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La memoria de Alá : mudéjares y moriscos de Ávila, Museo de Ávila (15 de diciembre de 2011 a 18 de marzo de 2012)

Jiménez Gadea, Javier,Echevarría Arsuaga, Ana,Tapia Sánchez, Serafín de,Villanueva Zubizarreta, Olatz

Abstract

Producción Científica

Full text

La Memoria de Ala Mudejares y Moriscos de AVILA 15 de diciembre de 2011 a 18 de marzo de 2012 Javier Jiménez Gadea Ana Echevarría Arsuaga Serafín de Tapia Sánchez Olatz Villanueva Zubizarreta Una parte significativa del Islam peninsular medieval no fue andalusí, sino mudéjar. Los mudéjares fueron musulmanes que vivieron en los territorios de los reinos cristianos, manteniendo sus señas culturales y religiosas, aunque viviendo con unas restricciones sociales y económicas derivadas de su condición de minoría. Cuando a comienzos del siglo XVI tuvieron que convertirse forzosamente al catolicismo para no ser expulsados, siguieron manteniendo buena parte de su tradición cultural y religiosa, aunque oficialmente ya fueran cristianos. A estas gentes las conocemos con el nombre de moriscos. Mudéjares y moriscos fueron vecinos de Ávila. Tenemos de ellos numerosos y variados datos documentales y patrimoniales que abarcan un período comprendido entre los siglos XII y XVII. En el reinado de Felipe III, los moriscos fueron expulsados de España (1609-1613). En 1611 salieron los de Ávila, hace ahora 400 años. Con ocasión de ese hecho histórico, el Grupo de Investigación Mudéjares y moriscos de Ávila, en el marco del Proyecto de Investigación VA045A09 de la Consejería de Educación de la Junta de Castilla y León, ha organizado una exposición que sirve de colofón al trabajo de investigación desarrollado desde 2009, planteada como un recorrido por la historia de estas minorías, a través de textos, imágenes y piezas, que recuperan la memoria histórica del Islam medieval en la ciudad de Ávila. 15 de Diciembre de 2011 al 18 de Marzo de 2012 La Memoria de Ala Mudejares y Moriscos de AVILA La Memoria de Ala-portada.indd 1 30/11/11 17:49 15 de diciembre de 2011 a 18 de marzo de 2012 La Memoria de Ala Mudejares y Moriscos de AVILA Javier Jiménez Gadea Ana Echevarría Arsuaga Serafín de Tapia Sánchez Olatz Villanueva Zubizarreta La Memoria de Ala.indd 1 30/11/11 18:03 © Castilla Ediciones Calle Villanubla, 30 - 47009 Valladolid Teléfono y fax 983 337 079 Correo e.: [email protected] Web: www.castillaediciones.com © Los autores Editores: Grupo de Investigación Mudéjares y Moriscos de Ávila Asociación de Amigos del Museo de Ávila Fotografías: Javier Jiménez Gadea José Luis Martín López Alonso Zamora Canellada (p. 54) José F. Fabián García (p. 19) Comisario de la Exposición: Javier Jiménez Gadea Diseño gráfico de la Exposición: Newspeak Diseño y maquetación: JM Edición profesional. Valladolid Correo e.: [email protected] Imprime: Gráficas Lafalpoo, S.A. Valladolid ISBN: 978-84-96186-74-3 Depósito legal: VA-824/2011 La Memoria de Ala.indd 2 30/11/11 18:03 3 I 'NDICE Los orígenes de la comunidad musulmana en Ávila ................. 7 La comunidad asentada: la aljama ............................... 10 Los cambios del siglo XV: una nueva morería ...................... 13 Los centros de reunión y culto: las mezquitas ...................... 16 Los espacios funerarios: los cementerios .......................... 18 La conversión al cristianismo de los mudéjares..................... 22 Resistencia o asimilación a lo largo del siglo XVI ................... 24 La expulsión de los moriscos o el final del Islam peninsular .......... 27 CATÁLOGO La huella patrimonial .......................................... 33 — Cipos funerarios islámicos ................................... 36 — Estela funeraria islámica..................................... 38 — Cipo funerario de Zahra Bint Muh .ammad ...................... 40 — Estela funeraria islámica..................................... 42 — Cipo funerario islámico ...................................... 44 — Ajuar cerámico ............................................. 46 — Acicate.................................................... 48 — Borceguíes................................................. 50 — Monedas medievales ........................................ 52 — Llave islámica.............................................. 54 — Cipo funerario islámico ...................................... 56 — Sepulcro de ‘Abd Alla -h Ibn Yu -suf Al-Ganiyy (El Rico)............ 58 — Horno del morisco .......................................... 60 Bibliografía................................................... 63 La Memoria de Ala.indd 3 30/11/11 18:03 La Memoria de Ala.indd 4 30/11/11 18:03 El Islam medieval en la cuenca del Duero es mudéjar. Se trata de un mudejarismo peculiar respecto a sus homólogos aragonés, valenciano o andaluz, pues al norte del Sistema Central los musulmanes que vivieron en las ciudades castellanas a lo largo de la Edad Media constituían una población inmigrada y no una población descendiente de otra anterior andalusí, como en aquellas sociedades del mediodía y oriente peninsular. Desde el punto de vista social, la presencia mudéjar (con un pleno reconocimiento de su identidad por parte de las autoridades castellanas) se registró preferentemente en las ciudades, en forma de comunidades no muy numerosas cuya población total, según los cálculos del profesor Miguel Ángel Ladero, apenas llegaría a los diez millares a finales de la Edad Media. La más populosa —y diríamos que también la más importante e influyente— era la de Ávila, y tal vez por ello, por su interés y la riqueza de sus (variadas) fuentes de información, se sitúa hoy a la cabeza de la investigación histórica. La presencia mudéjar fue un hecho a lo largo de toda la Edad Media castellana y ello explica la existencia de manifestaciones materiales e inmateriales del Islam en diferentes planos históricos: social, económico, artístico, etc. Su reconocimiento es básico para conocer las características de este mudejarismo minoritario, marginal y casi olvidado en la historiografía. En general, el atractivo y visibilidad del mudejarismo toledano, aragonés, valenciano o andaluz han eclipsado el interés por los escasos y poco influyentes mudéjares de la cuenca del Duero, y acaso haya sido el Arte la única manifestación que ha contado con cierta atención e interés científico. Invisibilidad y desinterés han ido unidos en este caso. La débil huella que los mudéjares de la Meseta Norte dejaron textualmente contribuyó sin duda a que su presencia pasara casi inadvertida para el historiador. Hasta hace algunas décadas se reconocía la existencia de comunidades reducidas de musulmanes que vivían en las ciudades casLa Memoria de Ala.indd 5 30/11/11 18:03 6 tellanas, pero sin un peso destacado —ni político, social o económico— en la colectividad urbana. Su interés, por lo tanto, quedaba relegado a su mero reconocimiento, pero no a un interés particular por su personalidad, especialmente para quienes entienden el mudejarismo como un fenómeno de expresión del Islam, y presuponían que este mudejarismo