Lenguaje y género no binarios
Abstract
En este artículo analizo el no binarismo desde el género y la lingüística y pretendo ir más allá de las categorías europeas establecidas y del androcentrismo en el lenguaje. Describo el lenguaje no binario y la diferencia de este con el lenguaje inclusivo para proceder con un estudio del sexo y género humanos no binarios a lo largo de la historia y en culturas no europeizadas. También trato los sistemas de género y aplico diferentes enfoques y teorías lingüísticas al lenguaje no binario. Asimismo, estudio el género gramatical y su evolución hasta el español, francés, alemán e italiano.
Full text
MariCorners: Revista de Estudios Interdisciplinares LGTBIA+ y Queer, 1(1): pp. 317-348 ISSN 3020-9552 Lenguaje y género no binarios Non-Binary Language and Gender JUAN MATEOS PONCIANO Universidad Nacional de Educación a Distancia Centro Asociado de Plasencia Plaza de Santa Ana s/n. 10600 – Plasencia (Cáceres) [email protected] ORCID: https://orcid.org/0009-0000-1629-9738 Recibido/Received: 15/02/2024. Aceptado/Accepted: 15/05/24. Cómo citar/How to cite: Mateos Ponciano, Juan (2024). Lenguaje y género no binarios. MariCorners: Revista de Estudios Interdisciplinares LGTBIA+ y Queer, 1(1), pp. 317348. DOI: https://doi.org/10.24197/mcreilq.1.2024.317-348 Artículo de acceso abierto distribuido bajo una Licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional (CC-BY 4.0). / Open access article under a Creative Commons Attribution 4.0 International License (CC-BY 4.0). Resumen: En este artículo analizo el no binarismo desde el género y la lingüística y pretendo ir más allá de las categorías europeas establecidas y del androcentrismo en el lenguaje. Describo el lenguaje no binario y la diferencia de este con el lenguaje inclusivo para proceder con un estudio del sexo y género humanos no binarios a lo largo de la historia y en culturas no europeizadas. También trato los sistemas de género y aplico diferentes enfoques y teorías lingüísticas al lenguaje no binario. Asimismo, estudio el género gramatical y su evolución hasta el español, francés, alemán e italiano. Palabras clave: género(s) no binario(s); lenguaje no binario; lingüística LGBT+; neomorfemas flexivos; neopronombres. Abstract: In this article I analyze non-binarism from gender and linguistic perspectives and I intend to go beyond established European categories and androcentrism in language. I describe nonbinary language and its difference from inclusive language and then I proceed with a study of nonbinary human sex and gender throughout history and in non-Europeanized cultures. I also deal with gender systems and apply different linguistic approaches and theories to non-binary language. Likewise, I study grammatical gender and its evolution to Spanish, French, German and Italian. Keywords: non-binary gender(s); non-binary language; LGBT+ linguistics; inflectional neomorphemes; neopronouns.
318 Juan Mateos Ponciano MariCorners: Revista de Estudios Interdisciplinares LGTBIA+ y Queer, 1(1): pp. 317-348 ISSN 3020-9552 INTRODUCCIÓN Mi objetivo principal es estudiar el no binarismo desde una perspectiva amplia e interdisciplinar con el fin de contribuir a su aceptación tanto por parte de la sociedad como por las instituciones de las lenguas haciendo uso de una amplia bibliografía para lograr una fundamentación teórica óptima y descriptiva. También pretendo dar más visibilidad al lenguaje no binario, que entra dentro de las competencias de la sociolingüística y la lingüística queer o LGBT+, pues se utiliza para construir la identidad de género y la sexualidad, así como explorar cómo se pueden utilizar los cambios lingüísticos para apoyar la inclusión y la representación de personas LGBT+. En el contexto del lenguaje no binario, la lingüística queer o LGBT+ se enfoca en la exploración de las expresiones lingüísticas que desafían o cuestionan las normas binarias de género y en cómo se utilizan los recursos lingüísticos para representar y visibilizar a las personas no binarias en la sociedad. 1. ¿QUÉ ES EL LENGUAJE NO BINARIO? El lenguaje no binario consiste en una serie de estrategias lingüísticas para dirigirse a personas no binarias, a personas cuyo género se desconoce o no se quiere mostrar, o a un grupo de personas de varios géneros. Está por tanto dentro del lenguaje inclusivo, sin ser sinónimos, pues el lenguaje inclusivo también tiene el objetivo de dar visibilidad a otras minorías a través del respeto y la sustitución de ciertos términos por otros como, por ejemplo, «persona con diversidad funcional» en vez de «persona minusválida» o «discapacitada», «persona marroquí» en vez de «persona mora», etc. El lenguaje inclusivo engloba entonces estrategias lingüísticas anticapacitistas y antirracistas, entre otras. El lenguaje no binario puede seguir dos estrategias: el lenguaje no binario indirecto (LNI), sin emplear marcas de género («me he preparado» en vez de «estoy preparado», «el pueblo español» en vez de «los españoles», «el alumnado» en vez de «los alumnos», etc.); y el lenguaje no binario directo (LND), con el uso de neopronombres (por ejemplo: elle en español, iel en francés, ersie en alemán, ləi en italiano, etc.) y neomorfemas flexivos (como -e, -x o -@ en español) (López, 2020). A mi parecer, el LND es mucho más obvio y da visibilidad a las personas de género no binario y, por tanto, resulta más interesante de estudiar y utilizar.
