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Papeletas sobre orfebrería bárbara: hebillas de cinturón visigodas

Supiot, Jaime

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PAPELETAS SOBRE ORFEBRERÍA BÁRBARA HEBILLAS DE CINTURÓN VISIGODAS Gracias al material proporcionado por nuestro Director nos es dado iniciar en este número un estudio sobre joyas bárbaras y piezas de aírezo personal. Este primer ensayo se referirá principalmente a los ejemplares visigodos hallados en Carpió de Tajo, entre los cuales figuran ricas hebillas, que hemos de estudiar juntamente con otras de diferente procedencia y ya conocidas. Al hablar de pueblos bárbaros se tiende con demasiada facilidad a representarles más bien como gente enemiga de todo refinamiento y de todo aquello que pudiera menguar en algo el carácter viril que parece estimaban. Si este rasgo es cierto, y asi nos lo muestran múltiples detalles de sus rudas costumbres, no deja de ser exagerado el negarles absolutamente todo lo que demuestre cierta afición por el lujo. Existia, en efecto, en ellos un gusto especial por las ricas telas, las joyas y los colores vivos. , „ . .. . Como comprobación de esto tenemos algunos eta es in ica os por Tácito en «la Germania», en la que habla de os escu os muy pintados y de muy escogidos colores «lectissimis coon us» ( ), y sobre todo la descripción hecha por Sidonio Apolinar, e un piincipe bárbaro, en una carta dirigida a Domnicio (2). S Sidon's Dimitió Suo S. (Epístola XX, libro arma, et armatos, et animatos mspicere locundum est qua gentilitio ornatum conaperes, si Sigismerem regium ¡uveneni, "t" ^ te^evidisses? Illun, equu¿ utpote sponsum, seu peíitorem, Pí-a^torium socar, e p quídam ptialeris comptus, nnó aqu. ibi inspiciebatur. quod etiam subsequebantur: cum Umen mag.s hoc dec cursor.bus sais sivapedissequis pedes at ipse me ; rutilas aaro, lácteas sanco, Tum caJtui tanto, com , terribiM«?- Regalorum autem sociorumqae comitantam forma e P ■ q m 44 PAPELETAS SOBRE ORFEBRERÍA BÁRBARA Se nos presenfa en ella al príncipe Sigísmer en vísperas de su boda adornado con gran lujo. Camina entre sus escuderos «rojo de púrpura, brillaníe de oro, blanco de seda» precedido y seguido por jinetes cuyos caballos llevan sus correajes cuajados de piedras preciosas. Vestía una túnica de varios colores con mangas cortas, ceñida, y que apenas llegaba a las rodillas. Protegían sus pies botas de crin que subían hasta media pierna. E! lujo de las armas no era menor que el de los vestidos, y así la espada pendiente del hombro, las lanzas curvas, las hachas arrojadizas que llevaban en la diestra, los bellos escudos de borde blanco y centro dorado, daban a este guerrero, en medio de sus fieles, aspecto terrible y magnífico. Pondera Sidonio Apolinar este espectáculo maravilloso del desfile que presencia, alabando la riqueza y prestancia del indumento de Sigismer. Para nosotros esas líneas del obispo de Clermont nos señalan con claridad cuan abigarrado y presuntuoso debía ser el gusto bárbaro. Estos testimonios se ven confirmados por los hallazgos hechos en las sepulturas, en las que se hallaron ricas piezas de atrezo personal juntamente con detalles de indumentaria sumamente inte resantes. Entre las piezas principales de este atrezo, tan estimado por los pueblos bárbaros y especialmente por. los visigodos, tenemos las hebillas de cinturón de formas variadas, de mayor o menor riqueza, construidas a veces con técnicas diferentes, pero formando todas ellas un conjunto tan uniforme en su aspecto general que las mismas diferencias apuntadas, de técnica, forma y materia, no llegan a esta blecer una separación absoluta entre ellas. Por la abundancia en que se encuentran estas piezas se las puede considerar