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Aportaciones estadísticas al estudio del magdaleniense superior cantábrico

Cano Herrera, María Mercedes,Moure Romanillo, José Alfonso

Abstract

Producción Científica

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MERCEDES CANO y JOSE ALFONSO MOURE Aportaciones Estadísticas al Estudio del Magdaleniense Superior Cantábrico El presente trabajo viene a llenar un hueco dentro de la arqueología prehistórica de la Región Cantábrica, en la que no se habían realizado comparaciones estadísticas entre los diversos yacimientos. El estudio estadístico de la Cueva de La Chora1, realizado sobre 658 útiles, se efectuó reduciendo en parte la lista tipo de SonnevilleBordes y Perrot2 a los utensilios aparecidos en la excavación. Lógicamente, el gráfico era representativo hasta cierto punto del yacimiento, pero inútil para cualquier comparación, pues no encajaba en ningún sistema establecido tanto para tipología como para representaciones gráficas. En la Cueva del Otero se realizaron ya cómputos estadísticos correctos, pero las representaciones gráficas no se ajustaban por completo al método aceptado3. En Urtiaga, las capas F y D (Magdaleniense final) y C (Aziliense) han sido objeto de un reciente y completo estudio estadístico, que ha permitido conocer las características del paso del Magdaleniense final al Aziliense4. Con todo, el mayor interés de 1 GONZÁLEZ ECHEGARAY, J.; GARCÍA GUINEA, M. A.; BEGINES RAMÍREZ, A.: La Cueva de La Chora. Excavaciones Arqueológicas en España, n.° 26. Madrid 1963. 2 SONNEVILLE-BORDES, D.; PERROT, J.: Lexique tipólogique du Paléolithique Supérieur. Bulletin de la Société Préhistorique Française: t. L, 1953, núms. 5-6; t. LI, n.° 7, 1954; t. LU, núms. 1-2, 1955. 3 GONZÁLEZ ECHEGARAY, J.; GARCÍA GUINEA, M. A.; BEGINES RAMÍREZ, A.: La Cueva del Otero. Excavaciones Arqueológicas en España. Ministerio de Educación Nacional, Dirección General de Bellas Artes, Servicio Nacional de Excavaciones Arqueológicas. Memoria n.° 53. Madrid 1966. 4 BARANDIARÁN, J. M. de; SONNEVILLE-BORDES, D.: Magdalénien Final et Azïlien d'Urtiaga (Guipúzcoa): Etude Statistique. Miscelánea en homenaje al Abate Breuil, t. I. Barcelona 1964. 24 MERCEDES CANO Y JOSE ALFONSO MOURE este tipo de trabajos sería el comparativo, pues permite conocer las semejanzas y diferencias mutuas entre los diversos yacimientos, como aportación a una labor de análisis previa a la síntesis y sistematización definitiva del Magdaleniense Superior de la región. Bien es sabido que aún está por hacer una nueva sistemática del Magdaleniense Cantábrico: no sólo es difícil distinguir las fases "a" y "b" en cada etapa, sino incluso identificar lo que pertenece al Magdaleniense V y lo que debe encajarse en el Magdaleniense VI. Tal dificultad de distinción procede del hecho de que la periodización del Magdaleniense, montada de acuerdo con Breuil5, se basa en la industria de hueso, que es por naturaleza escasa. Concretamente, el arpón de una hilera de dientes es más frecuente en el Magdaleniense VI de la Región Cantábrica que el de doble fila6; de ahí lo difícil de apoyar una clasificación sobre el criterio único de la industria ósea. El escaso número de yacimientos de Magdaleniense superior excavados en la Región Cantábrica de acuerdo con un método moderno y con número suficiente de útiles, hace que aún no sean bien conocidas las diferentes peculiaridades de la industria lítica en relación con las fases V y VI del Magdaleniense; nuestro propósito inicial sería pues ordenar La Chora y El Otero dentro de una escala ideal del Magdaleniense Superior Cantábrico, para después compararlo con el Magdaleniense Final de Urtiaga y luego propugnar que a partir de ahora se intente invertir el método: en lugar de tratar de encajar nuestros niveles en unesque.na previo —el de Breuil— intentemos posponer la síntesis al análisis y hablar, por ahora, solo de Magdaleniense Superior Cantábrico. LA CHORA: ESTRATIGRAFÍA E INDUSTRIA La Cueva de La Chora se encuentra en San Pantaleón de Aras, en el sector oriental de la