La construcción del convento de Bidaurreta (Oñate) en el siglo XVI: Juan de Ruesga, autor de su iglesia, y el uso de un modelo vallisoletano para la clausura
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LA CONSTRUCCION DEL BIDAURRETA (ONATE) EN SrojErPccí?' v JUAN DE RUESGA, AUTÍ» DE IGLES^, Y EL USO DE UN MODELO VALLISOLETANO PARA LA CLAUSURA Ignacio Cendoya Echániz C1 » lo tantísima Trinidad de Bidaurreta en Oñate, perteneciente El convento de la S^nnatma Trm complejos edlficativos a la segunda orden franciscana de Sana condición artística de más señalados del norte peninsular. P «vr»r.nAnt#»s fi indamental1 11 I I Koiio citiiflda con afortunadísimos exponentes tundameniai la villa en la cual se «im^ desapercibido para la mente renacentistas, este conjunto « 8 posterioridad tendremos ocasión de historiografía sobre todo ^ida. las carencias documentales han sido recordar de forma somera. 'um dLu creador o creadores y artífices en el más enorntes, permaneciendo «I ^3,^ ^echo ha perjudicado su adecuada completo anonimato. No poder subsanar en el presente esconsideración, nuevas noticias que aclaran en su práctica tudio, donde, a la par que °Wf8f;"°^io procederemos a valorar el alcance totalidad la historia constructiva del . de lo realizado^ ^-Ví^er; ^000 trís » consultas, el fundador se decando arquitecto, Juan de Ruesga, y que, Hf» Olmedo . ' ^ 1 \ ^1 ,„^níicterio de Nuestra Señora de La Mejorada de uimeao tana fi nalmente por el monasterio de múltiples datos e incomo modelo para la clausura onatiarr , q He 1 ' A nara el cual hemos seleccionado un documento de cluso un apéndice documental pa^ adentramos en las consideraciones artísticas capital impormncia «unque ames de ad propiamente históricos de la fundación, convmne recordar brevemente P ¿^^i^^anas en la provincia guipuzFundadores de este primer i^o Dra.^,p.c ' T T 1 a7arraea, secretario y contador mayor de los Reyes coana serian Juan López de Lazarraga, o j j t tt »'ITi.on Aeríamboa. Es en enero de 1509 cuando Julio II otorga Católicos, y su esposa Juan de uamuuít. x-o la correspondiente bula papal para llevar a ca^ su deseo, mientras 1"® «n ^ptmmbre hace lo propio el Obispo de Calahorra. Meses después en enero del siguiente año, se otorga una Cédula Real por la cual el fundador podría tomar de los bienes de su mayorazgo las tierras necesarias para el nuevo edificio, si bien, como es lógi co, debían ser suplidas a la mayor brevedad por otras equivalentes a las mismas. En un desarrollo que cabe considerar como habitual en este tipo de fundaciones, el cabildo parroquial había interpuesto un pleito para paralizar este proceso, cir-
322 IGNACIO CENDOYA ECHANIZ cunstancia ésta que explica el hecho de que entre las bulas otorgadas por Julio II en 1510 respecto al futuro convento de Bidaurreta figure una que nombra al abad de San Millán de la Cogolla como juez de la disputa. Pese a que la corona ordenaría la paralización momentánea de las obras, en mayo de ese mismo año se publica una nueva Cédula Real que facultaba a López de Lazarraga a construir el monaste rio, depositando una fianza para ello, «por que no ay ningún monesterio de monjas en la provincia de Guipúzcoa», aprobando igualmente la autoridad religiosa la ac ción del fundador'. El celo que manifíesta el secretario y contador a la hora de regular los aspectos constructivos y materiales del cenobio resulta muy destacable-. Puesto que no es momento de detenemos en los mismos, digamos tan sólo que su vinculación con los Reyes Católicos se manifiesta en la propia construcción, puesto que en las cla ves centrales de las bóvedas se situarían «los escudos de las armas reales muy onrrados», salvo la del crucero, donde se dispondría la divisa franciscana^. Pero dejando ahora a un lado todas estas cuestiones, señalemos que la apertura de ci mientos se produjo en marzo de 1510, siendo en 1520 cuando la comunidad pasaría a ocupar su definitivo emplazamiento, toda vez que desde 1511 había residido en la cercana Torre de Olacua. En realidad, la fecha de entrada en el cenobio no supo ne su efectiva finalización, puesto que las obras seguirían durante algunos años. Como posteriormente podremos comprobar, la grandiosidad del conjunto se impo ne al deseo de sencillez manifestado por López de Lazarraga, presente por otro lado, aunque subordinado a esa monumentalidad que la obra de Ruesga y el segui miento de la clausura de Olmedo provocan. En cualquier caso, si la causa inmedia ta de esta fundación fue, como deduce Arrázola"*, la negativa del Conde de Oñate a otorgar la capilla de la Piedad de la parroquia a Juan López de Lazarraga para su enterramiento, posteriormente cedida al obispo Rodrigo Mercado de Zuazola —que encomendaría la confección de su sepulcro al propio Diego de Siloé, atribu ción que debemos a don Manuel Gómez Moreno—, bien podemos finalizar esta breve introducción señalando lo beneficioso que para el arte supuso tal circunstan cia, ayudando al enriquecimiento patrimonial de una localidad privilegiada en ese sentido. Adquisiciones e informes previos a la fundación La adquisición de tierras en las cuales edificar el conjunto arquitectónico en cuestión, con ser poco interesante en sí misma para nosotros, es paso previo inex- ' María COMAS ROS, Juan López de Laznrraga, secretario de los Reyes Católicos, y el mo nasterio de Bidaurreta en la villa de Oñate. Barcelona, ¡936, pp. 48 y ss.; Fr. Angel URIBE, O.F.M., La provincia franciscana de Cantabria, vol. I, El franciscanismo vasco-cántabro (¡551). Aránzazu, 1988. pp. 361-378. - Una transcripción de la «Institución y dotación» que en noviembre de 1516 efectuara junto con su testamento en María COMAS ROS, op. cit., pp. 187-240. • íbid., p. 190. ^ María Asunción ARRAZOLA ECHEVERRIA, El Renacimiento en Guipiizcoa. T. I, Arquitec tura, San Sebastián. 1968. Citamos por la segunda edición. San Sebastián, 1988. p. 89.