como el elemento más característico y peculiar de la pedes primi, perone setoso, talos adusqiie vinciebantur. Genua, crura, suraeque sine tegmine Praeter Iioc vestís alta, stricta, versicolor, vix appropínquans poplítibus exertís. Manicae sola bracfiiorum principia velantes. Viridantia saga limbis marginata puniceis, penduli ex humero gladii, balteis supercurrentibtis strínxerant clausa bullatis latera rhenonibus. Eo quo comebantur ornatii, muniebantur: lancéis uncaíis, securibusque míssibilibus dextrae refertae, clypeis levain partem adumbrantibus, quorum lux ín orbibus nivea, fulva in umbonibus, iía censum prodebat, ut studiiim. Cuneta prorsus hiiiusmodi, ut in actione tlialamorum non appareret minor Martis pompa quam Venerís. Sed quid haec pltiribus? Specíacuio taíi sola praesentia tua defuit. Nam cum viderem quae tibí pulchra sunt non te videra, ipsam eo tempore desiderii íui impatientiam desideravi. (Texto deJ.Savarus Cíaromontensis, edición de París, apud Adrianum Períer, MDXCIX). HEBILLAS DE CINTURÓN VISIGODAS 45 indumentaria bárbara durante todo el período en que estos pueblos tienen efectividad hisíórica, y aun de mayor importancia y uso que las imprescindibles fíbulas. Es curioso hacer constar, por lo que se refiere a estas hebillas, a veces muy ricas, que fueron propias únicamente del indumento masculino, ya que no se han encontrado en sepulturas de mujeres, en las cuales había otros objetos no menos interesantes. Todos estos informes nos revelan una realidad, que difiere de la opinión más generalizada, que hace pensar en vestiduras severas, como convendría a gentes tan rudas. Las piezas que vamos a estudiar preferentemente, son hebillas de cinturón, típicas piezas que rara vez faltan en sepulturas ricas. Constan de dos parles fundamentales: un anillo con su clavo, por donde pasa, se anuda y sujeta el cinto, y una placa, de forma diversa y decorada por distintos procedimientos, unida al aro o anilla anterior y sujeta a la cabeza del cinto por cosido o más comunmente por clavos. Atendiendo al procedimiento empleado en su decoración estudiaremos dos grupos, de los varios que pueden establecerse: uno, formado por hebillas en cuyo adorno se ha empleado con prefe rencia vidrios planos engastados en alvéolo y otro en que se enri queció estas joyas, por medio de cabuchones o pastas que imitaron piedras, disponiendo la ornamentación de modo diverso. Pudiéramos llamar el primer grupo, de hebillas alveoladas; y al segundo, de hebillas de ornamentación sobrepuesta. El estado en que se encuentran generalmente las hebillas alveo ladas nos da una explicación clara en cuanto a la técnica empleada por el artista. El efecto logrado recuerda en cierta manera los esmaltes antiguos, aunque difieran esencialmente de éstos según nos lo manifiestan los detalles de su realización. En efecto, están formadas por una placa sobre la cual van dispuestos los elementos decorativos, logrados por medio de tiras de metal cuyas formas se determinan por el dibujo que se quería hacer; así, se constituía un alveolado en el cual se incrustan vidrios obtenidos separadamente. La placa decorada por este procedimiento da una superficie lisa y total mente cuajada de vidrios, diferenciándose por esto de las piezas de nuestro segundo grupo. A veces en estas piezas no sólo se empleó el vidrio sino también el nácar, el hueso y otras materias. En las placas establecidas por cabuchones, con las que formamos un segundo grupo, se distinguen dos partes: un marco siempie desprovisto de pedrerías, pero ornamentado, y un fondo, del que 46 PAPELETAS SOBRE ORFEBRERÍA BÁRBARA gran parte queda descubierto, decorándose con contadas piedras, en número variable, montadas en marquítos de metal. Sobre cuál de los dos