Lenguaje y género no binarios 319 MariCorners: Revista de Estudios Interdisciplinares LGTBIA+ y Queer, 1(1): pp. 317-348 ISSN 3020-9552 2. SEXO, GÉNERO, IDENTIDAD DE GÉNERO, EXPRESIÓN DE GÉNERO Y ORIENTACIÓN SEXUAL Es de vital importancia que nos adentremos en estos conceptos para tener un buen punto de partida y conocer la multiplicidad de realidades con el objetivo final de entender el motivo del lenguaje no binario. 2. 1. El sexo: aproximaciones desde la biología e interpretaciones según la cultura El sexo biológico es uno de los componentes de la identidad sexual, esta última definida como una vivencia íntima y personal del propio ser a la que se integran, además del sexo biológico, otros conceptos, a saber: la identidad de género, la expresión de género y la orientación sexual; y su determinación es realizada por la aplicación de criterios biológicos o fisiológicos para establecer una clasificación sobre cada persona, distinguiéndose así la dualidad macho y hembra (APA, 2011; Grassi, 2017). Esta categoría binaria macho-hembra no contempla aquello que no «calza» en esta organización y separación a causa de los genitales, hormonas o cromosomas (West y Zimmerman, 1987). Todas las variantes excluidas por esta taxonomía binaria se hallan dentro de la intersexualidad, concepto que engloba a las personas que cuentan con características de macho y hembra o que «presentan una relación entre su sexo cromosómico, sus gónadas y sus genitales que no se ajustan a la establecida para las categorías macho/hembra» (COGAM, 2016), y que la ONU define como «todas aquellas situaciones en las que el cuerpo sexuado de un individuo varía respecto al estándar de corporalidad femenina o masculina culturalmente vigente» (2013). Tomando en cuenta la anterior cita que asocia el concepto «cultura» con «sexo», podemos adentrarnos en las diferentes perspectivas que afirman que el sexo también depende de un factor cultural y no exclusivamente del biológico o fisiológico. Vamos a ampliar algunos conceptos. Machos, hembras y personas dentro del espectro de la intersexualidad tienen similitudes indudables, a saber: los sentidos y los sistemas nervioso y circulatorio, entre otras. No todos los rasgos generalmente asociados con la biología (la altura, el desarrollo muscular, la fuerza física, etc.) pueden usarse como dictamen de definición biológica. Aunque estas marcadas diferencias son bien conocidas en ciertos contextos geográficos y
320 Juan Mateos Ponciano MariCorners: Revista de Estudios Interdisciplinares LGTBIA+ y Queer, 1(1): pp. 317-348 ISSN 3020-9552 socioculturales, las características «naturales» definitorias no son definitivas. Sin embargo, sí que hallamos tres elementos diferenciadores: la configuración cromosómica, la anatomía de los genitales externos y las hormonas (Mejía, 2015), aunque en otras ocasiones no se consideran estas últimas como elemento diferenciador y se añaden las gónadas (Herrán Subiñas, 2020). Sobre los cromosomas, que determinan el sexo cromosómico o cigótico, hemos de contemplar el hecho de que la especie humana (el homo sapiens sapiens o los seres humanos anatómicamente modernos) tiene una serie de información genética formada por veintitrés pares de cromosomas, y uno de dichos pares está formado por los cromosomas sexuales (también llamados alosomas, heterocromosomas, idiocromosomas o cromosomas heterotípicos). En el caso de los mamíferos, entre los que nos incluimos, el sexo es determinado por el sistema XX-XY. Si se presentan los alosomas XX, se determina que el sexo es femenino; y si se presentan XY, es masculino (Oakley, 1977). Además, puede haber un número anormal de cromosomas (aneuploidía), presentándose así un único cromosoma X (síndrome de Turner), XXY (síndrome de Klinefelter), XYY (síndrome de Jakob o del supermacho), XXYY, XXX (síndrome de la superhembra), XXXX o XXXXX, siendo estos dos últimos casos muy poco frecuentes (Fauci, Braunwald, Kasper, Hauser, Longo, Jameson y Loscalzo, 2008). No me voy a detener en explicar cada aneuploidía, ya que se aleja sustancialmente de mi entendimiento y campo de estudio, aunque sí que es importante señalar su existencia para considerar la gran diversidad sexual existente y ver el impacto que esto tiene o no en la lengua que hablamos, relación que estudiaremos más adelante. En cuanto a los genitales externos, lo que constituiría junto a los genitales internos el sexo fenotípico, estos son idénticos en todos los sexos durante las siete primeras semanas de gestación, y es a partir de entonces cuando se diferencian. En las hembras, el tubérculo genital se atrofia, convirtiéndose en el clítoris, y la piel de alrededor de la abertura urogenital permanece dividida, convirtiéndose así en los labios; en los machos, el tubérculo genital se desarrolla formando el pene y la piel se une formando el escroto (Oakley, 1977); y en les intersexuales, el desarrollo de los genitales externos es incompleto y resulta en ambigüedad en cuanto a que no se pueden clasificar ni en la categoría de genitales externos de hembra ni de macho, aunque sí existe una clasificación propia de los genitales externos intersexuales: la escala de Prader, que cuenta con cinco etapas o grados para categorizar genitales externos que no son canónicamente
Lenguaje y género no binarios 321 MariCorners: Revista de Estudios Interdisciplinares LGTBIA+ y Queer, 1(1): pp. 317-348 ISSN 3020-9552 femeninos (grado 0) o masculinos (grado 6), siendo más parecidos a unos u otros según su proximidad a los grados extremos hembra/macho de la escala (Prader, 1954). En cuanto a las hormonas, estas secreciones de las glándulas endocrinas y de las células epiteliales e intersticiales son las mismas en machos y hembras, y su diferencia radica en que las hembras segregan una mayor cantidad de estrógenos y progesterona y los machos de andrógenos y testosterona (Oakley, 1977). No obstante, los niveles de estas hormonas pueden variar significativamente, por lo que se prefiere generalizar y sustituir este tercer componente discriminatorio por la presencia de ovarios, de testículos o de ovotestis (las gónadas femeninas, las masculinas y las mixtas respectivamente), estos últimos presentes en algunas personas intersexuales (Dayal, 2022). A estos cuatro distintos