Búsqueda de recursos comunicativos favorables para el maestro novel destinados al manejo y solución de situaciones conflictivas en el aula de Educación Física
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Grado en Educación Primaria
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Trabajo Fin de Grado en Educación Primaria 1 Facultad de educación de Palencia UNIVERSIDAD DE VALLADOLID Búsqueda de recursos comunicativos favorables para el maestro novel destinados al manejo y solución de situaciones conflictivas en el aula de Educación Física TRABAJO FIN DE GRADO GRADO EN EDUCACIÓN PRIMARIA/MENCIÓN EN EDUCACIÓN FÍSICA AUTOR: Joaquín Navarro Ugalde TUTOR: LUCIO MARTÍNEZ ÁLVAREZ PALENCIA, 2019
Trabajo Fin de Grado en Educación Primaria 2 Resumen Distracciones, rencillas entre compañeros, accidentes imprevistos… Son estas las clases de situaciones conflictivas con las que un docente de educación física puede encontrarse en su aula cada día. Los docentes noveles cuentan con una formación inicial para afrontar este tipo de situaciones, pero esta formación es prácticamente teórica. No podemos comparar nuestra experiencia con la de un docente experimentado, ni mucho menos con la infinidad de recursos que estos han ido adquiriendo a lo largo de los años en las escuelas. Por ello, durante un cierto periodo de tiempo me he dedicado a recopilar datos, mediante la observación directa, sobre las actitudes que toman los maestros a la hora de comunicarse, verbal y no verbalmente, con sus alumnos. La forma en la que sus emociones les afectan durante estos actos comunicativos y las maneras de cada docente para canalizarlas. Así como la idoneidad de adquirir un rol más bien autoritario o mediador para la prevención y resolución de las situaciones conflictivas que se generan en el aula. Estas observaciones, apoyadas en su correspondiente fundamentación teórica me han permitido obtener ciertas conclusiones que beneficiarán mi continua formación profesional. Abstract Distractions, quarrels between mates, unexpected accidents…A physical education teacher can found this conflictive types of situation in his classroom every day. The new teachers have an initial formation to deal with this type of situations, but this training is practically theoretical. We cannot compare our experience with that of an experienced teacher, much less with the infinite resources they have obtained over the years in schools. For this reason, for a certain period of time I have been collecting data, through direct observation, on the attitudes that teachers take when communicating, verbally and non-verbally, with their students. The way their emotions affect them during these communicative acts and each teacher's ways of canalizing them. As well as the suitability of acquiring a rather authoritarian or mediating role for the prevention and resolution of conflict situations generated in the classroom. These observations, supported by their corresponding theoretical foundation, have allowed me to obtain certain conclusions that will benefit my continuous professional training.
Trabajo Fin de Grado en Educación Primaria 3 Palabras clave/Key words - Situaciones Conflictivas en el aula. Comunicación Verbal. Comunicación no Verbal. Contenidos actitudinales. Conducta. Control. Autocontrol. Autoritarismo. Mediación. Emociones. Relajación. - Conflictive types of situation in classroom. Verbal Communication. Non-verbal communication. Attitudinal contents. Conduct. Control. Self-control. Authoritarianism. Mediation. Emotions. Relaxation.
Trabajo Fin de Grado en Educación Primaria 4 ÍNDICE Contenido 0. INTRODUCCIÓN .......................................................................................................................... 5 1. JUSTIFICACIÓN ........................................................................................................................... 6 2. OBJETIVOS ................................................................................................................................... 7 3. FUNDAMENTACIÓN TEÓRICA ................................................................................................. 8 La actitud del docente y su repercusión en el alumnado. .................................................................. 8 La comunicación del maestro con el alumnado ................................................................................ 9 La importancia de la comunicación no verbal en los actos comunicativos dentro del aula .............. 10 El rol del maestro en los actos comunicativos para el control de situaciones conflictivas en el aula 11 Las emociones del docente y su relación con los actos comunicativos en el aula ............................ 13 La importancia de la relajación del docente a la hora de comunicarse con sus alumnos ................. 16 Autoritarismo vs Mediación para el manejo de situaciones conflictivas en el aula .......................... 16 4. METODOLOGÍA ......................................................................................................................... 18 5. PRESENTACIÓN DE DATOS O DE LA PROPUESTA .............................................................. 21 DATOS RECOPILADOS TRAS LA SELECCIÓN DE GRUPO .................................................. 21 A. Grupo con elevado número de situaciones conflictivas en el aula .......................................... 21 B. Presentación de los maestros ................................................................................................. 22 C. Datos sobre mi propia intervención con el grupo ................................................................... 32 RESULTADOS OBTENIDOS TRAS EL PERIODO OBSERVACIONAL................................... 40 6. CONCLUSIONES ........................................................................................................................ 48 7. BIBLIOGRAFÍA .......................................................................................................................... 53
Trabajo Fin de Grado en Educación Primaria 5 0. INTRODUCCIÓN Desde que comenzó mi paso por la especialización en Educación Física durante mi etapa de profesionalización en la docencia, he podido comprobar que los espacios destinados a dicha área requieren cierto control por parte del docente. Un control que no es tan necesario en otras aulas, donde el cuerpo de los alumnos no está tan presente. En los espacios destinados a la Educación Física los niños y niñas se encuentran en un contexto de actividad física constante, corren, saltan, juegan, compiten… Por ejemplo, en el aula donde se imparten las Matemáticas, los niños no pasan una hora corriendo entre los pupitres jugando al Pilla-Pilla. Algo que podría ser hasta irresponsable por parte del docente. Estas situaciones que se generan si no son bastante regladas por el maestro o la maestra pueden dar lugar a lo que he denominado situaciones conflictivas en el aula. Las situaciones conflictivas en el aula se refieren a las frecuentes distracciones de los alumnos ante agentes externos al eje de las lecciones impartidas, a los conflictos entre estudiantes y las discusiones que pueden acabar derivando en agresiones y a los accidentes imprevistos que pueden llegar a lesionar a nuestros alumnos. Ahora bien, yo mismo como docente novel, estoy finalizando mis estudios y aun ando falto de cierta experiencia en comparación a un maestro de educación física con veinte años trabajando en su profesión. Por ello las ideas de cómo puedo resolver y responder como docente ante estas situaciones conflictivas son escasas y me provocan ciertas inseguridades e inquietudes. Yo considero que para controlar estas situaciones conflictivas es primordial la comunicación que hay entre el maestro y el alumno. Es decir, no creo que para solucionar productivamente estas situaciones sea necesario gritar, regañar y castigar a los alumnos. Creo que estos comportamientos se pueden reglar a través de un rol más mediador, un rol donde interviene la comunicación verbal y no verbal del docente, así como su estado emocional. Siendo el maestro un guía que muestra a los alumnos que ciertos comportamientos, actitudes y procedimientos no son apropiados para el aula, y mucho menos para el aula de educación física, donde se exponen a lesionarse o accidentarse. Es por esto que, en este trabajo, mediante la búsqueda de cierta información por medio de la lectura de la literatura profesional y un posterior periodo observacional. Me centraré en recopilar datos para comprobar como compañeros docentes, con cierta experiencia en las aulas, así como yo mismo a lo largo de mis prácticas; respondemos a estas situaciones conflictivas, observando los métodos que mejor fruto dan. Y así poder crear una guía que me muestre como podría actuar para manejar dichas situaciones satisfactoriamente, completando mi formación profesional. Y a ser posible, creando un recurso con este trabajo que también sirva de guía para más compañeros en periodo de formación.
Trabajo Fin de Grado en Educación Primaria 6 1. JUSTIFICACIÓN Uno de los grandes retos de los docentes a lo largo de su vida profesional es la necesidad de mantener el control de su aula. En nuestro caso, los espacios para la educación física. Cada vez que prepara sus sesiones, prevé una sucesión de circunstancias que pueden darse, facilitando o dificultando el transcurso de estas. Esto se resume siempre en la probabilidad circunstancial. Es decir, por mucho que el maestro planifique, en cualquier momento de la sesión puede darse una circunstancia con la que, por suerte ya contábamos, o que fuese totalmente imprevista, dando un giro radical al desarrollo de la sesión. En muchos casos, estas circunstancias las genera el alumnado. Simplemente con que falte uno ya puede alterarse una sesión. Esto no debe considerarse como algo negativo, sino como imprevistos para lo que procuramos buscar soluciones, no culpables. A lo largo de este trabajo nos referiremos a ello como “Situaciones conflictivas en el aula”. El dominio de estas situaciones recae en gran medida en la conducta del maestro. Pues la comunicación corporal y verbal del docente puede dar lugar a ciertos acontecimientos en el aula que faciliten la dirección de las conductas de sus alumnos. El manejo de estas conductas favorece tanto al maestro como a sus alumnos. Esto se debe a que el control de la conducta facilita la adquisición de contenidos actitudinales. A su vez, favorece al maestro, ya que permite que su alumnado esté más predispuesto hacia las sesiones y que estas se desarrollen con mayor facilidad. Sin duda alguna, este es uno de los grandes dilemas para los docentes, pero principalmente es un gran problema cuando son noveles. Tanto yo como muchos de mis compañeros de la facultad nos hemos dado cuenta a lo largo de nuestros periodos de prácticas escolares, que es bastante complicado mantener el control y la armonía en un aula. Como maestros noveles, carecemos de experiencia para crear nuestros propios recursos. Tal vez por eso, muchos docentes noveles recurren a castigos y negativos, se vuelven autoritarios en el aula y eliminan en gran medida la libertad y experimentación del alumnado.
