Una obra inédita de Jorge Inglés
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UNA OBRA INÉDITA DE JORGE INGLÉS La historia de la pintura cuatrocentista en Castilla y León presenta todavía vastas lagunas, donde las obras anónimas se debaten envueltas por enmarañada incógnita. ChandlerR. Post ha enfocado por primera vez en su conjunto el enorme problema, después de paciente y agudo análisis de la masa confusa de retablos inéditos (1). Estableciendo como jalones a los artistas de nombre y obra conocidos, crea a su alrededor círculos de influencia, agru pando las pinturas que presenten alguna relación evidente con la fórmula artística de cada uno de ellos. Una de las primeras fi guras estudiadas por Post es la del pin tor Jorge Inglés autor de la más antigua representación documen tada del estilo hispano-flamenco; el retablo de los ángeles, pintado por orden de Iñigo López Mendoza, primer marqués de Santillana, con destino al Hospital de Buitrago. El gran poeta castellano se refiere a este retablo en un codicilo de su testamento fechado en 5 de julio 1455. Se conserva en Madrid, en el palacio del actual Marqués, destacando entre sus composiciones las que representan en actitud de oración a los marqueses donantes. Según Post, el nombre de Jorge Inglés señala, por lo menos, el origen del artista y quiza, también, su formación pictórica inglesa. Hace observar que, pese al innegable fl amenquismo de su técnica, las suaves colinas, los nítidos prados y la suave profun didad de los paisajes, elementos importantes en su obra, no recuerdan ni el campo español ni el fl amenco: son típicamente ingleses. Subraya también que su estilo refleja el arte de la escuela de Tournai, especialmente en las fi guras de la predela del retablo de Buitrago, añadiendo; «poco hay en el que pueda ser definitiva mente afiliado al creador de la técnica fl amenca, Juan Van Eyk, y las formas y métodos derivan más del examen de las pinturas del maestro de Flemalle y de Roger van der Weyden. El retrato del Marqués orante ha sido naturalmente comparado con el del can ciller Rolin que aparece en postura similar delante de la Virgen de (1) Chandler R. Post. History os Spanish Paintíng. Vol IV.
160 JOSÉ GUDIOL Juan Van Eyk en el Louvre y ios ángeles han sugerido vagamente fi guras análogas del mismo espíritu en otras obras del maestro. El color empleado en la pintura de los ángeles dá la impresión de que Jorge Inglés los derivó de tapices de los Países Bajos». Partiendo del retablo del Marqués de Santillana la fi gura artís tica de Jorge Inglés ha sido completada con diversas atribuciones. Francisco Javier Sánchez Cantón descubrió su mano en algunas miniaturas de cinco manuscritos procedentes de la Biblioteca del Marqués de Santillana actualmente en la Nacional de Madrid. Diego Angulo sugirió a Post la atribución al mismo pintor, del retablo de San Jerónimo (Museo de Valladolid), procedente del Monasterio de la Mejorada, en Olmedo (Valladolid). Este nos completa de una manera fi rme la personalidad de Jorge Inglés, demostrando que, si bien no puede colocarse en el rango de las grandes fi guras del estilo fl amenco, destaca extraordinariamente en la legión incontable de pintores que lo adoptaron. Post añade a la obra de nuestro pintor una Virgen, copia del original de Van der Weyden conservado en el Prado y otras atribuciones menos convincentes. El Dr. Angulo y el que suscribe han llegado separadamente a la conclusión de que hay que atribuir a Jorge Inglés un retablo mutilado de Villasandino (Burgos) del que se conservan cuatro tablas con escenas de la vida de la Virgen y seis casetones con medias fi guras de profetas, todo ello arbitrariamente adaptado a una estructura barroca. La forma de los elementos conservados y su dedicación a María sugieren una estructura centrada por una Virgen de talla, como en el retablo del Marqués de Santillana. Las cuatro tablas representan: el Abrazo de San Joaquín y Santa Ana ante la puerta dorada de Jerusalén. (Lám. I). La Presentación de la Virgen en el Templo. (Lám. II). La Anunciación. (Lám. III). y lo® Desposorios de la Virgen. (Lám. IV). Las cuatro de reducido tamaño, siendo la primera y la última tablas cumbreras de los paramentos laterales. La atribución a Jorge Inglés resulta inmedia ta comparando este retablo con el de la Mejorada y con la predela del de Buitrago. Los personajes que aparecen en ambos, aun no siendo repetición exacta, tienen en común la esencia de su perso nalidad y la estructura fi sonómica. En la cabeza de San Joaquín fi gura preeminente de las dos primeras tablas, se puede seguir, trazo por trazo, la estructura facial del impresionante San Jeróni mo de Valladolid. Tampoco es difícil reconocer entre los testigos