EL CONVENTO DE BIDAURRETA EN EL SIGLO XVI 323 cusable que antecede a toda realización. En este caso, y puesto que —tal y como veíamos— López de Lazarraga haría uso de parte de su mayorazgo, las primeras compras serían muy anteriores, situándose en unos años en los cuales nada hacía imaginar la futura erección de un nuevo cenobio. De esta forma, la primera noticia que sobre la materia podemos aportar se remonta al año 1424, cuando el progenitor del secretario se hace con el molino y casa de Bidaurreta —pertenecientes hasta entonces a Juan Díaz de Bidaurreta— por 30 fl orines de oro^. En 1449 Pedro Pé rez de Lazarraga, abuelo del fundador, adquiere la tercera parte de la casa de Bi daurreta mayor por 20.000 maravedís, hallándose situadas estas posesiones entre Bidaurreta menor y la ermita de San Cristóbal^. De las numerosas compras pos teriores, de alguna de las cuales se conserva el correspondiente documento en el archivo del propio convento, conviene destacar las que en 1506 y 1507 efectúa el propio fundador a Juan Martínez de Bidaurreta y Pedro Martínez de Bidaurreta, pintores ambos', hermanos tal vez, artistas de rango presumiblemente menor que, sin embargo, pasan a ocupar un lugar cuando menos testimonial en un panorama artístico regional incompleto en estas fechas todavía tempranas. Además de ese acopio de tierras ciertamente necesario, hay en esta ocasión un hecho que goza de gran interés dentro de los pasos previos a la fundación y cons trucción del conjunto monástico que nos ocupa. Nos referimos a los informes soli citados por Juan López de Lazarraga a diferentes conventos españoles, deseoso, sin duda, de recabar la mayor información posible para la que habría de ser su fun dación. Es difícil conocer la fecha exacta de esas consultas, pero parece plausible suponer que se efectuarían en torno al ano 1509, puesto que, como en su momento hemos señalado, es entonces cuando otorga su bula el Papa Julio II. Tampoco po demos conocer el alcance real de las preguntas formuladas por el secretario y con tador de los Reyes Católicos, ya que únicamente contamos con las respuestas de algunos de los cenobios consultados, consignándose otros sin aparente contestación. A la luz de lo conservado parece que el elemento primordial que se desea conocer es las medidas con las que cuentan las fundaciones a las cuales se habría dirigido el fundador, si bien no faltan otras cuestiones que, aunque no gozan de tanta tras cendencia en lo constructivo, poseen sumo interés para la vida comunitaria de las religiosas. La primera respuesta consignada corresponde al convento de Santa Cruz de Segovia®. En ella se señalan las medidas del edificio, con la excepción de su igle sia, que se define como pequeña y «no buena». Dan cuenta de un coro alto y bajo, recomendado que de hacer frío es preferible el alto, puesto que se aprovecharía más. En cuanto a lo que Lazarraga les habría relatado sobre sus pretensiones para las capillas del templo de Bidaurreta, desde el convento segoviano se aprueba, se ñalando que «es cosa devota y parece muy bien». Por lo que a la ordenación del cenobio se refiere, indican la conveniencia de situar la sacristía y el capitulo junto Archivo del convento de la Santísima Trinidad de Bidaurreta (ASTB). Leg. 1, B. n.° 1. ASTB, Leg. I, B, n.° 2 ASTB. Leg. I. B. n.° 21; Leg. 1. B. n.° 24. ASTB, Leg. 1. N, n.° 1. f. 3-3 v°.