Trabajo Fin de Grado en Educación Primaria 7 O bien se da la situación opuesta: dar libertades y permiten situaciones que no son capaces de controlar, en un intento de ganarse la confianza de niños y niñas gracias a su permisividad. La falta de experiencia y de recursos puede llevar a situaciones de “blanco” (libertad y descontrol) o “negro” (autoritarismo). Por esto con este trabajo pretendo generar ciertas estrategias de comunicación que puedan ayudarnos a los maestros y maestras noveles para que, al entrar en la que será nuestra primera aula, podamos generar una situación “gris”, donde demos a los alumnos una cierta libertad a la vez que mantenemos el control, gracias al establecimiento de una relación profesor-alumno de respeto y confianza mutuos. 2. OBJETIVOS 1. Identificar una actitud corporal adecuada en el maestro de EF para manejar distintas situaciones de E/A mediante: 2. Establecer distintos actos de comunicación verbal para manejar situaciones de E/A. 3. Distinguir entre la figura del maestro Autoritario y el maestro como figura de Autoridad ante el alumnado. 4. Identificar el grado de implicación de las emociones en los actos del maestro. 5. Establecer pautas para el manejo del estrés en situaciones de descontrol en el aula. 6. Resaltar la importancia de la relación entre la relajación y el manejo de los momentos de E/A.
Trabajo Fin de Grado en Educación Primaria 8 3. FUNDAMENTACIÓN TEÓRICA La actitud del docente y su repercusión en el alumnado. Partimos de la idea de que el aula es un espacio social marcado por las relaciones entre docentes y estudiantes. Son muchos los estudios que investigan hasta qué punto las relaciones entre los docentes y sus estudiantes afectan al rendimiento de estos. Covarrubias Papahiu y Piña Robledo (2004, pp.47-84) nos informan de cómo los avances del alumnado en relación a su contexto educativo están ligados con las relaciones sociales que se forman con un profesor en el aula. Pese a que dicho estudio se refiere a los estudiantes universitarios, guarda una gran relación con la educación Primaria. A pesar de la edad y el nivel de conocimientos, un aula siempre será un espacio donde maestro y alumnos se relacionan diariamente mediante un intercambio constante de información. Dentro de este estudio se señalan cuatro aspectos o tendencias básicas en el contenido y la organización de las representaciones de los estudiantes acerca de sus profesores: 1. La importancia de los aspectos afectivos y relacionales del comportamiento del profesor. 2. El desempeño del rol del profesor. 3. El contenido de la enseñanza. 4. La activación del profesor ante situaciones conflictivas. Sin lugar a dudas, las relaciones que un maestro mantiene con sus alumnos son fundamentales para el avance de estos en las escuelas. Siempre ha existido aquel maestro que nos resultaba severo e injusto, que no atendía a razones, lo que generaba en nosotros rechazo por asistir a sus clases. Por ello en este trabajo voy a investigar recopilando datos y consultando a maestros y maestras con cierta experiencia la importancia que tiene para ellos y cómo afectan diversas conductas que aplican en sus estudiantes.
Trabajo Fin de Grado en Educación Primaria 9 La comunicación del maestro con el alumnado En primer lugar, entendemos que la educación parte de un acto comunicativo, tal como afirma De la Torre (1984, pp.54): “Resulta muy difícil imaginar una formación humana sin comunicación, ya que este puente hace la función de enlace y cordón umbilical entre la profunda deficiencia e indefensión de la criatura humana, receptora, moldeable, y la influencia intencionada de los agentes educadores.” Cualquier situación de comunicación es un continuo intercambio entre uno o más emisores, enviados a través de distintos canales, hacia un conjunto de receptores. Estos actos comunicativos afectan en una gran medida a la educación que reciben los niños y niñas de todas las edades en el aula. Ahora bien, si el aula es el espacio destinado para el acto didáctico en grupos y este lo planteamos como proceso comunicativo, existen casos en los que no se tiene en cuenta dicho acto, ni las cantidades de información que se intercambian. De la Torre y otros (1984, pp.55) confirman que es un amplio grupo de maestros y maestras los que aún consideran el aula como mera “habitación de clases y del trabajo disciplinado”, a entenderla como un espacio en el que se pierde el acto comunicativo como tal, donde únicamente se “fijan largos bancos para una estancia de cine” donde estamos tratando al alumno como un pasivo espectador. “¿De qué sirve una magnífica explicación magistral, si lo que ha captado el auditorio ha sido la postura rígida, distante y engolada del profesor?” (De la Torre, 1984, pp. 55). Uno de los primeros aspectos que debemos considerar es que el aula es un espacio para la comunicación activa, o “Un Mercado de Mensajes” como afirma De la Torre, “La escuela podría asemejarse a un «mercado de mensajes formativos», en el que no sólo contaran las palabras del profesor, sino sus posturas, gestos, distancias, paralenguaje, etc., e igualmente las emitidas por los alumnos individualmente y en grupo” (De la Torre, 1984, pp. 56). Y es aquí donde entra el principal dilema. Está claro que desde que De la Torre publicó este artículo han pasado bastantes años, pero la comunicación no verbal en el aula aún supone un tema de investigación para poder aplicarlo en las aulas de forma beneficiosa para alumnos y maestros.
Trabajo Fin de Grado en Educación Primaria 16 El estrés, la salud física y mental de un docente, y sus emociones afectan a las aulas y al alumnado de forma directa, sobre todo a la hora de tomar medidas para el control de situaciones conflictivas en el aula y más aún a la hora de comunicarnos con nuestros estudiantes. Bien es sabido que es mucho más sencillo que, si nos encontramos de mal humor, expulsar a un alumno charlatán del aula, antes que pararnos a negociar con este la necesidad de que respete los tiempos de habla en el aula. La importancia de la relajación del docente a la hora de comunicarse con sus alumnos Patricia Córdoba (2014), así como el experto en Tai chi, chi kung y relajación, en Palencia, Mendoza, nos muestran cómo la reiterada práctica de rutinas de relajación pueden suponer una considerable mejora de nuestra salud física y mental, así como la ventaja de aprender de nuestras emociones y canalizarlas mediante técnicas sencillas de relajación y respiración. Técnicas muy simples que un maestro/a podría suponer que cuenta con muy poco tiempo para su realización y en verdad se tratan de ejercicios tan simples como respirar desde el vientre generando una inspiración lenta y profunda, y una expiración similar, tan solamente un par de veces entre sesión y sesión; que pueden ayudarnos a retomar el control de nuestro cuerpo y mente, preparándonos para la siguiente sesión. Autoritarismo vs Mediación para el manejo de situaciones conflictivas en el aula Finalmente ante las situaciones conflictivas en el aula nos podemos encontrar bastantes casos, desde simples distracciones a peleas entre compañeros. Está claro que cuando estos sucesos se dan en la escuela y sobre todo dentro de nuestras aulas, es el deber de un docente educar a los alumnos para conducir su conducta. Pero según se observa en los estudios de Dayan (2007), son dos posiciones se oponen ante esta idea de formar a los estudiantes para la vida. O bien se pretende adaptar el niño a la sociedad, como afirmaba Durkheim (Dayan 2007) o bien, como lo escribieron numerosos autores partidarios de la escuela nueva, se aspira a formar a estos para que pueda transformar la sociedad. Que sea en un caso o en el otro, se trata de preparar al niño para vivir en sociedad, en hacer todo para que se forme un ciudadano.
Trabajo Fin de Grado en Educación Primaria 17 Según Piaget (Dayan 2007), una de las formas de educar a los alumnos como ciudadanos es convirtiéndolos en ciudadanos conformistas y sometidos, y otra es la de formarlos como ciudadanos libres y autónomos. Y es esta una tarea imprescindible que recae en los docentes. Tradicionalmente los maestros buscaban la obediencia absoluta de sus alumnos mediante sanciones, castigos y advertencias basadas casi siempre en las amenazas que buscaban remediar una conducta que consideraban errónea, antes de optar por una sanción más severa. En gran medida estas formas tradicionales de enseñanza tenían una gran relación con puntos como ya hemos mencionado antes donde el alumno es totalmente pasivo, la metodología se guía por un manto directo y las clases magistrales, y la actitud o el rol del maestro es la figura autoritaria. Por otro lado la nueva escuela busca que los alumnos y alumnas sean autónomos con una educación a medida, respetando la personalidad y los intereses del niño, respondiendo a sus cuestiones sobre el mundo que los rodea. Si bien es cierto que cuando un alumno comete ciertos errores y como maestros que somos pretendemos que aprendan de estos, necesitamos ciertas estrategias para poder mostrar a los alumnos y alumnas una disciplina basada en ciertas normas morales con las que contamos en nuestra sociedad hoy en día, favoreciendo a su vez la autonomía del alumno. Porque educar y disciplinar no es lo mismo que ser un guía autoritario, aunque hasta ahora, la mayoría de los medios educativos basados en la disciplina suelen tender al autoritarismo, ya que tiende a ser una metodología de enseñanza que se centra en educar en torno a unas normas para mantener un orden. Pero que enseñemos disciplina a nuestros alumnos no tiene por qué estar ligado a ser maestros autoritarios, puesto que no depende de la disciplina que les otorgamos, sino del tipo de normas morales que les queramos enseñar. Dayan (2007, pp.6) señala que “cuando la moral es heterónoma, los asuntos acerca del bien y del mal de la conducta humana se solucionan de acuerdo con reglas establecidas y la voluntad de las personas con autoridad. En cambio cuando la moral es autónoma, el bien y el mal lo determinan cada individuo a través de la reciprocidad, o sea de la coordinación de los diferentes puntos de vista. Piaget señala que la autonomía aparece con la reciprocidad cuando el respeto mutuo es suficientemente fuerte para hacer que el individuo sienta el deseo de tratar a los demás como él desearía ser tratado”.
