo de los
últimos 15 años el proceso de convergencia con la UE-15. La progresión ha sido
mucho más intensa en V alladolid (con un avance de 20 puntos desde 1995) y en
Castilla y León (18,5 puntos) – y especialmente llamativa en el trienio 2004-2006
- que en el conjunto de España, donde, en 2008, aún no se había alcanzado la
renta media comunitaria.
4) En cualquier caso, ese superior nivel de renta de la provincia se traduce, en su
asignación, en una mayor orientación hacia el consumo, en detrimento del ahorro,
como muestran la mayor ratio de consumo privado por habitante y el coeficiente
de ahorro bruto por habitante, netamente inferiores a las cifras regional y nacional.
5) El volumen de depósitos privados por habitante en V alladolid queda, con datos de
septie mbre de 2 009, ampliame nte por de bajo del v olumen d e créditos privados por
habitante, a la vez que resulta inferior en un 15% al dato nacional y en 12 puntos al
dato de la región (qu e es la q ue muest ra una menor pro pens ión al endeu damient o).
6) Por lo que atañe al comercio exterior de bienes y servicios de V alladolid, las ex -
portaciones de la provincia representan en 2008 el 31,6% del total regional y el
1,3% del nacional; las importaciones vallisoletanas suponen, respectivamente, el
42,6% y el 1,6%. De ello se deriva una tasa de cobertura mucho más débil en la
provincia que en la región y en el conjunto del país.
En lo que concierne al campo de las Administraciones Públicas, la renta bruta dispo-
nible de tales instituciones en la provincia representa, en 2008, el 29% del total de Castilla
y León (concentración inhere nte al efecto capitalidad regional ) y el 1,2% del total nacional.
El consumo público supone, respectivamente, un 30% y un 2,3%, en tanto que la inversión
pública un 16,7% y un 1,3%. A diferencia del caso español, que presenta una situación
de ahorro público neto en dicho año, las cifras provincial y regional muestran una clara
necesidad de financiación (siendo el déficit de ahorro público vallisoletano un 31,5% del
existente en la región en su conjunto).
23
Introducción. Un entorno marcado por el cambio contínuo
Josefa Eugenia Fernández Arufe y Olga Ogando Canabal
La parte inferior de la citada T abla 1, recoge una serie de datos sobre equipamientos
básicos diversos, de los que cabe resaltar los siguientes aspectos:
1) La provincia de V alladolid concentra la quinta parte del número de polígonos
industriales, así como del suelo destinado a uso empresarial, registrados en la
geografía regional.
2) La ratio empresas por cada 1000 habitantes, muy similar en V alladolid y Castilla
y León, es moderada e inferior al promedio nacional.
3) El precio medio de la vivienda de nueva construcción en la provincia viene siendo
bastante más bajo que a escala nacional (en línea con un comportamiento global
algo menos inflacionista), aun que a lgo su perior (año 2009) al precio medio vigent e
en la región.
4) Los niveles de consumo relativo de inputs por 1000 habitantes (cemento, energía
eléctrica, gas natural), más bajos que en años anteriores a consecuencia de la
crisis, son, en general, inferiores en la provincia.
Gráfico 3. Evolución del índice de convergencia real de la renta bruta de V alladolid,
Castilla y León y España frente a la Unión Europea (UE-15) (%)
Fuente: Elaboración propia, a partir de los datos facilitados por FUNCAS: Balance Económico Regional (autonomías
y provincias), varios años .
24
La economía de la provincia de V alladolid
5) La producción energética es inferior en V alladolid, pues dicha rama de actividad
es poco significativa en su estructura productiva.
6) El núme ro de v ehícul os d e mo tor , cami one s y f urgone tas por cada 1.000 habita ntes
también es más bajo que en España y la región (cuya baja densidad demográfica
contribuye a arrojar valores más elevados); sin embargo, en lo referente a la pe -
netración de las tecnologías de la información y la comunicación, el coeficiente de
líneas de banda ancha es más favorable en la provincia, especialmente respecto
al promedio regional.
7) Los datos referidos a la telefonía fija y al número de oficinas bancarias por cada
1.000 habitantes son muy similares en los tres niveles territoriales, ocupando
V alladolid una posición intermedia entre España y Castilla y León.
3. Aportaciones de los autores
La obra La Economía de la Provincia de V alladolid recoge aportaciones de diversos
investigadores especializados en los temas que abordan. Estos autores pretenden refle -
jar , desde la visión concreta propia de sus trabajos, las características socio-económicas
específicas del ámbito geográfico objeto de estudio. El periodo temporal que cada uno de
ellos analiza puede ser distinto debido, principalmente, a la falta de homogeneidad de las
estadísticas, obedeciendo las diferencias en las fuentes utilizadas a su idoneidad para el
análisis concreto de acuerdo con el criterio del autor . En todo caso, cualquier estudio eco-
nómico que se trate de abordar más adelante podrá encontrar , creemos, una útil referencia
en los datos recogidos en este volumen.
El análisis se realiza desde tres perspectivas complementarias. La primera de ellas
aborda el territorio y la población , la segunda la dinámica económica y la estructura empre -
sarial y por último se plantean algunas claves para el desarrollo de la provincia.
Comienza el primer bloque de colaboraciones con el artículo de Javier Moreno Lá-
zaro que ofrece un balance de la economía de V alladolid, en el período que abarca desde
1830 hasta el año 2000, poniendo de relieve que es preciso desterrar algunos mitos que
planean sobre la evolución de la economía vallisoletana durante las dos últimas centurias.
La image n del fab rica nte local temer oso del merc ado y la aversió n a l os merca dos e xterior es
31
Introducción. Un entorno marcado por el cambio contínuo
Josefa Eugenia Fernández Arufe y Olga Ogando Canabal
Pablo Gordo Gómez se ocupa del análisis del sector agroalimentario, sector que en
Castilla y León ofrece empleo a más de 38.000 personas y alcanza una cifra de negocio
superior a los 9.200 millones de euros. Por su parte, V alladolid genera el 20% de la pro-
ducción y el empleo correspondiente al conjunto regional de referencia. El autor señala
algunos retos a los que se enfrenta el sector agroalimentario provincial, entre los que cabe
destacar el tamaño empresarial reducido, la debilidad en la incorporación de innovaciones
empresariales y la falta de perspectiva temporal en la dirección empresarial, problemas
que en un escenario altamente competitivo pueden debilitar económicamente el sector en
el futuro próximo.
V alladolid, tierra de sabor
Castilla y León constituye una de las regiones españolas con mayor potencial agroalimentario, habida cuenta del gran volumen y
var iedad de la of ert a de sus ind ustri as agr ari as y ali menta rias. En e ste co nte xto, la pr ovi ncia d e V all adoli d ocup a una po sic ión pr ivi legia da,
con un amplio elenco de alimentos de reconocido prestigio, en potencial sintonía con el reciente eslogan Tierra de Sabor que ha dado
lugar a la marca de garantía homónima orientada a la promoción de los productos de calidad de la región: pan (de Tierra de Campos
y de toda la provincia) , lechazo churro y carne avileña (sur y este de la provincia), quesos (Villalón), espárragos (T udela de Duero y
alrededores), zanahorias (Íscar , Olmedo), piñones (entorno de Pedrajas de San Esteban), mermeladas (Helios) y , sobre todo, vinos.
Es justamente en este último ámbito, el de los vinos, en el que la provincia vallisoletana destaca con mayor claridad, al albergar
su territorio cinco Denominaciones de Origen Protegidas: Ribera del Duero, Cigales, Rueda, T oro y Tierras de León, además de la
Indicación Geográfica Protegida Castilla y León, con derecho a la mención “Vinos de la Tierra”.
El territorio que abarca la primera de las Denominaciones coincide en buena medida con la llamada Milla de Oro vitivinícola
española (entre T udela de Duero y Peñafiel), donde concurren unas especiales condiciones climáticas y una reconocida tradición
ancestral, y donde se ubican las bodegas y marcas de mayor renombre nacional e internacional: V ega-Sicilia, Alión, Protos, Arzuaga,
Matarr omera , Emilio Moro , Alejand ro Fernán dez-T into Pesque ra, Dehes a de los Canónigo s, Pago de Carrao vejas, Viej o Coso, Domin io
de Pingus, Abadía de Retuerta, Mauro,…
De la mano de las bodegas de las distintas Denominaciones de Origen, el enoturismo ha comenzado a ser una realidad im-
portante en la provincia; la creciente oferta enoturística, ligada a las llamadas Rutas del Vino, permite combinar visitas - e incluso
alojamiento - en bodegas y monumentos de interés con la degustación de especialidades gastronómicas en un entorno privilegiado 1 .
1 Entre los monumentos más ligados al enoturismo figuran el castillo de Peñafiel, que alberga el Museo Provincial del Vino, la Abadía de Retuerta (Sardón de Duero) y el Monasterio
de San Bernardo (V albuena de Duero).
32
La economía de la provincia de V alladolid
El estudio del sector de la automoción es abordado por Rosario Pedrosa Sanz , inci-
di endo e n la e spe ci al imp ort an cia que par a Ca stil la y Le ón su pon en las f ac torí as ub ic adas e n
V alladolid. El trabajo analiza las peculiaridades que el sector presenta en España y Castilla
y León y sintetiza las fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas que se derivan
tanto de los estudios realizados, como de las opiniones vertidas por expertos conocedores
del sector , en la medida que reflejan las claves competitivas y los retos a los que habrá de
enfrentarse en el futuro. Su principal conclusión es que el sector se encuentra en continua
reorganización e innovación, con ciertas debilidades, entre las que se encuentran los cen-
tros de decisión foráneos y la sobrecapacidad instalada , algunas amenazas, tales como la
demanda débil propiciada por la coyuntura actual y la entrada en el sector de competido-
res con costes mas bajos (China e India) y determinadas fortalezas, materializadas en el
know-how , fundamentales para abordar con éxito la producción del primer coche eléctrico
utilitario de España en V alladolid.
La aportación realizada por Basilio Calderón Calderón , sobre las infraestructuras de
transporte e instalaciones complementarias, plantea las oportunidades que se le abren a la
provincia, al ser el espacio regional de mayor interconexión a la red viaria de alta capaci -
dad, disponiendo desde el año 1993 de uno de los centros de mercancías (Centrolid) más
dinámicos de la región, integrado en la Asociación de Sociedades Gestoras de Enclaves
Logísticos de Castilla y León. El autor también plantea algunas de las limitaciones del re-
ciente proceso de modernización de la infraestructura provincial, relacionadas, entre otros
factores, con la concentración en el término municipal de V alladolid de buena parte de los
recursos, con los costes de congestión que de ello pueden derivarse.
Guillermo Aleixandre Mendizábal analiza los distintos agentes del sistema de inno-
vación, centrando su análisis en la Universidad de V alladolid como institución clave en la
creación de conocimient o út il a l sist ema productivo local, a través d e sus inst itutos y centros
de investigación. La interacción de la Universidad con su entorno se ha visto reforzada,
en los últimos años, mediante las actuaciones realizadas tanto por el Departamento de
Innovación de la Fundación General de la UV A como por el parque científico. Junto a la
creac ión de conoc imiento, su transfe renci a se fa vorece a tr avés de distint as infraes truct uras
de soporte a la innovación, entre las que destacan las ubicadas en el Parque T ecnológico
de Boecillo (CAR TIF , CIDAUT y CEDETEL).
33
Introducción. Un entorno marcado por el cambio contínuo
Josefa Eugenia Fernández Arufe y Olga Ogando Canabal
V alladolid, ciudad universitaria
La ciudad de V alladolid cuenta con una Universidad que surge en el siglo XIII. Si bien no conocemos el año preciso de su naci-
miento, la primera referencia escrita aparece en el año 1293 en un documento de Sancho IV . Su trayectoria, desde entonces hasta
la actualidad, se ha visto condicionada por los hechos acontecidos en el devenir histórico. Así, de estudiar Artes, Cánones, Leyes y
T eología, como las más demandadas, la Universidad ha pasado a ofertar un elevado número de titulaciones; entre ellas, ocupan un
lugar destacado los estudios técnicos. Podemos citar la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de T elecomunicación, la Escuela
Técnica Superior de Ingenierías Agrarias, la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Informática, la Escuela Técnica Superior de
Ingenieros Industriales o la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, creadas, estas dos últimas, bajo el Rectorado de José
Ramón del Sol y con el apoyo de La Cámara Oficial de Comercio e Industria, que ha venido mostrando una especial sensibilidad
hacia los temas universitarios. El territorio bajo la jurisdicción de la Universidad de V alladolid se ha modificado, reduciéndose con el
nacimiento de la Universidad del País V asco, la Universidad de Cantabria y la Universidad de Burgos, a la vez que ampliándose con
la incorporación de las provincias de Soria y Segovia. En la actualidad, el distrito de la Universidad de V alladolid comprende, además
de esta provincia, los campus de Palencia, Segovia y Soria.
La simbiosis que se produce entre la Universidad y la ciudad vallisoletana se manifiesta en las actividades e influencias recí -
procas resultantes de la colaboración con instituciones y organizaciones sociales, políticas y culturales. Su participación en diversos
acontecimientos con el Ayuntamiento, la Diputación, el Ateneo, las Academias de Bellas Artes, Medicina y Cirugía o Jurisprudencia,
la Cámara de Comercio, Casinos, Círculos, etc., pone de manifiesto el influjo que ejerce sobre la realidad social y su interconexión
con el mundo que la rodea en el ejercicio de su función docente e investigadora.
Cabe mencionar , asimismo, dos antiguos centros de enseñanza de estudios religiosos. El Real Colegio de San Albano, conocido
como el Colegio de los Ingleses, que en 1589 fundó Felipe II para la formación de sacerdotes ingleses. Y el Real Colegio-Seminario
de Agustinos Filipinos, erigido en 1743 por el rey Felipe V con la misión de formar misioneros para las Islas Filipinas y el Extremo
Oriente. Ambos siguen con la misma funcionalidad en la actualidad, ubicados en el barrio de San Juan y en el borde meridional del
Campo Grande de la capital vallisoletana.
Finalmente, la colaboración de Baudelio Urueña Gutierrez se ocupa de las actua-
ciones de la Administración Pública, debido a su importancia e impacto sobre el desarrollo
de la actividad económica de un determinado territorio. El trabajo recoge el conjunto de las
políticas, los programas, las medidas y los instrumentos públicos puestos en acción para
el fomento del espíritu emprendedor , el impulso a las PYMES, el apoyo y financiación de
proyectos empresariales, el fomento de la cooperación entre empresas y los incentivos a
la innovación y a la I+D. El autor aboga, ante la heterogeneidad de iniciativas existentes,
por una mayor coordinación de las actuaciones y una concentración de las mismas en los
objetivos prioritarios de desarrollo territorial.
Del compendio de aportaciones que dan contenido al volumen se desprende un pa-
norama ambivalente que, con seguridad, va a condicionar el devenir de la provincia en los
próximos años. Un panorama de sombras que se traduce en múltiples retos que deben
superarse, pero también de luces, que aportan fundadas esperanzas y que, en buena
medida, guardan relación con la probada capacidad de adaptación de V alladolid a los
cambios acaecidos a lo largo de la Historia. Dicha capacidad no es ajena, obviamente, a su
34
La economía de la provincia de V alladolid
privilegiada situación geográfica y a pilares de futuro como el Parque T ecnológico y demás
Centros T ecnológicos, la Universidad, su red de infraestructuras o su carácter pionero en
el proyecto de implantación del coche eléctrico. Pero, sobre todo, guarda relación con su
caudal de capital humano. De cualquier modo, el inexorable transcurso del tiempo, como
siempre, se encargará de revelarnos el desenlace.
No podemos cerrar esta introducción sin agradecer el esfuerzo realizado por los
diferentes autores, cuyas aportaciones desde perspectivas muy diversas contribuyen, sin
duda, a ofrecer una amplia perspectiva de la realidad económica vallisoletana. Es nues-
tro propósito que pueda servir de punto de apoyo para estudios que, desde la inquietud
intelectual, puedan ver la luz en el futuro, así como de elemento de referencia tanto para
empresarios y emprendedores, en su intento de comprender la realidad con vistas a la
toma de decisiones en los críticos momentos que nos ha tocado vivir , como para los polí-
ticos, cuyo papel crucial configura el entorno en que se desarrolla la actividad productiva.
Finalmente, debemos expresar nuestra gratitud a la Fundación Cajamar por el buen hacer
de su Servicio de Estudios y , en esta investigación, por su inestimable labor de patrocinio;
sin ella, esta obra no hubiese sido posible.
I. T erritorio y población
La economía
de la provincia de V alladolid
37 Una perspectiva histórica
79 Medio físico y patrimonio natural
123 Población y dinámica demográfica
163 El capital humano
37
Una perspectiva histórica 1
Javier Moreno Lázaro
Universidad de V alladolid
1. Introducción
Existe la generalizada y falaz convicción de que la industria lización de V alladolid es un
fenómeno reciente, fruto de una decisión política de los Gobiernos del franquismo, ajena
a toda lógica económica. No menos adeptos ha tenido entre historiadores económicos y
sociólogos la tesis en virtud de la cual V alladolid, como el conjunto de la región, careció,
presa de atavismos religiosos y del pesado legado de la tradición, de espíritu de empresa
(Sánchez Albornoz, 1985; Hernández, 2004).
T ales aseve rac iones ca rec en de funda mento al gun o. A medi ado s d el siglo XI X la ciud ad
de V alladolid albergaba el mayor enclave fabril, tras Madrid, de ambas Castillas, como lo
acogía todavía a finales del XX.
El propósito de este sintético relato de la trayectoria económica de la provincia en los
dos últimos siglos es, justamente, desvelar esa secular vocación fabril vallisoletana, así
como la talla y proyección de las iniciativas empresariales aquí acometidas.
Ahora bien, por más que en V alladolid haya tenido el capitalismo agrario sus mayores
logros productivos (García Sanz, 1987) y que esta provincia haya estado más cerca que
ninguna otra castellana y leonesa de la modernidad, la historia que aquí se relata merece
sólo el calificativo de un éxito a medias. La caída progresiva de la importancia relativa de
su población en el conjunto nacional, el ind icador estadísti co de progre so económico quizás
más burdo, pero también el más esclarecedor , así lo revela (gráfico 1).
1 He de mostrar mi agradecimiento a José Eugenia Fernández Arufe y a Ángel García Sanz, no sólo por confiarme la redacción
de estas páginas, sino la ayuda prestada en su elaboración. Asimismo, Olga Ogando y Juan José Juste hicieron una lectura
crítica y enriquecedora del borrador que contribuyó sustancialmente a su mejora. En este texto me tomo la licencia de pre -
sentar algunos resultados de trabajos en curso realizados junto con Ricardo Hernández, a quien debo también mi gratitud. Lo
escrito sobre el acontecer económico provincial durante la Guerra Civil y la postguerra es tributario de las enseñanzas recibi -
das de Francisco Comín. Quiero hacer constar también que gocé del auxilio de Ángel Laso, director del Archivo Universitario
de V alladolid (en adelante AHPV) en la confección de este trabajo.
38
La economía de la provincia de V alladolid
2. El sueño industrial vallisolitano, 1836-1863
En 1849 concluían las obras del ramal sur y llegaban las aguas del Canal de Castilla
a Medina de Rioseco (Helguera, 1988). El Canal se convirtió entonces en ese “ venero de
riqueza ” con el que soñó en el marqués de la Ensenada cuando promovió su construcción.
La provincia se unió así al fabuloso negocio de la producción y expedición de harinas a
Cuba, del que prácticamente sólo se habían beneficiado hasta entonces las de Santander
y Palencia. A mediados de la década de 1850 trabajaban ya en la capital media docena de
harineras, una de ellas, La Imperial , edificada sobre el viejo molino del Cabildo, la mayor de
España, con 24 piedras. V alladolid se salpicó literalmente de fábricas de harinas (mapa 1).
Los g randes oligarcas del negocio de la harina mudaron sus domicilios de Santander a
V alladolid, más populosa y cosmopolita. En abril de 1856 el general Espartero inauguraba
las obras del ferrocarril que habrían de comunicar a la ciudad con Madrid e Irún.
El cole ctiv o de har iner os aco me ti ó el empe ño de co nv er ti r a V alla doli d en un gr an núcl eo
industrial, presos de un auténtico fervor fabril, aventurando sus capitales en actividades
que les eran completamente ajenas. Para medir este esfuerzo inversor , he empleado el
capita l d esembol sado en las s ociedad es mercantiles constitu idas en la pr ovincia (gráfico 2).
Gráfico 1. Población de V alladolid, 1860-2000.
En miles de habitantes y porcentaje con respecto al conjunto de España
Fuente: Instituto Nacional de Estadística (1860-2001), pássim y elaboración propia.
39
Una perspectiva histórica
Javier Moreno Lázaro
Los datos reproducidos en las tablas 1 y 2 permiten identificar las preferencias de los
empresarios vallisoletanos 2 . Muchos de ellos emplearon sus recursos en otras industrias
de la alimentación. Precisame nte en una fábrica de pan se instaló en 1847 la primera má -
quina de vapor de la región. No está de más recordar que fueron dos harineros de origen
palentino, Eloy Lecanda, titular desde 1862 en las proximidades de V albuena de Duero de
la empresa V ega Sicilia, y Francisco Illerra, a quienes se debió el inicio de la producción a
gran escala de vino de la Ribera de Duero Cabernet-Sauvignon. La importancia relativa de
la s inv ers ion es en ind ust ria q uím ica o bed ece a l a ex plo tac ión , jun to con c api tal es mar sel les es
( Aynes y cía ), de fábricas de tintes de tejidos obtenidos de la rubia, y a la actividad de la
fábrica de abonos a cargo de San Isidro, S.A. V alladolid figuraba a mediados del XIX a la
cabeza de la producción nacional de curtidos, si bien en este caso, merced a la aportación
de capital vasco-francés. A un harinero, José Garaizábal, se debió la explotación de las
primeras fábricas de papel de la ciudad.
2 Las referencias que siguen, salvo otra indicación, proceden de Moreno (1998).
Mapa 1. Fábrica de harinas en la provincia de V alladolid en 1860
Fuente: Moreno (1998), pp. 303-304 y 286
40
La economía de la provincia de V alladolid
La propia fabricación de harin as auspició el nacimiento de la industria siderometalúr-
gica, de la mano de los fabricantes franceses Nicolás y Julio Cardhaillac, Arturo Eyries y
Agustín Miallet, y del vasco Gabilondo. El establecimiento en 1861 de los talleres de Norte
en V alladolid, empresa que explotaba también la fábrica de gas contigua a la estación,
sancionó esa especialización de la ciudad en la metalurgia.
En cualquier caso, los harineros dieron prioridad a la inversión en la industrial textil. No
en balde, V alladolid se convirtió en el mayor enclave algodonero de la España interior , con
el trabajo de media docena de fábricas especializadas en la producción de tejidos bastos
para la confección de abrigos, entre las que destacó La V allisoletana, de Vidal, Semprún
y cía . Por extraño que parezca, y gracias a la audacia inversora de los harineros, aquí se
estableció en 1858 la primera fabrica de tejidos de lana plenamente automatizada de Es -
paña (con maquinaria belga) e integrada verticalmente, la Fernández Laza (Moreno, 2002).
Gráfico 2. Capital fundacional de las sociedades mercantiles constituidas en V alladolid
1850-1994. En pesetas constantes de 1980 y medias móviles trienales
Fuente: Moreno (1990). Anuales de la Subdirección General de Registros y del Notariado (1909-1985). Anuarios estadísticos
de Castilla y León (1986-1999) y elaboración propia.
47
Una perspectiva histórica
Javier Moreno Lázaro
Pequeños propietarios, arrendatarios y jornaleros emigraron por millares a América,
en especial a Cuba y Argentina. Pero también vallisoleta nos contribuyeron a tareas tan
dispares y exóticas como la construcción del canal de Panamá, la difusión del cultivo de
caña en Hawai, el rompimiento de terrenos vírgenes en el norte de México o el inicio de la
explotación de los recursos carboníferos de V enezuela.
El s ec to r indu str ia l no tar dó en con ta giar se de las d ifi cu ltad es qu e at enaz aba n al ag rar io.
Co mo mej or mue stra de ello , La V al liso let an a ce rró sus pu erta s en 189 4. No le fue mu cho
me jor a otr o sec tor ca pi tal en la ec on omía v al li sole tan a, la cu rti ci ón, afe cta da por el de scen -
so del c ons um o de a tal aj es ag rar io s y po r la co mp eten cia ca tala na. De igua l mo do , y po r la
mi sma r azón , des apa reci ero n lo s úl ti mo s tes tigo s del vie jo es pl en dor d e la m anuf act ur a t ex til
la nera va lli so le tana . La ge ner aliz aci ón de lo s co lor an tes q uí mico s aca bó co n la tr ansf orm a-
ci ón i ndu st rial de l a ru bia , cuyo cu lt iv o, a l m en os, pud o ser sus ti tuid o p or el de la ach ico ri a.
La pér did a de l as col on ia s en 18 98 tuv o c as i má s e fe ct os e moc io nale s q ue eco nóm ic os,
po rq ue es to s úl ti mos se h ab ía n an ti ci pa do do s dé ca da s. V al lad ol id de bí a en ca rar un n ue vo es -
ce na ri o ec onó mi co si n el sus te nt o co lon ia l y ac om od ar el c ap it al is mo ag rar io al nu evo en to rn o.
5. El regeneracionismo voluntarista, 1900-1913
T ras el Desastre la economía vallisoletana acometió su recuperación económica de
la mano de empresarios de profunda talla intelectual: Macias Picavea, Santiago Alba,
Jerónimo Arroyo, Mariano Semprún, César Silió, entre otros. Los datos representados en
el gráfico 2 amparan una aproximación cuantitativa a la magnitud de su empeño moder -
nizador , como lo hace también la consideración del número de patentes registradas en la
provincia (gráfico 5), un excelente indicador de la propensión local a la innovación, tan
gratuitamente ninguneada.
La recuperación pasó, en un primer término, por la adopción de nuevos intermediarios
financieros 4 . En 1900 nació el Banco Castellano , con el propósito, como sus coetáneos en
otras provincias españolas, de involucrarse en el desarrollo industrial de la región, bien a
través de inversiones directas o en cartera (Arroyo, 1998).
4 Registro Mercantil de V alladolid (en adelante RMV), Libro de Comerciantes, inscripción de 14-IV -1893 y Libro IV , f. 60.
48
La economía de la provincia de V alladolid
Mientras el Banco Castellano atendía las necesidades de financiación de las nuevas
empresas industriales, la Caja de Ahorros y , sobre todo, las cooperativas de crédito trataron
de aliviar las p enuria s de los pequeños propiet arios. En cualquier caso, los u surero s rurales
conservaron su cuota de mercado allá donde los sindicatos amarillos y las Cajas Rurales
no llegaron (al menos con la fuerza debida), caso de Nava del Rey (mapa 3).
En un segundo término, era preciso completar el trazado ferroviario de la provincia,
con la culminación en 1917 de la red de ferrocarriles secundarios en la T ierra de Campos,
iniciada en 1884, y la apertura al tráfico del ferrocarril V alladolid-Ariza.
En lo que a la energía concierne, no es preciso resaltar la importancia en la regene -
ración del debilitado tejido industrial vallisoletano y en la modernización empresarial de la
constitución de la Electra Popular V allisoletana en 1906, de la mano de los citados Arroyo
y Alba, precedida en 1901 de la de la Sociedad Electricistas Castellana (Amigo, 1990). En
la generación y distribución de fluido eléctrico a escala local encontraron una alternativa
produc tora los titulares de molinos y fábr icas. N aciero n así las c ompañí as electro-ha rineras,
como la de T iedra (1908), todas ellas, sociedades por acciones 5 .
5 RMV , Libro VI, f. 407.
Gráfico 5. Patentes registradas en la provincia de V alladolid, 1880-1939
Fuente: Oficina Española de Patentes y Marcas. Patentes de invención.
49
Una perspectiva histórica
Javier Moreno Lázaro
Por último la producción de cereal experimentó un notable crecimiento (gráfico 6).
Ahora bien, el arancel protector de 1906 frenó, una vez más, el cambio técnico, como co-
rrobora el mantenimiento de los rendimientos por hectárea. Con todo, el uso de maquinaria
agrícola así como de sulfatos (obtenidos en la factoría Salmantina de Mirat) fue cada vez
más común. Por fin, el Canal del Duero, inaugurado en 1885, encontró utilidad y sirvió para
implantar el cultivo de remolacha en la ribera del Duero. Por otra parte, la producción vití-
cola comenzó a levantar cabeza, particularmente en Rueda y su entorno (mapa 4), gracias
a la labor de los ingenieros agrónomos Salmerón y Mucilla, y a la resolución de familias
como la Moro, a quienes se debió la implantación de la cepa americana 6 . Sus caldos eran,
no sólo consumidos a gran escala en el País V asco, donde desplazaron al chacolí, sino
exportados a América Latina.
6 ACCV , Memoria, 1916.
Mapa 3. Casas de banca en V alladolid en 1910
Fuente: AHPV , Hacienda, Matrícula industrial.
50
La economía de la provincia de V alladolid
So bre esta s bas es V all ad olid e mpre ndi ó s u nue vo des peg ue in dus tria l. Es o sí, los log ro s
de est e volun tarios o in tento de d espegu e in dustri al f ueron más bien mode stos (Gar cía Sanz,
1989) 7 . No asistió V alladolid a cambio alguno en su escalafón industrial en las tipologías
de Hoffman. Las industrias de bienes de consumo en 1906 generaban todavía un 71,3%
del V AB de la industrial fabril.
T abla 4. Distribución del valor añadido bruto de la industria fabril vallisoletana en 1906
Sector Distribución (%) Aportación total nacional (%) Índice de especialización
Alimentación 54,7 1,7 2,0
Cuero y calzado 10,5 4,7 5,6
T extil 6,1 0,1 0,1
Siderometalurgia 12,1 1,0 1,1
Materiales de construcción 7,7 1,8 2,2
Químicas 8,8 1,9 2,2
Papel y artes gráficas 0,0 0,0 0,0
TOT AL 100,0 0,8 1,0
Fuente: Dirección General de Contribuciones (1906), passim .
7 Una descripción en detalla de ellos puede encontrarse en El Financiero Hispano-Americano . Extraordinario de V alladolid ,
(IX), 191 1.
Gráfico 6. Producción y rendimientos por hectárea de trigo en V alladolid, 1890-1990.
En medidas móviles trienales
Fuente: Grupo de Estudios de Historia Rural (1991) y ACCI, memorias.
51
Una perspectiva histórica
Javier Moreno Lázaro
La fabricación de harinas levantó cabeza con la incorporación del sistema de mol-
turación austrohúngaro, basado en la trituración mediante cilindros en lugar de las viejas
muelas. Nuevas fábricas de galletas, de pastas para sopa de cervezas y de aguardientes
se izaron en V alladolid 8 . Pero el mayor logro en este sector fue la creación de la Sociedad
Industrial Castellana , impulsora del cultivo y transformación de la remolacha en V alladolid,
que integró verticalmente la expl otación del Canal del Duero 9 . La p roducción de la e mpresa,
durante décadas, la mayor de Castilla y León, en la factoría La Victoria ascendió en 1908 a
3.800 tonelad as, el d oble que la obte nida en La Rasa , sita en El Burgo de Osma, p ero ligada
8 Moreno (1992), pp. 202-208; RPV , tomo 484, f. 207; tomo II, tomo IV , f. 140, ff. 92, 186; tomo V , f. 353 y tomo VI, ff. 387 y
402.
9 RMV , tomo IV . F . 60.
Mapa 4. Áreas productoras de vino en la provincia de V alladolid en 1910.
Número de cosecheros y D.O. actual
Fuente: Bailly-Bailliere (1910), pp. 4035-4095.
52
La economía de la provincia de V alladolid
al también harinero vallisoletano Casto de la Mora 10 . Ambas empresas, a diferencia de las
del resto de la región, supieron capear las embestidas de la crisis de sobreproducción de
comienzos de siglo y de la Sociedad General Azucarera de España . T ambién se reanudó
la producción de curtidos, al socaire de la recuperación agraria (mapa 5).
La fabricación de materiales de construcción (un proceso productivo muy similar al de
la harin era) adquirió también gran entidad en V alladolid de la mano de Eloy Silió y sus dos
plantas La Cerámica , en la puerta de T udela, y La Progresiva de Castilla , en la plaza de San
Bartol omé, levantad as en 188 4, pero co nsiderableme nte refo rmadas e n estos a ños, al i gual
10 RMV , Libro de Comerciantes, folio 1.
Mapa 5. Fábrica de curtidos en la provincia de V alladolid en 1910
Fuente: AHPV , Haciencia, Matrícula industrial.
53
Una perspectiva histórica
Javier Moreno Lázaro
que las que poseía la familia en Madrid y Reinosa 1 1 . T ambién esta dedicación productiva
sobresalió en Portillo, donde se formó un “distrito industrial” compuesto por una veintena
de fabricantes de losetas y de tejas.
En lo que hace a la producción metalúrgica, el sector experimentó una profunda
transformación empresarial, con la conversión en 1904 de T alleres Gabilondo en sociedad
anónima, y el crecimiento del número de plantas en la capital. De ahí el significativo incre -
mento de su V AB en términos relativos.
Desde el punto de vista coyuntural, únicamente la crisis de subsistencias de 1904 y la
financiera de 1907 (gráfico 7) frenaron el crecimiento de la inversión (gráfico 2), a causa
del “retraimiento de capitales”, todavía latente en 1913 12 .
1 1 Esta factoría producía al día 50.000 pieza de azulejos, losetas y ladrillos. Consejo Superior de Industria (1930), p. 56.
12 ACCV , Memorias, 191 1 y 1913.
Gráfico 7. Rentabilidad económica de las grandes empresas vallisoletanas, 1904-1977.
En porcentajes y medias móviles trienales
Fuente: Libros de balances y declaración del Impuesto de Utilidades y Sociedades de las firmas Electra Popular V allisoletana,
T alleres Gabilondo, Zig-Zag, Emeterio Guerra, F ASA-Renault, Endesa, T afisa, Nicas, Sociedad Industrial Castellana, La Cerá -
mica, V allisoletana de Colas, Carburador IRZ, Anselmo León y Bombones Uña depositados en el AHPV .
54
La economía de la provincia de V alladolid
6. Las oportunidades bélicas, 1914-1925
La economía vallisoletana supo sacar provecho de la neutralidad española en la
I Guerra Mundial, merced a la apreciación de los bienes de consumo. El aumento de la
inversión (gráfico 2), de la rentabilidad (gráfico 7) y de los dividendos percibidos (gráfico 8)
da buena cuenta de ello.
Fueron los fabricantes de harinas quienes se beneficiaron más de esta situación, en
tanto que proveedores de los países contendientes, razón por la cual este incremento en la
formación bruta de capital se materializó, sobre todo, en la creación de nuevas empresas
electro-harineras (en T iedra, Olmedo, Herreros o Siete Iglesias, entre otras localidades) 13 .
T ambién los efectos taumatúrgicos de la contienda llegaron a la joven industria azucarera 14 .
Emergieron entonces los llamados “industriales de guerra”, oportunistas que pertre -
chados con un telar , un horno o una tina, proporcionaron a precios escandalosos galletas,
uniformes o zapatos a los contendientes.
13 RMV , Libro VI, f f. 407, 464 y 475; y Libro VII, f. 529.
14 ACCV , Memoria, 1916.
Gráfico 8. Dividendo medio repartido por las grandes empresas vallisoletanas, 1900-1936.
En porcentaje
Fuente: Libros de balances y declaración del Impuesto de Utilidades y Sociedades de las firmas Electra Popular Vallisoletana ,
T alleres Gabilondo , Zig-Zag , Emeterio Guerra , F ASA-Renault , Endesa , T afisa , Nicas , Sociedad Industrial Castellana , La Cerá -
mica , V allisoletana de Colas , Carburador IRZ , Anselmo León y Bombones Uña depositados en el AHPV .
55
Una perspectiva histórica
Javier Moreno Lázaro
La caída de los salarios reales y la prolongación de las jornadas de trabajo por unos
empresarios ávidos por obtener el mayor lucro posible de situación tan excepcional y que
tuvo efectos tan nocivos en el bienestar de los vallisoletanos (gráfico 4), no encontraron
respuesta obrera hasta marzo de 1918, después de tres lustros de sosiego público y paz
laboral. V alladolid a pequeña escala, asistió entonces a una agitación similar a la que con -
vulsionó a Barcelona 15 .