minoritario y marginal había perdido su identidad musulmana. Hoy, a la luz de las investigaciones de quienes nos han precedido y del importante volumen de información generado en el marco del Proyecto de Investigación “Mudéjares y moriscos en Castilla: el caso de Ávila”, podemos afirmar que, aunque con dificultades, los mudéjares de la cuenca del Duero mantuvieron su identidad musulmana y que, por lo tanto, son testigos de esa expresión del Islam en minoría que es el mudejarismo peninsular. Condición de minoría cultural que se perpetúa cuando en el siglo XVI son obligados a convertirse al catolicismo si quieren seguir viviendo en el reino. A partir de ese momento y hasta su expulsión (1611, en el caso de Ávila) los conocemos con el nombre de moriscos, viviendo a caballo entre dos religiones y dos tradiciones: la suya secular —islámica— y la que poco a poco se les va imponiendo —cristiana—. La muestra de las manifestaciones de los mudéjares y moriscos abulenses es el objeto de la exposición La memoria de Alá. Mudéjares y moriscos de Ávila (Museo de Ávila, 15 de diciembre de 2011 a 18 de marzo de 2012). Con ella, y con ocasión del IV centenario de su expulsión, se pone el colofón al Proyecto “Mudéjares y moriscos en Castilla: el caso de Ávila”, desarrollado en el marco del Programa de Apoyo a Proyectos de Investigación de la Consejería de Educación de la Junta de Castilla y León (VA045A09) entre los años 2009 y 2011. La Memoria de Ala.indd 6 30/11/11 18:03 7 Los orígenes de la comunidad musulmana en Ávila En el momento de la repoblación de Ávila por el conde Ramón de Borgoña y la infanta Urraca, Ávila se confirmó como bastión cristiano frente a las comarcas islámicas de Talavera y Coria. Bien protegida por las montañas circundantes, su misión sería defender la penetración de los musulmanes por la vía de la Plata hacia las recientemente pobladas villas de Salamanca y Ciudad Rodrigo, a la vez que completaba la alineación del sistema defensivo castellano en el límite de la Sierra de Guadarrama. La zona servía también para el acantonamiento de las tropas reales en los enfrentamientos contra al-Andalus. Los primeros musulmanes hicieron su aparición en Ávila a partir del siglo XII de una de las siguientes formas. Algunos, como personas trasladadas por la fuerza: cautivos y esclavos que se vieron obligados a instalarse en la nueva urbe de la frontera aun a pesar suyo. Esta situación se mantuvo hasta bien entrado el siglo XIII, momento en el que Alfonso X concede a los caballeros de Ávila numerosas franquicias (1256), entre otras que “los que ovieren sus moros siervos o los heredaron de sus padres… que los ayan libres e quitos e que los partan e los hereden así como los otros heredamientos pora vender e pora fazer dellos lo que quisieren” (1). Otros fueron deportados de zonas fronterizas expuestas y peligrosas para evitar que sirvieran como cabeza de puente para las fuerzas norteafricanas de Almorávides y, posteriormente, Almohades, que estaban concentrándose en el cercano sector talaverano de la frontera. Y también hubo andalusíes que buscaban refugio precisamente de esas tropas que, con la excusa de ayudar a los sevillanos, asolaban el sur de la Meseta. La relativa tranquilidad de la cara norte del Sistema Central y la despoblación de la zona, que probablemente facilitaba la movilidad de pequeños grupos por las áreas rurales, pudo atraer a pequeños grupos que se plantearan como alternativa la emigración de Sur a Norte, hacia tierras menos expuestas al avance de los ejércitos norteafricanos. (1) AHPAv, Ayuntamiento, leg. 5, núm. 1. Pergamino. La Memoria de Ala.indd 7 30/11/11 18:03 8 La existencia de milicias de caballeros serranos en Ávila y de señores de la guerra musulmanes en la zona de Talavera, todavía bajo poder islámico, favorecía las continuas incursiones en territorio enemigo y facilitaba la obtención de botines, consistentes en ganado y esclavos musulmanes que servirían principalmente en actividades domésticas y agrícolas. Se observa una desproporción importante en cuanto al género: según las crónicas, que hablan de gran número de mujeres y niños cautivos, algunos hombres eran pasados por las armas, a no ser que fueran caballeros con posibilidad de ser rescatados. Estos niños, que heredarían la esclavitud de sus madres, con el tiempo podían pasar a desempeñar las labores agrícolas y de pastoreo necesarias en las fincas de los terratenientes (2). Los prisioneros moros que hubieran tenido la suerte de sobrevivir, aunque no de ser rescatados, también se destinaban al acarreo de piedra en las obras de fortificación de la ciudad y de la catedral, que comenzaron paralelamente en torno a 1090, y en otras obras privadas o públicas, incluyendo las iglesias románicas que surgían en cada una de las collaciones. Vinculada a la caballería serrana, surgió una cofradía para laicos, que incorporaba elementos de la propaganda cruzada en boga en toda Europa. Estos fratres de Ávila fundaron el primer hospital de rescate de cautivos de este sector de la frontera, que podía albergar también a cautivos musulmanes a los que se pensaba intercambiar por vecinos cristianos de la ciudad que hubiesen caído en manos del enemigo. Se situó frente a las murallas y junto al río Adaja, sobre el cerro conocido actualmente por su advocación de San Mateo, y en 1172 fue adscrito a la Orden de Santiago. Precisamente en el vado de San Mateo, situado justo enfrente del hospital de cautivos, surgió en esta época el primer núcleo de enterramientos musulmanes, que posiblemente ponía en relación la comunidad que vivía en la zona del núcleo amurallado, con la primera mezquita, y el hospital. Durante el reinado de Alfonso VII, la extensa diócesis de Ávila pasó por un proceso de fragmentación y consolidación que tuvo importantes efectos en la población musulmana de su territorio. Entre 1135 y 1142 el rey procedió a dotar a la catedral, que hasta 1115 había estado en manos del obispo de Salamanca, después de desgajarse de la diócesis de Palencia. Acto seguido se dividió la diócesis en arcedianatos, incorporando los territorios de Olmedo y Arévalo (1130), que (2) Partida IV, Tit. XXI, Ley I. La Memoria de Ala.indd 8 30/11/11 18:03 15 elaboró una pirámide de la sociedad tal como la entendían los mudéjares, que entronca con sus demás obras destinadas a configurar una nueva mentalidad entre sus correligionarios. La lista está encabezada por el califa, seguido del muftí, el caudillo militar, el hombre religioso, el burgués o ciudadano, el mercader, el menestral (artesano), los maestros de escuela (coránica, suponemos), los discípulos, el labrador, el baldío (o vago) y, en último término, la mujer. La Guerra de Granada (1481-1492), cambió las condiciones de vida de los musulmanes abulenses. Las medidas de excepción y la necesidad de fondos para esta última cruzada contra los musulmanes granadinos marcaron la política de los Reyes Católicos. Se diseñó un nuevo impuesto extraordinario, el castellano de oro, para gravar a las comunidades minoritarias con el fin de sufragar la guerra. Se