Trabajo Fin de Grado en Educación Primaria 18 Es decir, según las normas morales en las que queramos educar a nuestros niños, estas guiarán el rol del maestro hacia el autoritarismo o hacia la nueva escuela. Y que el maestro actúe de forma que mantenga bajo sumisión al alumno/a cerrándole las puertas de la experimentación y del trabajo cooperativo simplemente para que este se esté tranquilo y no entorpezca al maestro, simplemente significa que encontraremos un alumno que no es feliz en los espacios que se vea obligado a compartir con estos maestros. Sin duda, el profesor debe establecer un rol de guía y mediador en el que predomina la participación y la experimentación del alumnado, como base de la educación. La manera en cómo el maestro establezca su relación comunicativa con sus alumnos va a determinar en gran medida el éxito en la tarea de formar individuos críticos, cooperativos y hacedores de su propio conocimientos. Estos individuos no solo podrán adaptarse a la sociedad en la cual deberán vivir sino también podrán transformarla. O bien podemos someter a nuestro alumnos y educar corderos sin la capacidad de pensar por sí solos. 4. METODOLOGÍA Tras la fundamentación teórica me he dedicado a recabar información de varios maestros de diversas formas, para así poder responder a los objetivos planteados en el inicio. Esta segunda fase del TFG se ha dividido en distintas etapas. En primer lugar me he dedicado a lo largo de mi estancia en un centro de la provincia de Palencia, durante el periodo del Prácticum II y posteriormente, a recabar toda la información necesaria de maestros experimentados y de mí mismo. Durante mi estancia en prácticas primero dediqué una exhaustiva observación de un total de cinco grupos de distintas edades a lo largo del mes de Marzo (2019). Este resultó ser el factor esencial que dio lugar a mi selección. Por lo que pude observar mientras trabajaba con estos cinco grupos, me encontré que, cuanto más pequeños son los alumnos de primaria, más pie dan a la generación de situaciones conflictivas. Las edades comprendidas entre seis y siete años, es decir aquellos alumnos que viven en este curso la transición desde la Educación infantil hacia la etapa de primaria, están descubriendo una nueva vida escolar donde los contenidos son mayores y las metodologías de trabajo en el aula comienzan a ser distintas.
Trabajo Fin de Grado en Educación Primaria 19 A parte de esta etapa de transición a la que los alumnos necesitan adaptarse, estos se encuentran en edades donde la curiosidad y la necesidad de explorar su entorno y compartir con el resto toda la nueva información que han obtenido incita a las distracciones. Las que debo recordar, no vamos a etiquetar como algo negativo, sino como un factor que puede resultar conflictivo para el transcurso de las sesiones organizadas por el maestro. Me mantuve a lo largo de tres semanas apuntando el número de incidentes que generaban situaciones conflictivas. Observé detenidamente a todos los alumnos y recopilé datos sobre cada grupo, contrarrestando y preguntando al cuerpo docente que se encontraba en relación directa con estos cinco grupos de alumnos. Decidí que finalmente la recogida de información se centraría en un grupo específico. Tras esta selección de grupo comencé a observar a los docentes vinculados a este mismo. Durante el mes de Abril (2019) me centraba principalmente en recopilar datos a través de la observación y la anotación constante. Cada vez que un maestro o maestra, así como yo mismo interactuaba con este grupo de alumnos, yo tomaba mis anotaciones centrándome en: a) La actitud corporal del docente y su comunicación no verbal desde que entraba en el aula hasta que salía. b) La actitud y la forma de expresarse verbalmente del docente, desde que saludaba hasta que se despedía. c) El rol que adquiere durante las explicaciones teóricas. (autoritario/mediador). d) El rol que adquiere cuando se daba una situación de conflicto en el aula. (autoritario/mediador). e) Su actitud corporal y su forma de expresarse no verbal durante la resolución de situaciones conflictivas en el aula. f) Su actitud y forma de expresión verbal a la hora de solucionar las situaciones conflictivas en el aula. Durante el periodo de prácticas, el responsable de impartir clases de EF en ese grupo fui yo. Con el fin de tomar datos de otros profesores que impartían clase a ese grupo, al finalizar el prácticum, solicite permiso para asistir como observador a clases para tomar nota de la interacción de dichos docentes con ese grupo desde el 3 de Junio (2019) hasta el 20 del mismo mes.
Trabajo Fin de Grado en Educación Primaria 20 Durante esta segunda etapa, continué mi análisis guiándome por los puntos anteriores y también dándose situaciones de conflicto en otros espacios a parte del aula de Educación Física como podrían ser su aula habitual, en el patio de la escuela durante los recreos, salidas del centro, etc. Por último, en cuanto a la recogida de datos sobre mi docencia, me centré a lo largo de mis prácticas en analizarme respecto a los mismos puntos que al resto de docentes del centro. Pero en este caso me centré sobre todo en los dos roles (maestro autoritario/mediador) principales que podía adquirir ante ciertas situaciones y cuáles eran los resultados. Actuando tanto de manera autoritaria como mediadora. Y por otro lado en cómo me afectaba mí estado emocional a la hora de actuar en las aulas. Para recopilar estos datos me ayudé de recursos como el Diario Corporal Docente. Herramienta empleada para la recogida de las experiencias corporales de los maestros pertenecientes al programa de prácticas de la Universidad. Así como anotaciones diarias conforme acontecían sucesos donde me veía obligado a llamar la atención de los alumnos a lo largo de los días lectivos del mes de Abril (2019). Por último, durante los días de Junio, como ya he mencionado, realicé un total de doce visitas al centro para introducirme como oyente en las sesiones que impartían la tutora del grupo, el maestro de educación física y otros dos docentes correspondientes a este grupo. Por respeto a la protección de datos y las leyes acerca de la privacidad, los nombres de los docentes y de los alumnos que participaron, así como el curso al que pertenecen no han sido revelados, y en caso de que figure alguno, son nombres falsos.
Trabajo Fin de Grado en Educación Primaria 21 5. PRESENTACIÓN DE DATOS O DE LA PROPUESTA DATOS RECOPILADOS TRAS LA SELECCIÓN DE GRUPO Ahora daré paso a la exposición de todos los datos que he ido recogiendo a través de los métodos expuestos en el apartado anterior comenzando con el grupo que seleccioné para el contexto donde realizar mi investigación. A. Grupo con elevado número de situaciones conflictivas en el aula A.1. Distracciones: El nivel de distracciones por factores externos a la sesión y la falta de comprensión de las actividades era bastante frecuente. Por ejemplo, tres alumnos de 25 eran incapaces de prestar atención durante más de cinco minutos con ningún maestro ni maestra e incumplían con gran frecuencia las normas de convivencia. Incluso cuando algún docente se encontraba regañando a alguno de ellos, estos con frecuencia giraban la cabeza y se distraían con cualquier factor ajeno a la situación, o se daban situaciones donde aquello que habían realizado generando una reprimenda, les resultaba cómico. Por lo que ante dicha reprimenda procuraban malamente ocultar su risa ante quien los regañaba. Por otro lado, cinco de ellos, pese a su actitud positiva y motivada, así como sus satisfactorias aportaciones al aula, pasaban una gran cantidad del tiempo de la sesión bromeando, algo que, cuando se daba con baja frecuencia, muchos docentes agradecían. Pero muchas veces el número de estas era elevado y sin ningún tipo de filtro y pese a las advertencias de sus maestros y maestras, tanto positivas como negativas, estos no cesaban. Por último, en este grupo había cuatro alumnos que, pese a las explicaciones reiteradas de sus maestros y maestras, y muchas veces debido a las frecuentes distracciones, nunca comprendían las actividades que había que realizar. Me informé con ayuda de sus maestros y maestras, y todos me explicaban lo mismo. Estos cuatro alumnos no tenían ninguna necesidad especial y ninguno recibía ningún tipo de refuerzo pues sus avances eran satisfactorios. De todas formas, su nivel de comprensión era bajo y se distraían con facilidad, por lo que había que explicarles las tareas con bastante reiteración.
Trabajo Fin de Grado en Educación Primaria 22 A.2. Conflictos en el aula: Los conflictos entre los alumnos se daban todos los días con una media de cinco. Por ejemplo, tanto los tres alumnos mencionados en el punto anterior, como otros tres nuevos que se les sumaban. Debido a la falta de atención, la frecuente ruptura de las normas de convivencia y el alto grado de competitividad por parte de los tres últimos que he mencionado, era bastante frecuente que durante el desarrollo de diversas actividades se dieran conflictos que, por suerte, rara vez llegaba a alcanzar el conflicto físico. Salvo con un alumno que, durante las actividades grupales de competición, sobre todo en las de EF, resultaba tan competitivo que era capaz de agredir a sus compañeros por la simple frustración de no alcanzar los objetivos de la actividad. A.3. Accidentes: Los accidentes con el material eran frecuentes. Esto sucedía con la gran mayoría de los alumnos y alumnas del grupo. Pese a las explicaciones de sus maestros y maestras de cómo emplear el material durante una actividad, siempre había alguno o alguna que en ciertos momentos comenzaba a explorar las posibilidades del manejo del material. Lo más frecuente solía ser la representación, por parte de unos cuantos, de alguna batalla épica perteneciente a sus series animadas o videojuegos. Donde cuando las picas debían ser solamente picas, alguna espada volaba sobre la cabeza de algún compañero. B. Presentación de los maestros Maestro A Es la maestra que más tiempo comparte en el aula con este grupo de alumnos. Podemos caracterizar a esta maestra como una docente novel, pues es su primer año ejerciendo como docente en un centro. Además de que se trata de una maestra que entró en el centro cubriendo una baja de otro compañero una vez el curso ya había dado comienzo. -Actitud del docente en la Comunicación Verbal Esta maestra, en lo que a actitud verbal y a recursos verbales para la solución de situaciones conflictivas se refiere, suele reflejar siempre a sus alumnos energía y fuerzas mediante el empleo de un tono de voz elevado y enérgico, desde que entra al aula hasta que se despide. Con este tono de voz, lo que pretende es desde un principio captar la atención de sus alumnos y a su vez que todos sean capaces de entenderla y escucharla.