El final de la contienda, como en el resto de España, postró momentáneamente a las
industrias de bienes de consumo. No es menos cierto que las emisiones de deuda pública,
generosam ente retribuidas con un t ipo de interé s a rtificialm ente elevado, descapitalizaro n a
las grandes empresas vallisoletanas 16 . Pero gracias al conflicto en África no tuvo V alladolid
que encarar un ajuste de su estructura industrial tan severo como en el resto de Europa.
De ahí el incremento de la rentabilidad económica experimentado en la segunda mitad de
la década de 1920 (gráfico 7).
V alladolid suministró al Ejército zapatos, azúcar , alcohol, material para trincheras, uni -
formes y , sobre todo, harinas. Con todo, la guerra de Marruecos galvanizó particularmente
a las industrias de bienes de capital. El sector químico perdió su raquitismo merced a las
inversiones ejecutadas por empresas como Industrias Químicas V allisoletana , V allisoleta -
na de Colas, Gelatinas y Abonos , Autógena Martínez o Sociedad Española del Oxígeno .
T alleres Gabilondo atendió también la demanda de equipamientos militares.
Conviene llama r la atención sobre una iniciativa cuya proyección productiva y empre-
sarial no ha sido del todo reconocida: la creación en 1927 de la Carburador IRZ , una vez
más a instancias de Santiago Alba y Jerónimo Arroyo (Consejo Superior de Industria, 1930,
pp. 960-61). En la nueva plan ta una cuarentena de operarios montaban carburadores para
la Hispano-Suiza , por lo en que esta factoría, relativament e modesta en sus dimensiones,
está el germen de la especialización vallisoletana en la fabricación de automóviles.
T al fort aleci mien to del sec tor y de la indu str ia quím ica tuv o, por fin, efec tos en el an odino
mercado de trabajo vallisoletano (tabla 3). En los “felices años 20” V alladolid se convirtió
propiamente en una ciudad industrial.
15 ACCV , Memoria, 1918.
16 ACCV , Memoria, 1922.
56
La economía de la provincia de V alladolid
7. Años de crisis, 1926-35
Con el fin de la contienda de Marruecos en 1926 la economía vallisoletana volvió a su
primitivo escenario pre-bélico, retorno materializado en una drástica caída de la inversión
y la no menos intensa de los beneficios (gráficos 2 y 7). El descenso de los ingresos y
los apremios de una Hacienda, exhausta tras el costoso conflicto, provocaron una cadena
de suspensiones de pagos en ese año que alarmó extraordinariamente a los agentes eco -
nómicos de la provincia (tabla 5) 17 .
T abla 5. Quiebras y suspensiones de pagos declaradas en la ciudad de V alladolid en pasivo
involucrado, 1926-1931. En miles de pesetas corrientes
Año Montante
1926 735
1927 503
1928 504
1929 1.030
1930 272
1931 5.41 1
Fuente: ACCV , Memoria(s), 1926-1931.
Ahora bien, la economía provinci al no tardó en recuperar el pulso, bien amparada en la
política de rentas instrumentada por Primo de Rivera. Castilla y León no era, desde luego,
esa arcadia corporativista que ambicionaba el dictador . Pero la desmesurada protección
exterior que garantizó el arancel de 1926 así como la fijación de precios y salarios mínimos
sirvieron para aplacar a los combativos jornaleros vallisoletanos y para garantizar el soste -
nimiento de la renta agraria. Incluso el Consejo de Economía Nacional dispuso generosas
ayudas a empresas locales, particularmente a la Sociedad Industrial Castellana. Es más, la
creación de la Confederación Hidrográfica del Duero en 1926 redundó en una explotación
libérrima y más rentable del Canal del Duero por la Compañía 18 .
Los efectos de la crisis de 1929 fueron percibidos en V alladolid con el mismo retraso
e intensidad que en el resto de España (gráfico 7). La crisis fue especialmente aguda en el
sector agrario, por culpa de las inoportunas e injustificadas importaciones de grano argen -
tino dispuestas en 1932. T ambién la coyuntura incidió en el mercado local de capitales. La
Caja de Ahorros acabó presentándose en quiebra, por culpa de la caída de los depósitos,
17 ACCV , Memoria, 1926.
18 ACCV , Memoria, 1926.
63
Una perspectiva histórica
Javier Moreno Lázaro
10. La esperanza sobre ruedas, 1952-1959
El primero de abril de 1952 Franco decretó el fin del racionamiento del pan, 13 años
después de concluir la Guerra Civil. Ello supuso un punto de inflexión en la política econó -
mica del franquismo que renegaba silenciosa y pausadamente del aislacionismo. De este
giró se benefició particularmente el sector agrario, regido desde el 18 de julio de 1951
al 25 de febrero de 1957 por el ministro Rafael Cabestany y de Anduaga, cuyo nombre
está muy ligado a la Historia Agraria de V alladolid, en tanto que promotor de la Escuela de
Capacitación Agraria de la Santa Espina.
En la década de 1950 la producción de cereal experimentó un apreciable crecimiento,
merced al incremento de los rendimientos de la tierra que trajo consigo la mecanización
(gráfico 10) y el aumento del consumo de fertilizantes. Otros cultivos agrarios conocieron
aumentos del producto en similar magnitud. Pero la cosa no fue para lanzar las campanas
al vuelo, cuando el mayor logro del agro provincial fue alcanzar ¡en 1958! los niveles de
producción pre-bélicos.
Grafico 10. La mecanización del agrovallisoletano, 1947-1976.
En número de tractores
Fuente: CCIV , Memoria(s), 1947-76.
64
La economía de la provincia de V alladolid
Cuando en abril de 1952 entró en vigor la mencionada supresión del racionamiento la
semblanza fabril de V alladolid había cambiado por completo. Y lo habría de hacer aún más
con el comienzo de los trabajos en la flamante planta de F ASA (Álvarez, 2008, Sánchez,
2004 y Fernández Sevilla, 2007) 30 . Lo que muchos calificaron como un irrisorio e ilusorio
proyecto de Jiménez Alfaro, ingeniero de formación, quien antes fuera director de industria
y armamento del Ministerio de Guerra y consejero del INI, acabó por cuajar . En 1953
salía el primer prototipo de R-4 de sus instalaciones. Su producción pasó de 500 a 9.000
unidades en el transcurso de sólo siete años.
Desde entonces, la economía vallisoletana giró en torno a las posibilidades de la
industria del automóvil y de sus componentes, amparada en sus virtudes locacionales, las
economías externas irradiada s por ENDASA y las disponibilidades de energía eléctrica,
garantizadas por la subestación de La Mudarra, entonces en ejecución.
Fabricación Española de Aluminio , una empresa primitivamente formada para montar
¡cantimploras! reorientó su producción a la de motocicletas “scooter”. La empresa, rebauti -
zada en 1957 como Sava , montó también pequeños camiones de tres ruedas, con los que
pretendía su impulsor , Francisco Scrimieri Margotti, venido desde Lecce (Italia) a hacer
fortuna en España, cubrir el hueco en el mercado de transporte urbano de mercancías,
desatendido por la Pegaso y la Barreiros 31 . Un año antes Fada había constituido la Mundial
Piston Española , con licencia de la matriz de T urín, gracias a los buenos oficios de Scri -
mieri (Álvarez, 2008 y Consejo Superior de Industria, 1957, p. 279). Ella fue, propiamente
la primera industria auxiliar del automóvil nacida en V alladolid.
Nueva s inv ersio nes rememo raron el v iejo esple ndor algod onero de la ciud ad: las mate -
rializadas por T extil Guipuzcoana en 1953 y Hemalosa , resultado de la fusión de Industrias
de Fibras Aplicadas , T extil Castilla e Hilaturas del Duero de T ordesillas 32 . Y también en el
alime nticio, ahora de la m ano d e la Nest lé (1957) y la Cen tral L echera V allis oleta na (1958) 33 .
Los efectos en el mercado de trabajo y en la población del desarrollo de la industria
son muy perceptibles (gráfico 1). En 1950 V alladolid, que acariciaba la condición de “gran
ciudad”, superaba lo 150.000 habitantes.
30 Véase AGA, Industria, legajo 6.629, expediente 57.424.
31 AGA, Industria, legajo 5.531, expediente 1.004 y OEPM, patentes 257.647, 260.834 y 274.843.
32 AGA, Industria, legajos 6.202, expediente 39.501 y 6.892, expediente 67.768.
33 AGA, Industria, legajo 6.430, expediente 49.594.
65
Una perspectiva histórica
Javier Moreno Lázaro
El impulso industrializador se percibió, aunque de manera más menguada en la pro-
vincia. El mayor logro fabril en el espacio rural fue el establecimiento en Medina del Campo
en 1954 de Ferroaleaciones Españolas , por iniciativa de Demetrio Martín García 34 . De igual
mod o, y dentr o de l c apí tul o agroa liment ario, nuevas act ivida des suplan taban a un a ha rinerí a
afectada por una aguda crisis de sobreproducción y a un severo plan de ajuste desde 1955.
De entre ellas destaca el envasado de aceite (en la planta de Koipe en Medina del Campo
desde 1953) y , sobre todo, la industria avícola, con realizaciones tan meritorias como las
de la Incubación Agrícola Los Ángeles, Explotación Agrícola T ohuer de Simancas (1955) e
Híbridos Américanos (1959) 35 .
El Plan de Estabilización de 1959 interrumpió momentáneamente este crecimiento,
particularmente en el sector del automóvil (Gráfico 1 1). La aplicación de las medidas que
in cluí a ést e, tuv o ef ecto s dram áti cos en el empl eo (G rá fic o 12). C ente nar es de va ll isol etan os,
impelidos a la emigración, fueron las víctimas del fin de la pesadilla autárquica.
34 AGA, Industria, legajo 6.273, expediente 42.618.
35 Sobre el desarrollo posterior de este sector y su significación productiva en V alladolid véase Miranda (1992).
Grafico 1 1. V ariación interanual de la producción de vehículos por F ASA-RENAUL T ,
1956-85. En porcentaje y medias móviles trienales
Fuente: AHPV , Fasa-Renault , Memorias.
66
La economía de la provincia de V alladolid
1 1. El milagro apocrífo del desarrollismo, 1960-1972
A comienzos de la década de 1960, V alladolid, como el conjunto de la economía na -
cional, despertó de ese letargo aislacionista para reemprender una senda de crecimiento,
aba ndo nad a duran te c incos lustro s, d e ta l s uer te que, por pri mera vez des de hací a dé cadas,
la provincia ganó peso en la población del conjunto de España (gráfico 1).
Este renovado impulso industrial se sustentó en una apresurada y drástica moderni-
zación del sector agrario, que acometió en un decenio cambios tecnológicos y , en menor
medida, institucionales, que había postergado durante más de un siglo, con los enormes
costes sociales que ello trajo consigo. Por fin la mecanización (gráfico 9) y el uso siste -
mático de fertilizantes indujeron un incremento significativo de la productividad de la tierra
(gráfico 6). La migración y la concentración parcelaria aplicada por el IRYDA hicieron que
el número de explotaciones agrarias cayese entre 1962 y 1972 en un 27,4% y que aumen-
tasen las que tenían un tamaño superior a las 200 hectáreas en un 8% (Instituto Nacional
de Estadística, 1960, 1962, 1972 y 1976).
Grafico 12. Número de parados en la provincia de V alladolid, 1957-1979
Escala logarítmica
Fuente: ACCV , Memorias (1956-1985).
67
Una perspectiva histórica
Javier Moreno Lázaro
El segundo y gran impulso de este brote fabril vallisoletano vino del exterior , no tanto
con la aportación de recursos financieros, cuanto de tecnología y de nuevas formas organi -
zativas, a través de la presencia de inversores extranjeros en sociedades mixtas (Pedrosa,
1982 y 1986). Por citar algunas de las inversiones más señaladas, se establecieron en
V alladolid firmas de la talla de la Maggi , la Michelín o la Westinghouse . Pero, sobre todo,
las empr esas foráne as acudi eron en auxilio de c ompa ñías locale s: Briti sh Mo tor Corpora tion
en SA V A, integr ada fi nalme nte en Pegaso en 1966, Beloit en T allere s Gabilond o , la franc esa
Isorel en T afisa, entre otras ( Polo , 1968).
No se puede menospreciar , con todo, la contribución del capital nacional en la diversi-
ficación de la industria agroalimentaria (con empresas como Helios , Dulciora, Riera Marsá
y , desde luego, ACCOR) así como de la papelera ( Victoria y Papel y Cartón (Baraja, 1994)).
Fin alm ent e la mod erniza ción de un petri ficado siste ma finan ciero con tribuy ó a canali zar
el creciente ahorro de los vallisoletanos a inversión productiva. Al amparo de las medidas
liberalizadoras dispuestas en el Plan de Desarrollo, desde 1968 las dos Cajas de Ahorros
pudi eron abrir libr emente sucu rsales en la provin cia, partic ipar en la c ons truc ción reside ncial
y subsanar las carencias de financiación de las empresas familiares de la provincia. En
1967 nació en Banco de V alladolid , tras la compra de una casa de banca de Medina del
Campo por el Banco Industrial de León , del que pasó a ser una mera hijuela, y a instancias
de López Alonso, un antiguo picador convertido en prohombre de las finanzas leonesas.
T ranscurridos dos años, el Banco de Bilbao absorbió al Banco Castellano, lo que situó a la
entidad vasca en una posición privilegiada en el mercado local de capitales (Arroyo, 1999).
V alladolid se convirtió en otra ciudad. El Instituto Nacional de la Vivienda habilitó mi -
llares de domicilios para acoger a la población inmigrante en los barrios Girón - el primer
espacio residencial proletario, levantado en honor del fogoso falangista palentino -, Las
Delicias, Los Pajarillos y La Rondilla, inversiones de las que las autoridades se jactaron sin
rubor con ocasión de los festejos de los 25 años de paz (sic), a pesar de lo minúsculas y
hacinadas. Más honorables fueron las construcciones programadas en la Huerta del Rey ,
pensadas para la emergente clase media (García Fernández, 1974). Las mejoras asisten -
ciales llegaron con la construcción de dos nuevos complejos hospitalarios con recursos
públicos a disposición de las mutualidades privadas. Por fin, las gestiones de la Cámara de
Comercio se materializaron en la creación en 1975 de la Facultad de Ciencias Económicas
y Empresariales (si bien estas enseñanzas se venían impartiendo ya en la de Bilbao, sede
dependiente de la Universidad de V alladolid hasta finales de los 60) y la Escuela Superior
68
La economía de la provincia de V alladolid
de Ingenieros Industriales. Po r entonces s e i niciaron los vuelos com erciales entre V alla dolid
y Barcelona. La apertura de Galerías Preciados constituye una nueva prueba ese ascenso
de la ciudad a la categoría de gran urbe que celebraba sus logros año tras año, y desde
1965, en su Feria de Muestras.
El Gobierno quiso sacar provecho de esta pujanza económica vallisoletana, tras dos
décadas de amordazamiento , imputable exclusivamente a su potencial endógeno y a la
reanudación del secular vínculo de su empresa riado con el cap ital fr ancés. A tal fin, no dudó
en presentarlo como el resultado de la declaración de V alladolid como Polo de Desarrollo
en 1964 y de la planificación indicativa (Cebrián, 2009). Desde luego en algo contribuyó la
habilitación de espacio industrial y los subsidios financieros; pero el motor de crecimiento
fue F ASA-Renault, y no otro.
De hecho los resultados efectivos del Polo estuvieron muy por debajo de los previstos.
La inversión total ejecutada supuso tan sólo un 39% de la proyectada por la consultora
francesa Seretes encargada de la planeación del Polo. Conscientes del escandaloso fra-
caso, sus promotores tuvieron que desdecirse y asegurar que su objetivo era “ vitalizar y
desarrollar la actividad industrial existente ” y no crearla ex novo (Polo, 1968). Llovía sobre
mojado, como confesaron sin rubor (T ovar , 1971). De hecho, las transformaciones sufri -
das en el tejido fabril en este lapso de tiempo (tabla 7) obedecieron al mencionado papel
motriz de F ASA (que se hubiese establecido en la zona aun sin ayudas) y no al aluvión de
disposiciones oficiales, tan prolijas como inútiles.
T abla 7. DISTRIBUCIÓN DEL V AB DE LA INDUSTRIA F ABRIL DE V ALLADOLID, 1960-1975
Sector 1960 1964 1975
Alimentación, bebidas y tabaco 27,3 17,8 18,0
Industria textil 6,5 2,8 1,3
Cuero y calzado 5,0 8,0 3,7
Madera y corcho 8,9 6,3 4,2
Papel y artes gráficas 4,3 2,2 4,5
Industria química 22,0 1 1,4 9,1
Materiales de construcción 4,1 2,7 5,2
Metalurgia 21,6 48,4 53,8
TOT AL 100,0 100,0 100,0
Fuente: Fundación BBV (1992), pássim.
69
Una perspectiva histórica
Javier Moreno Lázaro
12. Epílogo. La economía de V alladolid en el último cuarto
del Siglo XX
A lo largo de los últim os años de la década de 1960 los vitriól icos efect os d e las polít icas
de stop and go (en especial en lo que hace a las variaciones del tipo de cambio) habían
causado algún daño coyuntural (poco apreciable) en el empleo y en la inversión. Pero nada
hacía pensar a comienzos los setenta que el modelo de crecimiento tardofranquista estaba
llamado a perecer por culpa de la crisis más intensa sufrida por la economía vallisoletana
desde el fin de la Guerra Civil: la iniciada en 1973.
El cambio de coyuntura, muy perceptible en la consulta del gráfico 12, causó mayor
daño el mercado de trabajo en V alladolid que en el resto de España (tabla 8). T al fue el
efecto, en un primer término, de las dificultades que arrastró Fasa en 1974, cuando el in-
cendio de parte de sus instalaciones y la huelga de sus operarios castigaron severamente
sus resultados empresariales. Pero no tardó la empresa en recuperar el pulso, de suerte
que incluso en 1978 se inauguraron las nuevas instalaciones de Villamuriel, en Palencia.
En rigor , fueron los sectores más tradicionales, nacidos de la incubadora fabril del pri-
mer franquismo, los que sufrieron más la recesión. La enumeración de la coyuntura sufrida
por cada uno de ellos en la segunda mitad de la década de 1970 ofrece una panorama
desolador: la paralización de la construcción condenó al cierre a las fábricas de ladrillos; la
congelación del precio postró a las compañías azucareras; Nicas sufrió los letales efectos
de la caída de la demanda de un sector agrario no menos castigado por la recesión y del
incremento del coste de la energía; el descenso en las ventas de ropa masculina (particu -
larmente jeans ) provocó el cierre de las fábricas de fibra de la provincia; mientras que la
aplicación del plan de Acción Concertada en el sector acabó, en la práctica, con la secular
hegemonía vallisoletana en la producción nacional de harinas.
La crisis estuvo, como la de 1864, sazonada por un nuevo escándalo financiero cuyo
protagonista compartía nombre con el del anterior: el Banco de V alladolid , quebrado en
1974, y uno de los primeros en ingresar (en 1978) en la entonces conocida como “la UVI
de los bancos”, creada por el Banco de España .
La segunda oleada de la crisis del petróleo afectó, ahora sí, a la producción automo-
vilística, y con ella al conjunto de la economía provincial, en particular a su sector meta -
lúrgico. Los resultados efectivos de la declaración en 1979 de la Gran Área de Expansión
70
La economía de la provincia de V alladolid
Industrial de Castilla la Vieja, de la que se beneficiaron 13 localidades de la provincia, y de
la aprobación de los primeros incentivos inversores por el Gobierno de la Junta de Castilla
y León fueron más bien pobres (Ogando, 1983)
T abla 8. T asa de paro en V alladolid y España (1971-79)
Ámbito 1971 1973 1975 1977 1979
V alladolid 1,4 1,3 2,0 8,7 9,9
España 1,9 2,6 5,5 6,0 8,6
Fuente: ACCI, Memorias, (1971-79), pássim .
La reconversión industrial, obligada por la incorporación de España a la CEE en 1986,
y la crisis de 1993, que tuvo efectos en las grandes empresas todavía más letales que
la de 1973, acabaron con el legado de la ficticia industrialización autárquica. El polémico
cierre de Nicas , tr as arrastrar v arios años de pérdidas que su maban centenares de millo nes
de pesetas, constituye el mejor testimonio de ello (Fernández Arufe, 1990; 1994; 1996; y
V icente, 1988; 1991).
Sin embargo, la economía vallisole tana s upo rec uperar el rumbo y acrecentar su papel
motriz de la regional , sin perder , eso sí, su dependencia extrema de lo sucedido en el sector
del automóvil (gráfico 13).
Grafico 13. Rentabilidad económica de las grandes empresas vallisoletanas, 1995-2007.
En porcentajes y medias móviles trienales
Fue nte: Comis ión Naci onal del M erc ado d e V alo res, Memor ias e in forme s fina nci eros de F AS A, Miche lín, Helio s, T afis a e I ndal.
71
Una perspectiva histórica
Javier Moreno Lázaro
Muy a grandes rasgos, el Parque T ecnológico de Boecillo fue en los últimos años del
siglo XX uno de los susten tos de un crecimiento basado ahora en la i nnovación. A dife rencia
de iniciativas pretéritas, el éxito de este enclave vallisoletano con respecto a otros del país
está fuera de discusión. La industria vallisoletana contó ahora con un aporte innovador
pionero y puntero en España.
En un segundo término, las empresas familiares supieron adoptar nuevas pautas ge-
renciales y , sobre todo, acometer su internacionalización. Alguna, desde luego, se quedó
en el camino, como Uña . Pero el éxito de firmas como Indal , que ha explorado sectores y
mercad os en el exterior h asta entonces n unca transitad os por las c ompañí as vallisolet anas,
revela el alcance de esta transformación institucional.
V alladolid sufrió también un profundo cambio en su mercado de capitales con la inte-
gración de sus dos Cajas de Ahorro en Caja España en 1990, sin los excesos provincianos
de otras provincias por la renuncia a las “marcas locales”. Ahora bien, a finales del siglo XX
la e mpresa vallisoletana adol ecía de un prácticamente nulo grado d e capi talización bursátil.
Por último, la llegada del tren de alta velocidad a V alladolid, ya en el nuevo siglo,
vinculó, una vez más, el progreso de la ciudad a la modernización de la red ferroviaria a la
que tradicionalmente ha estado tan unida.
En tre tant o, la agr ic ultu ra va ll is olet ana emp rend ió en est os añ os un a re vo luci ón si le ncio -
sa que le condujo a la plena modernidad. Aun cuando el número de explotaciones en 1999
era todavía excesivo (13.299), las que sumaban más de 300 hectáreas representaban ya
un cuarto de la superficie agraria útil. La agricultura provincial había alcanzado el tamaño
de planta óptimo. Y lo que es más importante, aumentado extraordinariamente el grado
de mercantilización de sus productos gracias al crecimiento exponencial de las ventas de
caldos de la denominación Ribera de Duero 36 .
E n s u ma , la e co no mí a v al l is ol et an a ha e nc a ra do e l ca mb io d e si g l o y de e sc e n ar io e co nó -
m ic o t ra s l a a do pc i ó n de l e ur o , co n l a m o d er ni za c i ó n i ns ti t u ci on al de l as em pr e s as fa mi l i a re s,
s u in te rn a ci on al iz a ci ón , la in no va ci ó n té cn ic a y la m e jo ra en el ac c e s o al m e rc ad o de c ap it al e s
c om o i ns tr u m e nt os . Y el l o a pe s ar de l d if íc i l e sc en ar i o a l q ue ha te ni do qu e e nf re nt a r se a r es ul -
t as d e la s se cu e l a s ec on óm ic a s d el 1 1 de s ep ti e mb re . A te no r d e l o s u ce di do d es d e e nt on ce s
h as ta l a c ri si s de 20 08 , de s de l ue go lo h a he c ho m uy d i gn am en te (F er ná nd e z Ar uf e , 20 08 ).
36 http://www .ine.es/jaxi/tabla.do
72
La economía de la provincia de V alladolid
13. Conclusiones
La consideración de la economía vallisoletana en las dos últimas centurias y en pers-
pe cti va his tór ica p erm ite f orm ula r alg una s con sta nte s se cu lar es en su m ode lo de cr eci mie nto .
No está de más insistir , en este sentido, en que la industrialización de V alladolid no es un
fenó meno recien te. Es conte mpor áneo al del r esto de l os gr andes encla ves fabr iles del país.
La primera de estas constantes es la propensión al riesgo del empresariado valliso-
letano. La imagen del fabricante local temeroso del mercado y sin más actividad que la
lectura de El Norte y el corte de cupones de la deuda, por más que seduzca a sociólogos
a la violeta, parafraseando a Larra, ha de ser desdeñada.
Merece t ambién d estaca r la trad iciona l vinculación de este c olecti vo empresaria l con el
capital francés, secularmente ligado al acontecer económico de la provincia. Su burguesía
ha sido, seguramente, y en las dos últimas centurias, la más francófila del país.
En buena medida esta relación con los inversores del país vecino ha consolidado la
especialización vallisoletana en la sidero-metalurgia, un tanto obscurecida por el prestigio
(bien ganado) de la industria agroalimentaria provincial.
Ot ro de los mito s q ue han de ser dest erra dos es la aver sión v all isol etan a a los merc ados
exteriores (salvo en los años autárquicos del primer franquismo). El pulso económico de
V alladolid en el siglo XIX pautado por La Habana y el esfuerzo internacionalizador de las
firmas de la provincia en las dos últimas décadas del XX demuestran su vocación exterior .
Ha de ser traída a colac ión también la contrib ución a la modernizaci ón económica de la
provincia de la privilegiada red de medios de transporte que tuvo a la llegada de las aguas
del Canal de Castilla como primer hito.
La capital constituyó, de hecho, un oasis industrial en medio del desierto fabril me-
seteño de los años de la Revolución Industrial (Moreno 2001 y 2006, García Sanz 1994,
García Sanz y Sanz Fernández 1984 y Gómez Mendoza 1990). La ciudad y la provincia
consolidaron su papel motriz de la economía regional a lo largo de la primera mitad del XX,
en el que nacie ron inici ativ as e mpresa riales tan descon ocidas com o me ritori as. Las políti cas
regional (si se pueda hablar de tal) e industrial del primer franquismo y del Desarrollismo
no hicieron, en el mejor de los casos, otra cosa que mantenerlo.
79
Medio físico
y patrimono natural
Belén Miranda Escolar
“Lo esencial del arte reside en la naturaleza”
Aristóteles
1. Introducción
Hace unos días viajaba de Mad rid a V alladol id en un Alvia con destino Bilbao-Hen daya.
Cuando el tren se aproximaba a la ciudad de V alladolid, una dulce voz femeni na anu nciaba:
“Pr óxi ma esta ción: V alla dol id-C ampo Gran de” . Entonc es me d etuve unos inst ant es a pen sar
sobre los posibles significados que podrían otorgar a esas palabras algunos de los viajeros
que me acompañaban en el vagón y que continuaban viaje: ¿Imaginarían un campo que
asociarían a un latifundio agrícola? ¿Sabrían que, precisamente ese, es el nombre que
recibe el jardín histórico más emblemático de la ciudad? ¿O estarían más bien pensando
en la grandeza que sugiere la frase “ancha es Castilla” y que en V alladolid alcanza su
máxima expresión?
Pu es bien , toda s esta s a cepc ione s van a s er úti les para de scri bir y anal izar el p at ri mo ni o
natural de la provincia de V alladolid, pero antes conviene desterrar algunos tópicos. Entre
ellos, el primero a eliminar es el de la uniformidad. Es cierto que V alladolid es la provincia
más llana de España pero esto no significa monotonía. Esta imagen de homogeneidad,
surgida de extrapolar la contemplación de la agricultura de secano de T ierra de Campos,
olvida la diversificación que introducen los páramos 1 , los pinares, las riberas de los ríos,
y los viñedos de las prestigiosas Denominaciones de Origen que surcan la provincia de
V alladolid (Ribera del Duero, Cigales y Rueda, fundamentalmente 2 ).
1 Los pára mos son plat aform as int erfl uvial es de sue lo cal cáreo , ves tid as por mont es isl a de árbo les resi ste ntes al hiel o como la
enc ina, el que jigo, la sa bina al bar y ex ten sione s abier tas de ca mbron es y tomi llos co n retaz os de se can o. Los Mo ntes T o rozos
son un b uen r epr esent ante de es te paisa je au stero qu e des piert a en pri maver a.
2 De las onc e De nom in aci on es d e Or ig en qu e, has ta el mo me nt o, po see n lo s vi no s de C as ti lla y Leó n (A rl an za , Arr ib es , Bi er zo ,
Ci ga les , Ri be ra de l Du ero , Rue da , T ier ra de l Vi no d e Zam or a, T oro , V al les d e B en ave nt e, V a lt ien da s y Vi no s de la T ier ra d e Leó n) ,
ci nc o de e ll as t oc an , en m ay or o me nor med id a, ter ri tor io v al li so le tan o: ju nto a la s em bl em át ica s de Rib er a de l Du ero , Ci ga les y
Ru ed a, ha br ía qu e co ns ide ra r la s d e T or o y V in os d e la T ier ra d e Leó n.
80
La economía de la provincia de V alladolid
En este trabajo se pasa revista a los principales factores que determinan el paisaje,
lo moldean y condicionan como: el marco geográfico, el relieve, el clima, la vegetación, los
cursos de agua y el uso que los seres humanos han hecho de los recursos del territorio.
Asimismo, se destacan las figuras de protección que desde las Administraciones Públicas
se están arbitrando para conseguir una gestión eficaz y eficiente de los recursos naturales
intentando conseguir un equilibrio, siempre difícil, entre el uso público y su conservación.
2. El territorio: “Ancha es Castilla”
La p rovincia de V alladolid, pert eneciente a la Comunidad Autónoma de Castilla y León,
se sitúa en el interior de la Península Ibérica, asentada en una meseta que le confiere una
elevada altitud media 3 (660 metros sobre el nivel del mar). T iene una superficie de 8.1 10
Km 2 , que representa el 8,6 por ciento de territorio regional y el 1,6 por ciento del nacional,
en el que se distribuyen 534.642 habitantes 4 , el 20,9 por ciento de la población total regio-
nal, lo que da una densidad de población de 65,92 habitantes por kilómetro cuadrado, muy
por debajo de la media nacional (92,93) y de la UE-27 (1 15,3). Sus límites se desarrollan
a lo largo de 741 kilómetros. Linda al norte con la provincia de Palencia, al este con las
de Burgos y Segovia, al sur con las de Ávila y Salamanca, al oeste con la de Zamora y al
noroe ste c on la d e León. La integran un total de 225 municipio s, el 10 por ciento de los 2 .248
que conforman la Comunidad Autónoma de Castilla y León, de los que sólo tres (V alladolid,
Laguna de Duero y Medina del Campo) superan los 20.000 habitantes.
Aunque en la provincia no existe una división comarcal consolidada de carácter oficial,
existen comarcas históricas, más o menos arraigadas, que engloban varios municipios,
pedanías y áreas residenciales que se unen para la gestión de servicios comunes. Para al-
guno s hi stor iado res la d ivis ión coma rcal deberí a tener en cuent a ot ras prov inci as, quedand o
del siguiente modo 5 : Tierra de Campos que, además, se extiende por Palencia, Zamora y
León; Montes T orozos que abarca también algunos municipios de la provincia de Palencia;
3 El municipio más alto es el de Campaspero (900 metros); de sus canteras salió la piedra blanca (Piedra de Campaspero) que
se utilizó en la construcción de numerosas iglesias y palacios que jalonan la provincia. El más bajo es Villafranca del Duero
(654 metros).
4 Según los datos del Padrón Municipal de Habitantes a 1 de enero de 201 1 publicados por el Instituto Nacional de Estadística.
5 Otra alternativa es la que proponen los castellanistas que reconocen las ocho comarcas siguientes: T ierra de Campos, Pára -
mos del Esgueva, Tierra de Pinares, Campo de Peñafiel, Montes T orozos, Campiña del Pisuerga, Tierra del V ino (V alladolid)
y Tierra de Medina .
81
Medio físico y patrimonio natural
Belén Miranda Escolar
Tierras de Medina , al sur de la provincia y en torno a la localidad de Medina del Campo 6 ;
Tierra de Pinares que se extiende al norte de la provincia de Segovia; y , Ribera del Duero
que se expandiría por Burgos.
El territorio está situado en el sector central de la depresión del Duero, cuenca sedi-
mentaria constituida por estratos horizontales de arcillas, margas, yesos y calizas de edad
miocénica. La acción erosiva de la red fluvial ha dado lugar a un paisaje, con las típicas
formaciones tabulares meseteñas, en el que alternan los páramos cubiertos de duras ca -
lizas con los valles amplios excavados en las blandas margas y arcillas y recubiertos de
aluvio nes cuaternar ios. Como testigos d e este p roceso m orfoló gico aparecen tesos y o teros
que rompen la monotonía de la llanura. Los amplios horizontes vallisoletanos hacen olvidar
la elevada altitud media de su territorio, pero el clima se encarga de recordar tal realidad.
La capital de la provincia se sitúa a 698 metros de altitud y tiene una superficie de
197,31 Km 2 en la que viven 315.522 habitantes (el 59 por ciento de la población provincial).
Ahora bien, estas cifras se elevan a 407.090 y el 76,14 por ciento si, junto a la capital, se
consideran los municipios del alfoz ( hinterland ): La Cistérniga, Zaratán, Fuente el Sol,
Arroyo de la Encomienda, Simancas, Laguna de Duero, Boecillo, T udela de Duero, Villa -
nubla, Fuensaldaña, Cigales, Cabezón de Pisuerga, Santovenia de Pisuerga, Aldeamayor
de San Martín, Renedo de Esgueva, V iana de Cega y Villanueva de Duero. Situada en la
confluencia de los ríos Pisuerga y Esgueva, no lejos del Duero, en un lugar central repecto
a las tierras y a las grandes rutas de la Meseta septentrional, la urbe domina una amplia
llanura cuyos únicos accidentes son algunos cerros testigo (como los de San Cristóbal y
El Águila) y varios páramos.
6 Al iniciarse el auge del comercio de la lana, la situación geográfica de Medina del Campo, en la ruta hacia el Atlántico, trajo
consigo la concentración en esta ciudad de los pagos del tráfico lanero, lo que explica la importancia que llegó a alcanzar y el
desarrollo de sus ferias que se convirtieron a lo largo del siglo XV en las más importantes de Castilla, con fama internacional.
Durante el siglo XVI fueron decayendo progresivamente hasta extinguirse en tiempo de los Borbones.
82
La economía de la provincia de V alladolid
3. El clima: “Nueve meses de invierno y tres de infierno”
El clima vallisoleta no es tí picame nte meseteño, de claro cariz c ontine ntal si a tendem os
a sus te mpera tura s y me dite rrá neo por la c uan tía y rit mo de las lluv ias . L a tempe ratu ra medi a
a lo largo del año se sitúa en torno a los 12º C y la de diciembre entre los 3º y 4º C. Los
rigores invernales duran varios meses. Las lluvias son muy escasas (500 mm) y su régimen
se caracteriza por un acusado mínimo estival entre máximos equinocciales. Se trata del
clima caracte rístic o de la Meseta, al ser ésta u na depresión rodeada d e montañas (Ma pa 1).
De V alladolid se dice que tiene “nueve meses de invierno y tres de infierno” para
referirse al clima extremo de fríos inviernos y calurosos veranos 7 , con temperaturas que
pueden descender , según años, hasta los -8º C, siendo frecuentes las heladas y los bancos
de nieb la persistentes, en ocasiones durante varios días, en el primer caso, y superar los
30º C, en el segundo, con una primavera y un otoño muy cortos.
7 No en vano Quevedo, tras soportar los rigores climáticos de V alladolid, le bautizó como la corte de los catarros , molesto por
la caprichosa, efímera y costosa mudanza de la corte de Felipe III a V alladolid, el 10 de enero de 1601 (Escapa, 2008, p.191),
que únicamente duró un lustro (1601-1606).
Mapa 1. V ariación climática en Castilla y León
Fuente: Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino.
83
Medio físico y patrimonio natural
Belén Miranda Escolar
La aridez estival y los fríos invernales son poco favorables al desarrollo de la vege-
tación pe ro l as b uen as c ondi cio ne s to pogr áfic as y ed áfic as d el t erri tor io han pro pici ado un a
ex haus tiv a ro tu raci ón. De la veg et ació n cli má tica q ued an uno s po cos ro dal es de en ci nas en
co mpe te nci a con exp ans iv os pi nar es e n las tie rra s are no sas lim ítr ofes c on la pr ov inc ia d e Se -
go via. E n los al tos y p obr es su elos d e las pa ram eras do min a una v eg etac ión rala de m at orra l.