sexos (cromosómico, fenotípico, hormonal y gonadal), hemos de añadir el génico, el cromatínico, el cariotípico, el ductal, el psicológico, el de asignación y el de crianza y los caracteres sexuales secundarios (Solari, 2004). Todas estas formas de entender el sexo «biológico» han ido cambiando a lo largo de la historia y la cultura, es decir, lo que consideramos los marcadores sexuales y de reproducción no son iguales hoy en día en el imaginario occidental que hace 9000 años en el asentamiento neolítico turco Çatalhöyük o en la Grecia romana con Galeno de Pérgamo, quien consideraba la existencia de un solo sexo, ya que la diferencia entre hombres y mujeres era sencillamente una diferencia de grado, no de tipo, pues los cuerpos femeninos eran en verdad cuerpos masculinos en potencia, pero no lo suficientemente desarrollados debido a una falta de calor (Laqueur, 1992), por poner algunos ejemplos. En otras palabras, las sociedades, civilizaciones, pueblos, culturas, etc., elegimos qué partes del cuerpo se consideran sexuales, erógenas o válidas para la reproducción y, en base a ello, creamos grupos (en el caso de Occidente: macho, hembra e intersexual) y les asignamos una identidad social a cada grupo, esto es, el género. 2. 2. El género: aproximaciones desde las teorías queer y feminista y conceptos asociados El género es un concepto considerado clave durante la teoría feminista de la segunda ola (Grassi, 2017) y a través de él se cuestionan los fundamentos naturales de las diferencias entre hombres y mujeres y el
322 Juan Mateos Ponciano MariCorners: Revista de Estudios Interdisciplinares LGTBIA+ y Queer, 1(1): pp. 317-348 ISSN 3020-9552 determinismo biológico de los roles sociosexuales, ya que se produce una distinción entre el sexo biológico asignado y la socialización de la masculinidad y feminidad (Osborne y Molina Petit, 2008), siendo la socialización de género «el proceso mediante el cual los niños y niñas aprenden acerca de las expectativas sociales, actitudes y comportamientos asociados con el género de alguien» (Martin, 2014). Más adelante, el feminismo de la tercera ola propuso una nueva teoría de forma conjunta con la teoría queer que afirmaba que «ni el género ni la sexualidad son sistemas duales excluyentes, sino que el género y el deseo sexual son flexibles y flotan libremente dando lugar a múltiples posiciones de la identidad, que comprenden el cuerpo como expresión personal y la pluralidad de los géneros» (Garriga i Setó, 2011). Por tanto, se entiende que el género es una categoría «líquida» y que se adapta y forma en las relaciones sociales, por lo que no es de naturaleza individual ni inherente (West y Zimmerman, 1987). En cuanto a la construcción del género, voy a presentar a continuación las reflexiones de Teresa De Lauretis (2015), teórica feminista que ha proporcionado significativas aportaciones a los estudios de género y queer, quien lo explica de forma clara en la siguiente cita: Me pregunté: si el género no es una simple derivación del sexo anatómico sino una construcción sociocultural, ¿cómo se logra aquella construcción? Me pareció que el género era una construcción semiótica, una representación o, mejor dicho, un efecto compuesto de representaciones discursivas y visuales que, siguiendo a Michel Foucault y Louis Althusser, yo vi emanar de varias instituciones —la familia, la religión, el sistema educacional, los medios, la medicina, el derecho—, pero también de fuentes menos obvias: la lengua, el arte, la literatura, el cine, etcétera. Sin embargo, el ser una representación no lo previene de tener efectos reales, concretos, ambos sociales y subjetivos, en la vida material de los individuos. Por el contrario, la realidad del género consiste precisamente en los efectos de su representación: el género se «real-iza», llega a ser real, cuando esa representación se convierte en auto-representación, cuando uno lo asume individualmente como una forma de la propia identidad social y subjetiva. En otras palabras, el género es tanto una atribución como una apropiación: otros me atribuyen un género y yo lo asumo como propio —o no—. Debido al tema que se trata en este trabajo, es de importancia señalar que la teoría queer es «la elaboración teórica de la disidencia sexual y la de-construcción de las identidades estigmatizadas» (Fonseca Hernández y
Lenguaje y género no binarios 323 MariCorners: Revista de Estudios Interdisciplinares LGTBIA+ y Queer, 1(1): pp. 317-348 ISSN 3020-9552 Quintero Soto, 2009). Además, se logra reafirmar que «la opción sexual distinta es un derecho humano» a través de la «resignificación del insulto» y define las sexualidades periféricas como «todas aquellas que se alejan del círculo imaginario de la sexualidad “normal” y que ejercen su derecho a proclamar su existencia» (Fonseca Hernández y Quintero Soto, 2009). Para entender el concepto «queer» y sus derivadas resemantizaciones, presentaré esta cita de De Lauretis (2015): La expresión «teoría queer» nació en 1990 como tema de un workshop que organicé en la Universidad de California en Santa Cruz. El término queer tiene una larga historia; en inglés existe desde hace más de cuatro siglos, y siempre con denotaciones y connotaciones negativas: extraño, raro, excéntrico, de carácter dudoso o cuestionable, vulgar. En las novelas de Charles Dickens, Queer Street denominaba una parte de Londres en la que vivía gente pobre, enferma y endeudada. En el siglo pasado, después del célebre juicio y posterior encarcelamiento de Oscar Wilde, la palabra queer se asoció principalmente con la homosexualidad como estigma. Fue el movimiento de liberación gay de la década de 1970 el que la convirtió en una palabra de orgullo y en un signo de resistencia política. Al igual que las palabras gay y lesbiana, queer ha designado, en primer lugar, una protesta social, y solo en segundo lugar una identidad personal. Actualmente, el concepto «queer» ya ha pasado por un proceso de despatologización y es definido como «persona que no es heterosexual o cisgénero» y que «rechaza ser clasificada por sus prácticas sexuales o su género para no limitar su experiencia como persona» (Castro Bugarín y Domingo, 2019). El término «cisgénero» hace referencia a una persona cuyo género coincide con su sexo asignado al momento de nacer, y su opuesto sería el concepto genérico «trans», persona cuyo género no coincide con su sexo asignado al momento de nacer, distinguiéndose transexual para la persona que se ha sometido a un tratamiento hormonal o a una cirugía de reasignación de sexo y transgénero para aquella persona trans independientemente de que se realice o no algún tratamiento. Para finalizar con esta contextualización, la disforia de género es el término médico que describe la disconformidad de una persona con su sexo asignado (Castro Bugarín y Domingo, 2019). La identidad de género hace referencia a las experiencias y vivencias del género que siente cada persona de forma individual e interna, y puede corresponder o no con el sexo asignado al nacer (Principios de