grupos es más antiguo, se discute. Según Barriere Flavy y Pilloy (1), la ornamentación por medio de cabu chones podría quizá considerarse como una degeneración del alveo lado, que origina así un artículo menos costoso. Anade B. Flavy que el empobrecimiento de las placas va aumentando según se alejan los pueblos de su patria de origen, reemplazando la variedad de piedras preciosas por el granate, trocando los metales preciosos por el hierro o el cobre. Según este autor las ricas placas alveoladas halladas en el sur de Francia, habrían sido importadas y todas las de este grupo son fechadas por él en el siglo v, inmediatamente después de las invasiones, siendo posteriores las placas de cabuchones. Sobre la procedencia del alveolado se han emitido diversas opiniones que coinciden todas en dar a este arte un origen oriental, pues los hallazgos hechos en occidente son, según S. Reinach (2), posteriores a los que se hicieron a orillas del Danubio, y Labarte (5) cita como patria de esta industria el centro de Asía. Barriere Flavy (4), piensa que al llegar los godos al sur de Rusia se pusieron en contacto con centros industriales en ios que había progresado la joyería grecoescita formándose un nuevo estilo bajo influencia varia llegada de Oriente, sobre todo influencia sasánida. A esto se une el parecer de Odobesco (5), que hace nacer esta modalidad en la Sciíia meri dional donde a los elementos artísticos locales se unieron influencias griegas y persas surgiendo así.el arte bárbaro. Por su parte Lindenschmií, ve en esto una importación extranjera oriental iniciada en el siglo v y desarrollada en los siglos vii y viii, pero no cree en la existencia de talleres entre los pueblos bárbaros, oponiéndose en esto a B. Flavy (6) y a Pilloy (7), según los cuales estos pueblos, si bien recibieron de lo oriental técnica y hasta inspiración, supieron imitar estas joyas y variar su dibujo. (1) Barriére Flavy. «Les arta industriéis des peuples barbares de la Gaule du v.eau VlIIe siécle»., p. I72.-Pi!loy. «Etudes sur íes anciens lieux de sépultures dans l'AIsne». 1886-1903. (2) S. Reinach. «Catálogo del Museo de St Germain». (3) Labarte. «Hfstoire des arts industriéis au moyen age». (4l B. Flavy. Obra citada, p. 169, (5) Odobesco. <Antiquités scythiques». VI. (6) B. Flavy. Obra citada, pág. 172. (7) Pilloy. HEBILLAS DE CINTURÓN VISIGODAS 47 De ia misma opinión es G. Gonzy (1), quien supone que alre dedor del año 200 d. J. C. exislió una industria floreciente bajo la dinastía sasánida que creó el arfe del alveolado con gemas precio sas. Los productos de esta civilización asiática penetraron en Rusia por Armenia y el Cáucaso y fueron los modelos en que se inspiraron los obreros del metal, estableciéndose desde el siglo iv d. J. C. en la Rusia Meridional. Uiilizando los elementos dados por el arte escita e inspirándose en el arte asiático se creó el arte bárbaro, el cual permaneció algún tiempo en esta región, poniéndose después en contacto con las influencias helénicas, desplazándose a fines del siglo IV. Indicado esto comenzamos el estudio de una serie interesante de hebillas, que como hemos indicado dividimos en dos grupos. PRIMER GRUPO Piezas alveoladas. En las piezas alveoladas podremos distinguir dos tipos: uno de placas rectangulares y otro de formas diversas. Tipo: Hebillas de placa rectangular.