La Academia de San Fernando y el Museo Nacional de Escultura
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VARIA 93 Pero su carrera ha sido muy breve. Rui de Serpa Pinto había nacido en Oporto en 1907. Y la ha terminado cuando empezaba a ver realizadas sus grandes esperanzas. T. La Academia de San Fernando y el Museo Nacional de Escultura. Ya tuvimos ocasión en el ill Fascículo de nuestro Boletín de señalar con nuestro entusiasta elogio, la magnifica ¡dea de creación del Museo Nacional de Escultura de Valladolid, y anotar alguno de los muchos y formidables aciertos de la Instalación que por entonces se llevaba a cabo. El Musco, que fué inaugurado el verano ultimo, y hoy se abre a la pública adm'iración. ha recibido ya -con unanimidad que merece— el elogio de todos y el favorabilísimo juicio de los críticos hacia la feliz iniciativa y el fervoroso entusiasmo del ilustre crítico de nues tra escultura y Director General de Bellas Artes don Ricardo de Orueta, a quien de un modo especial se debe lo acertado de la idea y la decisión en llevarla a la práctica sobre todos los obstáculos. Entendiéndolo así, la Academia de Bellas Artes de San Fernando, haciendo suya la iniciativa del señor Tormo, y merced a la genero sidad de su Presidente, Conde de Romanones, acordó trasladarse corporativamente a Valladolid con objeto de realizar una visita al Museo, que al mismo tiempo que consagración oficial de su valía, significase público homenaje a su creador. Dicha visita se verificó, según lo previsto, el pasado 30 de octubre con loda su solemne y, al mismo tiempo, cordial significación, y a ella se sumó, mediante una nutrida representación, nuestro Seminario palenlizando al señor Orueta, con nuestra adhesión al acto de home naje, nuestro agradecimiento por el apoyo que, de un modo decidido y eficaz, han recibido constantemenle de él nuestras labores. Así es y así nos place hacerlo constar. Nunca supondrá exceso, proclamar el magno acierto que ha presidido la instalación del nuevo Museo, acierto, en el que en tan grande medida participan colaboradores como los señores Sánchez Cantón, Moya, Candeira y Cossío. Algún reparo podría ponerse, sin embargo, como, por ejemplo, el achaparramiento que en la Sala de
94 VARIA la Sillería de San Benito produce el excesivo tamaño de la claraboya instalada, posiblemente obligado por necesidades de íécnica cons tructiva y algún otro detalle de esta sala que, en la medida de lo posible, deberían de ser corregidos. El Museo Nacional de Escultura, arsenal único, sobeibio y más completo del momento brillante de nuestra imaginería, instalado de un modo admirable en e! Colegio de San Gregorio —joya histórica y artística, a su vez, de incomparable valor— constituye, por derecho propio, obligado lugar de peregrinación artística y magnífico y sin par exponente de la más genuina de nuestras manifestaciones de Arfe. J. P. V. Una estación arqueológica importante en las cercanías de Valladolid. Sobre una mesa de nuestro Seminario se encuentran muestras de los hallazgos que precisamehíe alumnos de él han verificado en el lugar llamado Soto de Medinilla, a unos cinco kilómetros de Valla dolid. La naturaleza de los hallazgos permite conceder a éstos y a las posibles excavaciones en aquel lugar una gran importancia, pues podrían ser puestos en relación con las más recientes teorías acerca de nuestra etnología primitiva y constituirían un excelente campo paralos trabajos de nuestro Seminario. Los trabajos comenzarán en cuanto el tiempo lo permita, y un avance de ellos figurará en nuestro número próximo. J. B. Hallazgos notables de orfebrería visigoda en la provincia de Jaén. Gracias a la amabilidad del señor Romero de Torres, hemos tenido noticia directa del interesante lote de orfebrería visigoda encon trado en Torredonjimeno (Jaén), en el año 1928, y que hoy, merced al celo entusiasta del ilustre Director del Museo de Bellas Artes de Córdoba, han sido rescatadas para el arte de entre manos profanas. Del tesoro, encontrado al pie de un olivo, a medio metro de profundidad, por un obrero del campo, se dió cuenta al propietario de la finca, que lo desdeñó como sin importancia. Ante esto, el tesoro