324 Juan Mateos Ponciano MariCorners: Revista de Estudios Interdisciplinares LGTBIA+ y Queer, 1(1): pp. 317-348 ISSN 3020-9552 Yogyakarta1, 2007). Igualmente, puede que haya alguna modificación voluntaria sobre el propio cuerpo u otras formas de expresar el género como puede ser la ropa o el idiolecto. La expresión de género es la exteriorización de ciertos aspectos culturales que posibilitan la identificación de una persona como masculina o femenina según el canon atribuido a cada género por una sociedad en una cierta época (CIDH, 2008) y que puede coincidir o no con la identidad de género (Castro Bugarín y Domingo, 2019). La orientación sexual es la capacidad de una persona de sentir una profunda atracción afectiva, sexual, emocional y/o romántica duradera hacia otras personas de su mismo género o de otro de los géneros existentes (APA, 2017; Principios de Yogyakarta, 2007). Puede manifestarse en forma de fantasías, deseos, pensamientos o comportamientos sexuales (OPS, OMS y WAS, 2000) y se diferencia de la conducta sexual en que alude a los sentimientos y a la concepción de une misme, además de que puede ser expresada o no en su conducta y de que es el resultado de una amalgama de componentes biológicos y cognitivos y del propio entorno, así que no puede ser elegida ni cambiada (Grassi, 2017). 3. SISTEMAS DE GÉNERO: BINARISMO Y NO BINARISMO Los sistemas de género son estructuras sociales que fijan cuántos géneros y roles asociados a cada una de las sociedades humanas existen, siendo rol de género todo aquello que una persona realiza o dice y que puede señalar al resto o a une misme cuán hombre, mujer o no binarie es dicha persona (Nanda, 1990). El género binario es el sistema de género más frecuente y generalizado, si bien no el único. Este binarismo de género establece dos categorías: una de masculinidad y otra de feminidad, creándose así una especie de límite social que de cierto modo prohíbe a la gente combinar diferentes roles de género o identificarse con otros géneros no binarios e incluso con el género binario opuesto (Castro Bugarín y Domingo, 2019; Serano, 2016). No obstante, recientemente se está empezando a poner en duda en las sociedades occidentales y occidentalizadas la idea de que el género es una 1 Principios sobre la aplicación de la legislación internacional de derechos humanos en relación con la orientación sexual y la identidad de género. Disponible en: http://www.oas.org/dil/esp/orientacion_sexual_Principios_de_Yogyakarta_2006.pdf
Lenguaje y género no binarios 325 MariCorners: Revista de Estudios Interdisciplinares LGTBIA+ y Queer, 1(1): pp. 317-348 ISSN 3020-9552 categoría fija y binaria, pues es una construcción social que se impone sobre los cuerpos (Butler, 2007). Además, varias académicas feministas se plantean la presencia de un binarismo de género evidente, como es el caso de Judith Lorber, quien encuentra un gran problema cuando se divide a los seres humanos en solamente dos grupos y quien afirma que los géneros binarios son arbitrarios y no se corresponden con la diversidad de experiencias de género existentes en el mundo (1994). Otro tema importante que sale a la luz con la consideración de los dos géneros binarios es el hecho de que los hombres solamente pueden ser de forma inherente masculinos y las mujeres solamente pueden ser de forma inherente femeninas, lo que provoca un enjuiciamiento social y una opresión cuando se alejan de los roles de género asignados y transmitidos de generación en generación (Lorber, 2005). Entonces, es de crucial importancia alejar la masculinidad y feminidad como actitudes y comportamientos de los géneros hombre y mujer (Lorber y Moore, 2007) y podemos afirmar que el binarismo de género lleva a la exclusión y a la discriminación de las personas que no se ajustan a las expectativas de género, además de que divide y polariza a la sociedad (Wilchins, Nestle, Howell, Rivera, Wright y Reiss, 2020). Es por todo ello que el no binarismo de género está tomando el relevo al anterior sistema de género, aunque ya tenía y sigue teniendo gran importancia en otras sociedades no occidentales. Este no binarismo de género va más allá del cisheteropatriarcado y de la cisheteronormatividad, siendo el primer concepto «referente a la organización social en la que solo prevalece el criterio del hombre y siempre que sea heterosexual o cisgénero» y el segundo «conjunto de creencias e ideas asimiladas a lo heterosexual y cisgénero, cuyo arraigo produce un tipo de opresión sobre estos colectivos [LGBT+]» (Castro Bugarín y Domingo, 2019), y hace referencia a personas que no se identifican ni con el género masculino ni con el femenino, sino con un tercer género alejado del binarismo hombremujer, con dos géneros o más, con un género fluido que va cambiando de vez en cuando o simplemente se identifican como agénero (Wilchins, Nestle, Howell, Rivera, Wright y Reiss, 2020; Richards, 2017). O sea, las personas no binarias pueden estar dentro del espectro de género o fuera de este, tener un aspecto o unos roles de género masculinos, femeninos o andróginos y decidir si modificar o no sus cuerpos, además de referirse a sí mismas la mayoría de las veces con un lenguaje no binario o neutro sustituyendo los morfemas flexivos -a y -o por -e, -x u otro (COGAM, 2016; COGAM, 2019). Comúnmente se asocia el género no binario a lo