4. Los cursos de agua: ríos y canales
Una parte importante de los más de 8.500 kilómetros de cauces que surcan la Co -
munidad de Castilla y León, dominados por la cuenca hidrográfica del Duero 8 , atraviesa
la provincia de V alladolid, dando fe del papel vital que en ella tiene el agua, que no sólo
aloja a un gran número de especies acuícolas, sino que surte un consumo liderado por los
regadíos, seguido a gran distancia por el abastecimiento urbano y el uso industrial. Los ríos
y sus afluentes son una buena prueba de ello, pero también los canales de factura humana
ofrecen testimonio de este hecho.
4 . 1 . R í o s y a fl u e n t e s : “ E l D u e r o c r u z a e l c o r a z ó n d e r o b l e d e C a s t i l l a ”
Los ríos desempeñan un papel relevante en la provincia de V alladolid que es una en -
crucijada fluvial. El cauce más importante es el Duero, que nace en la vertiente meridional
de los Picos de Urbión en la provincia de Soria y , tras atravesar toda la Comunidad Autó-
noma de Castilla y León, se adentra en Portugal para desembocar en el Atlántico. Este río,
junto con sus afluentes, es en gran parte el responsable del relieve actual de la Meseta,
dado que durante milenios ha destruido la cobertura calcárea de los páramos, dejándoles
desmantelados y extendiendo al pie de ellos una llanura más baja que se abre en abanico
hacia el oeste y suroeste debido a la inclinación de la Meseta en esa dirección.
El Duero cruza la provincia de V alladolid de este a oeste a lo largo de 1 1 1 kilómetros.
En él desemboca un número nada despreciable de ríos de todo porte y condición. Por la
derecha: el Pisuerga, que con su afluente el Esgueva forman parte del paisaje fluvial de la
capital; el Jaramiel, un riachue lo qu e baja hast a T udela de Duero cuyo valle fue frecuenta do
8 Con 98.160 Km 2 su cuenca es la mayor de la Península Ibérica.
84
La economía de la provincia de V alladolid
po r Mig uel De libe s, quie n lo conv ert ir ía en esc en ario de su nove la Las rat as 9 ; el Horn ija ; y , el
Ba joz. Por la izqu ier da: el D ura tó n; el C ega ; el Ada ja, co n su aflu ent e el Ere sm a; e l Za pard iel ;
y , el T raba nco s. La zon a nor occi den ta l es tá ba ñada po r los rí os Cea , V alde rad ue y y Seq uill o.
En tierras de V alladolid, el Duero recibe a su principal afluente cantábrico, el Pisuerga,
y a dos de sus más destacados afluentes meridionales, el Cega y el Eresma. El primero es
caudaloso y relativamente regular , pues se nutre de las lluvias y nieves de las montañas
de l norte, y con su aportación el Duero alcanza caudal y porte de gran río 10 . Dice un
refrán popular: “el Duero lleva la fama y el Pisuerga le da el agua” . Miguel de Unamuno
también lo dejaba entrever en unos cuantos versos refiriéndose al Duero a su paso por
la provincia de V alladolid:
Arlanzón, Carrión, Pisuerga,
T ormes, Águeda, mi Duero.
Lígrimos, lánguidos, íntimos,
espejando claros cielos,
abrevando pardos campos,
susurrando romanceros.
V alladolid; le flanqueas,
de niebla le das tus besos;
le cunabas a Felipe
consejas de comuneros.
T ordesillas; de la loca
de amor vas bizmando el duelo
a que dan sombra piadosa
los amores de don Pedro.
En un lev e ensan che entre el río y el Cana l del Du ero, en l as proximidad es de la Abadía
de Retuerta, se encuentra el denominado Jardín del Carretero formado por un conjunto
de árboles de imponente talla. Recibe este nombre porque hay constancia documental
del traslado desde las Exposiciones Universales de París de 1889 y 1900 de partidas de
plantones de especies exóticas, que luego eran distribuidas en carreta por la península
a solicitud de caprichosos hacendados que, de este modo, adornaban sus jardines con
la última novedad parisina. Este núcleo vegetal bien pudo ser el plantío provisional de un
carretero que no logró colocar toda su mercancía (Escapa, 2008, p.180).
9 En ella, Delibes relata las andanzas del Ratero y del niño Nini, paisanos pobres, aferrados al terruño de una Castilla rural, que
saciaban el hambre cazando ratas de agua, a mano y con la ayuda de la perra Fa, entre las galerías del arroyo y los laberintos
de mimbre. Se publicó en 1962 y se llevó al cine en 1996.
10 “El Pisuerga y el Duero…. La boda de dos ríos. El Duero no es verdaderamente el Duero, río grande, pleno, sobrado hasta
que recibe al Pisuerga…” (González, 1981, p. 243).
85
Medio físico y patrimonio natural
Belén Miranda Escolar
4.2. Canales: El Canal de Castilla
T res canales a travie san la pr ovinci a de V alladolid : el Canal de Ca stilla, el de T ordesi llas
y el del Duero. De ellos, el Canal de Castilla es el más importante. Sus 207 kilómetros de
longitud discurren principalmente por las provincias de Palencia y V alladolid, con una pe-
queña incursión en la de Burgos. Con forma de Y invertida comprende tres ramales: el del
Norte , que arranca de Alar del Rey , toma sus aguas del Pisuerga y a los 87 kilómetros de
su nacimiento se bifurca dando lugar a los otros dos: el de Campos , que toma sus aguas
del Carrión, se dirige al oeste y , tras un desarrollo de 66 kilómetros, termina en Medina de
Ríoseco (V alladolid); y el del Sur , que concluye en la ciudad de V alladolid después de haber
recorrido 54 kilómetros. Los 148,7 metros del desnivel de su perfil se salvan con un total de
49 esclusas de sillería 1 1 . El Canal constituye un magnífico muestrario de obras hidráulicas,
presas, puentes, acueductos y sifones. Un patrimonio que se ve enriquecido con las edi-
ficaciones que jalonan las márgenes, espaciosas fábricas de harinas, molinos, batanes y
algún que otro excepcional artefacto (Guerra Garrido, 2008, p.15), y que ha configurado un
hábitat con específica flora y fauna que forma parte del patrimonio natural de la provincia.
El Canal de Castilla es un río de factura humana que ha influido a lo largo de doscien -
tos años en el paisaje natural de la provincia de V alladolid. Aunque en los siglos XVI y XVII
existieron antecedentes similares, no sería hasta 1751, bajo el Reinado de Fernando VI,
cuando, a instancias del Marqués de la Ensenada, se crea una comisión para estudiar la
viabilidad de desarrollar un proyecto de navegación interior . El objetivo era crear una red
de canales de navegación que facilitasen el transporte de la lana, los vinos y el cereal de
Castilla, en aquel momento principal centro de producción del país, dándolos salida hacia
los puertos del norte.
Las obras del Canal de Castilla se iniciaron en 1753, en Calahorra de Ribas (Palencia)
y se finalizaron, después de continuos paros y numerosas vicisitudes, en 1849, en Medina
de Rioseco (V alladolid). Casi un siglo de trabajo para otro de navegación, pues como vía
de transporte se dejó de utilizar en 1959. Pero hoy se le han encontrado nuevos usos para
el ocio, el turismo y el esparcimiento.
1 1 El cauce del Canal tiene una sección trapezoidal, con una anchura y profundidad variables, dependiendo de los tramos, que
oscilan entre 1 1 y 22 metros y entre 1,80 y 3 metros, respectivamente.
86
La economía de la provincia de V alladolid
El Canal de Castilla fue declarado Bien de Interés Cultural en 1991. Desde hace algo
más de una década, y aprovechando el “efecto demostración” del Camino de Santiago ,
se ha creado una Ruta del Canal , mediante la señalización, el acondicionamiento de las
márgenes y el establecimiento de una Credencial del Cana lero , al estilo de la del Peregrino
(Pedrosa Sanz y Miranda Escolar , 2001, p.99). De la dársena de Medina de Rioseco zar -
pa la embarcación turística Antonio de Ulloa que realiza un trayecto aproximado de siete
kilómetros y una hora de duración. T ambién se ha habilitado el almacén nº 2 de la dársena
como Centro de Recepción de V iajeros . Se trata de un antiguo edificio, recientemente
restaurado, donde se almacenaban los diferentes productos que iban a ser transportados
y que actualmente se ha convertido en el centro de todas las actividades deportivas y de
ocio que se ofrecen en el Canal (piragüismo, rutas en bicicleta, senderismo,…). Además,
se h an aco ndicionado algunas esclus as par a mos trar a los tu ristas su funcionamiento. T odo
un ejemplo de aprovechamiento de los recursos del territorio en línea con los postulados
del desarrollo endógeno.
5. Las vías pecuarias: Las Cañadas Reales
Las vías pecuarias nacen como respuesta a la necesidad de trasladar el ganado de
unos lugares a otros en busca de pastos, bien sea por desplazamientos di arios, bien por los
estacionales. Per o en cua lquier caso, lo cierto es que la tra shumancia a gran escala nec esi-
taba para su desarrollo un mínimo de regulación. Es muy posible que en la España romana
se iniciara el pastoreo trashumante de larga distancia aunque no se dispone de fuentes
para demostrarlo. Hacia el siglo VI ya existían, perfectamente reconocidas por el derecho,
calzadas y ganados, pero no es hasta el siglo XII cuando se inicia la gran trashumancia
de las sierras a los pastos meridionales. Durante ocho siglos la provincia de V alladolid ha
visto cruzar por sus municipios los ganados merinos dos veces al año.
Según el Diccionario de la Real Academia Española se entiende por cañada la “vía
para los ganados trashumantes, que debía tener noventa varas de ancho” . El apellido
“real” le es conferido porque el gremio se hallaba bajo el amparo del monarca 12 , ya que
los ganados trashumantes debían atravesar territorios de diferentes municipios, señoríos
y órdenes religiosas.
12 Se describen específicamente como reales en 1462, pero ya el Fuero Real (1254) convertía en propiedad del monarca las
rúas ganaderas de todas clases (Sanz Rubiales, 1996, p.25).
87
Medio físico y patrimonio natural
Belén Miranda Escolar
Las Cañadas Reales son vías de comunicación para el ganado que se identifican con
el paisaje porque más que una infrestructura de transporte son un derecho de paso, “algo
que s e puede señal ar pero que no se ve” (Sanz Rubiales, 1996, p.20). T rascurren por calles
y avenidas 13 , p inares y ribe ras, montes y pa stizales, da ndo así al paisaje un barni z h istórico,
una pincelada pecuaria y humana, que les convierte en auténticos “corredores naturales” .
Algunos autores señalan que en España hay ocho Cañadas Reales que atraviesan el
antiguo reino de Castilla de norte a sur 14 , y según se deriva de la información del archivo de
vías pecuarias del Servicio T erritorial de Medio Ambiente de V alladolid, a fecha de diciem-
bre de 2006, cuatro de ellas se adentran en la provincia. Sin sierras y con escasos pastos
invern ales V a lladol id poseía, y aún hoy posee, 714 kilómetros de Cañadas Reales (T abla 1).
T abla 1. Cañadas Reales en la provincia de V alladolid
Nombre de la vía pecuaria Longitud en kilómetros a su paso
por la provincia de V alladolid
Cañada Real Leonesa Oriental (*) , ramal principal 81
Cañada Real Leonesa Oriental, ramal Dueñas-Olmedo 97
Cañada Real Leonesa Oriental, ramal Dueñas-Cabezón 12
Cañada Real Leonesa Oriental, ramal T udela-Olmedo 27
Cañada Real Leonesa Occidental, ramal principal 138
Cañada Real Leonesa Occidental, ramal T ordesillas-Castronuño 37
Cañada Real Leonesa Occidental, ramal Villalba-Peñaflor 22
Cañada Real Leonesa Occidental, ramal Rioseco-T udela 62
Cañada Real Leonesa Occidental, ramal T orrelobatón-Puente Duero 27
Cañada Real Burgalesa 103
Cañada Real Soriana 108
T otal 714
(*) La Cañada Real Leonesa Oriental, al cruzar la provincia de V alladolid, se parecía más a un conjunto de cordeles y vías
secundarias conectados a lo largo de varios kilómetros formando amplios corredores.
Fuente: Elaborac ión propia a partir de la información de la Dirección General del Medio Natural. Consejería de Medio Ambiente.
Junta de Castilla y León. En http://www .jcyl.es/web/jcyl/medioambiente.es/
13 Gracias a ellas tenemos en V alladolid el paseo más ancho y largo de la ciudad: el Paseo de Zorrilla .
14 Son las Cañadas Reales: Leonesa Occidental; Leonesa Oriental; Soriana Occidental; Soriana Oriental; Segoviana; Riojana o
Galiana; Conquense; y de la Plata. Pero también indican que existen otras, como por ejemplo las que enlazan las sierras de
Burgos o de Soria, con las cañadas leonesas y los pastos extremeños.
88
La economía de la provincia de V alladolid
El Mapa 2 muestra el entramado de cañadas, veredas y cordeles que atraviesan la
provincia de V alladolid de este a oeste y de norte a sur .
Mapa 2. Cañadas reales, veredas y cordeles en la provincia de V alladolid
Fuente: Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino.
En definitiva, las Cañadas Reales eran rutas definidas y seguras por las que los pas -
tores podían transitar con las necesidades básicas cubiertas. Para ello, contaban con una
serie de elementos que desempeñaban su función y de los que todavía puede encontrarse
algún vestigio en la provincia de V alladolid (T abla 2).
Algunos de ellos han sido objeto de rehabilitación a partir de proyectos financ iados con
cargo a Fondos Europeos, bien a través de los diferentes Programas LEADER (Integra -
ción de las Acciones para el Desarrollo Rural) que se han puesto en marcha en la región
a lo largo de las dos últimas décadas, bien a través del Programa para la Revitalización y
Diversificación Económica de las Zonas Rurales (PRODER).
95
Medio físico y patrimonio natural
Belén Miranda Escolar
• Bosques psamófilos o arenícolas. Son propios de las zonas de dunas y arenas
móviles, que se extienden por los terrenos arenosos del centro-meridional de la
cuenca del Duero. La vegetación característica está formada por pinares de Pinus
pinaster y pinea , con matorral de Quercus faginea, coccifera o ilex , Juniperus
oxycedrus o phoenicea (sabina negral), allí donde el suelo los permite. Castilla y
León reúne el 70 por ciento de los sabinares de España, que cuentan con alguno
de los mayores ejemplares del mundo. Pero los únicos sabinares que pueden
encontrarse en la provincia de V alladolid se hallan en el territorio del sexmo 21 de
Montemayor , siendo el más importante el de Santiago del Arroyo. El sabinar ha
sido considerado desde la antigüedad como el “bosque sagrado de los páramos”
porque estos árboles han sido utilizados tradicionalmente como vigas maestras
en la construcción de iglesias o puentes. Su madera ha servido para la talla de
imágenes y para la extracción de resinas 22 . Más allá de su carga simbólica, que le
sirvió a Ortega y Gasset para asociar la dureza del árbol con el alma castellana,
el sabinar es un recinto mágico y sugerente (Escapa, 2008, p.184).
• Bosques glicohidrófilos o de ribera. Pueden encontrarse en los cauces de los ríos,
valles húmedos inunda bles, llanos con escaso dr enaje, laderas con aguas s urgen -
tes,... Es decir , aparecen en aquellos lugares donde el agua dulce es abundante,
como sucede en la provincia de V alladolid. Suelen estar formados por bosques
caducifolios mesófilos dominados por especies que tienen gran avidez de agua e
int ens a trans por tac ión como son las per ten ecie ntes a los género s Frax inus, Ulmu s,
Batula, Alnus, Popilus y Salix.
7.1.2. Ecosistemas agrarios
Los sistemas agrarios de la provincia de V alladolid suponen una importante aporta-
ción a la biodiversidad regional, constituyéndose como principal factor de organización del
territorio y de gran parte de las actividades del medio rural.
21 Di vis ió n te rri to ri al qu e co mp ren de c ie rto n úm er o d e pu eb los a so ci ado s pa ra la a dm in is tr aci ón d e bie ne s co mun es .
22 Aun que su i ncien so n o es t an a romát ico como el de Arab ia, resul ta m ás i ntens o y , d e hecho , en t orno a l os d ifere ntes sabi nares
de Cas tilla y León hubo ar tes anos del inci enso ha sta la mita d de l sigl o XX. A demás , sus acei tes natu rales actú an como eficaz
ant ipara sitar io, de ahí que tabli llas de enebr o se uti lizar an com o anti pol illa en los armar ios de la abue la. Actua lment e los usos
de la resin a de enebr o sig uen sien do abun dan tes, tan to en farm acia com o en perfu mería . El ram aje de los e neb ros se que mab a
par a hace r sah ume rios en las habit acion es de los enfe rmos, a fin de ahuye ntar a los malo s espír itus, y tamb ién en la s cere -
mon ias de pu rifi cació n, que eso era prim igeni ame nte la fie sta de la s Can del as, que ahora cono cem os com o de las Águe das
(Es capa, 2008 , p .184) .
96
La economía de la provincia de V alladolid
La agricultura tradicional extensiva ocupa una gran parte del territorio provincial y , en
muchos casos, estos sistemas de cultivo pueden ser considerados Sistemas Agrarios de
Alto V alor Natural 23 , debido a su contribución al cumplimiento de objetivos ambientales, al
reducir los riesgos asociados al abandono, la desertización y los incendios, en especial en
las zonas donde existan graves problemas de despoblación, en las que el mantenimiento
de lo s escas os ha bitantes que aún quedan y la actividad agraria en sí misma se constitu yen
com o facto res funda mental es p ara la conser vación del pa isa je y del medio . Ademá s, s e t rat a
de zonas amenazadas por la desaparición de prácticas agrarias tradicionales que resultan
beneficiosas para la conservación de la biodiversidad. Las medidas agroambientales y las
destinadas a zonas desfavorecidas 24 tienen efectos muy positivos para su mantenimiento.
Las primeras 25 están dirigidas a titulares de explotaciones que se comprometen contrac-
tualmente, por un periodo mínimo de cinco años, a cumplir determinados compromisos
centrados en la protección de la biodiversidad, en la implantación de sistemas de extensi-
ficación o de gestión integrada de las explotaciones. La provincia de V alladolid, junto con
otras de la Comunidad Autónoma, está siendo objeto de las siguientes líneas de actuación:
• Agricultura ecológica, para la introducción de prácticas de cultivo que disminuyan
los efectos contaminantes en suelo y agua mediante la reducción del uso de pro-
ductos agroquímicos.
• Agroecosistemas extensivos de secano que fomentan prácticas que mejoran y
diversifican el hábitat para la alimentación y cobijo de aves, a la vez que propician
una adecuada rotación de cultivos mediante la introducción de leguminosas, ce-
reales de ciclo largo y barbecho semillado en la alternativa de cultivos.
23 El concepto High Nature Value Farmland o HNV Farmland, en inglés, ha ido cambiando con el tiempo desde su definición
inicial en 1993. En 2004 se definía como aquellas áreas en las que los ecosistemas agrarios son mayoritarios y en los cuales
dicho uso del suelo está asociado con una alta diversidad de especies y hábitats. En 2007, sin embargo, se consideraba
como los usos de suelo (agricultura o bosque) y las gestiones asociadas a ellos que están relacionadas con un alto valor de
la biodiversidad.
24 En Castilla y León únicamente el 3,4 por ciento de las hectáreas cultivadas se ubica en zonas normales (este porcentaje
se eleva al 18,7 por ciento en el conjunto de España y al 44,6 por ciento en la Unión Europea). Las zonas desfavorecidas
designadas en aplicación del Reglamento (CE) nº 1257/1999 suponen el 96,6 por cient o re stant e de la Super ficie Agra ria Út il
de la regi ón: las zona s de monta ña aca paran al 32,4 por cie nto de los terre nos agra rio s regi onale s (73 5 muni cip ios), mi ent ras
que ot ras ár eas de sfavo recid as por dive rso s moti vos co mo el de spo blami ento (1.42 8 muni cipio s) o las dific ultad es esp eci ales
(2 mun icipi os) repr esent an algo más del 62 por cien to. V alla dolid pert enece a las zonas desf avore cidas por ries go de des po -
bla mient o . Ahora bie n, 75 mu nicip ios ( el d e V allad oli d y tod a su área de i nflu encia ) de los 225 que confo rman la p rov incia está n
con sider ados como zona norm al , pr áct icame nte la tot ali dad de los mu nic ipios de la re gió n con est a cara cte rísti ca (83) , lo que
sup one e l 90 por cien to de los mun icipi os ub icado s e n zon as norma les e n C astil la y Leó n.
25 Estas medidas están gestionadas por la Consejería de Agricultura y Ganadería de la Junta de Castilla y León, y conforman un
conjunto de ayudas que están integradas en la medida 214 del Programa de Desarrollo Rural de Castilla y León 2007-2013 .
Las medidas agroambientales tendrán un mayor protagonismo en la reforma de la P AC post 2013 .
97
Medio físico y patrimonio natural
Belén Miranda Escolar
• Mantenimiento de razas autóctonas en peligro de extinción, cuyo objetivo es con -
servar la riqueza genética y la biodiversidad que suponen determinadas razas,
que están perfectamente adaptadas por su rusticidad al medio físico donde se
desenvuelven.
• Apicul tura para l a mej ora de la b iodiv ersidad para c ontribui r al de sarrollo sostenib le
de las prácticas agrarias favoreciendo la polinización.
• Gestión sostenible de superficies forrajeras pastables y apoyo a sistemas tradicio -
na les d e pas tor eo tra shu man te, q ue pre ten de com pat ibi liz ar la pro duc ció n gan ade ra
extensiva con la gestión sostenible de dichas superficies.
• Cultivo de girasol en secano en zonas Red Natura 2000 con el fin de incrementar y
favorecer la biodiversida d tan to po r la reducción de fitosanitarios y fertili zantes que
supone como por el mantenimiento de los ciclos biológicos de avifauna y de todo
tipo de insectos, así como por la regeneración natural de malas hierbas comunes,
en un equi libr io tal que pe rmit e l a p rodu cció n agr íc ola f avo reci end o la biod ivers idad .
• Cultivo del ecotipo de alfalfa de secano de Tierra de Campos cuyo objetivo es la
conservación de recursos genéticos y el fomento de prácticas agroambientales
encaminadas a la conservación y mejora del hábitat de la avifauna esteparia en
el ámbito territorial de las Zonas de Especial Protección para las A ves (ZEP As)
Lagunas de Villafáfila y Tierra de Campos de la Red Natura 2000 de Castilla y
León. Más concretamente, las parcelas objeto de ayuda deben estar ubicadas en
municipios de la Reserva Natural de las Lagunas de V illafáfila y en las siguientes
ZEP As de la comarca de Tierra de Campos: La Nava-Campos Norte, La Nava-
Campos Sur , Penillanuras-Campos Norte, Penillanuras-Campos Sur y Tierra del
Pan . T odas ellas con superficie en la provincia de V alladolid ( Mapa 3 ).
• Apr ove cham ient o for raje ro exte nsivo m edi ante pa stor eo con gan ado ovi no-c aprin o,
que apoya determinadas prácticas ganaderas de tipo extensivo para el aprove-
chamiento sostenible de recursos forrajeros pastables sometidos a la ordenación
común u otro tipo de adjudicación, por parte de animales de la especie ovina y/o
caprina, que están asociadas a la preservación de paisajes rurales tradicionales
de valor ambiental, a la vez que se refuerzan los efectos ambientales positivos
del sector ovino-caprino.
98
La economía de la provincia de V alladolid
En las e stepas cerea lista s o de secanos extens ivos de he rbáce os de T ierr a de C ampos
es donde estas medidas alcanzan su máxima expresión: amplios territorios que se carac-
terizan por una topografía llana o suavemente ondulada, de grandes espacios abiertos,
prácticamente deforestados y dedicados casi en su totalidad a la agricultura. La mayor
parte de los terrenos son tierras arables, con mosaicos más o menos continuos de cereal,
girasol, leguminosas grano, barbechos, pastos, eriales y bosquetes esporádicos. En estos
espacios, creados por la labor del hombre, encuentran su refugio singulares especies de
aves esteparias, algunas de ellas seriamente amenazadas, como: la avutarda (Otis tarda),
el sisón (T etrax tetrax), la ganga común (Pterocles alcachata), la ortega (Pterocles orienta -
lis), el aguilucho cenizo (Circus pygargus), la alondra de Dupont (Chersophilus duponti) o
el cernícalo primilla (Falco naumanni).
Una consecuencia de la despoblación y del cese de la actividad agraria en algunas
zon as rura les de la prov inci a de V alla doli d e s l a rena tura liz ació n d el terr itor io , a l a band onars e
los sistemas de explotación agropecuarios tradicionales. Lejos de constituir un hecho posi -
tivo, este abandono supone que se dejan de mantener estos ecosistemas antropomórficos
que se han transformado con el paso del tiempo en una importante reserva de flora y fauna,
lo que conlleva una reducción de la biodiversidad.
7.1.3. Ecosistemas acuáticos
En V alladolid existe un rico ecosistema acuático protagonizado por los humedales . Se
tr ata d e zo nas e nch arc ada s de fo rm a per ma ne nte o d ura nte cie rta s épo cas del a ño, r ode ada s
de abundante vegetación palustre, p rincipalm ente carrizales y junque ras, que propo rcionan
un lugar muy favorable para el asentamiento de una importante comunidad de animales
acuáticos, especialmente aves. El más importante es el espacio que conforman las Riberas
de C as tron uño -V eg a d el Du ero , que se han con ve rtid o en r efe re ntes , tan to a es ca la na cio na l
co mo inte rna cion al, al ser vi r com o re fu gio pa ra nu mero sas espe cie s de av es sede nta rias ,
mi grat ori as e in ve rnan tes , com o: la gar za imp eria l (A rdea pur pure a), la gar ci lla ca ng reje ra
(A rdeo la r allo ide s) , la g arc eta c omú n (Eg ret ta garz ett a), e l ag uilu cho lagu ner o (Ci rcu s a eru-
gi nosu s), la esp át ula (Pla tal ea le uc orod ia) , el ca rri cerí n cej udo (Ac roce pha lus pal ud ic ola) o
el mar tin ete (Ny ctic ora x ny cti cora x), a demá s d e nu mer osas es peci es de anát ida s y lim íco la s.
99
Medio físico y patrimonio natural
Belén Miranda Escolar
Estos ecosistemas acuáticos se encuentran seriamente amenazados por diferentes
problemas como el mantenimiento de los caudales mínimos, las variaciones súbitas del
caudal, el mantenimiento de las riberas, la eutrofización o la sobreexplotación y contami -
nación de acuíferos 26 , lo que obliga a las autoridades ambientales a realizar un esfuerzo
constante de vigilancia para poder conservarlos en buen estado. Debe tenerse en cuenta
que se trata de zonas de gran productividad biológica y grandes reservas de biodiversidad.
7.2. Biodiversidad animal
La Península Ibérica constituye un enclave de especial interés por su biodiversidad
animal, formando parte de la Cuenca del Mediterráneo que se considera como uno de
los puntos de mayor diversidad ambiental del planeta, con más de 184.700 especies de
animales, de los que 2.120 son vertebrados. España es el país de Europa (Paleártico
Occidental) que presenta una mayor diversidad de vertebrados (567), ocupando el primer
lugar en el ranking , con notable diferencia sobre el resto, ya que, a continuación, le siguen
en segundo y tercer puesto, respectivamente, Francia (424) e Italia (418). Lógicamente,
Castilla y León (393) cuenta con un menor número de especies de vertebrados que el
conjunto de España, pero, aún así, su grado de diversidad es muy superior al de países
como Irlanda (170), Luxemburgo (206) o Dinamarca (247), hecho que sitúa a la región, a
escala europea, como una importante reserva de biodiversidad animal, contribuyendo a
ello, también, la provincia de V alladolid.
En ella puede destacarse la presencia de algunos endemismos 27 , pero también en-
cuent ran re fugio otras especie s como el águ ila pe rdicera ( Hiera aetus fasciatu s), el c erníc alo
pri mill a ( Fal co naum anni ), la garz a i mper ial (A rde a purpu rea) , y dos esp ecie s de mur ciél agos
que aparecen recogidas en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección
Especial y Catálogo Español de Especies Amenazadas (T abla 3) .
26 Los excesos cometidos en la explotación de determinados acuíferos subterráneos situados al sur del río Duero - el gran
acuífero de Los Arenales es el ejemplo más significativo -, han derivado en una importante contaminación por arsénico de sus
aguas que ha imposibilitado su uso para consumo humano, lo cual ha obligado a construir infraestructuras hidráulicas para
abastecer a más de 40.000 habitantes, repartidos entre las provincias de V alladolid, Segovia y Ávila.
27 En de mis mo s so n esp ec ie s típ ic as de un a zo na ge og rá fic a in ex ist en tes en otr as ár ea s. P re ci sam en te po r e st e mot iv o, au nqu e se an
lo ca lme nt e pr ósp er as , deb en r ec ibi r cu id ad os pu es s e tra ta d e un el em en to fa un ís tic o ge nu ino .
100
La economía de la provincia de V alladolid
T abla 3. Especies en régimen de protección especial y amenazadas
de fauna más significativas en la provincia de V alladolid
A ves Categoría
Avetoro común ( Botaurus stellaris ) Especie en peligro de extinción
Milano real ( Milvus milvus ) Especie en peligro de extinción
Cigüeña negra ( Ciconia nigra ) V ulnerable
Garcilla cangrejera ( Ardeola ralloides ) V ulnerable
Alondra de Dupont ( Chersophilus duponti ) V ulnerable
Aguilucho cenizo ( Circus pygargus ) V ulnerable
Águila perdicera ( Hieraaetus fasciatus ) V ulnerable
Alimoche común ( Neophron percnopterus ) V ulnerable
Sisón común ( T etrax tetrax ) V ulnerable
Ganga común ( Pterocles alchata ) V ulnerable
Ortega ( Pterocles orientalis ) V ulnerable
Águila calzada ( Hieraaetus pennatus ) De interés especial
Avetorillo común ( Ixobrychus minutus ) De interés especial
Azor común ( Accipiter gentilis ) De interés especial
Gavilán común ( Accipiter nisus ) De interés especial
Cernícalo primilla ( Falco naumanni ) De interés especial
Halcón peregrino ( Falco peregrinus ) De interés especial
Cuco ( Cuculus canorus ) De interés especial
Garceta común ( Egretta garzetta ) De interés especial
Garza imperial ( Ardea purpurea ) De interés especial
Garza real ( Ardea cinerea ) De interés especial
Avutarda común ( Otis tarda ) De interés especial
A ves Categoría
Martinete común ( Nycticorax nycticorax ) De interés especial
Somormujo lavanco ( Podiceps cristatus ) De interés especial
Aguilucho lagunero ( Circus aeruginosus ) De interés especial
Aguilucho pálido ( Circus cyaneus ) De interés especial
Zampullín cuellinegro ( Podiceps nigricollis ) De interés especial
Mamíferos Categoría
Murciélago ratonero grande ( Myotis myotis ) V ulnerable
Murciélago pequeño de herradura ( Rhinolophus hipposideros ) De interés especial
Nutria ( Lutra lutra ) De interés especial
Anfibios Categoría
Sapillo pintojo ibérico ( Discoglossus galgonoi ) De interés especial
Fuente: Elaboración propia a partir del Informe de Sostenibilidad Ambiental del Programa de Desarrollo Rural de Castilla y León,
2007-2013 y del Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial y , en su caso, en el Catálogo Español de
Especies Amenazadas , que puede consultarse en el Anexo del Real Decreto 139/201 1 de 4 de febrero (BOE Núm. 46 de 23
de febrero de 201 1).
101
Medio físico y patrimonio natural
Belén Miranda Escolar
Algunas de las medidas de protección que se han llevado a cabo durante las últimas
décadas han tenido cierta eficacia, permitiendo la recuperación de las poblaciones de algu -
nas especies, como es el caso de la garcilla cangrejera (Ardeola ralloides), aunque también
hay cambios en el sentido contrario, como sucede con el milano real (Milvus milvus), cuyas
poblaciones se han venido reduciendo a un ritmo alarmante en los últimos años. A este
listado se deberían añadir algunas especies que, en su momento, estuvieron al borde de
la desaparición y que, gracias a la puesta en marcha de programas eficaces de protección,
hoy presentan poblaciones suficientes para asegurar su supervivencia. En este grupo se
incluye el lobo 28 , en su subespecie ibérica (Canis lupus signatus) y la avutarda (Otis tarda).
8. Espacios Naturales Protegidos y Red Natura 2000
La relación entre desarrollo económico, conservación de hábitats naturales y biodi-
versidad, así como la importancia que el mantenimiento de esta última tiene para el futuro
de la Humanidad , son, hoy en d ía, hech os difíc ilmente cuestionab les y c ada vez más
arraigados en la conciencia social de la población. Esta preocupación se ha trasladado a
las Administraciones Públicas que, a lo largo de las últimas décadas, han intentado poner
en marcha diversas estrategias de actuación que permitan reducir o frenar , en su caso, la
pérdida de diversidad biológica que se está produciendo y que se ha acelerado de forma
vertiginosa en el último siglo.
Pr ec is am en te es te fu e el ob je ti vo qu e mo ti vó la c re ac ió n de la Red de Es pa ci os N at ur al es
de Castil la y León 29 , una de las más nume rosas, varia das y atra ctiv as de Esp aña, mediant e
la Ley 8/1 991 de 10 de mayo , actu alme nte someti da a una profu nda revisi ón para adapt arla
a l as nue vas ne cesidad es 30 . E sta Red está formada por los E spacios Na turales Prote gidos y
por l as Zo nas N atur ales de I nter és Es pecial . La Ley estable ce cu atro figu ras d ifer entes pa ra
los pr ime ros (Par ques, Re serva s Nat ura les, Mon ument os Natur ales y P aisaj es Prote gidos ) y
siet e pa ra las segun das (Mont es d e Ut ilidad Públ ica, Mon tes o terren os relac iona dos como
Pr ote cto res , Zon as Hú med as C ata log ad as, H áb ita ts na tur ale s y sem ina tur al es in clu ido s en el
28 El lobo ibérico de pelaje rojizo y manchas negras puede verse en los Montes T orozos a las puertas de la ciudad de V alladolid
aunque la mayor densidad se encuentra en Sanabria, La Carballeda y la Sierra de la Culebra al noroeste zamorano.
29 Se entiende por Espacio Natural aquellas zonas del medio rural que poseen una alta calidad paisajística y ambiental, a la vez
que ofrecen unos rasgos ecológicos y geomorfológicos singulares, no estando su infraestructura y configuración transforma -
da por la mano del hombre o existiendo sobre ellos una actuación humana débil o poco significativa. Se trata de espacios
naturales heredados y con gran diversidad, que mantienen un equilibrio inestable con su medio actual, siendo particularmente
sensibles y frágiles a cualquier impacto o alteración externa. Por ello, con el fin de garantizar su conservación y sus peculiares
características, algunas de estas áreas son objeto de protección por parte de la Administración, convirtiéndose en Espacios
Naturales Protegidos .
30 Ent re otra s: faci litar l a inte gra ción de la Re d Nat ura 200 0 en la Red de Espac ios Na tur ales; mejo rar lo s pro cesos d e plani ficaci ón
de los E spaci os Prote gidos ; y , p otenc iar l os aspec tos d e d esarr ollo socio eco nómic o.
102
La economía de la provincia de V alladolid
Inve ntario Hábit ats de Protec ción Especia l, Vías Pecu arias Declar adas de Inte rés Espec ial,
Zona s Natur ales d e Es parcimi ento y Ribera s Ca talogad as). La Red de Es pacios Natural es
está integr ada, en esto s momen tos, por má s de cua rent a espac ios protegi dos. De ell os, dos
se ubica n en la provin cia de V a lladoli d: la Reserva Natura l Ribera s de Cast ronu ño-V ega del
Duer o y la Zona Nat ural de Esparci miento El Mont e “Ante quer a” (El Pina r de Anteque ra,
como se le cono ce popu larment e).
Prácticamente un año después se aprueba la Directiva 92/43/CEE del Consejo, de
21 de mayo de 1992, sobre Conservación de los Hábitats Naturales y de la Fauna y Flora
Silvestre 31 , que propone en su artículo 3 la creación de una red ecológica europea de zonas
de especial conservación denominada Red Natura 2000 . La filosofía que impregna esta
red se aleja de las posturas puramente conservacionistas, insistiendo en la necesidad de
integrar las actividades económicas con el entorno natural, cuyo valor es, en ocasiones,
una consecuencia del desarrollo y el mantenimiento de la actividad humana, tal y como
ocurre con las estepas cerealistas o los pastizales de montaña.