provincia de Santander. Fue descubierta por el ingeniero de caminos y vocal del patronato de las Cuevas D. Alfredo García Lorenzo. Las excavaciones, así como la publicación científica de las mismas, corrieron a cargo del Seminario de Prehistoria y Arqueología "Sautuola", del Museo de Santander. El yacimiento contenía ocho niveles fértiles y arqueológicamente uniformes que, debido a la presencia de un arpón de doble fila de dientes en el nivel 8, fueron incluidos todos en el Magdaleniense VI. De acuerdo pues con nuestro propósito, pasemos al estudio estadístico de los utensilios del Magdaleniense de La Chora. La clasificación ha sido efectuada de acuerdo con la léxico-tipología de Sonneville-Bordes y Perrot7, utilizando la versión 5 BREUIL, H.: Les Subdivisions du Paléolithique Supérieur et leur signification. Congrès International d'Anthropologie et d'Archeologie Préhistorique, Genève, 2.a ed. 1937. 6 CARBALLO, J.; GONZÁLEZ ECHEGARAY, J.: Algunos objetos inédit)s de la Cueva del Pendo. Ampurias XIV, Barcelona 1952. GONZÁLEZ ECHEGARAY, J.; GARCÍA GUINEA, M. A.; BEGINES RAMÍREZ, A.: Of. cit., vid. notas 1 y 3. 7 SONNEVILLE-BORDES, D.; PERROT, J.: Of. cit., vid. nota 2. APORTACIONES ESTADÍSTICAS AL MAGDALENIENSE SUPERIOR CANTARRICO 25 española recientemente publicada por uno de nosotros8. Los índices v representaciones gráficas han sido también ajustados al método Sonneville-Bordes9. El conjunto cuenta con un total de 263 raspadores, entre los que destacan 70 disquitos raspadores, seguidos de los 64 raspadores sobre hoja o lasca retocada y de los 62 raspadores simples. Posición más secundaria ocupan los nucleiformes, en número de 38, y los aquillados, presentes en número de 23, mientras que son raros tanto los tipos dobles como los en hocico (3 y 1 ejemplares respectivamente). Las fiezas compuestas son raras en La Chora: 10 raspadores-buriles y 2 perforadores-raspadores. Como hemos dicho, un segundo lugar detrás de los raspadores está ocupado pollos hurtles, cuyo número es de 157. Como es lógico, el lugar más importante es para los 57 buriles diedros, seguidos de los 37 sobre rotura y de 27 sobre truncatura retocada oblicua. La siguiente escala en el recuento la ocuparían los diedros ladeados y de ángulo (16), así como los buriles nucleiformes, mientras que son muy escasos los tipos sobre truncatura retocada cóncava (5) y convexa (2). El utiL·je de borde rebajado es numeroso (85 ejemplares), de los que 65 son piezas de borde rebajado, 17 son microgravettes y uno ha sido clasificado como pieza de muesca. Anotemos sin embargo el poco valor comparativo de este apartado, pues entre las piezas de borde rebajado hemos incluido bastantes bordes de núcleo, que normalmente no se consideran como útiles, a nuestro juicio equivocadamente. Las hojas retocadas aparecen en gran número (125), de las que casi todas —112 ejemplares— son hojas de retoque continuo en un borde o sobre los dos, y solo 13 son hojas auriñacienses, incluidas algunas nue en la publicación fueron consideradas como puntas musterienses. A 72 piezas se eleva el recuento del utilaje de hojitas. Hemos introducido diversas modificaciones en el apartado "hojitas de borde rebajado" de la publicación original, cuya clasificación se basaba en criterios morfológicos correctos, pero que no se ajustaba al sistema Sonneville-Bordes y Perrot para tipología del Paleolítico Superior, amén de haber pasado por alto numerosas puntas azilienses. Del total de hojitas de borde rebajado publicadas por los excavadores, hemos separado las microgravettes ya citadas, dejando solamente 44 clasificadas como hojitas de borde rebajado propiamente tales, y 22 como puntas azilienses, que van acompañadas de dos hojitas truncadas, dos Dufour, y una hojita denticulada. Dentro del apartado "diversos" solo hemos incluido una posible punta de Sauveterre. 8 MOURE ROMANILLO, J. A.: Sohre la denominación en lengua castellana de los útiles del Paleolítico Superior de acuerdo con el sistema Sonneville-Bordes y Perrot. Comunicación presentada al XI Congreso Arqueológico Nacional, Mérida 1969. — Comentarios sohre el uso en lengua castellana de la Léxico - tipología del Paleolítico Superior de acuerdo con ei Sistema Sonneville-Bordes y Perrot. Boletín del Seminario de Estudios de Arte y Arqueología, t. XXXIV. Valladolid 1969. 