332 Juan Mateos Ponciano MariCorners: Revista de Estudios Interdisciplinares LGTBIA+ y Queer, 1(1): pp. 317-348 ISSN 3020-9552 que las personas no binarias son percibidas y tratadas en situaciones de interacción. La glosemática es una teoría desarrollada por Louis Hjelmslev, perteneciente al Círculo Lingüístico de Copenhague, que estudia la lengua desde la perspectiva del significado y cómo este se relaciona con el contexto sociocultural en el que se produce, o sea, el uso pragmático del lenguaje, sosteniendo que el significado no puede ser entendido sin el contexto (1953). A diferencia de la teoría del signo saussureana, Hjelmslev dice que el lenguaje no es sustancia, sino forma, y que toda lengua es expresión y contenido a la vez. En lo que se refiere al lenguaje no binario, la glosemática puede ayudar a entender cómo se relacionan los elementos lingüísticos que se utilizan para construir el género en el lenguaje no binario, como los pronombres neutros, las formas de tratamiento no binarias y otras características lingüísticas, además de ayudar a entender cómo estos elementos lingüísticos se relacionan con otros niveles de la estructura del lenguaje como la sintaxis y la semántica. 4. 3. Gramática generativa: teoría estándar y teoría de la optimidad La gramática generativa es un conjunto de teorías que sostienen que el lenguaje se adquiere a través de un cúmulo de reglas innatas que están presentes en el cerebro humano. Según esto, dichas reglas innatas permiten a les hablantes producir y entender un número infinito de oraciones diferentes (Chomsky, 1985), ideas básicas cuyo origen se remonta a la teoría estándar de Noam Chomsky. Gracias a esta última, las reglas gramaticales innatas pueden ser usadas para explicar la construcción de neopronombres y neoadjetivos en el lenguaje no binario. Entre todos los modelos generativistas que existen, explicaré en particular la teoría de la optimidad, ya que resulta bastante interesante, pues es un modelo lingüístico propuesto por Alan Prince y Paul Smolensky que se enfoca en el análisis de las restricciones que gobiernan la organización del lenguaje (2004). La teoría sostiene que las restricciones lingüísticas se organizan de tal manera que se maximiza la eficiencia comunicativa del lenguaje, o sea que busca explicar cómo se selecciona la mejor forma de expresión lingüística para comunicar un determinado mensaje en una situación dada. La teoría de la optimidad se basa en la idea de que las lenguas son sistemas complejos y adaptables que se ajustan a las necesidades comunicativas de sus hablantes, lo que la hace compatible tanto con enfoques estructuralistas como funcionalistas. Sin embargo, su
Lenguaje y género no binarios 333 MariCorners: Revista de Estudios Interdisciplinares LGTBIA+ y Queer, 1(1): pp. 317-348 ISSN 3020-9552 enfoque en la generación de estructuras lingüísticas específicas la sitúa principalmente dentro de la corriente generativa. Vinculada al lenguaje no binario, podría ayudar a explicar cómo se eligen las formas lingüísticas para expresar la identidad de género no binaria de una manera que maximiza la eficiencia comunicativa, teniendo en cuenta las restricciones lingüísticas que rigen la organización del lenguaje. Además, también podría ser utilizada para analizar cómo se relacionan diferentes formas lingüísticas en el lenguaje no binario. Por ejemplo, cómo las restricciones lingüísticas afectan la elección de pronombres no binarios, cómo se construyen las formas de tratamiento no binarias y cómo estas se relacionan con la organización sintáctica y semántica del lenguaje no binario. 4. 4. Lingüística cuantitativa y matemática La lingüística cuantitativa y la lingüística matemática son dos ramas de la lingüística que utilizan herramientas y técnicas matemáticas y estadísticas para el análisis del lenguaje (Johnson, 2008; Kornai, 2007). En cuanto a su aplicación, la lingüística cuantitativa puede ser utilizada para analizar las diferencias en el uso del lenguaje entre personas no binarias y personas binarias. Se pueden realizar estudios de corpus para analizar el uso de pronombres, términos de género y otras formas lingüísticas en textos escritos y hablados de personas no binarias. La lingüística matemática, por su parte, puede ser utilizada para modelar la estructura del lenguaje no binario y para analizar las regularidades y patrones que se presentan en el uso de formas lingüísticas no binarias. Por ejemplo, se pueden utilizar técnicas de análisis de redes para analizar las conexiones entre diferentes términos de género no binario, o para modelar la estructura sintáctica del lenguaje no binario. Aunque ambas permiten una comprensión más profunda de la estructura y uso del lenguaje no binario, estas herramientas y técnicas deben utilizarse de manera cuidadosa y crítica, ya que el lenguaje no binario es un fenómeno social y cultural complejo que no se puede reducir a simples patrones matemáticos. 4. 5. Semiología y semiótica La semiología y la semiótica son disciplinas que se centran en el estudio de los signos y los sistemas de significación. Oficialmente no hay
334 Juan Mateos Ponciano MariCorners: Revista de Estudios Interdisciplinares LGTBIA+ y Queer, 1(1): pp. 317-348 ISSN 3020-9552 ninguna distinción entre la una y la otra, aunque diferentes autores han decidido escoger un término o el otro y darle una definición específica. Por ejemplo, Ferdinand de Saussure define semiología como «una ciencia que estudie la vida de los signos en el marco de la vida social», estando el signo constituido por un significante y un significado (2011); y Charles Sanders Peirce define semiótica como «la doctrina de la naturaleza esencial y de las variedades fundamentales de cualquier clase posible de semiosis», siendo semiosis «una acción, una influencia que sea, o suponga, una cooperación de tres sujetos, como, por ejemplo, un signo, su objeto y su interpretante, influencia tri-relativa que en ningún caso puede acabar en una acción entre parejas» (1974). Por ello, se dice que la semiología es humana y social, mientras que la semiótica es formal y lógica. En el contexto del lenguaje no binario, estas disciplinas pueden ser útiles para analizar cómo se construyen y se comunican los significados relacionados con el género y la identidad. Por ejemplo, se puede analizar cómo los signos lingüísticos utilizados en el lenguaje no binario, como los neopronombres y adjetivos con neomorfemas flexivos, construyen significados específicos y cómo estos significados están relacionados con la identidad de género. 