324 IGNACIO CENDOYA ECHANIZ al claustro, «con sus puertas que salgan de ella», mientras que el . bería hacerse en lugar más apartado. La confección de un dormitorio con ^ camas, veinte a cada lado, haría necesaria una habitación de 200 pies ^ 30 de ancho, y de no existir ese espacio en una sola crujía, bien po ^ • dos para tal menester. En su convento el refectorio se hallaba bajo e ° arancon la cocina a su lado, situación ésta que recomiendan, por ser de otra . de el trabajo de los oficiales. Consignan además las medidas e a a i torno, locutorio, sala de labor, lavadero —50 pies de largo y e , siones que justifican por la presencia conjunta de las religiosas , fermería, con su dormitorio, refectorio y capilla esta última, ara uodeea exhaustiva respuesta, señalemos que se refieren igualmente a os gran ' despensa, monjas indotadas, el oficio divino, visitación, cape , mero de monjas -cuarenta-, conducta y huerta. En definitiva, y puestas del cenobio de Segovia nos muestran, el ormu ano si hablarenviado por el fundador sería muy extenso y riguroso. ello debemos lamentar el hecho de no haber conservado todas las misivas remitidas por los conventos consultados. , , canalado es El siguiente eenobio euya respuesta se eonsigna el de Nuestra Señora de la Mejorada de Olmedo (Valladohd)'. Mi^ho menos ex tensa que la del anterior, tampoco su interés es, al menos en centrándose en las proporciones de su iglesia y efectuando ^P^c-ac on^^ práctico tan sólo. A pesar de que anteriormente se señalaba nidad de Segovia a 'efectuar precisión a'g"- sob- - ^ cont— del último documento cuando se indican, de form p - , j» orinen desdel templo en cuestión'». Posteriormente se dispone un conocido realizado por fray Hernando de Molina y e par^er „|j„ gj posible rado sobre los distintos pisos y vicario de la ~munidad. Ademas según saber por algunas noms conservadas Gr^ad^enviándose determise preguntaría a distintos «■'qmtectos Para siendo sX:—eTeraleTlo^'siguientes enunciados, P^n jo^ — por la echura de la ygla de la Trinidad-, «Estos papeles son el señor fundador de diferentes conventos para edificar este <•« contenido dad y tracas y modelos de conventos». En último lugar e 'f alguno, sólo cabe señalar las reseñas «Medida del mon» de la Mejorada» y «Parecer de la abbadesa de Calabacanos» ". ^«„ciiita«; F«i antps No cabe duda de la trascendencia que poseen todas estas consultas. Es, antes de nada, necesario volver a recalcar el hecho de que no hayamos conservado todas las respuestas, pudiendo ser incluso fragmentaria esa nómina de cenobios que heIbid., f. 5-5v". Ibid., f. 7-7v". Ibid., F. 8-l9v".
EL CONVENTO DE BIDAURRETA EN EL SIGLO XVI 325 mos consignado. Pero puesto que tal posibilidad no deja de ser una niera hipótesis por ahora, tendremos que contentamos con hnutamos a los casos señalados, sufi cientemente expresivos por sí mismos en realidad. Anteriomaente indicábamos que las principales demandas del fundador se habían orientado hacia las dimensioties de los diferentes complejos monásticos. Pero como acabamos de ver, con ser ello cierto, hay otros aspectos que gozan igualmente de interés para la nueva fundación A pesar de que esos enunciados no se vean correspondeos con unos contenid^ que poseerían un extraordinario interés para nosotros. " ellos de forma esencial. Tal y como se señala en el primero de ellos, Juan López de Lazarraga se habría dirigido a diferentes maestros arquitectos pam la colec ción de la nueva iglesia conventual, hecho sobresaliente que nos f zo del fundador, al tiempo que hace lamentar de autores En otro orden de cosas, igualmente destacable es el hecho de que el secretario y contador real contara con diferentes «tracas y modelos de conventos» remitidos por los mismos, siendo este material gráfico no conservado complemen to ideal de las magnimdes y demás informaciones ya relatadas. Claro que su posi ble aceptación y ^sterior uso, de darse, traería corno principal consecuencia el uso de Las proporciones e incluso alzados de sentido claréente m^.eval orcunstancia aue en realidad no parece preocupar en absoluto al secretario de los Re yes CatólicL, tal es la realidad artística que define el territorio nacional durante estos años iniciales de la centuria. Disposiciones arquitectónicas del fundador El fundador fallecería en Madrid antes de producirse la entrada de las religio sas a la definitiva clausura, óbito que acaecería el 9 de marzo de 1518. Con anterio ridad el 6 de noviembre de 1516, había realizado su nuevo testamento o codicilo V la «Institución y dotación de este convento de Bidaurreta», documento este que Lza de particular atractivo para la materia que nos ocupa'2. En el puede apreciarse L forml clara el interés de Lazarraga por el nuevo cenobio, haciendo numerosas observaciones sobre el modo en que debía erigirse el mismo. De contenido cierta mente amplio pese que este documento ha recibido ya la atención de otros autores, aquí recorLr¿Ls brevemente las disposiciones que atañen a los aspectos arquitec tónicos, con el fi n de seguir un hilo narrativo coherente en el proceso de fabrica. Obviamente debemos suponer que muchas de las apreciaciones vertidas por el fun dador le habrían sido dictadas por maestros peritos en la materia, pero ello no resta mérito alguno a la dedicación mostrada por el secretario y contador real. Como es norma en este tipo de ocasiones, López de Lazarraga inicia sus dispo- '2 María COMAS ROS. op. cit. La autora dedica el capítulo V de su obra. pp. 58-68. al mismo, transcribiendo Dor entero su contenido en el apéndice documental, concretamente en las págs. 187-240. AdemástlilThan Talado sobre él María Asuncidn AR^ZOLA ECHEVE^A op^ ci,.. pp. W 92 y 93. VVAA. «Monumentos Nacionales de Euskadi». T, II. Guipúzcoa. Bilbao, 1985. p. 316. Fr. Angel URIBE. O.F M.. op. cit.. pp373-374.