—Tenemos en primer lugar tres hebillas procedentes de la necrópoli de Carpió de Tajo. La primera (Lám. 1) tiene un marco decorado por una serie de laminitas semicirculares tangentes al borde exterior del marco, dejando entre ellas y este borde intervalos que ocupan también vidrios. En la parte interior se alinean en sentido longitudinal tres zonas rectangu lares, dispuestas de la siguiente manera: a los dos lados, dos zonas Idénticas adornadas por otras laminitas semicirculares dispuestas a lo largo del borde del marco y unidas por su punto medio al borde interior de estas zonas por tiras rectas. La zona central lleva en su centro una piedra cuadrada y a cada lado de ésta un dibujo formado por un betón que separa dos liras en forma de S doble. La segunda placa (Lám. 11, a) en vez de presentar en su marco los semicírculos de la anterior, tiene una tira de metal en zigzag que determina triángulos. El centro se decora con un rombo, tema que hemos de encontrar en las siguientes; en medio de este rombo, una piedra ovalada rodeada de otras triangulares. Entre el rombo y el (1) Q. Qonzy, «Essai sur l'époque barbare dans la Marne>. 1908. r 48 PAPELETAS SOBRE ORFEBRERÍA BÁRBARA borde interior del marco se repiten los triángulos y hay en cada ángulo un alvéolo circular en los que se engastarían piedras, hoy perdidas. La tercera de estas hebillas (Lám. 11, b) tiene un marco formado 3/< Fig. 1.®—Hebilla procedente de Leuc, (Audes). Musée de Saint Germain. por dos tiras paralelas, con oirás interiores y transversales en forma de 5. En la parte central un rombo y una cruz inscrita en el. Entre las dos tiras que constituyen los lados del rombo hay separaciones recías y alvéolos circulares, mientras que en los brazos de la cruz se repiten las tiras en S del marco. Entre los brazos de la cruz y entre HEBILLAS DE CINTURÓN VISIGODAS 49 el rombo y el marco hay laminilas circulares. Procede también esta hebilla de la necrópoli de Carpió del Tajo. Más rica es otra hebilla (Láni. 111) de la misma necrópoli, cuyo DOnDC: Fig. 2.''-Besson (Hérault). aro, así como la cabeza del clavo, se recubre de vidrios, como el resto de la placa. Para la decoración de esta pieza no sólo se empleó el vidrio, sino también el nácar, cuyas laminitas se adornaron con círculos concéntricos incisos, motivo muy simple, abundantemente empleado en la ornamentación bárbara. El marco está decorado con una piedrecita redonda, en cada wr 50 PAPELETAS SOBRE ORFEBRERÍA BÁRBARA ángulo, y en el ceníro de cada lado un grupo de tres círculos peque ños tangentes; en lo demás, separaciones recías con una curva en el centro. En el marco, junto a la cabeza del clavo, un alvéolo rectan gular con lámina de nácar y cuatro círculos incisos. En "el interior, junto al borde correspondiente al clavo, una zona con tres semicírculos, de los cuales dos son de nácar con las inci siones circulares. En el lado opuesto alvéolos en forma de triángulos. Queda así deter minado un cuadrado en el que se inscribe un rombo. En el centro se ha incrustado una piedra como la de la hebilla primera. Del punto medio de cada lado de la piedra a cada vértice del rombo hay casi llas ovaladas que se llenan con nácar y se decoran con circulltos incisos, y de cada ángulo de la piedra al centro de cada lado del rombo, un alvéolo circular. Entre el mar co y el rombo, en cada ángulo una palmeta entre triángulos. Esta magnífica hebilla nos presenta una mayor com plicación decorativa, a base exclusivamente de motivos geométricos, curiosamente dispuestos. Los diversos tonos de los vidrios y las notas blan cas del nácar valoran la com posición y hacen de esta hebilla uno de los ejemplares más bellos e interesantes de la orfebrería bárbara. Análogas a las descritas podemos citar otras hebillas francesas, como la de Leuc (Audes) conservada en el Museo de Saint Germain (Fig. 1.'). En el ceníro tiene también un rombo cuyos lados están formados, Fig. 3.' ■Valence d'Agen (Tarn-et-Garonne). HEBILLAS DE CINTURÓN VISIGODAS 51 como los del marco, por tiras de metal curvadas. En cada ángulo de borde interno del marco un cerquillo redondo y entre este borde de marco y los dos lados del rombo divisiones que determinan triángu los. Otras piezas que podemos citar son la procedente de Besson (Hérault) y la hebilla de Valence d'Agen (Tarn-et-Garonne) que presentan ciertas analogías (Figs. 2.