4. 6. Cognitivismo: semántica de marcos La lingüística cognitiva sostiene que el lenguaje es una actividad mental que está estrechamente relacionada con la cognición humana (Croft y Cruse, 2008), siendo cognición «all forms of knowing and awareness, such as perceiving, conceiving, remembering, reasoning, judging, imagining, and problem solving» (APA, s. f.). Desde una perspectiva cognitiva, se podría estudiar cómo el lenguaje no binario afecta a la percepción y la representación mental del género y cómo esto a su vez puede influir en otras áreas de la cognición. Además, la lingüística cognitiva dice que aprendemos el lenguaje según la experiencia, lo que quiere decir que, si escuchamos el lenguaje no binario en nuestra vida cotidiana, acabaremos usándolo. Una perspectiva teórica interesante de la lingüística cognitiva podría ser la semántica de marcos, desarrollada fundamentalmente por George Lakoff en su libro No pienses en un elefante (2007) y por Charles J. Fillmore en su escrito Frame Semantics (1982). Lakoff afirma que «toda palabra, como elefante, evoca un marco, que puede ser una imagen o bien otro tipo de conocimiento: los elefantes son grandes, tienen unas orejas
Lenguaje y género no binarios 335 MariCorners: Revista de Estudios Interdisciplinares LGTBIA+ y Queer, 1(1): pp. 317-348 ISSN 3020-9552 que cuelgan, y una trompa; se nos asocia con el circo, etc»., mientras que Fillmore define marco como «any system of concepts related in such a way that to understand any one of them you have to understand the whole structure in which it fits». Por ello, cuando pensamos en los pilotos, los bomberos o los policías, por ejemplo, se nos viene a la cabeza que son solo hombres, ya que tradicionalmente estos términos están asociados a lo masculino, por lo que no es conveniente el uso del masculino como género no marcado porque no se daría visibilidad ni a las mujeres ni a las personas no binarias. Esta es otra de las muchas razones para apoyar el uso del género no binario como el no marcado, pues como los marcos cognitivos pueden influir en nuestra percepción y comprensión del mundo, es posible abrir espacios para comprender y aceptar la diversidad de identidades de género, empezando por hacer uso de lxs pilotxs, les bomberes o l@s policías. 4. 7. Hipótesis de Sapir-Whorf La hipótesis de Sapir-Whorf, más específicamente la hipótesis VicoHerder-(Hamman)-Humboldt-(Boas)-Sapir-Whorf (Everett, 2013), presenta dos principios: el relativismo lingüístico y el determinismo lingüístico. El relativismo lingüístico promulga que las lenguas son el reflejo de las diferentes cosmovisiones de las personas que las hablan, mientras que el determinismo lingüístico cuenta con dos variantes, a saber: la fuerte, que manifiesta que la lengua determina nuestras capacidades cognitivas; y la laxa o débil, que expone que la lengua ejerce influencia en nuestra concepción de la realidad (Brown, 1976 en Konishi T., 1991). En relación con el lenguaje no binario, ambos enfoques pueden tener implicaciones importantes. El determinismo lingüístico podría argumentar que el lenguaje binario tradicional (él/ella) limita nuestra capacidad de entender y experimentar el género y la identidad de manera no binaria, ya que solo hay dos opciones gramaticales para referirse a personas en términos de género. Por otro lado, el relativismo lingüístico podría usarse para argumentar que el lenguaje no binario es un producto de una cultura en la que se está produciendo un cambio en la percepción y comprensión del género y la identidad, y que este lenguaje no es determinante en sí mismo, sino que es una expresión de esta nueva forma de pensar y ver el mundo.
336 Juan Mateos Ponciano MariCorners: Revista de Estudios Interdisciplinares LGTBIA+ y Queer, 1(1): pp. 317-348 ISSN 3020-9552 4. 8. Descriptivismo y prescriptivismo o normativismo El descriptivismo y el prescriptivismo o normativismo son dos enfoques muy diferentes en lingüística que abordan el estudio del lenguaje de formas opuestas. David Crystal en A Dictionary of Linguistics and Phonetics (2008) dice lo siguiente: description (n.) The general sense of this term is found in ʟɪɴɢᴜɪsᴛɪᴄs, identifying one of the main aims of the subject – to give a comprehensive, systematic, objective and precise account of the patterns and use of a specific ʟᴀɴɢᴜᴀɢᴇ or ᴅɪᴀʟᴇᴄᴛ, at a particular point in time. This definition suggests several respects in which descriptive is in contrast with other conceptions of linguistics enquiry. The emphasis on objectivity, systematicness, etc., places it in contrast with the ᴘʀᴇsᴄʀɪᴘᴛɪᴠᴇ aims of much ᴛʀᴀᴅɪᴛɪᴏɴᴀʟ ɢʀᴀᴍᴍᴀʀ: the aim of descriptive linguistics is to describe the facts of linguistic usage as they are, and not how they ought to be, with reference to some imagined ideal state. prescriptive (adj.) A term used by ʟɪɴɢᴜɪsᴛs to characterize any approach which attempts to lay down ʀᴜʟᴇs of ᴄᴏʀʀᴇᴄᴛɴᴇss as to how ʟᴀɴɢᴜᴀɢᴇ should be used. Using such criteria as purity, logic, history or literary excellence, prescriptivism aims to preserve imagined standards by insisting on ɴᴏʀᴍs of ᴜsᴀɢᴇ and criticizing departures from these norms. […] A distinction is sometimes made between prescriptive and ᴘʀᴏsᴄʀɪᴘᴛɪᴠᴇ rules, the latter being rules which forbid rather than command. Aplicado al lenguaje no binario, el prescriptivismo podría argumentar que el uso de este es incorrecto o inapropiado, ya que no se ajusta a las normas y reglas del lenguaje binario tradicional. No obstante, el descriptivismo se enfocaría en describir cómo se usa el lenguaje no binario en la sociedad, sin hacer juicios de valor sobre su uso. Esto último es la razón por la que considero que la lingüística descriptiva es más relevante para el estudio del lenguaje no binario porque este enfoque busca entender cómo se utiliza este lenguaje y cómo está evolucionando con el tiempo, sin emitir opiniones sobre la validez de su utilización. Además, como el lenguaje es un fenómeno social, está en constante evolución, por lo que es importante abordarlo desde una perspectiva descriptiva y abierta al cambio.
