Busto romano del Museo Arqueológico de Valladolid
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-i , ^ BUSTO ROMANO DEL MUSEO ARQUEOLÓGICO DE VALLADOLID Afortunadamente el busto que ha de ser objeto de nuestro estu dio, está bastante bien conservado, pues sólo tiene la nariz algo mutilada. Su tamaño es el natural:, unos 70 centímetros de alto y está construido con finísimo mármol de espejuelo (Lám. I). Representa nuestro busto un varón de edad madura, alrededor de los 40 años, con los siguientes caracteres físicos: cabeza braquicéfala, cara ancha y redonda, mentón poco prominente, labios gruesos. El pelo, que es largo y algo rizoso, le cae por el cuello y sobre la frente que apenas se le ve; así como sobre las orejas, de las que sólo es visible el lóbulo. Sotabarba y bigote muy rizados. Tiene las cejas y las niñas grabadas. La boca aparece completamente cerrada, en un frunce violento de los labios carnosos y sensuales. Todo ello da a la cara un aspecto adusto, frío, hermético. El pecho está cubierto con clámide, prendida con una fíbula y deja al descubierto el hombro y arranque del brazo derecho. Los paños de la clámide, dan la impresión de algo duro. La fíbula con que se prende la clámide, parece un abultado medallón, redondo y muy sencillo, pues no tiene más adornos que un pequeño balón en medio, del que parten cinco surquitos a modo de radios que dividen la fíbula en otras cinco partes iguales. Ya en las más antiguas esculturas, nos encontramos sus paños prendidos con las más caprichosas fíbulas: desde las más primitivas, como las llamadas fíbulas de pinzas, hasta las más avanzadas y de mayor complejidad, como las de disco medio, o las fíbulas con placa de tope. Pero en el siglo v, a. de C., debido a un cambio de modas, esta costumbre tiende a desaparecer, siendo ya en el siglo iv escasos los hallazgos de esta clase de fíbulas, encontrándonos en su lugar los broches-medallones, cuyos mejores ejemplos están en el museo de Louvrc. Entre griegos y romanos estos broches-medallones fueron usados
130 FELIPE RUIZ MARTÍN por los hombres cii medio del pecho, la ciníura, o ya en el hombro derecho; en las mujeres, dos en cada hombro para sostener la (única o para sujetar las mangas. Los medallones son de las más variadas formas y pueden dividirse en dos grupos; unos grandes, ordinariamente dorados y algunas veces de oro, que son los llamados buUcJy y otros, que propiamente servían de sujeción. Estos últimos se ornaban de muchas maneras; señalaremos los que lo hacían con un apéndice en forma de hoja, con pequeños discos alrededor o bien como en nuestro caso—, con pequeñas estrías a modo de radios (1). El personaje que representa nuestro busto no nos es conocido. De los emperadores romanos (como ya ha indicado el insigne maes tro señor Gómez-Moreno) (2) el único a quien tal vez pueda repre sentar es a Heliogábalo (217-222). En efecto, si comparamos nuestro mármol con el busto-retrato que del emperador Heliogábalo en la actualidad se conserva en el Museo Nacional de Nápoles, no pode mos menos de notar cierto parecido en sus rasgos fisonómicos. Ahora bien, tampoco podemos apoyarnos en esta semejanza para afirmar rotundamente que el busto romano del Museo Arqueológico de Vailadolid sea un retrato del emperador Heliogábalo, pues aunque el parecido es grande, los rasgos fisonómicos de ambos bustos no son exactos. Puede que el no coincidir exactamente sea debido, a la diferencia de edad que hay entre los individuos representados en ambos retratos, pues mientras que el de Vailadolid. aparenta —como ya decíamos arriba — una edad cercana a los 40 anos, el de Nápoles no debe rebasar los 25, siendo tal vez ésta la causa de muchas de las diferencias; así como la sotabarba y bigote del primero son largos, en el de Nápoles la cara aparece completamente imberbe, distinción que podemos achacar muy bien a la diferencia de edad. El aspecto exterior de ambos bustos es de unos hombres adustos, lo que tra tándose de Heliogábalo está en perfecta armonía con el testimonio que nos ha guardado la Historia. No podemos menos de apuntar las posibles semejanzas que por oiro lado tiene nuestro busto, con tipos bárbaros; y quién sabe si lo lue en él se perpetúa es la representación de algún individuo de estirpe gala. ^ ít> Ch. Daremberg et Edm. Saglio, con el concurso de Pottier, .Dictionnaire es antiquités grecques et romalnes». Tomo 11, pág. 1101. ^2) Gómez-Moreno v T Piioán. «Materiales de Arqueología Española». Ma drid. 1912.