realizaron los censos correspondientes para facilitar la recaudación. Entre ellos, se ha conservado el censo realizado con el fin de recaudar los impuestos de los musulmanes abulenses para sufragar la guerra (10). En momentos de urgencia, se solicitaron también préstamos monetarios a los ricos mudéjares de Ávila para sufragar esos gastos. A partir de 1480 las comunidades fueron recluidas en juderías y morerías definitivamente, con fines organizativos y fiscales. Esto obligó a menudo a la venta precipitada de propiedades y al desplazamiento de las mezquitas y los lugares de trabajo de los musulmanes. Se limitó el desplazamiento de mudéjares y judíos: como durante la guerra buena parte del comercio de la ciudad había quedado en sus manos, el concejo cristiano se quejó a los reyes de la falta de abastecimientos por no poder transitar. Los reyes intentaron proteger a las aljamas musulmana y judía contra las autoridades locales —corregidor y alcaldes—, que pretendían reclamarles ropas y el pago de las velas de las ciudades, impuestos que no estaban obligados a pagar. Mientras tanto, se procedió también a unificar la autoridad del alcalde mayor de la aljamas de todo el reino de Castilla, una especie de juez supremo que debía ser el interlocutor entre las aljamas y los Reyes Católicos. Pero la designación del toledano Abrahen Xarafí no fue bien acogida por las aljamas de Ávila, Segovia y Guadalajara, que se embarcaron en un largo pleito ante la Chancillería de Valladolid para conseguir que se les permitiera utilizar la jurisdicción cristiana. Así lo harán, al menos en los casos de homicidio y ataque sangriento que se registran en la ciudad en la década de 1490. Entre ellos, está una denuncia entre dos (10) Archivo del Ayuntamiento de Ávila - Histórico, caja 1, leg. 76. La Memoria de Ala.indd 15 30/11/11 18:03 16 de las familias mudéjares más acaudaladas de la ciudad, los Redondo y los Palomero, enzarzadas porque Abdalla Redondo habría apaleado a Mahomad Palomero mientras oraba en el cementerio hasta romperle la cabeza. Los Reyes Católicos ordenan prenderle y conducirle a juicio (11). La capacidad de viajar de los mudéjares, aunque limitada, no era inexistente salvo durante el periodo mismo de la guerra. Podían hacerlo dentro del propio reino, entre Castilla y Portugal, e incluso al reino de Granada, con el que se mantenían contactos casi ininterrumpidos. Si el viaje se planteaba como una gestión de algún tipo, se procuraban los correspondientes salvoconductos de los reyes, pero si se contemplaba una emigración definitiva, evidentemente debía hacerse subrepticiamente. Están ampliamente documentados ambos casos, e incluso, después de la guerra, alarifes y artesanos castellanos llegados a Granada con el fin de arreglar la Alhambra para los Reyes Católicos (12). Los centros de reunión y culto: las mezquitas Uno de los aspectos más interesantes que ha deparado la investigación de los últimos años en el terreno del mudejarismo castellano, es la documentación de la existencia de mezquitas en las ciudades de la cuenca del Duero. El dato sin duda es excepcional y el reto ahora es reconocer y caracterizar la tipología de estos edificios, para lo cual la metodología arqueológica se erige en protagonista destacada. Los mudéjares abulenses levantaron mezquitas, a las que los documentos llaman almagid o almají (la forma castellanizada de al- (11) Luis López, Documentación medieval abulense, vol. IX, pp. 36-38, doc. 12. (12) A. Echevarria, “Las aljamas mudéjares castellanas en el siglo XV: redes de poder y conflictos internos”, Espacio, tiempo y forma. Sección IIIHistoria Medieval, 14, 2001, pp. 93-121; López de Coca, J.E., “La emigración mudéjar al reino de Granada en tiempo de los Reyes Católicos”, En la España Medieval, 26, 2003, pp. 203-226. La Memoria de Ala.indd 16 30/11/11 18:03 17 masŷid, mezquita en árabe), que servían de centro de oración y de reunión de la comunidad, y que constituyen un testimonio excepcional del mantenimiento de la identidad musulmana de estos mudéjares. A principios del siglo XIV los documentos mencionan que la comunidad abulense disponía ya de dos mezquitas, una intramuros (llamada de la villa, de San Esteban o almagid mayor), y otra fuera, el almají de la Solana, a los pies de la muralla, donde más tarde se levantaría el Monasterio de Nuestra Señora de Gracia. A finales de ese siglo, se levantó un tercer templo (el almají de la Alquibla), también extramuros, seguramente en la actual calle Empedrada, donde con el paso del tiempo se fue concentrando una vecindad importante de mudéjares. Finalmente, como consecuencia de los ordenamientos de 1480, se construyó también al sur de la ciudad, un almagid nuevo en la morería del Berrocal, según el acuerdo que garantizaba que si se cerraban mezquitas que quedaban fuera de los recintos de las nuevas morerías, se podrían construir otras en ellas. Imaginemos estas mezquitas como pequeños recintos, articulados en torno a un patio –quizás con un pozo o fuente para las abluciones-, con una sala para la oración ricamente ornamentada y con otras estancias menores para reuniones o festejos. La excepcional descripción en un pleito de la mezquita de Valladolid (derribada en 1506) puede servir de modelo para recrear estos edificios: Tenían en el circuito del dicho barrio una casa grande que llamaban almají donde (…) hacían oración los dichos moros del dicho barrio, e otra casa junto a ella, todo dentro de un circuito, donde hacían las bodas de entre ellos con su cocina e aparejos de que tenían necesidad, bien grande e ampliadamente (…) estaba el dicho almají como a manera de vergel con unos álamos u olmos altos y un pozo grande donde se lavaban los dichos moros para hacer la oración. Y en el dicho almají había una sala grande con sus corredores en que se ponían mujeres y unos corredores grandes cerrados y largos y dentro otras casillas (…) que eran los dichos edificios gran circuito detrás e llegaban hasta la ronda de la cerca e hasta la calle que atraviesa hasta la Puerta del Campo (13). (13) M. Moratinos García y O. Villanueva Zubizarreta, “Consecuencias del decreto de conversión al cristianismo de 1502 en la aljama mora de Valladolid”, Sharq al-Andalus, Revista de Estudios Mudéjares y Moriscos, vol. 16-17 (1999-2002), Homenaje Leonard P. Harvey, 2004. La Memoria de Ala.indd 17 30/11/11 18:03 18 Pero el decreto de conversión de los mudéjares dictado por los Reyes Católicos en 1502, prohibió toda manifestación religiosa y cultural del Islam en tierras de Castilla, y entre ellas el seguir disponiendo de sus centros de culto y reunión, las mezquitas. En fechas más o menos inmediatas, las autoridades urbanas obligaron a abandonar o a desmantelar estos edificios. Así, en unos casos, se permitió un cambio de uso, como en el caso del almají de la Alquibla, que se readaptó por esos años para hacer funciones de hospital, aunque no por mucho tiempo al no reunir el edificio las condiciones necesarias. En otros, las autoridades (en particular, a instancias de la reina Isabel en 1503) permitieron su desmantelamiento y