9 SONNEVILLE-BORDES, D.; PERROT, J.: Essai d'adaptation des Méthodes Statistiques au Paléolithique Supérieur. Premiers résultats. Bull, de la Société Préhistorique Française, n.° 6. Paris 1953. 26 MERCEDES CANO Y JOSE ALFONSO MOURE NIVELES MAGDALENIENSES DE LA CUEVA DEL OTERO La cueva del Otero fue descubierta por I orenzo Sierra en 1909 y como tal aparece citada en "El Hombre Fósil" de Obermaier, ya en su edición de 191610. En 1963 fue excavada por el Seminario Sautuola, del Museo Provincial d: Prehistoria de Santander, descubriéndose nueve niveles arqueológicos, de los que el 3 y el 2 pertenecen al Magdalénienne Superior, v el resto al Auriñaciense típico. Basándose en el dato negativo de la ausencia de arpones de doble fila de dientes en el nivel 3, éste fue clasificado como Magdaleniense V. El nivel 2, con arpones de doble fila de dientes, fue identificado como Magdaleniense VI, y lo incluimos en este estudio estadístico con valor puramente indicativo, dado que sólo se han manejado 68 utensilios en los recuentos. Así pues, aunque publicamos las cuevas e índices de ambos niveles magdalenienses del Otero, para el cómputo vamos a enumerar solamente el utillaje del nivel 3 (118 útiles), pues el del nivel 2 —de escaso valor comparativo— vendría a alargar excesivamente este trabajo. Al contrario que en La Chora, los raspadores son algo menos numerosos que los buriles, con un total de 19. Los primeros son 4 nucleiformes, seguidos de 3 ejemplares de raspador simple y otros tantos de raspador sobre hoja o lasca retocada y de raspador sobre lasca. Tras dos raspadores atípicos, el resto de la escala viene ocupado por sendos ejemplares de raspador doble, ojival, aquilí ado, y plano en hocico. Un perforador-buril y un perforador sobre boja truncada son los únicos tipos compuestos representados en la estadística. También único es el ejemplar de perforador. De un total de 23 buriles, 19 han sido clasificados como diedros: 6 ladeados, 5 sobre rotura, 4 de ángulo, 3 diedros rectos v un múl iple. Completan la colección 3 buriles sobre truncatura retocada (dos rectas y una oblicua) y un nucleiforme. El utilaje de borde rebajado es raro: 4 hojas de borde rebajado total, una pieza de muesca y una punta atípica de La Gravette. Total: 6 útiles. La colección del Otero consta de 47 hojas retocadas, 16 de retoque con'.inuo sobre un borde, y otros tantos sobre los dos, seguidos de 8 hojas auriñacienses y 5 piezas de truncatura retocada cóncava, otro de truncatura ablicua y una hoja estrangulada. Siete piezas de escotadura, una esquirlada y una raedera componen las piezas variadas del nivel 3 del Otero. Más escaso que en La Chora y que en el nivel 2 del Otero es el utilaje dz hojitas: dos de borde rebajado y una denticulada. 10 OBERMAIER, H.: El Hombre Fósil. Memorias de la Comisión de Investigaciones Prehistóricas y Paleontológicas. Junta para la Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas. Memoria n.° 9. Madrid 1916. APORTACIONES ESTADÍSTICAS AL MAGDALENIENSE SUPERIOR CANTÁBRICO 27 COMENTARIOS A LOS GRÁFICOS ACUMULATIVOS Previo al comentario de la curva de la Cueva de La Chora (fig. 1), trazada sobre el recuento total del yacimiento (648 útiles), es hacer dos precisiones ante lo que pudiera chocar a los especialistas familiarizados con las curvas acumulativas : la primera sería referente al número 5-6 de la escala: la fuerte inflexión del gráfico se debe a que en la clasificación "raspador sobre hoja o lasca retocada" se han incluido los disquitos raspadores, en es:a cueva muv numerosos. La segunda vendría a justificar que los útiles de borde rebajado destacan fuertemente en el gráfico debido a haberse considerado como tales a algunos bordes de núcleo y piezas de retoque continuo. El gráfico presenta uno de los rasgos peculiares del Magdaleniense Superior Cantábrico, a diferencia de la mavor