Es ta Red est á for mad a por l as Zo nas d e Esp eci al P rot ec ció n par a las A ves ( ZEP As ) , que
se inc or po ran di rect ame nt e a la R ed y qu e es tá n de cl arad as e n vi rt ud de l a ap li caci ón d e la
Di re ct iv a 79 /4 09 /CE E pa ra la Con se rv ac ión de l as A ves Si lv est re s, y po r la s Zon as de E sp ec ia l
Co nser vac ió n (ZE C), que se co nced en t ra s un mi nuc io so pr oces o de se le cció n a pa rti r de
la s lis ta s de Lu ga res d e In teré s Com uni ta ri o (LI Cs ) pr ese nt ad as po r lo s Est ad os mi em bros 32 .
En Castilla y León la Red Natura 2000 cuenta con más de 2,4 millones de hectáreas 33 ,
lo que supone el 26,1 por ciento de la superficie total regional, la Comunidad Autónoma
española con mayor superfici e incluida en ZEP As (el 23 por ciento del total nacional), y la
segunda en el caso de los LICs (el 16 por ciento del total nacional 34 ). Esta gran extensión
implica que dentro de estos espacios se encuentre el 22,2 por ciento de la superficie agra -
ria de la Comunidad Autónoma y el 39,6 por ciento de la superficie forestal arbolada; es
decir , casi la cuarta parte de las hectáreas cultivables de la región y más de la tercera de
los montes arbolados tienen limitaciones para el desarrollo de las actividades agrarias y
forestales, lo que se puede traducir en una reducción significativa de la rentabilidad de las
31 T raspuesta al ordenamiento jurídico español por el Real Decreto 1997/1995.
32 La legislación española establece que las Comunidades Autónomas deben elaborar la lista de Lugares de Interés Comunita -
rio que pueden ser declaradas Zonas de Especial Conservación .
33 Las más extensas son las zonas ZEP As que ocupan 2 millones de hectáreas, aproximadamente, mientras que las áreas
consideradas LICs abarcan 1,89 millones de hectáreas. Al sumar ambas superficies la cantidad total debería ser mayor . Sin
embargo, esta aparente contradicción se debe a que existe un número significativo de espacios naturales que reúne las dos
figuras de protección.
34 Superada únicamente por Andalucía que tiene el 21 por ciento.
103
Medio físico y patrimonio natural
Belén Miranda Escolar
explotaciones. Esta circunstancia, si no es tenida en cuenta de manera adecuada por parte
de las A dmin istr acio nes Públ icas , pued e t ener do s cons ecue ncia s n o dese able s: por un lad o,
el abandono de tierras y de montes, que podría acelerar el problema de despoblación del
medio rural, con consecuencias negativas para la conservación de la biodivers idad ; y , p or
ot ro, la cr ee ncia ent re la pob la ción rur al de un imp acto neg ativ o li gad o a esto s es paci os, lo
qu e co mpli car ía su pre ser va ción . De pro duc ir se amb as , la cre ació n de tal es esp acio s ha brí a
pr ovoc ado e l e fe cto con trar io al q ue se pr eten día i nici alm en te co n la co nsti tuc ió n de la Red .
La par ti ci pa ció n de V al lad ol id en la Re d Na tu ra 200 0 pu ede r es umi rs e en el h ec ho de que
de un t ot al de 70 Z EP As q ue h ay ac tua lmen te d ecla rad as en C as ti lla y L eón, est a pr ov in cia
ap orta la su per fic ie tot al o parc ial a 1 1 de el las (el 15, 7 po r cie nt o) , y que en 14 de los 120
LI Cs p ro pues tos 35 h ast a l a fe cha se d a es ta cir cu nsta nci a ( el 1 1,7 po r ci ento ). E n lo s Ma pas 3
y 4 pue de obs erva rse la d istr ibu ción d e e sta s fi gur as de pro tec ción e n e l terr ito rio pr ovin cia l.
En la T abla 4 se presenta el listado de todas ellas incluyendo las áreas que forman
parte de la Red de Espacios Naturales de Castilla y León. Únicamente en el caso de las
Riberas de Castronuño-V ega del Duero coinciden las tres figuras de protección (ZEP A,
LIC y Espacio Natural).
T abla 4. ZEP As, LICs y Red de Espacios Naturales en la provincia de V alladolid
ZEP As LICs Red de Espacios Naturales
Penillanuras-Campos Norte El Carrascal Reserva Natural Riberas de Castronuño-V ega
del Duero
Penillanuras-Campos Sur Humedales de Los Arenales Zona Natural de Esparcimiento El Monte
Antequera
T ierra de Pan Lagunas de Coca y Olmedo
Riberas de Castronuño-V ega del Duero Lagunas de Los Oteros
La Nava-Rueda Montes del Cerrato
T ierra de Campiñas Montes T orozos y Páramos de T orquemada-
Astudillo
Riberas del Pisuerga Riberas de Castronuño-V ega del Duero
La Nava-Campos Sur Riberas del Río Adaja y afluentes
La Nava-Campos Norte Riberas del Río Cea
Oteros-Cea Riberas del Río Cega
Oteros-Campos Riberas del Río Duero y afluentes
Riberas del Río Duratón
Riberas del Río Pisuerga y afluentes
Salgüeros de Aldeamayor
Fuente: Elaboración propia a partir de la información de la Dirección General del Medio Natural. Consejería de Medio Ambiente.
Junta de Castilla y León.
35 Lista aprobada por Decisión de la Comisión Europea de 19 de julio de 2006.
104
La economía de la provincia de V alladolid
Mapa 3. Zonas de Especial Protección para las A ves en la provincia de V alladolid
Fuente: Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino.
Mapa 4. Lugares de Interés Comunitario propuestos en la provincia de V alladolid
Fuente: Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino.
1 1 1
Medio físico y patrimonio natural
Belén Miranda Escolar
La s masa s for es ta les de V all ad olid son , sin dud a, una de las gran des riq ueza s 45 con
qu e cue nt a el pa tri mo nio n atur al de la pr ovin cia y se pres ent an co mo un a opo rt unid ad pa ra
ma nt en er y di ve rsi fic ar e l em pl eo en el me dio ru ra l, p ue s pa ra g ar an ti za r su cre ci mi en to y bu en
es tado es nec es ar io em pre nd er ac tua ci ones enc am inad as a: su orde nac ió n, co nse rv ació n y
me jor a; la p rev enc ió n act iv a de los inc end io s for est al es 46 a tr avé s de l a re al iza ci ón de div ers os
tr ab aj os s il ví co la s qu e pe rm it en ma nt en er lo s mo nt es l im pi os re du ci end o de f or ma s ig ni fic a ti va
el rie sgo ; y , la res ta urac ión f ores tal d e zo nas d egra dad as que ay ud en a fr en ar la ero si ón.
A l gu no s pr od uc to s fo re st al es , tr ad ic i o n a lm en te co ns id er ad os se cu nd ar io s, t ie ne n un gr an
va lor en el man teni mie nt o soci oec on ómic o de al gu na s de las zo na s rura les de la pro vin ci a,
ta nto por la man o de obr a que se pre cisa par a su obt enci ón com o por las ind ust ri as tran sfo r-
ma dora s q ue los ut il izan co mo mat eri a pr ima. Es e l ca so de l pi ñón , la r esi na y l os ho ngos .
España es el primer productor mundial de piñón procedente del Pinus pinea. Su de-
manda ha sido creciente en los últimos años, lo que permite augurar un buen futuro a este
aprovechamiento, que se ha traducido en una puesta en valor de los montes productores y
en la consolidación del mercado del piñón con cáscara y en blanco, con centro en Pedrajas
de San Esteban (V alladolid) (Pedrosa Sanz y Miranda Escolar , p.88, 2001). El piñón de
V alladolid goza de una gran fama ya que su secado se realiza al sol, lo que le confiere un
sabor especial, mientras que en otras zonas productoras españolas las piñas se calientan
en hornos (Junta de Castilla y León, 2009 a , p.316).
Hace más de cincuenta años que se elabora piñón blanco en la zona que rodea a este
municipio vallisoletano. Las empresas que recolectaban y elaboraban el piñón, hasta hace
cinco años, eran empresas familiares de reducidas dimensiones (microempresas) que lo
hacían de manera artesanal, dejándolo secar al sol y no en tostaderos. El piñón castella -
no ha sufrido la dura competencia de la importación de piñones orientales que ha puesto
en peligro la supervivencia de estas pequeñas empresas y ha generado la necesidad de
aunar esfuerzos. Este es el motivo de la creación de una empresa cooperativa 47 , pionera
45 Producen beneficios directos, generalmente resultantes de la explotación de la madera, la caza, los frutos silvestres, los
hongos,.... e indirectos (protección frente a catástrofes naturales, mitigación de los efectos negativos del cambio climático al
almacenar carbono, conservación de la biodiversidad, freno de la erosión, retención de agua, mejora del hábitat de especies
silvestres protegidas o cinegéticas,...), beneficios que redundan en favor de toda la sociedad.
46 En Castilla y León se producen anua lmente una media de 2.000 incendios. En 2008, el número de incendios ascendió a
2.018; únicamente 63 se desataron en la provincia de V alladolid lo que supone un 2,5 por ciento del total, y se quemaron 9,18
hectáreas de superficie arbolada (el 0,4 por ciento de las hectáreas arboladas quemadas en la región). Estas cifras redundan
en un ínfimo índice de gravedad (0,01) ((superficie arbolada quemada/superficie arbolada)x100), el más bajo de la región
junto con los de Burgos, Salamanca y Soria, frente al que se obtiene como media regional (0,08).
47 “ Pi ñonso l ” es la prim era inic iat iva de este tipo en una coma rca emin entem ent e piñ onera . Se dedic a al proc esado del piñó n y
act ualme nte está int egr ada por 19 socio s, tod os el los piñon eros- recol ector es que hac en ll ega r al merc ado su produ cto bajo la
máx ima “ del p ina r a s u mes a ”. E sta cooo per ativa vall isole tan a es socia de l a U nión Regio nal d e C ooper ativa s Agr arias de C as -
til la y León (UR CACYL ). Má s inf orm ación en w ww .pi nonso l.com .
1 12
La economía de la provincia de V alladolid
en España, cuyo objetivo es la comercialización en común del producto reduciendo costes
de elaboración y distribución. La administración regional también ha tomado cartas en el
asunto y la Junta de Castilla y León ha aprobado recientemente la Orden A YG/1066/201 1
de 25 de agosto, por la que se regula el procedimiento de acreditación de la trazabilidad
en la producción, transformación y distribución de piñas y piñones .
La resin a, un produ cto natu ral reno vab le, sólo se ex tra e, en Europ a, en Portu gal, Gre cia
y España, paíse s que conju ntamente produ cen e l 4 por ciento del total mundial y que cubren
el 10 por ciento del consumo europeo. En Castilla y León prácticamente se obtiene la tota-
lidad de la producción nacional, siendo la principal provincia resinera Segovia 48 , seguida a
gran distancia por las de V alladolid, Soria y Ávila. A pesar del alto coste de la mano de obra
y , consecuentemente, baja competitividad, es una actividad que está empezando a resurgir
puntualmente en algunas zonas de la provincia; sin embargo, la elevada edad media de
los resineros vallisoletanos pone en peligro la continuidad de este aprovechamiento; de
hecho, ya desapareció por este motivo, a principios de la década de los noventa, en las
provincias de Burgos, León y Salamanca (Pinillos Herrero, Picardo Nieto y Allué-Andrade
Camacho, 2009, p.46).
En cuanto a los hongos, las Administraciones Públicas y la sociedad en su conjunto
están siendo cada vez más con scient es de la p otenci al fuente de ri queza que puede propor -
cionar la actividad micológica en muchos territorios de Castilla y León 49 , en general, y en la
pro vin cia de V allad oli d, en part icular . Un bue n e jem plo es e l Pro gra ma MY AS 50 , ini cia do en el
año 2001 y conformado por una sucesión de proyectos ( LIFE-Medio Ambiente MY AS 2001-
20 04 ; M ico log ía y Cal ida d” 200 4-2 006 ; “R ec urs os Mic oló gic os y Des arr oll o Rur al” 200 6-2 007 ;
y , “MY AS RC de Regulación y Comercialización de los Recursos Micológicos” 2007-2013 ),
un proyecto pionero en España, que aúna los intereses de los sectores agroalimentario,
turístico, de conservación de los recursos naturales y de desarrollo económico del medio
rural, con el objetivo de explotar , bajo criterios de sostenibilidad, la riqueza micológica de
los montes de Castilla y León aportando beneficios socioeconómicos a la población local 51 .
48 La distribución provincial de la producción regional de resina durante el trienio 2006-2008 revela que la provincia de Segovia
acaparó el 93 por ciento de la producción regional, V alladolid el 5 por ciento, y Soria y Ávila el 1 por ciento cada una.
49 Actualmente, la recolección de setas implica al 54 por ciento de la población rural en Castilla y León, con un potencial superior
a los 500.000 recolectores. De éstos, se estima que el 14 por ciento vende el producto, generando unas rentas directas, en
años buenos, de unos 65 millones de euros.
50 Promovido y cofinanciado por la Unión Europea, el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, la Consejería de
Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León, y diferentes Diputaciones Provinciale s de la Comunidad Autónoma, entre ellas
la de V alladolid.
51 En diciembre de 2008, la Diputación Provincial de V alladolid y la Junta de Castilla y León suscribieron un convenio de co -
laboración para la puesta en marcha del Proyecto MY AS-RC de Regulación y Comercialización de los Aprovechamientos
Micológicos en los Montes de Utilidad Pública de V alladolid . Más información en www .myasrc.es.
1 13
Medio físico y patrimonio natural
Belén Miranda Escolar
Recientemente, y en el marco de este último proyecto, se ha creado la Marca de Garantía
de Calidad “Setas de Castilla y León” . En el otoño de 2010 se comercializaron los primeros
hongos bajo el paraguas de la marca.
1 0. N a t u ra le z a e n la c iu d a d : ja rd i ne s hi s t ór i co s y pa rq u e s f or e s t al es
Lo s vall iso le tano s sem pr e se han s enti do mu y un idos a l a na tu rale za in cl uso en la pro pi a
ciudad. Prueba de ello son los numerosos jardines, parques y zonas verdes que jalonan el
término municipal. No se trata aquí de hacer un elenco de todos ellos pero sí de destacar
los más emblemáticos, entre los que se encuentran: el Campo Grande , los Jardines del
Poni ente , La Ros ale da Fra nci sc o Sa bad el l , y el Pin ar de Ant equ er a ; est e úl timo co ns ider ado
co mo el auté nti co p ulmó n ver de de la ciu dad . Junt o a ell os des tac an tam bié n, ent re ot ros, l a
Fu ente d el Sol , e l Pin ar del E sp arra gal , e l Par que de La s More ras 52 , el P ar qu e d e l a Ribe ra de
Ca stil la 53 y el Parq ue Amb ien ta l del PRAE 54 al q ue se hací a re fe renc ia en el ep ígr afe a nter ior .
10.1. El Campo Grande
Reflejo de la importancia que la ciudad de V alladolid ha otorgado a la naturaleza es
su Campo Grande , un espacio urbano que ha experimentado, a lo largo de una vida de
varios siglos, diversos cambios en su denominación y carácter fruto de la propia evolución
y el devenir histórico de la ciudad.
En 1877, el Alcalde de V alladolid Miguel Iscar , con la colaboración de Ramón Oliva y
Fran cisco Sabadell, proy ecta ron y r ealizaron el acondic ionamient o del denominad o “Campo
de Marte” 55 o, como se le conocía en sus orígenes, “Campo de la V erdad”, testigo mudo de
los lances de honor entre los ciudadanos de la época 56 . Así se consiguió recuperar para la
52 T ranscurre paralelo al Paseo Isabel La Católica, limitando con La Rosaleda Francisco Sabadell .
53 Co n un a su pe rfic ie c er ca na a las 1 2 h ec tá re as e s u na de la s z on as ve rd es má s i mp ort an tes de V a ll ado li d. El pa rqu e es tá c on figu -
ra do e n do s ni ve le s. La p art e al ta, c on 5 met ro s de e le va ci ón so br e el r es to , of re ce b el lo s pa is aje s de la ri be ra d el río P is ue rg a co n
un l arg o pa se o p ar al el o a e ll a. T am bié n hay z on as de p es ca y em ba rc ade ro s.
54 Inaugurado el 4 de junio de 2010, con una superficie de 4 hectáreas y una inversión de 5,3 millones de euros, está concebido
con una clara vocación educativa y medioambiental.
55 El nomb re pare ce debe rse a la acti vidad mil itar , man iobra s, ejer cic ios, revi sta s de tro pas, inclu so com bat es, qu e la guar nició n de
la ciuda d des arr olló en el Camp o , duran te la pr imera mi tad d el si glo X IX, fund ament almen te.
56 En el sig lo XV , el Cam po Gran de era con oci do, se gún el testi monio de algun os his tor iador es, com o el Cam po de la V erd ad ,
pri mera d e sus d enomi nacio nes hi stóri cas. E l nomb re pro viene de un ret o que d urant e el re inado de Fer nando IV (1 295 -1312 ),
tuv o lug ar en dich o sit io ent re dos cabal leros , Alo nso de Carva jal y Ped ro de Burón , de la famil ia de lo s Bena vid es. Esto s pidi ero n
cam po al rey , qu e les seña ló com o lugar para su duel o la an tigua puer ta de la pobl ación , que desd e ent onc es se llam ó Puert a
del Camp o (Fe rná ndez del H oyo , 198 1, p. 21).
1 14
La economía de la provincia de V alladolid
ciu dad un auté ntico jardí n b ótani co de for ma trian gular 57 , as entad o e ntr e e l Pase o d e Zorr illa,
el de Filipinos y el de Recole tos, con una superficie vegetativa de 1 17.000 m 2 (Gómez y
Domingo, 1991, p.1 1), en la que se distribuyen más de sesenta especies arbóreas 58 , y un
lago que, aunque de factura artificial, asemeja un ecosistema de agua dulce que alberga
varias especies de patos, gansos y cisnes 59 . Su tamaño le hizo merecedor del calificativo
“Grande”, denominación que ha perdurado hasta nuestros días.
10.2. Los Jardines del Poniente
Sobre el antiguo ramal norte del Esgueva se construyeron a finales del siglo XIX los
Jardines del Poniente , de manera que hasta la segunda mitad del siglo XX la ciudad de
V alladolid únicamente contó con dos jardínes públicos para el esparcimiento y disfrute de
sus ciudadanos: el Campo Grande y el Poniente .
“A la orilla del Esgueva se hizo un soto, luego se fue estrechando el cauce, y se constituyó alli una
explanada a que el A yuntamiento en 10 de abril de 1863 acordó se titulara la Plazuela del Poniente,
precisamente por estar a este viento de la ciudad” (Agapito y Revilla 60 ).
Se trata de un sencillo jardín con dos pérgolas que albergan una pequeña plaza en la
que se encuentra una fuente que recuerda la obra del escritor vallisoletano Jorge Guillén.
En 2008, con la celebración de los cien años de la construcción del edificio de la Casa
Consistorial, se ha plantado en el Poniente un roble centenario.
57 El vast o triá ngu lo que hoy ocupa n los jardi nes , el parqu e y los pase os debi ó confi gur arse a par tir de suel os agr íco las comun ale s;
per o las pr ime ras n oti cias, más o meno s c ierta s, que de é l s e t ien en, h abl an de un “Ca mpo”, en el sent ido de ám bito, de ba ldío
(Fe rnánd ez del Ho yo, 19 81, p. 15) . Algu nos auto res ha n seña lad o q ue se tra ta de un típi co d escan sader o , ten ien do en cue nta el
ran go de Cañ ada Real del actu al Paseo de Zor rilla ; un ampl io terre no a l l ado de la c aña da pa ra a par tar a llí e l ga nad o, ha cer un
alt o en el ca min o y d escan sar . En este caso, el desc ansad ero se h abría he cho j usto antes de entr ar en la c iud ad.
58 El número de especies arbóreas del Campo Grande ha variado a lo largo de su historia. Actualmente pueden encontrarse,
entre otros: el cefalotejo de Fortune ( Cephalotaxus fortunei ), el cedro del Líbano ( Cedrus libani ), el ciprés de los pantanos
( T axodium distichum ), el gingko ( Gingko biloba ), la catalpa ( Catalpa bignonioides ), el ailanto ( Ailanthus altissima ), el castaño
de Indias ( Aesculus hippocastanum ), la encina ( Quercus ilex ) y el haya ( Fagus sylvatica ).
59 Entre ellos destacan: el pato colorado, el pato cuchara, el ánade rabudo, el ánade azulón, el ánade silbón, el porrón moñudo
y el porrón europeo. T ambién hay tortugas y carpas.
60 Juan Agapito y Revilla nació en V alladolid en 1867 y murió en esta misma ciudad en 1944. Fue arquitecto municipal, creó el
Cuerpo de Bomberos, participó activamente en la operación de desvío del río Esgueva a su paso por la capital, recompuso
los pasos de la Semana Santa vallisoletana y revitalizó la función de las cofradías. Fue, asimismo, Director del Museo de
Escultura, miembro de la Real Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción y Presidente de la Comisión Provincial
de Monumentos.
1 15
Medio físico y patrimonio natural
Belén Miranda Escolar
10.3. La Rosaleda Francisco Sabadell
La Rosaleda Francisco Sabadell es un pequeño jardín formado exclusivamente por
rosas. Se encuentra junto al margen izquierdo del río Pisuerga, a su paso por el Paseo de
las Moreras, y tiene una extensión de 35.738 m 2 .
Debe su nombre a la persona que desempeñó el cargo de Director de Jardínes del
A yuntamiento de V alladolid y uno de los artífices del acondicionamiento del Campo Grande
tal y como lo conocemos actualmente. Sus orígenes se remontan al 2 de marzo de 1945
cuando el que fuera alcalde de V alladolid, Fernando Ferreiro Rodríguez, decidió crear un
nuevo jardín que complementase la oferta existente en la ciudad, a todas luces escasa
dado el crecimiento demográfico que se había registrado a lo largo de las últimas décadas,
aprovechando los paseos y el arbolado ya existentes desde el siglo XVIII.
10.4. El Pinar de Antequera
El Pinar de Antequera , como se le conoce popularmente, es propiedad del Ayunta-
miento de V alladolid y se encuentra situado al sur del término municipal en el interfluvio
que forman los ríos Duero y Pisuerga, dando lugar a una superficie de gran planitud donde
los desniveles, producto de la excavación y la sedimentación de dichos ríos, se encuentran
enmascarados por un importante recubrimiento arenoso (Lázaro Bello, 2004, p.67).
Como ya se ha señalado, el pinar no es la formación boscosa autóctona de esta zona
de la Cuenca del Duero, pero se extendió sobre el antiguo dominio de los encinares a partir
del siglo XV , haciéndose más frecuente desde comienzos del siglo XVI. Precisamente, de
esta época datan las mayores plantaciones de Pinus pinea en el centro de la Cuenca del
Duero, plantaciones que continuaron a lo largo del siglo XVIII y , en menor medida, en los
siglos XIX y XX. En un primer momento estas repoblaciones obedecieron a la necesidad
de fijar los suelos arenosos de este enclave y a una política de restauración de la riqueza
forestal, previamente devastada por un exceso de presión ganadera y roturadora. Durante
siglos fue explotado económicamente revirtiendo sus rentas a su propietario: el A yunta-
miento de V alladolid.
1 16
La economía de la provincia de V alladolid
En 1859 el Ministerio de Fomento elaboró la Clasificación General de los Montes
Públicos que los dividía en enajenables y exceptuados de venta, en virtud de la Ley de
Madoz de 1855 que autoriza la desamortización de los montes públicos. En este listado
figura el Monte de Antequera , como monte exceptuado de la desamortización 61 (V alverde
Ortega, 1992, p.1 19).
El papel del Pinar de Antequera ha ido variando a lo largo del tiempo. Su proximidad a
la capital de la provincia lo ha convertido en el área de esparcimiento recreativo tradicional
de los vallisoletanos, y es este uso el que le confiere unas características que le diferencian
de las restantes masas forestales de su entorno. De manera que el fenómeno del ocio al
aire libre es el que ha ido moldeando la fisonomía del monte y su aprovechamiento en las
últimas décadas, relegando al olvido el de carácter forestal .
Hasta hace relativamente poco tiempo, el Pinar de Antequera era considerado por el
A yuntamiento de V alladolid como uno de los parques forestales del municipio con 978,8
hectáreas, junto con el Pinar del Esparragal (849,9 ha) y la Fuente del Sol (28 ha), si bien
podría considerarse como un parque metropolitano, es decir , un extenso territorio cuya fun-
cion alid ad reside en el esparc imie nto de la població n de la ciudad . Y prec isam ente este es e l
motiv o por e l cual fue decla rado, en 20 05, Zona Natural de Esparci miento 62 , forman do pa rte,
como ya se ha señalado, de la Red de Espacios Naturales Protegidos de Castilla y León .
El pino piñonero (Pinus pinea) es la especie que ocupa mayor superficie, con gran
diferencia respecto de los demás tipos de vegetación existentes (el encinar , la chopera, el
bosque de ribera y el sotobosque con especies como el tomillo blanco, el cantueso, el ma-
juelo, la sabina, la retama y el fresno). La masa presenta una estructura irregular en la que
alternan manchas con árboles de distintas edades con otros rodales de edad homogénea
(Ilustración 3). Entre la fauna más representativa destacan: la ardilla, el pico picapinos, la
liebre, el milano negro, el zorro, el sapo corredor , el águila calzada y el abejaruco.
61 El monte de Antequera figura con una “cabida” de 1.738 ha.
62 Orden MAM/542/2005, de 21 de abril por la que se declara Zona Natural de Esparcimiento el “Monte de Antequera”, pro-
piedad del Ayuntamiento de V alladolid y situado en el término municipal de V alladolid. Los terrenos que se declaran corres-
ponden a 978,870 hectáreas de superficie pública del monte número 79 “Antequera” del Catálogo de Utilidad Pública del
Ayuntamiento de V alladolid.
1 17
Medio físico y patrimonio natural
Belén Miranda Escolar
Los usos y actividades desarrollados en el Pinar de Antequera pueden dividirse en
dos grandes grupos, recreativas y no recreativas, que comportan una diferente utilización
del espacio. Dentro de los primeros hay que distinguir dos apartados: Actividades Recrea-
tivas en Suelo de Libre Disposición y Actividades Recreativas en Equipamientos Privados,
que suponen una privatización del uso del suelo municipal. En la T abla 7 se presenta la
distribución de las concesiones de uso recreativo y no recreativo existentes hasta la fecha.
T abla 7. Superficie dedicada a concesiones en El Pinar de Antequera
Distribución de las ocupaciones Superficie (Hectáreas)
Concesiones de uso recreativo 1 1,3365
Complejo Deportivo F ASA-Renault 7,3400
Círculo Recreativo Campestre 1,9800
Federación Castellano Leonesa de Fútbol 2,0000
La Rotonda 0,0006
Establecimiento de hostelería 1 0,0080
Establecimiento de hostelería 2 0,0045
De la playa 0,0034
Concesiones de uso no recreativo 347,4756
Ministerio de Defensa 346,2756
Jefatura Provincial de T ráfico (Actualmente en desuso) 1,2000
T otal concesiones 358,8121
Fuente: Elaboración propia y V alverde Ortega (1992, pp.126-127).
Ilustración 3. El Pinar de Antequera
1 18
La economía de la provincia de V alladolid
Y es que recientemente el Ayuntamiento de V alladolid ha dado luz verde al último
trámite que requiere la aprobación del Plan Especial y de Usos del Pinar de Antequera que
limitará las actividades que se pueden realizar en él al objeto de salvarguardar su riqueza
natural. Se ha dividido en cuatro zonas:
1. Una superficie de 196 hectáreas, al sureste de este Espacio Natural , comprende
el área más sensible al albergar terrenos de alta calidad biológica o elementos
bióticos más frágiles o representativos del hábitat, por lo que sólo se permitirán
usos de mantenimiento forestal y actividades de recreo y educación ambiental
guiadas a través de sendas habilitadas a tal fin.
2. Los grandes sectores pinariegos que se reparten de norte a sur y que abarcan una
sup erfi cie de 5 74 hectár eas tendr án un “uso recrea tivo difu so” como el send erismo .
3. En u na sup erfi ci e de 157 hec tár eas se per mit ir á un mod era do de sa rro ll o de ser vi ci os
de uso púb lico par a mejo rar la calid ad de las activ idades de recre o de lo s visi tante s.
4. La superficie restante se sitúa en el norte de este paraje natural, es una zona de
uso general, y en ella se ubican las instalaciones deportivas de Renault, el Círculo
Recreativo Campestre y campos de fútbol de la Federación Castellano Leonesa.
En estos momentos está en marcha un ambicioso proyecto “Los T alleres del Pinar”,
del que ya se han concluido algunas fases 63 . Se trata de un complejo de ocio en el que se
podrán desarrollar actividades de aventura, recreativas, artísticas, culturales y educativas,
en el que participan diferentes entidades como: la Fundación de la Lengua , encargada de
poner en marcha un centro de idiomas que impartirá cursos de español para ejecutivos
extranjeros y profesores de este idioma en otros países; la Fundación Cristóbal Gabarrón,
que participará en el diseño de los espacios dedicados a las artes plásticas en los que se
ubicarán salas de exposiciones y talleres de iniciación y perfeccionamiento; Artesa (Artes
Es cén ica s Aso cia das d e Cas til la y Leó n) , que s e ocu par á de tod os los p roy ect os rel aci ona dos
con el teatro y la interpretación; y , por último, la Fundación Grupo Norte y la Fundación Nido
qu e desa rro ll arán a ctvi dad es d e ca rá cter e duca tiv o, c ie ntífi co y de coo pe raci ón in te rnac ion al .
63 En junio de 2010 se inauguró y abrió al público el Parque de A venturas del Pinar de Antequera en 57 hectáreas del antiguo
acuartelamiento de Farnesio del Ministerio de Defensa que se hallaba en desuso.
1 19
Medio físico y patrimonio natural
Belén Miranda Escolar
1 1. A modo de conclusión
En este camino que hemos transitado por el medio físico y el patrimonio natural de la
provincia de V alladolid hemos querido desechar algunos tópicos, matizar otros y poner de
relieve aquellos aspectos que, quizá, sean menos conocidos, haciendo uso, a su vez, de
refranes, “dichos populares” y frases de algunos de los insignes escritores que ha dado
esta tierra. Así: frente a la llanura de T ierra de Campos (ancha es Castilla) aparecen las
eleva ciones de los Mo ntes T orozos ; los fríos inviern os (la c orte de los catarro s) contra stando
con los calurosos veranos (nueve meses de invierno y tres de infierno) ; la imagen de los
cultivos de secano que se contrapone con los abundantes cursos de agua que fluyen por la
provincia (el Duero, que lleva la fama pero no el agua, y el Canal de Castilla) ; coexistiendo
con los cereales y viñedos, los pinares y sus aprovechamientos; frente al “hormiguero” de
la capital y su alfoz , los grandes espacios naturales abiertos; y , junto a la urbanización,
los parques y jardines que son un tributo a la naturaleza en la ciudad. Un rico patrimonio
natural que bien gestionado puede ser , y de hecho es, una importante fuente de riqueza y
empleo para los habitantes de V alladolid.
Referencias Bibliográficas
• ARRIBAS RODRÍGUEZ, J. (2001). “Una mirada al futuro desde el suelo”; en:
GARABIT O GREGORIO, G., Dir .: V alladolid siglo XXI . V alladolid, A yuntamiento,
Diputación Provincial, Universidad, Cámara de Comercio e Industria, pp.31 1-316.
• BEAUFOY , G. y COOPER, T . (2008). Guidance Document to the Member Status
on the Application of the High Nature V alue Impact Indicator . European Evaluation
Network for Rural Development. Mimeo.
• CORRAL CAST ANEDO, A. (1999). Los Montes T orozos: Aproximaciones a una
comarca. V alladolid, Caja España.
• DELIBES SETIÉN, M. (2001). “V alladolid, mi provincia”; en: GARABIT O GREGO -
RIO, G., Dir .: V alladolid siglo XXI . V alladolid, Ayuntamiento, Diputación Provincial,
Universidad, Cámara de Comercio e Industria, pp.15-19.
120
La economía de la provincia de V alladolid
• ESCAP A, E. (2008). Corazón de roble. V iaje por el Duero desde Urbión a Oporto .
V alladolid, Junta de Castilla y León, Consejería de Cultura y T urismo.
• FERNÁNDEZ DEL HOYO, M.A. (1981). Desarrollo urbano y proceso histórico del
Campo Grande de V alladolid . V alladolid, A yuntamiento de V alladolid.
• GARCÍA MARTÍN, P . (1991). Cañadas, cordeles y veredas . V alladolid, Junta de
Castilla y León.
• GONZÁLEZ, F .A. (1981). “La ciudad y la provincia”; en: GARCÍA DE W A TTEN -
BER G, E., Dir . : V all adoli d en Cast illa. V all ado lid, Dip utaci ón Provi ncial , Ay untam ien-
to, Cámara Oficial de Comercio e Industria, Feria de Muestras, Junta de Semana
Santa y Caja de Ahorros Provincial de V alladolid, pp.57-244.
• GUERRA GARRIDO, R. (2008). Castilla en Canal. Palencia, Ediciones Cálamo.
• HELGUERA, J.; GARCÍA T APIA, N. y MOLINERO, F . (1990). El Canal de Castilla ,
V alladolid, Junta de Castilla y León, Consejería de Cultura y Bienestar Social.
• JUNT A DE CASTILLA Y LEÓN (2005). Castilla y León crece con el bosque . V alla-
dolid, Consejería de Medio Ambiente.
• JUNT A DE CASTILLA Y LEÓN (2009 a ). Nuestra apuesta por el Desarrollo Rural
de Castilla y León 2000-2006 . V alladolid, Consejería de Agricultura y Ganadería.
• JUNT A DE CASTILLA Y LEÓN (2009 b ). Datos básicos de Castilla y León 2009 .
V alladolid, Dirección General de Estadística. http://www .jcyl.es/estadistica.
• LÁZARO BELLO, J.A. (2004). “El Pinar de Antequera (V alladolid, España): Flora
vascular de interés”. Botánica Complutenses , 28.
• LÓPEZ GÓMEZ, Mª.T . y DOMINGO DÍEZ, R. (1991). Campo Grande. Jardín his -
tórico de V alladolid . V alladolid, Junta de Castilla y León, Consejería de Cultura y
Bienestar Social.
127
Población y dinámica demográfica
He le na C orr al es H err er o, I sab el G óm ez V a ll e y Jo sé L . Roj o Ga rc ía
Gráfico 2. Evolución de los índices de dependencia (1970-2002)
Fuente: INE y Elaboración propia.
Índice de dependencia global
Índ ice de dep end enci a juve nil
Índice de dependencia senil
128
La economía de la provincia de V alladolid
En el año 1970 por cada 100 personas potencialmente activas había 69,7 jóvenes.
En 2002 el índice de dependencia juvenil era significativamente menor , como recoge el
Gráfico 2. Esta tendencia decreciente se observa también en el caso nacional y en el re -
gional, pero con ritmos diferentes. Al igual que ha ocurrido con el índice global, el índice
de dependencia juvenil se ha mantenido por encima del regional y nacional al comienzo
del periodo analizado para descender a niveles inferiores al nacional a partir de mediados
de los ochenta y del regional desde mediados de los noventa, aunque en este caso las
diferencias son pequeñas.
Por último, en el periodo 1970-2002 el índice de dependencia senil ha estado aumen-
tando en la provincia de V alladolid desde la cifra de 17 personas mayores de 64 años por
cada 100 potencialmente activos que registraba en 1970. T ambién en el caso nacional y ,
sobre todo, en el regional los valores del índice en 2002 son muy superiores a los de co-
mienzo de los años setenta, pero mientras que en el ámbito nacional se aprecia un cierto
estanc amiento al fin al del p eriodo , el aum ento del índice provincia l y regional ha continuado .
El índice regional siempre ha sido superior al provincial llegando a finales de los noventa
a presentar una diferencia de más de 10 puntos.
Si se analiza la evolución de algunos indicadores demográficos básicos, como la tasa
bruta de natalidad 9 , se observa un descenso continuado en el periodo 1975-1996, para
crecer paulatina mente a part ir de ese año. Otro ta nto ocurre en los ámbitos regional y nacio -
nal 10 . Las diferencias se encuentran, sin embargo, en el nivel que la tasa bruta de natalidad
presenta en cada uno de estos tres ámbitos espaciales, puesto que la tasa en la provincia
de V alla dol id sie mpre h a s ido su per ior a la re gion al, si end o e spe cial men te si gni ficat iva la di -
fe renc ia en la se gund a mi tad de los añ os se ten ta . Ent re el añ o 198 5 y 200 0 s e situ aro n cas i
al mi sm o n iv el, par a v olve r a di stan cia rs e a p art ir d e e se año. La ta sa br uta de nat alid ad , en
ge nera l, se ha m ant en ido por deb ajo de la naci ona l, s alv o en la seg und a mit ad d e la déc ad a
de los se te nta en la que al ca nzó niv el es sup eri or es, com o se a pre ci a en el G ráfic o 3 .