BUSTO ROMANO DEL MUSEO ARQUEOLÓGICO DE VALLADOLID 131 Apoya el buslo en una peana, compuesfa de dos foros y una escola, muy semejante a la basa áíica; coronándose esfa peana con una tabliía, íablita que se escola en sus extremos. La fecha del buslo muy bien puede dalar del liempo de los Flavios, o mejor aún, alg'o posterior a ellos. Pues llene de común con los buslos que indudablemeníe se esculpieron en esla época las sigruientes semejanzas: las espaldas —que con la dinastía de los Flavios comienzan a reproducirse en los buslos-relralos—, no se representan más que en la mitad superior, deteniéndose en las axilas. Los límites laterales, descienden hasta por debajo del pecho. La peana en que se apoyan, suele estar coronada de una tablita. Teniendo los bustos de dicha época, trazados los paños —y en nuestro caso lo está la clá mide—, en bajo relieve (1). Ofrece gran semejanza con el busto romano del Musco Arqueo lógico de Vailadolld otro encontrado en la Necrópolis de PortusRomae. De el nos da noticias concreías Guido Calza en su artículo sobre la Necrópolis de Porlus-Romae (2). El aspecto general de ambos bustos es muy parecido; marcán dose aún más, en las facciones del de Portus-Romae, un abolengo bárbaro. Coinciden, además, en los siguientes detalles fisonómicos: el bigote y la sotabarba, que en ambos están muy rizados, la adustez y frialdad de su aspecto, etc., etc. Pero la diferencia capital entre los dos retratos está en la manera de tratar el pelo, pues mientras en el mármol del Museo de Vailadolld está poco rizado y dispuesto en mechones, en el encontrado en Portus-Romae, por el contrario, lo está mucho. En cuanto a técnica, presentan también algunas notas comunes: ambos cubren su pecho con clámide, clámides que se pren den con un medallón; dejándose ver también en el de Portus-Romae el hombro y arranque del brazo derecho, siendo más rica en plegados su clámide. El basamento en que se apoyan es del (1) R. Cagnat et V. Chapot, «Manuel d'Archéotogle Romaine», t. I, cap. III. (Le portsait Empereurs et imperatrices), pág. 479 y sigs. (2) Guido Calza, «II sepolcretto de Portus-Romae». Associazione studi Mediterraneí. Bolletíno, diciembre-enero 1931-32, pág. 8 y sigs..
132 FELIPE RUIZ MARTÍN mismo tipo, con la tablita —que también en el de Poríus-Roinac se escota en sus extremos — . Pero así como el que se encuentra en nuestro Museo tiene completamente de frente la cabeza, el otro la vuelve un poco hacia la derecha. Parece algo más joven el de Portus-Romae. Cierta semejanza ofrece también con otro busto que en la actua lidad se halla en Leningrado, Museo de TErmitage. Pero el parecido entre este busto y el de Valladolid, se distancia más que el que veíamos que tenía con el de la Necrópolis de Poiius-Romae, pues parecían representar un mismo individuo; en cambio el de Leningrado es otro tipo —un bárbaro, como lo demuestra, por ejemplo, las tren zas de pelo rizadas que le caen a lo largo del cuello —; tienen además los anteriores'una proporción natural —0,70 milímetros de altura — mientras que este último mide 1.244 milímetros (1). * * * Fué descubierto nuestro busto, según indicaciones que hemos recibido, en la misma provincia de Valladolid, entre Montealegre y Villalba de los Alcores (2). No nos es extraño que se haya encontrado en esta parte del Páramo un busto romano, pues han sido y son en la actualidad fre cuentes los hallazgos de monedas y otros objetos análogos, que nos recuerdan la pasada dominación romana y su influencia en esta parte de Castilla. Fué descubierto en el ano 1868 (5). * * m En síntesis: sobre la personalidad a quien representa el busto romano del Musco Arqueológico de Valladolid, nada con seguridad podemos afirmar. Y de su fecha, la época de los Flavios, o mejor aun algo posterior; probablemente, de mediados del siglo u. Felipe Ruiz Martín (1) Fierre Bienkowski, «Les celts dans Íes arfcs mineurs greco-romaines», pá gina 215 y sigs. (2) No poseemos en nuestro Seminario, datos de su descubrimiento, aunque nos han prometido algunas noticias - que incluso en otra ocasión daremos a conocer—» y nuestro propósito es realizar a estos lugares una visita con objeto de hacer sobre el particular —si es posible algunas investigaciones. (3) Gómez-Moreno y Píjoán, obra citada.
i) i Lámina I.-Busto romano del Museo Arqueológico de Valladolid. (Foto S. E. A. A.).