326 IGNACIO CENDOYA ECHANIZ siciones señalando la necesidad de acabar la iglesia conforme a lo edificado hasta el momento de formalizar la escritura a la cual nos referimos y siguiendo la última traza y las realizadas por él. En la puerta principal habría de efectuarse «alguna obrezilla bonita» de un coste no superior a los 30.000 maravedís, entrada que care cería de mainel central. Por otro lado, las bóvedas con las que se cerraría el templo habrían de ser de toba, cal, arena, ladrillo y yeso, material este último que podría conseguirse en la cercana localidad de Vergara. En las claves principales de las bóvedas situadas a lo largo de la nave se pondrían, tal y como recogíamos antes, las armas reales, a excepción de la situada en la cabecera, donde se dispondría un escudo con las cinco llagas del Salvador rematadas por una corona de espinas, excoltado por dos ángeles arrodillados. Ya en las claves secundarias del crucero y resto de la nave nuevamente se dispondrían las armas reales, mientras que en las restantes, incluidas las de las capillas hornacina, se situaría el escudo con las armas de los fundadores. A excepción de éstas, las únicas divisas que se admitirían serían las de las losas con las cuales habrían de cubrirse los enterramientos particulares y retablos erigidos en sus capillas de enterramiento, concedidas siempre con la auto rización del provincial de la orden, abadesa y comunidad. Para fi nalizar momentá neamente con la iglesia, última observación era la de disponer un letrero de madera sobre el entablamento del crucero, con el contenido «Gloria Patri et Filio et Espiri to Santo sicut erant yn principio et nunc semper et yn seculonim amen» y «Gloria Tibi domini qui natus est de Virgini, cum Patri et Santo Espirito yn sempiterna sé cula amen», añadiéndose, de quedar espacio libre aún, «gloria in excelsis Deo it in térra pax...». En lo que a la clausura se refiere, el primer capítulo sobre ella señala que las tres crujías o «cuartos» tendrán sus muros de carga hechos de cal y canto, como ocurre hasta el «primer suelo». Dispone igualmente que el ala ubicada hacia la vi lla, es decir, la más cercana al coro alto, tendría un piso más, que, situado sobre el dormitorio, serviría de enfermería. A pesar de ello, una nota añadida por el pro pio fundador al margen del texto aclara que la enfermería se ubicará fi nalmente en el lado del mediodía, toda vez que superpuesta al dormitorio privaría de luz al resto del convento, razón por la cual no se hará, por tanto, añadido alguno sobre el dormitorio. Siguiendo con lo referente al material, las paredes divisorias de los muros de carga podrían ser de cal y canto en las partes necesarias, pero el resto sería de argamasa o de adobes revocados con cal, mientras que en la zona más alta se haría uso del ladrillo o yeso con el grosor necesario. En puertas y ventanas se emplearía cal y canto hasta la mitad en las del suelo bajo, siendo el resto de cal y ladrillo, y en las del piso alto se utilizaría tan sólo ladrillo. Por otro lado, los pilares del claustro en su planta baja serían de cal y canto hasta el antepecho, para de ahí arriba utilizar el ladrillo, cubriéndose el claustro con alfarje de madera, «e de toda obra curiosa e costosa se deven mucho guardar». Igualmente la labor de carpintería sería llana y fuerte, especificándose que tan sólo las sillas del coro po drían llevar «alguna obrezilla de poca costa», deseo de sencillez que, como vemos, es extensible a toda la obra. Tras distintas indicaciones sobre la cerca, cuestión esta sobre la cual no trata remos aquí, vuelve a hacerse referencia a la iglesia, sobre todo en lo concerniente
EL CONVENTO DE BIDAURRETA EN EL SIGLO XVI 327 al retablo mayor y advocaciones de las diferentes capillas. Antes, sin embargo, se señala que las gradas del altar mayor han de tener 19 pies de anchura, con tribunas laterales, «como las de san geronimo de madrid», de 8 pies de ancho has» las gra das y altura hasta el altar mayor, mientras que la mesa del altar tendría la medida que juzgare el provincial y discretos de la provincia de Burgos, y la pue^ a la Lristía se hallaría bajo la tribuna correspondiente a la parte del evangelio. De esta forma finalizan las disposiciones de contenido arquitectónico, noticias que, sin ser verdaderamente desucables en su gran mayoría, posibilitan un mejor conocimiento del proceso edificativo considerado globalmente. . . , Uno de los aspectos más llamativos y destacables de cuantos heinos visto de este documento realizado por López de Lazarraga es la referencia a la existencia de una dltima traza de la iglesia y enmiendas propias para su ejecución. de estas palabras deducimos la realización de mas de un diseño para esa parte del edificio, no necesariamente debemos pensar en tracistas distintos, aunque r^uto muy difícii dirimir tal cuestión. En cuanto a esas modificaciones dictadas por el fundador, pese a no sernos conocidas, es lícito pensar en cuestiones de sentido mas práctico que propiamente edificativo, al igual que ocuma con los capimlos referi os a la iglesia que acabamos de ver líneas atras. De lo señalado en — es critura