UNA OBRA INÉDITA DE JORGE INGLÉS 161 de los Desposorios de la Virgen a alguno de los monjes de Buitrago, y los profetas de la predela acusan su acentuado parentesco con los Santos de la que ordenó el Marqués de Santillana. Las figuras de Torge Inglés poseen un intenso valor psicológico logrado con gran economía de elementos: las caras y manos reve lan consciente estudio del natural. Esto se evidencia especialmente en los Desposorios de la Virgen, grupo interesantísimo integrado por una serie de fi guras de personalidad destacada. La Virgen es una de las mejores creaciones femeninas de Jorge Inglés, y en ella se atenúa la exagerada prominencia de la barba que dá en ciertos casos un tinte de vulgaridad a sus fi guras femeninas. Muy notable la simplicidad con que están modeladas las facciones, especial mente la boca, sin traza alguna de primitivismo. Las dos cabezas que surgen tras de la Virgen son dos magníficos retratos. Las medias fi guras de los profetas, de mayor tamaño que los actores de las composiciones, le permiten acentuar todavía su inclinación al estudio psicológico. Notabilísima la expresión iró nica y el mirar de reojo de uno de los profetas que reproducimos. (Lám. V). El modelado de su cara, supera ciertamente en delica deza y nervio a todo lo producido en España hasta la llegada de nuestro pintor. Lo mismo podemos decir de la mano con que aguanta el letrero que lleva su nombre. Contrasta con la expresión de sorpresa del profeta anónimo que ocupa el casetón adjunto. En los demás profetas se confirma la preocupación de Jorge Inglés para dar valor anecdótico a cada uno de sus personajes dotándo los de vida interior y expresión adecuada al papel que representan. Nos hemos referido a la belleza de las manos, que representan la expansión más naturalista de Jorge Inglés; en cada caso fueron cuidadosamente estudiadas y resultan tan expresivas como los rasgos faciales. Recomendamos la incomparable intensidad de las manos del San Jerónimo del Museo de Valladolid. Entre las cualidades de Jorge Inglés, destaca su facultad y su evidente pasión por la pintura de paisajes. Estos aparecen en la niayoria de sus composiciones, aprovechando pequeños espacios que las enormes estructuras arquitectónicas le dejan libres. Sólo con el estudio directo del natural pueden obtenerse estos graciosí simos fondos donde se combinan un extraordinario primor con brillante fuga impresionista. Contra lo que sucede en la mayoría de paisajes que aparecen-accidentalmente en la pintura gótica, es notable su variedad en la obra de Jorge Inglés. Colinas, campo y 11
162 JOSÉ GUDIOL arbolado, lo mismo que los edificios, resultan elementos vivos que sazonan la escena con delicioso lirismo, animado por la presencia de pequeñas fi guras, como el graciosísimo rebaño que vemos en el Abrazo ante la puerta dorada. Las composiciones del retablo de Villasandino le dieron poca oportunidad para lucir su gracia en la representación de pequeños detalles accesorios. La delicadeza con que dibujó los libros, tinte' ro, paternóster, candelero y otros pequeños elementos del scriptorium del San Jerónimo de la Mejorada, reaparece sobriamente en Villasandino con el bello jarro de cerámica que decora el primer término de la Anunciación y en la silla de la Virgen. La pequeña fi gura en grisalla en el ángulo del templete de la misma compo sición, es un reflejo lejano de los maravillosos detalles del maestro de Flemalle. En sus obras aparece un acentuado contraste entre el espíritu progresivo, valorado por técnica delicadísima, de las fi guras humanas, y el exagerado primitivismo de los elementos comple mentarios. La arquitectura que ambienta sus composiciones, con serva la simplicidad de las obras trecentistas y no desdice de ellas ni en arbitrariedad de proporciones ni en lo forzado de la perspec tiva. La tendencia arcaica de nuestro pintor se evidencia asimismo en el plegado de ropajes. Lograda una fórmula muy simple a base de pliegues grandes y profundos, de estructura tubular, sin los ángulos agudos y el subrayado duro, que caracteriza el fl amenquismo más avanzado, la aplica sin variaciones y repitiéndose, a veces exactamente, cuando las fi guras se presentan en posiciones similares. El claro obscuro, dentro de su arbitrariedad, se ajusta general mente a un naturalismo bien observado y resulta también elemento que choca con el convencionalismo burdo de sus composiciones arquitectónicas. La luz no procede de un foco determinado: está utilizada, generalmente, para subrayar volúmenes y acentuar los contrastes tan queridos por los estilistas fl amencos. Ciertos detalles de un realismo muy acusado, como la sombra que se proyecta sobre la puerta del templo en los Desposorios de la Virgen y la que proyecta sobre el muro sus elementos ornamentales, y la luz interior que transluce por los cristales de la ventanita en la escena de la Pre sentación en el Templo, corroboran el ansia naturalista de Jorge ingles y su gran esíuerzo para deshacerse del lastre primitivista.
UNA OBRA INÉDITA DE JORGE INGLÉS 163 Es difícil todavía situar este retablo en el proceso cronológico del arte de Jorge Inglés. Hemos dicho que el retablo del Marqués de Santillana puede fecharse alrededor del 1455. El de la Mejorada fué pintado entre 1469 y 1485, período del Episcopado de Alonso de Fonseca. Como se observa entre uno y otro un proceso de afi namiento de fi guras y elementos, es posible establecer como hipó tesis provisional, que Jorge Inglés evolucionó arrastrado por su pasión naturalista. Su constante estudio del natural le llevaría a suavizar progresivamente, no sólo los elementos vivos de sus fi guras, sinó también el convencionalismo de los pliegues de la indumentaria. Es evidente que el proceso de humanización progresó notablemente desde los santos de la predela del retablo de Santi llana, hasta los del retablo de la Mejorada. El retablo de Villasandino tiene que fi gurar en alto grado en este proceso. Nos atrevemos a proponerlo como la obra más avanzada entre las conocidas del maestro Inglés, heraldo del estilo nórdico, que originó en Castilla y León la etapa fi nal de la pintura gótica. José Gudiol.
« Lámina. I.—Jorge Inglés. —Abrazo de San Joaquín y Santa Ana. Villasandino (Burgos).
Lámina II. —Jorge Inglés.—La Presentación de la Virgen. Villasandino (Burgos).
fe I lámina IV. —Jorge Inglés.—Los Desposorios de la Virgen. Villasandiño (Burgos).