el poder disponer de la piedra, madera o teja de su fábrica en otras obras del concejo o de particulares. Y en este sentido, también podría pensarse en elementos como los yamures, los remates de varias bolas superpuestas que coronaban alminares y cúpulas de las mezquitas, que bien pudieron acabar también reutilizados en otros edificios como parte ahora de veletas, tal y como venimos documentando en algunos lugares, tanto de Ávila (por ejemplo en el Arco del Carmen, cuyo conocimiento debemos a Armando Ríos Almarza, a quien agradecemos la noticia) como de Valladolid (en la iglesia de San Pablo). Los espacios funerarios: los cementerios El cementerio de los musulmanes de Ávila se encontraba extramuros de la ciudad, al sudoeste del recinto amurallado, entre la iglesia de San Nicolás y el río Adaja, en un paraje conocido con el nombre de Vado de San Mateo. Fue descubierto en 1999 en las intervenciones arqueológicas realizadas con carácter previo a la urbanización de la zona. Desde el momento de su aparición quedó de manifiesto que se trataba de una La Memoria de Ala.indd 18 30/11/11 18:03 19 necrópolis islámica (maqbara), debido al tipo de enterramiento documentado, con los cuerpos colocados en posición decúbito lateral derecho y la mirada del difunto hacia La Meca. Las fosas que para ello se practicaron en la tierra eran simples y estrechas, orientadas este-oeste o noreste-sudoeste, con las paredes a veces reforzadas con piedras o ladrillos. También conforme al ritual islámico, los cuerpos se enterraban generalmente sin ajuar, siendo excepcionales los elementos de adorno aparecidos, como algunas pulseras o pendientes (14). Se pusieron al descubierto más de 3000 sepulturas, lo que convierte a esta maqbara abulense no sólo en la más importante en tama- (14) Las excavaciones arqueológicas se continuaron en sucesivas campañas hasta el año 2003. Fueron dirigidas por Rosa Ruiz Entrecanales, Javier Moreda Rubio, Óscar Alonso de Gregorio y Rosalía Serrano Noriega. Véase R. Ruiz Entrecanales, “Excavación arqueológica en el cementerio mudéjar de Ávila”, Revista de Arqueología, 231, 2001, año XXI, p. 54; J. Moreda y R. Serrano, “Excavación arqueológica de la necrópolis de rito islámico de San Nicolás. Ávila (mayo-junio de 2002)”, Oppidum, 4, 185-212. Maqbara de San Nicolás La Memoria de Ala.indd 19 30/11/11 18:03 20 ño del ámbito mudéjar sino incluso del propiamente andalusí (15). Pero independientemente del volumen de enterramientos documentados, este cementerio resulta especialmente útil para profundizar en el conocimiento de la religiosidad de los mudéjares castellanos. A tenor de lo puesto al descubierto, podemos asegurar que durante todo el período de vigencia de esta necrópolis (siglos XIII-XV) mantienen intacta su fe islámica. Muy ilustrativo de ello es el sepulcro del abulense ‘Abd Allāh ibn Yūsuf al-Gānyy, que presenta una inscripción en árabe en la que que se utilizan fórmulas funerarias y jaculatorias propias del Islam, en un momento tan tardío como 1492 (véase ficha correspondiente). A la importancia cuantitativa y cualitativa de esta maqbara se debe sumar la existencia de un voluminoso conjunto de estelas funerarias, que señalizaban las sepulturas al exterior (como la citada de ‘Abd Allāh). Aunque varias aparecieron in situ, la mayoría de las que conocemos están descontextualizadas, ya que se han localizado reutilizadas como elementos constructivos en tapias y muros de diferentes edificios o colocadas a modo de bolardos o como simples elementos decorativos por las calles de la ciudad (16). Estas piezas podían disponerse sobre las tumbas longitudinal o verticalmente. Y, a su vez, podían marcar las sepulturas bien de manera individual o bien combinándose entre sí. Cuando se daba esta circunstancia, la combinación más frecuente era una estela horizontal rematada en cada uno de sus extremos por una vertical (recordando con ello el papel de los dos testigos que según el ritual islámico deben dar testimonio de la pertenencia del difunto a la fe del Islam). Estas estelas abulenses son de granito y podían estar decoradas o no. Esta circunstancia resulta crucial para ayudar a fecharlas, ya que las decoradas, aún siendo piezas islámicas, reciben una ornamentación inspirada en motivos del arte cristiano, como arquillos ciegos de medio (15) M.ª P. Torres Palomo y M. Acién Almansa (eds.), Estudios sobre cementerios islámicos andalusíes, Universidad de Málaga, Málaga, 1995; A. Ruiz de Marco y otros, “Las necrópolis de rito islámico en Castilla y León”, Numantia, 4, (1989-1990), Junta de Castilla y León, 1993, pp. 207-218. (16) M. Gómez-Moreno, Catálogo Monumental de la Provincia de Ávila, 3, Institución Gran Duque de Alba, 2.ª edición revisada por Áurea de la Morena y Teresa Pérez Higuera, Ávila, 2002, t. I, pp. 50-51, pp. 94-98, pp. 139-140; A. Bellido, C. Escribano y A. Balado, “Revisión de las estelas funerarias de rito islámico en la ciudad de Ávila”, V Congreso de Arqueología Medieval Española, vol. 2, Junta de Castilla y León, Valladolid, 939-947; J. Jiménez Gadea, “Estelas funerarias islámicas de Ávila: clasificación e inscripciones”, Espacio, Tiempo y Forma. Serie I, Nueva época. Prehistoria y Arqueología, t.2, 2009, pp. 221-267. La Memoria de Ala.indd 20 30/11/11 18:03 21 punto, escamas, tejas y baquetones rectos o en zig-zag (característicos de la transición románica-gótica), o bolas, sogas y rosetas (características de lo gótico), probando así la transferencia mutua de motivos decorativos entre las dos religiones. En el caso del segundo grupo, el de las estelas que se decoran con elementos propios del repertorio decorativo del último gótico, la coincidencia es tal que se puede pensar que quizá fuera en los talleres de los canteros cristianos que por entonces trabajaban para las obras de la Catedral y del Monasterio de Santo Tomás, bajo la dirección de Juan Guas y Martín de Solórzano, donde se labraron estas piedras por encargo (17). No obstante, a pesar de esas coincidencias formales, no cabe duda de su carácter islámico, como se deduce, primero, de su uso y, segundo, de que también en bastantes de ellas se muestran signos astrales (medias lunas y estrellas) vinculados al repertorio simbólico del Islam. Por otro lado, la mayoría de las piezas son anepígrafas, aunque las pocas conservadas con inscripción, en árabe, confirman de nuevo su carácter islámico, pues utilizan las fórmulas usuales de su religión y recurren a citas coránicas. El uso del árabe para las inscripciones pone en cuestión la creencia generalizada de la pérdida de la lengua árabe entre estas comunidades. En definitiva, estas estelas mudéjares abulenses son un caso único dentro del mudejarismo, pues hasta la fecha sólo se conocía un caso aislado de estela funeraria islámica en Toledo y tres en Lisboa que se pudieran poner en relación con musulmanes mudéjares (18). Además de la maqbara de San Nicolás, existen sólidos indicios documentales de la existencia de otros lugares de enterramiento de mudéjares en Ávila: uno junto al monasterio cisterciense de Santa Ana y otro junto al