9 Nacidos por cada 1000 habitantes.
10 Se ha analizado este indicador a partir de 1975 por ser el año desde el que lo elabora el INE en su publicación Indicadores
demográficos básicos .
129
Población y dinámica demográfica
He le na C orr al es H err er o, I sab el G óm ez V a ll e y Jo sé L . Roj o Ga rc ía
El número medio de hijos por mujer 1 1 en la provincia de V alladolid que en el año 1975
era de 2,7 pasó a 1,0 en 2002, aunque el comportamiento no ha sido homogéneo a lo
largo del periodo, con una etapa de continuo descenso, entre 1975 y mediados de los no-
venta (en el año 1998 el número medio de hijos por mujer era de 0,89), y otra de paulatino
crecimiento a partir de 1999. En cualquier caso el número medio de hijos por mujer en la
provincia siempre ha sido inferior a la media española, manteniéndose prácticamente en
la media regional desde comienzo de los años ochenta.
1 1 El número medio de hijos por mujer es una magnitud teórica que el INE calcula con el total de nacimientos provisional y con
las tasas de fecundidad por edad de la madre del último año definitivo disponible.
Gráfico 3. Evolución de indicadores demográficos de natalidad (1975-2002)
Fuente: INE y Elaboración propia.
T asa bruta de natalidad
Número de hijos por mujer
130
La economía de la provincia de V alladolid
La esperanza de vida al nacimiento 12 , por su parte, muestra un crecimiento continuado
en el periodo 1991-2002 tanto en el ámbito provincial, como regional y nacional, aunque
si em pr e la espe ranz a de vid a en la pro vi nc ia ha sid o s uper ior a la de Esp aña, m ante nién dose
en niveles similares o ligeram ente inferiores a la regional, como se observa en el Gráfico 4.
Por sexo, si bien tanto la esperanza de vida de los varones como de las mujeres ha
aumentado en el periodo señalado, existe una diferencia media entre ambos de unos 6,7
años a favor de las mujeres, aunque en los últimos años parece que este diferencial se
está reduciendo.
La tasa bruta de mortalidad 13 en la provincia de V alladolid siempre ha sido inferior a la
regi onal, con una dife renc ia m edia de d os punto s. T ambién exis tían difer enci as s igni ficativ as
con la media nacional que se han ido reduciendo hasta alcanzar en 2002 prácticamente el
valor de la tasa bruta de mortalidad en España, como se recoge en el Gráfico 4.
Por último, el saldo vegetativo 14 de la provincia, que venía siendo positivo desde el
comienzo del periodo analizado, pasó a ser negativo en 1994 y así se ha mantenido hasta
2002, aunque con valores gradualmente menos negativos desde 1999. La evolución en el
ámbito nacional ha sido similar , aunque con descensos más moderados que han evitado
que el saldo alcanzase valores negativos, a diferencia de lo ocurrido en Castilla y León
donde desde 1988 el número de defunciones supera al de nacimientos.
Para finalizar este apartado procedemos a analizar brevemente la evolución de la po -
blación de V alladolid en función de su nacionalidad. La información estadística relativa a los
fenó menos migra tori os p or provi ncia s es relativ amen te r ecie nte, por lo q ue s ólo disp onemos
para analizar la evolución en el periodo que nos ocupa en este apartado de la información
contenida en los censos de 1991 y 2001 y de la recogida en las revisiones padronales de
1996, 1998 y siguientes.
En el año 1991 tan sólo el 0,22% de la población residente en V alladolid no era de
nacionali dad española. En el censo del año 20 01 esta cifra había aumentado hasta el 1,3%.
12 La esperanza de vida al nacimiento es una medida teórica que el INE elabora a partir del número medio de años de vida fu tur a
par a los com ponen tes de un a gener ación de nac idos, baj o el supu est o de que lo s años vi vidos por to dos ell os se rep art en por
igu al en tre l os mismo s. Es te in dic ador está dispo nib le en el I NE de sde 1991 .
13 Defunciones por cada 1000 habitantes.
14 Nacimientos menos defunciones (por mil habitantes).
131
Población y dinámica demográfica
He le na C orr al es H err er o, I sab el G óm ez V a ll e y Jo sé L . Roj o Ga rc ía
Gráfico 4. Evolución de indicadores demográficos de mortalidad
Fuente: INE y Elaboración propia.
Esperanza de vida
T asa bruta de mortalidad
Las cifras recogidas en las revisiones padronales también reflejan el escaso peso que
en el pasado tenía la población extranjera en la provincia. Así, en el año 1996 el porcentaje
de extranjeros residentes en la provincia de V alladolid era del 0,27%, aunque en el año
2002 había aumentado hasta un 1,4%. El porcentaje de población extranjera residente en
V alladolid se ha mantenido por debajo de la media regional y , sobre todo, de la nacional
en todo el periodo analizado.
La mayor parte de los extranjeros residentes en la provincia de V alladolid en el año
199 6 proce dían de Europ a y , en concr eto , de Portu gal y Fr ancia. Sei s a ños despué s, E uropa
seguía siendo la principal procedencia de la población extranjera, pero el país de origen de
los extranjeros era mayoritariamente Bulgaria.
132
La economía de la provincia de V alladolid
3. Dinámica y estructura actual de la población en la provincia
de V alladolid
Conocido el co mportamie nto pasado de la población vallisoleta na, el siguien te paso es
mostrar los rasgos más relevantes de su comportamiento en la actualidad. El crecimiento
demográfic o d e l a p oblación de V alladolid y , en co ncreto, la var iación en su composición po r
edades nos ofrece una perspectiva inicial de cuál puede ser su dinámica, que más adelante
completaremos con un análisis de sus expectativas futuras.
La estructura por edades para hombres y mujeres en la provincia de V alladolid se
muestra en el Gráfico 6, donde aparecen representadas las pirámides de población corres -
pondientes a los años 2002 y 2010 15 . Para valorar la evolución más reciente se ha conside-
rado , ju nto con las pirám ides de poblaci ón, el compo rtam iento de una baterí a de i ndicado res
demográficos algo más extensa que la usada en el anterior apartado, indicadores que se
recogen en la T abla 1 (referenciados a 1 de Enero de cada año).
15 De cara a reflejar de la mejor forma posible la dinámica y estructura de la población se ha optado por trabajar , como ya se
ha comentado, con las Estimaciones de la población actual. Dichas estimaciones son consideradas como la mejor valoración
estadística de la población actual residente en España, sus comunidades autónomas y sus provincias.
Gráfico 5. Evolución del saldo vegetativo (1975-2002)
Fuente: INE y Elaboración propia.
133
Población y dinámica demográfica
He le na C orr al es H err er o, I sab el G óm ez V a ll e y Jo sé L . Roj o Ga rc ía
Como se puede apreciar en el gráfico mencionado, la base de la pirámide de V alla -
dolid es ligeramente más ancha en el año 2010 que en el año 2002, lo que significa que
ha aumentado sensiblemente la población infantil en la provincia. Este ensanchamiento
se aprecia igualmente en el ámbito regional y , de forma más acusada, en el nacional. Este
hecho es aún más claro cuando se observa el comportamiento del índice de infancia 16 ,
que muestra una evolución positiva en V alladolid, pasando el índice de un valor de 12,4 a
13,1, es decir , 13 de cada 100 habitantes de V alladolid tienen en 2010 menos de 15 años.
Cuando se considera el tramo de edades correspondiente a la población joven (entre
15 y 29 años), la pirámide de la provincia muestra un ligero estrechamiento. De nuevo se
da la circunstancia de que este comportamiento es el mismo que el observado en el ámbito
regional y , en menor medida, para el conjunto nacional. La relación entre la población de
15 a 29 años y la población total ( índice de juventud ) se ha visto reducida en algo más de 6
puntos, siendo actualmente su valor de 16,6. En el año 2010, en la provincia de V alladolid
tan sólo uno de cada cinco habitantes es un joven.
16 Relación porcentual entre la población menor de 15 años y la población total.
Gráfico 6. Comparativa de pirámides de población
Fuente: Elaboración propia a partir de las Estimaciones de población actual. INE.
134
La economía de la provincia de V alladolid
T abla 1. Indicadores demográficos estructurales
V alladolid Castilla y León España
2002 2006 2010 2002 2006 2010 2002 2006 2010
Índice de infancia 12,4 12,4 13,1 1 1,9 1 1,6 1 1,9 14,5 14,5 14,9
Índice de juventud 22,8 19,9 16,6 20,0 18,4 16,2 22,3 20,3 17,9
Índice de vejez 17,4 18,1 19,1 22,6 22,5 22,5 17,0 16,7 16,8
Índice
de envejecimiento 140,0 146,1 146,6 188,8 194,1 189,3 1 16,6 1 15,2 1 12,7
Índice de
sobreenvejecimiento 1 1,2 12,2 14,0 12,3 13,8 16,5 10,4 1 1,4 13,0
Índice de reemplazo 71,4 68,5 68,2 53,0 51,5 52,8 85,8 86,8 88,7
Índice de recambio
de población activa 38,3 56,4 72,4 43,2 53,0 64,1 36,3 45,4 54,4
Índice de dependencia
global 53,9 52,5 55,2 66,9 63,5 63,1 60,2 57,3 57,9
Índice de dependencia
juvenil 27,6 25,5 26,3 29,3 26,8 26,4 33,0 31,1 31,3
Índice de dependencia
senil 26,3 26,9 28,9 37,6 36,7 36,7 27,2 26,3 26,6
Fuente: Elaboración propia a partir de las Estimaciones de la población actual. INE.
El grueso de la pirámide, o lo que es lo mismo, el grupo de edad más numeroso se
ha desplazado hacia arriba en estos años, situándose en edades por encima de los 30
años. La parte central de la pirámide también está ensanchándose, sobre todo entre los 30
y los 40 años y en edades próximas a la jubilación. Finalmente, la pirámide de población
provincial es bastante puntiaguda, claramente más que la regional, aunque se observa
que tiende a ensancharse. En este sentido, el índice de vejez 17 ayuda a comprender más
claramente el grado de envejecimiento de la población de V alladolid. La cifra actual de este
indicador es de 19,1, lo que significa que de cada 100 habitantes de la provincia, casi 20
tienen más de 64 años.
Por lo comentado sobre la estructura de la población de la provincia, a pesar de ob-
servarse una recuperación en su base, sigue siendo visible su proceso de envejecimiento.
En concreto, el índice de envejecimiento 18 refleja que el crecimiento de la población menor
de 15 años no ha compensado el de la población de 65 y más años, al seguir creciendo
este indicador en el periodo considerado. En el año 2010 alcanza un valor de 146,6, es
17 Relación porcentual entre la población mayor de 64 años y la población total.
18 Relación porcentual entre la población mayor de 64 años y la población menor de 15.
135
Población y dinámica demográfica
He le na C orr al es H err er o, I sab el G óm ez V a ll e y Jo sé L . Roj o Ga rc ía
decir , hay siete personas de 65 y más años por cada cinco de menos de 15 años. Es más,
el índice de sobreenvejecimiento 19 nos muestra una situación aún más crítica puesto que
dentro de la población de más de 64 años, el 14% tiene más de 84 años, porcentaje que
se ha incrementado en dos puntos en tan sólo ocho años.
Interesa también conocer cómo la evolución reciente de la población puede afectar a
la economía de la provincia, para ello se utilizan otros indicadores demográficos. El índice
de recambio de población activa 20 ha mostrado un crecimiento diferencial. En concreto,
partiendo en el año 2002 de un valor muy similar al de España y ligeramente inferior al
de la comunidad, actualmente se encuentra en 72,4, veinte puntos por encima del valor
nacional y ocho del regional. Este aumento significativo del indicador pone en evidencia la
dificultad de la provincia para sustituir la población activa que se va jubilando salvo que se
recurra a población de fuera de la provincia.
El índice de dependencia global que, como ya hemos comentado, venía descendien-
do desde finales de los setenta, ha comenzado a crecer a partir de 2005 aproximándose
paulatinamente a la media nacional, lo que indica que cada vez es mayor el número de
habitantes económicamente dependientes por cada no dependiente.
El aumen to de dicho ín dic e s e debe , s obre tod o, al incre mento de la pobl aci ón mayor de
64 años. Así se refleja en la evolución del índice de dependencia juvenil y de dependencia
senil , con crecimientos más acusados en el segundo, que ha alcanzado el valor 28,9 en
2010, lo que indica que en ese año había en la provincia de V alladolid una persona de 65
y más años por cada tres personas potencialmente activas.
La estructura actual de la población de V alladolid según sexo y edad, así como su
tamaño, son el resultado de los movimientos naturales de la población (diferencias entre
nacimientos y defunciones) y del saldo migratorio neto (diferencia entre el número de in -
migrantes y el de emigrantes).
En relación con los nacimient os y las defunciones, los indicadores demográficos que
se presentan en la T abla 2, obtenidos del Movimiento Natural de Población, muestran una
evolución igualmente diferente de la provincia de V alladolid respecto del comportamiento
global de la comunidad. La tasa bruta de natalidad , tras el cambio de tendencia que mostró
en el año 1996, sigue su evolución creciente alcanzando el valor más alto (9,7) en el año
19 Relación porcentual entre la población mayor de 84 años y la población mayor de 64.
20 Relación porcentual entre la población con edades comprendidas entre 60 y 64 años y la comprendida entre 16 y 24 años.
136
La economía de la provincia de V alladolid
2008, que sitúa a la provincia por encima de la media regional pero casi dos puntos por
debajo de la nacional. El número medio de hijos por mujer (índice sintético o coyuntural de
fecundidad) se ha elevado desde el año 2002 hasta situarse en el año 2008 en 1,2 hijos,
lo que significa que el paulatino crecimiento que la serie muestra desde el año 1999 no
consigue que haya aún relevo generacional. Por su parte, la edad media a la maternidad
en la actualidad es de 31,7 años, ligeramente inferior a la del año 2002.
La otra cara del movimiento natural de población es la correspondiente a las defuncio-
nes. En este sentido, la tasa bruta de mortalidad se ha mantenido en torno a un valor de 8,9
en los últimos años, apreciándose ligeras diferencias en la incidencia de la mortalidad en
V alladolid con respecto a la comunidad. Únicamente en lo que respecta a la esperanza de
vida al nacer , el dato provinci al es levemente peor que el correspondiente a la comunidad
de Castilla y León, tanto a nivel general, como para hombres y mujeres. Las mujeres de
la provincia tienen actualmente una esperanza de vida al nacer de 84,7 años, inferior en
medio año al dato regional mientras que la esperanza de los hombres es de 78,9 años,
dos décimas por debajo de la regional. T anto la provincia como la comunidad presentan
esperanzas de vida superiores a la nacional tanto para hombres como para mujeres.
T abla 2. Indicadores demográficos de natalidad y mortalidad
V alladolid Castilla y León España
2002 2005 2008 2002 2005 2008 2002 2005 2008
T asa bruta
de natalidad 8,3 9,0 9,7 7,4 7,9 8,5 10,1 10,8 1 1,4
T asa de fecundidad
general 31,7 35,2 39,1 30,9 33,2 36,5 39,2 42,0 45,2
Número medio
de hijos por mujer 1,0 1,1 1,2 1,0 1,1 1,2 1,3 1,3 1,5
Edad media
a la maternidad 32,0 31,9 31,7 31,6 31,7 31,5 30,8 30,9 30,8
T asa bruta
de mortalidad 8,8 9,0 8,9 10,7 1 1,1 10,9 8,9 8,9 8,5
Esperanza de vida 80,6 80,9 81,8 80,8 81,3 82,1 79,8 80,3 81,2
Esperanza de vida
hombres 77,1 77,8 78,9 77,6 78,0 79,1 76,4 77,0 78,2
Esperanza de vida
mujeres 84,0 84,0 84,7 84,2 84,7 85,2 83,1 83,5 84,3
Fuente: INE. Indicadores Demográficos Básicos.
143
Población y dinámica demográfica
He le na C orr al es H err er o, I sab el G óm ez V a ll e y Jo sé L . Roj o Ga rc ía
Por último, el movimiento natural d e la pob lación m unicip al muestra que en el año 2002
el 67,6% de los municipios de V alladolid, que aglutinaba un 83,4% de la población total de
la provincia, presentaba un crecimiento vegetativo negativo, entre ellos la capital con 177
defunciones más que nacimientos. Estas cifras en el año 2008 23 ascendían al 68,9% de los
municipios, aunque contaban con menor porcentaje de población, el 73,8%.
Como ya hemos c omenta do, destaca el crecimiento vegeta tivo que en los último s años
se está observando en los municipios de la zona periurbana de la capital y , en especial, de
Arroyo de la Encomienda.
Las tasas brutas de natalidad más altas registradas en el año 2008 corresponden a
municipios situados en la zona periurbana de la capital o a municipios que tienen poca
población pero en los que se produjo algún nacimiento.
Por su parte, las tasas de mortalidad más altas de 2008 correspondían en general a
munici pios con escasa población encontr ándose e ntre los de baj a mortalidad la mayor parte
de los municipios cercanos a la capital.
4. Proyecciones futuras a corto plazo (2009-2018)
Si bien es importante conocer la evolución reciente de la población vallisoletana, no
lo es menos aventurar su evolución futura. El INE realiza periódicamente proyecciones a
cor to plaz o qu e cu bre n un deceni o. S on l as d eno min adas Proye ccione s de pob lación a co rto
plazo que, en su última actualización, de 19 de noviembre de 2009 (INE, 2009), abarcan el
periodo 2009-2019. Estas proyecciones parten de la denominada Población actual a 1 de
enero de 2009 y , utilizando la información pasada sobre el comportamiento de los paráme-
tros demográficos más notables, así como las relaciones entre dichos parámetros en los
ámbit os reg ional y nac ional, obtiene n las c aracterís ticas demográfi cas bá sicas en e l periodo
de proyección (T abla 4 y T abla 6) y , a partir de las mismas, reconstruyen la composición de
la población por edad y sexo en el decenio.
23 Último año para el que se dispone de datos municipales de movimiento natural de la población.
144
La economía de la provincia de V alladolid
T abla 4: Indicadores demográficos de mortalidad y natalidad proyectados por el INE
V alladolid Castilla y León España
2009 2014 2019(*) 2009 2014 2019(*) 2009 2014 2019(*)
T asa bruta de natalidad 9,6 8,8 7,8 8,2 7,7 7,0 1 1,1 10,3 9,5
T asa de fecundidad general 38,8 38,8 36,3 35,6 35,8 34,4 44,3 43,6 41,9
Índice sintético de fecundidad (**) 1,2 1,3 1,3 1,4 1,5 1,6
T asa de reproducción 1,9 1,9 1,8 1,7 1,7 1,7 2,1 2,1 2,0
Relación de masculinidad 106,5 106,5 106,5 106,5 106,5 106,5 106,5 106,5 106,5
Edad media a la maternidad (**) 32,0 32,0 32,0 30,9 30,9 30,9
T asa bruta de mortalidad 9,1 9,4 9,6 1 1,0 1 1,4 1 1,5 8,6 8,9 9,1
T asa de mortalidad infantil 3,4 3,0 2,6 3,9 3,4 3,0 3,4 2,9 2,6
Edad media a la mortalidad 78,5 79,7 80,6 80,1 81,4 82,2 77,7 79,0 79,8
Esperanza de vida, hombres (**) 78,9 79,8 80,5 78,0 79,0 79,7
Esperanza de vida, mujeres (**) 84,9 85,7 86,3 84,4 85,2 85,8
(* ) 201 8 pa ra lo s ín di ces q ue e mpl ea n da to s de mo rt al ida d o fe cun di da d. (* *) I nd ica do re s pro po rc io nad os d ir ect am en te po r el I NE .
Fuente: INE y elaboración propia.
Así, en cuanto a la fecundidad, las proyecciones a corto plazo indican que, mientras
que en 2009 habrían nacido en V alladolid 4.999 personas, en 2018 esa cifra pasará a ser
de 4.180 vallisoletanos. En su modelización, el INE estima y proyecta modelos log-lineales
en el ámbito nacional, derivando posteriormente tasas de fecundidad específicas por edad
de la madre para las provincias a partir de proyecciones elaboradas mediante un modelo
de Gompertz Relacional en el que intervienen los diferenciales provincial-nacional para
ciertos parámetros ( indicador sintético de fecundidad , edad mediana de la fecundidad y
recorrido intercuartílico de las tasas de fecundidad por edad), que se proyectan con mo-
delos log-lineales.
Obsérvese, en definitiva, que no se realizan escenarios elaborados con criterios gene -
rales sobre las perspectivas de la fecundidad a corto plazo, que pudieran tener en cuenta,
por ejemplo, modifica ciones normativas y fi scales , ni sob re la inc idenci a en la fecundi dad de
los retornos migratorios derivados de las dificultade s fi nancieras y en el mercado de trabajo.
Los indica dores demogr áficos pro yec tad os para el period o 20 09-201 9, s e p rese ntan en
la T abla 4, recogiendo tres momentos de la proyección: el año inicial (2009), el intermedio
(2014) y el final, que es 2019, salvo cuando intervienen datos de fecundidad o mortalidad,
que finaliz an en 2 018. Obsé rve se que la e dad media a la mat ernida d , s e m anti ene const ante
145
Población y dinámica demográfica
He le na C orr al es H err er o, I sab el G óm ez V a ll e y Jo sé L . Roj o Ga rc ía
en todo el periodo y será superior a la nacional, en algo más de un año. Si bien el INE no
proporciona las estimaciones para el conjunto regional, nuestros cálculos sitúan la cifra de
V alladolid aproximadamente medio año por encima de la castellano-leonesa.
Otro dato de interés es el índice sintético de fecundidad , o número medio de hijos por
mujer a lo largo de toda su vida fértil. Las proyecciones para V alladolid lo sitúan en 1,2
hijos por mujer en 2009, ascendiendo hasta 1,3 en 2018. Las cifras son inferiores a las
nacionales, también crecientes, y que alcanzan los 1,6 hijos por mujer en 2019. Nuestras
aproximaciones para los ámbitos provincial y regional indican que en la provincia el número
med io de hij os por muj er es leve ment e sup eri or (del or den de med io punt o) a la cifr a reg ional .
Si bien estos son los indicadores de fecundidad más aceptados, a veces se utilizan
también la tasa bruta de natalidad y la tasa de fecundidad general . Estos dos indicadores
dependen estrechamente de la estructura de la población por edades, por lo que recogen
efectos diferentes a la propia maternidad. El primero de ellos, indica que en el año 2009
en V alladolid habrían nacido 9,6 niños por mil habitantes, cifra que disminuirá hasta 7,8 en
2018 (el INE no proporciona nacimientos, defunciones o migraciones para 2019). Estos
datos son superiores a los regionales en 1,4 niños en 2009 y 0,8 en 2018. Por el contrario,
en el ámbito nacional las cifras se sitúan aproximadamente en 1,5 nacidos más que en
V alladolid por mil habitantes a lo largo de todo el periodo de proyección.
Cuando se comparan los nacidos con las mujeres en edad fértil, el porcentaje es del
38,8 por mil, cifra que se mantiene estable y decrece hacia el final del periodo, situándose
en 36,3 por mil en 2018. Como ocurría con el ratio anterior , la cifra supera en tres por mil a
la corres pondiente regional, acercándose a sólo dos puntos al final del periodo. Y es inferior
al tanto por mil nacional, que supera al vallisoletano aproximadamente en cinco nacidos
por mil mujeres en edad fértil.
No disponemos de espacio para describir numéricamente las tasas específicas de
fecundidad según la edad de la madre, aunque el Gráfico 9 nos muestra sus rasgos más
importantes. En el panel superior se observa que las estimaciones del INE apuntan a creci -
mientos de estas tasas para cada una de las edades de la madre a lo largo del periodo de
proyección, siendo especialmente visibles los incrementos para las edades tempranas y a
parti r de la treinten a. En e l pane l inf erior se co mpara n esta s tas as en l os ámb itos provincia l y
nac iona l p ara 201 9 ( la rela ción entr e a mbas es simi lar en todo el dec eni o p roye ctad o). P ue de
146
La economía de la provincia de V alladolid
ve rse q ue, h ast a los 35 añ os, l a tas a de nac imi ent os es sup eri or en el ámb ito n aci ona l, in clu so
do blán dol a en tre lo s 20 y lo s 25 añ os . A pa rti r de los 35 añ os la t as a pr oyec tad a para 20 19
es muy si mi lar , sie ndo inc lus o lige ram en te sup eri or en V a lla doli d e nt re l os 35 y los 40 a ños.
Para la mortalidad, se relaciona su comportamiento en los ámbitos nacional y regio-
nal mediante los denominados Logits de Brass (Brass, 1975), ajustados para las edades
desde 40 a 95 años. Este modelo se utiliza para estimar en cada provincia la función de
supervivencia, de la que se deducen, entre otros, las proyecciones de defunciones, tasas
de mortalidad y esperanza de vida.
Gráfico 9. T asas específicas de fecundidad proyectadas
Fuente: INE y elaboración propia.
147
Población y dinámica demográfica
He le na C orr al es H err er o, I sab el G óm ez V a ll e y Jo sé L . Roj o Ga rc ía
El comportamiento de los parámetros del modelo de Brass 24 , que se presentan en
INE (2009) para todas las provincias, permite establecer dos conclusiones: por un lado, el
valor negativo del parámetro a estimado, tanto para hombres como para mujeres, indica
que el comportamiento de la mortalidad es más favorable en V alladolid que en el conjunto
nacional, mientras que el hecho de que el parámetro b sea inferior a la unidad (asimismo
para ambos sexos) indica que esta posición más favorable es más acusada en las edades
avanzadas que en las tempranas 25 .
Las estimaciones del INE indican que en 2009 fallecerían 4.742 vallisoletanos (2.487
hombres y 2.255 mujeres). El incremento poblacional en las edades avanzadas hace que
estas cifras crezcan según avanzamos hacia 2018, llegando a las 5.139 personas (2.679
hombres y 2.459 mujeres).
Un i ndi cad or muy u til iza do pa ra eva lua r la pos ici ón fr ent e a la mor tal ida d es la e spe ran za
de vida . Como muestra la T abla 4, el INE estima para 2009, como ya hemos comentado en
el apart ado ante rior , una vida media e n V allad olid de 7 8,9 a ños para los hombres y seis años
más (84,9 años) para las mujeres. A lo largo del decenio de proyección, se estima que estas
cifras se incrementarían en 1,6 años para los hombres (80,5 años) y en 1,4 años para las
mujeres (86,3 años). En relación con la media nacional, la esperanza de vida en V alladolid
es superior en casi un año para los hombres y en medio año para las mujeres. Si bien las
pr oy ec ci on es no pro porc iona n c ifra s regi onal es, nues tras es tima cion es sug ie re n esp eran zas
regionales de vida que superarían a las provinciales en un año y medio, aproximadamente.
En la T abla 4 se presentan también proyecciones de indicadores brutos de mortalidad,
que no tienen en cuenta la estructura de edades de la población por lo que su validez es
limitada. Uno de ellos es la tasa bruta de mortalidad . En nuestra provincia evolucionará
desde el 9,1 por mil de 2009 hasta el 9,6 por mil de 2018. Estas cifras son inferiores a las
regionales que, en el marco de una población más envejecida, presentará cifras superiores
24 El modelo de Brass estima ecuaciones de la forma
ι ⋅ b + a =
ι España
x , s
provincia
s
provincia
s
provincia
x , s Logit Logit ;
donde s es el sexo , x la edad cumplida y
ι
indica los supervivientes.
ι
ι − ι
⋅ =
ι
ι
ι − ι
⋅ =
ι España
x , s
España
x , s
España
0 , s
España
x , s
provincias
x , s
provincias
x , s
provincias
0 , s
provincias
x , s n L
2
1
Logit , n L
2
1
Logit
25 Aunque no se presentan datos por comunidades autónomas, señalemos que, dentro de Castilla y León, a sólo es positivo
(mortalidad menos favorable que la nacional) en Ávila, Palencia y Zamora. En cuanto al parámetro b sólo supera la unidad (la
posición más favorable o menos desfavorable que la nacional lo sería para edades tempranas) en Ávila, y para las mujeres
en Zamora
148
La economía de la provincia de V alladolid
a las provinciales en dos defunciones. La situación recíproca se presentará en el conjunto
nacional, para el que la tasa bruta de mortalidad se estima inferior a la provincial en media
defunción en el próximo decenio. Otro indicador relevante es la tasa de mortalidad infantil ,
que calcula el número de fallecidos antes de cumplir el año, por cada mil nacidos vivos. En
2009, el INE estimaba una cifra de 3,4 (17 fallecidos menores de un año), que descendería
a lo la rgo d el periodo de pr oyecc ión hasta l os 2,6 (1 1 d efunc iones entre menores de un a ño).
Estas cifras relativas son casi idénticas a las nacionales e inferiores a la media regional
que situaría la proyección de la tasa de mortalidad infantil en 3,9 para 2009, disminuyendo
hasta 3,1 en 2018.
Finalmente, el Gráfico 10 describe el riesgo de muerte , o probabilidad de fallecimiento
por edad y sexo deducido a partir de la función de supervivencia. Como es habitual, se ha
dividido la representación en dos paneles, el superior incluye los datos hasta los 40 años,
mientras que el inferior se refiere a los mayores de 40.
Los paneles primero y tercero, describen el riesgo de muerte en V alladolid en los ex-
tremos del periodo de proyección, y los situados en segunda y cuarta posición comparan
los valores de V alladolid con la media nacional para el año 2018. En los dos inferiores se
ha suprimido el grupo de “100 años o más” ya que tiene probabilidad igual a la unidad.
Destaquemos, además de la disminución estimada del riesgo de muerte entre los
0 y los 5 años, la importante disminución prevista por el INE para las edades jóvenes y
primeras adultas, especialmente en los hombres, que aproximarán su riesgo de muerte al
de las mujeres en 2018. Para las edades superiores a 40 años, y especialmente a partir
de los 60, disminuyen los riesgos de muerte para ambos sexos, si bien no se observan
aproximaciones significativas entre ambos. En cuanto a la comparación con la media na -
cional, la figura muestra menores riesgos de muerte proyectados en V alladolid, salvo para
las mujeres jóvenes.
El tercer fenómeno demográfico que determina la población son las migraciones.
La metodología distingue, obviamente, entre inmigración y emigración, diferencia entre
mov imi ent os de espa ñoles o de extra njeros , en tre migra ciones int erior es (den tro de Españ a)
o exteriores, y las distribuye por edad y sexo. Describamos brevemente el procedimiento,
antes de pasar a los resultados.
149
Población y dinámica demográfica
He le na C orr al es H err er o, I sab el G óm ez V a ll e y Jo sé L . Roj o Ga rc ía
Gráfico 10. Riesgo de muerte en V alladolid
Fuente: INE y elaboración propia.
150
La economía de la provincia de V alladolid
Para la inmigración exterior , el INE establece unas cifras nacionales para el periodo
2009-2018, en función de las previsiones de crecimiento del PIB y de las expectativas del
mercado de trabajo. Esas cifras implican, para los extranje ros, una reducción hasta 2012
de los flujos, con leve recuperación a partir de ese año y , para los españoles, ritmos lige -
ramente crecientes en todo el periodo. La distribución por provincias mantiene las ponde-
raciones actuales, y para su reparto por sexos y edad utiliza la información de la Encuesta
de V ariaciones Residenciales más reciente. En concreto, las proyecciones indican 3.715
inmigrantes al extranjero (1.942 hombres y 1.772 mujeres) en 2009, que serían 2.957 en
2018 (1.506 hombres y 1.450 mujeres)
Para la emigración al exterior , asimismo se proyecta primero el dato nacional, para
posteriormente distribuirlo por provincias. Así, la emigración de extranjeros se supone que
di smin uir á ha sta 2015 , con u na muy l ev e re cupe rac ió n post eri or . La emi gra ci ón de espa ñol es
mantendrá una tendencia creciente, con un límite de 60.000 españoles en 2018. Las cifras
resultantes se dis tribuyen por sexos medi ante un ajuste parabólico a partir de los datos más
recientes de la Encuesta de V ariaci ones Residenciales, obteni endo las tasas de emigración
exteri or . Su su ma se den omina Índice Sintéti co de Emi gració n Exterior (ISE). La di stribu ción
por provinc ias se r ealiza suponiendo una convergen cia en l os ISE de las d istint as pro vincia s
(una convergencia territorial en la intensidad emigratoria) entre 2009 y 2018.
En concreto, el diferencial de V alladolid con respecto a España se situaba en 2009 en
el 0,298 26 para los varones y en 0,362 para las mujeres, y de acuerdo con las hipótesis del
INE, dichos diferenciales pasarían a ser , respectivamente , de 0,649 y 0,681. Esta aproxi -
mación a la unidad de los diferenciales es lo que el INE denomina convergencia territorial
en la intensidad emigratoria.
Las cifras de l I NE indican qu e s i en 2009 1.605 personas ab andonarán la p rovincia con
destino al extranjero (875 hombres y 730 mujeres) en el conjunto del periodo de proyección
estas cifras se incrementarán, d e man era qu e en 2018 ser án 2. 389 p ersonas quienes dejen
V alladolid y España (1.442 hombres y 948 mujeres). En definitiva, los saldos migratorios
con el extranjero serán de 2.1 10 inmigrantes más que emigrantes en 2009, cifra que se
reducirá hasta 568 en 2018.
En cuanto a las migraciones interiores, el INE proyecta tasas específicas de migración
interprovincial por sexo y edad. Dichas tasas dependen de tres factores.
26 Esta cifra indica que, para los varones, la suma de las tasas de emigración por edad en V alladolid es un 29,8% de la misma
suma para España. Los siguientes diferenciales tienen el mismo significado.
151
Población y dinámica demográfica
He le na C orr al es H err er o, I sab el G óm ez V a ll e y Jo sé L . Roj o Ga rc ía
En primer lugar , de la intensidad de la migración interprovincial para cada uno de los
sexos. Esta intensidad se mide a través del í ndice sintético de emigración , que sería la
suma por edades de las tasas de migración específicas por edad y sexo, si bien se estima
de forma agregada para cada provincia y sexo, mediante un modelo que pone en relación
dicho índice con su valor en el año anterior y con los números de inmigrantes extranjeros.
Au nq ue en el Gráfi co 1 1 s e pres enta la e volu ción en e l per iodo p roye ctad o d el índ ice sint étic o
para V alladolid, la T abla 5 muestra su posición en el conjunto de las provincias españolas
para 2009 y para 2018.
Puede observarse que la estimación del INE propone una disminución de dicho índice
hasta 2014, con leves elevaciones a partir de ese año. Nótese también que el valor para
nuestra provincia se sitúa por debajo de la mitad de la tabla. Para los varones, el índice
ocupa la posición 34 en 2009, si bien se incrementa relativamente hasta 2018, año en que
se sitúa en la posición 31. Para las mujeres, el índice es relativamente superior , situándose
en la mitad del conjunto de las provincias.
T abla 5. Diferencial provincial del Índice sintético de emigración exterior
2009 2018
ISE Provincia ISE Provincia
Hombres
Mínimo 0,87 Sevilla 0,73 V alencia
V alladolid 1,37 1,10
Máximo 2,73 Guadalajara 2,12 Guadalajara
Posición (*) 34 31
Mujeres
Mínimo 0,88 Sevilla 0,67 V alencia
V alladolid 1,41 1,14
Máximo 2,66 Guadalajara 2,1 1 Guadalajara
Posición (*) 25 26
Fuente: INE. (*) En orden decreciente. Se excluyen Ceuta y Melilla
El segundo factor es la distribución de la tasa de migración interior por edad y sexo.
El INE supone un calendario constante, esto es, para cada sexo y provincia de origen, la
distr ibución del índice en tasas por edades no se m odifi ca, y s e calc ula a p artir de lo s últ imos
valores observados, con un elemento de suavizado.
Finalmente, los datos se reparten por provincias de destino. Nuevamente, el INE toma
el reparto constante para todo el periodo de proyección.