se deduce, en cuanto a la marcha de las obras, que, pese a que ^stenormente tendremos ocasión de referirnos con algunos datos mas a esta cuestión, para , fecha de ejecución del documento en cuestión, apenas se había erigido mas que los muros de carga del primer piso de la clausura, mientras que la iglesia par^e hallar se más avanzOa. Una dltima cuestión a tratar aquí sena ese cierto deseo de austeri dad mostrado por el secretario, circunstancia que creemos puede justificarse, mas que por una posible falta de medios, por el deseo de amoldarse al esp.rim franc.s- • fal sentimiento se manifiesta de forma esencial al hablar cano, SI bien es cierto que tai senium'^»" de la clausura. Juan de Ruesga, tracista de la iglesia. La clausura. El proceso edificativo La existencia del correspondiente condicionado en el propio archivo conventual nos permite saber que el autor de los diseños de la iglesia es Juan de Ruesaa A pesar de que nuestro conocimiento sobre el referido autor es un tanto limitilo todavía, la envergadura de sus participaciones conocidas le convierten en maestro de entidad, algo que da mayor realce al conjunto arquitectónico de Bidaurreta Natural del valle cántabro que da nombre a su apellido, sabemos que Juan de Ruesga otorgó testamento en Salamanca en 1516. En 1502 el discípulo de Juan Cuas se hallaba trabajando en la catedral de Coria (Cáceres) con Martín de Solorzano acudiendo diez años más tarde a tasar la Capilla Real de Granada en compa ñía de Juan Gil de Hontañón y el propio Martín de Solórzano. Será precisamente a la muerte del último cuando asuma la dirección de la catedral de Falencia, particiASTB. Carpeta 9, D-1.
328 IGNACIO CENDOYA ECHANIZ pando igualmente en el monasterio segoviano de El Parral'-*. A pesar de que la iglesia de Bidaurreta no alcance el nivel artístico de las realizaciones consignadas, el dato presentado aquí resulta de suma importancia, por cuanto supone ampliar el catálogo de su obra. Desconocemos la razón que impulsó al secreatrio y conta dor de los Reyes Católicos a decantarse por él, quizá los emolumentos solicitados por el autor —como de esa escritura sin contenido anteriormente mencionada po dría deducirse—, pero, ante el cargo y círculo en el que López de Lazarraga se movía, debemos suponer que la maestría de Ruesga era sumamente apreciada en la época. En lo que al documento en sí se refiere —presentado de manera íntegra en el apéndice que acompaña a nuestro estudio—, las precisiones efectuadas, los corres pondientes diseños en última instancia, se habrían efectuado hacia el año 1509 ó 1510 a lo sumo. Limitado de manera fundamental a las medidas que el templo ha de tener, su anchura sería de 75 pies, 35 correspondientes a la propia nave, lo a las capillas hornacina y 4 a los muros, reduciéndose esta última medida en un pie en el lienzo situado sobre las capillas laterales. Además, la longitud total sería de 165 pies, con 55 para el espacio situado entre la cabecera y el crucero 20 la cabe cera, 35 el transepto—, 35 para las dos primeras capillas y 40 para la última. La cruz latina que forma en planta ascendería hasta los 58 pies, alzándose las capillas hornacinas 30 pies, con sus arcos de 22 pies y medio —14 hasta la irnposta y 8 y medio de flecha—. En resumidas cuentas, y sin adentrarnos en el análisis de la obra propiamente dicho, podemos anticipar que, tal y como esas cifras nos mues tran, hay un predominio de la proporción dupla, algo habitual por otra parte en este tipo de construcciones. La sacristía habría de disponerse junto a la cabecera, por el lado del evangelio, con 33 pies de largo, mientras que los accesos a las capillas tendría 17 pies de hue co, uniéndose entre sí —algo que no se efectuaría— por huecos de 2 pies y medio de anchura y 6 pies de alto. Además, la puerta principal se dispondría en la capilla más cercana al coro, con un hueco de 8 pies y 11 de altura. Para la iluminación apunta la disposición de ventanas de 2 pies de ancho y 5 de alto en cada una de las capillas y en el brazo del crucero del lado del evangelio, un vano de idénticas medidas en la cabecera, aunque con un talud de 3 pies, rasgada por consiguiente, y otro de 2 pies y medio por 6 y medio y talud de 7 pies en el mismo paño. En último lugar, se señala que en el coro se efectuaría una nueva ventana, de 3 pies de anchura y 4 de altura, señalándose en un principio que fuera «redonda», para después añadir en el margen que debía ser «larga». Finalmente, se habla de estri bos, puerta de capellanes y comulgatorio, hallándose este último en la parte del Vid. la reseña de María del Carmen GONZALEZ ECHEGARAY; Miguel Angel ARAMBURU ZABALA IGLESIA HIGUERA; Begoña ALONSO RUIZ; Julio J. POLO SANCHEZ. Artistas cán tabros de la Edad Moderna, Santander, 1991, p. 602. Con carácter más concreto, destacan Fernando CHUECA GOITIA, La Catedral Nueva de Salamanca, Salamanca, 1951, p. 241; Timoteo GARCIA CUESTA, «La catedral de Falencia según los protocolos», BSAA (1955), pp. 99-102; Rafael MARTI NEZ GONZALEZ, La Catedral de Falencia, Falencia, 1988, p. 54. Además, José María AZCARATE, Arte gótico en España. Madrid, 1990, p. 132.