premostratense del Sancti Spiritus. De ellos no se ha documentado nada arqueológicamente hasta el momento, aunque algunas de las estelas conocidas podrían venir de allí. (17) J. Jiménez Gadea y O. Villanueva Zubizarreta, “Elementos decorativos góticos en lo mudéjar abulense: las estelas funerarias”, Congreso Internacional La arquitectura Tardogótica castellana entre Europa y América, Santander, 12 de febrero de 2010 (en prensa). (18) E. Lévi-Provençal, Inscriptions arabes d’Espagne, 2., E.J. Brill / E. Larose, Leyden / París, 1931, t. 1, p. 80; C. Torres y S. Macías (coord.), Por tierras de la mora encantada. El arte islámico en Portugal, Electa / Museo sin Fronteras, Madrid, 2001, pp. 48-51. La Memoria de Ala.indd 21 30/11/11 18:03 22 La conversión al cristianismo de los mudéjares A principios del siglo XVI los mudéjares castellanos no constituían ninguna fuente de conflictos para las autoridades a pesar de la opresión fiscal que soportaban, de que habían sido obligados a vivir todos juntos en la morería y de que tenían que llevar señales distintivas en la ropa. Y sin embargo estas dóciles gentes verán profundamente trastocadas sus vidas como consecuencia de un acontecimiento que ocurrió muy lejos de estas tierras: la primera sublevación de las Alpujarras (1500-1501) provocada porque los mudéjares granadinos rechazaban el incumplimiento por parte cristiana de las capitulaciones firmadas en 1491 con ocasión de la toma de Granada. Los sublevados presentaron una tenaz resistencia pero finalmente el ejército cristiano les doblegó. Los Reyes Católicos decidieron aprovechar la circunstancia para avanzar hacia la unificación religiosa del país y el 12 de febrero de 1502 hicieron saber a los mudéjares del Reino de Castilla que tendrían que escoger entre convertirse al cristianismo o abandonar para siempre estas tierras en las que llevaban viviendo varios siglos. Posiblemente todos los musulmanes de la meseta se bautizaron, tal como hicieron los de Ávila, donde unas 700 personas —aproximadamente el 10 por ciento de sus habitantes— se bautizaron. Este acontecimiento fue celebrado con unas alegrías en las que se corrieron toros. A partir de entonces los antiguos mudéjares serían conocidos como moriscos. Esta forzada conversión fue vista por cristianos y musulmanes con perspectivas opuestas. Para los primeros se trató de la culminación lógica y necesaria del proceso unificador iniciado hacía siglos, mientras que para los segundos fue una manifestación más del incumplimiento por parte cristiana de su compromiso histórico de respetar la personalidad social de los musulmanes bajo el estatuto de mudéjares. En adelante a los escasos moriscos castellanos sólo les caben dos posibilidades: integrarse definitivamente en la sociedad cristiana o desarrollar una estrategia de resistencia pasiva teñida de docilidad externa. Aunque en Ávila no se han conservado referencias explícitas al bautismo masivo, hay algunos indicios que permiten suponer que éste La Memoria de Ala.indd 22 30/11/11 18:03 23 se produjo en la parroquia de San Pedro y que como padrinos de los neocristianos actuaron los altos dignatarios del clero y del patriciado local. De momento el único indicador —por superficial que pueda ser— de la relación que los moriscos acababan de establecer con la religión cristiana es el del nombre que escogieron, o que sus padrinos eligieron por ellos. Conocemos el nombre cristiano de 154 varones moriscos en 1503. Sorprendentemente el preferido fue Lope, un nombre muy poco frecuente entre los cristianos abulenses. Suponemos que la explicación se halla en que en Ávila vivía desde hacía unos diez años un antiguo noble granadino que colaboró con los Reyes Católicos en la guerra de Granada y que había recibido de los reyes el privilegio de hidalguía; este personaje se llamaba Lope Enríquez y probablemente actuó como padrino de los 22 varones que llevaron su nombre. Después venían nombres muy comunes entre los cristianos viejos: Juan (que era como se llamaba el malogrado príncipe heredero), Francisco, Diego, Fernando y Luis; cada uno de ellos fue escogido por más de diez cristianos nuevos abulenses. En aquellas épocas la mujer desempeñaba funciones sociales muy secundarias por lo que apenas aparecen en la documentación. Sólo conocemos el nombre de 27 mujeres moriscas en esos primeros años del siglo: nueve, un tercio del total, se llamaban María; conviene recordar que en el Islam la Virgen María es venerada como madre de uno de los profetas, Cristo. Cuatro se llamaban Ana (como la madre de María), tres Leonor (probable derivación del nombre árabe Nur, que significa Luz), dos Cecilia y las demás diversos nombres habituales entre las cristianas viejas. Al bautizarse, estas personas pasaron a formar parte de la comunidad cristiana, de forma que tuvieron que abandonar sus mezquitas, sus cementerios, sus baños y cualquier otra dependencia o propiedad que hubiera pertenecido a la comunidad islámica. Estas instalaciones pasaron a poder de la Corona, que procedió a venderlas o a donarlas. Coincidiendo con el nuevo estatus de morisco, algunas familias que hasta el momento residían en aldeas del entorno de la ciudad se asentaron en ésta. Por otra parte también se produjo un movimiento de desplazamiento desde Ávila hacia tierras granadinas, probablemente buscando un entorno religiosamente más favorable: en 1508 una provisión real da fe de que en Granada se han asentado en los últimos años 14 familias procedentes de Ávila. Durante varios años después de 1502 los “nuevamente convertidos de moros” (así se les llamaba) continuaron viviendo en los barrios del La Memoria de Ala.indd 23 30/11/11 18:03 24 sur, donde en 1480 habían sido obligados a asentarse para constituir la morería. En la nueva situación las autoridades cristianas pretendían que se mezclaran con las familias cristianas viejas para que, gracias al contacto de vecindad, fueran integrándose en su nueva sociedad cristiana. Pero la inmensa mayoría de los moriscos prefería continuar en sus barrios para evitar que los vecinos cristianos pudieran ver cómo seguían manteniendo, en su vida doméstica, muchas costumbres alimenticias, higiénicas, etc. procedentes de su anterior religión. En 1529 la Inquisición ordenará que se dispersaran por el resto de la ciudad, algo a lo que se resistieron alegando que en esos barrios “hay y ha habido siempre muchos cristianos viejos” (19). Sólo los moriscos ricos y quienes tenían profesiones de prestigio (notarios, boticarios, mercaderes…) se trasladarán a vivir al centro de la ciudad. Resistencia o asimilación a lo largo del siglo XVI Aunque, según ya se ha dicho, algunos moriscos de Ávila —los más islamizados— se fueron marchando poco a poco hacia Granada durante las primeras décadas del siglo XVI, la inmensa mayoría permaneció aquí y, gracias a su discreción y laboriosidad, se hicieron un sitio en la ciudad en especial en materia económica. Había profesiones que eran monopolizadas por ellos, como las relacionadas con el metal (caldereros, rejeros, cerrajeros, freneros…) y sobre todo con la arriería, es