152
La economía de la provincia de V alladolid
Con esta metodología, el INE estima que, si bien en 2009 entrarían a V alladolid desde
el resto de España 8.230 personas (4.204 hombres y 4.026 mujeres), cifra que se reduciría
hasta 5.989 en 2018 (3.033 hombres y 2.956 mujeres), las salidas de la provincia hacia
otras serían de 8.01 1 en 2009 (4.052 hombres y 3.959 mujeres) y 5.836 en 2018 (2.935
hombres y 2.901 mujeres). Un saldo, en definitiva, bastante equilibrado, que implicaría
incrementos de 219 personas (152 hombres y 67 mujeres) en 2009 y de 153 en 2018 (98
hombres y 55 mujeres).
El Gráfico 12 muestra los resultados más importantes. Señalemos en primer lugar que
las estimaciones del INE indican que en 2009 V alladolid incorporaría 1 1.945 inmigrantes,
frente a una emigración de 9.616 personas, resultando un saldo de 2.329 personas 27 . Am-
bos conceptos van a ir reduciéndose en el periodo de proyección, con lo que en 2018 se
estiman 8.946 inmigrantes y 8.225 emigrantes, con un saldo de 721 personas.
La mayor parte d e est os movimie ntos migrator ios provie ne de l interior , est o es, de ot ras
provincias españolas, que incorporarían a V alladolid 8.230 inmigrantes en 2009 (5.989 en
2018) y 801 1 inmigrantes en 2009 (5.836 en 2018). Los saldos están bastante equilibrados,
siendo de 219 personas en 2009 y 153 en 2018.
27 Los saldos migratorios positivos se asocian a entradas netas, esto es, mayor inmigración que emigración.
Gráfico 1 1. Evolución del índice sintético de emigración exterior
Fuente: INE y elaboración propia.
255
Crecimiento económico y estructura productiva
Juan José Juste Carrión
T abla 28. El sector del comercio en V alladolid y Castilla y León, 2008
Actividades comerciales minoristas. 2008
Prov .
"Actividades Comerciales Alimentación" Actividades Comerciales No Alimentación Actividades de Comercio Mixto y Otros
"T otal Actividades
Comerciales"
Comercio
Tradicional
Super
mercados T otal "Vestido y
Calzado" Hogar Resto T otal Grandes
Almacenes
Hiper
mercados
"Almacenes
populares"
"Comercio
ambulante y
mercadillos"
Otros T otal
A V 1.163 135 1.298 424 542 1.158 2.124 - 2 8 45 367 422 3.844
BU 3.256 196 3.452 1.064 1.128 2.224 4.416 1 5 10 105 421 542 8.410
LE 3.282 275 3.557 1.284 1.478 3.254 6.016 1 5 41 223 663 933 10.506
P A 1.559 1 15 1.674 440 537 1.037 2.014 1 1 9 59 196 266 3.954
SA 2.844 236 3.080 949 1.013 2.414 4.376 - 3 19 132 423 577 8.033
SG 1.559 1 12 1.671 360 441 922 1.723 - 3 7 49 233 292 3.686
SO 931 92 1.023 220 312 640 1.172 - 3 2 37 185 227 2.422
V A 3.903 272 4.175 1.340 1.509 3.241 6.090 3 6 55 88 627 779 11.044
ZA 1.839 109 1.948 510 559 1.212 2.281 1 2 16 67 539 625 4.854
CyL 20.336 1.542 21.878 6.591 7.519 16.102 30.212 7 30 167 805 3.654 4.663 56.753
ES 309.788 31.777 341.565 132.569 143.796 289.470 565.835 143 658 2.600 25.265 51.5 70 80.236 987.636
Fuente: La Caixa: Anuario Económico de España.
La crisis económica también está castigando al sector servicios vallisoletano, aunque,
por el momento, en menor medida que al resto de los sectores. Entre el primer trimestre
de 2008 y el segundo de 2010, la pérdida de empleo se cifra en 2.300 puestos de trabajo,
lo que se traduce en una caída del 1,4% del nivel de ocupación (hasta finales de 2009 la
ev ol uc ió n net a ha sid o p osit iva, c on la cre ació n de 8.6 00 empl eos, a dif ere ncia d e l o suce dido
a escala regional y nacional). Ello contrasta con el conjunto de la economía vallisoletana,
donde la caída acumulada es del 7,2%, por el desfavorable comportamiento de la industria
y la construcción 21 .
21 El comportamiento de las diferentes ramas de servicios desde inicios de la crisis dista, sin embargo, de ser uniforme en la
provincia vallisoletana, según se desprende de los informes de la Cámara Oficial de Comercio e Industria. El subsector del
comercio ha acusado la debilidad general del consumo, aunque en menor medida que a escala nacional. Una cascada de
promociones, ofertas y saldos (especialmente en las marcas blancas en el campo de la alimentación), constituye la principal
apuesta del sector cara a mantener la clientela, a costa del estrechamiento del margen comercial. En el subsector del trans-
porte, se ha notado particularmente el descenso del tráfico aéreo en el Aeropuerto de Villanubla: con datos hasta octubre de
2009, la disminución en el número de pasajeros es del 26% respecto al mismo periodo de 2008. En la rama del turismo y la
hostelería, las pernoctaciones han descendido un 7,5% en el citado periodo (la caída se ha visto atenuada por los efectos
positivos de la línea del A VE con Madrid, que permitió un aumento en el número de pernoctaciones en 2008). En el ámbito
financiero, cabe señalar el descenso del 0,48% entre junio de 2008 y junio de 2009 en el montante de créditos concedidos al
sector privado (empresas y familias), mientras en Castilla y León y España aumentan ligeramente. Esta mayor cautela en los
préstamos coincide con un aumento en los depósitos tradic ionales, que han aumentad o un 8,2%, decantándose espec ialmente
los ahorradores vallisoletanos por los depósitos a plazo, lo que supone una mayor preferencia por la rentabilidad y seguridad
y no tanto por la liquidez.
256
La economía de la provincia de V alladolid
4. Conclusiones
A la lu z del a nálisis reali zado en los apartad os anteri ores, y , a modo d e sín tesi s, pueden
extraerse, como principales conclusiones, las siguientes:
V alladolid ocupa la más destacada posición en el panorama económico regional de
Castilla y León, como lo demuestra su mayor relevancia en términos de PIB, PIB per cápita,
empleo y productividad.
La reciente coyuntura de la economía vallisoletana se caracteriza, en términos gene-
rales, por una intensa expansión de su PIB durante los años de auge, algo menor que en
España y mayor que en la región, y por una fuerte crisis que, no obstante, arroja, hasta
ahora, cifras de desempleo más moderadas que a escala nacional y regional.
La estructura productiva de la provincia se halla marcada en los últimos años por un
alto grado de terciarización, una agricultura y un sector secundario que han ido perdiendo
gradualmente importancia relativa y un sector de la construcción sobredimensionado como
consecuencia del boom inmobiliario.
El análisis del sector agrario muestra la elevada superficie que aún permanece ligada
a la producción cerealista (secano), con la consiguiente dependencia de las oscilaciones
climatológicas, y la delicada situación del subsector ganadero, a excepción de la avicultura.
La estructura manufacturera de la provincia presenta, desde hace décadas, una fuerte
polarización sectorial alrededor de dos actividades: la automoción y la industria agroali-
mentaria. La dimensión de las unidades productivas de la primera rama contrasta con el
reducido tamaño de las del resto de subsectores, lo que dificulta alcanzar mayores cotas
de competitividad, tan necesarias en un sector fuertemente sumido en la actual crisis.
El sobredimensionamiento de la construcción vallisoletana ha tocado techo con la
brusca irrupción de la crisis en el sector , a tenor del hundimiento de las ventas de cemento
y de la desfavorable evolución del número de viviendas construidas y de su precio.
El sector servicios en V alladolid ha venido mostrando un buen comportamiento. Su
creciente peso relativo (cifrado en 2008 en algo más del 64% del V AB y del empleo provin -
ciales) no se ha visto frenado por la crisis, a la que está respondiendo, en general, al menos
257
Crecimiento económico y estructura productiva
Juan José Juste Carrión
hasta el momento en que se realiza el presente trabajo, más favorablemente que el resto
de los grandes sectores. El terciario también se caracteriza por la pequeña dimensión de
sus establecimientos y por una fuerte polarización sectorial, en torno a los servicios públi-
cos - avivada por la capitalidad regional - y a la actividad comercial.
Referencias bibliográficas
• ARRIBAS RODRÍGUEZ, J. y VILLA VERDE CASTRO, J. (1984). La economía de
V alladolid: Pasado, presente y futuro . V alladolid, Cámara Oficial de Comercio e
Industria de V alladolid.
• CAGIGAS, A. (dir .) (varios años). Revista Castilla y León Económica. V alladolid,
Ed. La Meseta.
• CAJA ESP AÑA (varios años). Datos Económicos y Sociales de los municipios de
España . León, Caja España, www .cajaespana.es.
• CÁMAR A OFICIAL DE C OMER CIO E IN DUST RIA DE V A LLADOLI D (vario s añ os).
La Economía de V alladolid . Serie anual de informes de coyuntura del Servicio de
Estudios de la Cámara. V alladolid, Cámara Oficial de Comercio e Industria de
V alladolid.
• CÁMAR A OFICIAL DE C OMER CIO E IN DUST RIA DE V A LLADOLI D (vario s añ os).
V alladolid en cifras . Serie anual. V a llado lid, C ámara Oficial de Comercio e Ind ustri a
de V alladolid.
• FERNÁ NDEZ ARUF E, J.E. (199 0). “Castil la y León ante viejo s pro blemas y nuevos
retos”. Papeles de Economía Española (51); pp. 233-246.
• FERNÁNDEZ ARUFE, J.E. (1992). “Castilla y León ante la recuperación econó -
mica”. Papeles de Economía Española (45); pp. 203-223.
• GARCÍA FERNÁNDEZ, R. (2004). La economía de Castilla y León en la era de la
globalización . V alladolid, Ámbito Ediciones.
258
La economía de la provincia de V alladolid
• HERC E, J. A. (dir . ) ( 200 9). Cast illa y L eón en la encr ucija da del crec imien to. Madri d,
Foroburgos de Economía y Empresa-Analistas Financieros Internacionales S.A.
• INSTITUTO NACIONAL DE EST ADÍSTICA (INE) (varios años). Contabilidad Re-
gional de España. Madrid, Instituto Nacional de Estadística, www .ine.es.
• JUN T A D E CA ST ILLA Y L EÓN (var ios añ os) . Anu ar io Est adí st ic o de Cas till a y León .
León, Dirección General de Estadística, Junta de Castilla y León, www .jcyl.es.
• JUNT A DE C ASTI LLA Y LEÓ N (2008) . Ca stil la y León en cifras. 25 años de a uton o -
mía . León, Direcció n General de Es tadíst ica, Junta de C astilla y León, www .jcyl.es.
• JU ST E CA RRI ÓN, J.J ., FER NÁ ND EZ ARU FE, J.E ., PED RO SA S AN Z, R. y GÓ ME Z
GARCÍA, J. (2007). “Los sistemas productivos locales industriales en Castilla y
León ”. An ales de E conomía Aplica da 2007 , Madri d, ASEPE L T -Delt a public acio nes,
pp. 83-104.
• LA CAIXA (varios años). Anuario Económico de España . Servicio de Estudios de
“la Caixa”, Bar cel on a, Ca ja de Aho rro s y Pen sio ne s de Ba rce lo na, www . lac aixa .es /
es tudi os.
• PEDROSA SANZ, R. y MIRANDA ESCOLAR, B. (2001). La economía de Castilla
y León ante la Europa de las regiones . V alladolid, Universidad de V alladolid, Se-
cretariado de Publicaciones.
259
El mercado de trabajo
José Miguel Sánchez Molinero
Carlos Pérez Domínguez
Universidad De V alladolid
1. Introducción
Antes que nada es preciso decir que la idea de un “mercado laboral” propio de la pro -
vincia de V alladolid no es más que una entelequia. Un mercado se define a través de una
mercancía más o menos homogénea, una oferta y una demanda. Pero, claro, el trabajo en
la provincia de V alladolid, como en cualquier otra provincia, dista mucho de ser una mer-
cancía homogénea. Los trabajadores difieren en educación, experiencia y muchas otras
cosas. Hay pues muchas clases de trabajadores y cada clase tiene su propio “nicho”. Más
que de “mercado laboral” tendríamos que hablar de “mercados laborales” y , para cada uno
de estos mercados, tendríamos que identificar una oferta y una demanda diferentes. Pero
hay una dificultad adicional: en términos estrictos no es posible hablar de mercados de
trabajo provinciales porque todos estos mercados se encuentran integrados en mercados
na ci on al es . Y e sto es así po rque l os trab ajad ores ( los of er en te s d e trab ajo) d e cua lqui er par te
de España pueden moverse de unos sitios a otros; y de hecho se mueven en respuesta,
por ejemplo, a las diferentes condiciones salariales. De manera similar , las empresas (que
son los demandantes de trabajo) pueden buscar a sus empleados en cualquier parte del
territorio nacional y a veces también del extranjero.
De todos modos, aunque debería estar muy claro que el mercado laboral de la pro-
vincia de V alladolid, como tal, no existe, sí hay una serie de cuestiones, relacionadas con
el mercado o los mercados de trabajo en general, pero con una dimensión territorial muy
nít ida; y e stas cuest iones pu eden ten er inte rés po r s u c one xión con la prov incia va lliso letan a.
Aunque todas estas cuestiones están interrelacionadas, algunas de ellas tienen que ver
mayormente con la oferta (o las ofertas) de trabajo, otras con la demanda (o las demandas)
y otras, finalmente, con la interacción oferta-demanda.
260
La economía de la provincia de V alladolid
Entre las primeras estarían las cuestiones relativas a la estructura de la población “en
edad de trabajar” (en general, los mayores de 16 años) y de la población activa (los que
están emplead os o bien buscan empleo) dentro de la provincia de V alladolid. Por ejemplo,
la distribución de estas poblaciones por edades y niveles de educación, ya que la edad y
la educación sirven para definir distintas clases (ofertas) de trabajo. Y todo lo referente a
las tasas de actividad (el porcentaje de “activos” dentro de la “población en edad de traba -
jar”), que suelen variar bastante, no sólo en función del sexo, la edad y la educación, sino
también como consecuencia de diversos factores culturales.
De la s cuest iones relacionadas con la demanda de trabajo, la más importante s in dud a
es la del empleo: el porcentaje de individuos empleados (ya sea sobre la población activa
o sobre la población en edad de trabajar), ya sea en términos agregados o desagregados
por sectores, ocupaciones o cualquier otro criterio; y la evolución del empleo a través del
tiempo. T odo lo cual presenta notables peculiaridades territoriales que convendría destacar
para el caso de la provincia de V alladolid.
Como aclaración a lo dicho en el párrafo anterior habría que señalar que los niveles
de empleo (u “ocupación”) no tienen por qué ser , estrictamente hablando, un fenómeno “de
demanda”. En otras palabras, el empleo no depende, al menos en condiciones generales,
sólo de la demanda de trabajo: es una consecuencia, tanto de la demanda como de la
oferta. Sin embargo, cuando hablamos de mercados de trabajo tan “enrarecidos” como los
españoles, parece legítimo hablar del empleo como un fenómeno “de demanda”. Quere -
mos decir con esto que los mercados de trabajo en España han sido tradicionalmente, y lo
son de una manera especial en los tiempos que actualmente corren, mercados con “oferta
racionada”. Dicho de una manera menos técnica: los oferentes no logran vender toda su
“mercancía” y son los demandantes los que determinan la cantidad comprada. Evidente -
mente, estamos haciendo referencia al desempleo: un fenómeno que habrá que ver como
un resultado de la interacción oferta-demanda. Pero una interacción en un contexto muy
particular: tenemos que pensar que en los mercados de trabajo españoles existe algún tipo
de barreras institucionales que impide el ajuste “normal” (y hablamos aquí de normalidad
en un sentido puramente teórico) entre la oferta y la demanda de trabajo.
Y a hemos apun tado un fenómeno –el paro–, que está relacionado tanto con la oferta
como con la demanda de trabajo, y que sin duda merecerá nuestra atención, ya que tiene
algunas peculiaridades interesantes en la provincia de V alladolid. Otra cuestión importan-
te, que en parte tiene que ver con la oferta y la demanda de trabajo es la cuestión de los
261
El mercado de trabajo
José Miguel Sánchez Molinero y Carlos Pérez Domínguez
salarios. Es preciso enfatizar aquí que los salarios sólo dependen en parte de la oferta y
la demanda. En un mercado laboral idealmente competitivo el salario tendría que ser el
resultado de la interacción oferta-demanda y nada más. Pero en los mercados de trabajo
“reales”, y de un modo muy especial en los españoles, los salarios suelen ser el resultado,
a veces pura y simplemente de las decisiones del gobierno, y tal vez las más de las veces,
de la negociación colectiva. Y sería ilusorio pensar que la negociación colectiva responde
únicamente a consideraciones relacionadas con la oferta y la demanda. De hecho, la ten-
dencia de la negociación colectiva a generar , de manera sistemática, salarios “demasiado
altos”, podría considerarse como una de las causas principales de esa “enfermedad del
desempleo”, que crónicamente afecta a la economía española.
Los salarios, por supuesto, constituyen un aspecto esencial de la realidad laboral de
una provincia. Es más, en la medida en que el mecanismo de la negociación colectiva
puede generar salarios distintos para las mismas ocupaciones en las distintas provincias
españolas (sobre todo a través de los convenios provinciales), podría decirse que la nego -
ciación colectiva tiende a generar mercados de trabajo “segmentados” a escala provincial.
En tal caso, las diferencias salariales entre provincias se verían neutralizadas en cierto
modo por las tasas de desempleo; es decir , las provincias con salarios relativamente más
altos atraerían a más gente y , en condiciones ceteris paribus , tendrían mayores tasas de
desempleo. Sin embargo, todas estas consideraciones, aunque creemos que son impor-
tantes para calibrar en su justa medida la cuestión de los salarios, tendrán que quedarse,
al menos en este trabajo, en meras conjeturas. Y la razón de esto es que la información
disponible sobre salarios y sobre convenios colectivos no nos permite desagregar todo lo
que sería nec esario para establecer la posible e xistencia de me rcados de tra bajo realmente
“segmentados” a escala provincial.
Lo dicho en los párrafos precedentes describe cuál va a ser la línea expositiva del
presente trabajo. Comenzaremos exponiendo los rasgos más notables de la fuerza de tra -
bajo en la provincia de V alladolid: su distribución por edades, niveles de educación, tasas
de actividad, etc., así como la evolución de todos estos rasgos en las décadas recientes,
estableciendo las comparaciones oportunas con Castilla y León y con el conjunto nacional.
De spué s pas ar emos a l as cue stio nes rel acio nad as c on la de mand a de tr ab ajo, c entr ánd on os
sobre todo en el empleo, su estructura y su evolución reciente, estableciendo igualmente
las comparaciones oportunas con otros ámbitos territoriales. La discusión del empleo nos
llevará automáticamente a la cuestión del paro. Analizaremos la estructura y evolución re-
ciente del paro en la provincia de V alladolid y pondremos de manifiesto las peculiaridades
262
La economía de la provincia de V alladolid
de esta provincia. Finalmente, tendremos que abordar algunas cuestiones importantes
sobre las cuales no tenemos más remedio que admitir que no disponemos de información
suficiente. Nos referiremos en primer lugar a los salarios y en segundo lugar a la negocia -
ción colectiva y a los contratos de trabajo y procuraremos suplir la falta de información con
conjeturas razonables. La tercera cuestión será la inmigración.
Desde luego, un trabajo como éste parece que exige decir algo sobre la inmigración.
T al vez este fenómeno no tenga en V alladolid la magnitud que ha adquirido en otras provin-
cias españolas, pero aún así no podemos pasar por alto su importancia. Se trata, eviden -
temente, de un fenómeno que afecta a la oferta de trabajo y que ha tenido consecuencias
importantes desde el punto de vista del crecimiento económico y también en relación con
el desempleo. Al final del trabajo, intentaremos resumir los datos más importantes sobre la
inmigración en Castilla y León y V alladolid dentro del contexto español y haremos algunas
conjeturas sobre los mismos.
2. Población en edad de trabajar y población activa
En los treinta años que van de 1977 a 2007 la población en edad de trabajar (oferta
potencial de trabajo) ha aumentado significativamente en España. Hay dos razones prin -
cipales para este cambio: en primer lugar , la “maduración” de los nacidos en la década de
los sesenta, que como es bien sabido fue una década de natalidad pujante; y , en segundo
lugar , la inmigr ación, que se ha notado sobre todo en esta primera década del siglo XXI.
Sin embargo, este fenómeno se ha manifestado mucho menos en Castilla y León. Mien-
tras la población en edad de trabajar en el conjunto del país crecía un 46 por ciento, en
esta región sólo llegaba al 16 por ciento (V er T abla 5 más adelante). Esto concuerda con
la idea que habitualmente se tiene de la población castellano-leonesa como una población
envejecida. Sin embargo, el panorama de la provincia de V alladolid se aleja bastante de
este tópico, con un crecimien to del 37 por ciento en la población en edad de trabajar . Este
dato está ciertamente por debajo de la media nacional, pero, para hacerse una idea cabal
del dinamismo económico de la provincia, habría que complementarlo con otros datos su-
mamente significativos. En concreto, más adelante tendremos ocasión de ver que tanto la
población activa como la población ocupada han crecido en esta provincia bastante más
que la media nacional. Lo cual viene a indicar un fenómeno que iremos perfilando poco a
poco: la aparente “singularidad” de esta provincia en el conjunto de la región, sobre todo
por su dinamismo económico.
263
El mercado de trabajo
José Miguel Sánchez Molinero y Carlos Pérez Domínguez
T abla 1. Estructura de la Población activa y de la Población en edad de trabajar
en España, Castilla y León y V alladolid en 2007. En porcentaje
Población Activa Población en edad de trabajar
16-24 años 25-54 años
≥
55 años 16-24 años 25-54 años
≥
55 años
España 1 1 78 1 1 12 56 32
Castilla y León 9 79 12 1 1 50 39
V alladolid 8 82 10 1 1 54 35
Nota: Los valores son porcentajes con respecto del total de la población de 16 y más años correspondiente.
Fuente: Para la Población activa, EP A (INE); para la Población en edad de trabajar , Padrón municipal a 1 de enero de 2008 (INE).
La parte izquierda de la T abla 1 recoge la estructura de la población activa por grupos
de e dad en el año 2007 para Es paña, Castilla y León y la provincia de V alladolid. Lo primero
que habría que resaltar en esta tabla es que la idea que habitualmente se tiene de la pobla-
ción castella no-leo nesa como una p oblaci ón relativame nte envejecid a, en co mparac ión con
la española, no tiene un reflejo muy claro en la fuerza de trabajo de la región. El porcentaje
de “activos” jóvenes (entre 16 y 24 años) es claramente inferior al nacional, pero quizás no
tanto como cabría esperar (un 9 frente a un 1 1 por ciento). Por otra parte, el porcentaje de
“activos” viejos (con 55 o más años) es sólo ligeramente superior al nacional (un 12 frente
a un 1 1 por ciento). Evidentemente, las diferencias son mínimas.
Grafico 1. Evolución de las tasas de actividad de España, Castilla y León y V alladolid
1996-2009. En porcentaje
Nota: Las series experimentaron cambios metodológicos en los períodos 2000-2001 y 2004-2005.
Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de la EP A (INE).
264
La economía de la provincia de V alladolid
Aunque también es verdad que la tasa de actividad (el porcentaje de “activos” dentro
de la “población en edad de trabajar”) de Castilla y León es claramente inferior a la media
nacional (un 54 frente a un 59 por ciento), como puede comprobarse en el Gráfico 1 que
muestra la evolución de las tasas de actividad en los tres ámbitos territoriales entre 1996
y 2009. El mayor porcentaje de “inactivos” de la región se concentra sobre todo entre los
más viejos, o al menos eso es lo que parece que se desprende de la parte derecha de
la T abla 1, en la cual se muestra la composición por edades de la población en “edad de
trabajar” o “potencialmente activa”. Obsérvese que Castilla y León tiene un porcentaje de
personas “potencialmente activas” en el tramo superior de edad que excede al nacional
en 7 puntos porcentuales (39 frente a 32 por ciento). Sin embargo, los porcentajes de tra -
bajadores realmente “activos” son muy similares en ambos casos. Esto quiere decir que
la proporción de “viejos” que eligen permanecer “inactivos” es sustancialmente mayor en
Castilla y León. Por qué los más viejos optan por la “inactividad” con mayor frecuencia en
Castilla y León es algo que probablemente se pueda explicar si se piensa que se trata de
personas de origen rural, que seguramente disponen de medios de subsistencia relaciona-
dos con la agricultura, y por tanto difícilmente fiscalizables, que les permiten subsistir sin
participar en el mercado de trabajo.
Cuando, en lugar de Castilla y León, comparamos la provincia de V alladolid con el
conjunto de España, el panorama que surge es muy distinto del anterior . La estructura por
edades de la población activa en esta provincia contiene un porcentaje claramente mayor
de personas en el tramo de edad intermedia (entre 25 y 54 años) que el conjunto de Espa -
ña (un 82 frente a un 78 por ciento). En cambio, tanto el porcentaje de viejos como el de
jóvenes son relativamente bajos. Aunque ciertamente sorprende el reducido porcentaje de
trabajadores jóvenes en el ámbito provincial (sólo un 8 por ciento frente al 1 1 por ciento del
país en su conjunto), estas diferencias tal vez se podrían explicar teniendo en cuenta lo
siguiente: (1) los trabajadores más productivos suelen ser los de edad intermedia y éstos
suelen concentrarse sobre todo en las grandes ciudades; (2) V alladolid es, por lo menos a
escala española, una gran ciudad; y (3) la población de esta provincia se encuentra alta -
mente concentrada en la capital.
271
El mercado de trabajo
José Miguel Sánchez Molinero y Carlos Pérez Domínguez
Grafico 2. Evolución de las tasas de empleo de España, Castilla y León
y V alladolid 1996-2009. En porcentaje
Nota: Las series experimentaron cambios metodológicos en los períodos 2000-2001 y 2004-2005.
Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de la EP A (INE).
Grafico 3. Estructura porcentual de la población ocupada por sectores en España,
Castilla y León y V alladolid, 1977 y 2007
Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de la EP A (INE).
272
La economía de la provincia de V alladolid
A continuación pasaremos a ocuparnos de la tasa de paro, que es simplemente el co-
ciente entre el número de desempleados y el número de activo s. Para enten der la evoluc ión
de esta tasa, es precis o comparar la ev oluci ón de l numerado r (nivel de ocupaci ón) con la del
denominador (nivel de actividad). Los dos paneles del gráfico 4 ilustran este cambio para
el período 1977-2009, fraccionándolo en seis subperíodos: una primera fase de recesión
(19 77- 85) , segui da d e o tra de a uge (1986 -90), otr a de reces ión (1991- 94), otra s do s de aug e
(1995-2000 y 2001-07) y finalmente una de recesión (2008-09). Se observa cómo las fases
de auge, que por definición son las fases de crecimiento de la ocupación, van asociadas a
reducciones de las tasas de paro. Así mismo, en las fases de recesión, que por definición
son las fases d e r educción de l a ocupación, van acompa ñadas de aum entos en las tasas de
paro. T ambién se puede apreciar que la población activa aumenta prácticamente siempre,
aunque parece que más en las fases de auge que en las de recesión. Este patrón de varia-
ciones de la población activa parece que confirma lo dicho anteriormente en el sentido de
que dichas variaciones dependen en gran medida de factores culturales de tipo “exógeno”.
Grafico 4. V ariación de la ocupación y la actividad (en tasas de variación)
y del paro (en punto porcentuales) en España, Castilla y León y V alladolid.
Extremos cíclicos registrados entre 1977 y 2009
Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de la EP A (INE).
273
El mercado de trabajo
José Miguel Sánchez Molinero y Carlos Pérez Domínguez
Convendría observar también que el crecimiento de la ocupación en la provincia de
V alladolid es siempre más intenso en sus aumentos, y más débil en sus caídas, que en
los otros ámbitos territoriales. Este dato es sumamente significativo a la hora de calibrar el
dinamismo económico de la provincia. Aunque aquí es posible que la pujanza económica
de V alladolid tenga mucho que ver con el hecho de que la ciudad se ha convertido en el
centro administrativo de la región y eso ejerce un fuerte impacto sobre el sector servicios.
Cuando se comparan las variaciones de la ocupación de Castilla y León con las de
España obtenemos una impresión completamente distinta a la anterior . Ahora resulta que
el crecimiento de la ocupación en Castilla y León ha sido siempre más débil en las fases
de auge, y las caídas más fuertes en las fases de recesión, con la excepción de la última
fase (2008-09), en la cual la ocupación castellano-leonesa ha caído sólo un 5,2 por ciento
frente al 7,2 por ciento del conjunto nacional.
Cuand o se tr ata de medir el di namis mo económi co de u n área geográfica deter minad a,
las tasas de crecimiento de la ocupación son mucho más significativas que las tasas de
paro. La razón de esto reside en que las tasas de paro se ven influidas por las tasas de
actividad, y éstas, como ya hemos visto, dependen en cierta medida de factores exóge -
nos. En cambio el crecimiento de la ocupación refleja de manera directa el impulso de la
demanda de trabajo. De todos modos, las tasas de paro tienen un significado sumamente
importante como medidas de bienestar social; y desde luego como indicadores del grado
de “tensión” existente en los mercados de trabajo, lo cual a su vez tiene repercusiones en
los procesos de negociación colectiva.
El gráfico 5 muestra la evolución de las tasas de desempleo para España, Castilla y
León y la provincia de V alladolid durante el período 1996-2009. El comportamiento de las
tasas de paro es, en todos los casos, estrictamente anticíclico: disminuyen en las fases de
auge y aumentan en las fases de recesión. Nótese como en caso de V alladolid las tasas
de paro están desde 1996 hasta 2004 por encima de las nacionales y a partir de 2004 se
sitúan por debajo. A pesar de que la ocupación crece con más rapidez que en el conjunto
del país, los fuertes incrementos de la población activa hacen que las tasas de paro sean
relativamente altas. A partir de 2004 ocurre lo contrario. En el caso de Castilla y León tene-
mos tasas de paro sistemáticamen te in feriores a la media nacional. Sin embargo , ya hemos
visto anteriormente que la ocupación a escala regional crece menos que en el conjunto de
la nación. Ahora bien, la población activa también crece de una forma muy lenta. Esto hace
que a escala regional observemos tasas de paro relativamente bajas.
274
La economía de la provincia de V alladolid
4. Salarios, contratos de trabajo, inmigración
El gráfico 6 muestra los salarios medios por persona y año para España, Castilla y
León y V alladolid, distribuidos por sectores de actividad y referidos al año 2008.
Lo primero que salta a la vista en estos datos es que las diferencias salariales entre
los distintos ámbitos son mínimas. La media de todos los sectores es ligeramente más alta
en V alladolid que en el conjunto nacional y ligeramente más baja en Castilla y León. Y el
desglose por sectores muestra diferencias algo mayores entre los tres territorios, aunque
no muy significativas, ya que en ningún caso parecen sobrepasar el 15 por ciento. Si tu -
viésemos en cuenta las diferencias en el coste de la vida, es probable que las diferencias
“ajustadas” fuesen aún menores.
Grafico 5. Evolución de las tasas de paro de España, Castilla y León y V alladolid
1996-2009. En porcentaje
Nota: Las series experimentaron cambios metodológicos en los períodos 2000-2001 y 2004-2005.
Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de la EP A (INE).
275
El mercado de trabajo
José Miguel Sánchez Molinero y Carlos Pérez Domínguez
Por otra parte, es bien sabido que los salarios en España se determinan, básicamen -
te, a través de la negociación colectiva. Esto quiere decir que los salarios negociados a
través de los convenios no reflejan adecuadamente las fuerzas de la oferta y la demanda,
sino que son más bien el resultado de fuerzas “exógenas”. Más concretamente, podríamos
hablar aquí del “poder sindical” o de la presión alcista que los sindicatos suelen ejercer en
las negociaciones salariales. Este “poder sindical” también podría ser un factor generador
de diferencias salariales, ya que los sindicatos no tienen por qué tener la misma fuerza
en todas partes. Sin embargo, los datos anteriores no sugieren nada de esto. Antes bien,
dichos datos son plenamente coherentes con la hipótesis de que los sindicatos tienden a
homogeneizar los salarios, al menos dentro de cada sector , al mismo tiempo que elevan los
niveles salariales por encima de lo que sería de esperar de acuerdo con las fuerzas de la
oferta y la demanda. Esto último podría ser la razón por la que las tasas de paro españolas
han sido tan anormalmente altas durante más de treinta años.
Grafico 6. Salarios medios anuales por persona y sector de actividad
en España, Castilla y León y V alladolid, 2008. En euros por persona y año
Fuente: Mercado de trabajo y pensiones en las fuentes tributarias.
276
La economía de la provincia de V alladolid
Como última observación sobre la cuestión de los salarios convendría señalar que la
inexistencia de diferencias salariales significativas es coherente con la idea, avanzada en
la introducción de este trabajo, de que los mercados laborales en España están altamente
integrados: por lo cual no tiene mucho sentido hablar , como no sea de manera metafórica,
del mercado de trabajo de una provincia o de una región.
En este análisis del panorama laboral de la provincia de V alladolid (en comparación
con la región castellano-leonesa y con el conjunto nacional) también sería conveniente
decir algo acerca de las “tasas de temporalidad”: es decir , el porcentaje de trabajadores
con contratos “a término” frente a los que tienen contrato indefinido.
Los contratos de trabajo “a término” o “temporales” no tienen muy buena prensa en
España. A menudo se habla de “precariedad laboral” para referirse a una tasa de tempo -
ralidad más o menos alta. Sin embargo, cuando los mercados de trabajo están altamente
regulados, como es el caso de España, los contratos temporales suelen ofrecer una vía
de escape, que permite a los empresarios adaptar el empleo a las fluctuaciones de la
demanda de productos finales. Al menos esto es lo que parece haber ocurrido en España
en los últimos años. Podemos pensar que la gran expansión del empleo registrada entre
1996 y 2007 ha sido posible, en gran medida, porque la ley ha dado a los empresarios
unas facilidades que antes no tenían para recurrir a este tipo de contratos. Y , naturalmente,
cuando la expansión de la economía se torna en recesión o en depresión, uno espera que
los primeros en ser despedidos sean los titulares de contratos a término.
El gráfico 7 nos muestra los porcentajes de trabajadores con contrato a término co -
rrespondientes a los años 2002 y 2009. Las cifras son coherentes con lo dicho en el párrafo
anterior: los porcentajes de tempor alidad en 2009, un año d e crisi s, son menor es que los de
2002, que fue un año d e auge. Los trabajad ores tempo rales son los pr imeros que se qu edan
sin empleo. El fenómeno es el mismo para el ámbito provincial, el regional y el nacional.
Nótese también que, como viene siendo habitual, la situación provincial se parece mu-
cho más a la nacional que a la regional. En este caso, las tasas de temporalidad de España
y de V alladolid son muy parecidas, en tanto que la de Castilla y León es claramente inferior ,
tanto en 2002 como en 2009. El que la región tenga tasas de temporalidad inferiores a las
nacionales y a las provinciales concuerda con lo dicho anteriormente al analizar los datos
de empleo. Recuérdese que Castilla y León registraba un ritmo más lento de creación de
empleo que la provincia de V alladolid y que España. Una posible causa de esto (aunque
277
El mercado de trabajo
José Miguel Sánchez Molinero y Carlos Pérez Domínguez
no la única, desde luego) podría ser la existencia de un porcentaje relativamente alto de
con tra tos indefi nidos. Lo s dato s dispo nibles no nos perm ite n hacer mu cha s conje turas sob re
las razones por las cuales Castilla y León tiene menos contratos “a término” que España o
que V alladolid. No obstante, existe al menos una razón que podría arrojar alguna luz sobre
este punto: la fuerza de trabajo de Castilla y León es relativamente más vieja. Por tanto, no
debería extrañarnos que el porcentaje de contratos indefinidos de la región fuese mayor , y
el de contratos “a término” menor .
Finalm ente, diremos a lgo sobre la in migrac ión. Como ya se i ndicó en la int roducc ión de
este trabajo, el fenómeno de la inmigración se ha notado menos en Castilla y León que en
el conjunto de España. Así, de acuerdo con los datos de la Encuesta de Población Activa,
mientras el porcentaje de extranjeros dentro de la población en edad laboral ha pasado
en España del 8 al 12 por ciento entre 2005 y 2009, en Castilla y León ha pasado de ser
algo más del 3 al 6 por ciento. A pesar de todo, hay que decir que han sido los inmigrantes
los que han impedido que la población laboral de Castilla y León se reduzca de manera
importante. Esto se entenderá si se tiene en cuenta que entre 2005 y 2009 la población en
edad de trabajar de origen inmigrante ha aumentado en la región en casi 55.000 personas,
Grafico 7. Asalariados con contrato temporal en España, Castilla y León
y V alladolid, 2002 y 2009. En porcentaje
Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de la EP A (INE).