® y 5.®) y se diferencian de las anteriores por la desaparición del rombo y por el empleo en su decoración de un elemento circu lar entre el motivo central y el marco. Constituye el marco de la pri mera una hilera de vidrios rectan gulares y en cada ángulo un alvéolo alargado de paredes curvas que avanza sobre el fondo uniéndose a cada ángulo de la piedra central cuadrada por medio de una lira, en cuyo centro aparece incrustada una piedra redonda. Tangente al borde interno y en el centro de cada lado una piedra ovalada mayor que las anteriores, unida al centro de cada lado de la piedra central por una tira de metal. De cada piedra circular parte una tira curva que las reúne a las piedras ovaladas, esbozando la reunión de estos arcos una circunferencia que que dará más definida en las dos piezas siguientes, en la hebilla de Valence d'Agen, ya citada, y en otra hebilla procedente de Saint Jean le Pouget. La hebilla de Valence d'Agen en la colección de la Soclété Archéologique de Tarn-et-üaronne, presenta su marco igual al de la primera placa francesa estudiada; únicamente como variación, en cada ángulo, un grupo de tres piedras circulares tangentes dispuestas en sentido diagonal. En el centro, una piedra cuadrada con otras pequeñas y redondas en cada lado. De cada ángulo de esta piedra cuadrada, a cada piedra redonda de los ángulos, una tira recta, y otra, de cada piedra circular, que rodea a la central, al centro de cada □ Fig. 4."—St Jean-Ie-Pouget. (Herault). 58 PAPELETAS SOBRE ORFEBRERÍA BÁRBARA con dos motivos, uno que decora tres de los lados y otro el cuarto lado. El primero es interesante, pues parece remedar un motivo clásico, el meandro; el segundo motivo son dos estrellas de cuatro punías. En una tercera zona tenemos una especie de cinta en zigzag que rodea el grupo central. Este grupo central lo constituyen un conjunto de granates situado entre dos rectángulos. Toda esta decoración, obtenida por fundición, presenta como particularidad la de revelar en el molde empleado una talla a bisel, de planos muy netos, con aristas vivas que producen un claro oscuro notable. Se puede ver en esta modalidad una de las notas caracte rísticas del arte bárbaro, que vemos empleado de! mismo modo en la ornamentación escultórica y cuya procedencia podemos encontrar en el arte bizantino. Una nueva forma de este grupo puede considerarse constituida por las placas en que las piedras superpuestas dejan de estar sepa' radas, como ocurría en las que acabamos de estudiar, para unirse al motivo central. Así tenemos tres hebillas, dos procedentes de Carpió de Tajo (Lám. VIII, a) y b) y otra en la col. del Conde del Sacro Romano Imperio (Lám. VIII, c), casi idénticas, a no ser por pequeñas diferencias que se dan en la piedra del centro. Por lo demás, una sola descripción bastará para ellas. Sobre un fondo sencillísimo, moteado de puntos incisos que en el reborde se repiten alineándose según dos líneas paralelas, están dispuestas cuatro piedras alargadas en forma de lágrimas que en dirección de los diagonales unen el borde a cada ángulo de la piedra central, entre éste y cada uno de ellos otra pequeña y redonda. Si ricas eran las piezas de tipo alveolado de nuestro primer grupo, no menos vistosas resultaban algunas hebillas de esta nueva serie. Son piezas, las reproducidas en las láminas IX y X, que mucho dicen en favor del gusto visigodo. Una de ellas, encontrada en Carpió de Tajo (Lám. IX), ostenta en su centro un enorme granate fallado en tabla que ocupa gran parte