parte de los yacimientos franceses: abundancia v variedad de raspadores, cuyo número supera ligeramente a los buriles, que que dan reducidos a un número menor de tipos, entre los que destacan muy netamente los diedros. Por el contrario, en los yacimientos de la región "clásica", los buriles —casi todos diedros— suelen ser superiores a los raspadores, hecho que en Santander sólo se señala claramente —con ciertas reservas en cuanto a la conservación íntegra de la colección— en el Magdaleniense VI del Valle11, y, muy ligeramente, en el nivel 3 del Otero. Tras la elevación que refleja el utilaje de borde rebajado —sobre cuyo significado restringido ya hemos precisado más arriba— y las piezas de retoque continuo sobre un borde o sobre los dos, el gráfico 'ranscurre horizontal sobre las piezas variadas, y sólo destaca claramente de nuevo ni llegar al utilaje microlítico, especialmente a las hojitas de borde rebajado y a las puntas azilienses. Los gráficos de los niveles 3 v 2 del Otero aparte de ser notablemente semejantes entre sí, presentan un ligero predominio del índice de buril sobre el de raspador. Tanto en variedad como en cantidad, la curva de raspadores es semejante en ambos niveles y se alejan a su vez de La Chora en el porcentaje de raspadores sobre hoja o lasca retocada, debido a la presencia en aquella de los disquitos raspadores. El perfil de buriles transcurre sensiblemente semejante en los niveles 2 y 3, pareciéndose más el 3 al de La Chora. A causa de la presencia de 5 microgravettes en el nivel 2 del Otero, ausentes en el 3, los gráficos se distancian apreciablemente, pues si cuantitativamen'e tal diferencia es mínima, cualitativamente es bastante notable. Los perfiles del utila;e de borde rebajado son, por lo demás, bastante semejantes en ambos niveles del Otero, v claramente diferenciados de La Chora, debido a la citada anomalía en la clasificación. Pero las más sensibles diferencias las encontramos al final de la curva. En el sector 68-78 ambos gráficos del Otero discurren semejan'es, concretamente en la 11 CHEYNIER, A.; GONZÁLEZ ECHEGARAY, J.: La Grotte de Valle. Miscelánea en homenaje al abate Breuil, t. I. Barcelona 1964. 100-, LA CHORA EL OTERO N.3 EL OTERO No2 51 o ho ce m a m S en > O o en a > TI O en O C c w a I II I I I I I II I II I I I I I I I I I I I I I I II I I II I I I I I I I I I I I . , 13 4 5 7 8 9 10111315 161720232526272931323334384041424344454648525354555658606465676970717273 7475^77787984868587909192 2 6 1214 192224 2830 3739 4751 575963 6668 83 89 APORTACIONES ESTADÍSTICAS AL MAGDALENIENSE SUPERIOR CANTARRICO 29 presencia de piezas variadas, que están ausentes en La Chora. Sin embargo, Chora V nivel 2 del Otero se acercan en el utilaje de hojitas y en puntas azilienses, mientras que el nivel 3 del Otero concluye prácticamente en las piezas variadas, pues es inapreciable el porcentaje de hojitas, faltando por completo las puntas azilienses. CONCLUSIONES Si comparamos los índices calculados en La Chora y el Otero, podemos comprobar lo notable de las semejanzas. A excepción del índice de raspador (IG), los índices se parecen tanto en cantidad como en proporción relativa entre sí. Los gráficos acumulativos de los niveles 3 y 2 del Otero, incluido este último con valor puramente indicativo, presentan también notables semejanzas, si bien destaca el carácter "más aziliense" del nivel superior; mayor cantidad de microgravettes, de hojitas de borde rebajado y presencia de puntas azilienses (fig. 2). 90 1 80 . 70 . 60. 50. 40. 30. 20 . 10. EL OTERO: NO3 90 - ou. 70. 60. 50. 40. 30. 