Trabajo Fin de Grado en Educación Primaria 23 Pese a emplear un tono elevado, normalmente es bastante uniforme, salvo en casos donde necesita llamar la atención de sus alumnos, cuando alza momentáneamente la voz y acto seguido se ayuda de los silencios y de la expresión corporal. En momentos donde los alumnos comienzan a interrumpir y a generar situaciones conflictivas, esta maestra se ayuda del uso de ciertos recursos lingüísticos de carácter universal, como es el caso más empleado a la hora de solicitar silencio y atención, generando un fuerte siseo con los dientes (sh). Pero también cuenta con ciertos recursos propios. Esta maestra cuenta con un sistema para premiar el buen comportamiento de los grupos de trabajo cooperativo procurando fomentar la empatía y el trabajo en equipo. Por ello uno de sus recursos más empleados tiende a ser, si es un solo alumno quien se encuentra desviado del eje de la sesión, corresponde con ciertos avisos. Primero tiende a llamar por su nombre a quien se encuentra desencaminado, si no logra captar su atención, repite la misma acción elevando el tono de voz. Una vez su atención ha sido captada recurre a exponer la común recompensa por el buen comportamiento, así como su contraria penalización en el caso opuesto. Empleando expresiones como: “Ernesto, si no atiendes no te vas a enterar de lo que tenemos que hacer y entonces no te pondré el punto. Y ya sabes que si no hay punto para ti, no habrá punto para tu grupo y no ganareis el concurso de la semana”. Este es uno de sus recursos verbales más empleados, donde la maestra pretende despertar la empatía y el compañerismo de los alumnos, haciendo ver que su inapropiado comportamiento en ciertas situaciones puede derivar a una sanción para el resto de compañeros de trabajo. Aunque también es frecuente, cuando el comportamiento del alumno no se corrige, que esta maestra olvide la negociación de la recompensa por buen comportamiento y tienda directamente a la amenaza de la posible retirada del punto positivo. Estos recursos verbales que emplea la maestra surgen de un sistema de puntuación que introdujo con su llegada en el aula. La metodología de trabajo de este centro son los grupos cooperativos, por lo que ella, a lo largo de la semana va premiando el buen comportamiento de los grupos realizando un conteo de puntos. Al finalizar la semana, aquel grupo con mejor puntuación es recompensado con algún suvenir de material escolar. De esta forma la maestra genera un poco de competencia entre los alumnos, les incita y empuja al buen comportamiento mediante la recompensa material y emocional, y genera un pequeño chantaje a los alumnos a la hora de solicitar una buena actitud y así evitar o solucionar situaciones conflictivas. Pero en circunstancias donde los alumnos se distraen durante las explicaciones de los compañeros, está ya no recurre a la llamada de atención ni a la negociación. Sino que, mediante un registro más serio y autoritario exige a quienes andan distraídos que expongan aquello que sus compañeros estaban explicando al resto previamente y les recuerda que, luego, a la hora de que ellos expongan, ellos también querrán que los atiendan. De nuevo recurriendo a la empatía del propio infante pero mediante un registro más severo.
Trabajo Fin de Grado en Educación Primaria 24 Otro recurso que la maestra suele emplear, en este caso con dos alumnos en concreto cuya actitud es algo complicada, es recurrir al diálogo y la mediación. En algunos momentos donde los alumnos están trabajando con libertad, esta maestra se acerca a una mesa central donde llama a uno de estos alumnos, en concreto a aquel que más situaciones conflictivas ha llegado a generar a lo largo del día. Una vez se junta con el alumno, la maestra se dispone a dialogar con él en un tono en el que solamente este pueda atenderla, guardando una distancia mínima, donde la maestra se sitúa a la misma altura que este, para mantener una conversación de “tú a tú”. Dentro de esta aula hay un par de alumnos que suelen participar bastante a lo largo de las sesiones, pero muchas de sus aportaciones suelen ser comentarios carentes de sentido alguno o bien que no aportan mucho a la lección. Pese a ello la maestra tiende a generar sorpresa, duda y asombro cuando estos alumnos aportan este tipo de información, y seguido prosigue con la lección. De esta forma la maestra satisface la necesidad del alumno haciendo que este se sienta escuchado y correspondido, mientras que ella puede retomar la lección rápidamente sin la necesidad de ignorar a sus alumnos. E incluso en ciertas situaciones, para dar un breve descanso a los niños y niñas de la clase, aprovecha estas aportaciones para realizar algún comentario jocoso e irónico generando un breve momento de risa y desconexión en el aula. -Actitud del docente en la Comunicación no Verbal En cuanto a su actitud corporal, la maestra no muestra una gran comunicación. Normalmente tiende a mantenerse erguida y en posición bípeda, normalmente una mano la guarda en el bolsillo y la otra acompaña sus explicaciones generando ligeras circunferencias en el aire rotando la muñeca mostrando el área palmar de la mano con los dedos relajados. Mientras dialoga con sus alumnos tiende a moverse de un lado a otro del aula procurando mantener unos segundos la mirada con todos sus alumnos y alumnas, expresando que su mensaje es para todos los compañeros y vigilando para solventar posibles pequeñas distracciones. Generalmente esta maestra muestra una actitud, en conjunto, de relajación y energía. Facialmente sí que mantiene una mayor comunicación. Procura sonreír a sus alumnos y abrir los ojos con una leve exageración en la apertura de sus párpados, elevando las cejas, mostrando su interés a lo que sus alumnos comentan. En cambio, a la hora de solventar un conflicto en el aula, su semblante cambia. Deja de pasear por el aula y acompañada del silencio clava la mirada en quien se encuentra en situación inapropiada. En caso de que capta la atención del niño o la niña descarriada, eleva ligeramente el mentón, guardando ambas manos en los bolsillos. Si logra recuperar la atención del alumno, prosigue con la lección, en caso contrario recurre a las llamadas de atención, mencionadas con anterioridad, mientras mantiene la misma expresión y posición anatómica. A lo largo del transcurso de las lecciones y en relación con los comentarios innecesarios que realizan los niños, esta suele emplear con frecuencia un gesto en concreto, solicitando al alumno o a la alumna que en ese momento quiere dar su opinión, que deben esperar.
Trabajo Fin de Grado en Educación Primaria 25 La maestra tiende a usar un gesto mostrando la palma de la mano con los dedos juntos y en extensión al niño o la niña que en ese momento interrumpe, mientras prosigue con su explicación. De esta forma solicita a aquel niño o niña que espere, de una forma relajada, educada y sin cortar con el hilo de su explicación. En caso de que el niño o la niña continúen y no capte la solicitud de la maestra, lo que hace es acompañar la expresión verbal: “Jo chicos, qué pena, es que no hay tiempo para tantas ideas, lo siento, luego me las contáis ¿vale?”. A la par que mira el reloj de su muñeca y muestra un semblante triste. De esta forma hace ver a quien quiere aportar sus ideas, que para ella tienen un valor, pero que carece de tiempo para dar pie a dichos comentarios. Manteniendo el hilo de la explicación y al alumno satisfecho ya que, una vez acabados y en caso de que este se siga acordando, podrá contarlo a gusto. Por otro lado, durante las conversaciones individuales con el alumnado, a no ser que esté realizando alguna tarea de suma importancia, la maestra procura ser ella quien se acerque a los alumnos, y no estos los que tengan que acudir a ella. Además siempre que se acerca a un alumno procura agacharse y mirar a los ojos a estos. De esta forma rompe con la jerarquía del aula y genera una situación más afectiva y confidencial entre el alumno y el maestro. Normalmente acompaña este gesto con una leve caricia en el rostro del niño o la niña y con un semblante alegre. Ante situaciones conflictivas en relación a faltas de atención y descuidos por parte de los alumnos, los cuales llevan a situaciones donde falta material para el trabajo, o no han traído ciertas autorizaciones o mensajes de los padres; la tutora en vez de actuar con reprimendas tiende a preguntar al alumno por una solución posible al problema que su previa falta de atención ha generado. A la par la maestra muestra un rostro decaído transmitiendo decepción. De esta forma el alumno no se siente atacado, si no culpable y responsable. Así la maestra logra que este reflexione sobre sus actos y piense en posibles soluciones para enmendar sus errores. -Implicación del estado emocional del docente ante los actos comunicativos En cuanto a su estado anímico, la maestra procura en todo momento que no se la note nada más que energía positiva y alegría. Pese a que ciertos días su salud no ha sido la mejor y esto ha afectado a su estado anímico, cada vez que la maestra se sentía decaída o débil, seguía mostrando a sus alumnos un estado anímico, mediante su comunicación verbal y no verbal, positivo. Ella misma muchas veces me comentaba en privado que se encontraba bastante mal, tanto física como emocionalmente hablando. Pero que, pese a ello, no podía permitirse que los niños la vieran mal pues para ella el aula debía ser un espacio feliz y cómodo para todos y no quería que sus alumnos se preocupasen.