EL CONVENTO DE BIDAURRETA EN EL SIGLO XVI 329 crucero orientada hacia la clausura, con 2 pies de ancho, reja y puerta y 3 pies de espacio en la zona del convento. Anteriormente veíamos las indicaciones de tipo arquitectónico realizadas por el fundador, haciendo referencias en aquel texto, entre otras cuestiones, a las en miendas que él mismo habna efectuado para la fábrica de la iglesia conventual. Desconocemos si las llamadas «modificaciones» que siguen a este condicionado se corresponden con las indicaciones de López de Lazarraga, aunque particularmente nos decantamos por una posmra contraria. Ello se debe a que estas breves notas se habían acordado en octubre de 1514, siendo además cuestiones sin excesiva tras cendencia, pues no olvidemos que la obra se había iniciado cuatro años antes. De esta forma, se señala que todos los tramos de la nave sean de cinco claves, que el campanario se haga en el lugar donde se había trazado y otras cuestiones prácti cas sin excesivo interés. Es posible, aunque tan sólo sea una hipótesis, que la prin cipal objeción del fundador fuera la existencia de un tránsito entre las capillas hornacina, algo que perjudicaría en cierta medida a su concepción de las capillas particulares como espacio cerrado. De todas formas, y aceptando estos pequeños interrogantes, lo cierto es que el condicionado de Ruesga y las indicaciones de I^- pez de Lazarraga nos permiten situar correctamente la génesis de este templo. En un posterior epígrafe tendremos ocasión de analizar las cualidades de la propia obra, si bien es cierto que responde fi elmente al modelo más frecuente en este tipo de construcciones. Sigue a estas precisiones realizadas para la iglesia una seriacion de las diferen tes dependencias conventuales, junto con las correspondientes medidas de las mis mas. A la vista de este fragmento del documento es evidente que el modelo elegulo para esa zona del complejo edificalivo fue el vallisoletano convento de Nuestra Se ñora de La Morada de Olmedo. De esta forma, y con independencia de la magnirnd correspondiente, las fórmulas «el de Olmedo», «como en Olmedo» u «Olmedo» acom pañan a capítulo, refectorio, ordenación, cocina, despensa, sala de labor, «necesa rias», enfermería, cocina de enfermería dormitorio, lavadero, recibimiento de monjas, locutorio, tomo, cárcel, bodegas, ropería, confesionario y botica. Ahora bien, si la existencia de un seguimiento puntual respecto a ese monasterio de jeronimos se halla fuera de toda duda, más difícil es poder asegurar a ciencia cierta que tal circunstancia se limita, como aquí suponemos, a la extensión planimétrica de esas estancias. Puesto que el cenobio de Olmedo no se ha conservado de forma íntegra no resulta posible llevar hasta sus últimas consecuencias tal aseveración, si bien es cierto que la existencia -como ya veíamosdel epígrafe «medida del mon" de la Mejorada» poco antes, en el mismo documento, nos hace pensar que su desaparecido contenido hubiera servido efectivamente como modelo al funda dor. Es posible, de todos modos, que esas indicaciones equiparativas pretendan de fi nir la ubicación de las dependencias a las que acompañan, posibilidad que se nos antoja más difícil, por la razón antes señalada, pero que no es posible desterrar por completo. Sea como fuere, y aceptando como más plausible la primera opción. " José Carlos BRASAS EGIDO, «Catálogo Monumental de la provincia de Valladolid». T. X. Antiguo partido judicial de Olmedo, Valladolid. 1977, pp, 178-184.