20, 10 LA CHORA IG IB IBd IBt IGA IBdr IBtr IGAr IG IB IBd IBt IGA |Bdr IBf IGAr FIG. 2 La Chora presenta algunas diferencias con el Magdaleniense del Otero, especialmente con el nivel 3. Existen en primer lugar diferencias en cuanto a anomalías en la representación de La Chora, pues —como hemos dicho— contenía una buena serie de disquitos raspadores que fueron incluidos en el apartado "raspador sobre hoja o lasca retocada", y lo mismo se hizo con algunos bordes de núcleo en el apartado "hojas de borde rebajado". Aparte de estas diferencias de método, en La Chora no encontramos piezas variadas, presentes en idéntica proporción en las dos capas magdalenienses del Otero. En resumen, si bien el perfil general del gráfico de La Chora se asemeja a los dos niveles magdalenienses del Otero, presenta mayores semejanzas con el 2, especialmente en lo referente a utilaje microlítico: microgravettes —en que La Chora ocupa una posición inter- 30 MERCEDES CANO Y JOSE ALFONSO MOURE media entre los dos niveles magdalenienses del Otero—, hojitas de borde rebajado y puntas azilienses. Es evidente pues el carácter más avanzado de la industria de La Chora, pues en ella están presentes los disquitos raspadores y es mucho mayor —debido a la gran cantidad de utilaje— el significado arqueológico del utilaje de hojitas. Por último si comparamos La Chora y el Otero con el Magdaleniense final de Urtiaga (capa D), observamos los mismos rasgos generales, pero un acentuadísimo carácter "aziliense" en el utilaje de hojitas, faltando, como en La Chora, el grupo de piezas variadas, así como las microgravettes y las hojas de retoque continuo (fig. 3). Evidentemente, lo más destacable de Urtiaga es el índice de hojitas, mayor aún que el de La Chora (Urtiaga= 17.25; Chora= 10.95). Esta característica aparece aún más acentuada en la capa C del T. acimiento vasco, que ha sido ya clasificada como aziliense. Es evidente el valor fundamental de la secuencia de Urtiaga, pues las capas F, D y C presentan la transición del Magdaleniense al Aziliense, transición cuya naturaleza puede apreciarse magníficamente en los gráficos publicados por J. M. Barandiarán y D. de Sonneville-Bordes. Si de esto intentásemos deducir una escala cultural del Magdaleniense Superior Cantábrico, situaríamos primero, de más antiguo a más moderno, el nivel 3 del Otero, seguido del nivel 2 del mismo yacimiento, hecho respaldado por la realidad estatigráfica. A continuación vendría el recuento total de La Chora, en que las piezas variadas han desaparecido, pero están presentes micrograveítes, hojitas de borde rebajado, puntas azilienses, y disquitos raspadores en cantidad mayor aún queen el Otero. Urtiaga, capa D? sería la cumbre de la escala: superior índice de hojitas, disquitos, microlitos geométricos, etc.... y posición infrayacente al Aziliense. La capa C de Urtiaga —aziliense con arpones aplanados— continúa la misma evolución de estos tres yacimientos magdalenienses: desaparición de útiles variados y hojas de retoques continuos, aumento de disquitos raspadores, de hojitas de borde rebajado, de puntas azilienses, y presencia de algunos raspadores unguiformes (índices de hojitas: Otero, nivel 2 = 2.54; Chora = 10.95; Urtiaga, capa D = 17.25; Urtiaga, capa C = 26.19). Así pues la comparación de las estadísticas confirma la sucesión relativa de los niveles, tal y como fueron clasificados en las respectivas publicaciones: como ya hemos indicado, el nivel 3 del Otero fue considerado como "Magdaleniense V", tomando como base el dato negativo de la falta de arpones de doble fila de dientes. Por la presencia de uno de estos mencionados fósiles-guía, se clasificó como "Magdaleniense VI" el nivel 2 del mismo yacimiento. Por lo que se refiere a la Cueva de La Chora, se la consideró perteneciente al Magdaleniense VI a, clasificación también basada en otro dato negativo —la ausencia de arpones aplanados—, pero en la que ya se señalaba un cierto carácter "avanzado". En Urtiaga, las capas F y D fueron incluidas en el Magdaleniense Final, si bien la última presentaba en el utilaje de hojitas un carácter "más aziliense" que La Chora; en cuanto a la capa C, fue considerada ya como aziliense. Como vemos, las clasificaciones de los respectivos autores, encajan en nuestra escala obtenida por métodos estadísticos. Ahora bien, el problema sería encajar esta escala en la clasificación de Breuil para el Magdaleniense Superior. En los casos —no raros— en que falta la industria APORTACIONES ESTADÍSTICAS AL MACDALENIENSE SUPERIOR CANTÁBRICO 31 re o en O < < es es < < ce o < —r o o o s o co FIG. 3 o