278
La economía de la provincia de V alladolid
mientras que la población laboral “oriunda” ha disminuido en unas 27.000. Este último dato
puede deberse en parte a la baja natalidad, pero seguramente hay algo más: detrás de
esta caída se esconde la emigración de los trabajadores “oriundos” hacia otras regiones
del país. Pero todo esto puede tener una lectura positiva: a pesar de que los trabajadores
castellano-leoneses muestran una cierta propensión a emigrar , la región sigue ofreciendo
atractivos de empleo nada despreciables para los extranjeros.
T abla 7. Permisos de trabajo concedidos a inmigrantes, peso porcentual de los permisos
y de la población de cada provincia sobre el total de Castilla y León. Medias 200-2009
Permisos concedidos Peso de la población
sobre el total regional
Permisos totales concedidos Peso sobre el total regional
Ávila 13.924 7% 7%
Burgos 28.518 15% 14%
León 32.572 17% 20%
Palencia 8.678 5% 7%
Salamanca 18.393 10% 14%
Segovia 34.492 18% 6%
Soria 1 1.515 6% 4%
V alladolid 36.529 19% 20%
Zamora 7.81 1 4% 8%
Castilla y León 192.432 100% 100%
Fuente: Elaboración propia a partir de los datos del Boletín de Estadísticas Laborales (MTIN) y de la EP A (INE).
T ambién son interesantes los datos referentes a la distribución de los inmigrantes por
provincias dentro de Castilla y León. Como puede verse en la T abla 7, la distribución por
provincias del número total de permisos de trabajo concedidos en la región entre 2000
y 2009 no se corresponde muy bien con la distribución de la población total. Hay dos
provincias que destacan por atraer una proporción de inmigrantes muy superior a lo que
sería de esperar dado su peso demográfico dentro del conjunto regional. Un 18 de los
permisos de trabajo se han concedido en Segovia, a pesar de que en esta provincia vive
solamente el 6 por ciento de la población de Castilla y León. Sin duda, el hecho de ser un
centro turístico muy cercano a Madrid tiene algo que ver con esto. T ambién es destacable
el caso de Soria, que con un 4 por ciento de la población de la región, llega a absorber un
6 los trabajadores inmigrante s. Por otra parte, las provincias menos atractivas para éstos
parecen ser Zamora, Palencia y , en menor grado, Salamanca. V alladolid es la provincia
con un porcentaje mayor de inmigrantes (19 por ciento), pero esta cifra no resulta tan alta
279
El mercado de trabajo
José Miguel Sánchez Molinero y Carlos Pérez Domínguez
si se tiene en cuenta que estamos refiriéndonos a la provincia más poblada de la región,
con más de un 20 por ciento de la población total. Aunque ciertamente aquí haría falta un
análisis mucho más detallado , todo esto parece indicar que la provincia de V alladolid no
está entre las que ofrecen mayores atractivos para la inmigración.
Por último, un breve comentario sobre los datos de la Encuesta de Población Activa
sobre las tasas de actividad y las tasas de paro de los trabajadores extranjeros. Como se
puede comprobar en el gráfico 8, las tasas de actividad de los extranjeros son claramente
mayore s que las d e los naci onales, afirmación que vale ta nto para el conj unto del país co mo
para Castilla y León. Las diferencias entre españoles y extranjeros son insignificantes para
los hombres pero muy notables para las mujeres. T ambién se puede ver que las tasas de
actividad femeninas han aumentado algo entre 2005 y 2009, sin duda como consecuencia
de la actua l cr is is eco nóm ica . El dat o va le t ant o pa ra l as esp año las c omo p ara l as ext ran jer as.
Au nque no ocu rre l o mi smo en el cas o de lo s hom br es : las t as as de a ct iv idad ma sc ulin as
pr ácti cam en te no var ía n a lo lar go del c icl o. En una f ase de depr esi ón como la a ct ual n o es
so rpre nde nt e q ue las m uj eres i nc reme nte n su part ici paci ón en el mer cado d e tr ab aj o: la re nt a
fa mil ia r dis mi nu ye y mu cha s mu je res ant eri or me nte “in act iva s” se ve n for zad as a bu sca r fu en -
te s adi cion ale s de re nta. Los hom bres no lo h ace n por que no pu ede n: e llo s ya son “ac tivo s”.
Grafico 8. Evolución de las tasas de actividad de nacionales y extranjeros
para España y Castilla y León, 2005-2009. En porcentaje
Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de la EP A (INE).
280
La economía de la provincia de V alladolid
La evolución de las tasas de paro de los ex tranjeros ta mpoco presenta rasgos sorpren -
dentes. En el gráfico 9 se puede ver que, como era de esperar , las tasas de paro femeninas
son mayores que las masculinas y las tasas correspondientes a los extranjeros mayores
que las correspondientes a los nacionales. T odo esto es coherente con la distribución
ocupacional de los distintos segmentos de la fuerza de trabajo: las mujeres están más
concentradas que los hombres, y los extranjeros más concentrados que los nacionales,
en ocupaciones de salarios bajos, con un mayor porcentaje de contratos temporales y , por
tanto, más expuestas a los peligros del desempleo. Nada de esto es sorprendente, aunque
ciertamente “impresionan” las tasas de desempleo de 2009, sobre todo las referidas a los
inmigrantes, que en algunos casos llegan a superar el 30 por ciento.
De todos modos, aquí hay dos datos que tal vez convendría destacar: (1) Las tasas de
paro de los trabajadores extranjeros siguen el patrón habitual de las tasas de paro regio -
nales en comparación con las nacionales: las primeras están por debajo de las segundas.
Esto quiere decir que los extranjeros (varones) que trabajan en Castilla y León tienen tasas
de paro inferiores a las tasas correspondientes en el conjunto de España. Sin embargo,
(2) las mujeres inmigrantes en esta región tienen tasas de paro superiores a las tasas
Grafico 9. Evolución de las tasas de paro de nacionales y extranjeros
para España y Castilla y León, 2005-2009. En porcentaje
Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de la EP A (INE).
287
El tejido empresarial
Pedro Benito Moyano Pesquera
La primera y principal toma de contacto con la realidad empresarial de V alladolid ha
de realizarse a través del Directorio Central de Empresas (DIRCE) que anualmente elabora
el Instituto Nacional de Estadística. Esta fuente de información presenta dos limitaciones.
En primer lugar , los datos sectoriales proporcionados a nivel provincial se refieren a las
unidades locales de producción y no a las empresas. La empresa se define como una or -
ganización sometida a una autoridad rectora que puede ser , según los casos, una persona
física, una persona jurídica o una combinación de ambas y constituida con miras a ejercer
en uno o varios lugares una o varias actividades de producción de bienes o servicios. La
unidad local corresponde a una empresa, o una parte de ésta, situada en una ubicación
geográfica concreta y desde la cual se ejercen actividades económicas por cuenta de la
misma empresa. Dada la reducida dimensión que en general presentan las empresas
vallisoletanas la separación real en términos cuantitativos de ambos conceptos es muy
reducida. No obstante, sí pueden ser relevantes las implicaciones cualitativas por cuanto
podemos encontrar locales operativos en la provincia, cuya actuación depende de las de-
cisiones tomadas en otras provincias en las que se asienta la unidad rectora. La segunda
limitación tiene que ver con la no inclusión en el Directorio de las actividades agrarias y
ganaderas. Sin embargo, este contratiempo no deprecia el análisis global pues el sector
agropecuario aporta únicamente el 4,9% del V alor Añadido Bruto vallisoletano y , aunque
todavía concentra el 6,9% del empleo total de la provincia, contribuye con menos del 3%
al empleo asalariado (Gráfico 1).
Grafico 1. Distribución sectorial del V AB y del empleo en V alladolid (2007)
Fuente: Contabilidad Regional de España. INE.
288
La economía de la provincia de V alladolid
Para obtener la radiografía del tejido empresarial de la provincia de V alladolid se han
analizado seis variables: densidad, fisonomía, distribución sectorial, nivel tecnológico, lo -
calización territorial y estr uct ura e con óm ica y fina ncie ra d e l as em pre sas, que se reco gen en
lo s epí graf es si gui en tes. El capí tul o fin ali za re copi lan do la s con clus ion es má s rel evan tes . No
ob stan te, la pr ud enci a debe pr esi di r l a le ct ura de al guna de la s pa rtes de es te ca pí tulo po r
cu an to la úl tim a in fo rm ac ión dis po ni bl e pa ra su co nfe cc ió n co rr esp on de a 20 07, año en el qu e,
to daví a, en dete rmi na dos sec tore s, la cris is econ ómi ca n o s e ha bía m ostr ado en su tot alid ad.
2. Densidad empresarial
Como señalan Guzmán y Cáceres (2008), la primera variable que explica la fortaleza
o debilidad de la estructura productiva es el número de empresas existente en la economía.
En prin cip io, cuant o mayor s ea este núme ro resp ecto a l a p obla ción tota l, mayo r p roba bil idad
existe de alcanzar altos niveles de producción de bienes y servicios, empleo, inversiones,
exp ort aci one s, etc. La densid ad e mpresa rial cons tit uye la variab le b ásica, nec esaria aun que
no suficiente, para la formación de un tejido empresarial competitivo en cualquier econo -
mía, por ello, es uno de los indicadores más utilizados para estimar el ritmo del desarrollo
empresarial de manera extensiva (crecimiento de nuevos negocios).
Los datos muestran que el tejido empresarial vallisoletano estaba formado, a comien -
zos del año 2009, por 35.479 unidades productivas, que representan la cuarta parte de las
existentes en Castilla y León (20,8%) y el 1,1% de las españolas. Para obtener una idea
de lo que esto significa, el Gráfico 2 sintetiza el valor de la densidad empresarial calculada
en función de la población y del territorio. En primer lugar , si tomamos en consideración la
población, el número de empresas por cada 10.000 habitantes en V alladolid (66,6), aunque
similar al de la Comunidad de Castilla y León, es inferior al del conjunto de España (71,9).
En otros términos, V alladolid cuenta con una empresa por cada 15 ciudadanos, mientras
que en el conjunto de España esta cifra se reduce a 13,9. En segundo lugar , desde el punto
de vista territorial, la ratio de empresas por cada 10 km 2 nos muestra que V alladolid (43,7),
aunque notablemente por encima de Castilla y León (18,1), se halla a bastante distancia
de la media nacional (66,3).
289
El tejido empresarial
Pedro Benito Moyano Pesquera
Se comprueba, en definit iva, que los pr oblemas de d espoblació n que acecha n a bu ena
parte de la r eg ión c aste lla no y l eone sa, y en me nor gra do a V all adol id, tie nen su re flej o en un
el evad o défi cit de d ensi dad em pr es aria l. De hech o, la prov inc ia va llis ole ta na ne cesi tar ía ca si
3. 000 emp resa s más p ara igu al ar el val or d e la med ia nac ion al cor res pond ien te al pri me r indi -
ca dor y , dad a su e xt en si ón , 18 .00 0 má s pa ra a lc an zar la den si da d te rri tor ia l med ia de Es pa ña.
La situación descrita es el resultado de una evolución que refleja una clara tendencia
creciente hasta el año 2008. En efecto, el número de empresas vallisoletanas ha mostrado
(Gráfico 3) una fuerte aceleración entre 2002 y 2008, año en que se produce un retroceso.
Así, mientras que entre 1996 y 2002, las empresas en V alladolid aumentaron en 2.628
(9,8%) entre 2002 y 2008 el crecimiento fue de 6.727 (22,9%).
Grafico 2. Densidad empresarial en 2009
Fuente: Elaboración a partir de los datos del DIRCE.
290
La economía de la provincia de V alladolid
Sin embargo, aunque el crecimiento experiment ado desde 1996 (3 2,9%) ha sido supe -
rior al del conjunto de Castilla y León 2 (23,2%), resulta sensiblemente inferior al de España
(40,7%) (Gráfico 4). Es decir , la expansión del tejido productivo provincial experimentada
en los años de fuerte crecimiento económico no ha sido suficiente para que la provincia de
V alladolid se aproximase a la media española. Por el contrario, el crecimiento en el número
de empresa s a nivel nacion al ha s ido su perior al de V allado lid a ument ando e n cons ecuencia
la brecha entre ambas realidades territoriales.
En definitiva, dada la tendencia demográfica tanto empresarial como poblacional de
la provincia en comparación con la de España, la brecha en el número de empresas por
cada mil habitantes no se ha reducido (Gráfico 5).
2 Un análisis más detallado acerca de la demografía empresarial en la Comunidad de Castilla y León puede encontrarse en
Ogando, Moyano, Aleixandre y Fariña (2004) y en Moyano, Fariña, Aleixandre y Ogando (2005).
Grafico 3. Evolución del número de empresas de V alladolid
Fuente: Elaboración propia a partir de los datos del DIRCE.
291
El tejido empresarial
Pedro Benito Moyano Pesquera
Grafico 4. Evolución del número de empresas (Índice 1996=100)
Fuente: Elaboración propia a partir de los datos del DIRCE.
Grafico 5. Evolución del número de empresas por cada mil habitantes
Fuente: Elaboración propia a partir de los datos del DIRCE.
292
La economía de la provincia de V alladolid
3. Fisonomía empresarial
Aunqu e trad icionalme nte, h a exis tido u na cierta unani midad en pensar que las grandes
empresas eran las que más contribuían al dinamismo económico en sus distintas facetas
(valor añadido, innovación, empleo, etc.), a partir de la crisis económica de los setenta
han sido varios los estudios que resaltan el protagonismo de las PYMES en el proceso de
crecimiento económico. Sin embargo, como recuerdan Guzmán y Cáceres (2008), esta
relevancia se debe a su mayor volumen cuantitativo respecto a las grandes empresas,
pues, de hecho, éstas últimas siguen siendo protagonistas del comercio internacional, del
volumen de producción y de las actividades de I+D+i.
Además, desde el punto de vista de la calidad del tejido empresarial, es necesario dis -
tinguir las auténticas PYMES de las microempresas, pues la mayor parte de las empresas
de muy reducido tamaño tienen como objetivo la supervivencia, con escasas aspiraciones
de hacer crecer una organización empresarial en términos de generación de empleo,
ampliación de activos, internacionalización, innovación, etc. (Cáceres y Romero, 2006).
De acuerdo con ello, las zonas económicamente más avanzadas se caracterizan por un
tejido empresarial, no s olamente con una propor ción importante de gran des empresas, sino
también con una densa presencia de auténticas PYMES (con un mínimo de diez trabajado -
res, según las estadísticas más extendidas), mientras que las economías más atrasadas
suelen presentar un elevado grado de minifundismo empresarial que se refleja en la mayor
presencia de microempresas.
En este sentido, el tejido productivo vallisoletano se caracteriza por una acentuada
atomización en la que, además del predominio absoluto de las microempresas, se consta-
ta la casi inexistencia de grandes empresas. En concreto, más de la mitad de las 35.479
empresas de V alladolid no tiene ningún empleado y el 42,9% cuenta entre uno y nueve
asalariados. En otras palabras, el 94,5% del sistema productivo vallisoletano está formado
por microempresas y el 99,2% por pequeñas (menos de 50 trabajadores). Además, sólo
existen 128 empresas con más de 100 empleados (0,36%) que representan la tercera parte
de las e xisten tes en C astil la y Leó n (T abla 1). En todo caso, l a reducida dimensió n no es una
par tic ulari dad vallis oleta na, sino una carac ter ístic a tant o de Cast ill a y León como de Españ a.
293
El tejido empresarial
Pedro Benito Moyano Pesquera
T abla 1. Empresas según el número de asalariados
Nº de asalariados España Castilla y León V alladolid
Sin asalariados 1.767.470 52,67% 88.961 52,14% 18.292 51,56%
De 1 a 9 1.402.996 41,81% 73.310 42,96% 15.231 42,92%
De 10 a 49 157.242 4,69% 7.335 4,30% 1.672 4,72%
De 50 a 199 22.747 0,68% 852 0,49% 234 0,66%
De 200 a 999 4.586 0,14% 144 0,09% 42 0,12%
De 1000 ó mas 789 0,02% 24 0,01% 8 0,03%
T otal 3.355.830 100,00% 170.626 100,00% 35.479 100,00%
Fuente: Elaboración a partir de los datos del DIRCE.
La e vo luci ón du ra nte los últ imos a ños (Gr áfico 6 ) mues tra u na p au la tina p érd id a de p es o
relativo de las empresas sin asalariados en relación con las microempresas. Así, mientras
que las primeras han crecido entre 1996 y 2009 un 12%, las segundas lo han hecho un
66,7%. Esta evolución ha propiciado que las empresas sin asalariados hayan pasado de
representar el 61,1% en 1996 al 51,1% en 2009 y , paralelamente, las que tienen entre 1 y 9
trabajadores han aumentado su peso relativo desde el 34,2% al 42,9%.
Grafico 6. Evolución del número de empresas vallisoletanas según número de asalariados
(Índice 1996=100)
Fuente: Elaboración propia a partir de los datos del DIRCE.
294
La economía de la provincia de V alladolid
La importancia que la PYME adquiere por su número debe ser minorada cuando se
ana liz a el emple o qu e g ener a c ada tamañ o de empre sa. Así, a pe sar de la escas a re levan cia
que las grande s empresas tienen en la estructura productiva provincial, proporcionan la
quinta parte del empleo (19,6%) que, aunque importante, es un porcentaje inferior al que se
alcanz a en Cast illa y León (23,4%) y E spaña (29,1% ). No pue de olvidarse a este re specto la
enor me re lev an ci a qu e F A SA R en aul t ad qu ie re e n el em ple o tan to de la p ro vi nc ia de V al lad ol id
co mo d e la de Pale nci a. A su vez (Gr áfic o 7) , la apo rtac ión de la s em pres as s in as al aria dos
es inf eri or al 10% d el tota l, mie ntra s q ue las m icro emp resa s c on asal ari ad os cont rib uyen
co n el 20, 2%. E n se ntid o es tri cto, la mit ad d el emp leo de V all adol id ha y qu e bu sca rl o en las
p eq ue ña s em pr es a s (5 3, 5% ). Pa r al el am en te , el e mp le o qu e co nc en tr an la s me di an as (2 6, 8% )
es sen sib le ment e s up erio r e n V a llad oli d que en Ca stil la y León (2 2, 3%) y E sp añ a (2 1,2 %) .
En consonancia con el absoluto predominio de las empresas sin asalariados, la forma
jurídica dominante en la escena empresarial vallisoletana es la del empresario individual,
es decir , una persona física que realiza en nombre propio y por medio de una empresa
(sin personalidad jurídica propia) una actividad comercial, industrial o profesional. Con
estas características, a comienzos del año 2009, operaban en V alladolid 19.784 empresas
Grafico 7. Distribución del empleo por tamaño de las empresas (2009). En porcentaje
Fuente: Elaboración propia a partir de los datos del MTI y del DIRCE.
295
El tejido empresarial
Pedro Benito Moyano Pesquera
(T abla 2), es decir , el 55,8% de todas las existentes, porcentaje ligeramente inferior al que
se alcanza en Castilla y León (58,8%), aunque superior al de España (53,5%). Es más, si
junto a las personas físicas consideramos las comunidades de bienes se observa que seis
de cada 10 empresas de la provincia carecen de personalidad jurídica.
T abla 2. Distribución del número de empresas según su forma jurídica en 2009
Forma jurídica España Castilla y León V alladolid
Personas físicas 1.793.897 53,46% 100.292 58,78% 19.784 55,76%
Sociedades de responsabilidad limitada 1.140.820 34,00% 48.315 28,32% 1 1.032 31,09%
Comunidades de bienes 1 14.831 3,42% 8.897 5,21% 2.053 5,79%
Asociaciones y otros tipos 164.284 4,90% 6.723 3,94% 1.132 3,19%
Sociedades anónimas 109.330 3,26% 4.330 2,54% 1.094 3,08%
Sociedades cooperativas 23.483 0,70% 1.236 0,72% 204 0,57%
Otras (*) 9.185 0,27% 833 0,49% 180 0,51%
T otal 3.355.830 100,00% 170.626 100,00% 35.479 100,00%
(*)Sociedades colectivas, Sociedades comanditarias, Organismos autónomos y otros.
Fuente: Elaboración a partir de los datos del DIRCE.
Las ventajas que posee esta figura empresarial no pueden hacer olvidar los inconve -
nientes que presenta. Por un lado, se encuentran la rapidez y sencillez en las gestiones
para el inicio de la actividad dado que, no tiene que realizar ningún trámite para adquirir
personalidad jurídica, no precisa una capital mínimo, sus propietarios gozan de libertad de
decisión y actuación además de tener una alta capacidad de respuesta ante las oportuni-
dades que se presentan. Como contrapartida a estas ventajas, debe situarse el alto riesgo
que conlleva para el propietario, ya que su responsabilidad es única e ilimitada por lo que
deberá responder por la totalidad de las deudas contraídas por la empresa con sus bienes
y derechos personales. Además, al ser una sola persona la que aporta, estas empresas
disponen de menor capital que otras, situación que se complica si tenemos en cuenta que,
además, también se encuentran con mayores dificultades en la obtención de financiación
a largo plazo por carecer de bienes como garantías. Estos inconvenientes dificultan, obvia -
mente, la posibilidad de crecimiento y expansión de las empresas, lastrando su potencial
contribución al crecimiento provincial. Además, si asumimos que una parte importante de
las empresas depende de una sola persona, el futuro del tejido productivo es inestable en
tanto en cuanto las empresas tienden a disolverse con la desaparición (por jubilación o
muerte) del propietario.
296
La economía de la provincia de V alladolid
En todo caso, es evidente el estancamiento que durante los últimos años se ha produ -
cido en el número de empresas personalistas frente al importante auge de las sociedades
de responsabilidad limitada (Gráfico 8), que han triplicado el número de sus efectivos,
pasando de 3.821 en el año 1996 a 1 1.032 en 2009. Este incremento ha significado pasar
a representar la tercera parte de las empresas vallisoletanas y casi el 90% de todas las
societarias. Dados los requisitos y trámites necesarios para crear este tipo de empresas en
compa ración con el re sto d e empresas societari as re sulta obvio el m otivo de su i mportanci a.
Por el contrario, las Sociedades Anónimas disponían en el año 2009 de menos efectivos
(1.094) que en 1996 (1.450) lo que ha supuesto pasar del 5,8% del tejido empresarial a sólo
el 3,5%. De hecho, durante los últimos años, las sociedades anónimas han sido claramente
superadas en número por las Comunidades de Bienes, que con un incremento del 35,4%
han pasado de 1.516 a 2.053.
Grafico 8. Evolución del número de empresas vallisoletanas según su personalidad
Fuente: Elaboración propia a partir de los datos del MTI y del DIRCE.
303
El tejido empresarial
Pedro Benito Moyano Pesquera
T abla 5. Evolución del nivel tecnológico de los locales de V alladolid
Nivel T ecnológico 1996 2009 V ariación
Nº % Nº % Nº %
Alto 342 1,1% 807 2,0% 465 136,0%
Medio-alto 301 1,0% 296 0,7% -5 -1,7%
Medio-bajo 584 1,9% 717 1,8% 133 22,8%
Bajo 1.444 4,7% 1.474 3,7% 30 2,1%
Muy bajo 28.121 91,3% 37.067 91,8% 8.946 31,8%
T otal 30.792 100,0% 40.361 100,0% 9.569 31,1%
Fuente: Elaboración a partir de los datos del DIRCE.
Cuando el nivel tecnológico se pone en relación con el tamaño empresarial (T abla 6)
se aprecia que los locales de mayor dimensión, son los que presentan un nivel tecnológico
más elevado. Así, mientras que el 1 1,7% de los centros con más de 100 empleados son de
nivel alto o medio-alto, en las microempresas con menos de 9 trabajadores o sin trabaja -
dores, el porcentaje sólo es del 2,8%, lo que claramente indica que la tecnología avanzada
precisa una infraestructura de capital físico y humano superior a la media o, dicho en otras
palabras, una masa crítica a la que no todas las empresas pueden llegar .
De forma paralela, y en consonancia con lo anterior , el menor porcentaje de locales
con perfil tecnológico bajo o muy bajo se encuentra en aquellos de mayor tamaño (83,6%),
mientras que este porcentaje se eleva hasta el 96,3% en las empresas sin asalariados y
hasta el 95,5% en las microempresas.
T abla 6. Nivel tecnológico de los locales vallisoletanos según su tamaño
Nivel T ecnológico Sin 1 a 9 10 a 49 50 a 99 100 o más T otal
Alto 2,4% 1,4% 2,8% 5,7% 4,1% 2,0%
Medio-alto 0,4% 0,8% 2,5% 2,4% 7,6% 0,7%
Medio-bajo 0,9% 2,3% 5,6% 5,2% 4,7% 1,8%
Bajo 2,4% 4,3% 9,2% 9,5% 1 1,7% 3,7%
Muy bajo 93,9% 91,2% 79,8% 77,3% 71,9% 91,8%
T otal 100,0% 100,0% 100,0% 100,0% 100,0% 100,0%
Fuente: Elaboración a partir de los datos del DIRCE.
304
La economía de la provincia de V alladolid
En todo caso, el nivel tecnológico de las empresas de la provincia está directamente
relacionado con su especialización productiva más que con el tamaño de las empresas
aunque, en el caso de V alladolid, las escasas medianas y grandes empresas realizan su
actividad en los sectores considerados tecnológicamente de nivel medio-alto o alto.
6. Localización territorial de las empresas
No resulta fácil hacer una radiografía de la localización geográfica de las empresas
vallisoletanas por cuanto no existe información oficial desagregada a nivel municipal. Por
ello, recurrimos a los centros de cotización a la Seguridad Social, correspondientes al año
2007, publicados digitalmente por Caja España en los Datos Económicos y Sociales de los
Municipios de España 1 1 , aunque una misma empresa puede tener varios centros.
El Mapa 1 revela que la tercera parte de lo s centros pro ductivos vallisolet anos (13.469)
tiene su ubicación en la capital de provincia. Los dos únicos municipios que cuentan con
una población ligeramente superior a 20.000 habitantes (Medina del Campo y Laguna de
Duero) tienen más de 500 establecimientos empresariales (872 y 517, respectivamente)
que en conjunto representan el 6,5% del total prov incial. T ras estos dos, sólo 16 localid ades
tienen en su territorio entre 100 y 500 centros. En el extremo opuesto, la tercera parte de
los 225 munici pios de la provincia tiene me nos de cinco establecimi entos productivos y más
de la mitad menos de diez empresas.
La relación entre el número de centros y el de habitantes se sitúa en 40,8 para el con -
junto de la provincia aunque, la tercera parte de los municipios se sitúa por debajo de esta
densidad (Mapa 2). Es más, 34 municipios no alcanzan las 20 empresas por cada 1.000
habita ntes y só lo seis s uperan las 80: C uriel de Duero, V illanu eva de la C ondesa , Villa lba de
la Loma, Pedrosa del Rey y Pesquera de Duero, todos ellos con menos de 600 habitantes.
En cualquier caso, se constata que la distribución de los centros en función del tama-
ño de los municipios es un fiel reflejo de la distribución de la población entre los mismos
o, en otros términos, existe una correlación casi perfecta entre el número de empresas y
habitantes de cada municipio (T abla 7).
1 1 http://internotes.cajaespana.es/pubweb/decyle.nsf/datoseconomicos?OpenFrameSet
305
El tejido empresarial
Pedro Benito Moyano Pesquera
Mapa 1. Número de empresas en la provincia de V alladolid
Fuente: Elaborado a partir de los datos económicos y sociales de los municipios de España. Caja España.
Mapa 2. Número de empresas por cada mil habitantes
Fuente: Elaborado a partir de los datos económicos y sociales de los municipio de España. Caja España.
306
La economía de la provincia de V alladolid
T abla 7. Distribución de las empresas y de la población
en función del tamaño de los municipios
< 500 500 a 1.000 1.000 a 5.000 5.000 a 10.000 > 20.000 Capital T otal
Empresas 5,0% 2,2% 13,1% 9,9% 6,5% 63,3% 100,0%
Población 5,7% 2,5% 13,3% 9,7% 8,1% 60,7% 100,0%
Fuente: Elaborado a partir de los Datos Económicos y Sociales de los Municipios de España de Caja España
y del Padrón Municipal del INE.
El Gráfico 1 1 muestra la elevada correlación, entre el número de centros y el de ha -
bitantes tanto en los municipios con menos de 1.000 habitantes como en los mayores de
esta dimensión, aun cuando en este último caso, para evitar distorsiones estadísticas, se
haya excluido la capital y los dos municipios más grandes. En el primer caso, el coeficiente
de correlación se sitúa en 0,7, mientras que en el segundo alcanza un valor de 0,87.
No pu ede per derse de vista que, muchas de las empresas de los pequeños municipios
pertenecen al sector agrario. La T abla 8 permite apreciar claramente que casi la tercera
parte (34,7%) de las empresas de los municipios rurales más pequeños y la cuarta parte
de los que tienen entre 500 y 1.000 habitantes pertenecen a este sector . El peso relativo
de las empresas agrarias disminuye a medida que aumenta el número de habitantes de los
municipios, llegando a representar menos del 1% en la capital vallisoletana. Paralelamente,
el peso en el tejido productivo de las empresas de servicios crece a medida que aumenta
el número de habitantes de los municipios. Así, mientras que en el medio rural representan
menos del 50%, su importancia sube hasta el 82,9% en la capital de provincia.
T abla 8. Distribución sectorial de los centros empresariales
de cada tamaño de municipio en 2007
Habitantes Agricultura Industria Construcción Servicios T otal
Menos de 500 34,7% 9,0% 9,5% 46,9% 100,0%
500 a 1.000 25,8% 15,3% 17,4% 41,5% 100,0%
1.000 a 5000 10,8% 14,5% 17,8% 56,9% 100,0%
5.000 a 10.000 4,9% 14,9% 22,1% 58,1% 100,0%
20.000 a 25.000 4,2% 1 1,2% 17,1% 67,4% 100,0%
Capital 0,9% 5,6% 10,5% 82,9% 100,0%
T otal 5,1% 8,5% 13,1% 73,3% 100,0%
Fuente: Elaborado a partir de los Datos Económicos y Sociales de los Municipios de España de Caja España y del Padrón
Municipal del INE.
307
El tejido empresarial
Pedro Benito Moyano Pesquera
Gráfico 1 1. Relación entre números de centros y habitantes
de cada municipio de V alladolid en 2007
Fuente: Elaborado a partir de los datos económicos y sociales de los municipio de España de Caja España Y del Padrón
Municipal del INE.
Municipios con menos de 1.000 habitantes
Municipios con más de 1.000 habitantes
308
La economía de la provincia de V alladolid
No debe pasarse por alto el hecho de que la importancia relativa de las empresas in-
dustriales sea en V alladolid capital (5,6%) inferior al que alcanza en cualquier otro tamaño
de municipio. Detrás de este hecho hay que buscar la progresiva deslocalización de las
actividades industriales que tienden a desplazarse hacia zonas con disponibilidad de suelo
(por ejemplo en polígonos industriales) a un precio más reducido que en la capital o en los
dos mayores municipios de la provincia.
No obstante, los datos relativos no pueden hacer olvidar que más de la mitad de los
municipios no disponen de empresas industriales y en dos de cada diez sólo existe una o
dos. (Mapa 3). Paralelamente, únicamente en 10 municipios operan más 10 centros indus -
trial es y exclus ivamente en tres es posible encont rar má s de 100 establ ecimi entos : la capit al
vallisole tana (757), Medina del C ampo (124) e Íscar (104). En este sentido, puede afirmarse
que la mayor parte del territorio de la provincia de V alladolid es un desierto industrial.
De manera similar , el Mapa 4 muestra, también, una alta concentración de los
trabajadores autónomos en consonancia, al igual que ocurría con las empresas, con la
concentración de la población.
7. Estructura económica y financiera de las empresas
El examen del tejido productivo de una determinada zona geográfica quedaría incom -
pleto sin un mínimo análisis que permita detectar los principales puntos fuertes y débiles
que las empres as pre sent an des de la per sp ecti va eco nómi ca y fin anc ie ra . Pa ra el lo, se ha
ut iliz ado l a i nfo rm ac ión in di vi dual iza da de l os bal ance s c ons ol idad os par a e l año 20 00 y 2 007
qu e las emp resa s va llis ole tana s ha n pre sen tado en e l Re gi stro Mer cant il y que ha n sid o re-
co gido s en la Base de Dato s Bu rea u v an D ijk Ele ctro nic Pu bli shin g. A par tir de l os b alan ces
in divi dua le s de ca da em pres a se ha ela bora do un bal ance med io repr ese nt ativ o pa ra cada
un o de los s ec to res c ons id er ado s. Est os bal anc es rep re se nta tiv os de cad a ac ti vid ad per mit en
ap roxi marnos a la liquidez, equilibrio financiero y solvencia de las empresas vallisoletanas.
No obstante, tal y como se comentó en la introducción, las conclusiones que pudieran
extraerse de la lectura de este epígrafe deben ser relativizadas a la luz de los aconteci-
mientos económicos acaecidos desde el año 2007. Sin duda, la agudización de la crisis
económica ha dejado su huella en aspectos tan relevantes de la estructura financiera de
309
El tejido empresarial
Pedro Benito Moyano Pesquera
Mapa 3. Número de empresas industriales en la provincia de V alladolid en 2007
Fuente: Elaborado a partir de los Datos Económicos y Sociales de los Municipios de España de Caja España y del Padrón
Municipal del INE.
Mapa 4. Número de autónomos en la provincia de V alladolid en 2007
Fuente: Elaborado a partir de los Datos Económicos y Sociales de los Municipios de España. Caja España.
310
La economía de la provincia de V alladolid
las empresas como la liquidez o la solvencia. Sin embargo, el verdadero alcance de estos
efectos y su cuantificación a través de las ratios al uso, sólo podrá hacerse dentro de un
par de años, cuando la información contable de las empresas este disponible y tabulada.
Para diagnosticar la liquidez , es decir , la capacidad de hacer frente a las obligaciones
de pago en el corto plazo recurriremos a las tradicionales ratios de circulante y tesorería.
La ratio de circulante , obtenida por el cociente entre el activo y el pasivo circulante, sin-
tetiza la capaci da d de la emp resa par a at ende r su s ob liga cio nes de pa go en el cor to pla zo
co n lo s b ie nes y d er echo s d e natu ral ez a circ ula nt e. P ara e l to tal p rovi nci al , su va lo r se si tú a
en 1,3 1 p or l o q ue, au nque inf eri or al val or r ec omen dad o d e 1, 5, en con jun to , las emp res as
va llis ole ta nas no mue str an exc esi vo s pr oble mas de li quid ez en el cor to pl az o (T ab la 9). Sin
em barg o, se ctor ial me nte exis te un a impo rta nte hete rog enei dad que s e refl ej a en pr ev isib les
pr oble mas de liq uide z en las em pres as d edi ca das a Otr as a ctiv ida de s soc ial es y de ser vi cios
pr est ado s a la com un ida d ; Pa pel ; edi ció n, a rte s grá fic as ; P rod ucc ión y dis tri buc ión de ene rg ía
el éct ri ca , ga s y ag ua ; T ran sp or te, alm ace na mi ent o y com uni cac io ne s e Ind us tr ia de la ma de ra
y de l cor ch o . Si e xc ep tuam os es ta últ ima ac ti vi dad, la s otr as cu at ro ya pre sent aba n pr obl e-
ma s d e liq ui dez en el año 2 000 . No obst ant e, au nq ue en má s de la mita d d e l as ac tivi dad es
ha emp eor ado est a ra tio en los úl ti mos año s, e n e l g lo bal de V a llad oli d ha me jora do, sie ndo
es peci alm en te lla mat ivo e l in crem ent o en Ho st eler ía y Co nst ru cc ión d e ma quin ari a y equ ipo .