decir, el comercio a larga distancia: las recuas de 10 ó 12 mulas de los moriscos abulenses frecuentaban los grandes focos económicos del reino: Sevilla, Valencia, Granada, Valladolid… y, desde 1580, Lisboa; comenzaron siendo meros transportistas, y al cabo de los años se transformaron en mercaderes e incluso los más dinámicos llegaron a ser mercaderes-fabricantes de paños. (19) AHN, Inquisición, leg. 4603, exp. 1, s.f. La Memoria de Ala.indd 24 30/11/11 18:03 Catálogo La Memoria de Ala.indd 31 30/11/11 18:03 La Memoria de Ala.indd 32 30/11/11 18:03 La huella patrimonial A excepción del denominado “arte mudéjar”, en general y en el contexto castellano pocos restos patrimoniales se han podido poner en relación con los mudéjares. Más allá de ciertas manufacturas —como la cerámica, realizada por ellos pero usada por toda la sociedad medieval, a tenor de lo que se desprende del registro arqueológico—, poco de lo aparecido en excavaciones arqueológicas o conservado monumentalmente se ha podido decir que fue hecho por y para mudéjares. Con respecto al “arte mudéjar”, conocido es el debate historiográfico generado a su alrededor (si bien es cierto que centrado casi exclusivamente en el terreno de la arquitectura), en el que se ha llegado a posturas encontradas, desde aceptar su existencia hasta negar no ya su carácter islámico sino incluso su consideración de estilo. Sea como fuere, lo cierto es que a día de hoy no se puede afirmar que todo lo que se ha considerado “arte mudéjar” haya sido hecho por mudéjares; ni que toda la cultura material de los mudéjares se haya expresado a través del “arte mudéjar”; ni que allí donde haya muestras de “arte mudéjar” necesariamente haya habido comunidades mudéjares asentadas; ni, por último, que allí donde haya habido aljamas mudéjares importantes necesariamente tengamos ejemplos representativos de “arte mudéjar” (éste sería el caso de Ávila, donde con una de las comunidades de mudéjares más importantes cuantitativa y cualitativamente hablando La Memoria de Ala.indd 33 30/11/11 18:03 34 del valle del Duero, no contamos sin embargo con un nutrido grupo de edificios de “arte mudéjar”, como en otras localidades de la provincia) (1). En definitiva, y habida cuenta de lo frágil y discutido del concepto, sería un error reducir el testimonio patrimonial de los mudéjares al llamado “arte mudéjar”. Afortunadamente, en el caso de los mudéjares de Ávila las investigaciones recientes han aportado datos que nos permiten ampliar ese horizonte, como ya se ha visto en los capítulos precedentes. Podríamos resumir diciendo que el testimonio material de los mudéjares abulenses puede documentarse a través de ciertos elementos arquitectónicos vinculados a sus mezquitas y a sus morerías; a través de las inscripciones árabes que se han conservado en diferentes puntos de la ciudad; y, a través, fundamentalmente, de su cementerio y de sus estelas funerarias. En las fichas de este catálogo se profundiza en estas cuestiones. Sí queremos recordar aquí un texto de 1900, de Manuel GómezMoreno, en el que se describen ciertas casas populares de la ciudad, de origen medieval, que reflejan un aspecto parcial de la ciudad totalmente diferente del actual, en el que la presencia en las fachadas de arcos de herradura nos indica su más que probable relación con los mudéjares: “CASAS VARIAS. Quizá nacieron cuando la repoblación de la ciudad, a fines del siglo XI, unas cuantas, de humilde apariencia, que se distinguen por sus puertas en arco de herradura, con jambas de piedras, enhiestas a plomo de los arranques, ancha rosca de a tres ladrillos y alfiz, que deja rehundidas albanegas. Así son las números 7 y 11 de la calle de San Esteban, la 4 de la del Puente, y una o dos más en la de Carretas, a espaldas de Santa Ana. La susodicha disposición de jambas, resulta usual y sistemática en lo morisco de esta región, cuando se aplicaba tal curva” (2). De (1) Este debate en torno al estilo mudéjar está recientemente recogido en G. M. Borrás Gualis (dir.), Mudéjar. El legado andalusí en la cultura española, Universidad de Zaragoza, Zaragoza, 2010, Catálogo de la exposición del mismo nombre (Paraninfo de la Universidad de Zaragoza, 6 de octubre de 2010-9 de enero de 2011), donde se recoge la bibliografía previa. Y para el caso concreto de Castilla y León resulta necesaria la lectura de M. Valdés Fernández (coord.), Simposio Internacional “El legado de al-Andalus. El arte andalusí en los reinos de León y Castilla durante la Edad Media”, Fundación del Patrimonio Histórico de Castilla y León, Valladolid, 2007. Por otro lado, y para el registro y catálogo de edificios “mudéjares” de la provincia debe consultarse J.L. Gutiérrez Robledo (dir.), Memoria mudéjar en La Moraña, ASODEMA/Proyecto LEAL, Ávila, 2011. (2) M. Gómez-Moreno, Catálogo Monumental de la Provincia de Ávila, 3, Institución Gran Duque de Alba, 2ª edición revisada por Áurea de la Morena y Teresa Pérez Higuera, Ávila, 2002, t. I, pág. 171. La Memoria de Ala.indd 34 30/11/11 18:03 35 este tipo de casas con arco de herradura, rosca de ladrillo y alfiz, no se conserva en la actualidad ninguna, salvo una fachada en la calle Empedrada, en la que, por cierto, la restauración que se ha hecho ha optado por la recreación de un arco de medio punto. Otras portadas similares se conservan, por el contrario, en el interior de algunos palacios y conventos de la ciudad, que deben considerarse testimonio de la actividad constructiva de los mudéjares. La Memoria de Ala.indd 35 30/11/11 18:03 36 CIPOS FUNERARIOS ISLÁMICOS Necrópolis mudéjar de San Nicolás, Ávila Siglos XIII-XIV Granito 70 × 32 cm (media) [Museo de Ávila , núm. inv. 2000/29, 2003/34, 2003/64] La Memoria de Ala.indd 36 30/11/11 18:03 37 Este tipo de estelas se disponía verticalmente sobre las sepulturas, marcando su cabecera. Existen lisas y decoradas. En este caso, llevan labradas en su superficie vertical arquerías ciegas adinteladas o de medio punto, definidas por boceles. Algunas llevan grabada una media luna o una estrella en el plano superior. En algunos casos han aparecido asociadas a una estela horizontal, siempre del tipo que lleva una decoración similar de arquerías, boceles y zig-zags. El cipo cilíndrico como recurso formal para señalizar las tumbas sólo aparece en el ámbito andalusí en la zona toledana, lo que se convierte en un argumento más para relacionar con Toledo el origen de los musulmanes abulenses. Sin embargo, los paralelos para estas decoraciones se encuentran en los sepulcros cristianos que en la misma ciudad de Ávila se encuentran en sus templos medievales. Así, por ejemplo, son los que se pueden ver en la Basílica de San Vicente o la Catedral, fechados por Manuel Gómez-Moreno entre los siglos XIII y XIV. Aunque la mayoría de los cipos de este tipo que se conservan en el Museo de Ávila proceden de las intervenciones arqueológicas llevadas a cabo en el cementerio mudéjar de la ciudad entre los años 1999 y 2003, es muy frecuente encontrar otros muchos reutilizados por la ciudad de Ávila, bien como elementos constructivos bien como bolardos o elementos ornamentales en sus calles y parques. JJG Bibliografía Gómez-Moreno, M., Catálogo Monumental de la Provincia de Ávila, 3 tt., Institución Gran Duque de Alba, 2.