Trabajo Fin de Grado en Educación Primaria 32 Podría decirse que el estado anímico de esta maestra afecta en gran medida a la hora de comunicarse con sus alumnos. Cierto día me confesó que a su parecer esta clase era la que más guerra podía darla y que ya no sabía cómo sobrellevarlo. Esto hacía que todos los días al entrar por la puerta la maestra suspirase, intentando recuperar fuerzas para la sesión que se aproximaba. Por otro lado un comentario muy frecuente era “Venga chicos, a vuestro sitio, a ver cómo nos portamos hoy”. -El Rol que adopta el docente para solucionar Situaciones Conflictivas Esta maestra, a la hora de tomar un rol en el aula, digamos que se comprende entre el autoritarismo y el mediador. Frecuentemente recurre al propio razonamiento del alumno y a su empatía para que este o estos, en casos en los que son un grupo mínimo. Pero en cuanto el grupo de alumnos que está descontrolado es excesivo, esta maestra se olvida de la mediación y recupera el orden del aula mediante el autoritarismo, imponiéndose ante sus alumnos. C. Datos sobre mi propia intervención con el grupo Un maestro novel, con escasa experiencia en las aulas, salvo la que mis periodos de Prácticum I y II me han podido ofrecer. Con un total de tres sesiones de cincuenta minutos a la semana junto a este grupo. Sumado a mi etapa posterior de observación, donde también he llegado a realizar alguna intervención bajo la solicitud de los maestros a los que analizaba. -Actitud del docente en la Comunicación Verbal En lo que a comunicación verbal se refiere, aplico un tono de voz variado, ajustándome a los diversos sucesos del aula y sobre todo a los roles que he ido adquiriendo. Durante el momento de encuentro, cuando entro al aula y saludo a los alumnos mi tono de voz es elevado y enérgico, con una intencionalidad motivadora. Más adelante, mientras transcurren mis explicaciones, procuro mantener un tono medio, con la intención de que mis conocimientos lleguen a todos mis alumnos, pero a su vez, forzándolos a que estén más atentos. De esta forma si algún factor externo, como puede ser el ruido, anulase mi voz, los alumnos necesitan centrarse más para escucharme. Pero siempre siendo considerado con ellos, es decir, si se da una situación ruidosa, yo elevo la voz, pero como ya he dicho, procurando que mi tono empuje a los niños a estar más atentos. También empleo este tono medio para que en situaciones de despiste o distracción, yo modifico el tono a una mayor o menor frecuencia para recuperar la atención de aquellos que se habían apartado de la lección.
Trabajo Fin de Grado en Educación Primaria 33 En cuanto al registro, a la hora de conversar con los alumnos, aplico un registro más cordial y cercano, buscando crear vínculos de confianza con los alumnos. Siempre busco que el alumno esté activo ante las explicaciones, por ejemplo, lanzando ciertas preguntas, buscando una conversación donde se dé un intercambio de opiniones. Pero también es cierto que en circunstancias donde el tiempo apremia o las distracciones son frecuentes, acabo tomando el dominio de la conversación, transformando el diálogo en un monólogo donde yo explico y el alumno atiende. A la hora de llamar la atención de un alumno he procurado aplicar tanto el rol de maestro mediador, así como el de maestro autoritario. Cuando actuaba como mediador, si pretendía llamar la atención de un alumno o varios, tendía a llamarlos por su nombre y les pedía que “Por favor” estuvieran atentos, empleando un registro más cordial, con un tono medio y reflejando serenidad. Pero cuando adquiría un rol autoritario, nombraba al alumno y de una forma más severa y con un tono elevado, o simplemente lo nombraba, o le ordenaba que guardase silencio y estuviera atento. A la hora de dialogar con alumnos de manera individual ante alguna situación conflictiva, normalmente a la hora de resolver disputas o frustraciones; solicitaba que estos se acercaran a un espacio donde estuviéramos apartados, mientras el resto de compañeros proseguían con las actividades. Y manteniendo una relación de confianza dialogábamos sobre los acontecimientos sucedidos, recurriendo al razonamiento propio del niño o la niña. Esta situación se daba cuando procuraba actuar como mediador. Cuando mantenía un rol más autoritario, mi recurso más frecuente era actuar de una forma similar a la anterior, pero en el momento en el que nos juntábamos, tendía a juzgar sus actos de una forma más directa y severa. También debo señalar que los roles que iba adquiriendo se veían afectados por la gravedad de los acontecimientos. Si se trataba de distracciones espontáneas, discusiones leves entre compañeros y siempre ante los accidentes donde el responsable era el propio azar, actuaba como un mediador de conflictos.
Trabajo Fin de Grado en Educación Primaria 34 Ahora bien, si las distracciones eran continuas y el alumno o los alumnos involucrados no cesaban pese a las advertencias. Si los conflictos llegaban a las manos o no se detenían bajo mi llamada y los accidentes se debían a una negligencia por parte de alguno de los compañeros por no respetar las normativas procedimentales. El rol que yo adquiría era el del maestro autoritario. Empleando, como ya he mencionado antes, un tono elevado y un registro más severo e intimidante. -Actitud del docente en la Comunicación no Verbal En lo que a comunicación no verbal se refiere, también ha guardado una estrecha relación con mi variante entre los roles que adquiría frente a diferentes circunstancias. Si bien es cierto que ante ambos roles ha habido siempre una postura que he mantenido para transmitir a mis alumnos firmeza, estabilidad y cierta relajación. Siempre he procurado no sentarme. Los momentos en los que me sentaba estaban destinados a situaciones donde necesitaba tomar apuntes mientras los alumnos realizaban sus actividades, ante un estado de salud negativo, por ejemplo una temporada que estuve con una pierna lesionada y no podía mantenerme mucho tiempo en posición bípeda y erguido. Y aun así evitaba sentarme, si me resultaba posible, tendía a apoyarme levemente con los glúteos en la grada. Y por último, me sentaba para mantener diálogos con mis alumnos, donde ambos nos sentábamos y dialogábamos desde la cercanía, en una situación cómoda para ambos y donde se generase una confianza mutua. Si evitaba sentarme era más que nada, porque a mi parecer, que un maestro se encuentre todo el rato sentado puede llegar a transmitir a los alumnos una información que no es necesaria en las aulas, y menos en las de educación física. Información como podría ser, cansancio, mal estar, incomodidad, frustración (en caso de que lo acompañemos de ciertos gestos). Por estos motivos evitaba sentarme. Como ya he mencionado, guardaba siempre una postura erguida y bípeda, en muchos casos me apoyaba en la grada sobre mis manos y mis glúteos, pretendiendo mostrar a mis alumnos comodidad, mientras ellos podían estar de pies, sentados, etc. Procurando generar un contexto en el aula de serenidad y confianza, donde todos estuviéramos cómodos. A su vez la distancia que nos separaba era muy escasa, no más de metro y medio entre nosotros.
Trabajo Fin de Grado en Educación Primaria 35 De esta forma recurría también a una estrategia donde, los niños al estar a una altura inferior a la mía debían elevar sus miradas y yo podría observarlos a todos para controlar los posibles despistes. En lo que a la resolución de dudas o la atención de cuestiones también procuraba mantener cierta actitud corporal positiva ligada a mi postura en el aula. Cuando un alumno levantaba la mano, yo inclinaba mi cuerpo apuntando con la mirada hacia este, mostrando una total atención a sus opiniones. A la hora de resolver situaciones conflictivas, mi actitud corporal se ajustaba al rol del docente de la misma forma que la actitud verbal. Ante distracciones leves frecuentaba ciertos gestos faciales, como inclinar levemente la cabeza mientras abría los ojos y apretaba los labios. Mostrando al alumno un desacuerdo pero manteniendo un registro sereno y cordial. Normalmente acompañaba este gesto de expresiones como nombrar al niño o niña, seguido de un “Por favor”, a la vez que cruzaba los brazos. En caso de que no fuera uno o dos los alumnos distraídos, sino el grupo en general. El gesto solía ser similar pero en este caso acompañado de un “Chicos” y un posterior silencio dirigiendo la mirada hacia la de todos los alumnos. En caso de que no cesase el barullo, procedía a elevar la mano y mostrar hasta tres dedos en extensión. Gesto que normalmente los alumnos captaban y comenzaban a silenciarse a la par que ellos mismos levantaban sus manos para que el resto de compañeros que seguía desconcentrado se dieran cuenta. En caso de que los alumnos no atendieran pese a las advertencias tendía ya a mostrar enfado y disgusto. Dejaba de apoyarme en la grada y me cruzaba de brazos. Fruncía el ceño mostrando un rostro descontento y mi mirada se clavaba en aquellos alumnos y alumnas que proseguían con su conversación ajena al eje de la sesión. A veces pese a estos gestos me veía obligado a sumar la comunicación verbal y a alzar la voz nombrando a quienes no cesaban y exponiendo las consecuencias de sus actos si no cambiaban su actitud. Ante conflictos entre compañeros, normalmente les llamaba la atención para que se detuvieran en lo que yo me acercaba hacia ellos o estos acudían a mí. Procuraba que las partes afectadas por el conflicto, así como yo mismo, nos sentásemos a dialogar.