336 IGNACIO CENDOYA ECHANIZ escudo de los Reyes Católicos—, destacando igualmente la doble hilera de bolas que a modo de cornisa recorre el templo en todo su perímetro. Pese a que actual mente el acceso se halla a los pies del templo, la entrada original era la situada en la segunda capilla del lado del evangelio, con una portada de sencillo esquema, siendo en realidad mayor el interés del complemento escultórico que del marco ar quitectónico. Es evidente, a la luz de todo lo señalado, que esta iglesia se incluye en el seno del denominado «estilo Reyes Católicos», en los epígonos ya del Gótico, respon diendo fi elmente al llamado por Kubler «plan criptocolateral»'^^, tan apropiado para la función conventual en aquellos tiempos. Se trata del único exponente de ese tipo de realizaciones en la provincia, conformando junto con la clausura un complejo monástico caracterizado por la austeridad de sus planteamientos, tal y como desea ba Juan Jópez de Lazarraga. Obviamente, ello suponía una coincidencia plena con el pensamiento franciscano. Pero una consideración de este tipo sería simplificar en exceso el proceso seguido, puesto que, ante semejante premisa, sería lícito ha blar de una cierta contradicción entre los pasos previos a la fundación y los deseos manifestados por el fundador, dada la existencia de correspondencia con otros con ventos y diferentes arquitectos, en una laboriosa planificación. Incluso fi nalmente se encomienda el diseño del templo a Juan de Ruesga y como modelo de clausura se adopta el del monasterio Jerónimo de Nuestra Señora de La Mejorada de Olme do, como en el presente estudio damos a conocer. Por todo ello, el concepto e sobriedad material y ornamental ha de ser matizado, posibilitado como se hallaba por algunos recursos formales existentes en la época, complementándose a la per fección con la grandiosidad del resultado fi nal, que obliga a considerar el conjunto edificativo de Bidaurreta como verdaderamente señalado. En última instancia, re sulta fácil justificar el hecho de que este cenobio sea tan destacable en la zona, y es que los caracteres propios del contexto geográfico serían sin duda ajenos a una personalidad y trayectoria profesional como las de Lazarraga. Apéndice documental ASTB. CARPETA 9, D-1. Relación del repartimiento y hechura de la yglesia del monasterio de la Trinidad que su merced del señor contador e secretario Juan López manda hacer. Traslado de la ordenación e traza de Juan de Ruesga. Primeramente que la dicha yglesia sea repartida en la manera siguiente: que la nabe prin cipal tenga de ancho de una pared a otra cccv pies de bara de medir, ansi mismo las capillas ornezinas que an de yr a los costados de la dicha nave an de tener cvi pies de ancho de la una pared a la otra; y las paredes de fuera como las paredes sobre que an de cargar la nabe George KUBLER, Mexican architecture of the XVI century, New Haven, 1948, p. 223.
EL CONVENTO DE BIDAURRETA EN EL SIGLO XVI 337 mayor sean de iii pies de gordo; e ansy mysmo las paredes de los atajos sobre q an de cargar los pillares de la nabe mayor de manera que abra hueco de la una pared de las dichas capillas omezinas a la otra pared Iccv pies con los gordos de las dos paredes. Las paredes de encima de los arcos de las homezinas ha de ser de tres pies de gordo, no mas; de largo tema la cabecera e capilla del altar mayor cc pies, e (^^ro tema pies, de manera que será la capilla del monesterio del dho cruzero quadrada de os dhos cccv pies, e los de omezinas de cc pies, de manera que tema el dho cmzero de largo de hueco de la una pared a la otra en cruz los dichos Iccv pies. De largo tema de la red a la pared frontera donde arrima el retablo Iv pies. j j o De la red abaxo para el cuerpo de la yglesia se elijan dos capillas cuadradas de a eeev pies. E al cabo habrá otra capilla para el coro, de el pies de largo de hueco para 1m syl as de las mojas, de manera que el cruzero avaxo llevará tres capillas. Las paredes de los atajos será conformes a este repartimiento e según se contiene en a traza. ^ Otrosy junto a la cabeera a la mano del ebangelio se lija lina de la pared de las capillas omezinas que tema de largo cccill pies y dará la buelta a este largo e vema a dar con el pilar del estribo de la cabecera. «nrHor Otrosy los cimyentos de la dha yglesia sean de eineo pies de ancho ^ ^ ^ suba todo lo que sea menester fasta un palmo mas vaxo que el suelo de la dicha ygtósia Y de este alto comiencen a escoger las dichas paredes de a quatro pies, y ^"b-das 1^ paredes tres hiladas en alto se hecha otra ylada de piedras largas que tras la ponen en la repiada las unas con las otras, e después de hechada esta dha ylada, encima e sobre estas tres yladas echen otra ylada de las piedras orden se tenga en las dichas paredes fasta ser subidas en lo Sñweñ cho bien repiadas e artas de cal e guardadas las ligazones muy bien. Y las hazeras sean bien desbastadas e queden bien rebocadas todas las dichas paredes dentro y de fo era. Las puertas de las capillas omezinas que responde a la nabe S^nde a cvii pies de hueco, y las puertas que an de andar por los atajos de una capilla ^ pie e m°, y de alto aya a vi pies y vaya a la parte de la ygla. E la puerta de la entrada de " "^srmesrsl'ha^ unfpSa para entrada a la yglesia en la capilla que junta con la capilla del coro, que tenga de hueco de ancho ocho pies y de alto tenga onze pies, o sea llana de buenos bolsores con su escasar bueno. „;„„i,„nrn An de subir de alto las capillas de la nave mayor y el cmzero e capilla mayor cinquenta e ocho pies de claro, de manera que ha de subir de pie derecho con las repisas ccv pies e veynte e tres pies de buelta. . , ■ j Las capillL homezinas an de subir de alto de claro ccc pies. Las repisas an de ser asen tadas. Que del suelo de la dicha yglesia el sobrelecho dellas aya diez e seys pies, y a esta altura queden las paredes fasta se saque la buelta de las capillas e se asiente las jaij^ y foimas. Ansy mesmo las puertas de los arcos de las capillas pequeñas suben de alto de pie dere cho ciiii pies e medio, e buelta viii pies e medio, que son ccii pies e medio. Las capillas ornezynas de la parte del cierzo tenga cada una su ventana de dos pies de ancho e de alto cinco pies, con una red de hierro. Las capillas de la parte de la casa no lleva ventanas. Las paredes de las dichas capillas suba sobre las reprisas cvii pies, con el alto del enta blamento en que acaba las dichas paredes, el qual entablamento terna de alto un pie de salida un palmo. Otrosy en la cabecera, en el paño del mediodía, se haga una ventana de dos pies de an cho. De alto de claro tenga cinco pies, de talud subirá tres pies, e sea bien rasgada por los lados, que torne bien la luz e comience el dicho talud al nybel de las dhas reprisas.