ª edición revisada por Áurea de la Morena y Teresa Pérez Higuera, Ávila, 2002, t. I, pp. 50-51, pp. 94-98, pp. 139-140. Bellido, A., Escribano, C., Balado, A., “Revisión de las estelas funerarias de rito islámico en la ciudad de Ávila”, V Congreso de Arqueología Medieval Española, vol. 2, Junta de Castilla y León, Valladolid, 939-947. Jiménez Gadea, J., “Estelas funerarias islámicas de Ávila: clasificación e inscripciones”, Espacio, Tiempo y Forma. Serie I, Nueva época. Prehistoria y Arqueología, t. 2, 2009, pp. 221-267. La Memoria de Ala.indd 37 30/11/11 18:03 38 ESTELA FUNERARIA ISLÁMICA Necrópolis mudéjar de San Nicolás, Ávila Ss. XIII-XIV Granito 42 × 195 × 32 cm [Museo de Ávila, núm. inv. 00/29/MF/1] La Memoria de Ala.indd 38 30/11/11 18:03 39 Pieza representativa del tipo de estelas que cubría la tumba horizontalmente, abarcando la longitud de la fosa. Procede de la primera campaña de excavaciones realizada en la maqbara abulense, dirigida por Rosa Ruiz Entrecanales y Javier Moreda. La mayoría de las piezas de este tipo aparecen decoradas con algún elemento, aunque también se conocen lisas. Como veíamos en el caso de los cipos cilíndricos, con los que se asocian, su decoración coincide con los motivos que aparecen en las sepulturas cristianas de los siglos XIII y XIV. En este caso, tejas en el plano superior y arquería ciega en los verticales. Por su parte superior corre también un listón resaltado, que sirvió de campo epigráfico, aunque la inscripción está muy erosionada, intuyéndose al final del renglón la palabra ﷲ o ! (“Dios” o “para Dios”). Estas estelas longitudinales tienen su precedente en la mqābriyya andalusí, si bien ésta es de sección triangular o trapezoidal con los extremos ataludados y constituye una unidad en sí misma, no completándose con cipos en los extremos, como en el caso abulense. JJG Bibliografía Jiménez Gadea, J., “Estelas funerarias islámicas de Ávila: clasificación e inscripciones”, Espacio, Tiempo y Forma. Serie I, Nueva época. Prehistoria y Arqueología, t. 2, 2009, pp. 221-267, p. 230 y fig. 16. La Memoria de Ala.indd 39 30/11/11 18:03 40 CIPO FUNERARIO DE ZAHRA BINT MUH .AMMAD Toledo 660 H. / 1261-1262 d.C Mármol 78 × 25 cm [Museo de Santa Cruz, núm. inv. 199] La Memoria de Ala.indd 40 30/11/11 18:03 47 La sociedad medieval abulense contó con una variada oferta cerámica destinada a cubrir distintas necesidades domésticas, fundamentalmente de cocina (ollas, cazuelas,…), de despensa (tinajas, orzas, cántaros,…) y del servicio de mesa (jarras, tajadores, platos, altamías, saleros,…). En este sentido, las ordenanzas regulaban a los que vendían escudillas e tajadores e platos de madera o de barro o jarros o pichiles o bidriados o cantaros o otra cualquier basija o …altamias y plateles… e cantaros e pucheros e tajadores. Algunas de estas producciones se elaborarían en los alfares de la calle Luenga, hoy Ajates (extramuros, al pie del lienzo septentrional de la muralla), donde se fabricarían además tejas y ladrillos, según se desprende de las Ordenanzas de 1487. Los talleres pertenecían a alfareros mudéjares, que consiguieron licencia del concejo para continuar trabajando en ellos, aunque no sabemos por cuánto tiempo, después del decreto de 1480 que les obligaba a recluirse en la nueva morería. Seguramente, de éstos y otros alfares locales salieron algunas de las producciones vidriadas, engobadas o esmaltadas y decoradas en verde y morado recuperadas en contextos arqueológicos. La oferta local se ampliaría además con elaboraciones foráneas, provenientes de otros alfares mudéjares castellanos próximos, o más alejados de Toledo, Aragón o Levante, como cabría interpretar las producciones con decoración epigráfica árabe (fragmento de al-mulk lillāh, comienzo de la šahāda y una alafia) y la loza dorada. OVZ Bibliografía Monsalvo Antón, J.M.ª, Ordenanzas medievales de Ávila y su Tierra, Fuentes Históricas Abulenses, 5. Institución Gran Duque de Alba, Ávila, 1990. Villanueva Zubizarreta, O., Actividad alfarera en el Valladolid bajomedieval, Studia Archaeologica 89, Universidad de Valladolid, Valladolid, 1998. La Memoria de Ala.indd 47 30/11/11 18:03 48 ACICATE Sepulcro de los Estrada (Basílica de San Vicente, Ávila) Siglos XIII-XIV Hierro, cuero 8,5 × 12,5 × 8 cm [Museo de Ávila, núm. inv. 11/10/24/1] La Memoria de Ala.indd 48 30/11/11 18:03 49 Espuela de pincho característica de la monta a la jineta, generalizada por los árabes en la Península Ibérica. A pesar de su origen, esta forma de cabalgar se extendió también entre los caballeros cristianos, y con ello el uso de los acicates o aguijones, como demuestran algunos de los ejemplares que han llegado a nuestros días. En la Real Armería se conservan, por ejemplo, un par de espuelas de este tipo pertenecientes al rey Fernando III. Ésta de Ávila apareció al abrirse en el siglo XVI uno de los sepulcros del linaje Estrada de la Basílica de San Vicente. Forma parte, en definitiva, del grupo de objetos que constatan la mudejarización de los gustos entre las élites castellanas medievales. JJG Bibliografía Quintana Lacacci, G., Armería del palacio Real de Madrid, Editorial Patrimonio Nacional, Madrid, 1987, p. 110 Repullés y Vargas, E.M.ª, La Basílica los Santos Mártires Vicente, Sabina y Cristeta en Ávila, ed. Don Antero de Oteyza y Barinaga, Madrid,1894, p. 66. Echevarría Arsuaga, A., Caballeros en la frontera. La guardia morisca de los reyes de Castilla. Madrid, UNED, 2006. La Memoria de Ala.indd 49 30/11/11 18:03 50 BORCEGUÍES Basílica de San Vicente (Ávila) Siglos XV-XVI Cuero 16,4 × 17,9 × 6,5 / 16,6 × 23,2 × 7,1 cm [Museo de Ávila, núm. inv. 96/49] La Memoria de Ala.indd 50 30/11/11 18:03 51 Raras son las prendas de vestir medievales que llegan a nuestros días debido a lo perecedero de sus materias primas. Y las que lo hacen suelen estar vinculadas a la realeza o al alto clero, debido a las especiales circunstancias de sus enterramientos. Estos borceguíes constituyen, pues, una notabilísima excepción. Aparecieron en las excavaciones arqueológicas que en el año 1994 (campaña dirigida por Jesús Caballero) se realizaron en la Basílica de San Vicente, en un enterramiento situado a los pies del templo, junto a sus torres. Aunque en este caso provienen de una sepultura cristiana, es un tipo de prenda que se usó indistintamente por toda la población, independientemente de su credo religioso. Ilustrativo de ello resulta un documento abulense en el que el moro Yuçafe Leytán, a cambio de unas obras en las casas de un judío, Simuel del Moral, pide por su trabajo —además de dinero— dos pares de borceguíes: “En Ávila, este dicho día Yuçafe Leytán, moro, vecino de Ávila, se obligó de fazer a don Simuel del Moral çierta obra en las casas en que él mora segund e en la manera que se contyene en un memorial que tyene fecho e se contyene, que está firmado del nombre de Gómez Malaver, el qual está en poder del dicho