Trabajo Fin de Grado en Educación Primaria 36 Lo normal era que, al ser dos los que discutían, tomase a cada uno por sus hombros, uno a cada lado y sosteniendo ligeramente mi palma de la mano relajada sobre estos, los acompañaba hacia donde fuéramos a mediar. Una vez situados y alejados del barullo, me posicionaba a su altura y estos, respetando sus turnos de habla, me exponían sus versiones de los acontecimientos e intentábamos buscar una solución entre los que estuviéramos reunidos. Siempre procurando mantener la mirada y mi total atención, con una actitud serena y tranquila ante quienes exponían los acontecimientos. Sobre todo buscaba gestos como caricias en la espalda o en los carrillos, pues al ser pequeños quería que sintieran afecto y confianza pues a muchos estas discusiones, por muy leves que fueran, les resultaban frustrantes y se cierran al diálogo y al razonamiento. Pero ante situaciones donde llegaban a la agresión mi rol se modificaba y actuaba manteniendo un rol autoritario. Me acercaba de forma rápida en intimidante hacia los alumnos con la intención de que mi energía corporal les sorprendiese y detuviera la disputa. Una vez con ellos recurría a la reprimenda verbal con una tendencia al razonamiento, acompañando mi postura inclinada cercana a sus rostros, con expresión de enfado. Donde recurría a expresiones como “¿Pero esto os parece normal? ¿Es esta la actitud de niños buenos y educados como vosotros?” forzando que la empatía y también la vergüenza florecieran. Entonces los separaba de la actividad señalando a cada uno con el dedo índice y el brazo, totalmente extendidos donde debían posicionarse rematando con una expresión que daba a entender un castigo merecido “A que reflexionéis si es así como se comporta uno con los compañeros”. Por último, ante los accidentes procuraba mantener siempre una energía serena. Me acercaba al accidentado o los accidentados de forma enérgica pero calmada, ya que los niños y niñas, ante los accidentes, se asustan y entran en estados de temor, que a mi parecer es lo primero que debía solucionar. Me agachaba y me posicionaba a su altura, mostrando un semblante sosegado y esbozando una sonrisa con una intencionalidad apaciguadora y aplicando ligeros contactos con las manos, una siempre en el rostro y área superior de la cabeza, mientras que la otra “socorría” la zona dolorida. Transmitiendo a todos seguridad y consuelo, ya que la mayoría de los accidentes eran sustos sin ningún riesgo o lesión, por lo que una vez consolados y relajados solicitaba a sus compañeros más cercanos que acompañaran al niño o niña al lavabo para refrescarse y recomponerse.
Trabajo Fin de Grado en Educación Primaria 37 En ciertos casos donde el accidente carecía de gran importancia solía solicitar al responsable o a los responsables, siempre que mostrasen su arrepentimiento, que acompañasen al accidentado o accidentados. En casos donde el accidente se provocaba por ciertas negligencias procedimentales, pese a las explicaciones, primero atendía a los que lo requerían de una forma similar. Pero a quienes habían dado pie a dicho accidente los regañaba manteniendo una postura más seria y autoritaria, con los brazos cruzados y totalmente erguido, agachando el rostro manteniendo la mirada hacia el niño o la niña reflejando una sincera decepción. Pretendía que estos razonaran sobre las consecuencias a las que han llevado sus actos, haciéndoles ver que si no actuaban, sobre todo con el manejo del material, de la forma que les indican los profesores, sucederían estos acontecimientos desafortunados. Y en caso de que el alumno se desinteresase de la situación de sus compañeros accidentados, la reprimenda era más severa y con frecuencia, proseguía un castigo donde el niño o la niña, no podría continuar realizando la actividad por su irresponsabilidad. -Implicación del estado emocional del docente ante los actos comunicativos En cuanto a mis emociones, siempre he pretendido canalizarlas a mi favor, sobre todo aquellas que podrías despertar la empatía de los alumnos favoreciéndome en diferentes contextos. También había ciertas emociones que procuraba ocultar y manejar de una forma más íntima, pues consideraba que no debían afectar a los alumnos. Aquellas que más solía aprovechar eran la alegría y satisfacción para los momentos positivos del aula, sobre todo a la hora de reconocer los logros y las buenas actitudes de los niños. Y por otro lado, disgusto y enfado ante ciertas situaciones donde, al mostrarlas a los alumnos, estos reaccionaban como pretendía. En todo momento procuraba mostrar alegría, desde el inicio de las sesiones, pese a que en ciertos momentos me resultaba bastante difícil por motivos externos. Pero para mí la alegría transmite motivación a los alumnos y es algo que hay que mostrarles constantemente. La satisfacción la aplicaba cada vez que un alumno lograba superarse ante alguna progresión de dificultad en ciertas actividades, sobre todo en aquellos cuyo desarrollo motriz aún era temprano y contaban con mayores dificultades.
Trabajo Fin de Grado en Educación Primaria 38 A la hora de resolver situaciones conflictivas me apoyaba en la paciencia, el disgusto y el enfado. Este último tan solo lo mostraba en situaciones conflictivas bastante desfavorables, por ejemplo los accidentes generados por irresponsabilidades y despreocupados que he mencionado antes, conflictos físicos entre alumnos y ante distracciones e interrupciones continuadas, pese a las claras advertencias. Pero tampoco pretendía mostrarlo mucho, incluso en situaciones donde me sentía bastante enfadado, procuraba respirar y sosegarme, pues a la hora de dialogar con un alumno, si muestras enfado, la respuesta más cotidiana que he podido observar es el rechazo y el cierre al razonamiento. Por ello tenía que medir cuando debía enfadarme y cuando no debía. Para ello, normalmente realizaba ejercicios de relajación simples, como realizar una respiración profunda. Contar hasta diez para poder razonar cómo me voy a comunicar, recordando siempre que ellos son los niños y yo el adulto con cierta madurez emocional. La paciencia la empleaba como un mensaje de tolerancia primeriza hacia ciertas actitudes de los niños. Sobre todo la reflejaba mediante mi comunicación verbal y no verbal ante primeras distracciones. Mostrando al alumno a través de las advertencias y solicitudes de que cesase, que yo estaba siendo tolerante con su comportamiento y que todo seguiría funcionando correctamente si este detenía sus actos y retomaba su atención. Pero mi mayor aliado fue el disgusto. En muchos casos donde las situaciones conflictivas no cesaban y no era capaz de recuperar el control, antes de que el enfado pudiera reflejarse recurría a mostrar disgusto a mis alumnos. Esto me ayudaba ya que la empatía de los niños y niñas surgía en ese momento, donde, mediante esta estrategia, los alumnos se percataban de que la confianza que había establecida entre nosotros se estaba disolviendo y eso generaba en mí un malestar. Lo cual resultaba en la bondad de los propios alumnos y su comprensión en referencia a sus actos desfavorables. Normalmente esta estrategia daba sus frutos y me permitía remontar la sesión, motivando nuevamente a los alumnos mediante el agradecimiento por su comprensión y recuperando esa confianza que estábamos forjando. En cuanto al estrés, siempre procuraba que este no afectase a mi comportamiento con los alumnos, evitando frustrarme y enfadarme con facilidad. Lo primero que hice fue establecerme unas pautas de autocontrol, donde, si veía que mis emociones podrían afectar negativamente, primero me detenía para centrarme y de nuevo retomaba.
Trabajo Fin de Grado en Educación Primaria 39 También procuraba resetearme en mis momentos de descanso fuera de las sesiones. Me refrescaba el rostro con agua y ejercitaba mi respiración, concentrándome en recordar todos los momentos positivos acontecidos previamente. Y sobre todo, a la hora de llegar al aula me procuraba concienciar con que era un momento y un espacio nuevos, donde el pasado no tenía cabida alguna. De esta forma y mediante el autoconocimiento emocional de mi persona, fui capaz de manejar situaciones de estrés y negatividad en gran medida. Aunque también es cierto que conforme más me afectaban mis emociones y más avanzaban las sesiones, surgiendo nuevas situaciones conflictivas, carecía de tanto autocontrol. -El Rol que adopta el docente para solucionar Situaciones Conflictivas Finalmente, en lo que a los dos roles docentes que he analizado y trabajado en esta investigación. Desde mi punto de vista, ambos tienen sus puntos fuertes y sus puntos flacos. Por ello y como bien he ido mencionando anteriormente, decidí rotar entre ambos ajustándome al grado de complejidad de las diversas situaciones conflictivas que he podido vivenciar. Desde un comienzo he procurado mantener un rol de maestro mediador, estableciendo ciertas normas democráticamente con los alumnos, manteniendo ciertas libertades y una participación activa. Y sobre todo mediando las causas y consecuencias de las diversas situaciones que se llegaban a generar en el aula, empleando la capacidad de razonamiento de los alumnos y procurando guiarlos por un camino moralmente correcto. Por otro lado, ciertas circunstancias de descontrol me han llevado a actuar mediante el rol de maestro autoritario, sobre todo en situaciones donde la confianza y la relación maestroalumno era excedida por los alumnos, actuando de forma inapropiada pensando que, pese a las solicitudes de detención, estos consideraban que no habría consecuencias desfavorables que podrían penalizar sus actos. Siempre he procurado no actuar adquiriendo dicho rol, ya que el autoritarismo en las aulas puede romper las relaciones de confianza y únicamente generar temor en lo alumnos hacia las posibles represalias. Esto deriva en que el alumno aprende a comportarse correctamente por miedo a las consecuencias. Mientras que el rol mediador, aquel que va más ligado a mis intenciones, genera que el alumnado sea consciente de sus actos y sepa razonar por qué no son correctos, es decir, el alumno corrige sus actos no por temor, sino porque es consciente de que no son correctos.