338 IGNACIO CENDOYA ECHANIZ En el paño del cruzero, sobre la capilla omezina de la parte del camino, se haga otra ventana, que se entiende en el paño del ponyete, de dos pies de ancho e cinco de a to. Otrosy an de subir las paredes del dho cruzero, e capilla e cuerpo de la yglesia sobre reprisas fasta arrasar con las coronas de las bobedas con el entablamento, sobre que a e venir el tejado. A de aber en cada una de las dichas capillas del cuerpo de la yglesia una ventana, según que se dijo de la ventana del cruzero. En el coro se haga una ventana, en el testero al ponyete. de tres pies de anc o, o a fagan redonda de quatro pies de hueco. Encima de las paredes de los atajos de las omezinas se han de elegir de cada parte os pillares para estribos a la nabe mayor, que tengan de salida de la pared afuera vi pies e me dio, de ancho tengan a tres pies e medio, e suban de alto fasta que remate en talud debaxo del entablamento un pie. Otrosy debaxo de la tribuna se haga una puerta para que se mande los fray res e a yglesia a su aposento, que sea de dos pies e medio de ancho. Otrosy en la pared del cruzero a la parte de la casa al rincón, se faga una ventana para comulgar las monjas, que tenga de ancho en quadra dos pies con su red e puerta, e por parte de dentro de la casa donde an de estar las monjas tenga de espacio tres pies. modificación de nueve de octubre (i514) lo seguiente: Que todas las capillas y el coro sehan de cada cinco clabes las de la nabe mayor. Que tengan entablamento las paredes de sobre las hornezinas por la guarda del agua. Que las hornezinas e la nave mayor tengan sus entablamentos so los tejados de piedra, ecepto en el paño de hazia el mediodía, que ha de ver si serán tejarozes de ladrillo. Que no lleve canes so los tablamentos. Que los estribos suban quadrados hasta arriba e no talusados. Que el campanario venga do esta tracado el arco de la campana, se abra sobre la pared del paño e no con el estribo. * Las piecas que ha menester el monesterio son las siguientes. Iglesia: 165 pies de largo con el coro, 35 de ancho, 58 de alto la nave principal, 30 las capillas y 16 las reprisas. Claustra: 100 pies de cuadrado de largo y 13 de ancho. Capítu lo, sala es el de Olmedo: 47 pies de largo. Refectorio, el de Olmedo: 66 pies. Ordenanza, el de Olmedo: 25 pies. Cocina, el de Olmedo: 23 pies. Despensa, el de Olmedo. 20 pies. Botillería. Fontería. Casa de labor, el de Olmedo: 46 pies. Sacristía de las monjas. 22 pies. Recibimiento: 40 pies. Horno en el corral de leña. Corral de gallinas. Necesarias, como en Olmedo: 30 pies. Enfermería, Olmedo: 30 pies. Cocina de enfermería. Olmedo: 20 pies. Dormitorio, Olmedo: 129 pies. Lavatorio de ropa. Olmedo: 40 pies. Recibimiento de las monjas, Olmedo: 20 pies. Parlatorio, Olmedo: 20 pies. Torno, Olmedo: 21 pies. Cárcel, Olmedo: 15 pies. Bodega, Olmedo: 40 pies. Ropería, Olmedo: 40 pies. Casa de servidores y mayordomo. Zaguanes y escaleras y paso para la huerta: 35 pies. Confesionario, Olmedo: 15 pies. La ventana para el sacramento. Botica, Olmedo: 20 pies.
LAMINA I k?K W ()iuiic. Conveniti de Bidaurreta. 1 . Exterior.—2. Iglesia.
LAMINA II \ th^'. X'^\k\\l 1 'n Fi - r S □ c 3 ti cid MONASTERIO DE BIOAURRETA. ONATl """ ■ íl l l .'fM, ,f Oñaie. Convenio de Bidaurreta. 1. Claustro.—2. Planta baja.
LAMINA in ..._ ZllUr"" ~ .. ..jJüijyj^íiJLsrjanf v-rASí—r.L-'py rsti' FtiíSNkh I' isíicn:: rr-rí,i,i j "ar-ac-- Vv /rC v "v; ..'VTv-i y M-'" J •« XíA -• ¿ M.* ; '...V,.. •.: .* : i ^ V r y ; : : / i^iTT¡iini^nniiiiiiii MONASTERIO DE BIDAURRETA . ONATI líi l l i'fl l lf Oñate. Convento de Bidaurreta. l. Traza original del dormitorio nuevo (1580). Juan de Errasti.—2. Planta primera.