Si l a ra ti o de cir cul an te per mit ía eva luar l a liqu ide z e n el co rto plaz o, la r at io de teso rer ía
o prueba del ácido posibilita analizar la capacidad inmediata de pago. El valor de esta ratio
pa ra el con junt o d e empr esas se si túa en 0,8 3, comp rend ido entr e los val ores r ecom enda dos
(0,75 y 1), por lo que, en general, no tienen una dificultad elevada para hacer frente a las
deudas a corto plazo con los activos disponibles a corto plazo sin realizar existencias. Los
valores más alejados de la unidad y , en consecuencia, los mayores problemas se observan
en las activida des de Papel ; edición, artes gráfi cas ; Otras activ idades sociale s y de servicios
prestados a la comunidad ; Industria de la alimentación, bebidas y tabaco e Industria de la
madera y del corcho . Paralelamente, existen sectores con una ratio superior a 1, indicando
la presencia de empresas que mantienen recursos ociosos sin rentabilizar , principalmente
en Hostelería ; Industria textil y de la confección ; Industria de material y equipo eléctrico,
electrónico y óptico ; Industrias manufactureras diversas ; Industrias de otros productos
minerales no metálicos y Construcción de maquinaria y equipo mecánico . Al igual que el
anterior , esta ratio ha mejorado para el global de las empresas desde el año 2000 a pesar
de experimentar un retroceso en ocho sectores, apreciándose las mejoras más relevantes
en Construcción de maquinaria y equipo mecánico y Hostelería .
31 1
El tejido empresarial
Pedro Benito Moyano Pesquera
T abla 9. Liquidez de las empresas vallisoletanas
Sectores Circulante T esorería
2000 2007 Δ 2000 2007 Δ
Agricultura, ganadería, caza y selvicultura 1,38 1,16 -0,22 0,86 0,71 -0,15
Industria de la alimentación, bebidas y tabaco 1,40 1,28 -0,13 0,81 0,68 -0,13
Industria textil y de la confección 1,50 1,64 0,14 0,97 1,09 0,12
Industria de la madera y del corcho 1,10 0,91 -0,20 0,81 0,69 -0,12
Papel; edición, artes gráficas 0,78 0,73 -0,05 0,56 0,62 0,06
T ransformación del caucho y materias plásticas 1,48 1,24 -0,24 1,18 0,99 -0,19
Otros productos minerales no metálicos 1,87 1,61 -0,26 1,66 1,25 -0,41
Metalurgia y fabricación de productos metálicos 1,28 1,23 -0,05 0,95 0,95 -0,01
Construcción de maquinaria y equipo mecánico 1,41 1,93 0,52 1,07 1,28 0,22
Material y equipo eléctrico, electrónico y óptico 1,69 1,62 -0,07 1,21 1,13 -0,08
Fabricación de material de transporte 1,10 1,04 -0,06 0,76 0,80 0,04
Industrias manufactureras diversas 1,67 1,63 -0,05 1,20 1,23 0,03
Prod. y dist. de energía eléctrica, gas y agua 0,71 0,84 0,13 0,68 0,82 0,14
Construcción 1,32 1,41 0,09 0,87 0,92 0,06
Comercio y reparación 1,12 1,17 0,05 0,63 0,72 0,08
Hostelería 0,66 1,10 0,44 0,61 1,05 0,44
T ransporte, almacenamiento y comunicaciones 0,72 0,87 0,15 0,70 0,85 0,16
Act iv . In mob. y de alqui ler ; ser vicio s emp res arial es 1,60 1,74 0,14 0,81 0,88 0,07
Actividades sanitarias y veterinarias 1,27 1,01 -0,26 1,12 0,99 -0,13
Otras actividades sociales y de servicios 0,63 0,68 0,05 0,59 0,65 0,06
T otal 1,21 1,31 0,10 0,77 0,83 0,06
Fuente: Elaboración propia a partir de Bureau van Dijk Electronic Publishing.
El equilibrio financiero de las empresas en el largo plazo se resume en la T abla 10 a
través de la solvencia y la autonomía financiera. Los datos revelan la solvencia global de
las empresas vallisoletanas, es decir , su capacidad de hacer frente a las obligaciones de
pago pues el activo supera al pasivo exigible por lo que, en general, los acreedores pueden
considerar su deuda garantizada por los bienes de las empresas. Esta apreciación global
debe ser matizada pues únicamente en cinco actividades se cumple la recomendación de
los expertos de que la ratio esté comprendida entre 1,5 y 2: Metalurgia y fabricación de pro-
duct os m etál icos ; Ind ustria de mater ial y equ ipo eléctri co, electró nico y óptic o ; Indust ria de la
alimentación, bebidas y tabaco ; Industrias manufac tureras diversas ; e Industria textil y de la
confección . Mientras que sólo en otras dos el valor de la ratio es superior a 2: Industrias de
otros productos minerales no metálicos y Construcción de maquinaria y equipo mecánico .
312
La economía de la provincia de V alladolid
A su vez, la menor garantía de los acreedores de recuperar el importe correspondiente
a las deudas que la empresa mantiene con ellos se encuentra en Industria de la madera y
del corcho ; Construcción 12 ; Actividades sanitarias y veterinarias y Producción y distribución
de energía eléctrica, gas y agua .
La proporción de los recursos propios de las empresas respecto al endeudamiento a
corto y a largo plazo proporciona una idea de su autonomía financiera , siendo las acti-
vidades con mayor y menor autonomía, es decir , con mayor y menor dependencia de los
recursos ajenos, las mismas que las señaladas en el caso de la solvencia.
T abla 10. Equilibrio financiero de las empresas vallisoletanas en el largo plazo
Sectores Solvencia Bancarización
2000 2007 Δ 2000 2007 Δ
Agricultura, ganadería, caza y selvicultura 1,60 1,54 -0,07 10,8% 33,8% 23,0
Industria de la alimentación, bebidas y tabaco 1,53 1,81 0,28 8,1% 24,6% 16,5
Industria textil y de la confección 1,99 1,93 -0,06 17,0% 1 1,0% -6,0
Industria de la madera y del corcho 1,81 1,16 -0,65 14,2% 33,9% 19,6
Papel; edición, artes gráficas 1,42 1,42 0,00 1,7% 48,7% 46,9
T ransformación del caucho y materias plásticas 1,52 1,43 -0,09 6,4% 31,8% 25,4
Otros productos minerales no metálicos 1,58 2,02 0,43 0,8% 23,8% 23,0
Metalurgia y fabricación de productos metálicos 2,43 1,55 -0,88 13,4% 21,7% 8,3
Construcción de maquinaria y equipo mecánico 1,54 2,13 0,58 13,5% 7,2% -6,3
Material y equipo eléctrico, electrónico y óptico 1,71 1,70 0,00 2,4% 13,1% 10,7
Fabricación de material de transporte 1,88 1,52 -0,36 0,9% 14,9% 14,0
Industrias manufactureras diversas 1,72 1,83 0,1 1 0,6% 13,7% 13,1
Prod. y dist. de energía eléctrica, gas y agua 2,01 1,29 -0,72 1,5% 55,6% 54,1
Construcción 1,85 1,27 -0,59 7,2% 30,1% 22,9
Comercio y reparación 1,32 1,32 0,00 6,1% 14,9% 8,7
Hostelería 1,32 1,46 0,14 0,8% 38,7% 37,9
T ransporte, almacenamiento y comunicaciones 1,60 1,37 -0,23 2,1% 29,7% 27,6
Activ . Inmob. y de alquiler; servicios empres. 1,70 1,44 -0,26 6,5% 47,2% 40,7
Actividades sanitarias y veterinarias; 1,32 1,28 -0,03 0,0% 32,6% 32,6
Otras actividades sociales y de servicios 1,40 1,54 0,14 15,0% 21,1% 6,1
T otal 1,46 1,44 -0,03 5,1% 34,3% 29,3
(1) Activo T otal / Pasivo exigible; (2) Recursos propios / Exigible total.
Fuente: Elaboración propia a partir de Bureau van Dijk Electronic Publishing.
12 No hay que olvidar a este respecto que entre los sectores que más tempranamente y con más fuerza sintieron los efectos de
la crisis se encuentra el de la construcción, agudizándose, además, a partir de 2007.
319
El sector de la economía social
Jesús María Gómez García
Universidad de V alladolid
1. Introducción
En este capítulo se analizan las actividades que se agrupan bajo la denominación
de Economía Social en la Comunidad Autónoma de Castilla y León, tomando en especial
consideración su evolución reciente y su situación actual en la provincia de V alladolid. Para
ello, se seguirá la metodología impulsada por la Comisión Científica de CIRIEC-España,
centrándose el análisis en las empresas que configuran el denominado subsector de mer -
cado o empresarial 1 . Dicha tarea no está exenta de dificultades, debido a las limitaciones
de tipo empírico existentes a escala provincial.
De acuerdo con ello, tras esta introducción, se desarrolla un apartado en el que se
delimita el marco conceptual de la economía social y se identifica su ámbito de actuación
en cuanto a tipos de empresas. Este análisis obedece al hecho de que la economía so-
cial es, aún hoy , un concepto que puede resultar ambiguo ya que engloba realidades y
contenidos heterogéneos que conviene precisar . En un apartado posterior , se ofrece una
visión general de la dimensión cuantitativa del sector de la economía social en el contexto
europeo, nacional y de la Comunidad Autónoma de Castilla y León, así como de algunos
aspectos que sintetizan su progresivo reconocimiento institucional en dichos ámbitos te-
rritoriales. Seguidamente, se aborda, el análisis de las empresas de la Economía Social y
que se circunscribe a las entidades más representativas con presencia en la provincia de
V alladolid (cooperati vas, sociedades l aborale s y centro s especiales de em pleo). Para poder
llevar a cabo este análisis se emplearán, fundamentalmente, los datos procedentes de dos
fuentes estadísticas complementarias. Por un lado, los recogidos en los correspondientes
Registros Administrativos de Cooperativas, Sociedades Laborales y Centros Especiales
1 Aunque existe una amplia tipología de entidades, cuando desde el ámbito de las Administraciones Públicas se alude al sector
de la Economía Social en sus programas de ayudas, suele referirse, casi de modo exclusivo, al conjunto formado por las
cooperativas y las sociedades laborales, al que también se añaden los centros especiales de empleo.
320
La economía de la provincia de V alladolid
de Empleo de la Junta de Castilla y León, que permiten disponer de información relevante
de las empresas con un mayor grado de desagregación a nivel provincial. Por otro, los
datos que, referidos exclusivamente a las cooperativas y las sociedades laborales, pro-
porciona trimestralmente la Dirección General de Economía Social, del T rabajo Autónomo
y del Fondo Social Europeo del Ministerio de T rabajo e Inmigración (MTIN) y que resultan
especialmente interesantes a la hora de analizar el empleo y la situación de actividad de
las entidades al estar sus datos referidos siempre a una situación de alta en la Seguridad
Soc ial. Se incl uyen tam bién unas consi deraci ones gen eral es s obre el anál isis rea liza do y las
diversas referencias bibliográficas y fuentes de información utilizadas para su elaboración.
Y , finalmente, un breve anexo de datos.
2. Marco conceptual y tipos principales de empresas
El ámbito de la economía social constituye en la actualidad una realidad que no se
presta a una sencilla delimitación conceptual, ya que no existe una definición o un conjunto
de criterios unánimemente aceptados por todos los autores y en todos los países, aunque
se están realizando avances notables en la labor de clarificación metodológica y de sínte -
sis conceptual 2 . Se trata, en esencia, de un conjunto heterogéneo de organizaciones con
diversas formas jurídicas, cuyas actividades no pertenecen a la esfera pública, ni pueden
incluirse dentro de la actividad empresarial privada con ánimo de lucro, pues sus fines van
más allá de los puramente económicos 3 . Desde hace algunas décadas, a este conjunto de
entidades se la ha denominado Economía Social, si bien este término coexiste con otras
expresiones (tercer sector , tercer sistema, sector no lucrativo, empresa social, sector vo -
luntario, etc.) que, como se ha señalado (Barea y Monzón , 2002), no siempre delimitan el
mismo campo de actividad 4 .
2 El marco histórico de nacimiento del concepto moderno de Economía Social se estructura a través de las primeras experien-
cias cooperativas, asociativas y mutualistas que surgen desde finales del siglo XVIII y se desarrollan a lo largo del siglo XIX en
distintos países de Europa (Inglaterra, Italia, Francia o España). A partir de este concepto tradicional de origen decimonónico
que engloba las cooperativas, mutualidades, fundaciones y asociaciones, se fueron sucediendo en la década de los años 70
y 80 del pasado siglo y en distintos países europeos, declaraciones que caracterizan la identificación de la economía social
en torno a distintos principios. De este modo, en Francia la Charte de l´économie sociale define el término de economía social
como “el conjunto de entidades no pertenecientes al sector público que con funciona miento y gestión democráticos e igualdad
de derecho s y deberes de los socios, practican un régimen especial de propiedad y distribución de las ganancias, empleando
los excedentes del ejercicio para el crecimiento de la entidad y mejora de los servicios a la comunidad”.
3 La Carta de principios de la Economía Social de 2002 aprobada en la Conferencia Europea de Cooperativas, Mutualidades,
Asociaciones y Fundaciones (CEP-CEMAF), antecesora de la actual Asociación Europea de Economía Social (Social Eco -
nomy Europe), reconoce un conjunto de principios que permiten plasmar una realidad diferenciada de las entidades de la
economía social, tales como: la primacía de la persona y del objeto social sobre el capital, la adhesión voluntaria y abierta, el
control democrático por sus integrantes, conjunción de los intereses de las personas usuarias y del interés general, defensa y
aplicación de los principios de solidaridad y responsabilidad, autonomía de gestión e independencia respecto de los poderes
públicos y el destino de los excedentes a la consecución de objetivos a favor del desarrollo sostenible, del interés de los
servicios a sus integrantes y del interés social.
4 Un aná li si s pr of und o de l os enf oq ue s ex is ten te s a la hor a de l a d eli mi ta ci ón c onc ep tu al de la E co no mía Soc ia l y de su t ras ce nd en ci a
321
El sector de la economía social
Jesús María Gómez García
El progresivo aumento de la actividad de las entidades que integran la economía so-
cial en el marco de las actuales economías mixtas, complementando la acción del sector
privado lucrativo y del sector público, hacía necesario una definición que permitiese estu -
diar su comportamiento y , sobre todo, que fuese operativa para cuantificar su importancia
económica. En este sentido, destaca la definición propuesta por el Centro Internacional
de Investigación e Información sobre la Economía Pública, Social y Cooperativa (CIRIEC):
”Conjunto de empresas privadas creadas para satisfacer las necesidades de sus socios
a través del mercado, produciendo bienes y servicios, asegurando o financiando y en las
que la distribución del beneficio y la toma de decisiones no están ligadas directamente
con el capital aportado por cada socio, correspondiendo un voto a cada uno de ellos. La
Economía Social también incluye a las instituciones sin fines de lucro que son productores
no de mercado privados, no controlados por las administra ciones públicas y que producen
servicios no destinados a la venta para determinados grupos de hogares, procediendo sus
recursos principale s de contribu ciones voluntarias efectuadas po r los hogares e n s u calidad
de consumidores, de pagos de las administraciones públicas y de rentas de la propiedad”
(Chaves y Monzón, 2001, 2008; Barea y Monzón, 2002). Esta definición se apoya en la
metodología del Sistema Europeo de Cuentas Económicas Integradas y de la Contabilidad
Nacional, permitiendo diferenciar dos subsectores de la Economía Social:
• El subsector de mercado o empresarial : Integrado por las denominadas “empre -
sas” de la Economía Social, que se caracterizan por contar con una organización
democrática (una persona, un voto), con distribución de beneficios no vinculada
al capital aportado y cuya fuente principal de recursos es la venta de bienes y/o
servicios en el mercado.
• El sub se cto r de no m erca do : Int egr ado por l as de nom in ada s “In st itu ci one s Sin Fin es
de Lucro al Servicio de los Hogares” (ISFLSH) y que incluye a las entidades sin
fines de lucro con personalidad jurídica que desarrollan una actividad productiva y
no distribuyen beneficios, obteniendo sus recursos de contribuciones voluntarias,
de pagos de las administraciones públicas y de las rentas de la propiedad.
De acuerdo con la Confedera ción Empresarial Española de la Economía Social (CE -
PES ), orga niza ción repr ese ntat iva del su bsec tor em pres ar ial en Es paña , l a E cono mía So cial
es u na for ma esp ecí fica d e hac er emp res as, q ue com pre nde c ual qui er for ma emp res ari al que
in tegr e emp re sa s, de base s ocie tar ia , c ara cter iza da s p or la par ti cipa ció n de su s mie mb ros en
en e l t er re no de l a in ves ti ga ci ón ci en tí fic a, vé as e Ch ave s y Mo nzó n (2 00 1) y Mo nz ón (2 00 6) .
322
La economía de la provincia de V alladolid
la propiedad, en la gestión y en la actividad, que tienen por objeto satisfacer determinadas
necesidades económicas, y de otro tipo, de sus socios, a través de la realización de una
actividad productiva en cualquiera de los sectores económicos.
Entre las modalidades empresariales de la economía social sobresalen las Cooperati-
va s , que s on un mod el o soci eta rio de im pl an taci ón in tern aci on al, y las So ci edad es La bo rale s ,
que constituyen una figura jurídica de empresa propiamente española. A ellas, se añaden
otros tipos de empresa, cuya finalidad principal no es la inversión, ni los rendimientos de
capit al, de stacando los Centros Espec iale s de Em pleo y la s Empresas de Inserci ón Laboral .
Las Cooperativas co nfiguran el prototipo de las emp resas de economía social. Se trata
de agrupaciones de personas que se rigen por principios de funcionamiento específicos
diferentes de los de otros agentes económicos, caracterizados por la primacía de la perso-
na 5 . En España, las competencias normativas para este tipo de sociedades corresponden
a las Comunidades Autónomas 6 . En el caso de Castilla y León, ésta cuenta con su propia
legislación al respecto, concretamente la Ley 4/2002, de 1 1 de abril, de Cooperativas de la
Comunidad de C astilla y Leó n ( BOCYL del 26 de abril), modificada por Le y 9 /2004, de 28 de
dic iembr e d e Medi das Econ ómica s, Fisca les y Admin ist rativ as (BOCY L d el 31 de dicie mbre) .
Las Sociedades Laborales son empresas en las que, pudiendo adoptar la forma
jurídica de sociedades anónimas o de responsabilidad limitada, la mayoría del capital
social es propiedad del conju nto de los socios trabajadores que prestan en ella servicios
retribuidos en forma personal y directa, cuya relación laboral lo sea por tiempo indefinido 7 .
Estas empresas se rigen por la legislación del Estado relativa a las sociedades anónimas
o sociedades limitadas, según sea su naturaleza societaria, y por la Ley 4/1997, de 24 de
marzo, de Sociedades Laborales; si bien, las competenc ias de calificación y registro de
este tipo de entidades corresponden a las Comunidades Autónomas.
5 Esta primacía de la persona se refleja en disposiciones específicas relativas a la participación democrática en la gestión; a las
aportaciones al capital, que se realizan en proporción al uso o utilización de los servicios; y a la distribución de los excedentes,
que se realizan según la participación en la actividad.
6 T ambién existe una reglamentación específica a nivel europeo. Véase el Reglamento que aprueba el Estatuto de la Sociedad
Cooperativa Europea (Reglamento CE 1435/2003 del Consejo, de 22 de julio de 2003) y la Directiva que completa el Estatuto
de la Sociedad Cooperativa Europea en lo que se refiere a la implicación de los trabajadores (Directiva 2003/72/CE del Con -
sejo, de 22 de julio).
7 Han de concurrir , además, otros requisitos cuyo objeto fundamental es garantizar la supremacía de los trabajadores en el
control de la sociedad, tales como la fijación de un límite al conjunto de los trabajadores no socios contratados por tiempo
indefinido, la fijación del máximo de capital que puede poseer cada socio, la existencia de ti pos de a cci one s o p art ici pac io -
nes según sus propietarios sean socios trabajadores o no, la existencia de un derecho de adquisición preferente, en caso
de transmisión de las acciones o participaciones, por parte de los trabajadores, o la constitución de un fondo de reserva
especial destinado a compensar pérdidas, entre otros.
323
El sector de la economía social
Jesús María Gómez García
Los Centros Especiales de Empleo se incluyen dentro de este subsector empresarial
atendiendo a que su estructura y organización, por norma, deben ajustarse a los de las
emp res as ordi narias , si n p erj uici o d e la funci ón soci al que han de cumpl ir y de sus pecul iar es
características. Los Centros Especiales de Empleo tienen como objetivo principal realizar
un trabajo productivo, participando regularmente en las operaciones del mercado y tenien -
do como finalidad asegurar un empleo remunerado y la prestación de servicios de ajuste
perso nal y s ocial que r equieran sus trabaj adores discapa citados. El número de trabaja dores
discapacitados no será nunca inferior al 70% del total de la plantilla de la empresa.
Las Empresas de Inserción constituyen un nuevo instrumento de lucha contra la po -
breza y la exclusión social la tratarse iniciativas que combinan la lógica empresarial con la
aplicación de metodología s de inserción laboral bien en la propia empres a, en una emp resa
ajena o mediante proyectos de autoempleo. Sus destinatarios son personas en situación
de exclusión inactivas o en paro y con graves dificultades para acceder a un empleo. Se
encuentran reguladas a nivel estatal por la Ley 44/2007, de 13 de diciembre, sobre las
Empresas de Inserción, y en Castilla y León por el Decreto 34/2007, de 12 de abril, que
re gu la su pro cedi mien to de ca li fic ac ió n y que cr ea su corr espo ndie nte regi stro ad mini stra tivo .
3 . R e l e v a n c i a e c o n ó m i c a y r e c o n o c i m i e n t o i n s t i t u c i o n a l :
visión general
En lo referente al ámbito europeo y nacional, la Economía Social ostenta actualmen-
te una gran relevancia en términos económicos. Un reciente estudio desarrollado por el
CIRIEC-Internacional sobre la situación de la Economía Social en la UE-25, revela que
este sector engloba unos 2.000.000 de empresas, que representan el 10% del conjunto
de empresas europeas, genera más de 1 1 millones de empleos remunerados, que equiva-
len aproximadamente al 6% de la población ocupada total, y aporta cerca del 7% del PIB
Comunitario (Chaves y Monzón, 2007). En cuanto a España, según de la Confederación
Empresarial Española de Economía Social (CEPES, 2009), el subsector formado por las
Cooperativas, las Sociedades Laborales, las Mutualidades, las Empresas de Inserción y
los Centros Especiales de Empleo aglutinaba, en 2009, a casi 48.000 empresas, generaba
más de 2.350.000 puestos de trabajo, el 12% de la población activa española y , facturaba
anualmente más de 1 15.000 millones de euros, algo más del 10% PIB español.
324
La economía de la provincia de V alladolid
En lo referente a Castilla y León, un estudio del subsector empresarial de la Economía
Social d esarro llado en 2006 a p artir de una en cuesta realizada a má s de 1.2 00 empresas de
la región (Fernández Arufe, J.E. y Gómez García J.Mª, dir ., 2007), puso de manifiesto que
se trataba de un sector en alza, con notable presencia en las actividades que constituyen
nuevos yacimientos de empleo. T ambién, se constataba que es un sector que impulsa la
figura del emprendedor y la vía del autoempleo entre la población desocupada de la región.
Se sintetizan, a continuación, algunos resultados del citado estudio.
Población ocupada y contribución al empleo
Las empresas de Economía Social de Castilla y León son, fundamentalmente, microe-
mpresas, pues más de la mitad de ellas tiene menos de 5 ocupados (socios trabajadores y
empleados) y el 80% tiene menos de 10 (T abla 1). El estudio también puso de manifiesto
que se trata de un sector generador de empleos asalariados por cuanto casi el 70% de em-
presas cuentan con algún empleado, aunque la tercera parte de éstas tiene 1 ó 2. Se trata,
fundamentalmente, de empleos estables, con un fuerte peso de la contratación indefinida
y una ratio de temporalidad en el empleo inferior a la media nacional, siendo el promedio
de 4,4 empleados indefinidos y de 1,9 temporales por empresa para el conjunto del sector .
T abla 1. Población ocupada por tipos de empresas en Castilla y León (%)
Ocupados por empresa Cooperativas Sociedades Laborales Centros Especiales de Empleo T otal
≤ 2 34,6 34,3 17,3 32,9
3 – 4 22,6 31,5 14,4 25,7
5 – 9 21,7 23,0 28,8 22,9
10 – 19 12,0 8,5 14,4 10,7
20 – 99 7,4 2,8 23,1 6,8
100 o más 1,6 0,0 1,9 1,0
T otal 100,0 100,0 100,0 100,0
Fuente: Fernández Arufe y Gómez García (dir .) (2007).
En el momento temporal de realización de la encuesta, el nivel de ocupación de las
emp resa s d e l a Econ omí a Soc ial e n Cast ill a y Leó n se est ima qu e, en con junt o, los oc upa do s
e n es ta s em pr es as er a de al go má s de 22 .0 00 pe rs on as , c i f r a qu e vi en e a re pr es en ta r el 2, 13 %
de l to tal d e po bla ci ón o cup ad a se gún l a EP A en Ca stil la y León en d icho pe rí odo (T abl a 2) .
325
El sector de la economía social
Jesús María Gómez García
T abla 2. Estimación de la contribución al empleo de las empresas de Economía Social
en Castilla y León
Tipos de empresas T otal Ocupados T otal Ocupados. E.P .A. 2 T . 2006 (% )
T otal Cooperativas 1 1.594 1,12
Sociedades Laborales 7.223 0,70
Centros Especiales de Empleo 3.273 0,32
TOT AL 22.090 2,13
Fuente: Fernández Arufe y Gómez García (dir .) (2007).
Dimensión productiva y aportación al PIB regional
El citado estudio también efectuó una estimación de la producción generada por
sector empresarial de la Economía Social en Castilla y León, en términos del volumen
de facturación de las empresas, excluyendo las Cooperativas de Crédito y de Vivienda.
La dimensión productiva de dichas empresas es, en general, también reducida: casi la
mitad factura actualmente menos de 150.000 euros al año, con una media anual, para el
conjunto del sector , de 1,4 millones de euros de facturación. Dicho promedio es bastante
mayor para el caso particular de las Cooperativas, que alcanza el valor de 2,1 millones de
euros anuales; se reduce a 1,3 millones de euros para los Centros Especiales de Empleo y
apenas supera los 0,5 millones de euros en promedio dentro del ámbito de las Sociedades
Laborales (T abla 3).
T abla 3. V olumen de facturación de las empresas de Economía Social en Castilla y León
V olumen de facturación anual
de la empresa Cooperativas Sociedades
Laborales
Centros Especiales
de Empleo T otal
Menos de 30.000 euros 12,2 12,3 17,7 12,8
Entre 30.000 y 60.000 euros 10,4 18,8 17,7 14,6
Entre 60.000 y 150.000 euros 16,6 23,7 19,8 19,9
Entre 150.000 y 300.000 euros 16,0 16,7 10,4 15,8
Entre 300.000 y 600.000 euros 12,6 14,4 12,5 13,4
Entre 600.000 y 3.000.000 euros 18,4 12,6 17,7 15,9
Entre 3.000.000 y 6.000.000 euros 5,6 0,9 - 3,1
Entre 6.000.000 y 18.000.000 euros 5,8 0,2 2,1 3,1
Más de 18.000.000 euros 2,4 0,2 2,1 1,5
T otal 100,0 100,0 100,0 100,0
Media por empresa (euros) 2.1 16.450,0 503.988,4 1.305.729,2 1.364.805,1
Fuente: Fernández Arufe y Gómez García (dir .) (2007).
326
La economía de la provincia de V alladolid
De acuerdo con las estimaciones estadísticas efectuadas, en el año 2005, el volumen
de facturación anual del sector empresarial de la Economía Social en Castilla y León, ex-
cluida s las Coo perativas de C rédito y l as de V ivienda , representab a el 5,9% del PIB r egiona l
a precios de mercado (T abla 4). Este dato vendría a representar el equivalente estimado al
nivel mínimo de contribución del sector empresarial de la Economía Social a la producción
bruta interior de Castilla y León. No obstante, debe también interpretarse con cierta cautela,
dadas las exclusiones empresariales previamente señaladas y por la utilización del nivel de
facturación como indicador aproximado de la producción empresarial. En la actualidad, la
producción de este sector se estima que ya se encuentra en torno al 7% del PIB regional.
T abla 4. Estimación de la aportación al PIB pm de las empresas de Economía Social
en Castilla y León
Tipos de empresas T otal Facturación ( € ) Proporción sobre el PIB pm CyL 2005 (% )
T otal Cooperativas 1.999.644.013 4,08
Sociedades Laborales 705.079.733 1,44
Centros Especiales de Empleo 193.247.917 0,39
TOT AL 2.897.971.663 5,93
Fuente: Fernández Arufe y Gómez García (dir .) (2007).
En paralelo a su importancia económica, ha tenido lugar un creciente reconocimiento
institucional de la Economía Social. Así, en el ámbito de la Unión Europea, la Economía
Social se ha afianzado como un sector a considerar en las políticas dirigidas a la creación
de empleo y a impulsar el espíritu de empresa, e igualmente en las tendentes a fortalecer
el desarrollo territorial y la cohesión social. No en vano, los programas dirigidos al fomento
y apoyo a la Economía Social ya se incluyen en las políticas activas para conseguir los
objetivos de la denominada Estrategia de Lisboa Renovada o Estrategia UE 2020 8 .
8 Un claro exponente de este reconocimiento son las conclusiones de la última Conferencia Europeas de Economía Social, de
mayo de 2010, que puso de manifiesto la necesidad de promover desde la Unión Europea y los Estados miembros medidas
que generen un entorno favorable al desarrollo de las empresas de Economía Social en sus múltiples formas y , asimismo, la
necesidad de continuar poniendo en marcha medidas de fomento de las organizaciones de la Economía Social en Europa,
pues éstas se configuran como un actor que ofrece soluciones y alternativas a los grandes retos económicos y sociales ac -
tuales que van a marcar el futuro de la Unión Europea. Esta realidad ha trascendido también al propio Parlamento Europeo,
con el Informe 2008/2250 (INI) de 26 de enero de 2009, y al Comité Económico y Social Europeo (CESE), a través de distintos
dictámenes como “ Economía Social y mercado único ” en el año 2000 o, más recientemente, el dictamen de “ Distintos tipos
de empresas ” del año 2009, entre otros.
327
El sector de la economía social
Jesús María Gómez García
En el plano nacional destaca el sustrato jurídico en el que se fundamentan las entida -
des de la economía social, que obtiene el más alto rango derivado del contenido de ciertos
artículos de la Constitución Española 9 . Pero, es a partir de 1990 cuando, en España, la
economía social adquiere un recon ocimiento ex preso por pa rte de las institucione s p úblicas
con la creación del Instituto Nacional de Fomento de la Economía Social (INFES) por la Ley
31/199 0, de 27 d e diciembre. D icho Institu to fue s ustit uido en 1997, p or la Dir ección General
del Fomento de la Economía Social y del Fondo Social Europeo. Posteriormente, se crea,
a través de la Ley 27/1999, de 16 de julio de Cooperativas, el Consejo para el Fomento de
la Economía Social de España. Destacar , por último, la aprobación del Proyecto de Ley de
Economía Social 10 que define el marco legal de las organizaciones que la integran y que
incorp ora el re conocimiento del sector como interlocuto r socia l en el proceso de elaboració n
de las políticas públicas.
En lo referente a Castilla y León, la creciente trascendencia económica y social del
sector de la Economía Social se plasma, en 2003, con la aparición de la Dirección General
de Econ omí a Socia l dentr o del org anigr ama de la Admi nis trac ión Reg ional y , pos terio rmen te,
se reafirma con la creación del Consejo Regional de Economía Social de Castilla y León,
órgano colegiado asesor y consultivo de la Administración de la Comuni dad Autónoma para
todas las actividades relacionadas con la economía social 1 1 .
Un resumen de las principales normas vigentes que, tanto en el ámbito comunitario
como en el estatal y autonómico, regulan los diversos tipos de empresas de la Economía
Social se recoge a continuación (T abla 5).
9 Así ocurre en diversos artículos que hacen referencia, de forma genérica o específica, a alguna de las entidades de economía
social como sucede en el Art. 1.1, en el 129.2 o la propia cláusula de igualdad social del Art. 9.2, y otros artículos concretos,
como el 40, 41 y 47, que plasman el arraigo de las citadas entidades con el texto constitucional.
10 Aprobado por el Consejo de Ministros, en su reunión del 16 de julio de 2010. Con dicha aprobación se inicia el trámite parla -
mentario de la Ley . El referido Proyecto de Ley consta de 9 artículos, dos disposiciones adicionales, una disposición deroga-
toria y tres disposiciones finales.
1 1 El Consejo Regio nal de Economía Social, aprobado por el Decreto 1 1/2009, de 29 de enero (BOCYL de 4 de febrero), está
formado por representantes de la Junta de Castilla y León, de las empresas de Economía Social (cooperativas, sociedades
laborales, centros especiales de empleo y empresas de inserción), de los sindicatos UGT y CC.OO., CECALE, de la Federa-
ción Regional de Municipios y Provincias y por expertos universitarios en este campo.
328
La economía de la provincia de V alladolid
T abla 5. Normativa reguladora de las empresas de Economía Social
Cooperativas
Normativa Comunitaria
• Directiva 2003/72/CE del Consejo de 23 de julio por la que se completa el estatuto de la sociedad cooperativa europea
en lo que respecta a la implicación de los trabajadores.
• Re gla me nt o C E nº 14 35/ 20 03 del Co nse jo de 22 de j ul io de 20 03 re la tiv o a l es ta tut o d e la so cie da d c oo pe ra ti va e ur ope a ( SCE ).
Normativa Estatal
• Ley 27/1999, de 16 de julio de Cooperativas (BOE 17 de julio de 1999).
• Ley 20/1990, de 19 de diciembre sobre régimen fiscal de cooperativas (BOE 20 de diciembre de 1990).
• Real Decreto 296/2004, de 20 de febrero, por el que se aprueba el régimen simplificado de la contabilidad, (BOE del 27
de febrero, corrección de errores BOE 31/05/04).
• Orden ECO/3614/2003, de 16 diciembre, por la que se aprueban las normas sobre los aspectos contables de las Socie-
dades Cooperativas (BOE 27 de diciembre de 2003).
Normativa Autonómica
• Ley 4/2002, de 1 1 de abril, de Cooperativas de la Comunidad de Castilla y León (BOCYL del 26 de abril), modificada
por Ley 9/2004, de 28 de diciembre de Medidas Económicas, Fiscales y Administrativas (BOCYL del 31 de diciembre).
• Decreto 104/2004, de 23 de septiembre, que regula la organización y funcionamiento del Consejo Superior Regional de
Fomento del Cooperativismo de Castilla y León (BOCYL del 29 de septiembre).
• Decreto 125/2004, de 30 de diciembre, por el que se aprueba el Reglamento del Registro de Cooperativas de Castilla y
León (BOCYL de 5 de enero de 2005).
• Resolución de 31 de enero de 2005, de la Dirección General de Economía Social, por la que se concreta el contenido
mínimo que deben recoger el libro registro de socios y el libro registro de aportaciones al capital social para proceder a
su legalización por el Registro de Cooperativas de Castilla y León (BOCYL de 10 de febrero).
Sociedades laborales
Normativa Estatal
• Ley 4/1997, de 24 de marzo, de Sociedades Laborales (BOE del 25 de marzo), modificada por:
- Ley 50 /1998 , de 30 de dicie mbre, de Medida s Fiscal es, Adminis trati vas y del Ord en Socia l (BOE de 31 de diciem bre).
- Ley 44/2002, de 22 de noviembre de Medidas de Reforma del Sistema Financiero (BOE de 23 de noviembre).
- Ley 62/2002, de 30 de diciembre, de Medidas Fiscales Administrativas y del Orden Social (BOE 31 de diciembre).
- Real Decreto Ley 4/2004, de 5 marzo, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley del Impuesto sobre So -
ciedades (BOE de 1 1 de marzo).
- Real Decreto 21 14/1998, de 2 de octubre, del Reglamento del Registro de Sociedades Laborales
(BOE del 14 de octubre).
335
El sector de la economía social
Jesús María Gómez García
de trabajadores, la evolución muestra, en cambio, una cierta tendencia al estancamiento,
lo que podría ser reflejo de una menor intensidad en cuanto al impacto negativo de la crisis
en la ocupación dentro del sector a escala regional que para el total nacional.
En cualquier caso, es evidente que la crisis económica ha hecho una importante
mella en el proceso de creación de empresas de Economía Social en Castilla y León.
Así, se comprueba un brusco descenso en el ritmo de constitución de nuevas sociedades
cooperativas en la región desde finales de 2007, que se ha reducido a casi la mitad en el
año 2009. Esta evolución también se corrobora en el caso de las sociedades laborales, de
modo que el número de empresas de este tipo registradas ha disminuido una tercera parte
en idéntico período temporal (T abla 10).
Gráfico 2. Evolución del número de trabajadores en cooperativas y sociedades Laborales
en Castilla y León, 1999-2009
Fuente: Elaboración propia a partir de la base de datos de la Economía Social (MTIN)
[Document text truncated for crawler view.]