Trabajo Fin de Grado en Educación Primaria 40 Por ello siempre que he actuado como docente autoritario ha sido en consecuencia a acontecimientos donde no era posible razonar o la gravedad de las consecuencias requerían primero de una represalia. Pero siempre, transcurrido un tiempo, un razonamiento mediador era necesario. Esto último lo pude comprobar con mis propios actos. Al principio, cuando tomaba el rol de maestro autoritario, simplemente sancionaba al alumno y más adelante lo reincorporaba a la sesión. Pero esto no daba sus frutos como yo pretendía. A los pocos días la sanción se olvidaba y este volvía a repetir aquello por lo que se le había amonestado. Fue más adelante, conforme mi investigación observacional y teórica avanzaba que tomé la iniciativa de razonar, con aquellos a los que sancionaba por un comportamiento inapropiado, dichas sanciones recuperando el rol de maestro mediador. Fue cuando comprobé que los periodos entre los que el alumno volvía a repetir dichos actos indeseados se alargaban y en gran parte del alumnado, no volvían a repetirse. RESULTADOS OBTENIDOS TRAS EL PERIODO OBSERVACIONAL -Situaciones Conflictivas en el aula Las situaciones conflictivas en el aula a fin de cuentas dependen en cierta medida del azar (factores y agentes externos al aula) y en gran medida dependen del comportamiento y la actitud del alumnado, sumado a la organización del docente. Por lo que he podido observar durante el transcurso de este trabajo es que el caso más frecuente que se da en cualquier espacio educativo dentro de estas situaciones, son las distracciones. Es obvio que todos contamos con una capacidad determinada para poder mantener la concentración. Algo que se adquiere conforme crecemos y practicamos. Los adultos, a medida que nuestros conocimientos se amplían tenemos menos inquietudes, pero los niños y niñas más pequeños viven en un mundo totalmente desconocido donde todo les llama la atención y algunas cosas más que otras. Es por ello que, mientras estamos en un aula no podemos evitar que en ciertos momentos, algo ajeno a nuestras lecciones, les resulte más interesante a nuestros alumnos. Por otro lado, la falta de madurez en los niños les impide controlar ciertos impulsos. Bien es cierto que para ello, entre muchas otras cosas, es tarea de los adultos, educarlos para que puedan controlar estos impulsos. Es por esto que es frecuente que, ante ciertas informaciones que los docentes ofrecemos a nuestros alumnos, estos actúen con desinterés, prestando atención a otros agentes.
Trabajo Fin de Grado en Educación Primaria 41 Como es el caso de la necesidad de hablar con el compañero, pues en ese momento, la gracia, el comentario o la información que a este niño le ha resultado más entretenida y sobre todo, en la gran mayoría de los casos, divertida; le resulta más interesante que la información que está ofreciendo el maestro. Por supuesto, existen numerosos recursos y metodologías que permiten a un docente reducir estas distracciones, pero no eliminarlas del aula por completo. Por poner un ejemplo, cierto día al finalizar una unidad didáctica, uno de los maestros a los que estuve observando puso una película en relación con el tema que habían tratado para que los alumnos desconectasen un poco de la rutina y se entretuvieran mientras seguían adquiriendo contenidos del temario. Pues, pese a lo entretenida que podría resultar la película, fue un gran número el de los alumnos que a lo largo del desarrollo de esta, desconectaron. Unos charlaban de vez en cuando de temas ajenos a esta. Otros jugueteaban con sus útiles (bolis, lápices, gomas,…). Por otro lado nos encontramos con los conflictos entre compañeros. Donde he podido observar que la gran mayoría de estos se generan en el aula de educación física. Esto lo he podido comprender gracias a los distintos contextos en los que he podido encontrarme. Son los espacios donde se realizan actividades de carácter competitivo donde más frecuenta este tipo de situaciones conflictivas. La necesidad de llegar el primero en la cola, ser el que gane los juegos, alcanzar las mayores puntuaciones en ciertas actividades. La competitividad es un factor clave ante estos conflictos, por ello desde bien pequeños, los docentes educamos a los alumnos en la competitividad saludable. Es decir, una competitividad respetuosa y justa. Sobre todo en el aula de educación física, donde uno de los valores que se pretende que los alumnos adquieran es el espíritu deportivo. De esta forma vamos eliminando estos conflictos entre compañeros. Pero siempre hay algún momento en el que uno desea ser el mejor, desea el único balón que hay en el aula para sí mismo y su increíble juego que ha desarrollado en su mente, siempre hay algún momento en el que ser el primero de la fila es todo un orgullo. Y, al igual que sucede con las distracciones, para los conflictos existen estrategias de prevención y resolución que los docentes van adquiriendo para poder reducir el número de estas situaciones.
Trabajo Fin de Grado en Educación Primaria 48 6. CONCLUSIONES Cuando comencé con este trabajo partí desde dos ejes que se han ido entrelazando conforme avanzaba mi investigación. En primer lugar contaba con una hipótesis que fue la que me empujó a seguir esta línea de trabajo. Desde mi punto de vista, consideraba que los avances en el aula por parte de los alumnos dependían en gran medida de la actitud que el docente mantuviera con estos. Fue entonces cuando me di cuenta que la actitud de un docente hacia sus alumnos está reflejada sobre todo en cuatro aspectos: al entablar conversaciones, a la hora de expresarse corporalmente, la forma en la que canaliza y aprovecha sus emociones, y el rol que este adquiere al actuar en el aula. Por otro lado, al comenzar mis prácticas universitarias me surgió un gran temor que estaba relacionado con esta idea anterior: “¿Qué hago para que los niños no se me descontrolen y me hagan caso?”. Este pánico por no ser atendido ni respetado por mis alumnos como su maestro me hizo encaminar mi idea inicial por este nuevo punto de vista. Fue entonces cuando concreté que lo que más temor me generaba era resolver como maestro, guardando una actitud positiva, ciertas situaciones que se generan en el aula de educación física y en el resto de las aulas en general. Las situaciones conflictivas en el aula. Me inquietaba tener que estar continuamente llamando la atención ante las distracciones de mis alumnos, teniendo que estar cortando, cada dos por tres, la sesión. Por otro lado temía no saber actuar ante situaciones donde los alumnos discutieran o se pelearan y fuéramos incapaces de resolver el conflicto. Y por último, qué hacer cuando hay un accidente. Todo esto me encaminó finalmente hacia este trabajo con el objetivo principal de ayudarme a mí mismo en mi formación como docente y a ser posible que resultase provechoso para mis compañeros de profesión. Ofreciendo ciertos recursos que me sirvieran para resolver situaciones conflictivas en el aula. A través de toda la información obtenida por medio de la consulta de la literatura profesional y mis observaciones he podido comprobar como las estrechas relaciones entre los maestros y sus alumnos son cruciales para prevenir y solucionar estas situaciones.
Trabajo Fin de Grado en Educación Primaria 49 Finalmente he podido observar la estrecha relación que guardan los cuatro núcleos de este trabajo. Todo rol que adquiere un maestro, en este caso ante el rol de mediador o el de maestro autoritario, guarda ciertas características que afectan al alumno de una forma u otra a la hora de comunicarnos con este. El maestro mediador ofrece una actitud abierta al diálogo y a las negociaciones, generando distintos tipos de registros y variando el tono de voz acorde a las circunstancias del aula. Esto favorece que el alumno esté activo en su aprendizaje, participe y sea razonable a la hora de solucionar situaciones conflictivas que ellos mismos han provocado. Así como a decodificar correctamente los mensajes que el docente les transmite Un maestro mediador ofrece al alumno la posibilidad de darse cuenta de los errores que comete y buscar una solución factible, sin la necesidad de actuar como juez, jurado y verdugo. Muestra cierto acercamiento y transmite energías positivas como son la serenidad, el interés por el alumno, cariño, motivación. También es un maestro que sabe cómo canalizar sus emociones de manera que no afecten de una forma inadecuada al contexto del aula. Emplea y comunica mediante el cuerpo y la palabra, aquellas que considera que pueden ayudarle. Por otro lado, el maestro autoritario suele ser más directo a la hora de comunicarse. En muchos casos es el único que participa en los actos comunicativos del aula. “Yo soy el maestro y ahora hablo yo y solo hablan los alumnos cuando yo lo ordeno”. Las sesiones transcurren en torno a órdenes y mandatos, donde el alumno que no cumple es más frecuente que reciba una sanción, en lugar de que el docente se siente a su lado y pacten ciertas mejoras actitudinales o procedimentales. También es un tipo de maestro que no suele comunicar de una forma muy amplia. Casi todos los actos comunicativos son verbales, mientras que el cuerpo aguarda firme marcando su imponencia. En cuanto a comunicación no verbal, tiende a unos movimientos y gestos más explosivos, sobre todo al reflejar enfado o decepción. Y no tienden a mostrar emociones como la alegría o satisfacción. Visto de esta forma, el maestro autoritario parece todo un ogro y el maestro mediador un bendito. Pero también he podido comprobar como ambos cuentan con sus ventajas y como cabe la posibilidad de crear una relación en transición entre estos dos roles. Un maestro puede optar por dar siempre un comienzo como maestro mediador. Favorecer un clima en el aula, donde tanto maestro y alumnos lleven a cabo un intercambio comunicativo, que permita que el alumno se exprese y participe permite a los docentes prevenir ciertas distracciones.