Lenguaje y género no binarios 337 MariCorners: Revista de Estudios Interdisciplinares LGTBIA+ y Queer, 1(1): pp. 317-348 ISSN 3020-9552 5. GÉNERO GRAMATICAL: EVOLUCIÓN DESDE EL PROTOINDOEUROPEO HASTA EL ALEMÁN, ESPAÑOL, FRANCÉS E ITALIANO Y ANÁLISIS DE LA MORFOLOGÍA FLEXIVA NOMINAL DEL ESPAÑOL 5. 1. Del protoindoeuropeo al español, francés e italiano pasando por el latín En protoindoeuropeo hay tres géneros gramaticales: masculino, femenino y neutro; estos se mantuvieron en el latín (Clackson, 2007), aunque el género gramatical y el natural no solían coincidir (Iordan y Manoliu, 1989). Hoy en día en las lenguas romances, exceptuando las criollas, hay solamente dos géneros gramaticales: masculino y femenino; pues hay cierta correlación con el sexo/género de los seres animados (Posner, 1998). El paso de una lengua de tres géneros a otro sistema es común en la familia indoeuropea, en particular, el paso hacia un sistema con géneros animado y neutro, reservándose casi por completo el paso a un sistema con géneros masculino y femenino a las lenguas romances (Posner, 1998). Según Iorgu Iordan y Maria Manoliu (1989), el género neutro desapareció debido a dos factores: los factores extralingüísticos, pues se abandona paulatinamente la concepción animista del mundo y se da paso a una correlación entre el género natural y el gramatical, siendo los seres inanimados usualmente clasificados de forma arbitraria en las categorías binarias masculino y femenino —aunque se puede apreciar en el francés contemporáneo la existencia de sustantivos inanimados que se pueden dar en contextos similares a los pronombres que y rien y de sustantivos animados que se pueden sustituir por los pronombres qui y personne (Dubois, 1965 en Iordan, I. y Manoliu, M., 1989)—; y los factores lingüísticos, subdivididos en factores fonemáticos y morfemáticos, siendo los primeros a causa de la pérdida de las vocales finales y los segundos a causa de la reducción de declinaciones. Según Rebecca Posner (1998), en latín, los nombres de la primera declinación eran comúnmente femeninos acabados en -a y los de la segunda declinación masculinos acabados en -ŭ, y este último evolucionó a -o. Entonces, en las lenguas que mantienen las vocales finales como el italiano o el español se sigue usando mayoritariamente el morfema -a para el femenino y el -o para el masculino. En el francés, que perdió todas las vocales átonas finales, la -a latina evolucionó a la -e, por lo que los sustantivos acabados en este morfema suelen ser femeninos.
338 Juan Mateos Ponciano MariCorners: Revista de Estudios Interdisciplinares LGTBIA+ y Queer, 1(1): pp. 317-348 ISSN 3020-9552 En cuanto a los sustantivos neutros acabados en -ŭ y los neutros de la tercera declinación que contenían una u en la última sílaba, pasaron a ser masculinos comúnmente. En español, solamente existe el género neutro en el determinante artículo definido lo (p. ej.: lo bueno), en el pronombre personal lo (p. ej.; no lo dijiste) y en los pronombres demostrativos esto, eso y aquello. En italiano, el neutro latino se puede observar en los sustantivos ambigenéricos, es decir, los que tienen terminación -o en masculino singular y pasan a femenino terminados en -a en plural con un valor usualmente dual o colectivo (p. ej.: il braccio, le braccia). El paso del masculino en singular al femenino en plural ocurre de forma muy poco usual en español (p. ej.: el arte abstracto, las artes plásticas) y en francés (p. ej.: un délice, les délices). 5. 2. Del protoindoeuropeo al alemán En cuanto a esta evolución del género gramatical, no he sido capaz de encontrar una amplia cantidad de recursos, así que solo me sustento en un artículo de Eugen H. Mueller de 1943. En este se dice que el género en alemán, a diferencia del inglés, no es determinado por criterios únicamente sexuales, habiendo así un género sexuado y uno no sexuado, sino que puede ser natural o gramatical. El género nominal natural es el que indica el sexo de su referente y es restringido a personas y seres animados y el género gramatical es determinado por el significado y la forma de la palabra. Además, hay dos teorías contrarias en cuanto al origen del género gramatical: la de J. Grimm, quien argumenta que se originó para designar el sexo de los objetos; y la de K. Brugmann, quien defiende que el género gramatical se originó de forma independiente del sexo, por lo que las terminaciones de los sustantivos no indican el sexo, y que la conexión entre ambos se desarrolló más adelante. 5. 3. Género gramatical marcado y no marcado y nuevas formas de no marcarlo Un elemento no marcado es el que presenta un sentido más general, se distribuye de forma más amplia y se recurre a él por defecto cuando no hay un morfema específico (Fundéu, 2019). En cuanto al género gramatical, el género no marcado en español, francés, italiano y alemán es el masculino, pues «no solo se emplea para referirse a los individuos de
Lenguaje y género no binarios 339 MariCorners: Revista de Estudios Interdisciplinares LGTBIA+ y Queer, 1(1): pp. 317-348 ISSN 3020-9552 sexo masculino, sino también para designar la clase que corresponde a todos los individuos de la especie, sin distinción de sexos» (RAE, 2010). La RAE argumenta dos motivos bastante cuestionables: la economía lingüística y la concordia gramatical (Fundéu, 2019). No obstante, cada vez hay más hablantes que sienten que no debería usarse el masculino como género no marcado (Fundéu, 2019). Por esto, en español se está empezando a usar el femenino como género no marcado e incluso han surgido gracias a las redes sociales neopronombres y neomorfemas flexivos, a saber: elle(s), ellx(s) y ell@(s); -e(s), -x(s) y -@(s). La RAE muestra firmemente su posición en los siguientes tweets: Figura 1 Posición de la RAE en tres tweets
