La Isis de la casa de Cervantes en Valladolid
Full text
V ^ '• 'vfofl 'i''. LA ISIS DE LA CASA DE CERVANTES EN VALLADOLID En la casa Cervantes, de Valladolid, se conserva una escultura que representa a Isis. Está mutilada, le falta la cabeza, el brazo izquierdo y el antebrazo derecho, pero el resto del cuerpo permanece en buen estado. Es de mármol y alcanza aproximadamente el tamaño natural, pues mide 1,53 m. Isis era una diosa egipcia, cuyo culto, después de la fundación de Alejandría, se helenizó y extendió por todo el mundo grecorro mano, al mismo tiempo que el de otras divinidades también egipcias. Entre los fenicios aparecen las primeras muestras de la influencia que la religión de Egipto ejerció sobre los pueblos antiguos. No es extraño que la misma Grecia hubiese tomado, hacia los siglos vii o VI (a. d. J.), las ideas y las prácticas esenciales de los misterios de Eleusis; a pesar de esto, no encontramos en la Literatura mención de Isis antes de Herodoto, el cual nos dice que en su visita a Egipto, a mediados del siglo v, notó el afán de los colonos establecidos en Naucratis, de identificar sus divinidades con las del país en que se hallaban, y que por la misma época empezó a extenderse por el mundo helénico la idea de que Isis, en sus atribuciones principales, correspondía a Démcter, y que tenía ciertas semejanzas con lo, las cuales son diosas griegas. Sin embargo, hasta el año 350, en que por un favor especial, la asamblea del pueblo de Atenas autorizó a los mercaderes establecidos en el Atica a levantar un templo en el Píreo, no fue permitido en territorio griego el culto a esta diosa. Por fin, tal vez en tiempo de Ptolomeo Filadelfo o durante el reinado del antecesor de éste, Soter, se peimitió el culto público de Isis en el interior de las ciudades de Giecia; bien pronto se extendió por numerosas poblaciones y en el siglo ii la diosa egipcia era venerada por todo el mundo griego. Y no sólo por esta región, sino que también se difunde y adquiere importancia por toda la Italia meri dional, llegando hasta los barrios de Roma, a pesar de que ninguna 'm
218 MARÍA CASILDA SOLANO ley autorizaba el culto. La literatura de aquel tiempo prueba lo inútiles que resultaron todas las persecuciones, pues el culto de Isis tuvo un éxito grandioso hasta el año 397, en que muere Serapio ele Alejandría, su principal protector; desde entonces los altares levantados a la diosa fueron destruidos o abandonados y los últimos vestigios de las fiestas isíacas desaparecen en el siglo v de nuestra era. En la religión faraónica ¡sis, al principio, no era más que la divinidad de Buto, ciudad del delta. Fué madre de Horus y pronto unieron estos dos dioses a su vecino Osiris, dios de Busiris y de Meiides, formándose una triada análoga a las numerosas que eran adoiadas eti otras regiones de Egipto. No comprendía el conjunto de fueizas de la naturaleza, sino que Isis representaba únicamente la tierra del delta y Osiris el Nilo. Con el tiempo los teólogos mezclaron las concepciones cosmo gónicas con las leyes inventadas por el pueblo: la triada del Delta sufrió primeramente la influencia del culto solar de Heliópolis, y Horus vino a ser el dios solar; después muchas divinidades secun darias se agruparon alrededor de Isis y de su familia. Más tarde les dieion paite en un drama místico que explicaba la formación del orden del universo. En fin, vienen los griegos y les conceden el primer lugar entre las divinidades de Alejandría e intentan unir las doctrinas de los sacerdotes egipcios a las de sus fi lósofos, creando de esta manera un sistema posible de ser adoptado por todos los pueblos. Plutarco, en su trabajo de «Isis y Osiris», nos relata la leyenda egipcia relativa a estos dos dioses la cual si nos permite llegar a la unidad de la religión egipcia, tiene un valor muy relativo, pues al lado de los datos lomados de la antigüedad, nos expone otros pertenecientes a la época grecorromana. * * * Las imágenes de Isis se dislinguen de las demás por algunos signos especiales. Como indicio de su origen tiene en la mano derecha un sistro cuyo sonido acompañaba las ceremonias del cuito egipcio; en la izquierda tiene un pequeño cubo de forma redondeada, que servía para contener el agua sagrada; sobre su frente se levanta la flor del loto, emblema de la resurrección; lleva una túnica larga, la cual no deja ver más que el antebrazo; sobre los hombros se extiende un mantoucilo que se anuda sobre ei pecho, y este nudo.