Trabajo Fin de Grado en Educación Primaria 50 Una persona normalmente se distrae con facilidad si aquello que está realizando carece de algún tipo de interés, más aún si es un niño o una niña. Yo mismo he podido comprobar como el aburrimiento, la desmotivación y la pasividad comunicativa en el alumnado provoca una cantidad superior de distracciones que cuando estos participan, conversan entre ellos y con el maestro, debatiendo e intercambiando ideas y conocimientos. Si a esta actitud comunicativa le añadimos gestos afectivos y motivadores, sin guardar muchas distancias con nuestros alumnos, acercándonos a hablar con ellos, situándonos a su altura, reflejando una actitud corporal de escucha activa, etc. Para favorecer un clima de energía positiva y comodidad. Al maestro le resulta más sencillo entablar ciertos lazos con sus alumnos que llevan al respeto y la admiración. Esto puede aprovecharlo el maestro a su favor ya que ante estos sentimientos, el alumno empatiza y no le resulta agradable fallar a su maestro o maestra a través de comportamientos que no son adecuados. También es cierto que mientras observaba y analizaba los datos de los maestros y los alumnos pude comprobar con claridad que es muy difícil mantener la plena atención de nuestros alumnos. No siempre podemos ajustar el temario y nuestra actitud de forma que motive a todos por igual. Por lo que, distracciones, habrán siempre. Pero si queremos poner solución a dichas distracciones y que el alumno sea consciente de que no son actitudes apropiadas ponerse a jugar con el material durante la lección, interrumpir los turnos de habla, conversar con los compañeros mientras otra persona nos expone sus ideas, etc. No es muy apropiado que de buenas a primeras tomemos una actitud totalmente dictatorial, castigando estos comportamientos. En primer lugar podría ser conveniente establecer ciertas normas y pautas de comportamiento de una forma democrática. Como ya he señalado antes, una participación comunicativa del alumnado es más favorable, incluso ante propuestas que podrían resultarles desagradables. Ante una imposición el alumno se cierra al razonamiento. Establecer ciertos signos o gestos que den información a nuestros alumnos puede facilitar que la lección prosiga y a su vez recuperar la atención de quienes están distraídos. Por ejemplo, mientras está el maestro impartiendo clase y un alumno se pone hacer cosas ajenas a la lección, un primer aviso podría ser un cruce de miradas elevando el maestro la cabeza.
Trabajo Fin de Grado en Educación Primaria 51 Generando un gesto de advertencia, recordando al alumno que puedes ver lo que hace y, junto a las normas previas establecidas, está incumpliendo las reglas que él y sus compañeros han acordado. De esta forma podemos recuperar la atención de nuestros alumnos sin entorpecer nuestra sesión. Si la distracción prosigue, una advertencia o petición educada puede hacer que el alumno se corrija a sí mismo, sin la necesidad de perder los papeles ni castigarlo directamente. Sucede lo mismo ante los conflictos entre los compañeros. Una actitud sosegada con ciertos gestos afectivos puede crear un espacio de confidencialidad donde provocar que sean las partes participantes del conflicto quienes tomen sus propias medidas para solucionarlos, a través siempre de la mediación, el respeto al compañero y a uno mismo. Es decir, favoreciendo la competencia social y cívica de los alumnos. Por ejemplo, acercarse y preguntar qué es lo que ha sucedido y respetando los turnos de habla, que ambos den sus opiniones. Más adelante podemos solicitar que intercambien versiones y que uno cuente la del otro, para que comiencen a empatizar. Nos podemos apartar del ruido y del resto de compañeros para que la situación sea más cómoda y fluida. Que cada uno razone y se dé cuenta de los errores que ha cometido y finalmente, se disculpen de una forma sincera y reconciliadora. Y ante los accidentes es cuando más debemos preocuparnos por lo que transmitimos a nuestros alumnos. Si nos comunicamos de forma demasiado explosiva, es muy probable que alteremos más a los accidentados y al resto de compañeros. La calma y la serenidad nos pueden ayudar a consolar a nuestros alumnos accidentados y a aquellos compañeros preocupados por la situación que se ha generado. Estableciendo un clima relajado donde centrarnos entonces en comprobar la gravedad de los acontecimientos, recopilar la información necesaria para conocer todos los hechos. Y en caso de que haya ciertos responsables hacerlos comprender la gravedad de los hechos, sin la necesidad de juzgar ni culpabilizar a nadie. Ahora bien, el papel de maestro mediador puede fallar. Existen circunstancias donde el alumno o los alumnos no atienden a razones pues llegan a un extremo en el que no son capaces de controlarse. Ira, frustración, miedo, inseguridad, generan en el alumnado circunstancias ante las situaciones conflictivas donde no hay lugar para la mediación sin antes acabar con ese bloqueo.
Trabajo Fin de Grado en Educación Primaria 52 Por otro lado también existen unos cuantos alumnos que en sus hogares rara vez han escuchado el “NO” y son incapaces de distinguir lo correcto de lo inadecuado. Por ello el autoritarismo también puede ayudarnos si la fase de mediación no da sus frutos. Si un alumno no cesa de actuar de forma inapropiada durante el transcurso de la lección y en ciertos casos incordia al resto de compañeros. Si pese a los avisos y las advertencias este prosigue, tal vez es el momento idóneo para advertirle de una posible sanción. Si finalmente no cesa, como maestros podemos dar pie a una regañina o un castigo. Pero como ya hemos visto, el castigo o el reproche, sin posibilidad de razonar, no hará entender al alumno en muchos casos el porqué del castigo. Por ello seguido de este, podemos optar de nuevo a la mediación y la negociación. Por otro lado, es frecuente en los niños y niñas que ante una discusión, lleguen rápidamente a la pelea. Un maestro ante una situación de agresión física no puede permitirse las negociaciones. Primero debe parar las agresiones. Una llamada de atención a los responsables con un tono elevado y mostrando rechazo y enfado puede suponer el final de la disputa. Y ante agresiones físicas, un recurso que puede ayudar al maestro es apartar del transcurso del aula a los alumnos para que estos recapaciten sobre sus actos. Una vez hecho esto, podemos volver a recuperar esa actitud mediadora y dar pie al diálogo y el raciocinio. En resumen, he podido comprobar cómo las actitudes de los maestros manteniendo diálogos con los alumnos, donde se presentan distintos registros con tonalidades variadas (motivación, duda, alegría, satisfacción, enfado). Reflejando una actitud corporal que estreche lazos afectivos con el alumnado, siempre marcando una mínima distancia que recuerde que sigue siendo una relación maestro-alumno. Donde el cuerpo del docente cuente historias a sus estudiantes y no simplemente les recuerde que está ahí para impartir sus lecciones. Aprovechando su estado emocional y enfocándolo con una perspectiva positiva hacia el aula, sin permitir que factores externos nos afecten y nos alteren mediante el autocontrol. Todo esto ligado a una actuación como maestro mediador y recurriendo al autoritarismo exclusivamente en circunstancias que han llegado a salirse de nuestro control. Todas estas pautas, estos recursos de comunicación y comportamiento, nos permiten a los docentes mantener un mayor dominio ante el transcurso de nuestras sesiones. Evitando ciertas situaciones conflictivas y sabiendo responder, rápida, eficaz y educativamente a las que acontecen.
Trabajo Fin de Grado en Educación Primaria 53 Yo lo he puesto en práctica y he podido corroborarlo. Permitiendo la posibilidad de, en un futuro, retomar esta línea de investigación, ya que hay infinidad de maestros y maestras experimentados que pueden ofrecer a docentes noveles como yo una cantidad muy amplia de recursos para actuar de forma productiva y satisfactoria ante las situaciones conflictivas en el aula. Tal vez quepa la posibilidad de crear una “receta” que permita a los docentes noveles solventar y prevenir estas situaciones sin que necesitemos reunir tantos años de profesión como los que han necesitado los maestros y maestras experimentados que nos han enseñado estos recursos. 7. BIBLIOGRAFÍA 1. Abardía Colás, F. (2014) “Pedagogía corporal meditativa. Las Mettasesiones como recurso para una Expresión Corporal Consciente”. Editorial: Re-Quality SL, Palencia. ISBN: 84-943375-0-5. Consultado el 19 de Abr. 2019. Disponible en Internet: http://pedagogiacorporalmeditativa.blogspot.com/p/libro-1mettasession.html 2. Abarca, M., Roca, J., & Marzo, L. (2002). “La educación emocional y la interacción profesor/a-alumno/a”. Revista electrónica interuniversitaria de formación del profesorado, ISSN-e 1575-0965, Vol. 5, Nº. 3, 2002. Consultado el 12 de Mar. 2019. Disponible en Internet: https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=1034495 3. Acevedo Huerta, E. (2010). “El currículo oculto en las enseñanzas formales. Aspectos menos visibles a tener en cuenta para una educación no sexista”. Revista digital para profesionales de la enseñanza. “Temas para la Educación”. Nº11-Noviembre 2010. Consultado el 12 de Mar. 2019. Disponible en Internet: https://www.feandalucia.ccoo.es/docu/p5sd7590.pdf 4. Cagliani, M. (2012). El rostro humano - Arte y Cultura - IntraMed. Consultado el 21 de Abr. 2019. Disponible en Internet: https://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoid=75681 5. Córdoba, P. (2014). “Beneficios de la relajación: lo que ganas con su práctica”. Consultado el 5 de May. 2019. Disponible en Internet: https://www.tupsicologia.com/5-beneficios-de-relajacion/ 6. Covarruñas, P. y Piña, M. “La relación maestro-alumno y su relación con el aprendizaje”. Revista: Latinoamericana de Estudios Educativos, [online]. (pp. 47-84) 1er. trimestre, año/Vol. XXXIV, número 001. 2004. [citado 22 de marzo 2012] Consultado el 25 de Feb. 2019. Disponible en Internet: http://redalyc.uaemex.mx/src/inicio/ArtPdfRed.jsp?iCve=27034103
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