340 Juan Mateos Ponciano MariCorners: Revista de Estudios Interdisciplinares LGTBIA+ y Queer, 1(1): pp. 317-348 ISSN 3020-9552 Observándolos, tengo varias cuestiones que comentar. La primera es que el masculino genérico genera ambigüedad, por ejemplo, en la siguiente oración: Todos vinieron. ¿Significa que vinieron todas las personas o que solamente vinieron los hombres? La segunda es en cuanto a las secuencias ilegibles, pues la x podría pronunciarse como [e] o [eks], o sea, representar varios sonidos al igual que ocurre con las grafías b y v ([b] y [β]; p. ej.: vivo [ˈbiβo]), la d ([d] y [ð]; p. ej.: dedo [ˈdeðo]) o la n ([n] y [ŋ]; p. ej.: Antonia [ãŋˈtonja]), por ejemplo. La tercera es que el español es una lengua altamente flexiva, por lo que se podrían incorporar -e(s), -x(s) y - @(s) sin problema morfológico alguno. La cuarta es que la RAE considera que el español ya presenta el masculino gramatical como el género inclusivo, cuando socialmente no es así y, como he dicho, provoca ambigüedad. Finalmente, la quinta es el hecho de que se diga que elle no es una forma asentada ni generalizada. Obviamente no va a serlo si en los corpus que crea esta institución no hacen un registro de las veces que consta en un contexto informal como pueden ser las redes sociales, además de que muy a pesar de esta institución existen personas no binarias. CONCLUSIONES A lo largo de este ensayo (en origen, mi Trabajo de Fin de Grado, tutorizado por Marta Tordesillas Colado, PDI de la Universidad Autónoma de Madrid) hemos podido analizar la complicación que atañe esta cuestión. Hemos podido observar que no solamente hay dos sexos ni dos géneros y que ni siquiera el sexo se corresponde completamente con lo biológico, por lo que el argumento de que solamente existe el binarismo en estos aspectos cae por su propio peso. Además, hemos sido capaces de aplicar un gran número de teorías lingüísticas y enfoques al lenguaje no binario, destacando la relación entre este y la hipótesis Vico-Herder-(Hamman)-Humboldt-(Boas)-SapirWhorf. Asumiendo que el lenguaje puede influir nuestra forma de ver el mundo y viceversa, ¿qué mejor forma de cambiar nuestro mundo y hacerlo más respetuoso e inclusivo que modificando nuestra manera de referirnos a las personas que se salen de la norma social establecida? Esta tarea es bastante fácil en lenguas como las mencionadas previamente porque su morfología flexiva nos permite realizar dichos cambios. Por último, no debemos dejarnos llevar por lo que inste una institución en cuanto al uso que hacemos de nuestra lengua, pues esta nos pertenece a nosotres y somos libres de modificarla. Es por ello que debemos desconfiar
Lenguaje y género no binarios 341 MariCorners: Revista de Estudios Interdisciplinares LGTBIA+ y Queer, 1(1): pp. 317-348 ISSN 3020-9552 de aquelles que afirman que la lengua se está degradando e hipócritamente no lo digan en latín o en lenguas incluso más antiguas como el protoindoeuropeo o el protosapiens. Por consiguiente, insto a la Real Academia Española a que cambie de parecer en cuanto a la aceptación del género gramatical neutro, no binario y/o inclusivo, al igual que ya han hecho otras academias como el Consejo Noruego de la Lengua (Strzyżyńska, 2022) o diccionarios como el SAOL sueco (Moreno, 2015) o Le Robert francés (Des Rochers, 2022), y a que respete la decisión de les hablantes, la cual queda precisamente reflejada en este escrito. ——————————————————————————— Origen de esta investigación: Trabajo de Fin de Grado del Grado en Lenguas Modernas, Cultura y Comunicación de la Universidad Autónoma de Madrid y tutorizado por Marta Tordesillas Colado, PDI de dicha universidad. BIBLIOGRAFÍA Aldous, Susan y Sereemongkonpol, Pornchai (2015). Ladyboys: The Secret Word of Thailand’s Third Gender. Maverick House. Anderson, Stephen R. (2021). Phonology in the Twentieth Century. Language Science Press. https://zenodo.org/record/5509618#.ZFudcy_tYgo Asociación Estadounidense de Psicología [American Psychological Association o APA en inglés]. (2011). Sexual orientation and gender diversity. https://www.apa.org/topics/lgbtq Asociación Estadounidense de Psicología [American Psychological Association o APA en inglés]. (s. f.). Cognition. En Dictionary of Psychology. https://dictionary.apa.org/cognition (04/05/2023). Bloomfield, Leonard (1983). An Introduction to the Study of Language. John Benjamins Publishing Company. Brustman, Mark (1999). The Third Gender in Ancient Egypt. The WELL. https://people.well.com/user/aquarius/egypt.htm
348 Juan Mateos Ponciano MariCorners: Revista de Estudios Interdisciplinares LGTBIA+ y Queer, 1(1): pp. 317-348 ISSN 3020-9552 Solari, Alberto Juan (2004). Genética Humana. Fundamentos y aplicaciones en Medicina. Médica Panamericana. Stavrakopoulou, Francesca (2021). God: An Anatomy. Picador. Strzyżyńska, Weronika (2 de febrero, 2022). ‘Elles’, ‘they’, ‘iel’. Noruega incorpora oficialmente un pronombre neutro para personas no binarias. La-Lista. https://la-lista.com/the-guardian/elles-they-ielnoruega-incorpora-oficialmente-un-pronombre-neutro-parapersonas-no-binarias Weedon, Alan (31 de agosto, 2019). Fa’afafine, fakaleitī, fakafifine – understanding the Pacific’s alternative gender expressions. ABC. https://www.abc.net.au/news/2019-08-31/understanding-thepacifics-alternative-gender-expressions/11438770 West, Candace y Zimmerman, Don H. (1987). Doing gender. Gender & society, 1(2), 125-151. Wilchins, Riki, Nestle, Joan, Howell, Clare, Rivera, Silvia, Wright, Susan y Reiss, Gina (2020). GenderQueer-Voices from Beyond the Sexual Binary. Riverdale Avenue Books LLC.