LA ISIS DE LA CASA DE CERVANTES EN VALLADOLID 219 muy voluminoso y visible, es uno de los atribuios por el que se reconoce con más seguridad a Isis. Sus cabellos caen en bucles a lo largo del cuello y algunas veces tiene un velo sobre la cabeza para indicar que la naturaleza oculta al hombre sus secretos. Isis se representa con ropas de tela, de aquí su sobrenombre de Linigera, sus vestiduras eran generalmente muy ricas. Además de sus atributos propios tomó otros de las divinidades coi! las que tuvo más relación. Isis reina en la bóveda celeste y preside los cambios de los astros que determinan la sucesión de los días y las noches y el orden de las estaciones del año. Una estrella estaba particularmente consagrada a Isis en Egipto y era llamada Sothis, que ios griegos identificaban con su Sirlus y por eso se ve muchas veces representada a esta diosa sentada sobre el perro Sirius. Cuando aparecía esta estrella comenzaba el año solar egipcio llamado «sothiaco». Los astrónomos alejandrinos atribuyen a Isis el signo de Virgo, pero es mucho más corriente considerarla como diosa de la Luna, a pesar de que no debió ser adorada bajo esta forma en los tiempos faraónicos, y el disco solar que tenían las representaciones egipcíacas fué convertido en lunar por los griegos, quedando desde entonces así; pero para que no se originasen confusiones entre sus funciones y las del Sol-Serapis, su esposo, se puso en la frente de Isis un cuarto creciente, teniendo de este modo cierta analogía con Artemisa. Los egipcios se habían fi gurado a Isis como una vaca, cuyo vientre era el cielo, tachonado de estrellas y las patas sostenían el peso, como pilares. Las representaciones de este animal simbólico fueron conocidas por los griegos, y en el siglo v identificaron a esta diosa egipcia con la griega lo, la cual fué transformada en ternera por la cólera de Hera, y en el arte inspirado por la mitología alejan drina, vemos cómo estas dos divinidades usan indistintamente los mismos atributos. La Isis egipcia tiene cierto parecido con Démeter; como ella, representa las estaciones del año y también hay una época en que ambas están de luto. Démeter llora a su hija e Isis busca a su marido Tiene todos los atributos de Démeter; como son las espigas de trigo, las cabezas de amapolas, las antorchas, las serpientes y la cisía mística. Como representante de la agricultura lleva sobre su brazo derecho el cuerno de la abundancia lleno de frutos Ella ha civilizado a los hombres y también preside, como Hecate, el reino de
220 MARÍA CASILDA SOLANO los muertos y la vida de ultratumba; las sepulturas son puestas bajo su protección. Isis preside la navegación bajo el sobrenombre de Pelagia. El nombre egipcio de Pharia parece serle más apropiado cuando es considerada como diosa marina. Era adorada en las islas de Pharos y en este papel fué asociada a los Dioscuros. Su imagen era muy corriente en las monedas, donde generalmente era representada de pie, con un velo que flota al viento detrás de ella y con algunos atributos marinos a sus lados. Isis Domina Regina, no es solamente la reina de Egipto, es la reina de los cielos y del mundo, y comparte con Serapis su impeno, como Juno con Júpiter, y por tanto, los atribuios de esta diosa convienen a Isis, especialmente la corona, bien esté formada de uraeus y plumas de avestruz, a la manera egipcia, bien sea de forma de diadema helénica. Por lo tanto, puede decirse que desde el siglo primero de nuestra era Isis representa y tiene las cualidades de todas las diosas del paganismo. Ella es la diosa, como Serapis es el dios, y por consi guiente se ha llegado a la unidad que buscaban los últimos paganos fundiendo las doctrinas filosóficas y los cultos populares. Isis es la diosa favorita del sincretismo; tiene innumerables formas y nombres; una inscripción de Capus la llama «una quae est omnia», y el arte trata de representar la Isis Panthea reuniendo todos ios atributos en un conjunto más original que artístico. La estatua de Isis de la casa de Cervantes, podría muy bien reconstruirse gracias a las representaciones de esta diosa que se encuentran en diversos museos de Europa. La que presenta mayor analogía, pudiendo casi decirse que es idéntica a la nuestra, es la que se halla en el museo Borbón de Ñápeles. Como ésta podría tener sobre la cabeza el velo, del cual se ven las terminaciones que caían sobre los hombros y en la frente la flor del loto, emblema de la resurrección; en la mano derecha, cuyo brazo se dirigía hacia arriba, como la del museo Borbón, tendría el sisiro, y la izquierda, que es probable se extendiese casi paralela al cuerpo, sujetaría el cimbium o la sítula. Aunque presenta posición contraria merecen citarse, por su semejanza en el plegado de paños, la del musco Capifolino de Roma, como también las de los museos Británico y Louvre y la Agram, en Dalmacia. Fué descubierta en Valladolid y son muy numerosas las esculturas I
LA ISIS DE LA CASA DE CERVANTES EN VALLADOLID 221 que se han encontrado del mismo tipo en diversas reg"iones de España; la más importante es la que existe en Reina (Badajoz) también íncomplela, pero de arfe inferior. El señor Gómez-Moreno, en colaboración con el señor Pijoán, en su obra «Materiales de Arqueología española», se ocupa de esta escultura. Es, pues, la Isis de la casa de Cervantes de Valladoiid, una hermosa escultura romana en mármol, que tiene gran belleza por la naturalidad del plegado de paños y por la línea armónica de toda la figura. M.® Casilda Solano. i ) JÉ
Estatua de Isis. de la Casa de Cervantes en Valladolid. (Foto del S. E. A. A.).