de un fondo cuidadosamente decorado por un relieve de trián gulos. Esta hebilla conserva parte de dorado. Es interesante notar cómo rodeó el artista la hermosa piedra con una hilera de vidrios alveolados de cuidadosa ejecución, moda lidad que anuncia en cierto modo la pieza siguiente de nuestra lámina X y que también se da en una hebilla procedente de Cubas (Madrid), hallada en 1905, propiedad de don Manuel Zabala, pieza HEBILLAS DE CINTURÓN VISIGODAS 59 de bronce fuertemente dorada, con grandes vidrios rojos alveo lados, estudiada por Seníenach (1). La citada hebilla de la lámina X, procedente de Carpió de Tajo, reúne en su decoración los dos motivos que nos han mostrado los dos grupos en que dividimos este lote de joyas. Es una hebilla de . piedras superpuestas a un fondo, que Imagi namos tratado como el de la hebilla anterior, pero actualmente cubierto por vidrios alveolados triangulares en diferentes tamaños. Los granates, de los ángulos y del centro, están todos tallados. El marco de esta última faja repite exactamente el relieve en zigzag que hemos visto con frecuencia en las piezas anteriores. Ante estas interesantes piezas de ajuar que hemos señalado, cuanto indicamos al principio de! gusto bárbaro por las joyas llamativas y espléndidas de color queda probado. De refinamientos y delicadezas, tanto en la composición de estas joyas como en cuanto concierne a técnica, poco puede hablarse, pero es innegable el espe cial gusto decorativo de que aparecen revestidas. Con muy cortos motivos, simplemente geométricos, supieron dar sensación de visto sidad y esplendidez, a base del empleo de vidrios y cabuchones de tonos diversos dispuestos en curiosa y violenta conlraposición. Son estas joyas, las que podemos considerar más visigodas, y más lejanas a influencias orientales. Podrá persistir una técnica aprendida de muy antiguo en.el oriente, pero al traducirse en estos ejemplares adquiere un valor característico, hasta el punto de señalar una moda lidad especial dentro de la uniforme y repetida producción bárbara. No compartimos los intentos de cronología que, a base princi palmente de los objetos de la necrópoli de Carpió de Tajo, pretenden establecer inteligentes conocedores de las antigüedades bárbaras (2), y como nos proponemos continuar nuestro estudio sobre estas moda lidades, reservamos para más adelante dar a conocer las conclu siones que obtengamos en él, a fin de establecerlas sobre series más completas de estas interesantes manifestaciones. J. SUPIOT. (1) Sentenach. «Bosquejos históricos sobre la orfebrería española». (2) Véase nota de un estudio del señor Zeiss, que publicamos en nuestro tascfculo II. 9mAm Lámina I, —Orfebrería procLciente de Carpió de Tajo (Toledo). 4. i Lámina W.-Orfebrería visigoda.-Hebillas procedentes de Carpió de Tajo (Toledo). Lámina U\. — Orfebrería i'ísígoda. — Hebilla procedente de la necrópoli de Carpió de Tajo (Toledo). lámina IV. - Orfebrería visigoda.-He billa procedente de la necrópoli de Carpió de Tajo (Toledo). Lámina V. - Orfebrería visigoda, -a) y b). Hebillas procedentes de la necrópoll de Carpió de Tajo (Toledo), c) Hebilla procedente de Estebanvela (Segovia). ■j4W: ». Lámina Yl.—Orfebrería visigoda. —a) Hebilla procedente de la necrópoli de Carpió de Tajo (Toledo), b) Hebilla del Museo Arqueológico Nacional. ; ;v 'I • • «í->-1^' > ■ ^- .-'fS^-'í • •*'i ' »>''-:y>•*"•♦«•*'<^• r-jívV. -¿I •t. -k-j-i r. íiVi^ .•* : tíXVtf ívÁMiNA VU.-Orfebrería visigoda.-aj Hebilla del Museo Arqueológico Nacio nal. b) Hebilla procedente de Saint Jean-le-Pouget (Hérault). k s Lámina VIU. —Orfebrería visigoda.—a) y b) Hebillas procedentes de la necrópoli de Carpió de Tajo (Toledo), c) Hebilla de la col, del Conde del Sacro Romano Imperio.