Simuel del Moral, por la qual obra contenida en el dicho memorial le ha de dar el dicho don Simuel tres mill e çient maravedís e dos pares de çapatos e dos pares de borzeguíes, todo de cordován, para el dicho Yuçafe; etc.” AHPAv, Prot. 421, (fol. 108r-108 v.) (1477, agosto, 5. Ávila) [transcripción de Rosario Abad]. JJG La Memoria de Ala.indd 51 30/11/11 18:03 52 MONEDAS MEDIEVALES Castillo de Arévalo (Ávila) Ss. XIII y XV Vellón 1,8 cm (media) [Museo de Ávila, núm. inv. 06/85/54.1, 54.2, 54.3, 61.2, 66.1] La Memoria de Ala.indd 52 30/11/11 18:03 53 Las monedas árabes que circularon en la época de los mudéjares castellanos fueron acuñadas en al-Andalus y Norte de África, emitidas por los emires almorávides, los califas almohades y los sultanes nazaríes. Aunque se usaron principalmente en el territorio andalusí, también fueron conocidas y usadas en los reinos cristianos, debido a la buena calidad de sus metales preciosos (prueba de ello es que aparecen en algunos atesoramientos junto con la moneda cristiana). Los dirhams y dinares andalusíes se convirtieron en valores de referencia. Hasta tal punto es así, que la moneda castellana “maravedí” toma su nombre de murābit .ī (almorávide) siendo de oro los primeros acuñados por los monarcas castellanos del XII, pasando luego a plata en el XIII y terminando ya en el XIV siendo de vellón y, sobre todo, convirtiéndose en una moneda de cuenta o expresión de valor. Pero las transacciones diarias se realizaban fundamentalmente con moneda fraccionaria, realizada fundamentalmente en vellón (aleación de cobre y plata), que recibió distintos nombres según su peso, composición de la aleación y época de emisión (dineros, cornados, novenes, blancas…). Éstas son las monedas que los mudéjares abulenses, como sus convecinos, utilizaban cotidianamente. Las piezas mostradas aquí provienen de la intervención arqueológica realizada en el Castillo de Arévalo por Diego Lucendo Díaz, en el año 2006: un novén de Alfonso X el Sabio y blancas de los Reyes Católicos. JJG Bibliografía Álvarez Burgos, F., Catálogo de la moneda medieval castellano-leonesa. Siglos XI al XV, Vico-Segarra Editores, Madrid, 1998. Roma Valdés, A., Moneda y sistemas monetario en Castilla y en León durante la Edad Media (1087-1366), Asociación Numismática Española / Museo Casa de la Moneda, Barcelona/Madrid, 2000. La Memoria de Ala.indd 53 30/11/11 18:03 54 LLAVE ISLÁMICA Procedencia desconocida Ss. XIV-XV Hierro 22 cm [Museo de Segovia, núm. inv. A-806] La Memoria de Ala.indd 54 30/11/11 18:03 55 El Museo de Segovia conserva cinco llaves islámicas, que junto con unas pocas más conservadas en otros museos y algunas iglesias, constituyen una singularidad en nuestro patrimonio histórico. Tipológicamente resultan iguales a las que se encuentran labradas en algunas fachadas, siendo las más conocidas las de la Alhambra. Son piezas andalusíes que por su tamaño y decoración tienen un evidente carácter simbólico y representativo, más allá de su mera función utilitaria. El hecho de aparecer en Segovia desde antiguo (ingresan en el Museo en el siglo XIX, a través de la Comisión Provincial de Monumentos, que parece rescatarlas del Monasterio del Parral) y cierta confusión a la hora de interpretarlas por parte de José Amador de los Ríos, las ha convertido en un claro ejemplo de falso mudejarismo. Se les atribuyeron leyendas árabes en sus paletones, en alguno de las cuales, incluso, se llegó a leer “En Segovia”. Actualmente en revisión y estudio por Alonso Zamora Canellada y Javier Jiménez Gadea, no se debe ver en estas llaves unos objetos relacionables ni con la ciudad de Segovia ni con su aljama mudéjar, sino más bien con ese tipo de objetos lujosos unos, simbólicos otros, traídos desde al-Andalus como trofeos tras las campañas militares, que eran ofrecidos como donaciones o exvotos a las iglesias. La única de las cinco llaves que presenta una leyenda árabe en su paletón es esta pieza de hierro con algunos remates dorados, donde se puede leer: ﻞﻗ ﺪﻤﺤﻣ لﻝﻮﺳرﺭ ﷲ [Di, Mahoma es el enviado de Dios]. En el debate sobre el concepto mudéjar y su aplicación a parte del patrimonio histórico mueble medieval, este tipo de piezas es representativo de lo mucho que aún queda por hacer a la hora de definir con rigor la cultura material de los mudéjares. JJG Bibliografía Ríos, J. A. de los, Llaves de ciudades, villas, castillos y fortalezas. Llaves de Sevilla, Segovia, etc., El Museo Español de Antigüedades, t. II, Madrid, 1873. Zamora Canellada, A., “Llaves islámicas del Museo de Segovia”, en Arbeteta, L. (coord.), Isabel I, Reina de Castilla, Caja de Segovia, Segovia, 2004, pp. 167-175. Zamora Canellada, A., “Las llaves islámicas del Museo de Segovia”, Al-Ándalus espaço de mudança. Balanço de 25 anos de história e arqueología medievais. Homenagem a Juan Zozaya Stabel-Hansen. Seminário internacional, Mértola, 2005, pp. 189-194. La Memoria de Ala.indd 55 30/11/11 18:03 56 CIPO FUNERARIO ISLÁMICO Necrópolis mudéjar de San Nicolás, Ávila Siglo XV Granito 117 × 54 × 46 cm [Museo de Ávila, núm. inv. 03/64/B32] La Memoria de Ala.indd 56 30/11/11 18:03 63 Bibliografía Ajo González, C. M.ª, Historia de Ávila y su tierra, de sus hombres y sus instituciones, por toda su geografía provincial y diocesana, t. III, Institución Alonso de Madrigal, Alcalá de Henares, 1991. Alfonso X el Sabio, Primera crónica general de España (ed. M. Menéndez Pidal). Madrid, 1977. 2 vols. — Las Siete Partidas (Salamanca, 1555/ facs. 1974). Álvarez Burgos, F., Catálogo de la moneda medieval castellano-leonesa. Siglos XI al XV, Vico-Segarra Editores, Madrid, 1998. Barrios, A., Documentación medieval de la Catedral de Ávila. Salamanca: Universidad de Salamanca, 1981. — Documentos de la Catedral de Ávila (siglos XII-XIII). Fuentes Históricas Abulenses, 57. 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Cuando a comienzos del siglo XVI tuvieron que convertirse forzosamente al catolicismo para no ser expulsados, siguieron manteniendo buena parte de su tradición cultural y religiosa, aunque oficialmente ya fueran cristianos. A estas gentes las conocemos con el nombre de moriscos. Mudéjares y moriscos fueron vecinos de Ávila. Tenemos de ellos numerosos y variados datos documentales y patrimoniales que abarcan un período comprendido entre los siglos XII y XVII. En el reinado de Felipe III, los moriscos fueron expulsados de España (1609-1613). En 1611 salieron los de Ávila, hace ahora 400 años. Con ocasión de ese hecho histórico, el Grupo de Investigación Mudéjares y moriscos de Ávila, en el marco del Proyecto de Investigación VA045A09 de la Consejería de Educación de la Junta de Castilla y León, ha organizado una exposición que sirve de colofón al trabajo de investigación desarrollado desde 2009, planteada como un recorrido por la historia de estas minorías, a través de textos, imágenes y piezas, que recuperan la memoria histórica del Islam medieval en la ciudad de Ávila. 15 de Diciembre de 2011 al 18 de Marzo de 2012 La Memoria de Ala Mudejares y Moriscos de AVILA La Memoria de Ala-portada.indd 1 30/11/11 17:49